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TRILOGIA VENEZOLANA

¡Qué dolor de Patria!

Haydée Ochoa Antich de Sturhahn


TRILOGIA VENEZOLANA

¡Qué dolor de Patria!

DE LA VENEZUELA AUTOCTONA
AL 23 DE ENERO DE 1958

Haydée Ochoa Antich de Sturhahn


Trilogía Venezolana
Haydée Ochoa Antich de Sturhahn

Diseño gráfico: Gustavo A. Rodríguez y


Haydee Sturhahn Ochoa
Primera edición (ebook): 24 de julio de 2019
Hecho el depósito de ley
Depósito legal: LA2019000050
ISBN: 978-980-18-0662-2
© Haydée Ochoa Antich de Sturhahn
Todos los derechos reservados
A mi esposo Hans Sturhahn Hostermann
INDICE
 TRILOGIA VENEZOLANA
¡Qué dolor de Patria!

Libro 1
 SOMBRAS DE ORINOCO
INTRODUCCION
CAPITULO I – La América Autóctona
CAPITULO II – Europa – SS XV, XVI, y XVII,
La Conquista Castellana
CAPITULO III – La Presencia Africana en
Venezuela
CAPITULO IV – La Emancipación Venezolana
BIBLIOGRAFIA

Libro 2
 VENEZUELA EDUCACION DE CAUDILLOS
INTRODUCCION
CAPITULO I – De la Constitución de 1811 a la
Perdida de la Segunda Republica
CAPITULO II – Simón Bolívar, El Libertador
CAPITULO III – Del Congreso de Angostura a
1850
CAPITULO IV – De 1850 a Finales del Siglo
XIX
BIBLIOGRAFIA
Libro 3
 EL PODER DE LOS ANDES VENEZOLANOS
INTRODUCCION
CAPITULO I – La Revolución Restauradora
Santiago Briceño – Cipriano Castro
CAPITULO II – Juan Vicente Gómez - Tres
Décadas de Tiranía
CAPITULO III – López Contreras – Medina
Angarita - El Golpe de Estado de 1945
CAPITULO IV - Del 18 de Octubre de 1945 al
24 de Noviembre de 1948
CAPITULO V – Diez Años de Terrible
Opresión
BIBLIOGRAFIA

 ANEXOS
Antecedentes Históricos de la Legislación
Educativa en Venezuela de 1811 a 1899

Antecedentes Históricos de la Legislación


Educativa en Venezuela de 1900 a 1957

Título de Libertador y Capitán General de los


Exércitos de Venezuela
Plaza Bolívar. Villa de Todos los Santos de Calabozo.
Estado Guárico. Venezuela.
Al Estado Guárico, en especial a la
Villa de Todos los Santos de Calabozo.
Llanos silenciosos, alma de mis libros, vida de amor,
sangre y lucha por una Venezuela con verdadera
libertad, justicia y equidad.
Trilogía Venezolana

―Guárico abajo vienen las aguas quietas. Entre


remansos y madreviejas, entre barrancas y playones
siempre rumbo al Sur…‖.
―El Guárico recogió nubes por el Sur de Ara-
gua. Retrató cielos en Camatagua y por arterias de
tubos envió vida a la gran Capital. Dejó los pretiles de
las galeras, se adelgazó por Barbacoas y El Sombrero.
Oyó el graznido mañanero de las guacharacas y chen-
chenas, el canto de los pájaros en los árboles ribere-
ños. Garzas y cotúas rayaron su cristal. Se rizó con el
subiente temblor de coporos en las rumazones de mar-
zo. Se arremansó quieto en el espejo líquido de su
embalse. Se marchó manso a entregar su función de
vida por los regadíos de sus canales. Termina sin prisa
por entregar su fluvial cabellera de caños al abrazo de
los grandes ríos, sus hermanos mayores‖.
―En invierno es otra cosa y otra la cara del
agua. Cuando San Pedro sacude el seco cuero de los
cielos, retumba desde la cabeza al rabo, y caen las
amontonadas nubazones. La tierra retostada se vuelve
entonces espejo de agua y laguna de soles sumergidos.
Todo es un verde renacido entre un verde anegado.
Los pardos pajonales, con su doblado talle, levantan
otra vez sus espigas. Se alisa la cara arrugada de los
terrenales y el ganado tiene una húmeda mirada de
ternura‖.
―La vida como los hombres, está amarrada a las
vueltas y revueltas de agua, que viene sembrando
pueblos a cada recodo del río‖.
―Primero fueron las pisadas que venían rum-
beando andaduras hacia el Sur. Igual que el río o igual
que las aves. Caminaban despacio. Despacio. En bus-
ca de un pedazo de sueño para amarrar su quehacer.

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La tierra estrenaba un rumor de voces y de sangre,
mientras oleaba el viento su repasar de pajonales‖.
―Venía la noche y nacían las estrellas. Venía el
alba y todo era sol. Pero todos se preparaban para una
mañana. Alba y noche. Estrella y sol. El polvo era
igual en las pisadas, como era igual el cansancio de
los cuerpos derrumbados. Todo pasaba y repasaba,
hasta que llegó el momento, uno marcado por Dios. El
1° de febrero de 1724. Entonces fue la Villa de Todos
los Santos de Calabozo‖.
―Después fue la fe en el barro. En el de los
hombres y en el de la tierra. Fe en su voluntad para
levantar muros de cobijo y bahareques de esperanzas.
Para levantar sueños. Para edificar un mundo circun-
dante a la aventura. La tierra no pudo nunca enterrar
las pisadas y nacieron las casas. Las calles no termina-
ron nunca en la llanura, sino que allí empezaron.
Siempre estaban comenzando. Cada día un poco más
lejos, cuando se le empataba otra casa‖.
―Así nació la Villa de Todos los Santos de Ca-
labozo. De aquí en adelante todo fue contradicción.
Los poderosos resolvieron que debía morir, pero el
pueblo se negó a desaparecer. Nunca como frente a
esta población puede decirse con mejor razón, que fue
un pueblo que se negó a morir, o quizás mejor, un
pueblo empeñado en vivir. Los hombres decretaron su
extinción. Así, con un simple plumazo o con una bru-
tal palabra, el pueblo debía desaparecer. Estorbaba
para las ansias de posesión y dominio de unos pocos
hombres. Cabildo Caraqueño. Gobernador. Autorida-
des Reales. Consejo de indias. Todos los poderosos
estaban de acuerdo en que no podía subsistir. Pero el
pueblo dijo no a todos los poderosos…‖.

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Trilogía Venezolana

―Pedacito a pedazo los hombres construían la


historia. Una historia que sabía a guásimos y a caros, a
cundiamor, a pascua sabanera, a ripio de sabana cali-
chosa, a sed ardida, a agua derrumbada, a bajíos e
hileros, a ganado y caballos, a sudor honrado y es-
fuerzo duro, a fe y voluntad de hombres machos‖.
―¡Calabozo! Un poco de llano aprisionado. Un
mundo de sol detenido. Un caliente palpitar de vida,
cercado y abierto por muros, por casas, por calles y
plazas. ¡Calabozo!, un lugar que no cierra ni encierra,
que abre y descubre, libera y suelta. No es Calabozo
sino aventura de quimeras. O será Calabozo porque
agarra los sueños. Igual que aprisiona a los hombres
para que vayan y vengan y siempre vuelvan. Es un
Calabozo no de cadenas sino de amor. Ancho como la
sabana, como la sabana abierto a su vital función de
sol‖.
―Doscientos cincuenta años, bastante tiempo
para hacer vieja una ciudad. Pero resulta que es una
moza joven y agraciada la que se asoma detrás de sus
doscientas cincuenta ventanas de cal y sangre y nos
saluda con el canto iluminado de sus limpias voces.
¡Yo te retorno el saludo Calabozo!‖.1

Si cambiamos el nombre de Calabozo por el de


Venezuela o por el de Latinoamérica y el Caribe, en-
contramos que la historia de Calabozo, escrita también
con sangre, es la de todos los pueblos latinoamerica-
nos y del Caribe, pueblos con cielos de sueños, empe-
ñados en sobrevivir a los etnocidios y al poder del
dinero y de las castas feudales excluyentes. El Dr.

1
Castillo Lara, Lucas Guillermo – ―Villa de Todos los Santos de
Calabozo‖ – ―El Derecho de existir bajo el sol‖ Prólogo pp.12 a 14 –
Ediciones Fundación Carlos del Pozo – Calabozo, Edo. Guárico

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Castillo Lara al hablar de Calabozo, habla de esa his-
toria triste venezolana nacida en éste, mi primer libro,
―Sombras de Orinoco‖, pero viva en todos los libros
de esta humilde trilogía. Espero que esta dolorosa
historia nos deje el sabor de un quizás con esperanza.

¡Qué dolor de Patria!


Una tarde me encontraba en la casa de Fernan-
do mi hermano y su esposa Josefina y escuchaba muy
atenta la conversación de cuatro caballeros muy valio-
sos, historiadores los cuatro, rememoraban y analiza-
ban hechos de la Historia Latinoamericana: don
Ramón J. Velázquez, don Alfonso Rumazo González
(historiador ecuatoriano), don Luis Villalba (don Lu-
cho como lo llamábamos todos) y papá. Hablaban de
los muchos intentos de grandes mujeres y grandes
hombres por sacar a nuestros países de la eterna igno-
rancia; espejo de la colonización y entonces don Lu-
cho le dijo a papá: ¡Qué dolor de Patria! Santiago. Si,
¡qué dolor!, replicó don Ramón y el doctor Rumazo
dijo lentamente: ¿Y mi Ecuador querido? lo dejaron
como un mediecito. No he olvidado aquella tarde y
quise expresar con esa frase mi dolor al ver a mi ama-
da Venezuela intentarlo tantas veces y tantas veces
fracasar. ¿Por sus riquezas? ¿Por nuestros errores y
debilidades? Usted dará su respuesta, querido lector.

No escribo para sabios ni para historiadores, pa-


ra ellos están las obras de los grandes autores; escribo
para el caminante, para el peregrino y lo hago con la
ilusión de que, a través de estas páginas bañadas de
amor de sol, mis pueblos latinoamericanos se empe-
ñen en conocer su historia y abran entonces las pági-
nas de luces de todas esas grandes obras que yo

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Trilogía Venezolana

consulté, escritas por mentes brillantes, plumas pre-


miadas con galardones de universalidad.

Hoy nos empeñamos en soñar de nuevo y olvi-


dar los campos pintados de sangre. Hoy buscamos en
nuestras venas las notas sedientas de nuestra Abya
Yala indígena, de nuestra Europa blanca, de nuestra
Asia amarilla y morena y de nuestra Africa negra.
Hoy, entre lágrimas y risas, entre hambre y pensa-
miento escribimos una nueva historia, la historia del
pardo.
El pardo, hecho del barro de la tierra seca y de
la luz cantarina de nuestro cielo. Mujeres y hombres
nuevos nacidos de los sueños de camino. Piel desga-
rrada de horizonte de llanura. Pasos lentos de frailejo-
nes andinos.
Pueblo fuerte y valiente, bañado de amor, hue-
sos, y sudor. Mujeres de soledad de niña y hombres de
campañas a caballo.
Pardo latinoamericano, nueva raza de niños
hermosos de cabellos negros o rubios o castaños y de
ojos claros, o del color de la almendra, del cacao o del
café. Bajo su historia el dolor, el hambre, la ignoran-
cia y la miseria, hermanos todos con el pensamiento
en un futuro abierto a la esperanza.
Pardo latinoamericano, escrito con pasos de sol
y de luna, camino de verdad, de libertad y de triunfo.
Nacido en los versos peregrinos, en las rimas soñado-
ras de mujeres y hombres, de esclavos y siervos, de
señores y monarcas. Pardo, hombre nuevo, libertador
de luces, sembrador de amores, estrellas y sueños…

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“Un pueblo Ignorante es
instrumento cierto de su destrucción”.
Simón Bolívar

“Eduquen y tendrán quien haga”.

“No son pudientes los que tienen sino los que saben
más, el resto se debe a los conocimientos”.
Simón Rodríguez

“Educar es forjar un espíritu, crear hábitos de


trabajo, formar una conciencia para el trabajo, dar una
disciplina para la investigación, en síntesis formar un
ciudadano, un hombre”.2
Luis Beltrán Prieto Figueroa

“Si la escuela no es el índice único de la cultura,


representa sin embargo su exterioridad más visible y
significativa. Mirada desde este ángulo, la degradación
cultural no puede ser más notoria, es el Acta de Acusación
más tremenda que podemos erigir contra las clases
gobernantes”.3
Héctor Agosti P.

2
Prieto F, Luis Beltrán ―Problemas de la Educación en
Venezuela‖. Publicaciones de la Federación Venezolana de Maestros -
Imprenta Nacional Caracas - 1947.
3
Héctor Agosti P. ―Nación y Cultura‖ Edic. Procyón. Buenos
Aires 1959.

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SOMBRAS DE ORINOCO

Haydée O. A. de Sturhahn
SOMBRAS DE ORINOCO

Haydée O. A. de Sturhahn
Con esperanza en mi amada Venezuela
y con amor a mis hermanos indígenas, negros,
asiáticos y blancos, padres de la nueva
raza americana.
A Rigoberta Menchú, Argelia Laya y
Nohelí Pocaterra, orgullos de raza, lucha,
constancia y tradición.

A Pablo J. Anduze, ejemplo de amor a los


indígenas americanos.
Mi gratitud a:
Mi familia y mis amigos, siempre compañeros
en la profunda e incansable lucha por una Patria
soberana.

A los empleados del Archivo Histórico del


antiguo Congreso de la República.
INTRODUCCION

“Si se contara la historia del indio americano,


todos los hombres llorarían”.

Juan de Montalvo
Sombras de Orinoco

La historia del Continente Abya Yala, mal lla-


mado América, es, al igual que la del continente ne-
gro, una historia escrita con profundo dolor en la
historia de la humanidad. Su inmenso territorio se
cubrió de sangre, mientras el oro y la plata, las perlas
y otras piedras preciosas y las plumas de las aves,
llenaban los palacetes europeos y adornaban los dedos
y las cabezas de reyes, príncipes y cardenales.

A nadie importó la muerte de millones de seres


humanos ni la destrucción de culturas hermosas que
sembraban sueños de esperanza en las cordilleras,
mesetas y valles ―americanos‖.

Lo más doloroso es la ausencia de respeto ante


aquel sacrificio espantoso. Nuestra educación, basada
durante siglos en una mentira histórica, nos impide ser
la raza nueva de un continente pluricultural y multiét-
nico, producto de la esclavitud, de la humillación, del
odio, de la violación; pero también del orgullo, de la
constancia, de la nostalgia, de la solidaridad, del amor.

Cantar a las etnias autóctonas o a los negros que


llegaron con sus culturas ancestrales, es cantar al si-
lencio, a la mano callosa, a la mirada triste; es cantar a
la muerte, pero también al amor y a la vida. Y Abya
Yala renace hoy con sus protestas y sus reclamos de
igualdad porque su corazón late con los sueños de una
lucha de siglos sin descanso.

He reunido opiniones de historiadores, antropó-


logos, sociólogos, investigadores y escritores para
contar parte de la historia de mi país en dos trilogías,
conformada cada una por tres libros pequeños y fáci-

1-13
les de leer. No están dedicados a los académicos, son
un regalo a los latinoamericanos comunes y llevan la
esperanza de sembrar en los jóvenes un poco de inte-
rés en la investigación de nuestra historia. Sombras de
Orinoco es el primero de ellos, narra la vida de los
pueblos indígenas, de la colonia, de la Europa de
aquellos siglos y de la llegada de Africa a compartir
su sangre, su lucha y sus sueños con la América au-
tóctona.

Acompañé muy joven al Padre José María Ve-


laz, sacerdote jesuita, en la fundación de una obra
maravillosa, Fe y Alegría. Después de vivir muchos
años en Europa, regresé a mi amada Venezuela al lado
de mi marido, médico alemán y mis cuatro hijos.
Nuestra única meta, nuestra única ilusión, fue la de
luchar por los más olvidados de mi pueblo. Viví y fui
educadora en Amazonas, en Apure, en Guárico. Orga-
nicé y dirigí el Movimiento Cultural Miguel Angel
Escalante en San Fernando de Apure; fui Gerente de
la Fundación de Apoyo al Indígena en Caracas; dirigí
el Primer Encuentro Indígena-Popular en el Poliedro
de Caracas; fui Secretaria Ejecutiva de la Fundación
Mercedes Fermín; ocupé la Secretaría General de Go-
bierno del Territorio Amazonas, hoy Estado y, estuve
encargada muchos meses de esa Gobernación; repre-
senté al Municipio Miranda, como Diputada, ante la
Asamblea Legislativa del Estado Guárico. Di lo mejor
de mí para acercar a los pueblos indígenas al siglo XX
venezolano, sin que perdieran sus culturas, sus mitos,
sus lenguas.

Hoy, al fin, una Constitución, la de la República


Bolivariana de Venezuela otorga a los pueblos autóc-

1-14
Sombras de Orinoco

tonos venezolanos derechos ciudadanos, fuerte razón


para apoyar este proceso de cambio y proyecto de
país. Quiero una Venezuela pluricultural, en la que
vivan en paz, al lado de las culturas europeas, las cul-
turas indígenas, africanas y asiáticas.

Espero que esta pequeña contribución, sirva de


recuerdo al daño inmenso hecho a la humanidad y de
reconocimiento a los pueblos, empeñados en descubrir
y salvar sus ancestrales culturas.

Guillermo Antolínez, de la Universidad Centro


Occidental de Barquisimeto, nos dice: ―El indio no ha
muerto, su sangre no duerme, por la geografía de
nuestras venas se viene hacia nosotros calladamente,
taciturnamente, inexorablemente, con la calma felina
de quien sabe la seguridad de su triunfo indeclinable‖.

1-15
CAPITULO I

LA AMERICA AUTOCTONA

“Sueño con el día en que la interrelación respetuosa


y justa entre los pueblos indígenas y otros pueblos se
fortalezca, sumando potencialidades que contribuyan a
hacer la vida en este planeta menos desigual, más
distributiva de los tesoros científicos y culturales
acumulados por la humanidad”.

Rigoberta Menchú
Sombras de Orinoco

―Por medio de Colón, el reino de Castilla inten-


tó la ruta directa oceánica a la India, pues la vía marí-
tima africana estaba monopolizada por Portugal, el
cual la defendía y protegía, conservándola además en
secreto‖.
―Murió Don Cristóbal creyendo haber llegado
al Asia o a las islas cercanas a la India, por eso imagi-
nó que sus pobladores eran indios, por calcular el glo-
bo terráqueo, aunque, redondo, cual muchos en su
tiempo no admitían, de menor tamaño, por tanto entre
Europa y Asia no estaba más que el Mar Océana, del
que consiguió ser nombrado, por la reina de Castilla,
Gran Almirante‖.
―Siempre se dice que el descubrimiento y en-
cuentro fue hecho por España, y no es cierto, fue úni-
co y exclusivo de la Corona de Castilla, así lo
comprueba el que los naturales de los otros reinos de
España, por ejemplo Aragón, Navarra... fueran en
Indias Occidentales considerados como extranjeros,
por muchos años. Se les llamó occidentales para dife-
renciarlas de las orientales españolas Filipinas, Caro-
linas, Marianas, Palaos. Los naturales de Castilla que
poblaron eminentemente las Indias Occidentales, fue-
ron andaluces, extremeños y castellanos, más tarde, en
el siglo XVIII los vascos y en el XIX los gallegos‖.
―La Historia de la humanidad es la de la perma-
nente invasión. Ya Herodoto habla de los pueblos
pastores que invaden de continuo a los agricultores.
Los navegantes se convierten en depredadores desde
las más remotas épocas de los fenicios‖.
―Los mismos primigenios habitantes america-
nos habían sido invadidos por nuevas oleadas migra-
torias. Mientras, entre ellos, había pueblos dulces,

1-19
pacíficos e industriosos, otros eran belicosos y hasta
antropófagos‖.
―Las culturas anteriores al viaje colombino, en
Venezuela se consideran del área amazónica, cuya
más reciente capa está formada por tres grupos étnicos
distintos, los tupi, los arauac y los caribes. Se cree
que, los tupi llegaron a la altiplanicie de la Guayana,
eran muy movedizos y su lengua se generalizó ―lingoa
geral‖. Se extendieron los arauac por el norte de Amé-
rica del Sur y las Antillas, representados por los tai-
nos‖.
―Y, llegó para Venezuela, la primera invasión
belicosa conocida historicamente, conquistadora, al
ser combatidos y exterminados los hombres arauac
por los caribes, caníbales que llegaron a Guayana, al
Orinoco y hasta la costa septentrional‖.
―Destaca en su ―Historia de Venezuela‖, J. M.
Siso Martínez, que los caribes se establecieron en Ve-
nezuela en época ―…casi contemporánea a la llegada
de los españoles‖. Los caribes eran polígamos, cuyas
mujeres trabajaban el campo y ellos sólo hacían el
desmonte. La venganza era particular del grupo, aun-
que correspondiera al pariente más próximo del asesi-
nado. ―En fin, que antes de los ibéricos, hubo muchas
clases de ―encuentros‖ desafortunados, como los de
los caribes con los arauac, a los que mataban, comían
y se apropiaban de sus ex esposas‖.
―Por desgracia el género humano no tiene la
costumbre de conquistar al estilo de la ―contra-
cultura‖ de los años sesenta, hermanitas de la cari-
dad”. “De matar y comer al enemigo o al desconoci-
do, se pasó a convertirlo en esclavo, y hoy día, a
neocolonizarlo en las variantes de la democracia ca-
pitalista o de la totalitaria denominada por sus éfo-

1-20
Sombras de Orinoco

ros, “popular”, cuando tanto en una como en la otra,


el pueblo a la par que en la tragedia clásica griega,
sólo sirve de coro dirigido por los corifeos, eternos
saludadores del poder”.
―En conclusión, es hecho constatado por la
realidad que, en los siglos XVI y XVII se gestó el
nacimiento de una cultura nueva mediante integracio-
nes y exclusiones indo – afro - castellanas y andalu-
zas, como estructura cultural y humana diferenciada, a
la que las posteriores migraciones de los ss. XVIII y
XIX de gallegos, vascos y catalanes... encontraron un
aparte del continente con una cultura propia, forjada y
enraizada, a la que se fueron acoplando e integrando,
como en el XX los italianos, alemanes, balcánicos,
húngaros, eslavos... por causa de las guerras mundia-
les y las persecuciones totalitarias hitlerianas o estali-
nianas‖.
―Para llegar al conocimiento y comprensión del
ALMA y del PENSAR de la América Indohispana,
hay que saber lo acontecido realmente sin pros ni con-
tras valorativos doctrinales eticistas o moralistas reli-
giosos; tanto de religiones eclesiales como políticas,
civiles o de cualquier otra índole‖.4

Un conjunto de tribus que tienen caracteres cul-


turales comunes en la religión, gobierno, sociedad,
economía, idioma, lengua o dialecto, etc., constituye
un área cultural.

4
Lascaris Teodoro - Suplemento Cultural Ultimas Noticias del
20-03-88, ―El Quinto Centenario de la Fobia Descubrimental a la
Encuentro Filia‖

1-21
Recordemos siempre que toda organización so-
cial, toda cultura, ha sido interpretada primero, por los
propios hombres que la han vivido y viven.

Miguel Acosta Saignes en ―Estudios de Etnolo-


gía Antigua de Venezuela‖ clasifica en 10 las áreas
culturales:
1. Area de los Caribes de la Costa en el norte del
país, desde la Península de Paria al este, a
Borburata al oeste. Dividida en tres sub-áreas:
Sub-área de los Caracas; sub-área de los Cu-
managotos y sub-área de los Palenques.
2. Area de los Caribes Occidentales en el Estado
Zulia, al sur y al oeste del Lago de Maracaibo.
3. Area de los Ciparicotos: En la parte oriental
del Estado Falcón.
4. Area de los Aruacos Occidentales, en los Es-
tados Falcón, Lara, Yaracuy, Cojedes, Portu-
guesa, Barinas y Apure.
5. Area de la Guajira, en la Península de la Gua-
jira del Estado Zulia.
6. Area de los Timoto-cuicas, ubicada en los
Andes
7. Area de los Jirajaras, Ayamanes y Exaguas,
en los Estados Lara y Falcón.
8. Area de los Otomacos, Guamos y Taparitos,
en el Estado Apure, en el recodo que forman
el Orinoco, Apure y Guárico.
9. Area de los Recolectores, Cazadores y Pesca-
dores de los Llanos, en los Estados Portugue-
sa, Guárico, Anzoátegui, Monagas y en el
Territorio Federal Delta Amacuro.
10. Area de la Guayana, ubicada en la región de
su mismo nombre.

1-22
Sombras de Orinoco

Federico Brito Figueroa las divide en:


1. Area Demográfica Costero-Montañosa, loca-
lizada en los Andes venezolanos; franja coste-
ro montañosa; valles occidentales, centrales y
orientales; pie de monte andino y con proyec-
ciones en las tierras insulares; esta región era
la más poblada, pero no de manera uniforme
sino con las siguientes peculiaridades: a.- Al-
deas de elevada densidad demográfica en las
zonas de agricultura intensiva y riego sistemá-
tico; b.- Centros poblados estables de relativa
densidad en los lugares donde predominaban
las formas económicas basadas en la agricul-
tura de asada y el intercambio permanente de
productos de consumo, y c.- Población perifé-
rica nómada con interpenetraciones en las zo-
nas interiores.
2. Area Demográfica de los Llanos, Con escasa
población donde se observan dos tipos de po-
blamiento: a.- Nomadismo dominante en la
mayor parte del territorio, y b.- Aldeas de re-
lativa densidad concentradas en las llanuras
interfluviales y proximidades del Orinoco,
condicionadas por actividades económicas ba-
sadas en la pesca intensiva, intercambio de
productos de consumo y la agricultura en las
tierras anegadas por las crecientes de los ríos.
3. Area Demográfica Amazónico - Orinoquense:
De escasa población localizada al sur del Ori-
noco y en las selvas, dominaba el poblamiento
propio de los grupos recolectores, cazadores,
pescadores, que utilizaban los ríos como fun-
damental vía de comunicación y en algunos
espacios, dichos grupos establecían aldeas

1-23
inestables, a veces en conexión con un inci-
piente cultivo de plantas.

Y en la Historia de Venezuela de Fuentes y Fi-


gueroa conseguimos una explicación bastante sencilla:
1. Invasión de los Recolectores. - El antropólogo
Walter Krickeberg afirma que pertenecían a la
capa humana más antigua de lo que él deno-
mina Grupo Amazónico. Se presume que
ocuparon La Guayana y Los Llanos. No deja-
ron huellas de su cultura. Carecían de vesti-
menta y se dedicaban a la recolección de
tubérculos y frutos silvestres. Eran nómadas.
Se supone que los más desarrollados practica-
ban un tipo de pesca muy primitivo.
2. Invasión de Recolectores, Cazadores y Pesca-
dores. – Ocuparon principalmente la faja cos-
tera caribeña. Tenían una cultura más
desarrollada que los Recolectores, lo com-
prueba el hecho de la pesca especializada y de
la construcción de habitaciones sobre ríos y
lagos llamadas palafitos.
3. Invasión de los Aruacos. - Este grupo fue uno
de los más difundidos en América del Sur y
en las Antillas.
4. Invasión de los Caribes. - Obligaron a los
Aruacos a emigrar al occidente y controlaban
la mayor parte del país a la llegada de los es-
pañoles.
5. Invasión de los Timoto-Cuicas. - Esta tribu
era una rama de los Chibchas o Muiscas de la
Nueva Granada.

1-24
Sombras de Orinoco

Según muchos antropólogos, los Recolectores,


Cazadores, Pescadores, Aruacos y Caribes procedían
de la región Amazónica. Los Timoto-Cuicas, en cam-
bio, de la meseta de Cundinamarca. La invasión Cari-
be los obligó a emigrar a los Andes Venezolanos.

Parece ser que los Aruacos llegaron los siglos


XI, XII y XIII, los Caribes en los siglos XIV y XV y
los Timoto-Cuicas en el siglo XV.

Yo pregunto ¿por qué no pensar a la inversa?


¿Por qué no pueden haber migrado de la hoy América
al resto del mundo? La América del Sur parece ser el
Continente más firme, el que menos se ha movido y
estuvo unido a Africa donde hoy se piensa nació la
humanidad, además nuestro Roraima es el territorio
más antiguo… Tal vez es una locura pero…

Lo cierto es que, a la llegada de los conquista-


dores a Venezuela, las características de los indígenas
venezolanos eran:
1. Religión: Los Timoto-cuicas eran politeístas y
creían en la supervivencia del alma después
de la muerte. Las demás tribus eran Animis-
tas.
2. Gobierno: No tenían concepto de Estado ni de
monarquía. Estaban agrupados en tribus go-
bernadas por caciques.
3. Sociedad: No tenían clases sociales, excepto
los Timoto-cuicas. Existía el patriarcado, el
matrimonio con sistema de poligamia, el di-
vorcio y el castigo a la mujer adúltera.
4. Economía: Practicaban la recolección de fru-
tos silvestres; la caza; la pesca y la agricultu-

1-25
ra. Sus principales siembras eran el maíz y la
yuca. Todos practicaban la tala y la quema.
Los Timoto-cuicas y las tribus Aruacas, en
cambio, construían terrazas, estanques, siste-
mas de riego y silos subterráneos.
5. Trabajaban el algodón y vestían guayucos.
Los Timoto-cuicas usaban trajes y mantas.
6. Desconocían la metalurgia, la rueda y el vi-
drio.
7. No tenían concepto de moneda y por ello su
comercio era muy elemental al utilizar sola-
mente el trueque.
8. Desconocían la ganadería.
9. Moraban en chozas. Los Timoto-cuicas cons-
truían casas de piedra.
10. La venganza era costumbre generalizada y
obligatoria para el familiar más cercano al
agredido o asesinado.
11. No tenían ni escritura ni ciencias y el arte era
poco desarrollado. La cerámica era simple y
de mala calidad, excepto en los Timoto-cuicas
que tenían artesanía de alta calidad.
12. La guerra era constante, siendo el arco y la
flecha las armas de mayor uso.

―Las primeras observaciones y crónicas fueron


escritas por los conquistadores y cronistas de la época
del descubrimiento de Abya Yala, mal llamada Amé-
rica. Y aún cuando estos datos no son confiables nos
dicen Sanoja y Vargas en ―Formación y Modos de
Producción Venezolana‖ ―...la formación de los cen-
tros urbanos coloniales coincidió con las áreas de ma-
yor concentración indígena: Mérida, Trujillo, Coro,
Barquisimeto, Cumaná y con las posibilidades de im-

1-26
Sombras de Orinoco

plantar las nuevas formas de explotación económica


según los lineamientos de la cultura invasora‖.
―...según una relación fechada en la ciudad de
Trujillo en 1579 en la región que hoy sería el Estado
del mismo nombre, entonces zona de los indios Cui-
cas, había 6.000 aborígenes, pero pocos años antes
llegaban a 115.000. Dicha relación añade que en las
poblaciones ribereñas donde desemboca el río Chama
se agrupaban más de 100.000 indios tributarios. En
1567, año de la fundación de Caracas, se calculaba
que en dicho valle la población indígena podía ser de
10.000 a 50.000. El viajero Depores, a finales del si-
glo XVIII, informa que en toda la Provincia de Cara-
cas había 150.000 indios en un perímetro de 10 a 11
leguas. En el oriente de Venezuela, algunos cronistas
los llegan a calcular en millones. Aunque tales esti-
maciones no corresponden fielmente con la verdad, la
población autóctona debió ser numerosa en aquellas
regiones, incluidas las islas. Por su parte el conquista-
dor Welser Federmann, a principios del siglo XVI y el
misionero, Padre Gumilla en el siglo XVIII, también
corroboran la considerable densidad demográfica in-
dígena‖.5

―Aunque no podemos dar datos exactos, diver-


sos autores han calculado que a la llegada de los espa-
ñoles había unos 350.000 habitantes distribuidos en
numerosas tribus en el actual territorio venezolano‖.
―M. Sanoja e I. Vargas agrupan a las diversas
tribus en seis áreas culturales:
a. Cuenca del Orinoco: Sus habitantes se pueden
agrupar en tres tipos de comunidades:

5
Vilda, Carmelo - Folleto No. 7 - Realidad Indígena Venezolana

1-27
1. Comunidad nomádica restringida que se
moviliza en bandas de hasta 30 individuos.
Viven de la caza y recolección. Entre ellos
destacan los Guahibos y los Chiricoas.
2. Comunidad nomádica con base central. Pa-
san parte del año, errantes. Viven de la ca-
za, la pesca y la recolección. Poseen una
agricultura incipiente con cultivo de yuca,
maíz y otros. En la época sedentaria for-
man comunidades de unas 25 familias. Du-
rante la fase nomádica se dispersan en
bandas más pequeñas. Entre ellos destacan
los Yaruros, Guamos y Taparitas.
3. Comunidad semipermanente sedentaria.
Permanece estable la mayor parte del año.
Su organización es más compleja. El traba-
jo se divide por sexos: el hombre prepara
la tierra para los conucos mediante la roza
y la quema. La mujer siembra y recoge los
frutos. Cultivan yuca, maíz y algodón.
Además cazan y pescan. Desarrollan la al-
farería, cestería y tejidos de algodón y
palma. Forman comunidades de hasta 500
individuos. Dentro de este grupo se consi-
deran los Sálivas, Achaguas, Caquetíos,
Tamanacos, Otomacos y otros.
b. La costa centro-oriental: Se pueden conside-
rar estos grupos como comunidades semi-
permanentes sedentarias. La base económica
fundamental es la agricultura, apoyada por la
pesca marina y la caza. Sus cultivos son la
yuca, el maíz, la batata, el ají, calabaza, cacao,
guayaba, guanábana…etc. Cultivaban la mis-
ma tierra uno o dos años y luego se traslada-

1-28
Sombras de Orinoco

ban. Sus aldeas podían llegar hasta el millar


de habitantes‖.
―El trabajo se divide también por sexos: la
mujer lleva la agricultura y la vida doméstica.
El hombre la guerra, caza, pesca y fabricación
de cestas y armas. La organización política era
más compleja: poseían un jefe principal o ca-
cique. En esta área viven los Chaymas, Cu-
managotos, Palenques, Píritus, Guaiqueríes,
Parias, Tomazas, Caracas. Sus dialectos son
todos de origen caribe‖.
c. “El Noroeste de Venezuela: Forman una co-
munidad centro-nuclear simple. Hay ciertos
avances en la agricultura. Producen: yuca,
maíz, papa, batata, ají… En algunas zonas
construyen embalses y canales de regadío.
Cazan y pescan. Comercian por trueque. Son
alfareros, tejedores, constructores de armas…
Destacan entre ellos los Caquetíos (en proceso
de expansión); los Jirajaras (que resisten la
expansión), los Cuibas, etc.‖.
d. “La Región Andina: Poseen el mayor desarro-
llo agrícola: tecnología hidráulica, cultivos en
ladera con terrazas artificiales. Producen yuca,
maíz, algodón, tabaco, cacao, piña, lechosa,
aguacate, papa. Llegan a un cierto desarrollo
en los instrumentos de labranza. Poseían gra-
neros para almacenar excedentes. Aldeas muy
pobladas y con viviendas de piedra y barro
fortificadas con una empalizada circundante.
Los más conocidos son los Timoto-cuicas‖.
e. “El Piedemonte Occidental de los Andes. En-
tre estos encontramos dos tipos de comunida-
des:

1-29
1. La nomádica con base central. Sobre todo
en el sur del lago de Maracaibo. Viven de
la pesca que conservan salándola y ahu-
mándola. Comercian con otras comunida-
des a base de trueque. Viven en palafitos.
Los más conocidos son los Quiriquires, del
tronco caribe.
2. Comunidad semi-permanente sedentaria:
Viven de la agricultura y la caza. Son co-
merciantes y viven en aldeas de pequeñas
dimensiones. Entre estos encontramos gru-
pos del tronco caribe como los Motilones y
otros del tronco Chibcha‖.
f. “Península de la Goajira: La información so-
bre esta región es escasa. Se sabe que una de
las formas de subsistencia era la recolección
de conchas marinas. La economía ganadera
que conocemos ahora entre los goajiros no era
posible entonces. Preferentemente eran pesca-
dores y cazadores belicosos. Es posible que el
tránsito a la vida pastoril se haya dado sin un
entrenamiento por parte de los españoles. El
ganado lo consiguieron en asaltos a estable-
cimientos europeos‖.6

No resulta fácil tipificar los caracteres socio-


económicos de las numerosas comunidades indígenas
que poblaban el territorio venezolano a la llegada de
los conquistadores, Antonio de Ulloa expresa: ―...
visto un indio se puede decir que se han visto todos‖,
pero hoy sabemos, como nos explica Barandiaran en

6
Sosa, Arturo A. Colonia y Emancipación en Venezuela (1498-
1830) Curso de Formación Socio-política 2 – Centro Gumilla – Caracas,
1978 pp. 6 y 7

1-30
Sombras de Orinoco

su obra ―Los Hijos de la Luna‖: ―Entre los diferentes


pueblos aborígenes de América, hay más diferencias,
por ejemplo, que entre los escandinavos-nórdicos y
los mediterráneos-latinos. Y la diferencia de lengua
entre los indios Sanema-Yanoama y los indios Caribe-
Maquiritare, sus vecinos, es notablemente mayor que
la que hay entre el ruso y el español‖.

Al comparar las culturas indígenas de los Incas


en Perú, Bolivia y Ecuador, la de los mayas en Cen-
troamérica y la de los aztecas en México con los abo-
rígenes prehispánicos venezolanos, encontramos
nuestras etnias muy inferiores y negamos su legado. A
ello nos responden Sanoja y Vargas con palabras de
Miguel Acosta Saignes ―La cuestión apuntaba a las
primeras raíces del sentimiento de nacionalidad pues
mientras los niños y adolescentes peruanos, mexica-
nos, ecuatorianos, bolivianos y guatemaltecos, reciben
de sus mayores muchas vivencias que se acendran en
los museos y en los libros de historia, a los estudiantes
venezolanos se traslada la errónea visión de que el
país comenzó apenas en el día de la llegada de Colón,
lo cual produce naturalmente un apego inmediato a las
condiciones del colonialismo que algunos historiado-
res, todavía en 1974, ensalzan como única raíz de la
formación nacional. En nuestro territorio, como en
toda la América hubo culturas milenarias, que se
adaptaron a los ambientes, crearon instrumentos para
dominarlos y fueron transformando sus bienes a través
de técnicas cambiantes y de esfuerzos innumerables
en medios de muy diversos caracteres, en las distintas
regiones que hoy componen a Venezuela‖.

1-31
Es curioso comprobar que los descubrimientos
venezolanos de las épocas Paleo y Meso-indios en los
años 10.000 y 5.000 antes de Cristo son tan ricos co-
mo los de cualquier otro país. Esto nos indica un reza-
gamiento en el período Neo-indio a partir del año
1.000 antes de Cristo.

Rouse y Cruxent escriben al respecto: ―Los res-


tos Paleo y Meso-indios en Venezuela son tan ricos
como los hallados en otras partes del Nuevo Mundo;
sin embargo, el país se quedó rezagado durante la
época Neo-india y sus aborígenes nunca alcanzaron la
etapa de civilización lograda en México y Perú. No
desarrollaron los aborígenes venezolanos una arqui-
tectura monumental, ciudades, escritura, metalurgia,
ni el tejido excelente característico de los indios más
civilizados de América. Sin embargo, produjeron una
cantidad respetable de formas de arte, especialmente
en cerámica y sus objetos ceremoniales son dignos
también de estudio‖.

Venezuela se quedó con la civilización de la


América Oriental, estancada en una cultura tribal en
vez de haber evolucionado al compás de las culturas
maya, chibcha e inca. Esto es bastante extraño, pues
Venezuela constituía el eslabón geográfico entre ellas.

Hace años leí y guardé un recorte de prensa:


Una Cita en la Historia – escrito por Francisco José
del Solar: ―¿Fueron las Culturas Indígenas Venezola-
nas las que dieron origen a la cultura Pre-Inca?‖.
―Sabemos por la Historia de Venezuela que las
culturas Arawak, Caribes y Timotes-Cuica fueron las
más desarrolladas sin subestimar a los otomacos, ya-

1-32
Sombras de Orinoco

ruros, los de Guayana, y por último a los recolectores,


cazadores y pescadores, máxime, los guaraúnos‖.
―Estas culturas indígenas venezolanas tienen
características similares a la gran cultura peruana,
desarrollada en sus dos etapas: pre-incaica e incaica.
Lo cual nos lleva a suponer, que posiblemente el ori-
gen de esta se encuentra en los arawuaks, caribes y
timotes-cuica‖.
―Entre las principales teorías del origen de la
cultura peruana, tenemos a las inmigracionistas o
aloctonistas sostenidas, una por el famoso arqueólogo
Max Uhle y la otra por el arqueólogo peruano Federi-
co Kauffman. Como contrapartida se encuentra la
teoría autoctonista del antropólogo y arqueólogo pe-
ruano Julio C. Tello‖.
―Las teorías aloctonistas señalan que la cultura
peruana no es originaria del Perú, sino que proviene
de afuera. Así tenemos que para Uhle, el origen se
encuentra en Centro América, específicamente de la
cultura Maya – Azteca---‖.
―Mientras que para Kauffman, el origen de la
cultura peruana se encuentra propiamente en México
en una zona denominada Tiamilco (el Arbolillo)‖.
―Frente a estas dos teorías inmigracionistas, te-
nemos a la que defiende y sostiene que el origen de la
cultura peruana es autóctona y su autor, el Dr. Julio C.
Tello, señala que la zona norte selvática del Perú fue
poblada por las tribus Arawaks, que huían de la inva-
sión de los Caribes, los mismos que eran antropófa-
gos. Los Arawaks abandonan sus tierras y se internan
en la selva colombiana y comienzan su peregrinaje
por la zona amazónica; atraviesan la meseta de Cun-
dinamarca e ingresaron a Perú por los departamentos
de Loreto, Amazonas y San Martín, donde se van a

1-33
radicar por muy poco tiempo debido al mal clima,
pasando luego en busca de uno mejor, a la sierra y por
último a la costa‖.
―El reconocimiento del Dr. Tello, que fueron
los Arawaks los que poblaron la zona norte selvática
del Perú nos da pie y estimula a encontrar una infini-
dad de rasgos culturales idénticos entre la gran cultura
peruana y las indígenas venezolanas, así por ejemplo:
1.- Los Arawaks al igual que los Chavin tuvieron un
cultivo desarrollado y un avance sin precedente en la
cerámica. Preferían el cultivo del maíz, frijol, ají y
algodón; preparaban bebidas alcohólicas del maíz.
Ambos gustaban de la textilería: hilaban y tejían utili-
zando telares verticales. Construyeron viviendas cua-
drangulares, etc. Los Arawaks al igual que los incas
llevaban a sus reyes o caciques en andas. Practicaban
el encierro de las doncellas que estaban destinadas al
Dios Sol o al Inca (vírgenes del Sol) en el Perú. Las
dos culturas adoraban al Sol y a la Luna. 2.- Los Cari-
bes fueron tan belicosos y crueles como los nazcas.
Utilizaron para el regadío acequias especiales. Tam-
bién tienen similitud con los ―collas‖ que poblaron el
Lago Titicaca. 3.-Los Timotes al igual que los perua-
nos cultivaron las faldas de los cerros por más empi-
nados que fuesen, por medio de los ―andenes‖, fueron
eximios agricultores construyendo grandes obras de
ingeniería hidráulica (reservorios de agua y canales de
regadío). En el Perú destacó en esta arte la cultura
Mochica – Chimú e Inca. Ambas almacenaban las
cosechas. Utilizaban la piedra para la construcción.
Encerraban a las doncellas y tenían forma similar en el
vestir. Practicaban el sacrificio humano y la momifi-
cación de posición fetal. Fueron buenos ceramistas y

1-34
Sombras de Orinoco

geográficamente andinos (culturas Chavin, Tiahuana-


co e Inca)‖.
―Como podemos ver, las semejanzas o caracte-
res análogos son más que suficientes para creer y se-
ñalar la familiaridad existente entre las culturas
indígenas que conforman el Grupo Andino y si por
circunstancias geográficas y de tiempo, una u otra
cultura se desarrolló más, es debido exclusivamente a
las formas como los hombres de esa cultura hicieron
frente a los retos de la naturaleza…‖.

Existían los cultivos de maíz y papa en la zona


occidental venezolana y yuca en la zona oriental. En
la zona de los Andes, la cerámica parece más cercana
a la de Colombia y Centro América, mientras que la
de Oriente o sea la de Guayana y Cumaná se relaciona
con la región Caribe es decir con las Islas y la Guaya-
na Británica.

Del período Meso y Neo-indio, la mayoría de


los restos culturales hallados, tienen que ver con el
hábitat o lugar o forma de vivienda.

Así encontramos, según Carmelo Vilda:


1. Pequeños campesinos con nichos indicadores
de una vida inicialmente sedentaria, en la que
hay restos de comida, conchas, huesos o res-
tos de peces en las Costas e Islas, e instrumen-
tos como cuchillos, hachas y proyectiles.
También hay pequeños fogones naturales con
utensilios de ceremonial funerario. No hay ob-
jetos de arcilla.
2. En la región del Caroní, Orinoco y también
Costa Central se han encontrado enormes pe-

1-35
troglifos en piedras sueltas o pintados en pa-
redes de cuevas o abrigos rocosos.
3. En la Hoya de Valencia y en los Llanos Cen-
trales existen montículos de tierra y desperdi-
cios, concheras levantadas intencionalmente
por los indios para elevar sus casas o enterrar
a los muertos impidiendo las inundaciones en
el período de lluvias. También rudimentarias
murallas de piedra.
4. Por el área de Barinas hay largos caminos de
tierra a modo de calzadas. También se han
descubierto allí marmitas muy evolucionadas,
morteros para afilar hachas.
5. Muchos de los campos de cultivo, nivelados
en Los Andes, pertenecen al período Neo-
indio. En general, los restos Neo-indios son
sumamente ricos en cerámicas de gran varie-
dad y complejidad.7

―Los indios andinos también cavaron mintoyes,


pozos delineados por piedras que contienen una cáma-
ra que se extiende a un lado de la base. Estos fueron
usados como graneros para almacenar papas y como
tumbas. Los indios depositaron en ellos vasijas de
cerámica, figurines y pendientes junto con los cadáve-
res. El término mintoy, así como el de santuario, tam-
bién se aplica a ciertas cuevas de Los Andes, que los
indios usaron para ceremonias o para entierros. De
ellos se obtuvo una rica cosecha de vasijas de cerámi-
ca, ídolos hechos de piedra o barro en forma de figuri-
nes y varios ornamentos, casi siempre pendientes en
forma de murciélagos hechos de piedra y de concha‖.8

7
Vilda, Carmelo – Op.cit
8
Irving, Rouse y Cruxent ―Arqueología Venezolana‖

1-36
Sombras de Orinoco

La raza autóctona americana influyó en el mes-


tizaje venezolano al ser factor integrador. En muchas
de nuestras costumbres más arraigadas podemos ob-
servar la presencia indígena. En la comida, el maíz y
la yuca representan una de las bases de nuestra ali-
mentación en forma de arepa, empanada, cachapa,
chicha, casabe, etc. Siguen el cacao, la papa, el ocu-
mo, la auyama, el ají, ente otros. Preparamos excelen-
tes manjares con la lapa, el morrocoy, el conejo, la
iguana, el venado y otros animales silvestres. En cuan-
to a los dulces, heredamos de nuestros indígenas el
majarete, el arroz con coco, la melcocha, etc. Además,
está el tabaco y también el algodón con el cual fabri-
camos hamacas y lienzos.

Es importante el aporte indígena al idioma con


los nombres como Píritu, Yare, Paria, Ocumare, etc. y
a la música, con instrumentos musicales como las
maracas y la charrasca entre otros.

La Geografía de un país cambia según la acción


humana. Es importante señalar que los verdaderos
fundadores de nuestros pueblos fueron los aborígenes,
pues los españoles se establecían en las zonas donde
ellos ya habitaban. Por ello, la mayoría de nuestras
ciudades importantes ostentan nombres indígenas:
Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Maracay, Cumaná,
Guanare, Maturín, Carúpano entre otras.

La economía de Venezuela Prehispánica, carac-


terizada en general por el predominio de valores de
uso sobre valores de cambio, tiene su base en un co-
munalismo elemental de fuerzas productoras. Suelos y
cultivos son pertenencia colectiva y el producto del

1-37
trabajo, por ser de propiedad comunal, no es suscepti-
ble de expropiación individual y deviene en posesión
y disposición privada cuando, una vez cubierto el fon-
do de consumo social, se aplica por vía del reparto a la
alimentación de la familia. Entre algunas tribus existe
el intercambio como trueque y mediante primitivas
formas monetarias.

Mariano Picón Salas en su obra ―De la Con-


quista a la Independencia‖ nos dice:: ―Grave caso, sí,
el del indígena o el del mestizo, que de la cultura eu-
ropea, no ha adquirido sino el idioma y si acaso la
exigua vestimenta, pero que ha caído en la situación
de proletario, desconocida para la economía anterior a
la conquista, tanto en las tribus de vida rudimentaria,
como en los ―imperios‖ cuya minuciosa organización
evitaba la indigencia. El problema de América Espa-
ñola es todavía su integración social‖.9

El indígena hispanoamericano adquirió del ibé-


rico la religión católica y algo de castellano y portu-
gués. A veces usa ―la exigua vestimenta‖ en la ciudad,
donde, tiene razón don Mariano, cayó en la situación
de proletario. Pero aún hoy, la mayoría de las etnias
americanas usan con profundo orgullo sus trajes, man-
tienen sus tradiciones, sus fiestas, sus comidas y ha-
blan su lengua aborigen.

La integración social venezolana es necesaria,


no solamente con las minorías indígenas, sino con la
mayoría marginal mestiza, la cual, apenas habla caste-
llano y cuya cultura, su diario acontecer, es una mez-
cla de mitos, de leyendas y de realidades no aceptados
9
Picón Salas Mariano ―De la Conquista a la Independencia‖

1-38
Sombras de Orinoco

por la minoría dominante desde la colonia, de cultura


latino-europea. Jamás habrá integración social mien-
tras no haya respeto al crisol de culturas.

―Los indígenas venezolanos, descendientes de


los primeros pobladores del territorio nacional, en un
número cercano a los 100.000 individuos habitan en
ciertas zonas de los Estados Anzoátegui, Apure, Bolí-
var, Monagas, Sucre y Zulia y en los Territorios Fede-
rales Amazonas y Delta Amacuro‖ (Hoy Estados)
―Muchos de nuestros compatriotas indígenas no cono-
cen el español, idioma oficial del país y quienes no
están sometidos a la explotación inmisericorde de
terratenientes y comerciantes inescrupulosos, perma-
necen desvinculados de la vida económica nacional,
viviendo en condiciones de atraso parecidas a las que
predominaban en estas tierras a la llegada de los con-
quistadores españoles‖.
―Lamentablemente, para infinidad de personas
en Venezuela la problemática indígena no existe como
tal y se permite incluso recomendar políticas erradas
para enfrentar esa realidad, sin considerar que la plena
liberación de las fuerzas productivas del país exige
entre otras cosas, la participación de todos los habitan-
tes del país por el aporte cultural que puedan propor-
cionar los distintos grupos étnicos y las minorías que
forman parte de la población nacional‖.
―En el sentido de la cooperación que puedan
aportar los distintos grupos indígenas cabría destacar
la forma que entre ellos se distribuye el trabajo, sobre
la base de especialización o aptitudes, al contrario de
lo que ocurre en sociedades llamadas civilizadas, co-
mo la nuestra, donde muchos oficios y cargos se otor-
gan en atención a favoritismos de tipo político. De

1-39
igual manera en infinidad de comunidades indígenas
el régimen de propiedad es de carácter social porque
el poseedor de un bien está en la obligación de mante-
nerlo en funcionamiento y en beneficio del grupo.
Otra característica valiosa en ciertas agrupaciones
indígenas es la de que el individuo se siente orgulloso
cuando él presta una más acentuada colaboración al
grupo social, muy distinto a lo que sucede en nuestra
sociedad de consumo donde el altruismo es una virtud
bastante rara y más bien se atiende al beneficio indivi-
dual antes que al social, aparte de que los poseedores
de artículos que aparentemente dan prestigio dentro de
la comunidad, hacen ostentación de los mismos para
demostrar su aparente superioridad ante los demás‖.
―Una parte apreciable de los venezolanos, que
incluso lleva sangre india en sus venas, desconoce el
aporte de los grupos indígenas a la formación de la
nacionalidad. Incluso personas ilustradas expresan que
la contribución de los indios a ese proceso ha estado
dada por el mestizaje solamente, olvidándose de la
sangre derramada por innumerables indígenas no sólo
durante la conquista del territorio por parte de los es-
pañoles, sino incluso en la guerra de la independencia.
Otros piensan que el fenómeno de transculturización
durante la conquista y la colonia se dio en un solo
sentido porque los indígenas tomaron muchos valores
culturales de los conquistadores: vestido, vivienda,
alimento, etc. Sin embargo, el español también tomó
del indígena patrones de cultivos, tipos de viviendas,
alimentos, utensilios, palabras e incluso costumbres‖.
―De manera despectiva, otros venezolanos seña-
lan que el problema indigenista nuestro es el de que
no tenemos indígenas. No obstante, calificados antro-
pólogos y sociólogos han identificado en el país a las

1-40
Sombras de Orinoco

siguientes familias lingüísticas: Arahuaca, Caribe,


Chibcha, Tupi Guaraní y lenguas aisladas o indepen-
dientes, donde se incluyen numerosos grupos‖.
―Si bien es cierto que desde el punto de vista
cuantitativo los indígenas, sólo representan aproxima-
damente el 1.3 por ciento de la población total del país
y apenas el 4.1 por ciento de la población rural, la
mayoría de ellos están radicados en zonas estratégicas
como son las fronteras y si Venezuela, hubiese tenido
una más acertada política poblacional o fronteriza esos
individuos serían la adecuada salvaguarda de la sobe-
ranía nacional‖.
―Por otra parte si también es verdad que otros
miles de venezolanos padecen problemas de desem-
pleo, infancia abandonada, escasez de viviendas de-
centes, falta de acceso a determinados niveles
educativos y explotación, la situación de los indígenas
es muy peculiar y merece un tratamiento especial por-
que estos grupos poseen valores culturales propios
que no deben ser ignorados sino salvaguardados, entre
ellos los relativos a lenguas, religiones, costumbres,
etc.‖.
―Es indispensable por lo tanto, hacerle justicia
al indio venezolano aunque sólo sea por la gran deuda
que el país tiene contraída con él‖.10

La Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela de 1999 logra, al fin, hacer del indígena un
ciudadano venezolano.

―Capitulo VIII‖

10
Aguilera, Jesús Antonio – ―La Población de Venezuela‖ –
Universidad Central de Venezuela – Facultad de Ciencias Económicas y
Sociales División de Publicaciones – Caracas 1975 pp. 71, 72, 73 y 76.

1-41
―De los Derechos de los Pueblos Indígenas‖.
―Artículo 119. El Estado reconocerá la existen-
cia de los pueblos y comunidades indígenas, su orga-
nización social, política y económica, sus culturas,
usos y costumbres, idiomas y religiones, así como su
hábitat y derechos originarios sobre las tierras que
ancestral y tradicionalmente ocupan y que son necesa-
rias para desarrollar y garantizar sus formas de vida.
Corresponderá al Ejecutivo Nacional, con la participa-
ción de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar
el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las
cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembar-
gables e intransferibles de acuerdo con lo establecido
en esta Constitución y la ley‖.
―Artículo 120. El aprovechamiento de los re-
cursos naturales en los hábitats indígenas por parte del
Estado se hará sin lesionar la integridad cultural, so-
cial y económica de los mismos e, igualmente, está
sujeto a previa información y consulta a las comuni-
dades indígenas respectivas. Los beneficios de este
aprovechamiento por parte de los pueblos indígenas
están sujetos a la Constitución y la ley‖.
―Artículo 121. Los pueblos indígenas tienen de-
recho a mantener y desarrollar su identidad étnica y
cultural, cosmovisión, valores, espiritualidad y sus
lugares sagrados y de culto. El Estado fomentará la
valoración y difusión de las manifestaciones culturales
de los pueblos indígenas, los cuales tienen derecho a
una educación propia y a un régimen educativo de
carácter intercultural y bilingüe, atendiendo a las par-
ticularidades socioculturales, valores y tradiciones‖.
―Artículo 122. Los pueblos indígenas tienen de-
recho a una salud integral que considere sus prácticas
y culturas. El Estado reconocerá su medicina tradicio-

1-42
Sombras de Orinoco

nal y las terapias complementarias, con sujeción a


principios bioéticos‖.
―Artículo 123. Los pueblos indígenas tienen de-
recho a mantener y promover sus propias prácticas
económicas basadas en la reciprocidad, la solidaridad
y el intercambio; sus actividades productivas tradicio-
nales, su participación en la economía nacional y a
definir sus prioridades. Los pueblos indígenas tienen
derecho a servicios de formación profesional y a par-
ticipar en la elaboración, ejecución y gestión de pro-
gramas específicos de capacitación, servicios de
asistencia técnica y financiera que fortalezcan sus
actividades económicas en el marco del desarrollo
local sustentable. El Estado garantizará a los trabaja-
dores y trabajadoras pertenecientes a los pueblos indí-
genas el goce de los derechos que confiere la
legislación laboral‖.
―Artículo 124. Se garantiza y protege la propie-
dad intelectual colectiva de los conocimientos, tecno-
logías e innovaciones de los pueblos indígenas. Toda
actividad relacionada con los recursos genéticos y los
conocimientos asociados a los mismos, perseguirán
beneficios colectivos. Se prohíbe el registro de paten-
tes sobre estos recursos y conocimientos ancestrales‖.
―Artículo 125. Los pueblos indígenas tienen de-
recho a la participación política. El Estado garantizará
la representación indígena en la Asamblea Nacional y
en los cuerpos deliberantes de las entidades federales
y locales con población indígena, conforme a la ley‖.
―Artículo 126. Los pueblos indígenas como cul-
turas de raíces ancestrales, forman parte de la Nación,
del Estado y del pueblo venezolano como único, sobe-
rano e indivisible. De conformidad con esta Constitu-

1-43
ción tienen el deber de salvaguardar la integridad y la
soberanía nacional‖.
―El término pueblo no podrá interpretarse en es-
ta Constitución en el sentido que se le da en el dere-
cho internacional‖.11

En Venezuela las etnias indígenas son minoría;


pero en muchos países latinoamericanos no lo son;
allí, es aún menos explicable que la minoría blanco-
mestiza dominante haya olvidado la mayoría autócto-
na. En la historia venezolana se habla mucho de la
esclavitud negra, pero cuando hablamos del indígena
lo hacemos como si ―ese no es nuestro problema‖.
Nosotros hemos querido ser blanco-europeos, pero el
querer ser, no nos otorga nuestra verdadera identidad.
En Europa se nos considera mezcla de indios y ne-
gros, raza para ellos totalmente inferiores. Hemos
vivido de mentiras y los grandes intelectuales con sus
verdades, han sido rechazados y tachados de locos.
Hasta el Libertador fue desoído cuando pidió varias
veces por decreto, la devolución de las tierras a los
indígenas. Decimos ser el ―patio trasero‖ de los grin-
gos, pero, con la verdad en los labios ¿qué hemos sido
para los otros continentes? Respondamos esa pregunta
y olvidemos las mentiras de siglos.

Yo doy mi respuesta, usted querido lector, dé la


suya si no está de acuerdo conmigo: Hemos sido el
Continente para explotar, no importa cómo. Y hablo
de toda la Abya Yala, mal llamada América, la dife-
rencia estuvo en las metas. Los invasores del norte,
sajones, germanos, vinieron a sembrar sus familias,
sus religiones, sus idiomas, sus costumbres en el Nue-
11
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela - 1999

1-44
Sombras de Orinoco

vo Mundo, a permanecer en él y hacer de él una her-


mosa copia de la Europa ―nórdica‖, sin monarquías y
con principios de libertad e igualdad; lo mismo hicie-
ron en Australia. Vinieron en búsqueda de tierras,
lejos de las clases dominantes europeas, por ello ase-
sinaron las etnias indígenas y se convirtieron rapida-
mente en fuerza productiva. A la América Ibérica,
especialmente a la hispana, vinieron, igual que en el
siglo XX, pueblos de muchos países europeos, espe-
cialmente latinos, a llevar al Viejo Continente rique-
zas para desarrollar y fortalecer sus naciones. Fueron
solamente agentes de extracción. Igual procedieron los
asiáticos y más tarde lo hicieron Estados Unidos y
Canadá con Latinoamérica y el Caribe. Nuestra tierra
ha sido explotada, no para hacerla grande y libre, sino
para usarnos como siervos y esclavos. La culpa no es
solamente de Europa o de Asia o de Estados Unidos o
Canadá, sino, en mayor grado, nuestra; debemos vol-
tear el índice y en vez de señalar a otros, reconocer
nuestros errores. Naturalmente, somos culpables quie-
nes gozamos de educación y vivimos con las comodi-
dades de la modernidad, no los excluidos sin
oportunidad alguna. No supimos defender lo nuestro,
esa es nuestra vergonzosa verdad. También los ibéri-
cos, aunque se mezclaron con los indígenas y negros,
asesinaron los pueblos autóctonos.

Amo a Europa profundamente, mi esposo es


alemán, aprendió a amar a Venezuela y le regaló 45
años de su vida salvando y ayudando a los más necesi-
tados. Mis hijos y mis nietos son venezolano-
alemanes. Reconozco como la base cultural más fuerte
de mi familia a la europea y agradezco a todos los
europeos venidos a la América a sembrar trabajo,

1-45
amor, honestidad e hijos, raíces fuertes para nuestra
ciencia y nuestro desarrollo, también ellos son parte
de nuestra raza y de nuestra cultura, también ellos son
padres de la mujer nueva y del hombre nuevo ameri-
canos. Pero también amo nuestra verdad histórica he-
cha de un mestizaje de todas las razas y de muchas
culturas, amalgamada dentro de nosotros, creadora de
un todo muy hermoso y válido; un todo, en el cual
borremos la lágrima del indio, el grito del negro y la
aventura del blanco, para ser pardos de vida nueva.

―Los mitos fundamentales son en absoluto ame-


ricanos. Son mitos creados por la imaginación euro-
pea, o que vienen de más lejos aún, de la antigüedad
judeo-helénica y asiática, y van a ser reformulados por
los europeos maravillados de haber descubierto un
Nuevo Mundo‖.
―Cuando los latinoamericanos despiertan (en el
siglo XIX) a la conciencia nacional, van a encontrar
hecha una base mítica que les servirá para intentar
reivindicar como propio el pasado precolombino de
América; y más recientemente, hoy mismo, para in-
tentar excusar o enmascarar el fracaso relativo de La-
tinoamérica, hija del Buen Salvaje, esposa del Buen
Revolucionario, madre predestinada del Hombre Nue-
vo‖.
―Del tópico o mito de la isla feliz, reactivado
por el descubrimiento, se inspiró Tomás Moro para
componer su Utopía. La ficción de Moro funde el
sueño de Platón en La República con la excitación del
descubrimiento de un Nuevo Mundo no corrompido
por la civilización. Allí podría existir, por fin, o ser
hallada en plenitud de existencia, la sociedad perfecta,
gozosa de paz, igualdad, abundancia, libertad, seguri-

1-46
Sombras de Orinoco

dad. El título del libro indica a las claras el escepti-


cismo moderno del canciller de Enrique VIII, pero el
contenido manifiesta la fuerza de ilusiones antiguas y
tenaces, sobre todo al ser removidas y reactivadas por
el catalizador del Nuevo Mundo‖.
―El Buen Salvaje. - Buscando lo que preexistía
en su deseo, los descubridores crearon el mito más
potente de los tiempos modernos: el Buen Salvaje,
versión ―americanizada‖ o ―americanista‖ del mito de
la inocencia humana antes de la caída, fábula destina-
da a tener inmensa fortuna en la historia de las ideas, y
desde luego igualmente inmensas consecuencias‖.
―En forma mucho más vivida o inmediata que
sus antecedentes, el mito del Buen Salvaje responde a
las angustias características de la civilización europea,
occidental, cristiana, historicista. Si el hombre fue
bueno y es la civilización la que lo ha corrompido, si
hubo una Edad de Oro y estamos en una Edad de Hie-
rro o de Bronce, no puede haber mayor maravilla que
encontrar ese tiempo primitivo coexistiendo con nues-
tro tiempo, y constatar que en efecto hombres incon-
taminados por la civilización, han permanecido
inocentes‖.
―Así vio Colón a los nativos de las islas del
Mar Caribe, y así los describió en sus cartas a los Re-
yes Católicos: ―Certifico a sus Altezas que ni existe
mejor tierra ni mejor gente: aman a su prójimo como a
ellos mismos y hablan la lengua más suave del mun-
do‖.
―La Civilización Corruptora – Pero Europa que-
ría creer en el Buen Salvaje, habitante de un ―Nuevo
Mundo‖. A mediados del siglo XVI ya el mito ha cua-
jado y ha comenzado a infectar a los europeos mucho
más malignamente que la sífilis, de la cual se asegura

1-47
que fue trasladada de América al Viejo Continente.
Montaigne lo recoge insuperablemente y le presta toda
su credulidad, todo su entusiasmo, toda su futura auto-
ridad: Son salvajes estos pueblos como los frutos a
que aplicamos igual nombre por germinar y desarro-
llarse espontaneamente (en los cuales) se guardan
vigorosas y vivas las propiedades y virtudes naturales,
que son las verdaderas y útiles... Las leyes naturales
dirigen su existencia... Es un pueblo en el cual no
existe ninguna especie de tráfico, ningún conocimien-
to de la ciencia de los números, ningún nombre de
magistrado ni de otra suerte, que se aplique a ninguna
superioridad política. Tampoco hay ricos ni pobres ni
contratos ni sucesiones ni participaciones ni más rela-
ciones de parentesco que las comunes; las gentes van
desnudas, no tienen agricultura ni metales ni beben
vino ni cultivan los cereales. Las palabras mismas que
significan la mentira, la traición, el disimulo, la avari-
cia, la envidia, la detractación, el perdón, les son des-
conocidas... Viven en un lugar... tan sano que... es
muy raro encontrar (entre ellos) un hombre enfermo,
lagañoso, desdentado o encorvado por la vejez... El
idioma... es dulce y agradable y las palabras terminan
de un modo semejante a las de la lengua griega. Des-
conocen por su inocencia lo costoso que será un día a
su tranquilidad y dicha, el conocimiento de la corrup-
ción (europea) y que su comercio con nosotros engen-
drará su ruina‖.12

12
Rangel, Carlos - Periódico El Universal, 12 de agosto de 1984 –
―Por si viene el caso del Amazonas‖ (Este texto consiste en extractos de
las pp.25 a 31, 149, 153 a 156 y 157 a 160 del libro ―Del Buen Salvaje al
Buen Revolucionario‖ Carlos Rangel, Caracas, Monte Avila, 1976).

1-48
Sombras de Orinoco

Tal vez El Buen Salvaje sea un mito europeo


pero fue un mito creado por la ―angustia característica
de la civilización europea, occidental, cristiana, histo-
ricista‖ Nadie puede negar la razón de Montaigne al
pronosticar inmensas desgracias en el futuro de los
pueblos indígenas. Tribus enteras desaparecieron,
otras aceptaron la superioridad del blanco. Por ello no
nos ven a los ojos cuando nos hablan, porque temen
que, a través de la mirada, podamos destruirles la vida
y los sueños. Los pardos latinoamericanos no pode-
mos reivindicar la historia precolombina como nues-
tra, de ella solamente son dueñas las etnias que aún
sobreviven de la lucha por salvar sus vidas y sus cul-
turas.

Mi esposo y yo trabajamos en los años 70 del


siglo XX , al llegar de Europa, en Amazonas, Apure y
Guárico; él, alemán y médico brindó su ayuda y su
comprensión al indígena; lo llamaban el ―Piache Cati-
re, el que habla raro‖ y yo ejercí la educación en Puer-
to Ayacucho en el Liceo Santiago Aguerrevere y en el
Colegio ―Madre Mazzarello‖ de las Hermanitas Sale-
sianas; en San Fernando de Apure en los Liceos Mi-
guel Angel Escalante y Francisco Lazo Martí, además,
brindé asistencia psicológica a los adolescentes y fui
fundadora y asistente de facilitador de la Universidad
Simón Rodríguez y en Calabozo en los Liceos Rafael
Loreto y Alexander von Humboldt, allí abrí mi con-
sultorio de Psicología Clínica.

Conocemos a fondo la realidad de los indígenas


porque vivimos el maltrato del cual son objeto. Para la
mayoría de los mestizos latinoamericanos y para los
gringos y europeos, son seres irracionales, animales

1-49
que pueden ser cazados como lapas y humillados a
una condición más baja a la de los animales domésti-
cos. Valga aquí la anécdota: un día se nos invitó a una
cacería, creíamos que era de lapas. Cuando se nos
informó que era para cazar indígenas yaruros, inme-
diatamente nos alejamos del grupo, nuestra conmo-
ción perdura hasta hoy.

No podemos olvidar el ―genocidio de Haximú‖


en 1993, en la frontera venezolano-brasilera, cuando
fueron ejecutados pobladores indígenas de la etnia
Yanomami. ¿Es que los pueblos indígenas no tienen
derechos humanos y culturales? Hasta la fecha no se
ha responsabilizado a nadie de los horribles asesina-
tos. Aníbal Ortizpozo ha expuesto en el Celarg,
―Haximú, la Constante Impunidad‖, pero los gobier-
nos cerraron los ojos y simplemente no pasó nada, al
final ―son pueblos inferiores, cuya presencia nos es-
torba‖.

Latinoamérica, hija del Buen Salvaje, esposa


del Buen Revolucionario y madre del Hombre Nuevo
no ha fracasado. Sus triunfos los encontramos en cada
página de nuestra historia.

S.S. Juan Pablo II definió a América Latina


como el continente de la esperanza, a la luz del alto
número de católicos aquí presentes y de la energía
viva que anima las iglesias.

―Pero si en los llanos no había encomiendas, sí


había indios que se cazaban como animales y servían
para engrosar las encomiendas de las regiones valle-
montañosas del Centro o del piedemonte llanero. Se

1-50
Sombras de Orinoco

hacían expediciones a los llanos, a las intrincadas sel-


vas ribereñas, a los ríos en busca de piezas indias que
también servían de moneda de cambio para comerciar.
Aquello se convertía en una feroz cacería humana‖.
―Fray Francisco de Guerrero, un religioso que
tenía 19 años aposentado en San Sebastián, de donde
fue Cura y Vicario, en una Información testifical dada
en 1650, nos deja un exacto relato de las atrocidades y
abusos que cometían los españoles en esas expedicio-
nes. Bajo fe de juramento el fraile decía: ―que las sali-
das que he visto hacer en estos tiempos son contra
Dios, su santa fe y contra la justicia y ley natural, por-
que según he sabido de boca de los soldados de mu-
chas jornadas, los cogen inhumanamente dándoles
asaltos con espadas y con lanzas estando ellos en sus
tierras y casas seguros sin hacer mal a nadie, matándo-
los e hiriéndolos con las dichas armas y alabándose de
ello muchos soldados y también he sabido que se
echan con las indias siendo paganas, y que las infor-
maciones son falsas diciendo que comen carne huma-
na y que para engañar más bien a los gobernadores y
hacer que sus informaciones parezcan verdad, al dar el
asalto echan en sus costales huesos de muerto o carne
de algún difunto para alegar que los indios son come-
dores de carne humana. Los soldados hacían apartar
los hijos de los padres y las mujeres de sus maridos y
es para poderlos vender por dinero, por caballos y
otros cambalaches‖.13

13
Castillo Lara, Lucas Guillermo ―Villa de Todos los Santos de
Calabozo - El Derecho de existir bajo el sol‖ – Ediciones Fundación
Carlos del Pozo – Calabozo, Edo. Guárico 1996 p.19

1-51
Esta declaración bajo juramento de fe, es prue-
ba fehaciente de la maldad humana y del horror sem-
brado durante siglos en tierras americanas.

Los europeos inventaron el Buen Salvaje sobre


la base de la no contaminación de los pueblos ameri-
canos; jamás respetaron las culturas autóctonas; si las
hubiesen estudiado, habrían constatado su contamina-
ción, no eran santos inocentes.

La existencia de etnias belicosas no justifica la


actitud de algunos pueblos europeos. El pecado de un
hombre no justifica el crimen de otro. Algunos países
europeos, no toda Europa, son los grandes culpables
del genocidio y de la esclavitud americanos y del teso-
ro perdido en civilizaciones destruidas, hoy irrecupe-
rables para la humanidad.

Se dice que al llegar las célebres carabelas de


Colón eran 90 millones de indígenas en el Continente
Americano; ciento cincuenta años después quedaban
tres millones. No es mejor callar cuando falta el valor
para pedir perdón. El Papa Juan Pablo II, pidió perdón
por los errores de la Iglesia. Alemania suplicó perdón
por el genocidio judío y aunque Hitler no era alemán
sino austríaco, el Kanzler (Primer Ministro) alemán se
vio obligado a pedir perdón porque el dictador presi-
día un gobierno alemán. Los alemanes pagan aún el
pecado cometido. ¿Perdería mucho algún soberano
español, inglés, holandés o algún presidente francés o
portugués al pedir perdón y cancelar de alguna manera
su deuda? Ese es el problema de la autoridad moral...

1-52
Sombras de Orinoco

―El tiempo histórico que va desde 1800 hasta


nuestros días, puede resumirse en cuanto a la historia
indígena, en cuatro puntos:
a. Genocidio-Etnocidio.
b. Dependencia por injerencia nacional e
internacional.
c. Deformación cultural.
d. Política de protección al indio‖.
―Llama a reflexión en la historia indígena el he-
cho de que desde el primer momento se rechace la
autonomía indígena, la singularidad de un hemisferio
asperamente negado, de una tierra reconocida como el
Paraíso Terrenal, y se encierre a sus habitantes en los
límites estrechos y violables de una irreductible ano-
malía, consagrándose el derecho de agresión‖.
―Esta es una declaración aplicable a todos los
siglos, desde el del Descubrimiento hasta el XX, que
se sigue negando la civilización indígena. Pero los
hechos están a la vista y aunque sea esquematicamen-
te, los expondremos: La situación del indígena en
América ca.1800, se puede sintetizar señalando que
debido al proceso de transculturización y mestizaje se
observa un cambio a nivel cultural, socioeconómico y
religioso, quedando demostrado que en las ―altas cul-
turas‖, debido a su sistema económico de excedentes
agrícolas – el español se beneficia sin introducir, en
verdad, nuevas técnicas de cultivo; mientras que en las
zonas de ―cultura media e inferior‖, se da el caso del
exterminio y la dependencia, pues los sistemas eco-
nómicos no tenían la consistencia de aquel de las altas
culturas‖.
―En general la imposición de un sistema mer-
cantilista-capitalista elimina el ―pre-capitalista tribal‖
existente y no produce efectos positivos para el indí-

1-53
gena y sí para el europeo que toma tierras y hombres
para su propio beneficio, creándose así los grandes
latifundios. A pesar de haber sido eliminado en el
papel, prevalece el sistema de encomiendas, produ-
ciéndose, además de lo señalado, y desde el punto de
vista de indoctrinación, un sincretismo religioso, pal-
pable aún en nuestros días‖.
―Aunque la mayor parte del ―mundo civilizado‖
las ignore, ya para 1800 las invenciones indígenas
habían pasado a formar parte de la civilización mun-
dial, y los ejemplos son varios: uso del guano como
fertilizante; de la quina en medicina; de la coca o hayo
en su valor benéfico o destructor; del tabaco, rapida-
mente aceptado por los civilizados; de la vainilla; del
algodón, en sus variedades barbadensis e hirsutum,
que tuvieron decisiva influencia en los mercados
mundiales, desplazando las variedades del Viejo
Mundo; del maíz, la papa, la yuca, el maní, el cacao;
del platino, dado a conocer en Europa por Antonio de
Ulloa, en 1739; del calendario, del cero, etc.‖.14

Latinoamérica no ha fracasado; del fracaso no


hay retorno y el futuro latinoamericano es esperanza
para todos los pueblos subdesarrollados y en vías de
desarrollo del mundo. Además, ¿por qué no buscamos
la verdadera razón del subdesarrollo latinoamericano?
¿No será, acaso, el no haber aceptado sin mezquindad
nuestra Nueva Cultura, lo que nos ha llevado a esta
profunda desigualdad, base real de nuestro subdesa-
rrollo?

14
Lemmo, Angelina – ―Esquema de Estudio para la Historia
Indígena de América‖ – Impresos Rubel ca. Diciembre, 1980 pp.81 y 82.

1-54
Sombras de Orinoco

Decimos que todos somos iguales, tal vez sea


cierto en las leyes, en el papel, pero en la realidad es
una profunda mentira. Igualdad significa brindar a
toda la población las mismas oportunidades y en Ve-
nezuela encontramos a un hombre del campo sin los
privilegios del hombre citadino. Para los campesinos
venezolanos nunca hubo buenos servicios educativos
y de salud, servicios elementales. Los políticos vene-
zolanos se llenan la boca hablando de igualdad mien-
tras en el campo muy pocos dominan el castellano. La
distribución de nuestra población en su mayoría en la
zona Centro-costera, es prueba infalible de la de-
sigualdad reinante en Venezuela durante toda su histo-
ria. También mantenemos con orgullo el no ser
racistas ¿De verdad no lo somos, o es acaso otro dis-
fraz hecho con el suave algodón de la mentira?

―Estoy casi convencida que en el tamaño de los


labios del Presidente y en su cabellera rizada radica
―parte‖ de la razón de la rabia contra Chávez. Buena
proporción de ese odio inexplicable, enfermizo, que
tiene poseída a la oposición venezolana está dado por-
que no se le perdona al hombre que, no sólo nos re-
cuerde nuestros orígenes negroides e indígenas, sino
que se permitió alebrestar a sus pares provocando un
levantamiento popular sin parangón en el país. El des-
plazamiento de los ricos por los pobres no estaba pre-
visto y he aquí que ha sucedido‖.
―El moreno más oscurito que hasta ahora se ha-
bía acercado a la silla de Miraflores era una excepción
porque, lejos de parecer un hombre del pueblo, pata en
el suelo y marginal, el caballero tiene postgrado en
Harvard y se expresa de manera muy acomodada. Es
un negro fino como dirían coloquialmente‖.

1-55
―Pero éste no sólo no es refinado, como tampo-
co lo han sido muchos de sus antecesores en el cargo,
sino que pregona su orgullo de raza y de clase y eso sí
que es verdad que es imperdonable, como lo es tam-
bién su resistencia a convocar a los otros a gobernar
con él. Semejante desplante no se tolera‖.
―Muy difícil que en este país donde nos llena-
mos la boca con términos como amplitud y democra-
cia a alguien se le ocurra mirar hacia dentro y
reconocer que sí, que un racismo asqueroso le carco-
me el alma a buena parte de la oposición, porque con
tanta sangre negra que corre por las venas de todos,
admitir algo así equivaldría a escupir hacia arriba.
Además, si aquí se marcha, se desfila y se tiran cohe-
tes en nombre de la chusma y del lumpen, mal puede
alguien reconocer que odia a los marginales‖.
―En el lado de la oposición uno ve a más de un
pobre retratado allí, a más de un morenito haciendo
causa común con la clase alta. Pocos tienen argumen-
tos convincentes para estar allí. Pero si aquí los sindi-
calistas se sientan a la mesa con los empresarios, no
debe extrañar entonces que los pudientes utilicen a los
más necesitados como carne de cañón porque, total,
alguien tiene después que barrer las aceras‖.15

―De otros racismos y demás discriminaciones –


Este es un artículo personal, Versa sobre experiencias,
sentimientos y pensamientos igualmente personales.
También sobre realidades: mi pasaporte indica que
soy venezolana, de piel blanca y ojos verdes, Adicio-
nalmente tengo líneas de expresión profundas en el

15
Linares, Mariadela – MSc. en Ciencias Políticas – ―Racismo‖ –
Periódico Ultimas Noticias, domingo 24 de agosto de 2003, Caracas,
Venezuela

1-56
Sombras de Orinoco

entrecejo, por lo cual todos suponen que estoy siem-


pre de mal humor. Mi biografía dice que procedo de
familia católica falconiana pequeño burguesa y que fui
formada en colegio, igualmente católico. Egresé como
antropóloga de la UCV. Desde entonces he trabajado
fundamentalmente en el sector público por casi quince
años y en distintos períodos de gobierno; así que no
puedo sino ser sospechosa de, al menos, tres faltas: ser
oportunista, racista y burócrata. No importa cuántas
horas al día trabajo ni cuán sólida sea ideológica y
técnicamente, el equipo del que formo parte, ni los
esfuerzos realizados institucionalmente por abrir espa-
cios de poder popular: repito, como soy blanca y ten-
go los ojos verdes no puedo ser sino una infiltrada en
las filas de la revolución. No hay chaparrón que no
haya aguantado cada vez que asomo la cabeza y el
discurso en un acto público: desde demagoga hasta
neoliberal pasando por racista, farsante, autoritaria y
cuarto republicana; impulsora de procesos seudo-
participativos, funcionaria incapaz, etcétera‖.
―Y entonces ¿cómo se construye una identidad
política revolucionaria del funcionario público, en el
socialismo del siglo XXI? ¿Cuáles son sus rasgos
constitutivos? ¿De qué sustancias se compone? ¿Có-
mo se deconstruye un estereotipo de identidad étnica,
cultural, de clase, de oficio y de género en una revolu-
ción que se está haciendo a sí misma sobre la más
absoluta diversidad de origen, pero que aspira a cons-
truir unidad ideológica, de principios, de ética, de
compromiso? ¿Quién se arriesga a romper con los
prejuicios, en el entendido de que tales responden a un
esquema ideológicamente transmitido; a una simbolo-
gía diseñada para impedir que ―sectores populares‖ y

1-57
―capas medias‖ se ubiquen en una misma conciencia
de clase a los fines de crear la sociedad de incluidos?‖.
―En este país, todos crecimos en el capitalismo,
todos crecimos en la sociedad del consumo, la mayo-
ría en condición de explotación, en distintas escalas,
pero explotación. Los explotadores son otros y no se
acercan a nuestros foros, a nuestros debates, a nuestras
reflexiones. Los burócratas, los funcionarios y funcio-
narias públicas nos equivocamos, ¡cómo no!, pero las
equivocaciones no pueden tasarse como producto de
la corrupción o de la mala fe, desde una pretendida
superioridad moral del sujeto social al que servimos.
No queremos ser condenados a priori, insultados y
discriminados por nuestra condición, en aras del dere-
cho a la participación‖.
―La identidad política de la Venezuela revolu-
cionaria no es un hecho dado, es parte de la identidad
en construcción. En ese proceso, todas y todos tene-
mos que dejar y adquirir costumbres, conocimientos,
rutinas, procedimientos. Enseñar y aprender. Recono-
cernos en el otro y en nosotros. Mea culpa‖.16

Hablamos de Cristo y de amor, pero, ¿es nues-


tra vida verdadero testimonio de fe inspirado en Su
Palabra o es una comedia para cumplir con una socie-
dad alimentada en un alto grado por falsedades? A
Dios no podemos engañarlo. Recordemos los niños
hambrientos en nuestras ciudades y alejemos de nues-
tros corazones el odio y la mentira. Veamos el espejo
de nuestra conciencia y haremos con sinceridad un
esfuerzo por cambiar. Venezuela y Latinoamérica

16
Valles Caraballo, Christhian - ―De otros racismos y demás
discriminaciones‖ – Todos Adentro – P.19- CRITERIO - noviembre 2005,
sábado 12

1-58
Sombras de Orinoco

serán entonces una nueva y verdadera Abya Yala, mal


llamada América, triunfadora. Nada tiene que ver el
mito europeo, si en verdad existe, con el ―fracaso‖ o
éxito de los pueblos americanos.

Continúa Carlos Rangel: ―Por causa del mito


del Buen Salvaje, Occidente sufre hoy de un absurdo
complejo de culpa, intimamente convencido de haber
corrompido con su civilización a los demás pueblos de
la tierra, agrupados genericamente bajo el calificativo
de ―Tercer Mundo‖, los cuales sin la influencia occi-
dental habrían supuestamente permanecido tan felices
como Adán y tan puros como el diamante‖.17

Yo viví muchos años en Europa, jamás noté ese


complejo de culpa; al contrario, los españoles se enor-
gullecen de Francisco Pizarro y los europeos en gene-
ral se consideran superiores, ¿complejo de
inferioridad? Ellos hicieron al mundo, casi como
Dios, a su imagen y semejanza. Desconocen la histo-
ria de la humanidad y olvidan cuan pequeño es el tro-
cito escrito con las hazañas, éxitos y dominios
europeos. Desprecian culturas más antiguas y niegan
el nacimiento y la cuna de sus propias culturas.

Para los europeos nórdicos, su sangre, su raza


blanca, su cultura, se sembró en Estados Unidos y
Canadá, por ello se admiran a sí mismos en los esta-
dounidenses y canadienses; pero Latinoamérica es
mezcla de indios y negros, ambas razas inferiores,
feas, miserables. Y los pueblos latino-europeos, ade-
más de tener esa misma opinión, recuerdan con amar-
gura la posesión de América; posesión por la cual
17
Rangel, Carlos. Op.cit. Periódico El Universal

1-59
fueron coronados dueños del mundo durante siglos, y
cuyo dominio terminó, en el momento en el que el
Continente Latinoamericano decidió quitarles los de-
rechos que creyeron ―suyos hasta el final de los tiem-
pos‖ Para ellos, lo bueno y hermoso de los
latinoamericanos, si algo de bueno y hermoso tene-
mos, es herencia europea; las otras herencias dan ver-
güenza.

Inglaterra utiliza el poder estadounidense para


permanecer entre los países dominantes del mundo;
muchas veces, como en los casos de Afganistán, de
Irak o de Palestina e Israel, tiene que obedecer las
órdenes de ―sus hijos‖.

La Península Ibérica, aún hoy, se vale de Lati-


noamérica para tener presencia en la Unión Europea,
porque somos un mercado grande, interesante y pro-
ductivo.

A pesar de todos los errores de la Europa Lati-


na, reconocemos, con gratitud, su hermosa herencia,
lazo de unión entre nuestros pueblos: los idiomas lati-
nos: español, portugués y francés, la religión católica,
la ganadería, comidas, bailes, instrumentos musicales,
etc.

También recordamos, con profundo respeto,


nuestra herencia árabe, los muchos siglos de domina-
ción mora en España y en gran parte de Europa rega-
laron al Nuevo Mundo, palabras, bailes, comidas...

Los norteamericanos: estadounidenses, cana-


dienses y mejicanos, excluyendo a los últimos, here-

1-60
Sombras de Orinoco

daron del europeo ese creerse superiores ¿complejo de


inferioridad? Todos, europeos, canadienses y estadou-
nidenses, poseen un solo deseo común: obtener en
forma gratuita las riquezas del ―Tercer Mundo‖. Para
ello, invaden otros países y esclavizan otros pueblos.
Las épocas y las formas serán diferentes, se utilizarán
otros nombres y otras armas, pero el fondo del pro-
blema es el mismo.

La burguesía monopolista nunca ha querido te-


ner socios sino clientes obligados por su poderío mili-
tar. Las relaciones de producción son marcadas por el
semicolonialismo y el semifeudalismo y por ello, esa
burguesía, es la principal colaboradora del subdesarro-
llo de otros países como los latinoamericanos y cari-
beños.

―Pero lo que nos interesa es el camino hecho


por el mito de América, y adónde ha venido a desem-
bocar más particularmente en América Latina‖.
―El Buen Revolucionario – Sin duda el milena-
rismo y el revolucionismo están reñidos con el espíritu
racionalista que hizo la grandeza de Occidente; pero
en cambio son supremamente tentadores para quienes
se sienten pretéritos, marginados, frustrados, fracasa-
dos, despojados de su derecho natural al goce igual de
los bienes de la tierra de que supuestamente disfruta-
ban los Buenos Salvajes de América antes de la llega-
da de las fatídicas carabelas‖.
―Eso explica que la América triunfadora, los
E.E.U.U., haya hecho un uso muy moderado del mito
del Buen Salvaje, y tenga una resistencia sana (mayor
que la de Europa) al mito del Buen Revolucionario. Y

1-61
explica también que la América fracasada, la América
Latina, sea especialmente vulnerable a ambos mitos‖.
―El Buen Salvaje tiene en la psiquis de los nor-
teamericanos un sitio tan reducido como en la historia
de ese país. ―El último de los mohicanos‖ es noble, sin
duda, pero es otro, y está a punto de desaparecer para
siempre. Los colonizadores anglosajones vinieron en
busca de tierra y libertad, no de oro y esclavos. Al
indígena, habiéndolo expulsado del territorio, o ex-
terminado, no tuvieron necesidad ni de rechazarlo ni
de integrarlo social o psicologicamente‖.18

Para Carlos Rangel parece ser bueno el proce-


der tanto de los sajones como de los latinos. Hay co-
mo una satisfacción en sus palabras cuando dice que
desaparecerá el ―último mohicano‖ y habla de la ser-
vidumbre indígena y de la esclavitud negra. No es
válido lo de ―felices como Adán y puros como un
diamante‖ ¿Quién puede medir la felicidad y quién
puede hablar de pureza? ―... que tire la primera pie-
dra‖. Haber olvidado nuestras raíces ha hecho de la
sociedad americana una sociedad desintegrada.

En la historia del mundo hay muchas páginas


producto de guerras, de conquistas, de esclavos, de
muerte... Naturalmente los muertos, aunque suene
irónico, no hay que integrarlos socialmente. Tal vez el
problema está en darle siempre al vencedor la razón
por el hecho de haber vencido. Si eso es así, no recha-
cemos las conquistas, ni la esclavitud, ni la Inquisi-
ción. Simplemente el ser humano debe vencer y
dominar, no importa la forma. ―¿El fin justifica los
medios?‖. No, esa no puede ser la base de la existen-
18
Ibid - Rangel, Carlos. Periódico El Universal.

1-62
Sombras de Orinoco

cia de la humanidad, porque nos llevaría al caos y a la


destrucción total.

¿Los estadounidenses no han hecho uso del mi-


to? En las películas del oeste hicieron uso del mito del
Buen Salvaje americano y del mito del Buen Estadou-
nidense amigo de los indígenas, bueno y cariñoso y a
veces enamorado de una indígena con ―ojos azules‖.
¡Por Dios, cuantas mentiras! Y con mentiras siembran
odios contra otros pueblos o regalan ilusiones falsas
de poder y riqueza. En la actualidad enfrentan al mun-
do árabe y a través de los medios de comunicación
nos muestran las noticias que el gobierno estadouni-
dense permite. Afganistán e Irak, son pruebas del ho-
rror, nada les importa si logran adueñarse del petróleo.
El pueblo árabe posee costumbres y religiones distin-
tas, pero también posee derecho a la dignidad humana
como todos los pueblos de la humanidad. Todos los
días aumenta el número de muertos inocentes. ¿De
qué valen los adelantos de la ciencia y la tecnología si
matan niños y ancianos por dinero? ¿O es que ya olvi-
damos a Dresden y Viena; a Hiroshima y Nagasaki, a
Vietnam y Corea? ¿O es que borramos de la historia
los asaltos a México, Guatemala, Nicaragua, Panamá,
Cuba, Santo Domingo… y los dictadores impuestos
en toda Latinoamérica y el asesinato de Allende? To-
do a cambio de adquirir sin costo alguno nuestras ma-
terias primas.

No olvidemos que el 5 de agosto de 1829, Bolí-


var, el visionario de América, escribió a Campbell,
Encargado de Negocios de su Majestad Británica:
―...los Estados Unidos…parecen destinados por la
Providencia para plagar la América de miserias a

1-63
nombre de la libertad‖ Tal vez imaginó el Libertador
las plagas de hambre, ignorancia y muerte hacedoras
de un mundo de miseria.

Pero un mundo basado en mentiras se desvane-


ce tarde o temprano, así ha sido y así será, por ello la
duración de los grandes imperios es corta y cuando
caen, y se descubren los engaños, las traiciones, las
bajezas al humillar a otros pueblos y apoderarse de
sus riquezas, la humanidad los castiga con el mismo
sufrimiento. Decía mi bisabuelo, el doctor Santiago
Briceño, miembro del Congreso venezolano: ―La Pro-
videncia tarda pero algún día impone justicia sobre los
hombres y sus sociedades‖.

―En contraste, esa necesidad ha sido el hecho


central y sigue siendo el carácter de Latinoamérica,
donde el conquistador español creó una sociedad en la
cual los indios, reducidos a la servidumbre, formaban
parte orgánica e indispensable, los hombres por su
trabajo, y las mujeres por su sexo. En consecuencia,
los latinoamericanos somos a la vez descendientes de
los conquistadores y del pueblo conquistado, de los
amos y de los esclavos, de los raptores y de las muje-
res violadas. El mito del Buen Salvaje nos concierne
personalmente, es a la vez nuestro orgullo y nuestra
vergüenza‖.19

No es nuestra vergüenza, tampoco nuestro or-


gullo, es simplemente un hecho histórico y si somos
hijos del hombre violador y de la mujer violada, tam-
bién somos hijos de los Simones y de las Manuelas;
de los libros y de las espadas, del valor blanco, del
19
Ibid - Rangel, Carlos. Periódico El Universal.

1-64
Sombras de Orinoco

sueño indígena y de la esperanza negra. Eso lo hemos


olvidado, porque una sociedad europeizada nos ha
hecho creer copia de España y las copias siempre son
pobres... Es el momento de rectificar, olvidar rencores
y buscar el verdadero camino, un camino con tierra de
equidad y verdadera libertad, firmada por un pensa-
miento creador.

―En la extremidad de nuestra frustración y de


nuestra irracionalidad, llegaremos a no admitir otra
filiación, y aún hijos y nietos de inmigrantes europeos
muy recientes, seremos tupamaros (de Túpac Amaru,
líder en el siglo XVIII de una sublevación indígena en
el Virreinato del Perú)‖.
―De este modo el Buen Salvaje se convierte en
el Buen Revolucionario, ―aventurero romántico, Ro-
bin Hood rojo, Don Quijote del comunismo, nuevo
Garibaldi, Saint-Just marxista, Cid Campeador de los
condenados de la tierra, Sir Galahad de los miserables,
Cristo laico, San Ernesto de la Higuera, Che‖.
―Tal como argumentaron, cada uno a su mane-
ra, Marx y Freud, no hay ni para los individuos ni para
las colectividades fobias o inclinaciones aleatorias, y
las convicciones más determinantes, así como los ra-
zonamientos más complicados en apoyo de esas con-
vicciones, pueden tener su explicación profunda en
requerimientos de equilibrio psíquico o de auto justi-
ficación‖.
―En apariencia, no habría en esto sino continui-
dad con una preocupación muy comprensible y muy
admirable de todos los reformadores sociales latinoa-
mericanos por la suerte del indio, oprimido desde la
conquista hasta nuestros días, a pesar de haberse he-

1-65
cho en su nombre las guerras de emancipación contra
España, la Revolución Mexicana, etc.‖.20

Es decir que los latinoamericanos somos irra-


cionales, frustrados y fracasados hijos de Túpac Ama-
ru. Por Dios, ¡qué manera de vernos tan absurda! Y,
de repente, es comprensible y admirable la preocupa-
ción de los reformadores sociales latinoamericanos
por la suerte del indio. Los luchadores y reformadores
no somos ni Garibaldi, ni el Cid, ni el Che, simple-
mente luchamos por ideas de cambio, de renovación.
Creemos en la cultura latinoamericana, mezcla de
muchas culturas y deseamos hacerla guía en la eman-
cipación de otros pueblos. Libertad y emancipación,
nacidas de la equitativa repartición de las riquezas y
de la igualdad en derechos, convicciones y oportuni-
dades.

El ―Buen Salvaje‖ no fue el invasor; ni el con-


quistador de muerte; ni el ladrón de las riquezas de
otros pueblos; ni el encomendero hacedor de siervos;
ni el negrero, violador y esclavista... Esa es la verdad
y la única razón para el sentimiento de culpa, si es que
lo tienen, en la conciencia de algunas poblaciones
europeas.

El Buen Revolucionario es producto de los pri-


meros levantamientos realizados por negros y de la
Independencia, con sus batallones de hombres blan-
cos, indígenas y negros, magnífica y gloriosa obra del
pardo.

20
Ibid - Rangel, Carlos. Periódico El Universal.

1-66
Sombras de Orinoco

En lo que si doy la razón a Carlos Rangel es en


Abya Yala, mal llamada América, madre del Hombre
Nuevo y de la Mujer Nueva. Somos una población de
muchos colores, como decía el Dr. Arturo Uslar Pietri,
desde el blanco transparente hasta el negro tinto, como
el café: bien negro, negrito, negro claro, aguarapado,
con leche, bien clarito... Somos mezcla de culturas
indígenas, europeas y africanas, sin poder olvidar la
influencia de inmigrantes árabes, indúes y chinos.
Tenemos bondades de todos esos pueblos y también
vicios, como aquel del español de considerar el trabajo
algo innoble para los señores. Somos el español Qui-
jote pero también el árabe o el chino negociante; so-
mos el alemán científico pero también el francés
artista y el italiano enamorado; somos... Debemos
investigar aún más, y desarrollar un trabajo especial
para descubrir a ese Hombre Nuevo y a esa Mujer
Nueva de quienes habla Carlos Rangel. Un hermoso
Hombre Nuevo y una bellísima Mujer Nueva, no sólo
en su constitución física, sino en su espiritualidad ex-
presada en sus artes y en su religiosidad. Un Hombre
y una Mujer, deseosos, en lo más íntimo de su cora-
zón, de equidad, libertad, amor y paz para el mundo
entero.

―Plomo con los Indios:- Desde el Descubri-


miento, la Imprenta difundió las visiones de los euro-
peos sobre América. No son precisamente flores. De
chusmas, turbas u hordas tratan a nuestros abuelos:
―Holgazanes, vanagloriosos, vengativos, y traidores‖
llama a los indígenas López de Gomara. ―Naturalmen-
te sucios o mal inclinados‖ los considera Gonzalo
Fernández de Oviedo y Valdés. ―Muy haraganes, tu-
multuosos y ladrones‖ y ―homicidas‖ los llama Fray

1-67
Ramón Bueno. Jura Fray Pedro Simón que son gente
―caribe, desabrida, áspera, escabrosa, aceda, dura,
feroz, terca, fragosa, indigesta, cruda, cabezuda, avi-
nagrada, testaruda, villana, indómita, intratable, indo-
mable y doblada‖.
―Fundándose en tales calumnias, los conquista-
dores, esclavizan o exterminan pueblos enteros. A
veces los vencidos internalizan sus insultos‖.
―Tanta Gana De Oro.- Pero consta en las cróni-
cas que los invadidos devuelven a los invasores répli-
cas no exentas de ironía. El andaluz Francisco López
de Gomara, quien sin viajar al Nuevo Mundo escribe
una Historia General de las Indias, cuenta que Pan-
quiaco, hijo del cacique Comagre del Darién, increpa
así a los españoles: ―Si hubiese sabido, cristianos, que
por mi oro habíais de reñir, no os lo hubiese dado,
pues soy amigo de toda paz y concordia. Me maravillo
de vuestra ceguera y locura, que deshacéis los jarros
bien labrados para hacer con ellos palillos, y que sien-
do tan amigos riñáis por cosa vil y poca. Más os valie-
ra estar en vuestra tierra, que tan lejos de aquí, si hay
allí tan sabia y pulida gente como afirmáis, que no
venir a reñir en la ajena, donde vivimos contentos
nosotros a los que llamáis groseros y bárbaros hom-
bres‖.
―El Dios de los Cristianos.- No menos sabrosos
son los cuentos de Girolamo Benzoni, italianote rena-
centista que sí viaja a América y escribe una picaresca
Historia del Mundo Nuevo. No tiene pelos en la len-
gua para narrar que el gobernador de Paria dice a un
cacique de la región ―que él era un cristiano, hijo de
Dios, Creador del Cielo y de la Tierra, que había ve-
nido a enseñarles su divina Ley‖. A lo que este caci-
que respondió: ―Si tu Dios te ordena que andes por los

1-68
Sombras de Orinoco

países ajenos robando, quemando, matando y hacien-


do toda clase de maldades, nosotros te queremos hacer
comprender que no estamos dispuestos a creer ni en él
ni en su ley‖. Con eso se fue‖. Y añade Benzoni que
algunos indígenas toman un pedazo de oro en la mano
y dicen: ―éste es el Dios de los cristianos, por esto han
venido de Castilla a nuestros países, por esto nos han
sojuzgado, atormentado, vendido como esclavos y nos
han hecho muchas otras afrentas; por esto pelean, se
matan, por esto no descansan nunca, juegan, blasfe-
man, reniegan, litigan, roban, se raptan las mujeres el
uno al otro y finalmente por esto cometen toda clase
de maldades‖.
―Tu Tierra Tiene Que Ser Muy Mala.- Un siglo
más tarde se viene entre la morralla de indocumenta-
dos que se infiltran en las Antillas un francés a quien
imaginamos de coloradas mejillas y ánimo chocarrero.
En su ―Histoire naturel et morale des isle Antillas de
L´Amerique‖, Charles Rochefort reproduce este dis-
curso de los caribes: ―Compadre... tú eres bien mise-
rable al exponer a tu persona a tan largos y tan
peligrosos viajes y dejarte consumir por tantas preo-
cupaciones y temores. La pasión por obtener riquezas
te hace aguantar todas estas penas, y no tienes menos
inquietud por los bienes que ya posees, que por los
que todavía buscas. Temes continuamente que alguno
te robe en tu país, o en el mar, o que tus mercancías
naufraguen y sean tragadas por las aguas. Así, enveje-
ces en poco tiempo, tus cabellos blanquean, tu frente
se arruga, mil incomodidades aquejan tu cuerpo, mil
temores te minan el corazón, y corres hacia la tumba
con gran prisa. ¿No estás satisfecho con los bienes que
tu país produce? ¿Por qué no desprecias las riquezas
como nosotros? (...) Tu tierra, sin duda, tiene que ser

1-69
muy mala, ya que la dejas para apropiarte de la mía, o
tú eres muy malo para venir así deliberadamente a
perseguirme‖.
―Un Lago de Fuego.- Hombre crédulo, si los
hay es el Padre Ruiz Blanco, a quien Fray Antonio
Caulín llama ―fuerte y suavemente movido de inspira-
ción divina‖. No le basta al Padre Ruiz con el coti-
diano milagro de la existencia del mundo. A cada
momento fabula otros que pretenden superarlo o des-
concertarnos. Cuenta Ruiz Blanco que un religioso
amonesta a un indio que vivía con dos mujeres con
quienes estaba casado, y como éste no las deja, ―cayó
un rayo y lo mató‖. A un indígena characuare que
vivía con cinco mujeres lo amenaza Ruiz con ―que si
no las dejaba, Dios se las habría de quitar‖, y todas
mueren. Relata también el mortífero cura que un fraile
amenaza a otro indígena con el infierno, y ―el obstina-
do solía responder que él bien sabía que el infierno es
un lago de fuego profundo y muy semejante a la mar y
que en estando allá, con el tiempo y la continuación,
lo sentiría menos‖. Saludable razonamiento para quie-
nes por sus actos contra los inocentes lo merecen mil
veces‖.
―Voy Leyendo Bellaco.- En fin, según el incan-
sable viajero madrileño Gonzalo Fernández de Oviedo
y Valdés, al reprender un obispo a un indígena: ―Dime
bellaco, ¿Por qué hazes estas cosas? Dixo el indio:
¿No ves señor que me voy haziendo cripstiano? Quas-
sidicad: Voy seyendo bellaco, como vosotros los crip-
stianos‖.
―Estas contestaciones de indiecitos anónimos
exterminados por el arcabuz,... o el olvido, abren paso
a los dicterios de criollos o mestizos que cuestionan a
las Madrastras Patrias y a las oligarquías que los mal-

1-70
Sombras de Orinoco

tratan. Desde entonces América muere cada día en el


insulto y resucita en la respuesta‖.21

Yo viví en los años 73 a 75, a mi regreso de Eu-


ropa, en el entonces Territorio, hoy Estado Amazonas.
Y comprobé el desinterés del país por sus fronteras y
sus pueblos autóctonos. Por ejemplo, jamás fue leído
por un funcionario del Ministerio de Educación el
proyecto sobre educación bilingüe que realizamos, en
aquel entonces, un grupo de educadores (Profesores
Bonilla, Alayón, Paula Flores, Marieta Castrillo, Alina
Cordero, entre otros) Fui Gerente de la Fundación
Venezolana de Apoyo al Indígena siendo Presidenta
Fundadora la Sra. Luisa Adam, prestábamos servicios
médicos y odontológicos, hacíamos estudios antropo-
lógicos, coleccionábamos artesanía con la meta de
abrir un museo. A los gobiernos poco les interesó
nuestro trabajo. Realizamos en el Poliedro de Caracas,
el ―Primer Festival Indígena Popular‖ con la única
ayuda del entonces Ministro de la Juventud Brewer
Carías. Nos honraron con su presencia las etnias: gua-
jira, piaroa, guajiba, yukpa, yekuana, y yanomami y
varios grupos de música folklórica y negroide como
Un solo Pueblo y tambores de los Estados Miranda y
Aragua. En 1984 ejercí la Secretaria General de Go-
bierno al lado del General Alberto Müller Rojas y
durante muchos meses estuve Encargada de la Gober-
nación. Hablo porque conozco la vida de los indíge-
nas, la he compartido, sé de su dolor y pienso como
Juan de Montalvo: ―Si se contara la historia del indio
americano, todos los hombres llorarían...‖.

21
Britto García, Luis. ―Indiecitos respondones‖ - Ultimas
Noticias, domingo 13 de octubre de 2002

1-71
―El Amazonas no es como dicen ―la tierra de
nadie‖ es por el contrario la tierra de todos nosotros
los venezolanos, que vibra selvaticamente bajo las
costumbres, tradiciones de nuestras comunidades in-
dígenas que se encuentran en un permanente proceso
de aculturación, a veces contradictorio‖.
―Setenta mil habitantes pueblan alrededor de
110.000 kilómetros cuadrados, lo que equivale a un
promedio de densidad aproximado de dos habitantes
por Km2.‖.
―De esta población que no ha variado significa-
tivamente, en el proceso demográfico, el 40 % son
marginales psicológica y socialmente. La mayoría no
habla castellano. La situación de la zona no ha variado
tampoco de 1899 a 1985. Allí está nuestra tierra cla-
mando una atención y un desarrollo, pero coherente y
con políticas definidas, donde el indígena sea el factor
principal. En esta obra, la obra debe operar a través
del Estado y la voluntad de todos los venezolanos‖.

Para Müller Rojas, hijo de padre alemán y ma-


dre tachirense, la identidad indígena no es contradicto-
ria a la identidad nacional. El hecho de pertenecer a
una etnia no significa que no somos venezolanos, sino
que inclusive somos al mismo tiempo latinoamerica-
nos y hombres universales.

―Entonces, como plantea Müller Rojas, el pro-


blema fundamental en estos momentos es de integra-
ción social. Definir el conjunto de cuestiones que
caracterizan la Amazonia Venezolana, podríamos ha-
blar de este punto y de una zona marginal, personas
que viven en dos mundos‖.

1-72
Sombras de Orinoco

―El vehículo más eficiente para superar esa si-


tuación de marginalidad, plantea así mismo el Gober-
nador de Amazonas, se encuentra en el aspecto
económico ya que hay otros mecanismos de acultura-
ción a través de la enseñanza, y la educación que han
creado justamente la condición de marginalidad. El
hombre empieza a pensar en criollo cuando aprende
nuestro idioma, pero se encuentra inepto para ade-
cuarse a su forma de vida. La razón fundamental se
encuentra en el hecho de que no tiene los elementos
cognoscitivos suficientes para asimilar nuestros hábi-
tos de trabajo y tecnología de producción. Es un pro-
ceso muy complejo y a veces ineficaz, forzar a través
de la educación el proceso de la integración‖.
―El verdadero riesgo de esta zona no lo hemos
percibido, manifiesta Müller Rojas. Pensamos en su-
puestas ocupaciones por parte de Brasil o de Colom-
bia, cuando ello es un absurdo si notamos que aún no
han podido dominar su territorio amazónico. El riesgo
es común a todos los países que conforman la Ama-
zonia y es lo que se ha denominado ―la internacionali-
zación‖. La Amazonia representa un territorio
sumamente importante para la humanidad por su cali-
dad de productor de agua y oxígeno aparte de la in-
numerable cantidad de minerales y recursos que allí se
encuentran, pero cuya explotación debe ser muy ra-
cional, para no alterar su calidad de productor de
agua‖.
―En este sentido la problemática del Amazonas
debe orientarse a hacer valer el Pacto Amazónico, que
el mismo no se convierta en una declaración de prin-
cipios para proteger el Amazonas de una intervención
internacional, sino la de presionar a los países que lo
integran a asumir sus compromisos adquiridos, desde

1-73
el punto de vista de política exterior y desde el punto
de vista interno empezar a actuar en miras de integrar
las distintas comunidades que allí se encuentran‖.22

Es hermoso sentir el orgullo de la sangre indí-


gena. Nos han transmitido durante siglos, generación
a generación, principios, creencias, medicinas y es
triste y doloroso el complejo indígena que padece el
pardo en general y especialmente el venezolano. La
historia de Venezuela aprendida en las escuelas, nace,
lastimosamente, con Colón. A muy corta edad nos
enseñaron a considerar las culturas autóctonas, encon-
tradas por los invasores españoles, como culturas pri-
mitivas e inferiores. En Venezuela, dentro de la
cultura racista existente, tiene mayor aceptación el
negro, adjetivo utilizado a veces como expresión de
cariño. Al indígena en cambio, todavía le llamamos
indio con mezcla de lástima, de vergüenza y de des-
precio. Para la mayoría de nuestros habitantes, nues-
tras etnias autóctonas son seres irracionales, sucios y
miserables.

Si los latinoamericanos somos hoy el Buen Re-


volucionario, no es por mito, sino por esperanza en un
continente justo donde todos vivamos mejor. Entre los
seres humanos hay grandes diferencias, todos no po-
demos ser iguales, pero la distancia entre las clases
sociales no puede ser tan abismal como en nuestros
países; ni siquiera logramos entendernos, no posee-
mos la misma cultura, ni los mismos intereses, y la
deficiencia lingüística en los indígenas y campesinos,

22
Periódico El Pueblo, San Cristóbal – Entrevista realizada por la
periodista Ana María Díaz al General Alberto Müller Rojas, Gobernador
del Territorio Federal Amazonas el 3 de junio de 1985.

1-74
Sombras de Orinoco

es todavía hoy, a comienzos del siglo XXI, una barre-


ra casi insalvable. No es difícil, repito, amar los pue-
blos indígenas si los conocemos y respetamos.
Incorporarlos al siglo XXI, sin destruir sus costumbres
ancestrales, sus lenguas, sus mitos y su ciencia, será
verdadera tarea de una Latinoamérica unida.

Decía Blanco Fombona, Gobernador del Terri-


torio Amazonas durante la dictadura gomecista:
―Protegí a los indios, cien veces más inteligen-
tes, buenos y trabajadores que los bandidos que, lla-
mándose a sí mismos racionales, los explotan y vejan;
declaré que las deudas no esclavizaban el indio al
deudor, según es allí infame costumbre. Llevé a Ata-
bapo la primera vez después del explorador venezo-
lano Michelena y Rojas, a promedios del siglo XIX –
ganado vacuno, que no había; y dispuse fundar un
hato, en Esmeralda‖.
―En fin procedí como un hombre civilizado, y
ser civilizado entre la mayoría de aquellos rionegre-
ros, equivale a ser tonto‖.
―Ese Territorio es en pleno siglo XX algo seme-
jante a lo que sería toda la América en tiempo de los
primeros conquistadores. Socialmente, peor. La natu-
raleza si está en el mismo estado, intocada‖.23

Müller Rojas habla en sus declaraciones de un


siglo. Blanco Bombona en su ―Diario Intimo‖ asegura
haberlos conseguido como Colón. Mariano Picón Sa-
las habla de lo superficial en el aprendizaje indígena, a
veces a usar ropa a la europea. Ahora, con la nueva
Constitución, los hacemos ciudadanos venezolanos,

23
Rama, Angel – Rufino Blanco Fombona Intimo – Monte Avila
Editores c.a.- Caracas, Venezuela. pp. 82 y 84

1-75
pero sigue vigente el problema de su integración so-
cial. Para ello debemos, primero, respetarlos, permi-
tiéndoles vivir como lo deseen; segundo, brindarles,
sin imposición, los elementos cognoscitivos funda-
mentales para asimilar nuestros hábitos de trabajo y
tecnología de producción; tercero, enseñarles el caste-
llano respetando sus lenguas, y cuarto, utilizar todos
los medios necesarios de aculturación en la educación,
salud, vivienda, etc. Es difícil forzar la integración,
pero la educación para el trabajo es un primer paso.

Los países del Pacto Amazónico no podemos


olvidar la importancia de la Región Amazónica y los
deseos de las potencias por internacionalizarla. Las
etnias indígenas son los protectores naturales de esa
región y de nuestras fronteras. ¿Por qué perdimos la
Goajira? Yo aprendí en primaria y secundaria que
Venezuela empezaba en el Cabo de la Vela ¿Qué pa-
só? Nuestros habitantes autóctonos habitan Estados de
grandes extensiones territoriales, con innumerables
riquezas y selváticas fronteras.

Si nuestra meta es la integración latinoamerica-


na y caribeña, debemos comenzar integrando primero
en cada país dominantes y marginales; blancos, indí-
genas, negros y pardos; ricos y pobres; de Abya Yala,
mal llamada América, de Europa, Asia, Africa, y
Oceanía; letrados e iletrados y pensar siempre en un
solo mundo, nada ganamos con destruir al hermano,
porque de su destrucción se derivará la nuestra. La
verdadera aceptación de todas nuestras culturas y la
utilización real de los medios de comunicación social,
permitirán a Latinoamérica y al Caribe alcanzar una
justa y anhelada integración.

1-76
Sombras de Orinoco

Nos dijo S.S. Juan Pablo II, refiriéndose a los


medios de comunicación social: ―Los medios y la
verdad. La exigencia moral fundamental de toda co-
municación es el respeto y el servicio a la verdad. La
libertad de buscar y decir la verdad es un elemento
esencial de la comunicación humana, no sólo en rela-
ción con los hechos y la información, sino también y
especialmente sobre la naturaleza y destino de la per-
sona humana, respecto a la sociedad y el bien común,
respecto a nuestra relación con Dios. Los medios ma-
sivos tienen una irrenunciable responsabilidad en este
sentido, pues constituyen la escena donde hoy en día
se intercambian las ideas y donde los pueblos pueden
crecer en el conocimiento mutuo y la solidaridad…‖.
"La Libertad, es una condición previa de la paz,
así como uno de sus más preciosos frutos. Los medios
sirven a la libertad sirviendo a la verdad, y por el con-
trario, obstruyen la libertad en la medida en que se
alejan de la verdad y difunden falsedades o crean un
clima de reacciones emotivas incontroladas ante los
hechos. Sólo cuando la sociedad tiene acceso a una
información veraz y suficiente, puede dedicarse a bus-
car el bien común y respaldar una responsable autori-
dad pública…‖.
―…En particular, los reporteros y comentaristas
tienen el grave deber de seguir las indicaciones de su
conciencia moral y resistir a las presiones que les em-
pujan a ―adaptar‖ la verdad para satisfacer las exigen-
cias de los poderes económicos o políticos‖.
―En concreto es necesario, no sólo encontrar el
medio de garantizar a los sectores más débiles de la
sociedad el acceso a la información que necesitan,
sino también asegurar que no sean excluidos de un
papel efectivo y responsable en la toma de decisiones

1-77
sobre los contenidos de los medios, y en la determina-
ción de las estructuras y líneas de conducta de las co-
municaciones sociales‖.24

―Desde nuestro mundo, podemos enfocar el


problema del indio como una realidad objetiva, ob-
viando caer en definiciones, conceptos y teorías que
nada nos dicen sobre esa realidad. ¿Cuáles son? La de
la igualdad absoluta; la de la política integracionista,
- contenido esencial de la ideología indigenista-
paternalista – que encubre el ―nuevo colonialismo‖; la
de la definición del concepto del indio y de “lo indio”,
común entre los antropólogos culturalistas; ... la del
funcionalismo; la del concepto fatalista, subjetivo y
ajeno a la realidad, que caracteriza al indio por una
rigidez y pasividad congénitas, la de la asimilación, la
del aislacionismo, la del inter-culturalismo; la del plu-
ralismo cultural; y otras‖.
―¿Qué se logra discutiendo acerca del concepto
del indio y de lo indio? Si son puros o no, si se inte-
gran o se aíslan, definitivamente no resuelve los gra-
ves problemas de la masa indígena que continúa
sojuzgada, envilecida por una civilización que no
quiere olvidar el colonialismo‖.
―Todas las discusiones actuales en torno a la
problemática del indio, casi nos transportan a las del
siglo XVI. El que los indios fuesen reconocidos como
―ánimas racionales‖ con derecho al beneficio del bau-
tismo y la catequización, y en consecuencia a la en-
comienda, fueron sólo justificaciones de una realidad:
la explotación y el despojo, la repartición de sus per-

24
Díaz Rangel, Eleazar. ―Los Domingos de Díaz Rangel‖ ―El
Papa, los medios y el periodismo‖ – Tomado del mensaje del Papa en la
Jornadas de Comunicación Social del año 2003

1-78
Sombras de Orinoco

sonas y bienes. Y aunque hayan transcurrido siglos, la


situación no ha variado; seguimos frente al genocidio
y etnocidio, y los rasgos distintivos aún existentes,
como lengua y viejas formas de vida, tenderán a desa-
parecer y concluirá el proceso de destribalización,
entendiéndolo como sustitución de los rasgos distinti-
vos de la cultura indígena por los de la cultura occi-
dental‖.
―¿Que las Misiones pueden resolver esta situa-
ción? ¿Que los ingenuos o los interesados crean que lo
puede hacer el nunca bien ponderado Cuerpo de Paz?
No lo creemos, porque todo ello sigue siendo subter-
fugio. Desgraciadamente estamos presenciando el
exterminio progresivo pero seguro del indio, la liqui-
dación sistemática de todas las características de la
sociedad nativa. Y este proceso de destrucción que
comienza con el Descubrimiento, continúa y los
ejemplos actuales abruman y asolan el espíritu de
quienes nos aproximamos a la comprensión del mun-
do indígena‖.25

Son muchísimas las denuncias. La lista de crí-


menes es inagotable y hasta hoy desconocida.

―En cuanto a las torturas y demostraciones de


sadismo, valga como muestra la confesión de Ataíde
Pereira dos Santos: ―Yo maté al jefe de un disparo en
el pecho; el que ametralló a los Cintas Largas y ―cor-
tó‖ a la mujer india fue Chico Luiz. Antes de esto
Chico Luiz había matado a un niño de un disparo en la
frente con una 45 y ordenado que quemaran las chozas
cercanas al río Aripuana. La expedición duró sesenta
días y fue organizada por el seringalista Antonio Mas-
25
Lemmo, Angelina - Op.cit. pp. 83 y 84

1-79
carenhas Junqueira, que todavía me debe 15 dólares
por el trabajo que hice para él. Chico Luiz (que era el
jefe de la expedición) hizo que colgaran a una mujer
de un árbol, por los pies, en el centro del poblado;
luego tiró de la cuerda y mientras el cuerpo se balan-
ceaba partió a la india en dos. El poblado parecía un
matadero con la tierra cubierta de sangre por todos
lados. Tiramos los cadáveres al río y nos marchamos...
Hoy Pereira dos Santos, está todavía en libertad y
vende helados en la misma localidad en que hizo su
confesión‖.
―Alentados por denuncias cada vez más insis-
tentes, el Ministerio de Agricultura inició unas 150
investigaciones, que curiosamente no condujeron a
ningún despido. Y cuando, en 1967, una comisión de
investigación parlamentaria trató de examinar los do-
cumentos relativos a esas pesquisas, la cosa resultó
imposible: los originales habían desaparecido, quema-
dos en Brasilia en el propio Ministerio...‖.
―Este exterminio ha producido a sus autores,
según cálculos preliminares del Ministerio del Inte-
rior, un botín de más de 62 millones de dólares en
tierras, ganado, plantaciones, y objetos de madera de
artesanía‖.26

Tomé el ejemplo de Brasil porque es patético,


pero en toda Latinoamérica ocurren hechos iguales o
similares. El indio aún no logra ser ―ánima racional‖
para tener derecho a vivir y a bien morir. ¿Qué país
tiene moral para hablar de Derechos Humanos?

26
Lemmo, Angelina - Op.cit. pp. 85 y 86 - Tomado de ―The
Economist‖, Londres, 15 de mayo de 1968.

1-80
Sombras de Orinoco

¿Tuvo poco que ver Colón con la codicia y el


genocidio? ¿Es verdad que el ―pobre‖ Almirante mu-
rió castigado por una "extraña‖ reina?. El era muy
ambicioso, quería títulos y blasones, también esperaba
obtener mucho dinero del comercio entre Asia y Eu-
ropa. Colón creyó llegar a India y haber conseguido
un nuevo y cercano camino para el comercio de Espa-
ña con las especies, las joyas y las sedas orientales.
Tal vez deseaba títulos y blasones, quizá una vida de
éxito y reconocimiento, pero nunca pensó llegar a un
nuevo y desconocido mundo, que sería destrozado
más tarde por los hombres ―civilizados‖ que le acom-
pañaban. ¿Conocía, acaso la calidad de sus compañe-
ros de aventura, su ambición enfermiza de oro y su
irrespeto a tierras y vidas? ¿Era tan grande su deseo de
éxitos y de blasones que no le importó llevar a su lado
ladrones y asesinos? Ojalá logremos algún día, cono-
cer la historia del verdadero almirante Colón, padre de
la modernidad.

“Cijélhc]i Nc]ifám, Amnlóhigi jif[]i„ Eh _f ne-


rreno de la astronomía demostró que los movimientos apa-
rentes de los cuerpos celestes podían explicarse admitiendo
la rotación de la Tierra en torno a su eje y su desplazamiento
anual alrededor del Sol. Por ello es considerado el fundador
de la moderna astronomía. Las implicaciones filosóficas que
ello representaba, al despojar al hombre de su privilegiada
posición central en el universo, hicieron que Copérnico no se
decidiese a publicar su obra De revolutionibus orbium cae-
lestium, por la reacción que temía despertar en los círculos
eclesiásticos. Su obra que vio la luz poco antes de cumplirse
un año de su muerte, fue efectivamente prohibida, por consi-
^_lálm_f[ b_lénc][”
“Scmn_g[ ^_ Cijélhc]i. Amnlih. Hcjón_mcm b_fci]éhnli-
ca formulada por Nicolás Copérnico y expuesta en su obra

1-81
De revolutionibus orbium caelestium, según la cual el movi-
miento aparente del Sol obedece al movimiento real de la
Tierra, que con el resto de los planetas gira en torno a aquél.
Asimismo los complejos movimientos aparentes de los plane-
tas son debidos al movimiento real de la Tierra. Si se admite
tal movimiento desaparecen las aparentes desarmonías en el
cielo y todos los movimientos se convierten en sencillos. La
teoría heliocéntrica había sido sustentada en la Antigüedad
por Aristarco de Samos, aunque parece que Copérnico no
tuvo noticias de ella. A pesar de que la hipótesis copernicana
explicaba de modo claro el movimiento aparente de los cuer-
pos celestes, las ideas de Ptolomeo, reforzadas por la teolo-
gía cristiana de la época, constituyeron un fuerte
impedimento para la aceptación de aquélla. La prohibida
obra de Copérnico fue refutada tanto por Lutero como por
Calvino, basándose para ello en el hecho de que, según la
Biblia, Josué ordenó que fuese el Sol quien se detuviese y no
la Tierra. Sin embargo, 137 años después Galileo observó las
fases de Venus, predichas en su día por Copérnico, confir-
mándose así por vía experimental la hipótesis del astrónomo
pola]i”.27

“Cifóh, Clcmnó\[f. M[lchi cn[fc[hi, ^_m]o\lc^il ^_


América (Génova 1441-Valladolid 20-V-1506). Desde muy
joven navegó por el Mediterráneo, primero como agente
comercial y luego como marino. En 1476 se estableció en
Lisboa, desde donde realizó diversos viajes Islandia, Guinea,
etc. En 1479 se casó con la hija del marino portugués Peres-
trello, gobernador de Madeira, quien le informó sobre las
ideas del cosmógrafo florentino Toscanelli. Esas ideas que
rechazaban los cálculos de Ptolomeo y su labor como cartó-
grafo lo llevaron a concebir el plan de llegar a las indias
orientales por el Atlántico. Rechazado su proyecto por Juan

27
Copérnico Nicolás. VISOR Enciclopedias Audiovisuales s.a.
1999 – Edición especial para Latinoamérica – Tomo 6

1-82
Sombras de Orinoco

II de Portugal, se trasladó a Castilla y envió a su hermano


Bartolomé a proponerlo en las cortes de Francia e Inglate-
rra. En 1485 llegó al monasterio de La Rábida, donde su
proyecto resultó bien acogido y trasladado a la Corte. Du-
rante siete años, sus planes pasaron de comisión en comisión,
y fueron siempre desestimados. Tras la conquista de Granada
fue recibido por los Reyes Católicos, quienes aceptaron fi-
nanciar su proyecto. El 17-IV-1492 se firmaron las capitula-
ciones de Santa Fe, que daban a Colón el almirantazgo y el
virreinato vitalicio y hereditario de las tierras exploradas, así
como una décima parte de los beneficios que de ellos se obtu-
vieran. El 3-VIII-1492 salió de Palos de Moguer con tres
carabelas y la tripulación reclutada por los hermanos Pin-
zón; tras hacer escala en las Canarias, el 12-IX-1492 llegó a
la isla de San Salvador en las Bahamas. Colón creyó que
había llegado a las indias orientales. En este primer viaje
descubrió Cuba y Haití (La Española), donde creó una forta-
leza y dejó en ella a parte de sus hombres. Tras un difícil
viaje de vuelta (perdió la carabela Santa María), llegó a
Lisboa el 04-III.1493, y se presentó en Barcelona ante los
monarcas el 25-IX-1493. Ese mismo año realizó el segundo
viaje (1493-1496) y descubrió la Deseada (Dominica) Gua-
dalupe y Puerto Rico. En Haití, donde encontró exterminados
a los hombres que allí dejó, fundó La Isabela y prosiguió su
exploración por las Antillas. Los hidalgos de La Isabela se
sublevaron y enviaron emisarios a Castilla para informar de
los abusos de Colón, enterado de ello, volvió a Castilla para
defenderse. Retenido en la península durante dos años, fue
autorizado a volver (1498-1500, tercer viaje) y descubrió
tierra firme (desembocadura del Orinoco). Arrestado en San-
to Domingo por Francisco de Bobadilla ante el descontento
de la gente por su administración, se le obligó a volver a
España y sus bienes fueron confiscados. Autorizado a regre-
sar a América (1502-1504, cuarto viaje), Colón exploró la
costa de América Central. De nuevo en Castilla murió reivin-
dicando sus perdidas prerrogativas de almirante y virrey. Su

1-83
cuerpo descansa en la catedral americana de Santo Domingo
adonde lo trasladó su hijo Diego, después de haber reposado
en la cartuja de las Cuevas (Sevilla).28

Desde 1992 sus restos reposan en El Faro a Co-


lón, Monumento construido en Santo Domingo, Re-
pública Dominicana.
Lo único cierto, Colón expuso su vida, abrió las
puertas a la investigación científica y a una nueva era,
la era moderna. Desde entonces viajamos sin el miedo
de caer al tocar la línea del horizonte. En las últimas
noticias obtenidas de nuevos documentos aparece un
Colón desconocido, malvado y esclavista de indios y
blancos, por ello fue destituido por la Reina. No sa-
bemos cuánto hay de verdad en esta publicación.

―Colón descubrió a América pero América no


ha descubierto a Colón. Mientras más se lo estudia
menos se lo conoce. Los eruditos han demostrado que
nació en veinte ciudades distintas y está enterrado en
treinta lugares diferentes. Pasan del centenar sus retra-
tos auténticos, de los cuales no hay dos que se parez-
can. Unos biógrafos lo consideran santo y otros lo
incriminan como pupilo del corsario Cazenave. Algu-
nos consideran predestinado que su nombre signifique
paloma portadora de Cristo, otros lo aducen como
prueba de fraude. Buscan en el lugar equivocado. Un
hombre no es cuna ni nombre ni sepulcro, sino obra‖.
―El Almirante es hijo de sus hechos. Ni apellido
ni blasón ni título le abren paso en la corte durante la
década de enmarañados trámites que cumple para rea-
lizar un viaje de tres meses. Convoca togas, sotanas y
rangos en aras de una especulación, sin creer ni dejar
28
Colón, Cristóbal Visor Enciclopedias - Op.cit Tomo 6 -

1-84
Sombras de Orinoco

de creer en ellos, salvo como instrumentos. Es la pri-


mera vez que tal suma de poderes terrenos se pone al
servicio de un cálculo científico que a su vez les con-
cederá el dominio sobre el orbe. Empieza la época
moderna, de la cual Colón es a la vez padre y primo-
génito‖.
―No se comprende la insignificancia y la gran-
deza del hombre hasta que no se cruza un océano ca-
balgando sus vientos en un ataúd de madera. Nadie
sabe exactamente cómo eran las dos carabelas y la nao
de la primera gran travesía oceánica. Sus formas pro-
nunciaban un discurso terrible. La nao es embarcación
de alto bordo, con castillos tanto en la proa como en la
popa. Las batallas se peleaban al abordaje, saltando al
barco enemigo para tomar cuerpo a cuerpo esas en-
cumbradas estructuras erizadas de arqueros y astille-
ros. El casco armado de acuerdo con la proporción as,
dos, tres, vale decir, eslora triple y manga doble que
su puntal o altura desde la base hasta la cubierta supe-
rior, encerraba la cala para las municiones de la muer-
te y las bodegas para el botín. Sobre ella, la cubierta
donde los marinos se hacinaban como perros en la
noche y trabajaban como esclavos del aparejo en el
día, trepando los palos del trinquete mayor y mesana,
vistiendo y desvistiendo las vergas con las velas cua-
dras para el soplo sostenido de los alisios por la popa,
triangulares para la navegación contra el viento, prefe-
ridas del Almirante y los inmisericordes corsarios‖.
―En las naos ibéricas creyeron los indígenas ver
templos, y lo eran. Catedrales consagradas al saqueo y
a la estratificación clasista, su sancta sanctórum era el
camarote privado de popa donde el Almirante quedaba
librado a la miseria de la soledad. En esta recámara
hablaba con dioses lacónicos: brújula, reloj de arena,

1-85
astrolabio para medir la altura de los astros sobre el
horizonte, corredera para estimar el avance sobre el
agua. No había mapas en esos mares desconocidos
para los europeos. En la espantable travesía había a
cada instante que cerrar los ojos, que decían que la
tierra era plana y el mar terminaba en el abismo del
horizonte, para confiar en el blasfemo cálculo racional
que postulaba una tierra redonda y un piélago circun-
navegable. En el camarote hay una Biblia y en las
velas coloradas cruces, pero ambas callan. El marino y
el hombre moderno sólo escuchan las atroces divini-
dades de la codicia y el cálculo‖.
―Mucho se ha escrito sobre los viajes del Almi-
rante y poco sobre lo que hicieron posible. La inva-
sión de América estimuló la pasión de conocer la
Tierra. Inspirados por ella, los astrónomos demostra-
ron que ésta no es el centro inmóvil del universo, sino
un cuerpo celeste más entre un número casi infinito de
astros. Duro golpe para el orgullo de los ignorantes,
duro desafío para los sabios que sintieron desaparecer
toda contención, todo límite‖.
―La invasión de América destruyó la mayoría
de las culturas aborígenes y las de las etnias africanas
esclavizadas, pero los americanos hicieron aportes a la
civilización mundial que cambiaron el destino de la
humanidad. Sus metales preciosos financiaron ejérci-
tos europeos de un tamaño y un poderío hasta enton-
ces desconocidos en el Viejo Mundo. Gracias a ellos
se consolidó el Estado Moderno, protagonista de la
política contemporánea. Gracias a estos recursos las
flotas europeas derrotaron a las musulmanes en la
batalla de Lepanto, y Europa siguió siendo cristiana.
Para emular a España y Portugal, Inglaterra, Francia y
Holanda les disputaron el monopolio sobre América, y

1-86
Sombras de Orinoco

en el curso de inmensas guerras planetarias instalaron


redes comerciales y militares que cubrieron el mundo.
Las riquezas saqueadas impulsaron prodigiosamente
el comercio, la producción industrial y la implantación
del capitalismo. La papa libró a gran parte de la po-
blación europea de morir de hambre, y alimentó los
grandes contingentes obreros de la revolución indus-
trial. El maíz pasó a ser uno de los cereales más con-
sumidos por el género humano. La quinina salvó a
millones de seres de morir de paludismo‖.
―Más importante quizá que descubrir un mundo
fue descubrir al Otro. Los conquistadores encontraron
en América seres felices con civilizaciones admirables
que nada debían a Europa. Su reacción fue considerar-
los irracionales, oprimirlos y explotarlos. Pero inspi-
rado en los viajes de América, Tomás Moro
reactualizó la idea de la Utopía, una sociedad perfecta.
Y Bartolomé de las Casas, Montaigne, Montesquieu,
Rousseau y Voltaire cuestionaron el supuesto derecho
de los europeos a avasallar a otros pueblos por consi-
derarlos diferentes. La idea de que los americanos
podían ser Buenos Salvajes condujo a los europeos a
una áspera crítica de su propia civilización, y a la idea
de la esencial igualdad de los seres humanos. El Des-
cubrimiento de América condujo al Descubrimiento
del Hombre. No podía saber el Almirante que su tra-
vesía tendría consecuencias tan inconmensurables,
cuyos efectos no cesan todavía‖.29

Somos una raza nueva, no es utopía, pronto se-


remos una gran nación, una Latinoamérica humanista
con las manos unidas a todos los pueblos de la tierra.

29
Britto García, Luis – ―Tierra a la Vista‖ – Ultimas Noticias,
domingo 19 de octubre de 2004, p. 60.

1-87
Algún día tal vez, sea el mundo una sola raza, nueva
como nosotros, multiétnica y pluricultural. Dejemos
este sueño para otro libro.
Y finalizo este capítulo aseverando lo dicho por
Müller Rojas ―El hecho de pertenecer a una etnia no
significa que no somos venezolanos sino que inclusive
somos, al mismo tiempo, latinoamericanos y hombres
universales‖.

1-88
CAPITULO II

EUROPA – SS. XV, XVI Y XVII


LA CONQUISTA CASTELLANA

No camines delante de mí, puedo no seguirte,


no camines detrás de mí, puedo no guiarte,
camina a mi lado y apoyémonos el uno al otro.

Anónimo
Sombras de Orinoco

El Renacimiento es una época fundamental en


el desarrollo de la humanidad. Aún cuando sus oríge-
nes son en la Edad Media y sus prolongaciones llegan
al mundo moderno, puede aceptarse que abarca los
siglos XV y XVI. El desarrollo del capitalismo y el
surgimiento de la burguesía, posibilitó el desarrollo de
una cultura urbana, eminentemente seglar. Sus pro-
blemas fueron el hombre y la naturaleza. Florecieron
la filosofía, la literatura, la música y las artes plásticas
y se abrió el camino a la ciencia moderna.

Europa se enfrenta en el siglo XV a dos necesi-


dades: la búsqueda de medios de pago y de productos
exóticos.

En el siglo XVI se inicia el desarrollo del capi-


talismo, nacido en diferentes formas en los siglos an-
teriores. Los deseos no controlados de riqueza llevan a
la concentración de los medios de producción en po-
cas manos: los comerciantes burgueses y los financis-
tas. Nace una clase desposeída de todo, que vive de la
venta de su fuerza de trabajo y cada año aumenta la
ignorancia y la miseria.

En 1500 una tempestad lleva a Alvarez Cabral


hacia la costa de Brasil. Con las Islas Malucas se ini-
cia el comercio directo con Persia y al poseer Java,
Portugal abre las puertas al intercambio con China.

En 1519, Cortez inicia desde Cuba la conquista


de México donde consigue inmensas cantidades de
oro.

1-91
Hasta comienzos del siglo XVII, los animales
eran sacrificados para conservar su carne y tener ali-
mento en invierno. Para su conservación necesitaban
especias. Además, las clases acomodadas pagaban
altísimos precios por la seda de China, las telas de
algodón de la India, los zafiros de Ceilán, y las esme-
raldas y piedras preciosas de la India. Todo el merca-
do era controlado por los musulmanes y por los
comerciantes de Venecia.

La necesidad de especias y de metales preciosos


impone a los europeos la búsqueda de nuevas rutas
marítimas sin pagar el costo exorbitante de los inter-
mediarios turcos y venecianos.

En 1434 los portugueses pasan el Cabo Bojador


y años después, llegan los primeros nativos a Lisboa.
Se inicia el lucrativo tráfico de esclavos amparados en
una Bula Papal que hacía de Africa un centro de con-
versión a la fe de Cristo, verdadera cacería de seres
humanos considerados irracionales, sin alma.

La ruta por el Océano Indico logra un camino


directo hacia el Oriente, mucho más largo que la vía
del Mediterráneo o del Mar Rojo, pero sin pagar in-
termediarios.

Al llegar Colón a América, los monarcas espa-


ñoles creen haber conseguido una nueva ruta hacia las
Indias. Pero, poco tiempo después, Vespucio com-
prueba que las tierras descubiertas son un continente
nuevo y desconocido, lo que convierte al continente
Abya Yala, llamado, años después América, en un

1-92
Sombras de Orinoco

verdadero obstáculo. Nunca soñaron las inmensas


riquezas descubiertas.

Descubrimiento, esclavitud y muerte son fenó-


menos inseparables en la conquista americana. Des-
pués de España y Portugal, los ingleses, holandeses y
franceses continúan en otras zonas de Abya Yala, mal
llamada América, la misma política. Los indígenas
desaparecen o por la espada o en el fondo de los mares
o quemados con sus familias y los negros son traídos
de Africa y esclavizados para sembrar la caña de azú-
car, el tabaco, el cacao, el algodón…

Empieza la decadencia de España y Portugal,


sus arcaicas estructuras políticas, económicas y socia-
les les impiden aprovechar las inmensas riquezas des-
cubiertas por el Almirante. Sobre la fragilidad de sus
gobiernos se levantan los imperios de Inglaterra,
Francia y Holanda, sus vecinos más ricos. El norte de
América es repoblado. Holanda crea alianzas para el
desarrollo de un intenso comercio tanto en Oriente
como en la costa atlántica del norte y en las Antillas,
controlando los fletes y asegurando su predominio
marítimo y financiero. Los colonos viven de la agri-
cultura, del comercio de pieles y de la pesca en las
costas del norte; del cultivo de la caña de azúcar, del
tabaco y del tráfico de esclavos en las Antillas.

La burguesía aumenta su influencia política y


comienzan los choques entre los grandes financistas
monopolistas y los fabricantes que dominan las indus-
trias. Los antagonismos sociales se agudizan entre los
nobles feudales y los nuevos ricos, entre los obreros y
los empresarios. Por último, surgen las guerras reli-

1-93
giosas que al lado de los problemas sociales hacen del
siglo XVII un siglo difícil. Ninguno de dichos pro-
blemas logra parar el creciente desarrollo económico
de Holanda, Francia e Inglaterra.

El reinado de Felipe II ocupa la segunda mitad


del siglo XVI. No posee la titularidad del Sacro Impe-
rio como su padre Carlos V y tampoco recibe en he-
rencia las posesiones de Austria. Rige un imperio
especialmente castellano y por ser un extranjero en las
otras provincias y ejercer un gobierno que fue ejemplo
de centralización y absolutismo, lo lleva a la quiebra.
Madrid es la capital y El Escorial el símbolo de su
poder; a la vez mausoleo, monasterio y residencia
real. Defiende la Contrareforma católica y lucha con-
tra los infieles protestantes.

El problema religioso se convierte en problema


político. Sobre la Europa ensangrentada por guerras
de religiones se impone el protestantismo alemán y el
triunfo del Calvinismo en Ginebra. En la segunda mi-
tad del siglo XVI se inicia la guerra religiosa en Fran-
cia y los alzamientos calvinistas en los Países Bajos
que repudian a Felipe II. El rey piensa que las diferen-
cias religiosas en Europa son sembradas por los ju-
díos. Crea el Santo Oficio como organismo de control
y como instrumento terrible de represión. La interven-
ción violenta de la Inquisición finaliza con los pro-
blemas hugonote y morisco eliminando toda libertad.
Fray Luis de León, por ejemplo, estuvo preso seis
años mientras probó su inocencia. Santa Juana de Ar-
co fue quemada viva. El sistema dio pie a venganzas
personales y a mil horrores.

1-94
Sombras de Orinoco

Aparece la discriminación racial. Sólo puede


llegarse a puestos públicos de jerarquía si se demues-
tra la pureza de la sangre según el Estatuto de Toledo.
Es una sociedad latifundista que prohíbe la importa-
ción de literatura extranjera y los estudios en otros
países.

Los Países Bajos, formados por 17 provincias


que hoy son Holanda, Bélgica, Luxemburgo y parte de
Francia, estaban habitados por una sociedad burguesa
artesanal, comercial y marítima. En 1576 fundan una
federación con predominio calvinista. Entre 1579 y
1598 es la etapa decisiva de la guerra que finaliza con
la negación al poder de Felipe II y la declaración del
derecho de conformar gobierno propio. Por último el
monarca español firma con Enrique IV de Francia, la
paz de Vervins y finaliza la intervención española en
Francia.

En 1572, la gran victoria de Lepanto impide el


avance turco. España cuenta con el apoyo de Venecia
y la Santa Sede y continúa dominando el reino de Ná-
poles y territorios italianos y mediterráneos.

En 1580 Felipe II logra anexar Portugal a su


imperio y aumenta con ello la rivalidad con Isabel
Tudor, reina de Inglaterra. El monarca español decide
invadir el imperio inglés con la Armada Invencible,
pero todo finaliza en un terrible fracaso que inicia el
ocaso del imperio español.

La sociedad española menosprecia el trabajo ar-


tesanal y la actividad mercantil; prefiere las inversio-
nes fáciles, herencia que permanece hoy viva en los

1-95
venezolanos. No existe la clase media. Las rentas de
los terratenientes son inmensas porque son dueños
absolutos de la tierra. La corona vende los títulos de
nobleza y muchos burgueses son elevados a nobles de
esa manera. Comienza el ―tanto tienes, tanto vales‖
Los segundones entran al ejército o a la Iglesia y po-
seen ingresos muy limitados. El campesinado, base de
la población, es sometido al vasallaje en el trabajo de
la tierra de los grandes propietarios.

En el siglo XVII se acentúa la decadencia espa-


ñola. Con una economía basada en la cría de ganado
lanar y en la reserva de metales preciosos robados a
América, sin política industrial ni agraria, no puede
competir con Holanda e Inglaterra. Más tarde, la gue-
rra de los treinta años finaliza en un rotundo fracaso y
España debe firmar los Tratados de Westfalia en 1648
y la Paz de los Pirineos en 1660. Pierde inmensos te-
rritorios y da la Independencia a las Provincias Uni-
das. Es el fin del poder de los Habsburgo y el inicio
del poder de Francia.

Al inicio de la conquista, el interés de Portugal


en Brasil se reduce al palo de tinte, pero el cultivo de
la caña de azúcar y su gran demanda en Europa, au-
menta el interés por la región de la costa atlántica. El
territorio es ocupado por los bandeirantes, aventureros
sin escrúpulos que forman una sociedad de latifundis-
tas ganaderos y de propietarios de ingenios azucareros
vinculados con Holanda. Los ganaderos fueron gran-
des esclavistas. Entre 1550 y 1580 entran a Brasil dos
millones y medio de esclavos negros. El principal
descubrimiento es el oro de Minas Geraes. El mercan-

1-96
Sombras de Orinoco

tilismo del imperio portugués es dominado por la em-


presa privada con capital extranjero.

En la conquista española la realidad es desqui-


ciada, el conquistador no se fija en la tierra y marcha
tras la quimera y la ambición de riquezas. Apela a la
acción armada como forma de sojuzgar dominios so-
bre los vencidos, su tarea no es poblar, ni construir,
sino arrancar con atropello la riqueza del suelo. No
actúa como fuerza productiva sino como agente de
extracción y en recuerdo a su patria feudal juzga el
trabajo como innoble. Tras la guerra impone la escla-
vitud y la vehemencia es su recurso para establecer
sobre los restos de Venezuela precolombina un orden
económico y social que sufrague los requerimientos
mercantilistas de la metrópoli española.

Los descubrimientos producen una afluencia


masiva de metales preciosos en el continente europeo
después de la conquista de México y Perú y el descu-
brimiento de la mina del Potosí en 1545. Se estima
que entre 1521 y 1660 se transportaron oficialmente
desde América a España 18.000 toneladas de plata y
200 de oro.

España hace de los metales preciosos la razón


de la conquista, pero en este trozo de territorio ameri-
cano, mal llamado Venezuela, no se descubrió ni oro
ni plata, como tampoco acopio de otras riquezas, sino
aborígenes de cultura poco evolucionada y los españo-
les avanzaron destruyendo todo cuanto se resistía a su
espada. El sojuzgamiento de los, por equivocación,
llamados indios, les garantizó el usufructo de las po-
cas riquezas perlífera y minera.

1-97
―En 1528 se realiza el contrato para la explota-
ción y gobierno del territorio comprendido entre Ma-
racapana y el Cabo de la Vela, sin límites precisos al
sur. Dentro de este territorio se concede a los Welser
amplias facultades para ―descubrir, conquistar y po-
blar‖; además se les otorga exención de impuestos y
licencia para introducir 4.000 negros como esclavos‖.
―Los enviados de los Welser incursionaron en
gran parte del territorio venezolano en busca de meta-
les preciosos. Ellos fueron quienes encontraron la ruta
de la montaña andina y de los llanos occidentales‖.
―Las operaciones de los Welser en Venezuela
finalizan hacia 1546, aunque el contrato caduca en
1556‖.30

―La permanencia de los Welser en Venezuela


no dejó otra huella que la ceniza de los pueblos incen-
diados. No fundaron ninguna ciudad ni edificaron
fortalezas, ni continuaron el comercio con las tribus
indígenas. Tampoco llegaron a descubrir mina alguna.
Si los historiadores que se encargaron de trasmitir a la
posteridad las noticias acerca de todos estos sucesos
no han hecho ocultación de hechos más importantes o
deformado la verdad, hemos de creer que los emisa-
rios de los ricos banqueros se dedicaron unicamente a
hacer fortuna por medio de los asaltos a los pueblos
indígenas y la venta de indios sometidos a la triste
condición de esclavos‖.31

30
Sosa, Arturo – ―Colonia y Emancipación en Venezuela (1498-
1830)‖ Curso de Formación Socio-Política 2 p.14
31
Ibid. – Tomado de Arcila Farías, E. Economía Colonial de
Venezuela‖ Fondo de Cultura Económica, México 1946 pp.57-58

1-98
Sombras de Orinoco

En el siglo XVII finaliza el poderío ibérico, no


por culpa de los indígenas convertidos en siervos, ni
de los negros mantenidos como esclavos. Sus arcaicas
estructuras económicas y sociales le impiden aprove-
char las inmensas riquezas americanas y España y
Portugal deben darle paso en el dominio mundial a
Inglaterra, Holanda y Francia.

La diferencia económica agudiza los antago-


nismos sociales y estos provocan conflictos entre
campesinos a causa de problemas religiosos, agrava-
dos con las malas cosechas, las enfermedades y las
pestes. La pequeña burguesía con gran influencia polí-
tica y los mercaderes vinculados a la industria se opo-
nen a los financistas, cuyas bases, hasta hoy
inamovibles, se siembran en los corruptos monopolios
de nuestras estructuras económicas. Los monopolios
son convertidos, siglos más tarde, en grandes oligopo-
lios dueños de países cada vez más empobrecidos. La
antigua nobleza feudal, repito, choca contra la clase
social en ascenso y en los centros manufactureros y
fabriles crece el enfrentamiento entre patronos y obre-
ros, del que nacerá el proletariado no conocido antes
de la conquista.

Pero el problema no termina allí, Iberoamérica


mantiene las arcaicas estructuras económicas que aún
hoy, a comienzos del siglo XXI, dañan nuestro avance
tecnológico e impiden alcanzar un verdadero desarro-
llo industrial y científico. Esas vencidas estructuras
económicas y las profundas diferencias sociales, no
solamente destruyen los imperios de España y Portu-
gal, sino que nos dejan, como terrible herencia, la ig-
norancia en el uso y en la explotación de las inmensas

1-99
riquezas naturales y humanas del más maravilloso
territorio del mundo: Latinoamérica.

―El escritor cubano Alejo Carpentier en el cuen-


to “El camino de Santiago” nos presenta un personaje
Juan de Amberes, próximo a partir hacia América en
esos primeros años del descubrimiento. El ambiente
imaginado por Carpentier nos da una idea de lo que
significaba venir a América. Cervantes, en su novela
ejemplar “El celoso extremeño” describe ese paso a
este nuevo mundo así: “Refugio y amparo de los de-
sesperados de España, iglesia de los alzados, salvo-
conducto de los homicidas, pala y cubierta de los
jugadores, añagaza general de mujeres libres, engaño
común de muchos y remedio particular de pocos”.
Rufino Blanco Fombona, escritor venezolano, matiza
un poco el cuadro al afirmar en su obra “El conquis-
tador español”: “Los conquistadores vistos con ojos
ecuánimes, no resultan ni el bandolero de Heine ni
menos el hermano de San Francisco... Son simple-
mente españoles, aventureros españoles del siglo XVI.
En ellos vemos resplandecer virtudes del país y de la
época a que pertenecen. También advertimos en ellos
defectos nacionales contemporáneos, agravados tal
vez por el teatro bárbaro y distante en que actúan y
por la casi completa irresponsabilidad con que mani-
fiestan y expanden su personalidad”.
―A partir del tercer viaje de Colón comienza la
población de Venezuela por Cubagua, placer perlífero
que en sus primeros años produce al rey una renta de
quince mil ducados. Luego, hacia 1528, la conquista y
poblamiento se traslada hacia el territorio llamado
Caracas, en la persona de Juan de Ampíes (o Am-
púes), enviado por la audiencia de Santo Domingo a

1-100
Sombras de Orinoco

corregir “los excesos de los indieros‖, Ampíes parece


haber estado dotado de cierta dulzura y buena fe en su
trato con los indios, muy diferente al carácter tiránico
y cruel de Alonso de Ojeda, protagonista del primer
encuentro bélico entre indios y españoles en el llama-
do Puerto Flechado. Miguel Acosta Saignes en sus
“Estudios de etnología antigua de Venezuela” (1954)
establece diez áreas culturales prehispánicas (caribe,
arawaca, jirajara, guajira, andina, otomaca, guayana y
llano) sobre las que se ejercerá la actividad conquista-
dora. Como es obvio, se comienza por las regiones
costeras. En 1529 llegan a la región coreana los ale-
manes Ambrosio Alfinger (o Aihinger), primer Go-
bernador y Capitán General de la Provincia de
Venezuela, y Bartolomé Sayler, gracias a la capitula-
ción real del 27-3-1527, que les daba licencia y facul-
tad para descubrir, poblar y conquistar las tierras entre
el Cabo de la Vela y Maracapana. Las atrocidades de
Alfinger y de su criado Francisco Castillo han sido
contadas en la “Historia de Venezuela” del fraile
franciscano Pedro de Aguado (obra que circuló ma-
nuscrita durante siglos y publicada en 1906 en Bogotá
con el título de Recopilación Historial...). Murió Al-
finger en el Valle de Chinácota, cerca de Cúcuta fle-
chado por los indios‖.
―Jácome de Castellón, por su parte viene de
Santo Domingo con la misión de castigar a los indios
de Cubagua y Cumaná, ya diezmados por la atroz pes-
ca de perlas a que los sometían. Funda Castellón el
fuerte, luego ciudad de Nueva Córdoba en 1523 y
fomenta el poblamiento de Nueva Cádiz en Cubagua.
Todo esto fue puesto en versos por Juan de Castella-
nos en sus ―Elegías de varones ilustres‖. Por los lados
de Coro llegaba otro nuevo gobernador alemán, Nico-

1-101
lás Federmann, quien se interna por esas tierras (Ma-
racaibo, Carora, Barquisimeto, los Llanos, los Andes)
hasta llegar a la meseta de Bogotá, donde se encuentra
con las expediciones de Jiménez de Quesada y de Se-
bastián de Benalcázar. En el gobierno de Coro se su-
ceden Hohermuth y Felipe von Hütten. En 1556
pierden los alemanes el gobierno de esa parte del terri-
torio venezolano: habían fundado ciudades, masacra-
do indios y especulado con el comercio. Por estos
años el mestizo Francisco Fajardo, hijo de un español
del mismo nombre y de la india Isabel, nieta del caci-
que Charayma, emprende la exploración de los valles
aragüeños y de Caracas (cuyos caciques más famosos,
Guaicaipuro, Naiguatá, Guaicamacuto, Paramaconi,
Chacao, Baruta, Araimapuro, Paramacay, Chicura-
may, se enfrentarán valientemente no sólo a Fajardo,
sino a Diego de Losada, Rodríguez Suárez y Luis
Narváez), bautizados por él en 1560 (más especifica-
mente el valle del Guaire) como San Francisco. Había
salido de Margarita, junto con sus hermanos maternos,
y en 1557 llega a Píritu, funda la villa de El Rosario, y
con la misma crueldad de los españoles hace guerra a
los indios del cacique Paisana. En Caraballeda funda
la villa de El Collado. Fajardo terminará siendo ajusti-
ciado por el Justicia Mayor de Cumaná, quien correrá
igual suerte por mano de los vecinos. Estas crueles
disputas por el mando surgían frecuentemente entre
los mismos conquistadores‖.
―Diego Losada (o de Losada) sale de El Tocuyo
hacia el valle de San Francisco (Caracas) encargado
por el gobernador Ponce de León de dar ayuda a Ro-
dríguez Suárez y a Luis Narváez, quienes estaban
siendo derrotados por los indios de Guaicaipuro. El 3-
4-1567 funda la ciudad de Santiago de León, hoy Ca-

1-102
Sombras de Orinoco

racas, intenta hacer pactos con algunos jefes indíge-


nas, pero éstos, acostumbrados a la ―lengua bífida‖ de
los españoles, deciden resistir hasta morir. Se unen
todos bajo el mando de Guaicaipuro, quien muere
combatiendo en 1569. Debido a una de esas peleas
entre conquistadores de que hicimos mención, Losada
debe ceder el mando a Garci González de Silva, recién
llegado de España a conquistar El Dorado. Este vence
a Paramaconi y la leyenda dice que luego fueron ami-
gos. Se someten poco a poco todos los demás indios,
triunfa sobre los caciques de Los Teques, Conocoima
y Sorocaima, empresa en la que ayuda una epidemia
de viruela (―El jefe aglutina y alienta, es quien posee
el mágico destino que llevará al triunfo, pero vencido
él quedan vencidos todos‖: esto asienta refiriéndose a
los indios Alberto Mario Salas en “Las armas de la
conquista‖, Buenos Aires; Emecé Editores, 1950).
Francisco Infante, nombrado Alcalde de Caracas por
Losada y quien trabajó por la destitución de éste ante
el gobernador Ponce de León, somete a los indios
quiriquires de los valles del Tuy y en 1583 García
González derrota a los caribes en el Guárico‖.
―La conquista de las tierras del sur tienen como
protagonista en parte a los misioneros dominicos o
franciscanos (sacrificados muchas veces por los indios
debido al mal trato y felonías de que eran objeto por
parte de los conquistadores) y a Diego Fernández de
Serpa y Juan de Urpín. El caso del capitán Juan Salas,
puesto en prisión por desobediencia y escapado de ella
se une a los indios para atacar a Serpa dándole muerte,
es muy decidor del alma levantisca y confusa de los
conquistadores. El escritor Enrique Bernardo Núñez
ha recreado en un cuento el caso de Martín Tinajero,

1-103
soldado español muy bondadoso cuyo cadáver ema-
naba aroma de flores‖.
―Estos soldados españoles, recién salidos de
una guerra contra los moros, nutridos de lecturas de
libros de caballerías, han debido ver surgir en su inte-
rior abismos de crueldad y de nuevas inquietudes ante
nuevos misterios, como en el caso de Lope de Agui-
rre, el famoso Tirano, confundido en la imaginería
popular con fuegos fatuos y cuya figura ha recreado el
escritor español Ramón J. Sender en su novela ―La
aventura equinoccial de Lope de Aguirre‖. De modo
que de estos siervos de la gleba, delincuentes o no,
sensatos o desaforados, mezclados de buena o mala
gana con las indias y luego con las negras esclavas,
van a nacer los que en nuestra historia conocemos
como mantuanos. Sucesivas mezclas, queridas o im-
puestas, por la naturaleza, establecerán una rígida gra-
dación de colores (zambo, mulato, cuarterón,
saltoatrás) y una estratificación social que solo la gue-
rra federal logró alterar un poco. Hoy, entre la confu-
sión que genera el llamado mestizaje, algunos todavía
culpan a la tierra americana de sus complejos (H. A.
Murena, escritor argentino, quien en su obra “EL pe-
cado original de América” se declara “americano de
primera generación”, describe estas naciones como
―bancos coralíferos de hombres‖) o lo hacen sujeto de
sus fantasías (el mexicano José Vasconcelos y su
América como “compás sinfónico”, lo “aluvional”
americano de Uslar Pietri, América como “espacio
gnóstico‖ según el cubano José Lezama Lima), sin
querer percatarse de que somos tierra igual a la euro-
pea y de que “lo único que crea cultura en el espa-

1-104
Sombras de Orinoco

cio”, como afirma el último de los escritores cita-


dos‖.32

La esclavitud del indio, devenida en servidum-


bre, da lugar a la esclavitud negra. El encomendero en
aquel capitalismo bárbaro, no busca privilegios de
sangre sino propiedad de recursos agrarios que brinde
riqueza y dominio permanentes.

La encomienda es un medio de contratación co-


lonizadora según la cual no es la vida del habitante
autóctono lo que se encomienda, sino su mano de obra
en servidumbre, su servicio personal como atributo
donado en trabajo. Con el repartimiento de tierras y la
encomienda, la colonia crea un grupo privilegiado de
propietarios de la tierra y niega a la gran masa de la
población el derecho a la mínima propiedad sobre el
suelo. Desde entonces los terratenientes son dueños de
leguas de tierra sin pagar impuestos al Estado y el
pueblo, negado su derecho a la tierra, es convertido en
esclavo. Allí, en la colonia, nace aquello de ―oligar-
cas‖ y ―marginales‖, sin que los primeros tuviesen
nobleza alguna y sin que los últimos poseyesen Patria.
Entonces, se despoja al indígena, verdadero dueño de
estas tierras, de todo derecho y se le obliga a cambiar
sus costumbres milenarias; ese es el momento en el
cual nuestras etnias, al perder el sentido de su vida, se
convierten en parias o desaparecen ante la espada y el
fuego del invasor.

El sistema de Encomiendas se inicia en territo-


rio venezolano en 1545. ―El indio, escribe Eduardo

32
Palma, Douglas A. ―150 Biografías de Personas Notables de
Venezuela ―Editorial Panapo de Venezuela c.a. pp.15 a 19

1-105
Arcila Farías, deja de ser objeto de comercio y el
aprovechamiento que de él se obtendrá va a ser un
tributo tasado en servicios, de esclavo pasa a ser sier-
vo, de individuo desamparado y a merced de su amo,
se convierte en vasallo del rey entregado en custodia
al encomendero quien ha de dar cuenta y razón de sus
encomendados‖.

La encomienda venezolana difiere en muchos


detalles de la encomienda conocida en los más impor-
tantes dominios españoles en América. Su caracterís-
tica principal es la unión de las dos modalidades:
repartimiento y encomienda para integrar la enco-
mienda de repartimiento, forma que prevaleció en el
país hasta finales del siglo XVII. Es una institución de
origen feudal y Juan de Solórzano y Pereira la define,
después de señalarle el mismo origen de los feudos de
Alemania, Lombardía y otros, como el derecho con-
cedido por merced real a los beneméritos de las Indias
para percibir y cobrar para sí los tributos de los indios,
encomendados por su vida, y la de un heredero, con-
forme a la ley de sucesión con cargo de cuidar del
bien de los indios en lo espiritual y temporal, y de
habitar y defender las provincias donde fueron enco-
mendados.

―El indígena pasó de la vida tribal a la enco-


mienda, de ella al peonaje y al campesinado actual,
humilde y sumiso. La encomienda en vez de ser una
institución protectora, se había convertido en objeto
de compra-venta‖.
―Venezuela – El conocimiento actual de la his-
toria indígena de Venezuela, está basado en testimo-
nios arqueológicos y en los datos analizados de las

1-106
Sombras de Orinoco

Fuentes Históricas. Pero este conocimiento es frag-


mentario entre otras cosas por no poseer muchos datos
provenientes de las llamadas ―industrias líticas‖ y de
materiales de hueso y madera, a pesar de haberse en-
contrado artefactos líticos como puntas de proyectil,
cuchillas, raspadores, hachas de mano, etc.‖.
―Como en todas las culturas indígenas, nuestro
tiempo prehispánico llega hasta el primer contacto con
los europeos, pero no podemos hablar en Venezuela
de ―civilización‖ pues nuestras culturas aborígenes
eran ágrafas, aunque en el territorio nacional existie-
ron grupos de alto desarrollo cultural, sin que llegasen
a desarrollar una arquitectura monumental, la escritu-
ra, la metalurgia, el tejido, etc., pero sí la cerámica, la
agricultura del maíz, yuca y papa, y la elaboración de
objetos ceremoniales, dignos de estudio‖.
―Geograficamente, Venezuela está ubicada en
medio de la denominada América Nuclear, entre las
áreas occidentales, donde se desarrolló la civilización,
y las menos civilizadas de Suramérica oriental. Por
esta ubicación Venezuela es una especie de enlace‖.
―Indo-Hispana.- Los primeros conquistadores
europeos vinieron a la isla de Cubagua desde Santo
Domingo, poco después de comenzar el siglo XVI,
atraídos por los placeres perlíferos y construyeron un
pueblo desde el cual hicieron el comercio perlífero‖.
―Nueva Cádiz, primera ciudad edificada por eu-
ropeos en Sur-América, se convierte en centro comer-
cial, permaneciendo Tierra Firme habitada todavía por
grupos indígenas. En Nueva Cádiz comienza el proce-
so de exterminio de los indios al iniciarse la pesca de
perlas, y una vez agotados los placeres se abandonan a
mediados del siglo XVI‖.

1-107
―Durante los primeros años del siglo XVI, Tri-
nidad, Margarita y Cumaná, comenzaban a sentir el
proceso de conquista con hombres enviados desde
Cubagua. En el occidente, las islas de Curazao y Bo-
naire servían de bases para el establecimiento en Tie-
rra Firme de poblaciones como Coro, Maracaibo y El
Tocuyo‖.
―A medida que la población europea se expan-
día, los indios que habitaban las zonas de su expan-
sión fueron sometidos a encomienda, esclavizados. A
pesar de la abolición de la encomienda en el siglo
XVI, continuó un sistema de características ―semifeu-
dales‖. Esta situación dio como resultado la continui-
dad del proceso de transculturización. El contacto
indio-misionero produce la pérdida gradual de la cul-
tura aborigen. Las misiones decaen a fines del siglo
XVIII y las guerras de independencia acaban con
ellas, aunque el sistema de misiones existe todavía en
Venezuela‖.
―Misión y Encomienda, como en otras culturas,
fueron elementos del proceso de transculturización y
mestizaje, proceso que aún continúa, aunque modifi-
cado por la expansión capitalista‖.33

Federico Brito Figueroa en su obra Historia


Económica y Social de Venezuela, al observar la es-
tructura social colonial la encuentra conformada por
tres grupos: Clase Explotadora, Capa Media y Clase
Explotada. La Clase Explotadora la formaban los te-
rratenientes, los prestamistas y los grandes comercian-
tes; la Capa Media, los zapateros, herreros,
carpinteros, albañiles, sastres, etc. y la Clase Explota-

33
Lemmo Angelina, ―Esquema de Estudio para la Historia
Indígena de América‖ – Impresos Rubel, diciembre 1980 pp.75 y ss.

1-108
Sombras de Orinoco

da, los peones, los jornaleros, los esclavos y los sir-


vientes.
¡Qué triste! ¡El tiempo no ha pasado! Nuestra
querida Venezuela en su expresión social, sigue sien-
do la misma de la colonia. Un altísimo porcentaje de
campesinos e indígenas, vive de las migajas de la me-
sa del terrateniente, quien, muchas veces, posee la
tierra del Estado sin trabajarla; y las grandes empresas
pagan salarios risibles a la fuerza realmente producti-
va: obreros y peones. ¿Y en los otros países latino-
americanos no ocurre lo mismo?

El mundo, al cambiar el humanismo cristiano


por el consumismo trasnacional y reemplazar a Dios
por el dinero e instituir una sociedad mercantilista,
niega a gran parte de la población mundial el vivir
como seres humanos, pues abre brechas cada vez ma-
yores entre culturas y pueblos. La pobreza esclaviza
por hambre a regiones enteras y lleva a guerras y a la
pérdida de la libertad y de la soberanía a muchos pue-
blos. Este tema deberá ser profundizado por los políti-
cos del mundo desarrollado, para encontrarle
verdadera y rápida solución.

Veía en Internet una investigación sobre la si-


tuación socio- económica del mundo, solamente el 8
% de la población mundial posee casa, comida, vesti-
do, educación y capacidad de ahorro. ¿Es eso normal?
Sembramos rencor y envidia, y permitimos que naz-
can odios y venganzas, emblemas del final de la paz y
de la fraternidad. Esa es la bomba de tiempo que pue-
de acabar la humanidad.

1-109
―El poblamiento tierra adentro en la Goberna-
ción de Venezuela, se afinca en una espaciada y dis-
persa cadena de ciudades y pueblos establecidos en las
regiones cordilleranas. Lo demás ―era tierra doblada y
yerbada‖. La expansión caraqueña al Oriente fracasó y
el poblamiento al sur se detuvo en un caminante San
Sebastián. Al oeste, Valencia era una luz solitaria y
más lejos Barquisimeto, El Tocuyo, Coro, Maracaibo
y Trujillo, como islas, asentaban sobre sus escuálidos
hombros la aventura fundacional. El Sur estaba desier-
to y hacia la parte oriental Barcelona, Cumaná y Mar-
garita eran sitios lejanos. Santo Tomé de Guayana
constituía un núcleo aislado a espaldas de las Gober-
naciones de Caracas y Cumaná‖.
―Aparte de Caracas y Valencia, será San Sebas-
tián el único sitio poblado de esa región central. Debe-
rán pasar muchos años y sedimentarse mucha sangre
para que amanezcan otros pueblos. Esa condición de
faro aislado convirtió a San Sebastián en la frontera
del mundo conocido y civilizado. Más allá, hacia el
―más nunca‖, estaba el otro mundo misterioso y des-
conocido que se alargaba en llanura y nombre remoto
a las riberas del Orinoco, se hundía en las selvas y se
perdía en los confines de los inmensos horizontes lla-
neros‖.
―San Sebastián era la cabecera del llano. Por
allá pasaban y de allí partían los caminos y los hom-
bres que se adentraban hacia las perdidas soledades
del llano. Desde San Sebastián se inicia la función
pobladora, con las escasas encomiendas indígenas de
esa región piedemontaña y con los hatos y fundacio-
nes ganaderas de sus vecinos, que se acomodan en sus
contornos y se alargan después a los Llanos de Paya‖.

1-110
Sombras de Orinoco

―Cuando alborea Calabozo en la tercera década


del setecientos ya San Sebastián era una vieja pobla-
ción con una acendrada historia a cuestas. Fundada en
1585 cuando todo aquello era tierra virgen para el
aposentar del hombre blanco, fue por mucho tiempo la
única avanzada civilizada hacia el Sur. En su condi-
ción de ciudad tenía unos dominios jurisdiccionales
enormes. Desde las riberas del Tuy que partía térmi-
nos con Caracas, al Unare que dividía de Cumaná,
hasta el lejano Orinoco al Sur‖.34

El sur de Venezuela, continúa hoy, en el siglo


XXI, vacío, las inmensas llanuras y las desconocidas
selvas están pobladas por pequeñas etnias indígenas,
sobrevivientes de la colonia española, de la indepen-
dencia, de la federación, de las dictaduras y de las
democracias. Los gobiernos olvidaron luchar por el
desarrollo de ese inmenso territorio venezolano. Los
venezolanos habitan en las costas y en los Andes y
mantienen una economía de puerto basada en exportar
nuestra materia prima a precio de regalía e importar
productos manufacturados obsoletos a precios sobre-
valuados. Permitimos, Estado y sociedad, a costa de la
vida de nuestro pueblo, obtener inmensas ganancias a
los países desarrollados y a las trasnacionales.

Los grupos étnicos que constituían la Venezuela


colonial eran los siguientes:
1. Blancos, divididos en blancos criollos, hi-
jos de conquistadores españoles pero naci-
dos en Venezuela; blancos peninsulares,

34
Castillo Lara, Lucas Guillermo – ―Villa de Todos los Santos de
Calabozo - El derecho de existir bajo el sol‖- Ediciones Fundación Carlos
del Pozo - Calabozo Edo. Guárico – 1996 pp.16 y 18

1-111
nacidos en España y blancos de orilla, na-
cidos en las islas, por ejemplo: Islas Cana-
rias y sus descendientes.
2. Pardos: mestizos, hijos de blancos e indios;
mulatos, hijos de blancos y negros; zam-
bos, hijos de indios y negros; cuarterones,
descendientes de blancos y mulatos; quin-
terones, descendientes de blancos y cuarte-
rones; zambos prietos, descendientes de
zambos y negros y salto atrás, hijo de color
más oscuro que la madre.
3. Indios, hijos de quienes se encontraban en
América cuando llegaron los conquistado-
res, eran la servidumbre y
4. Negros, africanos traídos en calidad de es-
clavos.

Simón Bolívar. Libertador Presidente.


Deseando corregir los abusos introducidos en
Cundinamarca en la mayor parte de los pueblos de
naturales, así contra sus personas como contra sus
resguardos y aún contra sus libertades, y considerando
que esta parte de la población de la República merece
las más paternales atenciones del gobierno por haber
sido la más vejada, oprimida y degradada durante el
despotismo español, con presencia de lo dispuesto por
las leyes canónicas y civiles, he venido en decretar y
decreto:
―Artículo 1°.- Se devolverá a los naturales, co-
mo propietarios legítimos, todas las tierras que forma-
ban los resguardos según sus títulos, cualquiera que
sea el que aleguen para poseerlas los actuales tenedo-
res‖.

1-112
Sombras de Orinoco

―Artículo 2°.- Las fundaciones que carguen so-


bre los dichos resguardos, no teniendo aprobación de
la autoridad a quien corresponde o ha correspondido
concederla, quedarán sin efecto ni valor aunque hayan
subsistido por tiempo inmemorial‖.
―Artículo 3°.- Integrados los resguardos en lo
que se les haya usurpado, los jueces políticos reparti-
rán a cada familia tanta extensión de terreno cuanto,
comodamente, pueda cultivar cada una, teniendo pre-
sente el número de personas de que conste la familia y
la extensión total de los resguardos‖.
―Artículo 9°.- Todos los jóvenes mayores de
cuatro años y menores de catorce asistirán a las escue-
las donde se les enseñarán las primeras letras, la arit-
mética, los principios de la religión y los derechos y
deberes del hombre y del Ciudadano en Colombia (la
grande) conforme a las leyes‖.
―Artículo 12°.- Ni los curas, ni los jueces políti-
cos, ni ninguna otra persona empleada o no, podrán
servirse de los naturales de ninguna manera, ni en
caso alguno, sin pagarles el salario que antes estipulen
en contrato formal celebrado a presencia y con con-
sentimiento del juez político. El que infringiere este
artículo pagará el doble del valor del servicio hecho y
los jueces políticos exigirán esta multa irremediable-
mente a favor del agraviado por la menor queja que
tengan; cuando los jueces mismos sean los delincuen-
tes, serán los gobernadores políticos los que exigirán
la multa dicha‖.
―Artículo 14°.- Cesarán absolutamente desde
este momento, como escandalosas y contrarias al espí-
ritu de la religión, a la disciplina de la iglesia y a todas
las leyes, las costumbres de no administrar los sacra-
mentos a los feligreses mientras no han pagado los

1-113
derechos de cofradía y congrua, la de obligarlos a que
hagan fiestas a los santos y las de exigirles derechos
parroquiales de que están exentos los naturales por el
estipendio que da el Estado a los curas. Los curas que
contravinieren este artículo, continuando los mismos
abusos, sufrirán el rigor de las leyes en un juicio seve-
ro, y al efecto los jueces políticos velarán la conducta
de los curas para dar cuenta al gobierno de la menor
falta que noten en esta parte y que se provea lo que
corresponda‖.
―Artículo 15°.- Los naturales, como todos los
demás hombres libres de la República, pueden ir y
venir con sus pasaportes, comerciar sus frutos y efec-
tos, llevarlos al mercado o feria que quieran, y ejercer
su industria y talentos libremente del modo que ellos
elijan sin que se les impida‖.
―Dado en el Cuartel General del Rosario de Cú-
cuta, a 20 de mayo de 1820‖. 10°.35

―Simón Bolívar, Libertador Presidente de la


República de Colombia (la grande), Libertador de la
del Perú y Encargado del Supremo Mando de ella, &,
&. Considerando: I.- Que la igualdad entre todos los
ciudadanos es la base de la Constitución de la Repú-
blica; II.- Que esta igualdad es incompatible con el
servicio personal que se ha exigido por fuerza a los
naturales indígenas, y con las exacciones y malos tra-
tamientos que por su estado miserable han sufrido
éstos en todos los tiempos por parte de los jefes civi-
les, curas, caciques, y aún hacendados; III.- Que en la
distribución de algunas pensiones y servicios públicos
han sido injustamente recargados los indígenas; IV.-

35
Decretos de Simón Bolívar, El Libertador - Fechado en Cúcuta
en el Cuartel General del Rosario de Cúcuta el 20 de mayo de 1820.

1-114
Sombras de Orinoco

Que el precio del trabajo a que ellos han sido dedica-


dos de grado o por fuerza, así en la explotación de
minas como en la labor de tierras y obrajes han sido
defraudados de varios modos; V.- Que una de las pen-
siones más gravosas a su existencia es el pago de los
derechos excesivos y arbitrarios que comúnmente
suele cobrárseles por la administración de los Sacra-
mentos, he venido en decretar, y decreto:
1°.- Que ningún individuo del Estado exija di-
recta o indirectamente el servicio personal de los pe-
ruanos indígenas, sin que preceda un contrato libre del
precio de su trabajo.
2°.- Se prohíbe a los prefectos de los departa-
mentos, intendentes, gobernadores y jueces, a los pre-
lados eclesiásticos, curas y sus tenientes, hacendados,
dueños de minas, y obrajes que puedan emplear a los
indígenas contra su voluntad en faenas, séptimas, mi-
tas, pongueajes y otras clases de servicios domésticos
y usuales.
3°.- Que para las obras públicas de común utili-
dad que el gobierno ordenase no sean pensionados
unicamente los indígenas como hasta aquí, debiendo
concurrir todo ciudadano proporcionalmente según su
número y facultades.
4°.- Las autoridades políticas, por medio de los
alcaldes o municipalidades de los pueblos, harán el
repartimiento de bagajes, víveres y demás auxilios
para las tropas o cualquiera otro objeto de interés sin
gravar más a los indígenas que a los demás ciudada-
nos.
5°.- Los jornales de los trabajadores en minas,
obrajes y haciendas, deberán satisfacerse según el
precio que contrataren en dinero contante, sin obligar-

1-115
les a recibir especies contra su voluntad y a precios
que no sean corrientes de plaza.
6°.- El exacto cumplimiento del artículo ante-
rior queda encargado a la vigilancia y celo de los in-
tendentes, gobernadores y diputados territoriales de
minería.
7°.- Que los indígenas no deberán pagar más
cantidad por derechos parroquiales que las que desig-
nen los aranceles existentes o los que se dieren en
adelante.
8°.- Que los párrocos y sus tenientes no puedan
concertar estos derechos con los indígenas sin la in-
tervención del intendente o gobernador del pueblo.
9°.- Cualquiera falta u omisión en el cumpli-
miento de los anteriores artículos producirá acción
popular y será capítulo expreso de que ha de hacer
cargo en residencia.
10°.- El Secretario General interino queda en-
cargado de la ejecución y cumplimiento de este decre-
to. Imprímase, publíquese y circúlese.
Dado en el Cuzco, a 4 de julio de 1825 – 6° y
4° Simón Bolívar‖.36

Hasta la primera mitad del siglo XVII la eco-


nomía colonial venezolana no logra traspasar las fron-
teras de su relativo estancamiento; el capital mercantil
se limita a absorber la plusvalía territorial, a la vez que
repone la fuerza de trabajo y los medios de producción
consumidos, en un proceso que, al reproducirse en
escala simple, sin multiplicarse, no responde a las
crecientes necesidades de la población.

36
Ibid. - Fechado en Cuzco el 4 de julio de 1825 – 6° y 4° Simón
Bolívar.

1-116
Sombras de Orinoco

―La formación de la Propiedad Territorial Agra-


ria en Venezuela es un fenómeno desarrollado en el
contexto de la conquista de estos territorios por los
colonizadores europeos; en este período se establecen
las condiciones propias del dominio privado sobre el
suelo por vía de las mercedes, composiciones, confir-
maciones y remates. Conjuntamente con la aplicación
de estas figuras jurídicas, que justifican la posesión de
la tierra y otorgan títulos en forma, se configuran dos
tipos de mano de obra conectados con la explotación
del suelo, representados por los esclavos en sentido
absoluto y la población indígena y mestiza sometida a
relaciones económico-sociales de servidumbre‖.37

―Era corriente recompensar al descubridor o


nuevo poblador con grandes extensiones de tierra.
Además, estaba facultado, por lo general, para repartir
tierras y solares entre quienes lo acompañaban. La
propiedad de estas tierras y solares sólo se adquiría
por la residencia durante un período de tiempo pre-
viamente determinado, de ordinario 4 u 8 años‖.
―En muchas capitulaciones se hacía constar que
tales repartos no se hicieran en perjuicio de los indios,
y que con ellos no se concedía jurisdicción alguna
sobre los habitantes de las tierras repartidas, ni dere-
cho sobre la propiedad de las minas que en las mismas
pudieran encontrarse‖.
―Mercedes – (Merced de tierra). Son títulos de
propiedad dados por el rey a los conquistadores y po-
bladores de las Indias en remuneración a sus servicios
en la conquista y colonización de las mismas‖.

37
Brito Figueroa, Federico - Historia Económica y Social de
Venezuela Tomo 1 U.C.V. 1966 pp. 75-76.

1-117
―Primero eran otorgadas gratuitamente, pero
luego se hicieron en pública subasta al mejor postor,
puesto que los terrenos baldíos pasaron a ser conside-
rados como un ramo más de la Hacienda Pública‖.
―Composición de tierras. Fue una figura jurídi-
ca que desempeñó un importante papel en el desarro-
llo de la propiedad territorial agraria. Esta funcionaba
partiendo de una merced de tierra, generalmente de
límites imprecisos, o de la simple ocupación y sin
documento legal alguno, los poseedores procedían a
extender sus propiedades a costa de las tierras reser-
vadas a las comunidades indígenas, de los terrenos
realengos o de los ejidos y baldíos. Basados en su
poder económico los amos de las tierras utilizaban el
soborno, y otras tretas para que escribanos y compo-
nedores de tierras les otorgaran los títulos de propie-
dad o procedieran a la ampliación de los originales
mediante el pago de los derechos de composición‖.
―Sobre la base de lo anterior, se dispuso que to-
do el que poseyera tierras debería exhibir públicamen-
te los títulos que amparaban tal posesión y en caso de
que estos títulos no fueran del todo convincentes o
suficientes para afirmar la posesión, el poseedor debe-
ría pagar una composición proporcional al valor de la
tierra, o de lo contrario reincorporar dicha posesión al
patrimonio real‖.
―Venta de Tierras‖- (Confirmación y Remate).
A medida que la colonización fue avanzando, los re-
partimientos de tierras y solares se hicieron cada vez
menos frecuentes, debido por una parte al mayor valor
económico que la tierra fue adquiriendo, al aumentar
la densidad de población, y por la otra a las apremian-
tes necesidades del tesoro, por las guerras sostenidas
en Europa; esto hizo que los arbitristas de la época

1-118
Sombras de Orinoco

pensaran que acaso constituirían un ingreso no des-


preciable la venta en pública subasta de las enormes
extensiones de tierra que la corona de España poseía
en las Indias, así comenzó a tomar valor toda tierra
baldía o vacante‖.38

En la colonia nace la corrupción con los ejidos


municipales, que aún hoy, en el siglo XXI, es de triste
y vergonzosa práctica. El aumento en el valor de la
tierra llevó a los centros de poder político a negociar
las grandes extensiones de tierra del Estado.

Con la Independencia no cambia la constitución


social ni las costumbres heredadas de España. El es-
pañol nos enseñó a considerar el trabajo como inno-
ble, y aún hoy, hay quienes así piensan y buscan vivir
del trabajo de otros. De España aprendimos a ver los
poderosos como merecedores de las regalías del Esta-
do y los grupos políticos de las diferentes épocas han
creído ser los predestinados dueños de los bienes de
todos los venezolanos. Así, la riqueza venezolana ha
caído en manos de unos pocos. De nada sirvieron los
―golpes de estado‖, ni las mal llamadas revoluciones
latinoamericanas. En la América española continúan
vigentes las costumbres de la colonia, con la diferen-
cia de que ahora no reciben las prebendas los peninsu-
lares, sino los extranjeros y criollos que, ―con
habilidad‖, negocian los bienes de nuestros pueblos.

―Pero también la tierra era ilímite para apro-


piársela y se la ganaba con el trabajo y la posesión
personal. Surgen así junto a los grandes hatos los pe-

38
Sánchez, Orlando – Tesis de Historia de Venezuela – Ciclo
Básico Común Antonio Estévez – Calabozo

1-119
queños criadores. Blancos sin fortuna, pardos o mula-
tos, que a poco esfuerzo propio levantan su mediana
hacienda. Aposentados con sus casas, corrales y cor-
tos rebaños en cualquier ojo de agua que les permitie-
ra aprovechar la libre sabana. Son éstos los que van a
constituir la base fundamental del doblamiento en los
llanos guariqueños. Otro elemento importante son los
indígenas, que después de asentados terminan por
mezclarse profusamente. Después vienen los negros,
esclavos, cimarrones o libres, con su múltiple entre-
cruzar de sangre con las otras razas. Aquellos distintos
grupos sociales se cruzaban por la sangre y se compe-
netraban por el esfuerzo y el trabajo común, hasta
hacer a un hombre de fisonomía distinta y propia: el
llanero. Sobre él convergen todos los carismas somá-
ticos, y en su espíritu aflora una impronta desbocada
de libertad‖.
―Estos rasgos se marcarán a través de muchos
años, muchos trabajos y mucha sangre. La llanura
abierta a los cuatro vientos lo enseñará a ser libre. La
lucha con el medio le dará un feroz individualismo, un
enaltecer de la fuerza y la habilidad, un despreciar la
vida, un no sujetarse a más normas que su propia Ley.
Aquella levantisca condición se irá perpetuando y
afinando en sus descendientes. Se admitirá la discipli-
na de la Ley en los recintos urbanos, pero en las sole-
dades sin fin de la despoblada llanura, seguirá
imperando la ley del más fuerte. De ahí vendrían las
continuas depredaciones, robos, muertes y asaltos que
azotarán los llanos con harta frecuencia‖.
―En la tierra se encontraba de todo para sobre-
vivir, ganados, caza, pesca y esto se tomaba con abso-
luta libertad. Todo esto refluirá años más tarde en los
años cruciales de la Independencia. En esos tiempos

1-120
Sombras de Orinoco

de la fundación de Calabozo, aquella era tierra de mi-


sión, no sólo para los indios, sino para los hombres
blancos o de cualquier color que allí habitaban‖.39

Las Fuentes de Ingreso de la Real Hacienda son


Regalías e Impuestos.

Las principales Regalías son:


1. Las tierras, aguas, pastos y montes de
América.
2. Las salinas, las minas, las esmeraldas y
otras piedras preciosas.
3. Los tesoros de los templos y enterramien-
tos de los indios.
4. Las perlas, el palo del Brasil.
5. Los bienes mostrencos que eran los si-
guientes: Los bienes sin dueño conocido;
los esclavos huidos, cuyos dueños no fue-
ron encontrados; los ganados y demás
animales errantes y los bienes vacantes,
que eran aquellos cuyos dueños hubieran
muerto sin haber hecho testamento y sin
haber dejado herederos legítimos.

Los Impuestos son el tributo obligatorio exigido


por el Estado a los individuos, para atender las necesi-
dades de servicio público.

Los principales Impuestos creados por la Coro-


na en el siglo XVI son:
1. El Almojarifazgo, consiste en el cobro de
la corona de una cantidad determinada por
concepto de las mercancías exportadas e
39
Castillo Lara, Lucas Guillermo – Op.cit. pp. 46 y 47

1-121
importadas, tanto de, o a España como de,
o a América.
2. Quintos, Diezmos y Veintenos reales de
oro, representados por el cobro del rey de
la quinta, décima, y de la vigésima parte,
según los casos, del oro hallado en los ya-
cimientos de América.
3. Derechos de esclavos negros, el pago al
monarca de una cantidad determinada por
cada esclavo importado.
4. Composición de Tierras, cobro del monar-
ca de una cantidad determinada a los com-
pradores de tierras realengas que han
abonado solamente una parte de su valor.
5. Ventas de Cargos y Oficios, representado
por el pago a la corona de una cantidad de-
terminada por las ventas de ciertos cargos
y oficios, como los de Regidor, Alguacil
Mayor, Escribano del Ayuntamiento, etc.

En el Siglo XVII, la Corona crea los siguientes


impuestos:
1. Alcabala, se divide en dos tipos, Alcabala
de Tierra, cobro de la Corona de una canti-
dad determinada por la venta o reventa de
bienes muebles o inmuebles y Alcabala de
Mar, pago al rey, de una cantidad determi-
nada por toda la mercancía que entra o sale
de los puertos de América.
2. Media Anata, pago al rey de la mitad del
sueldo, en el primer año de servicio, de
quienes ejercen en América cargos u ofi-
cios no eclesiásticos.

1-122
Sombras de Orinoco

3. Estanco o Monopolio de la Sal - Era el pa-


go a la corona de España de un real caste-
llano por cada fanega.
4. Armadilla, Armada de Barlovento o Ar-
mada de Santo Domingo – Cobro del rey
de una cantidad determinada sobre las ex-
portaciones e importaciones. Su cuota
equivalía al 25% del Almojarifazgo y esta-
ba destinado al sostenimiento de una es-
cuadrilla de barcos armados, protectores de
los buques mercantes que conducían los
productos venezolanos desde La Guaira y
otros puertos a España y Veracruz. Arma-
da – Pago al rey de una cantidad determi-
nada sobre las importaciones.

La economía permanece tan incomunicada en


su interior como supeditada rigidamente a la metrópo-
li; una parte considerable de la renta general de la co-
lonia la asume España como pago de impuesto y
contribuciones. En la primera mitad del siglo XVIII el
tabaco, la caña de azúcar y principalmente el cacao
son los cultivos más importantes, e igual a tiempos
anteriores constituyen los productos de mayor auge en
la agricultura de plantación. La plantación consiste en
el monocultivo con empleo de mano de obra esclava y
servil sobre grandes extensiones de tierra.

―Con el advenimiento del siglo XVIII finaliza


en España la dinastía de los Austria y se instaura con
Felipe V la Casa de Borbón. Su afianzamiento se rea-
liza con sangre a través de la Guerra de Sucesión. La
nueva dinastía Borbónica, trazará nuevos rumbos a la

1-123
decadencia de España, que había ido entregando en
hilachas su antigua grandeza‖.
―En América el advenimiento de la nueva Casa
Real, con su espíritu de reformas, traerá importantes
modificaciones, sobre todo en relación a la centraliza-
ción del poder y al auge del Comercio. Todo ello
desembocará en un mayor desarrollo y riqueza de las
provincias americanas, pero también en una más con-
trolada estructura política, administrativa y fiscal‖.
―Para Venezuela representará efectivamente, un
mayor adelanto y progreso del subdesarrollo en que
estaba postrada. De una mísera provincia, que necesi-
taba para sostenerse de las cuantiosas sumas que les
suministraban otras colonias, llega no sólo a bastarse a
sí misma, sino a producir pingües beneficios. Pero eso
será más adelante. A comienzos de ese siglo XVIII la
situación venezolana era muy distinta, en lo cual in-
fluían múltiples factores. Una de ellas era la acartona-
da organización del comercio español con América,
confiado exclusivamente al monopolio rígido de la
Corona que lo ejercía a través de sus flotas de galeo-
nes, la Casa de Contratación de Sevilla y el Consula-
do. Como Venezuela no ofrecía un mayor interés
comercial, porque no tenía minería y su producto
principal, el cacao, se comerciaba principalmente a
través de Veracruz, no existía casi tráfico con la Me-
trópoli. A tal extremo que en ocasiones se pasaban
años enteros sin que arribaran navíos españoles a sus
costas, para traer mercancía y sacar los productos‖.
―Existían por otra parte otros problemas eco-
nómicos‖. ―Así, no es muy sorprendente que los na-
víos no pudiesen transportar mercancías de España,
costosas como eran en su origen y recargadas de dere-

1-124
Sombras de Orinoco

chos, para competir en los mercados venezolanos.


Ellos no lo intentaban‖.
―Frente a esta situación de abandono de la pro-
vincia era lógico pensar, que tanto su abastecimiento
como el comercio de sus productos buscaran los cana-
les expeditos que tenían a la mano. Así el contrabando
se convierte en una institución de hondas raíces, no
sólo por el negocio pingüe que en sí representaba, sino
como una forma de supervivencia‖.
―Factor importante de toda esa problemática se-
rá la Compañía Guipuzcoana, que ejercerá una in-
fluencia desmesurada, pero determinante, en esos
cincuenta años posteriores a su creación. Sus persone-
ros tendrán un poder decisorio importante, no sólo en
las actividades económicas, sino en la misma vida
política del país‖.
―Otro problema que distorsiona el mundillo po-
lítico de las décadas segunda y tercera de ese siglo
XVIII, es la adscripción de la provincia de Venezuela
al recién creado Virreinato de Nueva Granada. Por
Real Cédula del 27 de mayo de 1717, la provincia de
Venezuela pasa a depender jurisdiccionalmente de
Santa Fe, en vez de la Audiencia de Santo Domingo.
El experimento dura pocos años, pero ellos son sufi-
cientes para causar desajustes e inconvenientes, no
sólo por la lejanía de la autoridad virreinal, sino por
las nuevas áreas de influencia que forcejeaban para
tomar su puesto‖.
―A esto se agregaba, la enardecida lucha políti-
ca del Ayuntamiento caraqueño para conservar sus
fueros y privilegios que conferían a sus Alcaldes la
facultad de gobernar la provincia en caso de ausencia
del Gobernador. Era un derecho adquirido por los
Cabildos para gobernar en su propia jurisdicción, ob-

1-125
tenido desde 1560 con el Procurador Sancho Briceño,
y el cual asume con exclusividad el Cabildo de Cara-
cas mediante la cédula de 1676‖.40

A comienzos de la colonia la economía venezo-


lana es esencialmente minera: oro y perlas. La agricul-
tura tiene como meta el abastecimiento de los
colonizadores y trabajadores. La minería en cambio,
es riqueza fácil con menos trabajo y en menos tiempo.
Al comprender los conquistadores que Venezuela no
es un territorio rico en oro de beta sino de aluvión y
que los ostrales se agotaban rapidamente, se ven obli-
gados a dedicarse a la agricultura con fines comercia-
les. La riqueza perlífera es, por corto tiempo, una
producción importante; para 1527 la producción en la
isla de Coche era de 375 kgs. mensual, en 1530 eso
equivalía a 10 millones de bolívares.

La agricultura se divide en agricultura de sub-


sistencia, basada en el cultivo tradicional indígena y
en agricultura de plantación que se desarrolla a partir
del siglo XVII y se basa en la propiedad de grandes
extensiones de tierra y en la mano de obra esclava;
desarrolla el cultivo de plantas indígenas como tabaco,
cacao, añil, algodón y algunas extranjeras como trigo
y café. El cacao alcanza su apogeo en el siglo XVII y
el tabaco en el siglo XVIII. La agricultura de subsis-
tencia se basa en plantas exóticas: maíz, yuca, ocumo,
papas, batatas, apios, frijoles, y muchas especies de
tubérculos y frutas.

Doloroso, pero nada ha cambiado, hoy encon-


tramos la agricultura de plantación en parcelas y lati-
40
Ibid.- Castillo Lara, Lucas Guillermo - pp. 148,149 y 150.

1-126
Sombras de Orinoco

fundios donde trabajan peones, casi esclavos por sus


bajísimos salarios y la agricultura de subsistencia en
las pequeñas parcelas y conucos del campesinado.

La ganadería constituye uno de los mayores


aportes españoles a la economía venezolana, se intro-
dujo por Coro, Borburata y Cumaná. Desde 1550 hu-
bo comercio ganadero desde El Tocuyo hacia las
provincias del nuevo reino de Granada.

El Comercio ilegal o clandestino perdura duran-


te toda la colonia, especialmente en el siglo XVIII; es
exitoso porque recibe el apoyo de la ciudadanía ya que
los excesivos derechos aduaneros, los trámites tardíos
y complicados, la corrupción de los funcionarios y el
alza de los precios en España ―obligan‖ al comercian-
te a buscar nuevas formas de compra-venta.

En el curso del siglo XVIII la esclavitud de los


negros alcanza su apogeo, simultaneamente con la
actuación de la compañía Guipuzcoana, hasta consti-
tuir los modos de explotación dominante.

La Compañía Guipuzcoana es creada en San


Sebastián, capital de la provincia vasca de Guipúzcoa,
en 1728, con la finalidad de fortalecer el tesoro real;
disminuir el contrabando y proporcionar a España el
cacao para su consumo. La Guipuzcoana obstaculiza
con su monopolio a los comerciantes y cosecheros
criollos. Actúa como una empresa contrabandista e
influye en el orden político-administrativo de la colo-
nia. Frente a esta parte negativa, debemos reconocer
su estímulo en el desarrollo de la agricultura y de la
ganadería; dio preferencia a los productos exportables,

1-127
elevando con ello la economía colonial; mejoró los
puertos y logró mercados fijos para los productos del
país en el extranjero. Además introdujo obras litera-
rias de contrabando, útiles para renovar ideas y abrir
el camino a la Independencia.

La compañía Guipuzcoana actúa como ente de


extracción colonial mediante el establecimiento unila-
teral de los precios, la posesión del monopolio del
cacao y el acaparamiento del tabaco y de las maderas
de segura colocación en los mercados europeos. Man-
tiene, a la vez, la exclusividad de la importación de
productos manufacturados.

Solicitan al Rey una autorización para traer ne-


gros de Africa con la finalidad de explotar las minas
situadas en la gobernación de Caracas.

La esclavitud en el Caribe ha sido identificada


plenamente con el negro. Hay quienes mantienen co-
mo razón para su traída la necesidad económica, no el
racismo. El racismo, dicen, fue consecuencia de la
esclavitud.

El trabajo esclavo en el Nuevo Mundo fue indí-


gena, negro y también mestizo y blanco. La mano de
obra negra era la más barata y fue la solución para
explotar grandes extensiones de caña, de algodón, de
cacao... Haya sido o no consecuencia de la esclavitud,
el racismo no es exclusividad de los Estados Unidos,
donde ha llegado a extremos del Ku Klux Klan, sino
que ha existido y existe, comprobado por asesinatos y
etnocidios en diferentes Continentes. No olvidemos el
más grande genocidio de todos los tiempos: el come-

1-128
Sombras de Orinoco

tido por europeos con los indígenas de Abya Yala, aún


hoy mal llamada América. Tampoco podemos olvidar
a Africa y el padecimiento espantoso de la raza negra.

Los negros llegaron en Venezuela a las hacien-


das de caña, cacao... principalmente en las costas del
Caribe y en las del Lago de Maracaibo; en las costas
de Paria; en los Valles de Aragua; en Yaracuy y a
orillas del río Tuy en la zona llamada Barlovento.

Principales Impuestos creados por la Corona en


el siglo XVIII.-
1. Estanco o Monopolio del Tabaco.
2. Avería destinada a sostener el Real Consu-
lado de Caracas. Tenía una cuota fija, se
pagaba sobre las exportaciones e importa-
ciones.
3. Almirantazgo. Cobro que el monarca hacía
a la compañía Guipuzcoana de la octava
parte de las operaciones mercantiles.

No podría decirse que los Reyes de España se


preocuparon por "difundir educación en sus colonias
americanas. Había, por el contrario, interés en restrin-
gir la enseñanza, porque se sostenía el criterio de que
el saber es contrario a la sumisión de los súbditos‖.41

Decía Helvetius ―Cuando no se quiere engañar


a nadie, cuando no se tienen pasiones o intereses que
disfrazar, no se teme al saber y al buen sentido popu-
lares‖. Y afirmaba Diderot ―Un campesino que sabe

41
Prieto, Luis Beltrán – Problemas de la Educación Venezolana
Publicaciones de la Federación Venezolana de Maestros Imprenta
Nacional – Caracas 1947 p. 29

1-129
leer es más difícil de explotar que un campesino anal-
fabeto‖.

La Iglesia Católica es la educadora por excelen-


cia en las colonias españolas. En las manos de los
monjes franciscanos, capuchinos, dominicos y jesui-
tas, está el futuro de la sociedad mestiza naciente y de
los habitantes autóctonos. Ella se preocupa por ense-
ñar religión y evangelizar, pero también, por hacer la
vida de los aborígenes menos dolorosa, es el caso, por
ejemplo, del Padre De Las Casas. La Iglesia dirige los
primeros colegios y de sus seminarios nacen las pri-
meras universidades.

“Fl[s B[lnifigé ^_ f[m C[m[m – Sacerdote dominico,


defensor de los indios. Nació en Sevilla, España, en 1474 y
murió en Madrid en 1566. A los 11 años frecuenta una escue-
la dirigida por su tío paterno. Su padre y dos tíos suyos par-
ten hacia América en la segunda expedición de Colón.
Frecuenta la escuela de latinidad de Antonio de Nebrija. En
1502 se embarca hacia Santo Domingo para ejercer el oficio
de doctrinero y participa en algunas operaciones militares
contra los indios, bajo el mando de Nicolás de Ovando. En
1506 regresa a Sevilla y viaja hasta Roma, donde recibe el
Subdiaconado y el Diaconado. Regresa a las Antillas en
1508. En La Española recibe un repartimiento de indios,
pasa a Cuba como capellán de las bandas de Pánfilo Nar-
váez, de quien se separa luego de las matanzas de Caonao.
En un sermón pronunciado el 15-8-1514 denuncia la iniqui-
dad del sistema de encomiendas. Regresa a España en 1515 y
se entrevista con el rey, quien lo remite a los encargados de
asuntos indianos. Consigna en 1516 a los Cardenales Fran-
cisco Jiménez de Cisneros y Adriano de Utrecht (futuro Papa
Adriano VI) el Memorial de catorce remedios junto con otro
memorial de denuncias. Llega a Santo Domingo en 1517 con

1-130
Sombras de Orinoco

el nombramiento de Protector de los indios. Ante las conjuras


fraguadas por los frailes jerónimos, aliados de los encomen-
deros, decide regresar a España. Se dedica al estudio de
problemas jurídicos de los indios en el colegio de los domini-
cos en Valladolid. Cuando asciende al trono Carlos I, se le
permitió exponer publicamente sus puntos de vista en real
sesión del 11-12-1517. En 1520 firma una capitulación con el
Rey comprometiéndose a colonizar y evangelizar la costa que
va desde Paria hasta Santa Marta en Colombia, fundar tres
ciudades, todo ello respetando la libertad personal del indio.
A instancias suyas se crea el Consejo de Indias. Su intento
fracasa. En 1522 ingresa a la orden de los dominicos. Duran-
te 5 años permanece alejado de los asuntos públicos, debido
a presiones de los encomenderos y esclavistas. En 1527 es-
cribe la Historia de Indias (publicada en 1875). Colabora
con el obispo de Tlascala en la redacción de la obra De unico
vocationis modo..., que sirve de argumento para que el Papa
Paulo III emita la bula Sublimis Deus (2-6-1537) en la que se
declara a los indios aptos para la fe y que ésta debía ser
recibida en total libertad. En 1539 realiza un experimento en
Tuzulutlán que fracasa. Gracias a su tenacidad se decretan
las Leyes Nuevas en 1542. En 1543 acepta el obispado de
Chiapas. Tres años más tarde logra que una reunión de obis-
pos de Nueva España (México) se pronuncie a favor de los
indios. Entre 1550 y 1551 sostiene debates con Juan Ginés de
Sepúlveda, partidario de la justa guerra contra los indios. A
partir de 1552 se dedica a redactar e imprimir”.42

Las Misiones son un medio de colonización y


de civilización, una forma de educación para hacer
tomar a los indígenas conciencia de sus deberes y de-
rechos, además de buscar su conversión al cristianis-
mo. Las órdenes religiosas que llevaron a cabo la
labor misionera fueron: Franciscanos o Capuchinos
42
Palma, Douglas A Op.cit. pp. 25 y 26

1-131
Aragoneses, se situaron en la orilla izquierda del Ori-
noco desde la desembocadura del Caroní hasta el mar
y desde San Félix hasta el Mar Caribe; Franciscanos
Observantes, establecidos en la orilla del río Unare y
las llanuras de Barcelona hasta las riberas del Orinoco.
Más tarde fueron al sur de dicho río, en toda la hoya
del río Caura; Capuchinos Catalanes, a la orilla dere-
cha del Orinoco; la Compañía de Jesús, en el norte de
los Llanos de Caracas, en el territorio del río Cuchive-
ro.

―Los misioneros Capuchinos se dividen el terri-


torio para la evangelización de los indios, quedándose
en el Oriente del país los Capuchinos de las provincias
de Aragón y a los de Andalucía les correspondió la
provincia de Caracas, la cual se llamó por antonoma-
sia Misión de los Llanos de Caracas. Esta comprendía
aproximadamente los que son hoy los Estados Lara,
Portuguesa, Cojedes, Yaracuy, Guárico, Apure y parte
de Miranda, Carabobo y Aragua‖.
―Los pueblos indios comienzan a preludiar bajo
la acción misionera. Unos de vida efímera, que desa-
parecen en la transitoriedad de una estadía rubricada
en una apresurada fuga. Otros que permanecen aferra-
dos a la tierra por la acción eficaz del misionero, que
frenaba los ímpetus viajeros de los indios. Son nom-
bres que se multiplican en la desolada geografía, cla-
vando santorales cristianos junto a los patronímicos
indios‖.
―Hay unas páginas del mismo Fray Salvador de
Cádiz, cuando era Prefecto en 1725, que nos relatan
los indecibles trabajos y sufrimientos misioneros: ―…
En estas entradas se suelen gastar los dos y tres meses,
en los que se padecen trabajos imponderables y supe-

1-132
Sombras de Orinoco

riores a toda fuerza humana, pues, fuera de los malos


ratos que ocasiona lo áspero y desagradable del clima,
son los penosísimos en los cuales se camina sin senda
ni vereda, todo desierto e inculto, lleno de tigres y
otras bestias fieras, por donde siempre se va con mani-
fiesto riesgo de la vida; a que se añade los ríos cauda-
losos e insondables que hay que pasar, las dilatadas
lagunas y pantanos que se han de atravesar a pie, con
el agua muchas veces a los pechos siguiéndose des-
pués de esto muchas montañas espesas y espinales de
donde salimos con los hábitos despedazados, y muy
de ordinario nuestras propias carnes; juntándose a esto
lo ardiente de los soles que afligen mucho en estas
partes, las muchas plagas de garrapatas, mosquitos y
otras sabandijas que ni nos dejan dormir de noche ni
descansar un rato de día; a que se junta el hambre y
necesidad que de ordinario padecemos en semejantes
empresas, y el temor y susto continuado de cuando
somos asaltados y acometidos de los indios bravos o
de las fieras de aquellos montes…‖.43

Si comparamos el grado de desarrollo de nues-


tros indígenas antes y después de la llegada de los
misioneros, nos damos cuenta de la obra admirable
realizada por aquellos hombres. Les enseñaron a la-
brar la tierra y a practicar la agricultura en toda la eta-
pa del cultivo: a escoger la tierra, a conocer las épocas
de siembra, a limpiar. Lo mismo con la ganadería: los
cuidados requeridos en la cría de animales de tiro y
carne, la manera de pastorear, la forma de beneficiar
las reses y la manera de aprovechar los cueros. Tam-
bién los enseñaron a cuidar los enfermos y a utilizar
las hierbas usadas en España.
43
Castillo Lara, Lucas Guillermo Op.cit. p. 26

1-133
El Arzobispado de Caracas es creado por el Pa-
pa Pío VII el 24 de noviembre de 1803, ya que España
le cedió parte de la Isla de Santo Domingo a Francia y
como consecuencia, dejaron sin Arzobispado a las
Diócesis de Caracas, Cuba, Puerto Rico y Guayana.

El Consejo de Indias propone erigir un Arzo-


bispado en Caracas con Cuba, Puerto Rico y Guayana
como Diócesis Sufragáneas. El primer Arzobispo de
Caracas fue Monseñor Francisco de Ibarra. La impor-
tancia histórico-religiosa de su creación estriba en el
logro con él de la integración religiosa de la Capitanía
General de Venezuela.

Cierto, el patriotismo es a menudo un provin-


cialismo internacional, pero, pueblos como el nuestro,
crisol de razas, lenguas, religiones y costumbres, so-
lamente pueden ser libres sobre la base del conoci-
miento de todas esas aguas unidas como nuevo y
verdadero río de nuestra identidad. Nuestra identidad
es única, no somos indígenas, no somos negros, no
somos blancos ni amarillos; somos la mezcla de todos
esos mundos, hacedores de un nuevo mundo al que
debemos descubrir y por el que debemos luchar.

En 1667 se solicita la creación de la Real y Pon-


tificia Universidad de Caracas; el Rey la niega. Al fin
autoriza su funcionamiento en 1727.

Estado Docente es aquel que administra y dirige


la educación, creando las normas generales para su
funcionamiento y brindando a los ciudadanos, una
formación acorde con los intereses del país.

1-134
Sombras de Orinoco

―La educación es un fenómeno colectivo, y,


como tal, está regido por las formas fijadas por el gru-
po social. Se expresa como una necesidad de la totali-
dad; y es por ello que el Estado determina los medios
para satisfacerla‖.44

―... mientras más consideremos a la educación


desde el punto de vista de nuestras recientes experien-
cias como uno de los muchos modos de influir en la
conducta humana, más evidente se hace que aún la
técnica educativa más eficaz está condenada al fraca-
so, a menos que se ponga en relación con las restantes
formas del control social. Ningún sistema educativo es
capaz de mantener en la nueva generación la estabili-
dad afectiva y la integridad mental, a menos que esté
ceñido a una estrategia común con las influencias so-
ciales que actúan fuera de la escuela. Solo mediante la
cooperación con ella, y en nuestros días de modo es-
pecial, es posible poner un freno a las influencias so-
ciales que, de otra suerte, desorganizan la vida de la
comunidad‖.45

―La libertad de enseñanza es correlativa del de-


recho de aprender que corresponde al niño y que es
fundamental‖.46

―El fin de toda educación se halla contenido en


el derecho de aprender, traducible en el derecho del
desarrollo del niño, de su personalidad... El derecho

44
Prieto, Luis Beltrán Op.cit p. 7
45
Mannheim, Karl ―Diagnóstico de Nuestro Tiempo‖, p. 84
46
Prieto, Luis Beltrán Op.cit. p. 11

1-135
de enseñar es la consecuencia del derecho de aprender
y le está subordinado en la relación de medio a fin‖.47

El Estado docente colonial, repito, no tuvo inte-


rés en extender su cultura; esa obligación la dejó co-
modamente en manos de la Iglesia Católica y así, al
igual que en toda Europa, la educación primaria y
también la universitaria, eran obligación exclusiva del
clero.

La Reforma Religiosa del Renacimiento, asu-


me, principalmente en Alemania, ―... características
definidas y se echan las bases de un sistema de educa-
ción pública, que culmina en los siglos XVIII y XIX‖.
48

En las naciones latinas: Francia, Italia, España y


Portugal y naturalmente en sus colonias, la Reforma
no tiene gran alcance. En los últimos años, con la
creación de la Comunidad Económica Europea, los
latino-europeos han superado las diferencias y empe-
queñecido la inmensa distancia científica y tecnológi-
ca existente entre ellos y los germanos, sajones y
escandinavos hasta la década de los setenta del siglo
XX.

Nos dice Cecilio Acosta: ―La mejor lección es


la que se ve, y por ella se puede sacar lo que será. Los
sistemas duran, pero no siempre: al fin viene la socie-
dad con sus leyes, el progreso con su lógica, las ideas
con su esplendor y los sepultan. La antigüedad es un
monumento pero no una regla; y estudia mal quien no

47
Ibid. – Cita de Sánchez Viamonte, Carlos p. 12
48
Ibid. - p. 31

1-136
Sombras de Orinoco

estudia el porvenir‖. Y más adelante: ―Esas mismas


escaramuzas universitarias que se repiten con frecuen-
cia, explican la lucha entre el presente y el pasado,
entre las ideas y el sistema, entre la fuerza y el obs-
táculo, entre la razón y la rutina. Si la juventud quiere
algo, es menester atenderla. Hay equivocación en
creer que va errada la generación que tiene el encargo
de continuar la cadena tradicional del pensamiento. Al
fin, vence, porque la bandera es suya, el ejército es
suyo y el porvenir su campamento bien guarnido. El
engaño es vuestro: con vosotros hablo, apóstoles de
una religión que ya no existe, hombres que pretendéis
detener a gritos el torrente que salva la montaña...‖.49

En el mundo latino, la aristocracia es dueña del


sistema educativo; con ese dominio crea grupos de
poder dentro de los privilegiados en fortuna y en san-
gre y domina facilmente al pueblo ignorante y ham-
briento.

No es la Iglesia Católica la culpable, como lo


han hecho creer muchos historiadores; su esencia es
humanista, tiene un mensaje, el de Cristo, mensaje
que sin cansancio, transmite desde siglos, en los púlpi-
tos, en las escuelas, en las misiones y en su servicio a
los necesitados, naturalmente con errores porque sus
representantes son seres humanos y no dioses infali-
bles. La Iglesia cumplió y cumple con su deber, mien-
tras los gobiernos cerraron y cierran, sin cumplir con
el suyo, las puertas a las reformas de igualdad procla-
madas por la sociedad mundial.

49
Acosta, Cecilio – Obra Completas Vol. III Empresa ―El Cojo‖
Caracas 1909 pp. 271, 274 y 275

1-137
―A las misiones debemos las mejores defensas
del indio, las más audaces avanzadas que garantizaron
las fronteras para Venezuela y las gestas más humani-
tarias del período colonial. A ellas debemos lo poco
que se ha salvado de las culturas indígenas y los pocos
conocimientos que sobre ellas tenemos. Todo esto es
cierto y sólo la mezquindad o los residuos de anticle-
ricalismo pasado tratan de silenciarlo. Este reconoci-
miento, sin embargo, no puede llevarnos a ignorar que
también las misiones eran una forma de imposición de
la cultura dominante y por tanto de erradicación y
alienación de las culturas e identidad indígenas. Sería
la forma menos inhumana de conquista, pero conquis-
ta al fin, con un gran esfuerzo de transculturación lla-
mado a hispanizar a los grupos indígenas y a suplantar
sus culturas. Manteniendo la distinción entre las for-
mas de colonización, no se pueden separar completa-
mente la empresa militar de la conquista con la
empresa misionera. Ambas fueron juntas, especial-
mente en la zona de los llanos centrales venezolanos‖.
―La acción misional en gran escala comenzó
hacia 1650 a causa del fracaso y la esterilidad de las
formas más violentas de penetración. En contra de lo
que ocurría en otras colonias, en Venezuela la pobla-
ción hispanizada se reducía a enclaves costeros con
cierta penetración en la cordillera andina. En los pri-
meros ciento cincuenta años la conquista se estrelló
frente a la tenaz resistencia de una población indígena
seminómada diseminada en pequeños grupos‖.
―En Venezuela fueron los Capuchinos los prin-
cipales creadores de poblados indígenas, seguidos de
Franciscanos, Jesuitas, Dominicos y Agustinos. Cada
orden religiosa tenía sus peculiaridades en la implan-
tación de los nuevos poblados. En conjunto encontra-

1-138
Sombras de Orinoco

mos ciertos rasgos comunes característicos del régi-


men de misión contrapuesto al de encomienda. Ellos
son: a. – Sedentarización del indígena… b. – El conu-
co y el Hato de la comunidad… Los misioneros intro-
ducen la agricultura y el pastoreo… El cambio que
suponía una nueva forma de producción era grande.
Por eso el régimen era autoritario y el misionero era
quien tomaba las principales decisiones. Innovación
de mayor significado supuso la introducción del gana-
do caballar y vacuno por los misioneros. Pronto Gua-
yana, los llanos y parte de los actuales estados
Anzoátegui y Monagas se convirtieron en importantes
zonas ganaderas, al mismo tiempo que los indios
aprendían las artes de la lidia del ganado… c. – Régi-
men político: en el pueblo de indios no entraba ningún
español, ni negro, ni mulato. Unicamente el misione-
ro. Este ejercía la autoridad civil y religiosa. Escogía
entre los indios capitanes, tenientes de justicia, alcal-
des y alguaciles a través de los cuales ejercía la auto-
ridad‖.
―En general el gobierno del misionero era un
autoritarismo teocrático ejercido con sentido paterna-
lista. El indio era considerado como menor de edad
que continuamente debía ser instruido en todos los
aspectos implicados por el nuevo modo de produc-
ción…‖.
―Estaba previsto que generalmente al cabo de
veinte años los pueblos de misión pasaran a la juris-
dicción ordinaria civil y religiosa. Para lo civil el Go-
bernador nombraba un Corregidor de Indios. En lo
religioso el Obispo nombraba un Cura Doctrinero.
Además los indios ahora tenían que pagar el tributo
como súbditos del Rey…‖.

1-139
―d. – División territorial de las misiones… Mi-
sión de Nueva Andalucía: a cargo de los Capuchinos
aragoneses. Tenía como capital a Cumaná. Su territo-
rio comprendía los actuales estados Sucre y Monagas
y el Delta del Orinoco. A lo largo del Orinoco llegaba,
por su margen izquierda, hasta la desembocadura del
Caroní‖.
―Misión de Nueva Barcelona: Llamadas misio-
nes de Píritu. Estaba a cargo de los Franciscanos Ob-
servantes. Comprendía desde el mar hasta el Orinoco.
Luego incluyó la Cuenca del Caura‖.
―Misión de Guayana: Llevada por los Capuchi-
nos catalanes. Su territorio era el sur del Orinoco.
Hasta mediados del siglo XVIII la única población
española estable en Guayana es el Fuerte de Santo
Tomé para impedir el paso de los holandeses, ingleses
y franceses Orinoco arriba‖.
―Misiones de la Compañía de Jesús: Guayana
dependió durante largo tiempo de la administración de
Santa Fe de Bogotá. Los intentos de dominar a los
caribes de esa zona resultaron inútiles hasta el siglo
XVIII. Los jesuitas tenían misiones en los llanos de
Casanare y el Meta y quisieron avanzar por el Alto y
Bajo Orinoco misionando hacia Guayana y Trinidad
con la finalidad de abrir esa estratégica vía hacia Es-
paña. Sus intentos también fallaron ante la resistencia
caribe. En la primera mitad del siglo XVIII en intento
encabezado por el Padre José Gumilla lograron avan-
zar y formar pueblos fortificados contra los ataques
caribes. Su descubrimiento más notable fue el hallaz-
go del brazo Casiquiare, la exploración del Orinoco y
los valiosos escritos y testimonios dejados sobre los
habitantes y geografía de esta región. Al ser expulsa-

1-140
Sombras de Orinoco

dos los jesuitas de todo el imperio español en 1767,


las misiones desaparecieron‖.
―Misión de los Llanos de Caracas: Empezaron
hacia 1651 bajo la responsabilidad de los Capuchinos
andaluces. Su acción se extendió por los actuales es-
tados Guárico, Apure, Cojedes y Portuguesa. Intentos
de penetración en la zona se hicieron ya en tiempo de
los Welser. No había, sin embargo, establecimientos
españoles permanentes. Los caribes dominaban estas
enormes llanuras y su organización en grupos disper-
sos no ofrecía posibilidades para una penetración con-
vencional ni de guerreros ni de misioneros‖.
―Con la creación de esta misión surgieron los
poblados indígenas custodiados por los ―pueblos es-
pañoles para resguardo de indios‖, que eran auténticas
guarniciones para que los indios no se fugaran y para
apoyar las entradas de los misioneros con expedicio-
nes militares que traían a los indios por la fuerza‖.
―La necesidad de entradas violentas y la exis-
tencia de escoltas militares que acompañaran al mi-
sionero traía como consecuencia la servidumbre del
indio, arrancados de su ambiente y familia. Los inte-
grantes de la escolta tenían derecho a que los indios
sometidos les sirvieran durante diez años a razón de
tres días de trabajo semanales‖.
―Esta situación produjo crisis en algunos misio-
neros que consideraban este método como impropio
de su misión. Por ejemplo en 1668 el P. Manuel Ale-
rón en desacuerdo con estas prácticas consideradas
impropias de una Orden Religiosa consiguió Cedulas
Reales disponiendo sólo entradas pacíficas. Pero sus
ideas fueron rechazadas por los demás misioneros por
ilusorias e imposibles. Las entradas con escolta militar
siguieron haciéndose hasta 1709 cuando los misione-

1-141
ros acordaron entrar acompañados por indios y espa-
ñoles amigos‖.
―En fin los poblados del llano venezolano sur-
gieron de una mezcla de violencia y buena volun-
tad‖.50

No podemos estudiar nuestra historia como una


proyección europea, limitando los aportes indígena y
negro. Eliminemos de nuestras mentes el prejuicio
inyectado a través de siglos: ―Sólo el blanco es culto y
las otras razas no aportaron nada a nuestra civiliza-
ción‖.

Afirma el escritor ecuatoriano Juan de Montal-


vo ―... si se escribiera la novela del indio llorarían
todos los hombres.‖ La tragedia del habitante autóc-
tono americano no ha logrado conmover a la sociedad
criolla, mucho menos a pueblos ajenos a su sangre.
Nuestra población indígena desaparece por la mano
asesina o por la indiferencia de gobiernos y hombres
mal llamados humanos y racionales.

Muchos novelistas trataron de orientar, con sus


obras, decisivas reformas reivindicadoras, entre otros
Arguedas en Bolivia, Icaza en Ecuador, Asturias en
Guatemala, pero nada consiguieron. El indígena ame-
ricano vive al margen de las civilizaciones menos
desarrolladas.

Recordemos al Libertador, su buena voluntad


no logró cambiar el destino del indígena venezolano,
quien después de tres siglos de colonia, vivía al mar-
gen del acontecer nacional. Según el Decreto de Bolí-
50
Sosa, Arturo - Op.cit pp.16 a 20

1-142
Sombras de Orinoco

var del 20 de mayo de 1820 ―... se devolverán a las


comunidades indígenas, como propietarios legítimos,
todas las tierras que forman los resguardos misiona-
les‖. El decreto no fue del agrado de la oligarquía
criolla y el Congreso de Cúcuta se apresuró a anularlo
añadiendo lo siguiente: ―Dichas tierras se le repartirán
a los indios en pleno dominio y propiedad luego que
lo permitan las circunstancias‖.

Bolívar, a su regreso del Perú, ve indignado el


despojo de tierras hecho a los indígenas. Exige la rec-
tificación del decreto pero no logra vencer sobre los
intereses heredados del espíritu colonialista. Hoy,
cinco siglos después, apenas comenzamos, por deci-
sión de la nueva Constitución de 1999, a incorporar al
indígena a la vida de ciudadano venezolano.

Si analizamos las sociedades latinoamericanas


de hoy, a principios del siglo XXI, encontramos el
mismo espíritu colonialista. Ese espíritu fue el que
expulsó al Libertador de su Patria y de las tierras que
su genio liberó. Ese espíritu impidió la realización de
su más hermoso sueño: la Gran Colombia. Allí está
realmente el centro del problema del desarrollo lati-
noamericano. Para superar ese espíritu colonialista,
razón de la existencia de una élite mal concebida, es
necesario educar, brindar a todos las mismas oportu-
nidades, dar espacio propio a las minorías, cambiar
una mentalidad arcaica, absurda mentalidad esclavista
de los s.s. XV, XVI y XVII, por una mentalidad pro-
gresista que brinde igualdad, no igualitarismo; libertad
no libertinaje; fraternidad, no irrespeto; seguridad, no
sólo física sino también económica y social. En pocas
palabras, formar una sociedad justa donde reinen la

1-143
equidad y los mismos deberes pero también los mis-
mos derechos.

La sociedad dominante está conformada en La-


tinoamérica por un pequeño grupo, mientras la mayo-
ría de la población pertenece a la sociedad marginal,
no al ―lumpen‖ ni a la ―chusma‖ como la llaman mu-
chos, sí a una clase inmensa abandonada por todos los
gobiernos, sin la mínima posibilidad de desarrollo,
porque de la esclavitud del látigo pasó a la esclavitud
del dinero: ―Tanto tienes, tanto vales‖. Esa gran ma-
yoría subsiste por el instinto animal, regidor del ser
humano cuando hay ausencia de cultura, de educa-
ción, de valores, de principios. En Latinoamérica, el
ser pobre es el peor de los crímenes. Todo se va en
palabras. La dirigencia política vive de una eterna
mentira y se engaña a sí misma creyendo brindar so-
luciones con cambios de nombres, etc. a los proble-
mas de fondo de una sociedad realmente desconocida.
La sociedad de ellos, de la clase dominante, solamente
existe en su imaginación.

Tal vez el error fue el traslado de las institucio-


nes ibéricas a una América distinta y la imposición al
indígena de costumbres que debieron ser sembradas y
aceptadas a través del tiempo. La destrucción de las
culturas autóctonas, primitivas o imperios, desequili-
bró la historia del Nuevo Mundo.

―El Imperio Español.- características genera-


les‖- A pesar de que en los primeros años, la conquis-
ta estuvo a cargo de intereses privados (empresarios y
aventureros, recorren el continente de punta a punta en
busca de metales preciosos), el Estado fue tomando

1-144
Sombras de Orinoco

una injerencia cada vez mayor en los asuntos india-


nos. Desde el comienzo, los nuevos territorios fueron
considerados como posesión de la Corona de Castilla
a igual título que los reinos peninsulares, lo que con-
vertía a los habitantes de América en súbditos con
iguales derechos y obligaciones que castellanos, ex-
tremeños, etc. Se trataba de ―tutelar‖ al indígena para
civilizarlo, asegurándole su libertad y bienestar y por
lo tanto su fidelidad a la Corona. La historia de Espa-
ña había ligado estrechamente la Iglesia y el Estado, al
extremo que en el caso del imperio español puede
hablarse con propiedad de una conquista militar a la
par que religiosa. Consecuentemente, el papel de la
Iglesia en la conformación de la cultura y la unifica-
ción espiritual de todo el continente, constituye un
hecho excepcional en la expansión colonial europea‖.
―La Filosofía del Imperio.- El imperio, consa-
grado por el Papa Alejandro VI, era un instrumento
para la conversión al cristianismo de los habitantes del
Nuevo Mundo, y, en la práctica, fue ésta una preocu-
pación constante de la corona. La Iglesia se identifica-
ba con esta concepción, como lo proclamaba el
Concilio de México en 1771: ―La propagación de
nuestra Santa Fe, la conversión de los gentiles e ins-
trucción de los indios es el principal fundamento de la
conquista de las dos Américas‖.
―El gobierno, en el afán de proteger, uniformar
y encauzar en su provecho la vida social y económica
de sus posesiones, crea el Tribunal del Santo Oficio el
25 de enero de 1569‖.
―En 1776, el Tribunal de la Inquisición de Mé-
xico declaraba en un documento público: ―El celo de
la religión, igualmente que el amor y fidelidad a nues-

1-145
tro Soberano, lo obliga a prevenir las amenazas contra
la pureza de la fe y de la seguridad del Estado‖.
―Jefe de un mundo que abarcaba tres continen-
tes, el monarca hace de la religión la ideología de su
política imperialista. Ministro del único Dios verdade-
ro, su misión es asegurar su devoción y naturalmente,
ésta se identifica con la obediencia a su representante
en la tierra‖.
―Régimen Político y Administrativo. - La admi-
nistración imperial tuvo la obsesión de controlar y
reglamentar todos los aspectos, desde la economía
hasta las costumbres. El derecho indiano descansó
sobre un extremo casuismo al legislar para cada caso
concreto, a la par que se uniformaron y trasplantaron
las instituciones políticas de la península a la realidad
indiana‖.
―La Formación de una Sociedad de Castas.-
Porque es cosa justa y razonable que los indios que se
pacificaron y redujeren a nuestra obediencia y vasalla-
je, nos sirvan y den tributo en reconocimiento del
señorío y servicio que como nuestros súbditos y vasa-
llos deben, pues ellos también entre sí tenían costum-
bre de tributar a sus Tecles y Principales‖ (Carlos V,
Real Cédula promulgada el 26 de junio de 1523) La
conquista otorga el derecho al vencedor a reinar so-
bre el vencido. El conquistado es el siervo (libre o
esclavo) del conquistador y el emperador se encarga
de recordarlo”.
―La conquista trae, inevitablemente, una distan-
cia entre el conquistador y el conquistado, entre el
señor y el dependiente. Se trata de una discriminación
social que forma parte de la realidad misma generada
por la conquista, cuyo cometido específico es preci-

1-146
Sombras de Orinoco

samente conquistar, someter y explotar el trabajo de


los sometidos‖.
―Cuando éstos pertenecen a un grupo étnico
distinto al de los conquistadores, a la discriminación
social sigue, de inmediato, la discriminación étnica‖.
―La heterogénea sociedad colonial se constituyó
– mediante leyes y ordenanzas precisas – en un régi-
men de verdaderas castas, lo que ha permitido hablar
de un feudalismo americano o neofeudalismo que se
diferencia en muchos aspectos del europeo‖.
―Una meticulosa legislación a cargo del monar-
ca y las instituciones de gobierno, separó rigidamente
las clases y las razas en la vida económica y social.
Tanto para el indio como para el mestizo e incluso el
criollo pobre, se cerraron las puertas de la administra-
ción, de las actividades económicas y oficios impor-
tantes, de las escuelas, del ejército y de la alta
jerarquía eclesiástica, es decir, de toda posibilidad de
equiparación con el blanco de las clases privilegia-
das‖.
―La Organización del Trabajo Indígena. - Co-
mo en otros planos, en lo que tiene que ver con la si-
tuación del indígena, existió un abismo entre la teoría
y la legislación que procuraba su protección, y la prác-
tica, donde la servidumbre y el trabajo forzado fue la
vida reservada para los indios. Los repartimientos y
encomiendas de indios (la corona concedía o enco-
mendaba los indígenas para el trabajo de los particula-
res) se instituyeron como instrumentos reguladores de
la producción‖.
―En el plano de la ley, el beneficiario (enco-
mendero) adquiere el derecho de recibir tributos y
servicios de los indígenas a cambio de un impuesto y
de la obligación de respetar la libertad y el derecho a

1-147
la propiedad de los indios. En los hechos, los indios
fueron perdiendo sus tierras y se convirtieron en los
siervos de una aristocracia omnipotente que llegó a
decapitar en la plaza pública de Lima al Virrey Blasco
Núñez de Vela cuando llegó con la misión de limitar
los abusos del sistema‖.
―Conclusión. El imperio de los Habsburgo se
encuadró solidamente en un formidable aparato políti-
co-institucional, que los distingue entre todas las me-
trópolis europeas. España penetró profundamente en
la vida de sus reinos de ultramar; creó escuelas y uni-
versidades, trajo nuevos productos y trasplantó la ga-
nadería que se convirtió en una de las fuentes de
riqueza que hasta nuestros días es una de las más im-
portantes del continente; y entre otros aspectos realizó
la proeza de unificar, cultural y espiritualmente a la
sociedad hispanoamericana‖.
―Esta fecunda labor se hizo a costa de un régi-
men predominantemente señorial, con una aristocracia
enriquecida con el latifundio y el trabajo servil de
millones de indios y negros esclavos, que morían co-
mo insectos en el trabajo agotador de las minas y las
haciendas. Esta realidad selló el destino de las regio-
nes que luego de trescientos años de sometimiento,
hispanoamericanas conservaron la anacrónica estruc-
tura económica – social heredada de la colonia, que
aún hoy perdura en nuestra condición de países subde-
sarrollados‖.51

Esa estructura económica-social de la colonia es


el círculo vicioso latinoamericano, círculo que, en el
fondo de nuestras mentes, no nos interesa romper. La
sociedad latinoamericana es muy cómoda, unos viven
51
Ojeda, Pedro J. - Op.cit pp.42, 43 y 44

1-148
Sombras de Orinoco

del trabajo de otros y los gobiernos hacen uso de un


paternalismo miserable porque les conviene a los polí-
ticos de turno, vividores del voto y de los negocios
públicos.

Dicen: ―la necesidad tiene cara de hereje‖, pues


bien, de los indígenas y negros heredamos la necesi-
dad y la sumisión, pero también el rencor de genera-
ciones, fuego verdadero del célebre ―caracazo‖.
Debemos cambiar la sociedad para que de ella nazca
un gobierno eficiente y eficaz, unos políticos honestos
y capaces y unos ciudadanos disciplinados, trabajado-
res, cumplidores de las leyes y respetuosos de la mo-
ral. Es la sociedad la verdadera hacedora de un país.

Venimos del orgullo español, somos poetas; te-


nemos la constancia de los pueblos indígenas, somos
disciplinados; heredamos el sudor de los negros afri-
canos, somos trabajadores ¿Por qué enseñamos a
nuestros hijos a creer naciones superiores a los países
europeos y norteamericanos? ¿Por qué no empezamos
por cambiar la imagen de nuestro país y mostrar al
mundo la verdad de nuestra naturaleza, sus maravillas
y bellezas? ¿Por qué no hacemos mundial nuestra In-
dependencia y la grandeza de nuestros Libertadores?
¿Por qué no nos amamos y respetamos unos a otros?
Si en verdad conociésemos nuestro inmenso valor,
sentiríamos un profundo respeto por todo lo latinoa-
mericano y nos amaríamos y ayudaríamos sin mez-
quindad ni egoísmo.

―Las Clases Sociales surgen como una necesi-


dad para el desarrollo de las fuerzas productivas. Su
antecedente es la comunidad primitiva. En la comuni-

1-149
dad primitiva no existen desigualdades porque todos
son dueños de todos los bienes conseguidos mediante
el trabajo de todos y todos se sirven de ellos por
igual‖.
―La necesidad de desarrollar las fuerzas produc-
tivas obliga a unas tribus, clanes, a someter a otras u
otros y convertirlas en sus esclavos para poner su
fuerza de trabajo a su servicio para conseguir o produ-
cir bienes que la comunidad primitiva no puede alcan-
zar por sí misma‖.
―La civilización comienza con relaciones escla-
vistas de producción donde las dos clases sociales
antagónicas son los amos y los esclavos‖.
―Durante la Edad Media aparecen las relaciones
de producción feudales también como una necesidad
del desarrollo de las fuerzas productivas. Estas tienen
como polos antagónicos las clases de los señores feu-
dales y los siervos. En la época moderna, las relacio-
nes feudales de producción son sustituidas por
relaciones capitalistas de producción como una nece-
sidad impretermitible del desarrollo de las fuerzas
productivas. Sus polos son la burguesía dueña de los
medios de producción (tierra, minas, fábricas) y el
proletariado, dueño unicamente de su fuerza de traba-
jo‖.52

―Estas son las tres grandes formas de avasalla-


miento que caracterizan las tres grandes épocas de la
civilización; ésta va siempre acompañada de la escla-

52
Ochoa, Víctor ―Las Clases Sociales‖ Ultimas Noticias, sábado
12 de julio de 2003

1-150
Sombras de Orinoco

vitud, franca al principio, más o menos disfrazada


después‖.53

―Como Venezuela no es un país capitalista


desarrollado sino semi-colonial y semi-feudal, la con-
tradicción principal no es entre el proletariado y la
burguesía, sino entre el capital monopolista extranjero
y sus agentes internos: los terratenientes feudales y la
burguesía burocrática por una parte y más del 95% de
la sociedad venezolana por la otra. El blanco de la
revolución es romper las relaciones coloniales y semi-
coloniales de producción...‖.54

El muy admirado doctor Luis Britto García es-


cribe en su columna de Últimas Noticias el domingo 3
de febrero de 2013: ―Nuestra América en el equilibrio
del mundo‖.
1. ―El contacto con el Nuevo Mundo desequili-
bró radicalmente al Viejo. Dos reinos ibéricos mantu-
vieron durante casi una centuria el monopolio del
saqueo de un hemisferio. Ello permitió a España uni-
ficarse tempranamente y ejercer dos siglos de hege-
monía en Europa. Durante ese lapso, tanto la corona
española como su botín americano fueron asaltados y
despojados sucesivamente por Francia, Inglaterra y
Holanda hasta que junto a la América Ibérica surgió
otra francesa, inglesa y holandesa y comenzó la deca-
dencia de España. Toda hegemonía es contestada por
potencias competidoras que a su vez desarrollan pla-
nes hegemónicos‖.

53
Engels, Federico: El origen de la familia, la propiedad privada y
el Estado, p.159, Editorial Nuevo Horizonte, 1979
54
Ochoa Víctor – Op.cit. sábado 12 de julio de 2003.

1-151
2. ―Cualquier potencia que lograra la preponde-
rancia en el Viejo Continente dominaría a Inglaterra y
al mundo. Por consiguiente, a lo largo de medio mile-
nio Inglaterra desarrolló coaliciones europeas contra
cualquier país que aspirara a esa hegemonía, y a tal fin
emprendió interminables guerras contra España, Fran-
cia, Holanda y Alemania, en el curso de las cuales
desarrolló un imperio de magnitud global‖.
3. ―…esa pugna impidió la unificación de Eu-
ropa. Durante el siglo XX se libraron dos Guerras
―Mundiales‖, en las cuales Inglaterra se opuso a esa
unidad bajo la égida de Alemania. Para impedirla in-
vocó el apoyo de dos potencias extracontinentales,
Estados Unidos y la URSS, que terminaron repartién-
dose la península europea en áreas de influencia. Po-
deres regionales incapaces de unificarse concluyen
bajo el dominio de un poder extrarregional‖.
4. ―La Guerra Fría estableció una suerte de
equilibrio ominoso, que frenó parte de las agresiones
directas de Estados Unidos. Éste sembró el Pacífico
de bases militares y Europa de claves de la OTAN,
que constituyen de facto un ejército de ocupación, y
emprendió una Guerra Fría contra las potencias socia-
listas. Estados Unidos concertó una especie de entente
con China Comunista y se concentró en forzar el co-
lapso económico de la URSS, obligándola a competir
con el gasto armamentista y desgastándola al fomentar
infinidad de guerras ―limitadas‖.
5. ―La disolución de la URSS a su vez disolvió
el precario equilibrio bipolar establecido desde 1945,
y suscitó el espectro de un mundo unipolar regido por
la Alianza Atlántica entre Estados Unidos y la OTAN,
con absoluta libertad para ésta de saquear al planeta
mediante la intervención militar, la imposición de

1-152
Sombras de Orinoco

divisas sin respaldo y la especulación financiera am-


parada por Tratados de Libre Comercio‖.
6. ―Tal perspectiva resultó ilusoria. El especta-
cular crecimiento económico y estratégico de una
China libre de las cargas de la Guerra Fría a la postre
restauró la bipolaridad y la consolidación de la Unión
Europea y la posterior restauración de Rusia, el auge
de los Tigres del Asia, el crecimiento de los países
emergentes del BRIC (ahora es BRICS por el ingreso
de Suráfrica, nota de la autora) y de los movimientos
no alineados, antiimperialistas y anticolonialistas
apunta de hecho hacia un mundo multipolar en un
principio de siglo dominado por la irremediable crisis
general del capitalismo‖.
7. ―En este mundo complejo América Latina y
el Caribe presenta importancia decisiva como una
comunidad de 540 millones de seres unidos por una
cultura común o comunicable, establecida sobre unos
20 millones de kilómetros cuadrados que albergan los
más importantes recursos de energía fósil, agua dulce,
biodiversidad, metales estratégicos y tierras cultiva-
bles del planeta. Tales circunstancias, que hasta ahora
le han deparado un papel subordinado como botín o
instrumento de las grandes potencias, deben moverla a
aprovechar los resquicios de los conflictos entre éstas
para lograr su equilibrio unificador y el control de su
propio destino como región autónoma en un mundo
caracterizado no sólo por el resurgimiento de múlti-
ples polos de poder, sino por los enfrentamientos y la
generalizada crisis que afectan a éstos‖.

En los últimos años hemos tratado de acabar


con las relaciones esclavistas, con el latifundio, con el
―derecho‖ de unos pocos a poseer la mayoría de nues-

1-153
tras riquezas, con la desigualdad y desunión de Amé-
rica Latina y el Caribe, con la ignorancia… pero la
corrupción reina en las relaciones y en los contratos
públicos y privados y no hemos logrado acabar con el
clientelismo político, con los aduladores de siglos, con
los nombramientos dados por intereses y no por capa-
cidad. Son muchos los disfrazados, los que engañan
en sus discursos… Y muchos, al preguntarles la razón
de estar con el gobierno o con la oposición, no en-
cuentran respuesta, mientras para otros la única razón
es su propio beneficio. Nuestra mentalidad sigue sien-
do la de la colonia, sin amor verdadero a la Patria, con
el respetar eterno del ―tanto tienes, tanto vales‖, con
un consumismo absurdo, con una vida sin valores…
Así, nada lograremos, porque todo será superficial,
vacío… En la educación está la base de toda reforma
y las sociedades cambian cuando aprenden a respetar-
se, a valorar el estudio, el trabajo, la ciencia, el arte, la
verdadera cultura… Y los seres humanos se transfor-
man cuando aprenden a ―amar a su prójimo como a sí
mismos‖… Algo hemos logrado, pero la transforma-
ción de la sociedad sólo la lograremos cuando viva-
mos como lo que somos: una raza nueva, mezcla de
muchas razas y costumbres.

1-154
CAPITULO III

LA PRESENCIA AFRICANA EN
VENEZUELA

“La grandeza de un pueblo es su capacidad de


sembrar sobre el pasado, en el presente, una poderosa
razón de porvenir”.

Juan de Dios Sánchez


Sombras de Orinoco

―El Indio, El Negro – Apunta Fray Cesáreo de


Armellada que ―Durkheim y su escuela sociológica,
presentándonos a los individuos primitivos absorbidos
y anulados por la colectividad, el clan, la tribu, bien se
ve que no vivieron entre indios, cuyo lema es una
familia en una casa y en lugar separado de los de-
más”. Este rasgo, notado en fecha reciente, puede ser
complementado por el hecho de que ―más allá de la
autoridad paterna, el indio no aguanta represiones de
nadie; es muy suyo‖. Imaginamos como ha debido
resquebrajarse la psique indígena durante los tiempos
de la conquista y de la colonización. ―... La guerra fue
la misma que en todas partes había sido. Los indios,
obligados por la fuerza, se sometían hoy para tomar
las armas mañana, cuando pasado el peligro, y consti-
tuidos en encomiendas, volvía más amable que nunca
a su memoria la dulce libertad perdida. Nuevos desas-
tres se seguían a su levantamiento, nuevos horrores:
aquí, llamados de paz, eran ahorcados o empalados los
caciques; allí, para mejor reducirlos, les incendiaban
sus sementeras y sus chozas: en tal ocasión servían
sus mujeres y sus hijas a la brutalidad del soldado; en
tal otra, mutilados de un modo horrible, eran enviados
a excitar miedo y horror entre las tribus. Con este trato
ayudado del hambre; de la intemperie de los montes y
del acero, perecían a millares, y la guerra y la conquis-
ta se acababan‖ (R. M. Baralt y Ramón Díaz, Resu-
men de la Historia de Venezuela, Caracas, Ed.
Presidencia de la República, 1983)‖.
―El inicial estupor ante los arcabuces, las espa-
das y los caballos cede el paso a la indiferencia y ello
explica el arrojo de los caciques indios como Zapoara
y Pariaguán en Oriente, Guaicaipuro (el abate Jean
Moulin en su obra “Los caciques heroicos” Ma-

1-157
drid,1919, dice del jefe indio ―... de haber nacido bár-
baro antiguo, hubiese sido Espartaco, de haber naci-
do griego, hubiese sido Pericles”), Urimare,
Paramacay, Catia en el centro, Yaracuy, Paramaconi,
Cayaurima, en el occidente, aun cuando esa bravura
terminara en los tormentos que describe el fraile Bar-
tolomé de Las Casas en su “Brevísima relación de la
destrucción de Indias”: ‖Una vez vide que teniendo
en las parrillas quemándose cuatro o cinco principales
y señores (y aún pienso que había dos o tres pares de
parrillas donde quemaban otros) y porque daban muy
grandes gritos, y daban pena al capitán o le impedían
el sueño, mandó que los ahogasen; y el alguacil que
era peor que el verdugo que los quemaba (y sé como
se llamaba y a sus parientes conocí en Sevilla) no qui-
so ahogarlos; antes les metió con sus manos palos en
las bocas para que no sonasen...‖. Quien desee tener
una visión más amplia de las luchas del mundo indí-
gena contra los conquistadores debe remitirse a los
cronistas de Indias (Fray Pedro de Aguado, el padre
Gillij, Fray Antonio Caulin, Oviedo y Baños, Girola-
mo Benzoni, Fray Pedro Mártir de Anglería, el padre
Gumilla, entre otros muchos que anduvieron y escri-
bieron sobre estas tierras o a obras más modernas;
Visión de los vencidos (México: UNAM: 1961; J. Oli-
va de Coll, La resistencia indígena ante la conquista
(México: Siglo XXI.1974); Antonello Gerbi, La
disputa del Nuevo Mundo” (México: F.C.E. 1960);
A.M. Salas, Las armas de la conquista (Buenos Aires:
Emecé Editores.1950); Guillermo Antolínez, Hacia el
indio y su mundo (Barquisimeto Univ. Centro Occi-
dental. 1972)...‖ ―Antolínez, autor venezolano, afirma
en su obra: ―El indio no ha muerto y su sangre no
duerme, por la geografía de nuestras venas se viene

1-158
Sombras de Orinoco

hacia nosotros, calladamente, taciturnamente, inexo-


rablemente, con la calma felina de quien sabe la segu-
ridad de su triunfo indeclinable‖.
―Se ha visto como una acción filantrópica del
padre de Las Casas el traslado de esclavos negros del
Africa hacia tierras americanas, cuando por el contra-
rio se trataba de una acción planificada dentro del
cuadro de exigencias económicas de la época‖, como
señala el investigador Jesús García en su obra Africa
en Venezuela: Pieza de Indias (Caracas, Cuadernos
Lagoven. 1990). Esos hombres procedentes de varia-
das tribus africanas (bantúes, congos, loangos, minas),
trabajando de sol a sol, negada su condición humana,
y convertidos en ―cosas‖, no hallarán otro modo de
escapar que el de huir hacia montes donde formarían
los ―cumbes‖ o ―cimarroneras‖ de que tanto hablan
muchos documentos coloniales. Su historia es también
la de las rebeliones: la del negro Miguel (el museógra-
fo y artista Miguel Arroyo ha dedicado una novela a
este personaje histórico: Reino de Buria) en las minas
de Buria, quien junto a su mujer Guiomar constituyó
un reinado en el poblado de Curdubare y cuya muerte
es relatada en las Elegías... de Juan de Castellanos... el
levantamiento de los negros perleros de Margarita en
1603; la rebelión del negro Miguel Luengo, negro
loango de San Francisco de Yare en 1747 y dos años
más tarde el levantamiento de los negros del Centro
encabezados por Manuel Espinoza; las guerrillas del
negro Guillermo, caudillo del Tuy y Barlovento, de
1771 a 1774, acompañado por los indios Isidro y José
Antonio Rengifo, por un inglés nacido en Londres y
por zambos y mulatos; la insurrección de los negros e
indios de Coro en 1795, propiciada por las prédicas de
un hechicero llamado Cocofio y dirigida por José Ca-

1-159
ridad González y José Leonardo Chirinos, todos ellos
hombres informados, pues sabían leer y escribir en
español y francés y tenían noticias de lo sucedido en
Francia en 1789; la asonada de los negros de Cariaco
en 1789 y al año siguiente el llamado complot de Ma-
racaibo, en el que figuraban como jefes el sastre mula-
to de nombre Francisco Javier Pirela, subteniente de
milicias pardas, y el zapatero negro José Francisco
Suárez, así como varios marineros franceses y españo-
les, condenados todos a largas prisiones en diferentes
castillos de América‖.
―El negro participará luego en la guerra de in-
dependencia y la historiografía nacional, sobre todo
después de la publicación de Venezuela heroica de
Eduardo Blanco, ha casi creado la figura de Negro
Primero o Pedro Camejo, cuya fecha de nacimiento se
ignora. Se dice que nació y vivió sus primeros años en
Apure, fue esclavo de un tal Vicente Alfonzo, era de
gran estatura, muy fuerte e inteligente, como lo son
quienes se educan en contacto con la naturaleza y las
adversidades. En un comienzo fue reclutado por los
ejércitos realistas, como gran parte de los esclavos
negros, a quienes se prometía la manumisión y un
vistoso uniforme. A partir de 1816 se incorpora a las
filas patriotas, influido quizás por el ejemplo personal
de Páez. Fue uno de los 150 lanceros que participó en
la batalla de las ―Queseras del Medio‖ y fue condeco-
rado con la ―Orden de los Libertadores de Venezuela‖.
Muere en la batalla de Carabobo (24-6-1821) y
Eduardo Blanco en la obra citada mitifica este mo-
mento final poniendo en sus labios esta despedida al
general Páez: ―Mi general, vengo a decirle adiós por-
que estoy muerto‖.

1-160
Sombras de Orinoco

―Junto con el indio, el negro despertará bajo el


lema de ―Libertad e Igualdad, Muerte a los oligarcas‖
durante la guerra federal zamorista, pues si bien desde
1854 José Gregorio Monagas había decretado su liber-
tad, ésta lo será sólo nominalmente, porque seguirá
enfeudado en las haciendas de los nuevos terratenien-
tes surgidos de la guerra larga (Páez, los Monagas,
Angel Quintero, los de las Casas, etc.) y sin derechos
políticos, aunque algunos de su raza logren destacarse.
De modo que negros, indios y blancos, aún a su pesar,
serán el núcleo de la entidad llamada Venezuela cuyas
formas comienzan a gestarse en los siglos de la Colo-
nia. Un caso aislado de participación común de par-
dos, mulatos y blancos mantuanos es el de la llamada
escuela de música de Chacao, animada por el padre
Palacios y Sojo. Ese sincretismo aun no resuelto (pues
en los estratos profundos de la sique las nivelaciones
políticas trabajan muy lentamente) hace que convivan
en la Venezuela moderna, en la sique de sus habitan-
tes, dos países: uno vegetal, arcaico, núcleo de lo que
somos, y otro mineral, que ―vive y se agita en torno al
petróleo‖, como bien intuye el historiador Ramón
Díaz Sánchez (Paisaje histórico de la cultura venezo-
lana, Buenos Aires: Eudeba. 1965)‖.55

―...Africa sigue siendo el continente subestima-


do y relegado del mundo. Todavía muchos niños pien-
san que el continente africano es el de las chozas y los
caníbales que muestran las interesadas tiras cómicas o
películas de aventuras norteamericanas. Tiene que ser
así en un continente como el americano donde preva-
lece el interés parcializado de una cultura dominante

55
Palma, Douglas A. ―150 Biografías de Personajes Notables de
Venezuela‖ Editorial Panapo de Venezuela c.a. pp. 20 a 24

1-161
que no quiere reconocer el importante aporte que nos
llegó a tierra americana en manos y labios de ham-
brientos negros despojados de sus tierras y sus contex-
tos para ser sometidos a la humillante condición de
esclavos‖.
―Venezuela está en la obligación de estudiar y
reconocer que el aporte africano a nuestro país, en
particular, va más allá de unos tambores desvirtuados
por el comercio y el espectáculo, para inscribirse en la
médula cultural, musical, social y hasta política de la
nación venezolana‖.
―Jesús Chucho García sostiene que tan impor-
tante como la historia y cultura escritas es la tradición
oral, que dicho sea de paso se está perdiendo en Vene-
zuela‖ ―... Chucho García quiso demostrar la influen-
cia de la cultura africana Bantú en la cultura negra de
Barlovento‖.
―Bantú es una unidad lingüística cultural locali-
zada en el Africa meridional. Reúne más de 2.000
lenguas distintas aglutinadas en más de 20 países afri-
canos entre los cuales se puede mencionar a Angola,
Mozambique, Zaire, Gabón, Guinea Ecuatorial y Ca-
merún. De esta unidad cultural Bantú salieron los ma-
yoritarios pobladores de la costa venezolana que
llegaron como esclavos. García partió a la República
Popular de El Congo y allí se enfrentó con la verdad.
Ciertamente la música sigue siendo utilizada en todos
los actos de la vida diaria de las etnias africanas, co-
menzó diciendo García. Allí me encontré con los an-
tecedentes de muchos de nuestros instrumentos
musicales y te traigo este ejemplo: La kinzanza. El
instrumento traído por García es el antecedente de lo
que en el Caribe se conoce como Marímbula, sólo que
esta reprodujo nada más que el sonido de los bajos, en

1-162
Sombras de Orinoco

tanto que la original tiene 2 lengüetas y da hasta la


escala musical. Otro instrumento traído por García fue
el Balafón, antecedente del Xilófono. Ciertamente
encontró en El Congo giros, costumbres y tradiciones
asombrosamente parecidas a las que aún se conservan
en Barlovento y lo que es más, encontró un proceso de
reciclaje cultural que le llamó poderosamente la aten-
ción. En Africa se están retomando muchos ritmos y
géneros que fueron desarrollados en América a partir
de la influencia negra en el llamado Nuevo Mundo. La
presencia cultural africana ha sido reducida a lo fol-
clórico, subestimándose su importancia en otros as-
pectos como el arquitectónico, el moral y el político.
Ojalá el esfuerzo de Chucho sea seguido por otros
estudiosos y el fruto de su trabajo sea divulgado como
punto de partida para reencontrarnos una vez más con
nuestros ancestros relegados, de los cuales jamás de-
bemos abjurar‖.56

―La Cultura Negra En Venezuela.- Vinieron del


Congo, Sudán Angola, Guinea, Bengala, Luanda, casi
al mismo tiempo que los colonos blancos‖.
―En Venezuela fueron 121.168 los esclavos que
– según señala el Profesor Federico Brito Figueroa en
su obra ―Estructura Económica de Venezuela Colo-
nial‖ – ingresaron legalmente, mientras duró el tráfico
de africanos en el país‖.
―Negros esclavos‖, ―negros libres‖, ―negros ci-
marrones‖, los africanos y descendientes de africanos

56
Rodríguez, Lil –Entrevista a Jesús Chucho García–El
Universal, domingo 16 de junio de 1985 - ―La Tradición Oral nos sirvió
para comprobar una tesis: La cultura venezolana está emparentada
directamente con la Bantú africana‖ – Caracas, Venezuela.

1-163
han dejado en Venezuela una herencia cultural, vital y
profunda, y cuyo análisis aún no ha sido agotado‖.57

En un Papel Literario de El Universal, Margari-


ta D´Amico realiza entrevistas a diferentes intelectua-
les sobre Nuestra Africanidad. De allí he obtenido
excelentes opiniones, algunas complementadas por el
criterio de la autora:

Miguel Acosta Saignes define la cultura como


todo lo creado por el hombre y habla de la herencia
cultural negra en Venezuela con profunda admiración.
Eran los encargados de los bienes de la alimentación;
su función principal era la agricultura, además de la
minería y de la ganadería. Si la cultura se basa en se-
res vivos, la influencia negra fue determinante en la
América Latina. No podemos olvidar ―la mamá ne-
gra‖, la nodriza, madre de leche o de pecho con el fin
de proteger el busto de las blancas. Debemos hablar
también del influjo sexual pues ellas constituían las
domésticas, iniciadoras en el sexo de los adolescentes.

Por último, opina Acosta Saignes, la rebeldía


popular tiene sus raíces en la permanente rebeldía de
los negros cimarrones. En Venezuela se llamaron
―cimarrones de los cumbes‖. Protegían a otros escla-
vos castigados cruelmente y a los enfermos los cura-
ban. Había hombres y mujeres y nacieron niños.

Bolívar sembró en su corazón y en su vida, des-


de niño, a través de Matea e Hipólita, quienes lo ayu-
daron a crecer en su soledad de huérfano adolescente,

57
Crespo, Luis Alberto, director del Papel Literario de El
Universal, domingo ―La Cultura Negra en Venezuela‖

1-164
Sombras de Orinoco

un inmenso amor y una sincera gratitud por los africa-


nos y los indígenas.

Desde 1816, Bolívar logró incorporar a los ne-


gros cimarrones en las fuerzas libertadoras y hubo
batallas en las cuales la presencia negra fue decisiva.

En Venezuela debemos estudiar aspectos reli-


giosos y no permitir su desaparición, lo mismo que
aspectos familiares, de comida, de instrumentos musi-
cales, pues ellos nos indicarían la región de Africa de
donde provienen. No es fácil, los esclavistas, apenas
llegaban a Venezuela separaban las familias y mez-
claban los de culturas y lenguas diferentes para que no
se entendiesen entre sí.

Federico Brito Figueroa ha investigado muchos


aspectos de las culturas negras en Venezuela y Améri-
ca Latina y ha encontrado una influencia muy marca-
da en la formación de la población mestiza-negra
desde el período colonial-hispánico, este hecho parece
demostrar la razón de nuestro sentido igualitario. Los
negros libres y los mulatos y zambos lograron impor-
tantes conquistas sociales por medio de los ―juicios de
limpieza de sangre‖ alcanzando el título de ―don‖ cu-
yo significado era noble.

Hasta el siglo XIX la población negra es la


fuerza de trabajo más importante en Venezuela, bien
fuese esclavo, semiasalariado o libre en las plantacio-
nes de cacao, caña de azúcar, café o en los pueblos
como artesanos.

1-165
También determinaron las formas de tenencia
de tierra pues constituyeron las pequeñas y medianas
plantaciones.

El movimiento político más completo ocurrido


en el continente americano, con la participación de
blancos, negros, indígenas y de todos los tintes racia-
les, fue la Independencia. Grande fue el aporte negro a
ella.

También fue decisiva la participación negra en


los levantamientos campesinos del siglo XIX. Su pro-
grama de lucha ―tierra y hombres libres‖ en la Guerra
Federal, acaba definitivamente la esclavitud en Vene-
zuela pero no alcanza la igualdad social.

El doctor Brito Figueroa, a quien respeto, ob-


serva elementos constitutivos del igualitarismo del
venezolano como impedimento para la discriminación
racial palpable en otros países de América Latina con
respecto a los negros y a los indígenas. No estoy de
acuerdo y aunque a veces la expresión ―negro‖ expre-
sa afecto y cariño; otras, impide la entrada a locales de
cierto nivel. Además, ¿no han visto la expresión de un
―aristócrata‖ ante un negro doctor y la lástima que
muestra su rostro cuando se refiere a clases o razas
para él inferiores? El igualitarismo venezolano no es
una cualidad, es un grave defecto, porque no expresa
igualdad de oportunidades, ni de deberes ni de dere-
chos, sólo es chabacanería barata. ¿O acaso son el
indígena y el campesino mestizo igual al blanco de la
ciudad? ¿No presenta la mayoría de la publicidad en
televisión a hombres, mujeres y niños blancos? Aún
hoy, a comienzos del siglo XXI, la igualdad social

1-166
Sombras de Orinoco

existe en Venezuela en el papel y al analizar en pro-


fundidad nuestra sociedad, la encontramos condimen-
tada de mucha pimienta racial.

Juan Liscano encuentra el aporte negro de ex-


tremada importancia en nuestra nacionalidad y en
nuestra cultura. Mucha de nuestra música nace del
aporte africano, es amulatada: los toques de tambor, la
guasa y los merengues, por ejemplo, el tamunangue;
los instrumentos como los tambores, las charrascas y
el caranga y en la forma de bailar, los movimientos de
la pelvis, ciertas posiciones coreográficas de las dan-
zas populares.

Encontramos otro aporte africano importante en


los cuentos: Tío Conejo viene del folklore oral afri-
cano.

En la culinaria, las negras eran excelentes coci-


neras y muchas de nuestras comidas son herencia afri-
cana.

En la plástica, Feliciano Carvallo responde muy


de cerca de la plástica africana en el orden de la pintu-
ra. Una de sus características es el horror al vacío, la
falta de noción espacial solucionada con presencias
formales.

En el teatro no encuentra ningún aporte afri-


cano, pero aclara la existencia de minodramas de ori-
gen africano, como el canto para matar la culebra
realizado en Barlovento traído de Trinidad cuando
hicieron el ferrocarril de Carenero.

1-167
Tampoco existen aportes religiosos africanos
como en Cuba con la santería o en Brasil con la ma-
cumba o en Haití con el vudú, sistemas completos
religiosos trasladados de Africa a América y sincreti-
zados con la religión católica. Algo se nota en el culto
a María Lionza como consecuencia de migraciones
antillanas. Por ejemplo, ciertas prácticas del fuego
tomadas del Changó cubano o brasilero. Actualmente
encontramos rasgos africanos traídos por santeros
cubanos y por inmigrantes de las islas de Trinidad y
Martinica.

En Venezuela la trata de negros finalizó con la


Independencia. En Cuba y en Brasil se importaron
esclavos hasta 1880. Eran Yorubas, llamados Lucu-
míes. En Brasil los llaman Jejés. Son estos últimos
africanos llegados a América, los de alta religiosidad.
En Venezuela nunca llegaron Yorubas. Las prácticas
religiosas eran formas de resistencia al blanco. Al
romperse la estructura esclavista y alcanzar los negros
altas posiciones por las acciones militares, no conti-
nuaron practicando sus rituales y dadas las mezclas a
nivel racial y a nivel social, no necesitaron continuar
demostrando resistencia. La esclavitud, aunque parez-
ca mentira, sirvió como factor de conservación de las
culturas africanas.58

Podemos concluir de todo este análisis: la pre-


sencia negra en Venezuela es grande y su influencia
en la constitución de nuestra sociedad y nuestras cos-
tumbres es vital. Las nodrizas, madres de leche del

58
Entrevistas en El Papel Literario de El Universal, sobre
―Nuestra Africanidad‖ realizadas por Margarita D´Amico a Miguel Acosta
Saignes, Federico Brito Figueroa y Juan Liscano.

1-168
Sombras de Orinoco

criollo mantuano, sembraron un sentimiento de afecto


e igualdad. Las esclavas, objetos para el sexo de los
―señoritos‖, hicieron lo contrario, su presencia y la
forma como las utilizaron, engendró el resentimiento
de clases y razas. Lastimosamente el sentimiento de
las nodrizas se lleva a leyes, a Constituciones, pero el
de los objetos sexuales se lleva a la práctica, a la vida
cotidiana. Continuamos viendo al negro con lástima y
si pudiéramos eliminar la africanidad de nuestra histo-
ria y de nuestra sangre, lo haríamos.

Además, la sociedad venezolana se ha caracte-


rizado por el adulterio y el hijo mal llamado natural.
El mantuano concibe hijos en muchachas pobres sin
responsabilidad alguna. Aún hoy, en pleno siglo XXI,
encontramos hijos sin padre, unos por irresponsabili-
dad del padre y otros por irresponsabilidad de la ma-
dre. En Venezuela la mujer ha sido y es, a veces, el eje
del hogar y la responsable de los hijos, pues cumple
con ambas funciones, la de padre y la de madre…

En los siglos XX y XXI, con la sociedad mer-


cantilista estadounidense, ―tanto tienes, tanto vales‖,
cambian los valores y patrones de comportamiento en
el mundo, se impone la riqueza fácil y rápida. El es-
pañol venido a América ya había hecho gala de esa
forma de vida: El trabajo era para el esclavo no para el
señor, robar no era pecado si se explotaba al ―irracio-
nal‖ indígena, negro o pardo… Recordemos la opereta
española Los Gavilanes: ―¡Qué importa que el hombre
joven vuelva viejo si en cambio vuelve feliz con su
dinero!‖. Pero algunas naciones europeas sembraron
el respeto al nivel intelectual, a la honestidad en la
vida y el trabajo. ―Primero el país en que vivo, luego

1-169
mi familia y después yo‖, ha sido siempre el lema de
mi marido, como buen alemán. Hoy, ese lema desapa-
reció en toda Europa y apareció, en cambio, un con-
sumismo escandaloso, creador de mayores
desigualdades entre los hombres y entre las naciones.

En ese mismo Papel Literario sobre Nuestra


Africanidad, leemos dos trabajos que debo, por su
objetividad y su expresión de la verdad sobre la escla-
vitud negra, copiar. Espero la aceptación de sus auto-
res y les doy las gracias.

―La Réplica del Hombre Negro - Inocente Pala-


cios - Cuando los traficantes soltaron al negro en
nuestras costas, aherrojado para roturar la tierra y ali-
viar la suerte del indígena sometido, así se dijo al me-
nos, no lo dejaron desposeído. Dentro de la piel,
mezclados a su sangre, traía el negro su desnudez, su
rabia y su dolor. Traía, además, escondida en lo más
hondo, su cultura. Una cultura primaria, poblada de
misterio, de mitos, de leyendas y de ritos. Una cultura
resonante cuyo acento se transmitía por el aire, pene-
traba el follaje, dejando atrás cercas y murallas, cru-
zando pantanos y atravesando montañas. Una cultura
que más tarde, se convertiría en la réplica que el hom-
bre negro daría a quienes durante siglos lo había es-
clavizado y escarnecido. Y que desde ahora, al
comienzo, sobre las arenas de las costas, o sepultados
en oscuros calabozos, era la única defensa que el ne-
gro tenía contra el escarnio y la violencia‖.
―Porque es bajo el signo de la violencia como
en nuestro Continente comienza a formarse el hombre
americano. Un tipo humano distinto, mestizo de blan-
co, indígena y negro, que poblará la América Latina.

1-170
Sombras de Orinoco

Nace bajo el signo de la violencia, de la conquista.


Sobre la sangre del indígena, por la fuerza, se vuelca
primero la del blanco. La espada y el sexo las unieron.
Y éstas, ya mezcladas, se vierten sobre la del negro,
calmando la sed de angustias con la agresiva posesión
de la reluciente piel. Bajo el mismo signo de la vio-
lencia continúa ese hombre viviendo durante muchos
años, e ignoramos, cuantos más vivirá. Pero, aún den-
tro del torbellino de la violencia, el quehacer del tiem-
po va decantando en él los valores esenciales de las
culturas que, sin saberlo unas veces y otras sin querer-
lo, trajeron consigo para incorporarlas a las culturas
autóctonas el despiadado conquistador blanco y el
humillante y sangrante esclavo negro‖.
―Fue este un choque de tres culturas en el cual,
al comienzo, la cultura negra llevó la peor parte. Por
la fuerza impuso el blanco la suya, con el caballo y la
cruz, una cultura con raíces profundas, lejanas, con
nombres, leyes, catedrales, toda una civilización res-
paldándola. El indígena, hermético, que en las altipla-
nicies conoció el tiempo y el espacio, el cielo y las
estrellas, y allí elevó sus construcciones, sostuvo la
propia en templos, pirámides y torres. Tratando de
asimilar la del blanco para defenderse mejor. El negro
solo pudo utilizar la suya, primaria, sonora, rítmica,
primitiva a veces, para salvar su desnudez, trabajando
de día la tierra para que de ella brotase el cacao con su
dulce almendra y la caña hinchada de azúcar y miel,
mientras de noche, en las mazmorras, rumiaba sueños
de libertad golpeando el parche en la boca del tronco
ahuecado por la hormiga‖.
―Mas el negro, defendido por su cultura prima-
ria, lentamente se incorpora a la América mestiza. Por
el sur y por el centro primero, que aislado lo mantiene

1-171
el norte. El sajón, allí, después de barrer con el pielro-
ja, quiso continuar existiendo como occidental a secas
y nada más. Segregó al negro. Continúa segregándolo,
todavía, en el presente. Por eso, allí, el negro se rebela
y agrede cuando puede. Es la dura ley de la violencia,
que pretende imponerse hoy como ley de la vida y que
de esa manera y en sentido contrario llega de nuevo al
cómodo norte para helarle a muchos la sangre en las
venas. Pero también allí, en el propio norte, pareciera
que algún día, en beneficio de la humana dignidad,
sobre la violencia prevalecerá la simbiosis racial. Tal
como está prevaleciendo en el resto del Continente,
donde el conquistador se comportó de manera distinta.
Aunque más elemental que el sajón, el blanco mezcló
su sangre con la del indígena, luego con la del negro.
Toda una humanidad de piel distinta a sus tres inte-
grantes se extendió vigorosa y rápida por nuestra
América, iniciándose así uno de los más emocionantes
procesos de simbiosis racial que el hombre ha vivido‖.
―El negro, dentro de ese proceso de integración,
lentamente, comienza también a cambiar de actitud. A
medida que se libera, que se integra, afirma sus pro-
pios valores, exteriorizando la esencia primaria de su
primera cultura. De conquistado, lentamente, pasa a
conquistador. Comienza, entonces, a vivir y resonar
en el ámbito de América la hora y la voz del negro.
Más no, bajo el signo de la violencia. Transitó el ne-
gro esa ruta durante el siglo pasado, esclavo de dere-
cho y de hecho, siempre al lado de la causa justa y
noble. La transitó, muy atrás en nuestro país, al lado
de Juan Francisco León ensartado en la revuelta insti-
gado por los blancos criollos contra la Compañía Gui-
puzcoana; y más atrás aún, alzándose con el Negro
Miguel, primer campeón libertario de los negros de

1-172
Sombras de Orinoco

América. Pero esos días están ya lejanos. Pertenecen


al recuerdo, casi a la leyenda. En los de hoy, muy dis-
tintas a las de la violencia son las rutas por las cuales
el negro transita las tierras de América. En vez de
dolor y humillación, eleva, muy alto, el canto, la ima-
gen, la danza. A veces, para defenderse en el norte se
vuelve agresivo. Pero aún allí mismo, cuando debe dar
réplica de fondo, profunda, su réplica es cultural. La
música de la América del Norte, también su literatura,
nos enseñan cómo este ser humano, segregado racial,
domina con su pasión creadora en el terreno del espíri-
tu, doblegando así, con nobleza, la agresiva segrega-
ción a la que se ha sometido. Por medio del jazz y con
lo que Gershwin hizo al llevar los elementos rítmicos
y melódicos del jazz a una mayor altura lírica y es-
tructural, el negro cambió el sentido de la creación
musical del norte. Además, despegando como un ave,
cruzó el Atlántico para poner en manos de Debussy y
de Strawinsky toda la fuerza rítmica, todos los acen-
tos, síncopas y silencios que ensancharían el casi ce-
rrado horizonte con el cual, desde Europa, cerraba su
ciclo la cultura de Occidente‖.
―Tal es así la voz del negro. Es por medio de la
cultura como ahora, éste, se sitúa, en el terreno que le
corresponde dentro de la unidad americana. El ritmo
negro, el canto gutural negro que es casi grito y su
grito que es casi canto, el interminable repiquetear del
tambor que penetra la piel y calienta la sangre, el to-
cador de boca sobre el cuero que cubre la punta del
Tambor Mayor golpeteando los laureles el tronco
ahuecado, las manos endurecidas martillando los la-
nos del Tambor Mayor, así en nuestro país, y con
elementos similares, en Cuba, en Brasil, en Colombia,
en las deslumbrantes curvas de las costas del Caribe,

1-173
la resonante cultura negra, su ritmo incontenible, po-
deroso, comienza a conmover al Continente todo, ele-
vando el proceso de simbiosis racial a planos de noble
elevación espiritual, muy distintos y superiores a los
del cuerpo y de la sangre, únicos transitados al co-
mienzo‖.
―Es ésta la réplica del negro. Así devuelve el
escarnio y la humillación recibidos. Lo devuelve des-
de el centro de América, desde esa hirviente matriz
ecuatorial abierta hasta la entraña abierta por la vio-
lencia de las aguas que la fecundan. Desde allí el ne-
gro, pródigo en sus vehementes ritmos, se acerca y
golpea hasta en los más apartados sitios, hasta en las
más escondidas aristas y puntas de América. Y el
acento puro de esa humana réplica, su esencia fecun-
dante, penetró ya el Norte para dar vida a la creación
artística, se detiene ahora en las altiplanicies mesoa-
mericanas de las cuales aún emergen templos y este-
las, ciudades, torres y pirámides como testimonio
imponente de la profunda huella creadora de nuestros
antepasados, comenzando a acercarse también a las
desdibujadas tierras australes, cubiertas de bosques
petrificados, de acantilados y estrechos barridos por el
viento helado, de seres y selvas que se enfrían hondo
cuando el sol busca hacia el norte‖.
―Asistimos hoy al comienzo del fin del proceso
de nuestra integración racial. A la definitiva forma-
ción del hombre de América. Al terminar ese proceso
podremos contemplar, verdaderamente libres, cómo la
réplica del negro contribuyó en esta lucha que no debe
cesar hasta alcanzar el momento en que la cultura bo-

1-174
Sombras de Orinoco

rre para siempre los oscuros días de la segregación, la


violencia dominando el pensamiento‖.59

―El Esclavo Negro – Luis Britto García - El


canto volvió a oírse entre los chirridos de la sentina y
el tumulto de las olas. El capitán mandó a llamar al
cómitre para que le explicara cómo era posible impe-
dir que los hombres se movieran pero que no canta-
ran‖.
―— Cantan porque nos sienten tristes y quieren
consolarnos –dijo el cómitre—Han oído nuestras can-
ciones y dicen que no están vivas. Dicen que seguirán
cantando hasta que aprendamos a hacer canciones
capaces de latir como un corazón‖.
―En ese momento, el capitán advirtió que había
estado llevando el compás con el pie, y se detuvo‖.
―— Cantan porque han visto que las imágenes
que fabricamos se nos asemejan tanto, que ya no son
imágenes, sino hombres martirizados y mujeres desti-
ñéndose en luz. Dicen que seguirán cantando hasta
que aprendamos de ellos a fabricar imágenes que sean
talismanes de poder y maravilla‖.
―El capitán apartó la vista del ícono en la cabe-
cera de su cama y la fijó en la máscara tallada que el
cómitre le mostraba. Entonces, se dio cuenta de que
trataba voluntariamente de no adoptar la expresión de
la máscara‖.
―— Cantan porque ven que nos tapamos con
trapos avergonzados de nuestros cuerpos. Dicen que
cantarán hasta que aprendamos el goce de la piel y la
carne‖.

59
Palacios, Inocente ―La Réplica del Hombre Negro‖ Papel
Literario de El Universal

1-175
―El capitán se acercó a la nariz el frasco de sa-
les, para no sentir su propio olor‖.
―— Se les ha amenazado con el látigo, con la
pasada por la borda y la disminución de la ración, y
todavía cantan. Los encadenados en la proa todavía
cantan porque les da lástima que tengamos miedo de
los colores, y dicen que cantarán hasta que la mirada
nos florezca, y los engrillados en la popa cantan por-
que les da pena que nos creamos números e ideas, y
dicen que cantarán hasta que podamos oír la noche y
el rumor de la sangre. Y los aherrojados en la bodega
cantan diciendo que serían nuestros esclavos para que
algún día entendamos que nosotros somos esclavos
del hierro y del oro que les hacemos extraer‖.
―Poco peso tiene el canto, y mucho el hierro –
dijo el capitán—No sé que melodía podrían ensayar,
que me impidiera abismarlos en este mar Océana, por
reposo de los oídos que ya me zumban de tanta sal-
modia‖.
―— Son invulnerables – dijo el cómitre – cada
uno de ellos pesa doscientos florines entregado en
puerto, y todo el hierro de la jaula de la cárcel por
deudas en que nos meterán si perdemos el cargamen-
to‖.
―Entonces – dijo el capitán – los prisioneros no
son ellos‖.
―— Cantan diciendo que cantarán hasta que
aprendamos que tan esclavo es el que compra como el
que vende. Cantan que cantarán hasta que cantemos‖.
―Eso sólo será dentro de generaciones – dijo el
capitán—Pero para entonces seremos ellos‖.
―El cómitre se inclinó, silencioso y abandonó el
camarote. El capitán se incorporó, también silencioso.
En la semi oscuridad, su mano palpó la máscara talla-

1-176
Sombras de Orinoco

da y se la llevó a la cara. En una desvaída luna de


azogue, contempló un hombre encajes cuyo rostro era
una explotación de colores‖.60

Dos trabajos excelentes, expresiones vivas de


una dolorosa verdad. El hombre americano nace y
vive de la violencia. Las culturas africanas van, poco a
poco, adquiriendo espacio y respeto, pero es difícil
olvidar tanto dolor. El rencor no nace de revoluciones,
nace de la historia de siglos de marginalidad y violen-
cia y para encontrar el camino de la igualdad, único
conductor a la libertad, debemos despejar nuestras
mentes y nuestros corazones de odios y buscar la inte-
gración social para convivir como verdaderos seres
humanos y alcanzar la paz.

Con el hombre americano, repito, nace una raza


nueva dueña de su propia cultura y después de siglos,
encuentra en la integración racial, las luces para escri-
bir la profunda huella creadora de sus antepasados.
blancos, indígenas y negros, un solo ser para luchar
por la soberanía e igualdad de nuestros pueblos, po-
bres o ricos y encontrar al fin el camino a una vida
mejor en la cual reine la justicia social. Los latinoame-
ricanos no creemos en nobleza de sangre porque no la
conocemos; creemos en la riqueza del espíritu, en el
trabajo creador, en los sueños de nuestros padres y en
la esperanza de nuestros Libertadores.

―El 24 de marzo de 1854 entró en vigencia la


Ley que decreta abolida ―para siempre la esclavitud en
Venezuela‖, según reza el artículo primero del texto

60
Britto García, Luis ‖El Esclavo Negro‖ Papel Literario de El
Universal

1-177
firmado por José Gregorio Monagas. Pero el disposi-
tivo no cambió sustancialmente las condiciones de
explotación a que fueron sometidos los esclavizados y
esclavizadas que los barcos de la trata negrera trajeron
secuestrados de Africa. El profesor y experto Jesús
―Chucho‖ García, explica hoy las razones‖.
―Cuando el texto del histórico dispositivo legal
fue publicado, la economía basada en la expoliación
de la mano de obra esclavizada ya hacía tiempo que
estaba en bancarrota. Nuestro entrevistado hurga hoy
en el hecho de la abolición y las causas que la genera-
ran casi dos décadas después que Francia, Inglaterra y
Holanda pusieran fin al régimen esclavista en sus co-
lonias de América, y Haití era un país independiente
desde 1804‖.
―Según nuestro interlocutor… hubo un persona-
je que no liberó a sus esclavizados y ―en un acto de
hipocresía, José Gregorio Monagas decreta la aboli-
ción; el país estaba en ruinas y los terratenientes no
podían seguir manteniendo la esclavitud. El Estado
tuvo que indemnizar a los latifundistas, que después
de la guerra de Independencia reclamaron la devolu-
ción de ―sus negros‖ aunque hubieran combatido en
ella en las filas esclavizadas hasta que no le pagaran
por el último de ellos. Cumplió con la ley dos años
después y se llamó José Antonio Páez‖.
―García aboga y trabaja por una ―visión crítica
del pasado para romper las barreras del presente y
construir un futuro con equidad‖. Eso pasa, en su opi-
nión, por modificar el primer párrafo del Preámbulo
de la Constitución e incluir el heroísmo y sacrificio de
los africanos y afrodescendientes‖.
―¿Por qué esclavizados y esclavizadas? - Por-
que son hombres y mujeres que nacen libres como

1-178
Sombras de Orinoco

todos los seres humanos desde el principio de los


tiempos. Toussaint Louverture, uno de los líderes de
la emancipación haitiana, prisionero y muerto en
Francia en los tiempos de Bonaparte, lanzó la célebre
proclama: ―La libertad es la libertad y todos los hom-
bres nacen y mueren libres, no importa el color‖. No-
sotros formamos parte de este espacio que en lengua
Kuna se definía como Abya Yala – Tierra en plena
madurez -, a la que posteriormente los conquistadores
llamaron América, un nombre propuesto por un cos-
mógrafo alemán para honrar al geógrafo florentino
Américo Vespucio que escribió una relación de sus
viajes por el llamado Nuevo Mundo, al servicio de
España o Portugal‖.
―Si esta ―tierra en plena madurez‖ estaba po-
blada, ¿por qué la presencia negra esclavizada en ella?
- Durante el primer medio siglo de conquista, el ocu-
pante extranjero en su acción depredadora cometió un
etnocidio de grandes magnitudes: 12 millones de per-
sonas fueron virtualmente exterminadas por el ham-
bre, el trabajo forzado en las tierras de caribes,
arawacos, mayas, chibchas, según la Brevísima Rela-
ción de Indias de Bartolomé de las Casas‖.
―El conquistador se planteó ¿cómo repoblar es-
tas vastedades? - Los portugueses conocían el conti-
nente africano. Sabían que allí había inteligencias
organizadas, brillantes culturas como la Congo Dian-
totela, Yoruba, Fon, Ashanti‖.
―Y la más importante, la norafricana civiliza-
ción egipcia aunque sus magnitudes se conocieran
después con la expansión napoleónica... Así es. Basta
ver los rasgos físicos de Tutankamón o la reina Nefer-
titi. Para justificar la captura masiva de africanos, fue-
ron secuestrados más de 30 millones de personas,

1-179
dispersadas desde América del Norte, hasta el Sur.
Los ideólogos de ese hecho que se prolongó durante
casi cinco siglos, partieron de la consideración de que
los africanos no eran seres humanos. Un médico ho-
landés apellidado Camper midió el maxilar inferior de
un gorila y lo comparó con el de un hombre africano
para afirmar que éste estaba más próximo a un gorila
que a un ser humano. Ese argumento fue el gran justi-
ficante biológico que dio nacimiento a la infamante
trata negrera‖.
―La segunda justificación provino de la Iglesia
Católica, por considerar que los africanos no adoraban
al mismo Dios que en Occidente y las otras figuras del
santoral cristiano. Rendían culto a dioses y diosas
como Ochún, Yemayá, Changó; todos los orishas, la
piedra, el río‖.
―La trata negrera ―racializa‖ la relación entre
los hombres y surge el concepto, la categoría del ra-
cismo‖.
―Concretamente, ¿cómo fue la esclavitud en
Venezuela? - Por la trata negrera son trasladados a
nuestro país unos 300 mil africanos y africanas a uni-
dades productivas que yo llamo sistema carcelario
como un todo. Estas unidades fueron, en su orden: el
cacao, el símbolo de la esclavización – equivalente al
petróleo en Venezuela en los siglos XVII y XVIII – la
caña de azúcar, el café, el añil, el tabaco, y finalmente,
el hato ganadero. Estoy hablando de personas esclavi-
zadas que entraron legalmente por los puertos de La
Guaira, Cumaná y Puerto Cabello‖.
―Cuando los negros desembarcaban se les mar-
caba la espalda con hierro candente como se estila con
el ganado. La Casa Guipuzcoana es un monumento al
gran monopolio del tráfico de esclavos y de todo el

1-180
Sombras de Orinoco

comercio, que tuvo su sede allí desde 1728 y perduró,


varios lustros. La rebelión de los esclavizados fue la
respuesta a tamaña injusticia y despiadada explota-
ción‖.
―¿Cronologicamente cuáles fueron las rebelio-
nes? - La primera fue la del Rey Miguel, que estalló
en las montañas de Buría el 22 de febrero de 1552‖.
―¿Cincuenta y cuatro años después que Colón
avistara por primera vez tierra firme en las costas de
Macuro? - Eso demuestra el carácter feroz de la explo-
tación de los esclavizados. La segunda rebelión, en
1732, se produjo en Yaracuy, liderada por Andrés
López del Rosario – Andresote. Al frente de 400
hombres y mujeres fue la primera insurrección anti-
monopolista contra la Compañía Guipuzcoana; la se-
gunda por el mismo motivo sucedió 17 años más
tarde, en 1749, encabezada en Barlovento por Francis-
co de León. En 1771 estalla un movimiento dirigido
por el negro Guillermo Rivas y Miguel Jerónimo
Guacamaya. Ellos construyeron un espacio liberado
llamado el Cumbe de Ocoyta – hoy llamado el Mango
de Ocoyta – Allí reedificaron su identidad cultural, su
derecho a la familia; sus técnicas de convivencia con
la naturaleza, hasta que los españoles los derrotan y
asesinan. Posteriormente, en 1795, en la hacienda ―El
Socorro‖, sierra falconiana de San Luis, se alza José
Leonardo Chirino. Como las anteriores rebeliones,
esta también fue derrotada; al líder se le sigue un jui-
cio y un año después es decapitado. Su cabeza se ex-
hibe en La Vega y una mano en Falcón con la idea de
que sirviera de escarmiento‖.
―Esas rebeliones, como aporte moral y político
a nuestra historia emancipadora no se les ha reconoci-
do a los africanos y a sus descendientes. Las premisas

1-181
de la Revolución Francesa de 1789: Libertad, Igual-
dad y Fraternidad, nacieron aquí mucho antes en las
insurrecciones interétnicas de africanos e indígenas.
Aquellas eran principios para los revolucionarios
franceses, pero no para los esclavizados y esclaviza-
das que mantenían en pie la floreciente industria azu-
carera en sus posesiones coloniales de ultramar. Ellos
no resolvieron el problema de la esclavitud y por eso
ocurre la gran rebelión en Haití, en 1791, que culmina
en 1804, cuando ese país del Caribe se transforma en
la primera nación negra independiente del mundo, en
el sentido de la percepción que tenemos de la lucha
emancipadora de un poder colonial metropolitano‖.
―El siglo XIX rompe con la acción por la inde-
pendencia de Gual y España ¿Qué pasó con los ne-
gros? – La llama de la rebeldía no se apagó en el alma
de los esclavizados y esclavizadas. Gual y España y
luego Miranda estuvieron influenciados por las ideas
de la Revolución francesa. Por cierto, Simón Rodrí-
guez que estuvo comprometido con los primeros,
cambió su nombre por el de Samuel Robinson para
evitar que lo capturaran. Hay que examinar el concep-
to que tenían los precursores sobre la libertad de los
esclavizados y esclavizadas: ―eres libre después de
tantos años de servicio en las armas patriotas‖.
―Pero, asimismo, se impone rescatar la figura
de un jovencito que presenció cuando le cortaban la
cabeza al prócer España. Ese muchacho planificó una
rebelión y decretó la libertad de los esclavizados. Se
llamó José Félix Ribas, el hombre del trapo rojo en la
cabeza que tuvo ideas más avanzadas que Miranda y
Bolívar. En el siglo XIX existían tres modelos de in-
dependencia: la Revolución Francesa, la emancipa-
ción de Estados Unidos y Haití‖.

1-182
Sombras de Orinoco

―Cuando se pierden la Primera y Segunda Re-


públicas, Bolívar acude a Haití y recibe un gran apoyo
de Petión, quien le pide al Libertador que decrete la
libertad de los esclavizados en Venezuela. Aunque no
se cumplió por circunstancias muy concretas, Bolívar
en dos ocasiones decretó el término de la esclavitud en
el país, y de hecho, liberó a esclavizados y esclaviza-
das en sus tierras, Sucre también lo hizo en su mo-
mento. Es bueno recordar que Miranda recibió apoyo
de Juan Jacobo Dessalines, otro importante prócer
negro haitiano, quien proclamó la independencia de su
país‖.
―¿Qué papel jugaron los negros en la guerra
emancipadora? - Un rol importante en las tropas liber-
tadoras, absolutamente desligado de la imagen aco-
bardada de un Negro Primero, a quien la deformación
histórica señala como un soldado moribundo que en
su agonía va a despedirse del General Páez. Nosotros,
y me incluyo como afrodescendiente, fuimos carne de
cañón en la guerra por la independencia de España.
Estuvimos, en la tropa patriota en la Batalla de Cara-
bobo y en la Naval de Maracaibo; dentro de ese ejérci-
to de descamisados cruzamos los Andes y seguimos
hasta el sur, hasta el gran y definitivo combate de
Ayacucho‖.
―¿Por qué los negros no rompieron sus cadenas
de esclavitud? - Los poderosos intereses creados.
Cuando culmina la guerra, Bolívar insiste en la liber-
tad de los esclavizados y esclavizadas, pero ya el Li-
bertador estaba fracturado, su salud minada; la
ambición de Páez en su apoteosis de poder, así que
sacan del juego al Padre de la Patria y en la Constitu-
ción de 1830, la segunda Carta Magna en nuestra jo-
ven vida republicana, los negros no fuimos

1-183
considerados ciudadanos. De hecho, se reprodujo el
modelo colonial‖.61

“Jimé Féfcr Rc\[m h[]_ _h C[l[][m _f 19 ^_ m_jnc_m-


bre de 1.775 y muere en Tucupido, Estado Guárico el 31 de
enero de 1.815”.
“Fo_ G_h_l[f _h J_`_ ^_f Edél]cni ^_ V_h_to_f[ _h f[
guerra de Independencia. Hijo de Marcos Ribas y Bethen-
court y de Petronila de Herrera”.
“Ef 1° ^_ `_\l_li ^_ 1.796 ]ihnl[_ g[nlcgihci ]ih
María Josefa Palacios, tía de Simón Bolívar. Integra junto a
los Montilla, los Salias, los Bolívar y otros, el grupo gestor
del movimiento que culmina con los sucesos del 19 de abril
de 1.810. Depuesto el Capitán General Vicente de Emparan y
Orbe, es uno de los miembros de la Junta Suprema. En octu-
bre de 1.810, como líder de los pardos caraqueños, organiza
protestas públicas por el asesinato de 28 patriotas, cometido
en Quito el 2 de agosto de 1.810 por las autoridades realis-
tas. En abril de 1.811, Ribas regresa a Caracas. Su primera
tarea militar es la creación del Batallón de la Milicia inte-
grada por blancos de Barlovento en 1.810. Como coronel,
bajo las órdenes del General Francisco de Miranda, lucha en
la campaña contra Domingo de Monteverde en 1.812; en esa
ocasión es enviado con su batallón en refuerzo del coronel
Juan Pablo Ayala, quien defendía el portachuelo de Guaica.
De allí pasa a Caracas en calidad de Comandante Militar de
la Ciudad en sustitución de Juan Nepomuceno Quero. Tras la
pérdida de la Primera República en julio de 1.812; emigra a
Nueva Granada; en Ocaña se une a Bolívar en 1.813, y con él
marcha a San José de Cúcuta, y lucha en la batalla victoriosa
librada en aquella localidad contra el coronel Ramón Correa
(28 de febrero de 1.813); comanda la División de Retaguar-

61
Perdomo Marín, Oscar. Entrevista a Jesús ―Chucho‖ García ―El
Problema negro no ha sido resuelto en Venezuela‖. Ultimas Noticias,
domingo, 21 de marzo de 2004 pp.10 y 11

1-184
Sombras de Orinoco

dia en la Campaña Admirable iniciada en Cúcuta el 14 de


mayo de 1.813; triunfa en Niquitao contra José Martí el 2 de
julio y contra Francisco Oberto en los Orcones el 11 de julio.
Concluida la Campaña, Bolívar lo nombra Gobernador Mili-
tar de la Ciudad de Caracas y Comandante de dicha Provin-
cia. El 13 de septiembre de 1.813 arriba frente a la Guaira
una expedición integrada por el regimiento de Granada, cuyo
jefe era el coronel Miguel Salomón, procedente de España.
Con anticipación había tenido Ribas conocimiento de su
llegada, lo cual le brinda la oportunidad de tratar de captu-
rarlo o destruirlo. Se traslada al puerto y hace los arreglos
para hacer creer a Salomón que todo estaba controlado por
los realistas; Ribas finge ser uno de ellos. La operación fra-
casa y los buques españoles se trasladan a Puerto Cabello
dominado entonces por los realistas. El 5 de octubre del
mismo año, Ribas es ascendido a Mariscal de Campo, y días
mas tarde, merced al Decreto de Bolívar sobre uniformes,
divisas y graduaciones (17 de octubre), cambia este título por
el de General de División, su equivalente. Durante los días
23, 24 y 25 de noviembre de 1.813 combate con éxito en la
Batalla de Vigirima y obliga a los realistas a replegarse a
Puerto Cabello. De Vigirima se traslada Ribas a Valencia y
de allí a la línea del sitio de Puerto Cabello, donde toma el
mando de las fuerzas sitiadoras y con ellas, por asalto, el
pueblo exterior y los Fuertes de Trincherón y San Luis. Aun
cuando no pudo tomar el Castillo de San Felipe, su acción
contribuyó al estrechamiento del sitio que, con anterioridad,
dirigía el coronel Luciano D´Elhuyar. En diciembre de 1.813
recibe la Orden de los Libertadores creada por Bolívar. Des-
pués de haber vencido a Vicente Campo Elías en La Puerta
(3-2-1.814); José Tomás Boves organiza 3 columnas; una
(Francisco Roseta) marcha a Caracas por los Valles del Tuy;
otra (Francisco Tomás Morales), por la Victoria se dirige
hacia Caracas; la tercera queda en Villa de Cura como re-
serva. De Caracas se dirige Ribas a la Victoria donde derro-
ta a Morales (12-2-1.814). Regresa a Caracas y de allí

1-185
marcha contra Roseta y lo vence en Charallave (20 de febre-
ro). Un mes mas tarde, conduce desde Caracas sus fuerzas
hacia Ocumare del Tuy contra Roseta, a quien vence el 20 de
marzo. Por este triunfo gana su ascenso a General en Jefe el
23 de marzo. A comienzos de mayo concentra Bolívar sus
fuerzas para actuar contra Boves en los Llanos, pero ante la
presencia del mariscal de campo Juan Manuel Cajigal en la
Sabana de Carabobo, suspende la operación inicial, e incor-
porado Ribas con 800 hombres llevados desde Caracas, se
dirige contra Cajigal, a quien vence en el Campo de Carabo-
bo (28-5-1.814); en esa acción el General Ribas mandaba la
reserva del ejército de Bolívar. De Carabobo retorna Ribas a
Caracas. Después de la derrota sufrida ante las fuerzas de
Boves en La Puerta (15-6-1.814), Bolívar se retira a Caracas
y de acuerdo con Ribas trata de organizar la defensa de la
ciudad, pero vista la imposibilidad para ello, decide ejecutar
lo que se conoce como la Emigración a Oriente. Ribas le
acompaña. Mientras Bolívar lleva a cabo en Barcelona las
operaciones que concluyen con su derrota en la Batalla de
Aragua de Barcelona (17-8-1.814), Ribas, con el resto de las
fuerzas, espera en Cariaco. De Barcelona pasa Bolívar a
Cumaná, donde se embarca (25-8-1.814) en el buque de José
Bianchi para tratar de salvar los caudales y suministros con-
fiados a este marino. El 5 de septiembre llega a Carúpano.
Durante ese lapso, Ribas asume el mando como Jefe del
Ejército Libertador. El 8 de ese mismo mes, desconocida su
autoridad, Bolívar y Mariño se embarcan para Cartagena de
Indias, en compañía de D´Elhuyar, Mariano Montilla, José
Francisco Azcue y otros. Ribas se traslada a Maturín con sus
tropas y las de Bolívar y, en coordinación con el General
José Francisco Bermúdez, realiza las operaciones finales de
la Segunda República. El 5 de diciembre se enfrenta a Boves
en la Sabana de Urica donde es derrotado por el jefe realista.
Días más tarde, en Maturín, lo vencen de nuevo. (11-12-
1.814). De aquella plaza se retira Ribas al alto llano, donde
es capturado por los realistas, quienes lo matan en Tucupido

1-186
Sombras de Orinoco

el 31 de enero de 1.815. Su cabeza es enviada a Caracas y


expuesta en una jaula de hierro, en el sitio conocido como La
Puerta de Caracas”.62

―Sin embargo, encontramos un hilo desprendido


en la trama genealógica de la familia Bolívar, en la
persona de María Petronila de Ponte, que se convirtió
en la segunda esposa de Juan de Bolívar a comienzos
del siglo XVIII. Sus orígenes no son claros y por eso
resultaron inaceptables a los ojos de los españoles en
cuanto a su pureza racial. La madre de María fue la
hija ilegítima de una mujer desconocida, a quien sólo
pudo encontrarse en el registro de nacimiento bajo el
nombre de María Josefa. Su padre había declarado en
su testamento, aunque en forma poco convincente,
que su madre era su igual en cuanto a nacimiento. Esta
María Josefa fue la tatarabuela de Simón Bolívar. Re-
sulta imposible determinar por los registros si ella
tenía o no sangre europea, pero no debemos afirmar
unicamente por eso que Bolívar era mulato. No obs-
tante, un estudio de su fisonomía y ciertas peculiari-
dades de su carácter,... hacen que parezca probable
que tuviese una ligera proporción de sangre negra. Y
en Sudamérica, según el dicho, mucha gente es café
con leche‖.
―...el retrato que muchos años después le hace
su edecán O´Leary: ―Bolívar, - escribe – tenía la fren-
te alta, pero no muy ancha, y surcada de arrugas desde
temprana edad, indicio de pensador; pobladas y bien
formadas cejas; los ojos negros, vivos y penetrantes;
la nariz larga y perfecta;... los pómulos salientes; las
mejillas hundidas, desde que lo conocí en 1818; la
boca fea y los labios algo gruesos. La distancia de la
62
Tomado del Diccionario de Historia de Venezuela

1-187
nariz a la boca era notable. Los dientes blancos, uni-
formes y bellísimos; cuidábalos con esmero. Las ore-
jas grandes pero bien puestas. El pelo negro, fino y
crespo,... Las patillas y bigotes rubios... Su estatura
era de cinco pies seis pulgadas inglesas. Tenía el pe-
cho angosto; el cuerpo delgado, las piernas sobre todo.
La piel morena y algo áspera. Las manos y los pies
pequeños y bien formados que cualquier mujer habría
envidiado. Su aspecto, cuando estaba de buen humor,
era apacible, pero terrible cuando irritado; el cambio
era increíble‖.63

En la escuela nos fijaron el año de 1810 como


fecha del inicio de los movimientos independentistas
latinoamericanos. Si eso es así, ¿por qué Haití arribó
al Bicentenario de su Independencia? Nos han vendi-
do a Haití como la nación más pobre del continente,
pero nunca se nos enseñó su historia como cobrándole
su victoriosa lucha y su apoyo a nuestra Independen-
cia.

Dice Ignacio Ramonet en reciente escrito, ―Ese


mal ejemplo se lo hicieron pagar. Nadie ayudó a la
república negra; todos la boicotearon... como si se
prolongase el escarmiento a los esclavos por haber
osado liberarse‖.

Luis Vitale, historiador chileno se refiere a la


primera nación independiente de América, de la si-
guiente forma: ―Tan honda fue la repercusión de la
revolución haitiana que varios precursores de la inde-
pendencia latinoamericana visitaron la isla para ver en

63
Arias Amaro, Alberto y Pablo Emilio García. ―Cátedra
Bolivariana‖ pp. 86 y 94.

1-188
Sombras de Orinoco

el terreno cómo fue posible que un país tan pequeño


venciera a las mejores tropas de Napoleón e instaurara
la primera nación independiente de América Latina,
que se convirtiera en el primer país negro no monár-
quico del mundo, y en que por primera vez los escla-
vos lograran un triunfo definitivo en la historia
universal, superando la gesta de Espartaco contra el
imperio romano. Este fenómeno, tan evidente para sus
contemporáneos fue posteriormente relegado al olvido
por los historiadores. Es sobradamente conocido por
todos que las Historias de las Américas – respaldadas
por las Academias Nacionales – abren el capítulo de la
Independencia con las revoluciones de 1810, omitien-
do deliberadamente a Haití‖.

Por eso, poco sabemos de Touissant L´ Ouver-


ture quien murió preso en Francia, de Jean Jacques
Dessalines quien proclamó la Independencia y de Ale-
jandro Petión, el haitiano solidario, protector de Bolí-
var.
―Derrota Francesa.- Pelearon entre 1791 y
1803. Derrotaron a un ejército francés de 34.000
hombres que dirigía el general Leclerc y otros oficia-
les que, comandados por Napoleón, recorrieron triun-
fantes los campos de batalla europeos. Muerto Leclerc
en noviembre de 1802, su sucesor el vizconde de Ro-
cambeau; diezmadas y asediadas sus tropas, pidió al
Ministerio de la Marina, 6-12-1802, que enviara ―in-
mediatamente una expedición de 15 mil hombres‖
―seguida por otra de 10 mil para desarmar completa-
mente a los negros y una tercera de 10 mil…‖ No tu-
vieron tiempo. Al frente ese extraordinario capitán de
las fuerzas independentistas, Jean Jacques Dessalines,
―el esclavo negro cuyas espaldas estaban marcadas

1-189
por el látigo impiadoso de los colonos de Saint-
Domingue…‖ les expulsó de Puerto Príncipe y se fue
a Gonaives, de donde los franceses habían sacado
preso al otro Libertador haitiano Toussaint Louvertu-
re, quien murió en un calabozo de una cárcel parisina‖
―Pues bien, el acta que estoy viendo está presi-
dida por la consigna ―Libertad o muerte‖, y está fir-
mada por Dessalines como ―General en Jefe del
Ejército Indígena‖, nuestro conocido Alejandro o
Christopher Petión y otros doce oficiales. Era la única
rebelión de esclavos triunfante en toda la historia de la
humanidad‖.
―País Aislado.- Le Nouvelliste, diario fundado
en 1898, escribió el domingo que Preval recibe un
país sin electricidad, sin agua potable, la mitad de la
gente vive con menos de un dólar diario. Con todas
sus esperanzas en que ahora comenzarán a salir de
abajo. Pero recibió un país conocido. Fue primer mi-
nistro de Aristide y presidente por cinco años‖.
―No hay pueblo latinoamericano que haya su-
frido tanto como el haitiano. Ocupado entre 1915 y
1934 por los estadounidenses, en 1937 lo invadió el
dictador Trujillo y mató a miles. Después de convul-
siones y enfrentamientos internos, soportó más de 30
años la dictadura de los Duvalier desde 1957, y desde
entonces tuvo paréntesis con los gobiernos de Aristide
y Preval. Con ayuda del exterior regateada, pues les
llegaba condicionada y por gotas‖.
―Siempre aislado, incluso de Venezuela, pese a
las razones históricas que por su colaboración con
Miranda y con Bolívar debieron ser más estrechas.
Ahora Venezuela se muestra decidida a pagar esa
deuda eterna, y Rangel les habló de la disposición de
cooperar sin pedir nada a cambio ¿Por qué tan aislado

1-190
Sombras de Orinoco

Haití? El Presidente Preval escribió hace poco que


―Haití es una víctima del aislamiento internacional…
Las potencias coloniales y los Estados Unidos no
aceptaron nunca la existencia de una república ne-
gra… Los gobiernos occidentales de la época e igual-
mente los del siglo XX fueron incapaces de tratar con
una república negra sobre una base igualitaria‖.64

―Un negro es un negro, sólo que en determina-


das circunstancias históricas, existe como esclavo‖
escribió Marx.

Tengo en mis manos dos artículos bien intere-


santes: ambos de la escritora Lil Rodríguez, en Últi-
mas Noticias, el primero de fecha 15 de julio de 2007
―¿Qué somos? Es curioso pero la gente no sabe res-
ponder a esta pregunta. En los países islámicos tienen
una conciencia bien clara de que pertenecen a un tipo
de civilización. La civilización la entiendo como aglu-
tinante de una diversidad cultural, de una serie de ma-
trices culturales que tienen algo en común, pero que
divergen, ya sea en lo político o incluso en lo cultu-
ral‖.
―América todavía no se ha definido en este as-
pecto. En el Centro de Estudios Estratégicos de Har-
vard hablan de ocho civilizaciones que se van a
disputar el siglo XXI en el cuadro internacional y nos
citan - antes nos llamaban Iberoamérica -, pero ahora
nos llaman Latinoamérica funcionando como una civi-
lización dentro del concierto de civilizaciones‖.
―Nosotros no nos vemos así. Se habla de cultura
Latinoamericana, pero es un término vago…‖.

64
Díaz Rangel, Eleazar ―Haití vive otra oportunidad‖ Ultimas
Noticias, martes 16 de mayo de 2006 El Mundo p.60

1-191
―América tiene lenguas y elementos más occi-
dentales que otros continentes, tiene una herencia ma-
yor, pero, aun así, si uno va a los pueblos,
especialmente los indígenas, mestizos, afroamerica-
nos, claramente no se identifican con Europa. Existe
un temor a esta ruptura, la ruptura del nacimiento, que
no excluye el amor o el reconocimiento, sino simple-
mente saber que uno es un ser diferente y definirse
como diferente‖.
―Diversidad Cultural - …Por un lado está el
concepto de latinoamericanismo y por otro el de pa-
namericanismo ―América para los americanos, o sea
norteamericanos, en contra de Latinoamérica para los
latinoamericanos‖.
―Esa diferenciación fue muy clara para Bolívar.
Al volver de la guerra y enterarse de que Santander
había invitado a E.E.U.U. a ser parte del Congreso de
Panamá, le dijo que estaba muy equivocado, que
E.E.U.U. estaba llamado más bien a ser la ruina de
nuestras naciones y no a ser el hermano mayor que
nos iba a ayudar a hacer nuestro destino. En esto no se
equivocó nada…‖.
―La colonización cultural es una verdadera mu-
tación antropológica. Uno ve, por ejemplo una cre-
ciente destrucción del lenguaje, gente que ya no habla
ni mil palabras…‖.
―Alguien que ha visto su lenguaje reducido a
mil palabras tiene contaminada incluso esa cantidad,
porque los intereses comerciales y políticos están
siempre manoseando todas esas palabras que pierden
el sentido, pierden esa cosa cristalina, nombradora del
ser de las cosas, que tienen las palabras cuando gozan
buena salud. Entonces la palabra, además de haber

1-192
Sombras de Orinoco

quedado reducida, está enferma y contaminada. Igual


que el aire, la tierra y los ríos‖.
―Esto es algo mucho más grave que la coloniza-
ción cultural, porque esta significa desplazar tu propia
cultura para poner otra en su lugar. Antes, y por lo
general se imponían culturas dignas, de pueblos que
tenían mayor desarrollo, el caso de España, Inglaterra,
Francia. Sustituían una cultura por otra, pero las dos
eran culturas, tanto la sustituida como la sustituyente.
Ahora se destruyen las culturas, se destruye la heren-
cia humana, para imponer chatarra, algo que no se le
puede llamar cultura. Se impone una cultura de los
medios hecha para vender, no para exaltar la diversi-
dad ni la herencia moral del hombre‖.
―Lo que llamamos cultura deviene una especie
de entretenimiento idiotizante, las grandes obras del
espíritu son también ablandadas, reducidas‖.
―Ese hombre sin cultura es manejable, eso es lo
que dicen las corporaciones, es lo que dice este orden
mundial injusto. Creo que con el tiempo y no uno le-
jano, sino breve se va a acentuar esta guerra contra la
cultura, porque si uno lo mira desde el punto de vista
de la mutación antropológica se entiende, ya es una
guerra de especies. Los mutantes van a querer destruir
lo que resta del homo sapiens, del animal constructor
de sentidos, es decir, de las personas que se preocupan
por el sentido de las cosas‖.

El otro del 28 de diciembre de 2008. ―Sin ma-


yores aspavientos, como se hacen las cosas, al estilo
de la raíz que no se ve sino por sus obras Reinaldo
Bolívar presentó su libro África Revolucionaria.
Reinaldo, nuestro vicecanciller para el continente afri-
cano… Mestizo por los cuatro costados este interna-

1-193
cionalista y nacionalista guariqueño se dio a la tarea
de recopilar el pensamiento socialista africano…‖.
Escuchemos a: Jomo Kenyattas (Kenya 1892 –
1978): ―Cuando los blancos vinieron a África nosotros
teníamos la tierra y ellos tenían la Biblia. Ellos nos
enseñaron a rezar con los ojos cerrados. Cuando los
abrimos los blancos tenían la tierra y nosotros La Bi-
blia‖; Sekou Touré (Guinea Conakry 1922 – 1984)
―Preferimos vivir pobres en libertad que ricos en es-
clavitud. África no necesita que le echen una mano
sino que le quiten el pie de encima‖; Patrice Lumum-
ba (República Democrática del Congo 1925 – 1964)
―Prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inque-
brantable y una profunda confianza en el futuro de mi
país a vivir sometido y pisoteando principios sagra-
dos. Un día la historia nos juzgará, pero no será la
historia según Bruselas, Paris, Washington o la ONU,
sino de los países emancipados del colonialismo y de
sus títeres‖; Nelson Mandela (Suráfrica 1918) ―He
luchado contra la dominación de los blancos y contra
la dominación de los negros. He deseado una demo-
cracia ideal y una sociedad libre en la que todas las
personas vivan en armonía y con iguales oportunida-
des. Es un ideal con el cual quiero vivir, pero también
sería un ideal por el cual estoy dispuesto a morir‖;
Muammar Al- Gahddafi (Libia) ―El partido representa
sólo a una fracción del pueblo mientras que la sobera-
nía popular es indivisible. El partido gobierna en re-
presentación del pueblo, pero lo correcto es no
sustituir al pueblo‖.

―Año Nuevo con Haití – En el Caribe, por lo


menos, aunque nunca nos lo dijeran ni enseñaran, el
año nuevo tiene un tan digno como inmenso sello ne-

1-194
Sombras de Orinoco

gro. Cada primero de enero, Haití arriba a un año más


de su independencia…‖ ―Ese mismo primero de
enero, Haití arribará a los 205 años (este año 2014
serán 211) de su deslumbrante gesta emancipadora,
delante de la cual, tendríamos que hacer reverencia en
deuda eterna con los negros libertarios‖.
―Deuda no saldada por cierto. No olvidemos
que Haití (que conservó irreverentemente su nombre
originario) fue la primera nación latinoamericana en
declarar su independencia y también la primera en la
que los propios esclavos abolieron el sistema esclavis-
ta, sin esperar que otros lo hicieran por ellos‖.
―Y aunque Toussaint Louverture no pudo vivir
para verlo, nosotros estamos obligados a mirarnos en
ellos, no con ojos de piedad sino como reivindicación
histórica. ―Crece una flor roja, crece una flor imper-
donable, negra, bella, como un haitiano, como el hai-
tiano Toussaint Louverture, el haitiano más negro que
se conoce‖.

La rebelión de los esclavos, de seres humanos


sometidos a la explotación económica, fue conceptua-
da como una insurrección de negros contra blancos,
pero no fue solamente eso. Para la oligarquía un negro
era un esclavo; y si no lo era, debería serlo. Pero ade-
más, un negro era por definición un salvaje, un bárba-
ro. Ser negro era, no solamente lo opuesto a ser
blanco, era también lo contrario a ser civilizado. Lo
mismo significaba ser indígena. La civilización era
exclusiva de la cultura europea occidental. Por ello, la
rebelión de los esclavos fue una revolución social;
llevaba el ingrediente de la lucha por salvar sus cultu-
ras y por conquistar un lugar en la sociedad del nuevo

1-195
continente como seres humanos racionales, con dere-
chos y deberes.

Aún hoy se tiene como principio que lo blanco


significa lo bueno, lo culto, lo civilizado, lo hermoso.
A Jesús se le pinta blanco, a veces rubio y hasta se ha
osado ponerle ojos azules. Cómo si a El eso le impor-
tase… Al diablo se le pinta negro. Los americanos,
seamos del norte, del centro o del sur, al no vivir de lo
verdaderamente nuestro, nos hemos convertido en una
triste y pobre copia.

¿Cuántas veces al hablar de literatura, de plásti-


ca y de música, se nombra a Haití? Casi nunca, gene-
ralmente la borran de la historia y del arte americanos.
Es como una sombra que se esconde detrás del mundo
blanco.

―El ostracismo a que somos sometidos los pue-


blos latinoamericanos con relación a lo que se hace en
las naciones hermanas, forma parte de esa terrible
industria cultural que sigue haciendo su papel depre-
dador en contra de nuestras identidades originales y su
vinculación. Sólo que con la isla que osó devolverse
su nombre es todo más duro‖.
―Intentos hay por acercarnos más a Haití, pero
no son masivos ni multiplicadores. Un esfuerzo mayor
debería hacerse en esta hora de reconocimientos‖.
―La epopeya de amor de Haití, la negra, sentido
corazón de Africa en el Caribe merece algo más que
un minuto en los noticieros y un breve en los impre-
sos. Conviene recordar el sabio refrán africano:

1-196
Sombras de Orinoco

“Si no sabes a donde vas, regresa, para saber


de donde vienes.65

―La existencia de negros esclavos y aún cima-


rrones en la región circunvecina a Calabozo, es un
hecho debidamente comprobado. Diversos autores y
documentos nos hablan de esta realidad social, que
desde muy antiguo había echado raíces en esas desier-
tas llanuras. Se detecta con frecuencia la presencia de
esclavitudes en esa jurisdicción en el trabajo de los
hatos y de fundaciones ganaderas de algunos señores
de Caracas. La vida llanera, dura y sufrida, tendría
para los esclavos un mayor aliciente de libertad, en
comunión abierta con una naturaleza indómita y salva-
je, pero libre de las cortapisas de cercas y distancias‖.
―Sin embargo, el mayor aporte de sangre negra
en esa región está constituido por las ―cimarroneras‖
de esclavos profugazos, mulatos y zambos que habita-
ban los agrestes refugios del llano‖.
―Casi desde que llegan los esclavos negros a
Venezuela comienzan las fugas y huidas. Los ―cum-
bes‖ y ―cimarroneras‖ se sitúan en los sitios intrinca-
dos de las montañas centrales. Se les persigue y se les
caza como animales y sus refugios son destruidos
Pero pronto encuentran sitios más ocultos para cons-
truir nuevos cumbes y cimarroneras‖.
―Otros, en cambio, optan por internarse tierra
adentro, hacia lo profundo de los llanos, donde podían
vivir con mayor libertad. A estos se le unirán después
esclavos fugados de los grandes hatos, cuando éstos
comienzan a asomarse a la llanura. Formarán cima-
rroneras trashumantes, nómadas, que al igual que los

65
Rodríguez, Lil – ―Haití: dos siglos ¿de ausencia?‖ – Ultimas
Noticias – domingo, 1 de febrero de 2004.

1-197
indios marcharán incesantemente de un lugar al otro
en busca de alimentos, de nuevos sitios de caza y pes-
ca o para defenderse de las inundaciones. A veces se
empleaban en los hatos, donde no les preguntaban
quienes eran o de donde venían y después volvían a
partir‖.
―En otros informes se mencionan a negros que
vivían con los indígenas y aún se habla de indios ne-
gros, seguramente el producto de la obligada mezcla
racial‖.
―El aporte de los negros cimarrones en la for-
mación del pueblo llanero, merece consideración es-
pecial. Su influencia racial y anímica, hasta el
presente poco considerada, amerita detenerse un tanto
en su estudio y desenvolvimiento‖.
―Sin pretender adentrarnos en esta cuestión,
queremos señalar el posible aporte étnico de un grupo
de negros procedentes de los Valles del Yaracuy don-
de tomaron parte en la rebelión de Andresote, que
fueron llevados a Calabozo y riberas del Orinoco, por
los Misioneros Franciscanos Fray Salvador de Cádiz y
Fray Tomás de Pons en el año de 1732‖.
―La odisea peregrinante de estos negros y los
misioneros que los conducían, desde la costa hasta los
llanos lejanos, constituye también parte de la historia
de Calabozo, por la cuota de sangre negra que dejó
regada en aquella región‖.66

―En la República de Benin, tierra desde la cual


los africanos esclavizados eran enviados a Senegal,
han decretado la reconciliación con los descendientes

66
Castillo Lara, Lucas Guillermo, ―Villa de Todos los Santos de
Calabozo El derecho de existir bajo el sol‖ – Ediciones Fundación Carlos
del Pozo – Calabozo, Edo. Guárico 1966 pp. 203 a 205

1-198
Sombras de Orinoco

de aquellos que fueron atrapados y llevados a América


por los imperialistas europeos que gobernaron el
mundo desde 1500 a 1900. Es un mensaje a los afri-
canos dispersos por el mundo, a sus hijos a regresar a
sus raíces, a aportar a la tierra de sus antepasados‖.
―En Senegal, ubicada en el extremo occidental
del continente se encuentra la diminuta isla de Gore,
centro esclavista que por cuatrocientos años custodió
con crueldad extrema a los hombres, mujeres y niños
esclavizados en aquel tiempo por holandeses, france-
ses, portugueses, ingleses y españoles. En Gore, un
viejo curador relata con tristeza histórica los sadismos
que padecieron millones en el campo de concentra-
ción, mayor que cualquiera de los existentes en la II
Guerra Mundial‖.
―Allí, en las peores condiciones que ser humano
pueda imaginar, amontonados en cuartuchos en los
que si no morían arrojados a los tiburones, partían a
un viaje sin retorno, separados de la familia, de los
amigos, de la tierra. Ante esas desgarradoras catacum-
bas lloró Mandela y pidió perdón Juan Pablo II‖.
―Hoy en Gore, el peregrino aprende a no olvi-
dar. Millones de personas esclavizadas, arrancadas de
Africa, aportaron su trabajo forzado para el crecimien-
to económico de aquellos imperios europeos que cau-
saron la diáspora africana. Llegaron a Brasil, Haití,
Cuba, Venezuela, a la América toda. El sistema edu-
cativo, la historia oficial contada por los vencedores y
poderosos se encargó de ir ocultando dos masacres
humanas de proporciones descomunales: La matanza
de africanos en campos de concentración, en barcos de
carga, en el mar o a manos de los esclavistas, y el ani-
quilamiento de más del 90% de los indígenas del Ca-
ribe y 80% de los de América Latina‖.

1-199
―En la República de Cote d´Ivoire, la guerra ci-
vil entre hermanos señala nuevamente a intereses fo-
ráneos renuentes a respetar la soberanía de los estados.
Ese mismo país logró clasificar al Mundial de Fútbol
en una demostración de dignidad, pundonor y profe-
sionalismo en el área‖.
―De Benin a Nigeria, decenas de miles de per-
sonas hacen su vida construyendo esperanzas. El pe-
tróleo aparece, los gobernantes han de estar atentos a
evitar un neocolonialismo que esclavice los sueños
para siempre‖.
―El Africa Occidental vibra al ritmo de la cora
(pariente mayor del arpa tuyera), los tambores, la ma-
rimba…del propio fútbol. (Togo también va al Mun-
dial)… Las ciudades se empeñan en crecer con
modernas construcciones fruto del esfuerzo propio y
la cooperación internacional, hay, interés de abordar
los problemas estructurales de la pobreza y un con-
vencimiento profundo de la unidad histórico cultural
entre esas tierras tan lejanas fisicamente y tan cerca-
nas espiritualmente con América Latina y el Caribe‖.
―Los africanos, cuyo trabajo forzado contribuyó
decididamente a construir potencias económicas, a
integrar culturas, pujan con fuerza por su presente y
futuro... Pero el mundo, particularmente Europa Occi-
dental, Estados Unidos y América Latina están en
deuda con Africa. Los dos primeros por el beneficio
obtenido de la explotación de la mano de obra esclava,
los segundos por llevar en sus venas el legado históri-
co de la Africanía‖.67

67
Bolívar, Reinaldo ―Acércanos a Africa‖ Ultimas Noticias –
Visión del Mundo - Sábado 22 de octubre de 2005 p. 54

1-200
Sombras de Orinoco

El Libertador al despedirse en 1816 de Alexan-


der Petión, Presidente de Haití y su protector, le ex-
presó: ―En mi proclama a los habitantes de Venezuela
y en los decretos que debo expedir sobre la libertad de
los esclavos, ignoro si me será permitido manifestar
los sentimientos de mi corazón hacia vuestra excelen-
cia, dejando así a la posteridad un monumento irrecu-
sable de la filantropía de vuestra excelencia. Ignoro,
repito, si debo mencionar a vuestra excelencia como el
autor de nuestra libertad‖.

Más tarde, el 23 de mayo de 1816 dice: ―No


habrá pues más esclavos en Venezuela que los que
quieran serlo‖ y el 6 de julio en Ocumare: ―Esa por-
ción desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido
bajo las miserias de la esclavitud, ya es libre. La natu-
raleza, la justicia y la política piden la emancipación
de los esclavos; de aquí en adelante, sólo habrá en
Venezuela una clase de hombres, todos serán ciuda-
danos‖.

Y ante el célebre Congreso de Angostura: ―Los


Ciudadanos de Venezuela gozan todos por la Consti-
tución, intérprete de la Naturaleza, de una perfecta
igualdad política…‖ ―La atroz e impía esclavitud cu-
bría con su negro manto, la tierra de Venezuela, y
nuestro Cielo se hallaba recargado de tempestuosas
nubes, que amenazaban un diluvio de fuego…‖ ―… Sí,
los que antes eran Esclavos, ya son Libres; los que
antes eran enemigos de una Madrasta, ya son defenso-
res de una Patria…‖ ―…pero yo imploro la confirma-
ción de la Libertad de los Esclavos, como imploraría
mi vida y la vida de la República‖.

1-201
―Legisladores, la infracción de todas las Leyes
es la esclavitud. La Ley que la conservara sería la más
sacrílega…‖ ―... ¡Un hombre poseído por otro! ¡Un
hombre propiedad! ¡Una imagen de Dios puesta al
yugo como el bruto!‖.

Yo escribí una vez con la voz del negro escla-


vo: “Llegamos con nuestros cuerpos brillantes, des-
nudos en la profunda hermosura de la carne, nuestras
manos atadas y nuestros pies encadenados. Cantamos
y con el pie, tamboreamos el ritmo de la música de
selva cansada con rabia de libertad. Yo soy hombre.
Yo soy mujer. No somos animales, sentimos y ama-
mos y los siglos les dirán a los de piel transparente
que nosotros somos menos esclavos que ellos, porque
vivimos de nuestro trabajo y de nuestros recuerdos,
ellos en cambio, mueren con la pasión del oro que les
come las entrañas‖.
―Esta tierra es nueva para nuestros ojos pero
muy vieja para los siervos descalzos llamados indios.
Es una tierra de luces y aguas, de torrentes y frutas.
Nos recuerda la tierra de donde venimos. Tal vez un
día, hace muchas lunas, eran la misma tierra y cami-
nábamos libres con nuestros pasos de música en el
tambor de la noche‖.
―Y llegamos a trabajar con el látigo. Los de piel
blanca no entienden que sabemos hablar aunque nues-
tras lenguas son distintas. Sabemos que nuestra fuerza
de trabajo es imprescindible para que la caña dé su
miel y el cacao su aroma inconfundible, no necesita-
mos látigo‖.
―Salvamos a algunos de nuestros hermanos in-
dios, ellos eran más débiles y tenían ya muchos años
de esclavitud y muerte. ¿Cuántos murieron? No pudi-

1-202
Sombras de Orinoco

mos contarlos, porque antes que nosotros llegáramos,


ellos ya estaban en las profundidades del Mar Caribe
y sus mujeres ya parían niños mestizos y los caciques
y piaches habían sido quemados vivos con sus muje-
res e hijos, o ahorcados o descuartizados, según nos
cuentan‖.
―Nosotros tenemos nuestros dioses y en las no-
ches, en la soledad de la rabia y la impotencia, ora-
mos, para que el tiempo nos dé la razón de justicia y
el blanco comprenda y sienta amor hacia lo hermoso y
suave. Nuestro canto es oración sin cansancio, com-
prendemos que no debemos odiar porque el odio des-
truye el espíritu; les brindamos amor y comida, y
nuestras mujeres alimentan sus hijos porque la mujer
blanca no tiene leche de madre y nuestras hijas les
enseñan a los hombres venidos de la llamada Europa,
que la piel es hermosa y que la carne se respeta porque
de ella nacen los frutos maravillosos de la vida‖.
―Nos trajeron de allende de los mares, algún día
volveremos a encontrar nuestras raíces; ahora sem-
bramos en América hijos pardos de piel oscura, hijos
con el sello del Africa negra y esperamos, con nuestro
tambor y nuestra marímbula a cuestas, que el cielo de
nuestros dioses muestre al blanco las estrellas de la
solidaridad que nosotros hemos tenido con ellos, de la
bondad al amar y criar sus hijos y al sembrar con
nuestras propias manos, la tierra que los hizo ricos‖.
―Un día escuchamos palabras hermosas: liber-
tad, igualdad, fraternidad y creímos en ellas, y segui-
mos, a pie y a caballo, y con sangre de lanza, a un
hombre pequeño cuyos ojos brillaban con el calor del
fuego, le decían Libertador, atravesamos, a su lado,
montañas, valles, mesetas y nuestros hermanos indios
cruzaban con nosotros los ríos. No tuvimos descanso,

1-203
pero la luz de la libertad llegó a nuestros hijos. Nues-
tros cuerpos fueron objeto de venta pero nuestros espí-
ritus volaron con las estrellas y bajaron con la lluvia y
hoy le recuerdan, a quienes creyeron ser nuestros due-
ños, que somos libres y que nuestra libertad no fue
gratuita, la pagamos con sudor, trabajo y sangre‖.
―No importa nuestra piel ni nuestra religión,
sentimos en cada día nuestro pasado y buscamos en
las sombras del Orinoco la sonrisa y el canto de aque-
llos que esperaron y soñaron igualdad y justicia. Que-
remos olvidar nuestro propio recuerdo, pero lo
sentimos vivo cuando se nos excluye de tecnologías
nuevas, de vida cómoda, de salud y de escuela‖.
―Queremos amar y convivir con nuestros her-
manos indígenas y nuestros hermanos blancos y nues-
tros hermanos pardos de raza nueva. Queremos unión,
vida y paz‖.

Cuando escribí ese artículo sentí en mi piel el


dolor del negro esclavizado, de la mujer herida en
humillación y llanto. No creo haberme equivocado
con mis palabras de dolor, de sueño y de esperanza.

1-204
CAPITULO IV

LA EMANCIPACION VENEZOLANA

“Cuando hay muchos hombres sin dignidad,


hay hombres que en sí tienen la dignidad
de muchos hombres”.

José Martí
Sombras de Orinoco

―La sublevación de Andresote en los Valles del


Yaracuy y Aroa, estremeció con violencia la estructu-
ra de la Colonia en esos años de 1731-33. Allí se mez-
claban en un explosivo fermento: la lucha económica
alrededor de la implantación de la Guipuzcoana. El
comercio ilícito fomentado por los holandeses. La
rebeldía de unos negros alzados en los montes que
habían encontrado unidad de mando bajo la mística de
un nombre. Las aspiraciones de sacudir el yugo escla-
vo soterradas en la conciencia. Las intrigas políticas
de las autoridades y grupos gobernantes. El temor que
flotaba en el aire de una sublevación general de todos
los negros esclavos de la provincia‖. (Tomado del
Doctor Carlos Felice Cardot, en la ―Revolución de
Andresote 1730-1733 – Discurso de incorporación a
la Academia Nacional de la Historia, analiza con bri-
llante penetración estos hechos y narra con documen-
tado detalle todo los sucedido. Academia Nacional de
la Historia. Discursos de incorporación Tomo III Ca-
racas 1966)‖.
―La rebelión de Andresote no tuvo nunca una
forma organizada de lucha y acción, pero llegó a do-
minar una extensa zona que abarcaba desde más allá
de Tucacas hasta los Valles de Morón y Urama. En
ese territorio imponían su voluntad, impedían la en-
trada de las autoridades, y ejercían el comercio libre-
mente‖.
―Buena parte de los rebeldes eran negros cima-
rrones de los ―cumbes‖, que desde hacía tiempo se
habían asentado en esas intrincadas montañas. Fray
Tomás de Pons en carta al Comandante Lardizábal
afirmaba: ―el paraje muy remontado en que practica-
ban su alzamiento, valiéndose al mismo tiempo del
asilo de una Cumbe que han mantenido los negros

1-207
cimarrones desde 40 años acá junto al río de Yara-
cuy…‖(Tomado del Archivo Nacional de la Historia.
Expediente sobre el zambo llamado Andresote. Vo-
lúmenes II – 61 – pág. 196). Otros eran los alzados
que se habían unido para recobrar su libertad y no
faltaban algunos indios y unos pocos blancos. Del
lado afuera estaban los holandeses y algunos criollos
comarcanos que los ayudaban‖.
―La lucha tuvo características económicas y se
centra contra la Guipuzcoana que iniciaba su rígido
monopolio. Muchos criollos apoyaron encubiertamen-
te la revuelta, por la natural resistencia que en ellos
producía los métodos de la Compañía y su celo para
reprimir el comercio ilícito. A esto se mezclaban las
intrigas políticas, que pusieron de frente a Olavarria-
ga, Director de la Guipuzcoana contra el Gobernador
García de la Torre, a quien la pasión del contrario
llegó a acusar de negligencia en su cargo y aún conni-
vencia con los amotinados‖.
―La rebelión tuvo su mayor auge durante el año
1731 y primeros meses del siguiente, cuando los alza-
dos con todo éxito lograron derrotar sucesivamente a
Don Luis Arias Altamirano, al Alférez Real de Nirgua
Juan Romualdo de Guevara y a Don Juan de Manza-
neda enviado por el Gobernador con 250 hombres. El
mismo García de la Torre se vio precisado a marchar a
principios de febrero de 1732 a Puerto Cabello, Nir-
gua, San Felipe, y cercanías de los Valles del Yara-
cuy, para tomar personalmente parte en la lucha contra
los rebeldes‖.
―No pudo lograr su propósito de capturar a An-
dresote y terminar la revuelta, pero las medidas adop-
tadas y la actividad desplegada surtieron pronto
efecto. Andresote a bordo de una balandra holandesa

1-208
Sombras de Orinoco

se asiló en Curazao. El Teniente de Infantería Juan de


Fuentes reemplazante de Manzaneda obtuvo diversos
éxitos y más tarde los completa el Teniente de Gober-
nador Isidoro Vicente de Ribera, en ambos casos con
bastantes bajas de los rebeldes‖.
―Después se ajusticia a varios de los presos, a
otros se les envía a prisión y se fulminan procesos
contra muchos otros. Se queman las casas y se destru-
yen las plantaciones y sementeras. La rebelión estaba
quebrantada pero no extinguida, pues los alzados con-
tinuaban sin someterse‖.
―Según afirmaba un testigo ajeno a los hechos,
el Padre Fray Salvador de Cádiz, la fuerza de las ar-
mas no los podía reducir, ―por la aspereza e impene-
trabilidad de los montes, como por lo espeso de las
montañas y condenso de las breñas, lagunas y male-
zas… a que se añadía no poder ser bloqueados ni co-
gidos por hambre a causa de ser dichos montes y
lagunas abundantes de Pesquería, Caza, Aguas y raí-
ces para su alimento, e incapaz de poderles dar fuego
por la mucha frondosidad y humedad de la tierra‖
(Tomado de Carta del Padre Fray Salvador de Cádiz
al Rey, del 29 de mayo de 1733. A G.I. – Santo Do-
mingo – Legajo 782 ―Testimonio de autos por los que
consta la reducción que de los negros levantados y
cimarrones de la Provincia de Caracas hicieron los
religiosos Misioneros Capuchinos, en virtud de Real
Cédula de Su Majestad (que Dios guarde) y de orden
del Ylustrísimo señor Obispo de Caracas en los años
de 1732 y de 1733. Traslado en la Academia Nacional
de la Historia – Volumen II- 61 pág. Expediente sobre
el Zambo llamado Andresote)‖.

1-209
―A mediados de ese año 1732, viendo el recién
llegado Obispo Fray Félix Valverde que habían sido
infructuosas las armas para aplacar el levantamiento
general en esa zona, resolvió valerse de la predicación
y saludables persuasiones de los religiosos Capuchi-
nos. Unas Cédulas Reales de 1689-1702 y 1716 (To-
mado de Carrocera P. Buenaventura de, Misión de los
Capuchinos en los Llanos de Caracas T° 1° pág. 430
T° III págs. 33 y 37) instaban a los Gobernadores y
Obispos a usar de la prédica misionera, amén de otras
medidas coercitivas, para reducir a ordenadas pobla-
ciones a los españoles, indios, mulatos y negros que
deambulaban perdidos en los montes, sin sujeción
alguna a vida civilizada y cristiana. De esa misma
facultad real se habían valido y apoyado los misione-
ros, cuando la fundación de Calabozo‖.
―Ahora fue idea del Obispo Valverde usar del
influjo y ascendencia que tenían los misioneros en
toda la provincia, para emplearlos en tan arriesgado y
difícil trabajo, donde se mezclaba indudablemente lo
político con lo evangélico. Entre el Gobernador Gar-
cía de la Torre y el Obispo Valverde se había estre-
chado una firme amistad, cimentada en afinidad de
pareceres y afirmada luego en la reacción lógica con-
tra los procederes un tanto arbitrarios y despóticos del
Comandante Lardizábal, sustituto del Gobernador‖.
―García de la Torre que no las tenía todas con-
sigo y se encontraba desconcertado ante el rumbo de
los sucesos, aceptó complacido el ofrecimiento del
Obispo. Quizás no lo tomaron tan a gusto los misione-
ros franciscanos designados, Fray Salvador de Cádiz y
Fray Tomás de Pons, pero la santa obediencia religio-
sa los inclinó inmediatamente a aceptar el pedimento
del Obispo‖.

1-210
Sombras de Orinoco

―A pesar de las contradicciones sufridas en su


apostolado, los franciscanos estaban muy bien con-
ceptuados en el ánimo público, sobre todo Fray Sal-
vador de Cádiz, a quien el Obispo rinde en esa
ocasión un fervoroso tributo‖.
―Allí se habían mantenido en prudente reparo,
sin atreverse a entrar a las montañas y valles donde
estaban los rebeldes, hasta que vieron llegar a los dos
franciscanos y supieron de su misión. La presencia de
éstos los impulsó con toda urgencia a iniciar su jorna-
da punitiva; en lo cual se mezclaba, como lo asenta-
ban más tarde los mismos misioneros, los celos
subalternos de que los frailes obtuvieran éxito donde
ellos habían fracasado, y el temor de que los negros
reducidos pudieran delatar sus actividades contraban-
distas y algunas complicidades anteriores con ellos y
los holandeses. Esa misma actitud intransigente la
mantenían los de la ciudad de San Felipe, quienes
exhortaron repetidas veces a los de Nirgua al empleo
de las armas‖.
―En vista de aquella belicosa actitud, Fray Sal-
vador de Cádiz dirige el 29 de agosto en Memorial al
Cabildo y Justicia de Nirgua, reunidos allí en Aguirre,
en el cual les exponía la misión que traía del Obispo y
la autorización del Gobernador. Les rogaba suspender
el asalto que tenían preparado para el siguiente día y
darle licencia para entrar sólo los misioneros a cum-
plir su misión. Entre tanto debían garantizarle no se
procedería contra los reducidos y esperarían la llegada
del perdón del Gobernador o del Rey‖. Se inicia en-
tonces la odisea de Fray Tomás, en su itinerante aven-
tura desde Turmero a las riberas del Orinoco,
acompañado de aquella doliente caravana de temero-
sos negros que iban en pos de una ansiada libertad‖.

1-211
―La gente de los lugares y pueblos del tránsito
veían pasar con asombro esa inusitada caravana de
negros, mulatos, zambos, indios, hombres, mujeres y
niños, a cuyo frente marchaba un polvoriento y ateza-
do fraile. Muchos se asustaban por lo que creían un
alzamiento general de las esclavitudes, y sin ninguna
compasión por sus sufrimientos, trataban de hostili-
zarlos, aunque sin atreverse a detenerlos. A su vez los
negros esclavos de esos lugares por donde pasaban,
oirían con envidia los relatos de esa liberación que se
susurrarían a escondidas de sus amos‖.
―Podía haberlos dejado allí, rumbo al Sur y a la
libertad que les deparaban las desiertas llanuras y las
espesas selvas, pero Fray Tomás sabía que fuera de su
protección serían cazados como fieras por el brazo
largo de las autoridades reales. Su misión no había
terminado y él debía cumplirla hasta el final. Así que
a poco se reunió con su tropa de negros y con ellos se
internó por aquellas soledades de los llanos, sin divul-
gar su punto final de destino. En este trayecto, libres
ya del peligro de ser apresados, se huyeron un poco
más de 20 de esos negros que se refugiaron en los
intrincados montes y caños‖.
―Estas drásticas disposiciones tuvieron relativo
efecto sobre los negros refugiados en los llanos guari-
queños. Unos pocos se presentaron en Caracas, otros
fueron aprehendidos o muertos por algunas autorida-
des, pero la mayor parte logró salvarse refugiándose
en la espesura de los bosques y breñales, a la orilla de
los ríos y los caños‖.
―Después muchos se juntaron a las cimarrone-
ras que por allí existían de antes o crearon alguna
nueva. Cuando todo se sosegó comenzaron a integrar-
se como peones en los hatos, donde no les pregunta-

1-212
Sombras de Orinoco

ban su procedencia, sino la necesidad y esfuerzo de su


trabajo‖.
―En definitiva, buena parte de los negros de
Fray Tomás terminaron por regarse en todos los con-
fines del Centro y Sur guariqueño y fundirse como
elemento importante a la nueva tierra. La mezcla pro-
lífica de sangre se realiza aceleradamente, sobre todo
con las indias, y más luego los blancos se unen con las
negras, para mestizar en los llanos guariqueños el mo-
saico integrador de la raza‖.68

El movimiento emancipador en América co-


mienza el siglo XVIII y culmina a principios del XIX.
La causa económica más importante para su floreci-
miento, es la aspiración de los terratenientes de poner
fin al régimen de monopolio comercial existente des-
de el siglo XVI. Todos los aspectos de la economía
estaban reglamentados por España y beneficiaban
exclusivamente a los comerciantes españoles. Sin au-
torización del rey nada se hacía en las colonias espa-
ñolas, así los españoles imponían los precios mientras
los criollos debían soportar todas sus imposiciones.

Las familias mantuanas dominantes aspiran


ejercer los cargos políticos hasta ese momento prohi-
bidos. Ellos poseen inmensas extensiones de tierra,
títulos de nobleza, indios como siervos y negros como
esclavos; un grado altísimo de instrucción y el mono-
polio de los ayuntamientos; les falta el poder político
y el alto comercio, exclusivos de los españoles. Los
criollos son ricos, cultos, inteligentes, poderosos, en

68
Castillo Lara, Lucas Guillermo. ―Villa de Todos los Santos de
Calabozo - El derecho de existir bajo el sol‖ Ediciones Fundación Carlos
del Pozo, Calabozo, Edo. Guárico 1966 pp. 205 a 207, 209, 213,215 y 225

1-213
ciertos aspectos superiores a los peninsulares, son, por
lo tanto, el grupo capaz de dirigir un movimiento con-
tra quienes usurpaban sus derechos al tener exclusivi-
dad sobre los cargos públicos. En aquel momento,
aquellas familias, rectoras más tarde del movimiento
emancipador, no pensaron en la independencia de los
pueblos americanos, mucho menos en la libertad de
los esclavos o en el reconocimiento de los habitantes
autóctonos, verdaderos dueños de la tierra americana,
solamente aspiraban ser iguales a los peninsulares y
poseer el poder político para alcanzar el dominio so-
bre el comercio y determinar los precios de los pro-
ductos de exportación.

La aspiración de poder político de la clase man-


tuana dominante; la decadencia de la corona española,
gobernada en forma fácil por los Habsburgos en el
siglo XVI y por los Borbones durante el XVIII; la
independencia de los Estados Unidos y su velada ayu-
da a la expedición de Miranda en la búsqueda de mer-
cados para sus productos; el apoyo abierto de
Inglaterra para desquitarse de España por su papel en
la Independencia de Estados Unidos de Norteamérica;
la Revolución Francesa y las ideas enciclopedistas:
libertad, igualdad y fraternidad con su enorme in-
fluencia en las clases ilustradas, y la invasión de Na-
poleón a la Península Ibérica, son las profundas
causas de la proclamación de la República en Vene-
zuela después de nombrar varias Juntas para defender
los derechos de Fernando VII.

Las revoluciones son la consecuencia de largos


períodos dolorosos causados por las inquietudes de un
pueblo. Entonces aparecen caudillos, hombres de pen-

1-214
Sombras de Orinoco

samiento y acción y encaminan las manifestaciones de


protesta del pueblo marginado a causa de las necesi-
dades insatisfechas de orden económico y social que
marcan desigualdades e injusticias.

La historia no debe narrarse como la sucesión


cronológica de hechos de mayor o menor importancia.
Los grandes movimientos sociales son la acumulación
de movimientos populares que rompen las normas
establecidas por la clase dominante. La profundidad
en la interpretación de las inquietudes de la clase mar-
ginal significa el triunfo del dirigente político. De esa
clase excluida de las ventajas de la modernidad y de
los elementos más elementales para llevar una vida
como ser humano, de esa clase siempre pobre, nacen
las revoluciones, escritas muchas veces con sangre.

Para comprender y explicar los sucesos deter-


minantes del movimiento emancipador venezolano
(sigo sin estar de acuerdo con la fecha de su inicio, el
19 de abril de 1810) es necesario analizar las diferen-
tes raíces socio-económicas, engendradoras de la idea
de libertad.

El pronunciamiento de Juan Francisco de León


en 1749 se debe al sistema feudal en el campo venezo-
lano que arruinó las plantaciones de cacao en las zo-
nas de Barlovento y el Tuy; al régimen esclavista
sobre la fuerza de trabajo de negros e indios y al mo-
nopolio de la Compañía Guipuzcoana establecida en
Venezuela desde 1728. El movimiento repercute en la
economía agrícola colonial dominada por la oligarquía
criolla, mantuanos terratenientes y españoles, que os-

1-215
tentan el poder político, porque en él van unidos los
diferentes elementos sociales de nuestro campesinado.

De León se levanta en los Valles de Panaquire


el 19 de abril de 1749 contra el dominio de la Guipuz-
coana, empresa con poder absoluto sobre el comercio
y la agricultura. Obligaba a los criollos a comprar la
mercancía traída a puerto por sus barcos, controlaba el
comercio de exportación e imponía los precios al ca-
cao, café, caña de azúcar…. Unidos a de León mar-
chan pequeños agricultores, isleños, negros, indios,
mulatos, zambos. Van a Caracas a pedir la expulsión
de Venezuela de los vascos.

Aún no pensaban en la Independencia de Espa-


ña y de León así lo proclama. Ellos continúan siendo
leales a Su Majestad. El Gobernador Francisco de
Castellanos hasta 1749 y quien lo sustituye Arriaga y
Rivero hasta 1751, les engañan y les prometen acabar
los negocios vizcaínos.

El Cabildo caraqueño; sus alcaldes y regidores;


grandes terratenientes, mantuanos de la casta oligár-
quica, apoyan directa o indirectamente a los insurgen-
tes.

Poco a poco, el concepto de Patria y de pueblo


estremece la mente y el alma de los venezolanos. El
día en el cual, Felipe Ricardos, Teniente General de
los Ejércitos de S.M., Gobernador y Capitán General
de la Provincia de Venezuela hasta 1757, demuele la
casa en la que vivió Juan Francisco de León, nace el
sentimiento libertario de un pueblo, basado en el dere-
cho a defender su verdadera Patria. Aunque el movi-

1-216
Sombras de Orinoco

miento se pierde pues España restablece a la Guipuz-


coana con todos sus derechos y privilegios, la idea de
libertad ya no muere nunca. Ese movimiento de Juan
Francisco de León es para mí, la raíz del movimiento
emancipador venezolano.

La Real Cédula del 8 de diciembre de 1776


funda la Intendencia del Ejército y Real Hacienda,
unifica la administración del Erario de las Provincias
de Venezuela, Maracaibo, Guayana, Cumaná, Islas
Margarita y Trinidad bajo el control directo de un solo
Intendente, que debía residir en Caracas.

La Real Cédula de Carlos III del 8 de setiembre


de 1777 crea la Capitanía General de Venezuela con
las Provincias de Caracas, Cumaná, Guayana, Mara-
caibo, Margarita y Trinidad. El Capitán General y
Gobernador es la máxima autoridad en lo civil y tam-
bién en lo militar. Esta Cédula Real es la Partida de
Nacimiento de la República de Venezuela con sus
límites y posesiones bajo el principio de ―uti-
posidetis‖.

La Real Orden que lleva el nombre de Decreto,


del 6 de julio de 1786, dictada en San Ildefonso, crea
la Real Audiencia de Caracas. Por último, la Real Cé-
dula del 16 de junio de 1804 crea el Consulado de
Caracas y el Arzobispado de Caracas y de Venezuela.
Es entonces cuando se constituye realmente la Capita-
nía General de Venezuela en lo civil, militar, jurídico,
administrativo y religioso.

En el hoy Estado Falcón conviven muchos ne-


gros libres fugados del mercado negrero de Curazao.

1-217
Es el grupo de los loangos o minas residenciados en
ranchos en Barrio Guinea. Los loangos forman mili-
cias tipo guerrillas, una de ellas dirigida por José Ca-
ridad González, hombre culto y políglota. Labran las
tierras que reclaman José Antonio Zárraga y José Za-
bala, personas de fuerte influencia. González viaja a
España y logra una Real Cédula, llamada ―Código
Negro‖ la cual significa, piensan los esclavos, el otor-
gamiento pleno de su libertad.

Conviven también indígenas, unos descendien-


tes de los Caquetíos, en su gran mayoría indios libres
y otros tributarios, descendientes de los Jirajaras y
Axaguas.

Llega a Coro Juan Manuel de Iturbe, el gran re-


caudador de los impuestos ordenados por España, la
mayoría pagaderos en efectivo como peaje por los
productos de venta y compra, impuestos causantes de
la total miseria de indios y negros. Estos impuestos, su
forma despiadada de cobro y las noticias de Haití y de
sus movimientos revolucionarios con la libertad de los
esclavos, llevan en 1795 a José Leonardo Chirino a
ponerse en contacto con José Caridad González y co-
menzar la lucha contra los terratenientes.

A José Leonardo Chirino le acompaña un grupo


de negros esclavos y dicho alzamiento repercute hasta
Barlovento y Caracas pues el trabajo agrícola es reali-
zado por manos negras, último estrato de la sociedad
colonial.

El domingo 10 de mayo sale Chirino desde la


hacienda Macanillas, pasa a la hacienda El Socorro,

1-218
Sombras de Orinoco

mata a su dueño José Nicolás Martínez y declara la


República, la libertad de los esclavos y la anulación de
los impuestos de alcabala.

Las autoridades españolas al mando del Tenien-


te Justicia Mayor Mariano Ramírez Valderrain detie-
nen a José Caridad González y a todos los loangos que
le acompañan y los asesinan el 12 de mayo. Muy po-
cos salvaron sus vidas. En agosto detienen a José
Leonardo Chirino, lo llevan a Caracas y es ejecutado
en la horca en la Plaza Bolívar de Caracas, su cabeza
colocada en una jaula en el camino a Coro.

La libertad de los esclavos será en la emancipa-


ción venezolana uno de los motivos más profundos
para la Guerra de Independencia.

En 1797 son enviados presos a La Guaira los


hombres que habían fracasado en Madrid en el intento
de fundar una república al estilo francés. Llega prime-
ro Juan Bautista Picorneli, el principal dirigente de
aquel movimiento, luego Sebastián Andrés, más tarde
José Lax y por último Manuel Cortéz Campomanes.
Ese mismo año escapan de la prisión ayudados por
España y Gual y huyen a Curazao.

Don Manuel Gual y Don José María España na-


cen en La Guaira a mediados del siglo XVIII. El pri-
mero poseía profundos conocimientos militares y una
amplia cultura y el segundo, además de tener una po-
sición social privilegiada y una excelente situación
económica, poseía una preparación muy sólida como
lo revela su biblioteca, una de las más valiosas del
país. Era además, Justicia Mayor en Macuto.

1-219
La presencia en la Capitanía General de Picor-
neli, Lax, Andrés y Cortéz Campomanes y de algunos
prisioneros franceses; la lectura de obras con ideas
revolucionarias; la propaganda de libertad dirigida por
el gobernador Picton desde Trinidad y el libre comer-
cio implantado en Trinidad después de la ocupación
inglesa, animan las ideas de emancipación en Gual y
España quienes basan su movimiento en el estableci-
miento de un gobierno independiente y en la procla-
mación de la República con los principios de
igualdad, libertad, fraternidad, propiedad y seguridad.
Tienen como emblema un pendón cuatricolor: Blanco,
azul amarillo y encarnado en representación de ne-
gros, indios, pardos y blancos. Otorgan a todos, el
trato de ciudadanos y en cuanto a los eclesiásticos
―deberán mantenerse fieles a la revolución o serán
juzgados como traidores a la Patria‖.

Una alocución a los habitantes libres de la


América española enlaza la nueva conspiración con la
de Juan Francisco de León ocurrida cincuenta años
atrás. En las ―Ordenanzas‖ se programa la igualdad
entre los hombres, la abolición de la esclavitud, la
divisa de cuatro colores que simboliza la fraternidad
de las razas que pueblan la Capitanía General y las
cuatro Provincias que formarán la nueva República:
Caracas, Cumaná, Maracaibo y Guayana.

En el Manifiesto Programático de Gual y Espa-


ña se pide:
1. Igualdad natural de todos sus habitantes.
2. Abolición de la esclavitud.
3. Reparto de la tierra entre los indios.
4. Eliminación de los tributos indígenas.

1-220
Sombras de Orinoco

5. Libertad de comercio y de cultivo.


6. Supresión de los derechos de alcabala.

Además, en el orden económico se obliga a la


protección de la agricultura, cría, industria, etc.; a la
libertad de comercio, a la libre siembra y venta de
tabaco y a la prohibición de salida de oro, plata, etc.

La aristocracia nativa decide despojar la revolu-


ción de sus objetivos radicales y rebajarla a un simple
movimiento separatista, para mantener su dominio en
los estratos superiores de la administración política,
máxima jerarquía social.

La conspiración es denunciada y España y Gual


escapan a Trinidad. En 1799 España regresa a La
Guaira, es hecho prisionero y trasladado a Caracas. Se
le conduce a la horca arrastrado por la cola de una
bestia y se le asesina en la misma plaza donde meses
antes había sido ahorcado José Leonardo Chirino. La
cabeza es enviada a La Guaira en una jaula y otros
restos de su cuerpo son expuestos en el camino a Ma-
cuto. Sus bienes son confiscados.

Manuel Gual muere, envenenado, un año des-


pués, en Trinidad.

Entra el siglo XIX en una colonia con claros


conceptos de Patria y con criollos, pardos y negros
unidos como pueblo. Venezuela camina sin regreso a
la Independencia.

“M[ho_f Go[f Pl_]olmil ^_ f[ Ih^_j_h^_h]c[. N[]có


en La Guaira en 1759 y murió en San José de Oruña, Trini-

1-221
dad, el 25-10-1800. Era hijo del coronel Mateo Gual quien
fue Gobernador de la Provincia de Cumaná y Josefa Inés
Curbelo. Hombre muy culto, amante de las bellas artes, ha-
blaba con soltura inglés y francés. Cuando toma cuerpo la
conspiración alentada por él y José María España, diseña la
bandera que habría de adoptarse y elabora un plan general
militar y político. El 4 de junio de 1797, Gual y España ayu-
dan a fugarse a unos prisioneros políticos españoles, quienes
huyen a las Antillas. El 15 de julio las autoridades españolas
descubren la conspiración y Gual, junto con España, debe
huir de Venezuela. Deambulan por varias islas del Caribe y
se instalan luego en Trinidad. Inutilmente intentó persuadir a
España de la peligrosidad de su intención de regresar a Ve-
nezuela clandestinamente. Gual permanece en Trinidad, de-
dicado a sus actividades conspirativas. Logra por un tiempo
la protección del gobernador de la isla, Thomas Picton.
Puesto en conocimiento de las actividades conspirativas de
Francisco de Miranda, le escribe animándolo y dándole noti-
cias de las propias. Miranda le envía ejemplares de la Carta
a los españof_m [g_lc][him ^_ Jo[h P[\fi Vct][l^i, “_f gám
importante documento inicial de la propaganda revoluciona-
ria hispano-[g_lc][h[”, _h doc]ci ^_ M[liano Picón Salas
(Miranda, Buenos Aires: Ed. Losada 1946). También le pre-
viene Miranda contra el gobernador Picton, quien luego
obstaculiza las actividades conspirativas de Gual. Probable-
mente murió envenenado por un agente español, un tal Vale-
cillos, quien también ha debido envenenar a Juan
Montesinos, amigo de Gual, muerto meses antes. Casto Ful-
gencio López en su libro Juan Bautista Picornell y la conspi-
ración de Gual y España (Caracas, Ed. Nueva Cádiz, 1955)
afirma que Gual por su cultura general, descollaba entre
todos los patriotas caraqueños de la época. El proyecto cons-
pirativo de Gual y España tenía como objetivo la libertad de
los esclavos negros, la eliminación del sistema de castas, la

1-222
Sombras de Orinoco

instauración de una república moderna, con sus poderes bien


delimitados, el libre comercio y amplias libertades cívi][m”.69

“Jimé M[lí[ Emj[ñ[. Pl_]olmil ^_ f[ Ih^_j_h^_h]c[.


Nació en La Guaira el 28-2-1761 y murió en Caracas el 8-5-
1799. Era hijo del militar español José España y de Anasta-
sia Rodríguez. En su infancia vivió en Bayona, Francia. Co-
mo estudiante era esmerado y ávido de conocimientos, por lo
que poseyó una vasta cultura y el dominio del inglés y del
francés. Quizás la circunstancia de vivir en un puerto tan
importante como La Guaira le hizo tener conocimiento de las
nuevas ideas políticas y sociales de la época, lecturas que
serían el germen de sus ideas independentistas. A la muerte
de su padre regenta una hacienda familiar en Naiguatá. En
1793 es nombrado Justicia Mayor de Macuto por el Capitán
General de Venezuela, Pedro Carbonell. En 1796 llegan
desde España algunos prisioneros políticos condenados a
cadena perpetua por fomentar ideas antimonárquicas y re-
formas políticas inspiradas en el modelo revolucionario fran-
cés. Estos prisioneros (Juan Bautista Picornell, Manuel
Cortéz Campomanes, Sebastián Andrés y José Lax) logran
escapar a Trinidad gracias a la ayuda de España y Manuel
Gual. En 1797, Gual y España deben escapar del país hacia
las Antillas al ser debelada la conspiración urdida por am-
bos. Pasan a Trinidad y desde allí siguen conspirando contra
el gobierno español. En 1799, España decide entrar en Vene-
zuela clandestinamente, para seguir fomentando la revolu-
ción. Llega a Barcelona y de allí pasa a La Guaira, donde se
esconde en la casa del sastre mulato Félix Farfán. Se esconde
luego en su propia casa y es delatado por su esclavo Rafael
España, manumitido luego por las autoridades españolas,
pensionado vitaliciamente con 300 pesos anuales y autoriza-
do a usar una medalla con la efigie de Carlos IV, rey de Es-

69
Palma, Douglas A. – ―150 Biografías de Personajes Notables de
Venezuela‖ – Editorial Panapo de Venezuela ca. – Caracas – pp. 46 y 47.

1-223
paña. Capturado España, es trasladado a Caracas y sometido
a juicio junto con su esposa. Esta fue condenada a cinco años
de prisión y España sentenciado a morir en la horca. La sen-
tencia se cumplió en la Plaza Mayor, hoy Bolívar. Su cadáver
fue descuartizado y expuesto en diferentes puntos de la ciu-
dad. Su memoria es reivindicada por la Junta Patriótica el
19-4-1811 al exhibir su retrato en las paredes del local donde
funcionaba. El 14 de julio de ese año sus hijos izan la bande-
ra cuando se jura la independencia. A su viuda se le concedió
una pensión. Junto con España fueron ahorcados y descuarti-
t[^im mif^[^im s a_hn_m ^_ i`c]cim “pif_m”, ^_ gi^i ko_ _mn[
primera revolución une en la misma suerte a blancos y mesti-
zos, plebeyos e hidalgos, como lo señala Gil Fortoul en su
Historia Constitucioh[f”.70

Las tentativas de Independencia de Francisco de


Miranda comienzan en 1810. En la primera, llega a
Ocumare el 27 de abril, las autoridades coloniales
estaban avisadas. El 2 de agosto del mismo año realiza
su segunda tentativa y desembarca en La Vela de Co-
ro. El fracaso de Miranda se debe, principalmente, a la
desconfianza hacia los ingleses por parte de la aristo-
cracia compuesta de mantuanos terratenientes, lecto-
res y fervorosos creyentes de los principios de la
Revolución Francesa después de la conspiración de
Gual y España y del pueblo conformado por pardos
artesanos y trabajadores agrícolas, los cuales poseen
un verdadero concepto de Patria desde los levanta-
mientos de los negros esclavos, Esa gran desconfianza
nace con la invasión inglesa a Trinidad en 1797.

Francisco de Miranda, alejado de su Caracas


natal, desconocedor del proceso de formación de las

70
Ibid. - Palma, Douglas A. - pp. 49 y 50.

1-224
Sombras de Orinoco

clases sociales y de los intereses de la clase dominan-


te, es visto en Venezuela como una figura mítica, le-
gendaria y sus hombres, la mayoría mercenarios,
ignoran, no sólo la realidad de la colonia sino el idio-
ma castellano. Los mantuanos apoyan su captura.

Miranda continúa siendo hoy un desconocido


para los venezolanos y latinoamericanos; en la escuela
apenas nos narran la traída de la bandera en el Lean-
der cuando llegó a Coro. Los profesionales descono-
cen sus luchas en Francia y al lado de Washington en
la Independencia estadounidense. Su nombre aparece
en el Arco de Triunfo de París y su retrato en uno de
los grandes Salones del Palacio de Versailles. Recor-
damos a ―Miranda en La Carraca‖, cuadro famoso de
Arturo Michelena, pero allí no está el Precursor de la
Independencia Americana, sino un ser viejo y derrota-
do. El mundial caraqueño fue un ciudadano consagra-
do a la dignidad del hombre americano. El profundiza
la revolución venezolana como firme conductora de la
emancipación de todo un continente.

En Últimas Noticias publicaron el domingo 12


de marzo de 1972 un artículo de Antonio Márquez
Mata ―12 de marzo de 1806: Historia de la Bandera
Invasora que se transformó en un Símbolo de la Liber-
tad‖.
―En un escenario de mar ilìmite, saludada por
los ritmos marciales entonados por cornetas, gífanos y
tambores, y por las salvas de artillería y las voces
emocionadas de la tropa y la marinería ondeó al viento
en uno como augurio de tremolaciones en horas este-
lares y al impulso de la brisa que agitaba las olas del
Caribe, en el tope del palo mayor del ―Leander‖ una

1-225
enseña desconocida, inédita, la conjunción de amari-
llo, azul y rojo en fajas horizontales que presidiría la
acción inicial de Don Francisco de Miranda, el cara-
queño ilustre en pos de la independencia de la Améri-
ca Hispana‖.
―Hoy, Venezuela libre y soberana,… tributa
homenaje de admiración y de veneración al Símbolo
Sagrado que presidió las acciones epopéyicas, de Ca-
rabobo, de Junín, de Pichincha, Boyacá y Ayacucho y
que es y será siempre clarinada silente de independen-
cia y soberanía, heraldo de paz o enseña de sacrificios,
según lo demanden las circunstancias‖.
―La Invasión del “Leander! – Miranda expulsa-
do de Francia, donde su espíritu revolucionario era
amenaza para el neoabsolutismo instaurado por Napo-
león sobre los escombros de la Revolución y decep-
cionado por la actitud zigzagueante de Inglaterra,
arribó a Estados Unidos donde reinició contactos con
sus amigos y con políticos y capitalistas poderosos.
Fruto de esa actividad intensa que desplegó en las
tierra libertadas por George Washington, el dos de
febrero de 1806, partió el Precursor del puerto de
Nueva York a bordo del ―Leander‖…‖.
―El ―Leander‖, acompañado por las goletas,
‖Bacchus‖ y ―Bee‖ que se le habían unido avistó tie-
rras venezolanas el 27 de abril y veinticuatro horas
después se enfrentaba, en su bautismo de fuego, con
los buques españoles. Corto fue el combate y tras la
rendición de la ―Bacchus‖ y la ―Bee‖, el ―Leander‖
largó velas y escapó pasando por Bonaire, Granada y
Barbados hasta llegar a Trinidad…‖.
―El 27 de julio, al frente de ocho buques de
combate, una goleta de transporte y un bergantín car-
gado de víveres, y con un grupo de cuatrocientos gue-

1-226
Sombras de Orinoco

rreros, zarpó Miranda rumbo a Venezuela. El 1º de


agosto avistaron las costas corianas, el 3 desembarca-
ron en La Vela y el 4 ocuparon la ciudad de Coro, que
había sido evacuada por el comandante español Juan
Salas, a quien acompañó la población salvo un an-
ciano y algunas mujeres…‖.
―La Bandera de Miranda, Símbolo Nacional‖ –
Decretada la Independencia de Venezuela por los re-
presentantes de las siete provincias, el 5 de julio de
1811 adoptó la nación como símbolo la Bandera del
Precursor, la que ondeara en el tope del palo mayor
del ―Leander‖ en la mañana de 12 de marzo de 1836 y
que meses más tarde, el 3 de agosto, fuera izada en la
Vela de Coro‖.
―En 1834 en un Proyecto de Ley del Senado de
la República, en su artículo 3º se establece que: ―Los
colores del Pabellón Nacional de Venezuela serán:
amarillo, azul y rojo, en listas iguales horizontales, en
el orden que quedan expresados de superior a infe-
rior‖.
―En la ley de 1836 sobre los símbolos se orde-
nó, en el artículo 2º que ―el Pabellón Nacional será,
sin alteración alguna, el que adoptó Venezuela desde
al año 1811, en que proclamó su independencia, cuyos
colores son amarillo, azul y rojo en líneas iguales ho-
rizontales y en el orden que queda expresado de supe-
rior a inferior‖.
―En la Ley de 1863 se establece una innova-
ción. El artículo primero dice: ―El Pabellón Nacional
será el tricolor que adoptó Venezuela al declararse
independiente; cuyos colores son: amarillo, azul y rojo
en líneas de igual latitud horizontal y en el orden que
quedan expresados de superior a inferior. Y en el ar-
tículo segundo: ―Las siete estrellas se colocarán en

1-227
medio de la línea azul, formando seis una circunferen-
cia y la séptima en el centro de ella‖.

Durante el gobierno del Presidente Hugo Chá-


vez Frías se agregó la octava estrella que representa a
Guayana. (Nota de la autora).

Proyecto de Miranda - Gobierno Provisorio en


el cual queda abolida toda autoridad emanada del go-
bierno español, con un Poder Ejecutivo, nombrado por
el Concilio Colombiano. Los dos miembros durarán
dos años en sus funciones y gozarán del título de In-
cas; nombrarán dos ciudadanos como administradores
del tesoro público, dos con el cargo de ediles que se
ocuparán principalmente en la construcción de cami-
nos y dos censores que vigilarán la instrucción pública
y cuidarán de las buenas costumbres. El Poder Judi-
cial se compondrá de jueces que presidan los tribuna-
les, elegidos en comicios provinciales, serán
inamovibles salvo en caso de corrupción y el Inca dará
o negará su aprobación a su nombramiento. El Poder
Ejecutivo nombrará la Alta Corte Nacional compuesta
de un Presidente y dos jueces. Por último, el Poder
Legislativo estará compuesto por representantes nom-
brados por las Asambleas Provinciales. Esta Asam-
blea se llamará Concilio Colombiano y será el único
cuerpo autorizado para dictar leyes.

La religión nacional será la católica, apostólica


y romana y la jerarquía del clero americano la decidirá
un Concilio Provincial. Dada la debida tolerancia,
ningún ciudadano será amonestado por sus ideas reli-
giosas.

1-228
Sombras de Orinoco

No es la Revolución Francesa con sus princi-


pios enciclopedistas de libertad, igualdad y fraternidad
la que lleva a Caracas a los hechos del 19 de abril de
1810. La ocupación de España por tropas bonapartis-
tas, la abdicación de Carlos IV a favor de Fernando, la
entrega de los derechos sobre las Indias al Emperador
de los franceses y la designación de José Bonaparte
como Rey de España en 1808, conocido como Pepe
Botella, demuestran a los jóvenes de la Junta Patrióti-
ca que el momento de actuar ha llegado.

El 19 de mayo de 1808 llega como Gobernador


y Capitán General de la Provincia de Venezuela, el
Mariscal de Campo Vicente Emparan. Venía de Cu-
maná donde había sido Gobernador Provisional.

El 15 de julio de 1808 arriba a La Guaira, una


corbeta francesa ―Le Serpent‖ con los comisionados
franceses, Teniente de Navío Pablo de Lemanon y
Teniente Courtay con órdenes confidenciales para el
Capitán General Juan de Casas. En Caracas corren las
noticias, ya todos conocen la usurpación del trono
español por Napoleón. El Cabildo decide proclamar su
fidelidad al Rey de España y su rechazo al gobierno
francés. El pueblo de Caracas demuestra en las calles
su rechazo al dominio extranjero sobre la Provincia de
Venezuela.

En setiembre de 1808 se instala la Junta Central


Gubernativa del Reino reconocida el 12 de enero de
1809 por el Ayuntamiento de Caracas.

En la casa de campo de los Bolívar, en la de Jo-


sé Félix Ribas y en la de doña Juana Padrón de Monti-

1-229
lla, madre de Mariano y Tomás Montilla se reúne un
grupo de jóvenes que hace planes para derrocar el
Gobierno.

El 1 de abril fracasa el intento de hacer prisio-


neros a Emparan y a todos los miembros del gobierno
español. Dicho intento es realizado por los hermanos
Fernando y Francisco Rodríguez del Toro con el apo-
yo de las milicias de Granaderos de Aragua y Valen-
cia acantonados en el hoy Parque Carabobo, entonces
casa de la Misericordia.

El 17 de abril llega a La Guaira la goleta espa-


ñola ―Carmen‖, en ella vienen Carlos Montúfar, te-
niente coronel de caballería; Antonio de Villavicencio,
capitán de fragata y Cos de Iriberriz, oficial de la Se-
cretaría de Hacienda de Indias. Los viajeros informan
la disolución de la Junta Central Gubernativa del
Reino, la creación del Consejo de Regencia y el avan-
ce de las tropas francesas por toda Andalucía.

El 18 de abril, Miércoles Santo, en plenas festi-


vidades religiosas, Simón y Juan Vicente Bolívar;
Mariano y Tomás Montilla; Francisco, Fernando y
José Ignacio Rodríguez del Toro; José Félix y Juan
José Ribas, Martín y José de Tovar Ponte; Juan Pablo,
Mauricio y Ramón Ayala; los abogados Juan Germán
Roscio, Vicente Tejera y Nicolás Anzola; Francisco
Salias; Dionisio Sojo; Narciso Blanco; José María y
Guillermo Pelgrón y otros, reunidos en la casa de Ma-
nuel Díaz Casado planean el derrocamiento del go-
bierno español con el apoyo del ejército. Deciden
hacerlo al celebrar un Cabildo Extraordinario al que
debía ser invitado el Capitán General Emparan. Se

1-230
Sombras de Orinoco

comisiona a Martín Tovar Ponte y a Nicolás Anzola


para solicitar a José de las Llamozas que convoque a
esa reunión extraordinaria antes de los oficios del Jue-
ves Santo. Llamozas acepta creyendo que defenderían
los derechos de Fernando VII.

Ante el éxito de la misión, los jóvenes revolu-


cionarios reunidos de nuevo en la madrugada en la
casa de José Angel de Alamo, son delatados.

El Jueves Santo, 19 de abril de 1810 se encuen-


tra reunida toda Caracas en la Plaza Mayor para los
servicios religiosos en la Catedral. A las 7 de la ma-
ñana se instala el Ayuntamiento; se designa a Valentín
de Rivas y a Rafael Gonzáles como comisionados
para invitar al Gobernador Emparan a presidir el Ca-
bildo. El alcalde José de las Llamozas le informa el
motivo de la reunión: Crear un gobierno representante
del pueblo dado el cautiverio de Fernando VII y la
ocupación de España por los ejércitos franceses. Em-
paran manifiesta su obligación a asistir a los oficios
del Jueves Santo. Todos llegan a un acuerdo y se diri-
gen a la Catedral.

Al llegar a la Iglesia encuentran un cuerpo de


granaderos a mando del capitán Luis de Ponte. En el
momento cuando el Capitán General va a entrar a la
Iglesia, Francisco Antonio Salias le cierra el paso, lo
toma por el brazo y le dice imperativamente: ―¡Al
Cabildo, señor!‖ Los granaderos preparan las armas
pero el capitán Ponte ordena bajarlas. Emparan y los
miembros del Cabildo regresan a la Casa Consistorial
y reanudan la interrumpida sesión. Incorporan como
diputados del pueblo a Juan Germán Roscio y José

1-231
Félix Sosa y deciden conformar una Junta de Go-
bierno bajo la Presidencia del Capitán General. Roscio
actúa de secretario y levanta el acta. Como diputados
del clero están presentes José Cortés de Madariaga y
José Francisco de Ribas. Por los pardos se designa a
José Félix Ribas. Los oidores de la Gran Audiencia
son José Gutiérrez de Rivero, Felipe Martínez de Ara-
gón y Antonio Julián Alvarez. Llegan Vicente Basa-
dre, intendente del Ejército y Real Hacienda; el
brigadier Agustín García Carraguado y José Vicente
de Anca, teniente de gobernador y auditor de Guerra.
También están presentes los religiosos fray Felipe
Meza, prior del Convento de Predicadores; fray Mar-
cos Romero, guardián de San Francisco; fray Bernar-
do Llanfranco, del Convento de La Merced y el
presbítero Juan Antonio Rojas Queipo, rector del Se-
minario. Hay militares, paisanos, médicos, botica-
rios… Centenares de personas llenan el recinto,
Emparan sale al balcón. Cortés de Madariaga sale
detrás del Capitán General y ante su señal, el pueblo
grita ¡No lo queremos! Emparan contesta ―¡Si voso-
tros no queréis que os mande, yo tampoco quiero
mando!‖ No acepto el 19 de abril de 1810 como inicio
de nuestra emancipación, pero sí como el día de la
ruptura de los lazos de esclavitud sembrados por Es-
paña. No hubo ya regreso y Boyacá, Carabobo, Bom-
boná, Pichincha, Junín y Ayacucho pondrían fin a los
siglos monstruosos de la época colonial.

Existe una publicación llamada El Patriota rea-


lizada en Caracas con fecha viernes 20 de abril de
1810 muy interesante para aquellos que les interesa
investigar. Narran en forma muy agradable y fácil de
leer, la historia real de aquellos días.

1-232
Sombras de Orinoco

Se constituye la Suprema Junta, se redacta otra


acta con la designación de los nuevos funcionarios. La
revolución toma el poder con el teniente coronel Nico-
lás de Castro y el capitán Juan Pablo de Ayala.

A la insurgencia de la colonia venezolana con-


tra la metrópoli española no siguió la de las clases
explotadas contra la aristocracia criolla; persistieron
las viejas relaciones coloniales sin transformaciones
importantes en la estructura económica. La diferencia
de clases y las relaciones productivas conservaron su
mismo carácter. Se agregó a la esclavitud y la servi-
dumbre dominantes bajo la monarquía española, la
mano de obra asalariada.

El 25 de abril de 1810 se constituye la Junta


Suprema de Caracas. Sus más notables miembros fue-
ron: don Martín Tovar Ponte, don José de las Llamo-
zas, don Nicolás de Anzola, don Isidoro Antonio
López Méndez, canónigo José Cortés de Madariaga,
doctor Juan Germán Roscio, don Francisco Javier
Ustáriz y don José Félix Ribas.

La Junta Suprema destituye y expulsa a los fun-


cionarios españoles, después de pagar sus sueldos y
los gastos de viaje; desconoce al Consejo de Regen-
cia, quien los declara rebeldes; reemplaza la Real Au-
diencia por un tribunal de apelaciones; nombra al
coronel don Francisco Rodríguez del Toro Goberna-
dor Militar e Inspector del Ejército; crea un Tribunal
de Municipalidades o Juzgado de Policía y nombra
dos corregidores elegibles por un año. Crea la Socie-
dad Patriótica para organizar y fomentar la economía
del país; convoca a elecciones generales y constituye

1-233
un ejército bajo la dirección del Marqués del Toro
para someter la Provincia de Maracaibo y la Comarca
de Coro. Por último decreta: El libre comercio con las
naciones aliadas, vecinas y amigas; la eliminación de
los tributos indígenas y los impuestos de exportación
y reforma los aranceles de aduana para favorecer la
importación de artículos necesarios para el beneficio
del café, del azúcar y de otros productos.

La Sociedad Patriótica es convertida por Mi-


randa en una asociación política de la cual desconfían
los nobles caraqueños, pero la juventud ve en Miranda
la aspiración independentista, por ello logra reunir a
los mantuanos al lado del pueblo. La Sociedad adquie-
re cada día más popularidad. Sus principales miem-
bros fueron: Miranda, Bolívar, Miguel Peña, Antonio
Muñoz Tébar, Francisco Espejo, García de Sena, los
hermanos Salias, Vicente Tejera, Coto Paul, los Cara-
baños y otros.

La influencia de la Sociedad hace crecer el


prestigio de Miranda y es elegido diputado por el pue-
blo de Barcelona. Al cumplirse el primer aniversario,
la Sociedad realiza una reunión extraordinaria en la
cual se proclama la necesidad de romper definitiva-
mente con España.

El Congreso de 1811 se instala en Caracas en la


casa del Conde de San Javier, el 2 de marzo; reúnen
30 a 40 diputados representantes de las provincias en
el Primer Congreso Constituyente venezolano. Las
sesiones son realizadas en la Capilla del Convento de
San Francisco. Entre los diputados más notables en-
contramos a: Don Sebastián Francisco de Miranda,

1-234
Sombras de Orinoco

doctor Cristóbal de Mendoza, doctor Juan Germán


Roscio, doctor Felipe Fermín Paul, doctor Antonio
Nicolás Briceño, licenciado Miguel José Sanz, doctor
Mariano de la Cova, presbítero doctor Ignacio Fer-
nández Peña, y otros.

La Junta Directiva la componen: Presidente


doctor Felipe Fermín Paul, diputado de San Sebastián
de los Reyes, Provincia de Caracas; Vicepresidente,
doctor Mariano de la Cova, diputado de Cumaná; Se-
cretarios, licenciado Miguel José Sanz y doctor Anto-
nio Nicolás Briceño.

Los diputados juran: Conservar y defender los


derechos de la nación y los derechos de Fernando VII
y oponerse a toda otra dominación que pretendiera
ejercer soberanía en estos países e impedir la justa
independencia cuando la confederación de sus provin-
cias lo considere conveniente.

“Fl[h]cm]i ^_ Mcl[h^[ - Precursor de la Indepen-


dencia de Venezuela. Nació en Caracas el 28-3-1750 y murió
en la prisión de La Carraca, Cádiz, España, el 14-7-1816.
Hijo de Sebastián Miranda Ravelo y de Francisca Antonia
Rodríguez Espinoza. Sigue estudios que no completa, en la
Universidad de Caracas (matemáticas, filosofía, y derecho).
Eh 1769, mo j[^l_ ^_\_ chc]c[l oh jli]_mi ^_ “\f[hko_i ^_
m[hal_” (^emostrar que no tiene sangre india, negra, mora o
hebrea), pues los mantuanos Nicolás de Ponte y Martín Tovar
Blanco conmc^_l[h ^_hcal[hn_ ko_ oh “n_h^_li” (_f j[^l_ ^_
Miranda vendía géneros) use uniforme militar y bastón. El
rey Carlos III concede a Sebastián Miranda, y a todos los
canarios, el derecho a ocupar cargos públicos con todas las
prerrogativas y honores. En 1771 parte Miranda hacia Espa-
ña. Llega a Cádiz, pasa a Madrid, obtiene un cargo de capi-

1-235
tán en las milicias españolas, pelea contra los moros en Argel
y en Marruecos y luego, bajo las órdenes de Juan Manuel
Cajigal, pelea a favor de la independencia norteamericana
(se destaca en el sitio de Pensacola, el asalto a Providencia,
negocia provisiones para los colonos de Cheasepeake, viaja a
Jamaica de incógnito, viaje por el que se le abre un juicio en
España). Recorre la Florida, el golfo de México, conoce a
Washington, Jefferson, Hamilton. La investigadora Josefina
Rodríguez de Alonso en su obra Le siecle des lumieres conté
par Francisco de Miranda (París: Ed. France Empire 1974),
describe, con lujos de detalles todos estos viajes. Luego del
año y medio pasado en Estados Unidos, Miranda se ve impo-
sibilitado de regresar a España (por el juicio mencionado,
porque se le sospecha herético y seguidor de Pablo de Olavi-
de, peruano que logra un gran ascendiente en la corte borbó-
nica de Carlos III) y en 1785 llega a Inglaterra. El conde de
Floridablanca, jefe de gobierno español, encarga al embaja-
dor de su país en Inglaterra espiar día tras día los movimien-
tos de Miranda en Londres. Entre 1785-88 viaja por
Holanda, Prusia y Austria en compañía del coronel norte-
americano William Smith. En Viena conoce al compositor
Joseph Hayden, con quien habla de música y de compositores
contemporáneos. Pasa luego a Italia (Venecia, sus damas y
chichisbeos, Roma, Florencia, Nápoles), a Grecia, Turquía
(donde se hace pasar por conde), Kherson, sitio de Táuride:
allí conoce al príncipe Potemkin, mariscal de campo o aman-
te de Catalina de Rusia, quien se ofrece a servirle de guía en
Crimea y en Kiev, donde le presenta la Emperatriz en febrero
de 1787. Se ha tejido la leyenda de un romance entre Miran-
da y la Emperatriz, pero ni el diario de Miranda ni otros
documentos ofrecen prueba alguna. En todo este periplo,
Miranda anota las cosas que ve, discute consigo mismo sobre
ciertas obras de arte, comenta libros, lo cual nos habla de un
indagador en movimiento y no de un simple viajero entreteni-
do. Por algo llevaba consigo la novela de Lawrence Sterne.
Viaje Sentimental. De Moscú, San Petersburgo, pasa a la

1-236
Sombras de Orinoco

Finlandia rusa, a Noruega, Suecia (en cuya capital Estocol-


mo, se entrevista con el rey Gustavo Adolfo III). Aún en estos
lejanos sitios le sigue el espionaje español a través de sus
diplomáticos, solicitando incluso su detención por el delito de
lesa majestad. Llega a Suiza a finales de 1788 (visita asidua-
mente al abate Raynal, Lavater le elabora un diagnóstico
fisionómico, conoce a Gibbon el autor de Decadencia y caída
del imperio romano, según nos informa Mariano Picón Salas
en su Miranda y a mediados de 1789 se embarca a Calais con
destino a Londres. En febrero de 1790 se entrevista por pri-
mera vez con William Pitt, con la intención de interesarlo en
sus proyectos independentistas, pero el arreglo entre España
e Inglaterra (debido sobretodo a la amenaza revolucionaria
que despierta en Francia) hacen decaer el interés del Primer
Ministro inglés. Parte hacia Francia y llega a París en marzo
de 1792. Los girondinos controlan la Asamblea. Es aceptado
en el ejército francés con el grado de mariscal de campo y
combate en el ejército del norte bajo el mando de Dumouriez,
participa en las batallas de Briquenay, Amberes, Valmy,
siempre exitosamente. En Maestricht son derrotadas las tro-
pas republicanas, caen sospechas sobre Miranda, pues Du-
mouriez, un moderado, se pasa al bando austríaco. Debe
responder ante los Comités de Guerra y Vigilancia. Es ab-
suelto. Los girondinos pierden el dominio de la convención,
Miranda es puesto preso de nuevo. En 1795, luego de año y
medio de presidio recobra su libertad. En 1798 sale de Fran-
cia, pasa dos años y ocho meses en Londres, tiempo que de-
dica a nuevas gestiones ante Pitt. Establece contacto con
Manuel Gual, exiliado en Trinidad luego de su fallida conju-
ra con José María España y le envía ejemplares de la Carta a
los españoles americanos del ex jesuita Vizcardo. Hace amis-
tad con Bernardo Riquelme, luego O´Higgins, futuro Liberta-
dor de Chile. En 1800 regresa a Francia, pero su pasado de
amistades girondinas lo hace sospechoso ante Fouché, el
poderoso Ministro de Policía de Napoleón y es expulsado
definitivamente en 1801 del territorio francés. De nuevo en

1-237
Londres se entrevista con Lord Saint Vincent, a la cabeza del
Almirantazgo, y con el Ministro del Tesoro, Vansittart, a
koc_h _rjih_ mo jlis_]ni ^_ “ch][h[ni”, s[ ]ihi]c^i jil
Pitt. Las negociaciones se alargan y en 1804 vuelve Pitt al
poder, quien esta vez le ofrece dinero para sus gastos de viaje
y una pensión de 700 libras esterlinas. En 1805 parte hacia
los Estados Unidos con el objetivo de lograr un apoyo no
declarado. Organiza la expedición del Leandro, desembarca
en Coro el 4-8-1806, j_li mo `[g[ ^_ “b_l_d_” s f[m ][l[]ne-
rísticas de la propia empresa, delatada de antemano, deter-
minan su regreso a Londres. Recomienza lo que Picón Salas
ff[g[ mo “f[\il ^_ Símc`i” _hnl_ fim jifínc]im cngleses. Se
interesa en un proyecto de Ley de Libertad de Prensa que le
ofrece el filósofo Jeremías Bentham y en los ensayos de pe-
dagogía lancasteriana. En junio de 1810 aparecen en su casa
de Grafton Street tres venezolanos: Bolívar, Bello y López
Méndez, quienes desean asesorarse con Miranda pero cuyas
instrucciones secretas son impedir su venida a Venezuela.
Bolívar desoye esas instrucciones y le invita a regresar. En el
Congreso de 1811 es nombrado Diputado por El Pao. La
reacción realista precipita su nombramiento de General en
Jefe de las tropas patriotas. Toma Valencia, roca fuerte de
los godos, e intenta pasar a la ofensiva con la toma de Coro y
Maracaibo, pero el Congreso desaprueba su propuesta. Lue-
go del terremoto de 1812 la reacción realista, encabezada
por Domingo Monteverde, se hace más fuerte. El Secretario
de Guerra, José de Sata Bussy, lo nombra Generalísimo de
todas las fuerzas patriotas. Se pierde Puerto Cabello, donde
se encontraba el arsenal patriota. El 25-7-1812 se realiza
una capitulación con Monteverde. La imaginación del escri-
tor Francisco Herrera Luque (en su novela Manuel Piar,
caudillo de dos colores) nos describe así los últimos momen-
nim ^_ Mcl[h^[ _h nc_ll[ p_h_tif[h[: “Ahn_m ^_ p_l fim ko_
venían con tanto estruendo, reconoció las voces de Soublette
y de Bolívar (se refiere a Piar). Como hablaban a gritos,
también supo que venían Miguel Peña y Manuel Vicente de

1-238
Sombras de Orinoco

las Casas, los gobernadores de la ciudad vencida. Discutían


entre sí; pero los insultos y acusaciones iban dirigidos a otra
persona, a quien jamás pudo imaginar hasta que lo vio pasar
de manos atadas, seguido por diez fusileros: era el Generalí-
mcgi Fl[h]cm]i ^_ Mcl[h^[” Li ff_p[\[h jlcmcih_li b[]c[ _f
Castillo del Príncipe. “Pil ]ofj[ ^_ _mn_ g[f^cni nl[c^il,
gritó Bolívar, estamos en manos de los españoles. El se esca-
j[ s him ^_d[ [ g_l]_^ ^_ _ffim” Un golpe de carne contra
carne, ya calle arriba, y la voz adolorida de Miranda, le hizo
ver que, además de injuriarlo, lo maltrataban. “Y _h]cg[ ^_
traidor, ladrón, voceó Soublette. Luego de dejarnos ensarta-
^im m_ p[ j[l[ Eolij[ ]ih fim `ih^im ^_f Asohn[gc_hni”
“P_li m_ñil_m..., intentó argüir Miranda, ustedes no com-
jl_h^_h...”. “¡Cáff_m_ f[ \i][, gcm_l[\f_!”, f_ _mj_nó ^_ f[m
Casas, propinándole un empellón. A una distancia ya inaudi-
ble para Piar, quien huía por los callejones, Bolívar preguntó
a sus compañeros: “¿Qoé p[gim [ b[]_l _h _f C[mncffi? De-
pifpágihim j[l[ _f jo_lni”. “¿Y [ ^óh^_ jl_n_h^_m cl, Si-
góh?”, preguntó Manuel Vicente de las Casas. ”Af \[l]i,
repuso decidido. Nos apoderaremos del Zaphir, nos iremos a
cualquiera de las Antillas inglesas para proseguir la guerra.
Y [ _mn_ nl[c^il fi `omcf[l_gim [f f_p[hn[l _f [h]f[” “Emnám
equivocado”, l_jomi miljl_mcp[g_hn_ Mcao_f P_ñ[. “Ni
nig[l_gim _f \[l]i hc `omcf[l_gim [ h[^c_...”. “¿Cógi ^i-
ces?” Exclamó Bolívar. “Amí ]igi fi is_m. Hemos hecho un
trato con Monteverde de entregarles a Miranda, siempre y
]o[h^i l_mj_n_ ho_mnl[m pc^[m s b[]c_h^[m”. ”P_li omn_^_m
no son más que unos trai^il_m”. “Lfág[him ]igi koc_l[m;
pero es la única forma de protegernos del escarmiento que
harán los españoles. A este carajo se lo entregaremos dentro
de pocas horas al comandante Cervériz. Si decides esperar-
los, es cosa tuya, si te quieres largar, eres libre. Nada te pa-
sará. Le dijimos a Monteverde que tú participarías en su
captul[”.
“Ef _m]lcnil Gocff_lgi M_h_m_m _h Hoy, en casa, le-
yendo, (Caracas, Ed. Del Banco Miranda, 1960) colecciona y

1-239
comenta doce autores que han debido ser lecturas dilectas de
Miranda. Cervantes, Rousseau, Voltaire, Winckelmann, Choi-
seul, Virgilio, Gessner, Raynal, Montesquieu, Barthelémy,
Fenelon y Lawrence Sterne. El hombre que hoy tiene una
estatua en el campo de batalla de Valmy y cuyo nombre figu-
ra en el Arco de Triunfo de París, entre los de Charbonnier y
Valence, es el mismo que nos muestra la pintura de Arturo
Michelena, en típica postura melancólica (la barbilla apoya-
da en la mano), mirándonos fijo, con un desvencijado tabure-
n_ ][lc\_ [ mo f[^i”.71

La América Hispana, la considerada castellana,


la de Isabel y Fernando, vive, durante más de trescien-
tos años de las ―glorias de España‖. Su sociedad es
culta, adinerada y con inmensas extensiones de tierra;
una sociedad superior a aquellos hombres venidos de
la mal llamada ―Madre Patria‖ a gobernarlos por or-
den de Su Majestad. La desconocida América es trata-
da como inferior, sus hombres y mujeres son
solamente colonos y al atravesar los mares para visitar
España deben aceptar el trato humillante del iletrado
español. Esa humillación constante y los sueños de
libertad de hombres como Miranda, llevan a la Améri-
ca mantuana a buscar los caminos de la Independen-
cia.

La sociedad no sueña con igualdad, no puede


considerar iguales a quienes poseen otro color de piel.
Tampoco piensa en reformas sociales o económicas,
desea gobernarse a sí misma y no ser nunca más hu-
millada.

71
Ibid. Palma, Douglas A. - pp. 37 a 42.

1-240
Sombras de Orinoco

Los negros cimarrones en sus cumbes quieren


respeto, no escuchar gritos ni sentir latigazos, pero la
sociedad hispana no acepta perder la mano de obra
esclavizada y barata. El indígena, aún en el recuerdo
de sus culturas y mitos, sueña con el retorno de la paz
y de la dignidad, pero la sociedad hispana no piensa
perder sus doncellas y siervos.

Las negras alimentan los niños blancos y las


muchachas indígenas, negras y pardas brindan el pla-
cer en una sociedad llena de tabúes, solamente permi-
siva para el que posee el poder de la piel transparente,
de la tierra y del dinero. La sociedad hispana no desea
perder aquellos privilegios, pues ellos pintaron su
vida, durante siglos, con los colores del placer, la ri-
queza y la comodidad.

Nuestra emancipación no nace de los deseos de


justicia y equidad, nace de la presión económica de la
Guipuzcoana, y de la ambición de mayores ganancias
en las exportaciones del café y del cacao. Nace de una
sociedad marginada por la corona española y el 19 de
abril es, para la mayoría de aquella sociedad mantua-
na, la expresión de obediencia ante la España humilla-
da por Napoleón. Sin embargo, repito, ese 19 de abril
de 1810 rompimos los lazos de esclavitud, surgieron
entonces batallas y constituciones que nos separaron
definitivamente de la explotación española. Ya no
hubo regreso.

Luego vienen los sueños de justicia ante el do-


lor de pueblos exterminados. Sueña Bolívar con en-
tregar las tierras a los indígenas, sus verdaderos
dueños, pero no lo logra. Tampoco puede cumplir su

1-241
promesa al fiel Petión de conceder la libertad a sus
hermanos negros. Y cuando fueron liberados, al final
de tantas luchas y de tantas muertes, tuvo el gobierno
que pagar hasta el último centavo por cada uno de
ellos. No a Sucre, el justo e idealista, pero sí a Páez, el
práctico llanero convertido en oligarca.

Las batallas liberaron a la América Hispana del


yugo español y entregaron a los mantuanos el dominio
total de nuestra sociedad colonial compuesta de seño-
res, siervos y esclavos. Esa sociedad es hoy, con las
mismas estructuras socio-económicas, el mayor impe-
dimento para el desarrollo de una nueva cultura inclu-
yente, sin importar ni la piel, ni los mitos, ni el nivel
económico. No olvidemos, somos una nueva raza…

Más tarde aparece el ―oro negro‖, y pasamos a


ser colonia de los dueños del norte y de sus grandes
empresas. Cambiamos a España, primero por Inglate-
rra y Holanda y más tarde por los Estados Unidos. Y
los mantuanos negocian con el nuevo imperio, entre-
gan nuestras riquezas a muy bajos precios e importan
sus productos manufacturados obsoletos a muy altos
costos; sus ganancias han sido y son fabulosas, pero al
lado de estas grandes riquezas, la economía de puerto
solamente trajo pobreza e ignorancia a una mayoría de
la población, hoy todavía sierva o esclava.

Nuestros Libertadores escriben la épica ameri-


cana, pero la sociedad se encarga de destruir sus sue-
ños de libertad y justicia. Y hombres como Páez y
Santander, ejemplos ambos de lo bueno y lo malo de
nuestra sociedad colonial, arrodillados ante el poder

1-242
Sombras de Orinoco

de la tierra y el dinero, sepultan en Berruecos, con el


asesinato de Sucre, la esperanza de siglos.

Pero el gigante no ha muerto, estuvo sepultado


en silencio, despierta ahora con las Sombras de Ori-
noco y recorre el Continente con la flauta, el tambor y
la guitarra. En una misma nota y en un solo abrazo,
los Andes, el Amazonas y el Caribe dan a luz al mun-
do la cultura parda, la del hombre nuevo y la mujer
nueva, en un Continente que no debe llamarse Améri-
ca y que un día, deslumbrado, contempló el Almiran-
te.

1-243
Sombras de Orinoco

BIBLIOGRAFIA

Bibliografía Libro 1, Cap. I


1. Castillo Lara, Lucas Guillermo – ―Villa de To-
dos los Santos de Calabozo‖ – ―El Derecho de
existir bajo el sol‖ Prólogo pp.12 a 14 – Edicio-
nes Fundación Carlos del Pozo – Calabozo, Edo.
Guárico
2. Prieto F, Luis Beltrán ―Problemas de la Educa-
ción en Venezuela ―Publicaciones de la Federa-
ción Venezolana de Maestros - Imprenta
Nacional Caracas - 1947.
3. Agosti P Héctor. ―Nación y Cultura‖ Edic.
Procyón. Buenos Aires 1959
4. Lascaris Teodoro - Suplemento Cultural Ultimas
Noticias del 20-03-88, ―El Quinto Centenario de
la Fobia Descubrimental a la Encuentro Filia‖
5. Vilda, Carmelo - Folleto No. 7 - Realidad Indí-
gena Venezolana
6. Sosa, Arturo A. Colonia y Emancipación en Ve-
nezuela (1498-1830) Curso de Formación Socio-
política 2 – Centro Gumilla – Caracas, 1978 pp.
6y7
7. Vilda, Carmelo – Op.cit
8. Irving, Rouse y Cruxent ―Arqueología Venezo-
lana‖
9. Picón Salas Mariano ―De la Conquista a la Inde-
pendencia‖
10. Aguilera, Jesús Antonio – ―La Población de Ve-
nezuela‖ – Universidad Central de Venezuela –
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales Di-
visión de Publicaciones – Caracas 1975 pp. 71,
72, 73 y 76.
11. Constitución de la República Bolivariana de Ve-
nezuela - 1999
12. Rangel, Carlos - Periódico El Universal, 12 de
agosto de 1984 – ―Por si viene el caso del Ama-
zonas‖ (Este texto consiste en extractos de las
pp.25 a 31, 149, 153 a 160 del libro ―Del Buen

1-245
Salvaje al Buen Revolucionario‖ Carlos Rangel,
Caracas, Monte Avila, 1976).
13. Castillo Lara, Lucas Guillermo ―Villa de Todos
los Santos de Calabozo - El Derecho de existir
bajo el sol‖ – Ediciones Fundación Carlos del
Pozo – Calabozo, Edo. Guárico 1996 p.19
14. Lemmo, Angelina – ―Esquema de Estudio para
la Historia Indígena de América‖ – Impresos
Rubel ca. Diciembre, 1980 pp.81 y 82.
15. Linares, Mariadela – MSc. en Ciencias Políticas
– ―Racismo‖ – Periódico Ultimas Noticias, do-
mingo 24 de agosto de 2003, Caracas, Venezue-
la
16. Valles Caraballo, Christhian - ―De otros racis-
mos y demás discriminaciones‖ – Todos Aden-
tro – P.19- CRITERIO - noviembre 2005,
sábado 12
17. Rangel, Carlos. Op.cit. Periódico El Universal
18. Ibid.
19. Ibid.
20. Ibid.
21. Britto García, Luis. ―Indiecitos respondones‖ -
Ultimas Noticias, domingo 13 de octubre de
2002
22. Periódico El Pueblo, San Cristóbal – Entrevista
realizada por la periodista Ana María Díaz al
General Alberto Müller Rojas, Gobernador del
Territorio Federal Amazonas el 3 de junio de
1985.
23. Rama, Angel – Rufino Blanco Fombona Intimo
– Monte Avila Editores c.a.- Caracas, Venezuela
pp. 82 y 84
24. Díaz Rangel, Eleazar. ―Los Domingos de Díaz
Rangel‖ ―El Papa, los medios y el periodismo‖ –
Tomado del mensaje del Papa en la Jornadas de
Comunicación Social del año 2003
25. Lemmo, Angelina - Op.cit. pp. 83 y 84
26. Ibid. – pp. 85 y 86 - Tomado de ―The Econo-
mist‖, Londres, 15 de mayo de 1968.
27. Copérnico Nicolás. VISOR Enciclopedias Au-
diovisuales s.a. 1999 – Edición especial para La-
tinoamérica – Tomo 6

1-246
Sombras de Orinoco
28. Colón, Cristóbal Visor Enciclopedias - Op.cit
Tomo 6 -
29. Britto García, Luis – ―Tierra a la Vista‖ – Ulti-
mas Noticias, domingo 19 de octubre de 2004,
p. 60.
También se consultaron:
Fuentes y Figueroa – ―Historia de Venezuela‖
Sanoja y Vargas ―Formación y Modos de Pro-
ducción Venezolana‖.

Bibliografía Libro 1, Cap. II


30. Sosa, Arturo – ―Colonia y Emancipación en Ve-
nezuela (1498-1830)‖ Curso de Formación So-
cio-Política 2 p.14
31. Ibid. – Tomado de Arcila Farías, E. Economía
Colonial de Venezuela‖ Fondo de Cultura Eco-
nómica, México 1946 pp. 57 y 58
32. Palma, Douglas A. ―150 Biografías de Personas
Notables de Venezuela ―Editorial Panapo de
Venezuela c.a. pp.15 a 19
33. Lemmo Angelina, ―Esquema de Estudio para la
Historia Indígena de América‖ – Impresos Ru-
bel, diciembre 1980 pp.75 y ss.
34. Castillo Lara, Lucas Guillermo – ―Villa de To-
dos los Santos de Calabozo - El derecho de exis-
tir bajo el sol‖- Ediciones Fundación Carlos del
Pozo - Calabozo Edo. Guárico – 1996 pp.16 y
18
35. Decretos de Simón Bolívar, El Libertador - Fe-
chado en Cúcuta en el Cuartel General del Rosa-
rio de Cúcuta el 20 de mayo de 1820.
36. Ibid. - Fechado en Cuzco el 4 de julio de 1825 –
6° y 4° Simón Bolívar.
37. Brito Figueroa, Federico - Historia Económica y
Social de Venezuela Tomo 1 U.C.V. 1966 pp.
75 y 76.
38. Sánchez, Orlando – Tesis de Historia de Vene-
zuela – Ciclo Básico Común Antonio Estévez –
Calabozo
39. Castillo Lara, Lucas Guillermo – Op.cit. pp. 46
y 47
40. Ibid. pp. 148 a 150.

1-247
41. Prieto, Luis Beltrán – Problemas de la Educa-
ción Venezolana Publicaciones de la Federación
Venezolana de Maestros Imprenta Nacional –
Caracas 1947 p. 29
42. Palma, Douglas A Op.cit. pp. 25 y 26
43. Castillo Lara, Lucas Guillermo Op.cit. p. 26
44. Prieto, Luis Beltrán Op.cit p. 7
45. Mannheim, Karl ―Diagnóstico de Nuestro Tiem-
po‖, p. 84
46. Prieto, Luis Beltrán Op.cit. p. 11
47. Ibid. – Cita de Sánchez Viamonte, Carlos p. 12
48. Ibid. - p. 31
49. Acosta, Cecilio – Obra Completas Vol. III Em-
presa ―El Cojo‖ Caracas 1909 pp. 271, 274 y
275
50. Sosa, Arturo - Op.cit pp.16 a 20
51. Ojeda, Pedro J. - Op.cit pp.42, 43 y 44
52. Ochoa, Víctor ―Las Clases Sociales‖ Ultimas
Noticias, sábado 12 de julio de 2003
53. Engels, Federico: El origen de la familia, la pro-
piedad privada y el Estado, p.159, Editorial
Nuevo Horizonte, 1979
54. Ochoa Víctor – Op.cit. sábado 12 de julio de
2003.

Bibliografía Libro 1, Cap. III


55. Palma, Douglas A. ―150 Biografías de Persona-
jes Notables de Venezuela‖ Editorial Panapo de
Venezuela c.a. pp. 20 a 24
56. Rodríguez, Lil –Entrevista a Jesús Chucho Gar-
cía-El Universal, domingo 16 de junio de 1985 -
―La Tradición Oral nos sirvió para comprobar
una tesis: La cultura venezolana está emparenta-
da directamente con la Bantú africana‖ – Cara-
cas, Venezuela.
57. Crespo, Luis Alberto, director del Papel Litera-
rio de El Universal, domingo ―La Cultura Negra
en Venezuela‖
58. Entrevistas en El Papel Literario de El Univer-
sal, sobre ―Nuestra Africanidad‖ realizadas por
Margarita D´Amico a Miguel Acosta Saignes,
Federico Brito Figueroa y Juan Liscano.

1-248
Sombras de Orinoco
59. Palacios, Inocente ―La Réplica del Hombre Ne-
gro‖ Papel Literario de El Universal
60. Britto García, Luis ‖El Esclavo Negro‖ Papel
Literario de El Universal
61. Perdomo Marín, Oscar. Entrevista a Jesús ―Chu-
cho‖ García ―El Problema negro no ha sido re-
suelto en Venezuela‖. Ultimas Noticias,
domingo, 21 de marzo de 2004 pp.10 y 11
62. Tomado del Diccionario de Historia de Vene-
zuela
63. Arias Amaro, Alberto y Pablo Emilio García.
―Cátedra Bolivariana‖ pp. 86 y 94.
64. Díaz Rangel, Eleazar ―Haití vive otra oportuni-
dad‖ Ultimas Noticias, martes 16 de mayo de
2006 El Mundo p.60
65. Rodríguez, Lil – ―Haití: dos siglos ¿de ausen-
cia?‖ – Ultimas Noticias – domingo, 1 de febre-
ro de 2004.
66. Castillo Lara, Lucas Guillermo, ―Villa de Todos
los Santos de Calabozo El derecho de existir ba-
jo el sol‖ – Ediciones Fundación Carlos del Pozo
– Calabozo, Edo. Guárico 1966 pp. 203 a 205
67. Bolívar, Reinaldo ―Acércanos a Africa‖ Ultimas
Noticias – Visión del Mundo - Sábado 22 de oc-
tubre de 2005 p. 54

Bibliografía Libro 1, Cap. IV


68. Castillo Lara, Lucas Guillermo. ―Villa de Todos
los Santos de Calabozo - El derecho de existir
bajo el sol‖ Ediciones Fundación Carlos del Po-
zo, Calabozo, Edo. Guárico 1966 pp. 205 a 207,
209, 213,215 y 225
69. Palma, Douglas A. – ―150 Biografías de Perso-
najes Notables de Venezuela‖ – Editorial Pana-
po de Venezuela ca. – Caracas – pp. 46 y 47
70. Ibid. pp. 49 y 50
71. Ibid. pp. 37 a 42

1-249
Sombras de Orinoco

VENEZUELA
EDUCACION DE CAUDILLOS

Haydée O. A. de Sturhahn

1-251
VENEZUELA
EDUCACION DE CAUDILLOS

Haydée O. A. de Sturhahn
Con profundo amor
A mi Esposo, mis Hijos, mis Nietos y Bisnietos
A mis Padres, mis Hermanos y Cuñados
A Luis Beltrán Prieto y
A Mercedes Fermín
venezolanos insignes del siglo xx
Mi gratitud:
A los Arzobispos de Calabozo:
Monseñor Helimenas Rojo Paredes, Monseñor
Antonio López Castillo y Monseñor Manuel Felipe
Díaz Sánchez.
A los sacerdotes y a todos mis hermanos en
Cristo de la Arquidiócesis de Calabozo.
Simón Bolívar
INTRODUCCIÓN

“Mis juicios se nutren de mis ideales,


de mis sentimientos, de mis pasiones”.

José Carlos Mariátegui


Venezuela Educación de Caudillos

Recopilar opiniones, trabajos e investigaciones,


es una labor de constancia, útil en el análisis de la
historia y en la búsqueda de soluciones a los proble-
mas de un país a través del conocimiento de sus erro-
res, de sus virtudes, de sus esperanzas. La rueda ya se
inventó, yo no busco reinventarla, solamente trato de
dar una colaboración a quienes deseen, en forma ana-
lítica y creativa, aprender la historia venezolana y las
causas de nuestra crisis de valores y principios.

La Educación es la base en el desarrollo de los


pueblos. Fue y es nuestro gravísimo error, el creer
educar un pueblo de ciudadanos con el cambio contí-
nuo de Constitución, leyes, decretos y nombres. El
ciudadano se forma en la primera infancia, cuando
familia, estado e iglesia, siembran en el niño valores y
principios, con el conocimiento básico ancestral, el
cual, en definitiva, es su verdad histórica.

La historia se escribe a capricho, dicen muchos,


sin embargo, el devenir del tiempo permite ahondar en
la conducta humana, y hace resplandecer con la razón,
las lecciones profundas del acontecer de la Patria y del
mundo.

En Latinoamérica nace una cultura nueva, lo


pruebo en el primer libro de esta humilde trilogía:
Sombras de Orinoco. Una cultura mestiza, con el or-
gullo y la prepotencia del hombre blanco, con la nos-
talgia y los sueños del pasado indígena y con la rabia
y la grandeza de la esclavitud negra. Somos conquis-
tadores y conquistados, somos orgullo y nostalgia,
somos sonrisa y lágrima, somos pardos...

2-13
Si el pensamiento venezolano llegase a ser ver-
dadero producto de uno de los mayores mestizajes del
mundo, daría a luz un camino de mil colores y luces.
Venezuela posee, al lado de la nieve perenne, selvas
húmedas y llanos y costas quemados por el sol ardien-
te. Y parques con la hermosura indescriptible de sus
aves y sus plantas. Un país con playas de sueños y
llanuras de esperanza. Poseemos toda la belleza viva
de la naturaleza. Dios le dio a nuestra Patria toda su
bondad y nosotros, injustos e ingratos, no sembramos
nuestra riqueza en la educación de nuestros niños para
construir con ellos una nación justa, grande y digna.

El mejor mundo es aquel donde todos los hom-


bres y mujeres, sin importar raza, credo o sexo, tienen,
no en el papel sino en la práctica de la vida diaria, los
mismos deberes y los mismos derechos y por ello, las
mismas oportunidades para obtener las comodidades
de la modernidad: Educación, nutrición y salud en los
más altos niveles; vivienda cómoda y trabajo creativo.
Si los latinoamericanos construimos unidos un mundo
de libertad e igualdad, con bellos pueblos iluminados
por estrellas indígenas, negras y blancas para cantar y
bailar, con música de flauta, de tambor y de violín, el
orgullo de una nueva raza; entonces seremos realmen-
te un nuevo mundo, una nueva cultura, una nueva
verdad. Un continente con el reino del amor, la espe-
ranza, la igualdad y la fe. Un continente con la Palabra
de Cristo en nuestros corazones.

Al lado de las maravillas de la naturaleza y de


la inmensa riqueza minera y agrícola, existe en Lati-
noamérica un pueblo pobre y marginal al cual le fue
negada la oportunidad de construir un país con identi-

2-14
Venezuela Educación de Caudillos

dad propia y con ―moral y luces‖. En Venezuela, to-


dos no tenemos las mismas oportunidades y solamente
en el papel poseemos los mismos deberes y derechos.
Esa es nuestra historia desde los días de la conquista,
una verdad de ayer y de hoy.

Mi respeto a todos los grandes intelectuales la-


tinoamericanos, escritores de nuestra historia entre las
piedras y el llanto de las cuerdas; entre la soledad y el
dolor del tambor; entre la nostalgia y la angustia del
viento. Es casi imposible resumir más, al copiar de
ellos, sus lecciones en pensamientos de siglos.

Debo aclarar que este trabajo lo inicié en la dé-


cada de los 80 del siglo pasado, por eso doy las gra-
cias en el primer libro de esta trilogía a los empleados
del Archivo Histórico del antiguo Congreso de la Re-
pública. No conseguí a alguien interesado en ayudar-
me a publicar y los guardé. Este año los he actualizado
con la esperanza de regalarlo a la juventud venezola-
na.

También creo mi deber explicar que mis ideas


no son producto de los cambios ocurridos en el país
sino son el deseo de eliminar nuestras arcaicas estruc-
turas políticas, económicas y sociales para encontrar
un camino de desarrollo y de justicia. Si he apoyado
los cambios, lo he hecho, porque desde niña he creído
en la unión latinoamericana y en la integración de
nuestros pueblos y culturas como solución a muchos
de nuestros problemas.

Soy profundamente católica y creo en la Pala-


bra de Cristo. El es guía de amor y consuelo. El es la

2-15
esperanza de justicia en una vida eterna. Ante el Cris-
to resucitado todos somos iguales y seremos juzgados
según lo recibido y lo compartido con los más necesi-
tados. Las necesidades no son solamente económicas,
muchas veces, quien todo lo tiene, es tan pobre como
el mendigo que ruega un mendrugo de pan. Recorde-
mos el canto de los esclavos negros a quienes creían
ser sus dueños; lloraban con su música el dolor y la
pobreza de los blancos.

Deseo escribir para servir especialmente en ins-


tituciones educativas de apoyo a la investigación y al
conocimiento. Ojalá logre con mis libros, interesar al
lector en la historia venezolana y animarlo a leer los
textos por mí consultados. Estas páginas están escritas
con sinceridad y con la esperanza en Venezuela como
eje de una Latinoamérica única, unida en su amor y en
su historia. Una tierra, Abya Yala, mal llamada Amé-
rica de cuyas entrañas nació una raza nueva, crisol
hermoso de culturas. Un continente multiétnico y plu-
ricultural.

2-16
CAPITULO I

DE LA CONSTITUCION DE 1811
A LA PÉRDIDA
DE LA SEGUNDA REPÚBLICA

“La Justicia debe ser la reina de todas


las virtudes republicanas”.

Simón Bolívar
Venezuela Educación de Caudillos

Nadie discute ya la vinculación del desarrollo


de la educación con el desarrollo general de la socie-
dad. Ambos fenómenos se producen en una constante
interacción. Al hacer un análisis profundo de los sín-
tomas, caracteres y peculiaridades de la crisis educati-
va venezolana, encontramos las razones de la
problemática socio-económica del pueblo venezolano.

Un niño marginal busca subsistir, no piensa en


educación ni en libros. Por ello, el sistema democráti-
co, con sus principios de libertad e igualdad, se com-
promete, al menos en teoría, a brindar educación y
salud gratuitas a las clases de escasos recursos eco-
nómicos.

El Estado no tuvo ni tiene en Venezuela, ni si-


quiera hoy a comienzos del siglo XXI, los instrumen-
tos ni las instituciones necesarias y adecuadas para
incorporar el país a un proceso de desarrollo acelera-
do. Los instrumentos son todas sus instituciones jurí-
dicas, políticas y administrativas construidas durante
el siglo antepasado.

Aunque parezca contradictorio, las mal llama-


das revoluciones en Latinoamérica, no han provocado
ningún cambio sustancial. Los golpes de Estado han
sido la garantía de las arcaicas instituciones y sus sos-
tenedores, los militares. La aparente inestabilidad ha
sido consecuencia de acciones de la clase poderosa
para impedir cambios en el orden socio-económico.
Repito, las actuales instituciones políticas, jurídicas y
administrativas son un obstáculo evidente en el proce-
so de desarrollo de América Latina.

2-19
Locke, distingue cuatro funciones del Estado:
La de legislar, la de juzgar y la de emplear la fuerza en
el orden interno y en el orden externo. Montesquieu
define tres potestades del Estado, las cuales no deben
estar en las mismas manos: Poder Legislativo, Poder
Ejecutivo y Poder Judicial. Más tarde Rousseau cons-
truye la teoría de la Ley como ―actor de la voluntad
general‖, a cuyas disposiciones debe someterse toda
actuación del Estado. Los escritos de Locke, Montes-
quieu y Rousseau conforman todo el material teórico-
político para la sustitución del Estado Absoluto por el
Estado de Derecho.

El objetivo fundamental del Estado Venezolano


es alcanzar un alto nivel de desarrollo tanto en el or-
den económico como en el orden social en los ámbitos
nacional y regional. Con un alto nivel educativo ha-
ríamos participar al pueblo en la revolución tecnológi-
ca y postindustrial. Para ello es básico el triunfo sobre
el analfabetismo, no sólo el iletrado sino el funcional.

Es en el orden legislativo donde encontramos


pruebas de nuestra evolución pedagógica. Ha sido un
vicio histórico venezolano el creer que los decretos
sirven para mejorar el sistema educativo y colocarlo a
nivel del desarrollo del mundo. Nuestros legisladores
olvidan que la educación es un efecto del desarrollo
socio-económico, es decir, del nivel de vida de la po-
blación y viceversa, sin educación no hay verdadero
desarrollo.

―Ya en los albores de la República se eviden-


ciaba uno de los vicios que más notoriamente han
afectado nuestro sistema educativo: el creer que ha-

2-20
Venezuela Educación de Caudillos

ciendo y deshaciendo, creando y reformando leyes,


decretos y resoluciones se puede mejorar la educa-
ción, y llevarla al nivel que le corresponde y se
desea‖.
―...entre nosotros hacer leyes, sin duda por creer
que las mismas antes que efecto son causa del progre-
so social, es una de las manías más inveteradas‖
―Quien juzgase nuestra evolución educativa solamente
por el cuerpo de leyes que la han regido, se haría la
falsa idea de una educación avanzadísima‖.72

El desarrollo de un país puede lograrse si el


pueblo posee, al lado de sus verdades culturales, una
educación masiva de excelente calidad. Esa calidad se
imprime en papel y con palabras en una Constitución
y en una ley, pero se alcanza en la realidad, con los
valores y principios ciudadanos que siembran la fami-
lia, la iglesia y la escuela durante los primeros años de
vida. Las leyes guían los pueblos pero no los forman;
son la base para la defensa de sus derechos y para la
obligación en el cumplimiento de sus deberes, pero
del pueblo en sí, de cada ciudadano y de su formación,
depende respetarlas y cumplirlas. Hagamos niños ciu-
dadanos y obtendremos adultos responsables, verda-
deros amantes de la Patria, los cuales podrán, por sus
conocimientos y aptitudes y su mentalidad abierta al
futuro y a la interpretación de los tiempos, conducir a
Venezuela a la equidad y justicia social tan deseadas.

La Constitución de 1811 es la génesis del Dere-


cho Constitucional venezolano. No tuvo ninguna vi-
gencia pero nos permite conocer el pensamiento de los

72
Márquez Rodríguez, Alexis – ―Doctrina y Proceso de la
Educación en Venezuela‖ Caracas 1964 – p. 34

2-21
hombres forjadores de nuestra nacionalidad Fue re-
dactada por Francisco Isnardi y tuvo como base el
proyecto presentado por Roscio y Ustáriz. Es aproba-
da definitivamente el 21 de diciembre.

“Fl[h]cm]i Imh[l^c -. Secretario del Congreso de


1811, co-redactor de la primera Constitución venezolana.
Nació en Turín, Italia, en 1750 y murió en España en 1820.
Era uno de esos espírinom fc\l_m, oh “_rnl[ñ[^i” fi ff[g[lí[
el cubano Lezama Lima, enciclopédicos, poseedores de un
innato sentido de la libertad y de la igualdad. Anduvo por
Holanda y pasa a la Guayana holandesa como secretario de
la compañía de Indias de ese país. Se radica luego en Trini-
dad, cuando todavía formaba parte del imperio español y de
allí pasa a Güiria, donde se dedica al cultivo del algodón. En
1801 lo detienen y lo envían al Cuartel San Carlos de Cara-
cas, acusado de pasar planos e información a los ingleses
que ya se habían apoderado de Trinidad en 1789. Le son
]ih`cm][^im ni^im mom \c_h_m, _hnl_ _ffim mom fc\lim„ S_ f_
pone en libertad en 1803, prohibiéndole volver a Güiria.
D_\có j[m[l [ M[lnchc][ s ^_ [bí [ M[la[lcn[„ Por su in-
dumentaria, se le podía tomar por un marinero; no tenía más
ropas que un pantalón, una camisa azul y un pañuelo... Dicho
personaje se ocupaba de dar clases de latín a los jóvenes que
ingresarían al Seminario, conocía el inglés y el alemán. En
1809 se encuentra en Caracas, debido quizás a la noticia
mi\l_ f[ “Cihdol[]cóh ^_ C[l[][m” i ^_ fim g[hno[him,
debelada en 1808. Se hace amigo de Andrés Bello con quien
intenta fundar la revista El Lucero de la cual sólo se publicó
el Prospecto. El 2-3-1811 se instala el Congreso de las Pro-
vincias de Venezuela y su secretario será Isnardi. Le tocará
redactar la Declaración de Independencia seguramente ase-
sorado por Juan Germán Roscio (¿Por qué no Miranda?).
Uno de los documentos que firma Isnardi junto con José An-
gel Alamo y Juan José Maya, es el de la abolición de la tortu-
ra judicial. Firma también la Ley de noviembre de 1811 que

2-22
Venezuela Educación de Caudillos

decreta el Papel Moneda. El historiador realista Urquinaona


en su Relación Documentada del origen y progresos del tras-
torno de las Provincias de Venezuela hasta la exoneración
del Capitán General Domingo Monteverde (Madrid 1820)
consigna el documento enviado por Monteverde a Fernando
VII: “Pl_m_hni [ V.M. _mim i]bi gihmnloim, ilca_h s l[ít
jlcgcncp[ ^_ ni^im fim g[f_m ^_ Agélc][„” El[h fim “gihs-
nloim” Jo[h G_lgáh Rim]ci, Ch_f. Jo[h P[\fi Asala, Cnel.
Juan Paz del Castillo, Canónigo José Cortes Madariaga,
Manuel Ruiz, Cnel. José Mires, Francisco Isnardi y Juan
Barona. Los cuatro últimos eran presentados como españo-
les. Hasta su último avatar le sigue el destino de extraña-
do”.73

Juan Germán Roscio, ideólogo de la Independencia,


nace en San José de Tiznados, Estado Guárico y muere en
Cúcuta, Colombia. En 1774 se traslada a Caracas y bajo la
protección de la hija del Conde de San Javier estudia en la
universidad. Recibe su doctorado en Derecho Canónico en
1794 y en Derecho Civil en 1800. Al solicitar su ingreso al
Colegio de Abogados se le niega por ser su madre indígena.
Inicia un proceso que culmina en 1805 con su incorporación
al Colegio. En 1810, Roscio es partidario de formar una
junta conservadora de los derechos del monarca español,
pero su actitud ideológica cambia en 1811, cuando se sucede
en Esj[ñ[ f[ [\^c][]cóh ^_ B[sih[, []ni “ko_ jlcpó ^_ mom
derechos a un monarca que debió apreciarlos más, y haber
sacrifi][^i jil _ffim b[mn[ mo gcmg[ pc^[...”, ]igi éf gcmgi
apunta en su obra Triunfo de la libertad sobre el despotismo.
El Congreso Constituyente de 1811 lo designa, junto con
Francisco Javier Ustáriz y Gabriel de Ponte, redactores de la
Constitución Federal de los Estados Unidos de Venezuela. En
1818 está en Angostura junto a Bolívar y figura entre los

73
Palma, Douglas A. ―150 Biografías de personajes Notables de
Venezuela‖- Editorial Panapo de Venezuela c.a. 1999 pp. 42 a 44

2-23
columnistas del Correo del Orinoco. Desempeñó diversos
cargos y murió ejerciendo la Vicepresidencia de Colombia La
Grande.
“Rim]ci (Jo[n Germán). Abogado y patriota venezo-
lano (Caracas, 1769 – Rosario de Cúcuta 13-III-1821). Dipu-
tado al Congreso en 1811 por la villa de Calabozo,
dignatario y redactor de parte del acta de Independencia,
escribió el Manifiesto que la Confederación de Venezuela
hizo al mundo (1811). Como miembro del Ejecutivo Federal
apoyó la capitulación de Miranda ante Monteverde (1812),
pero el general realista violó el pacto y lo envió prisionero a
Ceuta (España). En 1814 logró evadirse y se trasladó a Ja-
maica (1816) y luego a Filadelfia (1818) donde publicó su
i\l[ “Tlcoh`i ^_ f[ fc\_rn[^ mi\l_ _f ^_mjincmgi” (1818). D_
nuevo en Venezuela (1818) elegido diputado al Congreso de
Angostura, sustituyó a Zea en la Vicepresidencia de Venezue-
f[”.74

La Constitución recibe la influencia española en


el reconocimiento de la religión católica como religión
oficial; la influencia estadounidense en la estructura
general, los decretos, la forma de gobierno federal, el
sistema bicameral, las atribuciones de los poderes
ejecutivo y legislativo y la facultad del Poder Ejecuti-
vo para nombrar jueces; la influencia francesa en el
principio de separación de los poderes públicos, la
doctrina de la soberanía popular, los principios de
libertad, igualdad, propiedad y seguridad y el desta-
camento de la Guardia Nacional a las órdenes del
Congreso.

74
Enciclopedia Visor Tomo 21 – Visor Enciclopedias
Audiovisuales s.a. 1999 – Con el aval científico de la Universidad de
Salamanca - Edición especial para Latinoamérica

2-24
Venezuela Educación de Caudillos

Como aspectos fundamentales de las influen-


cias de dicha Constitución podemos mencionar:
1. Reconoce el catolicismo como religión nacio-
nal.
2. Establece la forma de gobierno federal; divide
en provincias al territorio nacional, a saber:
Caracas, Cumaná, Barcelona, Barinas, Méri-
da, Margarita, Trujillo y establece que Gua-
yana y Maracaibo y la Comarca de Coro
podrán incorporarse a la federación después
de la emancipación de España.
3. Nombra un triunvirato para ejercer el Poder
Ejecutivo integrado por el doctor Cristóbal
Mendoza, don Juan Escalona, y don Baltasar
Padrón.
4. Constituye la Alta Corte Suprema de Justicia
formada por cinco ministros y un fiscal, pre-
sidida por el doctor Espejo.
5. Consagra los derechos de libertad, igualdad,
propiedad y seguridad.
6. Establece como único el título de ciudadano.
7. Elimina los títulos de nobleza y los fueros
personales y religiosos y
8. Prohíbe el comercio de esclavos.

Atribuye la materia educativa a la competencia


provincial. En el Capítulo IX ―se encarga a los go-
biernos provinciales la creación de escuelas, acade-
mias y colegios, como también la adopción de
medidas tendientes a atraer a los planteles, la pobla-
ción apta para el estudio y la educación‖ 75

75
Constitución de 1811 – Capítulo IX

2-25
Los Constituyentes consagran el igualitarismo
civil, característica venezolana hasta nuestros días y
causa de inquietudes sociales. Divide al Poder Supre-
mo en tres: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, confor-
me a la Revolución Francesa y consagra la supremacía
de la ley como ―la expresión libre de la voluntad gene-
ral‖. Todo este mecanismo de separación de poderes y
de hegemonía del Poder Legislativo en aquellos mo-
mentos, originará la caída de la Primera República,
permitirá la reacción del Congreso de Nueva Granada
contra el Libertador; provocará la renuncia del doctor
Vargas y llevará a Monagas a actuar contra el Congre-
so. La debilidad del Poder Ejecutivo llevará al Liber-
tador a proponer al Congreso, en su discurso de
Angostura, un Poder Ejecutivo fuerte.

La Campaña Admirable – Bolívar organiza la


campaña desde Nueva Granada apoyado por el go-
bierno y el pueblo neogranadino; entra por el Táchira
el 10 de abril de 1813 con apenas 500 hombres, entre
otros Urdaneta, Ricaurte, Girardot, Ribas… Tras rápi-
dos triunfos militares, libera los pueblos de Mérida,
Trujillo, Barquisimeto, Barinas, Valencia y entra en
Caracas el 7 de agosto.

Los principales hechos acaecidos fueron:


1. Batalla de La Grita.
2. Entrada de Bolívar a Mérida y a Trujillo en
mayo y junio respectivamente. Por primera
vez recibe, en Mérida, el Título de Libertador.
3. Decreto de Guerra a Muerte. Firmado en Tru-
jillo el 15 de junio de 1813.
4. Batalla de Niquitao. Ribas y Urdaneta vencen
a Martín. Ocupan Guanare y Barinas.

2-26
Venezuela Educación de Caudillos

5. Batalla de los Pegones. Bolívar vence a Iz-


quierdo y ocupa Valencia. Monteverde se
atrinchera en Puerto Cabello.
6. Batalla de los Horcones. Ribas derrota, a
Oberto, Cañas y González.
7. Entrada a Caracas. 7 de agosto. Fin de la
Campaña Admirable.

Rafael Urdaneta, nace en Maracaibo, Estado Zulia, el


24 de octubre de 1788. Se incorpora al movimiento revolu-
cionario en Julio de 1810. En 1813 conoce a Bolívar, a quien
será fiel toda la vida; lo acompaña en la Campaña Admirable
y en marzo de 1814 defiende exitosamente la ciudad de Va-
lencia. Ascendido a General de División en 1815, se dirige a
levantar tropas en los llanos de Casanare, y allí, ante la rebe-
lión de los llaneros, quienes solamente aceptan como jefe a
José Antonio Páez, sirve con humildad a sus órdenes en la
Batalla de El Yagual y en otros combates. Es el promotor de
la liberación de Maracaibo, que ocasiona el rompimiento del
Tratado de Armisticio y desde su tierra encabeza la división
liberadora de Coro y Barquisimeto. Se reúne con el Ejército
Libertador en San Carlos para la Batalla de Carabobo, pero
serios quebrantos de salud impiden su presencia en la última
batalla por la Independencia de Venezuela. Por sus enormes
méritos es ascendido el 17 de Julio a General en Jefe.
Después de Carabobo, Urdaneta es Comandante Ge-
neral de Cundinamarca, Presidente de la Comisión de Bienes
Secuestrados, Presidente del Senado de Colombia La Gran-
de, Intendente del Departamento del Zulia, y Ministro de
Guerra y Marina durante la dictadura de Bolívar. Toma el
poder en Septiembre de 1830 derrocando al Presidente Mos-
quera, llama al Libertador para cederle el mando, Bolívar no
lo acepta y Urdaneta permanece como Presidente de Colom-
bia hasta abril de 1831.

2-27
Es Secretario de Guerra con Soublette en 1837, des-
pués Gobernador de Guayana, fundador de la Sociedad Boli-
variana y testigo destacado en la repatriación de los restos de
Simón Bolívar. Nuevamente Ministro de Guerra y Marina en
1842, parte para España en 1845 a cargo de la altísima fun-
ción diplomática de canjear las ratificaciones del Tratado de
Reconocimiento de Paz y Amistad entre España y Venezuela.
Al hacer escala en Londres, los médicos le indican la
necesidad de una operación quirúrgica, pero Urdaneta, con
su estricto sentido del deber, la aplaza por la urgencia que
sentía de completar su misión. Al pasar a Francia en tránsito
para España, se agrava y después de varios días fallece en
París el 23 de agosto de 1845 a los 57 años de edad.

Decreto de Guerra a Muerte – Antonio Nicolás


Briceño, diputado, presenta, ante el vandalismo de los
realistas, un proyecto que llama Guerra a Muerte, en
el que apoya la solicitud del pueblo de aplicar a los
realistas sus propios métodos. Lo discuten en San
Cristóbal y Bolívar lo firma en Trujillo el 15 de junio
de 1813.

―Españoles o Canarios, contad con la muerte


aun siendo indiferentes si no obráis activamente en
obsequio de la libertad de América. Americanos, con-
tad con la vida aun cuando seáis culpables...‖.

Con este Decreto buscan sembrar conciencia de


nacionalidad e igualdad en los pardos, muchos de
ellos luchaban al lado de los realistas. Buscan tam-
bién, desarrollar el patriotismo en las masas populares
para hacerlos comprender que si los españoles y cana-
rios defendían la corona, los americanos criollos esta-
ban obligados a estar del lado de la Independencia e
internacionalizar la guerra de la emancipación.

2-28
Venezuela Educación de Caudillos

“Antonio Nicolás Briceño. Héroe de la Independen-


cia; abogado. Nació en Trujillo, Estado Trujillo, el 29-4-
1782. Hcdi ^_ Ahnihci Nc]ifám Qochn_li, ]ihi]c^i ]igi “Ef
Aboa[^i” s ^_ Fl[h]cm][ Blc]_ñi P[]b_]i. L_ ]igc_ht[h [
apo^[l “Ef Dc[\fi” ^_m^_ _f ]if_aci, jilko_ lepresentaba
este papel en los actos sacramentales. Estudió Jurisprudencia
en Mérida y Caracas y se recibió de abogado en las Reales
Audiencias de Santa Fe y Caracas. En 1807, casa con María
de los Dolores Jerez Aristeguieta Aguado. Forma parte en
1808 de la conjuración mantuana y en 1811 es Diputado por
Mérida y como tal, firma el Acta de Independencia. Durante
la República se desempeña como Fiscal Militar y pelea en el
combate de Camatagua contra Eusebio Antoñanzas. Caída la
República, huye a Curazao y luego pasa a la Nueva Granada,
donde se dedica a formar un cuerpo expedicionario para
pasar a Venezuela. Hace circular un documento en el cual
^_]f[l[, ]igi jlcg_l i\d_ncpi ^_ f[ ao_ll[, ^_mnlocl “f[ l[t[
g[f^cn[ ^_ fim _mj[ñif_m _olij_im”, ch]fos_h^i [ fim ][ha-
rios. (No debe olvidarse que Monteverde, canario, viola el
Armisticio firmado por Miranda y comete crímenes innume-
rables contra los patriotas), no se admitirán oficiales ingleses
por ser aliados de los españoles a menos que consienta la
mayoría de la oficialidad, las propiedades de los españoles
serán repartidas entre los oficiales, soldados y el Estado,
para recibir premios o grados se deberá presentar un número
de cabezas de españoles europeos o isleños. Pasa a Cúcuta
donde se encuentran Bolívar y el granadino Manuel del Cas-
tillo, quienes aceptan el plan de Briceño, poniéndole algunos
reparos. Bolívar recibe órdenes de Camilo Torres, Presidente
de Nueva Granada, de marchar hacia Venezuela y desde ese
gig_hni ([\lcf 1813) “s[ hi m_ [nopi [ ól^_h_m hc chmnloc-
]cih_m ^_ [ko_f ai\c_lhi” (Gcf Filniof, Hcmnilc[ Cihmncnu-
cional de Venezuela). El historiador realista José Domingo
Díaz afirma que Briceño, quien se había adelantado hasta
San Cristóbal en el Táchira empezó su plan en Cartagena
haciendo fusilar a dos españoles y firmando cartas con su

2-29
sangre. Briceño se adentró hasta Barinas, pero en la monta-
ña de San Camilo lo atacó el español Yáñez, lo tomó prisio-
nero y lo condujo a Barinas, donde es fusilado, junto a otros
gcfcn[l_m mosim„”.76

Liberación de Oriente – El 11 de enero de 1813


Santiago Mariño, Manuel Piar, los hermanos Bermú-
dez, Arismendi, Sucre y otros, invaden Venezuela,
provenientes de Trinidad. El 2 de agosto entran a Cu-
maná, pasan a Barcelona y liberan a Maturín, Carú-
pano etc. Santiago Mariño es nombrado por el propio
Bolívar, Libertador de Oriente.

“M[lcñi (S[hnc[ai) – Patriota y político venezolano


(Isla Margarita, h 1788 – La Victoria 4-IX-1854). Subteniente
de milicias del ejército colonial, se incorporó al republicano
en 1810 y ascendió a capitán. Encargado de la defensa de
Guayana y de las costas de Güiria (1812), al capitular Mi-
randa ante Monteverde se exilió en Trinidad (1812-1813)
donde organizó la expedición que reinició la lucha indepen-
dentista en la región Oriental. En 1814 se unió al ejército de
Bolívar e intervino en diversas batallas (Bocachica, El Arco,
Carabobo y La Puerta), hasta que el acoso del ejército realis-
ta lo obligó a emigrar al oriente del país con los demás jefes
revolucionarios. En 1816 cooperó con Bolívar en la expedi-
ción de Los Cayos, y en 1817 en la toma de Barcelona. En el
Congreso de Angostura (1818) rompió con el Libertador;
posteriormente apoyó a J. A. Páez (1828) y la separación de
Venezuela de la Gran Colombia (1830). Durante el primer
mandato de Páez (1830-1835), colaboró eficazmente con él y
en 1834 presentó su candidatura a la Presidencia de la Re-
pública con el apoyo del estamento militar. En contra de sus
predicciones, el candidato civil, Vargas, obtuvo el triunfo.
Entonces Mariño acaudilló la llamada revolución reformista
76
Palma, Douglas A. Op.cit. pp. 75 y 76

2-30
Venezuela Educación de Caudillos

(1835) y derrocó al presidente Vargas a quien Páez restituyó


en el poder. En 1848, incorporado al ejército por J.T. Mona-
gas, Mariño derrotó a Páez sublevado contra Monagas. En
1850 presentó sin éxito su candidatura a la presidencia de la
república”.77

Siete días después de la entrada de Bolívar a


Caracas se reúne la Municipalidad en el Templo de
San Francisco, nombra a Bolívar Capitán General de
los ejércitos y le otorga el título de Libertador con
poderes absolutos.

Bolívar decreta la igualdad de derechos entre


venezolanos y extranjeros; instituye la Orden de los
Libertadores; expone al mundo los crímenes de Mon-
teverde e impone contribuciones y multas para el pago
de las tropas; ordena y apoya el reinicio de la siembra
para acabar con la escasez de víveres.

Los realistas continúan la ofensiva. Los semina-


ristas luchan al lado de Ribas y Ricaurte y encienden
los barriles de pólvora en San Mateo. El ejército de
Boves crece en alarmantes proporciones y el 6 de julio
de 1814, más de 10.000 caraqueños huyen a Oriente
ante el pánico de la llegada realista. Llaneros coman-
dados por Boves dejan miles de cadáveres en La Puer-
ta y ahogan a Valencia en sangre. Bolívar y Mariño
son derrotados por Morales en Aragua de Barcelona y
se retiran a Cumaná; allí se enteran de la huida del
italiano Bianchi con la plata entregada por el clero de
Caracas para ayudar en los costos de la guerra, más
tarde es sometido a prisión en Margarita.

77
Enciclopedia Visor - Op.cit. Tomo 16

2-31
“Rc][oln_, Ahnihci – Militar colombiano (1786-
1814). Luchó bajo las órdenes de Bolívar. En 1814 prefirió
hacer volar el polvorín que custodiaba y morir en la explo-
sión, antem ko_ l_h^clm_ [ fim _mj[ñif_m”.78

José Tomás Boves, nace en Guijón, Provincia de


Oviedo, España, el 18 de setiembre de 1782. Llega a América
en 1800 en un barco pirata y al conocer los sucesos del 19 de
abril de 1810 busca armas, pero los realistas desconfían y lo
arrestan. En 1812 llega a Calabozo con noticias favorables a
la invasión de Monteverde. En 1813 es comandante. Ya en
Calabozo, abre un negocio de telas y compra y vende ganado.
Pretende la hija de un rico comerciante de Villa de Cura,
Guillermo Zarasqueta, quien se la niega, historia contada por
Juan Uslar Pietri en su Historia Política de Venezuela. En
dicha obra, Uslar afirma: “Bip_m `o_ oh ][o^cffi jijof[l,
como después lo han sido en sus momentos y en diferentes
circunstancias los líderes políticos de nuestra democracia,
que espontaneamente han arrastrado grandes masas, como
Antonio Leocadio Guzmán, Villalba, Rómulo Betancourt,
_n].”.
Boves solicita ayuda para luchar contra el realista
Antoñanzas, pero es arrestado de nuevo, entonces decide
luchar contra los republicanos, a favor de los realistas. En
todos los pueblos en los que triunfa, mata a cuchillo, otorga
la libertad a los esclavos y su popularidad crece en toda la
región de Los Llanos, al declarar la muerte a todos los blan-
cos y autorizar robarlos.
Juan Vicente González, ese hombre que tenía horror a
ni^i fi ko_ ifc_l[ [ jo_\fi, fi ff[g[ “Plcg_l d_`_ ^_ f[ ^e-
mocracia venetif[h[”.
Después del triunfo en la batalla de La Puerta, Boves
se nombra Presidente de la Real Audiencia, Capitán y Jefe

78
Ibid. Enciclopedia Visor . Tomo 21

2-32
Venezuela Educación de Caudillos

Político, además de Comandante General de todo el ejército


español.
“Lo_ai ^_ Bip_m, Bifíp[l nc_h_ _f n[f_hni ^_ ]im-
prender la psicología y los instintos de nuestra masa popular,
trata hasta donde le es posible de democratizarse, al menos
externag_hn_”.79

En su obra Juan Uslar Pietri ―Historia de la Re-


belión Popular de 1814‖- Serie Bicentenaria – Go-
bierno Bolivariano de Venezuela- Talleres de la
Fundación Imprenta de la Cultura, Caracas, Venezuela
diciembre de 2014 dice:
―Boves poseía el clásico carácter del español
que oscila siempre entre lo legal y lo prohibido, entre
lo bueno y lo malo. Siempre dado a buscar el éxito de
la vida por el camino más fácil, el cual nunca es el
mejor…‖. (p. 99)
―Boves comenzaba la carrera de caudillo popu-
lar de demócrata en el sentido de voluntad social. Al
contrario de los jefes realistas y patriotas el tenia de su
parte al pueblo…‖. (p. 108)
―La oficialidad patriótica era una oficialidad
brillante, salida en su mayor parte de las filas del man-
tuanismo. No consideraban a sus tropas como iguales
a ellos, sino la trataban con una cierta condescenden-
cia de señor a inferior, pues la mayor parte de aquellos
heroicos militares no habían hecho otra cosa que cam-
biar un mundo por otro, el de sus haciendas por el
ejército. Predicaban justicia y libertad metafísica, de-
rechos de papel que aquellos soldados no compren-
dían. Hablaban de Venezuela y de la República en
términos que eran extraños para aquellos oídos cerre-

79
Uslar Pietri, Juan ―Historia Política de Venezuela – Caracas –
Edime 1975.

2-33
ros, no acostumbrados sino a la palabrota y a la frase
dura‖. (p. 111)
―En realidad esa lucha de razas era una subli-
mación de la lucha de clases pues los blancos eran los
poseedores de todas las riquezas en Venezuela y los
negros y pardos los ―parias‖ de esa organización so-
cial…‖. (p. 114)
―La distribución sistemática de la raza blanca y
la repartición de sus propiedades llegó a asustar a los
mismos realistas españoles‖. (p. 115)
―La actividad de Boves era asombrosa. Este
hombre de voluntad de hierro, este caudillo de recur-
sos inagotables, logra reunir bajo la poderosa atrac-
ción de su lanza exterminadora a más de siete mil
hombres, siete mil caballos, siete mil lanzas que están
dispuestas a sacar al aire las entrañas más profundas
de la República, siete mil caballos que solo esperan la
pernada del jinete para aplastar con sus cascos toda la
superficie de aquella sociedad clasista, siete mil zam-
bos, negros y mulatos que esperan la señal del contra-
bandista para ir a degollar, a quemar, a violar, a
destruir todo lo destruible, y en medio de ese charco
de sangre echar inconscientemente las bases de una
sociedad igualitaria. Tal era lo que había logrado ―Ati-
la‖ en poco menos de dos meses después de haber
sido derrotado‖. (p. 151)
―Y el balance que todos los caraqueños se ima-
ginaban era terrible. Las niñas violadas, los hombres
asesinados, las casas saqueadas, las iglesias quema-
das, los aristócratas alanceados, partes sexuales
arrancadas, los esclavos convertidos en señores, las
señoras vendidas y tratadas como esclavas, la sangre,
la grosería, la nada‖. (p. 161)

2-34
Venezuela Educación de Caudillos

―Carta del Libertador a S.M. Británica‖


―El ejemplo fatal de los esclavos y el odio del
hombre de color contra el blanco, promovido y fo-
mentado por nuestros enemigos, van a contagiar a
todas las colonias inglesas, si con el tiempo no toman
la parte que corresponde para atacar semejantes de-
sordenes‖. (p. 162)
Carta de Martín Tovar Ponte de Caracas, julio 4
JUP. (p.168)
―Ayer te escribí largamente… no solamente es
por temor a los enemigos sino principalmente por
nosotros mismos, de buena fe te digo que el país está
perdido y que entre poco tiempo puede estar en manos
de los negros si Dios no lo remedia, puede que yo me
engañe pero yo así lo creo… según se me ha dicho ha
decretado la asamblea de San Francisco la libertad de
todos los esclavos que tomen las armas como también
que todos los bienes son comunes autorizando al ciu-
dadano que se halle con necesidad, de tomar lo quiera
donde lo encuentre… estamos en la anarquía mas es-
pantosa y horrorosa que es el mayor mal que puede
sobrevenir a un pueblo… por mis mismos ojos he
visto porque en mi marcha que solo fue hasta Las Ad-
juntas he visto que tres soldados negros de los nues-
tros, con fusiles y lanzas arrancaron dos niñas
hermosas e inocentes de las manos de sus padres, des-
pués de haberles quitado el poco dinero, gallinas y
cochinos que tenían, las forzaron y violaron como
quisieron, llevándoselas al monte…‖.
―Explicación de un legionario británico: Estu-
diando con detenimiento la historia de la revolución
encontramos que todas las desgracias acaecidas a los
patriotas, aquella guerra larga y agobiadora, los con-
tratiempos y las derrotas, todo, en fin, puede achacarse

2-35
a la irreflexión de los jefes independientes y, particu-
larmente, a esa terrible emulación que los obliga a
destruirse mutuamente‖. (p. 209)
―De aquí que el Libertador haya escogido mu-
chos oficiales extranjeros para sus campañas, pues, en
nuestros países y mas que todo en Venezuela detrás de
cada limpiabotas se esconde un presidente de la Re-
pública, y nadie está dispuesto a ocupar el sitio que
por su capacidad le corresponde. Bolívar, sociólogo
eminente lo sabía mejor que nadie‖. (pp. 209- 210)

El 5 de diciembre de 1814 Boves derrota en


Urica a los ejércitos de Ribas, Monagas y Bermúdez y
muere. Asume el poder absoluto Morales, quien mar-
cha a Maturín, liquida al resto de los ejércitos patrio-
tas y mata a los más destacados republicanos.

José Francisco Bermúdez -Oficial del Ejército de la


Independencia. Nació en San José de Aerocuar, Estado Su-
cre, el 23-1-1782 y murió en Cumaná el 15-12-1831. Desde
1810 se incorpora como militar a la lucha independentista.
En 1812 hace una breve campaña en Barcelona con Vicente
Sucre. Cuando cae la República emigra a Trinidad. En 1813
se encuentra con Santiago Mariño y los patriotas que liberan
el Oriente del país. En 1814, ya ascendido a Coronel, se mo-
viliza en auxilio de Bolívar hacia Occidente. Pelea en Boca-
chica (31.3), Aroa (16-4), Carabobo (28-5), La Puerta (15-6).
Durante la emigración a Oriente presenta batalla en Aragua
de Barcelona (17-8), El Salado (16-10), Urica (5-12) y Matu-
rín (11-12). Perdida la República, sale a Margarita, luego a
las Antillas y de allí a Cartagena de Indias. Parte hacia Los
Cayos en Haití, pero algunas desavenencias con Bolívar
impiden que se incorpore a la expedición. En 1816 se une a
las fuerzas de Mariño en Güiria. Auxilian a Bolívar en Barce-
lona y, liberada Guayana (1817), es nombrado Comandante

2-36
Venezuela Educación de Caudillos

General de la Provincia de Cumaná. En 1818 es Jefe del


Ejército de Oriente y debe actuar en coordinación con Rafael
Urdaneta. En 1819 es derrotado en Barcelona y se retira a
Cumaná. En la ocasión de Carabobo (1821), debe actuar una
maniobra diversiva hacia los valles de Aragua. Luego de
Carabobo es ascendido a general y enviado a liberar a Cu-
maná. En 1823 es destinado a Río Hacha y Maracaibo hasta
lograr la capitulación de Francisco Tomás Morales. Parte
ese mismo año con Páez a la toma de Puerto Cabello. En
1828 hace una campaña en Cumaná contra grupos de insur-
gentes y en enero de 1830 debe combatir otros grupos. Muere
asesinado.80

Piar, Ribas y otros patriotas acusan a Bolívar y


a Mariño de desertores, destituyen al Libertador del
mando supremo que es entregado a Ribas. Bolívar y
Mariño son arrestados. Ribas los ayuda a escapar a las
Antillas.

José Félix Ribas nace en Caracas, hijo de Marcos Ri-


bas y Bethencourt y de Petronila de Herrera. Recibe una
educación como era común en el caso de personas importan-
tes y mantuanas. Juan Vicente González en su biografía de
Rc\[m, [john[ ko_ émn_ “kocmi nimar el hábito de los hijos de
S[h Fl[h]cm]i, _h _f jc[^imi `_lpil ^_ mom jlcg_lim [ñim”.
Presencia la muerte de España y cuando se producen los
sucesos del 19 de abril de 1810, olvida sus ocupaciones agrí-
colas y se dedica a la causa independentista. Agrega J. V.
Gihtáf_t: “m_ gofncjfc]ó jil ][ff_m s ]o[ln_f_m, [hcg[h^i _h
medio de la muchedumbre incierta, venciendo resistencias
nígc^[m j_li _g\[l[tim[m...” Ef 1 ^_ F_\l_li ^_ 1796 ]in-
trae matrimonio con María Josefa Palacios, tía de Simón
Bolívar.

80
Palma, Douglas A. Op.cit. pp. 74 y 75

2-37
Con los Montilla, los Salias, los Bolívar y otros, inte-
gra el grupo gestor del movimiento emancipador que culmina
con los sucesos del 19 de Abril de 1810. Depuesto el capitán
general Vicente de Emparan y Orbe, es uno de los miembros
de la Junta Suprema organizada para gobernar a Venezuela.
Fue elegido para formar parte del gobierno provisio-
nal que debía preparar una nueva Constitución.
En Octubre de 1810, como líder de los pardos cara-
queños organiza protestas públicas por el asesinato de 28
patriotas cometido en Quito el 2 de Agosto de 1810 por las
Autoridades Realistas. Su ánimo impulsivo, nutrido quizás de
las doctrinas francesas igualitarias de Gual y España, obliga
a la Suprema Junta, reunida en sesión secreta, a ordenar su
expulsión y la de sus hermanos a una isla extranjera, temien-
do su influjo sobre los pardos.
En Abril de 1811 Ribas regresa a Caracas. Su prime-
ra tarea militar es la creación del Batallón Barlovento. Como
Coronel realiza la campaña contra Domingo de Monteverde
bajo las órdenes del General Francisco de Miranda. Pasa a
Caracas en calidad de Comandante Militar de la Ciudad, en
sustitución de Juan Nepomuceno Quero.
Tras la pérdida de la Primera República en julio de
1812 emigra a Nueva Granada; se une a Bolívar al comienzo
de 1813 y con él marcha a San José de Cúcuta y actúa en la
batalla victoriosa librada en aquella localidad contra el co-
ronel Ramón Correa.
Comanda la División de Retaguardia en la Campaña
Admirable iniciada en Cúcuta en Mayo de 1813; triunfa en
Niquitao contra José Martí y contra Francisco Oberto en los
Orcones. Concluida la Campaña, Bolívar lo nombra Gober-
nador Militar de la Ciudad de Caracas y Comandante de
dicha Provincia.
El 5 de Octubre de 1813 es ascendido a Mariscal de
Campo, y días mas tarde, cambia este título por el de General
de División, su equivalente.

2-38
Venezuela Educación de Caudillos

En noviembre, combate con éxito en la Batalla de Vi-


girima contra el Regimiento de Granada, al cual obliga a
replegarse a Puerto Cabello. De Vigirima, se traslada a Va-
lencia y de allí a la línea del sitio de Puerto Cabello, donde
toma el mando de las fuerzas sitiadoras y con ellas, por asal-
to, el pueblo exterior y los Fuertes de Trincherón y San Luis.
En diciembre de 1813 recibe la Orden de los Liberta-
dores.
Después de haber vencido a Vicente Campo Elías en
La Puerta, José Tomás Boves organiza 3 columnas; una bajo
el mando de Francisco Roseta marcha a Caracas por los
Valles del Tuy; otra, dirigida por Francisco Tomás Morales,
se dirige a Caracas por la Victoria y la tercera permanece en
Villa de Cura como reserva.
La acción guerrera que inmortaliza a José Félix Ribas
en el recuerdo es la del 12 de febrero de 1814 en La Victoria,
cuando sus 2.000 soldados, muchos de ellos jóvenes semina-
ristas, logran derrotar a los 7.000 soldados realistas al man-
do de Morales.
Regresa a Caracas y marcha contra Roseta y lo vence
en Charallave. Un mes después, conduce nuevamente sus
fuerzas a Ocumare del Tuy contra Roseta, a quien vence el 20
de Marzo. Por este triunfo es ascendido a General en Jefe.
A comienzos de mayo, Bolívar concentra sus fuerzas
para ir contra Boves en los llanos, pero ante la presencia del
mariscal de campo Juan Manuel Cajigal en la Sabana de
Carabobo, suspende la operación inicial. Incorporado Ribas
con 800 hombres llevados de Caracas, lucha contra Cajigal,
a quien vence en el Campo de Carabobo. De Carabobo re-
torna Ribas a Caracas.
Después de la derrota sufrida ante la fuerzas de Boves
en La Puerta, 15 de junio de 1814, Bolívar se retira a Cara-
cas y de acuerdo con Ribas trata de organizar la defensa de
la ciudad, pero vista la imposibilidad para ello, decide emi-
grar a oriente. Ribas le acompaña. Mientras Bolívar lleva a
cabo en Barcelona las operaciones que concluyen con su

2-39
derrota en la Batalla de Aragua de Barcelona, Ribas, con el
resto de las fuerzas, espera en Cariaco. De Barcelona pasa
Bolívar a Cumaná, donde se embarca el 25 de agosto en el
buque de José Bianchi para tratar de salvar los caudales y
suministros confiados a este marino. En setiembre llega Bolí-
var a Carúpano. Durante ese lapso, Ribas asume el mando
como Jefe del Ejército Libertador.
El 8 de ese mismo mes, después de haber sido desco-
nocida su autoridad Bolívar y Mariño se embarcan a Carta-
gena de Indias, en compañía de Mariano Montilla, José
Francisco Azcue y otros. Ribas va a Maturín con sus tropas y
en coordinación con el General José Francisco Bermúdez
realiza las operaciones finales de la Segunda República. El 5
de diciembre se enfrenta a Boves en la Sabana de Urica don-
de es derrotado por el jefe realista. De allí se retira al alto
llano, donde es capturado por los realistas, quienes lo matan
en Tucupido el 31 de Enero de 1815 y envían su cabeza a
Caracas expuesta en una jaula de hierro, en el sitio conocido
como La Puerta de Caracas.

Manuel Piar – Héroe de la Independencia. Nació en


Willemstad, Curazao, el 28-4-1777 y murió en Angostura,
hoy Ciudad Bolívar, el 16-10-1817. Hijo de Fernando Piar,
marino mercante y de la mulata María Isabel Gómez. Hacia
1798 vive con su madre en La Guaira. Después del 19 de
abril de 1810 se incorpora plenamente a la lucha indepen-
dentista con experiencia militar obtenida contra los ingleses
en Curazao y Haití. Participa con Bolívar en la primera ex-
pedición de Los Cayos y tiene destacada actuación en la
Campaña de Guayana, derrotando en la batalla de El Juncal
al general español Morales. Después de la capitulación de
Miranda en 1812, se refugia en Trinidad y, junto con Mariño
y otros revolucionarios venezolanos, firma el acta de Chaca-
chacare, islote entre Trinidad y Venezuela y participa en la
expedición que parte desde allí. Mariño le encarga la defensa
de Maturín, asediada por el Gobernador de la Provincia de

2-40
Venezuela Educación de Caudillos

Cumaná, Lorenzo Fernández de la Hoz, por Remigio Bobadi-


lla, Antonio Zuazola y el mismo Domingo Monteverde. Libe-
rado el oriente del país, vuelve a su actividad de marinero y
organiza el ejército naval de la República. En 1814 es derro-
tado por José Tomás Boves en la sabana de El Salado, frente
a Cumaná. El 11-4-1817 obtiene una rotunda victoria en la
batalla de San Félix y en mayo de ese año es ascendido a
General en Jefe. Este triunfo puso en manos patriotas los
cuantiosos recursos ganaderos de las Misiones. Ese mismo
año se reúne el Congreso (llamado por algunos historiadores
Congresillo) de Cariaco, auspiciado por el Canónigo José
Cortes de Madariaga, Santiago Mariño y Luis Brión entre
otros, que restablecen el sistema federal y el gobierno civil.
Privado por Bolívar del poder de mando, Piar pide la baja,
que le es concedida el 30 de junio. Aunque los historiadores
se nieguen a reconocerlo, problemas de raza y clase social se
habían manifestado entre los grupos dirigentes de la revolu-
ción. La autoridad de Bolívar es puesta en duda y posible-
mente Piar expresaba el convencimiento de que el alto mando
sólo representaba los intereses de los blancos mantuanos.
Bolívar ordena su detención y se le traslada a Angostura,
donde es sometido a un Consejo de Guerra. Se considera su
degradación pero esto no es aprobado. Se le condena a muer-
n_ s _m `omcf[^i. Gcf Filniof _h mo “Hcmnilc[ Cihmncno]conal de
V_h_to_f[” ]ihmc^_l[ ko_ mc hi m_ [m_mn[ _ste golpe mortal a
la anarquía, la Independencia fracasaba. Francisco Herrera
Loko_ _h “M[ho_f Pc[l, ][o^cffi ^_ ^im ]ifil_m” (C[l[][m,
Ed. Pomaire 1987) fantasea seriamente la posibilidad de que
Piar haya sido hijo de una prima de la madre de Bolívar,
engendrado por el heredero del trono de Brasil, príncipe de
Braganza.81

El año de 1917 se reúne el Congreso, llamado


por algunos historiadores el Congresillo de Cariaco,

81
Ibid.- Palma, Douglas A.- pp. 65 y 66

2-41
auspiciado por el Canónigo José Cortés de Madariaga,
Santiago Mariño y Luis Brión, entre otros. En él se
restablece el sistema federal y el gobierno civil.

La división entre los patriotas favorece a los


realistas, quienes acusan a Bolívar ante el Congreso
de Tunja de incapacidad administrativa por no haber
dado un verdadero gobierno a los venezolanos; haber
olvidado las verdaderas tácticas militares y no haber
impedido la corrupción entre los patriotas que se en-
riquecían facilmente con los bienes del Estado.

Arismendi, Zaraza, Monagas, Páez y Cedeño


continúan la lucha. Urdaneta se va a Nueva Granada y
por segunda vez, la República queda en manos de los
realistas.

Juan Bautista Arismendi- Héroe de la Independencia.


Nació en La Asunción, Nueva Esparta, probablemente en
1770 y murió en Caracas el 23-6-1841. Hijo del capitán de
milicia Miguel Arismendi y de Mariana Subero. En 1790
inicia su carrera militar como cadete. Se casa en 1804 con
María del Rosario Irala. En 1810, la Junta Provincial de
Margarita le nombra Coronel y le asigna el mando militar.
En 1812 forma parte de la expedición a Guayana y al regre-
sar a Margarita es hecho preso y enviado a las bóvedas de La
Guaira. Una vez liberado se traslada a Margarita donde
organiza un movimiento contra el Gobernador Pascual Mar-
tínez, quien es depuesto y pasado por las armas. En 1813
muere su esposa y por esta época tiene diferencias con algu-
nos jefes patriotas. En 1814 es nombrado Gobernador Militar
de Caracas. A finales del mismo año casa con Luisa Cáceres,
apenas adolescente. En 1815, su esposa es encarcelada por
los realistas, quienes piden su rendición a cambio de liberar-
la. En 1815, en ejercicio del cargo de Comandante General

2-42
Venezuela Educación de Caudillos

de Margarita, se rinde al Mariscal de Campo Pablo Morillo y


acepta la amnistía que éste decreta. En 1817 acompañó a
Bolívar en el combate de Clarines y Unare. En 1819 ejerció
brevemente la Vicepresidencia. Finalizada la Guerra de In-
dependencia fue designado en 1828 por Páez, Segundo Co-
mandante del Ejército y recibió el encargo de redactar un
Reglamento de Policía. Participó en 1830 en el movimiento,
urdido por Miguel Peña, de separación de la Gran Colombia.
En 1835 asiste al Congreso como Senador por Margarita.
Durante la crisis de las Reformas está al lado del gobierno de
José María Vargas y luego de Páez, quien en esta crisis actúa
“]igi t[goli ko_ ]oc^[ ][lh_”. Eh 1839 _m huevamente
Senador por la Provincia de Margarita. Sus restos reposan
en el Panteón Nacional.82

Luisa Cáceres de Arismendi - Heroína de la Indepen-


dencia. Nació en Caracas el 25-9-1799 y murió en la misma
ciudad el 2-6-1866. Hija de José Domingo Cáceres y Carmen
Dí[t. M[lc[hi Blc]_ñi f[ ^_m]lc\_ [mí: “... El[ mo _mn[nol[
tal vez menos que mediana; en su cuerpo competían lo aca-
\[^i ^_ f[m `ilg[m ]ih f[ m_h]cff[ a_hncf_t[ ^_ mo jiln_...”.
Cuando conoce al coronel Juan Bautista Arismendi, éste
había enviudado en su nativa isla de Margarita. En 1814 su
padre es sacrificado por Rosete en Ocumare. En julio de ese
mismo año se produce la emigración a Oriente y Luisa Cáce-
res va entre los miles de caraqueños que huyen de la saña de
Monteverde y sus oficiales. Los emigrados llegan a Cumaná,
pero esta ciudad también es tomada por Boves. José de Aus-
tria en su Bosquejo de la Historia Militar de Venezuela apun-
n[: “... m_ ]ig_nc_lih [ffí f[m gám ch[o^cn[m [nli]c^[^_m,
quedando ya en inferior escala las que había experimentado
f[ ch`ilnoh[^[ V[f_h]c[ _h jl_gci ^_ mo b_liímgi”. Locm[
Cáceres y su familia logran huir a Margarita, en donde los
atiende Arismendi. En diciembre de ese mismo año de 1814

82
Ibid.- Palma, Douglas A. - pp. 52 y 53

2-43
se celebra el matrimonio entre Juan Bautista Arismendi y
Luisa Cáceres.
En 1815 logran los españoles al mando de Morillo,
ocupar Margarita. Luisa Cáceres hecha prisionera en La
Asunción y la encierran en el castillo de Santa Rosa. Da a luz
una hija que nace muerta. Es trasladada a La Guaira y pasa
ocho meses recluida en el Convento de la Inmaculada Con-
cepción de Caracas. En 1816 es embarcada para Cádiz, en el
navío El Populo, que es apresado por un barco corsario nor-
teamericano y toda la tripulación y pasajeros desembarcados
_h f[m Atil_m “Eh Cá^ct f[m [onilc^[^_m _mj[ñif[m gám \e-
nignas que las de ultramar, le asignan una pensión de quince
duros, a condición de permanecer vigilada en la casa que se
le designa; le exigen un día que escriba a Arismendi aconse-
jándole que desista de la rebelión; contesta con frases espar-
n[h[m: “mis ch][j[t ^_ deshonrar a mi marido, su deber es
servir a su P[nlc[ s fc\_ln[lf[” (Jimé Gcf Filniof, Hcmnilc[
Constitucional de Venezuela). Gracias a la intervención de
gente amiga, entre ellos un oficial inglés, logra fugarse y el
3-5-1818 llega a Filadelfia, en los Estados Unidos. Dos me-
ses más tarde pasa a Margarita y junto con su esposo, sigue
trabajando para la causa patriota. Sus restos reposan en el
Panteón Nacional.83

Podríamos anotar como profundas causas de la


pérdida de la Segunda República venezolana:
1. La falta de colaboración entre los jefes patrio-
tas.
2. La alianza de Inglaterra con España frente a
Napoleón.
3. La prohibición del comercio de armas en las
Antillas.

83
Ibid.- Palma, Douglas A.- pp. 111 y 112

2-44
Venezuela Educación de Caudillos

4. El trato hostil de los gobernantes de Trinidad,


Curazao y Barbados.
5. La pérdida de credibilidad internacional sobre
la causa revolucionaria por el Decreto de Gue-
rra a Muerte.
6. La participación de los pardos, especialmente
los llaneros, alistados en el ejército de Boves,
a favor de Fernando VII.
7. El odio de los pardos hacia los blancos crio-
llos en su afán de adueñarse de sus bienes.
8. El estímulo de obtener un trozo de tierra.
9. El surgimiento de guerrillas.
10. Y la reorganización del ejército realista con
oficiales capaces.

El 3 de abril de 1815 llega a Margarita el realis-


ta Pablo Morillo, llamado el ―Pacificador de Tierra
Firma‖, para finalizar la guerra y entregar indultos.
Pasa a Caracas y asume la jefatura civil y militar, es-
tablece un Consejo de Guerra para juzgar a los revolu-
cionarios, deja a José Cevallos como gobernador
asesorado por Salvador Moxó, se va a Nueva Granada
y organiza el ajusticiamiento de miles de patriotas, no
fue pacificador, fue un realista más con los mismos
métodos de Boves y Morales.

2-45
CAPITULO II

SIMON BOLIVAR EL LIBERTADOR

“En calma no se puede hablar de aquel que no


vivió jamás en ella ¡de Bolívar se puede hablar con una
montaña por tribuna o entre relámpagos y rayos, o con
un manojo de pueblos libres en el puño y la tiranía
descabezada a los pies!”.

José Martí
Escribir sobre el Libertador es llenar el alma
con sueños, con fortaleza, con vida, con orgullo, con
esperanza y con inmensa tristeza y profundo dolor.

Simón Bolívar, un niño nacido en cuna mantua-


na; mil veces castigado por rebelde; huérfano y solita-
rio; amor y consuelo de sus hermanos. Bolívar,
preocupado por la educación de su sobrino Fernando y
por el matrimonio de su sobrina; siempre pendiente de
su familia. Bolívar humilde y confiado, con el pensa-
miento firme en la Independencia de Abya Yala, la
mal llamada América Española, con la voluntad férrea
y el corazón pleno de gratitud hacia el Robinson de su
vida.

Hace años escribí: ―Un hombre muy joven, de


pequeña estatura, delgado, de pelo revoltoso y ojos
profundos, contempla desde el Monte Aventino, la
Ciudad Eterna. Roma, testigo silente de esclavos y
poetas, de Césares y Marco Antonios, de Sénecas y
Nerones. Piedras que podrían contar siglos de historia
y que allí, sin sus célebres legiones, recibe, ante las
sabias miradas de dos hombres extranjeros, los ejérci-
tos napoleónicos. Roma, la que esclavizó pueblos, es
humillada por su propia historia‖.
―Aquel hombre joven miró a su maestro, el otro
Simón, de quien no sólo aprendía la historia y la filo-
sofía sino el amor a la libertad, a la justicia y a la
igualdad. Entonces, nos cuenta la historia, que el jo-
ven Simón juró ante Dios y ante su maestro, dar la
vida por la libertad de la América española‖.
―¡Cuántos sueños en aquellas dos mentes genia-
les! ¡Cuánto amor en cada palabra!...‖.

2-49
―El hombre más joven es semilla fresca; madera
buena en las manos del maestro que talla y talla para
darle forma al más grande hombre del mundo ameri-
cano‖.
―El hombre más viejo es manantial inagotable
de sabiduría, es amor, consejo, compañía y sus pala-
bras son consuelo para el corazón niño que llora la
ausencia definitiva de su dulce María Teresa. Y Si-
món joven bebe insaciable. Ahora sabe que los hom-
bres pueden tener un mejor destino, no nacieron para
ser esclavos, merecen respeto porque todos son igua-
les ante Dios y deben serlo ante las leyes y el Estado.
Ahora comprende lo injusto de la colonia, el crimen
cometido con los habitantes autóctonos ―americanos‖
y el horror al que son sometidos, quienes, como ani-
males, son transportados del Africa negra al Nuevo
Continente. Ahora quiere luchar por la libertad de su
Patria Americana‖.
―Pasaron los años y también nos cuenta la histo-
ria que Bolívar viaja a Londres en compañía de An-
drés Bello y López Méndez y que allí bebe la savia
hermosa de la idea americanista del viejo Miranda‖.
―Bolívar es, para la juventud americana, el más
bello de los ejemplos. Simón, el aprendiz de amores e
ideas; el rebelde del terremoto de Caracas; el incansa-
ble de los Andes; el Libertador de pueblos; el severo y
decidido paladín de Carabobo; el eterno soñador del
Chimborazo; el enamorado poeta de los ojos de Ma-
nuela‖.
―Bolívar, alumno y maestro; sin sueños de capi-
tales ni coronas; Libertador de ciudadanos y no rey de
esclavos; deseó morir con Sucre en Berruecos y muere
poco después con su más grande sueño: la unión de
los pueblos latinoamericanos‖.

2-50
Venezuela Educación de Caudillos

―América es aún muy joven, tan joven como la


América de la Independencia, aún busca su camino y
lucha por un mejor destino en un Estado en el que
impere la dignidad ciudadana. Su pueblo continúa
hambriento de sabiduría; sus niños siguen huérfanos;
su cielo está opaco de injusticias sociales. Aún no es
la ―América‖ de Bolívar, de Rodríguez, de Miranda,
de Bello, de Sucre... Años de sangrientas luchas pare-
cen haber cansado su vientre de madre generosa. Ella
espera una juventud mejor, plena de sueños, deseosa
de crear, de trabajar, de hacer una Patria libre de ren-
cores. Nuestra América espera y nuestra Venezuela le
dará una vez más las vidas que necesita para ser ejem-
plo de verdad ante la humanidad y el mundo. De ello
estoy segura, porque creo en nuestra juventud que
canta y ríe, pero también estudia; en nuestra juventud
que luchará y dará, si es necesario la vida, para cons-
truir una América nueva, una América justa‖.
―Empecemos hoy que la Patria espera y no de-
bemos permitir que su espera sea entre soledades y
sombras‖.84

Bolívar llega a nosotros como el militar, el ge-


nial estratega, nos lo presentan como un Dios. Bolívar
fue hombre y como tal, cargado de angustias, de de-
fectos, de errores, pero también, pleno de sueños e
ideales. Esos ideales dominaron su vida; cada meta
alcanzada era la realidad de uno de sus sueños. El
secreto de su éxito está en sus condiciones de pensa-
dor, de estudioso y sus ideas fueron fruto de profundas
meditaciones que daban continuidad a sus principales

84
Ochoa de Sturhahn, Haydée - Artículo publicado en El
Nacionalista –Estado Guárico ―A Nuestra Juventud Venezolana‖

2-51
metas: la libertad de la ―América del Sur‖ y la organi-
zación de las nuevas naciones. Su fe en la Indepen-
dencia hizo que pusiera en sus luchas una voluntad
inquebrantable. Buscó en la historia y aprendió de ella
y en el análisis de la realidad de los pueblos america-
nos encontró savia para su más hermoso sueño: La
Unión Latinoamericana.

La vida no es fácil para el niño y joven Simón a


pesar de venir de familia mantuana. El dolor abre pro-
funda huella en su corazón y en su mente desde muy
temprana edad con la muerte de su padre y luego, ado-
lescente, con la separación definitiva de su madre. Por
último, apenas recién casado, pierde su joven esposa.
Una vida heroica nace entre sueños, sufrimientos,
ideales y luchas.

En Europa aprende a mantener un pensamiento


crítico sobre los hombres, las instituciones y los he-
chos. Posee un talento original y creador. Domina las
ideologías europeas, pero amante siempre de la tierra
americana, conocedor de sus ideales de libertad y jus-
ticia y de sus imperiosas necesidades, regresa a su
Patria, y pone su genio al servicio de los pueblos sura-
mericanos.

En Bohemia se publicó un ―…brillante ensayo:


del doctor Rafael Caldera, ilustre ex Presidente de la
República e intelectual de consagrada reputación en
las letras castellanas ―Bolívar, El Libertador‖, al cum-
plirse 152 años de la muerte y a seis meses del bicen-
tenario natal del Padre de la Patria, Libertador de
América‖ que recomiendo leer, no porque el doctor
Caldera, con cualidades y defectos, haya sido mi ami-

2-52
Venezuela Educación de Caudillos

go, sino porque es un resumen sencillo de la vida del


más grande hombre de América y quizás del mundo‖
Finaliza así: ―No logró el Libertador consolidar en los
nuevos estados la vida institucional. En su último año
llegó a exclamar, en mensaje al Congreso; ―Me rubo-
rizo al decirlo: la independencia es el único bien que
hemos adquirido, a costa de los demás‖. Y ya para
concluir su periplo, imaginó que todo había terminado
en un fracaso: ―Hemos arado en el mar‖.
―Pero no, no había arado en el mar. Su figura
continúa agigantándose, por encima de todos sus con-
temporáneos en el ámbito de su acción. El estudio de
su pensamiento lo califica como uno de los más genia-
les visionarios del acontecer político y uno de los más
brillantes cultores de la filosofía del estado, a la vez
que uno de los más profundos conocedores de las
realidades de los pueblos. Para las naciones que liber-
tó – Venezuela, Nueva Granada (Colombia), Ecuador,
Perú, Bolivia y Panamá – es y será Padre de la Patria.
Para toda Latinoamérica, su voz es mensaje y su figu-
ra es prototipo de las aspiraciones generosas. En bron-
ce o mármol se encuentra en las principales plazas de
las ciudades y pueblos de las repúblicas, hijas de su
espada. Su figura heroica campea en muchas capitales
del mundo. Lima, Caracas, Bogotá, Quito, La Paz,
Panamá no son las únicas: también entre otras: Bue-
nos Aires, México, Río de Janeiro, Santo Domingo,
San Juan de Puerto Rico, Tegucigalpa, Guatemala; le
hallamos en Puerto España y Kingston, en Nueva
York y Washington, en Roma y Paris, Londres y Ma-
drid, además de muchas otras ciudades como Cádiz,
Garachico (Canarias), Trujillo (Perú), Arequipa, etc.
Su nombre distingue una nación (Bolivia), un estado
de Venezuela, numerosos distritos jurisdiccionales y

2-53
diversa ciudades (en Venezuela, en la Argentina, en
los Estados Unidos); es epónimo de universidades y
liceos, así como de numerosas sociedades e institucio-
nes. El adjetivo ―bolivariano‖ ha entrado por él al dic-
cionario. Son incontables los libros que recogen su
pensamiento o que se ocupan de su vida y de su obra;
ha servido de inspiración a historiadores y poetas; a
escultores y músicos, y hasta una ópera estrenada en
Paris, ha sido compuesta con su figura como tema.
Maestro de maestros, su pensamiento ha servido de
inspiración a pensadores y estadistas‖.
―Y está vigente la hipérbole del insigne urugua-
yo José Enrique Rodó: (…) si el sentimiento colectivo
de la América libre y una no ha perdido esencialmente
su virtualidad, esos hombres, que verán como noso-
tros en la nevada cumbre del Sorata la más excelsa
altura de Los Andes, verán, como nosotros también,
que en la extensión de sus recuerdos de gloria nada
hay más grande que Bolívar‖.

Nace en Caracas el 24 de julio de 1783, descen-


diente de una familia de origen vasco llegada a Vene-
zuela a fines del siglo XVI. Su padre es el Coronel
don Juan Vicente Bolívar y Ponte y su madre doña
Concepción Palacios Blanco. Dos negras, Hipólita y
Matea lo ayudan a crecer; a su lado, con sus consejos,
su comprensión y su afecto supera la soledad de su
adolescencia; por ello mantiene hacia ellas, toda su
vida, un profundo respeto y un inmenso cariño. Tiene
cuatro hermanos: María Antonia, Juana, Juan Vicente
y María del Carmen.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad


posee, además de la herencia paterna, un mayorazgo

2-54
Venezuela Educación de Caudillos

instituido para él por su primo el Presbítero Juan Félix


Jerez y Aristeguieta, llamado ―Vínculo de la Concep-
ción‖ que era muy importante para la obtención de un
título de nobleza.

Viaja mucho con su familia a sus haciendas y


aprende a amar la naturaleza, a la que años más tarde
defenderá con sus decretos. Aún adolescente ve morir
a su madre y siente el frío de la orfandad. Quizás por
ello, treinta años después, escribe en Chuquisaca:
―…una gran parte de los males de que adolece la so-
ciedad es la situación de abandono en que se crían
muchos individuos por haber perdido en su infancia el
apoyo de sus padres‖ y dicta un decreto para proteger
la infancia desvalida.

Vive con su abuelo materno, don Feliciano Pa-


lacios. La casona está situada frente a la Plaza de San
Jacinto, en el centro de Caracas. Muere también su
abuelo y Simón queda bajo la tutela de su tío Carlos
Palacios.

Estudia las primeras letras interno en la casa de


don Simón Rodríguez. Era don Simón un hombre de
ideas progresistas y originales y entre los dos genios
nace una amistad para toda la vida. En 1824 le escribe
El Libertador:‖ Usted formó mi corazón para la liber-
tad, para la justicia, para lo grande, para lo hermo-
so…‖.

Recibió clases particulares del brillante Andrés


Bello, el primer humanista de ―América‖, de Fray
Jesús Nazareno Zidardía y del Presbítero José Antonio
Negrete, sus profesores de historia y religión. Carras-

2-55
co y Vides le dictan lecciones de escritura y aritméti-
ca; y Guillermo Pelgrón lecciones de latín.

Leo en un periódico llamado La Tarea un traba-


jo de J. A. Calzadilla Arreaza ―Las Luces Morales de
Simón Rodríguez‖ Vale la pena leerlo: ―Simón Rodrí-
guez sólo llegó a tener el título académico de ―maestro
de primeras letras‖ que le otorgó el Cabildo de Cara-
cas en 1791. A su escuela a la que concurrían en 1793
un centenar de alumnos, asistió el niño huérfano Si-
món Bolívar. Cuando el niño Bolívar se negó a vivir
bajo la tutela de su tío Carlos Palacios, la Real Au-
diencia convino en colocar a Bolívar bajo la tutela de
Simón Rodríguez. El niño vivió como pupilo en casa
de éste durante varios meses, Según testimonios, el
niño Bolívar no tuvo los adelantos de aprendizaje que
se hubieran esperado‖.
―Una década más tarde se reencontrarían Bolí-
var y el maestro en Paris. Bolívar, viudo, rico y sin
sentido de la vida; Robinson prófugo del imperio es-
pañol, sabio y pobre, estudioso de ciencias y filosofía.
Juntos convertirán a la Francia napoleónica en una
cátedra viva de filosofía política. De 1804 a 1806 Sa-
muel Robinson ayudó a Simón Bolívar a forjarse un
propósito imborrable. El juramento del Monte Sacro
es la declaración de este destino‖.
―Samuel Robinson vagaría largos años por Eu-
ropa. Sólo en 1823 regresará a nuestro continente.
Cuando el Libertador sabe que Simón Rodríguez está
en Bogotá, se halla en Perú, dirigiendo la campaña del
Sur que culminará en Ayacucho, Bolívar, convidándo-
lo a reunírsele de inmediato, le escribe el 9 de enero
de 1824 una famosa carta: ―Usted formó mi corazón
para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo

2-56
Venezuela Educación de Caudillos

hermoso. Yo he seguido el sendero que Usted me se-


ñaló (…) No puede figurarse cuán hondamente se han
grabado en mi corazón las lecciones que Usted me ha
dado: no he podido jamás borrar siquiera una coma de
las grandes sentencias que Usted me ha regalado.
Siempre presentes a ms ojos intelectuales, las he se-
guido como guías infalibles‖. (El libro de Robinson,
p. 27)‖.
―Bajo este reconocimiento generoso de un dis-
cípulo demasiado grande, Bolívar declara al maestro
Robinson como el artífice de su formación ética o
moral‖.
―Para Simón Rodríguez el término de origen la-
tino ―moral‖ involucra el concepto ético de una ―for-
mación del carácter‖, una ―formación del corazón‖,
que implican el gobierno de sí como autodominio de
la voluntad y del sentimiento. A esto llama el maestro
―fuerza moral‖, la capacidad de ser dueño de su vo-
luntad de acuerdo al conocimiento de la necesidad. En
una carta a Bolívar, el maestro da algunas luces sobre
su concepto ético fundamental de ―carácter‖. Siempre
con consecuencias…, invariable como mis principios,
nunca ha dejado Bolívar de ser a mis ojos el mismo.
La fortuna influye en la suerte de los hombres; pero
no en su carácter…‖. (El libro de Robinson).
―El carácter hace al hombre constante, le fija
principios. Es la obra de la formación ética y la expre-
sión de la fuerza moral. La educación consta de dos
partes: instruir que es la dotación de conocimientos, y
educar que es la formación de la voluntad. La instruc-
ción nos da luces, la formación nos da virtudes‖.
―Bolívar y Simón Rodríguez coinciden en la ta-
rea común de crear la República. Esta es la organiza-
ción política para la libertad. En ella se cuenta con la

2-57
voluntad de todos y se requiere la voluntad de cada
uno. Pero para formar repúblicas se requiere de repu-
blicanos‖.
―Sólo Usted sabe, porque lo ve como yo, que
para hacer república es menester gente nueva, y que
de la que se llama decente lo más que se puede esperar
es que no ofenda‖. (El libre de Robinson).
―La educación popular es el primer requisito
para la constitución de la sociedad republicana. Re-
quisito ético y político, porque la educación es la
construcción de la voluntad‖.
―Educar es crear voluntades‖, es la máxima
fundamental del pensamiento educativo de Simón
Rodríguez, el punto donde se anudan pedagogía, ética
y política‖.
―Es preciso redoblar la revolución política con
una revolución ética o moral, cuyo instrumento será la
educación popular y la instrucción general – el ―Moral
y Luces de Bolívar‖ corresponde exactamente a la
―Luces y Virtudes sociales‖ de Robinson – las cuales
han de generar una revolución de las costumbres y de
las voluntades, como condición de la persistencia de
la libertad conquistada‖.

Ingresa como cadete en las Milicias de Blancos


de los Valles de Aragua. Con 15 años es ascendido a
Subteniente. Estudia en la Academia de Fray Francis-
co de Andújar matemáticas, física y otras materias.

En 1799 viaja a México, Cuba y finalmente a


España donde se dedica al estudio con el apoyo del
sabio Marqués de Ustáriz y de sus tíos Esteban y Pe-
dro Palacios. Amplía sus conocimientos de matemáti-
cas, historia, literatura y aprende francés.

2-58
Venezuela Educación de Caudillos

Se enamora de María Teresa Rodríguez del To-


ro y Alaiza, y el 26 de mayo de 1802 se casa. Desea
regresar a su país, cuidar sus haciendas, poseer un
hogar y tener descendencia. Pero el destino, signado
por la muerte, le tenía reservado un nuevo dolor y
María Teresa muere en enero de 1803.

Viaja a París. Conoce a von Humboldt y a


Bonpland. Su vida en la ciudad luz, fue, como él
mismo decía a su amigo, Alejandro Dehollain: ―Yo no
conocí la tristeza en todo el tiempo que me hallé en
esa deliciosa capital. Y aún aseguraré a usted que más
me agrada Bordeaux, que la Corte de España ¡Qué
cortesía! ¡Cuánta amabilidad! ¡Qué gente tan bien
criada es la de toda la Francia y sobre todo la de París!
Yo puedo asegurar que la España me pareció un país
de salvajes, cuando la comparaba a Francia, y así esté
usted seguro, que si vengo a vivir a Europa, no en otra
parte que en París‖.

Encuentra de nuevo a su viejo maestro don Si-


món Rodríguez y viajan juntos a Italia. En Roma jura,
en el Monte Sacro, en presencia del sabio don Simón.
―Juro ante el Dios de nuestros padres, juro por mi ho-
nor, juro delante de usted, que no daré descanso a mi
brazo ni reposo a mi alma hasta que nos hayamos libe-
rado de las cadenas que nos oprimen por voluntad del
imperio español‖.

Regresa a París y se afilia por corto tiempo a


una logia masónica. Viaja a Estados Unidos y regresa
a Venezuela a mediados de 1807. En reuniones con
sus jóvenes amigos hace planes para alcanzar la Inde-
pendencia.

2-59
El 19 de abril, ascendido a Coronel, viaja a
Londres, en compañía de Andrés Bello y Luis López
Méndez, nombrados por la Junta Patriótica, Comisio-
nados ante el Gobierno Británico. Allí encuentra a
Miranda y lo invita a regresar a la Patria. Vuelve pron-
to a Venezuela, se incorpora al Ejército y en 1811
lucha a las órdenes de Miranda en el dominio de Va-
lencia. Más tarde es traicionado y no logra salvar la
plaza de Puerto Cabello.

En 1812 Miranda capitula ante Monteverde.


Bolívar al lado de otros oficiales jóvenes arrestan al
Precursor. La República se pierde. Bolívar escapa a
Curazao y más tarde a Cartagena de Indias; allí publi-
ca su ―Memoria dirigida a los ciudadanos de Nueva
Granada por un caraqueño‖ en la que expone los prin-
cipios que han de dirigir su vida. : “...la unidad de-
mando para luchar hasta conseguir la victoria, y la
unión de todos los países hispanoamericanos para
lograr y consolidar la independencia y la libertad”.

Simón Bolívar vivió 47 años, pero llevó una vi-


da tan intensa, de tantas aventuras y de tantas angus-
tias y participó tan profundamente en los cambios de
una época que podríamos pensar que vivió cien años.

Por los documentos de El Libertador conoce-


mos todos sus valores, sus principios, sus ideas, sus
sueños. Así en el Manifiesto de Cartagena en 1812,
después de la pérdida de la Primera República analiza
las razones que condujeron a Venezuela al fracaso y
señala: ―…más consecuente error…‖ ―…la falta de
adopción del sistema tolerante…‖ del que nació la
impunidad de los delitos de Estado y se lamenta de las

2-60
Venezuela Educación de Caudillos

“facciones internas que en realidad fueron el mortal


veneno que hicieron descender la Patria al sepulcro”.

En la Venezuela de hoy, de comienzos del siglo


XXI ¿no será ese también nuestro error…? La impu-
nidad de los delitos de Estado es sangre y alimento de
la corrupción venezolana y la ambición personal, es el
pensamiento atado a la acción inconsciente, enfermiza
y dañina. Ambas, unidas a la negación del equipo de
lucha, han sido las causas del fracaso de todos los
movimientos políticos venezolanos nacidos con la
idea de la igualdad social.

Inicia su campaña militar; unas veces obtiene


éxitos y otras vive el dolor de la traición y del fracaso.
Entra por Cúcuta al Táchira y va triunfante hasta Ca-
racas en su Campaña Admirable. En Mérida lo acla-
man como Libertador. En Trujillo dicta el Decreto de
Guerra a Muerte tratando de incorporar a los pardos,
especialmente a los llaneros, a la lucha por la Inde-
pendencia. En 1813 la Municipalidad y el pueblo de
Caracas le confieren oficialmente el título de Liberta-
dor.

Caracas sufre aún los estragos del terrible te-


rremoto de 1812. El Libertador les habla a los em-
pleados públicos: ―…un año entero gemisteis bajo el
tirano yugo español, sin sueldos, oprimidos en oscuras
cavernas, en los escombros, en las despreciables caba-
ñas que antes abominabais, huyendo de la fiereza es-
pañola. No será, pues, extraño, partáis vuestra renta
con el guerrero soldado que tan noble y generosamen-
te pone el pecho a las balas por defender vuestra liber-
tad civil…‖.

2-61
En setiembre de 1813 dicta Bolívar una Ley
contra los defraudadores de la Renta del Tabaco con-
siderando que no corresponden los ingresos con la
producción ―… a causa de los fraudes que se cometen,
bien en ventas clandestinas que algunos particulares
hacen del tabaco, bien en la malversación criminal de
alguno de los mismos empleados del ramo…” “A todo
aquel que incurra en alguno de estos delitos se le pa-
sará por las armas y se le embargarán sus bienes
para deducción de los gastos que origine. La misma
pena se aplicará a los jueces que no cumplan con su
deber”.

Me pregunto, si esa Ley hubiese sido vigente en


el siglo XX y XXI venezolano, pero naturalmente
sobre el petróleo, hierro, aluminio etc. ¿Cuántos ha-
brían sido fusilados?

El 14 de octubre de 1813, don Cristóbal Men-


doza, Gobernador Político de Caracas, en reunión del
Ayuntamiento en el Templo de San Francisco, pro-
clama a El Libertador ―Capitán General de los Ejérci-
tos de Venezuela, vivo y efectivo con el nombre de
Libertador… es un don que le consagra la Patria a un
hijo tan benemérito‖. Bolívar responde: “Me aclaman
VSS Capitán General de los Ejércitos y Libertador de
Venezuela: título más glorioso y satisfactorio para mí
que el cetro de todos los imperios de la tierra…”.

Estoy segura, en aquel momento El Libertador


de América recuerda a Napoleón y su coronación; a
Simón Rodríguez y su juramento en Roma y baña su
alma de regocijo ante el triunfo sobre la tiranía espa-
ñola. Tal vez su pensamiento acompaña también a

2-62
Venezuela Educación de Caudillos

nuestros hermanos indígenas, verdaderos dueños de


esta tierra, en su nostalgia ante el arrebato de sus sue-
ños, de sus casas, de sus hijas y a muchos de su vida y
a los negros esclavos sin Patria, sin lengua, sin liber-
tad y sueña con Abya Yala unida en libertad y equi-
dad, una sola Patria para todos los ―americanos‖ sin
diferencias de credos, de razas, de posiciones sociales
o económicas, pero la tristeza ensombrece de repente
su alma, el visionario vislumbra, el poder del norte y
la esclavitud del sur.

De agosto de 1813 a julio de 1814, la Segunda


República, es un año terrible en la Historia de Vene-
zuela. La Guerra a Muerte es la vencedora en los
combates. Girardot y Ricaurte se sacrifican. Urdaneta
defiende a Valencia. Ribas triunfa en La Victoria.
Mariño, Libertador del Oriente de Venezuela auxilia a
Bolívar y vence en Bocachica. Bolívar se defiende en
las trincheras de San Mateo, y está en todas partes.
Entre batalla y batalla expide proclamas y decretos,
redacta artículos para la Gaceta de Caracas... Al final
los realistas, mandados por el audaz Boves, derrotan
en La Puerta, en junio de 1814 a Bolívar y a Mariño.
La Segunda República muere.

Los patriotas abandonan Caracas, pueblo y


ejército van rumbo a Barcelona y Cumaná. En Carú-
pano, sus compañeros de armas desconocen la autori-
dad de ambos jefes. El Libertador se traslada a Nueva
Granada, donde recibe asilo. En mayo de 1815, aban-
dona el mando y marcha a Jamaica. Allí permanece
hasta diciembre de 1815. Escribe su célebre Carta de
Jamaica, con un análisis sobre ―Hispanoamérica‖ para
la que espera un hermoso porvenir.

2-63
Viaja a la República de Haití, donde obtiene el
apoyo del Presidente Alejandro Petión y prepara la
expedición de Los Cayos. Llega a Margarita y luego
pasa a Carúpano y Ocumare de la Costa. Proclama la
emancipación de los esclavos, pues está convencido
que un país que combate por la libertad no puede al-
bergar en su seno el cáncer social de la esclavitud. Sin
embargo, las circunstancias económicas y sociales
hacen inútiles sus esfuerzos en tal sentido.

Regresa a Haití y nuevamente es ayudado por el


Presidente Petión. A finales de 1816 vuelve a Marga-
rita y pasa a Barcelona en enero de 1817. Ahora sueña
con la liberación de Guayana, para convertirla en cen-
tro de operaciones. Cuenta con el ejército que dirige el
General Manuel Piar que ya ha comenzado la campa-
ña.

En 1814, dada la crisis que vive el país, el Li-


bertador ordena rebajar los sueldos a los empleados
civiles en un 50 % y a los oficiales del ejército en un
30 %.

En 1816 desembarca en Ocumare, se apodera


de la población y decreta el perdón a los españoles
que se rindan y la libertad de los esclavos ―porción
desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido bajo
las miserias de la esclavitud ya es libre‖. ―La naturale-
za, la justicia y la política piden la emancipación de
los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Vene-
zuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos‖.

La liberación de los esclavos fue, indiscutible-


mente una de las razones del antibolivarianismo, pues,

2-64
Venezuela Educación de Caudillos

aunque Bolívar no la pudo hacer efectiva por la oposi-


ción de una sociedad discriminadora y mezquina; al
solamente declararla, afianzaba en los excluidos: ne-
gros y aborígenes, mayoría de la población, sus sue-
ños de libertad. Eso significaba pérdida de riquezas
para los terratenientes mantuanos que habían pagado
buen dinero por cada esclavo y lo habían vestido y
alimentado. Recordemos que para la época, los indí-
genas y negros eran animales, seres irracionales sin
los derechos de los blancos; el vestirlos con harapos y
alimentarlos con mendrugos era suficiente para aque-
lla élite colonial, convencidos como estaban de cum-
plir así con la ley de Dios y la caridad a los pobres.
Además, la sociedad colonial se preguntaba con mie-
do: ¿Quién trabajará la tierra? ¿Quién amamantará y
cuidará nuestros niños? Años después, cuando al fin
Monagas logra hacer efectiva la libertad de los escla-
vos, el Estado debe pagar hasta el último centavo del
precio de cada uno. Yo soy testigo, aún en el siglo
XX, los indígenas eran para los mestizos criollos, para
los blancos europeos y para los estadounidenses y
canadienses, seres irracionales con un precio menor a
un animal doméstico.

En 1817 Bolívar toma la ciudad de Angostura,


hoy Ciudad Bolívar, capital de la Provincia de Guaya-
na. Crea el Consejo de Gobierno, el Consejo Superior
de Guerra, la Alta Corte de Justicia, el Tribunal de
Consulado y funda el Correo del Orinoco, periódico
que internacionalizará los ideales y acontecimientos
venezolanos. En octubre, fusilan al general Piar con-
denado a muerte por un Consejo de Guerra y El Liber-
tador dicta la ―Ley de Repartición de Bienes

2-65
Nacionales‖, con la que trata de reforzar los senti-
mientos nacionalistas.

En 1818 inicia la Campaña del Centro, sorpren-


de al general Morillo en Calabozo y lo vence.

Los valientes llaneros, soldados a favor de Es-


paña bajo las órdenes de Boves, pelean ahora por la
República dirigidos por el general José Antonio Páez
ya unido al Libertador.

En 1819, Bolívar convoca al Congreso de An-


gostura reunido el 15 de febrero de 1819. Presenta
ante los Diputados un proyecto de Constitución; pro-
pone, por primera vez, su idea del Poder Moral. En
este discurso encontramos las bases y principios de
sus ideales políticos.

Inicia la Campaña para liberar a Nueva Grana-


da, remonta Los Andes por el Páramo de Pisba y el
triunfo es definitivo en la batalla de Boyacá el 7 de
agosto. Entra en Bogotá y deja a Nueva Granada bajo
las órdenes del general Francisco de Paula Santander
mientras él regresa a Angostura para solicitar la pro-
mulgación de la Ley Fundamental de la República de
Colombia que comprendía las actuales Repúblicas de
Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador.

Mérida y Trujillo son liberadas de los realistas.


El Libertador firma en Santa Ana con el general Mori-
llo, los Tratados de Armisticio y de Regularización de
la Guerra. Fin de la Guerra a Muerte y reconocimiento
tácito de la República de Colombia por el gobierno de
Fernando VII. Meses después, los ejércitos patriotas

2-66
Venezuela Educación de Caudillos

marchan a Caracas. El 24 de junio de 1821, en la Sa-


bana de Carabobo, Bolívar decide, con el triunfo, la
Independencia de Venezuela, completada, en 1823,
por la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. El 29 del
mismo mes entra triunfante en su ciudad natal. Como
única recompensa para él y para el ejército por la
victoria de Carabobo, pide de nuevo la libertad de los
esclavos.

Va a Cúcuta a la reunión del Congreso y en


1822, Bolívar por el norte y Sucre por el sur, intentan
la Independencia de Quito. En Bomboná, Bolívar lo-
gra dominar a los pastusos y el 24 de mayo, en Pi-
chincha, el general Antonio José de Sucre, libera
definitivamente a Ecuador del dominio español y lo
incorpora a la Gran República de Colombia (la gran-
de). Bolívar encuentra en Guayaquil al general San
Martín que viene del Perú y en Quito conoce a su úl-
timo gran amor, Manuela Sáenz.

En 1823 la situación política del Perú lleva a


sus autoridades y al pueblo a llamar a El Libertador.
Por la anarquía reinante entre los patriotas, Bolívar se
dedica a reorganizar el ejército. El Congreso lo nom-
bra Dictador antes de ser tomada Lima por los realis-
tas. Se retira a Trujillo y desde allí comienza de nuevo
la ofensiva.

Enfrenta problemas, traiciones, inconformida-


des, ambiciones, contradicciones y también la enfer-
medad que mina su organismo. Por eso él se llamó a sí
mismo “el hombre de las dificultades”.

2-67
En agosto de 1824, la victoria de Junín inclina
la balanza hacia la causa republicana. En diciembre, la
batalla de Ayacucho, ganada por el Mariscal Sucre,
pone fin a la Guerra de Independencia. Ha concluido
la etapa militar y ha llegado la hora de la reorganiza-
ción política y social de los nuevos estados para forta-
lecer la unidad, y con la paz, alcanzar el progreso.

El 7 de diciembre de 1824, Bolívar convoca


desde Lima el Congreso de Panamá, que se realizará
en 1826, para que las naciones hispanoamericanas se
unan y fijen una posición común frente a las grandes
potencias del mundo y ante España, que quiere conti-
nuar la lucha. El Congreso de Panamá es el primer
paso para la integración latinoamericana. Para Bolívar
las naciones hispanoamericanas, a las cuales después
incorpora el Brasil, deben presentarse unidas, como
países hermanos, sin mengua de sus soberanías res-
pectivas.

El 10 de febrero de 1825 El Libertador renuncia


a los poderes extraordinarios otorgados por el Congre-
so Peruano y visita el Alto Perú. Sus provincias cons-
tituyen una nueva nación independiente con el nombre
de República Bolívar, hoy conocida como Bolivia.
Para ella redacta un proyecto de Constitución que
considera también aplicable a los demás países recién
independizados. Dicta también muchos decretos con
el fin de lograr una verdadera Reforma Social para
proteger al indígena, sembrar educación, defender los
recursos naturales, desarrollar la agricultura y el co-
mercio… ¿Piensa en una verdadera revolución o es,
en ese texto, un Bolívar conservador como mantienen
muchos historiadores?

2-68
Venezuela Educación de Caudillos

Simón Rodríguez se ha vuelto a reunir con él.


Bolívar tiene apenas 42 años, busca de nuevo el apoyo
de su antiguo maestro y amigo para culminar sus sue-
ños con la transformación de la ―sociedad latinoame-
ricana‖, mediante una educación para el trabajo y la
participación. Para hombres como los dos Simones,
las batallas son solamente el comienzo de la verdadera
independencia. Sus sueños, lastimosamente, no pudie-
ron convertirse en realidad.

En abril de 1826, el general José Antonio Páez


acaudilla una revolución llamada La Cosiata que re-
clama la separación de Venezuela de la Gran Colom-
bia. Bolívar regresa a Bogotá, dicta un decreto
transformando la universidad en moderna y republica-
na, asequible a todos los sectores sociales. Pero las
pasiones dominan y vencen sobre la unidad. Aumen-
tan los problemas con el Vicepresidente Francisco de
Paula Santander, quien se opone con fuerza a la unión
y quiere la separación de Nueva Granada, hoy Colom-
bia. Acepta en Bogotá el cargo de dictador para salvar
la Gran Colombia. Es víctima de un atentado, Manue-
la le salva la vida.

Bolívar odia cualquier negocio con visos de co-


rrupción. En 1826 le escribe a Santander ―He visto la
carta de usted en que me propone sea yo el protector
de la compañía que se va a establecer para la comuni-
cación de los dos mares del Istmo. Después de haber
meditado mucho cuanto usted me dice, me ha pareci-
do conveniente, no sólo no tomar parte en el asunto,
sino que me adelanto a aconsejarle que no intervenga
usted en él. Yo estoy cierto que nadie verá con gusto
que usted y yo, que hemos estado y estamos a la cabe-

2-69
za del gobierno, nos mezclemos en proyectos pura-
mente especulativos… Esta es mi opinión con respec-
to a lo que usted debe hacer, y por mi parte, estoy bien
resuelto a no mezclarme en este negocio ni en ninguno
otro que tenga un carácter comercial‖.85

¿No sería esta forma de pensar otra razón para


el antibolivarianismo de Santander y para la desapari-
ción de Colombia La Grande?

Lucha contra la invasión de los peruanos al sur


de la República y permanece en Ecuador el año 1829.
En su ausencia, el Congreso de Bogotá, desea instau-
rar una monarquía y Bolívar responde con frase espar-
tana: ―Libertador o muerto‖.

En 1830 instala el Congreso Constituyente, pe-


ro Venezuela se declara estado independiente.

Enfermo, renuncia a la Presidencia y se va a la


costa. En Cartagena recibe la dolorosa noticia del ase-
sinato del Gran Mariscal de Ayacucho. Le afecta pro-
fundamente. “¡Dios excelso, se ha derramado la
sangre del inocente Abel!” El 10 de diciembre de
1830 dicta su última proclama y el 17 muere en San
Pedro Alejandrino. ―Jesucristo, don Quijote y yo so-
mos los tres majaderos de la historia‖. Sus restos re-
posan en el Panteón Nacional de Caracas, su ciudad
natal.

Entre sus cualidades o defectos, depende del


cristal… tenemos constancia de que a El Libertador le
gustaba el sexo ―débil‖. El escritor francés Martín
85
Carta de Bolívar a Santander 1826

2-70
Venezuela Educación de Caudillos

Maillefet, autor de ―Los Novios de Caracas‖ lo des-


cribe así: ―Familiar. Con gracia, reservado sin altane-
ría, bueno sin debilidad. Bolívar siempre está en su
puesto, en el vivac como en los palacios, a la mesa, y
aún, según se dice en el boudoir, pues no ha sido la
gloria su única querida, y a un filántropo tan práctico
como él bien puede perdonársele que no desprecie la
mitad más bella del género humano‖. Muchas son las
jóvenes y damas en México y en Madrid, luego en
Roma y París y más tarde en los caminos de batallas,
su diario vivir.

Pero su primera novia es María Teresa del Toro


y Alaiza, ama profundamente su belleza física pero
también su riqueza espiritual. Tendrá amantes como
Fanny o escribirá cartas románticas a Teresa Laisney
y ya en Venezuela a la encantadora Pepita Machado, a
quien todos llaman la novia de El Libertador o en Co-
lombia, según cuentan, Anita Lenoit, pero jamás vol-
verá a casarse. Al caer la Segunda República en 1814,
salva su vida en Jamaica, por estar durmiendo en la
casa de Madame Juliana. La dulce Pepita, caraqueña
como él, no parece ser un capricho pasajero, ambos
comparten momentos de consuelo y alegría. Todavía
en Angostura la invita a reunirse con él, pero ya en
Bogotá parece comenzar el olvido. Conoce a Bernar-
dina Ibáñez quien le ciñe la corona de laureles como
premio al triunfo de Boyacá, laureles que él comparte
con Soublette, Anzoátegui…

En Quito encuentra su último amor, apasionado


y trágico por los principios dominantes en la sociedad
de entonces: Manuela Sáenz de Thome, casada con un
inglés. Simón y Manuela se abrazarán en un sueño de

2-71
amor eterno. Manuela, la bella, como él la llama, es
una mujer valerosa; lucha a su lado y llega a ser Co-
mandante de las Fuerzas Libertadoras. Es, además, la
primera luchadora latinoamericana por los derechos
de la mujer. Corre al lado de El Libertador cuando la
necesita y salva su vida en setiembre de 1828. A ella
le escribe Bolívar su última carta de amor cuando va
al exilio, antes de la muerte. En Bogotá reina el anti-
bolivarianismo y se habla de asesinar a Sucre. El Li-
bertador y Manuela no volverán a verse. Su amor es
una de las páginas más bellas de la ―Historia Ameri-
cana‖ porque su sentimiento es un verdadero sueño de
libertad y justicia. Manuela y Simón, dos rebeldes
contra la sociedad mantuana, sus costumbres e hipo-
cresías, sus mentiras y su ausencia de equidad y justi-
cia.

―A la bella Manuela. Ica, 20 de abril de 1825.


Mi bella y buena Manuela: Cada momento estoy pen-
sando en ti y en el destino que te ha tocado. Yo veo
que nada en el mundo puede unirnos bajo el auspicio
de la inocencia y el honor. ¡Lo veo bien y gimo de tan
horrible situación por ti; porque te debes reconciliar
con quien no amabas; y yo porque debo separarme de
quien idolatro!!! Sí, te idolatro hoy más que nunca
jamás. Al arrancarme de tu amor y de tu posesión se
me ha multiplicado el sentimiento de todos los encan-
tos de tu alma y de tu corazón divino, de ese corazón
sin modelo‖.
―Cuando tú eras mía yo te amaba más por tu
genio encantador que por tus atractivos deliciosos.
Pero ahora ya me parece que una eternidad nos separa
porque mi propia determinación me ha puesto en el
tormento de arrancarme de tu amor, y tu corazón justo

2-72
Venezuela Educación de Caudillos

nos separa de nosotros mismos, puesto que nos arran-


camos el alma que nos daba existencia, dándonos el
placer de vivir. En el futuro tú estarás sola aunque al
lado de tu marido. Yo estaré solo en medio del mun-
do. Solo la gloria de habernos vencido será nuestro
consuelo. ¡El deber nos dice que ya no somos más
culpables!!! No, no lo seremos más.‖86

Manuela Sáenz, la bella Manuela, rompe con


todos los roles impuestos a la mujer, antes de ella na-
cer. Es hija natural reconocida, lo que le permite co-
nocer el rechazo de la sociedad desde su pequeña
infancia y sufrir los ataques de la sociedad quiteña
sembrada sobre atávicos principios desde milenios. Ni
para ella ni para su madre fue una afrenta moral su
nacimiento, producto del adulterio de su padre. Al
crecer al lado de su madre quien colabora con la gue-
rra independentista, Manuela conoce la turbulencia de
la época. Los hijos e hijas pertenecen a los padres, las
madres son seres sumisos, educadas para nunca tomar
decisión. Manuela no escapa a los matrimonios arre-
glados, se casa sin amor y se rebela al verse reducida
al ámbito del hogar, involucrándose en los movimien-
tos rebeldes, políticos y militares, defensores de la
Independencia del ―Continente Americano‖. Esa con-
ducta, rebelde, tan característica de su personalidad, la
asume muchos años antes de conocer a Bolívar.

Historiadores trataron de minimizar su vida al


papel de amante, olvidando su inmensa lucha como
soldado patriota, pero la historia y la justicia del tiem-

86
Carta de El Libertador a Manuela Sáenz - Ica, 20 de abril de
18 25

2-73
po la han elevado a la altura de los más grandes héroes
de la Independencia.

Veamos el retrato que hizo de El Libertador su


edecán O´Leary: ―Bolívar - escribe – tenía la frente
alta, pero no muy ancha, y surcada de arrugas desde
temprana edad, indicio de pensador; pobladas y bien
formadas cejas; los ojos negros, vivos y penetrantes;
la nariz larga y perfecta: tuvo en ella un pequeño lo-
banillo que le preocupó mucho, hasta que desapareció
en 1820 dejando una señal casi imperceptible; los
pómulos salientes; las mejillas hundidas desde que lo
conocí en 1818; la boca fea y los labios algo gruesos.
La distancia de la nariz a la boca era notable. Los
dientes blancos, uniformes y bellísimos; cuidábalos
con esmero. Las orejas grandes pero bien puestas. El
pelo negro, fino y crespo, lo llevaba largo en los años
1818 a 1821, en que empezó a encanecer, y desde
entonces lo usó corto. Las patillas y bigotes rubios; se
los afeitó por primera vez en Potosí, en 1825. Su esta-
tura era de cinco pies seis pulgadas inglesas. Tenía el
pecho angosto; el cuerpo delgado, las piernas sobre
todo. La piel morena y algo áspera. Las manos y los
pies pequeños y bien formados que cualquier mujer
habría envidiado. Su aspecto, cuando estaba de buen
humor, era apacible, pero terrible irritado: el cambio
era increíble‖.
―Hablaba mucho y bien; poseía el raro don de la
conversación y gustaba de referir anécdotas de su vida
pasada. Su estilo era florido y correcto; sus discursos
y sus escritos están llenos de imágenes atrevidas y
originales. Sus proclamas son modelos de la elocuen-
cia militar. En sus despachos lucen, a la par de la ga-
lanura del estilo, la claridad y la precisión. En sus

2-74
Venezuela Educación de Caudillos

órdenes, que comunicaba a sus tenientes, no olvidaba


ni los detalles más triviales, todo lo calculaba, todo lo
preveía‖.
―Tenía el don de la persuasión, y sabía inspirar
confianza a los demás. A esas cualidades se deben, en
gran parte, los asombrosos triunfos que obtuvo en
circunstancias tan difíciles, que otro hombre sin esas
dotes y sin su temple de alma se habría desalentado.
Genio creador por excelencia, sacaba recursos de la
nada‖.
―Gran conocedor de los hombres y del corazón
humano, comprendía a primera vista para qué podía
servir cada cual; muy rara vez se equivocó. Hablaba y
escribía francés correctamente, e italiano con bastante
perfección; de inglés sabía poco, aunque lo suficiente
para entender lo que leía. Conocía a fondo los clásicos
griegos y latinos, que había estudiado, y los leía siem-
pre con gusto en las buenas traducciones francesas‖.
―Así lo verían a su regreso, en Caracas. Ahora
sí era verdad que ―nadie lo reconocería‖ según la ex-
presión hiperbólica que usan en Venezuela, sobre todo
los ancianos, para indicar los cambios experimentados
por un joven‖.87

Los partidos políticos ―americanos‖ han tratado


de utilizar las palabras y los discursos del más grande
hombre de Abya Yala, mal llamada América: ―Con mi
nombre se quiere hacer en Colombia el bien y el mal y
muchos lo invocan como el texto de sus disparates‖.
Silencian la voz justa de Bolívar, la utilizan y cambian
según convenga a sus aventuras, olvidando que su
obra no es para leerla por partes, sino para interpretar
con ética la unidad de sus ideas. Refiriéndose al Dis-
87
Mijares, Augusto. ―El Libertador‖ pp. 116 y 117

2-75
curso de Angostura, él mismo dice en carta a su amigo
don Guillermo White: ―Tenga Usted, la bondad de
leer con atención mi discurso, sin atender a sus partes.
La vida de Bolívar es verdadero testimonio de hones-
tidad, libertad y justicia. ―¡Para qué necesitaré yo de
Colombia! ¡Hasta sus ruinas han de aumentar mi glo-
ria! Serán los colombianos los que pasarán a la poste-
ridad cubiertos de ignominia, pero no yo. Ninguna
pasión me ciega en esta parte, y si para algo sirviera la
pasión en juicios de esta naturaleza, sería para dar
testimonios irrefragables de pureza y desprendimien-
to. Mi único amor siempre ha sido el de la Patria; mi
única ambición, su libertad‖.

¿Qué puedo agregar humildemente yo, a la luz


de la vida de El Libertador? Copiar sus discursos,
cartas y decretos y con sus propias palabras, expresar
sus sueños y sus esperanzas, asesinados por las pasio-
nes humanas de hombres ajenos a la grandeza de su
genio y a la entrega de su espíritu...

―Habiendo ya cumplido con la Justicia, con la


humanidad, cumplamos ahora con la política, con la
sociedad allanando las dificultades que opone un sis-
tema tan sencillo y natural, más tan débil que el menor
tropiezo lo trastorna, lo arruina. La diversidad de ori-
gen requiere un pulso infinitamente firme, un tacto
infinitamente delicado para manejar esta sociedad
heterogénea cuyo complicado artificio, se disloca, se
divide, se disuelve con la más ligera alteración‖.
―El sistema de Gobierno más perfecto, es aquel
que produce mayor suma de felicidad posible, mayor
suma de seguridad social, y mayor suma de estabili-
dad política. Por las Leyes que dictó el primer Con-

2-76
Venezuela Educación de Caudillos

greso tenemos derecho de esperar que la dicha sea la


dote de Venezuela; y por las vuestras debemos lison-
jearnos que la seguridad y la estabilidad, eternizarán
esa dicha. A vosotros toca resolver el problema. ¿Có-
mo, después de haber roto todas las trabas de nuestra
antigua opresión podemos hacer la obra maravillosa
de evitar que los restos de nuestros duros hierros no se
cambien en armas liberticidas? Las reliquias de la
dominación Española permanecerán largo tiempo an-
tes de que lleguemos a anonadarlas: el contagio del
Despotismo ha impregnado nuestra atmósfera, y ni el
fuego de la guerra, ni el específico de nuestra saluda-
bles Leyes ha purificado el aire que respiramos. Nues-
tras manos ya están libres, y todavía nuestros
corazones padecen de las dolencias de la servidumbre.
El hombre, al perder la libertad, decía Homero, pierde
la mitad de su espíritu‖.
―Un Gobierno Republicano ha sido, es y debe
ser el de Venezuela; sus bases deben ser la Soberanía
del Pueblo: la división de los Poderes, la Libertad
civil, la proscripción de la esclavitud; la abolición de
la monarquía y los privilegios. Necesitamos de la
Igualdad para refundir, digámoslo así, en un todo, la
especie de los hombres, las opiniones políticas, y las
costumbres públicas, luego, extendiendo la vista sobre
el vasto campo que nos falta por recorrer fijemos la
atención sobre los peligros que debemos evitar‖.
―El progreso de las luces es el que ensancha el
progreso de la práctica, y la rectitud de espíritu es la
que ensancha el progreso de las luces‖.
―El amor a la Patria, el amor a las Leyes, el
amor a los Magistrados, son las nobles pasiones que
deben absorber exclusivamente el alma de un Repu-
blicano. Los venezolanos aman la Patria, pero no

2-77
aman sus Leyes; porque éstas han sido nocivas y eran
la fuente del mal: tampoco han podido amar a sus
Magistrados, porque eran inicuos, y los nuevos apenas
son conocidos en la carrera en que han entrado. Si no
hay respeto sagrado por la Patria, por la Leyes, y por
las autoridades, la Sociedad es una confusión, un
abismo; es un conflicto singular de hombre a hombre,
de cuerpo a cuerpo”.
―Cuanto más admiro la excelencia de la Consti-
tución Federal de Venezuela, tanto más me persuado
de la imposibilidad de su aplicación a nuestra estado.
Según mi modo de ver es un prodigio que su modelo
en el Norte de América subsista tan prosperamente y
no se trastorne al aspecto del primer embarazo o peli-
gro. A pesar de que aquel Pueblo es un modelo singu-
lar de virtudes políticas y de ilustración moral; no
obstante que la libertad ha sido su cuna, se ha criado
en la Libertad, y se alimenta de pura Libertad; lo diré
todo aunque bajo de muchos aspectos, este Pueblo es
único en la historia del género humano, es un prodi-
gio, repito, que un sistema tan débil y complicado
como el Federal haya podido regirlo en circunstan-
cias tan difíciles y delicadas como las pasadas. Pero
sea lo que fuere, de este Gobierno con respecto a la
Nación Americana, debo decir, que ni remotamente ha
entrado en mi idea asimilar la situación y naturaleza
de dos Estados tan distintos como el Inglés Americano
y el Americano Español. ¿No sería muy difícil aplicar
a España el Código de Libertad política, civil y reli-
giosa de Inglaterra? Pues aún es más difícil adaptar
en Venezuela las Leyes del Norte de América. ¿No
dice el Espíritu de las Leyes que estas deben ser pro-
pias para el Pueblo que se hacen? ¿Qué es una gran
casualidad que las de una Nación puedan convenir a

2-78
Venezuela Educación de Caudillos

otra? ¿Que las Leyes deben ser relativas a lo físico


del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situa-
ción, a su extensión, al género de la vida de los Pue-
blos? ¿Referirse al grado de Libertad que la
Constitución puede sufrir, a la Religión de sus habi-
tantes, a sus inclinaciones, a sus riquezas, a su núme-
ro, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales?
¡He aquí el Código que debíamos consultar y no el de
Washington!”.
―El primer Congreso en su Constitución Federal
más consultó el espíritu de las Provincias, que la idea
sólida de formar una República indivisible y central.
Aquí cedieron nuestros Legisladores al empeño incon-
siderado de aquellos Provinciales seducidos por el
deslumbrante brillo de la felicidad del Pueblo Ameri-
cano, pensando que, las bendiciones de que goza son
debidas exclusivamente a la forma de Gobierno y no
al carácter y costumbres de los Ciudadanos. Y, en
efecto, el ejemplo de los Estado Unidos por su pere-
grina prosperidad era demasiado lisonjero para que no
fuese seguido. ¿Quién puede resistir el atractivo victo-
rioso del goce pleno y absoluto de la Soberanía, de la
Independencia, de la Libertad? ¿Quién puede resistir
al amor que inspira un Gobierno inteligente que liga a
un mismo tiempo, los derechos particulares, a los de-
rechos generales: que forma de la voluntad común la
Ley Suprema de la voluntad individual? ¿Quién puede
resistir al imperio de un Gobierno bienhechor que con
una mano hábil, activa, y poderosa dirige siempre, y
en todas partes, todos sus resortes hacia la perfección
social que es el fin único de las instituciones huma-
nas?‖.
―Más, por halagüeño que parezca, y sea en efec-
to este magnífico sistema Federativo, no era dado a

2-79
los Venezolanos ganarlo repentinamente al salir de las
cadenas. No estábamos preparados para tanto bien; el
bien, como el mal, da la muerte cuando es súbito y
excesivo. Nuestra Constitución Moral no tenía todavía
la consistencia necesaria para recibir el beneficio de
un Gobierno completamente Representativo, y tan
sublime cuanto que podía ser adaptado a una Repúbli-
ca de Santos‖.
―Que los hombres nacen todos con derechos
iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado
por la pluralidad de los sabios, como también lo está
que no todos los hombres nacen igualmente aptos a la
obtención de todos los rangos... La naturaleza hace a
los hombres desiguales en genio, temperamento, fuer-
zas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia,
porque colocan al individuo en la sociedad, para que
la educación, la industria, las artes, los servicios, las
virtudes le den una igualdad ficticia, propiamente
llamada política y social. Es una inspiración eminen-
temente benéfica de reunión en un estado de todas las
clases en que la diversidad se multiplica en razón de la
propagación de la especie‖.
―La continuación de la autoridad en un mismo
individuo frecuentemente ha sido el término de los
Gobiernos Democráticos. Las repetidas elecciones son
esenciales en los sistemas populares, porque nada es
tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en
un mismo Ciudadano el Poder. El Pueblo se acostum-
bra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de
donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo
celo es la garantía de la Libertad Republicana, y nues-
tros Ciudadanos deben temer con sobrada justicia que
el mismo Magistrado que los ha mandado mucho
tiempo, los mande perpetuamente‖.

2-80
Venezuela Educación de Caudillos

―Sólo la Democracia, en mi concepto, es sus-


ceptible de una absoluta Libertad, pero, ¿cuál es el
Gobierno Democrático que ha reunido a un tiempo
poder, prosperidad y permanencia? ¿Y no se ha visto
por el contrario la Aristocracia, la Monarquía cimentar
grandes y poderosos Imperios por siglos y siglos?
¿Qué Gobierno más antiguo que el de China? ¿Qué
República ha excedido en duración a la de Esparta, a
la de Venecia? ¿El imperio Romano no conquistó la
tierra? ¿No tiene Francia catorce siglos de Monarquía?
¿Quién es más grande que la Inglaterra? Estas Nacio-
nes, sin embargo, han sido o son Aristocracias y Mo-
narquías‖.
―A pesar de tan crueles reflexiones, yo me sien-
to arrebatado de gozo por los grandes pasos que ha
dado nuestra República al entrar en su noble carrera.
Amando lo más útil, animada de lo más justo, y aspi-
rando a lo más perfecto al separarse Venezuela de la
Nación Española, ha recobrado su Independencia, su
Libertad, su Igualdad, su Soberanía Nacional. Consti-
tuyéndose en una República Democrática, proscribió
la Monarquía, las distinciones, la nobleza, los fueros,
los privilegios; declaró los derechos del hombre, la
Libertad de obrar, de pensar, de hablar y de escri-
bir”.88

El Libertador divide el poder en Ejecutivo, Le-


gislativo y Judicial, pero agrega, sacado de la antigüe-
dad, el Poder Moral ―…que bien puede ser tenido por
un cándido delirio, mas no es imposible y yo me li-
sonjeo de que no desdeñaréis enteramente un pensa-

88
Bolívar, Simón. Discurso ante el Congreso de Angostura. 15 de
febrero de 1819

2-81
miento que, mejorado por la experiencia y las luces,
puede llegar a ser muy eficaz‖.
Para el Poder Ejecutivo pone de modelo la
Constitución inglesa ―…está revestido de toda la auto-
ridad soberana que le pertenece, pero también está
circunvalado de una triple línea de diques, barreras y
estacadas… Por más que se examine la naturaleza del
Poder Ejecutivo en Inglaterra, no se puede hallar nada
que no incline a juzgar que es el más perfecto modelo,
sea para un reino, sea para una aristocracia, sea para
una democracia. Aplíquese a Venezuela este Poder
Ejecutivo en la persona de un Presidente nombrado
por el pueblo o por sus representantes, y habremos
dado un gran paso hacia la felicidad nacional‖.
El Poder Legislativo también proviene del par-
lamento inglés ―Hemos dividido como los americanos
la representación nacional en dos cámaras: la de re-
presentantes y la del senado. La primera está com-
puesta muy sabiamente, goza de todas las atribuciones
que le corresponden y no es susceptible de una refor-
ma esencial, porque la Constitución le ha dado el ori-
gen, la forma y la facultad que requiere la voluntad del
pueblo para ser legítima y completamente representa-
da. Si el senado, en lugar de ser electivo, fuese heredi-
tario, sería en mi concepto la base, el lazo, el alma de
nuestra República‖ ―… Por tanto es preciso que en
todos los gobiernos exista un cuerpo neutro que se
ponga siempre de parte del ofendido y desarme al
ofensor. Este cuerpo neutro, para que pueda ser tal, no
ha de deber su origen a la elección del gobierno ni a la
del pueblo, de manera que goce en su plenitud de in-
dependencia que ni tema ni espere nada de estas dos
fuentes de autoridad‖.

2-82
Venezuela Educación de Caudillos

Y sobre el Poder Judicial: ―Al pedir la estabili-


dad de los jueces, la creación de un jurado y un nuevo
código, he pedido al Congreso la garantía de la liber-
tad civil, la más preciosa, la más justa, la más necesa-
ria, en una palabra, la única libertad, pues que sin ella
las demás son nulas‖ ―…Esta enciclopedia jurídica,
monstruo de mil cabezas, que hasta ahora ha sido el
azote de los pueblos españoles, es el suplicio más re-
finado que la cólera del cielo ha permitido descargar
sobre este desdichado imperio‖.
―En las Repúblicas el Ejecutivo debe ser el más
fuerte porque todo conspira contra él; en tanto que en
las Monarquías el más fuerte debe ser el Legislativo,
porque todo conspira a favor del Monarca‖.89

―El sistema federal bien que sea el más perfecto


y más capaz de proporcionar la felicidad humana en
sociedad, es, no obstante, el más opuesto a los intere-
ses de nuestros nacientes Estados‖.
―Yo soy del sentir que mientras no centralice-
mos nuestros gobiernos americanos, los enemigos
obtendrán las más completas ventajas; seremos inde-
fectiblemente envueltos en los horrores de las disen-
siones civiles, y conquistado vilipendiosamente por
ese puñado de bandidos que infestan nuestras comar-
cas‖.
―Las elecciones populares hechas por los rústi-
cos del campo y por los intrigantes moradores de las
ciudades, añaden un obstáculo más a la práctica de la
federación entre nosotros; porque los unos son tan
ignorantes que hacen sus votaciones maquinalmente,
y los otros tan ambiciosos que todo lo convierten en

89
Bolívar, Simón. Manifiesto de Cartagena. 15 de diciembre de
18 12

2-83
facción; por lo que jamás se vio en Venezuela una
votación libre y acertada; lo que ponía el Gobierno en
manos de hombres ya desafectos a la causa, ya inep-
tos, ya inmorales. El espíritu de partido decidía en
todo, y por consiguiente no desorganizó más de lo que
las circunstancias hicieron. Nuestra división y no las
armas españolas, nos tornó a la esclavitud‖.90

―Venezolanos: Os empeño mi palabra. Os


ofrezco solemnemente llamar al pueblo para que deli-
bere con calma sobre su bienestar y su propia sobera-
nía. Muy pronto, este mismo año, seréis consultados
para que digáis cuándo, dónde y en qué términos que-
réis celebrar la gran Convención Nacional. Allí el
pueblo ejercerá libremente su omnipotencia, allí de-
cretará sus leyes fundamentales. Tan sólo él conoce
su bien y es dueño de su suerte; pero no un poderoso
ni un partido, ni una fracción. Nadie sino la mayoría,
es soberana. Es un tirano el que se pone en lugar del
pueblo; y su potestad, usurpación‖.91

―No convengo en el sistema federal entre los


populares y representativos por ser demasiado perfec-
to y exigir virtudes y talentos políticos muy superiores
a los nuestros; por igual razón rehuso la monarquía
mixta de aristocracia y democracia, que tanta fortuna
y esplendor ha procurado a Inglaterra. No siéndonos
posible lograr entre las repúblicas y monarquías lo
más perfecto y acabado, evitemos caer en anarquías
demagógicas o en tiranías monócratas. Busquemos un
medio entre extremos opuestos, que nos conducirán a
los mismos escollos, a la infelicidad y al deshonor‖.

90
Bolívar, Simón Proclama de Maracaibo 1826
91
Bolívar, Simón. Carta de Jamaica. 06 de septiembre de 1815

2-84
Venezuela Educación de Caudillos

―Es más difícil dice Montesquieu, sacar un pue-


blo de la servidumbre, que subyugar uno libre‖. Esta
verdad está comprobada por los anales de todos los
tiempos, que nos muestran, las más de las naciones
libres, sometidas al yugo, y muy pocas de las esclavas
recobrar su libertad. A pesar de este convencimiento,
los meridionales de este continente han manifestado el
conato de conseguir instituciones liberales y aún per-
fectas, sin duda por efecto del instinto que tienen to-
dos los hombres de aspirar a su mejor felicidad
posible; la que se alcanza infaliblemente, en las socie-
dades civiles, cuando ellas están fundadas sobre la
base de la justicia, de la libertad y de la igualdad. Pero
¿seremos nosotros capaces de mantener en su verda-
dero equilibrio la difícil carga de una república? ¿Se
puede concebir que un pueblo recientemente desenca-
denado se lance a la esfera de la libertad, sin que, co-
mo a Icaro, se le deshagan las alas y recaiga en el
abismo? Tal prodigio es inconcebible, nunca visto.
Por consiguiente, no hay un raciocinio verosímil que
nos halague con esta esperanza‖.
―Yo deseo más que otro alguno, ver formar en
América la más grande nación del mundo, menos por
su extensión y riquezas que por su libertad y gloria‖.
―Es una idea grandiosa pretender formar de to-
do el Mundo Nuevo una sola nación con un solo
vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya
que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y
una religión, debería por consiguiente, tener un solo
gobierno que confederase los diferentes estados que
hayan de formarse, mas no es posible, porque climas
remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, ca-
racteres desemejantes dividen a la América. ¡Qué be-
llo sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros

2-85
lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún
día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto
congreso de los representantes de las repúblicas,
reinos e imperios, a tratar y discutir sobre los altos
intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de
las otras tres partes del mundo. Esta especie de corpo-
ración podrá tener lugar en alguna época dichosa de
nuestra regeneración; otra esperanza es infundada,
semejante a la del abate St. Pierre, que concibió el
laudable deseo de reunir un congreso europeo para
decidir de la suerte de los intereses de aquellas nacio-
nes‖.92

“Ahnihci Jimé ^_ So]l_ – Héroe de la Independencia.


Gran Mariscal de Ayacucho. Nació en Cumaná, Edo. Sucre,
el 3-2-1795 y murió en Berruecos, sur de Colombia, el 4-6-
1830. Hijo del Coronel Vicente Sucre y de María Manuela
Alcalá. Muy joven viaja a Caracas y estudia matemáticas,
álgebra, geometría y estrategia militar en la Academia que
regenta el español Tomás Mires. Está en Caracas cuando en
1810 el gobernador Vicente Emparan debe renunciar. Viaja a
Cumaná y se incorpora al ejército que comanda Santiago
Mariño. Señala Bolívar en su Resumen sucinto de la vida del
General Sucre ko_ “mclpcó [ f[m órdenes del General Miranda
]ih ^cmnch]cóh _h fim [ñim 11 s 12”. Ef hi b[\_l jim_í^i oh[
educación formal completa, pues sólo estudió en la academia
antes mencionada, le hace escribir a Santander desde Cuenca
(5-4-1822): “Yi ]ih`c_mi ]ih gc cha_hoc^[^ h[nol[f que mi
cabeza es muy pobre para desempeñar el destino que me han
^[^i”. Eh 1818 _m [m]_h^ido a Coronel vivo y efectivo. En
1820 forma parte de la comisión que nombra Bolívar en Tru-
jillo para negociar con Morillo la suspensión de hostilidades.
Lo acompañan en su calidad de Plenipotenciario, Pedro
92
Rodríguez Calderón Víctor J. ―En la boca del tiempo‖ Ultimas
Noticias – diciembre de 2003

2-86
Venezuela Educación de Caudillos

Briceño Méndez y José Gabriel Pérez. Dirá Bolívar del Tra-


n[^i ^_ Algcmnc]ci ]ih]_\c^i jil So]l_ “--- es digno del
alma del General Sucre: la benignidad, la clemencia, el genio
^_ f[ \_h_`c]_h]c[ fi ^c]n[lih...”. Luego de la batalla de
Boyacá es nombrado Jefe del Estado Mayor Libertador y se
le destina a Guayaquil, para ayudar a esta ciudad rebelde al
gobierno español.
Triunfa en Yaguachi y luego en Pichincha. Es nom-
brado General de División e Intendente del Departamento de
Quito. Interviene en la campaña de Pasto, ciudad que es
“le^o]c^[ [f ^_\_l”, m_aúh j[f[\l[m ^_ Bifíp[l, al[]c[m [ mo
esfuerzo. Se le encomiendan las operaciones en el Alto Perú y
en 1824 organiza las batallas de Junín y Ayacucho, que se-
llan la independencia peruana. La batalla de Ayacucho se
libró el 9 de diciembre y al año siguiente redactaba el Liber-
tador su Resumen, el más alto homenaje que un Jefe rinda a
un subordinado, como le escribirá Bolívar a Sucre (21-2-
1825). En esta misma carta Bolívar reprende amigablemente
a Sucre por su decisión de convocar una asamblea de las
provincias del Alto Perú (“U^. nc_h_ oh[ gi^_l[]cóh gos
rara: no quiere ejercer la autoridad de general cual le co-
rresponde, ejerciendo de hecho el mando del país que sus
tropas ocupan, y quiere, sin embargo, decidir una operación
que es legislativa... Le diré a Ud., con la franqueza que Ud.
debe perdonarme, que Ud. tiene la manía de la delicadeza, y
que esta manía le ha de perjudicar a Ud. como en El Ca-
ff[i”). Sucre responde a Bolívar, quien para esta fecha tenía
en mente la realización de un Congreso Anfictiónico en Pa-
namá, diciendo que la carta del Libertador le ha producido
un disgusto, “j_li hi ]ih U^. mchi ]ihgcai gcmgi ko_ mis
n[h mcgjf_ ko_ ^is foa[l [ n[f_m m_hncgc_hnim”, aduce razones
para la convocatoria de tal asamblea (entre ellas el silencio
mismo de Bolívar sobre el asunto) que sólo tendría poderes
para organizar el gobierno provisoriamente. Mientras tanto
Sucre se dedicaba a organizar el sistema educativo, puesto
por Bolívar en 1825 bajo la responsabilidad de Samuel Ro-

2-87
binson (uno de los tantos nombres que usó Simón Rodríguez)
y administrativo (siguiendo siempre las pautas del Liberta-
dor) de la que será República de Bolivia. Esta colaboración
entre Robinson y Sucre duraría muy poco tiempo, debido
sobre todo a las extravagancias del primero. En carta a Bolí-
var del 10-7-1826 f_ ^c]_: “Cihmc^_li [ Dih S[go_f oh
hombre muy instruido, benéfico cual nadie, desinteresado,
hasta lo sumo, y bueno por carácter y por sistema, pero lo
considero también con una cabeza alborotada con ideas ex-
travagantes, y con incapacidad para desempeñar el puesto
que él tiene bajo el plan que él dice y que yo no sé cuál es;
porque diferentes veces le he pedido que me traiga por escri-
to el sistema que él quiere adoptar para que me sirva de re-
af[, s _h i]bi g_m_m hi g_ fi b[ ji^c^i jl_m_hn[l”. T[g\céh
se ocupó Sucre de los derechos de los indios: en Decreto del
21-6-1825 [hof[ f[ jlibc\c]cóh “^_ ]ig_rciar ellos mismos
de frutos, o porque el gobierno se los priva o porque alguna
]imnog\l_ fi _rcd[ [mí”. C[mc jil f[ gcsma fecha Bolívar en
_f P_lú _fcgch[\[ f[ chmncno]cóh ^_f “][]c][tai” s _gcní[ oh[
orden que prohibía la mita, la prestación personal de servi-
cios y establecía la contratación en dinero contante y sonante
mch ko_ m_ i\fcao_ [ fim ch^cim “[ l_]c\cl _mj_]c_m ]ihnl[ mo
voluntad y a precios que no sean los corrientes de plaza”.
Cih l[tóh f[ ifca[lkoí[ j_lo[h[ ff[g[\[ [ Bifíp[l _f “t[m-
\i” s jl_j[ló _h Cbokocm[][ oh [n_hnado contra Sucre el 18-
4-1828, del cual salió herido en el brazo derecho. En carta a
Sucre fechada en Babahoyo el 28-9-1829, decía Bolívar:
“Sc_gjl_ m_l_gim ^_ oh h[]cgc_hni johc\f_: \f[h]im
y veh_tif[him”. El 2-8-1828 lee su Mensaje de Despedida al
Congreso de Bolivia, acto para el que fue excarcelado por el
general peruano Gamarra, quien había invadido Bolivia.
Parte hacia Quito a reunirse con su esposa, Mariana Carce-
lén, pero debe ceder ante el pedido de Bolívar para que co-
mande los ejércitos que deben rechazar la invasión peruana.
Vence en Tarqui (febrero de 1829). Asiste al Congreso de
Bogotá en 1830 como diputado por Cumaná. Sucre y Bolívar

2-88
Venezuela Educación de Caudillos

no logran verse por última vez. Resulta ilustrativo del destino


bog[hi f__l _f `iff_ni ^_ Lo]cf[ L. ^_ Pél_t Dí[t: “M[l[pi-
llosa historia de uhim l_mnim” (C[l[][m, E^. Efcn_.1930) ko_
relata el crimen de Berruecos y las posteriores vicisitudes de
los restos del M[lcm][f So]l_”.93

Ultima Proclama del Libertador


fechada en San Pedro Alejandrino el 10 de di-
ciembre de 1830
SIMON BOLIVAR
Libertador de Colombia, (La Grande, nota de la
autora).

A los pueblos de Colombia.


Colombianos:
―Habéis presenciado mis esfuerzos para plan-
tear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He tra-
bajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aún
mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me per-
suadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis
enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron
lo que es más sagrado, mi reputación y mi amor a la
libertad. He sido víctima de mis perseguidores que me
han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los per-
dono”.
―Al desaparecer de en medio de vosotros, mi
cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis
últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la conso-
lidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el
bien inestimable de la Unión; los pueblos obedeciendo
al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los
ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al

93
Palma, Douglas – ―150 Biografías de Personajes Notables de
Venezuela‖- Antonio José de Sucre - Ediciones Panapo – pp. 106 a 109

2-89
cielo; y los militares empleando su espada en defender
las garantías sociales‖.
―¡Colombianos! Mis últimos votos son por la
felicidad de la Patria. Si mi muerte contribuye para
que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo
bajaré tranquilamente al sepulcro".94

Bolívar y la Educación.- ―Método que se debe


seguir en la educación de mi sobrino Fernando Bolí-
var‖.
―La educación de los niños debe ser siempre
adecuada a su edad, inclinaciones, genio, y tempera-
mento‖.
―Teniendo mi sobrino más de doce años, deberá
aplicársele a aprender idiomas modernos, sin descui-
dar el suyo. Los idiomas muertos deben estudiarse
después de poseer los vivos‖.
―La geografía y cosmografía debe ser de los
primeros conocimientos que haya de adquirir un jo-
ven‖.
―La historia, a semejanza de los idiomas, debe
principiarse a aprender por la contemporánea, para ir
remontando por grados hasta llegar a los tiempos os-
curos de la fábula‖.
―Jamás es demasiado temprano para el conoci-
miento de las ciencias exactas, porque ellas nos ense-
ñan al análisis en todo, pasando de lo conocido a lo
desconocido, y por ese medio aprendemos a pensar y
raciocinar con lógica‖.
―Mas debe tenerse presente la capacidad del
alumno para el cálculo, pues no todos son igualmente
aptos para las matemáticas‖.

94
Bolívar, Simón. Hacienda de San Pedro, en Santa Marta 10 de
diciembre de 1830

2-90
Venezuela Educación de Caudillos

―Generalmente todos pueden aprender la geo-


metría y comprenderla; pero no sucede lo mismo con
el álgebra y el cálculo integral y diferencial‖.
―La memoria demasiado pronta, siempre es una
facultad brillante; pero redunda en detrimento de la
comprensión; así es que el niño que demuestra dema-
siada facilidad para retener sus lecciones de memoria,
deberá enseñársele aquellas cosas que lo obliguen a
meditar, como resolver problemas y poner ecuaciones;
viceversa, a los lentos de retentiva, deberá enseñárse-
les a aprender de memoria y a recitar las composicio-
nes escogidas de los grandes poetas; tanto la memoria
como el cálculo, están sujetos a fortalecerse por el
ejercicio‖.
―La memoria debe ejercitarse cuando sea posi-
ble, pero jamás fatigarla hasta debilitarla‖.
―La estadística es un estudio en los tiempos que
atravesamos, y deseo que la aprenda mi sobrino‖.
―Con preferencia se le instruirá en mecánica y
ciencia del ingeniero civil, pero no contra su voluntad,
si no tiene inclinación a esos estudios‖.
―La música no es preciso que la aprenda, sino
en el caso que tenga pasión por este arte; pero sí debe
poseer aunque sean rudimentarios del dibujo lineal, de
la astronomía, química y botánica, profundizando más
o menos en esas ciencias según su inclinación o gusto
por alguna de ellas‖.
―La enseñanza de las buenas costumbres o hábi-
tos sociales es tan esencial como la instrucción; por
eso debe tenerse especial cuidado en que aprenda, en
las cartas de lord Chesterfield a su hijo, los principios
y modales de un caballero‖.

2-91
―La moral en máximas religiosas y en la prácti-
ca conservadora de la salud y de la vida, es una ense-
ñanza que ningún maestro puede descuidar‖.
―El derecho romano, como base de la legisla-
ción universal debe estudiarlo‖.
―Siendo muy difícil apreciar donde termina el
arte y principia la ciencia, si su inclinación lo decide a
aprender algún arte u oficio yo lo celebraría, pues
abundan entre nosotros médicos y abogados, pero nos
faltan buenos mecánicos y agricultores que son los
que el país necesita para adelantar en prosperidad y
bienestar‖.
―El baile, que es la poesía del movimiento y que
da la gracia y la soltura a la persona, a la vez que es un
ejercicio higiénico en climas templados, deberá prac-
ticarlo si es de su gusto‖.
―Sobre todo, recomiendo a usted inspirarle el
gusto por la sociedad culta donde el bello sexo ejerce
su benéfico influjo; y ese respeto a los hombres de
edad, saber y posición social, que hace a la juventud
encantadora, asociándola a las esperanzas del porve-
nir‖.95

―Bolívar se destaca como gobernante, por su in-


terés apasionado en los problemas de la educación.
Comprendió, desde los inicios de su empresa liberta-
dora, que esta tornaríase baldía sin un pueblo instrui-
do‖ ‖...La ignorancia resulta así permanentemente
acusada por el Libertador, y enumerada como la pri-
mera de las causas de su infortunio. En uno de los más
resonantes párrafos de su discurso de Angostura lo
había dicho de modo inimitable; “Uncido el pueblo

95
Bolívar, Simón. ―Método que se debe seguir en la educación de
mi sobrino Fernando Bolívar‖ 1821

2-92
Venezuela Educación de Caudillos

americano al triple yugo de la ignorancia, de la tira-


nía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni
poder, ni virtud. Discípulos de tan perniciosos maes-
tros, las lecciones que hemos recibido, y los ejemplos
que hemos estudiado, son los más destructores. Por el
engaño se nos ha dominado más que por la supersti-
ción. La esclavitud es hija de las tinieblas; un pueblo
ignorante es un instrumento ciego de su propia des-
trucción; la ambición y la intriga abusan de la credu-
lidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos a todo
conocimiento político, económico y civil; adoptan
como realidades las que son puras ilusiones; toman la
licencia por la libertad, la traición por el patriotismo,
la venganza por la justicia”.
―El pueblo, en suma, para ser pueblo, necesita
educarse (Bolívar parece anticiparse a la sentencia de
Sarmiento: “Si el pueblo es el soberano, eduquemos
al soberano”). La educación resultaba, además, una
herramienta democratizadora, que permitía que las
desigualdades naturales fueran compensadas por la
enseñanza. Decía Bolívar que, viviendo en sociedad,
“la educación, la industria, las artes, los servicios, las
virtudes, le dan una igualdad ficticia, propiamente
llamada política social”.
―Quería que se construyeran colegios adecua-
dos en toda la república, señalando condiciones arqui-
tectónicas, de salubridad y didáctica, que las hicieran
útiles al pueblo. Ambicionaba que se pudieran lograr
sistemas pedagógicos efectivos, “Un hombre de genio
que conozca el corazón humano, y que lo dirija con
arte; un sistema sencillo y un método claro y natural,
con los medios eficaces por donde la sociedad puede
hacer en pocos días extraordinarios y brillantes pro-
gresos”.

2-93
―Creyó en la necesidad de adquirir la técnica y
la ciencia de los países europeos. Al Consejo del Perú
le encargó que enviara diez jóvenes al Viejo Mundo
para aprender lenguas europeas, derecho público, eco-
nomía política y los demás conocimientos necesarios
para la formación de un estadista‖.
―En Colombia decretó como obligatoria, el año
1829, la instrucción primaria‖.
―Pero fue en un artículo, escrito en 1825, en
donde Bolívar consigna con mayor amplitud sus ideas
sobre la educación. Se trata en realidad de uno de los
ensayos más completos de Bolívar, y revela la tras-
cendencia que atribuía a la enseñanza “El Gobierno
forma la moral de los Pueblos – dice – los encamina a
la grandeza, a la prosperidad y al poder, ¿Por qué?
Porque teniendo a su cargo los elementos de la socie-
dad, establece la educación pública y la dirige. La
Nación será sabia, virtuosa, guerrera si los principios
de su educación son sabios, virtuosos y militares; ella
será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática si se
la cría en la escuela de estos errores”.
―Habla con desdén y sorna ―de los que llaman
Maestros de escuela; es decir de aquellos hombres
comunes, que armados del azote, de un ceño tétrico y
de una declamación perpetua, ofrecen más bien la
imagen de Plutón que de un filósofo benigno‖.96

―Bajo el punto de vista político, la educación


era para Bolívar condición indispensable para ejercer
derechos políticos. Una de las condiciones para ser
ciudadano activo, según el citado discurso de Angos-

96
A Towsend Ezcurra, Bolívar: Alfarero de Repúblicas pp. 79 a
81. Tomado de Arias Amaro Alberto y Pablo Emilio García ―Cátedra
Bolivariana‖ pp 123 y 124

2-94
Venezuela Educación de Caudillos

tura, era ―saber leer y escribir y profesar alguna cien-


cia o tener algún grado científico‖. Y en su discurso al
Congreso Constituyente de Bolivia, 25 de marzo de
1826, en el que expone su teoría sobre los cuatro po-
deres políticos, al explicar su sistema electoral, exige
capacidad de parte de los electores: ―No se exigen
sino capacidades, ni se necesita de poseer bienes, para
representar la augusta función del soberano; mas debe
saber escribir sus votaciones, firmar su nombre y leer
las leyes. Ha de profesar una ciencia o un arte que le
asegure un alimento honesto. No se le ponen otras
exclusiones que las del crimen, de la ociosidad y de la
ignorancia absoluta. Saber y honradez, no dinero, es
lo que requiere el poder público‖.
―Bolívar, igual que Rousseau, opina que la edu-
cación es un proceso que va desde el nacimiento hasta
la muerte. La educación no comienza en la escuela
sino en el propio hogar. De ahí la necesaria e impres-
cindible cooperación de las madres en la primera eta-
pa de dicho proceso‖.
―En el Artículo 7° de esta misma sección traza
Bolívar un programa ideal y práctico de educación
primaria. Dicho programa comprende dos partes: ins-
trucción y educación moral y cívica. “Pertenece a la
cámara establecer, organizar y dirigir las escuelas
primarias así de niños como de niñas, cuidando de
que se les enseñe a pronunciar, leer y escribir correc-
tamente las reglas más usuales de la gramática y los
principios de la aritmética (1ª parte), que se les ins-
truya en los derechos y deberes del hombre y del ciu-
dadano, se les inspiren ideas y sentimientos de honor
y probidad, amor a la Patria, a las leyes y al trabajo,

2-95
respeto a los padres, a los ancianos, a los magistra-
dos y adhesión al Gobierno” (2ª parte)‖.97

En un libro de Historia de Arias y García, en-


cuentro una hermosa carta, humilde, sencilla y clara,
por eso merece ser copiada. Carta escrita en Lima, en
abril de 1825, dirigida a su hermana María Antonia,
sobre la educación de su sobrino Fernando y otros
asuntos familiares.

Lima, abril de 1825


―Señora María Antonia Bolívar.
―Escribe tú, de mi parte, a los encargados en el
Norte de la educación del joven Fernando Bolívar,
encareciéndoles el esmero con que yo quiero que se
eduque a mi sobrino. Que aprenda las lenguas sabias y
las vivas, matemáticas, historia, moral, bellas artes,
etc. Un hombre sin estudios es un ser incompleto. La
instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante,
que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la
corrupción, se precipita luego infaliblemente en las
tinieblas de la servidumbre”.
―Toma también mucho interés en que la hija de
Juana se case bien, con un hombre patriota y honrado.
Este es un negocio en que todos debemos pensar, por-
que la familia es un tesoro en que todos los de ella
tienen interés. Ayúdala tú con tus buenos consejos de
hermana, y procedan siempre con atención, que no
hay más dicha ni desdicha, que prudencia o impru-
dencia. Yo no le escribiré a ningún juez sobre el pleito
de Lecumberry, por más que tú te empeñes‖.

97
A. Rojas, Ideas educativas de Simón Bolívar, pp. 54 a 57.
Tomado de Arias Amaro Alberto y Pablo Emilio García. Op.cit. pp.124 y
12 5

2-96
Venezuela Educación de Caudillos

―No quiero exceder los límites de mis derechos,


que, por lo mismo que mi situación es elevada, aqué-
llos son más estrechos. La suerte me ha colocado en
el ápice del poder; pero no quiero tener otros dere-
chos que los del más simple ciudadano. Que se haga
justicia y que ésta se me imparta, si la tengo. Si no la
tengo, recibiré tranquilo el fallo de los tribunales. No
te inquietes, sin embargo, que mis títulos son los me-
jores‖. Bolívar.98

Por último, debemos presentar el papel del es-


tado en la educación según el Libertador. “El primer
deber del gobierno es educar al pueblo”. Bolívar

―La educación popular debe ser el cuidado pri-


mogénito del amor paternal del Congreso. Moral y
luces son los polos de una República; moral y luces
son nuestras primeras necesidades. Tomemos de Ate-
nas su areópago y los guardianes de las costumbres y
de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus
tribunales domésticos, y, haciendo una santa alianza
de estas instituciones morales, renovemos en el mun-
do la idea de un pueblo que no se contenta con ser
libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. Tomemos
de Esparta sus austeros establecimientos, y formando
con esto tres manantiales una fuente de virtud, demos
a nuestra República una cuarta potestad, cuyo dominio
sean la infancia y el corazón de los hombres, el espíri-
tu público, las buenas costumbres y la moral republi-
cana. Constituyamos este areópago para que vele
sobre la educación de los niños, sobre la instrucción
nacional; para que purifique lo que se haya corrompi-

98
Bolívar, Simón - Carta a su hermana María Antonia – Lima,
abril 1825

2-97
do en la República, que acuse la ingratitud, el egoís-
mo, la frialdad del amor a la Patria, el ocio, la negli-
gencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios
de corrupción, de los ejemplos perniciosos, debiendo
corregir las costumbres con penas morales, como las
leyes castigan los delitos con penas aflictivas, y no
solamente lo que choca contra ellas sino lo que las
burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que las
debilita; no solamente lo que viola la Constitución,
sino lo que viola el respeto público. La jurisdicción de
este tribunal verdaderamente santo deberá ser efectiva
con respecto a la educación y a la instrucción, y de
opinión solamente en las penas y castigos. Pero los
anales y registros donde se consignen sus actas y deli-
beraciones, los principios morales y las acciones de
los ciudadanos, serán los libros de la virtud y del vi-
cio. Libros que consultarán el pueblo para sus elec-
ciones, los magistrados para sus resoluciones y los
jueces para sus juicios. Una institución semejante, por
más que parezca quimérica, es infinitamente más rea-
lizable que otras que algunos legisladores antiguos y
modernos han establecido con menos utilidad del gé-
nero humano‖.99

Heredero de grandes señores coloniales, Simón


Bolívar es en 1807, al regresar a Venezuela, después
de asimilar en París las ideas enciclopedistas, dueño
de muchos esclavos, más de un millar en sus posesio-
nes de San Mateo y Aroa. En marzo de 1814, los libe-
ra y los arma soldados de la libertad y de la

99
Arias Amaro, Alberto y Pablo Emilio García ―Cátedra
Bolivariana p.127. Fragmento del discurso ante el Congreso de Angostura
18 19

2-98
Venezuela Educación de Caudillos

independencia para luchar contra Boves y los miles de


llaneros que atacaron su casa solariega de San Mateo.

También en marzo, pero de 1816, zarpa la ex-


pedición de los Cayos de Haití armada por el Presi-
dente de aquel país, Alexander Sabés Petión. Bolívar
se despide: “En mi proclama a los habitantes de Ve-
nezuela, y en los decretos que debo expedir para la
libertad de los esclavos, ignoro si me será permitido
manifestar los sentimientos de mi corazón hacia vues-
tra excelencia, dejando así a la posteridad un monu-
mento irrecusable de la filantropía de vuestra
excelencia. Ignoro, repito, si debo mencionar a vues-
tra excelencia, como el autor de nuestra libertad...”
El 23 de mayo de 1816 dice: “No habrá, pues, más
esclavos en Venezuela que los que quieran serlo”. Y
el 6 de julio, en Ocumare: “Esa porción desgraciada
de nuestros hermanos que ha gemido bajo las mise-
rias de la esclavitud, ya es libre. La naturaleza, la
justicia y la política piden la emancipación de los
esclavos; de aquí en adelante, sólo habrá en Venezue-
la una clase de hombres, todos serán ciudadanos”.

Y ante el célebre Congreso de Angostura: ―Los


Ciudadanos de Venezuela gozan todos por la Consti-
tución, intérprete de la Naturaleza, de una perfecta
igualdad política. Cuando esta igualdad no hubiese
sido un dogma en Atenas, en Francia y en América,
deberíamos nosotros consagrarlo para corregir la dife-
rencia que aparentemente existe. Mi opinión es, Legis-
ladores, que el principio fundamental de nuestro
sistema, depende inmediata y exclusivamente de la
igualdad establecida y practicada en Venezuela. Que
los hombres nacen todos con derechos iguales a los

2-99
bienes de la sociedad, está sancionado por la plurali-
dad de los sabios; como también lo está, que todos los
hombres nacen igualmente aptos a la obtención de
todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud
y no todos la practican; todos deben ser valerosos, y
todos no lo son, todos deben poseer talentos, y todos
no los poseen. De aquí viene la distinción efectiva que
se observa entre los individuos de la sociedad más
liberalmente establecida. Si el principio de la igualdad
política es generalmente reconocido no lo es menos el
de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a
los hombres desiguales, en genio, temperamento,
fuerzas y caracteres. Las Leyes corrigen esta diferen-
cia porque colocan al individuo en la sociedad para
que la educación, la industria, las artes, los servicios,
las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente
llamada política y social. Es una inspiración eminen-
temente benéfica, la reunión de todas las clases en un
estado, en que la diversidad se multiplicaba en razón
de la propagación de la especie. Por este solo paso se
ha arrancado de raíz la cruel discordia. ¡Cuántos celos,
rivalidades, y odios se han evitado!‖
―La atroz e impía esclavitud cubría con su ne-
gro manto, la tierra de Venezuela, y nuestro Cielo se
hallaba recargado de tempestuosas nubes, que amena-
zaban un diluvio de fuego. Yo imploré la protección
del Dios de la humanidad, y luego la Redención disipó
las tempestades. La esclavitud rompió sus grillos, y
Venezuela se ha visto rodeada de nuevos hijos, de
hijos agradecidos que han convertido los instrumentos
de su cautiverio en armas de Libertad. Sí, los que an-
tes eran Esclavos, ya son Libres; los que antes eran
enemigos de una Madrastra, ya son defensores de una
Patria. Encareceros la Justicia, la necesidad y la bene-

2-100
Venezuela Educación de Caudillos

ficencia de esta medida, es superfluo cuando vosotros


sabéis la historia de los Helotas, de Espartaco y de
Haití; cuando vosotros sabéis que no se puede ser li-
bre, y esclavo a la vez, sino violando a la vez las Le-
yes naturales, las Leyes políticas, y las Leyes civiles.
Yo abandono a vuestra soberana decisión la reforma o
la renovación de todos mis Estatutos y Decretos; pero
yo imploro la confirmación de la Libertad absoluta de
los Esclavos, como imploraría mi vida, y la vida de la
República‖.
―Legisladores, la infracción de todas las leyes
es la esclavitud. La ley que la conservara, sería la más
sacrílega. ¿Qué derecho se alegaría para su conserva-
ción? Mírese este delito por todos aspectos, y no me
persuado que haya un solo Boliviano tan depravado
que pretenda legitimar la más insigne violación de la
dignidad humana. ¡Un hombre poseído por otro! ¡Un
hombre propiedad! ¡Una imagen de Dios puesta al
yugo como el bruto! Dígasenos, ¿dónde están los títu-
los de los usurpadores del hombre? La Guinea no los
ha mandado, pues el Africa devastada por el fratrici-
dio, no ofrece más que crímenes. Trasplantadas aquí
estas reliquias de aquellas tribus africanas, ¿Qué ley o
potestad será capaz de sancionar el dominio sobre
estas víctimas? Transmitir, prorrogar, eternizar este
crimen mezclado de suplicios, es el ultraje más cho-
cante. Fundar un principio de posesión sobre la más
feroz delincuencia no podría concebirse sin el tras-
torno de los elementos del derecho, y sin la perversión
más absoluta de las nociones del deber. Nadie puede
romper el santo dogma de la igualdad. Y ¿habrá es-
clavitud donde reina la igualdad? Tales contradiccio-
nes formarían más bien el vituperio de nuestra razón

2-101
que el de nuestra justicia: seríamos reputados por más
dementes que usurpadores‖.
―El Poder Moral ideado por El Libertador, el
tribunal compuesto de dos cámaras, una encargada de
vigilar la moral pública, otra de dirigir la educación de
los niños tiene los vagos poderes mitad morales, mitad
judiciales del areópago ateniense. Años antes, Miran-
da insinuaba la institución de censores ―que vigilasen
la instrucción pública y cuidaran de la conservación
de las buenas costumbres‖. Acaso la pretensión de
Rousseau de fundar una religión natural y laica, con
dogmas decretados por el Estado, haya sido la lejana
inspiradora del proyecto de Bolívar, si se considera
que el filósofo ginebrino, arrastrado hasta las últimas
consecuencias que se deducen de su Estado omnipo-
tente, permite justificar la intervención de éste en to-
dos los ramos de la actividad social. El Libertador
dirá, más de una vez, que la ley constitucional debe
abstenerse de estatuir en materias que sólo atañen al
fuero interno de los ciudadanos; sus Cartas no conten-
drán cláusula alguna sobre la religión del Estado y sus
ideas sobre tal punto recordarán al tolerante Locke.
Pero es indudable que el ensueño de una virtud cívica,
de la virtud racionalista de Saint-Just y Robespierre,
vive perennemente en aquella alma impregnada del
cristianismo revolucionario de la época. Espíritu de
guerrero y de legislador, Bolívar es también un após-
tol retardado en un mundo viejo y escéptico. En la
alborada del Renacimiento, él habría con Savonarola,
organizado una milicia para cuidar de las costumbres
y las opiniones‖.100

100
Parra Pérez, C. ―Bolívar: Contribución al Estado de sus Ideas
Políticas‖ p. 54

2-102
Venezuela Educación de Caudillos

―¿En qué consistía el Poder Moral? Según el


Proyecto bolivariano el Poder Moral residiría ―en un
cuerpo compuesto de un presidente y cuarenta miem-
bros que bajo la denominación de Areópago ejerce
una autoridad plena e independiente sobre las costum-
bres públicas y sobre la educación ―. El Areópago se
componía de dos Cámaras: la de moral y la de educa-
ción‖.
―La elección de los miembros del Areópago
correspondería al Congreso. En tal elección el cuerpo
debía dar preferencia a los ―padres de familia que más
se han distinguido en la educación de sus hijos, y muy
particularmente en el ejercicio de las virtudes públi-
cas‖. El presidente del Areópago sería nombrado por
el senado de dos listas, de doce candidatos, entre los
ciudadanos más virtuosos de la República. Estas listas
serían presentadas por la Cámara de Representantes y
por el Presidente de la República. La elección requería
de dos terceras partes‖.
―Bolívar, quiso revestir a los miembros del
Areópago de un halo de dignidad y de respeto al pro-
clamarlos padres de la Patria, al estatuir, en su proyec-
to, que el areopagista que hubiere cumplido
veinticinco años en sus funciones, se le proclamaría
―padre benemérito de la Patria‖, exigir a las autorida-
des, tribunales y corporaciones que les tributaran un
respeto filial, y solicitar del Congreso que les acordara
honores debidos a su alta dignidad‖.
―En la mente de Bolívar, la primera de las dos
Cámaras, que constituían el Areópago, debía dirigir la
opinión moral de toda la República, castigar los vicios
con el oprobio y la infamia, y premiar las virtudes
públicas con los honores y la gloria (Art.1°) La auto-
ridad de esta Cámara es independiente y absoluta. Sus

2-103
juicios no son apelables sino ante la opinión y la pos-
teridad; ni admiten otro acusador que ―el escándalo, ni
otro abogado que el buen crédito‖ (Art. 3°).
―Incumbía a la Cámara Moral desempeñar fun-
ciones de censura. ―Las obras morales y políticas –
rezaba el Art.5° -, los papeles y periódicos y cuales-
quiera otros escritos, están sujetos a su censura, que
no será sino posterior a su publicación. La política no
le concierne sino en sus relaciones con la moral‖.
―La censura se extiende no solamente a “lo que
se escribe sobre moral o concerniente a ella, sino
también a lo que se habla, se declama o se canta en
público” (Art.6°). Pero obsérvese que esta medida
estaba encaminada a la aplicación del castigo ―con
penas morales‖, en ningún caso el impedir tales mani-
festaciones. Tanto la censura de la Prensa “a priori”
como el impedir la libre y espontánea expresión de la
actividad ciudadana en aquellas esferas que tocaban
a la moral eran considerados por El Libertador como
providencias que repercutían en menoscabo de la
libertad”.
―De acuerdo con el pensamiento de El Liberta-
dor, la Cámara de Moral tenía por delante el más am-
plio campo, debía ejercer una vigilancia ―escrupulosa
y activa‖ en todo lo referente a deuda nacional, cum-
plimiento de tratados, capitulaciones comerciales,
hasta en lo relativo ―a calidad y legitimidad de las
mercancías‖.101

―Santa Marta. Treinta y tres detallados boleti-


nes clínicos, el diario personal del Dr. Próspero Reve-

101
Rojas, A. ―Ideas Educativas de Simón Bolívar‖ pp. 188 a 191.
Tomado de Arias Amaro, Alberto y Pedro Emilio García. ―Cátedra
Bolivariana‖

2-104
Venezuela Educación de Caudillos

rend, médico de cabecera de Simón Bolívar, y las re-


laciones manuscritas del equipaje que El Libertador
ordenó embarcar en Cartagena, en la nave que lo lle-
varía a Europa, dejan al descubierto que el abandono
que sufrió Bolívar, el mismo del que hablan los libros
de historia y los relatos que han pasado de generación
en generación, no fue físico sino moral‖.
―Hoy, al cumplirse 173 años del fallecimiento
de nuestro Libertador, Luis Eduardo Pinto Fuentes,
historiador y por más de 30 años guía de la última
morada del Padre de la Patria, relata con espectacular
precisión los postreros días del más grande hombre de
América‖. ―Eran las 6 de la tarde del 6 de diciembre
de 1830, cuando El Libertador llegó a San Pedro Ale-
jandrino. Le han traído en una berlina desde Santa
Marta. Se ha parado a contemplar dos milenarios sa-
manes y posteriormente, apoyado del hombro de un
oficial, ha entrado a la casa, se ha dirigido a la biblio-
teca, donde con voz cansada le ha hecho la siguiente
pregunta a Don Joaquín de Mier y Benítez, propietario
de la hacienda: “¿ Sabe usted, cuáles son los tres
grandes majaderos de la historia?”. Ante el silencio
de su interlocutor El Libertador ha respondido: “Je-
sucristo, El Quijote y yo”.
―Con acento propio de la época, Pinto arremete
contra quienes dicen que Bolívar murió arruinado y
hasta con una camisa prestada‖.
―En el Palacio de la Inquisición, hoy Academia
de la Historia de Cartagena, se conservan las relacio-
nes manuscritas del equipaje del Libertador: 677 on-
zas de oro puro, 17 mil pesos oro de cuño colombiano,
un juego de cubiertos de oro y plata de 96 piezas, 20
finos manteles bordados a mano y filigrana, 16 vesti-
dos de civil, 14 uniformes de general con todas sus

2-105
insignias, tres baúles llenos de condecoraciones: la
Orden de los Libertadores de Venezuela, la Cruz de
Boyacá, el Sol del Perú, la Medalla de Bolivia. En un
cofre figuraban 50 medallas grandes de oro con la
efigie del Libertador a alto relieve, una daga que le
regaló un amigo en Bogotá con hoja de plata y empu-
ñadura de oro e incrustaciones de esmeraldas y rubíes.
Para concluir, el tesoro más grande: sus cartas y do-
cumentos, piezas de incalculable valor‖.
―Echando mano de la única fuente escrita, el
diario del doctor Reverend, Pinto cita: ―Cuando ya
noté el aspecto hipocrático del Libertador, el pulso
extremadamente débil, la respiración estertorosa, esa
parte final de la vida, me paré, abrí la puerta principal
de la alcoba, llegué a la altura del quicio, me asomé y
les dije ―señores, si queréis presenciar los últimos
momentos y postrero aliento del Libertador, ya es
tiempo, podéis seguirme‖. Fue entonces cuando co-
menzó el desfile de 137 personas. Todos muy conmo-
vidos y consternados, pero todos pasaron el umbral de
esa puerta‖.
―Con relación a la camisa prestada, Pinto expli-
có que cuando fueron a amortajar el cuerpo, Reverend
acotó que la camisa del uniforme del Libertador esta-
ba sucia. ―No se trata de una camisa cualquiera. Por
ello el general José Laurencio Silva, sobrino político,
prestó su camisa‖, agregó‖.
―El Libertador fue amortajado con uno de sus
uniformes, el mismo que ha abrigado sus restos por
173 años‖.102

102
Borelly Patiño, Soraya ―Simón Bolívar no murió solo, pobre y
abandonado‖ Entrevista a Luis Eduardo Pinto, historiador y por más de 30
años guía de la última morada del Padre de la Patria – Historia – Ultimas
Noticias, miércoles, 17 de diciembre de 2003 p.16

2-106
CAPITULO III

DEL CONGRESO DE ANGOSTURA


A 1850

“¡Pero así está Bolívar en el cielo de América,


vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con
el Inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está
él, calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él
no dejó hecho, sin hacer está hoy: Porque Bolívar tiene
que hacer en América todavía!”.

José Martí
Venezuela Educación de Caudillos

Congreso de Angostura.- ―Inaugurado el 15 de


febrero de 1819 por Simón Bolívar en Angostura (hoy
Ciudad Bolívar) representó el segundo Congreso
Constituyente de Venezuela. Se llegó a su instalación
luego que Bolívar expusiera en 1818 ante el Consejo
de Estado, la necesidad de convocar a elecciones para
celebrar un Congreso Nacional que diese una salida
constitucional a la inestable situación política del país.
En tal sentido, desde la realización del primero y hasta
ese momento del único Congreso Republicano de Ve-
nezuela entre 1811 y 1819; transcurrieron varios años
en los cuales los avatares propios de la guerra de in-
dependencia impidieron la reunión de un Congreso
Constituyente, pues el breve intento llevado en Caria-
co, no tuvo tal carácter. En 1818, pese a que buena
parte del territorio se hallaba bajo control de las fuer-
zas españolas, la dominada por los patriotas era sufi-
ciente para demostrar al mundo que Venezuela tenía
capacidad de organizar y poner en marcha su Poder
Legislativo‖.
―El 22 de octubre de 1818 se convoca a elec-
ciones, quedando decretado que las provincias que
asistirían a la Gran Asamblea Nacional serían: Cara-
cas, Barcelona, Cumaná, Barinas, Guayana y Margari-
ta; cada una de las cuales estarían representadas por 5
diputados, que en conjunto sumarían 30. Asimismo, se
estudió la posibilidad de que aparte de las provincias
antes mencionadas, pudieran enviar representación
Mérida y Trujillo y también Casanare; esta última,
perteneciente a la Nueva Granada, siendo además la
única parte de esa región que se encontraba libre de la
ocupación española. A pesar de las circunstancias
derivadas del constante peligro de ataque por parte de
un enemigo bien equipado y dispuesto a recuperar el

2-109
territorio perdido, las elecciones se pudieron llevar a
cabo. En las mismas votaron civiles, militares y ecle-
siásticos‖.
―El 15 de febrero de 1819, se instala en Angos-
tura el Congreso, concurriendo a este acto 26 de los
30 representantes electos. Por la Provincia de Caracas
asistieron Juan Germán Roscio, Luis Tomás Peraza,
José España, Onofre Basalo y Francisco Antonio Zea;
por Barcelona: Francisco Parejo, Eduardo Hurtado,
Diego Bautista Urbaneja, Ramón García Cádiz y Die-
go Antonio Alcalá; por Cumaná: Santiago Mariño,
Tomás Montilla, Juan Martínez y Diego Vallenilla;
por Barinas: Ramón Ignacio Méndez, Miguel Guerre-
ro, Rafael Urdaneta y Antonio María Briceño; por
Guayana: Eusebio Afanador, Juan Vicente Cardozo,
Fernando Peñalver, y Pedro León Torres; por Marga-
rita: Gaspar Marcano, Manuel Palacio Fajardo, Do-
mingo Alzuru y José de Jesús Guevara.
Posteriormente se incorporaron los diputados por Ca-
sanare: José Ignacio Muñoz, José María Vergara, y
Vicente Uribe; Zea pasó a figurar en el cuadro de esa
diputación y Manuel Cedeño se incorporó luego como
diputado de la provincia de Guayana. La directiva del
cuerpo quedó constituida de la siguiente manera: Pre-
sidente, Francisco Antonio Zea y Secretario, Diego
Bautista Urbaneja‖.
―Cabe destacar que el propio 15 de febrero, Bo-
lívar leyó en la sesión inaugural su famoso Discurso
de Angostura, el cual reflejó la profundidad del pen-
samiento político del Libertador. El principal cometi-
do del Congreso como tal, fue dar a Venezuela una
Carta Fundamental, lo cual llevó a cabo‖.
―En tal sentido, la segunda Constitución de
nuestro país fue promulgada en Santo Tomás de An-

2-110
Venezuela Educación de Caudillos

gostura, capital de la provincia de Guayana y de la


República, el 15 de agosto de 1819. Además de san-
cionar una nueva Carta Magna, el Congreso de An-
gostura aprobó a instancias de Bolívar la Ley
Fundamental de la República de Colombia, el 17 de
diciembre de 1819, en la que se consagraba la unión
de Venezuela, la Nueva Granada y el Ecuador; Estado
que quedaría dividido en tres departamentos: Vene-
zuela, la Nueva Granada y Quito. La última sesión
ordinaria del Congreso fue el 20 de enero de 1820. En
adelante sesionará la Diputación permanente hasta el
10 de julio de 1820. El Congreso es convocado a se-
siones extraordinarias con motivo de la llegada a An-
gostura de fuerzas realistas; el día 19 vuelve a entrar
en receso y la Diputación permanente asume de nuevo
las funciones hasta su reunión final del 31 de julio de
1821‖.103

―La Constitución de 1819, de Angostura, remite


a la Cámara de Representantes (Diputados) la obliga-
ción de ―... velar sobre la educación pública y sus pro-
gresos, decretando los establecimientos que le
parezcan convenientes‖.104

En el Congreso de Angostura, Bolívar es el re-


volucionario, el hombre propulsor de cambios profun-
dos en la sociedad. Nada gana la Gran Colombia si
permanece con las estructuras económicas y sociales
de la colonia. Por ello, propone a Venezuela una Carta
Magna con cambios radicales.

103
http://www.venezuelatuya.com/historia/congresoangostura.htm
104
Picón Rivas, Ulises ―Indice Constitucional de Venezuela‖–
Editorial ―Elite‖ Caracas 1944. p. 246. Citado por Márquez Alexis,
―Doctrina y Proceso de la Educación en Venezuela – Caracas 1964 – p. 35

2-111
―La educación debe ser el cuidado primogénito
del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los
pilares de una República. Moral y luces son nuestras
primeras necesidades…‖.
―En el Artículo 1° de la dicha Ley, que se refie-
re a las atribuciones de la Cámara de Educación se
establecía que ésta era la encargada de la educación
física y moral de los niños desde su nacimiento hasta
la edad de 12 años cumplidos‖.
―En el Artículo 7° de la aludida ley se disponía
que :‖pertenece exclusivamente a la Cámara: estable-
cer, organizar i dirigir las escuelas primarias, así de
niños como de niñas, mirando de que se les enseñe a
pronunciar, leer y escribir correctamente las reglas
más usuales de la aritmética y los principios de la
gramática; que se les instruya en los derechos y debe-
res del hombre y del ciudadano, se les inspire ideas y
sentimientos de honor y de probidad, amor a la Patria,
a las leyes y al trabajo, respeto a los padres, a los an-
cianos, a los magistrados y adhesión al gobierno‖.
―Y en el Artículo 10° decía que: ―Cada Colegio
estará bajo la dirección inmediata de un institutor que
será nombrado por la Cámara, escogiéndolo entre los
hombres más virtuosos y sabios, cualquiera que sea el
lugar de su nacimiento‖.105

En la Constitución Grancolombiana promulga-


da en Cúcuta en 1821 se le atribuye al Congreso ex-
clusivamente ―... promover por leyes la educación
pública y el progreso de las ciencias, artes y estable-
cimientos útiles; y conceder por tiempo limitado dere-

105
Prieto Luis B. Problemas de la Educación Venezolana –
Publicaciones de la Federación Venezolana de Maestros – Imprenta
Nacional – Caracas pp. 32 y 33

2-112
Venezuela Educación de Caudillos

chos exclusivos para su estímulo y fomento.‖ Al mis-


mo tiempo se le atribuye a las Diputaciones Provincia-
les el establecimiento y promoción‖... por todos los
medios que estén a su alcance escuelas primarias y
casas de educación en todos los lugares de la provin-
cia. A tal efecto dichas Diputaciones podrían disponer
y arreglar del modo que sea más conveniente la recau-
dación de los fondos destinados a ese propósito‖.106
―El mismo año de 1821, el 6 de agosto, (dos
meses antes que la Constitución, que lo fue el 6 de
octubre), el Congreso Constituyente había sancionado
una ley por la cual se organizaba la Instrucción Públi-
ca. Fue, por lo tanto, la primera ley que intentó dar
una organización a nuestra enseñanza. Estaba imbui-
da, como es obvio, de los mismos principios que lue-
go aparecerían en el texto constitucional. Dicha ley,
entre otras cosas, mandaba que hubiese ―... por lo me-
nos una escuela de primeras letras en todas las ciuda-
des, villas, parroquias y pueblos que tuvieren cien
vecinos y de ahí arriba‖, y se señalaban los medios
como habían de arbitrarse los fondos necesarios para
el mantenimiento de esas escuelas, entre ellos la con-
tribución compulsiva de los vecinos. Es evidente el
propósito que animaba a los legisladores de extender
lo más posible la enseñanza elemental. Así, se dispo-
nía la creación de escuelas normales por el método
lancasteriano en las primeras ciudades de Colombia,
(Venezuela, Colombia y Ecuador), ―... para que allí se
vaya difundiendo a todas las provincias‖ Como es
sabido, dicho método lancasteriano que se fundamen-
taba en la enseñanza mutua de grandes grupos de
alumnos, dirigidos por el maestro, favorecía la ins-

106
Picón Rivas, Ulises Op.cit. p. 267 a 293.- Citado por Márquez,
Alexis Op.cit. p. 35.

2-113
trucción popular al hacerla asequible a grandes masas,
al mismo tiempo que la hacía también menos costosa.
Lo cual explica el entusiasmo que en aquellos tiem-
pos, de definido afán de divulgación de luces, dicho
método despertaba. Al respecto son conocidos los
términos en que del mismo hablaba el Libertador,
quien además no escatimó esfuerzos para que el pro-
pio Lancaster viniera a América a ensayar sus proce-
dimientos‖.
―La ley que comentamos disponía también la
creación de escuelas para niñas. Y aún, cuando no
expresamente, se establecía un principio de obligato-
riedad de la enseñanza, fijaba el deber de los padres de
poner a sus hijos en la escuela, so pena de multa. Sin
embargo, aquellos padres que lo prefiriesen podrían
dar a sus hijos enseñanza privada, bien en el propio
hogar, bien en escuelas particulares. Lo cual implica-
ba, como es obvio, un principio de libertad de ense-
ñanza. En cuanto a la orientación filosófica de la
instrucción, puede inferirse del plan de estudios, por
demás simple: lectura, escritura, ortografía, aritmética,
los dogmas de la religión y de la moral cristiana, con
los derechos y deberes del hombre en sociedad. Se
trataba, pues, de una enseñanza firmemente basada en
los dogmas de la Iglesia. En la Exposición de motivos
de dicha ley se asentaba lo siguiente: ‖ Sin saber leer y
escribir los ciudadanos no pueden conocer fundamen-
talmente las sagradas obligaciones que les imponen la
religión y la moral cristianas, como también los dere-
chos y deberes del hombre en sociedad para ejercer
dignamente los primeros, y cumplir los últimos con
exactitud.‖ ―El 18 de marzo de 1826 se sancionó una
nueva ley, ―... sobre reorganización y arreglo de la
instrucción pública‖. Esta ley hizo por primera vez

2-114
Venezuela Educación de Caudillos

una clasificación de las ramas de la enseñanza: escue-


las de enseñanza de primaria elemental funcionarían
en las parroquias y cabeceras de cantón; y en las capi-
tales departamentales y la de la República, colegios
nacionales y universidades. Por esta ley, además, se
creó la Dirección General de Instrucción Pública, la
cual, además de ser el germen de lo que, a través de
una evolución un tanto accidentada, llegó a ser el ac-
tual Ministerio de Educación, representó sin duda un
hecho sumamente positivo en la tarea de dar a la en-
señanza una organización sistemática centralizada‖.107

―En las universidades por supuesto - y se decía


con deliciosa ingenuidad - habría ―... muchos cursos, a
fin de que el sistema de las ciencias forme un curso
completo de estudios y que los discípulos puedan,
según su talento y aplicación, ganar dos o más cursos
al mismo tiempo.‖ ―Al explanar el pensum universita-
rio se incluía, en los estudios de literatura, al lado del
francés, inglés, griego, latín...‖ los ―... del idioma in-
dígena que prevalezca.‖ ‖Los libros de texto que se-
rían los que indicase el Estado al elaborarse los planes
de estudio de escuelas, colegios y universidades, se
imprimirían en las propias universidades, a cuyo efec-
to tendrían su propia imprenta.‖ A su vez, en cada una
habría, además, una biblioteca pública, un gabinete de
historia natural, un laboratorio químico y un jardín
botánico. Todo, en fin, parece configurar la idea de
una enseñanza práctica, en la cual el contenido aca-
démico inevitable en toda educación escolar se com-
binase con una visión empírica de la realidad, capaz

107
―Cuerpo de leyes de la República de Colombia‖, Univ. Central
de Venezuela Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. Caracas
1961 pp. 38 y 39. Citado por Márquez Rodríguez, Alexis. Op.cit. p. 37

2-115
de producir un verdadero provecho. Esto se hace aún
más patente, al preverse en la ley, la creación de cier-
tos institutos de enseñanza especial, tendientes a la
formación de técnicos medios y superiores y, lo que es
más importante, distribuidos estratégicamente, cada
uno de acuerdo con las condiciones específicas del
medio económico-geográfico donde funcionase. Ha-
bría así escuelas para el estudio de la astronomía, na-
vegación, construcción naval, artillería, ingeniería
geográfica, cosmografía, hidrografía, minas, comer-
cio, agricultura experimental, bellas artes y escuelas
de minería adscritas a las universidades que funciona-
sen en regiones mineras. Quizás extrañe a muchos tal
sentido progresista de nuestra educación en aquellos
tiempos. Máxime si nos damos cuenta de que cuanto
se perseguía entonces era la solución de fundamenta-
les problemas educativos que hoy, más de cien años
después, permanecen casi idénticos.‖ ‖Aquellos hom-
bres que en la década de 1820 buscaban afanosamente
fórmulas de edificación Patria, creían sinceramente
que una educación bien trazada, con acopio de nobles
ideales, habría de ser fuente inagotable de bienes y
empuje vigoroso para el progreso de la Patria recién
nacida. Y se dieron a la tarea de hacer leyes hermosas
que fundasen esa educación milagrosa, sin darse cuen-
ta de que, antes que causa, la enseñanza es efecto de
un estado de cosas. Y de que si se quería construir una
educación próspera, había que estructurar primero el
país sobre justas y sólidas bases económico-sociales, y
dotarlo de gobiernos dados sólo al pueblo, nada ava-
ros de recursos para el desarrollo de instituciones que,
como las educativas, sirviesen de poderoso instrumen-

2-116
Venezuela Educación de Caudillos

to de ayuda al adelanto y bienestar de toda la pobla-


ción.108

―Hay dos candidatos: el doctor José Cecilio


Ávila, rector a la sazón, quien es apoyado por un gru-
po de catedráticos, y el doctor José María Vargas,
quien cuenta con la fuerza moza. Vargas es el símbolo
de las nuevas ideas. En el árbol ya carcomido del viejo
Instituto ―real y pontificio‖, él representa la nueva
savia, el empuje vital y regenerador. Pero hay un gra-
ve inconveniente para su elección: en los vetustos
estatutos universitarios que datan de 1727 hay una
prohibición rotunda: los médicos no pueden ocupar el
rectorado. Tampoco los frailes. El claustro sabe que se
trata de una medida descabellada y absurda. El Liber-
tador puede obviar ese inconveniente. Y después de
los homenajes viene la parte práctica. El claustro de-
cide pasarle un oficio, en el que pide se digne ―decla-
rar que las indicadas Constituciones han caducado ya,
y que la ley que ha de regir el grado académico son la
amplitud y ventaja que del nombramiento de sus insti-
tuciones se promete para el sólido fomento y brillo de
los estudios‖. Bolívar, siempre al lado de la avanzada.
Del lado de la juventud que apoya a Vargas. La absur-
da disposición es eliminada‖.
―El doctor José María Vargas es elegido por 35
votos contra 21, que obtuvo su contrincante, doctor
Ávila. Vargas es el primer médico que se sienta en la
silla rectoral de la vetusta casa. Con Vargas entra en la
Universidad un espíritu nuevo: la especulación estéril
va cediendo el paso a la fecunda experiencia. El es
también un humanista. Durante sus ocios traduce a

108
Márquez Rodríguez, Alexis – ―Doctrina y Proceso de la Edu-
cación en Venezuela‖. pp. 39 a 41

2-117
Sófocles y repasa los libros de Cicerón y de Virgilio.
Pero, ante todo, es un espíritu científico que trabaja
con datos concretos y maneja y combina observacio-
nes para inducir leyes. El rumor de los latines y la
repetición de los viejos aforismos de Papiniano y Jus-
tiniano es sustituido en la Universidad por el estudio
anatómico del hombre y por el estudio de otra anato-
mía: la del Universo. Se intensificaba la preocupación
por la física, la química, la geografía. Se estudian la
flora y la fauna nacionales. En el cuerpo arrugado de
la venerable institución se siente un aleteo de sangre
nueva. Se comienza a estudiar la reforma del viejo
estatuto de Felipe V. Se reúne una comisión de docto-
res. La preside Andrés Narvarte. Tiene todo el apoyo
del nuevo rector. Las nuevas constituciones están lis-
tas el 12 de mayo. En la misma fecha son remitidas,
con oficio del rector al Libertador Presidente: ―Supli-
cando a su excelencia se sirva aprobar la Constitución
que la Universidad ha creído ser la más análoga a las
actuales circunstancias‖, y, por tanto, ―la más útil aho-
ra para el fomento de los estudios‖. El 24 de junio
impartía El Libertador su aprobación a los nuevos
Estatutos. Se introducían nuevas cátedras: en la Facul-
tad de Medicina, la de Anatomía y Cirugía; en la Ju-
risprudencia, las de Derecho Práctico, Político y
Ciencias Administrativas, Legislación Universal y
Economía Política. Mediante la creación de pingües
rentas se daba autonomía económica al Instituto. El 8
de julio del mismo año, en el acta correspondiente,
declaraban los señores profesores que ―los Estatutos
provisionales que su excelencia el Presidente Liberta-
dor aprobó y remitió para el régimen de esta Univer-
sidad, con las pocas variaciones y adiciones que tuvo
a bien hacer, son los mismos que le presentó en pros-

2-118
Venezuela Educación de Caudillos

pecto, y, en consecuencia, se acordó su obedecimiento


y ejecución desde esa fecha‖. Se acordó, igualmente,
que a pesar de que la Universidad, por medio de una
comisión numerosa presidida por el señor rector, ha-
bía significado a su excelencia en persona los senti-
mientos de consideración y reconocimiento por el
decidido interés que ha tomado en la causa de las le-
tras...‖.109

El gran historiador ecuatoriano Alfonso Ruma-


zo González escribe en Derroteros, Caracas abril de
1974 ―Antes de Carabobo buscaban Reyes para Amé-
rica‖: ―Después de Carabobo – y de Junín y Ayacucho
– incitáronle a Bolívar desde Venezuela y Nueva Gra-
nada a que se proclamara rey. Su respuesta es muy
conocida: ―Libertador es más que todo y, por lo mis-
mo, yo no me degradaré hasta un trono‖ Orgullo mag-
nífico por lo uno, soberbio desprecio para lo otro‖.
―Pero antes de Carabobo la búsqueda de prínci-
pes europeos que quisieran coronarse reyes de Améri-
ca fue empresa montada en serio en Londres, y bien
marcada para las consecuentes ganancias. Hubo un
testigo de aquella calculadora desorientación Simón
Rodríguez, que vivió en la capital británica de 1820 a
1823. Durante los años 21 y 22 – escribe el maestro
del Libertador – hubo en Londres una Compañía de
Americanos, uno por Méjico, uno por Buenos Aires,
otro por Chile, dos por Colombia y dos por el Perú. Su
ocupación exclusiva era negociar Monarcas para la
América. El Gobierno republicano es un bochinche,
decían, y Bolívar un botarate, quiere imitar a Napo-

109
Arias Amaro, Alberto y Pablo Emilio García - ―Cátedra
Bolivariana‖ pp. 131 a 135 Tomado de A. Rojas, Ideas Educativas de
Simón Bolívar pp. 157 a 162

2-119
león y no sabe cómo. Es de advertir – y no lo decían –
que todos ellos vivían a expensas de la América, y
que, modestamente, cada uno pensaba venir de Mi-
nistro con el Rey que hubiese negociado. La Compa-
ñía tenía el dinero necesario no sólo para subsistir con
comodidad, sino para hacer viajes al continente y has-
ta para enviar comisionados a América; sus juntas
eran frecuentes, secretas, misteriosas. Para iniciarse se
requerían pruebas de monarquismo constitucional y de
odio a Bolívar, las noticias de los sucesos de éste eran
aciagas, había maldiciones, duelo, rabia, y se trataba
de desmentirlas con sarcasmo. Decían que Bolívar
estaba tiranizando a Colombia (la grande), que era
demasiado cobarde para mandar tropas y demasiado
ignorante para mandar pueblo‖.
―Este relato de Simón Rodríguez (―Defensa de
Bolívar‖, Arequipa enero de 1830) demuestra el espí-
ritu rígidamente tradicionalista de muchos en los días
de la guerra magna. No habían captado que la revolu-
ción era esencialmente republicana; que correspondía
a una transfiguración. Muy numerosos entre los diri-
gentes – incluido el general San Martín, que propicia-
ba un soberano indígena para el Perú – no penetraron
en el ser de la nueva estructura ni descubrieron su
sustancia; los tres siglos de monarquía colonial para
ellos, continuaban en irradiación viviente; no habían
visto el corte drástico del cordón umbilical que ataban
a estos pueblos con la maternidad hispana regida por
Austrias y Borbones‖.
―¿Por qué buscaban un Príncipe europeo? No
confiaban en los valores americanos, a los cuales sub-
estimaban ―De Bolívar decían ¡Qué bonito Rey para
nosotros!, riéndose a carcajadas‖. A este propósito -
escribe Rodríguez - citaba uno de ellos un cuento:

2-120
Venezuela Educación de Caudillos

―Había en el jardín de un monasterio un naranjo muy


viejo; el Síndico lo hizo cortar, mandó hacer un Cruci-
fijo y lo colocó en la iglesia. Hubo entre las monjas
una que se acusó al confesar de la repugnancia que
sentía al querer adorar la imagen; y preguntándole el
confesor por qué, le respondió llorando ¿qué devoción
quiere usted que me inspire si lo conocí naranjo?‖ Por
más de un cuarto de hora estaban todos celebrando la
agudeza‖. Esta mentalidad de tipo provinciano les
hacía creer que sólo en lo europeo podía hallarse al-
guna configuración humana adecuada para Monarca.
Y pensaban con lógica, desde su punto de vista; si no
habían comprendido la novedad, la República lo me-
nos malo conocido era la monarquía. Aquellos enfer-
mos de miopía no vieron ni la eclosión decisiva de la
Revolución Francesa ni la fundamentación determi-
nante de la Revolución Americana. ‖ Martín de varios
tamaños, observó semejanzas, refirió hazañas, ensalzó
virtudes y brindó más de una vez por los Héroes del
Nuevo Mundo. ¡Qué buenos Ministros traían los Re-
yes!‖.
―De paso, denuncia Rodríguez una actitud de
Zea: D. Francisco Antonio Zea, natural de Colombia y
profesor de botánica en el Museo de Madrid – dice –
ofreció a los pies del trono de España, que ocupaba
José Bonaparte, al Alto y Bajo Perú, como una de las
regiones de sus dominios. El señor Zea nunca había
estado en el Perú ni recibido poderes para ofrecerlo al
nuevo Rey de España y de las Indias. Estaba el Rey de
prisa para formalizar las sumisiones de América por
Virreinatos y el señor Zea fue puesto en la lista de los
Reyes Magos para ofrecer el oro‖.
―¿En qué terminó la Compañía Monárquica de
Londres? Rodríguez cierra su narración así: ―Muchos

2-121
mercaderes ingleses, creyendo hacer negocio, se en-
cargaban de la correspondencia de América y algunos
obtuvieron recomendaciones para sus viajes mercanti-
les. Llega la noticia de Carabobo y se confirma… ¡qué
trastorno, qué silencio! ¿Se creerá que uno de los so-
cios (el más encarnizado contra la República y contra
sus Jefes) dio un convite a los insurgentes? ―Se creerá
que para hacer más solemne la función, salió a buscar
por las librerías de Londres, retratos de los Generales
revolucionarios y que por no haberlos conseguido
todos, puso contra la pared a Bolívar y… acabó la
compañía Monárquica – Constitucional de Londres‖.
Subyacía, por tanto, además de la ausencia de convic-
ciones políticas un sentido acomodaticio de tipo utili-
tario; esas gentes hallábanse dispuestas a cualesquiera
metamorfosis; eran la ilimitación de la limitación en la
paradoja nietzscheana. Carabobo y Bomboná, Pichin-
cha, Junín y Ayacucho – fueron la tumba de los posi-
bles Monarcas y de los monárquicos todos, en
América. ¡De qué manera perecieron los dos que in-
tentaron serlo, Iturbide y Maximiliano!‖ (Actualmen-
te, en pleno siglo XXI, viven muchos con el complejo
de inferioridad de raza, creen superior a cualquier
europeo, estadounidense o canadiense, aunque sea
analfabeto, y, para nuestra vergüenza, lo creen con
mayor capacidad para gobernarnos, tanto, que hay
quienes desean que nos invadan. Comentario de la
autora).

Al separarse Venezuela de la Gran Colombia en


1830, las fuerzas del capitalismo liberal europeo pene-
tran en su economía. El país es arrastrado hacia nue-
vas relaciones de subordinación exterior. El costo
militar de la emancipación y el importe de la restaura-

2-122
Venezuela Educación de Caudillos

ción administrativa ocasionan un endeudamiento fi-


nanciero con consecuencias depresivas para la situa-
ción económica y fiscal del país. El endeudamiento
externo coloca a la República en situación de total
dependencia.

En 1826 se crea la Dirección General de Ins-


trucción Pública que, más tarde, se transformará en el
actual Ministerio de Educación. Se establece la gra-
tuidad de la enseñanza elemental. Se prevé la creación
de institutos para la formación de técnicos medios y
superiores y se otorga a las universidades el derecho a
imprimir los libros de textos en sus propias imprentas.

Expresa El Libertador ―... abundan entre noso-


tros médicos y abogados, pero nos faltan buenos me-
cánicos y agricultores que son los que el país necesita
para adelantar en prosperidad y bienestar...‖ (Aún hoy,
en el siglo XXI, este profundo problema, vigente to-
davía a causa de otro complejo de inferioridad de
nuestra sociedad, los hijos deben ser universitarios,
doctores sin doctorado, ha llevado, durante siglos al
país, a una y otra crisis económica y al perenne subde-
sarrollo. Comentario de la autora).

Son aún válidas las palabras del Padre Liberta-


dor, dictaduras y democracias olvidaron la necesidad
de buenos técnicos y estudiados agricultores. No exis-
ten mecánicos competentes, ni plomeros, ni albañiles,
pues no se preparó al venezolano y se aceptó una in-
migración aventurera que lo dominó todo sin conoci-
miento cierto de nada. En el campo o se es
terrateniente o se es campesino analfabeto. Muy pocos

2-123
son los que siembran sobre la base de la ciencia y con
técnicas modernas.

En 1849 Antonio Leocadio Guzmán nos dice:


―Es inexplicable cómo en medio de estas selvas y en
el centro de la zona tórrida, con la agricultura y la cría
por base de riquezas, con llanos inmensos que nos
constituyen necesariamente criadores en enorme esca-
la, no haya una clase de botánica en todo el país, ni de
física y química aplicables a la agricultura ni de agri-
cultura misma, ni de aquella parte de la Historia Natu-
ral relacionada con nuestro territorio y nuestros
intereses, ni de Veterinaria ni de Ciencia alguna natu-
ral de las que están relacionadas con nuestras tempera-
turas, territorio y producciones‖.110

También son vigentes las palabras del Ilustre


Americano, pues apenas hoy, a comienzos de un nue-
vo siglo, intentamos planificar una educación acorde
con la realidad nacional y con los avances del mundo.
La Constitución de 1999 abre el camino a una educa-
ción moderna y brinda una oportunidad, como seres
humanos, a las clases más desposeídas y una luz de
esperanza y de igualdad al indígena venezolano. Ojalá
logremos pronto construir con estrellas y sonrisas, un
verdadero camino para la educación del pueblo vene-
zolano.

Entre los años 1830-1848, ejerce el poder polí-


tico la llamada oligarquía conservadora, grupo peque-
ño, antiguos mantuanos apodados godos, quienes,
aliados a los caudillos militares de la Independencia,

110
Citado por Gil Fortoul, José - ‖Historia Constitucional de
Venezuela‖ y Márquez Rodríguez, Alexis - Op.cit. pp. 60 y 61

2-124
Venezuela Educación de Caudillos

mantienen las condiciones económicas y sociales de la


colonia y las aprovechan en beneficio propio. Inicia
este proceso un gobierno de estirpe aristocrática que
delega, en 1830, la Presidencia en el general José An-
tonio Páez. El soldado, incansable luchador durante la
independencia por la entrega de la tierra a los hombres
del campo, se une, lograda la independencia, a los
latifundistas. En 1831 es nombrado Presidente de la
República por la Convención Constitucional de Va-
lencia.

Muchos son los movimientos armados en su


contra, entre otros, el de José Tadeo Monagas, caudi-
llo de Oriente, quien intenta formar un Estado Federal
Independiente. Páez domina la insurrección con el
apoyo de la oligarquía caraqueña.

José Tadeo Monagas nace en Maturín el 28 de


octubre de 1784 y muere en 1858.

En 1830 es decretada una nueva Constitución y


son expulsados del país los Obispos de Caracas, Mé-
rida y Guayana por negarse a aceptarla.

Se crea la Academia de Matemáticas.

La capital de la República es Valencia, donde


se reúne el Congreso.

En 1831, es designada la ciudad de Caracas ca-


pital de Venezuela y asiento de los poderes públicos.

En Caracas, los pardos se sublevan contra los


mantuanos. Hay 15 fusilados.

2-125
Para 1831, nos dice Gil Fortoul; las escuelas
municipales no llegaban a cien y diez años después,
―en el papel‖ había 219. Pero según la exposición pre-
sentada por la Dirección General de Instrucción Públi-
ca, a cuya cabeza estaba el Dr. José María Vargas, en
1848, de 537 Parroquias, sólo 121 tenían escuelas, y
en general mal dotadas.111

En 1832 Nueva Granada reconoce la soberanía


de Venezuela. Regresan los Obispos y el gobierno
entabla conversaciones con España para el reconoci-
miento de la República.

En 1833 es creada la Biblioteca Nacional. El


Congreso autoriza el regreso de los militares boliva-
rianos y elimina el diezmo.

En 1834 sustituyen al peso fuerte por el peso


sencillo; decretan la libertad de cultos y la ley sobre
libertad de contratos; declaran fiestas nacionales al 19
de abril y al 5 de julio; otorgan honores al Libertador;
distribuyen la deuda de la Gran Colombia: Venezuela
28.5%, Nueva Granada 50% y Ecuador 21.5% y por
primera vez eligen Presidente en elecciones de segun-
do grado.

Los personajes de mayor relieve son José Anto-


nio Páez, José Tadeo Monagas y Santiago Mariño.

Finalizadas las Presidencias de Páez y Mona-


gas, es elegido por el Congreso en 1835, el doctor
José María Vargas frente al general Soublette, candi-

111
Gil Fortoul, José, Op.cit. p.133

2-126
Venezuela Educación de Caudillos

datos ambos de la oligarquía y al general Mariño,


candidato de un gran número de jefes militares.

Temen los jefes militares que la República se


convierta en una organización civil; ellos perderían el
poder y el derecho a dirigir el país, del cual se creen
dueños después de la guerra de Independencia.

Una compañía al mando del capitán Julián Cas-


tro, impide la entrada o salida de la casa al doctor
Vargas. Páez es nombrado jefe del ejército frente a los
sublevados, quienes, a su vez, nombran a Mariño, jefe
superior de la revolución.

Vargas no recibe un verdadero apoyo de Páez al


no prestarse a sus fines políticos y es obligado a re-
nunciar a la Presidencia ante su fracaso al tratar de
castigar a los conspiradores. Logran imponerse los
caudillos militares y acaban, con este hecho, uno de
los pocos ensayos de gobierno civil de todo el siglo
XIX venezolano.

Encargan de la Presidencia a Narváez Carreccio


y finalmente al general Soublette. Vargas muere en
Nueva York, como muchos de nuestros grandes hom-
bres, traicionado y lanzado fuera del país.

“Jimé M[lí[ V[la[m – Médico, político, educador.


Nació en La Guaira el 10-3-1786 y murió en Nueva York el
13-7-1854. Hijo de José Antonio Vargas Machuca y de Ana
Teresa de Jesús Ponce. En Caracas se gradúa de Bachiller en
Filosofía en 1803 y de Doctor en Medicina en 1808. Cuando
se produce el movimiento de 1810, Vargas se incorpora a la
Junta Patriótica de Cumaná adonde había ido a practicar su
profesión. En 1812, cuando se produce el terrible terremoto,

2-127
viaja a La Guaira y es notorio que se dedica con toda su
voluntad y fuerza a socorrer a los heridos y aliviar en cuanto
puede, los males que deja el sismo. Llega Monteverde luego
de la capitulación de San Mateo y Vargas es hecho preso.
Sale en libertad en 1813, cuando Bolívar culmina su Campa-
ña Admirable entrando en Caracas. Vargas decide salir a
estudiar en el extranjero, pues está consciente que su forma-
ción universitaria era muy endeble. Parte en 1814 para
Edimburgo, Inglaterra, centro de estudios de medicina reco-
nocido, aún hoy en día. Al cabo de 11 años regresa a Vene-
zuela, especializado en Patología y Cirugía. Antes había
estado en Francia y Puerto Rico, isla esta en donde se en-
cuentra su familia y en la que practica su profesión. Cuando
llega a Caracas se da cuenta del nivel bajísimo de los estu-
dios médicos universitarios. Inicia por esa época la enseñan-
za de Anatomía sobre cadáveres, distribuye plantas
anatómicas, libros, muestra los nuevos instrumentos que ha
traído. En 1827 viene a Caracas el Libertador y conversa con
Vargas. No se sabe de qué hablaron, pero lo cierto es que
Bolívar hace modificar los reglamentos de la Universidad
para permitir que un médico pueda ser Rector. Y Vargas es
elegido. Reforma la universidad, la pone de frente al país y al
presente. Intenta rescatar para la Universidad Central la rica
biblioteca de Miranda y acude a la mediación de Andrés
Bello. Ocupa luego la Dirección Nacional de Instrucción
Pública. Pero su primera prueba de fuego la sufrirá en 1829,
cuando el general Lino de Clemente se separa del cargo de
Jefe de la Prefectura de Caracas, según Arturo Uslar Pietri.
La segunda prueba la ofrece el Congreso de Valencia de
1830, al que asiste como Diputado y salva su voto cuando se
pide la expulsión del Libertador. En 1835 es Presidente de la
República, a instancias de un grupo civilista. Al poco tiempo
renuncia pero no lo acepta el Congreso y cuando estalla la
“l_pifo]cóh ^_ f[m R_`ilg[m” _h dofci ^_ _m_ [ñi, fi ^_jih_
un grupo comandado por Pedro Carujo, pero en agosto vuel-
ve Vargas a la Presidencia y renuncia definitivamente en

2-128
Venezuela Educación de Caudillos

1836. Em]lc\_ V[la[m _h oh[ ][ln[: “D_m^_ gc _hnl[^[ _h _f


destino de la Presidencia mis medios pecuniarios desmejora-
ron lejos de aumentar...”. Onlim nc_gjim, inl[ énc][”.112

En 1835 se impone el 1% de impuesto a las ex-


portaciones.

La gestión conservadora se caracteriza por:


1. Regularización del pago correspondiente a
Venezuela en la gravosa deuda contraída por
la Gran Colombia.
2. Economía fundamentalmente agropecuaria y
mono-exportadora, dependiente del comercio
exterior; el ritmo de su producción fluctuaba
conforme a la demanda de sus materias pri-
mas.
3. Quiebras comerciales.
4. Abatimiento de los bienes de consumo básico.
5. Denuncia fiscal.
6. Clausuras temporales del crédito.
7. Otorgamiento de baldíos o tierras nacionales a
los acreedores por las cargas al tesoro por ha-
beres militares.
8. Grave escasez de mano de obra.
9. Insuficiencia de capital financiero.
10. Ley sobre libertad al contrato. Se legaliza la
usura y se da una garantía absoluta al presta-
mista.
11. Poder político basado en el poder territorial.
12. Desproporción entre el valor de la producción
agrícola y el monto de la deuda que pesa so-

112
Palma, Douglas – ―150 Biografías de Personajes Notables de
Venezuela - Editorial Panapo de Venezuela c.a. 1999 - José María Vargas
– p p. 95 y 96

2-129
bre quienes se dedican a la explotación agra-
ria.
13. Descapitalización del país. El capital sólo ac-
túa como agente del capital extranjero.

Poco a poco se convierte la República en una


semi-colonia del capital europeo. Conservadores y
liberales, sin doctrinas ni programas definidos, se tur-
nan en el mando político y se disputan los estipendios
y atributos de los poderes públicos. Los oligarcas ha-
cen suyo el país gobernado por Páez y también la Re-
pública presidida por los Monagas.

La Patria de los Monagas como la llama Juan


Vicente González, es la República saqueada por oli-
garcas y caudillos, atada a las exigencias del comercio
europeo.

“Jo[h Vc]_hn_ Gihtáf_t – Escritor, educador y publi-


cista. Nació en Caracas el 29-5-1810 y murió en la misma
ciudad el 1-10-1866. Niño expósito, el Padre José Alberto
Espinoza se hace cargo de él y de su educación. A los 18 años
se gradúa de bachiller y a los 20 de Licenciado. Lo tienta la
jifínc][, `oh^[ “L[ Si]c_^[^ Agcaim ^_f P[ím”, ]fo\ jifínc]i
de tinte jacobino. En 1840 se asocia con Antonio Leocadio
Guzmán y funda el Partido Liberal. Escribe en el periódico
^_ Gotgáh, Ef V_h_tif[hi, ko_ jli]f[g[\[ “big\l_m hoe-
pim s jlch]cjci [fn_lh[ncpi”. Eh 1844 ligj_ ]ih Gotgáh, ^_
quien será acérrimo enemigo político y personal, hasta el
punto de que en 1846 siendo Jefe del Cantón de Caracas, se
dedicó personalmente a su búsqueda hasta hacerlo preso.
Cuando el 24 de enero de 1848 José Tadeo Monagas y las
turbas liberales asaltan el Congreso y matan a Santos Miche-
lena, González funge de Secretario del mismo Congreso al
día siguiente. Ese mismo año funda el Cof_aci “Ef S[fp[^il

2-130
Venezuela Educación de Caudillos

^_f Moh^i” s ]o_hn[ _hnl_ mom [foghim [ Jofci C[f][ñi s


Eduardo Blanco, el futuro autor de Venezuela heroica. Cuan-
do en 1858 cae el gobierno de Monagas se dedica desde El
Heraldo, fundado por él, a atacar a Páez y a los federales
(“\[h^el[m ]ifil ^_f gc_^i”, fim [jimnli`[) mi\l_ ni^i [
Julián Castro, desde las páginas de El Faro, lo cual le vale
una prisión en La Rotunda, de donde sale en 1863, cuando
triunfa la Federación. En agradecimiento a Juan Crisóstomo
Falcón colabora en el periódico oficial El Nacional, colmán-
dolo de lisonjas y adulaciones. Para ayudarlo económica-
mente, Falcón adquiere a buen precio su rica biblioteca.
Como escritor se recuerdan sus Mesenianas (imitadas de
Casimiro Delavigne, poeta francés), su Biografía de José
Félix Ribas y un Manual de Historia de la Edad Antigua y la
Edad Media, así como una Gramática latina, para uso de sus
alumnos. Se le atribuye la redacción de la Catilinarias, pero
el investigador Pedro Graces ha demostrado la falsía. Un
año antes de morir funda la Revista Literaria, donde publica
muchos de sus trabajos. Casi siempre se evoca a J. V. Gonzá-
lez por su aspecto desaseado, pobre, y por la agudeza de sus
juicios y de sus respuestas. Francisco Herrera Luque (15
clásicos venezolanos, Caracas: Meneven, 1981) lo define
comi: “big\l_ h[]c^i j[l[ j_l^_l”.113

Los gastos militares sobrepasan, no pocas ve-


ces, el monto de las rentas públicas y se sustraen del
crédito público sumas considerables, las cuales ingre-
san a las cuentas privadas de la parentela gobernante.

El gobierno de los Monagas auspicia la propie-


dad de la tierra en nuevos e inmensos latifundios que
continúan con pocos propietarios y sin capitales ni
braseros.

113
Ibid.- Palma, Douglas - Juan Vicente González - pp.130 y 131

2-131
Nuestro país, pequeño entre muchos y grande
entre otros, no puede ser dirigido desde un solo punto
porque se pierde la perspectiva y se confunde la prio-
ridad de los problemas. Es imposible para un ser hu-
mano, tener desde Caracas, una visión clara y cierta de
toda la nación. Este problema nace con la colonia es-
pañola y su tesis de desarrollo desde las capitales de
los Virreinatos y Capitanías; tesis diferente a la portu-
guesa, creadora en Brasil de varios puntos de desarro-
llo, desde los cuales evoluciona la productividad y por
consiguiente el país.

En los primeros ciento cincuenta años de colo-


nia, la mal llamada América portuguesa forma una
economía agrícola de exportación, vinculada al exte-
rior sin ninguna conexión con otras áreas del país. El
interior pecuario es una excepción pues surge como
una dependencia de la economía azucarera. En los
segundos ciento cincuenta años, la economía se carac-
teriza por depresión y formación del polo productor de
oro y diamantes al cual correspondió el doble papel de
acelerar el poblamiento de origen europeo y la forma-
ción de un mercado articulador de las distintas regio-
nes del país. Existe alguna evidencia de que, la
evolución de las estructuras socioeconómicas, prepa-
ró, en el caso del imperio español, la tendencia a la
fragmentación y en el del imperio portugués, condi-
ciones favorables a la preservación de la unidad terri-
torial.

En Venezuela la situación se agrava con los go-


biernos dictatoriales. Todo el siglo XIX y gran parte
del XX son tomadas las decisiones desde la residencia

2-132
Venezuela Educación de Caudillos

del caudillo y el desarrollo va dirigido solamente a las


regiones de su interés personal.

José Tadeo Monagas prescinde de los liberales


en su gobierno y consolida las bases políticas para
imponer el nepotismo.

El acto más relevante y controvertido es la abo-


lición de la esclavitud el 24 de marzo de 1854 en todo
el territorio venezolano.

Según Carlos Irazabal, la abolición de la escla-


vitud no es un acto humanitario, es el resultado de un
proceso provocado por la irracionalidad de las rela-
ciones esclavistas.

Muchos esclavos que habían adquirido por


mandato legal la calidad de hombres nominalmente
libres, terminan a las órdenes de propietarios que
mantienen un régimen similar al esclavista. Más tarde,
abandonan las plantaciones para unirse a las montone-
ras.

Venezuela padece los efectos de una balanza


comercial desfavorable durante todos los gobiernos de
Páez y de los Monagas pues es un país importador de
bienes manufacturados y exportador de productos
agrícolas.

Los Monagas contraen obligaciones y progra-


man presupuestos sin conocer la solvencia de la fuente
de ingresos ni analizar las prioridades de muchas ero-
gaciones. Es una República cronicamente en quiebra.

2-133
Entre 1839 y 1843, ejerce José Antonio Páez su
segunda Presidencia, designado por el Congreso. Du-
rante este período se produce una sensible baja de los
precios del café y crece el descontento entre los pe-
queños y medianos hacendados debido a la aplicación
de la Ley del 10 de abril que lleva a la ruina a un im-
portante sector de los productores. El malestar eco-
nómico da origen a la división de la oligarquía
gobernante, de la cual nace el Partido Liberal, cuyo
fundador es Antonio Leocadio Guzmán.

El Partido Liberal se funda con la aparición del


periódico ―El Venezolano‖, cuyo primer número se
publica el 24 de agosto de 1840 bajo el lema: ―prefie-
ro una libertad peligrosa que una esclavitud tranqui-
la‖. Coincide su nacimiento con la crisis económica
que sufre el país a partir de 1840 y es el hecho más
relevante durante el segundo gobierno de Páez ya que
domina el mundo político. Así, inicia Antonio Leoca-
dio Guzmán, la insurgencia contra el dominio total de
la oligarquía.

Hechos importantes de este período:


1. Las fundaciones de la Colonia Tovar y del
Banco Colonial Británico en 1839.
2. La ratificación de Bogotá sobre la repartición
de la deuda Grancolombiana.
3. La elaboración de la Geografía de Venezuela
de Codazzi por orden del Congreso.
4. La promulgación de la Ley de Imprenta.
5. La circulación de ―La Mañana‖, primer diario
caraqueño en 1841.
6. La autorización de funcionamiento del Banco
Nacional.

2-134
Venezuela Educación de Caudillos

7. El decreto de la Ley de Espera y Quita.

En 1842, Don Fermín Toro escribe: ―El estudio


de la química no es conocido, ni el de la mineralogía,
ni otras ciencias aplicables a las artes, al perfecciona-
miento de máquinas e instrumentos, al exámen de los
suelos etc. El estudio de las ciencias en Venezuela
está limitado a las medicales y algunas especulativas,
desconociéndose enteramente todas las que tienen por
objeto el estudio de los diferentes reinos de la natura-
leza y de sus fuerzas en general para sacar aplicacio-
nes a los usos y goces de la vida. Por eso nuestras
riquezas minerales y vegetales están por catarse; por
eso los prodigios de las fuerzas inanimadas no se co-
nocen en medio de tantos y tan poderosos agentes
naturales, por eso, en fin, nuestras construcciones de
hoy son peores que las de ahora un siglo, como si re-
trocediéramos en conocimientos de arquitectura y
construcción civil‖.114

En 1842 se suspende la circulación de la mone-


da macuquina y se sustituye por pesos fuertes france-
ses. El Gobierno efectúa las elecciones nacionales,
Páez apoya a Soublette. El Congreso decreta el regre-
so de los restos del Padre de la Patria y le rinde hono-
res.

El general Soublette es nombrado Presidente de


la República el 28 de enero de 1843 y ejerce la Presi-
dencia hasta 1847.

114
Toro, Fermín ―Ideas y Necesidades‖ En: Pensamiento Político
Venezolano del siglo XIX – Vol. I (La Doctrina Conservadora) Fermín
Toro. Ediciones de la Presidencia de la República Caracas, 1960 – p.104

2-135
Su gobierno se caracterizó por el respeto a la li-
bertad de expresión, aceptó la oposición periodística;
por su honestidad, vendió su casa para pagar deudas
del Estado y por el cumplimiento de la Constitución y
las leyes, declaró independientes a los tres poderes
públicos.

Podríamos decir, dolorosamente, que Soublette


pecó de debilidad ante un país acostumbrado al azote,
al pillaje, a la anarquía, al abuso del poder y al nepo-
tismo del caudillo de turno.

Carlos Soublette – Héroe de la Independencia. Presi-


dente de la República (1843-1847). Nació en La Guaira,
Distrito Federal, el 15-12-1789 y murió en Caracas el 11-5-
1870. Hijo de Antonio Soublette Piar y de Teresa Jerez de
Aristeguieta Blanco Herrera. Comienza su carrera militar en
1810 como portaestandarte y en 1811, con el grado de Te-
niente actúa bajo las órdenes de Miranda en la campaña
contra Valencia. Es ascendido a capitán. Casa en 1812 con
Olalla Buroz. Derrotada la Primera República es hecho pri-
sionero e internado en el castillo San Felipe de Puerto Cabe-
llo. Sale en libertad en 1813 y se une al Ejército Libertador,
el cual había realizado la Campaña Admirable. Combate en
Bárbula, Trincheras, Vigirima (bajo las órdenes de José Félix
Ribas), San Mateo, Carabobo, La Puerta. Cubre la retaguar-
dia durante la emigración a Oriente, pelea en Aragua de
Barcelona y perdida la Segunda República huye a Nueva
Granada junto con Bolívar, con quien participa en las accio-
nes de Bogotá (1814), Magdalena y Cartagena (1815). For-
ma parte del cuerpo expedicionario de Los Cayos (1816),
participa en la toma de Carúpano bajo el mando de Manuel
Piar y luego es nombrado Jefe del Estado Mayor Interino, en
reemplazo de Henry Ducoudray-Holstein. Comanda la van-
guardia en el desembarco en Ocumare y marcha hacia los

2-136
Venezuela Educación de Caudillos

Valles de Aragua, donde es derrotado replegándose hacia


Ocumare. Participa en la Retirada de los Seiscientos, desde
Choroní hasta Barcelona, bajo las órdenes del general de
brigada Gregorio MacGregor. Se incorpora a las fuerzas de
Bolívar que desde Haití habían llegado a Barcelona (diciem-
bre 1816). Combate en Clarines (enero 1817) y es herido. Es
nombrado miembro de la Orden de Los Libertadores. Actúa
como fiscal en el juicio a Manuel Piar. Es nombrado Miem-
bro del Consejo de Estado, actúa en las campañas del Centro
(1818), del bajo Apure y Nueva Granada (1819), donde pelea
en la batalla de Boyacá. En 1820 es ascendido a General de
División y es nombrado Vicepresidente interino de Venezuela.
Intendente del Departamento de Venezuela (1822), Intendente
del Departamento de Magdalena (1824), Secretario de Gue-
rra y Marina en la República de Colombia (1825), acompaña
a Bolívar como secretario en Bucaramanga (1828), Diputado
al Congreso Admirable (o Constituyente) de Bogotá en 1830,
sin poder asistir. En 1830, separada Venezuela de Colombia,
es nombrado Secretario de Guerra y Marina. En 1834 es
candidato de Páez a la presidencia, pero es derrotado por J.
M. Vargas. Entre 1835-36 fue Enviado Extraordinario y Mi-
nistro Plenipotenciario en Inglaterra y España para gestio-
nar el reconocimiento de Venezuela. Asume la Presidencia en
1837, debido a la renuncia de Vargas. Ejerce hasta enero de
1839. En 1843 asume de nuevo la Presidencia cuando vence
en las elecciones (amañadas) que provocan una violenta
campaña de Antonio Leocadio Guzmán. En 1847 entrega el
poder a Diego Bautista Urbaneja, quien, meses más tarde lo
entrega al general José Tadeo Monagas. Cuando se produce
_f ff[g[^i “[n_hn[^i ]ihnl[ _f Cihal_mi” _f 24-1-1848, se
une a Páez como Jefe del Estado Mayor. Derrotado en Los
Araguatos, Soublette huye a la Nueva Granada y se residen-
cia en Santa Marta. En 1858 regresa, invitado por Julián
Castro, jefe del gobierno en ese momento. Senador por Cara-
cas y Secretario de Estado en el efímero gobierno de Pedro
Gual (1861). Vuelve a participar en la vida del Estado duran-

2-137
n_ _f ai\c_lhi ^_ fim “Atof_m” ]ih Jimé Roj_lni Mih[a[m
(1869-70). Es de recordar que Soublette, durante el juicio a
Piar, fue el único que pidió la horca y la degradación para el
héroe de San Féfcr”.115

En 1843 es dictado en Venezuela el primer Có-


digo de Instrucción Pública, siendo Presidente de la
República Carlos Soublette; José María Vargas, Pre-
sidente del Congreso; Manuel Felipe de Tovar, Presi-
dente de la Cámara de Diputados y Juan Manuel
Manrique, Secretario de Interior y Justicia. La Direc-
ción General de Instrucción Pública tenía como obli-
gación ―centralizar el gobierno de las partes de este
sistema, bajo la suprema autoridad del Poder Ejecuti-
vo‖.

Dicho Código es amplio en materia universita-


ria, pero adolece de importantes fallas en la organiza-
ción y orientación de la educación secundaria y de la
educación primaria.

Debemos destacar el régimen autonómico que


se establece para las universidades, reforzado pon la
autarquía económica. Las universidades tendrán sus
propias rentas, bajo su directa administración y fo-
mento. La amplitud jurídica permite lograr, mediante
una administración eficiente, la prosperidad económi-
ca en cada universidad y garantiza la eficiencia de la
autonomía al sustentarla en la independencia econó-
mica, impidiendo así la presión gubernamental tan
conocida en la historia venezolana, a causa de la de-
pendencia del presupuesto oficial. Es preocupación
constante del legislador lo referente a las rentas de las
115
Palma Douglas, Carlos Soublette - Op.cit. pp. 97 a 99

2-138
Venezuela Educación de Caudillos

universidades y a las fórmulas para garantizarles una


verdadera independencia económica.

Ya entonces se piensa también en la elección de


los catedráticos por concurso y en la estabilidad de los
mismos. Se asegura la jubilación con sueldo completo
al cabo de veinte años ininterrumpidos de servicios, a
favor de los cuales ganaban años por la elaboración, la
traducción e impresión de obras didácticas. Pueden
retirarse en caso de enfermedad, después de diez años
de ejercicio con la tercera parte del sueldo.

Absurdo alcanzar la jubilación después de vein-


te años de trabajo, pero, evidentemente, al favorecer al
profesional de la educación, lograron aumentar el nú-
mero de maestros y también de alumnos.

Todavía hoy Venezuela no ha impuesto, como


en la mayoría de países del mundo, la jubilación por
edad, de 60 años para mujeres y de 65 años para hom-
bres. Razones muy fuertes obligan a tomar esa deci-
sión. La primera, ningún Estado puede mantener un
porcentaje tan grande de jubilados porque recorta con
ello el presupuesto de inversión; segundo, no es justo
que el Estado pierda la inversión hecha en el recurso
humano durante los años de estudio y especialización.
Dicen los europeos que a los cuarenta años empieza el
ser humano a producir, porque es entonces cuando
posee la experiencia y los conocimientos necesarios.
Tercera, nuestra pirámide productiva está formada por
pocos adultos productores y un gran número de jóve-
nes y niños no productivos en el sentido clásico de la
palabra. Si a ello agregamos jóvenes jubilados…

2-139
Deberíamos otorgar al niño, desde los 14 años,
la oportunidad de estudiar y trabajar para ayudar a su
familia y para justificar, de alguna manera, la inver-
sión del Estado. Además, debería ser obligatorio ser-
vir al Estado después de obtener un título profesional,
naturalmente trabajo remunerado.

Si cambiásemos en Venezuela la ley de Jubila-


ciones y Pensiones, podría el Estado asegurar muchas
otras ventajas al ciudadano, por ejemplo: Apoyo al
desempleado; sueldo a las madres los dos primeros
años de vida del niño para que no pierda su escalafón;
pensiones a los ancianos que no gozan de jubilación;
ayuda a los enfermos crónicos, entre otras.

Al recorrer las Constituciones y Leyes de la


República, encontramos en toda nuestra historia el
olvido del legislador sobre el Preescolar y la Primaria,
etapas donde formamos al ciudadano; dedica, en cam-
bio, todo su interés y preocupación a las universida-
des, es decir a unos pocos ciudadanos y a una clase
social específica, poseedora de medios económicos
suficientes para cubrir los costos de la vida estudiantil.
Simón Rodríguez diferenciaba entre ―formar e ins-
truir‖.

Soublette acusa ante los tribunales a Antonio


Leocadio Guzmán y a su periódico ―El Relámpago‖,
pero una multitud obliga al juez a absolverlo el 9 de
febrero de 1844 y Guzmán es aclamado.

En las elecciones municipales de 1844, nos re-


fiere González Guinán, ganan, ante la imparcialidad
de Soublette, los liberales, pero en el resto del país se

2-140
Venezuela Educación de Caudillos

imponen los conservadores. En Güigüe y Magdaleno


se anula el triunfo de los liberales. Se levanta el indí-
gena José Francisco Rangel. El gobierno se inclina
por la candidatura de José Tadeo Monagas y nombra a
Páez Jefe de Operaciones contra los insurrectos, ven-
cidos después de una guerrilla, en la cual se destacó
Ezequiel Zamora en la Sierra de Carabobo.

Para 1844, según el Censo Oficial, la población


venezolana es de 1.218.000 habitantes, sólo 11.969
cursan en las escuelas primarias del país, según datos
de un informe de Valentín Espinal a Blas Bruzual,
Ministro Plenipotenciario de Venezuela en Estados
Unidos, lo cual significa que por cada 1.000 personas
sólo 9 niños asistían a la escuela primaria. Referente a
la educación secundaria, Espinal nos da la cifra de 621
alumnos en todo el país. 116

Venezuela establece relaciones con España por


el tratado del 30 de marzo de 1845. Dan el nombre de
Ciudad Bolívar a la antigua Angostura. Y en las elec-
ciones de 1846 cae definitivamente la oligarquía con-
servadora.

Es reformada la Ley del Código de Instrucción


Pública sobre los administradores de las universida-
des, dándole especial importancia a la forma de su
nombramiento ―por mayoría absoluta de votos‖ y es-
pecificando sus porcentajes de ganancias. ―El Admi-
nistrador de Caracas tendrá el 7% de todo lo que
recaude...‖ ―En Mérida disfrutará el administrador de

116
Espinal, Valentín – Informe

2-141
cuatro por ciento...‖, tratando de evitar así la ya exis-
tente corrupción administrativa.117

En 1847 llega al poder, por medio de escruti-


nios hechos en el Congreso, el general José Tadeo
Monagas. Durante ese año, en materia política, es
sentenciado a muerte Antonio Leocadio Guzmán.
Monagas le conmuta la pena de muerte por el exilio
perpetuo. Se procesa a Ezequiel Zamora y también es
condenado a muerte. Hay sublevaciones en oriente y
se inicia el rompimiento de Monagas con los conser-
vadores y su acercamiento a los liberales con el nom-
bramiento del doctor Sanabria, miembro del Partido
Liberal, como Ministro de Relaciones Interiores.

En materia educativa, es separada la Universi-


dad del Seminario y aparecen los periódicos ―El Si-
glo‖, ―El Sol‖ y ―El Centinela de la Patria‖ y en
materia económica se decreta, por 18 años, el privile-
gio de navegación a vapor por los ríos Orinoco y Apu-
re, obligando a la Compañía de Navegación a llevar
gratis el correo.

El 24 de enero de 1848, el Pueblo de Caracas


ataca, en forma armada, al Congreso de la República,
muriendo varios congresistas. Ese mismo año Páez se
subleva contra Monagas. Es reformada la Ley del 10
de abril sobre Libertad de Contrato y se establece el
Franco como unidad monetaria de Venezuela.

En el campo diplomático, Venezuela no posee


ningún Ministro Diplomático, solamente tiene Agen-
tes Consulares en Nueva Granada, Ecuador, México,
117
Ley de Código de Instrucción Pública

2-142
Venezuela Educación de Caudillos

Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Dina-


marca, Países Bajos, Bélgica y El Vaticano y el Cuer-
po Diplomático acreditado en Venezuela representa a
los siguientes países: Suecia, Noruega, Francia, Di-
namarca, Gran Bretaña, Brasil, España y Estados Uni-
dos.

―…según la exposición presentada por la Direc-


ción General de Instrucción Pública, a cuya cabeza
estaba el Dr. José María Vargas, en 1848, de 537 pa-
rroquias sólo 121 tenían escuelas y en general mal
dotadas….nos da algunos datos muy ilustrativos…el
Colegio de Barcelona sólo contaba 15 alumnos; el de
Cumaná 33, y el de El Tocuyo, uno de los más adelan-
tados según el citado Gil Fortoul 51. De los restantes
colegios, (funcionaban 12 en total) no hay datos por-
que no habían cumplido la obligación legal de enviar
sus respectivos informes‖.118

En 1849 es eliminada la pena de muerte por de-


lito político; decretada una contribución extraordinaria
sobre el comercio internacional para solucionar la
crisis económica y es hecho prisionero y encarcelado
en el Castillo de Cumaná, el general José Antonio
Páez.

“Jimé Ahnihci Pá_t – General de la Independencia de


Venezuela, Presidente de la Repúblicas en tres ocasiones
(1830-35, 1839-43, 1861-63). Nació en Curpa, Edo. Portu-
guesa, el 13-4-1790 y murió en Nueva York el 6-5-1873. En
la Cronología publicada en el catálogo Bicentenario de José
Antonio Páez (Caracas: Biblioteca Nacional 1990) se asienta
que sus padres fueron Juan Victorio Páez y María Violante

118
Márquez R., Alexis – Op.cit. p.p. 55 y 57

2-143
Herrera. En el mismo catálogo, Tomás Polanco Alcántara, en
el ensayo titulado Páez, un venezolano de siempre, afirma:
“Pá_t ]igc_ht[ mo _rcmn_h]c[ _h f[ gám m_h]cff[ im]olc^[^.
No es posible hacer de él un estudio genealógico como los
que se han publicado sobre el Libertador y que son tantos y
tan buenos... No afirmo, ni podría hacerlo, que tener o no
ascendientes ilustres sea algo bueno o malo, negativo o posi-
tivo, sino que me limito a presentar un hecho: los de Páez no
him mih ]ihi]c^im”. Emno^c[ mom jlcg_ras letras en Guama,
en la escuela de Gregoria Díaz. En 1810 ingresa al escua-
drón de caballería organizado por Manuel Antonio Pulido en
Barinas, del cual se da de baja con el grado de sargento
primero. En 1813 el gobernador realista Antonio Tíscar le
ofrec_ _f al[^i ^_ C[jcnáh”.
“Pi]i ^_mjoém m_ ch]iljil[ [ fim _dél]cnim l_jo\fc]a-
nos. Esta indiferencia entre servir a los realistas o a los pa-
triotas fue común en el pueblo llano venezolano durante los
primeros años de la guerra de Independencia y Páez no esca-
paba a ese carácter. El mismo año de 1813 derrota a Miguel
Marcelino en las Matas Güerrereñas y es ascendido a Capi-
tán. Con varia suerte guerrea Páez por los llanos barineses y
él mismo relata en su Autobiografía cómo reconoce la auto-
lc^[^ ^_ Bifíp[l: “Mimtraron mis tropas gran contento al
saber que se hallaba en Guayana pero al hablarles de que
iba a reconocerle como jefe, la mayor parte del ejército y de
los emigrados, me hizo la observación de que, como al confe-
rirme en la Trinidad de Arichuna el mando supremo, no se
me facultó para delegarlo en otra persona, no me creían
autorizado para dar aquel paso. Consultando sólo el bien de
la Patria, teniendo en cuenta las dotes militares de Bolívar, el
prestigio de su nombre ya conocido hasta (sic) en el extranje-
ro y comprendiendo sobre todo la ventaja de que hubiera una
autoridad suprema y un centro que dirigiera los diferentes
caudillos que obraban por diversos puntos, me decidí a some-
ter mi autori^[^ [ f[ ^_f a_h_l[f Bifíp[l...”, _f _jcmi^ci ^_
Trinidad de Arichuna sirvió para desautorizar un gobierno

2-144
Venezuela Educación de Caudillos

establecido en el Arauca, presidido por el granadino Fernan-


do Serrano y formado por Francisco Javier Yanez, el francés
Serviez, Rafael Urdaneta y Santander. El encuentro de Bolí-
var y Páez el 30-1-1818 se produjo en _f b[ni “C[ñ[`ímnif[”
y ambos ejércitos deciden emprender acciones contra Mori-
ffi”.
“Eh 1819 _m hig\l[^i G_h_l[f ^_ Dcpcmcóh s _f 2-4
derrota al general Narciso López en las Queseras del Medio,
_gjf_[h^i oh[ p_t gám f[ ná]nc][ ^_ “po_fp[h ][l[m”. Ef 24-
6-1821, en Carabobo comanda la primera división, la cual,
junto con la segunda, dirigida por el general Manuel Cedeño,
llevan todo el peso de la batalla. Bolívar parte para Bogotá
en agosto de ese mismo año y deja encargado a Páez del
distrito militar formado por las provincias de Caracas, Bar-
quisimeto, Barinas y Apure. El 11-5-1822 derrota en La
Guardia, cerca de Naguanagua, al mariscal de campo Fran-
cisco Tomás Morales. En noviembre de ese año toma la plaza
de Puerto Cabeffi”.
“D_\c^i [ _r]_mim ]ig_nc^im _h la recluta de tropas
destinadas a defender la República en caso de invasiones
españolas fue sustituido en 1826 por el general de brigada
Juan Escalona. Esta acción dio inicio al movimiento conoci-
do como La Cosiata cuya culminación será el desmembra-
miento de la Gran Colombia, el desconocimiento de la
autoridad de Bolívar en asamblea reunida en el Convento de
San Francisco en 1829. Dos años antes había entrado en
Caracas acompañado de Bolívar (10-1-1827). En 1830 se
reúne el Congreso Constituyente de Valencia y nombra a
Páez Presidente Provisional, ratificado al año siguiente como
Presidente Constitu]cih[f”.
“L[ `caol[ ^_ Pá_t s mo ]íl]ofi ^_ m_aoc^il_m, _hnl_
los que destaca Miguel Peña, determinará la vida política del
país hasta 1863, con el intervalo 1847-61 ocupado por la
dinastía de los Monagas. El historiador José Gil Fortoul
dehigchó “ifca[lkoí[ ]ihm_lp[^il[” f[ _n[j[ j[_]cmn[ s
“ifca[rkoí[ fc\_l[f” _f chn_ll_ahi gih[aocmn[. Ehnl_ 1830-31

2-145
enfrenta la negativa a jurar la Constitución del arzobispo de
Caracas Ramón Ignacio Méndez y el intento de José Tadeo y
José Gregorio Monagas de reconstituir la Gran Colombia y
]l_[l oh Emn[^i Olc_hn[f”.
“A]nú[ mc\cfch[g_hn_ _h f[ ff[g[^[ R_pifo]cóh ^_ f[
Reformas, derrota a Francisco Farfán en Payara, combate la
insurrección de 1846. En 1848 se alza contra el gobierno de
José Tadeo Monagas y es derrotado en Los Araguatos (10-3),
huye hacia Nueva Granada y luego pasa a Curazao desde
donde invade por La Vela de Coro (2-7-1849). Capturado en
Macapo Abajo, Edo. Cojedes, es encerrado en el castillo de
San Antonio de la Eminencia. Al año siguiente sale desterra-
do hacia los Estados Unidos y en Filadelfia se le rinden ho-
nores. Vuelve a Venezuela en 1858, llamado por el presidente
Jofcáh C[mnli, j[l[ _h][la[lm_ ^_f _dél]cni s “j[cifi][l” _f
país. Cuando se proclama la Federación en Coro en 1859,
Páez es nombrado Jefe de Operaciones y en 1861 Manuel
Felipe Tovar, Presidente de la República lo nombra Coman-
dante en Jefe del Ejército. En Valencia son fusilados varios
revolucionarios presos. Ese año se entrevista con Falcón
pero fracasan las negociaciones que luego son retomadas en
secreto por su Secretario Pedro José Rojas y Antonio Guz-
mán Blanco. En 1862 se publica el decreto que da al traste
con el gobierno de Pedro Gual y su Primer Designado Angel
Quintero y establece la dictadura del anciano Páez (instigado
por su mentor Pedro José Rojas, como señala Pedro Manuel
Arcaya en su obra Estudios de sociología venezolana). Al año
siguiente se firma el Tratado de Coche, que pone fin a la
Guerra Federal. Páez se embarca hacia los Estados Unidos.
En 1868 llega a Buenos Aires y su estada en Argentina es
rememorada por Adolfo P. Carranza en un folleto (El Gene-
ral Páez, Buenos Aires, Talleres Gráficos Argentinos 1924)
que contiene las partituras de La flor del retiro y ¡Escucha,
Bella María!, dos valses compuestos por Páez para Carranza
y su hermana, niños en ese momento. En 1869 publica su
Autobiografía en Nueva York. En 1872 viaja al Perú donde le

2-146
Venezuela Educación de Caudillos

tributan honores, regresa a Nueva York y muere el año si-


guiente. En 1888 sus restos fueron repatriados y reposan en
el Panteón Nacional. El mismo doctor Arcaya en su estudio
sobre Páez de 1908 (incluido en la obra citada) explica el
ascendiente del caudillo llanero sobre las masas ignaras que
lo siguieron en la guerra de independencia por leyes natura-
f_m ^_ l[t[ s mc]ifiaí[ (“... al[pcn[ [úh, ]ih j_mi _hilg_ f[
herencia psíquica de las tribus bárbaras de las que descen-
demos. En la escala de nuestra evolución, a pocos tramos, es
decir a cortos siglos atrás, hallamos al indígena de nuestros
bosques y al negro de las selvas africanas. Unos y otros vi-
vían bajo el régimen de jefes absolutos y a sus caciques o
reyes venerá\[hfim [ p_]_m ]igi ^cim_m”)”.119

José Antonio Páez es la expresión clara del


caudillo nacido en las batallas y llevado por la conve-
niencia de la sociedad a ocupar cargos públicos y a
regir el país. Quizás él sea lo bueno y lo malo de nues-
tro siglo XIX. Analizar su vida, su carácter, sus obras,
no es objeto de este libro, pero quiero recordar que, al
aceptar la autoridad de Bolívar, no pierde la jefatura
de sus ejércitos y una y mil veces lo demuestra en las
batallas. Más tarde, la ambición, sembrada quizás por
aduladores de oficio, lo domina y es uno de los gran-
des responsables de la pérdida de la Gran Colombia.
Nacido y criado en la inmensidad de la llanura cultiva
su espíritu y recibe honores en muchos sitios del
mundo. No podemos negar, Páez, con sus errores y
defectos, pero también con sus grandes cualidades, es
una de las figuras más impresionantes de nuestro de-
venir histórico. En 1850 es expulsado del país y co-
mienza la persecución del general Antonio Leocadio
Guzmán.

119
Palma Douglas, José Antonio Páez – Op.cit. pp.99 a 103

2-147
Pocos conocen realmente al General José Anto-
nio Páez, quien para 1873, cuando muere en Nueva
York a los 82 años era escritor, poliglota y músico.
Además de ser Libertador y Presidente fue un gran
lector con grandes conocimientos sobre Historia Uni-
versal, escribió su autobiografía que es la historia de
los primeros 50 años de la República.
Aprendió a hablar inglés y francés, estudio con
Agustín Codazzi, creó un tipo de rosal cuyo nombre
es hoy ―Rosa Páez‖ y cambió sus queridas maracas
por el piano y el violín.
Fundo en Valencia el primer grupo de teatro y
durante sus años de su madurez como político apren-
dió teoría y solfeo y a tocar el piano y el violín. En el
Museo Histórico Nacional de Argentina encontramos
varias obras inéditas del General.
―El Centauro de los Llanos‖ debería ser recor-
dado porque supo superar su ignorancia sin avergon-
zarse de ella, mejorando su cultura y fundó a
Venezuela con el movimiento de la ―Cosiata‖ cuya
fundación se plasmó en la Constitución de 1830.

Las cifras nos demuestran ―…el atraso universi-


tario. De 1849 a 1863 la Universidad de Caracas otor-
gó 273 grados de Doctor o Licenciado en Derecho,
Medicina, o Teología; la Universidad de Mérida 52 y
ambas graduaron 41 Ingenieros‖.

―… el promedio de población de país fue apro-


ximadamente de cerca 1.400.000 habitantes. Lo cual
significa que cada año se graduaron alrededor de
0,018 universitarios por cada 1.000 habitante‖.120

120
Márquez R. Alexis – Op.cit. p. 59

2-148
Venezuela Educación de Caudillos

Aún siguen vigentes las palabras de Fermín To-


ro, de Cecilio Acosta, de Antonio Leocadio Guzmán y
del Libertador. Nuestra educación, ajena a nuestra
realidad y con pésima planificación, es copia de países
sin crisol de culturas y razas, Es triste pensar que la
cuna de Simón Rodríguez y Andrés Bello, no haya,
hasta hoy, conseguido el camino en el que reinen ―la
moral y las luces‖.

Guzmán (Antonio Leocadio). Político venezolano (Ca-


racas 1801 id., 1884) Amigo y colaborador del general Páez,
le apoyó en la separación de la Gran Colombia (1830) y
ocupó los Ministerios de Interior y Justicia durante su presi-
dencia. Con Tomás Lander fundó la sociedad Liberal (Cara-
cas, 1840), origen del partido liberal y del periódico El
Venezolano (1840). Candidato a la presidencia de la repúbli-
ca en 1846, fracasó en las elecciones ante Páez y organizó
una sublevación por la que fue condenado a muerte, pena que
se le conmutó por la de destierro. De vuelta a Venezuela
(1848), el presidente J. Tadeo Monagas le encomendó el
Ministerio del Interior y la Vicepresidencia de la República.
Derrotado en las elecciones presidenciales de 1850 frente a
Monagas, se incorporó al movimiento federalista de Nueva
Granada y fundó El Colombiano (Bogotá 1855), desde donde
respaldó la idea de la reconstitución de la Gran Colombia.
Concluida la revolución federal fue senador y cumplió diver-
sos destinos diplomáticos. Presidente del Senado con Falcón
(1865), Ministro del Interior y Justicia durante la presidencia
de Guzmán Blanco (1870).121

121
Enciclopedias Visor - Guzmán, Antonio Leocadio –Tomo 12
– Visor Enciclopedias Audiovisuales s.a.1999 – Edición Especial para
Latinoamérica

2-149
CAPITULO IV

DE 1850 A FINALES DEL SIGLO XIX

“…usted formó mi corazón para la libertad, para la


justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el
sendero que usted me señaló”.

Carta de Simón Bolívar


19 de enero de 1824 a Simón Rodríguez
Venezuela Educación de Caudillos

En 1851 llega al poder José Gregorio Monagas


impuesto por su hermano.

En 1852 el presupuesto del país asciende a


2.384.395 pesos; los principales productos de exporta-
ción son: café, cacao y cuero de res. Se instala la pri-
mera fábrica de fósforo y el primer buque a vapor, ―El
Urdaneta‖, surca las aguas del Lago de Valencia.

En 1853 fracasa la guerra de conservadores y


liberales contra los Monagas.

En 1854 se inaugura el Teatro de Caracas; el


país es asolado por una epidemia de cólera y conti-
núan los levantamientos de conservadores y liberales.

El 24 de marzo queda abolida la esclavitud y


destinan tres millones de pesos para indemnizar a los
dueños.

Muere en Perú, a la edad de 83 años, Simón


Rodríguez, una de las mentes más claras del Conti-
nente Americano.

A Simón Rodríguez se le conoce por haber sido


el maestro del Libertador Simón Bolívar, quien le amó
profundamente. Es un filósofo contemporáneo de gran
profundidad. Sus pensamientos sobre la política, la
vida en sociedad, la economía, el lenguaje y la educa-
ción son vigentes en la Venezuela de hoy. Si hubié-
semos aplicado sus ideas educativas tendríamos una
formación ciudadana, filosófica y científica igual o
superior a los países más desarrollados del mundo

2-153
pues para él, la educación es la “forma de colonizar
el país con sus propios habitantes”.

Los monarcas españoles no tuvieron interés en


la educación de sus colonias. Es la Iglesia Católica la
fundadora de escuelas, institutos y seminarios; de es-
tos últimos nacen las universidades. En la época colo-
nial, las clases sociales son intensamente marcadas y
aunque la Iglesia busca sembrar las ideas cristianas,
enseñar el idioma castellano y formar con principios y
valores al pueblo en general, no logra incorporar a la
mayoría a la educación básica. La monarquía y algu-
nos peninsulares y criollos mantuanos son los únicos
con derecho a una verdadera educación. Esto abre el
vacío social aún existente, el precipicio entre ricos y
pobres. Los primeros, mestizos, universitarios, cultos,
empresarios, profesionales de primera clase. Los se-
gundos, campesinos, indígenas, también mestizos, con
la más grande de las pobrezas: la ignorancia, por la
cual son convertidos en sirvientes.

Escribe Isabel Rivero de Armas: ―En el ideario


de Simón Rodríguez existe la dualidad ignorancia-
educación. La educación va más allá del conocimiento
intelectual. Ignorar es no saber del otro, desconocer su
dolor. La ignorancia se transforma así en el germen
que origina la distancia entre una clase social y otra.
Ese desconocimiento sobre el que sufre es la negación
del colectivo que llevamos dentro. Desconocer la si-
tuación del otro, aparta al ser humano de la libertad
verdadera, tanto de la propia como de la ajena, y pro-
mueve así una superioridad aparente en la sociedad‖.
―Ahora bien no es educar por educar. Para Ro-
dríguez, educar es mucho más que memorizar concep-

2-154
Venezuela Educación de Caudillos

tos sin razonar; aún más que la obediencia ciega a las


órdenes, a veces sin sentido, del maestro autoritario:
la única autoridad a la que hay que obedecer es la
razón. Educar sin razonar es convertir al individuo en
un esclavo. Educar, por lo tanto, debe ser formar vo-
luntades independientes. También debe concebirse
cómo enseñar a aprender más allá de la ausencia del
maestro. Educar e instruir son cosas diferentes. La
primera consiste en formar para la vida y la sociedad,
y en crear conciencia. La segunda es la transmisión
de conocimientos intelectuales. La educación, tal co-
mo la entiende Simón Rodríguez, es la clave para
acabar con la lucha de clases. Si las personas que
ahora no tienen educación la tuvieran, podrían ser
mejores que aquellos que la tienen, y hasta aportar
más que estos. Por lo tanto la distinción entre unos y
otros, producto de esta superioridad insana, no tiene
razón de ser‖.
―Si para Simón Rodríguez ―la ignorancia es la
causa de todos los males‖, la educación es la solución
para enrumbar a una sociedad, a un gobierno o estado.
Educar también implica hacer conocer las leyes, los
deberes y los derechos de los ciudadanos. La educa-
ción, al sustentarse en la razón y en la equidad: igual
para todos, promueve así la justicia y la convierte en
un modo de vida‖.
―Estas reflexiones de Rodríguez nos permiten
comprender por qué hemos llegado a la situación ac-
tual: olvidamos que la educación es el camino hacia
la igualdad. Entonces, nuestro deber es educar, tal
como lo concibe Rodríguez, tanto a los más como a

2-155
los menos favorecidos, para que el día de mañana ten-
gamos una sociedad más justa‖.122

Sobre don Simón se ha especulado desde su


familia hasta sus métodos, su vida, su ideario. ¿Era
Rodríguez o era Carreño? Para Mariano Picón Salas –
quien lo llama, sin decidirse, ―Simón Rodríguez o
Carreño‖ – ―su padre murió siendo él muy niño, y dos
hijos huérfanos – Simón y Cayetano - pasaron a vivir
con un pariente materno, el Canónigo Rodríguez‖. Se
habla también de un pleito con su hermano Cayetano
y la renuncia del apellido. Tenemos como prueba el
que Simón y María Antonia Bolívar lo llaman en va-
rias cartas, Simón Carreño.

―La lamentablemente fallecida escritora Merce-


des Alvarez Freites, - dice el profesor Manuel Pérez
Vila - cuyo libro ―Simón Rodríguez tal cual fue” es
para mí la mejor biografía que sobre él se ha publica-
do, logró disipar un tanto las brumas que rodeaban los
inciertos orígenes del futuro maestro de Bolívar. En
efecto, en tres documentos publicados por ella – co-
rrespondientes a los años 1793 y 1794 – consta tex-
tualmente que era expósito. Y como uno de los
documentos es nada menos que la partida de matri-
monio que el 25 de junio de 1793 contrajeron en la
iglesia de Altagracia ―Don Simón Rodríguez, expósi-
to, de esta feligresía, y Doña María de los Santos
Ronco, hija legítima...‖, parece que el hecho no puede
ponerse en duda‖.
―Tampoco cabe duda que se le consideraba vin-
culado a una familia que gozaba – según los cánones

122
Rivero De Armas, Isabel ―Simón Rodríguez‖ Ultimas Noticias,
domingo 6 de octubre de 2002

2-156
Venezuela Educación de Caudillos

de la época, tan puntillosa en esto – de cierta conside-


ración social, como lo demuestra el Don antepuesto en
la citada partida a su nombre, título que se le da
igualmente en todos los demás escritos de aquellos
años que he consultado‖.
―Pero... ¡cómo se hubiera reído Simón Rodrí-
guez, ayer u hoy, de esas disquisiciones que él habría
tenido por vanas y ridículas! ¡Como si el ser humano
no fuese, en verdad hijo de sus obras! El, en todo ca-
so, lo fue. Y mientras muchos personajes de altas ín-
fulas y dorados pergaminos donde constan
minuciosamente reseñados todos sus antepasados has-
ta la quinta generación, yacen hoy en un profundo y
merecido olvido, la obra y el magisterio de Simón
Rodríguez – Carreño o no, expósito o no, Don o no
Don – proyectan con fuerza su vigencia en el mundo
actual‖.
―Tampoco se sabe a ciencia cierta la fecha de
nacimiento del niño expósito, ni siquiera el lugar en
que vino al mundo. Ningún resultado positivo han
arrojado hasta el presente las búsquedas llevadas a
cabo por diversos investigadores – en especial, la an-
tes mencionada Mercedes Alvarez Freites – ni las que
yo mismo realicé en años pasados. El misterio subsis-
te. Y por ello hemos de atenernos, así sea provisio-
nalmente, a los datos tradicionales que nos dicen que
Simón Narciso Rodríguez - pues definitivamente, no
hay prueba alguna de que usara el apellido Carreño –
nació en la ciudad de Caracas en 1771‖.
―Señalemos de paso, un hecho curioso: el im-
portante papel desempeñado en la vida cultural y polí-
tica de Venezuela, durante las últimas décadas del
siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, por al-
gunos expósitos, vástagos todos ellos, según se ba-

2-157
rrunta; de notable familias coloniales: al lado de Si-
món Rodríguez, recordemos por ejemplo, al Pbro. y
Coronel (luego general y finalmente otra vez sacerdo-
te) José Félix Blanco; al escritor, periodista y hombre
público Juan Vicente González; al médico y periodista
realista José Domingo Díaz‖.
―En todo caso, y volviendo al tema, bien hubie-
ra podido aplicarse a Simón Rodríguez – como nos lo
recuerda Mercedes Alvarez – la misma reflexión que
él hizo en 1828 respecto al Libertador: “Los bienhe-
chores de la Humanidad no nacen cuando empiezan a
ver la luz, sino cuando empiezan a alumbrar ellos”.
―A decir verdad, Simón Rodríguez, desde muy
joven, se consagró con pasión y clarividencia a la ―di-
fusión de las luces‖ – según la expresión consagrada
por la Ilustración dieciochesca – en la ciudad de Cara-
cas, como Maestro de Primeras Letras‖.123

Entre los alumnos destacados del maestro Ro-


dríguez, en la escuela pública de primeras letras, en-
contramos a El Libertador. Excelente pensador, don
Simón entendió al pequeño huérfano y con compren-
sión y paciencia labró aquella fina madera. Hizo de su
mente una esponja que absorbía ciencia y pensamiento
y sembró en su afecto, un sincero cariño de amistad
que los acompañó hasta la muerte.

Para Simón Rodríguez, la educación va más allá


del conocimiento intelectual. Educar es formar volun-
tades independientes, es la clave para acabar con la
lucha de clases. También indica conocer las leyes, los

123
Pérez Vila, Manuel, ―Simón Rodríguez: maestro del genio de
América ―El Diario de Caracas ―Bolívar‖ Edición Especial 2 de mayo de
19 83 p. 9

2-158
Venezuela Educación de Caudillos

deberes y los derechos de los ciudadanos. La educa-


ción es el camino hacia la igualdad.

Federico Brito Figueroa opina: ―Simón Rodrí-


guez (1769-1854) es la matriz del pensamiento social
y pedagógico venezolano. Nuestro primer y original
utopista, quien pensó y escribió con sabor venezolano:
nutriendo la reflexión, el pensar y el escribir con el
noble barro humano (autóctono-aborigen, blanco,
mestizo, negro, mulato, pardo) amasado, éste, con el
sudor y la sangre de esta tierra de gracia, incorporada
por vía de la violencia, el genocidio, la ocupación y la
composición al mercado capitalista mundial, como
área periférica pero generadora de exponenciales ri-
quezas materiales. Este es un aspecto de lo que Carlos
Marx tipifica acertadamente en sus textos fundamen-
tales como acumulación originaria de capital. El fe-
nómeno comenzó hace quinientos años, y aún
continúa, sólo que utilizando instrumentos y meca-
nismos financieros más eficaces: los que derivan de la
acumulación delictiva de capital, (cf. FBF: La Aristo-
cracia del Dinero en Venezuela Actual, Caracas –
Barquisimeto, 1986)‖.
―Simón Rodríguez se forma en las entrañas de
la sociedad colonial venezolana; en ella simboliza el
espíritu del siglo de las luces. Esa sociedad tiene de
común con las otras sociedades de la América Mesti-
za, el origen y el carácter colonial global, pero difiere
en elementos significativos, relativos a la estratifica-
ción étnica social, en clases, castas y estamentos. Es
una sociedad legalmente estratificada, pero, aunque
parezca contradictorio, con notable y conflictiva movi-
lidad social en sentido vertical. Esa realidad, analiza-
da con el acervo cultural de un hombre de la

2-159
Ilustración, es la que constituye la materia prima del
pensamiento crítico de Simón Rodríguez en los prime-
ros tiempos: críticas contra la escuela colonial y la
mentalidad de ―las clases poseyentes‖ de la época;
ironía volteriana y sangrientas burlas contra los
―grandes cacaos blanqueados‖ por las Cédulas de
Gracias al Sacar‖.
―Pero la conducta de Simón Rodríguez como
pensador, no se limita a criticar acerbamente las moji-
gaterías de la sociedad colonial y a conspirar contra su
ordenamiento jurídico, sino que va más lejos, hasta
aproximarse a una crítica social de la sociedad capita-
lista-industrial de su tiempo. Crítica que conforma su
pensamiento una vez que reside en Estados Unidos,
Francia, Inglaterra, Alemania y otros países de Europa
post-Revolución Francesa. En esos países observa lo
que significan en la cotidianidad: la competencia capi-
talista y la libre concurrencia; el poder del dinero y del
interés usurario; la crisis y la embrutecedora explota-
ción del obrero; el trabajo asalariado como una moda-
lidad de la esclavitud‖.124

“Scgóh Ri^líao_t – Escritor, filósofo, maestro del Li-


bertador. Nació en Caracas el 28 o 29-10-1771 y murió en
San Nicolás de Amotape, Perú, el año de 1854... Muy joven
contrae matrimonio con María Ronco, con quien no ha debi-
do llevarse muy bien. En 1791 es nombrado por el Cabildo de
Caracas maestro de primera letras y tres años más tarde le
presenta su escrito Estado actual de la escuela demostrado
en seis reparos, cuya segunda parte esboza los correctivos.
Dicha memoria no es tomada en cuenta y Rodríguez renuncia
a su cargo en 1793. En la casa que compartía con Cayetano

124
Brito Figueroa, Federico – ―Nuestro Pueblo forja su propia
Historia, Suplemento Cultural – Ultimas Noticias 20-02-94 p.10

2-160
Venezuela Educación de Caudillos

lo esperaba su discípulo Simón Bolívar, quien debía tener 10


años, y un libro que traducía fatigosamente del francés: el
Emilio de Jean Jacques Rousseau. En 1797 sale de Venezuela
para no regresar jamás. ¿La causa? Quizás estuvo compro-
metido con la conspiración de Gual y España. Con toda se-
guridad viajó por Jamaica, Estados Unidos, Londres
(¿visitaría a Miranda?). En Bayona encuentra Samuel Robin-
son (como ahora se llama) a Fray Servando Teresa de Mier,
otro personaje de vida azarosa que unía a las meditaciones
históricas mejicanas curiosas teorías teológicas guadalupa-
nas. La amistad de ambos se entromete en la autoría de una
traducción de Atala de René de Chateubriand, usada como
texto en una escuela de español que regentaban en París. En
esta ciudad ha debido llegar con Bolívar en 1806, luego de
recorrer Austria e Italia (en Roma haría Bolívar su famoso
juramento en el Monte Aventino, en Nápoles habrían encon-
trado al sabio Humboldt). Se encontrará con Bello en Lon-
dres y ya en 1823 desembarca en Cartagena de Indias.
Cuando Bolívar se entera de su presencia, desde la sierra
peruana, desde Pallasca, le escribe a Santander una larga
carta en la que destina un párrafo para recomendarle a Ro-
^líao_t, “`cfómi`i ]ihmog[^i s j[nlcin[ mch cao[f”. M_m_m
más tarde (6-5-1824) escribe Bolívar al mismo destinatario,
otra larga carta en donde dedica un párrafo final a describir
su admiración por Rodríguez: “Yi [gi [ _m_ big\l_ ]ih
locura. Fue mi maestro; mi compañero de viajes, y es un
genio, un portento de gracia y talento para el que lo sabe
descubrir y apreciar... El es un maestro que enseña divirtien-
do, y es un amanuense que da preceptos a su dictante. . El es
todo para mí. Cuando yo lo conocí valía infinito. Mucho debe
haber cambiado, para que yo me engañ_”. Para Rodríguez,
todo el nuevo orden republicano descansa en la escuela, por
eso una de sus primeras empresas en Bogotá es crear una
Casa de Industria Pública, suerte de escuela técnica. No
logra apoyo en su idea y se marcha hacia el sur, hacia Lima.
Allí se encuentra con el Libertador, quien lo nombra Director

2-161
e Inspector General de Instrucción Pública y Beneficencia.
En Chuquisaca intenta dar tierra a sus ideas, pero el Maris-
cal Sucre no entiende su carácter y escribe a Bolívar el 10-7-
1826: “Cihmc^_li [ Dih S[go_f oh big\l_ gos chmtruido,
benéfico cual nadie, desinteresado hasta lo sumo y bueno por
carácter y por sistema; pero lo considero también con una
cabeza alborotada con ideas extravagantes, y con incapaci-
dad para desempeñar el puesto que tiene bajo el plan que él
dice y que yi hi mé ]oáf _m...”. No debe olvidarse que el Ma-
riscal era un ingeniero, hombre amante de los formulismos y
de las prácticas burocráticas. Rodríguez razona así su renun-
cia al cargo que le había encomendado el Libertador “Yi hi
era un empleadillo adocenado de los que obstruyen las ante-
cámaras; yo era el brazo derecho del Gobierno; yo era el
hombre que Ud. había honrado y recomendado en público
varias veces; yo me había ofrecido a concurrir con mis cono-
cimientos y con mi persona a la creación de un Estado, no a
someterme a formulillas, providencillas, ni decretillos, en fin
yo no era ni Secretario, ni amanuense, ni Ministro, ni algua-
]cf...” En Oruro, donde escribe la carta citada, vive pobrísi-
mo. Un día le ofrecen un cargo directivo en el Colegio de
Concepción, en Chile. De Concepción parte hacia Valparaí-
so, donde lo encuentra el viajero francés Vandel-Heyl. Cuen-
ta Victorino Lastarria que cierta vez sorprende a Andrés
Bello como en trance de llorar frente a un viejo calvo y mal
vestido, cuando en realidad se desternillaba de la risa por
algo que le contaba Rodríguez de un banquete de Sucre. De
nuevo los caminos: Titicaca, Azangaro (donde lo encuentra
otro viajero francés Laurent Saint-Cricq, como pulpero, don-
de entabla largas conversaciones con Manuela Sáenz), Quito,
Túquerres (sur de Colombia), Latacunga y, por último, San
Nicolás de Amotape. Este andariego fabricante de velas de
sebo estuvo persuadido de que “oh[ l_pifución política pide
oh[ l_pifo]cóh _]ihógc][”, que el futuro de estas naciones
estaba en poner atención a la colonización de los países con
sus propios habitantes y en educar. Algunas obras suyas las

2-162
Venezuela Educación de Caudillos

imprime o las hace circular en manuscrito (Sociedades ame-


ricanas de 1828, Pródromo, 1828, El Libertador del Medio-
día de América y sus compañeros de armas defendidos por un
amigo de la causa social, 1830, Luces y virtudes sociales,
1834, Consejos de amigo dados al Colegio de Latacunga,
1851)”.125

El 18 de abril de 1854 se elimina la Dirección


de Instrucción Pública y se centraliza el sistema gene-
ral de la enseñanza en el Ministerio de Interior y Justi-
cia.

En 1855 proclama el Congreso como Presidente


de la República, al general José Tadeo Monagas,
quien gobierna hasta 1857. Monagas invita a los con-
servadores a colaborar con el gobierno, pero ellos se
niegan.

El país se subdivide en 20 provincias: Margari-


ta, Cumaná, Barcelona, Caracas, Guárico, Aragua,
Carabobo, Cojedes, Yaracuy, Barquisimeto, Coro,
Maracaibo, Trujillo, Mérida, Táchira, Portuguesa,
Apure, Guayana y Maturín.

En 1856 se inicia en Caracas el alumbrado pú-


blico (faroles de aceite); se establece el telégrafo y se
inicia la comunicación entre Caracas y Nueva York
por medio del vapor Tennesse. Holanda reclama la
isla de Aves.

125
Palma, Douglas A. ―150 Biografías de Personajes Notables de
Venezuela‖ Editorial Panaco de Venezuela c.a. - Simón Rodríguez pp. 53
a 56

2-163
El 8 de mayo de 1856 publica Don Cecilio
Acosta su ensayo "Cosas Sabidas y Cosas Por Saber-
se", en el cual se hace una de las más lúcidas críticas
sobre la educación venezolana. Acosta critica enton-
ces, lo que es hoy uno de los más graves problemas de
la educación del país, su sentido excesivamente teóri-
co y academicista.

Duramente llamaba Cecilio Acosta a nuestras


universidades “Fábrica de académicos y desgracia-
dos”... con mas formalidades que sustancia, con pre-
guntas por único sistema, con respuestas por único
ejercicio; un Cuerpo... en que se recibe el título y no
se da nada en cambio; en el que no quedan, con pocas
y honrosas excepciones, trabajos científicos como
cosechas de las lucubraciones, y en el que el tiempo
mide y el diploma caracteriza... (en el que) de ordina-
rio se aprende lo que fue en lugar de lo que es... que
va por un lado y el mundo va por otro... una universi-
dad que no es el reflejo del progreso, (sino) un cadá-
ver que solo se mueve por las andas...‖ y aconsejaba:
“Hágase lo contrario y se hará con eso el bien, ensé-
ñese lo que se entienda, enséñese lo que sea útil, en-
séñese a todos; y eso es todo”. ‖Descentralicemos la
enseñanza, para que sea de todos; démosle otro rum-
bo, para que no conduzca a la miseria; quitémosle el
orín y el formulario, para convertirla en flamante y
popular; procuremos que sea racional, para que se
entienda, y que sea útil para que se solicite... No dis-
putemos al sabio el privilegio de ahondar en las ocul-
tas relaciones; pero, después que estas son principios
pongámoslos cuanto antes en contacto con las inteli-
gencias, que son el campo que fecundan, y habremos

2-164
Venezuela Educación de Caudillos

logrado quitar a las ciencias el misterio que las hace


inaccesibles‖.
―La mejor lección es lo que se ve y por ella se
puede sacar lo que será. Los sistemas duran, pero no
siempre: al fin viene la sociedad con sus leyes, el pro-
greso con su lógica, las ideas con su esplendor y los
sepultan. La antigüedad es un monumento, pero no
una regla; y estudia mal quien no estudia el porvenir‖.
―Esas mismas escaramuzas universitarias, que
se repiten con frecuencia, explican la lucha entre el
presente y el pasado, entre las ideas y el sistema, entre
la fuerza y el obstáculo, entre la razón y la rutina. Si la
juventud quiere algo es menester atenderla. Hay equi-
vocación en creer que va errada la generación que
tiene el encargo de continuar la cadena tradicional
del pensamiento. Al fin vence, porque la bandera es
suya, el ejército es suyo y el porvenir su campamento
bien guarnido. El engaño es vuestro: con vosotros
hablo, apóstoles de una religión que ya no existe,
hombres que pretendéis detener a gritos el torrente
que salva la montaña...‖.126

Cecilio Acosta Revete nace el 1 de febrero de 1818, en


una época de revoluciones. Acosta vive para sus ideales de
progreso y paz. Era hijo de una familia muy humilde, cuentan
que no pudo retirar su título de Licenciado en Derecho por su
pobreza. Las primeras letras las aprende en la Iglesia, tam-
bién latín, francés e inglés. Se gradúa de abogado en la Uni-
versidad Central de Venezuela. Fue educador y periodista.
Muere el 8 de julio de 1881 Fue uno de los venezolano más
lúcidos y eminentes del siglo XIX. Sobre la educación opinó:
“L[ _^o][]cóh _m f[ chmnlo]]cóh _f_g_ntal, por ser la única

126
Acosta, Cecilio ―Obras Completas‖ Empresa El Cojo, Caracas
1909 Tomo III, pp. 263 y 55; 271, 274 y 275

2-165
que se juzga de utilidad para los sectores populares y la en-
señanza debe realizarse desde abajo hacia arriba, y no al
revés como se usa _hnl_ himinlim„”.

En 1857 el Congreso deroga la Constitución de


1830 y promulga una nueva Constitución que permite
la reelección y aumenta a seis años el período presi-
dencial. Monagas es reelegido para un tercer período.

El gobierno firma contrato para la construcción


del ferrocarril Caracas - La Guaira.

La Constitución de 1858 habla por primera vez


de educación popular y no de instrucción pública. Ese
mismo año, es decretada la reorganización de las Uni-
versidades de Caracas y de Mérida.

La Guerra Federal impide la vigencia de la


Constitución de 1858 y en 1864 se da al país una nue-
va Constitución de corte netamente federal.

Nos dice Gil Fortoul: “...a los 52 años de pro-


clamada la Independencia, la gran mayoría de los
venezolanos no saben leer ni escribir”. Las cifras nos
demuestran el atraso universitario: de 1849 a 1863, la
Universidad de Caracas otorgó 273 grados de doctor o
licenciado en derecho, medicina y teología; la de Mé-
rida 52 y ambas graduaron 41 ingenieros.127

127
Gil Fortoul, José - ―Historia Constitucional de Venezuela‖.
Tomo III p. 314 – Tomado de Márquez, Alexis ―Doctrina y Proceso de la
Educación en Venezuela – Caracas 1964 – Propiedad del autor – p. 56

2-166
Venezuela Educación de Caudillos

Si la población era de 1.400.000 habitantes,


―…cada año se graduaron alrededor de 0,018 universi-
tario por cada 1.000 habitantes‖.128

En 1858 se unen los Partidos Liberal y Conser-


vador, hecho que demuestra la ausencia de diferencias
ideológicas y confirma que las tenidas en 1834 eran
de carácter económico.

Estalla en Valencia una revolución de ambos


partidos aliados contra Monagas.

Entra a Caracas el ―ejército libertador‖ al man-


do de Julián Castro, quien asume el poder con el lema
―Unión de los partidos y olvido del pasado‖. Su go-
bierno sigue la dirección de sus antecesores.

Motines populares piden sanciones contra Mo-


nagas, asilado en la Delegación Francesa.

Francia e Inglaterra bloquean los puertos para


obligar a cumplir el protocolo firmado por Wenceslao
Arrutia, al que se opusieron los conservadores. Sale
Monagas expulsado del país y cesa el bloqueo.

“Jimé T[^_i Mih[a[m – Presidente de la República,


caudillo político. Nació en Maturín, Edo. Monagas, el 28-10-
1785 y murió en Caracas el 18-11-1868. Hijo de Francisco
José Monagas y Perfecta Burgos Villasana. Su verdadero
nombre es Judas Tadeo. Comienza la carrera militar bajo las
órdenes de Manuel Villapol. Participa en diferentes batallas
de la Segunda República y desde 1815 hasta 1821 toma parte

128
Márquez, Alexis - Doctrina y Proceso de la Educación en
Venezuela – Caracas, 1954 p. 5

2-167
en innumerables combates y batallas (El Juncal, 27-10-1816,
hato la Cantaura, 12-6-1818, Trincheras de Quiamare, 2-11-
1820) y es nombrado General de División por Bolívar. En
1822 es Gobernador Civil y Militar de Barcelona. En 1823
casa con Luisa Oriach Ladrón de Guevara. En 1831 promue-
ve un movimiento de reconstitución de la Gran Colombia con
su hermano José Gregorio: una Junta de vecinos decide
constituir el Estado de Oriente (formado por Cumaná, Mar-
garita y Guayana), nombrando Gobernador en Jefe a Santia-
go Mariño y a José Tadeo como Segundo Jefe e invitando a
las demás provincias a formar una confederación. Páez con-
ferencia con los hermanos Monagas y les ofrece un indulto.
José Tadeo se retira a la vida privada. En 1835 dirige en
Oriente la llamada Revolución de las Reformas y un nuevo
indulto de Páez lo beneficia. En 1846 es candidato a la presi-
dencia, con el apoyo de Páez y Soublette. Durante este primer
mandato de Monagas se produce el asalto al Congreso el 24-
1-1848, Páez es derrotado y encarcelado en Cumaná, Guz-
mán y los liberales amarillos se convierten en aliados de
Monagas. Durante este período por primera vez comienzan a
llamarse Ministros los Secretarios de Gobierno. Para el pe-
ríodo 1851-55 es elegido su hermano José Gregorio, bajo
cuyo gobierno se promulga el decreto de libertad de los es-
clavos (decreto que enriquecerá muchos cercanos amigos y
familiares del clan Monagas, pues para indemnizar a los
dueños de esclavos el país tuvo que pedir un préstamo al
exterior) en 1854, José Tadeo es reelegido para el período
1855-58 pero en este último año renuncia ante el alzamiento
de Julián Castro, se asila en la Legación de Francia y luego
se exilia. Al cabo de seis años, en 1864, vuelve a Venezuela,
se convierte en centro de todos los descontentos con el régi-
men del inepto general Juan Crisóstomo Falcón y en 1868
entra en Caracas comandando la llamada Revolución Azul.

2-168
Venezuela Educación de Caudillos

Se propone, como es natural, su candidatura, pero a los po-


cos meses una pulmonía se lo lleva a la tum\[”.129

En la década de los cincuenta se espera en Ve-


nezuela, según los godos, un verdadero estallido so-
cial, una revolución que crece en los llanos con ideas
comunistas.

El año 58 se alza en Valencia Julián Castro a


quien Zamora llama ―turbio militar, de turbios antece-
dentes y turbios ascensos‖ con el apoyo de la oligar-
quía y de la Embajada de Estados Unidos porque
Monagas había rescindido un contrato a un yanqui de
nombre Wallace. Entra en Caracas acompañado por
Fermín Toro y Manuel Felipe Tovar. Unido a ellos va
Antonio Leocadio Guzmán. Monagas se asila en la
legación francesa. La ineptitud de Wenceslao Urrutia,
Ministro de Relaciones Exteriores con el ―Protocolo
Urrutia‖ permite la intromisión de las potencias ex-
tranjeras en la política venezolana.

Se reúne el Congreso Nacional y ratifica en el


poder a Julián Castro. Como Vicepresidente es nom-
brado Manuel Felipe Tovar.

Es sancionada la Constitución de 1858 que


adopta un esquema federal, estableciendo, además del
Poder Nacional, el Poder Municipal.

Con la llamada Revolución de Marzo, en la cual


tienen destacada actuación, liberales y conservadores
de la talla de Fermín Toro, nada cambia. Siguen la

129
Palma Douglas - José Tadeo Monagas – Op.cit pp. 88 y 89

2-169
dirección de sus antecesores y permiten a la oligarquía
retener todas las ventajas.

“Tili (F_lgíh). Pifínc]i, `cfófiai _ bcmnilc[^il p_he-


zolano (Caracas, 1870 – id., 1865). Diputado, secretario de
la legación venezolana en Londres y Embajador en España.
En 1858 tomó parte activa en el movimiento que derrocó al
presidente Monagas y, poco después, pasó a formar parte del
Gobierno. Ensayista de tendencia liberal trató la realidad
histórico-cultural de su país (Europa y América, 1839); en su
obra poética evolucionó del neoclasicismo al romanticismo:
Oda a la zona tórrida (1841), Canto a la conquista (1846).
Autor también de las novelas: Los mártires (1842) y Sibila de
los Andes (1849).130

La crisis crece con la caída de los precios de los


productos agrícolas en los mercados internacionales y
el aumento de la depresión de la agricultura y del nú-
mero de peones desalojados de sus ocupaciones.

Al rebelarse los liberales quedan excluidos del


gobierno y son expulsados del país los generales Za-
mora, Falcón y Antonio Guzmán. Nace la montonera
como una milicia popular.

De 1859 a 1863 es el duelo entre la Federación


y la Constitución. Años de lucha entre las llamadas
Fuerzas Revolucionarias y los Ejércitos Constitucio-
nales. A la explosión popular se incorpora la masa
campesina con el reclamo del reparto de las tierras y
la eliminación del derecho de propiedad sobre grandes
fundos.

130
Enciclopedia Visor - Toro, Fermín –Tomo 24 – Enciclopedias
Audiovisuales s.a. 1999 - Edición especial para Latinoamérica

2-170
Venezuela Educación de Caudillos

En 1859 el gobierno pone en circulación las es-


tampillas de correo.

Estalla la Guerra Federal en Coro, a la cabeza el


general Ezequiel Zamora. Castro es hecho preso.

La Guerra Federal o Guerra Larga es en esencia


un movimiento agrarista que persigue cambios revo-
lucionarios contra la tiranía de los godos. Su caudillo,
Ezequiel Zamora, enarbola la bandera de la transfor-
mación del régimen de propiedad existente y la elimi-
nación del latifundio. Proclama la igualdad entre los
hombres, el reparto de tierras entre los campesinos y
la abolición de los privilegios de clase.

“Et_koc_f Z[gil[ – General en Jefe de los ejércitos


Federales. Nació en Cúa, Edo. Aragua, el 1-2-1817 y murió
en San Carlos, Edo. Cojedes, el 10-1-1860. Hijo de Alejandro
Z[gil[ s P[of[ Cill_[. So j[^l_, “\f[h]i ^_ ilcff[”, fo]b[
en la Guerra de Independencia y muere en 1821. La familia
se traslada a Caracas y Zamora estudia en la escuela de
primeras letras del maestro Vicente Méndez, asiste igualmen-
te a las clases del pedagogo inglés José Lancaster. En estas
escuelas inicia su amistad con Manuel María Echeandía,
Pedro Medin[, Jimé Mcao_f Lój_t s C[lfim Dápcf[. “Mám ko_
el maestro Vicente Méndez los formadores del carácter de E.
Zamora, son Paula Correa, su madre, y Juan Gáspers un
_gcal[hn_ [fm[]c[hi ][m[^i ]ih mo b_lg[h[ C[lfin[”, [`cr-
g[ F_^_lc]i Blcni Fcao_li[ _h mo i\l[ “Tiempo de Ezequiel
Z[gil[” (C[l[][m: E^. C_hn[oli, 1975). Ef [fm[]c[hi chnlo-
duce a Zamora en el mundo de la Revolución Francesa, en lo
que este movimiento significó para los sans-coulottes y la
masa rural. Se desempeña como vendedor y comprador de
ganado en los llanos, hace amistad con su antiguo condiscí-
pulo José María García, divulgador de los principios de

2-171
igualdad social. Se establece luego en Villa de Cura como
modesto pulpero y su generosidad, humildad y sentido demo-
crático poco a poco lo hacen conocido de las capas más des-
favorecidas y traicionadas de la República. En El Venezolano
de Antonio Leocadio Guzmán (fundado en 1840), vocero de
las ideas liberales, se inicia campañas contra la inicua Ley
del 10-4-1834 (`[pil_]_^il[ ^_ fim “][h[mncff_lim” i jlesta-
mistas), contra la Ley de Espera y Quita, a favor de la alter-
nabilidad en el desempeño de puestos públicos, contra el
Banco Nacional. Dichas campañas culminan en el proceso
que se incoa contra Guzmán en 1844 y el cual genera la ma-
nifestación popular del 9 de febrero de este año. Zamora,
informado de todo cuanto sucedía en Caracas, funda en Villa
de Cura una Sociedad Liberal, que pronto comienza a plan-
tear reivindicaciones que sobrepasan la demagogia guzman-
cista: comunidad de las tierras, hombres libres, elección
popular y principio alternativo, horror a la oligarquía (re-
jl_m_hn[^[ jil Pá_t, pi]_li ^_ f[ “a_hn_ ]ifila^[”). Eh f[m
elecciones de 1846 se comete fraude contra Guzmán. Zamo-
ra, quien había sido electo a la Asamblea de Electores de
Villa de Cura, es despojado de su victoria. Guzmán sale a
pactar con Páez a La Victoria, Zamora desaloja a puños a los
integrantes de la Asamblea Parroquial y es hecho preso. La
represión política legaliza el fraude y al poco tiempo Zamora
es puesto en libertad. Guzmán declara conciliadoramente no
b[\_l jl_^c][^i ^_m^_ mo j_lcó^c]i “j[l[ `ilg[l mif^[^im
mchi ]co^[^[him”. Ef ch^ci R[ha_f, Cigcm[lci ^_ T[]omolu-
ma y Timbique, invade Güigüe y Magdaleno y en Caracas
Manuel María Echeandía y Zamora invocan la guerra como
tabla de salvación. Se sucede una oleada de levantamientos
de peones y esclavos que es organizado por Zamora en el
Ejército del Pueblo Soberano, derrotado por el gobierno
oligarca en Laguna de Piedra. Zamora continúa libre y sigue
dando batallas, casi sin hombres ni pertrechos, hasta que en
1847 es capturado. El indio José Rangel es ultimado a ma-
chetazos. Se le sigue juicio: su juez es el traidor José Martí-

2-172
Venezuela Educación de Caudillos

nez, quien pide la pena de muerte. A pesar de la defensa de su


abogado, Manuel Díaz, es condenado a muerte, pero le es
conmutada la sentencia por José Tadeo Monagas, hecho que
marca su rompimiento con Páez. Zamora es condenado a diez
años de presidio cerrado en el castillo de San Carlos en Ma-
racaibo, pero en Maracay es liberado y se da a la fuga. Lue-
go de algunas peripecias viene a parar a la hacienda La
Guairita, donde funge de caporal bajo el nombre de Don
M[ho_f, oh “][ncl_ m_]i ]igi oh ]bcaücl_” ]igi fi c^_hnc`i-
caba el hombre común de esa zona. Los sucesos de 24-1-
1848, denomih[^im ]igi “[m[fni [f Cihal_mi”, determinan
que Monagas dicte un decreto de amnistía general y la incor-
poración de Zamora al Ejército nacional. En el cargo de
Comandante realiza una victoriosa campaña en el Zulia y
luego otras menores contra representantes del poder godo.
En 1849 le toca comandar la columna que trae a Páez preso
hacia Caracas. En 1851 es nombrado Comandante de Armas
de Coro. En 1854 se produce la liberación de los esclavos y
Zamora es partidario de no indemnizar a los dueños de es-
clavos, pero triunfa la tesis de Simón Planas, del círculo de
los liberales-godos que se han apoderado del gobierno de
Monagas. Se incrementa en esos años, al amparo de la Ley
del 10-4-1848, la concentración de tierras en pocas manos.
En 1856 casa con Estéfana Falcón, hermana del general
Juan Crisóstomo Falcón. Los ideólogos zamoristas, como
Felipe Larrazabal, Blas Bruzual, José Manuel García, Ma-
nuel María Echeandía y Napoleón Sebastián Arteaga, conci-
ben incluso la idea de facilitar el desarrollo de pequeñas y
medianas propiedades a través de la misma ley latifundista.
Vuelven a sucederse las rebeliones campesinas y surgen fac-
ciones como la de los indios Guanarito (llanos apureños,
Barinas, Portuguesa) o el Club Maldito de Puerto Nutrias,
dirigido por el cura revolucionario Ramíl_t. “D_m^_ g[lti
de 1854, fecha de la abolición legal de la esclavitud, hasta
marzo de 1858, cuando ocurre el movimiento militar conser-
vador-liberal contra José Tadeo Monagas ocurrieron en el

2-173
país 324 alzamientos, rebeliones y pronunciamientos campe-
sinos armados inspirados en las ideas: los bienes son comu-
h_m, b[a[gim P[nlc[ j[l[ fim ji\l_m, ni^im migim cao[f_m”
(F. B. Fcao_li[, Oj.]cn.)”.
“„Z[gil[ m_ nl[mf[^[ [ C[l[][m s [ j_m[l ^_f ]_fi
policial de Nicomedes Zuloaga, Jefe Político del Cantón,
organiza en las diferentes parroquias caraqueñas, a los tala-
barteros, sastres, zapateros, sirvientas, albañiles, malojeros y
“a_hn_ ^_ ni^i i`c]ci pcf”. Em i\d_ni ^_ jlipi][]cih_m ^_mni-
nadas a prepararle una celada (cierta vez se le escupe, otra
un grupo de estudiantes guiados por los señoritos Zuloaga
intentó cayapearlo). El 7-6-1858, Castro expide un decreto de
expulsión el cual incluye a Zamora, Falcón, Guzmán, y mu-
chos otros liberales. Páez vuelve a su exilio en Nueva York, lo
cual asusta a los liberales antimonaguistas que colaboran
con Castro. La insurrección campesina comienza, reaparece
la facción de los indios Guanarito. Desde Curazao, donde
había huido, Zamora seguía con atención los sucesos y, a la
vez, mantiene relación con otros refugiados políticos como
Falcón. El 20-2-1859 estalla en Coro un movimiento revolu-
cionario encabezado por José Melitón Toledo que inmedia-
tamente despacha gente hacia Curazao y el 22 llega Zamora,
acompañado de sus viejos compañeros de lucha: José De-
siderio Trías, Napoleón Sebastián Arteaga, J. F. De la Gue-
rra, José Gabriel Ochoa y Juan Francisco Manrique. Es
nombrado Jefe de Operaciones del Ejército de occidente. Su
primer discurso es éste: “V[fc_hn_m ]ilc[him: ]ih oh joñ[^i
de vosotros ofrezco destruir los ejércitos del tirano y extermi-
nar a los oligarcas por donde quiera que osen combatir por
esa causa indigna de las prácticas republicanas, y acabar
con el traidor Julián Castro, ese monstruo vendido a la fero-
cidad de nuestros enemigos. Miserable: para ese hombre
murió la dignidad y el honor de las presillas de un soldado
que combate por la libertad. Usn_^_m fi p_láh”. Comienza
Zamora la organización del ejército de tierra y mar: crea
cuerpos guerrilleros en la sierra, costa y valles, dependientes

2-174
Venezuela Educación de Caudillos

de un centro en el que funciona un Estado Mayor General,


comandado por Benito Urdaneta, quien a su vez, sólo recibía
órdenes del General de División Zamora. El Gobierno Provi-
sional Revolucionario de la República estaba formado por J.
C. Falcón, Antonio Leocadio Guzmán, el Dr. José Manuel
García, José Gabriel Ocho[ s N[jif_óh S_\[mncáh Aln_[a[”.
“„Gotgáh Bf[h]i ko_^[ _h _f Emn[^i M[sil ^_ Za-
mora como delegado personal de Falcón. Debido a un inci-
dente entre Falcón e Iriarte, ideólogo este de la revolución
zamorista, Falcón nombra a Zamora Generalísimo en Jefe de
los Ejércitos Federales de la República. Debe tomarse en
cuenta que Zamora toleraba a Falcón como Presidente en
Campaña no sólo porque era su cuñado sino por el afán de
no dividir la causa federal. Comienza a prepararse, con me-
ticulosidad y arte militar, la \[n[ff[ ko_ m_lí[ “f[ nog\[ gcfi-
n[l ^_ f[ ifca[lkoí[”, f[ \[n[ff[ ^_ S[hn[ Ihém. Jimé Iah[]ci
Chaquert, Comandante de Ingenieros, comienza a construir
el sistema de trincheras. Zamora envía instrucciones a todos
sus comandantes para que no presenten resistencia frontal y
huyan hacia los montes, con la intención de que las tropas
oligarcas poco a poco fueran cayendo en su trampa de Santa
Inés. Y así sucedió. El encuentro se desarrolló en dos etapas,
perfectamente calculadas por Zamora: el caserío de Santa
Inés y luego las llanuras de El Bostero, todo entre el 9 y 26
de diciembre de 1859. Ponen luego sitio a Barinas durante
trece días. Se traslada Zamora a San Carlos, ciudad que iban
tomando poco a poco las fuerzas federales. Almuerza en casa
de la familia Acuña y sale a revisar unas trincheras. En te-
rrenos dominados por las fuerzas federales una bala le atra-
vesó el cere\li...”.131

Los liberales son llamados cundiamor, a la ca-


beza Guzmán y su hijo Antonio, siempre dispuestos a
pactar con la oligarquía, ―perdón y olvido del pasado‖,
131
Palma Douglas, Ezequiel Zamora – Op.cit. pp.132 a 139

2-175
mientras el padre apoya a Zamora, el hijo se pone a
las órdenes de Falcón. El gobierno manda el ejército
comandado por el General más destacado de la época,
León de Febres Cordero, ―león en la paz, cordero en la
guerra ―diría de él Zamora. Las tropas oligarcas son
derrotadas en El Palito y en la sabana de Araure, por
último, derrotan al general José Laurencio Silva, héroe
de la Independencia.

Falcón trata de llegar a un acuerdo con Castro a


través de Guzmán Blanco. Traman una conspiración
contra Zamora. A Falcón lo llaman ―el bobo de la
yuca‖ por su incapacidad en los ataques militares.
Guzmán Blanco logra un encuentro entre Falcón y
Zamora en la Mesa Tabasca en el Estado Portuguesa.
Francisco Iriarte escribe: ―…el nieto de La Tiñosa
adulaba a Ezequiel hasta más no poder, sabía de sus
gustos y le ofrecía vino de Oporto, tabaco capadare y
café volón, pero nuestro Ezequiel se limitaba a mirarlo
de reojo, como hace siempre cuando duda…‖.

En 1860, después del triunfo de Santa Inés, to-


man Barinas, se trasladan a San Carlos y en tierras
federales, siempre la traición en la vida de los grandes
hombres venezolanos, una bala desconocida acaba la
vida del héroe de la Federación. Prosigue la campaña
el mariscal Juan Crisóstomo Falcón, en la búsqueda
de un régimen que permitiese al pueblo pensar, opinar
sobre la administración de los bienes de la nación y
ejecutar sus propias ideas.

Es elegido por el Congreso, como Presidente de


la República, Manuel Felipe Tovar, quien renuncia en
1861.

2-176
Venezuela Educación de Caudillos

Ese mismo año regresa José Antonio Páez de


Estados Unidos. La división reina entre los conserva-
dores.

Tovar renuncia a la Presidencia y la asume el


Vicepresidente Pedro Gual, quien fue el primer di-
plomático de la América Española, revolucionario y
universitario, enlace entre el Precursor y el Libertador.
Estuvo ligado a la Junta Patriótica. Actuó en cargos
civiles durante la guerra de Independencia. Después
participó en los gobiernos de la República ocupando
el cargo de Ministro del Exterior.. La presión del grupo
paecista produce un alzamiento en las tropas de Va-
lencia, Aragua y Caracas. Gual es hecho preso en su
residencia al ser derrocado por los militares. Muere en
Ecuador en 1862.

Páez asume el poder como dictador. Fue uno de


los militares más destacados en la guerra de Indepen-
dencia. Nació en Curpa, Estado Portuguesa el 3 de
junio de 1790. Pasa su niñez en Guama, Estado Yara-
cuy. A los 17 años, regresando de Cabudare de cobrar
un dinero, mata a uno de los ladrones que lo habían
atacado. Pensando que sería severamente castigado, se
va a los llanos y adquiere las costumbres llaneras. A
los 20 años entra al servicio de la causa patriótica y
seis años más tarde era el caudillo de un ejército de
jinetes llaneros.

Obtiene sus primeras victorias en Mata de Miel,


Mantecal y Yagual. En Mucuritas, con una astuta ma-
niobra derrota al ejército realista, más numeroso y
mejor equipado. Obtiene de sus triunfos gran cantidad
de armas, municiones y caballos a la vez que aumenta

2-177
su ejército. Los llaneros que habían luchado al lado de
Boves se alistan ahora al lado de Páez por la causa
republicana.

“Pá_t (Jimé Ahnihci). G_h_l[f p_h_tif[hi (]_l][ ^_


Acarigua, 13-VI-1790 – Nueva York, 7 –V- 1873). Combatió
en la revolución (1810), militando (1812) al lado de los rea-
listas y reincorporándose al ejército patriota, para luchar
con los llaneros En 1817 se autoproclamó jefe revolucionario
de Apure, adhiriéndose al ejército de Bolívar. Fue destituido
por el Congreso de Colombia (la grande, nota de la autora)
(1826) tras proponer la formación de una monarquía bona-
partista, pero la Asamblea de Valencia (1830) lo nombró
primer Presidente de Venezuela (1830 a 1835). Fue de nuevo
presidente (1839- 1843); encabezó la rebelión militar (1848)
pero falló en el intento, marchó a Nueva Granada y reorgani-
zó la invasión de Venezuela (julio de 1849); apresado en
1850 se exilió en Nueva York. En 1859 regresó a su país
encabezando la facción conservadora durante la guerra fede-
ral; jefe del ejército (abril de 1861), se proclamó jefe civil y
militar de Venezuela (10 de setiembre). Ante el empuje de la
revolución federal hubo de abandonar la presidencia (junio
de 1863).132

La dictadura de Páez es el último episodio de su


vida política. Con él finaliza también el dominio total
de los conservadores.

Páez intenta conciliar con los federales pero


fracasa. Su camino es el de las represalias ―El que
mantenga comunicación con el enemigo de palabra o
por escrito, será pasado por las armas‖. Las sentencias

132
Enciclopedia Visor Tomo 19 - Páez, José Antonio -
Enciclopedias Audiovisuales Visor S.A.1999 - Edición especial para
Latinoamérica

2-178
Venezuela Educación de Caudillos

eran efectuadas sin juicio, dan muerte a los prisione-


ros y no respetan la vida de los heridos.

Un grupo de terratenientes y godos solicita a los


ingleses que intervengan Venezuela para poner fin a la
guerra. Una y otra vez hasta hoy, los poderosos, uni-
dos a los negocios internacionales, venden el país,
prefiriendo una invasión extranjera y el dominio colo-
nial o neocolonial a solucionar nuestros problemas
con nuestra fuerza y nuestra capacidad. No importan
principios éticos ni morales con tal de mantenerse
como la minoría poderosa y poseer siervos en un pue-
blo esclavizado a la ignorancia y la miseria.

La crisis fiscal y económica de la República se


agrava; la libertad de contratos se limita y se fija un
interés legal en 6% anual. Se autoriza el estableci-
miento de bancos emisores y compañías crediticias.

Los conservadores no tienen otra salida a la de


conciliar con los federales y entregan la Presidencia al
caudillo victorioso, Juan Crisóstomo Falcón.

“F[f]óh (Jo[h Clcmómnigi). Mcfcn[l s jifínc]i p_h_to-


lano (caserío Tabes, Falcón, 1820 - Fort–de–France, 1870).
Afiliado al partido progresista, luchó con el ejército nacional
al producirse la revolución de 1846 y apoyó a Monagas en la
de 1857, viéndose obligado a marchar al exilio al ser éste
derrotado. Junto con Zamora, encabezó la revolución federal
de 1859 que, después de la victoria, lo llevó a la presidencia
provisional de la República (1863). Durante su mandato se
abolió la pena de muerte para los delitos comunes y se pro-
mulgó una nueva constitución de tipo federal que dividió al
país en veinte estados. En 1868 fue derrocado por Monagas y
se trasladó a Europa. Murió en el barco que lo trasladaba de

2-179
regreso a Venezuela. En su honor se dio el nombre de Falcón
[ mo _mn[^i h[n[f”.133

Falcón entra a Caracas el 14 de julio de 1863 y


toma posesión del gobierno. Crea el Consejo de Esta-
do. Reforma el Escudo y la Bandera Nacional. Con-
voca a una Asamblea Constituyente el 12 de agosto,
elegida por todos los venezolanos mayores de 18 años
de edad y el 18 del mismo mes expide el decreto de
garantía.

―Decreto de Garantía‖
―Art. No.1 - Se garantiza a los venezolanos:
1. La Vida. En consecuencia queda abolida la
pena de muerte.
2. La Propiedad. El dueño no podrá ser despoja-
do de sus bienes por ninguna autoridad sin
sentencia judicial.
3. La Inviolabilidad del hogar doméstico. Nadie
podrá entrar sin aceptación del dueño.
4. La libre expresión del pensamiento.
5. El secreto de papeles y correspondencia.
6. La libertad de instrucción.
7. El derecho al sufragio.
8. El libre derecho de asociación pacífica y sin
armas.
9. El derecho de petición.
10. La libertad natural.
11. La libertad personal.
12. La libertad de toda industria lícita.
13. La igualdad ante la ley.
14. La seguridad individual‖.

133
Ibíd. - Enciclopedia Visor- Falcón, Juan Crisóstomo Tomo10

2-180
Venezuela Educación de Caudillos

―Artículo No.2. – Queda abolida para siempre


la esclavitud en Venezuela, todo esclavo que pise te-
rritorio venezolano será considerado libre y la Repú-
blica le acogerá bajo su protección‖.
―Artículo No.3. – Los lugares que se nombran
Bajo-seco y La Rotunda, escogidos como tormento a
los hombres libres, no podrán servir en lo sucesivo
como lugar de prisión‖.
―Artículo No.4. – Todo funcionario que que-
brante dicho artículo pierde derecho a su autoridad y
será llamado traidor a la Patria‖.
―Artículo No.5. – El presente decreto regirá
hasta que la Asamblea Constituyente expida el pacto
fundamental de los estados‖.
―Artículo No. 6. – Los Secretarios de Despacho
firmarán este decreto‖
―Dado en Caracas el 18 de agosto de 1863 año
5 de la Federación‖.

La Asamblea Nacional Constituyente se reúne


en Caracas el 24 de diciembre y ratifica a Falcón en la
Presidencia y a Guzmán Blanco en la Vicepresidencia.

En 1864 es promulgada la primera Constitución


de corte federal y creada la Dirección Nacional adscri-
ta al Ministerio de Fomento. Aparece por primera vez
en la Constitución, la libertad de enseñanza.

Para esa época, la Revolución Francesa impone


en el mundo el derecho de los ciudadanos a recibir
una educación diferente a la impuesta por la Iglesia.
Su fundamento básico es la libertad de enseñanza, no
la creación de una educación anti-religiosa. Guzmán

2-181
no lo entiende así, ataca a la Iglesia y cierra semina-
rios y conventos.

El 18 de marzo de 1865 el Congreso proclama


como Presidente Constitucional de la República al
general Juan Crisóstomo Falcón.

En 1865 establece el Banco de Londres, autori-


za acuñar monedas venezolanas con la esfinge del
Libertador y otorga la libertad de prensa.

Se agudiza la crisis fiscal, Falcón, nos dice An-


tonio Arraiz, maneja con desparpajo los dineros públi-
cos, y los usa para beneficio personal. Se acentúa el
desorden en la administración pública y se contrata un
empréstito de millón y medio de libras esterlinas,
dando en garantía los derechos de importación de las
aduanas de La Guaira, Puerto Cabello, Maracaibo y
Ciudad Bolívar. Dicho empréstito es manejado ale-
gremente causando un profundo deterioro en el go-
bierno.

Crean nuevos empréstitos entre los comercian-


tes, y el desfalco de las aduanas y el contrabando al-
canzan niveles escandalosos. La situación fiscal llega
a extremos, el Ministro de Hacienda renuncia por falta
de dinero en la tesorería y al año siguiente se disuelve
el Congreso por no tener fondos para la cancelación
de sueldos y funcionamiento.

A finales de 1867 estalla en oriente la ―Revolu-


ción Reconquistadora‖ que toma el color azul como
divisa. Se da inicio al gobierno de los Monagas.

2-182
Venezuela Educación de Caudillos

La Revolución Azul derrota la Federación de


Falcón. Guzmán Blanco, Vicepresidente, se asila en
Curazao donde inicia la Revolución de Abril. El 14 de
febrero de 1870 desembarca en Curamichate; en abril
vence al gobierno y el mismo día de su entrada en
Caracas convoca a un Congreso. Negocia con el go-
bierno y los oligarcas rinden sus armas a la Federa-
ción. Ufanándose de su liberalismo, instaura su
gobierno en 1870. Con Guzmán se acentúa para la
República, la larga cadena de regímenes para la mino-
ría.

Durante 18 años ejerce Guzmán su autoridad


por encima de la oligarquía y contra los derechos del
pueblo.
Su autocracia se caracteriza por:
1. Protección y beneficio a los grandes comer-
ciantes.
2. Continuación de la especulación mercantil so-
bre la tenencia de la tierra.
3. Las casas comerciales extranjeras mantienen
la exclusividad en la economía portuaria del
país.
4. Imposición del criterio: el orden social es el
único medio para sacar al país del caos y el
atraso.
5. La situación económica comienza a reaccio-
nar.

Guzmán Blanco, llamado el Autócrata Civiliza-


dor por su sistema de gobierno y su reformismo euro-
peo, reduce la violencia sacrificando la libertad
política, organiza la administración pública sobre la

2-183
base de un estatuto de concesiones y preferencias y
refuerza el régimen de propiedad territorial.

A su primer gobierno se le llama Septenio. En


1870 Guzmán Blanco dicta su Decreto del 27 de junio
sobre enseñanza gratuita y obligatoria, e inicia con él
el primer movimiento educacional en un país destrui-
do por la guerra civil con un grave desorden económi-
co y con una educación que subsiste de su inmenso
atraso.

El Estado es el responsable directo de la educa-


ción popular. La obligatoriedad y la gratuidad de la
instrucción elemental, respaldada por el Estado, son
complementadas con la creación de la Renta de la
Instrucción Primaria, basada en un impuesto nacional
variable y progresivo sobre la circulación de valores,
recaudado por medio de las llamadas estampillas de
escuela, las cuales no cumplen solamente un cometido
financiero, sino constituyen una forma óptima de pu-
blicidad para despertar el interés de la población por la
reforma educacional.

Señala las obligaciones del Poder Público de ―...


establecer gratuitamente la educación primaria...‖ y
del Poder Federal de protegerla.

Dispone la creación de escuelas normales, las


primeras se abren en 1876: Dos en Caracas y una en
Valencia; ocho días después es trasladada una de las
de Caracas a Cumaná y es creada otra en Barquisime-
to.

2-184
Venezuela Educación de Caudillos

Introduce ―... el principio de libertad de ense-


ñanza y la protección de la misma en toda su exten-
sión...‖, principio consagrado como una garantía
ciudadana. El Estado no puede obligar, a quien no lo
desee, a enviar a sus hijos a las escuelas oficiales.

Guzmán Blanco establece la obligatoriedad y


gratuidad de la enseñanza elemental. La Instrucción
Pública comprende dos etapas: Una obligatoria o ne-
cesaria y una libre o voluntaria. La primera es exigida
por la ley a todos los venezolanos de ambos sexos y
los Poderes Públicos están obligados a impartirla a la
población en forma absolutamente gratuita.

Este Decreto es el punto de partida del principio


laicista que prevalece, desde entonces, en la educación
pública venezolana como principio indicador de la
neutralidad religiosa.

Prevé también la creación de escuelas domini-


cales y nocturnas, fijas o ambulantes, en pueblos y
campos.

Guzmán se declara única autoridad, nombra un


gabinete a su capricho, manejable y de su confianza y
declara vigente la Constitución de 1864.

A su segundo gobierno se le llama quinquenio.


Reforma la Constitución. Crea un Consejo de Admi-
nistración de los Estados y convoca a un Congreso de
Plenipotenciarios que nombra Presidente Provisional.

A su última Presidencia se le llama bienio. Ini-


cia la política ferroviaria; divide al país en 7 estados,

2-185
crea el Consejo Federal y rompe relaciones diplomáti-
cas con los ingleses por arrebatar a Venezuela la re-
gión de Guayana.

Su política económica está orientada a estimular


tanto las inversiones foráneas, especialmente inglesas
y alemanas en la construcción de obras de infraestruc-
tura, como las actividades destinadas fundamental-
mente al comercio exterior.

La economía venezolana, al ser arrastrada a un


comercio exterior no paritario, padece los efectos de
una descapitalización imposible de contener.

La República se torna tributaria del capital ex-


tranjero y el Federalismo, como estructura constitu-
cional, distorsiona sus principios al mantener el
crecimiento hacia afuera.

El envilecimiento de los precios de las materias


primas en los mercados internacionales causa depre-
siones y aumento de la deuda externa, pues con la
contracción del ahorro interno, solamente puede ga-
rantizarse el financiamiento de muchas obras públicas
mediante la contratación de préstamos internacionales.

Con el Diskonto Geselschaft Berlín, contrata,


por ejemplo, un empréstito por 50 millones de bolíva-
res para la construcción del ferrocarril Caracas- Va-
lencia.

Dichas deudas provocarán en 1902 el bloqueo


de potencias extranjeras a costas venezolanas.

2-186
Venezuela Educación de Caudillos

En lo que respecta a la situación económica de


la educación, el doctor Vargas señala: "El punto más
grave y fundamental es el establecimiento de rentas
públicas que basten al plantío y sostén de escuelas de
diverso orden y costo y que crezcan en la misma razón
de la población... De la reseña que la Dirección acaba
de hacer acerca de las disposiciones legislativas que
existen, designando fondos para la educación prima-
ria, resulta que nada efectivo hay en sustancia y que
las rentas que han de servir para este objeto están to-
davía por crearse... Confiadas como están las escuelas
primarias a las Diputaciones Provinciales, se ha visto
ya que la atenta consagración de estas corporaciones
por el fomento de la instrucción popular no ha sido
bastante para vencer el obstáculo que le presenta la
insuficiencia de fondos municipales...‖ ―Se anhela por
establecimientos de educación popular; pero este an-
helo queda inerte cuando se proponen los medios ne-
cesarios; porque estos medios exigen un pequeño
sacrificio; y será del todo estéril mientras no se orga-
nice una renta que tenga por base la población que
crezca con ella‖.134

Hay algo importante para recordar, el Liberta-


dor había decretado, muchos años antes, la educación
primaria obligatoria.

En mayo de 1881, Guzmán Blanco crea el Mi-


nisterio de Instrucción Pública como reemplazo de la
Dirección Nacional adscrita al Ministerio de Fomento

134
Villanueva, Laureano - Biografía del Dr. José Vargas.
―Exposición de la Dirección General de Instrucción Pública‖ Imprenta
Nacional. Caracas 1964 pp. 288 y ss. Tomado de Márquez, Alexis Op.cit.
p.63

2-187
decretada en 1870, pues su organización no logró evo-
lucionar al ritmo del aumento cuantitativo de las es-
cuelas, y originó un grave desorden administrativo.

No es posible negar a Guzmán Blanco el inicio


de una etapa fundamental en el país. No por sus obras
de ornato sino por su política de obras públicas. El
hoy, tan anhelado ferrocarril, recorría gran parte del
territorio nacional y Caracas y otras ciudades impor-
tantes, vivían el avance de la técnica a través de par-
ques, puentes, cloacas y acueductos.

―La palabra civilización, nos dice Arcila Farías


adquiere un singular significativo que corre parejo con
los esfuerzos para elevar la cultura media y superior
del país...‖.
―La figura del General Antonio Guzmán Blan-
co, apodado el "Ilustre Americano" irrumpe en las
páginas de la historia venezolana con especiales carac-
terísticas de civilizador de ideas liberales, desde 1870
hasta 1887, con dos breves paréntesis: Francisco Lina-
res Alcántara (1877-1879) y Joaquín Crespo (1884-
1886)‖.

Es cierto, Guzmán Blanco durante sus gobier-


nos, realiza notables logros: decreta la instrucción
popular, obligatoria y gratuita; somete los movimien-
tos revolucionarios y mejora las vías de comunica-
ción; hace redactar códigos e instituye el matrimonio
civil; pero también es igualmente cierto que sus go-
biernos se caracterizaron por su forma autocrática y el
excesivo culto a la personalidad del caudillo. Elimina
seminarios y conventos, usurpa los bienes eclesiásti-
cos para disponer de ellos a su arbitrio y destierra,

2-188
Venezuela Educación de Caudillos

entre otros, al eminente Arzobispo Silvestre Guevara


y Lira. En líneas generales, escribió alguien, no fue
ninguna luna de miel para la Iglesia Venezolana.

Los caudillos sucesores de Guzmán no conti-


núan lo positivo de su difícil obra. Al sembrar el prin-
cipio laical en la enseñanza, principio básico para una
educación popular, abre Guzmán los caminos de la
educación a los niños y adolescentes venezolanos de
las clases más humildes. Comete un grave error: Man-
tener una lucha innecesaria y sin sentido con la Iglesia
Católica.

La verdadera libertad consiste en el derecho de


todo ciudadano a escoger entre diferentes opciones,
naturalmente apegado a la ley y con el debido respeto
a los deberes y derechos de los demás.

Hoy, en la Constitución de la República Boliva-


riana de Venezuela de 1999, se da prioridad a los ins-
titutos públicos y a las clases marginales, pero con
absoluta libertad, tanto en la fundación de institutos
privados como en el derecho de los padres a educar a
sus hijos en la religión que deseen. Hablamos erro-
neamente de educación privada y educación pública,
sólo hay una educación, la que imparte el Ministerio
de Educación como representante del Estado Docente,
pero existen institutos públicos e institutos privados.

Para 1873, Venezuela cuenta con 100 escuelas


federales y con 117 municipales que atienden 7.981
alumnos.

2-189
Para 1875 el número de escuelas se eleva a 654:
271 federales, 211 municipales, 172 privadas y se
atienden 22.679 alumnos. Un incremento de 183 por
ciento en primaria.

Los personajes más destacados de esa época


fueron, además de Guzmán Blanco, Matías Salazar,
Diego Bautista Urbaneja, Joaquín Crespo, González
Guinand, Hermógenes López, Juan Pablo Rojas Paul.

Los hechos principales:


1. La expulsión del Arzobispo de Caracas.
2. La reorganización de la Universidad de Cara-
cas.
3. El establecimiento del matrimonio civil.
4. La realización del primer censo oficial.
5. La creación del Ministerio de Fomento.
6. La liberación de presos políticos.
7. La construcción de ferrocarriles.
8. La reducción del período presidencial.
9. La promoción de la inmigración.
10. La creación de la Ofrenda obligatoria al Li-
bertador.

―Luego de una larga crisis de la que no lograron


sacarla ni los líderes de la Federación (1863/1868) ni
los de la Revolución Azul (1868/1870), Venezuela
recobra durante el Septenio guzmancista (1870/1877),
la esperanza de convertirse en una nación moderna y
organizada. El prestigio militar forjado en la Guerra
Federal convierte a Juan Crisóstomo Falcón y a Anto-
nio Guzmán Blanco en máximos líderes del movi-
miento federal hecho gobierno. En la presidencia
Falcón manifiesta poco apego al cargo, a Caracas y a

2-190
Venezuela Educación de Caudillos

las reglas básicas de la administración fiscal, mientras


que Guzmán Blanco aprende rapidamente las artes de
gobernar. Se convierte en un gobernante excepcional
que administra con orden y eficiencia. En el Septenio,
logra la pacificación del país, ordena la Hacienda Pú-
blica, reforma la educación, transforma el orden jurí-
dico, y desarrolla las obras públicas en Caracas, con la
aspiración de transformarla en un pequeño París. En el
aspecto político, Venezuela sigue sujeta a viejas prác-
ticas: la voluntad del caudillo es ley. El país avanza
más en esos años que en las décadas anteriores, pero
los métodos personalistas de Guzmán no dejan a los
siguientes gobernantes un legado político que permita
afirmar la democracia y continuar la obra de progre-
so‖.
―El gobierno de la Federación crea grandes ex-
pectativas, pero pronto desengaña a quienes ven que
se resuelve poco mientras el país empeora. La con-
ducción inexperta y desordenada que lleva a la banca-
rrota y a la crisis de deudas y arcas vacías; el
desinterés de Falcón por sus funciones con frecuencia
ejercidas por sus designados, y su preferencia por re-
sidir en Coro, la capital de su estado natal, aumenta la
insatisfacción. Decepcionan también el generalato en
aumento, el predominio de los militares en cargos
públicos y las pugnas de los caudillos que elevan
acerca de sesenta las rebeliones locales. Antonio
Guzmán Blanco, - ministro de varias carteras, Vice-
presidente y Presidente encargado – tiene mejores
dotes para la política y lejos de ser sólo el segundo de
a bordo, adquiere cada vez más protagonismo. Al co-
mienzo Falcón, diez años mayor, lo apoya ante quie-
nes lo ven con hostilidad, pero con el tiempo esta
relación se deteriora. Periódicos como El Agricultor,

2-191
El Amigo del Pueblo y El Orden, publican fuertes
críticas contra Guzmán con total libertad. En una serie
de artículos difundidos en El Porvenir bajo el seudó-
nimo ALFA, Guzmán polemiza, en defensa del go-
bierno, con el colombiano Ricardo Becerra quien
escribe en El Federalista. En Caracas uno de los pocos
signos de modernidad es el alumbrado a gas. Las ca-
sas en su gran mayoría son de un piso; el Teatro Cara-
cas, Coliseo de Veroes o Teatro de la Opera, es el
único que presenta grandes espectáculos de la cultura
europea; los mayores eventos públicos son las proce-
siones religiosas – sobre todo las de Semana Santa - y
los temas de discusión se centran en la política. Proli-
feran los contratos y concesiones para impulsar las
comunicaciones, la inmigración y la colonización, y
comienza un ciclo de expansión de la minería del oro
en Guayana, donde se dice que el codiciado metal
pavimenta las calles de Caracas‖.
―Por lo que aprende de su padre, Antonio Leo-
cadio Guzmán, y del círculo liberal, Guzmán Blanco
conoce muchos detalles del mundo político, a esto se
suma su formación intelectual, acreditada con un gra-
do universitario, la experiencia en las lides guerreras y
el conocimiento del país y de los conflictos locales. Su
primera gestión importante en el gobierno de Falcón
es negociar un empréstito externo para remediar la
ruina fiscal. Con esa misión en septiembre de 1863
viaja a Europa como Enviado Extraordinario y Minis-
tro Plenipotenciario. A su regreso obtiene la venia
para proseguir las negociaciones, pese a las condicio-
nes onerosas del empréstito. Guzmán ejerce entonces
la Vicepresidencia y es ministro de Hacienda. De nue-
vo en Londres y en París, establece relaciones que
serán valiosas en el futuro; también encuentra en el

2-192
Venezuela Educación de Caudillos

segundo imperio francés una interesante experiencia


de alianza entre proyectos de gobierno y negocios
privados, que considera aplicable en Venezuela‖.
―El empréstito de 1864 es ruinoso para el país
pero resulta lucrativo para Guzmán, quien cobra una
importante comisión, y a pesar de que las cuentas son
aprobadas por el Congreso, es considerado poco pul-
cro. En 1865 Guzmán desempeña varias veces la pre-
sidencia y entre mayo y diciembre de 1866 permanece
en Europa, negociando pagos de la deuda y recupe-
rándose del cólera que lo ataca en París. Al año si-
guiente desposa en Caracas a Ana Teresa Ibarra y
enseguida parte en campaña a sofocar la revolución
conocida como ―La Genuina‖. En diciembre viaja otra
vez a Europa, donde permanece cuando la Revolución
Azul derroca al gobierno. En agosto de 1868 vuelve a
Caracas, pero una banda llamada ―los lincheros de
Santa Rosalía‖ ataca su casa de Carmelitas cuando
ofrece un baile a la sociedad caraqueña, el 14 de agos-
to de 1869, razón por la cual sale al exilio. Con poder
económico y vasta experiencia de la administración
pública y de la política, se ha convertido en el dirigen-
te mejor preparado para llevar las riendas del país‖.
―El general Antonio Guzmán Blanco, exiliado
en Curazao, prepara un movimiento contra el gobierno
de José Ruperto Monagas, hijo de José Tadeo, ambos
encumbrados al poder por la Revolución Azul. El 27
de abril de 1870, sus fuerzas toman Caracas y derro-
can al gobierno de los Azules. Es el máximo líder de
los liberales. Triunfante la Revolución de Abril, como
es conocida, inicia su primer gobierno, el Septenio
(1870/1877) con una dirección clara: eliminar lo viejo,
inútil y contrario al progreso y sentar las bases legales
y materiales del porvenir. Busca la paz y la moderni-

2-193
zación del país dentro de un esquema político funda-
mentado en su liderazgo personalista y en la aplica-
ción de fórmulas centralizadoras sin abandonar el
discurso federal. Mientras domina a los Azules apo-
yado por caudillos como Francisco Linares Alcántara,
León Colina, Matías Salazar, José Ignacio Pulido y
Venancio Pulgar, pone en orden la administración,
reforma la legislación y le cambia la cara a Caracas.
En esto también difiere de los gobiernos anteriores
que mientras hacen la guerra no gobiernan. Guzmán
entiende las prioridades de su gestión y les da curso
sin dilaciones: educación pública; reorganización de la
hacienda pública; obras públicas; estadística; aboli-
ción de los peajes, del impuesto a las exportaciones y
de los bienes de manos muertas; redención del censo
eclesiástico; fomento de la inmigración. La pacifica-
ción del país exige tiempo, recursos y decisiones;
vencido los Azules en 1871, los caudillos liberales,
antes sus aliados, insurgen contra Guzmán. A unos los
derrota en batalla, a otros los gana con halagos y en un
caso, el de Matías Salazar, termina fusilándolo. Su
concepción personalista del poder se refuerza en los
homenajes que le rinden sus acólitos en conocimiento
de su debilidad ante los halagos: el Congreso le con-
fiere el 19 de abril de 1873 el título de ―Ilustre Ameri-
cano Regenerador de Venezuela‖ y Caracas erige
imponentes estatuas en su honor‖.135

Es elegido Presidente Constitucional de Vene-


zuela el general Francisco Linares Alcántara desde el
12 de marzo de 1877 hasta el 30 de noviembre de
1878, fecha en que muere en La Guaira.

135
Empresas Polar y Banco Mercantil – Fascículo 12 – ―El
Guzmancismo, un proyecto de país‖

2-194
Venezuela Educación de Caudillos

Trata de gobernar libremente, por cuenta pro-


pia, una vez que Guzmán abandona el país. Enfrenta
un alzamiento dirigido por José Ignacio Pulido. Auto-
riza el regreso del Arzobispo Guevara y Lira y decreta
amnistía general con libertad de los presos políticos.
Funda en Caracas el Instituto de Bellas Artes y la ofi-
cina de Telégrafos.

El 24 de agosto de 1883 enajenan las propieda-


des de las Universidades de Caracas y de Mérida y el
24 de diciembre se les priva de sus rentas propias y se
elimina la Autonomía Universitaria.

Durante los años de 1884 a 1886 gobierna Ve-


nezuela como Presidente Constitucional, el general
Joaquín Crespo, quien nombra a Guzmán Blanco Em-
bajador Extraordinario y Plenipotenciario en Europa;
inaugura varios tramos ferrocarrileros y el teléfono en
la ciudad de Valencia; acentúa la crisis económica y
domina varios alzamientos militares.

El 24 de agosto de 1999 escribe en Primicia –


Nación, Carmen Teresa Valdez; ―Un Entierro que
duró 100 años‖ ―Osamenta, la de Antonio Guzmán
Blanco, cuyo ingreso al panteón de los héroes resulta
para unos justo mérito y para otros decisión inexplica-
ble en tiempos de inquisitorial ojeriza contra la co-
rrupción‖.
―El embalsamiento de primera clase permitió
que 100 años después de muerto, un anciano, exhi-
biendo jirones de una elegante mortaja y con la barba
intacta fuera repatriado, honrado, velado, loado y en-
terrado de nuevo. Antonio Guzmán Blanco, tres veces
presidente de Venezuela en el último jalón del siglo

2-195
XIX, reposa ahora, para regusto de sus huesos casi
eternos, en el Panteón Nacional‖.
―Llegó finalmente al sacrosanto altar que él
mismo erigió sobre los restos de una iglesia, para glo-
ria de Simón Bolívar, próceres y preclaros ciudada-
nos, según dictado del hasta entonces apenas
divulgado culto al Libertador. Religión, manía, cos-
tumbre y modo de ser oficial y sin derecho a reglas
que Guzmán acunó, cultivó y dio como herencia al
siglo venidero, jurándose – decían y dicen sus adver-
sarios de antes y ahora – ―exclusivo albacea de la
memoria y pensamiento del Padre de la Patria‖. Ya
tiene espacio en el lugar que levantó para la honra de
Bolívar y también para la de su propio padre, a quien
convirtió en uno de los primeros ocupantes del lugar.
Era hijo de Antonio Leocadio Guzmán (1801 – 1884),
caraqueño, periodista, político, fundador del Partido
Liberal, masón en grado 33. Fue presidente del Con-
greso Constituyente de la Federación (1864) y aunque
se desempeñó como ministro no pudo alcanzar la Pre-
sidencia del país que sí jefaturó por largo rato su hi-
jo‖.
―El cuerpo, casi incorrupto como si de un santo
se tratara, emprendió el retorno… Como compañero
de viaje, arriba, entre los vivos, Hiram Gaviria, ya
repuesto del asombro que le causó, una vez abierta la
tumba del Ilustre Americano, ver casi intacta la huma-
nidad del difunto y la bien conservada barba, esa que
definió el perfil de sus retratos, bustos y estatuas ubi-
cadas en dependencias oficiales, plazas y calles entre
1870 y 1888‖.
―El sábado 7 de julio le aguardaban en Maique-
tía miembros del tren ministerial, que luego de las
honras protocolares ―para el recién llegado las notas

2-196
Venezuela Educación de Caudillos

del Gloria al Bravo Pueblo, que siendo Presidente


convirtió en himno nacional, acompañaron los restos
hasta el Congreso Nacional. Edificio que Guzmán
ordenó construir con empeño ejecutorio que duró me-
nos de un año, de acuerdo con el estilo que imprimió a
su gestión quien pasó a ser considerado, por un nada
despreciable número de entendidos, como el gober-
nante ―más innovador, eficaz y modernizador· que
tuvo el convulsionado siglo XIX venezolano‖.
―En el Salón Elíptico, ―con bóveda que Guzmán
encargó a Tito Salas ―para la gloria eterna de Carabo-
bo‖…el domingo 8, cuando el presidente Hugo Chá-
vez presidió las más postergadas exequias de las que
el país tenga memoria‖.
―Motivaciones que otros, aunque no en igual
cantidad que los primeros, achacan a las presiones que
por años, es lo que dicen, ejerció la iglesia católica
contra el embalsamamiento y traslado a Venezuela de
los restos de Guzmán, para su entierro en el Panteón,
decretado por el presidente Ignacio Andrade, en 1899,
al enterarse, tres días después, vía Cable francés de la
muerte del ex gobernante. Asegura tal versión, que la
iglesia ha guardado influyente ojeriza contra el otrora
presidente debido al despojo que éste, liberal y masón,
decretó para abolir fueron eclesiásticos, tenidos por
Guzmán como abusivas prebendas que decidió confis-
car, cerrando conventos, desterrando curas, privile-
giando el matrimonio civil, expulsando al mismísimo
Arzobispo de Caracas, secularizando los cementerios
y el registro civil. Llegó al punto, se espantaron los
creyentes, de pasearse por la sacrílega idea de crear
una Iglesia venezolana, independiente de Roma‖.
―…En esta última y definitiva ocasión ―cuando
al mediodía del domingo 8 de julio Guzmán fue sepul-

2-197
tado por segunda vez – la discusión en torno a su re-
greso no tuvo las dimensiones de la de 1985, cuando
se armó una sonora confrontación entre historiadores e
intelectuales varios, en torno a la repatriación…‖.
―Aunque Simón Alberto Consalvi, para enton-
ces canciller, anunció que se habían iniciado los trámi-
tes para la repatriación y cumplir con el decreto, la
diatriba se esfumó, al paso de más urgentes temas,
como igual murió la idea de dejar al Panteón Nacional
para, digamos, los héroes – héroes.. Podría ser levan-
tado otro recinto, no menos honroso, pero sí menos
sagrado, para aquellas personalidades que, aunque
destacadas, resultan demasiado ―espinosas ―por lo que
su ingreso tiende a ser visto como resultado de ―ex-
clusivas decisiones políticas‖.
―La idea de un lugar para el reposo final de
―venezolanos destacados‖ se le ocurrió al congresante
Jesús Ángel Paz Galarraga…‖.
―En la misma onda, dijo en aquella oportunidad
el hoy canciller José Vicente Rangel que ―en el Pan-
teón Nacional debieron estar exclusivamente los res-
tos de las figuras históricas importantes. Se ha debido
buscar otro sitio, sin que esto signifique desdén, pero
hay un elemento histórico que sólo justifica que la
generación libertadora descanse en un sitio especial
como es el Panteón. Las otras figuras están sometidas
a la conveniencia y a la política‖.
―En julio del 85, escribía Aníbal Nazoa bajo el
título ―El huesero vaya y venga‖ que Guzmán, ―Ilustre
Americano‖, por obra y gracia de la jalamecatería
criolla y rector de la Universidad a cuenta de oreja de
cochino, no tiene por qué reposar al lado del Padre de
la Patria. Pero tampoco merece la ignominia de la fosa
común, porque si bien robó también dejó ―alguito‖ en

2-198
Venezuela Educación de Caudillos

contrate con otros que se llevaron el tesoro público


para su casa y no dejaron nada‖.
―Le acusaron de haber ―traicionado los ideales
de Ezequiel Zamora y pactado con las oligarquías
nacionales‖. Recuerdan que con motivo del centenario
del Libertador mandó a acuñar una moneda, que jamás
llegó a circular por la alharaca que se formó, en la que
Guzmán aparece en primer plano y Bolívar al fondo.
Decretó su nombre para regiones, plazas, paseos. Re-
dujo a siete los estados venezolanos, y a dos los llamó
con su nombre…‖.
―El ex canciller Consalvi testimonia ahora que
en 1985 lo que impidió el retorno, no fue, ni mucho
menos, la oposición de la Iglesia, sino la de los pro-
pios familiares del difunto, quienes dijeron que el re-
greso sólo podía concretarse si se cumplía con el viejo
decreto del presidente Andrade y no, como había re-
suelto la administración de ese momento, traerlo y
enterrarlo en un cementerio común de la ciu-
dad…Nuevo diferimiento que se sumó a la oposición
que tuvo inicialmente la repatriación por parte de los
líderes de la Revolución Restauradora. Cipriano Cas-
tro confiscó varios de sus muchos bienes. Juan Vicen-
te Gómez, se ha dicho, se desentendió, remolón, de la
idea. No habría perdonado a los descendientes de
Guzmán que no donaran con desprendimiento patrió-
tico la Casa Natal de Bolívar. Esta vivienda, que al
final el clan vendió a la nación, formaba parte del opu-
lento patrimonio heredado del padre presidente. A la
muerte de Gómez, el general López Contreras senten-
ció que ―tan dictadura fue la de Gómez como la de
Guzmán, y la revolución de octubre alguien los hizo
ver, ―no tuvo tiempo para pensar en eso‖. La iniciativa
sería retomada por Rafael Caldera durante su primera

2-199
presidencia sin rendir frutos. En 1981, el Concejo
Municipal del Distrito Federal promulgó un decreto
para la repatriación, a sugerencia del concejal Luis
Beltrán Guerrero. Tampoco prosperó pero igual fue
motivo de adhesión o rechazo‖.
―El ex ministro de Educación Rafael Pizani, pe-
se a los créditos de Guzmán Blanco en la gestión edu-
cativa – decretó por primera vez en Venezuela la
instrucción pública y gratuita – sentenció en aquel
momento que ―el Panteón Nacional debe permanecer
prohibido para los dictadores‖.
―Al final del siglo que no conoció, el sueño de
Guzmán – reposar junto a Bolívar – se ha cumpli-
do…‖.

El general Joaquín Crespo participó en la Gue-


rra Federal, en la Guerra Pro-Guzmán de abril, en la
Guerra Reivindicadora, en la Guerra Nacionalista y
por último en la más importante: la Guerra Legalista.
Insurge contra el continuismo de Andueza Palacios y
su Causa Liberal Rehabilitadora.

Los hechos internacionales con los levanta-


mientos de la fuerza laboral pidiendo reformas eco-
nómicas, apenas repercuten en Venezuela.

―El Primero de Mayo entró en la historia cuan-


do la larga lucha por la jornada laboral cobró ese día
de 1886, en Chicago, el alto precio de 50 muertos y
centenares de heridos. A la brutal represión policial de
la manifestación de los trabajadores, siguió la deten-
ción de ocho hombres acusados de incitar a la violen-
cia y del estallido de una bomba que mató a siete
policías. La historia demostró que los detenidos no

2-200
Venezuela Educación de Caudillos

tuvieron vinculación con ese hecho. Cuatro de ellos


fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887, uno se
suicidó en su celda, otro fue condenado a 15 años de
trabajos forzados y a dos se les conmutó la pena por la
de prisión perpetua. Augusto Spies, uno de los conde-
nados a la pena de muerte profetizó: Llegará el día en
que nuestro silencio será más poderoso que las voces
que hoy estáis estrangulando‖.
―El Congreso Obrero y Socialista de París fijó
en 1889 una jornada internacional para celebrar el día.
Pero la efeméride de perpetuo homenaje a los ―Márti-
res de Chicago‖ es a su vez un reconocimiento a la
lucha de los trabajadores por sus más sentidas reivin-
dicaciones y casi siempre por la vida como la que li-
braron los trabajadores ingleses en los años de la
avasallante revolución industrial con la introducción
de la máquina de vapor. Los grandes centros fabriles
que actuaron como imán para despoblar los campos,
se transformaron en enormes ―ghettos‖ con la explota-
ción despiadada de la mano de obra infantil y femeni-
na, en largas jornadas hasta de 18 horas diarias.
Llevarlas a ocho fue una de las grandes odiseas de los
trabajadores‖.136

La jornada de Chicago se narra siempre como si


aquellos ocho hombres hubiesen nacido en Estados
Unidos de Norteamérica; no fue así, eran cinco ale-
manes, un inglés y dos estadounidenses. Todos perte-
necían a la Internacional anarquista y eran hombres en
la edad de los treinta a cuarenta años. El más joven
Linng, apenas tenía 22 años y había emigrado a los
Estados Unidos un año antes de la sangrienta jornada

136
Perdomo Marín, Oscar ―Seis Décadas de Liderazgo Sindical‖
Ultimas Noticias domingo, 2 de mayo de 2004 p.20

2-201
laboral. El más viejo, Engel, con cincuenta años, tenía
trece años en Estados Unidos de Norteamérica. Todos
se reunieron en Chicago y algunos trabajaban juntos
en un periódico alemán, Arbeiter-Zeitung. 80.000
obreros de muchas nacionalidades, desfilaron en re-
clamo a ―ocho horas para trabajar, ocho horas para
descansar, ocho horas para cultivar nuestras mentes‖.
Mientras el mundo vivía aquella lucha incansable,
Venezuela, perdida entre caudillos y sus ambiciones
personales, repetía gobierno…

―Albert Parsons nació en los Estados Unidos en


1848. Era un autodidacta trabajador que vivió en
Montgomery, Alabama y se alistó en el Ejército Con-
federado al estallar la guerra civil en 1861. Luego de
la contienda, Parsons se convirtió en campeón de los
derechos políticos de los negros en Texas. En 1869, se
casó con Lucy, una ex esclava descendiente de negros
y de indios mexicanos. En 1873, Parsons y su esposa
viajaron a Chicago para huir de la furia del Ku Klux
Klan. Parsons y su esposa se unieron al movimiento
socialista en Chicago. Luego, desilusionados con la
acción política socialista, los Parsons se convirtieron
en miembros activos del club Social Revolucionarios
de Chicago‖.
―August Spies nació en Landeck, Alemania, al-
rededor de 1850. Viajó a Estados Unidos en 1872 y se
instaló en Chicago en 1873. Tras convertirse en uno
de los líderes del partido Socialista, siguió un camino
parecido al de los Parsons y, desilusionado con la
agrupación, se unió a los anarquistas‖.
―Samuel J. Fielden nació en Lancashire, Ingla-
terra en 1847. Era obrero de una algodonera. Llegó a
los Estados Unidos en 1868 y se estableció en Chica-

2-202
Venezuela Educación de Caudillos

go en 1871, donde se convirtió en dirigente de los


tronquistas. En 1884, se afilió a la Asociación Interna-
cional del pueblo Trabajador (IWPA) un grupo anar-
quista‖.
―Michael Schwab nació en Kitzingen, Alema-
nia, en 1853. Era encuadernador de libros. Emigró a
los Estados Unidos en 1879 y se unió al partido Socia-
lista. Desempeñó un activo papel como uno de los
fundadores de la rama norteamericana de la Interna-
cional anarquista, en 1883‖.
―Adolf Fischer nació en Bremen, Alemania, en
1858. Era un compositor. Emigró a los Estados Uni-
dos en 1871. En 1883 fijó residencia en Chicago don-
de fue empleado por el diario anarquista Arbeiter-
Zeitung, cuyo editor era Spies‖.
―George Engel, nació en Cassel, Alemania, en
1836. Su profesión era la de impresor. Emigró a los
Estados Unidos en 1873 y fijó residencia en Chicago
en 1874. Fue miembro del partido socialista hasta
1883, cuando se unió a la Internacional anarquista‖.
―Luis Lingg nació en Baden, Alemania, en
1864. Su oficio era el de carpintero y fue activo en el
movimiento obrero alemán antes de emigrar a Chica-
go, en 1885. Era miembro y organizador de la Her-
mandad de Carpinteros y militante de la Internacional
anarquista‖.
―Oscar W. Neebe nació en Nueva York en
1850, y se integró al movimiento sindical en Chicago,
luego de trasladarse a esa ciudad en 1875. Era miem-
bro de la Internacional anarquista‖.137

137
Martínez, Nelson Luis, Director - ¿Quiénes eran los
anarquistas condenados? – Ultimas Noticias – Suplemento Cultural – 100
Años del 1º de Mayo – Caracas, 27 de abril de 1986 No. 940 p. 2

2-203
Crespo vuelve al poder el 7 de octubre de 1892
y se mantiene en él hasta principios de 1894. Implanta
un gobierno dictatorial y realiza obras como el ferro-
carril Caracas-Valencia, el Palacio de Miraflores, el
Arco de la Federación y el viaducto de El Calvario.

Desde 1888 a 1890 gobierna Venezuela Juan


Pablo Rojas Paúl, quien hizo una brillante carrera po-
lítica. En 1855 había sido Ministro de Relaciones Inte-
riores y Exteriores y en 1836 Gobernador de Caracas.
Fue excelente catedrático de la Universidad y profesor
de varios colegios. Gozaba del aprecio de Guzmán
porque lo había defendido durante la reacción alcanta-
rista.

Durante su gobierno se construye el acueducto


de Barquisimeto, el Hospital Vargas y la Iglesia en
homenaje a San José en Caracas. Crea además la Aca-
demia Nacional de la Historia.

Crespo, desde su exilio en Trinidad, se alza


contra Rojas Paúl denunciando manejos dolosos y
arbitrarios, por lo cual Hermógenes López había en-
carcelado a los diputados crespistas y convocado a los
suplentes para que triunfara la candidatura de Rojas
Paúl. Crespo es vencido y al ser tratado con hidalguía,
se compromete a no alzarse de nuevo y a vender el
parque que poseía en Amberes por Bs. 360.000.

Para el bienio 1890 – 1892 es elegido Presiden-


te Raimundo Andueza Palacios, quien continúa obras
importantes y logra elevar la situación financiera del
país. Intenta prolongar el período presidencial median-
te una reforma a la Constitución. Crespo conforma un

2-204
Venezuela Educación de Caudillos

movimiento armado llamado la Revolución Legalista


que derroca a Andueza y regresa al poder en 1892.

En 1891, las compañías monopolistas, fortale-


cen su monopolio mediante la integración de empre-
sas dedicadas a la extracción de asfalto en el
continente.

En el año de 1893, The Trinidad Asphalt Com-


pany adquiere bonos y acciones de la Bermúdez que
luego traspasa a The New Trinidad Lade Asphalt
Company Limited de Londres. Esta compañía consti-
tuye la primera integración internacional en estas acti-
vidades. Un año después se forma el primer trust de
asfalto, con operaciones conjuntas norteamericanas e
inglesas.

El Decreto de 1894 habla expresamente de los


métodos de enseñanza, elimina la Renta de Instruc-
ción Pública y remite dichos gastos a la Ley de Presu-
puesto Anual.

La escuela para indígenas es creada en el Códi-


go de 1897. Es importante en él, lo relativo al control
y a la supervisión escolar, funciones a cargo de unas
Juntas de Instrucción Primaria. En cuanto a la educa-
ción media, comprende los colegios federales y las
escuelas normales. El 7 de diciembre del mismo año
se legisla un nuevo Reglamento para las Universida-
des de la República.

El 31 de diciembre de 1898, es creado el Conse-


jo de Instrucción Pública, dividido en tres secciones:
De instrucción secundaria y superior; de instrucción

2-205
industrial y de bellas artes y de instrucción primaria.
Dicho Consejo es el antecedente del Consejo Técnico
de Educación.

A lo largo del siglo XIX, Venezuela pasará por


tres etapas históricas desde la disolución de la Gran
Colombia:
1. La Etapa de la Oligarquía Conservadora, ini-
ciada por el General Páez en 1830.
2. La Etapa de la Oligarquía Liberal, sólo de
nombre, cuyos representantes serán los Mo-
nagas.
3. La Federación, cuyo digno representante es
Guzmán Blanco.

Desde 1830 hasta 1899, se sucede una treintena


de presidentes; el caudillismo es el signo de la política
venezolana que impide la consolidación de los parti-
dos políticos.

Según el historiador Antonio Arraiz, desde


1830 a 1903 tenemos en Venezuela: 39 revoluciones y
109 alzamientos menores. La duración de estas luchas
es de 8.848 días.

De 1857 a 1873 la población permanece cons-


tante. En 1858 hay 12 millones de cabezas de ganado,
en 1864 sólo quedan 5.800.000 millones y en 1873
bajan a 1.389.802 cabezas. Este es el resultado de las
guerras civiles.

El siglo XX sorprende a Venezuela en un pro-


fundo atraso científico y tecnológico. En la época pre-
colombina y durante cuatro siglos, desde la conquista

2-206
Venezuela Educación de Caudillos

de los españoles, no se estudió ni se trabajó sobre la


base de las prioridades del país; por el contrario, es
inmenso el precipicio que nos separa, aún hoy, del
mundo industrial y que nos impide alcanzar el nivel
de vida de las naciones desarrolladas. Teníamos y
tenemos poetas, escritores, historiadores, abogados,
médicos, pero no los profesionales necesarios para
poder enfrentar el reto planteado por la Revolución
Industrial.

Además, el siglo XX encuentra un país con una


clase dirigente, inteligente y preparada, pero impuesta
por el caudillismo, el parentesco o la fortuna; una cla-
se que impidió educar a las clases de escasos recursos
económicos y les negó la igualdad de derechos. El
pueblo pobre recibía las migajas del pan del amo. Los
gobiernos venezolanos y su clase dominante, olvida-
ron aquella frase de Nietzsche en ―Así habló Zaratus-
tra‖: ―Yo no soy tan pobre para dar limosna‖.

Venezuela no gozó de una colonia con visión de


futuro, una colonia que brindara a sus habitantes una
educación sobre la base de sus riquezas y produjera
científicos y profesionales responsables. Tampoco
tuvo una colonia que concediera a todos: indígenas,
mestizos, mulatos o negros, sin diferencia de razas ni
de credos, el derecho a aprender. España vino a con-
quistar para trasladar riquezas a la metrópoli, no vino
a sembrar una civilización. He allí la gran diferencia
entre la historia estadounidense y canadiense y la lati-
noamericana, mientras los ingleses, alemanes, escoce-
ses, irlandeses llegaban con sus familias a fundar una
nueva Patria construyendo una economía productiva,
los españoles solamente pensaban en la riqueza fácil y

2-207
en solventar, con los metales preciosos americanos,
las deudas con otras potencias europeas como Holan-
da y Alemania.

Allí nace el atraso venezolano; atraso que no


pudo ser recuperado durante la Guerra de la Indepen-
dencia, porque los venezolanos regaron de heroísmo
gran parte del continente americano. No debemos ol-
vidar a Francisco de Miranda, Precursor de la Inde-
pendencia Americana; Simón Bolívar El Libertador de
seis naciones, Antonio José de Sucre, Gran Mariscal
de Ayacucho, fundador de Bolivia, y muchos llaneros,
ejemplos de lealtad y valentía.

Tampoco podemos olvidar a dos grandes edu-


cadores venezolanos: Al gran filósofo y educador,
maestro del Libertador, don Simón Rodríguez y al
primer humanista de América, creador de la nueva
Gramática Castellana y luchador sin descanso por
Chile, su legislación y su Universidad, don Andrés
Bello.

“Ah^lém B_llo – Gramático, filólogo, jurista, escritor


y educador. Nació en Caracas el 29-11-1781 y murió en San-
tiago de Chile el 16-10-1865. Hijo de Bartolomé Bello y de
Ana López. Bartolomé Bello (1758-1804), compositor de
música sacra, Maestro de Capilla de la Catedral, Auditor y
Asesor de Guerra de Cumaná y abogado, ha debido enseñar
a su hijo las primeras letras, los rudimentos del latín y las
nociones de música que poseía y lo hacían famoso en las
tertulias caraqueñas de la época. La madre de Bello era hija
del pintor Juan Pedro López. Fray Crisóstomo de Quesada
será su maestro de literatura española y de latín, de la poesía
f[nch[ ko_ “^[lí[ ^cm]cjfch[ [ mo jlijc[ i\l[ s oh[ _f_a[h]c[
^_ ^cl_]]cóh ko_ hi [\oh^[ _h f[ ji_mí[ f[nchi[g_lc][h[”

2-208
Venezuela Educación de Caudillos

(Emir Rodríguez Monegal, El otro Andrés Bello, Caracas,


Monte Avila Ed. 1969). Luego de la muerte del padre Quesa-
da, Bello entra a estudiar en el Colegio Santa Rosa, mientras
aprende francés con la ayuda de Luis y Javier Ustáriz. Rafael
Escalona, profesor de filosofía y ciencias en la Universidad,
influyó mucho en Bello al orientar sus estudios de filosofía y
de ciencias. Hacia 1799 llega a Caracas el barón de Hum-
boldt y Bello de inmediato hace amistad con el sabio alemán.
En 1802 es nombrado Oficial Segundo de la Secretaría del
gobernador Manuel Guevara Vasconcelos. En 1808 comienza
a colaborar en la “Gazeta de Caracas”, sobre todo con tra-
ducciones del francés y del inglés, como ha demostrado Pe-
dro Grases en su estudio Andrés Bello. El primer humanista
de América (Se ha especulado, gracias sobre todo a las in-
formaciones tendenciosas del historiador realista José Do-
gchai Dí[t, mi\l_ oh[ jimc\f_ ch`c^_h]c[ (“[mko_lim[ bc_f”,
llamará Bello esta acusación) suya del movimiento de 1810;
en sus estudios históricos, Arístides Rojas, citado por Rafael
Caldera en su Andrés Bello, ha dilucidado esta conseja; Mo-
negal en el capítulo Las relaciones con Bolívar de la obra
citada, aclara esta situación, la de monárquico y el comenta-
rio de que Bolívar no lo tenía en ningún aprecio). En 1807 se
le nombra Secretario de la Junta Central de Vacuna. En 1810
publica el Calendario Manual y Guía Universal de Foraste-
ros en Venezuela para el año de 1810, del cual se conserva
un ejemplar en el Museo Británico y otro localizado en la
biblioteca del académico José Manuel Nuñez Ponte. Cuando
se produce el movimiento de independencia en 1810, Bello
colabora con la Junta Patriótica de Caracas y formará parte
de la delegación compuesta por Simón Bolívar y Luis López
Méndez que se dirige a la corte inglesa para gestionar apoyo
o comprensión hacia la nueva situación política del país. En
Londres, Bello vivirá 19 años: se ganará la vida como maes-
tro de español, padecerá la miseria, estudiará sin descanso
en la biblioteca del Museo Británico (paradojicamente Bello
se interesará muy poco por las producciones del romanticis-

2-209
mo inglés o continental: Wordsworth, Coleridge, Byron, Bla-
ke, las traducciones al inglés de los hermanos Schlegel o de
las obras de Madame de Staël) y publicará, entre 1823 y
1826, dos revistas: Biblioteca Americana y Repertorio Ame-
ricano. En 1814 casa con Mary Ann Boyland. Por esta época
sus estudios se enderezan hacia la primitiva épica castellana,
el Cantar del Mío Cid, hacia la influencia de la épica france-
sa sobre la española. Conoce a varios personajes como Mi-
randa, Blanco White, Irisarri, (quien lo recomienda al
gobierno chileno). En la casa de Miranda en Grafton Street,
residirán Bello y López Méndez cuando el generalísimo parte
hacia Venezuela. Estos años londinenses son de grandes
penurias económicas (vive en Somers Town, un barrio pobre
pero cercano al Museo Británico, viste pobremente, debe
sacrificar su tiempo descifrando los manuscritos de Jeremías
Bentham, por lo que recibe una modesta suma: ha sido sinte-
tizado por Rafael Caldera en su ensayo La incomprendida
escala de Bello en Londres. Muerta su primera esposa en
1821 casa de nuevo con Elizabeth Dunn en 1824. Trabaja
entonces en la Legislación Chilena y luego como Encargado
de Negocios de Colombia. Hacia 1823 había publicado su
poema Alocución a la poesía en la revista Biblioteca Ameri-
cana, considerado, tal vez excesivamente, como un manifiesto
de libertad intelectual americano; tres años más tarde publi-
ca en Repertorio Americano, revista que edita en colabora-
ción con el colombiano García del Río, su poema Silva a la
agricultura de la zona tórrida, Rodríguez Monegal (Op.cit.)
señala para el año 22 un viaje (o viajes) de Bello a Francia.
Ahn_m ^_ pc[d[l [ Cbcf_ _m]lc\_ [ Bifíp[l i R_p_ha[: “C[l_z-
co de los medios necesarios aún para dar una educación
decente a mis hijos: mi constitución por otra parte se debilita,
me lleno de arrugas y canas, y veo delante de mí, no digo la
pobreza, que ni a mí, ni a mi familia, nos espantaría; pues ya
estamos hechos a tolerarla, sino la mendici^[^...”). Eh Cbcf_,
adonde llega e 26-6-1829 sostendrá polémicas con J...J. Mo-
ra, en la que abogará por la causa de los pelucones o anti-

2-210
Venezuela Educación de Caudillos

guos realistas; con Domingo Faustino Sarmiento, en las que


f[ bcmnilc[ fcn_l[lc[ ]bcf_h[ ]ihmc^_l[ “jifégc][m ^_f lig[n-
nc]cmgi”, mcno[^[m alrededor de 1842; dirige durante 23 años
el periódico El Araucano, fundado el 17-9-1830 por Manuel
José Gandarillas, edita en 147 su Gramática de la lengua
castellana, como Oficial Mayor de la Cancillería Chilena
determina la política exterior chilena, como jurista publica
Principios de Derecho de Gentes en 1832 (a partir de la 2ª
edición esta obra se llamará Principios de Derecho Interna-
cional), elabora el Código Civil de Chile, crea en 1842 las
bases para el establecimiento de la universidad, en cuya
inaoaol[]cóh jlihoh]c[ oh ^cm]olmi ]ihmc^_l[^i “_f gám
acabado estudio estético, pedagógico y filosófico que jamás
se ha hecho para una universidad amelc][h[”. A p_]_m m_
acusa, sin razón, a Bello de ser purista obcecado en materia
de lenguaje, pero en el citado discurso de inauguración de la
ohcp_lmc^[^ ]bcf_h[ [mc_hn[: “Yi hi [\ia[lé d[gám jil _f
purismo exagerado que condena todo lo nuevo en materia de
idioma, creo, por el contrario, que la multitud de ideas nue-
vas que pasan diariamente del comercio literario a la circu-
lación general, exige voces nuevas que las representen... Pero
se puede ensanchar el lenguaje, se puede enriquecerlo, se
puede acomodarlo a las exigencias de la moda, que ejerce un
imperio incontestable sobre la literatura. Sin adulterarlo, sin
pc]c[l mom ]igohc][]cih_m, mch b[]_l pcif_h]c[ [ mo a_hci”.
Del Bello gramático, ¿qué podemos aprovechar? Dice Angel
Rom_h\f[n: “M_ j[l_]_ ko_ mom jlch]cjcim `oh^[g_hn[f_m –
autonomía de lo gramatical como realidad específica, cohe-
rencia independiente de la estructura de cada una de las
lenguas y carácter funcional de los hechos gramaticales –
son hoy incontrovertibles y están incorporados plenamente al
gipcgc_hni fchaüímnc]i gi^_lhi” (La primera visión de Amé-
rica y otros estudios, Caracas: Dpto. de Publicaciones del
Ministerio de Educación. 1969). Humberto Cuenca opina de
B_ffi ]igi ji_n[: “... P_li _h fi ko_ m_ l_`c_l_ [f [jiln_ ^_
Bello con su lírica en total, no me acompaña el mismo entu-

2-211
siasmo que a otros... carecen sus versos de cálida efusión,
nos dejan helados los nervios, ni arrebatan ni entusiasman
por un momento, ni siquiera leyéndolo se nos cuela alguna
nc\c_t[ jil _f ]il[tóh” (Jimé R[góh Y_j_m, C[l[][m E^c]co-
nes Sur América 1934). La vida de Bello ha sido minuciosa-
mente expuesta por Miguel Luis Amunátegui en su Vida de
Don Andrés Bello (1882) y en los Recuerdos literarios (cuya
primera edición es de 1878) de J.V. Lastarría, especie de
discípulo rebelde del maestro, quien en dicha obra incorpora
sus Recuerdos del Maestro”.138

Si los venezolanos fuésemos terrófagos, Vene-


zuela empezaría en Panamá y terminaría en Bolivia,
pero preferimos regalar libertad y obtener, a través de
ella, el premio de la grandeza. Y mientras los venezo-
lanos, quizás tontamente, luchaban por la independen-
cia americana, dejando familias y perdiendo riquezas,
el mundo avanzaba en nuevas ideas. Y don Andrés
Bello se va a Chile, Venezuela no lo ayuda a regresar
a su terruño natal. Y don Simón Rodríguez habla en el
vacío, Venezuela no lo escucha ni sigue sus ideas
educativas.

Después de la independencia americana, Vene-


zuela se sumerge en la sangre fraticida de la Guerra
Federal... y los hombres abandonan de nuevo sus ca-
sas y sus familias, sus tierras y sus riquezas para lu-
char con la montonera del caudillo de turno y
reemplazan la inteligencia por la fuerza y el libro por
la espada. Dejan que reine el poder sobre la ciencia y
la corrupción sobre el trabajo. Esa fue nuestra Vene-
zuela, un triste país que, entre pobreza, analfabetismo,
enfermedad y muerte, esperó la llegada del siglo XX.

138
Palma, Douglas A.- Andrés Bello - Op.cit. pp.70 a 74

2-212
Venezuela Educación de Caudillos

A finales del siglo XIX Venezuela mantiene


inalterada su condición de país importador de bienes
industriales y exportador de productos agropecuarios.
Su dependencia es semi-colonial. Los ferrocarriles
están encadenados a la provincia y al poder capitalista
de las localidades portuarias, lo cual significa, supedi-
tar la economía nacional al tráfico exterior. Todo el
transporte por los puertos es para beneficio de las me-
trópolis ultramarinas. Las inversiones extranjeras que,
al comienzo, se utilizaron en la construcción de obras
de infraestructura, se orientan después a la explotación
de materias primas requeridas por los países capitalis-
tas industrializados.

Para 1899, la economía venezolana se caracte-


riza por:
1. La estructura agraria permanece rígida e inva-
riable la concentración de la propiedad territo-
rial.
2. El rendimiento en los sectores dinámicos de la
producción es bajo.
3. El monopolio del comercio exterior continúa
en manos de compañías extranjeras.
4. El peculado y el contrabando medran en con-
vivencia con los poderes públicos.
5. La insuficiencia de la economía dificulta la
acción política del régimen.
6. La deuda externa, aumentada cuantiosamente
durante el gobierno liberal de Joaquín Crespo,
constituye la mayor amenaza para la sobera-
nía nacional y la pobreza del tesoro, impide la
amortización de dicha deuda.
7. La existencia de asfalto en territorio venezo-
lano lleva en 1933-1934 a otorgar la primera

2-213
concesión a Horacio Hamilton, quien traspasa
al poco tiempo sus derechos a la New York
and Bermúdez Company, compañía norteame-
ricana que asume luego, de acuerdo a las cláu-
sulas del contrato, el privilegio de explotar
durante 25 años, no solamente el asfalto sino
todos los recursos mineros y vegetales locali-
zados en el área de concesión, antiguo Estado
Bermúdez, que comprendía aproximadamente
la superficie del actual oriente venezolano.
Esta es la primera participación de una empre-
sa monopólica en la explotación del asfalto,
en un territorio considerado el mayor produc-
tor de esa materia prima en el mundo.

Venezuela es, en ese entonces, un país exporta-


dor de café, cacao y cueros. En Los Andes, los gran-
des latifundistas exportan la materia prima y el poder
se concentra en la oligarquía mientras el pueblo pade-
ce hambre, desnutrición e insalubridad. Mérida es el
centro de la oligarquía, la universidad recibe a los
hijos de los oligarcas españoles y criollos, nace una
aristocracia intelectual, mal llamada clase media, (de
la que yo siempre digo: que se cree rica entre los po-
bres y se sabe pobre entre los ricos), compuesta por
intelectuales, artistas, autodidactas estudiosos. De ella
nacen las ideas restauradoras. Hacer un país libre don-
de todos los hombres sean iguales, con los mismos
derechos y los mismos deberes, un país realmente
soberano, un país libre del poderío extranjero. Hablan
de la situación económica y social de Los Andes, de
su clima y de su geografía, del temple trabajador del
hombre y la mujer de la montaña. Los oligarcas andi-
nos son vistos en Caracas como los ricos campesinos

2-214
Venezuela Educación de Caudillos

y se duda de su intelectualidad. El peón andino de los


grandes latifundios ve a la capital como un sueño le-
jano, imposible de alcanzar. Deciden dirigir el país.

Al hablar de los Andes debo mencionar a mi bi-


sabuelo, el doctor Santiago Briceño, eje de la política
andina; fundador del Cole-
gio de Abogados del Tá-
chira; consejero de
caudillos; defensor de su
amistad con el Presidente
Andrade. Dos de sus hijos,
Santiago y Rafael, acom-
pañan a Castro en la Revo-
lución Restauradora.

―La figura del Dr.


Briceño sólo está en mis
recuerdos de infancia, en el
de una visita que hizo a mi padre al regresar de Cara-
cas. Era de fina fisonomía, de complexión delgada, de
andar con especial balanceo y de ademanes corteses.
Trascendía distinción y bondad. Después, al conocer
aspectos de su personalidad y de su vida, me impuse
de que, en ese varón apacible, se conjugaban el talen-
to, el carácter y el saber. Recuerdo ahora que la noti-
cia de su fallecimiento en Mérida, donde ejercía la
Presidencia del estado, produjo una onda de senti-
miento en el Táchira, pueblo que lo tenía como uno de
sus miembros representativos, en el tiempo que el
lugar se señalaba por la valía de su clase dirigente. El
doctor Briceño era nativo de Mérida, la ciudad recole-
ta, universitaria y episcopal y allí tuvo excelente for-
mación espiritual, con el ejemplo y las lecciones de

2-215
varones egregios de la sociedad, de la Iglesia y de la
Universidad, en la cual hizo estudios de humanidades
y jurídicos, con gran relieve, pero fue en el Táchira
donde se revelaron sus buenas cualidades y capacida-
des‖.
―En sus cartas de cuidado estilo y con fondo de
pensamiento claro y elevado, para tratar variados y
graves asuntos, se proyectan un alto intelecto, un ca-
rácter recto y un observador agudo con sentido de la
realidad política y social y sobre todo un gran patriota,
un alma con la pasión del engrandecimiento de su
Patria, lo que le da la dimensión moral de un idealista
y como tal expuesto a sufrir reveses en sus relaciones
con los caudillos de su tiempo y a dejarse arrastrar en
trances de vehemencia, por juicios apasionados sobre
personajes de la política de su tierra, caracterizado por
encrespadas pasiones, luchas armadas y duros proce-
dimientos. En algún pasaje de su existencia de hombre
público parece que hados adversos extraviaron su vi-
sión de los sucesos y se destaca en frustración, cuando
era posible su triunfo decidido en la política nacional,
acaso con daño para una causa revolucionaria que se
vio privada de un dirigente y de un consejero de gran
talla‖.
―Sorprende el ánimo y causa admiración divisar
ese venezolano, con sus cualidades de pensador, refu-
giado en su bufete de hombre de leyes en un pueblo
de apartada y relegada provincia, tan consagrado a
estudiar y conocer los problemas de toda índole que
son causas determinantes del atraso y oscurantismo en
Venezuela o que puedan comprender su destino en el
porvenir ¡Cómo lo apasionó y estremeció el Laudo de
la Reina de España en la controversia de límites vene-
zolanos – colombianos! ¡Cómo lo inquieta el Laudo

2-216
Venezuela Educación de Caudillos

anglo-venezolano de París sobre los límites con la


Guayana! ¡Cuánto lo preocupaba la inferioridad mili-
tar de Venezuela ante la vecina República allende el
Táchira!‖.
―Las cartas para su hijo, el general Santiago
Briceño Ayestarán, cuando desempeñaba la Jefatura
Civil y Militar del estado Sucre, son modelo de pon-
deración política, de sentido de progreso y de cordura
en los negocios humanos, podrían servir después de
media centuria, de pauta para un Gobernador en la
Democracia de los actuales días‖.139

Leamos algunos trozos de la oración fúnebre


pronunciada por don Tulio Febres Cordero a la hora
del entierro del doctor Briceño a quien sorprendió la
muerte en el solio de la Magistratura.

―Cumplo el honroso deber de llevar la palabra


en este acto, a nombre del Colegio de Abogados del
estado Mérida que quiere hacer pública la manifesta-
ción de su profundo duelo‖.
―Pensad, señores, en lo que pasará dentro de
pocos momentos, cuando termine la merecida pompa
de estas exequias, cuando se aleje de este recinto el
inmenso concurso que rodea el cadáver de este insigne
ciudadano, a quien ha sorprendido la muerte en el
solio de la Magistratura, enalteciendo el poder de las
Leyes, con el poder de su inteligencia y el brillo de
sus virtudes cívicas‖.
―Esto acá en la tierra; y allá en lo alto, para ir a
gozar de la suprema felicidad del creyente, cuando

139
Montilla José Abel, Prólogo-ensayo sobre el Dr. Santiago
Briceño – ―Cartas sobre el Táchira‖ – Biblioteca de Autores y Temas
Tachirenses – Año Cuatricentenario de San Cristóbal – pp.7 a 16

2-217
muere como ha muerto él, con el santo nombre de
Dios en los labios, e inflado el corazón en las virtudes
excelsas de la Fe, que alienta el espíritu; de la Espe-
ranza, que le presta sus alas; y de la Caridad, que es la
llave mágica del Paraíso‖.
―No le busquéis, pues, en este lugar. Buscadle y
lo hallaréis, en las leyes patrias, que él ayudó a dictar
como sabio legislador; buscadle en las páginas del
foro venezolano, en el que él descolló como abogado
ilustre; buscadle en los anales de Mérida y Táchira,
pueblos de su nacimiento y su residencia, como pa-
triota activo y ciudadano expectable por muchos títu-
los; buscadle en el corazón de sus muchos amigos,
que tuvimos la ocasión de mirar de cerca las raras
dotes de su inteligencia y su carácter; buscadle, en fin,
en el seno de la honorable familia que formó, en ese
santuario de la ternura, la virtud y el sentimiento,
donde vivirá recibiendo a diario tributo de lágrimas y
las flores inmarcesibles del más acendrado cariño‖.140

1) ―Caudillos de Fines de Siglo. - La situación


del país entre 1897 – último año de la Presidencia de
Crespo y 1899, año de la revolución de Castro – em-
peoraba catastroficamente. Los ingresos nacionales
que fueron en 1896 – 97 de 48 millones trescientos
trece mil bolívares bajaron a treinta y tres millones
cuatrocientos veintinueve mil en 1897-98, suben a
cuare