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Lo que necesitas para tu primera

sesión BDSM: Preparación, reglas,


castigos y palabra de seguridad
Todo es un juego.
Por Xitlalitl Rodríguez Mendoza
10 Noviembre 2015, 11:30am
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A decir de mi dominante, creo que soy exhibicionista. ¿Por qué otra cosa
escribiría esto? Me avergüenza y aquí está el texto. De lo que sí estoy segura
es de que soy vainilla, término que usan en el BDSM para referirse a las
personas que sólo tenemos sexo convencional, sin importar si es
heterosexual, lésbico u homosexual.

"El juego de humillación es algo que te avergüenza terriblemente, pero


hacerlo te excita. Y como te excitas te da más vergüenza. Entonces te excitas
y todo se vuelve una reacción en cadena", me explica.

Mi dominante se inició en el BDSM hace unos diez años, con viajes a Nueva
York, donde visitó tiendas y clubes temáticos, y los primeros sitios de
internet sobre el tema. Ahora se ha profesionalizado y cobra 200 dólares la
hora, y no da sesiones de menos de dos horas (algunas sesiones pueden
alargarse incluso varios días). Esto me lo dijo en un café con un atípico
granizo de mediodía que le dio un aire de dureza al momento.

Mi dominador, a quien llamaré Héctor Dominante (para proteger su


identidad), me explicó todo lo que pasará en la sesión y cómo debía
prepararme. Parece que la práctica BDSM, a diferencia del sexo heterosexual
convencional, no es algo que pueda hacerse tan a botepronto, lo que le añade
cierto grado de tensión. Hay que prepararse con varios días de antelación.

"Hay pieles diferentes y niveles de dolor. Sumisión no implica masoquismo,


son dos cosas distintas. Uno es el gusto por ceder el control, las órdenes, y el
otro tiene que ver con el gusto por el dolor. Puedes encontrar sumisas que no
toleran el dolor pero que les gusta estar amarradas, y puedes encontrar
masoquistas que no son sumisas pero que les prende el dolor. Y lo más
común es quienes combinan ambas cosas", afirma Héctor, quien además es
amigo de la esclava reina Bococu.

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"Todos nos exponemos, pero definitivamente quien lleva el mayor riesgo es


la parte sumisa. Si vas a estar desnuda y amarrada a merced de alguien, sí
conviene saber quién va a ser y bajo qué condiciones. [...] El juego es ser un
ojete. Es ser cabrón, hay una gran parte de sadismo, o de hacer sufrir a las
personas, pero es un sufrimiento que te gusta. Eso es la base de todo esto.
Eso es súper importante: todo juego de esta naturaleza parte del consenso",
dice.

SSC es un término indispensable en esta práctica y es el acrónimo de safe,


sane and consensual ("seguro, sano y consensuado"). Lo primero es la
seguridad.

"Hay que definir límites. Aunque no tengas idea de qué es esto, sí tienes una
ligera noción de qué definitivamente no harás: nada que tenga que ver con
escatología, nada con zoofilia, nada ilegal, ni menores de edad y nada
riesgoso o dolor extremo.

"No me interesa lastimar. Veo este juego como el uso del dolor con un fin
placentero. Me queda claro que es una fantasía que busca el placer de las dos
partes.

"Gran parte del placer de la sumisa es complacer a su amo. Cosas que no


necesariamente le van a gustar por sí solas, pero su gusto o su emoción viene
de complacer al amo. Pero como amo de alguna manera complaces a tu
sumisa.
"Mi primer contacto siempre es muy respetuoso. Hay un espacio y un tiempo
para cada cosa. El respeto es fundamental. Cuando te esté humillando, no te
estoy faltando al respeto, estamos en el entendido de que estamos jugando.
Te estoy haciendo lo que tú quieres que te haga. Hablamos de una fantasía.
[...] Es muy teatral, pero es parte del chiste".

Luego platiqué con Karenina, la perrita (porque ahí entra el Puppy Play y
otros grados de intesidad) de Héctor Dominante. A ella le gustan mucho las
cuerdas, las ataduras y sobre todo la vara de castigo. Ella llegó a su amo por
una página de internet. Dice que al principio se debatía entre si seguir o no,
en que si esté bien o mal sentir placer con esta práctica "y darte cuenta de
que no tiene nada que ver con la idea de maltrato. Sí hay cosas que duelen
demasiado pero las voy tolerando o se van mezclando con otros juegos. Pero
vaivén de emociones".

Karenina me orientó mucho. Al parecer aquí hay relaciones menos injustas


para las mujeres que en las relaciones monógamas heterovainilla. "Hay
respeto. Eso me gusta mucho. Cuando es no, es no y es respetable. Hay
mucha confianza. Para llegar a esa práctica debe haber mucha confianza",
dice. A los novatos les recomienda "que sean muy seguros en lo que quieren.
Van a tener la sensación de duda de si lo que hice está bien o no, pero van a
avanzar a algo más cuando estén satisfechos con esto porque también es una
cuestión de satisfacción. Es un práctica muy placentera, de equilibrio mental.
Te tienes que transformar y adoptar ese papel, uno no es todos los días así.
Adoptar todo el protocolo".

PREPARACIÓN

Aquí empieza el masoquismo de verdad. Los estándares de belleza impuestos


a las mujeres no son sino las prácticas más sádicas que se le hayan podido
ocurrir a alguien.

Depilación completa: Para la sesión debes ir depilada de, de, de la


panocha. Siempre había ido a que me jalonearan con cera ardiente como si
fuera un pollo al que le arrancan las plumas, pero esta vez una amiga me
recomendó la depilación láser. Es muy aparatoso pero no duele taaaanto
como la lava que te echan en algunas estéticas.

FUNCIONA MÁS O MENOS ASÍ: LA MÁQUINA DISPARA GOLPES DE CALOR PARA EXTERMINAR FOLÍCULOS PILOSOS Y
DEBILITAR EL CRECIMIENTO DEL VELLO. POR ESE CHISTE ME COBRARON 500 PESOS.

Enema: Soy fumadora, tengo muy mala circulación y probablemente en


poco tiempo seré hipertensa; estoy relacionada con la palabra efisema. Pero
cuando me explicaron lo que era un enema, me angustié. Esto es un baño del
recto y colon a través del ano, y es necesario porque te van a meter cositas
por ahí para, entre otras cosas, ¡más dominio y sumisión! Puede hacerse con
agua destilada o tecitos. Te recomiendo que intentes hacerlo dos días antes
de la sesión, porque el funcionamiento de esta tecnología es algo complejo
para un novato. El otro hazlo unas horas antes de tu sesión. (El día de la
sesión sólo comí una sopa de verduras para evitar un accidente pero creo que
exageré).

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Pensé que el enema sería mucho más traumático porque un par de ex novios
me dieron razones para creerlo, pero el hecho que entre algo farmacológico
en mi cuerpo me alentó. Si piensas que esto es lo que hacen los actores porno
antes de cada grabación, se vuelve menos humillante el hecho de estar
acostada en el piso bocarriba sobre un pañal para adulto con una sonda
bombeando té de manzanilla directo a tu ano. Aquí puedes ver cómo se hace.
Cada kit cuesta alrededor de 50 pesos y puedes comprarlo en cualquier
farmacia más o menos grande.

REGLAS

Para alimentar la fantasía, hay que tener en cuenta que los protocolos son
importantes. Aquí van las reglas para entrar al estudio de Héctor.
*Las sumisas tiene prohibido entrar vestidas, nunca deben traer nada de
ropa. "Eso es interesante porque se tienen que desvestir en el pasillo de mi
edificio", cuenta Héctor Dominante.

*Tienen que esperarlo de rodillas frente a la puerta con las manos en la


espalda y la mirada hacia abajo.

*Durante la sesión no puedes mirarlo directo a los ojos.

*Tampoco puedes hablar a menos de que él te lo diga. EXCEPTO la palabra


de seguridad. Por ninguna razón aceptes cosas que te disgusten o te causen
dolor extremo.

CASTIGOS

*Como sumisa, debes ser disciplinada y la disciplina inicia desde la


puntualidad para llegar al encuentro.

*Héctor dice que por cada minuto que llegue tarde, me dará un varazo. Esto
es aterrador para mí, la más impuntual del mundo.

*Si no obedeces (esto incluye, aclara, que te vengas sin permiso; tus
orgasmos le pertenecen) te saca al balcón que da a la calle desnuda y
amarrada.

PALABRA DE SEGURIDAD

Esto es lo más importante. Es cuando la sumisa dice que ya quiere parar por
dolor o por cualquier razón. "Puede ser una palabra que no tenga nada que
ver con el juego. Pero se estandarizó como mucho que es semáforo: rojo es
'se acabó'. Cuando te dicen rojo es rojo en ese instante".