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Introducción

Hay consenso entre los historiadores de cuáles fueron las causas de la revolución mexicana: la
centralización política en manos de un fuerte estado en detrimento de las autonomías locales
durante el porfiriato y la creciente comercialización agraria junto a la crisis agraria que esta
conllevaba
¿Es una revolución burguesa como las de fines del s XVIII y XIX, o fue más bien una de las
grandes revoluciones del siglo XX (inspiradas en el Octubre ruso)? Así como es difícil encajarla en
la categoría de una tipología, es también difícil ver su influencia a lo largo del tiempo. La revisión
crítica que se hizo de ella a partir de los años 70 hizo gran hincapié en las continuidades entre el
estado del porfiriato y el de la “revolución institucionalizada”. Continuidades que también se ven en
el capitalismo moderno introducido por el porfiriato, el cual no fue interrumpido por la revolución.
Mientras que algunos historiadores observan estas continuidades y a partir de ellas deciden quitarle
el nombre de revolución a lo acontecido en México, Tobler considera que si bien ciertos cambios
estructurales reflejados en las instituciones no se hicieron presentes, la revolución si trajo
consecuencias de carácter procesual, como por ejemplo el comportamiento de los campesinos en los
años 20 y 30. Es por ello que para analizar la revolución introduce un marco histórico más amplio:
de 1910 a 1940, para así poder ver los efectos de la revolución en su calidad de procesos. Además
de que los dirigentes cardenistas eran veteranos de la revolución y que sus reformas se basaban en
la constitución de 1917, las reformas tan novedosas introducidas durante dicho gobierno solo
pudieron ser posibles a partir de la revolución política de 1914, es decir, a partir de la eliminación
del antiguo ejército y del derrocamiento político (mas no económico) de la oligarquía
prerrevolucionaria. Es cierto que hasta 1920 no hubo reformas económicas ni sociales de ningún
tipo, pero si no se hubiera derrocado a la oligarquía porfirista-huertista ni destruido el viejo ejército,
las reformas económico-sociales del cardenismo no hubieran sido posibles.

Antes del porfiriato: México se independiza en 1821, y a partir de ese momento y gran parte
del siglo XIX hay mucha inestabilidad política. La caída del régimen colonial dejó un vacío político
que se tradujo en las disputas entre liberales y conservadores. En 1846 es la guerra con Estados
Unidos, donde México pierde gran parte de su territorio. Luego de este acontecimiento los
conflictos entre liberales y conservadores se apaciguan, y a partir de 1855 se teje el liderazgo liberal
encarnado por la presidencia de Benito Juarez (1858).Durante esta presidencia se sanciona la
Constitución de 1857 y se logra repeler la invasión francesa. Esta nueva generación de liberales
intentará reactivar económicamente el país para insertarlo a la economía mundial. En este contexto
sale la ley Lerdo, buscando expropiar a la Iglesia y que se formen farmers al estilo estadounidense,
pequeños propietarios ciudadanos con amplia participación política, es decir, se buscaba un
desarrollo conjunto de capitalismo y democracia. Luego será presidente Lerdo Tejada y luego
Porfirio Díaz (1876).

Condiciones estructurales de la revolución (porfiriato 1876 – 1910): Porfiriato:


modernización estatal y económica y crisis política y social derivadas de las mismas. La
modernización estatal significó la centralización del poder estatal, que pudo por primera vez
extender su influencia a todo el territorio nacional, eliminando los cacicazgos o consiguiendo su
lealtad. Esto fue la preocupación de las élites durante buena parte del siglo XIX: ¿Cómo retornar al
orden luego de la caída colonial?
La modernización económica fue sobre todo en el sector minero y petrolero, en la agricultura de
exportación y los sistemas de comunicaciones y transportes. Estos últimos fueron cruciales para la
imposición del Estado sobre las autonomías locales. A partir de 1880 Porfirio Díaz logró la Pax
porfiriana, es decir, lograr la pacificación social y consolidación política necesaria para que
llegaran las inversiones extranjeras, las cuales trajeron un fuerte crecimiento económico, que
también permitió el avance del Estado. Hay una íntima relación entre capitalismo y Estado: el
capital necesita previsibilidad para que haya acumulación y el Estado necesita capital para
financiarse.
Pero esta modernización económica y estatal no conllevó una modernización política y social, en el
sentido de que los estratos medios y bajos se vieron cada vez más relegados de la participación
política y la integración social. Lo que genero el fenómeno de una modernización conservadora. El
porfiriato era un régimen oligárquico, en el sentido de que, escondidas tras vestimentas republicanas,
el control político del País estaba en manos de unas pocas familias ricas.
El norte mexicano: Esta región sufrió una gran transformación al estar cada vez más relacionada
con el mercado internacional y al recibir una gran cantidad de inversiones estadounidenses,
producto de los nuevos ferrocarriles que construyó el porfiriato. Esto generó, además de un fuerte
crecimiento económico y demográfico, un nuevo sector de capas medias que, frente a la política
totalmente cerrada de Díaz, comenzarían con el correr del tiempo a pujar por participación. A su vez,
el surgimiento de nuevas constelaciones de poder relacionadas con el gobierno comenzó a generar
disputas entre las élites. Todo esto, sumado a la crisis económica de 1907, se conjugo para que el
norte haya sido uno de los focos revolucionarios más importantes.
Las regiones agrícolas: Los cambios económicos y sociales también afectaron a los sectores
agrarios. Frente a los sectores dinámicos dominados por el capital extranjero, la economía agrícola
tradicional se vio estancada. Se dio un proceso de expansión de latifundios que generó un clima de
tensión social. Apoyadas en la Ley Lerdo (ley liberal anticorporativa que surge para expropiarle
tierras a la Iglesia y a las comunidades campesinas) durante el porfiriato hay una gran expansión de
las haciendas, expansión que paulatinamente va generando un descontento social en los sectores
agrarios. Estas haciendas crecen también por la crecida de demanda externa, y de demanda interna
(por las grandes ciudades, acontecimiento típico del s. xix).

Son varias las tensiones que se van generando. En 1907 hay crisis económica en Estado Unidos, así
como una mala cosecha. Comienzan a surgir, por la centralización política, grupos de oposición
burgueses y obreros (ferrocarriles, portuarios, petroleros, partido liberal que se va radicalizando
hasta hacerse anarquista). Y por supuesto está también la cuestión de la hacienda.
La falta de institucionalización del régimen se demostró con el tiempo como una de sus mayores
debilidades. Después de la entrevista de Díaz con Creelman en 1908, y ante la edad avanzada de
Díaz, se desató el problema de la sucesión. Díaz ganó las elecciones de 1910 con fraude, pero ante
el maderismo que se había presentado en su contra, decidió la persecución política. Esto hizo que
los maderistas tuvieran que pasar a la resistencia armada, lo que desencadeno la primera fase de la
revolución mexicana en 1910.

Guerra civil (1910 – 1920): se debe hablar de varios levantamientos locales a los que luego
se les fue dado el nombre de “revolución”. Dos centros geográficos de actividad revolucionaria:
norte y sur. En el norte: Chihuahua, Sonora y Coahuila (tres estados fronterizos). En el sur:
Morelos. Los levantamientos campesinos encabezados por Zapata reaccionaban contra la expansión
de la propiedad latifundista y buscaban restaurar los antiguos regímenes de propiedad comunal.
Los levantamientos del norte tenían una composición social altamente heterogénea, lo que hacía que
fuera difícil la existencia de un programa de reformas sociales como el del sur. Otra característica
de los movimientos revolucionarios del norte fue la formación de una nueva elite revolucionaria: los
revolucionarios de clases medias fueron desplazando paulatinamente a los maderistas de origen
conservador.

Cuando Díaz, contrario a lo que dijo en la entrevista, se presenta para presidente, Madero (una
figura producto del nuevo Norte económicamente poderoso) lanza en 1910 el Plan de San Luís de
Potosí, un plan anti reeleccionista típicamente republicano y liberal, que pedía elecciones limpias y
una revolución controlada que respete las “leyes de la guerra”. La rebelión maderista no se
caracterizó por la potencia de su levantamiento armado, pero sí dejó en evidencia la incapacidad del
régimen porfirista para poder controlar los focos de rebelión sobre todo en el norte, lo que generó
que los levantamientos se propaguen. Al poco tiempo los maderistas y porfiristas entablaron un
acuerdo: ambos bandos querían que retornara el orden y la revolución no deviniera algo
incontrolable. Así, no se modificó el aparato administrativo del estado, ni al ejército federal
conducido por el general Huerta. Se celebraron elecciones y Madero salió electo presidente.
Sin embargo, el levantamiento de 1910-1911 movilizó fuerzas que cada vez fueron más difíciles de
contener para Madero. Sus políticas reformistas hicieron que fuera perdiendo tanto a sus aliados del
norte como del sur. En Chihuahua, se produjo un levantamiento de ex-maderistas liderado por
Orozco, quien no estaba contento con la división de cargos. En el sur, los campesinos rebeldes de
Zapata se alzaron en armas porque sus demandas de reparto de tierras no estaban siendo
respondidas, a lo cual el gobierno respondió enviando a las fuerzas armadas, en un estilo netamente
porfirista. En cuanto a los dirigentes del ejército, el cual seguía en manos de porfiristas como el
general Huerta, no vieron en Madero a aquel hombre capaz de retornar la paz a México. Esto llevo a
que en 1913 se realizara un golpe de estado en manos del general Huerta, asesinando a Madero.
Esto fue un intento, tan común en las distintas revoluciones, de volver al ancien regime.

Esta dictadura, en lugar de restaurar el orden, produjo una guerra civil de un año y medio, de 1913 a
1914. En el norte, por un lado estaban los ejércitos de Sonora, bajo el mando de Obregón, y por otro
lado los de Chihuahua, bajo el mando de Pancho Villa. La diferencia principal entre estos ejércitos
es que los sonorenses presentaban un tipo de ejército moderno, con disciplina, mientras que Villa
expresaba una lucha por la autonomía con un ejército poco orgánico que lindaba el bandolerismo.
El primero, se caracterizó por reclutar tropas “desde arriba”, asalariándolas. Por lo tanto no tenía
ningún tipo de característica similar a la de un levantamiento popular ni reivindicación social. El
movimiento de Villa, en cambio, nació “desde abajo” con un carácter popular, lo que generó una
mayor radicalidad en sus demandas. Aun así, el movimiento villista presentaba cierta ambigüedad al
tener maderistas en altos cargos y al no llevar a cabo ninguna reforma estructural, lo cual no
obstante se explica por la economía de guerra.
En el sur, la situación era completamente distinta. Sin los recursos económicos del norte, los
campesinos zapatistas no tenían más opción que robar las armas en asaltos al ejército federal.
Además tenían un objetivo claro: retornar a las antiguas formas de propiedad agraria (lo cual se ve
claramente en el plan de Ayala). El movimiento zapatista es una excepción dentro de la revolución
mexicana ya que fue el único ejercito de campesinos dirigido por campesinos y que tenía un
objetivo de reforma agraria (en los demás los campesinos eran dirigidos por otras clases). La alianza
de los ejércitos del norte y del sur, liderada por el maderista Carranza (gobernador de Coahuila),
logró en 1914 derrocar a Huerta.

Esto desencadeno otra guerra civil, esta vez entre los bandos victoriosos, entre 1915 y 1916. De un
lado se posicionó Carranza, de tendencia más conservadora, y los militares pragmatistas de
Obregón (constitucionalistas). Del otro lado, estaban los zapatistas de tendencias más radicales, a
los que más tarde se unieron los villistas, debido a la fuerte competencia entre Villa y Carranza
(convencionalista). A diferencia de Villa y Zapata que eran localistas, Carranza tenía un proyecto de
retórica nacional. Durante esta etapa, los zapatistas hicieron su propia revolución en Morelos:
restablecieron una sociedad agraria basada en propiedad comunal. Pero esto duró poco. Tras la
derrota del ejército de Villa (al cual Zapata había brindado poco apoyo ya que se centró en Morelos)
los constitucionalistas atacaron el sur.
Carranza buscó estabilizar su poder. Obregón logro alianzas estratégicas con ciertos sectores
obreros, los cuales formaron los batallones rojos para ayudar en la lucha contra Zapata. En esta
línea, también se promulgó en 1917 una nueva constitución. Esta fue una constitución de avanzada:
otorgaba derechos a los trabajadores, plantea la nacionalización del suelo y parece responder a las
demandas agrarias. Más la constitución nunca se cumplió. En este periodo los constitucionalistas se
vieron paulatinamente cada vez más divididos en dos bandos: de un lado el de Carranza, más
conservador, y del otro el de Obregón, que intentó ligar el régimen a los obreros y campesinos.
De 1917 a 1920 Carranza será presidente constitucional. Pese a ciertas políticas exteriores exitosas
(permanecer neutral durante la primera guerra mundial y evitar así la invasión estadounidense), el
gobierno de Carranza no alcanzó la estabilidad necesaria al no contar con una base social que lo
apoye. Carranza no se dio cuenta de la importancia de un movimiento obrero que le sea leal, el cual
se posicionó a favor de Obregón. A su vez, su política agraria fue claramente conservadora,
restituyendo haciendas intervenidas a sus antiguos dueños y asesinando a Zapata en 1919, lo que
hizo que los guerrilleros zapatistas restantes se unieran también a Obregón. En 1920 estalla el
conflicto abierto entre ambos debido a la sucesión en la presidencia. En última instancia, existía
entre Carranza y Obregón una interpretación distinta acerca de cómo estabilizar la revolución.
Carranza, educado políticamente durante el porfiriato, no había comprendido la necesidad del apoyo
de las masas, lo que sí hizo Obregón. Esto logró que la “vía sonorense” logre estabilizar el gobierno
mexicano por los 15 años siguientes.

La hegemonía sonorense (1920 – 1935): Durante este periodo gobernará una nueva elite
nacional proveniente de Sonora. Sin dudas la preocupación de Obregón (1920-1924) y de Calles
(1924-1928) fue la de estabilizar al país después de diez años de guerra civil, a través de la
expansión del Estado a la amplitud del territorio mexicano y de la domesticación del nuevo ejército
revolucionario. En cierto sentido esto recuerda a las políticas porfirianas del siglo XIX, mas había
importantes diferencias. La más resaltable es quizás la buena relación del régimen con las masas
obreras y campesinas recién surgidas. De esta forma se contuvieron las fuerzas desatadas durante la
fase revolucionaria, al tiempo que se logró legitimidad por parte del nuevo gobierno. Crecieron los
sindicatos y las asociaciones campesinas (como la CROM), pero al haber sido creadas “desde arriba”
carecían de autonomía, lo que generó incapacidad para imponerse al gobierno. Al consolidarse el
gobierno de Calles, las políticas reformistas del gobierno fueron decayendo cada vez más,
alejándose constantemente de los planteos originales de la revolución. Calles enfrentó la rebelión
popular de los “cristeros”, movimiento campesino católico que se levantó en contra del gobierno
por su política abiertamente anti-clerical, y a su vez tuvo que enfrentar el asesinato político de
Obregón. Manejando con solvencia ambas situaciones Calles se fortaleció, y a partir de la creación
del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929, logró controlar a todos los presidentes
siguientes hasta 1935, sin excepción. El PNR fue desde su comienzo un partido de gobierno. Como
candidato de este partido se eligió a Lázaro Cárdenas en 1934.

Cárdenas (1935 - 1940): Si bien en ciertos aspectos hubo una continuidad entre el gobierno de
Cárdenas y sus predecesores sonorenses, como el fomento de sindicatos creados “desde arriba”, en
cuanto a política social y económica el cambio fue drástico. Se llevó a cabo una reforma agraria
trascendental, se nacionalizaron las compañías petroleras extranjeras en 1938 y hubo un cambio en
la política laboral y educativa. En 1938 reestructuró el PNR dándole una estructura semi-
corporativa, añadiéndole la CTM (central de trabajadores de México) y la CNC (confederación
nacional campesina), ambas creadas bajo su auspicio y con una base de membresías obligatorias.
Durante su campaña, la cual se extendió por todo el país, Cárdenas publicitó su “plan sexenal”.
Dentro de este “plan” existirían las reformas que darían lugar al luego conocido como “socialismo
mexicano”, dado que, según el propio Cárdenas, el “plan” dejaba de ver al Estado como una
institución puramente política y comenzaba a verlo como un agente regulador de todos los aspectos
del país.

Reforma agraria: gran reparto de tierras en forma de ejidos (terreno comunal, trabajado por un
grupo de personas) desmantelando el antiguo sistema de haciendas pero respetando la pequeña
propiedad. Era una reforma integral, ya que no solo había reparto de tierras, sino que también se
daba apoyo económico y de capacitación por parte del Estado (creación del Banco Nacional de
Crédito Ejidal, cooperativas de producción, obras de irrigación y aprovechamiento de agua,
creación de Almacenes Nacionales de Depósito). Además, al igual que en el ámbito obrero se creó
la CTM, surgió la CNC. La característica de estos órganos semicorporativos es que la relación de
los campesinos u obreros con el Estado no se hace como individuos, sino a través de federaciones
integradas al PRM. Al igual que en la industria, Cárdenas decía que no estaba en contra de los
poseedores de tierra, si no en contra de los latifundistas del mejor estilo porfiriano.

Política laboral: Si bien el sistema corporativo implicaba decisiones de carácter verticalista, a


diferencia de gobiernos anteriores, los trabajadores obtuvieron un gran protagonismo. Cárdenas
planteaba que el objetivo era que los trabajadores se organizaban en cooperativas y que estuvieran
capacitados para manejar sus propios instrumentos de producción, más para llegar a eso primero
había que transitar por un México con Estado fuerte, para acrecentar la economía mexicana y salir
de la economía colonial que impedía el crecimiento del país. Por ello una gran pata del cardenismo
fue el crecimiento de la industria. Aunque discursivamente se rechazaba el imperialismo
estadounidense, los capitales extranjeros fueron vistos con buenos ojos en ciertos sectores de la
industria, ya que se los veía como oportunidad para acrecentar el PBI y generar una burguesía
nacional que hiciera frente a la extranjera.
Desde su campaña Cárdenas pregonó que era necesaria una organización central de obreros. Por
ello en 1936 apadrinó la creación de la CTM. Este apoyo obrero le dio a Cárdenas un amplio poder
de acción. Los empresarios le declararon la guerra a Cárdenas, por temor al avance obrero. El
mismo presidente aseguró que el país no iba al comunismo. Lo que se planteó fue una alianza
colaborativa entre capital y trabajadores. A fines del sexenio del presidente la inversión de capitales
en la industria se había incrementado cinco veces más que años anteriores, lo que demostraba que
los empresarios se vieron beneficiados por la disminución de costos y el aumento del poder de
consumo de los trabajadores.

Expropiaciones: Haciendo uso de la discursividad utilizada durante su campaña, en la cual se aludía


a la soberanía nacional y protección de los recursos naturales, Cárdenas promulgó la expropiación
del complejo algodonero La Laguna en 1936, la nacionalización ferroviaria en 1937 y la
nacionalización petrolera en 1938. Sin embargo, hay matices importantes en ambos eventos. En la
expropiación de la Laguna no reparte la tierra entre campesinos, crea cooperativas, ya que si la
tierra era repartida los campesinos solo producirían para subsistencia y caería la producción de
algodón. Aun así, este evento se puede leer como un avance sobre la propiedad privada. En la
nacionalización ferroviaria el Estado ya poseía el 51% de las acciones, Cárdenas solo compró el
resto. En la nacionalización petrolera (creación de Pemex) hay que tener en cuenta que la base de
legitimación de Cárdenas era el movimiento obrero. Las empresas estadounidenses no querían
respetar las nuevas leyes laborales, por lo que se puede interpretar que la nacionalización del
petróleo tuvo que ver con un disciplinamiento de las empresas extranjeras y de apoyo a los
trabajadores.
El hecho de que no haya habido más expropiaciones o nacionalizaciones es un indicador de que no
había un plan de nacionalizaciones sistemático, sino que fueron decisiones coyunturales.

En 1938 el presidente cambia el nombre del PRN a PRM (partido de la revolución mexicana).
Ahora, el partido se organizaba a partir de una estructura corporativa, manteniendo a las masas
aisladas entre sí, bajo la tutela del Estado. Los cuatro sectores del Partido, campesinos, obreros,
militares y trabajadores del Estado, aceptaron mantener su autonomía y disciplinas internas a
cambio de no tomar ninguna decisión electoral si no fuera a través del PRM.
¿Cómo se explica este cambio de rumbo respecto a los gobiernos sonorenses?

Milagro Mexicano (1940 en adelante) fue una combinación de alto crecimiento económico
(sobre todo industrial) con una marcada estabilidad política y social. El crecimiento económico se
dio en gran parte por la ampliación de infraestructura (mejoramiento de transporte, comunicación y
abastecimiento) y por la intervención directa del Estado en sectores claves de la economía
(petroquímica, acero, etc.). El Estado fue hasta los noventa un agente de gran importancia en el
crecimiento de capital, generando una economía mixta. A su vez, la estabilidad política y social que
se logró (contraria a la desestabilización que generalmente sigue a los periodos de crecimiento veloz)
fue en gran parte gracias PRN reorganizado en el Partido Revolucionario institucional (PRI) en
1946. Los mecanismos de control del PRI sobre los sindicatos y organizaciones obreras generaron
un clima de paz ya que redujo al mínimo los conflictos laborales y de distribución.

Aun así, el México posrevolucionario acarreo una serie de conflictos.

-Crisis en el sector agrario :se le dio cada vez menos ayuda estatal a los ejidos debido a que los
recursos se destinaban en su mayoría a la industrialización acelerada y que se veían
económicamente más rentables las grandes explotaciones agrícolas que las ejidales o individuales.
De a poco surgieron sectores neo latifundistas en las regiones del norte. Estas nuevas explotaciones
generaron una gran producción en el periodo de posguerra, pero no contribuyeron a resolver el
problema del empleo que se agravó por la explosión demográfica. Esto generó un éxodo del campo,
generando cinturones de miseria alrededor de las ciudades alrededor de los setenta.

-Crisis de participación: el sistema corporativo fue bueno para el crecimiento pero suscito
descontento en sectores que querían mayor autonomía política (estudiantes y ciertos sindicatos).

-Crisis de dependecia de la economia externa: aumentaron los capitales extranjeros en el PBI.

-Ambas generaron crisis de legitimidad que desemboco en la matanza estudiantil en la represión a


una manifestación estudiantil en Tlateloco.