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Criaturas Aterradoras de la Mitología Celta:

Sluagh
Aunque estos no sean “demonios”, los Sluagh son criaturas aterradoras que cazan
almas. Según el folclore irlandés, los Sluagh son pecadores muertos que vuelven
como espíritus malignos. Estos espíritus vienen del oeste, volando en grupo, como
bandadas de pájaros, e intentan ingresar a la casa donde hay alguna persona
agonizando para robar su alma.

Algunas familias irlandesas mantenían en todo momento bien cerradas las ventanas
que daban al oeste para que los Sluagh quedaran fueran de sus casas. Algunos
dicen que los Sluagh son la versión irlandesa de Wild Hunter, un cuento popular
europeo sobre perros fantasmas o espíritus que viajan por ahí en grupo, prediciendo
muertes y desastres.
Los más escalofriante de Pshacha es su cuerpo: ojos carmesíes, piel negro
obsidiana y un cuerpo repleto de enormes venas.

MITOLOGÍA IRLANDA "SLUAGH"

Sluagh significa “hueste” en irlandés. Son hadas que suelen viajar en grupo. De
lejos parecen una bandada de siniestros pájaros negros (cuervos, aunque también
puede ser grajos, urracas o mirlos). Cuando atacan lo hacen en mitad de un
torbellino de graznidos y aleteos. Se pensaba que eran las criaturas más malvadas
del pueblo faérico. Se mueven atraídas por la muerte y la tristeza. Durante el día se
esconden en lugares oscuros y apartados, y cuando cae la tarde y las sombras se
alargan salen de sus escondrijos para arrebatar el último suspiro de los moribundos
y robar sus almas.
Según la mitología Irlandesa, los Sluaghs vienen siempre desde el Oeste (que es
donde se pone el sol y se inicia la oscuridad). Aún hay muchas casas irlandesas
donde si tienen enfermos, bebés o moribundos cierran las ventanas que dan al
Oeste para evitar la entrada de estas hadas, pero no solo son atraídas por la muerte
y la enfermedad: la extrema tristeza también les resulta atrayente. En esos casos,
el Sluagh absorbe toda la felicidad y los buenos recuerdos de sus víctimas dejando
sus corazones desolados y llenos de desesperanza. Muchas de sus victimas
acababan por morir de pena o suicidándose. La mera pronunciación de su nombre
podía atraerlos, por lo que era usado en numerosas maldiciones.

La apariencia de estas hadas es bastante siniestra: Demacrados, con la piel pálida


y los ojos sumidos en profundas sombras, los sluagh pueden parecer pájaros aun
cuando no están volando. Pegan a sus costados pesadas alas de cuero que hacen
que parezca que van vestidos con largas capas negras. Sus manos y pies son
garras huesudas y frías. Algunas versiones del mito dicen que no tienen boca, otras
en cambio sostienen que son largos picos llenos de dientes afilados. Debido a su
aspecto, los sluaghs no pueden mezclarse con el resto de las hadas y están
condenadas a vagar volando por los cielos, buscando presas que alivien su terrible
soledad. Paradójicamente, cuantas más almas desgraciadas se unen a la hueste,
más solos se sienten. Están por lo tanto atrapados en un ciclo sin final.
La única manera de librarte del ataque de los sluaghs es encontrar a alguien que se
una a su grupo maldito en tu lugar. Se convertirá en uno de ellos y estará condenado
a vagar por el cielo hasta el final de los tiempos.

Con la llegada del cristianismo, el mito del sluagh cambia: pasan a ser los fantasmas
de hombres que murieron en cruentas guerras o culpables de crímenes tan horribles
que ni en el infierno quiere darles entrada. Entonces el agua bendita y la
extremaunción pasan a convertirse en remedios eficaces para espantarlos. Pero,
cuidado: desde entonces, si alguien tomaba tu lugar entre los sluaghs en contra de
su voluntad, tu alma quedaba irremediablemente condenada.