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Lo cómico – Kris

El motivo de nuestro placer es una comparación; en la caricatura eso se relaciona con la realidad
comparada con una reproducción deformada de la misma […] y nuestro placer puede ser
considerado como originado en el preconsciente p.190

[…] la caricatura trata de descubrir una semejanza en la deformidad […] se acerca a la verdad más
que la realidad misma p.191

Eso establece la naturaleza de su consecución; sirve el propósito de desenmascarar a otra


persona; propósito que nos es familiar como técnica de degradación. Volviendo ahora a nuestro
punto de partida: la economía de energía mental que acompaña a la caricatura, evidentemente
debe juzgarse como economía en el gasto que implica la supresión, o como economía resultante
de una liberación de la agresividad p.191

La caricatura es vista como una forma gráfica del ingenio, del proceso primario

En lo sueños el yo abandona su supremacía y el proceso primario adquiere el control, en tanto que


en el chiste y la caricatura ese proceso pertenece al servicio del yo p.193

Pero el caso opuesto, aquel en que el proceso primario pone al yo a su servicio y lo utiliza para sus
fines, es también de la más amplia importancia. No se limita a la esfera del chiste y la caricatura,
sino que se extiende al vasto dominio de la expresión estética en genera, y ello rige todo el campo
del arte y de la formación de símbolos, preconscientes o inconscientes, que, comenzando con el
culto y el ritual, impregna el total de la vida humana p.193-194

Así como el chiste vuelve a formas de expresión especialmente verbales, la caricatura vuelve a
elementos típicos de las formas gráficas de expresión del niño p.194

[…] la obtención de placer en la caricatura se debe a que nuestra imaginación, por así decirlo,
obliga a los rasgos de la persona caricaturizada a constituir una mueca, y a que podemos inferir la
existencia de tendencias de aniquilación por detrás de los gestos cómicos p.196

[…] en los sueños, debido al funcionamiento del proceso primario, los pensamientos sufren una
deformación que los hace completamente irreconocibles, en el chiste – y, podemos agregar, en la
caricatura – la deformación sólo se lleva a cabo a medias y está sujeta a la fiscalización del yo; un
pensamiento es disfrazado antes que deformado […] p.196

Una caricatura es una andana

[…] la aprobación de otra persona es empleada para justificar la propia agresión, y, lo que es más,
es fácil reconocer el chista y la caricatura como una invitación a que la otra persona adopte una
política conjunta de agresión y regresión p.197

[…] lo cómico tiene su origen en el conflicto entre las tendencias instintivas y el repudio de las
mismas por el superyó, y, a la vez, entender su posición, que se encuentra a mitad de camino
entre placer y displacer p.198
[…] la caricatura también trata de producir un efecto, pero no “sobre” la persona caricaturizada,
sino sobre el espectador, en quien se procura influir para que realice un especial esfuerzo de
imaginación p.200

En la etapa del pensamiento mágico, las características de la imagen tienen poca importancia; en
la que corresponde a la caricatura, la semejanza es un prerrequisito de la función social de la
imagen. Es el resultado de una preocupación, definida pero no fácilmente determinable, por
reproducir la realidad; la semejanza es un prerrequisito de la caricatura p.200

[…] la reproducción deformada de una semejanza reconocible. La comparación entre una persona
y su caricatura CÓMICO p.201

Cuando el yo es capaz de dominar a tensión existente entre esos factores, el placer puede surgir
del displacer p.201

Las cosas que simplemente provocan ansiedad o displacer no pueden ser adaptadas a la expresión
cómica p.202

[…] si la manía es considerada como el correlato patológico de lo cómico, debemos entonces


buscar en lo sublime la experiencia que en la vida normar corresponde al éxtasis p.204

Y si lo cómico lleva a cabo una reducción de la energía mental, lo sublime exige un gasto
extraordinario de la misma p.204

El contraste entre lo cómico y lo sublime es un antiguo topos de la estética p.204

No nos dejaremos engañar por el contraste entre lo cómico y lo sublime, hasta el punto de olvidar
que ambos sirven un objetivo común: el dominio de un peligro interior p.205

[…] los ritratti carichi o caricature (literalmente “retratos cargados”) como deliberadas
trasformaciones de rasgos en las que los defectos y las debilidades de la victima son exagerados y
puestos al descubierto p.206

El reconocimiento de la semejanza en lo desemejante produce el efecto cómico – la comparación


es el camino real que lleva hacia lo cómico – p.207

[…] la meta del artista debía ser la de penetrar en la esencia más intima de la realidad, en la “idea
platónica” p.207

[…] la tarea del pintor de retratos era la de revelar el carácter, la esencia de un hombre en un
sentido heroico, y la tarea del caricaturista proporcionaba la natural contrapartida: revelar al
verdadero hombre que existía por detrás de la máscara de simulación y “mostrar” su pequeñez y
fealdad esenciales p.207

El caricaturista busca la deformidad perfecta, muestra como el alma del hombre se expresaría
en su cuerpo si la materia fuese lo bastante dócil a las intenciones de la naturaleza p.207

Los dibujos se empleaban en muchos contextos para dar rienda suelta a impulsos agresivos […]
esos dibujos agresivos faltan precisamente la característica esencial de la caricatura: la
trasformación juguetona de la semejanza. El conjunto de imágenes agresivas del arte
propagandista no tiende a la consecución del efecto estético p.210
La torpeza del dibujo revela falta de habilidad, no una simplificación deliberada; es un garabato
insultante, no una caricatura p.210

[…] la caricatura habíase convertido en un arma social que desenmascaraba las pretensiones de
los poderosos y mataba por el ridículo p.211

La caricatura exitosa deforma las apariencias, pero sólo con vistas a una verdad más honda p.216

La obra de arte era una visión que nacía en su mente. La realización de la misma no era más que
un proceso mecánico que no agregaba nada al valor estético y por cierto que a veces lo disminuía
p.216

La imagen visual tiene raíces más hondas, es más primitiva. El sueño traduce las palabras a
imágenes, y de estados de emoción acentuados la imagen puede imponerse a la mente como una
percepción alucinatoria. P.218

El artista nos ha enseñado a verla de un modo distinto, la ha convertido en una monstruosidad


cómica. P.219

La caricatura es un juego con el poder mágico de la imagen, y para que tal juego sea lícito o se
institucionalice es preciso que la creencia en la eficacia real del hechizo esté firmemente
dominada. P.220

[…] el secreto del caricaturista reside en el empleo que hace de la regresión controlada p.220

El nacimiento de la caricatura como institución señala la conquista de una nueva dimensión de


libertad de la mente humana. P.220

La caricatura es descanso, porque su estilo, su mecanismo y su tendencia relaja las severas


normas del arte académico p.220

La licencia del humorismo es una cosa, la relación de lo cómico con lo sublime otra p.221

La imagen, en esos casos, sirve para perpetuar y proclamar en forma gráfica la acción hostil, injuria
o degradación p.221

En la tercera etapa, a la que pertenece la caricatura, la acción hostil se limita a una alteración del
“parecido” de la persona. La agresión ha permanecido en la esfera estética, y, así, reaccionamos,
no con hostilidad, sino con risas. P. 221

[…] cuando el yo ha renunciado a algunas de sus funciones y no ejerce su pleno poder. En el sueño,
en la neurosis y finalmente en la psicosis, el yo ha sido dominado por el proceso primario. El
pensamiento lógico está invalidado por fuerzas elementales. P.225

El pensamiento preconsciente queda sumergido por un momento al inconsciente

La creación de un chiste pertenece a las actividades preconscientes del yo, no a las consciente

La actividad automática preconsciente del yo es perturbada por la actividad consciente de la


acción
La pasión de la risa no es más que un repentino resplandor que surge en nosotros por la súbita
concepción de alguna excelencia en nosotros mismos en comparación con la inferioridad de otros
o con nuestra propia inferioridad anterior p.227

La risa puede denotar superioridad p.228

La posición intermedia de lo cómico, entre el placer y la evitación de la emoción – en especial de


temor –, encuentra incluso expresión en la lengua p.233

[…] el hecho de que la mayoría de los fenómenos cómicos parecen vincularse a conflictos pasados
del yo, de que le ayudan a repetir su triunfo y, al hacerlo, le ayudan también a superar un temor
asimilado a medias. P.235

La transacción lograda por lo cómico es la base de un fenómeno bien conocido por los
psicoanalistas: lo cómico como mecanismo de defensa […] dominar y eludir las emociones […] la
ansiedad. p.235

El precioso don del humorismo hace sabios a los hombres; éstos son entonces sublimes y están
seguros, alejados de todo conflicto p.236

La risa comienza en la boca, se extiende gradualmente a todo el rostro y por fin a todo el cuerpo –
o sea que un acto patognómico es trasformado en un acto motor o más exactamente, retrogrado
a un acto motor. Aquí también trátese de una cuestión de regresión, de la reducción o renuncia a
funciones que en otros caos ejecuta el yo. P.242

El sacudimiento rítmico del cuerpo de la risa está marcado por el signo positivo y no por el
negativo. Es agradable, sirve para la descarga de la energía mental al servicio del principio del
placer. P.246

Propendemos a ceder a ella y ansiamos el alivio que nos trae

La risa nos debilita; quien ríe esta indefenso. Cuando la risa nos domina y nos desarma, hablamos
de un acceso o ataque de risa, que en repetidas ocasiones ha sido comparado con un ataque
epiléptico. P.247

Es posible poner un rostro serio en lugar de reír; la risa es suprimida, pero persiste una expresión
un tanto artificial. Esa artificialidad puede describirse como un tipo especial de rigidez. P.247

[…] sonreír es “superior” a reír, consideramos la sonrisa como una humanización, como una forma
restringida y más civilizada de la risa. P.248

La sonrisa es tan enigmática como la risa

La sonrisa expresa un “alivio de la tensión”

[…] la rígida y compulsiva sonrisa de muchas personas que tiene en mayor o menor grado de
perturbación mental y sonríen para ocultar un afecto, principalmente a la ansiedad – todo ello
demuestra que la sonrisa es usada como una máscara, en una serie que se extiende de lo normal a
los sintomáticos. P.249
[…] relación especial entre la sonrisa y la risa; la primera expresa una alegría moderada, una
cantidad controlable; está allí como prueba del triunfo del yo. P.250

“No tengo porque tener miedo, es risible”

“Río, por lo tanto no tengo miedo, porque el que ríe es poderoso, fuerte y superior”

En una capa más honda la risa se relaciona de manera aun más íntima y directa con la defensa
contra la angustia […] p.253

El HUMOR – FREUD

[…] la ganancia de placer humorístico proviene del ahorro de un gasto de sentimiento. p.157

El proceso humorístico puede consumarse de dos maneras: en una única persona, que adopta ella
misma la actitud humorística, mientras a la segunda persona le corresponde el papel del
espectador y usufructuario, o bien entre dos personas, una de las cuales no tiene participación
alguna en el proceso humorístico, pero la segunda la hace objeto de su consideración humorística.
P.157

Quien toma el humor por objeto

No hay ninguna duda de que la esencia del humor consiste en ahorrarse los afectos a que habría
dado ocasión la situación y en saltarse mediante una broma la posibilidad de tales
exteriorizaciones de sentimiento. P.158

El humor no tiene sólo algo de liberador, como el chiste y lo cómico, sino también algo de
grandioso y patético, rasgos estos que no se encuentran en las otras dos clases de ganancia de
placer derivada de una actividad intelectual. El yo rehúsa sentir las afrentas que le ocasiona la
realidad; rehúsa dejarse constreñir al sufrimiento, se empecina en que los traumas del mundo
exterior no pueden tocarlo, y aun muestra que sólo son para él ocasiones de ganancia de placer.
Este último rasgo es esencialísimo para el humor. P.158

Lo liberador de lo cómico y su grandiosa superioridad

El humor no es resignado, es opositor; no sólo significa el triunfo del yo, sino también el del
principio de placer, capaz de afirmarse aquí a pesar de lo desfavorable de las circunstancias reales.
P.158-159

El humor se aproxima a los rasgos regresivos y reaccionarios

cuanto a la génesis del chiste, debí suponer que un pensamiento preconsciente es librado por un
momento a la elaboración inconsciente," y el chiste sería entonces la contribución que lo
inconsciente presta a lo cómico." De manera por entero semejante, el humor sería la contribución
a lo cómico por la mediación del superyó. P.161
EL CHISTE Y SU RELACIÓN CON EL INSCONSCIENTE

El placer del chiste nos pareció surgir de un gasto de inhibición ahorrado; el de la comicidad, de
un gasto de representación (investidura) ahorrado, y el del humor, de un gasto de sentimiento
ahorrado. P.223

En esas tres modalidades de trabajo de nuestro aparato anímico, el placer proviene de un ahorro;
las tres coinciden en recuperar desde la actividad anímica un placer que, en verdad, sólo se ha
perdido por el propio desarrollo de esa actividad. P.223

K. Frischer recurre a la caricatura como nexo entre el chiste y lo cómico: Asunto de la comicidad es
lo feo en cualquiera de las formas en que se manifieste: «Donde está escondido, es preciso
descubrirlo a la luz del abordaje cómico; donde es poco o apenas notable, hay que destacarlo y
volverlo patente para que se evidencie de una manera clara y franca. (. . .) Así nace la caricatura»
p.12

Lo que por un momento creímos pleno de sentido se nos presenta como enteramente desprovisto
de él. En eso consiste en tales casos el proceso cómico. P.14

si la oposición entre lo que posee sentido y lo que carece de él, oposición en que descansa el
sentimiento de comicidad, contribuye en algo a la definición conceptual del chiste en tanto él se
distingue de lo cómico. P.14

Sólo esta segunda iluminación, la intelección de que una palabra sin sentido según el uso
lingüístico común es la responsable de todo; sólo esta resolución en la nada, decimos, produce la
comicidad. P.15

la reunión del chiste con la caricatura. Vuelvo sobre esta definición porque también ella tiene que
ver más con la esencia del chiste que con su pertenencia a la comicidad. P. 15

Familiarización con los sueños, por los recuerdos propios

el contenido manifiesto del sueño, a menudo extraño, a los pensamientos oníricos latentes, pero
enteramente correctos, p.29

Llamo «contenido manifiesto del sueño» a lo que así recordamos como sueño. P.153

he demostrado que ese tan raro contenido «manifiesto» del sueño puede volverse comprensible
de una manera regular como la retrascripción mutilada y cambiada de ciertas formaciones
psíquicas correctas que merecen el nombre de «pensamientos, oníricos latentes». P.154

el trabajo del sueño nos revela los principales caracteres de este; y de los procesos psíquicos del
chiste se nos oculta justo aquella pieza que tenemos derecho a comparar con el trabajo del sueño,
a saber, el proceso de la formación del chiste en la primera persona. P.159

los otros dos estadios de la formación del sueño (la caída de un pensamiento preconsciente hasta
lo inconsciente y la elaboración inconsciente) nos brindarían, si los supusiéramos en la formación
del chiste, exactamente el resultado que podemos observar en este. P.159
Un pensamiento preconsciente es entregado por un momento a la elaboración inconsciente, y su
resultado es aprehendido enseguida por la percepción consciente. P.159

La brevedad del chiste: su correspondiente en el sueño, la condensación, no podemos acordarlo


con otro factor que la localización en lo inconsciente […] p.161

La brevedad del chiste sería entonces, como la del sueño, un necesario fenómeno concomitante
de las condensaciones sobrevenidas en ambos; en los dos casos, un resultado del proceso
condensador. P.162

Nacen de manera automática, sin propósito fijo, durante el proceso del pensar en lo inconsciente

Cada descubrimiento de algo así inconsciente produce sobre nosotros un efecto «cómico».
P.163

el chiste no crea compromisos como el sueño, no esquiva la inhibición, sino que se empeña en
conservar intacto el juego con la palabra o con el disparate, pero limita su elección a casos en que
ese juego o ese disparate puedan parecer al mismo tiempo admisibles (chanza) o provistos de
sentido p.165

Entre las técnicas comunes a chiste y sueño reclaman cierto interés la figuración por lo contrario y
el empleo del contrasentido. P.166

la ironía, que se aproxima mucho al chiste y se incluye entre las subvariedades de la comicidad. Su
esencia consiste en enunciar lo contrario de lo que uno se propone comunicar al otro, pero
ahorrándole la contradicción mediante el artificio de darle a entender, por el tono tic la voz, los
gestos acompañantes o pequeños indicios estilísticos —cuando uno se expresa por escrito—, que
en verdad uno piensa lo contrario de lo que ha enunciado. La ironía sólo es aplicable cuando el
otro está preparado para escuchar lo contrario, y por ende no puede dejar de mostrar su
inclinación a contradecir. P166

El disparate, lo absurdo en los sueños

Hay otros caminos para recuperar el disparate y extraerle placer; la caricatura, la exageración, la
parodia y el travestismo se valen de él y crean de ese modo el «disparate cómico». P.168

También comprendemos por qué el carácter de lo «chistoso» puede agregarse a la caricatura, la


exageración, la parodia, en calidad de complemento; es la diversidad del «escenario psíquico» la
que posibilita esto. P.168

El sueño es un producto anímico enteramente asocial; no tiene nada que comunicar a otro; nacido
dentro de una persona como compromiso entre las fuerzas anímicas que combaten en ella,
permanece incomprensible aun para esa persona y por tal razón carece de todo interés para otra.
P.171
El chiste, en cambio, es la más social de todas las operaciones anímicas que tienen por meta una
ganancia de placer. Con frecuencia necesita de terceros, y demanda la participación de otro para
llevar a su término los procesos anímicos por él incitados. P.171

En cambio, el chiste procura extraer una pequeña ganancia de placer de la mera actividad de
nuestro aparato anímico, exenta de necesidades; luego procura atraparla, como una ganancia
colateral, en el curso de la actividad de aquel, y así alcanza, secundariamente, unas funciones
vueltas hacia el mundo exterior, que no carecen de importancia. El sueño sirve
predominantemente al ahorro de displacer; el chiste, a la ganancia de placer; ahora bien, en estas
dos metas coinciden todas nuestras actividades anímicas. P. 172

El chiste suele considerarse como una subclase de la comicidad p.173

Puede cumplirse con sólo dos personas, una que descubra lo cómico y otra en quien sea
descubierto. La tercera persona a quien se lo comunica refuerza el proceso cómico, pero no le
agrega nada nuevo. En el chiste, esta tercera persona es indispensable para el acabamiento del
proceso placentero; en cambio, la segunda puede faltar, siempre que no se trate del chiste
tendencioso, agresivo. P.173

El chiste se hace, la comicidad se descubre 173 (personas, objetos y situaciones)

El chiste es un placer cómico

Lo cómico se produce en primer lugar como un hallazgo no buscado en los vínculos sociales entre
los seres humanos. P.180

No obstante, lo cómico puede ser desasido de las personas cuando se discierne la condición bajo
la cual una persona aparece como cómica. Así nace lo cómico de la situación, y con ese
discernimiento se establece la posibilidad de volver adrede cómica a una persona trasladándola a
situaciones en que sean inherentes a su obrar esas condiciones de lo cómico. P.180

Los recursos que sirven para volver cómico a alguien son, entre otros, el traslado a situaciones
cómicas, la imitación, el disfraz, el desenmascaramiento, la caricatura, la parodia, el travestismo.
Como bien se entiende, estas técnicas pueden entrar al servicio de tendencias hostiles y
agresivas.P.180

Uno puede volver cómica a una persona para hacerla despreciable, para restarle títulos de
dignidad y autoridad. P. 180

Es evidente que lo cómico descubierto en las propiedades espirituales y anímicas de otro vuelve a
ser resultado de una comparación entre él y mi yo; pero lo notable es que se trata de una
comparación que casi siempre ha arrojado el resultado contrapuesto al caso del movimiento o la
acción cómicas. P.185

La caricatura opera el rebajamiento, según es notorio, realzando de la expresión global del objeto
sublime un único rasgo en sí cómico que no podía menos que pasar inadvertido mientras sólo era
perceptible dentro de la imagen total. P.191

Rebajamiento: hacer que lo sublime se torne algo ordinario


Vuelve a ser característico para el origen del placer cómico que el efecto de la caricatura no sufra
esencial menoscabo por ese falseamiento de la realidad. P.191

Idéntico mecanismo vale también para el desenmascaramiento, que sólo interviene allí donde
alguien se ha arrogado mediante fraude una dignidad y autoridad de las que es preciso despojarlo
realmente. P.191

El chiste es, por así decir, la contribución a la comicidad desde el ámbito de lo inconsciente. P.197