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COLEGIO DE POSTGRADUADOS

INSTITUCIÓN DE ENSEÑANZA E INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS AGRÍCOLAS

CAMPUS MONTECILLO

POSTGRADO DE SOCIOECONOMÍA, ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA

DESARROLLO RURAL

MEGAMINERÍA Y GÉNERO: EL COSTO DEL


ORO PARA LAS MUJERES DE CERRO DE
SAN PEDRO, SAN LUIS POTOSÍ.

RAMÓN CORTÉS CORTÉS

T E S I S
PRESENTADA COMO REQUISITO PARCIAL
PARA OBTENER EL GRADO DE :

MAESTRO EN CIENCIAS

MONTECILLO, TEXCOCO, EDO. DE MÉXICO

2017
ii
Megaminería y género: el costo del oro para las mujeres de Cerro de San
Pedro, San Luis Potosí.

Ramón Cortés Cortés

Colegio de Postgraduados, 2017

Resumen

El objetivo de este trabajo fue analizar la posición que las mujeres han tenido en el
conflicto minero en Cerro de San Pedro, y las consecuencias que para ellas ha
tenido la actividad minera extractiva en cuestiones de salud, violencia y en el medio
ambiente, desde 1997, fecha en que Minera San Xavier, subsidiaria de la
corporación canadiense New Gold Inc., anunció su proyecto y comenzó a operar
mediante acumulación por desposesión. Se utilizó un enfoque de investigación
cualitativo, a través de la etnografía feminista y entrevistas semiestructuradas. Se
entrevistaron a 29 mujeres inmersas en dicho conflicto: ejidatarias, habitantes y
activistas. La investigación muestra que las mujeres ejidatarias y habitantes tuvieron
nulo poder de decisión para que la minera pudiera instalarse. La extracción de los
minerales en el territorio ha provocado la destrucción de la flora y fauna local,
restringiendo a las mujeres el acceso a estos bienes naturales. También ha
provocado perjuicios a la salud, como muerte por insuficiencia renal y cáncer,
ocasionando para ellas sobrecarga de trabajo en su rol reproductivo. Por otro lado,
algunas mujeres activistas apreciaron cambios positivos en sus vidas. No se
encontró violencia sexual ejercida por parte de la corporación hacia las opositoras
a la minera, usualmente utilizada como arma de guerra contra el cuerpo de las
mujeres en este tipo de contextos. Sin embargo, dentro del movimiento social sí
hubo violencia sexual ejercida por parte de algunos compañeros hacia varias
activistas.

Palabras clave: megaminería, género, territorio, acumulación por desposesión,


Minera San Xavier.

iii
Large-scale mining and gender: the cost of gold for women of Cerro de San
Pedro, San Luis Potosí.

Ramón Cortés Cortés

Colegio de Postgraduados

Abstract

The objective of this work was to analyze the position that women had in the miner
conflict in Cerro de San Pedro, and the consequences for them of extractive mining
activity on health, violence and the environment, since 1997, date on wich Minera
San Xavier, a Canadian subsidiary of New Gold Inc., announced the project and
began operating through accumulation for dispossession. We used a qualitative
research approach, through feminist ethnography and semi-structured interviews.
Twenty-nine women involved in the conflict were interviewed: ejidatarias, habitants
and activists. The research shows that women ejidatarias and habitants had no
decision power so that the miner could settle. The extraction of the minerals in the
territory has caused the destruction of the local flora and fauna, restricting women’s
access to these natural assets. It has also caused health problems, such as death
due to renal failure and cancer, causing them to overload work in their reproductive
role. On the other hand, some women activists appreciated positive changes in their
lives. There was no sexual violence on the part of the corporation towards those
opposed to the mining, usually used as a weapon of war against the body of women
in this type of contexts. However, within the social movement there was sexual
violence by some of her colleagues towards several of the activist.

Key words: Large-scale mining, gender, territory, accumulation by dispossession,


Minera San Xavier.

iv
A Rosa María Virgen Cruz, que me acompaña siempre.

A Galia, por sus palabras.

v
Agradecimientos

Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que me otorgó la beca para estudiar


la maestría en el Colegio de Posgraduados.

A mi madre, María Teresa Cortés Virgen, y a mi padre, Ramón Cortés Muñoz, por
su cariño y apoyo para emprender esta etapa de mi vida.

A la Dra. Emma Zapata Martelo, por haber confiado en mí, por haber aceptado ser
mi consejera y por integrar la perspectiva de género a esta idea de tesis. Y sobre
todo, por su gran calidad humana y por estar siempre al pendiente de cómo se
conducía el trabajo.

A la Dra. Rocío Rosas Vargas, por su infinita disposición para resolver mis dudas
en cualquier momento. Por sus libros, por el apoyo constante y por ser una amiga.

A la M.C. María del Rosario Ayala Carrillo, por sus atinadas y puntuales
observaciones para reconducir y mejorar sustancialmente este trabajo.

Al Dr. Hermilio Navarro Garza, por sus aportaciones a esta tesis.

A mis profesoras del Área de Género: Dra. Emma Zapata, Dra. Beatriz Martínez,
Dra. Elia Pérez, Dra. Pilar Alberti, Dra. Verónica Vázquez y M.C. Rosario Ayala. Por
sus estupendas clases y lecturas durante sus cursos.

A la Universidad Nacional de Colombia y a la Escuela de Estudios de Género, por


complementar mi formación de maestría. Especialmente a la Dra. Luz Gabriela
Arango Gaviria, por su disposición y recibimiento.

A las mujeres de Cerro de San Pedro. Por contarme sus experiencias y compartirme
un poco de su realidad para poder realizar este trabajo. Especialmente a Liz Medina,
por su hospitalidad y disponibilidad.

A Galia, por sus valiosas reflexiones y apoyo durante la investigación. Por alentarme
a seguir estudiando y enseñarme que lo más valioso que se puede tener es la
lectura.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

vi
Contenido

Introducción ............................................................................................................ 1
Capítulo I. Marco Teórico....................................................................................... 5
1.1 La predilección por “el excremento de los dioses” ..................................................... 5
1.2 La colonialidad ¿el lado oscuro de la modernidad? ................................................... 7
1.3 La colonialidad del género........................................................................................ 10
1.4 La colonialidad de la naturaleza ............................................................................... 14
1.5 Colonialidad del saber: progreso y desarrollo .......................................................... 16
1.5.1 La búsqueda por el desarrollo ........................................................................... 21
1.6 El género en el desarrollo......................................................................................... 24
1.7 ¿Neoextractivismo o extractivismo clásico? ............................................................. 29
1.8 Acumulación por desposesión.................................................................................. 32
1.9 Los nuevos herederos de “la mano invisible” ........................................................... 38
1.10 Neoliberalismo y reformas estructurales para la megaminería .............................. 42
1.10.1 Reformas neoliberales de los años ochenta ................................................... 44
1.10.2 Las derivadas de la Ley Minera ....................................................................... 45
1.10.3 La reforma al 27 Constitucional ....................................................................... 46
1.11 La brecha de género en la propiedad de la tierra................................................... 47
1.12 Pero, ¿qué es la megaminería? ............................................................................. 51
1.12.1 Afectaciones a la salud por la megaminería .................................................... 55
1.13 Territorio ................................................................................................................. 57
1.13.1 Espacio y territorio ........................................................................................... 57
1.13.2 Territorialidad ................................................................................................... 60
1.13.3 Territorio y capitalismo minero ........................................................................ 61
1.13.4 Género en el territorio ...................................................................................... 62
1.14 Ecología Política Feminista .................................................................................... 64
Capítulo II. Planteamiento del problema de investigación ............................... 67
2.1 El planteamiento del problema ................................................................................. 67
2.2 Pregunta general de investigación ........................................................................... 70
2.3 Preguntas específicas de investigación ................................................................... 70
2.4 Objetivos de investigación ........................................................................................ 71
2.4.1 Objetivo general ................................................................................................ 71
2.4.2 Objetivos específicos ......................................................................................... 71
2.5 Justificación .............................................................................................................. 72
2.6 Metodología feminista .............................................................................................. 74
2.6.1 El conocimiento situado ..................................................................................... 75
2.6.2 Enfoque de investigación .................................................................................. 78
2.6.3 El trabajo de campo y la recolección de información ........................................ 80
Capítulo III. Contexto minero, geográfico y socioeconómico del área de
estudio ................................................................................................................... 84
3.1 La situación de la megaminería en México .............................................................. 84
3.2 Contexto regional minero ......................................................................................... 93
3.3 Contexto fisiográfico y socioeconómico de Cerro de San Pedro ............................. 96
3.3.1 Contexto fisiográfico .......................................................................................... 96
3.3.1.1 Ubicación ................................................................................................................. 96
vii
3.3.1.2 Clima ....................................................................................................................... 97
3.3.1.3 Geología .................................................................................................................. 98
3.3.1.4 Edafología ............................................................................................................... 98
3.3.1.5 Hidrografía ............................................................................................................... 98
3.3.1.6 Uso del suelo y vegetación...................................................................................... 98
3.3.2 Contexto socioeconómico ............................................................................... 100
3.3.2.1 Educación .............................................................................................................. 101
3.3.2.2 Actividades económicas ........................................................................................ 103
3.3.2.3 Salud ..................................................................................................................... 103
3.3.2.4 Servicios a la población ......................................................................................... 104
Capítulo IV. Resultados: Transformaciones territoriales. .............................. 105
4.1 El cambio territorial por la minería .......................................................................... 105
3.2 La ocupación territorial en Cerro de San Pedro ..................................................... 118
3.3 El desplazamiento de la comunidad “La Zapatilla” ................................................. 135
3.4 Los bienes y servicios para la población ¿apoyo desinteresado? ......................... 140
3.4.1 Empleo ............................................................................................................ 140
3.4.2 La acumulación por desposesión del tiempo femenino ................................... 149
3.5 Servicios a la población .......................................................................................... 156
3.6 Los perjuicios a la salud ......................................................................................... 174
Capítulo V. El Frente Amplio Opositor contra Minera San Xavier desde el
análisis de género. ............................................................................................. 195
5.1 Breve recuento del FAO ......................................................................................... 195
5.1.1 Los movimientos sociales ecologistas y ambientales ..................................... 197
5.2 Las mujeres en el Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier............................ 199
5.3 Liderazgo en el Frente Amplio Opositor ................................................................. 204
5.4 La visión de género en el FAO ............................................................................... 208
5.5 Violencia contra las mujeres por el conflicto socioambiental ................................. 212
5.6 Violencia sexual dentro del Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier ............. 220
5.7 Cambios en la vida de las mujeres del FAO .......................................................... 229
Conclusiones ...................................................................................................... 236
Nuevos/otros caminos de investigación .......................................................... 241
Bibliografía .......................................................................................................... 242
Fuentes electrónicas .................................................................................................... 266
Anexos ................................................................................................................ 278

viii
Índice de Cuadros

Cuadro 1. Mujeres entrevistadas durante el trabajo de campo. ......................................... 83


Cuadro 2. Total de proyectos de inversión extranjera por etapa. ...................................... 87
Cuadro 3. Número de proyectos mineros en el norte-centro de México. ........................... 88
Cuadro 4. Estructura de la producción minero metalúrgica aurífera nacional en 2014. .... 90
Cuadro 5. Estructura de la producción minero metalúrgica argentífera nacional en 2014. 91
Cuadro 6. Principales yacimientos de minerales metálicos en San Luis Potosí, 2011. ..... 94
Cuadro 7. Producción de oro en San Luis Potosí por municipio. ....................................... 95
Cuadro 8. Producción de plata en San Luis Potosí por municipio. .................................... 95
Cuadro 9. Estructura poblacional del municipio. .............................................................. 101
Cuadro 10. Estructura poblacional de las localidades visitadas. ..................................... 101
Cuadro 11. Personas inscritas en la educación básica y media superior. ....................... 102

ix
Índice de Figuras

Figura 1. Compañías mineras con capital extranjero. ........................................................ 85


Figura 2. País de origen de las empresas mineras con capital extranjero. ........................ 86
Figura 3. Principales minerales extraídos en la minería mexicana. ................................... 89
Figura 4. Principales minerales de exportación, enero-diciembre de 2015. ...................... 89
Figura 5. Concesiones mineras de 1993 a 2012. ............................................................... 92
Figura 6. Ubicación de la zona de estudio. ........................................................................ 97
Figura 7. Desierto Sampedrense. .................................................................................... 100
Figura 8. Territorio intervenido, territorio arrasado. .......................................................... 117
Figura 9. Ejidos necesarios para el proyecto minero Cerro de San Pedro. ..................... 121
Figura 10. Camino que conduce al saqueo. ..................................................................... 165
Figura 11. Apoyos sociales mostrados en módulo de información de MSX. ................... 174
Figura 12. Bajo una nube de emisiones tóxicas. .............................................................. 185
Figura 13. Nube de polvo de rocas. ................................................................................. 186

x
Abreviaturas

ASARCO American and Smelting Refining Company


BANCOMEXT Banco Nacional de Comercio Exterior S.N.C.
BM Banco Mundial
CAM Casa de la Mujer Ixim Antsetik de Palenque
CAMIMEX Cámara Minera de México
CEMEFI Centro Mexicano para la Filantropía
CFE Comisión Federal de Electricidad
CEPAL Comisión Económica para América Latina y el Caribe
FAO Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier
FAO Food and Agriculture Organization
FMI Fondo Monetario Internacional
COEPRIS Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios
CONABIO Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad
CONACYT Consejo Nacional de Ciencia y la Tecnología
CONAFE Consejo Nacional de Fomento Educativo
ESR Empresa Socialmente Responsable
ETS Enfermedades de Transmisión Sexual
FANAR Fondo de Apoyo para los Núcleos Agrarios sin Regularizar
FORDECYT Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de
Innovación
FPDT Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra
GATT Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio
GED Género en el Desarrollo
IMSS Instituto Mexicano del Seguro Social
INEGI Instituto Nacional de Estadística y Geografía
ITESM Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
ISSSTE Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado
MAPDER Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de
los Ríos
MED Mujeres en el Desarrollo
MSX Minera San Xavier
OCMAL Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina.
ONU Organización de las Naciones Unidas
PHINA Padrón e Historial de Núcleos Agrarios
PROCEDE Procedimiento de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de
Solares
PROFEPA Procuraduría Federal de Protección al Ambiente
REMA Red Mexicana de Afectados por la Minería
SE Secretaría de Economía
SEDATU Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano

xi
SEMARNAT Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
SEP Secretaría de Educación Pública
SGM Servicio Geológico Mexicano
SRA Secretaría de la Reforma Agraria
TLCAN Tratado de Libre Comercio con América del Norte
USAER Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular
USAID United States Agency for International Development
UAIM Unidad Agrícola e Industrial para la Mujer
VPH Virus del Papiloma Humano

xii
Introducción

La historia minera de México data de tiempos de la época de la conquista, ya que


esta actividad fue pilar de la economía colonial y en la actualidad sigue teniendo un
papel fundamental. Los primeros años de la colonización estuvieron marcados por
el despojo y la violencia de la codicia española que destruyeron las poblaciones
originarias, con el único fin de arrebatar el oro y la plata. Posterior al periodo de
independencia, la minería continuaba siendo controlada por manos extranjeras;
ingleses, franceses y estadounidenses. Esta tendencia se precipitó durante el
Porfiriato, cuando el sector minero y otros fueron abiertos a la inversión y saqueo
extranjeros. En vísperas de la revolución de 1910, había más de mil empresas
mineras en el país, y casi 70% de éstas eran de origen norteamericano (Urias, 1980;
Tetreault, 2015).

Al parecer esta relación de sometimiento no ha cambiado, ya que la transferencia y


extracción de los minerales hacia los países del norte mantienen una similitud con
el saqueo colonial, con la diferencia que hoy se realiza bajo el amparo del comercio
internacional y el libre mercado (Delgado, 2010). Al respecto Zúñiga y González
(2011) mencionan que sólo durante la primera década del siglo XXI, se extrajeron
el doble de oro y la mitad de la plata que la corona española atesoró en 300 años
de conquista, de 1521 a 1821, en lo que hoy es México.

Ejemplo de tal saqueo es el caso estudiado en este documento. En 1997 llegó la


empresa Minera San Xavier (MSX), filial subsidiaria de la empresa canadiense New
Gold Inc., a Cerro de San Pedro, San Luis Potosí, con un emprendimiento minero.
Lo novedoso y controvertido del proyecto fue que la técnica de explotación, después
de 400 años de explotación en este sector, debía ser a tajo abierto1, con
implicaciones de destrucción y contaminación en el entorno. Las reservas fueron

1
Se refiere al hueco en la tierra que deja la minería que excava superficialmente, dejando una
cavidad, un cráter artificial (Reygadas, 2010).
1
estimadas desde el inicio en 61.1 millones de toneladas, en cuya extracción se
generarían 0.59 gramos por tonelada de oro y 23.9 gramos por tonelada de plata,
equivalente a 1.2 millones de onzas de oro y 47 millones de onzas de plata (Costero,
2008; 2015).

A partir de entonces la empresa minera empezó a operar, entre controversias


jurídicas y la oposición al proyecto. Y aunque el conflicto se ha estudiado desde
diferentes enfoques científicos, como la antropología, la sociología, la historia,
incluso desde la ecología y la biología, la problemática de género no ha sido
analizada.

La presencia de las mujeres en la minería como trabajo remunerado y en los


estudios sobre el impacto de esta actividad sobre ellas es casi nula. Sobre lo
primero, una antigua creencia que rigió a la minería hasta bien entrado el siglo XX,
sentenciaba: “la mina se pone celosa” con la entrada de las mujeres. Por lo que, ni
por error ellas se acercaban a las minas, pues provocaba su furia y como
consecuencia, ésta “se secaba” y dejaba de ofrecer los minerales a los mineros
(CAMIMEX, 2010). Fue hasta la centuria pasada que las mujeres ingresaron a este
sector, predominantemente masculino, debido a que su contratación resulta
benéfica para las empresas, ante el supuesto de que son más puntuales que los
hombres, registran menos ausentismo y no llegan con resaca a su puesto de trabajo
(Cruz y Acosta, 2011). Sobre lo segundo, hay escasos estudios que han
documentado la megaminería desde la perspectiva de género en México, como es
el caso de Castro (2015) y Salazar y Rodríguez (2015).

A partir de la teoría feminista y desde la perspectiva de género, es como se estudió


el conflicto minero. El género es considerado una de las categorías centrales de la
teoría feminista, ya que no hay otro concepto en la actualidad que haya develado
mejor la situación y condición de las mujeres, ya que alude a las determinaciones
que tienen las mujeres en las sociedades patriarcales e identifica los espacios

2
materiales y simbólicos que tienen las mujeres en posición de desventaja social
(Cobo, 2014; Paredes, 2008).

En las siguientes páginas, las cuales se encuentran dispuestas en capítulos, se


agrupó la información, tanto teórica como empírica, sobre la problemática específica
que las mujeres en Cerro de San Pedro han vivido hasta junio de 2016, fecha en
que se hizo el levantamiento de la información.

En el primer capítulo se encuentran los fundamentos teóricos que permitieron


realizar la investigación desde la perspectiva de género en Cerro de San Pedro.

El segundo apartado documenta el planteamiento del problema: objetivo general y


los particulares planteados en esta investigación, así como la justificación de este
trabajo y la metodología que se utilizó para recabar la información.

En el tercer capítulo se incluye una descripción del contexto minero actual y


regional, así como del medio físico y social de la zona de estudio, que permite dar
una idea del entorno en el que se hizo la investigación, así como el panorama minero
en México y el estado de San Luis Potosí.

Los resultados se plasman a partir del cuarto capítulo, donde se incluyen los efectos
que ha tenido la minería para las mujeres a nivel territorial, como la destrucción de
la flora y fauna, la restricción del espacio, así como las diferentes formas que utilizó
MSX para adueñarse del territorio, como el empleo y los servicios brindados a la
población, en donde las mujeres además de perpetuar su rol en el ámbito
reproductivo, tuvieron un nulo poder de decisión para que la minera pudiera
instalarse.

En la quinta sección del documento, se presenta el análisis de género del


movimiento social que surgió como respuesta al proyecto de la empresa minera. Se
abordan la visión de género que tuvo el movimiento, la violencia que las mujeres
3
vivieron por ser opositoras, la violencia de género al interior del movimiento, así
como los cambios positivos que se produjeron en ellas por ser activistas. Finalmente
se ofrecen algunas conclusiones del trabajo y nuevos/otros caminos de
investigación en el contexto minero en Cerro de San Pedro.

4
Capítulo I. Marco Teórico.

1.1 La predilección por “el excremento de los dioses”

La civilización que se abatió sobre estas tierras desde el otro lado del mar vivía la explosión
creadora del Renacimiento: América aparecía como una invención más, incorporada junto con la
pólvora, la imprenta, el papel y la brújula al bullente nacimiento de la Edad Moderna.

Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina.

Para abordar la megaminería2 desde el análisis de género, es necesario hacerlo


desde un análisis histórico, y situado en la realidad de la región de América Latina.
Parafraseando a Aníbal Quijano la pregunta sería, ¿por qué en los países
latinoamericanos, particularmente México, no cesan de instalarse los mega
proyectos mineros y las riquezas que se producen no son en beneficio de las
naciones que los albergan? ¿Por qué estos territorios siguen siendo los mismos
escenarios de despojo, si el colonialismo formalmente acabó? La respuesta la
contesta el mismo Quijano, cuando alude a 1492, el nacimiento de América y
Europa, del capitalismo y la modernidad, cuando la reconcentración de la riqueza
mundial y, sobre todo, el trabajo, pasan a ser controlados por Europa, mediante un
proceso cargado de brutalidad y violencia; estas coincidencias históricas no pueden
entenderse sin soslayar las relaciones entre la colonialidad del poder y el desarrollo
(Quijano y Wallerstein, 1992; Quijano, 1992).

En 1492, año de “El Descubrimiento”, como señala Galeano (2012), los/as


nativos/as descubrieron que eran indios/as y vivían en América; que debían
obediencia a un rey y a una reina de otro mundo. Todavía más, que cualquiera que
adorara a la lluvia y a la tierra, al sol y a la luna, se le quemaría en vida.

2
También llamada gran minería, minería transnacional, minería a gran escala o minería neoliberal,
debido a su origen y magnitud, tanto a nivel territorial como derivativo.
5
Blanco y Romero (2004: 32) afirman que “la búsqueda de metales preciosos fue el
primer aliciente para la conquista”. Los metales, principalmente el oro y la plata,
fueron el móvil de la colonización y fungieron como los motores del genocidio y la
brutalidad en la conquista. Galeano (2004) menciona que la generosidad de la
naturaleza condenó a hombres y mujeres de estas tierras al despojo y al crimen,
porque para sus habitantes, la plata y el oro que los incas extraían de las minas de
Colque Porco y Andacaba, por ejemplo, no se utilizaban para el comercio, tampoco
circulaban fuera del reino, sino que se empleaban de manera simbólica para adorar
a sus deidades. Canet y Camprubí (2006) igualmente mencionan que antes de la
llegada española, el oro, se utilizaba con propósitos ornamentales. El nombre que
se usaba para designarlo era teocuitlatl, literalmente excremento de los dioses, lo
que da cuenta del escaso aprecio que tenía entre la población azteca, a diferencia
de España, donde gozaba de un alto valor.

La rapiña de la riqueza acumulada por los pueblos originarios marcó los primeros
años de la conquista (Blanco y Romero, 2004). La llegada de los conquistadores,
vista desde la perspectiva de los pueblos originarios, fue el arribo de un montón de
personas desconocidas, que en cuanto tocaron tierra, comenzaron a asesinar,
saquear, violar, y explotar, acompañada de la destrucción masiva de las formas de
vida existentes (Mignolo, 2007). Peores efectos que el fuego y la sangre de la guerra
tuvo el establecimiento de la economía minera. Las minas requerían masivos
desplazamientos de personas, y en consecuencia, las unidades agrícolas
comunitarias fueron desmanteladas; no sólo desaparecían incontables vidas por
medio del trabajo forzado, sino que a la par, se desmantelaba el sistema comunal
de producción (Galeano, 2004).

Así como el aprecio de los colonizadores por los metales de lo que se consideró el
Nuevo Mundo fue el móvil para la colonización, en la colonialidad como patrón de

6
poder instaurado a partir de 1492, también subyace el oro y la plata, además del
conjunto de bienes naturales3 que posee la región latinoamericana.

1.2 La colonialidad ¿el lado oscuro de la modernidad?

A pesar de que el colonialismo político terminó, el vínculo entre la cultura europea y


las no europeas continuó en una relación de dominio colonial. No en forma de
subordinación respecto de la europea, sino en colonización de las otras culturas. En
primera instancia ocurrió la colonización del imaginario de los y las dominadas, que
es la manera en que funciona y al mismo tiempo forma parte de él. Luego de la
represión sistemática y la eliminación de todo lo que no sirviera para la dominación
colonial global, se actuó a nivel epistemológico, ontológico y material. Seguido de la
implantación de los patrones de expresión que correspondían a los dominantes;
imágenes, creencias, y que resultó más útil cuando la represión inmediata dejó de
ser constante y sistemática. En adelante, quienes sobrevivieron, no tendrían otras
formas de expresión, intelectual o plástica formalizada y objetivada, sino por medio
de los patrones culturales de los dominantes (Quijano, 1992).

La colonialidad surgió como una de las novedades cuando América fue el Nuevo
Mundo. Ésta se manifestó de forma jerárquica en todos los dominios, políticos,
económicos y sobre todo, culturales. Es algo que ha persistido entre las jerarquías
de lo europeo y no europeo (Quijano y Wallerstein, 1992). Al mismo tiempo que se
consolidaba la dominación colonial, se fue erigiendo el complejo cultural
racionalidad/modernidad; paradigma universal de conocimiento relacional entre la
humanidad y el resto del mundo (Quijano, 1992). La colonialidad no es equivalente
al colonialismo. No proviene de la modernidad ni antecede a ella. La colonialidad y
la modernidad representan dos caras de una misma moneda (Grosfoguel, 2014).

3
La idea de bienes naturales que se presenta en este documento, parte de romper con la visión
productivista y objetivizante que supone el término “recursos naturales”, como el hecho de
considerarlos sólo como un elemento del que se puede echar mano en la producción capitalista.
7
La colonialidad es un patrón de poder que se instaura con la expansión colonial
europea a partir de 1492, donde la idea de raza y de la categoría etno-racial penetra
todas las relaciones existentes, como el género, la clase, la sexualidad, la división
internacional del trabajo, la epistemología, la espiritualidad, entre muchas otras.
Que siguen vigentes incluso con la desaparición casi completa de las
administraciones coloniales (Grosfoguel, 2007).

La colonialidad del poder, de acuerdo con Grosfoguel (2012: 126) “señala la manera
en que las relaciones de poder continúan hoy día organizadas, constituidas y
condicionadas por siglos de expansión colonial occidental”. No es que haya
administración colonial en sentido estricto, más bien, se refiere a la subordinación
cultural, política y económica por parte de un grupo sobre otro.

La colonialidad del poder, en su constitución o para hacerse vigente, se articuló en


dos componentes que no eran necesariamente dependientes pero que, se
reforzaron mutua y estructuralmente a la par de quedar asociados. De acuerdo con
Quijano (2000a) la idea de raza y el control del trabajo. La primera quedó asociada
a una estructura biológica, que ubicaba a lo europeo en una situación natural de
superioridad: lo blanco. Una forma de legitimidad para las relaciones de dominación
colonial que a nivel mundial, resultó ser la más eficaz y duradera de clasificación
social. Y la segunda, que fue deliberadamente establecida y organizada para la
producción mundial, bajo un nuevo patrón de poder, que configuró identidades
histórico-estructurales: la esclavitud, la servidumbre, la pequeña producción
mercantil, la reciprocidad y el salario. La primera para las personas negras; la última,
a españoles y portugueses, raza dominante. En síntesis, “la colonialidad del poder
es un modelo específicamente moderno que vincula la formación racial con el
control de trabajo, el Estado y la producción de conocimiento” (Quijano, 2001, citado
por Maldonado, 2014).

Asociada a la colonialidad y como un lado oscuro (Mignolo, 2000), la modernidad


en sentido negativo, según Dussel (2000), es justificación de una praxis irracional
8
de violencia. Bajo ella, la civilización moderna se autopercibe como superior y
desarrollada, con la obligación moral de desarrollar a los inferiores, comprendidos
como bárbaros, primitivos o rupestres, a través del proceso educacional lineal
europeo. Debido a que en el proceso desarrollador, el salvaje se opone, se puede
recurrir a la violencia que al mismo tiempo se justifica, y, debido a que en ese
proceso se producen diferentes tipos de víctimas, éstas pueden ser investidas bajo
un velo de salvación civilizador inevitable para enmendar su oposición a ser
civilizado, entiéndase los indios colonizados, los esclavos de África, las mujeres, la
destrucción de la naturaleza, etcétera.

Aunque todavía hay más oscuridad, Mignolo (2004, citado por Maldonado, 2014)
señala que la colonialidad del poder muestra un panorama analítico y crítico que
revela que ni antes ni hoy, puede haber modernidad sin colonialidad. Y América se
constituye como la primera periferia del sistema colonial europeo, el lado oculto
originario de la modernidad (Alimonda, 2011).

La colonialidad del poder, como se mencionó anteriormente, actuó a nivel


epistemológico y ontológico, “la colonialidad del saber tiene que ver con el rol de la
epistemología y las tareas generales de la producción del conocimiento en la
reproducción de regímenes de pensamiento coloniales…” mientras que a nivel
ontológico se produjo la colonialidad del ser, que se refiere a “la experiencia vivida
de la colonización y su impacto en el lenguaje”, hecho que ocurre en el encuentro
con el otro, cuando uno responde a la supresión del otro a través de la imposición y
la violencia (Escobar, 2005; Maldonado, 2007: 130).

La colonialidad del saber se manifiesta en la colonización cultural y epistemológica,


que imponía la hegemonización de un sistema de representación y conocimientos
para, por y desde Europa: el eurocentrismo. Donde el ser europeo era la
culminación de los estados primitivos. Este dispositivo, una vez arraigado en lo más
profundo del ser y venido a bien como natural, condenó a la periferia y a lo
subalterno a cualquier otra representación y saber, que quedaron desplazados a
9
objetos de conocimientos en el silencio, y sin manifestación alguna (Castro, 2000 y
Gómez, 2010).

Esta colonización del pensamiento ha permeado todos lo niveles, en la búsqueda


por lo moderno en emulación de lo europeo, los Estados-nación que surgieron con
los movimientos de independencia, refiriéndose a América Latina y particularmente
México, persistió la idea de progreso, que luego se convertiría en desarrollo. Preston
(1999) señala que el periodo de colonialismo dejó un conjunto de estructuras,
instituciones e imágenes moldeadoras de la búsqueda del desarrollo, por parte de
las élites sustitutas de las nuevas naciones.

“La modernidad constituirá así un paradigma lineal de evolución histórica,


instituyendo nociones de procesos civilizatorios, progreso o desarrollo, que habrán
sido una experiencia única, patrimonio de algunos pueblos europeos…” (Alimonda,
2011: 24). Lo que lleva a revisar posteriormente el concepto o idea de desarrollo,
como un discurso. Aunque, antes, se menciona otro aspecto de la colonialidad que
está emparejado con la minería, la colonización del género y la colonialidad de la
naturaleza.

1.3 La colonialidad del género

Introducir el género como crítica a la trasformación de las relaciones sociales entre


el mundo pre-intrusión y la colonialidad moderna, no sólo forma parte de insertarlo
como una categoría crítica descolonial o como uno de los aspectos de la dominación
del patrón de la colonialidad, sino de brindarle un estatuto teórico real y epistémico
al estudiarlo como categoría central, capaz de iluminar los otros aspectos de la
transformación impuesta a la vida de las comunidades al ser atrapadas por el nuevo
orden colonial moderno (Segato, 2016).

Dicha colonialidad como patrón de poder que creó significados e imaginarios,


también redefinió las relaciones de género, poniendo en posición de subordinación
10
lo femenino de lo masculino. Quijano (2007) esboza esta idea cuando señala que
conforme a la clasificación racial impuesta por el mundo europeo, se implantaron en
todo el mundo colonial normas y patrones formal-ideales de comportamiento sexual
de los géneros, otorgando libertad sexual a los varones y fidelidad a las mujeres, en
todo el mundo eurocentrado, y libertad de acceso sexual al varón blanco sobre las
mujeres de las tierras conquistadas.

Sin embargo, el análisis de Quijano es estrecho y carece de crítica respecto al


género, pues su descripción de éste no se coloca bajo interrogación, además de ser
hiper-biologizada ya que presupone el dimorfismo sexual, la heterosexualidad, la
distribución patriarcal del poder y otras de este tipo. Y entiende al sexo como
atributos biológicos que llegan a ser elaborados como categorías sociales (Lugones,
2008) y no los problematiza como un producto de las relaciones sociales entre el
encuentro de dos mundos.

Guzmán y Bonan (2007) señalan que en los inicios de la modernidad, los discursos
del poder hegemónico, los hombres asociados a las ciencias sociales, al Estado,
las ciencias biomédicas, y de la educación, entre otros, construyeron un imaginario
basado en la idea de una diferencia radical entre los sexos; una separación rotunda
de la significación de lo femenino y masculino, de los roles de género y una nueva
jerarquía basada en estos supuestos.

Por su parte, Segato (2016) apunta que en la aldea-mundo4, antes de la llegada


colonizadora, siempre hubo valorización de lo que hoy entendemos como hombre y
mujer, donde las dimensiones de la construcción de la masculinidad que ha asistido
a la humanidad a lo largo de todo el tiempo de la especie –prehistoria patriarcal de
la humanidad- se han fundamentado en la idea de un sujeto obligado a adquirir
estatus y prestigio, sorteando pruebas y enfrentando a la muerte, pero que con la
intervención colonial estatal y el ingreso al orden de la colonial modernidad esa

4
La idea de mundo-aldea es utilizada a falta de un mejor nombre para representar las relaciones
sociales antes de la intrusión colonial (Segato, 2016).
11
distancia opresiva se agrava y magnifica, bajo lo que Paredes (2008) denomina el
entronque de patriarcados.

El entronque patriarcal es el suceso histórico de encuentro entre el patriarcado


precolonial y el occidental, ya que la opresión de género no sólo vino con los
colonizadores, sino que también existía una versión propia de la hegemonía de
género en las culturas y las sociedades precoloniales, que, cuando llegaron los
españoles, se juntaron para la desventura de las mujeres (Paredes, 2008).

El cruce entre patriarcados es fatal, porque un lenguaje jerárquico con ideas de


valorización diferencial entre lo que es un hombre y una mujer, entra en contacto
con el lenguaje de la modernidad, y se transforma en un orden súper-jerárquico y
desarraigado para las mujeres debido a: la emasculación de los hombres en el
espacio extra-comunitario, ante el poder de los colonizadores, y busca reconstruirse
a través del uso de la violencia; la hiperinflación5 de los hombres en el ambiente
comunitario por su papel de intermediarios con el mundo colonizador; la
transformación del espacio público, ocupado ancestralmente por los hombres, en
una esfera pública que arrebata para sí toda politicidad y a su vez se torna
pretendidamente universal; el derrumbe, la privatización y nuclearización del
espacio doméstico, convertido ahora en resto y margen despojado de politicidad; y
la binarización de la dualidad que estructura el género, totalizando uno de sus dos
términos constituido como público y universal, en oposición al otro, como privado,
particular y marginal (Segato, 2015), es decir, relaciones dicotómicas.

En las dicotomías, como pares en oposición y excluyentes resultantes de la


modernidad, lo masculino excluye a lo femenino. Éstas implican que en el par de
conceptos uno sea exhaustivo y excluyente, ya que si algo pertenece a uno, no
pertenece al otro, un principio de tercero excluido, donde algo es A o no A, sin
posibilidades de ser B. Estos pares dicotómicos, como objetivo y subjetivo, racional

5
Engrandecimiento y preponderancia del papel masculino respecto del femenino.
12
y emocional, público y privado, mente y cuerpo, no tendrían ningún inconveniente
para las mujeres si no fuera por el hecho que los pares están sexualizados. Es decir,
el primero de los pares pertenece exclusivamente a los hombres y es considerado
como valioso, mientras que el segundo atañe a las mujeres y se le considera inferior.
Reforzando y produciendo jerarquización entre los géneros (Maffia , 2005).

A través de las ideas de las dicotomías, y la conformación de las esferas de lo


femenino y masculino, De Villota (1999) señala que éste último, ya implantado en
Europa, se fue introduciendo en África, Asia y América Latina. Una división entre el
espacio público de producción moderno y político dominado por hombres,
conectado con el comercio exterior y asuntos externos, con progreso, movilidad,
crecimiento económico y educación formal, y un espacio privado, solitario,
reproductivo-estático reservado a las mujeres, determinado como tradicional y
conservador, y sin ningún valor ni prestigio, y limitado a una educación informal que
consolidaba el sometimiento de las mujeres.

Gautier (2005, citada por Segato, 2016) señala que la colonización trae consigo una
contundente pérdida del poder político de las mujeres allí donde existía, mientras
que los colonizadores negociaron con ciertas estructuras masculinas o las
inventaron, con el propósito de lograr aliados, provocaron la domesticación de las
mujeres y su mayor distancia y sujeción para posibilitar la empresa colonial. En el
mismo sentido, De Villota (1999) señala que:

Durante la colonización, los métodos empleados desplazaron a las mujeres de


sus funciones en la economía, política y prácticas religiosas que suponían un
alto grado de participación, cuando no un protagonismo fuerte. La contratación
de hombres jóvenes para las plantaciones, minas o puestos en la
administración, la pérdida del derecho a la tierra o la herencia, la abolición de
sus derechos políticos o sus estructuras políticas, la oposición a sus tradiciones
religiosas en las que las mujeres tenían un cierto prestigio y poder fueron
algunos cambios (De Villota, 1999: 70).

13
Con la emergencia del patrón universal moderno y dicotómico, del que derivan el
Estado, la política, los derechos y la ciencia, tanto la esfera privada como la mujer
que la habita, se transforman en espacios al margen, en la periferia de los asuntos
considerados de preeminencia universal y perspectiva neutra (Segato, 2016), tal
como a continuación se muestra en otros conceptos que permiten entender la
megaminería y el género, como lo son extractivismo, acumulación por desposesión
y la misma noción de desarrollo y progreso, donde lo femenino está ausente e
invisibilizado.

Así, las relaciones desiguales de género se instauraron desde el proceso


modernidad/colonialidad bajo ciertas dualidades, como naturaleza/cultura u
hombre/mujer. A partir de estas dualidades, la naturaleza se feminiza y se asocia a
nociones de valoración o desvalorización, conforme a contextos particulares,
derivando en desigualdades sociales hacia las mujeres. Estas desigualdades se
expresan en los procesos extractivos, específicamente en la minería, y en las
acciones de los diversos actores sociales que se interrelacionan, incluido el Estado
(Ulloa, 2016).

1.4 La colonialidad de la naturaleza

La instauración de la colonialidad como patrón de poder, que subordina a todo lo


necesario para perpetuar su hegemonía, la naturaleza se incorpora en forma
marginal. Tal como señala Alimonda (2011), los procesos de ocupación destructiva
por parte de los grupos humanos colonizadores, se hizo en América bajo la idea de
que todo lo extraído se hace sin la idea de restitución. Dicha ocupación fue hecha
bajo dos modalidades: la implantación de monocultivos y la explotación minera,
donde la expoliación se manifiesta rapaz y depredadora en la búsqueda de
beneficios económicos instantáneos.

La naturaleza se incorporó en posición subalterna, como un recurso que puede


explotarse, acompañado por los descubrimientos imperiales (Alimonda, 2011). El
14
descubrimiento imperial, según De Sousa (2006) contiene dos dimensiones: una
empírica, el acto de descubrir, y otra conceptual, la idea de lo que se descubre. Al
contrario de lo que se piensa, la dimensión conceptual antecede a la empírica: la
idea sobre lo descubierto dirige el acto del descubrimiento y sus consecuencias. La
especificidad de la dimensión conceptual de los descubrimientos imperiales es la
idea de la inferioridad de lo otro. El descubrimiento no se confina a instituir esa
inferioridad sino que la legitima y la profundiza. Lo descubierto se encuentra lejos,
abajo y en los márgenes, donde tal ubicación, es la clave para justificar las
relaciones entre descubridor y descubierto. Esta lógica, según Alimonda (2011), se
articula subordinando a lo descubierto, para luego colonizarlo y explotarlo,
incluyendo a la naturaleza.

Según Quijano (2012) uno de los elementos fundantes de la


colonialidad/modernidad/eurocentrada, es la posición binaria cartesiana que
escinde la razón y la naturaleza. Su explotación no requiere justificarse de ninguna
manera y tiene su expresión máxima en la ética productivista concebida en la
revolución industrial. La naturaleza se incorpora a la idea de raza inherentemente;
su explotación se justifica ampliamente por pertenecer a una raza inferior.

La modernidad conllevó siempre el ejercicio de un biopoder sobre la naturaleza, que


implicaba el poder sobre territorios, agua, suelo, flora, fauna, aprovechamiento de
las condiciones del clima y, sobre todo, el poder sobre los cuerpos humanos
subordinados por la dominación. En el discurso moderno/colonial no se producen
únicamente subjetividades y territorialidades, sino también naturalezas, o sea, la
colonialidad de las naturalezas se pone en evidencia (Alimonda, 2011).

Bajo la lógica de la colonialidad global del poder, la especie humana respecto de las
demás, ha impuesto una hegemonía explotativa y el hábito predatorio sobre los
elementos restantes del mundo. Es bajo este comportamiento que el capitalismo
colonial/global recrudece su dinámica de explotación, poniendo en riesgo no sólo a
todas las especies, sino toda la vida, su continuidad y reproducción (Quijano, 2012).
15
El proyecto moderno instrumentalizó a la naturaleza en una idea economicista,
como uno de los tres factores de la producción, tierra, junto con el trabajo y el capital.
Alimonda (2011) señala que la naturaleza, relacionada por todas partes con la
sociedad, fue transformada y reducida a la noción de tierra. Hecho que desajustaría
los equilibrios sociales conformados durante siglos, que daban sentido e identidad
a las personas y que formaban parte esencial de los imaginarios sociales.

1.5 Colonialidad del saber: progreso y desarrollo

El desarrollo es un banquete con escasos invitados, aunque sus resplandores engañen, y los
platos principales están reservados a las mandíbulas extranjeras.

Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina

En la permanente búsqueda de la modernidad, la implantación de ideas que supuso


el desarrollo como idea moderna del progreso, es un concepto fundamental para
entender los procesos de expoliación, además de la resistencia que las
comunidades y pueblos despojados montan para hacer frente. Tal como señala
Quijano (1993), sin la colonialidad del poder, no podría comprenderse la
contradictoria historia de las relaciones de América Latina en el mundo, ni del mundo
de las relaciones sociales en América Latina, ni sus mutuas implicaciones.
Concretamente, la historia del poder, de la que hace parte la del “desarrollo”, sería
incomprensible en Latinoamérica.

El concepto de colonialidad del saber es un proceso mediante el cual se construyó


y apuntaló una forma de pensamiento hegemónico que se universalizó en las
sociedades coloniales. La relación entre colonialidad y desarrollo, debe entenderse
como un continuo histórico que produce en las sociedades poscoloniales los valores
y creencias de la modernidad. Éstos, son parte de la cosmovisión moderna que
clasificó a los sujetos colonizados como alteridades del colonizador, silenciadas
desde y por los discursos hegemónicos del poder-saber de la modernidad. Como

16
efecto, conceptos como civilización, progreso y desarrollo fueron desde entonces
los ideales que articularon su implantación en las sociedades latinoamericanas
(Gómez, 2010).

Sin embargo, lo que se desarrolla no es un país, definido como una jurisdicción


estatal sobre un territorio y sus habitantes, sino un patrón de poder. Lo que se
desarrolla únicamente es la economía capitalista. Este patrón de poder se ejerce
globalmente desde sus inicios en todo el planeta, desde hace 500 años, como una
estructura mundial, que se desarrolló absorbiendo y redefiniendo todos los
elementos estructurales que le fueran útiles o necesarios, y erigiéndose
exitosamente sobre todos los posibles patrones alternativos (Quijano, 2000b;
Wallerstein, 1997).

En los últimos cincuenta años, los Estados que habían sido colonias, continuaron
imitando los discursos eurocéntricos liberales dominantes, se formaron ideas como
la identidad nacional, desarrollo nacional y soberanía, que produjeron ilusiones,
como independencia, desarrollo y progreso. Aunque aparecieran como ideas
propias, éstas fueron moldeadas por la posición periférica en el sistema-mundo
capitalista, organizada a través de la división internacional del trabajo jerárquico
(Grosfoguel, 2014).

Las teorías sociales elaboradas durante los siglos XIX y XX, vincularon fuertemente
el progreso o la evolución social con el crecimiento económico y el desarrollo. Una
tendencia similar se mantuvo luego del periodo de la segunda posguerra, cuando
Harry Truman, en 1949 en su discurso inaugural, lo relaciona con la ciencia, la
tecnología y el capital como componentes necesarios para enfrentar los problemas
de los países nombrados desde entonces como “Tercer Mundo”, y de los países
asolados por la guerra (Nazar y Zapata, 2000).

La idea que se lanzó del desarrollo tuvo la finalidad de posicionar a Estados Unidos
y otras naciones industrializadas dentro del capitalismo en la cima de la escala
17
social evolutiva. Además de comprometer la lealtad de los países que salían de la
colonización en la lucha contra el comunismo. El fin era claro, reproducir en todo el
mundo las condiciones características de las sociedades avanzadas de ese
momento: la alta industrialización y urbanización, agricultura tecnificada,
crecimiento rápido de la producción en términos materiales y la adopción de los
valores culturales y de educación modernos. Por lo que todos los países deberían
recorrer el mismo camino, basado en la teoría de las etapas del crecimiento
económico de Rostow y aspirarían a una meta única: el desarrollo, otra forma de
imperialismo (Acosta, 2014; Escobar, 2007; Sachs, 1996).

Bajo la idea del trato justo, se pone de manifiesto el cambio histórico y relacional
que se producirá entre los diferentes países, aparejado del nuevo orden mundial.
En el célebre punto IV del discurso, se menciona en siete ocasiones la idea de que
el conocimiento científico y técnico aumentará la producción de alimentos para
aliviar el sufrimiento en todo el mundo, mediante la innovación científica y
tecnológica. Algo que todavía no termina de creerse después de 65 años del famoso
discurso. La colonialidad del saber subyace al discurso del desarrollo, identificando
problemas y planteando múltiples soluciones de las que en primera instancia es
originaria (Gómez, 2010).

Como discurso, el desarrollo, heredero de la colonialidad del poder, supuso la


implantación de imaginarios: colonizar los pensamientos, producir subjetividades.
Para Foucault (1999:14) “en toda sociedad la producción del discurso está a la vez
controlada, seleccionada y redistribuida por cierto número de procedimientos que
tienen por función conjurar sus poderes y peligros, dominar el acontecimiento
aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad”. El discurso no es sólo lo que
manifiesta el deseo y los sistemas de dominación, también es el objeto del deseo,
y aquel poder del que quiere adueñarse (Foucault, 1999).

Roldán (2013) señala que el discurso implica conocimiento, una forma de


aprehender la realidad y difusión en el espacio social por medio de mecanismos que
18
funcionan cíclicamente, o dispositivos, que permiten ideas, conceptos y formas de
poder legitimados. Dentro del discurso del desarrollo es importante ver que
históricamente, las ideas de crecimiento económico se institucionalizaron desde la
teoría y el conocimiento, atravesando por la esfera política y desembocando en las
relaciones sociales, comunitarias y familiares, aceptado como una verdad absoluta
para los países no industrializados.

El discurso constituye la moneda ideológica de la sociedad, crea esquemas y


métodos que transforman las realidades locales en formas categóricas
conceptuales y estandarizadas (Smith, 1984, citada por Escobar, 2007). No sólo es
una ideología que nada tiene que ver con la realidad; tampoco es un aparato
producido por quienes están en el poder para ocultar que el interés genuino es ganar
dólares. El discurso del desarrollo ha concretado en prácticas que tienden a regular
la vida cotidiana de las personas del Tercer Mundo, produciendo y formalizando
relaciones sociales, divisiones del trabajo y formas culturales. Prácticas que
provienen de instituciones internacionales del desarrollo como el Banco Mundial
(BM) )o el Fondo Monetario Internacional (FMI), se encargaron de crear en el
imaginario social ciertas categorías de clientes o grupos objetivos como “pequeños
agricultores” o “mujeres embarazadas”, entre otras; categorías que no son neutrales
e incorporan relaciones de poder e inciden en la manera de pensar y actuar. Todas
ellas a través de mecanismos burocráticos y textuales sin haber tenido contacto ni
interacción con la realidad, sepultando la experiencia local en la matriz que organiza
la representación de la institución (Escobar, 2007). Así, el desarrollo fue un eslogan
contundente que subsecuentemente aportó tanto para la base cognitiva del
intervencionismo del Norte como para la autocompasión del Sur (Sachs, 1996).

La idea de lo moderno descansaba en el modelo de Estados Unidos. Fue así que a


los países considerados como no desarrollados se les negó su experiencia histórica.
Se les negó cualquier clase de historia, clasificándolos no sólo como tradicionales,
sino que maquinaron para pasar por alto la cuestión histórica, hecho que explicaba
su situación “subdesarrollada” y “dependiente” (Preston, 1999).
19
La institución del discurso del desarrollo en Latinoamérica aparece como un hecho
lógico y ético, que podía justificarse de tres maneras: primero, la eficacia de
industrialización que ciertos países habían logrado, como Estados Unidos y Japón;
segundo, la modernidad de los países industrializados representaba aquella meta
que podía alcanzarse y representaba superar los problemas y aumentar la calidad
de vida de las áreas subdesarrolladas y; tercero, había imposición a los discursos
locales, que se deslumbraban con las innumerables promesas del desarrollo
(Roldán, 2013).

Gutiérrez y González (2010) mencionan que el concepto de desarrollo, al ser punto


de apoyo en el discurso político, estableció la parte central de las políticas
económicas que buscaron emular el desarrollo industrial de los países de occidente.
Por lo que, el desarrollo se extendió tanto, que su contenido original fue vaciado,
transformándose en el centro del discurso político común. En los años que el
desarrollo tuvo su momento álgido, nadie estuvo en su contra, como hoy en día
nadie se confronta con el concepto de sustentabilidad.

El discurso del desarrollo ha operado a través de dos dispositivos principales: la


profesionalización de problemas del desarrollo, lo cual ha comprendido el
surgimiento de conocimientos especializados, así como campos para lidiar con los
obstáculos para el desarrollo (incluido el campo de estudios del desarrollo). Y la
institucionalización del desarrollo a través de un vasto aparato institucional por
medio del cual desplegó su discurso: desde las instituciones de Bretton Woods (FMI
y BM) y otras organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), hasta agencias nacionales de planificación y proyectos a escala local
(Escobar, 2007).

Con una visión evolucionista y teleológica, el discurso del desarrollo hizo propias
ideas como civilización, progreso o modernización. A la par que consolidó el
imaginario colectivo en América Latina conforme a la colonialidad, se constituyó la

20
creencia colectiva de desarrollarse y la devoción por los avances tecnológicos como
camino para tal fin (Gómez, 2010).

1.5.1 La búsqueda por el desarrollo

En América Latina, fueron dos versiones las más difundidas sobre el debate del
desarrollo: la teoría de la modernización6, acuñada principalmente en Estados
Unidos y asociada al estructural-funcionalismo; y la que podría reconocerse como
la teoría del imperialismo capitalista, asociada principalmente al materialismo
histórico (Quijano, 2000b), mejor conocida como teoría de la dependencia

Sotelo (2005) menciona que entre los autores estadounidenses fue W. Rostow
quien, a través de su obra “Las etapas del crecimiento económico, un manifiesto no
comunista”, mostró de la mejor manera la teoría del desarrollo, que posteriormente
los países de América Latina más tendientes al liberalismo y conservadurismo, lo
abrazarían al margen de cuestionamientos. Este pensamiento dominó de los años
50’s a los 70’s, no sólo en Estados Unidos, sino en diferentes países del globo.

Naredo (2010) señala que esta teoría establece una tipología para clasificar a los
países en la senda universal del crecimiento económico. Se hizo creer que cualquier
país, por muy subdesarrollado que estuviera, si obraba sensatamente, podría entrar
a la fase de despegue7 y arrojarse al crecimiento rápido para alcanzar, o al menos
acortar la distancia entre ellos y los países ricos o desarrollados. Los efectos de esta
ideología fueron catastróficos, ya que mermaron otros posibles proyectos de
sociedad y de vida distintos, y que pudieron tener cabida en países como la India,
China y Rusia, entre los países socialistas.

6
Según Nazar y Zapata (2000) la modernización es un proceso ligado al crecimiento económico,
mientras que la modernidad se encuentra ligada al humanismo.
7
Rostow distingue cinco etapas comunes para lograr el desarrollo: la sociedad tradicional, las
condiciones previas al impulso inicial, el despegue, el camino a la madurez y la etapa del consumo
de masas (Gutiérrez y González, 2010).
21
Mientras los países desarrollados habían llegado a la cima de la escala social,
puesto que así se concebían, a través del crecimiento económico basado en el
consumo masivo, donde la satisfacción individual y la competencia eran agentes
dinamizadores del proceso, en los países considerados como no desarrollados el
crecimiento económico se basó en programas altamente financiados con capitales
extranjeros y por organismos internacionales como el BM y el FMI, que hoy se
traducen en deudas impagables, que mantienen estancados y en crisis a los países
catalogados como subdesarrollados (Nazar y Zapata, 2000).

A la par, se fueron ideando otros modos del desarrollo para América Latina, como
la teoría estructuralista Centro-Periferia de Raúl Prebisch (como una alternativa
teórica y política, al pensamiento hegemónico de Rostow), con sus respectivas
tendencias teóricas y políticas, y diversos desaciertos y consecuencias: la crisis de
la deuda a causa del desajuste de la balanza de pagos y el endeudamiento al
exterior, el impulso de la economía nacional a través del desarrollismo, devaluación,
entre otras (Gutiérrez y González, 2010).

La dependencia es un estado donde un grupo de países tienen su economía


restringida por la expansión de otra, es decir, hay sometimiento. La dependencia
lleva a una situación donde los países dependientes se colocan bajo la explotación
de los países dominantes, en el atraso. Los países dependientes están supeditados
al predominio tecnológico, comercial y sociopolítico de los países dominantes,
predominio que se expresa en ciertos momentos históricos, y que les permite
implantarles condicionamientos para luego extraer sus excedentes producidos al
interior (Dos Santos, 2011).

Quienes desarrollaron la teoría de la dependencia señalaron que la forma adecuada


para analizar el desarrollo histórico de los países de Latinoamérica era el sistema
capitalista industrial global. A diferencia de la teoría de la modernización, que se
centraba en los aspectos internos económicos, sociales y culturales, insistieron en
que el análisis debía centrarse en las relaciones que tenían con el sistema global
22
más amplio. El cuestionamiento ahora debía basarse en los nexos que los países
de la periferia tenían con los países desarrollados, los centros poderosos de la
metrópoli global (Preston, 1999).

Al tiempo que sucedía lo mencionado, se fue implantando en América Latina un


nuevo enfoque de gubernamentabilidad para los países encaminados en la senda
del desarrollo, que se materializó a finales de la década de los ochentas y principio
de los noventas: el neoliberalismo. Un renovado patrón de poder para la región, que
se comenzó a materializar cuando las “ayudas” y “apoyos” otorgados por las
instituciones del desarrollo a manera de préstamos ya no fue viable.

Al respecto, Valencia (2014) señala que la gran euforia de los años sesenta se
estrelló en los años setenta con el freno del crecimiento económico en los
industrializados, la primera crisis del petróleo y la aparición de sustanciales cifras
de desempleo. Ante la apremiante necesidad de retomar el camino del desarrollo,
basado en el crecimiento económico, en los años ochenta los países poderosos
adoptaron un cambio radical a las ideas del desarrollo, y optaron por la privatización
de los servicios públicos, los recortes masivos de personal, la desregulación, la
financiarización de la economía, el libre comercio, la supresión del bienestar social;
adoptaron el neoliberalismo que permite a los países poderosos recobrar el
crecimiento, especialmente el de Estados Unidos, sin importar los resultados
sociales y ambientales que implicara ese cambio, especialmente para los países
empobrecidos por las deudas de las políticas impulsoras del desarrollo.

Sánchez y Lardé (2006), y Machado (2011) sostienen que las catastróficas


consecuencias sociales derivadas de las políticas de ajuste estructural de los años
ochentas, sirvieron de piedra angular para la aceptación innegable de las políticas
del Consenso de Washington a principios de los años noventa. Las mismas ideas
de recuperar la senda del desarrollo y el crecimiento económico, para erradicar la
pobreza, llevarían adelante una oleada privatizadora, liberalización de los
mercados, apertura comercial sin restricciones, estímulos extraordinarios para la
23
inversión extranjera y la desarticulación y pauperización del mercado de trabajo. En
general, las reformas se hicieron para hacer una reconfiguración del papel del
Estado y una mayor participación de la empresa privada.

Sin embargo, antes de proseguir con el neoliberalismo, se da cuenta del sesgo de


género en la búsqueda por el desarrollo.

1.6 El género en el desarrollo

El contexto que da pie hacia la visibilización de las mujeres en el desarrollo es la


publicación a comienzos de los años 70, de Esther Boserup titulada “El rol de la
mujer en el desarrollo económico”. Fue la primera en delinear sistemáticamente un
nivel global de la división del trabajo por sexo que existía en las economías agrícolas
y la primera en utilizar el género como una variable independiente en su análisis de
las estrategias de desarrollo y modernización (Rathgeber, 1990).

También en ese periodo, comienza a organizarse una corriente de trabajo y


activismo en torno a la relación de mujeres en el desarrollo. Mujeres feministas que
trabajan en las agencias de desarrollo confirman que los actores principales que
participan en el diseño de políticas y en la gestión de las “ayudas” (tanto agencias
internacionales, instituciones financieras, gobiernos y ONG, así como
investigadores de organismos públicos y privados), son los que diseñan los criterios
para identificar y solucionar los problemas, planifican y definen los programas desde
arriba. Igualmente constatan que los estereotipos que estos especialistas
incorporan a su análisis, les impiden reconocer e incorporar los roles y
conocimientos de las mujeres en las sociedades tradicionales (De Villota, 1999b).

En ese contexto surgió la corriente Mujeres en el Desarrollo (MED), cuya estrategia


es la integración de las mujeres en el proceso de desarrollo, muy ligada con el
panorama de la modernización que dominaba el pensamiento del desarrollo
internacional de los años 50 a los años 70, y fue acogida por las Agencias
24
Especializadas de Naciones Unidas, por la Década de las Mujeres (1975-1985), y
tuvo su influencia en la cooperación internacional de países donantes,
especialmente en la United States Agency for International Development (USAID)
(De Villota, 1999b; Rathgeber, 1990).

Así como existía el convencimiento de que el desarrollo bien aplicado conseguía


transitar de la pobreza al bienestar, del subdesarrollo al desarrollo, de una situación
primitiva y tradicional a una moderna industrializada, se pensaba que los asuntos
de las mujeres y de otros grupos, considerados como un problema de integración
en el proceso de desarrollo, encontrarían su solución conforme se fuera avanzando
(De Villota, 1999b).

Según León (2008), el argumento de las críticas de género al desarrollo, fue que
éste había ignorado a las mujeres y las había marginado del proceso de desarrollo,
tanto en términos relativos como absolutos. No se había tomado en cuenta su papel
reproductivo y sólo habían sido vistas en su papel tradicional de esposa y madre. Si
el problema era que había marginado a las mujeres, la solución consistía en
incluirlas en el esfuerzo del desarrollo. Sin embargo, las premisas de integrarlas se
consideraron falsas, ya que ellas siempre habían estado presentes y productivas
(Nazar y Zapata, 2000).

Los programas de desarrollo que incluían la perspectiva MED estaban destinados


exclusivamente a mujeres y promovían su acceso a necesidades básicas,
alimentación, vivienda y vestido y también a la concesión de créditos y puestos de
trabajo remunerados. Estos proyectos no consideraban de manera particular el
contexto socio-político en el que se producían las desigualdades de género y su
objetivo era favorecer directamente a las mujeres (Martín, 2008).

A través del modelo MED, el Estado puso en práctica las ideas de “integrar” a las
mujeres por medio de programas dirigidos a las comunidades para desarrollarlas
por medio de diversas variaciones, como desarrollo rural, desarrollo rural integral,
25
etcétera. Sin embargo, en todos se pensó a las mujeres dentro de los roles
socialmente asignados al espacio reproductivo: ellas fueron mejoradoras del hogar,
cultoras de belleza, puericultoras, aprendieron manualidades, comercializaron los
productos elaborados dentro del hogar, entre muchas otras. Es decir, su
participación consistió en ser receptoras de alimentos y servicios en el ámbito
reproductivo, incluso los programas de educación no se consideraban prioritarios,
así que únicamente podían acceder a la ayuda que consolidaba el modelo de amas
de casa similar al de las mujeres de clase media occidental. Este enfoque intentaba
dar respuesta a las necesidades prácticas8 de género, a través de políticas de ayuda
alimentaria, nutrición y planificación familiar (De Villota, 1999b; Nazar y Zapata,
2000).

La conciencia de subordinación de las mujeres, llevó a las Naciones Unidas a crear


el Año Internacional de la Mujer (1975) y posteriormente la década de la mujer
(1976-1985). Ambos eventos promovieron la creación de asociaciones de mujeres,
ministerios de la mujer y otras instituciones, cuyo objetivo era modificar
sustancialmente las inequidades de género. Los resultados no fueron
completamente favorables, ya que, aunque las mujeres representan más del 50%
de la población en el mundo, aportan una tercera parte de la fuerza laboral oficial y
cumplen con dos tercios de todas las horas de trabajo, poseen menos del 1% de las
propiedades del mundo y reciben únicamente una décima parte de los ingresos
mundiales (Martín, 2008).

La principal crítica al MED es que promovía actividades tradicionalmente femeninas,


como costura y artesanía, sin incluir a las mujeres a nuevos espacios de trabajo. De
tal forma, que los proyectos no pretendían promover cambios en la rígida división
sexual del trabajo. Las actividades productivas de éstos eran una sobrecarga en su
jornada diaria y su trabajo se consideraba en segundo plano con respecto al de los

8
Las necesidades prácticas se identifican como aquellas que son inmediatas de provisión, enfocadas
a cubrir determinadas carencias de las mujeres, como la alimentación o la salud. Mientras que las
necesidades estratégicas están encaminadas a cambiar la posición en la estructura de poder que
mantiene a las mujeres en situaciones de desigualdad, respecto de los hombres.
26
hombres. En términos prácticos este enfoque supone pocas esperanzas de cambio
porque reduce los problemas de las mujeres en términos de las necesidades
básicas de las familias, más que en un acceso diferencial a los recursos (De Villota,
1999b).

Contrario al MED, surge el cuerpo teórico conocido como Género en el Desarrollo


(GED), a partir del cual se incluyen las necesidades estratégicas de las mujeres,
cuyo idea central es modificar la posición de desigualdad entre los géneros. Estos
fundamentos parten del análisis de la subordinación de las mujeres, desde donde
se identifican los intereses estratégicos de género, para hacer una propuesta de
organización entre mujeres y hombres más igualitaria, que se convierta en la
conformación de una sociedad más satisfactoria, en términos de su estructura y
naturaleza (Nazar y Zapata, 2000).

Rico (2016) señala que el enfoque GED, consolidado en los años noventa, apunta
a que la discriminación afecta a las mujeres en las sociedades occidentales a través
de la división del trabajo por género y la inherente asignación casi exclusiva de la
crianza de las/los hijas/os y el trabajo reproductivo; el acceso diferenciado de
mujeres y hombres a los recursos productivos y a sus beneficios; los obstáculos a
la participación en los procesos de toma de decisiones y el acceso al poder público.

El enfoque GED ve a las mujeres como agentes de cambio en lugar de receptoras


pasivas del desarrollo y hace hincapié en la necesidad de las mujeres para
organizarse a sí mismas, para tener una voz política más efectiva. Reconoce la
importancia de la solidaridad y la diferencia de clases, pero argumenta que la
ideología patriarcal opera dentro y a través de éstas para oprimir a las mujeres.
Además de tratar de satisfacer las necesidades de las mujeres, parte de un análisis
de relaciones de género en los hogares, comunidades e instituciones, cuestionando
el modelo de desarrollo dominante (De Villota, 1999b; Rathgeber, 1990).

27
La controversia por la desigualdad de las mujeres y la incorporación de los
elementos aportados por la perspectiva de género (GED) a las críticas de los
modelos del desarrollo instrumentados hasta ahora, ha contribuido sustancialmente
a los alcances y significado de éste, como demanda no sólo de un cambio de la
situación de desigualdad de las mujeres, sino de todos los seres humanos, al
establecer la necesidad de equidad, autonomía y libertad para todas/os, llevando
con ellos a una reformulación del concepto de desarrollo (Nazar y Zapata, 2000).

Sin embargo, no es suficiente defender un proceso de desarrollo ligado al género.


El análisis debe centrarse en las experiencias específicas de las mujeres. No sólo
por el género que poseen, sino que también pertenecen a clases sociales,
nacionalidades y culturas diversas, por lo que, ya no es posible ofrecer soluciones
generales, pues las mujeres experimentan problemas similares, pero encuentran
estrategias diferentes, además de tener prioridades distintas. Todo esto explica que
aceptar el desarrollo de la economía como algo ligado al género sea sólo el primer
paso (De Villota, 1999a).

La búsqueda por el desarrollo impregnada por la idea del crecimiento económico,


ha configurado un modelo de desarrollo que ha persistido desde la invasión colonial
hasta nuestros días. Primero, a las mujeres se les confinó al espacio doméstico y
privado, por lo que ellas estuvieron ausentes en las primeras décadas del desarrollo
a partir de 1949. Más tarde se les “integró” de acuerdo a su rol tradicional de
cuidadora, sin tomar en cuenta de manera real las condiciones que producen y
reproducen su subordinación. Este modelo de desarrollo, basado en la extracción
de bienes naturales, principalmente, cuya lógica puede entenderse bajo el concepto
de extractivismo, del que a continuación se da cuenta.

28
1.7 ¿Neoextractivismo o extractivismo clásico?

El papel histórico que América Latina ha jugado desde el comienzo de la época


colonial desde hace más de cinco siglos, pero muy especialmente desde el siglo
XIX en la división internacional del trabajo y la naturaleza, ha sido trascendental; la
de proveedor y productor de alimentos y materias primas, en función de las
necesidades en la génesis del capitalismo y en el posterior desarrollo de la gran
industria manufacturera y el crecimiento de la clase obrera gravaba a los países
centrales (Composto y Navarro, 2014; Lander, 2014).

Esta constante permaneció incluso después de las independencias de inicios del


siglo XIX. Fue hasta el periodo de la posguerra cuando los términos de intercambio
y el papel de América Latina en la división internacional del trabajo empezaron a ser
cuestionados bajo la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),
dirigida por Raúl Prebisch, donde se trató impulsar el desarrollo hacia dentro de los
países latinoamericanos, signado por la sustitución de importaciones; con sus
relativos éxitos y numerosos obstáculos, hasta inicios de la década de 1970.
Posteriormente, con el auge del neoliberalismo, se inicia la era del fundamentalismo
de mercado para satisfacer las necesidades del capital financiero transnacional, y
Latinoamérica vuelve a lo que mejor hacía bajo la tradicional teoría de las ventajas
comparativas: producir commodities9 (Lander, 2014).

La mercantilización global de los bienes naturales y los procesos de explotación de


la naturaleza en América Latina y el sur geopolítico del mundo, han estado
acompañadas por el uso ascendente de los términos extractivismo, actividades
económicas extractivas, industrias extractivas o modelo extractivo exportador
(Seoane, 2013). Aunque utilizar el término industria no resulta conveniente, debido
a que la mera extracción de un recurso no define una industria (Gudynas, 2013).

9
Según Bruckmann (2011) commodities es la conversión de bienes naturales en activos financieros
de los mercados de futuros, cuyo lucro o ganancia es altamente elevada debido a su especulación
financiera.
29
El extractivismo se utiliza para denominar a las actividades que remueven ingentes
cantidades de bienes naturales, donde su procesamiento es limitado o nulo para
luego ser exportado, y que remite a actividades que explotan bienes considerados
como no renovables, como el petróleo, el gas o los minerales; aunque la acepción
abarca también la explotación de monocultivos en grandes extensiones para
exportación, pesquerías, entre otras (Gudynas, 2009 y 2013; Seoane, 2013).

El extractivismo es un modo de producción y explotación a gran escala, dirigido


preponderantemente a la exportación, e implica la instalación de un enclave
transnacional en áreas periféricas. Dicha explotación, se debe a la demanda global
de recursos, por considerarles como insustituibles (no sólo el recurso en sí mismo,
sino también la matriz productiva que lo origina) y escasos (debido a su escasez
material y la viabilidad económica de su extracción). Para considerarse
extractivismo deben cumplirse tres condiciones: un alto volumen y/o intensidad en
la extracción, ser un recurso sin procesar o con procesamiento escaso, y el destino
exportador es superior al menos 50% del total del recurso (Göbel y Ulloa, 2014;
Gudynas, 2013).

De manera que la demanda de bienes naturales de otras regiones es la que se


impone sobre las necesidades locales, reiterando una marcada relación de
subordinación y dependencia con los mercados internacionales. Otro rasgo
distintivos es la participación de actores privados en la gestión y usufructo de los
bienes extraídos; en la mayoría de los casos se trata de capital transnacional, y en
algunos casos como el de México, de capital nacional y de actores relacionados con
el crimen organizado (Navarro, 2015).

Más allá de su extensión, por lo general, el extractivismo se expresa en los países


latinoamericanos bajo las denominadas economías de enclave. Las cuales,
asemejan una isla, por carecer o tener pocas relaciones y vinculaciones con el resto
de la economía nacional. Esto se debe a que gran parte de sus insumos y
tecnologías son importados, una parte considerable de su personal técnico también
30
es extranjero, y a su vez, no contribuyen a las cadenas nacionales de la industria,
sino que las exportan (Gudynas, 2013).

En la literatura emerge un concepto acuñado para describir un nuevo tipo de


extractivismo o neoextractivismo, como Gudynas (2013) lo denomina. Con él, se
define a la práctica de actividades extractivas bajo la tendencia progresista de los
gobiernos latinoamericanos del sur, como Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador,
Uruguay; además de Chile y Paraguay. Sin embargo, la realidad geopolítica de
México no coincide con esos países. En nuestro país, el neoextractivismo mantiene
las características del extractivismo clásico, las particularidades y el discurso; la
diferencia estriba en quién gobierna.

El nuevo extractivismo tiene dos formas: uno representado por México y Colombia,
donde el régimen gobernante se mantiene alineado a la senda del extractivismo
neoliberal brutal del Consenso de Washington y el imperialismo estadounidense; y
la otra, representada por los países anteriormente señalados y que se ha sido
denominado extractivismo progresista por los gobiernos que mantienen (Escobar,
2014; Veltmeyer y Petras, 2014).

El nuevo extractivismo, como estilo de desarrollo actual, se basa en la apropiación


de la naturaleza, y mantiene una estructura limitadamente diversificada y muy
dependiente de una inserción internacional como suministradores de materias
primas, y, aunque el Estado tenga un rol más activo y se legitime en mayor medida
por la distribución de algunos excedentes de este nuevo extractivismo, los impactos
sociales y ambientales negativos se repiten (Seoane, 2013).

Como señala Lander (2014) el neoextractivismo bajo el contexto de un nuevo patrón


global de acumulación del capital, no tiene diferencias sustanciales con su
predecesor, el extractivismo clásico, sin embargo, la primacía del patrón productivo
exportador se profundiza. Por lo que, en México prevalece el extractivismo
convencional o clásico. Para Gudynas (2013b) implica que éste es emprendido por
31
empresas transnacionales principalmente, mientras que el Estado desempeña un
papel secundario, se limita a fijar tributaciones bajas y a dar protección a las
inversiones y exportaciones.

De igual manera, los teóricos del extractivismo realizan un análisis macrosocial de


este concepto y sin dimensionar lo micro y la manera en que impacta
diferenciadamente a las mujeres. Al respecto, Ulloa (2014) señala lo siguiente:

“ […] las actividades extractivistas no consideran las prácticas y las diferencias


de género; por el contrario, han desencadenado hechos de violencia contra
hombres y mujeres y han generado desigualdades en los enclaves extractivistas
relacionados con violencia sexual, especialmente sobre las mujeres. En este
panorama el cuerpo de las mujeres se vuelve el escenario de conflicto. […] Es
importante analizar la escala del cuerpo como territorio y la territorialización de
las políticas, programas y representaciones asociadas al extractivismo, dado
que en los análisis más macro se pierden las dimensiones de género y se
homogenizan sus impactos” (Ulloa, 2014: 438).

Hay muy poca información sobre la participación y el rol de las mujeres en los
contextos extractivos y sobre sus estrategias políticas, ambientales y territoriales.
En particular, hace falta un análisis sobre el extractivismo en las relaciones de
género, acerca de la violencia administrada hacia las mujeres, y también sobre
cómo se afectan las relaciones entre los pueblos indígenas y campesinos (Ulloa,
2016).

Sin embargo, este extractivismo se ha enmarcado en diferentes tipos de


acumulación de capital y se inscribe en uno reforzado y fortalecido, denominado
acumulación por desposesión.

1.8 Acumulación por desposesión

Desde su origen, la historia del capitalismo ha estado signada por el despojo


permanente y la explotación de dos elementos en distintos grados: por un lado, la
naturaleza, donde todos sus procesos pueden ser cercados, transformados y
32
mercantilizados, sin importar si hay una relación de autosustento, ya que la
producción capitalista se basa en la acumulación continua e incesante del capital, y
no en la autosatisfacción; por el otro, las personas con sus respectivos mundos de
vida, son separadas de sus medios de producción y reproducción para
transformarlas en fuerza de trabajo libre o desposeída, sin capacidad de generar
sus propios medios de supervivencia, para finalmente ser contratadas en procesos
de producción cuya finalidad es generar los mismos objetos que consumirían, con
la diferencia que su pago será menor al que serán capaces de producir.
Inherentemente le acompaña la destrucción de todos los vínculos sociales,
culturales y lenguajes de valoración endémicos para ser reincorporados a la lógica
unidimensional del mercado, el tiempo abstracto, el individualismo y la ganancia
privada (Composto, 2012; Azamar y Ponce, 2014).

Al inicio se mencionó la forma en que América Latina representó la matriz explotada


de naturaleza y cuna de brazos humanos para el trabajo del nuevo orden mundial
capitalista de origen colonial, al respecto Galeano (2004) menciona que el saqueo,
tanto interno como externo, fue el instrumento más importante para la acumulación
primitiva u originaria de capital.

La acumulación originaria o primitiva del capital, que representa el punto de inicio


del capitalismo, en palabras de Gallino (2001) no debe entenderse como el
apilamiento o aglomeración material de los medios de producción en manos de los
capitalistas, sino las condiciones que permitieron realizar y desarrollar tal
apilamiento. Seoane (2013) menciona que la acumulación primitiva, como
prehistoria del capitalismo, es el proceso que transforma, al mismo tiempo, a los
productores directos en asalariados y a los medios de producción y subsistencia
social en capital. Sin embargo, Harvey (2005) señala que la acumulación originaria
conlleva un amplio rango de procesos. Estos comprenden la mercantilización y
privatización de la tierra y el desplazamiento forzado de las personas habitantes; la
transformación de diversas formas de propiedad comunal, colectiva, estatal, entre
otras, en derechos de propiedad privados; la eliminación del derecho a los bienes
33
comunes; la transformación de la fuerza de trabajo en mercancía y la anulación de
cualquier forma alternativa de consumo y producción; la apropiación de activos,
incluyendo los bienes naturales; la monetización de los intercambios y el cobro de
impuestos, principalmente de la tierra; el comercio de esclavos; y la usura, la deuda
pública y, finalmente, el régimen crediticio. En la promoción de estos procesos, el
Estado, con su monopolio de la violencia y sus definiciones de la legalidad, tiene un
papel sumamente importante, ya que los respalda.

Para las mujeres, el proceso de acumulación originaria de capital implicó el proceso


conocido como cacería de brujas. Una dura estrategia del capital para dominar el
cuerpo femenino como territorio estratégico para la producción y reproducción de la
vida. La acumulación primitiva fue produciendo una separación entre los espacios
productivo y reproductivo, éste último recluido al espacio de la familia, la institución
más importante para la apropiación e invisibilización del trabajo de las mujeres
(Navarro, 2015; Federici 2010).

La acumulación originaria de capital, según Federici (2010) contiene fenómenos


extremadamente importantes para la acumulación capitalista desde la posición de
las mujeres, a saber: el desarrollo de una nueva división sexual del trabajo que
sojuzga el trabajo femenino y la función reproductiva de las mujeres a la
reproducción de la fuerza de trabajo; la construcción de un nuevo orden patriarcal,
apoyado en la exclusión de las mujeres del trabajo asalariado y su subordinación a
los hombres; la mecanización del cuerpo proletario y su transformación, en el caso
de las mujeres, en una máquina de producción de nuevos trabajadores. Y la más
importante, la cacería de brujas, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo, tan
importante suceso, como lo fue la colonización para el desarrollo del capitalismo.

La era fundamentalista basada en el mercado, según Seoane (2013) tiene una


periodización que Harvey formula para referirse a esta nueva fase capitalista y que
encuentra significado en el concepto que éste último propone, la acumulación por
desposesión. Desde 1945 y hasta 1970, la preponderancia de las formas de
34
acumulación capitalista estaban basadas en la plusvalía; posteriormente la nueva
etapa marcada por la implantación del neoliberalismo, como respuesta a la crisis de
los años setentas, la acumulación por desposesión y sus diferentes formas
adquieren significado nuevamente en los contextos de crisis de sobreacumulación
como la reciente.

El neoliberalismo representa una idea neocolonial de gubernamentabilidad, que


desde el inicio se orientó a ensayar nuevas estrategias de subalternización de los
pueblos y comunidades, el territorio y la naturaleza, con el fin de reestructurar la
apropiación desigual de ésta para mantener el ciclo de acumulación del capital
global, bajo la hegemonía de los países del centro. Este nuevo sistema, representa
un golpe más violento del capital, donde la reorganización da pie a un nuevo ciclo,
que Harvey llama acumulación por desposesión (Machado, 2010).

La acumulación por desposesión, se volvió una peculiar característica del


capitalismo global, teniendo a la privatización como uno de sus distintivos
principales (Harvey, 2005). Esta nueva manera de imperialismo, según Composto
(2012) se fundamenta en la liberalización del mercado, la privatización y
transformación del papel del Estado, como promotor de la doctrina neoliberal en
completo apogeo, utilizando la represión sistemática de cualquier tipo de resistencia
a la acumulación del capital, y que en su momento, habían puesto fin a una forma
de acumulación fundada en el consumo del mercado interno y la intervención social
del Estado, luego de la fuga de capitales hacia nuevas formas de producción y
gobierno.

En este nuevo proceso de acumulación, se implican diferentes fases expansivas del


sistema económico y conllevan a intensas dinámicas de expropiación y disputa
territorial. Se mantienen características de las premisas propuestas por Marx sobre
la acumulación originaria del capital, como el desplazamiento forzado y expulsión
de la población local, la enajenación masiva de tierras y el uso sistemático de la
violencia, aunque actualmente se propicia bajo el aplomo transnacional productivo
35
de las grandes corporaciones y el respaldo absoluto y definitivo de un Estado
fortalecido (Villamil, 2014).

Hasta ahora, el desarrollo del capitalismo ha puesto de manifiesto que la


acumulación basada en la predación y la violencia ha ido más allá de la acumulación
primitiva, sólo como algo exterior. Esta manera de construir mercado fue la razón
principal de la crisis del Estado benefactor y el resurgimiento sin decoro de los
valores más arraigados del liberalismo. De tal forma, que el proceso de acumulación
originario del capital se ha prolongado mientras el mercado se expande sin límites
por todo el mundo, llevando a nuevas formas de desposesión, que implican la
violación de los derechos fundamentales de los pueblos campesinos que todavía no
han sido completamente integrados al capitalismo en proceso de mundialización
(Galafassi, 2008).

El término acumulación por desposesión, desarrollado por Harvey (2005), es quizás,


junto con (neo) extractivismo, los más utilizados para describir los procesos de
saqueo y mercantilización de los bienes naturales en América Latina. Ambos
empalman con la realidad social y política del sur geopolítico, y al respecto, se han
lanzado algunas críticas a este término usado para describir el nuevo alcance del
capitalismo global.

Respecto al concepto de Harvey (2005), Bartra (2014) menciona que la fórmula más
socorrida es la acumulación por desposesión, a la que también le llaman
acumulación por despojo. El problema radica en que se trata de términos
descriptivos y no de categorías analíticas, las cuales, si se hacen pasar por
conceptos resultan huecos y teóricamente insostenibles.

Decir que el despojo es acumulación, insinúa que lo es en sí mismo, dejando de


lado la conexión entre la privatización de ciertos recursos y su valorización a través
del trabajo, ya que la clave de la acumulación de capital siempre ha sido y será la
plusvalía. El nexo entre expropiación y acumulación requiere para su
36
esclarecimiento el concepto de renta, renta que no producen los bienes naturales
por sí mismos sino que requieren inversión del capital sobre éstos, pues la renta no
es otra cosa que plusvalía; plusvalía extraordinaria a la que algunos acceden por
medio de la expropiación excluyente de los bienes naturales escasos. La renta es
el margen que permite a ciertos capitales extraer de la bolsa común cantidades de
plusvalía exorbitantes a las sumas de su inversión. El despojo de los bienes
naturales culmina donde permanentemente terminan los cursos del capital: en el
despojo del plusvalor (Bartra, 2014),

Por su parte, Hernández (2015) menciona que el análisis de la economía política


que Harvey hace sobre la fase del desarrollo capitalista que se vive actualmente, es
similar a la de la acumulación originaria por la violencia y expansión de la que se
valieron las potencias colonizadoras, como el despojo, la privatización de la tierra,
la expulsión por medio de la fuerza de comunidades rurales sometidas, el despojo
de sus bienes naturales, así como la mercantilización de las formas alternativas de
producción y consumo de los pueblos colonizados. Por lo que, este tipo de procesos
parecen repetirse en este periodo de la globalización.

Aún cuando ha sido cuestionado la acumulación por desposesión como concepto,


la dimensión de género, está ausente y no se problematiza ni se realiza un enfoque
diferencial entre hombres y mujeres para discutir que esta nueva fase de despojo
afecta de manera distinta. Al respecto, Federici (2010) menciona que cada fase de
la globalización capitalista, incluida la presente, ha venido seguida de un retorno a
los aspectos más violentos de la acumulación primitiva, lo que demuestra que la
continua expulsión de las/os campesinas/os sin tierra, la guerra, el saqueo a escala
global y la degradación de las mujeres son condiciones necesarias para la
existencia del capitalismo en cualquier época. No obstante, la ausencia del género
en la acumulación por desposesión es retomado en el apartado de resultados y
discutido con los datos empíricos recabados.

37
1.9 Los nuevos herederos de “la mano invisible”

A principios de 1980, considerada la década perdida, se produjo la crisis de la


deuda, derivada de las exigencias de pago por parte de los países acreedores, lo
que deriva en las medidas de ajuste estructural implementadas por el FMI y que da
paso a un nuevo modelo económico. Con el neoliberalismo se daría solución a los
principales desaciertos del modelo sustitutivo: el exagerado intervencionismo del
Estado y la separación del sistema y mercado global (Sanchís, 2011).

Sin embargo, las reformas estructurales de principios de 1980 han impactado


diferencialmente por género. Al respecto, De Villota (1999ª) señala que el punto más
problemático de impacto de las políticas de ajuste en las mujeres es la desaparición
del gobierno de las actividades del sector público. Bajo esta idea, el gobierno tenía
que recortar gastos en actividades no comerciales, las cuales incluyen la asistencia
social, la educación, la salud, los servicios sociales, el transporte público, etcétera.

En salud, educación y asistencia social hay un porcentaje muy alto de mujeres, en


tanto son las proveedoras principales receptoras de estos servicios, principalmente
en el sector salud. Y a menudo el recorte suele ser en la provisión sanitaria. Dado
que las mujeres además de realizar trabajo doméstico, desempeñan trabajos
remunerados. Por lo que, la caída de los ingresos de la familia que suponen recortes
en la asistencia social, incrementa la doble carga de trabajo doméstico y pagado a
la que tiene que hacer frente la mujer. Al tener menos dinero, deben realizar más
trabajos en la casa y fuera de ella para alimentar a la familia. El impacto redunda en
que deben encontrar tiempo adicional para acomodar sus cargas extras para ofrecer
cuidado y asistencia que el Estado ya no ofrece. La doble carga de la mujer se ha
triplicado. Al mismo tiempo, esto da como resultado que las mujeres trabajen más
tiempo y más intensamente para conseguir los mismos resultados. También
significa una menor disponibilidad económica (De Villota, 1999ª). Por mencionar un
ejemplo.

38
El nuevo modelo se apuntalaba bajo una serie de medidas llamadas el “Consenso
de Washington”. De acuerdo con Williamson (1990, citado por Calva, 2004) se
refiere a un decálogo de medidas de política económica que debían aplicar los
países en desarrollo para alcanzar el crecimiento acelerado y sostenido, donde el
gobierno tenía un mínimo papel y habría una rápida privatización y liberalización.
Entre las medidas se encuentran la liberalización del comercio exterior, del sistema
financiero y de la inversión extranjera; la privatización de las empresas públicas; la
orientación de la economía a mercados externos y otras.

En el caso de México, John Williamson, quien sintetizó el Consenso de


Washington10, reconoció que los gobiernos neoliberales mexicanos destacaron
como discípulos ejemplares en la aplicación del decálogo milagroso: austeridad
fiscal extrema, liberalización financiera, orientación de la economía al exterior,
apertura comercial acelerada, desregulación de las actividades económicas, entre
otras (Calva, 2004).

A partir de la crisis del modelo de acumulación en los países más desarrollados se


abre la puerta para el ascenso de las políticas neoliberales, donde se le concede al
mercado el privilegio de la asignación de los recursos para el óptimo funcionamiento
de la economía y el bienestar de las personas. Es una transición, donde el
keynesianismo y la valoración humanista ceden el papel protagónico a la valoración
individualista y consumista. El orden político-social se reconfigura y la prevalencia
del capital financiero y su proyecto de liberalización global es potenciado por las
tecnologías de la información (Gutiérrez y González, 2010).

10
De acuerdo con Williamson (1990, citado por Calva, 2004) es un decálogo de medidas de política
económica que debían aplicar los países en desarrollo para alcanzar el crecimiento acelerado y
sostenido, donde el gobierno tenía un mínimo papel y habría una rápida privatización y liberalización.
Entre las medidas se encuentran la liberalización del comercio exterior, del sistema financiero y de
la inversión extranjera; la privatización de las empresas públicas; la orientación de la economía a
mercados externos; y otras.
39
El neoliberalismo hace referencia al despliegue de un nuevo sistema de
acumulación a partir de la rotura del orden bienestarista y fordista, mismo que
obtuvo cierta estabilidad durante los treinta años siguientes a la Segunda Guerra
Mundial. El neoliberalismo sobrevino luego de un prolongado auge económico de
los países incorporados a esta pacto y de la ruptura del equilibrio cristalizado entre
el capital y el trabajo (Navarro, 2015).

Para Harvey (2008) el neoliberalismo es una teoría de prácticas económicas donde


el bienestar de las personas se puede lograr a través de la completa libertad
empresarial, enmarcada en el régimen institucional donde la propiedad privada, la
libertad individual, los mercados liberalizados y el libre comercio campean. Su
protección está garantizada por el cobijo del Estado, que tiene que establecer
medidas militares, judiciales y de defensa, incluso coactivas, para garantizar la
protección de la propiedad privada y el buen funcionamiento de los mercados. De
hecho, si los mercados no existen, pueden crearse bajo la acción estatal, aunque
debe limitarse a este solo hecho, no puede ir más allá. La intervención estatal no
debe sobrepasar los límites de lo básico, ya que tener información acerca del
funcionamiento del mercado, puede generar influencias sobre éste y los intereses
de la oligarquía podrían ser trastocados.

Los economistas neoclásicos, herederos de la mano invisible del mercado11, que


tuvieron a América Latina como laboratorio de reformas estructurales, y entre los
más destacados figura Milton Friedman, como uno de los principales ideólogos
neoliberales y, que en palabras de Galeano (2009), más de un siglo después siguen
creyendo que la gloria se les anunció cuando Darwin enunció que la naturaleza
recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles, generaron un panorama
desolador de miseria, de desequilibrio ecológico, de súper explotación y de saqueo.

11
La mano invisible es una metáfora que en economía expresa la capacidad autorreguladora del
libre mercado, que Adam Smith la manifiesta en su obra “La riqueza de las naciones”.
40
En los últimos 25 años de enganche neoliberal y de fronteras abiertas, se debilitó la
producción y conservación de energía. Idea que alude a la sinergia del capital
natural y el capital humano que “tienen la capacidad para emprender procesos de
transformación que se convierten en materiales útiles para la subsistencia biológica,
para un hábitat más confortable, para la defensa del núcleo basado en la identidad
cultural o para la dominación hacia otros agregados” (Zermeño, 2010: 55). Tal
debilitación, redundó en un acelerado proceso de des-industrialización y de des-
agrarización, destrucción de la naturaleza y agotamiento de combustibles fósiles,
acaparamiento y despojo abierto de la riqueza natural nacional por parte de
empresas transnacionales y un estancamiento de la producción de conocimientos y
soluciones tecnológicas.

Una muestra de los efectos del neoliberalismo, es la pobreza patrimonial en México,


que pasó de afectar a 47 millones de personas en 2006 a más de 61 millones en
2012, de acuerdo con CONEVAL (2013, citado por Sánchez, 2014). Esto sin
mencionar la pobreza alimentaria, que en el mismo periodo aumentó de 15.1
millones de personas a 23.1 millones (Sánchez, 2014). Del mismo modo, Esquivel
(2015) resalta la desigualdad extrema que prevalece en México. En los últimos años
el número de multimillonarios no ha ascendido en México, a diferencia de sus
fortunas, que en 1996 ascendían a los casi 26 mil millones de dólares; hoy esa cifra
asciende a $ 142, 900 millones de dólares. La realidad muestra que en 2002, la
riqueza de cuatro mexicanos representaba 2% del PIB; entre 2003 y 2014 el mismo
porcentaje llegó a 9%. Lo que representa un tercio del ingreso acumulado por casi
20 millones de mexicanas y mexicanos.

La etapa actual del capitalismo se desdobla con una profunda voracidad capturando
en su embestida los procesos vivos, las materias e insumos valorables y que son
necesarios para su reproducción (Navarro y Hernández, 2010). Al respecto Leff
(1992) señala que esta crisis político-social y de desigualdad extrema se debe al
sistema capitalista de sustracción y saqueo, a la vigencia de este sistema y la
empecinada idea de que el mercado es el único medio que puede asignar los
41
recursos eficientemente, que se regula solo y puede llevar del subdesarrollo al
desarrollo. Se debe a esa pulsión de ganancia, concebida como el valor más alto
de la humanidad, una especie de razón de ser del mundo.

1.10 Neoliberalismo y reformas estructurales para la megaminería

A partir de la década de 1980, el reposicionamiento del neoliberalismo como


proyecto hegemónico, empezó a exigir a los países considerados en vías de
desarrollo, la modificación legislativa a favor de la apertura de los mercados, así
como de la flexibilización laboral. La formulación del Consenso de Washington en
1989, coincide con la llegada de Carlos Salinas de Gortari en 1988, que impulsa un
conjunto de reformas y políticas económicas con el fin de dar la apertura y
liberalización de las fronteras económicas, como reordenar el gasto público,
desregular la economía, legislar a favor de la privatización y de los derechos de
propiedad, entre otras (Gutiérrez, 2000).

A partir de la implementación de las políticas neoliberales de 1980 a la economía,


la minería ha tenido grandes transformaciones tanto cualitativas como cuantitativas,
entre las que destacan la reducción gradual de la participación del PIB minero en el
PIB nacional e industrial; la reducción del empleo en la actividad minera asociada a
las enormes inversiones realizadas en innovaciones tecnológicas para automatizar
y hacer más eficientes los procesos de extracción de minerales; las modificaciones
en los sistemas de contratación del empleo minero; la disminución en la importancia
de la pequeña y mediana minería y el fortalecimiento de la megaminería privada a
partir de un proceso de concentración financiera; la reducción de la participación del
Estado en la actividad y de su apertura a la inversión extranjera, que es una de las
características más importantes de la minería actual y que ha generado profundos
cambios en la estructura empresarial y productiva; y en la organización territorial de
la minería (Sánchez, 2010).

42
El boom minero de los años noventa no representa un hecho aislado ni casual, sino
que se convierte a la luz en una parte importante de la geopolítica del
neoliberalismo, entendida ésta, a su vez, como estrategia premeditadamente
impulsada desde los centros de poder mundial con el objeto de afrontar, superar y
recomponer sus posiciones de dominación, claramente amenazadas en el contexto
de la crisis estructural de los años setenta (Machado, 2010).

Las reformas neoliberales fueron orientadas fundamentalmente a acelerar el ritmo


de circulación del capital como mecanismo básico de reestructuración de la tasa de
rentabilidad del sistema en general, por medio de la inusitada desregulación y
financierización de las actividades económicas acompañadas de una
profundización de la liberalización comercial. Como consecuencia de las mismas, el
capital obtuvo una extraordinaria capacidad de movilidad, y por medio de ella, un
grado históricamente inédito de poder sobre los territorios y sus poblaciones
(Machado, 2010).

Tanto las reformas legales como la firma del Tratado de Libre Comercio con América
del Norte (TLCAN), dispuestas por la lógica del sistema global de mercado,
impulsan la inversión privada extranjera, la construcción de megaproyectos de
inversión y el crecimiento a cualquier costo, sin detenerse por un momento en la
afectación a la vida de las personas, sus derechos fundamentales y el medio donde
se desarrollan las comunidades en las que habitan. La proliferación de exploración
y explotación minera en el país, es uno de los resultados más evidentes de dichas
reformas (Gutiérrez, 2000).

Con el auge e implementación de las políticas neoliberales, se ha reconfigurado el


andamiaje normativo e institucional para facilitar la desposesión, la cual, hubiese
sido imposible sin la convergencia de las dos esferas de poder más importantes de
la modernidad, el Estado-nación y el mercado (Navarro y Hernández, 2010).

43
Garibay (2010) señala que en México se presentaron un conjunto de ventajas
formales e informales que favorecieron a las corporaciones mineras para apropiarse
de los territorios y los bienes naturales contenidos en ellos, y que los grupos sociales
campesinos tienen en propiedad. Entre éstas se encuentran: las reformas
neoliberales de los años ochenta, las derivadas de la Ley Minera y la reforma al
Artículo 27 Constitucional.

1.10.1 Reformas neoliberales de los años ochenta

Las reformas neoliberales de los años ochenta incluye todas aquellas a estuvieron
orientadas a la radical apertura de las fronteras al libre flujo de capitales e
inversiones. Entre ellas, sobresale la incorporación de México en 1980 al Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que señala las
disposiciones generales para la apertura de las fronteras nacionales a los países
suscritos a dicho acuerdo para el tráfico de mercancías. La reforma a la Ley de
inversiones extranjeras de 1993, que consiente la participación de la inversión
extranjera en cualquier proporción en el capital de las sociedades mercantiles
mexicanas, pudiendo poseer el 100% de las empresas subsidiarias que se
encuentren en el país; además de poder sacar o introducir capitales en el país a su
libre consideración. Por último, el TLCAN, que establece que las empresas
transnacionales estadounidenses y canadienses tendrán el mismo trato que los
negocios mexicanos; que se podrán importar y exportar bienes de consumo y capital
con aranceles nulos, salvo aquellas mercancías que reservan su intercambio a
capítulos especiales (Garibay, 2010).

Las reformas neoliberales han facilitado, la acumulación por desposesión en dos


niveles: en primer lugar, al trasladar recursos públicos al sector privado bajo la
modalidad de derechos minerales y de compañías mineras estatales; y en segundo
lugar, al despojar a las comunidades campesinas e indígenas productoras en
pequeña escala de los bienes naturales de la tierra y el agua para conceder que los
emporios mineros realicen sus actividades (Tetreault, 2015).
44
Al respecto Costero (2015) y Delgado (2010) mencionan que el capital minero
internacional maniobra con un extraordinario apoyo por parte de los gobiernos
latinoamericanos que promueven la transferencia de minerales por medio de
incentivos y facilidades económicas al capital extranjero (importaciones libre de
aranceles de maquinaria y equipo, escasa regulación ambiental y laboral, certeza
jurídica a la inversión extranjera directa, etcétera). Por ejemplo, en México no hay
impuestos por derechos de extracción y exportación, además, el gobierno federal
en coordinación con los gobiernos estatales, para promover la prospección minera,
instaló una oficina de atención al inversionista, la cual trabaja en coordinación con
las consejerías comerciales de el Banco Nacional de Comercio Exterior S.N.C.
(BANCOMEXT) y brinda asesoría y orientación sobre la oportunidad de invertir en
el sector minero.

1.10.2 Las derivadas de la Ley Minera

A partir de la Ley Minera, se ofrecen diversas ventajas para el desarrollo de la


minería bajo diferentes modalidades legales de ocupación del territorio para la
operación de las empresas transnacionales. Entre ellas se encuentran el
otorgamiento de concesiones, la expropiación, ocupación temporal o constitución
de servidumbre legal de los terrenos indispensables para tal actividad (Garibay,
2010).

La liberalización del sector minero inició en 1990, a dos años del comienzo del
sexenio de Carlos Salinas de Gortari, con la promulgación de una nueva Ley Minera,
que permitía mayor participación de empresas extranjeras en la exploración y
explotación de minerales. En 1992, se realizaron más modificaciones que permitían
la plena propiedad extranjera bajo la modalidad de “sociedades mexicanas”12, que
podían y pueden crearse simplemente estableciendo una dirección postal en el
territorio mexicano (Tetreault, 2015).

12
Las comillas son propias del autor.
45
Por su parte Costero (2008), señala que la apertura del sector minero al capital
extranjero, a sectores que se encontraban reservados al capital nacional, se dio por
la expedición de la Ley Minera de 1993 (que reemplazó a la de 1961) y la Ley de
Inversión Extranjera de 1996. La Ley Minera establece que las concesiones a
intereses privados y la identificación de nuevos yacimientos, salvo los radiactivos,
durarán seis años. La Ley de Inversión Extranjera aumentó la liberalización de la
minería y redujo los requerimientos de las inversiones y, mediante las firma del
TLCAN, se afianzó dicho proceso. Al mismo tiempo, las concesiones de explotación
tendrán duración de 50 años y podrán prorrogarse por el mismo periodo, con el fin
de aumentar la competitividad entre las empresas y diversificar la producción.

1.10.3 La reforma al 27 Constitucional

Las reforma al Artículo 27 Constitucional de 1992, concerniente sobre propiedad


agraria, actualmente permite la conversión de ejidos y comunidades agrarias13 en
propiedad privada. Y proporciona legalidad jurídica a los convenios de cesión
mercantil de derechos de acceso, ocupación y explotación de tierras comunitarias
a empresas privadas (Garibay, 2010).

Medina (2006) argumenta que con las reformas de 1992 al Artículo 27, y con la
falacia de que por fin las personas del medio rural sujetas de derechos agrarios
serían propietarias de la tierra, fueron creadas las condiciones legales y psicológicas
favorables para que la propiedad social pudiera ser vendible. De igual forma, se
propició liberar al campo de las ataduras atribuidas al pasado desarrollista que eran
mal vistas por Estados Unidos y Canadá, con quienes se firmó en 1994 el TLCAN.
Con esta disposición se rompe el pacto social emanado de la Revolución Mexicana
y con él, se da por terminada la Reforma Agraria y, a través de una nueva

13
Una comunidad agraria es un tipo de propiedad colectiva donde el derecho a la tierra es
simplemente reconocido por el Estado. Mientras que el ejido es una donación de tierras por el Estado
a una asociación de productores, donde cada uno recibe derechos individuales a la tierra (Vázquez,
1996).
46
legislación, permite la privatización de la propiedad social (Concheiro y Robles,
2014).

Con la modificación al 27 Constitucional tiene lugar un suceso trascendental para la


vida del país, donde los gobernantes bajo la doctrina del nuevo liberalismo,
promueven esta modificación con el fin de ultimar la propiedad social constituida en
ejidos y comunidades agrarias, que representaban 103.5 millones de hectáreas de
tierra, con el propósito de incorporarlas a las leyes del libre mercado y de esta
manera ceñir la propiedad colectiva y las diversas formas de vida que de ella
derivan, a las de un futuro libre del intervencionismo del Estado (Medina, 2006).

Por su parte, Calva (1993) menciona que con la reforma al 27 Constitucional el ejido
pierde su carácter inalienable, imprescriptible e inembargable de las parcelas y
tierras de uso común de los ejidos y comunidades agrarias, por lo que éstas se
pueden vender o rentar a personas y empresas, otorgar los derechos a cualquiera
o ser garante de un crédito ante cualquier institución.

Dentro de las reformas hechas para allanar el camino a la megaminería, la realizada


al 27 Constitucional constituye la más importante, pues permite el asentamiento de
las corporaciones en el territorio nacional bajo la aprobación del Estado. Al respecto,
Salazar y Rodríguez (2015) señalan que el control del territorio es clave para el
desarrollo de la minería, por lo que los derechos de propiedad de la tierra y las
decisiones sobre su uso, son fundamentales para las comunidades, y desde el
enfoque de género, permite evidenciar que las mujeres se encuentran relegadas en
sus derechos agrarios.

1.11 La brecha de género en la propiedad de la tierra.

El acceso diferencial a la propiedad de la tierra ha sido considerado como un factor


estructural de la desigualdad de género en las zonas rurales, porque son el medio
principal de producción de medios de vida, determinan el acceso a otros recursos
47
naturales como el agua, la flora y la fauna y son la base de organización y toma de
decisiones de los ejidos y comunidades agrarias (Salazar y Rodríguez, 2015).

De acuerdo con Almeida (2012) la dotación de tierras, luego del periodo


posrevolucionario de Reforma Agraria hecha a los pueblos y comunidades como
sujetos de derechos agrarios, era considerada como patrimonio familiar. Por el
contrario, quienes detentaron los derechos agrarios fueron los varones bajo el
razonamiento que ellos constituían la jefatura del hogar, con argumentos legales del
código civil y la división del trabajo por género. Así, los hombres por asignación
social fueron concebidos como los agricultores, representantes de la familia en
cuestiones externas y administradores del patrimonio de la familia. En contraste con
las mujeres, ellas fueron catalogadas sólo como ayudantes de las labores agrícolas.
Fue así como se dio por hecho que el beneficio de la dotación de tierra a los jefes
de familia beneficiaría de igual manera a todas las personas que integraban la
familia.

Respecto a la legislación, emanada del movimiento revolucionario mexicano y que


se expidió el 6 de enero de 1915, no se especifican los derechos agrarios
individuales ni de mujeres ni de hombres, puesto que se restituía o dotaba a pueblos
o vecinos. Tampoco en la Constitución de 1917 se establece ninguna disposición
individual de este tipo. Fue hasta 1920, en la Ley de Ejidos, donde se señala por
primera ocasión que el reparto equitativo sería entre los jefes de familia, sin
mencionar en absoluto a las mujeres. Ambas legislaciones no mencionaban la
especificidad del género-sexo y, a pesar de que muchas de ellas eran jefas de
familia, se les excluyó, hecho que prevaleció durante la época con base en la
ideología patriarcal (Arizpe y Botey, 1986; Velázquez, 1992).

Es hasta 1927 cuando se habla de las mujeres rurales por primera vez en el artículo
97 de la Ley de Dotaciones y Restituciones de Tierras, reglamentaria del 27
Constitucional. En este artículo se hacía explícito que para ser miembro de un ejido,
los hombres debían ser mayores de 18 años y de nacionalidad mexicana; para las
48
mujeres, se señalaba que debían ser solteras o viudas que sostuvieran una familia.
Aunque pareciera un avance jurídico de la posición de las mujeres, en la práctica
no ocurrió. El usufructo de la tierra para las mujeres sigue siendo escaso, menos
por la legislación vigente y más por cuestiones culturales y de políticas que las
discriminan (Velázquez, 1992).

En 1971 se otorgaron los mismos derechos de tenencia de la tierra a las mujeres y,


a partir de este hecho, se les concedió el derecho a votar y hablar en las asambleas
ejidales. Es con la Ley Federal de Reforma Agraria en ese año, en el artículo 200,
donde queda explícitamente la igualdad jurídica de las mujeres con respecto a los
derechos agrarios. Se les podrá dotar de tierra a las mexicanas y mexicanos,
mayores de 16 años, a cualquier edad si tiene familia a su cargo. En 1970,
únicamente una de cada cien personas ejidatarias era mujer con derecho a la tierra.
Para el año 2000, las mujeres controlaban casi 18% de los fundos ejidales y
representaban el 27% de las personas con derechos agrarios (Arizpe y Botey, 1986;
Lastrarria, 2011).

De igual forma, en 1971 se implementó en la legislación agraria la Unidad Agrícola


Industrial para la Mujer (UAIM), que otorgaba a las mujeres no sujetas de derechos
agrarios y mayores de 16 años, dotación de tierras para que establecieran en ellas
pequeños proyectos agropecuarios o agroindustriales. También conocidas como
parcelas para la mujer, las UAIM representaron una acción positiva respecto a los
derechos de las mujeres rurales y se les concebía como una opción viable para la
formación de grupos organizados de mujeres. La manera en que debían operar era
a partir de que, cada núcleo ejidal, tenía la obligación de reservar una superficie
igual a la unidad de dotación para poder establecerla. A pesar del carácter
obligatorio, hubo escaso éxito, debido a que pocos ejidos asignaron una parte de
su dotación (Almeida, 2012; Arizpe y Botey, 1986).

En lo que se refiere a la manera de acceder a la propiedad de la tierra, Deere y León


(2005) mencionan que es a través de la familia y la herencia, la manera en que las
49
mujeres se convierten en propietarias, siendo ésta la principal forma de acceso para
ellas, aunque en términos absolutos los hombres salen más beneficiados. Una de
las razones de favorecer la herencia de la tierra responde a las relaciones de género
y su división del trabajo. De tal suerte que la agricultura es definida como una
actividad masculina; a las mujeres se les considera meramente amas de casa a
pesar de su contribución a las agricultura familiar.

Vázquez (1996) menciona que los tres factores que impiden a las mujeres recibir
tierra son: la relación indirecta que tienen con la tierra, su exclusión de la vida política
y de los criterios legales que definen quién tiene o no derecho a la tierra. De este
modo, las mujeres laboran las tierras de los padres, esposos o hijos, y no participan
en el plano político local por cuestiones culturales tradicionales, no son tomadas en
cuenta por la Ley Agraria, y, por lo tanto, se impide el acceso a la tierra como
legítimas propietarias.

Entonces, por medio de un conjunto de valores sociales asociados al rol


reproductivo de las mujeres y su inherente exclusión de la vida política, y por la
acción patriarcal del Estado14 a través de sus instrumentos legales a lo largo de la
historia, es que a las mujeres se les ha impedido el derecho legítimo e igualitario a
la tenencia de la tierra. Por lo tanto, el control que pueden ejerce ellas sobre el
territorio para el establecimiento de las empresas mineras es relativamente poco.
Lo que lleva a analizar qué involucra el territorio per se y cómo actúa el género en
él. No obstante, antes de mencionar la cuestión territorial, se indica qué es la
megaminería y sus efectos.

14
Según MacKinnon (1995), el Estado es masculino desde el punto de vista de la jurisprudencia, es
decir, ejerce desde el punto de vista del poder masculino en su relación con la sociedad y las leyes.
Esta postura se hace manifiesta en la decisión constitucional, legítima a todas luces, ya que su
contenido se dice que es neutro. Esta neutralidad se fundamenta en la generalización; las
condiciones que incumben a los hombres por razones de género, inmediatamente son de
aplicabilidad a las mujeres porque en la sociedad no hay desigualdad.

50
1.12 Pero, ¿qué es la megaminería?

En sus orígenes y en el desarrollo de la historia, la minería se constituye como un


producto y medio de producción central del sistema de relaciones de poder, que
conforman y son parte del mundo moderno. Desde entonces, América Latina, sería
vista por el mundo y la vida moderna, como un lugar de transferencia constante de
flujo de minerales, recursos naturales y personas (Machado, 2011).

La minería neoliberal surge en Chile, debido a su importancia como país minero,


bajo la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1988), en el que se experimentaron
una serie de reformas institucionales, que sirvieron posteriormente como plataforma
de éxito a exportar en los demás países de la región, que más tarde funcionarían
como instrumentos para el nuevo saqueo minero de los noventa. La naturaleza de
estas reformas tuvieron de base tres consistentes pilares: la amplia certeza jurídica
sobre la propiedad de las concesiones mineras, los grandes beneficios fiscales y
comerciales y, un débil sistema de monitoreo y control ambiental. América Latina se
convirtió en una gran oportunidad para las grandes corporaciones mineras del
globo. A la par que el BM ofreció cuantiosos fondos crediticios para impulsar
rápidamente las reformas de los cuadros normativos legales a las explotaciones
mineras, las empresas mineras nacionales se iban privatizando (Machado, 2011).

El término megaminería se utiliza para denominar a un tipo de explotación capitalista


de minerales llevada a cabo por grandes corporaciones empresariales, para la
extracción de minerales a tajo abierto, que se ha generalizado y desarrollado en las
últimas décadas bajo la hegemonía neoliberal. Esta actividad se orienta a la
extracción de minerales dispersos en bajas cantidades en yacimientos extendidos
y utiliza diversas sustancias tóxicas, por ejemplo la lixiviación15 con cianuro. En

15
El diccionario de la Real Academia Española lo define como el proceso de “tratar una sustancia
compleja, como un mineral, con un disolvente adecuado para separar sus partes solubles de las
insolubles”. Según Costero (2015: 200) el procedimiento de extracción de MSX consiste en “un
proceso metalúrgico de lixiviación en montones, con soluciones de baja concentración de cianuro y

51
general, se remueve una cantidad enorme de material para obtener una mínima
cantidad de mineral final, generalmente para obtener un gramo de oro es necesario
remover una tonelada de tierra y rocas (Seoane, 2013).

Por la tecnología que utiliza, tiene una particular y compleja manera de configurar
dispositivos expropiatorios, en conjunción con el aparato legal y represivo del
Estado. Analíticamente, por su posición geográfica, estas industrias permiten
dimensionar los modos de expropiación del neocolonialismo sobre los países
subalternizados en tiempos pasados (Machado, 2011).

La minería transnacional, para Machado (2010) es representativa de las nuevas


formas de saqueo, surgidas en el seno del neoliberalismo. Por la forma de
explotación, la dimensión de los procesos expropiatorios rebasa el plano territorial
intervenido y manifiesta los nuevos dispositivos de saqueo actuales. Aunque
parezca esquemático, las modalidades de expropiación de esta actividad implica
tres dimensiones: geográfica, económica y ecológica.

Dimensión geográfica: se relaciona con las transformaciones y reconfiguraciones


territoriales que el capital global ejerce sobre los espacios locales, desarticulando
los procesos socioproductivos y fragmentándolos como espacios subordinados a
los procesos globales del capital financiero.

Dimensión económica: además de las implicaciones territoriales, supone la


transferencia de activos financieros desde los lugares perifizados hacia los centros
del capital global. La transferencia se hace a través de dispositivos extractivos
establecidos en la geografía nacional del territorio intervenido (vías de
comunicación, ductos, presas, etcétera), que actúan como correas geográficas de
transmisión de enormes flujos financieros de una sociedad a otra.

recuperación de metales preciosos por medio del sistema conocido como Merril-Crowe, que utiliza
zinc en polvo, con el propósito de precipitar los metales para su posterior re nado en un horno de
fundición rotativo”.
52
Dimensión ecológica: consiste en la apropiación diferencial de la naturaleza, debido
a la división del trabajo a escala global. A nivel superficial implica la transferencia
de los bienes de la naturaleza no renovables y su consumo desigual; los países del
sur son los exportadores, mientras que los del Norte geopolítico, tienen los mayores
índices de consumo. Y en el nivel más profundo, la transferencia implica, además
de lo antes mencionado, bienes y servicios que representan los insumos de la
extracción minera, como el agua, la energía y la capacidad de sumidero.

Machado (2011) señala que el consumo y la extracción de recursos mineros se dan


de forma diferenciada por la posición geopolítica. Los países del Norte siguen
concentrando los procesos extractivos en los países del Sur, mientras que el
consumo mayor se hace en el Norte. Para 2004, de América Latina se extraía el
47.3% de cobre, 25% del estaño, 14.9% de oro, 41.4% de la plata y 22% del zinc;
todo con respecto a la producción mundial (Sánchez y Lardé, 2006). Se estima que
92% del oro que se usa en Estados Unidos es para joyería, 4% en electricidad y
electrónica; 3% en ortodoncia y el 1% restante en otros (Sánchez y Lardé, 2006).

Canet y Camprubí (2006), señalan que dentro de las actividades industriales que
causan más impacto sobre la naturaleza se encuentra la minería. Esta actividad
extractiva provoca diversos impactos dependiendo del tipo de minería, siendo la
minería de minerales metálicos, para este caso oro y plata, la que provoca mayores
problemas de contaminación de aguas superficiales y subterráneas, por la
dispersión de metales tóxicos y la generación de aguas ácidas de drenaje, que
provocan consecuencias indeseables a la salud humana.

Además de desplazar y despojar a las comunidades locales de sus tierras, la


megaminería implica grandes afectaciones a la naturaleza, de acuerdo con Amigos
de la Tierra (2007, citado por Seoane, 2013), hay ocho dimensiones del impacto
ambiental de la actividad minera. A continuación se describen estas implicaciones.

53
Afectación de la superficie. Devastación de la superficie y modificación severa de la
morfología del terreno, apilamiento y descubierto de grandes cantidades de material
estéril, destrucción de áreas cultivadas y alteración de los cursos de ríos y corrientes
superficiales.

Afectación del entorno en general. Se pierde el paisaje natural y se ve afectado por


el ruido de las distintas operaciones extractivas.

Contaminación del aire. Debido a impurezas sólidas, como polvo y combustibles


tóxicos inertes, que provienen de diversos procesos de extracción y penetran en los
pulmones. También por gases o vapores de cianuro, mercurio, dióxido de azufre
que provienen de gases residuales, procesos de combustión incompleta y de
lagunas no circulantes con materia orgánica en descomposición.
Afectación de las aguas superficiales. Elevación de la capa de sedimentos de los
ríos, por deposición de partículas sólidas de la zona de extracción. Además
contaminación por la mala construcción de los diques y lagunas de oxidación,
inadecuado manejo, almacenamiento o transporte de insumos.

Afectación de las aguas subterránea. Contaminación del agua con aceite usado,
reactivos tóxicos y sales minerales que provienen de las pilas o botaderos de
productos sólidos residuales de los procesos de tratamiento.

Afectación de los suelos. Se produce por la eliminación del suelo del área de
explotación. Hay resecamiento del suelo en la zona circundante, hundimientos,
formación de pantanos en caso de que el nivel del agua subterránea vuelva a subir
e inhabilitación de los suelos por apilamiento del material sobrante.

Impacto sobre la flora. Se da por la eliminación de la cubierta vegetal del área de


operación minera, además de la destrucción parcial o modificación del área
circunvecina, por la alteración del nivel freático.

54
Impacto sobre la fauna. La fauna es ahuyentada y/o perturbada por el ruido y la
contaminación del agua y del aire, además puede haber envenenamiento por los
reactivos residuales contenidos en las aguas provenientes de la zona de extracción.

Estos impactos, señala Castro (2013), son muy diferenciados para el caso de las
mujeres, ya que son las más afectadas. Al perder las tierras, el agua, los bienes de
abastecimiento, las cosechas, animales domésticos, entre otros, deben comprar los
alimentos en las tiendas a precios altos. Deben migrar hacia otros poblados o
ciudades en 55usca de empleo, modos de sobrevivencia o integrarse a la economía
informal para mantener a la familia. O caminar más distancias para encontrar
fuentes que no se encuentren contaminadas. Además de que se les excluye de
cualquier negociación o venta de tierras, o sus demandas y necesidades son
ignoradas.

1.12.1 Afectaciones a la salud por la megaminería

Machado (2011) menciona que la otra cara de la gran minería, en el escenario de


los países del sur, se presenta en formas de la fenomenología del horror, ésa que
deja huellas imborrables en los cuerpos, que remiten la memoria al dolor e injusticia
colonial: los efectos en la salud.

Acerca de enfermedades causadas por el polvo levantado del suelo en la minería,


Conant y Fadem (2011) mencionan la silicosis, que es la exposición a partículas de
sílice en el aire, muy común, que es liberado de la arena y rocas durante la
explotación minera. Una vez que se ocasiona el daño, no hay forma de revertirlo y
es permanente, lo que lleva a que los pulmones se llenen de fluido y se hinchen.

Dentro de las afectaciones a la salud, Machado (2011) menciona los niveles


exorbitantes de plomo en la sangre y trazas de mercurio en el sistema neurológico;
enfermedades de la piel y del sistema respiratorio; afecciones digestivas y

55
neurológicas, nuevas y raras; incremento en los casos de cáncer y de las tasas de
morbilidad y mortalidad de las poblaciones aledañas.

De las sustancias químicas que se utilizan en la minería, se encuentra el cianuro,


que en forma pura no tienen color y su olor es similar a las almendras amargas, y
utilizado con otras sustancias puede perder el olor. Su ingestión es mortal y una
cantidad del tamaño de un grano de arroz puede matar a una persona. La ingesta
en bajas cantidades de manera prolongada puede provocar bocio (Conant y Fadem,
2011).

La dosis letal para un ser humano es de 1 a 3 mg/kg en ingesta oral. La exposición


a dosis altas daña el cerebro y el corazón, puede provocar coma y la muerte. Sin
embargo, la dosis subletal en personas y otros organismos vivos, pueden provocar
efectos crónicos por exposición. Estos impactos son desconocidos, y pueden
adherirse a otros preexistentes. Las dosis subletales pueden provocar cefalea,
pérdida de apetito, debilidad, dolores cardiacos, vómito, alteraciones en la sangre,
crecimiento de la glándula tiroides, nauseas, vértigo e irritación en los glóbulos
oculares y del sistema respiratorio en personas contaminadas (Montenegro, 2003;
ATSDR, 1997, citado por Odriozola, 2003).

El arsénico, otro metal pesado utilizado en la minería y que se le asocia con el oro,
se ingiere a través de agua contaminada, ocasionando graves problemas a la salud,
como lesiones en la piel, daños en los nervios, enfermedades del corazón y diabetes
(Conant y Fadem, 2011).

Desde el género, las mujeres experimentan impactos de manera particular sobre la


salud. Al respecto Bermúdez, Zambrano y Roa (2014) señalan que, socialmente,
las mujeres son las encargadas del cuidado y la reproducción de la familia. Por ello,
en los contextos mineros, las mujeres reclaman que la minería deteriora de forma
acelerada la salud familiar, principalmente la de las/os niñas/os y la de ellas, con

56
enfermedades graves entre las que se incluyen problemas respiratorios y
reproductivos, silicosis, tuberculosis, leucemia y artritis.

También, se reporta que en los contextos actuales, se ha presentado una mayor


afectación a la salud de mujeres y niñas en las comunidades, debido a la mayor
incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y de enfermedades
derivadas de la actividad minera. Además, destaca el aumento de abortos,
malformaciones, cánceres, embarazo en adolescentes, entre otras (Bermúdez,
Rodríguez y Roa, 2011; Bermúdez, Zambrano y Roa, 2014).

1.13 Territorio

1.13.1 Espacio y territorio

La gran minería actúa en un espacio determinado y localizado, ejerce poder sobre


él y sobre las personas que ahí radican, sobre un espacio donde trascienden las
relaciones sociales de género. Por lo que, la dimensión territorial resulta
trascendente para este trabajo y para explicar el alcance que la megaminería tiene.

Sobre el espacio, López y Ramírez (2012: 22) indican que “es la noción más
genérica que remite a la dimensión a partir de la cual se materializan los objetos,
los fenómenos o los procesos”. Es decir, es una idea primigenia donde se concretan
las relaciones sociales. Como Giménez (2005) lo menciona, el espacio es cualquier
parte de la superficie del mundo considerada anteriormente a toda representación
y a toda práctica.

Podría considerarse entonces al espacio como un sitio ausente pero en espera de


cualquier manifestación social. Al respecto, Zapata et al. (2014) indican que:

“El espacio es el lugar en donde se inscriben y modifican las prácticas sociales,


es el lugar en el que se llevan a cabo las experiencias históricamente
determinadas y de poder, las que pueden realizarse en cualquier porción de la
57
superficie terrestre. El resultado de las aplicaciones sociales es el territorio y el
territorio es la organización del espacio. […] Al reproducir y modificar las
experiencias sociales se está hablando de territorialidad, ya que es el conjunto
de relaciones que mantiene una colectividad, tales como simbolismo, la familia,
las instituciones, el lenguaje, el hábitat y otros elementos de la vida cotidiana”
Zapata et al. (2014:3).

De acuerdo con Giménez (2004, citado por López y Ramírez, 2012) el territorio es
el espacio que un grupo social se ha apropiado para asegurar su reproducción y
satisfacer sus necesidades vitales, que pueden ser materiales o simbólicas. Es una
construcción social, no sólo es un espacio físico “objetivamente existente”, más
bien, se entiende como un conjunto de relaciones sociales que al mismo tiempo que
originan, expresan identidad y una percepción compartidas por diferentes actores,
ya sean públicos o privados. Tal identidad, fundamenta y da sentido a cualquier idea
a materializarse en un espacio determinado, y hace concurrir intereses y voluntades
(Ranaboldo, 2011).

El territorio es un espacio donde se conjugan las relaciones sociales cotidianas,


como las actividades del cultivo de la tierra, el pastoreo, el cuidado de los ciclos
naturales, y otras como el orden de las creencias, los ritos y los escenarios
simbólicos. Es el espacio social donde las culturas se han arraigado y se defienden
por la posibilidad de vivir dignamente en él. Erigido y entendido como construcción
social a partir de una perspectiva relacional del espacio, se concibe inmerso dentro
de relaciones sociohistóricas que expresan una identidad y un sentido compartidos
por diversos agentes públicos y privados, de un modo más estricto, de relaciones
de poder (Bermúdez, Zambrano y Roa, 2014; Haesbaert, 2011; Ranaboldo, 2011).

Para Bello (2004) el territorio es también una construcción social, que resulta de
diversas formas de apropiación del espacio del que participan diversos actores.
Estos diferentes tipos de apropiación se alimentan de la cultura, la memoria y las
experiencias sociales manadas de los conflictos territoriales o agrarios, además de
los procesos históricos, resultado de las relaciones con el Estado-nacional.
Constituye, según Montañez y Delgado (1998) un espacio de poder, de gestión y de
58
dominio por parte de diferentes grupos, como el Estado, las personas, de grupos y
organizaciones y de empresas.

El territorio tiene su representación social en las sujetas y sujetos, como menciona


Brenna (2012) tiene una existencia mental, como imagen y de apropiación. La
primera tiene manifiesto en las diferentes representaciones, significados y valores
que las personas proyectan de los puntos recorridos y áreas. La segunda, como
imaginario, se le puede llamar también, en donde la dimensión política cobra sentido
como una construcción del bien común y de dimensión de dominio, coadyuva a la
producción del futuro, es decir, de lo que será. Y tercera, como producción colectiva
de apropiación dialógica entre sujetas/os, a través de comportamientos individuales
y sociales que median las relaciones sociedad-naturaleza para garantizar la
reproducción reciproca a través de normas y códigos.

El territorio permite pensar espacios sociales, económicos y culturales articulados


lógicamente, antes que sitios pensados y definidos imparciales por el Estado, la
política, el derecho normativo o la geografía (Ranaboldo, 2011). Además, es una
construcción socio-histórica y el lugar manifiesto de las relaciones sociales
delineadas por el poder; es un ir y venir, tal como señala Berrios y León (2012),
territorio, no es un concepto estático y tampoco universal. Su dinamismo está
encuadrado por el contexto y los procesos históricos.

El territorio, además de ser un espacio que delimita el dominio soberano de un


Estado, es el escenario de diversas relaciones sociales. Es decir, es un espacio de
poder, de gestión y de dominio del Estado, de personas, grupos y organizaciones
nacionales y multinacionales. En suma: si las relaciones sociales ocurren en el
territorio, deriva en territorialidad (Brenna, 2012).

59
1.13.2 Territorialidad

Haesbaert (2011) señala que más que el territorio, el concepto utilizado para
destacar los aspectos de orden simbólicos y culturales es el de territorialidad.
Además de su sentido genérico o sentido amplio, que se entiende como la “cualidad
de ser territorio”, en numerosas ocasiones se entiende como la constitución
simbólica del territorio. La importancia que tiene este concepto reside en que
permite la relación entre las ciencias sociales y naturales, como la sociología y la
geografía (Berrios y León, 2012).

La territorialidad según Aceves (1997, citado por Berrios y León, 2012) es la


percepción que tienen las personas de su alrededor con relación a diferentes
aspectos de la vida humana, o sea la relación con la naturaleza; que comprende el
hábitat, tanto el ambiente natural como artificial; lo geopolítico; y lo social, que
abarca la acción social y los procesos comunicativos, es decir, de relaciones
sociales.

Para Montañez et al. (1997) la territorialidad consiste en el grado de control de una


determinada área geográfica por parte de una persona, un grupo de ellas, una
empresa transnacional, un Estado o un bloque de éstos. La territorialidad está
restringida por las relaciones de poder político y su expresión espacial. La
territorialidad es excepcionalmente absoluta; es, por el contrario, condicional y
paradójica. Se encuentra definida por el grado en que ciertas determinaciones
políticas pueden logran ser efectuadas en cierto plano espacial. Estas decisiones
no sólo implican las tomadas por el Estado o ciertas instituciones, sino también las
del ámbito privado y las de la sociedad civil.

Zapata et al. (2014) apuntan que toda relación social que se produce en un territorio
resulta en territorialidad, mientras que Osorio y Villegas (2010) señalan que estar
presente en un sitio es un proceso de territorialidad que favorece la apropiación de
un territorio, que va constituyéndose mediante el intercambio social necesario entre
60
las personas y de éstas con el lugar. De tal manera que se van estableciendo lazos
de seguridad, de cuidado y de certidumbre, pero también de miedo, de terror, de
exclusión.

1.13.3 Territorio y capitalismo minero

Al ser el territorio un espacio donde las relaciones de poder se manifiestan, el capital


impulsado por los actores hegemónicos, toma cuerpo y materialidad en los
territorios, y la minería actúa espacialmente como dispositivo del saqueo. Utiliza la
violencia colonial en su base equilibrada de operación expropiatoria que despliega
su poder sobre los territorios y los cuerpos, ya que destruye violentamente las
relaciones sociales. Y sólo tiene una forma de relacionarse con la naturaleza:
transformar el territorio e incorporarlo como una nueva mercancía y adecuarlo por
medio de la tecnología y los negocios; cuadricularlo, ordenarlo, hacerlo funcional y
productivo (Álvarez, 2013; Ceceña, 2010; Delgado, 2016; Machado, 2011).

El capital y su intrínseca fluidez, se infiltra en el territorio por medio de sus


instrumentos financieros, políticos y militares de modo que golpea con fuerza para
apropiarse del territorio, destruyendo las condiciones básicas que sostienen la vida.
Con ello, desaparecen al mismo tiempo las condiciones para cuidar adecuadamente
la corporalidad humana. Sin el medio para habitar, no es posible formas de vida
dignas ni que garanticen sobrevivir y resistir los ataques del sistema capitalista
(Bermúdez, Zambrano y Roa, 2014).

La lógica de apropiación de los territorios son distintas; en la agricultura la tierra es


el lugar de colonización, en otras palabras, el establecimiento familiar y el lugar del
trabajo. Aunque no todos los procesos fueron ordenados, la utilización del territorio
para comenzar una vida a través del trabajo fue el denominador común en las
unidades de producción. Esto es, la apropiación de la tierra como elemento básico
de subsistencia no entraba en contraposición con la sociedad, sino que en principio
fungió como sostenimiento de ésta. Completamente distinta es la apropiación del

61
territorio por la minería; son emprendimientos extranjeros que no sólo desconocen
las comunidades locales sino la sociedad nacional completa. Se apropian (aunque
sean concesiones) de una porción territorial que incluye cerros, agua, flora y fauna,
etcétera, de forma improductiva; en la actividad se extraen minerales que no se
articulan con las necesidades de las poblaciones (Giarracca y Hadad, 2009).

La apropiación territorial se encamina hacia dos puntos: el buen posicionamiento


transnacional ante la competencia por medio del monopolio de los recursos
estratégicos; y el control de las poblaciones sometidas y desmanteladas a través de
la privatización del agua, expulsadas de sus lugares (bosques y selvas) y sus formas
de vida, de sus referentes históricos y simbólicos (Ceceña, 2010).

La territorialidad capitalista es la de la objetivación; deshace sujetos/as,


individualiza, aísla para fragilizar y facilitar la apropiación. Así avanza el capitalismo
en su camino: fragmentando el camino de los otros; los/las sujetos/as son el límite
real de la objetivación y la apropiación. El sujeto-comunidad; el sujeto-territorio
(Ceceña, 2010).

1.13.4 Género en el territorio

Las secuelas y las huellas que se imprimen en los territorios se experimentan


también de manera diferenciada. Esa diferenciación tiende a ocultarse y silenciarse,
obviando que entre género y territorio hay una relación estrecha, y la proporciona el
hecho de que el género o la construcción social de identidades de género se dan
desde algún sitio (Bermúdez, Zambrano y Roa, 2014; Calvillo, 2012).

Ante la diferenciada construcción del género en el territorio, la geografía feminista


indica que existen diferencias territoriales en la construcción éste, pues enfatiza en
la diversidad y dinámica del espacio y en el tiempo, de las relaciones de poder entre
hombres y mujeres, las cuales, se encuentran distribuidas de forma diferencial en
el espacio. Aunque más que una simple separación de los espacios, el género crea
62
maneras diferentes de vivir y apreciar el tiempo advertido en los espacios. El género
condiciona el ritmo de estancia y desplazamiento, y con ellos la noción del tiempo
individual y colectivo (Calvillo, 2012; Sabaté, Rodríguez y Díaz, 1995).

No obstante, Cárdenas y Arreola (2014) señalan que el territorio no es un escenario


en el que acontecen todas las desigualdades, más bien, es la representación
simbólica y concreta de todas ellas: la casa, el trabajo, la calle, la escuela, la parcela,
etcétera; es cada uno de esos lugares donde se construyen relaciones desiguales
entre hombres y mujeres.

El género condiciona las respuestas de aceptación y rechazo a determinados


espacios, en tanto, el territorio excluye, confina e inmoviliza o moviliza a las/los
sujetos, quienes a partir del conflicto delimitan y significan su lugar. En otros
términos, el género es un elemento territorializante desde su modo de operar, al
mismo tiempo que es territorializado desde las condiciones de su formación
(Calvillo, 2012).

El género restringe y amplía, según sea el caso, el modo en que el territorio es


percibido y la ubicación, siempre determinada por categorías sociales como la clase,
la etnicidad, edad, etcétera, ciñe a los individuos a ciertos límites, coaccionando sus
usos y percepciones a través de la imposición de códigos de comportamiento que
funcionan como medios de disciplinamiento (Calvillo, 2012).

Así como el género delimita o amplía los espacios en el territorio, la manera de


interactuar con el medio ambiente también está determinada por el mismo, ya que
la manera que tienen mujeres y hombres de relacionarse con el entorno natural
también difiere. Y la manera de articular un análisis entre la posición de lo que
supone lo femenino y lo masculino en el territorio, determinado por la colonialidad,
arrojándola a un contexto minero, supone un eje de análisis desde la perspectiva
feminista.

63
1.14 Ecología Política Feminista

La articulación de la minería, cuya lógica opera desde la acumulación por


desposesión para la extracción de bienes naturales de los territorios, requiere desde
la perspectiva feminista, un eje analítico adecuado que problematice la relación
entre género y medio ambiente, esta es la ecología política feminista.

De acuerdo con Rocheleau et al. (2004), los cambios económicos globales, políticos
y en materia ambiental, han afectado a mujeres y hombres, como depositarias y
depositarios del uso y distribución de la naturaleza, de su manejo y la creación de
normas en torno a ésta en relación con la salud y el bienestar. A partir de esta
perspectiva, desde la ecología política feminista, plantea que las diferencias de
género en torno a las experiencias de la naturaleza no son imaginadas, ni tampoco
tienen sus raíces en la biología, más bien, se derivan de la interpretación social de
las construcciones sociales de género y de la biología, que fluctúan dependiendo
de la cultura, la clase, raza y el lugar, y están sujetas a cambios sociales e
individuales. Es decir, dependen de la situacionalidad geopolítica.

Desde la ecología política feminista se considera al género como una categoría


preponderante que delimita el acceso y control de los recursos, al hacer
interseccionalidad con la etnia, la cultura y la clase, para dar paso a luchas y
procesos comunitarios ecológicos de cambio, donde mujeres y hombres buscan,
desde su perspectiva y situación, el desarrollo sustentable (Rocheleau et al.,2004).

La ecología política feminista tiene como eje la convergencia del género, la ciencia
y el ambiente en el ámbito discursivo de lo político y académico, además de la vida
cotidiana y los movimientos sociales de base que han hecho aportes significativos
(Rocheleau et al.,2004).

La plataforma teórica de la ecología política feminista se fundamenta en tres ejes,


según Rocheleau et al. (2004): el conocimiento dependiente del género, que incluye
64
la creación, mantenimiento y protección de ambientes sanos en el hogar, el trabajo
y los ecosistemas regionales; los derechos y responsabilidades ambientales
dependientes del género, que incluyen la propiedad, recursos, espacio y todo lo
relacionado con derechos legales y conforme a los usos y costumbres, todos
estructurados con base en el género; y la política ambiental y el activismo de base
estructurados con base en el género, que tiene que ver con la participación de las
mujeres en luchas colectivas de protección a la naturaleza, que redefine sus
identidades, el significado de género y la esencia de los problemas ambientales.

Rocheleau et al. (2004) describen estos ejes de la siguiente manera:

La ciencia de la subsistencia dependiente del género, contempla el papel múltiple


de las mujeres como productoras, reproductoras y consumidoras, además de
preservar, proporcionar o administrar y cuidar todo lo relativo al hogar; suministrar
recursos, cuidado de la salud y limpieza de personas dependientes; la subsistencia,
en la mayor parte de los casos. Y por otro lado, las críticas feministas a la ciencia,
sobre la supuesta objetividad y universalidad de ésta, y, las alternativas de
conocimientos, basadas en la vida cotidiana, la experiencia de las mujeres y la
afirmación explícita de valores.

El control y acceso a los recursos dependiente del género: reflejan las relaciones de
poder sobre el derecho, la tenencia y el tipo de recursos al que se tienen acceso,
dependiente del género. Estos derechos pueden ser de jure o de facto, los primeros
están instituidos desde el derecho formal y se asocia comúnmente a los hombres;
los segundos, parten desde la práctica de los usos y costumbres y, están vinculados
usualmente con las mujeres.

Política ambiental y activismo de base dependientes del género: menciona el auge


y participación más activa de las mujeres en los movimientos sociales que tienen
compromiso a favor de cuestiones ambientales. Aumento que se ha propiciado por
diversas razones: el declive de condiciones ecológicas y económicas a causa de la
65
expansión del capitalismo; el impacto de las políticas de ajuste estructural, donde
las mujeres con menos recursos han sido afectadas por la disminución de alimentos,
el incremento económico de la vida y las condiciones ambientales desfavorables; la
creciente conciencia política, relacionada con la crisis económica y política y la
necesidad de cambios estructurales; la marginalidad política de la mayoría de las
mujeres, donde sus condiciones de precariedad las ha llevado a incursionar en el
activismo en el plano local, sobre aspectos básicos para sus vidas, hogares y
familias y; el papel del movimiento de las mujeres, donde la última oleada del
feminismo proporcionó las bases filosóficas para el activismo de las mismas.

Dentro de las formas de activismo, en donde han participado numerosas mujeres,


Rocheleau et al. (2004), señala tres tipos, pero para fines de este trabajo se retoman
sólo dos; en ellas, hay un reajuste de alcance debido a las necesidades prácticas y
los intereses estratégicos a largo plazo, a saber:

Cuestiones de manejo ambiental y de políticas: las organizaciones se enfocan en


políticas, problemas y riesgos puntuales que dañan a las personas, los hogares y
las comunidades. En ocasiones pueden alcanzar victorias representativas en el
plano legal y en la información pública específica.

Cambio político y sustentabilidad ambiental: donde la escasez económica y el


deterioro ambiental se entrelaza y se vincula con las estructuras políticas que
propician esas afectaciones y necesidades. El inicio puede estar marcado por la
subsistencia económica, pero al final descubren la política de la misma.

Entonces, desde la colonialidad del género, que supuso para las mujeres una
subordinación en todos los aspectos de la vida social, y el inherente confinamiento
al rol reproductivo, en el curso extractivista que ha tenido México, y en el proceso
de acumulación del capital, a partir de la ecología política feminista como eje de
análisis para un contexto minero, se da paso al planteamiento del problema del caso
específico en Cerro de San Pedro, San Luis Potosí.
66
Capítulo II. Planteamiento del problema de investigación

2.1 El planteamiento del problema

El conflicto en Cerro de San Pedro comenzó en 1997. Minera San Xavier (MSX),
subsidiaria de la empresa canadiense New Gold Inc., circuló públicamente en la
capital potosina un documento donde confirmaba la existencia de una reserva
mineral de 1.5 millones de toneladas de oro y otras 30 de plata. Para que fuera
rentable la extracción se debía recurrir al modelo de explotación a cielo abierto y
metalúrgico de lixiviación con cianuro. En los ocho años de operación se iban a
consumir 32 millones de litros de agua, 16 toneladas de explosivos y la misma
cantidad de cianuro por día. Se anunció también la creación de 300 empleos
directos y 1200 indirectos en la fase operativa (Guzmán y Madrigal, 2012).

Minera San Xavier, en su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), ocultó los


daños más severos al ambiente y señaló sólo los más visibles, aunque aceptó que
el proyecto causaría contaminación atmosférica por el tumbe y trituración del
mineral, que ocasionaría que toneladas de polvo mezcladas con gases de nitrato
amonio, además de la evaporación diaria de aproximadamente 8 millones de litros
de cianuro mezclado con agua en la lixiviación, se convertirían en ácido cianhídrico
junto con las emanaciones de las máquinas en suspensión y viajarían hacia la
ciudad capital por la fuerza del viento. Además del peligro de contaminación del
acuífero por la inminente infiltración de la solución cianurada. En suma, afectaría al
millón y medio de personas que habitan el Valle de San Luis. A partir de todos estos
daños posibles, es como las personas de Cerro de San Pedro se empezaron a
organizar para echar a la minera (Lamberti, 2011).

La resistencia al proyecto minero comenzó el mismo año que llegó MSX, en


septiembre de 1997, cuando la asociación Pro San Luis Ecológico entró en contacto
con personas vecinas de Cerro de San Pedro. Los diferentes grupos en contra de

67
la minera decidieron unirse en un Frente Amplio Opositor (FAO)16 en 2003 y durante
los siguientes años se organizaron movilizaciones y festivales culturales a través de
los que el movimiento cobró visibilidad y presencia en los medios de comunicación.
La movilización aunque mostró varias características y matices, siguió tres
estrategias básicas: la jurídica, la protesta física y la vía mediática (Guzmán y
Madrigal, 2012; Madrigal, 2009).

El FAO llevó su lucha a las instancias judiciales, periodísticas, políticas e


internacionales más diversas, logrando ocasionalmente detener las operaciones
mineras. Sin embargo, desde 2006 Minera San Xavier sigue explotando y
extrayendo mineral, en medio de una amplia diversidad de disputas legales y
políticas (Schiaffini, 2011).

Sobre el conflicto minero y el movimiento social contra MSX se han escrito diversos
artículos científicos y trabajos de tesis, de los cuáles se hizo una revisión exhaustiva,
entre los que se encuentran los de Reygadas y Reyna (2008), Reyna (2009),
Herrera (2010), Lamberti (2010; 2011), Ontiveros (2007), Madrigal (2009; 2014),
Toscana y Hesles (2010), Schiaffini (2011), Bucio (2013), etcétera. Otros trabajos
existentes, como el de Martínez (2012) trata sobre la historia ambiental del municipio
en el siglo XX, o el de Pérez (2008) donde estudia una serie de tumultos en la vida
social de Cerro de San Pedro durante la segunda mitad del siglo XVI.

Sin embargo, ninguno de los trabajos mencionados ha abordado en su análisis la


perspectiva de género en el conflicto minero, salvo Medina (2008), pero su
investigación versa sobre el estudio de la vida cotidiana en Cerro de San Pedro en
el periodo posrevolucionario de las primeras décadas del siglo XX, y en una parte
de él incluye las relaciones de género en dicho intervalo, por lo que, el periodo de
estudio en el que se centra este trabajo no ha sido retomado desde el enfoque de
género.

16
Es una autodenominación del movimiento de resistencia a Minera San Xavier que no tiene relación
alguna con Food and Agriculture Organization (FAO).
68
Por lo que, ante esta falta de conocimiento sobre la afectación particular de la
minería en las mujeres, a partir de 1997 con la llegada de MSX, es como se
desarrolla este trabajo, ya que como señala Zorrilla et al. (2012), la minería afecta
de manera más compleja a las mujeres, según en la mayoría de las ocasiones, las
mujeres asumen todo el trabajo que los hombres dejan de hacer por trabajar en la
actividad minera y enfrentan solas el cuidado de niñas y niños, animales, la
producción de la tierra, etcétera. Al haber perdido sus propiedades, se ven obligadas
a migrar a poblados aledaños a buscar trabajo, dejando al cuidado de las y los
abuelos a sus hijos e hijas.

Otro factor es la violencia hacia ellas, de acuerdo con Hernández (2015) también
aumenta al utilizarla como forma de embestida y despojo, los cuerpos de las
mujeres se han convertido también en territorios para ser invadidos y violados. Las
violaciones sexuales a las mujeres que participan en los movimientos de resistencia
no son únicamente un castigo por trastocar sus roles de género, sino son un
mensaje en la significación de la violencia patriarcal. Segato (2014) menciona que
es en la violencia a través de medios sexuales donde se afirma la destrucción moral
del enemigo, cuando no puede ser representada por la firma pública de un
documento de rendición, es decir, el cuerpo de las mujeres es el lugar donde se
inscribe la derrota moral del enemigo.

En el nivel político a las mujeres también se les relega, ya que en las negociaciones
entre las mineras y comunidades son ignoradas y minimizadas. Por otra parte, la
contaminación al ambiente inducida por la actividad minera puede derivar en
abortos espontáneos, malformaciones u otras patologías en niñas y niños,
provocando mayor carga para las mujeres, que, tradicionalmente se encargan de
su cuidado (Zorrilla et al., 2012).

Respecto a las mujeres del movimiento social, Horn (2013) señala que la
representación de las mujeres en el liderazgo, la voz pública y la adopción de
decisiones en los movimientos sociales, es un elemento decisivo en los colectivos
69
de composición mixta, ya que la representación por sí misma no es suficiente y al
interior de éstos se mantiene la desigualdad en las relaciones de poder entre los
géneros en los espacios de la acción colectiva.

A partir de lo anterior, y de la revisión de literatura sobre el tema, surgen las


siguientes preguntas de investigación:

2.2 Pregunta general de investigación

¿Desde la perspectiva de género de qué manera han participado las mujeres


ejidatarias, habitantes y activistas en el conflicto socioambiental en Cerro de
San Pedro, y cuáles han sido las consecuencias que la megaminería, como
actividad extractiva (neo) colonial que transforma los territorios, ha generado
para ellas en cuestiones de salud, de violencia y en el ambiente a través de la
acumulación por desposesión?

2.3 Preguntas específicas de investigación

¿Cuáles han sido las transformaciones territoriales por la megaminería y


cuáles han sido sus implicaciones para las mujeres ejidatarias y habitantes en
aspectos de salud, violencia y cambios en el medio ambiente ocasionados por
la acumulación por desposesión?

¿Cuál ha sido la participación de las mujeres ejidatarias y habitantes en el


proceso de ocupación territorial y su relación en la toma de decisiones para
que la minera realizara sus operaciones de extracción?

¿Cuál ha sido la posición de género de las mujeres activistas dentro del


movimiento social que surgió como respuesta a la megaminería en Cerro de
San Pedro?
70
2.4 Objetivos de investigación

2.4.1 Objetivo general

Conocer y analizar desde la perspectiva de género la posición que las


mujeres ejidatarias, habitantes y activistas han tenido en el conflicto
socioambiental en Cerro de San Pedro, y las consecuencias que la
megaminería ha tenido en el territorio, la salud, la violencia y el ambiente
a través de la acumulación por desposesión.

2.4.2 Objetivos específicos

Analizar las transformaciones territoriales e identificar las implicaciones


que trajo la megaminería para las mujeres ejidatarias y habitantes en los
aspectos de salud, violencia y cambios en el ambiente ocasionados por
la acumulación por desposesión.

Identificar la participación de las mujeres ejidatarias y habitantes en el


proceso de ocupación territorial y la relación que tuvieron éstas en la
toma de decisiones para que MSX realizara sus operaciones en Cerro
de San Pedro.

Analizar desde la perspectiva de género la posición que las mujeres


activistas han tenido dentro del movimiento social que surgió como
respuesta a la megaminería en Cerro de San Pedro.

71
2.5 Justificación

Sobre Cerro de San Pedro y el conflicto socioambiental, como se mencionó


anteriormente, no hay ningún trabajo de investigación que retome el análisis de
género. Ese es el argumento principal bajo el que este trabajo encuentra
justificación. Al respecto, Ulloa (2016) señala que se han producido una gran
diversidad de estudios sobre los extractivismos, principalmente sobre la minería, no
obstante, la problemática de género no ha sido la parte neurálgica en los mismos.
De los diferentes extractivismos, la minería exacerba profundamente las
desigualdades de género, ya que amplía las disparidades socioambientales, e
incrementa procesos violentos contra las mujeres, y produce cambios irreversibles
en los territorios, que los destruyen y afectan los modos de vida tanto de hombres
como de mujeres.

La falacia androcéntrica presente en toda la creación de significados y


representaciones sociales de la sociedad occidental, no puede ser corregida por
incorporación simple de las mujeres. Es necesario reestructurar radicalmente el
pensamiento y el análisis (Lerner, 1990). Precisamente, mediante el feminismo, es
que se han transformado en temas de investigación los aspectos y espacios de la
vida de las mujeres que anteriormente no se consideraban importantes y que eran
presentados como parte de un mundo único y verdadero por las reglas conocidas
del falogocentrísmo17 (Vázquez y Zapata, 2000; Haraway, 1991). Ya que el sistema
hegemónico patriarcal acogió el monopolio masculino de las definiciones, de
manera deliberada y generalizada (Lerner, 1990).

Uno de los instrumentos que utiliza la elite para tener el control pleno de la sociedad,
es apoyarse en lo que se conoce como el producto de la producción científica, como
lo único válido que estructura el mundo. Esta es la visión de quienes mantienen el
poder y así usarlo para imponer un papel subordinado a las mujeres, donde el

17
El falogocentrismo se refiere al privilegio de lo masculino en la construcción de significado.
72
sistema social a seguir es el androcéntrico. Y va quedando grabado de una forma
automática en cada discurso que se reproduce del conocimiento existente sin
importar si es hombre o mujer. En el discurso, el “yo” masculino predomina como la
forma única, dejando al “yo” femenino oculto, negado y como titular del
razonamiento impersonalizado (Cabrera, 2008; Durán, 2004).

Ante la negación y ocultamiento del “yo” femenino, Castañeda (2012) señala que la
investigación feminista es una apuesta académica que pretende aportar
conocimiento científico que contribuya a transformar las condiciones y situaciones
que apuntalan la desigualdad social y política entre los grupos genéricos, no
exclusiva de las relaciones entre mujeres y hombres.

La teoría feminista revela todos los dispositivos y configuraciones ideológicas que


reproducen la discriminación, omisión y exclusión de las mujeres de diferentes
espacios de la sociedad. Lo que pone de manifiesto es un sistema social en el que
los hombres tienen un lugar hegemónico y las mujeres uno de subordinación (Cobo,
2014).

El análisis de género es una crítica al sistema hegemónico patriarcal, pues centra


su discurso en todos los aspectos perniciosos, destructivos, dominantes y
enajenantes que son producidos y reproducidos por la idea de organización
genérica, fundada en la desigualdad, injusticia y la jerarquización política basada en
el género (Lagarde, 1996).

Blázquez (2012) señala que la epistemología feminista es una teoría del


conocimiento que considera lo que se puede conocer y la forma en que se hace,
pero aborda la manera en que el género influye en las concepciones del
conocimiento. Identifica las concepciones preponderantes y las prácticas de
atribución, adquisición y justificación del conocimiento que sistemáticamente ponen
en desventaja a las mujeres porque se les excluye de la investigación, se les niega
autoridad sistémica, se denigran los modos y estilos cognitivos femeninos del
73
conocimiento, se producen teorías de las mujeres donde son representadas de
manera inferior respecto al modelo masculino, se producen teorías de fenómenos
sociales que invisibilizan sus actividades y sus intereses o las relaciones desiguales
del poder que hay, y se produce conocimiento tecnológico que sigue reforzando y
reproduciendo las jerarquías de género.

Otro cuestionamiento que hace la epistemología feminista es sobre la objetividad,


la racionalidad, neutralidad y universalidad del conocimiento. Lo que se cuestiona
desde esta postura epistémica es la posibilidad y el deseo de que la objetividad sea
una meta de investigación, además de la relación que se establece entre la persona
que conoce y lo que se conoce, entre quien investiga y la que es investigada; se
critican la utilización de la objetividad como forma patriarcal de control, el desapego
emocional y la idea de que hay un mundo social que puede ser observado de forma
externa a la conciencia de las personas (Blázquez, 2012).

2.6 Metodología feminista

Según Ríos (2012), cuando se hace referencia al trabajo metodológico en ciencias


sociales, se trata de la manera en que se establece la relación entre la teoría y la
forma en que se opera la investigación, lo cual implica determinar el tipo de vínculos
que se entrelazan en la relación teoría-práctica en el trabajo científico. De tal suerte,
que cuando se inició la revisión de literatura para establecer el marco teórico de la
investigación y la manera de abordar metodológicamente el problema de
investigación, se determinó que desde la metodología feminista sería la forma más
indicada de evidenciar los aspectos de género no estudiados en las investigaciones
anteriores sobre la megaminería en Cerro de San Pedro y los diferentes actores
sociales que han estado implicados desde 1997 con la llegada de MSX.

A partir de esta metodología, se determinó recuperar la voz de las mujeres que


desde el comienzo del conflicto estuvieron presentes, que, si bien fue retomada en
las investigaciones hechas antes a esta, no problematizaron la categoría género
74
como un aspecto central en el curso del suceso social, ya que como menciona
Bartra (2012), hasta hace poco las mujeres eran básicamente invisibles como
actoras sociales. Respecto a esto, lo particular sobre lo que guarda la metodología
feminista, es que permite hacer investigación no androcéntrica, es decir, que los
enfoques y métodos que invisibilizan a las mujeres son eliminados.

La metodología feminista tiene ciertas características que la distinguen de otro tipo


de metodologías, entre ellas se encuentra que se aboca al estudio y rescate de
todos los eventos del pasado de las mujeres y de sus creaciones, que se consideran
a sí mismas feministas o no, hayan o no dedicado su trabajo y energía a las causa
de las mujeres; además de que la identidad y condición de género son
construcciones sociales, por lo que, la categoría mujer como uno de los géneros es
imprescindible para analizar y criticar las relaciones políticas y los sistemas en los
que vivimos (Comesaña, 2004; Delgado, 2012).

2.6.1 El conocimiento situado

Retomar el conocimiento situado surgió de la necesidad metodológica que tuve al


considerar que esta investigación, desde la perspectiva de género, la realizaba un
un sujeto masculino, académico, heterosexual, no originario del lugar donde se
desarrolló la investigación18, ya que como menciona Grosfoguel (2014: 376) “nadie
escapa a la clase, a lo sexual, al género, lo espiritual, lo lingüístico, lo geográfico y
las jerarquías raciales del sistema mundo moderno/colonial capitalista/patriarcal”.
Es decir, que estas categorías y su interseccionalidad determinan la producción de
conocimientos, por lo que éste y su producción debe estar situado para hacerlo
entendible. Además de incorporar y reconocer mis intereses particulares y lo que
me llevó a realizar esta investigación; tal como indica Piedra (2003), en las

18
Tradicionalmente se asocia que las investigaciones de género la realizan únicamente las mujeres.
En mi caso me preguntaban recurrentemente por qué estaba realizando una investigación de este
tipo.
75
investigaciones feministas se propone incorporar y expresar las preferencias,
deseos y pasiones de la investigadora o investigador.

El conocimiento situado representa una manera de eliminar la mirada totalizadora


que tiene el conocimiento hegemónico, donde la persona que investiga puede
distanciarse objetivamente de la situación, y no involucrarse (Haraway, 1991), la
cual es una de las premisas básicas de la producción de conocimiento heredado del
binomio colonialidad/modernidad, donde yo, como investigador, debo mantenerme
al margen de la investigación para no contaminar con mi subjetividad la
investigación completa.

La categoría de conocimiento situado se refiere a conocimientos producidos de la


localización y la particularidad de la sujeta/o cognoscente. Son parciales porque
derivan de la sujeta/o y su cuerpo; de su conformación histórica, cultural y semiótica;
de la forma particular en que convergen el género, la clase y la etnia, en tanto
elementos de su materialidad e historicidad (Castañeda, 2012).

Rocheleau et al. (2004:347) se pronuncian sobre el conocimiento situado


mencionando que “discute la necesidad de reconocer y combinar los conocimientos
localizados y se refiere al poder de la perspectiva parcial como una ruta para obtener
mayor objetividad. Se adhiere a la búsqueda de un conocimiento científico que
reúna a muchas personas con base en sus afinidades para construir una mayor
comprensión, condensada, como parte de un proyecto explícitamente social”. Lo
que se propone con esta manera contrahegemónica de aprehender el conocimiento,
es describir de una mejor forma el mundo, vivir bien en él, vivir en significados y en
cuerpos que tengan una oportunidad en el futuro, donde la reflexión sirva para
construir mundos menos organizados entorno a ejes de dominación (Haraway,
1991).

Se Incorporó el conocimiento situado para que mi subjetividad tuviera un


posicionamiento dentro del proceso de investigación, y para que una investigación
76
desde la perspectiva de género que hizo una persona masculina, sea entendible en
términos de las dificultades y limitaciones que tuve en el transcurso del tiempo.

Considero que es necesario escribir sobre mí para situar el conocimiento y


comprender el análisis que se desprende del trabajo de campo y de los testimonios
de las mujeres entrevistadas y el método etnográfico.

Además de no ser originario de Cerro de San Pedro, tampoco lo soy del estado de
San Luis Potosí. En 2006 salí de un municipio de la Región Tuxtepec del estado de
Oaxaca para estudiar en la Universidad Autónoma Chapingo. Ahí, me gradué como
Ingeniero en Recursos Naturales Renovables. Sin embargo, durante mi formación
universitaria siempre me incliné por las cuestiones sociales y me resultaba extraño
y casi incomprensible que no se problematizara sobre los recursos naturales desde
un lente político, analizando su distribución y disposición desde esta posición.

La manera de dudar sobre eso se despejó cuando llegó a mis manos un libro,
utilizado en esta tesis, “La naturaleza en contexto: Hacia una ecología política
mexicana”, editado por Durand, Figueroa y Guzmán (2015), donde precisamente se
habla del caso Cerro de San Pedro. Ahí, además de empezar a leer sobre este
conflicto socioambiental, mi sospecha sobre la dimensión política de la naturaleza
se aclaró; los recursos naturales en todas sus dimensiones están atravesados por
el poder, además de permear a los diferentes actos sociales que intervienen en su
disputa.

Mi acercamiento al feminismo fue por medio de la persona con la que comparto la


vida. Ella me introdujo a esta práctica y teoría política, poniendo en mis ojos las
gafas violeta para poder darme cuenta que el mundo ha sido construido
androcéntricamente y que en cualquier aspecto de la vida, lo masculino subordina
a lo femenino. Así es como esta investigación se contextualiza y se puede entender
su origen y lo que me llevó a desarrollarla.

77
Sin embargo, no me autonombro feminista, ya que como sujeto masculino no puedo
llegar a serlo debido a que encarno y represento la opresión del sistema patriarcal,
además de que el feminismo encarnado en los varones debe ser aquel que trabaja
y propone cambios por medio del trabajo directo con otros hombres para no seguir
produciendo y reproduciendo los patrones de subordinación y sometimiento hacia
las mujeres, ya que somos nosotros quienes lo hacemos. No obstante, sí considero,
por encima de cualquier otra práctica y epistemología, al feminismo como la única
respuesta a la crisis social civilizatoria, económica, social, ambiental y política que
vivimos día a día, ya que éste ha sido capaz de proponer alternativas a la forma
única, hegemónica y patriarcal de pensar, sentir y ver el mundo.

La dificultad más importante que experimenté al realizar esta investigación, fue al


momento de hacer las entrevistas, debido a mi formación profesional en las ciencias
exactas. Ya que al momento de preguntar, por mi nula experiencia, insistía mucho
en que me respondieran exactamente las preguntas del cuestionario y no daba
cabida a escuchar otras cosas. Sin embargo, esta situación fue mejorando conforme
transcurrió el trabajo de campo, y en las últimas entrevistas, la información fluyó de
mejor manera. Dentro de las preguntas, las más difíciles de hacer, al menos eso
sentí, fueron las relativas a la violencia sexual, debido a que este tipo de cuestiones
las consideraba como algo que deben mantenerse en los oculto y privado de las
personas.

2.6.2 Enfoque de investigación

A partir de la metodología feminista y el conocimiento situado, se optó por el método


de investigación cualitativo que consiste, según Delgado (2012) en realizar
descripciones muy detalladas sobre las personas, sucesos, acontecimientos,
interacciones y comportamientos que pueden ser observados, respetando e
incorporando lo que las y los participantes de la investigación dicen, piensan y
sienten, así como sus creencias, experiencias, actitudes y pensamientos por medio

78
de sus propias palabras, y no como quien investiga lo describiría. La característica
principal de este enfoque es que se busca captar el sentido que las personas dan a
sus actos, ideas y al mundo del que forman parte.

Las herramientas de investigación que se utilizaron desde el enfoque cualitativo


fueron entrevistas semiestructuradas y la etnografía feminista. La primera
herramienta se trata de un cuestionario de preguntas semi-abierto, es decir, que la
información a recabar no sólo se obtuvo a partir de las preguntas establecidas
previamente conforme a los requerimientos de información desde el marco teórico,
sino que sobre la marcha se fueron incorporando otras preguntas a medida que el
proceso de investigación avanzaba.

La etnografía, como segunda herramienta, es una concepción y práctica de


conocimiento que intenta comprender los sucesos sociales desde la perspectiva de
los y las sujetas/os sociales, privilegiando su posición, ya que son las/os únicas/os
que pueden dar cuenta de lo que piensan, sienten y dicen respecto a los sucesos
en los que se encuentran involucradas/os, cuyo elemento distintivo es la descripción
densa (Guber, 2001).

El tipo de etnografía utilizado en este trabajo es también feminista. Esta etnografía


como forma de conocimiento situado desde la propia reflexión, además de
considerar a las mujeres como sujetas privilegiadas en el proceso de investigación,
sitúa en el marco del proceso de investigación feminista al sujeto que la conduce y,
sobre todo, saber y conocer a través de la descripción densa, qué observa un
investigador masculino con conocimientos y sensibilización sobre las cuestiones de
género (Castañeda, 2012).

La etnografía feminista representa un aporte significativo porque permite


desprivatizar el mundo de las mujeres, otorgando la relevancia que les concierne
como sujetas sociales constitutivas e insoslayables en el análisis de cualquier
contexto cultural. Se distingue de las etnografías clásicas por problematizar la
79
posición de las mujeres y reflexiona en torno al “ubi” de lo femenino, un concepto
de Amorós (1994, citada por Castañeda, 2012) que alude sobre el lugar que la
protagonista ocupa en el mundo, lugar construido política y ontológicamente,
cobrando reconocimiento como sujetas sociopolíticas e históricas. Deja de
considerarlas meramente como informantes, y pasan a ser creadoras culturales, y
simultáneamente, permite identificar, analizar e interpretar las orientaciones,
contenidos y sesgos de género que las colocan a ellas y otras categorías sociales
genéricas en posiciones diferenciadas que, en la mayoría de situaciones, implican
relaciones de desigualdad (Castañeda, 2012).

2.6.3 El trabajo de campo y la recolección de información

El primer acercamiento a la zona de estudio se realizó a finales de octubre de 2015,


donde se hizo contacto con personas en la cabecera municipal, las cuales formaron
parte del disuelto FAO, y se encontraban haciendo actividades en un recorrido
turístico de información a personas que mayormente pertenecían a la capital del
estado potosino.

Posterior al primer contacto, de evaluar las condiciones de transporte y


comunicación hacia Cerro de San Pedro, y la fase en la que se encontraba MSX
operando, entre mayo y junio de 2016 se realizó el levantamiento de la información
por medio de las herramientas de investigación antes mencionadas en la cabecera
municipal y en la comunidad Nueva Zapatilla19.

El criterio para seleccionar estos dos lugares fue que se encuentran cercanos al
área de operación de la minera. Cerro de San Pedro, que es la cabecera municipal,
se encuentra a escasos 250 metros del tajo o área de extracción de la roca para su
posterior acarreo. Nueva Zapatilla, que es una de las localidades que integran el
municipio, está a 200 metros aproximadamente de donde se realiza el proceso de

19
Anteriormente llamada Zapatilla. Fue la comunidad reubicada en 2001, para dar pie al lugar donde
se instalaron las albercas de lixiviación para la actividad de MSX
80
lixiviación con cianuro para separar los metales de la roca triturada; ambos sitios se
encuentran expuestos a las actividades de la minera.

Se entrevistaron a 29 mujeres20 que han participado de diversas maneras en el


conflicto socioambiental y que se se encuentran agrupadas de la siguiente manera:
ocho sujetas de derechos agrarios en el ejido Cerro de San Pedro, diez activistas y
once mujeres habitantes de la zona, no ejidatarias. Sin embargo, hay algunas de
ellas que comparten el carácter de habitante y ex-activista.

De las ocho ejidatarias, una fue activista contra la MSX, sólo una vive en Cerro de
San Pedro, mientras que cuatro viven en Nueva Zapatilla y tres en el Valle de San
Luis Potosí. De estas tres últimas, una de ellas fue empleada en el área de
administración de la minera.

De las activistas, sólo una vive en el poblado, otra fue entrevistada en la Ciudad de
México, mientras que el resto reside en la ciudad de San Luis Potosí; sólo dos de
ellas permanecen en activo en el Patronato en Defensa del Patrimonio Cultural de
Cerro de San Pedro A.C., dos pertenecieron al Kolektivo Azul21 [sic], dos al colectivo
Reevolucionarte, una formó parte de la Asociación de Vecinos de Cerro San Pedro
A.C., una perteneció a Pro San Luis Ecológico A.C., otra representaba al grupo de
personas ejidatarias y la restante participó en una de las comisiones que se
formaban para la realización y organización del Festival Cultural.

20
Los nombres que se presentan en los testimonios no son los reales, fueron cambiados para
mantener el anonimato de las entrevistadas, ya que no todas estuvieron de acuerdo en que se
utilizara su verdadero nombre. Además, en el apartado que habla sobre violencia sexual, en el cuarto
capítulo, se omiten los nombres completamente y se utiliza la letra “M” seguido de un número, para
identificar cada uno. Esto, por el tipo de información que se presenta y para mantener la seguridad
de las entrevistadas.
21
El Kolektivo Azul fue una de las agrupaciones que conformaron el Frente Amplio Opositor (FAO)
Fue un colectivo “de difusión y promoción de la cultura y el arte con justicia, por la libertad y en
democracia. Nace en 1999 en San Luis Potosí, México, sus integrantes son orgullosamente navistas,
seguidores de la ideología democrática que destaco al extinto Dr. Salvador Nava Martínez,
incansable luchador por la Justicia en México” (Kolektivo Azul, 2016).

81
De las mujeres habitantes no ejidatarias, seis viven en Cerro de San Pedro, dos en
Nueva Zapatilla, dos en la comunidad de Portezuelo –mismas que trabajan en MSX-
y una en la ciudad de San Luis Potosí, pero acude a un negocio de artesanías
ubicado en Cerro de San Pedro, abierto los fines de semana. Ésta última
formalmente no es habitante en la zona de estudio, tampoco fue una activista
plenamente, pero ha participado indirectamente en la facción opositora por
acompañar22 a su esposo que es ejidatario. A continuación se presenta un cuadro
para entender de mejor manera lo mencionado anteriormente.

También se visitó23 la Instancia de la Mujer en el Ayuntamiento de Cerro de San


Pedro. En este lugar, que es una oficina donde se brinda asistencia social a las
mujeres de la cabecera municipal, sólo había un escritorio con dos sillas y unas
cajas. Las condiciones no eran similares a las de las otras oficinas, por ejemplo la
del registro civil, donde se hizo también una entrevista. Si bien no parecía una
bodega, dio la impresión de ser un lugar descuidado. La funcionaria pública
encargada de esta instancia y que atiende de lunes a viernes en horario de las 9 a
las 15 horas, también es directora de Turismo y Cultura.

A continuación se da pie al tercer capítulo de esta tesis, en el que se describe el


contexto minero nacional y regional, para dar una idea de la importancia que Cerro
de San pedro tiene como enclave minero. Además de presenta una descripción
física y socioeconómica de la zona de estudio.

22
Así lo describió ella en la entrevista: “Es ejidatario pues yo por acompañarlo y apoyarlo en cierta
forma, ¿verdad?”.
23
Esta visita se hizo con el fin de averiguar cuál es el tipo de apoyos y asistencia que el ayuntamiento
brinda a las mujeres en el contexto minero.
82
Categoría Pseudónimo Edad Escolaridad Estado Civil Localidad o ciudad en que vive
Ex-activista Cristina 43 Posgrado Casada San Luis Potosí
Ex-activista Sofía 31 Posgrado Soltera San Luis Potosí
Activista Brenda 19 Licenciatura Soltera San Luis Potosí
Ex-activista Nadia 26 Posgrado Soltera San Luis Potosí
Ex-activista y ejidataria Andrea 51 Licenciatura Casada San Luis Potosí
Ex-activista Jimena 34 Licenciatura Soltera San Luis Potosí
Ex-activista Daniela 32 Licenciatura Soltera San Luis Potosí
Activista Adriana 44 Posgrado Casada San Luis Potosí
Ex-activista Regina 42 Licenciatura Divorciada Ciudad de México
Ex-activista Minerva 35 Licenciatura Soltera San Luis Potosí
Ejidataria y ex-empleada de MSX Patricia 33 Licenciatura Casada San Luis Potosí
Ejidataria y habitante Luisa 66 Primaria Viuda Nueva Zapatilla
Ejidataria Mercedes 48 Secundaria Viuda Soledad de Graciano Sánchez
Ejidataria y habitante Ofelia 65 Primaria Viuda Nueva Zapatilla
Ejidataria y habitante Edith 75 Primaria Casada Cerro de San Pedro
Ejidataria y habitante Leonor 55 Primaria Viuda Nueva Zapatilla
Ejidataria y habitante Delfina 33 Secundaria Viuda Nueva Zapatilla
Habitante Cecilia 61 Secundaria Casada Cerro de San Pedro
Habitante y empleada de MSX Graciela 40 Licenciatura Soltera Cerro de San Pedro
Habitante Lorena 70 Secundaria Casada San Luis Potosí
Habitante y ex-empleada de MSX Helena 28 Primaria Casada Cerro de San Pedro
Habitante Adelina 83 Primaria Viuda Cerro de San Pedro
Habitante Sara 68 Secundaria Viuda Cerro de San Pedro
Habitante y ex- activista Verónica 38 Licenciatura Soltera Cerro de San Pedro
Habitante Norma 37 Preparatoria Soltera Cerro de San Pedro
Habitante Elisa 32 Primaria Casada Nueva Zapatilla
Habitante y empleada de MSX Leticia 33 Preparatoria Soltera Portezuelo
Habitante y empleada de MSX Fernanda 26 Preparatoria Soltera Portezuelo
Habitante Julia 34 Secundaria Casada Nueva Zapatilla
Cuadro 1. Mujeres entrevistadas durante el trabajo de campo.
Fuente: Elaboración propia.

83
Capítulo III. Contexto minero, geográfico y socioeconómico del área de
estudio

A continuación se presenta el contexto minero que prevalece en México, donde


predomina la minería a gran escala y es llevada a cabo principalmente por
compañías extranjeras. Luego se da un panorama regional de esta misma actividad
en San Luis Potosí. Finalmente se describe el medio fisiográfico y socioeconómico
de Cerro de San Pedro. La finalidad de hacer esta descripción es para que quienes
consulten este documento, puedan formarse una idea del saqueo que prevalece en
el país, imaginen el lugar donde se hizo la investigación y entender la situación
específica de la zona de estudio.

3.1 La situación de la megaminería en México

A pesar de las afectaciones anteriormente descritas, la minería se presenta como


una actividad de utilidad pública24 y de beneficio nacional. Núñez et al. (2013)
mencionan que en América Latina recorre el fantasma de la minería, ya que cientos
de empresas mineras se han distribuido a lo largo del continente, teniendo como
destino principal esta región para invertir. Así lo refiere la Secretaría de Economía
(SE) (2014) al situarla como el principal destino para exploración minera a nivel
global (27% del total mundial), y a México como el primer destino del continente y
el quinto a nivel mundial.

Según el Servicio Geológico Mexicano (SGM) (2016) del total de proyectos mineros
en México25, 267 empresas son de capital extranjero, teniendo bajo su control 927
proyectos al cierre del año 2015. Del total de estas empresas, 65% son de origen

24
Según el artículo 6 de la Ley Minera, considera “la exploración, explotación y beneficio de los
minerales o sustancias a que se refiere esta Ley son de utilidad pública, serán preferentes sobre
cualquier otro uso o aprovechamiento del terreno, con sujeción a las condiciones que establece la
misma, y únicamente por ley de carácter federal podrán establecerse contribuciones que graven
estas actividades” (Cámara de Diputados, 2016: 3).
No refiere el total de éstos considerando a las empresas mexicanas.
25

84
canadiense, seguido por las compañías estadounidenses (16%), lo cual se puede
observar en la Figura 1, además de advertir que durante los gobiernos panistas
(2000-2012) de Vicente Fox y Felipe Calderón se incrementaron considerablemente
el número de compañías con capital extranjero en México (Figura 2).

1000 902 927


900 853 870
803
800
700
600
500
400
257 262 279
300 204 214
156 168
200
74
100
0
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015

Figura 1. Compañías mineras con capital extranjero.

Fuente: Elaboración propia a partir de Núñez et al. (2013) y SGM (2016).

85
Reino Unido España Francia
1% 1% India
2%
1%
Corea
2% Chile
Japón 1%
2%

Australia
3%

China
5%
Canadá
Estados Unidos 66%
16%

Figura 2. País de origen de las empresas mineras con capital


extranjero.

Fuente: SGM (2016) 26.

De acuerdo con la SE, del total de proyectos mineros, más del 73% se encuentran
en fase de exploración y menos del 5% en desarrollo (Cuadro 2), lo que representa
para el país que el stock de los recursos mineros aún se encuentra en fase previa
a su extracción (Núñez et al., 2013).

26
Los países registrados en la gráfica conforman un 99%. El 1% restante lo integran Filipinas,
Luxemburgo, Irlanda, Italia, Suiza, Bélgica y Perú.
86
Etapa Proyecto % Participación
Exploración 636 73.1
Producción 94 10.8
Suspensión 104 12
Desarrollo 36 4.1
Total 870 100

Cuadro 2. Total de proyectos de inversión extranjera por etapa.

Fuente: SGM (2014a).

La mayor actividad minera en México se desarrolla en la región centro-norte del


país, donde se ubican los principales centros mineros. Los estados que registran la
mayor cantidad de este tipo de proyectos con inversión extranjera son Sonora,
Chihuahua, Durango, Sinaloa y Zacatecas, que en los últimos años han registrado
un incremento en número, mientras que San Luis Potosí se mantiene en una
posición media, tal como se puede apreciar en el siguiente cuadro.

87
2013 2014 2015

Estados No. de % de No. de % de No. de % de


proyectos participación proyectos participación proyectos participación
Sonora 212 24.4 217 24.06 221 23.84
Chihuahua 115 13.2 121 13.41 125 13.48
Durango 95 10.9 98 10.86 100 10.79
Sinaloa 88 10.1 93 10.31 99 10.68
Zacatecas 68 7.8 70 7.76 70 7.55
Jalisco 59 6.8 60 6.65 61 6.58
Guerrero 37 4.3 37 4.1 37 3.9
Oaxaca 33 3.8 34 3.77 34 3.67
Michoacán 22 2.5 23 2.55 25 2.7
Nayarit 21 2.4 22 2.44 22 2.37
Guanajuato 19 2.2 20 2.22 20 2.16
San Luis
Potosí 17 2 18 2 20 2.16

Cuadro 3. Número de proyectos mineros en el norte-centro de México.

Fuente: Elaboración propia a partir de SGM (2013; 2014a; 2015).

Los minerales que predominan para la extracción son el oro (26%) y la plata (22%)
(Figura 3), ocupando el primer y el tercer lugar como los principales minerales para
exportación, respectivamente (SE, 2016; SGM, 2014). Sin embargo, a enero de
2015 el oro representó 30% del total de los minerales para exportación, mientras
que la plata representó el 16% (Figura 4).

88
Otros, 21%
Oro, 26%

Fierro, 3%
Grava, 3%
Arena, 4%

Zinc, 5%
Plata, 21%
Cobre, 17%

Figura 3. Principales minerales extraídos en la minería mexicana.

Fuente: SGM (2014a).

Aluminio Molibdeno
3% 2%

Fierro Otros
4% 10% Oro
30%
Zinc
7%

Plomo
11%
Cobre
17%
Plata
16%

Figura 4. Principales minerales de exportación, enero-diciembre de


2015.

Fuente: SGM (2014a).

89
De tal modo que el país se posiciona, al cierre de 2015, como el primer productor
de plata en el mundo (Presidencia de la República, 2016); el quinto lugar en plomo,
séptimo en zinc y el décimo en oro y cobre; además de que este sector de la
economía ocupa el sexto lugar en cuanto a la generación de divisas, por debajo de
la industria automotriz, electrónica, remesas, el petróleo y el turismo27 (Presidencia
de la República, 2013, CAMIMEX, 2016).

El oro y la plata, al representar los dos tipos de minerales principales que se extraen
en el territorio nacional, están dominados por la minería a gran escala, ocupando el
98.6% la megaminería aurífera y 97% la megaminería argentífera, quedando la
minería de mediana y pequeña escala con una participación del 1.4% y 2.97%,
respectivamente (Cuadros 4 y 5).

Productos Grupo minero Producción Participación (%)


(Ton)

Oro Gran minería 96,796 98.6

Mediana 1,234 1.3


minera

Pequeña 136 0.1


minera

Total 98,166 100

Cuadro 4. Estructura de la producción minero metalúrgica aurífera nacional en 2014.

Fuente: SGM (2016).

27
La industria automotriz ocupa el primer lugar y el turismo el quinto sitio.
90
Productos Grupo minero Producción Participación (%)
(Ton)

Plata Gran minería 4,589,389 97.03

Mediana 125,539 2.65


minera

Pequeña 14,484 0.32


minera

Total 4,729,407 100

Cuadro 5. Estructura de la producción minero metalúrgica argentífera nacional en 2014.

Fuente: SGM (2016).

El gran auge minero detentado por transnacionales, considera a la industria


mexicana como “un sector productivo centenario que a través de su aportación
económica, histórica y cultural, ha sido y seguirá siendo una de las palancas
estratégicas que apoyen el desarrollo y crecimiento de México” (CAMIMEX, 2016:
12), lo cual, se debe a las miles de concesiones otorgadas a este tipo de empresas
de capital extranjero (Núñez et al., 2013).

La forma en que el estado otorga a las empresas mineras el usufructo de la tierra


es a través de las concesiones. De acuerdo con López y Eslava (2011) una
concesión es un acto administrativo a través del cual el Estado concede a un
particular el manejo y explotación de un servicio público o el aprovechamiento o la
explotación de bienes de dominio público.

91
Garduño (2015) menciona que en 20 años, los gobiernos de Carlos Salinas (1993-
1994), Ernesto Zedillo (1995-2000), Vicente Fox (2001-2006) y Felipe Calderón
(2007-2012), entregaron bajo concesión 97 millones 800 mil hectáreas. Si se toma
en cuenta que la superficie del territorio nacional equivale a 195 millones 924 mil
800 hectáreas, la superficie concesionada equivale al 49.91% del total del territorio.
La figura muestra el número de hectáreas concesionadas a partir de 1993 hasta
2012.

12,000,000
9,525,100

8,377,900
10,000,000
7,732,100

7,347,000

7,411,000
6,634,600

6,147,000
8,000,000 5,643,600
4,939,500

4,773,800

4,429,000
4,011,000

4,003,300
6,000,000
3,185,800

3,140,000
2,559,500

2,378,000
2,081,400

2,191,900

4,000,000
1,745,700

2,000,000

Figura 5. Concesiones mineras de 1993 a 2012.

Fuente: elaboración propia a partir de Garduño (2015).

Por ultimo, es importante mencionar que de septiembre de 2015 a junio de 2016 el


Registro Público de la Minería expidió 558 títulos de concesión, que se traduce en
1.1 millones de hectáreas. Esta misma entidad registra hasta junio de 2016 un
acumulado de 25, 425 títulos de concesión que corresponden a 22.3 millones de
hectáreas, equivalentes a 11.4% de la superficie territorial nacional, siendo Sonora
(17%), Durango (14%), Chihuahua (13%) y Zacatecas (9%) los estados con mayor
superficie concesionada (Presidencia de la República, 2016). Ante el gran número
92
de concesiones Núñez et al. (2013) mencionan que este proceso revive el largo
periodo de conquista y colonización que vivó México.

3.2 Contexto regional minero

Los estados de Sonora, Chihuahua y Zacatecas, durante el periodo 2003-2011,


contribuyeron con la mayor cantidad de producción minera y la mayor generación
de recursos económicos en el ramo minero. Junto a esos estados, San Luis Potosí
y Sinaloa, son los principales productores de oro en el norte del país (Santacruz,
2015).

En 2007, el estado de San Luis Potosí ocupó el quinto lugar nacional en la


producción de minerales metálicos, y el cuarto como productor de oro. En el mismo
año la industria minera estatal generó 7 mil 937 millones de pesos, que
proporcionalmente representó el 6.88% del total nacional. En 2008 generó el 7.5%
nacional, con 8 mil 772 millones de pesos; en 2009 contribuyó con el 8% nacional,
10 mil 779 de pesos (Santacruz, 2015).

Para 2012, la Coordinación General Minera reportaba la operación de 19 proyectos


mineros de capital extranjero, de los que sólo uno se encontraba en fase productiva
de oro y plata, Cerro de San Pedro. Los restantes estaban en fase de exploración,
donde el interés de extracción era por oro, plata y cobre (Santacruz, 2015). El
Cuadro 6 muestra los principales yacimientos explotados en San Luis Potosí.

93
Nombre Empresa Municipio Mineral

Cerro de San Minera San Cerro de San Au, Ag


Pedro Xavier Pedro

El Rey-Reyna Industrial Minera Charcas Au, Ag, Zn, Pb


México

San Acasio y Minera Santa La Paz Au, Ag, Cu


Pilar María de la Paz

N/D Minera Huajicori Santo Domingo Mn


S.A. de C.V.

La Luz Minera Real Catorce Au, Ag, Pb, Zn


Bonanza S.A. (exploración)
de C.V.

N/D Compañía Salinas Au, Ag, Pb, Zn


Minera TTT S.A.
de C.V.

Cuadro 6. Principales yacimientos de minerales metálicos en San Luis Potosí.

Fuente: Santacruz (2015).

Cerro de San Pedro es uno de los distritos mineros de minerales metálicos que
sobresalen en en estado de San Luis Potosí, junto con Charcas y Villa de la Paz. Y
en menor grado el distrito Montaña de Manganeso y Wadley (SGM, 2014b). A nivel
estatal ocupa el primer lugar de la producción de oro, con 70.5% de la misma, y el
segundo como productor de plata, con 28.63% del total producido. Así puede
verificarse en los cuadros 7 y 8, respectivamente.

94
Municipio kilogramos Porcentaje
Cerro de San Pedro 2273.5 70.5%
Charcas 3.4 0.10%
Villa de la Paz 948 29.4%
Total 3224.9 100%

Cuadro 7. Producción de oro en San Luis Potosí por municipio.

Fuente: elaboración propia con base en SE (2014).

Municipio kilogramos Porcentaje


Cerro de San Pedro 36758 28.63%
Charcas 23175 18.05%
Villa de la Paz 68456 53.32%
Total 128389 100%

Cuadro 8. Producción de plata en San Luis Potosí por municipio.

Fuente: elaboración propia con base en SE (2014).

Por lo tanto, Cerro de San Pedro constituye un enclave minero importante para el
estado de San Luis Potosí, así como a nivel nacional. A continuación se describe
el entorno fisiográfico y socioeconómico del lugar de estudio.

95
3.3 Contexto fisiográfico y socioeconómico de Cerro de San Pedro28

3.3.1 Contexto fisiográfico

3.3.1.1 Ubicación

Cerro de San Pedro es uno de los 58 municipios que conforman el estado de San
Luis Potosí, se encuentra a 20 kilómetros, aproximadamente, de la capital del
estado y está formado por 18 localidades29. Colinda con los municipios de Soledad
de Graciano Sánchez y Armadillo de los Infante al norte; al este con Zaragoza y
Armadillo de los Infante; al sur con Zaragoza y San Luís Potosí y al oeste con
Soledad de Graciano Sánchez. El municipio se encuentra entre los paralelos 22°
16’ y 22° 08’ de latitud norte y entre los meridianos 100° 42’ y 100° 54’, a una altitud
que varía de los 1800 a 2500 m (INEGI, 2009; 2010).

A continuación se presenta un mapa de la zona de estudio (Figura 6) que se elaboró


con datos30 de Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad
(CONABIO) (2012). Cabe señalar que dicho mapa contempla a MSX como una de
las localidades del municipio, sin embargo, este lugar no es propiamente un
asentamiento humano, más bien, por la ubicación, se refiere a las instalaciones
administrativas de la compañía minera, y la dependencia del gobierno federal la
contempla como tal.

28
Cerro de San Pedro es el nombre del municipio donde se hizo la investigación. También es el
nombre de la cabecera municipal (en el texto se hace referencia a ésta como viejo pueblo minero,
pueblo o poblado) y del elemento paisajístico y fisiográfico que el mismo nombre: el Cerro de San
Pedro.
29
Según INEGI (2010) las localidades son: Cerro de San Pedro, Calderón, Cuesta de Campa,
Divisadero, Jesús María, Joyita de la Cruz, Monte Caldera, Portezuelo, Nueva Zapatilla, Real del
Potosí, El Tecolote, Granjas de San Pedro, Granjas de San Francisco,, Granjas de la Florida, Los
Gómez Lado Oriente, Planta del Carmen (El Ocho), La Sabanilla (Portezuelo) y Colonia SAHOP.
30
Los datos forman parte de una amplia gama que CONABIO ofrece en internet, a partir de los
cuales se pueden elaborar mapas por medio de sistemas de información geográfica.
96
Figura 6. Ubicación de la zona de estudio.

Fuente: elaboración propia a partir de CONABIO (2012).

3.3.1.2 Clima

Los climas que dominan son el templado seco, que abarca el 64.6% y el semiseco
templado, con una extensión de 35.4% del municipio. El rango de temperatura oscila
entre los 14 y 18°C en promedio y la precipitación va de 300 a 500 mm (INEGI,
2009). En general, el clima que prevalece corresponde propiamente a lo que puede
denominarse un “clima desértico”, debido a la escasa cantidad de lluvia que se
presenta a lo largo del año.
97
3.3.1.3 Geología

Las rocas que prevalecen son ígneas extrusivas y sedimentarias. A las primeras
corresponde la riolita, con un 26% y la toba ácida con 6.8%. En cuanto a las
sedimentarias, la roca caliza existe en 20.1%, la caliza-lutita con 17.9%, el
conglomerado con 8.5% y suelo aluvial con 20.6%. Además, como sitio de interés
geológico minero se encuentra plata y fosforita (INEGI, 2009), además del oro.

3.3.1.4 Edafología

Los suelos dominantes en el lugar corresponden a leptosoles (74.7%), durisoles


(20.9%), vertisoles (2.7%) y Phaeozem (1.6%) (INEGI, 2009). Mientras que los dos
primeros tipos de suelo corresponden a suelos delgados y duros, cuya productividad
es limitada para cultivos arbóreos y sólo pueden utilizarse para pastizales
extensivos, respectivamente, los dos últimos son buenos suelos, con muy buena
productividad y aptos para la actividad agrícola.

3.3.1.5 Hidrografía

Cerro de San Pedro se encuentra situado en la región Hidrográfica de El Salado


(96.9 %) y Pánuco (3.1%). En cuanto a cuencas hidrográficas se refiere,
encontramos la cuenca P. San José- Los Pilares y otras (96.9%) y R. Tamuín (3.1%)
(INEGI, 2009). La mayor parte de los arroyos son de carácter intermitente (INAFED
S/F) lo que refleja la escasa precipitación por formar parte del desierto potosino.

3.3.1.6 Uso del suelo y vegetación

La vegetación que predomina en el lugar es matorral, pastizal y bosque, mientras


que el uso del suelo es básicamente agrícola y urbano (INEGI, 2009).

98
El 31.09% de la superficie del municipio se encuentra cubierta por matorral xerófilo,
el cual, se encuentra caracterizado por las formaciones de matorral crasicaule
(26.11%), matorral desértico rosetófilo (8.04%) y matorral desértico micrófilo (1.2%).
Este tipo de vegetación se asocia también al desierto, pues la mayoría son especies
arbustivas, espinosas y suculentas (Martínez, 2012).

En casi igual proporción se encuentra el pastizal, que cubre el 31.04% de la


superficie hacia el lado oriente de la demarcación municipal. Además puede
encontrarse vegetación boscosa, particularmente encino, que cubre el 5.56% de la
superficie (Martínez, 2014).

La superficie vegetal del municipio es un compuesto de elementos naturales y


antropogenizados, que en primera instancia está definida por las actividades
productivas históricas del lugar en relación con el entorno natural, que, lejos de ser
un medio ecológicamente preservado, revela procesos reales de perturbación y
fragmentación, derivados de la apropiación e interacción humana, y al mismo tiempo
de riqueza biológica y conocimiento (Martínez, 2012). La siguiente imagen permite
dar una idea de cómo es el espacio físico y natural en Cerro de San Pedro.

99
Figura 7. Desierto Sampedrense.

Fuente: Trabajo de campo, mayo de 2016.

3.3.2 Contexto socioeconómico

Según el último Censo de Población de INEGI (2010), Cerro de San Pedro, cuenta
con un total de 4021 habitantes, de los que 2031 son hombres y 1990 son mujeres.
La relación hombres-mujeres es de 102.06, es decir, por cada cien mujeres hay el
mismo número de hombres. La comunidad del municipio que más habitantes tiene
es Portezuelo, con 1353, de los que 659 son hombres y 694 son mujeres. El
siguiente cuadro muestra la estructura poblacional conforme a grupos de edad del
municipio.

100
Municipio Grupos de Edad Hombres Mujeres Total
Cerro de San pedro 0 a 17 años 761 695 1456
18 a 59 años 1059 1100 2159
60 años y más 211 195 406
Total 4021

Cuadro 9. Estructura poblacional del municipio.

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2010).

De acuerdo con el mismo censo, se reporta que en la localidad Cerro de San Pedro
residen 97 personas, de las que 49 son mujeres y 48 hombres; mientras que en
Nueva Zapatilla viven 146 personas, siendo 69 del género masculino y 74 del
femenino. En el siguiente cuadro se presenta la desagregación por género y por
grupos de edad de las localidades que se visitaron.

Localidad Grupo de Edad Hombres Mujeres Total


Cerro de San Pedro 0 a 17 años 15 10 25
18 a 59 años 23 27 50
60 años y más 10 12 22
Total 97
Nueva Zapatilla 0 a 17 años 26 30 56
18 a 59 años 41 40 81
60 años y más 5 4 9
Total 143

Cuadro 10. Estructura poblacional de las localidades visitadas.

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2010).

3.3.2.1 Educación

La escolaridad promedio de la población del municipio es de 7.77 años, mientras


que los hombres tienen en promedio 7.64 años, para las mujeres es 7.90 (INEGI,
2010). Es decir, que el último grado de estudios, tanto para hombres como para

101
mujeres, es el segundo año de la educación secundaria sin terminar, lo que apunta
a que en la localidad Cerro de San Pedro el promedio general y por género no
rebasa la educación básica.

Según el Sistema Nacional de Información de Escuelas de la Secretaría de


Educación Pública (SEP), en el municipio se encuentran 21 centros educativos que
van desde la educación prescolar hasta el nivel medio superior. Hay cuatro escuelas
prescolar general y tres que pertenecen al Consejo Nacional de Fomento Educativo
(CONAFE); cinco planteles de primaria general y una primaria CONAFE; cuatro
escuelas telesecundaria y una secundaria general; un bachillerato general privado;
y una escuela de educación especial que pertenece a la Unidad de Servicios de
Apoyo a la Educación Regular (USAER) de la SEP. No es posible encontrar
Educación Superior en el municipio.

De acuerdo con INEGI (2014b) en el municipio se encuentran inscritas 1178


personas a la educación básica y media superior, de las cuales 617 son hombres y
561 mujeres. En el Cuadro 11 se presenta el desglose por nivel educativo y por
género.

Municipio Personas inscritas


Nivel Total Hombres Mujeres
Cerro de San Pedro 1178 617 561
Prescolar 219 117 102
Primaria 656 342 314
Segundaria 217 119 98
Bachillerato 86 39 47

Cuadro 11. Personas inscritas en la educación básica y media superior.

Fuente: INEGI (2014b)

102
3.3.2.2 Actividades económicas

De acuerdo con el Plan de Desarrollo Municipal (2012) el municipio tiene una


vocación natural en la minería. La compañía Minera San Xavier es una fuente de
empleo para las personas que pueblan la región. Aunque existen otras pequeñas
empresas en el municipio, la mayor parte de quienes habitan en Cerro de San Pedro
laboran en la ciudad de San Luis Potosí en la zona industrial por no contar con
suficientes fuentes de empleo.

La agricultura no representa una actividad económica fuerte, ya que la producción


agrícola se destina principalmente al autoconsumo, y sólo se comercializa en el
ámbito local cuando se tienen excedentes. Se llevan a cabo actividades silvícolas
de productos maderables en unidades de producción rural. Mientras que la actividad
comercial se limita a pequeños establecimientos particulares, que se complementa
con mercados ambulantes que llegan a la zona (Plan de Desarrollo Municipal,
2012).

Según INEGI (2010) en el municipio hay una población económicamente activa que
asciende a 1476 personas, de las que 1098 son hombres y 378 son mujeres.

3.3.2.3 Salud

En el municipio hay dos unidades médicas en servicio por parte del sector público
de salud (pertenecientes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al
programa de gobierno Oportunidades). De la población, 1451 personas no tiene
derechohabiencia a este tipo de servicios, mientras que 2523 personas sí tienen
acceso; 2031 se encuentran afiliadas al IMSS, 111 al Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y 309 al Seguro
Popular (INEGI, 2010; 2014b).

103
3.3.2.4 Servicios a la población

En Cerro de San Pedro hay 919 viviendas particulares habitadas que tienen piso de
material diferente de tierra, y 27 con piso de tierra; 918 viviendas particulares
habitadas que disponen de luz eléctrica y 27 que no; 901 viviendas particulares
habitadas que disponen de agua entubada dentro de los domicilios, mientras que
44 no cuentan con este servicio; y 879 viviendas particulares habitadas que
disponen de drenaje y 62 que no lo tienen (INEGI, 2010).

Con la información anterior, es posible advertir que las condiciones sociales y


económicas no son favorables, ya que sólo hay educación hasta el nivel medio
superior, el empleo es limitado y los servicios a la población, como la salud, son
limitados.

A continuación se presentan los resultados del trabajo de campo, los cuales se


encuentran organizados en dos capítulos. En el primero se presenta las múltiples
dimensiones que abarcó la desposesión en Cerro de San Pedro y las estrategias
utilizadas por parte de la minera para seguir con el proceso de acumulación del
capital mediante la desposesión, y en particular, se muestran las repercusiones de
género que dicha desposesión trajo. Y en el segundo, se analiza el movimiento
social de resistencia que se montó para hacer frente a MSX desde la perspectiva
de género, como el tipo liderazgo que se ejerció al interior del FAO, la visión de
género que hubo al interior del movimiento, además de la violencia que vivieron las
mujeres por parte de la minera y al interior del colectivo de acción social.

104
Capítulo IV. Resultados: Transformaciones territoriales.

4.1 El cambio territorial por la minería

En este capítulo de resultados, se da cuenta del papel que tuvieron las mujeres
ejidatarias y habitantes en el proceso de ocupación territorial por parte de la
empresa MSX. Además de las implicaciones territoriales que tuvo para ellas la
instalación de la corporación, así como las estrategias que utilizó ésta para
desposeer a las personas de su territorio.

La dimensión territorial es la principal dimensión del conflicto minero, ya que implica


cambios estructurales de las condiciones biofísicas locales, las cuales, posibilitan
las estrategias de vida de la población. Pero es también un espacio por el que
compiten las empresas mineras, esencialmente por contener bienes naturales
explotables altamente rentables (Bebbington e Hinojosa, 2007; Pulido, 2015). En
ese sentido ocurrieron los cambios en el territorio sampedrense: la destrucción del
paisaje, el cercamiento y restricción del espacio, así como la pérdida de la flora y
fauna local y las consecuencias específicas para las mujeres.

La devastación en Cerro de San Pedro, constituyó una expropiación geográfica del


territorio, que, de acuerdo con Machado (2010), consiste en la capacidad de las
corporaciones extractivas de disponer de éste y producir reconfiguraciones
territoriales que desarticulan y destruyen los procesos socio-productivos
endolocales, para incorporarlos después a la lógica del capitalismo global como
fragmentos territoriales subordinados. Es decir, la destrucción del paisaje territorial
y los elementos que en él residen, son fundamentales e inherentes para continuar
el proceso de acumulación del capital.

El Cerro de San Pedro, como componente fisiográfico del paisaje, desapareció y fue
reducido a polvo entre julio de 2005 y marzo de 2010 (Gandarilla, 2012). Lo que
quedó por la actividad extractiva fue un socavón de un kilómetro de diámetro y 70
105
metros de profundidad31, a escasos 200 metros del centro poblacional y un territorio
intervenido por los dispositivos del saqueo.

Las entrevistadas aludieron que debido a la megaminería, del panorama cultural


que conformaban los cerros, no subsistió nada. No hay cerros. Además del Cerro
de San Pedro, desapareció el Cerro Pópulo y El Hundido. Lo único que quedó del
Cerro Barreno fue la capa superficial a la que nombraron “un cascarón”, como el de
un huevo. Sólo quedaron sulfuros negros y residuos cianurados:

No pues eran los dos cerros, el Cerro Pópulo, el Cerro de San Pedro y aquí en
esta parte estaba el cerro El Hundido y pues ese se hundió también por la
explotación, 1600 por allá, pero se veía bien impresionante cómo estaba
hundido el cerro ¿no?, y pues todo lo que formaba era un paisaje cultural bien
bonito. Ahora, bueno, ya no hay cerros ni nada, se rescató el pueblo pero sí se
ve mucho la devastación, ya si se sube uno para acá todos esos terreros, eso
se va a hacer todo negro, son sulfuros, todo lo que están sacando allá pues
tiene cianuro y de esto no es nada más aquí, es para atrás bastante (Andrea,
ejidataria de 51 años).

De entrada había Cerro. Era un pueblo solo, un lugar solo, siempre que íbamos
muy poquita gente pero estaba limpio, entonces para donde voltearas pero atrás
de la iglesia había un cerro precioso verde, así como los que están en frente,
como La Bufa y como todos estos, así, igualito y tenía los tiros de mina, nos
trepábamos al cerro. Era un lugar bellísimo para donde caminaras, te movías,
hacías, deshacías […] (Cristina, ex-activista de 43 años).

[…] porque el pueblo se ve la entrada, ¿cómo se ve? este cerro es un cascaron


nada más, ya nada más haga de cuenta que es la cáscara de aquí, ya por dentro
no hay absolutamente nada, todo se lo comió la minera […] (Lorena, habitante
de 70 años).

Entonces fue lo único que hizo. Aquí lo único que ves, es un cascarón porque
el cerro ya no existe. Si tú ves de aquel lado, el cerro está así, entonces es un
cascarón nada más. Entonces que tú quieras ir a algún lado, no puedes pasar
porque es propiedad de minera. Que tú quieres ir a otro lado, no puedes porque
ya estás espiando a minera. Entonces no hay libertad, no hay, pues si, deterioró
totalmente (Patricia, ejidataria de 33 años).

31
Información proporcionada en el módulo de información de MSX.
106
Además de comerse el espacio fisiográfico a base de voladuras con dinamita y su
posterior acarreo con los yucles32 para hacer el proceso de lixiviación, MSX
restringió el acceso del territorio con una cerca que va por el perímetro que
comprende el proyecto minero. Esta limitación abarcó espacios que representaron
lugares importantes y parte de su imaginario social y simbólico, como los antiguos
tiros de las minas, espacios donde jugaron en la niñez, como el hospital de la
cabecera municipal:

[…] ora sí que no teníamos límites nosotros para meternos […] no teníamos
ninguna restricción para accesar a ningún sitio, y ahorita sí, ya tienen muchas
cosas cercadas, a la mina ya no podemos entrar, al hospital tampoco, entonces
sí cambió mucho […] Al principio si daba, te digo, nostalgia, porque asu, ¿por
qué no me dejan?, a donde yo jugaba, a donde yo era mi paso. Se molestaba
uno, yo sí sentía molestia pero pues ya después caímos en que realmente es
por nuestra propia seguridad. Ellos están trabajando arriba, a veces muy cerca
de acá del pueblo y por seguridad de uno le limitan el acceso. Entonces ahorita
ya lo entendemos, ya estamos acostumbrados también (Graciela, habitante de
40 años).

Había más libertad. Libertad en el aspecto que tú podías ir a donde tú quisieras,


te podías subir al cerro que tú querías, bajar, subir, ir a donde tú quisieras.
Simplemente yo veo que, pues que se acabó el pueblo o esa libertad que tú
tenías anteriormente que vivías de niño, o sea, uno que estaba aquí (Patricia,
ejidataria de 33 años).

Entonces ellos llegan, empiezan, no podías pasar por el cerro que porque ellos
ya lo tenían rentado. […] ellos iban a lo de abajo, no a lo de arriba, que tenían
que tumbar a lo de arriba primero para entrar a lo de abajo, eso es otra cosa.
[…] Yo iba al cerro a caminar y por algo tenías ganas de ir al baño, pues ya te
salían los vigilantes por allá. O sea, no podías andar libre (Verónica, ex-activista
de 38 años).

La restricción involucró construcciones antiguas a las que se podía entrar, que por
ser cercanas al tajo de la mina tuvieron que ser cerradas o porque derivado de las
detonaciones se derrumbaron, destruyendo parte del patrimonio cultural:

32
Yucle es el nombre coloquial de los camiones de carga y volteo utilizados en la minería a cielo
abierto para el acarreo del material edafológico y pétreo. Son vehículos motorizados de fuerte
potencia y tamaño que pueden transportar varias decenas de toneladas.
107
[…] algunas puertas de casas, que antes podías entrar y estabas ahí en la ruina
y demás, y que ahora no podías hacerlo, todas son puertas cerradas, algunas
casas que también ya no se puede entrar porque son las que cercó la mina por
estar casi en la orilla del tajo, o algunas otras que de plano la gente ya no entra
porque algunas paredes o techos que estaban débiles se derrumbaron a partir
de las primeras detonaciones, entonces en ese sentido cambió mucho el
pueblo. De repente de andar libre por todos lados, hubo un momento en el que
tampoco ya eras tan libre, ¿no?, todo el tiempo estabas medio vigilado, o te
sentías vigilado porque sabías que todo mundo se enteraba de todo porque
siempre estaban como al pendiente […] (Sofía, ex-activista de 31 años).

El testimonio de la habitante Lorena fue en el mismo sentido sobre la pérdida de la


libertad de transitar por el espacio. Antes de la llegada de MSX, las personas podían
subir y daban la impresión de parecer hormigas arriba de los cerros:

[…] yo tengo en mi mente que la gente gozaba al subir a los cerros, se veían
como hormiguitas allá. Ya se acabó eso. Actualmente está este cerro de La
Bufa, pero dice uno, ¿cuánto tardarán en que pase lo mismo que con este? […]
yo subía aquí arriba, tenía libertad de subir, de caminar aquí en la orilla, después
ya no hubo esa libertad, porque a la misma Andrea la llegaron a agredir, por
caminar por donde según ellos ya no podía caminar, ¿verdad?, orita le ponen
ellos que por seguridad, ¿verdad? (Lorena, habitante de 70 años).

El cercamiento del espacio se hizo a través de un discurso amparado en la


seguridad de las personas, ya que por los trabajos de exploración y extracción, las
personas podrían sufrir algún daño físico al transitar por esas zonas como se puede
apreciar en el testimonio de la habitante Graciela. En realidad, el cercamiento se
hizo con el fin de que las personas no pudieran observar el tipo de actividades que
realizaban y se convirtiera en una amenaza para la corporación. El argumento
resultó ser muy efectivo, pues la entrevistada Graciela señala el acostumbramiento
a esa limitación del espacio, lo que constituye una estrategia de disciplinamiento y
normalización, que va más allá de moldear los espacios territoriales, sino que tiene
efecto directo en los cuerpos y las subjetividades de quienes lo habitan (Composto
y Navarro, 2014).

108
En la dinámica expropiatoria de la minería, la colonización de los territorios se
proyecta en las subjetividades e identidades colectivas. La identidad colonial se
erige sobre la conciencia práctica de que “todas las personas vivimos de la minería”;
“somos”, por tanto, “un pueblo minero” (Machado, 2009). Así lo mostró el testimonio
de una mujer habitante, al decir que al cerro carece de una parte, pero fueron los
sacrificios que tuvieron que hacer para tener trabajo, debido a que el espacio ha
sido y es minero:

Sí cambió porque falta ese pedazo de cerro, de aquel lado se ve más, pero esos
son los sacrificios que tiene uno que hacer por el trabajo, ¿verdad? Yo creo que
es un terreno minero y tenía que ser algún día, nosotros siempre vivimos de la
minería, mis hijos se criaron y fueron a la escuela por la minería de aquí mismo.
Nada más que si mi esposo era de a poquito y ellos fue de mucho, pero al fin
aquí es minería y es minero (Cecilia, habitante de 61 años).

Tal fue el efecto colonizador de las subjetividades en Cerro de San Pedro, que ha
ido más allá de las representaciones en torno a vivir de la minería, ya que ésta se
impuso para negar parte del pasado histórico potosino. Muestra de ello es la
negación por parte de mujeres que han apoyado a MSX en su instauración y por ser
trabajadoras de la empresa. Negaron que haya habido una montaña, un cerro con
el nombre de San Pedro, alegando que dicho cerro tenía otro nombre o que el
nombre corresponde a la cabecera municipal y al municipio en sí; que nunca hubo
Cerro de San Pedro:

Bueno, mira, eso del escudo que dicen que era el Cerro de San Pedro, si nos
ponemos a leer un poquito de historia, ese cerro es el Cerro del Potosí Bolivia,
desde allá viene esa historia, nada más que la gente dice que es el Cerro de
San Pedro. El Cerro de San Pedro es todo esto, no que precisamente tenga que
ser un cerro, no, eso ya viene de la historia de atrás, viene del Cerro del Potosí,
Bolivia. Si te pones a leer un poquito, ahí vas a encontrar qué es realmente ese
Cerro de San Pedro. […] Pus sí hubo un cerro, sí había un cerro, entonces la
gente que está en contra de la empresa, dicen que destruyeron el Cerro de San
Pedro, pero en realidad el Cerro de San Pedro es el pueblo (Mercedes,
ejidataria de 48 años).

109
[…] bueno, en sí no es el Cerro de San Pedro, porque no hay un cerro aquí que
se denomine así. Por ejemplo, el cerro en que la empresa está trabajando es
Cerro de la Cruz, es que es esa parte de acá, y ese donde se ve el copito es
Cerro Barreno, o sea las partes en lo que está el tajo, bueno o sea que se le
denomine así Cerro de San Pedro más bien es el conjunto de todo el pueblo
completo (Fernanda, habitante de 26 años).

Sin embargo, múltiples voces, académicas, periodísticas y coloquiales dan cuenta


de que el Cerro de San Pedro fue el elemento fundacional del pequeño pueblo
minero. Incluso INEGI (1999) en la carta topográfica (escala 1: 50,000) que tiene
por nombre San Luis Potosí y clave de ubicación F14A84, registra el Cerro de San
Pedro como elemento fisiográfico en dicha carta. Por su parte, Montemayor (2004)
en su trilogía33 en el diario nacional La Jornada, narró las amenazas
socioambientales sobre la actividad futura de MSX, y describió así el origen e
importancia de este lugar:

El escudo de San Luis Potosí es muy ilustrativo del destino minero del estado.
San Luis, el rey santo de Francia, aparece erguido sobre el cerro de la mina que
dio origen al primer asentamiento urbano de lo que fue más tarde la capital del
estado. Se trata del Cerro de San Pedro. Así se llama también el poblado, que
no ha perdido su trazo original, que en sí mismo constituye una riqueza
arquitectónica e histórica y no ha sido declarado patrimonio de la humanidad,
inexplicablemente. Hace una o dos semanas recorrí el poblado, volví a ver las
sinuosas calles trazadas a finales del siglo XVI, contemplé a lo lejos la mole
generosa de los cerros que se suceden envolviendo varios poblados.
Contemplé a lo lejos los cerros emblemáticos del escudo de San Luis Potosí
porque ahora están cercados. Cientos de kilómetros de cercas de alambre han
secuestrado la cadena de montes emblemáticos ante los ojos de los habitantes
del municipio (Montemayor, 2004).

Las plantas y los animales también se vieron afectados por el proceso de minado
que hasta mediados de 2016 MSX seguía realizando, aunque de manera menos
continua en comparación con el que se pudo observar cuando se realizó la primera

33
La trilogía comprende los siguientes artículos en dicho periódico: “Amenaza ambiental con
Minera San Xavier” (lunes 18 de octubre de 2004), “Minera San Xavier pone en peligro la vida
de casi 2 millones de personas” (martes 19 de octubre de 2004), y “Minera San Xavier despojó
de tierras a habitantes de Cerro de San Pedro” (miércoles 20 de octubre de 2004).
110
visita de exploración al municipio, ya que el cierre gradual del área de operación-
mina hizo menos constante el trabajo de los yucles.

Sobre esta afectación hacia la flora y la fauna, Machado (2009) menciona que el
lado ecológico de los procesos expropiatorios representa la transferencia
sistemática de bienes y servicios ambientales expresados en el intercambio
desigual de valores de uso de origen ambiental y en el flujo diferencial de
intercambios energéticos implicados en las mercancías-objetos del comercio
mundial. Es decir, que los minerales extraídos por la corporación implicó
implícitamente el consumo, así como la destrucción de bienes y servicios naturales
del territorio sampedrense, que, como señala De Sousa (2012), el territorio, ya no
es de ninguna forma sólo la agricultura, sino es la reserva de la biodiversidad, la
reserva agrícola y el reservorio de agua superficial y subterránea, y es también la
tierra que hoy es la base de la gran orgía de los bienes y servicios ambientales en
la que nos encontramos.

Estos bienes consumidos y destruidos implícitamente, fueron las especies animales


que desaparecieron por el trabajo de la minera, como aves rapaces que habitaban
en las cuevas de las minas, o los murciélagos que por las tardes podían apreciarse.
Provocado también por las detonaciones con dinamita, especies de mamíferos
como ardillas, tejones o zorros desaparecieron. Así lo refirió la ejidataria Andrea:

[…] había muchas aguilillas que siempre andaban volando y ya no se ve tanto,


aquí estaban sus cuevas en todas las minas, es más, el murciélago ¿dónde
están?, ahorita ya no hay murciélagos, siempre en las tardes veía a los
murciélagos, ya no hay minas, ya no hay cuevas en donde estén, se acaban.
Las mismas detonaciones […] aquí en mi casa vivían las ardillas, el tejón, las
zorras, ahorita ya tiene rato que no veo zorras pero aquí bajaba una zorra, todas
las tardes aquí a la casa también, ya no han bajado, pues el coyote igualmente
ya no se escucha mucho, este… ¿qué más había aquí?, luciérnagas no he visto,
ya también tengo rato que no veo. Ranas sí, nomás llueve y se va a llenar de
ranas, eso si no ha cambiado. Pero sí el cuervo, el zopilote, yo ya tengo rato
que no veo eso (Andrea, ejidataria de 51 años).

111
La habitante Sara contó también que a partir de las explosiones los animales del
campo se desplazaron; los que pudieron huir, lo hicieron, mientras que otros fueron
alcanzados por los estallidos y murieron:

Ay, pues todo hijo, mira, empezaron las explosiones, las víboras se bajaron
todas para allá para El Plan, víboras, zorras, ardillas, los búhos, pues tenían sus
nidos allá en las grutas, en las minas, los huecos, todo eso. Por ahí si los
agarraban dormidos y todo y hacían las explosiones pues destrozados; los que
podían huir, huían. Hubo un tiempo que no había ni pajaritos, ahorita ya hay, no
había ni pajaritos, tú no veías pajaritos donde siempre andaban, ahorita ya
(Sara, habitante de 68 años).

Los testimonios de otras mujeres apuntaron en el mismo sentido: desaparición de


reptiles como serpientes, insectos como alacranes, u otro tipo de aves diferentes a
las rapaces, como los pájaros azules que describió la habitante Lorena:

Digo, me encontraba de todo tipo: víboras, alacranes, ardillas. Había más


pájaros por ejemplo, pero pues sí, o sea, todo eso cambia, por lógica y porque
se ve, o sea ya no hay tanta, ya no se ve, está totalmente acabado (Patricia,
ejidataria de 33 años).

[…] sí han desaparecido. Antiguamente yo llegué a ver parvadas de pájaros,


precisamente allí, casi junto a la minera, azules, azules. Bueno, algo que no ve
uno en la ciudad, ahorita yo no he visto nada, nada de eso (Lorena, habitante
de 70 años).

Por su parte, la antes activista Regina narró que junto con su compañera Cristina
del Kolektivo Azul [sic], en el año 2010, cuando MSX tenía tres años de haber
comenzado su actividad extractiva, hicieron un recorrido de varias horas por los
alrededores del área de operación minera, y no lograron encontrar alguna especie
animal o de insecto:

En 2010 se nos ocurrió a Cristina, bueno, al Kolektivo Azul ir a hacer un


recorrido por los escombros, por los jales, bien peligroso pero lo fuimos a hacer,
rodeamos un chorro, hicimos diez horas, no encontramos ni un insecto, en diez
horas de caminata, y todas las cactáceas, biznagas y todo, como carcomido un
poco porque la mayoría apachurrados debajo de las piedras porque eso ya casi

112
no se ve pero cómo te explicas caminar diez horas por el desierto y no ver ni
una víbora. Íbamos preparadas con botas, porque podía pasar y nada, ni un
solo insecto ni animal, es muy grave y tenían tres años trabajando (Regina, ex-
activista de 42 años).

Otros testimonios fueron más optimistas. Como los de las habitantes Graciela y
Cecilia, que se mostraron más a favor de la empresa, ya que la primera, al momento
de hacer la entrevista era empleada de MSX, mientras que la segunda, días antes
había participado en la filmación de un video donde también daba su testimonio
sobre los beneficios aportados por la empresa a la comunidad. Ambas, comentaron
que las espacies animales tendieron a reubicarse hacia sitios más seguros

[…] obviamente se desplazaron hacia sitios más seguros. Yo he observado, por


ejemplo, antes me acuerdo que los nidos de las águilas estaban en ese cerro,
entonces se sentían seguras y las veíamos cuando salían y volaban y
regresaban, se oían los polluelitos que tenían a veces ahí, este… se empezaron
a desplazar […] y hemos visto reptiles que antes no era muy común ver aquí,
por ejemplo, aquí le llamamos escorpión […] empezamos a ver más presencia
de reptiles, de víboras, las aves también empezaron a migrar para acá. Antes
se escuchaban también las zorras en el cerro de enfrente, ahora ya se escuchan
de este lado, recuerdo que en aquella parte donde está el lugar de los camiones,
había un lugar que le llamaban los pocitos, […] había muchos coyotes, se
escuchaban en la noche muchos coyotes ahí, ahorita ya no se escuchan en esa
parte, incluso ya tengo tiempo que no escucho coyotes por estos rumbos, más
en la parte de arriba sí, allá para el Monte Caldera sí. Entonces a lo mejor se
desplazaron para allá, se sintieron más seguros, entonces sí hubo movimiento
de fauna para estos sitios (Graciela, habitante de 40 años).

Yo creo que algunos se reubicaron solitos, como las palomas, los pajaritos. Ellos
tuvieron que buscar lugar porque ahí por mi casa hay muchísima, muchísima,
una paloma que le dicen crestunas. Y hay pero así, así de muchas, y yo pienso
que sí, esas no las hay acá en el cerro, esas las había allá en los patios, allá
abajo, en la Zapatilla había muchísima paloma de esa y ahora hay muchísima
ahí por mi casa (Cecilia, habitante de 61 años).

Esta desaparición de organismos vivos, o como Composto y Navarro (2014) llaman,


el “desgarramiento del territorio”, trajo para las mujeres la imposibilidad de acceso
a los recursos que el mismo ecosistema local ofrecía para la alimentación de las

113
familias. Contaron que ahora ya no es posible poder cazar los animales del campo,
por ejemplo, un conejo o una rata de campo para comerla. Con lo que se perdió la
posibilidad de suministrar o complementar la dieta diaria de alimentos.

La dificultad para acceder a lo que el campo ofrecía para el autosustento, ocurrió


también con las plantas, que fueron las más afectadas por la actividad minera. Si
bien las especies vegetales bajo alguna categoría de protección estipuladas por la
legislación ambiental fueron rescatadas, el resto fueron destruidas y arrasadas para
dar pie a la minería a cielo abierto. Así lo manifestó la habitante Graciela:

Se rescataron únicamente las que marcó SEMARNAT, está en la norma, son


cinco cactus, en la 05934, son cinco especies de cactus y un dasylirion también,
entonces todas, todas los individuos de todos los tamaños, ora si que se
peinaron las zonas. Yo estuve en el rescate apoyando también, y ahí sí me
consta que todas las especies se reubicaron en sitios aledaños, las protegidas,
algunas las tenemos en el vivero, y algunas, hicimos como un vivero, formamos
como un jardín botánico también, y entonces eso sí me consta, ¿verdad?,
porque yo estuve ahí, al menos esas cinco y el dasylirion sí fueron reubicadas
[…] Las que no estaban protegidas, esas no, sí se arrastraron (Graciela,
habitante de 40 años).

Las entrevistadas contaron que antes de la minera, la alimentación dependía de lo


que el campo ofrecía, nopales, tunas y animales silvestres; en general, lo que el
territorio ofrecía según la temporada del año. Los nopales ahora se deben comprar,
o deben brincar las cercas que la minera instaló para obtenerlos. Por consecuencia,
la alimentación cambió. Ahora, por la restricción a los espacios donde podían
encontrar estos alimentos, y por el incremento de los ingresos económicos derivado
del empleo en mina (como más adelante se describe), se sustituyó la alimentación
del campo por productos industrializados.

34
Se refiere a la NORMA Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, Protección ambiental-
Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para
su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo.

114
La habitante Julia mencionó que la alimentación familiar era a base de nopales, sin
embargo, ahora pueden comer carne que antes no comían o que era menos
frecuente hacerlo, o embutidos, como las salchichas. Ahora los nopales la mayor
parte de las personas de la población si desean consumirlos, deben comprarlos:

[…] siempre nuestra alimentación era nopales, de lo que era de temporada,


siempre comíamos allá y pues ahorita ya comemos otras cosas […] pues ya
comemos carne, y que salchichas, todo eso. Yo me acuerdo que de niña no
comía nada de eso, si acaso una vez a la semana carne, imagínese puros
nopalitos, frijoles de la olla. Me acuerdo que mi mamá ponía frijoles de la olla
pos casi diario. Casi calientes con nopalitos, y ahora no, pos ya mucha gente
también los compra […] y usábamos mucho lo que eran las ratas de campo y
los conejos, me acuerdo que nosotros comíamos mucho de eso, nos íbamos y
las matábamos ahí entre todos (Julia, habitante de 34 años).

La ejidataria Luisa, comentó que en su antiguo lugar de residencia, La Zapatilla, no


había límites impuestos que le impidieran acceder a los alimentos del campo, pero
ahora tiene que esperar a que le regalen nopales o si no debe comprarlos:

[…] aquí nada más hay cierto límite de que uno puede andar uno, pos no se
puede meter a donde está cercado porque está prohibido y todo eso. Y allá no,
todavía no estaba alambrado, allá el tiempo de que había pues nopales, uno se
iba a los nopalitos a donde sea o nomás casi ahí cerquitas a ver, los nopales
cerquitas, tunas todo eso, pos acá no, ya tienen dueños, ya no es igual andar
uno diciendo pos si me regalan o si me caen, si me llegan a ver me van a decir
algo y pues allá no (Luisa, ejidataria de 66 años).

Las palabras de la ejidataria Ofelia, también de la comunidad Nueva Zapatilla,


fueron sobre la dificultad de acceder a ciertos espacios a los que la minera no
permite el acceso. Con esto se imposibilitó, al igual que lo mencionan los anteriores
testimonios, a tomar plantas silvestres para el autoconsumo o si los requieren,
deben brincar las cercas señalizadas, según se pudo observar, que anuncian que
el paso está prohibido, pues es propiedad privada. Así lo describió la sujeta de
derechos agrarios:

115
Pero cuando estábamos que no había la minera de aquel lao, pues sí, las vacas
onde quiera, había donde anduvieran los animalitos y pues ahorita ya no, orita
ya pues ora si que los nopales, porque tenemos que andar brincando alambres
para agarrar nopalitos. Eso fue lo que cambió, o sea que ya no podemos andar
libres y antes no, uno podía andar donde fuera. Yo me subía a los cerros a
andar cuidando mis animalitos, claro que cuando estaban mis nietas chiquitas,
ahorita ya están grandes, ya son unas señoritas (Ofelia, ejidataria de 65 años).

Lo que ocurrió con el desplazamiento y el daño a las plantas y animales por la


actividad minera, fue que se perdió parte importante del autosuministro para
alimentación de las familias. Si bien no cambió radicalmente la alimentación, sí se
perdió la soberanía alimentaria de la población, la cual, fue remplazada por
productos manufacturados que, las mujeres argumentaron, ahora pueden comprar
en las tiendas de autoservicio en la ciudad de San Luis Potosí, o en los tianguis
itinerantes que hay cercanos al municipio.

Respecto a lo anterior, la minería a gran escala supone la sustitución de las


economías de subsistencia, como lo es el abasto de alimentos y su producción a
pequeña escala, que han alimentado a las comunidades durante varias
generaciones, por una economía basada en el mercado, la cual, implica el desgaste
o destrucción de las prácticas tradicionales esenciales para el sostenimiento de las
familias (Solano, 2015; WRM, 2003).

En este proceso de sustitución de una alimentación por otra, las mujeres son cada
vez más marginadas, ya que sus roles tradicionales como recolectoras de alimentos
suelen ser afectados, con lo que se destruye su papel fundamental en el
sostenimiento de la vida, pues la visibilidad económica familiar depende del trabajo
de la esfera pública y las actividades del hogar, por lo general, se les considera
como improductivas, mientras el estilo de vida de las comunidades se va
transformando (Bermúdez, Zambrano y Roa, 2014; WRM, 2003).

De tal suerte que la actividad minera configuró el territorio, como proveedor de


recursos alimenticios, en el cual las mujeres tienen un papel central, a uno carente
116
de vida, convertido en un paisaje venenoso (como se menciona más adelante) que
no podrá acoger organismos vivos en muchos años (Pulido, 2013).

El paso del tiempo podrá permitir, en estudios posteriores, observar si se mantiene


el tipo de alimentación basada en los nuevos productos adquiridos como
consecuencia de la llegada de MSX, producto de la restricción, o bien, derivado de
los ingresos económicos por las fuentes de trabajo. Si tales ingresos no se
mantienen, podría ocurrir que las mujeres regresen a buscar lo poco que en el
territorio quedó, donde la mayoría de los bienes naturales se encuentren
contaminados a causa de los residuos producidos por la minería.

La siguiente imagen permitirá a las/os lectoras/es tener una idea de la pérdida de la


biodiversidad a causa de la minería a gran escala y las consecuencias futuras para
las mujeres, y la población en general en el municipio Cerro de San Pedro.

Figura 8. Territorio intervenido, territorio arrasado.

Fuente: Trabajo de campo, mayo de 2016.

117
Así como la destrucción del territorio ha afectado de manera particular a las mujeres,
su papel y participación en la negociación para la ocupación del territorio fue de
manera disímil respecto de los varones. De tal negociación, se da cuenta a
continuación: el proceso de ocupación territorial en el ejido Cerro de San Pedro y
en la reubicación de la comunidad La Zapatilla.

3.2 La ocupación territorial en Cerro de San Pedro

Durante siglos la actividad minera en Cerro de San Pedro constituyó, a través de


gambusinos, buscones y sus familias, la principal actividad laboral, ya que la
presencia de grandes empresas no era frecuente y el trabajo no se ofertaba a toda
la población. Aún con la presencia de nuevas compañías mineras inversoras
durante el siglo XIX, no hubo modificación en esta práctica laboral. Sin embargo,
luego del periodo armado revolucionario y los gobiernos surgidos de éste, además
de la industrialización minera, se produjeron grandes cambios en la práctica laboral
minera (Medina, 2008).

La provisión familiar se hacía a partir de los bienes naturales del campo por medio
de la recolección, la caza y el pastoreo en los cerros circundantes al pueblo, además
de los ingresos que generaba la actividad minera. Aunque después del Porfiriato,
Cerro de San Pedro se encontraba ceñido por las haciendas de La Sauceda y Santa
Ana, debido a que los linderos de éstas estaban a escasos 500 metros de las
viviendas, provocando conflictos, ya que los animales domésticos no tenían donde
pastar, había escasez de agua y leña, además de que las personas reclamaban su
derecho de tránsito por esas tierras (Medina, 2008).

En 1921 comenzaron las diligencias legales y administrativas para la dotación,


concediendo en enero de 1926 la posesión definitiva de tierras ejidales a 125 jefes

118
de familia35. Tal dotación, no correspondió meramente a reivindicaciones agrarias,
sino a la creciente necesidad de mano de obra campesina requerida por la empresa
American Smelting and Refining Company (ASARCO) para sus actividades de
extracción (Medina, 2008).

La dotación de tierras correspondió a 125 familias, de las cuales 118 tenían jefatura
masculina (94.4%) y 7 jefatura femenina por viudez (5.6%). Según el Censo General
y Agrario del Cerro de San Pedro de 1924, dos mujeres declararon no tener
ocupación, cuatro se dedicaban a la actividad pecuaria y una practicaba la
agricultura (Medina, 2008). Esta disparidad en el reparto inicial de la tierra, muestra
la desigualdad de la política agraria mexicana para las mujeres, la cual, define quién
puede recibir la tierra, discriminándolas, ya que éstas podían acceder a la propiedad
ejidal únicamente si estaban a cargo de la familia, mientras que los hombres
independientemente de la edad podían recibirla. Con esto se asume que la norma
son los varones y que el derecho de éstos es equivalente al de la familia, dejando
en desventaja a las mujeres, ya que ellas sólo reciben tierra en ausencia del jefe
familiar; debido a eso, fueron muy pocas las mujeres inscritas en los padrones de
peticiones de tierras y todavía menos las que recibieron dotación por parte del
Estado Mexicano (Rosas y Zapata, 2012; Vázquez, 1996), por lo que, en el caso de
Cerro de San Pedro, únicamente la propiedad ejidal fue entregada a siete mujeres
que no tenían esposo.

La estructura y organización del ejido Cerro de San Pedro estuvo también influida
por el abandono de ASARCO36 en 1948. Al respecto, Lamberti (2010) menciona que
la mayoría de los ejidatarios se marchó del pueblo en busca de fuentes de empleo
en la ciudad de San Luis Potosí o Monterrey, porque la agricultura y la ganadería

35
El Padrón e Historial de Núcleos Agrarios (PHINA) registra la Respuesta Presidencial de Sentencia el 8 de
enero de 1925, y la fecha de ejecución 11 de abril de 1926, dotando a 125 beneficiarios con 1776.47 Ha.
36
En 1943 ASARCO comenzó a trabajar en Cerro de San Pedro y se fusionó mercantilmente con la
Compañía Metalúrgica Mexicana, que realizaba trabajos de extracción en el lugar desde 1905. Sin
embargo, en 1948 ASARCO abandonó el pueblo debido al estallido de una huelga obrera (Medina,
2008; Reygadas y Reyna, 2008).
119
fueron fuentes esenciales de trabajo para las familias que habitan el pueblo, debido
al tipo de suelo, vegetación y precipitación, que corresponden a un ecosistema
semidesértico.

Según Ortiz (2009), en 1957 cuando se realizó una nueva depuración censal,
quedaron apenas 31 personas reconocidas legalmente como ejidatarias. Para 1974,
de acuerdo con la Comisión Agraria Mixta, ningún ejidatario ni sus descendientes
realizaban práctica agropecuaria alguna en tierras ejidales.

El abandono del poblado condicionó también el acceso a la tierra para las mujeres,
que si bien en el reparto agrario sólo siete recibieron tierras, cuando se otorgó la
igualdad de derechos en 1971 con la reforma a la Ley Federal de Reforma Agraria,
no existía estructura ejidal que recibiera el mandato presidencial de otorgar a las
mujeres una parcela para actividades agrícolas, pecuarias e industriales. Aunque
también queda la incógnita de si el ejido hubiera estado activo, ¿habrían otorgado
este derechos a las mujeres?, ya que la ideología patriarcal además de estar
presente en todos los aspectos de la vida cotidiana, ésta se acentúa con más fuerza
en los lugares rurales, donde las costumbres y tradiciones están delineadas
completamente por este pensamiento. Además de que, como menciona Rosas y
Zapata (2012), si bien han ocurrido cambios en las leyes mexicanas, éstos llegaron
tarde, y no se hicieron en el momento de la Reforma Agraria, y para cuando llegó la
igualdad jurídica entre hombres y mujeres en 1971, la mayor parte de la tierra ya se
había repartido en México, aunque algunos núcleos ejidales fueron otorgados en
ese periodo.

El tiempo transcurrió, el ejido permaneció inactivo y no había interés por parte de


las personas en formar parte de él, hasta que a mediados de 1990 con la llegada
de MSX volvió a cobrar importancia, ya que la corporación para sus actividades,
requirió parte del territorio físico del ejido Cerro de San Pedro. Además de este ejido,
la empresa necesitó también para sus operaciones parte del ejido Cuesta de
Campa, que pertenecía al municipio Cerro de San Pedro, y del ejido Palma de la
Cruz, ubicado en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez (Figura 9). Las
120
entrevistas que se hicieron fueron únicamente a ejidatarias de Cerro de San
Pedro37.

Figura 9. Ejidos necesarios para el proyecto minero Cerro de San Pedro.

Fuente: Lambert, Moreton y Krutzelmann, 2010.

El 17 de marzo de 1996 integrantes del ejido renovaron las autoridades ejidales y


eligieron a Felipe Alvarado Álvarez y a Aristeo Gutiérrez como presidente y
secretario del Comisariado Ejidal, respectivamente. En 1997 firmaron un contrato
de arrendamiento de 280 hectáreas de predios ejidales para ser utilizados en el
proyecto de MSX (Peña y Herrera, 2008b; Ortiz, 2009). Herrera (2010) señala que
estos ejidatarios eran falsos, pertenecían al poblado de la Zapatilla y el contrato se
hizo en febrero de 1997 por 350 mil pesos por una duración de dos años. Ortiz
(2009) menciona que dicha transacción se celebró en la misma fecha, pero por un

37
La información que se presenta a continuación y cronológicamente hasta el año 2010, es referida
por parte de la ejidataria Andrea, dado que la otra ejidataria que podía proporcionar información
sobre ese periodo, se encontraba en otra ciudad al momento de hacer las entrevistas.
121
monto de 170 mil pesos anuales proyectados a 15 años, y obligaba a las futuras
autoridades ejidales a mantener el arriendo y posteriormente no se iba a requerir su
convalidación para mantenerlo.

El ejido fue la parte legal de defensa más importante contra MSX en el conflicto ante
las instancias legales agrarias por parte del núcleo ejidal, en el que la ejidataria
Andrea fue la representante, y en cuya defensa se procuró la anulación de los falsos
contratos ejidales y la obstaculización en la apelación a dicho recurso. Un ejemplo
claro fue el rechazo voluntario al Programa de Certificación de Derechos Ejidales y
Titulación de Solares38 (PROCEDE) en el año 2000, cuya aceptación hubiera
implicado la posibilidad de adquirir parte de la superficie ejidal (Reyna, 2009), ya
que los proyectos de titulación de las tierras campesinas lejos de dar certeza jurídica
sobre la tierra, las transforma en propiedad privada e individual (Lastarria, 2011)
para su posterior venta.

En 2001 por parte del FAO, se buscó a las personas con antecedentes familiares
de derechos ejidales para que los obtuvieran, y de esa forma bloquear el proyecto
de MSX. Desde el Tribunal Unitario Agrario se emitieron edictos para llamar a
personas sucesoras de los/as ejidatarios/as que recibieron la dotación en 1926, con
lo que comenzaron diversos juicios de sucesión y en 2001 comenzó la lucha jurídica
contra MSX:

Y ya para eso del 99 por ahí, me invitan al movimiento por la cuestión jurídica,
que empiezan a buscar a gente que, pues más bien, desde el Tribunal Unitario
Agrario hay edictos donde están llamando a los sucesores de los ejidatarios
anteriores, ¿no?, y ahí es donde entro yo, me buscan precisamente para eso,
para que recupere el derecho, mi abuelo todavía vivía en ese tiempo. Él murió
hasta en el 99 y bueno, empezamos un juicio de sucesión en el 2000, en el 2001

38
El PROCEDE operó de 1993 a 2007 por la extinta Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), ahora
llamada Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y que opera el mismo
programa pero bajo el nombre de Fondo de Apoyo para los Núcleos Agrarios sin Regularizar
(FANAR).

122
me reconocen y bueno, a partir de ahí empezamos una lucha jurídica (Andrea,
ejidataria de 51 años).

En 2002 personas sucesoras de derechos ejidales, entre ellas la ejidataria Andrea39,


quien heredó el derecho por parte de su abuelo, iniciaron un proceso legal para
denunciar el arriendo con los falsos ejidatarios. Según Peña y Herrera (2008b) hacia
2004 concluye dicho juicio, donde el magistrado titular unitario del XXV Distrito, Juan
Manuel Calleros, expresa nulo el contrato de arrendamiento de 290 hectáreas de
tierra ejidal efectuado entre MSX y un presunto comisariado ejidal cuyo derecho de
usufructo no fue probado.

Ante la decisión anteriormente mencionada del Tribunal Unitario Agrario, la minera


promovió la ocupación temporal40 de las tierras ejidales en pugna y la Dirección
General de Minas de la Secretaría de Economía, le concedió a MSX un permiso por
30 años, arguyendo que la actividad minera es prioritaria, aún cuando la Ley de
Minas en su artículo 20 restringe esta actividad si se realiza en núcleos
poblacionales o hay restricciones ecológicas (Toscana y Hesles, 2010).

La ocupación temporal, según Herrera (2010) está estipulada en el artículo 19 de la


Ley Minera, además de la expropiación y la constitución de servidumbre41 para la
explotación minera, ya que, cuando el arriendo se declaró nulo, MSX demandó la
ocupación temporal y la servidumbre superficial sobre los predios ejidales. Debido
a que los/as verdaderos/as ejidatarios/as no estaban organizados/as y la mayoría
no se encontraban en el lugar, no se podían tomar acuerdos en común para frenarla:

39
La ejidataria Andrea obtuvo el derecho de sucesión por parte de su abuelo, ya que nadie de su
familia regresó a Cerro de San Pedro después del cierre de ASARCO en 1948. En el proceso de
sucesión su familia no se opuso y toda estuvo de acuerdo en que ella lo recibiera. Así lo comentó en
la entrevista.
40
La ocupación temporal, como recurso jurídico, fue anunciado el 21 de mayo de 2004 por el
presidente de Metallica Resources Inc., Richard Hall, en San Luis Potosí durante la celebración de
integración del Comité Técnico Consultivo Estatal de Minería, con el objeto de hacer uso de las
tierras ejidales para la operación de MSX (Peña y Herrera, 2008b).
41
La servidumbre de paso es el equipamiento para poder realizar la actividad minera, como caminos
y red hidráulica (Silva, 2010).
123
Y a partir de ahí empezamos con una lucha legal, que concluye en que bueno,
la empresa minera tenía un contrato muy leonino, muy a su manera, muy
ventajoso para ellos y bueno, tratamos que ese contrato vaya para atrás porque
lo habían formado gente que no eran ejidatarios reconocidos. Cuando va pa’
adelante ese juicio, y bueno, viendo la empresa que lo van a perder, o sea, lo
iban a perder ellos, la empresa, iban a perder las tierras de donde estaba el
proyecto y piden la ocupación temporal a la Secretaria de Economía (Andrea,
ejidataria de 51 años).

Respecto a la ocupación temporal, Garibay (2010) menciona que dicha ocupación,


supone la explotación y ocupación del territorio a cambio de un pago en dinero por
el derecho de uso, más no su compra. Sin embargo, a través de este recurso se
esconden dos cuestiones: primero, que la desposesión de facto se oculta tras un
recurso jurídico; y segundo, con la dominación clientelar por el pago, se disimula la
subordinación de la comunidad y su inserción a los fines de la corporación minera.

Paralelo a que la empresa obtuvo el permiso de ocupación temporal y servidumbre


legal sobre las tierras del ejido, ésta empezó a promover derechos agrarios (tal
como lo hizo el FAO) para las personas que habían quedado como posesionarias
de la comunidad la Zapatilla que firmaron en 1997 el contrato falso de
arrendamiento. El fin fue tener bajo control a estas personas y poder manejarlas
sobre el uso y explotación del territorio ejidal y que la asamblea del ejido pudiera
tomar acuerdos conforme a sus intereses. Sin embargo, ya con derechos ejidales
estas personas y consecuentemente haberse constituido la asamblea ejidal,
solicitan un amparo42 al Tribunal Superior Agrario y obtuvieron el fallo a su favor,
para negociar el contrato de arrendamiento por considerar que la minera les pagaba
menor cantidad de dinero que la que debían recibir (el contrato de arrendamiento
negociado venció en el año 2016 y ascendió a la cantidad de cuatro millones de
pesos que se repartía entre 66 personas) de tal forma que la elección de las
autoridades ejidales se realizó hasta el año 2010, ya que el grupo que había de
personas ejidatarias no era suficiente para conformar legalmente una asamblea
ejidal:

42
Juicio 78/2012 del Tribunal Unitario Agrario de San Luis Potosí.
124
Pues es que no había asamblea, realmente no había, o sea, la asamblea como
tal empieza del 2010 que obtienen el reconocimiento y empieza el grupo,
durante todo el tiempo atrás no había. No había gestión. Había reuniones pero
no eran ejidatarios, no había auténticas asambleas. O sea, no tenían ninguna
validez legal. Era un grupo que utilizó la empresa y movió y todo, pero no tenía
la validez. Del 2001 al 2010 fuimos siete personas del ejido que pues no éramos
la gran asamblea ni tenía tampoco la validez, actuábamos por derecho propio,
algo así, por propio derecho pero no tiene la validez que tiene la autoridad que
es la asamblea. […] Hay ahorita una renta al ejido, le paga una renta al ejido,
hay un convenio por 5 años, ahorita este es el último año […] pero el mismo
ejido, este nuevo grupo, impugna la ocupación temporal y hace un contrato por
5 años en 2011, entonces termina este año y se tiene que renovar o tiene que
haber algo, está en renta, son 312 hectáreas las que están en renta a todo el
ejido, bueno, de todo el ejido son 2000 hectáreas. Eso es lo que está pagando
ahorita la empresa, no sé si se va a pedir restitución de tierras, no sé que vayan
a hacer (Andrea, ejidataria de 51 años).

Igualmente lo señaló la habitante Verónica, que aunque ella no sea ejidataria,


estuvo en la oposición a MSX y por su profesión como abogada tiene conocimiento
sobre el tema:

Entonces de esos ejidatarios hubo del grupo opositor gente que tramitó sus
derechos y se los concedieron, entonces ya vieron que éstos eran ejidatarios,
interpusieron juicios contra los falsos ejidatarios y la minera les puso abogado y
les arregló el derecho a todos los de la Zapatilla que no eran ejidatarios y que
después ya los hicieron ejidatarios (Verónica, habitante de 38 años).

Esto también lo mencionó la habitante Lorena, esposa de uno de los siete ejidatarios
legítimos por derecho de sucesión promovido por el FAO y aludió a que los y las
nuevas ejidatarias “salieron hasta de debajo de las `piedras”, es decir, que personas
que no gozaban de este derecho lo adquirieron con tal de que la minera pudiera
operar:

[…] ellos tardaron, según esto, años como le digo, la lucha fue de años, de
repente salen ejidatarios hasta por debajo de las piedras, como usted dice
ahora, nombre es ejidataria. […] le digo, duraron muchos años el problema con
los ejidatarios que no se querían vender, que eran siete, nueve años. Pero de
repente salen como hormigas (Lorena, habitante de 70 años).

125
La ejidataria Leonor contó lo mismo, ya que la cantidad de personas ejidatarias se
duplicó e incluso no entiende por qué tantas obtuvieron el derecho a la tierra en el
ejido y supuso que fue por la cuestión del dinero:

Bueno, pues ahorita como la minera nos estaba dando así una cantidad por la
renta, éramos 32 y ya entraron lo doble, no sé por qué salieron tantos
ejidatarios, será porque hay dinero o quién sabe, pero yo fui de las primeras que
éramos como cuatro mujeres y ahorita ya hay muchas, hay unas viudas y otras
que entraron (Leonor, ejidataria de 55 años).

Otra ejidataria, que forma parte del grupo a quienes MSX promovió sus derechos
ejidales, comentó de manera similar el hecho, cuando habló de que no había juntas
antes de 2010 por la pugna jurídica por el ejido, y que la minera empezó a promover
estos derechos agrarios:

[…] no se reunían tanto, tenían problemas legales. Al parecer no todos estaban


reconocidos, llegó la empresa y nos empezó a auxiliar, eso es lo único que
conozco. No había tantos, o sea, sí había, por ejemplo, mi abuelito es una de
las personas que siempre ha estado en el ejido y pues, él empezó, pues, sí se
ayudaba pero no eran tantos. Entonces llegó minera y como la gente vio que
había ayudas, entonces empezó a haber bastantes ejidatarios cuando
anteriormente ni se preocupaban (Patricia, ejidataria de 33 años).

En el testimonio se aprecia que el grupo ejidal se incrementó debido al auxilio de la


empresa. Del mismo modo lo expresó otra ejidataria, cuando comentó que MSX
unió al ejido:

[… ] ahorita que está la empresa como que unió al ejido, o se unió un poco el
ejido por lo mismo que están trabajando dentro de las tierras ejidales. Entonces
como hay mujeres, este… ejidatarias pus como que ya se unieron un poquito
más. Tienen a lo mejor, tienen también actividades porque la empresa
canadiense les pone alguna actividad, tienen alguna actividad dentro de la
empresa (Mercedes, ejidataria de 48 años).

126
La esposa de un ejidatario contó el mismo asunto, ya que a partir de 2010 fue
cuando se logró que el contrato de arrendamiento favoreciera a las personas
ejidatarias, obteniendo un poco más de ingresos económicos:

[…] pues es un convenio que hicieron hace pues 20 años. Después volvieron a
hacer otro hace como unos 6 años, ya un poco más bien hecho verdad y es
cuando les dio un poco más de renta (Cecilia, habitante de 61 años).

Es importante mencionar que las mujeres que accedieron a obtener derechos


ejidales por parte de la promoción que MSX realizó, fue por las precarias
condiciones que vivían en el medio rural y no por el interés de trabajar la tierra,
hecho del que la empresa tomó ventaja para tener a quien poder manipular y sobre
todo, que por medio de la aparente legalidad, bajo la firma de las mujeres y los
hombres ejidatarios, obtener el consentimiento local para desarrollar su actividad.

Aparentemente, para las mujeres que obtuvieron derechos agrarios esto supondría
una mejora sustancial en sus vidas, ya que haber ingresado al ejido y poseer un
titulo de propiedad sobre una parcela les podría otorgar otros beneficios, como
acceder a créditos financieros a manera de préstamo e invertir en insumos para
trabajar la tierra o establecer algún negocio, por mencionar algún ejemplo. No
obstante, el régimen de la tierra en el ejido Cerro de San Pedro es de tipo comunal,
es decir, no hubo titulación individual que permitiera dar certeza jurídica sobre los
límites parcelarios, con lo que las posibilidades futuras de las mujeres quedaron
truncadas. Al respecto, las ejidatarias dijeron que no sabían exactamente cuánto
abarcaban sus parcelas ni las dimensiones de éstas. Lo que pone en evidencia que
su promoción como propietarias de la tierra no se hizo para su propio beneficio, sino
para dar pie al arrendamiento de la tierra.

Tal aceptación de la explotación del territorio, como se dijo, fue otorgar beneficios
económicos al ejido, tanto por el primer contrato apócrifo como con el segundo
aparentemente negociado. Además, otorgó también un incentivo económico en la
época decembrina al núcleo ejidal a manera de aguinaldo, sin embargo, este apoyo
127
ya no fue otorgado en 2015. A pesar de ello, las mujeres ejidatarias expresaron
estar agradecidas con la corporación, ya que con la llegada de la empresa lograron
comprar bienes materiales o aumentar considerablemente su ingreso, lo cual fue el
aliciente principal para rentar las tierras, tal y como lo muestran los siguientes
testimonios:

Bueno, pues mira. Cambiaron en el hecho de que la empresa le paga a los


ejidatarios una renta, entonces aquí había personas que realmente nunca
habían recibido ese tipo de ayuda, quieras que no, es una ayuda para los
ejidatarios porque hay gente que ha comprado hasta, bueno, algún animal que
le va servir más delante, chivas, vacas o hasta un transporte para trasladarse a
otras comunidades aquí cercas (Mercedes, ejidataria de 48 años).

Entonces pues, tú sabes que aquí de este lado hay mucho ejidatario, pues
habemos mucha gente pues de bajos recursos, la cual este pues a lo mejor hay
vez que era una renta, que era un ingreso más a lo mejor a sus casas, o a otros
les convino, fue por eso que se aceptó rentar. Digo, a lo mejor entre esas
personas estaban, la misma gente que quería ver al pueblo con gente, crecer,
o etcétera, tener más oportunidades (Patricia, ejidataria de 33 años).

Como lo describió la ejidataria Patricia, el consentimiento por parte de las personas


del ejido para rentar la tierra se debió a las condiciones de pobreza y falta de trabajo
en el lugar, de las cuales, se da cuenta en el apartado que describe el empleo y las
aparentes mejoras que MSX trajo consigo.

Sobre los contratos de alquiler de la tierra, como el que hizo MSX con las personas
del ejido, López y Eslava (2011) señalan que por medio del arrendamiento permiten
a las entidades aprovechar los bienes de otros/as a cambio del pago de un precio
establecido en dinero. Al igual que la compraventa de tierras, si éstas se encuentran
en manos privadas, no hay inconveniente alguno, basta con que las partes lleguen
a un acuerdo en el que se establezcan las condiciones. El inconveniente surge
cuando se tratan de tierras comunales y ejidales, aunque la Ley Agraria en el artículo
79 señala lo siguiente:

128
El ejidatario puede aprovechar su parcela directamente o conceder a otros
ejidatarios o terceros su uso o usufructo, mediante aparcería, mediería,
asociación, arrendamiento o cualquier otro acto jurídico no prohibido por la ley,
sin necesidad de autorización de la asamblea o de cualquier autoridad.
Asimismo podrá aportar sus derechos de usufructo a la formación de
sociedades tanto mercantiles como civiles (Cámara de Diputados, 2016).

La estrategia que utilizó la empresa para apropiarse del territorio, fue la promoción
de derechos ejidales, la cual está representada por el “auxilio y la unión”, y se hizo
para formar un grupo pro-minero43 que facilitó el arrendamiento de la tierra. Esta
promoción, es un suceso preocupante, que, aunque en primera instancia supone un
derecho tanto para las mujeres como para los hombres, no se realizó para su
bienestar, sino se hizo para explotar la tierra por medio de su alquiler, sin considerar
a futuro y que una vez terminadas las actividades de extracción, el territorio quedaba
devastado y sin ningún tipo de alternativa productiva.

Para iniciar sus operaciones, MSX llevó a cabo procedimientos fuera de la ley. Sin
embargo, al ser impugnados los convenios falsos, ésta solicitó ante instancias de la
justicia mexicana la ocupación temporal, es decir, su primera estrategia de
desposesión la realizó fuera de la ley, y cuando sus intereses se pusieron en riesgo,
recurrió a la estrategia de apelar ante las instancias legales que inicialmente vulneró
para seguir con su objetivo. Esta forma de desposesión, amparada en la noción
hegemónica de legalidad, constituyó el dispositivo expropiatorio que Composto y
Navarro (2014) llaman legalidad institucional, la cual consiste en el establecimiento
de una red jurídica y administrativa por parte del Estado, para respaldar y dar
coherencia institucional a las transformaciones económicas, sociales y políticas
gravadas por los requerimientos del régimen capitalista acumulador.

Es importante mencionar que las reformas que se hicieron en la legislación


mexicana para facilitar la inversión en el sector minero en los primeros años de la
década de 1990, permitieron realizar lo anteriormente señalado: simulación de

43
Así lo definió la ejidataria Andrea, de 51 años de edad en la entrevista.
129
arrendamiento con personas con falsos derechos ejidales, la ocupación temporal
del territorio, recibir pagos por la renta de la tierra y su desmedida explotación. Al
respecto Bebbington e Hinojosa (2007) señalan que las modificaciones hechas a la
legislación que permitió la apropiación territorial con fines mineros, se hizo sin tomar
en cuenta los derechos consuetudinarios de las comunidades campesinas y de sus
integrantes, ya que sólo dieron pauta para el ejercicio de transacciones de mercado
sobre todo casuísticas, donde el Estado fue el gran ausente en su papel
fundamental de garantizar intercambios económicos justos, las corporaciones con
acceso a información y plenitud de recursos, impusieron a la población rural
criterios, valor y formas de relacionamiento para la adquisición de sus tierras.

Así como se utilizó la legalidad institucional, MSX se valió de la estructura patriarcal


que prevalece en el ejido Cerro de San Pedro. De las 66 personas que conforman
actualmente el ejido, 41 son hombres (62.2%) y 25 son mujeres (37.8%). Del año
2001 a 2010 cuando sólo había siete personas ejidatarias, únicamente dos de ellas
eran mujeres (28.6%) y el resto eran hombres (71.4%). La promoción de derechos
ejidales que hizo MSX, fue para 23 mujeres y 36 sujetos masculinos, a partir del año
2010. En las cifras de ejidatarias/os hay una clara desventaja para las mujeres en
el acceso a la tierra, a pesar de que se promovieron sus derechos agrarios
deliberadamente. Si bien ellas acceden no por herencia a la tenencia de la tierra,
que es el principal medio de sucesión para ellas, como argumentan Deere y León
(2005), sigue habiendo un amplio sesgo de relación mujer-hombre en la cuestión
agraria, lo que refleja que las prácticas sociales de acceso a la tierra siguen
privilegiando a los varones (Almeida, 2012).

Sobre la no proporcional relación hombres-mujeres en el acceso a la tierra, Oxfam


(2016) y Martínez (2013) mencionan que las sociedades de Latinoamérica siguen
siendo profundamente patriarcales y mantienen a las mujeres en una posición de
subordinación respecto a los varones, ya que las propietarias son muy pocas. Entre
la igualdad formal reconocida en la legislación y la igualdad real de derechos y
oportunidades, se mantiene un abismo de factores culturales e institucionales
130
arraigados que reproducen una exclusión y discriminación histórica. La disparidad
de género en el acceso y control de la tierra se manifiesta de diferentes maneras,
como: preferencia por los hombres en la herencia; menor participación de las
mujeres en la asignación de tierras por parte del estado; y el insuficiente
reconocimiento de su contribución al bienestar de la familia y al desarrollo nacional,
o de su rol como sujetas plenas y activas.

Aunque el acceso a la tierra para las mujeres fue en condiciones similares que en
el caso de los hombres, pues la promoción de derechos agrarios derivó del conflicto
socioambiental, los acuerdos importantes se tomaron por vía de la imposición
masculina, debido a que la estructura que prevalece en la asamblea ejidal es
patriarcal y las decisiones de las mujeres pueden manejarse fácilmente, sobre todo
si se tiene en cuenta que por una construcción social de género, ellas suelen ser
más dóciles, ya que deben consultar principalmente con sus esposos, e hijos
varones sobre sus decisiones, y su voto en la asamblea del ejido, no tiene el mismo
valor que el de los hombres, pues su opinión aunque la externen, no se considera
pertinente y válida si no coincide con la de ellos.

Sobre la participación de las mujeres en la asamblea ejidal, las entrevistadas


comentaron diversas cuestiones, por ejemplo: que son mujeres adultas reservadas
en sus opiniones y no la manifiestan en los asuntos de este espacio
predominantemente masculino; que solamente se limitan a escuchar debido a que
no entienden sobre las cuestiones agrarias y por lo tanto siempre están calladas, y,
si emiten su voto, es conforme a lo que en la mayoría de las personas ejidatarias
está de acuerdo, en este caso los varones:

Pues no opinan, son muy, este… como muy reservadas, ya son personas
grandes, adultas, entonces no son, son como las esposas que heredaron las
tierras de los ejidatarios hombres pero ya grandes, entonces son… pienso que
si tienen tierras, pienso que tampoco las trabajan (Patricia, ejidataria de 33
años).

131
Solamente escuchando porque al menos yo no entiendo de eso, que pues yo,
mi esposo era de aquí y yo soy de Ciudad Mante. Y nomás como me tocó mi
suerte con mi esposo aquí y pues él era el ejidatario y él era quien sabía de eso
(Ofelia, ejidataria de 65 años).

[…] pos como le digo, como no sabemos pos nos quedamos calladas. No
decimos, solamente cuando sea algo que, pues que si presta atención pero pos
casi siempre se trata de pos de la siembra, de todo eso (Leonor, ejidataria de
55 años).

Nomás oyendo pero le voy a decir una cosa, en veces uno no les entiende. Y
pos nada más firmando el libro de asistencia, y aparte otra cuando nos retiramos
y una hoja aparte que, esa se quedará yo creo el comisariado ejidal. Nada más
eso, no hacemos nada, más que estar sentadas como estoy aquí (Edith,
ejidataria de 75 años).

Pues yo la mera verdad pos casi ni participo porque como yo le digo, es que yo
no sé nada de eso, del campo, no sé, de lo que siembras, cuánto es cuándo
van a sembrar, que es lo que [ocupa] cada parcela, pos la verdad no sé. Pos yo
nomás escucho, y pues vengo y les platico a ellos, y ya cuando veo que pos
que todas las personas están de acuerdo en lo que están diciendo de la
asamblea, pues, yo también ya pues participo […] (Luisa, habitante de 66 años).

Pues casi siempre son los hombres, que son los que andan más por delante.
Son los que deciden y los que dicen. Casi nosotros no opinamos. Y por lo
mismo, como casi no opinamos las mujeres, como que nos ignoran, lo que las
mujeres dicen (Catalina, ejidataria de 33 años).

Pues en las juntas, cuando hay reunión no son tomadas en cuenta cuando
opinan, bueno, yo de mi parte no opino, aunque siempre voy, a mí no me gusta
faltar (Delfina ejidataria de 33 años).

La predominancia masculina y la invisibilización femenina en la asamblea ejidal se


debe a que este espacio fue construido históricamente conforme al género. Lastarria
(2011) menciona que desde el inicio los ejidatarios fueron mayormente hombres y
sólo las mujeres que eran madres solteras o viudas con hijos menores pudieron
recibir tierra. Este tipo de organización, Lagarde (1996) lo llama organización social
genérica, la cual, deriva de establecer el sexo como marca para designar a cada
quien actividades, funciones, relaciones y poderes puntuales, es decir géneros; la
132
organización social genérica es la dimensión social basada en la sexualidad de las
personas. Se trata de una red estructurada de poderes, jerarquías y valores, que se
configuran en la medida que un poder aumenta directamente a la resta del otro.

La organización genérica al interior de la asamblea ejidal, como se dijo, se remonta


a la dotación de los ejidos por parte del Estado mexicano, la cual, no incluyó a las
mujeres al inicio, y aunque la legislación cambió en 1971 otorgando los mismos
derechos sobre la tierra a ellas, y les otorgó el derecho a hablar y votar en las
reuniones del ejido, su posición respecto a los hombres no ha cambiado (Lastarria,
2011). Por ejemplo, la ocupación de los puestos relacionados a la toma de
decisiones del ejido son predominantemente masculinos. Así lo manifestó la esposa
entrevistada de un ejidatario, cuando señaló la participación política de las mujeres
en las elecciones de las autoridades ejidales, ya que ninguna ha llegado a la
presidencia de este órgano ejidal a partir de su constitución en 2010, considerando
que los varones son los que tienen mayor capacidad y que la voluntad de éstos es
la que se impone:

Pues a veces participan en la planilla, aunque sea de suplentes, porque todavía


no he sabido que sea alguna mujer comisariada, secretaría sí, pero comisariada
no, comisariado siempre lo dejan a alguna persona que tenga capacidad, que
sea hombre. Aunque las mujeres también pueden ya en este tiempo, también
tienen inteligencia y buenas decisiones pero todavía a veces sí se impone el
hombre, pues yo creo que porque son mayoría los hombres, los ejidatarios,
¿verdad?, y ellos lo deciden porque son menos mujeres ejidatarias que
hombres, ellos deciden (Cecilia, habitante de 61 años).

Sobre la preeminencia masculina en los puestos de decisión de los órganos de


gobierno ejidales, como lo ha sido el ejido Cerro de San Pedro, UN-Habitat (2005)
reporta que únicamente 5.2% que corresponden a mujeres se encuentran
representadas en los cargos principales en los comités ejidales. Por su parte INEGI
(2007) señala en el censo ejidal del mismo año, que de los 31,514 núcleos y
comunidades agrarias que hay en México, únicamente 2.5% de éstos se encontraba
presidido por mujeres, 798 para ser exactos.

133
La restricción de las mujeres en la participación de la asamblea ejidal, ya sea en el
pleno, como lo manifiestan los testimonios, y en los puestos de decisión de ésta,
representa una limitación para influir políticamente en este espacio tan importante,
ya que desde éste, se han tomado decisiones trascendentes sobre el uso y
explotación del territorio, lo cual, además de vulnerar sus derechos políticos, han
aprovechado su voz y voto, pues aunque sus decisiones no sean libres y
conscientemente, sí emiten su voto en la asamblea y se han valido de él para llegar
a acuerdos importantes y consentir la explotación minera.

Al respecto, Solano (2015) señala que en las comunidades rurales sus espacios de
participación son limitados, no tienen el mismo peso en la toma de decisiones que
los hombres, quienes acaparan la representación comunitaria muchas veces
utilizando figuras femeninas dóciles a su manipulación, por ello las necesidades de
las mujeres son las menos tenidas en cuenta. En esas condiciones cuando una
empresa minera se adueña de territorios vía concesiones por parte de los Estados,
viola los derechos como el de la autodeterminación, y las opiniones, aspiraciones,
posiciones y exigencias de las mujeres de las comunidades despojadas
simplemente no cuentan.

Aunque la promoción de derechos ejidales de las mujeres realizada por MSX haya
sido para mostrarse como una empresa socialmente responsable, que propicia su
representación en espacios donde se toman decisiones importantes, la
organización de la asamblea sigue siendo patriarcal. Además, trascurrieron varias
décadas sin una organización formalmente constituida hasta el año de 2010. Y a
pesar de que la legislación cambió, la importancia de la participación de las mujeres
en la toma de decisiones relevantes, no se ha tomado en cuenta.

Cabe señalar un punto importante: el control real de las decisiones que se tomaron
sobre el uso del territorio ejidal estuvieron dirigidas por la empresa minera. En esta
parte, las mujeres han sido utilizadas, ya que su criterio ha estado dirigido por
quienes las hizo ejidatarias y tuvieron que responder conforme a esos intereses. Al
134
mismo tiempo, existe un control dirigido por parte de la minera a través de los
hombres de la comunidad, ya que son ellos quienes, por ser mayoría, conducen la
asamblea ejidal conforme a los intereses de la corporación.

Lo que ocurre desde la desposesión mediante el análisis de género, es que la


participación política de las mujeres se invisibiliza, pero al mismo tiempo se recurre
a ella para ganar consenso sin dejar de mantener las limitaciones e imposiciones
por el sistema patriarcal que ha caracterizado a los ejidos en México.

Al igual que se dio la imposición masculina para el consentimiento del


arrendamiento en el territorio del ejido, lo mismo sucedió con las mujeres y el
desplazamiento de la comunidad La Zapatilla, como a continuación se muestra.

3.3 El desplazamiento de la comunidad “La Zapatilla”

La comunidad La Zapatilla fue desplazada para que MSX construyera parte de la


infraestructura para el proceso de separación de los minerales: los patios o piletas
de lixiviación. La Nueva Zapatilla, según Madrigal (2014) es un asentamiento
aledaño del municipio Cerro de San Pedro, y se encuentra sobre uno de los
costados del Cerro de los Gatos. Es un conjunto de 45 viviendas, con una población
de 115 personas que hasta 2001 vivían en La Zapatilla, llamada ahora Vieja
Zapatilla, un caserío en torno a lo que en el pasado fue una hacienda de fundición,
la cual alojaba inmuebles como la denominada Casa Guadalupe, construidos entre
los siglos XVII y XVIII.

Las entrevistadas describieron a la antigua Zapatilla como un lugar donde las casas
estaban construidas en su mayoría de adobe y otras con piedra, con piso de tierra,
techos de lámina y se encontraban mayormente separadas, a diferencia del lugar
donde ahora viven, ya que las viviendas se encuentran contiguas, unas frente a
otras, divididas por el camino que va hacia las comunidades de Portezuelo y Cuesta

135
de Campa. La habitante Julia, originaria de la ciudad de Matehuala, describió de la
siguiente manera la vieja Zapatilla:

Era muy, la casa de nosotros estaba hecha de pura roca, nada más el piso de
tierra, en la de nosotros no había piso, incluso estaba techada de garrocha, y la
otra parte era de lámina. El pueblo pues era así, había garambullos, un tanque
grandísimo con sus árboles, la iglesia era muy pequeña. El tanque de ahí
tomábamos agua. Me acuerdo que había animales y también tomaban de ahí,
caballos, hasta se metían al agua. Era un rancho, rancho. La plaza también era
muy pequeña. Algunas de piedra y otras de garrocha. Algunas tenían de loza,
depende de cada familia. Había de loza, de garrocha, de lámina, y pisos, a
veces sin piso de pura tierra, otros de puro piso firme, y otros de cemento muy
suave. Nomás había como una o dos casas que tenían todo adentro y las demás
eran la cocina aparte, los cuartos aparte, había una casa grandísima de una
señora que se llama doña Beatriz, había como ocho cuartos pero separados.
Incluso también separados y tenían un patio grandísimo. Algunas estufas de
gas, otras de chimenea, de pura leña, en mi casa era de pura leña. La mayoría
eran de leña (Elisa, habitante de 32 años).

Las entrevistadas mencionaron también que aunque su antigua comunidad


careciera de ciertos servicios, o que aunque no estuvieran como ahora, la extrañan
y se sentían mejor viviendo allí, ya que el espacio se encontraba más abierto y las
personas vecinas no estaban al pendiente de la vida ajena, porque las plantas del
campo eran altas y no podían verse a simple vista. La ejidataria Leonor describió
que se “sentía más a gusto, aunque viviera debajo de un tejabán” y la ejidataria
Luisa mencionó que sintió tristeza al dejar su antigua casa, porque la habían
construido con esfuerzo de su trabajo. Sin embargo, el discurso al que apeló la
empresa para la reubicación de la comunidad, fue que iban a tener mejores casas
y mejores servicios; más propios de la vida urbana del Valle de San Luis Potosí.

Respecto a los sentires anteriormente descritos, como la tristeza de dejar su vieja


casa o que el anterior espacio les parecía estar mejor y en el que se sentían más a
gusto, Bermúdez, Zambrano y Roa (2014) señalan que los reasentamientos, más
que otorgar una compensación por los daños ambientales a las comunidades u
ofrecer mejoría en a vida de la población, son formas de expropiación del territorio

136
a favor del extractivismo, ya que en el mejor escenario, se sustituye un territorio por
otro. Sin embargo, el restablecimiento provoca que la identidad y la memoria
desaparezcan, pues el espacio y las relaciones cambian de forma fuerte.

En la negociación del desplazamiento, cuya distancia no fue mayor a medio


kilómetro del lugar original, fueron los varones de la comunidad quienes hicieron el
trato y acordaron la negociación con los representantes de MSX. La ejidataria
Leonor señaló que fueron los hombres quienes negociaron, porque ella como mujer,
no podía hacerlo. Los hermanos o los sobrinos, fueron quienes estuvieron de
acuerdo y quienes hablaban sobre tales convenios. En el caso de la ejidataria, su
esposo únicamente le mencionó que iban a vivir en otro lugar, incluso su creencia
era que se trataba del mismo lugar en el que se encontraban. Así lo mencionó en la
entrevista:

Los hombres. Porque uno de mujer, no. Ellos, los hermanos, los sobrinos, ellos
estuvieron de acuerdo en que nos dieran aquí, porque según esto si nosotros
teníamos una hectárea, según esto le daban una media hectárea, o si teníamos
media nos daban media y así. Eso fue un acuerdo en ellos. Ellos eran los que
hablaban. Ya nomás él me decía, vamos a vivir aquí, y yo estaba en la creencia
que era allá mismo, pero no, que porque nos habían regalado este pedacito
(Leonor, ejidataria de 55 años).

Sobre este tipo de decisiones, Martínez (2013) argumenta que donde los
emprendimientos mineros consiguen asentarse, uno de los principales problemas
para las mujeres es la fuerte discriminación en la toma de decisiones, ya que éstas
no son consultadas en los procesos de negociación. De la misma forma, la ejidataria
Ofelia mencionó que sobre el acuerdo para el desplazamiento de su familia, fue su
esposo quien hizo el trato y que sobre ese suceso únicamente él hubiera podido
contar, ya que los varones eran los que trataban esos asuntos, debido al machismo
de la comunidad, y que ella como mujer tuvo que ser sumisa a lo que la voluntad
del marido dispuso:

137
No pues es que eso solamente mi esposo, porque él era solamente el que
andaba, los hombres eran, nosotros nos parábamos allá para nada. Ellos son
lo que sabían en lo que iban a trabajar y todo. Pues yo pienso que así eran
todos aquí, todos los hombres aquí de machistas. Y pus uno de mujer tenía que
ser uno sumisa a lo que ellos dijeran (Ofelia, ejidataria de 65 años).

En el mismo sentido fue el testimonio de la ejidataria Luisa, que contó que el esposo
tomó la decisión del cambio de la vivienda familiar, pues antes eran sólo los hombres
quienes tenían voz y voto, por lo que ella no se inmiscuyó en el tema, porque a él
no le gustaba que su esposa le hiciera preguntas sobre sus tratos. Ella sólo se
limitaba a mirar y a escuchar; los hombres tenían sus juntas donde trataban ese tipo
de cuestiones. Incluso dudó que a otras mujeres les hayan consultado y que ella
hubiese sido la única a la que no le preguntaron si estaba de acuerdo:

[…] pues yo ni sabía nada porque mi esposo era el que, pues ya ve que más
antes uno, había muchos esposos que nada más ellos pues tenían voz y voto,
uno casi no. Uno nunca se metía en eso, o sea ellos hicieron […] pero como a
él casi, mi esposo nunca le gustaba que yo le anduviera preguntando, no le
gustaba, él sólo hacia sus tratos, él hacía y deshacía, y uno, pos yo nomas
miraba, oía y a veces ni oía, porque pos como ellos eran hombres pos allá iban,
hacían sus juntas y todo eso. Por eso yo casi de eso mucho no, pos no le puedo
dar mucha información, porque pos ellos hacían las cosas, sus tratos […] no me
parecía muy bien, porque sí deberían de haberle tomado uno en cuenta,
decirme: oyes, ¿como ves?, o bueno, y no nomas él, casi la mayoría de todos
los señores, y bueno, solamente que [a] las demás señoras sí les haigan
platicado, hayan quedado de acuerdo, pero pos a mí no […] yo nada, nada,
nada. Mi esposo era el que se entendía de todo. Yo nada. Yo nada más como
dice el chiste, pos yo nomás miraba. Veía y miraba […] ¡Ay, tú qué sabes! ¡Tú
qué sabes! Yo no decía nada (Luisa, ejidataria de 66 años).

En los testimonios de las mujeres se aprecia la falta de control y poder de decisión


que tuvieron sobre el futuro de La Zapatilla y su posterior desplazamiento. Sobre
este tipo de situaciones que vivieron las entrevistadas, Salazar y Rodríguez (2014),
señalan que las restricciones de las mujeres sobre el control del territorio, son
impuestas por un sistema patriarcal que se reproduce a través de las generaciones
mediante una serie de valores culturales auto-asumidos por las mujeres, como la

138
aceptación de roles de género estereotipados, una estricta división sexual del
trabajo y la exclusión de las mujeres de la toma de decisiones.

Incluso, el testimonio de otra entrevistada no ejidataria confirma su falta de


influencia en la imposición masculina para reubicar la comunidad. Ella vivía con la
familia del esposo, es decir, con su familia política, y fue el suegro quien resolvió
que debían cambiar de residencia hacia las casas que MSX les construyó. En esa
familia ni la esposa, ni las/os hijas/os tuvieron poder de decisión; el jefe y cabeza de
familia dispuso tal cambio y tuvieron que aceptarlo:

La verdad nada. Como que es que aparte eran otros tiempos de que el señor
de familia decía lo que se tenía que hacer. Y si él decidía y uno nada más
escuchando. Ya nada más cuando venía a ver el lugar que se iba a fincar y ya
cuando estaban trazadas igual venía a verlas pero como te digo, él era el que
tomaba la decisión. Ni yo, ni mi suegra tomamos parte de esa decisión, ni los
hijos. Pero si deberían de haber tomado la opinión (Elisa, habitante de 32 años).

Tanto el suegro de la habitante Elisa, como los esposos de las ejidatarias Leonor,
Ofelia y Luisa, se asumieron como los únicos sujetos capacitados para tomar la
decisión correcta que afectó a la familia entera, y como los poseedores de la lucidez
necesaria para decidir y pensar que lo que representaba un beneficio para ellos,
inmediatamente lo iba a ser para todo el núcleo familiar.

Así como en la ocupación del territorio ejidal y el desplazamiento de la comunidad


La Zapatilla, las mujeres tuvieron un papel secundario y ausente en el proceso de
negociación con MSX. En el caso del ejido Cerro de San Pedro, las mujeres han
sido utilizadas para que la empresa haya obtenido el permiso para el trabajo minero,
ya que no hay una decisión plena y consciente sobre el uso del territorio, debido a
que deben seguir el mandato de quien las puso ahí, o sea, la misma MSX, que lo
ha hecho por medio de la imposición y haciendo uso de un espacio estructurado
históricamente conforme al género, como lo ha sido la asamblea ejidal.

En el caso de la construcción de las piletas de lixiviación y la necesaria reubicación


de La Zapatilla para llevar a cabo esa actividad, el convenio se hizo con los hombres
139
jefes de familia, donde éstos no consultaron a sus esposas y familias para decidir el
cambio posterior de la residencia. Lo que pone de manifiesto el nulo poder de
decisión que las mujeres han tenido en la ocupación del territorio sampedrense. Y
no consideraron las necesidades de las mujeres, su arraigo, identidad y
territorialidad.

3.4 Los bienes y servicios para la población ¿apoyo desinteresado?

En este apartado se describen las “ayudas” que MSX otorgó a las personas de Cerro
de San Pedro para poder tener aceptación entre ellas para realizar sus actividades
de extracción: empleo y servicios a la comunidad. Sin embargo, tales apoyos fueron
encaminados no como una acción desinteresada, sino para tener el soporte de la
población local y poder asentarse en el territorio sampedrense.

3.4.1 Empleo

Si, porque manejan la cosa del empleo, ¿verdad?, y que el pueblo iba a tener mucho
auge […]

La promesa de empleo para la población local es uno de los argumentos más


importantes para promover la minería a gran escala. Sin embargo, es uno de los
puntos más débiles, ya que la evidencia empírica demuestra que los empleos
locales son insignificantes, además de que los trabajos de menor rango son
destinados a las personas del lugar y los puestos altos y mejor pagados son para
gente de afuera (Machado et al., 2011).

La minería a gran escala se caracteriza por ser una actividad económica altamente
intensiva. Por cada millón de dólares invertido, se generan entre 0.5 y 2 empleos
directos. Es decir, entre más capital se invierte, menos empleo se genera, y menor
es la participación del salario de las personas trabajadoras en el valor agregado
total, a comparación de quienes produjeron con su trabajo. En suma, la mayor parte
140
es ganancia del capital. A decir de las cifras de empleo generado a nivel mundial
por la minería metálica industrial: 2.75 millones de personas han sido empleadas en
esta actividad, lo que representa 0.009% de los puestos de trabajo a escala mundial
(Machado et al., 2011). Por su parte INEGI (2014a) reporta que a nivel nacional, el
total de personas ocupadas en empleos de la minería metálica en actividades de
extracción y beneficio ascendió a 68,022 personas.

MSX en su Manifestación de Impacto Ambiental (CEASA y UASLP, 2010) llamada


proyecto de optimización de la operación, consolidación de reservas y cierre, reportó
que por la inversión requerida durante la vida del proyecto ascienden a 2476 mdp,
de los cuales 126 corresponden a impuestos, es decir, 2350 mdp representan la
inversión libre de impuestos. Mientras que el empleo ascendería a un promedio de
700 puestos de empleo directo. Por lo tanto, por cada trabajo ofrecido a las personas
se invierten 3.35 mdp, lo que quiere decir que en este caso de estudio se mantiene
la alta inversión de capital contra una baja tasa de empleo y la ganancia es del
capital, no de las personas que han trabajado en la minera.

Cuando comienza la operación de una mina, señala Earthworks y Oxfam América,


(2004) la población local y sus alrededores ven un fuerte impulso en la actividad
económica. Nuevas carreteras y viviendas construidas para los mineros; pequeños
negocios y tiendas se establecen para servir a la mina y trabajadores. De hecho,
tales operaciones se presentan típicamente como la entrada a la prosperidad local.
Pero las economías que crecen alrededor de la mina sufren el síndrome de las
economías de enclave: hay generalmente poca actividad económica que es
independiente de la mina. Este alto grado de dependencia no ha probado ser una
buena manera de estabilidad económica a largo plazo.

La promesa del empleo local y regional, constituyó un aliciente fuerte para el


asentamiento de MSX, a esto se le debe sumar que la operación del proyecto minero
tuvo lugar en un sitio apartado del centro urbano y las personas que ahí viven fueron
abandonadas a su suerte, por lo que la oferta laboral por parte de MSX fue una
141
ventaja muy fuerte para la población local (Garibay, 2010; Rojas y González, 2010).
Así lo expresaron las opiniones de las entrevistadas, principalmente quienes han
sido beneficiadas directas y contaron que la empresa le proporcionó trabajo a todas
las personas, y que incluso les capacitó para poder desempeñar ciertos empleos,
como la operación de los yucles. Además, que el trabajo no fue sólo para las
personas de las comunidades del municipio, sino para otros de la región, como
Soledad de Graciano Sánchez, Armadillo de los Infante o Zaragoza:

[…] la empresa llegó a ocupar a toda la gente, toda la gente, a nadie se le ha


cerrado la puerta en la empresa, a todo mundo se le ha dado un trabajo, de lo
que sabes hacer, claro, de lo que no, te capacitaron. Aquí hay gente que no
sabía manejar y la empresa los capacitó, hasta mujeres para manejar los
camiones de carga (Mercedes, ejidataria 48 años).

O sea estuvo muy bien todo, como le digo por el trabajo estuvo bien para todas
las personas y para mi familia, porque mi hija tiene ahí trabajando un buen
tiempo y pues ella aporta ahí a la casa lo que ella gana. Entonces es un
beneficio muy bueno para nosotros. […] no nada más aquí a San Pedro, a toda
la región porque hay trabajadores de Soledad, de San Luis, de Zaragoza y
Armadillo de los Infante. Entonces fue regional el trabajo. Pero sí, aquí en San
Pedro sí, yo creo que como la mitad de los que trabajan en la mina son de aquí
de San Pedro (Cecilia, habitante de 61 años).

Del total de las entrevistadas, 44.82% fueron beneficiadas por el empleo, de forma
directa o indirecta, ya que si no son ellas las trabajadoras en la empresa, son sus
hijas/os o cónyuges quienes desempeñan diversas funciones: trabajo de limpieza,
administrativo, operativo de maquinaria pesada, en laboratorios, en el área de
vigilancia, etcétera. El 24.13% de ellas han trabajado directamente en MSX,
mientras que el 20.68% restante lo han hecho sus familiares.

En los siguientes testimonios se aprecia cómo el trabajo que ofreció la minera fue
considerado como una buena oportunidad, ya que las personas no debían
desplazarse hacia el Valle de San Luis Potosí, en otros casos, sus puestos de
trabajo se encuentran cerca:

142
[…] sí cambió porque hubo trabajo y si no tenían que jalar más lejos, a San Luis,
al Puerto, a la Cuesta. Si tenían en qué [trasladarse] y sino tenían en qué, pues
caminando. Por eso pues si nos ayudó mucho la minera (Ofelia, ejidataria de
65 años).
[…] mi esposo es el que trabaja, ya tiene 7 años trabajando. Antes trabajaba en
San Luis, se iba en el carro, teníamos un carrito, se iba en el carro y se
regresaba todos los días, y ya después ya que entró aquí a la minera ya no, pos
ya aquí está luego luego (Julia, habitante de 34 años).

[…] ellos se salían de casa a buscar trabajo pues iban en bicicleta y pos ya ve
que pues es muy duro, cuando llueve y cuando hace mucho frio pos se tenían
que ir, cuando ya llegó la minera aquí pues ya no fue igual, porque ya como
quiera aquí cerquitas […] pos ya todas las personas tienen su trabajo, y pues
ya tenían un sueldo de cada 8 días, mas antes pues no. […] terminaban su
trabajo, ya no iban a trabajar, pues iban pos eso a tallar lechuguilla que les dicen
y se sufría más. Bueno, en aquel tiempo porque pos estaba mi papá ya grande,
mi hermano. Pues duró muchos años pues así la gente, pues necesitada, pos
ya después cuando llegó la minera pues ya empezó pues a ocupar gente y pues
empezaron a trabajar más personas (Luisa, ejidataria de 66 años).

El trabajo en MSX permitió que las personas no se desplazaran hacia otros lugares
para buscarlo o para acudir a él diariamente, por lo que, en las palabras de las
entrevistadas, se pude apreciar una alta valoración del trabajo que hay en el
imaginario social de la población de Cerro de San Pedro. Además, consideraron
que el salario es más alto que el promedio de la zona, y sobre todo, por la cercanía
que hay a la fuente de empleo. Las mujeres que siguen trabajando y viven, por
ejemplo en Nueva Zapatilla, el desplazamiento lo pueden hacer caminando,
mientras el resto lo hacen en el transporte que la empresa proporciona
gratuitamente o lo hacen mediante sus automóviles propios, el cual, fue adquirido
por el sueldo percibido.

La adquisición de automóviles para el desplazamiento a la zona del Valle de San


Luis Potosí, entre comunidades o para llegar al trabajo, se considera como una
mejora sustancial e importante en su calidad de vida y también como status social,
ya que tener uno, detenta buena posición económica en la sociedad moderna. Así

143
lo expresaron las entrevistadas cuando mencionaban el empleo y la relación directa
con tener un vehículo:

[…] la verdad que si, en eso si no nos podemos quejar. Anteriormente algunas
gentes que trabajaron ahí, te lo voy a poner así, ojalá que no se escuche muy
así, pues andaban en bicicletas, empezaron a trabajar ahí, andaban en moto,
fueron avanzando y te digo, tenían buenas prestaciones y buen sueldo, ya
ahorita traen sus carros y sus camionetas. Así te lo puedo decir (Patricia,
ejidataria de 33 años).

[…] pero es diferente, porque te digo, ya la mayoría contamos con un vehículo,


ya no es ir caminando, venir, si va a ser gasto pero ya no es como antes (Leticia,
habitante de 33 años).

Yo creo que muchas personas han tenido lo que nunca soñaron, un carro, una
buena casa. Porque algunas personas sí aprovecharon y tienen sus buenas
casas y su carrito y yo creo que ellos nunca llegaron a pensar que iban a tener
algún día. Claro, con su trabajo de ellos (Cecilia, habitante de 61 años).

[…] ¿a cuántos no nos dieron de comer? Sí, por eso cuando se inauguró y dijo:
hay trabajo para hombres y mujeres y no hay edad. Más claro no canta el gallo,
¿qué más queremos? ¿Ir a emigrar a Estados Unidos? ¿Ir de braceros? […] lo
que se ve no se pregunta criatura. Ya aquí, ya hasta, si los perros pudieran
manejar, los perros traían carro. Pues pa’ que yo te diga. Eso es, estoy hablando
la verdad y la verdad (Adelina, habitante de 83 años).

Por el contrario, el automóvil individual responde a una necesidad real de transporte,


más no es una necesidad “natural”, es decir, socialmente concreta, que el ser
humano moderno decidiera tener soberanamente; al contrario, su valor de uso se
adelanta a los deseos del ser humano e induce en él/ella una necesidad que no es
propia, sino del capital, que la satisface a través de la acumulación, es decir, el
automóvil se convirtió en un símbolo de prestigio y en el centro de la vida social y
cultural de las personas (Echeverría, 2008; Löwy, 2014). De ahí que lo hayan
descrito como un sueño tener un carro o que incluso considerara una entrevistada
que tanto ha sido el beneficio por parte de MSX, que si los animales de compañía,
como los perros, pudieran conducirlos, también hubieran tenido uno.

144
Como el anterior testimonio muestra, el trabajo en MSX también evitó que las
personas emigraran hacia Estados Unidos, incluso personas que volvieron e
ingresaron a la corporación a laborar, lograron aumentar su nivel de vida al construir
viviendas, adquirir automóviles y no regresar a trabajar como obreros/as al país del
norte:

[...] hay mucha gente que migra a los Estados Unidos que hace años regresaron
aquí y no tenían nada. O sea vienen sin nada, vienen, a lo mejor en el momento
pues sí traen dinero, y pues vienen de allá, pero créeme que muchos de ellos
entraron a trabajar aquí a la empresa, algunos son hasta familiares conocidos y
del trabajo de aquí de la empresa han construidos sus casas, tienen un vehículo
en qué moverse, y todo eso, cuando pues mucha gente cree que estar en
Estados Unidos es como que tener una buena vida, y pues realmente no, o sea
está demostrado en ellos que de allá no tenían nada, al estar aquí trabajando
pues ve, ahorita ya tiene por ejemplo una casa bien, algo en qué moverse, una
estabilidad buena (Fernanda, habitante de 26 años).

El empleo otorgado tiene un valor muy importante en sus imaginarios diarios, ya


que los efectos causados por la explotación minera fueron relegados a segundo
plano, como la contaminación y el polvo generado por las explosiones, además de
la desaparición del Cerro de San Pedro:

Bueno, pues a nosotros nos dijeron que, pues que sí iba a haber polvo, iba a
haber el ruido, eh… de hecho no nos dijeron que iba a haber contaminación,
nosotros mmm, sí vemos que hay un poco de contaminación, pero nosotros en
su momento no lo vimos, porque nosotros lo que queríamos era que hubiese un
trabajo aquí (Mercedes, ejidataria de 48 años).

Sí cambió porque falta ese pedazo de cerro, de aquel lado se ve más, pero esos
son los sacrificios que tiene uno que hacer por el trabajo, ¿verdad? […] (Cecilia,
habitante de 61 años).

[…] cambió todo, ya está muy feo pero fue para bien, por ejemplo mucha gente
que cómo se iban a llevar lo que había ahí, y uno necesitándolo y pues no, al
cabo uno cuando se muere nada se lleva (Leonor, ejidataria de 55 años).

145
La oferta de empleo, conlleva a la construcción de consenso y legitimación social a
través del cual se apela al desarrollo social y el progreso, como valores positivos
que implica la actividad extractiva cuya finalidad es irradiar entre las poblaciones
cercanas el crecimiento económico como resultado de su instalación, la cual, resulta
plenamente efectiva en poblaciones aisladas económica y socialmente, pues se
remueve el pasado y sus tiempos de bonanza, o la esperanza de un futuro
promisorio que está por venir (Composto y Navarro, 2014). Peña y Herrera (2008b),
en la cronología que hacen del litigio de MSX, señalan que en agosto de 1999, la
empresa exhibe un vídeo titulado “El resurgimiento de la nobleza de San Pedro”,
donde recurre a la vocación minera del municipio como justificación para la nueva
extracción. De esa manera fue que MSX logró consenso en la población local:

[…] sino por la presión de ellos de caerle bien a la población, ser aceptados por
la comunidad, pues tuvieron que buscar todo lo posible para caerles bien y
pavimentarles y llevarles cosas a las escuelas, reforestar, lo de la salud.
Entonces, esta cosa como de los negocios, también al final de cuentas la mina
tuvo que hacer mucha campaña en San Luis para decir: sí vengan, no pasa
nada, el pueblo es bien lindo, San Pedro está en auge. Entonces como siempre
tuvo que estar haciendo ese tipo de campaña […] (Sofía, ex-activista de 31
años).

Se supone que algunas personas aceptaron porque iba a haber ayuda, porque
iba a haber trabajo, porque iba a haber más movimiento en el municipio, aquí
en cabecera principalmente. […] y a lo mejor pensaban que iba a ser como
antes, de atraer mucha gente, porque había más de cinco mil habitantes en ese
tiempo de trabajo y yo pienso que por eso […] (Patricia, ejidataria de 33 años).

El empleo fue el motivo principal por el que MSX logró asentarse y tener consenso
en Cerro de San Pedro y por el que las/os nuevas/os ejidatarias/os aceptaran formar
parte del núcleo ejidal: el empleo para la población y su promesa de mejorar los
niveles de vida; otra vez se aprovecharon de las condiciones de pobreza de sus
habitantes. Sin embargo, como contaron las mujeres entrevistadas de los lugares

146
donde se levantó la información, muchas44 personas ya habían sido cesadas debido
al cierre gradual que MSX anunció a principios de este año45. Cuando se hicieron
las entrevistas, las personas despedidas correspondían al área de operación-mina,
el lugar de extracción de la roca para su posterior tratamiento, lo que demuestra que
estos trabajos no son permanentes y se ofrecen a cambio de la explotación de los
bienes naturales y del trabajo de las personas. Así lo manifestaron las informantes
del módulo de MSX:

[…] todavía hay pero ya menos, como te digo, ya todos estamos en proceso de
cierre, ha disminuido todo. De hecho, pues anteriormente los grupos de trabajo
eran alrededor de 60 por turno ahorita ha disminuido alrededor de 20 […]
(Leticia, habitante de 33 años).

[…] de hecho el cierre inicia en este año, va a ser un cierre parcial, el cierre
también va a ser gradual, no total; para un cierre total, no sé si ya haya
establecido no sé cuánto tiempo, lo que si tenemos claro, es que inicia en este
año, tal vez el próximo mes, la primera área que van a trabajar es el área de
mina, donde se extrae (Fernanda, habitante de 26 años).

Por su parte, Ramírez (2015) señala que MSX se va de Cerro de San Pedro y la
prosperidad prometida nunca llegó, ya que la derrama económica, si bien ha
beneficiado a gran cantidad de familias, no fue como se esperaba, ya que el
municipio no ha sido dotado con la infraestructura deseada. Todo lo contrario, aún
cuando la empresa ha generado cuantiosas ganancias para sus inversionistas a
partir de la extracción de oro y plata, refirió María Rosaura Loredo Loredo, alcaldesa
del municipio potosino. La edil, también afirmó que personas cesadas de su trabajo
en la transnacional canadiense, han acudido al ayuntamiento a solicitar empleo,
incluso temporal o en alguna obra municipal, debido a que ya fueron desocupadas,
por el cierre parcial anunciado a finales de 2015.

44
De las que no se pudo precisar el número.
45
Revista Proceso No. 2044.
147
El cierre previsto por MSX ha provocado inconformidad en las/los sampedrenses
por la pérdida de empleo y la falta de alternativas turísticas y artesanales
anunciadas al inicio por la transnacional. De igual manera, quienes fueron
despedidas, han empezado a buscar empleo en la Zona Industrial del Valle de San
Luis Potosí, porque las expectativas de encontrar trabajo en las comunidades y el
municipio son escasas; incluso hallarlo en la zona metropolitana, ya que el
transporte es escaso. Mencionan que hay empleo, aunque sólo los fines de semana
por el turismo que acude a visitar el viejo pueblo minero, pero no es suficiente e
instan a las autoridades a fortalecer esta actividad o a que se establezca
cercanamente alguna fábrica (El Express, 2016).

El término del empleo para las mujeres redunda en varias cuestiones. Por un lado,
implica que deban de trasladarse a otras fuentes de empleo ubicadas en otros
municipios cercanos, mayormente en la zona industrial de la ciudad de San Luis
Potosí y deban emplear más tiempo para el desplazamiento, lo que deriva en tener
una jornada laboral más extensa y en consecuencia, aumentaría el esfuerzo físico
y emocional empleado en la vida diaria, por ser al mismo tiempo trabajadoras y las
encargadas de la reproducción del hogar y la familia (como se da cuenta en el
siguiente apartado del documento).

Tener que incrementar su jornada de trabajo por el desplazamiento llevaría a que


tengan menos contacto con sus hijas e hijos, que a la vez podría provocar su
desatención, tanto en la provisión de servicios esenciales para su desempeño diario,
como en el plano afectivo, tomando de referencia que este tipo de provisión
tradicionalmente lo proporcionan las mujeres y que en el caso de estudio no fue la
excepción, considerando la poca o nula participación y compromiso de los hombres
en el trabajo reproductivo.

A su vez, la pérdida del empleo reduciría el ingreso económico de las familias y la


pérdida de agencia que las mujeres hayan podido desarrollar por ser sujetas
económicas activas con un ingreso, el cual consideraron por encima del promedio
148
regional. Dejar de recibir dinero por su trabajo reduciría el grado de empoderamiento
económico que han podido obtener desde llegada de MSX, así como la pérdida de
negociación al interior del hogar por percibir un sueldo y proveer recursos al núcleo
familiar.

Si la pareja es quien tiene el trabajo y provee los recursos, puede provocar que se
susciten cuestiones de violencia por la inseguridad económica y patrimonial que los
hombres tienden a tener por una pérdida de hegemonía que se asocia con el rol de
hombre proveedor y que atenta directamente con la masculinidad tradicional.

Sin embargo, el empleo que MSX otorgó a las mujeres provocó impactos
desfavorables para ellas por la sobrecarga de trabajo, que Taboada (2016) llama
acumulación por desposesión del tiempo femenino, el cual, problematiza el trabajo
desde el género. Ya que hasta aquí pudiera parecer que las condiciones se han
mejorado por el trabajo que la minera proporcionó y más tarde quitó, pero realmente
el trabajo de las mujeres en los espacios domésticos fue lo que hizo que se mejorara
la calidad de vida de la población, porque sin ellas, la corporación no hubiera podido
hacer todo lo que presume como un logro y beneficio.

3.4.2 La acumulación por desposesión del tiempo femenino

El aspecto de género que la acumulación por desposesión no contempla, es que la


producción capitalista, en este caso minera, se erige sobre el trabajo doméstico y
de cuidado no remunerado que las mujeres realizan en la comunidad, es decir, la
reproducción social. A esta última, Gallino (2011: 776) la define como “el conjunto
de procesos de corto, mediano y largo plazo a través de los cuales una sociedad
reproduce los elementos de su cultura, los modelos de relación social, las
estructuras de personalidad característicos de su orden social y necesarios para el
mantenimiento de éste en determinado estadio de desarrollo económico, político,
tecnológico, o bien a determinado nivel de civilización”. Es decir, todos los
elementos que constituyen la vida social como actualmente la conocemos, sus
149
elementos materiales y simbólicos, persisten por medio de la reproducción social
mediante procesos diversamente temporales, y se han ido manteniendo a través de
la célula básica de la sociedad que es la familia.

Si bien Harvey (2005) en la acumulación por desposesión no contempla la


dimensión del género, sí retoma en su obra “diecisiete contradicciones y el fin del
capitalismo” (Harvey, 2014) la dimensión de la reproducción social y cómo el capital
tiende a la destrucción de ésta y deviene en contradicción, pues apunta a destruir
un elemento que ha creado y recreado al capitalismo. Sin embargo, la crítica que
lanza, está enmarcada en la penetración del capital en la reproducción social, y la
forma en que se ha transferido al mercado la reproducción social de la vida. Aunque
por otro lado, brevemente, reconoce la transferencia de los costes reales de la
producción capitalista hacia la reproducción social:

“En la reproducción social se absorbe una gran cantidad de trabajo no pagado,


la mayor parte del cual, como han repetido y señalado muy correctamente las
feministas, ha corrido a cargo tradicionalmente de mujeres y sigue siendo así
hoy. La reproducción social es para el capital un campo amplio y conveniente
en el que los costes reales se externalizan a los hogares y otras entidades
comunales, distribuyéndose además muy desigualmente entre distintas capas
o grupos de la población. En el caso de una proletarización parcial, como señalé
anteriormente, casi todos los costes del cuidado de los niños, enfermos y
ancianos corresponden a las labores en el hogar de las sociedades campesinas
o rurales […] (Harvey, 2014: 187-188).

Pese a sostener que la mayor parte del trabajo que requiere la reproducción social
descansa sobre las mujeres, menciona que promover el pago en dinero por el
trabajo doméstico únicamente provocaría una monetarización total, la cual, favorece
en última instancia al capital, además de lo difícil que resultaría tal tarea, no traería
beneficios a la población, y menos a las mujeres que seguirían bajo el dominio
explotador capitalista. No obstante, Harvey (2014) no ofrece ni señala ninguna
alternativa al pago por el trabajo que supone la reproducción social de la vida a
cargo de las mujeres. Así lo aborda el autor:

150
“Entre la izquierda progresista (en particular algunas feministas socialistas) se
ha argumentado que habría que pagar un salario por el trabajo en el hogar.
Dado que una parte abrumadoramente grande de ese trabajo es realizado por
mujeres, el razonamiento político está claro, pero desgraciadamente sólo
consigue promover la monetización total de todo, lo que en último término
favorece al capital. Aparte de la pura dificultad de la monetización de las tareas
del hogar, es improbable que tal medida beneficiara a la gente, y menos aún a
las mujeres, que muy probablemente seguirán siendo desmesuradamente
explotadas aunque se les pague su trabajo en el hogar” (Harvey, 2014: 190).

La manera en que opera la desposesión sin considerar el género, Taboada (2016)


lo nombra la desposesión del tiempo femenino, ya que las mujeres se han
incorporado de manera progresiva al mercado global pero en condiciones
profundamente desiguales, sin menospreciar el aumento de su autonomía y la
liberación de algunas opresiones patriarcales, pero, la lógica capitalista, las ha
puesto en la paradójica situación de ser actoras económicas sin abandonar su papel
tradicional de cuidadoras y amas de casa (Ezquerra, 2012).

La división sexual del trabajo, históricamente, ha determinado predominantemente


en los diferentes sistemas económicos, el trabajo doméstico y el rol reproductivo,
de forma exclusiva a las mujeres. Tales asignaciones parecen ser otorgadas
circunstancialmente. Por el contrario, a los varones se les asoció con el rol
productivo y su indiscutible presencia en el plano público. De tal suerte que, la
división sexual del trabajo impone la esfera privada para las mujeres y las excluye
de la esfera pública (Bermúdez, Zambrano y Roa, 2014).

En el tiempo que se hicieron las entrevistas, las mujeres ejidatarias y habitantes de


Cerro de San Pedro, se encontraban realizando labores de cuidado. Algunas de
ellas se encontraban preparando alimentos para la hora de la comida y preguntaron
si la entrevista duraría mucho tiempo; estaban pendientes de sus hijas/os
pequeñas/os de que no llegaran a sufrir algún daño por estar jugando en un
columpio o con otras/os niñas/os. O que al momento de concertar una entrevista
venían de comprar los alimentos para el abasto familiar y por tener

151
responsabilidades de este tipo pidieron ser entrevistadas en otro momento o porque
debían llevar a la escuela a sus hijas/os.

El cuidado, como argumenta Molinier (2011: 49) antes que todo, es un trabajo, ya
que implica un “conjunto de actividades que responden a las exigencias que
caracterizan las relaciones de dependencia”, es decir, requiere un trabajo específico
que directamente mantiene o preserva la vida de otro/a; le ayuda o le asiste en las
necesidades fundamentales como comer, asearse, descansar, dormir, sentir
seguridad y dedicarse a sus propios intereses. Considerar el cuidado como una
actividad desligada del trabajo remunerado y formal, descansa en el concepto de
división sexual del trabajo, que, según Espino (2012), es la distribución social de
obligaciones y responsabilidades entre hombres y mujeres respecto a las
actividades remuneradas y no remuneradas, respectivamente, y que determinan
inicialmente la participación de las mujeres en el trabajo remunerado, además de
otras actividades (políticas, sociales, culturales o de ocio). Es decir, a las mujeres
por asignación e imposición social, a partir del entronque de patriarcados, se les
confirió el trabajo no remunerado que está ligado al ámbito privado y los hombres
realizan trabajos en el espacio público y reciben una contribución económica por
ello.

Identificar al cuidado como no trabajo, se enmarca en lo que De Sousa (2006) llama


monocultura del productivismo capitalista, y se aplica a la naturaleza y al trabajo,
precisamente. Esta idea manifiesta que el crecimiento económico y la productividad
medida en un ciclo de producción determinan la productividad del trabajo humano
o de la naturaleza, y todo lo demás no cuenta, incluyendo el trabajo de las mujeres.

De tal forma que las actividades no remuneradas al interior de los hogares son
minimizadas, pero mantienen un papel importante para el desarrollo de las
actividades económicas formales, que, la economía del cuidado, permite identificar
como un tipo de economía paralela sobre la que se erige la economía formal para
mantener las condiciones de reproducción de la mano de obra y de las nuevas
152
generaciones (Arango y Molinier, 2011), pues la violencia desplegada contra el
cuerpo de las mujeres y su conquista, sigue siendo precondición para la
acumulación del trabajo y riqueza (Federici, 2010).

Sin embargo, el trabajo de cuidado es indispensable para continuar la acumulación


del capital, tal como lo señalaron las entrevistadas madres de familia que a la par
de desempeñar este tipo de trabajo, han laborado o laboran en alguna área de MSX.
Por ejemplo, la ejidataria Patricia trabajó en el área administrativa de la minera como
secretaria, y debido a que su labor abarcó un horario amplio a partir de las ocho de
la mañana hasta las siete de la tarde, ella dejó ese empleo para estar al pendiente
de sus hijas, aunque su esposo también haya asumido parte del rol doméstico y de
cuidado. Su testimonio es el siguiente:

Sí se me hacía muy pesado. De hecho ese fue el motivo por el que me salí,
porque la entrada era de ocho de la mañana, pero en horas de salida pues si
era tarde, a las siete. Entonces ahí no había manera de, digo, como era
empleada de confianza, no había manera de yo salirme o, no, prácticamente
era estar encerrada aquí en mina, entonces descuidaba mucho a lo que era mis
niñas, gemelas, tengo gemelas, en ese tiempo eran de tres, cuatro años, ahorita
ya tienen diez años (Patricia, ejidataria de 33 años).

En sentido similar fue el testimonio de una entrevistada que pertenecía, en el


momento de platicar con ella, al área medioambiental de la corporación, pues se
encargaba del área de reforestación y remediación que tiene MSX. Contó que como
madre soltera, la carga de trabajo ha sido fuerte, porque al mismo tiempo que es
trabajadora, debe atender a su hija adolescente:

En ocasiones estoy en campo, me asoleo mucho, eso sí, pero en ocasiones hay
dos tres días que debo pasar en a oficina haciendo reportes y haciendo otro tipo
de actividades. Entonces cuando no llego muy cansada, me doy la oportunidad
de, y aunque llegue cansada, pues tengo que hacerme cargo de mi hija. Sí ha
sido fuerte la carga de trabajo, me ha llegado a pesar, pero he tratado de que
no se complique tanto el hecho de que tenga una hija, y ahorita pues
adolescente, que necesitan más atención. […] Hay que saberle balancear,

153
aunque uno llegue cansada, aunque me quede poco tiempo para estar con ella,
pues tengo que aprovecharlo al máximo (Graciela, habitante de 40 años).

La incorporación al trabajo en MSX, a partir de los anteriores testimonios, dan


cuenta que las mujeres, a pesar de ser trabajadoras no han dejado de ser
cuidadoras; inician actividades domésticas a temprana hora y finalizan tarde,
descuidando a las hijas e hijos por la larga jornada, considerando tradicionalmente
que este trabajo lo hacen ellas, y teniendo en cuenta que requieren múltiples
atenciones, debido a que se encuentran en los primeros años de vida. No obstante,
esto no es garantía de requerir cuidados sólo en esta etapa, pues la segunda
entrevistada señala que su hija requiere mucha atención por ser adolescente, y,
aunque llegue cansada del trabajo, debe estar atenta a ella y proveer trabajo
emocional, ya que debe tener un balance entre las actividades laborales y el trabajo
de cuidado.

Lo mismo manifestaron otras empleadas de MSX cuando una de ellas relató que,
luego de laborar en el área de maquinaria pesada, llegaba a ocuparse de su hijo
después de que la abuela proporcionaba atención y cuidados al menor. La segunda
entrevistada, Helena, se desempeñaba en el momento de la entrevista como
trabajadora del área de limpieza de la mina. Esta última narró las actividades que
debe realizar como cuidadora: preparar comida y acicalar a la hija e hijo para ir a la
escuela, entre muchas otras no advertidas en el testimonio. Además, se aprecia la
larga jornada de trabajo desde las primeras horas del día hasta la media noche. En
ambos casos es evidente que si ellas como trabajadoras/asalariadas no pueden
cubrir las necesidades de cuidado, lo deben hacer otras mujeres vinculadas a ellas:

Lo que pasa que cuando yo estaba trabajando en el yucle, pues fue cuando
andaba, estaba también embarazada y fue cuando me alivié yo seguía
trabajando y me lo cuidaban aquí en mi casa, mi mamá. Ya nada más yo me
encargaba de él pues cuando llegaba (Helena, habitante de 28 años).

Pus sí es difícil, porque ora si, salgo de trabajar y vengo y ella me echa la mano
también, y pues llego a hacer de comer. A hacer de comer y ella me ayuda a
154
recoger, y a lavar trastes. Cuando trae mucha tarea pus no, primero la tarea y
al último lo demás. Pero sí es muy duro, es muy pesado, primero trabajar y
aparte llegar a la casa a hacer. Si es, casi no descansa uno. […] Pues, yo
despierto a las cinco, cinco y media. A veces sí, sin ganas de levantarse uno y
ya está [risa], pero sí a las seis. Casi a las seis me levanto a echar lonche. A
echarles el lonche de ellos, alistarlos para que se vayan a la escuela. Ya se van
y ya me voy yo. Como quiera ya los eché al camión, al transporte, ya se fueron
y ya luego sigo yo. Y en la tarde igual, ellos llegan primero, los de la primaria,
luego llega ella, luego llego yo. Como los borreguitos de uno por uno [risas]. […]
Me vengo durmiendo como hasta las doce de la noche (Delfina, ejidataria de 33
años).

Como afirma Mies (1991) la productividad de las mujeres ha sido la condición previa
para el resto de las productividades humanas, no solamente en el sentido de que
son ellas las productoras de nuevos hombres y mujeres, los cuales representan
fuerza de trabajo para el capital, sino en el sentido de que las diversas
productividades masculinas en el curso de la historia no podrían haber surgido sin
haber utilizado y subordinado la productividad de las mujeres, pues el sistema
capitalista (Ezquerra, 2012) va más allá del trabajo remunerado y el capital, ya que
depende del trabajo reproductivo no remunerado de ellas.

De tal modo que para seguir en el proceso de acumulación, MSX requirió subordinar
a las mujeres doblemente; por un lado, las contrató como asalariadas para expropiar
el fruto de su trabajo para la explotación aurífera y argentífera, y, por el otro, requirió
que sigan desempeñando trabajo de cuidado, y las hace creer que la mejora de las
condiciones de la vida comunitaria, como más adelante se menciona, es por el
trabajo que les otorgó, pero invisibiliza que la base material donde se apoya el
bienestar de la comunidad es producto del trabajo doméstico y de cuidado que
realizan diariamente, ya que sin éste no habría sostén de la producción capitalista
minera.

Al no existir complementariedad en la división del trabajo, cuando las mujeres


trabajan en aspectos productivos no dejan de hacer actividades reproductivas, sino
que deben realizarlas además de trabajar, y utilizan sus días de descanso u horas

155
libres para cumplir con su rol reproductivo. El trabajo productivo es percibido como
un complemento a los ingresos familiares, lo que minimiza en sus percepciones la
carga adicional de trabajo que están teniendo (Martínez, 2013).

Con lo anterior, no se considera que las mujeres trabajadoras deban abandonar sus
empleos para dedicarse exclusivamente a las labores de cuidado y no sobrecargar
su jornada laboral, sino que existe inequidad en el reparto del trabajo de cuidado y
ausencia de la participación masculina para realizarlo. Además, de que el sistema
capitalista aprovecha esta disparidad conforme al género para la reproducción y
ampliación del capital llevando a las mujeres a jornadas dobles y triples de trabajo,
como se puede leer en los testimonios y no propone acciones para aligerar sus
cargas de trabajo.

La acumulación por desposesión del tiempo femenino podría resumirse de la


manera que el manifiesto feminista contra la megaminería y el modelo patriarcal
colonial extractivista señala en una parte: “tal como lo venimos expresando las
mujeres feministas y de los diferentes movimientos sociales latinoamericanos, la
profundización de las políticas extractivistas no hace más que reforzar el lugar
histórico de opresión de las mujeres. Esta forma de explotación laboral nos relega
a las mujeres a dos “destinos”: al trabajo precarizado y sobreexplotado y/o al rol de
“cuidadoras de la familia”, desarrollando un trabajo invisibilizado” (Comunicado de
Prensa UAC, 2013).

3.5 Servicios a la población

Para obtener el asentimiento de la población local, los emprendimientos extractivos


utilizan como estrategia la cooptación y captura, que se fundamenta en la
construcción de lealtades personales mediadas por el intercambio de favores y
beneficios, donde el Estado y las empresas transnacionales realizan programas
asistenciales para obtener el asentimiento social a los emprendimientos extractivos.
De tal manera que éstas proveen servicios sociales y construyen obras públicas,
156
asumiendo en última instancia roles tradicionalmente relacionados con el Estado
(Composto y Navarro, 2014). Esta manera de obtener asentimiento social, se
encuentra asociada a la ventaja informal de pobreza social que facilita el despliegue
de este tipo de proyectos, resultante de la falta de empleo; a la población, el Estado
la mira como objeto de política social y la corporación como filantropía (Garibay,
2010).

No obstante, la filantropía que MSX desarrolló fue con el objetivo de apropiarse del
territorio para explotar el subsuelo sampedrense. Este tipo de cooptación hacia las
familias, incluyó, además de las que a continuación se describen, el pago por
simplemente habitar la cabecera municipal. Esta entrega corresponde a una
gratificación mensual por la cantidad de 5600 pesos a las personas que han
demostrado ser propietarias de inmuebles en el poblado, y de 2700 pesos a las
personas que habitan en alguna de las casas que MSX compró cuando iba a
comenzar sus operaciones, y que hasta el momento de hacer las entrevistas seguía
realizando dicho pago entre las personas del pueblo minero.

Las empresas mineras argumentan, como lo ha hecho en todo momento MSX, que
desarrollan diversas actividades en la zona donde se asientan que van más allá de
la actividad extractiva, como parte de la responsabilidad social que adquieren con
la población local, denominada Empresas Socialmente Responsable (ESR). A
través de este distintivo, las empresas llevan a cabo una especie de clientelismo
empresarial, que practica la cooptación y el asistencialismo, contribuyendo a
reforzar las asimetrías sociales y económicas. Es decir, la empresa deviene en un
Estado dentro del Estado y no permite que las comunidades puedan expresar
abiertamente su inconformidad hacia la corporación en turno, con lo que se violan
parte de los derechos ciudadanos (Machado et al., 2011).

La empresa se presentó como una entidad comercial de vanguardia, amigable con


el ambiente y responsable con el patrimonio cultural, que buscó en todo momento
el bienestar de las personas y de sus familias, contribuyendo al desarrollo local.
157
También, apeló al reconocimiento recibido en el ámbito empresarial por su
desempeño: el distintivo ESR por 4 años consecutivos, otorgado por el Centro
Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), reconocimiento como “Empresa Segura” de
tercer nivel (el más alto) por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social por la
implementación de Sistemas de Administración en Seguridad y Salud en el Trabajo,
entre otros (New Gold, 2016).

MSX recibió el distintivo de ESR por parte del CEMEFI en siete años consecutivos
a partir de 2009. En 2015 lo recibió ella y otras 38 empresas mineras, entre las que
se encuentran Goldcorp México, Met-Mex Peñoles, entre otras, que también se
encuentran asociadas a conflictos socioambientales y problemas de salud en la
población, derivada de su actividad46. En 2016, al otorgársele dicho distintivo, se
señala que éstas cumplieron satisfactoriamente con los estándares establecidos en
los ámbitos estratégicos de la responsabilidad social empresarial (CAMIMEX, 2015;
CEMEFI, 2016).

La idea de ESR es un concepto reciente, (que en México lleva 14 años otorgándose


a las grandes empresas transnacionales y multinacionales), que tiene eco a nivel
global, y está encaminada a combinar la filantropía empresarial con una noción más
general de la responsabilidad de las empresas respecto del impacto social y
ambiental que generan sus actividades. Este concepto está enmarcado dentro de
la red neoliberal, en la que las empresas son consideradas como agentes
dinamizadores en el entorno social. Sin embargo, estos distintivos se conceden de
forma discrecional y sin ninguna inspección, teniendo como plataforma la base
compensatoria como marco de regularización, es decir, que si incurren en alguna
irregularidad, la misma empresa puede realizar cualquier actividad para subsanar el
daño con base en estimaciones de la propia empresa (Machado et al., 2011; Silva,
2014).

46
Véase Castro (2015), La Jornada (15 de septiembre de 2011, p. 40).
158
El distintivo de empresa socialmente responsable apunta a un objetivo más preciso,
que es instalar y legitimar el modelo extractivista. De tal modo, que hacia afuera las
mineras se disponen a establecer lazos con diferentes instituciones, como
universidades públicas y privadas mediante convenios y subsidios, a la par que se
publicitan en los medio de comunicación, en el marco de un discurso que resalta la
opción por la minería responsable (Machado et al., 2011).

MSX no escapó de establecer vínculos entre instituciones educativas para


promocionarse. La filial subsidiaria de New Gold Inc. aportó, junto con dos
subsidiarias de Grupo México, Negociación Minera Santa María de la Paz y Minera
Frisco, diez millones de pesos para el proyecto “análisis, diagnóstico y estrategias
para el aprovechamiento sostenible de agua y energía en la industria minera, con
un enfoque multidisciplinario y formación de recursos humanos en ciencias de la
tierra” del Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico,
Tecnológico y de Innovación (FORDECYT) impulsado por el Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología (CONACYT), el cual “tiene el fin de coadyuvar al desarrollo
económico y social de las regiones del país, mediante el financiamiento de
propuestas de investigación, desarrollo e innovación tecnológica de alto impacto
potencial, que aporten soluciones a los problemas y necesidades que limitan el
desarrollo o generen oportunidades de mejora”, dijo la académica de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, María Isabel Lázaro Báez, responsable del proyecto
nacional denominado como minería sustentable (El Heraldo de San Luis, 2015a;
UASLP, 2016).

Por su parte, Ruíz (2016) y Omaña (2016) señalan que CONACYT otorgó a MSX
recursos económicos por parte del Programa de Estímulos a la Investigación,
Desarrollo Tecnológico e Innovación. El primero señala que la cantidad asciende a
$7,232,516 (siete millones, doscientos treinta y dos mil quinientos dieciséis pesos),
mientras que la segunda menciona la cantidad de $12,598,669 (doce millones,
quinientos noventa y ocho mil seiscientos sesenta y nueve pesos). Ruíz (2016)
refiere que el dinero fue entregado a New Gold-Minera San Xavier (MSX) y Omaña
159
(2016) menciona que el monto fue repartido en tres empresas bajo diferentes folios
de apoyo, a saber: $5,366,153 (cinco millones trescientos sesenta y seis mil ciento
cincuenta y tres pesos) a la empresa Aislantes Minerales S.A. DE C.V. vinculada a
MSX bajo el número de proyecto 232013; $1,878,415 (un millón ochocientos setenta
y ocho mil cuatrocientos quince pesos) a Minera San Xavier SA de CV con el número
de proyecto 232965 bajo la modalidad Proinnova; y $ 5,354,101 (cinco millones
trescientos cincuenta y cuatro mil ciento un mil pesos) con número de proyecto
233084 en modalidad Innovatec.

Al respecto, Enrique Cabrero Mendoza, director de CONACYT de visita en San Luis


Potosí, aseguró que MSX no recibió apoyos del programa de estímulos a la
investigación, ya que para el organismo gubernamental la minería a cielo abierto no
es un rubro prioritario, por lo que, se trató de una confusión, y si bien MSX se
inscribió dentro del programa, a la empresa no se le ha autorizado tal recurso, según
Estrada (2016) y su artículo publicado en el diario La Jornada San Luis del 17 de
marzo de 2016. Sin embargo, en la publicación de resultados de la convocatoria
2016 de las propuestas aprobadas para apoyo del Programa de Estímulos a la
Investigación, Desarrollo Tecnológico e innovación fechada 12 de febrero de 201647,
aparecen las empresas que Omaña (2016) señala con los respectivos números de
proyectos. Es decir, MSX recibió recursos como sujeto de apoyo fiscal 2016 de
acuerdo con la publicación de tal convocatoria.

Además de haber establecido vínculos con instituciones federales y centros


educativos, MSX penetró en todos los aspectos de la vida social en Cerro de San
Pedro como una entidad benefactora. Sobre tal despliegue, Machado et al. (2011)
señalan que las empresas mineras “socialmente responsables”48 producen efectos
aún mayores hacia el interior de las comunidades, puesto que conforme sus

47
Los resultados de la convocatoria pueden consultarse en
http://conacyt.gob.mx/index.php/sni/convocatorias-conacyt/convocatorias-programa-de-estimulos-a-
la-innovacion/convocatoria-2016/10916-publicacion-de-resultados-convocatoria-pei-2016/file,
consultado el 15 de noviembre de 2016.
48
Las comillas son propias.
160
intervenciones se focalizan y profundizan su entramado, los cambios suelen ser
sustantivos en el plano de la ciudadanía. Simplemente, las empresas llegan a ser
un actor social completo, al ampliar su acción social en áreas como la educación y
la salud, por medio de donaciones que apuntan a reforzar la dependencia de las
comunidades, consolidando por este medio, el control sobre las mismas.

Dentro de las obras que realizó MSX se encuentra el camino asfaltado hacia Cerro
de San Pedro, que va desde Av. Anillo Periférico Ote. de la ciudad de San Luis
Potosí hasta la cabecera municipal. Este camino es percibido como una mejora
social sustancial, puesto que ya no es de tierra y permite el desplazamiento más
rápido hacia la zona del valle y viceversa. No obstante, la construcción de este
camino más allá de ser pensado para la comunidad, fue hecho para el traslado de
las unidades móviles y del personal de la minera hacia las diferentes áreas
administrativas y operativas de la empresa, para evitar el desgaste de sus vehículos
y para tener en operación las camionetas blancas, modelo Hilux de la marca Toyota,
que además de transportar personal, fungen como patrullas de vigilancia de MSX.
El camino como obra social puede apreciarse en los siguientes testimonios de las
entrevistadas:

Pues mejor carretera, porque si la minera nos arregló la carretera. Pues en el


trabajo, las personas pues antes ganaban más poco dinero y la empresa sí trajo
buenos salarios. Ojalá que tampoco nos perjudique porque se va a ir la minera
y yo creo que no va a haber trabajos bien pagados (Cecilia, habitante de 61
años).

Más antes era terracería, ahora ya está con, era pura tierra, nomás que le
echaron el pavimento y ya como quiera que ya se va a ir la minera pero nos
dejaron el camino (Leonor, ejidataria de 55 años).

[…] para empezar, el camino de acceso, no era como está así, aquí donde
empieza la zona de curvas, únicamente cabía un vehículo y estaba sin la
señalética correspondiente, entonces la empresa lo amplió, le puso la señalética
necesaria; se han evitado muchísimos accidentes que anteriormente sí había
porque el estacionamiento que está subiendo aquí antes de la iglesia, ese es
nuevo, también es una aportación de la empresa. También ha participado en

161
varias de las obras de infraestructura, no solamente aquí en San Pedro sino en
las comunidades de su alrededor, por eso te digo, las obras que aporta, o las
actividades que realiza son para una comunidad en general, entonces en
cuestión de apoyo en infraestructura en eso también no, no se limita, también
los beneficios son comunitarios (Leticia, habitante de 33 años).

Entrábamos a una terracería que ahora es desde donde entras y das vuelta que
hay una construcción muy grande donde te vas todo el camino hasta llegar al
Cerro de San Pedro, eso no existía, era un camino de tierra, todavía hacia 1996
[…] cuando ya ibas entrando al pueblo estaba el empedrado que hay, no como
ahorita el que está, que puso la minera para que la gente diga guau, la gente
está trabajando y pues sí, está bien jodido el cerro pero el camino está bien
chido, no había eso […] (Cristina, ex-activista, 43 años).

Sí cambió, porque antes el camino para ir a Cerro de San Pedro, estaba muy,
o sea, sí tenía el pavimento, pero ya estaba muy acabado, ya casi era tierra,
entonces ya le dieron una arreglada y ya está. El estacionamiento que tienen
allí en San Pedro, antes no tenían dónde estacionarse y ahora tienen el
estacionamiento (Delfina, habitante de 34 años).

Carretera asfaltada hasta el pueblo hay, transporte público, no. Lo que ocasiona
que haya una contradicción en la movilidad de las personas que no cuentan con
vehículo propio. Lo más cercano que se puede llegar al poblado por este medio es
a las inmediaciones administrativas de la empresa minera, a cuatro kilómetros de la
cabecera municipal. De lunes a sábado, hay únicamente un autobús del transporte
público; en domingo hay dos unidades y el tiempo de espera se reduce a la mitad,
45 minutos. Luego de llegar al complejo administrativo de MSX, el trayecto se
recorre caminando:

Transporte no hay, no hay transporte público, este, pues la escuela no está


funcionando como tal, creo que está rentada a la minera, no hay servicio
médico, inclusive no hay tiendas, ya ves no hay nada. Entonces yo no sé en
dónde está el progreso de la minería, todas las partes donde hay minería lo que
hay es prostitución y devastación, no hay en realidad un gran cambio económico
(Andrea, ejidataria de 51 años).

Pues transporte no tenemos, escuela tampoco tenemos […] o sea, obviamente


sí ha hecho algo, como construir algunas cosas o con la ayuda del ayuntamiento
y todo eso, o sea en conjunto, aquí en cabecera pero así una obra que tú digas,
162
guau, es gracias a minera, no. No, aquí en el municipio, en cabecera, no
(Patricia, ejidataria de 33 años).

Bueno se hizo la… pusieron nuevos postes de luz, se hizo la carretera, que
realmente no la teníamos, se han hecho varios, este… escuelas, salones en las
otras comunidades que pertenecen aquí, en cada comunidad se ha hecho,
este, un centro de salud, porque eso tampoco lo había en las comunidades,
aquí tenemos ya un doctor que, pues ahorita está de planta ya, y eso tampoco,
nunca habíamos tenido un doctor aquí, aquí en la cabecera (Mercedes,
ejidataria de 48 años).

Esta contradicción entre una carretera pavimentada en buenas condiciones y la falta


de transporte público afecta de manera específica a las mujeres que no cuentan con
un transporte privado. Por ejemplo, en tres ocasiones que me encontraba
esperando el autobús para volver a la ciudad de San Luis Potosí, mujeres adultas y
de avanzada edad de la cabecera municipal descendían del camión que llega a
Nueva Zapatilla, para después apearse y caminar hacia su casa. Lo cual, además
de dificultar sus actividades cotidianas, las lleva a un desgaste físico importante, ya
que si no encontraban quien las llevase49, debían caminar los cuatro kilómetros de
camino hasta llegar a su destino.

A diferencia de las mujeres de Cerro de San Pedro, las mujeres de Nueva Zapatilla
manifestaron no tener inconveniente, ya que la unidad del transporte público puede
llegar a su comunidad. El inconveniente redunda en el tiempo de demora del
transporte, como se mencionó anteriormente.

Tal contradicción en la movilidad de la población, ha sido asumida por la empresa y


es quien proporciona el transporte. Además de trasladar a sus trabajadoras/as de
las comunidades cercanas, MSX provee un vehículo, en conjunto con el gobierno
municipal, que lleva a los/las niñas a la escuela y otro que tiene la función de
trasladar los días lunes a las personas hacia el valle de San Luis para que adquieran
insumos y alimentos:

49
Incluso una de ellas me dijo: “Pues ora a seguir caminando sino encuentro raite, ni modo”.
163
[…] solicitamos a la empresa que nos apoyara, y nos apoya con un transporte,
una pecera los lunes a las ocho, bueno, se viene a las ocho y de aquí se va
como a las nueve y ya regresamos como a las 4, o sea, vamos y traemos lo que
es la despensa, y ya, y entre semana de rápido o en el camión de la Zapatilla.
Pero casi aprovecha uno pos el transporte ese para ir a traer lo que es la
despensa, por eso pos imagínese, sí nos va a afectar ahora que se vaya la
empresa pos ya no vamos a tener nada de lo que tenemos (Norma, habitante
de 37 años).

[…] por ejemplo, ahorita, pues no llegan escuelas tampoco por la escasa
población, pero la empresa apoya a esas comunidades, con un traslado, con un
camioncito para que los lleve a Portezuelo […] (Leticia, habitante de 33 años).

[…] ellos son los que ponen el transporte de los niños, ahorita ya hay transporte
que los lleva de aquí a la escuela, y pasa por Cuesta de Campa y luego pasa a
San Pedro y luego aquí a Zapatilla, y ya llega a Portezuelo (Julia, Habitante de
34 años).

[…] pues gracias también a la minera, este, y pos a la presidencia, ponen un


transporte, la mina lo está pagando y el presidente, él pone el transporte,
¿verdad?, lo que es el camión, y el camión ese los lleva a Portezuelo, y ya los
trae pues llegan aquí 2:30 porque salen a la una (Helena, habitante de 28 años).

[…] por ejemplo, entre semana, por el trabajo, pues tenemos el transporte de la
empresa, de lunes a viernes; en fin de semana pues tenemos que movernos en
vehículo propio, pero por lo mismo que no es por parte de la empresa, la
empresa nos ayuda con lo que es el traslado para el fin de semana […]
(Fernanda, habitante de 26 años).

El transporte proporcionado a las hijas/hijos de las mujeres para que vayan a la


escuela ha sido un beneficio para ellas, ya que el vehículo pasa por las/os niñas/os
y les devuelve a su comunidad al terminar la jornada educativa. Esto representó
para las mujeres la eliminación de una parte de sus responsabilidades del trabajo
doméstico, ya que no deben acompañarles hasta la escuela, como lo hacían antes
de llegar la minera. Tal como lo describió la ejidataria Adela, son las mujeres quienes
deben lidiar con los inconvenientes del transporte:

164
[…] pues ellas son las que batallan en trasladarse, o sea, yo estoy en San Luis
y no batallo tanto como por la escuela, pero realmente hay mujeres aquí que se
tienen que levantar súper temprano para poder llevar a sus hijos a la escuela,
porque no hay transporte, porque algunas se tienen que quedar allá porque
cómo van a regresarse, yo creo que van a tardar más en regresarse que en lo
que se van a ir otra vez por sus hijos (Adela, ejidataria de 33 años).

No obstante, el problema de la movilidad se agudizará cuando la minera retire este


apoyo a la comunidad, ya que las mujeres volverán a realizar el trabajo de
acompañamientos de sus hijos e hijas hasta los centros educativos. La habitante
Sara de 68 años, contó que cuando su hija e hijo iban a la escuela, debían
desplazarse caminando hasta la ciudad de San Luis Potosí y ella les acompañaba;
el trayecto lo hacían desde las primeras horas de la mañana, invirtiendo hasta cuatro
horas en el desplazamiento y otras cuatro en el regreso, y que se hacía todavía más
difícil en la época de lluvia.

Figura 10. Camino que conduce al saqueo.

Fuente: Trabajo de campo, mayo de 2016.

El desplazamiento hacia las escuelas se debe a que, tanto como en la cabecera


municipal, como en Nueva Zapatilla no hay un lugar donde se proporcione

165
educación básica; en ésta última sólo hay preescolar CONAFE, mientras que en
Cerro de San Pedro las instalaciones de la antigua Escuela Primaria Federal “Benito
Juárez” se encuentran rentadas a MSX y son utilizadas como bodega. Por lo tanto,
deben trasladarse hacia la comunidad de Portezuelo y el argumento utilizado es la
baja población de menores que hay en estos sitios.

En cuanto a los servicios de salud, en algunas localidades, como Nueva Zapatilla o


Cuesta de Campa, MSX edificó pequeñas construcciones para que un médico
atienda a las personas una vez por semana, con un horario restringido y sin las
condiciones necesarias, ya que éste también se ocupa de las personas que laboran
en la minera. Por ejemplo, en Nueva Zapatilla, comentaron las entrevistadas, la
consulta médica se da los días lunes de 9 a 12 de la mañana. Tanto el médico
comunitario como el medicamento suministrado son pagados por la minera.

Antes de que la empresa llegara, los servicios de salud eran más restringidos, ya
que si una emergencia surgía, debían acudir directamente a la zona metropolitana,
porque médico no había en el poblado y la clínica de salud en Portezuelo, que es
donde pueden ahora recibir servicio médico, apenas era proyecto social. El 15 de
septiembre de 2015 el gobernador del estado, Fernando Toranzo Fernández,
inauguró el centro de salud de Portezuelo que beneficiará a más de 3200 habitantes,
en el que se invirtió la cantidad de 6 millones 677 mil 993 pesos. Incluso el edil
reconoce que después de años de abandono, se hizo justicia social, pues por
primera ocasión se contará con este servicio para la comunidad y el municipio en
general (El Heraldo de San Luis, 2015b). Si la emergencia surge ahora, comentaron
las entrevistadas, pueden acudir a las instalaciones de la minera para recibir apoyo,
como alguna curación o incluso el traslado de una persona enferma.

En la cabecera municipal no hay clínica construida por MSX. Donde se proporcionan


consultas médicas es en las instalaciones del viejo hospital, el cual, según Medina
(2008) y Reyna (2009) proporcionó servicio en los tiempos de ASARCO a quienes
habitaban a la cabecera municipal y atendía un promedio de doce consultas diarias,
166
llegando incluso a 35, por parte de un médico y dos enfermeros, pero cuando la
empresa partió quedó abandonado sin personal ni equipamiento, y, aunque su
fachada se encuentre en buenas condiciones, no está habilitado para tal efecto. Sin
embargo, se ha capacitado a un par de personas por parte de la Secretaría de Salud
para que proporcionen curaciones y medicamentos básicos para situaciones no
graves. Además, se han fomentado brigadas de primeros auxilios para que algunas
personas puedan atender estas circunstancias. Así dieron cuenta las entrevistadas:

Bueno, viene cada ocho días por la minera un doctor, bueno, nunca he ido. O
bueno, donde he ido es ahí a las oficinas, ahí atienden también y no nos cobran,
una curación o algo allí (Leonor, ejidataria de 55 años).

Antes sí venía el doctor pero ahorita ya no han venido, no tiene ni mucho, hace
como tres meses que no viene. […] está una señora pero no es enfermera sino
que la capacitaron pero tiene medicina para cuando no es algo grave, pues ella
nos da, ¿verdad?, de lo que ella tiene. […] de hecho si usted va a pedirle a la
señora pues si tiene nos da y si no, no; porque no le han surtido tampoco
medicina, forzosamente tiene que ir uno a Portezuelo, pero pues si la gente que
tiene Seguro Popular, porque pues la que no tiene, tiene que ir hasta San Luis
(Helena, habitante de 28 años).

[…] viene un doctor cada 8 días. O solamente que se llegue uno a enfermar o
algo supuestamente, bueno, a mí no me ha tocado, pero yo veo que a veces
para que apliquen una inyección pues van a la minera a que hay enfermeras,
que se las apliquen, o si uno se siente pues muy mal pues puede ir uno a que
lo cheque el doctor […] Él viene los lunes, cuando me siento mal o así, pues
voy y me atiende bien. Sí me da el medicamento. Como le digo, si no lo trae,
pues me dice, mire vaya con la receta vaya y compre, si no lo tiene. Me trata
bien, bueno, a mí si me ha tratado bien (Luisa, ejidataria de 66 años).

[…] viene un doctor de la empresa, viene los jueves, aquí en lo que era el
antiguo hospital. Allí él da consulta a las personas de aquí, y también creo que
viene una doctora de oportunidades, del programa oportunidades, y pues
nosotros como somos de la empresa, también hay abajo. O sea o con el mismo
doctor que viene, si es algo así ya más urgente pue habla uno a la ambulancia
(Norma, habitante de 37 años).

Sí, una clínica. Pus sí, es como un centro de salud. Que viene el doctor de, por
parte de la mina, y viene a dar consulta, todos los lunes, para la gente que
167
necesita una consulta. Ya la consulta y su medicamento. […] Eh, un rato, porque
también se va a otras comunidades. El anda en otras comunidades dando
consulta (Delfina, ejidataria de 33 años).

Así como las instalaciones de la escuela se encontraban en arriendo como bodega,


lo mismo pudo observarse con el hospital de Cerro de San Pedro, que también se
usaba como bodega. Ante este hecho, Garibay (2010) menciona que la renta de la
infraestructura pública permite probar otra arista que informalmente lleva a
desposeer a las sociedades campesinas: la corrupción política del Estado
mexicano, que, aunque es difícil de probar, puede estimarse fácilmente con el
trabajo etnográfico. Otro ejemplo de ello es el transporte del personal que viene de
las localidades y labora en MSX, ya que es proporcionado por el contratista San
Pedro Bus, propiedad de la anterior presidenta municipal y madre del actual edil;
así lo refirió el conductor de uno de estos vehículos. Nepotismo y favoritismo marcan
estas concesiones, que, además de permanecer en el gobierno municipal, dicha
familia ha sido artífice clave de los intereses políticos y económicos de la
corporación, con lo que, se constata lo señalado en el marco teórico de este
documento: el sometimiento de los gobiernos a los intereses capitalistas de este
tipo de empresas.

Al igual que el transporte hacia la escuela, las consultas médicas que ha brindado
MSX por medio de su médico particular, ha beneficiado a las mujeres, ya que no
deben desplazarse hacia la ciudad como antes lo hacían, tal y como lo describió la
habitante Cecilia, cuando contó que pedían el favor de que les trasladaran hacia
lugares cercanos. Aunque ahora será un poco más accesible el servicio, ya que la
clínica de Portezuelo brinda ese servicio a la población:

Cuando estaban mis niños chiquitos no teníamos médico e íbamos a la ciudad.


Algunas personas tenían carros, así viejitos verdad y sí nos llevaban a la ciudad,
pedíamos favor de que nos llevaran a los niños o a nosotros cuando nos
enfermábamos, a toda la familia. Ahorita tenemos médico aquí los jueves y las
24 horas en la minera. Desgraciadamente ya se nos va y pues nos vamos a
quedar sin ese servicio. Pero aquí en Portezuelo hay una clínica del IMSS y una

168
clínica del Seguro Popular. Entonces ya como quiera vamos a agarrar cerquita
al médico (Cecilia, habitante de 61 años).

MSX otorgó también recursos económicos para la realización de celebraciones


comunitarias, como la fiesta patronal que se celebra el 29 de junio, donde aporta
arreglos florales para la iglesia del pueblo, pólvora para los fuegos pirotécnicos,
entre otros. Celebró también las posadas en diciembre, el día de las madres en
mayo y el día del niño en abril. Realizó rifas y concursos donde la población participa
y le otorga premios como estufas, utensilios de cocina como jarras y paquetes de
ollas, dinero en efectivo para quien gane el concurso. Así lo manifestaron las
entrevistadas y quienes atienden el módulo de información de MSX, que se
encuentra ubicado en la cabecera municipal, a un lado del edificio del ayuntamiento
y donde MSX exhibe los beneficios a la población mediante fotografías:

La empresa también nos apoya con lo de las fiestas patronales, nos ayuda para
poder hacer la fiesta, eso siempre desde que ellos llegaron siempre nos han
apoyado. La iglesia de San Nicolás también ellos la restauraron, porque ya
estaba también ya, pues ya no se abría, estaba cerrada prácticamente, y ya
después ellos la empezaron a arreglar y próximamente se va a arreglar lo que
es San Pedro Apóstol, que es la principal (Norma, habitante de 37 años).

[…] es la fiesta de San Pedro Apóstol, esos son carros alegóricos de cada una
de las comunidades. Esta es la imagen porque pues bueno, Minera San Xavier
también aporta en la cuestión religiosa, hace una aportación en cantidad a cada
una de las comunidades para las festividades religiosas (Leticia, habitante de
33 años).

Pues mira, aquí se festeja a San Pedro y San Pablo, le hacen su misa, su
música, sus danzantes, y viene pues gente de todas las comunidades que
pertenecen aquí. La empresa también ha participado mucho, también ahora que
está la empresa pues se han hecho las fiestas un poquito más grandes porque
prácticamente ellos ponen todo. Por ejemplo, todos los arreglos de la iglesia, la
pólvora, antes era un poquito más chiquita la fiesta y ahora es un poquito más
grande, por lo mismo de la participación de la empresa (Mercedes, ejidataria de
48 años).

[…] sí, esas [fotografías] son los apoyos sociales y algunos otros de actividades
que la empresa realiza aquí en el pueblo. […] esa es un evento del 10 de mayo,

169
se hace un festejo a las mamás a nivel municipio, lo hacemos aquí en San Pedro
en la explanada San Nicolás, […] se invita a todas las mamás, es un aproximado
de mil, mil mamás por municipio y se hace un evento con algo cultural, con rifas
como las que estás observando ahí y regalo pequeño para todas, regalo
pequeño hablo de algo como esto, mira, charolas como esta, jarras para todas
en general y la rifa es únicamente grande, los regalos grandes (Leticia, habitante
de 33 años).

Cuando se le hizo a la recepcionista del módulo de información la pregunta sobre


los apoyos otorgados específicamente a las mujeres, la empleada contestó que los
apoyos se han realizado de una manera general, que no hay un grupo social
específico a quien hayan sido dirigidos dichos apoyos. Sin embargo, en las
fotografías se pudo apreciar que los premios y apoyos otorgados han sido
encaminados a perpetuar el rol tradicional de las mujeres: estufas para sus hogares
o utensilios de cocina. Igualmente, la modalidad de los concursos en donde
otorgaron dinero en efectivo a la hija de la ejidataria Ofelia, fue en un certamen de
manualidades:

Ah, nos hacían fiesta, nos reuníamos y nos daban nuestros regalitos, sí. Y en
el día del niño también les regalaban, nos venían a hacer nuestras posadas,
todo, o sea, hasta fiestas así como unos… hay veces que les tocaban hacer
manualidades de que ahora este año, de que la que lo hiciera mejor salía
premiada de 200, de 300, de 400, de 500, de 600, según de primer lugar y así.
Bueno, aquí esta huerca salió primer lugar de que hicimos unos arreglos de
casitas de navidad pero teníamos que ponerle todo, monitos de plastilina o de
lodo, no sé, pero que fuera todo hecho de casa, del mismo campo, nada de
comprar. Y ella salió con primer lugar (Ofelia, ejidataria de 65 años).

Si bien estos apoyos económicos han sido en parte beneficios para las mujeres,
porque representan un poco de dinero extra o electrodomésticos para sus hogares,
no han hecho más que reforzar los papeles tradicionales femeninos, que las confina
al espacio doméstico, marcando firmemente las inequidades de género, pues
mientras ellas sólo reciben estas “ayudas”, los esposos o hijos son quienes trabajan

170
en la minera recibiendo el pago por un trabajo que socialmente es reconocido y
considerado como productivo.

En el mismo sentido han sido otros apoyos que la minera otorgó, como las asesorías
y cursos brindados a las mujeres de Cerro de San Pedro para que pudieran
emprender pequeños negocios cuando ésta termine sus actividades en el municipio;
encaminados a promover actividades comerciales locales conforme a su rol
doméstico. La ejidataria y principal promotora de la minera contó que les han
enseñado a hacer champú o limpiadores domésticos para que al partir la empresa
y quedarse sin empleo, puedan subsistir de “algo”:

Bueno, mira, les han enseñado a hacer por ejemplo el champú con sábila de
aquí mismo. Les han enseñado a hacer el cloro, el Pinol50. O sea, cosas que
nos van a servir para nosotros mismo aquí en nuestras casas, porque yéndose
la empresa pus prácticamente no vamos a tener nada de trabajo. Entonces ellos
hacen que tengamos un trabajo para que cuando se vaya la empresa podamos
subsistir de algo (Mercedes, ejidataria de 48 años).

Tales capacitaciones fueron impartidas por el Instituto Tecnológico y de Estudios


Superiores de Monterrey (ITESM), a partir del que, la habitante Cecilia emprendió
un pequeño negocio de conservas de frutas y verduras:

Se ocurrió porque en esas reuniones que teníamos, las hacíamos en la escuela,


en los salones, y ahí nos dieron una capacitación que vinieron unos de Canadá
a dárnosla y también el Tecnológico, fue una semana esa capacitación, la otra
fueron de tres meses. Le digo que nos dieron acá abajo y esta fue de una
semana. Y en esa dijeron que iban a hacer una feria, que la iban a organizar y
empezamos a juntarnos, y que empezamos a organizarla y yo también, nada
más les daba idea, yo realmente no les ayudé mucho, y de ahí nació la idea de
que mi hijo dijo, mi mamá puede vender mermeladas, es muy buena para hacer
mermeladas y conservas (Cecilia, habitante de 61 años).

Según la ejidataria Mercedes, las “asesorías” brindadas también por la organización


SEF Canada, de la que ella forma parte, han sido para decirles a las mujeres cómo

50
Marca comercial de un limpiador doméstico.
171
preparar una salsa o dónde comprar masa para un puesto de gorditas; a manera de
ilustrar el tipo de acompañamiento que brindan cuando tienen una idea de negocio
las mujeres:

Mira, por ejemplo hay gente que… bueno, vamos a decir si una gente tiene un
puesto de gorditas, pero le falta, digamos, yo no sé hacer la salsa tal, o no sé
dónde comprar la masa, entonces ya uno le dice: ve a tal lado, yo te puedo
llevar a tal lado y es la manera en la que se le está ayudando a las personas
hasta ahorita porque después de eso, pues nosotros esperamos que la gente
sí trabaje, porque no se trata de que les den dinero a la gente, sino se trata de
que hay que ayudarlas de esa manera, para que la gente tenga ese ánimo de
trabajar, de salir solos adelante, sin que tenga uno que decirles a los demás lo
que necesitan (Mercedes, ejidataria de 48 años).

Sobre estos cursos ofrecidos a la población, una de las recepcionistas del


módulo de información de MSX señaló que usualmente son las mujeres
quienes participan en ellos, dado que los esposos son quienes “las mandan”
porque ellos se encuentran trabajando:

[…] se han desarrollado por ahí algunas actividades y se han tratado de


implementar algunos programas dentro de las mismas comunidades para crear
algún tipo de proyecto, algún tipo de negocio a nivel comunitario. Entonces te
digo, se hacen esas convocatorias y quienes acuden normalmente son las
mujeres. Como te digo es un pueblo, y es como que los hombres: ¡pues ve tú!
Y mandan a la mujer que en este caso son quienes se interesarían más […] yo
digo que es por que depende mucho el tipo de comunidad, porque el hombre,
no es que sea así, pero lo veo todavía como un grado de machismo: pues yo
estoy trabajando y que vaya mi mujer […] (Leticia, habitante de 33 años).

La ex-activista Sofía señaló que el apoyo que la empresa ha dado a las mujeres ha
sido en forma de talleres, a manera de talleres para que tengan una microempresa
y se autoempleen. Dichos talleres han sido para hacer frutas y verduras en
conservas o de costura. Así lo refirió:

[…] yo creo que también, como en términos de esta cosa tanto como de género,
de responsabilidad social y todo eso, la empresa hacía mucho trabajo con ellas,
de talleres y de hecho lo sigue haciendo. Como de talleres por ejemplo, como
172
para que tuvieran una microempresa, entonces a unas les dio como costura, a
otras les enseñaba a hacer conservas, no sé, cosas como para que tuvieran
donde autoemplearse, ¿no?, así como en ese programa […] (Sofía, ex-activista
de 31 años).

En el mismo sentido, han sido los apoyos que el Ayuntamiento ha dado a las
mujeres. La encargada de la Instancia de la Mujer, mencionó que a las mujeres les
han dado un curso para desarrollar una tecnología doméstica: hacer chorizo,
rompope, cloro, dulces, pinol o champú; que ellas pueden comercializar o para
apoyar en la economía del hogar. También les han proporcionado clases de cocina
(que la funcionaria les ha impartido), de zumba51 y talleres de panadería. Les han
proporcionado igualmente asesoría para emprender proyectos productivos, como
pizzerías o peluquerías.

Con lo anterior, es posible advertir que los apoyos concedidos por MSX, y en igual
medida el ayuntamiento, han sido encaminados no ha desarrollar capacidades
personales que promuevan la agencia o el empoderamiento de las mujeres, sino
han sido dirigidos conforme a su papel tradicional del hogar, y satisfacer
necesidades básicas, lo que redunda en desempeñar actividades extra a su carga
de trabajo diario. Tal y como se hicieron durante el enfoque de “Mujer en el
Desarrollo”, hace más de 50 años. Esta tendencia ha seguido vigente en el caso del
ayuntamiento y en él también se inscribieron las ayudas para las mujeres por parte
de MSX.

A continuación se presenta una figura del módulo de información donde resaltan


imágenes de las mujeres recibiendo “apoyos”:

51
Es una disciplina de ejercicios físicos que se combina con diferentes ritmos de baile.
173
Figura 11. Apoyos sociales mostrados en módulo de información de MSX.

Fuente: Trabajo de campo, mayo de 2016.

3.6 Los perjuicios a la salud

Aunque el empleo y la satisfacción de otras necesidades representó beneficios


inmediatos, los perjuicios también han estado presentes, ya que han traído
problemas de salud y la muerte de personas por insuficiencia renal o cáncer, a
causa de la actividad minera y las sustancias químicas empleadas. Sin embargo, la
información que proporcionaron las mujeres habitantes y ejidatarias sobre estos
inconvenientes fue restringida, debido a las ayudas que MSX les ha proporcionado.
Quienes expresaron abiertamente estos inconvenientes fueron las activistas y ex-
activistas.

174
Al respecto, Castro (2015) señala que la información sobre los problemas de salud
en las personas a causa de la minería a cielo abierto es restringida y difícil de
obtener. Por su parte Bermúdez, Zambrano y Roa (2014) mencionan que el
incremento de las enfermedades asociadas a la actividad minera y los estudios con
información sistemática o el conocimiento de su incidencia, las cuales son múltiples
y diversas las formas de percibirlo, son escasamente pocos. Al mismo tiempo, esta
escasez provoca la restringida posibilidad de demostrar la relación directa de estos
impactos en el estado de salud de las mujeres y niñas/os.

Delgado (2010) señala que los impactos de la minería actual en el ambiente, el


entorno social y la salud humana, resaltan todavía más a nivel cualitativo que en
cantidad, ya que son más agresivos en el tiempo y espacio. Padecimientos
(Machado, 2011) como niveles exorbitantes de plomo en la sangre y trazas de
mercurio en el sistema neurológico; enfermedades de la piel y del sistema
respiratorio; afecciones digestivas y neurológicas, nuevas y raras; incremento en los
casos de cáncer y de las tasas de morbilidad y mortalidad de las poblaciones
aledañas. En estos lugares, según Gambina et al. (2010), la contaminación al
ambiente es irreversible, así como la del suelo y el paisaje, sin embargo, las fuentes
de agua son las más afectadas por el fuerte uso de cianuro y nitrato de plomo
utilizados para la separación del oro y la plata; por la activación y oxidación de
metales y por la formación de drenaje ácido que contamina el agua por cientos de
años, causando daños a la salud humana como cáncer de piel, enfermedades
renales, respiratorias y malformación física.

Además de la afectación a la salud humana por la liberación de grandes cantidades


de soluciones cianuradas con altas cantidades de metales pesados por la
megaminería, la remoción del subsuelo a través de explosiones y el posterior
traslado, genera también contaminantes. En los suelos de las áreas de
procesamiento de mineral, se han encontrado, además del escandio y el itrio, el

175
conjunto de elementos químicos denominados tierras raras52. La presencia de estos
elementos determinados por un estudio en la provincia de Fujian, en China, en la
sangre de las personas fue alta y significativa (R2= 0.6556) (Li et al., 2013, citado
por Olivero, S/F), es decir, este valor muestra que la correlación entre dichos
elementos y su presencia en la sangre, estadísticamente hablando, es aceptable o
buena, lo que quiere decir que están estrechamente vinculados.

Las enfermedades a causa de la minería a cielo abierto se deben al ingreso al


organismo de partículas y elementos contaminantes a través de diferentes medios,
ya sea por una exposición a la contaminación prolongada en el tiempo o por
periodos cortos donde la toxicidad es muy alta y extrema, entre estos se encuentran:
el ingreso al cuerpo humano a través de la respiración del aire cargado con estos
elementos nocivos; por la ingestión de agua contaminada y por alimentos, éstos
últimos provenientes de plantas del campo, donde han sido depositados sobre su
superficie los contaminantes generados por la actividad minera y transportados por
la acción del viento, por su absorción a través del agua contaminada, o por la
ingestión de alimentos de origen animal, que a su vez se alimentaron de las plantas
del campo o el agua.

La muertes por insuficiencia renal fue la causa más señalada por las mujeres
entrevistadas, ya que el proceso de deterioro de salud de las personas por este
padecimiento ha sido acelerado. El 27.5% de las entrevistadas mencionó que se
han presentado este tipo de inconvenientes, mientras que 72% lo negó
categóricamente:

[…] enfermó como dos años después de que la empresa empezó a funcionar y
no sólo él, a la par que enfermó, enfermaron dos o tres personas más del pueblo
que yo no las ubico muy bien a ellos, más que a uno, a los otros enfermos pero
no sé, nunca supe bien ni de que familia. Yo en ese tiempo estaba un poco

52
Estos elementos, también llamados lantánidos, cuya abundancia en la corteza terrestre es
relativamente alta, están conformados por Lantano (La), Cerio (Ce), Praseodimio (Pr), Neodimio
(Nd), Prometio (Pm), Samario (Sm), Europio (Eu), Gadolinio (Gd), Terbio (Tb), Disprosio (Dy), Holmio
(Ho), Erbio (Er), Tulio (Tm), Iterbio (Yb) y Lutecio (Lu).
176
alejada del pueblo pero […] sabíamos que eran al menos tres más y uno de
ellos como a los tres meses de que le detectaron la insuficiencia renal murió.
Entonces más bien pensábamos que no era tanta coincidencia que a los dos
años, o tres años de que la empresa estaba funcionando justo se diera que tres
personas, cuatro, estuvieran enfermas del mismo padecimiento y con un
proceso muy rápido de su enfermedad, entonces sí se nos hacía como muy
extraño (Sofía, ex-activista de 31 años).

La negación incluyó a la ejidataria Mercedes, que por recibir apoyos por parte de la
minera, entre ellos la pensión por viudez, cuando se le preguntó sobre
inconvenientes de salud en personas del pueblo, rechazó la pregunta diciendo “No,
fíjate que no, todo ha estado muy bien hasta ahorita. No se ha sabido que alguien
se enferme por la contaminación”. Sin embargo, una activista señaló que su esposo
y hermana murieron por insuficiencia renal y cáncer, respectivamente:

Mira pues esa señora Mercedes ya se le murió una hermana y el marido, ahí en
el pueblo… ¿La hermana trabajaba en la minera?, no pero ella asistía más ahí
en San Pedro porque ella es la que cuidaba a los papás y también murió de
enfermedades renales y de cáncer […] y sí, he visto morir gente en poco tiempo
ahí en San Pedro por enfermedades renales que son asociadas siempre a los
lugares donde hay minera de tajo a cielo abierto. Y pues de La Zapatilla, este,
pues es frecuente ver que mueren personas, incluso había estudios de que los
niños tienen, eh, análisis de que les han hecho y los resultados arrojan de que
tienen metales pesados en la sangre, porque pues por la contaminación que
produce la minera (Adriana, activista de 44 años).

Sobre lo acontecido con la familia de Mercedes, la ex-activista Daniela contó que


ella supo que familiares de la ejidataria, que además trabajaron para la minera,
enfermaron bajo las mismas condiciones y a causa de eso, lamentaron53 haber
estado del lado de MSX:

Pero de las personas del pueblo que sí vivían allí pues luego algunos de los
Tello, y ellos sí trabajaban en la mina, ellos se enfermaron, no sé exactamente
de qué pero supe que algunos se enfermaron y se arrepintieron de andar
apoyando a la minera […] (Daniela, ex-activista de 32 años).

53
Al momento de la entrevista con la ejidataria Mercedes, en todo momento se pronunció a favor de
MSX.
177
Una ex-activista señaló la muerte de otra persona por la misma causa,
argumentando que era alguien en estado sano y por su modo de vida no se atribuye
que la causa de la muerte fuera casual, sino que está estrechamente relacionada
con la actividad minera:

Pero Don Armando murió por cuestiones del riñón cuando era una persona
sumamente, era bien sano, llegábamos y que traigo a tal investigador y que
vámonos, y ahí vamos al cerro, él con su bastón por delante y uno aventando
el bofe y él iba y de repente pum, su riñón […] Don Armando murió de eso, era
una persona que estaba bien (Cristina, ex-activista de 43 años).

Armando Mendoza Ponce, dio testimonio en vida de su insuficiencia renal en un


video publicado por Council of Canadians (2011), donde menciona que cinco
personas murieron de forma muy rápida por la misma enfermedad que él padeció.
Señaló en el video que en el municipio hay aproximadamente 50 personas enfermas
de riñones, y en Portezuelo, hay mujeres que han abortado y niños que han nacido
con el cuerpo incompleto, ya que antes era un lugar limpio pero por las cantidades
de cianuro que se procesan, se han presentado esas enfermedades.

La restricción de la información sobre los daños en la salud humana por parte de la


MSX abarcan también a las autoridades municipales. Según Juárez (2014a), en
2014, la entonces alcaldesa María Rosaura Loredo Loredo, solicitó a MSX
información sobre la contaminación en los pozos de agua que abastecen al
municipio, para determinar los efectos en la salud de las personas que consumen
el líquido cotidianamente, a lo cual, los representantes de la transnacional
canadiense arguyeron que ellos no tienen por qué proporcionar tal información a las
autoridades.

Juárez (2014a) señala también que el titular de la Comisión Estatal para la


Protección Contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS), la cual depende de la Secretaría
de Salud, Erich Eduardo Neumann Ramírez, confirmó que en la comunidad Nueva
Zapatilla 13 menores presentaron altos niveles de plomo en la sangre, según un

178
estudio toxicológico del lugar hecho a 58 infantes. El funcionario también señaló que
para ser permisibles los niveles de plomo en la sangre, éstos deben ser máximos a
15 unidades, y que un especialista en toxicología, al hacer la evaluación de las
pruebas, descubrió que los 13 infantes presentaron niveles por encima de las 20
unidades en la sangre. Neumann Ramírez aseguró que la comunidad Nueva
Zapatilla fue afectada a finales de mayo por el desborde de las piletas de lixiviación
con cianuro a causa de las fuertes lluvias ocasionadas el 26 de mayo de 2014.

Sobre el derrame de cianuro, la habitante Sara comentó lo mismo, que a causa de


las fuertes lluvias la carretera municipal se tornó de color blanco, además de que
las personas encargadas de limpiar el camino, no lo hicieron con el equipo
adecuado, exponiéndose a los daños que provoca el cianuro:

Aquí y yo se los puedo decir delante de la minera, hubo derrames en unas


lluvias bien fuertes, estaba la carretera hasta blanca así, y se ponen todos a
recoger sin el debido equipo pero bueno. Es que Zapatilla ahí está respirando,
cuando hace mucho calor así, y te da el olor a cianuro, te da el olor a almendra
y díganme que no es cierto. Si acá dicen que no es cierto, es porque ni siquiera
en eso se fijan. Se percibe vas pasando y te da el olor a almendra, es el cianuro
(Sara, habitante de 68 años).

En el testimonio, al igual que en el siguiente, tanto la habitante Sara como la


ejidataria Patricia, señalaron que en el lugar el olor del cianuro está muy presente,
ya sea en época de calor o en la temporada de lluvias. La ejidataria dijo que puede
reconocer el olor porque su abuelo fue gambusino y está familiarizada con el
cianuro, describiendo que se percibe un olor como a amoniaco:

El olor, sí, yo te lo comento porque mi abuelito era minero, era gambusino,


entonces él tenía sus piletas, también hacía el mismo procedimiento,
obviamente en forma rústica, ¿no?, y aquí pues en grandes cantidades,
entonces siempre había un olor como a amoniaco, no sé, un olor a cianuro, yo
conozco ese olor y ese olor que se percibe cuando vas entrando al pueblo
cuando llueve. Yo lo percibo porque lo conozco y sé que es un olor así a las
piletas de mi abuelito, o sea, es un olor así… Es que en realidad aunque uno
diga que no, y aunque uno diga que, digo, trate de defender la empresa o quien

179
sea, están trabajando con cianuro, o sea, con químicos muy fuertes que a pesar
de que si llegaras a plantar una maceta o algo, una planta, de todos modos está
ahí el veneno (Patricia, ejidataria de 33 años).

La información de los derrames de las pilas de lixiviación fue confirmado por el


regidor de desarrollo rural, que, cuando volvía de hacer trabajo de campo el día 9
de junio, al ir de San Pedro hacia Nueva Zapatilla para tomar el autobús hacia la
capital, se ofreció a llevarme. En el trayecto comentó sobre el derrame de las piletas
y refirió también que la carretera estaba blanca pero MSX rápidamente hizo limpieza
para que no se diera a conocer el acontecimiento.

Juárez (2014b) reporta que al menos 13 personas recibieron tratamiento debido a


la exposición a arsénico y plomo, según la información proporcionada por la SSA a
la Procuraduría de Protección al Ambiente (PROFEPA). Además, que niños/as de
entre tercero y sexto grado, de la Escuela Primaria “Agustín de Iturbide”, cercana a
la minera, tienes los dientes amarillentos y se les detectó fluorosis dental (exceso
de flúor). El plantel educativo, se encuentra a unos metros de los jales de la mina
(construidos artesanalmente), pero las autoridades no determinaron
responsabilidad alguna a la minera.

El 20.6% de las entrevistadas, que correspondió a mujeres que viven en Nueva


Zapatilla, respondieron negativamente sobre los daños a la salud, tanto en personas
de su propia familia y otras que habitan la pequeña comunidad. No obstante,
Cuevas (2012) incluye en el reportaje titulado Saqueo minero del Cerro de San
Pedro, el testimonio de una mujer que habla sobre las lesiones que padeció una de
sus hijas que vive en dicha comunidad, pero no se hace púbico porque MSX
proporcionó dinero para silenciar a las personas, incluyendo los médicos de las
clínicas de salud. Los problemas corporales a causa de la contaminación incluyen,
primero, haber estado en el hospital por dos meses, luego tener inflamación o
hinchamiento del cuerpo y posterior aparición de manchas cutáneas semejantes a
quemaduras:

180
Aquí abajito en el rancho de la Zapatilla, nomás que no quieren enseñar, porque
les pagan, les pagan, yo tengo ahí unas hijas casadas, por eso le digo, pero no
quieren enseñar el efecto que les está haciendo. Una tuvo yo creo como dos
meses internada, una hija mía, pues la llevé al cincuenta y le hicieron muchos
estudios y no le encontraron nada, pero sí le encontraron por que al último yo vi
de salir un ingeniero con el que hacía los estudios. Todo ha sido por medio de
dinero, no crea que. Y al último ella enferma y enferma, después de que la
saqué del Cincuenta54 duró como un año hinchada, hinchada pero hinchada. Se
le calmó aquello hinchao, bastante estuvo internada y le hicieron muchos
estudios. Se le calmó lo hinchao pero luego le salieron unas manchas así como
quemadas, tiene poquito, que un poquito se le han quitao, pero están como y
otras dos personas pero manchas feas como si fuera quemada, pero pues usted
cree con todo el polvo que se va para allá, la agua, todo eso se contamina. No,
no, sí ha habido muchas cosas pero ellos pagan con tal de que no se sepa
(Eusebia Ojeda, Cerro de San Pedro, 2012).

Al respecto una activista mencionó también que el caso de personas enfermas ha


sido manejado por la minera, llevando a las personas a hospitales foráneos para
que no sea visible en los medios de comunicación:

Sí, en piel, cáncer de piel. […] ahorita en este tiempo no ha salido ningún caso
pero sí anteriormente. Se tapa mucho la información y que en sí la minera se
encarga del tratamiento de estas personas. Los manda a otro lado a hospitales;
nunca ha salido en los medios ni nada (Claudia, activista de 19 años).

El testimonio anterior señala como causa la cercanía de Nueva Zapatilla a las piletas
de lixiviación de MSX, el lugar donde se hace la separación de los metales de la
roca triturada por medio del cianuro, y que, por el viento, lleva los vapores cargados
de contaminantes hacia las casas en este lugar que se encuentran ubicadas a
escasos 500 metros:

En Zapatilla mucha gente ha muerto de eso, pero es muy difícil que hablen.
Tienen miedo y defienden la minera. Mueren de cáncer, de tumores, de los
riñones, de repente les dan hemorragias nasales, hasta por los ojos, pero no te
lo van a contar. Cuando mi esposo vivía él logró contactar a una persona y tenía
fotos pero se quedó en el archivo muerto cuando murió él (Sara, habitante de
68 años).

54
Se refiere al Hospital General de Zona No. 50 del IMSS, San Luis Potosí.
181
Azamar (2015) menciona que no hay un estudio concluyente que muestre
problemas de salud derivados de las prácticas de MSX, sin embargo, en proyectos
que utilizan los mismos métodos de extracción, se han encontrado padecimientos
similares y otros más graves a los que señalan las entrevistadas. Mijangos (2013)
informa que en el proyecto Los Filos, ubicado en el estado de Guerrero y operado
Goldcorp Inc., de 252 familias habitantes en la zona del proyecto, 66% presenta
manchas, agrietamiento, o ámpulas en la piel; en 74.6% de las familias por lo menos
una persona presenta enfermedades oculares; 57.2% presenta problemas
respiratorios como bronquitis, asma o pulmonía; entre otros.

Por su parte Castro (2015) encontró en el proyecto minero de Peñasquito, en


Mazapil, Zacatecas, la presencia de retinoblastoma en menores de edad, es decir,
cáncer en los glóbulos oculares a causa de la actividad minera y muerte posterior
por este padecimiento. Además de manchas en la piel de las personas, diarrea y
dolencias gastrointestinales por consumo de agua, conjuntivitis, rinitis y diversas
alergias.

Truchi (2014) indica que en la explotación de oro a cielo abierto de la mina San
Martín, en el Valle de Siria, que abarca los municipios El Porvenir, San Ignacio y
Cedros, en Honduras, ha provocado problemas dermatológicos y de la vista, caída
del pelo, partos prematuros, malformaciones congénitas y abortos. También se
determinaron altos niveles de metales pesados en la sangre de las personas (que
están por encima de los límites permisibles según la OMS), como plomo y arsénico,
además de alta mortalidad infantil que sobrepasa por 12 veces el promedio nacional.

Otro factor de riesgo importante en la salud de las personas, es la generación de


polvo debido a las actividades de la mina, ya que contiene múltiples componentes,
incluso metales pesados, y provocan afectaciones a las personas al ser ingresados
en el aparato respiratorio. Higueras et al. (2014) señalan que el polvo puede tener
diferentes orígenes, ya sea por voladuras u otros medios, de corte de rocas de la
corteza terrestre, carga, transporte, molienda, vertido a escombreras, por la acción
182
del viento sobre la roca desnuda, o en procesos postmineros como la combustión
del carbón.

El problema del polvo estriba en su composición o en el tamaño de las partículas.


Primero, éste se comporta de forma diferencial, ya que las partículas superiores a
las 10 micras no pueden ingresar al tracto respiratorio, dado que quedan atrapadas
en nariz y boca; pero las menores a ese tamaño sí son capaces de hacerlo,
provocando con el paso del tiempo la acumulación de partículas que poco a poco
reducen la capacidad pulmonar efectiva. Y segundo, la composición del polvo se
relaciona con los componentes de las rocas o el mineral explotado, causando
mayores problemas las que contienen sulfuros (sobre todo si hay abundante pirita),
sílice y asbesto; la pirita por la facilidad que tiene de hidrólisis55, el sílice que provoca
silicosis y otras enfermedades incurables como la fibrosis pulmonar y enfisema, y el
asbesto que provoca mesotelioma, cáncer pulmonar o asbestosis, que es fibrosis
pulmonar ocasionada por la contaminación por fibras de asbesto (Hilgueras et al.,
2014).

En Cerro de San Pedro las detonaciones causaron nubes de polvo que cubrían el
pueblo. Aunque las entrevistadas ejidatarias y habitantes no señalaron
enfermedades de las vías respiratorias, sí hicieron referencia a que debían limpiar
sus muebles con mayor frecuencia por esta razón. La nula referencia a
padecimientos respiratorios se debe a que como la población no rebasa el centenar
de personas, no es posible ver acentuado el problema, además de que MSX, como
anteriormente se dijo, ofrece dinero para que no salgan a la opinión pública estas
situaciones. Los siguientes testimonios dan cuenta de lo antes mencionado:

[…] en el tiempo que hubo las detonaciones había mucho polvo, pero mucho
como no tienes una idea, o sea, has de cuenta que era como una lluvia así de
polvo, entonces me imagino que eso pues si les ha de afectar a algunas
personas, que no se les han hecho estudios, que no se han hecho, pues no,

55
La hidrólisis es un proceso químico que forma un ácido y una base a partir de una sal por la
interacción con el agua.
183
pero si es ese aspecto que yo veía, si estaba así. No costaba respirar pero pues
si veías aquí, las detonaciones si, caía mucho polvo. Hubo ocasiones en que
llovían piedras también, eso es algo muy riesgoso que tampoco la autoridad
hizo nada, o sea, se hacía conocimiento en San Luis pero no pasaba nada
(Patricia, ejidataria de 33 años).

Yo sí lo veo un poquito más fuerte porque se nota en el piso cuando uno limpia,
pues si sale un poquito más de polvo. […] porque cuando hace polvo pues si te
perjudica en cierta manera, porque tienes que estar barriendo tu casa a cada
rato (Mercedes, ejidataria de 48 años).

Polvo sí, normal, porque simplemente aquí mi nuera limpiaba muy bien y en la
tarde tenía el polvito. Y en la casa también, nunca había visto tanto polvo en los
muebles. Como quiera siempre se cuela donde quiera […] (Cecilia, habitante de
61 años).

[…] el mismo ambiente, el agua este, ahorita ya no se siente tanto pero cuando
empezaban las detonaciones que era más arriba, una nube de polvo rojo se
llenaba aquí, entonces en esa cuestión no se ve así tanto porque es muy poca
gente (Andrea, ejidataria de 51 años).

En el tiempo que se realizaron las entrevistas, presencié sentado, en la plaza


principal del pueblo, dos detonaciones que MSX realizó. No obstante, y dado que el
socavón donde se encontraba el Cerro de San Pedro es profundo, el polvo ya no es
visible y tampoco se esparce como en años anteriores.

Sobre los nubarrones de polvo que se formaban a causa de las detonaciones, una
ex-activista mencionó que como consecuencia de éstas, comenzó a desarrollar
diversas alergias y lo atribuyó a los contaminantes que se esparcían a causa de las
explosiones:

[…] yo desarrollé alergias que no tenía en Cerro, no sé si por los restos de minas
anteriores o por los de ahora, pero si era tanto el polvo y tantas las detonaciones
y todo eso que yo sí acabé con muchas alergias que venían como del cerro
(Daniela, ex-activista de 32 años).

184
La siguientes imágenes, permiten ilustrar la manera en que se producían nubes de
polvo de rocas a causa de las explosiones.

Figura 12. Bajo una nube de emisiones tóxicas.

Fuente: Agua, ríos y pueblos, 2011.

185
Figura 13. Nube de polvo de rocas.

Fuente: Zapateando, 2012.

Sobre los inconvenientes en la salud, es importante mencionar que el trabajo de


cuidado de enfermos/as recae también en las mujeres, debido a una construcción
social de género que les impone este tipo de trabajo. Una habitante de la cabecera
municipal dio testimonio de la pérdida de su esposo y su madre por situaciones
relacionadas a la actividad minera. El marido, Armando Mendoza, de quien
anteriormente se presentó su testimonio por medio de un video encontrado en
internet, murió por insuficiencia renal en un lapso de tiempo corto y lo relacionan por
beber el agua del grifo directamente. La madre de la habitante, muere al poco tiempo
de enterarse del fallecimiento del yerno y por la tristeza que le produjo la noticia.
Tanto ella como la hija fueron las encargadas de cuidar de las dos personas
enfermas:

[…] de ahí luego ya se le desarrolló todo lo de los riñones, […] total mi hija tuvo
que salirse de trabajar, yo tenía a mi madre también, porque se impresionó, se

186
me enfermó, de 90 años, entonces yo tenía que atender a mi madre y mi hija se
salió de trabajar para atender al papá, la diálisis, llevarlo, traerlo y todo eso. Lo
que tiene él de que se enfermó, tiene ella de no litigar […] (Sara, habitante de
68 años).

La hija de Armando Mendoza, Verónica, quien fue también activista, contó que ella
fue la enfermera de su padre, y Sara, su madre, atendió a la abuela. En el siguiente
testimonio se muestra parte de los cuidados que tuvieron que tener en la atención
al enfermo, como lavar diariamente la ropa de cama y los lienzos que usó para cubrir
y limpiar el área donde introducía el catéter para dializarlo:

Yo fui la enfermera. Y como la insuficiencia renal es un enfermedad muy limpia


y aquí hay mucha tierra, había que todos los días limpiar con un trapito todo con
Cloralex56, trapear y diario cambiar las sábanas. Entonces mi mamá se
dedicaba a lavar todos los días y como se usaban muchos trapitos para cubrir
las zonas que se llaman campos, para poder dializar y sacar su catéter. Todos
los días había que cambiarle las sábanas y esos lienzos y son cuatro lienzos
diarios, aparte las sábanas, era todos los días lavar y atender a mi abuela que
todos los días hacia del baño, a veces se hacía tres veces al día y había que
limpiarla. Mi mamá a mi abuela y yo a mi papá (Verónica, habitante de 38 años).

Ellas dos fueron quienes asumieron el rol de cuidado, ya que el hermano de


Verónica vive en la ciudad de San Luis Potosí y ya tenía familia cuando su padre
enfermó, a lo que la ex-activista consideró que hizo complicado que él asumiera ese
papel. Sin embargo, mientras ellas lo cuidaban, él proveía de recursos económicos
para los requerimientos que supuso la enfermedad renal.

Verónica dejó su trabajo como abogada para cuidar al padre. Ella, contó también
sobre estos fallecimientos en su familia, y que debido a que se entera de la
enfermedad del padre, ella no volvió a su trabajo habitual por tener que dedicarse
al cuidado de éste:

Yo trabajaba en el 2009, terminé de trabajar en 2010, tenía una semana que iba
a descansar y volver a encontrar trabajo cuando lo llevo al doctor y le dice que

56
Cloralex es la marca comercial de un limpiador de uso doméstico a base de cloro.
187
tiene insuficiencia renal. Sirvió que yo no trabajara para cuidarlo, me enseñaron
a dializar y todo eso. Él murió de un paro respiratorio, que no tiene que ver
mucho con la insuficiencia renal pero los riñones te regulan el flujo de agua y
de electrolitos y de todo, pues se descompensó. Fueron dos años y cacho de
insuficiencia renal y fallece. Enseguida a mi abuela le dijimos que mi papá había
fallecido, mi abuela estaba muy lúcida y todo, y de la impresión empieza a dejar
de comer, se pone triste porque no lo veía, empieza a cambiar, a mermar sus
capacidades, ya había que cambiarle el pañal cuando caminaba, mi mamá
deprimida… (Verónica, ex-activista de 38 años).

A causa del fallecimiento del padre y la posterior merma de la salud de la abuela,


dejaron de acudir a las reuniones de información en el FAO y a participar en las
actividades que se organizaban contra MSX. En el siguiente testimonio continúa el
relato de Verónica sobre cómo murió su abuela, lo que derivó en depresión para
ella, dado que el dolor de la muerte del padre se lo comieron, es decir, no expresaron
su tristeza:

Nosotros dejamos de seguir en juntas, todo eso. Se empezó a enfermar mi


abuela, yo dejé de ir a juntas, empecé a dejar de ir a los consensos, a las
opiniones, nomás nos avisaban ciertas cosas. Todavía seguí yendo a otros
foros pero ya la situación de mi casa era que tenía que cuidar a mi abuela. […]
fuimos a San Luis, la checa el doctor […] llegó a su casa, tengo mucha hambre,
le dimos de comer, terminó de comer y a mí me pidió agua, yo le doy agua, pero
la estaba ya agarrando, le doy agua, suspira y se muere en mis brazos.
Entonces en el inter que mi papá falleció, él murió en diciembre, mi abuela se
muere en noviembre, yo no había llorado, no había gritado, nada, nos comimos
el dolor, al momento que mi abuela se muere pues se me detona la depresión
[…] Caemos en una depresión muy profunda, dejo de ir al movimiento y ya dejé
de ir, dejé de ir […] Ya fue la manera que nos fuimos distanciando de mi vida
personal (Verónica, ex-activista de 38 años).

En el territorio donde opera la minería, hay secuelas agudas para las comunidades
y especialmente para las mujeres. El efecto de la contaminación minera afecta la
salud de las mujeres y sus familias, ocasionando que ellas trabajen más y su vida
cotidiana se altere, debido a que el cuidado de las personas enfermas recae
directamente en ellas. Además de problemas emocionales y mentales con

188
momentos de angustia y desasosiego, es difícil que manifiesten sus opiniones y
planteen soluciones (Salazar y Rodríguez, 2015;Solano, 2015).

Además de la tristeza producida por la pérdida familiar y la depresión, el padre


constituía el pilar de la familia, ya que proporcionaba el sustento familiar, y con su
partida, Verónica fue quien tuvo que asumir ese rol, adquiriendo el trabajo que él
desempañaba cuidando y dando mantenimiento a una casa de la cabecera
municipal:

Y ese fue el parteaguas de la depresión muy fuerte que nos dio. Yo era muy
apegada a mi papá. Yo realmente sí me deprimí mucho, mucho, al grado de ni
siquiera saber quien soy ni nada. […] aparte mi papá era el pilar de esta casa,
el que proveía, dinero, ropa, comida, todo. Él cocinaba, él hacía de comer, todo.
Entonces se va nuestro pilar y pues asumo el rol yo. Y entras en una nueva
etapa, que estabas protegida, proveída y ahora no, tú tienes que buscarle y
ahora que mi papá falleció su patrón me dio el trabajo a mí, es muy poquito
dinero, son 530 pesos los que me paga a la semana pero con eso vivimos las
dos, pagamos servicios (Verónica, ex-activista de 38 años).

A la situación anterior, Bermúdez (2012) le llama madresolismo y madresolterismo,


que, aunque la autora se refiera a este suceso cuando los esposos son asesinados
en los territorios para que las mujeres bajo amenaza vendan la tierra y puedan
asentarse las empresas mineras, puede aplicarse también, ya que estas dos
mujeres quedaron en una situación de vulnerabilidad social, que aunque ellas hayan
señalado que con el dinero que Verónica gana por cuidar la casa de su patrón les
alcanza para vivir y que el hermano/hijo también les apoye, las pone en situación
de precariedad económica.

Igualmente la ejidataria Andrea y antes opositora, mencionó el caso de una persona


que también falleció por insuficiencia renal, y que dentro de la familia son las
mujeres las que llevan el cuidado de las personas enfermas:

¿Pues quién? La misma familia, las mujeres. Aquí hay una persona, está
enfermo, allá en la entrada. Diálisis tres veces por semana, este… pues don
189
Armando que también falleció de insuficiencia renal, diálisis. Allí en la Zapatilla
hay varios, varias personas y si, pues en la familia porque… incluso yo he
escuchado dentro del grupo ejidal que lo que dan de la renta pues es pa’ curarse
(Andrea, ejidataria de 51 años).

Estos fueron los dos casos que las entrevistadas contaron y a la información de
primera mano que se tuvo acceso. Sin embargo, entre las mujeres que se
entrevistaron los testimonios apuntaron a rumores como el de la ejidataria Patricia:

[…] yo sé de algunos por ejemplo en Zapatilla, ya ves, pueblo chico infierno


grande, que se dice que ha habido enfermedades, que se les han estado
haciendo estudios pero la verdad, no sé (Patricia, ejidataria de 33 años).

Tampoco se pudo tener acceso a información sobre problemáticas específicas que


las mujeres hayan vivido, como abortos espontáneos o pérdida de la menstruación
por la minería. No obstante, este tipo de afectación sí se han presentado en sitios
similares, como en Santander, Colombia, en un estudio realizado por Correa (2015)
mostró que mujeres que viven en distritos asociados a la explotación de oro,
presentaron mayor irregularidad en el periodo menstrual que aquellas que viven en
otras municipalidades donde la minería no se practica como una actividad
económica.

Sin embargo, Verónica contó sobre muerte pre-natal de mujeres embarazadas de


la comunidad Nueva Zapatilla, que debido a esto, el cementerio de Cerro de San
Pedro se ha hecho más grande; además de bebés, también muerte de personas
jóvenes:

[…] la gente que vive a un lado de las piletas de lixiviación, ya todos tienen
insuficiencia renal a los cuarenta años, cáncer, todos los que se han muerto.
Hay mucha muerte pre-natal, que están embarazadas y se les muere adentro,
hay mucho de eso. Ahorita la zona del panteón de Cerro de San Pedro también
entierran a los de la Zapatilla, entonces ya el panteón de la gente de San Pedro
ya se ve más chiquito porque la gente de la Zapatilla ya está más grande, mucha
gente se ha muerto, tiene mucha gente joven muerta y mucho bebé (Verónica,
38 años).

190
Sobre los impactos que la minería genera, Salazar y Rodríguez (2015) mencionan
que están asociados a la división sexual del trabajo. Mientras los hombres presentan
padecimientos relacionados con el trabajo en mina, mujeres, niñas/os y personas
ancianas son más vulnerables a padecimientos relativos a la exposición prolongada
al aire y agua contaminados. Otros inconvenientes se relacionan con el deterioro de
la salud reproductiva de las mujeres (embarazo, maternidad y puerperio),
manifestando aumento en abortos, nacimientos prematuros y malformaciones en
los bebés, así como aumento en la vulnerabilidad de recién nacidos/as y niñas/os
pequeñas/os.

A pesar de que la información recabada sobre las enfermedades y padecimientos a


causa de la minería fue limitada, es importante que se consideren, como afirman
Bermúdez, Rodríguez y Roa (2011), los impactos en la salud por exposiciones
prolongadas que se van acumulando y los procesos de salud/enfermedad involucra
el análisis tanto acumulativo como de largo plazo en sus manifestaciones, ya que
las situaciones más graves suelen manifestarse en segundas, y a veces, en terceras
generaciones, y no en la presente. Lo anterior es válido principalmente cuando se
trata de anomalías y alteraciones genéticas y los diferentes tipos de cáncer
asociados.

Acerca de enfermedades de transmisión sexual, derivadas de la actividad minera


por el aumento del mercado sexual, tal como ocurre en estos contextos (Bermúdez,
Rodríguez y Roa, 2011), tampoco se obtuvo información de primera mano, ya que
la encargada de la Instancia de la Mujer no posee las estadísticas al respecto. Por
el contrario, manifestó que no se han presentado en el municipio casos de cáncer
cervicouterino. Aunque sí han sucedido episodios de Virus del Papiloma Humano
(VPH), en dos mujeres de edades entre los 40 y 45 años de la cabecera municipal.
Una de las afectadas con este virus es soltera y la otra lo contrajo cuando el esposo
volvió de Estados Unidos de migrante, refirió la funcionaria.

Asociado a los problemas de salud, está el agua contaminada, que a pesar de no


haber estudios sobre ésta y su relación con las enfermedades en Cerro de San
191
Pedro, una conclusión adelantada es que debido a la contaminación del agua con
cianuro, las personas han vivido las enfermedades antes mencionadas. De las
mujeres entrevistadas que residen en Cerro de San Pedro (55.1%), únicamente una
de ellas mencionó que hay problemas con la disponibilidad del líquido, mientras el
resto señaló que no hay inconvenientes e incluso por MSX tienen más agua que
con anterioridad. Sin embargo, en la comunidad Nueva Zapatilla, donde se logró
acceder a algunos hogares, al interior de éstos había recipientes para almacenar
agua, como cubetas, envases de agua purificada, incluso grandes tinas, lo que
contradice los hechos:

[…] sabe como ahorita quién sabe si habrá, pero hay veces que no tenemos
agua, nomás que nosotros pus no nos damos cuenta porque pues yo gracias a
Dios que tengo mi dinerito hago por tener y ayuda de mis nueras, tener cosas
para poner agua. […] Si es que en veces no nos damos ni cuenta. Cuando dura
dos días sin agua entonces sí, se nos acaba hasta la de arriba. Y aquí adentro
de los baños tenemos botes de esos pero más chicos también con agua porque
se va el agua y pus pa’ echarle agua al baño para no batallar. Pero ya le digo,
por eso no se nos escasea a nosotros aquí de agua porque tenemos en qué
[almacenarla]. Estamos listas cuando llega el agua o que ya sabemos que va a
llegar o que ya está llegando, regamos el agua que está en la bañera que ya
está asentosa a las matas y echamos más (Ofelia, habitante de 65 años).

El 10.3% de las entrevistadas mencionaron que el agua de la llave no puede


tomarse y tampoco la usan para cocinar alimentos como medida precautoria. El
trabajo etnográfico permitió comprobar que el abastecimiento de agua para
consumo humano lo realiza la minera con pipas en Nueva Zapatilla, dado que la del
grifo no es posible ingerirla:

Mmm pues nosotros no la bebemos, verdad, por seguridad, mejor, porque en


ocasiones la cloran mucho también, le ponen mucho cloro, entonces mejor la
adquirimos. Para otras cosas, para el consumo de la casa, al menos para el de
la cocina (Graciela, habitante de 40 años).

192
El agua que sale del grifo le da un sabor diferente a los alimentos, amargo, incluso
los frutos de las plantas han presentado coloraciones oscuras a raíz de la actividad
minera:

Bueno, ya no, porque la pila está acá arriba y no está protegida y todo. Las
explosiones, los metales pesados. De hecho aquí hay niños que tienen en la
sangre plomo, el nivel del plomo alto en la sangre. Entonces por eso nosotros
ya usamos puro garrafón. Yo cocinaba con agua de aquí pero resultó que mis
frijoles se empezaban a hacer negros y amargosos, hervía el agua para el café
y sabía amargoso. Yo tengo duraznos, matas de durazno, y corto para hacerlos
en conserva, bien amargosos y negros. Entonces no, empecé a cambiar el
agua, no, es el agua […] (Sara, habitante de 68 años).

Relacionado a la disponibilidad del agua es importante mencionar que la utilizada


para el consumo de la población en Cerro de San Pedro, MSX la extrae para regar
los caminos de terracería y no se levante el polvo por el tránsito de los yucles. Sobre
la carretera que conduce al pueblo, se pudo observar la instalación hidráulica que
hace llegar el agua potable, sin embargo, a la altura del único puente que hay sobre
ésta, se aprecia una toma en dicha tubería que permite el saqueo del agua para el
consumo personal. MSX no solamente usa miles de litros por día de los pozos de
agua que construyó, sino que además limita su disponibilidad al intervenir con una
toma el tubo de agua potable.

La disponibilidad de agua es un factor que afecta directamente a las mujeres, ya


que son ellas quienes se encargan de su abastecimiento para el hogar y para el
trabajo doméstico en general, ya que además de utilizarse para la preparación de
alimentos, en todos los trabajos de limpieza también es requerida. A este tipo de
información también fue difícil de acceder, ya que sólo tres de las mujeres
entrevistadas mencionaron que sí hay problema con el suministro.

De esta manera es como MSX ha afectado a las personas que viven en Cerro de
San Pedro en aspectos de salud, y es posible apreciar que la desposesión no
implicó solamente la pérdida del paisaje, y la dimensión física del territorio, sino que

193
les despojó de un ambiente propicio y saludable para el curso de una vida plena a
cambio de trabajos que se han acabo y demás prebendas económicas.

A continuación se presenta el apartado sobre las implicaciones que tuvo la minería


para las mujeres que participaron en el FAO, tanto por fuera del movimiento, como
al interior de éste.

194
Capítulo V. El Frente Amplio Opositor contra Minera San Xavier desde el
análisis de género.

5.1 Breve recuento del FAO

El Frente Amplio Opositor, como indica su nombre, fue un movimiento social que
incluyó varias organizaciones, así como personas que a título individual decidieron
involucrarse conscientemente en él por diversas razones. Como antecedentes del
FAO, se encuentran una asociación civil y un consejo municipal que posteriormente
se transformó en un patronato por la vigencia del patrimonio cultural de Cerro de
San Pedro para luego constituirse en el Frente Amplio Opositor57 (Lamberti, 2011).

Con la incorporación de las diversas organizaciones sociales, entre ellas la


organización ambientalista Pro San Luis Ecológico58, es como se conforma el Frente
Amplio Opositor, el cual, aunque no haya tenido registro legal, aglutinó casi todo lo
relacionado a la defensa de Cerro de San Pedro y capitalizó en términos sociales a
partir de 2003 la desorganización y diversidad de posiciones de sus integrantes
(Lamberti, 2011; Madrigal, 2014; Reyna, 2009).

Entre las diversas organizaciones y asociaciones que conformaron el FAO, se


encontraron con mayor involucramiento59 en el conflicto las siguientes: Educación y

57
Para mayor información sobre los antecedentes del FAO, consultar los trabajos Lamberti (2011) y
Peña y Herrera (2008).
58
Pro San Luis, es una organización ambientalista urbana, que se originó en 1993 a partir de las
protestas contra la construcción de un depósito de desechos industriales peligrosos en Guadalcázar,
San Luis Potosí. Además de su participación en este conflicto ha tenido otras como las protestas
impulsadas por la contaminación provocada por un ingenio en el municipio de El Naranjo, en la región
Huasteca del estado (Peña y Herrera, 2008). Para una breve revisión del conflicto en Guadalcázar
puede consultarse Guzmán y Madrigal (2012).
59
Otros miembros de la alianza: Central Independiente de Obreros Libres y Campesinos, Frente
Cívico Potosino, Frente Cívico de Soledad de Graciano Hernández, Signo y Tierra, ICOMOS de
México, Escuela de Capacitación Cívica, Parlamento Indígena, Comerciantes de la Central de
Abastos, Vecinos de la Colonia La Florida, Frente Zapatista de Liberación Nacional, Tangamanga
Branco, Frente Cívico de Teotihuacán, Frente Popular Zacatecas, Greenpeace, Hermano
Hombre, Movimiento Huasteco Democrático, Movimiento Pueblo Libre, Partido Verde Ecologista de

195
Defensa Ambiental A.C. (presidido por las doctoras Angelina Núñez Galván† y
Beatriz Septién†), Pro San Luis Ecológico A.C. (presidido por Sergio Serrano
Soriano), Patronato Pro-Defensa del Patrimonio Cultural e Histórico de Cerro San
Pedro, A.C. (presidido por Mario Martínez Ramos), Asociación de Vecinos de Cerro
San Pedro A.C. (presidida por Armando Mendoza Ponce†), la Unión de
Trabajadores Agrícolas de San Luis Potosí (bajo el nombre de Carlos Covarrubias
Rendón), y el Núcleo Ejidal de Cerro de San Pedro (presidido por Ana María
Alvarado García) (Reyna, 2009; Vargas, 2009).

Fue así como se emprendió la lucha y defensa del territorio, a través de diversas
organizaciones y colectivos de personas de distintas edades y filiaciones políticas.
Según Bucio (2013) los años que lleva el conflicto minero en Cerro de San Pedro,
el repliegue actual de la resistencia puede explicarse a partir del desgaste de los
actores sociales en contra de MSX, además del cerco mediático y político impuesto
a la lucha de resistencia.

Por su parte, Madrigal (2014) menciona que después de 15 años de lucha, el FAO
presenta dificultades y se encuentra aprendiendo a organizarse a partir de la
irracionalidad y desorganización expresada al interior por diferencias personales de
sus integrantes. En el imaginario potosino este frente sigue vigente, como un
símbolo de rechazo a la contaminación y problemas de salud derivados de la
actividad minera. Entre las críticas hechas a este movimiento, se encuentra el
señalamiento a sus principales líderes que son tachados de falsos héroes, ya que
a pesar de que el Cerro de San Pedro fue destruido, éstos siguen acudiendo a
eventos nacionales e internacionales para hablar de esta resistencia emblemática y
la lucha que dio ante MSX.

México, Consejo Estatal, Partido de la Revolución Democrática, Consejo Estatal, Red Todos los
Derechos para Todos, Revolucionarte, Nava Partido Político, UCD, UNTA, Colectivo Azul (Vargas,
2009).
196
En este apartado se aborda desde el análisis de género el Frente Amplio Opositor;
movimiento social de corte socioambiental (Lamberti, 2010), emergido para hacer
frente a MSX. Se pasa revista brevemente a qué son movimientos sociales y en qué
consisten, así como los elementos que los constituyen como tales, además de
abordar las movilizaciones ambientales y ecológicas que es donde se enmarca este
movimiento. Por último, se analiza la participación y posición de las mujeres al
interior de dicho movimiento cuya composición fue mixta, es decir, que estuvo
integrado por hombres y mujeres.

5.1.1 Los movimientos sociales ecologistas y ambientales

Un movimiento social es “la conducta colectiva organizada de un actor luchando


contra su adversario por la dirección social de la historicidad en una colectividad
concreta”, cuya función principal es sacar a la luz lo que el sistema no dice por sí
mismo, los cotos de silencio, de violencia, de injusticia que se encuentran siempre
latentes en los poderes hegemónicos. Su papel se extralimita a lanzar consignas y
mensajes, redunda en ser mediadores entre las disyuntivas del sistema y la vida
cotidiana de las personas, y se manifiesta principalmente en lo que hacen: existir y
actuar (Melucci, 1999; Touraine, 2006: 255).

Melucci (1999) indica que un movimiento social, como forma de acción colectiva,
abarca tres dimensiones: se basa en la solidaridad, ya que toda acción colectiva
debe contenerla, es decir, la capacidad que tienen los actores/as de reconocerse a
sí mismos/as como parte del mismo sistema de relaciones sociales; la presencia del
conflicto, que es la situación en la que dos adversarios están en oposición sobre un
objeto común, un terreno común de disputa entre ambos; y la ruptura de los límites
de compatibilidad de un sistema al que los actores involucrados se refieren, esto es,
la acción que va más allá del límite que un sistema puede tolerar, sin cambiar su
estructura.

197
Según Castells (1999), un movimiento social se compone de tres elementos: la
identidad, el adversario y el objetivo social. La primera hace referencia a la
autodefinición del movimiento, lo que es y en nombre de quién habla. El adversario
representa el enemigo principal del movimiento y es identificado de forma abierta y
explícita. Y el objetivo social, que en el horizonte histórico del movimiento representa
lo que desea obtener. Partiendo de esta idea, el Frente Amplio Opositor identificó
como enemigo por momentos a Minera San Xavier y en otros pasajes los
antagonistas son las autoridades de los tres niveles de gobierno; la identidad de
este movimiento, la constituye, como su nombre lo indica, el conjunto de
organizaciones y las personas que personalmente participaron en él (Lamberti,
2010); y el objetivo fue evitar el asentamiento de MSX y su operación extractiva en
Cerro de San Pedro.

Los movimientos sociales deben comprenderse bajo los términos que estos mismos
enuncian: lo que dicen ser a través de sus prácticas discursivas, las cuales forman
parte de su autodefinición. Pero también deben entenderse como parte de la
sintomatología social, pues pueden ser socialmente revolucionarios, socialmente
conservadores, ambas cosas o al mismo tiempo ninguna, es decir, no son buenos
ni malos. Y algunos de ellos representan cambios sociales mientras que otros no
(Castells, 1999).

Bajo la premisa de que los movimientos sociales son parte del contexto social, el
FAO al igual que otros movimientos similares a él, tienen como punto de origen el
neoliberalismo, ya que si anteriormente había acontecido acción social en torno al
resguardo de los bienes naturales60, con el auge neoliberal y las reformas
estructurales implementadas a partir de 1970, el deterioro ambiental y la explotación
desmedida de la naturaleza se incrementó considerablemente por parte de las
empresas transnacionales. Al respecto, Lamberti (2010) señala que con las
reformas de los años noventa comenzaron a incrementarse nuevas luchas de

60
Para mayor información pueden consultarse los trabajos de Madrigal (2010) y Velázquez (2010).
198
movimientos sociales que ya no sólo se basaban en la conservación del paisaje,
sino que pugnaban por una nueva manera de entender las relaciones sociedad-
naturaleza en un contexto político más vasto, y hacer cada vez más visibles los
conflictos relacionados con la naturaleza y las implicaciones que tiene para la vida
humana en su dimensión material, simbólica y como medio de vida.

Como consecuencia del oleaje privatizador neoliberal, la liberalización y


desregulación económica de las tres últimas décadas del siglo XX, las personas
afectadas por la contaminación y el deterioro ambiental, y aliados/as que se han
sumado en el camino, se han movilizado, a la par que han proliferado, para defender
la salud y sus medios de vida que giran en torno a los bienes naturales. Estos casos
de resistencia de las comunidades locales y sus organizaciones en defensa de sus
proyectos de vida, se han traducido bajo el nombre de conflictos ambientales, en
los que la respuesta de su contraparte, el Estado y las empresas privadas, como
agentes públicos y privados respectivamente, más allá de aminorar las amenazas
en torno, enfatiza las agresiones e impactos en materia de derechos humanos
(Murcía y Carvajal, 2016; Tetreault, 2016).

Así, el FAO se enmarcó en una lucha socioambiental como el primer movimiento


anti-minero del país (Lamberti, 2010), a consecuencia de la firma del TLCAN, y de
las distintas modificaciones posteriores relacionadas a la minería y permitieron el
despliegue de los emporios mineros transnacionales en territorio nacional.

5.2 Las mujeres en el Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier

El activismo ambiental dependiente del género, que Rocheleau et al. (2004)


plantean como un eje de la ecología política feminista, resulta útil para la
comprensión del conflicto socioambiental en Cerro de San Pedro y la participación
de las mujeres, pero insuficiente por no incluir la dimensión de las relaciones de
poder en el activismo ambiental basadas en el género. Si bien retoma este tipo de
relaciones en el segundo eje analítico, que trata sobre los derechos y
199
responsabilidades ambientales dependientes del género, donde plantea que la
tenencia, el uso y responsabilidades de los bienes naturales se encuentra
determinado por una marca de género, pero que en el activismo de base no pone
de manifiesto la jerarquización de las relaciones sociales entre los géneros.

La política ambiental y el activismo de base dependiente del género plantea que las
mujeres se han incorporado políticamente a favor del cambio ambiental a raíz de
las limitaciones que enfrentan sus familias por la crisis ecológica y económica por
efecto de las políticas de ajuste estructural de los años ochenta y noventa que
empobreció económica y ambientalmente a los sectores más desprotegidos. A partir
de ello, las mujeres han incrementado su capacidad de agencia y empoderamiento,
y en las múltiples organizaciones de base mixtas se han comenzado a desdibujar
las distinciones entre lo público y lo privado, lo productivo y lo reproductivo, el lugar
del trabajo (Rocheleau et al., 2004). No obstante, su participación política a favor
del cambio ambiental no ha sido en sentido armónico y de plena equidad respecto
de los varones. A partir de este hecho, y como a continuación se muestra, se hace
el análisis del Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier; desde las relaciones
sociales de poder entre los géneros y la división sexual del trabajo.

El poder que se despliega en las relaciones sociales no representa una entidad


coherente, unitaria y estable, sino que supone un conjunto de complejas
condiciones históricas de emergencia e implican efectos múltiples, además de que
aparece en todos y cada uno de los espacios de la vida, como el trabajo, el espacio
familiar, en las relaciones de pareja y aún más en la mal nombrada intimidad. Se
encuentra también en el espacio público y en la vida privada; en el espacio donde
confluye más de una persona, las relaciones de poder están presentes (García,
2006; Revel, 2009) y el en FAO no estuvieron ausentes.

El poder no se posee, más bien se ejerce y sucede en el acto, al que Foucault (1991:
113) señala como “nada es más material, más físico, más corporal que el ejercicio
del poder”. Al respecto del ejercicio del poder Townsend et al. (2002) mencionan
200
que éste lo ejercen particularmente los hombres y los grupos de hombres sobre las
mujeres. El poder es el gran motor a través del cual en una gran cantidad de
sociedades se continúa subordinando y excluyendo a las mujeres, que en ocasiones
se establece por medio de la fuerza o de amenazas, pero en otras es más sutil.

Aún cuando en el análisis de género está ausente en la obra de Foucault, su


propuesta analítica del poder es sugerente, pues contempla aspectos que van de lo
micro (como la visión microfísica del poder) a lo macro (instituciones, normas,
valores, estructuras, etcétera) y posibilita apreciar diferentes aspectos al momento
de hacer un análisis de género (Piedra, 2004). A través de este tipo de reflexiones,
el feminismo ha buscado comprender el poder que se apuntala en los privilegios de
los varones como grupo, a partir de la subordinación de las mujeres como colectivo,
y/o de la preeminencia de lo masculino sobre lo femenino (Santa Cruz, 2010).

Esta forma de dominación se ha hecho posible a través del patriarcado o sistema


patriarcal que domina el mundo. Es una toma de poder histórica por parte de los
hombres sobre las mujeres cuyo agente ocasional fue de orden biológico, y elevado
más tarde a la esfera económica y política, que trasciende de lo público a lo privado.
Se caracteriza también por una cultura sexista –machista, misógina y homófoba-
que pronuncia abiertamente y recrea la opresión de las mujeres y de todas las
personas que son distintas al paradigma social, político y cultural masculino
(Lagarde, 1994; Sau, 2000).

Santa Cruz (2010) menciona que la división sexual del trabajo influye en la
determinación de los espacios y actividades laborales a las que deben dedicarse
las mujeres, cuyo trabajo se reduce a la reproducción como hecho incuestionable e
inamovible, y eje social y cultural de la feminidad. A partir de esta división, y como
parte del paso hacia el capitalismo, se delinearon dos esferas o espacios de la
actividad social: lo público y lo privado, que también se encuentran grabadas por la
diferenciación que hace el patriarcado.

201
La división del espacio en público/privado, adentro/afuera, tienen una importancia
fundamental para la construcción social de las divisiones de género (McDowell,
2000). Mientras que lo público se asocia, por un lado, con el interés general o de
utilidad común de todas las personas que representan una colectividad, y por otro,
a la autoridad que surge de ella; entendido de tal manera que lo público se convierte
en político (Bolos, 2008), el espacio privado no se constituye creador de derechos
políticos, ya que priva a las mujeres de autonomía y construye la subjetividad
femenina como la encargada del cuidado de los hombres y de proveerles todo lo
necesario para que ellos puedan ejercer la vida pública, es decir, su ciudadanía,
mientras a las mujeres se les niega (Santa Cruz, 2010) y se va construyendo la
figura masculina en el espacio público, que se relaciona directamente con el
liderazgo ejercido en los movimientos sociales, el cual también es patriarcal.

El liderazgo político expresado de forma carismática y autoritaria, y sus distintos


matices enmarcados en la cultura propiamente patriarcal, han limitado las
posibilidades de acción de las mujeres, ya que la preponderancia de lo masculino
se evidencia también respecto de quiénes sustentan la autoridad de las
organizaciones, mayoritariamente hombres (Cortés, Parra y Domínguez, 2008;
Vidaurrázaga, 2015). Este tipo de liderazgo, es lo que Weber (2002: 771) llama
dominación carismática, que se produce “en virtud de devoción afectiva a la persona
del señor y a sus dotes sobrenaturales (carisma) y, en particular: facultades
mágicas, revelaciones o heroísmo, poder intelectual u oratorio”, encontrándose los
tipos más puros de dominación de este tipo son el gran demagogo, el héroe guerrero
y el profeta.

La anterior argumentación sobre cómo se establecen las relaciones de poder al


interior de los movimientos sociales: la división sexual del trabajo, que determina el
establecimiento de lo público y lo privado y el liderazgo político que usualmente
suele ser masculino, determinan la estructura social del movimiento y las relaciones
que se establecen al interior de este.

202
Antes de entrar en el análisis de género del FAO, es importante mencionar que un
número considerable de mujeres transitaron en la lucha contra la minera, pero no
fue posible determinar el número exacto de cuántas participaron en el movimiento,
porque dentro del activismo fue un ir y venir, ya que algunas se ausentaban pero
regresaban y otras nuevas se iban incorporando, según los testimonios de las
propias entrevistadas.

Entre el número de mujeres activistas, en los testimonios salieron a relucir los


nombres de la Dra. Beatriz Septién Prieto y la Dra. Angelina Núñez Galván, ambas
ya fallecidas; dos mujeres que tuvieron un papel fundamental en la conformación
del FAO y en la lucha legal.

La Dra. Beatriz Septién se involucró en el movimiento a raíz de acudir a Cerro de


San Pedro como turista, ya que provenía de la Ciudad de México. En su primera
visita se topó con un evento informativo sobre el problema socioambiental y al
platicar con las personas que ahí se encontraban, es como ella decide involucrarse
en la acción social. Las entrevistadas la describieron como una mujer fuerte,
convencida, honesta y entregada a la lucha, que siempre estuvo convencida de que
el proyecto de MSX no era viable, por lo agresivo que resultaba con el ambiente y
la contaminación producida por la actividad extractiva, y que ella, por ser médica,
siempre tuvo conciencia de los daños a la salud que podía provocar el cianuro.
Comentaron también que ella en todo momento buscó hacer actividades en pro del
movimiento, como en las acciones de movilización y en la parte legal en los
tribunales y juzgados. Su función la describen como similar a la que tuvo Mario
Martínez, quien fue reconocido por las entrevistadas como el líder del movimiento.
Ella muere pocos meses después de integrarse al FAO a causa de un cáncer; sus
cenizas fueron depositadas en un terreno que adquirió en Cerro de San Pedro.

La Dra. Angelina Núñez era originaria de la ciudad de San Luis Potosí y contaba
con un doctorado por la Universidad Nacional Autónoma de México en Biología
Celular. La describen como una mujer brillante y dedicada, que aportó su
203
experiencia en el conflicto, también de corte ambiental, en Guadalcázar, San Luis
Potosí, ante la empresa Metalclad, la cual planeó hacer un tiradero de desechos
tóxicos nucleares y que por la vía legal lograron detener, a través de la organización
ambientalista Pro San Luis Ecológico, de la que ella fue una de las fundadoras. Su
aporte consistió en proporcionar sus conocimientos científicos sobre el riesgo de la
salud humana a la exposición de contaminantes como el cianuro. Ella apoyó por
medio de su organización al interponer ante SEMARNAT recursos legales para
hacer pública la Manifestación de Impacto Ambiental de MSX y tener certeza de qué
trataba el proyecto, ya que la minera en el inicio no lo hizo del dominio público y
muchos de los impactos ambientales de su operación se desconocían. No participó
directamente en las movilizaciones debido a su avanzada edad, pero reconocen lo
valioso de su aporte en materia jurídica a la causa del movimiento.

Así, las mujeres fueron parte fundamental del FAO para que este movimiento, que
si bien no logró su objetivo de bloquear la instalación de MSX, al menos evitó que
no desapareciera el pequeño pueblo que dio origen al estado de San Luis Potosí, y
que ellas lo reconocieron como un importante logro de su activismo.

5.3 Liderazgo en el Frente Amplio Opositor

En el liderazgo de este movimiento se pueden identificar diversas personas, porque,


como se dijo anteriormente, estuvo integrado por diferentes organizaciones, sin
embargo, Mario Martínez Ramos, ha sido considerado como el líder de la acción
social y fue la cara más visible de ésta. Por ejemplo, Reyna (2009) lo califica como
habitante y líder actual de la oposición, Ontiveros (2007) lo llama coordinador del
Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier y Madrigal (2009) hace mención de él
como líder del movimiento de oposición. Tal como lo describe el siguiente
testimonio, que aunque habla de un movimiento horizontal, donde las opiniones de
todas las personas integrantes eran tomadas en cuenta, la figura del líder moral
pesó sobre las decisiones colectivas:

204
Pero yo creo que muchas cosas se tomaban de todos, todo mundo llevaba
propuestas y se hacían. Aunque pienso que siempre pesó mucho la opinión de
Mario, yo creo que para todos, para la gente de los colectivos, para los
ejidatarios, para la gente del pueblo que no eran ejidatarios, siempre pesó
muchísimo, muchísimo la figura de Mario. Moralmente hubo muchos años que
era una figura moral muy fuerte. No necesariamente es que él terminara
decidiendo pero yo creo que mucho tiempo sí se buscaba como la aprobación
de él (Sofía, ex-activista de 31 años).

De igual modo expresaron otros testimonios que refieren a que quienes tomaron las
decisiones y el protagonismo fueron los varones. Por ejemplo, la ex-activista Andrea
mencionó que una compañera se detenía por la figura del esposo. Además, de que
trató de impulsar la participación y visibilización de las mujeres en el movimiento
social, a raíz de haber participado en la Red Latinoamericana de Mujeres contra la
Minería, donde observó que en otros países que han vivido el asedio extractivista
de las corporaciones mineras, como Perú y Ecuador, las mujeres son las principales
denunciantes y movilizadas contra la minería por ser las principales afectadas:

Los protagonistas generalmente fueron hombres, porque yo he visto por


ejemplo en Ecuador, en Perú, que las mujeres son las que van por delante. Y
aquí no, a pesar de que podíamos, por ejemplo yo tenía ese derecho pero en el
caso de mi compañera, de Manuelita, pues no, como que se frenaba, inclusive
por su esposo […] se notó mucho en el movimiento que a las mujeres como que
no. Bueno, yo estuve en la Red Latinoamericana de Mujeres contra la Minería,
así era, defensoras de derechos sociales y ambientales, entonces yo veía ahí
que era una plataforma para las mujeres, para la lucha de las mujeres, y aquí
no se daba eso. Yo traía mucho eso pero no lo pude llevar a cabo porque, por
lo mismo, que los hombres no te dejaban, no podíamos participar tan
abiertamente. A lo mejor yo sí, por la representación que tenía por el derecho
legal, pero como que las demás no se abrieran, como que para atrás (Andrea,
ex-activista de 51 años).

Otro testimonio apunta en la misma dirección; las decisiones las tomaron los
varones y debía consultarse la opinión de éstos y buscar su aprobación para
emprender las acciones de movilización social:

205
Las decisiones las tomaban los hombres, la verdad todas opinábamos, no
habíamos muchas pero sí había mujeres pero tú sabes que a la hora de los
chingadazos no se queda todo mundo, ¿verdad? […] Decíamos algo pero
teníamos que voltear a ver qué decía Mario, o qué decía Sergio pero yo como
no me dejaba y muchas cosas no me parecían, entonces yo sí decía, yo opino
que esto no está bien, yo opino que nos tenemos que ir por este lado, que
tenemos que hacer esto, y es una forma de ganarte cierto respeto a tu punto de
vista […] para mi gusto mandaban los hombres (Cristina, ex-activista de 43
años).

Que las mujeres no hayan participado plenamente en el liderazgo del FAO implicó
que sus visiones y necesidades de lucha hayan sido excluidas en la visión general
del movimiento y que sus deseos y aspiraciones tampoco hayan sido contemplados.
Tal como lo manifestó la ex-opositora Andrea, cuando quiso implementar lo
aprendido en otros lugares del mundo donde la lucha anti-extractivista la
encabezaban las mujeres, se vio frenada por los propios varones del movimiento.

Haber encontrado en los testimonios de las entrevistadas y en trabajos anteriores


de investigación sobre el conflicto socioambiental que el liderazgo lo ejerció un
varón, define que la representación pública de la defensa del territorio en Cerro de
San Pedro fuera masculina. Sin embargo, la participación de las mujeres en las
luchas ambientales determina la naturaleza y el carácter del conflicto
socioambiental, ya que son ellas también las que señalan que las reivindicaciones
ambientales son de vital importancia para la conservación de la vida y la defensa de
los territorios, como espacios donde se construye la identidad y el escenario de la
configuración de la sociedad y la cohesión colectiva (Bermúdez, Zambrano y Roa,
2014).

Sobre la importancia que tiene la participación de las mujeres, así como enfatizar
las consecuencias particulares que tiene para ellas la instalación de los
megaproyectos extractivos en los territorios en México, se dio la Tercera Asamblea
del Movimiento en Defensa de la Tierra y el Territorio y por el Reconocimiento de
las Mujeres en la Toma de Decisiones, el 23 de noviembre de 2016, en San Cristóbal

206
de las Casas, Chiapas, como una manera de resaltar que es urgente emprender la
lucha ambientalista en condiciones equitativas entre hombres y mujeres, y visibilizar
la disparidad en la toma de decisiones en este tipo de movimientos.

En este lugar confluyeron mujeres provenientes de tres regiones de Chiapas,


representantes y colectivos y organizaciones de base en Guerrero, Tabasco y
Estado de México. Además de denunciar los efectos de este tipo de proyectos, sus
principales consecuencias para las mujeres y la importancia de éstas en la defensa
del territorio. Como la oposición al proyecto minero en Santiago Tilapa, Estado de
México, donde ellas fueron las principales opositoras a la mina, frenando incluso el
trabajo de las máquinas y logrando que la empresa las retirara. Además de enfrentar
diferentes presiones, como el corte del servicio eléctrico por parte de la Comisión
Federal de Electricidad (CFE) y el suministro de agua (Mandujano, 2016).

Pese a ser protagonistas tan importantes, como en el ejemplo anterior, Aracelí


Pérez Montejo, a nombre del Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y
en Defensa de los Ríos (MAPDER), la Red Mexicana de Afectados por la Minería
(REMA) y Casa de la Mujer Ixim Antsetik de Palenque (CAM), compartió el
pronunciamiento de MAPDER, donde resaltan las principales problemáticas que
viven las mujeres, como las descalificaciones y la invisibilización de su participación
política, la cual, se basa en en la creencia naturalizada de que las mujeres no tienen
derecho a opinar ni participar en la toma de decisiones comunitarias (Mandujano,
2016).

Incorporar la plena participación de las mujeres en estas luchas es sumamente


importante, ya que a la acción social le da más fuerza y credibilidad al movimiento
social, así como que éste último evalúe sus propias prácticas desde el enfoque de
género y dentro de sus objetivos y planes se incluyan las demandas y necesidades
de las mujeres, que es lo que a continuación se menciona.

207
5.4 La visión de género en el FAO

El objetivo de evitar la instalación y operaciones de MSX en Cerro de San Pedro,


no incorporó demandas específicas de las mujeres en la lucha, no porque haya sido
algo de manera expresa, sino porque el propósito del movimiento era
exclusivamente sacar a la minera del territorio potosino. Las entrevistadas
contestaron, cuando se les hizo las preguntas de que si alguna vez al interior del
movimiento se analizaron aspectos de género, cuál era la posición de las mujeres
al interior del movimiento o si consideraron alguna vez que la minería podría
impactarlas de una forma diferenciada; contestaron que no, que no lo enfocaron de
esa manera, pues la visión de las mujeres estuvo incluida y siempre estuvieron
presente en ella, como se puede ver en el siguiente testimonio:

Es que ya estaba incluido, la visión de las mujeres estuvo incluida desde el


principio, no necesitábamos plantearnos eso porque el tema no era ese, el tema
era ambiental y desde el punto de vista como general pues ya estábamos todos,
tanto hombres como mujeres involucrados, yo sabía cuáles son mis derechos,
o sea, igual también ponerte en esa postura es un poco ponerte tú como menos,
ni siquiera me lo planteé nunca porque no fue necesario, no tengo por qué
plantearme, denme un lugar que ya estoy recibiendo, o sea. Bueno, yo nunca
lo vi como quiero que escuchen mi voz, siempre me escucharon y es más,
siempre mis propuestas fueron recibidas igual que las de mis compañeras y
fueron apoyadas por todos (Daniela, ex-activista de 32 años).

Es posible apreciar en primera instancia que por ser un tema ambiental no requirió
incluir la visión de género, y al tener una composición mixta, las demandas
específicas de género no tenían razón de ser y no estuvieron contempladas como
un problema. Otro testimonio va en el mismo sentido, por la rapidez con que el FAO
surgió y por la urgencia de bloquear a MSX, fueron dos situaciones que estuvieron
por encima de otro tema, que en el momento fue más importante resolver que
cualquier otra cuestión:

Yo creo que la premura del movimiento pues ha habido cosas que han superado
el interés, no porque sean menos importantes, sino porque había otras cosas

208
que apremiaban más resolver en el momento. Pues no, tal cual el tema nunca
fue visto, ha habido un montón de foros y un montón de paneles al respecto
pero no se trató al menos que yo recuerde en lo que he participado (Nadia, ex-
activista de 26 años).

Respecto de lo anterior, Batliwala (2013) menciona que los movimientos sociales


contra la injusticia, como lo fue el FAO, poseen la característica de que sus mismos
integrantes son ciegos frente a otras formas de injusticia, principalmente a las
practicadas dentro de sus propias filas, pues su sentido de rectitud sobre su causa
usualmente les lleva a tener una visión estrecha, miope y excluyente, pues la propia
causa que origina al movimiento resulta más urgente que cualquier otra. Esta
característica es evidente sobre todo en el contexto de las relaciones de género,
porque la posición subordinada de las mujeres y la división sexual del trabajo, los
privilegios, la toma de decisiones y el liderazgo se encuentran ampliamente
normalizados y arraigados profundamente en el tejido de la vida cotidiana que son
invisibles a menos que sean buscados conscientemente; hecho del que se habla un
poco más adelante, sobre las jerarquizaciones que se presentaron en el movimiento
anti-minero.

Otros testimonios apelaron a una forma general y natural de la incorporación,


participación e inclusión de las mujeres, donde no fue necesario tener espacios
específicos para ellas, es decir, que hombres y mujeres tuvieron un papel de
igualdad al interior del movimiento, aludiendo también que era más el número de
mujeres que de varones y que esa idea nunca surgió debido a la cantidad de
mujeres que tuvo el movimiento:

[…] te digo que se dio todo de forma natural, o sea, no es de que va Andrea por
ser mujer, y que hay que abrir los espacios para mujeres, eso no, sino que fue
de forma natural (Regina, ex-activista de 42 años).

No, fue general. Nunca nos surgió esa idea pero en la lucha habíamos muchas
mujeres. Éramos más mujeres que hombres. Nunca lo enfocamos así, hacia la
mujer, no. Fue en general (Verónica, ex-activista de 38 años).

209
Las palabras de una ex-activista, al igual que en uno de los testimonios anteriores,
mencionaron que el análisis de género en el FAO no se realizaba, incluso apeló a
que por cuestiones de tiempo, esto no se realizaba por todas las actividades de
protesta social que hacían y que no contaban con el espacio para llevar a cabo este
análisis:

No había un análisis al interior del movimiento como tal, y te voy a decir que
hubo unos años en que no había tiempo ni siquiera de hacer eso, […] me
acuerdo cuando nos disfrazamos de puercos, todas esas cosas, mandar a
hacer las máscaras, los trajes, todo eso lo hicimos nosotros como colectivo, las
marchas que hubo donde nos apoyó la comunidad gay […] creo yo que no había
ese tiempo pero sí lo platicábamos. […] pero no hacíamos ese ejercicio la
verdad, yo creo que todo el mundo lo llegamos a pensar y nosotras como
mujeres […] ya la fecha lo recordamos y lo reconocemos […] (Cristina, ex-
activista de 43 años).

De la misma forma, otra entrevistada señala lo mismo: no se hacía un análisis de


género pensando en cuál fue el rollo o la cuestión de mirar y cuestionar la presencia
de las mujeres en el movimiento y que el enfoque fue general:

No creo [risas]. No como tal, no fue como el rollo de a ver compañeras, qué
hacen aquí, no. Pero sí se llegó a hablar algunas veces de por qué no eran las
mujeres las que nos parábamos en frente, eso sí […] Pero hablarlo como
directo, no. […] como que siempre se pensó en general, más que enfocarte a
uno u otro fue como algo general (Sofía, ex-activista de 31 años).

Si bien es cierto que la cantidad proporcional de hombres y mujeres es importante


para mantener el equilibrio dentro de cualquier espacio, esto no garantiza que haya
una plena participación y desenvolvimiento de ellas, porque inclusive la cantidad de
mujeres puede ser mayor, pero las jerarquizaciones de género prevalecen debido a
que el sistema patriarcal se mantiene dentro de los movimientos sociales.

Al respecto, Santa Cruz (2010) menciona que mirar las relaciones de poder
hegemónicas que se despliegan al interior de las organizaciones sociales, implica
evidenciar si éstos reflexionan o se autoevalúan respecto de sus acciones y su
210
capacidad de cuestionar y transformar sus propias prácticas sociales. Al mismo
tiempo, lleva a reconocer que al estar dentro de un sistema de poder hegemónico,
puede contribuir a reproducir y perpetuar las relaciones de desigualdad y opresión
al interior de las organizaciones y fuera de ellas. Identificar los obstáculos,
resultados y avances que dichos colectivos han tenido en la transformación de las
mismas es de gran importancia, con el propósito que resulte útil para su propia
autoreflexión y la de los otros colectivos en la búsqueda de dar saltos cualitativos
en su accionar.

No haber evaluado el género es no reconocer la posición subordinada de las


mujeres al interior de un movimiento social, impuesta por el mismo sistema
patriarcal, considerar natural la participación de hombres y mujeres cae en una
aparente igualdad que se expresa en lo neutro, cuyo significado tiene de fondo lo
masculino y no permite reconocer que existe una posición jerárquica entre hombres
y mujeres. De tal suerte que haber estado presentes no significó que las relaciones
entre los géneros hayan sido equitativas.

Durante las entrevistas, las mujeres ex-activistas llegaron a mostrar cierta


resistencia en sus palabras al decir que hubo desigualdad entre hombres y mujeres,
tanto en el liderazgo como en la visión de género que el movimiento no tuvo. Esto
tiene que ver con que al mismo tiempo de haberse encontrado en una posición de
subordinación respecto de lo masculino, ciertos privilegios como la educación o
estrato social no les permitieron ver este tipo de desigualdades en los planos que
se desempeñaron.

A continuación se da paso a una de las manifestaciones de desigualdad que las


mujeres vivieron en el movimiento social y que de haber contemplado la visión de
género dentro del objetivo general del FAO, pudo haberse evitado al menos en una
parte: la violencia contra las mujeres en el conflicto socioambiental.

211
5.5 Violencia contra las mujeres por el conflicto socioambiental

El quebranto de las relaciones sociales en Cerro de San Pedro, a partir de la


instauración de MSX pasó por múltiples episodios de violencia. Tal como señala
Bebbington e Hinojosa (2007), el cambio territorial está acompañado de la
desintegración comunal. Así, uno de los episodios más oscuros en el inicio del
conflicto fue la muerte del presidente municipal Baltasar Loredo. En 1997 éste ganó
las elecciones municipales pero gobernó menos de un año. Apareció muerto en un
descampado a las afueras del poblado en abril de 1998, con un disparo de bala en
la sien; el móvil del crimen nunca fue aclarado completamente61 pero el suceso lo
relacionaron con la negativa de Loredo a otorgar el permiso municipal de operación
a MSX y su ímpetu de investigar la venta irregular de terrenos para operación de la
corporación (Schiaffini, 2011).

Según Lamberti (2011), la consecuencia más grave de las operaciones de MSX, es


la fragmentación de las relaciones sociales en la comunidad, pues quienes eran
vecinos/as, se enfrentaron por la posición que mantienen ante la minera, llegando
a ser violentos. Sobre la violencia, las entrevistadas tuvieron opiniones divergentes,
ya que quienes habitan en Cerro de San Pedro y se encuentran a favor de MSX,
negaron que hayan existido este tipo de sucesos, mientras que quienes estuvieron
en la facción opositora lo contaron abiertamente.

Las agresiones relatadas por las integrantes del FAO provinieron de parte de
quienes se han mostrado a favor del proyecto minero. Estas agresiones oscilaron
entre el insulto verbal, ataques hacia las viviendas familiares y agresiones físicas
directas. Por ejemplo, la mujer que acude los fines de semana a su pequeño negocio
de artesanías, relató que a ella la han insultado con palabras, que rompieron el
tragaluz de su techo y la ventana que da a la calle, entraron a su casa y regaron
tierra por todas partes, colocaron pólvora en la cerradura de la puerta, incluso

61
Sobre algunas hipótesis de este acontecimiento y para más detalle pueden consultarse los trabajos
de Schiaffini (2011), Toscana y Hesles (2010) y Reyna (2009).
212
amenazas de muerte; y que sucedieron hacia ella por ser la esposa de un ejidatario
opositor y que al momento de la entrevista, ella sostuvo que todavía existen este
tipo de presiones por parte de personas que creen que el pueblo les pertenece:

Hacia la casa ¿Verbales hacia mí? Sí, pero hacia la casa, por ejemplo, allí hay
un tragaluz, lo rompieron; tierra por donde quiera, en la cama, para mí son
agresiones, la ventana toda, por eso le pusimos esa reja, a la puerta le llegaron
a meter allí un tipo de pólvora a la cerradura, digo son presiones, es mucho
desgaste emocional, físico […] amenazas de muerte, que actualmente todavía
existen, por parte de gente que cree que el pueblo es de ellos […] (Lorena,
habitante de 70 años).

Una habitante relató algo similar, debido a que su esposo e hija estuvieron en
la oposición a MSX, a ella la golpearon por la espalda con piedras. El
testimonio también relata agresiones hacia posesiones materiales, en este
caso, hacia el automóvil de su hijo que recibió cuatro impactos de bala;
golpizas a su esposo e intento de linchamiento; agresiones que terminaron
cuando su esposo falleció. Tanto el siguiente testimonio como el anterior,
permiten ver que las agresiones han redundado en desgaste emocional por la
violencia hacia ellas y sus familiares:

A mí me golpearon la espalda con unas piedras […] Ha sido muy difícil esos
años de nosotros cuando vivía mi esposo porque salíamos a la calle, nos
ofendían. Ahorita ya no. La gente ya está tranquila con nosotros. Tuvo que irse
mi esposo y mi madre para que nos dejaran en paz. A mi hijo aquí afuera gente
de la minera me le dieron cuatro balazos a la camioneta, la perdió, a mi esposo
trataron de matarlo, alcanzó a entrar aquí. Entonces te digo, sufrimos. A mi
esposo varias veces me lo golpearon, y dícense amigos, pero igual ya no les
guardo rencor. Pero sí sufrimos mucho (Sara, habitante de 68 años).

La hija de la señora Sara contó de manera similar: las personas a favor de la minera
comenzaron a golpear a la parte opositora; a ella, entre diversas agresiones que
recibió, le tiraron botellas de vidrio y la amenazaron al utilizar como arma un animal
de carga para lanzarlo hacia su persona, además de amedrentarla diciendo el
agresor que traía consigo una pistola y la mataría:

213
Ellos empezaron a golpear a la gente. Yo pasaba y me aventaban botellas de
cervezas. Empezaron a golpear a mi papá. […] A mí no, nada más me echaron
un caballo encima y me dijeron aquí traigo una pistola y te voy a matar
(Verónica, ex-activista de 38 años).

Estas agresiones, fueron una forma que la empresa implementó para coaccionar a
sus habitantes a ceder a sus intereses y para dividir la comunidad, las cuales
cesaron cuando la empresa Metallica Resources Inc., que mantuvo ese nombre
hasta 200762 y a MSX como filial subsidiaria, cambia su nombre por New Gold. Al
respecto, Acosta (2011) señala que la violencia, en cualquiera de sus modalidades,
es un elemento consustancial del extractivismo.

Una habitante simpatizante de MSX, o al menos al momento de la entrevista así lo


manifestó, contó que en una de las manifestaciones que realizó el FAO en Cerro de
San Pedro, ella les quemó las mantas que utilizaban con consignas en la protesta
social, en un acto contra la parte opositora porque la minera debía quedarse a
brindar empleo y beneficios a la población:

[…] y que no querían aquí, que los del FAO, y hasta les quemé las mantas a los
del FAO también, vámonos, y Minera San Xavier se queda ¿Entonces qué más
realidad? (Adelina, habitante de 83 años).

En estas agresiones, contaron las ex-activistas, provinieron mayormente de las


mujeres habitantes del pueblo. El hecho lo atribuyeron a que por ser las que más
tiempo pasaban en casa, debido a su rol reproductivo, tenían más oportunidad de
estar atentas a quién entraba y salía de la cabecera municipal, lo cual, la minera
aprovecho para utilizarlas como agresoras. A diferencia de los esposos, que por
estar trabajando en la empresa minera, no se percataban de esto.

62
MSX fue conformada en 1995 como subsidiaria de la canadiense Metallica Resources Inc., la cual,
a su vez, fue fundada en 1994 por Craig J. Nelsen; posteriormente fue sustituido por el vicepresidente
de operaciones Fred H. Lightner, al aceptar el cargo de jefe de exploraciones de oro en Gold Fields
Ltd., la mayor productora de oro en Sudáfrica. Bajo la dirección de esta última trabajó William Dodge,
primer director de MSX, (Costero, 2008). Sin embargo, Metallica Resources Inc., operó inicialmente
el proyecto de exploración junto a Cambior Inc. y Glamis Gold, para después adquirir el total de las
acciones (Costero, 2015). Hasta abril de 2007 mantiene este nombre y se constituye luego como
New Gold Inc. (Madrigal, 2009).
214
La ex-activista Sofía narró que una mujer habitante fungió como dirigente dentro de
su familia para llevar a cabo estas acciones. Además, en su testimonio se aprecia
el episodio del que anteriormente la habitante Adelina contó de haber quemado las
mantas al grupo opositor. Y de otras mujeres que al mirarles pasar con propaganda
en contra de MSX les gritaba reclamando que se fueran del lugar, pues la mina les
proveía:

[…] por ejemplo, la hija de Don Tello, el de la tienda de abarrotes de ahí de la


cabecera municipal, era como una de las principales de esa familia que estaba.
Ella eran como un grupo de choque da la mina, se llama Susana, y ella casi era
como la dirigente familiar para agredir verbalmente o cosas así. De hecho era
la que luego encabezaba el… pasaban y nos decía cosas. Entonces era así
como, en esos términos de agresiones, incluso yo creo que sí había bastantes
mujeres, incluso mujeres muy mayores. Había, no recuerdo si se llamaba
Adelina o algo así, pero también una mujer ya muy mayor de San Pedro que si
te veía pasar y te veía con propaganda contra la empresa, salía como a su
puerta que estaba como en lo alto de una loma, y te gritaba maldiciones o “vete
de aquí”, “¿Qué haces aquí si la mina nos da?” Entonces como que también las
mujeres siempre fueron como un respaldo hacía la empresa. O sea, si las había
de este lado, también las había allá que eran así como su brazo […] (Sofía, ex-
activista de 31 años).

Del mismo modo, la ex-activista Regina mencionó que en una visita a San Pedro,
donde asistieron integrantes de la Cámara de Diputados para conocer el conflicto y
recorrer diversas áreas de operación de MSX, fue agredida, tanto ella como su
compañera Cristina y un joven que las acompañaba, al cual golpearon mujeres del
lugar pero ella lo pudo rescatar y no escaló a más el incidente:

[…] y luego otra vez, eso ya fue después que nos golpearon, me agarraron las
mujeres de San Pedro, tal vez te lo contó Cristina. Habíamos llevado a
diputados a que conocieran el conflicto que había entrado la nueva legislatura,
era Teresa ya no me acuerdo, el chiste es que fueron estos diputados. Tuvimos
una rueda de prensa en San Luis y luego nos fuimos a San Pedro y compañeros
con camionetas nos llevaron a los invitados a ver el tajo, las camas de
lixiviación, y nos adelantamos para el desayuno con los ejidatarios que iban a
tener todo ahí preparado. Entonces llegamos y estaba como tapado el pueblo
por gente, golpeadores que contrató la mina y después de que está así en
bajadita, veíamos que pasando estaban los ejidatarios y había una señora

215
viejita que estaba como llorando y al fondo se veía como fuego. Entonces nos
bajamos una compañera, Luisa, el hijo de una periodista y yo, pero el chavito
este tenía como 15 o 16 años y traía una cámara porque estaba estudiando
fotografía y quería tomar fotografías en San Pedro que es muy bonito. Se van
contra de él, lo empiezan a golpear, entonces yo me meto para sacarlo y lo logro
sacar, le quitan la cámara y todo, entonces nos vamos hacia la camioneta.
Cristina iba manejando, se echa en reversa, íbamos como detrás de ella, porque
no podía dar vuelta. Entonces alguien dio la orden que contra de mí y
empezaron a aventarme piedras, era como no sé, treinta mujeres contra de mí,
y ya no corrí porque es empedrado pero sí caminé rápido y no me alcanzaron,
me subí a la camioneta y ya (Regina, ex-activista de 42 años).

Las agresiones entre las personas de la comunidad, simpatizantes y opositoras del


proyecto minero, llevó a la ruptura de las relaciones sociales, a terminar con la
convivencia que se tenía entre las personas en las festividades familiares, las fechas
de celebración por el fin de año en el mes de diciembre, en las fiestas patronales y
otras celebraciones. Los testimonios remiten a un pueblo unido antes de que llegara
la corporación, en donde había respeto, alegría y confianza entre las personas:

Yo venía con compañeras, originarias de aquí, familiares, y el pueblo era


tranquilo, había convivencia entre las familias. Yo llegué a tener convivencia, en
las posadas, en alguna fiesta familiar, cosa que ya se perdió, al menos yo ya no
me siento con gusto, con esa tranquilidad de ir; se rompió todo eso […] (Lorena,
habitante de 70 años).

Antiguamente que no estaba la minera éramos un pueblo muy unido. Había dos
fechas muy hermosas en las cuales todo el pueblo nos reuníamos, que es el 24
de diciembre y el día último. Todos, la misa, todos. Cooperar todos en la placita
al salir de misa, de dar gracias. Quien llevaba tamales, quien buñuelos, quien
el atole, quien esto. Convivíamos todos, era una convivencia bien hermosa
porque todos éramos uno. Que si tú te enfermabas pues todos a ver en qué
podía ayudar. Todos éramos así bien padre. El día ultimo los chicos y las chicas
había un intercambio de regalos entre ellos y se hacia baile. El baile lo ponía la
presidencia municipal. Había armonía, había alegría, había respeto. Llega la
minera y como dicen: separa y vencerás (Sara, habitante de 68 años).

El pueblo era más unido, convivíamos en todos los eventos, tanto en fiestas
patronales como en fiestas de la escuela, en fiestas de fin de año todos nos
cooperábamos o aportábamos comida para convivir todos. Se hacía un baile a
fin de año, que lo pagaba la presidencia municipal, todos sacaban lo poquito

216
que tenían y lo compartíamos con todos. Los muchachos que ya trabajaban,
ellos compraban más cosas, las otras personas que no trabajaban ni nada, pues
quien aportaba sus tamales, quien el atole, quien buñuelos, diferentes comidas
para todos convivir (Verónica, ex-activista de 38 años).

Al respecto, Martínez (2013) menciona que los emprendimientos mineros en donde


se asientan, llevan al debilitamiento de las instituciones comunitarias, traen la
corrupción, desconfianza y enemistades, y lleva a la pérdida de la cohesión social.
En muchos casos, se genera un fuerte aumento de la tensión, desconfianza, y se
crean divisiones y conflictos al interior de las comunidades y las familias,
provocando polarización y desintegración de la vida comunitaria, poniendo en contra
los/as vecina/os.

Estos testimonios pertenecen a mujeres que viven en la cabecera municipal, porque


las mujeres entrevistadas de la comunidad Nueva Zapatilla, mencionaron que no
han estado presentes en este tipo de acontecimientos.

Aún cuando los episodios de violencia derivaron en agresiones físicas directas hacia
las mujeres opositoras, no se encontró violencia sexual hacia ellas por parte de
quienes representaban o se declaraban a favor de los intereses económicos y
políticos de MSX o por parte de la empresa directamente. La dimensión sexual,
según Hernández (2015) es significativa para analizar la relación que hay entre la
ocupación de los cuerpos femeninos por medio de la violación sexual y la ocupación
territorial para el despojo de los bienes naturales. Son procesos que se manifiestan
al mismo tiempo y que responden a las lógicas de un capitalismo neoliberal en cuya
reproducción han sido esenciales las desigualdades de género, pues controlar el
cuerpo de las mujeres a través de la violencia sexual, es una manera de declarar el
control del territorio de las personas colonizadas.

La ejidataria y antes opositora Andrea, contó que el peligro que sintió no fue por ser
mujer, refiriéndose a agresiones sexuales hacia ella. Sintió la amenaza de peligro
por las agresiones de las que fueron objeto por parte de personas afines a la minera,
217
como persecuciones en el desaparecido Cerro de San Pedro y diversas acciones
de acoso:

Pues no lo sentía por ser mujer, sí sentía el peligro porque tuvimos atentados,
este, aquí nos perseguía la… o sea estaba yo aquí y aquí atrás tenía a un cuate
de la minera, compañero aquí, poblador de aquí del Cerro, pero estaba aquí
cuidando, las cámaras este… Una vez nos persiguieron, subimos al que era el
Cerro de San Pedro, tuvimos una persecución por el cerro, hasta acá, nos
mandaron a la policía, bueno, nos defendimos vea, pero si teníamos ese acoso,
esa persecución (Andrea, ejidataria de 51 años).

La agresión sexual fue negada por las activistas y ex-activistas que manifestaron
igualmente recibir insultos por ser parte del movimiento social, pero nunca
amedrentadas sexualmente:

Bueno, de tipo sexual, no. Sí ha habido te digo, a veces insultos, que te avienten
con un carro o así. Pero no de tipo sexual, no de la empresa hacia las personas
que somos afines al movimiento o que somos parte de un movimiento. No ha
ocurrido, porque te digo, como que se empezaron a vacunar [prevenir] en cierto
[modo], pues ellos siempre traen cámaras de fotografía o de vídeo, por proteger
su imagen como lo han hecho. Que yo sepa no, no se han dado (Adriana,
activista de 44 años).

Pues no, de ese tipo no. Sí veíamos luego a los policías o gente que estaba,
porque ya nos ubicaban de cierta manera, ¿no? No usábamos uniforme ni nada
pero pue nos ubicaban, pero no, no, no agresión de ese tipo no, nunca. De
repente teníamos el temor, de que nos agarran y nos metieran un baquetazo
por ahí pero no, realmente fui afortunada yo creo en ese sentido (Minerva, ex-
activista de 35 años).

Sin embargo, el pensamiento de sufrir una agresión sexual por el hecho de ser
opositora a MSX estuvo presente, al menos así lo expresó una ex-activista,
reconociendo que si llegó haber algún tocamiento sexual hacia ellas fue por el
forcejeo del momento en alguna manifestación, más no como agresión directa y
premeditada:

[…] yo si pensaba luego como en eso, yo creo que yo sí lo pensaba como mujer,
más bien yo era la que me lo decía a mí misma. Como eres mujer y te puede
pasar esto, esto y esto. Así como en término no de que te maten sino detengan
218
y te agredan sexualmente, sobre todo eso, en un término sexual, sí lo pensaba
mucho […] yo creo que cosas que sí pasaron de que a lo mejor cuando te van
a detener, o sea como en esos forcejeos que tocaron a alguien o así, pero en
eso, en la bola, pero no exactamente de que alguien la secuestraran por así
decirlo y le hicieran algo, no, eso si nunca (Sofía, ex-activista de 31 años).

Como se aprecia en los testimonios, la violencia sexual como arma de guerra hacia
el cuerpo de las mujeres que estaban en contra de las operaciones de MSX, no
apareció como una manera de frenar el movimiento social de oposición, para
castigar a las mujeres por haberse inmiscuido en el conflicto o para fincar la derrota
simbólica del enemigo en los cuerpos femeninos.

Según las entrevistadas, que la violencia sexual no se haya utilizado como práctica
represiva, tiene que ver con que la empresa en todo momento ha querido mostrarse
como una entidad de negocios políticamente correcta y que ha operado conforme a
derecho, por lo que, no recurrió a esta estrategia de desposesión. También, que por
ser el primer conflicto socioambiental de corte minero, no se había recurrido a la
violencia sexual para despojar territorialmente a las mujeres que manifestaban
oposición a este tipo de proyectos. Además, de que la violencia sexual ha sido
utilizada como arma de guerra contra los cuerpos femeninos en lugares donde la
oposición es mucho más fuerte por parte de la población local.

No obstante, es importante mencionar que la violencia sexual contra las mujeres


que participan en contra de megaproyectos, sí ha sido una práctica utilizada en
México. Tal es el caso del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), en
Atenco, Estado de México, donde las mujeres contrarias a la ocupación del territorio
para la construcción del nuevo aeropuerto del otrora Distrito Federal, se convirtieron
en “botín de guerra” y fueron violentadas sexualmente para frenar su participación,
ya que al insertarse en el espacio público como actoras sociales, contravinieron las
estructuras patriarcales del Estado y la familia. En este conflicto, de las 217
personas que fueron detenidas por las fuerzas de seguridad pública, 47 fueron
mujeres, de las cuales 27 denunciaron violación sexual y tortura sexualizada
(Carrillo, 2012).
219
Aún cuando no se haya encontrado violencia sexual por parte de la minera hacia
las mujeres opositoras, algunas de ellas mencionaron haberla vivido al interior del
FAO por parte de sus compañeros, como a continuación se da cuenta.

5.6 Violencia sexual dentro del Frente Amplio Opositor a Minera San Xavier

La violencia contra las mujeres puede producirse de diversas formas: física, sexual,
psicológica y económica. Estas diferentes maneras se interrelacionan y afectan a
las mujeres desde su nacimiento hasta la edad mayor, y no es que la violencia de
género se limite a una cultura en específico, un país o una región ni a a grupos
particulares de mujeres en la sociedad, sino que sus raíces yacen en la
discriminación persistente contra las mujeres (Naciones Unidas, 2009).

Según la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
(Cámara de Diputados, 2016b: 2), la violencia contra las mujeres es “cualquier
acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento
psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito
privado como en el público”, es decir, cualquier tipo de agresión contra las mujeres.
Tal y como lo menciona “LasAfines” (2009) una agresión simplemente se da cuando
una mujer se siente agredida.

En este caso, la violencia sexual es “cualquier acto que degrada o daña el cuerpo
y/o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e
integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía
masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto”. Y acontece
cuando alguien fuerza o manipula a otra persona a realizar una actividad o contacto
sexual no deseado y sin consentimiento, el cual, puede incluir palabras y acciones
de tipo sexual contra la voluntad de la persona. Además de representar un crimen,
esta forma de violencia adquiere múltiples maneras: violación o agresión sexual,
incesto, abuso sexual de menores, abuso sexual en pareja, contacto sexual o

220
caricias no deseadas, acoso sexual y explotación sexual (Cámara de Diputados,
2016b: 3; National Sexual Violence Resource Center, 2012; 2016).

Una de las prácticas de violencia sexual que se encontró fue el acoso sexual. Sin
embargo, según Caballero (2003), definir el acoso sexual resulta controvertido,
porque en el fenómeno obran diversas causas, modalidades y consecuencias,
matizadas y medidas por el grupo social donde se produce el fenómeno. La
particularidad de los comportamientos de acoso sexual muestra una serie continua
que va desde actos sexistas y degradantes de uso común en la vida social, pasando
por progresiones sexuales no deseadas, chantaje y coerción, hasta asaltos o
ataques físicos con fines sexuales.

Por su parte Inmujeres (2007: 15) define el acoso sexual como “un comportamiento
o acercamiento de índole sexual no deseado por la persona que lo recibe y que
provoca efectos perjudiciales para ella”, mientras que la Ley General de Acceso de
las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (Cámara de Diputados, 2016b: 5) define
esta práctica como “una forma de violencia en la que, si bien no existe la
subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de
indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en
uno o varios eventos”. Lo que se advierte en estas dos definiciones es el ejercicio
del poder con fines sexuales sobre un cuerpo, que si bien no es definido
explícitamente como femenino, se interpreta que lo es retomando la idea de que el
poder masculino se ejerce sobre lo femenino como un motor de la sociedad.

El acoso sexual es una forma de violencia sexual. La fuerza empleada en él puede


ir desde la coerción física hasta el ejercicio del poder por medio del ofrecimiento de
recompensas, prebendas o la negación de derechos adquiridos. Su objetivo es
conseguir algún tipo de relación sexual no deseada por la mujer objeto del acoso.
La dominación de lo femenino por lo masculino, propio de nuestra cultura, se
manifiesta en el acoso sexual que es una forma asimétrica de violencia sexual
(Caballero, 2003).
221
La violencia sexual encontrada al interior del FAO, se produjo en forma de acoso
sexual. Una de las entrevistadas dijo que el que ella vivió provino de un abogado
agrario que se interesó en participar en el movimiento y se acercó a ella para
integrarse. La agresión se manifestó no de forma directa por insinuaciones o
miradas lascivas, que es una de las facetas más usuales de este tipo de acoso, sino
a través de mensajes por correo electrónico que la entrevistada cataloga como
fuertes y acosadores, pues ella experimentó incomodidad al leerlo. Y cuando ella
decide contestar a la agresión, detenerlo y cuestionarlo, él, al recibir una respuesta
negativa a sus insinuaciones, se torna violento y hostil tratando de desprestigiarla
ante las demás personas del colectivo:

Me busca un abogado algo así por el 2002, 2003, que se llama Carlos
Covarrubias que porque quería participar, entonces yo pues con gusto, ¿no?,
que es abogado agrario, nos hacía falta y lo invité a colaborar y empezaron a
dar seguimiento a lo agrario, lo legal de lo agrario a los ejidatarios, ya se arma
otro frente, había otro nuevo abogado. Pero empezó a acosarme, nunca
verbalmente ni enfrente de nadie, ni siquiera de beso, pero me mandaba correos
acosadores. […] Y a mí nunca me saludó de beso, sí me saludaba, me daba la
mano, yo me llevaba bien con él y todo, yo fui la que lo invité a participar pero
si con lo de los correos, yo creo que se emborrachaba se ponía escribir ya cosas
como bien gruesas, y fue de bájale compañero. Yo nunca le contesté y cuando
le contesté de que: ay compañero, no te confundas, se volvió muy agresivo
hacía mí. Y mandó correos a todos como haciendo sospechar que había una
relación y él tenía mujer, estaba esperando un hijo con su mujer y yo tenía mi
pareja y fue como muy molesto, ¿no? No me perjudicó con mi pareja y aparte
no fue que salió mal pero sí fue incómodo, ¿no? (M963).

La situación anterior de acoso no fue la única, una entrevistada más relata


agresiones similares por parte de otros integrantes, cuando tenía menos de un año
de haber llegado al movimiento social anti-minero, a través de palabras que intentan
“agradar” y luego pretendiendo tener contacto físico no consensuado, cuestión que
no llegó a suceder pero que en el transcurso del tiempo se repitió con otros varones:

63
Como se mencionó en la metodología, la utilización de la letra “M” y un número se hizo para
mantener el anonimato y la seguridad de las entrevistadas. La letra “M” alude a mujer y el número
sirve de identificador.
222
[…] no voy a decir nombres, pero sí, en mi caso me llegó a suceder con varios
compañeros, acercamientos incluso. Un rollo primero como de palabras quizás,
de que mira, no sé, me caes bien, te quiero y eres súper chida y sí, llegó al
punto de que alguien se quiso acercar, ya en pues como de tocar, cosas así,
que no pasó a nada más en realidad pero que yo tampoco pude pararlo, ¿no?
[…] quizás yo tenía menos de un año en el movimiento, justo recién había
llegado. […] yo creo que para el momento de vida era muy agresivo, yo lo sentí
como una agresión bastante fuerte, ¿no?, e igual como no paró ahí sino
después volvió a suceder con otras personas, con esa misma persona pero
hacia mí, como que no lo dejó de hacer pero ya no de acercarse tanto, como
que buscaba la manera de hacerme saber si me agradaba, si yo le agradaba
[…] Entonces todo el tiempo después fue incómodo, y no quedó sólo con esa
sino con más personas. De repente hubo otros compañeros en el lapso que si
no fueron muchos, sí fueron uno o dos que en algunas situaciones incluso por
ejemplo de fiestas y que se acercaban y, es que me agradas y no sé cuánto […]
(M2).

La entrevistada del testimonio anterior admitió que el acoso sexual, en casi doce
años que estuvo activa en el movimiento, nunca se detuvo, sino que las formas de
éste se transformaron con la misma intensión, que si bien ya no eran tan directas
hacia ella, tenían el fin de perpetuar ese dominio masculino que si aparentemente
no es dirigido, mantienen una carga simbólica específica. Y, que si ella volviera a
integrarse, el acoso sexual no habría desaparecido:

Yo creo que nunca paró, más bien cambiaron las formas. A lo mejor ya
no fue tan directo, o ya no tan fuerte como esa primera vez, pero yo creo
que nunca pararon, o sea, al menos en casi doce años, casi once
consecutivos que sí estuve ahí, nunca pararon. O sea, cambiaron las
formas, quizás ya no fue tan repetido pero, y no con tanta intensión de
acercarse completamente, quizás sólo de palabra, y sin decirlo directo,
sino como con cosas que tú sabes que se están refiriendo a ti o con cosas
de: ¡ay qué linda te ves hoy¡, que no sé, el tono de voz, las formas, sabes
que no son como se lo dicen a otra persona. Entonces yo creo que hasta
la fecha no han parado, si yo regresara no han parado, o sea, no pararía
eso tampoco (M2).

Otra agresión se presentó en el mismo sentido que en los relatos anteriores, pero
en este caso, no fue hacia una mujer que formaba parte del colectivo, sino hacia su

223
hija menor de edad, que en aquel tiempo tenía aproximadamente cinco o seis años,
por parte de quien ha sido identificado como el líder del desaparecido FAO. Esta
agresión se produjo cuando al llegar a la oficina de los abogados del FAO, la madre
de la niña dejó a la menor dormida en un escritorio y le pide a Mario Martínez, que
era la persona con la que se encontraba, que cuidara a su hija para que no fuera a
caer de la mesa; sube al segundo piso del inmueble para apresurar a uno de sus
compañeros con la documentación que debían trasladar hacia la Ciudad de México,
y al bajar nota que el sujeto corre y la menor le dice que el hombre le había metido
la lengua a la boca:

[…] yo tengo una hija chiquita, en esa época chiquita que tenía como cinco o
seis años, y Mario Martínez que es de los fundadores del movimiento, sí, solía
ser acosador que te jala para darte el beso pero uno como adulto te zafas y ya
no le haces caso, ¿no? Y un día que veníamos de una manifestación, mi hija se
quedó dormida, tenía como 6 años y eran ya como cinco o seis de la tarde y
regresamos a San Luis capital y fuimos a la oficina de los abogados, fuimos por
unos documentos para que un compañero que iba a traer a México y entonces
bajan a mi hija del coche, estamos en la planta baja, era una casa de dos pisos,
chiquita, entonces recuestan a mi hija en un escritorio que había ahí, no había
ni silla ni nada, nomás había un escritorio, yo estaba ahí con ella y con Mario
platicando, entonces como se tardaba un poco el compañero, le dije, cuídamela
no se me vaya a caer, voy a subir a ver si ya se apuran, me tardé un minuto y
cuando voy bajando voy viendo que se sale corriendo y mi hija se sienta y me
dice que le metió la lengua a la boca (M9).

Este ataque es confirmado por otras activistas describiendo el suceso de igual


forma, señalando el mismo hecho y la agresión hacia la niña menor de edad:

Ella llevaba a su hija y estaba en la oficina que ocupa Carlos Covarrubias, en la


oficina de Carlos Covarrubias estaba Mario, entonces estaban haciendo algo de
las cuestiones jurídicas y esta cuestión, quizás ella no te lo va a contar pero
Mario se quiso pasar de lanza con la niña, imagínate, la niña le dijo: mamá
vámonos ¿Por qué?, espérate que estoy terminando. Tipo diez de la noche, te
digo que todo lo hacíamos en la noche, es que ese señor me dio un beso en la
boca y me metió la lengua y la niña era una cosita de este tamaño, imagínate
nada más […] (M1).

224
Sólo sé de alguien que tuvo una situación complicada, como en una forma de
acoso pero en la que además su hija estaba involucrada. Yo no sé qué todo de
esa historia es real pero sí terminó rompiendo algunas relaciones, haciéndolo
complicado, porque ella no se salió y ahí se quedó pero sí, quizás en el
momento fue una ruptura más personal (M2).

Este tipo de agresiones vinieron de sujetos masculinos que se encontraban


defendiendo “una causa justa”, que eran figuras públicas y que denunciaban los
atropellos por parte de una empresa extranjera. En el caso del primer testimonio,
abiertamente se expresa que es un abogado; en el siguiente aunque no se precisan
los nombres, el hecho apunta en que es la misma dirección; y en el anterior, el
ataque provino de uno de los fundadores del FAO, es decir, hombres que en el
dominio público se consideran como respetables, honestos y defensores de causas
nobles y justas para la sociedad en general.

Respecto a lo anterior, Biglia y San Martín (2009) señalan que se ha creado un


imaginario sobre los maltratadores. En primer lugar se piensa que son seres con
problemas de drogas o alcohol, de bajo nivel educativo, ignorantes, groseros,
fracasados, que en su niñez sufrieron maltrato: sujetos más allá de la bienpensante
normalidad. Retomando la reflexión que hace Pichot (2014), un hombre que comete
este tipo de agresiones64 no es un enfermo mental aislado, tampoco debe ser
comparado con un paria o un psicótico que se encuentra fuera de las normas
sociales, no es un hijo enfermo del mundo, sino un hijo sano del patriarcado, pues
la cultura en la que vivimos avala las actitudes de dominación sobre el cuerpo de
las mujeres sobre cualquier instancia, y por eso, un hombre que jamás cometió
delito alguno puede ser considerado un monstruo.

Luego de contar estas experiencias en las entrevistas, se les preguntó a las mujeres
si no pensaron en algún momento denunciarlo para que el ataque no pasara por
alto, al menos al interior del movimiento y que sirviera como una forma de alerta a
otras mujeres. La ex-activista que se negó a dar los nombres, comentó que nunca

64
En su texto la autora hace referencia al hombre que viola.
225
lo había dicho a nadie, o al menos a alguien del mismo movimiento y tampoco lo
había mencionado en alguna otra entrevista. Sin embargo, la mujer que fue acosada
por el abogado, mencionó que cuando lo contó a sus compañeros/as de confianza,
algunos le creyeron, más quienes no lo hicieron, la excluyeron a ella, en parte por
considerar que no era verdad y por conservar al agresor dentro del movimiento por
haber sido uno de los fundadores:

Les digo a los compañeros que tenía más confianza y lo que hicieron fue
excluirme a mí. Sí me creyeron, sobre todo las mujeres, pero preferían mantener
al compañero que era de los fundadores y lo dejaron pasar, y se hizo una bola
de nieve, porque siguió acosando a más compañeras, yo ya no me enteré
mucho porque me alejé, participaba con las compañeras y con unos
compañeros, pero yo no era como del comité central, porque no quería yo la
convivencia con ellos, y este… entonces sí nos alejó y nos dividió eso mucho,
eso fue en el 2003, 2004 (M9).

Sobre la denuncia, la madre de la menor se negó a hacerlo por miedo a las


descalificaciones desde el exterior hacia el movimiento social. La negativa de
hacerlo se produjo para evitar el descrédito y el señalamiento por parte de los
agentes externos, tanto de la misma minera, como por parte los distintos niveles de
gobierno y en general de la sociedad civil, ya que si se piensa en la movilización
social, se piensa en reivindicaciones justas para la población, y, ventilar a la luz
pública este suceso, habría desacreditado la lucha contra MSX:

Quise hacerlo pero no tenía pruebas, tenía una hija de seis años, o sea, tenía
seis años, no tenía para probarlo, intentó meterle la lengua, o sea, no la tocó,
era un poco improcedente y también se podía voltear en contra de todo el
movimiento. Tuve muchos miedos, o sea, miedo así de que no puedes dormir
de qué hago, si lo demando o no lo demando, si este… pues lo que hice fue
advertir a las otras mujeres y a las que tenían hijos de que este señor era de
desconfiar (M9).

La negativa de denuncia y la posible respuesta negativa desde el exterior hacia el


movimiento, lo relata también una compañera de ella, cuando le dijo que

226
denunciaran al agresor y la madre de la menor no quiso hacerlo debido a los
señalamientos de afuera:

Uta, a mí ella me platicó y a mí me hervía la sangre y le dije, vamos a


denunciarlo, no seas bruta, este cuate es un enfermo mental, no y no, no […]
por el movimiento no podemos hacer eso, imagínate nos están tirando tanto
desde afuera […] (M1).

Bajo las amenazas del exterior, es posible que haya resistencia a reconocer la
existencia de maltrato por parte de un activista, que posteriormente puedan convertir
al grupo en blanco de críticas desde otros espacios hacia el movimiento social.
Posteriormente, el maltratador puede ampararse y justificarse bajo el supuesto de
amenaza de peligro, real o imaginaria, que conlleva su activismo, de la represión
que está recibiendo, ha recibido o podría vivir, o parte del estrés de su posición de
superhéroe (Biglia y San Martín, 2009).

En el testimonio, se percibe también la forma de comprobar la agresión, pues la niña


tenía muy pocos años de edad y prácticamente era la palabra de la madre y la menor
contra la del agresor sin la presencia de testigos. Si bien, en primera instancia y
desde el sentido común no tendría que existir incredulidad a la víctima de agresión
sexual y expeditamente se debería aplicar el marco normativo, la impartición de
justicia tiene género y también es masculino. Al respecto, Facio (1999) señala que
el derecho es un instrumento del sistema patriarcal, a través del cual se regulan las
conductas de hombres y mujeres hacia un determinado de convivencia, que también
es patriarcal, y se delinean las identidades de género de tal manera, que las hace
responder a las funciones ideológicamente asignadas a hombres y mujeres, en
otras palabras, para las mujeres el derecho les fija un modelo de identidad única y
legítima, de sometimiento al varón. Por ejemplo, el Código Civil y el Código Penal,
ambos a nivel federal, no contemplan el acoso sexual y violencia sexual entre sus
páginas.

227
La misma situación sobre denuncia se presentó en el testimonio de la entrevistada
que narró la agresión por parte de varios compañeros, no lo hizo público ante el
movimiento social por las dudas hacia su credibilidad por haber sido en ese
momento “la nueva”, y que si ella hubiera mencionado algo al respecto, se pudo
haber argumentado que era infiltrada de la minera y su propósito era desarticular la
acción social. Así lo cuenta, señalando que si actualmente hiciera la denuncia,
habría consecuencias negativas hacia ella:

Entonces sí, fue una cosa de, ¿qué hago?, ¿me quitó?, ¿no? Así de… es un
compañero y entonces si yo digo algo como voy a decir si yo soy la nueva, nadie
me va a creer que pasó eso, y como pensé así de bueno, es él, no pasa nada.
La cosa es que no sólo fue él, y a lo mejor no en ese término con esa persona,
que si fue en un momento que se acercara bastante. […] Sí hubo formas como
de alejarlo y separarlo de alguna manera en algún momento y marcar limites
para que eso no fuera a más, pero yo creo que así como cortarlo de raíz, nunca
pasó. Para pararlo era eso, incluso denunciar eso, pero si lo hubiera hecho creo
que implicaban más cosas negativas, quizás nunca lo hice, ni a la fecha lo haría,
porque quizás hay cosas más negativas hacia mí, porque creo que mucha gente
no lo creería, no, sería como: ¡ay, no, cómo crees!, entonces creo […] justo eso,
si se decía, si se denunciaba, era algo que iba a ser algo muy complicado que
los demás lo creyeran, así es, fue vivir con eso en realidad (M2).

Torres (2004) señala que la denuncia de violencia contra las mujeres,


particularmente cuando es de tipo sexual, enfrenta diversas dificultades. Existe una
actitud generalizada, a partir de diferentes mitos sobre la violencia sexual contra las
mujeres, que tiende a culpar a las víctimas, sea por su forma de vestir, por el lugar
o por la hora en que ocurrió la agresión, por la relación previa con el agresor,
etcétera.

Biglia y San Martín (2009) mencionan que una activista que se atreve a denunciar
públicamente el maltrato de un activista, para demostrar la culpabilidad del sujeto
primero debe defenderse de la acusación de mentirosa, rencorosa e histérica.
Cuestión que no sucede cuando un activista acusa haber sido torturado o golpeado,
y mucho menos se le pide contar el suceso detalladamente. Esta doble moral hace
suponer tres cuestiones: que es fácil reconocer los errores del enemigo, pero que
228
la protección del nosotros, es decir, la identidad del movimiento, suele ser aún muy
fuerte; que las palabras de las mujeres al interior de los movimientos sociales tienen
menos credibilidad que la de los hombres; y que el maltrato se percibe todavía como
una experiencia personal y dentro del espacio privado y no como parte de un
proceso político.

Sobre lo anterior, es importante mencionar que la complicidad no sólo es de quien


defiende explícitamente al agresor65, sino también quien fomenta dudas, como lo
fue quien dudó de los ataques sexuales, inclusive de quienes posteriormente lean
este documento y conozcan a los agresores que se han mencionado, no importa
que sean hombres o mujeres, pues lo que se hace es deslegitimar la palabra de las
mujeres agredidas, y crean un clima en el que los agresores siguen manteniendo la
libertad de desplazarse tranquilos por cualquier lugar. También es cómplice quien
en nombre de la razón del Estado y de la prioridad política del movimiento social
deja intactas e inalteradas las condiciones, los lugares y dinámicas en que la
agresión ocurrió. Y quien transforma la agresión ocurrida tras los muros de lo
doméstico, en falta de tacto de un hombre hacia una mujer, particularmente
sensible, en la lógica de un ámbito privado en el que cualquier límite está en
suspenso (Biglia y San Martín, 2009).

5.7 Cambios en la vida de las mujeres del FAO

A pesar de haber existido este tipo de agresiones de tipo sexual dentro del Frente
Amplio Opositor a Minera San Xavier, no es un hecho sistemático que todas las
mujeres entrevistadas hayan vivido por parte de sus compañeros varones. Con esto
no se pretende minimizar el hecho, sino que no fue una práctica recurrente en este
movimiento social o que todos sus integrantes hombres lo hayan practicado, sino
los señalados anteriormente y de los que no se menciona su nombre.

65
En el texto las autoras lo definen como violador (Biglia y San Martín, 2009).
229
Las entrevistadas que no experimentaron violencia sexual manifestaron que en el
movimiento social se respetaba mucho a las mujeres, aludiendo incluso a que el
movimiento estuvo integrado por dirigentes hombres de edad avanzada y mujeres
en un rango similar, además de mujeres estudiantes universitarias jóvenes y que
por la diferencia de edades, era imposible que sucedieran este tipo de agresiones:

Hasta eso se respetaba mucho. Lo que pasa es que era gente de 60 años. La
mayoría de los principales dirigentes era gente de 60 años y las otras eran de
50 años, las señoras. Y las más jóvenes eran estudiantes de carreras que
empezaron en el movimiento, terminaron, se volvieron profesionistas y sus
intereses fueron otros. Pero siempre se protegió a la gente que venía de fuera
y a las mujeres más. Mi papá protegía mucho a las mujeres, jóvenes, viejitas,
es que tenían el mismo rango (Verónica, ex-activista de 38 años).

No, afortunadamente no, no. Tal vez a veces he sido un poco despistada, pero
afortunadamente no, no recuerdo alguna agresión de ese tipo (Minerva, ex-
activista de 35 años).

Inclusive una de las entrevistadas que realiza actividades en el Patronato en


Defensa del Patrimonio Cultural de Cerro de San Pedro A.C., en compañía de los
dos personajes que en los testimonios se señalaron como agresores, mencionó que
en el ámbito donde se desenvuelve sus compañeros son respetuosos y no ha vivido
estas situaciones, pues el trato es igualitario y horizontal:

No, todos son muy respetuosos. Creo que me ha tocado en varios lugares que
he ido en actividades de acción social, que son muchos compañeros hombres
y todos, en todos lados me ha tocado muy respetuosos, no. Nunca hay como
una onda machista, así como, tú mujer no puedes hablar en frente o no puedes
agarrar el megáfono porque eres mujer, o no puedes dar órdenes o no puedes
participar, no, nunca. Todo siempre ha sido muy igualitario, muy horizontal
(Brenda, activista de 19 años).

A diferencia del testimonio de las dos ex-activistas y la activista presentados


anteriormente sobre violencia sexual, el resto de las mujeres negaron rotunda y
categóricamente con un tácito no haber experimentado este tipo de agresiones, es
decir, ocho mujeres que conforman el resto de las activistas y ex-activistas

230
entrevistadas y que representan 27.58% del total. Y además, porque dos de ellas
concedieron la entrevista en compañía de dos sujetos masculinos, lo cual, dificulta
aún más la indagación de este tipo de sucesos, pues son temas que suelen
mantenerse en lo más oculto y privado.

Aunque se hayan presentado las agresiones contra ciertas mujeres al interior del
movimiento, y que el liderazgo haya sido evidentemente masculino, también
sucedieron hechos positivos para las mujeres activistas. Por ejemplo, la salida de
mujeres hacia el extranjero para dar a conocer la problemática socioambiental en
Cerro de San Pedro a causa de la minería. Así lo expresaron los testimonios, donde
dos entrevistadas relatan haber visitado otros países:

Yo me fui a Ecuador. Duré 11 días allá en Quito, Ecuador, a dar un testimonio


de lo que nos estaban haciendo, con pruebas y todo. Me entrevistaron en la
Universidad Andina, en otra universidad. […] aquí en la casa llegó una llamada
en la noche y me invitaron una organización que se llama OCMAL66, le hablan
a mi hija, que me arregle el pasaporte que ya mandaron el boleto. […] Yo aquí
ni siquiera pensaba en subirme a un avión, un pensamiento que no estaba a mi
alcance (Sara, habitante de 68 años).

[…] representé al Cerro hasta el Parlamento, estuve ahí varias veces allá, fui
representante del FAO, como ejidataria también, no representando al grupo
ejidal en sí, pero sí con mi papel de ejidataria y bueno, estuve en Canadá,
estuve en Sudamérica llevando esto, pero también aprendiendo cosas. Estuve
en varios cursos sobre alternativas al extractivismo, sobre todo esta cuestión de
daños de la minería, de los impactos […] Más que nada, de difusión y pues la
lucha legal, porque si participé muchas veces en juicios contra arbitrariedades
de la propia empresa, inclusive del ayuntamiento porque no había nadie que
hiciera, que tuviera alguna acción legal para la defensa del territorio (Andrea,
ex-activista de 51 años).

Otros testimonios de ex-activistas confirman el impulso de una compañera para


asistir al extranjero y que se vinculara con otras organizaciones para fortalecer la

66
Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina.
231
lucha en el plano internacional, como la la Red Latinoamericana de Mujeres contra
la Minería, incluso haciendo escuchar su voz en el Parlamento de Canadá:

Andrea fue importante porque dirigió al grupo de ejidatarios, o a la mayoría de


ellos y siempre la escucharon mucho. Vincular a organizaciones que hacían
trabajo con mujeres de las luchas sociales. Muy involucrada con Kairos,
organización canadiense donde se articulan iglesias, pero tienen espacio donde
hacen labor social, como afectados por proyectos, desplazados, en Canadá.
Estaba en el Parlamento canadiense y exponer lo que pasaba acá, y lo que
pasaba con las tierras, a los que ella representaba en esos lugares (Sofía, ex-
activista de 31 años).

Andrea era nuestra representante ante la Red Latinoamericana de Mujeres en


contra de la Minería, y ella fue nuestra representante y todo tenía mucho origen
en Cerro de San Pedro, cuando fuimos fundadores de la mentada REMA, de
aquella REMA, pero ahí sí le daban mucha cabida a la participación de la mujer
dentro del movimiento y me tocó hablar mucho en entrevistas (Cristina, ex-
activista de 43 años).

Se respetaba mucho a la mujer, tan es así que se impulsó mucho a Andrea para
que saliera al extranjero, todo mundo se cooperaba para que ella saliera y
difundiera el problema que teníamos. Pero a la mujer siempre se le respetó
mucho (Verónica, ex-activista de 38 años).

Que una parte de las mujeres que participaron en el movimiento social hayan
visitado otros países para mostrar la problemática minera en Cerro de San Pedro,
resulta muy interesante en el hecho de que no sólo adquieren otras experiencias y
sus relaciones personales se amplían, sino que hace trascender el papel tradicional
de las mujeres en el espacio privado para salir a lo público y reivindicarse como
sujetas políticas y capaces de agencia en el proceso de la lucha social. Ya no son
únicamente madres y esposas que se dedican a los trabajos domésticos, sino
sujetas activas que toman decisiones y adquieren papeles protagónicos en el plano
social y político de la lucha. Sobre este tipo de cuestiones, Vidaurrázaga (2015)
menciona que se transgreden los mandatos del sistema sexo-género hegemónico
social y se produce la participación de las mujeres en asuntos políticos, que

232
íntimamente están ligados al espacio público tradicionalmente considerado como
masculino.

Es importante mencionar también el cambio que representó para la vida de las


mujeres haber participado en el movimiento social contra MSX. Como dan cuenta a
continuación los testimonios, haber estado en el proceso de lucha social creó
conciencia, además del aprendizaje personal por representar a nivel internacional
al disuelto FAO y estar presente en zonas donde la minería ha provocado los
mismos daños que en la zona de estudio:

Me creó conciencia el haber participado pues me hizo ver muchas cosas que
no veía, y creo que tiene que ver con que esté yo aquí […] digo, yo aprendí
mucho durante estos años porque pues en el momento que estuve
representando al movimiento, lo representé a nivel internacional. Entonces, fui
representante del FAO, como ejidataria también, no representando al grupo
ejidal en sí, pero si con mi papel de ejidataria y bueno, estuve en Canadá, estuve
en Sudamérica llevando esto, pero también aprendiendo cosas. Estuve en
varios cursos sobre alternativas al extractivismo, sobre todo esta cuestión de
daños de la minería, de los impactos, pues fui testigo de varias partes que
quedaron totalmente devastadas, en Bolivia, en Perú, en varias partes (Andrea,
ex-activista de 51 años).

Dentro del aprendizaje por haber formado parte del FAO, se encontró que las
mujeres del colectivo Reevolucionarte desempeñaron actividades que
tradicionalmente pueden considerarse como masculinas, como hacer labor de
albañilería para la rehabilitación de una casa en Cerro de San Pedro para instalar
un espacio que fungió como una pequeño café que más que un negocio, fue una
forma de mostrar que había otras actividades alternativas y menos nocivas como la
de MSX:

Creo que también aprendimos que como mujeres podíamos hacer cosas que
nunca nos imaginamos, como eso de las cosas de reconstruir, cargar, llevar,
hacer, y hacer una pared y echar un vaciado y un techo y levantar un piso de
piedra y hacerlo completo. Sí teníamos algunos hombres que ayudaban pero
aprendimos cosas que si no hubiéramos estado ahí, jamás hubiéramos
aprendido (Daniela, ex-activista de 32 años).
233
Otras más mencionan la satisfacción de haber participado y aportar desde su
particularidad a la causa; aprender y mantener el interés de continuar en actividades
sociales, de perder el miedo y lograr una manera de empoderamiento para tenerle
miedo a pocas cosas y pensar que hay alternativas posibles a dificultades que se
presentan:

La participación de la mujer ha sido muy importante, que a mí me encantó


participar, nunca fui a fuerza, eso es muy padre porque todo lo que hice lo hice
consciente, me encantó aportar todo lo que pude aportar, me da orgullo saber
que hay gente que reconozca esa parte de tu trabajo, y que te diga, al menos
te tienes que sentir orgullosa de que ahí está el lugar, o sea, no es todo un tajo,
porque esa era la idea principal […] (Cristina, ex-activista de 43 años).

Afectada a bien, supongo. Me ha beneficiado porque he aprendido muchas


cosas, y sigo como con más interés de seguir en la actividad social, en la acción
social (Brenda, activista de 19 años).

Híjole, en todos. Sí, a pocas cosas le tengo miedo. También soy consciente de
que, pues de que tu destino tú lo puedes modificar, o sea, que siempre hay una
vía para, no importa qué, incluso que el gobierno esté en tu contra, siempre hay
algo que se puede hacer (Adriana, activista de 44 años).

Otra experiencia de cambio apunta en el sentido de haber adquirido conocimientos


y conocer personas que aportaron para el desarrollo personal de la entrevistada,
además de haber fortalecido su ética y pensar que la causa por la que luchó fue
justa. Sin embargo, mencionó también que como mujer le fue difícil participar por no
tener tantos recursos económicos, que su hija era pequeña y eso resultó
complicado:

Sí, conocí el tema a profundidad, participé y conocí gente muy interesante,


gente que me enseñó mucho más, fortaleció una ética dentro de mí. Necesitas
vivir esto para que no te puedas vender, hay cosas que deben seguirlas,
luchando y difundiendo y haciendo. Sí, es una enseñanza totalmente. En
sentido de mujer pues tal vez la hizo más difícil, me fui a San Luis divorciada y
con mi hija chiquita y tenía que trabajar y de repente el activismo y luego sin
mucho dinero y sí era más complicado, pero todo salió bien. Siempre tuve para

234
pagar su escuela, para la renta, para comer, pero digo sí fue complicado
(Regina, ex-activista de 42 años).

Los cambios descritos para las mujeres que se involucraron en la acción social,
representó para ellas, además de trascender el espacio privado, en que se
transformaron en sujetas con capacidad de agencia y una visión más amplia del
mundo por medio del aprendizaje vivido. Al respecto, Bermúdez, Zambrano y Roa
(2014) señalan la participación de las mujeres en la defensa del territorio resulta
altamente significativo, pues constituye una importante oportunidad de
transformación de la condición y posición de las mujeres en la sociedad debido a
tres cuestiones: mediante la participación de las mujeres en las reivindicaciones
ambientales se incorporan a la esfera pública y sus experiencias en estos procesos
llevan a redefinir sus identidades sociales como mujeres y sujetas políticas. Por este
medio se da la oportunidad a redelinear los roles de género, tanto para mujeres
como para hombres; se flexibiliza el establecimiento dado por la división sexual del
trabajo y se amplían y enriquecen las oportunidades de realización y bienestar para
las personas.

Haber retomado las vivencias, experiencias, y aprendizajes de la vida de las


mujeres que participaron en el FAO, forma parte del esfuerzo y compromiso que
supone mostrar todas las facetas que componen los espacios sociales de la vida, y
en este caso, mostrar el lado oculto en el que participaron las mujeres y las diversas
consecuencias que tuvo para ellas haber estado en la acción social contra la Minera
San Xavier. Aspectos como la maternidad, la importancia de la vida privada, las
relaciones de pareja, o cómo cambiaron las percepciones de las mujeres sobre el
futuro, no son incluidas en los movimientos sociales que supuestamente son
neutrales al género (Vidaurrázaga, 2015).

235
Conclusiones

El objetivo de analizar las transformaciones del territorio e identificar las


implicaciones que la megaminería trajo para las mujeres en los aspectos de salud,
violencia y cambios en el ambiente, se cumplió al determinar que los cambios en el
medio ambiente a causa de la minería produjeron que las mujeres, como
encargadas de la reproducción social, hayan dejado de acceder a los bienes
naturales que el campo ofrecía y complementaban la alimentación familiar. Así
como la desaparición de la flora y la fauna ha provocado la reducción del acceso a
este tipo de bienes, como nopales y conejos. La restricción y delimitación del
espacio por parte de MSX ha sido en el mismo sentido, además de no permitir tener
un pleno uso del espacio por las mujeres.

Los problemas de salud en las personas han estado presentes pero son ocultados
debido a los apoyos económicos y sociales que reciben las personas por parte de
la minera. Se encontraron casos de cáncer en la piel, problemas de insuficiencia
renal y plomo en la sangre de niñas/os. Además, se han producido muertes por este
tipo de padecimientos, principalmente por los dos primeros, en gente adulta.

En el caso de las mujeres, aunque la información se trata de mantener oculta, ellas


han sido quienes se encargan de proporcionar trabajos de cuidado a las personas
enfermas, debido a su papel en las actividades reproductivas, provocando en el
caso de un par de entrevistadas, periodos de depresión y tristeza por el fallecimiento
de sus familiares a causas de padecimientos ocasionados por la minería.

La violencia producida por la megaminería hizo que las mujeres habitantes y


ejidatarias, partidarias de los intereses de MSX por los beneficios que ésta ofreció
a la población, agredieran verbal y físicamente a las mujeres activistas que
defendían el territorio. Tales episodios de violencia no escalaron hasta el asesinato,
pero sí llegaron a ocurrir episodios de violencia física directa, como golpes con
piedras lanzadas y enfrentamientos.
236
El segundo objetivo específico también se cumplió, ya que la participación de las
mujeres habitantes y ejidatarias en el proceso de ocupación territorial y la toma de
decisiones para que MSX pudiera instalarse fue nulo. Ya que la participación de las
mujeres en la estructura del ejido ha sido de forma desigual respecto de los varones.

Al principio, en el reparto agrario las mujeres que recibieron tierra lo hicieron por ser
viudas y tener familia a cargo, requisito solicitado en la época para poder acceder a
este tipo de tenencia de la tierra. Posterior al abandono del pueblo por parte de la
empresa ASARCO en 1948 y la retirada de las personas que poblaban Cerro de
San Pedro hacia diversos núcleos poblacionales en busca de trabajo, el ejido
también fue abandonado. Éste, vuelve a cobrar importancia con la llegada de MSX
para la explotación aurífera y argentífera.

Con la conformación de la asamblea ejidal en 2010 a partir de la promoción de


derechos ejidales hecha, una parte por el FAO para bloquear a la minera, y por otra,
la realizada por MSX para que alguien le otorgara el permiso de arrendamiento de
manera legal, las mujeres han tenido participación disímil, ya que su opinión ha sido
minimizada en los acuerdos importantes para la explotación del territorio, y
realmente su papel no ha sido protagónico, ya que la obtención de los derechos
ejidales de las mujeres a cargo de MSX, realmente responden a los intereses de la
corporación minera, pues su voluntad está copada por los beneficios económicos
que han recibido. Además, de que el criterio de las mujeres ha sido dirigido a
distancia por la minera por la imposición masculina y la predominancia de los
hombres dentro de la asamblea ejidal, que básicamente es patriarcal.

De manera similar al ejido, fue nulo el poder de decisión que tuvieron las mujeres
de la comunidad La Zapatilla para el desplazamiento de su comunidad, para que
MSX construyera ahí parte de su infraestructura para el proceso de extracción
minera. Debido a que la negociación de la minera la hizo con los varones de la
comunidad, y éstos sólo informaron a sus familias que debían desplazarse. Lo que
las mantuvo en un papel subordinado, puesto que no requería consultarles para
237
dicho desplazamientos, aunque ellas y la familia estuvieran involucradas y
perjudicadas.

En el proceso de ocupación territorial, las mujeres han estado subordinadas a la


decisión masculina. En el caso del ejido, no han sido protagonistas plenas, pues
siguen las órdenes de quienes las puso ahí y se han ceñido a la opinión masculina
que representa la mayoría del pleno de la asamblea ejidal. En el caso de Nueva
Zapatilla, ellas no fueron consultadas en la reubicación de la comunidad. Con esto,
se concluye que en el emprendimiento extractivo de Cerro de San Pedro, las
mujeres no tuvieron poder de decisión alguno para la instalación de la empresa.

Finalmente, el tercer objetivo específico de esta tesis se satisfizo, debido a que la


posición que las mujeres activistas jugaron dentro del movimiento social fue
subordinada respecto de lo masculino. Su participación en el Frente Amplio Opositor
a Minera San Xavier, debe señalarse, fue importante, ya que los movimientos
sociales que contemplan su participación, además de volver diversas sus
propuestas de acción social, contemplan la mirada de la mitad de la población que
corresponde a las mujeres, además que convierte a la acción social en plural,
diversa, no misógina y abarcadora.

Sin embargo, la incorporación de las mujeres en la vida política y defensa del


territorio de Cerro de San Pedro produjo para ellas violencia de género en diversos
aspectos. La falta de reconocimiento al liderazgo pleno de ellas y privilegiar a los
varones en el reconocimiento de esta labor, además de que en última instancia eran
ellos quienes decidían sobre el rumbo y las decisiones a emprender por parte del
movimiento social, aunque se discutieran plenamente las propuestas dentro del
colectivo.

No se encontró violencia sexual hacia las activistas por parte de quienes se han
pronunciado a favor de los intereses de MSX o de la propia empresa minera. Sin
embargo, se produjeron acontecimientos de violencia sexual hacia ellas por parte
238
de algunos compañeros varones; hecho que no fue sistemático y repetitivo en el
FAO. Ante esta situación, las mujeres que vivieron las agresiones se enfrentaron a
la disyuntiva de denunciar los hechos o a la falta de credibilidad de sus denuncias,
además de los señalamientos que hubiera recibido el movimiento social por parte
del exterior y las críticas que hubiera generado por parte de la opinión pública hacia
éste.

Una activista que vivió acoso sexual por parte de sus compañeros en el movimiento,
no hizo público el suceso por las consecuencias que para ella hubiera tenido,
además, cuando fue agredida tenía poco de haberse incorporado a la lucha contra
MSX y consideró que por ser una nueva integrante, su denuncia sería descalificada
y no le habrían creído. Una consecuencia que seguramente habría vivido sería la
descalificación, ya que cuando a otra compañera suya le sucedió lo mismo por parte
de distinto compañero y se atrevió a encararlo por el mismo medio a través del que
éste realizaba el acoso (correo electrónico), la desacreditó ante las demás personas
del movimiento.

La agresión de tipo sexual directa se produjo hacia una menor de edad, hija de una
activista por parte de uno de los miembros fundadores del Frente Amplio Opositor.
Ocasionó el aislamiento de la madre dentro del grupo y falta de credibilidad a sus
palabras por parte de algunos integrantes del FAO, ya que decidieron mantener en
el colectivo al agresor por ser uno de los fundadores del movimiento de oposición a
MSX.

Las agresiones sexuales hacia las mujeres dentro de los movimientos sociales, en
este contexto de disputa socioambiental, no deberían producirse al interior de un
colectivo que exige justicia social, pues se siguen reproduciendo las mismas formas
de dominación masculina hacia el cuerpo de las mujeres. Este tipo de actos no son
más que una expresión de lo que se vive en el mundo patriarcal que despliega
violencia hacia las mujeres de manera estructural y en el que ellas están
subordinadas y aparentemente a disposición de lo masculino.
239
No obstante, y aunque vivieron este tipo de violencia, la participación de las mujeres
en el movimiento social contra MSX trajo para ellas cambios en sus vidas
particulares, ya que tuvieron la oportunidad de viajar a otros países y conocer otros
panoramas de la vida social. Se convirtieron también en sujetas políticas activas
que dejaron el espacio privado ligado con el aspecto reproductivo. Hicieron a un
lado, sin dejar de desempeñar su papel de madres y esposas que se encuentran al
servicio de los sujetos masculinos, los cuales por asentimiento social son los que
están ligados a la vida política pública. Transformaron su percepción del mundo al
obtener más confianza en sí mismas, deseos por continuar en la acción social y
satisfacción personal por su papel en el disuelto FAO.

El aporte de este estudio, redunda en conocer los impactos diferenciados que


produce la minería como actividad extractiva en los territorios campesinos y rurales
conforme al género y en especial qué ha traído para las mujeres la minería a cielo
abierto. Estudiar el extractivismo desde el enfoque de género, permite conocer la
profundización de las desigualdades que viven las mujeres como la parte que
subordinó el sistema colonial a través de la dominación patriarcal.

Con las consecuencias que se produjeron en Cerro de San Pedro por la actividad
minera hacia la salud de las personas, la destrucción del medio ambiente y la
desaparición de flora y fauna del lugar, además de la devastación completa del
territorio, resulta evidente que el extractivismo no puede representar una forma de
desarrollo para México y los países latinoamericanos, pues el crecimiento
económico y la aparente y momentánea mejora de las condiciones sociales de las
personas, no pueden estar por encima de las condiciones que permiten la
subsistencia de la vida humana, como el agua y el aire limpio, a cambio de oro y
plata que en su mayoría se utilizan para artículos suntuarios de las sociedades
modernas del norte geopolítico.

240
Nuevos/otros caminos de investigación

Queda por investigar si se produjo el mismo patrón de desigualdad de las mujeres


en relación a la ocupación territorial en los ejidos Palma de la Cruz y Cuesta de
Campa, cuyos territorios también fueron requeridos para la explotación de MSX.

Resultaría interesante para el futuro, un estudio médico real y sistemático de las


consecuencias que ha traído para la población local, y en específico en la localidad
Nueva Zapatilla, ubicada a escasos metros de las pilas de lixiviación, y determinar
científicamente los perjuicios y afectaciones que trae para la salud humana este tipo
de minería; obviamente hecho desde un enfoque de género para saber cuáles son
los padecimientos específicos que tanto mujeres como hombres desarrollan.

No se investigó la parte masculina de la población en Cerro de San Pedro, ya que


han sido los hombres quienes siguen manteniendo estas estructuras de dominación
sobre las mujeres, y que a su vez permiten que se sigan reproduciendo una red de
desigualdades para las mujeres. Sería muy interesante conocer sus opiniones sobre
la participación y poder de decisión de las mujeres en la asamblea ejidal, y en la
comunidad Nueva Zapatilla, por ejemplo.

También, sería interesante investigar al interior de la empresa Minera San Xavier la


estructura laboral conforme al género: si hay acoso laboral hacia las mujeres por
desempeñar labores que tienen que ver con su rol reproductivo. Incluso si hay acoso
sexual hacia las mujeres que se han insertado en este tipo de trabajos,
históricamente, dominados por hombres.

En un futuro, analizar las consecuencias de la minera, ahora que anunció su retiro.


Si lo que consideraron como beneficio lo sigue siendo, si el costo que pagaron valió
la pena; qué pasará con la vida, trabajo, salud, etcétera, de las personas.

241
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Anexos

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