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La neumonía se puede manifestar como una enfermedad clínica aguda y fulminante o como una

entidad crónica con una evolución más prolongada.

El espectro histológico de la neumonía puede variar desde un exudado alveolar fibrinopurulento en


la neumonía bacteriana aguda e infiltrados intersticiales mononucleares en neumonías víricas y
otras atípicas, hasta granulomas y cavitación en neumonías crónicas.

Las neumonías bacterianas agudas se manifiestan como patrones anatómicos y radiológicos


denominados: Bronconeumonía y neumonía lobular

La bronconeumonía presenta una distribución


parcheada de la inflamación, que generalmente
afecta más de un lóbulo.

En la neumonía lobular los espacios aéreos


contiguos de parte o de todo el lóbulo se
encuentran llenos de un exudado homogéneo que
en las radiografías se visualiza como una
consolidación lobular o segmentaria.

Más del 90% de las neumonías lobulares son


causadas por Streptococcus pneumoniae.

La distinción radiológica entre ambos tipos es difícil y muchas veces se recurre a la clasificación por
el agente etiológico, pero en caso de no ser posible el aislamiento del patógeno, se recurre a
clasificarla por el tipo de contexto en el que apareció (intrahospitalaria o comunitaria).

Neumonía aguda adquirida en la comunidad

La mayoría de las neumonías dentro de esta clasificación tienen un origen bacteriano. El inicio suele
ser súbito, con fiebre elevada, escalofríos, dolor torácico pleurítico y tos productiva con esputo
purulento, algunos pacientes presentan hemoptisis. S. pneumoniae o neumococo es la causa más
frecuente de neumonía aguda adquirida en la comunidad.

Infección por Streptococcus pneumoniae

Las infecciones neumocócicas aparecen con mayor frecuencia en pacientes con enfermedades
crónicas subyacentes como diabetes mellitus, ICC, o EPOC. Se puede producir cualquiera de los dos
patrones de neumonía, lobular o bronconeumonía, la cual es más prevalente en las edades mayores.

La mayoría de las infecciones pulmonares neumocócicas se origina por la aspiración de la flora


faríngea, ya que aproximadamente el 20% de los adultos alojan S. pneumoniae en la garganta, y
afecta normalmente los lóbulos inferiores y medio derecho.
La evolución de la neumónica neumocócica, se da por cuatro fases:

1. Congestión: Lóbulos afectados son pesados rojos y


húmedos. Hay presencia de congestión vascular con
liquido proteináceo, neutrófilos dispersos y bacterias
en alveolos.
2. Hepatización roja: El lóbulo tiene consistencia similar
a la del hígado, los espacios alveolares están llenos de
neutrófilos, eritrocitos y fibrina.
3. Hepatización gris: El pulmón está seco, es gris y firme,
debido a la lisis de los eritrocitos, mientras que el exudado fibrinosupurativo persiste dentro
de los alveolos.
4. Resolución: Se produce en los casos no complicados, a medida que los exudados son
digeridos enzimáticamente para producir desechos granulares y líquidos que son
reabsorbidos, ingeridos por macrófagos y expectorados por fibroblastos.

Con el tratamiento adecuado, se restituye completamente la función pulmonar, pero en algunos


casos pueden producirse complicaciones como:

 Formación de abscesos por destrucción y necrosis tisular


 Empiema por acumulación de material supurativo en cavidad pleural
 Zonas de tejido fibroso solido en pulmón
 Meningitis, artritis o endocarditis infecciosa por diseminación bacteriémica.

Diagnostico patológico:

Estudio del esputo teñido con técnica de Gram para diagnóstico de neumonía aguda

Aislamiento de neumococos en hemocultivos

Prevención:

Uso de vacuna antineumocócica de los serotipos habituales en personas con riesgo de infección
neumocócica.

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