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EL ORIGEN DE LA

FILOSOFÍA
FILOSOFÍA PARA NO FILÓSOFOS
La mayor parte de nosotros no nos hemos interesado mucho en la fi losofía. Hemos
entendido que la fi losofía es parte del pasado, y nada tiene que ver con nuestro
presente.

Pero cuando empezamos a ver la importancia de su relación con nuestro presente,


podemos descubrir que la fi losofía nunca muere, sino que está presente
permanentemente.

Cada vez que decimos “esto es así”, Platón está en nosotros. Cuando decimos “Las
cosas no cambian”, estamos citando a los fi lósofos griegos.

Hay dos cosas importantes que tenemos que saber sobre la fi losofía, y que la
distingue por sobre todas las demás ciencias:

 La filosofía no tiene historia. No es una acumulación de conocimientos que cada vez es


mayor y nos van dejando el panorama más claro. La filosofía no funciona así. Un
filósofo actual puede contradecir todo lo que se dijo hace 2000 años, mientras que otro
puede afirmarlo. A diferencia de las matemáticas, que una teoría se apoya sobre otra, el
conocimiento filosófico se desarrolla por sí solo, sin basase en historias o
demostraciones anteriores. Esto me conduce al segundo aspecto

 Todas las ciencias parten de un supuesto. Un supuesto o presupuesto, es algo que no


se cuestiona. Que es aceptado sin posibilidad al cuestionamiento. Cualquier teórica
matemática, asume que 2 + 2 es 4. No parte de cuestionar esta premisa. Por el
contrario, la filosofía cuestiona absolutamente todo. Y podría decir que 2 + 2 es igual a
4, pero no idéntico. 2 es un número y 4 es otro número, y que la suma de ambos sea 4,
no implica el principio de identidad. Identidad significa mismidad. Todo lo que no es
idéntico, se denomina pues diferente. En conclusión, 2 + 2 no es 4.

Uno puede hablar de fi losofía de forma complicada (y fi losófi ca) o de una manera
más simple. La contradicción es que, para hablar de forma simple, habrá que
aceptar supuestos, lo que va en contra de la fi losofía.

Cómo este artículo lo titulo “Filosofía para no fi lósofos” entonces tendré a utilizar
supuestos y premisas, o algunas cosas que no podré explicar, no por no querer
hacerlo, sino por simplifi car.
¿POR QUÉ NACE LA FILOSOFÍA?
PRIMER ORIGEN DE LA FILOSOFÍA:
EL ASOMBRO
La primera respuesta que encontramos es el asombro. Este asombro comienza en
los griegos allá por el siglo VI A.C., cuando el hombre libre de las exigencias más
vitales de la vida, comida, techo, organización social, se pone en condiciones de
elevar la mirada, más allá de sus necesidades para contemplar la totalidad.
¿Por qué hay mundo? ¿por qué hay entes? El mundo parece una totalidad ordenada,
estructurada conforme a las leyes, pero… ¿por qué está así ordenada y no de manera
diferente?

La religión y la mitología dan respuestas a muchas de estas preguntas. La fi losofía


da una respuesta conceptual. Tales de Mileto (585 A.C.), tal vez el primer fi lósofo,
no se refi ere a nada sobrenatural, no habla de dioses que hayan hecho este mundo
ni amistades y luchas entre ellos. Tales de Mileto se pregunta: ¿qué son las cosas?,
y su respuesta fue que todo procede del agua. Su respuesta carece de elementos
míticos o fantásticos, sino que encara el asunto de manera pensante, conceptual.
Con Tales nace el pensamiento racional. Y se lo puede considerar, el primer fi lósofo.

La parte de la fi losofía que se ocupa de este problema del fundamento, se


llama METAFÍSICA. ¿En qué consiste el ser de los entes? Los entes son, pero que
quiere decir ser
Estas son algunas de las frases más famosas de Tales de Mileto

TALES DE MILETO: 624 AC-546 AC. FILÓSOFO Y


MATEMÁTICO GRIEGO.

La cosa más difícil es


conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás.
La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han
perdido la poseen aún.
La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.

El agua es el elemento y principio de las cosas.

El placer supremo es obtener lo que se anhela.

Muchas palabras nunca indican sabiduría.

Todo es animado y todo está lleno de dioses.

SEGUNDO ORIGEN DE LA
FILOSOFÍA: LA DUDA
El origen fue el asombro, pero en cuanto se observa la multiplicidad de los sistemas
fi losófi cos y su desacuerdo comienza la duda. La duda, la desconfi anza radical ante
todo saber, se convierte en origen de la fi losofía.

Se duda de lo que se percibe a través de los sentidos, un remo hundido parece


quebrado hasta que sale del agua, y si mientras está hundido se lo toca con la mano,
se tiene al mismo tiempo dos testimonios diferentes: el ojo dice que el remo está
quebrado, el tacto dice que no.

También se duda de la razón: una casa puede hacerse con 10 obreros en 10 días,
con 100 obreros en 1 día, con mil obreros en segundos. Y sabemos que no es así. La
argumentación es perfectamente racional. Todos creemos en la posibilidad de
conocer, se presenta como una evidencia original, pero la evidencia desaparece
pronto y la reemplaza la duda ni bien se toma conciencia de la inseguridad del
saber.

La duda fi losófi ca puede asumir dos formas: la pirroniana y la cartesiana.

 Al escepticismo absoluto se lo llama pirroniano porque fue Pirrón de Elis


(300 A.C.) el que lo formuló. Pirrón negaba la posibilidad de cualquier
conocimiento, ni siquiera podía afi rmarse que “el conocimiento es imposible”,
dado que implicaría cierto conocimiento.

 La duda metódica o cartesiana de Descartes. A esta duda se la practica


como medio para buscar un conocimiento que sea absolutamente cierto,
como instrumento o camino para llegar a la certeza.
El asombro lo lleva al hombre a formular preguntas. La pregunta conduce al
conocimiento, pero cuando se tiene cierta experiencia con el conocimiento, se
descubre la existencia del error, que nos hace dudar. Se plantea entonces el
problema de qué es el conocimiento, cuál es su alcance, y a cuál de las dos – los
sentidos o la razón – hay que darle primacía. De esto se ocupa la parte de la
fi losofía conocida como teoría del conocimiento o GNOSEOLOGÍA .

TERCER ORIGEN DE LA FILOSOFÍA:


LAS SITUACIONES LÍMITES
Esta expresión es más contemporánea y se la relaciona con lo inevitable del ser
humano. La muerte, la culpa, etc. Tales situaciones limitan al hombre, le fi jan
fronteras más allá de las cuales no puede ir.

Epicteto (50 – 138 D.C.) fue un fi lósofo de la escuela estoica. Era esclavo. Su amo lo
torturaba retorciéndole la pierna, y él le dijo “cuidado que vas a romperla”, y cuando
eso pasó, él con toda tranquilidad le dijo “te lo advertí”. La historia muestra cuál era
el ideal de vida que los estoicos perseguían: lograr la más compleja impasibilidad
frente a todo cuanto pueda perturbarnos .

Epicteto enseñaba que hay dos órdenes de situaciones: las que dependen de
nosotros y las que no dependen de nosotros. Se centra en la conducta del hombre,
de lo cual se ocupa la ÉTICA o moral.
En conclusión, el origen de la fi losofía para de tres estados de ánimo: asombro,
duda y angustia por la fi nitud, y a cada una le corresponde una disciplina:
la metafísica, la gnoseología y la ética, respectivamente.
En nuestra Curso de Coaching Ontológico consideramos muy importante
comprender el origen de la ontología, en contraposición con la metafísica, y cómo el
lenguaje nos constituye en quien somos. También si te interesa el tema, podrás
encontrar más artículos relacionados, cómo qué es el coaching ontológico y qué es
la ontología del lenguaje .
¿DESEAS VALORAR LA NOTA SOBRE LOS ORÍGENES DE
LA FILOSOFÍA?

Gnoseología. también llamada teoría del conocimiento, es una


rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen y el
alcance del conocimiento. La gnoseología no estudia los
conocimientos particulares, como pueden ser el conocimiento de
la física, de la matemática o de nuestros alrededores inmediatos,
sino el conocimiento en general, aunque puede hablar sobre los
límites y el fundamento de otros conocimientos particulares (por
ejemplo, al dilucidar qué valor tiene una "medida" usada por la
física).

Sumario
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 1 Historia
 2 Diferentes niveles de conocimiento

 3 Pensamiento y conocimiento

 4 Origen del conocimiento

 5 Esencia del conocimiento

 6 El problema gnoseológico en la modernidad

 7 Fuente

Historia
La investigación sistemática del conocimiento comienza en la
Antigua Grecia, especialmente con el diálogo platónico Teeteto,
aunque también en la República (VI). Aristóteles dedica parte de su
trabajo titulado De Anima a explicar el conocimiento "empírico", el
que se obtiene a través de los sentidos, y en la Metafísica dedica
el libro IV (especialmente el capítulo 4 y ss.) a discutir cuestiones
como la prueba de los primeros principios y el relativismo. En los
Segundos analíticos (o Analíticos posteriores) presenta lo que
puede considerarse como su epistemología. Para estos dos
autores, sólo podía haber conocimiento que llegue a ser ciencia de
lo inmutable: para Platón las Ideas, y para Aristóteles las
sustancias (también las sustancias separadas). En el período
helenístico el pirrónico Sexto Empírico ofrece la expresión más
completa y sistemática del escepticismo antiguo.

En el mundo cristiano antiguo y en la Edad media se elaboraron


diversas doctrinas sobre el conocimiento humano. San Agustín
pensó en la necesidad de una iluminación divina que garantizase la
verdad de nuestras afirmación. Santo Tomás de Aquino, por su
parte, recoge ideas de Aristóteles y elabora una completa teoría
del conocimiento, que critica el ultrarrealismo (por ejemplo de
Guillermo de Champeaux), el representacionismo y el nominalismo
-o verbalismo- (de Roscelino).Con el Renacimiento comenzó un
período de intenso desarrollo de la gnoseología, que marcará toda
la modernidad. La invención de nuevos instrumentos de
observación, como el telescopio, ayudaron al desprendimiento de
los cánones (principalmente Aristóteles y la Biblia) a la hora de
fundamentar el conocimiento.

En el siglo XVII el inglés Francis Bacon escribe Advancement of


knowledge y Novum Organum, donde reclama el apoyo de la
monarquía para impulsar el conocimiento de tipo empírico. La
tradición empirista encontraría a sus principales defensores en
John Locke, David Hume y George Berkeley. Locke se ocupó de
estas cuestiones en su obra Ensayo sobre el entendimiento
humano; Berkeley sigue parcialmente a Locke en su Tratado sobre
los principios del conocimiento humano, de 1710; y Hume, hizo lo
propio en la primera parte de su Tratado de la naturaleza humana y
en su Investigación sobre el entendimiento humano.

Por otro lado, el francés René Descartes publica en 1637 el


Discurso del método y en 1641 las Meditaciones metafísicas, obras
en gran parte dedicadas a plantear y resolver los problemas
fundamentales de la teoría del conocimiento. Descartes introduce
la duda metódica como método racional para obtener
conocimiento seguro, y dio inicio a la tradición racionalista, que
será continuada por Spinoza y Leibniz, entre otros.

En 1781, el alemán Immanuel Kant publica la Crítica de la Razón


Pura, una obra muy influyente en la que critica tanto al
racionalismo como al empirismo y propone una alternativa
superadora: el idealismo trascendental. Con ello propuso un "giro
copernicano" en la filosofía moderna, donde el sujeto ya no es
pasivo frente al mundo, sino que pasa a ser un sujeto activo que
"construye" el objeto de su conocimiento. De este modo, Kant
propone que el mundo nouménico permanece incognoscible para el
sujeto, que sólo puede conocer el mundo fenoménico, mediado por
las intuiciones puras del espacio y el tiempo, las categorías del
intelecto y las ideas regulativas de la razón. A partir de entonces,
la gnoseología ha intentado volver a recuperar el conocimiento del
mundo. La obra de Kant dio inicio al idealismo alemán, escuela que
tuvo a sus mayores exponentes en Johann Gottlieb
Fichte, Friedrich Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel.

A principio del siglo XX, Husserl propuso volver "a las cosas
mismas", expresión con la que quedó fundada la fenomenología,
que sería continuada, de distintos modos, por Heidegger, Sartre y
Merleau-Ponty, entre otros. En la filosofía analítica, por el
contrario, a mediados del siglo XX se inició a partir de un breve
artículo de Edmund Gettier una tradición de análisis del
conocimiento en términos de atribuciones de conocimiento,
retomando las tres características que señalara Platón para todo
conocimiento: que sea una creencia, que sea verdadera y que esté
justificada. A partir de este análisis estándar han surgido a
principios del siglo XXI diversas teorías sobre las atribuciones de
conocimiento como el invariantismo, el invariantismo sensible,6 el
contextualismo7 y el relativismo.

En 1963, Frederic Fitch publica un trabajo en lógica epistémica en


el que demuestra que dados ciertos supuestos básicos, "si toda
verdad se pudiera conocer, entonces toda verdad sería conocida".
Pero como no toda verdad es conocida, se sigue que no es posible
conocer todas las verdades. Esta paradoja se conoce hoy como la
paradoja de la concupiscibilidad de Fitch (Fitch's Paradox of
Knowability).8 Paralelamente, desde mediados del siglo XIX, quizá
empezando con las reflexiones metodológicas del astrónomo
británico William Whewell, como a lo largo del siglo XX, se
dedicaron muchos esfuerzos filosóficos al estudio del
conocimiento científico, dando lugar a la filosofía de la ciencia.
Este tipo de estudios pronto se ven complementados con otros
sobre la historia de la ciencia, y más tarde, la sociología de la
ciencia.

Diferentes niveles de conocimiento


 El conocimiento: Es el acto mediante el cual un sujeto se
apropia mentalmente de un objeto para descubrir sus
propiedades. Esta actividad puede presentarse en distintos
niveles.
 A nivel empírico: De la experiencia, se trata de un
conocimiento espontáneo, de origen afectivo y perceptual que
nos relaciona con las cosas, el mundo y el otro. Este tipo de
conocimientos procedente del sentido común es el primero que
aparece en nuestro desarrollo.

 A nivel científico: Se trata de una construcción racional del


objeto, que se vuelve cada vez más precisa y rigurosa conforme
progresan los métodos y los conceptos elaborados a lo largo de
la historia de una ciencia.

 A nivel filosófico: Se presenta como una problematización del


conocimiento humano que tiende a descubrir sus poderes y
límites, y a intentar fundamentar las verdades que piensa
alcanzar.

Mientras que la ciencia se desarrolla de forma autónoma, el


filósofo se pregunta cómo es posible el conocimientos, y cómo
justificar racionalmente el movimiento que permite acceder a lo
real y a un sujeto adueñarse de un objeto. De esta situación deriva
el problema de la exigencia de una adecuación de la
representación mental , bajo sus diversas formas, -conceptos,
intuiciones, juicios, leyes, teorías, etc- al “ser” de la cosa
representada. En función de esto aparece el problema de la verdad
y su definición , lo cual conduce a una teoría del conocimiento…

Pensamiento y conocimiento
El acto de pensar y sus resultados, los pensamientos son aún un
problema complejo para la filosofía. De hecho pensar, es conocer.
Pero, ¿qué es pensar?. Platón afirma que es recordar. Descartes
que es dudar, afirmar, negar, querer, no querer, imaginar, sentir.
Para Leibniz es calcular. Mientras que Hegel afirma que es la
realización para si de la realidad efectiva de lo absoluto a través
del lenguaje humano.

No obstante la diversidad, podemos caracterizar el pensar como


una actividad de orden psicológico, como el acto que ocurre en la
conciencia de un sujeto en un determinado período de tiempo, que
se puede realizar con total atención, distraimiento, con agrado o
disgusto. El resultado de esta actividad es el pensamiento que
como tal es indiferente a quien lo piense, cómo y cuando lo piense,
manteniendo su identidad consigo mismo. En este sentido, el
pensamiento es inespacial e intemporal; la máxima socrática
“conócete a ti mismo”, en cuanto pensamiento permanece
inalterada , independientemente de que la haya pensado en
condiciones muy particulares Sócrates en el siglo V A.C., o que la
piense yo ahora en un sentido diferente.

Por otro lado, el pensamiento suele ir acompañado de


percepciones o imágenes, puedo ver algo o imaginarlo; pero estos
elementos no son esenciales al pensamiento, cada vez que leo un
libro, no imagino todo lo que voy leyendo. También aparece la
expresión del pensamiento, los signos que lo expresan como su
significación o sentido. Aquí arribamos a un aspecto sumamente
interesante; el de las relaciones entre pensamiento y lenguaje.

Por último podemos señalar el objeto del pensamiento, la


referencia. Todo pensamiento es pensamiento de algo. No existen
pensamientos meros, vacíos . No debemos confundir, sin embargo,
el pensamiento con su objeto, pues, los objetos en cuanto tales no
se modifican porque se piense acerca de ellos. Ahora bien, los
objetos del pensamiento pueden ser de diversa índole, pero antes
de entrar en su clasificación, procederemos a definir lo que
entendemos por objeto en sentido amplio.

Origen del conocimiento


Cuando se trata el problema del origen del conocimiento queremos
saber si todo conocimiento se origina en la experiencia o en la
razón; si el hombre viene de por sí dotado de ciertos
conocimientos o, por el contrario, requiere del concurso de las
facultades sensibles e intelectivas a la vez.

Para tratar de responder esta cuestión será necesario admitir que


el ser humano tiene la capacidad de conocer de alguna forma al
objeto. Para explicar de que forma se puede conocer han surgido
diferentes teorías sobre el origen del conocimiento.

 El racionalismo: Esta postura sostiene que es el


pensamiento, la razón, la fuente principal del conocimiento
humano. Para los racionalistas el conocimiento sólo merece
este nombre cuando es lógicamente necesario y
universalmente válido. Cuando juzgamos, a partir de la razón,
que una cosa tiene que ser precisamente como es y no podría
ser de otro modo, y que así es siempre y en todas partes,
estamos entonces ante un verdadero conocimiento.
Evidentemente, una forma especifica de conocimiento ha
servido de modelo a la interpretación racionalista del
conocimiento y son las matemáticas, puesto que se trata de
una forma de conocimiento fundamentalmente conceptual y
deductivo. En especial en la geometría, todos los conocimientos
se derivan de axiomas y conceptos supremos; de manera que el
pensamiento se desarrolla con absoluta independencia de la
experiencia, siguiendo sus propias leyes.

Los planteamientos más antiguos del racionalismos los


encontramos en Platón, quien estaba profundamente convencido
de que la experiencia no puede llevarnos a un saber autentico; lo
que proporcionan los sentidos no es una Episteme, sino una Doxa,
no un saber , sino una mera opinión.

 El Empirismo: El empirismo a diferencia del racionalismo que


propone la razón como fuente de conocimiento, sostiene que el
conocimiento procede de la experiencia, del contacto directo
con la realidad. Para el empirismo no existe un caudal de ideas
situado a priori en el pensamiento humano. La conciencia
cognoscente no extrae sus contenidos de la razón, sino de la
experiencia. Así como vimos que los racionalistas se formaron
principalmente en las matemáticas, los empiristas se formaron
en las ciencias naturales. Desde la antigüedad nos
encontramos con ideas empiristas primero con los sofistas y
mas tarde con los estoicos y los epicúreos, pero no es sino
hasta la época moderna en que John Locke en el siglo XVII
combate decididamente la teoría de las ideas innatas. John
Locke dijo: “La noción que a través de los sentidos adquirimos
de las cosas exteriores, aunque no sea tan cierta como nuestro
conocimiento intuitivo, merece el nombre de conocimiento”. Y
después afirmo:”Ningún conocimiento humano puede ir más allá
de su experiencia”.
 El Intelectualismo: El intelectualismo surge como mediador
entre el racionalismo y el empirismo, sostiene que tanto el
pensamiento como la experiencia intervienen en la producción
del conocimiento. Al igual que el racionalismo sostiene que
existen juicios lógicamente necesarios y universalmente
válidos, que se establecen sobre las bases no solamente de
objetos ideales, lo que también es admitido por el empirismo,
sino también sobre objetos reales.

En la edad media se desarrolló esta teoría principalmente por


Santo Tomás de Aquino, cuya tesis fundamental establece que “el
conocimiento de nuestro entender es el producto de nuestros
sentidos” <<cognitio intellectus nostri tota derivatur a sensu>>.
Para Santo Tomás, se comienza por recibir imágenes concretas de
las cosas sensibles; a partir de esto existe un “entendimiento
activo”, que extrae de las “imágenes esenciales”; el
“entendimiento potencial” recibe estas impresiones y procede a
juzgar sobre las cosas. Formando así los conceptos esenciales, por
medio de otras operaciones del entendimiento, se obtienen
conceptos supremos y generales, como los que se contienen en las
leyes lógicas del pensamiento. De igual manera, los principios
supremos del conocimiento radican originalmente en la
experiencia. Siguiendo a Aristóteles, Santo Tomás declara que “el
conocimiento de los principios se nos da por medio de la
experiencia”.

 El Apriorismo: Un segundo intento de intermediación entre el


empirismo y el racionalismo es el apriorismo. Esta posición
considera también a la experiencia y al pensamiento como
fuentes del conocimiento, pero el apriorismo se maneja en un
dirección contraria al intelectualismo: Para esta corriente
nuestra manera de conocer presenta elementos “a priori”; esto
es , independientes de la experiencia; esta postura se comparte
con el racionalismo; pero mientras éste considera los factores a
priori como contenidos de conceptos perfectos, para el
apriorismo los conceptos son formas del conocimiento y
solamente reciben su contenido de la experiencia; es en esta
posición que el apriorismo se separa del racionalismo y se
acerca al empirismo. Los elementos a priori se conciben como
recipientes vacíos, que son llenados por la experiencia. Hay un
principio fundamental del apriorismo que dice: “Los conceptos
desprovistos de las intuiciones están vacíos; las intuiciones son
ciegas sin los conceptos”. A primera vista, este concepto
parece coincidir con el axioma fundamental del intelectualismo
aristotélico- escolástico; puesto que se coincide en admitir un
elemento racional y uno empírico en el conocimiento humano.
Sin embargo, se define la relación entre ambos elementos en un
sentido totalmente diferente.

El intelectualismo concibe el elemento racional como derivado del


empírico: todos los conceptos proceden de la experiencia; el
apriorismo rechaza abiertamente esta derivación al considerar que
el elemento a priori no deviene de la experiencia, sino del
pensamiento, es de naturaleza racional. De cierta manera, esto
identifica las formas a priori con los hechos mismos, con la
materia empírica, y los asimila al conocimiento. En el apriorismo el
pensamiento no se considera como una simple capacidad
receptiva y pasiva frente a la experiencia, como en el
intelectualismo, sino como un proceso espontáneo y activo. Se
considera a Emmanuel Kant como el fundador del apriorismo, y
dice: "No hay duda alguna de que nuestro conocimiento comienza
con la experiencia. (...) Mas, si bien, todo nuestro conocimiento
comienza con la experiencia no por eso originase todo él en la
experiencia”.

Esencia del conocimiento


Hablar de la esencia del conocimiento es plantear el problema de
la relación sujeto-objeto. Hemos entendido el conocimiento como
una actividad del sujeto, por la cual pretende captar el sentido de
los objetos. El estudio de esa relación entre los dos elementos del
conocimiento, su naturaleza y sus límites, es lo que se han
planteado algunos sistemas para elucidar la esencia del
conocimiento.

 El Objetivismo: Para esta corriente, el objeto es el elemento


decisivo entre los dos miembros de la relación cognoscitiva;
entonces el objeto determina al sujeto; el sujeto asume de
cierta manera las propiedades del objeto, reproduciéndolas en
sí mismo. Esto supone al objeto como algo totalmente definido
que se presenta a la conciencia cognoscente. En esto reside la
idea central del objetivismo; los objetos están dados como una
estructura completa; la conciencia no hace más que reconstruir
esa estructura.

Para Husserl: “El reino de la verdad se divide, objetivamente, en


distintas esferas. No está en nuestro albedrío el modo y el punto
de deslinde entre las esferas de la verdad.”

 El Subjetivismo: El subjetivismo busca el fundamento del


conocimiento en el sujeto, ubicando la esfera de las Ideas y
todo el conjunto de principios del conocimiento en el sujeto,
que se convierte así en el punto del que pende, la verdad del
conocimiento. Se debe señalar que cuando se habla de sujeto,
no significa un sujeto concreto, individual, sino un sujeto de
índole superior, trascendente.
 El Realismo: Es aquella postura epistemológica que afirma
que existen cosas reales, independientes de la conciencia. Esta
posición tiene diversas modalidades:

 Realismo ingenuo: Llamado así porque no se encuentra


influido por ninguna reflexión crítica acerca del conocimiento;
el problema esencial del sujeto y el objeto no existe para él;
tampoco distingue entre la percepción, que es un objeto de la
conciencia y el objeto percibido y el objeto percibido, no
entiende que las cosas no nos son dadas en sí mismas, en su
corporeidad, sino sólo como contenidos de la percepción con
los objetos, atribuye a unos las propiedades de los otros.. Así
las cosas son exactamente tal y como las percibimos. Son
propiedades de las cosas en sí mismas, independientemente de
la conciencia que las percibe.

 Realismo Natural: Esta influido por reflexiones críticas


respecto del problema del conocimiento, lo que se evidencia en
que no se identifica el contenido de la percepción y el objeto,
sino que discrimina uno del otro: Sin embargo establece que los
objetos responden exactamente a los contenidos de la
percepción.

 Realismo Crítico: Para esta forma de realismo no es


conveniente que las cosas converjan en los contenidos del la
percepción; sino más bien al contrario, que las cualidades o
propiedades que percibimos sólo por uno de los sentidos,
existen únicamente en nuestra conciencia y surgen cuando
determinados estímulos externos actúan sobre los órganos de
nuestros sentidos y se configuran como reacciones de la
conciencia, dependiendo naturalmente de ella misma, por lo
que no tiene carácter objetivo, sino subjetivo; sin embargo, es
conveniente suponer en las cosas algunos elementos objetivos
y causales que nos den la pauta para explicar la aparición de
estas cualidades.

De acuerdo con Hessen de que “la existencia del mundo real no


descansa en el razonamiento lógico, sino en la vivencia inmediata,
en la experiencia que genera la voluntad”

 El Idealismo: El idealismo en el sentido epistemológico,


sostiene que no existen cosas reales, independientes de la
conciencia; dado que se eliminan los objetos reales, quedan
solamente dos clases de objetos: los de la conciencia, que
equivales a las ideas como imágenes y a los sentimientos; y los
objetos ideales, que son las entelequias de la lógica y de las
matemáticas que llevan en sí, su principio y su fin.

El idealismo considera los objetos reales como objetos de la


conciencia, o bien los mismos como objetos ideales; de ahí resulta
las dos formas del idealismo:

 Idealismo subjetivo o psicológico: Considera que toda la


realidad se encuentra encerrada en la conciencia del sujeto; así
que las cosas son solamente contenidos de nuestra conciencia
y por lo tanto al dejer de ser percibidas dejan de existir; puesto
que no poseen un ser independiente de nuestra conciencia, que
es lo único real.
 Idealismo objetivo o lógico:

Parte de la conciencia objetiva de la ciencia, de acuerdo al método


de las obras científicas; así que el contenido de esta conciencia no
es un complejo de procesos psicológicos, sino la suma de
pensamientos, de juicios. Dicho de otra manera, no hay nada
psicológicamente real, sino lógicamente ideal, como en un
encadenamiento de juicios.

 Fenomenalismo: En el tema del origen del conocimiento se


encuentran frente a frente el racionalismo y el empirismo y por
lo que se refiere a su esencia se enfrentan el realismo y el
idealismo; pero tanto como al origen como a la esencia del
conocimiento se han dado intentos para reconciliar estas
posiciones opuestas. Aquí nuevamente Kant, quien intentó
mediar entre el realismo y el idealismo, lo mismo que entre el
racionalismo y el empirismo, donde su filosofía se presenta
como un apriorismo o trascendentalismo; pero como una
mediación entre el idealismo y el realismo, se presenta como un
fenomenalismo.

Conforme a esta teoría no conocemos las cosas como realmente


son, en sí mismas, sino como se nos aparecen. Para el
fenomenalismo existen cosas reales , pero su esencia permanece
desconocida para nosotros; sólo podemos saber qué son las cosas;
pero no lo que son. De esta manera coincide con el realismo al
admitir la existencia de las cosas reales; pero también coincide
con el idealismo en tanto que limita el conocimiento a la
conciencia, a todo lo que es aparente, de donde se deduce la
imposibilidad del conocimiento auténtico de la realidad.

El problema gnoseológico en la modernidad


Los rasgos esenciales del racioalismo, corriente filosófica iniciada
por Descartes son, en primer lugar, una plena confianza en la razón
humana lo que implica aceptar que la "razón" es la única faltura
humana que puede conducir al hombre al conocimiento de la
verdad. La confianza en la razón es tal que su valor no admite
críticas, es pues, como afirmará más tarde Kant, un razón
dogmática. Descartes hará revivir el postulado de Parménides: lo
mismo es el pensar y el ser.. En segundo lugar, el racionalismo se
caracterizará por la búsqueda de un método adecuado para
encausar el razonamiento. Y será el método matemático, el
sistema elegido. Finalmente, la tercera característica será la
subjetividad. En efecto, mientras que el pensamiento medieval era
claramente objetivo y realista, el hombre no duda de la ralidad,
pero en el siglo XVII, aquel subjetivismo incipiente del
Renacimiento, el hombre se vuelve sobre sí mismo y ya no conoce
sino su propio pensamiento. Es posible incluso llegar a dudar de la
propia existencia. Por tal razón el problema gnoseológico es el
problema central de la filosofía moderna.