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Traducciones teóricas del estructuralismo y de la estilística

desde Argentina: una interpretación

Analía Gerbaudo (CONICET/UNL)

Argentina, devota traductora de teorías literarias


Hacia 1994 Panesi publica un artículo cuyo título, ¨La traducción en Argentina¨,
aproxima el eje sobre el que gira su escrito. Y usamos el verbo ¨aproximar¨ ya
que si bien el artículo da cuenta de algunas de las posiciones más importantes
respecto de la práctica de traducir textos de una lengua a otra, también construye
una teoría de la traducción en un sentido más amplio. Teoría que parece celebrar
la ¨irreverencia ante las tradiciones ajenas como proceso de legítima apropiación
cultural¨ (Panesi, 1994: 85) al saludar, entre otras, esa ¨proeza de traducción y de
amistad¨ que derivó en Ferdydurke de Gombrowicz.
El texto se mueve en este terreno amplio desde un supuesto fuerte. En uno de
sus pasajes afirma: ¨la Argentina es una devota traductora de teorías literarias¨
(Panesi, 1994: 81). Afirmación que se convierte en el punto de partida de la
investigación que estamos llevando adelante 1 y de la que este escrito es uno de
sus primeros avances. Afirmación que se intersecta con una mirada sobre la
traducción de teorías como acción política y ética. Dice al respecto Romano
Sued: ¨hablamos... de la traducción no solamente en el sentido restricto de la
permutación lingüística de vocablos, sino en el sentido más complejo de aduana
de modelos, ideas, enunciados, formas retóricas en el debate de los textos y en
los usos del vivir.¨ (Romano Sued, 2003c: 159). Pensar la traducción de teorías
en ese sentido amplio inscribe a la investigación en un análisis sobre ¨la
consolidación de la tradición, de la memoria y de la historia cultural¨ (Romano
Sued, 2003c: 161) ya que observar las ¨migraciones teóricas¨ (en términos de
Bhabha, 1993) supone prestar atención no sólo a las cuestiones teórico-
epistemológicas implicadas en los pasajes sino también a las relaciones
disciplinares, a las pugnas entre comunidades académicas, a las políticas de
administración del saber, etc.
Es en esa dirección que nos interesa precisar el modo en que desde Argentina
se produce la traducción teórica del estructuralismo francés y de la estilística.
Tradiciones que dominan aún hoy la enseñanza de la literatura, especialmente
en el nivel medio, y que han sido reducidas básicamente a una técnica que
simplifica las derivaciones metodológicas de los proyectos de base y que omite
las derivaciones antropológicas en el caso del estructuralismo.
En este escrito abordamos un aspecto de este complejo fenómeno, centrándonos
principalmente en el estructuralismo. En primer lugar precisamos los objetivos de
las propuestas fundacionales del análisis estructuralista, centrándonos en los
textos de esta teoría que los programas de cátedra universitarios han mostrado
como los más transitados en la franja temporal 1960-1970. Luego realizamos un
contraste entre diferentes lecturas del estructuralismo producidas por profesores
universitarios argentinos; lecturas que se transformaron en textos-claves para la
interpretación de esta tradición en Argentina. Lecturas que cruzan aspectos
estructurales y estilísticos desde operaciones singulares: una marcada
fuertemente por el matiz escriturario; la otra, por el deseo de producir una
propuesta metodológica.
Se desprende de lo dicho que seleccionamos dos casos contrastantes: por un
lado, trabajamos con una interpretación crítica sobre Borges que explota las
potencialidades del estructuralismo y de la estilística. Por el otro, trabajamos con
1
Investigación enmarcada en una Beca Postdoctoral del CONICET (Tema: Importación de teorías en
la crítica literaria argentina (1960-1970): análisis de las operaciones de pasaje).

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una propuesta que exacerba los aspectos ¨metodológicos¨ derivados del
estructuralismo y de la estilística dejando abierta la posibilidad de encontrar en
estos modelos una suerte de ¨receta¨ que permita resolver en todos los casos y
ante todos los textos literarios el complejo problema de la lectura; desde esta
perspectiva se intenta crear una suerte de reaseguro básico respecto de las
operaciones que permiten asegurar la interpretación.
Esta primera entrada al problema permitirá trazar algunas hipótesis que nos
ayudarán a comprender el encorsetamiento exacerbado de una teoría que, cabe
reconocerlo, ya tenía en sus matrices fuertes rasgos positivistas, aunque cabe
revisar si tenía los rasgos aplicacionistas que terminaron confiriéndole ciertas
¨traducciones¨ realizadas desde Argentina. El cruce con la propuesta estilística
está motivado justamente por el modo en que en nuestro país estas dos líneas
teóricas marcharon de la mano, si bien cabe reconocer que la propuesta
estructural marcó más fuertemente el análisis de la narrativa y la propuesta
estilística el análisis de la poesía.

Un texto fundacional del modelo narratológico: La Morfología


del cuento de Propp (1928)
No habría mayores conflictos en acordar que así como el análisis de ¨Los gatos¨
de Baudelaire por Jakobson y Lévi-Strauss (1962) 2 es el texto fundacional del
análisis estructuralista de la poesía, la Morfología... de Propp (1928) constituye el
texto fundacional del programa narratológico. Programa que se configura a partir
de la recuperación correlativa de las tesis que Greimas (1966), Bremond (1966),
Todorov (1966) y finalmente Barthes (1969) producen en su intento de consolidar
una teoría de la narrativa que se ajuste a los patrones de ¨cientificidad¨ que había
logrado la lingüística a partir de De Saussure.
No obstante sí habría conflictos a la hora de interpretar la Morfología... de Propp.
Un texto que llega tarde al contexto de producción francesa dada su traducción
tardía. Escrito en 1928, se traduce al inglés en 1958, al italiano en 1966 y al
francés en 1970. Como se desprende de las fechas, y como también lo confirma
Meletinsky (cf. Hendricks, 1976: 85), los estructuralistas trabajan con la versión
inglesa. Versión que, de todos modos, llega 30 años después de la producción
de Propp. Producción que se lee no como un análisis de los elementos que
aparecen con regularidad en el corpus que Propp construye como objeto de
análisis (cien cuentos maravillosos populares rusos extraídos de la compilación
de Afanassiev) sino como un modelo de análisis para el cuento en general.
Nos interesa detenernos en esta confusión, claro ejemplo de una traducción
teórico-metodológica bastante alejada de lo que el escrito de Propp parece
habilitar.
No obstante esta traducción de un análisis de las constantes de un corpus
puntual como una suerte de metodología ayuda a observar de qué modo los
textos teóricos dan lugar a fenómenos de reinvención al ser leídos motivando la
aparición de nuevos textos teóricos (en este caso, los que producen los
estructuralistas franceses). Fenómeno que, como veremos, luego sufre el
estructuralismo y la estilística al ser recreados desde la teoría y desde la crítica
en Argentina.
Ahora bien, nos detenemos brevemente en la caracterización del trabajo de
Propp y en la polémica con Lévi-Strauss con el objeto de mostrar, a partir de este
caso, cómo las interpretaciones de un escrito teórico terminan por dar lugar al

2
El análisis del poema en niveles (sintáctico, fonológico, morfológico y semántico) que realizan
Jakobson y Lévi-Strauss (1962) está en la base de muchos programas actuales de literatura en el
nivel superior, incorporando las propuestas revisionistas de Riffaterre (1971) que cruza las
perspectivas del estructuralismo y de la estilística, abriendo la lectura a las líneas de la recepción.
Propuesta que, sin embargo, no se imprime con fuerza en el antes llamado ¨nivel medio¨ de
enseñanza: investigaciones previas nos permiten cotejar que es la estilística la propuesta que pregna
en las lecturas de la poesía en dicho espacio de la escolaridad obligatoria (cf. Gerbaudo, 2006). No
obstante las lecturas retoman principalmente una de las líneas de importación de la estilística en
Argentina llegando a convertir la teoría en una suerte de ¨modelo a aplicar¨ (tema que abordaremos
más adelante en este escrito).

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nacimiento de nuevas teorías ya que puede descubrirse en la lectura de Lévi-
Strauss la interpretación que luego los estructuralistas franceses harán de los
escritos del ruso. Interpretación que también es una manera de matar al padre
textual y erigirse en fundador.
Retomando la Morfología... cabe nuevamente recordar que la intención de Propp
no fue proporcionar un modelo de análisis del cuento como género. Propp realiza
un primer ejercicio: a partir del estudio de los cien cuentos maravillosos rusos
extraídos de la compilación de Afanassiev intenta descubrir las regularidades de
ese corpus como un primer avance en un estudio sobre el cuento que permita
construir una teoría científica. Siguiendo el modelo de las ciencias naturales,
Propp apuesta a un estudio morfológico del cuento popular ruso; estudio que
ayudaría a establecer una descripción de una parte del corte sincrónico de la
producción narrativa de una cultura. Trabajo de base para un posterior estudio
diacrónico y para el establecimiento de futuras tipologías genéricas, una vez
realizados varios trabajos similares sobre diferentes corpus.
En ese sentido las precisiones epistemológicas que aparecen en el escrito de
Propp son claras, son muchas y no permitirían que su propuesta se equiparara a
una metodología. Observemos en primer lugar la analogía que establece con la
botánica para defender la importancia de un estudio estructural del cuento:

"La palabra morfología significa el estudio de las formas. En


botánica, la morfología comprende el estudio de las partes
constitutivas de una planta y el de la relación de unas con otras y con
el conjunto; dicho de otra manera, el estudio de la estructura de una
planta.
Nadie ha pensado en la posibilidad de la noción y del término de
morfología del cuento. Sin embargo, en el terreno del cuento popular,
folklórico, el estudio de las formas y el establecimiento de las leyes
que rigen su estructura es posible, con tanta precisión como la
morfología de las formaciones orgánicas." (Propp, 1928: 13)

Es importante subrayar el modo en que sitúa su investigación como un trabajo


inicial, como la apertura a una línea que, consolidada, permitiría elaborar lecturas
de tipo histórico a partir de la comparación de las morfologías de los textos
producidos en diferentes culturas. Dice Propp: "me proponía presentar no sólo un
estudio de la estructura morfológica del cuento sino también un estudio de su
estructura lógica absolutamente particular, lo que sentaba las bases para un
estudio histórico del cuento." (Propp, 1928: 14). Y aclara más adelante: "El
estudio estructural de todos los aspectos del cuento es la condición necesaria
para su estudio histórico. El estudio de las legalidades formales predetermina el
estudio de las legalidades históricas." (Propp, 1928: 27).
Finalmente trata de justificar por qué los estudios históricos y comparados que
propone necesitan el tipo de análisis morfológico que él pone en marcha. Para
ello utiliza una hábil estrategia: anticipa los argumentos que utilizarían quienes
objetaran la inutilidad de su propuesta, colocando dichos argumentos en un plano
de ingenuidad que su trabajo analítico ayudaría a desnudar. Propp interpela al
receptor y a sus futuros críticos: "El lector poco preparado podría plantearse una
pregunta: ¿no se ocupa la ciencia de abstracciones absolutamente inútiles en
realidad? Que un motivo sea descomponible o no, ¿no es exactamente igual?
¿Qué importa saber cómo aislar los elementos fundamentales, cómo clasificar
los cuentos, si hay que estudiarlos desde el punto de vista de los motivos o de
los temas?" (Propp, 1928: 28). Propp finge acercarse a estos argumentos
mostrando que los entiende para luego exhibirlos como proposiciones de sentido
común que justamente requieren ser revisadas si a lo que se apunta es a un
estudio sistemático: "Uno desearía que se planteasen preguntas más concretas,
más tangibles, preguntas más accesibles a quienes, sencillamente, les gustan los
cuentos. Pero tal exigencia está basada en un error. ¿Puede hablarse de la vida
de una lengua sin saber nada de las partes del discurso, es decir, de ciertos
grupos de palabras dispuestas según las leyes de sus transformaciones? Una

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lengua viva es un dato concreto, la gramática es su soporte abstracto. Tales
substratos se encuentran en la base de muy numerosos fenómenos de la
existencia, y justamente sobre ellos se centra la atención de la ciencia. Ningún
hecho concreto podría recibir explicación si estas bases abstractas no fueran
antes objeto de estudio." (Propp, 1928: 28).
Por otro lado, Propp sostiene que "este trabajo analítico, meticuloso", configura la
base del trabajo sociocultural futuro: "Este trabajo ingrato y 'poco interesante'
conduce a las construcciones generales, al trabajo 'interesante'." (Propp, 1928:
29).
El deseo de lograr en un futuro no muy lejano una clasificación del material
narrativo está vinculado a búsquedas de tipo epistemológico. Se juega aquí una
apuesta científica. Se busca lograr, para ello, la unificación terminológica de las
categorías del campo y la constitución de un método de análisis. El modelo, el
canon, es el paradigma duro, el de la botánica, el de la física o el de ciencias
formales como la matemática: "Mientras que las ciencias físico-matemáticas
poseen una clasificación armoniosa, una terminología unificada adoptada por
congresos especiales, un método perfeccionado por maestros y discípulos,
nosotros no tenemos nada de eso. Lo abigarrado, la diversidad colorista del
material que constituyen los cuentos, hacen que sólo con muchas dificultades se
obtengan la claridad y la precisión cuando se trata de plantear y de resolver los
problemas." (Propp, 1928: 116).
La insistencia de Propp en la importancia de los estudios morfológicos de
diversos corpus, de distintos textos producidos en diferentes culturas como base
de posteriores estudios históricos comparados no hace más que subrayar cuánto
de recreación tienen las traducciones teóricas que interpretan la Morfología...
como una propuesta metodológica. Nos permitimos incluir una cita extensa que,
dados los ejemplos que incorpora, ayuda a visualizar con mayor claridad nuestra
lectura:

"Afirmamos que mientras no exista un estudio morfológico correcto,


no puede haber un buen estudio histórico. Si no sabemos
descomponer un cuento según sus partes constitutivas, no podemos
establecer comparación alguna que resulte justificada. Y si no
podemos hacer comparaciones, ¿cómo podremos proyectar alguna
luz, por ejemplo, sobre las relaciones indo-egipcias, o sobre las
relaciones de la fábula griega con la fábula india? Si no sabemos
comparar dos cuentos entre sí, ¿cómo estudiar los lazos existentes
entre el cuento y la religión, cómo comparar los cuentos y los mitos?
(...)¿Cómo explicar que la historia de la reina-rana se parezca en
Rusia, en Alemania, en Francia, en la India, entre los indios
americanos y en Nueva Zelanda, cuando no puede probarse
históricamente ningún contacto entre esos pueblos? (...) El
historiador sin experiencia en lo que concierne a los problemas
morfológicos no verá el parecido allí donde efectivamente se
encuentra; dejará a un lado correspondencias muy importantes para
él, pero en las que no se habrá fijado; al contrario, donde haya
creído ver un parecido, el especialista en morfología podrá enseñarle
que los fenómenos comparados son absolutamente heterogéneos."
(Propp, 1928: 29)

La polémica Lévi-Strauss & Propp: traducción teórica y


malentendidos
Es importante desentrañar algunos de los hilos que llevan a configurar los
malentendidos por los cuales se hace de la propuesta de Propp una metodología,
aún a pesar de lo que Propp declara en su respuesta a las críticas que hacia
1960 le formula Lévi-Strauss en su artículo "La estructura y la forma. Reflexiones
sobre una obra de V. J. Propp". Artículo que nos permite además precisar uno de
los problemas comunes al estructuralismo y al formalismo (problema que aún
persiste en la enseñanza de la literatura en el nivel superior).

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Empecemos por esta última cuestión retomando una de las críticas que Lévi-
Strauss le formula a Propp para luego retomar el tema del modo en que se
traduce teóricamente su propuesta.
Es posible observar que Lévi-Strauss señala con precisión la dificultad más fuerte
de la propuesta que nace con Propp, que se retoma en el estructuralismo francés
y luego en la semiótica francesa de corte greimassiano: la subestimación del
contenido. Es posible leer en las palabras de Lévi-Strauss la crítica a la dicotomía
forma/contenido que, a pesar de ser revisada teóricamente por el trabajo de
Tinianov (1923) que Propp conocía, no obstante se instala como una marca de
sus escritos.
No volveremos aquí sobre los ejes centrales de la propuesta de Propp, archi-
conocida por todos. Sí volveremos sobre el modo en que Lévi-Strauss observa
este problema que, a pesar de sus escritos teóricos, también ve instalada en las
propuesta de los formalistas en general, entre los que incluye a Propp: "La
dicotomía formalista que opone forma y contenido y los define mediante
caracteres antitéticos, no le es impuesta por la naturaleza de las cosas, sino por
la elección accidental que él hace de un campo en el que sobrevive únicamente
la forma, en tanto que el contenido se ha extinguido." (Lévi-Strauss, 1960a: 70).
Observemos el año de esta observación: 1960. Observación aguda y precisa
que, no obstante, no pudo evitar la exacerbación de esta fascinación con la forma
al punto de generar verdaderas perversiones en la enseñanza de la literatura.
Cabe hacer mención aquí a algunos datos tomados de escenas de la vida
académica actual que ayudarán a entender por qué nos detenemos en estos
pasajes de Lévi-Strauss. Cómo no detenernos cuando descubrimos que muchos
de nuestros estudiantes universitarios no leen los textos literarios sino que
procuran registrar rápidamente las operaciones retóricas que aparecen en ellos,
convencidos además de que la detección de estos procedimientos discursivos les
asegura una lectura "legítima" (legitimidad que ligan a la mínima intrusión
subjetiva del lector). Cómo no detenernos en estos pasajes cuando en el último
Congreso Nacional de Didácticas de la lengua y de la literatura una profesora
titular del área de una universidad pública argentina comenta, en una mesa de
especialistas, que sus estudiantes, próximos a finalizar la carrera de "profesores
en letras", pueden describir a la perfección los recursos de estilo de un texto pero
"se quedan mudos" cada vez que se les solicita que reconstruyan la historia que
un relato desarrolla.3 Cómo no detenernos en estos argumentos cuando
advertimos el asombro (no sabemos si también el espanto) de un joven egresado
de nuestro profesorado en letras al advertir que en el marco de un curso de
postgrado desarrollado en una universidad vecina, el reconocido crítico literario
que llevaba adelante dicho curso propone como actividad rastrear textos para ser
incluidos en un corpus a enseñar en el nivel Polimodal a partir de "tópicos".
La colección de anécdotas que seleccionamos intenta señalar cristalizaciones
provocadas por exacerbaciones de ciertas interpretaciones de las teorías que se
han importado. Recordemos en este sentido a Lévi-Strauss: "Hemos denunciado
el error del formalismo de creer que es posible comprometerse directamente con
la gramática y rechazar el léxico." (Lévi-Strauss, 1960a: 88).
Pero retomemos también un contrajemplo positivo. En el marco de nuestra
facultad, en las carreras de profesorado y licenciatura en letras, una cátedra de
literatura funda su propuesta de análisis a partir de una recreación del formalismo
3
En el marco del V Congreso Nacional de Didácticas de la lengua y de la literatura la profesora
Cristina Fajre (Universidad Nacional de Tucumán) presenta en un "Panel de especialistas" la
ponencia "Rituales y herejías en torno a la enseñanza de la lectura". Abre dicha presentación
recuperando un relato que reconstruye una parte de una clase dada a sus alumnos de la cátedra de
didáctica. Clase en la que había podido advertir que ante el pedido de que reconstruyeran la historia
que un cuento que les había repartido narraba, descubre un mutismo interrumpido luego de un largo
rato por una sola alumna. Mutismo que contrastaba con la rapidez con la que podían detectar las
figuras retóricas del texto. Al respecto dice Fajre: "En el intrincado ir y venir del enseñar a aprender,
el aprender a enseñar y el enseñar a enseñar se van forjando mitos, creencias, rutinas que conviene
revisar. Ello conduce -¿inevitablemente?- a la crisis que unos esquivan, otros resisten y algunos
recuperan para renacer." (Fajre, 2005: 45).
En relación con este problema que parecería repetirse al menos en dos universidades nacionales
(tomando el diagnóstico de Fajre sobre la UNT y el nuestro sobre la UNL) convendría revisar si no es
justamente la tecnificación del estructuralismo y su reducción a una "aplicación" lo que ha llevado a
este estado de situación (sobre esta cuestión volvemos hacia el final de este escrito).

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que, justamente, selecciona los textos que permiten realizar lecturas no
dicotómicas. Lecturas centradas en los procedimientos discursivos pero que,
coherente con la propuesta de Jakobson y Lévi-Strauss para la poesía, no
desatienden el aspecto semántico. Una propuesta que cruza las categorías más
potentes de Greimas (1966) con las de Shklovski (1917) y las de Tinianov (1923)
y que usa a las teorías y a sus categorías como elementos que ayuden a mejorar
las lecturas, las conjeturas sobre los textos. 4 Como bien observa Lévi-Strauss:
"Forma y contenido tienen la misma naturaleza y son de la incumbencia del
mismo análisis. El contenido deriva su realidad de la estructura y lo que se define
como forma es la 'puesta en estructura' de las estructuras locales en que consiste
el contenido." (Lévi-Strauss, 1960a: 71).
Ahora bien, entendemos que cabe distinguir estas críticas de Lévi-Strauss a
Propp de la equiparación de su Morfología... a una metodología de la lectura. En
todo caso cabe remarcar que del escrito de Propp puede derivarse una
metodología para la investigación de la literatura, pero no una metodología
susceptible de ser ¨aplicada¨ para la interpretación de los textos, más
precisamente, de todos los cuentos. Y en este sentido hay un conjunto de
aclaraciones de Propp que ayudan a despejar el problema.
En primer lugar cabe detenerse en la confusión generada por el editor ruso del
texto de Propp que, por una finalidad claramente comercial y apuntando
directamente a aumentar el número de posibles lectores, obliga al autor a acotar
el título. La Morfología de los cuentos maravillosos (título original del trabajo de
Propp) pasó a llamarse Morfología del cuento. Problema al que se refiere Propp
en su texto-respuesta a Lévi-Strauss cuando describe la decisión de su editor y
sus consecuencias: "para conseguir que el volumen aparentase tener un alcance
más general suprimió la palabra 'maravillosos' y con ello indujo a los lectores (y
entre ellos al profesor Lévi-Strauss) al error de creer que en él se indagaban las
leyes generales del cuento como género literario." (Propp, 1960: 96).
No obstante una lectura atenta de la Morfología... no podría llevar a tales
confusiones. Observemos este pasaje del "Prefacio" donde claramente se acota
el campo de los cuentos que en ese estudio se abordan: "Nadie ha pensado en la
posibilidad de la noción y del término de morfología del cuento. Sin embargo en
el terreno del cuento popular, folklórico, el estudio de las formas y el
establecimiento de las leyes que rigen la estructura es posible con tanta precisión
como la morfología de las formaciones orgánicas." (Propp, 1928: 13).
Por otro lado Propp lee las críticas de Lévi-Strauss como un pretexto para
diferenciar su trabajo estructuralista (recordemos que en 1958 había publicado su
difundida Antropología estructural) del formalismo ruso: "El profesor Claude Lévi-
Strauss es un conocido estructuralista, pero también los estructuralistas son
frecuentemente acusados de formalismo; para poner en evidencia la diferencia
entre estructuralismo y formalismo, el profesor Lévi-Strauss toma de ejemplo el
libro Morfología del cuento que considera de planteamiento formalista." (Propp,
1960: 92).
Más allá de esta discutible equiparación de Lévi-Strauss dada la heterogeneidad
de los escritos formalistas y la participación menos activa de Propp en el grupo
centrado en torno de la OPOIAZ, cabe resaltar la cautela epistemológica del
trabajo de Propp. Cuestión que el antropólogo prácticamente pasa por alto.
Cuestión que también Propp liga con un problema puntual de la edición inglesa
de su texto que había omitido los epígrafes que contribuyen a exacerbar el
carácter tentativo de sus tesis.
Con estos recaudos epistemológicos Propp cierra su respuesta a Lévi-Strauss:
"En cualquier sección que sean inscritas, la Divina Comedia o las tragedias de
Shakespeare son irrepetibles y no pueden ser comprendidas sólo con los
métodos exactos. Y si al comienzo de este escrito hemos puesto de relieve la

4
Con esta digresión pretendemos resaltar que los matices siempre aparecen en toda propuesta de
importación de teorías ya que en cada apropiación, ya sea desde la crítica, ya sea desde la
enseñanza de la literatura hay, necesariamente, un acto de reinvención categorial. Actos que, en esta
investigación pretendemos relevar para ayudar a desanudar algunos de los conflictos que atraviesan
la enseñanza de la literatura, especialmente por algunas cristalizaciones advertidas en los niveles
medio y polimodal. Cristalizaciones de prácticas promovidas, en parte, por las mismas instituciones
universitarias donde se han formado los actuales profesores en ejercicio.

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afinidad entre las leyes estudiadas por las ciencias exactas y las estudiadas por
las disciplinas humanísticas, quisiéramos concluir recordando su fundamental,
específica, diferencia." (Propp, 1960: 119).
Posición coherente con la Morfología... que en varios pasajes insiste en el
carácter tentativo de toda propuesta teórica con pretensiones de ¨ciencia¨.
Incorporando un epígrafe de Goethe al primer capítulo de su escrito, Propp
parece nuevamente anticiparse a las reacciones que provocará: " 'La historia de
la ciencia adopta siempre un aspecto muy importante en el punto en que nos
encontramos; por supuesto, estimamos a nuestros predecesores y nos
congratulamos, hasta cierto punto, del servicio que nos han prestado. Pero a
nadie le gusta considerarles como mártires a los que una inclinación irresistible
llevaba a situaciones peligrosas y a veces casi sin salida; y, sin embargo, a
menudo se encuentra más seriedad en los antepasados que han puesto los
fundamentos de nuestra existencia que en los descendientes que derrochan esta
herencia.' (Goethe)." (Propp, 1928: 15).5
Como a veces suele suceder, las discusiones que empiezan, o suelen empezar,
por los argumentos (o aparentan empezar por los argumentos), terminan
centrándose en los sujetos que las encarnan. En este caso, la respuesta de Lévi-
Strauss se mueve más desde el plano personal que buscando revisar y
responder al escrito que Propp arma contestando sus agudas observaciones.
Dada su brevedad citamos completo este escrito:

"Indudablemente, cuantos han leído el estudio que dediqué en 1960


a la obra profética de Propp tienen que haberlo entendido como lo
que pretendía ser: un acto de agradecimiento hacia un gran
descubrimiento que precedió en un cuarto de siglo a los intentos de
otras personas y míos, en la misma dirección.
Por eso he visto con sorpresa y amargura que el estudioso ruso,
cuya merecida celebridad pensaba haber contribuido modestamente
a granjeársela, ve en mi escrito algo muy diferente: no la discusión,
con el respeto debido, de ciertos aspectos teóricos metodológicos de
su obra, sino una agresión llena de malicia.
Me abstendré de iniciar con él una polémica sobre este punto. Es
evidente que, motejándome de filósofo puro, demuestra ignorar mis
trabajos etnológicos y un útil intercambio de opiniones habría debido
basarse en nuestras respectivas contribuciones al estudio e
interpretación de las tradiciones orales.
No obstante, cualquiera que sea la conclusión que saquen de esta
confrontación los lectores mejor informados, la obra de Propp
conservará, ante sus ojos y los míos, el mérito imperecedero de
haber sido la primera." (Lévi-Strauss, 1960b: 123)

Eclipse de las derivaciones antropológicas y comparatísticas


del proyecto estructuralista y lectura en clave metodológica
del trabajo de Propp
En este apartado no nos detenemos en la descripción de las conocidas
propuestas teórico-metodológicas de los textos fundacionales del programa
narratológico pero sí nos centramos en la recuperación de los aspectos
desatendidos de cada uno de los artículos que configuran el programa y también

5
Cabe destacar que algunos años más tarde Propp escribe Las raíces históricas del cuento, trabajo
que avanza sobre el tipo de estudio que la Morfología... apuntaba a crear. Esto lo podemos inferir a
partir de la caracterización que el mismo Propp realiza de su investigación: ¨el nuestro es un trabajo
de folklore comparado histórico sobre la base del material ruso considerado como punto de partida¨
(Propp, 1946: 43). Por otro lado descubrimos en los tópicos que aborda en este escrito respuestas
indirectas a las críticas de Lévi-Strauss (ver el primer capítulo del texto denominado ¨Premisas¨: se
observará allí una cuidadosa caracterización que diferencia el mito del cuento popular, cuestión sobre
la que Lévi-Strauss había realizado varias observaciones).

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retomamos el modo en que estos textos reinscriben el trabajo de Propp.
Importación teórica a partir de la cual fundan un proyecto nuevo.
En una investigación de mediata edición (Gerbaudo, 2001) rastreamos el modo
en que los manuales para los alumnos que cursan el nivel EGB3 reducen el
estructuralismo a una técnica. Es decir, exacerban el aspecto metodológico del
trabajo que, lejos de ser empleado en función de producir una lectura, es
"aplicado" sobre los textos generándose una enseñanza de las categorías más
que una explotación de esas categorías para ayudar a leer mejor o a detectar los
procedimientos de escritura de los corpus. De este modo, lo que debería ser el
punto de partida del trabajo interpretativo se considera el punto de llegada,
banalizando las propuestas del programa narratológico.
Programa que además de sus derivaciones metodológicas presentaba proyectos
de corte antropológico y comparatístico que recuperamos aquí para
posteriormente analizar dos de los trabajos que en nuestro país han importado el
estructuralismo en cruce con la estilística: uno desde una escritura crítica; el otro
realizando derivaciones metodológicas orientadas al lector docente.
Empecemos por recordar que la lectura metodológica de Propp es producida por
Greimas quien en Semántica estructural. Investigación metodológica recupera
básicamente su doble definición del cuento, es decir, desde las regularidades
encontradas en el plano de los personajes y desde el ángulo de las funciones.
Greimas distingue personajes (que asimila a la categoría de "actor") de ¨actantes¨
(entendidos como roles simbólicos) y reduce las 31 funciones de Propp a 20.
Leído desde Greimas pareciera que el aporte de Propp se limitara a eso que él
retoma y reformula. Aporte que si fuera tal, estaría sí circunscrito a una propuesta
metodológica bastante pobre.
Ahora bien, lo paradójico es que éste sea el aspecto más retomado de Greimas y
no su aporte al análisis de la connotación, del malentendido, de la riqueza
semántica del lenguaje.6 Las categorías que Greimas crea son potentes para
interpretar los juegos que a partir del lenguaje crea la literatura y el discurso en
general.
Cuando Greimas precisa que en el curso de la historia los ¨lexemas¨ (término-
objeto que se caracteriza por la presencia o ausencia de determinados ¨semas¨)
se enriquecen con nuevos semas permaneciendo invariable el ¨núcleo sémico¨
(Ns) y alterándose según los contextos los ¨semas contextuales¨ o ¨clasemas¨
(Cs) está introduciendo las claves categoriales para dar cuenta de la
connotación. Greimas precisa que lo que percibimos como ¨efecto de sentido¨
(¨semema¨: Sm) se da por la conjunción de núcleo sémico y clasemas: esto
permite explicar que cuando se escucha una misma palabra se remita a
significados diferentes. Pensemos en algunos ejemplos. Pensemos en el
discurso político y las variaciones que la palabra "democracia" sufre en Argentina
desde 1983 hasta la actualidad. Tomemos para ello algunos contextos
discursivos: cuando en 1983 Alfonsín decía "con la democracia se come se cura
y se educa" estaba dándole un valor diferente al que Menem le da en 1989 con
su dicotomía "Yo o el caos". El núcleo sémico en ambos casos hace referencia a
un gobierno elegido por el pueblo, pero mientras Alfonsín ponía énfasis en la
importancia de la alimentación, la educación y la salud de todos los ciudadanos
en una propuesta que realmente pretenda ser ¨democrática¨, Menem exacerbaba
la fragilidad del sistema democrático, colocándolo en la poco consolidada
situación de pender de una suerte de iluminación personal.
Trabajemos sobre otro lexema caro a la historia política de nuestro país:
"peronista". Dice Feimann en un artículo publicado hace unos años en Página 12:
"decir 'soy peronista' puede significar cualquier posición dentro del arco
6
Llama nuestra atención el hecho de que ninguna de las propuestas editoriales destinadas a
estudiantes de nivel medio analizadas en la investigación citada (Gerbaudo, 2001) retome las
categorías que describimos a continuación para ayudar a pensar el lenguaje, la connotación, la
ironía, la lectura de la literatura, la riqueza semántica.
Por otro lado cabe destacar que desde el marco de una investigación educativa en curso centrada en
escuelas de Santa Fe (provincia y ciudad) advertimos, según los datos recogidos hasta este
momento, que sólo una de las 9 instituciones educativas que forman la muestra seleccionada
incorpora en una de sus aulas el trabajo sobre el lenguaje desde estas formulaciones de Greimas
(resultados parciales del CAI+D 2005 Obstáculos epistemológicos en la enseñanza de la lengua y de
la literatura en EGB3: notas para una agenda didáctica actualizada-ver Gerbaudo, 2006-).

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 8


ideológico. De hecho, lo ha significado: nacional-popular y proteccionista entre
1946-1952, aperturista entre 1952-1955, sindicalista, combativo y ponebombas o
'caños' con la 'Resistencia Peronista', negociador-dialoguista-conciliador con
Onganía, claramente izquierdista o guevarista y hasta movimiento de guerrilla
urbana en los 70, productivista con Perón-Gelbard y el Pacto Social del 73,
fascista con López Rega, Isabelita y Ottalagano, socialdemócrata con Cafiero y la
Renovación 1984/85 y neoliberal salvaje con Menem en la década del 90."
(Feimann, 2003). Este último ejemplo está tomado justamente para abrir la
discusión respecto de si hay algún núcleo sémico que haya perdurado en el uso
que en diversos contextos de nuestra historia va tomando la palabra "peronista".
Tres ejemplos de la literatura, para finalizar. Pensemos en las diferentes
connotaciones de la palabra "tierra" desde la óptica de los diferentes personajes
de los textos de Rulfo: ¿qué connotaciones adquiere este lexema cuando se
hace referencia a la "tierra" según los campesinos y a la "tierra" según los
terratenientes? Recordemos cómo aparece cargada semánticamente la palabra
"inmigrante" en un clásico de Cambaceres, En la sangre, por contraste con cómo
aparece en La tierra incomparable de Dal Masetto. Finalmente atendamos a los
usos de la palabra "revolución" en La revolución es un sueño eterno de Rivera:
pensemos en el uso que adquiere en el título, en las diferentes acepciones que
se ponen en juego cuando Castelli recuerda haber jurado, junto a sus
compañeros, hacia el 25 de mayo de 1810 que "la revolución no sería un té
servido a las cinco de la tarde". Si la revolución fue un té servido a las cinco de la
tarde, ¿fue una revolución?
Decíamos más arriba que éste no es el aspecto de la teoría de Greimas más
recuperado en las instancias aúlicas. Sí se retoma una categoría: "isotopía". No
obstante el uso que se hace de ella tiende a volver la propuesta de Greimas más
positivista de lo que ésta es.
En su definición Greimas enfatiza que la isotopía se configura por la iteratividad a
lo largo de una cadena sintagmática de clasemas que aseguran al texto su
homogeneidad. Pero entiende al texto como el conjunto de elementos de
significación que se hallan situados sobre la isotopía "elegida". Greimas pone así
al lector en el lugar de la decisión: el lector no se limita a describir un objeto
simple que es para todos legible de igual modo. El lector elige una isotopía, lo
que da lugar a que permanezcan otras sin recuperar (isotopías susceptibles de
ser recuperadas por otras lecturas, por lecturas futuras y por lectores futuros;
isotopías que, como tales, no existen sino en nivel abstracto, como constructo
potencial). Greimas abre así el camino que explotará Riffaterre (1971).
Cabe resaltar que este modo de leer las propuestas de Greimas se verifica en las
propuestas didácticas para las aulas universitarias hasta la actualidad 7 pero en
cruce con propuestas que tienden a definir la isotopía como un existente textual
que el lector simplemente describe (tal vez esto explique luego la reducción de
esta propuesta a una metodología). Definición que se opone a lo que Greimas
postula: "La necesidad de una reja cultural para resolver las dificultades relativas
a la búsqueda de la isotopía del discurso... vuelve a poner en tela de juicio la
posibilidad misma del análisis semántico objetivo... La descripción misma
depende aún, en gran medida, de la apreciación subjetiva del observador."
(Greimas, 1966: 138).
Ahora bien, la tendencia a leer la propuesta de Greimas como una metodología
no sólo está avalada por el título mismo de su obra sino por ciertos pasajes como
el que citamos a continuación. Pasaje que además, al incluir la palabra
"aplicación", habilitará la equiparación usual de toda metodología a una caja de
herramientas (problema al que alude Panesi en el contexto de un Congreso
Internacional de Profesores celebrado en Santa Fe en el año 1996; allí presenta
la ponencia cuyo irónico título ya da cuenta de este problema: "La caja de
herramientas o qué no hacer con la teoría literaria", Santa Fe, UNL, 1996).

7
El trabajo de recolección de los programas de cátedra, pautado para la primera etapa de la
investigación, nos ha permitido recoger este dato en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la
Universidad Nacional del Litoral. Queda por verificar lo que acontece en la Escuelas de Letras de la
Universidad Nacional de Rosario y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos
Aires.

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 9


Retomemos entonces la cita de Greimas8 que inscribe la propuesta de Propp en
una línea metodológica y que abre el campo al "aplicacionismo":

"La definición del relato considerado como una manifestación


discursiva que desarrolla, gracias a la consecución de sus funciones,
un modelo transformacional implícito, se basa sólo
desgraciadamente en el análisis de un solo género de relatos: el
cuento popular ruso. Su alcance será, pues, reducido en tanto no
podamos mostrar que el modelo reconocido en el relato-cuento se
encuentra en otros campos axiológicos y se puede aplicar a relatos
de figuración diferente. Podemos decir incluso que cuanto más
alejado esté de su lugar de origen el nuevo campo de aplicación del
modelo, tanto más general aparecerá, con razón, su alcance."
(Greimas, 1966: 326).

Ahora bien, cuando hablamos de los eclipses que sufre el modelo narratológico
francés hacemos especialmente referencia a los escritos de Bremond (1966), de
Todorov (1966) y de Barthes (1969)9.
En "La lógica de los posibles narrativos" Bremond (1966) recupera la categoría
"función" de Propp para complejizar el modo en que se encadenan las acciones
nucleares de un relato. Elabora para ello una definición básica de secuencia que
comporta la posibilidad de la acción, la materialización y el resultado alcanzado.
Secuencia que en las instancias textuales se presenta en formas complejas que
Bremond denomina "encadenamiento por continuidad" cuando "el mismo
acontecimiento cumple simultáneamente ... dos funciones distintas" (Bremond,
1966: 88); "enclave" cuando una función requiere para poder desarrollarse de
una secuencia de funciones, es decir "cuando un proceso, para alcanzar su fin,
debe incluir otro que le sirve de medio, el cual a su vez puede incluir un tercero,
etc." (Bremond, 1966: 89) y "enlace" cuando el mismo acontecimiento tiene
funciones distintas según la perspectiva de los agentes que intervienen. Agentes
que pueden sufrir en el proceso del relato "mejoramientos" o "degradaciones" (cf.
Bremond, 1966: 92-94; 102-105).
Cabe remarcar que si bien estas categorías suelen recuperarse en materiales
educativos y en prácticas de enseñanza de la literatura (cf. Gerbaudo, 2001,
2006), no obstante su empleo es casi absolutamente "aplicacionista". Las
actividades en las que suelen aparecer no van más allá de la mera detección,
8
Sabemos que estamos trabajando con una traducción del texto de Greimas. No obstante cabe
remarcar que es justamente la traducción que utilizamos la que circula en nuestro país entre
investigadores y docentes. Versión realizada por Alfredo de la Fuente para Gredos en el marco de la
colección "Biblioteca Románica Hispánica" dirigida por Dámaso Alonso; colección desde la que se
publica Lingüística e historia literaria (Spitzer, 1955), Materia y forma en poesía de Amado Alonso
(1960) con introducción de Raimundo Lida, el Diccionario de términos filológicos de Lázaro Carreter
(1962 -segunda edición aumentada-), etc.
El dato sobre la colección en la que se incluye la versión al español de este texto de Greimas es
clave a la hora de analizar los procesos de importación de teorías en Argentina. Recordemos que la
estilística española intentaba explotar la síntesis entre perspectivas fenomenológicas y
estructuralistas propuestas ya en el texto fundacional de Spitzer (1955). En nuestro país es crucial el
trabajo de importación y cruce de estas teorías realizado por Ana María Barrenechea (sobre esto
volvemos en próximos artículos en los que trabajamos el papel de la revista Filología en la difusión
de estas teorías).
9
Los artículos de estos autores ingresan a la Argentina en el marco de la colección
"Comunicaciones" que pertenece a la "Biblioteca de Ciencias Sociales" dirigida por Eliseo Verón. Es
importante el papel que los directores de colección y los traductores juegan en la importación y
difusión de teorías. Traducciones que, como la citada, se han publicado, y otras que circulan en
mimeo en diferentes grupos (alumnos universitarios, grupos de estudio, etc.). Cabe especialmente
destacar los casos de quienes introducen teorías a partir de las cuales luego desarrollarán
perspectivas propias. Tal es el caso de Verón y de Rosa. Pensemos en el papel que jugarán las
traducciones tempranas de Barthes por Nicolás Rosa, casi en simultáneo a la aparición en París.
Mucho antes de su publicación editorial, las traducciones de los primeros escritos de Barthes
circulaban en versiones mimeográficas en diferentes grupos de estudio localizados en Buenos Aires
y Rosario (datos suministrados por un "informante clave" en una entrevista). Por otro lado desde el
marco de la colección dirigida por Eliseo Verón se publican textos de importante circulación a nivel
nacional. Textos que contribuyen a la difusión del estructuralismo en Argentina: Análisis estructural
del relato (1970), Lo verosímil (1970). También es Verón quien traduce para Eudeba Antropología
estructural (1970).

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 10


olvidando el objetivo por el cual Bremond se había esforzado en descubrir o en
intentar trabajar sobre la "lógica de los posibles narrativos".
El objetivo de Bremond era claramente comparatista: intentaba establecer los
modos en que las diferentes culturas ordenan sus relatos, tal como lo manifiesta
al expresar su interés por descubrir las "convenciones del universo particular,
característico de una cultura, de una época, de un género literario, del estilo de
un narrador y, en última instancia, del relato mismo." (Bremond, 1966: 87). Pone
sus categorías al servicio de este proyecto traduciendo la propuesta de Propp
como una metodología acotada y en cierta medida, delirante. Observemos esta
cita que permitirá corroborar nuestras afirmaciones dados los supuestos y los
implícitos que dejan entrever sus frases:

"El examen del método seguido por V. Propp para descubrir los
caracteres específicos de estos universos particulares, el del cuento
ruso, nos ha convencido de la necesidad de trazar, previamente a
toda descripción de un género literario definido, el plano de las
posibilidades lógicas del relato. Con esta condición, el proyecto de
una clasificación de los universos del relato basada en caracteres
estructurales tan precisos como los que sirven a los botánicos o a los
naturalistas para definir los objetos de estudio, deja de ser quimérico.
Pero esta ampliación de las perspectivas provoca una flexibilización
del método." (Bremond, 1966: 87 -la cursiva es nuestra-).

Obsérvese cómo Bremond habla de "método" cuando Propp negaba esta


adjudicación a su morfología. Obsérvese cómo Bremond se sitúa como el
investigador a quien se le debe la cordura en la investigación y la ¨flexibilización¨
metodológica. Advertimos aquí una operación fuerte a la hora de importar la
propuesta del investigador ruso: se exacerba el ángulo positivista del trabajo de
Propp y se interpreta su Morfología... como una metodología para hacer lugar a
una corrección de dicha ¨metodología¨ así como a un control epistemológico
aparentemente más agudo.
Ahora bien, detengámonos en los pasajes en los que Bremond explícitamente
sitúa su producción en el marco de lo que podríamos llamar una comparatística
antropológica. Comparatística que no hace más que retomar, aquí sin citarlo, el
viejo objetivo de Propp de lograr criterios de caracterización que permitieran
clasificar los relatos y comparar sus estructuras saltando el cerco de la mera
descripción de regularidades que el mismo Propp advertía como el trabajo más
tedioso del proyecto que proponía. Es decir, en la propuesta de Propp la
descripción de regularidades está al servicio de un estudio histórico y
antropológico así como en este escrito de Bremond la descripción de los posibles
narrativos apunta a comparar diferentes modos de organizar la narración. Lo que
estamos queriendo subrayar, más allá de esto, es cuándo Bremond reconoce sus
deudas, cuándo evita hacerlo y qué es lo que se juega en dichos movimientos:

"Construyendo a partir de formas más simples de la narratividad,


secuencias, roles, encadenamientos de situaciones cada vez más
complejos y diferenciados, echamos las bases de una clasificación
de los tipos de relatos; pero además, definimos un marco de
referencia el estudio comparado de estos comportamientos que,
aunque siempre idénticos en su estructura fundamental, se
diversifican al infinito, según un juego inagotable de combinaciones y
de opciones, según las culturas, las épocas, los géneros, las
escuelas, los estilos personales. En tanto técnica de análisis literario,
la semiología del relato extrae su posibilidad y su fecundidad de su
entroncamiento en una antropología." (Bremond, 1966: 109).

Diferente a Bremond, Todorov encuentra en lo que llama "la infracción al orden"


un criterio de posible clasificación de la narrativa (infracción entendida como
modificación o alteración de lo que venía aconteciendo de modo predominante
en el relato). Un criterio que forma parte del tercer nivel de análisis que su trabajo

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 11


propone junto a los otros dos que sí han sido retomados por los análisis literarios:
estamos hablando del trabajo sobre "el relato como historia" (Todorov, 1966: 158-
173) y del "relato como discurso" (Todorov, 1966: 174-196). 10
Se infiere de nuestro comentario que este aspecto del trabajo de Todorov fue
prácticamente desatendido. No prestar atención a este tercer nivel de análisis es
descuidar el objetivo al que apunta su trabajo y que se hace visible justamente en
este tercer orden que postula "la infracción como criterio tipológico". Todorov
aclara por qué es importante este punto de su proyecto: "es sólo en este
momento de nuestro análisis que se justifica la intervención del aspecto social;
agreguemos que es también completamente necesaria." (Todorov, 1966: 190).
Aclaración ligada a las primeras frases del artículo en las que explícitamente
sitúa su trabajo en deuda con el formalismo ruso y, como al pasar, revisa la
acusación de inmanentismo, sin dejar de declarar su intención de inscribir su
propuesta en un trabajo científico. Obsérvese también la pretensión de introducir
la "verdadera" interpretación de las tesis de Jakobson y del formalismo en
general:

"Estudiar la 'literariedad' y no la literatura: esta es la fórmula que,


hará pronto cincuenta años, señaló la aparición de la primera
tendencia moderna en los estudios literarios: el formalismo ruso. Esta
frase de Jakobson pretende redefinir el objeto de la investigación; no
obstante, uno se ha engañado bastante tiempo sobre su verdadera
significación, pues no apunta a sustituir el enfoque trascendente
(psicológico, sociológico o filosófico) que reinaba hasta entonces por
un estudio inmanente; en ningún caso uno se limita a la descripción
de una obra, la que por otra parte no podía ser el objetivo de una
ciencia (y, por cierto, aquí se trata de una ciencia). Sería más justo
decir que, en lugar de proyectar la obra sobre otro tipo de discurso
se la proyecta aquí sobre el discurso literario. Se estudia, no la obra,
sino las virtualidades del discurso literario que la han hecho posible;
es así como los estudios literarios podrán llegar a ser una ciencia de
la literatura." (Todorov, 1966: 155) quedamos acá

Intención, proyecto, búsqueda: palabras que permiten situar este proyecto de


Todorov en un plano de no-conclusión, de bosquejo tentativo. Palabras con las
que cierra su escrito, insistiendo en la importancia de construir criterios para una
tipología de los textos literarios, a sabiendas del carácter complejo del objeto, de
su resistencia a la generalización tanto como a la clasificación:

"No es cierto que haya que encontrar en todos los relatos semejante
infracción. Algunas novelas modernas no pueden ser presentadas
como el conflicto entre dos órdenes sino más bien como una serie de
variaciones en gradación sobre el mismo tema. Tal es la estructura
de las novelas de Kafka, Beckett, etcétera. En todos los casos, la
noción de infracción, como por lo demás todas las que conciernen a
la estructura de la obra, podrá servir como criterio para una tipología
futura de los relatos literarios.
Detenemos aquí nuestro esbozo de un marco para el estudio del
relato literario. Esperemos que esta búsqueda de un denominador
común a las discusiones del pasado hará más fecundas las futuras."
(Todorov, 1966: 192)

10
Recordemos que las categorías creadas por Todorov para trabajar sobre el orden de la historia (se
analiza la lógica de las acciones que pueden darse como repeticiones bajo la forma de antítesis,
gradación, paralelismo, que pueden ordenarse desde el modelo triádico, el modelo homológico; se
analizan los personajes y sus relaciones -deseo, comunicación, participación- recuperando los
predicados de base -es clara aquí la deuda con Greimas-) y sobre el orden del discurso (se analiza el
tiempo del relato que puede presentarse a partir de encadenamiento, de alternancia, intercalación; se
trabaja sobre la diferencia entre los tiempos de escritura y de lectura; se analizan los aspectos del
relato tomando en cuenta si el narrador es omnisciente, equisciente o deficiente según sepa más,
igual o menos que su/s personaje/s) han pregnado tanto la enseñanza media como superior en
Argentina (cf. Gerbaudo, 2001, 2006).

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 12


Veamos finalmente qué ha pasado con el texto aparentemente más conocido del
programa narratológico en Argentina: "Introducción al análisis estructural de los
relatos" de Barthes (1969). Y decimos "aparentemente" porque en realidad lo que
se ha difundido es una suerte de vulgata que reduce las propuestas del artículo.
En principio, de los tres niveles de descripción propuestos por Barthes, se
retoman básicamente dos: el de las funciones y el de las acciones.
Desde el nivel de las funciones se diferencian dos tipos básicos: las
¨distribucionales¨ y las ¨integrativas¨. Las primeras comprenderían las funciones
¨nucleares¨ y las ¨catálisis¨ o secundarias; las segundas, los ¨indicios¨ y las
¨informaciones¨.
Cabe precisar que este nivel tampoco se introduce en toda su complejidad. Al
trabajar estas categorías desde la mera detección en cada texto literario no se
cumple con el propósito para el que fueron creadas, es decir, con la intención de
ayudar a descubrir la retórica del texto. Tampoco se explota el trabajo sobre los
indicios para abrir la propuesta estructuralista a un análisis que vaya más allá de
la linealidad de la historia.
En relación al nivel de las acciones, cabe decir que raramente es trabajado.
Barthes retoma desde este plano básicamente las categorías de Greimas a partir
de las cuales hay narrativa toda vez que un "sujeto" esté distanciado de su
"objeto" de deseo. La conjunción con su objeto supondrá posiblemente el fin del
relato. Conjunción que para producirse seguramente habrá requerido de la ayuda
de uno o varios "ayudantes" que habrá/n tenido que luchar contra adversarios u
"opositores", etc. La recuperación de este nivel generalmente se realiza por la
mera detección de los actantes sin apuntar a una lectura de cómo éstos
intervienen en las grandes acciones de la trama que pueden ser analizadas a
partir de las modalidades del deseo, de la comunicación y de la lucha.
El nivel absolutamente ausente es el narracional. Una suerte de espacio de
integración del análisis que encuentra su desafío al pensar la escritura (en los
términos del grupo Tel Quel -cf. Gerbaudo, 2005-). Dice Barthes: "El relato es
trasladable (traductible), sin perjuicio fundamental: lo que no es traducible
(tradmisible) sólo se determina en el último nivel, el 'narracional' ... y la última
capa del nivel narracional, a saber, la escritura, no puede pasar de una lengua a
otra (o pasa muy mal)." (Barthes, 1969: 41).
Muchas veces incomprendida, Barthes introduce en este nivel una tesis que sí ha
tenido difusión pero que, no obstante, se ha utilizado sin recordar los ecos
lacanianos de la distinción. Barthes diferencia al ¨autor¨ del ¨narrador¨ y del
¨personaje¨ de un relato: "Al menos desde nuestro punto de vista, narrador y
personajes son esencialmente 'seres de papel': el autor (material) de un relato no
puede confundirse para nada con el narrador de ese relato (...). Quien habla (en
el relato) no es quien escribe (en la vida) y quien escribe no es quien existe."
(Barthes, 1969: 33-34). Diferenciación cuya nota el pie remite y envía a una cita
de Lacan, complejizando la interpretación de esta distinción: "J. Lacan: '¿El
sujeto del que hablo cuando hablo es el mismo que el que habla?' " (Barthes,
1969: 34).
Distinción ligada a la que establece casi al finalizar su texto al subrayar que la
función del relato no es la de "representar" sino la de "montar un espectáculo".
Precisión importante que permite distinguir hacia donde apunta la teoría de la
literatura que Barthes intentaba contribuir a conformar: " 'Lo que sucede' en el
relato no es, desde el punto de vista referencial (real), literalmente, nada, 'lo que
pasa' es sólo el lenguaje, la aventura del lenguaje cuyo advenimiento nunca deja
de ser festejado." (Barthes, 1969: 43).

Estilística y estructuralismo en Argentina. Dos textos, dos


lecturas

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 13


Por diversas razones que exponemos a continuación seleccionamos como
primera aproximación al modo en que se importa el estructuralismo y la estilística
en Argentina dos textos de amplia circulación. Si bien uno de ellos producido tres
años antes del período que circunscribe nuestra investigación, el modo en que
atravesó las fronteras de su tiempo de producción hace que lo retomemos:
estamos hablando del texto que Barrenechea escribe sobre Borges hacia 1957 y
que podría caracterizarse como un escrito de crítica académica, es decir, una
lectura destinada a especialistas. El otro texto, más bien destinado a profesores
de literatura, también se convierte en una cita obligada: estamos hablando de El
análisis literario. Introducción metodológica a una estilística integral de
Castagnino. Texto cuya primera edición aparece en 1953, pero que se revisa, tal
como lo declara su autor, en 1967 al preparar la quinta edición y en 1974 al
preparar la novena. Edición en la que incorpora "nuevos materiales relativos a los
criterios formalistas y estructuralistas" (Castagnino, 1974: 8)11.
Tal vez una primera entrada a los textos pueda hacerse a partir de una
observación sobre el modo en que los autores reconocen los "dones y las
deudas" a partir de las dedicatorias y de las introducciones. En el caso de
Barrenechea, la deuda es explícita. Escribe en la primera página de La expresión
de la irrealidad en la obra de Borges: "A la memoria de Amado Alonso y Pedro
Henríquez Ureña, mis maestros" (Barrenechea, 1957: 7)12.
El libro de Castagnino, si bien sin dedicatoria, trasluce sus filiaciones en las
¨advertencias¨ a las sucesivas ediciones del texto. En la ¨advertencia¨ inscripta
en la quinta edición, la del año 1967, declara trabajar desde una perspectiva que
crea y que llama ¨estilística integral¨ (Castagnino, 1974: 8). Perspectiva que
evidenciará sus deudas con los escritos de la estilística spitzeriana leída desde la
perspectiva de Amado y de Dámaso Alonso.
Elegimos analizar estas producciones de Barrenechea y de Castagnino porque
además nos permiten realizar un estudio contrastivo de dos prácticas de
importación de la misma perspectiva teórica: ambos textos trabajan básicamente
desde la estilística que se nutre de las tesis del estructuralismo. El de
Barrenechea es un ejercicio de escritura de su lectura de Borges; el de
Castagnino es un trabajo propedéutico. Diferencia que señala una primera
entrada al problema de la importación de teorías en Argentina en los años 60-70
y sus derivaciones para la enseñanza de la literatura. Nos interesa precisar en el
marco de este primer avance de investigación los supuestos a que dan lugar
estos escritos dado el modo en que vinculan las teorías con las prácticas de
lectura de la literatura.
El carácter introductorio del texto de Castagnino no sólo puede advertirse desde
su título. En las aclaraciones respecto de las variaciones que se introducen sobre
la primera edición de 1953 se reiteran notas sobre el aspecto propedéutico del
texto junto a especificaciones que insisten en la ¨metodología¨ que allí se
presenta. Insistencia que tiende a promover el supuesto de que existe algo así
como un ¨método básico¨ que, ¨aplicado¨ sobre cualquier texto del mismo género
del que allí se trabaja, dará lugar a un análisis dentro de la línea ¨científica¨ que
se presenta. Dice Castagnino en la ¨advertencia a la quinta edición¨:

11
No vamos a detenernos aquí en el estudio de las importaciones teóricas registradas en las revistas
académicas de la UBA, de la UNR y de la UNL (universidades sobre las que se centra nuestra
investigación) ya que la circulación de estos textos se produce entre un público más reducido,
básicamente académico. En este artículo nos hemos centrado en las importaciones de teorías en
relación fundamentalmente con la apropiación y recreación que se advierte en el campo de la
enseñanza. Es por ello que preferimos acotar nuestra descripción retomando dos publicaciones de
amplia circulación entre investigadores pero también entre profesores que han ejercido la docencia
en diferentes niveles del sistema educativo.
12
Cabe destacar que entre las pocas referencias teóricas que Barrenechea incorpora en su trabajo
aparecen por predominancia, envíos a trabajos teóricos de la estilística (tal es el caso de Spitzer,
1955) o a lecturas críticas desarrolladas desde ese marco (tal es el caso de los trabajos de Amado
Alonso, Pedro Henríquez Ureña, Raimundo Lida, María Rosa Lida de Makiel y los escritos tempranos
de Enrique Pezzoni). Tampoco evita la polémica en los casos en que entiende que es importante
marcar diferencias con críticos prestigiosos: es notoria la distancia que toma de las interpretaciones
sobre Borges realizadas por Adolfo Prieto (ver Barrenechea, 1957: 106 -nota 4-).

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 14


¨A través de sucesivas ediciones, El análisis literario ha ido creciendo
con notas y ajustes tendientes a acentuar sus objetivos
esclarecedores y metodológicos en relación con la moderna ciencia
de la literatura, a brindar permanente utilidad como obra de
orientación y consulta.¨ (Castagnino, 1974: 7). En la ¨advertencia a la
novena edición¨ aclara que incorpora ¨criterios formalistas y
estructuralistas¨ atendiendo al doble objetivo que marcó su texto
desde su primera edición: ¨1) afirmar la necesidad de una
indispensable integración y complementación de los métodos
fundamentales de acceso a la obra literaria, sobre todo en las
instancias primeras e introductorias; 2) intentar la delineación de
pautas metodológicas accesibles y acordes con el carácter de
‘introducción’ asignado a El análisis literario desde su origen.¨
(Castagnino, 1974: 8).

Decidir incorporar el análisis de una obra a modo de ejemplo induce a pensar


que ¨aplicar¨ (palabra iterada en el texto de Castagnino) este análisis sobre los
textos permitirá obtener una lectura. Se confunde el plano de la mera exhibición o
muestra de categorías con una interpretación. A pesar de sus buenas
intenciones, el texto deja entrever estos supuestos:

¨El más compacto aporte para la actualidad del libro finca en el


extenso estudio teórico-práctico incorporado a la Tercera Parte,
donde sistematizo la metodología del análisis genético-estructural
según el estado presente de la ciencia morfológica literaria.¨
(Castagnino, 1974: 7).

Supuestos avalados por varias operaciones que se refuerzan en el contexto del


libro, a saber: se incorpora un ¨apéndice¨ donde se desagregan cada una de las
categorías que se incluyen en cada uno de los niveles de análisis de la estilística
integral propuesta por Castagnino (nivel del contenido, de la estructura y
composición, del estilo -ver Castagnino, 1974: 385-); se equipara el análisis de
textos a una ¨técnica¨, a una ¨metodología¨ y se habla de ¨material de aplicación¨
cuando se hace referencia a las obras que se usan como ejemplos para mostrar
las categorías de la teoría que se busca introducir (ver Castagnino, 1974: 14); se
habla del método de la estilística integral en términos de ¨herramienta¨
(Castagnino, 1974: 17).
Veamos con más detalle cada una de estas operaciones. Empecemos por revisar
los supuestos que conlleva hablar de un método como ¨herramienta¨ y equiparar
el análisis a una ¨técnica¨. Para ello retomamos las palabras de Castagnino: ¨Si
el análisis de textos es, en efecto, una técnica... ¿por qué no disponerla -como
iniciación- al servicio de la estilística? Además, si es susceptible de evolución y
progreso, ¿no se avanzará en su perfeccionamiento y en la aproximación al
carácter científico si se la enfoca como introducción metodológica a una
estilística integral?¨ (Castagnino, 1974: 14). Casi a continuación, al explicitar los
propósitos de su escrito, aclara que ¨será uno de los objetivos de este ensayo
mostrar que el análisis literario, si bien es ‘oficio’, no puede desentenderse de la
indagación estilística y probar -por la teoría y la práctica- que conduce
metódicamente a una estilística integral. Por ello, ex profeso, he elegido como
material de aplicación, en primer término un texto político-pedagógico: El escritor,
de Azorín.¨ (Castagnino, 1974: 15). Finalmente explica por qué elige ejemplificar
el modo en que funciona la estilística con Don Segundo Sombra. Si bien se
preocupa por transparentar que no es su objetivo escribir su lectura de El escritor
o de Don Segundo Sombra, al enfatizar que estos textos ¨proporcionarán
ejemplos y material de práctica para concretar los aspectos teóricos¨ deja
entrever o da a suponer que es el orden de análisis que se sigue allí el que debe
ponerse en práctica en toda interpretación que pretenda seguir los pasos de la
¨estilística integral¨: ¨el presente trabajo... se propondrá esencialmente trazar una
ordenación metódica de sucesivos momentos de dicho análisis (...). Se trata,
pues, de brindar un método, un orden, un instrumento para trabajar sobre la obra
literaria, a través de sus contenidos, estructuras, léxico y estilo; una herramienta

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 15


que utilice en su aplicación lo que de positivo van decantando los distintos
criterios de aproximación a la obra literaria.¨ (Castagnino, 1974: 17).
Es verdad que no se puede hacer responsable a Castagnino de los usos
posteriores que se harán de su texto. Pero no podemos dejar de advertir que es
posible rastrear en las prácticas educativas en los niveles medio y superior una
suerte de aplicación de la grilla que Castagnino introduce en el apéndice sin otra
finalidad que la aplicación misma. Grilla que se modifica levemente en algunos
ítems, pero que permanece más o menos estable en sus puntos básicos. Grilla
que presentada como ¨aplicable¨ o como ¨método¨ puede inducir a pensar que,
seguida en sus lineamientos básicos, conduce al análisis. Es decir, el peligro de
esta propuesta es promover la mera detección de cada uno de los puntos
propuestos o, por el contrario, entender que la detección de todos estos puntos
es el paso previo a la lectura cuando pareciera que es a partir de una conjetura
que se tiene sobre un corpus como se inicia una interpretación. Interpretación en
la que cooperan las categorías cuando permiten potenciar o describir aquello que
se quiere referir.
Simplemente a título ilustrativo copiamos la grilla que a modo de apéndice se
incluye casi al finalizar el texto y que, antecedida de las orientaciones
metodológicas descriptas, en cierta medida avala los ¨usos¨ a los que hacemos
referencia:

¨I.- INFORMACIONES AUXILIARES


Datos sobre el autor:
Antecedentes
Biografía
Ubicación
Escuelas y tendencias a las que adhirió
Rasgos singularizadotes

Datos sobre la obra:


Fecha de composición
Relación con el resto de la producción del autor
Tributo a la época
Ecos que promovió
Fortuna literaria
Acogida de la crítica
Influencias que ejerció

II.- A PARTIR DE LA LECTURA DEL TEXTO


Obra elegida:
Ubicación
Carácter
Rasgos externos salientes
El por qué del título

III.- ANÁLISIS INTERNO (Contenidos)


Origen:
Asunto
Tema
Motivaciones
Idea central
Argumento

Traslado a lo literario
Fuentes:
¿Realidad exterior?
¿Realidad interior?
¿Libros?
¿Tradición?
¿Fantasías?
Vehículo del traslado
Observación directa
Memoria
Introspección
Reminiscencia
Imitación
Glosa
Paráfrasis
Reelaboración

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 16


Contenidos del tema que afloran en el argumento propiamente dicho
Individuales:
Lo psicofisiológico
Sentimientos
Motivaciones
Vivencias
Sociales:
Lo económico
Lo familiar
Lo político
Lo jurídico
Lo ideológico, etc.
Estéticos
Inspiración
Género

Relación Espacial
Presencia de lo geográfico
Ubicación y localización del tema
Paisaje literario
Escenario

Relación Temporal
Época
Temperatura moral
Concepción del tiempo
Juegos temporales

Personajes
Su presencia es: épica, dramática, ¿lírica?
Caracteres
Tipos
Arquetipos
Relación con el autor: extraídos de sí (autobiográfico, virtualidades);
extraídos del contorno; síntesis de diversos seres
Personajes no-personas
Interrelación entre los personajes: protagonista, antagonista, héroe,
secundarios
Presentación: Directa (en acción, por expresión y estilo directo); Indirecta
(retrato, por el enmarcamiento, como relieve de la figura, etc.)
Acción: acción y argumento, ¿lenta, dinámica?, ¿predominante, relegada?

IV.- ANÁLISIS DE FORMAS INTERIORES (estructura y composición)


Estructura y composición de la obra
Vivencias-inspiración
Plan
Partes y divisiones
¨Puntos de vista¨
Las transiciones: secuencias, fundidos
Versificación
Procedimientos de desarrollo
Vocabulario
Estructura y género
Estructura narrativa: actantes, secuencias, consecuciones, funciones,
fórmula simbólica, ¨modelo¨ estructural

Procedimientos
Narración: ¿Qué orden prefiere? ¿El lógico? ¿El espontáneo?
Directa, memorizada, ¿cómo ilusión óptica o sensorial en general?, cuadro
(estática), film (dinámica)
Demostración, exposición: deductiva, inductiva, abstracta, concreta, rodeos,
parábolas, símbolos, alegorías
Diálogo: ¿semejante a la conversación?, ¿literario?, ¿opone a los
interlocutores como combatientes?, ¿directo?, ¿indirecto?, ¿indirecto libre?
Epístola: ¿informativa?, ¿persuasiva?, ¿sentimental?, ¿protocolar?,
¿familiar?

Vocabulario
Neologismos, arcaísmos, cultismos, tecnicismos, indigenismos,
barbarismos, jergas.

V.- ANÁLISIS DE LAS FORMAS EXTERIORES EN CUANTO


EXPRESIVIDAD INDIVIDUAL (estilo)
Relación expresión-complejo sensorial
Auditivas
Visuales

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 17


Cromáticas
De movimiento
De espacio
De forma
Sinestesias
Cenestesias
Ilusiones de los sentidos

Tendencias expresionistas
Relación causa-efecto
Elaboración intelectualizada
Prosopopeya sin animismo
Personificación sin animismo
Estrechas subordinaciones
Tiempo fijado y preciso
Construcción oracional trabada y amplia
Armonía imitativa: onomatopeya, sonidos expresionistas

Tendencias impresionistas
Equívocos sensoriales
Apariencia y espontaneidad
Dinamización expresiva
Materialización de lo inmaterial
Animación de lo inanimado
Concreción de lo abstracto y viceversa
Metáforas animizadas
Prosopopeya con animismo
Proyecciones subjetivas
Tiempo fluyente e infijable
Oraciones breves: notación de agenda, cláusula de abanico, construcción
nominal
Armonía imitativa
Posición de epítetos
Plurales: de repetición, aumentativos, de variación

Relación expresión-intencionalidad
Intensificación expresiva: hipérbole, sinonimia, repetición, perífrasis,
alusión, eufemismo, comparación, imagen, sinécdoque, metonimia,
metáfora, alegoría
Economía expresiva: elipsis, sugerencia, ironía, suspensión, reticencia
Estilo y tendencia: lo abstracto y lo concreto, lo específico y lo genérico
Sentimientos declarados (contenido)
Presión estilística de la afectividad (indicios, formas de relieve)
Indicios: notas impresionistas, diminutivos, sobrentendidos, connotaciones,
intensificación o economía

Morfología y estilo
Oficios gramaticales
Alteración de oficios y función: sustantivos, adjetivos, verbos, pronombres,
conjunciones
Caso del adjetivo: posición, procedencia, epíteto, acumulación
Verbos: Tiempos, modos aspecto; presente (histórico, habitual, ético,
atemporal, con valor futuro), Futuro (hipotético, perifrástico), sintagmáticos,
pretéritos, gerundios
Conjunciones: asíndeton, polisíndeton

Sintaxis y estilo
Construcción oracional
Orden de los elementos
Yuxtaposiciones
Coordinaciones
Subordinaciones
Anotación de agenda
Cláusula en abanico
Presión afectiva
Presión de la intencionalidad
La entonación y la línea melódica de la oración como valor estilístico.

VI.- SÍNTESIS Y CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS PARA LA


INTERPRETACIÓN Y LA VALORACIÓN DE LA OBRA¨ (Castagnino, 1974:
385-391)

Es importante destacar el sistema de textos teóricos que Castagnino introduce en


esta caracterización de su ¨estilística integral¨. Por ejemplo, además de los
trabajos conocidos para un estilista como los de Dámaso y Amado Alonso,

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 18


Spitzer (1955) o el Diccionario de términos filológicos de Fernando Lázaro
Carreter, Castagnino ya introduce en la edición de 1974 el trabajo de Sörensen,
Literatura y lingüística, sustentado en la teoría de Hjelmslev13. También hace
referencia a los textos que en Francia estaba produciendo Barthes casi al mismo
tiempo en que Castagnino editaba su escrito. Obsérvese, por ejemplo, que
introduce Critique et verité, texto que Barthes escribe en 1966 y que ingresa a la
Argentina traducido en 1972; incorpora elementos de ¨Análisis estructural del
relato¨, texto que cita a partir de la edición de 1970 realizada en Argentina por la
Editorial Tiempo Contemporáneo. También describe importantes tesis de Genette
tomadas del libro Estructuralismo y crítica literaria. Texto escrito en 1965 que
ingresa a nuestro país en español gracias a una traducción realizada por Alfredo
Paiva; traducción editada por la Universidad Nacional de Córdoba. Como se
habrá advertido a partir de la grilla que transcribimos, entre sus categorías
retoma algunas de la Semántica estructural de Greimas que consulta vía la
traducción que Gredos realiza al español. También recupera las formulaciones
básicas que Todorov escribe en Littérature et signification que consulta en
francés (recordemos que este texto se publica en 1967 en Francia e ingresa a la
Argentina vía una traducción española del año 1974 editada en el marco de la
colección ¨Lingüística y crítica literaria¨ dirigida por Antonio Prieto y Ángel
Valbuena Prat).
Castagnino se detiene en la descripción de la propuesta del análisis estructural.
Básicamente trabaja sobre el constructo teórico que esta propuesta diseña, es
decir, vuelve sobre el texto literario tal como se recrea en manos del analista.
Cita a Genette para describir este proceso:

¨‘A priori -sostiene Genette en Estructuralismo y crítica literaria- el


estructuralismo como método está destinado a estudiar las
estructuras en todas partes donde las encuentre; pero para empezar,
las estructuras no son, ni con mucho, objetos de encuentro, sino
sistemas de relaciones latentes concebidos antes que percibidos,
que el análisis construye a medida que los libera y, a veces, corre el
riesgo de inventar creyendo descubrirlos.’ (Genette).¨ (Castagnino,
1974: 183).

Inscripta esta posición, el concepto de texto literario es redefinido desde la


perspectiva de la ¨estilística integral¨ que propone ir más allá del corte realizado
desde la línea estructural: ¨El análisis de relaciones latentes, formas-sistemas y
estructuras adquiere una resonancia que va más allá del ... llamado estudio
inmanente de la obra literaria cuando se lo interrelaciona en la metodología aquí
propuesta de una estilística integral.¨ (Castagnino, 1974: 184).
Estilística que al insistir fuertemente en la idea del ¨desmontaje¨ promueve una
creencia que se ha cristalizado en las prácticas de lectura académicas en
Argentina. Creencia a partir de la cual se confunde descripción con análisis,
análisis con interpretación y sumatoria de datos (detecciones de figuras retóricas,
datos biográficos, ¨tema¨, ¨asunto¨, ¨idea central¨, etc.) con lectura. En parte,
afirmaciones como ésta, pueden haber contribuido a generar estas confusiones
(tal como le ha sucedido al texto de Propp, probablemente no se haya puesto
atención a las entre-líneas que el escrito de Castagnino dejaba entrever). Tal vez
convenga subrayar que desmontaje-montaje no es el equivalente de lectura:

¨(...) El procedimiento seguido en todos los casos ha sido el


desmontar cuidadosamente un texto literario para mostrarlo por fuera
y por dentro, para hacer concurrir a esta tarea analítica los aportes
de aquellas disciplinas literarias, lingüísticas, filosóficas, psicológicas
e históricas que sustentan la teoría y la práctica del análisis literario;
y para conducir a los educandos mediante tal integración hasta las

13
Trabajo que, por ejemplo, en las cátedras del área de ¨Literatura y Teoría Literaria¨ de la
Universidad Nacional del Litoral se enseña hasta el año 1995 (dato obtenido en base al análisis de
programas de profesores titulares).

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 19


puertas mismas de una ciencia que absorbe los afanes de algunos
grupos de estudiosos de la literatura: la estilística integral.¨
(Castagnino, 1974: 13)

Ahora bien, al proponer la escritura de una lectura, el texto de Barrenechea se


abre desde el ángulo inverso al de Castagnino: es su conjetura, su hipótesis
básica la que, potenciada por sus conocimientos teóricos, permite producir una
de las interpretaciones más importantes de la obra de Borges circulante en
Argentina. Interpretación que permite mostrar otro ángulo desde el cual se ha
importado la estilística y el estructuralismo en nuestro país. 14
Obsérvese antes que nada que Barrenechea, lectora, instala su hipótesis desde
el título de su escrito. Hipótesis que luego trabaja en cada uno de los capítulos
tomando en consideración el vocabulario más iterado en los textos de Borges, los
símbolos y las metáforas que construye, los tópicos o ¨temas centrales¨ como
ella les llama (el infinito, el caos, el panteísmo, el tiempo, la materia), el uso del
doble paréntesis como modo de hacer proliferar las lecturas posibles de un
suceso, etc.
La estilística se muestra aquí en funcionamiento, es decir, en el marco de una
interpretación de un corpus literario y no como una suerte de ¨modelo¨ a ¨aplicar¨
en bloque. Por el contrario, advertimos que Barrenechea toma aquellas
categorías que necesita para sus trabajos con la mínima cantidad posible de
envíos teóricos. Característica que Camblong considerará una marca de su
producción ensayística, pero que también es posible ver en esta suerte de
tratado en que se convierte esta investigación sobre Borges que Barrenechea
produce para completar su doctorado.15 Respecto de este procedimiento
escriturario, Camblong afirma: ¨el discurso crítico despliega tópicos, recursos y
mecanismos idiosincrásicos del corpus en estudio, con una prosa que podría
calificarse de diáfana, directa, sencilla. Un discurso que utiliza el vocabulario
técnico indispensable, que no se regodea en juegos de palabras ni altera la
sintaxis regular del idioma¨ (Camblong, 2001: 3).
El modo en que Barrenechea trama la argumentación de su tesis es de una
rigurosidad impecable. La hipótesis que se enuncia en el título se muestra a partir
de diferentes entradas al corpus. La irrealidad se expresa en la obra de Borges
en la elección de sus símbolos, en sus imágenes recurrentes, en su léxico, en la
construcción de relatos encastrados como una suerte de cajas chinas, en la
recuperación de problemas de la filosofía que muestran la ingenuidad de los
planteos realistas, en los tópicos. Citando de modo exhaustivo todos los ejemplos
del corpus que trabaja y que le permiten sostener sus afirmaciones, Barrenechea
hilvana sus fundamentos para escribir su lectura. Así, va tejiendo su trama,
despacio pero insistentemente.
Casi al inicio de su escrito, inserta una suerte de prevención epistemológica, un
resguardo o también, un aparente pedido de disculpas que entra en juego con las
sutiles ironías borgeanas. Barrenechea usa a los personajes de Borges para
desnudar su aparente intención. Intención que la coloca en el ángulo opuesto al
de Castagnino:
¨Si el análisis estilístico de Carlos Argentino Daneri, el absurdo
protagonista del relato ‘El Aleph’ (A, 129), condena este propósito, lo
absuelve el otro Borges, el que ha dicho ‘Yo creo que la rosa tiene su
porqué’ y se ha aplicado tantas veces a desentrañarlo. Quédenos la
14
Cabe destacar a modo de detalle que, tal como lo propone Spitzer (1955), hasta los datos
biográficos son utilizados en función del esbozo de conjeturas sobre la escritura de Borges, sobre sus
posiciones estéticas, etc. A modo de ejemplo incluimos un pasaje algo extenso tomado del apéndice
¨Biografía externa de Borges¨: ¨Borges volvió a la Argentina a comienzos de 1921 e introdujo en los
ambientes literarios de Buenos Aires el movimiento ultraísta. Pero conviene dejar bien claro en qué
se apartaba Borges de los ultraístas españoles desde el comienzo, porque las diferencias fueron
acentuándose hasta que abandonó sus modalidades definitivamente. El mismo, en el prólogo a La
calle de la tarde (1925) de Norah Lange ha dicho: ‘comenzaba el ultraísmo en tierras de América y su
voluntad de renuevo, que fue traviesa y brincadora en Sevilla, resonó fiel, apasionada en nosotros.’
(I, 76)¨ (Barrenechea, 1957: 235).
15
Recordemos que el texto que trabajamos es la tesis doctoral que Barrenechea defiende en Bryn
Mawr Collage en 1955.

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 20


esperanza de no haber destruido torpemente el milagro de su
arquitectura.¨ (Barrenechea, 1957: 20)

De esta cita retomamos una frase, la última, a los fines de recuperar el modo en
que en este texto se ponen en juego los andamiajes teóricos para sostener el
propio trabajo. Y también retomamos este procedimiento que Camblong
describe, a propósito de los escritos de Barrenechea: la referencia exacta al
corpus que permite avalar aquello que se sostiene (aún cuando escribe ensayos,
aún cuando pone en abismo su propia escritura, como en este caso). Estrategia
o procedimiento que se continuará en sus escritos posteriores y que Camblong
liga, entre otras razones, a las marcas de una formación metodológica en la que
la estilística y el estructuralismo dejaron sus huellas. Estrategia que también
conecta con una toma de posición ética respecto del trabajo intelectual:

¨Este especial tratamiento de las búsquedas textuales alberga la


posibilidad de varias interpretaciones, convergentes y vertidas en
simultáneo: 1) un hábito intelectual típico de las minuciosas tareas
filológicas, emparentadas con la estilística; 2) una exigencia remante
de la lingüística y el análisis estructural; 3) una necesaria
constatación empírica que controla los límites hermenéuticos; 4) un
registro fehaciente de datos y pasos cumplidos en la investigación; 5)
un testimonio irrefutable sobre el trabajo realizado. (...) Hay un rigor
evidente que respira en cada detalle, pero también hay un relieve en
la repetición que habla de las rutinas del laboratorio en el que se
ensaya, se lee y se escribe cotidianamente. Hacer crítica, no es
soplar.. y hacer flatus vocis, sino que se reivindica ese trabajo, esa
fatiga de la búsqueda, esa disciplina, con sus saberes y sus
exigencias, que se cumplen en el tan denostado gabinete. No una
mera técnica, sino un compromiso con los textos, es decir, otra vez,
una ética la investigación académica.¨ (Camblong, 2001: 6).

Intentando ser coherentes con la ética de la investigación académica de


Barrenechea, queremos retomar aquí algunos de los pasajes de su texto a los
fines de ilustrar este modo riguroso de trabajar desde su escritura (en términos
de Barthes, 1969) en la fundamentación de sus hipótesis.
Para empezar con nuestra selección de ejemplos, escogemos este pasaje, de
impecable formulación, en el que la autora explica por qué la apelación a la
estructura de cajas chinas o de muñecas rusas configura uno de los modos que
Borges utiliza para construir este efecto de irrealidad que crean sus cuentos:

¨Borges ha hablado del efecto sobrecogedor que produce el mapa


dentro del mapa en la obra de Josiah Royce, The World and the
Individual, el drama dentro del drama en Hamlet, la novela dentro de
la novela en el Quijote y las parejas inclusiones de Las mil y una
noches y del Ramayana. Ellas sugieren a los lectores y espectadores
que se consideran seres reales, su posible condición de entes
imaginarios. Diríamos que en este texto está una de las claves de su
obra. Acosado por un mundo demasiado real (OI, 220), pero que al
mismo tiempo carece de sentido, busca liberarse de su obsesión
creando otro mundo de fantasmagorías tan coherente que nos hace
dudar, de rechazo, de la misma realidad en la que nos apoyábamos.¨
(Barrenechea, 1957: 19)

Igualmente riguroso es el trabajo sobre lo que Barrenechea denomina


¨vocabulario de la vastedad¨: una suerte de rastreo de los términos que Borges
emplea en su escritura y que le permiten crear una ¨atmósfera de inquietud y
ensoñación¨ (Barrenechea, 1957: 25). Términos usados de modo insistente entre
los que encuentra los siguientes: vasto, remoto, infinito, enorme, desaforado,
eternizado, inmortal, grandioso, desmantelado, dilatado, incesante, inagotable,
insaciable, interminable, hondo, cóncavo, agravado, profundo, final, último,
penúltimo, lateral, perdido, desterrado, extraviado, cansado, fatigoso, vertiginoso.

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 21


Como es de esperarse, a cada uno de estos términos le dedica un espacio
especial en el que recopila frases en los que son empleados anexando, como es
habitual en sus escritos, los datos de citación (ver Barrenechea, 1957: 25-35).
Uno a uno va trabajando luego sobre los símbolos de irrealidad que Borges crea:
los sueños, la multiplicación interminable de mundos, los espejos enfrentados,
las intrusiones, las bifurcaciones, las postergaciones infinitas y el tiempo cíclico,
las citas apócrifas que terminan haciendo dudar de toda cita que se introduce en
sus textos, los ¨relatos con clave¨ construidos a partir de un cuidadoso trabajo
sobre los indicios (otra vez, la marca estilístico-estructural aparece en la cuidada
escritura de Barrenechea). Estrategia para la que construye una hipótesis original
al entrever en dichas formulaciones una clave del modo en que Borges se
posiciona como sujeto en el mundo. Estrategia que no lee solamente como un
simple recurso que apunta a un fin estético determinado. Barrenechea lee en
este procedimiento otras pulsiones junto a la búsqueda estética:

¨Podríamos pensar que sólo guía a Borges un interés estético, el


gusto en presentar un cuento con sorpresa final hábilmente
calculada en la dosificación de los indicios, como el buen escritor de
ficciones policiales que da las pistas lo bastante veladas para que no
se reconozca al criminal. (...)
Sin embargo parecería que hay junto a ésta, otra motivación más
profunda. Al contar su historia como si fuera uno de los rebeldes
irlandeses, el cobarde Vincent Moon es el valiente conspirador y se
funde con él en un relato en cierto modo simbólico, como en el
‘Tema del traidor y del héroe’ (cf. infra págs. 126-127).
Quizá cabría ver en el modo de presentar tales relatos, junto a las
razones literarias, una manifestación más de la inseguridad humana
acerca de la clave del universo y una vaga alusión panteística a la
fusión de los más opuestos destinos.¨ (Barrenechea, 1957: 100)

En el escrito encontramos varias reinscripciones de la hipótesis que Barrenechea


anticipa en el título de su trabajo. Así, a propósito de diferentes problemas
filosóficos o a modo de descripción de la narrativa borgeana, descubrimos
afirmaciones que van más allá de la mera caracterización de una tópica para
involucrarse en aspectos que suponen preguntas sobre el sentido del hombre en
el mundo. Como siempre la escritura, impecable: ¨En la India milenaria, en el
Méjico cruel de la conquista, en su Buenos Aires, Borges construye fantasías
poéticas y alucinantes que renuevan la literatura de imaginación de nuestra
lengua para expresar la condición del hombre perdido en un universo caótico y
angustiado por el fluir temporal.¨ (Barrenechea, 1957: 17)
Nuevamente la lectora se involucra con el objeto de su investigación al defender
la honestidad intelectual de Borges al expresar su desconfianza respecto del
lenguaje como vehículo de comunicación y de representación. Distanciándose de
quienes ven en su actitud un ¨frío esteticismo¨ o un mero ´¨jugueteo literario con
las ideas¨, Barrenechea encuentra en Borges al pensador que unos años más
tarde descubrirán Foucault (1966) y Derrida (1972). Nuevamente en su
resolución se verifica una estrategia cara a la escuela de Spitzer (1955): la
descripción de la arquitectura textual como uno de los movimientos que permiten
luego hipotetizar sobre la subjetividad de quien escribe:

¨Hay el amargo convencimiento de que el universo y el destino del


hombre dentro del universo son inexplicables y de que cualquier
utensilio humano -pensamiento, lenguaje, construcciones filosóficas-
es inadecuado para aprehenderlos. Por eso les pide lo que pueden
darle: no una solución sino símbolos, visiones sorprendentes, formas
imaginativas del misterio que le sirvan en su tarea de escritor para
transmitir la angustia de ser hombre y la serenidad de quien se
sobrepone a esa angustia por la propia capacidad inventiva de los

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 22


mortales. Diríamos que Borges siente a la vez la servidumbre y la
grandeza de la condición humana.
El mismo hecho de que la filosofía se sirva de palabras es otro
motivo para invalidar su pretensión de ser una copia del orbe (OI,
135).¨ (Barrenechea, 1957: 106)

En cada acotación Barrenechea describe lo que los cuentos de Borges dejan


aparentemente entrever para luego introducir arriesgadas tesis sobre lo que
motiva los artilugios borgeanos. De este modo teje hipótesis sobre los efectos
que ocasiona el universo irreal en el que la narrativa de Borges sumerge al lector
para finalmente interpretar estos textos desde enclaves que permitirían advertir
irónicas actitudes del escritor hacia ciertas posiciones filosóficas:

¨El juego de sustraer al hombre del ámbito de lo cotidiano que es lo


temporal, lo envuelve en una atmósfera de irrealidad intensa. En
varios ensayos -especialmente en ‘Historia de la eternidad’ y en
‘Nueva refutación del tiempo’- ha resumido ideas filosóficas sobre la
eternidad y ha expuesto conclusiones propias; pero más que estas
reflexiones metafísicas de cuya validez duda y se burla el mismo
Borges (F, 185 y OI, 203 y 220) nos interesan por ahora las
construcciones fantásticas que han originado.¨ (Barrenechea, 1957:
156)

Una última referencia: no podemos dejar pasar el modo sintético en que


Barrenechea precisa los sistemas filosóficos y las creencias que las ficciones de
Borges contribuyen a poner en duda. En un párrafo magistral por su
condensación y por su exhaustividad, explica:

¨En Borges hay una forma de atacar la consistencia del universo y


del hombre dentro del universo que reúne varios hilos: la filosofía
idealista de Berkeley, para quien el mundo no existe fuera de la
mente de los que lo perciben o de la mente divina, el platonismo para
quien el mundo es un reflejo de los arquetipos eternos, la creencia
cristiana en un Dios creador y conservador del hombre, que vive
mientras el Señor lo piensa, las creencias orientales en un orbe
puramente aparencial en las que hasta el Nirvana deja de ser (o de
no ser), y todas las ficciones y leyendas mágicas y populares que
especulan con fantasmas, con ídolos, con simulacros, con seres
creados por la imaginación de los hombres, con fórmulas capaces de
hacer vivir muñecos inanimados, con historias donde no se sabe si
se sueña o se está despierto.¨ (Barrenechea, 1957: 169)

Barrenechea cierra su trabajo de tesis con una conclusión que, a modo de


recapitulación, retoma y vuelve sobre lo realizado. En el primer párrafo del
apartado revisa su trabajo e insiste sobre sus hipótesis, nuevamente refrescadas
desde los siempre nuevos giros de su escritura:

¨Hemos asistido a la tarea de un admirable escritor empeñado en


destruir la realidad y en convertirnos en sombras. Hemos analizado
el proceso de disolución de los conceptos en que está cimentada la
creencia del hombre en su concreto vivir: el cosmos, la personalidad
y el tiempo. Hemos visto además la presencia angustiante del infinito
y la desintegración de lo sustancial en reflejos y sueños,
especialmente inspirados en la filosofía idealista.¨ (Barrenechea,
1957: 202)

También aquí Barrenechea pivotea sobre la escritura de Borges para volver


sobre el sujeto que firma, introduciéndose en los vericuetos de su subjetividad,
apelando a una estrategia cara a la estilística de sello spitzeriano. Desde las
marcas de la escritura de Borges, pero refiriéndose a Borges, sostiene:

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 23


¨Lo vemos oscilar entre la lucidez de una inteligencia que conoce las
limitaciones humanas y se permite todos los juegos de la ironía o del
escepticismo, y la pasión de quien se siente conmovido hasta las
raíces por su destino de hombre perdido en el universo. Sus burlas
pueden alcanzar situaciones de farsa, pero nunca pierden una
fundamental seriedad: sus juegos con el tiempo, con el individuo, con
el cosmos, encierran una desolada angustia.¨ (Barrenechea, 1957:
203)

Cauta, Barrenechea explicita los límites de su trabajo dando a la vez cuenta de


los múltiples hilos susceptibles de analizar y no tocados por su investigación. Los
implícitos de sus frases nos muestran todo lo que su análisis no aborda. Su
trabajo toma ¨sólo¨ un aspecto de los muchos que quedan por analizar, aún entre
los ya analizados: ¨Nos hemos limitado a destacar sólo un aspecto -la expresión
de la irrealidad- en un escritor que se caracteriza precisamente por la riqueza y la
complejidad de su arte.¨ (Barrenechea, 1957: 203)

Sobre las políticas de la crítica


En esta identidad híbrida que supo conseguir la cultura argentina, producto de la
mezcla de productos importados y recreaciones nacionales, nos parece
importante revisar, luego de una de las décadas de mayor furor importacionista
de modelos teóricos vía España (hablamos de la década de los 90 con su
mentada ¨reforma educativa¨), cómo se ha trabajado desde Argentina con las
teorías que ingresaban desde otras comunidades académicas. Nuestra
investigación parte del análisis de lo acontecido en el período 1960-1970 porque
entendemos que es a partir de lo que acontece en dicha década como es posible
encontrar explicaciones de procesos complejos que ayudan a leer algunas de las
cristalizaciones y problemas de la enseñanza de la literatura actual.
En esta presentación presentamos el análisis de dos producciones que, a modo
de contraste, intentan traslucir una posición sobre el sentido de la incorporación
de categorías de las teorías literarias en las propuestas de lectura de textos.
Más allá de nuestra interpretación respecto del modo en que estos dos escritos
analizados realizan las operaciones de importación teórica, queremos rescatar
una actitud ética presente en los trabajos de estos dos investigadores cuyos
aportes han sido cruciales en la conformación del campo de los estudios literarios
en nuestro país. Una actitud relacionada con la apuesta al trabajo continuado,
sistemático, motivado en una profunda vocación docente. 16 Una actitud ética que
traduce una posición política y un modo de pensar la práctica de la investigación
así como la extensión.
En función de lo anterior, nos permitimos extender la descripción que Camblong
hace de Barrenechea como figura intelectual a Castagnino. Modo que
encontramos para expresar nuestro reconocimiento al esfuerzo de todo trabajo
pionero que, como siempre acontece, nos parece equívoco en ciertos puntos
hoy, luego de más de 30 años de producción. Un trabajo que no obstante merece
ser recuperado y analizado a la luz de este proceso de revisión que estamos
emprendiendo.
Camblong valora en los escritos de Barrenechea el silencioso gesto político de
presentarse ¨con genuina actitud de estudio¨ y de ¨decir lo que saben¨
(Camblong, 2001: 8). Reconoce en sus escritos la encarnación de ¨un estilo
regido por la explícita ponderación de una ética del trabajo intelectual¨. Un trabajo
que libra ¨una batalla política con las efímeras reyertas, con la opinión infundada,
con el exhibicionismo de las últimas lecturas, con las competencias destructivas,
con la mezquindad en la información y con el arrogante ejercicio de las
jerarquías.¨ En definitiva, Camblong reconoce en Barrenechea la dignidad de una
práctica que ¨confirma los postulados éticos y políticos enunciados por Walter
16
Recuperamos como un valor tanto el interés por difundir los resultados de las investigaciones
como la búsqueda de producir escritos que permitan a otros iniciarse en los estudios literarios o
conocer las producciones teóricas que permiten revisar el modo de trabajo en dicho campo.

Universidad Nacional del Litoral Teoría Literaria I, ¨Avance de investigaciones¨ 24


Benjamin: la gloria sin fama, la grandeza sin brillo, la dignidad sin sueldo.¨
(Camblong, 2001: 8).
Deseamos que nuestra práctica de investigación, traducida en parte en los
resultados que ahora estamos compartiendo, se acercara al menos en uno de
estos ángulos a esta descripción que es, también, una propuesta, un desafío y un
núcleo programático para nuestro campo.

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