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ESQUEMA PARA LA NOVENA A SANTA ROSA DE LIMA

1) Canción de bienvenida. VIENEN CON ALEGRIA


VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR,
CANTANDO VIENEN CON ALEGRIA, SEÑOR,
LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR,
SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR. (2)
Vienen trayendo la esperanza
a un mundo cargado de ansiedad,
un mundo que busca y que no alcanza
caminos de amor y de amistad.
ESTRIBILLO.
Vienen trayendo entre sus manos
esfuerzos de hermanos por la paz,
deseos de un mundo más humano
que nacen del bien y la verdad.
ESTRIBILLO.
2) Señal de la Cruz. Por la señal, de tu santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos
Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

3) Oración inicial
Gloriosa Santa Rosa de Lima, tú que supiste lo que es amar a Jesús con un corazón tan
fino y generoso. Que despreciaste las vanidades del mundo para abrazarte a su cruz
desde tu más tierna infancia. Que profesaste una gran ternura y dedicación a los más
desvalidos sirviéndolos como al mismo Jesús. Que amaste con filial devoción a la Virgen
María. Enséñanos tus grandes virtudes para que, siguiendo tu ejemplo, podamos gozar de
tu protección y de tu compañía en el cielo. Te rogamos también aceptes el obsequio de
esta novena y nos obtengas del Señor las gracias que pedimos por tu intercesión, si son
para su mayor gloria y bien de nuestras almas.
Amén.

4. Acto de contrición
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser
vos quien sois, bondad infinita y por qué os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo
corazón haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del
infierno. Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis
pecados. Amén

Canción “TEN PIEDAD, SEÑOR, TEN PIEDAD”


Ten Piedad, Señor, Ten Piedad,
Soy Pecador, Ten Piedad...
Ten Piedad, Señor, Ten Piedad,
Soy Pecador, Ten Piedad...

Y De Mí, Cristo Apiádate,


Contra Tí Yo Peque,
Y De Mí, Cristo Apiádate,
Contra Tí Yo Peque..
Ten Piedad, Señor, Ten Piedad,
Soy Pecador, Ten Piedad...
Ten Piedad, Señor, Ten Piedad,
Soy Pecador, Ten Piedad.

5. Oraciones
Santa Rosa, tuvo un gran Amor a la Virgen, nuestra Madre
Visitaba de ordinario la imagen de Nuestra Señora del Rosario de la Basílica de Santo
Domingo, donde hoy en día veneramos sus reliquias. Ante ella tuvo lo que en teología
mística se denomina el desposorio místico.
Le componía “vestidos espirituales” “tejidos” con sus oraciones y sacrificios. Por tal razón,
junto a ella, ofrecemos nuestras oraciones.

PADRE NUESTRO (1 VEZ) ROSA


Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes
caer en tentación, y líbranos del mal.

AVE MARÍA (3 VECES)


Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas
la s mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte.
AMEN.

GLORIA
Gloria al padre, gloria al hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
AMEN

ORACION DEL DÍA


Día Primero
Amantísimo Señor Dios, Trino y Uno, que como en la antigua ley, os complacíais en que
os llamasen Dios de aquellos grandes Santos Patriarcas, hoy no menos os agradáis, en
que os llamemos, Dios de la Rosa de Santa María: nos alegramos y gozamos con el
mismo gozo, con que ella se complacía en vuestras divinas perfecciones, en especial, de
que seáis un Ser tan infinitamente perfecto, que de nadie depende, y todo depende de
vuestro Ser, y os pedimos por vuestra soberana independencia, y por el asimiento, que
tuvo siempre a Vos vuestra finísima Santa Rosa, nos concedáis un apartamiento total de
cuanto es contra vuestra voluntad, a que vivamos y muramos asidos a Vos; y lo que en
esta novena os pedimos a mayor honra y gloria vuestra.

Día Segundo

¡Oh incomprensible Sabiduría! ¡Oh Dios Trino y Uno! tan infinitamente sabio, que os
comprendéis a Vos, y con inefable claridad todo lo creado lo sabéis, y lo
sobrecomprendéis: alegrámonos, y gozámonos con el mismo gozo, con que la
ilustradísima Rosa de Santa María, se gozaba de vuestra Sabiduría, y por ella, y por lo
que supo de vos nuestra Santa, os pedimos nos comuniquéis la ciencia de los Santos,
vuestra Divina Luz, y lo que en esta novena os suplicamos, si es para honra y gloria
vuestra.
Día Tercero

¡Oh bondad inefable! ¡Oh hermosura indecible! ¡Oh Dios Trino y Uno, que sois el centro
de toda belleza y perfección! Alegrámonos y gozámonos en Vos con aquel mismo afecto
con que la amorosísima Rosa de Santa María, en Vos únicamente descansaba su
corazón, como en su centro, y os pedimos por vuestra infinita bondad, y por lo que os
comunicasteis a la hermosísima Santa Rosa, que toda vuestra voluntad nos la robe
perfección tan divina, y lo que os suplicamos en esta novena, si es honra y gloria vuestra.

Día Cuarto

¡Oh Santidad Purísima! ¡Oh fuente y ode toda Santidad! ¡Oh Dios Trino y Uno, que por
esencia tenéis el oponeros a la culpa! Alegrámonos y gozámonos con el mismo gozo que
la perfectísima Rosa, de vuestra infinita perfección, y os pedimos por tan inmensa
Santidad, y por las que le comunicasteis a esta purísima Santa, nos concedáis que os
sirvamos de suerte que consigamos la perfección que ella deseaba y pedía para sus
prójimos; y lo que en esta novena os suplicamos, si ha de ser para honra y gloria vuestra.

Día Quinto

¡Oh caridad incomprensible! ¡Oh Dios Trino y Uno, todo amor, que con infinita
propensión os inclináis a favorecer a vuestras criaturas y hacerlas bien! Deseamos
alegrarnos y gozarnos con aquel mismo gozo e incendio de amor, con que vuestra muy
amada Rosa de Santa María se complacía en vuestra inefable caridad; y os pedimos por
esta divina perfección, y por el agradecimiento y amor con que maravillosamente os
correspondió esta amorosísima Santa, nos comuniquéis los efectos de vuestra especial
asistencia y caridad; y lo que en esta novena os suplicamos, si fuere para mayor honra y
gloria vuestra.

Día Sexto

¡Oh Omnipotente Majestad! ¡Oh Dios Trino y Uno, que cuanto queráis podéis, y es
infinito vuestro poder! Deseamos alegrarnos y gozarnos en tan soberana omnipotencia,
con aquel mismo gozo con que se complacía la Santa Rosa de Santa María y os pedimos
por esta perfección y por el poder que concedisteis a esta fortísima doncella, elevéis y
confortéis nuestra grandísima flaqueza y debilidad, para que podamos corresponder a lo
que vuestra omnipotencia obra en nuestras almas; y lo que os suplicamos en esta novena,
si fuere para Honra y Gloria vuestra.

Día Séptimo

¡Oh Liberalidad Divina! ¡Oh inclinación indecible a dar y favorecer! ¡Oh Dios Trino y Uno,
que dando infinito más que lo deseáis dar! Deseamos alegrarnos y gozarnos en tan divina
franqueza con aquel mismo gozo con que os complacía vuestra reconocidísima Santa
Rosa, y os pedimos por esta infinita perfección, y por lo mucho que disteis a esta
dichosísima santa, nos libréis del vicio de la ingratitud, y nos concedáis que no cesemos
de daros gracias por los infinitos beneficios de vuestra liberalidad, y lo que os suplicamos
en esta novena, si es para honra y gloria vuestra.

Día Octavo

¡Oh Divina Inmensidad! ¡Oh Dios Trino y Uno, que por vuestro ser estáis en todo, sin
necesidad de lugar porque estáis en Vos, que sois sobre todo lugar! Deseamos alegrarnos
y gozarnos en tan incomprensible inmensidad, con aquel mismo gozo con que la
humildísima Santa Rosa se complacía; y os pedimos por esta inmensa perfección, y por la
presencia vuestra, que en todas las criaturas concedisteis a tan íntima Esposa vuestra,
nos concedáis tenernos siempre presentes y vivir dentro de vos, y lo que en esta novena
os suplicamos, si fuere para mayor honra y gloria vuestra.

Día Noveno

¡Oh y quién podrá, gran Dios y Señor, Trino y Uno, hacerse capaz de vuestra
bienaventuranza y gloria, de la que tenéis en Vos por esencia, gozándoos y amándoos, y
de la gloria accidental que os dan todas vuestras criaturas! Deseamos alegrarnos y
gozarnos en vuestra grande gloria, con el mismo gozo con que se complacía la felicísima
Santa Rosa, y os pedimos por esta su perfección y por la gloria a que la elevasteis, y la
que recibís de tan amada criatura vuestra, nos concedáis, que confesando y conociendo
vuestra gloria infinita, no caigamos en la eterna pena, sino que seamos bienaventurados y
participemos de la infinita bienaventuranza vuestra; y lo que os suplicamos es esta
Novena a mayor honra y gloria vuestra.

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Rosa de Santa María, tuvo una gran devoción a la Virgen María, y junto a ella, como hijos
suyos, le ofrecemos este canto:
JUNTO A TI MARIA
Junto a ti María.
como un niño quiero estar,
tómame en tus brazos
guíame en mi caminar.
Quiero que me eduques,
que me enseñes a rezar,
hazme transparente,
lléname de paz.
Madre, Madre, Madre, Madre, (Bis)

Gracias Madre mía


por llevarnos a Jesús,
haznos más humildes
tan sencillos como Tú.
Gracias Madre mía
por abrir tu corazón,
porque nos congregas
y nos das tu amor.
Madre, Madre, Madre, Madre, (Bis)
6. LECTURA BIBLICA Y COMENTARIO
Lectura del santo evangelio según san

Palabra del Señor

Comentario de la lectura bíblica

7. Canto “Sois la semilla”


Que la valentía y el amor de Santa Rosa de Lima, nos alienten a que podamos ser
testigos y difusores de la palabra de Dios. Entonamos la canción:

Sois la semilla que ha de crecer Sois los amigos que quise escoger
Sois estrella que ha de brillar Sois palabra que intento gritar
Sois levadura, sois grano de sal Sois reino nuevo que empieza a
Antorcha que ha de alumbrar engendrar justicia, amor y verdad.
Sois la mañana que vuelve a nacer
Sois espiga que empieza a granar Id amigos por el mundo, anunciando el amor
Sois aguijón y caricia a la vez Mensajeros de la vida, de la paz y el perdón
Testigos que voy a enviar Sed amigos los testigos de mi resurrección
Id llevando mi presencia, con vosotros estoy
Id amigos por el mundo, anunciando el amor
Mensajeros de la vida, de la paz y el perdón Sois fuego y savia que vine a traer
Sed amigos los testigos de mi resurrección Sois la ola que agita la mar
Id llevando mi presencia, con vosotros estoy La levadura pequeña de ayer
Fermenta la masa del pan
Sois una llama que ha de encender Una ciudad no se pude esconder
Resplandores de fe y caridad ni los montes se han de ocultar
Sois los pastores que han de guiar En nuestras obras que buscan el bien
Al mundo por sendas de paz Los hombres al Padre verán.

8. PETICIONES
Gloriosísima Patrona y Abogada Nuestra, Rosa de Santa María, Esposa Amantísima de
Jesús. Por aquel incendio de amor que abrazó tu corazón hacia tu divino esposo, y por el
celo ardentísimo que tuviste por la salvación de las almas, por el amor a tu pueblo y a tu
patria, te pido humildemente me consigas del señor abundantes bendiciones, y de manera
especial la gracia que te pido.

Para que el Señor muestre su amor a todos los que se esfuerzan por servirle fielmente, y
para que muestre su misericordia perdonando a los que han fallado, tanto a él como a
sus hermanos,

Roguemos al Señor.

Para que el Señor muestre su poder y defienda a la gente humilde, tantas veces
humillada, y nos disponga a todos nosotros a respetarla y amarla

Roguemos al Señor.

Para que el Señor nos dé la voluntad y la fuerza necesarias para llevar a cabo su palabra
en nuestra vida, día a día, resueltamente y con alegría

Roguemos al Señor.
Para que el Señor llene de bendiciones nuestros hogares y reine el amor en cada uno de
ellos.

Roguemos al Señor.

Para que el Señor nos dé la voluntad y la fuerza necesarias para llevar a cabo su palabra
en nuestra vida, día a día, resueltamente y con alegría

Roguemos al Señor.

Te pedimos por la salud de los enfermos que no les falte a ninguno los cuidados y
comprensión que necesitan para tener esperanza y reponerse de los males que les
afectan.

Roguemos al Señor.

9. Oración final. (GUILLERMO)


Os doy gracias, o Señor, de la asistencia especial que me habéis prestado en esta novena.
Continuad siempre en vuestras misericordias sobre de mí, a satisfacción de mis pecados,
en sufragio de las almas del purgatorio y por la conversión de los pecadores. Perdonadme
todas las faltas que he cometido. Y juntando el poco bien que he hecho con los
inconmensurables méritos de Jesucristo, concededme por Él todas aquellas gracias que
son necesarias a mi eterna salud, especialmente una plenaria remisión de la pena debida
a mis culpas, que nuevamente lloro y detesto, resuelto como estoy de conducir en lo futuro
una vida toda en conformidad a vuestros Santos Mandamientos. Por el mismo Jesucristo
nuestro Señor.
Amén.
10. Canción de despedida.

SANTA ROSITA DEL CAMINO

Mientras recorres la vida tú nunca solo estás,


contigo por el camino, Santa Rosita va.

VEN CON NOSOTROS AL CAMINAR,


SANTA ROSITA, VEN. / (2)

Aunque te digan algunos que nada puede cambiar,


lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad.

Si por el mundo los hombres sin conocerse van,


no niegues nunca tu mano al que contigo está.

Aunque parezcan tus pasos inútil caminar,


tú vas haciendo caminos, otros los seguirán