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Asignatura:

Psicología Cognitiva

ACTIVIDAD EVALUATIVA N° 2
Ensayo Final

Presentado por:
Yessica Marcela Barrera Muños 000656605

Docente
Andrés Mauricio Caviedes Castro
NRC 1858

Bogotá D.C. Colombia 18 de agosto de 2019

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DIFERENCIAS PSICOLÓGICAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES

INTRODUCCIÓN

Como todos sabemos hombres y mujeres somos muy diferentes si nos basamos en los aspectos
físicos del cuerpo humano, como también puede haber grandes diferencias psíquicas entre ambos
géneros.

Muchos consideran que hay diferencias emocionales debido a múltiples factores, tanto internos
como externos, de entre los que destacan la genética o la educación recibida. Mencionamos este
último porque, aunque estemos en el siglo XXI, seguimos haciendo diferencias educacionales
entre niños y niñas de manera consciente e inconsciente. Y a su vez, seguimos encontrando un
diferente trato en otros contextos como puede ser en lo laboral, el hogar o las posibilidades de un
mundo profesional.

Pero ¿Qué es lo que nos hace tan diferentes tanto a hombres como a mujeres? Según la biblia
tanto hombres como mujeres fuimos creados a su imagen y semejanza. Obviamente las
diferencias físicas son más que evidentes, pero que es lo que nos hace tan diferentes en el plano
emocional.

De entrada tenemos el viejo cuento de que el hombre por naturaleza es el sexo fuerte, por ende es
quien debe llevar las riendas en el hogar y debe ser quien mande, es un panorama muy machista.
Pero hoy por hoy hemos visto como las mujeres han roto esos esquemas, vemos a mujeres
trabajando para mantener a sus hijos, la mujer suele ser el pilar de una familia y no en todos los
casos es tan sumisa como muchos puedan llegar a creer.
Las mujeres suelen ser muy sensibles, quizás esta en sus genes, como vemos la genética y la
psicología juegan un papel muy importante en este sentido, la constante presión social y las
diferencias hormonales son las que marcan esas variantes entre comportamientos y actitudes
entre hombres y mujeres

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Muchas de las diferencias las podemos ver en muchos aspectos de la vida: las diferencias
laborales tanto en la casa como en el mundo profesional, a la manera de ver y vivir la vida en
aspectos generales. Un ejemplo, la facilidad con que las mujeres cuentan sus intimidades con su
grupo de amigas, hablan de sentimientos e incluso pueden quedar simplemente para hablar y
apoyarse. En el caso del hombre, hablar de sentimientos es algo que no suele ocurrir mucho.
Podemos hablar de todos los temas: desde política hasta deporte, pero no tan frecuente hablamos
de sentimientos o intimidades, a menos de que estemos pasando un mal momento.
Y es así como encontramos un sinfín de diferencias entre los dos géneros que existen una guerra
de sexos es inevitable cuando tratamos este tipo de temáticas, pero no hay que dejar de lado la
idea de unos con otros nos complementamos y que aunque, a veces no lo parezca nos podemos
entender.

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IGUALES Y DIFERENTES

La pregunta de si los hombres y las mujeres son “iguales” pertenece al ámbito político o moral,
en cambio, la de si son idénticos pertenece al ámbito científico. Aquí veremos algunas
diferencias generales entre ambos, que se han comprobado científicamente. Cuando digo en
general, es porque se presenta en la mayoría de circunstancias y a lo largo de la historia. Por
ejemplo, si decimos que los hombres suelen ser más altos que las mujeres, podemos encontrar
que la persona más alta de la clase sea una mujer, pero comparando todos los hombres con todas
las mujeres, los hombres son más altos.

A lo largo de la historia, pensadores de diversas disciplinas como Rousseau, Kant o Fray Luis de
León se han esforzado por demostrar la incapacidad de las mujeres para la ciencia. El aprendizaje
de algo ajeno las labores del hogar no sólo era inútil, sino también propio de las malas mujeres
que no se dedicaban a su familia e hijos. La fuerza de los signos y símbolos que impregnan
nuestra cultura e historia androcéntrica se refleja hoy en la percepción de dos mundos que
continúan existiendo en nuestra sociedad: el masculino y el femenino. Así, Eva ha sido el
antiejemplo, la mala mujer que quería saber más que el hombre (y, por ende, más que Dios) y
María la buena madre-virgen que todas las mujeres-madres debían imitar. Desde su maternidad y
virginidad, simultaneidad imposible para el resto de las mortales, se ha convertido en el modelo a
seguir para todo el segundo sexo. Por ello, es fácil adivinar que esta perfección impuesta e
inalcanzable ha servido como pretexto para desvalorizar y prejuzgar a todas las mujeres que,
hagan lo que hagan, nunca podrán ser como deberían ser. Así, se han ido conformando unas
desigualdades sociales que han dado a hombres y mujeres diferentes lugares y funciones en el
mundo. Por ello, muchos de los estudios realizados desde el campo de la psicología han querido
justificar (o, como veremos más adelante, refutar) a través de experimentos empíricos que la
mente de los hombres y las mujeres son diferentes y que, por tanto, es lógico que nuestras
capacidades, actitudes o intereses sean distintos. Los estudios que han partido desde una
perspectiva que entiende que los dos sexos son diferentes, se han dirigido, en su mayoría, a
comprobar que esos estereotipos partían de una realidad biológica, en la que los genes y las
hormonas marcan los universos masculino y femenino.

Ahora bien, hablemos de las diferencias en la estructura cerebral entre hombres y mujeres, el
cerebro masculino supera en tamaño al femenino. Y aunque esto parece indicar una mayor

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capacidad no implica en absoluto una mayor inteligencia. Según el psicólogo Howard Gardner
existen ocho tipos de inteligencia que intervienen en la realización de diferentes tareas:
lingüística, lógico-matemática, viso-espacial, musical, interpersonal, intrapersonal, corporal-
kinestésica y naturalista. El cerebro femenino presenta mayor número de conexiones neuronales
por lo que transmite con mayor rapidez la información. Las mujeres tienen más desarrolladas las
regiones cerebrales relacionadas con la toma de decisiones o con la resolución de problemas,
contradiciendo la creencia popular de que no interpretan bien los mapas. Los hombres presentan
mayor tamaño en zonas cerebrales implicadas en la percepción del espacio o en el control de las
emociones, confirmando la creencia popular de que son menos emocionales que las mujeres.

Hombres y mujeres día a día experimentan peleas, desencuentros y discusiones por el simple
hecho de no entender que somos distintos. Además de las características biológicas y físicas, las
diferencias psicológicas también influyen a la hora de establecer relaciones entre hombres y
mujeres. Ya sea en el plano laboral, sentimental o social, no pensamos lo mismo ni actuamos de
la misma forma y esto se debe a que la mujer desarrolla su forma de ver al mundo totalmente
distinta a cómo las desarrolla un hombre. Sin embargo esto no debería llevarnos a un conflicto
siempre, por el contrario hay que saber entenderse y a partir de allí relacionarnos.

El hombre es más práctico y lógico, sin embargo la mujer es más sentimental y social. Busca
siempre relacionarse y compartir, a diferencia del hombre que busca aislarse. Estas diferencias
hacen que en muchas parejas, por ejemplo, la mujer busque ser escuchada y el hombre busque
privacidad. La clave está en comprender cuándo es el mejor momento para hablar y cuál es el
mejor para que cada uno pase tiempo consigo mismo.

Lo cierto es que las capacidades de uno son distintas a las del otro. Por ejemplo, poseemos
distintos circuitos cerebrales. El hombre desarrolla mejor los circuitos que están ligados a las
zonas cerebrales destinadas a la agresividad, en cambio la mujer desarrolla mejor aquellos
destinados a las zonas de la sociabilidad y la escucha. Sin embargo, la mujer siente el dolor de
forma distinta al hombre, ya que su cuerpo está preparado para dar a luz.

Aunque las diferencias continúan, lo central es entender que el hombre busca admiración. Mide
su éxito en base a sus logros profesionales, en cambio la mujer los mide a través de los

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personales porque busca, de alguna manera devoción. Siendo para él importante conseguir un
buen trabajo y obtener una casa propia la mujer le importa formar su familia y vivir felices para
siempre. Sin embargo, esta diferencia no quiere decir que ellos buscarán sólo un buen trabajo y
ellas una familia para formar sino que su visión estará focalizada en ello. Y es a partir de allí que
debemos construir relaciones.

Hace tiempo se pensaba que las diferencias de género en tareas cognitivas y de resolución de
problemas no aparecían hasta la pubertad. Sin embargo, en el año 2000 se hallaron pruebas de
que las diferencias cognitivas y de habilidades se daban en un momento anterior del desarrollo.
Por ejemplo, los investigadores han visto que los niños de tres y cuatro años son mejores
apuntando a un blanco y girando mentalmente figuras dentro de una esfera de reloj que las niñas
de la misma edad. En cambio, las chicas preadolescentes sobresalen recordando listas de
palabras. Estas diferencias de sexo en la cognición corresponden a patrones de habilidades, no a
la inteligencia general. Para estudiar sistemáticamente el dimorfismo sexual en la resolución
de problemas por parte de adultos se utilizan condiciones de laboratorio.

En promedio, los varones superan a las mujeres en ciertas tareas espaciales. Concretamente, los
chicos cuentan con ventaja en pruebas que requieren la rotación o manipulación mental de un
objeto. En una simulación por ordenador de una tarea de laberinto, ellos completaron la tarea
más rápido y con menos errores que las chicas. Además, los hombres han mostrado mayor
precisión en pruebas de habilidades motrices específicas, tales como guiar proyectiles. Ellos
también son más rápidos en pruebas de tiempo de reacción y de dar golpecitos con los dedos.

En promedio, ellas obtienen mejores resultados que los varones en pruebas que miden el
recuerdo. Tienen una ventaja en velocidad cuando se trata de procesar letras y dígitos o de decir
nombres con rapidez. Las mujeres suelen recordar mejor la ubicación de objetos y poseen una
memoria verbal superior. También se les da mejor el aprendizaje verbal. Las mujeres rinden más
en tareas de asociar elementos y de precisión, como la colocación de clavijas en agujeros
designados. En las tareas de completar laberintos e itinerarios, los hombres aprenden la ruta en
menos ensayos que las chicas, pero ellas recuerdan un mayor número de puntos de referencia.
Esto demuestra que ellas tienen mayor tendencia que los chicos a orientarse en situaciones
cotidianas con ayuda de estos puntos de referencia. Además, les cuesta menos recordar si los
objetos han cambiado de sitio o no.

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Sabemos que todos y todas somos diferentes: provenimos de distintas familias, de diversas
culturas; nos diferenciamos en nuestras costumbres y aspectos, hasta en las ideas y cosas que
valoramos. Mucho de ese conjunto de características va constituyendo quiénes somos y quiénes
queremos ser. En esa construcción constante de nuestra identidad, la discriminación es una
barrera que nos limita al desvalorizar alguna o varias de nuestras particularidades. Es importante
destacar que nuestras diferencias nunca deben servir para que alguien o un grupo se crea superior
a otro restándole posibilidades o quitándole lo que le corresponde. Porque no solo somos
diferentes, también tenemos iguales derechos a serlo..

En fin podemos decir que Todos somos iguales porque tenemos los mismos derechos y, a la vez,
todos tenemos diferencias que forman parte de nuestro origen o de nuestra historia personal.

Cada persona tiene sus propias emociones, cultura, lengua, en fin, una serie de valores que
conforman la propia identidad. Cada persona es una ser único.

Los hombres y las mujeres, en tanto que seres humanos, somos iguales, y esto hace que tengamos
las mismas necesidades y los mismos derechos: a la educación, al trabajo, a un trato digno, a ser
valorados, al respeto a nuestras ideas y decisiones, a ser libres.

Pero nos diferencian nuestras costumbres, nuestra forma de vestirnos, nuestros gustos, la forma
de hablar, de pensar, las creencias religiosas, la edad, e incluso aquellas cosas en las que cada uno
de nosotros destaca por encima de los otros. Y todas esas diferencias nos hacen ser personas
únicas.

Pero lo que a mí me parece evidente es que, por encima de todas las diferencias, nuestro valor
como personas es el mismo.

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CONCLUSIÓN

Hay diferencias indiscutibles entre el hombre y la mujer que no son tan posibles de cambiar. Es
preferible afrontar estas diferencias que combatirlas o ignorarlas. Y en esas diferencias que cada
uno encuentra maravilloso el complemento que es la pareja.

Hoy día se sabe que los tanto hombres como mujeres somos iguales, porque tenemos las mismas
necesidades: comer, dormir, respirar y muchas otras cosas que nos hacen iguales, como es la
naturaleza del ser humano: nos duele, lloramos, reímos, sentimos y soñamos. Por eso la igualdad
es mi palabra favorita; pero la igualdad en derechos, en oportunidades, en ser tratados con justicia
en igualdad de condiciones, ricos y pobres, blancos y negros, altos y bajos, gordos y flacos; sin
países ni personas de primer mundo y hasta de quinto, sin salas V.I.P. o mejor con muchas de
esas salas pero para todo el mundo no solo para unos pocos privilegiados; sin sillas de primera
clase y de clase económica. No! Que todas las sillas sean de primera clase.

También se dice que todos los seres humanos somos diferentes. Que no hay dos personas que
piensen igual, así sean gemelos univitelinos, que no hay dos personas cuyos sentimientos sean
exactamente iguales, que lo que uno haga, es decir los hechos de una persona no son los de otra.
Todos hacemos las cosas de diferente manera, seguramente muy parecidas pero no iguales.

Por otro lado, la igualdad de género "le da a las mujeres la posibilidad de expresar opiniones o
preferencias que son diferentes de los hombres" sin tapujos ni problemas. Eso sí, Hermle
reconoce que esta hipótesis no propone mecanismos sobre qué impulsa las diferencias de género
en el nivel individual, pero que explicaría cómo funciona en el plano social, que facilitan el
desarrollo y la expresión de las diferencias de género entre los países. Por ejemplo, rehúye
plantear si hay un origen biológico o evolutivo en estas diferencias, únicamente que se
manifiestan en función del contexto social.

La experiencia común refleja importantes diferencias de género en la vida cotidiana, consideradas


por algunos como adaptativas y complementarias: los hombres tienen mejores habilidades
motoras y espaciales y las mujeres mejor memoria y habilidades emocionales y mejor cognición
social. Esas y otras diferencias menos destacadas han constituido secularmente el caldo de cultivo

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de un neurosexismo de débil fundamentación. Son diferencias de grupo, es decir, entre hombres y
mujeres en general, no siempre mayores ni más relevantes que las que tienen lugar intragénero, es
decir, entre uno y otro hombre o entre una y otra mujer. En cualquier caso, han dado lugar al
importante debate de si esas diferencias son debidas a factores biológicos, como genes u
hormonas determinantes a su vez de diferencias cerebrales, o a la educación y tratamiento
diferencial que hombres y mujeres han recibido también secularmente en el seno de culturas
diversas.

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REFERECIAS BIBLIOGRAFICAS

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