Está en la página 1de 3

Goldman Noemi, Los orígenes del Federalismo Rioplatense (1820-1831).

Nueva Historia
Argentina. Tomo III.

El presente texto es un resumen sobre la obra de Noemi Goldman, la misma trata sobre el
periodo histórico 1820-1830, periodo que es abarcado desde nuevas perspectivas y visiones
gracias a los cuales surgen las investigaciones como en el caso del texto sobre la formación
de las autonomías provinciales o estados provinciales.
La autora hace referencia en primera instancia a la caída del poder central en 1820 donde
en consecuencia surgen un esfuerzo de las provincias por reafirmarse como estados
autónomos, caracteriza a los hechos dentro de un proceso conflictivo donde los actores
principales son el Federalismo y el caudillismo.
Los Estados autónomos son en este caso vistos como el punto de partida de la organización
social y política de las provincias, donde cada una de ellas (ciudad o provincia) fue una única
unidad. Las normas fiscales y legislativas fueron parte de un esfuerzo de las elites
provinciales por consolidar dicha autonomía. A diferencia de la heredad política de nombrar
gobernadores e intendentes, las provincias con nueva soberanía propia surgen con una
autonomía y no como dependientes, al mismo tiempo son contemporáneas de los que seria
el inicio del proceso de formación de los Estado - Nación.
Para 1819 Rondeau es quien reemplaza a Pueyrredón como director supremo, aún seguía
con vida el proyecto con bases monárquicas. Buenos Aires busca la consolidación del poder
por medio de la invasión a las provincias, el ejercito del Norte se rebela ante el pedido de
auxilio para dicho fin, esto da comienzo al proceso de derrumbamiento del poder central,
tomadas las armas ante la reacción de Buenos Aires y del interior, la futura metrópolis fue
vencida en la batalla de Cepeda, el resultado de la guerra tuvo consecuencias políticas sin
precedentes para Buenos Aires.
Para 1820 el poder es asumido por el cabildo de Buenos Aires quien y es disuelto el poder
central renunciando la misma provincia a la centralización del mismo. La provincia de
Buenos Aires surge como tal tras la firma del Tratado del Pilar, firmando la paz con el Litoral,
donde Ramírez y López proponen la Federación. La desintegración del directorio desintegra
al mismo tiempo el último vestigio de la estructura virreinal, dando paso al surgimiento de
las provincias en búsqueda de su soberanía autónoma.
La autora hace referencia a la confusión en cuanto a los conceptos de Federación y
Confederación, hecho para el cual cita a Chiaramonte, quien plantea que es parte de una
confusión producto de la historiografía tradicional argentina que optaba por una visión sobre
las provincias en 1820 como parte de un Estado Nación preexistente, dicha historiografía
cometió el error de agrupar y confundir todas las tendencias de la época. La autora toma
como una forma mas adecuada referirse a una tendencia federalista en la creación de los
Estados Federales en 1853, y a la confederación para la primera mitad del siglo XIX. La
historia política del periodo demostró una permanente ambivalencia de protagonistas, la
posible organización del estado-nación, por un lado, y lo representado por el Pacto Federal
(1831) por otro: libertad, independencia y soberanía autónoma. La constitución remite a una
futura nación como república.
En 1820 se crea la Sala de Representantes, las constituciones definen a la ciudadanía
indicando a la soberanía como un hecho de relevancia, las mismas persisten en realzar el
sentimiento de identidad para todas las provincias, por ejemplo, la constitución de Santa Fe
en 1819, la caracterizo con la identidad solo dentro de las categorías de provincia de América
y no con la unión al Rio de La Plata. En 1827 fracasa un proyecto de unión con base unitaria,
para 1828 una convención nacional demuestra sus desacuerdos para con Buenos Aires y sus
tendencias centralistas, sin embargo, en consecuencia, al monopolio del puerto y los frutos
de este la influencia de Buenos Aires se cierne sobre el resto de las provincias. En 1831 los
pactos interprovinciales hacen crecer la soberanía de las provincias, pero al mismo tiempo el
poder de Buenos Aires, en 1835 Juan Manuel de Rosas cuenta con la sumatoria del poder
extraordinario, crece sobre manera el poder del mismo, mientras se debilita la tendencia
confederal y la debilidad de las provincias del Litoral.
En otro apartado la autora hace referencia al “Caudillismo: Legalidad-legitimidad”, donde
ante pone a las visiones de la historia tradicional argentina con los aportes de la nueva
historia, y uno de los ejemplos que toma para el desarrollo de dichas visiones es Facundo
Quiroga. La idea clásica hacia los mismo la autora la caracteriza en tres aspectos: jefes locales
que dominaron las masas en lucha constante contra los gobiernos y las elites, impedían al
mismo tiempo el establecimiento de los poderes legales e institucionales de la república, y
contaban con la fuerza para dirigir disputas publicas basadas en intereses. Frente a esta visión
tradicional de fuerzas anarquistas, inorgánicas y frenadoras el progreso nacional, se define
una visión mas adecuada que ubica al fenómeno del caudillismo dentro del marco de las
tendencias autonomistas, donde las provincias adoptan un carácter republicano, se legitiman
en un orden social y político mientras resisten a la hegemonía de Buenos Aires. Facundo
Quiroga es ejemplo de cómo se desplazan las bases de poder hacia los sectores sociales
rurales, no solo conto con un ascenso militar característico del proceso pos independentista,
sino que su poder también tuvo bases económicas, Quiroga conto con concesiones en San
Juan al cual abastecía de carne y ganado, y al mismo tiempo neutralizo el peligro que se
cernía sobre el ambicionado llano riojano, de manera que consolido la jurisdicción provincial
pero también su propio poder.