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El narcotráfico se adueña de Nariño

Domingo, Noviembre 18, 2018 - 16:20

La nefanda era del narcotráfico colombiano empezó en Colombia cuando en Ipiales se detuvo a
Pablo Escobar, quien luego sería puesto en libertad por un juez de Pasto. Ahora, en estos meses
vuelven México y la droga a decidir en Nariño.

Sobre el asunto que muchos comentaristas prefieren hacer lo de la avestruz, es importante


puntualizar algunos elementos. Así, según el último informe presentado por las Naciones Unidas
indica que en el departamento de Nariño existen 45.735 hectáreas con cultivos ilícitos. Pero a la
vez, en la cárcel de Tumaco hay más de medio centenar de mexicanos que han caído en los
últimos meses tras operativos en Nariño.

Su presencia es uno de los datos que tienen las autoridades sobre la llegada de carteles de ese país
que intentan apoderarse del manejo del narcotráfico desde los cultivos. En los municipios de la
costa del Pacífico de este departamento se cuenta que ya han intervenido en actividades de ese
negocio, y los organismos de seguridad advierten que son más de 15 los grupos delictivos que
pugnan en el territorio, y entre ellos hay influencia de carteles.

La propia Fiscalía ha señalado que el grupo de ‘Guacho’ es un brazo armado del cartel de Sinaloa.
Desde enero de este año ese organismo advirtió que los carteles mexicanos “ya empezaron a
adquirir plantaciones de coca en Colombia. Hemos capturado a agrónomos e ingenieros de ese
país que están mejorando la productividad de la planta en laboratorios, y cada vez es mayor el
número de ciudadanos de esa nacionalidad que participan en actos delictivos: van más de un
centenar”.

Es interesante anotar que el cartel Jalisco Nueva Generación es asociado a la llamada Guerrilla
Unida del Pacífico, una disidencia entre la guerrilla y antiguos paramilitares.

Harold Ruiz, coordinador del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito
en Nariño, y quien tiene esa misión en el terreno, dijo que se estima que esa red se ha apoderado
del 80 por ciento de los cultivos de uso ilícito en el departamento, donde se estima que hay unas
45.735 hectáreas de hoja de coca, la mayor franja de esos cultivos en el país.
El almirante Orlando Grisales, comandante de la Fuerza de Tarea Contra el Narcotráfico Poseidón
de la Armada Nacional, no cree que ese porcentaje sea tan alto.

“No creo que se llegue hasta allá. Pero sí se ha advertido presencia de mexicanos en la costa
pacífica. En las operaciones adelantadas e interceptaciones de lanchas, no solo por los esteros y
mar abierto, en algunos casos han caído ciudadanos de ese país. Eso se confirma con los detenidos
que permanecen en la cárcel de Tumaco. Lo de los carteles está en investigación”, dice.

Desde el año pasado las autoridades tienen indicios sobre cómo esas organizaciones han buscado
ampliar su presencia para asegurar que no se les engañe con el manejo de producción y
cargamentos de cocaína. Autoridades de la región, en voz baja, señalan que los carteles de Jalisco
y Sinaloa, cada uno por su lado, han buscado asociarse a bandas como el ‘clan del Golfo’, cuyos
cabecillas quieren extender sus tentáculos sobre las actividades y ganancias del narcotráfico y la
minería ilegal.

En mayo la Fiscalía y la Armada incautaron en Tumaco dos toneladas de cocaína en un


semisumergible de fabricación artesanal, pero más rápido de lo común. Dos mexicanos, un
ecuatoriano y un colombiano, estaban en esa operación clandestina.

Y luego, en junio, a El Charco, un apartado municipio de la costa pacífica de Nariño, llegaron 16


mexicanos y un ecuatoriano como turistas. Cuentan que se tomaban fotos y parecían interesados
en el paisaje, pero se les dejó de ver de un día a otro. Solo que la Policía Antinarcóticos, con apoyo
de la DEA y autoridades de México y Ecuador, les seguían la pista y los capturaron en una
embarcación que llevaba 1.300 kilos de clorhidrato de cocaína envueltos con cinta plástica y
forrados en caucho.

El incidente es incluido como uno de los que confirman que carteles de ese país no solo han
buscado alianzas con bandas criminales, sino que intentan extender sus redes, incluso hasta los
cultivos en Nariño y Cauca.

Pero hay otros detalles sobre la influencia de los carteles mexicanos en Nariño.

Existen ya varios estudios universitarios, sobre todo en tesis de grado de las universidades del sur
de Colombia, en especial en la Universidad de Nariño, que, guiados por los comentarios de la
población, están investigando la realidad de los comentarios sobre la inversión en construcciones
de edificios y urbanizaciones, sobre todo en Pasto, Tumaco e Ipiales, que estaría haciendo ante
todo el gran cartel mexicano denominado simplemente como el cartel de Sinaloa.

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