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F E R N A N D O C R U Z

F E R N A N D O C R U Z

EDICIONES TALLER AR TE DOS GRÁFICO


TEXTO LAP
I R R E C U P E R A B L E S 2 0 1 0 - 2 0 1 5

Colombia es uno de los territorios con mayor variedad de climas y biodiversidad en

el planeta. Bogotá, su capital, está rodeada de montañas, en ellas hay una amplia

zona de páramos, lugares únicos en el mundo por su riqueza biológica y por la

variedad de especies botánicas que albergan sus amplias extensiones de bosque

nativo. Aparte de ser un corredor ecológico para muchas especies en transición,

la mayor importancia de este ecosistema es la regulación del ciclo hidrológico y

el almacenamiento de carbono atmosférico, entre otras. Aunque se desconoce, el

agua de la ciudad depende de la protección y del adecuado equilibrio de este lugar

para su existencia. El paramo no debe considerarse un productor de agua sino un

recogedor de ella, además de ser regulador de su flujo. Su influencia no sólo se

limita a su entorno inmediato, varios estudios han demostrado la importancia de los

páramos en la conservación del agua a nivel mundial y en su capacidad para des-

contaminar y producir oxígeno, ésta es tan importante como la de la selva amazó-

nica, aunque ésta ultima sea mucho más reconocida como pulmón del planeta. En

la actualidad, la extensión de los paramos se ha reducido de manera alarmante, a

consecuencia de la tala indiscriminada de bosque nativo para el cultivo de especies

de consumo humano, para la ganadería y para la explotación minera entre otros.

De forma cada vez más sostenida se han venido implementando en Colombia, don-

de se encuentran alrededor de 14.000 kmts de los 46.000 kmts de paramos totales

en el mundo, y también en otros países andinos una serie de normas relacionadas

con la protección de los páramos. La más reciente tiene que ver con el lanzamiento

del programa Páramos: agua y biodiversidad en los Andes del norte, financiado

con recursos aportados por la Unión Europea y el gobierno nacional. Se trata de un

proyecto a mediano plazo con influencia en los páramos de Santurbán (Santander),

Rabanal (Boyacá), Los Nevados (Eje Cafetero) y Las Hermosas ( Valle del Cauca y

Tolima), dedicado a la salvaguarda de su extensión, la protección de sus especies

integrantes y la normalización de la habitación de las comunidades asentadas allí.

www.paramos.org

Del mismo modo con este proyecto podemos generar un espacio de reflexión sobre

la situación por la cual atraviesan los paramos, desde un territorio de transforma-

ción como lo es el arte, queremos sensibilizar a través de varios medios artísticos

al público, informándolo acerca del estado del ecosistema e involucrando a las

personas en la experiencia que implica conocer y vivir el paramo, un universo a dos

pasos de nuestra cotidianidad en Bogotá.

Es importante recalcar que además de la importancia biológica de los paramos, es-

tos lugares han sido históricamente utilizados por las comunidades indígenas para

vivir y sobre todo como lugares sagrados donde se realizan rituales, las comunida-
des a través de la historia han sabido darle el valor que merecen por la importancia

que tienen en nuestra existencia. Los paramos son pues nuestro sostén, además

de una representación de la magnanimidad sublime de la naturaleza, de su poder

silencioso e imprescindible.

El territorio del arte es un lugar desde el cual es posible generar diálogos, reflexio-

nes, cambios, desde donde se puede cuestionar y replantear las cosas, segura-

mente desde la poética del arte podemos sembrar y cultivar resultados positivos

que nos permitan aportar a la conservación de un ecosistema vital tan poco co-

nocido.

Muchos artistas hoy trabajan en temas ecológicos y en la observación de las alar-

mantes estadísticas que nos relatan los daños que sufre la naturaleza a causa de

la intervención humana. Muchos de los proyectos parten de la representación, en

este caso se pretende ir mas allá de representar la problemática y de sumergirse

desde la contemplación para generar una verdadera reacción en el publico.

Sandra Miranda Pattin.


L A A R Q U E O L O G Í A D E L P A I S A J E
“ C O Q U E 2 0 0 6 - 2 0 1 3 ”

El sonido crepitante del fuego a 1000 grados centígrados libera los gases milena-

rios y la energía concentrada del carbón mineral para dar nacimiento al coque, un

residuo sólido poroso de tonalidades negras y plateadas, que en su destino final

alimenta la demanda de este recurso para la industria del acero y la generación de

electricidad a escala global.

La escena de ese ritual artesanal se lleva a cabo en canteras a cielo abierto, cru-

zadas por un laberinto de socavones y un conjunto de hornos con chimeneas de

15 metros de altura que expulsan columnas de humo que se elevan sobre los

municipios de Tausa y Guacheta, ubicados al norte de Bogotá y que hacen parte

de los territorios de Cundinamarca que albergan más de 1.400 minas con una alta

producción de carbón mineral.

Hasta allí, se ha desplazado durante más de 20 años el fotógrafo bogotano Fernan-

do Cruz, en la búsqueda de la materia prima que alimentan sus parábolas visuales,

representadas en áreas rurales erosionadas por las actividades de la minería a

cielo abierto, paisajes en conflicto y parajes sombríos transformados por las ex-

plotación de arcillas.

Registradas a partir de una observación minuciosa de las intervenciones del hom-

bre sobre el paisaje e impresas a color, las fotografías de Fernando Cruz, expuestas

en la Galería Sextante bajo el título de Coque 2006-2013, ofrecen una perturbadora

y lúcida comprensión de las intransigencias del progreso sobre la naturaleza, pero

al mismo tiempo evocan los remotos y primitivos senderos de la memoria en la

habilidad humana para erigir construcciones que le permitieron al homo sapiens

moldear las arcillas y los minerales a través del tiempo.

En las escombreras de coque captadas en la lente de Fernando Cruz, las forma-

ciones geológicas y la cubierta vegetal del entorno se integran con el escenario

sembrado de hornos y chimeneas levantadas en ladrillo artesanal por los mineros,

las cuales crean en el espectador ecos resonantes de los zigurats o templos religio-

sos de la antigua Mesopotamia, los anfiteatros romanos, las antiguas ruinas nórdi-

cas de la isla de Arpatsivik, las navetas funerarias Des Tudons en los inicios de la

cultura talayótica de Menorca en España, y de las fortalezas incas amuralladas en

piedra, ubicadas en la ciudad de Cuzco.

En su esfuerzo por derribar las apariencias e ilusiones culturales y estéticas del

paisaje a través de la imagen fotográfica, la mirada de Fernando Cruz ha unido las

líneas imaginarias del pasado más remoto con los escombros de la modernidad, los

santuarios de la memoria con las reliquias de la industrialización minera, la prehis-

toria del barro con las vertiginosas transformaciones urbanísticas.

El mundo artesanal de canteras a cielo abierto y ladrilleras, han sido el pretexto

moral y estético de Fernando Cruz para situarnos en visiones contradictorias de la

realidad: por un lado la memoria humana de los viejos oficios del suelo encarnada

en los condenados de la tierra para sobrevivir en el tiempo, y del otro las amenazas
que nos impone la civilización de la minería con su aluvión de destrucción ambien-

tal, ecológica, humana y paisajística.

Para Fernando Cruz, el documento visual aglutinado en Coque es concebido como

un desarrollo visual y antropológico de su trabajo fotográfico Sur Oriente, realizado

en los chircales ubicados en el sur de Bogotá durante el periodo 1985 – 2010 y

que obtuvo para ese año el Primer premio en el concurso de fotografía ‘Bogotá,

¡Patrimonio Presente!’ “En la exposición Coque el color resalta la belleza de los

árboles, muestra los efectos del fuego industrial sobre la naturaleza, la distorsión

del aire, los cambios que las altas temperaturas producen en el paisaje y la mane-

ra como el fuego purifica el carbón, dejando sus impurezas en el aire. Este es un

trabajo que tiene un inicio pero siento que no tienen un fin y todo está sometido a

un cambio permanente. Además, soy bastante cuidadoso con los encuadres, el rit-

mo, la selección del lente, el momento de la toma, la luz y los contrastes”, expresa

Fernando Cruz.

Los paisajes mineros del Coque captados por Fernando Cruz no incluyen los per-

sonajes y los habitantes de las canteras de carbón. Por contraste, la omisión iróni-

ca y deliberada de esos sujetos, intensifican su presencia en las fotografías y hace

visible por los hilos de la imaginación y la solidaridad, la comparecencia inevitable

de su difícil condición humana. Sus ausencias, completan nuestra ceremonia ínti-

ma en la contemplación visual de sus estampas.

“Creo que el hecho que no veamos las personas le aporta más fuerza a los lugares

y a las situaciones. Permite también una reflexión de lo que sucede, así cada perso-

na que observa las fotografías se imagina lo que se vive en esos entornos y con ella

crea a esos personajes que se han hecho invisibles con la extracción de los mi-

nerales, que representa también la extracción y la expulsión de los habitantes de

esas zonas”, afirma Cruz.

La sombría belleza de las fotografías de Fernando Cruz perturban por su carácter

insondable. Sugieren sin trampas ideológicas ni artísticas de la necesidad de com-

prender e interpretar a las fuerzas elementales que mueven a la naturaleza. Pero

también advierten que la destrucción masiva del ecosistema, podría convertirse

en nuestra próxima cita colectiva con la muerte, o en la inaplazable posibilidad de

nuestra redención como especie.

Por Miguel Ángel Flórez Góngora

Especial para El Espectador


“ C O Q U E 2 0 0 6 - 2 0 1 3 ”

Todos –o creo que todos en algún momento de la infancia– hemos tenido la misma

visión: ir en una carretera y, de pronto, en medio de un paisaje abrumador, ver un

castillo. Yo vi uno durante muchos años –prácticamente durante toda mi niñez– en

una iglesia sin terminar; sus rejas de hierro oxidado y el ladrillo a la vista me lle-

vaban de inmediato a la Edad Media, pero en Colombia –salvo en Cartagena de

Indias o en construcciones fuera de tiempo, como el castillo Marroquín– no hay

torres encantadas ni princesas dormidas en salones secretos. Sin embargo, cómo

no, cada tanto aparecen construcciones que despiertan la imaginación de un niño

o que sacuden los ojos de un fotógrafo. Fernando Cruz encontró sus castillos en la

frontera entre Boyacá y Cundinamarca.

En las afueras de Guachetá y Tausa, en medio de un paisaje portentosamente verde

y por encima de las copas de los árboles, Cruz vio la punta de torres imposibles.

Y decidió explorar. Y encontró chimeneas y murallas de ladrillo. Y se topó con una

industria desconocida para él: el coque. Se trata de carbón común y corriente que

pasa por hornos que elevan su temperatura por encima de los 1.000 grados centí-

grados; el proceso dura 72 horas y el resultado es una piedra liviana, gris, carbón

en estado puro, que luego es usado en varias industrias y soporta temperaturas de

9.000 grados centígrados.

Cruz decidió registrar la riqueza (o la pobreza) arquitectónica de los hornos y las

fantásticas chimeneas de varios metros de altura; en sus fotografías decidió elimi-

nar a las personas y dejó de lado la “denuncia social”. Y el resultado es una serie

notable. Recorrer su exposición en la Galería Sextante (carrera 14 No. 75-29) es

pasear por un universo desconocido y perturbador. Hay fotos que presentan lo que

podrían ser unas ruinas gloriosas, y otras que dejan ver trozos de tierra erosionada;

otras muestran el poder de la industria y la magia del fuego. Hay un par de videos

en los que las llamaradas son las principales protagonistas.

Y, paso a paso, la muestra genera una serie de preguntas sin respuesta: ¿quié-

nes hicieron esas torres?, ¿qué clase de hombres trabajan ahí?, ¿qué hacen?, ¿el

humo que sale de las chimeneas qué tanto daño les hace al medio ambiente y a

los pulmones de sus trabajadores? Y… ¿los dueños de las torres merecen el título

de príncipes? Los ojos de los niños, tarde o temprano, terminan desencantados.

Fernando Gómez

El Tiempo
S u r o r i e n t e 1 9 8 5 - 2 0 1 1

Suroriente tiene el poder de evocar otros lugares, de trasladarnos en el tiempo

y la distancia a paisajes lejanos, cargados de nostalgia y de misterio donde

se enfrentan constantemente la belleza y la penuria. Son escenarios donde

el paisaje urbano se funde en el paisaje natural, donde se oculta la presencia

humana y al mismo tiempo se intuyen los personajes que los habitan como si

realmente estuvieran retratados. Son imágenes logradas con una técnica admi-

rable donde la saturación de color y de elementos hace que el dramatismo se

revele y nos enfrente al abandono y la pobreza en la que vivían estas comuni-

dades, marginadas de la ciudad, construcción-madre que devora a sus propios

hijos-constructores.

Carla Rojo

LOS CHIRCALES, ladrilleras primitivas, son relictos de un paisaje cultural evolutivo

producto del fenómeno de habitación y uso campesino de la tierra en Bogotá, así

como producto del genio creativo de los campesinos y testimonios de su tradición

cultural.

Los chircales son producto del trabajo de campesinos que, debido a la Violencia

de los años cincuenta y sesenta, llegaron a Bogotá a conformar los cinturones de

pobreza. Algunos de esos campesinos se ubicaron a las afueras de la ciudad en

los pocos terrenos propicios para agricultura que no pertenecían a hacendados

y no estaban signados por la violencia. Pero la gran mayoría se vieron forzados

a ofrecerse como mano de obra barata para trabajos domésticos o en fábricas.

Muchos que no optaron por vivir en los límites sur y norte de la ciudad, se fueron

a vivir a las faldas de las montañas orientales, donde a falta de tierras cultivables

desplegaron sus conocimientos artesanales, entre ellos especialmente la fabrica-

ción de ladrillos y tejas.

Los chircales, que emergieron gracias a esas necesidades económicas, al des-

plazamiento y las diferencias sociales, se convirtieron en lugares de trabajo y

habitación campesina en la urbe. En ellos se desarrolló una clara simbiosis, un

acoplamiento del campesino con el medio ambiente de manera material y formal,

ejemplificada en la adaptación de rocas como elementos constructivos de hornos y

casas, y en el uso del material extraído del mismo lugar de habitación para producir

ladrillos que servían para la construcción de sus propias casas e, incluso, de los

hornos.

En Bogotá los chircales fueron determinantes en el crecimiento de la ciudad, es-

pecialmente en las décadas de los sesenta en la que se vivió una fuerte expansión

urbana gracias a la construcción de agrupaciones unifamiliares. Y así como se

extendió la ciudad, se extendieron también los chircales. Los chircales son claro

referente del trabajo productor de los ladrillos como elementos de la construcción

de la ciudad, y clara marca de la transformación y expansión de la ciudad hacia los


cuatro puntos cardinales.
S u r O r i e n t e d e F e r n a n d o C r u z
Aunque en Bogotá hubo muchos chircales, esta serie de fotografías realizadas en

el Sur Oriente de la ciudad, son los últimos que quedan dentro del área urbana,
Caminando por la ciudad en 1990 Cruz encontró los chircales del sur-oriente, ladri-
razón por la cual son relictos singulares y excepcionales. Ellos son testimonios
lleras primitivas y producto del trabajo de campesinos que en los años cincuenta y
importantes para una mirada rigurosa de la realidad del presente y del pasado de
sesenta llegaron a Bogotá huyendo de la violencia. La gran mayoría de esos
la ciudad, y nos recuerdan la necesidad no sólo de controlar el uso indiscriminado
campesinos se vieron forzados a ofrecerse como mano de obra barata para traba-
del carbón y de la horadación de las montañas, sino también desarrollar el recono-
jos domésticos o en fábricas, o se ubicaron a las afueras de la ciudad en los pocos
cimiento de las políticas sociales y económicas que posibilitaron esos lugares que
terrenos propicios para agricultura que no pertenecían a hacendados. Algunos se
antes y ahora siguen siendo marginales. Pensar estos chircales como un paisaje
fueron a vivir en las faldas de las montañas orientales, donde a falta de tierras cul-
cultural evolutivo y patrimonial implica, en la memoria ciudadana, una legitimación
tivables desplegaron sus conocimientos artesanales, entre ellos la fabricación de
simbólica de los desplazados e inmigrantes campesinos, de sus actividades y tra-
ladrillos y tejas. Es así como los chircales emergieron debido al desplazamiento, las
diciones determinantes para la conformación y construcción de la ciudad, e implica
diferencias económicas y sociales y las necesidades económicas de los campesi-
activar dichos lugares tanto para el turismo local (ocio y el tiempo libre especial-
nos, y se convirtieron en lugares de trabajo y habitación campesina en la urbe. En
mente de los habitantes de la zona, que carece de esos espacios) como para la
ellos se desarrolló un vínculo entre el campesino y la tierra que se hace patente en
construcción de la identidad de esa zona y de la ciudad en general.
la adaptación de rocas del lugar como elementos constructivos de hornos y ca-

sas, y en el uso del material extraído del mismo lugar de habitación para producir
Juan Carlos Guerrero
ladrillos que servían para la construcción de sus propias casas e, incluso, de los

hornos.

Este vínculo fue desarrollado mediante la producción artesanal trasmitida por mu-

chas generaciones, y es para Cruz un claro ejemplo de un espíritu y trabajo alquími-

co que toma el polvo de la tierra, lo mezcla con agua y genera una masa a la cual se

le da la forma de ladrillo y se lleva al horno para cocinarla en carbón ardiente por

más de treinta días. Se trata de un lento proceso de cocción que, como en el caso

de los alquimistas, no sólo exigía paciencia y dedicación, sino que además, a partir

de los elementos básicos, buscaba obtener el ‘oro’, dinero. Es a su vez un trabajo

cercano a la meditación alquimista toda vez que la producción de ladrillos era el

centro sobre el que giraba y versaba constantemente, una y otra vez, el trabajo y la

vida en busca de ese ‘oro’. De allí el tono dorado que Cruz da a algunos ladrillos en

las fotografías que componen esta serie.

Este trabajo alquimista no se detiene allí según Cruz. Y para entender porque,

es menester recordar a Platón que en su primer libro de la República plantea la

analogía entre la ciudad y un texto, y afirma que el texto está compuesto de letras

que a su vez son los elementos que componen el texto. Esta idea de composición

es importante para la tradición alquímica toda vez desde ella se afirman unidades

básicas de composición de las cosas (aire, agua, fuego, tierra, éter) y se plantea

que el conocimiento y manejo de esos elementos permite comprender cómo las co-

sas están compuestas y cuál es su comportamiento. En el caso de los chircales, es

significativo para Cruz que estas ladrilleras artesanales hayan sido las que produje-

ron los ladrillos con los cuales se construyó Bogotá, que es una de las ciudades de

Latinoamérica construida con más ladrillos. En efecto, la más fuerte expansión de

la ciudad tuvo lugar en las décadas de los sesenta, que fue precisamente la época

de mayor producción artesanal de ladrillos en los chircales. Es por ello que en esta

serie, Cruz fotografía los chircales para descubrirlos no sólo como lugares de una
producción del ladrillo en búsqueda del ‘oro’, sino también como producción de los

elementos que componen la ciudad y anuncian su comportamiento. En este senti-

do, los chircales, que en efecto están también compuestos por ladrillos hechos en

el lugar, son como pequeñas ciudades Bogotá, como pequeños textos que develan

la dinámicas de un texto mayor, la ciudad de Bogotá.

Esto significa, para una mirada algo inmediata, que en su estado de abandono

en el que paulatinamente han caído, los chircales parecen ruinas de una tradición

cultural cada vez más ausente en la ciudad. En este sentido, esa mirada inmediata

reconoce un dejo pasado en el que aparentemente una tonalidad sepia caracteriza

las fotos de esta serie. Sin embargo, es importante subrayar que esta tonalidad

sepia es efecto del uso de dorados, negros, grises y blancos. En este sentido,

es importante subrayar que a Cruz no le interesa simplemente mostrar ruinas de

un pasado ido, sino ante todo le interesa mostrar los chircales y evocar la ciudad

como lugares construidos en términos de los sueños y deseos que caracterizan la

movilidad y transformación de la ciudad, y que no sólo se despliegan bajo el colori-

do de la imaginación sino que también se configuran en términos del blanco, negro

y gris del recuerdo y la memoria.

No en vano, Cruz se interesa por las formas de los hornos, que semejan ser árabes
1
a veces, y románicas, otras, formas que en definitiva son formas del deseo que

emergen de nuestra imaginación y memoria (sea gracias a tarjetas postales, fotos

en revistas o la televisión). De este modo, la serie SurOriente también ofrece imá-

genes que parecieran ser no sólo de nuestra ciudad sino también de ciudades y

mundos lejanos, quizá propios del Levante (el Medio oriente), zona en la que, para

los alquimistas, se levantaba el sol. Huelga indicar que el Levante es la zona hacia

la cual la mirada el alquimista se dirige para captar el paso de la noche al día, de

lo inconsciente y oculto a la consciencia y lo visible. Es la salida del sol dorado,

emergencia del oro para la cual es necesaria paciencia y dedicación. Y esa mirada

del alquimista es también la mirada de Cruz, quien ha trabajado pacientemente en

estas fotos por más de veinte años, y quien desea ofrecernos la fotografía como

un trabajo alquímico y una mirada que devela y captura las formas como velos que

cubren la luz pero que a su vez la anuncian.

Juan Carlos Guerrero

1
R e d e s

La serie fotográfica que Fernando Cruz nos presenta bajo el título de Redes busca

ser una lección de fotografía que muestra la luz que hace visible las cosas y que

muestra la visibilidad de las cosas, su devenir visibles. Pero esta serie lo logra no a

la manera de la perspectiva en que el ojo mira hacia el paisaje (landscape) abierto

como en algunas fotos de Edward Weston, sino por el contrario, lo logra afirman-

do ese paisaje como paisaje íntimo, acentuándolo como inland. Cruz despliega la

mirada del voyerista que experimenta una distante intimación con lo visto; mirada

que consiste en un ver tangente gracias al cual luz y visibilidad se conjugan, y la

luz besa lo visible.

Pero por esto mismo esta visión tangente, a diferencia del tacto, se mantiene a

distancia de lo visto para dejar que éste se muestre como intocado, virginal. Aquí la

lección de fotografía alcanza su forma determinante: la fotografía es también sco-

tografía. Siguiendo a Goethe, esta serie nos plantea que la fotografía ha de mostrar

nuestra intimación con lo visto para desde allí “construir el mundo visible con luz y

tinieblas”. Cruz nos empuja a configurar ese pliegue y formas con que la visión toca

las cosas no de otro modo que atendiendo a cómo ellas se insinúan descubriéndo-

se al ojo y a su vez ocultándose en la textura.

Es así como el título de esta serie de fotos afirma el encaje que oculta fragmentan-

do. Pero también y ante todo afirma la red como vínculo entre lo vidente tangente

y lo visible tangible. Afirma el vínculo en que tiene lugar la experiencia de esa dis-

tancia íntima en que se explora el límite de la existencia táctil: allí donde el tacto

deviene visión tangente, gracias a lo cual lo tangible adquiere cierta fuerza de lo

intangible y cierta sobrenaturaleza que también caracteriza al fetiche y al juguete.

Se trata, por lo tanto, de redes entendidas como paisajes interiores de la vida,

paisajes locales de una “vida en miniatura”, como lo dijera Baudelaire acerca de los

juguetes, paisaje en los que aquello vidente y tangente y aquello visible y tangible

se encuentran como propios de una experiencia de lo existente quizá mucha más

“limpia y reluciente que la vida real”.

Explorar ese pliegue de la visión en que lo ominoso (uncanny) se anuncia, es la

clave central de este trabajo, toda vez que permite no sólo la transición del paisaje

a la lolita que se insinúa y a su vez se esconde tras el encaje, sino también permite

el tránsito entre ese juvenil y sensual ‘cuerpo’ visto y tangible, y la materialidad y

temporalidad que caracteriza aspecto histórico de la muñeca. La muñeca es así

‘repositorio’ de una historia de la imaginación y del deseo y lugar de tránsito de ida

y vuelta entre ilusión y desilusión. En este sentido, cabe repetir una bella pregunta

que hizo una amiga frente a estas fotos: “what could hold more memories than the

adorations of a doll?”

Juan Carlos Guerrero


R e d e s

La trama del tejido envuelve al ojo, lo centra en el horizonte óptico del lente y da

paso a la mirada subjetiva del artista atrapando la del público lector, cuando al

abrir el libro, se descubre cómplice y nómada en los claros oscuros que dibuja la

luz en sus pupilas.

El decir común “sólo vemos lo que queremos ver” puede citarse en una primera
colofon
aproximación a este trabajo. Al adentrarnos en él, nos damos cuenta del proceso

de destilación visual al que fue sometido bajo el dominio de la técnica fotográfica.

En el proyecto “Redes” las formas no se buscan ni se encuentran, es el tacto visual

del ojo el que las halla. Y, la mirada de Fernando Cruz va mucho más allá: con dos

o tres elementos, crea la complejidad del mundo subjetivo. Realidad y apariencia

las enmarca en austeridad y abundancia. Se descubren tras la trama de encajes

que las visten para desenhebrarse luego con un hilo conductor de sensualidad que

nos jalona y nos sorprende, sin permitir detenernos ante la desnudez de la crudeza.

Lo que en un momento para Fernando Cruz fue un regalo de una amiga, para el

artista que lo habita significó el centro de atención de quien se ocupa de observar

y escuchar a los objetos y a las cosas. Tal vez su amiga lo sabía. Fernando le de-

vuelve la vida que en últimas, como ocurre en la vida misma, adquiere sentido sólo

cuando nos percatamos de un otro u otra que nos mira y nos inventa. En este Libro

de Artista, Fernando nos hace partícipes de su experiencia.

Luisa Fernanda Trujillo Amaya


B A J O L O S P U E N T E S artistas plásticos de Cristancho y Cruz. La base del proyecto es usar la fotografía

““La mirada del pintor, el ojo del fotógrafo”” como medio plástico para indagar la realidad. La fotografía dirige la mirada y pone

de manifiesto elementos visuales que adquieren valor estético. Lo que la cámara


“...y arriba del puente las cosas de siempre
hace, es detenerse a mirar. “En esa mirada está el espacio tridimensional, el vientre
no quiero mirarte no quiero quererte.”
del puente que se vuelve espacio”, afirma Cristancho. Donde hay un sentido huma-
Pedro Guerra
no, una intervención, una sugerencia, huellas con valores plásticos. Es el resultado
Bajo los puentes bogotanos, ese espacio del que muchos huyen pero al que otros
de la observación del espacio urbano.
acuden en busca de refugio, se ha convertido desde hace algunos años, en un lu-
Lo que presenta el proyecto Bajo los Puentes es la intervención del espacio inte-
gar particularmente intervenido. No solo el Distrito ha colocado enormes alfombras
rior del puente, “que niega enfáticamente la noción de albergue”, afirma Cristan-
de piedra y cientos de costales rellenos de arena emulando trincheras, sino que el
cho, contrapesada con fotografías de lugares intervenidos por el ingenio popular.
ciudadano común, a su manera, ha dejado huellas tangibles en este espacio.
“Descubrimos, por ejemplo, el puente como lugar de juego. Los niños llevan sus
Altares, invernaderos, pistas para hacer acrobacias con bicicletas, escaleras a ma-
tablas y sus bicicletas y usan el puente como si fuera un parque. Luego vino la
nera de espiral y otras ingeniosas posibilidades, convierten al puente en un objeto
pregunta sobre porqué ponen piedras debajo de los puentes, lo que sugiere es una
con validez por su uso humano. Ahí radica su fuerza y el interés principal de los
“instalación”, así surgió el hecho plástico visible. Hay fotografías desde un hombre
artistas Raúl Cristancho y Fernando Cruz: el carácter ambivalente que posee el
durmiendo en un hueco hasta jardines arreglados, lo que nos remite a las diversas
puente. Comunica a la ciudad, “verdadero vaso comunicante de la circulación vial”,
funciones del puente”, afirma Fernando Cruz.
afirma Cristancho, pero al mismo tiempo, es un espacio que a manera de vientre,
En principio, el espacio bajo el puente tiene como utilidad una función de ingenie-
ofrece protección.
ría. La intervención bajo el puente que ha hecho el Distrito, posee una gran ironía
El proyecto Bajo los Puentes, reúne una serie de 40 fotografías a color tomadas
para los artistas. “Visualmente es muy bello, es una belleza irónica y es eso, tam-
bajo “la mirada del pintor y el ojo del fotógrafo”, que reúne la experiencia como
bién, lo que queremos mostrar como espectadores. Uno piensa, esto es bello, pero

está hecho con una intencionalidad totalmente diferente”.

Teóricamente, la fotografía contemporánea ha estado muy influenciada por los lla-

mados lugares con no-sentido, sitios sin importancia aparente pero que están ahí,

tienen una presencia, son lugares públicos y producen sensaciones. En la muestra

Bajo los puentes hay fotografías de piedras y trincheras, y otras que conmueven,

como el altar religioso “franqueado en cemento y varilla de hierro, localizado es-

tratégicamente en el acceso a un puente”. Hay otras que son el espacio mismo,

esa mole gigantesca de cemento, las curvas, las formas, son fotografías de la gran

construcción, parecen esculturas. “Hay una doble significación, hablamos de la

historia del espacio, de la huella del ser humano” afirma Cristancho.

LOS ARTISTAS

Raúl Cristancho y Fernando Cruz inician una relación de trabajo artístico con el

proyecto Pintura Ambulante, basado en vendedores ambulantes de pintura popular

y su “carrito”, utilizado como galería. Luego vino el proyecto colectivo Ciudad Ken-

nedy: Memoria y Realidad, que realizaron junto a otros ocho artistas, y que ganó

Beca Prometeo, otorgada por el Instituto de Investigaciones de la Universidad Na-

cional y fue invitado a la VIII Bienal de Bogotá. Su intención era recoger la memoria

urbana a través de un hecho histórico concreto.

Por Elizabeth Reyes Le Paliscot


“ D E B A J O D E L P U E N T E , U N V I E N T R E , U N acrobacias con sus bicicletas y tablas; es un lugar para el juego. Y las ingeniosas

E S P A C I O I N T E R V E N I D O ” intervenciones populares abundan. Una de las fotografías enmarca un cuidado al-

tar que ha sido construido estratégicamente bajo un puente, en memoria de un

...están los de arriba, están los de abajo, que es fallecido. Las flores, el agua, las imágenes religiosas y la placa de identificación,

menos que arriba y luego está el puente que es se mantienen en su mejor estado y no han sido tocadas ni por las obras viales que

menos que abajo. Pedro Guerra. se adelantan en el lugar. La motivación de no franquear el altar, muy seguramente

estará impulsada por las creencias arraigadas en la cultura popular.

A un paso de la Carrera 30 y justo bajo el puente de la 63, las plantas de Miguel Al mirar estas fotografías es claro que los espacios construidos con una finalidad

Moreno se enfilan en medio de materas traídas de Ráquira y flamingos coloridos. concreta pueden ver sus funciones cambiadas o adaptadas. En principio, el es-

Miguel y tres vendedores más, ocupan los pequeños locales que el Distrito les pacio bajo el puente tiene una función de ingeniería: da acceso, y comunica a la

adjudicó, luego de una espera de años y el empujón de un Edil de la zona. Sintién- ciudad. De ahí su negación como lugar, tal y a como es entendido por los antropó-

dose en casa, Miguel se empeña en limpiar, decorar y ha sembrado un jardín frente logos: espacio en donde se pueden leer la identidad, la relación y la historia. Pero la

al puente. Está reforestando y quienes transitan por allí, se sienten atraídos por la realidad que se nos presenta es otra. A manera de zoom, involucran al espectador

particular “instalación” que los vendedores han creado para exhibir sus plantas. con un lugar de máximos contrastes, de doble identidad, donde el anonimato, la

Por el contrario, a unos cuantos metros, en el siguiente puente hacia el norte, se noción se refugio y para muchos, la posibilidad de trabajo, convergen en interven-

reúnen diariamente hasta treinta indigentes, que también, sintiéndose en casa, ciones que inevitablemente se constituyen en huellas tangibles.

duermen y orinan. Por miedo al robo el lugar se ha vuelto intransitable, un no-lugar La muestra Bajo los puentes no se ciñe al uso del espacio. Hay fotografías que

como lo llama el etnólogo Marc Augé, “que apenas permite un furtivo cruce son el espacio mismo, esa mole gigantesca de cemento, las curvas, las formas, la

de miradas entre personas condenadas a no reencontrarse, mudas”. gran construcción que bajo la mirada pictórica se alza como una macro escultura,

Claro u oscuro, el espacio bajo los puentes vehiculares es un lugar público, que señalan una doble significación: “hablamos de la historia del espacio y de la huella

produce sensaciones ambiguas, pero no por eso carece de identidad. En el caso del ser humano”

de Bogotá, donde se centra el proyecto de grupo de los artistas Fernando Cruz y

Raúl Cristancho, este espacio se ha convertido en un lugar particularmente inter- Por Elizabeth Reyes Le Paliscot

venido, sugerente. A ejemplos como el pintoresco vivero de Miguel y el desolador

“nido de indigentes”, se suman las paradójicas alfombras de piedras colocadas por

el Distrito y que a manera de “instalación” hacen detener la mirada y pensar, esto

es bello, “pero es una belleza irónica”. Ni qué pensar de los costales de arena que

a manera de trincheras, protegen el espacio bajo el puente de la 127 con autopista

Norte.

Los artistas proponen con su serie Bajo los Puentes, que reúne 40 fotografías a

color, es asignar este espacio como lugar con validez por su uso humano. La oque-

dad, ese espacio interior que deja el puente, adquiere, con la intervención, ya sea

positiva o negativa, una especie de fuerza física que es vista de cerca por la mirada

del pintor, en este caso Cristancho, y los ojos del fotógrafo, Cruz.

El proyecto se basa en usar la fotografía digital como medio plástico para indagar

esta realidad. La cámara, a la vez que se detiene a mirar el espacio tridimensional,

tiene presente ese vientre del puente que se vuelve espacio. Para la construcción

de las fotografías empezamos a pensar en ciertas categorías pictóricas que suce-

den como un hecho plástico: hay estructura pictórica y memoria humana”, afirma

Cristancho.

Como resultado de la observación del espacio urbano, los artistas hallaron en el

barrio Venecia, al sur de la ciudad, que a falta de parques, los jóvenes han con-

vertido los vientres de los puentes del sector, en verdaderas pistas para hacer
C I U D A D K E N N E D Y : M E M O R I A Y R E A L I D A D

Proyecto Colectivo de Creación Plástica

CIUDAD KENNEDY: MEMORIA Y REALIDAD


“Ciudad Kennedy: Memoría y Realidad” es un proyecto colectivo de creación P r o y e c t o C o l e c t i v o d e C r e a c i ó n P l á s t i c a

plástica que se genero desde la Escuela de Bellas Artes de la Universidad

Nacional de Colombia. El proyecto fue ganador de la “Beca Prometeo” dentro

de los concursos que para proyectos de investigación propició el Instituto de

Investigaciones de Bogotá en la Universidad.

El proyecto fue ideado y dirigido por el maestro Raúl Cristancho, quien con-

stituyo un grupo de trabajo compuesto por egresados recientes de la Escue-

la de Bellas Artes. Ellos son: Catalina Rincón, Luis Carlos Beltrán, Ricardo

León, Camilo Martínez, Miller Lagos, Michael López, Jaime Barragán y Máximo

Flórez. A este grupo se unió como artista invitado el experimentado fotógrafo

Fernando Cruz.

Debido a la extensión de lo que hoy se conoce como la Localidad Kennedy, y

la imposibilidad de abarcar la complejidad de los múltiples aspectos de la vida

en un núcleo urbano populoso, el proyecto se centro en aquella parte inicial

del proyecto de vivienda donde un sentido fundacional quedó consignado

en la historia. Así muchos aspectos urbanísticos de su ulterior desarrollo no

fueron tenidos en cuenta, los cuales se constituyen en material para otras

investigaciones.

En la definición del proyecto fue importante el aporte que la oficina de Cultura

de la alcaldía de Kennedy nos otorgó en cabeza de su director Mario Vallejo.

A través de esta oficina pudimos hacer contacto con muchos entes vivos del

barrio al igual que con personas de importancia. La Junta Directiva de la Aso-

ciación de Juntas Comunales de la Localidad nos prestó su valioso e incondi-

cional apoyo, vital para la puesta en escena del proyecto.


cambiar orden de

G R I S G O H O M E

GRIS GO HOME de Fernando Cruz. A2G -Libro tamaño carta (40 fotos). pués de unos meses de verificar sin desmayo las relaciones de complicidad inhe-

Textos: Mauricio Cruz. Exp. Planetario, julio de 2007 / 15 fotos de 1 x 1.50 y 40 de rente entre mezcla, nivel y plomada, ocho o más agujeros perforan con ángulos de

50 x 70 - Premio Luis Caballero (invitado, mención de honor) sombra la totalidad de la fachada. Una vez terminada, una serie de habitaciones o

Artes de la brocha gorda espacios cuadrados se ofrecen en equivalencia de “interioridad” o recinto privado;

La zarza en llamas (o arbustos que tapan) compensación confortable poblada de muebles o ayudas ergonómicas a posibili-

PICT0364 dades calculadas de acciones diversas, más bien sedentarias, en donde interac-

Como a eso de las tres de la tarde, después del amuerzo, llegó con un tarro des- túan -entre treguas de tinto caliente- señoritas, corbatas y cables.

tapado, aparentemente sin nada por dentro. Levantándolo con la mano izquierda, PICT1632

se asomó a su interior para oir el sonido amplificado del palo con que hurgaba la No es necesario recordar los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 en la montaña

barriga de lata mientras que un retazo de nube flotaba en el espejo de caucho de del Príncipe Pío en Madrid, una pintura de 2,68 x 3,47 metros realizada por Goya

la pintura del fondo. Al levantar la cabeza se encontró de repente en el cristal de “con gruesas pinceladas de tonalidades oscuras matizadas por refinados toques

la ventana de enfrente: ninguna mirada distinta a la suya ocupaba el reflejo que lo de amarillo, ocre y carmín.” El ejercicio de manos que en cambio ahora vemos, nos

retrataba. Y el muro allí, luminoso, alzándose desde un paisaje en miniatura perfec- pone en memoria un conjunto de trazos verticales y oblícuos; un entramado huma-

tamente a la altura del pié. noide y doliente en retroceso de quien lo mira pasando como si se tratara de otra y

PICT1685 total situación. Hay uno, muy alto, que con gran ingeniería se inclina o agacha so-

También hay situaciones que sólo se dejan sondear a la manera judicial, interroga- bre un círculo curioso de estatuas alrededor de una figura indiscernible de palo, en

toria: Que quiénes eran los que estaban, y qué hicieron con todas esas personas contradicción horizontal a las otras. Dos mujeres, a la izquierda, parece que cu-

u objetos; que si en el momento preciso de tener que proceder se encontraban brieran sus cabezas con mantos mientras otro se encarga de cuidar o velar por tres

adentro o afuera... Recopilación de detalles aislados que tarde o temprano termi- niños curiosos e incrédulos. Hay también dos de rodillas y uno a la derecha que se

nan ajustando las reglas del juego. vá persiguiendo a una jóven en pena mientras argumenta a su oido razones que a

PICT0413 ella -tan sóla- en nada le van (mientras se aplica en un gesto relámpago una crema

Las mujeres, en grupo, dijeron que ya volvían, que tenían que ocuparse de cosas de labios muy roja). La situación general es corriente y secreta. Incluso hay algunos

urgentes. En las terrazas del patio las banderas de la ropa tendida se agitaban al que fuman y esperan cruzando la pierna, mientras miran de vez en cuando el reloj.

viento como fantasmas coloridos bailando sobre una alfombra de césped. Doce

pantalones con veinticuatro bolsillos volteados, noventa y dos botones de camisa

asimétricamente alineados sobre otros tantos hojales cerrados, treinta y un pares

impares de medias, tres delantales rosados, tres toallas muy pálidas y catorce

calzones pellizcados (como verónicas) desde los extremos por los ganchos. Todos

se habían ido. Sobre cada prenda un nombre, una palabra, un rostro borrado en

la regeneración de la “limpieza”. Es decir, tres o cuatro familias alineadas o quin-

ce personas volando religiosamente por encima de tejados ondulados de lámina,

contemplando en su vuelo de pájaro los fragmentos distantes: totumas flotando

en albercas como barcos bamboleantes sobre charcos de sol, agrietados jabones

azules, y el cepillo de nailon con sus pelos torcidos presidiendo una hilera inclinada

de tenis deslenguados y abiertos, sin cordón.

PICT0912

Es cosa sabida que las construcciones de mampostería elemental yacen escon-

didas en los acabados de las arquitecturas principales. El ladrillo desnudo, con

su juego de uno más uno, logra hábilmente cronometrar en trabajo lo que se va

multiplicando de desayuno en almuerzo. En una situación normal y corriente, des-


1 9 9 3 N o T r a n s i t e p o r Z o n a s N o I l u m i n a d a s .

NO TRANSITE POR ZONAS NO ILUMINADAS de Luis Eduardo Cruz es una edición

de ARTE DOS GRAFICO de Bogotá conmemorativa de la exposición “No transite

por Zonas no Iluminadas”, Galería Sextante, Bogotá, Marzo de 1993 efectuada con

la curaduría de Piedad Casas de Ballesteros. La edición limitada a diez ejemplares

numerados en arábigo y tres pruebas de artista, consta de veinte fotografías inter-

venidas.

NO transite por Zonas No iluminadas, fue iniciado hace unos 60 años en la Catedral

de Sal de Nemocon.

Hace 30 años fuimos de paseo en tren a la catedral de Sal de Nemocon, varios

amigos con nuestros hijos, hice varias fotos en la oscuridad, había algo que me

recordaba el sitio pero no podía decir que era, estuvimos todo el día recorriendo

los túneles y regresamos a bogota, luego de unos años regrese con Marybel, su

hijo Felipe y mi hijo Sebastian, llevamos monedas, puntillas y objetos metálicos

que pusimos en la carrilera, el tren paso por encima de los objetos metálicos y se

descarrilo, Marybel le dijo al maquinista que si nosotros lo habíamos hecho salir de

los rieles y al señor le dio mucha risa, en algún lugar deben estar algunas de las

monedas y las puntilla alargadas por el paso del tren, pienso ahora en una forma

de anamorfosis hecha por el tiempo en forma de rueda de tren que alarga los re-

cuerdos, voy a buscar esos objetos para fotografiarlos.

Ese día jugamos en los socavones de la mina y volví a sentir que me recordaban

algo, pero no lograba saber que era.

Cuando hice este libro me interesaba el tema de la Luz y los lugares no Iluminados

los cuales deberíamos evitar, pensaba en los años que vivimos en Bogotá donde

había racionamiento de la luz y con mis amigos de la candelaria nos reuníamos en

las noches a charlar en la oscuridad o con una vela, eso creaba un espacio especial

que era muy agradable.

A esta obra me gusta mas llamarla “Transite por espacios iluminados” pero el titulo

salio de un cartel que había en la mina, cuando le quito los NO se transforma y se

vuelve luminoso revelándose

Hace unos años viendo este trabajo vino a mi memoria que estuve en ese lugar

de niño con mi papa y que el sitio tenia muy poca luz, había unos huecos en los

túneles que no estaban señalados y eran muy peligrosos pues si no estábamos


P O L V O E R E S

... En el convento se presentaron también obras que mostraban el otro lado de la

ciudad globalizada. Suroriente, la obra de Fernando Cruz, son fotografías de los

chircales de Bogotá: fotografías de los hornos y el ladrillo que producen. Muchos

de estos lugares ya no existen, y todos sabemos que Bogotá, en permanente pro-

ceso de “modernización”, convierte la experiencia humana en marginal y luego

inexplicablemente la esconde y no volvemos a verla. Sin embargo, estas fotografías

al describir con rigor todos los detalles de lo local, paradójicamente nos permiten

reconocer las similitudes que tenemos con otros lugares y legados. Derivado de

estas fotografías, Fernando Cruz instaló un piso de ladrillos sobre el descanso de

la escalera. Polvo eres, parecía un tejido de ladrillos sin cocer, que nos recuerda

la inteligencia de estos artesanos al apilar, disponer y cuidar los ladrillos durante

todo el proceso. Era una obra con un evidente orden abstracto pero cargada de

memoria. Cito apartes de una entrevista con Fernando Cruz:

“Cuando llegué a Tunjuelito, hace ya mucho tiempo, me llamó la atención la geo-

grafía y el paisaje. Nunca se me ocurrió que tan cerca de Bogotá pudiera existir un

lugar tan diferenta a la carrera séptima o a la caracas; un paisaje desértico,con

montañas deforestadas y carcomidas por el trabajo de las ladrilleras. Además me

impresionaron los ladrillos. Desde que era niño tomaba fotos de semillas tratando

de mostrar sus formas geométricas, para que los demás se dieren cuenta de que

las cosas pequeñas se convierten en grandes construcciones. Cosas tan sencillas

como los ladrillos, son el origen de casas y ciudades. En el convento y en los alta-

res de Tunja son evidentes estas disposiciones de los ladrillos y de la piedra que

evocan incluso el movimiento ascendente o las olas del mar. ” ...

Fragmento de Un lugar en el mundo

Salón Regional Zona Centro: Regional de Bogotá: Natalia Gutiérrez

Polvo eres, Bogotá


Polvo eres, Tunja
T A L L E R E S

F o t o g r a f í a E s t e n o p e i c a

C i a n o t i p o

G o m a B i c r o m a t a d a

P l a t i n o P a l a d i o

C o l o d i ó n H u m e d o

C á m a r a O s c u r a

Desde el 2012 dimos inicio al taller de los Procesos Alternativos, durante este tiempo hemos tenido el

apoyo del Taller Ar te Dos Gráfico y la Galería Sextante, también hemos tenido el apor te de personas

que han colaborado en la investigación, gracias a ellos es posible llevar a cabo estos talleres que

soñábamos desde el inicio.

Luego de estos años de investigación hemos encontrado que alguna información se repite de libro en

libro sin estar confirmada por la práctica. Hay varios mitos e información parcial o errada que hacen

confusos los procesos.

En el laboratorio hemos hecho las pruebas y tenemos resultados confirmados. En nuestros talleres

compar timos la información completa con materiales que se pueden comprar en Bogotá aunque hay

algunos como el platino paladio y el colodión que no se consiguen aquí. De estos dos procesos hemos

hecho los talleres con Alexandra McNichols (http://alexandramcnichols.com/ ) y con Barr y van Leewen

(http://www.bvlfotografie.nl/ ) quienes han venido especialmente al Taller Ar te Dos Gráfico a trabajar

con nosotros, también hemos hecho talleres en la Especialización de fotografía de la Universidad Na-

cional, en Uniandinos, en Residencia en la tierra y en Flora Ars+Natura.


I L U M I N A N D O L A O S C U R I D A D / C E M E N T E R I O C E N T R A L D E B O G O T Á

F O T O G R A F Í A E S T E N O P E I C A / A B R I L 2 0 1 5

Iluminando la oscuridad se realizo el 26 de abril de 2015 en el Cementerio Central, patrimonio histórico

de la ciudad

Para este taller se inscribieron por internet 52 personas y llegaron unas 150 personas, 20 alumnos de

la Universidad Jorge Tadeo y la U nal como asistentes que armaron los laboratorios en dos furgones,

ayudaron a hacer las camaras estenopeicas, en los laboratorios asistieron a los par ticipantes y ademas

tomaron fotos, el 90% de la exposicion en el colombo fue con fotos de ellos.


D E L T I E M P O A L A F O T O G R A F Í A / F L O R A A R S N A T U R A

F O T O G R A F Í A E S T E N O P E I C A / A B R I L 2 0 1 5

Del Tiempo a la Fotografía se realizo el 3 de abril de 2015 en en Flora Ars Natura, bajo la dirección del

Maestro Fernando Cruz.

Para este taller se inscribieron 10 personas,


R E C O R D A N D O A A N N A A T K I N S / F U N D A C I O N D E D I A N A W I E S N E R

C I A N O T I P O / J U L I O 2 0 1 5

Recordando a Anna Atkins se realizo el 4 de Julio de 2015 en en El Umbral Cultural Horizontes, bajo

la dirección del Maestro Fernando Cruz.

Para este taller se inscribieron 50 pesonas.


V I D A Y T I E M P O E N L A A G U A D O R A / C L U B L A A G U A D O R A

F O T O G R A F Í A E S T E N O P E I C A / J U N I O 2 0 1 5

rca
Recordando a Anna Atkins se realizo el 4 de Julio de 2015 en en El Club La Aguadora, bajo la dirección

ara
del Maestro Fernando Cruz.

Para este taller se inscribieron 20 personas

lizó

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otá.

ora,

yan
F L O R A A R S N A T U R A / T A L L E R D E C I A N O T I P O / J U L I O 2 0 1 4

La cianotipia es un antiguo procedimiento fotográfico monócromo, que conseguía una copia en color

azul, llamada cianotipo.

Tuvo un gran uso en la copia de planos arquitectónicos, aplicación en la que se llamó ferroprusiato.

Viernes 11 y sábado 12 de julio en FLORA ARS + NATURA.

Dirige: Fernando Cruz, director del taller de medios fotográficos alternativos de Ar te Dos Gráfico.
C O L O D I Ó N H U M E D O / T A L L E R A R T E D O S G R A F I C O / J U N I O 2 0 1 3

B A R R Y / F E R N A N D O C R U Z

Taller de proceso colodión húmedo:

Un taller de 5 días que incluye un poco de historia, química, producción de placas húmedas, selección

de negativos, impresión y una muestra al público.

La fotografía no trata exclusivamente de tomar fotos sino también en presentarla al público. Con pro-

cesos históricos especialmente la gente será más crítica y hará más preguntas. Por lo tanto es muy

impor tante escoger la presentación apropiada.


EXPO EN TALLE ARTE
DOS
T A L L E R D E P L A T I N O Y P A L A D I O / T A L L E R A R T E D O S G R A F I C O

F E B R E R O / 2 0 1 3

EL PRESENTE HIBRIDO

Siguiendo el ciclo hibrido entre lo digital y las técnicas antiguas de la Fotografía se dictará un curso

para enseñar el proceso de paladio platino. Este proceso fotográfico fue muy famoso a finales del siglo

XIX y principios del siglo X X. El método se basa en la química por oxidación reducción entre el oxalato

de hierro y el tetracloroplatinato de potasio. El hierro se oxida con la exposición a la luz ultravioleta, en

el revelado se reduce con las sales de platino para formar platino metálico. En este proceso el papel

es preparado con Platino Paladio. Luego usando la técnica de contacto se coloca el negativo sobre le

papel y se expone a la luz ultravioleta. Por lo que es un proceso de contacto, el tamaño de la imagen

esta determinada al tamaño del negativo. Actualmente, gracias a la tecnología podemos tener negati-

vos del tamaño deseado para imprimir en platino-paladio. La combinación de químicos para negativos

digitales es comúnmente conocida como el método de Na2.

En 1907 el platino se volvió más costoso que la plata. Todo el platino se destino para el uso de la Pri-

mera Guerra Mundial. El proceso de platino-paladio se descontinuo por un tiempo y en 1930 dejo de

hacerse por ser uno de los mas costosos. Hoy en día, dado el refinamiento de su acabado y aspecto

final, es considerado uno de los métodos preferidos por los coleccionistas y cier tos fotógrafos.

Deleitados por la abundancia de saberes que ha acumulado el dispositivo fotográfico, continuamos

con el ejercicio hibrido que nos permite trabajar simultáneamente con las técnicas alternativas y las

más recientes de la fotografía. El taller se realizará mediante fotografías capturadas en cámara digital o
L A E S C U E L A T A L L E R D E B O G O T Á / C A M A R A O S C U R A

En la Escuela Taller de Bogota, hicimos una camara oscura de 8 x 8 metros, en la cámara se puede

ver 180 grados de lo que hay en el exterior de la escuela, vemos la cancha de futbol, los arboles, la

Avenida Jimenez, las montañas de Bogota, ademas hicimos durante tres días talleres de cianotipos,

Daniel Rojas Roa y Leonardo Villa, hicieron fotografías y un vídeo.


Estudio calle 40 trabajo con bailarines, actores, vídeo,
fotografía, performances, instalaciones, 1985-1990

Fotos catálogo, "Instalación es" en el


Mac

Fotos intervenidas Exposiciones en el


Mac

investigación Guillermo Vanegas del


Mac

Light voxxes en el Colombo


Americano
no transite x zonas no
iluminadas

redes

polvo eres salón nacional y


regional
obra personal
SurOriente

Coque

texto agua, Willian


Ospina
instituto humbold páramos, posible título
"Imperdibles"

Sandra Miranda
Guillermo Vanegas
textos curadores
"monumentos" el Maria Elvira
cementerio Ardila

la luz en Ncarte proyecto en proceso 2015


Miguel Angel Rojas "El David" y
"Santa"
la luz en el Mambogotá colaboraciones
Víctor Laignelet - una jaula fue a buscar un pájaro, 1
salón luis Caballero 1 premio

Distinciones2013 Nominado por Jose Roca al Prix


Picket 2013 con la obra SurOriente. 2010 Sur
Miguel Angel Florez Gongora del espectador , las dos orillas, Oriente – Primer premio, concurso de fotografía
otros ? ‘Bogotá, ¡Patrimonio Presente!’ 2006 Gris Go
Juan Carlos Guerrero txt para premio critica sobre Home – Mención Salón Luis Caballero,
redes Bogotá 2003 Ciudad kennedy, Memoria y
Textos en prensa Realidad – Premio Prometeo, División de
City paper Cristina investigaciones de Bogotá, Universidad Nacional
Pignalosa
de Colombia. Proyecto colectivo, Fernando
Fernando Gomez El Cruz – Raúl Cristancho y otros. 1993 Camila
tiempo Sepultada en la Luz – Mención de Honor VI Salón
Regional de Artistas, Bogotá, Fernando Cruz –
teatro la candelaria 1973 a Marybel Acevedo. 1992 Camila Sepultada en
1983 la Luz, Beca “Francisco de Paula
Santander”. 1990 Mención de Honor. II Salón
apto calle 40 espacio abierto done artistas hacían Marta Traba, Museo de Arte Moderno La
intervenciones año 1984 a 1989
Tertulia. 1988 Mención de Honor. VI Salón de
Fotografía, ASFOTO, Medellín. 1976 y 1980
Marta Combariza y Fernando Cruz, fotografía, pintura, Dos premios de Teatro Casa de las Américas,
instalación Cuba. Otras Distinciones 2011 Jurado del
Mac bogota Tercer Concurso de Fotografía Turística Revela
Mauricio Cruz, Gils Charalambos, Marta Combariza, Raúl instalación es - grupo 1989 Colombia 2011, Ministerio de Comercio,
Marroquin, Nadín Ospina, Raúl Cristancho
Industria y Turismo Jurado de la convocatoria
“Revélate la calle es el museo” festival de
gaula ? Jaime Iregui en la Macarena, obra para la fotografía, Día Internacional del Museo, Ágora
inauguración en conjunto con Silvia Krohne producción cultural 2010 Jurado de la 7
convocatoria de becas para la creación artística y
camila sepultada en la luz cultural, Medellín

ciudad kennedy

bajo los Puentes


obra en
Colectivo Fernando Cruz
Cristancho Ambulantes libro
9
bienales de Venecia 28/3:15/8

Juan Carlos Guerrero - los 15


años

2013 Coque 2006-2013, Galería Sextante, Bogotá. 2011


Sur Oriente. Fotográfica, Galería Sextante, Bogotá. 2009
Redes, Libro de Artista. Galería Sextante, Bogotá.2005
SurOriente. Valenzuela y Klenner, Bogotá. 2004 Bajo los
Puentes. Museo de Arte Moderno de Bogotá, Fernando Cruz –
Raúl Cristancho 1995 Light Boxxex. Colombo Americano
de Bogotá. 1993 No Transite por Zonas No Iluminadas.
Libro de Artista, Galería Sextante, Bogotá. 1989
Instalación-es, Museo de Arte Contemporáneo, Bogotá.

premios y
reconocimientos

José Dario Gutierrez

Blaa Museo Banco de la


república
colecciones Museo arte moderno bogotá
Colombo Americano
9

Universidad Nacional R: libro en proceso Solita Mishan

Uniandinos Juanita Santos y Pombo

Flora Ars+Natura Listado Talleres dados otros

Residencia en la Tierra

Escuela Taller de
Bogotá
Club La Aguadora

Max Grossman

Roberto Lombana

Ximena Velasquez

Anne Louyut Fotografa y curadora Emb


Francia Talleres
Algunos participantes
Guillermo Santos

Natalia Buitrago

Sergio Trujillo

Eugenia Cárdenas

galería Sextante

galeria MU
Exposiciones de los
Talleres
Colombo Americano

Club la Aguadora

Alexandra Mcnichols
talleres gestionados
Barry Vanleewen