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Muñoz, Bartolomé Doroteo. Madrid, s. m. s. XVIII – Montevideo (Uruguay), 28.V.1831.

Sacerdote, cartógrafo,
arqueólogo, naturalista.

Llegó a Buenos Aires en 1776, con su padre Bartolomé Raymundo Muñoz, primo hermano del general Tomás
Guido, y su madre, María Inocencia Martos.

Inició estudios de Filosofía y Letras en el Colegio de San Carlos, y durante los años 1777 y 1778 fue alumno del
doctor Carlos García Posse. En el seminario de Buenos Aires intensificó tales estudios, a los que agregó Teología.
Se ordenó sacerdote en Buenos Aires el 8 de octubre de 1786, comenzando su actuación en 1791, en la iglesia de
Montserrat. El 5 de octubre de 1792 fue nombrado capellán del Regimiento de Infantería de Buenos Aires,
batallón 2.º. Posteriormente pasó al Uruguay y durante algún tiempo estuvo radicado en San Salvador del
Espinillo. No se sabe si fue en Buenos Aires o en Montevideo donde el sabio Dámaso Antonio Larrañaga se
vinculó con Muñoz y le franqueó su biblioteca, encauzándolo en los estudios de Botánica e Historia Natural.

Muñoz se dedicó a registrar de forma periódica los episodios que estimaba más destacados de la vida local.

Por lo visto, escribió dos Diarios, aunque el primero no se ha ubicado, se sabe del segundo que relata los hechos
que siguieron a la salida de los ingleses, tras capitular en la segunda invasión. Apunta con especial interés los
hechos que sobrevinieron a partir de la Revolución de Mayo, en especial en Montevideo y sus aledaños. Desde
finales de 1808 hasta entrado el año siguiente fue capellán del Regimiento de Infantería del Río de la Plata, que
estaba en guarnición en Montevideo.

Incorporado al bando patriótico, fue uno de los seis españoles de origen que en esa ciudad se declararon a favor de
la causa americana. Fue diputado por Maldonado en el Congreso de la Capilla de Maciel, en 1813. Fue secretario
de la mesa electoral que eligió los diputados orientales enviados a la Asamblea Constituyente. Ese mismo año
entró de capellán al regimiento n.º 6, destacado en Montevideo. Levantó un plano de las posiciones del ejército
libertador, y después de la batalla del Cerrito, fue uno de los ciudadanos que cooperaron en la suscripción a favor
de los heridos. En junio de 1814 pidió su retiro y se trasladó a Buenos Aires. Un año después fue nombrado
vicario general del Ejército del Alto Perú. Sufrió la derrota de Sipe-Sipe, y a su regreso fue designado vocal de la
junta protectora de la libertad de imprenta. Entregó al Gobierno nacional en calidad de donativo su pequeño
museo y biblioteca. Es probable que la colección de Muñoz haya sido el inicio del Museo Natural de Buenos
Aires, pues contaba cerca de seis mil piezas clasificadas científicamente, en cuyo estudio se había ocupado por
espacio de treinta y cinco años. En 1816, a raíz de la declaración de la Independencia, compuso un folleto: Día de
Buenos Aires en la proclamación de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, reeditado en
varias ocasiones. También realizó observaciones de la luna con el matemático Felipe Senillosa y Vicente López.
Editó el Calendario Eclesiástico, de 1816 a 1818. Fue redactor del periódico político El Desengañador. Su afición
a la historia le hizo publicar en el Telégrafo Mercantil, hacia 1822, la nómina de los primeros regidores de Buenos
Aires.

Editó el Almanaque Patrio entre 1820 y 1829, donde destacan los datos sobre el Buenos Aires colonial. Fue autor
de varios croquis, planos y mapas, entre los que destaca La Carta sobre la Provincia de Buenos Aires (1824), y
otra intitulada: Mapa general de los ríos de la Plata, Paraná y Uruguay con sus confluencias y comarca,
delineado del año de 1810, obra minuciosa y exacta.

En 1827, al producirse la guerra con el Brasil, ofreció algunos recursos a favor de los gastos de esa empresa.
Formó parte de una comisión para dirigir una sociedad de extranjeros deseosos de promover la instrucción
pública, bajo la presidencia de Mr. Robertson.

En marzo de 1828 fue nombrado canónigo subdiácono de la Catedral de Buenos Aires. Meses después pasó a la
Banda Oriental, y fue cura de San Fernando de Maldonado. Fue también poeta y versificador. Fue miembro de la
Sociedad de Ciencias Físicas y Químicas.

Fue, sin lugar a dudas, un sacerdote de vasta cultura científica y literaria, con un alto grado de afición a los
estudios históricos, literarios y astronómicos

en: Real Academia de la Historia de España http://dbe.rah.es/biografias/56613/bartolome-doroteo-


munoz 24/08/2019 23:20 hs

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