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10 estrategias para la enseñanza de la lectura

Primero básico es un año crítico para aprender a leer. Podemos afirmar, a partir de la evidencia,
que es el momento en que una persona se define como un buen o mal lector para el futuro. La
facilidad o soltura con la cual maneje los aspectos más técnicos de la lectura (decodificación,
fluidez, conciencia fonológica, principio alfabético) será esencial para que su comprensión sea lo
más profunda posible, y como consecuencia desarrolle el gusto por leer.

Desgraciadamente, en este nivel educativo es donde menos se toma en cuenta la evidencia


científica para poner en práctica el trabajo necesario para lograr que todos los niños sean buenos
lectores. Dado que el avance que los alumnos logren en primero básico en su lectura es un fuerte
predictor de su comprensión a futuro, es importante identificar aquellas estrategias que más
favorecen su desarrollo (Cunningham & Stanovich, 1997).

10 principales estrategias que los profesores deben usar para enseñar a leer:

1. Desarrollar el principio alfabético. Para aprender a leer, un niño debe ser capaz de unir
sonidos aislados y así formar palabras; mientras que para escribirlo, deben saber cómo
separar una palabra en los sonidos que la componen. El principio alfabético es la
capacidad de entender que, por una parte, las palabras están compuestas de letras que
representan sonidos, y por otra, de que la correspondencia letra-sonido permite
recuperar de la memoria la manera en que una palabra se dice o se escribe (Cooper,
Robinson, Slansky, & Kiger, 2015; Villalón, 2016; Juel, Biancarosa, Coker & Deffes, 2003).
Los niños que no adquieren este conocimiento tendrán dificultades para comenzar a
decodificar textos, lo que a su vez dificultará su comprensión, ya que deberán destinar
toda su energía cognitiva (memoria de trabajo) a juntar letras con sonidos, no pudiendo
destinarla a la comprensión.

2. Trabajar la decodificación de palabras de uso frecuente a diario y de manera ágil para


desarrollar la automaticidad en su lectura (Adams, 1990; Ripoll & Aguado, 2015).

3. Un equilibrio adecuado entre la enseñanza y la ejercitación de la decodificación y de la


comprensión (construcción de significado a partir de un texto). Este equilibrio suele ser
difícil de lograr porque no todos los niños de primero básico desarrollan estas habilidades
a un mismo ritmo, lo que hace necesario que el docente planifique actividades en las que
se combine diaria y sistemáticamente la enseñanza explícita de componentes de
decodificación (lectura de palabras de uso frecuente) con la escucha de cuentos a través
de estrategias tales como la lectura dialogada.
4. La lectura debe trabajarse diariamente en las siguientes modalidades: lectura
independiente, lectura colaborativa, lectura guiada, lectura compartida y lectura en voz
alta. En conjunto, estas actividades deben totalizar 90 minutos diarios de exposición a
textos (NRP, 2000). Dentro de estos 90 minutos se debe incluir la enseñanza grupal
explícita de aspectos tales como conciencia fonémica (segmentar sonidos, juntar
sonidos), principio alfabético, escritura inicial, vocabulario y comprensión (estrategias
para antes, durante y después de la lectura), trabajo en grupos pequeños para ejercitar
habilidades de decodificación, y lectura de textos para disfrutar.

5. La fluidez en la lectura oral debe trabajarse a diario, y la mejor estrategia para ello es la
lectura repetida (Samuels, 1979). La fluidez es la capacidad de leer palabras y textos
continuos de manera natural y comprendiéndolo a la vez. Incluye la precisión,
automaticidad y la prosodia. Se ha demostrado de manera consistente que la lectura
repetida promueve el desarrollo de la fluidez, y con ello, la comprensión (Lee & Yoon,
2017).

6. La enseñanza de la lectura debe desarrollarse siguiendo el modelo de liberación gradual


de la responsabilidad (Pearson & Gallagher, 1983; Fisher & Frey, 2008). Este modelo
contempla cuatro fases: la enseñanza explícita, la práctica guiada, la práctica colaborativa
y la práctica individual (Calero, 2017). Durante la enseñanza explícita es fundamental que
el docente modele el trabajo de lectura a realizar, sea este la lectura en voz alta,
decodificación, estrategias de comprensión, u otros.

7. Usar textos de probada calidad: textos auténticos, ricos en vocabulario, temáticas,


géneros, con ilustraciones de calidad y cuya complejidad sintáctica y semántica esté
adecuada al nivel de comprensión de los estudiantes; es decir, ni demasiado fácil como
para desmotivarlos, ni demasiado difícil como para que se frustren. Leerles en voz alta
todos los días, más de una vez al día es absolutamente esencial, y cada lectura debe llevar
a una discusión dialógica en la que el docente use una o dos preguntas abiertas que
gatillen la conversación entre los estudiantes. La idea es que siempre sean los estudiantes
los que dominen la conversación y el docente solo intervenga para formular preguntas,
pedir aclaraciones, o equilibrar la conversación (permitir que todos los estudiantes
participen). Aprovechar esta instancia para desarrollar la comprensión y el vocabulario
(Lapp, Moss, Grant, & Johnson, 2015).
8. Uno de los principales obstáculos en la lectura inicial es la dificultad para leer palabras de
manera acuciosa y automática (Ehri, 2016). Esta lectura debe activar su pronunciación y
significado de manera inmediata en la memoria, para así lograr focalizar la atención en la
comprensión. Estrategias tales como la decodificación, la lectura por analogía, o por
predicción son algunas de las que permiten construir un repertorio amplio de palabras de
reconocimiento automático del lector. En los primeros tres años de enseñanza básica, la
lectura automática de palabras debe trabajarse diariamente y en forma sistemática, por
no más de 5 minutos, y con palabras de complejidad creciente o menor frecuencia.

9. El docente debe monitorear los avances de sus estudiantes en forma permanente. Los
aspectos que dicho monitoreo debe incluir son: 1. ¿es el alumno capaz de leer palabras
de uso frecuente en forma automática? 2. ¿posee un vocabulario conceptual lo
suficientemente amplio como para comprender los textos leídos? 3. ¿es capaz de activar
y utilizar sus conocimientos previos para comprender textos más allá de lo literal?

10. El aprendizaje de la lectura es más intenso y de mayor velocidad en los primeros años de
enseñanza básica. Además del conocimiento y la activación de estrategias para promover
este avance, el docente debe estar atento a las dificultades que estudiantes individuales
manifiesten en la adquisición de cualquiera de los subprocesos lectores, por lo que el uso
de un buen instrumento diagnóstico a lo largo de la enseñanza es fundamental.
Referencias

1. Adams, M. J. (1990). Beginning to read: Thinking and learning about print. Cambridge,
MA: MIT Press.
2. Cunningham, A. and Stanovich, K. (1997). Early Reading Acquisition and Its Relation to
Reading Experience and Ability 10 Years Later. Developmental Psychology, 33(6), 934-
945.
3. Fisher, D. & Frey, N. (2008). What does it take to create skilled readers? Facilitating
the transfer and application of literacy strategies. En Voices from the Middle, 15 (4), 16-
22.
4. Juel, C., Biancarosa, G., Coker, D., & Deffes, R. (2003). Walking with Rosie: A cautional
tale of early reading instruction. Educational Leadership, 52, 12-18.
5. Lapp, Diane. (2015). A close look at close reading : teaching students to analyze complex
texts, grades K-5. Alexandria, Virginia :ASCD,
6. Lee, J., & Yoon, S. Y. (2017). The Effects of Repeated Reading on Reading Fluency for
Students With Reading Disabilities: A Meta-Analysis. Journal of Learning
Disabilities, 50(2), 213–224. https://doi.org/10.1177/0022219415605194
7. Pearson, P.D. & Gallagher, M.C. (1983). The instruction of reading comprehension.
En Contemporary Educational Psychology, 8, 317-344.
8. Ripoll, J.C. & Aguado, G. (2015). Enseñar a leer: cómo hacer lectores competentes.
Madrid, España: Editorial EOS.
9. Samuels, J. (1979). The method of repeated readings. The Reading Teacher, 32, 403-408
10. Calero, A. (nov. 2017). Comprensión lectora. Estrategias que desarrollan lectores
autorregulados. comprension-lectora.org. Madrid.