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Foucault

LOS INDIOS Y LA

CONQUISTA ESPAÑOLA 1

NATHAN WACHTEL

1
WACHTEL, N. (1990). Los indios y la conquista española. En Bethell, L. (1990). Historia de América Latina
(Tomo 1, América latina colonial: La América precolombina y la conquista). Barcelona: Crítica. pp. 170-202
2
El trauma de la conquista

• Los indígenas y la divinidad de los europeos conquistadores

"La intrusión de los europeos fue para las sociedades indígenas un hecho sin precedentes que
interrumpió el curso normal de su existencia. Enfrentados con la llegada de lo desconocido, la visión que los
indios tenían del mundo comportaba al menos la posibilidad de que los hombres blancos fueran dioses. Pero
la respuesta a esta cuestión sería positiva o negativa, según el lugar y las circunstancias. La prueba de esto se

demuestra en un acontecimiento notable. En las cercanías del Cuzco, los soldados de Pizarro capturaron
unos mensajeros enviados por Callcuchima a Quizquiz; eran portadores de noticias importantes sobre la
naturaleza de los invasores. «Callcuchima les había enviado para informar a Quizquiz que ellos [los
2
españoles] eran seres mortales.» (pp. 172-173)

• La caída de los imperios aztecas e incas. Relativización de la superioridad


técnica, primacía de lo político y religioso

¿Cómo es posible que imperios tan fuertes como el azteca y el inca, fueran destruidos tan rápidamente
por unos centenares de españoles? Sin duda los invasores se beneficiaron de la superioridad de las armas:

espadas de acero contra lanzas de obsidiana, armaduras de metal contra túnicas forradas de algodón,

arcabuces contra arcos y flechas, caballería contra infantería. Pero esta superioridad técnica parece que fue
de una importancia relativa: los españoles poseían pocas armas de fuego en el momento de la conquista, y

eran de disparo lento; su impacto desde el principio fue, como en el caso de los caballos, principalmente

psicológico.

La victoria española fue ciertamente facilitada por las divisiones políticas y étnicas del mundo indígena:

los imperios azteca e inca habían sido construidos por sucesivas conquistas. Algunos grupos veían en la
llegada de los invasores una oportunidad para librarse de la dominación opresiva: tanto era así, que fueron
los mismos indios quienes proporcionaron el grueso de sus ejércitos conquistadores a Cortés y Pizarro, los

cuales eran tan numerosos como los ejércitos azteca e inca contra los que luchaban. En México, los recién

conquistados totonacas se rebelaron contra Moctezuma y se aliaron con los españoles, quienes
inmediatamente recibieron una ayuda decisiva de los tlaxcaltecas. En Perú, la facción de Huáscar se unió a
Pizarro, quien también consiguió la ayuda de grupos tales como los cañaris y los huancas, los cuales se

negaron a aceptar el dominio de los incas.

2
Archivos Históricos de Cuzco, «Genealogía de la casa y la familia de Sayri Tupac», libro 1, índice 1, fol. 147 v.° y
libro 4, índice 6, fol. 38 r.°.
3
El resultado del conflicto no dependió sólo del poder de las fuerzas en oposición: desde la perspectiva

de los vencidos, la invasión europea también contenía una dimensión religiosa, incluso cósmica. (...)

En la sociedad de los Andes, el Inca, como hijo del Sol, mediaba entre los dioses y los hombres, y se le

adoraba como a un dios. Representaba en un sentido el centro corpóreo del universo, cuya armonía

garantizaba. La muerte del Inca representaba la desaparición del punto de referencia viviente del universo, la
destrucción brutal de este orden. Y es la causa por la que todo el mundo natural participaba en el drama de

la derrota." (pp. 173-174)

Desestructuración

• La conquista: destrucción de las instituciones nativas y hundimiento


demográfico

"El trauma de la conquista no se limitó al impacto psicológico de la llegada del hombre blanco y a la

muerte de los antiguos dioses. El dominio español, en tanto que se sirvió de las instituciones nativas, al
mismo tiempo llevó a cabo su desintegración, dejando sólo estructuras parciales que sobrevivieron fuera del
contexto relativamente coherente que les había dado sentido. Las consecuencias destructoras de la

conquista afectaron a las sociedades nativas en todos los niveles: demográfico, económico, social e

ideológico.

Tras este primer contacto con los europeos, las poblaciones amerindias sufrieron en todas partes un
hundimiento demográfico de excepcionales proporciones históricas. En la meseta central mexicana,

Sherburne F. Cook y Woodrow Borah han propuesto la cifra (quizás excesiva) de 25 millones de habitantes
antes de la llegada de los españoles. En los Andes han sido efectuadas varias estimaciones; pero una
población de alrededor de 10 millones para todo el imperio inca parece una evaluación razonable. (...)

¿Cuáles fueron las razones de esta catástrofe? La causa principal fue la enfermedad. Los europeos
trajeron con ellos nuevas enfermedades (viruela, sarampión, gripe, plagas) contra las que los indios
americanos, aislados por miles de años del resto de la humanidad, no tenían defensas. (...)

Incluso si se acepta que estas epidemias eran la causa principal del descenso demográfico, no se
puede negar que la conquista española fue un período de cruel opresión. Los primeros censos de la
población nativa muestran una tasa de mortalidad masculina excesivamente alta, probablemente debido a la

guerra y a las exacciones de impuestos. (...) Las pirámides de edad que pueden construirse para la segunda

4
mitad del siglo xvi, sugieren una caída en la tasa de natalidad que podría interpretarse como otra

consecuencia del trauma de la conquista. " (pp. 174-176)

• Tawantinsuyu y ayllu: modo de producción comunal y principio de


reciprocidad

"Antes del surgimiento del Tahuantinsuyu (el estado inca), esta extensa área estaba poblada por
decenas de grupos distintos de muy diferentes tamaños: así, los chupadlos de la región de Huánuco se

componían de una pequeña jefatura de alrededor de 10.000 personas, mientras que los lupacas en la orilla
oeste del lago Titicaca componían un reino poderoso de unos 100.000 habitantes. Los incas de la región del
Cuzco representaban, al principio, un grupo étnico de una importancia relativamente pequeña, que se

distinguieron de los demás sólo por su singular puesto en la historia.

La unidad básica de los diferentes grupos étnicos eran los ayllu (análogos de los calpulli mexicanos)
que formaban un núcleo endogámico, reuniendo un determinado número de parentescos que poseían

colectivamente un territorio concreto (a menudo desconectado). Agrupadas colectivamente, las unidades


básicas se formaban por mitades, y después formaban unidades aún más amplias, hasta que abarcaban todo

el grupo étnico. El mismo término ayllu puede aplicarse a todos los diferentes niveles superpuestos de esta
manera unos sobre otros, en el que cada uno incluía al anterior. El estado inca era de esta manera la cima de

esta estructura inmensa de unidades interconectadas. Se impuso un aparato político y militar a todos estos

grupos étnicos, mientras seguían confiando en la jerarquía de los señores o curacas. Dentro del ayllu en el

sentido estricto del término, los pastos eran sostenidos por la comunidad y la tierra cultivable repartida a las
unidades familiares domésticas en proporción a su tamaño; así, en teoría, este reparto tenía lugar

periódicamente. De acuerdo con la idea de la autosubsistencia, que era un rasgo de la sociedad andina, una
unidad familiar podía reclamar un trozo de tierra en cada uno de los diferentes sectores ecológicos, y reunir
productos complementarios de diferentes altitudes (maíz, papas, quinoas, pienso para las llamas, etc.). Esta
petición no estaba restringida sólo a los medios de producción (como tierra o ganado), también se extendía

a la mano de obra: cada cabeza de familia tenía derecho a solicitar a sus relaciones, aliados o vecinos para

venir a ayudarle a cultivar su parcela de tierra; a cambio, estaba obligado a repartir después alimentos y
chicha, y además a ayudar cuando se lo solicitaran. Esta ayuda mutua era la base ideológica y material de

todas las relaciones sociales y regía todo el proceso de producción.

Este sistema de intercambio se extendía a todos los niveles de la organización social: entre los
miembros del ayllu en la base; dentro de las mitades, y en el grupo étnico al servicio de un curaca; y al nivel

del imperio en el servicio al Inca. No obstante, desde un nivel al siguiente había una transición gradual de
reciprocidad basada en la simetría y la igualdad hasta una reciprocidad jerárquica y desigual. Los servicios de
los súbditos de Tahuantinsuyu eran una extensión de los que ofrecían a los dioses locales y a los curacas.
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Trabajaban colectivamente las tierras del Inca y del Sol, con un espíritu de rito religioso, y a cambio recibían

alimentos, chicha y coca; o hacían telas y paños utilizando los rebaños del Inca; y por último realizaban
periódicamente el servicio de la mita, trabajos públicos o servicios para la guerra. Pero mientras que en el
nivel del ayllu (e incluso en el del grupo étnico) el parentesco seguía regulando la organización del trabajo, la
distribución de la tierra y el consumo de lo que se producía, en el nivel del sistema imperial, los servicios

proporcionados por los súbditos del Inca, permitían el desarrollo de una infraestructura (graneros, fortalezas,
caminos, etc.) de diferente naturaleza. En otras palabras, el modo de producción del imperio inca se basaba
en el antiguo modo de producción comunal que permanecía vigente, mientras que se explotaba el principio

de reciprocidad para legitimar su gobierno.

La extensión del sistema mitmaq, ya aplicado a la estructura del grupo étnico constituyó uno de los
logros más destacados del imperio inca. Sabemos que los asentamientos nucleares de las tierras altas —

dedicados a la cría de ganado y a la producción de tubérculos— realizaban su ideal de autosubsistencia


enviando «colonos» (mitmaq) a los asentamientos de altitudes más bajas, para tener acceso a la producción
de los valles cálidos (maíz, algodón, coca, etc.). En estas «colonias» complementarias, algunos miembros de

grupos situados en las tierras altas, muy alejadas, se encontraron viviendo de las tierras bajas, de modo que

la población de sus pequeñas «islas» aparecía entremezclada; pero desde los centros de donde procedían no

ejercían control político sobre los territorios que estaban situados en medio, y de esta manera formaban
«archipiélagos verticales» de distinto tamaño. El estado inca realizó este método de organización para sus

propios fines, con objeto de ordenar las amplias áreas de cultivo ya fuera de coca (como en el valle del

Songo) o, sobre todo, de maíz (por ejemplo en los valles de Abancay, Yucay o Cochabamba)." (pp. 177-178)

• El abuso del modelo del "archipiélago vertical": una de las causas del rápido
colapso del estado inca

"Este proceso se reprodujo en numerosas regiones de Tahuantinsuyu: aunque el modelo de


«archipiélago vertical» ya estaba profundamente arraigado en la sociedad andina, el estado inca lo extendió

a unos ámbitos desconocidos, y envió al mitmaq por todo el imperio. Este sistema se desarrolló más aún por
el aumento del número de y anas, personas dependientes, a las que se había cortado todo vínculo familiar,

empleadas por el Inca en varios niveles dentro del área bajo su control. Pero, ¿la lógica de la política del

estado no estaba en conflicto con el principio de reciprocidad que continuaba vigente en los ayllu?
Precisamente, esta contradicción fue la que abrió desde dentro las puertas a la invasión española. Tras la
captura y muerte de Atahualpa, las estructuras del estado se colapsaron; las instituciones regionales y, sobre
todo locales, sobrevivieron pero separadas del sistema global que les había dado sentido. Numerosos

mitmaq volvieron a sus lugares de origen, y los «archipiélagos» que el inca había organizado (como los de
Songo, Abancay, o Cochabamba) desaparecieron. Pero el modelo de autosubsistencia y «complementariedad

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vertical» siguieron aplicándose en el nivel de los grupos étnicos: de este modo, la sociedad de los Andes se

precipitó en un largo proceso de fragmentación. Esta dispersión de la actividad económica y social se aceleró
con los españoles, cuando dividieron en parcelas las encomiendas: dominios que hasta ese momento
formaban unidades políticas, sociales y económicas coherentes, se repartieron entre diferentes beneficiarios;
e incluso algunos asentamientos lejanos fundados por ellos mismos se separaron de la autoridad de sus

señores legítimos." (p. 179)

• El tributo español en comparación con el precolombino

¿Cómo era el tributo español en comparación con el precolombino? Carecemos de cifras exactas, pero

no hay duda de que desde el principio los encomenderos impusieron sus decisiones arbitrariamente y sin
restricciones, y más tarde no siempre respetaron la letra de las leyes tributarias. Hubo muchos ejemplos de

abusos. El método de tasación fue además injusto. En cada repartimiento las obligaciones fueron tasadas
según el número de tributarios, y los indios eran responsables colectivamente del pago. De cualquier modo,

como consecuencia del colapso demográfico, rápidamente aparecieron discrepancias entre las evoluciones
originales y el declive de la población, como se puso de manifiesto por los frecuentes casos de litigios entré

el encomendero y las comunidades nativas, especialmente poco después de una epidemia. Los indios

apelaron a las autoridades a realizar una «revisita» para ajustar la evaluación con el número actual de los que
podían pagar. Pero incluso cuando se hizo la nueva evaluación, el peso del sistema colonial tuvo que ser

soportado por un número reducido de indios.

Al mismo tiempo, aunque en un sentido continuaron las obligaciones que en el pasado se debían al

estado precolombino, los tributos españoles fracturaron el sistema del que formaba una parte armónica. (...)

Los españoles (encomenderos o no), ayudados por el descenso de la población, que significó un
incremento de las tierras baldías, no tardaron en usurpar algunas de las tierras que hasta el momento eran
trabajadas por los indios. Pero desde que los nuevos gobernantes se apoderaron de las tierras con mejor

suelo, estas apropiaciones arrojaron a los indios hacia los terrenos marginales. En todo el Perú, las tierras del
Inca, del Sol y de las huacas fueron consideradas propiedad de la corona, cuyos subditos se beneficiaron de
ellas en forma de «mercedes». Así, la carga de los impuestos se desvió sobre las tierras comunales de los
indios. (...)

De esta manera no es del todo extraño que el impuesto español se considerase más fuerte que el del
Inca. (...)

El cambio fue sobre todo cualitativo. La ideología sobre la que se basaba el sistema inca estaba en
ruinas. En la nueva sociedad dominada por los españoles, toda idea de reciprocidad y redistribución perdió
su sentido. Para ser más exactos, el sistema español hizo uso de los fragmentos del sistema antiguo, la

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reciprocidad continuó formando parte de las relaciones entre los ayllu y los curacas, y todavía los curacas

proporcionaban un vínculo entre los indios y los nuevos gobernantes; pero mientras que en el Tahuantinsuyu
la reciprocidad dio origen a una rotación de la riqueza (si bien ésta era teórica y desigual) entre los ayllu, los
curacas y el Inca, el dominio español condujo a una transferencia en una única dirección, sin reciprocidad. En
resumen, si los españoles habían heredado el papel centralizador del Inca, fracasaron al asegurar la

distribución de la riqueza en beneficio de todos. Mientras que el sistema de pagos (real o simbólico)
funcionó en el imperio inca dentro de una estructura equilibrada y circular, el tributo español era
desequilibrado y unilateral." (pp. 180-182)

• Los cambios en el sistema económico y el desmantelamiento de la estructura social

"Los cambios en el sistema económico estuvieron acompañados, tanto en Perú como en México, por

el desmantelamiento de la estructura social, pero el proceso adquirió formas diferentes según las áreas. No
se sabe hasta qué punto los ayllu y los calpulli se vieron afectados por las consecuencias de la invasión

europea, pero parece que ambos continuaron funcionando como células básicas de la sociedad india. La
naturaleza de la catástrofe apareció con mayor claridad en los dos extremos de la escala social: los indios,

con creces la mayor proporción de la población, que no eran la mayor parte del sector comunal de la

economía, y los señores que habían perdido muchos de sus tradicionales poderes. (...)

En Perú, el crecimiento del número de yanaconas (y después de forasteros) creó un problema cuya

gravedad, aunque no era evidente en el siglo XVI, apareció claramente en el siglo XVII y permaneció a lo
largo de todo el período colonial; éste contenía el embrión de la lucha entre, por una parte, los hacendados

(que conservaban la influencia sobre parte de los trabajadores) y por la otra, los mineros (privados de
mitayos) y la corona (privada de tributos): el problema de someter a los yanaconas y forasteros a las

obligaciones que se imponían al resto de los indios fue el dominante en la historia futura de los Andes

centrales y meridionales. (...)

En el otro extremo de la escala social, los miembros de la nobleza nativa fueron obligados en el futuro
a actuar como intermediarios entre los españoles y los indios que debían tributos. Los descendientes de las
viejas castas gobernantes perdieron la esencia de su poder, aunque continuaron desempeñando un papel
importante, mantuvieron su posición privilegiada sólo porque aceptaron colaborar con los españoles. (...)

En Perú, los 3 hijos de Huayna Cápac, Túpac Hualpa (que pronto fue envenenado), Manco (antes de su
rebelión en 1536) y sobre todo Paullu, que aceptó jugar el papel de Inca títere, actuaron según los deseos de
Pizarro o Almagro." (pp. 183-184)

8
• Sistema colonial: fragmentación y concentración del poder

"Estos ejemplos ilustran una doble evolución, una fragmentación y una concentración de poder: la

fragmentación fue un resultado de la pérdida de status de los antiguos curacas, y la concentración benefició
el nivel intermedio de los curacas de las mitades, a costa de los señores del ayllu.

En el Perú colonial las mitades formaban generalmente las unidades para el pago de tributos (como se
hizo en México en las regiones bajo la jurisdicción de los tlatoque que formaban las cabeceras). Los señores

de rango intermedio, responsables de la recaudación de tributos para los encomenderos o la corona


ocupaban una posición estratégica, y formaban el eje de la organización colonial. Y frecuentemente

explotaban esta posición de autoridad para hacer que sus súbditos realizaran servicios que estaban fuera del

sistema de los vínculos tradicionales de reciprocidad. (...)

Por consiguiente, 40 años después de la conquista, la sociedad nativa había sufrido un proceso de
desestructuración a todos los niveles: demográfico, económico, social y espiritual. Ciertas estructuras
sobrevivieron, pero fragmentadas y aisladas de su contexto original y trasplantadas al mundo colonial. Sin

embargo, esos elementos de continuidad aseguraron que las tradiciones nativas, algo modificadas, se

transmitieran, mientras que al mismo tiempo soportaban la hegemonía española." (pp. 186, 189)

Tradición y aculturación

• Tradición y aculturación social y económica

"La aculturación económica tuvo lugar rápidamente, aunque se limitó al uso de cierto número de
productos europeos que ampliaron la gama de recursos de que los nativos disponían, sin que en realidad

sustituyeran a los que se usaban: tanto en México como en Perú, el consumo de alimentos se mantuvo igual

que en la época precolombina. (...) El cultivo de trigo se introdujo a instancia de los españoles para el pago
de tributos exclusivamente, y no para el consumo de los indios. La aculturación global sucedió por medio de
la selección de artículos importados por los españoles que sencillamente estaban yuxtapuestos, a los que se
usaban sin modificar en otro aspecto la vida nativa. Las técnicas tradicionales sobrevivieron aunque algunos

señores ya poseían arados desde finales del siglo XVI.

Se produjo un contraste entre la rápida aculturación social de numerosos señores y el mantenimiento


de la tradición por los plebeyos. (...)

9
A la inversa, los indios de las comunidades mostraban su fidelidad con las antiguas costumbres.

Continuaron hablando las lenguas nativas y normalmente vestían ropa tradicional, combinada a veces con el
sombrero español. Y, mientras que el sistema económico colonial introdujo el dinero, vemos que el sector
nativo permaneció engranado en la producción de subsistencia, complementada por el trueque." (pp. 189-
190)

• La aculturación religiosa

"En el plano religioso la fidelidad de los indios a sus tradiciones manifestaba su rechazo a la

dominación colonial, aunque, de nuevo, había diferencias en cuanto a eso. Mientras que en México durante

la primera década de la época colonial (hasta 1570), los indios parecían mostrar un verdadero entusiasmo
por el cristianismo, este no fue el caso de Perú. Pero en ambos casos, los indios se aferraban tenazmente a

sus propias creencias y ritos. Esta continuidad estuvo acompañada por un proceso de fragmentación similar
al de las instituciones. Si los culto oficiales al Sol y al Inca desaparecieron en los Andes inmediatamente

después de la conquista, el culto popular vinculado a los huacas (dioses locales) sobrevivió. Los indios
continuaron trabajando comunalmente los campos destinados a su culto, y desenterraron a los muertos de

los camposantos, llevándolos a sus cementerios tradicionales (cerca de los sitios que habían abandonado con

motivo de las reducciones). Mientras que parecían someterse a los signos externos del culto cristiano,
ocultaban sus ritos tradicionales. Los españoles fomentaron esta ambigüedad erigiendo cruces e iglesias en

los antiguos lugares sagrados, en tanto que, a la inversa, los indios disimulaban sus ídolos y ritos con velo

cristiano. (...)

Mientras que los españoles consideraban a los dioses locales como manifestaciones del diablo, los

indios interpretaban el cristianismo como una forma de idolatría. Sin embargo, en vez de fundirse ambas en

una síntesis, las dos religiones permanecieron yuxtapuestas. Si los indios admitían la existencia de un dios

cristiano consideraban que su esfera de influencia se limitaba al mundo de los españoles, y cuidaban ellos

mismos de la protección de sus propios dioses. (...)

Por lo tanto, los resultados de la aculturación quedaron limitados en su totalidad a México y Perú, y la
gran masa de la población nativa rechazó la mayoría de las prácticas importadas por los españoles. En la
acción recíproca que resultaba de continuidad y cambio, la tradición prevaleció sobre la aculturación. En

general, cuando los indios se apropiaron de los elementos de la cultura foránea, tan sólo les añadieron
elementos de su propia cultura o los usaron como un modo de simulación. Incluso en los casos de los
señores más hispanizados, se puede advertir la persistencia de las tradicionales formas de pensamiento." (pp.
190-191)

10
Resistencia y revuelta

• La revuelta de Manco Inca

"La resistencia más tenaz se mostró en los Andes, donde la fuerza motriz tras la primera revuelta
importante no fue otro que Manco Inca, uno de los hijos de Huayna Cápac. Antes de la llegada de los
españoles, había participado en una expedición dirigida en el este del imperio contra los indios «montaña», y
especialmente contra los chiriguanos. Manco Inca comenzó colaborando con los españoles pero

rápidamente se desilusionó:

... pensando que eran gente grata y enviada de aquel que ellos decían que era el Tecsí Viracocha —que

quiere decir Dios— y pareceme que me han salido al rrevés de lo que yo pensaba, perqué sabed, hermanos, que
éstos, segund me han dado las muestras después que entraron en mi tierra, no son hijos de Viracocha sino del
demonio ...

Manco asedió el Cuzco durante un año (marzo 1536-abril 1537), pero finalmente cedió en su acoso. Se

refugió en las montañas inaccesibles de Vilcabamba, al norte de la antigua capital, y en los valles cálidos del
3
Antisuyu (la base desde la que había comenzado sus campañas anteriores) . (...)

En el inmenso territorio bajo su control, Manco continuó las antiguas tradiciones imperiales y, en

efecto, restauró un estado «neoinca». En su Relación, Titu Cusi atribuyó a su padre un lenguaje que

expresaba resistencia a cualquier forma de aculturación. Manco instó a los indios a renunciar a la falsa
religión que los españoles intentaban imponer; el dios cristiano, decía, era tan sólo un trapo pintado incapaz

de hablar, mientras que los huacas podían oírles, y el sol y la luna eran dioses cuya existencia era visible para
todos.48 Tras la muerte de Manco Inca, su hijo, Sayri Túpac, continuó la resistencia por 10 o más años, y más
tarde se entregó a cambio de la rica encomienda de Yucay (el «valle sagrado» que había sido propiedad
personal de Huayna Cápac). Otro hijo de Manco, Titu Cusi, le sucedió como jefe de la resistencia, y el estado

«neoinca» continuó desafiando la hegemonía española." (pp. 194-195)

3
Titu Cusi, Relación de la conquista del Perú, p. 32.
11
• Sociedad colonial: sincretismo, resistencia, hibridación e hispanización

"El ejemplo de los indios de las fronteras (los chiriguanos, los araucanos, los chichimecas) confirma,
aunque en sentido negativo, la importancia de las estructuras preexistentes en los estados azteca e inca, así

como la base de la colonización española. En Mesoamérica y en los Andes, el sistema colonial logró
imponerse haciendo un uso nuevo de las instituciones ya existentes; éstas sobrevivieron sólo de forma
fragmentaria, aisladas de su contexto anterior que había sido definitivamente destruido. Pero, en cuanto que

el sistema tradicional, tanto conceptual como religioso, había perdurado, se desarrolló una contraposición
entre, por una parte, la supervivencia de una visión del mundo que constituía una totalidad significante, y de
otro, la continuidad parcial de instituciones desprendidas del sistema cosmológico que les había dado
sentido. Esta divergencia entre las continuidades y los cambios definió la crisis de desestructuración en el

mundo indio inmediatamente después de la invasión europea.

Tenemos que aceptar que, tras el choque inicial de la conquista, la historia de la sociedad colonial,
tanto en Nueva España como en Perú, fue un largo proceso de reintegración a todos los niveles: económico,

social, político, ideológico. Según la herencia precolombina y la fuerza de las partes contrarias, el proceso
tomó formas muy diferentes: sincretismo, resistencia, hibridación, hispanización. Pero entre la cultura

dominante española, que intentó imponer sus valores y costumbres, y la dominada cultura nativa, que

insistió en preservar sus propios valores y costumbres, el conflicto llega a nuestros días." (p. 202)

12
Índice

El trauma de la conquista.................................................................................................................................. 3

• Los indígenas y la divinidad de los europeos conquistadores ................................................................................................................. 3

• La caída de los imperios aztecas e incas. Relativización de la superioridad técnica, primacía de lo político y religioso ...... 3

Desestructuración .............................................................................................................................................. 4

• La conquista: destrucción de las instituciones nativas y hundimiento demográfico ........................................................................ 4

• Tawantinsuyu y ayllu: modo de producción comunal y principio de reciprocidad ........................................................................... 5

• El abuso del modelo del "archipiélago vertical": una de las causas del rápido colapso del estado inca ................................... 6

• El tributo español en comparación con el precolombino .......................................................................................................................... 7

• Los cambios en el sistema económico y el desmantelamiento de la estructura social.................................................................... 8

• Sistema colonial: fragmentación y concentración del poder.................................................................................................................... 9

Tradición y aculturación.................................................................................................................................... 9

• Tradición y aculturación social y económica.................................................................................................................................................. 9

• La aculturación religiosa .....................................................................................................................................................................................10

Resistencia y revuelta ...................................................................................................................................... 11

• La revuelta de Manco Inca .................................................................................................................................................................................11

• Sociedad colonial: sincretismo, resistencia, hibridación e hispanización............................................................................................12

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