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CARACTERÍSTICAS DEL REALISMO

Procura mostrar en las obras una reproducción fiel y exacta de la realidad.

Se opone al Romanticismo en su rechazo de lo sentimental y lo trascendental.

Aspira a reflejar la realidad individual y social en el marco del devenir histórico.

Hace un uso minucioso de la descripción.

Muestra de manera exacta los temas, personajes, situaciones y lugares.

Lo cotidiano es el tema central, exponiendo problemas políticos, humanos y sociales.

El lenguaje abarca diversos registros y niveles y se adapta a los usos de los distintos
personajes.

Los personajes son complejos y evolucionan e influyen unos en otros.

Las obras muestran una relación mediata entre las personas y su entorno económico y social,
del cual son exponente.

Los personajes dan testimonio de una época, una clase social, un oficio...

El autor analiza, reproduce y denuncia los males que aquejan a su sociedad.

Transmite ideas de la forma más verídica y objetiva posible.


Las espigadoras por Jean François Millet

ORIGEN DEL REALISMO EUROPEO

El origen del Realismo literario europeo hay que buscarlo en la literatura española medieval y
en la novela picaresca española y, en concreto, en la versión que configuró sobre esa tradición
el novelista Miguel de Cervantes.
Rinconete y Cortadillo por Arturo Montero y Calvo

El desmitificador modelo cervantino influyó poderosamente en la literatura europea posterior.

El descrédito por el que pasó el género narrativo durante el siglo XVIII aplazó su influjo
europeo hasta bien entrado el siglo XIX.

La novela realista

El realismo es el movimiento literario (pero también artístico y cultural) que sustituye al


Romanticismo en toda Europa. Nació en Francia en la década de 1830, con autores como
Sthendal y más tarde Balzac, Flaubert… y rápido se popularizó en toda Europa. En el caso
español, su implantación es tardía, en la década de 1870.

2.1. La novela realista en España.

La novela realista llega a España, como decimos, tarde, en la década de 1870, después de los
acontecimientos revolucionarios antes mencionados. Se considera La Fontana de Oro (1870)
de Benito Pérez Galdós como la primera novela realista. Anteriormente hubo intentos que se
aproximaban al realismo, el más mencionado es el de la novela La Gaviota (Fernán Caballero,
1849), pero que no se puede considerar aún como realista; viene a ser, eso sí, una evolución
importante de las novelas de costumbres románticas (que son a su vez una de las bases sobre
la que nacerá la novela realista)

Con la excepción de los grandes novelistas rusos (Tolstoi y Dostoievski, etc.) todos los grandes
autores europeos del realismo habían publicado su obra antes de 1850 (Balzac, Dickens,
Stendhal, etc.). Este retraso se explica por las circunstancias sociopolíticas del país. El realismo
es el arte de la burguesía. Es el que refleja sus gustos, forma de vida y preocupaciones. Nació
vinculado con esta clase social, que es la que protagoniza las narraciones realistas y, al fin y al
cabo, la que acaba comprando las novelas. Por tanto, para que se desarrollara la novela
realista era necesaria la existencia de una clase burguesa consolidada dentro del país, y esta
circunstancia tanto España como Rusia iba con retraso respecto al resto de países importantes.

Definición de la novela realista: es un intento por mostrar en la novela la realidad del


momento tal y como es. Stendhal, el gran novelista francés, lo definió como un espejo que
refleja todo lo que ve en la realidad: lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo. El novelista describe,
por tanto, lo que se ve en ese espejo sin valorar nada, sin dar su opinión, con absoluta
objetividad. Pero la objetividad absoluta es más una aspiración que algo que se pueda lograr
en la práctica. Cada narrador, como cada uno de nosotros, al describir la realidad se fija en
unos elementos e ignora otros, juzga las acciones como buenas o malas en función de su
propia moral, simpatiza con una ideología y censura otras… En definitiva: la objetividad
absoluta no puede existir; siempre es un planteamiento creativo, el punto de partida, nunca el
resultado final.

2.2. Etapas de la novela realista en España

Cuando hablamos, por tanto, de novela realista en España nos situamos en un momento
histórico concreto: los últimos 30 años del siglo XX. A su vez, se produjo una evolución en el
movimiento por lo que podemos diferenciar dos etapas: la realista, primero y la naturalista al
final de siglo.

A) La novela realista, entre 1870 y 1880.

La primera etapa de la novela realista se conoce también como realismo de tesis. En la novela
no se encuentra la deseada objetividad narrativa del realismo, porque cada autor trata de
defender unas ideas y una moral en la obra y atacar la ideología del contrario. Por ello el
nombre de realismo de tesis (una tesis es). Los novelistas, al igual que la sociedad y los
políticos, se agrupan en dos bandos en relación a su ideología: un bando estaría formado por
autores defensores de la tradición y el otro por los progresistas.
Los defensores de la sociedad tradicional (el antiguo régimen monárquico) y el orden moral
representado por la iglesia católica. Los más reconocidos representantes de esta tendencia son
Pedro Antonio de Alarcón y José Mª Pereda.

Los defensores del progreso y la nueva sociedad liberal, progresista y anticlerical o enemigos
de la iglesia católica a la que identifican con la hipocresía en las costumbres y el atraso
sociocultural y científico de España. De este bando destacan autores como: Benito Pérez
Galdós, Leopoldo Alas Clarín o Vicente Blasco Ibáñez.

Esta división además de las implicaciones ideológicas va a suponer mas diferencias en los
elementos de la novela. Por ejemplo, en los ambientes: los novelistas tradicionalistas prefieren
el ambiente rural donde las tradiciones están más vivas y los liberales, el mundo urbano, más
progresista y moderno

B) La novela Naturalista (de 1881 hasta final de siglo).

De nuevo fue una novela de Benito Pérez Galdós, La desheredada (1881), la primera novela
naturalista en España. El naturalismo es la evolución final del realismo de manera que por
influencia de la filosofía positivista y la ciencia experimental se interpreta la realidad desde un
punto de vista científico. Consiste en aplicar en la novela, el método científico experimental de
la medicina. Se busca la objetividad absoluta, de modo que el escritor muestra en la novela las
consecuencias que se producen en la vida de los personajes que han sido sometidas a unas
causas como son:

el ambiente (entorno social) en el que viven

la herencia genética, que condiciona el futuro del individuo como si se tratase de un destino
del que puede escapar.

Para el narrador naturalista todo lo que sucede en la vida es una relación de causa y efecto.
Este planteamiento en la literatura del siglo XIX se conoce como determinismo.

El primero en entender la novela de este modo fue el escritor francés Emilie Zola cuyas teorías
se conocieron y difundieron rápidamente en España gracias, en parte, al ensayo La cuestión
palpitante (1882-1883), escrito por Emilia Pardo Bazán (una de las grandes escritoras del
naturalismo español). El naturalismo francés es radical en sus propuestas y centra su atención
en los ambientes más deprimidos de la sociedad. Las novelas se llenan de borrachos, pobres,
ladrones, prostitutas, etc. La visión del novelista se hace sin idealizar nada las cosas,
mostrando el lado más amargo y duro de la realidad del momento.

Sin embargo, en España el naturalismo francés no va a ser imitado sino que nuestros novelistas
interpretaron esta nueva tendencia del realismo desde un sentido más abarcador que estaba
relacionado con toda la tradición realista de la narrativa española, desde Mío Cid, La Celestina,
la novela picaresca, etc. hasta llegar a Cervantes.
Es importante destacar que no todos los escritores realistas evolucionaron hasta el
naturalismo. Evolucionan los escritores progresistas (Galdós, Clarín, Blasco Ibáñez…), junto con
Emilia Pardo Bazán; pero los tradicionalistas como Pereda o Alarcón nunca aceptaron el
naturalismo.

3. Características de la novela realista

Recapitulando los rasgos anteriores, la novela realista tratará por tanto de:

Imitar la realidad. Siguiendo el principio de que la novela tendrá más valor cuanto más fiel sea
a la realidad actual. Las novelas realistas españolas se desarrollan siempre en tiempo
contemporáneo (evidentemente, el mejor conocido por los autores).

Objetividad. El escritor realista intenta acercarse a la realidad desde una posición de absoluta
imparcialidad, intenta no hacer un juicio de valor sobre los hechos que relata. Pero, como
decíamos antes, la objetividad no siempre puede cumplirse ya que los autores escogen los
argumentos, personajes o situaciones de la realidad que mejor se adapte a su forma de
pensar.

Personaje colectivo. En las novelas continúa habiendo un personaje o un conjunto pequeño de


personajes que tienen el protagonismo de la narración, pero, en el afán del realismo por
reflejar la realidad en su totalidad, son también tratados con interés un amplio grupo de
personajes representantes de las diferentes clases sociales. Desaparece el héroe a la manera
del Romanticismo. Ahora, los que caminan por la novela son antihéroes, personas comunes
integradas en la problemática social del momento (padres de familia, trabajadores corrientes,
mujeres casadas insatisfechas etc.).

4. Temas en la novela realista y naturalista.

En primer lugar habría un tema general y totalizador: la sociedad contemporánea y sus


problemas sociales y políticos. De este tema principal podemos extraer los siguientes temas
concretos.

A) El amor y sus problemas. La temática amorosa suela adoptar en el Realismo y Naturalismo


unas manifestaciones más concretas. Pero ya no será una visión idealizada del amor como en
el romanticismo. Se trata de los problemas familiares y sociales derivados de los conflictos
amorosos. En las novelas los casos de amor más repetidos son:
El adulterio en el matrimonio. Es un tema tratado en multitud de novelas (en España – La
Regenta, Fortunata y Jacinta, etc.– y fuera, Madame Bovary, Anna Karenina…). Era un tema
polémico en la época sobre todo si se trataba de la mujer. No debemos olvidar que ésta,
cuando abandonaba el hogar, podía ser conducida de nuevo a él por la fuerza pública. Si la
mujer era la sorprendida en adulterio, el castigo que algunos códigos penales (por ejemplo el
francés) llegan a prever es la pena de muerte. Por el contrario, el hombre no corre estos
riesgos.

Relación amorosa en la que forma parte un clérigo. Aunque el problema puede resolverse sin
excesivos traumas (como sucede en Pepita Jiménez, de Valera), lo más frecuente es que el
desenlace sea mucho más trágico (La Regenta, de Leopoldo Alas). Era un tema polémico que
sobre todo fue tratado por los autores progresistas para centrar sus ataques contra la iglesia.

Y otros relacionados con el amor como: la diferencia de edad entre los amantes, jovencita
obligada a casarse con alguien mucho mayor (La Regenta) o las diferencias sociales entre los
enamorados (Tormento, Marianela, Fortunata y Jacinta, de Galdós).

B) El enfrentamiento ideológico y político. Uno de los grandes motivos de la novela realista y


naturalista era narrar el enfrentamiento entre distintas maneras de ver el mundo: progreso Vs
tradición; liberalismo Vs absolutismo; clericalismo Vs anticlericalismo. De estos
enfrentamientos el que más se repitió en las novelas fue el religioso que se muestra a través
del enfrentamiento entre los defensores de la iglesia y sus enemigos.

C) El caciquismo. La crítica a la manipulación de los votos para que gane un determinado


partido político.

Todas las novelas realistas se ocupan de alguno o varios de estos temas, o incluso, como
sucede en La Regenta, todos son tratados en la misma obra.

5. Técnica y Estilo

El narrador es solamente un observador que constata lo que aparece ante sus ojos, una
especie de fotógrafo de la realidad, cuya observación representa exactamente la naturaleza.
Su único mérito es la exacta observación y relato ordenado de los hechos.

El lenguaje es sencillo, pero elaborado y elegante. También se adapta el lenguaje al estrato


social del personaje. Los personajes hablan como lo harían en la vida real.

El narrador fundamental de la novela realista será el que cuenta la historia desde fuera (no
participa directamente, como un personaje más) sino que desde la tercera persona nos cuenta
todo lo que les pasa, les ha pasado y piensan los personajes. Este tipo narrador se conoce
como narrador omnisciente. Durante el naturalismo, especialmente, se impuso un modo de
narrar conocido como estilo indirecto libre. Mediante esta técnica el narrador se mete dentro
de la mente de los personajes para narrar, desde la tercera persona, lo que ve y piensa el
personaje elegido. Es un ‘modo’ ingenioso de ofrecer la totalidad de la realidad pero desde
diferentes puntos de vista.

Las descripciones de objetos, ambientes y personajes (físico y psíquica) son detallistas,


minuciosas. Es uno de los aspectos que singularizan la forma de escribir de los escritores
realistas… las larguísimas, interminables y detalladas descripciones. Y es también el aspecto
que más molesta al lector actual, poco acostumbrado a este modo de escribir. Esto condiciona
también el estilo: el realismo prefiere la frase larga y compleja, cargada de oraciones
subordinadas.