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“La obligación de ser feliz es agotadora,

como la de ser un triunfador”. (Extracto de


entrevista al psicoanalista Gustavo Dessal)

DESCRIPCIONES

“La obligación de ser feliz es


agotadora, como la…
 agosto 30, 2016
 por César Landaeta H.
He decidido poner este extracto de la
entrevista a Gustavo Dessal, porque creo importante discutir un poco el concepto
actual de “felicidad”.

Ojalá haya opiniones, pero si no las hay, está bien… quedo igual de “feliz”.

T : ¿Qué dice el psicoanálisis lacaniano de síntomas como la fatiga crónica,


la falta de atención, el cansancio del que habla el filósofo coreano-alemán
Byung Chul Han?
D : Creo haber dicho en una ocasión que ese nuevo síndrome de fatiga crónica es
el correlato del imperativo moderno a vivir sin límites, a extraer de la vida lo
máximo (lo cual suele ser casualmente lo más caro).

La obligación de ser feliz es agotadora, como la de ser un consumidor


modélico, o un triunfador.

En los Estados Unidos, los padres de clase adinerada preparan con psicólogos y
pedagogos a sus niños para que puedan pasar las severas pruebas que les
imponen en las guarderías de élite. La carrera hacia el éxito debe asegurarse
desde el principio.

Aunque se trate de una aberración, tiene sentido.

Para garantizar el éxito hay que empezar por elegir el terreno apropiado donde
sembrar la semilla. ¿Es delirante? Por supuesto que lo es. Tan delirante como el
concepto de triunfo social.

Se habla mucho de los niños hiperactivos. Pero muy poco de los


padreshiperactivistas, que imponen a los hijos una agenda diaria extra escolar
más ocupada que la de un ejecutivo de Wall Street: clases de música, idiomas,
artes marciales, squash, tenis.
No es una crítica a los padres, pobres diablos prisioneros del imperativo del éxito.
Vivimos una crisis del saber.

Lacan descubrió una cosa muy interesante: que no existe el deseo de


saber. Es una idea extrañísima, puesto que el sentido común parece indicar lo
contrario, que el ser humano es una criatura ávida de saber. Sin embargo, Lacan
es muy astuto. Que no exista el deseo de saber, no implica que no se quiera
saber. Uno no busca el saber por deseo, lo hace por la satisfacción que
puede aportar. El saber no es objeto de un deseo, sino algo de lo que puede
obtenerse un goce. No todo el mundo lo obtiene.

El síndrome de desatención en los niños es el síntoma de un mundo en el


cual el saber ya no produce gran cosa en materia de goce.

Freud lo comprendió muy rápidamente. Se dio cuenta de que el aprendizaje


está articulado a la libido, y que sin libido no se puede aprender nada. Eros
es imprescindible para que alguien pueda saber algo. Pero la sociedad
terapéutica no promueve el Eros, sino que administra la pulsión de muerte de
forma liminar.

http://www.telam.com.ar/notas/201408/76019-la-obligacion-de-ser-feliz-es-
agotadora-como-la-de-ser-un-triunfador.html