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Ramiro Rosemblat, 5to 5ta.

Miniensayo de Biología
1) Antes de explicar las razones biológicas para la intersexualidad, habría que clasificarla.
No existe solo un tipo de intersexualidad, podemos dividirla en 4 categorías:
-Intersexualidad 46, XX: Cuando una persona tiene los cromosomas y ovarios de una mujer,
pero los genitales externos tienen apariencia masculina. Las causas más comunes son la
Hiperplasia Suprarrenal Congénita, el consumo en exceso de hormonas masculinas como la
Testosterona durante el embarazo.
-Intersexualidad 46, XY: Cuando una persona tiene los cromosomas de un hombre, pero los
genitales externos no están completamente formados, haciendo que sean clara o
ambiguamente reminiscente a los genitales femeninos. Las causas más comunes son la
Disgenesia Gonadal pura XY, que causa una malformación de los testículos y por ende una
producción anormal de hormonas masculinas, que llevará a subvirilización.
-Intersexualidad Gonadal Verdadera: También conocido como “Hermafroditismo”, es
cuando en una persona se identifican tejidos de ambos genitales, aunque no es totalmente
correcta la utilización de ese término debido a la incapacidad que los humanos con esta
condición tienen de poder reproducirse de ambas maneras; en este caso el término
apropiado es “Pseudohermafroditismo”.
-Intersexualidad Compleja o Indeterminada: Dentro de esta definición se incluyen
trastornos en el desarrollo sexual cromosomático que son distintos a las combinaciones
simples como 46, XX o 46, XY. Entre otros trastornos, se encuentran el 45, XO (Solamente
un cromosoma X) y 47, XXY, 47, XXX; ambos casos tienen un cromosoma sexual extra, sea
tanto un X o un Y. Estos trastornos no generan una discrepancia entre los órganos genitales
externos e internos, aunque pueden generar conflictos con los niveles de hormonas
sexuales y el desarrollo sexual.
En términos muy generales, se pueden simplificar los síntomas a los siguientes 11:

 Genitales ambiguos al nacer.


 Micropene.
 Clitoromegalia.
 Fusión parcial de los labios.
 Testículos aparentemente no descendidos, que pueden resultar ser ovarios, en los
niños.
 Masas labiales o inguinales, que pueden resultar ser testículos, en las niñas
 Hipospadias.
 Anomalías electrolíticas.
 Ausencia o retraso de la pubertad.
Ramiro Rosemblat, 5to 5ta.

2) Yo estoy a favor de la nueva regla de la IAAF. Mi postura está basada en la creación de


un campo igualitario de competencia dentro de las olimpiadas, las olimpiadas son
eventos creados para mostrar el auge que la humanidad tiene en ciertos ámbitos, sea
tanto en deportes o en eventos de competencias intelectuales. Son organizados para
demostrar el máximo nivel de esfuerzo en ciertas actividades, pero, aunque la genética
con la que nacemos tiene mucha importancia (Y son ventajas aceptadas según las reglas
de la competencia) no deberíamos tomar en cuenta anomalías genéticas que son
virtualmente inalcanzables para el resto de la competencia. Si un aumento por causas
naturales (Como el hiperandrogenismo) en el porcentaje de Testosterona en la sangre
de una atleta le da una gran ventaja frente al resto, ¿Qué está frenando al resto de la
competencia a que suba a ese mismo nivel de manera artificial al consumir testosterona
antes de la carrera?
Estas ventajas dadas por anomalías genéticas que proporcionan un campo inicial
desigual no son saludables para la estimulación de la competencia. Si los buenos
resultados y los premios de primer lugar solo van para las personas que ganaron la
lotería genética, no habría ningún incentivo para competir. Tiene que existir algún tipo
de regulación, pero tampoco se tiene que llevar al extremo, en caso de que
absolutamente todas las variables genéticas que modifican positivamente a un individuo
en una carrera sean nulificadas para generar un campo igualitario, tampoco habría
incentivo de competencia, todos tendríamos el mismo resultado.

Muchas veces se asocian ciertas diferencias genéticas como el tener piernas más largas
u otros aspectos genéticos como grandes influencias en el rendimiento de un atleta en,
por ejemplo, una carrera. Tomando como ejemplo dos variaciones genéticas ACE I/D y
ACTN3 R577X, estas variaciones son consecuentemente las más asociadas al
rendimiento (ACE I/I con la resistencia y ACTN3 R/R con la fuerza). Aunque, en teoría,
deberían tener gran influencia en el rendimiento, un estudio hecho por Bray MS,
Hagberg JM y Pérusse L, concluyó que un perfil genético favorable en combinación con
un campo de entrenamiento óptimo es importante para el rendimiento atlético, pero
los resultados no son consistentes, las ventajas que las anomalías genéticas “físicas”
(Como las piernas largas o el tener brazos más gruesos) presentan son virtualmente
nulas, aunque en teoría deberían presentar una ventaja; en el otro lado, las ventajas
presentadas por anomalías genéticas “químicas” (Como un aumento en la producción y
el mantenimiento de fibra muscular o un aumento en la producción de testosterona)
son inalcanzables para aquellos que no presentan tales anomalías.
Moralmente el conflicto se agranda, puede ser que se critique mi punto de vista por ser
inmoral al tener que penalizar a ciertas personas que presentan condiciones genéticas
muy benefactoras, pero también se lo puede considerar moral al presentar un método
de “ayuda” a los que no tienen tales ventajas genéticas, según como yo lo veo, el
Ramiro Rosemblat, 5to 5ta.

argumento de la moralidad es irrelevante e incluso dañino a esta discusión, ya que no


creo que esta clase de discusiones tengan que estar basadas en sistemas morales
subjetivos a cada persona.

En conclusión, apoyo la regla de la IAAF debido a que una regulación controlada es


necesaria para que se mantenga el incentivo de la competencia dentro de eventos
competitivos, al no tener un plano oportunistamente igualitario no tiene sentido
eventos de demostración de la capacidad física o intelectual que alguien pueda
corroborar.

Bibliografía:
- “Clinical Gynecology” de Bhasker Rao
-http://www.isna.org/node/7
-https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001669.htm
-https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3993978/
- “The human gene map for performance and health-related phenotypes” de Bray MS,
Hagberg JM y Pérusse L