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Trabajo de Historia

Nombre: Ailín Contreras


Curso: 6°B
Asignatura: Historia y Geografía
Profesora: Angélica Solis

La Unión, 27 de agosto de 2019


INDICE

CONTENIDO Página

Introducción 1
Democratización de la Sociedad durante el siglo XX 2
Visiones sobre el quiebre de la democracia en Chile. 3-4
El régimen o dictadura militar. 5
Conclusión 6
Bibliografía 7
Anexo 8- 9 - 10
INTRODUCCIÓN

En este trabajo de investigación se aprenderá sobre las múltiples causas que


confluyen en la polarización de la sociedad chilena en el último tercio del siglo
XX., a comparar diferentes visiones sobres los grandes procesos históricos que
se desarrollaron en Chile durante el siglo XX, a reconocer el consenso actual
con respecto al valor de la democracia.
Democratización de la sociedad durante el siglo XX

La democratización política se refiere al proceso de establecer o extender las


instituciones que definen un régimen democrático. Puede tomar la forma de
fundación de un nuevo régimen o de recuperación de la democracia que, de
alguna manera, existió con anterioridad a un régimen autoritario o a una
dictadura.
La preeminencia indiscutida de la oligarquía a principio del siglo XX, permitió
dar espacio a la creciente pluralidad de fuerzas sociales y partidos políticos sin
poner en riesgo el orden establecido. Cuando el surgimiento de una fuerte
clase media y un combativo proletariado minero, productos de la conquista y
expansión del salitre a fines del siglo pasado, amenazaban con desbordar el
marco institucional, las reformas de 1925 adaptaron la institucionalidad a las
necesidades de resolver democráticamente los conflictos sociales. El proceso
de diferenciación social y de reformas políticas no se vio acompañado, en
cambio, por una similar transformación de la estructura económica.
En esta etapa se puede estimar que la democracia tuvo progresos importantes,
ya que no hubo golpes de estado, el cuerpo electoral se amplió
considerablemente gracias al derecho de voto para la mujer, a una
disminución del fraude electoral y a la diversidad de partidos, lo que indicaba
una gran tolerancia ideológica. Sin embargo, esa situación sufrió una limitación
importante entre 1948 y 1958, años en que se aplicó la ley llamada de
“Defensa de la Democracia” que declaraba ilegal al partido comunista y
además limitaba el funcionamiento de los sindicatos
Visiones sobre el quiebre de la democracia en Chile

La memoria de los cuarenta años del golpe de Estado en Chile y de la dictadura


militar que le sucedió se vino con todo. A través de los medios de
comunicación social, hemos visto y oído un sinnúmero de declaraciones de
diversos personeros políticos y actores sociales, documentales y programas de
conversación, incluso entre los “opinólogos” de la farándula, intercambios de
opiniones por las redes sociales y una gran cantidad de libros lanzados y re-
lanzados, que tratan o retratan este tema desde los más variados aspectos,
enfoques y géneros. A diferencia de la conmemoración de los veinte años del
golpe, durante el primer gobierno democrático de Patricio Aylwin, y de los
treinta años del mismo, cuando el presidente Ricardo Lagos, en un emotivo
acto, reabrió la puerta de Morandé 80, ubicada al costado norte del palacio de
gobierno, por donde fue sacado sin vida el cuerpo del presidente Salvador
Allende, esta conmemoración de los cuarenta años ha reivindicado una fuerza
sin parangón en nuestra historia reciente. ¿Por qué? ¿Qué particularidad tiene
ella en comparación a la de los dos decenios anteriores? La explicación más
acertada, a mi modo de ver, la ha dado el destacado jurista y analista político
Carlos Peña (diario El Mercurio, domingo de 25 agosto, pág. D-19), quien
señala que la presencia del pasado depende de la visión de futuro que
tengamos ante nuestros ojos. De modo que si el futuro que vemos es opaco o
estático, el pasado aparece “en sordina”, con la timidez propia de una época
en la que se cree conveniente mantener todo inalterable, como sucedió
durante los primeros años de democracia. Pero cuando apreciamos el futuro
como una posibilidad abierta para que las cosas puedan ser distintas, como
actualmente acontece, según Peña, “el pasado retorna con bríos y todo lo que
pasó y que parecía haber quedado a las espaldas, exige ser tomado en cuenta,
explicado o justificado”. Y es entonces cuando tomamos conciencia de que la
memoria va de la mano con la responsabilidad. El simple paso del tiempo no
nos permite curar las heridas ni superar las frustraciones.
A este respecto, vuelvo a recordar “El secreto de sus ojos”, esa maravillosa
película del realizador argentino Juan José Campanella, que nos muestra
claramente que la presencia del dolor por aquello que todavía puede y debe
ser resuelto –en términos de responsabilidad, no sólo jurídica y política, sino
también de moral pública- no es propiamente un pasado, sino un presente que
nos abre sus puertas pero tal separación tampoco es deseable, porque las
violaciones a los derechos humanos cometidas bajo el régimen de Pinochet
fueron parte integrante de un mismo clima de hostilidad e intolerancia
ideológica, que le sirvió de excusa o justificación a los partidarios de ese
régimen para legitimar sus aparatos represivos y su proyecto político-
económico de capitalismo sin anestesie con democracia anestesiada,
plasmado en la constitución que ellos dictaron en 1980, y que todavía sigue
vigente. De ahí que la “reconciliación” como objetivo final del esclarecimiento
de la verdad y de la aplicación de la justicia por estas violaciones constituya el
mayor de los absurdos. ¿Acaso alguna vez la sociedad chilena estuvo
“conciliada” antes del golpe? Incluso más: ¿por qué las víctimas sobrevivientes
de la represión y sus familiares (entre quienes me incluyo) tendríamos que
“reconciliarnos” con los asesinos y torturadores, o con quienes hoy siguen
excusando o justificando estos males universales? Es por ello que, desde una
perspectiva ético-política, la reconciliación tampoco resulta posible ni menos
deseable. Lo que debemos recoger del catastrófico quiebre democrático y del
horror de la dictadura es una lección moral, que se traduzca en una política
pública concreta, cual es la promoción de una auténtica cultura de la tolerancia
y del respeto por las ideas del otro desde la educación, en su más amplia
dimensión y a través de todas las ramas de conocimiento humano.
Porque el problema nunca ha sido la división, menos todavía en una sociedad
compleja y plural como la nuestra, en la que el conflicto es su elemento
constitutivo. El problema es cómo reconducimos esa división a través de la
empatía, del esfuerzo de ponernos en el lugar del otro, y así buscar puntos de
apoyo comunes para una convivencia civilizada.
Régimen o dictadura militar

La dictadura militar en Chile fue un período de 17 años bajo un


régimen dictatorial al mando de Augusto Pinochet que se inició el 11
de septiembre de 1973 y finalizó el 11 de marzo de 1990.
Dicho período, caracterizado por grandes represiones y fuertes
medidas autoritarias al pueblo chileno se inició con un golpe de
Estado al entonces presidente Salvador Allende, principalmente para
poner fin al régimen comunista en Chile.
Durante la dictadura militar, Chile sufrió grandes transformaciones
sociales y económicas que afectaron a la vida cotidiana de la
población. Entre ellas se destacan las políticas económicas
neoliberales, el aumento de la desigualdad social, inestabilidad
laboral y una fuerte represión cultural hacia la sociedad.
Esta llega a su fin en el año 1990, luego de que la nueva constitución
de 1880 prohibiera la reelección de Augusto Pinochet si el pueblo así
lo quisiera. Lo que obligó al entonces presidente llamar a nuevas
elecciones democráticas luego de un plebiscito en 1989 prohibiera a
Pinochet una nueva reelección, es entonces que sale victorioso
Patricio Aylwin, poniendo fin a la dictadura militar en Chile
Conclusión

En conclusión y por todas las penas e injusticias pasadas por los chilenos, en
la época del gobierno militar , los abusos de poder , los maltratos tanto físicos
y psicológicos que tuvieron que soportar los detenidos desaparecidos como
sus familiares en el quiebre de la democracia y la pérdida de los poderes del
estado, mantenemos la postura que “ El Golpe Militar Fue Una Violación A Los
Derechos Humanos donde se termina con La Democracia Violenta e
Injustamente” .

Los daños causados por la Dictadura Militar afectaron a generaciones


completas que aún está presente en la memoria de los chilenos, donde
muchos hijos buscan a sus padres, hermanos buscan a sus hermanos, esposas
buscan a sus maridos y madres que buscan a sus hijos, al día de hoy hay
organizaciones preocupadas de buscar el cuerpo o el lugar de algún
desaparecido político. “Al día de hoy aún se tiene la esperanza de encontrar a
su familiar en algún lugar del mundo con vida.”
Bibliografía

www.icarito.cl
www.radio.udechile.cl
https://enciclopediadehistoria.cl
.univision.com
laizquierdadiario.cl
ciudadnueva.com.ar
elpais.com
eswikipedia.org
bbc.com
ANEXO