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OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES

Inicio mi reflexión con una voz de alabanza y agradecimiento al Señor, pues la Semana
Mayor que pasó significó mucho en mi vida, no solo por el aprendizaje sino por lo que mi
corazón sintió al dar y al recibir inmensos regalos espirituales.

Esta Pascua que estamos viviendo se transforma en todo aquello que experimentamos con
la muerte y resurrección una vez más, de Nuestro Señor Jesucristo. No entiendo cómo
pueden pasar esas fechas memorables sin que nuestro ser se agite, la conciencia grite y
nuestro corazón se abra para recibir el Amor más grande, Su Amor sin límites. Todo,
absolutamente todo, lo entregó Jesús, sin esperar nada a cambio.
“La vida ha vencido la muerte. ¡La misericordia y el amor han vencido al pecado! Se
necesita fe y esperanza para abrirse a este nuevo y maravilloso horizonte. Y nosotros
sabemos que la fe y la esperanza son un don de Dios y debemos pedirlo: ‘¡Señor,
dame, danos la fe, dame, danos la esperanza! ¡La necesitamos tanto! Dejémonos
invadir por las emociones que resuenan en la secuencia pascual: ‘¡Sí que es cierto:
Cristo ha resucitado!’. ¡El Señor ha resucitado entre nosotros!” Papa Francisco.
Si somos Católicos, con una Fe fortalecida, fundada en la práctica y en el conocimiento de
la doctrina y por supuesto en obedecer los lineamientos de vida que nos traza el seguir a
Dios, entonces, tuvo que pasar algo en nuestro interior. Hace unos días, exactamente el
mes pasado. Posiblemente sea un paso más hacia la conversión, o un cambio de vida, de
actitudes, de reflexión ante la situación que cada uno estemos viviendo. O sencillamente
nos dimos cuenta que erramos, que pecamos constantemente; con nuestro actuar, con
nuestras conductas, al juzgar, al criticar. O incluso nos creemos casi santos y poderosos y
no mirarnos sino la paja en el ojo ajeno y no la nuestra.
Así dice en la Sagradas Escrituras:” ¿y por qué te fijas en la pelusa que tiene tu hermano
en un ojo, si no eres consciente de la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decir
a tu hermano: “hermano, deja que te saque la pelusa que tienes en el ojo”, si tú no
ves la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo para que veas
con claridad, y entonces sacarás la pelusa del ojo de tu hermano. (Sn Lucas 6, 41-42).
Traigo a colación esta cita bíblica porque en muchas oportunidades creemos ser dueños de
la absoluta verdad, basados únicamente en nuestro entendimiento, pero ni siquiera nos
preocupamos por escuchar la voz del Padre, de hacer silencio para poder oírlo. Esa es la
única forma de poder escuchar a Dios, en el silencio. Pero el mundanal ruido nos ataca por
todas partes: las carreras de la vida cotidiana, la música estruendosa, el televisor, los juegos
electrónicos, el teléfono celular y el uso de las redes sociales que nos bombardean a cada
instante. O simplemente, la preocupación por el tener y querer más cosas, por cumplir
metas y ser exitosos. Y, nos quedamos solo escuchando al mundo, a los hombres, y
cerramos nuestros oídos y vendamos nuestros ojos para no seguir realmente a quien es el
camino, la verdad y la vida: ¡Jesús¡

Pero, son muy pocos los momentos, los minutos o las horas que dedicamos a nuestro
crecimiento espiritual, a la oración, al participar en la Sagrada Eucaristía, a acudir al
Sacramento de la Reconciliación. A leer en casa la Biblia o un libro espiritual de la Iglesia
Católica. O a Rezar el santo Rosario.
Todo nos ayuda a crecer en lo que realmente vale la pena: trabajar para salvar nuestra alma
y la de nuestros seres queridos, porque el tiempo es ahora. Más adelante de repente será
demasiado tarde. Así, lo demás llegará por añadidura.
El infierno está lleno de bocas cerradas…
Quiero traer a contexto una frase que me caló muy hondo en el corazón. La escribió el
fundador de la Obra de Dios, el Opus Dei, San Josémaría Escrivá de Balaguer. Dice así:
“Resulta más cómodo—pero es un descamino—evitar a toda costa el sufrimiento, con
la excusa de no disgustar al prójimo: frecuentemente, en esa inhibición se esconde
una vergonzosa huida del propio dolor, ya que de ordinario no es agradable hacer
una advertencia seria. Hijos míos, acordaos de que el infierno está lleno de bocas
cerradas”. (Libro: Amigos de Dios, 161).
¡Gran maestro!, ¿y por qué lo cito?, porque precisamente en Semana Santa estuve de
manera casual, en circunstancias de familias creyentes, donde los padres no abrieron su
boca para motivar a sus hijos a ir a la Iglesia, a recogerse en los días santos, a realizar un
descanso en el espíritu o en el cuerpo y a decir un “No” ante las cosas del mundo. Esto, con
la excusa de no molestarlos o no privarlos de su libertad. Y esto es solo circunstancial.

¿cuántas veces podemos ver o presenciar situaciones de parejas fuertes como el adulterio
por ejemplo, o el alcoholismo en la familia, o hijos por el camino de las drogas o decisiones
funestas como un aborto, o adicciones que matan el cuerpo y el alma, como la pornografía
en algún ser cercano y nos limitamos a callar?, únicamente por no herir sentimientos o no
involucrarnos, (que es la posición más cómoda), siendo de pronto nosotros conocedores de
la verdad… ¡qué gran error y cuanto nos costará cuando tengamos que rendir cuentas a
nuestro Creador, de lo que hicimos, dijimos, hicimos o dejamos de hacer!
Y, cito de nuevo palabras del Santo Papa Francisco: “No se dejen vencer por los miedos,
la tristeza y la desesperanza, abramos al Señor nuestros sepulcros sellados para
que Jesús entre y los llene de vida.” Y Nos llene el entendimiento de la verdad, que la
necesitamos tanto. Porque la gran mayoría de las veces no creemos que podemos escuchar
la voz de Dios y nos dejamos persuadir por voces humanas, por razones humanas, por
acciones netamente de los hombres, sin fijarnos que hay un Ser Superior, que todo lo sabe,
que todo lo acierta y que está latente, vivo, cerca de nosotros para darnos la mano, para
brindarnos su Amor, su apoyo, su ayuda incondicional.

Pero lo más grande es abrirnos a sus brazos misericordiosos, a pesar de nuestros errores,
de nuestras caídas, de nuestra pequeñez. Y lo reitero una vez más, como lo exclamaron
Pedro y los apóstoles:
“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres
resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra
de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión
con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo,
que Dios da a los que le obedecen”. (Del libro de Los hechos de los apóstoles Cap.
5,27-33).
CONVERSION
Quien no ha querido servir a Dios como El lo merece? Espero que todos y si aun no les ha
sucedido, confió en que les suceda pronto. Por estos días he estado leyendo la vida de San
Agustín y algunos apartes de su obra. Me ha impresionado su inteligencia, la capacidad de
verse a si mismo y el detalle con que logra escribir sobre su evolución en el camino de la Fe.
Pero saben, lo que mas me atrae de este excepcional santo, es que camino por el bajo mundo
de las pasiones pero, aun en su terquedad, no perdía de vista a Dios. Me parece estar viendo
en muchos de nosotros y nuestros cónyuges parte de esas luchas que libró San Agustín,
que sabia que debía alejarse de las tentaciones y le pedía a Dios que le diera la castidad
pero aún no. Ese deseo inmenso se seguir a Cristo pero estando tan aferrado al mundo que
no lo dejaba avanzar y aun de toda esa debilidad de valió Dios para sacar un santo como
pocos. Me pareció muy indicado traer el tema de San Agustín y sus luchas al editorial de
esta semana porque soy consiente de que la vida no es fácil, mantenerse en pie cuando la
corriente quiere tragarte, no es fácil. Cada uno de nosotros tiene una lucha diaria, unos
días peleamos mas que otros pero igual nuestro Señor sabe que estamos ahí, sabemos que
el nos contempla y tenemos la firme confianza de que a El llegaremos. A San Agustín lo
sostuvo, además de la Divina Providencia, las oraciones de su madre. Tremendo consuelo
para nosotros saber que la oración de los demás si obra en nuestra vida aunque no en el
tiempo que quisiéramos, pero si en el de Dios. La invitación hermanitos es a no dejarnos
caer y si caemos pues a levantarnos lo antes posible, sacudirnos el polvo y seguir, con la
firme intención de ver el rostro de Jesús algún día. Al fin y al cabo quien puede decirle a
Dios que debe y que no debe hacer? Afortunadamente nadie y por eso el llamado a ser
santos es para todos, por que la medida la da el amor. Miembro

Humildad, confianza y Fe

Hola a todos, deseo compartir la experiencia que tuvimos en la reunión del grupo JSMF en
la cuidad de Bogotá en Colombia y además proponerles que hagan el mismo ejercicio que
hicimos los asistentes a la reunión. Primero como buenos hijos, saludemos a Papa Dios y
pidámosle que nos permita sentir, entender y obedecer, su voz y su palabra. Que el Espíritu
Santo descienda sobre cada uno de nosotros en este momento en el cual nos preparamos
para tener un encuentro maravilloso con Jesús. Acudamos a mamita María, para que sea
ella como gran intercesora, actuando entre Jesús y nosotros. Después del gran saludo, por
favor toma tu Santa Biblia y busca el capítulo 5 de San Marcos, lee detenidamente todo el
capítulo. Como tú, yo encontré tres personajes en todo el capítulo: El endemoniado de
Gerasa, la mujer enferma y la hija de Jairo (jefe de la sinagoga). Es muy claro que estos tres
personajes tenían cada uno una necesidad diferente, pero esa misma necesidad los llevó al
lado de Jesús, a estar frente a El, a recibir de las bendiciones que sólo el Padre nos puede
dar a través de su hijo Jesucristo. ¿Cuál de los personajes te llamó a atención?, ¿con cuál
te identificas?, ¿porqué escogiste a este personaje? (Haz el ejercicio de todo corazón y verás
como Dios te habla a través de la historia del personaje).
Pues te cuento que yo me identifiqué mucho con la mujer enferma, dado que desde que nos
separamos con mi esposo (ya hace un año), tome la misma actitud de esta mujer, pues
buscaba quien me ayudara a calmar mi dolor, quien me pudiera sanar de mi enfermedad
del alma, gastaba dinero en cosas que no eran necesarias y me duele reconocerlo, hice cosas
que como hija de Dios no debí nunca hacer, pero Dios es grande en misericordia y como
aquella mujer, en mi camino de desesperación me encontré con Jesús, y El con su amor ha
sabido curar las heridas, que había en mi corazón dolido, muchas de ellas causadas por mi
misma ignorancia del camino verdadero de la felicidad y del amor. Y sabes qué fue lo que
me hizo ver que Jesús estaba ahí esperando que yo lo llamara? El gran sentimiento de
humildad que se apoderó de mi corazón, pues cuando vivimos inmersos en el mundo,
reconocer que somos seres humanos necesitados de la presencia de Dios en nuestras vidas,
es un paso difícil de dar, pero doy gracias de todo corazón a Dios, que con humildad pude
dar el paso de reconocer que necesito mucho de El y sobre todo para poder seguir en el
camino que tiene trazado para mi, para mi esposo, para nuestro hogar y para nuestras
familias. Después de dar el anterior paso, sigo como la mujer enferma, me lleno de confianza
y Fe , pues me he encontrado Jesús que es el hijo de Dios y como tal todo lo puede, para El
no hay nada imposible. Y reconozco que sólo Jesús puede curarme de esta enfermedad del
alma, pues su amor es tan grande que no se puede comparar con nada en el mundo y su
presencia es tan maravillosa que sólo basta con que le digamos ven y El esta para siempre
con nosotros. También he dicho: ‘Tan sólo con que llegue a tocar su capa, quedaré sana’ y
esta es la prueba de mi Fe hacia El. Bueno hermanos, después de haber hecho este ejercicio,
ratifico que solo basta con que nosotros tengamos la intención de buscar al Padre y ahí
mismo estará Jesús dispuesto a mostrarnos el verdadero camino hacia EL, pues en su
promesa nos dice que el es el camino seguro para llegar al Padre. Sólo debemos ser
humildes, tener confianza y dejar que la Fe crezca en nuestro corazón, y así podemos estar
seguros que vamos de la mano de Jesús, que el no nos soltará nunca, que si nos tropezamos.
El esta ahí para no dejarnos caer. Espero este ejercicio les haya gustado y ayudado como lo
hizo conmigo, ahhhh una aclaración, es cierto que cuando nos encontramos con Jesús en
nuestro camino, llega una paz inexplicable a nuestra vida, pero debemos tener muy claro
que ese sólo es el primer paso que como verdaderos cristianos damos, pues debemos estar
preparados para las múltiples pruebas a las cuales vamos a ser sometidos. Para terminar:
‘No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias
también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender;
y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos, porque ustedes están unidos a Cristo
Jesús’. Filipenses 4. 6 7
Como está mi relación con Dios?

Quizás es la pregunta que alguna vez nos hicimos. Que quiere Dios de mi?. Que lindo sería
que Dios nos mandara un correo explicándonos que es lo que quiere que hagamos. Y que
fácil seria no? cuantos errores evitaríamos. Y lógico, sería bonito, porque siempre lo fácil es
lo mas cómodo, y cuando las cosas se poner “oscuras” tendemos a echarle la culpa a Dios,
porque no nos escucha o simplemente solo nos acordamos de El, cuando el “agua nos llega
al cuello” o ‘por no habernos dirigido’, pero ¿Será que Dios no nos dirigió?, ó ¿Será que no
permitimos que El nos dirigiera?.

Muchos de nosotros nos dejamos llevar por “presentimientos”, “corazonadas”, o por lo que
un amigo opinó, sobre tal o cual cuestión; olvidando que todas nuestras decisiones tienen
que ser llevadas delante de Dios para que El nos guíe a tomar las que mejores resultados
nos darán para nuestra vida, nuestro matrimonio, hijos, familia, trabajo. Todos queremos
que por medio de una “magia especial” todo nos salga de maravillas, pero nos olvidamos
que para ello se necesita tener una verdadera relación personal con Dios. Claro esta que
nosotros deseamos y anhelamos que todo sea como queremos, pero a veces las cosas no se
van a dar como queremos, sino como el Señor quiere, y no por capricho del Señor, sino
simplemente porque El sabe que es lo mejor para nosotros o porque aun no es el momento
para recibir aquello que tanto anhelamos. Pero es difícil comprender estos puntos cuando
en realidad no estamos llevando una verdadera relación personal con el Señor. La mayoría
de nosotros no tenemos una verdadera relación personal con Dios, es decir creemos que
todo se concentra en ir a la iglesia de forma frecuente, orar todos los días, comulgar ..y se
acabo. Mañana será otro día. Pero, hablo de ¿Qué hacemos luego de que salimos de la
Iglesia?, ¿Cómo es nuestros comportamientos?, ¿Qué palabras salen de nuestra tu boca?,
¿Qué lugares estamos frecuentando?, ¿cómo nos comportamos con nuestro prójimo? qué
hacemos por ellos?. Todo eso de no tener cuidado nos pueden estar causando una derrota
espiritual, y que a pesar que asistimos a la Iglesia, nada mas vamos por una simple rutina
y no porque realmente anhelamos que Dios nos hable, o ir a Alabar y Adorar. Cuando se
tiene una verdadera relación con el Señor, anhelamos los días de ir a misa, ir ante el
Santísimo, queremos Adorar , queremos Alabarlo, la palabra alimenta nuestro espíritu y
sobre todo se busca personalmente la manera de obtener crecimiento espiritual, ¿Cómo? A
través de la continúa búsqueda en oración, no dejar de leer y meditar la Palabra de Dios, y
todo aquello que nos permita acercarnos mas al Señor. Es fundamental también convertirse
en amigos de Dios, ¿Cómo?, tal fácil como buscarlo, habla con El, cuéntale como te sientes,
aprende mas de El leyendo su Palabra, trata de complacerlo como lo harías con tu mejor
amigo. Muchos nos olvidamos que Dios quiere ser nuestro amigo, El quiere contarnos lo
que quiere hacer con nosotros, pero muchas veces no puede porque lejos de ser un amigo
de Dios, nos convertimos en un desconocido que solo se acerca a El cuando tiene un
necesidad o cuando la casa se esta quemando. Dios quiere ser nuestro amigo, sin un interés
por medio, El quiere platicar o hablar contigo, contarte sus planes para ti, pero es necesario
que comiences a verlo como un amigo, dedícale tiempo, haz lo mejor que puedas para
agradarlo, queda bien con El, que seguramente El estará encantado de ti y te considerara
amigo. Para un ejemplo bíblico de esto podemos ver como Dios le comentaba sus planes a
Abraham, aquel hombre a quien Dios mismo considero su AMIGO. ¿Cuánto necesitamos
entender de que el pecado que esta en nuestra vida muchas veces nos esta privando de
planes maravillosos?, Dios quiere hablarnos, El quiere decirnos el plan maravilloso que ha
trazado para nosotros, lo tiene en una maqueta listo para mostrarlo, pero cada vez que viene
a querer mostrarlo y explicarnos con amor, lo recibimos con una vida desordenada, en
donde no existe una verdadera relación personal con El. También meditemos ¿cuántas veces
nos descubrimos caminando del lado de Dios? ¿Y cuántas otras veces, en cambio,
caminamos del lado de nuestras propias conveniencias, de nuestros propios impulsos, de
nuestras ideas y pensamientos, del lado de nuestros deseos?, pensando que es Dios quien
debe someterse a nuestra ceguera espiritual y no nosotros a El. No siempre nuestros
caminos son los caminos de Dios. Y Dios está triste, esperando que en algún momento nos
demos cuenta y, con Fe, nos acerquemos a El para caminar juntos por la vida. No estemos
esperando a que la Voluntad de Dios se cumpla en nuestra vida, mientras estamos llevando
una doble vida: santidad en la Iglesia, y vida pecaminosa fuera de ella. Dejemos de estar
jugando con Dios, decidámonos por El, caminemos junto a El, conozcámoslo, aprendamos
de El y simplemente VIVAMOS CADA DÍA DE NUESTRO EXISTIR PARA EL Y NADA MAS
QUE PARA EL. Y como bien dice la Palabra..” Buscad primero el Reino de Dios y lo demás
vendrá por añadidura “, dejemos de llorar o divagar como “almas en penas”, sintiéndonos
“victimas” de las circunstancias, Dios nos ha llamado, no para ser símbolos de derrota sino
para manifestar su Gloria en nosotros. Tengamos la plena convicción de que al final del
camino esta esperándonos la victoria, pero eso depende exclusivamente de nosotros.

LA ADIVINACION, LA MAGIA, PECADOS QUE NO DEJAN RESTAURAR TU VIDA, TU


MATRIMONIO Y TU FAMILIA.

Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o
hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que
practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas, el Señor tu Dios
expulsará de tu presencia a esas naciones. A los ojos del Señor tu Dios serás
irreprensible.(Deuteronomio 18, 10-13). Hoy en día parece aun mas notable la sutileza con el enemigo
quiere confundir, engañar y perder a los hijos de Dios, sacerdotes, laicos, religiosos, siervos. Estamos
siendo presa de estas tendencias y estas maniobras del enemigo. Hay muchísimas base bíblica sobre
este tema, en la cita anterior claramente nos habla que nadie deberá participar en estas practicas, en
primer lugar por que Dios las aborrece y en segundo lugar porque estaremos faltando directa y
gravemente al primer y sexto mandamiento de la ley de Dios. Estoy convencida que la influencia
demoníaca es muy real en estas prácticas y constituye una amenaza peligrosa para nuestro bienestar
espiritual. El propósito es informarles acerca de los peligros y las consecuencias de la influencia del
ocultismo en nuestros hogares. Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad
sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades,
disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora,
como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.(Gálatas 5, 19-
21). Los seres humanos tenemos una tendencia equivocada de querer saber nuestro futuro o buscar
las causas de nuestros problemas en este tipo de practicas, las consecuencia son graves, pues
estamos autorizando al enemigo a tomar control de nuestras vidas a través de esta ofensa a Dios.
Satanás sabe nuestra tendencia, conoce además las leyes de Dios y su incansable interés de destruir
nuestras almas, por eso nos presenta cada día más y más esta practica indebida, para que caigamos
en la trampa. Dice el Padre Fortea (Padre exorcista) en su opinión que: Sea cual sea el fenómeno
que sufra o crea estar sufriendo lo que nunca, jamás, se debe hacer es ir a un brujo para acabar con
cualquiera de estos fenómenos (sea posesión, mal de ojo, etc., etc.). Y cuando digo brujo me refiero
también a videntes, curanderos, santones, etc. Sólo se debe ir a sacerdotes o a grupos de oración.
Ir a un brujo no sólo no solucionará nada, sino que puede poner una influencia maligna donde no la
hay. La explicación de esto es simple, la persona que realiza el acto y la persona que lo encargan
están siendo desobedientes a Dios, dando autoridad al enemigo en sus vidas, la cual desencadenara
una seria de problemas mayores en nuestras vidas, por qué? El enemigo lo único que ofrece es para
la destrucción de las almas y la total ruina de nuestras vidas. Todo pecado trae su consecuencias,
estas consecuencia serán en menos o mayor grado, pero lo cierto es que tarde o temprano se cobrara
la factura, es por eso que el enemigo es el Padre de toda mentira, a través de engaño lleva a los hijos
de Dios al pecado para la destrucción propia, la razón todos la conocemos ‘La guerra contra Dios’.
Todo poder en esta materia fue entregado a los apóstoles y quien busque la solución por una vía
torcida comprobará que este mundo de poderes invisibles es real y que nunca debió sumergirse en
él a experimentar a su propia costa. El Padre Fortea sigue diciendo que: Mucha gente se pregunta si
tiene efectividad el maleficio, es decir aquello que se hace para dañar a alguien con la intervención
del demonio. Algunos inadecuadamente lo llaman mal de ojo, aunque nada tiene que ver con la
mirada ni el ojo. Lo primero que hay que decir es que el que hace un maleficio, como el que lo
encarga, serán los primeros perjudicados por el demonio. Sin duda serán perjudicados o con algún
tipo de influencia demoniaca o con la posesión o con enfermedades. Nunca se invoca al demonio en
vano. Después la gente se pregunta si tiene efectividad contra el que se ha hecho. Pues eso depende
de la voluntad de Dios. Es decir, de esto se afirma lo mismo que de un accidente, enfermedad o
desgracia. Dios permite que en nuestra existencia sobre la tierra haya bienes y males, porque la vida
es una prueba antes del Juicio. Todo estará según la voluntad del Padre, pero una persona envuelta
en este tipo de practicas, estará lejos de Dios, la comunión es casi nula por lo tanto la protección de
Dios es insuficiente, dejando al enemigo el camino libre para la propia destrucción. El enemigo hará
todo lo posible para que no entendamos esto, para que no seamos libres. Tratara las miles de
maneras para seguir su trabajo de destrucción en nosotros, hará la guerra para que no descubras ‘El
pecado’, no llegues al arrepentimiento y a la reconciliación con Dios. Por lo tanto, lo mas
recomendable es nunca asistir a ninguna persona, o grupos en donde se manifieste este tipo de
practicas, porque aunque arrepentirse y reconciliarse con Dios, será el punto final a esta grave ofensa
a Dios, no es garantía de no vivir las consecuencia, como parte de las pruebas que Dios permitirá
para cumplir su propósito en nuestras vidas. Levantaré mi mano contra los profetas; contra aquellos
que tienen visiones falsas y ofrecen adivinaciones mentirosas. No participarán en la asamblea de mi
pueblo, ni aparecerán sus nombres en los registros de los israelitas, ni entrarán en el país de Israel.
Así sabrán ustedes que yo soy el Señor omnipotente (Ezequiel 13,9). Recomiendo leer todo el
Capitulo. Hay mucho más que compartir sobre este tema, pero queremos puntualizar en responder
que debemos hacer si hemos caído o estamos en este pecado: 1. El Abandono total de estas
prácticas, incluyendo el retiro total de todo lo usado en ella. 2. La confesión y la renuncia a todo lo
realizado. 3. . La inmediata guía de un sacerdote. (Recomendación Padre Fortea): . Rezar un misterio
del rosario . Leer cinco minutos el Evangelio . hablar con Dios durante unos instantes . La misa
(dominical o con más frecuencia) . Colocar en la casa un crucifijo bendecido . colocar una imagen
bendecida de la Virgen María. Santiguarse con agua bendita una vez al día. La inmediata guía de un
sacerdote. Estos como primeros e indispensables pasos, lo demás será la guía del sacerdote que
según el caso el mismo recomendara. Quisiera concluir con ajuntar lo que dice el demonio en relación
al tema: EXORCISTA ENTREVISTA AL DIABLO D. MONDRONE Sacerdote: ‘Háblame de las
artimañas que utilizas para seducir a las almas”, “pero prefiero que me hables tú de ello, maestro de
seducción’ Enemigo: “No se necesita mucha habilidad para atraparos en el lazo a vosotros,
miserables. Sois tan estúpidos y tan frágiles que da vergüenza a quien os ha amasado. Normalmente,
puestos delante de lo que Él os prohíbe, basta un pequeño empujón’. ‘A éstas me las como lo mismo;
se necesita solo un poco más de tiempo y de paciencia. Basta conocer los gustos, las tendencias,
los innumerables enganches que todos lleváis consigo y con los cuales os aferráis: la lujuria, la ira,
la ambición, la envidia, el orgullo, la sed de dinero, de bienes terrenos, la maledicencias. Si supieseis
los servicios que nos hace una lengua maléfica sembradora de discordias. A las almas que muestran
mayor resistencia no me acerco jamás a ellas con un asalto frontal. Las conquistó con maniobras y
doy vueltas alrededor, o excavando el terreno bajos sus pies, provocando las pasiones hasta
cansarlas, y llevándolas también a la desesperación. Persuadiéndolas poco o poco de que ciertos
mandamientos son imposibles: que vuestro amo es un tirano; que tal cosa no puede ser pecado. “Es
la artimaña que hoy estas utilizando más, demoler el sentido del pecado. Sacerdote: «¿No es verdad
que el arma de la oración te da miedo y que en tus asaltos te hace retirar avergonzado?” Enemigo:
“Debo admitirlo: pero contra aquellos que usan la oración no los atacó jamás de frente. Busco poco
a poco y de todas maneras posibles, molestar su oración, distraerles con mil tonterías, llevarles
lentamente a la náusea. Mientras tanto intensificó contra ellos mis tentaciones. A la vez buscó
convencerles que Él no les escucha, que es inútil la oración, porque aún no ha perdonado ciertos
pecados pasados, porque se ha abusado demasiado de su misericordia. La vieja trampa: primero
haces caer a las almas en el pecado persuadiéndoles de que no es pecado, y que Dios perdona todo;
después de haberles hecho caer, les restituyes la vergüenza para no confesarse por lo que han
hecho, haces revivir el sentido del pecado y lo agrandas hasta hacer creer que para ellas no hay
perdón. Primero la presunción, después la desesperación: dos vías óptimas para perjudicar a las
almas”. Queremos exhórtalos a la reflexión y exanimación y sobre todo buscar a la instrucción de
Dios, para estar atentos, para conocer la verdad y para siempre honrar a Dios Padre único que
merece todo el Honor y la Gloria y que entrego como gesto de amor a su único hijo Jesús para el
perdón de nuestros pecados y nuestra salvación, seamos pues agradecidos y caminemos por este
camino de la mano de Jesús y María, que nos llevara con éxito a la Restauración Personal y Familiar
por la cual oramos. Bendiciones .

3 PASOS HACIA
LA RESTAURACIÓN MATRIMONIAL
A continuación presentamos una guía sobre los 3 pasos que cambiarán y transformarán tu vida. No
trates de cambiar el orden, ni apresurarte en el proceso. Si los sigues con decisión un día darás
testimonio de tu restauración.
JESÚS Y YO.

El primer paso para la restauración matrimonial es el encuentro personal con Jesús. Cada persona
puede tener un proceso único y especial para llegar a Jesús, Él ya dispuso este encuentro y necesita
de ti, que te abras a su llamado. Entonces lo que si podemos sugerirte como empezar a caminar
hacia la sanación de tu alma y tu corazón y como comenzar una “nueva vida espiritual” que te lleve
a la verdadera felicidad.
HUMILDAD Y ARREPENTIMIENTO

En humildad debes reconocer que nada puedes hacer por tus propias fuerzas, que todo se salió de
control y que necesitas de la ayuda de Dios. Te encuentras en medio de una noche oscura que trae
miedo e incertidumbre, te sientes perdido(a), sin horizonte y este es el momento de mirar el cielo y
clamar a Dios que venga a tu encuentro a sacarte de este estado y situación.

Dios NO será sordo a tu suplica y pondrá todos los medios y personas para rescatarte y regalarte un
nuevo corazón y una nueva vida llena de amor y de paz.

Recuerda que para llegar a la crisis que ocasionó la ruptura matrimonial, TU también cometiste
muchos errores y junto a tu esposo(a), casi de manera imperceptible fueron arrinconando a Dios en
sus vidas y poniendo por encima sus propios intereses, estudios, amigos, hobbies, desarrollo
profesional, familias, proyectos, bienestar, etc. Poco a poco se abrió una fisura en tu vida matrimonial
y a través de ella, se fue filtrando el pecado en forma de celos, desamor, irrespeto, gritos, intolerancia,
egoísmo, discusiones, celos, recriminaciones, falta de comunicación, adulterio y en muchos casos
vicios como el alcohol, drogas o maltrato físico y verbal, pecados que encaminan hacia la crisis
matrimonial, separación y/o divorcio.

Dolerse de NO haber tenido a Dios como centro en tu hogar, es un buen comienzo, pero requiere un
cambio de actitud, y exige que comiences a dar pequeños pasos de acuerdo con la voluntad de Dios.

El Señor nos otorga la gracia de librarnos de la esclavitud de nuestros sentimientos y pecados a


través del sacramento de la reconciliación. El arrepentimiento es el primer paso hacia el
encuentro con Jesús. Este sacramento no solo te fortalecerá en estos momentos difíciles, sino que
te dará la gracia de sobrepasar el pecado y vivir en común unión con el Creador.
Te invitamos a que a lo largo de una semana, sin afán, vayas al Santísimo y lleves un cuaderno,
donde puedas hacer un buen examen de conciencia y que allí le pidas al Señor que te ilumine,
muestre todo lo que te separa de EL y puedas confesar todas tus faltas para limpiar las impurezas y
maldad y que todos tus pecados sean perdonados. (1 Juan 1,9)

No se trata de hacer solo una confesión y continuar con la vida que llevas, sino que este primer paso
sea el comienzo de una nueva vida espiritual donde puedas esforzarte para corregir tus defectos,
pecados, errores y vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.

Cuando acudas al sacramento de la reconciliación ten en cuenta estos 5 pasos:

1 – EXAMEN DE CONCIENCIA. Hacer una lista todos los pecados y todo aquello que te aparte de
Dios.
2 – DOLOR DE LOS PECADOS. Reconocer que ofendiste a Dios, y siente el dolor por ofenderle
3 – PROPÓSITO DE NO VOLVER A PECAR. El propósito de enmienda nos lleva a llevar una vida
hacia la santidad, tratando de no caer nuevamente en las faltas que cometiste.
4 – DECIR LOS PECADOS AL SACERDOTE. De una manera concisa, concreta, clara, completa y
número de veces que caíste en pecado, para que Dios a través del sacerdote pueda perdonarte y
tener misericordia de ti.
5 – CUMPLIR LA PENITENCIA. Cumplirla cuanto antes con humildad y dolor en desagravio,
reparación y satisfacción de la culpa contraída al ofender a Dios.
Examen de Conciencia – clic- Aquí.
SANACIÓN DE LAS HERIDAS INTERIORES

Tu herida necesita ser tratada y curada y puede tener rasgos de culpabilidad por no haber hecho lo
suficiente, tal vez pienses que eres fracasado(a), quizás tienes un sentimiento de NO ser amado,
tienes una baja autoestima, sientes odio, puedes estar padeciendo trastornos de sueño y
alimenticios, culpas a Dios de los problemas que enfrentas, y tienes bloqueos de Fe. Las heridas
pueden ser causadas también por un pecado grave que cometiste en el pasado y no te has perdonado
a ti mismo y no has sentido la misericordia de Dios o por las consecuencias de la situación que viviste
en la infancia, adolescencia o adultez que no te permiten tener en este momento una vida plena y
feliz.

Las heridas pueden ser superficiales o profundas y debes aprender a identificarlas para darles el
tratamiento que requieres.

Las heridas deben permanecer limpias del pecado a través del sacramento de la reconciliación para
que no se infecten y sanen correctamente.
Proceso de Sanación de las Heridas.

Cada uno de los pasos que referenciamos a continuación pueden ir acompañados de la Santa
Eucaristía, El Santo Rosario diario, Ayunos y Sacrificios, la lectura de la palabra, retiros espirituales,
y/o peregrinaciones. Actos espirituales y de oración que te permitan acrecentar la cercanía con Jesús.

1. Suelta la situación y ponla en manos de Jesús. Te sugerimos vayas al Santísimo y lleves un


cuaderno y frente a Jesús le cuentes como te sientes, lo que te lastima, lo que te hace daño,
tus miedos, tus tristezas, que le cuentes absolutamente todo. Si tienes heridas del pasado, que
sea esta la oportunidad para ponerlas en manos de Jesús. Cuéntale al Señor que la situación
se salió de tus manos, no la puedes controlar y necesitas de su ayuda. En este momento ya
nada puedes hacer. Pon a tu esposo(a) y déjalo(a) con Jesús en el Sagrario, en las mejores
manos. Cada vez que tengas un dolor, un recuerdo, regresas al Santísimo y pones tu situación
y tu cónyuge allí.Todo lo que escribas luego de visitar el Santísimo lo quemas o lo rompes, El
Señor guardará todo esto en su corazón y comenzará a sanarte.
2. Unos días mas adelante, debes regresar al Santísimo y como ya hiciste una buena confesión
en el paso anterior, vas a escribir una carta al Señor pidiéndole que te ayude a perdonarte a ti
mismo(a) por lo que hiciste en el pasado, por lo que pudiste hacer y no hiciste. Nuevamente al
salir del Santísimo quemas o rompes la carta.
3. Deja que te sientas mejor, y a los pocos días regresas nuevamente al Santísimo, recuerda que
puedas acompañar estas visitas con oración, Eucaristía o algunas devociones y en esta
oportunidad le vas a escribir una carta a tu esposo(a), le vas a decir cuanto lo(a) amas y que
vas a luchar por tu matrimonio y familia. Le vas a decir a tu cónyuge que lo perdonas y lo
declaras libre de cualquier ofensa que haya cometido contigo, hijos y tus seres queridos. Pídele
al Espíritu Santo ilumine estas líneas y que te preste su perdón para que le puedas perdonar.
Esta carta NO se la vas a entregar a tu cónyuge, es para ti y Jesús. Entrega la carta a Jesús y
que El se encargue de llevarle ese mensaje a tu cónyuge a su corazón. Al finalizar la visita al
Santísimo debes quemar o romper la carta en un acto de confianza de haber sido escuchado
por nuestro Señor.
Oraciones para ayudar a perdonar:
Decir en voz alta, 3 veces: Jesús te presento a (se nombra a la persona que te hizo esa herida), te
presento también mis heridas y dolores, Tú sabes lo que pasó, quiero perdonar como tú perdonas y
en tu santo Nombre Jesús, yo la perdono, perdono (mencionar las heridas). Gracias Jesús porque
me ayudaste a perdonar.
Tres veces se menciona: Y pido no le tomes en cuenta sus errores, pecados y ofensas, líbralo de
la condenación, a (el o ellos quienes participaron), que tu perdón los alcance, te conozcan, te amen,
tengan arrepentimiento y obtengan la salvación.
Tres veces se menciona: Y te pido por Tu Misericordia Jesús, me sea devuelta a mí y a toda mi
familia, las bendiciones que desde un principio Dios Padre dispuso y que me fueron arrebatadas por
el maligno.
¡Cubrenos Jesús con tu Preciosísima Sangre y protégenos de todo mal! (Repetir tantas veces como
heridas Dios te vaya mostrando en este proceso de sanación.
La mente tiene un poder muy poderoso para recordar, traer imágenes del pasado y esto
puede lastimarnos constantemente. Para calmar la ansiedad, te sugerimos hacer constantes
ejercicios de solo vivir solo el presente, solo vivir un día cada día. Evitar ir al pasado todo el tiempo.
Trata de mantener la mente quieta y en paz. En momentos de angustia te sugerimos regresar al
Santísimo, escribir, y al finalizar la visita rompes el papel o lo quemas y pones en manos de Dios tu
situación. Durante el día repite constantemente jaculatorias como las que publicamos a continuación:

*****

 Corazón de Jesús en Ti confío.


 Corazón de Jesús, Ardiente de amor por nosotros, inflama nuestro corazón en tu amor.
 Corazón de Jesús, que os ame y os haga amar.
 Corazón divino de Jesús, convierte a los pecadores, salva a los moribundos, libra a las almas
santas del purgatorio.
 Corazón eucarístico de Jesús, aumentad en nosotros la fe, la esperanza y la caridad
 Corazón Sacratísimo de Jesús, ten misericordia de nosotros
 Dulce Corazón de Jesús, sed mi amor.
 Dulce Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros y de nuestros hermanos errantes.
 Dulce corazón de mí Jesús, haz que te ame siempre más y más.
 Oh Corazón de amor, yo pongo toda mi confianza en ti, porque todo lo temo de mi flaqueza,
pero todo lo espero de vuestras bondades.
 Sacratísimo Corazón de Jesús ten piedad de nosotros.
 Sagrado Corazón de Jesús, confortado en vuestra agonía por un ángel, confortadnos en
nuestra agonía.
 Sagrado Corazón de Jesús, creo en vuestro amor por mí.
 Sagrado Corazón de Jesús, protege nuestras familias.
 Sagrado Corazón de Jesús, sed conocido, sed amado, sed imitado.
 Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu reino.
 Sagrado Corazón de Jesús, yo me doy a ti por María.
 Sea amado en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús.
 Todo por Ti, Corazón Sacratísimo de Jesús!
 Corazón dulcísimo de María, prepáranos un camino seguro.
 Dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
 Dulce Corazón de María, sed mi salvación.

*****

En momentos de desesperanza, también te recomendamos hacer esta oración de Santa Teresita:

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
id, dichas vanas,
aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.
Soltar, olvidar y proclamar tus promesas

El Señor durante el proceso de sanación, te va a hablar de muchas maneras a través de predicas,


personas, la palabra. Tendemos a soltar la situación, aceptarla y luego a tratar de retomar el
control. Cada vez que te sientas esto, vas al Santísimo y pides ayuda Divina. Di una y otra vez :

Señor, el pasado a tu misericordia. El futuro a tu providencia. El presente a tu amor. Tu sabes


Señor que lo único que tengo es el día de hoy para amarte y por tí a quienes me has dado.
Anónimo.

El Señor nos pide en la palabra no estar recordando nuestro pasado en Isaías 43 (18-19)

Ahora dice el Señor a su pueblo:


«Ya no recuerdes el ayer,
no pienses más en cosas del pasado.
19 Yo voy a hacer algo nuevo,
y verás que ahora mismo va a aparecer.
Voy a abrir un camino en el desierto
y ríos en la tierra estéril.
No se trata de olvidar, porque no lo vas a poder hacer, pero si de perdonar y al perdonar vas a
recordar sin dolor.

Aprópiate de las promesas que el Señor te regale cada día, pues serán fuente de Fe y Esperanza.

5. Corta la comunicación con familiares, amigos y personas cercanas a tu esposo(a) y evita tener
conversaciones sobre el o ella, solo te lastimas.

6. No te sientas víctima de la situación, sino un hijo victorioso de Dios. Bendice cada minuto y
segundo del día. Transforma tu vocabulario y en cada momento difícil bendice y ofrece tu sufrimiento
por la conversión y restauración de muchas familias. Trata de mantener silencio para no hablar mal
de tu cónyuge con nadie, no todas las personas pueden darte buenos consejos.

7. Proclama las promesas de Dios, las que te regale durante este proceso.

8. En la Eucaristía diaria y frecuente pon en el momento del Ofertorio aquellos episodios difíciles
durante tu infancia, adolescencia o adultez para que el Señor sane, limpie y te libere. También
puedes hacer una lista de los pecados mas graves que cometiste en el pasado y ofrecer varias
Eucaristías en reparación por tus faltas.

Este proceso debes hacerlo primero por ti, pero luego puedes poner las intenciones en el Ofertorio
de la Eucaristía pidiendo sanación o reparando los pecados de nuestros hijos, de nuestro cónyuge o
familiares.

ASEMEJARNOS A JESUS
Muchas veces hemos escuchado que debemos ser como Jesús y transformar nuestro corazón en el
corazón del Señor, pero esto NO es posible si NO le conocemos. San Pablo en uno de sus pasajes
dice: y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. Todo lo que vivo en lo humano lo vivo con
la Fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí¨ (Gál 2, 20). Esta frase es hermosa, pero
carece de sentido sino la hacemos vida en nuestra propia vida. Si Cristo realmente vive en ti, entonces
puedes amar a tu esposo o esposa ausente del hogar?, estarás dispuesto(a) a perdonar y volver a
comenzar?, serás capaz de respetar el pacto y la alianza hecha con Jesús en el altar el día tu
matrimonio? guardarás castidad, y el voto de fidelidad hasta que la muerte los separe aun si
continuaras separado y/o divorciado? Serás buen ejemplo para tus hijos, familiares, amigos,
compañeros de trabajo?
Este conocimiento de Jesús, te permite actuar o tratar al menos de asemejarte a EL. No es algo
que llega de un momento a otro, es un proceso en el cuál entregas tu vida a Dios, dispones tu corazón
y a través de los sacramentos, la palabra diaria, la vida de los santos, la oración frecuente, las
riquezas de la iglesia y tu nueva vida espiritual, te irá transformando y moldeando para que puedas
asemejarte a EL. Este cambio es el comienzo de un compromiso con Dios que durará toda tu vida.

Jesús nos pide cumplir el mas grande mandamiento como el lo vivió por nosotros y como lo dice la
escritura:
36—Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? 37 —“Ama al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús. 38 Éste es el primero y el
más importante de los mandamientos. 39 El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti
mismo.” 40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. Mateo 22 (34-40)

Con este mandamiento el Señor nos pide Amar como EL nos amo. Amar con caridad, con entrega,
con compromiso, en la plenitud de la Fe, con desapego, con generosidad, con sabiduría. Un amor
paciente, servicial, sin egoísmo, sin envidia, sin apegos, sin limites. Un Amor desinteresado, justo,
que todo lo perdona y lo excusa, un amor misericordioso que todo lo soporta y sabe esperar. Un amor
que jamás se cansa, se agota y siempre se renueva I. Corintios 13 (1-13)

CAMINO HACIA LA CONVERSIÓN


No basta tener un conocimiento básico de Dios y querernos asemejar a El, sino somos constantes
en la Fe, el amor a Dios, y nos dejamos moldear como un día lo hicieron los mas de 7.000 Santos re

conocidos por la Santa Madre Iglesia Católica. Nuestra meta


debe ser la Santidad y procurar que nuestros cónyuges, hijos, familiares sean salvos en el Reino de
los cielos. Los Santos nos han dado ejemplo a través de sus sufrimientos, entregas y esfuerzos de
no defraudar a Dios y esto ha sido recompensado grandemente en el cielo.

Dios hoy te hace un llamado a cambiar tu vida, dejar atrás tus egoísmos, tristezas, enojo y aceptar
ser salvados.

Hoy a través de la prueba que estás viviendo y el dolor de tu corazón, Dios quiere que regreses tus
ojos a EL y pueda participarte de todas las bondades de su Reino.

Uno de los fines del sacramento del matrimonio es que los esposos deben alcanzar la Santidad. Si
hoy por diferentes motivos no pueden caminar juntos, estas llamado a interceder por tu esposo(a)
ausente del hogar para que regrese a Dios. Recuerda que Dios nos hizo una promesa : «Ten Fe en
el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.» Hechos 16, 31.

En este momento, es cuando tu esposo(a) necesita mas de ti, de tu amor y fidelidad a Dios. No le
abandones.

Tu tristeza un día se va a convertir en alegría, tu sufrimiento en el dulce amor de Dios y la cruz que
hoy llevas será tu única esperanza.
DEJA QUE DIOS TE CAMBIE
El Señor en la palabra nos regala una promesa: “Les daré un n

uevo corazón y les infundiré un espíritu nuevo; les


quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi
Espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes” (Ezequiel 36:26-27).
Cuando nuestra voluntad quiere unirse a la voluntad de Dios, vamos ca
mbiando sin darnos cuenta nuestros gustos, preferencias, hobbies, y EL va tomando el primer lugar
de nuestras vidas. El Señor sin que hagamos grandes sacrificios va quitando los velos de nuestros
ojos y nos regala el gusto por las cosas espirituales y que traen a nuestra vida la verdadera paz y
felicidad.
SACRAMENTOS, ORACION CONSTANTE

Los sacramentos y la oración son el alimento y la fuerza para poder caminar hacia el verdadero
encuentro con Jesús.

Quieres que su corazón, tu familia y tu matrimonio se restauren?, quieres sentir paz, y gozo en tu
corazón? Sientes deseos sinceros de comenzar un camino en Dios?. Como lo mencionábamos al
comienzo de este artículo no hay una receta exacta, pero si podemos afirmar que los sacramentos y
la oración son las fuentes de la gracia, de la fortaleza, del verdadero amor y felicidad. La vida
sacramental unida a la oración sincera, teniendo intimidad con Dios, te permiten avanzar en el camino
de la Fe y la restauración.

SERVICIO
Un buen síntoma de que tengas un encuentro cercano con Jesús, es que brote de tu corazón el deseo
de ayudar a otros. Cuando dispones tu corazón para el servicio suceden tres cosas:

 Miras y te dueles de las personas que sufren y así aprendes a valorar y agradecer a Dios por
las bendiciones que tienes. Los problemas dejan de girar en torno de ti, te olvidas de ti mismo
y reconoces en el otro, a Cristo vivo en los hermanos menos favorecidos.
 Con tu generosidad estás haciendo feliz y aliviando el dolor a una persona o quizás una familia.
 El servicio es sanador. No hay alegría mas grande en el dar que el recibir. Es una donación
sincera para procurar justicia, defender a los mas débiles, dando un amor desinteresado que
es recompensado con bendiciones espirituales que te darán plenitud y gozo al alma si lo
practicas.