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Trabajo Práctico Nº 1

Argumentación – Comprensión
I. A cada uno de los textos adjuntos:
1. ¿Quién es el autor del texto? ¿Qué puede saber de él? ¿Cómo ayuda esta información a comprender el
texto?
2. ¿En dónde se publica el texto? ¿Cuándo?
3. ¿Quién es el posible destinatario del texto?
4. Identificar el tema central del texto
5. Poner títulos a los párrafos
6. Reconocer el Objeto de discusión y escribirlo (puede o no coincidir con el tema del texto)
7. Escribir cuál es la postura del autor
8. Escribir brevemente qué argumentos brinda el autor para sostener su postura
9. ¿Expresa el autor alguna postura adversa? En caso afirmativo, transcribir las que aparezcan; en caso
negativo, escribir alguna postura adversa posible.
10. Si el autor expresa tesis adversas, ¿presenta contra-argumentos? ¿Presenta refutaciones? ¿Cuáles?
Marcarlas en el texto.
11. ¿El autor concluye afirmando o cambiando su tesis original? Marcar la conclusión
12. Marcar por lo menos 2 conectores, 2 fenómenos de cohesión léxica y 2 de cohesión gramatical.
13. ¿Está de acuerdo o en desacuerdo con la postura del autor? ¿Por qué?

II. A partir del video https://youtu.be/ny61lc2xiZk


“Mi Horrible Experiencia en el Sistema Educativo | Jaime Altozano”
1. ¿Quién es el autor del video? ¿Qué información puedes descubrir de él? ¿Cómo ayuda esa información a
entender el video?
2. ¿Quién es el posible destinatario o destinatarios del video?
3. ¿Cuál es el tema de discusión?
4. ¿Cuál es la tesis del autor?
5. ¿Cómo argumenta su postura? Indicar qué tipo de argumentos emplea y sintetizarlos. (Por lo menos 3,
indicando minutos y segundos donde comienza a exponer cada argumento)
6. ¿Existen tesis adversas, contraargumentos y refutaciones? ¿Cuáles? (Indicar por lo menos 2, igualmente
señalando minutos y segundos en los que realiza tal exposición)

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Texto 1

Profesorado
Militis Militorum (Leonardo Castellani)
Cabildo, Buenos Aires, N9 323, 25 de agosto de 1943.
Los profesores que no sirven más que para profesores no sirven tampoco para profesores. Si usted se
propone formar tal cosa, sacará un profesor bueno por cada cien; pero si usted se propone formar hombres
que, además de serlo plenamente, conozcan a fondo una disciplina mental, muchísimos saldrán capaces de
enseñar esa misma disciplina, porque una de las cosas —pero no la única— para la cual sirve una ciencia
es para enseñarla por dinero. Pero si sirve para eso sólo, es una falsa ciencia.
Un partido político, una secta ideológica o un déspota pueden intentar monopolizar la enseñanza en favor
propio, o en favor de una causa temporal —aunque sea buena— cortándola de su más alta ordenación que
es el servicio de la Verdad: entonces la enseñanza se ameniza, se esclerotiza y al fin se pudre.
La Tercera República Francesa, sobre todo en su último estadio frentepopulista, había fraguado el ideal del
profesor que fuese una especie de “genízaro de la democracia”: por un lado asegurarle el puesto a la
presentación del diploma, por otro exigirle la repetición talmúdica de la ideología gubernativa, convertida en
una especie de religión monstruosa. Las partes sanas de la gallarda alma francesa se resistían heroicamente
a esta tentativa de encadenamiento mental cuando se produjo el colapso de la guerra. El profesor socialista
converso Charles Péguy fue uno de los adalides de esta resistencia a que la Escuela Normal Superior de
París se convirtiera en una suerte de convento de lamas del Tibet, especie de guanacos del 57 ateísmo,
mascadores y escupidores. Heroicamente resistían porque la suerte les era adversa y veían que iban a la
derrota; pero su derrota era la derrota de Francia.
Entre nosotros no conviene que se multipliquen sin más los institutos de profesorado mientras no se lleve a
perfección el de Buenos Aires, sobre el cual se calcan los otros. Opino que nuestro instituto bonaerense —
al cual estoy ligado incluso por gratitud— es actualmente una cosa a medio hacer que debe ser completada.
Hay que asegurar a sus egresados una justa equidad en las oportunidades de conseguir cátedra, frente a
los egresados de la universidad; pero hay que asegurarles ante todo una enseñanza que los haga capaces
de hablar, escribir, pensar, estudiar y enseñar; y no sólo de repetir maquinalmente su propia “asignatura”
sobre todo si ésta se redujera al mero recitado de “apuntes” de los profesores o del último manual o ‘libro de
texto”.
Para esto se impondría un reagrupe de las secciones en los primeros años y quizá el aumento de un año de
estudios. No se puede tomar a nuestro bachiller, con su pobrísimo bagaje, y lanzarlo abruptamente a una
superespecialización. Un profesor liceal debe ser un hombre de cultura general sólida y equilibrada, que
además sepa enseñar matemática, latín, historia o zoología. Para esto último sobra con dos años de estudio
intenso, en un hombre con base intelectual; pero no bastan ni diez años si falla esa base.
Todos los alumnos de las once secciones necesitan una sólida formación general, a basé de lenguas, letras
y filosofía —es decir, humanidades— en los tres primeros años, al mismo tiempo que comienza el
entrenamiento de su materia particular. Se imponen las clases comunes al principio, con lo cual hasta plata
saldría ganando el Gobierno. Los diplomas tendrían mayor prestigio y valor si no fuesen de “materias” —lo
cual es un absurdo— sino de disciplinas mentales, como sería, por ejemplo: ciencias matemáticas, ciencias
naturales, ciencias morales y filosóficas, letras.
Pero antes de todo esto, hay que saber si se quiere o no se quiere tener una escuela adulta de profesores
medios. Y hay que querer tenerla antes de querer multiplicarla, porque lo contrario sería querer casar a un
impúber.
Aquí falla el argumento de Gavióla, expuesto en la pág. 84 de su libro Reforma de la Universidad, de que
multiplicando los institutos sin cuidar su calidad y atrayendo a ellos con la promesa ilusoria de un diploma
lucrativo, se “desparrama cultura”. Lo que se desparrama son abortos, es decir, almas apocadas, incapaces
y resentidas, cuando no profesionales inmorales.

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Texto 2

Educación. ¿Por qué existe la violencia escolar?


Publicado el 14/09/2017 en el blog Razón y Revolución
https://razonyrevolucion.org/educacion-por-que-existe-la-violencia-escolar/

Ya son numerosos los casos de violencia escolar. Se tratan de hechos que rompen con las relaciones escolares
en todo sentido, abarcando casos de violencia física, simbólica, verbal o psicológica. Algunos estudios
focalizados en escuelas de la provincia de Buenos Aires demuestran que, desde mitad de los años ’90 para
esta parte, estos hechos fueron aumentando en gravedad y frecuencia. La violencia escolar involucra, por otra
parte, tanto a alumnos como a docentes, familias y personal directivo.
Podemos pensar en aquellos casos que salen en los diarios con cierta frecuencia, para darnos cuenta que es un
problema en crecimiento. Sin embargo, hay que decir que la mayor parte de ellos no salen en ningún lado.
Tan solo conocemos los más graves, sin poder medir la cantidad de hechos violentos que ocurren
cotidianamente en nuestras escuelas.
El asunto se agrava porque el Estado minimiza el problema. Cuando los docentes, alumnos o padres vivimos
esta problemática cotidianamente, el Estado y sus gobiernos se han encargado de hablar de casos “aislados” o
de responsabilizar a los docentes por una supuesta “falta de diálogo”. Así, el Estado dibuja soluciones
ridículas: todo se acabaría si se “recrean” los vínculos de autoridad entre docentes y alumnos, confundiendo
el síntoma con la enfermedad.
Incluso los recientes marcos normativos que bajaron del Estado apenas apuntaron generalidades sobre el
problema, sin dar precisiones de cómo actuar ante casos semejantes. Ejemplos de ellos fueron la “Ley para
la promoción de la convivencia y el abordaje de la conflictividad social en las instituciones educativas” (N°
26.892 / 2013) y la “Guía federal de orientaciones para la intervención en situaciones complejas relacionadas
con la vida escolar” (Res. N° 217/14 del Consejo Federal de Educación), ambos escritos del kirchnerismo que
no tenían conexión alguna con la realidad. Para colmo, los sindicatos tampoco pasaron la prueba. Por caso, en
junio del 2014, la CTERA organizó eventos orientados a discutir la problemática, con una línea
completamente adaptada a la del por entonces gobierno de Cristina. De ese modo, le decían a los mismos
docentes –a los que supuestamente debían defender– que “cambien” sus prácticas y se pusieran “creativos”.
El macrismo en sus dos años al frente del gobierno nacional y otros diez al frente de la Ciudad, tampoco ha
ofrecido nada superador al respecto.
Una explicación (y luego, una solución) razonable no puede caer en este tipo de argumentaciones. Debe partir
por reconocer que la violencia escolar es tan solo otra de las expresiones de la degradación educativa y la
descomposición de la sociedad capitalista.
De la degradación educativa, porque las relaciones escolares ya no están mediadas por el saber. El Estado solo
quiere las escuelas para mostrar buenas estadísticas, y los pibes van allí a obtener un papelito que les permitirá,
con mucha suerte, conseguir un empleo miserable. Educación degradada para trabajos degradados. Eso es lo
que está detrás de la violencia entre alumnos y docentes, alumnos y alumnos, padres y docentes…
Y de la descomposición social, porque la violencia escolar es el resultado de un proceso que lleva a millones
a una vida de precariedad y miseria. ¿Por qué los muros de la escuela iban a detener la expansión de la
violencia, el alcoholismo, la drogadicción, el narcotráfico, o la falta de objetivos de vida a la que condena este
sistema? La escuela no es una isla, es el reflejo de la sociedad de la que forma parte. Una sociedad que se
degrada, genera una educación degradada, tanto en contenidos como en las condiciones de vida de quienes
forman parte de la comunidad educativa.
Si queremos una solución definitiva a estos problemas, tenemos que devolverle a la escuela su rol
verdaderamente educador. Y para hacer eso posible tenemos que devolvernos a nosotros mismos la posibilidad
de una vida verdaderamente humana, donde se realicen todas nuestras necesidades, incluidas las de poder
razonar y conocer. Un horizonte completamente nuevo: el Socialismo.

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Texto 3

La pérdida del lenguaje


Por Jaim Etcheverry
Revista La Nación, 12 de febrero de 1995. Buenos Aires

Aunque creemos vivir en la era de la información, estamos poco informados. La escuela no es la única
causa. Sucede que cada día se desprestigia más el debate público.
Se trata de convencernos de que la información lo hace innecesario, que discutimos cuando
carecemos de datos. Cuando éstos aparecen, se nos dice, acaba todo debate.
En realidad, la situación parece ser la opuesta: sólo cuando nuestras preferencias y proyectos
atraviesan la prueba del debate, llegamos a entender lo que sabemos y lo que todavía nos falta saber. Hasta
que no formulamos las preguntas correctas, no advertimos en realidad qué cosas necesitamos saber. Y no
podemos llegar a identificar las preguntas correctas si no confrontamos con los demás nuestras ideas sobre
el mundo. Hasta que no defendemos nuestras opiniones, éstas son impresiones a medio formar,
presunciones sin examinar.
Sólo llegamos a conocer nuestra propia mente cuando intentamos explicarnos a los demás. Esta
decadencia de la discusión pública contribuye a que la gente esté cada vez menos informada, aunque viva
sumergida en información.
Esta es en realidad un cúmulo de datos no vividos: sólo cuando nos comprometemos en una discusión
que absorbe por completo nuestra atención, salimos ávidos a buscar la información que nos convenza y que
ayude a persuadir a los demás. Pero para debatir necesitamos usar una herramienta que cada día
manejamos peor: el lenguaje.
Resulta alarmante comprobar que quedan ya pocas personas, jóvenes y no tanto, capaces de articular
frases simples con comienzo, desarrollo y final.
Este retorno a estadios primitivos constituye una seria amenaza para el futuro de nuestra civilización.
Es que a través de la palabra el hombre intenta comprender el mundo, provisto de la palabra se lanza a la
aventura de pensarlo y con la palabra expresa la concepción que se forma sobre los otros y sobre las cosas.
El lenguaje es un fenómeno cultural, un producto social.
Cada vez con menor frecuencia y destreza utilizamos esta herramienta imprescindible de la
comunicación. Casi no nos reunimos a hablar, a debatir. No sólo se desalienta la discusión, sino que se
crean activamente las condiciones para que, al encontrarse, las personas no puedan hablarse. En nuestras
reuniones -desde las discotecas a las bodas-, el ruido atronador ahoga hasta los más empecinados intentos
de practicar el acto intrínsecamente humano de dialogar, de intercambiar palabras. Las conexiones que se
establecen escuchando el pensamiento vivo en desarrollo son mucho más estrechas que las logradas a
través de la mirada. Con el habla y el oído se participa, mirando se es un espectador.
El lenguaje es la huella del espíritu. El hombre habla hasta consigo mismo, almacena su memoria en
lenguaje y cifra en palabras el proyecto de lo que quiere ser.
Por eso es tan grave nuestro fracaso en preservar ese atributo humano por excelencia. Lo advertimos
ante la cantidad creciente de jóvenes incapaces de sostener una discusión y que balbucean monosílabos
deshilvanados, espejo fiel de un pavoroso vacío interior.
Debemos darnos cuenta de que les estamos robando la capacidad de pensar el mundo y de pensarse,
de ser en verdad humanos.

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Texto 4

Carta de Lectores – Diario La Gaceta

Por Pedro Arturo Gómez, Docente Universitario. El 15 de septiembre de 2018

De huelgas y acatamientos
El rector de la UNT, ingeniero José García, declara pretender que "los universitarios ganen un sueldo mucho
más digno", invoca a Dios y paso siguiente se despacha expresando su desacuerdo con la huelga. Menciona
que debe haber "un proceso de reflexión para que el estamento estudiantil no sufra el deterioro de la calidad
educativa" (?) y remata declarando: "Como docente nunca acaté una huelga". ¿Será que para el señor rector
la huelga es sólo una orden que se acata o no, orden de quién, de quiénes? ¿Un mero mandato o imposición
gremial? Si la lucha de los trabajadores de la educación superior pública por salarios dignos es legítima -y sin
duda alguna lo es, como el mismo funcionario lo reconoce ante una crisis gigantesca que no sólo afecta a los
sueldos docentes, sino también al presupuesto integral de las unidades académicas- entonces, ¿qué acciones
son las más eficaces a la hora de un reclamo con posibilidades efectivas? ¿Seguir dando clases como si nada,
ancladas y anclados en la reflexión afligida? Frente al estancamiento de las negociaciones debido a ofertas
inaceptables por parte de los dueños del poder, ¡¿hay un método, un conjunto de tácticas o estrategias que no
sean las de la lucha más enérgica mediante las huelgas, junto con las manifestaciones y movilizaciones
públicas de protesta? Un interrogante que debería interpelar a todas y todos quienes esgrimen la contradictoria
fraseología de "estoy de acuerdo con el reclamo, pero no con el paro". Porque si en verdad estás de acuerdo,
entonces deberías comprometerte con la búsqueda de caminos para hacer efectivo ese reclamo, y ahí te vas a
encontrar más temprano que tarde con el recurso de la huelga, lo cual te va a demandar un mayor compromiso,
el de la acción. De lo contrario, o la verdad es que no estás de acuerdo, o que has caído en la alienación, o que
eres indiferente, o que no tienes un compromiso con el trabajo de la docencia en condiciones dignas, o que
lisa y llanamente te dejas ganar por el temor u obras de mala fe. Nada de lo cual enorgullecerse. Y si te niegas
a hacer paro porque tu trabajo docente no es tu única fuente de ingresos ya que tienes ocupaciones laborales
más sustantivas, entonces ya no sólo por la necesaria conciencia sobre la legitimidad de la demanda, sino por
solidaridad con tus compañeras y compañeros que están sufriendo un dramático deterioro salarial, deberías
adherir -no "acatar"- a las medidas de fuerza. Y si el argumento es el daño que sufren las y los estudiantes, de
una vez por todas deberías tener en claro que el estudiantado no es víctima del paro sino de las circunstancias
que lo provocan. Por supuesto que la huelga es una situación que agobia, pero más agobiantes e inaceptables
son las indignas condiciones que el gobierno le impone a nuestro trabajo de educadores universitarios, un
trabajo con el cual -si eres docente- deberías estar identificada e identificado no sólo con su ejercicio, sino
también con todas las acciones que hagan falta para defenderlo. Porque la verdad, así las cosas, no hay nada
respetable en no "acatar" el paro.

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Trabajo Práctico Nº 2
Argumentación – Producción
1. Elegir un tema cualquiera, a condición de que sea polémico, para abrir un debate
2. Determinar la situación comunicativa concreta en la que se utilizará. ¿Cómo se posicionará usted como
autor, desde qué lugar? ¿Quién será su destinatario? ¿De qué quiere convencer a la otra persona? ¿Dónde
circulará ese texto? ¿Espera que el lector reaccione favorable o desfavorablemente? ¿Qué tono empleará en
el texto?
3. Indicar en un borrador:
a. Tesis propuesta
b. Al menos dos argumentos para sostenerla
c. Tesis adversas (al menos una)
d. Dos argumentos por cada tesis adversa y una refutación a cada uno
4. A modo de sugerencia, puede elaborar un esquema borrador a partir de las partes de la retórica clásica
(Exordio, Narratio, Confirmatio, Epílogo). Indique cuántos párrafos tendrá el texto y cómo organizará la
información en ellos.
5. Escriba un texto de hasta dos carillas por computadora o de hasta 4 carillas manuscritas (mínimo la mitad
para cada caso), en el que desarrolle claramente esa macroestructura y esa secuencia planificada
previamente.

Trabajo Práctico Nº 3 – Reflexión


Elabore una reflexión sobre su propio proceso de escritura de un texto argumentativo. ¿Siguió los pasos en el orden
sugerido? ¿Le sirvió para escribir libremente o fue una presión extra? ¿Es útil considerar algunos aspectos antes de
sentarse a escribir? ¿Siente que logró una escritura más consciente? ¿Siente que mejoró en algo su escritura con
este proceso? ¿En qué situaciones de su vida futura puede utilizar estas herramientas? ¿Qué es lo más útil? ¿Qué es
lo más complicado? Escriba, en fin, todo lo que considere oportuno sobre cómo es su proceso de escritura. Puede
hacer referencia a su proceso en el pasado.

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Trabajo Práctico Nº 4

1. Elabore definiciones de exposición y de argumentación, diferenciando situación comunicativa, finalidades, y


estructura.
2. Indicar cuál texto es expositivo, cuál argumentativo y justificar su respuesta a partir de la definición
brindada.
2.1. Para el texto expositivo:
a. Marcar las partes de la superestructura (Introducción; explicación; conclusión, si la hay)
b. Extraer tres recursos (Definiciones, ejemplos, causalidades, etc.)
c. Redacte un recurso más que ayude a comprender mejor el tema expuesto.
d. Identifique el autor del texto. Señálelo. Indique de dónde se obtuvo el texto.
e. ¿Quién crees que es el destinatario de este texto? ¿Por qué?
f. ¿Cuál es la macroestructura (Tema central) de este texto?
g. Asigne un título a cada párrafo
2.2. Para el texto argumentativo
a. ¿Cuál es el tema central del texto?
b. Redactar cuál es la postura del autor (tesis) sobre el tema y con qué argumentos lo defiende.
c. Redactar qué otras posturas existen en contra de lo que plantea el autor y si éste incluye
refutaciones
d. Ponerle un título a cada párrafo
e. ¿Cuál es la macroestructura (Tema central) de este texto?
f. ¿Quién crees que es el destinatario de este texto? ¿Por qué?
g. ¿Quién es el autor? ¿Dónde se publicó este texto?
3. Responde a las siguientes preguntas
a. Elabora una definición propia de comunicación.
b. ¿Qué herramientas obtuvo en la materia que puedan ayudarlo en su práctica docente en el futuro?.

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Texto 1
EL ALCOHOL ¿FIJA LAS GRASAS?
 Por Daniel López Rosetti – Para el diario La Nación -

¿Cuanto hay de cierto detrás de una frase grabada a fuego en el saber popular?
El complejo trabajo del metabolismo se manifiesta ampliamente en la ingesta de bebidas alcohólicas.
Convivimos con las bebidas alcohólicas desde hace milenios. Forman parte de la historia y la cultura de casi todos los
pueblos del mundo. Están presentes en celebraciones sociales, tradiciones religiosas, ritos iniciáticos, o incluso en la
más trivial de las cotidianeidades. A veces para festejar, y a veces para ahogar las penas. Sin embargo, más barato o
más caro, económico o metabólico, siempre hay un precio a pagar.
La expresión popular de que el alcohol "fija las grasas" parece indicar que cuando ingerimos alcohol, éste tendría algún
tipo de propiedad química (o quizás mágica) para identificar a las células adiposas y ponerles algún tipo de "tapón"
para evitar que se vacíen. Déjeme decirle que el metabolismo es bastante más complejo. Sin embargo, la idea de que
el alcohol podría evitar reducir la grasa corporal tiene algo de cierto.
El hígado es el principal órgano encargado de metabolizar el alcohol que podamos ingerir. Con el intento de hacer más
didáctica esta explicación, imaginemos al hígado como si fuera el ministro de economía de un país: es el gran gestor
de los recursos nutricionales del organismo.
Cuando existe un superávit energético o de algún nutriente en particular, como puede ser el caso de la glucosa, las
células hepáticas tienen la capacidad de almacenarla e, incluso, transformarla en un combustible más eficiente aún,
como lo son los lípidos (o grasa) y enviarlos (vía sangre) a reservarse a los tejidos especializados en ello, principalmente
el tejido adiposo. Por el contrario, cuando hace falta glucosa en sangre, éstas ponen manos a la obra para sintetizarla
y mantener sus niveles estables. El metabolismo es ciertamente más complejo, pero en principio quédese con esta
idea de que el hígado puede administrar los recursos, tanto en la abundancia como en la escasez.
El alcohol es un xenobiótico, es decir, una sustancia ajena a la fisiología humana. Debe, por ende, ser eliminada. Ahora
bien, mientras que con el manejo habitual de nutrientes el hígado puede regular los tiempos y la dedicación de su
intervención, cuando llega el alcohol, no le queda otra opción que ocuparse de él inmediatamente. Es una situación
de emergencia que no puede dilatarse.
En su vía de degradación hepática, el alcohol libera energía; para ser precisos, cada gramo aporta 7 calorías. Si bien
los requerimientos energéticos del hígado son relativamente importantes, en general suele pasar que la situación se
vuelva muy pronto energéticamente superavitaria. Pero aquí no acaba el asunto.
Decíamos que el hígado es un gran administrador de recursos, y a toda hora le llegan combustibles para utilizar.
Cuando una célula hepática obtiene la suficiente energía por parte del alcohol, la misma deja de utilizar los
combustibles energéticos habituales. Por lo tanto: si hay más de lo que se gasta, ¿dónde puede almacenarse ese
sobrante? Sí, adivinó, en su depósito de grasa corporal: el tejido adiposo.
Entonces, ¿mito o realidad? Aunque debo admitir que no me gusta la expresión "fijar grasa", sí es cierto que el
consumo de alcohol dificulta la pérdida de grasa, favorece su acumulación, y si se consume junto con bebidas
azucaradas, los efectos en este sentido son sinérgicamente engordantes.

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Texto 2
http://www.eltucumano.com/noticia/opinion/255760/feliz-dia-internet

¡Feliz día, Internet!


Pasamos la mayor parte del tiempo on-line a través de nuestros celulares y computadoras,
consumiendo y compartiendo contenidos, información y datos tanto propios como de terceros. Sin
embargo, no somos conscientes de los riesgos que implica estar "conectados".

 Publicado en el Diario “El Tucumano”. Por Lucas Bayk


 17 May 2019 - 13:09

Internet es hoy la fuente principal de entretenimiento e información de nuestras vidas. Entramos a esta
gran red de contenidos en busca de entretenimiento, respuestas a problemas cotidianos y, desde el 2007,
para enterarnos qué están haciendo nuestros "amigos" en las redes sociales. Sin embargo, no somos
conscientes de los riesgos que implica estar tanto tiempo "conectados".

El nacimiento de la Web Social, más conocida como la Web 2.0, que permite que los usuarios compartan
información, fue una plataforma para los primeros escraches y las primeras extorsiones digitales, utilizando
como vehículo las páginas que los propios usuarios creaban para publicabar fotos y videos íntimos sin el
consentimiento de los protagonistas. La difusión de estos contenidos antes era posible a través mails, foros,
chats y fuera de Internet. Sin embargo, con el nacimiento de las redes sociales, permitió que estos
contenidos llegaran a más personas dando lugar a un nuevo fenómeno: "la viralidad".

Estas plataformas permitieron, además, el nacimiento del cyberbullying y el grooming. La posibilidad de


crear perfiles falsos permitió que el acoso virtual llegará a los más jóvenes, generando daños psicológicos y
morales a la integridad de las víctimas.

El surgimiento de los smartphones y el crecimiento exponencial de las redes sociales lograron que la
conexión a Internet no tenga interrupciones, generando un aislamiento de sus usuarios, que chequean
minuto a minuto plataformas como Facebook e Instagram. Según el catedrático de la Universidad del
País Vasco (UPV/EHU) Enrique Echeburúa, "las redes sociales y los sistemas de mensajería son
atractivos para los jóvenes porque su sistema de funcionamiento implica la respuesta rápida, las
recompensas inmediatas y la interactividad. El uso, en principio, es positivo, siempre que no se dejen de
lado el resto de las actividades propias de una vida normal (estudiar o trabajar, hacer deporte, practicar las
aficiones, salir con los amigos o relacionarse con la familia) pero otra cosa es cuando el abuso de las redes
sociales provoca alejamiento de la vida real, induce ansiedad, afecta a la autoestima y hace perder
capacidad de autocontrol".

Atentos a los consejos de los especialistas, en el día que la humanidad celebra a Internet, sería interesante
que los usuarios podamos reflexionar sobre el uso que damos a una herramienta inigualable, que nos mostró
que el mundo puede ser una enorme torre de Babel. ¿Cuántas veces al día chequeamos los mails? ¿vivimos
pendientes del WhatsApp? ¿nos quedamos hipnotizados mirando las historias de Instagram de persona
que ni siquiera conocemos? ¿se puede rastrear cada momento de nuestras vidas a través de los posteos
en Facebook?. Estas son solo algunas preguntas que pueden ser el puntapié inicial acerca de qué tan sana
es nuestra conexión. El ejercicio vale la pena.