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LA MÚSICA CLASICA

La música clásica es la corriente musical que casa principalmente la música producida o basada en
las tradiciones de la música litúrgica y secular de Occidente, principalmente Europa Occidental.
Abarca un periodo de tiempo que va aproximadamente del siglo XI a la actualidad, aunque esta
definición no es aplicable a la música realizada en nuestro siglo a pesar de presentar las mismas
características,1si bien las principales características del género fueron codificadas principalmente
entre 1550 y 1900, que es habitualmente considerado como el período característico de
producción de la música clásica. En un sentido historiográfico, la música clásica se divide en varios
periodos: música antigua o medieval, que abarca el periodo comprendido por la Baja Edad Media
en Europa (1000-1400); la música renacentista (1400-1600); la música barroca, que coincide con
desarrollo del arte barroco (1600-1750); el clasicismo (1750-1800), que en la Historia de la música
y la musicología, es a veces llamado «música clásica»;2 el Romanticismo (1800-1910); y la música
contemporánea, que comprende las distintas corrientes de música clásica del siglo XX, que adopta
la composición atonal y disonante y otras tendencias opuestas a corrientes anteriores.

Debido tanto a sus características técnicas, a la creciente profesionalización de la profesión de


músico y compositor, y al contexto socio-cultural en el que se desarrolla (bajo el patronazgo de
aristocracia, iglesia y burguesía), la música clásica es habitualmente definida como la música de
tradición culta.3

En ese sentido, la música clásica se distingue de la música popular y de otras formas musicales no
europeas por su característica notación musical simbólica, en uso desde aproximadamente el siglo
XVI.4 Dicha notación permite a los compositores prescribir de forma detallada el tempo, la
métrica, el ritmo, la altura y la ejecución precisa de cada pieza musical. Esto limita el espacio para
la improvisación o la ornamentación ad libitum, que son frecuentes en la música artística no-
Europea y en la música popular.567 Otra característica es que mientras la mayoría de los estilos
«populares» tienden a desarrollarse alrededor del género de la canción, la música clásica se ha
caracterizado por el desarrollo de formas y géneros musicales altamente sofisticados, y por el
empleo de una muy variada y compleja instrumentación.8 Por ello, la música clásica suele requerir
de tanto los músicos como los compositores un alto grado de profesionalización y especialización.

El término música clásica aparece por primera vez a principios del siglo XIX, en un intento para
destacar el período como una edad dorada de la música.9110 En la actualidad está asociado a la
tradición de música culta y académica descrita arriba, y es a veces sustituido por música culta o
música académica para incidir en la existencia de música de corte «clásico» (en oposición a
contemporánea), en otros géneros como por ejemplo la música rock (véase Rock clásico). Sin
embargo, de forma popular, el término música clásica suele reservarse casi en exclusiva para
referirse al contenido de este artículo.
FORMALIZACIÓN Y CONTENIDO

La música clásica está hecha exclusivamente para ser oída, a diferencia de otras músicas adjuntas a
otras formas de entretenimiento (la música de cine a veces se ejecuta en salas de concierto). Los
conciertos de música clásica suelen tener una atmósfera solemne, se espera que el público esté en
silencio para evitar distraer al músico y los oyentes. Los intérpretes de ordinario visten de manera
formal, una práctica vista como un gesto de respeto para la música y el público; y tampoco
interactúan directamente o bromean con el público.

Como en las bellas artes, la música clásica aspira a comunicar una cualidad trascendental de la
emoción, que expresa algo universal acerca de la condición humana. Si bien la expresión
emocional no es una propiedad exclusiva de la música clásica, esta honda de exploración en la
emoción permite que la mejor música clásica alcance lo que ha sido denominado lo «sublime» en
el arte. Muchos ejemplos pueden citarse para demostrar esto. Por ejemplo, la musicalización del
poema de Friedrich Schiller «Oda a la Alegría» en la Novena sinfonía de Beethoven, que suele
interpretarse en actos de independencia nacional o de celebración, como aquella famosa ocasión
en que la dirigió Leonard Bernstein para celebrar la caída del Muro de Berlín, y la tradición
japonesa de tocarla para celebrar el Año Nuevo. Sin embargo, otros compositores, como Iannis
Xenakis, argumentan que el efecto emocional de la música en los oyentes es arbitrario y que, por
lo tanto, la complejidad objetiva o el contenido de información de la pieza es lo supremo.

A lo largo de la historia, los padres se aseguraron de que sus hijos fuesen instruidos en la música
culta desde muy temprana edad. Una experiencia musical temprana daba las bases para un
estudio serio posterior. Para aquellos que deseaban ser ejecutantes, cualquier instrumento es
prácticamente imposible de aprender a nivel profesional si, o al menos un instrumento similar, no
eran aprendidos desde la infancia. Algunos padres buscaban la enseñanza musical por razones
sociales o en un esfuerzo por impartirles un útil sentido de la autodisciplina; las lecciones parecen
mostrar también un incremento en el desempeño académico. Se considera además, que el
conocimiento de las obras de la música clásica es parte de una buena cultura general.

Interpretación

Los compositores clásicos aspiran imbuir a su música de una relación muy profunda entre su
contenido afectivo (emocional), y los medios con los que lo logra. Muchas de las obras clásicas más
elogiadas hacen uso del desarrollo musical, el proceso por el que un germen, idea o motivo
musical es repetido en distintos contextos, o alterados de tal manera que la mente del oyente,
conscientemente o no, compara las diferentes versiones. Los géneros clásicos de la forma sonata y
la fuga emplean rigurosamente formas de desarrollo musical. Generalmente, las obras de música
clásica muestran una gran complejidad musical gracias al uso que hace el compositor del
desarrollo, modulación (cambios de tonalidad), variación antes que la exacta repetición, frases
musicales que no siempre tienen la misma longitud, contrapunto, polifonía y una armonía
sofisticada. Además, muchas obras clásicas bastante largas (de 30 minutos a 3 horas) son
construidas a partir de jerarquías de unidades más pequeñas: las frases, los períodos, las secciones
y los movimientos. El análisis schenkeriano es una rama de la música que intenta distinguir estos
niveles estructurales.

Su transmisión escrita, junto con la veneración dada a ciertas obras clásicas, ha llevado a la
expectativa de que el ejecutante tocará la obra de tal modo que realizará en detalle las intenciones
originales del compositor. Por lo tanto, las desviaciones de las instrucciones del compositor a veces
son condenadas como fallas completas éticas. Durante el siglo XIX, los detalles que los
compositores colocaban en sus partituras fueron incrementándose. Así vemos un opuesto rechazo-
admiración por los ejecutantes que ofrecen nuevas «interpretaciones» de la obra de un
compositor, y no es desconocido que un compositor le pida al intérprete una mejor realización de
sus intenciones originales que la que él mismo pudo lograr. De este modo, los ejecutantes de
música clásica alcanzan a menudo reputaciones muy altas por su musicalidad, aunque ellos
mismos no compongan. Otra consecuencia de la primacía de la partitura escrita del compositor es
que la improvisación juega una menor presencia, en marcado contraste con otras tradiciones como
el jazz, en donde la improvisación es básica. La improvisación en la música clásica era mucho más
frecuente en el Barroco que en el siglo XIX y siglo XX, y recientemente la interpretación de aquella
música por músicos clásicos modernos ha sido enriquecida por el resurgimiento de antiguas
prácticas improvisatorias. Durante el periodo clásico, Mozart y Beethoven improvisaban a veces las
cadencias de sus conciertos para piano (y animaban a otros a hacer lo mismo), pero también
tendían a dar cadencias escritas para que otros solistas pudiesen usarlas.

INFLUENCIAS DE LA MUSICA POPULAR

La música académica siempre ha sido influida por, o ha tomado material de, la música popular. Los
ejemplos incluyen música ocasional, como el uso por Brahms de canciones estudiantiles para la
bebida en su Obertura para un festival académico, géneros ejemplificados por la Ópera de los tres
centavos de Kurt Weill y la influencia del jazz en la música de compositores de inicios y mediados
del siglo XX, como Maurice Ravel. Ciertos compositores clásicos posmodernos y postminimalistas
reconocen su deuda con la música popular. También hay muchos ejemplos de influencia en el otro
sentido, incluyendo canciones populares basadas en música clásica, el uso que se hizo del Canon
de Pachelbel desde los años setenta, el fenómeno del musical crossover, en el que los músicos
clásicos adquieren gran éxito en el terreno de la música popular (un notable ejemplo es la serie de
grabaciones Hooked on Classics hechas por la Orquesta Filarmónica Real a inicios de los años
ochenta). De hecho, puede argumentarse que el género completo de la música de cine puede ser
considerada parte de esta influencia, dado que brinda la música orquestal a vastos públicos de cine
meros que de otra manera no escucharían semejante música (no obstante, la mayoría la escuchan
inconscientemente). Compositores de música clásica han hecho uso de la música folclórica (música
creado por músicos autodidactas, la mayoría de una pura tradición oral). Algunos lo han hecho con
una ideología nacionalista explícita, otros simplemente la han explotado como parte de su material
temático. Algunos fragmentos de música clásica son frecuentemente usados comercialmente (es
decir, en la publicidad o como parte de las bandas sonoras de películas de entretenimiento). En la
publicidad televisiva, algunos pasajes orquestales poderosos o rítmicos se han convertido en
clichés, pudiendo mencionar el inicio «O Fortuna» de Cármina Burana de Carl Orff por la fuerte
presencia de la percusión y el coro brindando un pasaje de carácter épico. Se puede mencionar
también el «Dies Irae» del Réquiem de Mozart y selecciones Rodeo de Aaron Copland.
Similarmente, en las películas a menudo se recurre a pasajes clichés de música clásica para
representar el refinamiento o la opulencia: probablemente la obra más escuchada en esta
categoría es Eine Kleine Nachtmusik de Mozart.

NOTACIÓN MUSICAL

Desde la antigua Grecia (en lo que respecta a música occidental) existen formas de notación
musical. Sin embargo, es a partir de la música de la Edad Media (principalmente canto gregoriano)
que se comienza a emplear el sistema de notación musical que evolucionaría al actual. En el
Renacimiento cristalizó con los rasgos más o menos definitivos con que lo conocemos hoy, aunque
―como todo lenguaje― ha ido variando según las necesidades expresivas de los usuarios.

El sistema se basa en dos ejes: uno horizontal, que representa gráficamente el transcurrir del
tiempo, y otro vertical que representa gráficamente la altura del sonido. Las alturas se leen en
relación a un pentagrama (un conjunto de cinco líneas horizontales) que al comienzo tiene una
«clave» que tiene la función de atribuir a una de las líneas del pentagrama una determinada nota
musical. En un pentagrama encabezado por la clave de sol en segunda línea nosotros leeremos
como sol el sonido que se escribe en la segunda línea (contando desde abajo), como la el sonido
que se escribe en el espacio entre la segunda y la tercera líneas, como si el sonido en la tercera
línea, etc. Para los sonidos que quedan fuera de la clave se escriben líneas adicionales. Las claves
más usadas son las de Do en tercera línea (clave que toma como referencia al Do de 261,63 Hz, el
do central del piano), la de Sol en segunda (que se refiere al Sol que está una quinta por encima del
do central), y la de fa en cuarta (referida al fa que está una quinta por debajo del do central).

El discurso musical está dividido en unidades iguales de tiempo llamadas compases: cada línea
vertical que atraviesa el pentagrama marca el final de un compás y el comienzo del siguiente. Al
comienzo del pentagrama habrá una fracción con dos números; el número de arriba indica la
cantidad de tiempos que tiene cada compás; el número de abajo nos indica cuál será la unidad de
tiempo.

Para escribir las duraciones se utiliza un sistema de figuras musicales: la redonda (representada
como un círculo blanco), la blanca (un círculo blanco con un palito vertical llamado plica), la negra
(igual que la blanca pero con un círculo negro), la corchea (igual que la negra pero con un palito
horizontal que comienza en la punta de la plica), la semicorchea (igual que la corchea pero con dos
palitos horizontales), etc. Cada una vale la mitad de su antecesora: la blanca vale la mitad que una
redonda y el doble que una negra, etc.

Las figuras son duraciones relativas; para saber qué figura es la unidad de tiempo en determinada
partitura, debemos fijarnos en el número inferior de la indicación del compás: si es 1, cada
redonda corresponderá a un tiempo; si es 2, cada blanca corresponderá a un tiempo; si es 4, cada
tiempo será representado por una negra, etc. Así, una partitura encabezada por un 3/4 estará
dividida en compases en los que entren tres negras (o seis corcheas, o una negra y cuatro
corcheas, etc.); un compás de 4/8 tendrá cuatro tiempos, cada uno de ellos representados por una
corchea, etc.
Para representar los silencios, el sistema posee otros signos que representan un silencio de
redonda, de blanca, etc.

Como se ve, las duraciones están establecidas según una relación binaria (doble o mitad), lo que
no prevé la subdivisión por tres, que será indicada con «tresillos». Cuando se desea que a una nota
o silencio se le agregue la mitad de su duración, se le coloca un punto a la derecha (puntillo).
Cuando se desea que la nota dure, además de su valor, otro determinado valor, se escriben dos
notas y se las une por medio de una línea arqueada llamada ligadura de prolongación.

En general, las incapacidades del sistema son subsanadas apelando a palabras escritas más o
menos convencionales, generalmente en italiano. Así, por ejemplo, las intensidades se indican
mediante el uso de una f (forte, fuerte) o una p (piano, suave), o varias efes y pes juntas. La
velocidad de los pulsos o tempo se indica con palabras al comienzo de la partitura que son, en
orden de velocidad: largo, lento, adagio, moderato, andante, allegro, presto.

INSTRUMENTACIÓN

La música clásica también se distingue por los instrumentos que utilizan. Los instrumentos usados
en la práctica común de la música clásica fueron inventados antes de la mitad del siglo XIX (la
mayoría mucho antes), y codificados en los siglos XVIII y XIX. Consisten en los instrumentos que
encontramos en la orquesta sinfónica, junto a otros pocos instrumentos solistas (como el piano, el
clavicémbalo y el órgano). Los instrumentos electrónicos, como la guitarra eléctrica y el violín
eléctrico, juegan un papel predominante en la música popular, pero de hecho no tienen ninguno
en la música clásica antes del siglo XX, y sólo aparecen ocasionalmente en la música clásica del
siglo XX y siglo XXI. Tanto los músicos populares como los clásicos han experimentado en las
últimas décadas con instrumentos eléctricos, como el sintetizador, con técnicas electrónicas y
digitales, como el uso de sonidos sampleados o generados por computador, y el sonido de
instrumentos otras culturas, como el gamelan. Es importante notar que todos los instrumentos
bajos no existían antes del Renacimiento. En la música medieval, los instrumentos estaban
divididos en dos categorías: instrumentos fuertes para usar en exteriores o en la Iglesia e
instrumentos más suaves para uso en interiores. Muchos de los instrumentos que son asociados
hoy con la música popular tuvieron un papel importante en la música clásica antigua, tales como la
gaita, la vihuela, la zanfona y otros instrumentos de viento. Por otro lado, la guitarra acústica,
asociada a la música popular, ha empezado a ganar preponderancia en la música clásica a lo largo
de los siglos XIX y XX. La voz humana es también un instrumento musical privilegiado de la música
clásica, aunque también es usado en la música popular. Diversos géneros utilizan las voces, solas o
bien con acompañamiento instrumental: la ópera, la música coral y el lied.

Mientras que el temperamento igual fue gradualmente aceptado como el sistema de afinación en
el siglo XVIII, otros tipos de temperamento, de origen histórico, se emplean a menudo en la música
de períodos anteriores al Barroco tardío; El clave bien temperado de Johann Sebastian Bach es
utilizado como referencia temporal para indicar el comienzo de ese cambio de temperamento. Por
ejemplo, la música del Renacimiento inglés se acostumbra a ejecutar con el temperamento medio.

HISTORIA DE LA MÚSICA CLASICA

Orígenes
Los siglos XVII y XVIII fueron el periodo formativo de la música clásica y vieron nacer la opera y el
oratorio, la sonata, el concierto y la sinfonía. Los italianos fueron los primeros en desarrollar estos
géneros, pero les siguieron pronto los alemanes, austriacos e ingleses. La música clásica surgió
tomando elementos de otras tradiciones musicales occidentales, tanto litúrgicas como seculares,
por caso la música de la Antigua Grecia o la Música de la Antigua Roma (sobre todo por sus
contribuciones teóricas), o la música de la Iglesia católica (principalmente el canto gregoriano).

Los hitos que definieron su rumbo, fue el descubrimiento y posterior desarrollo de la polifónica, así
como el posterior desarrollo de la armonía, la revolución musical conocida como el Ars nova y la
evolución de la notación musical, además del estudio de la estética musical. Con la era de los
descubrimientos que comenzó en el siglo;XV y posterior colonialismo, la música clásica llegó a
otros continentes y sufrió una síntesis con las tradiciones musicales de los nuevos territorios.
Encontramos expresiones de la música clásica en Brasil (por ejemplo, Heitor Villa-Lobos), Estados
Unidos (por ejemplo, Charles Ives), Hispanoamericano (por ejemplo, Alberto Ginastera, José Ángel
Montero), Asia (por ejemplo, Takemitsu, Tan Dun), África y Oceanía, pero que están conectadas a
la música clásica de tradición europea.

Períodos de hace años

Existe un sistema de división de la historia de la composición de la música clásica en distintos


períodos que es ampliamente aceptado. Las fechas son generalizaciones, ya que los períodos se
sobreponen unos a otros. Algunas voces autorizadas subdividen los periodos, la fecha o el género.
Sin embargo, debe notarse que estas categorías son arbitrarias; por ejemplo, el uso del
contrapunto y la fuga, que es considerada una característica del Barroco, fue continuado por
Mozart, a quien se considera un compositor clásico, y por Beethoven, a quien normalmente se le
describe como en medio del periodo clásico y romántico; y también por Brahms, quien es
clasificado como romántico. De acuerdo a este sistema, las principales divisiones son:

Música renacentista: El concepto de Renacimiento fue empleado por el pintor Vasari en el año de
1500 y se le emplea habitualmente para referirse al arte de los siglos XV y XVI en Italia. Este
término significa un renacimiento del hombre a partir de un encuentro deliberado con la
Antigüedad. La nueva imagen del hombre lleva asimismo hacia un nuevo tipo de artista (con
precursores en el siglo XVI): el genio, quien se siente una fuerza creadora en un orden divino. Así
mismo, la nueva conciencia de sí mismo del hombre se refleja en los disturbios eclesiásticos y en
las guerras religiosas, en los numerosos concilios celebrados en el siglo XV, en la obra reformadora
sobre todo de Martín Lutero y en la Contrarreforma con el Concilio de Trento. Las características
estilísticas que definen la música renacentista son su textura polifónica, que sigue las leyes del
contrapunto, y está regida por el sistema modal heredado del canto gregoriano. Entre sus formas
musicales más difundidas se encuentran la misa y el motete en el género religioso, el madrigal, el
villancico y la chanson en el género profano, y las danzas, el ricercare y la canzona en la música
instrumental. Entre los compositores más destacados de este periodo se hallan Josquin Desprez,
Palestrina, Orlando di Lasso y Tomás Luis de Victoria.

Música barroca: Entre 1600 y 1750. Surge el uso de tonalidades más complejas, en lugar de la
modalidad y el contrapunto. Se popularizan los instrumentos de teclado (el clavicémbalo y el
órgano).
Música clásica: Entre 1730 y 1820, fue una era importante que estableció varias de las normas de
composición y estructura. El período clásico también está marcado por la desaparición del
clavicémbalo y el clavicordio en favor del nuevo piano, que a partir de ese momento se convirtió
en el instrumento predominante para la interpretación en teclado y la composición.

Música romántica: Entre 1815 y 1910. Período en que se codificó la práctica, se extendió el papel
de la música en la vida cultural y se crearon instituciones para la enseñanza, ejecución y
conservación de las obras musicales.

Música moderna: Entre 1905 y 1985. Representó una crisis en los valores de la música clásica y su
rol dentro de la vida intelectual, y la extensión de la teoría y la técnica. Algunos teóricos, como
Arnold Schoenberg en su ensayo Brahms, el progresivo, insisten en que el Modernismo representa
una progresión lógica de las tendencias en la composición del siglo XIX. Otros sostienen un punto
de vista opuesto, que indica que el modernismo representa el rechazo o la negación del método de
composición clásica.

Música del siglo XX: Usado normalmente para describir la amplia variedad de subgéneros
posteriores al Romanticismo empleados hasta el año 2000, incluyendo a los posromántico,
moderno y posmoderno

Música clásica contemporánea: El término es utilizado a veces para describir la música compuesta
en los últimos años del siglo XX hasta el presente.

El prefijo neo suele emplearse para describir a una composición del siglo XX o contemporánea
escrita en un género perteneciente a un periodo anterior, como el clásico, romántico o moderno,
pero con un lenguaje moderno. Por ejemplo, la Sinfonía clásica de Prokofiev ―que acude a los
modelos de la sinfonía del clasicismo de Haydn― es considerada una composición neoclásica.

BEETHOVEN
Ludwig van Beethoven1 (Bonn, Arzobispado de Colonia, 16 de diciembre de 17702-Viena, 26 de
marzo de 1827) fue un compositor, director de orquesta y pianista alemán. Su legado musical
abarca, cronológicamente, desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo. Es considerado
uno de los compositores más importantes de la historia de la música y su legado ha influido de
forma decisiva en la evolución posterior de este arte.

Siendo el último gran representante del clasicismo vienés (después de Christoph Willibald Gluck,
Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart), Beethoven consiguió hacer trascender la música del
Romanticismo, influyendo en diversidad de obras musicales del siglo XIX. Su arte se expresó en
numerosos géneros y aunque las sinfonías fueron la fuente principal de su popularidad
internacional, su impacto resultó ser principalmente significativo en sus obras para piano y música
de cámara.

Su producción incluye los géneros pianístico (treinta y dos sonatas para piano), de cámara
(incluyendo numerosas obras para conjuntos instrumentales de entre ocho y dos miembros),
concertante (conciertos para piano, para violín y triple), sacra (dos misas, un oratorio), lieder,
música incidental (la ópera Fidelio, un ballet, músicas para obras teatrales), y orquestal, en la que
ocupan lugar preponderante Nueve sinfonías.

Producción musical

Beethoven es reconocido como uno de los más grandes compositores de la historia.


Ocasionalmente, es mencionado como parte de «Las tres bes» (junto con Bach y Brahms), quienes
personalizan esta tradición. También es la figura central de la transición entre el clasicismo musical
del siglo XVIII y el romanticismo del siglo XIX, por la profunda influencia que ejerció sobre las
siguientes generaciones de músicos.27

Visión general

Beethoven compuso obras en una amplia variedad de géneros y para una amplia gama de
combinaciones de instrumentos musicales. Sus obras para orquesta sinfónica incluyen nueve
sinfonías (la Novena sinfonía incluye un coro) y alrededor de una docena de piezas de música
«ocasional». Compuso nueve conciertos para uno o más instrumentos solistas y orquesta, así como
cuatro obras cortas que incluyen a solistas acompañados de orquesta. Fidelio es la única ópera que
escribió y entre sus obras vocales con acompañamiento orquestal se incluyen dos misas y una serie
de obras cortas.

Compuso un amplio repertorio de obras para piano, entre ellas treinta y dos sonatas para piano y
numerosas obras cortas, incluidos los arreglos (para piano solo o dúo de piano), de algunas de sus
otras obras. Las obras en las que usa el piano como instrumento de acompañamiento incluyen diez
sonatas para violín, cinco sonatas para violonchelo y una sonata para corno francés, así como
numerosos lieder.

La cantidad de música de cámara que produjo Beethoven fue notable. Además de los dieciséis
cuartetos de cuerda, escribió cinco obras para quinteto de cuerda, siete para trío con piano, cinco
para trío de cuerda y más de una docena de obras para gran variedad de combinaciones de
instrumentos de viento.

Los tres periodos

Según el escritor ruso Wilhelm von Lenz, la carrera como compositor de Beethoven se divide en
tres periodos: temprano, medio y tardío.27 El periodo temprano abarca hasta alrededor de 1802,
el periodo medio se extiende desde 1803 hasta cerca de 1814 y el periodo tardío va desde 1815
hasta el fallecimiento del compositor. Esta división de Lenz, realizada en Beethoven et ses trois
styles (1852), ha sido utilizada ampliamente por otros musicólogos, con ligeros cambios, desde
entonces.2829

En su período temprano, el trabajo de Beethoven estuvo fuertemente influido por sus


predecesores, Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart, pero también exploró nuevas
direcciones y gradualmente amplió el alcance y la ambición de su obra. Algunas obras importantes
de este periodo son la Primera y Segunda sinfonías, un conjunto de seis cuartetos de cuerda (Opus
18), los primeros dos conciertos para piano (los n.º 1 y n.º 2) y la primera docena de sonatas para
piano, incluyendo la famosa Sonata Patética, Op. 13.30
El periodo medio, también llamado heroico, comienza después de la crisis personal provocada por
la creciente sordera del músico. Es destacada por las obras de gran escala que denotan el heroísmo
y la lucha. Las composiciones de este periodo incluyen seis sinfonías (las n.º 3, 4, 5, 6, 7 y 8), los
últimos tres conciertos para piano, el Triple concierto y el Concierto para violín, cinco cuartetos de
cuerda (n.º 7 al 11), varias sonatas para piano (incluyendo las sonatas Claro de luna, Waldstein y
Appassionata), la Sonata Kreutzer para violín, y su única ópera, Fidelio.3132

El periodo tardío comienza alrededor de 1815. Las obras de dicho periodo se caracterizan por su
profunda carga intelectual, sus innovaciones formales y su intensidad, expresión sumamente
personal. El Cuarteto de cuerda n.º 14, Op. 131 tiene siete movimientos enlazados y la Novena
sinfonía incorpora la fuerza coral a una orquesta en el último movimiento.27 Otras composiciones
de este periodo son la Missa Solemnis, los cinco últimos cuartetos de cuerda (incluyendo la Grosse
fugue) y las cinco últimas sonatas para piano.31

Obras

En su prolífica trayectoria musical, Beethoven dejó para la posteridad un importante legado: nueve
sinfonías, una ópera, dos misas, tres cantatas, treinta y dos sonatas para piano, cinco conciertos
para piano, un concierto para violín, un triple concierto para violín, violonchelo, piano y orquesta,
dieciséis cuartetos de cuerda, una gran fuga para cuarteto de cuerda, diez sonatas para violín y
piano, cinco sonatas para violonchelo y piano e innumerables oberturas, obras de cámara, series
de variaciones, arreglos de canciones populares y bagatelas para piano.

Sinfonías

Beethoven compuso nueve sinfonías a lo largo de su trayectoria musical. Entre ellas se destacan la
Tercera sinfonía, también llamada en castellano Heroica,a en mi♭ mayor, la Quinta sinfonía, en do
menor y la Novena sinfonía, en re menor (cuyo cuarto movimiento está basado en la Oda a la
Alegría, escrita por Friedrich von Schiller en 1785).

Compuso su Primer sinfonía entre 1799 y 1800, cuando tenía 30 años de edad, y continuó
componiendo sinfonías hasta su muerte.

Existe controversia sobre la existencia de una Décima sinfonía, en la que estaría trabajando
Beethoven cuando falleció.

Oberturas

Las diez oberturas de Beethoven son piezas cortas que, posteriormente, serían ampliadas y
trabajadas para su incorporación en obras mayores. En el fondo, es música compuesta para
musicalizar ballets (Las criaturas de Prometeo) y obras de teatro: Coriolano de William
Shakespeare, Egmont de Johann Wolfgang von Goethe, etc. Se trata de composiciones cerradas y
uniformes que expresan emociones e ideas llenas de heroísmo. El tema de la libertad está muy
presente en este apartado de la producción del músico de Bonn. Por ejemplo, la Obertura
Coriolano (Op. 62) ilustra musicalmente el drama homónimo de Shakespeare basado en el héroe
que tiene que escoger entre la libertad de conciencia y su lealtad a las leyes romanas, Leonora n.º
3 (Op. 72a), por su parte, es una obertura destacada de las cuatro escritas para la ópera Fidelio. De
idéntica valía son Las criaturas de Prometeo (Op. 43) y Egmont (Op. 84), siendo esta última un
buen ejemplo de la típica composición beethoveniana.

OBRAS FAMOSAS.

1.Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, op. 55.

Escrita en torno a 1803 es una de las obras claves de la historia musical puesto que se considera el
nacimiento del romanticismo musical. Conocida con el sobrenombre de la Heroica estuvo
originalmente dedicada a Napoleón Bonaparte, aunque después el propio Beethoven anuló la
dedicatoria. El segundo movimiento, denominado Marcha fúnebre (Adagio assai) es una verdadera
es estremecedor.

2.Sinfonía nº 5 en do menor, op. 67.

Posiblemente la sinfonía más famosa de toda la historia se la conoce como la llamada del destino.
Fue estrenada el 22 de diciembre de 1808 junto a otras composiciones como su sexta sinfonía, su
fantasía coral o su concierto para piano Nº. 4.

3.Sinfonía nº 6 en fa mayor, op. 68, “Pastoral»

Subtitulada por el compositor como recuerdos de una vida campestre, la sexta sinfonía es una de
las pocas obras programáticas de Beethoven.

Cada uno de los cinco movimientos lleva un nombre dedicado a la naturaleza, el primero
«Despertar de alegres sentimientos al encontrarse en el campo», el segundo, «Escena junto al
arroyo», el tercero, «Animada reunión de campesinos», el cuarto, «Relámpagos. Tormenta», el
quinto, «Himno de los pastores. Alegría y sentimientos de agradecimiento después de la
tormenta».

4.Sinfonía nº 9 re menor, op. 125, “Coral”.

La última sinfonía de Beethoven, finalizada en 1824, tres años antes de su muerte, es


posiblemente la obra musical con más trascendencia de la historia y se ha convertido en un himno
a la libertad de los pueblos. Su último movimiento con forma coral es una auténtica novedad en la
música de la época.

5.Concierto para piano nº 5 en mi bemol mayor, op. 73.

En 1811 el popularmente conocido como concierto de emperador es el último concierto para


piano que escribió Beethoven. Está dividido en tres movimientos: Allegro, Adagio un poco mosso,
Rondo – Allegro ma non troppo

6.Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor «Quasi una fantasia» op. 27, n.º 2.

Conocida como Claro de Luna, fue compuesta en 1801 y dedicada a la señorita Contessa Giulietta
Guicciardi de quien se decía que Beethoven estaba enamorado. La sonata se divide en tres
movimientos: I. Adagio sostenuto II. Allegretto III. Presto agitato.

7.Cuarteto de cuerdas “La gran fuga” op. 133.


En un solo movimiento y escrita entre 1825 y 1826 supone una ruptura con las concepciones de la
época. Beethoven fue muy criticado por esta obra ya que en vida del compositor no fue
comprendida y apreciada.

8.Fantasía coral para piano, orquesta y coro en do menor op. 80.

La pieza, estrenada el 22 de diciembre de 1808, fue terminada 20 días antes del estreno. Debido a
la premura de ese concierto Beethoven tuvo que improvisar partes de esta obra y como anécdota
el compositor olvidó indicarle al coro que no debía repetir una parte de la obra con lo que se tuvo
ser interpretada de nuevo.

9.Concierto para violín, violonchelo y piano en do mayor, op. 56.

Conocido como su triple concierto la obra se divide en tres movimientos, Allegro, Largo (attacca),
Rondo alla polacca. Escrita entre 1804 y 1805 la obra es el único ejemplo de concierto para varios
instrumentos del compositor.

10.Missa solemnis en re mayor, op. 123.

Con dedicatoria al Archiduque Rudolf de Austria, la obra se estrenó en 1824 en San Petersburgo. Es
considerada junto a su novena sinfonía una de las obras más grandiosas del compositor.

MOZART
Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozarta (Salzburgo, 27 de enero de 1756-Viena, 5
de diciembre de 1791), más conocido como Wolfgang Amadeus Mozart o simplemente Mozart, fue
un compositor y pianista del antiguo Arzobispado de Salzburgo (anteriormente parte del Sacro
Imperio Romano Germánico, actualmente parte de Austria), maestro del Clasicismo, considerado
como uno de los músicos más influyentes y destacados de la historia.

La obra mozartiana abarca todos los géneros musicales de su época e incluye más de seiscientas
creaciones, en su mayoría reconocidas como obras maestras de la música sinfónica, concertante,
de cámara, para fortepiano, operística y coral, logrando una popularidad y difusión internacional.

En su niñez más temprana en Salzburgo, Mozart mostró una capacidad prodigiosa en el dominio de
instrumentos de teclado y del violín. Con tan solo cinco años ya componía obras musicales y sus
interpretaciones eran del aprecio de la aristocracia y realeza europea. A los diecisiete años fue
contratado como músico en la corte de Salzburgo, pero su inquietud le llevó a viajar en busca de
una mejor posición, siempre componiendo de forma prolífica. Durante su visita a Viena en 1781,
tras ser despedido de su puesto en la corte, decidió instalarse en esta ciudad donde alcanzó la
fama que mantuvo el resto de su vida, a pesar de pasar por situaciones financieras difíciles. En sus
años finales, compuso muchas de sus sinfonías, conciertos y óperas más conocidas, así como su
Réquiem. Las circunstancias de su temprana muerte han sido objeto de numerosas especulaciones
y elevadas a la categoría de mito.

Según críticos de música como Nicholas Till, Mozart siempre aprendía vorazmente de otros
músicos y desarrolló un esplendor y una madurez de estilo que abarcó desde la luz y la elegancia, a
la oscuridad y la pasión —todo bien fundado por una visión de la humanidad «redimida por el arte,
perdonada y reconciliada con la naturaleza y lo absoluto»—.1 Su influencia en toda la música
occidental posterior es profunda; Ludwig van Beethoven escribió sus primeras composiciones a la
sombra de Mozart, de quien Joseph Haydn escribió que «la posteridad no verá tal talento otra vez
en cien años».

Producción musical

Mozart aparece hoy como uno de los más grandes genios musicales de la historia. Fue excelente
fortepianista, organista, violinista y director, destacaba por sus improvisaciones, que solía realizar
en sus conciertos y recitales.

La música de Mozart, al igual que la de Joseph Haydn, es presentada como un ejemplo arquetípico
del estilo clásico. En la época en la que comenzó a componer, el estilo dominante en la música
europea era el estilo galante, una reacción contra la complejidad sumamente desarrollada de la
música del Barroco. Pero cada vez más, y en gran parte en las manos del propio Mozart, las
complejidades del contrapunto del Barroco tardío surgieron una vez más, moderado y disciplinado
por nuevas formas y adaptado a un nuevo entorno estético y social. Mozart fue un compositor
versátil y compuso obras para cada uno de los géneros musicales principales para la época,
incluyendo la sinfonía, la ópera, el concierto para solistas y la música de cámara. Dentro de este
último género, realizó composiciones para diversas agrupaciones de instrumentos, incluyendo el
cuarteto y el quinteto de cuerda y la sonata para piano. Estas formas no eran nuevas, pero Mozart
realizó avances en la sofisticación técnica y el alcance emocional de todas ellas. Casi sin ayuda de
nadie desarrolló y popularizó el concierto para piano clásico. Compuso numerosas obras de música
religiosa, incluyendo una gran cantidad de misas; pero también muchas danzas, divertimentos,
serenatas y otras formas musicales ligeras de entretenimiento. También compuso para cualquier
tipo de instrumento.

Los rasgos centrales del estilo clásico están todos presentes en la música de Mozart. La claridad, el
equilibrio y la transparencia son los sellos de su trabajo, pero cualquier noción simplista de su
delicadeza enmascara el poder excepcional de sus obras maestras más finas, como el Concierto
para piano n.º 24 en do menor KV 491, la Sinfonía n.º 40 en sol menor KV 550 y la ópera Don
Giovanni. Charles Rosen hace hincapié en este punto:

Es sólo por el reconocimiento de la violencia y la sensualidad en el centro de la obra de Mozart por


lo que podemos encaminarnos hacia una comprensión de sus estructuras y hacernos una idea de
su magnificencia. De un modo paradójico, la caracterización superficial de la Sinfonía en sol menor
de Schumann puede ayudarnos a ver al demonio de Mozart más regularmente. En todas las
expresiones supremas de sufrimiento y terror de Mozart, hay algo terriblemente voluptuoso.

Sobre todo durante su última década, Mozart explotó la armonía cromática hasta un extremo
inusitado, con una notable seguridad y un gran efecto artístico.

Mozart siempre tuvo un don para absorber y adaptar los rasgos más valiosos de la música de otros
compositores. Sus viajes seguramente le ayudaron a forjarse un lenguaje compositivo único.f En
Londres siendo niño, tuvo lugar un encuentro con Johann Christian Bach y escuchó su música. En
París, Mannheim y Viena encontró muchas otras influencias compositivas, así como las
capacidades de vanguardia de la orquesta de Mannheim. En Italia conoció la obertura italiana y la
opera buffa, las cuales afectaron profundamente en la evolución de su propia práctica. Tanto en
Londres como Italia, el estilo galante estaba en auge: música simple, brillante con una predilección
por la cadencia; un énfasis en la tónica, dominante y subdominante y la exclusión de otro tipo de
acordes, frases simétricas y particiones claramente articuladas en la forma total de los
movimientos.80 Algunas de las primeras sinfonías de Mozart son oberturas italianas, con tres
movimientos que penetran unos en otros; muchas son homotonales (cada movimiento en la
misma armadura de clave, con el movimiento más lento en el tono relativo menor). Otras obras
imitan a las de Bach y otras muestran las simples formas binarias redondeadas escritas
habitualmente por los compositores vieneses.

A medida que Mozart fue madurando, fue incorporando a sus composiciones más rasgos
adaptados del Barroco. Por ejemplo, la Sinfonía n.º 29 en la mayor KV 201 tiene un tema principal
de contrapunto en su primer movimiento y experimenta con longitudes de frase irregulares.
Algunos de sus cuartetos a partir de 1773 tienen finales de fuga: probablemente bajo la influencia
de Haydn, que había incluido tres finales en esa forma en su Opus 20 que había publicado por esa
época. La influencia del movimiento Sturm und Drang (Tempestad e ímpetu) en la música, con su
presagio de la llegada de la era romántica, es evidente en la música de ambos compositores en esa
época y la Sinfonía n.º 25 en sol menor KV 183 de Mozart es otro buen ejemplo de ello.

Mozart a veces cambiaría su foco de interés entre la ópera y la música instrumental. Compuso
óperas en cada uno de los estilos predominantes: la opera buffa, como Las bodas de Fígaro, Don
Giovanni y Così fan tutte; ópera seria, como Idomeneo; y el singspiel, del cual La flauta mágica es el
ejemplo más famoso. En sus óperas posteriores empleó cambios sutiles en la instrumentación, la
textura orquestal y el timbre, para aportar una mayor profundidad emocional y destacar los
movimientos dramáticos. Algunos de sus avances en el género operístico y la composición
instrumental son: su empleo cada vez más sofisticado de la orquesta en las sinfonías y conciertos,
que influyó en su orquestación operística y el desarrollo de su sutileza en la utilización de la
orquesta al efecto psicológico en sus óperas, que fue un cambio reflejado en sus composiciones
posteriores no operísticas.81

Obras

Véanse también: Catálogo Köchel, Óperas de Mozart, Sinfonías de Mozart, Sinfonías espurias o de
dudosa autenticidad de Wolfgang Amadeus Mozart y Misas de Mozart.

Véanse también: Anexo:Conciertos para piano de Mozart, Conciertos para trompa de Mozart,
Cuartetos de cuerda de Mozart y Arias de concierto, canciones y cánones de Wolfgang Amadeus
Mozart.

La obra de Mozart fue catalogada por Ludwig von Köchel en 1862, en un catálogo que comprende
626 opus codificados con un número del 1 al 626 precedido por el sufijo KV.

La producción sinfónica e instrumental de Mozart consta de: 41 sinfonías, entre las que destacan la
n.º 35, Haffner (1782); la n.º 36, Linz (1783); la n.º 38, Praga (1786); y las tres últimas (la n.º 39, en
mi ♭; la n.º 40, en sol menor, KV 550; y la n.º 41, en do mayor, KV 551 Júpiter compuestas en 1788);
varios conciertos (27 para piano, 5 para violín y varios para otros instrumentos); sonatas para
piano, para piano y violín y para otros instrumentos, que constituyen piezas clave de la música
mozartiana; música de cámara (dúos, tríos, cuartetos y quintetos); adagios, 61 divertimentos,
serenatas, marchas y 22 óperas.

Mozart empezó a escribir su primera sinfonía en 1764, cuando tenía 8 años de edad. Esta obra está
influida por la música italiana, al igual que todas las sinfonías que compuso hasta mediados de la
década de 1770, época en que alcanzó la plena madurez estilística. El ciclo sinfónico de Mozart
concluye con una trilogía de obras maestras formado por las sinfonías n.º 39 en mi ♭ mayor, n.º 40
en sol menor y n.º 41 en do mayor, compuestas en 1788.

Con respecto a su producción operística, después de algunas obras «menores» llegaron sus
grandes títulos a partir de 1781: Idomeneo rey de Creta (1781); El rapto en el serrallo (1782), la
primera gran ópera cómica alemana; Las bodas de Fígaro (1786), Don Giovanni (1787) y Così fan
tutte (Así hacen todas, 1790), escritas las tres en italiano con libretos de Lorenzo da Ponte; La
flauta mágica (1791), en la que se reflejan los ritos e ideales masónicos, y La clemencia de Tito
(1791).

El grueso de la música religiosa que escribió forma parte del periodo salzburgués, donde existe una
gran cantidad de misas, como la Misa de Coronación, KV 317, sonatas da chiesa y otras piezas para
los diversos oficios de la Iglesia católica. En el período vienés disminuye su producción sacra. Sin
embargo, las pocas obras de carácter religioso de este periodo son claros ejemplos de la madurez
del estilo mozartiano. Compuso la Misa en do menor KV 427 (la cual queda inconclusa, al igual que
el Réquiem), el motete Ave verum corpus KV 618 y el Réquiem en re menor, KV 626.

también escribió bellísimas canciones, tales como Abendempfindung an Laura KV 523, entre otras.
Compuso numerosas arias de concierto de gran calidad, muchas de las cuales fueron usadas en
óperas de otros compositores a modo de encargo. De sus arias de concierto se pueden destacar,
por su calidad y encanto: Popoli di Tessaglia...Io non chiedo, eterni dei KV 316, Vorrei spiegarvi, oh
Dio! KV 418, ambas para soprano, o Per pietà KV 420, para tenor.

A principios de 2012 fue descubierta Allegro Molto, de 84 compases y tres minutos de duración, en
un desván del Tirol. Se estima que la obra fue compuesta en 1767.83.

OBRAS FAMOSAS.

Sonata Para Piano 11

La Sonata para piano n.º 11 en la mayor, K. 331, es una sonata para piano compuesta por Wolfgang
Amadeus Mozart. Aún no es sabido a ciencia cierta cuándo y dónde compuso Mozart la sonata -en
Viena o Salzburgo alrededor de 1783, que actualmente se considera lo más probable, aunque París
y fechas tan lejanas como 1778 también han sido sugeridas.

Pequeña Serenata Nocturna

La Serenata n.º 13 para cuerdas en sol mayor, más conocida como Eine kleine Nachtmusik (Una
pequeña tonada nocturna, Una pequeña serenata o Pequeña serenata nocturna), K. 525, es una de
las composiciones más populares de Wolfgang Amadeus Mozart. Está fechada en Viena el 10 de
agosto de 1787, coincidiendo con la composición de la ópera Don Giovanni. Sin embargo, no se
sabe para quién o por qué Mozart la compuso. Originariamente escrita en siete movimientos, se
han conservado cinco. Su instrumentación es la habitual de un conjunto de cámara: dos violines,
viola, chelo y un contrabajo opcional.

Requiem

La Misa de Réquiem en re menor, K. 626, es una obra de Wolfgang Amadeus Mozart basada en los
textos latinos para el Réquiem, es decir, el acto litúrgico católico celebrado tras el fallecimiento de
una persona; se trata de la decimonovena y última misa escrita por Mozart. Mozart murió antes de
terminarla, en 1791.

Ópera Don Giovanni

Es un drama jocoso en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en italiano de
Lorenzo da Ponte basado en la obra de Antonio de Zamora No hay plazo que no se cumpla ni
deuda que no se pague o Convidado de piedra. Lleva como número KV 527. Se estrenó en el Teatro
de Praga (actualmente llamado el Teatro Estatal) el 29 de octubre de 1787.

Sinfonia 40

La Sinfonía n.º 40 en sol menor, K. 550, es una sinfonía de Wolfgang Amadeus Mozart, que finalizó
su composición el 25 de julio de 1788.

Concierto Para Piano 21

El Concierto para piano n.º 21 en do mayor, K. 467, de Wolfgang Amadeus Mozart fue completado
el 9 de marzo de 1785 y estrenado un día después, el día 10 de marzo, en el Teatro de la Corte
Imperial y Real de Viena, en un concierto promocionado por el mismo Mozart. Este es uno de los
conciertos para piano más populares del compositor.

Ópera Las Bodas De Fígaro

Es una ópera bufa en cinco actos pero se redujo a cuatro actos con música de Wolfgang Amadeus
Mozart y libreto en italiano de Lorenzo da Ponte, basado en la pieza de Pierre Augustin Caron de
Beaumarchais, Le mariage de Figaro. Fue compuesta entre 1785 y 1786 y estrenada en Viena el 1
de mayo de 1786 bajo la dirección del mismo compositor y luego se volvió a estrenar el 3 de mayo.
El publico le pedía a Mozart que volviera a tocar las partes que más les habían gustado.

Sinfonia 41

La Sinfonía n.º 41 en do mayor, K. 551, Júpiter fue compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en
1788 y es la última de las 41 sinfonías de Mozart.

Ópera Así Hacen Todas (Così fan tutte)

Así hacen todas (o La escuela de los amantes) es un drama jocoso en dos actos con música de
Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en italiano de Lorenzo da Ponte. Lleva por número KV 588. La
primera vez que se representó Così fan tutte fue en el Burgtheater de Viena, el 26 de enero de
1790.

Cuarteto De Las Disonancias


El Cuarteto de cuerdas n.º 19 en do mayor, K. 465, de Wolfgang Amadeus Mozart, conocido como
Cuarteto de las disonancias debido a su inusual introducción breve, es quizá el más famoso de sus
cuartetos. Es el último de la serie de los Cuartetos dedicados a Haydn, compuestos entre 1782-
1785 en honor del compositor y amigo de Mozart Joseph Haydn, considerado generalmente como
el «padre del cuarteto de cuerda».

De acuerdo con el catálogo de obras de Mozart, fue iniciado el año anterior y completado el 14 de
enero de 1785.

VIVALDI
Antonio Lucio Vivaldi1 (Venecia, 4 de marzo de 1678-Viena, 28 de julio de 1741)2 fue un
compositor, violinista, impresario, profesor y sacerdote católico veneciano del barroco. Era
apodado Il prete rosso («El cura rojo») por ser sacerdote y pelirrojo. Su maestría se refleja en haber
cimentado el género del concierto, el más importante de su época.2 Compuso unas 770 obras,
entre las cuales se cuentan más de 400 conciertos y cerca de 46 óperas. Es especialmente
conocido, a nivel popular, por ser el autor de la serie de conciertos para violín y orquesta Las cuatro
estaciones.

PRODUCCIÓN MUSICAL

La música de Vivaldi fue innovadora. Desarrolló la estructura formal y rítmica del concierto, en los
que buscó contrastes armónicos y melodías y temas innovadores. Muchas de sus composiciones
son llamativas y llenas de vitalidad. Los conciertos y las arias de Vivaldi influyeron a Johann
Sebastian Bach profundamente y transcribió seis de sus conciertos para teclado solista, tres para
órgano y uno para cuatro claves, cuerdas y bajo continuo (BWV 1065) basados en el Concierto para
cuatro violines, dos violas, violonchelo y bajo continuo (RV 580).

Sus sonatas instrumentales son más conservadoras que sus conciertos y su música religiosa a
menudo refleja el estilo operístico de la época y la alternancia de orquesta y solistas que ayudó a
introducir en los conciertos. Johann Sebastian Bach, contemporáneo suyo, aunque algo más joven,
estudió la obra de Vivaldi en sus años de formación y de algunos de los conciertos para violín y
sonatas de Vivaldi solo existen las transcripciones (en su mayor parte para clavecín) de Bach.

Su estilo operístico progresista le causó algunos problemas con músicos más conservadores, como
Benedetto Marcello, un magistrado y músico aficionado que escribió un panfleto denunciándolo a
él y a sus óperas. El panfleto, Il teatro alla moda, ataca a Vivaldi sin mencionarlo directamente. El
dibujo de portada muestra un barco (el Sant'Angelo), en cuyo extremo izquierdo se encuentre un
pequeño ángel vestido con un sombrero de sacerdote y tocando el violín. La familia Marcello
reclamaba la propiedad del Teatro San Angelo y libraron una larga batalla legal con la
administración para su restitución, sin éxito. La extraña escritura bajo el dibujo menciona a un
lugar y nombres inexistentes: ALDIVIVA, que es un anagrama de A. Vivaldi.

En una carta escrita por Vivaldi a su mecenas el marqués Bentivoglio en 1737, hace referencia a sus
«94 óperas». Solo se han descubierto 50 óperas de Vivaldi y no existe otra documentación del
resto de óperas. Aunque Vivaldi pudiera haber exagerado, en su doble papel como compositor e
impresario, es posible que pudiera haberlas escrito o haber sido responsable de la producción de
hasta 94 óperas durante su carrera, que por aquel entonces casi llegaba a 25 años.39 Ciertamente
Vivaldi compuso muchas óperas en su vida, pero no llegó a la prominencia de otros grandes
compositores como Alessandro Scarlatti, Johann Adolph Hasse, Leonardo Leo y Baldassare Galuppi,
como evidencia su falta de habilidad para mantener una producción en escena durante un tiempo
prolongado en cualquier teatro de ópera importante. Sus óperas más destacadas en este género
fueron La costanza trionfante degl'amori e degl'odii y Farnace, que tuvieron seis reposiciones cada
una.

Obras

Su producción musical fue muy abundante, compuso casi 800 obras, ya que escribió 46 óperas, 70
sonatas, 195 composiciones vocales, entre las que se cuentan 45 cantatas de cámara y 554
composiciones instrumentales, en su mayoría conciertos. Los más conocidos son los doce que
componen Il cimento dell'armonia e dell'inventione (1725). Los primeros cuatro conciertos
incluyen las célebres Cuatro estaciones. Se ha sido descrito esta obra como un ejemplo
sobresaliente de la música programática pre decimonónica.41 Esta obra tiene una importancia
capital por suponer la ruptura del paradigma del concierto soli,9 establecido por el mismo Vivaldi.
Hasta entonces, el concierto soli era un concierto en el que el instrumento solista llevaba todo el
peso de la melodía y la composición, y el resto de la orquesta se limitaba a ejercer el
acompañamiento según las reglas de la armonía.42

Alrededor de 350 de sus conciertos están escritos para instrumento solista y cuerdas, de los cuales
230 son para violín, siendo los otros para instrumentos como fagot, violonchelo, oboe, flauta, viola
de amor, flauta dulce, laúd o mandolina. Cerca de cuarenta conciertos son para dos instrumentos y
cuerdas y una treintena son para tres o más instrumentos y cuerdas.

También compuso cerca de 46 óperas y gran cantidad de música coral sacra, como el Magnificat.
Su música religiosa incluye composiciones como el oratorio Juditha Triumphans (1716), el Gloria en
re (1708).

El catálogo musical que agrupa todas sus obras se llama Ryom-Verzeichnis (RV) o catálogo Ryom,
elaborado por Peter Ryom, aunque existen otros catálogos de Antonio Fanna, Marc Pincherle y
Edizioni G. Ricordi.

 Los cuatro conciertos para violín y orquesta, “Las Cuatro Estaciones”, siendo La Primavera
(RV 269), El Verano (RV 315), El Otoño (RV 293) y El Invierno (RV 297).

 “Gloria”, concretamente el RV 589, una de las tres representaciones del himno Gloria in
excelsis Deo que compuso Vivaldi.

 “L’estro armonico”, una colección de 12 conciertos para violín y orquesta. Dicha colección
seguía la estructura de “concerto a 7”, es decir, se dividía en bloques de tres conciertos: un
concierto para 4 violines y orquesta, un concierto para 2 violines y orquesta, y un concierto
para violín solo y orquesta. Fueron conciertos pioneros en varias cosas, como el unísono
orquestal en conciertos con solistas.
 Una de sus óperas más famosas, “L’Olimpiade”, compuesta sobre un libretto escrito para
otro compositor.

 Entre muchos de sus conciertos, destacan algunos con técnicas interesantes, como el
Concierto para 2 trompetas y orquesta (RV 537), que destaca por utilizar el concepto de
quadrafonía típico del coro Italiano.

BACH
Johann Sebastian Bach (Eisenach, en la actual Turingia, Sacro Imperio Romano Germánico, 21 de
marzojul./ 31 de marzo de 1685greg.-Leipzig, en la actual Sajonia, Sacro Imperio Romano
Germánico, 17 de juliojul./ 28 de julio de 1750greg.) fue un compositor, organista, clavecinista,
violinista, violista, maestro de capilla y cantor alemán del periodo barroco.

Fue el miembro más importante de una de las familias de músicos más destacadas de la historia,
con más de 35 compositores famosos. Tuvo una gran fama como organista y clavecinista en toda
Europa por su gran técnica y capacidad de improvisar música al teclado. Además del órgano y del
clavecín, tocaba el violín y la viola da gamba.

Su fecunda obra es considerada la cumbre de la música barroca; destaca en ella su profundidad


intelectual, su perfección técnica y su belleza artística, además de la síntesis de los diversos estilos
nacionales de su época y del pasado. Bach es considerado el último gran maestro del arte del
contrapunto,1 y fuente de inspiración e influencia para posteriores compositores y músicos, desde
Wolfgang Amadeus Mozart pasando por Ludwig van Beethoven, Félix Mendelssohn, Robert
Schumann, Franz Liszt, Johannes Brahms, Richard Wagner, Richard Strauss y Gustav Mahler hasta
músicos más recientes como Arnold Schönberg, Anton Webern, Paul Hindemith, Ígor Stravinski,
Heitor Villa-Lobos o Astor Piazzolla, entre muchos otros.

Entre sus obras más conocidas se encuentran los Conciertos de Brandeburgo, El clave bien
temperado, la Misa en si menor, la Pasión según San Mateo, El arte de la fuga, Ofrenda musical, las
Variaciones Goldberg, la Tocata y fuga en re menor, varios ciclos de cantatas (entre ellas las
célebres BWV 140 y BWV 147), el Concierto italiano, la Obertura francesa, las Suites para
violonchelo solo, las Sonatas y partitas para violín solo, los Conciertos para teclado y las Suites para
orquesta.

PRODUCCIÓN MUSICAL

En 1950, Wolfgang Schmieder elaboró el registro o catálogo de sus obras, que abarca en total 1128
obras. Se conoce por las siglas «BWV», que significan «Bach-Werke-Verzeichnis» o «Catálogo de las
obras de Bach». Es un sistema de numeración usado para identificar las obras del compositor
alemán, que se agrupan en dos grandes secciones.

Primero, la música vocal (BWV 1-524), que comprende cantatas (BWV 1-224); obras corales a gran
escala (BWV 225-249), incluyendo pasiones (BWV 250-524), oratorios y corales, y otras obras
sacras.
Carátula original de la copia manuscrita de Johann Sebastian Bach de El clavecín bien temperado.
Dice en alemán (con la letra manuscrita de Bach: «El “[instrumento de] teclado bien temperado”, o
preludios y fugas en todos los tonos y semitonos, ambos con la tercera mayor o ut, re, mi y con la
tercera menor o re, mi fa, están compuestos para la práctica y el provecho de los jóvenes músicos
deseosos de aprender y para el entretenimiento de aquellos que ya conocen este arte».

Después la música instrumental (BWV 525-1127), que incluye obras para órgano (BWV 525-748),
otras obras para teclado (BWV 772-994), música para laúd (BWV 995-1000), música de cámara
(BWV 1001-40), música orquestal (BWV 1041-71), y cánones y fugas (BWV 1072-1126), además de
otro tipo de música instrumental como conciertos (varios para un único solista y otros con hasta
cuatro solistas), sonatas, suites, oberturas, preludios, fantasías, ricercares, variaciones y pasacalles.
A su vez, dentro de cada una de estas dos divisiones, las obras se agrupan por géneros, y no por
fecha de composición. Por esta razón, un número BWV menor no indica una obra
cronológicamente temprana.66 También existe un catálogo elaborado por Christoph Wolff, de
menor difusión.

MUSICA VOCAL

La música vocal de Bach que se conserva consta de 525 obras, aunque sólo 482 de ellas están
completas.67 En su mayoría es sacra —sólo 24 cantatas, cuatro lieder y un quodlibet son profanos
— y compuesta para la liturgia de la Iglesia luterana alemana, en la que la música ocupa un
importante lugar.

La gran mayoría de su música vocal fue compuesta en Leipzig entre los años 1723 y 1741, cuando
Bach era Kantor y tenía entre sus obligaciones componer cantatas, pasiones y motetes para las
cinco iglesias más grandes de la ciudad, además de para actos civiles y religiosos, como por
ejemplo funerales.

Bach diferenciaba escasamente en estilo sus obras profanas frente a las religiosas. Un ejemplo de
ello es la utilización de los mismos textos para la música sacra y la profana, como sucede con la
música del «Hosanna» de la Misa en si menor, BWV 232, que antes había empleado en una cantata
en homenaje a Augusto II de Polonia con motivo de una de sus visitas oficiales a Leipzig.

Pasiones y oratorios

Bach compuso pasiones para los servicios del Viernes Santo y oratorios como el Oratorio de
Navidad,68 que es un conjunto de seis cantatas para uso en la temporada litúrgica de Navidad.
[128] [129] [130] Oratorios más cortos son el Oratorio de Pascua y el Oratorio de la Ascensión.

Pasión según San Mateo

Con su doble coro y orquesta, la Pasión según San Mateo es una de las obras más extensas e
interpretadas de Bach.

Pasión según San Juan

La Pasión según San Juan fue la primera Pasión de Bach compuesta durante su mandato como
Thomaskantor en Leipzig.

Cantatas
Según su obituario, Bach habría compuesto ciclos de cinco años de cantatas sagradas, y cantatas
de iglesia adicionales, por ejemplo, para bodas y funerales.69 Aproximadamente se conservan 200
de estas obras sagradas. Se estima que dos tercios del número total de cantatas de iglesias que
compuso.70 El sitio web de Bach Digital enumera 50 cantatas seculares conocidas del
compositor,71 aproximadamente la mitad de las cuales son existentes o reconstruibles en gran
medida.72

Cantatas de iglesia

Las cantatas de Bach varían mucho en forma e instrumentación, incluidas las de cantantes solistas,
coros individuales, grupos instrumentales pequeños y grandes orquestas. Muchas consisten en un
gran estribillo de apertura seguido de uno o más pares de recitativos y arias para solistas (o dúos) y
una coral final. La melodía de la coral final a menudo aparece como un cantus firmus en el
movimiento de apertura.

Las primeras cantatas de Bach datan de sus años en Arnstadt y Mühlhausen. La más antigua con
una fecha conocida es el retraso de Christ lag in Todes Banden, BWV 4, para la Semana Santa de
1707, que es una de sus cantatas de coral.73 Gottes Zeit ist die allerbeste Zeit, BWV 106, akk Actus
Tragicus, es una cantata funeraria del período de Mühlhausen. Alrededor de 20 cantatas
eclesiásticas son de sus últimos años en Weimar, por ejemplo, Ich hatte viel Bekümmernis, BWV
21.74

Después de asumir su cargo como Thomaskantor a fines de mayo de 1723, Bach realizó una
cantata cada domingo y fiesta que correspondía a las lecturas del misal de la semana.75 Su primer
ciclo de cantatas transcurrió desde el primer domingo después de la Trinidad de 1723 hasta el
domingo de la Trinidad el año siguiente. Por ejemplo, la cantata Herz und Mund und Tat und
Leben, BWV 147, pertenece a este primer ciclo. El ciclo de cantatas de su segundo año en Leipzig
se llama el ciclo de la cantata coral ya que consiste principalmente en obras en el formato de
cantata coral. Su tercer ciclo de cantatas se desarrolló durante un período de varios años, seguido
por el ciclo Picander de 1728 a 1729.

Las cantatas de iglesia posteriores incluyen las cantatas de coral Ein feste Burg ist unser Gott, BWV
80 (versión final) y Wachet auf, ruft uns die Stimme, BWV 140. Solo los primeros tres ciclos de
Leipzig son más o menos completamente existentes. Además de su propio trabajo, Bach también
interpretó cantatas de Telemann y de su pariente lejano Johann Ludwig Bach.

Cantatas seculares

Bach también escribió cantatas seculares, por ejemplo, para miembros de la familia real sajona-
polaca y príncipe-electoral (por ejemplo, Trauer-Ode), u otras ocasiones públicas o privadas (por
ejemplo, la Cantata de caza). El texto de estas cantatas era ocasionalmente en dialecto (por
ejemplo, Cantata del campesino) o en italiano (por ejemplo, Amore traditore). Muchas de las
cantatas seculares se perdieron, pero para algunas de ellas el texto y la ocasión son conocidos, por
ejemplo, cuando Picander publicó más tarde su libreto (por ejemplo, las BWV Anh. 11-12). Algunas
de las cantatas seculares tenían una trama llevada por figuras mitológicas de la antigüedad griega
(por ejemplo, Der Streit zwischen Phoebus und Pan), otras eran bufas casi en miniatura (por
ejemplo la Cantata del café).
Música a capella

La música a capella de Bach incluye motetes y armonizaciones corales.

Motetes

Los motetes de Bach (BWV 225-231) son piezas sobre temas sagrados para coro y continuo, con
instrumentos que tocan algunas partes. Varios de ellos fueron compuestos para funerales.76 Los
seis motetes ciertamente compuestos por Bach son Singet dem Herrn ein neues Lied, Der Geist
hilft unser Schwachheit auf, Jesu, meine Freude, Fürchte dich nicht, Komm, Jesu, komm y Lobet
den Herrn, alle Heiden. El motete Sei Lob und Preis mit Ehren (BWV 231) es parte del motete
compuesto Jauchzet dem Herrn, alle Welt (BWV Anh. 160), otras partes del cual pueden basarse en
el trabajo de Telemann.77

Armonizaciones corales

Bach escribió cientos de armonizaciones de corales luteranos.

Música eclesiástica en latín

La música de la iglesia de Bach en latín incluye su Magnificat, cuatro misas Kyrie-Gloria y su misa en
si menor.

Magníficat

La primera versión del Magnificat de Bach data de 1723, pero el trabajo es mejor conocido en su
versión de 1733.

Misa en si menor

En 1733 Bach compuso una misa Kyrie-Gloria para la corte de Dresde. Cerca del final de su vida,
alrededor de 1748-1749 expandió esta composición a la Misa en Si menor a gran escala. El trabajo
nunca se interpretó en su totalidad durante la vida de Bach.78

Música instrumental

De la música instrumental de Bach se conservan 227 piezas para órgano, 189 piezas para
clavicémbalo, 20 para instrumentos a solo, 16 de cámara, 30 orquestales y 18 especulativas. En
total, son 494 las obras instrumentales completas. Están compuestas para una amplia gama de
instrumentos de su época, incluso algunos experimentales, como el laúd-clave, aunque
especialmente significativos son el órgano, el clavecín y el violín.79

De su música instrumental sólo los corales para órgano están destinados a su uso en la iglesia.
Mucha de ella, especialmente la destinada al teclado, es de carácter didáctico, con frecuencia
escritas para el aprendizaje de su hijo Wilhelm Friedemann Bach. Entre las didácticas destacan El
clave bien temperado y las series de suites inglesas y francesas.

Teclado

El órgano y el clavecín ocupan un papel central en la obra de Bach con más de 400 obras
destinadas a ellos, aparte de ser el sostén como bajo continuo de las obras orquestales, las
cantatas, las misas, las pasiones y algunas obras de cámara (que solía dirigir desde el teclado). El
clavecín adquiere un papel importante como solista en los conciertos para cuerdas y uno, dos, tres
o cuatro teclados.

Su aporte a la literatura musical, avances técnicos y de interpretación, evolución e historia de estos


dos instrumentos fue capital, ya que explotó al límite sus capacidades, investigó y mejoró su
afinación, recursos y ejecución, y exploró las 24 tonalidades mayores y menores en El clave bien
temperado, BWV 846-893. Entre sus obras didácticas para clave están las Invenciones a dos voces y
las Sinfonías a tres voces.

Entre la música organística de Bach hay que destacar también sus preludios corales, unos 170
aproximadamente. La antología Orgelbüchlein (Pequeño libro para órgano), que él mismo recopiló
en Weimar y en Köthen, comprende breves preludios corales, que muchas veces destinaba a fines
educativos. De hecho, tras el título de la Orgelbüchlein dice que este «pequeño libro para órgano,
en el que se imparte al organista principalmente enseñanza sobre toda suerte de maneras de
desarrollar un coral y también para mejorar su técnica del pedal, puesto que en estos corales el
pedal está tratado por completo en obbligato (es decir, esencial, no optativo)».

Durante su estancia en Leipzig compiló tres antologías corales para órgano: los seis Corales
Schübler, que son transcripciones de movimientos de cantata, y dieciocho corales, que revisó entre
1747 y 1749 y que fueron compuestos en épocas anteriores. Todos ellos incluyen composiciones
para órgano, como variaciones, fugas, fantasías, tríos y diversos preludios corales.

Obras para clave

Bach escribió muchas obras para clave. Las obras más grandes generalmente están destinadas a un
clavicémbalo con dos teclados, mientras que interpretarlas en un instrumento con un solo teclado
(como un piano) puede proporcionar dificultades técnicas para el cruce de manos. Muchas de sus
obras para teclado son antologías que abarcan sistemas teóricos completos de forma
enciclopédica.

Desde que en los años 1930 la gran pianista Rosalyn Tureck comenzara a interpretar estas obras al
piano se ha generalizado la interpretación en este instrumento, quizás debido a la riqueza tímbrica
y armónica de las obras y la variedad de expresión de las interpretaciones de los grandes pianistas
que las han abordado. Aparte de las de Tureck se consideran versiones de referencia de estas obras
al piano las de Glenn Gould, András Schiff y Murray Perahia.80

El clave bien temperado, Libros 1 y 2 (BWV 846-893)

Cada libro consta de un preludio y una fuga en cada una de las 24 tonalidades mayores y menores
en orden cromático, desde el Do mayor al Do menor (por lo tanto, toda la colección a menudo se
conoce como "Los 48"). "Bien temperado" en el título se refiere al temperamento (sistema de
afinación); muchos temperamentos antes de la época de Bach no eran lo suficientemente flexibles
como para permitir que las composiciones utilizaran más que unas pocas teclas.81

Las invenciones y las sinfonías (BWV 772-801)

Estas obras cortas de contrapunto de dos y tres partes están dispuestas en el mismo orden
cromático que el Clave bien temperado, omitiendo algunas de las teclas más raras. Estas piezas
fueron diseñadas por Bach con fines educativos.82
Las Suites inglesas (BWV 806-811), las Suites francesas (BWV 812-817) y las Partitas para teclado
(Clavier-Übung I, BWV 825-830)

Cada colección contiene seis suites construidas sobre el modelo estándar (Allemande-Courante-
Sarabande- (movimiento opcional) -Giga). Las Suites inglesas siguen de cerca el modelo tradicional,
agregando un preludio antes de la allemande e incluyendo un solo movimiento entre la sarabande
y la giga83. Las Suites francesas omiten preludios, pero tienen múltiples movimientos entre la
sarabande y la giga.84 Las Partitas amplían aún más el modelo con movimientos introductorios
elaborados y movimientos misceláneos entre los elementos básicos del modelo.85

Las variaciones de Goldberg (BWV 988), un aria con treinta variaciones

La colección tiene una estructura compleja y poco convencional86: las variaciones se basan en la
línea de bajo del aria, en lugar de su melodía, y los cánones musicales se interpolan según un gran
plan. Hay nueve cánones dentro de las treinta variaciones, cada tercera variación es un canon.87
Estas variaciones se mueven en orden desde el canon al unísono al canon en la novena. Los
primeros ocho están en pares (unísono y octava, segundo y séptimo, tercero y sexto, cuarto y
quinto). El noveno canon se sostiene por sí mismo debido a diferencias de composición. La
variación final, en lugar de ser el canon esperado en el décimo, es una variación libre.

Piezas diversas para clave

Son obras como la Obertura en el estilo francés (Obertura francesa, BWV 831) y el Concierto
italiano (BWV 971) (publicadas conjuntamente como Clavier-Übung II), y la Fantasía y fuga
cromática (BWV 903)

Entre las obras de teclado menos conocidas de Bach hay Siete toccatas (BWV 910-916), Cuatro
dúos (BWV 802-805), Sonatas para teclado (BWV 963-967), los Seis Pequeños Preludios (BWV 933-
938) y la Aria variata. alla maniera italiana (BWV 989)

Obras para órgano

Bach era el más conocido durante su vida como organista, probador de órganos, y compositor de
obras para órgano, tanto en géneros como preludios, fantasías, tocatas y preludios corales y
fugas.88 De joven, se estableció una gran reputación por su creatividad y la capacidad de integrar
estilos extraños en sus obras para órgano. Una influencia alemana del norte fue ejercida por Georg
Bohm, con quien Bach entró en contacto en Lüneburg, y Buxtehude, a quien el joven organista
visitó en Lübeck en 1704 en una situación de excedencia de su trabajo en Arnstadt. Alrededor de
este época, Bach copió las obras de numerosos compositores franceses e italianos para hacerse
una idea de sus lenguages de composición, y más tarde organizó interpretaciones de los conciertos
para violín de Vivaldi y otros para órgano y clave. Durante su período más productivo (1708-1714)
compuso una docena de pares de preludios y fugas, cinco Tocatas y fugas, y el Pequeño libro de
órgano, una colección sin terminar de cuarenta y seis preludios corales cortos que muestra las
técnicas de composición en el contexto de melodías corales. Después de salir de Weimar, Bach
escribió menos para órgano, aunque algunas de sus obras más conocidas, las Seis sonatas en trío,
la Misa de órganos alemana las compuso a partir de 1739, y las Dieciocho corales, revisadas al final
de su vida también fueron compuestas después de dejar el Weimar. Bach se dedica más tarde a la
consulta sobre los proyectos de órganos, poniendo a prueba los órganos de nueva construcción, e
dando recitales de órgano en conciertos de tarde.89 Las Variaciones canónicas sobre "Vom Himmel
Hoch da Komm Ich her" y las Corales Schübler son obras para órgano de Bach publicadas en los
últimos años de su vida.

Cuerda

Bach conocía bien los instrumentos de cuerda, base de la orquesta barroca —cuya música solía
escribirse para dos grupos de violines, uno de violas y un bajo continuo que solía incluir
violonchelo y contrabajo—. Escribió repertorio para violín solista (sonatas y partitas) y violonchelo
(suites), aún hoy plenamente vigentes y de alta dificultad técnica. Escribió sonatas para un
instrumento en solitario, como la viola de gamba, acompañado de clavecín o continuo, así como
sonatas trío (dos instrumentos y continuo).

Sonatas y partitas para violín solo

El conjunto de sus seis Sonatas y partitas para violín solo (BWV 1001-1006) consta de tres sonatas
da chiesa en cuatro movimientos y tres partitas con movimientos de baile.

El conjunto se completó en 1720, pero solo fue publicado en 1802 por Nikolaus Simrock en Bonn.
Incluso después de la publicación, se ignoró en gran medida hasta que el célebre violinista Joseph
Joachim comenzó a interpretar estas obras. Actualmente, las Sonatas y Partitas de Bach son una
parte esencial del repertorio de violín, y se interpretan y graban con frecuencia.

Bach las tituló Sei Solo a Violino senza Basso accompagnato (Seis Solos para violín sin
acompañamiento de bajo). Estas obras consolidaron firmemente la capacidad técnica del violín
como instrumento solista ya establecida por Heinrich Ignaz Franz Biber y los virtuosos italianos del
instrumento como Giuseppe Torelli, Nicola Matteis y Arcangelo Corelli. Las piezas a menudo
sirvieron como arquetipos para piezas de violín solo por generaciones posteriores de
compositores, incluyendo a Eugène Ysaÿe y Béla Bartók. De entre las versiones modernas se suelen
considerar de referencia las de Arthur Grumiaux y Hillary Hahn.

Suites para violonchelo solo

Sus seis Suites para cello (BWV 1007-1012), están ampliamente consideradas como las más
profundas del repertorio.90 Fueron redescubiertas para el público en 1925 por Pau Casals que, a
los 48 años, después de años de estudio las interpretó en público por primera vez y se convirtió en
el primero en hacer una grabación de las mismas. Su popularidad creció constantemente desde
entonces. Hoy en día, tras la recuperación por parte de Casals, las suites son una de las mayores
obras para violonchelo y casi cada violonchelista aspira a tocarlas de la mejor manera posible. Los
intérpretes más conocidos de este instrumento como Mstislav Rostropovich, Emanuel Feuermann,
Pierre Fournier, Jacqueline du Pré, Paul Tortelier, André Navarra, Yo-Yo Ma, Gregor Piatigorsky,
Mischa Maisky, Janos Starker, Anner Bijlsma, Heinrich Schiff, Pieter Wispelwey, Mario Brunello y
Carlos Prieto han hecho grabaciones de las mismas.91

Música orquestal y de cámara

Bach escribió para instrumentos individuales, dúos y conjuntos pequeños. La Ofrenda musical y El
arte de la fuga son obras contrapuntistas tardías que contienen piezas para combinaciones de
instrumentos no especificados. El arte de la fuga es una obra que se corresponde muy bien con la
concepción contemporánea de la música y por ello ha pasado de ser interpretada por conjuntos
barrocos, hoy día todos con instrumentos de época, a ser una parte del repertorio de los
principales cuartetos de cuerda.9293 También se interpreta frecuentemente al piano, donde
puede apreciarse el carácter trascendente de la composición.94

Conciertos para violín

Las obras sobrevivientes en la forma de concierto incluyen dos conciertos para violín (BWV 1041
en A menor y BWV 1042 en mi mayor) y un Concierto para dos violines en re menor, BWV 1043, a
menudo denominado concierto "doble" de Bach. Este concierto tiene la particularidad de que la
parte del segundo violín es más virtuosística que la del primer solista, lo que hace que los grandes
solistas no tengan inconveniente en colaborar y quizá ha contribuido a su popularidad entre el
público.95

Conciertos de Brandenburgo

Las obras orquestales más conocidas de Bach son los Conciertos de Brandenburgo, llamados así
porque los presentó con la esperanza de obtener empleo del Margrave Christian Ludwig de
Brandenburg-Schwedt en 1721; su solicitud no tuvo éxito.96 Estas obras son ejemplos del género
Concerto grosso.

Conciertos para teclado

Bach compuso y transcribió conciertos para de uno a cuatro clavecines. Muchos de los conciertos
de clave no eran obras originales, pero se perdieron los arreglos de sus conciertos para otros
instrumentos.97 Varios conciertos de violín, oboe y flauta han sido reconstruidos a partir de estos
conciertos para clave.

Suites orquestales

Además de los conciertos, Bach escribió cuatro Suites orquestales, cada suite es una serie de bailes
estilizados para orquesta, precedida por una obertura francesa.

OBRAS MAS FAMOSAS.

1.Pasión según San Mateo BWV 244.

Interpretada por primera vez el viernes Santo de 1729 en la iglesia de Santo Tomas de Leipzig, la
obra representa el sufrimiento de Cristo según el evangelista San Mateo. Compuesta de coros,
arias y recitativos tiene una duración aproximada de dos horas y media. El coro inicial Kommt, ihr
Töchter, y las arias «Erbarme dich, mein Gott” aria para violín y contralto o el “Mache dich, mein
Herze, rien” son posiblemente las obras maestras de esta magnífica obra.

2.Conciertos de Brandemburgo BWV 1046-1051.

Son una colección de seis conciertos para varios instrumentos estrenados en 1721 mientras
ocupaba el puesto de Kapellmeister en Köthen. Están dedicados al marqués Christian Ludwig.

El concierto Nº. 1 en Fa M es un clásico que seguramente todo el mundo podrá reconocer. El Nº 3


es un ejemplo de verdadero virtuosismo llevando al extremo la velocidad de los instrumentos.
3.Suites Orquestales BWV 1066-1069.

Son cuatro piezas de varios movimientos que siguen los esquemas clásicos de la forma suite del
barroco musical. Fueron compuestas entre 1725 y 1739 en Leipzig. Posiblemente el movimiento
más conocido es el Aria de la Suite para orquesta n.º 3 en re mayor, BWV 1068. Escuchar todas las
suites es verdaderamente un placer para los sentidos.

4.Sonatas y Partitas BWV 1001-1006.

Son 6 obras divididas en varios movimientos escritas para violín solo. Los fragmentos más
conocidos son la Chacona de la partita BWV 1004 y el preludio de la partita BWV 1006, aunque
todas estas piezas, sin excepción son verdaderas obras de arte.

5. Variaciones Goldberg BWV 988

Originalmente bajo el nombre Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados fue escrita
en 1741, parece que sebe su nombre al alumno de Bach Johann Gottlieb Goldberg, que podía
haber sido la persona que lo interpretó. Se ha hecho muy famosa en el siglo XX por las dos
grabaciones que hizo el pianista Glenn Gould.

6.Concierto para dos Violines BWV 1043.

Compuesta en Leipzig entre 1717 y 1723, es una de las obras más reconocidas de Bach. De sus tres
movimientos, vivace, largo y allegro, es el segundo el más famoso de los tres y posiblemente el
más poético.

7.Cantata BWV 147.

Durante varios años el compositor alemán escribió una cantata por semana, composiciones con
una duración media de 30 minutos destinadas a ser interpretadas en la iglesia. Es la cantata BWV
147 bajo el título Herz und Mund und Tat und Leben (El corazón y la boca, y las obras y la vida)
posiblemente la más conocida.

8.Cello Suites BWV 1007-1012.

Las seis suites para violonchelo solo escritas en el periodo de Cöten, son obras de referencia
esenciales en el mundo del violonchelo. Han sido grabadas entre otros por Pau Casals, Misha
Mainsky o Yo-Yo Ma. Es la primera suite en Sol mayor, BWV 1007 la más conocida por su preludio,
aunque su sarabanda es una verdadera obra de arte.

9.El clave bien temperado BWV 846-869.

Uno de los trabajos más experimentales del compositor alemán son los preludios y fugas escritos
para clave. En esta obra, que parece que fue terminada en 1722, el compositor experimenta con
todas las tonalidades conocidas y se dice que en esta obra asienta la tonalidad. Bach hace un
ejercicio de maestría sobre todo en el proceso de construcción de las fugas. Es el preludio y fuga en
Do mayor BWV 846 el más conocido.
10. Misa en Si menor BWV 232.

Nombrada patrimonio de la UNESCO en 2015, la misa en Si menor es una de las composiciones


más grandiosas del cantor de Leipzig. El santus fue compuesto en 1724, otros movimientos fueron
terminados en 1733, y en los últimos años de su vida Bach la completo con nuevos números.
Posiblemente el Kyrie es su número más conocido.

Schubert
Franz Peter Schubert (Viena, 31 de enero de 1797 - 19 de noviembre de 1828) fue un compositor
austriaco de los principios del romanticismo musical pero, a la vez, también continuador de la
sonata clásica siguiendo el modelo de Ludwig van Beethoven. Fue un gran compositor de lieder
(breves composiciones para voz y piano, antecesor de la canción moderna), así como de música
para piano, de cámara y orquestal.

Schubert fue uno de los principales músicos del siglo XIX; fue el único nacido en la que fue capital
musical europea a finales del siglo XVIII y principios del XIX: Viena. Vivió 31 años, tiempo durante el
cual consiguió componer una obra musical excelente, en especial en la última etapa de su vida, en
la cual estaba ya tremendamente enfermo. Su música no fue reconocida durante su vida y fue a
partir de finales del siglo XIX cuando la música de Schubert se interpretó con más frecuencia.

Schubert se abrió camino con pequeñas obras para piano y más tarde empezó con sinfonías.
Estuvo a la sombra de Beethoven, se decía que su música era muy bella, pero no encontraba
ninguna orquesta que la tocara en su tiempo y prácticamente solo en las "schubertiadas" podía
exhibir su música. Escribió más de 600 lieder, de los cuales gran parte, después de su fallecimiento,
quedaron inéditos.

Desde que nació la muerte estuvo presente en la vida de este compositor. Sus padres tuvieron 13
hijos, aunque diez de ellos murieron al nacer y otro murió prematuramente. Su madre falleció en
un parto cuando él tenía apenas 15 años. La única familia que le quedaba era su padre y otro
hermano. Residían en el barrio de Liechtental. Su padre era profesor y gozaban de unos escasos
ingresos para vivir.

Schubert era un gran cantante e ingresó en Stadtkonvikt, la escolanía (coro) de la catedral de Viena
como soprano, institución la cual lo becaba y mantenía. También le dio la oportunidad de tener
como maestro al compositor Antonio Salieri. La necesidad de componer se reveló con fuerza en el
joven Schubert. Sus primeras piezas fueron interpretadas por la orquesta de discípulos del
Stadtkonvikt, de la que él mismo era violinista.

En 1813 le cambió la voz y no pudo seguir cantando, así que no tuvo más opción que trabajar como
asistente de su padre en la escuela, a pesar de que no le agradaba la idea, puesto que quería
dedicarse a la música por completo.

En 1814 conoció a su primer amor, Therese Grob, y ello lo ayudó en su actividad creativa. Estrenó
la Misa en la mayor con Therese de soprano. En estos años es cuando ven la luz sus primeras obras
maestras, el lied El rey de los elfos, inspirado en un poema de Goethe, uno de sus escritores más
leídos en ese entonces.
Después de abandonar sus funciones en la escuela paterna, Schubert intentó ganarse la vida
únicamente con la música, con escaso éxito. La principal meta que tenía Schubert en esos años era
encontrar trabajo y ganar dinero para que el padre de su enamorada lo dejara estar con ella.

El único campo que podía darle dinero de verdad era la ópera. Aunque éste fue un género que
Schubert abordó con insistencia a lo largo de toda su vida, bien fuera por la debilidad de los
libretos escogidos o por su propia falta de aliento dramático, nunca consiguió destacar en él. Sus
óperas, entre las que merecen citarse Los amigos de Salamanca, Alfonso y Estrella, La guerra
doméstica y Fierabrás, continúan siendo la faceta menos conocida de su producción.

Si Schubert no logró sobresalir en el género dramático, sí lo hizo en el lied. Un solo dato da


constancia de su absoluto dominio en esta forma: sólo durante los años 1815 y 1816 llegó a
componer más de 150 lieder, la mayoría de una calidad asombrosa.

Muchos de ellos fueron escritos sobre textos de sus amigos, como Johann Mayrhofer y Franz von
Schober. Eran interpretados en reuniones privadas, conocidas famosamente como
«schubertiadas», a las que asistía, entre otros, el barítono Johann Michael Vogl, destinatario de
muchas de estas breves composiciones.

Pese a sus talentos, su padre pretendía que heredara su profesión, lo que motivó el
enfrentamiento entre ellos y desencadenó su abandono de la casa paterna.

Fuera del hogar y habiendo decidido ganarse la vida con la música, Schubert se refugió en la casa
de Franz von Schober. Nunca logró mantenerse sólo con sus composiciones y necesitó de la
generosidad de amigos, que lo acogían en sus respectivas casas. Schubert tampoco mantuvo una
relación duradera ni tuvo hijos, pero se adscribió a un círculo íntimo de amigos que le brindaba
muchas satisfacciones personales, además de constituir un público fiel y sensible a su arte.

Schubert no pudo en vida estrenar ni publicar ninguna de sus obras operísticas u orquestales. A lo
sumo se interpretaron algunas composiciones vocales o pianísticas en las célebres schubertiadas.

En estos años Schubert contrajo sífilis. Se volvió inseparable de sus gafas, que conformaron parte
indisoluble de su apariencia y acentuaron su fisonomía tímida.

En Viena, Schubert llevó una vida bohemia rodeado de intelectuales, amante de las tabernas y de
los ambientes populares, alejado de los salones y de la etiqueta nobiliaria. De este entorno
procede el famoso término de schubertiadas: reuniones de artistas de todos los ámbitos que
formaban un círculo brillante y animado dedicado a la música y a la lectura.

Cuando la sífilis comenzó a trastornar su vida fue, lógicamente, cuando apareció el lado más
amargo y melancólico de Schubert. Así, no puede sorprendernos que, necesitado de comprensión,
escribiese en 1824 estas líneas estremecedoras a su amigo Leopold Kupelwieser:

Hace tiempo que quería escribirte, pero nunca sabía desde dónde, adónde. Ahora se me ofrece la
oportunidad y por fin puedo abrir mi corazón a alguien. Tú eres bueno, y seguro que me vas a
perdonar lo que otros se habrían tomado a mal. En una palabra, me siento el hombre más infeliz,
más miserable del mundo. Imagínate un hombre cuya salud ya no mejorará nunca y que en su
desesperación sólo empeora todo en lugar de mejorarlo, imagínate un hombre cuyas más
brillantes esperanzas han quedado reducidas a nada, al que la felicidad del amor y la amistad no
ofrecen otra cosa que sumo dolor, al que el entusiasmo (al menos estimulante) por la belleza
amenaza con desaparecer, y pregúntate si no es éste un hombre miserablemente infeliz. Mi
tranquilidad ha desaparecido, mi corazón está oprimido, no lo encuentro nunca; así ahora puedo
cantar todos los días, pues todas las noches, cuando me voy a dormir, confío en no despertar ya
nunca, y cada mañana me anuncia sólo la misma pena del día anterior. De esta manera, sin alegría
ni amigos, paso los días, a excepción de cuando me visitó Schwind y me trajo un rayo de aquellos
dulces días pasados.

Durante sus últimos años escribió piezas magistrales, fruto y reflejo de sus experiencias personales
y siempre con el sello inconfundible de una inagotable inspiración melódica. Por ejemplo, una
tensa profundidad marca la Wanderer-Fantasie, D. 760, para piano solo (1822) o el ciclo de lieder
La bella molinera (Die schöne Müllerin) (1823), estos últimos inspirados en poemas de Wilhelm
Müller. En 1824 escribiría La muerte y la doncella, uno de sus cuartetos más conocidos, y ya hacia
el final de su vida el intenso dolor y el aislamiento dejaron su impronta en el Winterreise, D. 911,
Op. 89 (1827), también con textos de W. Müller.

Por aquel entonces, Schubert tenía solamente 31 años y acababa de matricularse para estudiar
fuga. Pero una gonorrea,2 complicada finalmente con una fiebre tifoidea, lo condujo a la muerte el
19 de noviembre de 1828. Se decía de Schubert que hacía tiempo ya «andaba por el mal camino»,
se hablaba de su afición al alcohol y la «sensualidad» —que lo llevó a tener relaciones esporádicas
—. Pero esa debilidad no ensombrece de ningún modo la figura de un hombre que en sus años de
madurez padecía, según muchos biógrafos, de lo que actualmente llamaríamos trastorno bipolar.3
Esto explicaría que grandes obras quedaran incompletas sin una razón explícita.

El 30 de octubre de 1822 comenzó su Sinfonía en si menor pero, tras dos movimientos en una
partitura de orquesta cuidadosamente pasada a limpio, y de empezar el tercero, la abandonó. El
manuscrito con ambos movimientos completos pasó a manos de su amigo, An. Hüttenbrenner,
quien los conservó en un cajón durante más de 40 años. En 1865 se los entregó al director de
orquesta Johann von Herbeck, quien en diciembre de ese mismo año dirigió en Viena el estreno de
la obra incompleta.

No hay una conclusión a la cuestión sobre los motivos que condujeron a Schubert a dejarla
inconclusa; una posibilidad sugiere que parte del manuscrito se perdiera. También se ha sugerido
que el poderoso Entreacto en si menor de la música de escena para Rosamunda, de 1823, fuera en
realidad el último movimiento sinfónico. A favor de esta tesis: las coincidencias en orquestación
con ambos movimientos existentes, incluido el añadido de los tres trombones incorporados a la
orquesta clásica convencional, así como la tonalidad. A pesar de todo, la explicación más verosímil
para la crítica es la que cuestiona la madurez autorial para completar dos movimientos más con la
misma altura y calidad expresiva de los previos. Así, la obra queda tal como la conocemos hoy: un
díptico asimétrico, pero equilibrado: primero un Allegro moderato, en el que se contraponen la
tensión dramática inicial y la naturalidad lírica, seguido de un Andante con moto en mi mayor,
pleno de un agitado y tumultuoso vagabundeo, que alcanza al final el descanso en una coda, cuya
serenidad parece trascender el mundo.

PRODUCCIÓN MUSICAL.
La obra completa de Schubert se publicó entre 1884 y 1897 en la editorial Breitkopf & Härtel. Fue
especialmente relevante, dentro de esta, la edición de las canciones, encomendada al musicólogo
y compositor Eusebius Mandyczewski, quien realizó un trabajo tan meticuloso que todavía hoy es
de referencia.

La numeración tradicional de las obras de Schubert fue sustituida poco a poco por la catalogación
que hizo el erudito Otto Erich Deutsch y publicada por vez primera en el año 1951. La notación se
compone de la letra D seguida por un número y, en algún caso, una letra minúscula para insertos o
hallazgos posteriores. Por ejemplo, la Sinfonía n.º 8 «Inacabada» o «Incompleta» lleva como
número de catálogo D 759.

Sinfonías

 Sinfonía n.º 1 en Re mayor, D 82


 Sinfonía n.º 2 en Si bemol mayor, D 125
 Sinfonía n.º 3 en Re mayor, D 200
 Sinfonía n.º 4 en Do menor, D 417 Trágica
 Sinfonía n.º 5 en Si bemol mayor, D 485
 Sinfonía n.º 6 en Do mayor, D 589 Pequeña en Do mayor
 Sinfonía n.º 7 en Mi mayor, D 729: Organizada en partitura completa en 1821, con partes
del primer movimiento completamente orquestados, versiones de concierto por John
Barnett, Felix Weingartner y Brian Newbould)
 Sinfonía n.º 8 en si menor, D 759 Inconclusa, a veces numerada como n.º 7. Solo están
completos los dos primeros movimientos, el tercer movimiento esbozado, el cuarto
probablemente nunca se escribió.
 Sinfonía n.º 9 en Do mayor, D 944 Grande en Do mayor,a menudo contada como n.º 7 o n.º
8.
 Sinfonía n.º 10 en Do mayor (elaborada por Brian Newbould a partir del esquema sinfónico
D 936a, Último

Además se ha creído por mucho tiempo que hubo un esquema de gran sinfonía compuesto en
Gastein en 1824. No se han conservado partituras de esta Sinfonía Gastein, pero a menudo se la
relaciona con la Sonata en Do mayor para dos pianos, Opus 140, D 812, o el Octeto en Fa, D 803.
Las orquestaciones de la sonata, también conocida como Gran dúo se deben a Joseph Joachim y
otros que intentaron restaurar la sinfonía perdida de Schubert, pero ahora se sabe que la gran
sinfonía comenzada en 1824 es la denominada Grande en Do mayor.1Se conocen además otros
esquemas incompletos: D 2b (antes D 997), D 615 y D 708a, todos en Do mayor.

Música para conjunto de cámara

 Sonatensatz, D. 28, para trío con piano


 Octeto para vientos en Fa mayor, D. 72
 Cuarteto para flauta, viola, guitarra y cello, D. 96
 Cuarteto de cuerdas n.º 11 en mi, D. 353
 Sonata para violín y piano en la, D. 574
 Trío para cuerdas en Si bemol, D. 581 (1817)
 Quinteto en La, La Trucha, D. 667.
 Quartettsatz (movimiento para cuarteto) en Do menor, D. 703
 Variaciones sobre "Trockne Blumen" (de La bella molinera), piano y flauta, Op. póstuma.
160, D. 802
 Octeto en Fa, D. 803
 Cuarteto de cuerdas n.º 13 en La menor, D. 804 (conocido como Rosamunda)
 Cuarteto de cuerdas n.º 14 en Re menor, D. 810 (utilizando temas de la canción La doncella
y la muerte)
 Sonata arpeggione, D. 821 (para arpeggione, un instrumento similar al cello y piano,
actualmente interpretado en cello o viola)
 Cuarteto de cuerdas n.º 15 en Sol, Op. 161, D. 887 (1826)
 Rondó brillante para piano y violín, Op. 70, D. 895
 Nocturno, D. 897, para trío con piano.
 Trío para piano n.º 1 en Si bemol, D. 898
 Trío para piano n.º 2 en Mi bemol, D. 929
 Fantasía para piano y violín en Do, D. 934
 Quinteto de cuerdas en Do, D. 956