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“Así nos ven”la violenta y real historia de racismo y abuso judicial

La producción de AvaDuVernay, en sus cuatro episodios, narra el caso de AntronMcCray,


Kevin Richardson, YusefSalaam, Raymond Santana y KoreyWise, cuatro jóvenes
afroamericanos y un latino que fueron injustamente condenados por el ataque y violación
de una mujer en 1989.

Finalizada la tarde del 19 de abril de 1989, un grupo de alrededor de 30 jóvenes


afroamericanos y latinos llegaron al Central Park, cerca de Harlem, entre ellos, nuestros
protagonistas. Estaban en el momento erróneo, en el lugar equivocado pues, no muy lejos
y casi simultáneamente, una joven inversora bancaria, llamada TrishaMeili corría, fue
derribada y arrastrada 90 metros. Esto iba a empeorar, ya que fue violada múltiples veces
y golpeada brutalmente. Su agresor la dejó allí, cubierta de sangre, desnuda y casi muerta.
Tras cuatro horas, dos personas encontraron su cuerpo agonizandoy en estado
desesperante: estaba desnuda, amordazada, atada y cubierta de barro y sangre. La
víctima, al despertar luego de 12 días en coma, no recordaba nada del violento ataque.

La Policía de Nueva York actuó de inmediato y asumió que los adolescentes detenidos tras
los estragos en el emblemático parque de Nueva York, también fueron responsables de la
violación e intento de homicidio de Meili. En ese grupo se encontraban AntronMcCray,
YusefSalaam, KoreyWise, Raymond Santana y Kevin Richardson, que para ese entonces
solo dos de ellos se conocían, y, según sus testimonios, se habían unido a la pandilla por
casualidad.

Inicialmente, iban a ser acusados de disturbios, pero la jefa de la unidad de delitos sexuales
de la fiscalía de Manhattan, Linda Fairstein y la policía forzaron el relato temporal de los
hechos para que encajara con las horas en las que ocurrieron los eventos de aquella noche
en distintos lugares del parque y finalmente, se determinó sin pruebas y con la necesidad
del cerrar el caso, que ellos eran responsables de la violación y construyeron el caso
alrededor de la culpabilidad de los cinco menores.

La serie muestra cómo los policías no solo interrogaron a algunos de estos menores de
edad sin la supervisión de sus padres, sino cómo los maltrataron y presionaron, los
obligaron a mentir y cómo asustaron a sus familias, todas de origen humilde.

Luego de horas y horas, "confesaron" - bajo coacción- , haber participado en la violación y


golpiza a Trisha. Los chicos tenían por ese entonces, entre 14 y 16 años. Pero a pesar de
que en el juicio declararon que habían sido forzados a mentir, no les creyeron. Tampoco
tuvieron en cuenta un informe del FBI que decía que las pruebas de ADN sobre el cuerpo
de Meili y una media con el semen del agresor no coincidían con los registros de los
sospechosos.

Fueron sentenciados a prisión y permanecieron entre siete y 13 años en la cárcel.

En el año 2002, cuando algunos de ellos, llevaban ya 10 años tras las rejas, Matias Reyes -
un violador serial que cumplía una sentencia de por vida en prisión por un asesinato-
confesó ser el verdadero autor del crimen contra la corredora Meili. Además de su
declaración, las pruebas de ADN esta vez coincidían. Wise, McCray, Richardson, Santana
y Salaam fueron liberados.

Ese mismo año, los inocentes demandaron a la ciudad de Nueva York. Tardaron 12 años
en que se les pagara 41 millones de dólares como compensación. Y como parte del arreglo,
se estableció que las autoridades contarían la verdad de lo sucedido y harían públicos los
documentos.
El caso acumuló 200.000 páginas. Entre ellas, testimonios, fotografías, documentos de
encarcelación, forenses. Y cinco personas querían que se hicieran públicas: los cinco
inocentes que fueron condenados y sentenciados a prisión hace 30 años por una violación
y ataque a golpes que no cometieron.

Conclusiones
Esta es una historia real que expone los peligros del racismo en el sistema judicial y policial
y ha reabierto el debate sobre esta problemática. La directora de la serie, AvaDuvernay,
expresó que “Esto se trata del sistema de justicia penal…..el sistema no falló, fue concebido
de esa forma...”. Además realiza una crítica a la prensa: “No son los cinco del Central Park,
llegué a sentir que eso fue un apodo político, así los llamaron la prensa y la fiscalía y eso
fue que fueran vistos como una pandilla, como una manada de lobos y no como personas
reales, muchachos reales con familias, recuerdos, esperanzas, sueños que se vieron
frustrados el día que fueron arrestados en el parque”
El análisis de nuestro caso, se realiza en base a la consideración de los derechos de estas
personas, que fueron vulnerados. Entre ellos, la no discriminación e igualdad, los derechos
propios del niño y la afectación de su derecho a la dignidad, de su derecho al proyecto de
vida y su derecho a la libertad. Así lo resalta nuestro Código Civil y Comercial en su artículo
51: “La persona humana es inviolable y en cualquier circunstancia tiene derecho al
reconocimiento y respeto a su dignidad”, en tanto que el art 52 dice: “La persona humana
lesionada en su intimidad personal o familiar, honra o reputación, imagen o identidad, o de
cualquier modo resulte menoscabada en su dignidad personal, puede reclamar la
prevención y reparación de los daños sufridos”.
Las normas constitucionales y los instrumentos de derechos humanos prohíben la
discriminación con base en ciertas categorías o criterios de diferenciación expresamente
señalados como la raza, el género, la religión, la opinión política, el origen nacional o social,
la posición económica y las características físicas, entre otras. Y entre las obligaciones del
Estado en materia de no discriminación se exige la adopción de medidas de carácter
legislativo, social, educativo, laboral o de cualquier otra índole, necesarias para eliminarla.
El artículo 75 inciso 23 de la CN dispone expresamente que “el Congreso debe sancionar
leyes que establezcan acciones positivas para garantizar la igualdad real de oportunidades
y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la Constitución y por
los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos”, en lo particular respecto
del caso de esos niños.
Cuando vemos alguna película o serie, en la que se cuentan o narra un poco como fue la
época de la esclavitud y del racismo extremo hablamos de lo difícil que es entender cómo
se puede ultrajar y tratar de esa manera a un ser humano solo por su color de piel, pero
aun en estos tiempos, la sociedad sigue siendo racista. Pues, la idea instalada desde antes
de la época de las colonias, es que el estereotipo “correcto” de persona es, el hombre
blanco. Era más importante pertenecer al mundo europeo que considerar cualquier otra raíz
o cultura social mestiza o negra.
Nuestro país, ha asumido compromisos internacionales que imponen el deber de actuar
con la debida diligencia para prevenir, investigar, sancionar y reparar violaciones a los
derechos humanos, así como la obligación de asegurar a todas las personas recursos
judiciales sencillos y eficaces ante denuncias de violaciones a sus derechos.
El derecho de igualdad ante la ley y el principio de no discriminación se encuentran
contemplados en la Constitución Nacional (artículos 16, 37 y 75 incisos 2, 19, 22 y 23), el
Código Civil y Comercial y en diversos instrumentos internacionales que gozan de igual
jerarquía. Entre los instrumentos de protección de derechos humanos vigentes en nuestro
país podemos mencionar la Declaración Universal de Derechos Humanos (art 2), la
Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre (art 2), la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (arts 1, 13.5, 17.4 y 24), el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (arts 2 .1, 3, 20.2, 23.4, 24.1, 26), el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts 2.2 y 3); la Convención sobre los
Derechos del Niño (art 2); la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación Racial (artículos 2 y ss); entre otros.
La CSJN se ha pronunciado sobre el alcance del artículo 16 de la Constitución. Así,
consideró que “la igualdad ante la ley (…) no es otra cosa que el derecho a que no se
establezcan excepciones o privilegios que excluyan a unos de lo que en iguales condiciones
se concede a otros”. Es importante tener en cuenta que una discriminación no es solamente
una distinción o diferencia, sino que implica un trato desfavorable a una persona por un
motivo prohibido. También, sostuvo que “no sanciona toda discriminación, sino
exclusivamente aquella que en forma arbitraria restrinja de algún modo o menoscabe el
pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales
reconocidos en la Constitución Nacional”.
Merece especial consideración, el hecho de que los protagonistas eran niños de entre 14 y
16 años, los cuales perdieron su posibilidad de proyectar una vida, planear un futuro, vivir una
niñez plena como cualquier otra.

Con la entrada en vigencia del nuevo Código Civil se ha dado protagonismo sustancial a los
niños, dejando de lado viejas concepciones como menor impúber o menor adulto (acepciones
utilizadas por el viejo código) y se decide por la simpleza de llamar sólo menor, a quien es
tal sólo por no haber cumplido los dieciocho años, edad desde la que comienza la mayoría
de edad. Conforme al art 1 de la Convención sobre los derechos de niño: “… seentiende por
niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad”. A su vez, en sus artículos 2 y 3 de
dicha convención, establece que los Estados Parte deben respetar y aplicar los derechos del
niño establecidos, sin distinción alguna; tomar las medidas apropiadas para garantizar la
protección del niño contra toda forma de discriminación y castigo. En relación a ello, el articulo
37 expresa que “ningún niño podrá ser sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles,
inhumanos y degradantes; no pudiendo ser privado de su libertad de forma ilegal o arbitraria…
la detención debe ser de acuerdo a la ley como medida de último recurso y como medida
más breve que proceda, tratado con la humanidad y el respeto que merece la dignidad
inherente a la persona humana con el derecho a un pronto acceso a la asistencia jurídica”.
Por último, su art. 40 inc 1, impone que “Los Estados Partes reconocen el derecho de todo
niño de quien se alegue que ha infringido las leyes penales… a ser tratado de manera acorde
con el fomento de su sentido de la dignidad y el valor,… y en la que se tengan en cuenta la
edad del niño y la importancia de promover la reintegración delniño…”.

En cuanto al procedimiento, siguiendo el art 18 de nuestra CN y las convenciones incluidas


en su art 75 inc 22, entre ellas, la Convención sobre los derechos del niño,nadie puede ser
obligado a declarar contra sí mismo, debiéndose respetar el debido proceso y el principio de
presunción de inocencia

La discriminación racial sufrida por cinco niños, víctimas de una persecución y arresto
arbitrarios, completamente ilegales, sometidos a tratos degradantes,obligados a declararse
culpables por un crimen que no cometieron. Son una sucesión de hechos, que de ninguna
manera consideraron el respeto y cumplimiento de los derechos más esenciales de las
personas.
Y aun, a pesar del desentendimiento al cual, todos decimos adherir, lo que sucedió
representa un retrato real de una injusticia producto del odio y la intolerancia que aún hoy
impera en la sociedad americana.Y peor aún, por parte del Estado que debió velar por ellos.
Coincidimos en nuestra opinión, cuando expresamos que no existe indemnización alguna
que pueda compensar lo que han sufrido estas personas, pues su encarcelamiento afectó
uno de los valores jurídicos más grandes como lo es la libertad.