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AFRONTAMIENTO DEL DOLOR EN LA VEJEZ

Programa de Intervención Envejecimiento Óptimo

Cristina Atenciano Martín, Ángel David Ayala Olmos, Irene Cuesta Ruiz, Maria Morales Chueco y

Antonio Ignacio Moreno Ropero

Facultad de Psicología de Granada


ÍNDICE

1. Introducción y Justificación del Programa ………………………………....... 1 - 6

2. Objetivos Generales y Específicos………………………………………….....6 - 7

3. Programa de Envejecimiento Activo: Actividades y Temporalización………..7 - 15

4. Desarrollo de Cuatro Actividades Propuestas……………………………….15 - 20

5. Referencias…………………………………………………………………. 20 - 23

6. Anexos……………………………………………………………………… 24 - 30
1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN DEL PROGRAMA

El dolor según la Asociación Mundial para el Estudio del Dolor (IASP) es una

experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con un daño tisular, real o potencial

o descrita en términos de dicho daño.

Se observan dos tipos de dolor, un dolor fásico o delta que es el que se siente cuando

nos golpeamos y que puede ser definido como breve, rápido, cortante y localizado. Por otro

lado, un dolor crónico, clínico o tipo “c” caracterizado por ser difuso, insoportable y

duradero. Este dolor puede ser reducido por la administración de distintos fármacos, siendo el

más conocido la morfina.

El dolor no es percibido de la misma forma en todos los momentos del día, y parece ser

en las primeras horas de la madrugada cuando este se siente más intensamente. Entre los más

característicos se encuentran los dolores osteomusculares, deficiencias sensoriales e

incontinencia. Éstos, a su vez, suelen ser descritos como <<insoportable, terrible,

desesperante, intenso, desgarrante y tensionante>>. Uno de cada cinco ex pacientes

psiquiátricos describen el dolor como un problema significativo (Griffith, 2008) y que un

35% de los pacientes con dolor persistente buscan servicios de salud mental (oregon Pain

Managament Comission, 2011).

Los ancianos tienen alta predisposición a ser diagnosticados con desórdenes

relacionados con el dolor. Se estima que del 50 al 70% de las personas mayores de 65 años

padecen dolor persistente, porcentaje que se eleva aún más si tenemos en cuenta solo las

personas que viven en hogares de ancianos (Ferrell, Ferrell, & Osterweil, 1990; Tsang et al.,

2008). Además, existen muchos mitos relacionados con el dolor en las personas mayores (por

ejemplo, que el dolor es una consecuencia natural de envejecer, y que por ello deben
fortalecerse; que los opiáceos no son buenos para las personas mayores...) y deben

desmentirse, ya que hacen que se tomen el dolor de forma más incapacitante y que lo afronten

de modos inadecuados (Green, S.M., Hadjistavropoulos, T., Hadjistavropoulos, H., Martin,

R., & Sharpe, D., 2009). Aun así, los ancianos presentan un nivel de autopercepción del dolor

similar al de los más jóvenes y es frecuente la coexistencia en ellos de diferentes tipos de

dolor (p.e. visceral, óseo, neuropático por tenesmo rectal, etc). Además, es bien sabido que el

tratamiento farmacológico específico para el dolor persistente, no es suficiente para mejorar

la calidad de vida (Wilkie, R., Hay, E.M., Croft, P., & Pransky, G., 2015). Por eso, es

importante un trabajo activo con respecto a éste. Por todo esto, es de vital importancia

incurrir en una toma de conciencia sobre lo que implican éstos mecanismos del dolor, así

como combatir las creencias irracionales asociadas a éste y adoptar un estilo de vida activo y

saludable.

Muchos estudios y tratamientos no abordan bien cómo afectan las deficiencias y

enfermedades relacionadas con la edad a la calidad de vida y al rendimiento, qué es lo

“normal” o lo que cabe esperar en el funcionamiento laboral de personas mayores con

achaques y cómo se refleja en su vida. Esas afectaciones pueden deteriorar al trabajo y la

calidad de vida de forma directa e indirecta, lo que puede dificultar el abordaje de estos

problemas para las personas (Wilkie, R., Hay, E. M., Croft, P., & Pransky, G., 2015).

Comprender cómo los mecanismos de las enfermedades comunes en el envejecimiento

afectan a las habilidades de la persona, ayudará a centrarse en el futuro en mejores estrategias

de afrontamiento y de prevención para otras enfermedades que aún no se hayan desarrollado

(Molton, I. R., & Terrill, A. L., 2014). Por ejemplo, el dolor crónico puede desembocar en

problemas como dificultad en la iniciación y mantenimiento del sueño en las personas

mayores. El dolor persistente produce también problemas en el estado de ánimo (depresión,


consecuencias…), es un fuerte predictor de la depresión mayor e ideación suicida (Almeida et

al. 2012) en ancianos. Además, personas con depresión y dolor crónico tienen más

probabilidades de experimentar un mayor aislamiento social, menores ingresos, mayor abuso

de sustancias… Si no les ayudamos, por tanto, el dolor crónico puede derivar en un árbol

muy amplio de problemas (Molton, I.R., & Terrill, A.L., 2014)

El dolor sigue estando infradiagnosticado, poco tratado y poco asesorado en personas

mayores en todos los ámbitos de la salud. Las personas mayores también suelen poner

barreras a la hora de tratar el dolor: barreras cognitivas, escuchar, deficiencias comunicativas

(especialmente importantes), miedos, actitudes y expectativas sobre el dolor. (Molton, I.R., &

Terrill, A.L., 2014)

Existe un ciclo de desuso e inactividad (Martin, 2007) que conduce a una reducción

adicional de la función a través de la disminución de la fuerza, la movilidad y el estado físico,

y acompaña a los efectos psicológicos, como el enfoque en el dolor, la disminución de la

confianza en las habilidades, el temor a causar daño y el empeoramiento de la salud. El dolor

es común en nuestra población que envejece e incluso es más común entre los adultos

mayores que viven en hogares de ancianos (Bishop et al., 2007) ya que corren el riesgo de

que no se les evalúe y de que no reciban el tratamiento adecuado, incluso si el dolor está

documentado (Achterberg et al., 2010). Para romper el ciclo de desuso e inactividad, es

importante el ejercicio físico, el entrenamiento y la rehabilitación los cuales están teniendo

un papel claro en la reducción de la limitación y la restricción de la participación en las

personas mayores que tienen dificultades para sobrellevar el dolor. El entrenamiento con

ejercicios como el entrenamiento de resistencia, Tai Chi o el entrenamiento de múltiples


componentes es importante para las personas mayores para mejorar la movilidad funcional y

el estado psicosocial (Thomas et al., 2004).

En cuanto al tratamiento, el programa de ejercicios debe ser diseñado de acuerdo al

nivel físico y educativo del anciano. Además, la enseñanza del ejercicio fácil en el hogar

mejora su autoeficacia y motivación para realizarlas. El cumplimiento de los ejercicios

supervisados ​y en el hogar puede ser un factor importante para predecir los efectos a corto y

largo plazo del programa de ejercicios. ​(Thomas et al., 2004)

Por otra parte, es necesario mencionar la importancia del apoyo social, ya que éste,

puede atenuar la sensación de dolor y propiciar y mantener la motivación con respecto al

cambio (​Plata-Osma y Cerquera-Córdoba, 2016). ​Una distinción clásica, es la de Katz y

Bender (1976) que apuestan por grupos reducidos (en torno a 10 personas) y voluntarios que

comparten un fin común.. En estos grupos se potencia el poder de las personas para ayudarse

tanto a sí mismas como a otras personas. Estos grupos intentan devolverles a las personas que

participan en ellos el control sobre sus propias vidas y desarrollar activamente recursos para

el afrontamiento de situaciones problemáticas.

Cabe mencionar la efectividad de la terapia de aceptación y compromiso, la cual, se

basa en aceptar el dolor y no evitarlo como estrategia de afrontamiento. Se ha comprobado

que los pacientes que aceptan más su dolor son los que puntúan más bajo en intensidad de

dolor, presentan menos emociones negativas y disfrutan de una mayor calidad de vida

(McCraken y Velleman, 2010)

El mindfulness, es conocido también como conciencia plena y atención, se basa en vivir

el presente, sin juzgar ni interpretar. Mindfulness como capacidad o rasgo de personalidad

correlaciona con el dolor. Las personas que puntúan alto en mindfulness sienten menos dolor,
presentan una mayor calidad de vida y sufren menos emociones negativas (McCraken y

Velleman, 2010).

Las técnicas de relajación son importantes también en este tipo de programas, nos

centraremos en la relajación progresiva de Jacobson, para ello debemos tener en cuenta que

la relajación es un estado de desactivación de los músculos y estos dependen de la actividad

de las neuronas motoras, por lo que se puede decir que la desactivación de las fibras

musculares implica la desactivación del SNC. La relajación progresiva de Jacobson, está

centrada en el aprendizaje del control muscular periférico y se entrenan tres habilidades,

como son, percibir y discriminar la tensión muscular, reducirla y relajarlos diferencialmente

(Caballo, V. E., 2015).

Por otro lado nos encontramos con el entrenamiento en respiración- meditación de

Benson. Shapiro (1980) define que la meditación reúne técnicas que tienen en común dos

cosas, el objeto en el que se centra la atención (el “mantra”), de forma no analítica y el

intento por no dejarse llevar por pensamientos distractores.

También podemos definir el entrenamiento autógeno de Schultz, fundamentada en la

experiencia hipnótica y la sugestión. Consiste en una serie de frases elaboradas con el fin de

inducir en el sujeto estados de relajación a través de autosugestiones sobre sensaciones de

pesadez y calor en sus extremidades, regulación de los latidos de su corazón, sensaciones de

tranquilidad y confianza en sí mismo y concentración en su respiración.

Y por último, la técnica de relajación por imaginación, se usan imágenes mentales

agradables. sin que generalmente sean relajantes (Caballo, V. E., 2015).

Jon kabat- Zinn, el precursor de esta técnica, ya en 1982 empezó a utilizarla en

pacientes con dolor crónico. Todavía son escasos los meta-análisi sobre esta terapia, aunque
parecen apuntar hacia la efectividad de la misma (Grossman, Niemann, Schmidt y Walach,

2004).

Una propuesta metodológica a considerar es la de Villalba (1996) que hace especial

hincapié en el proceso de acompañamiento profesional. Consta de cuatro fases:

● En la primera, el objetivo fundamental es informar a los miembros del grupo

sobre las bases históricas y teóricas de la autoayuda, sesiones, normas de

grupo…

● La segunda fase, tiene como objetivo el entrenamiento práctico de la

autoayuda mediante la formación del profesional.

● Una tercera fase, en la que el profesional solo tendrá un papel de observador y

los sujetos deberán poner en práctica lo aprendido ante las sesiones anteriores.

● Por último, en la cuarta fase, se espera conseguir la autonomía del grupo, esta

vez sin que el profesional esté presente. Sin embargo, la figura del profesional

permanecerá siendo de apoyo y supervisión.

Por último, para llevar a cabo exitosamente un programa de manejo del dolor, es

necesaria la colaboración con la comunidad y con los hogares de ancianos. Es importante

establecer una relación cercana con los diferentes grupos de interés para obtener problemas,

inquietudes y necesidades de actualización entre las personas mayores en diferentes entornos,

a fin de crear una buena combinación de investigación basada en la evidencia y

manifestaciones clínicas reales ​(Molton, I.R., & Terrill, A.L., 2014).

2. OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICOS.

El ​objetivo principal es fomentar​ el manejo del dolor en las personas mayores.


Objetivos específicos:

-Modificar las concepciones erróneas sobre el dolor.

-Enseñar a las personas mayores a convivir con el dolor.

-Adquirir mejor conocimiento del dolor en personas mayores.

-Conocer y aplicar estrategias para el afrontamiento del dolor.

-Tomar conciencia y desarrollar, si es necesario, mayor nivel de ayuda a estas personas.

-Adquirir nuevas estrategias para el manejo del dolor.

-Conocer los principales aspectos del Mindfulness.

-Realizar de forma eficiente una relajación.

-Saber aplicar los derechos asertivos a la vida cotidiana.

-Aplicar el Mindfulness al abordaje del dolor y a la vida cotidiana.

-Mejorar autoeficacia en el manejo del dolor.

-Evitar posteriores discapacidades relacionadas con el dolor.

3. PROGRAMA DE ENVEJECIMIENTO ACTIVO: ACTIVIDADES Y

TEMPORALIZACIÓN

El objetivo principal de nuestro programa es dar pautas para el afrontamiento del dolor.

Para ello, nos basaremos en la psicoeducación, el mindfulness, la terapia de aceptación, los

derechos asertivos… La duración del programa será aproximadamente de tres meses con ​diez

sesiones de intervención y, en principio, una de seguimiento. Cada una constará de varias

fases y actividades. La duración de cada sesión será aproximadamente una hora y media. En

cuanto a los participantes del programa, se creará un grupo de aproximadamente 10 personas

mayores.
Antes de nada, es necesario seleccionar a las personas mayores que van a formar parte

del grupo. Para ello, nos dirigiremos a un punto concreto de la ciudad, concretamente al

hogar del pensionista situado en Plaza de los Campos s/n de Granada. Pondremos carteles en

el hogar y sus alrededores. En este lugar es donde sería ideal realizar nuestro programa.

Además, dedicaremos 2 días para atraer a los adultos (yendo a varios residencias de ancianos,

otros hogares del jubilado u otros lugares dedicados a ellos) y explicarles en qué consistirá el

programa. A partir de aquí, entraríamos al programa en sí.

En la primera sesión presentaremos el programa de forma general, las personas que lo

ejecutarán y se presentará a los componentes del grupo de pacientes. Primero, se hará una

presentación de los miembros del equipo y de los miembros del grupo ( nombres, ciudad de

nacimiento, dónde viven, problemas de salud, qué les ha motivado a venir…

Aproximadamente, cada persona intervendrá un minuto) mediante la técnica del ovillo o

telaraña. Después, les hablaremos del programa en sí: número de sesiones, duración de las

mismas y del programa, repaso general sesión por sesión del programa... Por último, les

preguntaremos cuáles son sus expectativas para el programa. Cuando todos hayan hablado,

haremos hincapié en la importancia que tiene asistir a todas las sesiones para lograr esos

resultados y de que vayan haciendo los ejercicios que mandaremos para casa cada sesión.

Además, dejaremos claro nuestro compromiso y confidencialidad.

En la segunda y tercera sesión nos interesa evaluar algunos aspectos fundamentales

para avanzar con el programa. Para ello, hemos recopilado seis cuestionarios que evalúan seis

aspectos distintos. Obviamente, nos interesa conocer desde el principio la percepción del
dolor que tienen, para lo que se usará el ​Mccgill pain cuestionaire. Esta escala evalúa

aspectos cuantitativos y cualitativos del dolor, permitiéndonos conocer la localización, tipo,

intensidad y valoración del dolor. También es importante comprender el afrontamiento del

dolor, para lo que se usará el Cuestionario de afrontamiento ante el dolor crónico (CAD),​

que nos permite conocer el tipo de estrategia que usan para el afrontamiento, siendo 6 las

más comunes: religión, búsqueda de apoyo social emocional, distracción, autocontrol mental,

autoafirmación y búsqueda de información. El apoyo social lo valoraremos con la escala de

apoyo social percibido​; la satisfacción con la vida, mediante la ​escala de satisfacción con la

vida (SWLS), q​ ue define esta como la valoración global que la persona hace de su vida. Las

actividades de la vida diaria son también importantes, pues es una de las claves que usaremos

para ver el impacto del dolor. para este medir esta variable usaremos la ​Escala de Lawton y

Brody para las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)​, que realizaremos con

ellos de forma oral. Por último, la ansiedad y depresión suelen ir asociadas al dolor. Las

evaluaremos por medio de ​la escala de Goldberg​.

Como hemos mencionado, nos serviremos de dos sesiones para la aplicación de

cuestionarios para evitar que los participantes se sientan saturados o sobrepasados al tener

que leer y escribir tantas preguntas (teniendo en cuenta que son personas mayores, ya que,

por ejemplo, algunas no sabrán leer o escribir -necesitarán que alguno de los terapeutas les

ayuden y que así puedan realizar los cuestionarios adecuadamente-, otros participantes no

entenderán algunas cuestiones…). El primer día se hacen los tres primeros test (cuestionario

de percepción del dolor de McGill, la escala de apoyo social y la SWLS) y el segundo día el

resto (el CAD, el AIVD y la escala de Goldberg).

Antes de repartir cada cuestionario se les explica en qué consiste cada uno, se va dando

información, como el por qué se les evalúan ésos aspectos etc.


Además, durante estas dos sesiones se realizarán dos actividades (una cada día)

cuando terminen de rellenar los cuestionarios que tocan cada día, para hacer el programa más

dinámico, agradable y ameno.

La ​cuarta sesión​ se centrará la psicoeducación y la introducción al Mindfulness.

En primer lugar, se creará un ambiente adecuado para la expresión y verbalización de

las emociones asociadas al dolor. Para ello, además de generar un contexto favorable, se les

entrenará en identificación y discriminación de las propias emociones, haciendo especial

hincapié en el círculo vicioso de dolor, emociones negativas y evitación.

Además, les introduciremos al Mindfulness, mostrándoles los valores principales de

esta corriente de pensamiento.

Al final de cada sesión se les mandarán tareas para casa, que en este caso será la

aplicación de las técnicas de Mindfulness aprendidos durante la sesión. Para ello, les

pediremos que realicen un autorregistro de esquema tipo ABC, para que así vayan haciéndose

conscientes de cómo se relacionan sus pensamientos y emociones o de qué situaciones

despiertan peores emociones, etc.

La ​quinta sesión se centrará en Mindfulness y técnicas de relajación. Al inicio, se

les recordarán los puntos más importantes de la sesión anterior (sobre Mindfulness). Después,

se les explicará la relación entre Mindfulness y Técnicas de Relajación, haciendo hincapié en

la diferencia entre ambos y que uno no engloba al otro, sino que se complementarian. La

diferencia entre esta sesión y la anterior radica en que la previa se centra en el abordaje de

emociones. Sin embargo, en esta sesión, les daremos herramientas del mindfulness útiles para

afrontar de forma más adaptativa y asequible el dolor que padecen. Les iremos poniendo
ejemplos de pensamientos desadaptativos, les preguntaremos qué creen que está mal de este

pensamiento (y se lo diremos nosotros si ellos no aciertan o no ven nada mal) y luego

corregiremos el pensamiento y lo transformaremos en uno adaptativo. Después, haremos lo

mismo, pero poniendo como ejemplo algunos de los pensamientos que hayan apuntado en el

autorregistro que les mandamos en la sesión anterior. Por último, llevaremos a cabo una

breve sesión de relajación guiada por uno de los terapeutas.

Al finalizar la sesión, se les dará a los participantes un CD con las instrucciones de

relajación para que puedan practicarlas a diario en casa. De hecho, esta será la actividad que

tendrán que hacer en casa para esta sesión, además de un autorregistro tipo ABC en el que

tendrán que aplicar las modificaciones de pensamiento que les hemos enseñado (situación,

pensamiento, emoción, corrección del pensamiento mediante Mindfulness).

La sexta sesión se dedicará a las actividades de la vida diaria: como ya evaluamos en la

tercera sesión la afectación de las actividades de la vida diaria, se haría una dinámica de

grupo para que hablen entre todos sobre cómo se sienten respecto a dichas limitaciones. Esta

dinámica nos daría información sobre cómo afecta a cada uno verse limitados en la vida

diaria y nos dará pistas para estructurar mejor el abordaje de la terapia de aceptación que se

llevará a cabo para este aspecto. Por tanto, en el cuerpo de la sesión se enfatizará en la

aceptación de sus limitaciones y en la focalización en sus virtudes, las cuales se usarán como

andamiaje para la introducción de nuevas actividades rutinarias y para aumentar su

satisfacción con la vida. Así mismo, se localizarán las conductas de evitación experiencial

propias de cada uno, atendiendo al mantenimiento que crean a largo plazo. A su vez, se

buscarán otras conductas que las sustituyan y que a su vez se alineen con los propósitos
vitales de cada paciente. Por último, se repasarán los conocimientos y habilidades adquiridos

en la sesión anterior como apoyo extra a estas situaciones cotidianas complicadas.

Como tarea para casa: aplicación de las herramientas dadas, autorregistro de las

actividades de esa semana (cada vez que usen la aceptación o el mindfulness, autorregistro de

esquema tipo ABC) y continuar con los ejercicios de relajación.

La ​séptima sesión tratará sobre la actividad física en personas mayores. Uno de los

objetivos de esta sesión será cambiar las falsas creencias que tengan sobre el ejercicio. Para

ello, les hablaremos de los beneficios que tienen para el estado de salud física y mental

realizar actividad física, aunque sea suave. Ejemplos de beneficios serían que alivia el dolor

físico, que mejora el estado de ánimo... Por tanto, intentaremos que vean la actividad física

como algo agradable que pueden y deben incluir en su rutina. Para esta sesión, trataremos de

traer un profesional de la actividad deportiva para que les informe sobre el tipo de ejercicio

que pueden realizar dependiendo del estado de salud de cada uno (o bien haremos que los

terapeutas se informen a fondo sobre el tema antes de dar la sesión). Por tanto, puede oscilar

entre dar pequeños paseos por la propia casa hasta practicar algún deporte suave como el golf

(en el caso de los que mejor se conserven).

Además, esta persona (o un fisioterapeuta que traigamos para esta sesión también) les

hablará sobre higiene postural. Para ello, les comentará las posturas más comunes que son

incorrectas y que facilitan la carga muscular y se enseñará cómo deben hacerse. También

podemos hacer que cada uno vaya consultándole sobre posturas (al sentarse, al tumbarse, al

limpiar…) que les causan más dolor y el profesional puede darles modificaciones que

reduzcan las molestias. Al final de la sesión, en caso de que sobre tiempo, debe tenerse

preparada una pequeña clase de ejercicios aeróbicos o de pilates para ejemplificar lo que se
ha explicado y así mostrar modificaciones que se adapten a las personas con problemas de

movilidad, por ejemplo.

Como tarea para casa pediremos un autorregistro diario de la actividad física de esa

semana y les pediremos que también corrijan sus posturas en base a lo aprendido en esta

sesión.

La octava sesión sería una de las más importantes del programa puesto que va a estar

dedicada al proceso de adaptación a la enfermedad o dolor. Su objetivo es conseguir la

aceptación de la pérdida de capacidades y funciones que antes estaban preservadas mediante

la explicación de la respuesta de duelo ante la pérdida de capacidades y aparición de

sintomatología. También analizar las reacciones de los pacientes ante su diagnóstico y las

consecuencias y repercusiones en su vida que éste tuvo trabajando con sus sentimientos,

conductas y sensaciones. Además también sería importante identificar el sentido de la

identidad personal y trabajar para construir un rol que no se centre simplemente en la

enfermedad o el dolor.

En esta sesión se complementará con un entrenamiento en comunicación. Es común

que las personas que están padeciendo dolor tiendan al aislamiento ya que el problema de

dolor es difícil de comunicar y compartir. Por ello es necesario dar información a los

pacientes sobre los efectos que tiene el dolor en las relaciones y además, proponer

alternativas mediante técnicas de asertividad y ejercicios de role-playing. Será importante

enseñarles a identificar sus derechos asertivos como su derecho a pedir ayuda o el de ser

escuchado y tomado en serio.


Como tareas para casa se sugiere un ejercicio de expresión de necesidades y

sentimientos a un familiar cercano o cuidador y seguir con los ejercicios de relajación

previamente aprendidos.

La novena sesión se dividirá en dos partes; primero, se comenzará por dar a conocer el

vínculo existente entre la percepción del dolor y la hiperalerta o atención exacerbada a éste.

En éste sentido, cambiar el foco atencional hacia el exterior significaría una toma de distancia

ante esta percepción del dolor y, por consiguiente, una disminución de la intensidad de la

percepción del mismo.

En segundo lugar, pasaremos a centrarnos en los pensamientos negativos y el efecto

que éstos ejercen sobre nuestra percepción del dolor, amplificándolo. De esta forma, se

usarán las habilidades adquiridas anteriormente en discriminación e identificación de

emociones y pensamientos para tomar conciencia de los mismos y sustituirlos por otros

alternativos y funcionales. Además, se dará información sobre las reacciones comunes e

inadecuadas que se tienen ante el dolor crónico ( pensamiento catastrofista, evitación...).

Tareas para casa:

-Aplicar las técnicas aprendidas en la vida cotidiana, continuar con ejercicios de

respiración y práctica de entrenamiento en relajación.

-Practicar la reestructuración cognitiva aprendida durante la sesión.

La décima sesión será determinante puesto que irá dirigida a la recapitulación de todo

lo aprendido y puesto en práctica y a la prevención de recaídas.


Se revisarán de nuevo todos los puntos tocados durante las sesiones anteriores dejando

claro la importancia de que apliquen lo aprendido en su vida cotidiana de forma regular.

Después se hará una puesta en común de las estrategias que cada uno de ellos considera más

útil para su problema en concreto, cuáles van a seguir usando y cuáles consideran que

no…Para esta sesión podría ser conveniente utilizar 2 horas.

Por último antes de la despedida se marcará una fecha dentro de unos dos meses para

hacer una evaluación post-tratamiento para ver si está surtiendo efecto.

Por tanto, la undécima ​y última sesión sería una sesión de seguimiento y se realizaría

dos meses después de haber terminado el programa El grupo compartirá cómo se encuentran

en la actualidad, si están siguiendo las pautas, que tareas están utilizando, si ha mejorado su

estado, los logros conseguidos y las dificultades que le han surgido desde que se acabó el

tratamiento.

4. DESARROLLO DE 4 ACTIVIDADES PROPUESTAS (ELABORACIÓN

SESIÓN O ACTIVIDAD, MATERIALES, ETC)

1. Técnica del ovillo de lana

Objetivo: ​aplicaremos esta técnica con el fin de que los participantes tengan la primera

aproximación al grupo y establezcan los primeros lazos de pertenencia a este. La dinámica

busca que cada uno de los participantes diga su nombre, procedencia y motivo por el cual ha

querido participar en nuestro programa. Con esta actividad pretendemos generar un primer
sentimiento de grupo. Nuestros participantes verán en sus compañeros personas que pasan

por situaciones semejantes, fomentando el apoyo que debe haber en este tipo de terapias.

Realización: ​dispondremos al grupo en círculo, perteneciendo el teraputa a este, con un

ovillo de lana. La actividad consistirá en lanzar el ovillo de lana (o pasarlo si es más fácil para

ellos, de ahí que no sea un círculo demasiado amplio) mientras sujetas parte de su hilo, con el

fin de que cada participante haya recibido este. Al recibirlo será el momento en que la

persona dé su nombre, procedencia y el motivo por el cual ha iniciado el programa. Los

terapuetas también participan en esta actividad, siendo los primeros en hablar y presentarse.

Al final de la actividad se recogerá el hilo, devolviéndose éste en orden inverso. El terapeuta

deberá estar atento en este momento para ayudar a los participantes que muestran confusión

Materiales:

1. Ovillo de lana de color vistoso. Puede ser de otro material pero debe tener

también un hilo contundente y suave.

2. Sillas si los participantes no pueden mantenerse en pie.

Aspectos a tener en cuenta: ​como se explicó antes, el círculo no debe ser muy amplio.

Desconocemos el nivel de capacidad motora de nuestros participantes, por lo que de haber

problemas para lanzar y recibir el ovillo este se pasará de mano en mano. La actividad está

pensada en un primer momento para su realización de pié, pero si algún participante presenta

dificultades para mantenerse erguido la realización de la prueba se hará con los integrantes

sentados, manteniendo la posición de círculo.


2. Técnica de desactivación fisiológica

Objetivo​: enseñar a relajarse mediante la imaginación.

Realización: cada persona del grupo se pondrá en un asiento, con las manos encima de

las rodillas, con ropa cómoda, una buena postura y los ojos cerrados, además se creará un

ambiente tranquilo con música de fondo. La terapeuta proporcionará una escena imaginada,

como por ejemplo:

“Imagina que estás en un hermoso globo aerostático. Se encuentra en el suelo

-mantenido por dos sacos de tierra-. Estos sacos representan todos tus problemas. En un

momento, arrojarás los sacos fuera de la barquilla y, cuando hagas eso, estarás arrojando

todos tus problemas. Ahora, arroja el primer saco. Sientes inmediatamente una pérdida de

peso sobre tus hombros. Ahora, arroja el segundo saco y conforme haces eso te sientes alegre

y ligero. Se han ido todas tus preocupaciones. Sientes que el globo sube suavemente cada vez

más alto. Hay una cuerda colgando que te da un completo control sobre el globo. Te deslizas

ahora sobre hermosos campos y arroyos; el sol brilla; sin embargo, la temperatura es perfecta

-ni demasiado caliente ni demasiado fría-. Te tumbas en un colchón blando y te complaces en

el sentimiento de tranquilidad y comodidad que sientes en estos momentos.” (Turner, 1998,

p. 197).

Materiales:​ asiento, música de fondo.


Aspectos a tener en cuenta: puede que no todos los participantes consigan el objetivo

ya que no a todos nos sirve las mismas técnicas de relajación. El seguimiento del ritmo en

todos los participantes puede ser distinto.

3. Rol-Playing sobre comunicación mediante habilidades asertivas

Objetivo: ​que la persona mayor aprenda a comunicar sus necesidades, diferenciando

entre conductas agresivas, asertivas y pasivas.

Realización: ​para ello se simulará una escena en la que un terapeuta hará el papel de

persona mayor y otra de familiar cercano o cuidador.

En la primera escena el terapeuta que hace de persona mayor refleja dolor, realizando

aspavientos y mediante gesticulación. Sin embargo, cuando el otro terapeuta (que simula ser

un familiar o cuidador) le pregunta si le pasa algo o si necesita ayuda, la persona mayor

responde que no le pasa nada y que está bien. Esto corresponde a una conducta pasiva.

En la segunda escena, la persona mayor (el terapeuta que lo interpreta) vuelve a

manifestar síntomas de dolor, pero esta vez, cuando el familiar/ cuidador le pregunta si

necesita ayuda, la persona mayor dice que sí que se está encontrando mal y que por favor le

ayude. Esta forma de comunicación se corresponde con la conducta asertiva.


Por último se repetirá la misma escena, pero esta vez la persona mayor responde de

forma agresiva, diciendo que no es un inútil, que está harto de que estén todo el día encima y

que no necesita que le ayuden. Esta forma de comunicación sería agresiva.

Después de la simulación de las escenas, se les reparte una tarjeta y se pide primero que

la levanten los que piensen que la primera escena sería la forma correcta de comunicar una

necesidad, después los que piensan que es la segunda y así sucesivamente. Por último se

explica cuál es la correcta y por qué en base a lo aprendido durante la sesión.

Materiales: ​tarjetas

4. ​Metáfora del jardín

Objetivo: ​conocer y generar una toma de conciencia sobre las áreas mayormente

significativas en su vida, encontrar acciones conectadas a valores que puedan guiar y dotar de

trascendencia a la intervención y conocer los mecanismos de actuación disfuncionales que

lleva a cabo el geronte en su vida (jardín).

Realización​: usando como apoyo el material gráfico correspondiente a la metáfora

del jardín, generar un contexto de autoanálisis guiado por el terapeuta y puesta en común de

ideas y conclusiones.

Utilizando imágenes que simbolizaban diferentes áreas vitales, se le pregunta a los

pacientes el significado de dichas imágenes, cómo describirían a su jardinero, cuándo cuidó


por última vez cada área, cómo de satisfecho estaba con el cuidado de esa área, qué áreas del

jardín son sus preferidas...etc. Así podremos conocer en qué dirección debemos orientar la

activación experiencial pertinente y qué actividades y estrategias son más adecuadas para

cada paciente.

Por otra parte, la introducción del elemento simbólico “malas hierbas” (=dolor), nos

es de gran ayuda para saber cómo el paciente afronta la adversidad, por ejemplo,

medicándose, durmiendo o evitando salir a la calle. A su vez, permite hacer al paciente

consciente de la funcionalidad o disfuncionalidad de sus mecanismos de “poda de malas

hierbas”.

Materiales:​ versión adaptada de la metáfora del jardín (Wilson y Luciano, 2002)

5. REFERENCIAS

Caballo, V. E. (2015). El entrenamiento en habilidades sociales. En Manual de técnicas de

terapia y modificación de conducta (pp. 403-443). Madrid: Siglo XXI.

Almendro Marín, M. T., Clariana Martín, S. M., Hernández Cofiño, S., Rodríguez Campos,

C., Camarero Miguel, B., & Río Martín, T. D. (2011). Programa de atención psicológica al

dolor crónico: El reto de un afrontamiento activo. ​Revista de la Asociación Española de

Neuropsiquiatría,​ ​31(​ 2), 213-227.

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6. ANEXOS

ANEXO 1. Cuestionario del dolor de McGill


ANEXO 2​. Escala de afrontamiento ante el dolor crónico
ANEXO 3​. Escala de Apoyo Social Percibido
ANEXO 4​: Escala de satisfacción con la vida (SWLS)
ANEXO 5​ Escala de Goldberg
ANEXO 6​: ​Escala de Lawton y Brody de actividades instrumentales de la vida diaria

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