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DIVERSIONES PÚBLICAS EN LA CIUDAD DE TRUJILLO A INICIOS DEL
SS. XX. (1900 - 1910). LA EXPERIENCIA DE LA MODERNIDAD

Mg. Sergio Aguado Peña1

I. INTRODUCCIÓN

Las diversiones públicas son manifestaciones culturales propias de


toda sociedad organizada, teniendo como particularidad su constan-
cia través del tiempo. Estas diversiones suelen ser juegos, fiestas reli-
giosas, espectáculos públicos tales como el teatro, cine, o bailes. Para
el análisis de estas actividades culturales es necesario partir del su-
puesto que muchas de ellas terminan por normar la vida de los habi-
tantes de cada ciudad (Enríquez, 2000).
La vida cotidiana en todas las épocas ha generado que las personas
busquen maneras de sociabilizar, y son las diversiones tanto de carác-
ter público como privado las que permiten desarrollar estos procesos.
Los espacios en los cuales se desarrollan este tipo de actividades son
otro punto importante de analizar, puesto que reflejan un sentido de
identidad y estatus con el que cual los sectores sociales se entienden
a sí mismos, asumiéndolos como propios de su condición.
A partir de la década del ochenta, el estudio de las diversiones públi-
cas despertó el interés de los investigadores a nivel mundial, los cua-
les, a través del enfoque de la historia de las mentalidades, posterior-
mente el de la historia social y en los últimos años de la historia cul-
tural, encontraron en los espectáculos una nueva forma de abordar
la dinámica social.
El tema de las diversiones públicas no solo centra su análisis en los
intercambios entre diferentes manifestaciones artísticas, sino que van
más allá; desde los empresarios y los artistas, que, junto a sus artilu-
gios, incluso animales, exhiben un espacio lúdico para la risa, el juego

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Magister en Arqueología Sudamericana mención en Arqueometría, Modelización y
Técnicas Analíticas. Université de Rennes 1 - Francia

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y el sobrecogimiento, hasta los actores y los personajes que adoptan,
las propuestas que exhiben, generando así un discurso que llega a
calar en el pensamiento de una determinada época. Con esto se llega
hasta las reacciones del público, las medidas que adoptan las autori-
dades en la legislación del entretenimiento y la forma como los secto-
res sociales acogen o rechazan el discurso que proviene de estos (Sán-
chez 2007).
El carácter festivo que imponen este tipo de manifestaciones ha sido
largamente registrado, teniéndose conocimiento desde la época
prehispánica de grandes fiestas político–religiosas. Posteriormente,
en la época colonial, se puede encontrar diversiones de gran magni-
tud como las que se celebraban para el Corpus Christi, así como di-
versas festividades programadas incluso desde la Corona. El paso a la
República significo la búsqueda de nuevos espectáculos, especial-
mente los de tradición europea.
El advenimiento del siglo XX trajo consigo una nueva forma de en-
tender el arte. La idea de una ciudad cosmopolita, como ya lo eran
las ciudades europeas, acrecentó el afán de la elite por la búsqueda de
nuevas diversiones que vayan de acuerdo con gustos más refinados y
menos populares. La ópera y el género dramático fueron las llamadas
a tener como referencia a lo que constituía el ideal de progreso y civi-
lización.
El teatro como lugar especial para la realización de este tipo de espec-
táculos fue una de las principales características que se implantaron a
inicios del siglo. Para el caso de Lima, Rengifo muestra como para el
público de la época, ir al teatro significaba la modernidad; por ello,
la elite limeña era muy aficionada este tipo de diversiones, obligatoria
para toda persona que se considerará culta y refinada (Rengifo 2011).
Por otro lado, para la ciudad de Trujillo pocos han sido los trabajos
que se han elaborado para poder entender mejor el período contem-
poráneo Los periodos que abarcan la época prehispánica, colonial y
republicana han recibido una mayor atención en los últimos años,
mientras que el siglo XX, siglo de cambios importantes que marcaron
el rumbo a seguir en las actuales generaciones, ha sido dejado de lado
por las investigaciones actuales.

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La presente investigación abarca la primera década del siglo XX, es
decir el período que constituye el crecimiento económico de las ha-
ciendas azucareras. La elección de este marco temporal se aborda bajo
dos criterios, el primero de ellos corresponde a lograr una mayor com-
prensión de las dinámicas sociales en la ciudad, comparándola con
los procesos de cambio que vivía la ciudad de Lima bajo el discurso
modernizador, para de esta forma tener panorama más amplio para
el análisis. Por otra parte, se delimitó la investigación en el año de
1910, por ser esta la fecha en la cual se produjo el voraz incendio que
redujo a cenizas el teatro municipal de la ciudad, suceso que conside-
ramos marca un proceso de cambio totalmente diferente, debido a
las repercusiones que produjo, tal como la búsqueda de nuevos espa-
cios para la recreación y el esparcimiento.
El problema principal bajo el cual abordamos la investigación es:
¿Cómo se explica, mediante las diversiones públicas, la dinámica so-
cial en la ciudad de Trujillo entre los años de 1900-1910? Hipotética-
mente, respondemos que las diversiones públicas son manifestacio-
nes constantes dentro de la historia de la humanidad, teniendo como
punto de partida la cultura inherente de los diversos grupos sociales
que las realizan. Las diversiones, tanto públicas como privadas, abar-
can diversos aspectos de la dinámica social que van desde lo econó-
mico, lo social y cultural; convirtiéndose en actividades que permiten
crear identidad que puede ser vista desde la pertenencia a un grupo
social determinado hasta ideologías adoptadas. El papel que juegan
las distintas diversiones permite entender la interrelación de las acti-
tudes y estilos de vida de los diversos actores sociales.
La posición de Trujillo como capital de provincia, la cual representó
un centro de poder local y regional, resulta beneficiosa para entender
la mecánica de la ciudad, permitiendo observar el desarrollo no solo
de la población local, sino también de los migrantes de zonas aledañas
y la fuerte presencia de lo que significó la inmigración asiática a la
ciudad. El sincretismo y las manifestaciones culturales de estos grupos
sociales se fueron poco a poco expandiendo en diversos ámbitos, en-
tre ellos la realización de espectáculos con características propias.

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Por otro lado, la presente investigación espera llenar un vacío histo-
riográfico sobre la historia social y cultural de la sociedad trujillana a
inicios del siglo XX y, principalmente, estudiar las condiciones socia-
les, económicas y culturales, bajo las cuales se desarrollaron las diver-
siones públicas. Esperamos poder abrir nuevas perspectivas de inves-
tigación y demostrar como mediante los espectáculos de una época es
posible reconstruir la historia social de cada ciudad, haciendo énfasis
en el tema de la identidad y, de manera paralela, con los procesos
sucedidos a nivel nacional.

II. EL PROCESO DE MODERNIZACIÓN

1. TRUJILLO A INICIOS DEL SIGLO XX

El estudio de la situación económica y social en la ciudad de Trujillo


a inicios del siglo XX, se enlazan a través de las actividades producti-
vas que se realizaban en la región, los cuales vinculaban a diversos
grupos sociales debido al trabajo en los valles circundantes. Esta con-
figuración mantuvo una fuerte herencia desde los primeros años de
la República.
Los comienzos de la década de 1870 fueron excepcionalmente prós-
peros para los 25 azucareros del rico y fértil del Valle de Chicama. La
mano de obra era barata, el crédito abundante, el precio de la azúcar
en el mercado mundial era alto y el país, gracias a Ramón Castilla,
había dejado de sufrir la endémica refriega interna y la guerra civil
que había importunado el desarrollo económico político de la nación
desde la Independencia (Klaren 1976).
En el campo, las haciendas de la costa norte fueron las más dinámi-
cas. Sus principales dueños fueron llamados los “barones del azúcar”,
dando cuenta con ese nombre de su poder señorial. Según el histo-
riador Jorge Basadre (1968), en el año de 1875 existían 235 pequeños
ingenios distribuidos desde Lambayeque hasta Arequipa; es en esta
época donde se inicia una revolución técnica, en cuanto a la maqui-
naria empleada en la industria.

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Tal y como dan cuenta Thorp y Bertram (1985), el auge de las hacien-
das azucareras no solo respondió una predominancia de la región
norte sino, además, a la diversificación de las exportaciones que em-
pezaron a suceder en esta época; esto trajo consigo el aumento tecno-
lógico reflejado en el aumento de plantas de refinación de azúcar,
desmotadoras de algodón, la utilización de casi 24 mil jornaleros en
las haciendas azucareras así como 66 mil trabajadores para la época
de cosecha del algodón, fundiciones de cobre y plata, expansión de
ferrocarriles, etc.
Los avances tecnológicos no fueron los únicos cambios significativos
que produjo la agricultura costeña para la segunda mitad del siglo
XIX, la estructura social se vio también fuertemente modificada. Con
la exportación del azúcar y el algodón al mercado internacional, se
recurrió a la explotación de los culíes chinos como fuerza de trabajo.
Entre los años de 1849 y 1874 China sirvió al grupo agroexportador
costeño de fuente de aprovisionamiento de mano de obra, durante
estos años se introdujeron al país más de 90,000 culíes chinos, si bien
el tráfico de culíes fue cortado en 1874, estos trabajadores permane-
cieron en las haciendas hasta culminar su contrato o recontrato hasta
la década de los 80 (Morimoto 1979).
La década siguiente fue distinta respecto a la fuerza de trabajo, la agri-
cultura de la costa comenzó a reemplazar a los culíes chinos por peo-
nes japoneses y “enganchados” de la sierra. Los enganchados eran
campesinos que celebraban contratos laborales por períodos precisos
luego de los cuales volvían a sus tierras de origen. Esta forma de tra-
bajo permitió la recuperación de la actividad agrícola después de la
post- guerra, además que dio ingresos adicionales a los campesinos de
la sierra y los integró parcialmente en la economía monetaria (Con-
treras y Cueto 2000).
Para el caso de los inmigrantes chinos, la cantidad fue cuantiosa,
mientras que para el japonés se tiene un registro de distribución po-
blacional entre las provincias que data de 1924, ocupando La Liber-
tad el tercer puesto con un número de 680 inmigrantes, mientras que
seis años después, para 1930, la cifra disminuye a 328 y en 1940 au-
mentaría a 441 pobladores (Fukumoto 1974).

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La organización social en la costa norte se vio diversificada muy
pronto, chinos culíes, japoneses y población de la sierra se vio en-
vuelta en el trabajo de hacienda, todos estos nuevos actores sociales
tuvieron una constante aparición en el contexto del siglo XX para la
ciudad de Trujillo. Si bien mucha de esta nueva masa obrera se vio
reducida por constantes enfermedades y condiciones de vida inade-
cuadas, su herencia cultural se mostró viva y perenne hasta nuestros
tiempos.
Para el caso de las haciendas circundantes a Trujillo, estas experimen-
taron un crecimiento notable, apellidos como los Iturregui, los Bra-
camonte, los De la Puente y los Orbegoso experimentaron décadas
de esplendor en el último cuarto del siglo XIX, al igual que los terra-
tenientes de otras regiones del país, parte del año vivían en sus ele-
gantes casas de Trujillo, enviaban a sus hijos a educarse a Lima o a
Europa y ellos mismos a veces viajaban al extranjero.
Posteriormente, si bien la época de la guerra afectó notablemente la
producción agrícola y paralizó muchas haciendas, debido a los ejérci-
tos chilenos invasores y su plan de incendiar las grandes áreas pro-
ductoras de azúcar, las haciendas del valle de Chicama se salvaron de
ser arrasadas debido al pago de cupo al general chileno Lynch (Gue-
rra, 1996).
Para muchas de las grandes familias hacendadas, la post – guerra sig-
nificó un duro proceso de reconstrucción económica, Klaren señala
que para las primeras décadas del siglo XX, muchas de estas familias
habían desaparecido o mejor dicho, terminaron siendo absorbidas
por diversos capitales y nuevas familias y apellidos empezaron a sur-
gir.
Dentro de estas nuevas familias y redes es importante señalar a los
hermanos Larco, Andrés y Rafael, quienes tuvieron un papel prepon-
derante en la ciudad de Trujillo. Así también se encuentra el rico
financista limeño de descendencia alemán Juan Gildemeister, quien
fue rápidamente el nuevo propietario de numerosas haciendas que se
encontraban en la bancarrota.
Esto nos permite entender que la ciudad de Trujillo entró al siglo XX
con una diversidad de grupos sociales, así como nuevas familias que

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se asentaron poco a poco bajo el declive de otras. Para el tema en
estudio, los datos brindados son importantes pues nos permiten en-
tender las múltiples manifestaciones culturales que se vieron expues-
tas en las diversiones hechas por los diferentes grupos, tanto de inmi-
grantes, populares y sectores altos.

2. EL DISCURSO MODERNIZADOR

A finales del siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX se
producen una serie de transformaciones en todo el país, principal-
mente en la capital. Francisco García Calderón, joven filosofó, hom-
bre de leyes y miembro de la elite modernizadora, en su obra El Perú
Contemporáneo, describe con optimismo el desarrollo del país y los
progresos de Lima para convertirse en una ciudad cosmopolita; sin
embargo, su perspicacia le permite reconocer que este proceso era de
transición, que todavía eran necesarios muchos cambios (Muñoz
2001).
El afán modernizador estuvo dirigido por el Estado y un grupo de
profesionales e intelectuales, a quienes se denominó “elite moderni-
zadora”, para quienes: “modernización fue percibido como la indus-
trialización, la democracia representativa limitada, la educación téc-
nica y científica y un modo de pensamiento que era a la vez no escolar
y no idealista” (Klaren 1976: 34).
Para Muñoz, esta élite modernizadora es representada por a aquellos
individuos que ocupan posiciones definidas de autoridad a la cabeza
de alguna organización o institución. En este sentido, un miembro
de la elite modernizadora podía provenir de una familia aristocrática
o de industriales, comerciantes europeos, profesionales liberales o de
sectores migrantes provincianos, de clases medias. Tanto para el caso
limeño como trujillano, la elite gobernante se ve ceñida a estos pará-
metros.
El primer programa de modernización en la época republicana fue el
que se gestó durante el boom guanero, en el gobierno de Castilla,
entre 1845 y 1860. Durante estos años de bonanza económica se

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buscó la integración del país en la dinámica de la modernidad euro-
pea. Al amparo del discurso del ornato público, se inició la renova-
ción de la ciudad capital, la reforma de plazas y calles y la prolifera-
ción, e esos años, de monumentos, relojes, esculturas, etc.
Uno de los principales objetivos de la elite “modernizadora” capita-
lina fue ubicar a Lima a la altura de lo que significaban las demás
ciudades capitales de América. El escritor Enrique Carillo (1905) ex-
hortaba: “Realizar los cambios para poner a nuestra capital a tono
con la época y poder competir con las demás capitales del mundo”,
anhelo que era compartido por amplios sectores.
En el caso de la elite trujillana, la cual también gozaba del poder po-
lítico a través de los cargos públicos, no es posible encontrar el ma-
nejo de un discurso sobre las nuevas innovaciones que traerían posi-
cionar el país a la vanguardia de los demás países, especialmente los
europeos. A diferencia de la elite y los intelectuales de la capital, quie-
nes daban a conocer sus ideas en periódicos y boletines, sus similares
de esta ciudad no utilizaron este medio tanto para mostrar su res-
paldo o rechazo a estas ideas.
Muñoz señala además la forma como el discurso modernizador de la
época no solo está presente en la creación de una nueva ciudad, sino
además en la formación de un nuevo individuo. La Guerra del Pací-
fico (1879 - 1883), que dejó en ruinas a la otrora llamada Perla del
Pacífico, no sólo causó un retroceso de la incipiente modernización
de la ciudad iniciada en la década del cuarenta, sino que puso en tela
de juicio el proyecto de nación y, por lo tanto, de ciudad a la que
aspiraban los liberales, criollos e ilustrados civilistas de mediados del
siglo XIX.
Así pues, la guerra marcó un hito muy importante en la historia del
país, pues puso en evidencia los males que tenían que combatirse para
forjar la nación peruana. Al tratar de explicarse la derrota, la elite y
otros grupos radicales centraron su mirada en la propia sociedad. A
su juicio, gran parte del fracaso se debía a la mentalidad y forma de
vida de los limeños, extensiva a todos los peruanos
Para Muñoz, al igual que Gonzalo Portocarrero, el “racismo cientí-
fico” fue la ideología implícita del Estado Oligárquico. Es decir, si

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entendemos que en el proyecto del Estado y de la elite moderniza-
dora, el individuo que habitaría esta urbe que estaba transformán-
dose debía ser una persona de comportamientos y conducta mode-
rada, de contextura física fuerte, saludable; con voluntad, con capaci-
dad de decisión y con gran apego al trabajo. Estos atributos fueron
asociados a la raza blanca y que distaba de las características que se
podían observar en la sociedad peruana y limeña de fin de siglo, com-
puesta por diversos grupos étnicos. Por ello, la aspiración de formar
este individuo burgués se dio en un ambiente de tensión y acentuadas
divisiones étnicas, que se legitimaron con el discurso racista de sus-
tento científico al que se adhirieron el Estado y las elites peruanas, y
que formaba parte del horizonte cultural de la época.
La sociedad y el juego fueron problemas sociales que se hicieron ex-
plícitos desde mediados del siglo XIX. Para el caso de Lima, La Esta-
dística General de Lima, realizada por el abogado y estadista Manuel
Atanasio Fuentes en 1858, daba cuenta de este hecho. De acuerdo
con este informe, la capital era una de las ciudades con mayor nú-
mero de vagos y hombres corrompidos. Los vicios dominantes “eran
la beodez y el juego”. El primero tiene extensos límites en la parte
baja del pueblo y el segundo ejerce perniciosos efectos en casi todas
las clases sociales (Muñoz 2001).
Para el caso de Trujillo, el tema de la beodez es uno de los males más
extendidos que presenta la ciudad. En las discusiones de las sesiones
de consejo se puede encontrar a la elite representada por diversos re-
gidores de familias notables, debatiendo sobre este tema. Encontra-
mos que, si bien la libación de licor es atribuida a un solo sector de
la población, el obrero; la sociedad conservadora de la época intentó
poner freno a este mal que consideraban degradante.
En 1901, encontramos al alcalde municipal en plena sesión de con-
sejo, manifestando que “el funesto vicio de la embriaguez había ter-
minado calando en proporciones alarmantes a la clase obrera, que
raro era el jornalero o el artesano que no contento con las libaciones
del sábado y los domingos, todavía bebían los lunes y aún más los
martes, faltando a sus compromisos, y lo que es peor, arruinando su
salud”. Analizando lo expuesto por el alcalde municipal, es posible

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observar que la preocupación que se puso en manifiesto sobre el con-
sumo de alcohol se debió básicamente en el efecto que tuvo en los
trabajadores, puesto que muchos obreros descuidaban las labores,
afectando así el funcionamiento de las haciendas aledañas.
Para el caso de Trujillo, uno de los principales grupos étnicos que
fueron punto de críticas debido a su frecuente vicio y hábitos nocivos,
fueron los descendientes de los grupos asiáticos. Por ejemplo para
1901, el Sr. Don José Luis Orbegoso, hace hincapié al tema de los
vicios que acaecen en la ciudad, en su publicación del diario La Indus-
tria señala que “el 12 de Julio del año pasado, se ha dado el decreto
expedido por el señor prefecto del departamento, disponiendo que
los asiáticos que en el centro de la ciudad se entregan al pernicioso
vicio del juego y al no menos nocivo vicio de fumar opio se trasladen
a las afueras de la población y a sotavento de ella, bajo apercibimiento
de fuertes multas”2
Podemos observar que el arribo de trabajadores asiáticos producto
del boom agroindustrial mantuvo para la época una fuerte presencia
en Trujillo, recaudándose mucha de la información sobre este grupo
en temas asociados al juego, los vicios y el opio.
Una de las quejas recurrentes respecto a la población asiática que se
pueden encontrar en los periódicos, son aquellas referidas al vicio del
juego. Uno de los casos más sonado es sobre la misteriosa rifa china.
Este juego llego a ser muy popular entre hombres y mujeres, consistía,
según El Comercio (1900), en lo siguiente:
“Un papel que constaba de 20 centavos, y que traía un muñeco delineado en
el centro y sobre el cual se esparcían toscos dibujos de objetos animales, nu-
merados del 1 al 36. De la cabeza a los pies era caricatura de hombre sem-
brada de caprichosos símbolos que formaban ocho agrupaciones, con los si-
guientes encabezamientos: pobre, curas, comerciantes, padres valientes, mi-
nistros, mujeres y ricos. Bajo cada uno de estos temas se hallan reunidos seis
y ocho objetos dibujados de los 36 muñecos. Así, por ejemplo, alguno de los
pobres pertenece carnero, araña, culebra y camarón. Al grupo de los curas
pescado, gallina y candela. Ese muñeco sirve de guía a los que apuntan a la
rifa china. La persona escoge uno de los animales que cree que va a salir

2
Archivo del diario La Industria, 1901

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sorteado. Al que toma el número de la rifa se entrega un comprobante en el
que se indica el animal objeto en que se ha apuntado y al mismo tiempo el
encargado de la rifa toma nota de ello en un papel más grande, llamado pla-
nilla que queda en poder del dueño de la mesa. La casa paga treinta por uno
[….] Mientras se hacen los apuntes en la planilla, un chino, generalmente el
mismo dueño de la casa, se mete a un cuarto oscuro y allí encubierto intro-
duce en la cajita la letra que designa el objeto ganador.”
En Trujillo, la prensa informo que “la policía tiene una burla san-
grienta del cual son objetos de parte de los chinos argumentándose
además que estas reuniones clandestinas donde se realiza dicha rifa
se convierten en fumaderos de opio” 3
Un artículo escrito en La Industria para 1914, señala además que es
desde años atrás y con muy breves intervalos que se ha generalizado
en esta ciudad la rifa china o también vulgarmente conocida como
Chifa. El diario argumenta además el tema del vicio como inmoral y
denigrante, a razón de que “como quiera que la influencia desmora-
lizadora de este juego es indudable, porque en ella intervienen no
sólo los hombres, sino también las mujeres y niños, casi de toda clase
y condición, singularmente de los menos acomodados, lo que desa-
rrolla la afición al agio y destruye todo hábito de ahorro” (ver imagen
1).

Imagen N 1
Fuente: Archivo del diario La Industria

3
Archivo diario La Industria, 1901

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Como ya hemos mencionado, con la idea del racismo científico, la
elite emprendió un proceso de desprestigio con todo lo perteneciente
y producido por los diversos grupos sociales que no se ajustaban a su
ideal de individuo de la nueva nación.
Crear un nuevo individuo, a razón de modernizar no solo las estruc-
turas materiales, sino también sociales, fue una labor ardua en la cual
la elite invirtió denodados esfuerzos. El destierro de las costumbres
criollas con tradición colonial fue algo que le resultó imposible de
eliminar. Las rifas, las corridas de toros y gallos, los juegos de azar, las
casas de billares, los juegos de cantinas y chinganas poco a poco fue-
ron reglamentándose por lo que terminaron siendo constante a razón
de que las clases bajas siguieron viendo en ellos, espectáculos de su
predilección.

III. LAS DIVERSIONES PÚBLICAS

Como se ha mencionado anteriormente, las diversiones públicas son


manifestaciones culturales propias de toda sociedad organizada, te-
niendo como particularidad su constancia través del tiempo. Estas
diversiones suelen ser juegos, fiestas religiosas, espectáculos públicos
tales como el teatro, cine, o bailes. Para el análisis de estas actividades
culturales es necesario partir del supuesto que muchas de ellas termi-
nan por normar la vida de los habitantes de cada ciudad.
Para una mejor comprensión de lo importante que resultan el entre-
tenimiento y las diversiones públicas como categorías de análisis y
comprensión del desarrollo social y económico de un determinador
lugar, empezaremos por entenderlas a través de su reglamentación, el
espacio en que se desarrollan y finalmente, las diversas formas como
los grupos sociales se vieron reflejadas en cada una de ellas.

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1. LA REGLAMENTACIÓN DE LAS DIVERSIONES

Uno de los primeros reglamentos establecido para las diversiones pú-


blicas fueron los establecidos en el año de 1849, este reglamento re-
gulaba los espectáculos que se realizaban en recintos cerrados, tales
como los teatros. Este reglamento se encontró vigente hasta 1863,
fecha en la que el presidente Diez Canseco lo derogó (Basadre 1999).
Dentro de este reglamento, se buscó la defensa del buen gusto y pre-
venir cualquier ofensa contra la religión, la moral y el orden público;
señalaba normas en defensa de los empresarios y actores y la particu-
lar disposición de que estos últimos bajo ningún motivo, podían di-
rigir la palabra al público.
Posteriormente se estableció el reglamento de teatro de 1898, que
regirá hasta 1919, este reglamento aprobado por el Consejo Provin-
cial de Lima presidido por el alcalde Manuel Irigoyen, destaca el con-
trol de las obras y sus representaciones por el Estado, sin ninguna
crítica hacia sus instituciones ni a particulares. El artículo 91 del Tí-
tulo XI establece: “cuando las obras que se represente sean ofensivas
a la moral, a las instituciones del estado o personas particulares, la
inspección de espectáculos podrá, según los casos o disponer de la
suspensión de la función ya comenzada…. O bien prohibir su repre-
sentación en lo sucesivo, sin prejuicio del pago de la multa de 50 a
100 l.p y de la responsabilidad penal a que hubiese lugar” (Rengifo
2011: 275).
En el caso de lo concerniente a la ciudad de Trujillo, existió una la
ley municipal, dentro de la cual establecía los siguientes puntos:
1) En el caso de concesión o permiso del teatro para cualquier tipo
de espectáculo se tiene que dar salvedad al Inspector correspondiente.
2) Los locales municipales no deben emplearse sino en los objetos a
los que se destina la ley. 3) Las municipalidades no pueden ni deben
ocuparse a cosas y fines extraños a la ley de su institución. 4
Contrastando las leyes que normaban las diversiones, tanto a nivel
nacional como local, podemos observar que el fin común bajo el cual

4 A.R.T. Actas de Licencias, Tomo 3, f.174, 194, 206.

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ambas se desenvolvían era el hecho de mantener un carácter moral
que vaya acorde con los valores y principios establecidos por la Iglesia
y el Estado. Además, pretender imponer correctivos en caso de con-
trariar estas disposiciones, los cuales eran reforzados a través del co-
bro de multas, por lo que nos permite entender como implícitamente
las diversiones desarrolladas en espacios como teatros, tenían una
fuerte carga ideológica implantada desde el estado.

2. LOS ESPACIOS DE DIVERSIÓN

Como se ha mencionado anteriormente, las diversiones públicas, de-


bido al carácter que imprime cada espectáculo y razón de los elemen-
tos que lo componen como: artistas, sonido, iluminación, espacio,
vestuarios, implementos entre otros, plantean también la necesidad
de adoptar espacios que permitan una realización acorde con estos
elementos.
El espacio de desarrollo más antiguo en el Perú lo constituyeron las
plazas públicas, las cuales fueron dejándose de lado con la aparición
de lugares cerrados, donde se permitiera un mayor control de los es-
pectáculos y los espectadores respectivamente. Una de las institucio-
nes sociales que salta a relucir su carácter de espacio para la realiza-
ción de diversas actividades culturales, fue el teatro.
El caso particular que corresponde a Trujillo de inicios del siglo XX
existía en la ciudad un solo teatro imperante, el cual se encontraba
bajo el amparo de la municipalidad. Debido al carácter que poseían
los diversos espectáculos realizados, el teatro no significó un lugar ex-
clusivo para su desarrollo, por lo que rápidamente empezaron a pro-
liferar lugares diseminados por toda la ciudad.
La modernidad como programa de la época, propugnaba la creación
de nuevas estructuras, entre ellas, los teatros, con el fin de lograr una
mayor realización de espectáculos “cultos” que consideraban permiti-
rían la creación de nuevas costumbres. Este proceso no fue de forma
homogénea, sino que más bien, presentó características particulares
en las diversas regiones del país.

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Entender estas características particulares implica el análisis de ma-
nera paralela con los ocurridos en la capital. Lima, para finales del s.
XIX, ya contaba con cinco salas, y para 1914, seis más; contaba ade-
más con gran actividad teatral y hubo numerosas compañías de ópera,
zarzuela, canto y baile sicalíptico, dramas y el teatro nacional de Fer-
nando Soria, Manuel Moncloa y Leónidas Yeroví (Basadre 1999).
A pesar de que la ciudad de Trujillo ocupa una posición destacada
dentro del ámbito nacional, reflejado en el sector económico, político
y especialmente en el social, la proliferación de teatros no fue una
consecuencia de dichos factores, sino más bien, el recurso derivado
de un desastre. La destrucción del Teatro Municipal a causa del in-
cendio de 1910 resultó determinante para la búsqueda de nuevos es-
pacios que el auge de la vida cultural necesitaba.
Fanny Muñoz dentro su estudio sobre las diversiones públicas en
Lima, da cuenta sobre los espacios instaurados por grupos sociales
específicos, tales como los inmigrantes. Por ejemplo, para Lima en
1872 se inaugura el teatro Odeón con la obra “Los dos Sargentos”,
puesta en escena por la compañía italiana de Ernesto Rossi. Sin em-
bargo, la ubicación en la calle Capón, cerca del mercado, en pleno
corazón del barrio chino, provocó que “el público culto” de Lima se
alejara. Por ello, al cabo de algunos años, fue alquilado a la colonia
china, convirtiéndose exclusivamente en teatro chino de espectáculos
de los escenarios de Pekín. Estuvo frecuentado por público de estra-
tos bajos, ya que en esos años la colonia china estaba conformada por
personas de escasos recursos, siendo los precios reducidos.
Otro ejemplo lo representó el Teatro Delicias, el cual fue inaugurado
en 1910 y era de empresarios chinos como Federico Tong. Pertenecía
a la compañía Dramática lírica China, y además del público asiático
asistían limeños y turistas, contando con todos los servicios y anexos
para grandes compañías
Para los casos del Teatro Delicias y el Teatro Odeón, podemos obser-
var como rápidamente nuevos sectores sociales buscan también ha-
cerse un espacio en la vida cultural. En el caso de los dos teatros antes
mencionados pone en el escenario a los emigrantes chinos como pro-

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tagonistas de su propia realidad. La mentalidad de clase y pertenen-
cia, calan en el público receptor al igual que en las compañías teatra-
les extranjeras. Para el caso trujillano, si bien las clases sociales son
marcadas con estratos altos y bajos y el sector migrante, estos no ge-
neran una separación drástica en los espectáculos públicos.
En el caso de los inmigrantes chinos, se sabe que en la región norte,
debido al trabajo de las haciendas dedicadas al sector agrícola, la po-
blación asiática fue mayor; la diferencia con Lima radica en el estatus
que alcanzaron los empresarios chinos de la capital con los de Truji-
llo. Para el caso Trujillano, los inmigrantes chinos que ostentaban un
estatus económico alto fueron escasos, siendo muy frecuente la infor-
mación sobre la mendicidad de este grupo social, así como su trabajo
en pequeños negocios como lavanderías tintorerías o pequeñas tien-
das, por lo que fue imposible que lograr hacer lo mismo que sus con-
géneres de Lima.
De otro lado, si bien es cierto que la construcción urbana en la ciudad
de Trujillo no fue amplia, existieron en forma mínima lugares públi-
cos que fueron rápidamente cogidos por diversos empresarios que los
utilizaron para desarrollar sus actividades. La plazuela El Recreo, así
como el atrio de la iglesia de Santa Ana, son dos lugares donde se ha
podido encontrar registros de este tipo de eventos. Desarrollaremos
estos puntos en líneas siguientes.

3. LAS DIVERSIONES “CIVILIZADAS”

El advenimiento del siglo XX trajo consigo una nueva forma de en-


tender el arte. La idea de una ciudad cosmopolita, como ya lo eran
las ciudades europeas, acrecentó el afán de la elite por la búsqueda de
nuevas diversiones que vayan de acuerdo con gustos más refinados y
menos populares. La ópera y el género dramático fueron las llamadas
a tener como referencia a lo que constituía el ideal de progreso y civi-
lización.
El teatro como lugar especial para la realización de este tipo de espec-
táculos fue una de las principales características que se implantaron a

174
inicios del siglo. Para el caso de Lima, Carlos Rengifo muestra como
para el público de la época, ir al teatro significaba la modernidad; por
ello, la elite limeña era muy aficionada este tipo de diversiones, obli-
gatoria para toda persona que se considerará culta y refinada.
Se debe tener en cuenta que la concepción del teatro como un espa-
cio para las clases altas, se debe básicamente por la forma como era
concebido para la época. El espacio público que representa el teatro
no podía representar una exclusión total de las clases bajas, debido
no solo a su carácter de público, sino que, además, dependían en mu-
chos casos de las municipalidades.
Esta separación no fue rígida, pero si debemos tener en cuenta que
existía dentro de los teatros una demarcada idea de clase a través de
la organización espacial. La platea y los palcos constituyeron los luga-
res favoritos de las clases acomodadas, mientras que, por otro lado,
las clases bajas vieron reducido su espacio dentro del teatro a la parte
denominada cazuela.
Los datos expuestos en este acápite han sido obtenidos en el Archivo
Regional de Trujillo, específicamente en la revisión de las Actas de
Licencias, por lo que las cifras aquí expuestas corresponden a las di-
versiones públicas que tuvieron carácter de legalidad y fueron realiza-
das bajo el amparo de la ley. Debido al tipo de diversiones que signi-
ficó la ópera o el género dramático, resulto casi imposible que se hu-
bieran desarrollado otras de carácter clandestino que no puedan ser
visible a través de la documentación brindada, esto a razón de la uti-
lización imprescindible del Teatro para su realización
Por otra parte, las diversiones tales como funciones teatrales o de va-
riedades, rápidamente se volvieron de gusto popular, por lo que no
se descarta que se hayan realizado de manera ilegal en diferentes lu-
gares, especialmente en los barrios populares adyacentes a la ciudad.
El desarrollo de este capítulo examinará cada una de estas diversio-
nes, consideradas civilizadas por el carácter que llevan en su realiza-
ción, la utilización del teatro. Intentaremos ver la dinámica bajo la
cual la sociedad y los diversos grupos sociales se desarrollaron alrede-
dor de ella.

175
a. EL TEATRO DE CULTO, LA ÓPERA Y EL GÉNERO DRAMÁTICO

La ópera apareció en el Perú desde el siglo XVII, aunque estas no


fueron muy frecuentes. La primera compañía de ópera italiana llego
al Perú en 1812, y pese a la popularidad que despertó la presentación
de obras como las de Rossini, como demuestra Ricketts, la ópera
nunca contó con un público asiduo (Cantuarias 1993).
El historiador Jorge Basadre reafirma esta idea en cuanto que la
Opera en el siglo XIX no fue ampliamente recibido por los diversos
sectores sociales, además de contar con funciones poco frecuentes a
pesar del gran despliegue propagandístico de la época. Todo esto tuvo
un cambio de 1900 a 1915, lo cual coincidió con un gran desarrollo
teatral.
Según David Rengifo, el auge de muchos de estos géneros recién em-
pezaría a tener una mayor connotación en el contexto de la Primera
Guerra Mundial: los grandes artistas europeos no podían presentarse
en su propio continente desgarrado por la guerra y lo hacían en Amé-
rica, la bonanza económica producto de la exportación de materias
primas dio paso a un mayor poder adquisitivo del público y de los
empresarios.
La ciudad de Lima, por su calidad de capital del país, fue la convocó
más espectáculos de este género. Para el caso trujillano no ha sido
posible encontrar ningún documento o licencia sobre espectáculos
de este tipo, por lo que parece que la gran mayoría de compañías que
llegaron al país sólo centraron su atención en la capital sin abrirse
paso al interior del país.
El tema de la falta de espectáculos de Ópera es posible analizarse
desde varias perspectivas. La primera es posible hacerla a raíz de espa-
cios especializados para este tipo de artes. El Teatro Principal en Lima
fue por ejemplo un recinto adecuado para estos espectáculos, mien-
tras que, para la ciudad de Trujillo, el Teatro Municipal era una ins-
titución que era en su mayoría de funcionalidad múltiple, sin contar
además las condiciones de mal estado que son frecuentes encontrar
para la época.

176
Otra de las variables es el papel que desempeñaron los empresarios
trujillanos para acceder a contratar a estas compañías. El panorama
que muestra las actividades artísticas en la ciudad para la primera dé-
cada del siglo XX nos permite observar que la población trujillana dio
mayor acogida a espectáculos populares, tema que se tratará en líneas
posteriores.
En lo que corresponde a los géneros dramáticos y líricos Lima acogió,
entre 1890 y 1910, más de una decena de compañías líricas y dramá-
ticas extranjeras. Entre las más conocidas se encontraban la compañía
Roncoroni (1890), la Compañía Burón (1896), la de Mario Lambardi
(1897), la de Gabbi (1898), la de Scognamiglio (1904), la de Thuillier
(1907) y la de Paulino Delgado, actor dramático que llegó con su
compañía en 1892. Entre las presentaciones más resaltantes de esta
época puede citarse “La fuerza del destino” de Verdi; “Carmen” de
Bizet; Oberón de Weber; y la ópera nacional “Ollanta”, de Teresa
Ferreyra, entre otras.
Para el caso del género dramático y lírico, si bien no fueron numero-
sas las presentaciones de este tipo en la ciudad, si es posible encontrar
espectáculos realizados de forma intermitente y con particularidades
distintas para ambos géneros. Así, por ejemplo, el 3 de Julio de 1902,
encontramos una Función Lírico- Dramático organizada por el señor
Armando Murga, cuya realización tuvo lugar en el Teatro Municipal,
dicho espectáculo fue aprobado sin contratiempos por la municipali-
dad y el costo de licencia fue mínimo, apenas 2 soles de plata 5.
La documentación encontrada no permite obtener mayor informa-
ción sobre la compañía contratada para este espectáculo, ni el costo
de las entradas; llama la atención que este tipo de espectáculo mixto
no volvió a ser presentado en todo el año en curso, esto presupone la
idea de quizás no tuvo una alta aceptación entre la audiencia truji-
llana.
En lo que corresponde a los espectáculos del género dramático, el
panorama no es tan diferente, puesto que durante la primera década
del siglo XX fueron mínimas las realizaciones de este tipo de género,

5 A.R.L.L, Actas de Licencia, tomo 2, f. 6

177
encontrándose solamente siete presentaciones, todas las cuales fue-
ron llevadas a cabo en el año de 1910 y en meses posteriores al sinies-
tro ocurrido en el Teatro Municipal. Lo interesante de estos casos
aquí expuestos es que permiten visualizar el tema de la búsqueda de
nuevos espacios para su realización (véase anexo N° 1).
Los primeros cuatro espectáculos realizados entre los días siete, diez,
once, dieciséis y diecisiete de abril, fueron organizados por el señor
Roberto Prentice, cuyo lugar de presentación fue el convento de
Santa Clara, este espacio a pesar de poseer un carácter sacro y reli-
gioso no es tan ajeno con el género del espectáculo brindado. Para el
último caso, este fue realizado por el señor Elías Bejarano y tuvo lugar
en la Calle Vindivil N° 35. 6
Si enlazamos estos siete casos con el tema del incendio del Teatro
Municipal, siniestro ocurrido el 20 de febrero del mismo año, per-
mite entender la dinámica de una búsqueda rápida de espacios que
busque llenar el vacío dejado por el principal teatro de la ciudad.
Si tomamos como indicador la poca difusión que tuvo este tipo de
diversiones en la ciudad, podemos sacar algunas conclusiones a ma-
nera de hipótesis. La primera de ellas sería lo poco atractivo que con-
sideraron los empresarios, así como las compañías de opera que lle-
garon a capital, traer este tipo de espectáculos a Trujillo, quizás a ra-
zón de la poca acogida del público más allá de lo que significaba la
capital.
Otro factor pudo haber sido el tema del teatro municipal, el cual de-
bido al mal estado en el que constantemente se encontraba, no per-
mitió el desarrollo de estos espectáculos, mientras que para otras ac-
tividades como pequeñas presentaciones cinematográficas resultaban
de normal aceptación.
Se debe considerar, además, que, si bien la elite y las clases altas estu-
vieron presentes dentro de los estratos sociales que tenía la ciudad,
estos no fueron una población mayoritaria, por lo que espectáculos
refinados de este tipo no significaban atractivos de realizar, a compa-
ración de otros. Dejamos estas premisas para futuras investigaciones.

6 A.R.L.L. – Actas de Licencia, Tomo°1, f. 108, 112,113, 114, 227

178
b. EL TEATRO DE GÉNERO CHICO: LAS TANDAS, ZARZUELAS Y VARIEDADES

La formación de una nueva sensibilidad y gusto estético a través de la


promoción y subvención a los empresarios para que presentasen ópe-
ras, así como espectáculos líricos y dramáticos, no reflejó los intereses
y gustos de la mayoría de la población. La realización de tandas, co-
medias, funciones teatrales y de zarzuela, fueron las que mostraron
más arraigo popular (Muñoz 2011: 132).
Este género chico fue muy popular en España en el año 1857, pronto
tuvo mucha acogida en Lima, México y otras ciudades latinoamerica-
nas, especialmente entre los sectores medios y bajos. En España este
teatro fue conocido como teatro por secciones o por horas y en Mé-
xico se le llamó teatro de tandas (Bryan 1992).
Para el caso de Lima, parece ser que entre 1890 y 1905, el teatro de
tandas mantuvo su popularidad, pese a que el interés y el entusiasmo
del público no fueron bien recibidos por la élite y las autoridades
municipales. Otra de las ventajas que representaba este tipo de espec-
táculos era su calidad de económico tanto para los sectores medios
como para los populares, los precios muchas veces oscilaban entre
1.20 soles y el valor del palco, hasta 0.30 centavos7.
En lo que respecta a la ciudad de Trujillo, los espectáculos de Teatro
Chico fueron los que tuvieron mayor número de realización, así
como los que más temporadas se mantuvieron en actividad. Como
hace mención Bryan(1983) para el caso mexicano, gran parte del
éxito que ostentaron estos espectáculos, radicaron en la facilidad que
tenían los obreros y artesanos de asistir a diversiones baratas y que
convenientemente, se realizaban en horarios posteriores a las jorna-
das de trabajo.
Debido a la gran acogida que tuvo este tipo de actividades, muchas
obras de ayuda y de caridad para diversas instituciones, fueron finan-
ciadas a través de la realización de espectáculos que contaban con la
exoneración de pago de licencias y la disponibilidad inmediata del
Teatro Municipal para su realización.

7
El Comercio, 1899

179
Este tipo de actividades filantrópicas permite observar que no solo
eran empresarios los que a razón de una prospera temporada de es-
pectáculos realizaban actividades de ayuda, sino que instituciones pú-
blicas como colegios, participaban conjuntamente. En el caso de em-
presarios particulares, tenemos por ejemplo los del señor Ezequiel Ba-
rriga y don José T. Parodi, quienes realizaron funciones teatrales de
ayuda, el primero a favor de la Sociedad Caridad del Sepelio, mien-
tras que el segundo a favor de los vecinos de Pacasmayo. En lo que
corresponde el caso a instituciones públicas, encontramos al director
del colegio “La Libertad”, el Comité Patriótico y los alumnos del co-
legio Alemán Ingles, brindando funciones teatrales en beneficio de la
Junta Patriótica. 8
Este tipo de acciones que persiguieron una causa social sin matices
de carácter socioeconómico permitieron además una mayor sociabili-
zación entre los diversos grupos sociales quienes no se vieron así
mismo representados como clase, sino más bien, primó el carácter
filantrópico en que los espectáculos se veían envueltos. Otro de los
efectos que es posible visualizar a través de este tipo de acciones, es el
de difusión y propaganda de este tipo de actividades, quizás estas fue-
ron las razones por las cuales varios empresarios se convencieron mu-
cho más en realizar estas obras.
Si bien los espectáculos de este tipo no mencionan compañías reco-
nocidas como las que visitaron la capital, es importante señalar que
sí hubo un gran movimiento artístico y cultural (véase anexo N° 2).
A diferencia de Lima, Trujillo muestra una escasa presencia de grupos
culturales propios de la ciudad, debe recordarse aquí que tanto las
escuelas de teatro y canto asumen recién una presencia notoria en la
ciudad a mediados del siglo XX, con la creación del conservatorio y
la escuela de Bellas Artes. Una de las pocas apariciones de grupos
artísticos de la ciudad es el de la Estudiantina Infantil y la Compañía
Juvenil, agrupaciones que en 1910 brindaron funciones teatrales que
la municipalidad auspicio de forma gratuita.9

8 A.R.L.L – Actas de Licencia, tomo 3, f. 204


9 A.R.L.L Actas de Licencia, Tomo 1, f 23

180
Para el caso de las funciones teatrales y de zarzuela, el lugar preferido
para la realización de este tipo de espectáculos fue el Teatro Munici-
pal, salvo contadas excepciones, en las cuales el escenario fue el Club
Libertad y el Salón Americano.
Los espectáculos de zarzuela cumplen además con las características
mencionadas por Bryan (1983) para el caso mexicano, esto debido a
que la realización de las funciones de zarzuela fue en su mayoría soli-
citada para realizarse en el horario de las 8 y media de la noche,
tiempo posterior a las jornadas laborales de los obreros y trabajadores
(véase anexo N°3).
Uno de los géneros en los que mayor información podemos encon-
trar son las Funciones de Variedades. Este tipo de espectáculos fue-
ron los mejores registrados, respecto a las agrupaciones participantes,
así como la locación en la cual tenían lugar. Entre los años 1903 y
1904, es posible encontrar a La Compañía de Variedades de doña
Juana Many, así como la del Teatro Portátil, fueron estos dos grupos
los que más presentaciones realizaron (véase anexo 4).
Una de las características de este tipo de diversiones es que desarro-
llaron en espacios diferentes al del Teatro Municipal, extendiéndose
al uso de casas particulares, esto debido muchas veces al carácter po-
pular que ostentaban dichos espectáculos. La búsqueda y utilización
de otros espacios, permite visualizar la dinámica de una sociedad
donde una multiplicidad de espectáculos empezó poco a poco a ad-
quirir una identidad propia.
Entendemos además que la realización de muchas de estas activida-
des, por ser de género menor, se desarrolló de manera ilegal sin con-
tar con licencia de la municipalidad, por lo que no resulta ajeno pen-
sar que varios de estos espectáculos se realizaron de forma clandes-
tina, siendo las casas en barrios populares, los espacios más utilizados.

4. LAS FUNCIONES DE ACROBACIA, CIRCOS Y CARRUSELES

Dentro del amplio panorama que constituían los espectáculos públi-


cos, existieron algunos que tuvieron un claro perfil popular. Las acro-
bacias, los circos itinerantes y los carruseles, constituyeron un claro

181
ejemplo de ello. Las características que presentaron estos espectáculos
fue el bajo precio para la realización de ellos, así como la elección de
espacios claves donde la población tenía mayor contacto y sociabili-
dad. El desarrollo de estas actividades en lugares fuera de la ciudad y
en días festivos es también una constante (véase Anexo N° 5).
En el caso de las funciones acrobáticas, resulta interesante el bajo pre-
cio que la municipalidad acuerdo para la realización de estos espec-
táculos, por lo que las funciones de acrobacias fueron a doble turno,
tanto mañana y tarde. Contrario a lo que sucede con las demás diver-
siones, las funciones acrobáticas presentan una mayor cantidad hete-
rogénea de empresarios que realizaron estos eventos. Encontramos,
por ejemplo, a los señores Bustamante, Nelson, Rodríguez, Lescano,
Levi, Cortéz, Rivadeneira, Gonzales y Coronel; todos ellos organiza-
ron funciones acrobáticas durante los años 1900 – 1910.10
No se puede saber con precisión si todos estos empresarios trabajaban
con la misma compañía de acróbatas o eran varias dentro de la ciu-
dad. Lo que se puede inferir, por la recurrencia y la proximidad que
tuvieron lugar cada una de las funciones solicitadas, es que tuvieron
una buena acogida dentro del público trujillano.
La heterogeneidad es una característica que también se puede obser-
var en las locaciones que fueron utilizadas para su realización. La
parte periférica de la ciudad, especialmente los barrios de la Unión y
Chicago, así como algunas casas particulares, fueron los lugares más
recurrentes donde se llevaron a cabo las funciones. En lo que corres-
ponde a las locales que fueron utilizados dentro de la ciudad, encon-
tramos que el antiguo convento de Santa Clara fue a inicios del siglo
XX un espacio recurrente donde se realizaban diversos tipos de espec-
táculos.
En lo que corresponde al tema de los carruseles y circos itinerantes,
existe una constante sobre el lugar en el cual se desarrollaron estas
actividades. Las plazas públicas fueron los puntos escogidos para estas
diversiones. Tanto la plazuela El Recreo, como la plazuela de Santa
Ana, presentaron un espacio ideal para los empresarios, debido a su

10 Véase anexo 5

182
ubicación estratégica, así como por la cualidad de ser puntos claves
donde la población solía concentrarse.
En lo correspondiente a otros espacios utilizados para estas funcio-
nes, resalta el espacio ubicado en la calle Colón N° 19, donde el em-
presario Juan Caballini para el año de 1903, presentó 7 funciones de
manera casi consecutivas. Otros espectáculos de circo realizados en
ese mismo año no especifican su ubicación, pero es probable que uti-
lizaran los mismos espacios antes mencionados
El precio acordado por la municipalidad para la realización de estas
diversiones fue de manera estándar, 2 soles diarios por las funciones
de carrusel y 5 soles para las del circo. Cabe resaltar que este tipo de
actividades fueron las que mayor continuidad presentan, realizándose
en muchos casos por más de 4 o 5 días consecutivos. En lo concer-
niente a las compañías cirquenes, sobresale la “Colón”, presentado
por el empresario Celso Arana, cuyas presentaciones fueron de las
más reiterativas. (Véase Anexo N° 6).

IV. CONCLUSIONES

Las diversiones públicas como categoría de análisis para la compren-


sión de la dinámica social permiten entender no solo la forma como
se desarrollan las diferentes clases y sectores sociales en determinados
momentos. Su reglamentación y espacios donde se desenvuelven, nos
acercan a una comprensión más profunda donde la ideología, cam-
bios y resistencias se mezclan constantemente.
La modernidad, entendida como un proceso de cambio en la forma-
ción de una nueva identidad nacional, no fue homogénea. El caso
trujillano presenta características diferentes, tanto en la proliferación
de nuevos espacios, así como en la realización de diversiones “cultas”.
La ciudad de Trujillo, a inicios del siglo XX, debido a la enorme va-
riedad de grupos sociales, en su mayoría sector populares, siguió man-
teniendo predilección por el desarrollo de diversiones chicas, así
como la búsqueda de nuevos espacios con los que se sintieran mayor
identificados, siendo las casas en barrios populares las de mayor aco-
gida.

183
Si bien es cierto el presente estudio se basa en la documentación en-
contrada en el Archivo Regional de la Libertad, creemos que lo aquí
mostrado es solo un bosquejo de lo que significó en sí las diversiones
públicas y su desarrollo, la infinidad de casos sobre espectáculos rea-
lizados sin autorización de la municipalidad abundan en los periódi-
cos de la época por lo que será necesario profundizar en ellos.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

FUENTES MANUSCRITAS:

Archivo Regional de Trujillo (A.R.L.L)


Actas de Sesión de Consejo. Tom. 40 - 50
Actas de Licencias. Tom. 1 -6
Archivo del diario La Industria
Periódico diario La Industria, años 1900 - 1910
Diario Correo
Revista Mundial

BIBLIOGRAFÍA

BASADRE, Jorge
1968 Historia de la República del Perú. Lima: Editoral Universo.
1999 Historia de la República del Perú 1822-1933. 8 edición corre-
gida y aumentada. Lima: URP.
Bryan, Susan.
1983 Teatro popular y sociedad durante el Porfiriato. En Historia
Mexicana XXX1 IL 1, pp 13.- 169.

CARRILLO, Eduardo
1905 Cartas de un turista. Lima, Imprenta de la Industria.

CONTRERAS, Carlos y Marcos CUETO

184
2000 Historia del Perú Contemporáneo. Lima: IEP.

Enríquez, F.
2000 Control Social y Diversión Pública en Costa Rica (1880 – 1930).
UNC

FUKUMOTO, Mary
1974 Migrantes Japoneses y sus descendientes en el Perú. Lima.

GUERRA, Margarita
1996 La ocupación de Lima 1881-1883. Aspectos económicos. Lima:
PUCP.

KLAREN, Peter
1976 La formación de las haciendas azucareras y orígenes del APRA.
Lima: IEP.

MORIMOTO, Amalia
1979 Los inmigrantes japoneses en el Perú. Lima: Editorial Taller de
Estudios Andinos, UNA.

MUÑOZ, Fanny
2001 Diversiones públicas en Lima (1890 – 1920). La experiencia de
la modernidad. Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias
Sociales en el Perú.

RENGIFO, David
2011 «El reestreno de la ópera Ollanta. Poder y función ideológica
del teatro durante el leguismo, Lima 1920». En: LEÓN, Dino
y otros (editores), Trabajos de historia, religión, cultura y política
en el Perú, siglos XVII-XX. Lima: UNMSM, pp. 273-300.

SÁNCHEZ, Mauricio

185
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tudios sobre el juego, la risa y el sobrecogimiento». Estudios
sobre las culturas contemporáneas. Vol XIII, N° 26, pp. 25 – 45.

THORP, Rosemary e Ivo BERTRAM


1985 Perú 1890-1977. Crecimiento y políticas en una economía abierta.
Lima: Mosca Azul, Fundación Friedrich Ebert, Universidad
del Pacífico.

186
ANEXOS

ANEXO N° 1
FUNCIONES LÍRICAS Y DRAMÁTICAS 1900- 1910

Solicitante Género Lugar Funciones Fecha de Regis-


tro

Armando Función Lírico- Teatro Muni- 5 de Julio 5/07/1902


Murga Dramático cipal
Roberto Función Dramá- Santa Clara 11 de abril 7/04/1910
Prentice tica
Roberto Función Dramá- Santa Clara 7 de Abril 7/04/1910
Prentice tica
Roberto Función Dramá- Santa Clara 10 de Abril 9/04/1910
Prentice tica
Roberto Función Dramá- Santa Clara 16 y 17 de 16/04/1910
Prentice tica Abril
Elías Beja- Función Dramá- Calle Vindivil 17 y 18 de se- 17/09/1910
rano tica número 35 tiembre

187
ANEXO N° 2
FUNCIONES TEATRALES, DE ZARUELA Y VARIEDADES (1900- 1910)

Solicitante Género Agrupación Lugar Fecha Precio Fecha de Li-


Artística cencia

Manuel Te- Función Estudiantina 5 de Gratis 5 /01/1910


jada Teatral Infantil enero

Armando Función 29 de Ju- 2 soles 28/06/1902


Murga Teatral nio
Armando Función 3 de Julio 2 soles 3/07/1902
Murga Teatral
Armando Función 13 de Ju- 2 soles 12/07/1902
Murga teatral. lio
Armando El do- 2 soles 17/07/1902
Murga mingo
próximo
Armando Función El do- 2 soles 7/08/1902
Murga Teatral mingo
próximo
Armando Función 17 de 2 soles 16/08/1902
Murga Teatral Agosto
Armando Función 24 de 2 soles 23/08/1902
Murga Teatral Agosto
Francisco Función 28 de 2 soles 28/08/1902
Murga Teatral Agosto
Francisco Función 7 de No- 2 soles 6/09/1902
Murga Teatral viembre
Rafael Arre- Función Teatro 11 de 4 soles 11/04/1903
dondo de Zar- Munici- Abril
zuela pal
Rafael Arre- Función Teatro 16 de 2 soles 15/04/1903
dondo de Zar- Munici- Abril
zuela pal
Rafael Arre- Función Teatro 18 y 19 de 4 soles 18/04/1903
dondo de Zar- Munici- Abril
zuela pal
Rafael Arre- 3 Funcio- Teatro Hoy, sá- 6 soles 27/04/1903
dondo nes de Munici- bado y
Zarzuela pal Domingo

188
Rafael Arre- Función Teatro 30 del 4 soles 28/04/1903
dondo de Zar- Munici- Corriente
zuela pal y 3 de
Mayo.
Rafael Arre- 3 Funcio- Teatro 7 y 9 y 10 6 soles 6/05/1903
dondo nes de Munici- de los co-
Zarzuela pal rrientes
Rafael Arre- Función Teatro 13 de 2 soles 13/05/1903
dondo Teatral Munici- mayo
pal
Rafael Arre- Función Teatro 16, 17 y 24 soles 23/05/1903
dondo Teatral Munici- 21 de los
pal corrientes
Rafael Arre- Función Teatro 28 de 2 soles 28/05/1903
dondo Teatral Munici- Mayo
pal
Eduardo de Función 2 de mayo 2 soles 2 /05/1903
Unda Teatral
Director del Función Compañía Ju- 3 de Ju- 2 soles 3/06/1903
Colegio “La Teatral venil, a benefi- nio
Libertad” cio de la Junta
Patriótica
Eduardo Función 7 de Ju- 2 soles 6/06/1903
Unda Teatral nio
Celos Ojeda Función Club 7 de Ju- 2 soles 6/06/1903
de Zar- Liber- nio
zuela tad
Celso Ojeda Función Teatro 9 de Ju- 2 soles 6/06/1903
de Zar- Munici- nio
zuela pal
Eduardo Función 11 de Ju- 2 soles 10/06/1903
Unda Teatral nio
Eduardo Función 13 de Ju- 2 soles 13/06/1903
Unda Teatral nio
Comité Pa- Función Beneficio de la Jueves 2 soles 15/06/1903
triótico Es- Teatral Junta Patrió- Próximo
colar tica
Eduardo Función 20, 21 y 6 soles 20/06/1903
Unda Teatral 22 de Ju-
nio
Ezquiel Ba- Función A beneficio de Gratis 24/06/1903
rriga Teatral la Sociedad

189
Caridad del
Sepelio
Alumnos del Función A beneficio Gratis 24/06/1903
colegio Ale- Teatral de la Junta Pa-
mán e Ingles triótica
Eduardo Función Teatro 5 de Julio 2 soles 04/07/1903
Unda Teatral Munici-
pal
Eduardo Función Teatro 4 de Julio 2 soles 4/07/ 1903
Unda Teatral Munici-
pal
Eduardo Función Teatro 12 de Ju- 2 soles 11/07/1903
Unda Teatral Munici- lio
pal
Eduardo Función 16 de Ju- 2 soles 16/07/1903
Unda Teatral lio
P. Tabregat Función Teatro 3 de Se- 2 soles 3/09/1903
de Varie- Munici- tiembre
dades pal
P. Tabregat Función Teatro 5 de Se- 2 soles 4/09/1903
de Varie- Munici- tiembre
dades pal
P. Tabregat Función Teatro 6 de Se- 2 soles 5/09/1903
de Varie- Munici- tiembre
dad pal
José. T. Pa- Función A favor de los Teatro Gratis 14/09/1903
rodi Teatral vecinos de Pa- Munici-
casmayo pal
Alfredo de Dar una Salón 11 de Oc- 2 soles 10/10/1903
Guerra función Ameri- tubre
de Varie- cano
dades
Alfredo del Dar una Teatro Portátil Calle 13 de Oc- 2 soles 13/10/1903
Guerra función Pro- tubre
de Varie- greso
dades
Alfredo del Dar una Teatro Portátil Calle 15 de Oc- 2 soles 15/10/1903
Guerra función Pro- tubre
de Varie- greso
dades
Alfredo del Dar una Teatro Portátil Calle 17 y 18 de 4 soles 17/10/1903
Guerra Función Pro- Octubre
greso

190
de Varie-
dades
DarioRe- Función Teatro 4 y 5 de 4 soles 4/11/1903
calde de Zar- Munici- Noviem-
zuela pal bre
Darío Re- Función Teatro 12 de Oc- 2 soles 12/11/1903
calde de Zar- Munici- tubre
zuela pal
Darío Re- Función Teatro 14 y 15 de 4 soles 14/11/1903
calde de Zar- Munici- Octubre
zuela pal
Darío Re- Función Teatro 19 de Oc- 2 soles 19/11/1903
calde de Zar- Munici- tubre
zuela pal
Darío Re- Función Teatro 21 y 22 de 4 soles 21/11/1903
calde de Zar- Munici- Octubre
zuela pal
Darío Re- Función Teatro 26 de Oc- 2 soles 26/11/1903
calde de Zar- Munici- tubre
zuela pal
Luis Tapia Función 3 de Di- 2 soles 3/12/1903
Teatral ciembre
Darío Re- Función Teatro 1 ero de 2 soles 31/12/1903
calde de Zar- Munici- Enero
zuela pal
Darío Re- Función 2 de 2 soles 31/12/1903
calde Teatral enero
Fernando Función Compañía Va- 21de Fe- 2 soles 20/02/1904
García de Varie- riedades que brero
dades dirige doña
Juana Many
Fernando Función Compañía de 23 de Fe- 2 soles 23/02/1904
García de Varie- variedades brero
dades
Fernando Función Compañía de 24 de Fe- 2 soles 24/02/1904
García de Varie- Variedades brero
dades
Fernando Función Compañía de 25 de Fe- 2 soles 25/02/1904
García de Varie- Variedades brero
dades
Fernando Función Compañía de 26 de Fe- 2 soles 26/02/1904
García de Varie- Variedades brero
dades

191
Fernando Función Compañía de 27 de Fe- 2 soles 27/02/1904
García de Varie- Variedades brero
dades
Fernando Función Compañía de 28 de Fe- 2 soles 28/02/1904
García de Varie- Variedades brero
dades
Fernando Función Compañía de 29 de Fe- 2 soles 29/02/1904
García de Varie- Variedades brero
dades
E. Coursirat Función Compañía de 2 y 3 de 4 soles 2/04/1904
de Zar- Zarzuela Mayo
zuela Sauyo y Ro-
mero
E. Cousirat Función Compañía de 5 de 2 soles 5/04/1905
de Zar- Zarzuela Mayo
zuela Sauyo y Ro-
mero
E. Cousirat Función Compañía de 6 de 2 soles 6/04/1905
de Zar- Zarzuela Mayo
zuela Sauyo y Ro-
mero
E. Cousirat Función 9 de 2 soles 9/04/1905
teatral Mayo
E. Cousirat Función 11 de 2 soles 11/04/1905
Teatral Mayo
E. Cousirat Función Sábado y 6 soles 14/04/1905
Teatral Domingo
próximo
E. Cousirat Función 19 de 2 soles 19/04/1905
Teatral Mayo
E. Cousirat Función 23 de 2 soles 23/04/1905
Teatral Mayo
E. Cousirat Función 26 de 2 soles 27/04/1905
Teatral Mayo
E. Cousirat Función 29 de 2 soles 29/04/1905
Teatral Mayo
E. Cousirat Función 3 de Abril 2 soles 03/05/1905
Teatral
E. Cousirat Función 4 de Abril 2 soles 04/05/1905
Teatral
Manuel Te- Función Estudiantina 5 de Gratis 5 /01/1910
jada Teatral Infantil enero

192
Roberto Función Santa 11 de 2 pesos 7/04/1910
Prentice Dramá- Clara abril
tica
Roberto Función Santa 7 de Abril 2 pesos 7/04/1910
Prentice Dramá- Clara
tica
Roberto Función Santa 10 de 2 pesos 9/04/1910
Prentice Dramá- Clara Abril
tica
Roberto Función Santa 16 y 17 de 4 pesos 16/04/1910
Prentice dramática Clara Abril
Elías Beja- Función Calle 17 y 18 de 2 soles 17/09/1910
rano Dramá- Vindi- setiembre
tica vil nú-
mero
35

193
ANEXO N°3
FUNCIONES DE ZARZUELA (1900 - 1910)

Solicitante Género Com- Lugar Funciones Precio Fecha de Re-


pañía gistro
Rafael Arre- Función de Teatro Mu- 11 de Abril 4 soles 11/04/1903
dondo Zarzuela nicipal 8 y ½ pm
Rafael Arre- Función de Teatro Mu- 16 de Abril 2 soles 15/04/1903
dondo Zarzuela nicipal 8 y ½ pm
Rafael Arre- Función de Teatro Mu- 18 y 19 de 4 soles 18/04/1903
dondo Zarzuela nicipal Abril. 8 y ½
pm
Rafael Arre- 3 Funciones Teatro Mu- Hoy, sábado 6 soles 27/04/1903
dondo de Zarzuela nicipal y Domingo
Rafael Arre- Función de Teatro Mu- 30 del Co- 4 soles 28/04/1903
dondo Zarzuela nicipal rriente y 3
de Mayo.
Rafael Arre- 3 Funciones Teatro Mu- 7 y 9 y 10 de 6 soles 6/05/1903
dondo de Zarzuela nicipal los corrien-
tes
Celos Ojeda Función de Club Liber- 7 de Junio 2 soles 6/06/1903
Zarzuela tad
Celso Ojeda Función de Teatro Mu- 9 de Junio. 2 soles 6/06/1903
Zarzuela nicipal 8 y ½ pm.
DarioRe- Función de Teatro Mu- 1 ero de 2 soles 31/12/1903
calde Zarzuela nicipal Enero

E. Cousirat Función de Com- 5 de Mayo. 2 soles 5/04/1905


Zarzuela pañía 8 y ½ pm
de Zar-
zuela
Sauyo y
Ro-
mero
E. Cousirat Función de Com- 6 de Mayo 2 soles 6/04/1905
Zarzuela pañía
de Zar-
zuela
Sauyo y
Ro-
mero

194
ANEXO N°4
FUNCIONES DE VARIEDADES, 1900- 1910

Empresa- Género Com- Lugar Funciones Precio Fecha de Re-


rio pañía gistro
P. Tabre- Función de Teatro Mu- 3 de Setiem- 2 soles 3/09/1903
gat Variedades nicipal bre
P. Tabre- Función de Teatro Mu- 5 de Setiem- 2 soles 4/09/1903
gat Variedades nicipal bre
P. Tabre- Función de Teatro Mu- 6 de Setiem- 2 soles 5/09/1903
gat Variedad nicipal bre
Alfredo Dar una Salón Ame- 11 de Octu- 2 soles 10/10/1903
de Gue- función de ricano bre
rra Variedades
Alfredo Dar una Teatro Calle Pro- 13 de Octu- 2 soles 13/10/1903
del Gue- función de Portátil greso bre
rra Variedades
Alfredo Dar una Teatro Calle Pro- 15 de Octu- 2 soles 15/10/1903
del Gue- función de Portátil greso bre
rra Variedades
Alfredo Dar una Teatro Calle Pro- 17 y 18 de 4 soles 17/10/1903
del Gue- Función de Portátil greso Octubre
rra Variedades
Fernando Función de Com- 21 de Fe- 2 soles 20/02/1904
García Variedades pañía brero
Varie-
dades
que di-
rige
doña
Juana
Many
Fernando Función de Com- 23 de Fe- 2 soles 23/02/1904
García Variedades pañía brero
de va-
rieda-
des
Fernando Función de Com- 24 de Fe- 2 soles 24/02/1904
García Variedades pañía brero
de Va-
rieda-
des

195
Fernando Función de Com- 25 de Fe- 2 soles 25/02/1904
García Variedades pañía brero
de Va-
rieda-
des
Fernando Función de Com- 26 de Fe- 2 soles 26/02/1904
García Variedades pañía brero
de Va-
rieda-
des
Fernando Función de Com- 27 de Fe- 2 soles 27/02/1904
García Variedades pañía brero
de Va-
rieda-
des
Fernando Función de Com- 28 de Fe- 2 soles 28/02/1904
García Variedades pañía brero
de Va-
rieda-
des
Fernando Función de Com- 29 de Fe- 2 soles 29/02/1904
García Variedades pañía brero
de Va-
rieda-
des

196
ANEXO N° 5
FUNCIONES ACROBÁTICAS, 1900 – 1910
Empresario Género Lugar Costo Funciones Fecha de Re-
gistro
Victor Bus- 4 funciones Calle la 4 pesos 11 de Di- 11/12/1909
tamante de Acroba- Unión ciembre
cia
Eduardo M. Función de Santa Clara 6 pesos 25 y dos el 26/03/1909
Nelson Acróbatas 26 . Mañana
y Tarde
Joaquín Ro- Función Plaza de Toros 1 sol 3 de Julio. 2/07/1909
dríguez Acrobática 3 y ½ pm
Joaquín Ro- Función Plaza de Toros 1 sol Domingo 8/07/1910
dríguez Acrobática 10
Polidoro Función Calle Aurora. 2 soles 17 de Julio 23/07/1910
Lescano Acrobática Barrio de
Chicago
Bernabé Función Casa 73 de la 1 sol 19 de Julio 19/07/1910
Levi Acrobática Unión
Bernabé Función Casa 73 de la 1 sol 21 de Julio 21/07/1902
Levi Acrobática Unión
P.P Cortéz Función -------------- 1 sol 15 de No- 15/11/1902
Acrobática viembre
Bernabé Función Casa de Don 2 soles 5 de Abril 4/04/1903
Levi Acrobática Calixto Mora-
les
Bernabé Función Casa de Don 2 soles 12 de Abril 11/04/1903
Levi Acrobática Calixto Mora- 7 y ½ pm
les
Ricardo Ri- Función Calle Colón. 4 soles 3 de Mayo 2/05/1903
vadeneira Acrobática Antiguo Con-
vento de Santa
Clara
Ricardo Ri- Función Convento de 4 soles Domingo y 9/05/1903
vadeneira Acrobática Santa Clara Lunes en la
noche
Bernabé Función Calle Colón 2 soles 17 de Mayo 16/05/1903
Leví Acrobática Antiguo Con- 8 y ½ pm
vento Santa
Clara
Thomas A. Función Barrio de la 2 soles 23 de Mayo 23/05/1903
Gonzales Acrobática Unión

197
Juan Coro- Función Barrio de la 2 soles 31 de Mayo 30/05/1903
nel Acrobática Unión
Juan Coro- Función Barrio de la 2 soles 7 de Junio 6/06/1903
nel Acrobática Unión
Bernabé Función Barrio de la 2 soles 21 de Junio 20/06/1903
Levi Acrobática Unión
Bernabé Función Barrio De la 2 soles 28 de Junio 27/06/1903
Levi Acrobática Unión

198