Está en la página 1de 14

Déficit de atención en adultos y el manejo de la frustarción e ira

TDAH ADULTOS; FRUSTRACIÓN Y ENOJO

"La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor"

Proverbio Tibetano

Metas de este artículo

- Conocer las etapas de la ira de acuerdo con el modelo cognitivo conductual

- Identificar los signos físicos de la frustracón-enojo-ira

- Cómo enfrentar los insultos y la crítica, como reconocer las diferencias y apreciar la crítica
constructiva.

- Cómo desarrollar una expresión asertiva

- Conocer la diferencia entre la conducta agresiva y la conducta asertiva.

resumen

Este artículo explica cómo, para entender su enojo, las personas con TDAH requieren
educarse con respecto a aquél como una emoción normal. Se revisan las razones del enojo
para los individuos con TDAH como la necesidad de gratificación inmediata. Se discuten las
formas disfuncionales para manejar la ira que son comunes en el TDAH, como tener
demasiado control y tener muy poco control.

palabras claves: terapia cognitivo conductual, enojo, frustración, distracción, ABC, asertividad,
monólogo interno, relajación.

Introducción

¿QUÉ ES EL ENOJO?

El enojo es una emoción normal que todos experimentamos. El objetivo del tratamiento,
entonces, no es “detener” el enojo, sino mejorar su control y su uso de manera adaptativa. El
enojo puede ser muy útil para motivar el cambio.
En primer lugar el enojo es una emoción saludable que permite que los individuos resuelvan
problemas, que impongan control y/o cambien una situación.

Un segundo aspecto del enojo es que tiene una función de alerta. Señala un peligro potencial
y protege del daño. No es raro que el enojo se detone en situaciones en las que otras
emociones se activan, como el miedo y la tristeza. Las situaciones en las que existe una
injusticia percibida o real pueden propiciar la ira y representa una respuesta adaptativa hacia
la insatisfacción con el entorno.

El manejo de la ira consiste en identificar las formas efectivas para que el individuo muestre su
descontento sin causar angustia a sí mismo o a los demás. Obviamente, existen muchas
razones por las que las personas se enojan. Al parecer, muchos individuos con TDAH parecen
compartir los siguientes temas:

1. Tomar las cosas personales. Las personas con TDAH pueden tener más probabilidades de
interpretar cualquier amenaza o culpa como una afrenta personal, y se enojan como resultado
de estos sentimientos. Por ejemplo, si un familiar ha colocado un objeto personal en un lugar
equivocado y pregunta si otros familiares lo han usado, las personas con TDAH pueden
suponer que los están acusando de algo (tomarlo sin permiso, robarlo). Ya que la persona
siente que los están culpando (injustificadamente) por algo, se siente molesta y enojada.

2. Perder el control de una situación. Si alguien con TDAH siente que no tiene éxito, tiende a
darse por vencido con facilidad. Para esa persona es mejor rendirse que esforzarse en una
tarea, batallar solo con ella y sentirse desesperanzado y estúpido. El no poder conseguir logros
en los primeros intentos, puede hacerlo sentir enojo por dentro y darse por vencido y así
complicar la frustración.

También puede hacer que otras personas se molesten con ella y la lleve la confrontación.
Sentir enojo en esas circunstancias tiene una función secundaria, ya que una excitación
emocional alta causa distracción. El individuo se enfoca en sus sentimientos, lo que le permite
escapar de o evitar la situación, como una tarea inconclusa.

3. Sentirse amenazados. Las situaciones en las que el individuo encuentra una amenaza o un
desafió directos pueden ser difíciles de manejar para todos. Sin embargo, los individuos con
TDAH son más propensos a catastrofizar y a reaccionar con exageración a la crítica, incluso si
es constructiva, debido a su sentido aprendido de logros insuficientes. Si se encuentran en una
situación provocativa cuando alguien los amedrenta o intimida, pueden actuar por impulso y
responder agresivamente sin pensar en las consecuencias de su conducta.

4. Conducta aprendida. Tal vez las personas con TDAH hayan desarrollado patrones de
respuesta maladaptativos durante años de enfrentarse con la frustración y la ira. Puede ser
que no estén especialmente enojados, pero se comportan de un modo que sugiere que sí lo
están, porque así aprendieron a comportarse. Esto dará una impresión errónea a otras
personas que los perciben como “delicados” y demasiado sensibles.

5. Control de impulsos deficiente. Este síntoma principal puede conducir por sí solo a un
aumento en los sentimientos de enojo, por lo que es más probable que un individuo actúe por
enojo de forma agresiva o violenta hacia los demás, hacia sí mismos o hacia la propiedad
privada.

Así, es menos probable que estas personas se alejen de una confrontación verbal grave y es
más probable que respondan con agresión fisica. Esto significa que, tal vez, participen en
muchas peleas o destruyan propiedad privada. Algunos pueden lastimarse impulsivamente y
consumir sustancias en exceso.

6. Experimentar resentimiento. Los sentimientos de enojo pueden acumularse poco a poco,


en especial si la persona siente que los demás la juzgan o la estigmatizan. También puede
experimentar resentimiento hacia quienes parecen tener una vida más fácil.

7. Frustración con las dificultades atencionales. Puede ser obvio al evaluar a alguien con TDAH
cuando se molesta consigo mismo por no ser capaz de enfocarse o mantener la atención. Estas
personas se molestan cuando cometen errores, olvidan instrucciones son lentas para terminar
tareas.

Los adultos con TDAH tienen un insight de sus dificultades y se observa que, a menudo, dan
una respuesta incorrecta y después se corrigen a sí mismos al darse cuenta de su error. Sin
embargo, la ira puede complicar los problemas atencionales ya que los individuos pueden
distraerse a causa de sus pensamientos de enojo y perder la concentración en la tarea en
cuestión.

8.- Pueden ser pasivos-agresivos y dóciles. Posiblemente parezca que enfrenta bien las
situaciones estresantes, pero acumula, todo el tiempo, resentimiento e ira. En todo caso, estos
individuos pueden explotar de pronto, aunque el detonador parezca ser algo inocente. Los
demás comentarán que su respuesta es desproporcionada en relación con el detonador.
Pueden tener la reputación de ser impredecibles, un “irresponsable”.

Otra forma en la que la ira suprimida puede liberarse sucede en las circunstancias en las que
ésta se ha desarrollado a partir de las experiencias que siguen sin resolverse, es decir, que no
son enfrentadas en su momento.

La ira que se ha contenido puede salir a la superficie en situaciones sin una relación aparente y
que le recuerdan al individuo una experiencia anterior y los sentimientos relacionados.

De este modo, se trata de ira colocada en un lugar erróneo y puede causar una gran confusión
a los demás. Con el de evitar la expresión inapropiada, el individuo necesita desarrollar un
concepto de las situaciones difíciles que ha experimentado en su vida, relacionarlas con sus
sentimientos, aprender a expresar- se de forma apropiada y a seguir adelante.

Resumen de lo dicho hasta ahora

Hemos contado que el enojo es una emoción normal que todos experimentamos. Señala un
peligro potencial y protege del daño. Las situaciones en las que existe una injusticia
percibida o real pueden propiciar la ira y representa una respuesta adaptativa hacia la
insatisfacción con el entorno. El manejo de la ira consiste en identificar las formas efectivas
para que el individuo muestre su descontento sin causar angustia a sí mismo o a los demás.

Al parecer, muchos individuos con TDAH parecen compartir los siguientes temas:

1.- Tomar las cosas personales.

2.- Perder el control de una situación.

3.- Sentirse amenazados.

4.- Conducta aprendida.

5.- Control de impulsos deficiente.

6.- Experimentar resentimiento.

7.- Frustración con las dificultades atencionales.

8.- Ser pasivos-agresivos y dóciles.

FRUSTRACIÓN Y ENOJO parte 2

Metas de la parte 2

-Las etapas de la ira de acuerdo con un modelo cognitivo conductual

-Los signos físicos de la ira

-Cómo enfrentar los insultos y la crítica, como reconocer las diferencias y apreciar la crítica
constructiva.

-Cómo desarrollar una expresión asertiva en el contexto de un control de impulsos deficiente

-Reconocer la diferencia entre la conducta agresiva y la conducta asertiva.

Resumen parte 2

Este artículo explica cómo, para entender su enojo, las personas con TDAH requieren
educarse con respecto a aquél como una emoción normal. Se revisan las razones del enojo
para los individuos con TDAH como la necesidad de gratificación inmediata. Se discuten las
formas disfuncionales para manejar la ira que son comunes en el TDAH, como tener
demasiado control y tener muy poco control.

palabras claves: enojo, frustración, distracción, ABC, asertividad, monólogo interno, relajación.

TRATAMIENTO DE LA IRA
Tratar a los individuos con problemas de ira, el terapeuta necesita comenzar con
psicoeducación. Esto se logra en un marco de la terapia cognitivo conductual en el que se
enseña al individuo a reconocer sentimientos de ira, respuestas fisiológicas, pensamientos y
conductas. Entonces se le anima a determinar las etapas de la ira, los antecedentes, las
conductas y las consecuencias de la ira. Después, se presentan técnicas específicas de manejo
de la ira, como las de distracción, el monólogo interno y los métodos de relajación.

Psicoeducación

Reconocimiento de la ira. Así como con otras emociones, es posible conceptuar que la ira tiene
tres componentes que se interrelacionan: físico, cognitivo y conductual. Los individuos deben
pensar en la última vez que se enojaron.

¿En qué partes del cuerpo notaron cambios cuando lo hicieron?

Esos cambios son resultado de un aumento de adrenalina, ya que el cuerpo se prepara para
enfrentar la amenaza.

Después de los síntomas físicos, aparecen pensamientos negativos y agresivos


automáticamente y pueden servir para incrementar los síntomas físicos de la ira. Los
pensamientos negativos pueden ser “odio a este hombre”, “me gustaría pegarle”.

Los pensamientos negativos pueden conducir a una conducta de ira, como apretar los puños,
ponerse en guardia, invadir el espacio personal, lo cual puede pasar inadertido para el
individuo.

Grabar en video las dramatizaciones puede ser un método útil para identificar estas conductas
que necesitan ser el punto focal de la intervención.

Sin embargo, los pensamientos negativos ocurren con tanta rapidez cuando hay enojo que
sólo es posible la identificación de los sentimientos o de las “reacciones viscerales” iniciales.

Es necesario alentar al individuo, en esas circunstancias a detenerse y a no responder


automáticamente.

El simple hecho de alentar al individuo a detenerse y a reflexionar; es decir, a hacer una


pausa antes de actuar, puede ser suficiente para evitar el escalamiento de la ira y que no se
convierta en violencia.

Lenguaje corporal

Se debe alentar a los individuos para que presten particular atención al lenguaje corporal, ya
que es un indicador importante y primario de la ira. Se les debe pedir que identifiquen los
signos físicos de la ira, tanto sus propios signos no verbales como los de otras personas.

Si los individuos son más conscientes de sus propios signos de ira, también hay más
posibilidades de que los identifiquen en los demás. La identificación temprana de una
situación que sale de control significa que el individuo tiene un período más largo para pensar
de forma racional antes de que los altos niveles de excitación hagan que reaccione. Esto
también brinda la oportunidad de introducir técnicas para manejar la situación y alejarse.
Tres etapas de la expresión de la ira

La ira puede entenderse corno un proceso “ABC” de tres etapas, que incluye los antecedentes,
la conducta durante (expresión) y las consecuencias de la ira. Por lo tanto, es útil establecer y
hacer una pausa antes de actuar, puede ser suficiente para evitar el escalamiento de la ira y
que no se convierta en violencia.

MANEJO DE LA IRA

Es importante alejarse de la percepción según la cual la persona es el problema. Así como un


individuo puede enojarse en su interior si piensa en situaciones y personas que lo han
molestado en el pasado, es posible hacer que se sientan menos enojados. Se trata de un
asunto de control de la ira y el individuo necesita sentirse con poder para hacerlo.

Podría ser útil demostrar realmente este proceso en las sesiones por medio de pedirle al
individuo que “reviva” y describa un escenario causante de ira en un modo imaginario.
Cuando comience a enojarse, es necesario recordarle que él mismo ha inducido este
sentimiento y que su estado fisico y cognitivo ha sufrido algunos cambios fundamentales.

El terapeuta debe señalar los cambios en el cuerpo, pedirle al individuo que escriba lo que le
pasa (manos sudorosas, corazón palpitante, rostro que se siente caliente). También debe
pedírsele al individuo que se mire al espejo y describa lo que ve (rostro enrojecido, ceño
fruncido).

Si el individuo no puede revivir una experiencia previa causante de ira o puede hacerlo sin
inducir síntomas fisicos iracundos, entonces serviría dramatizar un escenario que sea
significativo y relevante para él.

Por ejemplo: Marco se molestaba mucho con su compañero de casa, David, que
constantemente “tomaba prestado” su reproductor de discos compactos (CD) para llevarlo al
trabajo. David era mecánico y su reproductor de CD se había descompuesto.

En tres ocasiones, David había devuelto ese aparato con baterías bajas. Marco le había puesto
baterías nuevas, pero David no hizo ningún comentario.

A Marco le gustaba escuchar su reproductor de CD mientras se duchaba por la tarde, pues


descubrió que lo ayudaba a relajarse y desconectarse. Marco estaba hartándose de la falta de
consideración de David y sentía que éste no lo tomaba en serio.

En la sesión de tratamiento, el terapeuta interpretó el papel de David mientras que Marco se


interpretó a si mismo en una situación en la que se enfurecía en extremo con el primero y le
decía que era desconsiderado y se aprovechaba de él.

El terapeuta intensificó la situación al gritarle a Marco diciéndole que era mezquino e infantil.
El terapeuta usó un lenguaje corporal negativo, al acercarse a Marco y señalarlo. Entonces, el
terapeuta dijo “alto” y desescaló la situación, recordándole a Marco que se trataba de una
dramatización y que se encontraban en la consulta.
Pidió al paciente que dijera cómo se sentía, que pensara en su propia excitación fisiológica, se
mirara al espejo y describiera lo que veía. Se le pidió que hablara de sus pensamientos, lo que
pasaba por su mente mientras que el terapeuta le respondió con gritos.

Se le pidió que pensara en lo que podría hacer después. ¿Luchar o huir?

Entonces se practicó en Marco una técnica de relajación que requería que imaginara una
imagen tranquilizante y positiva (véase técnicas de relajación). Al involucrarse en el proceso
anterior los individuos pueden aprender a reconocer cuando sienten enojo y cómo otras
personas perciben su lenguaje corporal.

Se puede examinar la dramatización o la “experiencia de recreación” cuadro por cuadro,


(como si viéramos un video y, individuo y terapeuta, pueden discutir los factores de
escalamiento y des-escalamiento).

Por ejemplo:

¿Cómo se sintió el individuo cuando el terapeuta lo señaló o se acercó a él?

¿Notaron cambios faciales y/o corporales en el terapeuta?

Sin embargo, lo más importante es la lección de que si la ira se induce deliberadamente


dentro de la sesión, entonces ésta se encuentra bajo el control del individuo quien, por lo
tanto, tanto tiene la habilidad de controlarla fuera de la sesión.

Desde luego, el terapeuta necesita ejercitar su juicio antes de dramatizar escenarios causantes
de ira dentro de las sesiones. En algunos casos convendría acordar con el paciente que una
tercera persona esté presente para que también participe en la dramatización.

Una vez que el individuo ha aprendido a reconocer sus sentimientos de ira, y que puede
ejercer control sobre ellos, la siguiente etapa es enseñarle estrategias que lo ayuden a manejar
sus sentimientos de ira.

Existen tres técnicas básicas que pueden servir: la distracción, el monólogo interno y la
relajacion.

Técnicas de distracción

Reconocer que una situación se intensifica y que se vuelve confrontacjonal a menudo significa
que el individuo tiene una opción: elegir abandonar la situación al apartarse de la misma.

Si el individuo nota signos tempranos de ira entonces pueden distraerse alejándose la


situación y ocupándose en una tarea neutral no relacionada. Sin embargo, no ayuda alejarse
de la situación y luego terminar hablándolo con mucha gente. Buscar apoyo social pedir a los
amigos su opinión es diferente a quejarse con muchas personas y dirigir el ojo hacia ellas.
Por ejemplo: si Marco se hubiera involucrado en una discusión y quisiera golpear a David, pero
en lugar de eso se hubiera alejado, ésta sería una respuesta positiva.

Sin embargo si después él hubiera telefoneado a todos sus amigos para despotricar contra
David, habría continuado enojándose y angustiándose cada vez más. Pudo haber regresado y
actuado de manera provocativa hacia David e intensificado la situación aún más. Además,
pudo haber molestado e incomodado a sus amigos.

Así, al alejarse, la atención debe desviarse a una ocupación positiva o neutral y no a una que
alimente la ira de las personas aún más o que se dirija a otros. Esto es destructivo, así que el
terapeuta debe alentar al individuo a que sea contractivo cuando se aparte de una situación
causante de ira.

Esto ocurre, en especial, en los casos en que el individuo es incapaz de alejarse de las
situaciones indefinidamente, como en las laborales. Al distraerse de la situación, la respuesta
fisiológica disminuirá y la persona podrá pensar de forma más racional y calmada.

El individuo entonces puede crear una respuesta constructiva y regresar a la situación en un


mejor estado mental.

Monólogo interno

Monólogo interno tranquilizante consiste en desarrollar la habilidad de hablar positivamente


con nosotros mismos. Esto se logra por medio de diseñar, de manera conjunta, frases que el
individuo puede decirse a sí mismo para ayudar a controlar los sentimientos de ira.

Algunas personas llaman a esto “pensamiento positivo”, pero no sólo se trata de pensar, es un
ensayo cognitivo deliberado de autoenunciados positivos que alientan y reafirman la
habilidad del individuo para superar la situación y ejercer el autocontrol.

Para cada persona los enunciados serán diferentes, pero pueden incluir enunciados como
“puedo superar esto”, “no voy a mostrarle a esta persona que estoy enojado”, “soy mejor que
esto”.

Lo anterior puede practicarse al revivir la experiencia de enojo o al dramatizarla una vez más e
incluir enunciados de monólogo interno tranquilizantes.

Cuando se trabaja en una modalidad imaginaria, el individuo debe pensar en una situación
pasada que lo haya hecho enojar y después imaginar que se habla y se alienta a sí mismo para
enfrentar mejor la situación y así tener un final más positivo.

El terapeuta puede señalar los enunciados para el monólogo interno, pero es necesario
practicarlos varias veces hasta que el individuo sea capaz de aplicar la técnica por sí solo. Es
muy importante que el individuo pueda imaginarse a sí mismo enfrentándose de manera
constructiva con la situación, que imagine que controla sus sentimientos y determina un
resultado positivo.
Relajación

Las técnicas de relajación se tratan en detalle en el curso Libre de Ansiedad. Sin embargo,
estas técnicas son muy útiles para enfrentar los sentimientos tanto de ira como de ansiedad,
ya que las técnicas hacen que el individuo se enfoque en sí mismo.

Esto no sólo significa que el individuo aprende a regular su respiración, sino que se concentra
en su estado interno y se aparta de las preocupaciones externas. Varias culturas en todo el
mundo lo han practicado durante muchos años en forma de meditación.

Desde luego, las técnicas de relajación no son muy útiles para controlar una respuesta reactiva
ante una situación provocativa por parte de una persona con un temperamento lábil in vivo.
Sin embargo, estas técnicas ayudarán a que las personas controlen sus sentimientos del
resentimiento que bulle bajo la superficie.

Al aplicar los ejercicios de respiración, inducir un estado de relajación, alternar la tensión y la


relajación en los músculos del cuerpo y usar imágenes mentales tranquilizantes, el individuo
puede manejar los sentimientos “generalizados” de ira, como el resentimiento y la
insatisfacción, que están presentes la mayor parte del tiempo, pero de los cuales no está
seguro por qué o de dónde vienen.

Es necesario alentar al individuo para que practique las técnicas de relajación con regularidad y
las haga parte de su rutina diaria/semanal, según sea necesario. Podría ser útil que el individuo
escuche música que le resulte particularmente tranquilizante.

Reestructurción cognitiva

El individuo aprenderá a reconocer los sentimientos de ira en si mismo y en los demás, a


identificar los signos o detonadores que indican que un conflicto o una confrontación se están
saliendo de control, a imponer un autocontrol, a manejar los sentimientos de excitación y a
manejar la situación.

Una forma adicional de manejar el conflicto y la confrontación es enseñarle a que reduzca la


posibilidad de que una situación dificil se vuelva amenazante o provoque ira. Esto requiere
una reestructuración cognitiva de una situación y controlar a la misma mediante la mejora del
modo que el individuo emplea para comunicarse. Esto significa enseñarle al individuo a aplicar
la fórmula del TDAH

T= Tienes que abordar la situación

En primer lugar, el individuo debe establecer los hechos de la situación, mediante una simple
valoración del problema planteada con brevedad y neutralidad.

Marco: David, esta tarde, cuando devolviste mi reproductor de CD, las baterías estaban bajas.

D = Describe tus sentimientos

Entonces el individuo describe cómo se siente. Una vez más, esto debe ser objetivo y el
individuo sólo debe usar enunciados del tipo “Me siento...”, más que enunciados del tipo “Me
haces sentir...”, que pueden enojar y atribuir culpa.
Mick: Me siento muy enfadado por eso.

A = Ayúdelo a entender

La tercera etapa consiste en que el individuo ayude a que la persona entienda cómo pueden
mejorar la situación. Una vez más, esto se afirma explícitamente al proporcionar un enunciado
de la resolución o del resultado deseado.

Esto constituye una etapa muy importante que a menudo se omite en un proceso de
resolución.

Es muy importante hacer saber a la persona objetivo qué es lo que se quiere, él o ella no
puede “leer la mente”.

Marco: En el futuro apreciaría que reemplazaras las baterías cuando estén bajas.

H = Hay que definir las consecuencias

Por último, el individuo define las consecuencias si la conducta especificada no se cumple. Una
vez más, esto debe ser pragmático y explícito.

Marco: Si no estás de acuerdo, entonces en el futuro no te prestaré mi reproductor de CD.

Al adoptar la fórmula TDAH, David aprendió cómo se sentía Marco por qué se sentía así, cómo
podría arreglarse y que pasaría si no estaba de acuerdo.

La fórmula TDAH

1. Tienes que abordar la situación

2. Describa sus sentimientos

3. Ayúdelos a entender

4 Hay que definir las consecuencias

David no había pensado en la situación desde la perspectiva de Marco ni se había dado cuenta
de que esta conducta había causado rencor. La postura era clara y David aplacó la situación
inmediatamente al ofrecer disculpas y reemplazar las baterías. Marco obtuvo el resultado que
quería, no se alteró al acumular resentimiento e ideas de que su amigo se estaba
aprovechando de él.

CÓMO ENFRENTAR LOS INSULTOS Y LA CRÍTICA

Las personas con TDAH son particularmente susceptibles a la ira después de recibir insultos y
críticas. Esto es posible porque tienen más posibilidades de ser defensivos por haber recibido
un cúmulo de comentarios y retroalimentación críticos durante toda su vida ya sea de parte de
sus padres, maestros, amigos y hermanos y ahora desean proteger su autoestima.
También es más probable que respondan de forma impulsiva a la crítica sin escuchar a la
persona y sin entender por completo lo que se ha dicho, sin valorar con exactitud la intención
de la otra persona y suponer una intención maliciosa.

Sin embargo, si los individuos son capaces de aprender a distinguir entre los insultos y la
crítica, tienen más posibilidades de responder de manera apropiada a ambos tipos de
enunciados.

Insultos

Un insulto es algo que se dice para causar molestia, mientras que una crítica es algo que se
dice acerca de la conducta. Los insultos están diseñados inherentemente para hacer que una
persona se sienta mal y/o enojada.

Con el fin de prepararse para afrontar los insultos, debe pedirse al individuo que piense en el
peor insulto que alguien le haya dicho y que lo haya hecho enojar.

Se les debe preguntar lo siguiente:

• ¿Por qué hizo que se sintiera mal? (p. ej., fue amenazante para su familia, masculinidad, etc.)

• ¿Qué tenía esa afirmación que lo molestó? (p. ej., ¿fue sólo lo que se dijo o la forma en la
que se dijo también lo molestó? ¿Fue el tono de voz? ¿Fue el comportamiento de la persona?
¿Fue un lenguaje corporal específico?)

• ¿Por qué cree que la persona dijo esas cosas?

Al dar un paso atrás y ser capaz de revisar un insulto como un comentario con la intención de
molestar, el individuo puede aprender por qué lo hizo enojar.

Sin embargo, lo que es más importante, podrán especular sobre a motivación detrás de
comentario. Esto lo ayudará a reacomodar la ira al entender que ésta es una emoción dentro
de la otra persona que se expresa de forma inapropiada y dura hacia los demás.

Esto debe ayudar a los individuos a ver los insultos como lo que son y rechazarlos como una
verdad acerca de ellos mismos.

Si un individuo siente que lo están insultando, el monólogo interno en forma de enunciados


tranquilizantes lo ayudará a controlar sus sentimientos y a controlar el impulso de replicar
agresivamente, por ejemplo:

• “Sé que sólo está diciendo eso para molestarme, no le daré el gusto.”

• “¿Qué saben ellos de mi familia?”

• “Sé que soy una persona decente, así que eso es lo que me importa.”

(La crítica es una forma necesaria y, a veces, útil de retroalimentacjón. Es mucho mejor si se
presenta de forma constructiva. Sin embargo, recibirla puede ser dificil para cualquiera,
particular si se estructura negativamente)
Un ejemplo de la diferencia entre la crítica constructiva y la crítica negativa aparece a
continuación:

Negativa: Éste es un informe muy difícil de leer. Está tan mal estructurado que es difícil de
seguir lo que tratas de decir. Necesitas aprender cómo estructurar informes o nunca lograrás
explicar tu punto.

Positiva: Has escrito un buen informe y haces muchos comentarios interesantes. Podría
mejorar si lo estructuras más al usar subtítulos. Aquí hay un ejemplo de un informe muy
bueno que puede ayudarte silo revisas.

Debido a su historia de fracasos y/o a que no alcanzaron su potencial, las personas con TDAH
están acostumbradas a las críticas y, por desgracia, al insultos. Esto significa que les resulta
dificil aceptar la retroalimentación no positiva y las recompensas, porque son insensibles ante
la crítica percibida, incluso cuando ésta se pronuncia de manera sincera y constructiva.

Tan pronto como captan cualquier forma de retroalimentacjón crítica, se sienten amenazadas
y se irritan y/o enojan.

Esto significa que pueden hacer caso omiso, o que se dice o interpretar el comentario de un
modo sobregeneralizado (a menudo sin o discutir el comentario en su totalidad y
apropiadamente). Pueden responder a la crítica percibida en una de dos maneras, las cuales
implican una reacción exagerada: tornarse agresivo o al sentirse lastimado y herido en exceso.

En este último caso, puede internalizar el comentario como un defecto inmutable de la


personalidad, en lugar de percibir que la crítica se relaciona con una conducta que puede
cambiarse. Para enfrentar la crítica, los individuos con TDAH necesitan escuchar con cuidado lo
que se les dice y asegurarse de que entienden por completo el problema.

Los déficits atencionales pueden conducirlos a omitir la primera parte de un enunciado y


sólo captar el inicio, lo que significa que su reacción se basará en información faltante y
harán una valoracion y una interpretación inexactas de lo que se ha dicho.

La crítica constructiva, a menudo, comienza con un comentario positivo y, si éste no se ha


escuchado, hay más posibilidades que los individuos interpreten el comentario o la
retroalimentación como un insulto personal.

En este momento, ellos deben automonitorear sus sentimientos y ser más capaces de conocer
los signos de sentimientos crecientes de irritabilidad e ira que puedan detonarte a respuestas
inapropiadas y/o una de la que tal vez se arrepientan.

Así, reconocerán los ‘signos de alerta” dentro de ellos mismos cuando reciban
retroalimentación, comentarios y/o críticas que perciban como negativas y/o amenazantes. En
este punto, necesitan interrumpir el proceso de la ira por medio de pedirle a la persona que
explique el problema o comentario más detalladamente. Durante la repetición del comentario
pueden oír las partes que antes omitieron.
Desde luego, puede resultar claro que la persona estaba insultando pero, de la misma forma,
puede aclararse que la persona que está criticando al individuo trata de ayudar al ofrecer
buenos consejos y retroalimentación constructiva.

Anime al individuo a que los acepte con elegancia incluso sí sigue levemente molesto e
irritado. Las dramatizaciones en las sesiones deben incluir una crítica constructiva a los demás
(no dar información de forma rápida y brusca) y también recibirla. Es importante dramatizar
ambos aspectos porque dar y recibir la crítica constructiva es un proceso mutuo, y entender la
dinámica de ambas partes ayudará al individuo a aceptar mejor la retroalimentación crítica en
el futuro.

Hacer crítica constructiva significa expresar una crítica de forma útil, al enfatizar los aspectos
positivos, ofrecer sugerencias para lograr mejorías y apoyar al individuo para que efectúe
cambios y correcciones. Recibir crítica constructiva apropiadamente significa hacer una
afirmación en la que se reconoce el problema, aclarar cualquier malentendido, esbozar una
idea y un plan compartidos para resolver el conflicto.

En algunas circunstancias, puede ser apropiado disculparse por errores o fallas.

ASERTIVIDAD

Ya se ha sugerido que algunas personas con TDAH suprimen su ira. Pueden ser dóciles en su
comportamiento y seguir los deseos y/o sugerencias de los demás que normalmente
rechazarían.

Esto significa que con el tiempo podrían acumular fuertes resentimientos en su interior. Para
estos individuos, sería útil aprender a ser más asertivos y a expresar sus propios deseos y
necesidades, más que seguir una actitud o conducta con la que están en desacuerdo y que más
tarde los hará enojar.

Podría parecer extraño que las personas que tienen problemas de ira también pueden tener
dificultades para hacer valer sus derechos, pero ambas cosas no son incompatibles. Ya que su
autoestima es baja, algunas personas tienen más probabilidades de aceptar una situación que
de quejarse o tratar de efectuar cambios.

Su ira se acumula en su interior porque se sienten enojados consigo mismos por no defender
sus derechos, y porque se sienten eno jados con otras personas que, desde su punto de vista,
se aprovechan de ellos. Estos sentimientos aumentan poco a poco hasta que, en el caso de
algunos individuos, explotan de manera impredecible.

Ser asertivo no es lo mismo que ser agresivo o pasivo. Las personas que son agresivas tienden
a ser demasiado enérgicas al comunicarse con los demás, mientras que quienes son pasivos
tienden a ser sumisos.

Sus necesidades subyacentes no se satisfacen, lo que les causa resentimiento y/o ira. Un
individuo asertivo es capaz de expresar cómo se siente de forma directa y honesta sin lastimar
o humillar a otros (como en la agresión) o sentirse lastimado o humillado (como en la conducta
pasiva).
Al inicio, las sesiones de tratamiento deben ser psicoeducativas y permitir que el individuo
entienda la diferencia entre la asertividad y la agresión. La asertividad implica defender
derechos, al mismo tiempo que se mantiene la calma. Requiere actuar según lo que más
convenga pero sin inducir la ira o la agresión en los demás.

Tanto la asertividad como la agresión pueden implicar sentir enojo, pero ser asertivo requiere
la habilidad de expresar la ira o la angustia sin lastimar o hacer enojar a los demás. Por
ejemplo: alguien que es asertivo puede comunicar su enojo, pero sin amenazar a las otras
personas o insultarlas o ser castigador y sarcástico.

La forma de transmitir esto al individuo es por medio de alentarlo a que piense en el resultado
que desea obtener y entender qué es lo que en realidad quiere conseguir en la interacción.

Entonces, debe enseñársele la forma de conseguirlo usando los pasos esbozados


anteriormente en la fórmula TDAH, esto es: decirle a la persona cómo se siente, qué quiere y
el resultado. Esto debe expresarse con calma y afirmarse de forma factual y explicita.

Entonces, pídale al individuo que determine el resultado de no hacer valer sus derechos. Esto
significa que es poco probable que consiga lo que en realidad quiere y no logre el resultado
deseado. La forma de expresión es importante. Es necesario alentar a los individuos a que se
expresen usando la primera persona, porque los mensajes con el pronombre “Yo” son
asertivos y comunican sentimientos, por ejemplo: “Yo estoy muy enojado en este momento”.

En cambio, los mensajes con el pronombre “Tú” tienen más posibilidades de ser considerados
como agresivos y castigadores, por ejemplo: “Tú me haces enojar mucho”. Es posible
dramatizar el tono y la forma de expresión en las sesiones. El terapeuta también debe buscar
oportunidades durante el tratamiento para reconocer y reforzar positivamente áreas sensibles
para ellos.

PALABRAS FINALES

Las habilidades de manejo de la ira exigen la destreza de identificar las señales iracundas
dentro de un marco de Terapia cognitivo conductual, así como despertar la consciencia de los
antecedentes, conductas y consecuencias de ser irascible.

Durante esta serie de 3 artículos, también discuto la diferencia entre los insultos y la crítica, y
presenta técnicas para enfrentar cada uno de ellos.

Por último, vimos el tema de la asertividad, a diferencia de la agresión, se explora con


estrategias para aumentar la conducta asertiva. Es importante que el terapeuta esté al tanto
de las experiencias previas causantes de ira con otros servicios que pudieran bloquear la
alianza terapéutica.

Además, también es necesario que el terapeuta asegure su propia seguridad al abordar los
temas que podrían despertar la ira del individuo.