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HISTORIA DE ISRAEL 4-VII-2019


1. GEOGRAFÍA DE ISRAEL: TIERRA DE CONTRASTES Y MILAGROS.
Fr. Ricardo Guzmán Mendoza, OSA

Para una mejor comprensión del texto bíblico, la geografía sin duda alguna es de gran
importancia, ya que los acontecimientos bíblicos se dieron en lugares con características propias. El
medio ambiente en que se inspiraron los hagiógrafos está tomado de las peculiaridades climáticas,
orográficas e hidrográficas de la Palestina.
A. LA POSICIÓN.
La historia de Israel tiene lugar en gran medida en el reducido territorio situado en la costa
meridional del Mediterráneo oriental, al sur del Líbano y de Siria, al oeste del Jordán y al nordeste
de Egipto.
El territorio a estudiar forma parte de Siria desde los puntos de vista ecológico, étnico y
lingüístico. En consecuencia, podemos distinguir entre una «gran Siria», que comprende también
los actuales territorios del Líbano, Israel y Jordania, y Siria, en sentido estricto.
La «gran Siria» pertenece a su vez a la región llamada «Próximo o Cercano Oriente»
(denominación más apropiada que la de «Oriente Medio», reservada a Irán, Afganistán y Pakistán)
o también, con un nombre más fantasioso, «Media luna fértil», dado que el territorio queda
incluido, pictóricamente hablando, entre dos arcos parciales unidos por las extremidades, uno
ancho y el otro estrecho, que forman una luna en cuarto creciente. Otra denominación frecuente es
la de «Asia Anterior», que sin embargo incluye también a Asia Menor.
B. EL NOMBRE.
El nombre más antiguo y auténtico que conocemos es el de Canaán, escrito consonánticamente
kn‘n y vocalizado en hebreo kenā‘an (‫)כנָ ַען‬. ְּ El origen de este nombre suele estar relacionado con la
elaboración de la púrpura una de las principales fuentes de ingreso de la región en la antigüedad.
Pero tal relación nos lleva a Fenicia y la palabra griega Foi/nix (Phoinix) y sus derivados se refieren
más bien a Fenicia en sentido estricto, y no a la región en general.
Otro nombre muy frecuente se remonta a la llegada de los filisteos, una población alógena de
origen todavía no muy claro, instalada preferentemente en la parte meridional de la región a partir
del siglo XII a.C.: «Palestina». Actualmente sirve para denominar genéricamente la región en
cuanto distinta de Siria y del Líbano, independientemente de quien ejerza en ella la soberanía.
Dado que el nombre oficial Palaestina fue introducido por los romanos tras los acontecimientos del
132-135 d.C., sustituyendo el nombre tradicional de Iudaea, fue con frecuencia rechazado en los
ambientes hebreos, que usaban habitualmente el segundo.
Otro nombre estrechamente vinculado a la región, esta vez en cuanto teatro de operaciones de
la historia de Israel, pero raramente atestiguado en la Biblia (1Sam 13,19), es de «tierra/país de
Israel», en hebreo ’ereƒ yi´rā’ēl (laer"f.yI #r<a,). Frecuentemente en la literatura rabínica, actualmente es
el nombre oficial de la región en el ámbito del movimiento sionista y del estado de Israel.
Algunas otras denominaciones son de tipo teológico: «Tierra prometida», «Tierra santa», etc.
C. EXTENSIÓN Y LÍMITES.
Una primera característica de la región se deduce de sus dimensiones más bien reducidas: el
país mide de largo y ancho menos que Bélgica. La Palestina habitada se extendía antiguamente «de
Dan a Beršeba» en el Négueb. Su longitud, por tanto, era algo inferior a los 250 kilómetros en línea
recta; su anchura, del Mediterráneo al Jordán, no superaba los 69 kilómetros en línea recta. Israel
tiene una extensión de 21,946 km2.


J. A. SOGGIN, Nueva Historia de Israel. De los orígenes a Bar Kochba (Bilbao 21999) 23-39.

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Encontramos en Jue 20,1; 1Sam 3,20; 2Sam 3,10 la expresión de los límites “desde Dan hasta
Beršeba”; en Gn 15,18; Jos 1,4 “Desde el torrente de Egipto hasta el río Grande, el río Éufrates”, pero en
realidad Israel nunca llegó a tener tal extensión, sólo con David y Salomón se acercó a esos límites.
Los límites occidentales los representa el mar Mediterráneo, desde el río Leontes hasta el
torrente de Egipto. Al oriente los límites van desde la región de Damasco y de los montes Haurán
hasta el río Wadi-el-Hesa, al sur del mar muerto. Por el norte desde donde desemboca el río Leontes
o Litani hasta la región que está entre Damasco y los montes Haurán. Se extienden los límites al sur
desde el Wadi-el-Hesa al sur del mar Muerto, pasando por el desierto de Sin y Cadéš-barnea
llegando al torrente de Egipto y al Mediterráneo.
D. OROGRAFÍA DE PALESTINA.
Este tema se tratará de acuerdo con la división natural de Canaán por el río Jordán:
Cisjordania y Transjordania. La Cisjordania comprende el territorio al occidente del río Jordán
mientras la Transjordania es el territorio al oriente del mismo río.
a) Cisjordania.
El altiplano cisjordano ha sido el principal escenario de la historia de Israel. De norte a sur
se divide sucesivamente en las cadenas montañosas de la Galilea y en los altiplanos centro-
septentrional y meridional.
1. Regiones montañosas.
a. Región montañosa de Galilea: esta región se divide en Galilea Alta y Baja, la línea de
separación corre desde san Juan de Acre hasta Cafarnaúm; hacia el sur limita con la llanura de
Esdrelón. Los montes están cubiertos de bosques, en parte originales y en parte fruto de
repoblaciones forestales. La Galilea Alta es más montañosa y cuenta con el pico más alto de
toda Palestina el Merón que mide 1,208 m. En la Galilea Baja la altura promedio no pasa de 600
m. Se compone principalmente de la llanura de Esdrelón en medio de la cual se levanta el
monte Tabor de 588 m.
b. Región montañosa de Samaria: ocupa la parte central de Palestina. Comienza en el valle de
Esdrelón (en hebreo yizre‘’ēl) y llega hasta los confines septentrionales de la actual Jerusalén. El
monte Ebal (940 m.) y el Garizim (881 m.) son dos de los montes de Efraín que flanquea la
ciudad de Siquem; al sur de esta se alza Tell-Azur (1,016 m.), el más alto de la región. Al
nordeste están los montes de Gelboé (497 m.) y al noroeste el macizo montañoso del Carmelo
que divide la costa mediterránea de Palestina.
El terreno resulta árido al viajero. La vegetación, aunque en ocasiones es originaria, por
regla general es fruto de repoblaciones forestales modernas. Los alrededores de los pueblos
están intensamente cultivados mediante la técnica de terrazas.
c. Región montañosa de Judea: se extiende desde el sur de Jerusalén hasta Beršeba, en el
Négueb, son cerca de 70 kilómetros. Su monte más alto es el Siriat-el Balla (1,027m.) entre
Hebrón y Halhul. El monte de los Olivos pertenece a esta región y alcanza 818 m. de altura,
recibe el nombre de Djebel-el-Tur. La estepa meridional es cultivable en su parte septentrional
después de inviernos en especial lluviosos y actualmente con modernos sistemas de irrigación.
El altiplano meridional tiene más arboledas que el central, también en parte fruto de
repoblaciones. El terreno en torno a los pueblos está asimismo intensamente cultivado.
2. La costa mediterránea.
Esta costa palestinense forma una llanura que es dividida en dos partes por el monte
Carmelo. La parte del norte se extiende desde Res-en-Nakura hasta Haifa, se encuentra en esta
llanura la ciudad de Séforis donde fue la insurrección de los judíos contra Roma en 66-70 d.C.
La parte sur se extiende desde el monte Carmelo hasta el torrente de Egipto, siendo de
mayor anchura que la anterior. En la parte sur de ésta se encuentra la llanura filistea (donde
habitaron los filisteos) que se une a las montañas de Judá por la región llamada Sefela, donde
inician tres valles hacia la región montañosa: a) Ayalón donde se dieron las guerras de Saúl y

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David contra los filisteos, y los romanos contra la sublevación judía; b) Sora, lugar de las
proezas de Sansón; guerras de israelitas con filisteos y; c) Terebinto, valle donde se enfrentó
David con el gigante Goliat (1Sam 17,23-51).
Las costas son por lo general arenosas, y se prestan poco a la agricultura y a la
construcción de puertos. Este último elemento explica, por una parte, la desconfianza de los
antiguos israelitas hacia el mar, considerando una supervivencia del mítico caos y, por otra, su
escasa afición a la navegación, a diferencia de sus vecinos fenicios.
3. La llanura de Esdrelón.
Entre Galilea y la zona de Samaria tenemos la ubérrima llanura de Esdrelón y otras
limítrofes. En dirección este va descendiendo al valle del Jordán; hacia el oeste alcanzan la
cordillera del monte Carmelo, que discurre de sureste a noroeste manteniendo una altura
media de 300 metros, con un punto máximo de 480 metros. En su declive occidental se
encuentran la ciudad y el puerto de Haifa.
Es la más extensa, rica y fértil, tiene forma triangular: el lado norte va del Tabor al
Quisón (25 km.), el lado oriental corre del Tabor a Jenín (25 km.) y el lado sudoeste cierra el
triángulo uniendo Jenín con el Quisón (30 km.). Esta planicie es importante porque allí se
libraron varias batallas importantes: Jue 4-5; 1Sam 31; 2Re 21; 1Mac 12,39-50.
4. Las ciudades más importantes de Cisjordania.
a. La región de Galilea tiene por límite al norte las ciudades fenicias de Tiro y Sidón
frecuentemente citadas por los profetas (Am 1,9-12; Is 23,1-18; Jr 27,3; Ez 26–28; 1Re 17,9ss).
Jesús llegó hasta los confines de Tiro y Sidón (Mt 15,21).
Nazaret escenario de la niñez de Jesús y de su predicación. Mencionada por Lucas y
Mateo (Lc 1,26; Mt 2,23).
Caná se encuentra al norte de Nazaret, lugar del primer milagro de Jesús al convertir el
agua en vino (Jn 2,1-11).
Cafarnaúm a orillas del lago de Tiberíades, donde Jesús desarrolló gran parte de su
ministerio en Galilea (Mt 8,5; Jn 2,12).
Tiberíades fue capital de Galilea, allí fue compuesta la Mišnah, el Talmud de Jerusalén.
b. En la llanura de Esdrelón la ciudad cananea de Meguidó o Meguido que resistió los
ataques de los israelitas hasta apoderarse de ella, una vez fortificada fue importante para
Salomón (1Re 9,15).
Yezrael situada al pie de los montes de Gelboé, destaca porque la familia de Omrí hizo
de ella como una segunda capital del reino del Israel, en ella Jehú hizo perecer a la dinastía de
Omrí (2Re 9–10).
c. Son varias las ciudades de importancia en Samaría, comenzaremos por la que se
encuentra entre los montes Ebal y Garizim, la ciudad de Siquem sitio en que se detuvo
Abraham al entrar a Canaán (Gn 12,6); lugar en que residió un tiempo el arca de la Alianza (Jos
8,33; Dt 11,29s); fue la primera capital del reino del Norte siendo Jeroboam (1Re 12,1-19); luego
del destierro del reino del Norte Siquem se erigió en el centro de los samaritanos. En el NT se
menciona el pozo de Jacob donde dialogó Jesús con la samaritana (Jn 4,4-38).
Siló fue muy importante en tiempo de los jueces, pues residía el arca en el santuario
(1Sam 4,3-4); Samuel servía allí antes de ser destruida por los filisteos (1Sam 2,18–3,20).
Samaria o Samaría destaca por constituir la capital del reino del Israel fundada por Omrí
(1Re 16,24), fue conquistada por los sirios en el 722 ó 721 a.C.
Betel desde los patriarcas fue un lugar del culto muy venerado (Gn 12,8). Jeroboam hizo
de Betel el santuario principal del reino de Israel al separarse las 10 tribus del norte del reino
del reino de Judá, y erigió un becerro de oro contra el que predicó Amós y Oseas (Am 7,12-14;
2Re 23,15-18).

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d. En la región de Judá la ciudad de mayor trascendencia era su capital Jerusalén. David la
convirtió en la capital del nuevo reino al conquistarla del poder de los jebuseos (2Sam 5,6ss) y
llamada «la ciudad de David». Salomón edificó el Templo y el palacio real, con lo que vino a
ser el centro exclusivo del culto israelita, más tarde se reafirma con la reforma de Josías; es
destruida en 587 ó 586 a.C. Jerusalén es la Ciudad Santa por excelencia ya que ahí Jesús predicó
en varias ocasiones, murió y resucitó.
A 8 kilómetros al sur de Jerusalén se encuentra Belén, donde nació David (1Sam 16,1;
17,12); allí se desarrolló el idilio de Rut y Booz (Rut 1,1ss). Pero su extraordinaria fama es sin
duda por ser el lugar donde nació Jesucristo.
Jericó fue la primera ciudad «conquistada» por Josué (Jos 6), llamada «ciudad de las
palmeras» (Dt 34,3; Jue 3,13). Jesús la visitó varias veces llegando a casa de Zaqueo (Lc 19,1-10),
y curando a dos ciegos (Mt 20,29-34).
e. La primera ciudad de la costa mediterránea es Cesarea (llamada en ocasiones Cesarea
marítima para distinguirla de Cesarea de Filipo, ubicada al nordeste del país). Constituida el
mejor puerto marítimo (mandado edificar por Herodes el Grande), lugar de partida de los
viajes de Pablo y donde estuvo encarcelado 2 años. Contaba con la más rica biblioteca después
de Alejandría.
b) Transjordania.
El altiplano transjordánico, con una altura media de 700 metros sobre el nivel del mar,
surcado por algunos ríos que fluyen hacia el oeste y desembocan en el Jordán. En dirección este, el
altiplano se pierde en el desierto de la Arabia septentrional. Hacia el oeste, en cambio, conforme
vamos en dirección al valle del Jordán, el terreno es cada vez más fértil debido a las lluvias. No en
vano era antiguamente el granero de la región.
Goza de un clima continental, caluroso y seco en verano (aunque mitigado por la altura), y
frío y lluvioso en invierno, con frecuentes y abundantes nevadas. Actualmente comprende la
mayor parte del reino hachemita de Jordania, cuya capital, ‘ammān, conserva la segunda parte de la
antigua denominación amonita-hebrea: rabbat-‘ammôn.
Este territorio formado por una meseta de 600 a 800 m., dividida por cuatro valles: Yarmuk,
Yaboq, Arnón y Wadi Hesa.
1. Sus montañas.
El monte de la Gaulanítide, cuyo pico más alto es el Djebel Djolam (1,230 m.), se encuentra
al nordeste del lago de Tiberíades.
Montes Haurán (Selmón o altos del Golán), el más alto es Tell-el-Djena de 1,840 m., estos
montes formaban la Traconítide, región árida y desértica.
Montes de Galaad entre el valle del Yarmuk y el Wadi Hesban. Esta región se caracteriza
por ser boscosa. En el bosque de Efraín ocurrió la muerte de Absalón (2Sam 18,6-15).
Montes de Moab, el más famoso es el Nebó (802 m.) desde donde Moisés vio la tierra
prometida y también murió (Dt 32,49-52). El pico mayor es el Mese (1,240 m.).
2. Ciudades importantes.
Astarot, capital de Og, rey de Basán, (Jos 9,10; 12,4).
Ramot Galaad, prefectura de Salomón que se extendía del norte al sur del río Yarmuk
(1Re 4,13), Acab fue muerto bajo sus muros (1Re 22,3-24). Era una ciudad levítica de refugio de
la tribu de Gad (Dt 4,43; Jos 20,8).
Ammán, capital amonita, conquistada por David (2Sam 1,1; 12,27-29).
E. HIDROGRAFÍA DE PALESTINA.
El Jordán es el río más conocido por su historia. La depresión del Jordán forma parte de una
falla geológica o fosa tectónica que discurre de norte a sur. Empieza en la beqá‘a sirio-libanesa sobre
el nivel del mar; alcanza el punto máximo bajo el nivel del mar en la región del Mar Muerto, y
continúa en el valle del Arabá hasta alcanzar nuevamente el nivel del mar en el golfo de Aqaba. La

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falla o fosa continúa a través del Mar Rojo y se adentra después en África oriental (Etiopía, Kenia y
Tanzania), en el Rift Valley y más allá. Hay que buscar sus orígenes en un cataclismo sísmico
prehistórico, que explica la sensibilidad actual de todo el territorio a los terremotos.
Desde su inicio sobre el nivel del mar hasta el confín israelo-libanés, el valle llegaba pronto
al lago el-Huleh. El Jordán nace en las faldas del Hermón. Las fuentes principales que lo alimentan
son: a) el río Ain Abeia, que nace en el Hermón y luego forma el río Nahr el-Hasbani, b) Tell el-Kadi o
Leddán que nace en Dan; c) Banías (Paneas) brota de la gruta del Dios Pan. Los tres forman un solo
río que forma el lago del el-Huleh que tiene una profundidad de 3-4 metros; 6 km. de largo por 4 ½
de ancho, lo que da una superficie de aproximadamente 14 km2.
Después de recorrer 16 km. al salir de el-Huleh el Jordán llega al lago de Tiberíades, situado
a algo más de 200 metros bajo el nivel del mar; al salir de allí recorre el Jordán hacia el sur 105 km.
en línea recta hasta el Mar Muerto; en realidad por la tortuosidad que lleva el Jordán son cerca de
300 km. los que recorre. A la altura del Mar Muerto, el valle forma la depresión más profunda de la
tierra: 394 metros bajo el nivel del mar.
El clima es tropical y húmedo en toda la depresión: primaveral y agradable en invierno;
agobiante en verano. Una veintena de kilómetros al sur del lago de Tiberíades, las precipitaciones
empiezan a ser cada vez más escasas, hasta desaparecer casi por completo: nos encontramos así con
una zona desértica, sólo cultivable donde existen oasis (como el de Jericó y el de En Guedi) o donde
puede hacer llegar el agua.
El rio Jordán, que pocos kilómetros al sur del lago de Tiberíades empieza a encajonarse
profundamente entre riberas a menudo irregulares, no es utilizable para la agricultura, al menos
que se lleven a cabo obras hidráulicas que de todos modos harían poco rentable la producción.
Tampoco es navegable ni apto para la pesca. El Jordán resulta, pues, de poca utilidad para la
economía de la región y divide más que unir a los habitantes de sus riberas.
Pero donde existe o es posible conducir el agua necesaria para el regadío, el valle del Jordán
es extremadamente fértil. En los tramos cercanos del lago de Tiberíades se cosechan productos
fuera de la estación correspondiente, y en el curso meridional frutas tropicales.
Los afluentes de mayor importancia por el lado de la Transjordania son el Yarmuk que es el
más caudaloso y el Yabok, el primero desemboca en el Jordán a 8 km. al sur del lago de Tiberíades
y el segundo un poco al norte de Ed-Damiye.
Por el lado de la Cisjordania son 3 los afluentes principales el Wadi el-Biré desemboca a 12
km. al sur del lago de Tiberíades; el río Nahr Djalud que desemboca en las inmediaciones de la
ciudad de Beisán; y el río Wadi Far’a que vierte sus aguas a 9 km. al sur de Ed-Damiye.
Los ríos de la vertiente mediterránea dignos de mención son el Quisón y el Yarkón, también
llamado Nahr el-Mukatta, el torrente Cisón y «Aguas de Meguido», que corre por la parte sur a la
llanura de Esdrelón y desemboca en el Mediterráneo al norte de Haifa.
El lago de Tiberíades también conocido como lago de Genesaret o mar de de Galilea, es de
forma oval, con 21 km. de largo y 12 de ancho, y máxima profundidad de 48 m. En sus aguas se
cría una enorme cantidad de peces, en sus alrededores se forman llanuras fértiles. Es famoso
porque a sus orillas se llevó a cabo buena parte de la predicación de Jesús, durante el ministerio en
Galilea.
El mar Muerto también llamado mar de Sal, mar de la Soledad, mar Oriental, mar de
Sodoma, lago Asfaltes y actualmente denominado por lo árabes Bahr Lut (mar de Lot); tiene 80 km.
de largo por 16 de ancho, se encuentra a 394 m. bajo el nivel del mar, su máxima profundidad es de
400 m. Sus aguas tienen 6 veces más sal que las de los océanos; tan incompatible es la vida que los
peces llegan procedentes del Jordán mueren al minuto. Sus orillas, por la sal, son áridas creciendo
uno que otro arbusto. Según algunos, al sur de este mar se encontraban Sodoma y Gomorra
sepultadas por un cataclismo (Gn 19,24-25).

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Entre otros ríos que desembocan el que le sigue en importancia es el Arnón, el cual brota en
Leggun en la Transjordania. Otros ríos que desembocan son el Wadi Zerqa por el oriente del mar, y
el Wadi el-Hesa al sur.
F. EL CLIMA EN PALESTINA.
La conformación orográfica de la región explica las notables diferencias en el plano
climático, a pesar de las distancias más bien cortas. Sin embargo, todas las regiones tienen en
común el hecho de pertenecer (con exclusión de Transjordania) a la zona climática subtropical.
Se dan dos estaciones bien diferenciadas, el verano o estación seca y el invierno o estación
lluviosa, mientras que la primavera y el otoño apenas se advierten. La estación seca es de mayo a
septiembre, casi nunca llueve, pero por la noche hace un rocío considerable, suficiente para la vida
de las plantas y soportar el calor. El invierno es de noviembre a marzo, y se acompaña de intensas
lluvias, con nieves en los altiplanos.
En cuanto a la temperatura en Jerusalén durante julio está a 31º C. en el día y a 17º C. por la
noche, pero para enero a 12º C. en el día por 6º C. en la noche, llegando a bajar más en ocasiones.
En la costa mediterránea por el verano lo común son 28º C. en el día y 24º C. en la noche, mientras
en el invierno 17º C. y 10º C grados día y noche respectivamente. En la depresión del Jordán es
extremadamente caluroso durante el verano en mayo a 40º C. y en julio llega a subir hasta los 60º C.
Es frecuente el viento marino del suroeste (el «poniente» de algunas zonas costeras del
Mediterráneo español), que refresca en verano y trae lluvias en invierno. El rocío que refresca las
noches y de vital importancia para los árboles proviene del Mediterráneo, esto ocurre
principalmente en el verano. En esta estación seca en ocasiones se presenta el viento llamado
«hamsîm» (en árabe) o «šārāb» (en hebreo) que viene del desierto siro-arábigo, se caracteriza porque
trae consigo nubes de arena que dañan la producción de los campos agrícolas.
Durante el invierno los vientos del oeste y del noreste que provienen de las regiones polares
provocan las más abundantes lluvias.
La zona occidental de los montes de Galilea y de los dos altiplanos, expuesta a los vientos
mediterráneos, tiene un clima saludable de media montaña: frío en invierno y moderadamente
caluroso en verano, con abundantes precipitaciones (también de nieve) durante el invierno. La
zona oriental, en cambio va siendo cada vez más seca conforme nos dirigimos hacia el este.
En Canaán, una región de escasos y poco caudalosos cursos de agua, la agricultura estaba
condicionada hasta hace pocas décadas por el volumen de las lluvias invernales, precedidas en
septiembre-octubre por las «primeras lluvias» (en hebreo yôréh) y seguidas en abril-mayo por las
«lluvias tardías» (en hebreo malqô¬). Uno o más inviernos de sequía o de lluvias insuficientes
desembocan fácilmente en la catástrofe ecológica: los manantiales y los pozos se secaban, el agua de
las cisternas se consumía. Era difícil que, en tales condiciones, los animales domésticos, privados de
forraje, pudiesen sobrevivir. Tal dependencia de factores azarosos explica también el carácter
precario de la agricultura de la región hasta hace pocas décadas.
En los altiplanos y en los valles formados por las cadenas montañosas, la lluvia escaza no
garantizaba la presencia permanente de hombres y animales, salvo naturalmente en los lugares
provistos de manantiales: era necesaria la conservación del agua de las precipitaciones invernales,
de modo que pudiese ser útil al hombre y a los animales durante la estancia seca. Sólo con el
descubrimiento de una masa especial para recubrir por dentro las cisternas y así
impermeabilizarlas, se consiguió en los últimos siglos del II milenio a.C. repoblar las regiones
montañosas y de los altiplanos.
G. LA FLORA Y FAUNA DE PALESTINA.
Es evidente que el clima de la región determina al mismo tiempo su flora y su fauna.
a) Flora. Se tiene en primer lugar las plantas propias de los bosques y de los sotos.
Antiguamente parece que los bosques cubrieron buena parte de las montañas y de los altiplanos,
aunque nunca se ha de pensar en Palestina como una gran selva. La progresiva explotación de los

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altiplanos y de los montes para la agricultura y el pastoreo, iniciada en los últimos siglos del II
milenio a.C., y acompañada de una gestión depravada de los recursos forestales condujo pronto a
una drástica reducción del patrimonio forestal.
La región, como lo atestiguan los restos agrícolas encontrados en las excavaciones de Jericó,
conoció la agricultura al menos desde el VIII milenio a.C. Sin ser particularmente fértil, siempre ha
producido lo necesario para el sustento de sus habitantes, a pesar de la interrupción de las lluvias
en verano. En algunos casos se puede hablar de superproducción.
El trigo es la base de alimentación de los palestinos, así como para nosotros el maíz. Es
cultivado desde los inicios de la agricultura en Palestina. La cebada es el segundo cereal en
importancia con la ventaja de cultivarse en regiones más secas y se madura rápidamente. La
Transjordania era antiguamente el granero de la región. La recolección tiene lugar en marzo y
mayo, y la trilla a comienzos del verano.
Entre las leguminosas destacan las habas y las lentejas que se siembran principalmente en
las llanuras. Actualmente, además de lo anterior, cuentan con mijo, sésamo o ajonjolí, tomate,
sandía, remolacha azucarera o betabel, mango, aguacate y algodón.
Respecto a las frutas ocupa el primer lugar el olivo, desde tiempo del AT, así como la vid
para el vino (Gn 9,20-21; Ex 29,40; Pr 23,31; Jn 2,3). También se da bastante bien la higuera, el
sicómoro, manzano, granado, almendro, pistacho, nogal, plátano y naranjo, estos dos últimos en las
costas mediterráneas. En lo referente a vegetación arbórea originaria de la región se pueden
mencionar algunos tipos de encina, el terebinto y una variedad regional de conífera, además de los
cedros, eucalipto y palmeras datileras y bananeras, ambas cultivada intensamente en las regiones
tropicales del Jordán: Jericó era llamada en la antigüedad la «ciudad de las palmeras (Dt 34,3; Jue
3,13; 2Cro 28,15). En las estepas encontramos también el tamarisco y distintos tipos de arbustos, con
frecuencia espinosos. Relativamente reciente parece haber sido la introducción de la higuera de la
India (variedad con hojas espinosas).
b) Fauna. Si la diversidad climática favorece una diferencia de la flora, análoga es la
situación por lo que respecta a la fauna. En cuanto a los animales salvajes, el fuerte aumento de la
población israelita y árabe en los últimos años y la intensificación de la agricultura ha traído
consigo graves consecuencias, restringiendo cada vez más su hábitat y causando en ocasiones su
extinción. Es el caso, por ejemplo, del lobo y el oso (en los montes), la hiena y el chacal (en el
desierto) la gacela, la liebre, y el jabalí (en el campo), el perro, el gato salvaje, la zorra, el rebeco o
gamuza y el tejón. En Galilea y montes de Transjordania todavía se encuentra una especie de
pantera. Hubo elefantes hasta el s. XV; todavía había leones en las estepas de Jordán hasta la Edad
Media. El ciervo se extinguió a principios de siglo, así como el cocodrilo.
De los reptiles que todavía existen son el camaleón y el lagarto. Las aves han sido víctimas
de la reducción de su medio natural. Entre las rapaces contamos con el halcón, el gavilán, el buitre,
el cuervo y unas pocas águilas; entre las no rapaces tenemos la codorniz, la faraona o coquena, la
cigüeña, la perdiz, la paloma, la tórtola y otros ejemplares que se pueden cazar.
La pesca ha sido, desde tiempos inmemoriales, una de las riquezas del lago de Tiberíades.
El Mar muerto, como es sabido, no permite prácticamente forma alguna de vida animal, a causa de
su altísimo grado de salinidad. Los peces del lago de Tiberíades y del Jordán están emparentados
con las especies de Etiopía y de Egipto, son comestibles y sirven de alimento a una considerable
parte de palestinos.
Entre los insectos, el más conocido por los daños que ha producido a lo largo de los siglos es
sin duda la langosta (Jl 1). También se encuentran escorpiones.
Hasta hace pocos años, los principales animales domésticos eran el buey y el asno; muy raro
era el caballo, considerado un lujo. El ganado vacuno prospera sólo en regiones con pastizales
suficientes. Existen varias clases de asnos entre los que sobresale el asno de la estepa, grande y de
pelo gris claro, valioso como animal de transporte y montura. Las ovejas de Palestina tienen la

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peculiaridad de tener reserva de grasa en la cola que les permite sobrevivir a una mala estación; las
cabras son pequeñas, pintas y son muy explotadas.
Los camellos de una sola joroba eran el principal medio de trasporte hasta que apareció el
automóvil que los ha ido desplazando poco a poco. En la actualidad es usado casi exclusivamente
en las estepas y en las regiones limítrofes, donde es criado por los beduinos; es, por tanto, posible
encontrar rebaños de camellos en el Négueb central y meridional.
H. LOS ANTIGUOS POBLADORES.
El Antiguo Testamento ofrece noticias sobre los pueblos de Canaán en el momento de la
conquista israelita; su número es establecido utilizando la cifra siete (número simbólico).
De los siete pueblos, tres son denominaciones genéricas de los habitantes de toda la región:
«cananeos», «amorreos» e «hititas». Las dos últimas se remontan probablemente a las usadas en
Mesopotamia, que llama umurru y —atti (o variantes) a la región en diferentes épocas, como
actualmente es puesto justamente de relieve por los autores.
Quedan los nombres de otros cuatro pueblos, citados no siempre en el mismo orden: jeveos,
pereceos, guirgaseos y jebuseos. De ellos, sólo los jebuseos y los jeveos son relacionados con
ciudades concretas: los primeros con Jerusalén, los segundos con Siquem; pero se trata de
relaciones mencionadas sólo en la Biblia hebrea, no en otros textos: en los textos extrabíblicos, esas
dos localidades nunca son vinculadas a esos dos pueblos. Los jeveos ha sido puestos a veces en
relación con los hurritas, población de Asia Menor de lengua semita; de los demás nada sabemos
en el estado actual de la investigación, ni siquiera si se trata de nombres reales (un recuerdo de
pueblos que realmente existieron) o de denominaciones míticas, o incluso si son fruto de la fantasía
popular, como es el caso de los refaítas.
En cambio, se menciona un pueblo alógeno que hostigó a Israel desde el principio: los
filisteos, quienes dieron nombre a la región.
En torno a Israel hay varios pueblos con los que los hebreos mantuvieron frecuentes
relaciones a través de los siglos: al norte, las ciudades-estado costeras de Fenicia; al este, en
Transjordania, los amonitas, los moabitas y los edomitas, todos los cuales hablaban, junto con los
israelitas, variantes dialécticas de la misma lengua. Los pueblos de Transjordania se instalaron en la
región poco después de Israel. En Siria encontramos, en cambio, a los arameos, que hablaban una
lengua distinta, aunque pertenecientes también al grupo semítico-occidental: el arameo.
I. VALOR INTERNACIONAL.
La región sirio-palestina fue siempre el puente entre África y Asia, y por tanto entre Egipto,
por un lado, y los imperios hititas y mesopotámicos, por otro. El control de la región se convertía
así en la meta que todos ambicionaban. Desde finales del II milenio a la mitad del I milenio a. C. se
dan, pues, una cadena de conflictos casi ininterrumpida entre Egipto, por un lado, y los hititas,
Asiria y Babilonia sucesivamente, por otro. También éste es uno de los elementos objetivos que han
caracterizado a la región, prácticamente hasta la actualidad.
J. CUESTIONARIO.
1. ¿Cuál es la ubicación geográfica de Israel (límites)?
2. ¿Cuáles son los diferentes nombres con los que se relaciona esta tierra?
3. ¿Qué se entiende por Cisjordania y Transjordania?
4. Menciona las tres zonas montañosas de la Palestina.
5. Menciona los 7 pueblos con lo que se relación a la región.
6. ¿Cuál es el valor internacional de Israel?
7. Haz y ubica en un mapa las ciudades de: Tiro, Sidón, Nazaret, Caná, Cafarnaum, Tiberíades,
Meguido, Yezrael, Samaria, Siquem, Siló, Betel, Jerusalén, Belén, Jericó, Cesarea (marítima),
Cesarea de Filipo, Ramot-Galaad, Ascalón, Hebrón, Gaza, Dan, Beršeba. Los montes: Nebó,
Ebal, Garizim, Tabor, Carmelo, Hermón, Olivos. Los ríos: Jordán, Leontes o Litani, Yarmuk,
Yabok, Wadi el-Hesa, torrente de Egipto. Los lagos el-Huleh, Tiberíades y el Mar muerto.