Está en la página 1de 34

CONSEJERÍA

El

BÍBLICA

ESCUELA DE FORMACIÓN MINISTERIAL


“EL MAESTRO”

1
2
ÍNDICE

I. MARCO CONCEPTUAL DE LA CONSEJERÍA BÍBLICA…………………………….. 5

II. ACTITUDES DEL CORAZON EN LA CONSEJERÍA PASTORAL………..……….. 11

III. EL CARÁCTER REQUERIDO PARA EL CONSEJERO……………..………………. 13

IV. REQUISITOS PARA SER UN BUEN ASESOR O CONSEJERO……….………….. 14

V. LA ÉTICA EN LA CONSEJERÍA……………………………………………….…………… 16

VI. RECOMENDACIONES PRÁCTICOS PARA LA CONSEJERÍA…………………… 18

VII. TÉCNICAS EN LA CONSEJERÍA…………………………………………….………….. 22

VIII. FASES DE LA CONSEJERÍA…………………………………………………….……… 23

IX. CONSIDERACIONES PARA ACONSEJAR EN DIVERSOS CONTEXTOS….… 28

X. ÁREAS QUE REQUIEREN LA CONSEJERÍA PASTORAL………………….……… 32

3
4
I. MARCO
CONCEPTUAL DE LA
CONSEJERÍA BÍBLICA

1. DEFINICIÓN DE LA CONSEJERÍA CRISTIANA.

Según el Diccionario Hispano-Americano De La Misión1, la consejería pastoral es un


aspecto específico del ministerio de la cura de almas, llamada cuidado pastoral. Es
el arte de ayudar a las personas como un consejero pastoral, sea en situaciones
informales de conversaciones y diálogos pastorales o bajo condiciones más formales
utilizando métodos psicológicos y recursos espirituales en una serie de entrevistas.
La consejería pastoral también es sinónimo de asesoramiento pastoral.

En el uso popular, sin embargo, la consejería pastoral es sinónimo de cuidado


pastoral. Según Emilio Castro, se refiere a «la relación entre el pastor y aquellas
personas de su rebaño o de la comunidad que recurren a él en busca de ayuda
espiritual».

2. SIGNIFICADO SE LA CONSEJERÍA CRISTIANA.

La consejería se puede definir como una relación entre dos o más personas, en la cual
una persona (el consejero) busca aconsejar, animar y/o asistir a otra persona o
personas (el aconsejado) para enfrentarse y resolver de manera más efectiva a los
problemas de la vida.

En diferentes momentos, el consejero cristiano se ocupará en ayudar a otras personas


a:

 Lograr cambios en la conducta, las actitudes o los valores del aconsejado.


 Aprender habilidades, por ejemplo: como relacionarse adecuadamente con las
demás personas, comunicarse, como estudiar o como orar.
 Entender las causas del problema.
 Evitar que se desarrollen problemas más serios.
 Brindar apoyo en tiempos de necesidad.

1Deiros, Pablo Alberto: Diccionario Hispano-Americano De La Misión. Casilla, Argentina: COMIBAM Internacional, 1997.

5
 Proveer discernimiento y orientación en la toma de decisiones.
 Enseñar responsabilidad.
 Aprender a crecer como un discípulo de Jesucristo.
 Reconocer el pecado, confesarlo y experimentar el perdón de Dios.

3. EL CONSEJERO BÍBLICO2

Hoy en día existe la idea generalizada de que los únicos que pueden dar la consejería
son los psicólogos, psiquiatras, orientadores u otros profesionales de las ciencias
sociales. Pero la Biblia dice otra cosa, ella afirma que la consejería no es exclusiva para
los expertos o profesionales. La consejería no es una ciencia es una cuestión espiritual.

La Biblia dice que la consejería puede ser dada por parte de toda la iglesia (Ro 15:1,
14; Ga 6:1-2; Col 3:16; 1 Ts 4:18; 5:11; Hb 3:13; Stg 5:16). Adams, lo expresa de la
siguiente manera: “Dios llama a cada aconsejar a otros en algún punto, algún tiempo,
sobre algo.1” Con respecto a Gálatas 6:1, Adams continúa diciendo: “La orden es clara:
todos tenemos que restaurar a cualquier hermano o hermana a quién Dios haya
colocado providencialmente en nuestro camino cada día”.

La Consejería Bíblica es parte del discipulado cristiano que Dios nos llama a hacer en
la Gran Comisión (Mt 28:19-20). Y parte del discipulado cristiano es ayudar a los
creyentes a que se conduzcan según la Palabra de Dios, y una forma de hacer esto es
mediante la consejería bíblica. Así, que si el mandato de la Gran Comisión es para
todos los creyentes, la consejería también es un mandato para todos los creyentes.

John McArthur por su parte lo describe de la siguiente manera “desde los tiempos
apostólicos, la consejería se ha realizado en la iglesia como una función natural de la
vida espiritual del cuerpo de Cristo. Después de todo, el nuevo testamento manda a los
creyentes: "amonestaros los unos a los otros"; “exhortaos los unos a nosotros”;
"animaos unos a otros, edificaos unos a otros"; "confesaos vuestras ofensas unos a
otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados”. Todos en un momento u otro
necesitamos consejo del otro, o damos consejo a otros. Esto es un ministerio mutuo
entre los creyentes.

Es una necesidad que cada ministerio de la iglesia realice consejería, los pastores,
misioneros, maestros de escuela dominical, pastores de jóvenes, líderes de varones o
mujeres, etc. Cada uno de estos ministerios tiene bajo su cargo la responsabilidad de
una parte del Cuerpo de Cristo, y estos tienen la necesidad de recibir consejo bíblico.

2
Consejería bíblica para todos. Jaime Morales Herrera. MINTS Miami, Florida 2007. Pág.6

6
Dentro de la iglesia puede haber especialistas en consejería bíblica y uno que es
llamado a esto, es el pastor de la iglesia. El pastor es esencialmente llamado a la tarea
de aconsejar, él ha sido llamado a pastorear la grey, y esto incluye la labor de la
consejería. El pastor ha sido llamado a la consejería como su función u oficio dentro
de la iglesia, además, de la labor de la predicación. Al pastor Dios le ha dado la carga y
la autoridad para ejercer el aconsejamiento.

4. LA CONSEJERÍA Y LA BIBLIA.

No hay nadie que conozca mejor al ser humano que el Dios que lo creo, y este se ha
revelado en las Santas Escrituras para guiarnos en los asuntos prácticos de las
Escrituras. Así, las Escrituras son la única fuente de autoridad para resolver nuestros
problemas espirituales (Sal 119:9; 24, 98-100; Jn. 6:63; 2Ti 3:16-17). La consejería sin
las Escrituras es una consejería sin el Espíritu Santo. 2Timoteo 3:16 nos dice que las
Escrituras son útiles para perfeccionar a los santos, mediante lo que podemos
considerar los medios de la consejería bíblica: enseñanza, reprensión, corrección e
instrucción. Dios es el verdadero y único consejero, nosotros solamente somos sus
voceros.

Adams nos dice: “Sólo la palabra de Dios mismo puede decirnos propiamente como
hemos de cambiar. Sólo en la Biblia puede hallarse la descripción veraz del hombre, su
situación apurada y difícil y la solución que da Dios en Cristo. Sólo las escrituras
pueden decirnos qué clase de personas hemos de llegar a ser. Sólo Dios puede
mandar, dirigir, y dar poder para efectuar los cambios apropiados que van a permitir a
los hombres, a los cuales él redime, a que renueven su propia imagen corrompida por
la caída”.

La Palabra de Dios es suficiente para conducirnos en la vida piadosamente. La Palabra


trata todo lo que necesitamos. No hay un versículo para cada tema, eso sería
demasiado simplista, pero habla sobre todos los temas. Podemos resumirlo en la
expresión "En la Biblia no está todo, pero habla de todo". La Biblia no es una
enciclopedia, e ir a ella con la actitud enciclopedista de la era de la información es
incorrecto. Ella no está acomodada así. Por supuesto, hay temas que en la Palabra de
Dios que si tiene versículos concretos, pero, en muchos otros casos solo contamos con
principios bíblicos, y estos hay que explicarlos a las personas.

Lo que nos dice la Biblia es que pensemos bíblicamente y visualicemos las cosas desde
la perspectiva de la Escritura. Por ello, la consejería cristiana debe hacerse desde una
verdadera cosmovisión bíblica. Por tanto, sus conceptos sobre Dios, Jesucristo, el
hombre, el pecado, los medios de la gracia, la vida y del mundo en general; deben
partir de las Sagradas Escrituras.

7
5. LA CONSEJERÍA Y EL SER HUMANO

La consejería bíblica debe de partir de una antropología bíblica. Recomiendo que un


consejero cristiano haya leído libros y tomado cursos de antropología bíblica, ya que
es esencial el entender como Dios ve al ser humano para poder aconsejarle de manera
adecuada.

A continuación cito algunos principios que vienen de la Biblia sobre el ser humano:

1). Los seres humanos somos creados con la necesidad de consejo, eso parte de la
humanidad, desde Génesis vemos un Dios que nos muestra como hemos de vivir. A
Dios llamamos él es el admirable consejero (Isaías 9:6).

2). El hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza para agradar a Dios;
aunque esa imagen ha sido distorsionada por el pecado desde la caída. El hombre no
tiene las respuestas dentro de sí mismo; ni es autónomo. Sino que la única respuesta
la tiene Dios y Él la ha revelado a través de su Palabra en las Sagradas Escrituras. El
hombre es totalmente dependiente del Dios que lo ha creado, le ha dado la vida y le
permite vivir; el hombre en definitiva necesita a Dios.

3). El hombre no es naturalmente bueno sino que es pecador. El pecado es una


transgresión de la ley divina, una afrenta contra Dios (1Jn 3:6; Sal 7:11). Muchos de los
problemas humanos como el alcoholismo y la homosexualidad son originados por el
pecado de la persona.

Nunca como consejeros debemos minimizar el pecado; recordemos que es rebelión


contra Dios y debe ser tomado seriamente. El único remedio es la confesión y el
arrepentimiento.

4). El hombre es responsable por sus problemas; los problemas no se deben a baja
autoestima (Ef. 5:29; Ro 12:2) ni son producto de los pecados de los demás. No hay
que echarle la culpa a la sociedad u otros; la Biblia dice que yo soy responsable por mi
propio pecado (Jer. 31:29-30); desde el Edén el hombre siempre ha buscado
esconderse para no enfrentar sus problemas y además, echarle la culpa a otro. La
responsabilidad es la capacidad de responder a cada situación de la vida según los
mandamientos de Dios.

5). En nuestra condición de pecadores no somos aceptados por Dios (Sal 58:3; Ro
3:10-18; Sal 7:11); por tanto, la persona impía no debe simplemente aceptarse tal y
como es; ni mucho menos debe creer que Dios lo acepta tal y como es. Aunque
afirmamos paradójicamente que "Dios ama al pecador pero odia al pecado", esto no

8
implica que Dios acepte al pecador. El Salmo 7:11 nos dice más bien que "Dios está
airado contra el impío todos los días". El único remedio para que Dios nos acepte es
entregar nuestras vidas a él.

6. LA CONSEJERÍA Y EL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo es el consejero por excelencia, él es llamado por Juan “paracleto”


(consejero) y por Isaías el “el espíritu de consejo” (Isaías 11:2). Él es el autor de la
Palabra y por tanto, opera por medio de la Palabra de Dios (Jn. 3:5; 15:3; Ef. 5:26).
“Para que la consejería sea realmente cristiana, tiene que ser llevada en armonía con
la obra regeneradora y santificadora del Espíritu de Dios"; recordemos que es el
Espíritu Santo junto con la Palabra la que produce los cambios (Heb. 4:12; 6:3; Hch.
20:32). John MacArthur nos dice “el nuevo nacimiento es obra soberana del Espíritu
Santo (Jn. 3:8). Y todo aspecto de verdadero crecimiento espiritual en la vida del
creyente es producido por El, utilizando las escrituras (Jn. 17:17). El consejero que
pasa por alto este punto experimentará fracaso, frustración y desaliento. Sólo el
Espíritu Santo puede lograr cambios fundamentales en el corazón; por tanto, él es el
agente indispensable en toda consejería bíblica efectiva. El consejero, armado con la
banda bíblica, puede ofrecer guía y pasos objetivos hacia el cambio. Pero, a menos que
el Espíritu Santo esté obrando en el corazón del aconsejado, cualquier cambio
aparente será ilusorio, superficial y temporario, y los mismos o peores problemas
reaparecerán muy pronto”.

Si el Espíritu Santo es la persona más importante en el aconsejar, significa que la


función del consejero es simplemente declarar lo que Dios dice, los cambios le
corresponden solamente al Espíritu de Dios. De ahí la importancia de tener una buena
Pneumatología.

7. METAS EN LA CONSEJERÍA.

Algunas de las metas son:

a. Disminuir las emociones destructivas, tales como ansiedad, hostilidad, enojo o


angustia, de modo que la persona pueda dirigir su energía hacia la solución del
problema en vez de malgastarla para alimentar la emoción. Las personas excitadas o
con los nervios en tensión no pueden pensar con lucidez ni están en condiciones de
ver su situación y hallar maneras de enfrentar sus problemas.

b. Hacer que el asesorado vea con objetividad su problema y utilice sus propias
fuerzas juntamente con los recursos espirituales que Dios le da para enfrentarse con
el problema.

9
c. Lograr que la persona se entienda a sí misma de manera creciente y se valore.
El asesorado debe darse cuenta de sus propios móviles, de sus puntos fuertes y
débiles, y luego aceptar su situación sin orgullo ni auto conmiseración.

d. Desarrollaren el asesorado la disposición de aceptar responsabilidades sin


excusas ni quejas.

e. Mejorar las relaciones interpersonales del asesorado enseñándole a


enfrentarse a su culpa, a dominar su hostilidad, a perdonar y aceptar las faltas
de otros. Ha de aprender a amar ya ser amado, y a llevarse bien con los demás.

f. Ayudar a la persona a cambiar su actitud o su norma de valores, y luego a


cambiar su conducta. Sin embargo, el asesoramiento pastoral no procura lograr el
cambio radical que intenta la sicoterapia.

g. Apoyar al asesorado en momentos de crisis o de angustia. Cuando en la familia


hay una desgracia, una enfermedad grave o el fallecimiento de un ser amado, puede
ser que se necesite el apoyo del pastor.

h. Ayudar al asesorado a utilizar sus recursos interiores y a echar mano de los


de Dios, en los momentos de crisis. No debe acostumbrarse a depender del pastor.
Tiene que aprender a vivir su propia vida. Es contraproducente que el pastor tome las
decisiones y proteja innecesariamente al asesorado.

i. Desarrollar en el asesorado la perspectiva realista de la vida para que se dé


cuenta de que todo el mundo tiene problemas, ansiedades y desilusiones. Son
cosas de la vida y uno no debe ser abrumado por ellas.

j. Desarrollar en la persona una creciente confianza en Dios y en sí misma para


enfrentar el futuro.

k. Ayudar a la persona en sus problemas espirituales, tales como dudas en


cuanto a la solicitud divina o la eficacia de la oración, y enseñarle la manera en
que Dios obra. En casos de tratar con personas inconversas, llevarlas a una
experiencia de salvación. El pastor debe darse cuenta de que la conversión es el factor
más importante, pero probablemente quede la necesidad de asesorar a la persona en
cuanto a su problema particular.

l. Hacer crecer al asesorado en el conocimiento de Dios, en la madurez de su


personalidad, y en el servicio divino.

10
II. ACTITUDES DEL
CORAZON EN LA
CONSEJERÍA
PASTORAL

Estas son las principales actitudes del corazón para ser un fiel y eficiente consejero de
Dios:

1. Tener una actitud de obediencia a la Palabra de Dios. Dice en Romanos 6: 17 -


18: “... aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella (...)
doctrina a la cual fuisteis (...) liberados del pecado". El consejero que es obediente al
Señor Jesucristo y a su Palabra obtiene una visible autoridad espiritual en el servicio,
pues Dios siempre respalda a los siervos obedientes.

2. Tener una actitud de siervo. Dice Filipenses 2:7: ''Jesús se despojó de sí mismo,
tomando forma de siervo (. . .) se humilló así mismo (...) haciéndose obediente hasta la
muerte". Y Mateo 20:28: "Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para
servir, y para dar su vida en rescate por muchos". El consejero debe ser humilde de
corazón y de espíritu. Debe poner sus prioridades en ser de utilidad para otros e
imitar a Jesús, que no buscó engrandecerse a sí mismo, sino a ofrecerse como siervo
de todos.

3. Tener una actitud de pureza e integridad. Dice el Salmo

24:3-4: "¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio
de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con
engaño".

Cuando el espíritu del consejero está influenciado por actitudes egoístas e impuras, el
Espíritu Santo no podrá fluir para bendecir al aconsejado.

4. Tener una actitud sumisa. Dice Hebreos 13:17: "Obedeced a vuestros pastores, y
sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta".
El consejero debe reconocer y respetar a los líderes de la iglesia que estén sobre él por
mandato de Dios. Para poder guiar a otros, primero debe aprender a ser guiado. En la

11
obra de Dios, antes de tener autoridad sobre otro debe estar bajo autoridad y en
sujeción a ella.

5. Tener una actitud de plena confianza en Dios. Dice 2 Corintios 1:9-10: "".
Tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros
mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien
esperamos nos librará, de tan grande muerte". El consejero debe tener siempre su
mirada puesta en Jesús, durante el tiempo que está aconsejando, confiando y
descansando que Él hará todo lo que prometió.

6. Tener una actitud paciente y amorosa. Dice 2 Corintios 5: 14: "Porque el amor de
Cristo nos constriñe". El consejero debe tener paciencia para escuchar los problemas,
una actitud amorosa, pues la impaciencia o la actitud de no dejar hablar al aconsejado,
solo traerá confusión. Todo debe ser hecho con amor; el amor es una acción y no un
sentimiento.

7. Tener una actitud compasiva hacia el pecador, aunque al mismo tiempo, su


actitud se mantendrá firme contra el pecado que esclaviza al oprimido. El rey David
fue severamente amonestado por el profeta Natán, debido al adulterio cometido con
Betsabé; el rey retenía en secreto su falta. Recibió la reprensión de los pecados
cometidos y el anuncio de las consecuencias que sufriría por ello; pero, sin embargo,
después de tomar conciencia de cómo había ofendido a Dios con sus pecados, pudo
confesar sus delitos y al instante recibió el misericordioso perdón de Dios. Dice 2
Samuel 12:l3: "Entonces dijo David a Natán: pequé contra Dios. Y Natán dijo a David:
También Dios ha remitido tu pecado; no morirás". El consejero debe tener siempre un
corazón dispuesto a aceptar a los pecadores sin ningún tipo de rechazo.

8. Tener una actitud de discípulo, y nunca de maestro. Dice Romanos 2:21: "Tu,
pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo?" Dios demanda que como
cristianos aprendamos a vivir bajo el gobierno de sus autoridades delegadas. Todo
consejero con capacidad de aconsejar a otro debe estar bajo autoridad, debe contar
con alguien que lo aconseje y supervise espiritualmente; esto nos ayuda a mantener
una constante actitud de discípulos.

12
III. EL CARÁCTER
REQUERIDO PARA EL
CONSEJERO.

Hemos visto las actitudes del corazón requeridas para el consejero cristiano; ahora
veremos el carácter requerido para los que aconsejan.

1. Tener un carácter humilde, hay que imitar a Jesús en su humildad. Dice Marcos
9:35: "Entonces él (Jesús) (...) les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de
todos, y el servidor de todos". Y en Lucas 18: 14 Jesús agregó: “... el que se humilla será
enaltecido".

2. Tener un carácter firme, con confianza absoluta en Cristo Jesús. Dice 1 Juan 5: 14-
15: "Y esta es la confianza que tenemos en él (Jesucristo), que si pedimos alguna cosa
conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye (...) sabemos que tenemos
las peticiones que le hayamos hecho".

3. Tener un carácter alegre, proveniente del gozo de Dios. Dice Juan 15: 11: "Estas
cosas os he hablado, para mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido".

4. Tener un carácter sensible, con actitudes de atención al prójimo y disposición de


ayudarlo. Jesús dijo en Mateo 25:35-40: “…tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y
me diste de beber (...) estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo y me visitasteis; en la
cárcel, y vinisteis a mí (...) ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos (...) o
sediento (... ) o desnudo ( ... ) o cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? ( ...
) Y respondiendo ( ... ) os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos
más pequeños, a mí lo hicisteis".

5. Tener un carácter prudente; todo lo que el consejero escucha del aconsejado


debe quedar guardado entre los dos y Dios. Dice Proverbios 16:28: “... el chismoso
aparta a los mejores amigos".

6. Tener un carácter sumiso, ser obediente a Dios y a todos aquellos que tienen
autoridad. Dice Efesios 6:5: “... obedeced a vuestros amos terrenales con temor y
temblor, con sencillez de vuestro corazón, como [obedecéis] a Cristo".

13
IV. REQUISITOS
PARA SER UN BUEN
ASESOR O
CONSEJERO.

Consideremos algunos requisitos indispensables para asesorar eficazmente.

1. El pastor-asesor debe ser tratable, social y accesible. Las personas acuden a


alguien que las conozca, y a quien ellas a su vez conocen y aprecian. De otro modo, no
se sentirían cómodas relatándole sus problemas y exponiéndole su corazón. Es
necesario demostrar amigabilidad e interés en las personas. El ministro del evangelio
puede conversar con los miembros de su congregación y conocerlos en visitas
pastorales y en ocasiones sociales. Algunos pastores, sin embargo, se sienten
inseguros conversando con la gente, e inconscientemente la alejan.

2. Debe reunir ciertos rasgos personales. Es importantísima la comprensión de los


demás, es decir, la capacidad de ser sensible a sus necesidades y entender sus anhelos,
problemas y frustraciones. El buen asesor escucha atentamente lo que dice el
asesorado y trata de ver las cosas según la perspectiva de este. Respeta al asesorado y
tiene interés en él como «persona» y no como si fuera solamente un «caso» para
solucionar. Lleva una vida ejemplar, digna de respeto; se destaca por su cordura,
discreción y optimismo. Se lleva bien con su esposa y con otras personas. Ha probado
la fidelidad de Dios y ha salido victorioso de sus propios problemas. Sabe utilizar los
recursos espirituales: la Biblia, las promesas de Dios, la oración y el perdón. Tiene fe
en el poder redentor de Dios y en la solicitud divina que obra para el bien de cada
creyente. Conoce el poder transformador del amor de Cristo y de sus hijos.

3. Debe entender los móviles de la naturaleza humana y los de su conducta. Se


aprende observando a la gente, leyendo libros y por la experiencia.

4. Debe entenderse a sí mismo y darse cuenta de sus imperfecciones y su


condición de ser humano. Si no se entiende bien a sí mismo, no podrá comprender a
otros.

14
5. Debe dominar sus propios deseos, sus sentimientos de culpa, su ansiedad, sus
resentimientos, su sexualidad y sus frustraciones. De otro modo, sería como un
ciego que guía a otro ciego. No podría ayudar a otros. «Médico, cúrate a ti mismo», y
luego podrás curar a los demás.

6. Debe saber las técnicas del asesoramiento.

7. Debe estar dispuesto a dedicarle tiempo al ministerio de aconsejar. El


proceso de asesorar requiere tiempo; perjudica apurarlo.

8. Debe saber guardar secretos. Algunos creyentes que tienen problemas no acuden
a ciertos ministros porque sus problemas serían divulgados en la congregación, o
peor, serían usados como ilustraciones en el sermón del próximo domingo. Aunque el
pastor no mencione el nombre de la persona, los otros miembros adivinarían pronto
quién es el hermano que tiene esos problemas. Es imprescindible que el pastor nunca
viole revelaciones, de ninguna manera ni a ninguna persona, ni siquiera a su esposa. El
pastor indiscreto es indigno de su vocación.

15
V. LA ÉTICA EN LA
CONSEJERÍA

El pastor-consejero es responsable por lo que hace, primero ante Dios, luego ante el
asesorado y finalmente ante la sociedad en que vive. Debe pensar siempre en el bien
del aconsejado. Por ejemplo, procurará que el asesorado no se dañe a sí mismo ni
dañe a otros. Si la persona quiere suicidarse, el asesor hará todo lo posible para
impedir que lo haga.

Algunos principios de la ética que debe regir en el ministerio son:

1. Guardar confidencias. Lo que el asesorado le revela al pastor debe ser


considerado inviolable y no debe ser divulgado a nadie sin el permiso de la persona. El
pastor no debe contarle a un asesorado los problemas de otro ni debe usar sus
experiencias habidas en su función de consejero como ilustraciones en sus sermones.

El buscar asesoramiento en cosas personales es el acto humano que muestra la mayor


confianza posible en otra persona. Es como decir: «Confío en usted. Estoy seguro de
que puedo abrirle mi corazón sin temer ser traicionado; puedo revelarle mis
esperanzas, temores, debilidades y males con completa confianza».

2. Evitar el contacto físico. Aparte de saludar al asesorado con un apretón de manos


o un abrazo, conviene no tocarlo. Debe evitar todo lo que pueda producir una
situación seductiva o poner en marcha emociones malsanas. El hecho de que el asesor
sea un hombre regenerado y llamado al ministerio del evangelio, no es salvaguardia
de que no se sienta atraído por una mujer a la cual aconseja, o viceversa.

Rollo May, una autoridad sobre Sicología pastoral, advierte que un consejero, que
tenga un problema sexual no resuelto, puede tener un apego emocional con la
asesorada, el cual perjudicará a dicha persona. Además, una de las responsabilidades
más difíciles del consejero es impedir que la aconsejada se le apegue a él. Si el asesor
está dispuesto a permitir tal cosa, la relación que debe existir entre los dos queda
arruinada irreparablemente: no podrá aconsejarla más. En el momento en que el

16
consejero se dé cuenta de que se complace emocionalmente ante la presencia de la
asesorada, debe tener cuidado.

El pastor prudente tendrá mucho cuidado en las situaciones relacionadas con el sexo
opuesto, las cuales pueden alimentar las sospechas de los chismosos. «De más estima
es el buen hombre que las muchas riquezas» (Proverbios 22: 1). Tiene que protegerse
a sí mismo también, de algunas mujeres que deliberadamente procuran arruinar al
pastor. No irá solo a la casa de una mujer a quien no conoce, no aconsejará a una
mujer en su automóvil, y dejará abierta la puerta de su oficina si esta no tiene ventana.
Por regla general, los pastores prudentes asesoran a mujeres solamente cuando
alguien está presente, y lógicamente es la esposa del ministro la que le suele
acompañar.

3. No usar al asesorado para satisfacer sus propios deseos. La curiosidad del


consejero, sus necesidades sexuales y el deseo de que otras personas dependan de él,
son motivos inconscientes en algunos consejeros. El escuchar chismes o detalles muy
íntimos de inmoralidad puede alimentar la curiosidad del asesor, pero no ayuda en
absoluto en el proceso de aconsejar. Esta curiosidad puede desviar la atención del
consejero de lo que es importante en la conversación y causar que el asesorado, al
darse cuenta de lo que pasa, le pierda respeto y confianza. El asesor debe conocer sus
propias debilidades y buscar la ayuda del Espíritu Santo para resistir tales
tentaciones.

4. No esconder sus convicciones cristianas. La fe o creencias del asesor deben


influir sobre todo lo que piense y haga, incluso en el aconsejar. Más vale ser fiel a Dios
ya su Palabra que caer en gracia con el asesorado, si uno tiene que elegir entre las dos
cosas. Por lo tanto, es responsable ante Dios de señalarle al asesorado la verdad
bíblica que se relaciona con el asunto considerado. Naturalmente, no debe imponerle
la norma cristiana, pero sí le corresponde presentársela. Por ejemplo, no debe aprobar
un aborto en el caso de una soltera que ha tenido relaciones sexuales, y espera familia.
Puede decirle: «La Biblia enseña... así, así... Le atañe a usted decidir lo que hará, pero
¿no le conviene cumplir con la Palabra de Dios y contar con su ayuda antes de hacer lo
que está contra la Biblia, por más fácil que parezca, y llevar una carga de culpa?»

5. No tratar de persuadir al asesorado a seguir recibiendo consejo. Se le puede


animar a continuar, pero si la persona no quiere cambiar, es inútil aconsejarla.
Además, el pastor debe respetar los deseos del asesorado y no debe obligarlo a hacer
ninguna cosa aun cuando piense que es para el bien de la persona.

6. Reconocer sus propias limitaciones. Ningún asesor puede ayudar a todos. Hay
cosas muy difíciles, y a pesar de hacer lo posible puede ser que no dé ningún
resultado. En algunos casos es mejor que el pastor no asesore.

17
VI. RECOMENDACIONES
PRÁCTICOS PARA LA
CONSEJERÍA

1. ALGUNAS COSAS QUE EL PASTOR CONSEJERO NO DEBE HACER

1) No apure al consultante.
2) No pida inmediatamente una aclaración en algún punto si el consultante está
hablando libremente. El asunto puede aclararse después.
3) No dé por hecho que la razón es más fuerte que la emoción en la persona que
está pasando por una crisis.
4) No busque información que no es necesaria o que no será usada.
5) No se muestre escandalizado con ningún problema que se le presente.
6) Procure no probarle al consultante que él está correcto o equivocado.
7) No intente forzar al consultante a que acepte ciertos valores éticos o morales.
8) No dé por sentado ni diga que usted sabe la solución de todos los problemas
que le traigan.
9) No dé por sentado que se espera que usted sepa la solución de cada problema
que le presentan.
10)No tenga miedo de recomendar al consultante algún consejero profesional si
usted no puede ayudarle.

2. ALGUNAS COSAS QUE EL PASTOR CONSEJERO DEBE HACER

1) Recuerde que el consultante le ha ofrecido una invitación de intimidad que


requiere que usted aborde su problema con tanto tacto y competencia como se
pueda.
2) Reconozca que usted nunca debe traicionar la confianza que ha depositado esa
persona en usted.
3) Debe ser comprensivo, compasivo, e interesado en el consultante.
4) Escuche mucho y hable poco.
5) Debe estar atento a lo que se dice y a lo que no se ha dicho.
6) Recuerde que la frustración de su feligrés ha causado en él una subjetividad
que tiene que ser di-luida por la objetividad de usted.

18
7) Usted debe creer que su consultante es normal hasta que se convenza de que
no lo es.
8) Debe creer en la capacidad de usted de ayudarlo hasta que se compruebe lo
opuesto.
9) Busque conceptos torcidos acerca de Dios que su consultante pudiera tener.
10)Mantenga un punto de vista bíblico del hombre.
11)Debe estar alerta de los medios divinos que tanto usted como su consultante
pueden usar.

3. EL LUGAR PARA LA CONSEJERÍA

Hay dos factores primordiales que recordar: (1) debe haber una situación privada
hasta lo máximo posible, un “máximo de aislamiento” y (2) debe haber un mínimo de
interrupción. “El máximo de aislamiento” quiere decir que las cosas que se están
discutiendo, las oyen solamente el consejero y el aconsejado. “El mínimo de
interrupción” quiere decir que el proceso de aconsejamiento debe proceder sin
intrusiones abruptas que hagan difícil para el aconsejado hablar libremente y para el
consejero escuchar libremente.

Es posible establecer una relación de consejo en varios lugares, como el estudio del
pastor o en otra parte del templo, en la casa del aconsejado o del pastor, en un
automóvil, en un restaurante o en el campo.

1). En el estudio. De acuerdo a las dos consideraciones arriba mencionadas, es posible


que el mejor lugar para el aconsejamiento sea el cuarto de estudio del pastor. Aunque
no hay garantía de que éste ofrezca un máximo de aislamiento y un mínimo de
interrupciones, la posibilidad de ambos factores allí es mayor que en cualquier otro
lugar debido al factor de control.

Si un visitante llama a la puerta, el pastor puede tratar el asunto en unos cuantos


segundos o, si no, simplemente decir: “Estoy en conferencia en este momento.
¿Podríamos hablar después?” Del mismo modo, si su teléfono suena durante la
entrevista de consejo, esa interrupción se puede resolver rápida-mente. En los casos
en que tiene secretaria, ésta puede interceptar a los visitantes y las llamadas por
teléfono, para que el proceso de aconsejamiento continúe en completo aislamiento y
sin interrupciones.

2). En la iglesia. El consejo pastoral se puede hacer en la iglesia misma, pero hay
siempre la posibilidad de ser interrumpido por una maestra que llegue a arreglar su
cuarto para la próxima lección del do-mingo, o la organista o pianista que viene a
practicar, el conserje a hacer sus faenas, o un repartidor que trae los materiales de la
iglesia. Por el otro lado, el feligrés siente que otras gentes, además del pastor están

19
oyéndolo, por cuanto está en un edificio público, abierto a cualquiera y en cualquier
tiempo.

3). En el hogar. El consejo pastoral se puede hacer en el hogar del feligrés, pero aquí
también hay las posibilidades de falta de aislamiento y de interrupciones. En cualquier
momento pueden llegar otros miembros de la familia, o puede sonar el teléfono o un
vecino llegará de visita, o un vendedor llamará a la puerta. Donde hay niños pequeños
se vuelve extremadamente difícil para una relación de consejo sin interrupciones.

4). En la casa pastoral. Esta ofrece un lugar posible para la entrevista de consejo,
pero muchas personas no quieren ir allí, particularmente las mujeres, porque sienten
que están entrando en el dominio privado de otra mujer. Además, si se han de discutir
asuntos que debe saber solamente el pastor, el feligrés quizá no se sienta libre para
“explayarse completamente” aún si los miembros de la familia del pastor no están en
el cuarto, sino en otras partes de la casa.

5). En un automóvil. El aconsejamiento se puede hacer también en un automóvil,


pero no ofrece el mejor lugar para una buena relación de consejo. Se está a la vista de
todos y las posibilidades de interrupción son enormes. Además, estos lugares de
consejo son adecuados solamente a miembros del mismo sexo del pastor pues de otro
modo creará sospecha, reflejando dudas sobre el carácter del pastor y del feligrés.

6). En un restaurante. El consejo pastoral puede hacerse en un restaurante, o en otro


edificio público, pero hay desventajas grandes en hacerlo, precisamente por las
razones ya mencionadas.

7). En un campo. Mucho se ha dicho en favor de dar consejo pastoral cuando el pastor
va de cacería o de pesca o en alguna otra clase de excursión con alguno de sus adultos
o jóvenes. Generalmente, el consejo puede continuar con calma bajo las condiciones
de aislamiento e intimidad. Sabio es el pastor que pueda convertir un tiempo de placer
en una actividad genuina de relación de ayuda a sus feligreses.

4. ¿CÓMO DEBE SER EL AMBIENTE FÍSICO PARA ACONSEJAR?

Suponiendo que el pastor elija hacer la mayoría de sus consultas en su estudio, puede
lograr mucho a muy poco costo, para que el lugar de consejo sea agradable. Si el
pastor participa de la construcción y los planes de su estudio, debe darle atención a
varias cosas: (1) la puerta del estudio debe ser puesta de modo que al abrirse, no
revele al consultante que está dentro; y (2) el cuarto debe estar a prueba de ruido de
ser posible, (con alfombras y cortinas, si se puede); (3) no debe ser ni muy grande, ni
muy pequeño; (4) y debe arreglarse de tal manera que el pastor pueda sentarse en
otro lugar que no sea atrás de su escritorio durante la consulta; (5) las sillas deben

20
ponerse de modo que ni el pastor ni el feligrés tengan enfrente la luz del sol; (6) la
iluminación debe ser un poco baja y arreglada para que ni al pastor ni al feligrés les dé
directamente; y (7) el estudio debe tener una entrada fácilmente identificada y
accesible desde la calle. Si la iglesia tiene secretaria y una oficina para ella, la oficina
debe estar situada de tal manera que sea un cuarto de recepción para el estudio del
pastor.

El pastor debe darle atención también a las sillas en las que sus consultantes se
sentarán. Deben ser cómodas, de preferencia con brazos, y un tanto erectas y rígidas.

La oficina o estudio debe estar en orden y limpio. El escritorio del pastor debe estar
limpio de papeles, cartas y libros para que el feligrés no sienta que está
interrumpiendo el “trabajo” del pastor. (El aconsejar es su trabajo como cualquier otra
cosa que él haga). En fin, el estudio debe estar bien arreglado y amueblado, la atención
del pastor y su actitud deben ser tales como para sugerirle al feligrés que es
bienvenido y que tiene “derecho” a una entrevista de consejo.

21
VII. TÉCNICAS EN LA
CONSEJERÍA

En muchos aspectos el consejero y el aconsejado se convierten en amigos que trabajan


juntos para resolver un problema. No existe una fórmula sencilla para resumir de qué
manera se brinda esta ayuda. El proceso de brindar ayuda puede ser complicado y no
se puede resumir fácilmente; sin embargo, hay algunas técnicas básicas utilizadas en
la mayoría de situaciones de consejería.

1. Prestar atención. El consejero debe tratar de prestar completa atención al


aconsejado.
2. Escuchar. No hay que permitir que la mente divague, ni caer en el error de hablar o
aconsejar en exceso.
3. Responder. Mientras escucha, la ayuda del consejero también debe estar
caracterizada por acciones y respuestas verbales específicas, como las de Jesús. Esto
se puede lograr de diversas maneras, tales como guiar, reflexionar, cuestionar,
confrontar, informar, interpretar, apoyar y animar.

4. Enseñar. Todas estas técnicas mencionadas son formas especializadas de


educación psicológica. El consejero es un educador que enseña por medio de la
instrucción, del ejemplo y de la orientación al aconsejado mientras éste aprende por
experiencia a enfrentar los problemas de la vida. Al igual que otras formas de
educación menos personales, la consejería es más efectiva cuando las conversaciones
no son vagas, sino específicas, y cuando se enfocan en situaciones concretas (“¿Cómo
puedo controlar mi carácter cuando mi esposa me crítica?”) en vez de girar en torno a
objetivos demasiado vagos (“Quiero que mi vida sea más feliz”).

5. Filtrar. Los buenos consejeros no son personas escépticas que no creen nada de lo
que el aconsejado dice; sin embargo, también es sabio recordar que el aconsejado no
siempre cuenta toda la historia y no siempre dice lo que realmente quiere o necesita.
En este punto, el consejero cristiano reconoce la necesidad de sabiduría y
discernimiento. Hasta cierto punto esto se desarrolla con la experiencia, pero el
consejero cristiano sabe que esta sensibilidad se desarrolla mayormente al orar,
pidiendo a Dios discernimiento, guía y la percepción adecuada que proviene del
Espíritu Santo.

22
VIII. FASES DE LA
CONSEJERÍA

1. PREPARACIÓN PREVIA

Con preparación previa me refiero a lo que sucede antes de la sesión de consejería. Lo


primero que debería hacer un consejero cristiano en preparación previa es orar a
favor de sí mismo y de sus aconsejados. Por otro lado, si es una sesión informal como
ocurre muchas veces entre hermanos en Cristo, esto se va a referir además a preparar
el ambiente; y si más bien, el tipo de consejería es un poco más estructurada y formal
como la que realizan los pastores y otro tipo de consejeros bíblicos en instituciones
cristianas va a consistir además de mantener un ambiente adecuado, el revisar
expedientes.

Con respecto al ambiente, se debe tratar que sea propicio para el momento de la
consejería. Si es consejería entre hermanos en la fe puede realizarse en la iglesia, un
aula de escuela dominical, un hogar, etc. Si es un poco formal como en el caso de un
pastor o un consejero de una institución cristiana o iglesia lo mejor es que se haga en
una oficina.

Si es necesario que el ambiente sea cómodo para el aconsejado, que tenga


confidencialidad, que no tenga muchos detalles que funcionen como distractores pero
tampoco tan vacío que se vea frío.

Por otro lado, el ambiente debe promover el buen testimonio, lo ideal es que sea
cerrado para que haya confidencialidad pero que haya grandes ventanas para que lo
que sucede adentro pueda ser visto por todos. Recuerdo que cuando trabaje en un
colegio cristiano como consejero, hubo un gran esfuerzo de la institución, ya que me
proveyeron una oficina que tenía absoluta confidencialidad debido a que sus paredes
tenían por dentro estereofón y al mismo tiempo había una gran ventana que daba
hacia fuera, donde se podía ver lo que sucedía en la oficina. Cualquiera que trabaja con
adolescentes sabe lo delicado que son estás cosas, y que fácilmente se pueden
malinterpretar los hechos de que un consejero este sólo en su oficina con una

23
estudiante, por lo que este tipo de previsiones son adecuadas para preservar el
testimonio cristiano.

Por otro lado, si se maneja consejería formal, es bueno antes de recibir una persona en
consejería revisar el expediente del mismo, para conocer sus antecedentes personales
y familiares, y familiarizarse con problemáticas previas que se han presentado.

2. INICIO DE LA SESIÓN

En esta parte se saluda a la persona, puede haber una presentación personal de ambas
partes (en caso de no conocerse), y en caso de ser necesario muchas veces hay que
romper el hielo con algunas preguntas no tan relacionadas con la problemática.
Aunque la mayoría de las veces sencillamente la persona va a introducir su problema
y pedirnos el consejo directamente. Igualmente podemos ayudar con la frase “en que
puedo servirle” o algo similar. El inicio también es un buen momento para orar
pidiéndole dirección y sabiduría a Dios para tratar el problema.

Si es una primera sesión hay que reconocer que es de suma importancia, ya que la
primera establece la norma, y en muchos casos sólo se cuenta con una sola reunión
para trabajar un problema. Puede ser bueno analizar cuáles son las circunstancias en
que vino la persona, ya que si la persona vino en forma voluntaria va a actuar de una
manera muy diferente a si vino remitido por otra, o en el peor de los casos si vino
obligado por otra persona. Es importante que el consejero determine en este
momento si el aconsejado es cristiano o no, ya que si no lo es, es mejor, iniciar con lo
que llamaremos “preconsejo”, es decir, presentar el evangelio.

Por otro lado, si usted se da cuenta que el caso amerita consejería múltiple, es decir,
que estén presentes otra u otras personas, es mejor detener la sesión y solicitar que la
próxima vez venga con las personas implicadas en el problema. Por ejemplo, esto
puede suceder cuando una persona tiene problemas con su conyugue, o cuando un
matrimonio tiene un problema con su hijo adolescente.

Lo mejor es que la persona venga con su esposo o esposa para resolver el problema, o
que la pareja traiga al hijo adolescente.

Por otra parte, hay que reconocer no siempre es posible conseguir que los diferentes
afectados se presenten al aconsejamiento. Así, que un caso de este tipo hay que hablar
de la persona que está presente y no sobre la otra (el hablar sobre la otra es pecado de
murmuración, y además, no sirve de nada). Hay que concentrar el caso en hablar de
cómo la relación de la persona presente con la ausente es la correcta delante de Dios.

En caso de ser una segunda sesión, se puede pedir la tarea dejada en la sesión
anterior. Jay Adams, se refiere a esto: “al principio de cada sesión el consejero pide el

24
trabajo de casa dado en la sesión previa. Algunas veces hay que dedicar la mitad de la
sesión a este asunto, incluso toda la sesión”.

Es importante siempre iniciar puntualmente las sesiones ya que esto le refleja a la


otra persona que hay un verdadero interés en ayudarle en su situación.

3. DESARROLLO DE LA SESIÓN

3.1. Recolección de datos

En esta parte la persona va a contar al consejero su problema. Puede que en muchos


casos el consejero deba hacer preguntas al aconsejado para poder tener una mejor
visión del problema. En el caso de ser una situación de crisis las preguntas que realice
el consejero van a ser claves. Aquí es de suma importancia que se maneje bien la toma
de apuntes para que pueda recoger los datos de una manera precisa.

Hay que tener los suficientes datos, si no podemos tener una mala interpretación tal
como lo hizo Elí cuando vio a Ana; o como los amigos de Job; por ello es de suma
importancia darse el tiempo para escuchar al aconsejado y reunir información sobre
la situación que enfrenta (Stgo 1:19).

Se necesita muchas veces tomar datos de asuntos físicos, como patrones de sueño,
dieta, ejercicios, medicación y otros. Considere la situación espiritual de la persona, las
emociones del aconsejado, y otros aspectos que considere importantes.

3.2. Identificar el problema

En esta etapa el consejero debe identificar bíblicamente el problema, basado en los


datos que conoce. La Biblia le pone nombre a los diferentes problemas humanos, por
lo tanto, debemos identificar los términos que utiliza para describir los problemas que
enfrentamos en la consejería. Esto nos ayuda a identificar sus causas y su solución.

En muchas situaciones el consejero va a notar que lo que relata el consejero no es un


solo problema, sino que son varios, o que el problema es lo suficientemente amplio
para abarcar más de una sesión. Por lo que deberá informarle al aconsejado que el
problema va a abarcar más de una reunión y estructurar el proceso en varias sesiones.
Así, aconsejado y consejero deben ponerse de acuerdo sobre los objetivos,
especialmente si es la primera sesión. Además, es importante que el aconsejado se
comprometa a llevar a cabo el proceso de consejería en caso de necesitar más de una
sesión.

El primer problema que presenta el aconsejado no necesariamente es aquel que tiene


mayor importancia, sino que “es posible que haya sido ofrecido como un globo sonda
para ver como manejas los problemas”. Incluso pudo haber sido mencionado

25
sencillamente para ver la reacción inicial del consejero ante este problema, para
medir si le menciona uno que a su consideración es “más grave” o “más pecaminoso”.

Cuando hemos identificado el problema, debemos comunicarlo al aconsejado. Aquí ya


habremos determinado que tipo de consejería debemos de utilizar, si es de consuelo,
de amonestación o de guía. De cualquier manera hay que explicarle el problema de
manera bíblica, y hacer que el aconsejado entienda el problema de la forma en que lo
ve Dios.

3.3. Solucionar el Problema.

Luego de identificar desde el punto de vista de la Escritura, cuál es el problema del


aconsejado ello debe buscar la solución bíblica del problema, y buscar cómo llevar esa
solución bíblica a la práctica.

Por supuesto, en muchos casos hay que primeramente motivar a la persona para que
tome las decisiones que demanda la Escritura para poder resolver el problema. Ya sea
que consolemos, amonestemos o guiemos las personas tienen que tomar la decisión
de hacer el cambio en sus vidas y comprometerse en ello.

La mejor manera de llevar a la práctica la solución de un problema es con un plan. Un


plan debe incluir el objetivo u objetivos bíblicos a ser alcanzados, tanto a corto, como
a largo plazo, y por supuesto, las estrategias para alcanzar dichos objetivos e incluso la
forma de evaluar que se han cumplido los objetivos y las estrategias. En entre estás
estrategias deben incluirse cuestiones de horarios, métodos, técnicas, procedimientos,
etc. Adams nos dice “el comprometerse a un plan bíblico es totalmente esencial
porque a menos que el aconsejado haga lo que Dios requiere, todo lo demás es inútil”.

Desde la primera sesión el consejero debe dar una respuesta bíblica, eso incluye dar
esperanza de que el problema tiene solución en Cristo, pedir que deben cambiarse las
conductas pecaminosas, y dar bases bíblicas sobre los diferentes problemas que se
enfrentan.

4. CIERRE DE LA SESIÓN

Cada sesión debe tener su propio objetivo y agenda, aunque siempre se debe estar
abierto a la flexibilidad de alterar, agregar o posponer algo de la agenda. Como cierre
de la sesión podemos resumir lo que se ha logrado y decidido en la sesión. Podemos
asignar trabajo para la casa (en caso de ser necesario), esto, nos ayuda a que la
persona vaya poniendo en práctica lo aprendido y además, a que sea más rápido el
proceso. Si notamos que se ocupan próximas sesiones, podemos estructurarle al
aconsejado que vamos a tratar en estás y debemos fijar la próxima sesión. La oración
final debe enfocarse sobre el contenido vital de la hora previa.

26
5. INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE LA SESIÓN

Luego de la sesión el consejero deberá hacer un resumen escrito de lo tratado en la


reunión y colocarlo en el expediente en caso de ser consejería formal. Además, si el
consejero se comprometió en la sesión hacer alguna diligencia debe prepararla para la
siguiente sesión, o para entregarla al aconsejado.

6. SEGUIMIENTO

El seguimiento debe darse siempre, independientemente de que se trate de un


proceso de varias sesiones o de una sola. Siempre es recomendable preguntar a la
persona, ¿Cómo fue con el plan diseñado? ¿Qué sucedió con la decisión bíblica
tomada? ¿Se logró lo propuesto? ¿Cuáles obstáculos se han presentado? Y por
supuesto, también podemos seguir orando por el aconsejado y sus problemas.

27
IX. CONSIDERACIONES
PARA ACONSEJAR EN
DIVERSOS CONTEXTOS

1. LA CONSEJERÍA A PERSONAS DE DIVERSAS EDADES

En todos los casos hay adaptar el lenguaje verbal y no verbal y estrategias a las
características y necesidades del aconsejado. Este es el principio encarnacional de las
Escrituras. Jesús tuvo que encarnarse y Dios tuvo que revelarnos su Palabra en la
Biblia para que pudiéramos entenderle. Igualmente Pablo lo hizo para ganar algunos
para el Evangelio (1 Co 9:19-23).

En el caso de consejería a niños hay que considerar que ellos describen las cosas a su
manera, que no entienden las cosas abstractas, que tienen períodos diferentes de
atención a los de un adulto, etc. Con los adolescentes se puede hablar un poco más
informal que con adultos pero siempre teniendo los límites adecuados, con los adultos
mantener el nivel de respeto adecuado especialmente si se trata de adultos mayores al
consejero. Recordemos que en muchos casos cuando hay menores de edad y la
consejería es formal, es bueno que lo padres conozcan y que se le está aconsejando a
sus hijos.

2. LA CONSEJERÍA EN ASUNTOS INTERPERSONALES

En asuntos interpersonales, se debe preferir la consejería múltiple como norma y no


como la excepción; esto para que el consejero tenga una visión total de lo que ha
sucedido al presentar ambos lados de la cuestión (Pr18:17; 14:15) y para llegar a
soluciones más efectivas. En la medida de las posibilidades todos los afectados deben
estar presentes para que el consejero pueda escuchar realmente todos los hechos. La
cantidad de participantes que deberían quedar incluidos parece ser tan grande como
el número de individuos que se hallan involucrados en el problema.

Cada uno debe escuchar lo que el otro dice, a fin de tener una comprensión del
problema desde los diversos puntos de vista.

28
Este tipo de consejería es muy común cuando se da consejería prematrimonial o
matrimonial y cuando hay que mediar en asuntos de resolución de conflictos.
Recuerdo que una vez atendí un caso de un chisme, donde tuve que traer a
prácticamente diez personas a la oficina: la persona ofendida, la que provoco el
chisme, y varias más que escucharon el chisme. Esto para que el asunto no pasará a
más y frenar realmente el pecado del chisme.

Consideremos el siguiente ejemplo, de consejería matrimonial según las


recomendaciones de Adams: “para empezar, los dos cónyuges han de venir juntos
para ser aconsejados. No tiene ningún sentido darles horas separadas a cada uno. No
sólo las citas separadas llevan a recoger datos más parciales y deficientes, y aún falsos,
sino que como el otro no está presente para rectificar y ampliar lo que su cónyuge dice
(en conformidad con Pr 18:17), se da ocasión para que se creen sospechas
innecesarias y se propicia una situación que tiende a tentar al está presente a hablar
mal del otro cuando éste no lo oye, lo cual está prohibido por las Escrituras”.

3. LA CONSEJERÍA Y LAS SITUACIONES DE CRISIS.

Las crisis son parte normal de la vida del ser humano. Hay crisis que se presentan
sencillamente por la etapa de la vida que atraviesa una persona, y otras que son
inesperadas.

La mayoría de las Epístolas fueron escritas para resolver crisis personales o eclesiales.
Tal vez la peor crisis que presenta la Escritura en el Antiguo Testamento es la de Job.
Lo peor del caso es que sus amigos consejeros no supieron tratar la crisis
adecuadamente.

El consejero que recibe a una persona en crisis debe saber cómo actuar sino más bien
ayudará a hacer la crisis más grande, y sea como los amigos de Job.

Nuevamente tenemos que decir que el consejero bíblico debe de basar su consejo en
la Palabra, pero en estos casos debe hacerlo con mayor intensidad, ya sea que necesite
confrontar o consolar. Normalmente una situación de crisis es una situación de
urgencia, por lo que realmente lo que debe el consejero aplicar son primeros auxilios
para ayudar a la persona en el estado de urgencia. Posteriormente, se puede dar un
acompañamiento pastoral más completo.

Adams dice que hay tres elementos a considerar en una crisis: la situación de crisis, el
individuo en crisis y la respuesta que ha de dar a los motivos de la crisis.

3.1. La situación de crisis

29
La situación de crisis debe ser analizada, el consejero debe analizar cada una de sus
partes, y dividirlas en partes para poder manejarlas mejor. Esto le da claridad tanto al
consejero como al aconsejado. El consejero debe esforzarse en analizar la crisis desde
el punto de vista de Dios, y hacer que el aconsejado lo vea de la misma manera.

Adams dice “Dios es soberano. No importa lo grave que sea la crisis o lo parezca,
nunca está más allá de la capacidad de Dios para resolverla. Además, tampoco está
fuera de los intereses y alcance de Dios. Todo cabello de la cabeza del aconsejado está
contado”.

Por tanto, nuestra función es hacer que el aconsejado vea que Dios está en medio de la
crisis. Esto da entender que la crisis es limitada, “la situación no es ni perdida ni
imposible ni sin esperanza. Ni tampoco es demasiado ni está fuera de control”. Jesús
está con nosotros. Además, esto da a entender que la crisis tiene un propósito en los
planes de Dios. Dios sabe cómo está operando en nuestras vidas, así como lo hizo en la
vida de Job. Por último, el reconocer que Dios está en medio de la crisis nos alienta
porque sabemos que contamos con su fortaleza y sabiduría.

3.2. El individuo en la crisis

Se recomienda analizar al individuo en crisis. ¿Cuál es su estado? ¿Está totalmente


consciente o no cuenta con todas sus facultades? ¿Es cristiano o no creyente? ¿Su
actitud ayuda o empeora el asunto? ¿Qué ha hecho hasta ahora para resolver la crisis?
¿Con cuáles recursos cuenta?

3.3. La respuesta a los motivos de la crisis

Se recomienda en estos casos ser totalmente directivo debido a las condiciones


exaltadas en que se encuentra la persona. Lo mejor es dirigir a la persona a tomar un
plan de acción. Hay que actuar con autoridad bíblica y llevar a la persona a tomar la
decisión y las acciones que requiere en medio de la situación de crisis. Por otro lado,
las acciones deben de ser concretas, es decir, deben darse pasos específicos.

4. LA CONSEJERÍA Y LOS NO CREYENTES

A veces sucede que personas no creyentes se acercan a solicitar consejo a nosotros


como parte de la iglesia. No importa si usted es pastor o sencillamente un miembro de
la iglesia, usted debe recordar que la consejería bíblica dirigida a personas no
creyentes debe ser evangelística; entendiendo esto como que en la misma se debe de
dar la seriedad al pecado tal y cómo se la dio Dios al enviar a su Hijo al morir por los
pecadores. Un no creyente en ningún momento tiene por motivo agradar a Dios, ni
tiene el Espíritu Santo que es el que cambia y santifica, por lo que un consejero bíblico

30
está imposibilitado para darle consejo, primero debe de evangelizarlo para que
puedan tener el mismo punto de partida.

“Los que no son creyentes no tienen deseo de servir a Cristo como su señor (1 Co.
12:13b); no tienen la capacidad de entender las escrituras (1Cor 2); y no tienen poder
para hacer la voluntad de Dios (Ro. 5:6). En vez de ello, tiene un corazón de piedra que
no puede ser tocado ni moldeado hasta que el espíritu lo transforma en uno de carne
(Ez. 11:19). A menos que el espíritu regenerador de Dios sea derramado en su corazón
y lo transforme, el no creyente no puede amar a Dios o a su prójimo (Ro 5:5), o seguir
ninguno de los mandamientos de Dios (Ez 11:20)”.

Debemos usar en estos casos un “preconsejo88” o una fase previa que incluya el
evangelismo de la persona. “Consejo previo es la tarea de presentar a Cristo a los no
creyentes no sólo como la entrada a la vida eterna, sino como la manera de llegar a
soluciones en sus problemas en la vida. Al dar consejo previo a los no creyentes, el
consejero debe dejar bien claro, desde el principio, que no ha empezado todavía el
aconsejar, y que bajo las circunstancias presentes no es posible hacerlo”. En todo
momento se debe señalar que nuestra orientación es bíblica utilizando las Escrituras
como la norma autoritativa. Se debe mencionar a Dios con frecuencia, orar en los
momentos adecuados y presentar el evangelio dentro del contexto del pecado y sus
consecuencias; al mostrar el pecado como el origen de sus problemas.

31
X. ÁREAS QUE
REQUIEREN LA
CONSEJERÍA PASTORAL

1. Consejería en el matrimonio; sexo y noviazgo.

2. Consejería en el desarrollo del niño

3. Consejería en el desarrollo del adolescente

4. Consejería a los jóvenes.

5. Consejería en la farmacodependencia: alcoholismo y drogadicción.

6. Consejería en el control de las emociones: enojo, temor, ansiedad y culpa.

7. La consejería a las personas deprimidas

8. La consejería a las personas que tienen intento de suicidio.

9. La consejería a los enfermos.

10. La consejería a los desahuciados.

11. La consejería en la congoja y pérdida.

12. La consejería a las personas poseídas por el demonio.

13. Consejería en la orientación vocacional.

14. Consejería en los problemas matrimoniales

15. Consejería a las personas que han dejado de asistir a la iglesia.

16. Consejería a las personas con necesidades financieras.

17. Consejería en el trabajo, etc.

32
CUESTIONARIO DEL CURSO CONSEJERÍA BÍBLICA
APELLIDOS Y NOMBRES:………………………………………………………………………………………………………………
IGLESIA:……………………………………………………………………………………………………………………………………….
FECHA:…………………………………………………………………………………………………………………………………………

1. ¿Qué es la consejería Cristiana?


……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
2. Explique brevemente sobre el consejero Bíblico
.……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
3. Explique brevemente sobre la consejería y la Biblia
.……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
4. Explique brevemente sobre la consejería y el Espíritu Santo
.……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………….....
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
5. Enumere cuatro metas en la consejería
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
6. Enumere cuatro actitudes del corazón en la consejería pastoral
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
7. Enumere el carácter requerido para la consejería pastoral
.……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
8. Enumere los requisitos para ser un consejero.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
9. Enumere los principios de ética en la consejería
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….

10. Algunas cosas que el pastor consejero no debe hacer en la consejería. Enumere.

33
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
11. Algunas cosas que el pastor consejero debe hacer en la consejería. Enumere
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
12. ¿Cuáles son los lugares adecuados para la consejería?
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
13. ¿Cómo debe ser el ambiente físico para aconsejar?
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
14. ¿Cuáles son las técnicas para la consejería?
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
15. Enumere las fases de la consejería
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
…………………………………………………………………………………………………………………………………………….
16. ¿Cuáles son los errores que se debe evitar en la consejería pastoral?
.……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
17. ¿Cómo debe ser la consejería a personas de diversas edades?
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
18. ¿Cómo debe ser la consejería en asuntos interpersonales? Explique brevemente
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
19. ¿Cómo debe ser la consejería en las situaciones de crisis?
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...
20. ¿Cómo debe ser la consejería a los no creyentes?
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………...

34