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Ensayo 4, “La economía naranja”

Gestión e innovación tecnológica

Carlos Mauricio Téllez Pineda

La Economía Naranja se refiere a toda actividad económica que implique creatividad e innovación,
pero el concepto de la Economía Naranja encuentra un antecedente en la “Economía Creativa”,
desarrollado por el economista John Howkins en el Reino Unido, autor del libro “La economía
creativa: transformar una idea en beneficios” publicado en 2001, que comprende los sectores en los
que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual: arquitectura, artes
visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes,
moda, música, publicidad, software, televisión, radio y videojuegos. Este sector, desde el año 2005,
genera el 6% de la economía global.

Mientras la Economía Naranja produce anualmente en el mundo $4.293.000 millones de dólares,


América Latina y el Caribe generan apenas $175.000 millones de dólares de ese total. Según la
Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), entre 2002 y 2011 las
exportaciones de bienes y servicios creativos crecieron el 134%, llegando en 2011 a intercambios por
un total de $646.000 millones de dólares, lo cual lo hacen el quinto bien comercializado en mundo,
de los cuales tan solo $18.800 millones se movilizaron desde América Latina y el Caribe.

En Colombia el concepto de “Economía Naranja” fue acuñado para Latinoamérica por entre otros por
el actual candidato a la presidencia de la republica Iván Duque Márquez quien en 2013 fue co-autor
junto con el abogado Felipe Buitrago del libro “La economía naranja, oportunidad infinita” y dijo en
su momento que la economía naranja era ese valor agregado que generan las industrias y empresas
culturales, y que además lo que realmente interesaba era unir la economía con la cultura. Es decir,
ambas actividades representan lo mismo ya que por un lado se representa el valor intangible de una
cultura y por la otra el valor monetario de la misma; no hay que ser un experto en economía ni tener
estudios de especializaciones en Harvard para concluir que la cultura y las actividades económicas
que giran alrededor es una de las áreas donde más potencial existe en términos de explotación
mercantil y más en un país tan diverso como lo es Colombia en la actualidad.

A pesar de la falta de inversión en educación para las poblaciones más jóvenes, el instituciones como
el BID pide a las poblaciones latinoamericanas más innovación y desarrollo, bajo estas condiciones
de subdesarrollo actuales pedir más con menos es como pedirle agua al desierto, algo que solo cabe
en la lógica de las elites quienes han vivido en extranjero la mayor parte de sus vida y quienes
realmente no conocen la situación real del país.

En teoría las actividades económicas de los sectores en cuestión van desde la arquitectura, las artes
visuales y escénicas, artesanías, pasando por el cine, el diseño editorial pasando por el cine, la música,
la industria confeccionista y actualmente por el amplio mercado de las aplicaciones digitales. El BD
es otra entidad quien apuesta por incentivar estudios para los países de primer mundo que buscan
llenar déficit fiscal que deja la caída de los precios del petróleo en 2014, un modelo que se quiere
aplicar como sea en Colombia.

En Colombia existe naturalmente un gran talento humano y creativo para desarrollar las diferentes
industrias culturales, a partir de la participación en espacios de circulación que permiten potenciar el
intercambio de bienes y servicios culturales, y así aportarle cada vez más al desarrollo económico del
país. El BID pronosticó para 2012 que este sector de la economía hizo un aporte de 3,3 % al Producto
Interno Bruto (PIB) del país; adicionalmente, la generación de empleo estuvo cercano a 5,8 %, una
cifra que está por encima de la registrada en Holanda, Reino Unido o Finlandia. [1]

Para la correcta implementación de la “Economía Naranja” en Latinoamérica el BID en otro de sus


estudios sugiere lo que ellos han denominado como un “ciclo de vida de adopción de las tecnologías”
y en lo que recomiendan simplemente que hay cinco momentos que no son más que cinco frases
que se piensan pueden ser vistos como la “gran oportunidad” en lo que se refiere a crecimiento
económico: innovación, adopción temprana, mayoría temprana, mayoría tardía y rezago, a
continuación un gráfico que nos ayuda a entender un poco mejor este listado:

Fuente: Kaplan (s.f) Adopción de tecnologías.

Como lo vemos en el gráfico la “gran oportunidad” de negocio y transformación de la economía son


para los que se atreven a encarar la innovación y la adopción temprana, que repercuten directamente
en la creación de negocios que apunten a la “economía naranja”.

Para concluir la “economía naranja” se centra en invertir en nuevas capacidades, atraer talento y
nutrirlo; pero para que esto pueda ocurrir desde mi perspectiva de estudiante solo es posible si más
gente se interesa en desarrollar nuevas tecnologías o adoptar las de afuera y adaptarlas al entorno
nacional; de nada sirve tratar de incentivar la creatividad si no se tienen unas bases sólidas del
conocimiento ya que esto nos encasillaría aún más en lo que somos, una economía extractiva y donde
las empresas multinacionales llegan atraídas por la mano de obra barata y fácil de explotar, donde
Colombia ha abandonado en su totalidad el intento de ser una economía en vía de desarrollo y se ha
centrado más en ser un país de servicios donde los gobernantes de paso solo buscan un interés
personal corrupto e insaciable.

[1] “Economía naranja” disponible en línea en:


https://connectamericas.com/es/content/econom%C3%ADa-naranja-una-oportunidad-
infinita