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BERNARD MANDEVILLE

Bernard Mandeville fue un filósofo, médico, economista político y satírico inglés nacido
en Rotterdam el 15 de noviembre de 1670. Fue educado en la Erasmian School y, a la edad
de 15 años, se matriculó en la Universidad de Leiden, para estudiar medicina y filosofía.
La influencia temprana en Mandeville de la filosofía mecanicista de Descartes y Gassendi,
fue posteriormente reforzado por una lectura de Thomas Hobbes.
Entre los primeros poemas, traducciones y diálogos de Mandeville, todos ellos publicados
de forma anónima, se incluía "The Grumbling Hive: Or, Knaves Turn’d Honest" (1705)
(La colmena refunfuñona, o los bribones se ponen honrados), un folleto que describe en
verso, la actividad de una próspera y vicioso colmena: "Millones tratando de proveer / La
vanidad y la avaricia del otro". Cada parte es viciosa, pero toda la colmena es rica y
poderosa. Se trata de una colmena gruñendo satisfecha hasta que, milagrosamente
reformada, se convierte en virtuosa, feliz, y, en consecuencia, empobrecida y despoblada.
Dado que el vicio es gran medida una causa de la grandeza, "los tontos sólo se esfuerzan /
para hacer una colmena grande y honesta".
La indignante paradoja de Mandeville, "Vicios privados, beneficios públicos", involucra
una serie de explicaciones sugerentes. Los vicios del lujo (consumos innecesarios), el
orgullo (el exhibicionismo vano y de moda), la codicia, la envidia y la avaricia (el propio
interés en diversas formas), todo ello contribuye a la prosperidad. Por ejemplo, para
suministrar el lujo de una capa escarlata -dice el autor-, se requieren muchas operaciones
industriales y comerciales, y una extensa división del trabajo. Una nación que restringe el
consumo de lujos extranjeros para lograr la frugalidad en su país, reduce su propia
prosperidad, porque los países exportadores de esos lujos ya no serán capaces de importar
los propios productos en dicha nación. Las descripciones de Mandeville de los beneficios
económicos del vicio, el crimen, y (limitadamente) los desastres naturales, se aproximan al
concepto moderno de un sistema económico de autorregulación.
A pesar de sus objeciones a entrometerse con el comercio, Mandeville es un precursor del
laissez-faire. El abogaba no sólo por que la propiedad privada fuera asegurade, la justicia
administradas con imparcialidad, y el comercio, la agricultura y la pesca promovidas, sino
también para que el gobierno gestionara los impuestos y las prohibiciones para mantener
una balanza comercial favorable. Los vicios privados se pueden convertir en beneficios
públicos a través del manejo hábil de un político inteligente.

El argumento de Mandeville era molesto porque insistía en que los vicios no eran las
consecuencias de la decadencia social, sino más bien los motivos mismos de los que
dependía una sociedad civilizada, poderosa y floreciente; al mismo tiempo que insistía en
que estos vicios eran obviamente incompatibles con la virtud (o el cristianismo), y que se
requería un esfuerzo abnegado para beneficiar a otros, o para ser bueno.
Bernard Mandeville asombró al siglo XVIII con la ingeniosa demostración de que la virtud
era vicio y el vicio era una virtud.Mandeville se limitó a señalar que el rico pecador
proporcionaba trabajo a los pobres con lo que gastaba en su vida disoluta, en tanto que el
hombre virtuoso, morigeado y ahorrador de peniques, no se lo daba.Por eso, decía
Mandeville, la inmoralidad privada puede redundar en el bienestar general (vicio privado,
beneficios públicos), en tanto que la rectitud privada puede ser una carga social. Esta
complicada lección de moral está en su libro “Fábula de abejas” (The fable of the bees)[1],
que resultó difícil de asimilar por la sociedad de su tiempo.
ALGUNAS IDEAS SUELTAS
las acciones de los hombres no se pueden dividir en superiores e inferiores, la virtud es
perjudicial para el progreso intelectual y comercial del Estado. El vicio por tanto es una
condición indispensable para la prosperidad económica de los pueblos.

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