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Raúl Berzosa

150
miradas de actualidad
en el espejo de la cultura

Desclée De Brouwer
Raúl Berzosa Martínez

150 MIRADAS DE ACTUALIDAD


EN EL ESPEJO DE LA CULTURA
Raúl Berzosa Martínez

150 MIRADAS DE ACTUALIDAD


EN EL ESPEJO DE LA CULTURA

DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO - 2007
© Raúl Berzosa Martínez, 2007

© EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER, S.A., 2007


Henao, 6 - 48009 Bilbao
www.edesclee.com
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tribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con la autoriza-
ción de los titulares de propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados
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Impreso en España - Printed in Spain


ISBN: 978-84-330-2193-9
Depósito Legal: BI-3566/07
Impresión: RGM, S.A. - Bilbao
A mis hermanos de la
Conferencia Episcopal Española,
maestros y testigos.

Al Pueblo de Dios
que camina en Asturias,
a quien tanto debo y agradezco.

A los profesionales de
COPE, que saben unir
comunicación y profecía.
A MODO DE PRÓLOGO

Al parecer, y según afirman los sociólogos, nos encontramos en


la época de lo “post” y de lo “ultra”: postmoderno-ultramoderno. El
náufrago se ha convertido en empedernido “vitalista”. Algunos hablan
de decadencia; otros de resistencia. En algunos casos, la mediación
estaría de moda; en otros, más bien la presencia. Se quiere contraponer
Narciso a Prometeo; y hasta lo espiritual a lo propiamente religioso. En
definitiva, el pluralismo ha anidado en todas sus ramas, acentos y ver-
siones, y cierto escepticismo se ha asentado como piedra angular. Se
nos plantean nuevos retos y preguntas a los que debemos responder
sabiendo dar razón de nuestra fe.
La presente obra se titula 150 miradas de actualidad en el Espejo de
La Cultura. Me explico: cuando hace más de un año COPE me invitó
a colaborar en el “Espejo de la Cultura”, acepté con gusto el reto.
Consciente de mis limitaciones, pero animado por anteriores colabora-
ciones en otros medios de comunicación. En este sentido, la presente
obra, en gran medida, se puede considerar como heredera de lo escri-
to y hablado mediáticamente y de lo expresado en dos libros anterio-
res, ya agotados desde hace tiempo: “Con otros ojos” (Monte Carmelo) y
“Las siete Palabras” (PPC).
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He tomado la forma de casi un diario pastoral. Sobresalen algunas


fechas, y algunos encuentros.
Al final he añadido, en forma de preguntas y respuestas, la “dimen-
sión pastoral” que se encierra en la primera Encíclica del Papa Bene-
dicto XVI: “Deus Caritas est”. Aunque nunca formó parte del Espejo de
la Cultura, de alguna manera, es como un complemento de lo tratado
en el mismo.
En resumen, con la frescura, espontaneidad, y hasta imperfección
que ello supone, te regalo, amigo lector, algo de lo que el tiempo y la
actualidad me han ido dictando, y que de otra forma correría el peligro
de perderse para siempre.
Sé indulgente y atrévete a leer más allá de la materialidad de las
palabras y de las frases. Recuerda, en este sentido, que “la verdad tiene
muchos predicadores pero pocos mártires” (Helvetius). Hacemos historia no
para los hombres sino para Dios.

¿Para qué, y para quién, puede servir lo escrito? Sencillamente pue-


de representar un humilde servicio para la reflexión de cualquier cre-
yente, o para la formación permanente de personas y grupos, o sim-
plemente para recordar algunas de las claves que puedan orientarnos,
como doctrina católica, en estos momentos de encrucijadas y cambios,
y hasta de tensiones y desencuentros y, por qué no, de necesidad sen-
tida y reclamada de ámbitos mayores de diálogo y encuentro.
Agradezco, una vez más, a la editorial Desclée De Brouwer su gene-
rosidad por la publicación del presente manuscrito.

† Raúl Berzosa Martínez,


Obispo titular de Arcávica y auxiliar de Oviedo.
Oviedo-Palenzuela, Primavera-Verano 2007.
I
RADIOGRAFÍAS DE ACTUALIDAD

1. DEMOCRACIA Y VALORES

Participo con un grupo de periodistas amigos en una tertulia sobre el


tema “democracia y valores”. Las posturas son contradictorias. Trato
de reproducir algo de lo expresado en el ameno diálogo.

Se suele afirmar, en el argot y en la sabiduría popular que los niños


y los tontos dicen las verdades, porque su consciente-subconsciente
está menos viciado de hipocresía y de falsedades. Me atrevo a añadir a
esos dos grupos sociológicos, un tercero, también auténtico: el de los
filósofos, cuando lo son de verdad. Uno de ellos es Julián Marías. Por
encima de miradas partidistas, nos ha recordado que la democracia,
como cualquier sistema político, nunca es un fin en sí misma, sino un
medio. Y si es un medio, la pregunta surge espontánea, “¿para qué?”.
Para conseguir unos fines, que a su vez encierran, o deben encerrar
otros valores.
¿Qué es un valor? Aquellos móviles por los que al despertar cada
mañana podemos afirmar que seguimos viviendo y que merece la pena
vivir. No hace muchos años, en un encuentro personal con el Papa Juan
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Pablo, en Roma, a un grupo de jóvenes sacerdotes, nos señaló él mismo


cinco valores por los que merece la pena luchar: apertura (a Dios y a
los demás), fidelidad a nuestros compromisos, coherencia entre lo que
creemos y vivimos, transparencia (en relación a Dios y a los demás), y
solidaridad (que implica no sólo dar nuestro tiempo o dinero, sino dar-
nos a nosotros mismos, nuestra vida).
Ojalá no olvidemos al menos dos cosas: por un lado, la realidad trá-
gica de quienes, en todas sus versiones y modalidades, sufren en su
cuerpo y espíritu y, por otro, el que los pilares de la democracia, en su
base radical, sólo se pueden sustentar en valores compartidos y a los
que hay que servir con el noble ejercicio de la política. Sin estos dos
supuestos la democracia se sustentará en personalismos carismáticos o
en partidos burocratizados, pero no en su propia razón de ser: sistema
político representativo, integrador, y al servicio de los genuinos dere-
chos y de la dignidad de la persona y de las colectividades.
RADIOGRAFÍAS DE ACTUALIDAD 13

2. BURN OUT

Mantengo una larga conversación con una diplomada en enfermería.


Me confiesa, con sinceridad, que está cansada de su trabajo, de una
profesión tan estresante. Incluso se atreve a dar nombre a su síntoma
personal, según lo leído en alguna revista de divulgación científica.
Elaboro con ello una reflexión.

Burn out es una expresión inglesa para designar a la persona “que-


mada o consumida”. Se ha puesto de moda en profesiones de “servicios
humanos” como enfermería, enseñanza, o trabajos sociales. Los sínto-
mas generales externos parecen ser: agotamiento, fatiga, desgaste, bajo
rendimiento laboral, actitudes negativas hacia la vida, bajo concepto
profesional de uno mismo, y pérdida de interés creciente por casi todo.
La persona que sufre este síndrome tiende a practicar el absentismo
laboral, realiza largas pausas o huidas durante su trabajo, llega tarde, y
su rendimiento es bajo. Incluso se manifiestan problemas físicos como
dolor de espalda, dolor de cabeza, resfriados, insomnio, taquicardia y
falta de apetito. Pero también se ha demostrado que determinados
ambientes favorecen el burn out: situaciones de trabajo en las que no
están claros los objetivos, las relaciones son tensas, no hay trabajo en
equipo, y el personal es poco creativo.
Estos datos me han llevado a pensar que nos movemos en un cír-
culo vicioso: si las patologías de diverso signo se pretenden curar con
una adecuada reinserción social, ¿quién curará las patologías de la
sociedad en cuanto tal, y de quienes en ella ostentan la titularidad de
“profesionales de servicios humanos”? Y una segunda reflexión me
inclina a concluir que sólo la vivencia de valores pueden romper el cír-
culo vicioso aludido. Las gentes nos dividimos en tres grupos: yoístas
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(los narcisistas), legalistas (en los que predomina la ley y el orden), y


buscadores de valores auténticos. Para estos terceros los síntomas del
burn out difícilmente llegarán. Son personas que saben relativizar
muchas cosas en la vida y vivir el humor, el amor (en forma de ternu-
ra) y la paciencia en lo cotidiano.
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3. PARO

Reunión en la sede de militantes de HOAC (Hermandad Obrera de


Acción Católica). Gente curtida en el mundo laboral. Mientras dia-
logan y, a veces, discuten con calor, anoto en un folio lo que más
tarde me ayudará a reflexionar sobre el paro y la marginación.

Un marginado, en estos momentos en España, no es sólo un gitano,


un mendigo, un chabolista, o un drogadicto. Lo es un parado. Forma
parte de esa sociedad que los economistas definen de “alto riesgo”. Y,
cuando en una sociedad como en la nuestra, el número de parados es tan
alarmante, podemos afirmar que nuestra sociedad está enferma. La su-
puesta sociedad del bienestar hace aguas. El paro no es ya algo coyuntu-
ral, sino que parece estructural. Los factores que lo han originado son
muy diversos y complejos. Entran motivaciones micro y macroeconómi-
cas de ajuste nacional e internacional, pero también, y es lo grave, cues-
tiones éticas: el sálvese quien pueda, el obtener beneficios sin escrúpulos,
el miedo a la solidaridad, la desatención a los valores sociales, el enten-
der la caridad como algo asistencial y no promocional y político, etc.
El Gobierno culpa del problema a los salarios, a la falta de inversión
y a la no competitividad; los empresarios a los sindicatos y al Gobierno;
y los sindicatos al Gobierno, empresarios, y al momento coyuntural. Y
la sociedad, el ciudadano de a pie, el elector, en silenciosa rabia conte-
nida se siente impotente y crispado.
Es tiempo de recordar algo tan elemental como que el capital debe
estar al servicio de la persona, que el trabajo es un derecho funda-
mental, y que la solidaridad, en tiempos de crisis, no puede ser una asig-
natura pendiente sino una realidad palpable. Comenzando por nuestras
comunidades cristianas.
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4. CLONACION

Leo la noticia en la prensa y quedo impactado: el tema de la clo-


nación no se detiene. Me atrevo a escribir algo que puede ayudar a
clarificar mi postura en este delicado y controvertido tema.

La noticia saltó a los medios de comunicación con gran sensacio-


nalismo: un equipo de científicos de la Universidad de G. Washintong
habría “clonado” por primera vez seres humanos.
La palabra “clon” significa en griego “rama”, y designa, en nuestro
caso, el conjunto de individuos originados de un mismo y único pro-
genitor mediante reproducción no sexual. Este fenómeno se produce a
veces de forma natural en el útero de una mujer embarazada: de un sólo
óvulo fecundado se separan las dos células que resultaban de la prime-
ra división miótica (o las cuatro resultantes de la segunda división) ori-
ginando cada una de ellas un embrión completo.
Las bacterias, muchos protozoos y hongos unicelulares se repro-
ducen por clonación, sin intervención sexual. Por lo tanto el tema de
la clonación no es un descubrimiento totalmente nuevo (la naturaleza
lo venía haciendo), ni un avance tecnológico espectacular (otros labo-
ratorios lo hubieran podido hacer; pero no lo han intentado por prin-
cipios éticos).
Entonces, ¿por qué el Vaticano, el Papa y los obispos han levanta-
do una voz tan crítica en este tema? Porque si éticamente no se pone
freno se abre el terrible camino de “fabricar” hombres y mujeres en
serie, seleccionando la raza, o el color de la piel, o el sexo, o hasta las
características de la altura, color de los ojos o el pelo. Es lo que por
ejemplo intentó, sin éxito, Hitler con relación a la raza aria. O lo que
las novelas de ciencia ficción nos relatan sobre la suplantación de un
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hombre importante por otro para “manipularlo” (por ejemplo, un


Presidente de una nación).
Hay un problema añadido: los experimentos realizados en ratones y
ranas han dado como resultado que los individuos clonados casi nunca
pueden llegar a adultos, o, si llegan, son seres genéticamente tarados.
En resumen, lo que viene a decir la doctrina magisterial es que los expe-
rimentos que se llevan a cabo para obtener un ser humano sin relación
de amor entre hombre y mujer son contrarios a la dignidad de la per-
sona humana. Las cosas producen; los animales se reproducen; sólo el
hombre procrea y recrea. La humanidad no puede quedar en manos de
científicos manipuladores y manipulados por extrañas fuerzas econó-
micas o políticas.
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5. BODY

Primer encuentro del año con jóvenes universitarios. Aprecio un


valor en alza: la imagen corporal, el culto al cuerpo.

Uno de los rasgos de la cultura actual puede ser el definirse como


“cultura del cuerpo”. Con varias paradojas.
La primera: mientras la imagen externa, la silueta y el cuerpo lo son
casi todo para una mayoría de nuestros contemporáneos de occidente
(y se someten a dietas de adelgazamiento y severos ejercicios físicos),
estas mismas personas rehuyen el dolor, el sufrimiento o lo que el sacri-
ficio diario de la vida comporta en muchos momentos y situaciones
que pudiéramos calificar de normales y ordinarias. En esta valoración
del cuerpo, los medios de comunicación diseñan la silueta y perfil del
hombre y mujer ideales, y, segunda paradoja, al mismo tiempo se ins-
trumentaliza ese mismo cuerpo como reclamo publicitario u objeto de
deseo y placer.
Y tercera paradoja, y tal vez la más grave y provocativa: Mientras
parece que la seducción visual lo es todo, y es la base del marketing, nos
horroriza y tratamos de ocultar el panorama “corpóreo” de las perso-
nas de los terceros y cuartos mundos que de vez en cuando, sólo de vez
en cuando, los medios de comunicación se atreven a reflejar. Para noso-
tros es como si no existieran.
Después de denunciar estas paradojas uno tiene miedo a descubrir
que el famoso adagio latino “mens sana in corpore sano” no cumpla nin-
guna de sus dos vertientes: porque detrás de la cultura del cuerpo ni tal
vez hay una mente psíquica sana, ni un cuerpo tan sano. Sin duda en lo
light, las modas dietéticas, o la imitación de los famosos no están las
claves de la realización personal.
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6. TRABAJO

Hemos celebrado la Jornada anual de Pastoral Obrera. Se respiraba


solidaridad y gran preocupación por los cambios vertiginosos en el
mundo laboral y por su futuro.

Estamos asistiendo a una tercera revolución. Me refiero a la del tra-


bajo.
El mundo feudal-burgués logró hacer la primera con la consolida-
ción de los gremios; con la llegada de los tiempos modernos se conso-
lidó la clase obrera, y se reconoció, al menos sobre el papel, la dignidad
del trabajo humano.
En nuestros días estamos asistiendo a una tercera revolución: la
muerte y transformación del denominado trabajo asalariado desde una
paradoja: para crecer económicamente se necesita menos trabajo. De
ser una dimensión fundamental de la persona y un medio privilegiado
de realización personal y comunitario ha pasado a contemplarse como
un lujo y un bien escaso.
Regulación, concertación, tecnificación y especialización parecen
ser algunas de las claves que socialmente barajan informadores, crea-
dores de opinión, representantes sindicales y empresariales, y hasta
hombres de gobierno. Desde nuestro ser y hacer creyente subrayamos
la necesidad de una reflexión comprometida, de un diálogo solidario,
de gestos concretos, y de una utopía esperanzada.
Con un añadido: sacar las conclusiones de lo que significa estar y
situarse en una sociedad de lo “post”: postmoderno, postindustrial y
postlaboral. De lo contrario se hará realidad aquello de trabajo versus
trabajo, trabajador versus trabajador, y, en definitiva, sociedad desver-
tebrada, fragmentarizada e insolidaria.
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7. ¿RECONVERSION PARA EL CAMPO?

Me acerco al pueblo de mis abuelos y donde mi madre pasó su


niñez. Hablo con sus gentes del futuro del trabajo rural.

Es cierto: nada desgasta tanto como la incertidumbre. Y desde ella


está intentando el agricultor castellano comprender lo que sucede a su
alrededor. La desinformación, o la no información completa, proviene
de los reformadores de la PAC, de la inacabada Ronda de Uruguay
(GATT), y de la poca sensibilidad hacia el campo tanto por parte de la
Administración como de la sociedad en general.
Se calcula, a corto plazo, que de cada cuatro agricultores tres sufri-
rán aún más los rigores de la pretendida reconversión agrícola y gana-
dera impuesta por la CEE. Detrás de los números y estadísticas hay
personas, con nombres y apellidos. El agricultor se queja del trato dis-
criminatorio entre la reconversión agrícola y otras reconversiones. Y no
le falta razón. Las inversiones gubernamentales y probadas en uno y
otro sector hablan por sí solas. Cada año cientos de agricultores, la
mayoría jóvenes, tienen que renunciar a sus tierras. El 52% de la pobla-
ción agrícola produce el 16%; mientras que el 10,15% produce entre el
50 y 60%. La calidad de vida en el mundo rural se hace insostenible: a
mayor carencia de habitantes, menos servicios. A menores servicios,
menos habitantes. Es un círculo vicioso agravado por la edad: nuestros
agricultores mayores sueñan con su pisito en la ciudad.
¿Reconversión para el campo? Sí, pero con un inevitable interro-
gante: ¿Desde dónde y a qué precio? Están llamados a responder los
partidos, los sindicatos, las fuerzas sociales y los propios agricultores.
Sin dilación y con realismo.
RADIOGRAFÍAS DE ACTUALIDAD 21

8. EN TIEMPOS DE CRISIS

Reunión con agentes de Cáritas y con voluntarios. Se habla del


momento social en el que estamos.

La palabra crisis viene del verbo griego que significa “decidir, juz-
gar”. Hoy es una palabra de moda, siendo en el mundo económico
donde más se están repitiendo. Aunque también en el mundo religioso,
cultural y ético. Para el ciudadano de a pie la crisis se ha instalado en
su cabeza, corazón y bolsillo. A nivel individual y social. Los expertos
afirman que las crisis pueden desembocar en dos realidades: hundi-
miento y fracaso, o crecimiento y relanzamiento. A todos los niveles.
Ciertamente, en tiempos de crisis se buscan recetas para no perder
seguridades. No las hay. Las crisis se padecen, se sufren, se arrastran. Es
tiempo, eso sí, de volver a lo esencial, a los valores, y recordar al menos
cuatro que deben forjar nuestra existencia para seguir caminando:
ámate bien ti mismo (conócete, acéptate, dónate); ama a los demás
como a ti mismo; ama a Dios más que a ti mismo y más que a los
demás (y, en Él, ámate a ti y a los demás como Él nos ama); y, final-
mente, ama lo creado para ti mismo y para los demás, según el Plan de
Dios. Lo repetimos: en tiempos de crisis, volver a los valores.
Juan Pablo II, a nivel planetario, habló de una nueva civilización y
cultura del amor y de la vida para tiempos de crisis. Es la clave de la
nueva evangelización. ¿Qué estamos haciendo para que sea “evangeli-
zación” y para que sea “nueva”?
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9. SIDA

Después de una dramática experiencia de fuga del hogar, de droga,


de sexo indiscriminado, el SIDA se ha cobrado una nueva víctima,
con nombre y apellidos. Murió en un pequeño hospital atendido por
voluntarios cristianos.

Acabamos de enterrar a un joven de 34 años. Ha muerto de SIDA


después de 12 años de lucha contra la droga, y seis de desarrollo de su
mortal enfermedad. El sacerdote que oficiaba, repitió dos palabras: “No
tengáis miedo… y no me metáis miedo”. Porque horas antes, alguien
del pueblo, le advirtió: “Tenga cuidado con lo que dice”.
Detrás de esta advertencia se esconden miedos; miedos viscerales.
El SIDA está ahí: y sin embargo no estamos sensibilizados ni prepara-
dos para afrontarlo.
Tal vez ni siquiera a niveles profesionales de sanidad. El joven, al
que hemos hecho alusión, en un año ocupó dos instituciones sanitarias
diferentes. Y en ambas el proceso fue el mismo: recelo y rechazo ini-
cial; y poco a poco superación de prejuicios y victoria de la profesio-
nalidad.
¿De qué han servido estos largos doce meses de enfermedad termi-
nal? Para sus familiares, recobrar aún más la unidad en torno a un grave
problema común. Para el enfermo, y he sido testigo de ello, reunificar
su vida desde dimensiones profundas. También de fe y esperanza,
muriendo con el convencimiento de que el mal, el dolor y la enferme-
dad no tienen la última palabra. Fue consciente hasta el final de lo que
le estaba sucediendo. Para la sociedad burgalesa, un descubrir que hay
un voluntariado generoso, y que lo profesional y lo humanitario, en
casos como el presente, deben darse la mano.
RADIOGRAFÍAS DE ACTUALIDAD 23

En tierras conocidas yace un cuerpo sin vida. Entre nosotros han


quedado muchos retos: la necesidad de una mayor información, pre-
vención y sensibilidad sobre el SIDA; la necesidad de una atención
mayor a quienes están sufriendo esta enfermedad; y la necesidad de
habilitar, y hasta crear, instituciones específicas para afrontar este
drama. Todos estamos llamados a unir fuerzas y a aportar iniciativas.
No es tiempo sólo de lamentaciones.
II
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES

10. DESPRIVATIZAR LA FE

En una pequeña comunidad cristiana de base se debate ampliamen-


te sobre el tema de la privatización de la Fe. Solicitan mi parecer.

Curiosamente, a los ojos y plumas de observadores sociales y políti-


cos, el discurso con más eco e impacto de los pronunciados por el Papa
Juan Pablo II en su viaje a España fue el pronunciado en Madrid en el
que se pedía la desprivatización de la Fe. Es tanto como afirmar que el
mayor problema que tenemos en nuestro País, en la relación Fe-
Cultura, ya no es el del ateísmo beligerante, o el clericalismo rabioso.
El mayor problema es la falta de plausibilidad y relevancia de la Fe, y
con ello del cristianismo, a nivel social.
Me explico: tanto las denominadas derechas como las izquierdas
sociales y políticas proclaman que la Fe, y las manifestaciones religio-
sas, son algo privado, para la conciencia o para la sacristía. En una
sociedad pluralista, aconfesional, democrática y secularizada el discur-
so y las prácticas religiosas son algo personal y privado. La derecha no
acaba de entender qué tiene que ver lo religioso con lo económico y lo
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político, y la izquierda, sin perseguir abiertamente a lo religioso, denun-


cia la intromisión de la ética religiosa en la vida pública, que por defi-
nición y compromiso es plural y pretendidamente neutral.
Juan Pablo II vino a recordarnos al menos dos realidades: que la Fe
cristiana sin raíces culturales, no es nada, y acaba muriéndose, y que la
Fe, cuando lo es de verdad, es totalizante y abarca todas las dimensio-
nes de la persona: lo individual, lo familiar, lo social, lo ético, lo cultu-
ral, económico y político. Esto no es teocracia ni levitismo. La Fe sabe
como nadie de los valores, dignidad y derechos de la persona humana.
Y está comprometida en hacer realidad la civilización del amor y de la
vida. Con un trasfondo: cuando Dios muere o desaparece del escena-
rio socio-cultural, el hombre mismo está condenado a morir o desapa-
recer. Experiencias recientes lo muestran. A esto, y no a otra cosa, se
llama Nueva Evangelización.
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES 27

11. DIOCESIS

Reunión promovida por la Delegación de Apostolado Seglar. Hacen


un balance del eco y repercusión que tuvo la última Campaña del
Día de la Iglesia Diocesana

Cada año se celebra el Día de la Iglesia Diocesana. Con un lema sig-


nificativo: “Iglesia al servicio de todos”. Es cierto que los creyentes tene-
mos experiencia de una iglesia vivida en nuestras pequeñas comunida-
des parroquiales. Allí hemos celebrado nuestros primeros sacramentos,
y allí recurrimos para seguir celebrando no sólo nuevos sacramentos,
sino acontecimientos relevantes en nuestras vidas, y encuentros y reu-
niones de formación y vida. Sin embargo tenemos poca sensibilidad
hacia lo que significa Iglesia Diocesana, que es tanto como decir, Iglesia
Local. Si algo tiene el cristianismo es el no caer en la tentación de “capi-
llismos” o “particularismos”.
Me explico: ni la parroquia tiene sentido sin la Iglesia diocesana; ni
la Iglesia diocesana lo tiene sin la Iglesia Universal. Laicos, religiosos y
presbíteros tenemos que ir creando en este campo una nueva mentali-
dad: redescubrir lo comunitario, sin olvidar lo diocesano; realizar lo
personal, sin olvidar lo institucional; entregarnos a nuestros grupos, sin
olvidar los demás.
O, en otras palabras, y en forma de decálogo: redescubrir una teo-
logía, una pastoral y una espiritualidad de Iglesia Local; vivir la nueva
evangelización, en todas sus dimensiones y caras; formarnos como cris-
tianos unificados, que saben vivir lo personal y comunitario, conjuntar
esfuerzos laicos, religiosos y sacerdotes, en una pastoral de programa-
ción conjunta, cada cual según su vocación o carisma, vivir una parro-
quia de comunidad de comunidades sin fragmentarizarnos en peque-
28 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

ños grupos o movimientos asilados e incomunicados, no privatizar la fe


o reservarla para momentos en nuestra vida, sino que debe animar todo
lo que hacemos; formarnos permanentemente en nuestra fe, cubrir y
potenciar, a nivel parroquial y diocesano, todos los campos; el religio-
so, y el de promoción e inserción social; dar no sólo nuestro tiempo y
dinero, sino nuestras personas en forma de voluntariado, hacer reali-
dad, finalmente, una pastoral de acogida y solidaridad.
Sólo entonces se podrá hablar, y tendrá sentido, el lema: “Por una
Iglesia al servicio de todos”.
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES 29

12. IGLESIA EN EUROPA

Fiesta de Santo Tomás de Aquino. Escucho una interesante confe-


rencia. Anoto algunas reflexiones.

En Praga, hace algunos años, se reunieron representantes de todas


las Conferencias Episcopales Europeas. No fue, ciertamente, una noti-
cia destacada en el primer plano de la actualidad. Y sin embargo, lo es.
Los obispos europeos, en estos momentos, son testigos y observadores
privilegiados y necesarios. Su análisis del fenómeno histórico-cultural
europeo es diferente y complementario al que se viene haciendo por
ejemplo desde instancias económicas o políticas.
¿Y qué han destacado, en resumen, los obispos europeos en su
encuentro? Afirmaciones tan fuertes cómo estas: En Europa se en-
cuentra rota nuevamente por el renacimiento de los nacionalismos;
se encuentra inestable y frágil por el crecimiento del paro; y es pri-
sionera de una profunda incertidumbre con relación a su futuro.
Paradójicamente, esta Europa en crisis, se emborracha de europeísmo,
olvidando que existen otras geografías humanas y otros mundos cultu-
rales.
Los obispos nos han recordado que en Europa aparentemente es
posible la libertad pero falta la capacidad y los medios estructurales
para ser libres. Y concluyen, con una afirmación de rabiosa urgencia:
“No puede haber futuro sin libertad y solidaridad, porque donde el pan
y el trabajo no se comparten la libertad está amenazada”. Los obispos
no son ingenuos. No sólo se han mirado hacia fuera, sino también hacia
dentro.
Y han subrayado que Europa no debe pura y simplemente apelar
hoy a su herencia cristiana anterior: le es necesario reencontrar la capa-
30 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

cidad de decidir de nuevo su futuro desde los valores evangélicos, el


respeto de la dignidad de la persona, y sobre las bases sociales de la
libertad y de la solidaridad. En definitiva, se apela a la creatividad, la
imaginación. También en este tiempo de crisis, sin ir más lejos.
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES 31

13. CATÓLICOS “LIGHT”

Imparto un retiro a casi trescientos militantes de Acción Católica


General de Adultos. Hablo de la coherencia entre Fe y vida.

La postmodernidad ha puesto de moda la palabra “Light”. Viene


a ser sinónimo de ligero, descafeinado, débil, pasajero, fragmentario.
También al parecer ha llegado el turno a lo católico, a juzgar por los
datos que se entresacan de la última macro encuesta realizada por la
Fundación Santa María. Subrayamos algunos: Aunque la mayoría de
los españoles cree que “el sentido de la vida es tratar de obtener de ella
lo mejor”, sólo el 36% afirma que “la vida tiene sentido desde Dios”.
Paradójicamente, el 86% de la población se declara católica.
En el ranking de religiosidad, ocupan el primer puesto los gallegos
y los asturianos, mientras que los registros más bajos se encuentran en
Cataluña, Navarra, y sobre todo, el País Vasco. La mayoría de los espa-
ñoles cree en Dios, pero, en la última década, se ha producido un des-
moronamiento progresivo de la creencia en los dogmas y en la doctri-
na de la Iglesia. Por ejemplo, más de la mitad de los españoles no creen
en el más allá, ni en la resurrección.
Los españoles son poco dados a las prácticas frecuentes volcándo-
se, eso sí, en acontecimientos sociales: nacimiento-bautismo, comu-
nión, matrimonio y funerales.
Basten estos datos para poder afirmar que los españoles estamos
acercándonos a una “religión light”, a la carta, en la que cada creyente
utiliza y usa lo que le gusta, y prescinde de aquello que se le antoja de
menor deseo.
No es extraño que los obispos españoles vengan repitiendo que el
mayor drama de nuestros cristianos de hoy es la ruptura o divorcio
32 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

entre lo que se cree y lo que se vive. Y en verdad, cuando la Fe no es


“totalizante”, e impregna todas las esferas y niveles, personales y socia-
les, o muy pronto deja de ser Fe, o se está viviendo un nuevo cristia-
nismo: el de cada uno.
No está de más hacernos un chequeo y diagnosticar “la salud” de
nuestro ser cristianos. Algunos autores se atreven a diagnosticar que,
hace algunos años, los españoles eran creyentes pero poco católicos;
mientras que hoy, en apariencia son católicos, pero poco creyentes. La
religión se ha convertido en ritos socio-culturales.
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES 33

14. EUCARISTÍA Y JUSTICIA

Reunión de Delegados, Arciprestes y Vicarios de diversas diócesis.


El tema: la relación estrecha que existe entre Eucaristía y Justicia.

Una conclusión relevante: hay un aceptable índice de asistencia a la


Misa, pero al parecer este hecho no tiene eco ni incidencia en la vida
de cada día.
Es lo que los obispos españoles vienen repitiendo cuando hablan de
“divorcio entre lo que se cree o lo que se vive”, o, con otras palabras
más técnicas, “la privatización de la Fe”: como si la fe, el cristianismo,
sirviera sólo para mi conciencia, para la sacristía.
Hace no muchos días, en un encuentro con quienes se preparaban
para ser catequistas de niños y jóvenes, se cuestionaba lo siguiente:
“¿por qué es necesario conocernos a nosotros mismos? Dios ya me
conoce y sabe lo que tiene que hacer…El mundo no se puede cambiar.
Sólo Dios lo cambia”.
Me dieron pena estas afirmaciones por delatar dos cosas: primero,
nuestros jóvenes catequistas participan del contagio ambiental en cuan-
to a desilusión social e impotencia se refiere; y, en segundo lugar, hay
un fideísmo o espiritualismo en ellos que es muy peligroso. En el sen-
tido de una imagen de Dios “mágica o de tapaagujeros”. Lo que en el
fondo implica falta de compromiso o de implicación personal.
Pero volvamos al principio: Si es cierto que la Eucaristía hace a la
Iglesia, y la Iglesia a la Eucaristía, no es menos cierto que Eucaristía y
Justicia, Eucaristía y Reino de Dios, van unidos. Es la única manera de
evitar posturas “escapistas o falsamente espiritualistas”. Si no nos per-
catamos de esto, algo grave está pasando en nuestras comunidades.
34 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

15. SER CURA HOY

Se ha presentado a los Medios de Comunicación la nueva campaña


del Día del Seminario.

El Día del Seminario, además de colocar en primer plano a los semi-


naristas, y a los jóvenes en búsqueda vocacional, es también un
momento de STOP para quienes ya son sacerdotes.
Aunque parezca mentira no hay “modelos fijos” a la hora de “ser
cura y hacer de cura”. Y menos hoy en este tipo de sociedad denomi-
nada “plural y abierta”. Sin embargo sí hay como unos pilares, unos
mojones, que siguen orientando, como en otros tiempos, la identidad
del sacerdote secular.
En primer lugar todo lo que hace referencia a “la ordenación”: una
estrecha relación con el Obispo, efectiva y afectiva; un saber vivir y tra-
bajar en equipo de sacerdotes. Conscientes de estar “pisando” una tie-
rra concreta, una diócesis, con su pobreza y su riqueza, y compartien-
do la Fe y la fatiga de cada día con unos hermanos cristianos, laicos y
religiosos. El cura hace a la comunidad; y la comunidad hace al cura.
En segundo lugar, encarnados, metidos de lleno, en el ambiente
socio-cultural en el que nos ha tocado vivir. Sin huidas o deserciones,
sin posturas superficiales de no tomarlo en serio, y sin complejos de
superioridad o paternalismo. Sabiendo ver “semillas de la verdad” estén
donde estén. Humor, amor, paciencia, tolerancia, diálogo son claves
para caminar y discernir en una sociedad pluralista, aconfesional, de-
mocrática y secularizada.
Y en tercer lugar, no renunciar a ser uno mismo, a crecer como perso-
na, a madurar física, intelectual y afectivamente. No puede haber cris-
tiano sin persona humana, y no puede haber sacerdote sin cristiano. Y
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES 35

no puede haber cristiano sin vivencia eclesial. Pero siempre subrayan-


do que el amor comienza por uno mismo.
Seguimos caminando con esperanza sintiéndonos siervos del Señor
Jesús, hermano entre los hermanos y ministros que no deben “acos-
tumbrarse” a la rutina en la administración de lo más sagrado.
36 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

16. “NO ESTAMOS CONTRA LA DEMOCRACIA”

Diversos medios de comunicación social cuestionan que la Iglesia


Institucional, más en concreto los obispos, tengan un talante demo-
crático.

Que un obispo, a estas alturas, tenga que recordarnos cosas como


éstas, es muy grave: “Los obispos españoles no estamos contra la demo-
cracia, queremos que la democracia arraigue y progrese en España y en
el mundo. Pero, como cristianos, sabemos que el ordenamiento demo-
crático de la sociedad, precisamente porque es un ordenamiento de la
vida en libertad, requiere un comportamiento moral de los españoles.
En democracia, los abusos y comportamientos inmorales se con-
vierten en atropello de los derechos humanos. A algunos les sienta mal
que digamos que las personas debemos vivir y actuar siempre en con-
ciencia, de acuerdo con unas leyes morales objetivas”.
Se acusa a la Iglesia de no saber situarse en una sociedad pluralista,
aconfesional, democrática y secularizada. ¿No tendrá la Iglesia que
recordar, a quienes vierten este tipo de acusaciones, que tampoco ellos
saben enmarcar una sana relación sociedad-religión? Secularidad no es
lo mismo que secularismo; ni laicidad que laicismo; aconfesionalidad
no equivale a privatización de la Fe, y por supuesto la religión –al
menos la cristiana– no se identifica con ideología.
La relación Iglesia-Sociedad civil no se agota en la relación Iglesia-
Comunidad política. La sociedad, como la religión, son algo mucho
más primario, básico y hasta “necesario” que un partido político, cual-
quiera que sea. Es tiempo de aprender a dialogar: escuchando, sí, pero
desde la identidad de cada uno. Lo demás es demagogia, o lo que es
peor, formas encubiertas o abiertas de dominio.
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES 37

17. A VUELTAS CON LA INCREENCIA

Diversos movimientos debaten en un foro abierto sobre el tema de


la Increencia.

Los obispos españoles, autores de la pastoral “Creer en tiempos de


Increencia” se refieren en la segunda parte del documento a las formas
actuales de increencia. Afirmando que más que de formas de incredu-
lidad deberíamos hablar de no creyentes. La gama va desde cristianos
practicantes con enormes lagunas en su fe, hasta los abiertamente
Incrédulos, pasando por una serie de personas que viven el cristianismo
a su manera.
Tipificando algunas de las principales formas de Increencia hoy en
España, podemos hablar en primer lugar de la indiferencia. Se trata de
los que ni siquiera se interrogan sobre el sentido último de la vida. No
sienten necesidad de tomar postura ante la fe. Viven al día sin mayores
planteamientos.
Una segunda tipificación pudiéramos catalogarla como de “indefe-
rentismo”. No son personas que no crean, pero en la práctica viven sin
que Dios cuente en sus vidas. Para ellos una cosa es la vida y otra los
asuntos de Dios.
En tercer lugar se encontrarían los agnósticos. Para éstos Dios tanto
puede significar algo como no. Más aún: sobre la cuestión Dios –afir-
man– no podemos pronunciarnos porque no sabemos nada de El. Les
basta vivir en el marco de la finitud. Vivir como si Dios no existiera.
En otro grupo, numeroso, estarían aquellos que tienen una concep-
ción del cristianismo a su manera. Ellos interpretan las leyes morales
según su conciencia, y tienen imágenes y vivencias de Dios subjetivas,
sin que en muchos casos concuerden con el verdadero Dios Cristiano.
38 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Ciertamente, afirman los obispos, no todo es negativo. En el campo


de la fe existen muchos cristianos sinceros y fieles creyentes que, en las
actuales circunstancias, han purificado y fortalecido su fe y gozan de la
verdadera alegría de creer.
ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES 39

18. TERCER MUNDO

Manos Unidas me invita a participar en una mesa redonda con moti-


vo de la nueva campaña anual.

Confieso que me produjo un enorme interés encontrarme con los


escritos de Antoni Ferret. Es un miembro del Grupo de Tercer Mundo
de una de las parroquias de Barcelona.
Con una claridad y lucidez envidiables enumeró las cuatro causas
principales por las que los países del Tercer Mundo son cada día
más y más pobres. La primera, el atraso tecnológico. Son países en
vías de una primera revolución industrial, o de una necesaria recon-
versión.
Los países del Primer Mundo somos culpables de este retraso en
gran medida. La segunda, la explosión demográfica. Mientras África,
por ejemplo, aumenta su producción de alimentos en un 2% anual, su
población, en ese mismo período de tiempo, es del 3%. Ciertamente la
solución no está en el control de la natalidad, ni tampoco en la inmi-
gración.
La tercera causa, que explica en cierta manera las dos anteriores, es
la explotación comercial salvaje o el “cambio desigual”: al exportar
materias primas e importar productos industriales, por causa de leyes
comerciales totalmente inhumanas e injustas, los precios de lo que el
Tercer Mundo exporta son cada vez más bajos, mientras los artículos
importados son cada vez más altos.
Y la cuarta causa, resultado inevitable de las anteriores, es la san-
grante deuda externa o explotación financiera. En un mercado neoli-
beral nada se regala, mucho menos el dinero. El dinero está llamado a
producir más dinero.
40 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

A estas reflexiones de A. Ferret añado una propia: para mantener el


Tercer Mundo se necesita represión política y social. Para ello un buen
equipamiento de armas. Y no precisamente de fabricación propia.
Y de nuevo la espiral de la injusticia y de la violencia se dispara.
¿Cuándo y como será posible el nuevo orden mundial basado en la jus-
ticia, la solidaridad y la ecología moral de la que hablaban incansable-
mente los Papas Pablo VI y Juan Pablo II?
III
PISTAS PARA SEGUIR CAMINANDO

19. CONTEMPLACIÓN

Valdediós, como a cualquier visitante o peregrino, me abre sus puer-


tas. Hablo de un Monasterio Cisterciense.

Mi primera impresión es la misma de cualquier comunidad con-


templativa: los monjes son amigos de los hombres; no representan riva-
lidad ni competitividad. Son conciencia crítico-nutricia, espejo para
volver a lo esencial.
Hace unos cuantos cientos de años lo expresó bellamente Guillermo
de Saint Thierry: “El trabajo del hombre consiste en liberar su corazón y
voluntad de deseos extraños; su razón de ansiedades, y su memoria de cuida-
dos inútiles”. Y por si esta fuera poca sabiduría, Gilberto de Hoyland,
otro contemplativo, se atrevió a sentenciar: “Las preocupaciones embara-
zan el corazón; el reposo lo dilata”. Reposo que no es sinónimo de inacti-
vidad o dejación, sino “descentrarnos de lo ficticio para anclarnos en lo
auténtico”.
La contemplación no se gana por los puños; es un regalo, un don, y
por eso mismo una vocación, una respuesta. Comienza cuando, al
42 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

menos, somos capaces de gustar muy profundamente esta cadena de


sabiduría: hablamos menos de lo que somos capaces de pensar; pen-
samos menos de lo que amamos; amamos menos de lo que vivimos;
vivimos menos de lo que somos; somos menos que el Señor, quien nos
ha hecho a su Imagen y Semejanza.
Y es que nuestro corazón no descansará hasta encontrar su pleni-
tud. A esto llamamos, con razón, realización. Los monjes contemplati-
vos, hoy como ayer, son una katarsis (purificación y cura) humanitaria.
De ellos es el presente y el futuro.
PISTAS PARA SEGUIR CAMINANDO 43

20. DIVORCIO FE-VIDA

Un grupo de gentes ya entrados en años y que se consideran cristia-


nos críticos, me invitan a participar en una de sus tertulias.

Aquella tarde un grupo de cristianos comprometidos llegaban a la


siguiente conclusión: la mayoría de los creyentes somos propensos a la
neurosis, es decir, al divorcio entre Fe y Vida, fe e Iglesia. Es como si
funcionáramos a manera de departamentos estancos: en un lado colo-
camos lo profesional, en otro la familia, en otro nuestra vivencia de
comunidad eclesial y finalmente, en otro nuestras prácticas y creencias.
Aquel grupo de cristianos decidió echar mano de un documento de
nuestros obispos: “Testigos del Dios Vivo”. Alguien se atrevió a leer el
número 23, que recuerda a su vez lo que dijo el Vaticano II: “La espe-
ranza y la fe cristianas no favorecen un falso espiritualismo ni llevan a
desentendernos de los problemas reales de la vida temporal. La verdad
es que el cristiano, liberado para Dios y para su prójimo, está en condi-
ciones de ser dueño y no esclavo de las cosas de este mundo, adqui-
riendo así una libertad nueva para el amor y la fraternidad.
Quien espera de verdad la otra vida, valora las cosas de este mundo
a la luz de la vida que espera y trata de irlas conformando constante-
mente con la vida reconciliada y fraterna que espera más allá de cual-
quier proyecto histórico”.
Aquellas palabras y otras en la misma línea, sirvieron para que aquel
grupo renovara su compromiso de coherencia: No hay cristiano sin
persona humana; como no hay cristiano sin Iglesia. No más divorcios
entre Fe y Vida, ni entre Fe e Iglesia. Creer esperando y transforman-
do. Creer viviendo en comunión.
44 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

21. ORAR

Se me ofrece la oportunidad de convivir con una de las numerosas


comunidades contemplativas que pueblan nuestra Iglesia. Me solici-
tan unas palabras sobre la oración.

Mucha gente me lo pregunta: qué es orar. Orar es hablar con Dios,


y de esa conversación, de ese trato que debe ser constante, nacerá la
intimidad, la unión, el conocimiento estrecho del Señor. El trato con El
nos ayudará tanto y revestirá tal importancia en nuestra vida que llega-
rá un momento en el que no sabremos vivir sin orar.
Orar no es difícil: se trata de contar lo que nos ocurre, comunicar
nuestros sentimientos, descargar nuestras preocupaciones en El. En la
oración cada uno de nosotros nos unificamos: mente, corazón, y acción
caminando al unísono, mirando un único horizonte: Dios.
Por eso una auténtica oración no separa Vida y plegaria. Una vida
sin oración ignora la dimensión esencial, el sentido profundo de por
qué vive. No podemos vivir desde, en y para la cárcel de lo cotidiano.
Envueltos en lo inmediato, sin perspectiva de futuro. Por la oración, la
eternidad se abre camino en lo efímero, el futuro comienza a ser pre-
sente, y todo recobra una nueva dimensión y luz, un nuevo color.
No orar significa dejar a Dios fuera de nuestras vidas; es mutilarnos
en nuestro ser personas y renunciar a crecer en la dimensión espiritual.
El hombre no es un compuesto dual de parte física y psico-intelectual-
afectiva.
El hombre es una trialidad inseparable: cuerpo, inteligencia-afecto y
pneuma-espíritu. Por la oración, Dios y el hombre, día a día, paso a
paso, dejan de ser extraños y desconocidos el uno para el otro. Finalizo
con una doble observación: primero, y después de lo afirmado, orar es
PISTAS PARA SEGUIR CAMINANDO 45

dejar a Dios ser Dios (en mi vida y en el mundo que me rodea); y,


segundo, la verdadera oración es experimentar que “no soy yo quien
ora o vive” sino que “es Dios quien ora en mí y en mi vida”.
46 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

22. EUCARISTÍA

Miembros de la Adoración Nocturna me invitan celebrar con ellos


una Vigilia. La Eucaristía es el centro y sentido de todo.

Jesucristo no nos regaló una tabla de la Ley, como Moisés. Ni fundó


una filosofía, como Buda. Ni nos regaló libros como Sócrates. Jesucristo
nos dejó su propia presencia personal para siempre.
En la Eucaristía celebramos el hecho real de la presencia de
Jesucristo entre nosotros. No un Jesucristo en su situación mortal o en
el recuerdo. Sí un Jesucristo vivo en una presencia personal y espiritual
al mismo tiempo.
La Eucaristía es como una segunda venida corpórea y cotidiana del
Cristo glorificado. Al mismo tiempo se puede decir que la Eucaristía es
como el futuro definitivo adelantado. Mediante el pan y el vino, frutos
de la tierra, transformados en el cuerpo y sangre de Cristo, se simboli-
za el cosmos en todo su sentido final: los cielos y la tierra nuevos de los
que nos habla la Escritura.
A su vez, la comunidad que celebra la Eucaristía es símbolo y pre-
sencia de la nueva y definitiva humanidad. Cristo ha llegado al Término
para siempre. En Él la creación y la humanidad saben cuál es su espe-
ranza, su horizonte, su destino definitivo.
Mientras esto nos llega a cada uno de nosotros, la Eucaristía sigue ali-
mentando nuestro caminar; sigue creando utopías de futuro; sigue rom-
piendo moldes y proyectos horizontales. La Eucaristía sigue siendo fer-
mento, potencia, anticipo profético. Si sólo en Cristo el hombre en-
cuentra su sentido último, sólo a través de la Eucaristía el hombre, cada
uno de nosotros, podemos ir transformándonos, dejando de ser nosotros
mismos, hasta llegar a exclamar un día con San Pablo y otros grandes
cristianos: “Ya no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí” (Gal 2).
PISTAS PARA SEGUIR CAMINANDO 47

23. RECONVERSIÓN SOCIAL

Cae en mis manos una prestigiosa revista europea. Leo un tema de


actualidad que afecta al futuro comunitario: la reconversión en todos
los campos.

Los periódicos y revistas más prestigiosos de nuestra Europa


Comunitaria no lo han silenciado: en España se está operando una
importantísima revolución tecnológica. Es fruto de la reconversión e
informática. Dicha reconversión tiene su precio: la crisis social, con la
constatación de un paro estructural.
Y en lo más hondo de la crisis social habita la deshumanización, es
decir, la reducción del hombre a un dato estadístico o a un punto de sig-
nificación relativa. No cuenta la persona concreta, la biografía de cada
uno: cuenta el resultado colectivo, la eficacia, el crecimiento económico.
En el fondo, nos seguimos explotando unos a otros, mediatizados
por el dios dinero, sea cual sea el nombre bajo el que se oculta. Tal vez
lo más grave es la aparente normalización y consecuente insolidaridad
de esta grave situación, paliado en parte por una cierta cobertura de
seguridad social. La voz profética del Papa Juan Pablo II en sus encícli-
cas sobre las Cuestiones Sociales ha suscitado al mismo tiempo admi-
ración y recelos.
Se le tachó de utopía, idealismo, buenas intenciones, lo que en el
fondo se denuncia como desenmascaramiento de intereses concretos,
de sistemas económicos inhumanos o de bloques de poder irreconci-
liables. Se ha dicho que el hombre de nuestros días vive desencantado,
desenamorado de este mundo en el que vive; que ya no encuentra su
hogar en él. Hacen falta más voces como las del Para y nuestros obis-
pos, llenas de lucidez y de esperanza, para seguir caminando.
48 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

24. PROBLEMAS Y MISTERIOS

Me regalo una jornada de retiro y oración en un paraje de soledad.

No hay quien detenga la vida. Se va. Se nos va. Nos vamos. Tal vez
esta sensación de caducidad explique el por qué a medida que pasan los
años nos aferremos a cualquier cosa, y tratemos de buscar seguridades.
Lo triste de la situación es que la vida, por ser vida, es cambio.
Rompe los moldes prefijados. Se empeña en quitarnos seguridades,
en dejarnos desnudos de nuestros apegos, quereres, proyectos y perso-
nas. Por algo un filósofo de nuestro tiempo se ha atrevido a decir que
en la vida hay problemas y misterios.
Para los problemas hay peritos y hay respuestas concretas; más o
menos complicadas y difíciles. Para los misterios –quién soy yo, quién
eres tú, qué es vivir, para qué vivir, por qué el dolor, la misma muerte–
para estos misterios no hay recetas mágicas, ni soluciones fáciles, ni
peritos a sueldo. Existen las creencias; existe la Fe.
La fe es un revulsivo contra las falsas seguridades; la fe es una aven-
tura siempre nueva; la fe es éxodo; es camino siempre nuevo; la fe es la
lógica del realismo: si la vida es mayor que nosotros, si la vida en cier-
ta manera nos vive, lo fundamental es encontrar el sentido último que
encierra esa misma corriente vital. Ese sentido tiene un nombre: Dios.
Un Dios Padre. Un Dios Cercano. Un Dios Creador. Un Dios que
sabe del barro del que estamos hechos; que nos mantiene en sus
manos; que ha sido nuestro Principio y será nuestro Futuro definitivo.
Un Dios que da la VIDA para siempre.
IV
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA

25. DIÁLOGO FE-CULTURA

Intervengo en un foro universitario sobre la relación entre Fe y cul-


tura. Trascribo el guión desarrollado.

Dos afirmaciones parecen encasillar la problemática hodierna en el


diálogo Fe-Cultura: de una parte, “el foso o distanciamiento entre
Cultura y Fe en nuestro siglo tiende a hacerse cada vez más profundo”
(Pablo VI); de otra parte, “nunca como en este siglo la Fe y la teología
se han visto espoleadas por cuestiones extrateológicas” (G. Angelini).
Y en medio, o atravesando estas dos afirmaciones, unas palabras del
Papa Juan Pablo II: “la cultura es el nuevo espacio de la Iglesia. Una Fe
sin raíces culturales no es verdadera Fe”. A esto únase el hecho de
encontrarnos inmersos en la denominada “nueva evangelización”, con
sus dos vertientes o caras de una misma moneda: inculturar el evange-
lio, y evangelizar la cultura.
Con estos datos, y a partir de ellos, es cuando comienzan los inte-
rrogantes: ¿Puede existir un modelo gnoseológico o teórico en la rela-
ción Fe-Cultura? ¿Debemos resignarnos a la praxis puntual, concreta,
50 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

contextual, de dicho diálogo? ¿Existe alternativa a la aparente e inevita-


ble fragmentariedad cultural?
Deshojando el amplio abanico de respuestas a dichos interrogantes,
y sin que ello suponga primar en este terreno por encima de otras algu-
nas opiniones, nos hacemos eco de las posturas recientes en el ámbito
hispano: Para Mons. Fernando Sebastián en el diálogo Fe-Cultura se
debe evitar la privatización, la oposición y la absorción. Por el contra-
rio, se debe primar la formación de la conciencia individual (en cuanto
que el diálogo Fe-Cultura está ya entablado no sólo en las estructuras
sino en la conciencia creyente); de esta manera se debe potenciar el diá-
logo privado y público-social en este campo, y desde luego, se debe
revisar el problema de fondo: el diálogo con la modernidad, como ver-
dadera asignatura pendiente.
Para otros autores, se dan tres posturas a evitarse: el exclusivismo
mutuo, el inclusivismo y el relativismo total o pluralismo fragmentario.
Se propone un diálogo “situado o contextualizado”, sin privilegios,
entre Fe-Cultura. Y ello porque no existe revelación o cristianismo en
abstracto, y desde luego, no existe revelación “aislada” sino inculturada.
En la relación Fe-Cultura, desde la modernidad, están en juego dos
retos: la “centralidad” del hecho cristiano (en Cristo se ha dado la reve-
lación definitiva), y la “universalidad” de este mismo hecho cristiano
(válido para todos los tiempos y culturas).
Nuestra postura, sin ser original, quiere recordar algunos puntos o
paradigmas irrenunciables:
a’) Partimos de la base de que nuestra época se puede definir como
“la del resurgir de las culturas”. Con la decadencia de las ideologías y
utopías, es el ser humano mismo quien busca identificarse de nuevo,
como sujeto y actor. A este fenómeno se puede denominar “concien-
ciación cultural”.
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 51

b’) La cultura puede ser definida como “el nuevo espacio para la
Iglesia”, y en este sentido “su mediación privilegiada” en la nueva evan-
gelización.
c’) Los retos son múltiples: inculturación-evangelización; tensión
entre unidad y pluralismo en diálogo; entre relevancia y fragmentación;
contribución a la liberación integral de la persona y de la sociedad, etc.
d’) Este diálogo presenta, por ello, diferentes niveles y flancos (dia-
cronía-sincronía) para los que sigue siendo válido tanto el principio de
“Integralidad (signo y fuerza de la verdad, y el de “Encarnación” (sin
separación ni división; sin confusión ni cambio).
e’) En la línea más clásica cristiana habrá que discernir las “semillas
de verdad” en el diálogo, buscar formas nuevas e inéditas, y potenciar
un sano y auténtico pluralismo.
En cualquier caso, y con ello concluyo, no conviene olvidar que el
diálogo Fe-Cultura no es un problema “artificial o ficticio”: una Fe sin
raíz cultural se fosiliza y pierde su sentido (se convierte en ghetto); y
una cultura sin apertura a la trascendencia se convierte en totalitarismo,
fuere del signo que fuere, o se fragmentariza.
52 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

26. LA “NEW AGE”: ¿LLEGA EL FIN DEL CRISTIANISMO?

Una revista pastoral me pide un esquema sobre el tema de la New


Age y su repercusión en el cristianismo. Trascribo las líneas de fuer-
za que desarrollaré.

Después de la Guerra del Golfo y de la caída del socialismo real, el


cristianismo, a escala planetaria, se enfrenta “desde fuera” y “desde den-
tro” de él mismo con nuevos retos.
Desde fuera: con el fundamentalismo islámico, que proclama la vuel-
ta a las raíces árabes más genuinas olvidando todo influjo occidental; el
neoconservadurismo norteamericano, que proclama a América como el
nuevo imperio y la nueva religión, fundiendo nacionalismo-puritanismo-
religión, y que pretende implantar de nuevo el orden y la ley, influyendo
de manera decisiva en la familia y en la escuela: el neopaganismo o ate-
ísmo práctico; junto a esto, los restos de la “cultura postmoderna”, que
desconfía de los grandes relatos, y que proclama el fin de la historia y el
futuro como algo que ya ha llegado: basta vivir el aquí y ahora. Y que
desemboca en la ultramodernidad o vitalismo neopagano. Finalmente, el
laicismo beligerante, instalado en la dictadura del relativismo.
Desde dentro del cristianismo señalamos como retos: la privatiza-
ción de la Fe, proclamada por derechas e izquierdas políticas cuando
afirman que las creencias son algo “para la conciencia individual y pro-
bada” y que, en una sociedad plural, aconfesional y democrática, no
tiene proyección pública, y, al perder presencia la utopía cristiana como
conciencia crítico-nutricia, implica al mismo tiempo seguir mantenien-
do “estructuras socio-económicas” de pecado que agrandan el abismo
entre pobres y ricos; las sectas, nacidas al calor de las confesiones e igle-
sias cristianas, defienden una vivencia religiosa más personalizada, más
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 53

comunitaria, más coherente, y por ello menos rígida, dogmática, y fría


que la vivida en las grandes iglesias y confesiones tradicionales.
Pero sin duda uno de los retos mayores, desde dentro del cristianis-
mo, en esta hora presente es la “New Age” (la era de Acuario). Me atre-
vo a definir este fenómeno como verdadera “bomba de relojería” (gno-
sis, dirán los expertos).
Porque no se trata de “rechazar o enfrentarse” al cristianismo, sino
de “superarlo” desde dentro de él mismo. Nos viene a decir que el cris-
tianismo es una religión inferior, un paso necesario hacia otra nueva
religiosidad: la que se hará realidad hacia el año 2160 cuando los astros
cambien de signo (de Piscis a Acuario). Será una época paradisíaca, de
abundancia, concordia, comunión universal, y en la que Cristo se reen-
carnará en otra de sus formas (antes lo hizo en Buda, Jesús de Nazaret,
Mahoma). La música minimalista y katártica, la ciencia holonímica o
de fusión y la psicología de autorrealización personal, son los pilares y
ramas de esta nueva espiritualidad.
Ante la New Age, el dogma cristiano ya no tiene sentido: ni el Dios
personal (la nueva deidad es difusa e inmanente), ni Jesucristo (no hay
un único salvador, cada cual debe descubrir en sí mismo el maestro
interior que lleva dentro), ni el valor de la persona (nos reencarnaremos
varias veces), ni la mística trinitaria (la nueva mística es la fusión con el
universo, con la diosa “Gaia” como se llama a la tierra). Es todo un reto
para que el que hay que estar despiertos. La advertencia viene de per-
sonalidades tan relevantes como los cardenales Ratzinger, Danneels o
Poupard, buenos conocedores de nuestro tiempo. Advertencia que
hacemos nuestra.
La revista Civiltá Cattolica pedía, con lucidez, dos actitudes: escucha
y discernimiento. Todo, menos la indiferencia o el no darnos por ente-
rados.
54 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

27. ¿JÓVENES VERSUS RELIGIÓN?

En un centro de enseñanza media me piden que aborde el tema de


los jóvenes y su actitud ante lo religioso.

Asumo el reto: “¿Por qué no hablas algo sobre los jóvenes actuales
y la religión?”. Comienzo con una afirmación: el joven de hoy no es a-
rreligoso, pero tampoco cristiano.
Me explico: aunque bautizado, y en la mayoría de los casos educa-
do en una familia y centros educativos cristianos, y hasta iniciado en los
sacramentos, sin embargo está lejos de haber personalizado e interiori-
zado el credo y ética cristianos. Su religiosidad puede definirse como
“porosa” o “flotante”; desconectada de las viejas tradiciones a las que
siente muy cutres, burocratizadas, distantes y sin conexión con sus inte-
reses.
Siendo vivencialmente hedonista, narciso y pragmático, para él el
paraíso no está en el más allá (espiritualismo), ni en el más acá (moder-
nidad), sino en “él mismo”. Lo religioso sólo le interesa en cuanto le
“dice algo” al nivel íntimo-personal y de emociones. Su liturgia y ritos,
cuando los hay, son las meditaciones transcendentales, las técnicas de
relajación y unificación interior, y hasta las prácticas esotéricas y espi-
ritistas. La religión para él es asunto “privado”, nunca público.
Más inclinado a las sectas y nuevos movimientos pseudoreligiosos,
busca refugio en pequeños grupos “cálidos”. Su religiosidad “light”, a la
carta, se nutre de publicaciones marginales. Con todo, no es agresivo
hacia la institución religiosa; simplemente, prescinde. Y desde luego no
está dispuesto a hipotecar su libertad con compromisos definitivos. Es
“revisionista”, suplantando símbolos con la misma facilidad que se
adhiere a ellos.
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 55

Sólo presta atención a discursos no arrogantes, experienciales, abier-


tos, y plurales. Figuras como Jesucristo, Madre Teresa y otros le causan
admiración pero los ve lejanos: sólo un punto de referencia nostálgico.
El joven de hoy vive el momento presente. Historias cortas y sin huella.
Concluyo: para el joven de hoy no sirve el dilema “religión sí o reli-
gión no”, sino “qué forma de religiosidad le enrolla y alucina más”.
Toda una provocación y un reto.
56 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

28. TEOLOGÍA Y UNIVERSIDAD

Se invita al Rector de la Universidad Civil a disertar sobre la relación


entre Universidad y Teología.

Recientes aún los ecos del Acto Académico mantenido en la


Facultad de Teología, con motivo de sus XXV Años, quiero destacar
dos posturas: La del Rector de la Universidad Civil, y la del Decano de
la Facultad de Teología.
El primero abogó por el diálogo Universidad-sociedad, y afirmó
que, ante el pluralismo ilimitado y la fragmentariedad y marginalidad
de la cultura de los valores, la Universidad debe ser brújula de progre-
so ético, cultural e intelectual. La Universidad debe transmitir no sólo
conocimientos, sino valores humanos. Por su parte, el Decano de la
Facultad de Teología abogó por la interdisciplinariedad e interregiona-
lidad de la Teología. El diálogo entre teología y ciencias no sólo es un
deseo sino una necesidad: La teología, en su vertiente profundamente
humanista y humanizadora, sigue siendo memoria creativa y nutricia
de valores. Y ese diálogo teología-ciencias, en nuestro caso, necesaria-
mente pasa por estar “situado” en un contexto socio-cultural y geográ-
fico: Castilla y León, sin ir más lejos. Cien años de marginación, en
España, de la teología respecto del Campus Universitario no ha favo-
recido a nadie. La teología puede fosilizarse y convertirse en “ghetto”,
perdiendo su razón de ser. La cultura puede volverse “totalitarista o
bien radicalmente fragmentaria”. Como el viejo dogma cristológico,
“sin división ni separación, sin confusión ni cambio”, ciencias y teolo-
gía deben volver a encontrarse. A dos niveles: académico e institucio-
nal. La pseudoteología, de las nuevas sectas, y la ciencia meramente
tecnicista y tecnocratizada no deben tener la última palabra.
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 57

29. HACER TEOLOGÍA HOY

Es noticia el Aula Universitaria “Pensamiento y Sociedad”. Esto nos


da pie a comentar el sentido que puede tener hoy la teología.

En su etimología significa discurso sobre Dios. Y, dentro del cris-


tianismo, podemos hablar de tres grandes etapas: teología desde Dios
(ss. I-XII); teología para el hombre (ss. XIII-XIX); antropología para
Dios (s. XX).
A la pregunta “¿para qué sirve la teología hoy?”. Con realismo res-
pondemos que para mucho, o para poco, según se mire. Para comen-
zar, la teología es un hacer de “tercera mano”: lo primero es la revela-
ción o automanifestación de Dios en la Historia, que llega a su culmen
en Jesucristo; lo segundo es el encuentro entre revelación y hombre
concreto, que denominamos Fe; y, en tercer lugar, la teología, que es la
profundización de esa Fe que se alimenta de la Revelación.
A pesar de este tercer nivel, la teología sigue siendo tarea grande y
necesaria, tanto para el hombre de hoy, como para la Iglesia. Para el
hombre de hoy, porque le indica dónde está su norte y sentido para
autocomprenderse a sí mismo, y realizarse en plenitud.
Y para la Iglesia porque realza un doble movimiento: de inserción o
inculturación de la Fe en nuestro mundo de hoy, y de evangelización de
esa misma cultura. Una Fe, como una Iglesia, sin raíces culturales no es
nada. Una fe sin ser levadura en la cultura, o se convierte en algo muer-
to y fosilizado, o es un ghetto que no sirve a nadie. Y una cultura sin la
semilla y germen de la evangelización, o se convierte en totalitarista y
cerrada, o se fragmentariza y relativiza en mil y un pequeño relato.
Por todo lo afirmado, bienvenida sea esta Aula Universitaria, porque
la teología, en diálogo con la sociedad e interdisciplinarmente, sigue
teniendo algo que decirnos.
58 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

30. ¿CREACIONISMO O EVOLUCIONISMO?

Sorprende la vehemencia, la agresividad, y hasta las descalificacio-


nes “a priori” por parte de colaboraciones, unas veces firmadas y otras
anónimas, con relación al tema de la evolución y del transformismo
darwiniano. Sin ir más lejos la aparecida el día 31 de Diciembre, donde
se me vuelve a tachar de “creacionista” y partidario del llamado “dise-
ño inteligente”, y por lo mismo en la línea del fundamentalismo ideo-
lógico y político del conservadurismo norteamericano y de su presi-
dente G. Bush..
No soy persona a quien guste la polémica ni el oportunismo. Pero,
por el bien de mi tierra burgalesa y en aras de una información objeti-
va para los asturianos, a quienes respeto y amo, me veo obligado a pun-
tualizar algunos datos.
No es objetivo ni honesto afirmar que mis declaraciones y escritos
en relación a los descubrimientos de Atapuerca, y al tema de la evolu-
ción en general, puedan ser tachados despectivamente de “creacionis-
tas”, y que vayan en contra de las teorías de la evolución. Desde mis
tiempos de profesor universitario, acostumbrado a medir las afirma-
ciones y a informarme lo más exhaustiva y pluralmente posible sobre
los asuntos que trato, creo no pecar de ligereza, tanto de palabra como
por escrito. Es mi obligación y oficio; no un mérito. No me considero
creacionista sino “evolucionista moderado”, en la línea de Teilhard de
Chardin, de M. Fonseca, de X. Zubiri, de P. Laín Entralgo, o de nues-
tro paisano J. L. Ruiz de La Peña (por citar sólo algunas autoridades
reconocidas). Trato de hacer compatible la “teoría evolucionista” del
hombre y de toda la realidad, con un Dios Creador y sustentador y con
una creación en estado de evolución. Soy partidario de la antropía –de
la aparición de la vida y del hombre cargados de sentido–y no de la
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 59

entropía y del azar, como si todo apareciese por casualidad. Y esto no


por ideologización o dogmatismo. En mi ayuda vienen los recientes
descubrimientos cosmológicos y biogenéticos, así como las más recien-
tes filosofías de la naturaleza y la propia física cuántica.
Así lo vengo poniendo de manifiesto en mis comparecencias públi-
cas y así está escrito en mis libros. Hoy más que nunca la ciencia está
abierta al misterio, es decir a las preguntas últimas que la sobrepasan.
Lo que no equivale, evidentemente, a descubrir sin más al Dios Creador
de la Biblia y del cristianismo. Sencillamente, la ciencia (macro y micro-
cósmica), la filosofía y la física cuántica abren la puerta a preguntas
como las siguientes: “¿Por qué existe algo y no existe la nada? Y ¿por
qué, lo que existe, existe de la forma como existe?”. En otras palabras:
aunque hayamos descubierto el guión de una película (la historia del
mundo en evolución desde hace unos 14.000 millones de años) tene-
mos que preguntarnos quién ha escrito dicho guión y por qué se ha
escrito de esa misma forma.
Muy recientemente S. Hawking, nada sospechoso de fundamenta-
lismo, afirmó en Oviedo que la ciencia siempre es “lo penúltimo” y está
sometida a revisiones y nuevas hipótesis. El por qué existe algo y no la
nada; el milagro de la vida y la maravilla de la mente humana, requie-
ren explicaciones de “totalidad” que la ciencia no puede aportar. Sin
reparos o complejos afirmo y subrayo que a mí sí me interesa la cien-
cia; interés que no parece ser correspondido de forma recíproca en el
campo filosófico-teológico por los codirectores de Atapuerca o por
otros colaboradores habituales en prensa escrita. Abogo por un diálo-
go verdadero e interdisciplinar, sin prejuicios, abierto a planteamientos
trascendentes. Apuesto por un evolucionismo moderado, abierto al
misterio, y que dé sentido y razón de ser a las preguntas radicales sobre
nuestro origen, sustento y destino.
60 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Lo único que pretendo es abrir puentes de diálogo y de encuentro


entre la fe y la ciencia, en la más pura y sana tradición cristiana.
Cuando la ciencia lo es de verdad, debe estar abierta a preguntas que
escapan a su propio método; y, cuando la fe es verdadera, debe estar
abierta a los datos que la ciencia va descubriendo. Desde 1987 sigo de
cerca lo que se va escribiendo sobre los yacimientos de la Sierra de
Atapuerca. Cada vez más me confirmo que fe y ciencia no deben ser
“ni extrañas, ni rivales, sino compañeras de viaje”, como bellamente
ha expresado recientemente I. G. Barbour.
Confieso con toda humildad que no hubiera sido necesario escribir
sobre Atapuerca, ni tan siquiera el presente texto, sino me hubiera visto
obligado por las graves e injustas afirmaciones que, repetidamente, se
han venido vertiendo sobre mi persona y otros miembros de la jerar-
quía católica. No es que un teólogo se haya metido a científico, sino que
los científicos han invadido el terreno ético, filosófico y teológico con
afirmaciones tan cuestionables como tendenciosas.
Desde que estoy en Asturias he dejado constancia de mis deseos de
aprender y servir. Aprender implica escuchar, dialogar y discernir. Y
servir es también abrir corazones y mentes, siempre en sentido amplio
y profundo. La búsqueda de la verdad así lo requiere.
No hagamos demagogia, ni lancemos descalificaciones. No caiga-
mos en los mismos dogmatismos que se pretenden denunciar.
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 61

31. PARADOJAS DEL INDIVIDUALISMO

Acabo de releer el libro de Victoria Camps, Catedrática de ética de


la Universidad Autónoma de Barcelona que ha publicado reciente-
mente un libro con este título: “Paradojas del Individualismo”.

La tesis que sostiene viene a ser ésta: en nuestra civilización y cul-


tura “individualismo” es sinónimo de egoísmo y de falta de interés por
los demás. Es decir, la postura de vivir encerrados en nosotros mismos,
en nuestros problemas más inmediatos. Con un lenguaje apropiado
pudiéramos denominar a este individualismo como narcisismo ego-
céntrico o postmodernidad decadente.
Pero, hoy, está surgiendo otra forma de individualismo: el de las per-
sonas que han redescubierto su dignidad, su responsabilidad ética, y
desean ejercer una forma de autonomía vital. Llegando incluso, desde
posturas críticas, a reinventar creativamente otros modos de existencia
más justos, solidarios y humanos.
La autora no la llama de esta manera pero se puede definir como
postmodernidad de resistencia. Es el momento de acostumbrarnos a
experimentar que cada uno de nosotros somos como todos, como
algunos (como los que elegimos ser), y como nadie (somos únicos e
irrepetibles). Es la hora de la reflexión, del necesario distanciamiento
del consumismo informativo.
Es el momento de entrar en el desierto, buscando nuevos espacios,
desde la vida cotidiana. Desde la necesaria distancia, con sinceridad, sin
afección, ni falsa modestia, se experimenta que es más lo que se aprende
que aquello que se puede transmitir. La calle, el ciudadano de a pie, los
acontecimientos, la vida misma siguen siendo los verdaderos maestros.
¿Necesitamos corazón de niño para seguir asombrándonos? Para-
dojas del nuevo individualismo.
62 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

32. POSTMODERNIDAD:
¿RESISTENCIA VERSUS DECADENCIA?

Me invitan a participar como ponente en un Simposio sobre “moder-


nidad-postmodernidad”. Anoto las conclusiones más destacadas a las
que llego.

“Postmodernidad” es ya un término acuñado por artistas, literatos,


políticos, periodistas, intelectuales y hasta por el ciudadano de a pie.
“Post” hace referencia a lo que viene “después”. En nuestro caso, la
modernidad. Hablar de modernidad no es fácil.
Se pueden definir algunos rasgos, a modo de tópicos (Ll. Duch):
asentamiento de la burguesía, redescubrimiento del hombre como ser
personal e histórico, creencia en el mito del progreso ilimitado, de la
ciencia y razón como protagonistas y motores de un hombre que
asume su mayoría de edad social, de la primacía de lo económico, de
la desestructuración simbólica de la realidad, etc.
En cualquier caso la modernidad ofrece dos caras: por una parte la
de los mitos de la razón ilustrada y su emancipación de autoridades y
ataduras tradicionales, la del progreso sin límites y fe ciega en la cien-
cia, y con ello la del dominio y explotación de la naturaleza sin límites.
pero junto a esta cara, a la larga destructora y antihumana, la moderni-
dad se asentó sobre otro pilar: igualdad, libertad, fraternidad, solidari-
dad. Es la versión de la utopía; para algunos “el mesianismo laico”.
La postmodernidad, en su versión común, ha venido a ser sinónimo
de desencanto, desmitificación y ruptura abierta con la modernidad. A
la que ha acusado de decadencia y origen de todos los males de nues-
tra sociedad moderna: desde la irreversible destrucción ecológica, al
anunciado antihumanismo (regímenes autoritarios, guerras sin límite,
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 63

violación constante de los derechos humanos, etc.). En este sentido de


“decadencia” la postmodernidad aboga por desenmascarar y desnudar
la paradoja de la razón ilustrada (Wellmer), por vivir el momento pre-
sente (Baudrillard), por un nuevo narcisismo individualista (Cueto), y
por el progresivo imponerse de la razón débil o el no recurrir a los
metarrelatos o puntos de vista que pudieran dar sentido global a nues-
tra historia y cultura más allá de nuestras pequeñas y cotidianas histo-
rias (Lyotard, Vattimo, Mardones); historias, por lo demás, particulares
y que ni siquiera tienen la pretensión de dejar huella alguna (Umbral):
es el imperio de lo “light”.
Pero la postmodernidad, poco a poco, va haciendo resurgir otro sen-
tido diverso: el de “resistencia y regeneración” de la otra cara de la
modernidad: la olvidada. La de la solidaridad, libertad, fraternidad, igual-
dad. En definitiva, la de la utopía. Y ello en diversas versiones y direc-
ciones: recuperando el metarrelato y el sentido de la historia (M. Cruz,
Gómez Muller), profundizando en las raíces de la razón y de la demo-
cracia (Ballesteros), optando decididamente por el no hombre y su dig-
nidad, haciendo realidad una política con rostro humano (González
Faus), potenciando el nacimiento de un nuevo humanismo post-ideoló-
gico (Jiménez Sánchez), redescubriendo el valor de la comunidad y lo
comunitario (Barcelona), dialogando integralmente con la modernidad
(González-Carvajal), haciendo una relectura de los signos de los tiem-
pos (Quinzá Lleó), restaurando el valor de la belleza que integra el sen-
tido de unidad y verdad (Díaz Murugarren), o incluso volviendo a redes-
cubrir la dimensión mística profunda desde el Dios de Jesús, el Cristo
(González Ruiz).
Esta segunda versión de la Postmodernidad se hace necesaria por-
que cuando la postmodernidad sólo se queda en la primera de sus acep-
64 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

ciones, la de la decadencia, no es extraño que no sea más que una nueva


modalidad de consumismo, del “fin de una historia sin horizonte”, de
moda para pequeños o grandes burgueses que hacen realidad y desem-
bocan en el triunfo del llamado neoconservadurismo social (Mardones)
o de la religiosidad ecléctica y difusa de la “Nueva Era” (Spangler).
Personalmente, y en línea material, no me importa ser tachado de
postmoderno, siempre y cuando por tal término se me incluya en los
que desean hacer realidad la resistencia, la regeneración, la vuelta del
sujeto ético, y con ello una política con rostro humano, una mística
comprometida, y una esperanza comunitaria.
Si algunos rehuían el diálogo con la postmodernidad, desde postu-
ras cristianas, por considerarlo “fragmentario” e inútil, es la hora de
recuperarlo, si bien con otro signo, desde una secular asignatura pen-
diente: el diálogo con la modernidad, en todas sus caras y niveles. En
toda su complejidad e interdisciplinariedad.
CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA 65

33. POSTMODERNIDAD Y DIOS

El teólogo Angel Castiñeira, en una reciente obra, ha hecho notar


una paradoja: cuando la Iglesia parece haber apostado en los últimos
decenios por un diálogo con la modernidad resulta que la moderni-
dad está agonizando.

Mientras que la Iglesia ha intentado realizar una espectacular reno-


vación de planteamientos (ecumenismo, incorporación del laicado,
revolución eclesiológica, comunidades de base, opción por los pobres,
teología de la liberación, etc.) los grandes metarrelatos de la moderni-
dad (progreso y bienestar capitalista, y paraíso terrenal del proletariado
marxista) se han ido hundiendo dejando un mundo fragmentado, y un
relativismo ideológico desencantado.
Definitivamente la razón débil renuncia a todo fundamento global o
de sentido total. Esto ha conllevado dos efectos contradictorios en lo
religioso: por un lado un aparente resurgimiento (la gente necesita sen-
tido vital), y por otro lado una “impermeabilidad” hacia todo lo que
suene a futuro, esperanza y utopía, y por ello a lo religioso. Por un lado
la postmodernidad ni se cuestiona el problema de Dios, y por otro,
desde la crisis profunda de las personas, se reclama el resurgimiento
religioso (con la ambigüedad que esto conlleva).
Todo lo cual plantea diversos retos al cristianismo y a la Iglesia:
debe ser capaz de hablar desde la cultura de la postmodernidad, sin
caer en la tentación de hacer un discurso premoderno o nostálgico,
residual o de ghetto, subcultural o privatizado. Debe contribuir a asen-
tar las bases de un nuevo humanismo que haga posible una política de
“rostro humano”, donde la persona misma sea protagonista, no en
forma de hedonismo narcisista sino en relación auténtica, solidaria y
armónica con la naturaleza y con los demás (ecología profunda).
66 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Y, con referencia al tema de Dios, debería replantearse en tres


dimensiones: desde la modernidad, desde la subjetividad no cerrada, y
desde la centralidad-universalidad del misterio de Jesús, el Cristo. Todo
ello en diálogo y acompañamiento, compaginando pluralidad e iden-
tidad.
V
CLAVES DE PRESENCIA CRISTIANA
EN LA SOCIEDAD

34. “CÁRITAS ACOGE”

Hacía tiempo que se venía sintiendo su necesidad: la creación de una


asociación con vocación clara de atender al problema, cada vez más
acuciante y dramático, de los emigrantes y extranjeros. Hoy, esta
asociación, ya es una realidad.

Nacida con vocación de servicio, en campos muy determinados:


información, asesoramiento jurídico, potenciación de actividades di-
vulgativas, y hasta la mejora de calidad de vida y aprendizaje del cas-
tellano.
Es una esperanzadora noticia, a la que hay que prestar todo el
apoyo: Institucional, moral, económico y de voluntariado. Hay que
apostar fuerte por este programa. Es el antídoto efectivo contra el racis-
mo y la xenofobia, y una muestra inequívoca de la mejor solidaridad
humana. No olvidemos que la raíz profunda del fenómeno inmigrato-
rio se sitúa en la situación de miseria de los Pueblos del Tercer Mundo,
a quienes se han robado su futuro y explotado en sus recursos materia-
les y humanos.
68 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Si es verdad, como muestran las mejores páginas de ese libro siem-


pre actual que es la Biblia, que el Dios de la Revelación, el Dios Vivo,
hace historia desde la contrahistoria, y opta por los más pobres, tal vez
Cáritas esté llamado a ser un claro Signo Profético.
En cualquier caso, porque sabemos en las manos en las que está y el
espíritu de fondo que alimenta esta iniciativa, ya desde ahora le damos
nuestra “Bienvenida”, y nos prestamos a colaborar en lo que esté de
nuestra parte. Todo, menos la indiferencia. Al final se nos pedirá cuen-
ta sólo “del amor concreto y concretado”: “estuve enfermo y me fuís-
teis a visitar; desnudo y me vestísteis; hambriento y me alimentásteis,
emigrante y me acogísteis” (Mt 25).
CLAVES DE PRESENCIA CRISTIANA EN LA SOCIEDAD 69

35. SIN FRONTERAS

Se celebra el día del misionero con un slogan largo pero interesan-


te: “En camino hacia un mundo sin fronteras”.

Más allá de ser una jornada de sensibilización misionera para los


niños y jóvenes, se nos viene a recordar que nosotros, los católicos vie-
jos del Norte, somos cada vez más una minoría.
Basten estos datos estadísticos: el 60 por ciento de los católicos
viven en los países del Tercer Mundo, es decir, en el hemisferio Sur. En
América Latina se concentra el 42 por ciento de católicos; el 9 por
ciento en África, y otro 9 por ciento en Asia.
Y que más allá de estadísticas, debemos comenzar a pensar y actuar
con categorías nuevas, universalistas. La Iglesia se define como experta
en humanidad. Lo ha de ser también en el momento presente: hacien-
do realidad la civilización universal de la vida y del amor, y de la soli-
daridad. La Iglesia sabe lo que supone la comunión entre Iglesias her-
manas. Y lo que vive hacia dentro debe potenciarlo hacia fuera. De esta
manera se romperán los problemas del racismo y la xenofobia, del
chauvinismo, del colonialismo, y de cualquier otra manifestación o acti-
tud que muestre cerrazón y explotación.
La Iglesia, que se sabe sin fronteras en los cinco continentes, quiere
ayudar a la creación de un mundo sin fronteras, fraterno y solidario.
El Día del misionero, este año, ofrece por ello dos caras com-
plementarias: el reconocimiento y acogida de cuanto hay de bueno,
honesto, religioso, pacificador y reconciliador entre los hombres, y al
mismo tiempo seguir ofreciendo la oferta de sentido y salvación que
significa la evangelización, desde el anuncio y realización de la buena
Noticia. Los demás tienen el mismo derecho que nosotros a vivir el
70 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Evangelio. Pero sin gestos cotidianos, y en nuestros ambientes, este


sueño, que es don y tarea al mismo tiempo, se quedará en algo utópico.
CLAVES DE PRESENCIA CRISTIANA EN LA SOCIEDAD 71

36. FAMILIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Se celebra la Semana de la Familia. Me piden que aborde la relacion


entre ésta y los medios de comunicación social.

Que la familia, para los mass media, es un tema difícil de tratarse


lo demuestran varios hechos: desde el no saber de qué familia hablar
(¿numerosa, nuclear, monoparental, en crisis, creyente o no, etc.?), hasta
el no saber a qué sociólogos dar la razón (¿a quienes afirman que la
familia tiene sus días contados, o a quienes auguran el mejor de los futu-
ros para la institución familiar?).
Una nota curiosa: no hay publicaciones en España (salvo “Familia
Cristiana”), ni programas televisivos que vayan dirigidos a la familia
en cuanto tal; se prefiere la atención a cada miembro de la familia por
separado.
Hay otro aspecto de los medios de comunicación en relación a la
familia éticamente reprobable: casi siempre presentan una imagen de la
familia tremendista y anecdótica a través de los denominados “reality
shows”: casos familiares atípicos, morbosidad en las desgracias familia-
res, o presentación de tipos y acciones fuera de tono de diversos miem-
bros de las familias.
¿Cuál es la imagen de familia que mayoritariamente presentan los
medios de comunicación?: principalmente familias en forma de “pare-
jas” jóvenes, con pocos hijos, viviendo principalmente en la ciudad y
con posibilidades económicas; y sólo en las Navidades, familias más
numerosas, y en las que conviven los abuelos.
Casi siempre se presenta la familia que consume. Esto es debido a la
utilización de la familia como elemento publicitario. Pero se silencia la
familia “real” que sufre amenazada por la crisis, el paro y la incerti-
dumbre ante el futuro.
72 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

No resultan creíbles, de cualquier forma, las familias de color con


soluciones prefabricadas a sus problemas, o las familias de las teleno-
velas.
A pesar de lo dicho anteriormente, los mass media, tienen para la
familia un gran y decisivo protagonismo: para los hijos, particularmen-
te en edad escolar, la TV, el vídeo, y el ordenador, son como la niñera
y el educador al mismo tiempo; para los abuelos, la TV y la radio son
prácticamente el único y más importante interlocutor con el que poder
romper su soledad; para muchas parejas, la TV es una buena escucha
para no dialogar.
Pero no quiero ser negativo. Los medios de comunicación no son
una especie de objeto diabólico que haya que desterrar o rechazar. No
se trata de matar al mensajero. Los mass media son, sin duda, también
un bien social. La cuestión es saber utilizarlos individualmente (para
que no sean una especie de droga), y en familia (para que vayamos ana-
lizando lo positivo y negativo de los mismos como elementos de infor-
mación y formación).
En cualquier caso, es urgente que la familia sepa dar la cara ante los
medios y decir lo que realmente es y cómo se ve, con sus valores. En
este sentido, hay liberar a la familia de estereotipos y distorsiones en la
opinión pública; y urge, además, reclamar a los medios mayor atención
para esa misma familia que, aún en medio de las dificultades presentes,
sigue siendo el futuro de la sociedad y de la Iglesia, como se ha afirma-
do recientemente en un documento de la ONU, y han venido subra-
yando con fuerza los últimos Papas.
CLAVES DE PRESENCIA CRISTIANA EN LA SOCIEDAD 73

37. VOLUNTARIADO

Que cerca de medio millar de personas, en su mayor parte jóvenes,


hayan comenzado la Escuela de voluntariado promovida por Cáritas
es una buena noticia a nivel social.

Y para nuestra Iglesia un signo de los tiempos, un verdadero


“Kairós” (tiempo de gracia). Este hecho es un anuncio profético de que
se han roto dos laberintos: la postmodernidad (donde sólo parece
importar el goce inmediato del momento presente), y el neoliberalismo
(donde todo parece medirse por el dinero y el interés).
El voluntariado se puede definir con tres palabras: gratuidad, gene-
rosidad, y filantropía. Y, detrás, y junto a estas palabras, en el caso que
nos ocupa, capacidad de trabajar en equipo y opción desde el
Evangelio. Si la fe es ver la vida con los ojos de Dios, sentir la vida con
su corazón y hacer las cosas en la vida con sus manos, el voluntariado,
con sus gestos cotidianos, es un aldabonazo a la no instalación de nues-
tro cristianismo.
A todo lo dicho únase otro aspecto: la opción decidida y preferen-
cial por los más pobres y desheredados. Siguiendo la misma óptica del
Nazareno: hacer historia desde la contrahistoria, poner voz a los sin voz,
y descubrir a cada cual su dignidad humana. Concluyo: Se acusa al
voluntariado de ser una entrega “light”, descafeinada, o una salida para
tranquilizar la conciencia, o una puerta de acceso al mundo laboral.
Sin entrar en la polémica, ojalá el voluntariado acabe por ser mili-
tancia. Entonces se hará realidad de manera más evidente que no sólo
damos un tiempo y unas acciones sino la propia persona, las veinticua-
tro horas del día. El voluntariado, cuando lo es de verdad, acaba con-
virtiéndose en vocación.
74 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

38. MODELOS EDUCATIVOS

No teníamos noticia el uno del otro desde casi nuestra niñez. El,
Gonzalo, entró en el seminario claretiano. Un servidor, en el dioce-
sano. Hemos compartido una misma vocación: la docencia teológica.

Gonzalo ha escrito sobre modelos educativos. El tono, de revista de


especialización, es alto. Trato de traducirlo. Afirma que existen cuatro
modelos: el primero, el de ostra perlífera o continuísta. Al educando se
le encierra en un mundo artificial, al abrigo de potenciales enemigos y
tempestades. El reglamento y la obediencia priman ante todo. Y, junto
a ello, la conciencia de élite.
Existe un segundo modelo que pudiéramos denominar “reformista”.
La imagen es la yedra o enredadera. Aparentemente se la deja crecer a
su aire, pero siempre con necesidad de un guía. El educador es cerca-
no. Y la persona respira, dentro de la directividad, una mayor libertad
personal.
El tercer modelo es “rupturista”. La imagen es de choque. Su lema
es la novedad absoluta, y el no echar vino nuevo en odres viejos. Las
experiencias son, en muchos casos, traumáticas.
Finalmente, aparece el modelo ecológico u holonímico. Integra
contrarios: cree en la persona concreta y a la vez en la comunidad;
busca libertad, y al mismo tiempo responsabilidad; es importante la
figura del educador y a la vez del educando; une contenidos y expe-
riencia. Y, en cualquier caso, parte de la vida para volver a la vida. Sin
demagogias, o visiones superficiales, siempre es sano detenerse a con-
templar dónde estamos.
En el tema de educación nos jugamos nada más y nada menos que
el futuro.
CLAVES DE PRESENCIA CRISTIANA EN LA SOCIEDAD 75

39. CUARTO MUNDO

El Papa Juan Pablo introdujo un término nuevo en la doctrina social


de la Iglesia: el cuarto mundo.

Esta expresión más que geográfica o política es circunstancial y per-


sonal: comprende a todos los abandonados de la humanidad, los des-
heredados, los que no tienen vivienda o trabajo, los que padecen ham-
bre, los exiliados, los indefensos sociales.
Comprende también a todos aquellos a quienes se les niegan los
derechos más elementales de la persona humana: el derecho a partici-
par en la construcción social, la libertad de asociación de tomar inicia-
tivas en materia económica, o incluso el derecho a la libertad religiosa.
El Papa, con gran sutileza y hondura, no habla de sistemas perversos
pero sí de mecanismos económicos que no pueden dejar de ser califi-
cados como perversos.
Para el Papa los sistemas vigentes, capitalismo liberal y colectivismo
deben corregirse radicalmente en sus errores, hasta que sean capaces de
servir al hombre, y no servirse del hombre. Tal vez tú y yo estemos
demasiado acostumbrados al cuarto mundo cerca de nosotros, y a
experimentar la impotencia de no poder cambiar grandes situaciones.
No se nos pide aquello que no podemos hacer, pero sí signos concre-
tos de solidaridad y cambio de mentalidad. El mundo no es nuestro, ni
siquiera del hombre.
El mundo creado es un regalo de Dios. Recuperar el verdadero ros-
tro del mundo y con ello del hombre es ya luchar contra el cuarto
Mundo.
76 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

40. SI QUIERES LA PAZ…

Después de tres meses de la celebración de la Jornada Mundial de la


Paz, el director de un periódico me pide que le glose el lema del pre-
sente año. Todo un descubrimiento para él y para sus lectores.

El Papa, un año más, con motivo de la Jornada Mundial de la Paz,


nos regaló un impresionante documento, con un lema para releer dos
veces: “Si quieres la paz, sal al encuentro del pobre”. Pasado un tiempo
desde aquel mensaje, volvemos a gustarlo.
Afirmaba el Papa, en resumen, que la paz hoy está amenazada por
un peligro real: la pobreza y miseria de pueblos enteros. Porque “La paz
es mucho más que la ausencia de guerras”: es pedir una situación de
auténtico respeto a la dignidad y derechos de cada ser humano para
que pueda realizarse en plenitud.
Miremos nuestra realidad: no hay guerra “física”, pero sí “social”, y
profunda. Basta utilizar algunos parámetros, y describir las nuevas cla-
ses sociales vigentes. Clases sociales transformados en mundos cerra-
dos, y hasta incomunicados: clase o mundo político-intelectual-liberal-
funcionario por un lado, y clase o mundo rural-marginación en todas
sus gamas-tercera edad por otro. No es nuevo afirmar que, entre noso-
tros, existe “el cuarto mundo”. No ha nacido por azar o casualidad.
El Papa propuso el “espíritu de pobreza” como fuente de la paz: la
moderación y la sencillez deben llegar a ser los criterios de nuestra vida
cotidiana. Todo ello traducido en solidaridad efectiva. Es hora de hacer
un discernimiento individual y colectivo, personal e institucional, para
que la paz social se asiente en bases más justas y duraderas.
CLAVES DE PRESENCIA CRISTIANA EN LA SOCIEDAD 77

41. TIPOLOGÍAS

Ignoro quién o quienes son los autores. Sencillamente me pareció


sugerente. Y, casi al pie de la letra, me permito transcribirlo. Es una
descripción de tipologías.

Comencemos por las que no son tan positivas: existen hombres-


puerta que no saben cumplir con su misión sin chirriar.
Hombres-árbol que se instalan en cualquier lugar.
Hombres-río cegados por la corriente de las modas.
Hombres-papel que sólo sirven para enrollar lo sencillo.
Hombres-basura siempre buscando la basura de los demás.
Hombres-espejo que sólo saben proyectarse en los demás.
Hombres-romance viviendo su mundo lejos de la realidad.
Hombres-mariposa sin echar raíces en ningún lugar.
Hombres-surtidor dándose sin control de la medida.
Hombres-globo sin consistencia personal.
Hombres-enredadera aprovechados de la amistad de los demás.
Hombres-chispa armando fuego en todos los sitios.
Hombres-altavoz sin saber guardar el mínimo secreto.
Se pueden añadir muchos más, pero vayamos a las tipologías posi-
tivas: Hombres-cireneo, ayudando a los demás. Hombres-cascabel lle-
vando siempre alegría. Hombres-esperanza creyendo siempre en los
demás. Hombres-comunidad con quien es una delicia trabajar.
Hombres-oración siempre abriendo horizontes nuevos. Hombres-
puente tendiendo lazos de unión. Hombres-Verónica sabiendo enjugar
las lágrimas de los demás.
Hombres a secas, valorando la grandeza de ser eso: sencillamente
humano. Ni más ni menos. Hombres y mujeres de verdad con tres notas
78 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

que les hacen felices: la unificación entre cabeza, corazón y manos; la


experiencia de vivir en plenitud el presente, y la continua acción de gra-
cias porque la vida siempre es bella y una experiencia única.
VI
CUESTIONES QUE INTERROGAN

42. UN BELÉN DIFERENTE

Cae en mis manos una publicación escolar donde se recuerdan mo-


mentos entrañables de la pasada Navidad. Me llama la atención una
colaboración. Ignoro si es original. En cualquier caso, es muy suge-
rente.

Este año he puesto un nacimiento diferente, sin ángeles, ni pastores,


ni reyes.
En su lugar estas figuras:
Un parado, víctima de este sistema neoliberal, escondiendo la cabe-
za entre sus manos. Duele verle.
Un enfermo crónico, que ha hecho de su dolor Compañero de
Camino.
Un mendigo, con el vientre hinchado y mal vestido.
Un inmigrante, sin hogar, documentación, ni patria.
Un toxicómano, además en enfermo de SIDA, tumbado en el lecho
de la desesperanza.
Una prostituta, juzgada por todos. Y sin otra salida aparente.
80 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Un alcohólico, que no entiende cuál es su problema, y hace sufrir a


los que están más cerca de él.
Un niño abandonado, que no llegará a conocer nunca quiénes fue-
ron sus padres.
Una víctima de las guerras civiles y fraticidas que sólo espera la tre-
gua de una paz que parece no llegar nunca.
Una víctima inocente del terrorismo salvaje que, a la hora de matar,
no mira nombres, ni edades ni circunstancias..
Ciertamente que el Belén este año no me ha quedado tan lucido
como en años anteriores. Pero he notado que el Niño Dios este año
abría más que nunca sus brazos y sonreía de forma nueva.
CUESTIONES QUE INTERROGAN 81

43. NUEVAS TRIBUS

En un encuentro con jóvenes me piden que hablemos de la última


de las tribus: “la de ego, la generación del Yo”.

Según las últimas publicaciones, los adolescentes del s. XXI forman


la llamada generación “Y”, que se caracteriza por ser ególatras y narci-
sistas (se miran demasiado al ombligo) y tecnosexuales. Con una para-
doja: el iPod, Internet, o los móviles de alta gama con Bluetooth y 3G
incorporados, hacen que el mundo esté al alcance de su mano pero, en
el fondo, no lo necesitan: les complace más la mirada hacia sí mismos
que hacia el exterior.
Un reciente estudio entre los universitarios norteamericanos de San
Diego desvela que los jóvenes de nuestros días se consideran “personas
especiales” y que “les gusta ser el centro de atención”. A los herederos
de la generación “X”, es decir, los nacidos después del año 1982 les
encantan sitios como “You Tube” o “My Space” y no tienen ningún
reparo en escribir blogs exhibiendo sus fotos y vídeos de “autopromo-
ción”, como es el caso de Facebook. En resumen, el narcisismo parece
estar convirtiéndose en una destacada seña de identidad. Son frecuen-
tes frases como éstas: “El mundo estaría mejor si yo lo gobernase”.
El tema preocupante es que un ego desorbitado puede ser fuente de
problemas personales y sociales. Cuando se siente no valorado o con-
trariado puede reaccionar violentamente y sin controlar sus impulsos y
puede provocar, al final, depresión y ansiedad. Los psicólogos que están
estudiando “La nueva generación del YO” repiten, una y otra vez, que
nuestros jóvenes aparentan ser más seguros de sí mismos y más enér-
gicos pero, a la vez, más infelices e insatisfechos. Entre otras cosas por-
que las relaciones se establecen, sobre todo, a través de las nuevas tec-
82 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

nologías: el Chat y el Messenger (correo instantáneo) son los campos


de entrenamiento para encuentros posteriores más profundos. Hasta
Calvin Klein ha lanzado una colonia para los technosexuales: CK m2u.
Algo preocupa de verdad, como ha señalado el sociólogo Luis
Tamayo: la nueva generación desea estar conectada todo el día. No se
quieren perder nada. Porque aspiran a seducir y ser seducidos constan-
temente. Cualquiera puede ligar con cualquiera para disparar así la
autoestima. No vacilan en compartir con el resto del planeta sus inti-
midades y los detalles de su existencia. Como resultado: la posibilidad
de experimentar, de probar, de conocer sin la “amenaza” del compro-
miso, siempre para custodiar su “sagrada” libertad.
El amor, como la vida, se convierten en un juego y en objeto de con-
sumo: el jugador puede ver, elegir y participar… y, si cuaja, se hace
“clic” y todo se tiene al alcance. Se confunde, en definitiva, lo virtual
con lo real. Los educadores esperan que tal vez la generación Y des-
pierte pronto de su irrealidad y se convierta en generación Z, donde
exista un sano equilibrio entre el yo, el encuentro real con el tú y el des-
cubrimiento del Otro, con mayúsculas.
CUESTIONES QUE INTERROGAN 83

44. BEATIFICACIÓN DE MÁRTIRES

Diversos medios de comunicación solicitan mi opinión sobre el


anuncio de la beatificación de diversos mártires de la guerra civil
española.

Sé que en estos momentos de recuperación de la llamada memoria


histórica, todo lo que afecte al periodo de la historia española de los
años 30-40 se puede, y de hecho se tiende, a interpretar en clave polí-
tica. Por esta razón, conviene puntualizar al menos tres claves para
comprender lo que son, y lo que no son, los mártires asturianos y el
sentido que tiene su posible beatificación y canonización.
Lo primero, y lo más importante, que es necesario subrayar es que
dichos mártires son eso: “mártires”, es decir, víctimas totalmente ino-
centes en una persecución religiosa. Ellos no eran soldados, ni sindica-
listas, ni políticos, ni intelectuales, ni representaban una ideología beli-
gerante definida. No se los persiguió ni martirizó por haber iniciado
ellos una polémica o batalla alguna. Sencillamente, fueron asesinados
por ser lo que eran: creyentes coherentes hasta estar dispuestos a dar la
vida por lo que creían. Y morir perdonando.
En segundo lugar, la Iglesia ha venido beatificando y canonizando
mártires desde hace veinte siglos; desde el inicio del cristianismo. Por
esta razón a la Iglesia nadie, desde fuera, le impone un calendario de
beatificaciones o canonizaciones. El ritmo que lleva es doble: por un
lado, si el declarar beatos o santos a dichos mártires viene reclamado
por el pueblo que les honra devoción. Y, por otro lado, tras una rigu-
rosa investigación si la Iglesia llega al convencimiento de que dichos
mártires merecen tal categoría. Si estas dos dimensiones (devoción
popular e investigación histórica rigurosa) reclaman la declaración
84 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

positiva del martirio entonces, en la fecha más adecuada, se da el paso


público y solemne, convirtiendo a los mártires en ejemplos, interceso-
res y hermanos mayores en la Fe para los creyentes de todas la épocas.
La Iglesia, puede, como parece el caso presente, beatificar y canonizar
varios mártires a la vez, como ejemplo colectivo. Con una certeza: para
nosotros, los cristianos, no hay muertos. Sólo vivos: peregrinando, en la
tierra y los que ya han llegado a la Jerusalén celeste. Entre unos y otros
hay comunicación: es la comunión de los santos.
Y, tercera clave, en el caso que nos ocupa, la Iglesia en España no
desea que los mártires, anteriores a la guerra civil y concomitantes a la
misma, sean utilizados como arma arrojadiza contra nadie ni como
bandera o enseña política de nadie. La Iglesia desea que, social y cultu-
ralmente, dichos mártires contribuyan a la reconciliación y al recuerdo
y memoria de algo dramático que no debe volver a repetirse. Su ejem-
plo de heroísmo y generosidad, como víctimas inocentes del ayer y
estímulo de las víctimas que siguen generándose en otros campos, nos
desafía con un mensaje claro y punzante: el mal nunca se vence con el
mal, sino con el bien. La violencia genera más violencia. Sólo el amor
y el perdón son creativos y capaces de renovar personas y sociedades.
CUESTIONES QUE INTERROGAN 85

45. “DESPERTAR AL GIGANTE DORMIDO”

A la hora de preparar Pentecostés, los diversos movimientos laicales


se hacen eco de la exhortación “Christifideles Laici” (Los fieles lai-
cos) del Papa Juan Pablo II.

Dicho documento quiere recoger las conclusiones más importantes


aportadas por el Sínodo de Obispos del año 1987. El Papa, sin añadir
contenidos nuevos a lo que en dicho Sínodo se expresó, nos ha regala-
do un documento muy original en su forma y presentación.
Tomando como pie la parábola del viñador que llama a trabajar en
su viña (Mt 20, 1 y ss), el Papa ha querido recordar a todos los laicos
cristianos su responsabilidad en la Iglesia y en el mundo.
La viña es el mundo; la vid, Cristo Jesús; los sarmientos, todos
los hombres unidos a Cristo; los viñadores, todos los cristianos lla-
mados a trabajar el mundo según el sentido que Dios mismo quiso
dar al crearlo.
En la Iglesia no hay cristianos de “segunda categoría”. Todos goza-
mos de la misma igualdad y dignidad fundamentales. Si hay diferentes
vocaciones, ministerios, carismas y funciones. Los laicos no son “el
brazo largo de la Jerarquía”. Son responsables y agentes de evangeliza-
ción, como lo son los presbíteros y los religiosos. Todos participamos
de la misma y única misión en la Iglesia.
Se ha afirmado muchas veces que los laicos no tenían protagonismo
en la Iglesia. Y en la práctica así era en muchas ocasiones. Pero hoy
debemos evitar otro peligro: que el laico se encierre en la Iglesia, y se
dé con ello una nueva forma de “clericalización”.
El laico tiene su lugar preferente en el mundo, en la sociedad. Debe
demostrar con su vida que no puede darse un divorcio o separación
86 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

entre lo que cree y lo que vive. Que se puede ser cristiano viviendo en
el siglo XX.
El laico, hombre o mujer, niño, joven o anciano es fermento en el
mundo. Tiene la misión y obligación de conducir todo según el deseo
y designios de Dios.
Bienvenida sea esta exhortación papal; ojalá sirva a lo que la misma
desea: despertar un gigante adormecido en la Iglesia (el laicado), y
acortar el camino entre “teología” y “praxis”.
CUESTIONES QUE INTERROGAN 87

46. MIRADAS

Leo al gran filósofo Ortega y Gasset: “los hombres no vemos con los
ojos sino a través de ellos”. Es cierto: a través de la mirada proyecta-
mos sobre los demás y la realidad, lo que llevamos dentro.

De alguna manera vemos lo que ya somos. Y cuando somos amor,


transfiguramos el mundo. El amor es creativo. No les falta razón a quie-
nes afirman que ver con amor y amar es una de las asignaturas más difí-
ciles: ni se aprende con textos, ni se transmite por herencia; se paga a
precio de experiencia y con un aprendizaje que dura toda una vida. Y
ello porque la planta con más capacidad de florecer y rebrotar es el
egocentrismo.
Para quien se adentra en la aventura del amor le espera, como afir-
ma Michel Quoist, una dirección única: “Partir de uno mismo para ir a
los demás. Porque cada vez que tomamos algo o alguien para nosotros,
chantajeamos el amor, vamos contra dirección, somos destructivos”.
Por fortuna Dios es el antiegoísta. La Creación primero, y el envío
de su Hijo, después, son un desbordamiento sin nombre de la capaci-
dad de amar auténticamente. Dios, desde la eternidad, no ha hecho
otra cosa que amar.
Amor concreto: en un tiempo y lugar determinados, a un hombre
de carne y hueso concretos: a ti y a mí. Dios no se pierde en abstrac-
ciones, o en buenas intenciones. Creer en Dios es estar seguro de que
nos esperan magníficas sorpresas. Entre ellas, y tal vez la más impor-
tante, “ser siempre amados por Dios más de lo que nosotros amamos”.
88 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

47. EL PAPA Y LOS JÓVENES

Juan Pablo II sabía perfectamente quiénes y cómo son los jóvenes, y


qué quieren cuando salen, de cien mil en cien mil, con su mochila y
su saco de dormir, de las cómodas vacaciones de esta sociedad enfer-
ma de bienestar para buscar algo que les llene más y dé sentido a su
vida y horizonte a su futuro.

El Papa les ha recordado que no es en un sitio donde están la


Verdad y la Vida sino en una Persona, la de Jesucristo: en una fe viva y
comprometida al servicio de los demás.
Algo fundamental que han aprendido los jóvenes es que las convic-
ciones religiosas no pueden quedarse en algo meramente personal de
tejas abajo de la propia conciencia individual; o se concretan en la vida
social, o quedarán taradas de una de sus dimensiones esenciales. Juan
Pablo II, hombre de nuestro tiempo, indiscutiblemente las más alta voz
moral de esta hora del mundo, ha pedido a los jóvenes que sean, desde
la médula misma de su fe exigente, hombres de su tiempo, plenamen-
te respetuosos y respetados, conscientes de su dignidad y coherentes
con ella. Ha lanzado, en la mayor peregrinación de la prodigiosa y
fecunda historia jacobea, dos retos impresionantes: una nueva cristiani-
zación del mundo y una Europa unida, fiel a sus raíces cristianas.
CUESTIONES QUE INTERROGAN 89

48. METRÓPOLI Y BARBARIE

Se reunen diversas ONGs. Me invitan a participar en el debate sobre


la calidad de vida en el mundo urbano.
Suele ser un tópico afirmar que la ciudad, surgida desde le Rena-
cimiento, fue el símbolo del paraíso íntegramente humano, de la civili-
zación y del progreso. Oponiendo metrópoli a la barbarie de formas de
vida inferiores, tanto rurales, como de inferior desarrollo. La ciudad
moderna ha sido el símbolo de hasta dónde una nación, un país, un
pueblo, podía catalogarse dentro del Primer, Segundo o Tercer mundo.
Lo que muchos sociólogos no podían imaginarse es que la ciudad,
la metrópoli, llegaría a crear dentro de ella un nuevo mundo: el Cuarto.
El submundo de la miseria, de la pobreza, de la marginación en todas
sus formas y cruel realidad. La barbarie se ha incubado en el corazón
mismo de la ciudad. Las clases sociales más radicales, divididas por sen-
timientos racistas, xenófobos y étnicos, están dentro de la ciudad. Y el
tribalismo más arcaico en tribus urbanas juveniles, y en tribus de emi-
grantes, sin aparente posibilidad de integración, ha hecho su aparición
de forma violenta y radical.
P. Bourdieu, en su obra “La miseria del mundo”, ha dejado esculpi-
da una máxima lacerante: “No es que la realidad no haya sido contada,
es que no ha sido escuchada”. Para reconvertir el estado del malestar
en el estado del bienestar profundo y cualitativo necesitamos escuchar,
ver, oír, palpar y sentir con nuevos oídos, ojos, manos y corazón.
De nuevo resuenan en mi interior dos refranes cargados de utopía y
futuro: “hombres nuevos para una sociedad nueva”. Y, “cambiemos
corazones al mismo tiempo que estructuras”. Y añado, cambiemos con-
travalores por valores: éxito, fama, poder, tener... por solidaridad, justi-
cia, interioridad, tolerancia, diálogo. Estamos a tiempo.
90 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

49. MUJER Y FEMINIDAD

Se llama Teresa Porcile. Es uruguaya. Leo el resumen de su tesis


doctoral sobre la mujer.

La cosa comenzó cuando trabajaba en el Consejo Ecuménico


Mundial. Estudiaba teología, y sus colegas luteranas y anglicanas le
cuestionaban para qué estudiaba teología si no se podría ordenar sacer-
dote. Ella respondía que no estudiaba ciencias sagradas para ejercer un
rol, sino para redescubrirse en profundidad como mujer.
Y llegó la tesis: “la mujer no es ni igual ni diferente al varón; es equi-
valente”. Es tanto como decir complementaria y con identidad dife-
rencial. Preguntada qué significa ser mujer, nuestra nueva doctora des-
tacó tres elementos: habitabilidad, temporalidad, donación. Tres carac-
terísticas que hunden sus raíces en la corporalidad-psicología de la
mujer. Por un lado, la mujer, a diferencia del hombre, posee un útero
habitable. La mujer es habitación y sabe lo que es ser habitada. En otras
palabras, es acogida y acogedora. Por otro lado, el organismo de la
mujer está ritmado cíclicamente. Es decir, la mujer es temporalidad,
portadora de vida. Y en tercer lugar la mujer es donación: con su
mismo pecho puede alimentar su propio organismo. En este sentido es
creadora y sustentadora de vida.
Según la teóloga uruguaya estos tres elementos femeninos determi-
nan toda una visión de la vida, de la historia y de la sociedad. El que
hombres y mujeres lleguen a una igualdad de roles y funciones no es lo
decisivo. Pueden llegar. Lo realmente importante es que la mujer y el
hombre accedan a esos roles según su modalidad, al modo femenino y
masculino.
Las tesis de Teresa Porcile, desde instancias freudianas, estructura-
listas y socio-analíticas, sin duda van a ser cuestionadas y discutidas. Sin
CUESTIONES QUE INTERROGAN 91

embargo pueden ampliar e iluminar el original y personal pensamiento


de K. Wojtyla cuando afirmaba, entre otras cosas, que la mujer es
memoria ético-histórica de la humanidad, y protagonista de la cultura
de la vida. Como escribió Tagore “la mujer sigue siendo mitad mujer y
mitad sueño”. Misterio de amor.
92 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

50. EL ABISMO DE LA DESIGUALDAD

El programa de las Naciones Unidas ara el desarrollo (PNUD) en un


informe reciente ha puesto en evidencia el “escándalo trágico” de la
situación mundial actual.

Se sabían los datos ya hacía tiempo, pero no se han querido dar a


conocer masivamente. Los números hablan por sí solos, y se pueden
resumir en estos términos:
El último decenio se ha caracterizado por el crecimiento de la desi-
gualdad entre ricos y pobres. 1/5 de la humanidad necesita apropiarse
de la 4/5 parte de nuestro planeta para mantener su elevado nivel de
riqueza.
Desde 1950 a 1990 la población mundial ha crecido de 2.500 millo-
nes a 5.300 millones. El 25% de la población mundial rica consume el
70% de energía, el 75% de los metales, el 85% de la madera, y el 60%
de los alimentos del planeta.
250 millones de personas por año padecen episodios agudos de
enfermedades diarreicas; 1.300 millones carecen de acceso al agua
potable, y 2.500 millones no tienen acceso a servicios sanitarios.
Cada año 700 millones de personas forman parte del índice de
subempleados o desempleados. Cerca de 75 millones de personas dejan
su tierra todos los años en calidad de emigrantes.
Por todo lo cual se hace necesario un pacto mundial entre países
ricos y pobres. Un pacto internacional realista, equitativo, solidario y
pacífico. Es la base del verdadero Orden Nuevo Mundial.
Mientras, se puede definir el hombre de hoy como “doliente, casan-
do y casi neurótico”. B. Sesboue se ha atrevido a recordarnos que nece-
sitamos creer en la utopía “más realista”: la que sabe unir liberación y
CUESTIONES QUE INTERROGAN 93

plenitud. La utopía e la humanidad nueva, capaz de crear estructuras


nuevas. Y siendo don y conquista a la vez, tiene un nombre propio:
Jesús, el Cristo.
94 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

51. HOMBRES NUEVOS PARA UNA SOCIEDAD NUEVA

Escribe Phil Bosmans “que no sucede nada en el mundo que antes


no haya ocurrido en la cabeza y en el corazón de los hombres”. Las
revoluciones y guerras que estallan hace tiempo habían fermentado
ya en el interior de los hombres.

La sociedad cambia cuando cambian los hombres. Cada vez es más


evidente que sólo sobreviviremos no merced a un equilibrio perfecto de
poder, mucho menos por arte de magia del bienestar, la ciencia, la téc-
nica o la informática aplicadas, sino tan sólo por el Amor.
En nuestra sociedad se han dictado leyes sociales, se han estableci-
do instituciones y servicios de relaciones públicas y asistencia social,
pero se ha olvidado que todo esto carece de sentido si no late un cora-
zón auténticamente humano.
Occidente no anda falto de conocimientos, técnicas o métodos, sino
básicamente falto de amor. Si cambia el corazón del hombre, cambia el
corazón del mundo.
La mayor fuerza socializadora y comunitaria sigue siendo la puesta
en práctica hace 2.000 por un hombre-Dios: “Amaos los unos a los
otros como yo os he amado”, la sociedad no puede cambiarse por sí
misma. Sólo la cambiarán hombres con corazón nuevo, tú y yo.
Hombres y mujeres nuevos para una sociedad nueva.
CUESTIONES QUE INTERROGAN 95

52. LIBERTAD

Una reflexión: Los ideales más comunes, aquellos de los que todo el
mundo habla e intenta imitar son en muchas ocasiones los ideales
más equívocos.

Tal puede ser el caso de la palabra y realidad “Libertad”. El ciuda-


dano de nuestros días ha conseguido muchas libertades pero en el
fondo y frecuentemente se siente ni exterior ni interiormente libre.
Porque la libertad requiere algunas condiciones previas.
Entre otras, la más importante, una jerarquía de valores que la den
sentido, y no la dejen bambolearse o perderse en el vació, la relatividad
o el sin sentido. Son verdaderamente libres aquellos que se conocen
hasta el fondo y se poseen; aquellos que saben ver, oír, escuchar, y hacer
sabiéndose, al mismo tiempo hombres y mujeres en construcción.
Necesitamos hombres libres para una sociedad de libertades; o lo
que es lo mismo, hombres nuevos para una sociedad nueva. De la
misma manera que la masificación social mal entendida lleva a la pér-
dida de la libertad política, así la masificación o mimetismo de com-
portamientos, al que tantas veces nos incita nuestra sociedad de consu-
mo, nos lleva a la pérdida de la libertad interior.
Al hombre masa se le puede educar, influir, estimular, contagiar
hasta convertirle en un ser gregario, en un ser con miedo a su libertad.
Aprender a decir nuestra única e irrepetible palabra en la vida no es
fácil. La libertad es don y conquista al mismo tiempo. La libertad
requiere de nosotros ser hombres y mujeres críticos, en búsqueda, y
constructivos.
VII
REFLEXIONES AL HILO DE LA ACTUALIDAD

53. LA TIERRA ESTÁ ENFERMA

Una Fundación ha organizado las primeras Jornadas sobre Protec-


ción y Cuidado del Medio Ambiente. Me piden, para su programa
de actos, unas breves palabras.

“La tierra no la hemos heredado de nuestros antepasados: la hemos


heredado en préstamo de nuestros hijos”. Esta frase de Antoine de
Saint-Exupery parece ser paradigma de lo que se está llamando “nueva
ecología”.
Al menos será la frase más repetida en diversas Conferencias y
Encuentros de Medio Ambiente y Desarrollo. El principal objetivo de
dichas cumbre será recomendar a los líderes mundiales (los países más
industrializados) la interrupción y marcha atrás en la destrucción de los
recursos globales del planeta. Ya que la desforestación exhaustiva, los
agujeros en la capa de ozono, la explosión demográfica, la pobreza, la
polución, la destrucción del entorno son síntomas de que la tierra está
enferma. Todo ello es fruto de la modernidad en uno de sus aspectos:
el del dominio ilimitado.
98 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Lo que tal vez no estará sobre el tapete de las Conferencias es la


“otra cara” de la modernidad: la que abogaba por la igualdad, la frater-
nidad, la solidaridad, el respeto. Y desde luego nada indica que se plan-
tee otro aspecto: el de la tierra como “creatura” de Dios. Y con ello
cerramos estas líneas: la tierra no sólo es para nuestros hijos, sino tam-
bién para el Señor de la Creación, quien realmente nos la ha dejado en
préstamo. El tiene sus derechos.
Y de aquí nace “otra ecología”: la profunda, la humana. No sólo la
tierra, cuando se olvida su sentido último, enferma, sino el mismo hom-
bre está enfermo. Dios, hombre y tierra no pueden separarse. Su desti-
no, su historia, tienen que caminar al unísono.
REFLEXIONES AL HILO DE LA ACTUALIDAD 99

54. CORRUPCIÓN Y FUNDAMENTALISMOS

Se escucha en diversos paises islámicos tambores de vuelta al funda-


mentalismo. Los medios de comunicación subrayan que el propio
cristianismo no está libre de este fenónmeno. Me hace reflexionar.

Afirmaba M. Chenu algo así como que “miopes son los cristianos
que dormidos en sus rezos no saben leer los signos de los tiempos”. En
nuestro país se habla de agresividad, crispación e intolerancia precisa-
mente ahora cuando desde diferentes ámbitos se afirma que “nos
hemos modernizado, se ha estabilizado la economía y asentado la
democracia”. Si esto fuere verdad, una pregunta flota en el aire: ¿sobre
qué bases? En la respuesta está en juego el por qué de la corrupción y
su posible erradicación.
Pero salgamos de nuestras fronteras. Ahí está el fundamentalismo;
para más señas islámico. Intelectuales occidentales, y hasta hombres de
Iglesia, lo vienen advirtiendo: en el nuevo siglo uno de los mayores pro-
blemas, por no decir el mayor, será el fundamentalismo. Detrás de él
hay una religión, una moral, una raza, un gran pueblo, un sentimiento
común, una cultura, y toda una civilización. Norte-Sur, Occidente-
Oriente, estamos condenados a dialogar si queremos sobrevivir. Y la
pregunta sigue siendo la misma: “¿sobre qué bases?”.
No estamos en la hora de la “revancha de Dios” (Kepel) ni en la de
las guerras de religión sino en la de asentar un nuevo orden mundial
más justo, más digno, más solidario y, por qué no, más verdadero.
100 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

55. PEQUEÑO BUDA

Gracias a Bertolucci, y otros famosos cineastas, el Budismo se nos ha


hecho mucho más cercano.

Muchos jóvenes me preguntan si el budismo es una religión. La res-


puesta no es difícil. Simplificando, existen dos tipos de religiones: las
que llamamos reveladas (judaísmo, cristianismo e islamismo) en las
que el Dios Vivo ha tomado la iniciativa y se ha autocomunicado, y
otras no-reveladas en las que la religión parece más bien una búsqueda
o creación humana, bien por parte de algún fundador o bien por parte
de una comunidad.
El budismo no entra ni en un lugar ni en otro: es un camino reli-
gioso, o una filosofía religiosa de la vida. Buda no quiso fundar una reli-
gión, ni se consideró un dios. Junto a este aspecto, los jóvenes me pre-
guntan cuáles la diferencia más importante entre el budismo y el cris-
tianismo. Respondo: entre otras cosas, la visión de la historia y del
compromiso con ella. El ideal del budismo es llegar al Nirvana (al
vacío, a la paz, al descanso atemporal). Sus meditaciones y ejercicios
buscan la no-actividad, la huída de lo que no merece la pena, del
mundo cotidiano.
Para el cristianismo, por el contrario, lo decisivo es el compromiso,
la actividad, la transformación de este mundo, de esta historia, de esta
sociedad. La oración no es un ejercicio individualista, de cerrarnos a
nosotros mismos. Es apertura en dos direcciones: a Dios, y a los demás.
Partimos de la vida, para volver a la vida, transformándola.
El budismo admite la reencarnación. Por eso cada existencia tiene
una importancia relativa. Para el cristianismo, cada uno de nosotros
somos únicos, irrepetibles, y nuestra existencia es lo decisivo.
REFLEXIONES AL HILO DE LA ACTUALIDAD 101

Bertolucci, y su pequeño Buda, y se lo agradecemos, han denunciado


el cansancio de nuestra cultura que busca otra calidad de vida, otra
armonía con el universo, y otros valores como el ser, el silencio y la
interioridad. Tal vez muchos cristianos debamos volver a redescubrir
estas mismas claves. En Cuaresma, sin demorar más tiempo.
102 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

56. POTENCIAR LA ÉTICA CIUDADANA

Hoy, se quiere hacer desapararcer el “tabú” de una palabra proscrita


en muchos casos por los medios de comunicación: ética. Una pala-
bra miles de veces escrita y hablada por los Papas, y cientos de ellas
recordada por nuestros obispos.

Ahora bien, parafraseando a nuestro monarca, no se conseguirá una


“ética” mientras no se recupere el sujeto ético. Nuestra cultura, que aún
sigue adjetivándose de la “postmodernidad”, vive de lo fragmentario, de
lo Light, de lo que se consume y devora sin dejar huella. Y todo por-
que ya no se cree en el futuro: “el futuro está aquí”. “Vive el momento
presente, sálvese el que pueda... y el último que apague la luz”.
¿Cómo es posible, pues, hablar de ética sin una persona responsa-
ble?
¿Y cómo se puede hablar de responsabilidades sin una escala y jerar-
quía de valores? No voy a entrar en polémicas, pero sirvan al recordar
cuatro valores elementales para comenzar a potenciar una ética: ámate
a ti mismo; ama a los demás como a ti mismo; ama a Dios más que a
los demás y que a ti mismo; ama la naturaleza para ti y para los demás.
¿Poca cosa pensarán algunos? Y sin embargo, tal vez sea el punto de
partida básico para reconciliar dos mentalidades: los que propugnan
una ética civil, y quienes, desde posturas fundamentalistas, no respetan
ni siquiera una relativa secularidad. La ética de “máximos” y la de
“mínimos” están condenadas a entenderse y convivir juntas, respetan-
do sus diferentes niveles.
REFLEXIONES AL HILO DE LA ACTUALIDAD 103

57. PACIENCIA

Se ha escrito que las virtudes menos atractivas para nuestra sensibi-


lidad suelen ser las que sin embargo más necesitamos para seguir
caminando. Entre ellas, la paciencia.

Virtud humilde, pequeña, muchas veces escondida. La vida real, que


todos experimentamos, es vida de contrariedades continuas e inevita-
bles dentro y fuera de nosotros.
No querer afrontar esta situación es condenarnos al suicidio lento;
admitirla como inevitable, condenarnos al derrotismo. Caminar no es
el esfuerzo titánico de saltar continuamente grandes obstáculos, o de no
dar pasos hasta no desbrozar y limpiar el camino. Caminar es admitir,
sí, que el camino no es llano; es afrontar con realismo lo inesperado
tanto dentro de nosotros como fuera. El dominarnos, el seguir con-
fiando en nosotros, el soportar a veces en silencio, otras en sonora paz,
las situaciones, se llama paciencia. Paciencia que no es sinónimo de
resignación, sino de espera activa.
Paciencia que en muchas ocasiones nos purifica de dobles intencio-
nes, y nos hace experimentar quiénes somos en realidad. El paciente no
es el simple o el inconsciente, sino el sabio que entiende la profundidad
de la condición humana y sabe dónde y por qué debe mantenerse en
su puesto.
Hay una corta oración que más de una vez ha aflorado en mis
labios: “Señor, concédeme serenidad y paciencia para aceptar las cosas
que no puedo cambiar; valor y fuerza para cambiar aquello que pueda;
luz y sabiduría para reconocer la diferencia”.
104 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

58. CAMBIOS

Lo decimos cada año, cada día: es preciso cambiar. Necesito cambiar.


No estoy contento ni satisfecho de mi, ni de las personas que viven
a mi lado, ni de la actividad que desarrollo.

Veo el lado imperfecto, lo negativo, y lo quiero mejorar. Me quejo


de ser como soy y de que los demás sean como son. Me molesta su
modo de hablar, de comportarse, de relacionarse.
Busco mayor delicadeza, serenidad, comprensión, afecto, generosi-
dad, solidaridad sin cálculos. Y siempre damos vueltas a los mismo:
algo debe cambiar. El problema es, que con demasiada frecuencia
condiciono mi propio cambio al cambio de los demás. “Si no fuera
por”... “Si no hubiera sucedido”... “Si él no hubiera dicho”... Me recuer-
da una vieja parábola: un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo lo
tiene, pero le falta el martillo.
El vecino tiene uno. Decide pedírselo. “¿Y si no quiere prestármelo?”
Ahora recuerdo que ayer no me saludó al cruzarse conmigo. ¿Será que
es un raro... o que le han dicho algo de mí? Yo, desde luego si un veci-
no me pediría el martillo, se lo daría... Pero hay tipos que te amargan la
vida... Les pides un favor y luego tienes que estar a su servicio”.
Después de este monólogo, nuestro hombre sale preocupado a la
casa de su vecino. Toca el timbre. Se abre la puerta, y antes de que el
vecino tenga ocasión de decir algo, nuestro protagonista le grita furio-
so: “!Quédese ud. con su martillo!”. Cambiemos nosotros nuestras acti-
tudes. Es el primer y más decisivo paso para que los demás cambien
también.
REFLEXIONES AL HILO DE LA ACTUALIDAD 105

59. FELICIDAD

Cuando pronuncio, entre amigos y no tan amigos, la palabra felici-


dad percibo a mi alrededor un tono de escepticismo teñido de hipo-
cresía. Se da por hecho que la felicidad no es posible.

Tengo que decir que disiento. Con un matiz: yo tampoco creo en la


felicidad, pero sí en los hombres y mujeres felices.
Las claves: lo primero, la unificación interior, es decir, cabeza, cora-
zón y manos unidos. Que lo que piense la cabeza, lo sienta el corazón,
y lo hagan las manos. Que lo que sienta el corazón lo hagan las manos
y lo piense la cabeza. Que nuestras acciones sean sentidas con el cora-
zón y pensadas con la cabeza.
Fruto de la unificación interior viene el vivir el momento presente
con intensidad: sin ser esclavos ni del pasado ni del futuro. Y, fruto de
vivir el momento presente, el experimentar una continua armonía, ale-
gría, bienestar y actitud de agradecimiento.
El psiquiatra Peter Fraile nos ha recordado que la clave de la felici-
dad es la fusión y no la fisión, y que tenemos que llegar a convencernos
de que lo positivo tiene tanta fuerza como lo negativo en nuestra vida.
Hemos sido educados para la sospecha y la negatividad. Como si la
tragedia y el fracaso fuesen más reales que lo positivo y lo armónico.
La visión creyente de la vida siempre ha afirmado que el bien sustenta
el mal.
Que las sombras sólo puede existir porque existe la luz. Pero al final
la transparencia empapará todo. No tengamos miedo a creer en la feli-
cidad, desde la vida de cada día. Aquí y ahora.
106 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

60. DESIERTO

Cerca de Murcia se encuentra La Cresta del Gallo. En el valle de


dicho monte, se ofrece la posibilidad de vivir unos días de desierto.
todo, desde la pobreza y la sencillez.

Unas humildes estancias, en parte excavadas en la misma roca, sin


agua corriente, sin luz. En un clima de silencio. En el desierto, lo pri-
mero que afloran, son los propios miedos y los ruidos que llevamos
dentro. Quien es capaz de reconocerlos, unificarlos e integrarlos, poco
a poco se va descentrando hasta anclarse en El, el Señor del silencio, de
la sinceridad y de la pobreza. Es el realismo de vivir el momento pre-
sente. Sin más añadidos.
San Francisco de Asís, con su permanente alabanza, San Juan de La
Cruz y Santa Teresa, con sus ansias en amores divinos inflamados, y
Carlos de Foucauld, con su adoración permanente del hermano Jesús,
llegan a hacerte redescubrir que lo más necesario en la vida, para cami-
nar en autenticidad y ligeros de equipaje, es tener ojos de búho, el cora-
zón de niño, las manos de madre, y los pies de peregrino.
En el desierto no hay más remedio que ser tú mismo. De nada valen
tus poderes, tus saberes, tus acciones. El desierto es espejo y terapia.
Como otros muchos han experimentado sólo hay un secreto: a solas con
el solo Dios, hecho hombre, tierra de nuestra tierra, carne de nuestra
carne, y a la vez siempre más allá. Fe, amor y esperanza fundidos. Es
como una analogía para un nuevo renacer.
VIII
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL

61. DIEZ CLAVES

Profetizar cuáles son las claves para entender nuestro tiempo y su


cultura, y que preanuncien el futuro, no es nada fácil. Se necesita
atrevimiento y lucidez. El filósofo español J.L. Abellán se ha lanzado
a la aventura, y ha sintetizado en diez esas claves para entender nues-
tro final del siglo.

La primera, el cambio de pensamiento: hoy se piensa en “universal”


(cada uno de nosotros somos humanidad, y la humanidad depende de
nosotros).
Segunda clave: el triunfo del presente. El hombre de hoy no quiere
vivir atado al pasado ni a tradición vinculante alguna; pero tampoco
quiere hipotecarse en aras del futuro, de la utopía. Los mass media le
han devuelto al presente.
Tercera clave: ya no se cree en el progreso como una especie de
mito o religión. Dicho progreso debe dejar de ser “cuantitativo” para
transformarse en “cualitativo” o de calidad de vida.
En este sentido, la cuarta clave será la revolución del espacio: el
hombre de hoy vuelve a valorar los espacios humanos, a medida del
108 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

hombre, lejos del ruido, la contaminación y la peligrosidad de las gran-


des ciudades.
La quinta clave es la de una nueva ética basada en la racionalidad,
la responsabilidad y la libertad traducida en “libertades”. Todo ello
desde una valoración del pluralismo, la diferencia la secularidad.
Precisamente la sexta clave es el respeto a la diferencia, para romper
con peligros latentes como los nacionalismos o los totalitarismos.
La séptima clave es el nacimiento de un nuevo intelectual: ante todo
con misión crítica y libre en relación al análisis del momento cultural y
social en el que vive.
La octava clave es la unión entre inteligencia o pensamiento, y el
corazón o el sentimiento. Ciencia y vida deben caminar unidas.
La novena clave es el redescubrimiento de la vida privada, como
una especie de utopía individualista y revalorización de la propia per-
sona y su dignidad.
La décima y última clave es la crisis de la modernidad. Porque se ha
sentido impotente para crear un nuevo humanismo. En este sentido la
postmodernidad es la crítica desencantada del proyecto moderno y la
revalorización, al mismo tiempo, de un nuevo humanismo donde se
haga realidad la otra cara de la modernidad: libertad, fraternidad, igual-
dad, solidaridad. Por mi parte, concluyo: estas diez claves, como los
diez mandamientos, se encierran en dos: volver a resituar a la persona
humana y su dignidad en el centro de gravedad, y, desde ahí, reinven-
tar una nueva cultura. Con un aviso para navegantes: ¡Dios a la vista!,
como fundamento, punto de referencia, principio y fin de esa misma
persona.
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL 109

62. MITOS

Al finalizar un encuentro de profesores, donde analizábamos las


principales corrientes y movimientos culturales de hoy, uno de los
participantes me entregó un libre de J. Campbell. Es autor de libros
como “El héroe de las mil caras” o “Las máscaras de Dios”.

El presente habla del poder y actualidad del mito. Aunque en la obra


no se define expresamente lo que se entiende por mito, algunas frases
nos indican el fondo de la postura de nuestro autor: “Siempre encon-
traremos la misma historia que, transformándose continuamente, per-
manece maravillosamente inmutable”… “El mito es el sueño colectivo;
y el sueño el mito privado”… “Para llegar a descubrir la verdadera sabi-
duría, el mito, necesitamos la privación y el sufrimiento”… “Todos ne-
cesitamos contar nuestra historia y comprenderla”.
Estas y otras sugerentes frases de Campbell me han hecho reflexio-
nar desde una triple perspectiva: Por una parte, al necesidad que senti-
mos hoy de bucear en lo profundo para encontrar nuevos sentidos vita-
les; por otra parte, el creer que en este mundo y en esta historia, ya está
la clave de la sabiduría perfecta (la gnosis), y que por lo tanto sólo es
cuestión de encontrar la llave que nos abra el sendero nuevo; y, final-
mente, esa gnosis o sabiduría, aunque es un camino de búsqueda per-
sonal inevitablemente debe ser compartida por toda la humanidad.
Hasta aquí, lo que diversas corrientes de muy diverso signo propug-
nan. Como cristiano, nacen en mí interrogantes a la hora de dialogar con
esta sensibilidad cultural: ¿debemos resignarnos a ver en Jesús, el Cristo,
un mito más? ¿Es indiferente cualquier presentación del mensaje cristia-
no en clave esotérica o novedosa? ¿Es sólo o cristiano un mensaje sub-
consciente y colectivo de la humanidad escondido en todas las religiones?
110 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

En los primeros siglos de nacimiento del cristianismo ya San Ireneo,


frente a la gnosis, tuvo que recordar dos cosas: sólo el cristianismo cree
de verdad en la novedad de la historia y no en el eterno retorno; y,
desde luego, el centro de la sabiduría cristiana no es una filosofía o doc-
trina, sino un hecho histórico: la aparición de Jesús, el Cristo, sentido
de todo. Hoy sigue siendo escándalo para los indiferentes, locura para
los sabios, decepción para los buscadores de novedades. Porque, en
cualquier caso, Jesucristo es más que un mito.
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL 111

63. MIEDOS

Los psicólogos de nuestros días nos lo repiten: el mayor miedo que


tenemos es a ser nosotros mismos. Porque no nos conocemos, o no
nos aceptamos. Da la impresión muchas veces que el mayor enemi-
go nuestro somos nosotros mismos.

En una publicación popular encontré algunas pistas que pueden ayu-


darnos a cambiar de actitud. Decía poco más o menos esto: no tengas
miedo a estar solo, a mirarte interiormente y encontrarte en silencio.
Ten miedo a ser un solitario, aislado de los demás, incomunicado y
desconfiado. Nunca temas decir la verdad, expresar con claridad lo que
sientes, y afirmar aquello que has visto o has oído. Teme, más bien,
engañarte a ti mismo, autoconvencerte de tus mentiras, o colocar más-
caras sobre tu rostro y sobre el rostro de los demás.
No temas hablar con dificultad, o no saber expresarte muy bien. Ten
miedo de no escuchar al que habla. No tengas miedo a ser valiente,
audaz y auténtico. Ten miedo de herir por tu silencio o por tu orgullo.
No tengas miedo a la hora de regalar tus cualidades a los demás, y
de ser creativo y emprendedor. Ten miedo de ser una persona rutina-
ria, resentida o llena de complejos.
No tengas miedo a vivir nuevas experiencias, a salir de tus costum-
bres y esquemas. Ten miedo a la dispersión y a no estar unificado.
No tengas miedo de ser tú mismo, estés donde estés, y de aceptar a
los demás como son, y no como te gustaría que fueran. Ten miedo de
no vivir con intensidad y agradecimiento la vida de cada día.
No tengas miedo de tus dudas de fe, a buscar siempre nuevos ho-
rizontes, a vivir valores auténticos. Ten miedo a resignarte, a vivir en
tu limitación, y a no experimentar el amor y la misericordia. Si vives
112 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

de esta manera, la vida será para ti un canto de alegría y esperanza, y


una fiesta compartida. Y, lo que es más importante, te encontrarás a ti
mismo.
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL 113

64. NEW AGE Y SILOS

Un día cualquiera del mes de mayo mantuvimos varios sacerdotes un


encuentro en la abadía benedictina de Silos. En las campas próximas
al monasterio vimos aparcados algunos autobuses y un buen núme-
ro de automóviles.

Desde hace unos meses parece ser el panorama habitual en aquellos


lares. La culpa la tiene el canto gregoriano. ¿Por qué este éxito aparen-
temente inesperado?
Se ha hablado, entre otros factores, de un buen marketing publicita-
rio, de la necesidad de lanzar al mercado algo realmente nuevo en el
gastado mundo de la música, y hasta de cambio de gustos musicales en
los consumidores. Todo esto puede ser cierto. Pero no se ha hablado
demasiado de otro fenómeno: New Age y Silos.
Me explico: hace algunos años el grupo francés “Enigma” lanzaba al
mercado discográfico, y lograba colocar en los primeros lugares de los
Top Parade, una especie de música gregoriana con ritmo. Después, nos
encontramos con Enya, y otros cantautores de la Nueva Era, que nos
remitían a fórmulas musicales con la raíz gregoriana.
Y, a hora, sin más aditamentos, llegó el turno al gregoriano puro y
seco. La New Age defiende, en lo musical, un tipo de música minima-
lista (en forma de canon repetido), terapéutica, katártica, y donde la voz
humana solista no es protagonista, sino un instrumento o sonido más
en el conjunto melódico.
¿Para qué sirve esta música? Para despertar el tercer oído, unificar-
nos interiormente, fusionarnos en el Ser, iniciar a la meditación tras-
cendental, y abrirnos a nuevos horizontes mentales y emocionales.
Como la Nueva Era es un movimiento sincretista no tiene inconve-
114 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

niente en adoptar la forma gregoriana. Y de paso lanzar al mercado un


nuevo estilo: “La trascedental music”.
Sin pedanterías, en 1991, anuncié este fenómeno en mi happening
musical “Vuelos de Luz y Libertad”. Una vez más la realidad supera
con creces cualquier ficción literaria.
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL 115

65. GENERACIÓN X

Tenía que ser precisamente un escritor norteamericano, D. Coup-


land, quien pusiera en circulación esta especie de slogan o marca casi
comercial: Generación X. Se refiere a los jóvenes de ahora mismo,
en edades comprendidas entre 19 y 35 años.

En España son seis millones. Tres señas de identidad parecen defi-


nirles: la crisis estructural y el paro, la larga permanencia en el hogar
paterno, y la reducción de la natalidad.
Nacieron en los años 60 y 70. Hijos del desarrollismo, del optimis-
mo social, y del idealismo del 68. Cuando se hablaba del pleno empleo,
universidad para todos y toda una vida para ser lo que cada cual eli-
giera. La infancia más o menos feliz, viajeros, con dinero para consu-
mir, dominio del inglés, musicales y teleadictos.
Lo tenían todo. Y sin embargo, cuando generacionalmente, ha lle-
gado el momento del relevo, estos chicos y chicas se muestran escép-
ticos, narcisistas, pragmáticos, autistas, perplejos y de vuelta de casi
todo. Es la generación del “crac”: ya no creen en la utopía de una
Europa unida, en una Constitución que prometía trabajo y libertad para
todos, en una democracia como el menos malo de los sistemas políti-
cos, en el Estado del bienestar.
Desconfían de los políticos, de las ideologías, de los sueños. Y se
sienten como generación perdida. Y, paradójicamente, no se rebelan.
Saben que no sirve de nada. A lo sumo, basta vivir el día a día en algu-
nas de las tribus urbanas marginales, y asistir a algunos encuentros
deportivos y musicales para reforzar la presencia de grupo.
Concluyo con un deseo, cargado de esperanza, más allá de derro-
tismos: aunque todo lo de descrito hasta aquí pueda ser real sigo con-
116 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

fiando en la potencia, creatividad y ganas de luchar de una generación


nueva, la X, que sabrá decir sus palabras, buscar su identidad, y encon-
trar valores para seguir caminando. Es connatural al ser, vivir, y sentir-
se joven.
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL 117

66. ENNEAGRAMA

En el difícil camino del autoconocimiento y realización personal se


está poniendo de moda un método muy antiguo: el enneagrama, de
origen sufí.

Mediante la clasificación en nueve tipologías se trata de ayudarnos


a descubrir nuestro verdadero “yo” liberándonos de falsas imágenes de
nosotros mismos, es decir, de nuestros egos compulsivos y artificiales.
En otras palabras, se trata de desprendernos y superar nuestras actitu-
des inflexibles o fijaciones de personalidad.
Estas serían: el perfeccionista (¡siempre tengo razón y todo lo hago
bien!), el salvador (¡yo siempre ayudo a todos en todo!), el eficiente
(¡siempre me salen las cosas bien y soy muy eficaz!), el especial (¡soy
diferente a todos y casi nadie me entiende!), el sabelotodo (¡soy el más
inteligente y el más perspicaz!), el cumplidor (¡siempre cumplo lo que
digo y mi lema es la fidelidad!), el planificador (¡siempre sé lo que quie-
ro y mi vida está programada!), el poderoso (¡yo lo puedo y puedo con
todo!), y el indolente (¡siempre estoy a gusto y sin hacer grandes cosas!).
Son situaciones y actitudes, las descritas, por las que pasamos casi
todos. Lo tristemente negativo resulta cuando se convierten en nosotros
en verdaderas manías o formas de ser permanentes. Como dice una
conocida canción: “!Quítate tus caretas, quítate tus postizos, rompe si
hace falta tu papel!”. Reconocer lo que somos es el primer paso.
Redescubrir valores que merezcan de verdad la pena, el segundo. Y ayu-
darnos a caminar sin artificios, en autenticidad y verdad, lo decisivo.
118 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

67. MATAR AL POBRE

Los países ricos no quieren terminar con la pobreza, sino con los
pobres. Puede resultar dura esta afirmación. Es una realidad. Y es el
resumen argumental de un documento vaticano que apareció bajo el
título “Dimensiones éticas y pastorales de la evolución demográfica”.

56 folios elaborados por teólogos moralistas, sociólogos, demógra-


fos y obispos. Todo ello para dar respuesta a lo que se propone en
diversos foros de desarrollo.
Se afirma “que se están agotando los recursos básicos y se intensifi-
ca la contaminación medioambiental a consecuencia del aumento de
población, y del consumismo excesivo”. Para ello se propone una solu-
ción: “Promover políticas demográficas adecuadas”.
Se señala como dato positivo que ya el 55 por ciento de las parejas
de los países subdesarrollados utilizan “métodos modernos y seguros
de contracepción”. Y se espera que hacia el año 2015 se utilice por el
69 por ciento, y todo ello con un coste de 20.000 millones de dólares.
Se pide igualmente liberalizar mucho más el aborto.
Antes estas afirmaciones, ¿qué afirma el futuro documento vaticano?
Sencillamente que es totalmente cierto que se debe luchar contra el
consumismo excesivo, pero que no es cierto que los recursos materia-
les, en relación al crecimiento de la población mundial, estén en peli-
gro. El principal recurso del hombre sigue siendo el propio hombre y
la confianza en su poder creativo.
La salida de la pobreza no se resuelve matando a los pobres sino
proponiendo la justicia y un verdadero nuevo orden mundial. El total
de la tierra cultivable se calcula en nuestro planeta en 3.600 millones de
hectáreas.
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL 119

Hoy sólo se han explotado unas 1.400 millones de hectáreas. La


población del próximo siglo estimada en 11.500 millones de seres
humanos podría ser alimentada con una cuarta parte de la producción
máxima posible actual. Y con estos datos en la mano finalizamos con
un serio interrogante: “¿Se quiere eliminar la pobreza, o no perder el
predominio y control de la riqueza en manos de unos pocos países
ricos que, todo hay que decirlo, pertenecen principalmente al hemisfe-
rio norte de nuestro planeta?
120 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

68. FIN DE LA HISTORIA

Su nombre es Fukuyama. Es ciudadano de U.S.A. Y bien situado: ase-


sor de la Casa Blanca. Se hizo famoso hace unos años por un libro en
que se anunciaba el fin de la historia y la llegada del último hombre.

Me explico: para este autor, el neoliberalismo capitalista es el siste-


ma de gobierno y socioeconómico más perfecto.
Por eso, paradójicamente, afirma que llevaba razón Marx cuando
anunció el fin de la historia en nuestros días. Pero se equivocó de fecha:
no será con la emancipación del proletariado, sino con el triunfo de las
democracias liberales. Ya no podemos pedir más. Es lo más perfecto.
La caída del comunismo ruso lo ha confirmado: sólo el capitalismo
es lo que logra sobrevivir. Todo es cuestión de esperar a que los países
más pobres logren nivelarse y desarrollarse con relación a los ricos.
Releyendo a Fukuyama no puedo por menos de abrir las primeras
páginas de libro de Génesis y revivir una paradoja: si en un principio la
tentación de la humanidad fue “querer ser como dioses gozando de la
inmortalidad y de la capacidad de discernir autónomamente el bien y
el mal”, hoy la tentación es la contraria: querer instalarnos en la finitud
de nuestra condición humana, dando por hecho que lo que vivimos en
este momento histórico es lo mejor. Que le futuro ya está aquí. Que
debemos gozar el presente.
En definitiva, renunciar a ser críticos, creativos, utópicos y abiertos
a la transcendencia. El día que las tesis de Fukuyama se hagan expe-
riencia general habremos llegado ciertamente al fin de la historia, por-
que la persona humana habrá decapitado e hipotecado su corazón y su
cabeza. Y, lo que es más triste, elevado a rango de dios todo un símbo-
lo: el dólar y euro-dólar o, lo que es lo mismo, dinero, cibernética,
petróleo y armamento. ¿Será éste el corazón de nuestro mundo?
SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL 121

69. IDENTIDAD PERSONAL

A. Cencini es uno de los psicólogos italianos más preocupados por


legar a describir las claves de una verdadera identidad y madurez
humanas. Ha creado escuela.

Lo que afirma, en sus valiosos escritos, viene a ser más o menos lo


que sigue: la identidad o personalidad se construye desde cuatro nive-
les, que coinciden con etapas o edades en la persona humana.
Niñez-adolescencia: el nivel corporal o del “parecer”, la identifica-
ción con nuestro cuerpo y nuestras necesidades básicas.
Juventud: el nivel psíquico, o, lo que es lo mismo, la identificación
con nuestras cualidades y el descubrimiento de nuestro rol social.
Adultez: nivel ontológico o del ser, es decir, descubrimos lo que
realmente somos y lo que estamos llamados a ser. Es el equilibrio entre
el yo real y el yo ideal.
Madurez: nivel metapsíquico, o de realización personal, en el que nues-
tra personalidad se unifica, tenemos claro los valores por los que luchamos
en la vida, y somos coherentes en la vivencia de esos mismos valores.
En cada una de estas etapas o niveles existe un peligro: el estancarnos,
y no corresponderse nuestra edad natural con el desarrollo personal.
Así, hay personas que se han quedado para siempre instaladas en el
primer nivel físico: viven para aparentar. Otras, en el psíquico, y, o bien
son narcisistas, o bien personas dependientes de los demás. Otras, las
que se han quedado en el tercer nivel, viven en un excesivo idealismo,
sin conocerse de verdad, o siendo personas inconsistentes, que no cua-
jan en ningún lugar.
Como siempre, conocerse, y tener claras algunas claves de creci-
miento, es algo necesario para seguir caminando, y un fuerte aldabona-
zo a nuestra persona.
IX
PISTAS DE LUZ

70. SER Y CRECER

Ser uno mismo no es fácil. Es más cómodo imitar, no salir del mon-
tón, no destacar, adaptarnos y anestesiar nuestra identidad. Y sin
embargo, estamos llamados a ser y a crecer.

Cada cual desde su propia personalidad, características y cualidades.


Suelo comparar a las personas con diversos elementos de la naturaleza.
Así, acostumbro a repetir, existen personas que son como catedra-
les. Para llegar a ser ellas mismas necesitan irse forjando virtud tras vir-
tud, valor tras valor, actitud tras actitud, como si se tratara de labrar pie-
dra a piedra para luego formar con ello el bello y armónico edificio
catedralicio. En nuestro caso, la personalidad. Otro son como conchas
marinas que caen en el fondo del mar, es decir, como personas que se
empapan de la vida. Al principio la concha es sólo concha pero muy
pronto comienzan a adherirse a ella algas, líquenes, parásitos, corales.
Y la concha se convierte en fuente de riqueza vital y de extraña y
nueva hermosura. Así, muchas personas, desde la vida, son capaces de
recoger lo mejor de las experiencias de la misma. Otras personas son
124 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

como rocas poderosas. De por sí bellas y potentes. Pero necesitan los


años, el viento, el sol, la lluvia, las heladas y hasta la mano diestra de un
artista para que esa roca se erosione, se pula, y hasta se convierta en una
verdadera obra de arte.
Existen personas que son como ostras: viven fundamentalmente
orientadas hacia su interior. Hay que ayudarlas a abrirse y descubrirlas,
para compartir la riqueza de la perla que llevan dentro.
Finalmente, otras personas son como una pequeña semilla. Aparen-
temente sin grandes valores. Pero sabiendo enterrarse y entregarse en
empresas que merecen la pena, y en tierras abonadas, llegan a dar
muchos y valiosos frutos. Lo importante es, como siempre, conocernos.
PISTAS DE LUZ 125

71. SABIDURÍA

Casi siempre que me acerco a algún monasterio de clausura vuelve


a despertar en mí la misma sensación: son como oasis de paz y uni-
ficación en medio de nuestra sociedad atormentada, dividida, vio-
lenta y estresante.

No es nuevo. A su manera, recogen la sabiduría del desierto. Casi


dieciséis siglos después. ¿Qué sabiduría es ésta tan probada? Basten
algunos dichos del desierto de los más antiguos como botón de mues-
tra: “Si has perdido oro o plata puedes encontrar algo parecido que los
sustituya. Si has perdido el tiempo o tu persona no podrás reemplazar-
lo con nada”.
“No vivas nunca en un lugar muy conocido, ni te quedes con una
persona famosa, ni eches cimientos donde algún día podrías construir
una casa”.
“No sigas a las personas que tienen palabras pero no buenos
hechos”. “Si tienes hambre come, si tienes sed bebe, pero no hables
jamás mal de nadie. Sólo se encuentra la paz cuando no se juzga”. “Si
quieres ser sabio no confíes en tu propia bondad ni en tu fuerza, no te
preocupes por el pasado ni por el futuro, y controla tu lengua y tu estó-
mago”.
Alguien puede pensar que esto no es para él, que es cosa del
pasado.
Finalizo con un dicho más: “Es preferible una persona que se sienta
imperfecta y pecadora, si sabe que ha pecado y ha intentado hacer el
bien, a una persona que no se sabe pecadora porque no ha sido capaz
de salir de ella misma ni intentar descubrir algo nuevo”. El mayor peca-
do suele ser la rutina, la instalación y el desaliento.
126 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

72. BIENAVENTURADOS

La sugerencia me vino servida por la pluma de P.M. Lamet.

A la pregunta lanzada al maestro sobre “¿cuáles serían las Bienaven-


turanzas para el españolito de hoy?” su respuesta sería más o menos
ésta: Bienaventurados los pobres que no son corrompidos por el dine-
ro, porque verán premiada su honradez e integridad; bienaventurados
los que lloran por estar en paro, porque verán reconocida su injusticia
y premiada con la solidaridad de todos; bienaventurados los que siguen
creyendo y practicando la justicia, porque serán llamados bienhechores
y reserva utópica de la humanidad; bienaventurados los que no han
dejado envejecer su corazón, ni por la crisis ni por el pesimismo, por-
que cada día verán la vida con nueva luz; bienaventurados los que
siguen creyendo en los demás, porque su gozo no tiene fondo; biena-
venturados los que no han perdido el sentido común, porque serán lla-
mados hombres y mujeres portadores de paz; bienaventurados los que
no utilizan la violencia, ni en sus palabras ni en sus gestos ni en sus
acciones, porque serán recompensados con amigos incondicionales;
bienaventurados los que llaman a las cosas por su nombre y son cohe-
rentes defensores de la verdad, porque se sentirán felices y realizados;
bienaventurados los que esperáis contra toda esperanza, amáis con
transparencia, y os abandonáis en las manos del Dios de la Vida, por-
que vosotros sois el Evangelio viviente.
Cuando al Maestro le insistieron cómo poder cumplir con todo
esto, él se limitó a subrayar: “pedid, para caminar por la vida, ojos de
buho, corazón de niño, manos de madre y pies de peregrino. Sólo
entonces veréis la vida con mi misma mirada, sentiréis la vida con mi
corazón, y haréis las cosas con mis manos. Sólo entonces podréis vivir
las Bienaventuranzas”.
PISTAS DE LUZ 127

73. ENTRE REJAS

Recientemente he tenido la ocasión de compartir dos experiencias


de un mismo signo: un encuentro con presidiarios, y una jornada de
oración por esos mismos presidiarios. Impresiona la edad joven de la
mayoría de quienes están entre rejas.

Más impresionan y cuestionan los problemas de fondo que se pal-


pan: el valor nulo de la vida en la cárcel; el problema de la drogode-
pendencia y SIDA; es espeso muro social y desesperado que espera a
quienes salgan algún día; y, finalmente, lo que tal vez debiera ser lo pri-
mero, el sin sentido de esa misma experiencia entre rejas: ¿Es rehabili-
tación o simplemente marginación?
Los capellanes de nuestro penal me han recordado y repetido al
menos cuatro realidades: lo primero, que cada preso, aun dentro de su
trayectoria personal y culpablemente delictiva, es un signo del fracaso
de proyectos sociales de fondo, y ya en la prisión, una simple solución
de emergencia de la sociedad, marginándolo entre muros. En segundo
lugar que, mientras exista un sólo preso, es un interrogante a nuestra
forma de vivir y de afrontar modelos de convivencia sociales, y al com-
plejo y misterioso mundo de la persona humana. En tercer lugar que,
según el autor de la Carta a los Hebreos, el recuerdo y acercamiento a
los presos debe hacerse como si estuviéramos presos con ellos.
Y finalmente, que el día del juicio, nos examinarán del amor y de lo
que hicimos con cada uno de estos nuestros hermanos presos. A la pre-
gunta que un joven presidiario hizo a un obispo sobre cómo vivir entre
rejas el día a día, éste vino a decir sencillamente esto: “Lo mismo que
si estuvieras fuera”. Es decir, vivir el momento presente sin ser esclavos
ni del pasado ni de la ansiedad del futuro; gozar con las cosas peque-
128 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

ñas cotidianas y del momento a momento; y, finalmente, estar siempre


atentos a las necesidades del otro, más allá de lo que sea mero compa-
ñerismo o educación.
Concluyo: sólo desde aquí las rejas, no sólo las físicas sino las psi-
cológicas, serán menos rejas, y el infierno de la incomunicación, insoli-
daridad y marginación, menos infierno. De esto saben mucho, expe-
riencialmente, los profesionales, el funcionariado y voluntariado carce-
lario.
PISTAS DE LUZ 129

74. AMANECER

No hay actitud más necia y pretenciosa que ignorar la sabiduría de los


demás, venga de quien venga, o fuere de la época que fuere. Hoy he
desempolvado un manuscrito medieval encontrado en Salszburgo.
Me permito una traducción muy libre y actualizada: si quieres ser
persona, sé noble de espíritu como si fueres descendiente real, y a la vez
simple y sencillo como un hijo de campesino. Sé héroe que ha logrado
dominarse a sí mismo, y a la vez, pobre y necesitado, como mendigo y
peregrino.
No te postres ni adores a nadie, pero ten misericordia de los más
necesitados. Sé discípulo del único Maestro, el Señor, y guía y luz de
quienes te encuentres en el camino. Ten las manos siempre abiertas en
actitud de plegaria, y a la vez dispuestas sobre el arado para trabajar en
las más duras tareas. Sé adulto en la contemplación de las cosas, pero
niño en el confiar de los demás. Tiende a las cosas más elevadas, pero
nos desprecies las pequeñas y las más cotidianas. Goza con la alegría, y
familiarízate con el dolor.
Muéstrate claro y transparente en el pensar y en el comunicarte,
pero moderado en el hablar. Sé amigo de la paz y la justicia, y enemi-
go de la rutina y de la polémica. Ten muchos amigos, y, a la vez, gusta
la soledad. Ama el estudio y busca la sabiduría, pero no te olvides de
reconocer siempre tus errores y equivocaciones.
Vive con ilusión el mañana, pero no renuncies al presente, y no olvi-
des las lecciones del pasado.
Hasta aquí más o menos lo que el manuscrito decía. Si interesante
es todo ello, más impresiona el final de dicho escrito: “sé totalmente
diferente de quien esto escribe”.
Tal vez no se falsa modestia. Me recuerda lo que afirmaba nuestra
gran Teresa: “humildad es andar en verdad”. Necesario más que nunca.
130 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

75. ¡DIOS A LA VISTA!

Como en casi todo, las opiniones parecen irreconciliables: para


unos, Dios ha muerto definitivamente en nuestra cultura: ¿para
qué le necesitamos?, o en el mejor de los casos, ¿dónde encontrarle?
(Wittgenstain). Para otros, Dios no sólo ha desaparecido sino que
sigue siendo un peligro: sería el causante del regreso de fundamen-
talismos fanáticos o de teocracias trasnochadas (G. Kepel).

He vuelto a leer la obra El espectador del filósofo Ortega y Gasset.


Una vez más me ha entusiasmado su postura, profunda y llena de rea-
lismo.
Viene a decir más o menos lo que sigue: en la órbita de la tierra hay
parhelio y perihelio, es decir un tipo de máxima aproximación al sol y
un tiempo de máximo alejamiento. Un espectador astral que viese la
tierra en el momento en que huye el sol pensaría que el planeta no
habría de volver nunca junto a él, sino que cada vez se alejaría más.
Pero si es capaz de esperar verá que la tierra, en suave inflexión, volve-
rá otra vez al sol como el boomerang a la mano que lo lanzó. Algo
parecido acontece en la órbita de la historia con relación a Dios.
Hay épocas de “odium dei”, de huida de lo divino, en que Dios llega
casi a desaparecer del horizonte. Y otras, como la presente, en que
Dios, por muchos y diversos factores, parece retornar con fuerza.
O mejor, parece desvelarse desde el lugar en el que siempre ha esta-
do, y nos hace gritar con fuerza: ¡Dios a la vista! Parafraseando al filó-
sofo tal vez debamos afirmar dos cosas: hay que aprender a tener
paciencia en las aparentes noches oscuras personales y colectivas: Dios
es siempre Luz y Amanecer; y, lo que es más importante, como gusta-
ba subrayar S. Agustín y S. Francisco de Asís, busquemos siempre nue-
vos rostros de Dios Vivo.
PISTAS DE LUZ 131

A Dios no se le puede apresar como a la mariposa sujeta al cartón.


Dios siempre es más. Dios no es una creación nuestra. Somos nosotros
criaturas suyas.
132 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

76. SABER PEDIR

Dos afirmaciones, aparentemente contradictorias, me vienen a la


mente en el momento que escribo. De una parte, un sabio y experi-
mentado director espiritual, afirmaba que la oración más difícil para
un cristiano es la de petición. Por otro lado, en el Evangelio, con cla-
ridad nítida, se nos invita de forma permanente a pedir. Es prueba de
confianza en el Dios de la Providencia.

Y, por si estas dos afirmaciones fueran poco, leo en un jugoso libro


que “pedir, en términos de oración, es peligroso”. Doy vueltas a esta
última frase y llego a la conclusión de su veracidad. Sí, pedir es peli-
groso porque hay una gran diferencia entre lo que creemos necesitar y
lo que realmente podemos necesitar.
J. A. García Monge nos los recuerda: pedí a Dios ser amado, y me
dio amor. Pedí salud para hacer grandes cosas, y me encontré la enfer-
medad para hacerme grande.
Pedí riqueza para ser feliz, y me encontré la felicidad para vivir la
pobreza. Pedí leyes para dominar a los demás, y me encontré la liber-
tad para liberarlos.
Pedí a Dios admiradores de mi persona, y me encontré amigos para
no estar solo. Pedía ideas para convencer, y me encontré espacios para
convivir.
Pedí dinero para comprar cosas, y me encontré personas para com-
partir mi dinero. Pedí milagros para creer, y me dio fe para hacer milagros.
Pedí religión para ganarme el cielo, y me regaló un hijo para acom-
pañarme en la tierra. Pedí de todo para gozar en la vida, y me dio la
vida para gozar de todo.
Había pedido ser un dios, y El sólo quiso hacerme hombre. A pesar
de todo que no cunda el desánimo: es necesario pedir.
PISTAS DE LUZ 133

77. JÓVENES

Se suele afirmar que la juventud es una enfermedad que pasa deprisa.


No lo creo así. La juventud es nuestro segundo nacimiento.

La época en que tenemos que parirnos a nosotros mismos para ser


nuestros propios padres y madres. La edad de las grandes opciones
vitales. Al menos así era. Porque ser jóvenes, en España, al parecer, no
es pertenecer a una generación uniforme, monolítica y definible con
facilidad. Tal vez la denominad Generación X no deje de ser un slogan
yanqui, sin más.
Porque, según el último informe realizado por la Fundación Santa
María, existen seis tipos de jóvenes: Los integrados (38%), los que no
hacen mucho ruido, aunque tengan su opinión crítica sobre institucio-
nes y acontecimientos sociales. Amantes de la familia, y mayoritaria-
mente creyentes. Su ideología es de centro-derecha.
Los postmodernos (24%), desencantados de normas fijas y de pro-
yectos a largo plazo. Permisivos en lo sexual, justifican el aborto, la
eutanasia y el suicidio. Su militancia es de izquierda.
Los reaccionarios (15%), fundamentalistas, racistas, rigoristas, no
aceptan la “escoria social” y son partidarios de la pena de muerte en
algunos casos. Su ideología es extrema derecha.
Los pasotas (10%), sin ideología definida, viven al día. Su lema es
disfrutar al máximo y lo mejor posible.
Los radicales de extrema izquierda (2%), legitiman la violencia y el
terrorismo, justifican el consumo de drogas y los movimientos de insu-
misión radical.
Finalmente, los liberales-conservadores (13%), ensalzan la competi-
tividad, el libre mercado, los méritos personales, y la sociedad de opor-
tunidades en todos los campos.
134 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Las preguntas se hacen inevitables. ¿Es posible un diálogo genera-


cional? ¿Viven la vida o les vive la vida? ¿Qué futuro se está gestando?
Por mi parte creo posible el diálogo, creo que los jóvenes son protago-
nistas, y creo en un futuro rico y lleno de esperanza. Las pruebas: los
cientos de jóvenes con los que, más allá de etiquetas y estadísticas, me
cruzo en Burgos y provincia sin ir más lejos.
PISTAS DE LUZ 135

78. CURAS RURALES

Durante todo el mes de septiembre estoy teniendo ocasión de con-


tactar, dialogar y gastar mucho tiempo con laicos, religiosos y sacer-
dotes que viven en el medio rural.
Señalo algo evidente: en ese mundo agonizante, como afirma M.
Delibes, es admirable, y hasta heroica, la presencia del sacerdote.
Pueblos con menos de 50 habitantes.
En estas poblaciones no existe maestro, médico, farmacéutico;
muchos alcaldes lo son por necesidad, no por elección. Y en medio de
este submundo, sigue habiendo sacerdotes. De todas las edades, de ricas
y diversas formas de ser y pensar, pero, sin duda, con una presencia
gozosa, y con decidida vocación rural. ¡Cuántas páginas de secretos, cos-
tumbres, sabiduría, anécdotas se podían escribir! Selladas con su sangre.
Cuando describo esta situación no pido para ellos el aplauso, ni el re-
conocimiento fácil, ni siquiera el halago para encubrir situaciones muchas
veces en el límite. Sencillamente quiero ser testimonio de dos realida-
des: lo primero, que hay situaciones en la vida que no se pagan con
nada. No tienen precio. Es la pura y simple gratuidad. Y, segundo, como
suelo repetir a los jóvenes, que existen dos formas de hacer historia: para
los hombres, o para Dios. Si se quiere hacer historia sólo para los hom-
bres, cuya meta es el triunfo y el dejar huella, tal vez el pisar, gozar, subir,
tener, poder, sean las claves más directas. Si se quiere hacer historia para
Dios, cualquier situación, cualquier lugar, es único, irrepetible, y con
valor de eternidad. Aun cuando el precio sea el silencio, la soledad y el
anonimato.
Al final, nuestros nombres, aunque no aparezcan en ningún periódi-
co, anuario, o libro de historia, estarán escrito en el libro de la Vida. Los
curas rurales, en veinte siglos de historia, habrán llenado muchas de
esas páginas. En definitiva, es lo que importa.
136 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

79. ALCOHOL

Calimocho, litrona, destornillador, platanito, zurracapote, orgasmo,


strong, pitilingorri, pitufo, butanito, machacao, semáforo, chivi, qui-
tabragas, vaca verde, infierno, ladrillo, ballena, piruleta, chupito...

¡No son ni mucho menos nuevas letanías! Son algunas de las com-
binaciones alcohólicas que nuestros adolescentes y jóvenes burgaleses
consumen preferentemente, y en sustanciosas cantidades, durante los
fines de semana.
Me llamó la atención Amando de Miguel en unas recientes declara-
ciones en las que subrayaba que hay jóvenes que intentan arrastrar la
niñez y la adolescencia hasta que les salen canas. El enganche a la bebi-
da, según éste y otros autores, es fruto de cuatro causas principales: una
especie de rito de iniciación al mundo de los mayores (antes lo era tam-
bién el tabaco), una manera de comunicarse liberando los sentimientos
más primarios en grupo (el joven de hoy es “homo sentimentales”), una
forma de evasión de la realidad y de los problemas reales (amparándo-
se en un mundo ficticio, alucígeno, y surrealista) y, finalmente, una
especie de regresión de personalidad (engancharse al alcohol es como
no querer abandonar la teta materna, como una especie de necesitar la
protección maternal permanente).
Más allá de la necesaria búsqueda de causas y datos estadísticos es
un hecho grave el consumo de alcohol entre los más jóvenes. España
ocupa el tercer lugar, superando con mucho la media Europea. ¿Qué se
está haciendo? Alabo la iniciativa de algunos colegios públicos y priva-
dos que, mediante encuentros y charlas informativas y de reflexión
hacen hincapié en la prevención y educación. Pero no es suficiente
mientras sólo sean iniciativas aisladas. Asociaciones de vecinos y cultu-
PISTAS DE LUZ 137

rales, Instituciones políticas, educadores, e Iglesia tenemos delante de


nosotros un reto que es necesario afrontar con realismo y sin inhibición
de responsabilidades. Nos jugamos el futuro.
138 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

80. TRABAJO

Hablo sobre el trabajo. Lo escuché y medité en un cursillo organi-


zado por el Instituto E. Mounier.

Son paradojas sociales difícilmente asimilables: ha aumentado la


riqueza en el mundo, pero también el paro. Los ricos, personas y paí-
ses, cada vez son más ricos y los pobres más pobres. En las fábricas de
automóviles, un robot hace el trabajo de seis personas y, además, se
amortiza en un sólo año. La conflictividad laboral se mitiga o silencia
mediante subvenciones o reparto de recursos estructurales. Hasta
ahora, para el obrero, el trabajo manual era su principal riqueza; hoy,
cuenta más la cabeza y la información; el trabajo manual es incluso
fuente de conflictividad.
Ya el trabajo no es la principal fuente de distribución de riqueza,
sino el ocio y los servicios. Antes el paro era un problema; ahora, es, en
muchos casos, una solución. A mayor producción de los sectores pri-
marios, principalmente agricultura, mayor empobrecimiento de los
mismos. Hoy, entre los 45-55 años, la persona es ya demasiado vieja
para ciertos trabajos y, sin embargo, demasiado joven para su jubila-
ción.
Las paradojas podían alargarse en otras direcciones. Y las pregun-
tas, también. Algo es evidente: estamos entrando en una nueva cultura
del trabajo, de la producción y del consumo, de la distribución de la
pobreza y de la riqueza. Países del Norte y del Sur deben dialogar.
También el Este y el Oeste de nuestro Planeta. Y, en nuestro suelo his-
pano sin ir tan lejos, los empresarios, los trabajadores, los sindicatos y
asociaciones, también. Cuatro puntos cardinales sobre la mesa: justicia,
solidaridad, diálogo y calidad de vida. Junto a ello, ya como creyentes,
PISTAS DE LUZ 139

recordar que la persona, su dignidad y sus derechos deben estar por


encima del capital, del enriquecimiento o de otros intereses. Estas son
algunas claves del verdadero orden social y la llave para romper dra-
máticas paradojas como las apuntadas.
140 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

81. RELIGIÓN POPULAR

En los años 60-70 estuvo muy de moda la “religiosidad popular”. Por


tal entendemos las formas y manifestaciones tradicionales, propias de
cada pueblo, que encierran la riqueza del misterio cristiano. Religiosi-
dad respetada, aunque necesariamente deba alimentarse y purificarse.

En los años 80-90, en cambio, se habla de “religión popular”. Con


dos versiones: la de los nostálgicos (quieren volver a recobrar formas de
la infancia, supuestamente perdidas hoy), y la de los democratizadores
(se erigen como dueños y señores de lo que tiene que ser la religiosi-
dad de un pueblo).
¿Algunos ejemplos de dicha religión popular? Cuando se recibe un
saluda de un Alcalde “que invita a la Misa solemne en la ermita X”. O
cuando una cofradía se erige en asociación civil y no quiere oir hablar
de estatutos canónicos. O, cuando la procesión, a veces precedida de
Vísperas en un latín no precisamente clásico y nada canónico, tiene que
estar acompañada de abundante vino y alguna que otra blasfemia. Las
frases también delatan: “¿Quién es el obispo para entrometerse en nues-
tros asuntos? ¿Quién es ese forastero (léase el párroco) para decidir
sobre nuestras fiestas? ¿Quién ha dicho que la Iglesia, o la ermita, o la
casa rectoral no son del pueblo?”.
El Concilio Vaticano II nos habló de respetar, en su justa medida, las
formas de religiosidad popular. En cierta manera es el cristianismo con
raíces y sabor a pueblo. La religión popular es otra cosa. A la larga se
convierte en forma pagana de vivir una fe que se queda anclada en
“algo” (ritos, procesiones, formas, etc.) y no en “Alguien” (Jesucristo, el
Señor). Y, lo que es más grave, detrás de la religión popular existe una
necesidad de poder, personal o colectivo, encubierto. Por sus frutos lo
conoceréis.
X
DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE

82. SERIES TELEVISIVAS JUVENILES

Durante este verano he tenido ocasión de ver diversas series juveni-


les de televisión.

Esta vez con ojos más críticos. Confieso, con sinceridad, que me
defraudaron. ¿Los valores de fondo? Aparte de unos jóvenes, ellos y
ellas, con unos cuerpos más o menos bellos, cuatro realidades se repe-
tían: sexo, comida, violencia y superficialidad.
Me resisto a creer que los jóvenes de entonces, los que refleja la
serie, como los de hoy, se encuentren identificados con los protagonis-
tas de dicho serial. Y que incluso, los problemas reales que plantea, se
resuelvan por dichos derroteros. ¿Cuándo los jóvenes harán sus propios
guiones? ¿Cuándo dirán “basta” a estereotipos que les ridiculizan?
Se comienza a hablar de una generación “Y”, que, más allá del con-
sumismo fácil o de la violencia fanática, busca su propia personalidad y
la defensa de su dignidad, su calidad de vida, su amor a lo natural, su
visión solidaria y ecológica de la vida y la vuelta a los valores que mere-
cen la pena. Estos son los auténticos cimientos para una existencia rea-
142 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

lizada. Entonces, sólo entonces, la sensación de vivir alcanza su grado


y expresión máximos y verdaderos. Más allá de modas o mitos ali-
mentados por la caja tonta o los mass media.
DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE 143

83. TEÓLOGOS

¿Son los teólogos aquellos intelectuales que responden a preguntas


que ya nadie se hace?

¡Cuántas veces me han hecho esta pregunta! Hoy, para responder,


abro una revista del Tercer Mundo. Me encuentro con un teólogo de
raza negra, José Mpundu, zaireño para más señas. Afirma frases como
éstas: “Lo que me importa es el hombre y la defensa de su dignidad
como hijo de Dios... El mal que aqueja a nuestra civilización es sobre
todo de sentido existencial y de rearme moral... No me gustan las eti-
quetas ni las ideologías: no soy ni rojo, ni blanco, ni negro o amarillo.
Sólo me interesa el bien común, el bien del hombre y vivir en la liber-
tar, la verdad y el amor... El nombre de Dios es amor, gratuidad, mise-
ricordia. Yo creo en el Dios de los débiles, que en esa misma debilidad
manifiesta la omnipotencia del amor que libera y realiza en plenitud”.
Después de estas frases, afiladas y certeras, dos sentimientos me aflo-
ran: Uno, que tal vez es la hora de los habitantes del Tercer Mundo.
Ellos aportan nueva sabia y nos despiertan de rutinas y conciencias
adormecidas.
Segundo, una fijación del psiquiatra V. Frankl: “Quien tiene un por
qué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”. Traducido a nues-
tro lenguaje de hoy: dime en qué crees, cuáles son tus valores profun-
dos, y te diré qué tipo de persona eres y hasta dónde resistirán tus sue-
ños y acciones.
Como siempre, los valores, existenciales y morales, son los protago-
nistas y la clave del crecimiento personal. Los teólogos tienen su pala-
bra y su puesto.
144 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

84. ENFERMOS DE SIDA

Sucedió en un monasterio de religiosas clarisas. Llegan dos jóvenes,


drogadictos y sidosos, a pedir algo de cenar. La portera no sólo les
da algo de comer, sino que les invita a compartir unos momentos de
diálogo con algunos miembros de la comunidad.

Hablan de sus cosas, entre el asombro de hacerlo entre rejas. Al


final, entre ellos, un comentario: “te has dado cuenta cómo nos han
mirado. Hacía tiempo que nadie nos miraba así”. Mirada de acogida y
de cariño. Respeto a su dignidad como personas.
Me lo comentaba el director de Proyecto Hombre: En nuestros
hopistales, una media de 20 enfermos de SIDA terminales esperan tam-
bién esa mirada distinta, de acogida y de cariño. No tienen a nadie. Han
pasado de la cárcel al Hospital. Atención médica y profesional no les
falta. Pero sí algo vital: quien les ayude a morir con dignidad.
Se necesitan centros humanos de acogida para enfermos terminales
de SIDA. La fe tiene que hacernos mover montañas y arriesgar. Esta-
mos a tiempo. Hoy puede ser el comienzo de una gran obra.
DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE 145

85. DE CINE

En breve espacio de tiempo he tenido ocasión de volver a ver dos


películas de calidad: “Independence Day” y “Sostiene Pereira”.

He querido ver en cada una de ellas algo más que dos filmes que no
han perdidoactualidad. Representan dos formas de situarse y ver nues-
tra realidad social, la de hoy. Una, la americana, encierra todos los
ingredientes del neoliberalismo: “Norteamérica, dijo el presidente Bush
tras la guerra del Golfo, es el nuevo Imperio, la nueva religión, el garan-
te del nuevo orden mundial”. Importa, en esta visión, la técnica, el resol-
ver problemas, el seguir manteniendo un alto nivel de vida y, desde
luego, eliminar cualquier enemigo potencial o real, aunque éste pro-
venga de más allá de nuestras fronteras planetarias. Su lema, “más y
mejor de lo mismo”.
La otra película (“Sostiene Pereira”), de producción ítalo-portugue-
sa, es diferente. En primer plano se sitúa la persona humana. Concreta.
Con sus problemas interiores y exteriores. Una persona que, de su indi-
vidualismo y de su “estar muerto en vida”, se transforma en persona
solidaria y sabe escuchar a quien tiene a su alrededor. Y un mensaje
claro: es posible la utopía, cambiar y renacer siempre de nuevo. Y, si
bien es cierto, como afirma el film, que en la vida no puedes elegir el
momento de nacer y morir, sí puedes elegir el comprometerte en
pequeños o grandes proyectos. Nadie puede vivir por ti. Ni dejar que te
viva la vida. Y, lo que es más importante, pequeñas elecciones hacen
grandes proyectos. Esa es la clave de los grandes personajes. Y la apues-
ta por lo que merece la pena.
146 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

86. QUASIMODO Y PINOCCHIO

Ignoro qué entenderán los cientos de niños que en estas navidades


han visto las películas “Pinocho” y “El jorobado de Notre Dame”. Por
cierto, cada cual en su género, verdaderas obras maestras.

Ignoro también que habrán sacado en claro los papás que acompa-
ñan a su hijos. Algo parece evidente: nos encontramos con dos films
que plantean el tema de, llegada la pubertad y la juventud, ser uno
mismo.
En ambos casos, se nos presentan adolescentes que quieren y dese-
an conocer la vida por sí mismos. En la película de “Pinocho” una lec-
ción clara: aún cuando la persona sea niño no se puede jugar con ella
o superprotejer como si fuera un muñeco, creado a nuestra imagen y
semejanza. Los hijos tienen que llegar a ser libres.
En el caso de Quasimodo, el afán por descubrir el mundo por sí
mismo, sin la opresión tiránica de su señor el juez parisino.
Es un tema que se repite en cada joven: se debe hacer la experien-
cia de un segundo nacimiento; debe parirse a sí mismo; ser su propio
padre y madre; elegir en la vida su propio camino.
Al joven, como a las plantas, hay que regarlas y abonarlas, pero no
tocarlas. Ellos deben vivir su propia vida. En libertad y responsabilidad.
Los hijos no son nuestros. Su vida es de ellos. Nos toca acompañarlos
y ofrecerlos valores que deban ser asumidos por ellos mismos. Y, para
finalizar, una máxima de oro de las escuelas de padres: los hijos no obe-
decen; imitan. En el fondo, educar es un riesgo. Pero una hermosa
tarea, de la que no podemos claudicar, desentendernos o dejar en
manos de otros.
DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE 147

87. EN EL AÑO NUEVO

Ya es un tópico: año nuevo, vida nueva. Las buenas intenciones se


agolpan. Y los pequeños y grandes programas de vida, a todos los
niveles, también.
Leyendo un legajo antiguo me encontré con gotas de sabiduría, váli-
das para hoy, que transcribo: “sigue tu camino y sé tú mismo, aun en
medio del ruido y de las prisas, sin olvidar que sólo la verdadera paz la
encontrarás en el silencio. Haz lo posible por ser persona conciliadora,
amiga de todos. Expresa tu verdad despacio, sin afección y sin arro-
gancia, para que se entienda y no se vea que es interesada.
Aprende a escuchar a los demás, aunque sean de condición humilde,
menos letrados que tú o no muy inteligentes. También de ellos puedes
aprender cosas interesantes. No andes comparándote con los demás, por-
que te convertirás en orgulloso o amargado. Goza con tus pequeños o
grandes éxitos y no pierdas el sueño por los fracasos. Ama tu trabajo por
sencillo que sea. Gasta tu vida en ideales que merezcan la pena de ver-
dad. Sé siempre radicalmente sincero contigo, con Dios y con los demás.
No juegues con los sentimientos y el amor, con cinismo o hipocresía. A
pesar de los desengaños, siempre es posible el amor auténtico y la amis-
tad sincera.
Convéncete que las cosas importantes y valiosas no se consiguen en
un día. Vive unificado y en armonía con el universo. Vive en paz con
Dios y desea unirte día a día más con El. Por encima de las vilezas, trai-
ciones, dificultades, dolores y amarguras, la vida es bella y merece la
pena vivirse.
¡Sé feliz! Estrena cada jornada como si fuera la primera, y vívela
como si fuera la última!”.
Creo que no necesita comentarios, salvo pedir a Dios la fuerza y la
luz para vivir así.
148 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

88. CULTURA, PAN Y CARIÑO

Hace algún tiempo se inició el proceso de beatificación de D. Valen-


tín Palencia y de cuatro jóvenes asesinados en la reciente guerra civil
española.

No quiero entrar en la polémica de la oportunidad o no de dicho


proceso. No es momento de abrir heridas sociales. Desde la memoria
cristiana de nuestra Iglesia, era necesario este proceso. Nuestro marti-
rologio, ya de siglos, no puede olvidarse.
Hoy quiero sólo destacar un hecho. Uno de los alumnos de D.
Valentín, vecino de Burgos, preguntado sobre la pedagogía que utiliza-
ba en su Institución de niños pobres, no dudó en hablar de tres pala-
bras claves: cultura, pan y cariño. En otras palabras, sabía alimentar la
cabeza, el estómago y el corazón. Añádase a esto que sabía preparar
hombres para poder desenvolverse en la sociedad, por cierto nada fácil,
de su tiempo.
El resto de los valores educativos, en aquella institución, se aprendí-
an por imitación del maestro. Hasta el punto que cuatro de sus alum-
nos decidieron seguir hasta la muerte a su protector y padre. El encar-
naba ideales y una postura existencial feliz e imitable. Fidelidad, cohe-
rencia y discernimiento de los auténticos valores. ¿No son éstas las
bases de una pedagogía integral, es decir, aunar testimonio y mensaje?
El Papa nos ha recordado que son más creíbles los testigos que los
maestros. Necesitamos testigos-maestros.
Sigue siendo el mensaje válido para nuestros días. Para padres,
maestros y alumnos.
DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE 149

89. CARTAS ROBADAS

No hubiera deseado nunca hablar sobre este tema. Me invade la


indignación. El hecho, desnudo, es éste: nuestra correspondencia no
está segura en los buzones de nuestros domicilios.

Sencillamente, se roba, desaparece. El que escribe lo está padecien-


do. Comentando este dato tercermundista con otros vecinos, también
enumeraron realidades como éstas: a mí me roban el periódico cada
mañana; me han incendiado el buzón; cuando el ascensorista viene a
realizar alguna reaparición, el suelo del sótano está lleno de cartas, sus-
traídas en su día y tiradas, etc.
Lo sé: Hay muchas formas de violar y atentar contra la dignidad y
los derechos de las personas. Una de ellas, aunque parezca pequeña, es
ésta. Y no sólo porque afecte al destinatario de la correspondencia, a
veces con resultados irreversibles, sino porque, de rebote, el emisario
paga las consecuencias. Se pueden llegar a crear situaciones verdadera-
mente conflictivas.
Dos preguntas: ¿Habrá que llegar a la medida de situar el buzón en
el interior de la mismísima puerta de cada vivienda? ¿Será que, quienes
se dedican a almacenar papel ajeno, y supongo que a leerlo, quieren
hacer un doble negocio: venta para reciclaje y descubrir exclusivas?
Insisto, no llego a entender qué móviles psicopáticos pueden llevar
a desarrollar esta nueva moda. Permítaseme definirla, sencilla y dramá-
ticamente, como “terrorismo de vecindario”.
150 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

90. EXCLUIDOS

Hablamos a los excluidos del sistema. En España, casi 8 millones de


pobres y un millón y medio de paupérrimos (sobreviven con unos
300 euros mensuales).

Y, además, parados de larga duración, ancianos abandonados, muje-


res sin estudios, jóvenes sin empleo, emigrantes, toxicómanos, sidosos,
etc.
¿Qué causas llevan a la marginación? Comenzamos por las de tipo
económico: desempleo y paro de larga duración. Seguimos por el fraca-
so en las relaciones humanas, familiares y sociales. Continuamos por las
culturales y de salud psíquica: incultura y falta de sentido en la vida y de
motivaciones. Finalizamos con las sociales: inmigración, analfabetismo,
xenofobia y racismo. Todos estos factores desintegran el tejido social.
No hay soluciones fáciles. Se han acabado los sistemas “de piezas
únicas”, es decir, las ideologías que creían que cambiando una pieza,
todo cambiaría. O, con otras palabras, sistemas que achacaban el mal a
un sólo problema: en el marxismo, la propiedad privada. En el capita-
lismo, la iniciativa privada. En el revolucionarismo, el parar el mundo
para bajarse. En el fascismo, el sindicalismo vertical, etc.
Nuestro sistema vive en crisis permanente. Crisis económica: pro-
blemas de producción-distribución-trabajo, problema ecológico o de
agotamiento de recursos y problema de desarrollo-calidad de vida.
Crisis de valores: la corrupción, el pelotazo y el presentismo se han ins-
talado con fuerza. Y, finalmente, crisis del sistema social: en este mo-
mento la economía es como el dios que invade todo.
Hoy, una llamada de atención: se necesita, con urgencia, equilibrar
cuatro fuerzas: política, cultura, religión y economía. Cada cual en su
dimensión. Pero las cuatro al servicio de la persona y de su dignidad.
DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE 151

91. JÓVENES, SUICIDIO Y VIOLENCIA

El suicidio juvenil aumenta. La mayoría de los testimonios de jóve-


nes que han intentado el suicido afirman haberlo hecho para termi-
nar con “situaciones insostenibles”.

Una situación gestada desde la niñez que comenzó con abandonos


y maltratos, ausencia del padre o de la madre, disputas, conflictos y
desorganización familiar. Una conflictividad con pocas treguas de paz
y que lleva acarreada, a la larga, trastornos psíquicos y depresión cró-
nica. Una llamada de atención: un ambiente familiar sano y estable, un
acompañamiento serio y una educación correcta son factores de pre-
vención ante esa sensación de sufrimiento humano que, a los ojos ado-
lescentes, puede parecer “de carácter irremediable”.
Sobre la violencia juvenil, una observación: los nacidos en torno a
los 50 disfrutaron de todas las ventajas para identificarse a sí mismos:
de la irrepetible oportunidad de lograr empleo; fueron protagonistas de
revoluciones como la sexual y el feminismo; rompieron las viejas teorí-
as burguesas del ahorro y del sacrificio y se vieron arropados por el
Estado del Bienestar. Los jóvenes, hijos de aquellos, se encuentran en
una situación latente de conflicto y de violencia. Son como “jubilados
anticipados”, con inserción social muy difícil y, al estar alejados del tra-
bajo, sin posibilidad de encontrarse a sí mismos y de realizarse. La vio-
lencia, nunca justificable, parece ser una salida ante esta situación tan
compleja.
Dos consejos, que no son recetas fáciles: primero, creer e invertir en
los jóvenes es posible y lo más urgente. Segundo, son necesarios cam-
bios estructurales. Las fuerzas vivas sociales que detentan el saber, el
poder y el tener están llamadas a reflexionar y actuar. A veces, no hay
un cambio si no hay un Stop. Desde la utopía y la esperanza.
152 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

92. JÓVENES Y NOCHE

A la hora de destacar símbolos y signos juveniles, hoy, no dudo en


señalar los siguientes como factores de identificación: los amigos, la
calle, la música, los mass media, la estética del cuerpo, el coche, la
ecología, lo esotérico, el alcohol, el tabaco, la movida y la noche.

Me detengo en el tema de la noche. ¿Qué tiene la noche que tanto


alucina a los jóvenes? Si escuchamos a sociólogos como Amando de
Miguel, dirán que la noche significa ante todo “salir y libertad”. Profun-
dizamos un poco más. La noche joven se identifica, además, con tiem-
po festivo, estética de la apariencia, socialización de un mundo mar-
ginal, trasgresión de normas, sociedad diferente a la del día y lenguajes
sensoriales y placenteros.
Algo parece evidente: la juventud equivale a imaginación, ganas de
luchar por cambiar el mundo, sensación de fuerza y vitalidad. ¿Dónde
quedan estas notas en nuestros jóvenes? ¿No será que se han resignado,
como prisioneros del presente, a hacer la revolución de la marginalidad,
de lo pequeño, de la movida nocturna, ante la imposibilidad o impo-
tencia por cambiar la sociedad grande?
Más claro: tal vez la noche no sea ni más ni menos que el desahogo
necesario de nuestros jóvenes para hacer su propia revolución. Revo-
lución y contestación con minúsculas, con mucha carga de desencan-
to, con pasividad y consumismo. El día, la sociedad, la macroutopía
quedan para otros, los integrados en el sistema.
DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE 153

93. JÓVENES Y ALCOHOL

Volvemos con un tema que no es nuevo: un 71% de los jóvenes entre


14 y 19 años se declaran bebedores al menos durante algunos días a la
semana. Un 64% dice haberse emborrachado al menos una vez.

¿Por qué beben los adolescentes y jóvenes? La respuesta es comple-


ja y precisa analizar niveles o factores. Comenzamos por los factores
sociales. Beber es un verdadero negocio propiciado por marcas de bebi-
das, rutas de movida juvenil y locales muy determinados. Se mueve
mucho dinero en publicidad y en consumo. Pasando a los factores de
socialización, hablamos de hábitos mediterráneos y respuestas fáciles
ante la precariedad de alternativas educativas y políticas juveniles.
Entre los factores personales, subrayamos que la bebida forma parte
del rito de integración en el mundo de los adultos; se imitan las pandi-
llas de prestigio; es signo de iniciación e identificación con determina-
das tribus urbanas; forma de diversión y matar el tiempo; forma fácil de
estimular sensaciones placenteras; y un mecanismo de compensación
por la baja autoestima o por el fracaso escolar.
Hago unas llamadas de atención: Cada vez se inician en la bebida
adolescentes más jóvenes. Los días preferidos: viernes y sábado o vís-
peras de fiesta. El sufrimiento e impotencia de los padres y educadores
es cada vez mayor. Nuestros jóvenes cristianos caen en la misma red
consumista que el resto de los jóvenes.
Finalizo con dos consejos, que no son recetas fáciles: Primero, la
prevención y educación en este campo es posible y lo más necesario.
Segundo, busquemos alternativas a los hábitos juveniles con alternati-
vas más sanas y atrayentes. El deporte, la cultura, el arte del diálogo y
la solidaridad son programas viables. Instituciones públicas y privadas
debemos asumir el reto y el compromiso.
XI
A QUIEN CORRESPONDA

94. TELEVISIÓN

Según algunos observadores, “la TV sustituye a la realidad y se está


convirtiendo en un elemento sobrenatural y mágico; una nueva reli-
gión... La gente hace cualquier cosa por salir en ella, desde hacer el
ridículo hasta matar a un presidente americano”.

Algunos sociólogos habían hablado de la TV como el nuevo


Olimpo de los dioses de hoy. Los que se mantienen en el candelero, los
más cotizados en sus diversos campos, no sólo son estrellas. Son ver-
daderos magos o dioses. Lo que ellos hablan, lo que opinan, lo que
ensalzan o vituperan es lo único importante o verdadero. Se puede afir-
mar que la TV es la nueva fábrica de la realidad.
No es extraño que algún periodista haya comparado la TV con la
religión y los periodistas con los sacerdotes. Ya decía E. Fromm, que,
en el siglo XX, “lo decisivo no será religión sí o religión no, sino qué
tipo de religión y en qué dioses se creerá”.
Dos llamadas de atención: la TV no puede convertirse ni en un
espejo narcisista (para triunfar individuales) ni en una pseudo-religión.
156 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

La TV tiene que ser eso: un medio de comunicación social, al servicio


del ciudadano y, sobre todo, un medio privilegiado para transformar la
sociedad. Todo ello sin inventar la realidad ni manipularla, en aras de
pequeños o grandes intereses comerciales o ideológicos. La TV no
puede sustituir la realidad ni convertirla en virtual.
A QUIEN CORRESPONDA 157

95. NEOCAPITALISMO

¿Era necesario que lo recordara el entonces cardenal J. Ratzinger?

En sus declaraciones afirmaba textualmente: “La caída del comu-


nismo no confirma la bondad del capitalismo en todas sus formas. El
neocapitalismo salvaje no es capaz de resolver el abismo entre pobres
y ricos y los problemas de la humanidad en la hora presente. Se debe
buscar una economía social de mercado. Este es el desafío del postco-
munismo”.
El cardenal estaba convencido que si los valores que priman en
nuestra sociedad son sólo los materiales, supeditados al dios dinero,
nuestra cultura se puede calificar de “inferior”. Y, lo que es peor, gene-
ra un modelo socio-político en el que proliferan estructuras de injusti-
cia, egoísmo y conflictividad social.
Hace no mucho se daban a conocer estos datos: más del 70% de los
contratos laborales firmados fueron temporales y casi la mitad de ellos
tuvieron una duración inferior al año.
La doctrina social de la Iglesia aboga por situar a la persona por
encima del capital y por el reconocimiento efectivo de un trabajo digno
para cada persona. El trabajo es mucho más que un medio de subsis-
tencia: está en juego la realización de la persona misma. Por el trabajo,
el hombre no sólo hace cosas sino que se hace a sí mismo.
Una llamada muy especial de atención para el sector juvenil. Sin el
trabajo jamás podrá emanciparse ni dejar de ser permanente depen-
diente de su familia o de instituciones.
La llamada de los últimos Papas en el sentido de que los pobres son
cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos, personas y nacio-
nes, sigue siendo un reto dramático. Y como la naturaleza no da saltos,
158 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

y ni el vacío puede permanecer por mucho tiempo como tal, si el neo-


liberalismo no corrige sus premisas y su praxis el postcomunismo
puede desembocar en sorpresas inesperadas. Ya se están dejando sen-
tir algunos signos. Léanse algunas acciones de los movimientos de libe-
ración radicales. ¡Aviso para navegantes!
A QUIEN CORRESPONDA 159

96. A LOS 50 AÑOS

Lo leo en una revista popular, y lo recojo. Es experiencia, no teoría.

¿Qué se llega a aprender después de cincuenta años de vida? Entre


otras cosas, las siguientes: a dar la razón a casi todo el mundo y, sobre
todo, no discutir con nadie; a comer con gusto sin perturbaciones diges-
tivas; a escuchar a todos, aprendiendo a aprender; a gozar de la con-
templación de las formas y de su belleza; a esperar sin impaciencia; a
destacar de los demás sobre todo lo bueno que tienen; a no buscar el
éxito y, si llega, a saludarlo con un “¡hola, bienvenido!” y, cuando se va,
verlo como lo más natural del mundo; a estar convencido de que nunca
sucede lo peor; a gozar del olor del mar, de la humedad de un día de llu-
via o de la vegetación en primavera; a buscar más la ternura que el sexo;
a mantener encendido el fuego de una chimenea sin gastar muchos
leños; a estar cerca de quien te necesita aunque no te haya llamado; a
leer en diagonal toda una página en menos de medio minuto; a sembrar
semillas de difícil germinación sin esperar fruto o recompensa; a valorar
los pequeños detalles: a saber perder el tiempo paseando y rezando.
Un sentimiento me invade, en forma de interrogante: ¿Habrá que
esperar a los cincuenta para gozar de esa sabiduría? Tal vez sí, porque
la naturaleza no da saltos. Ya lo afirma un escritor de nuestros días: a
los veinte años todo el mundo quiere ser revolucionario; a los cuaren-
ta, una persona de corazón bueno y grande; a los cincuenta, sólo se
quiere ser libre y, parafraseando al poeta, “confesar que se ha vivido”.
Sin tópicos. Habiendo regalado lo mejor de uno mismo sin esperar
recompensas más allá de lo que la Providencia quiera regalarte.
160 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

97. ÁNGELES

Un joven me hace esta pregunta: “¿Por qué has escrito un libro sobre
los ángeles?”.

Mi respuesta ofrece dos versiones. Una, de humor intelectual, si-


guiendo a J. Maritain, quien afirma que “quien no haya meditado algu-
na vez sobre los ángeles, jamás será perfecto”. Y, otra más seria, en la
que afirmo que los ángeles decididamente están de moda. ¿Por qué?
Existen varias razones:
Primera, cuando se deja de creer en un sólo Dios, personal y tras-
cendente, necesita todo un olimpo de diosecillos menores a los que
pedir y encomendarse. En este caso los ángeles suplantan a Dios.
Segunda, la necesidad de amortiguar el miedo a la muerte. La creen-
cia en los ángeles, con su cuerpo astral, nos lleva a creer que, cuando mo-
rimos nos convertimos en ángeles y que, incluso, nuestros antepasados,
en forma angelical, saldrán a recibirlos. Al estilo de la película “Ghost”.
Tercera razón, en esta época de vuelta y hastío del sexo y el hedo-
nismo, el ángel simboliza la pureza y la renovación de una nueva vida.
La cuarta razón es la soledad: la gente necesita un confidente con
quien dialogar y contar sus problemas. Cuando fallan los hombres, apa-
rece el ángel de la guardia, compañero fiel.
Quinta razón, la necesidad de encontrar un símbolo que personifique
la bondad y el lado positivo de nuestro yo. Y, finalmente, la estética. Lo
angelical representa todo un estilo artístico vanguardista y novedoso.
¿Qué pensarán los verdaderos ángeles de este nuevo retorno en
nuestra cultura? ¿Aprovecharán estas formas imperfectas para encar-
narse en ellas? Porque los ángeles, aunque algunos se empeñen en ente-
rrarlos, siguen vivos. Como compañeros y benefactores de los hombres
y servidores del Dios Vivo.
A QUIEN CORRESPONDA 161

98. SIGLO XX Y DIOS

Se llama Paul Johnson. Es historiador británico. Acaba de presentar


en Madrid un libro sobre Dios y nuestro siglo: “La búsqueda de Dios,
un peregrinaje personal”.

Hace afirmaciones tan explosivas como ésta: “La historia del siglo
XX puede ser vista como el suicidio de los intentos de buscar alternati-
vas a Dios. El comunismo y el nazismo, lo fueron. En nuestros días el
neoliberalismo”. En todas ellas, según el autor, Dios no había muerto.
Sencillamente estaba eclipsado. Al final del siglo XX se ha vuelto a Dios
con más fuerza que antes. Dios sigue vivo en el corazón de la gente que
busca con sinceridad una razón fuerte para vivir.
La pregunta es inevitable: ¿Cómo contempla P. Johnson a Dios per-
sonalmente? Y la respuesta es abrumadora: “Dios es el ser que encarna
la justicia, el amor y la belleza. El es la infinitud de las perfecciones.
Todo lo bueno de nuestras vidas tiene su pilar en Dios. Cada cual tiene,
en su fondo, una vivencia y una imagen de Dios”.
Me quedo con ganas de leer la obra de este historiador. En él en-
cuentran eco las palabras de otros intelectuales contemporáneos sobre
el despertar de lo religioso en nuestros días. Tal vez, como afirma E.
Trías, debamos, en plena postmodernidad, repensar el asunto religioso.
Eso sí, purificando falsas imágenes y actitudes y dejando que hable el
Dios Vivo. Porque, como ya decían nuestros clásicos teólogos, “de Dios,
con propiedad, sólo el mismo Dios puede hablar”. Y, también, “nuestra
fe no descansa en aquello que enunciamos o proclamamos sino en el
Dios que se ha manifestado”. A nosotros nos corresponde, más que
hablar, acoger su mensaje y continuar sus obras reveladas en la historia
de la humanidad. Se puede ser creyente en los umbrales del siglo XXI.
162 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

99. DIOS Y EL MAL

A partir del brutal asesinato de Miguel Angel Blanco, un matrimonio


joven me hizo esta interpelación: “¿Para qué sirvió la oración de tan-
tos miles de personas? ¿Dónde está Dios en estos momentos terribles
de sufrimiento? ¿No dicen que Dios es omnipotente? ¿No se podía
haber realizado algún milagro?”.

No me extrañaron las preguntas. Ya desde el famoso terremoto de


Lisboa, pasando por los campos de concentración alemanes y las catás-
trofes nucleares, o las recientes guerras africanas se ha escrito mucho
en torno a esta cuestión: “¿Se puede seguir siendo creyente?”.
Mi respuesta es sencilla: Dios, ante los males referidos, ha querido
ser “impotente”. Me explico: Dios, desde el momento que ha decidido
crear y dotar al hombre de libertad para el bien y el mal se ha atado las
manos. Aunque El es providente, y sustenta nuestras vidas, no puede
estar haciendo milagros continuamente. En cierta manera se puede
afirmar que el mundo y la sociedad están en nuestras manos. Y serán
lo que nosotros deseemos hacer con ellos. Dios no produce el mal y el
dolor. Dios no quita el mal y el sufrimiento: lo da sentido y valor. Dios
nos invita a luchar contra todo mal y sufrimiento.
La oración no es un medio de presión hacia Dios, ni un recurso
mágico. Ciertamente, gracias a la oración, personal y comunitariamen-
te, el Espíritu nos va transformando para hacer un mundo más a la
medida de Dios y menos a la medida nuestra. Gracias a los orantes se
siembra semilla de nueva humanidad y se va cumpliendo la voluntad y
los sueños de Dios, que no son otros que los de hacer un mundo feliz.
Afirmado lo anterior también debo concluir que, muchas veces,
cuando nos azota de cerca la tragedia o el sufrimiento, de nada sirven
A QUIEN CORRESPONDA 163

las palabras. Sólo nos queda mirar al crucificado y dejar que El nos
hable al corazón. El misterio del mal sólo se puede comprender desde
el misterio del Amor. Si existen las sombras es porque existe, con
mayor fuerza, la Luz.
164 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

100. LA CALLE

Me llamó la atención poderosamente. Transeúntes, en nuestra ciu-


dad vendían un periódico: “La Calle de la esperanza”. Para más
señas, editado en Bilbao.

La fórmula es sencilla: del precio de venta, el vendedor se queda con


tres partes de dicho precio. Ignoro el resultado. Me hago eco de la ini-
ciativa que, por otro lado, no está exenta algunas paradojas. Por ejem-
plo, quienes lo ofrecían no eran españoles. No hablaban castellano.
Apenas balbuceaban frases y enseñaban un pequeño papel, envuelto en
plástico, donde se podía leer el curriculum. ¿Será una manera de inte-
grar emigrantes? Otra paradoja: ciertamente el periódico trata temas
sociales candentes. Lo que no sé es si esta propuesta obedece a una
política asistencial (de dar limosna) o verdaderamente promocional de
la persona. Lo digo por la continuidad.
Compré el papel. Dí más de lo que se me pedía. Pero, confieso, me
quedé con una duda, la misma que el lector habrá sacado: ¿Realmente
fue correcto y acertado? Por deformación profesional, otro pensamien-
to me tranquilizó: en el fondo habré ayudado a un equipo de periodis-
tas a salir adelante. Además, pacifiqué mi conciencia, al leer en la con-
traportada del rotativo: rogamos comuniquen cualquier irregularidad
que detecten. Su colaboración es fundamental para la correcta venta de
este periódico. ¿Puede haber gesto mayor de honestidad? Concluí:
Aunque la vida, en éste como en otros casos, aparezca en principio con
ciertas paradojas, merece la pena apoyarla.
A QUIEN CORRESPONDA 165

101. CÁRCEL Y POSTMODERNIDAD

Mes de Agosto. En un mismo sábado, dos experiencias impactantes:


visita a la prisión y escucha de unas palabras de un filósofo español
postmoderno.
Comienzo por lo segundo. La frase, lapidaria, es ésta: “nuestra gene-
ración es aquella que tienen prisa por ir a algún sitio, sin saber dónde,
para no hacer nada y regresar enseguida”. ¿Se puede reflejar mejor la
denominada postmodernidad decadente? Es tanto como decir la falta
de sentido existencial de gran parte de nuestras gentes. Tienen la sen-
sación de estar en este mundo sin saber para qué y, lo que es más grave,
sin que nadie les haya pedido permiso.
Ahora me remito a la prisión. Edad media: entre veinte y treinta
años. Varias nacionalidades. Delito más común: robo a la propiedad
privada como efecto del mundo de la drogadicción. Hablas con esta
gente joven y te comenta que el mayor problema es no saber para qué
viven, ni qué hacer cuando salgan de allí. Es decir, la falta de motiva-
ción. Dicen que la cárcel es un espejo, en gran medida, de la sociedad.
O mejor, la cara que no se quiere ver de la sociedad. Lo confirmo.
Después de estas dos experiencias comienzo a entender por qué la
gente, nuestra gente, se mueve ante símbolos tan heterogéneos como
las muertes del concejal Miguel Ángel, de la princesa Diana o de la
madre Teresa. Y entiendo que más de un millón de jóvenes acudieran
a la cita con el Papa Juan Pablo II, o que diariamente, miles de perso-
nas, se metan en el ambiguo mundo de las sectas.
Ante un mundo sin hogar, y siguiendo la ley de que nada puede
mantenerse en el vacío, no es extraño que la mejor parte se la lleven
aquellos que ofrecen sentido y esperanza. Todo un reto para las viejas
iglesias y nuestras instituciones sociales y culturales adormecidas por el
peso de los siglos.
XII
NUEVA CULTURA EMERGENTE

102. SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Vivimos en una sociedad postindustrial. O, lo que es lo mismo, en la


tarcera gran revolución de nuestro siglo: la era de la cibernética.

¿Qué caracteriza nuestra época? Según el profesor de la Complu-


tense, José Sánchez, una serie de paradojas o contradicciones: abun-
dancia de bienes y servicio sociales pero, al tiempo, un bienestar bajo
sospecha; vivimos en la opulencia y la miseria conjuntamente: basta
mirar la relación Norte-Sur de nuestro planeta y el paro estructural; una
sociedad tecnocrática y robotizada, pero cada vez más controlada y
programada, como profetizó Orwell; las personas se especializan más y
más en sus respectivos campos de trabajo y, sin embargo, el trabajo es
cada vez más monótono y aburrido; se reconocen los derechos huma-
nos y, nunca como hoy, se toleran genocidios; hay posibilidad de vivir
en mayores espacios abiertos y, por el contrario, las grandes ciudades
cada vez aumentan más y más de tamaño; al mismo tiempo que se trata
de erradicar enfermedades nuevas salen a flote otras que creíamos olvi-
dadas; conocemos cada vez más y mejor el espacio y lo microcósmico
168 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

y, cada vez, menos a cada uno de nosotros; se proclama el respeto a la


diferencia y, parece, como si una cultura –la americana–, o unas reli-
giones fundamentalistas –islámicas– quisieran dominarlo todo.
Estamos en tiempo de cambios planetarios. Una pregunta inevita-
ble: ¿Cuál es el norte de la brújula? Es tanto como decir, ¿qué modelo
de civilización queremos? Desde una respuesta cristiana tenemos que
hacer posible una nueva civilización del amor y la vida.
NUEVA CULTURA EMERGENTE 169

103. TRIBUS URBANAS

Históricamente, es un fenómeno nuevo el de las tribus urbanas: roc-


kabillys, mods, rockers, funkys, skters, skins, heavys, bakalaeros, grun-
ge, okupsas, etc. El barrio es la patria; la música el idioma; la ropa la
bandera; los compañeros hermanos y los enemigos, estímulo.

Es la coexistencia de mundos y submundos. Nos movemos en una


civilización sin hogar: sociedad abierta y muy plural, cohabitando “cul-
tura” y subculturas marginales. La familia ha dejado de ser el punto de
referencia decisivo para muchos jóvenes. Con una paradoja: aparente-
mente los jóvenes viven más tiempo en el hogar (no se emancipan
hasta los veinte y muchos), y sin embargo la familia cuenta poco.
Es como si han pasado por la familia pero la familia no por ellos: las
grandes decisiones, la vida cotidiana y los problemas, se hablan en la
calle. Si antes la familia era la célula social y el factor de integración
social, hoy cada cual debe buscarse la vida como puede. Incluso lejos
de la tierra en la que se ha nacido. Y, hasta que el joven se integra
socialmente, vive en las llamadas tribus urbanas. Con variantes desde
las más conservadoras hasta las más radicales y revolucionarias. Es un
proceso de identificación a un grupo pequeño, a un sentimiento, a una
moda, a un símbolo. A veces, son grupos efímeros y efervescentes. Pero
son nuevas y auténticas familias. A veces, la publicidad y la moda con-
sumista saben sacar tajada.
Mis interrogantes, hoy, desde las tribus urbanas: ¿Dónde tienen
cabida la familia, los partidos, las confesiones, las asociaciones e insti-
tuciones de un Estado de Derecho? ¿Pueden mantenerse, a la larga,
sociedades y culturas yuxtapuestas? ¿Acabará imponiéndose la expe-
riencia del vértigo y velocidad, acuñada por James Dean, ya en los años
50: “vive rápido, muere joven, ten un cadáver bonito”?
170 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

104. JÓVENES Y RELIGIÓN

¿Desafección de los jóvenes hacia lo religioso o, por el contrario,


acercamiento?

Para responder a ello, 22 sociólogos europeos, se reunieron en


Ascona (Italia). Algunas conclusiones: un 23% son “no religiosos”,
ateos y agnósticos. Predomina el sexo masculino y, en ética, adoptan
una moral de situación (el bien y el mal son relativos y dependen de
cada circunstancia). Naciones: alemanes del Oeste, franceses, belgas,
holandeses. En el otro extremo, “los religiosos”. Suman un 11%.
Dos versiones: neocatecumenales y militantes sociales. Practican y
confían en sus iglesias. Predominan la chicas. Países: Irlanda, Italia,
España y Portugal.
Otro 23% son los “tibios o light”, quienes, sin haber roto con lo reli-
gioso, tampoco se consideran totalmente coherentes, en lo referente a
prácticas y seguimiento de normas éticas. Predominan las mujeres. Los
países más representativos: Italia y Portugal.
Otro 24% se califican “ritualistas”. Lo importante son algunas cere-
monias: nacimiento, matrimonio y muerte. Se mezcla lo social y lo reli-
gioso. Predominan los varones y, como países, alemanes e Ingleses.
Otro grupo son los “creyentes heterodoxos”. Con talante pesimista
en su vida, suponen un 10%. Dan mucha importancia al peso del mal
en el mundo, al tema del infierno y diablo y a la reencarnación. Están
difuminados por varios países.
También otro 10% suman los llamados “humanistas no religiosos”,
defensores de valores sociales y cósmicos y exigentes para con las
Iglesias en cuanto al compromiso social. Predominan los varones y des-
tacan países como España, Suiza, Escandinavia e Inglaterra.
Una vez más, los jóvenes son termómetro y esponja de lo social.
NUEVA CULTURA EMERGENTE 171

105. COSAS DE CADA DÍA

Nos acostumbramos con demasiada frecuencia a contemplar y utili-


zar los utensilios cotidianos, sin darnos cuenta que son verdaderos
símbolos para interpretar una cultura y una época.

Desde lo sugerido por G. Vallés, y mis propias observaciones, seña-


lo lo siguiente: Frigorífico: símbolo del “hágase ud. mismo”. Por él y de
él, selecciono lo que me apetece, no tengo que esperar a que las cosas
se hagan y acumulo aquello que necesito y no necesito de inmediato.
Los pañales desechables o los klines: usar y tirar; símbolo de que
nada dura y nada es estable. Todo es intercambiable.
Microondas: símbolo de resultados inmediatos, instantáneos, desde
la descongelación hasta la cocción. En el mínimo tiempo, el máximo
resultado.
Aspirina: símbolo de la huida del dolor, de todo lo que pueda
suponer molestia o esfuerzo. También prevención por lo que pudie-
ra suceder.
Invernadero: todo crece en el mínimo tiempo posible, sin importar
la calidad del sabor.
Televisión: la vida como zapping, historias cortas y sin huella, entre-
tenimiento y ocio, fomento del look guapo y del narcisismo por salir en
pantalla.
Fotocopiadora: poderío y eclecticismo, coleccionismo, selección y
apropiación. Todo vale. No se respeta la autoría. Todo lo puedo tener
al momento. Fomento el individualismo narcisista. Basta saber elegir.
CD-Calculadora: Puedo permitirme el lujo de tener vacía mi cabe-
za. La memoria ya no tiene valor, ni el saber acumulado. Mi memoria
está en otra parte: en un artilugio. Puedo repetirlo tantas veces cuantas
sea necesario.
172 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Ordenador-Internet o mesa Nintendo: el mundo al alcance de la


mano, la información y los conocimientos sin esfuerzo, el goce del pre-
sente. Y pudiéramos cotinuar con otros muchos utensilios cotidianos.
Una pregunta: ¿Serán el “hágase ud mismo”, lo intercambiable, los
resultados inmediatos, la huída de lo que cuesta, la colección de expe-
riencias, el narcisismo y el “gozar a tope el momento presente”, el tener
memoria débil, los valores más profundos de nuestra cultura? ¿Llevarán
razón aquellos psiquiatras que afirman que el hombre y mujer de nues-
tros días es sencillamente “light”, descafeinado, presentista y sin valores
de fondo?
NUEVA CULTURA EMERGENTE 173

106. AFECTO, SEGURIDAD, ESTABILIDAD

Entre las necesidades básicas de la persona humana para ser ella


misma, y para crecer por dentro y por fuera, se cuentan el desarro-
llo afectivo, la seguridad y la estabilidad.

Hasta aquí todo normal. El problema comienza cuando cada una de


estas tres necesidades se absolutizan o unidimensionalizan. Así, se
habla, por ejemplo, que hasta los 35 años la mayor tentación suele ser
el desequilibrio afectivo y el coleccionismo de situaciones afectivas en
las que se confunde amor con jugueteo.
Hasta los 45 años, la búsqueda de seguridad se traduce en búsqueda
de dinero y de crecer desde el tener. Y de esa edad en adelante, la esta-
bilidad se convierte de necesidad de reconocimiento profesional y de éxi-
tos y homenajes de todo tipo. Coincide con el declive de la vida. Estos
problemas se complican aún más cuando se comparte la vida con otra
persona. Se unen entonces dos personas que necesitan desarrollarse y, a
veces, las dimensiones o niveles en los que están los integrantes de la pa-
reja no coinciden. La tentación, entonces, es buscar caminos separados.
Hago una doble llamada de atención: por una parte, a saber respe-
tar el ritmo de crecimiento de las personas y, en un sano acompaña-
miento, saber discernir lo que ayuda a crecer de verdad. Por otro lado,
a ser realistas para comprender que no siempre lo que es en sí mismo
bueno (afecto, estabilidad, seguridad) ayuda a la persona. Las fijaciones
nos amenazan.
Y, entonces, nace la pregunta: ¿dónde buscar antídotos o claves de
desprendimiento? ¿Dónde encontrar la fuerza para superar negativida-
des? Sin duda, las bienaventuranzas del Evangelio nos marcan caminos
nuevos: el amor que se hace universal, la seguridad sólo en Dios y la
estabilidad en la entrega generosa. Un buen programa.
174 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

107. ARMADURA OXIDADA

R. Fisher ha escrito un bello relato: “El caballero de la armadura oxi-


dada”. A través de una parábola nos narra la historia de un bravo
caballero, tan hecho a su armadura que, cuando se la quiere quitar,
resulta imposible.

Tras superar las pruebas de experimentar el silencio interior, el


conocimiento profundo y la voluntad osada y con ayuda de las lágri-
mas auténticas, la armadura, oxidada, se irá cayendo en pedazos.
¡Qué importante es conocernos a nosotros mismos sin caretas! ¡Qué
difícil quitarnos las máscaras que los años, y los roles profesionales nos
van colocando! Y, sin embargo, no hay experiencia más confortante
que el encuentro con personas auténticas. Las que se conocen de ver-
dad y conocen a los demás en profundidad. ¡Qué suerte encontrar
maestros que nos hagan de espejo y nos estimulen a ser nosotros mis-
mos! Pienso en Jesús de Nazaret. No tuvo miedo a ser él mismo ni a
invitar a los demás a descubrirse en profundidad.
Somos un misterio para nosotros mismos y unos grandes descono-
cidos. Lo peor del caso es que no queremos descubrir nuestra realidad,
por los fantasmas del miedo y la desesperación. Hay que saber arries-
gar todo cuando está juego nuestro yo más auténtico. Un último con-
sejo: no queramos salir del laberinto sólo por nosotros mismos. Sería
tan absurdo como intentar salir de un pantano tirándonos nosotros
mismos de nuestra cabellera. La luz, el sentido, está más allá de nues-
tro ombligo. Ya lo dice el salmo:” en su Luz, vemos la Luz”. En el segui-
miento del maestro encontramos el camino, la verdad y la vida.
Encontrar la transparencia cuesta sangre y lágrimas. Merece la pena. Es
la mejor recompensa para una existencia que, al final, puede exclamar
con el poeta: “Confieso que he vivido”. Y, añado, “he vivido la vida que
merece la pena vivirse”.
NUEVA CULTURA EMERGENTE 175

108. LA IGLESIA, ¿UNA ONG?

Vivimos en una sociedad aconfesional, democrática, pluralista, secu-


larizada. Dentro de la misma, las religiones, no son el centro ni el
punto de referencia como pudieron ser en épocas pasadas.

A lo sumo se habla de politeísmo. Culturalmente, en Occidente,


parece que se han dado estos modelos: cosmocentrismo (antigüedad
griega), teocentrismo (cristiandad), antropocentrismo (modernidad) y
policentrismo (contemporaneidad).
La madurez de una sociedad se mide por la calidad y cantidad del
tejido social intermedio. En la actualidad, el Estado de Derecho garan-
tiza el libre juego social, pero puede convertirse en un gigante Leviatán
y engullir instituciones intermedias e iniciativas particulares.
Desde aquí nace el fenómeno de las ONGs. Recuerdan a los
Gobiernos, y a los Estados, que existen ciudadanos asociados con capa-
cidad suficiente para ejercer misiones no oficiales, particularmente
humanitarias y de voluntariado. Cierto que no todas las ONGs están
libres de polvo y paja. A veces, en ellas, de forma solapada, se enmas-
caran turbios y oscuros intereses. Pero no es de esto de lo que quiero
hablar. Me preocupa otra cosa.
Volviendo a lo religioso en nuestra sociedad, parece como si se
hubiera relegado solamente al área de lo privado, de lo personal. Se
suele decir que la religión es una opción para uso y consumo individual,
sin relevancia alguna pública y social. Una cosa son las creencias, las de
cada uno, se afirma, y otra la marcha global de la sociedad. Según estos
principios privatizadores, la Iglesia católica, como institucionalización
de una determinada religión, socialmente sólo tendrá relevancia al nivel
de una ONG. Ni más ni menos. Ciertamente, hoy por hoy, con mayor
presencia social que otras por tener una adhesión sociológica muy
176 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

amplia. Aquí aterrizo con una llamada de atención: ¡el cristianismo no


es sólo ni principalmente, una ética, una gnosis o una ONG! Es un
acontecimiento de sentido (Dios Vivo y Encarnado) que afecta a lo
personal y a lo social. También en las democracias.
NUEVA CULTURA EMERGENTE 177

109. EUTANASIA

Un joven amigo periodista solicita mi opinión sobre el tema de la


Eutanasia.

La motivación ha venido provocada por unos recientes casos refle-


jados en la prensa. Eutanasia significa literalmente “buena muerte”, sin
dolores, pero acelerada o provocada para poner fin a sufrimientos apa-
rentemente intolerables e inútiles. La polémica sobre la eutanasia se ha
generalizado en nuestros días.
Dos de los factores que han contribuido a su debate son, sin duda,
la pérdida de la visión cristiana de la vida y la absolutización del valor
libertad personal que llega a firmar que la persona tiene derecho a dis-
poner de su propia vida, si así lo desea. Desde mi punto de vista cre-
yente, consciente que otras personas no lo comparten, tengo que afir-
mar, en primer lugar, que la vida es un don de Dios y que Dios es Señor
de la vida y de la muerte.
En segundo lugar que, a imitación de Jesucristo, puedo entregar mi
vida en favor de Dios y de los demás. Lo cual no es quitarse la vida,
sino una actitud martirial. El cristiano siempre está a favor de la vida
desde que se engendra, hasta su final. A partir de estos dos principios
se entiende que la Iglesia nunca haya admitido la eutanasia activa o
directa.
Otra realidad es el acortamiento de la vida causa del doble efecto
moral: pensemos en lo que sucede a los enfermos oncológicos cuando
se les trata con morfina o similares para mitigar su dolor. La Iglesia siem-
pre ha afirmado el derecho de la persona a “morir con serenidad, con
dignidad humana y cristiana”. Y solicita, en lo terapeútico, medios ordi-
narios y proporcionados y no extraordinarios y desproporcionados”.
178 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

A esto se llama “ortotanasia” o muerte “a su tiempo”, respetando la


dignidad humana del paciente y evitándole abusivas prolongaciones de
vida. Una última consideración: ¿no existirá, muchas veces, detrás de las
peticiones de eutanasia, un S.O.S del enfermo a una mejor y mayor
atención? Madre Teresa de Calcuta nos enseñó que la verdadera com-
pasión no es quitar la vida, sino cuidarla hasta el final.
NUEVA CULTURA EMERGENTE 179

110. TRANSHUMANISMO

Una tarde cualquiera. En la pantalla de TV, Canal C de Canal Digital.


Todo él dedicado a la informática. Leo en grandes titulares: “La
informática nos hará inmortales...

Guardará nuestra memoria para siempre”. Se añade: “Esto no es una


nueva religión (no se pide fe ni existen dogmas), ni una política (los
gobiernos desaparecerán) ni es una moda sin más (es una nueva antro-
pología basada en la realidad virtual). Sí se afirma que una filosofía, o
visión de la vida, y un nuevo lenguaje y que se necesita todo un cambio
de mentalidad para entenderlo. Acto seguido se anuncia una multina-
cional de la informática ha inventado un “chip” que almacena y proce-
sa más memoria en un segundo que lo que es capaz un ser humano.
En pocos minutos tuve la impresión de encontrarme en otra gala-
xia: lo transhumano. Poco a poco, en los umbrales del tercer milenio,
se diseñan dos grandes revoluciones, paralelas y distantes: la ecológica-
humanista, llamada New Age, y la artificial-metahumana, denominada
cibernética.
Tal vez, en una y en otra, lo que está en juego no es sólo el desplo-
me de una civilización, sino sobre todo la supervivencia del ser huma-
no. Por un lado, ¿Primará “lo natural” sobre lo humano? ¿Sustituirá el
geocentrismo al antropocentrismo? Y, por otro lado, ¿primará la
máquina sobre la persona humana? ¿Sustituirá la cibernértica a la
memoria-sensibilidad-acción humanas? Y, en el fondo, ¿a imagen de
quién estará hecho el hombre: de la diosa Gaia, de la diosa cibernética
o del Dios Vivo, encarnado en su Hijo, Jesucristo?
XIII
NUEVAS REALIDADES

111. REFORMA AGRARIA

Curiosamente, tal vez por lo inesperado del tema, ha pasado desa-


percibido un reciente documento de “Justicia y Paz”, publicado
desde El Vaticano, y que lleva por título “Para una mejor distribución
de la tierra, el reto de la reforma agraria”.

Para nuestras tierras, al menos en nuestras latitudes, la reforma agra-


ria, en el sentido del documento, ya no es un problema tan grave.
Nuestro mundo rural tiene otros problemas graves como una pobre
infraestructura de servicios, despoblación y una población envejecida.
La reforma agraria es asignatura pendiente para muchas otras nacio-
nes y continentes. Pensemos en Latinoamérica. Se comienza denun-
ciando los monopolios y grandes concentraciones privadas de tierras y
los efectos y consecuencias que esto produce: industrialización a
expensas de la agricultura; expropiación forzada; violencias cómplices;
usura y falta de infraestructura y servicios sociales.
En un segundo momento, se recuerda, la doctrina bíblica y de la
doctrina social de la Iglesia: la tierra es de Dios y la ofrece a todos sus
182 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

hijos; los bienes son de destino universal y la propiedad privada tiene


un límite: la hipoteca social que gravita sobre la misma. El latifundio es,
en sí mismo, condenable.
En un tercer momento, se nos indican cuáles deben ser las pautas o
directrices para realizar una reforma agraria efectiva, equitativa y efi-
ciente: promover la difusión de la propiedad privada; facilitar el desa-
rrollo de la empresa agrícola familiar; respetar la propiedad comunita-
ria de los pueblos indígenas; llevar a cabo una política laboral justa;
dotar de tecnologías adecuadas; facilitar créditos; invertir en servicios e
infraestructuras públicos; un apoyo real a la mujer y a formas de coo-
peración; el compromiso institucional del Estado y la responsabilidad
de las organizaciones internacionales; finalmente, realizar un sistema de
alfabetización capaz de eliminar la incultura.
Al finalizar la lectura, una sensación: estas páginas son un reto y una
voz profética.
NUEVAS REALIDADES 183

112. TRABAJO Y FIN DE SIGLO

Comienzo con una afirmación: la introducción de las nuevas tecno-


logías hace realidad una máxima, en principio dramática: “Un hom-
bre cuesta dinero; la máquina sólo produce beneficios”.

Las empresas buscan su rentabilidad abaratando los costes. Dos for-


mas de conseguirlo: o mano de obra barata, o técnica cada vez más
sofisticada. En el primer caso, se explota a los trabajadores; en el segun-
do caso, el desempleo está abocado a seguir creciendo.
Y si, particularmente en el primer mundo, la máquina está sustitu-
yendo al hombre, ¿hacia dónde se encamina el trabajo y qué sentido va
adquiriendo? Las estadísticas hablan de que el sector de servicios absor-
be al 61% de los trabajadores. El sector agrícola al 10%; la construcción
10%, y el sector industrial el 20%. En Castilla-León: lo agrícola ocupa
el 16%, obreros industriales (11%), administrativos (10%), vendedores
(10%) y especialistas (10%).
En el futuro, en una sociedad del bienestar, del crecimiento sosteni-
do, de la información y la informática y del ocio y tiempo libre, habrá
que ir pensando en hacer realidad el llamado salario ciudadano, de
Renta básica o de Ingreso Mínimo. El trabajo, sin duda, ya no será el
centro. Pero me temo que tampoco la persona humana. ¿Será el “dios”
dinero (en sus versiones dólar o euro)? ¿La gente seguirá siendo califi-
cada por el tener, más que por el ser? ¿La imagen de la sociedad desa-
rrollada será la de un hipermercado?
En el fin del siglo, estamos llamados a desarrollar un amplio debate
social y ético. En el fondo, está juego el modelo de hombre y mujer que
queremos. Ni el capitalismo salvaje, ni el colectivismo estatalista tienen
ya la palabra. Se impone el personalismo que, al mismo tiempo, que
184 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

cree en la dignidad y desarrolla los derechos de cada persona, quiere


hacer realidad una sociedad fraterna y más humana. Con una pregun-
ta en el fondo: ¿Sobre que bases duraderas y auténticas se puede sus-
tentar esta antropología? De nuevo, ¡¡Dios en el horizonte!!
NUEVAS REALIDADES 185

113. AÑO 3001

El escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, autor de “Odisea


2001”, se ha atrevido a diseñar, con gran dosis de humor, cómo será
la vida futura en el planeta Tierra. Lo ha hecho en su nueva obra:
“3001. La última odisea”.

La duración de nuestra existencia será de cientos de años. Cada cual


tendrá grabado en sus manos un número “Ident” que le abrirá todas las
puertas y sistemas electrónicos. Existirán cuatro grandes torres para
comunicar el planeta Tierra con el espacio. La televisión y el teléfono
serán piezas de museo. Cada persona dispondrá de un “braincup” o
casco conectado a un computadora y a nuestro cerebro. Gracias a ello
la capacidad de nuestro cerebro se multiplicará y seremos capaces de
conectar varios software a la vez y, desde la realidad virtual, hacer posi-
bles muchos de nuestros sueños sin movernos del sitio.
Existirán, gracias a la manipulación genética, nuevos animales do-
mésticos como mini-dinosaurios. Las comidas serán artificiales.
La conflictividad social será menor, aunque existirán los tiranos de
turno que querrán controlar el planeta y crear virus informáticos. Los
delincuentes serán expulsados en el futuro de la convivencia social. Los
viajes de placer serán interplanetarios.
Después de la descripción de éstos y otros rasgos del futuro, el autor
norteamericano hace una triple reflexión de hondo calado: ¿Quién o
quiénes tomarán las decisiones sociales y políticas en el año 3001? ¿Serán
compatibles la libertad individual y el interés público? Y, sobre todo,
¿quién descifrará el sentido de nuestra vida y esa realidad a la que lla-
mamos “Dios”? Una acotación final: los problemas de fondo del 3001
son los mismos problemas de ayer y de hoy, sin ir más lejos.
186 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

114. LUCES Y SOMBRAS

Vuelvo sobre el tema de los jóvenes. Quiero, desde los estudios más
recientes, resaltar algunas de sus luces y sombras. Valoran lo perso-
nal y lo concreto.

Son sorprendente y positivamente realistas, concretos. Les dice


mucho más realidades como la ecología, el tercer mundo, el 0,7, que
realidades más abstractas como patria, justicia, Iglesia o asociaciones.
Renuncian a lo institucional, político, asociativo y a una buena dosis de
sano idealismo.
Aceptan el pluralismo y mantienen una actitud tolerante. Son sensi-
bles a la diversidad cultural e ideológica. Pero al mismo tiempo, hacia
ciertos colectivos y hacia grupos que no son los suyos, manifiestan cier-
to rechazo y xenofobia.
Tienen, los jóvenes, una alta estima de la amistad. Gastan mucho
tiempo con los amigos y sigue siendo alto el grado de fidelidad, al
menos durante cierto tiempo. Pero, al mismo tiempo, se buscan rela-
ciones que no comprometan excesivamente o se plantean condiciones
muy subjetivistas y egocéntricas.
El sentido lúdico y festivo entre los jóvenes es, en principio, un valor.
También la vivencia del presente. Pero, al mismo tiempo, se busca la
movida como el ejemplo más alto de lo que significa ese tempo de ocio.
Movida que comporta, en su cara más oscura, alto consumo de alcohol
y droga y vivir la felicidad como placer inmediato. Movida que, en
forma de ruleta rusa de la muerte, no mira al futuro.
Ciertamente, los jóvenes de los 90, se muestran sensibles a la solidari-
dad. Pero el voluntariado que se practica, en los nuevos movimientos
sociales, es un gigante con pies de barro: uno no tienen por qué afiliarse
o comprometerse en serio y puede dejar el movimiento cuando quiera.
NUEVAS REALIDADES 187

Aparentemente, los jóvenes, saben muy bien lo que desean y están


muy preparados para el futuro que viene. Y, sin embargo, cuando ras-
cas en su personalidad se encuentran sin saber cómo son realmente y
con una gran inseguridad afectiva. Es la cara y cruz de los jóvenes de
hoy. La apuesta por ellos, desde lo que son y cómo son, debe ser clara.
188 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

115. MODELOS ECLESIALES

Se suele llamar paradigma a un modelo o imagen que simboliza y


aglutina, en una palabra o concepto, todo un conjunto de ideas, opi-
niones, posturas y acciones.

Si, desde la Iglesia, en esta hora presente, queremos hablar de para-


digmas o símbolos, me atrevería a señalar los siguientes, bien entendi-
do que, lejos de teorías, se traduce en posturas vividas, al nivel personal
y comunitario: la Iglesia-roca en el mar proceloso de la cultura abierta
y secularizada de hoy. En esta postura eclesial se potencia la identidad,
la seguridad, el tener las cosas claras. Se pierde, por el contrario, fuerza
misionera y necesario diálogo en una sociedad plural.
El segundo modelo sería el de Iglesia-casa en un mundo sin hogar.
Se aboga por la fraternidad, el calor de hogar, una iglesia de pequeñas
comunidades. El peligro, grave, es perder la universalidad de lo eclesial,
la catolicidad, y cerrarnos en visiones particularistas de Iglesias dema-
siado provincianas.
Otro modelo, es la Iglesia-fermento. Se aboga por una iglesia de cris-
tianos militantes, luchadores en todos los frentes sociales. Una iglesia
de compromiso coherente. El peligro es el crear una iglesia sólo “de los
nuestros”, de los puros, de los que son auténticos.
Un penúltimo modelo sería el de una iglesia-mediática, es decir, de
marketing, de apariencias, de audiovisual, de grandes concentraciones
y globos puntuales. Suele atraer y mover riadas, pero son como tor-
mentas de verano. Es una iglesia sin raíces.
Finalmente, estaría la iglesia-samaritana en su versión radical.
Metida de lleno en todos los problemas y reivindicaciones sociales sin
saber muy bien diferenciar lo humano del Reino evangélico, identifi-
cando cualquier causa, aparentemente justa con la misión eclesial.
NUEVAS REALIDADES 189

Una Iglesia sinodal, o de comunión para la misión, debe encerrar,


sin exclusivismos, los mejor de los anteriores modelos porque es iden-
tidad, hogar, fermento, anuncio y samaritana. Y porque el criterio de
catolicidad, de integración, es el criterio de verdad.
190 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

116. TIEMPO Y JUVENTUD

Un filósofo habla de tiempo y juventud. Distingue diversos tiempos.

El primero, el tiempo personal, el de cada uno, único. Se subdivide


en edad (que en la juventud parece ser absoluto o infinito, libertino y
melancólico), en biografía (trayectoria y talante personal) y en el otro
(descubrir responsablemente el rostro del otro).
El segundo tiempo juvenil es el social. Se nos hace creer que ser
joven es un estado para toda la vida; se desprecia al viejo; se cotiza
como un valor bursátil; y refleja el mundo vacío de los adultos, la pobre
conciencia colectiva, la formalidad gastada (Unamuno).
El tercer tiempo juvenil es el histórico, el que se supone que es here-
dado y se desea dejar como herencia. En nuestro caso, el postmoder-
no, decadente y cansado del ejercicio de la razón. Se refleja una juven-
tud acomodaticia, prematuramente envejecida, y que sólo juega el rol
de peón (muy pocos alfines) en el ajedrez social.
Nuestro filósofo concluía que hay jóvenes pero falta juventud. Tal
vez llevaba razón: a los jóvenes de hoy hay que pedirles que, ante todo
y sobre todo, sean eso: jóvenes vivos y vivientes. Transmisores de uto-
pía y esperanza. Amantes de la libertad y de la responsabilidad. Jóvenes,
en definitiva, que saben escribir su propio guión existencial y decir su
propia palabra en la vida, avalada por su comportamiento.
NUEVAS REALIDADES 191

117. HOMBRE BIÓNICO

En el final de nuestro siglo se comienza a hablar de “Tecno Sapiens”.


La tecnología seguirá siendo el símbolo del 2000.

Gracias a ella, se supone que viviremos mejor, viajaremos más lejos,


adquiriremos otros hábitos de vida y se hará posible una nueva civili-
zación. El cambio que se anuncia es tan radical que incluso se habla de
una nueva especie humana.
El Homo sapiens queda desfasado. Se anuncian métodos de diag-
nóstico y terapéuticos, junto a medicinas inteligentes, prótesis inteli-
gentes, ropas inteligentes, viviendas inteligentes, armas inteligentes. Y
con ello, mayor longevidad y nuevos problemas existenciales y colecti-
vos, nuevos métodos de educación, nuevos deportes, nuevas formas de
manipulación genética, nuevos cánones de belleza, nuevas formas de
comprender y transformar nuestro entorno, nuevas formas de repro-
ducción (incluidas las clónicas).
En definitiva, el hombre, una vez más es capaz de cambiar al hom-
bre mismo. Se llega a afirmar que, dentro de algunas décadas, el ser
humano será un híbrido entre lo humano y la máquina. Se “autocons-
truirá a sí mismo”.
Son muchos los interrogantes que nacen: ¿Será, la raza humana,
capaz de una mutación de tal calibre? ¿Seremos capaces de saltar los
límites del propio ser humano? ¿Hacia dónde y hasta dónde? Hemos
comenzado un camino. El final puede tener una meta feliz o tal vez sólo
nos lleve a un callejón sin salida. Algo es cierto: no todo lo técnica-
mente posible es lo que éticamente conviene, ni lo que automática-
mente ayudará a crecer a la persona y convertir nuestro entorno en un
mundo verdaderamente humano. Ciertamente somos más ricos y
192 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

poderosos, en conjunto, pero cada vez más débiles y más desconocidos


a nosotros mismos. Las preguntas del filósofo se mantienen en pie:
¿Qué podemos creer? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos esperar?
¿Qué queremos ser? La repuesta no “está en el aire” sino en nuestras
manos, los hombres y mujeres del nuevo milenio.
NUEVAS REALIDADES 193

118. EN TIERRA EXTRANJERA

Hablaba el profesor Julio Ramos. Nos hace una paráfrasis del salmo
136: “¿Cómo cantar en tierra extranjera?” O, lo que es lo mismo,
¿cómo anunciar el cristianismo en nuestra sociedad de la increencia?

Existen diversas posturas. La primera, como en el salmo, llorar con


nostalgia de Sión. Es tanto como decir añorar el pasado, próximo o
remoto. No sirve ese modelo: ni la sociedad camina en la misma direc-
ción, ni el de hombre y la mujer de hoy son los que eran.
Segunda postura: colgar las cítaras en los árboles. Es decir, no arries-
gar. Seguir con una pastoral de mantenimiento, bajo mínimos, de
supervivencia. La perplejidad nos vuelve inactivos.
Tercera postura: divertir cantando canciones de Sión. Reducir y
someter la fe al dictado cultural del momento, en un caso, o quedarnos
en la religiosidad popular, en otros. Exigimos nuestro derecho a exhi-
birnos sin ser signos de contradicción, domesticando el Evangelio.
Cuarta postura: despeñar a los niños. El enfrentamiento, la revan-
cha. La denuncia sin anuncio. La oposición fanática y demoledora. La
autodestrucción y destrucción de lo que nos rodea.
Y, finalmente, la quinta postura: ser lúcidos y abiertos a la esperan-
za. Israel, en su día, y el nuevo Israel, hoy, son salvación y buena nueva
para Babilonia y para todos los pueblos. Sin derrotismos. Sembrando
sin ansiedad. Sin replegarnos a la sacristía y sin ser “mundanos”. No es
una postura fácil porque los dioses aparentemente son fuertes y, por-
que, tenemos que anunciar a la intemperie, sin Templo, y siendo el
Pueblo de la memoria frente al pueblo del olvido.
194 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

119. TERCERA REVOLUCIÓN

Asistimos a la tercera gran revolución industrial y económica. La pri-


mera, tuvo lugar entre 1770 y 1880, bajo el signo del carbón, las gran-
des y pesadas máquinas, la escasa tecnología, la abundante mano de
obra y los bajos salarios.

Se enfrentaron los minoritarios patronos y la masa proletaria. Cobra-


ron fuerza los sindicatos y los movimientos obreros revolucionarios.
Una segunda revolución, marcada por la electricidad y el petróleo,
desde 1880 hasta 1970, bajo el signo de la “productividad”. Se propician
procesos de automatización y el trabajo tiende a ser de mantenimiento
y control de las máquinas. Se reduce el horario de trabajo. Comienza a
tomar cuerpo el llamado “estado del Bienestar”. Los sindicatos no son
revolucionarios e incluso defienden los intereses de las industrias para
salvar el empleo. Los obreros se diversifican en categorías, defendiendo
cada cual sus intereses. Se afianza la clase media. El capital pertenece a
las multinacionales. La producción se centra en bienes relativamente
simples, a gran escala industrial. Las empresas tratan de conquistar el
mercado del consumo.
La tercera revolución, se basa en la alta tecnología y la informática.
La producción se centra en productos diversificados, poco numerosos,
y con un valor muy alto. Ahí radica su beneficio: no viene de la gran
cantidad de productos sino de la venta de pocos objetos, pero muy
caros. Se buscan nuevos materiales, nuevos ingredientes. La actual tec-
nología se alimenta de muchos componentes o piezas, producidas en
lugares diferentes. Es el triunfo de la descentralización y de las multi-
nacionales. En la era de la cibernética se posibilita la comunicación
inmediata y simultánea y el desplazamiento inmediato de los grandes
capitales de las multinacionales.
NUEVAS REALIDADES 195

Para los nuevos productos hay que crear necesidad y mercado. El


marketing es esencial. Los trabajadores, se implican en el proceso de
producción. Al primar la calidad del producto, es necesaria su inteli-
gencia, cualificación y competitividad. La máquina tiene un promedio
de vida de tres años, antes de quedar anticuada. ¿Somos conscientes de
dónde estamos?
196 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

120. ¿HIJOS DEL AZAR?

He leído el libro “La Especie Elegida”. Nada tengo que decir de


sus belleza e interés científico y de la calidad de lo expuesto. Mi per-
plejidad se centra en las últimas páginas. J.L. Arsuaga e Ignacio Martí-
nez, al hablar del sentido de la evolución afirman que “como la única
tendencia que parece seguir la evolución es la de adaptarse de muchas
maneras diferentes a las cambiantes circunstancias del medio, la pre-
gunta hacia dónde van las especies quedará necesariamente sin res-
puesta.
Esta imprevisibilidad de la evolución indica que nada está escrito de
antemano, que todo es posible” (p. 328). No somos la epecie elegida,
sino una especia única entre otras muchas (p. 336). A la pregunta, pues,
cómo compaginar la organización que observamos con el azar, basán-
dose entre otros en I. Prigogine, concluyen con una aporía: ni caer en
las redes de un mundo determinista regido por leyes inmutables, que
no dejan lugar a la evolución; ni en un mundo absurdo, sin causas,
donde nada puede ser previsto ni descrito en términos generales, some-
tido al puro azar (p. 331). El misterio de nuestro origen y de nuestro fin
sigue abierto.
Hace años que se viene dialogando entre fe y ciencia sobre este pro-
blema. Las conclusiones se centran, desde el hombre, en estos térmi-
nos: tanto el milagro de la vida en general, como particularmente el de
la vida humana, rompen la teoría del azar (lo humano exige un sentido
porque lo saltos cualitativos en la evolución son irreversibles y buscan
una explicación), así como la visión materialista (no puede dar cuenta
de la riqueza de ser hombre), o el pluralismo (la realidad no puede ser
un puzzle de fragmentos o niveles diferentes que no encuentran un
tronco que les de sentido).
NUEVAS REALIDADES 197

¿Habrá que repensar de nuevo, desde la ciencia, en el misterio de la


creación y de un Dios Creador como el Señor del Azar, del que todo
procede, todo sustenta y al que todo tiende?
Todo un reto y una provocación para el que la teología sí está pre-
parada.
198 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

121. DE NUEVO, ATAPUERCA

Cuando se acerca el verano, Atapuerca y las excavaciones paleonto-


lógicas, se ponen de moda. Y no es para menos. En esta sierra bur-
galesa, patrimonio de la humanidad, se esconde la cantera más rica del
mundo en restos fósiles del pleistoceno medio, es decir del último
millón de años. Hasta aquí, nada que objetar y mucho que celebrar.

El problema comienza cuando los actuales directores, dejando sus


respectivos campos de investigación, se atreven a escribir tesis filosófi-
cas, éticas y hasta pseudo-teológicas desde un materialismo dialéctico.
De esta manera, en sus ya casi 20 populares libros de divulgación, lle-
gan a decir que tan sólo somos fruto del azar y de la causalidad, que no
sabemos de dónde venimos ni a donde vamos, que Dios es un invento
del hombre como se puede haber inventado un televisor o una lavado-
ra, o que la ética del mañana se tiene que sustentar en bases meramen-
te racionalistas y socializadoras donde, por ejemplo, a la mujer se le
liberará del gravoso deber de engendrar y parir. Las máquinas lo harán
por ella.
O donde incluso se afirma que quien elige hoy religión para sus
hijos sigue siendo un simio poco evolucionado. La editorial Desclée De
Brouwer ha tenido a bien publicarme la segunda edición de la obra
“Una lectura creyente de Atapuerca”. En esta edición he vuelto a recor-
dar que los cristianos no somos creacionistas o fundamentalistas sino
que estamos abiertos a la hipótesis de una evolución moderada, es
decir, aquella que admite como origen, final y sustento de cuanto exis-
te a un Creador.
La ciencia cuántica, la cosmológica y la propia genética cada vez
más están abriendo puertas y ventanas al Misterio y a la necesidad de
NUEVAS REALIDADES 199

una Inteligencia Superior que daría sentido a todo. Me pregunto:


¿Vamos a ser de nuevo los científicos españoles quienes sigamos man-
teniendo tesis radicales y trasnochadas? Sin ir más lejos, por ejemplo,
¿seremos capaces de construir en Burgos un Modernísimo edificio de
la Evolución Humana con arquitectura del Siglo XXI y planteamientos
del siglo XIX? Aún estamos a tiempo de evitarlo.
XIV
NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS

122. ANIMADOR CULTURAL

Confieso una vez más mi admiración por el ingenio y la creatividad


de los italianos. Lo demuestran día a día en la moda, en el arte, en el
pensamiento, en la industria, y en otros campos humanos. Y lo son,
incluso, en el campo de la cultura y, ésta, en ámbitos cristianos.

En este sentido, acaban de publicar un Directorio sobre Medios de


Comunicación, ya traducido al castellano por la Comisión Episcopal
Española de Medios, donde se habla de implantar la figura del anima-
dor cultural y del aula d cultura en la parroquia.
¿A qué se refieren? Con el tema del animador cultural nos hablan de
un nuevo ministerio: la persona que, como esponja o brújula, está aten-
ta a los movimientos culturales del momento, a los denominados sig-
nos de los tiempos. Y está atenta a ellos para hacer una relectura cris-
tiana, o lo que es lo mismo: dónde está Dios y donde, a veces, se eclip-
sa o se oculta.
¡Es formidable esta figura! Porque ayudará a catequistas y agentes de
evangelización a tener bien orientada la brújula en cuanto a lo cultural
202 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

se refiere. Pero dicho animador cultural no sólo trabajará hacia fuera,


sino que en nuestras comunidades y parroquias hará posible un aula de
encuentro, equipada con los mínimos adelantos técnicos y cibernéticos
de hoy para dar a conocer nuestras comunidades y recavar informa-
ción, hasta grabación de aquellos materiales que puedan servir para una
pastoral, especialmente de niños y jóvenes.
Además, se favorecerán con ello nuevas y decisivas técnicas de
comunicación. ¡Cuánto cambiarían los rostros de nuestras comunida-
des y parroquias si tuviéramos en cuenta estas interesantes iniciativas
que nos vienen de Italia! Naturalmente, traducidas a nuestro contexto
y realidad hispana.
NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS 203

123. TEOLOGÍA EN ESPAÑA

La noticia cultural de la semana sigue siendo el documento sobre


teología y secularización aprobado en la ultima asamblea de la con-
ferencia episcopal. Diversos periodistas han solicitado mi opinión.

La ofrezco: no se trata de un documento negativo (“ir en contra de”)


o de tono inquisitorial o de caza de brujas; ni siquiera de enfrenta-
miento entre obispos y teólogos. El documento es como una obliga-
ción sentida y un ejercicio del sentido de responsabilidad por parte de
los obispos españoles en cuanto quieren ser y ejercer como servidores
de la verdad y guías del pueblo a ellos encomendado. Subrayamos: Es
un servicio no una condena. Los obispos son conscientes de que trae-
ría críticas e incomprensiones por parte de algunos sectores. Pero hay
que recordar la frase de un escritor francés: “Tener la verdad es comen-
zar a sufrir; defenderla, comenzar a morir”. Bendita muerte que es fuen-
te de Vida.
Y, junto a lo anteriormente dicho, hay que recordar que, en princi-
pio, los teólogos gozan de la libertad que la competencia en sus respe-
tivos campos les otorga. Cuando dicha libertad ha roto con la doctrina
católica o ha trasgredido dicha doctrina, el Magisterio se ha mostrado
siempre diligente. Sabiendo que no se juzga tanto a la persona del teó-
logo como a ciertas opiniones o posturas suyas. Y conscientes de que
el teólogo no hace Magisterio doctrinal sino los pastores-obispos. Los
teólogos están al servicio de la verdadera doctrina. No al contrario.
Una auténtica teología debe desarrollar cuatro notas características
en su método: Fe (que respete el Misterio), eclesialidad (que sirva al
munus profético), científicidad (con método y rigurosidad), y pastoral
(que afronte el diálogo con la cultura de hoy y responda a los proble-
204 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

mas de nuestros contemporáneos). En este sentido, siguen vigentes,


después de cuarenta años, las mismas características que hicieron reali-
dad el Vaticano II: vuelta a las genuinas fuentes de la Revelación y de
la Tradición, diálogo con la cultura de hoy, y pastoralidad.
NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS 205

124. OTRA VEZ, LOS JÓVENES

La Fundación Santa María acaba de publicar un nuevo informe sobre


la Juventud española.

En él se refleja que, por primera vez, menos del 50 por ciento de los
jóvenes españoles se consideran católicos y que la Iglesia es la institu-
ción de la que más desconfían. Sobre valores e identidades, el catedrá-
tico de Sociología Javier Elzo lamentó la imagen negativa que los jóve-
nes tienen de sí mismos: se ven consumistas, rebeldes, independientes,
egoístas y con poco sentido del deber; «los jóvenes, pese a declararse
libres y felices, ni son libres ni están felices; en el fondo están muy ata-
dos, básicamente a su familia», por su dificultad para emanciparse.
Los problemas sociales más importantes para los jóvenes son, en
primer lugar, el terrorismo, seguido por la droga, la vivienda y la vio-
lencia doméstica, y los que menos inquietud les suscitan son la corrup-
ción política, la contaminación y el medio ambiente, la pobreza, la mar-
ginación y la seguridad ciudadana. La mitad de los jóvenes salen todos
los fines de semana y la mayoría regresa a casa pasadas las cuatro de la
madrugada. Un tercio opina que beber alcohol o hacer un «botellón»
es una razón importante para salir de marcha.
Después de la lectura de estos datos, me pregunto ¿es justo calificar
a nuestros jóvenes, como se ha hecho, de agnósticos, consumistas y
egoístas? ¿O más bien, ellos son sólo el termómetro, la esponja y el
espejo de los valores que la sociedad prima en estos momentos?
De cualquier forma para nuestras comunidades cristianas siguen
siendo un reto y una esperanza. Hay que apostar por ellos e invertir
más en medios humanos y personales. Y con una doble certeza en el
corazón: sembrar sin esperar recompensas inmediatas; y sabiendo que
aunque nosotros muchas veces no acertemos a estar cerca de ellos,
Dios sí lo está siempre y les habla al corazón.
206 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

125. DE LA MODERNIDAD A LA ULTRAMODERNIDAD

La cultura tradicional del mundo premoderno, se caracterizaba por


la representación de un universo sólido en torno a valores eternos,
naturales, asentados en normas que se imponen y que condicionan a
cada persona en forma de roles coactivos pero que ofrecían seguri-
dad colectiva contra la desgracia individual.

El grupo humano era comunidad, totalidad, y la acción de cada


miembro importaba para el bien común, aunque la vinculación social
tuviera un carácter de imposición y no de libre elección. El juego repre-
sentaba la escenificación de la unidad y solidaridad grupal. Juegos muy
ritualizados y expresión de los valores y experiencias que unían a los
individuos en sociedad.
La cultura moderna es la de individuos con normas interiorizadas,
que le proporcionan conciencia de su propia personalidad y de res-
ponsabilidad en busca de perfeccionamiento moral y social, aunque
existe desgarro (como diría Freud) entre el deseo y la realidad. La
sociedad moderna era sinónimo de proximidad, de cercanía, de intimi-
dad y compromiso mutuo entre los miembros de un grupo que buscan
“estar juntos”, aunque cada cual busca la satisfacción de sus propios
intereses. Es la época de la vinculación libre, entendida como compro-
miso. El juego es menos ritual, más libre, pero sin dejar de tener sus
propias normas ni dejar de expresar valores y deseos de los individuos
que, al jugar juntos, compiten y colaboran, luchan y se ayudan,
La cultura postmoderna o de la modernidad líquida (Zygmunt
Barman) desdramatiza moralmente la vida personal (por ejemplo las
conductas sexuales) y social. Es una sociedad que no se define ya por la
proximidad y el vínculo (aunque sean clases sociales en conflicto) sino
NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS 207

por la evitación. Es la época de “la sociedad-red” que sustituye el com-


promiso por la “conexión” como forma de vinculación social. Conexión
de individuos autodirigidos donde, en palabras de Barman, cambia sig-
nificativamente la forma de construir la identidad. Y esto tiene sus reper-
cusiones en el juego. El juego se individualiza y virtualiza, te permite afir-
mar tu identidad social pero también explorar o simular identidades
alternativas. La identidad del postmoderno, según Barman, es una iden-
tidad episódica, como un montaje de fotografías que va cambiando y
transformandose con el tiempo, donde borramos imágenes pasadas para
dejar que entren las nuevas. Los videojuegos nos permiten crear perso-
najes y jugar con ellos o recrear nuestra propia personalidad en mundos
alternativos (ejem. “Juego second life”) donde podemos ser como no
somos o nos gustaría ser. La identidad postmoderna y ultramoderna,
hace de la vida una “sucesión de nuevos comienzos” donde los com-
promisos son sustituidos por opciones siempre abiertas, donde vemos el
mundo como suma de oportunidades siempre abiertas, un mundo
hecho de posibilidades inexploradas al alcance de todos.
El juego se individualiza por un lado, pero también se hace global
porque podemos jugar con cualquier persona del mundo a través de
Internet. Pero jugando siempre con alguien al que no vemos, al que no
tocamos, con el que el juego o tiene por qué tener especial consecuen-
cia ni acarrear compromiso de vínculo. El juego virtual, como afirma A.
Grande, es el reflejo de una cutura de la inconsecuencialidad, donde las
acciones sobre los demás no tienen consecuencias porque no nos afec-
tan no afectan al otro, porque o jugamos solos, o jugamos “contra” otro
pero “sin” el otro.
208 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

126. VIDEOJUEGOS

España es el cuarto país europeo que más consume en videojuegos.

A diferencia de otros juguetes, los videojuegos unen múltiples esti-


mulaciones sensoriales: efectos especiales visuales, auditivos y táctiles.
Frente a la contemplación de la televisión o del cine, que dejan relati-
vamente poca iniciativa al espectador, los videojuegos exigen una
implicación activa. El jugador se siente incluido en el juego hasta asu-
mir un rol determinante.
Es cierto que el vieojuego tiene aspectos positivos: potencian la
coordinación oculo-manual; la organización del espacio y la lateralidad;
favorece la psicomotricidad y los reflejos, etc. Pero, negativamente,
exaltan la violencia, el sexismo y el racismo. En concreto, legitiman la
cultura patriarcal y lo femenino se asimila a debilidad, cobardía, confor-
mismo y sumisión. Las heroínas femeninas son “masculinizadas”. Tri-
vializan la violencia en un maniqueísmo donde matas o eres matado.
Con un agravante: el mercado se ha situado por encima de los dere-
chos humanos. Existen estos juegos porque son demandados.
Esa es toda la moral o ética que los legitima. El mercado se ha con-
vertido, según la oferta o la demanda, en principio ético. Es el sujeto
individual quien decide lo que es bueno o malo. La tecnología, lejos de
estar al servicio de la sociedad, lo está, en palabras de E. J. Díez, del ren-
dimiento económico.
NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS 209

127. A VUELTAS CON LA POSTMODERNIDAD

Se suele afirmar que estamos en la época de la postmodernidad.


La gente que escucha esta palabra se queda perpleja.

La entienden mucho mejor cuando les explico con tres símbolos lo


que significa postmodernidad: laberinto, autopista, supermercado. Que
nuestra cultura se asemeja a un laberinto quiere decir lo que los jóvenes
expresan: que nadie les ha pedido permiso para venir a este mundo
y que, en la rutina de cada día, siempre van y vienen por los mismos
derroteros sin encontrar salidas de altura. Que estamos en una utopis-
ta quiere decir que la gente corre y corre sin saber muy bien dónde
quiere llegar.
Como alguien ha escrito: los españoles de hoy tenemos prisa por
llegar cuanto antes, no se sabe muy bien dónde, para no hacer nada y
volver otra vez leprosa.
Y, finalmente, la postmodernidad es lo más parecido a un super-
mercado donde, en el primer mundo, tenemos la posibilidad de consu-
mir, y dónde a gentes se les veta la entrada (cuarto mundo o bolsas de
pobreza) y donde el poner en cuestión dicho supermercado comporta
enfrentarte a las multinacionales que nos gobiernan.
De cualquier forma, el lema de la postmodernidad es el desencanto
y el grito de que “el futuro está aquí: nada hay que estrenar”. A decir
verdad, no me apunto a esta corriente postmoderna del desencanto. Sé
que se está abriendo otra dimensión: la llamada de resistencia, donde la
utopía vuelve a cobrar carta de ciudadanía y de dignidad. Y donde se
vuelve a resituar a la persona humana, su dignidad, y sus verdaderos
derechos en el centro.
210 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

128. NEOLIBERAL

Además del calificativo de postmodernidad, la palabra que mejor


parece encajar con nuestra cultura es la de neoliberal y globalizada.

¿Qué se quiere decir con ello? Como acertadamente ha expresado


algún autor, nuestro mundo es como un gran cortijo andaluz en el que
Estados Unidos es el señorito, los países del Norte (entre los que nos
encontramos) seríamos los capataces, y los países del sur los jornaleros.
Lo más triste es que no sólo hay marginados (los que están al margen
del camino) sino excluidos (los que nunca entrarán en el sistema).
Se habla de los agujero negros del neoliberalismo: continentes ente-
ros como África, naciones y hasta colectivos como ciertos jóvenes y
mujeres. En esta nueva cultura, y sistema económico, el mundo es
como una rueda grande de carro, en cuyo eje de hierro se pueden leer
dos palabras: dios dólar y eurodólar. Lo que mueve el mundo es el
dinero, el petróleo, el armamento bélico y la cibernética.
De ese eje cuelgan diversos radios que son los valores d hoy: subir,
tener, aparentar, pisar, gozar. Y con ese eje, y con dichos radios, nos
movemos todos: los bancos con B de dinero, los partidos, los centros
de enseñanza, las asociaciones y, en algunas ocasiones, ciertos organis-
mos eclesiales.
Es cierto que no existen soluciones únicas para cambiar radicalmente
las cosas. ¡Pero cuánto cambiarían si en lugar del eje dios dólar-eurodó-
lar apareciese la palabra Jesucristo! Y, si en lugar de los pseudos-valores a
los que hecho alusión apareciesen las bienaventuranzas del Evangelio.
Entonces, la sociedad y la cultura sufrirían una transformación radi-
cal. Y, lo más importante, el sueño de Dios para la humanidad sería una
realidad, y los hombres, los del Norte y lo del Sur, una solidaria familia.
NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS 211

129. PROFESORES UNIVERSITARIOS CRISTIANOS

También existen profesores cristianos en la Universidad. Y no lo


ocultan. Por ejemplo, Pedro Luis Arias de la Universidad del País
Vasco.

Vino a Oviedo a animarnos un encuentro de profesores universita-


rios cristianos. El tema: “Luces y sombras en la presencia del profesor
en la Universidad”. Nos habló de transformar la universidad con estas
claves: de competitiva a compasiva; de domesticadora a liberadora; de
castradora a habilitadora; de egocéntrica a mediadora. ¿Y cómo se
puede lograr esta relación nueva entre Fe-Universidad?
Tomando pie en el pasaje evangélico en el que los discípulos se
atemorizan ante una gran tormenta cuando iban en la barca. El profe-
sor Arias lo actualizó de la siguiente manera: como Jesús y los discípu-
los, también hoy hay que salir de la rutina, salir al mundo, ir a buscar
otras orillas y nuevos horizontes. Para ello hay que despedir a las gen-
tes de la orilla conocida o, lo que es lo mismo, aceptar renuncias y qui-
tar comodidades y rutinas.
Hay que aceptar que vayan otras barcas a nuestro lado, pero sobre
todo Jesús con nosotros. Y cuando se levante la gran tormenta, acep-
tarla y saber besar hasta nuestros miedos. A veces creeremos que Dios,
en la nueva cultura, está durmiendo, que no nos escucha. Pero si le lla-
mamos, El se despierta y volverá a darnos identidad y esperanza, con-
fianza y paz. Tenemos que dejarnos interpelar por El y descubrir por
qué tenemos miedos.
Todo esto no es fácil. Por eso el profesor Arias volvió a recordarnos
lo expresado por San Agustín, y tantas veces repetido por el papa Juan
XXIII: en lo necesario, unidad; en los discutible, libertad; pero siempre
en todo, caridad.
212 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

130. MÁS DE UNIVERSITARIOS…

Se llaman Jesús y Sonia. Son estudiantes de Badajoz y, además, mili-


tantes de JEC (Juventud Estudiante Cristiana). Hace pocas semanas
se desplazaron a Asturias para mantener un primer encuentro con
jóvenes universitarios.

Compartieron sus proyectos, sus actitudes, su compromiso y, sobre


todo, su experiencia y a la de otros jóvenes militantes como ellos. Nos
hablaron de proclamar el Evangelio en medio de la cultura de hoy
sin complejos ni prepotencia, pero sin rebajas. Conscientes de que la
Universidad también es un lugar privilegiado para sembrar las semillas
del Reino. Aquí tienen eco dos versículos del Evangelio: “Id vosotros
también a mi viña” (Mt 20) y “Quien no está contra mí, está con noso-
tros” (Mc 9).
Dejaron muy claro que en la relación fe-cultura hay que proclamar
un sentido fuerte de la vida frente al sinsentido, proclamar las biena-
venturanzas frente al pensamiento único economicista, proclamar la
moral del samaritano o del servicio frente a la indiferencia o el “sálvase
quien pueda”.
En una palabra, nos hablaron de pasar de la pasión por Cristo a la
pasión por comunicarlo y comunicar lo mejor de lo que va sucediendo
en nuestras vidas. Trabajar en la universidad, puntualizaron, no es fácil.
Se impone poner en práctica lo expresado en la espiritualidad ignacia-
na: trabajar como si todo dependiera de nosotros; pero confiar como si
todo dependiera de Dios.
La presencia de los cristianos debe ser creativa y de coraje porque,
parafraseando al profeta Ezequiel “En adelante el nombre de nuestra
universidad será el de Dios también está allí”. Todo un reto y una espe-
ranza.
NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS 213

131. REALIDAD VIRTUAL

En una ocasión, después de confirmar a un grupo de adolescentes,


una catequista me rogó que respondiera a uno de los ya confirmados
una pregunta para la cual ella no había tenido palabras: “¿Qué dife-
rencia había entre Superman y Jesucristo?”.

Porque los dos venían de otro planeta, los dos son inmortales, los
dos habían pasado haciendo el bien… Mi respuesta, sencilla y contun-
dente, trató de mostrar que uno, Jesús, había existido en realidad y el
otro, Superman, no era más que un personaje de ficción y de literatura.
Más allá de esta anécdota, se me quedó grabado en el corazón un sen-
timiento: ¿cómo es posible que los jóvenes de hoy no lleguen a dife-
renciar la realidad real de la realidad virtual?
Años más tarde, he llegado comprender que no es tan sencillo. Por
que después de los juegos de la Mesa Nintendo o Play Station de últi-
ma generación, después de los libros y las películas de “Harry Potter” o
de la saga del “Señor los Anillos”, los jóvenes tienen grabado en su
mente y en su corazón una mitología que les va conformando por den-
tro hasta llegar realmente a confundir, repito, lo real con lo virtual, la
ficción con la realidad.
Gracias a Dios, también hay escritores y creadores con sensibilidad
cristiana que pueden y saben contrarrestar la literatura y la ficción de
otra matriz. Tal es el caso de C.S. Lewis y sus “Crónicas de Narnia”, de
tanta actualidad en estos meses. De cualquier forma, pido al Espíritu
que suscite creativos, hombres y mujeres cristianos de nuestra tiempo,
que sepan hacer realidad lo que ya el Papa Juan Pablo II nos dijo en
Madrid en su visita del año 2003: “Se puede ser cristiano y hombre o
mujer de nuestro tiempo”.
214 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

132. ROSTROS DEL CRISTIANISMO

Me pregunto qué sucedería si alguien que no conociese el cristianis-


mo entrase en una librería cualquiera y, al azar, comprara algunos de
los títulos que allí se exhiben. ¿Qué imagen del cristianismo retendría?

Por ejemplo, si comprase el libro de Sánchez Dragó Carta de Jesús


al Papa, donde se afirma que el cristianismo no tiene futuro y que las
religiones tienen que desparacer por ser causa de todas las violencias.
O si comprase el código Da Vinci donde se afirma que el santo grial
no es el cáliz de Cristo ni su sangre sino el seno de María Magdalena y
un supuesto hijo de Jesús con ella.
O si, en el terreno de una mayor rigurosidad, comprase el libro de
Michel Onfray tratado de ateología donde se afirma que los monoteís-
mos han llenado el mundo de sufrimiento y se aboga por una filosofía
hedonista, materialista, empírica y cínica,
O si comprase el libro de Gregorio Peces Barba La España civil
donde se afirma que el catolicismo español se identifica con los parti-
dos más conservadores y defiende una sociedad cerrada e inquisitorial.
O, finalmente, por no alargarme si comprese el libro de José
Antonio Marina por qué no soy cristiano donde se aboga por un Dios
y una religión ecléctica y por la tesis de la doble verdad. Sencillamente,
nuestro hipotético lector quedaría perplejo y pediría aclaraciones.
Ojalá entonces encontrase la mano amiga, desinteresada y nada ide-
ologizada, de un culto y coherente cristiano que le dijese: no beba en
los charcos, vaya al manantial, Lea obras de Santos Padres, o el cate-
cismo de la Iglesia, o el magisterio de los Papa o, sencillamente, lea el
Nuevo testamento. Porque, como ya nos recordó el sabio teólogo, de
Dios en verdad solamente Dios puede hablar… y, añado, los que son
verdaderos y cercanos testigos de El.
XV
BENEDICTO XVI

133. CREATIVIDAD EN LA FIDELIDAD

A la hora de realizar un balance de los primeros años de pontificado


del nuevo Papa Benedicto XVI, me atrevo a sugerir la siguiente frase
que, a modo de slogan, puede resumirlo: creatividad en la fidelidad.

Desarrollando los dos términos principales, entiendo por creatividad


el haber sabido ser él mismo, con su personalidad y sus acentos propios,
con su magisterio y con sus lúcidas opciones. Más en concreto, se ha afir-
mado con razón que es el Papa de la palabra más que el de los gestos; el
de las actuaciones medidas más que desbordantes; el que sabe tomar su
tiempo, sin dejarse presionar, en las decisiones fundamentales (incluída la
de la reforma de la Curia); el que es capaz de haber escrito una Encíclica
con tema totalmente novedoso en el magisterio pontificio; el que ha sabi-
do unir su condición de intelectual con un espíritu de pastor incansable;
o, por sólo citar algún otro hecho, el que ha sabido dar otro ritmo y con-
tenido al Consistorio y a las reuniones de los nuevos cardenales.
Pero dicha creatividad no se separa de la fidelidad; y esto en dos
direcciones: fidelidad a sus predecesores, especialmente a los papas
216 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Pablo VI y Juan Pablo II, y fidelidad a la Iglesia renovada después del


Concilio Vaticano II. De lo mejor de la doctrina de todas las realidades
apuntadas, Benedicto XVI ha sabido recordar, subrayar y recrear lo
nuclear, a saber: la necesidad de una nueva evangelización para nues-
tras iglesias viejas y cansadas; el apoyo incondicional a todo lo que
suponga la defensa decidida de los derechos humanos y de la dignidad
de la persona (entre ellos, el derecho a la propias creencias); la no
renuncia a la dimensión pública de la fe; las iniciativas creyentes, o en
colaboración con otros, que hagan posible la consolidación de la deno-
minada civilización del amor y de la vida; el diálogo interreligioso y el
ecumenismo; el apoyo decidido a la misión ad gentes; y, como no
podía ser menos, la afirmación de la necesidad de abrir las puertas a
Jesucristo, como Señor y Salvador. Porque, en palabras suyas, “quien se
encuentra con Jesucristo no sólo no pierde nada sino que gana todo”.
En un terreno más subjetivo, me ha encantado del nuevo Papa, el
afrontar, sin miedos ni complejos, un diálogo sincero con la moderni-
dad ilustrada en tres direcciones al menos: primero, en cuanto que el
cristianismo no está en contra de la felicidad personal y del verdadero
desarrollo social (¡Cuántas veces ha tenido que repetir que el cristianis-
mo no es aburrido!). Segundo, ha hecho notar que en el cristianismo
Dios y el hombre no son antagónicos sino compañeros de viaje (recor-
dando a San Ireneo y a otros padres de la Iglesia, cuando afirmaban que
“la Gloria y felicidad de Dios es que el hombre viva, y la felicidad del
hombre unirse a Dios”). Y, en tercer lugar, a la hora del compromiso
socio-político, la complementariedad entre justicia social y caridad cris-
tiana (amor de ágape).
Porque la justicia sin amor muy pronto deja de ser justicia; y el amor
sin justicia no puede sustentarse.
BENEDICTO XVI 217

Tal vez pueda parecer que, en sus primeros años de pontificado y


en relación a los datos anteriores, el nuevo Papa ha perdido en espec-
tacularidad mediática; pero, con honestidad, hay que reconocer que se
están consolidando firmes y sólidos cimientos para un pontificado que
se promete fecundo y sorprendente. El tiempo y el Espíritu nos dirán
en qué dirección y con cuáles resultados. Por nuestra parte, reafir-
mamos nuestro compromiso orante y de colaboración sincera con el
actual sucesor de Pedro.
218 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

134. TAMBIÉN SE APRENDE DE LA HISTORIA…

En el ocaso del imperio romano, la fusión de la cultura representada


por Atenas, Jerusalén y Roma dio como resultado lo que hoy cono-
cemos por Europa u Occidente.

En aquel tiempo, principios de la edad media, un dicho latino cir-


culaba en ambiente populares: “Sucissa virescit” (Tras la poda, crece).
Gracias a los monjes benedictinos lo que pudo quedarse en simple
poda, es decir la desaparición de la cultura clásica, se transformó en la
ocasión de un nuevo comienzo y mayor cultura. ¿Cuáles fueron las cla-
ves de esta nueva cultura que perdura hasta hoy? Se pueden resumir en
el conocido lema “ora et labora” (Ora y trabaja).
Lo que equivale, al mismo tiempo, a transformar la tierra en un jar-
dín y servir continuamente a Dios. Etica y espiritualidad unidas. El tra-
bajo convertido no en un castigo sino en algo noble y que dignifica al
hombre. Pero todo ello porque prevalece la mirada de un hombre y una
mujer que se saben criaturas del Creador. Y, por lo mismo, responsa-
bles y administradores de una tarea.
La civilización y cultura clásica se superó por la conjunción de una
dualidad: oración y técnica, ética y responsabilidad. Son también los
cimientos válidos hoy para una cultura de la verdadera libertad y del
auténtico desarrollo humano y ecológico.
BENEDICTO XVI 219

135. LA DICTADURA DEL RELATIVISMO

Se dice que todo cambio cultural comporta una cierta edad oscura.
Hoy, uno de los signos de dicha oscuridad, puede cifrarse en la deno-
minada dictadura del relativismo.
¿Por qué si sólo existe “tu verdad o mi verdad” y no hay nada que
podamos compartir juntos como la verdad objetiva, cómo podremos
defender los derechos de la persona, el principio de legalidad y de ver-
dadera tolerancia, o, en último término, el sistema democrático mismo?
Si cada uno de nosotros somos la única medida de todo, el horizonte
queda recortado y al final sólo nos movemos en la cárcel de nuestras
propias dimensiones y aspiraciones.
Entonces no resulta extraño que el aburrimiento y la desesperanza
nos invadan y que, como ponen de manifiesto tantos jóvenes, llegue-
mos a la conclusión inevitable de que la vida carece de sentido. Y cuan-
do ya no hemos clavado el aguijón envenenado del absurdo existencial
lancemos la pregunta cruel y desgarradora: “¿Quién me ha pedido per-
miso para venir a este mundo?”. Con una resolución aún más absurda:
“Que paren el mundo que me bajo”.
La oscuridad no se vence con más oscuridad sino con la luz.
Occidente, y aquí entra nuestra cultura hispana, necesita volver a reco-
brar la verdad más allá de las cárceles del subjetivismo. Europa y
España necesitan volver a sus raíces para crecer, afianzarse, fortalecer-
se y florecer. Raíces que hunden su fuerza, no se puede olvidar, en la
verdad heredada de la genuina cultura cristiana.
El Papa Benedicto quiere para el siglo XXI lo mismo que San Benito
y sus monjes hicieron en su tiempo en un mundo en transición. A
saber: preservar los mejores logros de una civilización en decadencia,
infundiendo a la vez una concepción más noble y verdadera de cultura
que hunde sus raíces en el llamado humanismo cristiano.
220 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

136. NO PODEMOS ENCERRARNOS EN LAS SACRISTÍAS…

Los cristianos, en la cultura de hoy, no pueden encerrarse en las


sacristías. El tiempo de monólogo, del diálogo de sordos, tanto por
parte de la cultura como de cierta comprensión del cristianismo, ha
llegado a su fin.

Se necesita un diálogo en dos direcciones, tendiendo puentes y des-


truyendo muros de incomunicación o de desierto infértil. Una fe sin
diálogo con la cultura de su tiempo se transforma inevitablemente en
fósil o en ghetto; pero una cultura sin la apertura a la fe se convierte en
dictadura ideológica o en relativismo pluralista que ha perdido su
misma razón de ser.
Si no somos conscientes de este hecho, haremos realidad la frase de
un conocido intelectual: “Los bárbaros destructores de lo mejor de
nuestra cultura no están, como en otras ocasiones históricas, más allá
de nuestras fronteras; llevan tiempo gobernándonos y tiranizándonos”.
El hecho de no darnos cuenta de ello es parte del mismo problema que
padecemos.
Religión y cultura, fe y razón, están llamadas a encontrarse para sal-
var lo único que merece la pena: la identidad real del hombre y, con
ello, la identidad de la verdadera cultura humanista.
BENEDICTO XVI 221

137. LA VERDAD, CAMBIA EL MUNDO

Hay que afirmarlo con claridad, y el Papa Benedicto lo viene hacien-


do: las ideas verdaderas tienen consecuencias reales para transfor-
mar el mundo.

Por eso, una cultura humana que merezca la pena no puede cons-
truirse sobre un cimiento de falsedades. Esto tan evidente parece haber-
se perdido en nuestro mundo llamado “postmoderno”, donde lo ver-
dadero y lo falso han perdido su significado y la nitidez de sus fronte-
ras, excepto como simples palabras o vocablos que, a su vez, manifies-
tan meras preferencias personales. Insistimos: una cultura humana no
puede cimentarse sobre ambigüedades conscientemente buscadas ni
mucho menos sobre falsedades deliberadas.
El filósofo Joseph Bottum ha escrito con acierto que a la cultura
Europea en decadencia, y lo aplico a la cultura española, no se le puede
sacar de su situación dramática sólo a base de argumentos. Es necesa-
rio guiarla, inspirarla, reformarla. Y ello con verdades universales que
orienten los hechos particulares y cotidianos. Y para ello hay que ir más
allá de la mordaza del silencio impuesto o de hablar de lo políticamen-
te correcto.
La crisis que afecta a la cultura europea, de la que forma parte la
española, no es sólo de índole política, económica o social, sino en el
fondo una crisis del espíritu. Vuelven, en este sentido, a cobrar plena
actualidad las palabras del Papa Juan Pablo o del Cardenal Martini:
Europa no puede ser la Europa de los mercaderes sino la Europa del
Espíritu.
222 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

138. LA ENFERMEDAD DE OCCIDENTE

El Papa Benedicto viene recordando desde el inicio de su pontifica-


do cómo se llama la enfermedad que ha carcomido y contaminado
desde el fondo la cultura europea. Es una enfermedad en el ámbito
de las ideas y de los valores.

Una enfermedad causada por una profunda amnesia u olvido deli-


berado. Esta enfermedad se llama relativismo, en el campo de la moral
y escepticismo en el campo de la intelectualidad. No solamente se ha
perdido la capacidad de conocer la verdad de las cosas sino que hemos
rozado el nihilismo existencial. El ser, la vida, el hombre apenas tienen
valor. Son leves y frágiles. No somos pesimistas.
Aún estamos a tiempo en nuestra cultura de redescubrir que la per-
sona humana no inventa la moralidad ni la verdad de las cosas: le vie-
nen dadas y sólo le corresponde reconocerlas. Debemos aprender nue-
vamente a entender que los grandes principios éticos son verdaderos y
racionales.
La libertad no es sólo liberarse de ataduras sino encontrar una razón
para vivir y luchar; una razón que fundamente el ser y la dignidad de
esa existencia única e irrepetible que somos cada uno de nosotros.
Cuando superemos la enfermedad del olvido descubriremos que somos
divinos y que formamos parte del pueblo de la memoria frente al pue-
blo del olvido. Entonces, es posible una nueva cultura: la de la vida y la
del amor frente a la de la muerte y la división.
BENEDICTO XVI 223

139. UNA BOMBA PUEDE EXPLOTAR

Cuando en una cultura como la nuestra se unen relativismo, escepti-


cismo, nihilismo y tecnología, la bomba puede explotar haciendo
estallar la dignidad de todo lo que es humano y haciéndonos con-
fundir lo bueno, justo y verdadero, con lo que es simplemente moda
del momento o dictaduras personales y colectivas.

Cuando la libertad se separa de la verdad, de la belleza y del bien,


nos desnudamos de la ética y sin ésta lo humano pierde hasta su mismo
nombre.
Todo lo expresado anteriormente tuvo su reflejo en octubre de 2004
cuando se barajaba, a propósito del Tratado Constitucional Europeo si
debía o no debía figurar expresamente el nombre de Dios. Lo que esta-
ba en juego no era un simple tema religioso sino la posibilidad misma
de declarar el secularismo –con sus hijos el escepticismo y el relativis-
mo– como credo oficial para la cultura europea.
Como en su momento supo discernir el cardenal Ratzinger, si apa-
recía el nombre de Dios equivalía a reconocer que la libertad va unida
a la norma moral, que la libertad va unida a la verdad objetiva, que la
libertad, en definitiva, tiene una dimensión espiritual. Y esto era preci-
samente lo que los constituyentes europeos estaban decididos a impe-
dir en aras de ideologías que, paradójicamente, han nacido separadas o
sesgadas de la matriz cristiana.
No olvidemos algo dramático: si la verdad tiene consecuencias rea-
les, también la convicción de que no hay verdad tiene sus consecuen-
cias reales. Esta vez dramáticas.
224 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

140. NO SOMOS CULTURA DE CATACUMBAS

Desde los primeros momentos de su pontificado, el Papa Benedicto


ha venido recordando que la Iglesia no tiene vocación de volver a las
catacumbas.

Y que se puede ser cristiano y hombre y mujer de nuestro tiempo.


La Iglesia tiene vocación de presencia pública porque es capaz de gene-
rar cultura. Una cultura de la vida, volviendo a recordar que sólo la ver-
dad llena la cabeza, sólo la belleza llena el corazón y sólo la bondad
llena las acciones del hombre. De este hecho fueron testigos los gran-
des políticos cristianos que hicieron posible una nueva Europa tras la
segunda guerra mundial. Ahí están, como testigos, los nombres de
Honrad Adenauer, Alcide de Gasperi o Robert Schuman.
La alta cultura de occidente, según ellos, no se puede construir sin
la libertad. Y la libertad auténtica, de personas y pueblos, reclama obli-
gación moral y verdad espiritual. Igual que el Papa Benedicto, estaban
convencidos e que la unión cristiana del mundo griego y romano, y de
éste con el judeo-cristiano, no fue casual sino providencial.
Y seguirían siendo las bases más firmes para no caer en lo que algu-
nos se han atrevido a denominar Eurabia (una extensión del mundo
islámico) o Euroeuropa (una simple comunidad de mercado). Las raí-
ces intelectuales y culturales en las que se encarnó la cultura cristiana
inicial no pueden convertirse en terreno yermo y pedregoso.
XVI
¿CÓMO HAY QUE ENTENDER PASTORALMENTE LA
ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST DE BENEDICTO XVI?

141.- ¿CÓMO ESTÁ DIVIDIDA LA ENCÍCLICA Y CUALES SON


LOS OBJETIVOS PRINCIPALES?

Aunque anteriormente ya escribimos sobre el tema1, volvemos ahora


de manera más extensa, profunda y completa. Es un necesario epílogo
a los temas anteriormente tratados.
La primera Encíclica del Papa Benedicto XVI se esperaba con lógi-
ca expectación. No defraudó tanto por su contenido como por su
forma.
Como afirmó el cardenal Martino en su presentación, “es la prime-
ra encíclica de magisterio pontificio que trata expresa y absolutamente
sobre la caridad 2” y que incluso puede “considerarse como enciclica
programática en el sentido más elevado y comprometido que se pueda

1. Lo que expondremos, tiene como antecedentes: R. BERZOSA, Transmitir la fe en


un nuevo siglo, DDB, Bilbao 2006; ID., Retos pastorales de la Encíclica Deus Caritas est:
“Corintios XIII” 120 (octubre-diciembre 2006) 91-132.
2. Lógicamente, esto no quiere decir que el amor cristiano no haya estado en el centro
del pensamiento cristiano. Baste para ello remitirse a San Agustín, autor tan querido y
citado por el Papa Benedicto XVI (Cf. J.R. FLECHA, El amor y la persona, en Deus
Caritas est, Parroquia de San Juan el Real, Oviedo 2006, 11-12).
226 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

dar al término programático”. Además, añadió Martino, se ha vuelto a


poner de actualidad lo mejor de la Doctrina Social de la Iglesia3.
Por su parte, W. Joseph Levada, Prefecto de la Congregación de la
Fe, destacó que la intención de esta Encíclica es la de purificar la idea
misma de Dios en un mundo en el que se relaciona muchas veces a
Dios con la venganza e incluso con el odio y la violencia. Y el arzobis-
po Cordes quiso recordar que el sentido filantrópico de la sociedad de
hoy hunde sus raíces en el mensaje bimilenario del cristianismo. Más
aún: ningún sistema político agotará el proyecto “de utopía cristiana del
amor” al que se refiere la Encíclica como “amor de dedicación perso-
nalizado y gratuito” 4.
En tierra hispana, el teólogo Santiago del Cura ha destacado el tono
esperanzador, sin lamentaciones, y subrayando, al mismo tiempo, que
ha sabido unir mística y compromiso “porque ningún proyecto cristia-
no vale la pena sin el centro del amor; ninguna reforma eclesial se
puede hacer sin el norte del amor; y ninguna respuesta doctrinal será
convincente sin el amor” 5.
Por su parte, J.I. Calleja, además de criticar algunas de las lagunas
que él cree detectar en dicha Encíclica, sien embargo la define como
una grata “sorpresa”, en cuanto sitúa la teología práctica en primer
plano, está en sintonía con la doctrina del Vaticano II y, sobre todo,
por situar el compromiso caritativo como “condición de la Fe y de la
misión de la Iglesia”, respondiendo de esta manera a la pregunta de
G. Gutiérrez: “¿Cómo decir y mostrar a los pobres de este mundo que Dios
los ama?” 6.

3. Cf. “Ecclesia” 3.295 (4-2-06) 14.


4. Cf. “Ecclesia” 3.295 (4-2-06) 14.
5. Cf.”Ecclesia” 3300 (11-3-06) 355-357.
6. Cf. J.I. CALLEJA, Observaciones sobre la Encíclica Dios es Amor: “Eclesalia” (4-4-06).
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 227

En esta misma línea la Delegación de Acción Social de la Provincia


Jesuita de Castilla7 ha hecho lo que ellos denominan “Una lectura com-
prometida de la encíclica Deus Caritas est” resaltando, también con
ciertas acotaciones críticas, la relación que existe entre “justicia y cari-
dad” y el compromiso comunitario o corporativo de toda la Iglesia, ali-
mentado por la espiritualidad y la liturgia, por hacer realidad dicha jus-
ticia en nuestro mundo de hoy.
Por todo lo anteriormente expresado, no es extraño que algunos edi-
toriales de revistas eclesiales calificaran dicho escrito como “La esencia
del cristianismo” 8, o como “Guía central de la fe cristiana” 9.
En este sentido se ha llegado a escribir que la esencia del cristianis-
mo es creer en el Amor y en Dios como Amor. No se comienza a ser
cristiano por una decisión ética o por una gran idea doctrinal sino por
el encuentro con un acontecimiento (con un Dios Amor) que da un
nuevo horizonte a la vida y una orientación decisiva a la misma10.
Expresado lo anterior, y ya entrando de lleno en la Encíclica, hay
que comenzar subrayando que, en la misma, se diferencian dos partes
muy marcadas. Al parecer, la primera es más original y personal del
Papa Benedicto XVI; mientras que la segunda estaba escrita con ante-
rioridad como borrador de un posible documento del organismo vati-
cano Cor Unum.
Destacamos, como género literario, la elegancia de estilo, lineal y
no circular, al que nos tenía acostumbrados el Papa Juan Pablo II;

7. Cf. “Sal Terrae” 1099 (Marzo 2006) 223-227.


8. Cf. “Ecclesia” 3295, 5.
9. Cf. “Vida Nueva” 2.504 (28-1-06).
10. A. SCOLA, Introducción y comentarios a la Encíclica “Deus Caritas est”, Encuentro,
Madrid, 2006.
228 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

estilo directo y persuasivo. Es envidiable así mismo la claridad de los


conceptos expuestos.
Profundizado, una afirmación comprometida: en toda ella, se deja
traslucir el denominado método “trascendental” o de inmanencia rela-
tiva: partiendo de lo humano desembocamos en lo divino. En la línea
de la teología del natural-sobrenatural de H. De Lubac y otros teólogos
del Vaticano II, que remiten al denominado “método de la inmanencia
relativa” (M. Blondel y otros), y que subrayan el deseo natural de Dios
encerrado en cada persona, la continuidad en la discontinuidad de lo
natural y sobrenatural y el gran principio de la tradición patrística: “la
gracia supone la naturaleza” 11. Por lo demás, se ve nítidamente en el
trasfondo, una espiritualidad patrística “de encarnación” (“asumir para
redimir”) en la línea de S. Ireneo o S. Justino12. Y, finalmente, subyace en
el método pastoral de la Encíclica el subrayado, desde diversas instan-
cias católicas, que debe presidir una sana relación Fe-Cultura: ni opues-
tas ni yuxtapuestas, sino compañeras de camino y complementarias13.
Aun habiendo afirmado lo anterior, debemos al mismo tiempo subra-
yar que dicha Encíclica sabe y quiere aunar diversas escuelas y tenden-
cias teológicas (tanto de corte ascendente como descendente, agustinia-
nas como tomistas); y, desde luego, se manifiesta una sensibilidad espe-
cial para sintonizar con la mentalidad e inquietudes del hombre y de la
mujer de hoy. Así, en la primera parte, lo hará desde el potencial huma-
no del amor (eros) y, en la segunda parte, desde el tema de la justicia.

11. Cf. R. BERZOSA MARTINEZ, La teología del sobrenatural en los escritos de Henri De
Lubac. Estudios histórico-teológico (1931-1980), Facultad de Teología del Norte de
España, Burgos, 1991.
12. Cf. J. J. AYÁN CALVO, Antropología de San Justino, Santiago-Córdoba,, 1988.
13. Cf. I. G. BARBOUR, El encuentro entre ciencia y religión. ¿Rivales, desconocidas o compa-
ñeras de viaje?, Sal Terrae, Santander, 2004.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 229

Bien se pudiera haber titulado la Encíclica “Deus Caritas est o La esen-


cia del cristianismo”, en claro diálogo con la modernidad. En este senti-
do, descubrimos en el trasfondo las dos preguntas que, desde hace al
menos trescientos siglos, se ha venido planteando la mentalidad ilus-
trada:

1. ¿Dios y hombre son complementarios o rivales?14


2. ¿Por qué sigue siendo válida la centralidad de Jesucristo en la his-
toria de la humanidad y la plenitud del cristianismo como fenó-
meno religioso? 15

Preguntas, repetimos, típicas de la modernidad y de la Ilustración


occidental. Que el Papa, por lo demás, haya querido dialogar con la
modernidad se trasluce también en las citas que hace de filósofos como
Nietzsche, Descartes o Marx. A este elenco de filósofos, y como dato
poco usual en una Encíclica, se unen los nombres de Platón y Salustio.
Todo ello, en continuidad con el Magisterio de Juan Pablo II (Fides
et Ratio, Veritatis Splendor o Novo Millennio Ineunte). Por lo demás, este
remitirse al Magisterio de Juan Pablo II es una constante en la obra del
Papa Benedicto XVI. Baste como ejemplo el discurso pronunciado en
Madrid el 16 de febrero de 2000 a propósito de la Encíclica Fides et
Ratio 16.
Teología, espiritualidad, eclesiología y moral forman un edificio
armónico, en defensa de una nueva imagen de Dios: Amor. Un Dios que

14. Las preguntas pudieran ampliarse: ¿Se puede ser cristiano y ciudadano? ¿Qué aporta el
cristianismo en una sociedad abierta? ¿Son compatibles las verdades cristianas con las
“virtudes” sociales de la tolerancia, respeto, libertad…?
15. Cf. R. BERZOSA, Hacer teología hoy. Retos, perspectivas, paradigmas, San Pablo, Madrid
1994.
16. (CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Todo lo que el Cardenal Ratzinger dijo en
España, EDICE, Madrid 2005, 113-141).
230 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

no es ni violento ni vengativo (fundamentalismo); ni frío ni distante


(filosofía clásica). Además, sale en defensa de una genuina antropolo-
gía, donde prima el Amor de ágape frente al eros prostituido y mani-
pulado, y la purificación de la razón práxica mediante la ética integral.
En otras palabras, late en la Encíclica una urgencia: hablar de Dios hoy,
que se encuentra aparentemente eclipsado en el primer mundo por la
búsqueda del amor horizontal e individualista, y en los terceros mun-
dos por la búsqueda de la justicia social y horizontal.
Insistamos en que se desea recuperar el rostro profundo y verdade-
ro tanto del Eros, que es mayor que la pulsión y el sexo, y del genuino
sentido de la justicia, mayor que cualquier ideología política.
En la Encíclica se trasluce el alma de un buen y cercano pastor,
complementando la vocación del intelectual ya reconocido17.
En otro orden de cosas, el tema, aunque aparentemente no se
pueda calificar de “programático para un pontificado”, se sitúa en con-
tinuidad con la gran intuición del Papa Juan Pablo II: si por un lado la
Iglesia vive y se alimenta de la Eucaristía, ahora Benedicto XVI nos
recuerda que la Eucaristía se traduce en ágape y (en Cáritas operati-
va). Son las dos caras de una misma moneda: Eucaristía y Caridad. Es
una llamada nítida a desarrollar una eclesiología católica desde la
Eucaristía y la Caridad18.
Finalmente, resaltemos que este escrito desborda, al mismo tiempo,
pasión por Jesucristo y por su Iglesia; y pasión por Dios y por el hom-
bre.

17. Esta dimensión inseparable de excelente teólogo y buen pastor, ya se puso de relieve
en 1985: Cf. V. MESSORI, Informe sobre la Fe, BAC, Madrid 1985, 21-24. Y sobre la vida
del Papa Benedicto XVI, para poder comprender su mensaje, Cf. J. RATZINGER, Mi
vida (recuerdos 1927-1977), Encuentro, Madrid 2005, 4ª Ed.
18. En este sentido, resulta muy sugerente: AA. VV., Haced esto en memoria mía: “El Prado”
187 (Abril-Junio 2006).
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 231

142. ¿CUÁLES SON ALGUNAS DE LAS CLAVES PASTORALES DE LA ENCÍCLICA?

Además de las claves señaladas en el apartado anterior, recordamos


que, ahora, cuando conmemoramos el 40 aniversario de la Constitución
Pastoral Gaudium et Spes, nos atrevemos a afirmar que la nueva En-
cíclica ofrece el mismo triple programa del Vaticano II: vuelta a las
fuentes genuinas de la revelación; diálogo con la cultura y mentalidad
de hoy; y pastoralidad para dar respuesta a los problemas del hombre
contemporáneo. Y, a la vez, ofrece las tras referencias obligadas del
método pastoral de GS: Dios (desde donde se es); la Iglesia (en donde
se es); y el mundo (para donde se es)19.
Incluso, como aportación más personal, añado que se puede hablar,
al menos, de seis efectos o realidades pastorales en la Encíclica:

1. El efecto surfing, o inmersión en lo humano para emerger hacia lo


divino.
2. El Efecto “marketing”, en cuanto no parte de lo abstracto y teórico
sino de lo vital y concreto, como queriendo hacer realidad las leyes que
rigen el marketing y la publicidad: mírame-elígeme-cómprame.
3. El efecto dominó, en cuanto el Papa está convencido de que el esplen-
dor de la verdad, de la bondad y de la belleza se imponen por sí mis-
mos. Porque es lo que cada persona ansía desde su hontanar.
4. El efecto “sanador” (abblatio) de todo lo humano. El cristianismo
no sólo da sentido, sino que purifica y eleva. De esta manera, en
la Encíclica se ve claramente cómo, en la primera parte, purifi-
ca y eleva al eros humano hasta fundirlo con el ágape y, en la
segunda, purifica y eleva la razón práxica o política, uniendo

19. Cf. J. RAMOS, Teología Pastoral, BAC, Madrid 1999.


232 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

justicia y ética20. Ya en 199021 subrayó el futuro Papa que la


dimensión grande y liberadora de la pastoral de la Iglesia no
está tanto en lo que nosotros hacemos sino en lo que nos es
donado. No es lo que procede de nuestro querer o de nuestro
inventar, sino que nos precede, algo mucho más grande que
nosotros o lo nuestro. La verdadera reforma eclesial (y pastoral)
consiste en deshacernos de nuestras construcciones de apoyo a
favor de la verdadera luz y libertad divinas. Para explicar este
principio, pone el ejemplo de Miguel Ángel: con su mirada de
artista veía ya en la piedra que tenía ante sus ojos la imagen-guía
que esperaba secretamente ser liberada y sacada a la luz. La tarea
del artista consistía sólo en quitar lo que cubría a la imagen. La
acción artística auténtica es un sacar a la luz, un poner en liber-
tad, no tanto un hacer. Lo mismo afirmaba San Buenaventura: el
camino para que el hombre llegue a ser él mismo es como el del
escultor: éste no hace algo; su obra es una abblatio, consiste en
eliminar, en tallar lo que es inauténtico. Mediante la abblatio sale
a la superficie la nobilis forma, o sea, la figura preciosa. Así tam-
bién el hombre (y lo humano): para que resplandezca en él la
imagen de Dios debe acoger principalmente la purificación por
la que el escultor, es decir, Dios, le libera de todas las escorias
que oscurecen el aspecto auténtico de su ser y que le hacen
parecer como un bloque de piedra bruto cuando, por el contra-
rio, habita en él la forma divina.

20. Cf. A. GALINDO, El servicio del amor: caridad social y civilización del amor, en AA. VV.,
Deus Caritas est, Parroquia San Juan el Real, Oviedo 2006, 107-109.
21. J. RATZINGER, Ser cristiano en la era neopagana, Encuentro, Madrid 2006, 18-19.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 233

5. La terapia integral del amor: Para comprender la fuerza pastoral de


la Encíclica, conviene también recordar cómo, ya en el año 1971,
J. Ratzinger escribe una obra breve, pero densa, junto al teólogo
H. U. von Balthasar22 en la que afirma la fuerza terapéutica y cre-
adora del amor. Allí se puede leer que “un hombre sólo ve en la
medida en la que ama”. Ciertamente existe la clarividencia de la
negación y del odio, pero no son capaces de construir algo posi-
tivo. Sin una cierta cantidad de amor no se encuentra nada.
Quien no afronta el riesgo del amor sólo descubrirá en la vida (y
en su experiencia de fe y eclesial) decepciones. Quien afronta el
riesgo del amor descubre en su vida y en la Iglesia una luz que
no puede ser apagada. La belleza del amor es el resplandor de la
verdad. Sin el amor no se puede ver. Para conocer hay que amar.
Sin amor no se conoce la Iglesia y su obra. Pero el amor no es
acrítico ni estático: la única posibilidad que tenemos para cam-
biar a una persona (y lo que es necesario cambiar en Iglesia) es
amarla para transformarla lentamente de lo que es en lo que
puede ser. Los verdaderos reformadores de la Iglesia (y de la
humanidad) amaron la Iglesia (y el mundo) con corazón atento
y vigilante, con espíritu crítico, y dispuestos a sufrir por ello.
6. La complementariedad entre fe-razón, religión-laicidad, desde la nece-
saria “purificación” de ambas:
Este principio, latente en toda la Encíclica, lo desarrolló el Papa
muy concretamente en el 2004, en un diálogo mantenido con el
filósofo J. Habermas23. Dos realidades se apuntaron:

22. H. U. VON BALTHASAR-J. RATZINGER, ¿Por qué soy todavía cristiano? ¿Por qué per-
manezco en la Iglesia?, Sígueme, Salamanca 2006, 109.
23. J. RATZINGER-J. HABERMAS, Dialéctica de la secularización. Sobre la razón y la reli-
gión, Encuentro, Madrid 2006, 50-68.
234 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

1. Para Occidente, es necesario que, tanto la razón como la religión,


estén en disposición de aprender y reconocer sus propios límites.
En la religión hay patologías que hacen necesario considerar la
luz divina de la razón como una especie de control por el que la
religión debe dejarse purificar y regular, como pensaban los
Padres de la Iglesia. Pero también hay patologías de la razón
arrogantes y peligrosas mucho más amenazadoras que las pato-
logías religiosas (por ejemplo, la bomba atómica o la manipula-
ción genética). Por eso a la razón se le debe exigir que reconoz-
ca sus límites y que aprenda a escuchar a las grandes tradiciones
religiosas de la humanidad24. Lo cual no quiere decir que volva-
mos a teocracias sino la liberación de prejuicios en el sentido de
que la fe no tuviera nada que decir al hombre de hoy; la fe no
contradice un concepto humanista de razón, de racionalidad y
de libertad (K. Hübner). Razón y fe, razón y religión, están lla-
madas a purificarse y regenerarse recíprocamente; se necesitan
mutuamente y deben reconocerlo25.
2. Este principio de complementariedad entre razón y religión se
concreta también en nuestra nueva situación intercultural, tradu-
cido en la correlación entre fe cristiana y racionalidad occidental
laica, sin caer en un falso eurocentrismo. Fe cristiana y racionali-
dad laica están llamadas a convivir y complementarse, escuchan-
do además a otras culturas. Esta es la propuesta con palabras de
J. Ratzinger26: “Es importante que los dos grandes componentes de la
cultura occidental (cristianismo y laicismo) estén dispuestos a escuchar

24. Ibíd., 66-67.


25. Ibíd., 67-68.
26. Ibíd., 68.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 235

y desarrollar una auténtica correlación con las demás culturas. Es im-


portante darles voz en el intento de una auténtica correlación polifóni-
ca en la que se abran a la esencial relación complementaria de razón y
fe, de modo que pueda crecer un proceso universal de purificación en el
que al final puedan resplandecer de nuevo los valores y las normas que
en cierto modo todos los hombres conocen o intuyen”, y que mantendrá
cohesionado el mundo27.

27. Sobre el Magisterio del Papa Benedicto XVI se publica constantemente; basten como
ejemplos: AA. VV., Deus Caritas est. Comentario y texto de la Encíclica, Edicep, Valencia
2006; AA. VV., Perspectivas del pensamiento de Joseph Ratzinger: “Diálogos de Teología”
VIII (enero-abril 2006), Edicep, Valencia 2006; M. BARDAZZI, De Joseph Ratzinger a
Benedicto XVI, Encuentro, Madrid 2006.
236 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

143. ¿CUÁL ES LA CLAVE DE BÓVEDA DE TODA LA ENCÍCLICA?

Si queremos hablar de verdadera “clave de bóveda” de la Encíclica,


tenemos que señalar también un triple movimiento:

1. Identificación y configuración con lo esencial, en este caso con el


Amor cristiano que es Dios mismo y su actuar.
2. Inserción y unificación de realidades humanas en lo propuesto
como esencial, para lograr integración de realidades aparentemente
contrarias o paradójicas, y, al mismo tiempo, sanarlas-elevarlas-resituar-
las: así, cabeza-corazón; razón-voluntad; interior-exterior; amor huma-
no-divino (eros-ágape); justicia humana-justicia divina; Antiguo-Nuevo
Testamento...
3. Todo ello para conseguir un resultado: Llevar a una acción-moti-
vación permanentes en las personas, una nueva antropología cristiana
en clave de vivir las virtudes teologales (Fe-Esperanza-Caridad), que
se traducirá en verdaderas actitudes espontáneas frente a mandamien-
tos u obligaciones.

Podemos subrayar una motivación fundamental en toda la Encíclica:


regalar al hombre el verdadero secreto de su existencia: Dios existe y
es Amor. Este documento magisterial es como un auténtico servicio al
hombre y mujer de hoy y a su capacidad de buscar y encontrar la ver-
dad, la bondad, y la belleza; en clave de amor y de justicia. Por esto
mismo, es un auténtico servicio a la sociedad de hoy. Sobre la insisten-
cia en la capacidad de la persona humana como capacitada para la ver-
dad, el amor, la belleza o la libertad, remitimos de nuevo al discurso pro-
nunciado en Madrid por el entonces cardenal Ratzinger en el año 200028.

28. CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Todo lo que el Cardenal Ratzinger dijo en


España, 113-141.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 237

El Papa quiere volver a resituar el rostro de un Dios Amor frente a


una imagen violenta y vengativa, y frente a una concepción de un Dios
frío y lejano, típico de la filosofía clásica.
Insistamos en que es evidente la correlación entre las cosas de Dios
y del hombre. En este sentido, se parte de lo humano, para purificarlo
y elevarlo, y así volverlo a colocar en su justo valor y realidad secular
(ej. Amor o acción política justa).
Todo ello sin exclusivismos ni pluralismos (yuxtaposiciones), sino
desde un “sano inclusivismo” de lo humano en lo divino a fin de que
las realidades temporales mantengan su sana autonomía y sentido más
profundo.
Se puede hablar entonces de independencia y sana colaboración
entre lo divino y las realidades temporales (como señaló GS 76).
O, si se prefiere, utilizando el método cristológico, se puede formu-
lar de esta manera: entre lo humano y lo divino debe existir una rela-
ción “sin separación ni división; sin confusión ni cambio”.
Igualmente se ofrece una complementariedad entre creación-
Historia de Salvación (hasta la redención), en la dinámica de asumir lo
humano para redimirlo y purificarlo, elevarlo y recuperarlo y, final-
mente, resituarlo de nuevo. Cuando el Papa nos ofrece esta clave es
muy consciente de que choca con cierta mentalidad moderna que
desea llevar su autonomía hasta el extremo y, en el tema del amor, se
atreve a afirmar: “Yo no quiero amar; porque me haría dependiente y
eso se opone a mi libertad”. Frente a esta mentalidad, la alternativa de
Cristo es muy diferente: es un sí al amor con el riesgo del sufrimiento
y hasta de pérdida de sí mismo. De esta manera, hace que el hombre
se encuentre a sí mismo y que llegue a ser lo que tiene que ser29.

29. Cf. J. RATZINGER, La sal de la Tierra, Palabra, Madrid 2006, 9ª ed., 308.
238 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

A las características anteriores debemos unir al menos estas otras:


• Eclesialidad de totalidad, en cuanto estamos todos los cristianos impli-
cados.
• Catolicidad e integralidad, en cuanto interesa todo el hombre y todo
lo humano. Se parte del hombre “universal” y de sus dimensiones más
“específicas” (búsqueda de amor, verdad, justicia, etc.).
• Gradualidad en el proceso de divinización de lo humano, siguiendo las
leyes de la encarnación-redención.
• Pastoralidad en clave de misión testimonial o implicación comprometi-
da de testigos y comunidades vivas de referencia.
• Testificación: el amor cristiano no es una utopía, ha sido realizado his-
tóricamente por testigos personales y comunidades (es, por lo demás, el mé-
todo utilizado por H. Newman). El Papa ha querido subrayar que toda
esta propuesta ni es novedosa ni mucho menos utópica o ficticia ya que
está atestiguada por María y los santos, quienes lo han vivido y siguen
siendo modelos muy actuales para nosotros (“Comunión de los santos”).
Expuesto lo anterior, una pregunta obligada: ¿A dónde quiere con-
ducir todo este proceso? – A una experiencia de configuración con
Cristo (no sólo de seguimiento), y que hará posible un estilo de vida en
Cristo. El Amor hace crecer el amor. Y entonces descubrimos la espiri-
tualidad conciliar más genuina, es decir, la dimensión Trinitaria, Cristo-
céntrica y Eucarística. Y la revalorización, insistamos, de las virtudes teo-
logales de la Fe-Esperanza-Caridad como modelo existencial cristiano.
Como se puede comprobar, nunca se insistirá lo suficiente en que
Teología, Espiritualidad, Eclesiología y Moral se ensamblan en armó-
nico edificio30.
30. En este sentido, resulta paradigmática una publicación en la que se analiza la Encíclica
desde el punto de vista antropológico, bíblico, teológico y moral: Cf. AA. VV., Deus
Caritas est, Parroquia de San Juan el Real, Oviedo 2006.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 239

Finalmente, desde un punto de vista estrictamente pastoral y opera-


tivo, desembocará en la necesaria llamada a desprivatizar la fe y el com-
promiso cristiano (vivirlos en la plaza pública) y a la necesaria y lógica
complementariedad entre acción evangelizadora de presencia y de
mediación, de testimonio personal y comunitario.
240 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

144. ¿EN QUE SENTIDO HABLA EL PAPA DE DIOS COMO AMOR?

La clave de la Encíclica bien se puede resumir de la siguiente mane-


ra: el amor en el centro, porque Dios es amor y el amor del cristiano es
la respuesta al amor de Dios.
Por eso, el sentido y el objetivo de la Encíclica se puede sintetizar en
las siguientes expresiones que encontraremos en los nn 1 y 39:

1. Redescubrir el Dios Amor y el Amor cristiano.


2. Redescubrir el corazón de la fe cristiana.
3. Redescubrir el rostro del Dios cristiano.
4. Redescubrir el rostro más auténtico del hombre.
5. Redescubrir el camino existencial del cristiano.
Nos hacemos una pregunta obligada: ¿Este poner en primer térmi-
no al amor como “la esencia del cristianismo” es algo totalmente nuevo
en el pensamiento y en los escritos de Benedicto XVI?
Ciertamente, no. El tema del amor ha sido una constante en el pen-
samiento y escritos de Benedicto XVI, lo pone también de manifiesto
la conclusión del libro La sal de la Tierra31, donde se afirma lo que, de
alguna manera, preanunciaba el contenido y el fondo de la presente
Encíclica: “Goethe decía que la totalidad de la historia era una lucha entre
la fe y la falta de fe. Agustín lo había visto de otro modo y dijo que era “la
lucha entre dos amores, entre el amor a Dios hasta la renuncia a sí mismo y el
amor propio hasta la negación de Dios”. Por lo tanto, explicaba la historia
como un drama, como la lucha entre dos tipos de amor. Yo he intentado pre-
cisar un poco más esas ideas, diciendo que el movimiento contrario al amor no
es precisamente otro amor; no merece el nombre de amor, sino el de negación
del amor. La historia en conjunto es la lucha entre el amor y la incapacidad

31. Ed. Palabra, Madrid 2006, 9ª ed., 307-308.


¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 241

de amar, entre el amor y la negación del amor… Yo creo que el auténtico


drama de la historia es que, siempre, en todos los frentes, al final aparece el
mismo planteamiento: un sí o un no al amor”.
Y, por si lo anterior no fuese suficientemente claro, a la pregunta
“¿Qué quiere exactamente Dios de nosotros?”, el entonces cardenal Ratzin-
ger respondía: “Dios quiere que amemos, que seamos imagen y semejanza
suya. Porque como dice San Juan, Él es Amor, y quiere que sus criaturas se
asemejen a Él, que escogiendo libremente amar sean como Él, y le pertenezcan,
para que así resplandezca su Amor” 32.
En estas palabras, y en su contenido, estaba latente sin duda la
Encíclica que ahora nos ocupa.
El Papa describe el amor en sus diversos niveles: del eros al ágape
(nn. 2-6). Una pregunta inevitable: ¿De qué habla el Papa, cuando habla
de eros? –Late, sin duda, un concepto moderno (eros-tánatos). Andrea
Monda ha relacionado el tema de la Encíclica con el ensayo “Los cua-
tro amores” y “Crónicas de Narnia”, de C.S. Lewis, donde se habla,
como en la Encíclica, de amor en forma de afecto, amistad (philia), eros
y caridad (ágape)33. Y Santiago del Cura ve en la Encíclica ecos de dos
libros del teólogo A. Nygren: Eros (1930) y Ágape (1936)34.
Además de lo afirmado anteriormente, Benedicto XVI, en su obra
Dios el Mundo35, ha hablado ampliamente del conocido libro de E.

32. Cf. La Sal de la Tierra, 308.


33. Cf. “Zenit” (2-3-06). ZS06030107. J. R. Flecha ha analizado también en profundidad los
diferentes niveles o dimensiones del amor en diversos autores (Ortega y Gasset, Laín
Entralgo, Rof Carballo, J. Finance, H. U. von Baltasar, J. Pieper) y su relación con la
nueva Encíclica (Cf. Cf. J.R. FLECHA, El amor y la persona, en Deus Caritas est, 11.28).
34. Este autor afirmaba que eros equivale a deseo; ágape a sacrificio. Eros es la vía del
hombre hacia Dios; ágape la vía de Dios hacia el hombre. Eros equivale a esfuerzo
humano; ágape a gracia y redención: Cf. Voz “Nygren, Anders” en “Diccionario de
Teólogos/as contemporáneos”, Monte Carmelo, Burgos 2004, 716-718.
35. Ed. Círculo de Lectores, Barcelona 2002, 175-183.
242 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Fromm, El arte de amar; y ha trabajado asimismo sobre los escritos del


filósofo Pieper, titulados “Amar, esperar, creer” 36.
Volviendo a la Encíclica, en los nn. 2-3, el Papa, cuando habla del
amor, se refiere en principio al sentido común del término: amor a la
familia, al trabajo, al amigo, a la patria, al prójimo. Aunque sobresale
un tipo de eros: el que se da entre hombre y mujer37. Un eros que aspi-
ra a la oblación y el ágape, y que apunta al amor divino. Desde una
sana y verdadera antropología, habría que subrayar que el amor es
una realidad con diversos rostros o dimensiones (n. 8). Que el amor,
en forma de eros, quiere ser “éxtasis” (salida de) y subir hasta lo divi-
no para hacernos felices. Por eso mismo, el eros necesita del amor
ágape, es decir, de un camino de ascesis, renuncia, purificación y recu-
peración. Porque, siendo el hombre uno en cuerpo y alma, eros y
ágape se integran en un único amor (n. 5). Por eso, cuando se separa
el eros del ágape se produce una caricatura o una forma mermada de
amor (n. 4).
Es muy curioso constatar que todas estas ideas básicas de antropo-
logía, casi hasta en su misma literalidad, se encuentran en la obra Mirar
a Cristo38, en dos apartados complementarios, cuando habla Acerca de la
esencia del amor, y La esencia y camino del ágape.
No nos cansaremos de repetir que, en Deus Caritas est, como en toda
la obra anterior de Benedicto XVI, subsisten dos planteamientos teoló-
gicos muy de fondo:

36. Cf. J. RATZINGER, Mirar a Cristo, Edicep, Valencia 2005.


37. Comentando la Encíclica, las características de este amor esponsal, las ha puesto de
relieve J. R. FLECHA, El amor y la persona, en Deus Caritas est. 19-20. Incluso se ha atre-
vido a recordar cómo, para dicho amor conyugal, es importante la educación en la cas-
tidad (pp. 47-48).
38. Cf. J. RATZINGER, Mirar a Cristo, 91-107.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 243

• La continuidad y correlación entre lo humano (natural) y divino


(sobrenatural).
• Pero, al mismo tiempo, la superación, mediante purificación y
elevación, de todo lo natural y humano. Porque, de otra manera,
y es un peligro real en la humanidad de hoy, caeríamos en el
pelagianismo (salvación por los propios puños) o en un conver-
tir la religión en simple ética o moral.

Se pueden ver expuestas con claridad las ideas anteriores en obras


como Verdad, Valores, poder39 o El Cristianismo en la crisis de Europa40.
Desde dichos planteamientos, ¿cómo puede extrañar la afirmación
de que la Fe bíblica no construye un mundo paralelo o contrapuesto al
eros humano, sino que asume todo el hombre, desde su búsqueda de
amor, para purificarlo y abrirlo a nuevas dimensiones?
Esta novedad bíblica se manifiesta en dos puntos fundamentales:

1. Una nueva imagen de Dios.


2. Una nueva imagen del hombre.

39. Ed. Rialp, Madrid 2005, 5ª ed., 74-77.


40. Ed. Cristiandad, Madrid 2005, 73-100.
244 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

145. ¿CÓMO SE REFLEJA EL AMOR DE AGAPE EN EL ANTIGUO


Y EN EL NUEVO TESTAMENTO?

Lo más decisivo en esta nueva imagen de Dios41, de la que habla la


Encíclica, es el hecho de presentar, en el Antiguo Testamento (NN.6-
11), un amor de Dios “erótico”, es decir, apasionado y de elección por
Israel42. Pero, al mismo tiempo, es un verdadero amor de ágape, de gra-
tuidad e inmerecido. Con palabras de la misma Encíclica, “el Dios de la
Biblia es muy diferente del Dios de Aristóteles, que mueve el mundo, que no
necesita de nada y que no ama” (n. 9)…“El Dios de Israel ama personalmente
con un amor de predilección; escoge a Israel entre todos los pueblos y lo ama
con objeto de salvar precisamente a toda la humanidad” (n.9).
Este pensamiento aparentemente tan original, y destacado con pro-
fusión y cierto morbo por los mass media, ya había sido expresado por
Benedicto XVI con anterioridad43.
Este amor de Dios en el Antiguo Testamento desemboca al mismo
tiempo en una nueva imagen del hombre: el hombre es eros y ágape.
Hasta aquí nada nuevo. Sin embargo, la Encíclica sí aporta un matiz
novedoso, cuando subraya que, es paradigmático el eros en forma de
ágape cuando se realiza en el matrimonio. En este sentido, como una
verdadera aportación teológico-pastoral, el Papa se atreve a afirmar
que, a la imagen de Dios monoteísta, se corresponde el matrimonio
monógamo, porque “el amor como “éxtasis” no es arrebato momentáneo sino
camino permanente de un salir del yo hacia la liberación o la entrega de sí y
hacia Dios. Guardar la vida es perderla” (n.6)
41. Sobre la nueva imagen de Dios, Cf. J. M. DE MIGUEL, Dios es amor: ¿Qué Dios?, en
AA. VV., Deus Caritas est, Parroquia de San Juan el Real, Oviedo 2006, 77-96.
42. Para este tema del amor en la Biblia, y como comentario a Deus Caritas est, remitimos
a: J. NUÑEZ, Él nos ha amado primero. Fundamento bíblico de la Encíclica Deus Caritas est,
en AA. VV., Deus Caritas est, Parroquia de San Juan el Real, Oviedo 2006, 53-75.
43. Por ejemplo, en Dios y el mundo, 173-174.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 245

A la hora de leer el Nuevo testamento (nn. 12-16), la Encíclica nos


hace descubrir que en él se ha asumido el núcleo de la fe israelita (tam-
bién sobre el amor), pero desde una nueva profundidad y amplitud:
porque ahora el amor ya no es sólo un mandamiento sino una res-
puesta al don mismo del amor. En el sentido de que Dios mismo ha
tomado la iniciativa (por ejemplo, en la parábola de la oveja perdida);
y nos ha amado hasta ponerse contra sí mismo (en el amor hasta el
extremo de la cruz); y es ágape perpetuado en la Eucaristía: “La
Eucaristía nos adentra en la dinámica del mismo amor oblativo de Jesucristo;
este abajamiento supera cualquier mística” (n. 13). Eucaristía que es, al
mismo tiempo, ágape “comunitario” (dimensión social de la Eucaristía),
y ágape que sabe unir Fe (anuncio)-culto (celebración) y ethos (com-
promiso) (n. 10).
Para entender con mayor amplitud el trasfondo de estos bellos pen-
samientos del Papa, remitiría a lo siguiente: en el tema del amor y
Eucaristía, a sus obras La Iglesia 44 y El espíritu de la liturgia45. Y, para el
tema, tan agudo como esencial, de lo que significa el amor de Dios hasta
el extremo de dar la vida en una muerte de cruz, remitimos a algunas
magistrales páginas de la obra Mirar a Cristo46, donde se relacionan los
temas de la verdad y el amor, la cruz y el pecado. El Papa pide expre-
samente desarrollar una teología de la cruz que sepa unir la verdad y el
amor, y que enlazaría, a su vez, con una teología del Bautismo y de la
Penitencia. Y que superaría, en palabras de Benedicto XVI, la denomi-
nada “pastoral de la tranquilidad, del comprenderlo todo, del perdonarlo todo,
en el sentido superficial de estas palabras, que se encontrarían en drástica opo-

44. Ed. Paulinas, Madrid 1992, 12-26; 45-62.


45. Ediciones Cristiandad, Madrid 2005, 3ª Ed.
46. pp. 94-100.
246 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

sición con el testimonio bíblico. Una pastoral justa conduciría a la verdad y


ayudaría a soportar el dolor de la misma verdad. Debería ser un modo de
caminar juntos a lo largo de la vía difícil, pero hermosa, hacia la nueva vida,
que es al mismo tiempo, la vía hacia la verdadera y gran alegría” 47.

47. pp. 99-100.


¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 247

146. ¿SE PUEDE AMAR A DIOS A QUIEN NO SE VE? ¿DIOS CALLA ANTE EL DOLOR?

Expuesto lo anterior, el Papa nos plantea dos agudas e interpelantes


cuestiones que se hace la gente corriente (nn.17-18) y que tampoco son
nuevas en el conjunto de su obra (se puede leer en este sentido el ya
citado libro Dios y el mundo 48:

1. ¿Se puede amar a Dios si no se le ve?


2. ¿El amor es tan sólo un sentimiento?

A la primera pregunta se responde que sí: se puede amar a Dios por-


que se ha hecho visible a través de la historia de Salvación (especial-
mente en Cristo). Un Dios que podemos experimentar de forma real en
nuestra vida.
Y a la segunda responde subrayando que la experiencia real del
amor de Dios produce efectivamente sentimientos pero, y esto es lo
más decisivo, al mismo tiempo, cogiéndonos por entero (entendimien-
to y voluntad) nos hace amar con un movimiento profundo, bello y
verdadero, que supera todo sentimentalismo (n. 17).
En la respuesta a esta segunda pregunta se sitúa todo el empeño de
Benedicto XVI, por no separar nunca verdad, amor y belleza. O, en
otras palabras, Fe, Esperanza y Caridad. En la misma línea del Papa
Juan Pablo II49.
El Papa aborda otro problema pastoral, concreto y acuciante: “¿Por
qué Dios aparentemente calla ante el dolor?” (n. 38).
Se responde que, mirando a Job y a Cristo, descubrimos que Dios no es
débil, ni ha errado en su obra, ni es impotente o está dormido: “Una actitud

48. pp. 171-183.


49. Cf. O. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Ratzinger y Juan Pablo II, Sígueme, Salamanca
2005.
248 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

auténticamente religiosa evita que el hombre se erija en juez de Dios


acusándole de permitir la miseria sin sentir compasión por las criatu-
ras” (n. 37)… “Quien pretenda luchar contra Dios apoyándose en el
interés del hombre, ¿con quién podrá contar cuando la acción humana
se declare impotente” (n. 37).
Dios es Padre y nos ama aunque siga siendo para nosotros incomprensible
su gobierno amoroso: El cristianismo sabe cuándo es tiempo de hablar de
Dios y cuándo es oportuno callar sobre Él dejando que hable sólo el
Amor. Dios Amor se hace presente justo en los momentos en que no
se hace más que amar. Sabe que el desprecio del amor es vilipendio de
Dios y del hombre; la mejor defensa de Dios y del hombre consiste pre-
cisamente en el amor (n. 31).
Por lo demás, este mismo problema de la relación entre sufrimiento
humano y aparente silencio de Dios lo ha venido tratando Benedicto
XVI en diversos escritos50; y lo abordó expresamente en su viaje a
Polonia el 28 de Mayo, al visitar y orar en el campo de concentración
de Auschwitz, exclamó: “Tomar la palabra en este lugar de horror, de acu-
mulación de crímenes contra Dios y contra el hombre que no tiene parangón
en la historia, es casi imposible; y es particularmente difícil y deprimente para
un cristiano, para un Papa que proviene de Alemania. En un lugar como este
se queda uno sin palabras; en el fondo sólo se puede guardar un silencio de
estupor, un silencio que es un grito interior dirigido a Dios: ¿Por qué, Señor,
callaste? ¿Por qué toleraste todo esto? Con esta actitud de silencio nos inclina-
mos profundamente en nuestro interior ante las innumerables personas que
aquí sufrieron y murieron. Sin embargo, este silencio se transforma en petición
de perdón y reconciliación, hecha en voz alta, un grito al Dios vivo para que
no vuelva a permitir jamás algo semejante” 51.

50. Cf. La sal de la Tierra, pp. 235-251; Dios y el mundo, pp. 303-316.
51. Cf. “Zenit” (29-5-06).
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 249

147. ¿SE CONTRAPONEN CARIDAD Y JUSTICIA POLITICA?

En la segunda parte de la Encíclica, menos especulativa que la pri-


mera, encontramos la fundamentación eclesiológica del amor cristiano
(nn.19-24): La caridad de la Iglesia es la manifestación del amor trini-
tario. Y hoy, gracias el Espíritu Santo, toda la actividad de la Iglesia es
expresión de Amor (n 19). Un Amor que busca el bien integral de la
persona en todos sus ámbitos. Por eso, cerrar los ojos ante el prójimo
nos convierte en ciegos ante Dios (n. 18).
El Papa desea, a continuación, abordar expresamente un tema de
actualidad, que surgió en el siglo XIX en el llamado desarrollo indus-
trial: si caridad y justicia se contraponen, como pretende denunciar el
marxismo (nn. 26-30).
La respuesta es nítida y clarividente: caridad y justicia no sólo no se
contraponen sino que se complementan y se necesitan. Así lo ha pues-
to de relieve la Doctrina Social de la Iglesia. Y el Papa desea, a la luz de
dicha Doctrina Social, destacar las siguientes claves:

• Establecer un orden social justo es tarea política. La Iglesia no suplan-


ta al Estado: “La Iglesia no puede ni debe emprender por su
cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más
justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampo-
co puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia.
La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia sino de la polí-
tica” (n. 28).
• La Iglesia, en el tema de la justicia, no tiene un protagonismo inmediato
sino mediato (mediación): “La Iglesia, como expresión social de la
Fe cristiana, tiene su independencia y vive su forma comunitaria
que debe ser respetada por el Estado. Son esferas distintas pero
siempre en relación recíproca” (n. 28).
250 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

• Fe y política se encuentran en la ética: “El objetivo de la política,


que es más que una simple técnica, es la búsqueda de la justicia;
y ésta de naturaleza ética. Sin ética, la razón práctica vive una
ceguera dominada por el interés y por el poder que la deslum-
bran” (n. 28).
• El amor cristiano (caritas) siempre será necesario incluso en la sociedad
más justa: es el rostro humano y divino; no sólo burocrático y profesio-
nalizado: “Afirmar que unas estructuras justas harían superfluas
las obras de caridad cristiana, esconde una concepción materia-
lista del hombre, porque no de sólo pan vive el hombre (Mt,
4,4)… “El Estado que quiera proveer a todo, que absorba todo
en sí mismo, se convierte en una instancia burocrática que no
puede asegurar lo más esencial que el hombre afligido necesita:
una entrañable atención personal” (n. 28).
• Siguen siendo necesarias las organizaciones eclesiales de caridad como
un opus proprium (algo específico de la Iglesia).
• Corresponde a los fieles laicos el compromiso social.
• En el terreno del ejercicio de la caridad, sirven tanto las nuevas inicia-
tivas eclesiales como las más clásicas y tradicionales.

Lo anteriormente expresado se puede resumir en cuatro grandes


principios de la Doctrina Social de la Iglesia:

• No diluir la justicia y la caridad cristianas en lo político.


• Compromiso laical (personal y asociado) en la búsqueda de la
justicia.
• No confundir compromiso personal o asociado, con “acción ecle-
sial institucional” realizada oficialmente en nombre de la Iglesia.
• Son necesarias obras e instituciones confesionalmente católicas.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 251

Tal vez éstos y otros subrayados de la Doctrina Social que se expre-


san en la Encíclica han sido los más criticados, de forma muy negativa
incluso por autores católicos, en dos versiones principales:
1. Parece como si el Papa sólo tuviera la obsesión de desautorizar
el marxismo. ¿Pero qué sucede con el neoliberalismo? ¿No es
igualmente perverso?
2. ¿Es cierto que a la Iglesia sólo le correspondería una tarea indi-
recta a la hora de instaurar un orden socio-político justo? ¿No
debe implicarse mucho más directamente, como lo ha hecho his-
tóricamente en diversos acontecimientos?

Para entender el justo alcance del Pensamiento de Benedicto XVI,


no queda más alternativa que releer otros escritos suyos. Remito, por
ejemplo, al citado libro El cristianismo en la crisis de Europa 52, o Fe, ver-
dad y tolerancia 53, donde se nos expone con envidiable claridad la rela-
ción que existe entre libertad y verdad y se realiza por igual una crítica
de los sistemas marxistas como neoliberales. En el trasfondo, tendría-
mos que remitirnos a la doctrina del Vaticano II expresada en Gaudium
et Spes, n. 76 54. Es así, por tanto, totalmente injusto criticar a Benedicto
XVI de escoramiento hacia una sola postura.
Dejando otros escritos mayores, me parece muy oportuno recoger
ahora, y para esclarecer este tema de la relación entre gracia-esfuerzo o
poder-gloria, unas opiniones de Benedicto XVI publicadas, precisa-
mente con el título “Algunas advertencias sobre el poder y la gloria, la gra-
cia y el esfuerzo humano” 55.

52. pp. 53-63.


53. Ed. Sígueme, Salamanca 2003, 200-222.
54. Cf. R. BERZOSA, La relación Iglesia-comunidad política a la luz de “Gaudium et Spes”, nº
76, ESET, Vitoria 1998.
55. Cf. “30 Giorni” Año XXIII/5 (2005) 41-44.
252 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

El entonces Cardenal Ratzinger, hablando una vez más de la actua-


lidad de san Agustín, se refiere en un primer momento al tema del Poder
(esfuerzo humano), y nos recuerda que el Doctor de Hipona está hoy de
plena actualidad debido a la llamada “teología política”, es decir, a la
relación entre el mundo político y el religioso.
Agustín vive en un imperio, donde el cristianismo era la religión ofi-
cial, aunque muchos ciudadanos no eran cristianos.
El Emperador sí lo era y se consideraba el protector de la Iglesia, o
mejor, la personificación de la Iglesia en cuanto ésta se identificaba con
el Imperio.
Al mezclar ambos en un estado confesional, el teólogo y el obispo
pueden perder de vista la diferencia entre ambas realidades y llegar a la
politización institucional de la fe, incompatible con la libertad y con la
universalidad. Eusebio de Cesarea había creado una teología política
donde Iglesia e Imperio casi se identificaban.
El Imperio se convierte en el modo en que Dios realiza su proyecto
para la historia. La crisis arriana puso en crisis este sistema de identifi-
cación. Eusebio de Vercelli se negó a firmar un documento arriano y el
emperador Constantino le responde: “La ley de la Iglesia soy yo”.
San Agustín no cayó en este error de identificar religión y poder polí-
tico; por la experiencia de los Godos cuando en el 410 invaden Roma.
Los paganos razonaron de esta manera: “Cuando existían los dioses,
Roma estaba protegida. Ahora, con Pablo y Pedro hemos sufrido la inva-
sión. Volvamos a los dioses”. San Agustín vio con claridad, en esta crisis,
que el pueblo estaba haciendo una teología política al subrayar que los
dioses existen en función del Imperio y el Imperio en función de los dio-
ses. Agustín defiende que Iglesia y Estado no pueden identificarse y que
la fe no puede perder su universalidad. La iglesia es futuro y mueve la
sociedad hacia el futuro. El Estado mira al presente y al futuro.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 253

Para comprender a Agustín, hay que partir de una adecuada teolo-


gía política y una verdadera eclesiología con estas claves: Dios es Dios
de todos; la fe es universal; y no se identifica con una cultura o con una
forma política.

En un segundo momento, el Cardenal Ratzinger se refiere a la doctrina de


S. Agustín sobre la Gracia (el don): hoy, como hizo Pelagio y el mona-
quismo en tiempos de S. Agustín, es muy grande la tentación de trans-
formar el cristianismo en moralismo. Ante la invisibilidad de Dios, el
hombre concentra todo su esfuerzo en sí mismo y en su propia acción.
Se pierde con ello el sentido de relación con un Dios personal, Uno y
Trino, y el sentido de redención.
En la actualidad este peligro de moralismo se acentúa porque vivi-
mos en una época de deísmo, en cuanto las leyes naturales no nos per-
miten ya pensar con facilidad en una acción de Dios en nuestro mundo.
Parece que no hay espacio para que Dios pueda actuar en mi vida y en
la historia humana. Como si Dios no pudiera entrar en este cosmos,
hecho y cerrado por Él. Sólo quedaría nuestra acción. Tenemos que
hacer nosotros la redención y el mundo nuevo. El lenguaje religioso se
convierte sólo en algo puramente simbólico y vacío (46). Muchas ora-
ciones de hoy han caído en la tentación de no dejar intervenir a Dios
(parece demasiado “ingenuo” esperar esto) y todo se convierte en un
llamamiento a nuestra actuación.
Agustín creyó en la fuerza del amor eterno. Creyó que el amor
posee la capacidad de transformar el mundo, uniendo dos voluntades:
la divina y la humana. Por eso San Agustín enseña que el cristianismo
no es sólo para los selectos ni para quienes poseen un poder superior o
una fuerza heroica especial (los gnósticos de su tiempo proclamaban
esto: sólo los sabios entendían los misterios).
254 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Agustín defiende que la fe cristiana es la religión de los sencillos; y


se funda en la obediencia y en la respuesta a la llamada de Dios. La
grandeza divina se manifiesta en servir y perderse, en dejarse guiar por
la verdad y dejarse mover por el amor.
Como conclusión, es preciso unir lo visible y lo invisible. La vida no
está sólo hecha de lo programado, de lo que podemos controlar, de lo
visible. Hemos perdido la capacidad visual de nuestra mente y de nues-
tro corazón. No sabemos mirar lo invisible y lo eterno. Pero lo visible
subsiste por ello. San Agustín es un icono y una exhortación a fiarnos
de lo invisible, a volver a reconocer lo verdaderamente importante y
determinante para nuestra vida.
Hasta aquí las sabias y actuales reflexiones sobre el pensamiento de
San Agustín.
Antes de seguir avanzando, en la misma línea de Benedicto XVI, me
atrevo a resumir algunas consecuencias pastorales u orientaciones que
se deducen de lo expuesto56:

1. No podemos reducir el cristianismo a “una ideología; ni a “prác-


ticas de religiosidad popular”; ni a una ética.
2. Es preciso redescubrir una “Espiritualidad Eucarística y de la
Caridad”.
3. El cristianismo de hoy, al mismo tiempo, tiene que hacer pre-
sente al Rey y el Reino de Dios. Jesucristo y su Evangelio. Sin
divisiones o alternativas. En otras palabras, urgen cristianos y
comunidades de lúcida y clara Identidad y de Misión.
4. Hay que desenmascarar y salir de la “privatización” de la fe
(reducida a la conciencia personal y al ámbito familiar o de ghet-

56. R. BERZOSA, Transmitir la fe en un nuevo siglo, 85-87.


¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 255

to), mediante una pastoral complementaria de mediación (testi-


gos individuales) y de presencia (de bloque comunitario).
5. Siguen siendo muy actuales las pautas marcadas por la Gaudium
et Spes, en el sentido de que no cabe ni la “huida” del mundo, ni
“ir siempre contra” la historia; pero tampoco el “estar secuestra-
dos” por la sociedad (por la cultura del momento o por actua-
ciones políticas coyunturales). En este sentido, no sólo debemos
situarnos en actitud “defensiva” ni siquiera es suficiente “propo-
ner”, sino el ser auténticos “profetas” para discernir los llamados
signos de los tiempos, es decir, allí donde Dios se hace más pre-
sente y allí donde parece ocultarse.
6. Hay que redescubrir la novedad del Evangelio y de Jesucristo. En
este sentido, no hay que tener miedo a ensayar nuevas estructu-
ras pastorales o a acoger nuevos ministerios y carismas siempre
y cuando sirvan para transparentar el Misterio profundo que
encierra la Iglesia.
256 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

148. ¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE LA ACTIVIDAD


CARITATIVA ECLESIAL?

En cuanto a las características específicas de la actividad caritativa


eclesial (n. 31), y que se deben traducir en la pastoral ordinaria, se des-
tacan las siguientes:

• Es una respuesta a problemas concretos e inmediatos: “No podemos


caer en la ideología marxista de sacrificar el hombre presente al
Moloc futuro. Hemos de hacer el bien ahora y en primera perso-
na” (n. 31). Es curioso cómo esta misma expresión del dios Moloc, y lo
que implica, la desarrolla Benedicto XVI en El Dios de los cristianos57.
• Hay que saber unir profesionalidad y humanitarismo: “Los agentes
profesionales de la caridad necesitan una “formación del cora-
zón”; desde el encuentro con Dios en Cristo descubrirán que el
amor al prójimo ya no es un mandamiento impuesto desde fuera
sino consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la
caridad (Gál 5,6)” (n. 31).
• Hay que buscar la independencia en relación a partidos e ideologías.
• La caridad no está en función del proselitismo: el amor personal y comu-
nitario habla por sí mismo: “Quien ejerce la caridad en nombre de
la Iglesia nunca tratará de imponer a los demás la fe de la Iglesia.
Es consciente de que el amor, en la pureza y gratuidad, es el
mejor testimonio de Dios en el que creemos y que nos impulsa a
amar” (n. 31). De alguna manera, con estas últimas expresiones tan
atrevidas está dando la razón el Papa Benedicto XVI a la misión de la
Madre Teresa de Calcuta y de las Misioneras de la Caridad, que fue-
ron criticadas en un doble sentido: desde algunas instancias vaticanas

57. Pág. 55.


¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 257

por no hacer suficiente proselitismo desde la caridad y, desde el gobier-


no hindú, por lo contrario: por sospechar que la caridad era un ropaje o
justificación para hacer proselitismo descarado. Al final, las aguas vie-
nen a su cauce y se muestra cómo la caridad habla por sí misma.
En cuanto a los responsables de la acción caritativa eclesial (n. 32),
se señala, desde una eclesiología de totalidad, que es misión de toda la
Iglesia en sus diversos niveles (comunidades, Diócesis, Curia Vaticana…
así, por ejemplo, Cor Unum...). Todos los fieles de todas las edades
están implicados y, hasta a los mismos obispos se les recuerda expresa-
mente esta tarea en el día de su ordenación58.
El tema de las actitudes concretas que deben desarrollarse en el ejer-
cicio de la caridad es de vital importancia para la tarea pastoral. La
Encíclica señala las siguientes actitudes cristianas como las más desta-
cadas y relevantes (nn. 33-37):

• Desde un corazón conquistado por Cristo. Alimentados en la oración


para no caer en el activismo o en el secularismo.
• Sintiéndome Iglesia y colaborando con el Obispo: “Quien ama a Cristo
ama a la Iglesia” (n. 33.)
• Desde una donación de mí mismo.
• Con humildad (ayudando me ayudo).
• Sin “ideologización” (como tratando de suplantar a Dios o, con otras
palabras que ya no son las del Papa, tratando de instaurar el Prometeo
moderno capaz de colocarse en lugar de Dios). Hay que dejarse guiar
por la fe que actúa mediante el amor (Gal 5,6).

58. Para ampliar lo que supone el compromiso de todos los cristianos en favor de la misión
de caridad de la Iglesia, siempre según el pensamiento del Papa Benedicto XVI, remiti-
mos a la Voz “Caridad” en: P. J. LASANTA, Diccionario de Enseñanzas del Cardenal
Ratzinger, Ed. Horizonte, Logroño 2006, 50-51; y en: J. A. MARTINEZ PUCHE,
Enseñanzas de Benedicto XVI, Edibesa, Madrid 2006.
258 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

• Sin complejos de superioridad, sabiendo que todo es don y que sólo somos
servidores: “Sin caer en la soberbia que desprecia al hombre y nada
construye; y sin ceder a la resignación que impediría dejarse guiar por
el amor y servir verdaderamente al hombre” (n. 36).
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 259

149. ¿A DÓNDE CONDUCE “PASTORALMENTE” LA VIVENCIA


DE LA CARIDAD CRISTIANA?

La respuesta, según el Papa, es doble: por un lado, a vivir las virtu-


des teologales, que se interrelacionan entre sí; y, lo más definitivo, a la
santidad, como nos muestra la historia del cristianismo.
En el primer sentido, el Papa expresamente afirma que las virtudes
teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad caminan unidas (n.39):

• Por la Fe descubrimos que Dios nos ama y que debemos amar.


• Por la Esperanza tenemos paciencia y humildad
• Por el Amor descubrimos que somos Imagen de Dios mismo. En resu-
men, “cuando estamos unidos a Dios, y bebemos de su manantial,
nos convertimos en manantial de agua viva” (Jn 7,39) (n. 42).

Esta interrelación entre Fe-Esperanza y Caridad ha sido una cons-


tante en los escritos del Papa Ratzinger59.
Y, en su ya popular libro Introducción al cristianismo60, al preguntarse
precisamente sobre la esencia, o lo más nuclear del cristianismo, subra-
ya: “los principios cristianos se resumen en el principio del amor…Y el princi-
pio del amor si es verdadero, incluye realmente la Fe… ya que sin la fe el amor
se convertiría en una obra hecha con las propias fuerzas… La fe y el amor se
condicionan y se exigen mutuamente. En el principio del amor está también
incluido el principio de la esperanza que, superando el instante y su aislamien-
to, corre en busca del todo. Nuestras reflexiones nos llevan de la mano a lo que
dice Pablo sobre los pilares de lo cristiano: Ahora subsisten estas tres cosas: la fe,
la esperanza, el amor, pero la más excelente de todas es el amor (1 Cor 13,13)”.

59. De esa manera se estructura toda su obra Mirar a Cristo, Edicep, Valencia 2005.
60. Edit. Sígueme, Salamanca 2001, 224-225.
260 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

Y, en el segundo sentido (cómo la pastoral de la caridad finaliza en


la santidad) el Papa subraya que los Santos y María han sido modelos
concreto y reales de caridad eclesial (nn. 40-42)
El párrafo anterior ilumina el siguiente. Los santos fueron modelos de
las virtudes teologales porque fueron hombres y mujeres de Fe, Espe-
ranza y Caridad. Y su influjo no concluye con el fin de su biografía: por
la comunión de los santos siguen siendo maestros para enseñarnos qué es
el amor, dónde tiene su origen y dónde está la fuerza para amar. Más en
concreto (nn. 41-42) se quiere destacar que la Virgen Maria es mujer de:

• Esperanza: porque cree en las promesas de Dios.


• Fe: vive de la Palabra como si fuera su casa, de la que entra y sale con
naturalidad: “Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de
Dios, se convierte en Madre de la palabra encarnada” (n. 41).
• Amor: toda su existencia fueron gestos de Amor. Es grande por la
humildad y la entrega y por ser sierva que supo poner a Dios como cen-
tro de su vida.

Insistamos en algo que puede pasar desapercibido a primera vista:


¿Por qué el Papa ha añadido estos números sobre María y los Santos en
clave de Fe, Esperanza y Cardad? Lo decíamos al inicio de nuestra diser-
tación: el Papa ha querido mostrar que el amor cristiano no es ni ideo-
logía, ni mera utopía, o simples programas de buenas intenciones de
futuro. El ágape ha sido vivido a lo largo de la historia por testigos y en
comunidades de referencia. De alguna manera, está utilizando las claves
de verdad y belleza que movieron por ejemplo al cardenal Newman a su
conversión al catolicismo. Es, lo que se puede denominar, una prueba
“testifical” o concreta de que el ágape se ha vivido y se vive 61.

61. Cf. para este punto lo que se habla del cardenal Newman en las obras: La Iglesia, 102-
107; y Verdad, valores, poder, 56-63.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 261

150. ¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES RETOS PASTORALES


PARA EL FUTURO A LA LUZ DE LA ENCÍCLICA?

Si finalizada la lectura de la Encíclica se me pide destacar, además


de los expresados al hilo de la lectura anterior, cuáles son algunos de
los retos para la vivencia futura del cristianismo, contextualizado en la
Iglesia que peregrina en España, señalaría, al menos, los siguientes:

• Aceptar como programático el método y trasfondo hermenéuti-


co de correlación, de complementariedad entre lo humano y lo
divino: todo es don y tarea; hay que asumir para redimir y ele-
var; y, siempre, en clave, de sana pastoralidad.
• En continuidad con el punto anterior, no hay que tener miedo
a proclamar la purificación-sanación y elevación de todo lo
humano: del eros hacia el ágape y de la razón práctica (justicia)
hacia la ética verdadera62.
• Como consecuencia de lo anterior, utilizar el lenguaje cristiano
de “elevación y de recuperación”, y no de polémica, rechazo o
alternativa. Ser siempre “pigmaliones” para los demás.
• Captar las líneas programáticas de una eclesiología de totalidad
con dos claves: Eucaristía y caridad.
• Recobrar la memoria para la esperanza y salir de una Iglesia
acomplejada. Con una certeza: proponer; no imponer. Todo ello
en clave de evangelización.
• Recuperar el sentido y validez de la Doctrina Social de la Iglesia
que, desde la Fe, purifica la razón práctica y la ayuda a desarro-
llar una sociedad más ética en sentido integral.

62. Conviene insistir en este aspecto de purificación del eros y de la razón práxica: Cf. A.
GALINDO, El servicio del amor: caridad social y civilización del amor, en AA. VV., Deus
Caritas est, Parroquia San Juan el Real, Oviedo 2006, 107-109.
262 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

• En el horizonte: desprivatización de la fe y complementariedad


entre presencia y mediación, entre testimonio personal y comu-
nitario. Con un claro protagonismo laical.
• Finalmente, una lectura y praxis en continuidad con Novo Mile-
nnio Ineunte n. 50, del Papa Juan Pablo II, donde se nos recorda-
ba que el pasaje de Mt 25 es mucho más que la virtud teologal de
la caridad: es una página cristológica donde se fundamenta la iden-
tidad y misión del cristianismo. Por lo mismo, los pobres deben
sentirse en nuestras comunidades como en su casa. Necesitamos
creatividad y coraje para dar respuesta a las nuevas pobrezas. Y sin
olvidar que los pobres sólo nos perdonarán la vejación de darles
pan y abrigo por el amor y autenticidad que pongamos en ello
(recuerda la conocida expresión de San Vicente de Paúl).

Tampoco es superfluo, para concluir, escuchar algunas frases como


dardos de diversos autores que resaltan aún más, si cabe, la actualidad
y el valor de los contenidos pastorales de la Encíclica63:

• “Las pobrezas de hoy no son sólo las económicas sino las cultu-
rales, las espirituales y la falta de sentido y esperanza para vivir”
(Juan Pablo II).
• “Hoy está de moda hablar de los pobres pero no con los pobres”
(Teresa de Calcuta).
• “Hay que salvar al pobre de su pobreza y al rico de la tiranía de
su riqueza. Lo que importa es el hombre” (León Felipe).
• “No es pobre quien no tiene un céntimo sino el que no posee un
sueño y una razón para vivir” (H. Kemp).

63. Cf. R. BERZOSA, Transmitir la fe en un nuevo siglo, 165; ID., Nuestra historia de solidaridad
a la luz de Deus Caritas est, Cuadernos de Lectura de Manos Unidas, nº 19, Madrid 2007.
¿CÓMO ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST? 263

• “El fruto del silencio es la oración.


El fruto de la oración, la fe.
El fruto de la fe, el amor.
El fruto del amor el compromiso y la alegría.
El fruto del compromiso, la paz” (Teresa de Calcuta)

Hay que afirmar, sin adulación, que la nueva Encíclica del Papa
resume e integra todas las características que acabamos de expresar.
Ojalá el Espíritu Santo nos conceda plasmar en nuestras comunidades
y en la vida cotidiana, el mensaje y las orientaciones pastorales de este
rico y fecundo documento pontificio64.

64. Sobre el Magisterio y primera Encíclica del Papa Benedicto XVI se publica constante-
mente, basten como ejemplos: AA. VV., Deus Caritas est. Comentario y texto de la Encíclica,
Edicep, Valencia 2006; AA. VV., Perspectivas del pensamiento de Joseph Ratzinger:
“Diálogos de Teología”, VIII (enero-abril 2006), Edicep, Valencia 2006; M. BARDAZZI,
De Joseph Ratzinger a Benedicto XVI, Encuentro, Madrid 2006; AA.VV., Deus Caritas est:
“Communio” Nueva Epoca nº 2 (Otoño 2006); AA.VV., El amor como propuesta cristiana a
la sociedad de hoy. Retos pastorales desde la Encíclica Deus Caritas est: “Corintios XIII” 120
(Octubre-Diciembre 2006); AA.VV., Dios es amor. Comentarios a la Encíclica de Benedicto
XVI Deus Caritas Est, Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca 2007; PONITIFI-
CIUM CONSILIUM “COR UNUM”., Deus Caritas est. Actas el Congreso Mundial sobre la
Caridad, Tipografía Vaticana, Città del Vaticano 2006; M. LAZARO PULIDO, El amor
de Dios ue es amor. Reflexiones en torno a la Encíclica de Benedicto XVI Deus Caritas est,
Instituto Teológico San Pedro de Alcántara, Cáceres 2007.
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

R. BERZOSA, Evangelizar en una nueva cultura, San Pablo, Madrid


1998;
ID., Nueva Era y cristianismo, BAC, Madrid 1998;
ID., Angeles y demonios. Sentido de su retorno en nuestros días, BAC, Madrid
1998;
ID., Hacia el año 2000: ¿Qué nos espera en el S.XXI?, DDB, Bilbao 1998;
ID., ¿Qué es eso de las tribus urbanas?, DDB. Bilbao 2000;
ID., 10 Desafíos al cristianismo desde la nueva cultura emergente, Verbo
Divino, Estella 2004;
ID., 100 preguntas sobre el misterio de nuestros orígenes, Monte Carmelo,
Burgos 2005;
ID., Transmtir la fe en el nuevo siglo, Desclée de Brouwer, Bilbao 2006.
ÍNDICE GENERAL

A MODO DE PRÓLOGO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

I. RADIOGRAFÍAS DE ACTUALIDAD . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
1. Democracia y valores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
2. Burn out . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
3. Paro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
4. Clonación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16
5. Body . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
6. Trabajo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
7. ¿Reconversión para el campo? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
8. En tiempos de crisis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
9. SIDA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22

II. ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25


10. Desprivatizar la fe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
11. Diócesis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
12. Iglesia en Europa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
13. Católicos “light” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
14. Eucaristía y Justicia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
15. Ser cura hoy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
16. “No estamos contra la democracia” . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
17. A vueltas con la increencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
18. Tercer Mundo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
268 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

III. PISTAS PARA SEGUIR CAMINANDO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41


19. Contemplación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
20. Divorcio Fe-vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
21. Orar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
22. Eucaristía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
23. Reconversión social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
24. Problemas y misterios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48

IV. CLAVES EN LA RELACIÓN FE-CULTURA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49


25. Diálogo fe-cultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
26. La “New Age”: ¿llega el fin del cristianismo? . . . . . . . . . . 52
27. ¿Jóvenes versus religión? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
28. Teología y universidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
29. Hacer teología hoy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
30. ¿Creacionismo o evolucionismo? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
31. Paradojas del individualismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
32. Postmodernidad: ¿Decadencia versus resistencia? . . . . . 62
33. Postmodernidad y Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65

V. CLAVES DE PRESENCIA CRISTIANA EN LA SOCIEDAD . . . . . . . . . . . . 67


34. Cáritas acoge . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
35. Sin fronteras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
36. Familia y medios de comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
37. Voluntariado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
38. Modelos educativos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
39. Cuarto mundo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
40. Si quieres la paz... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
41. Tipologías . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77

VI. CUESTIONES QUE INTERROGAN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79


42. Un Belén diferente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
43. Nuevas tribus . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
ÍNDICE GENERAL 269

44. Beatificación de mártires . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83


45. “Despertar el gigante dormido” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
46. Miradas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
47. El Papa y los jóvenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88
48. Metrópoli y barbarie . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
49. Mujer y feminidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
50. El abismo de la desigualdad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92
51. Hombres nuevos para una sociedad nueva . . . . . . . . . . . 94
52. Libertad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95

VII. REFLEXIONES AL HILO DE LA ACTUALIDAD . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97


53. La tierra está enferma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
54. Corrupción y fundamentalismos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
55. Pequeño buda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
56. Potenciar la ética ciudadana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102
57. Paciencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
58. Cambios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104
59. Felicidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105
60. Desierto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106

IX. SEÑAS DE IDENTIDAD CULTURAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107


61. Diez claves . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
62. Mitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
63. Miedos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
64. New Age y Silos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
65. Generación X . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
66. Enneagrama . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117
67. Matar al pobre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 118
68. Fin de la historia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120
69. Identidad personal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 121

X. PISTAS DE LUZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123


70. Ser y crecer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
270 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

71. Sabiduría . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125


72. Bienaventurados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
73. Entre rejas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 127
74. Amanecer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129
75. ¡Dios a la vista! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
76. Saber pedir . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132
77. Jóvenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
78. Curas rurales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135
79. Alcohol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 136
80. Trabajo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 138
81. Religión popular . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 140

XI. DESDE EL OJO DEL CÍCLOPE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141


82. Series televisivas juveniles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141
83. Teólogos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143
84. Enfermos de Sida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144
85. De cine . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
86. Quasimodo y Pinocchio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146
87. En el nuevo año . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147
88. Cultura, pan y cariño . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
89. Cartas robadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149
90. Excluidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150
91. Jóvenes, suicidio y violencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151
92. Jóvenes y noche . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 152
93. Jóvenes y alcohol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153

XII. A QUIEN CORRESPONDA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155


94. Televisión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
95. Neocapitalismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157
96. A los 50 años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159
97. Ángeles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 160
98. Siglo XX y Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161
ÍNDICE GENERAL 271

99. Dios y el mal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 162


100. La calle . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 164
101. Cárcel y postmodernidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165

XIII. NUEVA CUTURA EMERGENTE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167


102. Sociedad postindustrial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167
103. Tribus urbanas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
104. Jóvenes y religión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 170
105. Cosas de cada día . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171
106. Afecto, seguridad, estabilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173
107. Armadura oxidada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174
108. La Iglesia, ¿una ONG? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175
109. Eutanasia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
110. Trashumanismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 179

XIV. NUEVAS REALIDADES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181


111. Reforma agraria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
112. Trabajo y fin de siglo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
113. Año 3001 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
114. Luces y sombras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
115. Modelos eclesiales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188
116. Tiempo y juventud . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190
117. Hombre biónico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
118. En tierra extranjera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
119. Tercera revolución . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194
120. ¿Hijos del azar? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
121. De nuevo Atapuerca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198

XV. NUEVOS RETOS Y RESPUESTAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201


122. Animador cultural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
123. Teología en España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 203
124. Otra vez los jóvenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
125. De la modernidad a la ultramodernidad . . . . . . . . . . . . . 206
272 150 MIRADAS DE ACTUALIDAD

126. Videojuegos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208


127. A vueltas con la postmodernidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
128. Neoliberal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210
129. Profesores universitarios cristianos . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
130. Más de universitarios... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 212
131. Realidad virtual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
132. Rostros del cristianismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 214

XVI. BENEDICTO XVI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215


133. Creatividad en la fidelidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
134. También se aprende de la historia... . . . . . . . . . . . . . . . . . 218
135. La dictadura del relativismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
136. No podemos encerrarnos en las sacristías... . . . . . . . . . . . 220
137. La verdad, cambia el mundo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221
138. La enfermedad de Occidente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 222
139. Una bomba puede explotar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223
140. No somos cultura de catacumbas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 224
XVII. ¿CÓMO HAY QUE ENTENDER PASTORALMENTE LA ENCÍCLICA
DEUS CARITAS EST DEL PAPA BENEDICTO XVI? . . . . . . . . . . . . . 225
141. ¿Cómo está dividida la encíclica y cuales son los
objetivos principales? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225
142. ¿Cuáles son algunas de las claves pastorales de la
encíclica? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
143. ¿Cuál es la clave de bóveda de toda la encíclica? . . . . . . 236
144. ¿En qué sentido habla el Papa de Dios como Amor? . . 240
145. ¿Cómo se refleja el amor de agape en el Antiguo y en
el Nuevo Testamento? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 244
146. ¿Se puede amar a Dios a quien no se ve? ¿Dios calla
ante el dolor? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247
147. ¿Se contraponen caridad y justicia política? . . . . . . . . . . . 249
148. ¿Cuáles son las características de la actividad caritativa
eclesial? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 256
ÍNDICE GENERAL 273

149. ¿A dónde conduce “pastoralmente” la vivencia de la


Caridad Cristiana? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259
150. ¿Cuáles son los principales retos pastorales para el futuro
a la luz de la encíclica? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 371


CRISTIANISMO Y SOCIEDAD
1. MARTIN HENGEL: Propiedad y riqueza en el cristianismo primitivo.
2. JOSE M.ª DIEZ-ALEGRIA: La cara oculta del cristianismo.
3. A.PEREZ-ESQUIVEL: Lucha no violenta por la paz.
4. BENOIT A. DUMAS: Los milagros de Jesús.
5. JOSE GOMEZ CAFFARENA: La entraña humanista del cristianismo.
6. MARCIANO VIDAL: Etica civil y sociedad democrática.
7. GUMERSINDO LORENZO: Juan Pablo II y las caras de su Iglesia
8. JOSE M.ª MARDONES: Sociedad moderna y cristianismo.
9. GUMERSINDO LORENZO: Una Iglesia democrática (Tomo I).
10.GUMERSINDO LORENZO: Una Iglesia democrática (Tomo II).
11.JAMES L. CRENSHAW: Los falsos profetas.
12.GERHARD LOHFINK: La Iglesia que Jesús quería.
13.RAYMOND E. BROWN: Las Iglesias que los Apóstoles nos dejaron.
14.RAFAEL AGUIRRE: Del movimiento de Jesús a la Iglesia cristiana.
15.JESÚS ASURMENDI: El profetismo. Desde sus orígenes a la época moderna.
16.LUCIO PINKUS: El mito de María. Aproximación simbólica.
17.P. IMHOF y H. BIALLOWONS: La fe en tiempos de invierno. Diálogos con Karl Rahner en los
últimos años de su vida.
18.E. SCHÜSSLER FIORENZA: En memoria de ella. Una reconstrucción teológico-feminista de los
orígenes del cristianismo.
19.ALBERTO INIESTA: Memorándum. Ayer, hoy y mañana de la Iglesia en España.
20.NORBERT LOHFINK: Violencia y pacifismo en el Antiguo Testamento.
21.FELICISIMO MARTINEZ: Caminos de liberación y de vida.
22.XABIER PIKAZA: La mujer en las grandes religiones.
23.PATRICK GRANFIELD: Los límites del papado.
24.RENZO PETRAGLIO: Objeción de conciencia.
25.WAYNE A. MEEKS: El mundo moral de los primeros cristianos.
26.RENE LUNEAU: El sueño de Compostela. ¿Hacia una restauración de una Europa Cristiana?
27.FELIX PLACER UGARTE: Una pastoral eficaz. Planificación pastoral desde los signos de los
tiempos de los pobres.
28.JEAN-PIERRE CHARLIER: Jesús en medio de su pueblo I.
29.JEAN-PIERRE CHARLIER: Jesús en medio de su pueblo II. La tierra de Abraham y de Jesús.
30.JEAN-PIERRE CHARLIER: Jesús en medio de su pueblo III. Calendario litúrgico y ritmo de vida.
31.BRUNO MAGGIONI: Job y Cohélet. La contestación sapiencial en la Biblia.
32.M. ANTONIETTA LA TORRE: Ecología y moral. La irrupción de la instancia ecológica en la
ética de Occidente.
33.JOHN E. STAMBAUGH y DAVID L. BALCH: El Nuevo Testamento en su entorno social.
34.JEAN-PIERRE CHARLIER: Comprender el Apocalipsis I.
35.JEAN-PIERRE CHARLIER: Comprender el Apocalipsis II.
36.DAVID E. AUNE: El Nuevo Testamento en su entorno literario.
37.XAVIER TILLIETTE: El Cristo de la filosofía.
38.JAVIER M. SUESCUN: Carlos de Foucauld en el Sahara entre los Tuareg.
39.ROMANO PENNA: Ambiente histórico-cultural de los orígenes del cristianismo.
40.MARC LEBOUCHER: Las religiosas. Unas mujeres de Iglesia hablan de ellas mismas.
41.SOR JEANNE D’ARC, OP: Caminos a través de la Biblia. Antiguo y Nuevo Testamento.
42.DIONISIO BOROBIO: Familia, Sociedad, Iglesia, Identidad y misión de la familia cristiana.
43.FRANCIS A. SULLIVAN: La Iglesia en la que creemos.
44.ANDRE MANARANCHE: Querer y formar sacerdotes.
45.JAMES B. NELSON y SANDRA P. LONGFELLOW: La sexualidad y lo sagrado.
46.EUGEN DREWERMANN: Psicoanálisis y Teología Moral. Vol. I. Angustia y culpa.
47.EUGEN DREWERMANN: Psicoanálisis y Teología Moral. Vol. II. Caminos y Rodeos del amor.
48.EUGEN DREWERMANN: Psicoanálisis y Teología Moral. Vol. III. En los confines de la vida.
49.JOSÉ M. CASTILLO: Los pobres y la teología. ¿Qué queda de la teología de la liberación?
50.JUAN ARIAS: Un Dios para el 2000. Contra el miedo y a favor de la felicidad.
51.MIGUEL CISTERÓ: En camino. De una pastoral parroquial al mundo obrero.
52.CARLOS DÍAZ: Apología de la fe inteligente.
53.PIERRE DESCOUVEMONT: Guía de las dificultades de la vida cotidiana.
54.JAVIER GAFO: Eutanasia y ayuda al suicidio. “Mis recuerdos de Ramón Sampedro”.
55.JUAN JOSÉ TAMAYO ACOSTA: Leonardo Boff. Ecología, mística y liberación.
56.CARLOS DÍAZ: Soy amado, luego existo. Vol. I. Yo y tú.
57.MICHAEL SCHNEIDER: Teología como biografía.Una fundamentación dogmática.
58.CARLOS DÍAZ: Soy amado, luego existo. Vol. II. Yo valgo, nosotros valemos.
59.CARLOS DÍAZ: Soy amado, luego existo. Vol. III. Tu enseñas, yo aprendo.
60.CARLOS DÍAZ: Soy amado, luego existo. Vol. IV. Su justicia para quienes guardan su alianza.
61.CARLOS DÍAZ: La persona como Don.
62.GUILLEM MUNTANER: Hacia una nueva configuración del mundo. Sociedad, cultura, religión.
63.JOSÉ ANTONIO GALINDO RODRIGO: El mal. El optimismo soteriológico como vía intermedia
entre el pesimismo agnosticista y el optimismo racionalista.
64.JAMES B. NELSON: La conexión íntima. Sexualidad del varón, espiritualidad masculina.
65.MARCIANO VIDAL: Ética civil y sociedad democrática.
66.JUAN GONZÁLEZ RUIZ: En tránsito del infierno a la vida. La experiencia de un homosexual
cristiano.
67.ENRIQUE BONETE PERALES: Éticas en esbozo. De política, felicidad y muerte.
68.N. T. WRIGHT: El desafío de Jesús.
69.H. RICHARD NIEBUHR: El yo responsable. Un ensayo de filosofía moral cristiana.
70.RENATO MORO: La Iglesia y el exterminio de los judíos. Catolicismo, antisemitismo, nazismo.
71.JOSEPH RATZINGER: La fiesta de la fe. Ensayo de Teología Litúrgica.
72.LIVIO FANZAGA: Mirada sobre la eternidad. Muerte, juicio, infierno, paraíso.
73.LIVIO FANZAGA: Dies irae. Los días del anticristo.
74.TIMOTHY RADCLIFFE: Las siete últimas palabras. La plenitud del sentido más allá de la
violencia y el silencio.
75.RAÚL BERZOSA MARTÍNEZ: Iglesia, sociedad y comunidad política. Entre la confesionalidad y
el laicismo.
76.JOSEPH RATZINGER (BENEDICTO XVI): Fe y futuro.
77.RAÚL BERZOSA MARTÍNEZ: 150 Miradas de actualidad en el espejo de la cultura.
Este libro se terminó
de imprimir
en los talleres de
RGM, S.A., en Bilbao,
el 5 de diciembre de 2007.