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La historia detrás de la historia:

Lectura de un pasaje del Señor de los Anilos y del Hobbit donde se hace alusión a los días antiguos
para mostrar cómo Tolkien desea general una sensación de profundidad en la historia

“Por supuesto, las gentes de los banquetes eran Elfos del Bosque. Los elfos no son malos, pero
desconfían de los desconocidos: esto puede ser un defecto. Aunque dominaban la magia, andaban
siempre con cuidado, aun en aquellos días. Distintos de los Altos Elfos del Poniente, eran más peligrosos
y menos cautos, pues muchos de ellos (así como los parientes dispersos de las colinas y montañas)
descendían de las tribus antiguas que nunca habían ido a la Tierra Occidental de las Hadas. Allí los
Elfos de la Luz, los Elfos del Abismo y los Elfos del Mar vivieron durante siglos y se hicieron más
justos, prudentes y sabios, y desarrollaron artes mágicas, y la habilidad de crear objetos hermosos y
maravillosos, antes que algunos volvieran al Ancho Mundo.” El Hobbit, Moscas y arañas.

“-Entonces cuéntanos alguna otra historia de los viejos días -suplicó Sam-, una historia de los elfos
antes de la declinación. Me gustaría tanto oír más de los elfos; parece que la oscuridad se cerrara
sobre nosotros desde todos lados.

-Os contaré la historia de Tinúviel -dijo Trancos -. Resumida, pues es un cuento largo del que no se
conoce el fin; y no hay nadie en estos días excepto Elrond que lo recuerde tal como lo contaban antaño.
Es una historia hermosa, aunque triste, como todas las historias de la Tierra Media, y sin embargo
quizás alivie vuestros corazones.

Trancos calló un tiempo y al fin no habló, pero entonó dulcemente:

Las hojas eran largas, la hierba era verde,

las umbelas de los abetos altas y hermosas

y en el claro se vio una luz

de estrellas en la sombra centelleante.

Tinúviel bailaba allí,

a la música de una flauta invisible,

con una luz de estrellas en los cabellos

y en las vestiduras brillantes….” El Señor de los Anillos, Un cuchillo en la oscuridad.


Tolkien consideraba al Silmarillion como parte de una misma historia a la del Señor de los Anillos,
porque era la mitología que contenía y daba sentido histórico a lo sucedido a finales de la Tercera
Edad. Los editores consideraron, en un primer momento, que la publicación de las dos obras era
técnica y financieramente imposible de publicar; escudados en la excusa de ser demasiado
“Céltica”; y el Profesor empezó gestiones para publicarla con otra editorial. Esta obra fue publicada
luego de su muerte por uno de sus hijos.

“Tras la historia, por supuesto, hay una estructura mitológica. En realidad, fue escrita primero, y
quizás ahora se publique en parte. Se trata, diría yo, de una mitología «monoteísta», aunque
«subcreativa». Cartas

Lectura de un fragmento de Ainulindalë, La música de los Ainur, si no hay tiempo será uno muy
breve o una síntesis.

Presentación breve de los personajes, más algunas imágenes, recreación de diversos ilustradores.

Eru Ilúvatar (tema de la subcreación)


Los Ainur, los Sagrados
Los Valar y Miar
Los Hijos de Ilúvatar (Elfos y Hombres prefigurados en el tercer tema musical en cuya hechura no
tuvieron parte los Ainur sino solo Eru)

De una Carta:
“No hay corporización del Único, de Dios, que, por cierto, permanece remoto, fuera del Mundo, y sólo es
directamente accesible a los Valar o los Gobernantes, Éstos ocupan el lugar de los «dioses», pero son
espíritus creados o aquellos de la primera creación que por propia voluntad han entrado en el mundo.
Pero el Único conserva su autoridad definitiva y (o así parece verse en el tiempo serial) se reserva el
derecho a meter el dedo de Dios en la historia: esto es, producir realidades que no podrían deducirse
aun teniendo un conocimiento completo del pasado previo, pero que, por ser reales, se convierten en
parte del pasado efectivo para todo tiempo subsiguiente (la posible definición de un «milagro»). De
acuerdo con la fábula, los Elfos y los Hombres fueron las primeras de estas intromisiones, hechas en
verdad mientras la «historia» era todavía sólo una historia y no estaba «realizada»; por tanto, de
ningún modo fueron concebidos o creados por los dioses, los Valar, y se los llamó los Eruhíni o «Hijos de
Dios»”
Breve presentación del escenario: Ea, Arda y Tierra Media con mapas recreados por diversos
artistas

Eä: “El Mundo que Es”, su nombre se refiere concretamente a la Creación por parte de Dios
(Ilúvatar) de la Visión subsiguiente a la Música de los Ainur. Eä, es la forma en Quenya del
imperativo del verbo ser, es el producto de los designios de Ilúvatar ante la visión del mundo.
Cuando el Ser Supremo pronunció esta palabra, lo que era una visión abstracta se transformo en un
ente concreto y material. Eä engloba todo lo que existe dentro de los Círculos del Mundo: Ilmen,
Vista, Ambar que sostiene a Arda, y también las dimensiones espacio-temporales. Fuera de Eä se
encuentran los Palacios Intemporales y el Vacío.

Vaiya: Era una enorme “capa” que se extendía más allá de la vista en todas direcciones y rodeaba
todas las tierras y continentes de Arda. Incluía dos capas de aire, la capa interna (Vista) y la capa
externa (Ilmen), además de una enorme superficie acuosa denominada Ekkaia.

Ilmen: (del finlandés Ilma, "Aire".) es la capa “externa” de aire que se sitúa justo por encima de la
capa de aire respirable o Vista. Esta capa contiene las estrellas, constelaciones y los cuerpos
celestes, incluyendo el Sol (Anar), guiado por Arien y también la Luna (Isil), conducida por Tilion.

Arda: Originalmente un mundo plano, los continentes estaban rodeados por un poderoso océano,
Ekkaia o Mar Circundante, y separados por Belegaer, llamado el Gran Mar. En la primera edad, el
área del norte y al oeste de Tierra Media fue ocupada por el país de Beleriand.

Tierra Media: Era uno de los cuatro continentes en los que se dividía Arda, el de mayor extensión,
antes del Cambio del Mundo.
La palabra quenya para referirse a la Tierra Media seria Endorë o Endor; en sindarin seria Ennor.
También llamada Grandes Tierras, Tierras de Aquende, Costa Citerior, Ancho Mundo y Tierras
Exteriores.
Este continente ocupaba las regiones centrales de Arda, situado entre otros dos continentes: el
continente de Aman al oeste, separado por el Belegaer; y el continente de las Tierras del Sol al este,
separado por el Mar del Este.