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Micromachismos:

La violencia invisible en la pareja


En el artículo se presentan ciertas prácticas que nuestra sociedad tendría un tanto normalizada, las
cuales atentan directamente al género femenino, en donde la figura masculina tiende a ubicarse desde
la vereda de la dominación hacia un otro con el objetivo de tener el control respecto a diversas
situaciones del diario vivir. Estas conductas son denominadas Micromachismos.
Para poder abordar esta temática es necesario dar un vuelta a los pensamientos propuestos por
Foucault, respecto al poder y género, en donde las relaciones de mujeres y varones, está muy en juego
ciertas estrategias que se utilizan con el fin de lograr un dominio sobre el otro y así obtener esta
posición de superioridad, que en este caso el hombre tiende a recalcar en gran medida.
El poder se puede dividir en dos aspectos, por un lado está el, autoafirmativo, el cual se valida cuando
la persona tiene la capacidad de hacer, decidir y autoafirmarse. Para que se pueda llevar a cabo es
necesario que se respalde a partir de un ejercicio el cual le entregue una legitimidad social que lo
autorice. El otro aspecto es el poder de dominio, el cual busca el control sobre la vida o los hechos de
los otros, con el fin de lograr cierta manera la obediencia de otro. Para realizar este dominio es
necesario poseer ciertos recursos que el otro a controlar no tendría y que al mismo tiempo los valore.
Aquí se genera se hace una conexión con los aspectos relacionados con la desigualdad en la
distribución del poder mismo, en donde al posicionarnos dentro de los parámetros de género, se
pueden encontrar asimetrías relacionales, tanto en la familia como en la pareja. Estas desigualdades
por lo general tienden a estar inclinadas a favor de los varones en donde nuestra cultura jugaría un rol
fundamental, ya que en cierta medida ellos los hombres tendrían el derecho a ser individuos plenos y
prácticamente sin complicaciones, en cambio las mujeres en muchas ocasiones tienen que depender
de este varón respaldado por nuestra sociedad. El poder de dominio masculino tiene a la base ideas y
prácticas que con el paso del tiempo han ido cambiando pero aun, existen problemáticas relacionadas
a la división sexual del trabajo (adjudicar a la mujer a espacios domésticos), las faltas de recursos de
las mujeres que iría de la mano con la deslegitimación social de sus derechos y la explotación de esta
imagen femenina asociado al cuidado de otros. Esta última situación es la que en muchas ocasiones
tiende a ser mal interpretada con un posible poder o pseudopoder que comenta el autor, el cual se
basaría en la capacidad de lograr leer las necesidades del varón y así satisfacerlas, logrando ser
valorada y reconocida dentro de la sociedad. Estos hechos son los que dan paso a considerar aspectos
inmersos en las personas que pasan desapercibidos los cuales se apegan a los patrones de dominación
y violencia masculina en la vida cotidiana, y que serian reconocidos como Micromachismos.
Los varones tienden a manifestar conductas de presión de baja intensidad mas o menos sutil, las cules
se verían plasmadas enn todos o en algunos ámbitos de la relacion, que buscarían mantener el dominio
y supuesta superioridad, mostrar una resistencia al aumento del poder personal o interpersonal de la
mujer, aprovecharse de ese trabajo cuidador de la mujer. Es por esto que los micromachismos son
considerados microabusos y microviolencias, las cuales permiten que el varón mantenga en cierta
manera el dominio de la mujer, atentando directamente a la autonomía personal de ella. Estas
actitudes comienzan a ser utilizadas desde el inicio de la relación, las cuales irían moldeando
lentamente la libertad femenina. Siendo el objetivo principal, anular a la mujer como sujeto e
imponiéndole una identidad que estaría al servicio del varón.
Algunos micromachismos se realizan de manera consciente y otros desde una mirada un tanto
inocente, pero siempre teniendo a la base la consolidación del genero masculino.