Está en la página 1de 3

1

LAS FAMILIAS ENSAMBLADAS Y LA CRISIS DE LA


NAVIDAD

El mundo en que vivimos, la vida cambia. Nada es


estático. El orden y el caos forman un todo, las
fluctuaciones del diario vivir se transforman en
adaptaciones y en situaciones inesperadas: accidentes,
catástrofes, episodios inesperados, separaciones etc.,
muerte y vida, no son más expresiones dicotómicas de
situaciones diferentes. Al lado del orden podemos
encontrar caos.

En las situaciones humanas los compromisos iníciales


de un encuentro, no nos dice nada, sobre lo que pasara
mas adelante. Somos un proceso y las adaptaciones no
son estáticas. Todo fluye.

Todos cambiamos. Esto incluye a las familias. Estás han


evolucionado. Hoy encontramos, incluso en algunos
países, matrimonios gay o entre personas del mismo
sexo. Hay familias con un solo padre: las mono
parentales, o las familias “acordeón” donde,
generalmente el Padre es el que vuelve a casa cada
cierto tiempo, por asuntos de un rol privilegiado que le
toca asumir, es el de la manutención de la familia,
sacrificando su presencia significativa en la socialización
de los hijos. Las familias extensas, que contradicen en
teoría la función emancipadora de la familia. En estas
familias aun siguen viviendo hijos que ya son adultos con
sus cónyuges e hijos que se transforman en hijos de los
abuelos.

Pero una situación que se ha ido complejizando, por la


cantidad de variables que implica su convivencia, son las
familias ensambladas, los llamados re matrimonios.

Pero ¿Qué son las familias ensambladas?

“Una persona forma parte de una familia ensamblada si


ella o su pareja tiene hijos de una relación anterior”
2

Pero la situación se hace compleja –como cualquier


suceso humano- cuando las personas involucradas
relacionalmente, actúan. Veamos.

Generalmente en una familia ensamblada uno o varios


hijos, no pierden lazos afectivos con el padre o madre
biológica del compromiso anterior. En este espacio
común de la ex pareja, es el espacio de los hijos y de las
relaciones parento-filiales, es donde aparecen los
desacuerdos, más aun en épocas de fiestas, como las
navidades.

Aquí algunos consejos:

En primer lugar las tensiones disminuyen si los adultos


se respetan y no hay que pretender que todo salga
perfecto.

Los adultos se tienen que poner de acuerdo, para que los


hijos no sean empujados de un lado y tirados del otro
lado.

Las mamastras (para no llamarlas madrastras) deben


saber y reconocer que, por buena que organicen la
celebración, nunca será igual para los chicos que la que
pasaban junto a papa y mama.

Los ex cónyuges deben planificar juntos de que manera


los hijos pasaran estas fechas. Es recomendable dividir
las celebraciones en cuatro: Nochebuena, navidad (25 de
diciembre), fin de año y año nuevo (1ero. De enero). De
esta manera los hijos pueden pasarla con distintos
integrantes de cada una de las familias: la familia
biológica y la familia de las familias ensambladas.

Si el hombre separado o divorciado se vuelve a juntar


con una mujer que no tiene hijos, es común que se
pueda sentir excluida de la organización y del evento de
las celebraciones entre los hijos y su padre. Esto es
necesario hablarlo abiertamente.

Es recomendable las llamadas telefónicas y las visitas


del progenitor que no este presente. Las prohibiciones
pueden traer resentimiento y tristeza.

La decisión acerca de donde pasará cada fiesta los


niños, es de los adultos, aunque se intente negociar y
3

ponerse de acuerdo con ellos. “Pero si los Padres están


de acuerdo y se respetan, difícilmente los menores se
opondrán”.

Feliz Navidad!!!!