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La proyección de Juan de la Cosa

Luis A. Robles Macías

Noviembre de 2010

Este documento es una traducción, con algunas correcciones puntuales, del artículo original en inglés publicado por el
mismo autor en la revista Coordinates, Serie A, nº 9, 24 de mayo de 2010, con el título Juan de la Cosa’s Projection:
A Fresh Analysis of the Earliest Preserved Map of the Americas.
1
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proyección de Juan de la Cosa) y el año de realización (2010).
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Excepciones:
La figura 2 es propiedad de Ricardo Cerezo Martínez. La figura 3 es propiedad de Fernando Silió Cervera.
Las figuras 8 y 21 se encuentran en el dominio público por ser reproducciones fidedignas de obras cuyos autores fallecieron hace
varios siglos.

2
Resumen
En el presente estudio se ha aplicado una metodología matemática para identificar la proyección cartográfica
implícita en el mapa de Juan de la Cosa de 1500 y para evaluar a partir de ella la exactitud de sus latitudes y
longitudes.
Los resultados obtenidos muestran que las costas del Atlántico del mapa coinciden apreciablemente con una
proyección matemática de interpretación geométrica sencilla y relativamente fácil de calcular pero que no había sido
descrita en detalle hasta ahora. Evaluadas según esa proyección, las latitudes de La Cosa resultan ser bastante
exactas (error < 2 grados) tanto para el Viejo Mundo ̶ desde el Canal de la Mancha por el norte hasta el río Congo
por el sur ̶ como para el Nuevo, desde Cuba hasta la desembocadura del Amazonas. Esto contradice las conclusiones
de varios estudios anteriores de este mapa que habían encontrado errores de latitud aparentemente enormes y
difíciles de justificar, sobre todo en la zona de las Antillas. Otros hallazgos importantes del presente estudio son que la
escala del mapa es coherente matemáticamente a través de toda la cuenca atlántica y que la línea rotulada cancro en
el mapa no coincide en esta región con el Trópico de Cáncer sino con la Eclíptica.
La proyección identificada podría haber surgido involuntariamente como consecuencia de los métodos
cartográficos usados por los autores del mapa pero el contexto histórico de la carta, caracterizado por una
efervescencia en la creación de nuevas proyecciones cartográficas hacia 1500 y por una larga tradición de uso de la
trigonometría esférica en la península Ibérica, sugiere más bien que se trató de una elección deliberada.

Palabras clave: mapa de Juan de la Cosa; cartografía; proyecciones cartográficas; proyección gnomónica;
proyección sin nombre; oblicuidad; latitud; longitud; eclíptica; Trópico de Cáncer; trigonometría esférica; Juan de la
Cosa; Cristóbal Colón

Índice
1. INTRODUCCIÓN: EL MAPA DE JUAN DE LA COSA ......................................................................................................................... 4
2. EL PROBLEMA DE LA LATITUD EN EL MAPA DE LA COSA ............................................................................................................. 7
3. IDENTIFICACIÓN DE LA PROYECCIÓN CARTOGRÁFICA SUBYACENTE ......................................................................................... 10
4. PROYECCIÓN GNOMÓNICA ........................................................................................................................................................ 14
5. PROYECCIÓN SIN NOMBRE........................................................................................................................................................ 16
6. COMPARACIÓN CON EL MAPA DE LA COSA ............................................................................................................................... 20
7. DISCUSIÓN ................................................................................................................................................................................ 26
8. CONCLUSIONES Y PREGUNTAS ABIERTAS .................................................................................................................................. 31

ANEXO 1: PUNTOS DE CONTROL.................................................................................................................................................... 33


ANEXO 2: ANEXO MATEMÁTICO ................................................................................................................................................... 36

NOTAS .......................................................................................................................................................................................... 38

3
Juan de la cosa la fizo en el puerto de S: mã en año de 1500

4
1. Introducción: El mapa de Juan de la Cosa
El mapa o carta de Juan de la Cosa es un mapa manuscrito pintado sobre un pergamino de 93 x 183 cm y
fechado por su autor en 1500 en El Puerto de Santa María (actualmente en la provincia de Cádiz, España). Fue
redescubierto en París en 1832 y actualmente se conserva en el Museo Naval de Madrid.
Este mapa es la representación del continente americano más antigua que se conserva y, en consecuencia,
ha recibido mucha atención por parte de los historiadores desde el siglo XIX, sobre todo en lengua española.1 Muestra
las tierras conocidas por los navegantes ibéricos a finales del siglo XV: Europa, el Mediterráneo y África en el centro;
una representación incompleta de Asia al este y, al oeste, una gran masa verde de tierra que, junto con las islas
adyacentes, luego sería llamada “el Nuevo Mundo" o "América".
Desde el punto de vista cartográfico, el mapa presenta dos círculos de rosas de vientos,2 sin malla aparente
de latitud o longitud. Sin embargo, el cartógrafo también trazó y resaltó tres líneas rectas ortogonales: una línea roja
rotulada circulo cancro (también llamada sólo cancro) que va de este a oeste, aproximadamente a lo largo del eje
central de la carta; otra línea roja este-oeste más al sur llamada circulo equinocial (y también linia equinocial y
simplemente equinocial), y una línea verde norte-sur en medio del Atlántico etiquetada liña meridional.
liña meridional

circulo cancro

circulo equinocial

Fig. 1: Contornos del mapa de La Cosa con sus tres líneas principales: cancro, equinocial y meridional.3

La carta parece haber sido compilada a partir de fuentes diversas de información cartográfica:4
• Los contornos de Europa y de la región mar Mediterráneo – mar Negro son similares a los de los
portulanos medievales.
• Asia proviene en parte de la Geographia de Ptolomeo pero también se han utilizado otras fuentes.
Además, en el mapa se menciona la llegada de barcos portugueses a la India.
• En cuanto a África, los topónimos se diferencian claramente entre la cuenca del Atlántico, donde son en
su mayoría portugueses y castellanos, y la costa del Océano Índico, que está etiquetada exclusivamente
en idiomas locales. Esto puede ser un indicio del uso de dos fuentes cartográficas diferentes para los
territorios al oeste y al este del cabo de Buena Esperanza, respectivamente.
• Las costas atlánticas de América del Sur y Central así como las islas adyacentes ya habían sido exploradas
antes de 1500 por los tres primeros viajes de Cristóbal Colón y por al menos otras cuatro expediciones
autorizadas por la Corona de Castilla. Se sabe que Juan de la Cosa participó en al menos tres de estos
viajes: en el primero y segundo de Colón y en la expedición dirigida por Alonso de Ojeda en 1499 a la
costa atlántica del continente sudamericano. Es posible que también participase en el tercer viaje de
Colón, según algunos autores.5 Por su parte, los portugueses tocaron la punta más oriental de América
del Sur en 1500 y llamaron a su descubrimiento "Isla de Vera Cruz", tierra que aparece representada
como una isla (isla descubierta por portugal) en la carta de La Cosa.
• Por último, la información sobre América del Norte proviene muy probablemente de la expedición
realizada por Juan Caboto bajo bandera inglesa en 1497.
5
El aspecto visual del mapa difiere notablemente entre América, dibujada en verde y con escasa decoración, y
el resto del mundo. Por otra parte hay indicios de que algunas partes del mapa no fueron terminadas, sobre todo el
continente asiático.6
Hoy día se considera aceptado que el mapa no fue obra de Juan de la Cosa en exclusiva, aunque en aras de
la simplicidad en el resto de este artículo se citará a La Cosa como si hubiera sido el único autor del mapa. Según el
profesor Jesús Varela, la carta fue encargada probablemente por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca, super-
ministro a cargo de los descubrimientos geográficos en la corte de los Reyes Católicos. Varias decisiones políticas
fundamentales recogidas en el mapa (banderas, topónimos y ubicación de ciertas tierras) las debió dictar
directamente Fonseca. Varela también ha señalado que otro cartógrafo castellano, Andrés de Morales, trabajaba para
Fonseca en aquel momento y pudo haber preparado mapas a pequeña escala de la costa americana que fueron más
tarde combinados por La Cosa en un único pergamino.7
En resumen, el mapa de 1500 debe considerarse el fruto del trabajo colectivo de varios cartógrafos que
recogieron información de una variedad de fuentes dispares y la combinaron en un mapamundi único. A este proceso
se le ha llamado acertadamente "soldadura cartográfica”.8

6
2. El problema de la latitud en el mapa de La Cosa
Los estudios cartográficos del mapa de La Cosa se han centrado principalmente en su mitad occidental ̶ es
decir, los territorios de la cuenca atlántica. La escala o escalas de la carta han sido objeto de estudio minucioso y de
controversia, habiendo concluido varios estudios que La Cosa utilizó dos escalas diferentes, una para América y otra
para el Viejo Mundo, mientras que otros autores discrepan de esta conclusión.9 El problema cartográfico más
llamativo es, sin embargo, la latitud de las tierras americanas, en particular, la de las Antillas, que según los cálculos
de la mayoría de los estudiosos sería inexplicablemente errónea. El presente estudio intenta ofrecer una nueva
interpretación cartográfica de la carta, y en particular responder a las cuestiones de la latitud y la escala.
El problema de las latitudes erróneas fue formulado claramente, entre otros, por Ilaria Luzzana:
“El error de más de 12º por su latitud [de Cuba] y por la de Haití constituye un arcaísmo difícil de
justificar en la fecha de esta carta, incluso teniendo en cuenta la diferencia de escala adoptada entre
la parte oriental y la parte occidental del planisferio“.10
¿De dónde proviene la cifra de 12º? La mayoría de los estudios de la carta de La Cosa comienzan
identificando la línea roja gruesa etiquetada circulo cancro con el Trópico de Cáncer y el circulo equinocial con el
Ecuador. A continuación, superponen sobre el mapa una imagen "real" del mundo basada en una cuadrícula de
paralelos y meridianos perpendiculares, es decir algún tipo de proyección cilíndrica, de tal manera que las dos líneas
mencionadas coincidan con sus equivalentes supuestas en el mapa de La Cosa. A partir de ahí, miden la longitud y
latitud de cada territorio.11 Dichos estudios concluyen que las Antillas se encuentran en una posición bastante correcta
en longitud pero mucho más al norte de lo que deberían (unos 12º), quedando extrañamente al norte del Trópico en
lugar de al sur. Tal conclusión es incongruente porque se sabe que los navegantes del siglo XV tenían menos
dificultades para determinar la latitud que la longitud.
Ricardo Cerezo Martínez, 1992-1994

Entre 1992 y 1994, Ricardo Cerezo Martínez publicó tres extensos artículos sobre la carta de La Cosa. Aunque
Cerezo indicó claramente que “el sistema de trazado utilizado por Juan de la Cosa en su carta carece de relación
alguna con el tipo de carta plana ̶ con meridianos y paralelos ̶ ...", ello no le impidió usar implícitamente para su
análisis una proyección cilíndrica equidistante (malla cuadrada de meridianos y paralelos, también llamada plate
carrée) basada en la identificación de la línea cancro con el Trópico de Cáncer.12
Al igual que otros investigadores antes que él, Cerezo llegó a la conclusión de que las Antillas Mayores
presentan un gran error aparente en latitud y propuso una explicación original: suponiendo que el cartógrafo hubiera
orientado su mapa según el Norte magnético, la existencia de una declinación magnética particularmente fuerte en el
Caribe hacia 1500 habría introducido una rotación de unos 11 grados hacia la derecha de toda esa zona. La figura 2
muestra una representación gráfica de esta hipótesis. Esta explicación presenta, en mi opinión, dos puntos débiles: 1)
no se dispone de mediciones concluyentes del valor de la declinación magnética en el Caribe alrededor de 1500, y 2)
incluso si aceptásemos la hipótesis de Cerezo, quedaría por explicar un desfase de latitudes todavía considerable de
unos 5 grados.

Fig. 2: Explicación por Ricardo Cerezo del error aparente de latitud en las Antillas Mayores mediante una
rotación de 11º. El perfil costero real lo trazó usando una proyección Mercator.13
7
Fernando Silió Cervera, 1995
En el estudio cartométrico del mapa de La Cosa más exhaustivo realizado hasta la fecha, Fernando Silió
Cervera llegó a conclusiones similares a las de Cerezo en cuanto a los errores aparentes de latitud para las Antillas,
achacándolos igualmente a la declinación magnética.14 Por otra parte, observó que en el Viejo Mundo las latitudes
eran inexactas desde las Canarias hacia el norte y “totalmente equivocadas en Europa septentrional”.15 Esto último es
sorprendente ya que en 1500 se conocían con exactitud las latitudes de estas regiones.
Probablemente la observación más original realizada por Silió fue que en el mapa de La Cosa parecen
coexistir dos hipótesis diferentes sobre el “módulo terrestre”, es decir, la extensión de un grado de latitud (lo cual
equivale a dos hipótesis diferentes sobre el valor del radio de la Tierra): un módulo de 17½ leguas por grado
(computado a partir de la distancia entre las líneas equinocial y cancro), que cuadra bien con la costa de África
occidental, y otro módulo de 16 2/3 leguas por grado, al parecer aplicado al eje norte-sur de la región Euro-
Mediterránea.16 Esta es una de las razones por las que Silió cree que la carta de La Cosa fue compuesta ‘soldando’
diferentes mapas locales para formar un gran mapamundi.

Fig. 3: .Mallas de meridianos y paralelos propuestas por Fernando Silió para África y la región Euro-Mediterránea.17

Ángel Paladini Cuadrado, 1994

Poco antes de que Silió terminara de escribir su libro, Ángel Paladini Cuadrado publicó un análisis novedoso
de las latitudes de los territorios americanos del mapa de La Cosa.18 Paladini decidió ignorar la línea cancro y calcular
el módulo terrestre usado por La Cosa midiendo la distancia entre la equinocial y algunos puntos bien identificados de
la costa continental del Caribe. A partir de ese valor del módulo, construyó una malla cuadrada tradicional de
meridianos y paralelos que superpuso sobre la parte americana del mapa. De este modo Paladini encontró que las
latitudes de las Antillas en el mapa de La Cosa eran mucho más exactas de lo que se había pensado hasta entonces,
con errores siempre inferiores a 2 grados. También descubrió que el error latitudinal parecía aumentar
sistemáticamente con la longitud, en lo que denominó una “fuerte correlación (...), muy próxima a la dependencia
funcional”. Paladini atribuyó este “error sistemático” al efecto de la declinación magnética, no tomada en cuenta por
el cartógrafo.

8
2,5

Error aparente en latitud (grados)


2,0

1,5

1,0

0,5

0,0

-0,5

-1,0

-1,5

-2,0
85 80 75 70 65 60
Longitud (grados oeste)

Fig. 4: Error latitudinal aparente de varias localidades caribeñas en función de su longitud real, según Ángel Paladini Cuadrado.

En resumen, todos aquellos estudiosos que han identificado la línea cancro de La Cosa con el Trópico de
Cáncer han deducido inevitablemente que el mapa presenta errores enormes en latitud. Por el contrario Ángel
Paladini, al optar por ignorar la línea cancro, llegó a la conclusión opuesta: que las latitudes asignadas por La Cosa a
los territorios caribeños son bastante exactas. Esto muestra la importancia decisiva que para el análisis del mapa tiene
el hecho de tomar una u otra hipótesis sobre la naturaleza de esta línea y conduce a la pregunta: ¿es posible que la
línea cancro no represente el Trópico sino alguna otra cosa?

9
3. Identificación de la proyección cartográfica subyacente
Para resolver la cuestión de si las latitudes de los territorios atlánticos de La Cosa son groseramente erróneas
o, por el contrario, sorprendentemente exactas, he realizado un análisis de esta parte del mapa consistente en
determinar su proyección cartográfica subyacente.
Algunos lectores pueden sorprenderse ante esta idea, ya que se ha escrito a menudo que la carta de La Cosa
fue dibujada “sin proyección”. En este punto me gustaría citar el artículo clásico de Waldo Tobler sobre las
proyecciones de mapas antiguos: “it is correct to say that [an ancient map] is not based on a map projection only in
the sense that the cartographer involved was not consciously employing a map projection. But, as one learns from
any elementary work on map making, every map requires a map projection. The ancient maps therefore are implicitly
referred to some map projection.” 19 (“es correcto decir que un mapa antiguo no se basa en una proyección
cartográfica sólo en el sentido de que su autor no estaba empleando de manera consciente una proyección
cartográfica. Pero, como uno aprende con cualquier trabajo elemental sobre cartografía, todo mapa requiere una
proyección. Por tanto, todos los mapas antiguos se refieren implícitamente a alguna proyección cartográfica”)

Metodología
Para este estudio he seguido el método de identificación de proyecciones cartográficas subyacentes en mapas
antiguos propuesto por Tobler en su artículo de 1966 mencionado más arriba. El método se compone de los pasos
siguientes:
1. Postular una proyección posible. La elección de la proyección candidata puede basarse en información
histórica o en datos geográficos contenidos en el propio mapa.
2. Dibujar una imagen ‘real’ del mundo en la proyección postulada, usando para ello las ecuaciones
matemáticas que la describen.
3. Sobreimponer la imagen real sobre el mapa antiguo. Este paso implicará probablemente cambios de
escala y rotación de la imagen.
4. Computar el error — esto es, alguna medida numérica de la discrepancia entre las coordenadas
reales de un conjunto de lugares conocidos y las coordenadas inferidas para esos mismos lugares
sobre el mapa antiguo.
5. Iterar hasta que el error encontrado se reduzca a un valor suficientemente pequeño.
En los casos en los que esta metodología se aplica con éxito, proporciona al final un conjunto de ecuaciones
matemáticas explícitas que representan razonablemente bien el mapa antiguo.
En años posteriores el método de Tobler fue generalizado de modo que la proyección subyacente pudiera
describirse no mediante ecuaciones explícitas sino con una tabla de valores numéricos correspondientes al ajuste
estadístico óptimo entre los lugares del mapa antiguo y las coordenadas reales asociadas.20 Una aplicación reciente de
este método generalizado ha sido el estudio realizado por Joaquim Alves Gaspar para identificar la “proyección
empírica” subyacente de las cartas portulanas medievales.21
El uso de métodos numéricos y ajustes estadísticos óptimos requiere identificar las coordenadas reales de un
conjunto numeroso de puntos distribuidos homogéneamente sobre todo el mapa. Si no, los resultados pueden no ser
representativos estadísticamente.22 Por ello estos métodos se adaptan bien a mapas de regiones bien conocidas con
muchos topónimos claramente identificados — los portulanos mediterráneos son buenos ejemplos de tales mapas.
Por el contrario, el método inicial de Tobler (de ecuaciones matemáticas explícitas) tiene la ventaja de que, aunque
requiere la identificación de algunos lugares en el mapa antiguo para usarlos como puntos de control al medir el error
del ajuste, el número de puntos de control necesarios es menor que si se usan métodos numéricos. Además, en los
casos en los que los topónimos sean particularmente escasos, con el método de ecuaciones explícitas será posible
estimar al menos cualitativamente la exactitud de la superposición comparando los perfiles costeros entre el mapa
antiguo y el ‘real’.
En la carta de Juan de la Cosa, la región del Mediterráneo y Mar Negro presenta 635 topónimos y por tanto se
prestaría bien a usar métodos de ajuste óptimo. Por el contrario, el continente sudamericano en su totalidad contiene
sólo 66 y Norteamérica nada más que 19 nombres o descripciones de lugares.23 Además, mientras que es sencillo
asignar coordenadas reales a los topónimos del Mediterráneo, en las Américas la identificación de muchos lugares es
incierta y a menudo objeto de controversia. Por este motivo en este estudio he optado por utilizar el método de las
ecuaciones matemáticas explícitas de Tobler descrito más arriba, y no métodos estadísticos.
En las páginas siguientes se examinarán varias proyecciones matemáticas posibles para la cuenca atlántica de
la carta de La Cosa. Las proyecciones candidatas se elegirán basándose en observaciones sobre la naturaleza de las

10
líneas cancro y meridional, tal como se explicará más abajo. Para dos de esas proyecciones se evaluará la
discrepancia en latitud y longitud de un conjunto de lugares del mapa.
La precisión de este estudio se ha visto limitada por varios factores. En primer lugar, muchos topónimos de la
carta de La Cosa no se pueden asociar de forma precisa con un punto único del mapa. En segundo lugar, no se
dispone de una imagen digital del mapa a alta resolución, lo cual obliga a los investigadores a trabajar con
reproducciones fotográficas parciales que pueden introducir distorsiones. Por último, la deformación del pergamino
soporte de la carta podría ser también una fuente de error, aunque parece ser que la deformación es mínima y se
limita al borde occidental.24 Por todas estas razones, en este estudio sólo se han considerado significativas aquellas
discrepancias de posición (entre el mapa de La Cosa y la imagen real del Atlántico en la proyección elegida) que
superan el valor de un grado de latitud o de longitud.

Una interpretación novedosa de la línea ‘cancro’ de La Cosa


Antes de abordar la cuestión de la línea cancro, revisemos primero brevemente qué es lo que se cree que
representan las otras dos líneas principales del mapa. Todo el mundo está de acuerdo, incluyendo al autor del
presente estudio, en que la línea gruesa de color rojo y orientación este-oeste rotulada equinocial representa el
ecuador. De hecho, La Cosa situó su ecuador muy cerca de su posición real, contrariamente a Colón (que creía que el
ecuador pasaba por la fortaleza portuguesa de São Jorge da Mina, la cual en realidad se encuentra a 5ºN), y también
contrariamente a mapas posteriores como los de Waldseemüller (1507), Apiano (1520) o Honter (1542).25 En cuanto
a la línea gruesa verde norte-sur, rotulada liña meridional, se ha debatido si representa el meridiano mencionado por
la bula Inter Caetera del papa Alejandro VI (1493), o bien la línea de referencia del Tratado de Tordesillas de 1494,26
o el lugar en el que Colón halló que la declinación magnética se volvía nula,27 o las últimas dos cosas al mismo
tiempo.28 Sea cual sea la interpretación exacta, todos los autores están de acuerdo en que esta liña meridional
representa un meridiano. Dado que la línea queda al oeste de las islas de Cabo Verde y cruza el archipiélago de las
Azores entre las islas Terceira y S. Miguel, puede estimarse que corresponde a un meridiano situado 26 grados al
oeste de Greenwich, aproximadamente.
Para la discusión que sigue es útil recordar en primer lugar la definición de “eclíptica” y algunos conceptos
relacionados. Hoy día se define la eclíptica como la curva formada por la intersección del plano orbital de la Tierra con
la superficie de nuestro planeta. El plano orbital forma un ángulo de 23,4º con el eje de rotación del planeta, lo cual
es la causa del ciclo de las estaciones. Si se supone que la Tierra es una esfera, la eclíptica resulta ser un círculo
máximo de la misma. La eclíptica es tangente a los Trópicos de Cáncer y de Capricornio, los cuales se encuentran
precisamente a 23,4º norte y sur respectivamente. Mientras que la posición de los trópicos es constante, la eclíptica
cambia continuamente de posición debido a la rotación del planeta, describiendo una vuelta completa alrededor de la
Tierra aproximadamente una vez al día. Por ello, el punto de tangencia entre la eclíptica y el Trópico de Cáncer pasa
por cada meridiano una vez al día; en el solsticio de verano pasa por cada meridiano exactamente a la hora del
mediodía solar de dicho meridiano.
En la imagen de la Tierra de la Figura 5 la curva verde representa el meridiano 26ºO y la curva roja la
eclíptica en el momento en el que es tangente al Trópico de Cáncer justamente sobre el meridiano 26ºO. El encarte
muestra la región caribeña del mapa de La Cosa, atravesada por la línea cancro.
Puede observarse que, mientras que el Trópico de Cáncer en realidad se sitúa al norte de las Antillas Mayores,
la eclíptica atraviesa la isla de Puerto Rico y queda al sur de la Española, Jamaica y Cuba. En el mapa de La Cosa la
línea cancro sigue un recorrido similar al de la eclíptica real, cruzando Puerto Rico y el mar Caribe y quedando al sur
de las otras Antillas Mayores.
La Figura 6 muestra la parte de la Tierra comprendida entre la liña meridional de La Cosa y el punto en el que
la eclíptica intersecta el ecuador sobre el Océano Índico. Como en la figura anterior, el meridiano 26ºO se ha
coloreado de verde y la eclíptica de rojo. Puede observarse que, mientras que el Trópico de Cáncer real atraviesa el
norte de África, el mar Rojo y la península Arábiga, el circulo cancro de La Cosa se sitúa sustancialmente más al sur y
no corta el mar Rojo. Al igual que en la región del Caribe, este recorrido del cancro coincide mejor con la eclíptica, la
cual queda al sur del estrecho de Bab el Mandeb que une el mar Rojo con el Índico. Sin embargo, más hacia el este la
línea cancro sí parece coincidir correctamente el Trópico de Cáncer real, dado que ambos cruzan el subcontinente
indio en lugares similares.
Estas observaciones me han llevado a postular las hipótesis siguientes:
1. La liña meridional de La Cosa representa el meridiano 26ºO Greenwich.
2. En la mitad occidental del mapa (la parte que incluye las Américas, Europa y África) el circulo cancro
de La Cosa no representa el Trópico de Cáncer sino la eclíptica, dibujada en el instante en el que es
tangente al Trópico de Cáncer sobre el meridiano llamado liña meridional.
3. Y, naturalmente, el circulo equinocial de La Cosa representa el ecuador.

11
Fig. 5: Vista en perspectiva de la Tierra con el meridiano 26ºO en verde, el Trópico de Cáncer en amarillo y la
eclíptica en rojo. Encarte: Región caribeña del mapa de La Cosa con la línea cancro en rojo.

Fig. 6: Vista en perspectiva de la Tierra con el meridiano 26ºO en verde y la eclíptica en rojo. Encarte: Arabia y el
nordeste de África en el mapa de La Cosa con la línea cancro en rojo.
12
Deducción matemática de proyecciones candidatas
Se ha definido un sistema de coordenadas en la carta de La Cosa tal y como se muestra en la Figura 7. El eje
X representa la dirección este-oeste y el eje Y la norte-sur. La intersección entre las líneas meridional y equinocial se
ha adoptado como origen de coordenadas.
Las proyecciones cartográficas candidatas serán aquellas que transformen los tres círculos máximos
identificados con las líneas principales de La Cosa (meridiano 26ºO, ecuador y eclíptica) en un conjunto de tres rectas
ortogonales entre sí. La palabra ‘proyección’ se usa aquí en sentido amplio, significando cualquier sistema de
ecuaciones X = X (LAT, LON) e Y = Y (LAT, LON), donde LAT representa la ‘latitud’ y LON la ‘longitud’.
eje Y

eje X

Fig. 7: Ejes de referencia X e Y definidos a lo largo de las líneas equinocial y meridional, respectivamente.

El hecho de que la equinocial represente el ecuador se expresa matemáticamente con la igualdad YLAT=0 = 0.
De manera similar, suponer que la liña meridional equivale al meridiano 26ºO (valor de longitud que se denotará
LON0) resulta en la condición XLON=LON0 = 0.
En cuanto a la eclíptica, si suponemos que la Tierra es una esfera perfecta, la eclíptica puede describirse
mediante la ecuación siguiente:

en la que el parámetro E es una constante igual a tan (23.4º) y LON0 es la longitud del meridiano en el que la
eclíptica toca al Trópico de Cáncer, igual a 26ºO en este caso.
La proyección que buscamos tiene que transformar la eclíptica en una recta de ecuación Y = constante. Esto
se cumple si la componente Y de la proyección candidata es una función exclusiva del cociente
.
La Tabla 1 resume las condiciones matemáticas deducidas de las hipótesis sobre la naturaleza de las tres
líneas principales del mapa de La Cosa.

Liña meridional = meridiano 26ºO

Cancro = eclíptica

Equinocial = ecuador
Tabla 1: Condiciones matemáticas impuestas por las hipótesis sobre la naturaleza de las tres líneas principales
del mapa de Juan de la Cosa
En teoría existe un número infinito de proyecciones matemáticas que satisfacen las tres condiciones de la
Tabla 1, pero en realidad pocas de ellas han sido descritas alguna vez en la literatura. Sin duda la más conocida de
todas ellas es la proyección gnomónica, que será discutida en la sección siguiente. Pero, como se verá, un mapa real
del Atlántico dibujado en proyección gnomónica no coincide bien con las costas dibujadas por La Cosa. Esto nos
llevará a ensayar una segunda proyección, mucho menos conocida pero que proporciona un ajuste mucho mejor.
13
4. Proyección Gnomónica
La proyección gnomónica (PG), también
llamada ‘gnómica’ o ‘central’, es la proyección
geométrica que se obtiene al proyectar cada punto de
la esfera desde su centro sobre un plano tangente a
su superficie. Su propiedad principal es que todos los
círculos máximos de la esfera aparecen como rectas
en el plano. Si bien es cierto que probablemente la PG
era conocida desde la Antigüedad, al menos de
manera teórica, no se conserva ningún mapa en
proyección gnomónica anterior a 1600.29
Las ecuaciones matemáticas de la PG en su
aspecto ecuatorial son:

donde LON representa la longitud, LAT la latitud y X e


Y representan las coordenadas horizontal y vertical,
respectivamente, del mapa plano proyectado. La
longitud se mide respecto al meridiano de referencia
denotado LON0. Tanto LAT como (LON – LON0) están
limitadas al intervalo (-90º, +90º). Estas ecuaciones
verifican las condiciones indicadas en la Tabla 1.
He trazado una imagen real del Atlántico en
PG, tomando el punto LAT0 = 0º, LON0 = 26ºO como
centro de proyección. La imagen se ha construido
usando Microsoft Excel y, para no sobrecargar el
gráfico, sólo incluye las islas y accidentes costeros
más significativos. A continuación he superpuesto este
dibujo sobre el mapa de La Cosa. Por otra parte, he
computado las discrepancias de latitud y longitud
entre la imagen real en PG y el mapa de 1500 para un
conjunto de puntos de control. Los resultados
numéricos se recogen en el Anexo 1.
Fig. 8: Mapa estelar de 1674 en proyección gnomónica. En este caso
particular de la proyección, las dos rectas horizontales de trazo grueso
representan la eclíptica y el ecuador celeste.30

14
Fig. 9: Mapa real del Atlántico en proyección gnomónica (centro de proyección: 0ºN, 26ºO Greenwich)
superpuesto sobre el mapa de Juan de la Cosa.31
La Figura 9 y los resultados numéricos muestran que algunas regiones del mapa en PG, por ejemplo la costa
occidental de África, se ajustan bien al perfil del mapa de 1500, y también que las Antillas de La Cosa aparecen
situadas cerca de sus latitudes reales. Sin embargo, la Península Ibérica, cuya latitud era bien conocida entre los
cartógrafos españoles de la época, presenta un error sustancial en latitud que llega a los 6 grados para algunos
puntos. La discrepancia es mayor aun en los casos de Gran Bretaña, Irlanda (unos 9 grados) o Islandia (unos 14
grados).
Los enormes errores de latitud que se observan en Europa son la principal razón para concluir que el Atlántico
del mapa de La Cosa no fue dibujado utilizando una proyección gnomónica. Por tanto, es necesario postular otra
proyección que satisfaga las condiciones recogidas en la Tabla 1.

15
5. Proyección Sin Nombre
Ecuaciones
Suponiendo que la Tierra es una esfera, vamos a definir una proyección cartográfica según las ecuaciones
siguientes:

donde tanto LAT como (LON – LON0) están limitadas al intervalo (-90º, +90º). Se puede verificar fácilmente que
estas ecuaciones satisfacen las condiciones de la Tabla 1.
Esta proyección tiene, como veremos a continuación, una interpretación geométrica sencilla. A pesar de ello,
ha recibido muy poca atención por parte de los cartógrafos y no se le ha dado ningún nombre en particular. En el
resto de este artículo se le llamará la Proyección Sin Nombre (PSN).

Interpretación geométrica
Sobre un modelo esférico de la Tierra (véase Fig. 10), se han trazado el ecuador y un meridiano de
referencia, ambos en amarillo. Por un punto cualquiera P de la superficie terrestre pasan infinitos círculos máximos
pero sólo uno (en rojo en la figura) es perpendicular al meridiano de referencia. Este círculo máximo corta al ecuador
en dos puntos, diametralmente opuestos. Si repetimos la operación usando cualquier otro punto P’, el círculo máximo
correspondiente cortará al ecuador en exactamente los dos mismos puntos, a los cuales llamaremos en lo sucesivo
“polo oeste” y “polo este”. Llamaremos “meridianos este-oeste” a los círculos máximos que convergen en los polos
oeste y este. Para evitar confusiones, llamaremos “meridianos norte-sur” a los círculos máximos que normalmente
se llaman meridianos a secas.
Definiremos la oblicuidad (OBL) del punto P como el ángulo entre el plano que contiene al meridiano este-
oeste que pasa por P y el plano del ecuador. Este ángulo será igual a la latitud del punto en el que el meridiano este-
oeste de P intersecta al meridiano norte-sur de referencia. Es evidente que la oblicuidad de todo punto del ecuador es
cero.
POLO
NORTE
de P

me
ridia
meridiano N-S

no
N-S
de
refe
ren
cia

P
E- O de P
iano
erid
OBLICUIDAD

m
POLO
OESTE
UD
LATIT

ecu
ad
or

LONGITUD

Fig. 10: Visualización de los conceptos de meridiano este-oeste y oblicuidad.


16
Inicialmente elegí el nombre de ‘oblicuidad’ para este ángulo simplemente porque es coherente con el sentido
de la frase de uso común “la oblicuidad de la eclíptica”. Al continuar mis investigaciones, me sorprendió descubrir que
el autor británico del siglo XVII Samuel Sturmy ya había usado la palabra ‘obliquity’ con un sentido parecido, en su
explicación teórica de la navegación ortodrómica.32
Las fórmulas matemáticas para calcular la oblicuidad a partir de la latitud (LAT) y la longitud (LON) se
deducen aplicando trigonometría esférica:

donde el subíndice “0” denota, como siempre, el meridiano norte-sur de referencia.


Usando esta fórmula para la oblicuidad, podemos reescribir las ecuaciones que definen la Proyección Sin
Nombre, obteniendo:

Por tanto la PSN puede visualizarse como el resultado de convertir los meridianos norte-sur y los meridianos
este-oeste en una malla cuadrada de líneas verticales y horizontales. Esta proyección resulta similar a la cilíndrica
equidistante salvo por el hecho de que las líneas horizontales representan oblicuidad constante en vez de latitud
constante.

Propiedades cartográficas
Las Figuras 11 y 12 muestran un esquema de las costas del Atlántico dibujado en Proyección Sin Nombre,
tomando dos meridianos de referencia diferentes: 26ºO y 50ºO (0º = Greenwich).
Puede observarse que, mientras que los meridianos norte-sur son rectas verticales, los paralelos de latitud
constante aparecen como curvas, todas ellas perpendiculares al meridiano de referencia. Cambiar de meridiano de
referencia afecta sustancialmente a la forma de las tierras representadas en el mapa, debido al hecho de que la
coordenada vertical Y depende explícitamente del valor de LON0. La línea de trazo discontinuo representa la eclíptica,
la cual aparece en esta proyección de manera natural como una recta horizontal.

Fig. 11: Proyección Sin Nombre con meridiano de referencia = 26ºO.

17
Fig. 12: Proyección Sin Nombre con meridiano de referencia = 50ºO.

El análisis matemático muestra que la PSN no es ni equivalente ni conforme, salvo por un único punto: el
origen de coordenadas (demostraciones detalladas en anexo 2). No obstante, la PSN presenta algunas propiedades
interesantes que se recogen en la Tabla 2, donde se comparan con las de otras proyecciones que eran usadas o al
menos conocidas en teoría en los inicios del siglo XVI.
Una de las ventajas de la PSN sobre las proyecciones cilíndricas es que el patrón de deformación es el mismo
a lo largo de las direcciones este-oeste y norte-sur; en jerga matemática se dice que presenta una “simetría rotacional
de orden 4”. Esta propiedad puede ser útil a la hora de dibujar un mapamundi porque no otorga prioridad a la
dirección norte-sur sobre la este-oeste ni viceversa.
Una cualidad de una proyección cartográfica es que las líneas rectas representen el camino más corto entre
dos puntos. En la PSN esto se cumple tanto para las rectas verticales como para las horizontales, que representan
círculos máximos. La PSN es mejor en este sentido que las proyecciones cilíndricas, en las que los meridianos norte-
sur son las únicas líneas ortodrómicas que se dibujan como rectas, pero naturalmente es inferior a la proyección
gnomónica, en la cual todas las rectas son círculos máximos y por tanto indican los caminos más cortos.
En cuanto al alcance de la proyección, en teoría la PSN podría representar un hemisferio completo pero en la
práctica las distorsiones se vuelven enormes para las regiones cercanas a los polos Norte, Sur, Este y Oeste. Por lo
tanto, su uso debe limitarse a un área razonablemente cercana al centro de proyección, digamos no más de 70 u 80
grados de distancia.
Por último, los dos ejes principales de coordenadas de la PSN se representan en verdadera magnitud, es
decir, que es correcto medir distancias directamente sobre ellos. Esto es una ventaja sobre las proyecciones
azimutales, en particular sobre la gnomónica, en la cual la escala se deforma muchísimo a lo largo de los ejes.

18
Sin Nombre (PSN) Cilíndrica Gnomónica Estereográfica
equidistante
Conforme no no no SÍ
Equivalente no no no no
Misma deformación N-S SÍ no SÍ SÍ
que E-O
Líneas rectas = círculos Sólo las verticales y Sólo las verticales SÍ Sólo las que pasan
máximos las horizontales por el origen
Ejes de coordenadas en SÍ SÍ no no
verdadera magnitud
Alcance máximo Menos de un Esfera completa Menos de un Habitualmente, un
hemisferio hemisferio hemisferio
Tabla 2: Comparación de las propiedades de la Proyección Sin Nombre con otras proyecciones cartográficas.

Historia
El primero (y el único hasta ahora) en describir los conceptos en los que se basa la PSN fue el ingeniero
aeronáutico español José Antonio Hurtado García, en una ponencia publicada en 2006 y titulada “La ‘longitud del
occidente’ y la ‘latitud del equinoccial’: un sistema de coordenadas geográficas, ortogonal, inédito.”33 Hurtado
defiende la controvertida teoría de que en las ocasiones en las que Cristóbal Colón escribió ‘distancia a la equinoccial’
no quería decir ‘latitud’, como creen todos los historiadores, sino el ángulo que aquí he llamado ‘oblicuidad’. Esto
explicaría los extraños valores de ‘distancia a la equinoccial’ que Colón dio para Cuba y la Española, los cuales siguen
confundiendo a los estudiosos en la actualidad.34
Hurtado también sugirió que Juan de la Cosa pudo usar la ‘distancia a la equinoccial’ en su mapa, tomando
como referencia de longitudes el meridiano de la isla canaria del Hierro. Sin embargo, Hurtado reconoció que las
posiciones relativas de las tierras mostradas en el mapa de 1500 no se ajustaban bien a su teoría y lo achacó a un
error o a una manipulación de Colón.
En el capítulo siguiente mostraré que la intuición de Hurtado pudo ser correcta en realidad: la cuenca
atlántica del mapa de Juan de la Cosa coinciden bien con una malla cuadrada de longitud y oblicuidad (o sea, una
Proyección Sin Nombre), pero tomando como referencia de longitudes no el meridiano del Hierro sino otro meridiano
ocho grados más a occidente.

19
6. Comparación con el mapa de La Cosa
En la Figura 13 se ha superpuesto sobre el mapa de La Cosa una imagen real de la cuenca atlántica trazada
mediante la Proyección Sin Nombre, usando el punto LAT0 = 0º, LON0 = 26ºO como centro de proyección. Además se
han computado las discrepancias en latitud y longitud para un conjunto de puntos de control, recogiéndose los
resultados en el Anexo 1. A continuación se discuten los resultados, primero región por región y después de manera
global.

Fig. 13: Superposición sobre el mapa de Juan de la Cosa de una imagen real de la cuenca atlántica en Proyección Sin
Nombre, construida tomando como referencia de longitudes el meridiano 26º al oeste de Greenwich. (pulse aquí para
acceder a versión completa de mayor resolución)

20
Caribe
Tanto la latitud como la longitud de Puerto
Rico resultan exactas (es decir, error <1º). Las
Antillas Menores también están ubicadas de forma
muy exacta, con errores inferiores a 1,5 grados. Las
Bahamas presentan latitudes exactas y errores de
longitud moderados, de entre uno y tres grados.
La Española de La Cosa es correcta en
latitud pero su longitud presenta una situación
interesante: el extremo oriental (cabo Engaño,
Puerto Plata) está localizado correctamente pero el
occidental muestra una desviación sustancial en
longitud, de unos 5 grados. Es como si la forma de
la isla hubiese sido estirada en torno a un 75% a lo
largo de su eje este-oeste.
La Jamaica de La Cosa tiene el tamaño
correcto pero ha sido colocada unos 5 grados al
oeste de su posición real. De manera similar, el
sudeste de Cuba es esencialmente correcto en
cuanto a forma y latitud pero se encuentra unos 5
grados demasiado al oeste. Estos errores en longitud
no son más que la consecuencia lógica de haber
dibujado La Española unos 5 grados más larga de lo
debido en la dirección este-oeste. La exactitud del
contorno de Cuba dibujado por La Cosa decrece a
medida que nos movemos hacia el norte hasta
volverse decididamente erróneo en la punta
noroccidental de la isla, la cual La Cosa
probablemente nunca explorase por sí mismo.
La costa continental del Caribe al oeste de
Trinidad también ha sido dibujada en la latitud
correcta (el error máximo es 1,2º) pero en longitud
ha sido desplazada unos 3 grados hacia el oeste. Fig. 14: Detalle de la región caribeña.
Además, la extensión de la costa parece haber sido
sobreestimada en un 25%: según la carta de La
Cosa parece haber 13,1 grados entre la boca del
drago y el C de la bela mientras que en realidad hay
sólo 10,4 grados.
En cuanto a la costa continental de
Centroamérica, no existe ninguna correspondencia
entre el trazado de La Cosa y la realidad. Esto
confirma la opinión general de que esta parte del
mapa es una mera conjetura.

21
Sudamérica

Fig. 15: Detalle de Sudamérica.


Al este de Trinidad, la costa continental de las Guayanas muestra desviaciones significativas en
longitud pero en general su forma es correcta.
La desembocadura del Amazonas se ubica de manera correcta justo debajo del ecuador. De ahí
hacia al este, sin embargo, parece existir un error sistemático de latitud de unos 6º. Es difícil evaluar los
errores en longitud de esta parte del mapa debido a la ausencia de accidentes costeros o de topónimos
que puedan identificarse de manera inequívoca. Por ejemplo, Ricardo Cerezo identificó el rº do se falla una
cruz (“río donde se halla una cruz”) con el Acarau, en cuyo caso su longitud sería incorrecta en unos dos
grados; sin embargo, este topónimo también podría corresponder al río Jaguaribe y en ese caso el error de
longitud sería prácticamente nulo.
Al este de p:fermoso, la costa continental de La Cosa ya no muestra más topónimos. Este hecho
ha llevado a investigadores como Fernando Silió a creer que este punto marcaría el extremo de la costa
realmente explorada por los navegantes castellanos, mientras que desde ahí hacia oriente la costa añadida
por La Cosa sería una mera conjetura. La comparación entre la carta y la imagen real de Sudamérica en la
PSN tiende a corroborar la tesis de Silió.

22
África occidental e islas del Atlántico
Las islas Canarias y Madeira
aparecen prácticamente en sus posiciones
exactas (errores <1º). Las Azores y las Cabo
Verde están bien situadas, con errores de
latitud y longitud generalmente inferiores a 2
grados.
La costa africana es bastante exacta
entre el estrecho de Gibraltar y cabo Verde
(errores <2º). Al sur de este importante
accidente costero, la longitud se vuelve cada
vez más inexacta debido a que La Cosa
dibujó el golfo de Guinea bastante más largo
de lo que es en realidad: la diferencia de
longitud entre cabo Verde y cabo López
parece ser nueve grados mayor sobre la
carta que en la realidad, es decir, un error de
33%. La latitud, sin embargo, sigue siendo
llamativamente exacta a lo largo de toda la
costa y también en islas vecinas como São
Tomé

Fig. 16: Detalle de la costa occidental de África y de los


archipiélagos atlánticos.

Fig. 17: Golfo de Guinea.

23
África ecuatorial y meridional
La costa africana comprendida entre
el ecuador y la desembocadura del río
Congo es correcta en latitud y presenta un
error de longitud homogéneo de unos 11
grados.
Al sur del Congo, sin embargo, deja
de observarse correspondencia en latitud
entre las dos imágenes. Puede deducirse
que esta región o bien no fue dibujada por
La Cosa usando la PSN o bien sus fuentes
de información geográfica eran muy
deficientes.

Fig. 18: África ecuatorial y meridional.

Europa y el Mediterráneo

Fig. 19: Europa y el Mediterráneo.


Al observar la Figura 19 se aprecia una discrepancia clara entre el mapa de La Cosa y la imagen en PSN de la
región mediterránea. El eje del Mediterráneo en la carta de La Cosa forma un ángulo de unos 10º con la vertical del
mapa, un valor coherente con las cartas portulanas de aquella época.35
Por otra parte, la costa atlántica de Europa coincide bastante bien con la PSN, siendo correcta la latitud (error
<1º) de toda la costa comprendida entre Gibraltar y el canal de la Mancha. Gran Bretaña e Irlanda presentan errores
sustanciales en latitud y longitud (entre 1 y 4 grados) pero su escala y forma son relativamente exactas.

24
El contraste evidente entre las regiones mediterránea y atlántica del mapa de La Cosa concuerda con la teoría
de Fernando Silió de que el cartógrafo dibujó la cuenca mediterránea a partir de un mapa diferente, que luego ‘soldó’
con su mapa del Atlántico.

Regiones septentrionales

Fig. 20: Detalle de las regiones septentrionales del Atlántico.


Islandia (frislanda en la carta) está cerca de su posición real, sólo unos 2º más al norte de lo correcto. Sin
embargo, su extensión este-oeste es mucho más corta de lo que debería.
En el lado norteamericano del mapa de La Cosa, el tramo de costa “descubierto por los yngleses” y adornado
con banderas podría corresponder a cualquier cosa. La posición inexacta de esta línea de costa tiende a confirmar la
teoría de que La Cosa la dibujó basándose en algún informe indirecto sobre el viaje de Caboto pero sin suficiente
información cartográfica.36 El topónimo situado más al este, yª berde, estaría en la latitud 55ºN si la Proyección Sin
Nombre fuese válida para esta parte del mapa. Con esa misma hipótesis, la distancia entre las dos banderas inglesas
más alejadas entre sí sería de unos 2.300 km.

Síntesis
Al tomar en consideración todas las observaciones detalladas en este capítulo resulta que, cuando se mira el
mapa de La Cosa a través del prisma de la Proyección Sin Nombre, las posiciones de las Antillas y de la costa caribeña
de La Cosa son bastante exactas tanto en latitud como en longitud, al igual que las de la península Ibérica, Canarias y
África occidental. Este hallazgo contradice los estudios anteriores del mapa (todos salvo el de Ángel Paladini) que
habían concluido que las latitudes de las islas caribeñas del mapa de La Cosa eran groseramente erróneas. En
realidad, la latitud es exacta (error inferior a 2º) desde el canal de la Mancha por el norte hasta el río Congo por el
sur, en el Viejo Mundo, y desde el sudeste de Cuba hasta el río Amazonas en el Nuevo.
Las distancias relativas entre los territorios de ambos lados del Atlántico son correctas si se asume una PSN,
lo cual implica una escala coherente a través de toda la cuenca atlántica. Es cierto que varias regiones presentan
distorsiones de escala lo largo de su eje este-oeste, en particular la Española, que parece haber sido dibujada por La
Cosa un 75% más alargada de lo que es en realidad. Otros ejemplos son la costa continental del Caribe (25%), el
golfo de Guinea (33%) e Islandia (-65%). Sin embargo, estas distorsiones son locales y el hecho de que todas ellas
ocurran en la dirección este-oeste sugiere que fueron causadas más por la dificultad de medir longitudes en el siglo
XV que por un hipotético deseo por parte del cartógrafo de usar escalas diferentes para el Nuevo y el Viejo Mundo.
También es interesante notar que las costas del Atlántico del mapa de La Cosa coinciden bien con una imagen
del mundo que ha sido dibujada tomando el norte geográfico como referencia. Se ha escrito a menudo que la carta
de La Cosa fue dibujada tomando como referencia el norte magnético.37 En mi opinión sería más prudente considerar
separadamente cada una de las piezas que componen el puzzle de La Cosa. Por una parte, la región euro-
mediterránea de La Cosa muestra la típica rotación de los portulanos medievales; por otra, las costas africanas y
americanas de La Cosa parecen alinearse correctamente con el norte geográfico.

25
7. Discusión
En el capítulo anterior se ha mostrado que el mapa de La Cosa de 1500 coincide bien con una imagen del
océano Atlántico dibujada en Proyección Sin Nombre. Si bien el ajuste es particularmente correcto en latitud, algunas
longitudes también son bastante exactas, en particular la diferencia de longitud entre África y el Caribe.
Este buen ajuste podría deberse a una de las tres opciones siguientes:
1. un uso deliberado de la PSN por parte del cartógrafo,
2. una mera coincidencia, o bien
3. un caso intermedio, en el que las técnicas cartográficas usadas provocaron el surgimiento involuntario
de una forma similar a la de la PSN.

¿Una mera coincidencia?


En algunos estudios cartográficos de mapas antiguos se ha achacado a la pura suerte una concordancia
aparente entre una obra antigua y alguna proyección cartográfica. Por ejemplo, en el siglo XX algunos autores
encontraron una buena correspondencia entre los perfiles del Mediterráneo en cartas portulanas y mapas modernos
de esa región dibujados en proyección Mercator transversa. Al menos uno de esos autores, el ya citado Ángel
Paladini, explicó ese hecho como una pura coincidencia debida al efecto de la declinación magnética. Paladini postuló
que en la Baja Edad Media el valor la declinación magnética variaba de manera suave a lo largo del Mediterráneo,
pasando de 4 grados sobre el meridiano de Greenwich a 17 grados sobre el meridiano 35ºE. Esto habría deformado
los meridianos implícitos de la carta portulana original justo en la medida adecuada para hacer que el mapa resultase
conforme.38
En el caso que nos ocupa, si la suerte fuera el factor principal detrás de la coincidencia aparente entre el
mapa de La Cosa y la PSN, podría esperarse que la concordancia no mostrase ningún patrón regular sino que fuese
aleatoria, unas veces mejor y otras peor, independientemente de la cantidad de datos realmente disponibles para el
cartógrafo. Sin embargo, cuando se compara el mapa de La Cosa con una imagen real en PSN, resulta que la
coincidencia es mejor en aquellos territorios de los cuales La Cosa tenía conocimiento de primera mano: la península
Ibérica, África occidental, los archipiélagos atlánticos, las Antillas y la costa caribeña. A la inversa, las costas del actual
Brasil o de Norteamérica, que La Cosa sólo conoció a través de informes de segunda mano, no se ajustan bien a la
PSN. En África la correspondencia con la PSN se degrada a medida que uno se aleja de Europa y por tanto de los
mares por los que La Cosa navegó. Esto indica que el puro azar no es una explicación suficiente para descartar el
posible uso de la PSN por La Cosa.

Surgimiento involuntario
Una hipótesis más convincente que la de la mera coincidencia podría ser que los autores del mapa de La
Cosa, sin tener la PSN en mente, aplicasen ciertos métodos cartográficos que dieran lugar al surgimiento natural de
una forma que resulta parecerse mucho a una PSN. En un artículo reciente, Gaspar ha propuesto una interpretación
de este tipo para explicar la forma de África en el mapa de Cantino de 1502.39
Gaspar postula que el autor del mapa de Cantino (y algunos otros cartógrafos de su época) aplicaron “…el
denominado ‘método planimétrico’ ”, el cual implica el uso de una escala constante y de “la representación directa
sobre el plano de las latitudes, las direcciones magnéticas y las distancias observadas en el mar, como si la tierra
fuera plana.”40 Tanto las distancias como los ángulos habrían sido dibujados en verdadera magnitud, lo cual
evidentemente es erróneo dado que implica ignorar la curvatura de la Tierra. En consecuencia, como afirma Gaspar:
“cuando se usa el método planimétrico para representar áreas extensas de la superficie terrestre, las incoherencias
debidas a haber ignorado su curvatura pueden hacerse enormes y las representaciones resultantes se vuelven
fuertemente dependientes de los caminos seguidos para representar los lugares sobre la carta.”41
Gaspar trató de reconstruir el mapa de Cantino usando el método planimétrico siguiendo ciertos
procedimientos, que él piensa eran los seguidos por los cartógrafos de la época. En primer lugar, supuso que el autor
o autores disponían de una tabla de estimaciones de distancias, rumbos y latitudes, las cuales Gaspar consideró
totalmente exactas para su reconstrucción. Otra suposición clave fue la de considerar nula la declinación magnética
en todo el mundo excepto en el Mediterráneo. Gaspar descubrió que, bajo estas condiciones, el método planimétrico
da una explicación de aspectos del mapa de Cantino que hasta ahora se habían considerado como errores, en
particular la longitud del golfo de Guinea y la anchura del istmo de Suez.
Sin embargo, Gaspar no incluyó en su análisis la región caribeña del mapa de Cantino, la cual tiene una gran
similitud con la dibujada por La Cosa, ya que tanto Cuba como la Española aparecen claramente al norte de la línea
“Tropicus Cancri” del mapa de Cantino. Dado que el método planimétrico ubica los puntos de misma latitud a lo largo
de líneas horizontales paralelas y equidistantes, aplicarlo al Caribe habría resultado en una gran discrepancia entre la
26
carta de Cantino y la imagen real de esa región. Por lo tanto, este método no explica satisfactoriamente la localización
de los territorios caribeños de la carta de Cantino ni, a fortiori, de los de la de La Cosa.
Es importante no olvidar que la carta de La Cosa era un mapamundi hecho para ser expuesto en la Corte, que
ni estaba concebido ni era adecuado para la navegación. El método planimétrico de Gaspar es coherente con los
manuales de navegación publicados en décadas posteriores del siglo XVI y pudo haber sido utilizado en efecto para
cartas marinas de pequeña escala, pero cuando los cartógrafos componían mapamundis se enfrentaban a problemas
diferentes de los relativos a las cartas marinas y no aplicaban necesariamente los mismos métodos. Dicho esto, no es
descartable que el método planimétrico pudiese explicar la forma de la costa africana dibujada por La Cosa, la cual se
supone generalmente que copió de alguna fuente portuguesa.
En las secciones siguientes de este capítulo se discutirá si el uso deliberado de la PSN por parte de La Cosa
podría ser coherente con el contexto histórico de la Castilla del año 1500.

Espíritu de innovación en las proyecciones cartográficas


Los siglos XV y XVI fueron una época de efervescencia en la invención o el redescubrimiento de nuevas
técnicas y proyecciones cartográficas. Para integrar las tierras recién descubiertas con la geografía conocida, los
cartógrafos europeos ensayaron nuevas soluciones tanto matemáticas como empíricas. Una lista, nada exhaustiva, de
innovaciones de esta época incluiría la proyección trapezoidal de Donnus Nicolaus Germanus (1466), la proyección
globular del Deutsche Ptolomäus (1490), la proyección cordiforme inventada por Johannes Stabius (posiblemente
anterior a 1502, publicada en 1514), la proyección estereográfica de Walther Ludd (1507), la proyección equidistante
modificada de Johannes Ruysch (1508) y la proyección octante desarrollada por Leonardo da Vinci (1514).42
La mayoría de las proyecciones y técnicas con las que se experimentó en esta época serían descartadas más
tarde al ser superadas por alternativas mejores o más simples. La Proyección Sin Nombre pudo ser una de estas
innovaciones ensayadas y abandonadas poco después.
La península Ibérica no fue una excepción en este periodo de diversidad e innovación en la cartografía. Dos
decretos de la Corona de Castilla, el primero de 1508 y el segundo de 1512, denunciaron el hecho de que existían en
esa época “muchos padrones de cartas fechos de diversas maneras e por diversos maestros (...) muy diferentes las
unas de las otras asy en la derrota como en el assentamiento de las tierras” y ordenó que se estableciese una carta
patrón de las Indias oficial y única, el “Padrón General” o “Padrón Real”, que sería actualizado según fuera llegando
nueva información geográfica. Este Padrón sería “puesto públicamente en la dicha Casa de la Contrataçión” y todos
los pilotos deberían llevar con ellos una copia de él y no podrían hacer uso de ningún otro mapa.43 La Proyección Sin
Nombre podría ser una de las proyecciones dejadas en la cuneta por el movimiento de estandardización cartográfica
puesto en marcha por estos decretos.

Determinación de coordenadas geográficas


Un mapa puede construirse de dos maneras: bien a partir de datos numéricos bien a partir de información
gráfica, es decir, mapas parciales dibujados anteriormente. De lo que se ha explicado hasta ahora, y basándose sobre
todo en el estudio de Fernando Silió, parece demostrado que la carta de La Cosa es del segundo tipo: fue compilada a
partir de varias cartas parciales, como un puzzle hecho de piezas de orígenes muy diferentes. La pregunta es,
entonces, cómo dibujó el cartógrafo (o los cartógrafos) cada una de esas piezas individuales, y en particular qué
datos numéricos se usaron inicialmente para los fragmentos que contienen las costas del Atlántico.
Si La Cosa aplicó la Proyección Sin Nombre de manera deliberada, entonces debió computar primero una
tabla con la longitud y la oblicuidad de cada accidente geográfico (la oblicuidad sería calculada fácilmente a partir de
la latitud y la longitud). Después representó gráficamente estas coordenadas sobre la sencilla cuadrícula ortogonal de
la PSN. A continuación se discutirá cómo pudo obtener los valores numéricos de oblicuidad/latitud y de longitud.
Datos posicionales básicos
Los navegantes del siglo XV habían desarrollado varias técnicas para recoger datos sobre la posición de su
barco. Podían calcular de manera aproximada la distancia navegada cada día y cada noche estimando la velocidad de
la embarcación. Varios métodos se han descrito para ello, como el denominado “log and line”, pero probablemente el
más usado era la estimación a sentimiento del piloto, basada en su experiencia.44 Además, la aguja magnética, usada
desde varios siglos atrás, proporcionaba la dirección del barco en cada momento y por tanto una indicación del rumbo
seguido a lo largo del viaje.
Por otra parte los navegantes aprovechaban otros datos proporcionados por el entorno natural que les
rodeaba: dirección y fuerza del viento, color del agua, presencia y tipo de algas, avistamientos esporádicos de
pájaros. El firmamento también aportaba información: la posición de la Estrella Polar señalaba el norte geográfico
verdadero y les permitía corregir la desviación de la brújula; y la duración relativa de los días y las noches podía dar el
orden de magnitud de la latitud. Estos dos últimos métodos fueron usados por Colón en su primer viaje a las Indias,

27
según el Diario de a bordo, y por tanto Juan de la Cosa debió conocerlos dado que era el dueño y maestre del barco a
bordo del cual Colón realizó el viaje.
Latitud
A partir de mediados del siglo XV, los portugueses fueron aprendiendo a determinar la latitud mediante
observaciones astronómicas. El navegante Diogo Gomes afirmó haber usado instrumentos para medir la altura de la
Estrella Polar en Guinea en 1460-62, 45 y en las últimas décadas del siglo apareció el primer manual conocido de
navegación astronómica, el cual contenía instrucciones para medir la latitud tanto a partir de la Estrella Polar como
mediante la observación del Sol al mediodía.46
Sin embargo, los historiadores no tienen una opinión unánime sobre el grado de utilización real en la práctica
de dichos métodos astronómicos, ni tampoco sobre la exactitud de la medida que proporcionaban. Felipe Fernández-
Armesto, por ejemplo, es bastante escéptico sobre que los instrumentos astronómicos jugasen un rol importante en la
navegación del siglo XV, indicando al mismo tiempo que aquellos navegantes tenían habilidades hoy perdidas y
podían hacer estimaciones impresionantes de la latitud relativa mediante la observación a simple vista del Sol o de la
Estrella Polar.47 Por el contrario, Joaquim Alves Gaspar ha afirmado que “la introducción de la navegación astronómica
por los portugueses, a mediados del siglo XV, resultó ser una solución adecuada y duradera al problema [de
determinar latitud en el mar]”.48 W.G.L. Randles tenía otro punto de vista: según él, los métodos astronómicos
pudieron en efecto ser usados por los portugueses pero no existen pruebas de que antes de 1500 los instrumentos
diesen medidas de latitud más exactas que las que podían calcularse estimando distancias según el método
tradicional.49 En un matiz interesante, Douglas T. Peck distingue entre la navegación, para la cual no ve ninguna
utilidad de los métodos astronómicos por aquellos tiempos, y la elaboración de mapas, la cual sí podría haber sacado
provecho de medidas de latitud ocasionales realizadas en tierra por cosmógrafos expertos a fin de situar más
exactamente los nuevos descubrimientos sobre mapas generales del mundo.50
Sea como fuere, todos los estudiosos están de acuerdo en que las costas atlánticas dibujadas en mapas
portugueses se volvieron mucho más exactas en latitud durante el periodo comprendido entre las primeras cartas
conocidas de los años 1480 y el mapa de Cantino de 1502. Y tanto los métodos usados – estimaciones de distancias,
instrumentos astronómicos u observaciones celestes a simple vista – como sus resultados numéricos pudieron
difundirse al vecino reino de Castilla o desarrollarse simultáneamente allí, lo cual explicaría la gran exactitud de las
latitudes en la carta de La Cosa.
Longitud
En su estudio de los diferentes métodos utilizados por los navegantes ibéricos para estimar la longitud en el
siglo XVI, Randles concluyó que en el mar la única técnica razonable consistía en estimar la distancia y el rumbo y
calcular a partir de ellos matemáticamente el cambio de longitud.51 En tierra, astrónomos expertos podían medir
longitudes mediante la observación de la posición de la Luna o de sus eclipses pero todos los intentos conocidos
realizados durante la primera exploración de las Américas dieron grandes errores, según los testimonios que nos han
llegado. Fue sólo en la segunda mitad del siglo XVI cuando las medidas astronómicas de longitud alcanzaron una
exactitud razonable, gracias a la cuidadosa observación de eclipses desde instalaciones fijas, por ejemplo en la ciudad
de Méjico.
Es conveniente recordar que la medida de longitud, famosa por su exactitud, realizada por al-Biruni (973-
1048) entre Bagdad y Ghazna no se basó en eclipses lunares sino en una sabia combinación de estimaciones de
distancias, determinaciones astronómicas de latitud y aplicación de trigonometría esférica para tomar en cuenta la
forma real de la Tierra.52 El uso combinado de medidas astronómicas de latitud junto con estimaciones de distancias
para mejorar la estimación de la posición de un barco sobre una carta se explica en muchos manuales del siglo XVI
pero, a diferencia de al-Biruni, asumen una Tierra plana y por tanto usan fórmulas matemáticas mucho más simples
pero menos exactas.53 Otra limitación de esta técnica es que los datos de latitud no son de ninguna utilidad si se trata
de mejorar la estimación de la diferencia de longitud entre dos puntos situados sobre un mismo paralelo.
Para el mapa de La Cosa, lo más probable es que las longitudes fuesen determinadas a partir de distancias y
rumbos, no mediante observaciones lunares. Sin embargo, el hecho de que en esta carta los errores de longitud sean
mayores a lo largo de tramos de costa alineados este-oeste (golfo de Guinea, Española, Caribe) sugiere que las
diferencias de longitud a lo largo de otras direcciones podrían haber sido mejoradas mediante medidas astronómicas
de latitud.

Trigonometría
Una objeción que podría alegarse contra la posibilidad de que La Cosa usase explícitamente la Proyección Sin
Nombre es si pudo disponer de conocimientos suficientes de trigonometría esférica para deducir las fórmulas y
computar los valores de las diferentes funciones matemáticas requeridas. En particular, para calcular la ‘oblicuidad’,
coordenada vertical de la PSN, habría necesitado tablas de la función tangente pero tales tablas no aparecerían
impresas en latín hasta Rheticus (1514-1574). En realidad, como se mostrará a continuación, la trigonometría

28
esférica era practicada activamente en la península Ibérica desde muchos siglos antes y su conocimiento pudo ser
transmitido hasta los autores de la carta de La Cosa a través no de una sino de tres tradiciones científicas diferentes.
Hoy día la trigonometría plana forma parte de la educación primaria o secundaria en la mayoría de los países,
mientras que la trigonometría esférica se enseña sólo en ciertos cursos especializados de algunas carreras
universitarias. Sin embargo, históricamente la trigonometría esférica se desarrolló primero y todas las obras clásicas
sobre trigonometría, como las de Hiparco o Ptolomeo, trataron de la esférica y no de la plana.54 Este conocimiento
antiguo fue transmitido y aumentado por los científicos medievales arabomusulmanes, los cuales definieron las
funciones trigonométricas de la manera en las que las conocemos hoy día y calcularon tablas de la función tangente
(por ejemplo las de Abu’l Wafa en el siglo X).55 Entre otras aplicaciones, estos matemáticos usaron la trigonometría
esférica para resolver con éxito la cuestión de la qibla (es decir, cómo orientar las mezquitas hacia La Meca), un
problema que es como mínimo igual de complicado matemáticamente que la Proyección Sin Nombre.56
En Occidente el primer libro dedicado íntegramente a la trigonometría esférica fue escrito en el siglo XI en Al-
Andalus por Ibn Muad, también conocido como Al Jayyani. Este libro contenía siete teoremas clave y también una
tabla de tangentes, calculadas dividiendo senos entre cosenos.57 En el siglo siguiente, la trigonometría esférica fue
popularizada en una forma más sencilla por Jabir Ibn Aflah, de Sevilla, cuya obra fue traducida al latín poco tiempo
después. Más adelante la ciencia de la España musulmana – que sufrió la fragmentación en taifas, invasiones
sucesivas de imperios norteafricanos y finalmente la pérdida de casi todo su territorio a manos de los reinos cristianos
– decayó y no pudo alcanzar de nuevo las cumbres del siglo XI. No obstante, el Reino de Granada conservó un buen
dominio de las matemáticas y en particular de la trigonometría esférica al menos hasta bien entrado el siglo XIV,
como muestra la obra de Ibn Raqqam (m.1315).58 Se conoce poco, sin embargo, sobre el siglo XV, un periodo de
decadencia general para este reino que culminó con la conquista por Castilla en 1492.59 Incluso así, la erudición
granadina sobrevivió aun unos pocos años, hasta que en 1499-1502 el cardenal Cisneros ordenó la quema de unos
5.000 manuscritos en árabe y dio comienzo a la persecución encaminada a erradicar la cultura musulmana de
España.60
Mientras que a partir del siglo XII la mayoría de los científicos musulmanes andalusíes emigraban de los
territorios recién conquistados por los reinos cristianos, los judíos se quedaban y seguían practicando allí sus
matemáticas y astronomía. El uso del hebreo además del árabe como lengua principal de trabajo y sus contactos con
otros centros judíos del Mediterráneo occidental dieron lugar a la formación de una escuela científica relativamente
cerrada.61 El astrónomo judío más conocido del siglo XV, Abraham Zacuto, vivió y trabajó en Castilla y fue
contemporáneo de Juan de la Cosa pero en 1492 se vio obligado a partir al exilio junto con todos los otros judíos que
rechazaron la orden regia de convertirse al cristianismo.
Además de la vía musulmana y de la judía, hubo aun un tercer camino por el cual las avanzadas matemáticas
de Al-Andalus pudieron ser transmitidas hasta la época de Juan de la Cosa. En el siglo XIII el rey Alfonso X de Castilla
organizó la traducción al castellano (y mejora puntual) de obras científicas en árabe. Uno de los libros así producidos
fue el Tratado del cuadrante sennero, que trata en profundidad la teoría de la trigonometría esférica.62 En un nivel
más práctico, los Libros del Saber de Astronomía dan la solución de numerosos problemas trigonométricos y
proporcionan tablas de las funciones tangente y arco tangente, entre otras.63 Se estableció así una tradición
matemática en lengua castellana, la cual florecería a mediados del siglo XV cuando la Universidad de Salamanca
fundó una facultad de Astrología que incluía la “astronomía esférica” entre sus enseñanzas.64
Es poco probable que Juan de La Cosa, un hombre de mar y no un académico, figurase entre los escasos
europeos que habían aprendido trigonometría antes de 1500. Pero La Cosa no trabajó en solitario. El mapa que lleva
su nombre fue en realidad el resultado de un trabajo colectivo de varios cartógrafos. No es en absoluto imposible que,
gracias a alguna de las tres tradiciones científicas – musulmana, judía y cristiana – que coexistieron en la península
Ibérica hasta finales del siglo XV, al menos uno de los participantes en la elaboración del mapa estuviese
suficientemente familiarizado con la trigonometría esférica como para realizar los cálculos necesarios a la Proyección
Sin Nombre.

La eclíptica en mapas
La eclíptica ha sido desde siempre una línea muy importante para los astrónomos y aparece claramente
resaltada en todo mapa estelar; pero cabe preguntarse por qué razón la eclíptica debería aparecer en absoluto en un
mapa de la Tierra. Lo cierto es que varias obras cartográficas de los siglos XV y XVI incluyen esta curva, por ejemplo
el globo de Martin Behaim65 y el mapamundi del otomano Ali Macar Re’is.66 Más aún, a partir del siglo XVII la eclíptica
empieza a aparecer en los mapamundis de forma frecuente (véase Fig. 21).
Los cartógrafos debían tener alguna razón, hoy olvidada, para dibujar esta línea ya que en 1650 Varenius
afirmaba en su obra Geographia generalis que la eclíptica “no existe sobre la Tierra; pero a causa de su gran utilidad
es dibujada sobre el Globo terrestre, y también en Mapas Geográficos”.67 Es importante remarcar que la eclíptica
puede en efecto ser útil en globos terrestres para resolver ciertos problemas astronómicos pero Varenius también
menciona ‘Mappis Geographicis’, es decir mapas planos.
29
En resumen, es difícil explicar por qué motivo práctico pudo querer La Cosa resaltar la eclíptica en su mapa
pero al mismo tiempo es cierto que otros cartógrafos del Renacimiento también dibujaron esa línea, por alguna razón
hoy desconocida.

Fig. 21: Mapamundi de 1630 que muestra la eclíptica de manera destacada (línea sinusoidal en rojo).68

30
8. Conclusiones y preguntas abiertas
Existe una buena correspondencia entre el mapa de La Cosa de 1500 y una imagen real de las costas del
Atlántico dibujada en la Proyección Sin Nombre. El hecho de que el ajuste sea mejor en aquellos territorios que La
Cosa conocía de primera mano (África occidental, archipiélagos atlánticos, Antillas, costa del Caribe) indica que no se
trata de una mera coincidencia fortuita. No es descartable que la forma del mapa de La Cosa haya surgido de manera
involuntaria como consecuencia natural de ciertos métodos cartográficos usados por su(s) autor(es), pero de ser así
la naturaleza exacta de dichos métodos sigue siendo desconocida. En mi opinión las explicación más sencilla y la más
probable es que la PSN fue utilizada deliberadamente por alguno de los cartógrafos que tomaron parte en la
elaboración de la carta de La Cosa. Esta interpretación es acorde con el contexto histórico del mapa, en particular con
la efervescencia de nuevas proyecciones cartográficas antes y después de 1500 así como con la presencia en la
península Ibérica de tres tradiciones matemáticas expertas en trigonometría esférica.
Al interpretar el mapa de La Cosa apoyándose en la PSN se llega a las conclusiones siguientes:
1. La Cosa ubicó todos los territorios siguientes bastante cerca de sus posiciones reales: la península Ibérica,
los archipiélagos atlánticos (Canarias, Azores, Cabo Verde), la costa occidental de África y la región del
Caribe. La latitud es razonablemente exacta (error < 2º) desde el canal de la Mancha por el norte hasta
el río Congo por el sur, en el Viejo Mundo, y desde Cuba hasta el Amazonas en el Nuevo. Se resolvería así
la paradoja creada por varios estudios anteriores del mapa que, asumiendo proyecciones cilíndricas,
habían calculado unos errores de latitud tan groseros que resultaban difíciles de justificar para un mapa
fechado en 1500 y que además eran mayores que los errores aparentes de longitud del mismo mapa.
2. Algunas medidas longitudinales son llamativamente exactas, en particular la diferencia global de longitud
entre las Antillas Menores y la costa africana. Por el contrario, las longitudes de varios tramos de costa
alineados en la dirección este-oeste muestran errores importantes. Esto sugiere que los autores del mapa
podrían haber aprovechado medidas astronómicas de latitud para mejorar la exactitud de sus
estimaciones de longitud.
3. El problema de la escala de la carta es más complicado que la simple hipótesis propuesta por algunos
autores de que se usaron dos escalas diferentes, una para el Nuevo y otra para el Viejo Mundo. El uso de
la PSN de la manera propuesta en este estudio implica que la escala es la misma a lo largo de las líneas
equinocial y meridional, y que a partir de ellas varía de una manera matemáticamente coherente a través
de toda la cuenca atlántica.
4. Las costas atlánticas de La Cosa se ajustan bien a una proyección que está orientada según el norte
geográfico. No es por tanto necesario invocar la declinación magnética para explicar la figura obtenida.
Esto contrasta con la región mediterránea del mismo mapa, que sí muestra la rotación típica de las cartas
portulanas de su época.
5. El buen ajuste entre el mapa y una imagen real del Atlántico en PSN confirma la hipótesis inicial de que
en esa región la línea gruesa roja horizontal etiquetada circulo cancro en realidad representa la eclíptica y
no el Trópico de Cáncer, como se había supuesto generalmente hasta ahora.
6. La inexactitud de la costa sudamericana al este del Amazonas en el mapa de La Cosa refleja el hecho de
que esta región no fue cartografiada por La Cosa de primera mano sino dibujada a partir de informes de
otras expediciones castellanas. De manera similar, el trazado groseramente erróneo de la costa
norteamericana muestra que La Cosa no fue capaz de integrar correctamente con el resto del mapa los
datos de que disponía, probablemente fragmentarios, sobre la expedición de Caboto. En cuanto a la
Centroamérica de La Cosa, se confirma que su trazado es una mera conjetura.
7. Ni el Mediterráneo ni el continente africano al sur del río Congo se ajustan bien a la PSN empleada para el
Atlántico. La razón debe ser que La Cosa (o algún otro de los autores del mapa) dibujó o copió mapas de
estas regiones realizados mediante otros métodos cartográficos y más tarde los ‘soldó’ con el mapa del
Atlántico sin ser capaz de homogeneizar las proyecciones.
Los resultados obtenidos en este estudio abren nuevas preguntas y posibles líneas de investigación:
• ¿Existen otros mapas de los siglos XV y XVI que se ajusten bien a una PSN?
• ¿Algún otro cartógrafo ha usado la oblicuidad como coordenada en vez de la latitud?
• ¿Se ha diseñado alguna vez un instrumento para medir la oblicuidad o computarla directamente?
• ¿Para qué sirve el dibujo de la eclíptica sobre un mapa terrestre?
Más de cinco siglos después de su creación y 178 después de su redescubrimiento, el mapa de Juan de la
Cosa es aun capaz de albergar sorpresas para los historiadores de la cartografía.
31
Agradecimientos

Me gustaría dar las gracias especialmente a Fernando Silió Cervera por su amable ayuda y ánimo a
lo largo de esta investigación. También me gustaría agradecer a Carmen Manso Porto y Enrique Rojo
Fernández sus consejos. Naturalmente ninguna de estas personas comparte necesariamente los puntos de
vista expresados en este artículo y todo error, omisión o confusión es exclusivamente mío.

32
Anexo 1: Puntos de control
Antillas
Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Fort de France (Martinica) 14,60 61,08 ascension 0,6 1,2 1,4 -1,2 4,1 1,2
Roseau (Dominica) 15,30 61,38 dominica 0,6 0,4 1,4 -1,9 4,1 0,4
Montserrat 16,75 62,23 S mª de monsera 1,3 0,0 2,0 -2,4 5,3 0,0
St. Croix 17,75 64,78 S cruz 0,1 1,0 1,0 -2,4 5,0 1,0
Ponce (Puerto Rico) 18,02 66,60 0,4 0,7 1,3 -3,2 5,9 0,7
Santo Domingo (Española) 18,50 69,95 -0,3 2,1 1,1 -3,5 6,9 2,1
Puerto Plata (Española) 19,80 70,75 plata 0,4 0,6 1,6 -4,8 7,8 0,6
Port-au-Prince (Española) 18,55 72,33 -0,3 3,4 1,6 -3,7 8,4 3,4
Montecristi (Española) 19,88 71,65 Cst 0,3 2,0 1,7 -4,3 8,7 2,0
C. Engaño (Española) 18,60 68,32 C s rafael 0,4 0,6 1,5 -3,9 6,6 0,6
C. Dame-Marie (Española) 18,62 74,42 C de S: miguel -1,6 5,2 1,1 -3,7 8,7 5,2
Gran Inagua 21,00 73,33 baaruco 0,3 2,1 1,9 -4,9 9,9 2,1
Cayo Samana 23,05 73,75 samana 0,0 3,1 1,5 -4,5 10,9 3,1
I. Acklins 22,50 74,00 haiti 0,6 1,4 1,9 -5,6 10,8 1,4
I. Watling 24,00 74,67 guanahani -0,1 2,3 1,3 -5,4 11,1 2,3
Port Antonio (Jamaica) 18,17 76,45 falso -1,2 5,2 1,9 -4,6 10,2 5,2
Montego Bay (Jamaica) 18,45 77,93 c de Ileon -2,0 4,9 1,4 -5,5 9,9 4,9
Cabo Maisi (Cuba) 20,27 74,17 punta de cuba -0,8 3,5 1,3 -4,5 9,4 3,5
Guantánamo (Cuba) 20,15 75,23 -1,2 3,9 1,3 -4,7 9,6 3,9
Cabo Cruz (Cuba) 19,85 77,72 C de cruz -1,8 4,1 1,4 -5,8 10,3 4,1
Golfo de Ana María (Cuba) 21,60 78,70 -2,3 4,2 1,0 -6,2 11,1 4,2
Península de Zapata (Cuba) 22,40 82,15 -4,8 3,8 -0,5 -8,2 10,0 3,8

Costa continental de Sudamérica al oeste de Trinidad


Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Cabo de la Vela 12,20 72,20 C de la bela -0,7 5,3 1,4 -2,6 5,9 5,3
Península de Guajira, este 12,10 71,10 C de espera -0,4 3,9 1,4 -2,9 5,4 3,9
Estrecho de Maracaibo 10,70 71,60 -0,1 3,9 1,6 -3,1 5,3 3,9
Aruba 12,50 70,00 y de brasil -0,3 3,1 1,3 -2,9 5,2 3,1
Morrocoy 10,90 68,20 c de la mata -0,2 3,3 1,1 -2,1 4,1 3,3
Margarita 11,00 63,80 margalida 1,1 2,2 2,1 -1,3 4,6 2,2
Boca del Dragón 10,70 61,80 boca del drago 1,2 2,6 2,1 -0,5 4,3 2,6

Costa continental de Sudamérica al este de Trinidad


Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Río Essequibo 6,90 58,40 rº de holgança 1,3 3,8 2,0 1,4 3,3 3,8
Amazonas desembocadura O 1,40 49,90 0,3 7,8 0,5 6,5 0,6 7,8
Amazonas desembocadura E -0,50 48,20 -1,5 5,1 -1,6 4,6 -1,7 5,1
Río Pindaré -2,40 44,30 rº de arboledas -5,6 -2,5 -6,0 -2,0 -5,9 -2,5
Río Parnaiba -2,80 41,80 rº negro -6,0 -2,7 -6,5 -2,1 -6,3 -2,7
Río Acarau -2,80 40,10 rº do se falla una cruz -6,6 -2,1 -7,0 -1,6 -6,8 -2,1
Río Jaguaribe -4,40 37,80 rº de bazia bariles -5,3 -3,2 -5,8 -2,8 -5,4 -3,2

Archipiélagos atlánticos
Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Santa Maria 36,97 25,10 y s mª 1,3 -1,4 -1,7 -1,5 1,3 -1,4
Sao Miguel, este 37,81 25,14 y de s: miguel 1,6 -1,7 -1,7 -1,8 1,7 -1,7
Sao Miguel, oeste 37,84 25,85 y de s: miguel 1,6 -1,0 -1,7 -1,1 1,6 -1,0
Terceira 38,65 27,22 tercera 2,2 -0,4 -1,6 -0,4 2,2 -0,4
Faial 38,58 28,71 faial 1,1 -0,6 -2,3 -0,5 1,1 -0,6
Flores 39,45 31,21 illa… 1,7 -1,0 -2,2 -0,8 1,8 -1,0
Madeira, ponta do Pargo 32,82 17,26 punta del pargo 0,3 0,4 -1,4 0,0 0,6 0,4
Tenerife, centro 28,25 16,61 tenerife -0,1 0,3 -0,8 -0,2 0,2 0,3
La Palma 28,68 17,85 palma 0,3 0,6 -0,5 0,2 0,5 0,6
Lanzarote 29,00 13,63 lancar… -0,3 -0,1 -1,2 -0,6 0,3 -0,1
Sao Tiago 15,10 23,65 s tiago -0,7 -1,6 -0,2 -1,9 -0,7 -1,6
Santo Antao 17,07 25,15 s anton -0,4 -1,0 0,0 -1,2 -0,4 -1,0
33
Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Sao Nicolau 16,61 24,24 s nicol… -0,3 -1,7 0,2 -1,9 -0,3 -1,7
Fogo 14,92 24,38 fiogo -0,9 -1,7 -0,3 -1,9 -0,8 -1,7
Boa Vista 16,10 22,81 buena bista -0,5 -1,7 0,0 -2,0 -0,4 -1,7

Europa occidental
Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Gibraltar 36,13 5,34 gibaltar -1,0 1,2 -3,5 0,9 0,6 1,2
C. S. Vicente 37,03 9,00 s: bicinte -0,4 1,0 -3,2 0,5 0,7 1,0
Gran Berlinga 39,42 9,51 la berlinga 0,8 1,4 -3,2 0,9 1,7 1,4
C. Finisterre 42,88 9,28 finistera 0,6 1,8 -4,5 1,3 1,6 1,8
C. Peñas 43,66 5,85 peñas -0,3 1,6 -5,5 1,2 1,2 1,6
Capbreton 43,64 1,44 c breton 0,0 2,1 -5,5 2,0 2,3 2,1
Gironde 45,60 1,12 -0,5 2,7 -6,6 2,5 1,7 2,7
Pointe du Raz 48,03 4,73 0,4 3,0 -6,8 2,6 1,9 3,0
Ile d'Ouessant 48,46 5,09 0,9 2,5 -6,8 2,1 2,4 2,5
Cherbourg 49,64 1,61 Xarabor 0,8 3,4 -7,6 3,2 2,7 3,4
Boulogne 50,74 -1,59 bolona 0,5 4,1 -8,4 4,1 2,9 4,1
Isle of Wight 50,66 1,29 bine 1,1 3,4 -7,9 3,2 3,1 3,4
London 51,50 0,12 Londre 1,5 3,8 -8,2 3,7 3,6 3,8
Land's End 50,07 5,70 1,5 2,6 -7,1 2,2 2,9 2,6
Isle of Man 54,21 4,54 1,5 3,3 -9,2 2,9 2,9 3,3
Donegal Bay 54,60 8,18 3,3 2,6 -8,3 2,1 4,2 2,6
Aran islands 53,11 9,70 3,2 1,6 -7,5 1,1 4,1 1,6
Dingle Bay 52,12 9,99 2,1 1,5 -7,6 1,0 3,0 1,5
Wexford 52,31 6,44 2,1 2,6 -7,9 2,1 3,3 2,6
Dundaik Bay 53,97 6,35 2,7 2,7 -8,4 2,2 3,9 2,7
Edinburgh 55,96 3,17 2,1 2,4 -10,0 2,1 3,7 2,4

Regiones septentrionales
Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Islandia, este 65,08 13,54 frislanda 1,3 4,3 -14,5 3,8 1,6 4,3
Islandia, sur 63,34 18,73 frislanda 1,9 1,2 -13,1 0,9 2,0 1,2
Islandia, oeste 64,84 24,03 frislanda 1,1 -2,6 -14,3 -2,8 1,2 -2,6
Islandia, norte 66,09 18,43 frislanda 2,2 1,5 -14,6 1,2 2,3 1,5
Islas Faroe 62,00 6,79 ysla de estilanda 2,0 2,9 -13,0 2,5 3,0 2,9
Oslo fjord 59,18 10,66 4,7 -11,5 -11,5 -11,0 7,2 -11,5
Isla frente a Nortemérica?? yª berde 55,5 31,6
Costa norteamericana, este Cavo de ynglaterra 54,3 33,9
Costa norteamericana, oeste (última bandera) 46,0 63,6

África occidental y golfo de Guinea


Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Rabat 34,01 6,83 -1,2 1,2 -3,1 0,8 0,1 1,2
Safi 32,30 9,24 -0,7 0,8 -2,2 0,3 0,3 0,8
Agadir 30,43 9,61 -1,5 0,7 -2,5 0,2 -0,6 0,7
C. Jubi 27,94 12,93 -1,4 1,0 -2,0 0,5 -0,9 1,0
Punta Sarga 23,60 15,99 -0,4 -1,1 -0,5 -1,6 0,0 -1,1
C. Blanco 20,80 17,05 -0,6 -0,6 -0,4 -1,1 -0,3 -0,6
Cap d'Arguin 20,60 16,55 arguin -0,7 -1,0 -0,5 -1,5 -0,4 -1,0
Cap Vert 14,75 17,52 -1,4 -1,9 -1,0 -2,4 -1,2 -1,9
Bissagos 11,30 16,00 -2,4 -3,2 -2,0 -3,8 -2,2 -3,2
C. Palmas 4,35 7,55 c de palmas -1,3 -5,7 -1,2 -5,6 -1,0 -5,7
C. Tres Puntas 4,74 2,06 tres puntas -1,3 -5,6 -1,1 -4,7 -0,8 -5,6
Delta del Níger 4,50 -5,80 -1,1 -12,2 -0,6 -7,3 0,3 -12,2
Douala bay 3,91 -9,60 -0,8 -9,6 -0,3 -4,3 0,5 -9,6
Río Gabón 0,38 -9,36 rº de gabon 0,1 -10,8 0,1 -5,1 0,3 -10,8
C. López -0,64 -8,71 C de lope gonçal… 0,2 -10,7 0,2 -5,3 0,0 -10,7
Sao Tomé 0,23 -6,60 0,3 -9,5 0,4 -5,3 0,5 -9,5
Príncipe 1,60 -7,41 0,1 -9,9 0,3 -5,3 0,7 -9,9
Annobon -1,44 -5,63 0,8 -10,7 0,7 -6,4 0,6 -10,7

34
África meridional
Proyección sin Proyección Proyección
nombre gnomónica plate carrée
LAT LON Topónimo de La Error Error Error Error Error Error
Topónimo actual real real Cosa LAT LON LAT LON LAT LON
Río Congo -6,06 -12,33 Rio arebatado y gran 2,2 -11,0 1,5 -4,0 0,2 -11,0
Río Cuanza -9,30 -13,20 4,3 -10,2 3,3 -3,2 1,6 -10,2
Río Cunene -17,25 -11,75 6,8 -10,4 5,2 -3,9 1,8 -10,4
Walvis bay -22,94 -14,50 punta delgada 10,5 -9,1 8,6 -2,0 4,1 -9,1
Lüderitz bay ? -26,60 -15,20 angra das boltas 11,1 -10,0 8,8 -2,2 2,7 -10,0
Cabo de Buena Esperanza -34,37 -18,47 C de boa esperança 16,5 -10,0 13,6 -0,8 5,3 -10,0

Notas:
• Las tablas se han calculado asumiendo que la oblicuidad de la eclíptica es 23,4º y que la liña
meridional se encuentra sobre el meridiano 26ºO.
• Signos de latitud y longitud: latitud positiva = Norte; longitud positive = Oeste.
• Signos de los errores: Los errores de latitud son positivos si el valor calculado a partir de la carta se
encuentra más al norte que el valor real; los errores de longitud son positivos si el valor calculado a
partir de la carta se encuentra más al oeste que el valor real.

35
Anexo 2: Anexo matemático
Ecuaciones básicas
Las coordenadas cartesianas de un punto sobre la superficie de la Tierra (supuesta una esfera perfecta de
radio R) se relacionan con la latitud (LAT) y la longitud (LON) mediante las ecuaciones bien conocidas:

Utilizando la definición de oblicuidad (OBL), podemos transformar estas ecuaciones para expresar x, y, z en
función de la oblicuidad y la longitud:

No-ortogonalidad de la oblicuidad y la longitud


Para una mayor sencillez de notación, renombraré las coordenadas longitud y oblicuidad con las letras u y v
respectivamente:

Es importante recordar que tanto u como v varían sólo en el intervalor (-90º, +90º).
Calculemos ahora las primeras cantidades fundamentales de Gauss del sistema de coordenadas u,v:

Para que un sistema de coordenadas sea ortogonal, el valor de f debe ser igual a cero en todo punto. De la
expresión anterior se observa claramente que f sólo se anulará en aquellos puntos en los que u ó v valgan cero, es
decir, sobre los ejes de coordenadas. Se deduce que el sistema de coordenadas longitud-oblicuidad no es ortogonal.

36
La Proyección Sin Nombre no es conforme
Usando las variables u y v definidas más arriba, las ecuaciones de la Proyección Sin Nombre toman la sencilla
forma siguiente:

Sus cantidades gaussianas fundamentales son sencillas de calcular:

Para que una proyección sea conforme (es decir, que preserve los ángulos), su coeficiente de distorsión de
escala m , que se define según la fórmula siguiente, debe ser igual a 1:

Sustituyendo los valores de E, F y G de la Proyección Sin Nombre obtenemos:

expresión que es en general diferente de 1, y por tanto la proyección no es conforme.


Es interesante apuntar sin embargo que la proyección sí es conforme en el origen de coordenadas (u = v =
0), dado que e=1, f=0 y g=1 en ese punto.

La Proyeccion Sin Nombre no es equivalente


Para que una proyección sea equivalente (es decir, que preserve las áreas relativas) debe cumplirse que:

En el caso de la Proyección Sin Nombre es fácil calcular el lado derecho de la ecuación, que es igual a 1. El
lado izquierdo, sin embargo, toma una forma más complicada:

Como esta última expresión no es en general igual a 1, puede concluirse que la Proyección Sin Nombre no es
equivalente. El origen de coordenadas (u = v = 0) constituye una excepción, al igual que en el caso de la
conformalidad.

Nota: Todas las fórmulas básicas usadas en este anexo se han tomado del libro RICHARDUS, Peter and
ADLER, Ron K. Map Projections for Geodesists, Cartographers and Geographers. North-Holland. 1st edition 1972, 2nd
printing 1974. ISBN 0720450071 / ISBN 0444103627

37
Notas

1
Este artículo no pretende suministrar una bibliografía exhaustiva sobre el mapa de Juan de la Cosa, los primeros trabajos sobre el
cual remontan a la primera mitad del siglo XIX con Alexander von Humboldt (Examen critique de l’histoire de la geographie du
nouveau continent, 1837) y Ramón de la Sagra (Parte correspondiente a la América de la carta general de Juan de la Cosa,
1837).
En 1995 Fernando Silió Cervera publicó una descripción detallada del mapa junto con el análisis cartográfico más exhaustivo
realizado hasta la fecha sobre el mismo: Fernando Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa (1500): Análisis cartográfico
(Santander: Fundación Botín, 1995).
También constituyen una referencia muy importante los tres artículos publicados por Ricardo Cerezo Martínez entre 1992 y 1994
en la Revista de Historia Naval bajo el título común de “La Carta de Juan de la Cosa”: 1º) nº39, 1992, págs. 31-48; 2º) nº 42,
1993, págs. 21-44; 3º) nº44, 1994, págs. 21-37.
Para aquellos que prefieran bibliografía en inglés, los artículos de Arthur Davies y Aldo Alvarez citados más abajo proporcionan
información básica sobre el mapa, además de las teorías cartográficas de sus respectivos autores. Por otra parte, el sitio web
“Cartographic Images” contiene una introducción bien escrita al mapa de La Cosa (http://www.henry-
davis.com/MAPS/Ren/Ren1/305mono.html) con una lista de referencias adicionales en inglés.
2
Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 159.
3
Imagen tomada de Arthur Davies, “The Date of Juan de la Cosa's World Map and Its Implications for American Discovery,” The
Geographical Journal 1, no. 142 (1976): 111-116.
4
Véase la discusión de las fuentes usadas por La Cosa en Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 74-94.
5
Jesús Varela Marcos, “Los reflejos políticos en la carta de Juan de la Cosa,” en Grandes viajes descubridores, ed. Jesús Varela
Marcos, 61-79, en Descubrimientos y Cartografía IV: grandes viajes descubridores (Valladolid: Instituto Interuniversitario de
Estudios de Iberoamérica y Portugal, 2001), 61-79.
6
Hugo O'Donnell Duque de Estrada, “La carta de Juan de la Cosa: tradición y originalidad en sus aspectos decorativos,”
Cuadernos monográficos del Instituto de Historia y Cultura Naval, no. 35 (2000): 75-86.
http://www.armada.mde.es/ArmadaPortal/ShowBinaryServlet?nodePath=/BEA%20Repository/Desktops/Portal/ArmadaEspannol
a/Pages/documentacion_revistas/04_cuadernosIH/35_cuaderno35_es/05_capitulo_355_es//archivo
7
Varela Marcos, “Los reflejos políticos.”
8
Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 203.
9
Arthur Davies y Hugo O’Donnell son los dos partidarios principales de esta teoría: Davies, “The 'English' Coasts on the Map of
Juan de la Cosa,” Imago Mundi 13:1 (1956): 26-29; O’Donnell, “El Mapamundi denominado Carta de Juan de la Cosa y su
verdadera naturaleza,” Revista General de Marina, número especial dedicado al V Centenario (Sept 1991): 161-181. Pero
Fernando Silió no está de acuerdo con ellos – véase Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 215.
10
Ilaria Luzzana Caraci, “Algunas observaciones sobre la primitiva cartografía americana,” en Congreso de Historia del
Descubrimiento: 1492-1556 (Madrid: Real Academia de la Historia, 1992), 179.
11
Por ejemplo en Davies. “The Date of Juan de la Cosa's World Map,” 111-116; y en Ricardo Cerezo Martínez, “La Carta de
Juan de la Cosa (II),” Revista de Historia Naval 42 (1993): 21-44.
12
Ricardo Cerezo Martínez, “La Carta de Juan de la Cosa (II),” pág. 40. En una publicación anterior, el mismo autor había
calculado las latitudes aparentes de varios topónimos atlánticos, asumiendo una proyección cilíndrica equidistante (plate carrée):
Ricardo Cerezo Martínez, “Aportación al estudio de la carta de Juan de la Cosa,” en Géographie du monde au Moyen Âge et à la
Renaissance, ed. Monique Pelletier (Paris: C.T.R.S., 1989),149-62.
13
Reproducida de Cerezo Martínez, “Aportación al estudio de la carta de Juan de la Cosa.”
14
Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 228-229.
15
Ibid., 193.
16
Ibid., 197-201.
17
Reproducida de Ibid., 199.

38
18
Ángel Paladini Cuadrado, “Contribución al estudio de la carta de Juan de la Cosa,” Revista de Historia Naval 47 (1994): 45-54.
19
Waldo R. Tobler, “Medieval Distortions: The Projections of Ancient Maps,” Annals of the Association of American
Geographers 56:2 (Junio 1966): 351-360.
20
Waldo R. Tobler, “Numerical Approaches to Map Projections,” en Studies in Theoretical Cartography, ed. E. Kretschmer
(Vienna: Deuticke, 1977), 51-64.
21
Joaquim Alves Gaspar, “Dead Reckoning and Magnetic Declination: Unveiling the Mystery of Portolan Charts,” e-Perimetron
3:4 (2008): 191-203. http://www.e-perimetron.org/Vol_3_4/Gaspar.pdf
22
Chryssoula Boutoura y Evangelos Livieratos, “Some Fundamentals for the Study of the Geometry of Early Maps by
Comparative Methods,” e-Perimetron 1:1 (2006): 60-70. http://www.e-
perimetron.org/Vol_1_1/Boutoura_Livieratos/1_1_Boutoura_Livieratos.pdf
23
Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 73.
24
Ibid., 156.
25
Ibid., 188.
26
María Luisa Martín-Merás Verdejo, “La carta de Juan de la Cosa: interpretación e historia,” Monte Buciero (Ayuntamiento de
Santoña), 4 (2000): 71-86. http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=206305&orden=72914
27
Aldo Alvarez. “Geomagnetism and the Cartography of Juan de la Cosa,” Terrae Incognitae 35 (2003): 1-15.
http://www.sochistdisc.org/2003_articles/alvarez.htm. También en Cerezo Martínez, “La Carta de Juan de la Cosa (II),” 21-44
28
Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 227-232
29
Johannes Keuning, “The History of Geographical Map Projections Until 1600,” Imago Mundi 12 (1955): 1-24.
30
Ignace-Gaston Pardies, Globi Coelestis in Tabulas Planas Redacti Descriptio (Paris, 1674). Imagen descargada de Internet
Archive.
31
La imagen subyacente del mapa de La Cosa ha sido descargada de Wikimedia Commons.
32
Samuel Sturmy, The Mariners Magazine; or Sturmy’s Mathematical and Practical Arts (London: E. Cotes, 1669), Libro IV,
capítulos X a XVI, en particular p. 181 y siguientes.
33
José Antonio Hurtado García, “La ‘longitud del occidente’ y la ‘latitud del equinoccial’: un sistema de coordenadas geográficas,
ortogonal, inédito,” en las actas del Congreso Internacional "V Centenario de la Muerte del Almirante," ed. Jesús Varela Marcos
y María Montserrat León Guerrero (Valladolid, 2006) , 1:545-564.
34
Véase por ejemplo Rolando Laguarda Trias, “El enigma de las latitudes de Colón,” Cuadernos Colombinos 4 (1974): 1-67.
35
Alves Gaspar, “Dead Reckoning.”
36
Arthur Davies explicó cómo llegó a La Cosa la información de Caboto y propuso una identificación de ese tramo de costa.
Davies “The 'English' coasts,” 26-29. Fernando Silió discrepa completamente de la identificación realizada por Davies: Silió
Cervera, La carta de Juan de la Cosa,, p.215.
37
Silió Cervera, La carta de Juan de la Cosa, 221. Véase también Alvarez, “Geomagnetism ,” 1-15.
38
Ángel Paladini Cuadrado, “Sobre la génesis de los portulanos,” Boletín de información del Servicio Geográfico del Ejército 76
(1993): 7-18.
39
Joaquim Alves Gaspar, “The Myth of the Square Chart,” e-Perimetron 2: 2 (2007): 66-79. http://www.e-
perimetron.org/Vol_2_2/Gaspar.pdf
40
Ibid, 68. “...plotting directly on the plane the latitudes, magnetic directions and distances observed at sea, as if the earth was
flat.”

39
41
Ibid, 74-75. “When the planimetric method is used to represent large areas of the Earth surface, the inconsistencies that result
from ignoring its curvature can be enormous and the resulting representations become strongly dependent on the tracks used to
plot the places on the chart.”
42
Keuning, “The History of Geographical Map Projections until 1600,” 1-24.
43
Real provisión fechada en Burgos, 24 de julio de 1512. Escrita por Lope Conchillos, secretario de la reina Juana, siguiendo
órdenes del regente Fernando de Aragón (“por mandado del rey su padre”) y validada por el obispo Fonseca. Manuscrito
conservado en el Archivo General de Indias, Contratación, leg.5784, fol.15. Transcripción en Juan Manzano Manzano, Los
Pinzones y el Descubrimiento de América, vol. 3 (Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1988), 344-346.
Extracto del texto original: “...e porque yo he sabido que ay muchos padrones de cartas fechos de diversas maneras e por diversos
maestros (...) muy diferentes las unas de las otras asy en la derrota como en el assentamiento de las tierras (...), es mi merced e
voluntad que se haga un Padrón General (...) confiando de vos Juan de Solís, nuestro Piloto Mayor, e de vos miçer Juan Vespuchi,
nuestro piloto (...) hagays juntar todos los más pilotos que ser pudiere e que mas supieren en las navegaciones y astrolabios e
alturas e compases (...); e después que todos ayan dicho sus paresçeres, (...) se haga por anbos a dos vosotros un padrón general
que se llame el Padrón Real, en pergamino, e que esté puesto públicamente en la dicha Casa de la Contrataçión, por el qual todos
los pilotos se ayan de regir e governar e hazer sus viajes, e que para que todos lo tengan en su poder e se rijan por ellos, vos el
dicho micer Juan Vespuchi los podais hazer e hagays todos los treslados del dicho Padrón Real e no otro ninguno, (...) e que
ningund piloto use de otro ningund padrón sino del que vos le dierdes”
44
Eric H. Ash,“Navigation Techniques and Practice in the Renaissance,” en Cartography in the European Renaissance, ed. David
Woodward, vol. 3, The History of Cartography (Chicago: University Of Chicago Press, 2007), 515.
45
W.G. Randles, “La crise de la cartographie au XVIe siècle,” en Géographie du monde au Moyen Âge et à la Renaissance, ed.
Monique Pelletier (Paris: C.T.R.S., 1989).
46
Ash, “Navigation Techniques,” 524.
47
Felipe Fernández-Armesto, “Maps and Exploration in the Sixteenth and Early Seventeenth Centuries,” en Cartography in the
European Renaissance, ed. David Woodward, vol. 3, The History of Cartography (Chicago: University Of Chicago Press, 2007),
746.
48
Alves Gaspar, “The Myth of the Square Chart,” 66-79.
49
Randles, “La crise de la cartographie au XVIe siècle”.
50
Douglas T. Peck, “The History of Early Dead Reckoning and Celestial Navigation: Empirical Reality Versus Theory,” New
World Explorers, 2002. http://www.newworldexplorersinc.org/EarlyNavigation.pdf
51
W.G. Randles, “Portuguese and Spanish Attempts to Measure Longitude in the 16th Century,” Vistas in Astronomy 28 (1985):
235-241.
52
Svat Soucek, “Islamic Charting in the Mediterranean,” en Cartography in the Traditional Islamic and South Asian Societies, ed.
David Woodward y John Brian Harley, vol 2, libro 1, The History of Cartography (Chicago: University Of Chicago Press, 1992),
263-292. Véase también Fuat Sezgin, Mathematical Geography and Cartography in Islam and their Continuation in the Occident
(Frankfurt am Main: Instituto de Historia de la Ciencia Árabe-Islámica, 2005), part I, 155-160.
53
Véase por ejemplo Pedro de Medina, Regimiento de navegación (Sevilla, 1563), libro 1, xi – xiiii.
54
Tara Adamek, K. Penkalski, y G. Valentine. “The History Of Trigonometry,” 2005.
http://math.rutgers.edu/~mjraman/History_Of_Trig.pdf ; Morris Kline. Mathematical Thought from Ancient to Modern Times
(New York: Oxford University Press, 1972), vol. 1, 126.
55
Carl B. Boyer y Uta C. Merzbach, A History of Mathematics (2ª ed.; New York: Wiley, 1991), .238.
56
S. Kamal Abdali, “The Correct Qibla,” 1997. http://nurlu.narod.ru/qibla.pdf. También, Waldo R. Tobler, “Qibla, and Related,
Map Projections,” Cartography and Geographic Information Science 29:1 (2002): 17-23.
57
El “Libro de las incógnitas de los arcos de la esfera” de Ibn Muad fue publicado por vez primera por MaríaVictoria Villuendas,
La trigonometria europea en el siglo XI. Estudio de la obra de Ibn Mu‘ad, El Kitab mayhulat (Barcelona: Instituto de Historia de
la Ciencia de la Real Academia de Buenas Letras, 1979). Se puede consultar un resumen de esta parte de la obra de Ibn Muad en
las páginas 142-143 de la principal referencia actual sobre la ciencia de la España musulmana: Julio Samsó. Las ciencias de los
antiguos en al-Andalus. (Madrid: Mapfre, 1992).
40
58
Julio Samsó. “La astronomía magrebí en tiempos de Ramon Llull,” Quaderns de la Mediterània 9 (2001): 324-327.
http://www.iemed.org/publicacions/quaderns/9/q9_324.pdf
59
Julio Samsó y Juan Vernet, “El saber científico y técnico (1086-1492),” en El reino nazarí de Granada (1232-1492), 293-298,
vol. 4 t. 8, de Historia de España Menéndez Pidal, ed. María Jesús Viguera et. al (Madrid : Espasa Calpe, 2000 ), 293-298.
60
Daniel Eisenberg, “Cisneros y la quema de los manuscritos granadinos,” Journal of Hispanic Philology16 (1992): 107-124.
http://users.ipfw.edu/jehle/DEISENBE/Other_Hispanic_Topics/Cisneros_y_la_quema_de_los_manuscritos_granadinos.htm
61
Julio Samsó, “Las ciencias exactas en Castilla durante la Edad Media,” en Historia de una cultura, ed. Agustín García Simón
et. al. (4 v.; [Valladolid] : Junta de Castilla y León - Consejería de cultura y turismo, 1995-1996), 2:661-689.
62
Elena Ausejo Martínez, “Trigonometría y astronomía en el Tratado del Cuadrante Sennero (c. 1280).” Dynamis 4 (1984): 7-22.
http://www.raco.cat/index.php/Dynamis/article/viewFile/105858/149399
63
Elena Ausejo Martínez, “Sobre los conocimientos trogonométricos en los Libros del Saber de Astronomía de Alfonso X El
Sabio.” Llull 6:10 (1983): 5-36. http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=62009
64
Samsó, “Las ciencias exactas en Castilla,” 661-689.
65
Elly Dekker, “The Copernican Globe: A delayed Conception,” Annals of Science, 53 (1996): 541-566 (nota al pie nº 11). Se
puede observar una imagen parcial del globo de Behaim Globe que muestra la eclíptica en la figura 6 de Lionel Dorffner, “Der
digitale Behaim-Globus —Visualisierung und Vermessung des historisch wertvollen Originals.” Cartographica Helvetica 14:96
(1996): 20-24. http://www.ipf.tuwien.ac.at/publications/ld_ch96/ld_ch96.html
66
Véase imagen en Svat Soucek, “Islamic Charting in the Mediterranean,” 282.
67
Texto original en latín: “Ecliptica dicitur circulus coeli maximus, quem Sol annuo motu describit, sive in coelo designat. In
Tellure quidem non existit, sed propter insignem usum in globo artificiali, ut etiam Mappis Geographicis, denotatur.”. Bernhardus
Varenius, Geographia generalis, in qua affectiones generales telluris explicantur. (edición de 1664 impresa en Amsterdam) ,
2:289. http://books.google.com/books?id=65E5AAAAcAAJ&hl=es&source=gbs_navlinks_s
68
Hendrik Hondius, “Noua totius terrarum orbis geographica ac hydrographica tabula”, 1630. Reproducción del mapa por
cortesía del Norman B. Leventhal Map Center de la Boston Public Library.

41