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La Violencia en Colombia

Hugo Andrés Ramos Ramos

588781

Corporación Universitaria Minuto de Dios

Facultad de Ciencias Empresariales

Administración de Empresas Virtual y a Distancia

Bogotá, noviembre 25 de 2016


La Violencia en Colombia

Autor

Hugo Andrés Ramos Ramos

588781

Tutor

Yaneth Pilar Carrillo

Corporación Universitaria Minuto de Dios.

Facultad de Ciencias Empresariales

Administración de Empresas Virtual y a Distancia.

Bogotá, noviembre 25 de 2016


COMUNICACIÓN ESCRITA Y PROCESOS LECTORES 3

Introducción

Hablar de violencia no es fácil, más aún cuando vivimos en una sociedad en la cual, por donde lo

miremos, en cualquier contexto, lugar o entorno, vivimos rodeados de la cruel realidad, esa

realidad que embarga cada uno de los corazones de cada ser humano y con la cual, por la

intolerancia, por un mal entendido, por miles formas de expresión, está generando más violencia.

Hoy a puertas de firmar un acuerdo que termine con la guerra, seguimos generando más

violencia, por inconformidades, para unos grandes, para otros no tanto y con las cuales por más

que se revisen, siempre terminaran ganando unos más que otros y habrá desconcierto,

inseguridad, tal vez miedo, ese mismo miedo al que siempre ingenuamente queremos dar la

espalda, porque reconocer que la violencia la genera cada ser humano en su interior, estará

fundamentada siempre por ese mismo miedo que nos hace tan violentos.
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“La violencia de la fuerza arrastra consigo los principios de su propia destrucción”

Simón Bolívar.

A mediados del año 1499 en la época de la conquista, llegaron a nuestras costas un

ejército de españoles que deberían haber venido a impartir cultura, pero eso fue lo único que no

realizaron, y tan solo hasta el año 1509 se crea la primera ciudad y la última ciudad que todavía

está en pie de esa hegemonía española que fue Santa Marta, pero en 1533 se funda Cartagena y

quien fuera, una de las que sufrió el horror más grande de la historia de nuestra Colombia.

Desde entonces y desde siempre, nuestro país está marcado por la violencia, la guerra, la

corrupción, los malos dirigentes y sobre todo por el solo hecho de haber sido un virreinato de la

corona española, aquí, durante siglos, lo único que ha cambiado es el deseo del poder entre las

mismas familias que siempre nos han gobernado, los deseos de estas personas por tener el poder

han desencadenado los más grandes desmanes en la historia antigua y nueva de Colombia.

Para estas personas el fin justifica los medios, o sino recordemos por ejemplo, cuando

Santander le realizo el atentado a Bolívar, solo por obtener la presidencia de la que se llamaba

República de Colombia, o una historia más cercana cuando el M-19, se creó por que unos

señores Conservadores y Liberales decidieron repartirse la torta del país, a lo que llamamos

frente Nacional; tanto ellos como los que decidieron ir a las montañas a combatir nunca pensaron

que aquel Colombiano, de a pie, ese que tiene que trabajar para mantener a sus familias, ese es

que tiene que ponerle el pecho a cuanta guerra se inventa el dirigente de turno, y la pregunta es

cuantos Colombianos tienen que morir solo por la ambición de unos pocos?; y eso sin tener en

cuenta, que existen más colombianos, buenos, trabajadores, que trazan su vida en el marco de la

legalidad, de los que solo quieren el poder a sus anchas.


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La violencia no solo es matar, que exista sangre en las calles, considerándola entonces

como una violencia directa, por el contrario, no es desconocido que también existe una violencia

indirecta, la que con palabras de odio y de desprecio hacia los demás, genera cada día, que la

sociedad se deteriore más.

No es descabellado entonces afirmar, que desde 1499 hasta la fecha, solo hemos

cambiado de actores de violencia, antes eran centralistas y federalistas, en los años 40 eran

Liberales y Conservadores, pero ahora son de ultra derecha , derecha e izquierda, todo marcado

por una filosofía Política que no ha dejado sino viudas, huérfanos y pobreza; pero, y la religión?,

de alguna forma también está marcada por la violencia, el abuso y el deseo de creer y que todos

creamos en lo mismo, así como cuando nuestros amigos españoles llegaron a saquear el oro y a

implantar unas creencias a la fuerza.

La palabra poder expresada en personas, es realizar cualquier cosa sin que nada lo

impida, pero en nuestra sociedad actual, el poder está marcado únicamente por dinero.

Hoy en día, a puertas de un posible y anhelado acuerdo de Paz, hecho a la medida de

algunos y porque no, para desdicha de otros, puesto que aquellos, a los inconformes, que no

están de acuerdo, solo piensan en involucrar al personaje del común para que salga, marche,

exprese su inconformidad y ellos mientras tanto, esperando que parte de la torta les toca.

Colombia, un país espectacular, donde tenemos todos los pisos térmicos, si nos

encontramos en el frío de Bogotá y queremos ir a un clima más caliente, solo nos toma dos horas

por ejemplo, llegar a melgar; pero lo más ingrato, es que no valoramos todo aquello que se tiene;

siempre, donde nos encontremos, en cualquier contexto, entorno o lugar, vemos pelear, discutir y

hasta gritar o porque no, ejecutar cualquier forma de violencia; mucho ejemplos podría resaltar:

una persona enfurecida, porque lo cerraron cuando manejaba su automóvil, otra porque alguien
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pasó y sin intención fue golpeado, o la intolerancia generada con un niño, con un anciano; por

ninguna razón hemos aprendido que en más de 550 años de violencia no se ha logrado nunca

resolver nada, por el contrario, cada día la violencia va cogiendo más y mayor fuerza.

Pensar por un momento, será acaso, que el machismo, el feminismo y la mala

organización de la familia existente en nuestra sociedad no nos deja ser mejor, que nuestros hijos

se sigan matando en un odio insensato que no nos lleva a ningún lado o que los mismos

integrantes de una familia, peleen por un poco de dinero; no será mejor enseñarles respeto por

ellos mismos y luego por demás, que sepan que sus derechos van hasta donde empiezan los de

las otras personas y que la paz, la no violencia, se genera primero en casa.

Lo único cierto y que podemos hacer cada uno de los Colombianos del común, aquellos

que trabajamos por un salario mínimo y en otros casos por un poco más, es quitarnos la venda

de los ojos, porque violencia, definitivamente, no es solo sangre, también es corrupción, es robo,

es darse cuenta que alguien está maltratando a una persona más débil y no hacer nada, es

profanar ser un buen cristiano, solo cuando se está en la eucaristía y cuando sale a la calle no le

interesa lo que le pase en ocasiones a su propia familia; violencia también, es llegar a casa y

golpear a la esposa, a los hijos y al otro día simplemente, pedir perdón, y esto sucede porque

desafortunadamente nos encontramos en una cultura, donde solamente pensamos y decimos: es

que, “el que peca y reza empata”.

Solo me resta describir en este escrito, la importancia de generar en la familia el respeto

por los otros, por las normas, por las leyes; miro a mi hija y una vez más puedo pensar, podría

inclusive asegurar que con ella y con la formación que está adquiriendo, estoy contribuyendo a

que tengamos una Colombia menos violenta y más agradable para vivir en Paz.
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Referencias Bibliográficas

Cultura General. (2014). El Libertador Simón Bolívar en 17 grandes frases. Recuperado de

http://culturizando.com/el-libertador-simon-bolivar-en-17/