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NOTAS Y DISCUSIONES

Metahistoria de Hayden White *


y las aporías del «giro lingüístico»
ELÍAS JOSÉ PALTI
Universidad de California

Con considerable retraso llega al público tica, y específicamemte íingüísttca») en Jos


de habla castellana una obra euya apari- que, afirma, toda narrativa histórica, en
ción, en 1973, mareó un hito en el desarro- tanto «artefacto literario», se funda 3. Tales
llo de la «nueva historia intelectual- en tropos, que White clasifica en metonimia,
Estados Unidos, dando un impulso deci- sinécdoque, metáfora e ironía, proveerían
sivo a lo que hoy se ha dado en llamar el protocolo lingüístico de base a las divcr-
en dicho país el «giro lingüístico» que sas formas de relato histórico. Los distintos
domina a la subdisciplina. Sin duda alguna, estilos historiográficos que este autor ana-
Metahistoria sigue siendo allí la obra más liza representarían un nivel superior de for-
influyente entre aquellos historiadores que malización de las prefiguraciones poéticas
intentan reflexionar sobre el tipo de estra- que les preceden, y surgen de su articu-
tegias narrativas que la escritura histórica lación en algún tipo de «estrategia»
envuelve en tanto que forma de expresión mediante la cual se logra finalmente el
literaria. El aporte unánimemente recono- «efectivo explicativo». En la estructura de
cido de Hayden White lradicaría en su mis- tales estrategias explicativas White distin-
mo intento por superar las clasificaciones gue tres instancias fundamentales, las que
hasta entonces usuales de escuelas histó- denomina «argumentación formal», «irn-
ricas según las respectivas filiaciones ideo- plicación ideológica» y «puesta en trama»
lógicas o filosóficas (lo que supone una (emplotmeni¡ 4.
focalización exclusiva en la dimensión refe- Sobre esta grílla clasificatoria White
rencial del lenguaje) a fin de elaborar una analiza las obras de historiadores (Miche-
tipología de los estilos historiográficos let, Ranke, Tocqueville y Burkhardt) y filó-
sobre la base de las formas de los discursos sofos de la historia (Hegel, Marx, Nietzs-
históricos. En dicha empresa destinada a che y Burkhardt) del siglo XlX. De este
penetrar en la «estructura profunda» que modo, este autor conjuga (y éste sería el
subyace, y articula, según postula, todo segundo de sus aportes) los desa rroIJos teó-
relato coherente de los acontecimientos rico-metodológicos con su aplicación al
del pasado, White traslada, pues, su enfo- análisis de discursos historiográficos con-
que del plano de los contenidos al de las cretos. Pero el rasgo más característico de
formas del pensamiento histórico y, dentro su metodología consiste en su particular
de éste, del de la lógica al de la retórica 2. «estrategia explicativa» (para definirla con
Siguiendo antiguas poéticas y modernas sus propios términos) que combina tal
teorías del lenguaje, White comienza por aproximación tipológica, de corte «forma-
clasificar tropológicamente los «actos de lista», con una perspectiva relativista o
prefiguración» o estándares pre-concep- «irónica» respecto del valor cognitivo de
tuales «,de naturaleza genéricamente poé- toda empresa historiográfica. En términos

• Hayden White, Metahistoria. La imaginación historica en la Europa del siKloXIX, México, FCE, trad.
S. Mastrangello, 1992.

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de Kuhn, los diferentes paradigmas histo- necesaria para la contemplación del proceso his-
riográficos que White describe serían tórico. (p. 412)
inconmensurables entre sí. El resultado
será una taxonomía perfectamente llana, Así reformulada, White habría resuelto
sin ninguna clase de jerarquías internas una problemática común a todas las filo-
(contrariamente a 10 que toda taxonomía, sofías post-Iluministas de la historia, a
en principio, supone). saber, la de «cómo convivir con una his-
toria explicada y tramada de modo irónico,
Mi método, en resumen, es formalista. No sin caer en la condición de desesperación
trataré de decidir si la obra de determinado his- de la que Nietzsche escapó sólo por medio
toriador es un relato mejor, o más correcto, de del irracionalismo» (p. 359): mediante un
determinado conjunto de acontecimientos o seg- textualismo radical White lograría volver
mento histórico que el de algún otro historiador; los argumentos relativistas contra sí mis-
más bien, trataré de identificar los componentes mos. Hecho esto, se descubre entonces que
estructurales de tales relatos (p. 14)
«somos libres de concebir la historia corno
nos plazca», bastando, pues, con «nuestra
La combinación de ambos enfoques le voluntad de ver la historia desde una pers-
permitiría, pues, a este autor, penetrar la pectiva ami-Irónica» para trascender el
coherencia específica que distingue a cada punto de vista del agnosticismo como la
relato, evitando, a la vez, cualquier juicio única forma «realista» de ver el mundo
de valor en cuanto a la respectiva legiti- (p. 412).
midad a ser proclamado como el «verda- White culminaba de esta forma una bús-
dero». De ello se sigue, afirma Whitc, que, queda persistente, iniciada en 1959 con su
aun cuando la historia bien pueda consi- escrito sobre Aben Jaldún 6, y continuada
derarse como constituida por un conjunto hasta hoy a través del estudio de las más
de «artefactos literarios», tampoco los así diversas escuelas historiográficas, orienta-
llamados «historiadores narrativistas» (cu- da a condenar al mismo tiempo toda forma
ya perspectiva se funda en el tropo de la de relativismo y determinismo (ambas
ironía) tendrían privilegio alguno en dic- igualmente pesimistas respecto del poten-
taminar cómo se debe escribir la historia. cial transformador de la praxis histórica),
Pretender esto implicaría la paradoja de y a reafirmar, según apunta H. Kellner,
convertir la propia ironía en un valor <da libertad humana destacando la fuerza
absoluto. creativa del lenguaje» 7.
White evitaría tal "falacia normativis- No todos, sin embargo, han considerado
ta» 5 manteniéndose en un plano estricta- a su empresa metahistoriográflca igual-
mente descriptivo. Es precisamente por mente exitosa; algunos, siquiera legítima.
medio de «ironizar la ironía» quc este Tanto su tipología, corno su actitud irónica,
autor pretende «trascender» la misma y terminando por su «decisionismo», han
superar las consecuencias relativistas que sido objeto de la más variadas y severas
ésta conlleva. críticas R. La verdadera ironía dc esta obra
quizás consista en que, a pesar del indu-
Si se pudiera demostrar que la ironía es sólo dahle impacto que produjo su publicación,
una de una serie de perspectivas posibles de la haya sido cuestionada, con perfecta simc-
historia, cada una de las cuales tiene sus buenas tría, tanto por quienes leyeron la misma
razones para existir en un nivel poético y moral corno abogando por un esteticismo que
de conciencia, la actitud irónica habría empe- conduciría, necesariamente, a un relativis-
zado a despojarse de su status como perspectiva mo absoluto (dado que en ella se rechaza

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explícitamente la posibilidad de validar como él intenta, un modo de argumenta-


intersubjetivarnente una determinada pers- ción de tipo formalista con un estilo irónico
pectiva histórica, siendo que su aceptación (ver cuadro adjunto).
O rechazo se fundaría puramente en con-
sideraciones pre-críticas), así corno por
quienes, por el contrario, creyeron ver en Formalismo: Entre la «Pura Contingencia»
la rnetahistoria whitcana un resabio (de y la «Pura Determinacións
matriz estructuralista) de la ansiedad meta-
física por una «presencia total». Cabe Primeramente, vamos a examinar los dife-
suponer, por otro lado, que ambos tipos rentes argumentos por los cuales White
de críticas encontradas no pueden deberse, intenta validar su modelo.
sin embargo, a una lamentable sucesión de Toda taxonomía supone una fundamen-
malentendidos. Conviene detenerse, pues, tación de tipo analítico, dado el tipo de
en el análisis de esta obra ya que en ella, operaciones intelectuales que implica.
como veremos, habrán de revelársenos una Fundadas en una pura combinatoria lógica,
serie de aporías, inherentes, por otro lado, los sistemas clasificatorios se orientan a
al llamado «giro lingüístico». distinguir y definir a priori el conjunto de
En el presente estudio ensayaremos, sin objetos virtuales existentes en un dominio
embargo, un modo de aproximación crítica dado. Los sistemas lévi-strausseanos de
a la obra de White algo distinta a la inten- parentesco son un ejemplo de tal modo
tada hasta ahora. Ambas líneas de ataque de operación conceptual. El campo respec-
ya mencionadas a Metahistoria apuntan a tivo es así transformado en su totalidad
revelar la existencia de controversias fun- en un sistema deductivo resultante del des-
dadas en diferencias de nivel en las pre- pliegue lógico de una racionalidad a priori.
misas de análisis 9. Aquí, en cambio, inten- En el caso del campo historiográfico, su
taremos lo que suele llamarse una crítica rango de variabilidad estaría delimitado
«inmanente»; es decir, trataremos de por la naturaleza misma del «lenguaje poé-
desentrañar aquellas tensiones que en la tico en general».
misma obra se manifiestan, partiendo, para
ello, de la aceptación previa de la meto- Al presentar mis análisis de la obras de Jos
dología de análisis que el propio autor principales pensadores históricos del siglo XIX en
el orden en que aparecen, he intentado sugerir
propone 10.
que su pensamiento representa la elaboración
Como White muestra, algunas de las de la posibilidades de prefiguración tropológica
combinaciones lógicamente posibles en su del campo histórico contenidas en el lenguaje
taxonomía no resultan, sin embargo, con- poético en general (p. 11).
sistentes de hecho. Entre los diversos
modos de tramar, de argumentación for- Para Whitc, pues, la aparición o desapa-
mal y de implicación ideológica se esta- paricíón de los estilos historiográficos son
blece lo que White llama «afinidades elec- hechos históricos, pero no los estilos mis-
tivas», y también incompatibilidades. Tal mos. Éstos corresponderían a arquetipos
sería el caso del modo «satírico» de «puesta universales, los cuales tienden a desplegarse
en trama», el cual se adecua a los modos en el tiempo y en el espacio. La descripción
de ideología liberal o conservador, pero que hace White de dicho proceso recuerda
nunca al radical. Pues bien, la propia meto- los corsiy ricorsi de Vico 11, una recurre ncia
dología de Whitc encierra una especie de cíclica de tropos que actúan al modo de
incompatibilidad similar, dado que no hay causas formales 12 del desarrollo historio-
modo, como veremos, de hacer concurrir, gráfico 13,

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Sin embargo, esta apelación caracterís- quienes argumenten, con buenos funda-
tica de White a los esquemas formales se mentos, que la misma parece mucha veces
revelará problemática. Su relativismo e his- un mero juego verbal que no aporta nin-
toricisrno al nivel historiográfico parece guna contribución real ni alumbra aspectos
conducir aquí a su opuesto al nivel meta- en las obras que estudia oscurecidos por
historiográfico. Tal fundamentación ana- las aproximaciones «tradicionales» 16; o,
lítica de su proyecto taxonómico se basa peor aún, que SU tipología resultaría exce-
en consideraciones de corte sustancialista sivamente rígida como herramienta con-
ya-histórico. En este caso, su «Iormalís- ceptual, obligando reiteradamente a su
mo» no parece dejar ya lugar alguno a la autor a forzar los sistemas de pensamiento
«ironía». La única justificación posible de quc trata a fin de. adecuarlos a sus moldes
sus procedimientos clasificatorios, conser- preconcebidos 17. El punto verdaderamen-
vando, a la vez, su actitud irónica hacia te crítico radica en que, como White sos-
ellos, residiría en apelar al argumento tiene, no existiría ya un «campo neutral»
convencionalista, en el cual dirimir tales cuestiones. Todo
White, efectivamente, procura superar juicio acerca de la utilidad o no de un mar-
las consecuencias dogmáticas que su for- ca teórico dado sería siempre relativo a
malismo conlleva relativizándolo y afir- la respectiva idea acerca de la tarea his-
mando la naturaleza instrumental de su toriográfica; presupondría, en definitiva,
taxonomía. Ésta se trataría, pues, de una ciertas orientaciones de evaluación
mera herramienta intelectual. Consecuen- pre-teóricarnente concebidas.
temente, al igual que los diversos discursos De hecho, la solución convencionalísta
históricos que él analiza, su metahístoria es necesariamente inestable y termina
no pretendería reclamar ninguna prioridad siempre conduciendo a una encrucijada: o
sobre otras mctahístoriograñas alternati- bien avanzar en esta dirección relativista,
vas posibles, La actitud irónica. se expande proclamando abiertamente la completa
así para comprender también este segundo arbitrariedad de su tipología (incluida su
nivel (metahisroriográfico) de conceptua- propia idea del «lenguaje poético en gene-
lización. ral»); o bien retroceder hacia una funda-
De hecho, su esquema contiene un gra- mentación analítica de la misma y postular
do inocultable de arbitrariedad y algunas la propia metahistoria como una suerte de
de las categorías que White utiliza han sido metavocabulario trans-trópico de validez
conscientemente redefinidas ad hoc 14. Sin universal (dado que enraizaría en los fun-
embargo, cuando White avanza en su acti- damentos «naturales» de la especie). Optar
tud irónica, sus esfuerzos taxonómicos por uno de estos dos puntos de vista extre-
empiezan a perder sustento. ¿Cuál es mos resulta ineludible dentro de los marcos
entonces su sentido y rendimiento espe- de los sistemas dc pensamiento formalis-
cífico? El intento de White por justificar, tas-antígenéticos, como White mismo nos
aunque sólo en una nota a pie de página 15, muestra.
convencionalmente sus procedimientos, es
decir, esgrimiendo su utilidad para el aná- [El formalismo] daba sentido a los procesos
lisis de las obras en cuestión, no alcanza históricos con base a una distinción entre formas
inferiores y superiores de vida, en la existencia
a responder a dicha pregunta. No se trata
natural e histórica [aspecto que, como vimos,
simplemente del hecho obvio de que la uti- no aparece en White J. Pero, como consideraba
lidad de su tipología pueda ser (y, de hecho, que las coherencias formales en términos de las
lo ha sido) materia de controversia. Tam- cuales especificaba esa distinción eran intem-
poco importa tanto el que haya incluso porales en esencia, el formalismo no tenía nín-

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gún principio con el cual explicar su evolución ... riográficos serían igualmente válidos, pero
Igual que el enfoque rnecanicista de la historia, no así todos los metahistoriográficos 18. Tal
el enfoque formalista tenía que elegir entre la postulado puede ser inferido de algunas
conclusión de quc las coherencias formales que de sus afirmaciones,
discernía en la historia aparecían y desaparecían
al azar, y la de que representaban la eterna
reeurrencia del mismo conjunto de coherencias Fue grande la tentación de correlacionar las
formales a lo largo del tiempo. De su consi- cuatro formas básicas de conciencia histórica
deración no era posible derivar ningún desarro- con tipos correspondientes de personalidad,
llo realmente evolutivo. Así, el mecanicismo y pero decidí no hacerlo por dos razones. Una
el formalismo por igual imponían por último es que la psicología se encuentra actualmente
una elección entre la incoherencia total de los en el mismo estado de anarquía conceptual en
procesos históricos (pura contingencia) y su que estaba la historia en el siglo XIX. En mi opi-
coherencia total (pura determinación) (p. 87). nión, es probable que un análisis del pensamien-
to psicológico contemporáneo revele el mismo
conjunto de estrategias interpretativas (cada una
De ser esto último cierto, entonces Whi- presentada como la ciencia definitiva de su
te debió enfrentar una opción similar entre tema) que he descubierto en mi análisis del pen-
la «pura contingencia" y la «pura deter- samiento histórico. Es decir, como [a psicología
minación». Sin embargo, a White le resulta no ha alcanzado todavía el tipo de sistemati-
imposible aceptar tal conclusión en su lite- zación que caracteriza las ciencias físicas, sino
ralidad: decidirse por una actitud irónica que sigue dividida entre «escuelas» de interpre-
radical hubiera tornado insostenible su tación en conflicto, probablemente hubiera ter-
taxonomía; pero sostener su incondiciona- minado por duplicar los descubrimientos a que
da validez contradiría su proclamado rela- llegué en mi estudio del pensamiento histórico
(p.4ü9).
tivismo (sobre el que se asienta, además,
toda su empresa por trascender el mismo).
White terminará así, como veremos, osci- Se siguen de aquí dos conclusiones. Pri-
lando entre ambas alternativas. mero, que el resto de los elementos que
tomó para construir su taxonomía habían
superado previamente el estadio pre-pa-
Metahistoria e Indefinición radigmático que él atribuye a la psicología.
Segundo, que este hecho le permitió evitar,
A continuación analizaremos las razones según dice, la duplicación de sus descu-
por las cuales Whitc no podía optar por brimientos al nivel histórico. Significa,
una de ambas alternativas radicales y sos- pues, que la teoría de los tropos no se apli-
tenerla consistentemente. caría al nivel rnctahistórico; es decir, que
Volvamos, pues, a la cuestión original. El la perspectiva irónica de White no sería
punto que White pretende sustanciar es, sólo «una de una serie» de perspectivas
como vimos, la afirmación de que «la ironía metahistoriográficas posibles 19.
es sólo una de una serie de perspectivas De hecho, ésta sería la única forma de
posibles», todas ellas igualmente legítimas, sustentar su conclusión primera, es decir,
y no la única verdadera. El éxito o el fra- rechazando todo tipo de relativismo al
caso de toda su metahistoria dependería nivel de un segundo orden de conceptua-
de su logro o no en sostener convincen- lización. El marco formalista terminaría
temente este postulado. entonces subordinando y relegando al nivel
Podemos entonces suponer, prima [acie, meramente historiográfico su perspectiva
que dicha conclusión pretende ser cierta, irónica. Esto supondría introducir una asi-
y, por supuesto, su opuesta falsa. Esto metría entre niveles de discurso (es decir,
implicaría que todos tos discursos histo- lo que sería válido a un primer orden de

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discurso, no lo sería a un segundo orden ter social de la empresa historiográfica. La


del mismo) a fin de producir una clausura actitud irónica en este respecto plantea no
metacrítica. Pero ello no podía representar sólo el problema de la relación sujeto-ob-
una solución viable para White, puesto que jeto, sino que concierne principalmente a
terminaría entonces reproduciendo, aun- los fundamentos intcrsubjetivos de la
que a distintos niveles, lo que criticara a empresa historiográfica. Los «tropos» de
lo historiadores narrativistas, es decir, con- los que habla White no pueden ser meras
sagrando la ironía (relativa, al nivel his- convenciones: ellos deben existir realmen-
tórico) como una verdad absoluta al nivel te puesto que explicarían cómo un discurso
mctahistórico. determinado puede circular socialmente y,
La otra alternativa, pues, era llevar la en definitiva, regular los mecanismos de
actitud irónica hasta sus consecuencias consagración de un historiador determi-
finales. Pero esto conduciría a White a lo nado.
que quiso evitar cuando rechazó incorpo-
rar la psicología a su estudio: la «dupli- Sostengo que el vínculo entre un historiador
cación de los descubrimientos», lo cual lo determinado y su público potencial se forja en
envolvería en una suerte de regreso al infi- un nivel de conciencia preteóríco y específica-
nito. En efecto, en este último caso obten- mente lingüístico. Y esto sugiere que el prestigio
dríamos la metafirmación siguiente: de que gozan un historiador o filósofo de la
historia determinados dentro de un público
La afirmación de que «la ironía es sólo una específico es atribuible al terreno lingüístico pre-
de una serie de perspectivas posibles» repre- críticamente proporcionado sobre el cual se rea-
senta sólo una de una serie de perspectivas liza la prefiguración del campo histórico
posibles. (p. 408) 21.

El resultado habría sido que la ironía La metahistoría de White cabría com-


whiteana se habría visto «trascendida» del prenderla así como un rechazo a la idea
mismo modo que él pretendió «trascen- de una racionalidad universal, postulando,
dcr» la perspectiva irónica de la historia; en cambio, la existencia de redes autóno-
es decir, en tal caso. no tendría White ya mas varias de sentidos compartidos ínter-
argumentos que oponer a los que sostu- subjetivamente. La pertenencia o no a una
vieran a la perspectiva «irónica» dc la his- determinada comunidad lingüística puede,
toria como la única forma «realista» de eventualmente, ser resultado de una deci-
ver el mundo. La única forma de evitarlo sión arbitraria, fundada sobre supuestos de
sería buscar, a su vez, el «trascender» la naturaleza moral o estética. Pero la exis-
ironía de la ironía de la ironía trasladando tencia objetiva misma de los paradigmas
la actitud irónica a un tercer nivel de con- como tales no estaría aquí, en principio,
ceptualización 20, y así al infinito. Una vez en cuestión. La teoría de los tropos de Whi-
más, dentro de los marcos del pensamiento te sólo cobra sentido como una exposición
formalista el término lógico de este círculo de los modos de existencia de los diversos
eterno consistiría en introducir la idea de tipos de competencias comunicativas.
una asimetría en los diversos niveles de En este terreno, la extensión de la acti-
discurso y adoptar dogmáticamente (al tud irónica hacia arriba (es decir, al nivel
nivel que fuere) a un determinado punto metahistoriográfico) conllevaría haciaaba-
de vista como el único verdadero. jo un regreso al infinito similar al analizado
Pero la naturaleza problemática de una anteriormente, en este caso, produciendo
concepción escéptica radical aparece más una fragmentación del campo historiográ-
claramente cuando consideramos el carác- fico. La conclusión natural de este proceso

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sería el solipsisrno. El escepticismo radical tales cuya existencia queda postulada por
conduciría así a la máxima de Gorgias de ella misma contendría ya significado algu-
que no sólo no existe verdad alguna sino no. Es decir, la perspectiva irónica con-
que, de existir, tampoco podría comuni- tradice la argumentación formalista tanto
carse. Incluso todo «decisíonismo» (del como también la presupone.
tipo postulado por White) carecería enton- En definitiva, ello explica por qué White
ces de significación social puesto que no no puede decidirse por ninguna de las dos
cabría concebir ya vínculos reales que opciones (la dogmática o la escéptica) y
conectaran las decisiones individuales. El termina, como dijimos, oscilando entre
único modo de romper este círculo es pos- ambas, al precio, sin embargo, de renunciar
tular, pues, la efectiva existencia dc objetos a intentar fundamentar teóricamente su
propia perspectiva metahistoriográfica. De
tales como los tropos (con las consecuen-
todos modos, y a pesar de las aporías a
cias sustancialistas que ello conlleva) y que
las que tal llamado «giro lingüístico» pueda
los mismos pueden ser conocidos analíti-
conducir y los debates que el mismo pueda
camente. Pero aquí la actitud irónica se suscitar, no puede ser más plausible el
desvanecería en la forja dogmática. hecho de que el público de habla castellana
Digamos, por otra parte, que si no fuera pueda, por fin, tener un acceso directo a
así, si no se sostuviera dogmáticamente que los mismos a través de uno de sus más
los tropos existen realmente, tampoco la importantes y lúcidos representantes.
actitud «irónica» opuesta, es decir, la idea Metahistoria de White está indudablemen-
de que la metahistoria que White construye te destinada a seguir siendo una fuente
es «sólo una de las perspectivas posibles» estimulante de ideas, y también de con-
entre cuatro variantes posibles fundamen- troversias, por mucho tiempo más.

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------------------------------------------------------ COMBINACIONES
E R 1
1
A FORMISMO: Identificación de objetos
(dispersivo) Michelet
1----------------
1-------------- 1
S
T
G 1---------------------------------------------]
U 1ORGANICISMO: Particular como parte de procesol----------- I 1
I1
R M 1 sintético (integrativo) Ranke 1- - - - 1 1 1
A
T
E 1---------------------------------------------1
N IMECANICISMO:Actos resultan de agentes extra- 1--------1
I I I1
1 1l
E T 1 hist6ricos (reductivo) Tocqueville I I I 1 I
G
1
A1---------------------------------------------11----- II II 1I
C.ICONTEXTUALISMOllnterrelaci6n entre agentes 1I
A I 1 (relaci6nal) Burckhardt 1 1 1 1 I I
S 1-------------------------------------------------1
I T IROMANCE: Héroe trasciende al mundo I I 1 I 1/
1-----+--+--+--1
E I R I Michelet ¡ I I 1 ::
X I A 1---------------------------------------------1 1 1 I 1
p 1 M ¡COMEDIA: Reconciliación con la sociedad 1 I 1 1 :
L 1 A 1 Ranke -----+--+--1 :
j
I
e
11 S 1---------------------------------------------]
1TRAGEDIA: Reconciliaci6n por resignación
1 I 1I :1
1-----+--1
A 1 1 TocqlJeville 1 1 1 1 1
T 1 1---------------------------------------------1 1:;:
I 1 ISATIRA: Aceptaci6n que conciencia humana no 1-----1 : 1 1
vil puede superar muerte Burckhardt 1-----+--+--+--+-
A
S
-------------------------------------------------1
I JCONSERVADURISMO: Futuro como continuación dell-
1 1I 1: 11
- -1
D j presente Ranke - Burckhardt 1-----+--+-- 1
E
O
1---------------------------------------------1 1 1
1RADICALISMO: Futuro como rechazo del presentel-//--I:
:1
L 1 1-----+-- 1
O 1---------------------------------------------1
G jLIBERALI5MO:Futuro como mejoramiento del pr~-I-
1 11
1 1 sente Michelet. 1- 1
A
S 11---------------------------------------------1
1
ANARQUISMO: Idealización del pasado remoto 1-------------- 1
1
1 I 1
l------------------------------------------------~----t
1 P IMETAFORA: Representativa = Similitudes y diferen-[
1 R i c i a s entre objetos (Protocolo: Identidad) 1
: E 1-------------------------------------------------:
1 F 1METONIMIA: Reduccionista = Parte como un todo I
1 I 1 (relac.parte-partel (Extrinseco) ¡
1 G ~-------------------------------------------------l
1 U ISINECDOQUE: Integrativa=Parte simboliza cualidad I
1 R 1 del todo (MacrocosmOS-Microcosmos) 1
1 A 1 (Intríseco) 1
I C 1-------------------------------------------------1
: 1 IIRONIA: Negativa = Negación figurativa de los quel
I O 1 se afirma literalmente 1
¡ N 1 (Sentimental) 1
-------- combinaciones normales combinaciones posibles
---/1--- combinaciones imposibles ---11/--- combinaci6n dudosa (White)

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NOTAS

I Jlayden White (1928-) es profesor en el pro-


como lo muestra la obra de Paul Ricoeur, Temps el
grama de HislOl}' of Consciousness de la Universidad recit.
de California en Santa Cruz. Además de la ya men- • La filosofía de la historia, decía entonces, debe
cionada Metahistory. The Histoncnl lmagination in Nine- proveer «hipótesis tentativas necesarias para toda
teenth-Cenuuy Europe (John Hopkins Press, Baltimore acción», como patrones cíclicos o regularidades que
and London, 1973), sus obras más importantes son: sugieran «el carácter esencialmente acumulativo de la
Tropics of Discourse (John Hopkins Press, Baltimore experiencia humana». H. Whíte, «Ibn Kaldoun in
and London, 197R) y The Content of the Form (John World Philosophy of History», Comparatives Studies
Hopkins Press, Baltimore and London, 1982). También Í/¡ Society and History, 2 (191)9), pp. 122-23.
colaboró en numerosas publicaciones periódicas y en , H. Kellner, «A Bedrock of Order: Haydcn Whi-
diversas recopilaciones de textos. te's Linguistic Hurnanism», History and Society, Beiheft,
, En realidad, diversas son las escuelas del pen- 19, p. 29.
samiento histórico que, desde comienzos de. siglo. vie- e Para comentarios críticos sobre la obra de Whitc
mm postulando que el material documental necesita ver la serie de seis ensayos-reseñas aparecidos en His-
ser primero «prefigurado» según un paradigma deter- tul}' ami Theory, Beiheít, 19, 1980; también las de John
minado a fin de tornarlo susceptible de integrarse en Nelson, publicadas en History and Theory, 14, 1975,
construcciones narrativas del tipo de las que los his- pp, 74-91, Y de Michael Ermath, American Histoncal
toriadores crean. Pero White habría sido el primero Review, 1)0, 1975, pp, 506-527. Ver también Dorninick
en abordar la tarea de construir un aparato teórico-me- LaC.apra, "A Poetics of Historiography: Hayden Whi-
todológico capaz de fijar conceptualmente un nivel de te', Tropirs of Discourse», en Rethinking Intellectuul His-
discurso cuya existencia afirmaron otros antes que él tory, Ithaca y Londres, Cornell University Press, 19R3,
(Collingwood lo bautizó como «imaginación a priori»], pp. 23-71, Y la respuesta de H. Whitc, «Thc Ahsurdist
o sospecharon, sin alcanzar, sin embargo, a definir en Moment in Contcmporary Literary History», Tropics
sus componentes estructurales. of Discourse, pp. 261-2&2. Este mismo debate subyace
; "Para figurarse "lo que realmente ocurrió" en a las ponencias de ambos publicadas en D. LaCapra
el pasado... el historiador tiene que pretlgurar como y S. Kaplan (cornps. ),Modem European lruetleaual His-
un posible objeto de conocimiento todo el conjunto tory: Reappraisals and New Perspectives, Ithaca y Lon-
de sucesos registrados en los documentos. Este acto dres, Cornell University Press, 1982. Una buena reseña
prefigurativo es poético, en la medida en que es pre- de las polémicas en torno a la ohra de White se encuen-
cognitivo y prccrítico» (p. 40). tra en Lynn Hunt (comp.), The New Cultural History,
4 Los tipos de «argumentación formal>, (formista, Berkeley, Uníversity of California Press, 1989. Otras
organicista, mecanicista y contextualista) White los reseñas interesantes son las de E. Tows, «lnrcllcctual
toma de lo que Stephen Pepper llamara "hipótesis del History after the Liguistic Turn: The Autonomy of
mundo» (ver World Hipotheses, Berkeley, Universíty Meaning and the Irreducibility of Experience». Ame-
uf California Press, 1942). S. Pepper incluye otras tres rican Histoncal Review, 92, 1987, pp. 879-907, y la rese-
«hipótesis del mundo" a las que considera «inadecua- na-ensayo de W. Bouwsma sobre LaCapra-Kuptan.
das»: anirnista, mística y metafísica. La tipología de op. cu.• aparecida en History and Theory, 23, 19114,
«implicaciones ideológicas" [conservadurismo, libera- pp. 229-236.
lismo, radical ismo JI anarquismo) surge de K. Mann- , Quizá la única excepción sea el estudio de Kell-
heim (ver Ideologia }' utopía, México, FCE, 19ín). Los ner ya citado, quien intenta descubrir la crítica que
tipos de «puesta en trama» (romance, comedia, tra- la propia obra contiene en sí misma; aunque, en este
gedia y sátira) son de Northrop Frye (ver Anatomy caso, el tono general de la misma resulta claramente
DI Criticism, Princeton, Princeton Universiry Press, laudatorio.
1973). '" Aquí habremos de concentrarnos, por razones
5 Esto significa pretender dictar reglas a la rea- de espacio disponible, en los problemas de tipo meto-
lidad; en este caso, a la práctica historiográfica. La dológico que esta obra presenta, dejando de lado el
obra de P. Veyne, Cómo se escribe la historia, sería análisis de los estudios concretos que White realiza
un ejemplo de tal falacia normativista entre los sos- y que constituyen el cuerpo central del libro.
tenedores del narrativismo, White también se distan- u White menciona la existencia de un «ciclo de
ciaría así dc aquellas «grandc!'. narrativas" metahisto- las actitudes morales», en el cual. por ejemplo. <<la
riográficas, de cOfte teologizante, que ven la historia comedia es lógicamente posterior a la tragedia»
completa de la historiografía occidental como un curso (p. 119). Ph. Pomper c<:ntra su critica J(;; la obra de
lineal (o, a veces, penoso e intrincado) hacia la cmer· \\'hite en la ausencia de un principio dinámico capaz
gencia de algunu forma d", ~'Ondenda histórica pro- de dar cuenta de la evolución histórica de los divcrsos
damada como la última y verdadera. Aun las pers- estilos que analiza (<<Typologíc;; alld Cycles in lnte-
pectivas más relutivistas, e incluso escépticas, son sus- llectual History», Histol)' and Theory, Beiheft, 19,
ceptibles dc ser elaboradas bajo t¡11 forma teleológica, pp. 30-38). Para M. Mandelbaum el ahiSloricísmo de

202 ISEGOR[N13 (1996)


NOTAS Y DISCUSIONES

su tipología constituye su mayor debilidad, puesto que clasificación de White sea algo más que un método
conduce inevitablemente al relativismo (<<The Pressup- inteligente, pero arbítrario» (Pomper, op. cit., p.33).
positions of Metahistory•. History and Theory, Bcihcft, 11 Ver. J. Nelson, op. cit., p, 80.
19, p. 4Y); F. Jameson, en cambio, no ve en tal carencia '" Según E, Golob. «el vigor de su argumento his-
una prueba de que tal meta historia sea «errada», sino tórico no deja duda respecto de Su propia convicción
simplemente revelaría la necesidad de completar la que está contando la verdad, diciendo wie es eigeruhch
misma «reintegrándola a la historia social de la cultura gewesetl. corrigiendo errores de otros historiadores".
en su conjunto" (<<Figural Relativism, or The Poetics En definitiva, Whitc supone que tal «estructura pro-
of 1Iistoriography», The Idcologies 01 Theory. Essavs funda... realmente existe" (E. Golob, «The Irony oí
1971-1986, Mlnneapolis, University uf Minnesota Nihilism», History and Theory, Bciheft, 19, pp. 61 Y(3).
Press, 1989,vol. 1, p. 165). La afirmación de Golob necesita una precisión. En
IZ La teoría de los tropos fue concebida origi-
White se distinguen claramente dos niveles, el histo-
nariamente por N. Frye como «un estudio sistemático riográfico y el mctahistoriográfico. Este autor de nin-
de las causas formales del arte" (Anatomy o/ Criticism; gún modo pretende discutir errores de los historiadores
p.29). que analiza respecto de lo que «realmente pasó" en
u Encontrarnos aquí el único patrón legítimo, la historia, Pero la afirmación de Golob sí vale al nivel
para Whitc, para juzgar la historiografía de un periodo metahistoriográflcn. White efectivamente afirma
dado, «El campo historiográfico", dice, "parecería ser hechos y debate posturas sobre lo que «realmente
rico y creativo exactamente en la medida en que genera ocurrió" en la historia de la historiografía occidental
muchas diferentes descripciones posibles de un mismo a lo largo del siglo pasado.
conjunto de sucesos" (p. 265). l~ tsta es, de hecho, la postura adoptada por Frye
" Whitc deja constancia de ello, aunque sólo en (de quien White toma su teoría de los tropos). Según
sus notas a pie de página; pocas de tales rcdcfiniciones, Frye, su teoría de los tropos señalaba una distinción
por otra parte, intenta justificarlas práctica o tcóri- radical entre la crítica literaria (que. por su intermedio,
carncnte. Sobre discusiones acerca de las categorías adquiría status de disciplina científica) y la literatura
de análisis que White emplea, ver F. Jarneson, op. cit., (ver Afwtomy o/ Criticismo pp. 17 y ss.), Ph, Pomper
Y S. Gearhart, «History as criticism: The Dialogue of sospecha una actitud similar en Whítc, para quien nos
History and Literature», Diacritics, Fall, 1987, encontraríamos en «el fin de un ciclo de desarrollo
pp,56-65. asociado al inevitable fracaso de una proto-ciencia por
rs «Me doy cuenta de que, al usar la terminología superar el pluralismo lingüístico" (Ph, Pornpcr, «Typo-
y clasificación de estructuras de trama (plot) de Frye, Iogies and Cycles», p. .36).
me expongo a la critica de los teóricos de la literatura '" Lo que nos daría la meta-afirmación de que
que se oponen a sus esfuerzos taxonómicos, o bien "la afirmación de que la merahistoria whiteana es sólo
tienen otras taxonomías que proponer' en lugar de la una de una serie de perspectivas posibles, es sólo una
suya, No pretendo sugerir que las categorías de Frye de las perspectivas posibles», con lo que se sugería
sean las únicas posibles para clasificar géneros, modos, que ésta pueda no ser absolutamente arbitraria y con-
mythoi y demás en literaturu, pero me han resultado llevar algún contenido de «verdad...
especialmente útiles para e1 análisis de las obras his- " En «The Burden uf History». White postulaba
triricas» (n. 6, p. 19). ya, en 1966, su idea de los «estilos" como soportes
" «Apelar al valor heurístico no convencerá a últimos de la inteligibilidad histórica [HislOry and
sus críticos», dice Ph. Pumper, «de que el sistema de Theory, 5 (1966), p. 130].

ISEGORíN13 (1996) 203


Número 179
Abril 1996

VEINTE AÑOS DE DEMOCRACIA EN ESPAÑA

Coordinación de
Charles Powell

Colaboran:
Alvaro Briones
Emilio Lamo de Espinosa
Francisco Rubio Llorente

LETRAS DE ACA y DE ALLA:


DIALOGOS ENTRE NOVELISTAS
ARGENTINOS Y ESPAÑOLES
Antonio Muñoz Molina, Afina Diaconú,
José María Merino. Rodolfo Rabanal, Alvaro Pombo
Héctor Tizón, Rosa Regás, Mempo Giarclinelli
Leonor Fleming (presentación)