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La ciencia política de Marcel Prélot

Introducción

I. La política

La siguiente definición de política se apoya tanto en la historia de las palabras como en la historia de las ideas, se inspira
en concepciones y vocabularios actuales.

La palabra “política” se origina en las palabras: (acentos en el sentido inverso)

 É polis: la ciudad-estado, el recinto urbano, la comarca, y también la reunión de ciudadanos que conforman la
ciudad
 É politeia: El Estado, la constitución, el régimen político, la República, la ciudadanía(en el sentido del derecho de
los ciudadanos)
 Ta política: plural neutro de políticos, las cosas políticas, las cosas cívicas, todo lo concerniente al Estado, la
Constitución, el régimen político, la República, la soberanía
 É politiké (techné): el arte de la política
 La política pragmateia: es el estudio de los conocimientos de “la vida en común de los hombres según la
estructura esencial de esta vida, que es la constitución de la ciudad”

Aristóteles definió al hombre antiguo como un ser o “animal cívico”. Al traducir zoom politikon por “animal social”
se disminuye esta definición. El animal es también social pero el hombre es solo político; su carácter específico es
vivir insertado en el organismo social que constituye la Polis, la Ciudad, y esta es para él una necesidad natural e
ideal.

La Polis, no es solo una ciudad; incluye tanto la metrópoli como el territorio agrícola. Su estructura política se
integra en un conjunto completo, como el de un cantón suizo.

El recinto urbano es, sin duda, un “musculo cardiaco” según Maurice Defourny, pero no es toda la ciudad-estado

Hay una correspondencia, en cuanto al concepto mismo, entre la Ciudad Antigua y el Estado Moderno. Aún hoy se
emplea el término “Ciudad” en el sentido antiguo. La correspondencia verbal entre Ciudad y Estado se halla
asegurada, en latín, mediante la palabra respublica. A ta politika corresponde res pública: la cosa pública.

Como adjetivo “república” es equivalente a “cívico”(equivalencia que permanece hasta el siglo XVIII)

El latín clásico no utiliza la palabra politicus (a, um) más que con un adjetivo.

Más tarde la palabra “Estado” se une a la expresión res publica. En el estudio del derecho hay dos aspectos: el
público y el privado. El derecho público concierne al estado de la República; el privado a la utilidad de los
particulares.

Status solo significa una posición, una actitud, el estar de pie. Da la idea de cierta estabilidad. Con el correr del
tiempo la palabra status y la expresión res publica fueron adquiriendo progresivamente el mismo sentido

La latinidad media y baja desconoce la palabra política. En francés la palabra “politique” se emplea desde el siglo
XIII. En el Livre de toutes choses (libro de todas las cosas), Brunetto Latini observa que la política es el gobierno de
las ciudades, que es la ciencia más alta y noble y cómprense los más nobles oficios del mundo, de modo que la
política comprende generalmente todas las partes que ocupan la comunidad humana. En la lengua erudita de los
siglos XV y XVII se usa politie por gobierno y policien para referirse al ciudadano y hombre del Estado, al pasar el
tiempo pólice designo la forma establecida de gobierno.

Durante el siglo XVI, la palabra “Política” permanece al latín de los humanistas. Posteriormente las otras políticas del
siglo se denominan: el príncipe de Maquiavelo, Seis libros sobre a República, de Budin). Maquiavelo incorpora el uso
corriente de la palabra Estado. En el siglo XVII el presidente Lavie publica “de los cuerpos políticos y de sus
gobiernos, Lynon, 1764). Por su parte. Beaumarchais calca del inglés politician al término peyorativo politicien
(politicastro).

En el diccionario de la Academia Francesa se lee “politique (nombre femenino): conocimiento de todo lo que se
relaciona con el arte de gobernar un Estado y de dirigir sus relaciones exteriores. Se dice también de los asuntos
públicos; acontecimientos políticos; hablar de política; política interior. Politique (adjetivo de dos géneros):
concerniente a los asuntos públicos, al gobierno de un Estado, a las relaciones mutuas de diversos estados. Droit
politique, las leyes que regulan las formas de gobierno que determinan las relaciones entre la autoridad. Homme
politique, el que se ocupa del gobierno en sus cosas públicas. Politique, como sustantivo: arte de gobernar, manera
de gobernar, todo lo concerniente a los asuntos públicos

Litré definió la política como “la ciencia del gobierno de los estados” o también “el arte de gobernar un Estado y de
dirigir sus relaciones con los otros Estados”. Y la Grande Encyclopédie confirma que “la política es estrictamente el
arte de gobernar un Estado. La ciencia política puede, pues, definirse como la ciencia del gobierno de los Estados, o
el estudio de los principios que constituyen el gobierno y deben dirigirlo en sus relaciones con los ciudadanos y los
otros Estado”

II. La politología

“La política” alude tanto a los hombres y los hechos como al conocimiento que se tiene de ellos. “La política de
Richelieu” es una expresión que se refiere tanto al comportamiento del cardenal en su lucha contra los protestantes, los
duelistas y en general contra todos los adversarios del Estado, como a la exposición de sus opiniones sobre la conducta
humana en sus famosas Maximes d’ Etar.

En general la política es esencialmente la vida política, la lucha por el poder; es el fenómeno en sí mismo. En el lenguaje
culto la política es el conocimiento del fenómeno. La ciencia política de otro modo es pesada, ningún término puede
derivarse de esta expresión para designar a los que estudian ciencia política. Pero el uso ha dado a la palabra
“estadística” status en el sentido de Estado. Pero hoy en día designa una ciencia o un método que puede aplicarse no
solo a los asuntos del Estado, en lo referente al gobierno y la conducción de los asuntos públicos. Todas las relaciones
humanas pueden considerarse desde su aspecto numérico, y registrarse así en las estadísticas.

En lugar de estadística un profesor de la Escuela francesa de Derecho de El Cairo propuso una escuela de estadología
(término que no tuvo aceptación). Este neologismo sirvió para conocer el objeto mismo de la política y de ubicar a esta
como rama de la sociología. En cambio la palabra politología parece perfectamente aceptable. Esto se debe a que sus
dos componentes han sido tomados del mismo idioma griego, polis=ciudad-Estado; logos= razón). La introducción de
este neologismo viene de Alemania.

“Ciencia política” significa “ciencia politizada”, o sea una ciencia utilizada con fines políticos. Y quienes se dedican al
estudio de la misma podría hacerse “politólogo”; no se forma directamente de la pólis(Ciudad o Estado) sino de su
derivado polites(el ciudadano). En consecuencia la politología sería más bien la ciencia del ciudadano que la de la ciudad.
Una tendencia disidente propone politicólogo, que se acerca a la palabra griega políticos; término empleado por
Gerhardt Meyer. Pero esta palabra es también un derivado de polites y es menos eufónico que la palabra politología.
Capítulo I: La politología clásica

I. El nacimiento de la politología

La politología (el conocimiento sistemático y ordenado del Estado) ha constituido una ciencia desde sus orígenes. Los
griegos son a la vez los creadores de la política y de la ciencia política. Entre los griegos, Aristóteles fue el promotor y
autor de un gran descubrimiento: el de que cada ciencia tiene su individualidad. Le debemos a él la política, la ciencia
política y la situación de ésta en el seno de las ciencias.

La clasificación aristotélica se apoya en la distinción de tres operaciones del espíritu: saber, hacer y crear. En
consecuencia existen tres categorías de las ciencias: teóricas, prácticas y poéticas. En las ciencias prácticas se encuentra
la política. (Define política nuevamente: ciencia de la constitución y de la conducta ciudad-Estado. Posteriormente la
contrasta con otras ciencias). En relación con otras ciencias como la económica, la política ocupa prácticamente la
cúspide de la jerarquía, porque su objeto, la Ciudad. Estado, engloba todo la organización social; es decir domina
teóricamente sobre las otras ciencias, porque regula todas las actividades humanas.

La ética es la ciencia del comportamiento personal, el conocimiento de la conducta del individuo, la moral. La frontera
entre la ética y la política es trazada claramente. “El objeto de la ética es una especie política”.

“El económico” de Jenofonte (427-335) expone las reglas de la buena administración de un dominio rural, siempre
haciendo depender la economía de la política.

II. La tradición Antigua y Medieval

El vínculo entre la Antigüedad griega y latina fue anudado por Cicerón. Quien siguiendo la noción aristotélica acepta
como básica la noción de Ciudad, pero amplia el marco y la define de un modo mucho más jurídico “La República es la
cosa del pueblo, y el pueblo mismo no es, no importa qué conjunto de hOmbres, sino una colectividad unida por un
acuerdo de derecho y por una comunidad de interés”. Con Cicerón observamos una ciudad convertida en República;
quien pone en primer plano el aspecto jurídico de la ciudad: el derecho común a todos, aceptando a todos,
efectivamente obedecido por todos.

San Agustín, toma las ideas políticas de Ciceron. Pasa de una concepción política a una concepción afectiva. San Agustin
prepara el sometimiento del Estado por la Iglesia; lo que tendrá gran repercusión en el pensamiento medieval. El mismo
niega la perfección del Estado romano. La concepción agustiana de halla encudrada en una vasta concepción del mundo,
en una filosofía y aún en una teología de la historia. Con él la política pierde la primacía que le había dado Aristoteles, La
noción de Estado pasa de la colectividad popular al gobierno, del gobierno a la persona quien gobierna, del Estado al
reino y del reino al príncipe.

III. Las concepciones modernas

El Príncipe de Maquivelo es el libro que inicia la politología moderna. En este se distingue entre repúblicas y principados.
Da a la palabra “república” el sentido preciso: el de gobierno temporario. La inspiración del florentino fue en Aristóteles,
quien dirige sus investigaciones hacia un buen gobierno que asegura buena vida a sus ciudadanos, pero Maquiavelo
tiene en vista un objetivo más directo y brutal: un gobierno eficaz para una Italia más unida y desacralizada.

Por su parte del tratado de Bodin, quien con Althusius, un autor menos conocido dan a la política un paso decisivo. El
tratado de Bodin abarca toda la ciencia política, con los diversos órdenes de hechos que comprende y las leyes
fundamentales que la integran. Este autor modifica y enriquece el esquema aristotélico con el aporte de puntos de vista
derivados de reflexiones personales y del paso de la Ciudad-Estado al Estado monárquico, transición que tiene lugar a
principios del siglo XVI.
En 1515 en la época de difusión del principe y también de la batalla Magnarignan y del advenimiento de Valois
Anguslema con Francisco I; monarquía feudal que pasa a monarquía moderna. Bodin ve claramente en el Estado el
producto de una evolución secular que engendra un equilibrio de derechos y obligaciones en el seno de un grupo más
complejo que el estudiado por el Estagirita.

Althusiues define la política como el arte de construir, cultivar y conservar la vida social. El estado es, en la cúspide, una
comunidad política superpuesta a las comunidades más simples, a las semillas, a las corporaciones, después a las
sociedades más complejas, las comunas y las ciudades. Mientras que Althusius considera al Estado como una federación
de grupos ligados por un contrato del que surge la soberanía, Bodín afirma el carácter unitario e indivisible de esta
soberanía; Bodin es un monarquista unitario, partidario de la soberanía que reposa en la persona del príncipe.

El Principe prevalece definitivamente sobre el Estado y domina la politología durante los siglos XVI y XVII. De manera
opuesta la escuela de derecho natural y de gentes redescubre la concepción social; vuelven al término civitas.

El contrato social de J.J Rousseau explica al final del capítulo IV de su libro protesta contra las derivaciones que ha
sufrido el término ciudad.

Capitulo II La sustitución de la politología

I. La politología sustituida por la ciencia económica

En el siglo XVII se produce otro de estos cambios en la historia de la politología, surge la economía política(las reglas de
una buena administración de los bienes del reino). En el siglo XVIII la economía se aleja de la política. Se convierte en un
sistema lógico de asuntos económicos que deben ser considerados en sí mismos, por ellos mismos y para ellos mismos
según una fórmula de André Piettre. La economía de nuevo estilo no solo se separa de la política sino que pretende
autonomía total.Con el surgimiento de la escuela liberal se plantea que el hombre de la era liberal es el hombre menos
politizado que ha existido; a diferencia de la escuela socialista. Ya para el siglo XIX y XX ya la economía no tiene nada que
ver con la política.

II. La politología sustituida por la sociología

Ya en Bodin y Althusius hemos encontrado la existencia de lo social fuera de lo político. Diversos autores delos siglos
XVI y XVII insisten en la existencia de vínculos de carácter social que están fuera de los vínculos estatales. Tal es el
caso de Grotius, cuya obra fundamental data de 1625; el del filósofo Leibnitz y el de un jurista que ya era sociólogo,
Nettelbladt, quien no alcanzó la misma notoriedad. luencia de la economía, particularmente de la Es cuela inglesa,
algunos autores alemanes (por ejem> pío Robert von Mohl) separan la ciencia social d( la ciencia política. El término
“social” designa laí instituciones, las costumbres, o los comportamientos no organizados directamente por el poder:
la fami lia, la propiedad y —el concepto comienza a circular— las clases sociales

La sociología continua sustituyendo a la politología, el centro de interés pasa de las Ciudades o los Estados a la
Humanidad. Sin embargo, Comte sustituye muy pronto el estudio científico de la Humanidad por la religión de la
Humanidad “La política positiva” es así absorbida por “la religión positiva”.

A diferencias de la política la sociología solo se pregunta de qué modo y en qué medida los hechos sociales se
originan en la vida social, y cómo, a su vez, actúan, sobre ella. En estas condiciones, al estudiar la política, la
sociología se conduce de manera diferente que la ciencia política.

Los actos políticos interesan realmente al sociólogo, pero no se ocupa de ellos del mismo modo que el politólogo. El
sociólogo no estudia la política más que como una manifestación específica de vida colectiva.
Durkheim logró que la sociología fuera reconocida como ciencia y se le concedieran cátedras. En cuanto a la política,
solo se le concede el papel de un arte de aplicación. La sociología la rechazó fuera de la ciencia y fuera de las
Facultades, porque “en el medio universitario, decir que una rama del saber o de una actividad es un arte implica
arrojar el descrédito sobre ella”

III. La politología remplazada por la ciencia jurídica

La escuela alemana, que superó el divorcio entre lo económico y lo sociológico, va a engendrar ella misma la
separación de lo jurídico. La ruptura se anuncia en el último tercio de siglo xix con Allgemeine Staatslehre (Teoría
general del Estado). Lo esencial de la doctrina del Estado moderno se halla constituido por la teoría general del
Estado y del derecho del Estado. La política es relegada a un segundo plano con respecto a estas dos disciplinas, que
toman la delantera.

El derecho público y la ciencia política surgen de un tronco común. Pero la teoría general del Estado domina a la vez
el derecho y la política. El Estado real vive y la vida vincula el derecho con la política. Por su parte, la política busca
un punto de equilibrio y de reposo. El derecho posee una historia, y hay una política de la legislación. El derecho
procede de la política, y la política presupone el derecho como condición fundamental de la libertad.

Bluntschli, G. Jellinek no concibe ninguna doctrina general del Estado que abarque a la vez el derecho público y la
política. Ésta solo examina la manera en que el Estado puede realizar sus fines y apreciar sus actitudes Como lo ha
dicho el profesor Lexis, “intensivamente” jurídico, los autores que se inspiran en él “hacen derecho público” y no
ciencia política.