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SENTENCIA n.º 112/18 de T.

del jurado 1/2018

En Santa Cruz de Tenerife, a 11 de abril de 2018.

Vista en nombre de S.M. el Rey por el TRIBUNAL DEL JURADO, de esta Audiencia Provincial, Sección Segunda,
Rollo de Sala nº 1/2018, procedente del Procedimiento del Tribunal del Jurado nº 910/2013 del Juzgado de Primera
instancia e Instrucción nº 2 de Güimar por delitos de homicidio y tenencia ilícita de armas , que ha sido presidido por
Magistrado el Iltmo. Sr. D. Fernando Paredes Sánchez, siendo Jurados:

xxxxxxxxxxxxxxx

S
xxxxxxxxxxxxxxx

.E
(y así nueve nombres)

, representado por la Procuradora de los Tribunales Dª Margarita Ana M. González y asistido por el Letrado D. Avelino

A
Míguez Caiña, siendo parte el Ministerio Fiscal en defensa1 del interés general, representado por la Ilma. Sra. Dª.
Náyade Remón Suárez , interviniendo como Acusación Particular doña N. R. M. , representada por la Procuradora D.ª
Rita Candelaria Rodríguez Dorta y asistida de la Letrada Dª. Alicia Pomares Villaplana.

I.- ANTECEDENTES DE HECHO


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PRIMERO.- La presente causa criminal se incoó mediante Auto de 8 de julio de 2013 como consecuencia del atestado
policial instruido a consecuencia de los hechos acaecidos en horas de la noche del día 1 de marzo de 2015 en el
término municipal de Arafo y remitido el Juzgado de Instrucción nº 2 de Güimar en funciones de guardia, a raíz del
fallecimiento ese mismo día de D. J. C. R.. Las diligencias penales de referencia tramitadas por el Juzgado de Primera
Instancia e instrucción nº 2 de Güimar y fueron remitidas a esta Audiencia Provincial el pasado día 23 de enero de
LD

2015 como consecuencia del Auto de Apertura de Juicio Oral de fecha 13 de enero de 2015 dictado contra D. Jacinto
S. M., por presuntos delitos de homicidio y tenencia ilícita de armas y, remitiendo testimonio de las actuaciones, y
emplazando a las partes ante este Tribunal.

Por el Ministerio Fiscal se calificaron los hechos como constitutivos de un delito de HOMICIDIO, del artículo 138 del
Código Penal y de un delito de TENENCIA ILÍCITA DE ARMAS, previsto y penado en el artículo 564.1.1º y 564.2.1º
CP. Es autor el acusado, conforme al artículo 28, párrafo primero, del Código Penal.

Concurre en el acusado la circunstancia eximente completa de LEGÍTIMA DEFENSA en relación al delito de


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homicidio, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 20.4 CP. Al acusado JACINTO S. M. no le corresponde
imposición de pena alguna por el delito de homicidio; por el delito de tenencia ilícita de armas, la pena de dos años de
prisión, con inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.
Por la acusación particular se calificaron los hechos como constitutivos de un delito de HOMICIDIO, del artículo 138
del Código Penal . Es autor el acusado, conforme al artículo 28, párrafo primero, del Código Penal.
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Al acusado JACINTO S. M.o le corresponde la imposición de la pena de diez años de prisión, con inhabilitación
absoluta durante el tiempo de la condena. Igualmente, al amparo de lo dispuesto en el artículo 48 en relación con el
artículo 57.2, ambos del Código Penal, solicitó la imposición al acusado durante el plazo de diez años de la prohibición
de acercarse y comunicarse a Dª. N. R. P. o cualquiera de sus hermanos a una distancia inferior a 500 metros, a su
domicilio o en cualquier lugar donde estos se encuentre, así como comunicarse con ellos por cualquier medio. En
materia de responsabilidad civil solicitó que el acusado indemnizara a Dª. N. R. en la cantidad de 76.690,12 euros
más los intereses señalados en el artículo 576 Lec, así como las costas procesales. La defensa del acusado solicitó la
libre absolución de su patrocinado y, alternativamente, su condena por como autor responsable de un delito de
tenencia ilícita de armas, concurriendo la circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal de confesión, a la
pena de seis meses de prisión.

SEGUNDO.- No habiéndose planteado cuestiones previas por las partes emplazadas y personadas, mediante Auto de
fecha 9 de enero de 2018 se determinaron los hechos justiciables, a tenor de lo dispuesto en el art. 37 LOTJ al tiempo
que se proveía sobre las pruebas propuestas por las partes en los términos que consta en la causa, señalándose para
el comienzo de las sesiones de Juicio Oral el día 3 de abril de 2018.

TERCERO.- Una vez constituido el Tribunal de Jurado, el juicio oral tuvo lugar los días 2, 3, 4, 5, y 6 de abril de 2018.

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El Ministerio Fiscal elevó a definitivas sus conclusiones provisionales. La acusación particular modificó sus
conclusiones provisionales, calificante alternativamente los hechos como constitutivos de un delito de homicidio del
artículo 138 del Código Penal concurriendo la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal de legítima
defensa conforme a lo establecido en los artículos 21.1º y 20.4 del Código Penal, procediendo la imposición al

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acusado de la pena de dos años y seis meses de prisión; así como de un delito de tenencia ilícita de armas  previsto y
penado en el artículo 564.1.1º y 564.2.1º CP, solicitando la imposición al acusado de la pena de un año y seis meses
de prisión. La Defensa del acusado, en igual trámite, elevó a definitivas sus conclusiones provisionales. Terminado el
juicio oral, previa instrucción a los jurados en audiencia pública, el día 6 de abril de 2019 se entregó el objeto del
veredicto al Jurado, al tiempo que se les instruyó en los términos previstos en los artículos 54, 59 y 60 de la Ley del
Jurado. En la misma fecha, el Jurado, designando como portavoz a D. J. C. G. R. pronunció un veredicto de

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culpabilidad con arreglo a los hechos declarados probados en el acta de la votación, unida a esta sentencia.

CUARTO.- Las preguntas que se formularon y entregaron al Jurado como OBJETO DEL VEREDICTO, con indicación
al final de las mismas del carácter favorable o desfavorable para el acusado D. Jacinto S. M., fueron las siguientes: 
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¿ DECLARA EL JURADO PROBADOS O NO PROBADOS LOS HECHOS A LOS QUE SE REFIEREN LAS
SIGUIENTES PREGUNTAS?

I. FIJACIÓN DE LOS PRESUNTOS HECHOS DELICTIVOS Y DE LAS CIRCUNSTANCIAS

CONCURRENTES.-
LD

PRIMERA.- ( Hecho nuclear de la acusación por el hecho delictivo A )

       El día 1 de marzo de 2015, sobre las 22:00 horas aproximadamente, D. J. C. R.  (nacido el 7.3.1989, de 26 años
de edad) y D. C. C. P., menor de edad al tiempo de los hechos, acudieron la finca “Villa Carlota”, ubicada en la zona
del Camino Las Cañadas, en el término municipal de Arafo, finca, que se encuentra alejada de cualquier
núcleo urbano próximo, ataviados con ropas oscuras y guantes, cubriendo asimismo sus rostros con unas caretas
sujetas con cinta americana que imposibilitaban su identificación y con la intención de apoderarse de dinero u objetos
de valor, portando J. C. R., una mochila en la que guardaba una pistola simulada y un formón. Tras franquear el muro
exterior de la vivienda entraron en una edificación anexa a la vivienda, en la que se encontraba su propietario,  el
A

acusado D. JACINTO S. M., con DNI XXXXX, y sin antecedentes penales, quien contaba con 80 años de edad al
momento de los hechos, obligándole a abrir la puerta de acceso al domicilio . El ruido provocado alertó a M. G. H.
esposa del acusado y a C. G. H., hermana de M. y cuñada por tanto que contaban con 69 y 64 años de edad
respectivamente-, quienes encontrándose en el interior de la vivienda, se asomaron a la ventana del dormitorio de
M

matrimonio, procediendo los

asaltantes a fracturar la ventana con un palo y sujetando al menos uno de ellos a M. G. H. mientras C. G. H. logró
encerrarse en el aseo de la vivienda. Mientras los asaltantes exigían en el salón de la vivienda la entrega de dinero
en efectivo a M. G. H. el acusado Jacinto S. M. se dirigió al dormitorio para sacar de una caja cerrada con llave
depositada en un armario un revólver marca “Ruby” del calibre 38. Portando el arma en la mano, regresó al hall en el
que se encontraba su esposa con los asaltantes, realizando un primer disparo que impactó en el zócalo de la pared
del hall y un segundo disparo que impactó en el lado izquierdo del rostro de J. C. R., con herida de entrada por encima
del labio superior, desgarrándole el proyectil la yugular y siendo expulsado por el lado derecho del cuello. J. C. R.
pudo trasladarse tras ser herido hasta el patio trasero de la vivienda, donde se desplomó, falleciendo  como
consecuencia del shock hipovolémico sufrido.

(HECHO DESFAVORABLE PARA EL ACUSADO, POR LO TANTO, PARA QUE SE DECLARE PROBADO SE


NECESITAN SIETE VOTOS AFIRMATIVOS, Y CINCO VOTOS PARA QUE SE DECLARE NO PROBADO)

SEGUNDA.- ( Contestar solo si se respondió afirmativamente a la pregunta primera).

a) Si el acusado Jacinto S. M. efectuó el segundo disparo con el revólver marca “Ruby” del calibre 38 con el propósito

S
de causar la muerte de la persona enmascarada que resultó ser J. C. R..

(HECHO DESFAVORABLE PARA EL ACUSADO, PARA QUE SE DECLARE PROBADO SE NECESITAN SIETE
VOTOS AFIRMATIVOS, Y CINCO VOTOS PARA QUE SE DECLARE NO PROBADO).

.E
( Contestar solo si se respondió negativamente a la pregunta a).

b) Si el acusado Jacinto S. M. , efectuó el segundo disparo con el revólver marca “Ruby” del calibre 38 asumiendo el
riesgo de causar la muerte de la persona enmascarada que resultó ser J. C. R..

(HECHO DESFAVORABLE PARA EL ACUSADO, PARA QUE SE DECLARE PROBADO SE NECESITAN SIETE
VOTOS AFIRMATIVOS, Y CINCO VOTOS PARA QUE SE DECLARE NO PROBADO).

A
TERCERA.- ( Contestar solo si se respondió afirmativamente a la pregunta primera).

CIRCUNSTANCIA MODIFICATIVA DE LA RESPONSABILIDAD CRIMINAL DE LEGÍTIMA


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DEFENSA  

a) Declara el Jurado probado/no probado que en el transcurso del asalto J. C. R. y C. C. P., alguno de ellos o ambos y
con el propósito común de apoderarse del dinero que pudiera encontrarse en la vivienda, encañonaron al acusado en
la sien con una pistola simulada y le golpearon, por lo que sufrió diversos eritemas y heridas contusas, y asimismo
agredieron a M. G. H., la cual como consecuencia sufrió de varios hematomas y erosiones en la rodilla derecha y en el
tercio distal de la zona pretibial izquierda y fractura desplazada completa del hueso ganchoso carpiano, quedándole
LD

como

secuelas trastorno de estrés postraumático, además de un perjuicio estético ligero en la mano, secuelas en


extremidad superior y cintura escapular y artrosis postraumática.

(HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, EXIGE CINCO VOTOS A FAVOR PARA CONSIDERARLO PROBADO).
A

b) Declara el Jurado probado/no probado que tras realizar el primer disparo el acusado JACINTO S. M. y a diferencia
de C. C. P., quien huyó corriendo, J. C. R. permaneció en el umbral de la vivienda y se enfrentó al acusado portando
un palo en la mano.

       (HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, EXIGE CINCO VOTOS A FAVOR PARA CONSIDERARLO


M

PROBADO).

c) Supuesto de falta de responsabilidad penal, siguiendo la propuesta formulada por el Ministerio Fiscal y la defensa
(circunstancia eximente de legítima defensa completa):

c) Declara el Jurado probado/no probado que el acusado JACINTO S. M. realizó el disparo que determinó el
fallecimiento de J. C. R. en defensa propia y de su esposa, siendo la única alternativa posible para impedir el riesgo
real existente o que el acusado se representaba ante la situación de angustia y temor provocada por la actuación,
sin previa provocación por su parte, de los enmascarados en el curso del asalto.

(HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, EXIGE CINCO VOTOS A FAVOR PARA


CONSIDERARLO PROBADO).

( Contestar solo si se respondió negativamente a la pregunta c)

d) Supuesto de disminución cualificada de responsabilidad penal, siguiendo la propuesta formulada con carácter
alternativo por la acusación particular (circunstancia eximente incompleta de legítima defensa):

Declara el Jurado probado/no probado que el acusado JACINTO S. M. realizó el disparo que determinó el
fallecimiento de J. C. R. en defensa propia y de su esposa, existiendo alternativas posibles menos gravosas para
impedir el riesgo real existente o que el acusado se representaba ante la situación de angustia y temor provocada por

S
la actuación, sin previa provocación por su parte, de los enmascarados en el curso del asalto,

(HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, EXIGE CINCO VOTOS A FAVOR PARA CONSIDERARLO PROBADO).

CUARTA.- (Hecho delictivo B )

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a) Si el acusado JACINTO S. M. tenía en su poder un revólver marca “Ruby” del calibre 38, arma corta cuyo número
de serie había sido parcialmente borrado,a sabiendas de que carecía de la licencia necesaria.

( HECHO DESFAVORABLE PARA EL ACUSADO, PARA QUE SE DECLARE PROBADO SE NECESITAN SIETE
VOTOS AFIRMATIVOS, Y CINCO VOTOS PARA QUE SE DECLARE NO PROBADO)

A
( Contestar solo si se respondió afirmativamente a la pregunta a)

b) Si el acusado JACINTO S. M. reconoció tener en su poder la referida arma,


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indicando a los agentes de la autoridad el emplazamiento de la misma. 

(HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO.EXIGE CINCO VOTOS A FAVOR PARA CONSIDERARLO PROBADO).

II.- CULPABILIDAD.-

QUINTA.- a) si el Jurado declara CULPABLE al acusado JACINTO S. M. de la muerte de J. C. R. en los términos


LD

expuestos en las preguntas primera y segunda a) o b).

( HECHO DESFAVORABLE PARA EL ACUSADO, PARA QUE SE DECLARE PROBADO SE NECESITAN SIETE
VOTOS AFIRMATIVOS, Y CINCO VOTOS PARA QUE SE DECLARE NO PROBADO).

( Contestar solo si se ha respondido negativamente a la pregunta a) )

b) si el Jurado declara CULPABLE al acusado JACINTO S. M. de la muerte de  J. C. R. en los términos expuestos en
la pregunta primera.
A

( HECHO DESFAVORABLE PARA EL ACUSADO, POR LO TANTO, PARA QUE SE DECLARE PROBADO SE


NECESITAN SIETE VOTOS AFIRMATIVOS, Y CINCO VOTOS PARA QUE SE DECLARE NO PROBADO).

( Contestar solo si se ha respondido afirmativamente a la pregunta quinta a) o b) )


M

SEXTA.- a) Si el Jurado declara CULPABLE al acusado JACINTO S. M. de la

muerte de J. C. R. en los términos expuestos en la pregunta tercera c).

( HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, POR LO TANTO, EXIGE CINCO VOTOS A

FAVOR).

( Contestar solo si se ha respondido negativamente a la pregunta c) )

b) si el Jurado declara CULPABLE al acusado JACINTO S. M. de la muerte de


J. C. R. en los términos expuestos en la pregunta tercera d)

( HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, POR LO TANTO, EXIGE CINCO VOTOS A

FAVOR).

SÉPTIMA.- a) Si el Jurado declara CULPABLE al acusado JACINTO S. M. del

hecho delictivo descrito en la pregunta cuarta a).

( HECHO DESFAVORABLE PARA EL ACUSADO, POR LO TANTO, PARA QUE SE DECLARE PROBADO SE

S
NECESITAN SIETE VOTOS AFIRMATIVOS, Y CINCO VOTOS PARA QUE SE DECLARE NO PROBADO).

( Contestar solo si se ha respondido afirmativamente a la pregunta a) )

b) Si el acusado JACINTO S. M. reconoció tener en su poder la referida arma, indicando a los agentes de la autoridad

.E
el emplazamiento de la misma.

( HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, POR LO TANTO, EXIGE CINCO VOTOS A

FAVOR). 

A
OCTAVA.- Si el Jurado declara CULPABLE al acusado Entiende el Jurado procedente la concesión al mismo de los
beneficios de la suspensión de la pena privativa de libertad, caso que legalmente sea posible, o en otro caso propone
el indulto total o parcial.
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( HECHO FAVORABLE PARA EL ACUSADO, POR LO TANTO, EXIGE CINCO VOTOS A FAVOR).

QUINTO.- Habiendo sido el veredicto de culpabilidad, se dio turno a las partes para que informasen sobre la pena a
imponer y la responsabilidad civil, y en tal sentido el Ministerio Fiscal interesó que el acusado Jacinto S. M., fuese
condenado como autor responsable de un delito de homicidio por dolo eventual, concurriendo la circunstancia
eximente incompleta de la responsabilidad criminal de legítima defensa a la pena de dos años y seis meses de prisión
LD

e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de la condena, y como autor criminalmente
responsable de un delito de tenencia ilícita de armas, concurriendo la circunstancia atenuante de la responsabilidad
criminal de confesión, a la pena de dos años de prisión, e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante
el tiempo de la condena . La acusación particular interesó que el acusado Jacinto S. M., fuese condenado como autor
responsable de un delito de homicidio por dolo eventual, concurriendo la circunstancia eximente incompleta de la
responsabilidad criminal de legítima defensa a la pena de dos años y seis meses de prisión e inhabilitación especial
para empleo o cargo público durante el tiempo de la condena, y como autor criminalmente responsable de un delito de
tenencia ilícita de armas, concurriendo la circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal de confesión, a la
pena de un año y seis meses de prisión, e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de la
A

condena así como a que indemnice a Dª. N. R. M., madre del fallecido D. J. C. R., en la suma de 76.690.12 euros.La
Defensa interesó la imposición a su patrocinado de la pena mínima legal.
M

II.- HECHOS PROBADOS

Declara el Jurado probado que:

PRIMERO

El día 1 de marzo de 2015, sobre las 22:00 horas aproximadamente, D. J. C. R. (nacido el 7.3.1989, de 26 años de
edad) y D. C. C. P. menor de edad al tiempo de los hechos, acudieron la finca “Villa Carlota”, ubicada en la zona del
Camino Las Cañadas, en el término municipal de Arafo, finca, que se encuentra alejada de cualquier núcleo urbano
próximo, ataviados con ropas oscuras y guantes, cubriendo asimismo sus rostros con unas caretas sujetas con cinta
americana que imposibilitaban su identificación y con la intención de apoderarse de dinero u objetos de valor,
portando J. C. R., una mochila en la que guardaba una pistola simulada y un formón. Tras franquear el muro exterior
de la vivienda entraron en una edificación anexa a la vivienda, en la que se encontraba su propietario, el acusado D.
JACINTO S. M., con DNI XXXXX, y sin antecedentes penales, quien contaba con 80 años de edad al momento de
los7 hechos, obligándole a abrir la puerta de acceso al domicilio . El ruido provocado alertó a M. G. H. esposa del
acusado y a C. G. H., hermana de M. y cuñada por tanto que contaban con 69 y 64 años de edad respectivamente-,
quienes encontrándose en el interior de la vivienda, se asomaron a la ventana del dormitorio de matrimonio,
procediendo los asaltantes a fracturar la ventana con un palo y sujetando al menos uno de ellos a M. G. H. mientras
C. G. H. logró encerrarse en el aseo de la vivienda.

S
Mientras los asaltantes exigían en el salón de la vivienda la entrega de dinero en efectivo a M. G. H. el acusado
Jacinto S. M. se dirigió al dormitorio para sacar de una caja cerrada con llave depositada en un armario un revólver

.E
marca “Ruby” del calibre 38. Portando el arma en la mano, regresó al hall en el que se encontraba su esposa con los
asaltantes, realizando un primer disparo que impactó en el zócalo de la pared del hall y , un segundo disparo que
impactó en el lado izquierdo del rostro de J. C. R., quien se encontraba con herida de entrada por encima del labio
superior, desgarrándole el proyectil la yugular y siendo expulsado por el lado derecho del cuello. J. C. R. pudo
trasladarse tras ser herido hasta el patio trasero de la vivienda, donde se desplomó, falleciendo como consecuencia
del shock hipovolémico sufrido.

SEGUNDO

A
El acusado Jacinto S. M. efectuó el segundo disparo con el revólver marca “Ruby” del calibre 38 asumiendo el riesgo
de causar la muerte de la persona enmascarada que resultó ser J. C. R..
IT
TERCERO

En el transcurso del asalto J. C. R. y C. C. P., alguno de ellos o ambos y con el propósito común de apoderarse del
dinero que pudiera encontrarse en la vivienda, encañonaron al acusado en la sien con una pistola simulada y le
golpearon, por lo que sufrió diversos eritemas y heridas contusas, y asimismo agredieron a M. G. H., la cual como
consecuencia sufrió de varios hematomas y erosiones en la rodilla derecha y en el tercio distal de la zona pretibial
LD

izquierda y fractura desplazada completa del hueso ganchoso carpiano, quedándole como secuelas trastorno de
estrés postraumático, además de un perjuicio estético ligero en la mano, secuelas en extremidad superior y cintura
escapular y artrosis postraumática.

CUARTO

El acusado JACINTO S. M. realizó el disparo que determinó el fallecimiento de J. C. R. en defensa propia y de su


esposa, existiendo otras alternativas posibles menos gravosas para impedir el riesgo real existente o que el acusado
se representaba ante la situación de angustia y temor provocada por la actuación, sin previa provocación por su parte,
A

de los enmascarados en el curso del asalto.

QUINTO

El acusado JACINTO S. M. tenía en su poder un revólver marca “Ruby” del calibre 38, arma corta cuyo número de
M

serie había sido parcialmente borrado, a sabiendas de que carecía de la licencia necesaria.

SEXTO

El acusado JACINTO S. M. reconoció tener en su poder la referida arma, indicando a los agentes de la autoridad el
emplazamiento de la misma.
III.- FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.-

1. El Jurado declaró probados los hechos que anteceden en el relato fáctico, los que son constitutivos de un delito de
homicidio doloso, a título de dolo eventual, tipificado y penado en el artículo 138 del Código Penal, concurriendo la
circunstancia de legítima defensa en su condición de eximente incompleta del artículo 21.1ª, en relación con el 20.4º
del Código Penal. Para formar su criterio examinó el resultado de las pruebas practicadas en el acto del Juicio Oral: la

S
declaración del acusado, quien describió el acometimiento sufrido por parte de los asaltantes y el uso que efectuó del
revólver que su hijo le había dejado en esa vivienda aislada; las declaraciones de la madre y del padrastro del
fallecido, quienes describieron la personalidad del finado y afirmaron su desconocimiento de que este se dedicara a la
comisión de hechos delictivos; la declaración del entonces menor de edad que participó en el asalto a la vivienda,

.E
quien aportó su versión de los acontecimientos detallando las presiones y violencias ejercidas según él solo por el
finado para la obtención del botín asegurando que salió huyendo tras ver al acusado con el revólver, no pudiendo
precisar la reacción de su compañero; la declaración de los agentes de la Guardia Civil instructores e intervinientes
en el atestado, quienes se personaron en el lugar de los hechos, se entrevistaron con las personas presentes en la
vivienda y participaron en la diligencia del levantamientoe del cadáver; la declaración de los peritos de la Guardia Civil
de los departamentos de criminalística, de balística y del servicio de intervención de armas, quienes realizaron los

A
informes relativos al arma empleada y los disparos desde ella efectuados, su trayectoria y distancia al impacto; la
declaración de los peritos médico forenses que practicaron las diligencias de autopsia del finado y el reconocimiento
de las lesiones sufridas por los asaltados; la declaración de los facultativos del departamento de toxicología del
Instituto de Medicina Legal en relación con los rastros de detonación y sobre el análisis de las muestras de sangre del
finado. Asimismo pudieron examinar los testimonios remitidos por el Juzgado instructor, consistentes en informes
IT
policiales y periciales que fueron objeto de ratificación y explicación en el acto del plenario; Finalmente tuvieron a su
disposición las piezas de convicción remitidas por el Juzgado instructor. Todo dicho acerbo probatorio resultó
suficiente para determinar el pronunciamiento condenatorio recaído en los términos que seguidamente se expondrán.

2. El hecho de la muerte violenta de D. J. C. R. , la causa de la misma, su nexo causal, lugar y tiempo de los hechos y
autoría de la acción, no ha sido cuestionado por ninguna de las partes. Obra en las actuaciones suficiente
LD

documentación médica que acredita el fallecimiento - partes médicos, historia clínica y autopsia-, y se practicó la
pericial médico-forense, todo ello vertido al plenario y a disposición del Jurado. Dicha documentación y la pericia
prueban que la causa de la muerte fue el proyectil que el acusado reconoció haber disparado en segundo lugar con el
arma corta utilizada. El acusado reconoció9 expresamente en el acto del juicio oral el hecho de tal disparo, si bien
matizando que no se percató en ese momento de si había alcanzado a la persona que, según la versión de los hechos
ofrecida por el encartado, se dirigía hacia él con ánimo de enfrentarse. En todo caso, los agentes instructores del
Atestado, con número de identificación U30130S y N05667W describieron en el acto del plenario, valiéndose del
reportaje fotográfico incorporado como testimonio a la diligencia de inspección ocular, la presencia de un rastro de
sangre de sentido inequívoco que partía del umbral de la puerta de acceso a la vivienda, continuaba por un lateral de
A

la misma y finalizaba en un patio trastero en el que se encontraba el cuerpo sin vida de D. J. C. R., hallándose a poca
distancia del cadáver un proyectil que correspondía plenamente con el revólver disparado por el acusado. En este
sentido, los facultativos del Servicio de Criminalística del Instituto de Crimonología se ratificaron en su informe
incorporado al testimonio examinado por el Jurado, identificando que el fragmento a ellos remitido se correspondía al
M

orificio de entrada del proyectil; por su parte, los peritos del departamento de química y medio ambiente del Servicio
de Criminalística de la Guardia Civil con números de identificación B45001Z y S12487L, señalaron que no detectaron
residuos en la superficie de la máscara, objeto que debió recibir en primer lugar el impacto, debiendo descartarse que
el disparo se hubiera efectuado a bocajarro y concluyendo a título estimativo que debió realizarse el disparo a una
distancia superior a un metro y medio aproximadamente. Asimismo, apreciaron residuos compatibles con la percusión
del proyectil en las zapatillas, el pantalón, la camisa, la cazadora y la mano derecha del encausado. Tales
conclusiones coinciden con las alcanzadas por los peritos médico-forenses Dª. Mª Luisa Domínguez Recio, D.
Francisco Javier González Delgado y D. Ángel Luis Pérez M.ez.
3. Afirmada la muerte violenta de D. J. C. R. , su causa, en el lugar, tiempo y forma indicados y la autoría de la acción,
debemos pasar a definir el delito concreto que tipifica el hecho, con exclusión de los demás supuestos sometidos al
Jurado y por el que se pronunció el veredicto, así como la circunstancia concurrente en la persona del acusado, que
motivó el pronunciamiento favorable del Jurado.

Siguiendo la tesis mantenida reiteradamente por el Tribunal Supremo, sentencia núm. 474/2005 (Sala de lo Penal), de
17 marzo, el delito de homicidio exige en el agente conciencia del alcance de sus actos, voluntad en su acción dirigida
hacia la meta propuesta de acabar con la vida de una persona, dolo de matar que, por pertenecer a la esfera intima
del sujeto, sólo puede inferirse atendiendo a los elementos del mundo sensible circundante a la realización del hecho
y que según reiterada jurisprudencia ( SS. 4.5.94 29.11.95 23.3.99 , 11.11.2002 3.10.2003 21.11.2003 9.2.2004

S
11.3.2004 ), podemos señalar como criterios de inferencia:

1) Las relaciones que ligan al autor y la víctima, «también están las circunstancias personales de toda índole,
familiares, económicas, profesionales, sentimientos y pasionales» ( STS 17.1.94 ).

.E
2) La personalidad del agresor, «decidida personalidad del agente y el agredido» ( STS 12.3.87 ).

3) Las actitudes o incidencias observadas o acaecidas en momentos procedentes al hecho, si mediaron actos
provocativos, palabras insultantes, amenazas de males y repetición en su pronunciamiento.

10

A
4) Manifestaciones de los intervinientes durante la contienda, «palabras que acompañaron a la agresión ( STS 3.12.90
) y del agente causante tras la perpetración de la acción criminal.

5) Dimensiones y características del arma empleada y su idoneidad para matar o lesionar, «medios e instrumentos
IT
empleados en la agresión» ( STS 21.2.87 )

6) Lugar o zona del cuerpo hacia donde se dirigió la acción ofensiva, con apreciación de su vulnerabilidad y de su
carácter más o menos letal, «las modalidades de ataque, el ímpetu del mismo y las regiones contra las que se dirige,
no todas ellas ostentan la misma fuerza de convicción, y así la naturaleza del arma y la zona anatómica sobre la que
se ejercita la acción tienen al igual que la potencialidad del resultado letal un valor de primer grado» ( STS 13.2.93 ) .
LD

g) Insistencia y reiteración de los actos atacantes, «duración, número y violencia de los golpes» Sentencia 1160/04, de
13 de octubre, y SS. 6.11.92 13.2.93 continuación del acometimiento (S. 28.3.95 pero que es matizado por la misma
jurisprudencia en el sentido de poderse inferir la existencia de ánimo de matar en el caso de herida poco profunda,
pero como recuerdan las SS. 14.6.88 y 30.6.94 cuando el autor realiza un comportamiento que por sí mismo es
idóneo para producir el resultado, no cabe sino delito de homicidio en el grado de ejecución que corresponda.

h) Conducta posterior observada por el infractor, ya procurando atender a la víctima, ya desatendiéndose del alcance
de sus actos, alejándose del lugar, persuadido de la gravedad y trascendencia de los mismos (S. 4.6.92).
A

El Jurado declaró no probado por mayoría de seis votos que “el acusado Jacinto S. M. efectuó el segundo disparo con
el revólver marca “Ruby” del calibre 38 con el propósito de causar la muerte de la persona enmascarada que resultó
ser J. C. R.”. Tal rechazo obedece a que, según los términos incluidos en el Veredicto”. Todos los agentes de la
Guardia Civil que depusieron en calidad de testigos en el plenario se expresaron de manera contundente acerca de la
M

extrema dificultad de apuntar y de acertar en el disparo con un arma de tales características en la situación de tensión
existente en el momento de la acción, señalando que incluso un tirador experto difícilmente podría haber precisado el
tiro de manera que alcanzara a una zona con tan gran compromiso vital como el lado izquierdo del rostro del
asaltante.

Ahora bien, es indiferente para la tipicidad que el dolo fuera directo, el que se predica en el caso concreto, que
eventual ( STS.2164/2001, de 12 de noviembre ), cuando se presenta el resultado lesivo como posible, no
necesariamente querido y se acepta, realizando la acción.

El Jurado declaró probado por unanimidad que “el acusado Jacinto S. M. , efectuó el segundo disparo con el revólver
marca “Ruby” del calibre 38 asumiendo el riesgo de causar la muerte de la persona enmascarada que resultó ser J. C.
R.”. Apoyó tal decisión basándose en “la declaración de los expertos de la Guardia Civil, quienes reiteran que el citado
disparo se efectuó en un recinto tan pequeño en el que se desarrollaron los hechos, siendo por ello muy probable que
el disparo pudiera impactar sobre alguno de los presentes en el lugar, máxime cuando el acusado tenía un mínimo
conocimiento de las armas de fuego por haber estado en posesión de una licencia de armas para cazar y por tanto
era conocedor del funcionamiento de dichas armas así como de las consecuencias de su uso”.

11

Tal consideración parece evidente, en la medida en la que el acusado efectuó un primer disparo que impactó en el
suelo, concretamente en el zócalo de una pared de la sala, y un segundo disparo que, en trayectoria ligeramente

S
descendente, tal y como explicaron los peritos médicos forenses Dª. Mª Luisa Domínguez Recio, D. Francisco Javier
González Delgado y D. Ángel Luis Pérez M.ez.

Ya hemos dicho que debe comprenderse en el dolo el alcance del resultado producido, aunque sea en forma de dolo

.E
eventual. La relación de causalidad entre la acción y el resultado, no se limita a la causalidad natural, sino que
precisará de la posibilidad de la imputación objetiva. Deberá concurrir una acción que haya creado un peligro
jurídicamente desaprobado y que el resultado producido haya sido la concreción de dicho peligro, tal y como sostiene
el Tribunal Supremo en las sentencias 1026/07, de 10 de diciembre y 470/05, de 14 de abril.

Por tanto, lo primero que debe ser comprobado, antes de imputar un determinado resultado a una acción agresiva es
si ésta es idónea, en virtud de una ley natural científica, para producirlo. En el caso de autos la acción desplegada por

A
el acusado contiene los elementos objetivo y subjetivo del delito de homicidio, pues se representa como evidente la
probabilidad de acabar con la vida de la persona que se encontraba frente a él, que por la índole del instrumento
utilizado para al agresión necesariamente comprendería el resultado del artículo 138 del Código Penal .

 SEGUNDO
IT
El autor de los hechos probados es el acusado D. Jacinto S. M. , lo que se desprende de las pruebas desplegadas en
el acto del juicio oral ante el jurado y valoradas conforme previene el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal . El Jurado conocía la prevención dada por el Magistrado-Presidente de que el acusado era inocente
mientras no se demostrase lo contrario, lo que incumbía a la acusación y que en caso de duda razonable debía dictar
un veredicto de inculpabilidad.
LD

El conjunto del acervo probatorio, de carácter nítidamente incriminatorio, plural, obtenido respetando las garantías
procesales y constitucionales, practicado en el acto del juicio oral, bajo los principios de inmediación y contradicción,
valorado en conciencia por el Jurado y motivado en la sentencia, constituyen prueba de cargo suficiente para enervar
la presunción de inocencia del artículo 24.2 de la Constitución . El derecho a la presunción de inocencia, siguiendo lo
razonado en la sentencia del Tribunal Supremo 602/2013, de 14 de febrero y 948/2005, de 19 de julio, viene
consagrado en nuestro sistema con rango de derecho fundamental en el artículo 24.2 de la Constitución . Implica que
toda persona acusada de un delito debe ser considerada inocente hasta que se demuestre su culpabilidad con arreglo
a la Ley ( artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ; artículo 6.2 del Convenio para la
A

Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales y artículo 14.2 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos ). Esto supone que es preciso que se haya desarrollado una actividad probatoria de
cargo, cuya iniciativa corresponde a la acusación, que desvirtúe racionalmente esa presunción inicial, en cuanto que
permita declarar probados unos hechos y la participación del acusado en ellos. Así lo entendió el Tribunal
M

Constitucional desde su sentencia 347/2006, de 11 diciembre, 31/1981, de 28 de julio y la de 17 de diciembre de 1985


y el Tribunal Supremo en su sentencia 2089/2002, de 10 de diciembre, entre otras muchas. La prueba del hecho se
basó en la12 declaración del acusado, el cual reconoció haber efectuado los disparos con el revólver que guardaba,
en el resultado documentado de la autopsia y declaración de los peritos médicos forenses y declaración de los
agentes actuantes que descubrieron el cadáver en un patio trasero exterior de la vivienda; procediéndose al examen
del lugar y de las circunstancias

La idoneidad de la prueba constituida por la declaración del acusado se refrenda en la sentencia 651/14, de 7 de
octubre. El artículo 406 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal diferencia entre la prueba del delito, donde no basta la
mera confesión, exigiendo la concurrencia de elementos objetivos corroboradores, y la de la autoría donde sí es
suficiente. Esta misma línea jurisprudencial se sostiene en las sentencias 1328/11, de 12 de diciembre, 290/10, de
3 de marzo y 960/2007, de 29 de noviembre. Los peritos del departamento de química y medio ambiente del Servicio
de Criminalística de la Guardia Civil con números de identificación B45001Z y S12487L, apreciaron residuos
compatibles con la percusión del proyectil en las zapatillas, el pantalón, la camisa, la cazadora y la mano derecha del
encausado, munición ajustada al calibre del arma reconocida por el acusado, la cual fue examinada por los agentes
de la Guardia Civil intervinientes, detectando habían sido percutidos tres proyectiles, hallando como se ha dicho uno
de ellos fragmentado en el interior de la vivienda y un segundo íntegro a escasa distancia del cuerpo del finado.

TERCERO

S
1. El Ministerio Fiscal y la defensa mantuvieron en sus conclusiones definitivas del acto del  juicio oral la
responsabilidad del encartado en cuanto al hecho delictivo pero con la concurrencia de la eximente de responsabilidad
criminal de legítima defensa del artículo 20.4º del Código Penal. Por su parte la acusación particular formuló en
definitivas como conclusión alternativa la concurrencia de la eximente incompleta de legítima defensa, en relación con

.E
los artículos 21.1º y 20.4º del Código Penal.En primer lugar debemos señalar que las expresiones utilizadas en los
hechos probados para referenciar las ccircunstancias modificativas citadas lo son conforme a expresiones del
lenguaje común y sin perjuicio de su coincidencia con los términos jurídicos, por lo que en modo alguno pueden
suponer una predeterminación del fallo ya que no se trata de términos exclusivos y propios de la ciencia del Derecho .

Ha de recordarse que el tribunal Supremo viene exigiendo que la carga de la prueba de la concurrencia de las

A
circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal incumbe a quien las alega y que estas deben estar tan
probadas como el hecho delictivo mismo ( sentencias de 7 de julio de 2.009 , 1348/2004 de 25 de noviembre,
1747/2003, de 29 de diciembre y 716/2002, de 22 de abril ).

Lo cierto es que corresponde a la defensa acreditar la concurrencia de la atenuante, una vez que la acusación ha
IT
cumplido con la carga de acreditar la responsabilidad penal. La necesidad de actuar conforme a los requisitos de la
legítima defensa se interpone entre el sujeto y la norma que establece la ilicitud del hecho, de forma que no pueda ser
motivado por aquella o que, pudiendo percibir el mandato o la prohibición contenidos en la norma, carezca ésta de
fuerza motivadora para el sujeto porque el mismo se encuentre determinado en su actuación por causas vinculadas a
la necesidad de actuar en defensa de derechos legítimos que anulen o limiten la motivación normativa. Y eso es lo
que sucede en el caso enjuiciado.
LD

13

2. El Jurado consideró probado que la acción del acusado se materializó en legítima defensa: a) en peligro inminente
contra su vida o la de su familiar, b) sin haber mediado provocación previa por su parte en ningún momento y c)
siendo el arma corta el medio para repeler la agresión, aunque medió un exceso de defensa.

El apartado cuarto del artículo 20 del Código Penal exonera o atenúa la responsabilidad criminal al que obre en
defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:
A

1.Agresión ilegítima.

2.Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.

3.Falta de provocación suficiente por parte del defensor.


M

La naturaleza jurídica de la eximente es la de una causa de justificación y que, en palabras del Tribunal Supremo
exige un ataque actual, inminente, real, directo, injusto, inmotivado e imprevisto ( STS 231/04, de 26 de febrero; 1766 /
99, de 9 de diciembre ). Tal vez estos dos últimos requisitos deban matizarse, ligando el primero a la falta de
provocación del defensor y el segundo a la intensidad de la acción agresora.

La concurrencia de dicha circunstancia, tanto si opera como eximente, como si lo es por atenuante, ha de probarse
con la misma intensidad que el hecho principal, tal y como ya hemos expuesto ( STS 15 de enero de 2.004 y 19 de
marzo de 2.004 ), prueba que incumbe a quien la alegue como circunstancia impeditiva u obstaculizadora de la
responsabilidad criminal ( STS 196/05, de 22 de febrero , 8 de mayo de 2001 y 8 de mayo de 2000).
3. No ofrece duda alguna la existencia de una agresión ilegítima por parte del fallecido y del entonces menor de edad,
quienes irrumpieron con ánimo de lucro en la vivienda del acusado. Así, el Jurado declaró probado por unanimidad
que “el día 1 de marzo de 2015, sobre las 22:00 horas aproximadamente, D. J. C. R. (nacido el 7.3.1989, de 26 años
de edad) y D. C. C. P., menor de edad al tiempo de los hechos, acudieron la finca “Villa Carlota”, ubicada en la zona
del Camino Las Cañadas, en el término municipal de Arafo, finca, que se encuentra alejada de cualquier núcleo
urbano próximo, ataviados con ropas oscuras y guantes, cubriendo asimismo sus rostros con unas caretas sujetas
con cinta americana que imposibilitaban su identificación y con la intención de apoderarse de dinero u objetos de
valor, portando J. C. R., una mochila en la que guardaba una pistola simulada y un formón. Tras franquear el muro
exterior de la vivienda entraron en una edificación anexa a la vivienda, en la que se encontraba su propietario, el

S
acusado D. JACINTO S. M., con DNI XXXXX, y sin antecedentes penales, quien contaba con 80 años de edad al
momento de los hechos, obligándole a abrir la puerta de acceso al domicilio . El ruido provocado alertó a M. G. H.
esposa del acusado y a C. G. H., hermana de M. y cuñada por tanto que contaban con 69 y 64 años de edad
respectivamente-, quienes encontrándose en el interior de la vivienda, se asomaron a la ventana del dormitorio de

.E
matrimonio, procediendo los asaltantes a fracturar la ventana con un palo y sujetando al menos uno de ellos a M. G.
H. mientras C. G. H. logró encerrarse en el aseo de la vivienda. Mientras los asaltantes exigían en el salón de la
vivienda la entrega de dinero en efectivo a M. G. H....” Argumenta el Jurado el sentido de su voto en “ que concuerda
con todo lo relatado tanto por el acusado, como por su esposa, como por C., menor de edad en el14 momento de los
hechos, como por la hermana de la esposa del acusado quien tan solo escuchó los gritos del altercado al haberse
encerrado en el cuarto de baño”.

A
    Nos encontramos por tanto ante un supuesto indiscutible de agresión ilegítima, en tanto en cuanto el mencionado
artículo 21.4º del Código Penal establece que “en caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará
agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas”.

    Pero no solo la agresión ilegítima se ciñe a la defensa del domicilio habitual del acusado y su familia, sino que se
IT
extendió a la integridad física de los propios moradores. Y ello es así por cuanto el Jurado declaró probado “por
unanimidad que en el transcurso del asalto los asaltantes, alguno de ellos o ambos con el propósito común de
apoderarse del dinero que pudieran encontrarse en la vivienda encañonaron al acusado en la sien con una pistola
simulada y le ocasionaron diversas lesiones” explicando en su Veredicto que “ este hecho se refrenda con lo
declarado el día del juicio por uno de los asaltantes, el menor de edad en la fecha de comisión de los hechos Don C.
C. P., así como por los partes de lesiones obrantes en autos realizados por la médico forense y por el resto de los
LD

informes emitidos por los médicos que prestaron atención tanto al acusado como a su esposa, hecho que fue
ratificado por la citada médico forense el día del juicio”.

4. Resulta casi ocioso examinar la concurrencia del requisito de falta de provocación suficiente, toda vez que el
impulso que guiaba a los asaltantes era el de la obtención de manera ilícita de una suma pecuniaria manteniéndose el
acusado y su esposa una actitud incluso inicial de colaboración que, al revelarse inútil, determinó la decisión del
acusado de acudir al dormitorio para hacerse con el arma que tenía depositada en una caja fuerte.

5. Falta ,pues, dilucidar si el medio empleado por el acusado resultó proporcional a la agresión sufrida a efectos de
A

reputar concurrente la circunstancia eximente completa o incompleta de la responsabilidad criminal de legítima


defensa.

El Tribunal Supremo en su sentencia 287/2009 de fecha 17/03/2009 (RJ 2009, 4149) , resumiendo la doctrina del
M

Tribunal, fundamentó: 1) que esta eximente es aplicable tanto a la defensa de la persona como a la defensa de sus
derechos; 2) que la agresión ha de ser objetiva y deberá suponer una efectiva puesta en peligro, con carácter de
inmediatez, del bien jurídico protegido de que se trate; 3) que la agresión deberá provenir de una conducta humana
ilegítima, es decir, jurídicamente injustificada; 4) que la defensa ha de ser necesaria ("necessitas defensionis) y
proporcionada a la agresión, para lo cual habrá de ponderarse la importancia del bien jurídico protegido, la gravedad
del peligro, las posibilidades reales de defensa y, en último término, la propia condición humana del que se defiende,
de tal modo que, cuando se aprecie una falta de proporcionalidad en los medios empleados para la defensa ("exceso
intensivo") podrá apreciarse una eximente incompleta ( art. 21.1ª CP); y, 5) que no exista provocación por parte del
que se defiende que haya sido suficiente para desencadenar la agresión sufrida por el mismo, de modo que, cuando
pueda considerarse suficiente la provocación, podrá apreciarse también la eximente incompleta ( art. 21.1ª CP ),
siempre, claro está, que no se trate de una provocación intencionadamente causada, pues, en tal caso, desaparece
toda posible idea de defensa favorable al provocador». (F. J. 2º)

Así, pues, en la legítima defensa, en cualquiera de sus formulaciones, deberá concurrir15 necesariamente los
requisitos de agresión ilegítima, necesidad de defenderse y falta de provocación del ofendido. Según reiterada
jurisprudencia por ejemplo STS. 1515/2004 de 23.12, el único graduable y que, por ende, puede conducir a la
degradación de la circunstancia hasta la categoría de eximente incompleta, es el de la necesidad racional del medio
empleado en la defensa, toda vez que tanto la falta de provocación como la agresión ilegítima no admiten grados:
concurren o no concurren. A excepción, si acaso, de la denominada legítima defensa putativa, que supone la creencia
fundada por parte de quien se defiende de ser víctima de una agresión que, en realidad, no se ha producido, al menos

S
con la gravedad que, equivocadamente, se le atribuye. Es, por consiguiente, en la adecuación del medio empleado
para defenderse donde puede ubicarse la línea que separa la eximente completa de la incompleta, ya que, la doctrina
y la jurisprudencia ( SSTS. de 20 de abril de 1.998 y de 19 de Marzo de 2001 ), se ha preocupado de diferenciar la
falta de necesidad de la defensa, de la falta de proporcionalidad en los medios empleados para impedir o repeler la

.E
agresión.

Pues bien, en el caso de autos, el Jurado declaró no probado por siete votos que “ el acusado Jacinto S. M. realizó el
disparó que determinó el fallecimiento de J. C. R. en defensa propia y de su esposa siendo la única alternativa posible
para impedir el riesgo real existente o que el acusado se representaba por la situación de angustia y temor provocado
por la situación sin previa provocación por su parte, de los enmascarados en el curso del asalto”, motivando su

A
veredicto “ en base a que a pesar de que se trataba de una situación de riesgo para el acusado y su familia, existían
otras alternativas de actuación menos gravosas o perjudiciales que hubieren podido impedir la muerte de Don J.”. Sí
en cambio declaró probado por unanimidad que el acusado Jacinto S. M. realizó el disparo que determinó el
fallecimiento de J. C. R. en defensa propia y de su esposa pese a que existían alternativas posibles menos gravosas
IT
para impedir el riesgo real existente o que el acusado se representaba ante la situación de angustia y temor
provocada por la actuación sin previa provocación de los enmascarados en el curso del asalto, ya que este Tribunal
del Jurado cree que podrían existir otras alternativas menos gravosas para impedir la muerte de Don J., reconociendo
no obstante que el mismo actuó en defensa propia tanto de su persona como de su esposa al efectuar el disparo, pero
pese a ello podía haber utilizado otras alternativas igualmente efectivas para salvaguardar su integridad física y la de
su esposa, evitando la muerte del fallecido.”
LD

Es decir, el Jurado admitió la situación angustiosa en la que se encontraba el acusado, atemorizado ante el
allanamiento de su morada por parte de personas enmascaradas que, además de irrumpir abruptamente, desplegaron
actos de intimidación y violencia hacia los moradores, tal y como reconoció el entonces menor C. C. P. y demuestran
las lesiones sufridas por el acusado y especialmente por su esposa.

Para juzgar la necesidad racional del medio empleado, como dice la STS. 3.6.2003 , " no solo debe tenerse en cuenta
la naturaleza del medio, en sí, sino también el uso que de él se hace y la existencia o no de otras alternativas de
defensa menos gravosas en función de las circunstancias concretas del hecho". O también que: "lo que aquí interesa,
es precisamente, dejar claro que el ánimo defensivo no legitima cualquier comportamiento externo defensivo, sino
A

sólo los que sean necesarios, es decir que cumplan con el requisito de la necesidad racional del medio empleado.
Este juicio depende de una comparación entre la acción llevada a cabo por el defensor y la que, en su situación
concreta, hubiera sido ya suficiente para repeler o impedir la agresión" ( STS. 14.3.2003 ).
M

16

    En la psiquis del defensor se representó un peligro para la vida propia o de su esposa ante la exhibición por parte
de los asaltantes o de alguno de ellos de una o de las dos armas simuladas que portaban. El recurso a hacerse con el
revólver que, según refirió, le había dejado su hijo y que guardaba en una caja fuerte cuya llave portaba en el pantalón
parece una respuesta proporcionada al riesgo real o representado. Además, optó por efectuar un primer disparo hacia
el suelo, describiéndose por los agentes intervinientes la trayectoria del proyectil, el cual se fragmentó al impactar con
el zócalo de la pared de la sala y rebotó hacia arriba provocando la caída de un cuadro. A tenor de las
manifestaciones de C. C. P.
, tras ese primer disparo ambos asaltantes iniciaron maniobras de huida o de salida de la casa, matizando el acusado
que sin embargo a los pocos instantes D. J. se detuvo para darse la vuelta y dirigirse hacia él portando algún
instrumento al tiempo que decía que le iba a matar, por lo que resolvió efectuar un segundo disparo.

Sin embargo, el Jurado declaró no probado por unanimidad que “ tras realizar el segundo disparo el acusado Don
Jacinto S. M., y a diferencia de Don C. C. P., que salió corriendo, Don J. C. R. se enfrentó al acusado portando un palo
en la mano “, fundando su decisión en que ”no se disponen de pruebas suficientes para declarar lo contrario, pero es
que además existen contradicciones en las declaraciones de los testigos concretamente en lo declarado por el
acusado Don Jacinto S. M. , Doña M. G. H. y Don C. C. P. Así, el Jurado no aceptó el relato vertido sobre ese
momento clave por el acusado, o al menos no le otorgó credibilidad suficiente ante la falta de otros elementos

S
corroborantes. Tal vez tomó en consideración que, según han declarado los agentes instructores y los peritos médico-
forenses que practicaron el levantamiento del cadáver, el fallecido D. J. se precipitó tras su deambular moribundo
portando en la espalda una mochila cerrada en cuyo interior guardaba un formón y la pistola simulada, en la cual no
se detectaron rastros de sangre. Por otro lado, a tenor del informe médico forense, el segundo proyectil describió una

.E
trayectoria ligeramente descendente desde el brazo del acusado hasta su impacto en la parte frontal de la careta del
asaltante.

Ha de traerse a colación el ya mencionado criterio jurisprudencial relativo a la carga de la prueba de la legítima


defensa, carga probatoria que incumbe a quien la alegue como circunstancia impeditiva u obstaculizadora de la
responsabilidad criminal.

A
En consecuencia, el Jurado reputó que el acusado, al efectuar un segundo disparo en dirección hacia donde se
encontraba D. J. y a una distancia del mismo de al menos metro y medio, no optó por la reacción o medio defensivo
idóneo, es decir, que el acusado se excedió en la defensa, lo que supone que pudo escoger otra acción defensiva
menos peligrosa y más proporcional a la agresión que estaban sufriendo, acaso la mera exhibición del arma o
IT
efectuar un nuevo disparo al suelo en espera de disuadir al asaltante para que finalmente abandonara la vivienda,
todo teniendo en cuenta que el bien jurídico vida que protege la norma exige una respuesta cuidadosa y proporcional
del acusado a fin de que este, ponderando las circunstancias existentes, extremara las precauciones para evitar que
el uso del arma que llevaba consigo comprometiera la vida misma del asaltante. Esta apreciación excluye la
concurrencia de la legítima defensa como eximente completa de la responsabilidad criminal.
LD

17

El veredicto del Jurado obliga a entender concurrente la eximente incompleta de responsabilidad criminal de legítima
defensa, conforme a lo establecido en los artículos 21.1 y 20.4 del Código Penal, en cuanto se relata claramente un
exceso intensivo en la defensa por parte del acusado, una falta de proporcionalidad en el mecanismo elegido que se
presentaría en todo caso como sumamente leve o sutil, toda vez que se ha considerado probado que el asaltante se
encontraba frente a aquel y en el umbral de la puerta de entrada a la vivienda, debiendo necesariamente
representarse una situación de riesgo extremo ante la previa amedrentación con armas aparentemente auténticas por
los asaltantes y ante la eventualidad incluso de ser despojado del revólver que portaba.
A

CUARTO

Declaró el Jurado probado por unanimidad que el acusado JACINTO S. M. tenía en su poder un revólver marca
“Ruby” del calibre 38, arma corta cuyo número de serie había sido parcialmente borrado, a sabiendas de que carecía
M

de la licencia necesaria.

Señaló el Jurado en su Veredicto que este hecho fue corroborado “en base a lo manifestado por el propio acusado
quien argumenta que el arma se la dio un hijo actualmente fallecido, hecho que corroboró la Guardia Civil cuando
llegó a su domicilio, refrendado por lo manifestado por el Guardia Civil experto en armas quien refiere que el número
de serie de la citada arma estaba parcialmente borrado, pero es que además el acusado era conocedor de la
necesidad de estar en posesión de una licencia para poder utilizar dicha arma, ya que tuvo licencia de armas en el
pasado al disponer de escopetas de caza”.
Efectivamente, tuvieron a su disposición en el testimonio remitido por el órgano judicial instructor el Informe emitido
por el Servicio de Intervención de Armas de la Guardia Civil, el cual fue ratificado en el acto del plenario por el agente
con número de identificación D40659W, quien describió la pieza de convicción que le fue remitida para su depósito
como un arma corta para cuya adquisición y tenencia es precisa la pertinente licencia tipo B, apreciándose además
que tal arma había sido alterada por el borrado parcial del número de serie.

El objeto material del delito del art. 564 , lo constituyen las armas de fuego, entendidas estas como los instrumentos
aptos para dañar o defenderse, capaces de propulsar proyectiles mediante la deflagración de pólvora (STS 8.2.2000 ).

El arma ha de hallarse en condiciones de funcionamiento pero precisando que para estimar inútil un arma, ha de estar

S
en forma que ni pueda hacer fuego ni ser puesta en condiciones de efectuarlo. La aptitud para el disparo se debe
apreciar de forma abstracta y no como una posibilidad inmediata del arma. En la medida en que la dificultad del
disparo es reparable, lo que se debe juzgar sobre la base de la experiencia general y no implica una inutilización
definitiva de la misma, su tenencia se subsume en el tipo penal (STS 201/2006 de 26 de marzo ).

.E
En cuanto a las agravaciones previstas en el art. 564.2 CP , la STS 1071/2006, de 8 de Noviembredispone: " La
doctrina de esta Sala en relación a las agravaciones previstas en el artículo 564.2 del Código Penal ha establecido
que el dolo del autor debe abarcar los aspectos fácticos en los que se apoyan tales agravaciones específicas, de
modo que cuando no se establezca en el hecho probado la participación directa del acusado en las acciones de
alteración o borrado de la identificación del arma, deben constar expresamente datos suficientes que permitan inferir,

A
razonada y razonablemente,18 el conocimiento por parte del acusado de dichos elementos y su aceptación de esas
circunstancias evidenciada por el mantenimiento de la tenencia del arma, esto es, que tras saber de las dichas
circunstancias del arma, persista en su tenencia ilícita.

Por ello, las circunstancias especificas del art. 564 deben ser valoradas con criterio culpabilístico entendiendo que el
IT
dolo del tenedor debe abarcar los elementos objetivos de estas agravaciones tal como se desprende del art. 65 CP
( SSTS 9.3.92 , 26.3 ( RJ 1997, 1953)y 5.7.97  , 27.4.98 ). No basta, en consecuencia, que estuviera borrado el
número de identificación de la pistola y que dicha circunstancia fuese perceptible, es necesario que el acusado lo
conociese ( SSTS 27.4.98 , 23.4.2003 , 20.10.2003). Abundando en lo anterior, la STS 912/2006, de 29 de Septiembre
dispuso que: "El tipo penal no exige que el borrado o desaparición de los números o marcas de fábrica o su alteración
haya sido producida por su poseedor. Basta con que el que posee el arma sea consciente de que la misma adolece
LD

de tal vicio identificativo".

Por consiguiente, se reúnen los elementos del tipo penal agravado previsto y penado en el artículo 564.1.1º y 564.2.1º
del Código Penal, evidenciándose el conocimiento por parte del acusado de la necesidad de la preceptiva licencia
para tener en su poder el arma que, según, refiere, le había entregado su hijo dado el aislamiento de la vivienda en la
que residían, apreciándose a simple vista el borrado parcial del número de serie, vicio identificativo que no podía
desconocer quien había contado con un permiso de escopeta hasta el año 2013.

QUINTO
A

Declaró el Jurado probado por unanimidad que “el acusado JACINTO S. M. reconoció tener en su poder la referida
arma, indicando a los agentes de la autoridad el emplazamiento de la misma”, motivando tal decisión en la declaración
en tal sentido del agente de la Guardia Civil con número de identificación U30130 S, es decir, el Sargento coinstructor
del atestado a quien el acusado mostró el lugar en el que había guardado tras el incidente el arma.
M

La circunstancia cuarta del art. 21 del Código penal dispone textualmente: " La de haber procedido el culpable, antes
de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra él, a confesar la infracción a las autoridades ". De este
precepto hemos interpretado que el concepto procedimiento judicial es equiparable también a diligencias policiales
( SSTS 21.3.1997 y 22.6.2001 ), y que la confesión ha de ser realizada ante autoridades oficiales, lo que excluye la
confesión extrajudicial. Quiere ello decir que la confesión parece estar referida únicamente a los actos mediante los
cuales, antes de que se conozca la autoría del delito -o se le investigue- el autor se dirige a una autoridad - judicial o
policial- y narra espontáneamente su participación delictiva, declarándose autor. No se exige en la norma que la
policía no conociere el delito y que su conocimiento le llegue precisamente por la confesión del autor. El concepto de
la atenuante se limita al conocimiento de la autoría, desconocida para la policía. Se excluye así la confesión que no va
dirigida a ninguno de tales fines, o que la evidencia de su participación quede patentizada desde el primer momento,
por su evidencia o flagrancia. La razón de ser del requisito es que la confesión prestada, cuando ya la autoridad
conoce el delito y la intervención en el mismo del inculpado, carece de valor auxiliar a la investigación. Se trata de una
atenuante que opera por razones de política criminal a fin de de facilitar el esclarecimiento de los hechos delictivos a
favor de la seguridad y en aras de evitar la impunidad de los delitos. Por eso en relación a la19  atenuante de
confesión del art. 21.4 la jurisprudencia, manifestada entre otras, en SSTS 3.10.1998, 25.1.2000, 15.3.2000,
19.10.2000, 7.6.2002 , 2.4.2003 , ha puesto de relieve que la razón de la atenuante no estriba en el factor subjetivo de
pesar y contrición, sino en el dato objetivo de la realización de actos de colaboración a la investigación del delito.

Se destaca como elemento integrante de la atenuante, el cronológico, consistente en que el reconocimiento de los

S
hechos se verifique antes de que el inculpado conozca que es investigado procesal o judicialmente por los mismos.
Otro requisito de la atenuante es el de la veracidad sustancial de las manifestaciones del confesante, sólo puede
verse favorecido con la atenuante la declaración sincera, ajustada a la realidad, sin desfiguraciones o falacias que
perturben la investigación, rechazándose la atenuante cuando se ofrece una versión distinta de la luego comprobada y

.E
reflejada en el «factum», introduciendo elementos distorsionantes de lo realmente acaecido ( SSTS 22.1.1997,
31.1.2001).

Tal exigencia de veracidad en nada contradice los derechos constitucionales «a no declarar contra si mismo» y «a no
confesarse culpable» puesto que ligar un efecto beneficioso o la confesión voluntariamente prestada, no es privar del
derecho fundamental a no confesar si no se quiere ( STC 75/1987 de 25.5 ).

A
En la sentencia 25.1.2000, se hace una exposición minuciosa de los requisitos integrantes de la atenuante de
confesión, que serían los siguientes: 1) Tendrá que haber un acto de confesión de la infracción; 2) El sujeto activo de
la confesión habrá de ser el culpable; 3) la confesión habrá de ser veraz en lo sustancial; 4) La confesión habrá de
mantenerse a lo largo de las diferentes manifestaciones realizadas en el proceso, tambiénen lo sustancial; 5) La
IT
confesión habrá de hacerse ante Autoridad, Agente de la Autoridad o funcionario cualificado para recibirla; 6) Tendrá
que concurrir el requisito cronológico, consistente en que la confesión no tendrá que haberse hecho antes de conocer
el confesante que el procedimiento se dirigía contra él, habiendo de entenderse que la iniciación de diligencias
policiales ya integra procedimiento judicial, a los efectos de la atenuante.

La declaración autoinculpatoria del acusado se produjo tras la personación de los agentes de la autoridad en la
LD

vivienda y el hallazgo por los mismos tanto del cadáver como de los proyectiles utilizados, pero ha de tomarse en
consideración la situación emocional en la que debían encontrarse tanto el acusado como su esposa y su cuñada tras
un incidente de tal formidable gravedad, y en todo caso el acusado tras una inicial vacilación optó rápidamente por
colaborar con los agentes de la autoridad llevándoles hasta el lugar en el que había depositado el arma corta con la
que había efectuado los disparos. Debe, por tanto, reputarse como ordinaria y no cono muy cualificada la atenuante
de confesión respecto del delito de tenencia de armas.

SEXTO
A

1. La pena a imponer por el delito de homicidio cometido debe ser conforme a lo estipulado en los artículos 28 , 61 ,
33.3 , 36.1 , 56.1 , 2 º, 39 , , 66.1, 2º , 1 ª, y la que resulta del delito tipificado y penado en la fecha de los hechos en el
artículo 138 del Código Penal.

Conforme a la anterior consideración, el legislador ha previsto que la pena resultante por el delito, cuando concurran
M

dos o más circunstancias atenuantes, o una o varias muy20 cualificadas, y no concurra agravante alguna, se aplicará
la pena inferior en uno o dos grados a la establecida por la ley, atendidos el número y la entidad de dichas
circunstancias atenuantes. Se considera procedente en el caso enjuiciado la reducción de la pena en dos grados y
además en el mínimo legal, conforme a ese mínimo exceso intensivo en la reacción defensiva que ha entendido el
Jurado y que ha impedido una exención total de la responsabilidad criminal. La pena de prisión resultante será la de
dos años y seis meses, la cual se corresponde con la solicitada como alternativa por la acusación particular al
introducir en sus conclusiones definitivas la circunstancia eximente incompleta de legítima defensa que ha resultado
finalmente apreciada, y que por otra parte parece apropiada a las circunstancias del hecho y del autor. Junto a dicha
pena se debe imponer la accesoria de inhabilitación especial para el sufragio pasivo mientras dure la condena.
    Haciendo uso de la discreccionalidad otorgada por el artículo 57 del Código Penal, no se impone al condenado la
prohibición interesada por la acusación particular de acercamiento y comunicación con la madre del finado y sus
hermanos, no revelándose peligrosidad alguna de la conducta coetánea o posterior al hecho delictivo del acusado.

2. La pena a imponer por el delito de tenencia ilícita de armas cometido debe ser conforme a lo estipulado en los
artículos 28 , 61 , 33.3 , 36.1 , 56.1 , 2 º, 39 , , 66.1, 1 ª, y la que resulta del delito tipificado y penado en la fecha de los
hechos en el artículo 564.1.1º y 564.2.1ºdel Código Penal. Atendiendo a la concurrencia de la circunstancia atenuante
de la responsabilidad criminal de confesión, con la condición de ordinaria, dada la colaboración prestada por el
acusado prácticamente desde el comienzo de la actuación policial, procede la imposición de la pena mínima dentro
del marco legal correspondiente al tipo agravado, resultando la pena de dos años de prisión. Junto a dicha pena se

S
debe imponer la accesoria de inhabilitación especial para el sufragio pasivo mientras dure la condena.

3. El jurado se pronunció por unanimidad a favor de “la concesión al acusado Jacinto S. M. de los beneficios de la
suspensión de la pena privativa de libertad, caso que legalmente sea posible o en su caso propone el indulto total o

.E
parcial del mismo, dada la edad avanzada del acusado, que el mismo carece de antecedentes penales y
considerando que el mismo no buscó llegar a esta situación y si provocó la muerte del fallecido fue en un intento de
defender su vida y la de su familia”.

    Procede la suspensión de la pena de prisión impuesta al acusado por el delito de tenencia ilícita de armas, al
cumplirse los requisitos fijados en el artículo 80 del Código Penal, habiendo acordado el Jurado en su veredicto por

A
unanimidad mostrarse a favor de la concesión de tal beneficio, informando de igual manera favorable el Ministerio
Fiscal, la acusación particular y la defensa. Tal suspensión se otorga por el plazo de tres años. No supone un óbice
para su concesión la imposición en esta misma resolución de una pena por el delito de homicidio, dado que hubiera
sido posible el enjuicimamiento separado de tales hechos delictivos, de manera que su enjuiciamiento conjunto por
razones de economía procesal en este procedimiento ante el Tribunal del Jurado no puede redundar en perjuicio de
IT
reo.

SÉPTIMO

    El Código Penal dispone en su artículo 116.1 que toda persona criminalmente responsable de un delito o falta lo es
también civilmente si del hecho se derivasen daños y perjuicios. El Código Civil dispone en el artículo 1.089 que los
actos y omisiones ilícitos son fuentes de21 obligaciones.
LD

    Al no formularse expresa reserva de la acción civil por parte de los perjudicados, la misma se ejercita
conjuntamente con la penal, con la misma exigencia formal respecto a la determinación de los pedimentos y probanza
de la acción ilícita, el resultado resarcible como daños y perjuicios y el nexo causal.

    Como consecuencia de todo ello y siguiendo lo fundamentado en la sentencia del Tribunal supremo de 28 de enero
de 2.002 , y del Tribunal Constitucional 78/1986, de 13 de junio, y respecto a la aplicación de lo dispuesto en el
artículo 115, existe el mismo deber de motivación exigido en el artículo 120.3 de la Constitución respecto a la
responsabilidad "ex delicto". Corresponde a los Jueces y Tribunales cuantificar las responsabilidades civiles según su
A

prudente arbitrio, con sujeción a la prueba practicada y a la obligación de motivación, lo que modula el citado arbitrio.

    En la obligación de resarcimiento de daños y perjuicios se considera como tal el daño moral, el que se deduce de
forma natural del hecho del fallecimiento violento, tal y como ha sido declarado probado. Así lo entendió el Tribunal
M

Supremo en sentencias 28 de enero de 2002 y 10 de abril de 2000.

La víctima ya no podrá obtener resarcimiento de daños y perjuicios, ni habrá nada que pueda resarcir a su familia, por
lo que la responsabilidad civil es un acto más de justicia y podrá ayudarles, si se encontraran rentas en el acusado, a
mejor llevar la insustituible falta. La legitimación activa corresponde a los legítimos herederos. En el caso de autos, se
ha personado como acusación particular la madre del difunto, Dº N. R. M., solicitando indemnización por importe de
76.690.12 euros.

    A este respecto se debe tener en cuenta los baremos objetivos que resultaban de la Ley 30/1.995, de 8 de
noviembre, de ordenación y supervisión de los seguros privados, vigente a la fecha de la resolución judicial y los
baremos contenidos en el anexo de la Resolución de la fecha del fallecimiento, de la Dirección General de Seguros y
Fondos de Pensiones, con las correcciones operadas por la sentencia 181/2000 ) , y posteriores de 29 de junio ,
242/2000, de 16 de octubre , 102/2002, de 6 de mayo y la 134/2003, de 30 de junio , del Tribunal Constitucional, que
afectó a los factores de corrección del apartado B) de la tabla V, en los supuestos de culpa relevante. Dicho sistema
de valoración no vincula al Juzgador en la responsabilidad "ex delicto", pero si contiene unas bases objetivas que
permite establecer las cuantías indemnizatorias, de forma orientativa, y con respeto a la seguridad jurídica. La
responsabilidad que nace del delito, a diferencia de la surge como consecuencia de los hechos derivados de la
circulación de vehículos a motor- lo que tampoco ha sido pacífico-, se constituye como deuda valor, no estando
sometida como aquella a las revalorizaciones derivadas de aplicar el interés legal y moratorio a las correspondientes a
la fecha del siniestro y sobre las que existe la obligación legal de consignación. Como tal, su cuantificación será la que

S
resulta de los elementos útiles de ponderación a la fecha de la resolución, ahora bien, como razona la sentencia del
tribunal Supremo de 23 de enero de 2002, se debe tener en cuenta que el hecho resarcible resulta del ilícito penal, lo
que comporta un claro plus de perversidad y la consecuente acentuación del daño moral, lo que deberá tenerse en
cuenta como correctivo al alza de las indemnizaciones correspondientes.

.E
    En el caso concreto, a los efectos de cuantificar los daños y perjuicios morales, se22 debe tener en cuenta la
conducta desplegada por la víctima hasta su fallecimiento. Ya hemos razonado que la acción se originó precisamente
por la acción de la víctima que desplegó una acción agresora invadiendo el domicilio familiar del acusado y su esposa,
que justificó la aplicación de la circunstancia eximente incompleta de legítima defensa a la que antes nos referimos.
Por todo ello, atendiendo a la calificación de los hechos delictivos como homicidio a título de dolo eventual y a las
circunstancias extraordinarias propiciadas exclusivamente por la actuación del finado y del menor de edad que le

A
acompañaba, considero prudencialmente que la cantidad resultante del daño moral sea la de veinte mil euros. A dicha
cantidad se aplicará el interés legal del artículo 576.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil .

OCTAVO
IT
    Las costas procesales se entienden impuestas por la ley a los criminalmente responsables de todo delito o falta
(art.123 C.P. y arts 239 y ss de la Ley de Enjuiciamiento Criminal), que lógicamente han de incluir las de las
Acusaciones Particulares. La STS de 27-10-2009, nº 1089/2009 nos recuerda que es jurisprudencia reiterada al
examinar los criterios aplicables en la imposición de las costas en el proceso penal que, "conforme a los artículos 123
del Código Penal y 240 de la LECr., ha de entenderse que rige la "procedencia intrínseca" de la inclusión en las costas
de las de la acusación particular, salvo cuando ésta haya formulado peticiones no aceptadas y absolutamente
LD

heterogéneas con las del Ministerio Fiscal y con las acogidas por el Tribunal, de las que se separa cualitativamente,
evidenciándose además como inviables, extrañas o perturbadoras ( SSTS 147/2009, de 12-2 ; 381/2009, de 14-4 ;
716/2009, de 2-7 ; y 773/2009, de 12/7 ). De modo que sólo es exigible una motivación expresa en este punto cuando
el juzgador encuentre razones para apartarse del criterio general que es precisamente el de la imposición al
condenado de las costas de la acusación particular ( SSTS 223/2008, de 7-5 ; 750/2008, de 1211 ; y 203/2009, de 11-
2 ). Es cierto que en materia de costas ocasionadas por la acusación particular no rige por Ley el automatismo en la
imposición, pues aunque el art. 123 CP establece que "las costas procesales", es decir, todas las partidas que
comprende el concepto, se imponen normalmente al condenado, el art. 124 CP , al disponer que las de la acusación
A

particular lo serán "siempre" en los delitos perseguibles a instancia de parte, admite que en los de otra naturaleza esa
inclusión podría no darse. Pero, puesto que las costas integran legalmente los honorarios de abogados y
procuradores (art. 241, 3 LECrim ), ésa es una posibilidad que sólo debería operar en ocasiones excepcionales
( SSTS 531/2002, de 20-3 ; 2015/2002, de 7-12 ; 1034/2007 de 19-12 ; y 383/2008, de 25-6 ). Asimismo ha afirmado
dicha Sala de casación que si bien ese criterio de la homogeneidad y de la coherencia con las tesis admitidas en la
M

sentencia es el prioritario, ha de atenderse en un segundo plano también al criterio de la relevancia, denegándose la


imposición de las costas correspondientes a la acusación particular cuando la intervención de esta parte resulte
superflua o inútil ( SSTS 518/2004, de 20-4 ; 37/2006, de 25-1 ; 1034/2007, de 19-12 ; 147/2009, de 12-2 ; y
567/2009, de 25-5 ). Por último, tiene igualmente establecido el Tribunal Supremo que es requisito necesario para la
imposición de las costas de la acusación particular la petición de parte, tanto por regir para la condena por esas
costas el principio de rogación, cuanto porque sin la formalización de dicha petición la parte condenada no habría
tenido ocasión de defenderse frente a la misma ( SSTS. 1784/2000, de 20-1 ; y 449/2009, de 6-5 ). La proyección de
las pautas jurisprudenciales precedentes al caso concreto hace que no tengamos de apartarnos de la regla general,
de la homogeneidad y coherencia con las tesis admitidas, al no estimarse que la intervención de la Acusación
Particular ha sido superflua o inútil, pues no formuló23 calificaciones o peticiones de pena heterogéneas o
contradictorias con la tesis que en cuanto al desarrollo de los hechos y a su consideración jurídica finalmente
prevaleció.

En atención a lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida

FALLO

1.Que debo condenar y condeno a D. Jacinto S. M., como autor penalmente responsable de un delito de
homicidio, ya definido, en quien concurre la circunstancia modificativa de su responsabilidad criminal de

S
eximente incompleta de legítima defensa , a la pena de dos años y seis meses de prisión, inhabilitación
especial para el sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y a que en concepto de responsabilidad civil
indemnice a Dª. N. R. M. en la cantidad de veinte mil euros ( 20.000 euros), con aplicación del interés legal
del artículo 576.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , y al pago de las costas procesales.

.E
2.Que debo condenar y condeno a D. Jacinto S. M., como autor penalmente responsable de un delito de
tenencia ilícita de armas, ya definido, en quien concurre la circunstancia modificativa de su responsabilidad
criminal de confesión , a la pena de dos años de prisión, inhabilitación especial para el sufragio pasivo
durante el tiempo de la condena, y al pago de las costas procesales.

    Se acuerda la suspensión de la pena de dos años de privación de libertad impuesta al condenado D. Jacinto S. M.

dicho periodo de tiempo.

  Así
A
por el delito de tenencia ilícita de armas durante un plazo de tres años, condicionada a que el reo no delinca durante

por esta sentencia, a la que debe incorporarse el acta de la votación del Jurado, uniéndose de todo ello
IT
certificación literal al rollo de Sala, y contra la que cabe interponer recurso de APELACIÓN, en el plazo de diez días,
contados al siguiente de su notificación, anunciándolo en esta Audiencia para ante la Sala de lo Civil y Penal del
Tribunal Superior de Justicia de Canarias, lo pronuncio, mando y firmo.
LD
A

PUBLICACIÓN.- Estando presente yo, el/la Letrado de la Administración de Justicia, la anterior sentencia fue leída y
publicada, en el día de la fecha, por el Magistrado-Juez que la suscribe, mientras celebraba Audiencia Pública. Doy fe.

 
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25