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STAFF
TRADUCCIÓN:

Angel
Phoebe

CORRECCIÓN:

Majo
Sixx_Bon
Mavi_am

DISEÑO DIGITAL:

Sava
Duvi
Stirba

REVISIÓN FINAL:

Angel
Phoebe

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SINOPSIS

Un hombre puede cambiarlo todo. Ese hombre puede hacerte estremecer


con solo tocarte. Ese hombre puede hacerte despertar y permitirte respirar
cuando la vida no te da un respiro para recuperar el aliento para mí, ese
ÚNICO HOMBRE es Jax North. Él es brutalmente guapo y rico, tiene dinero y
poder al alcance de su mano. Es oscuro, pero aun así, puede hacerme
sonreír con tan solo una mirada o palabra. Él es energía cuando entra una
habitación.

Nuestro primer encuentro es intenso, abrumadoramente intenso. Pero me


dejo llevar, lo sigo. ¿Cómo no iba a hacerlo? Él es el ÚNICO HOMBRE para mí
y, menuda aventura. Pero existen cosas sobre mí que él desconoce, que no
puede saber, así que me despido. Pero uno no le dice adiós a un hombre
como Jax si él no quiere que lo hagas. Lo he retado sin proponérmelo. Él me
desea. Yo no quiero desearlo, pero aún así, lo hago. Él derrumba mi
resistencia, mis muros. Pero esos muros me protegen. Mantienen mis secretos
sellados dentro. Y me olvido de que estar sola es estar a salvo. Me olvido de
que hay razones por las que no puedo estar con Jax North Olvido que una
vez que lo sepa, todo cambiará.

Porque lo necesito

Porque él es MI ÚNICO HOMBRE.

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JAX…

La luna brilla con luz blanca y se ve baja y redonda sobre el océano


oscurecido por la noche como si estuviera, como lo hacen cientos de
invitados en el jardín de uno de los hoteles Knight de San Francisco,
observando a la hermosa morena y estrella de la noche. Emma Knight, la
heredera de veintiocho años de edad, de la cadena de hoteles más grande
a nivel mundial, y quién, de hecho, perdió a su padre hace un mes. Ahora,
su hermano Chance dirige el imperio del hotel y su madre ha volado a
Europa por razones que pocos, sospecho que Emma incluida, saben.

Pero yo sé.

Ella está de pie al lado de Randall Montgomery, la mano derecha y


confidente de su hermano, un hombre que podría ser lo suficientemente
musculoso y decentemente atractivo si no actuara como si tuviera un palo
metido en su trasero. Un hombre que está en mi radar por razones que él
pronto lamentará.
Él quiere a Emma y su dinero. Ella es la que está más debajo de todos en la
cadena alimenticia, y basado en su historia con su padre, aún más debajo
de lo que se esperaría. Sin duda, ella heredó con la muerte de su padre,
pero no estaría sorprendido de descubrir que a ella le fue dada una parte en
lugar de una mina de oro.

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El presentador se pone de pie en el podio y empieza a hablar
magníficamente sobre el padre de Emma. Ésta noche, con mujeres en
vestidos elegantes, y hombres en esmoquin, esculturas de hielo y champaña
siendo servida en copas, Emma está aquí para aceptar un premio
filantrópico en su nombre mientras su hermano está curiosamente ausente. Si
él estuviera aquí, yo no estaría aquí. Ni yo ni cualquiera de la familia North
podemos soportar a su padre, no es que encuentre a su hermano más
agradable. Su padre ya no está, por lo que ahora Emma es la denominada
reina del momento. Y la reina, inconsciente de que lo es, ha tenido mi
atención por bastante tiempo.
Hay ironía en el hecho de que yo, Jax North, el ahora mayor de la
descendencia de la familia North es, de hecho, el hombre que la observa.
Una ironía que ella entenderá pronto, pero no demasiado pronto. Por ahora,
estoy de pie al lado de una de las mesas con manteles blancos, lo
suficientemente lejos de la multitud de personas y estar en las sombras, un
hombre cuya familia ha hecho negocios con su familia durante décadas,
aunque yo he estado en las sombras en esos proyectos justo como lo estoy
ahora. Presente, pero sin ser visto.
Emma sube al podio, pero no antes de tener un vistazo de su vestido largo
rosa pálido, que es elegantemente simple, de forma que resalta su esbelta
pero femenina figura. Sus manos agarran los lados del podio durante un
largo rato, un minuto al menos, ella simplemente mira hacia la multitud, pero
no habla. Hay una gran expectación en la habitación, la sensación de que
la multitud la está obligando a hablar y cuando finalmente, sus labios
pintados de rosa se separan, el micrófono cruje y rechina.
Esto parece sobresaltarla y ella se ríe nerviosamente, una suave y dulce risa
que combina con su dulce y pequeño trasero. Quizá lo único dulce acerca
de la familia Knight.
“Gracias a todos por estar aquí”, dice finalmente, y su voz es tensa pero
adecuadamente fuerte. “Es muy emotivo estar aquí ésta noche, entre todos
los que son honrados de estar entre los vivos mientras mi padre ya no está
con nosotros. Estar aquí en el hotel que era el centro del mundo para él”. Ella
aleja la mirada y casi puedo sentir su lucha por la compostura, en la manera
en que yo lucho cuando hablo de mi hermano mayor.
“Yo amaba mucho a mi padre”, añade Emma, y el dolor en su voz es el final
para mí. Paso una mano sobre la seda de mi corbata celeste, apenas

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conteniendo la impaciencia, pero ésta noche no es el momento, no cuando
se supone que debo encontrar a Emma y Emma a mí. Es un pensamiento
que me tiene voltearme y desaparecer en los jardines, entrando al hotel por
una puerta lateral. Estoy aquí en este hotel por una razón: Emma. Ella está
aquí y ha pasado mucho tiempo para que nos conozcamos. Ya era hora de
que ella sepa la conexión entre su familia y la mía. Me paseo por un pasillo
cubierto con una alfombra con elegantes candelabros colgando bajo en
ubicaciones estratégicas, a punto de entrar al bar cuando me topo frente a
frente con Eric Mitchell, un hombre quien es literalmente un genio. Él es
también vicepresidente de una de las más grandes corporaciones del
mundo.
“Ha pasado mucho tiempo, hombre”, me saluda, ofreciéndome su mano.
Es una mano fuerte, y cuando miro en sus ojos azules, veo al hombre que
nació sabio, el hombre que ve números más que palabras. Veo al hombre
quién ayudó a Bennett Enterprises a alcanzar más allá del poder legal a un
conglomerado, aún antes de adquirir un equipo de la NFL.
“¿No posee Bennett hoteles, lo que te haría la competencia de los Knight?”
Sus labios se curvan. “Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más
cerca. Fui a la escuela con Chance. Buen tipo”.
Buen tipo mi maldito trasero.
“Deberíamos hablar”.
“¿Sobre qué?”
“Todas las cosas verdes…Dinero, ¿qué más? ¿Qué tal almuerzo mañana?”
“Puedo hacer que suceda”.
Programamos la reunión y las formas en las que éste encuentro me ha
inspirado son muchas. Entro justo en un bar con escasa luz que está solitario
por el momento y malditamente gracias por eso. El maldito hotel está repleto
hasta el borde por la ceremonia de premiación. Estar solo me queda muy
bien ahora y camino hasta el fondo del bar y me siento en una butaca roja
de cuero que tiene de frente una habitación con sofás, sillas cómodas, y
lámparas colgantes, pero también provee una cortina para privacidad. El
nombre Knight trae lujos y comodidades, pero en su esencia, está la
avaricia. Y mi esencia ahora mismo, se trata del discurso que Emma estaba
dando, sobre el dolor en su esencia. Ese dolor es por lo que estoy aquí.

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Un mesero aparece y ordeno whiskey, Whiskey North, el whiskey de mi
familia, el que está en todos los hoteles Knight en el país y más allá. No me
importa un carajo si lo sirven aquí o no. “Trae la botella”.
Él apenas ha servido mi vaso, y el vaso está en mis labios cuando Emma
entra al bar. Sola. Ella ha terminado su momento en el escenario y corrió
para refugiarse. El hotel puede estar organizando el evento, pero ella no lo
está. Ella está en medio del bar cuando voces suenan detrás de ella. Ella
mira sobre su hombro y luego con una mirada de pánico, corre hacia donde
estoy.
Para mi sorpresa—y no me sorprendo fácilmente—ella se desliza en la cabina
conmigo y cierra la cortina. “Lo siento mucho”, dice, tomando el asiento
junto a mí. “Realmente necesito evitar una conversación y bueno, respirar
por un momento, o diez. La única manera de hacer eso es estar teniendo
una reunión privada que luce como si fuera solo eso: privada, que no se
debe molestar”. Ella toma mi vaso y bebe mi whiskey.
Es interesante que ella no corrió hacia Randall para que la calme, pero, de
hecho, corrió lejos de él.
Ella me mira, y cuando sus hermosos ojos verde claro con un poco de ámbar
se reúnen con los míos, hay una carga entre nosotros, hay una percepción
que separa sus labios y la tiene alejando la mirada de mí.
¿Porque sabe quién soy?
“Compraré esa botella de whiskey para ti”, dice, “por dejarme
interrumpirte”.
Una frase que muestra o que ella no tiene idea de quién soy, o que está
jugando conmigo de la manera en que jugarían los Knight.
En realidad, no importa. Es como si el cielo se abrió y la trajo justo a mí.
“Considerando que soy un North y ese es un Whiskey North”, le digo,
rellenando el vaso. “Creo que puedo manejar pagar la botella y ayudar a la
dama de la noche a esconderse”.
Sus ojos se amplían. “Tú eres Jax North”. Parpadea. “Por supuesto que lo eres.
Luces como la familia North, alto, rubio e inquietantemente apuesto”.
Ella bebe un poco más. “Y ese es el whiskey haciéndome hablar de más. Mi
padre no aprobaba que yo hablara más de la cuenta”.
Excepto que ella se acaba de tomar ese whiskey y no ha estado bebiendo
toda la noche. Ella está nerviosa, divagando en una encantadora y

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vulnerable manera que encuentro atractiva, por razones que no intento
entender.
“Yo no sabía que hablar más de la cuenta, era algo malo”.
“No conociste bien a mi padre, entonces. En realidad, nadie lo hizo”.
Ella traga fuerte. “De vuelta a ti”. Es muy duro presionarla al hacerle otra
pregunta que pueda tener acerca de esa frase, “Nadie lo hizo”.
“Realmente luces como tu padre y hermano. No puedo creer que no te
reconocí inmediatamente”.
“Te refieres a Hunter, asumo, ya que mi hermano menor, Brody, baila a su
propio ritmo. Un ritmo que no incluye dirigir el núcleo de la operación del
Whiskey o cualquier involucramiento con la cadena de Hoteles Knight”.
“Sí, Hunter”, dice, y hay un brillo en sus ojos, una comprensión de que
estamos hablando acerca de un hermano que ya no está con nosotros en
ésta tierra, como su padre.
“Yo los conocí a los dos, brevemente. Yo---“
Entrecierro mis ojos esperando que termine esa oración, persuadiéndola
cuando no lo hace. “¿Tú qué?”
“Tú---“
“Los perdí a los dos, como tú perdiste a tu padre”, término por ella. “Sí. A mi
padre por un accidente de ski, será un año la próxima semana. El próximo
mes serán seis meses a mi hermano”.
No digo la causa de su muerte. Eso no es algo que ninguno de nosotros
quiere hablar con alguien de la familia Knight ésta noche. “Y sí”, agrego, “El
tiempo ayuda, pero cualquiera que te diga que hace sanar la herida está
mintiendo. Solo detiene el sangrado”.
“Gracias por decir eso”, dice respirando profundo, “Porque si una persona
más me dice que el tiempo lo mejorará, podría gritar”.
Ella suaviza su voz. “Me entristece decir que apenas conocí a tu padre y
hermano, y solo te conozco ahora por éste momento, el cuál no fue ni por
elección ni por invitación”.
“¿Debería hacerlo?”
“¿Por qué lo harías? No me conoces”. Se ríe, una risa amargada.
“Bueno, está el dinero de mi familia. Eso es todo lo que todos conocen y
quieren. Ellos creen que saben lo que valgo, pero no saben nada”.
No pregunto lo que eso significa. Me atrevo a acercarme más a ella.

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Le permito a mi pierna presionar la suya, la corriente entre nosotros echando
chispas en el aire. “Yo soy un North, lo que significa que tengo poder y
dinero. No necesito el tuyo”.
“El dinero alimenta la avaricia. Lo que tienes nunca es suficiente”.
“Hay otras cosas para desear además del dinero”.
“¿Sabes quién soy?”
“Emma Knight”.
“¿Puedo negar eso quizás por el resto de mi vida?”
Me inclino más cerca, el aroma de su distintiva calidez—ámbar y vainilla, me
parece---que mi interés en ésta mujer ha despertado en esperadas e
inesperadas maneras. “¿Por qué querrías hacerlo?”
“Una respuesta complicada a una simple pregunta”.
Su voz se rompe y ella aleja la mirada. Se estira por mi vaso de nuevo y bebe
cada gota en él. Ella lo coloca en la mesa.
“¿Más?” Pregunto.
Ella me mira de nuevo. “Sí, pero debo advertirte que soy una muy mala
bebedora”.
Relleno el vaso y doy un sorbo antes de entregárselo. Ella mira el vaso antes
de que su mirada suba a mi boca. A diferencia de hace unos momentos,
ella ahora está pensando exactamente lo que yo quería: sobre su boca
donde estaba la mía hace un momento.
“Prometo atraparte si te caes”, digo suavemente.
“No empieces ésta relación haciendo promesas que ni siquiera intentarás
mantener”.
Relación. Ella está planeando que éste encuentro lleve a más, lo que, por
supuesto podría simplemente ser porque ahora estoy a cargo del imperio de
mi familia, no solo el contacto de todas las cosas North y Knight. O quizás, es
más. Planeo hacerlo más.
“Yo nunca hago una promesa que no mantengo”, digo, y la atraparé si ella
cae, porque una vez que la atrape, ella es mía. Una vez que sea mía, todo
estará completo.
“¿Nunca?”
“Nunca”, le aseguro, “Lo que es algo que mis amigos valoran y mis enemigos
temen”.
“¿Tienes muchos enemigos?”
“Un hombre o mujer con dinero y poder siempre tiene enemigos”.

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Su celular suena y ella suspira. “Por supuesto. Ahora me están buscando
llamándome por teléfono”. Ella saca su celular de su bolso y mira el
número.“Randall?” Pregunto.
Su mirada salta a la mía. “¿Cómo lo sabes y cómo lo conoces?”
“Conozco muchas personas. Hay enemigos por todas partes, Emma”, digo
suavemente, y realmente quiero que lo entienda. Realmente quiero
protegerla, lo que es una contradicción a todo lo que haría en lo que
concierne a los Knight.
“Y éste quiere estar en tu cama. Si no lo está ya”.
“¿Cómo lo sabes?”
“Te lo dije. Conozco muchas personas y sé muchas cosas”.
Ella coloca el teléfono sobre la mesa sin responderlo.
“¿No vas a responder?”
“No. No voy a responder. No estoy lista para regresar”.
“¿Te gustaría salir de aquí?”
“¿Para ir a dónde?”
“A un Castillo al lado del océano”.
Ella se ríe. “Si fuera verdad”.
“Estoy hablando en serio, Emma. Ven conmigo. Te llevaré lejos”.
“¿Me estarías pidiendo eso si yo me alejara de todo?”
La cortina se abre y Randall está ahí de pie, su oscuro cabello peinado hacia
atrás, su mirada entre nosotros dos y después fija en mí.
“¿Qué carajos estás haciendo aquí, Jax?”
Mis labios se estiran en una sonrisa arrogante. “Estoy disfrutando buena
compañía y buen Whiskey”. Miro a Emma.
“Con una mujer hermosa”, añado.
Espero que ella se sonroje y aleje la mirada, pero no lo hace. Por varios
latidos solamente me mira, su mirada ilegible, pero la tensión entre nosotros
es casi malditamente palpable.
“Emma”, dice Randall, “Tienes personas aquí en honor a tu padre”.
“Cierto. La responsabilidad llama”. Sus ojos, sus ojos verdes como el mar se
reúnen con los míos.
“Gracias, Jax. Por la compañía y el buen Whiskey”. Randall le ofrece su
mano, pero ella la ignora y se levanta.
“¿No quieres la respuesta a tu pregunta?” Le pregunto.
Ella mira detrás de ella, sobre su hombro, para encontrarse con mi mirada.

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“Sí, la quiero”. Pero no se queda por una respuesta. Ella se aleja, haciendo lo
imposible, considerando que ella es una Knight y yo un North, mientras lo
hace. Ella me hace desear más de ella, pero eso no cambia nada. Yo vine
aquí, a buscarla por una razón. Esa razón no ha cambiado.

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2
EMMA…

La mano de Randall cae a mi codo, un toque posesivo que me molesta más


en éste momento de lo que podría, sin las advertencias de Jax sobre sus
intenciones. “¿Qué estás pensando?” Pregunta suavemente mientras
pasamos a través de las mesas. “Estás aquí para representar a tu padre”.
Mis tacones se frenan en el piso de madera y me volteo para enfrentarlo.
“Quien murió hace un mes de un infarto. Ahora mi madre ha volado a
Europa para sanar, dejándome atrás, apenas hablándome por teléfono. Sí
entiendes el impacto que esas dos cosas me provocan, ¿verdad?”
“Lo entiendo”, dice, sus dedos apretándose en mi codo donde no me ha
soltado. “Pero tu hermano—“
“Se suponía que debía estar aquí en mi lugar. Él no está aquí. Se suponía que
debía estar aquí, no yo, pero soy yo quien está aquí. Yo soy la que está
enfrentando esto, así que no empieces a darme sermones”.
Sorpresa aparece en sus ojos por mi inesperada respuesta, la cual por
supuesto, es porque yo nunca respondo, no contra mi padre, y todas las
órdenes de mi hermano y hasta las de Randall, fueron por parte de mi padre,
pero ya no más. Mi necesidad de complacerlo aún en su muerte cambió
hace dos semanas cuando descubrí cosas que desearía no saber.
“¿Dónde está tu cabeza ahora mismo?” Pregunta, inclinándose más cerca,
oliéndome. “Hueles a Whiskey. Beber en un evento público—“
“Basta Randall. Detente ahora. No soy una niña”. Soy muchas cosas que él y
mi familia no saben ni entienden. Muchas cosas que tengo que afrontar en
ésta vida. Su mandíbula se endurece.
“Estoy preocupado por ti. Ésta no eres tú, tú no huyes de cosas como éstas”.

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“Mi padre murió hace un mes”, siseo. “¿Qué es normal hacer un mes
después de que mi padre murió? Por favor dime, porque yo no lo sé”.
“Ahí está ella, ¡Emma!”
Al sonido de la voz de Marion Roger, cierro mis ojos con fuerza porque por
supuesto, no puedo ignorar a uno de los dueños de Breeze Airlines, el cliente
corporativo más grande del hotel.
Pero Dios sabe, su conexión con un pasado que he enterrado es lo
suficientemente malo. Ahora, sabiendo lo que sé de ella y mi padre, evitarla
podría ser más inteligente que mirarla a los ojos y estar tentada a decirle que
lo sé todo. Una tentación, me doy cuenta, podría ser peligroso, y sospecho
que ella sabe que yo lo sé. Sospecho que ella sabe que yo haré casi todo
para mantener lo que está enterrado, muy enterrado.
Randall aprieta mi brazo, una advertencia—no, una orden que cumplo aquí,
justo ahora. Viene de un hombre quien quiere estar en mi cama y en mi vida,
un hombre quien obviamente no puede ver las muchas razones por las que
nunca ha sucedido. Me volteo para saludar a Marion y a su esposo, Monroe
Roger, ambos no son más de diez años mayores que yo, lo que los hace
tener menos de cuarenta. Mi padre tenía cincuenta y cinco. Mi madre tiene
solo cuarenta y nueve, unos deslumbrantes y bien vividos cuarenta y nueve,
lo cual, obviamente, considerando a Marion, la hacía demasiado vieja para
complacer a mi padre.
“Un gusto que asistieran ésta noche”, los saluda Randall, ofreciéndole a
Monroe su mano y dejándome cara a cara con Marion, sus ondas rojas y
penetrantes ojos verdes brillan con falso afecto.
“¿Cómo estás, cariño?” Pregunta, jalándome en un sofocante abrazo, y juro
que está usando el perfume de jazmín que prefiere mi madre.
“Estoy bien”, respondo firmemente, alejándome. “Estoy bien”.
“No lo estás”, dice, acariciando mi mejilla en un gesto demasiado íntimo,
íntimo en maneras que sugiere algo más que amistad. Un avance que yo
entiendo. Sé cómo el sexo se usa como un arma de manipulación. Sé en
maneras que nadie en mi familia sabe, pero que crearon. No recibo a ésta
mujer en mi vida en ninguna manera, forma o aspecto. No planeo
reemplazar a mi padre en su cama, pero así es como funciona su familia.
Que se joda cualquiera y como pueda por dinero y poder. “No estás bien”.
Doblo mis brazos frente a mí. “Estoy bien”.
“¿Por qué no nos sentamos y tomamos un trago?” Sugiere Monroe.

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“Estoy muy cansada”, digo, deseando escapar.
“Sólo un trago”, presiona Monroe.
“Podemos tomar uno, ¿verdad, Emma?” Sugiere Randall. “¿Un último trago
para ayudarte a descansar?”
Mis labios se presionan y pienso en el infierno que recibiré después si me
niego, lo que motiva mi aceptación. “Uno. Sí. Por supuesto”.
Monroe señala una mesa en el centro del salón y los cuatro nos sentamos. El
mesero está encima de nosotros casi instantáneamente mientras todos
ordenan, calor quema mi cuello, arrastrando mi mirada directamente
adelante, aterrizando en Jax. Ahora estoy sentada frente a su cabina y no
volvió a cerrar la cortina. Nos miramos el uno al otro y cuando el mesero se
detiene a mi lado y dice, “¿Señora? ¿Qué le gustaría?”
“Café Irlandés”, digo. “Con Whiskey North”.
Siento el golpe de atención de Randall en mí, pero lo ignoro. El mesero
inclina su cabeza, “Por supuesto”, y luego se va.
Escuché que estás buscando ubicaciones en Alemania”, dice Monroe, el
comentario dirigido a mí, con razón. Mi papel en el imperio del Hotel Knight
es buscar y desarrollar nuevas ubicaciones.
“Lo estoy”, digo. “Me voy en dos semanas a Berlín. Será mi primera vez en
Alemania”.
Esto logra que todos en la mesa compartan sus experiencias en Alemania, lo
que era lo que yo quería. Los quería hablando sobre ellos mismos, sobre sus
experiencias, en lugar de hacerme preguntas a mí. No miro a Jax de nuevo.
No me atrevo por temor a hacer mi interés demasiado obvio, pero él me
mira. Siento su atención, una sábana pesada que me calienta mucho más
que el café y el Whiskey. Bebo mi trago y ordeno otro, mientras nadie en la
mesa parece notar. Otro para alguien como yo es un error. A mitad del vaso,
mi cabeza gira, mientras mi estómago se revuelve con el vacío que no ha
sido apropiadamente llenado en semanas.
Me levanto y Randall toma mi mano. “¿A dónde vas?”
“El baño me llama”, digo. “En otras palabras. Tengo que orinar”.
Marion se ríe por mi menos que elegante respuesta, la cual no es como
Emma Knight, pero mucho de la familia Knight ahora desobedece los
modales apropiados con los que crecí y que me enseñaron a cumplir.
Liberando mi mano de la de Randall, me alejo del grupo. Empiezo a caminar
y ondear a través de las mesas, bastante segura de que hay un balanceo en

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mis pasos, algo que es vergonzoso y no puedo mirar a Jax. Dios mío, ¿qué
estoy haciendo? Yo no soy así. Esto ni siquiera se acerca a como soy. Me
apresuro por un pasillo y entro el baño. Una vez que estoy ahí, lo encuentro
benditamente vacío.
Me inclino en el mostrador y mentalmente reproduzco la noche que me
quedé en la casa de mi padre después de su muerte, atravesando los
recuerdos del hombre que conocí, pero todo lo que encontré fueron
secretos. Sus secretos que ya no son secretos. Ya no sé quién soy. No sé si
alguna vez he sabido quién soy. Yo era justo lo que ellos querían que fuera.
Quien él quería que fuera, lo que es por lo que hice cosas para sentir algo
más, algo que era solo yo, algo que ahora lamento. Me miro en el espejo y
estudio mi rostro en forma de corazón igual que el de mi madre, mi largo y
oscuro cabello con algunas mechas rojas, mientras el de mi madre es oscuro
y brillante que siempre envidié. Mis ojos verdes claro, sus ojos verdes. Pienso
en todas las veces que ella y yo viajamos juntas, buscamos ubicaciones
juntas. Y mientras estábamos lejos, mi padre jugó y conspiró en formas que
apenas puedo comprender.
Me alejo del mostrador, sabiendo que estoy a punto de ponerme histérica y
eso no me hará ningún bien, no cuando tengo que volver a la mesa. Me
aplico brillo labial y luego abro la puerta y aspiro aire cuando quedo cara a
cara con Jax. Un hombre tan fuerte y masculino, que prácticamente me
derrito donde estoy solo mirándolo, cuando ésta no es mi reacción usual con
los hombres. Estoy acostumbrada a hombres ricos y poderosos. Estoy
acostumbrada a sus juegos, a la manera en que me persiguen por mi
nombre y el dinero de mi familia, por lo tanto, ¿por qué me derretiría?
Pero hay algo diferente acerca de Jax North. Tal vez en éste momento estoy
necesitando una fantasía, un escape, y sólo quiero creer que él es diferente,
y así lo creo. “Hola”.
“Hola”, dice suavemente, y cuando yo me balanceo un poco, él me atrapa
por la cintura, su toque ardiente. Y El Señor me ayude, el calor que corre por
mi cuerpo dice algo. Quiero ser marcada por éste hombre.
“Pensé que podrías necesitar ayuda”.
Trago a través de mi de repente seca garganta, a través del calor ardiendo
en mi estómago por su toque. “¿Porque estaba caminando ebria?”
Sus labios, sus realmente hermosos, y de algún modo brutales labios, se
curvan. “Porque estás rodeada de imbéciles”.

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Palabras que podrían ser graciosas si no fueran tan precisas. “Me temo que
ese es un problema continuo del que nunca puedo escapar”.
“Un problema continuo que aceptamos es una opción. Nosotros elegimos
de quién estamos rodeados”.
“Tú naciste en tu familia. Eso no es una opción”.
Aún en las sombras de éste oscuro pasillo, el azul de sus ojos se oscurece.
“No estaba al tanto de que la compañía que estás teniendo ésta noche
fuera familia”.
Justo así, el alcohol y éste hombre han expuesto mis secretos. Mi familia no es
mi lugar feliz. “Esas personas existen debido a mi familia”.
“Ellos existen porque tú eliges que lo hagan”.
“Habla el hombre que se ajusta a su familia”.
“¿Eso es un problema para ti?”
Mi ceja se frunce por su extraña respuesta y pregunta. “Por supuesto que no.
Estaba intentando probar algo. Tú no tienes que luchar con tu familia”.
“Todos tienen que luchar con su familia. Eso es una especie de ley común y
natural”.
“Un hombre de sabiduría y Whiskey”, digo. “Lo segundo, el Whiskey,
sobrepasó mis límites. Una elección que tomé, pero sin embargo lamento”.
“Los imbéciles te hacen eso”, concluye sabiamente.
“Sí. Todos los imbéciles”. Me río, una risa sincera que me sorprende. No he
reído en, bueno, mucho tiempo. “Ellos se multiplican. Los imbéciles”.
Trago fuerte y antes de que pueda detenerme a mí misma, me vuelvo
sombría, y agrego, “Especialmente desde que mi padre falleció”.
Sus dedos se flexionan en mi cintura. “Podrías huir”.
“Mi padre decía que nunca tomes una decisión mientras estás huyendo”.
“Y el mío decía que nunca huyas de una decisión”, agrega. “A veces
quedarse quieto es, de hecho, huir de una decisión”.
Ésta conversación ahora está viajando a un lugar al que no quiero ir.
“Debería irme”. Intento alejarme.
Él atrapa mi cintura con ambas manos ésta vez, el calor de su toque
aumentó dos veces, y cuando mis ojos se unen con los suyos, la corriente
entre nosotros es eléctrica. “No huyas de mí, Emma. Huye conmigo”.
“Me están esperando”.
“Ni siquiera te agradan”, dice, su tono es pura seda mientras agrega, “Yo sí
te agrado”.

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“No te conozco”.
“¿Quieres conocerme?” Baja su voz. “Porque yo quiero conocerte, Emma
Knight”.
Todo dentro de mí se calienta en maneras que no me he sentido cálida en
mucho tiempo, pero no estoy pensando con claridad. Estoy vulnerable en
éste momento en maneras que hace que esto sea peligroso. Mi mano llega
a su pecho. “No puedo”.
“¿No puedes qué?”
“Esto”, digo. “Sea lo que sea esto”.
“¿Por qué?”
“¡Emma!”
Al sonido de la voz de Marion, Jax levanta la barbilla ligeramente, su amplio
pecho moviéndose con su respiración. Retrocedo, y sus manos me sueltan.
Por un pequeño segundo, tal vez dos, nuestros ojos chocan de nuevo, y no
puedo explicarlo, pero es como si compartiéramos un secreto. Un secreto
que no podemos permitirnos revelar.
Y luego de repente, Marion rodea la esquina y se lanza en nuestra dirección.
Me volteo para verla y me encuentro en sus brazos. “Sé que éste es un
momento difícil para ti. Lo sé”. Su voz se rompe con una emoción que podría
pasar por el dolor de perder un amigo, pero yo sé que, es más. Sé las
muchas maneras en que ésta mujer lastimó a mi madre y no sé cómo dejarlo
pasar.
Me alejo de ella. “Estoy bien”.
Sus ojos se entrecierran. “Estás enojada”.
“Me parece que esa es una fase del dolor”.
“Sí”, dice después de una pausa. “Me parece que lo es. Randall está ansioso
por tu regreso. Me apresuraré para ir al baño”.
Ella me rodea, dejando todo helado a mi alrededor mientras lo hace. Un
escalofrío que el hombre detrás de mí no dudará en calentar. Respiro
profundo, preparándome para su impacto, pero cuando me volteo él no
está ahí.
Él ha desaparecido por otro pasillo. Aparentemente, él no deseaba tanto
que huyera con él. Y, de todos modos, yo no lo hubiera hecho.
¿Lo habría hecho?
No. No lo haría, y, aun así, ese arrepentimiento que sentí cuando él dejó de
tocarme es fuerte y tan, innegable.

19
Me volteo y empiezo a caminar en la dirección de donde vine, pero no dejo
atrás a Jax. Él ya no está.

20
3
EMMA…

No espero a Marion. Rodeo la esquina y choco con un cuerpo fuerte, pero


extrañamente, sé antes de levantar la mirada, que no es Jax. Éste hombre
de pie frente a mí no provoca descargas en el aire cuando me toca. Éste
hombre no provoca calor en mi estómago.
Jax hace esas cosas, y cuando levanto la mirada, veo que ese hombre es
Randall.
“¿Qué estás haciendo?” Pregunta furioso.
“La llamada de la naturaleza”, digo. “Fui al baño”.
“Te fuiste mucho tiempo”.
“En otras palabras, tengo tiempo limitado para ir a orinar. La próxima vez
seré más agresiva con las que estén haciendo fila para ir al baño”.
“No seas una sabelotodo”, dice. “Simplemente estaba preocupado por ti”.
“La preocupación no suena como un regaño. Eso fue un regaño”.
Me aparto de su brazo y cuando me suelta, siento alivio, no arrepentimiento
a tal grado que me pregunto cómo alguna vez imaginé a éste hombre
siendo mi hombre. Fue hace no mucho tiempo, un tiempo en que me sentía
perdida, cuando quizás la mayoría diría que éste es el momento en que
debería sentirme perdida, y esa pérdida es mi padre. Lo he perdido, pero
con él, me doy cuenta de que he perdido todo lo que pensé que sabía
acerca de mí misma.
Randall se coloca a mi lado. “Sólo estoy intentando mantenerte
concentrada”, dice. “Concentrarte en el trabajo evita que te concentres en
otras cosas”.

21
No lo miro. No necesito que me diga lo que puedo o no puedo hacer en
consecuencia por la partida repentina de mi padre de éste mundo.
Por lo que sé, él ahora está más alto en la cadena de comando,
ciertamente más alto que yo, quizá más de lo que siquiera él sabe, pero no
importa. Yo no quiero lo que él quiere. Yo no quiero reinar el mundo. Todo lo
que yo he querido ha sido---algo más. Algo que ni siquiera voy a permitirme
ahora mismo. No me voy a divertir.
Entrando al bar de nuevo, miro hacia la mesa donde me senté con Jax, pero
la encuentro vacía. Él se fue, y no entiendo cómo un extraño de algún modo
me dejó malditamente vacía. Tal vez él no lo hizo. Tal vez solo estoy
enfrentando lo que ya estaba ahí. Ya estaba vacía. Tal vez un hombre y su
Whiskey me hizo dejar de huir de la verdad. Casi me río. Yo no he terminado
de huir. En absoluto.
“Te tenemos de vuelta y ahora perdí a mi esposa”, dice Monroe cuando
llegamos de vuelta a la mesa. “Estoy justo aquí”, dice Marion y estoy de
vuelta en el infierno, donde un trago se convirtió en dos. Dejo de beber y
ordeno un café de verdad. Con cafeína, la bruma del alcohol todavía está
presente, pero se despeja un poco. Ahora adormece mis sentidos lo
suficiente como para hacer los temas de la economía y la expansión de las
aerolíneas y hoteles, un poco más tolerable. Es gracioso como hace una vez,
hubiera disfrutado ésta conversación, hace un tiempo, cuando yo quería
complacer al Rey de nuestro imperio.
“¿Es cierto que están buscando una ubicación para abrir un Hotel Bodega
Bay?” Pregunta Monroe, mirándome.
“Lo estamos”, digo. “Observación de ballenas, océanos y viñedos. Es una
combinación perfecta”.
“¿También van a abrir un viñedo para hacer competencia con los de la
región?” Pregunta Marion.
“Nos vamos a asociar con un productor de vino, así que sí y no”, respondo,
bebiendo mi café y decidir ponerme sobria no está funcionando para mí.
Necesito más Whiskey North. Necesito más de Jax North.
“Tendremos que hablar acerca de un paquete turístico”, dice Marion.
“Bodega Bay, Breeze Airlines y asociación con Knight y Roger. Otro vínculo
perfecto entre grandes marcas de renombre. Inteligente, ¿no lo crees,
Emma?”

22
Un vínculo que ha definido mi vida en maneras que muy pocos podrían
entender, pero Marion me mira con una chispa de conocimiento en sus ojos.
Ella sabe que yo no soy lo que parezco. Ella sabe que yo no quiero estar
expuesta. Ambas sabemos que eso le da poder.
“Las uniones entre empresas son valiosas”, digo, pero no agrego nada más.
Quiero cerrarle la boca. Necesito callarla porque mi pasado podría
perjudicar nuestra marca. Mi pasado es material de chantaje y no sé cómo
evitarlo. “Estamos ansiosos por explorar cualquier asociación con los Rogers”,
dice Randall, mirándome con ojos serios. “Quizás deberíamos planear un
viaje en pareja allá”.
Viaje en pareja. Como si él y yo fuéramos pareja. Eso es todo. Ya terminé con
esto. “Hablando de eso”, digo. “Tengo una semana muy complicada por
delante. Debería ir a la cama”.
“Por supuesto, cariño”, dice Marion. “Éstas han sido algunas semanas
emocionales para ti”.
Cariño. Mi madre me llama Cariño. Mi madre, a quién Marion traicionó en
maneras en que nadie debería ser traicionado.
“Nosotros también deberíamos ir a la cama”, sugiere Monroe, y con eso, mi
escape singular ya se arruinó. Ahora debo esperar por el cheque que firmaré
por incontables razones y la conversación continúa hasta el momento en
que salimos del bar.
Éste proceso continúa eternamente, pero finalmente, estamos de pie y
tengo que soportar otro abrazo de Marion.
“Haremos ese viaje a Bodega juntas. Discutámoslo en el evento de caridad
de los bomberos”.
Mis dientes se presionan y me muerdo para no rechazarla. No tengo idea de
cuándo es eso, pero no pienso ir. No si ella quiere hablar sobre un viaje que
haremos juntas. Ella retrocede para mirarme.
“Un viaje de chicas será increíble. Invita a tu madre si quieres”.

Perra.

Qué perra.

Qué horrible persona.

Quiero golpearla y aún con el Whiskey North todavía dentro de mí, no lo


hago. Sólo no le digo nada. “Bodega es maravilloso”, es todo lo que digo.

23
Algunos minutos después, entro al elevador con Randall a mi lado.
“¿Bodega es maravilloso?” Pregunta furioso. “Ella te ofreció viajar con ella, ¿y
eso es todo lo que dices?”
“Estoy en mi límite en éste momento, Randall”, le digo. “Necesito descansar.
Necesito un tiempo de tranquilidad”.
El elevador suena y se abre, pero no salgo. Me volteo hacia Randall.
“Sé que mi padre no era tu padre, pero seguramente puedes entender que
me afecta. Ésta noche era sobre él. Ésta noche no es una noche
cualquiera”.
Con eso, salgo, caminando hacia la derecha, hacia mi suite. Apenas he
llegado a mi puerta cuando Randall se acerca. Mi mano lucha sosteniendo
la llave y maldición, se cae al suelo. La recojo y para el momento en que me
levanto, él está más cerca. Él está malditamente cerca. Me doy la vuelta y
choco con él, su mano en el pomo de la puerta sobre mi cabeza.
“Randall”, siseo. “Dije que necesito descansar”.
“Creo que necesitas alguien con quien hablar. Déjame estar ahí para ti”.
“¿Estar ahí para mí? Has estado encima de mí como si fuera una mascota
problemática que no se comporta”. El elevador suena, un sonido que hace
eco en mi mente con la promesa de que trae compañía y así yo pueda
alejarme de él.
“Si he sido autoritario---“
“Lo has sido”, le digo. “Retrocede”.
En su lugar, su mano se acomoda en mi cintura. Mi instinto es instantáneo y le
doy un manotazo.
“Detente, Randall”.
Él se acerca más a mí, esa mano todavía en mi cadera, y la ira se apodera
de mí. “Emma---“
“Detente”, ordeno. “Detente ahora mismo”.
“¿Algún problema?”
Al sonido de esa voz familiar, las manos de Randall me sueltan y él se voltea
para enfrentar a Jax. “Jax North. Nunca estás donde deberías estar, ¿o sí?”
“Parece que estoy exactamente donde ella necesite que esté. Aléjate de
ella y déjala entrar a su habitación”.
La atmósfera rodeando a Randall hace chispas. “¿Quién diablos crees que
eres?”

24
“Un hombre con poca paciencia”, responde Jax, tranquilo pero frío, “Como
bien lo sabes”.
Una declaración que implica una historia que no conozco.
“Y como ambos sabemos”, añade Jax, “Ella es una Knight y tú no lo eres”.
Si hubiera algo que pudiera tocar un nervio en Randall, es esto, y estoy
segura, por razones que no entiendo, que Jax sabe esto y lo sabe muy bien.
También es todo lo que quiero decirle a Randall, pero no lo he hecho, no en
la manera en que Jax lo acaba de hacer, y por razones que no estoy
segura, puedo seguir adelante.
“Hablas como el hijo que solo heredó cuando todos los que eran
importantes en su familia murieron”, responde Randall secamente.
Los ojos de Jax se reúnen con los míos sobre el hombro de Randall y hay algo
en su mirada, algo frío que no estaba ahí antes, como si él sintiera que yo
pienso lo mismo. Sacudo mi cabeza, silenciosamente rechazando esas
palabras, pero él tiene una expresión ilegible, como piedra.
“¿Realmente quieres ir por éste camino por el que estás viajando ahora,
Randall?” Pregunta, su mirada de vuelta hacia el otro hombre.
“Yo podría arruinar tu negocio”, lo amenaza Randall.
“Y yo estoy seguro de que ella podría desautorizarte”.
Esa soy yo, pero él está equivocado. Yo no tengo ese poder, ahora menos
que nunca. Randall hace un sonido divertido.
“Tú no sabes nada acerca de ella y nuestra operación, Jax North”.
“Yo sé que estás actuando como un imbécil”, responde Jax.
“Piénsalo hombre. Ésta noche no es la noche”.
Ésta noche no es la noche. Él se refiere a mi padre. ¿Cierto? ¿Por qué siento
que hay algo más ahí, algo entre éstos dos que no entiendo?
Jax se acerca más a Randall y habla suavemente, no puedo escuchar lo
que dijo, pero Randall sí. Algo que lo hace enderezar su columna, la tensión
en sus hombros a través de la chaqueta de su traje no se puede ocultar.
Un segundo pasa, luego dos, y no puedo ver nada excepto la espalda de
Randall. No puedo oírlos hablar, pero de repente se voltean y desaparecen
alrededor de la esquina. Suspiro, mi postura suavizándose.
¿Qué acaba de pasar? Una parte de mí quiere correr detrás de ellos. Una
parte de mí siente que ésta batalla que se acaba de librar es acerca de mí y
por lo tanto tengo la responsabilidad de terminarlo, ¿cierto?

25
Sentí una energía familiar entre ellos. Leí algo en su postura durante su
intercambio. Respiro profundo cuando entiendo lo que pasó ésta noche. Me
senté con Jax y me hice a mí misma un objetivo, o peor, un arma que él
podría usar contra Randall.
Casi puedo sentir la rebanada de la cuchilla emocional, el dolor de otra
persona usándome y éste, éste casi lo consigue. Esto es exactamente por
qué todo lo que hago por mí debe ser anónimo, tiene que ser fuera de éste
mundo de dañar y ser dañado. Me sentí atraída hacia Jax. Yo deseaba a
Jax. Lo deseaba al punto en que logró presionarme más, en éste momento,
yo podría haber terminado desnuda con ese hombre. La estupidez es dura
de tragar, así que me doy vuelta y enfrento la puerta, pasando la llave por el
sensor. Una vez que estoy dentro, me inclino en la puerta y trago difícilmente
por mi apretada garganta. ¿Por qué siquiera estoy quedándome aquí ésta
noche? Yo vivo en la ciudad. No tengo ningún deseo de ir a desayunar con
contactos de negocios. Me estoy sofocando en el imperio Knight.
Habiendo tomado la decisión, tomo mi teléfono, reservo un Uber, y con solo
quince minutos de tiempo, me apresuro y me cambio a unos jeans, tenis y
una gorra de baseball que me permitirá salir de aquí sin la posibilidad de que
me noten. Empacar me lleva otros diez minutos y ya que Randall no ha
aparecido, tengo esperanza de en realidad escapar.
Apresurándome hacia la puerta, miro hacia el pasillo para encontrarlo vacío.
Mi bolso es ligero por lo que tomo las escaleras, bajando veinte pisos, pero
eso está bien. Necesito sacar el alcohol de mi sistema que sigue nublando mi
mente. Una vez que llego abajo, bajo más la gorra y entro al lobby.
Encontrándolo escasamente poblado, salgo a la calle y de inmediato veo
mi Uber. Voy de prisa, abro la puerta trasera, lanzo mi bolso dentro y saludo
al conductor. Estoy a punto de subir cuando siento un pinchazo en mi cuello
y no lo puedo ignorar. Me volteo y miro alrededor, mis ojos aterrizando en el
alto y apuesto hombre de pie justo fuera de la entrada del hotel: Jax. Jax
está de pie ahí, y juro que el peso de su mirada calienta mi piel, me llama
hacia él, la mirada en sus ojos no me deja dudar. Él está buscándome. Él me
ha encontrado.

Pero no puedo quedarme.

Porque tengo una certeza, una que siento en mi alma.

26
Una vez que me involucre con ese hombre, no hay vuelta atrás.

Y no hay duda de que no hay vuelta atrás de donde me lleve. No hay forma
de recuperarse de lo que me haría Jax North. Entro a mi Uber y cierro la
puerta.
“Conduzca, por favor”, le digo, pero no respiro más fácil una vez que
empezamos a alejarnos.

Apenas puedo respirar en absoluto.

27
4
JAX…

Yo tenía razón.

Ahora no es nuestro momento. Nunca se suponía que fuera nuestro


momento. Esa reunión con Eric Mitchell viene primero. La observo alejarse, a
la mujer por la que vine y la dejé ir. La dejé ir y con una buena razón: La
deseo demasiado. Esa no era parte del plan. Me quedé ahí con ella al lado
del baño y quise que fuera cualquier otra persona que no fuera una Knight.
Me convencí a mí mismo que ella no era una de ellos, y que necesitaba ser
salvada de la maldición de la familia Knight. Una maldición que planeo
crear. Luego sucedió. Randall habló de mi familia muerta frente a ella y supe
que tenía que estar equivocado.

Ella es una de ellos.

Y, aun así, aquí estoy, el aire fresco del océano lavando el calor irradiando
de mí, una parte ira, y una parte deseo por una mujer que niega conocer a
mi hermano cuando yo sé que ella lo conoció, pero al menos ahora
entiendo cómo los Knight lo acabaron.
Ellos, o más bien, Emma Knight, es como una droga que quieres probar aún
antes de que toque tu lengua.
Ella podría tentar a un hombre para que vaya al infierno y que él nunca
quisiera regresar.
Pero yo no voy a estar siguiendo a Emma o a perseguirla en absoluto.
No tendré que hacerlo.

28
Ésta noche puse la trampa.

Ésta noche me aseguré de que ella vendrá a mí.

Y mi Castillo la espera.

29
5
EMMA…

El viaje en Uber es silencioso excepto por el sonido del motor, las luces de la
calle brillando en la oscuridad y se desvanece rápidamente, solo para
regresar, negándose a dejarme desaparecer. La manera en que los secretos
de mi padre se niegan a dejarlo descansar en paz, o quizás soy yo la que no
puede encontrar la paz. Ésta noche estuve en medio de una multitud y fingí
que era la misma persona que era hace un mes, cuando nunca podré
volver a ser esa persona de nuevo.
La pregunta es, ¿quién soy ahora?
El auto se detiene frente a la torre de Folsom Street, una propiedad de lujo
parcialmente perteneciente a la corporación Knight, y se usa para rentar y
para uso personal. En varias ocasiones, éste edificio de treinta pisos ha sido
un hogar para mí, mi hermano y mis padres, o más bien, mi madre. Saliendo
del auto, el aire frío de la noche debido al océano que está cerca, levanta
mi cabello y me hace apresurar mis pasos, aunque la verdad es, siento como
que hay más que viento en mi espalda.
El alivio que siento cuando entro al lobby---un pequeño pero moderno
diseño con luces colgantes que gritan hotel de lujo de la marca Knight---es
momentario. Me temo que puedo parecerle mimada a cualquiera que no
me conoce, pero el lujo me está sofocando. Es una farsa, como mi cuenta
bancaria y mi estatus en ésta familia.

30
Entro al elevador y presiono mi código, pero no me dirijo a mi apartamento
de un dormitorio que he rentado los pasados seis años. Ni viajo al piso
veintinueve donde vive Chance. Él se está ocultando en algún lugar
cercano de todos modos, con la excusa de estar haciendo negocios, pero
yo sé que no es así. Él simplemente no quería ir a aceptar ese premio ésta
noche en honor a nuestro padre, y eso es casi extraño, y me pregunto
cuánto sabe él acerca de papá y que yo nunca supe. Alejo ese
pensamiento porque no puedo perder a mi hermano ahora también, y
Chance---Chance no es mi padre.
El elevador suena anunciando mi llegada en el penthouse, el piso de mi
padre, el hogar de mi madre ahora que tengo que cuidar mientras ella no
está. Justo ahora, no estoy segura de que regresará, pero entonces, el golpe
de averiguar acerca de mi padre y Marion la aplastó. Por eso es que estoy
aquí ahora. No sé qué más podría saber ella, pero si ella sabe lo que yo sé,
no estoy segura de que sobreviva el golpe. No estoy segura de lo que
debería hacer con lo que sé, pero tengo que asegurarme de que ella no
tenga la posibilidad de sentir ese dolor.
Las puertas se abren directamente en el hogar de mis padres---no puedo
pensarlo de otra manera---y entro, las luces automáticamente se encienden
en el vestíbulo e iluminan el pasillo en forma de media-luna frente a mí. Un
extraño pinchazo en mi cuello me tiene abrazándome a mí misma y
volteándome para asegurarme de que el elevador esté cerrado.

Sin el código, nadie puede entrar, pero con la tecnología de hoy, ese
elevador siempre me ha puesto nerviosa. Es lo que es, sin embargo, y yo lo
acepto, pero de manera poco convincente.
Enciendo el sistema de seguridad y luego rodeo la esquina, madera oscura
absorbiendo mis pesados pasos.
Entrando a la sala, paso por el gran piano y me dirijo hacia donde están los
sillones, un salón rodeado de enormes ventanas, y me dirijo hacia las puertas
dobles que llevan a la oficina de mi padre. Mis manos sostienen las manillas,
pero dudo en abrir las puertas y sé por qué. Ésta habitación era su espacio
privado y ahora guarda quién era él en realidad, aún si su cuerpo ha dejado
ésta tierra. Era una persona que no entiendo completamente, pero creo—
no, sé—que, si ésta noche me probó algo, fue que estoy reaccionando a

31
ciertas situaciones, no controlándolas. Eso tiene que terminar. Y, por lo tanto,
abro las puertas, y entro al infierno infestado de tiburones.
Acercándome más, un toque de olor a cigarro flota en el aire, un cigarro
que mi padre disfrutó en ésta misma habitación, e intento en vano, pero no
puedo evitar las emociones rasgando en mi pecho. Esos sentimientos, la
mezcla de todos esos sentimientos, están aquí, están presentes, ellos no han
desaparecido. Así que los llevo conmigo mientras camino hacia el escritorio
rodeado de libreros, libreros llenos de cada tipo de libro imaginable, libros
que yo solía explorar durante horas, leyéndolos, amándolos. Horas con mi
padre, quien me educó, me retó, me amó. Yo sé que él me amó. Yo sólo—
No sé si él merecía mi amor.
Me siento y abro un cajón, sacando un folder que está enterrado debajo de
muchos archivos, y saco el gran sobre que planeo llevarme conmigo.
También, sólo para estar segura, agarro un grueso archivador lleno de
documentos. Cerrando el cajón, hago lo que no debería hacer aquí y
ahora, sino después. Abro el folder y saco el diario de cuero que está dentro
donde mi padre mantenía todas las palabras que no se atrevía a decir o
escribir en la computadora. Mi corazón empieza a palpitar rápido mientras lo
registro para encontrar la página que necesito leer de nuevo. Necesito
revisarla de nuevo porque necesito estar equivocada acerca de lo que creo
que leí. Por eso estoy aquí, lo sé. No para encargarme de las cosas, si no
para contradecir a mi propia memoria.
Reviso tan rápido que me corto el dedo, una punzada seguida de un chorro
de sangre, pero no me detengo de buscar lo que quiero. Saco un pañuelo y
envuelvo mi herida, mi mano temblando cuando me detengo en la página
que busco. Mis ojos caen en medio de las palabras escritas
meticulosamente, palabras que fueron formuladas con reflexión y precisión,
no apresuradas frenéticamente.
Trago fuerte mientras leo: Todos estábamos mejor cuando él estaba muerto.
Los temblores se apoderan de todo mi cuerpo y miro hacia abajo para
encontrar sangre goteando a través del pañuelo en mi dedo.

32
6
EMMA…

Las mujeres en mi vida son muchas, demasiadas, pero sólo una importa
realmente.

Me despierto el sábado en la mañana por el sonido del timbre de la puerta,


sentándome recta en el centro de mi cama, el diario de mi padre
cayéndose de mi regazo, esas palabras, sus palabras escritas, y muchas más
quemadas en mi mente. Hay papeles dispersos a mi alrededor, el archivador
que encontré en la oficina de mi padre está vaciado entre las pilas de
papeles. Sostengo el diario y lo arrojo a través de la habitación. Él no dio
nombres o dio algo específico acerca de nada ni nadie, pero dijo lo
suficiente. Estaba preocupada de que mis secretos destruyeran a mi familia.
Mis secretos no son nada. Yo no soy nada para él. El timbre suena de nuevo
y gruño con la certeza de que ciertamente es una entrega de algo que no
quiero, pero no soporto no saber.
Pasando encima de los papeles, llego al final del colchón y bajo la mirada a
mis leggins y mi gruesa camiseta sin mangas y decido que estoy vestida
adecuadamente.
El timbre suena de nuevo con la determinada visita, a una persona dejando
una entrega no se le permite dejarla en la puerta, sin duda. Resoplando,
llego al entendimiento de que esa persona no se va a ir. Levantándome,
cruzo la habitación y bajo las escaleras hacia la sala, y luego hacia la
puerta.
“¿Quién es?” Pregunto, preguntándome qué hora es, porque
verdaderamente no tengo idea.

33
“Abre pajarito”.
Aún si no reconociera la voz de Chance, nadie más me llama Pajarito, y
gracias a Dios por eso. Abro la puerta para encontrar a mi hermano ahí de
pie, su oscuro cabello está hecho un desastre, sus pantalones deportivos y
camiseta me dicen que acaba de terminar su habitual carrera de fin de
semana.
La que no había hecho desde que papá murió.
Las dos tazas de café de Starbucks en sus manos me dicen que él piensa
que voy a dejar pasar el hecho de que me llame por ese viejo apodo.
“Odio que me llames así”.
Él mueve su hombro muscular y me ofrece el café.
“Si te queda bien, debes aguantártelo”. Ruedo mis ojos y acepto el café.
“Pajarito no me queda bien”.
“En aquellos tiempos, siempre estabas persiguiéndome para saber mis
secretos para decírselos a mamá y papá. Ahora, tú andas persiguiendo
propiedades para hacer hoteles Knight. Te queda. Bebe tu maldito café”.
Tomo un sorbo del café con leche y chocolate con aprobación.
“Ésta es la única razón por la que puedes entrar”. Retrocedo y me dirijo
hacia la sala, sentándome en mi silla grande color oliva que resalta mi sofá
color crema. “Especialmente porque me hiciste ir sola anoche”.
“Randall estaba ahí”, dice, cerrando la puerta.
“Randall”, digo. “¿En serio? ¿Crees que eso me dio algún consuelo? Él actuó
como si mi dolor fuera inconveniente”.
“Él sólo estaba tratando de sacarte de tus propios pensamientos”.
Él se sienta en la otra silla frente a mí y coloca su taza sobre la mesa de vidrio
frente a nosotros, los músculos en sus brazos atraen mi atención de nuevo. Mi
ceja se frunce. Él puede no haber estado corriendo, pero estaba haciendo
algo.
“¿Estás viviendo en el gimnasio o qué? Porque no has estado viviendo en tu
oficina, como es usual, lo que no es algo malo. Sólo una observación”.
“Cada uno lidia con las cosas como puede. Y yo estaba calmándome. Tenía
mierda que hacer”. Él se inclina hacia adelante y descansa sus codos en sus
rodillas. “No debí haberte dejado ir sola anoche. No sé por qué un premio
para papá jodió tanto con mi cabeza”.
Me estoy quemando por decirle lo que sé y lo que he descubierto, pero mi
hermano es un buen hombre. No creo que él está involucrado en nada de lo

34
que he descubierto. La pregunta es, ¿lo destruyo diciéndole la verdad sobre
nuestro padre, o lo destruyo quedándome en silencio y arriesgarme a que
algo de eso lo muerda en el trasero?
Ahora mismo, él tiene una coartada convincente para realmente no saber
nada de lo que hay en ese archivero y diario.
“¿Realmente fue tan malo?” Pregunta.
“Por supuesto que fue malo, pero Randall lo hizo peor de lo que tenía que
ser. No puedo creer que papá lo dejó como encargado de custodiar sus
bienes y no a ti”.
Su mandíbula se aprieta. “Yo tampoco, pero yo todavía tengo una debilidad
por ti y él sabía eso. Randall---“
“Quiere controlarme por el resto de mi vida. Eso no va a suceder. Lo sabes,
¿cierto? Yo sé que eres cercano a él, pero él no es para mí”.
“Lo sé, pero papá esperaba---“
“Yo sé lo que él esperaba y eso le dio el control para obligarme a casarme
con Randall. Renunciaré a todo antes de hacer eso”.
“Sé que lo harás”. Él lleva una mano a su bolsillo y coloca un cheque sobre la
mesa. “Eso es para asegurarme de que eso no pase”.
“¿Qué es esto?” Coloco mi taza sobre la mesa y recojo en cheque,
abriéndolo para leer una suma de siete dígitos. Lo rompo. “No voy a tomar
eso”.
“Maldición, hermanita, ya no tengo cheques. Simplemente te lo enviaré”.
“No voy a tomar tu dinero”.
“Es nuestro dinero. Papá---yo lo amaba, pero él te jodió con esto. Yo no voy
a hacer lo mismo”.
Mi corazón se aprieta. “No voy a tomar tu dinero”.
“Es nuestro dinero. Así de simple. Voy a decirle a Randall que libere los fondos
que pueda del testamento y te los dé a ti”.
“Eso no es nada”, le digo. “Nada hasta dentro de siete años y sólo si Randall
lo aprueba”.
“Voy a obligarlo a aprobarme la maldita cosa a mí”.
“No puedes hacer eso”, le recuerdo. “Yo leí las letras pequeñas. ¿Tú lo
hiciste?”
“No, pero tienes que estar bromeando. Eso no puede ser cierto. ¿Él no
puede darte nada?”

35
“Nop. Papá sabía que tú lo harías entregarme mi fideicomiso, así que se
aseguró que no pudieras”.
Él empieza a maldecir. “¿Qué diablos estaba pensando?”
“No importa. Mi viaje a Alemania me dará salud mental. Necesito alejarme
de Randall”.
“Voy a controlarlo”, promete. “Y voy a ir contigo ésta noche”.
Mi ceja se frunce. “¿Ésta noche?”
“El evento de caridad de los bomberos”.
“¿Eso es ésta noche? Oh Dios, Chance. No puedo soportar más a Marion
Roger. ¿Realmente necesito ir?”
“Yo necesito encarrilarme y lo sé. Hazlo conmigo porque cada maldita vez
que alguien me dice que lamentan mi pérdida, me dan ganas de cortarme
las venas”.
“No digas eso”, lo regaño, haciéndoseme un nudo con solo oírlo decir eso.
“Sabes que yo no me suicidaría. Yo no soy así”.
“Acabamos de perder a papá”, le recuerdo. “No has sido exactamente tú
mismo”.
Él respira profundo y exhala. “Mira hermanita. Lo entiendo. He desaparecido,
pero ahora estoy de vuelta”.
“¿Lo estás?”
“Lo estoy. Nunca desaparecí totalmente. Encargarme de toda la operación
Knight por papá viene con un precio. Estoy cargando un gran peso y
necesitaba algún tiempo para analizar algunas cosas que papá manejó por
sí solo antes de interactuar con un número de personas. Tengo un plan. Estoy
listo para seguir adelante”.
“¿Por qué no me dijiste eso?”
“Porque no quería hacerlo peor para ti. Yo quería que hicieras duelo en paz,
aún si yo no podía”. Su celular suena y lo saca de su bolsillo.
“Es Randall. Me voy a reunir con él para tomar café y revisar un trabajo.
Volveré el lunes en la mañana, y todos lo sabrán”.
Recoge su café y se levanta. “Vuelve a la cama. Es temprano”.
“¿Qué tan temprano?”
“Las ocho”.
Mis ojos se amplían. “Dios mío, ¿a qué hora saliste a correr?”
“A las seis. Y hablando de la hora, te recogeré para la fiesta ¿a las siete?”
Su tono se suaviza. “Es en un yate, Emma”.

36
Mi mente retrocede hasta hace un mes, donde el ataúd negro brillante
estaba sobre la cubierta del yate, la brisa fría del océano, y mi cuerpo
tembloroso. “Chance”, suspiro desesperadamente. “Seguramente las
personas entenderán si no vamos a esto”.
“Lo harían”, dice, “Pero también nos verán como débiles y vulnerables.
Necesitamos ir. Por nosotros y por papá”.
Trago fuerte, luchando contra la amargura que siento hacia mi padre ahora
mismo. Luchando contra la culpa por hacerlo.
“Me voy para Alemania después de la fiesta”.
“Hasta dentro de dos semanas”. Me guiña el ojo. “Puedo hacerte pasar por
un infierno hasta entonces, pajarito”.
Me río a pesar de todo lo que siento dentro de mí y Chance se dirige a la
puerta. “Hey”, le digo, “¿Randall va a estar ahí?”
“Sí”, dice, “Pero voy a reunirme con él, ¿recuerdas? Lo voy a controlar”.
“Gracias, Chance”.
“Cualquier cosa por ti, hermanita”.
Él abre la puerta y se va. Él se fue y ahora estoy sola. No sé por qué eso es
tan significativo ahora, pero entonces, los secretos tienen una manera de
hacerte sentir aislada. Tampoco sé por qué esto me hace pensar en Jax
North, o por qué tomo mi computadora y la enciendo para buscar en
google su nombre. Veo una foto de su padre, sus dos hermanos, pero no hay
foto de su madre. Su padre murió en un accidente de ski, él me lo dijo. Su
hermano más joven es dueño y opera una serie de bares de habanos. Jax
dirige la marca de Whiskey North y lo hace desde que su hermano murió a
los treinta y seis años, pero no puedo encontrar nada que me diga cómo
murió. No hay nada sobre su madre.
Eso es extraño y me pregunto qué historia hay detrás de eso.
Me pregunto si Jax y su familia tienen secretos.
Me pregunto si ellos están en el diario de mi padre.
Es un pensamiento tonto.
Por supuesto que no lo están.

37
7
EMMA…

Chance detiene su BMW en el muelle y un par de acomodadores abren


nuestras puertas. “Estaré contigo todo el tiempo, hermanita”, me promete
Chance, apretando mi brazo. “Tú no sabes lo malditamente agradecido que
estoy de que estés conmigo”.
Esa confesión me golpea a pesar de que somos cercanos. Chance es fuerte,
demasiado fuerte a veces, exigente en todo lo que lo apasiona y todo lo
que tiene que ver con la marca Knight, pero la muerte puede romper hasta
las personas más fuertes.
Compartimos una mirada que dice que ambos sabemos que estamos solos--
-mamá se fue, papá ya no está---pero nos tenemos el uno al otro, antes de
salir del auto. Me paro en la acera y el viento levanta el cabello de mi cuello,
causando un escalofrío en mi columna. Levanto mi chaqueta de terciopelo
para cubrir más mi vestido negro de encaje que llega hasta mis rodillas,
pensando que mis medias hasta los muslos y mis botas hasta la rodilla no
sean muy formales, pero fueron elecciones inteligentes. San Francisco es frío
sin importar la época del año, cada centímetro cubierto de ráfagas de
viento por las aguas oceánicas, pero aún más tan cerca del agua donde
apenas hace un mes despedimos a mi padre.
Chance se me une, luciendo apuesto como es usual en un traje, y juro que
es como si Randall nos tuviera en su radar. No hemos empezado a caminar
hacia el bote cuando él se nos une, sus ojos en mí.
“Te ves adorable, Emma, pero siempre lo haces”.
“Hablas como un hombre intentando compensar el ser un completo idiota
anoche”, le digo, “Pero gracias, sin embargo”.

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Chance se ríe. “Eso pone las cosas en perspectiva ahora, ¿verdad? ¿Tienes
algo más directo que decirle a ella, Randall?”
La expresión de Randall se endurece. “Lo siento, Emma”.
“Disculpas aceptadas”, le digo, “A pesar del hecho de que luciste como si
hubieras chupado un limón al pedirlas. Y no actúes así de nuevo”.
“Entendido”, dice, con facilidad, y sé que es porque Chance fue fiel a su
palabra como esperaba que lo hiciera. “Y para que conste”, agrega. “No te
estoy reteniendo en la forma en que tu padre lo quería, pero no puedo
cambiar como está escrito”.
“Sólo como actúas”, le digo.
“Estoy de acuerdo”, responde. “He sido un idiota. Voy a cambiar mi actitud”.
No tengo idea de lo que mi hermano le dijo a Randall, pero por primera vez
en mucho tiempo, recuerdo por qué él es la mano derecha de mi hermano.
No es fácil tragarse el orgullo y reconocer un error, y él lo acaba de hacer. Le
doy a Randall un pequeño asentimiento, con aceptación, pero no me
extiendo, por temor a darle un pase para hacerlo de nuevo.
Chance parece aprobar mi respuesta, ofreciéndome su brazo y los tres nos
dirigimos hacia la fiesta, la cual está en su apogeo cuando llegamos a
cubierta. El bote tiene la capacidad para lo que imagino que pueden ser
unos mil invitados. Ésta noche parecen haber la mitad de esa cantidad. Nos
esparcimos en la multitud, mantenemos conversaciones con cada persona
que nos saluda. Es una tortura soportable con Chance a mi lado, divertido,
también, mientras las filas de mujeres que intentan ganar su atención se
hace cómica. Una rubia bonita, la cabeza de la Asociación de la Distrofia
Muscular, quien es bastante dulce, parece interesarle, y me parece que ella
no tiene ningún interés aparte de su fundación.
Estoy escuchándola contar una historia cuando siento la sensación de que
me están mirando, levanto la mirada y busco de dónde viene. Mis ojos se
detienen en medio de todos los cuerpos y chocan con el hombre de pie en
la barandilla a cierta distancia. Me sobresalto, mi corazón instantáneamente
saltándose un latido. Jax. Jax está aquí y no sólo el bote de repente se
calentó, decido ahí mismo que la única persona en el planeta tierra que
luce mejor en un esmoquin que mi hermano es éste hombre. Tengo que
obligarme a recordar que él y Randall tuvieron una interacción que me hizo
preguntarme qué es lo que quiere. Tengo que obligarme a recordar que hay

39
un precio por ser vulnerable, lo que he aprendido de una manera difícil,
demasiado difícil para olvidarlo.
“¿Conoces a Jax North?” Pregunta Chance, inclinándose más cerca.
Alejo mi mirada de Jax y me concentro en mi hermano.
“Nos conocimos anoche”.
“Y obviamente lo impresionaste”, dice. “Interesante”.
Mis cejas se fruncen. “¿Qué significa eso?”
“Él no quiere hablar conmigo o con Randall”, me informa Chance.
“Él habló con Randall anoche”, lo corrijo. “Ellos hablaron. Y no palabras
buenas debo decir”.
“Maldición”, gruñe. “¿Por qué diablos hablaron?”
“Jax lo escuchó ser un idiota conmigo. Él vino en mi defensa y entonces
Randall, fue un idiota con Jax. Randall lo amenazó con arruinar su negocio”.
“Maldito infierno. Randall, pequeño imbécil”, murmura suavemente antes de
dirigirse a la rubia con la que habíamos estado hablando. “Te buscaré en
algunos minutos, ¿Okay?”

Ella asiente y se aleja mientras Chance se voltea frente a mí.


“Randall sabe que estoy intentando contactar a Jax”.
“¿Qué es lo que pasa aquí, Chance? ¿No es Jax un comerciante? ¿Por qué
estás tratando de hablar con él? ¿Y por qué no sólo caminar hacia allá y
hablar con él ahora?”
“Papá quería comprar su propiedad para convertirla en una posada. Era un
proyecto que lo apasionaba. No tengo idea por qué, pero lo era”.
“Yo soy la encargada de las propiedades. ¿Por qué no sé nada de esto?”
Mi intestino se revuelve. “No importa. Sé por qué. Él no confiaba en mí”.
“Él tampoco confiaba en mí. Esto era algo personal para él. Yo quiero saber
por qué, pero nunca lo sabremos. Demonios, me gustaría poder lograr esto,
en honor a papá, ¿sabes?”
“¿Por qué no me hablaste de esto?”
“No he pensado mucho en eso hasta ahora. Intenté llamar a Jax y él me
rechazó. Tal vez tú puedas hablar con él. Tal vez podríamos lograr hacer esto
en memoria de papá”.
Yo no tengo ganas de hacer nada en memoria de papá, pero eso no es lo
que tengo en la cabeza ahora mismo. De repente, Jax no es el que quiere
algo de mí. Nosotros somos los que queremos algo de Jax y ahora me

40
pregunto si yo he considerado que los North se mencionen en el diario de
papá por una razón. ¿Hay algo que yo sé y no me doy cuenta, o algo que
he leído lo que activó ese pensamiento?
“¿Emma?”
Parpadeo y miro a Chance. “Lo siento. Si la oportunidad se presenta, hablaré
con Jax, pero Randall realmente lo molestó anoche”.
Y yo lo rechacé asumiendo que él era quien quería algo de mí.
“Habla con tu rubia bonita. No sales lo suficiente. Ella me agrada”.
“Ella es demasiado amable para mí”, dice, guiñándome un ojo.
“Te encontraré pronto”. Él desaparece en la multitud y yo busco a Jax con la
mirada y no lo puedo encontrar, y ¿realmente, quiero acercarme a él sólo
por interés? No. Odio cuando las personas me hacen eso.
Decido dirigirme abajo y hacia las mesas de comida.
Un plan que funciona bien hasta que me encuentro en el camino de Marion.
Ella usa un vestido plateado corto, que estoy segura de que mi padre
apreciaría, y sus palabras vienen a mi cabeza: Las mujeres en mi vida son
muchas, demasiadas, pero sólo una importa realmente.
Me pregunto si ella es la que importa realmente.
“Ahí estás”, me saluda. “Necesito apresurarme a hablar con un cliente, pero
tengo una sorpresa para ti”. Aprieta mi brazo. “Te encontraré en algunos
minutos”.
Ella se aleja y me siento inquieta, y tengo un presentimiento que me podría
tener revisando el diario. O tal vez, es el diario queriendo mostrarme lo buena
que es ésta mujer haciendo el mal.

Mi corazón está palpitando rápido y me cubro más con mi abrigo,


apresurándome a bajar las escaleras. Un mesero pasa con copas de
champaña. Acepto una, me la tomo y le ofrezco mi copa, la que reemplazo
con una llena. Luego camino a través de la multitud y salgo al balcón, el
cual la noche fría lo ha dejado vacío, y el bote ni siquiera se está moviendo.
Que bien. Necesito tiempo a solas cuando, irónicamente, odié estar sola
ésta mañana.
“Cuidado”, una familiar voz masculina dice. “Podría ser demasiado fácil
aprovecharse de ti aquí afuera”.
Jax se coloca en la baranda junto a mí y cuando lo miro, cuando nuestros
ojos se encuentran, me derrito justo aquí en ésta noche fría.

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“No esperaba que estuvieras aquí”.
“Qué decepcionante”, dice, y nos colocamos de frente al mismo tiempo,
enfrentándonos, cada uno con un codo en la baranda.
Él está cerca.
Mucho más cerca de lo que pensaba, el olor de su colonia almizclada
combinándose con la brisa del océano, jugando con mis sentidos.
Esos inteligentes ojos azules me están perforando.
“Porque si no me esperabas”, agrega, “Entonces debes estar invitando a
alguien más para que se aproveche de ti”.
“No soy tan fácil como para que se aprovechen de mí como pareces
pensar”.
Sus labios se curvan. “¿Es eso una invitación para que lo intente?”

42
8
EMMA…

“¿Te quieres aprovechar de mí?” Pregunto.


Sus labios forman una sonrisa, sus ojos se calientan.
“¿Realmente quieres que responda esa pregunta?”
“Sí”, me atrevo a responder. “Sí lo quiero”.
“Entonces sí, me parece que sí quiero”. Sus ojos brillan con malicia.
“Pero sólo si eres una víctima dispuesta”.
“Hmmm”, tarareo. “No estoy segura de que me gusta la palabra víctima”.
“Hmmm”, responde. “Bueno entonces, supongo que lo consideraré un
desafío”.
Sonrío. “¿Lo harás entonces?”
“Sí. Lo haré. ¿Vas a escapar de nuevo?”
“Yo no escapé”.
Él levanta una ceja.
“Me fui. Yo vivo en el centro. Quería estar en mi propia cama”.
“¿Y no en la mía?”
“Eso es muy directo”, le digo.
“¿Prefieres que juegue?”
“No”, le aseguro. “Tengo suficientes personas en mi vida que hacen eso sin
tener que agregar otra”.
“Ya que a mí no me gustan los juegos, deberíamos llevarnos bien”.
Él se estira y cubre mi mano sobre mi copa, nuestros ojos fijos, sosteniéndolos,
mientras él la lleva a sus labios. Él los deja ahí, sus ojos sosteniendo los míos
mientras bebe el líquido burbujeante, un mensaje de intimidad.

43
Calor corre por mi vientre y apenas puedo respirar. Lo siento en todas las
partes de mí, en maneras que no espero.
“¿No bebes Whiskey North?”
Pregunta, sus manos lentamente alejándose de las mías, dejándome ansiar
la próxima vez que me toque, con certeza de que lo hará, ansiosa por ese
momento.
“Nos conformamos con lo que podemos”, le digo.
“Nunca te conformes con nada que no sea lo que realmente quieres. ¿Qué
quieres, Emma?”

Tú, pienso, pero él ya lo sabe. “Por ahora, me conformaré con que me digas
¿qué pasó entre tú y Randall anoche?”
Él arquea su ceja. “¿Él no te dijo?”
“Randall y yo no hablamos mucho”.
“Él quiere follarte”.
Si él quiere asombrarme, ha fallado. “Él quiere lo que él piensa que puedo
darle”.
“Tú rebajas tu belleza”, dice simplemente como un hecho, no seduciendo.
“¿Por qué?”
De alguna forma, suena de las dos maneras.
Él piensa que soy hermosa y no puedo negar el placer que siento por su
confesión, sólo que con él no es una confesión, me recuerdo. Él tiene
confianza en sí mismo y es seguro en sus pensamientos y deseos. De alguna
forma eso hace su declaración de mi belleza significar más que viniendo de
cualquier otra persona.
“Porque he conocido a Randall durante años. Mi padre lo trataba como un
hijo y, aun así, él no heredó nada”.
Él me mira durante mucho tiempo. “Y ahora, más que nunca, él te ve como
su camino a entrar en la familia permanentemente”.
No confirmo o niego esa declaración. No conozco a Jax lo suficiente para
confiar en él es ese tipo de cosas. Ya he dicho demasiado, pero Randall no
se rinde y, aun así, él se alejó anoche. Él ni siquiera sabía que dejé el hotel. Es
algo extraño, algo que me gustaría saber por razones que no tienen nada
que ver con Randall, no directamente, sino, tiene todo que ver con los
descubrimientos que he hecho de un mes para acá acerca de mi familia.
“No respondiste mi pregunta”, le recuerdo. “¿Qué pasó entre tú y Randall?”

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Él me mira durante un momento y pienso que se va a resistir a responder,
pero no lo hace. “Él me pidió que fuera al lobby, y luego recibió un mensaje
de texto y se fue. Esperé para hablar con él, pero nunca regresó”.
¿Un mensaje de texto? Eso me da más curiosidad acerca de la desaparición
de Randall. ¿De qué se trató eso?
Jax continúa, sacándome de esos pensamientos, y me trae aquí, ahora, con
él. “Preferiría decirte que él se alejó debido a mi ingenio y
fuerza física---después de todo, me gusta impresionar a una dama hermosa,
pero no puedo”.
“No creo que intentes impresionar a nadie”, le digo, esa observación me
atrae hacia él. Sigo pensando, esa confianza que él irradia. Él camina con
orgullo, y eso es un rasgo envidiable, cuando yo camino con obligación, una
realidad que ahora estoy empezando a enfrentar, ser la propiedad de
alguien.
Él arquea su ceja. “¿Eso crees?”
“¿No es cierto?” Lo desafío.
“Mi padre me enseñó que impresionar a otros viene con un precio. Y ese
precio es su poder sobre nosotros”.
Él golpea tantos nervios con esas palabras, que puedo sentir hormigueos en
mi cuerpo. “¿Y aun así quieres impresionarme?”
Él se inclina más cerca. “Desafiando todo lo que soy y todo lo que quiero ser,
sí. Sí lo quiero. Tú me interesas Emma, y a mí no me interesan muchas
personas”.
Calor corre por mi cuello y puedo sentir sangre corriendo por mi rostro y por
cada parte de mi cuerpo. Sería muy fácil permitirle a éste hombre
dominarme, y quizás lo haga, pero aún no. Todavía no.
“¿Y entonces por eso te fuiste junto con Randall anoche?”
“Tú te fuiste mientras yo estaba esperando a Randall”, toma mi mano y se
inclina aún más cerca. “Estamos aquí ahora. Quizás es el destino”.
“¿Tú crees en el destino?” Pregunto, sorprendida de que un hombre tan
experimentado como Jax North creería en supersticiones.
“Creo en el karma y me gustaría pensar que lo merezco”.
Es una respuesta extraña que se siente como si fuera dos lados en la misma
moneda. “Yo no”, le digo, y no digo más, pero oh, de verdad podría. El
cómo el mes pasado ha cambiado mi perspectiva en todas las cosas
relacionadas con la vida.

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Arquea su ceja. “¿Tú no crees en el karma?”
“No”, le confirmo. “No creo en el karma”.
“¿Sabes lo que dicen acerca de las personas que no creen en el karma?”
Hay un crepitar de inquietud dentro de mí y con buena causa. No necesito
mucha imaginación para concluir una respuesta de la que no quiero hablar
o escuchar.
“Jax”. Al sonido de la voz de una mujer, espero que Jax se voltee, pero no lo
hace. “¿Sí, Rebeca?”
“Hay un problema con uno de los envíos. ¿Podemos hablar, por favor?”
“Yo doné para el bar ésta noche”, me dice. “Te traeré una probada de algo
North”.
Me río por el doble sentido que claramente se refiere a mi trago y él,
volteándome de nuevo a la baranda con la primera sonrisa real en mis
labios desde hace un mes. No. No, si soy honesta conmigo misma, ha sido
durante más tiempo. Yo sabía que había algo mal con mi padre. Lo supe por
mucho tiempo y nunca lo dije. Mi mente viaja en el tiempo, intentando
encontrar el momento en el que lo supe, escarbando recuerdos, hasta que
hay un cambio de energía detrás de mí.
Sonrío con la idea de que Jax se me una de nuevo, pero tengo una
sensación que me desgarra justo antes de que llegue a mi lado, y dice,
“Hola Emma”.
Éste no es Jax. Lo sé aun antes de siquiera me voltee para enfrentarlo.

Él es la sorpresa de Marion. Él es mi pesadilla.

46
9
EMMA…

Él es la razón por la que no creo en el karma porque él nunca lo recibe. Yo sí


lo hago. York Waters es un billonario, el heredero al imperio de botes y yates
Waters, por mucho tiempo lo conocí, hasta que heredó. Él también es mi ex –
prometido. Un hombre alto, oscuro y apuesto. Un hombre con poder y
dinero. Un hombre que sabe más sobre mí de lo que yo quisiera saber
acerca de mí misma. Él es cada error que he cometido. Él es los secretos que
mantengo. Él es arrogante, y por lo que he aprendido, peligroso.
“¿Qué quieres, York?” Le gruño, conociendo a éste hombre lo suficiente
para saber que no hace nada sin tener algún interés.
“Estaba fuera del país cuando tu padre murió. Quería venir para ver como
estabas”.
“Lamento decepcionarte”, le digo, sabiendo lo que quiere, lo que siempre
ha querido, “Pero no heredé. Quizá podrías salir con Randall, la mano
derecha de mi hermano. Él ahora tiene más poder que yo”.
Él da un paso más cerca y yo retrocedo, porque sí, creo que soy fuerte, pero
éste es York. Éste es un hombre que me convenció en hacer cosas que yo no
quería. Sus ojos grises brillan con claro interés.
“¿Estás huyendo?” Me desafía, y viniendo de él al contrario de Jax, se siente
diferente, como una amenaza. Como si fuera su presa.
“Huir es una reacción”, le digo. “Estoy tomando la decisión de decir que no.
NO. Esa es mi palabra de seguridad, ¿recuerdas?”
Forma una sonrisa. “Yo no creo en palabras de seguridad, ¿recuerdas?”
“Y ahí lo tienes”, le digo fríamente cuando de hecho, recuerdo todo muy
bien. “Una frase que personifica el principio, el medio y el final de tú y yo”.

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“Detente”, dice, sus ojos grises resplandeciendo con furia. “Deja de dibujar
una línea que ninguno de nosotros quiere dibujar. Yo le pasaré por encima.
¿Entonces por qué obligarme?”
Él está equivocado. Yo no sólo quiero una línea entre él y yo, yo quiero una
pared. “Te lo dije York. No heredé”.
“Y yo te dije que sólo quería ver cómo estás”. Él se acerca de nuevo, y ésta
vez, no retrocedo. Él está cerca, demasiado cerca, cuando Jax no podía
estar lo suficientemente cerca. “Nadie te conoce como yo. Yo soy tu lugar
seguro. Yo soy el único que sabe todos tus secretos. Siempre los he
mantenido entre nosotros. Siempre te he protegido a ti y a tu familia”.
En otras palabras, él me destruirá a mí y a mi familia si yo lo traiciono a él y a
su familia. Marion debe presentir que yo sé acerca de su romance. Ella no
iba a arriesgar que yo lo dijera y perder al esposo que le dio Breeze Airlines. O
hay algo más. Algo que ellos piensan que yo sé, pero no lo hago. Ese algo
más, combinado con cosas que he leído en los diarios de mi padre, es la
única razón por lo que me contengo cuando todo lo que quiero es apoyarlo
en todas las formas posibles.
“York Waters”.
A la voz de Jax, salto, por instinto, me volteo para encontrarlo de pie cerca,
mientras York hace lo mismo.
“Jax North”, dice York. “¿Cómo diablos has estado?”
Es un saludo familiar que me hace detenerme a pensar en las similitudes de
mis conversaciones con los dos hombres, la referencia de que yo huya. ¿Son
amigos? ¿Es éste sólo otro de los juegos de York?
En cualquier segundo, espero que Jax se nos una. Ellos me acorralarán. Ellos
jugarán el juego de poder y sumisión, pero eso no es lo que pasa. York se
mueve para saludar a Jax, pero cualquier alivio que siento por la distancia,
rápidamente se desvanece por la familiaridad en que éstos dos interactúan.
Tal vez esto no es un juego, pero si éstos dos son amigos, sé más sobre Jax de
lo que quisiera saber.
Los dos hombres sacuden sus manos y me digo a mí misma que éste salido
formal es opuesto a una amistad verdadera, pero es muy pronto desde la
muerte de mi padre, sus pecados muy claros, gracias al diario, hay un riesgo
de ser arrinconada. Un grupo de seis personas se nos unen afuera y
aprovecho la oportunidad de su presencia. En un camino de elegantes
vestidos y trajes, encuentro un fácil lugar para ocultarme, escurriéndome de

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vuelta hacia dentro del yate. Una vez que estoy ahí, corto a través de la
multitud y me dirijo a cubierta. Buscando en la multitud, espero poder evitar
a Chance, para así no darle la oportunidad a York de usar a mi hermano en
mi contra. Fallo.
Chance se me acerca. “Ahí estás. ¿Cómo te fue?”
“York está aquí”, le digo, un detalle que él entiende que es incómodo para
mí, a pesar del hecho de que los dos hombres son amigos desde la
universidad y en ocasiones juegan golf. Ellos no lo harían si Chance supiera lo
que yo sé sobre York, pero no puedo decirle sin exponer una parte de mí que
no quiero exponer.
“Entre él ésta noche y Randall anoche, necesito tiempo libre, Chance. Voy a
buscar un Uber”.
“Quédate. Yo te cuidaré”.
Aprieto su brazo. “¿Por qué no nos vamos los dos?”
“El Presidente del Banco de Naciones está aquí. Él quiere hablar. Justo
después---“
“Chance”, le suplico suavemente, desesperada por escapar antes de que
York de algún modo use a Chance para acercarme a él. “Tú te tomaste un
tiempo fuera anoche”, agrego. “Yo necesito uno ahora”.
La rubia cuyo nombre no puedo recordar de repente, se nos une de nuevo.
“Chance, estaba esperando hacerte una pregunta más”.
Sus ojos se calientan y yo aprieto su brazo de nuevo.
“Te veré el lunes en la oficina”.
“¿Estás segura?” Pregunta, con preocupación en sus ojos.
“Completamente”, le aseguro, dándole un abrazo antes de rodearlo y
desaparecer en la multitud.
De algún modo, logro atravesar cubierta y salir sin ser detenida por nadie.
Una vez que estoy en la calle, camino una cuadra hacia el muelle principal y
me siento en una banca para ordenar un Uber.
Va a tardar veinticinco minutos, lo que significa que debe haber varias
reuniones en la ciudad. Presiono mi chaqueta, el viento frío del océano no es
nada comparado con los escalofríos de ver a York de nuevo. Empiezo a
pensar en todo lo que ha pasado y en lugar de pensar concentrarme en
York, es Jax quién me consume. Sus labios en mi copa me hacen pensar en
los suyos sobre los míos. Jax a quien yo hubiera sido una tonta en creerle
voluntariamente.

49
Minutos pasan y mi Uber no llega. Han pasado veinticinco minutos. Necesito
caminar. Al diablo el Uber. Me dirijo hacia la esquina cuando de repente
oigo, “Emma”, en una profunda, masculina, y ahora familiar voz.
Me volteo para encontrar a Jax saliendo de una SUV. Su chaqueta ha
desaparecido. Su corbata suelta. Sus mangas rodadas hasta sus codos,
exponiendo brazos musculares, y un tatuaje en su brazo derecho que no
puedo descifrar. Todo lo que sé ahora, es que él está aquí. No en el yate con
York, confabulando con el enemigo. A pesar de lo mucho que quiero que
esto importe, en realidad no significa nada. Todo esto podría ser parte de un
plan más grande y de repente estoy enojada, usada y emocional. Aprendí
hace mucho tiempo que las emociones son malas. Las emociones te
lastiman más que la persona que las inflige.
Sin embargo, así es como estoy desde hace un mes de dolor y confusión. Le
grito. “¿Cómo siquiera estás aquí?” Acercándome más.
Él se aleja de la puerta y antes de que pueda parpadear, él está de pie
frente a mí, pero no me toca. Él está cerca, demasiado cerca, pero de
algún modo no lo suficientemente cerca como cuando estaba con York.
“Estaba buscándote”.
“¿Por qué me buscarías?” Le digo, sin retroceder. No necesito otra persona
que juegue conmigo. “¿Qué quieres, Jax? ¿Qué quieres realmente?”
“Tenemos asuntos sin terminar”, dice, sus dedos curvándose en mi chaqueta,
acercándome, el calor de su cuerpo muy cerca.
“Y no soy un hombre que deja algo sin terminar”.

Asuntos sin terminar.

Es una frase común que ahora mismo, ésta noche, envía escalofríos por mi
columna. Una frase que leí en el diario de mi padre justo una página antes
de que prácticamente ordenó un asesinato. Con Jax, quiero que se trate de
él y yo compartiendo champaña, y mucho más. Asuntos sin terminar puede
significar muchas cosas y cuando Jax se acerca más, mi mano va
defensivamente a su pecho, pero el toque---ese toque---es íntimo, muy
íntimo, y por un momento, no puedo hablar.
“¿Qué estamos haciendo ahora mismo, Emma?” Pregunta suavemente.
“¿Cómo conoces a York?”
“Con precaución y no por elección. No somos amigos”.

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“Eso parece ser no específico--y bastante específico al mismo tiempo.
¿Cómo lo conoces?”
“Su familia posee barcos que le sirven a Whiskey North”.
Cruceros que sirven a mucho más que solo whiskey. No me gusta esa
conexión. “Necesito irme”. Intento voltearme.
Él sostiene fuerte mi chaqueta y me jala hacia él, nuestras piernas chocando,
las duras líneas de su cuerpo abrazando al mío. Mi mirada va a la suya, la
noche oscureciendo sus ojos azules, las luces de la calle causan tonos ámbar
en su intensa mirada. “Huye conmigo, no de mí”.
“Ni siquiera te conozco”.
“Entonces cambia eso. No te estoy pidiendo que te cases conmigo. Te estoy
pidiendo que me conozcas de la forma que yo te quiero conocer a ti”. De
algún modo, su frase logra ser una perfecta mezcla entre el hombre alfa y
vulnerabilidad. “Ven conmigo”.
“¿Dónde?” Susurro, y puedo sentir mi cuerpo inclinándose más al suyo.
Su mano se desliza bajo mi cabello, una cálida y fuerte mano, su pulgar
tocando mi mandíbula, acercando mi rostro al suyo. Sus ojos azules luciendo
dorados por las luces de la calle, luciendo dominación en sus profundidades
que no debería encenderme, pero no puedo luchar con mi reacción a éste
hombre, o quién soy dentro de mí. Y soy la mujer que está atraída a un
hombre como Jax. Quizá a un hombre también como York.
“Te prometí un Castillo”, dice, “Pero me conformo con cualquier lugar donde
pueda hacer esto”. Su boca se acerca a la mía, su lengua tocando mis
labios, algo rápido que logro sentir en cada parte de mí. Escalofríos corren
por mi piel y su boca toca la mía, un aliento cálido que siento en lo más
profundo. Y luego, me está besando, un beso apasionado que es puro calor,
ferocidad, avaricia. Seductor. Adictivo. Y luego se va. Su boca se va, y estoy
jadeando cuando dice, “Di que sí y te llevaré a cualquier lugar donde
quieras ir”.
Cada advertencia que me hizo York antes se desvanece con una probada
de los labios de éste hombre, cada advertencia se fue. Esto es solo una
noche y luego Jax se irá. Esto es un escape. La muerte y el dolor me dan
permiso de necesitar esto. Ese maldito diario me da permiso a necesitarlo.
Voy a hacer esto.
“Quiero salir de ésta esquina”, le digo. “Quiero irme. Quiero irme contigo”.

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Sus ojos se calientan, con aprobación y satisfacción en sus profundidades,
pero de algún modo, no es arrogancia.
Él une sus dedos con los míos y empieza a caminar, guiándome a la puerta
de la SUV. Y luego hace algo inesperado. Él se hace a un lado y me señala
la puerta trasera, una invitación silenciosa para entrar o alejarme.
A tomar mi propia decisión.
Entro, dejando que el suave cuero absorba mi cuerpo.
Una víctima dispuesta, como él quería.

52
10
EMMA…

Jax me sigue dentro de la SUV y cierra la puerta, sólo para tomar mi mano,
evitando cualquier distancia que podría poner entre nosotros. Hay un
mensaje en cuan fácil y rápidamente quita cualquier idea que tenga de
poner espacio entre nosotros. No puedo huir de Jax North. Justo ahora, estoy
haciendo lo que él sugirió anoche. Estoy huyendo, con él.
Él nos mueve para que quedemos frente a frente, su mano acariciando el
suave, y delgado terciopelo de mi abrigo, sus palmas colocándose en mi
rodilla debajo de mi vestido. El toque íntimo no debería ser asombroso, pero
no estoy preparada para la intensidad de la reacción de mi cuerpo por su
mano y qué tan fácilmente me consume. “Tengo un avión esperando para
cualquier lugar donde quieras ir, aún al castillo que prometí. O vamos a
cenar. Podemos beber. Podemos ir a mi hotel. Tú decides, Emma”.

Yo decido.

Esto no es lo que esperaba de un hombre dominante como Jax. ¿Quiero


subir a un avión y escapar con él? Sí. Sí, quiero, pero Jax tiene una conexión
con York que es arriesgada para mí. Así que ¿quiero ir a mi apartamento, un
edificio donde vive mi hermano y cada buen recuerdo de mi padre murió
con las revelaciones de su verdadera personalidad?
No, pero es la decisión más inteligente, la única que me ofrece algún
control.
“Mi casa está a solo unas cuadras. Podemos ir ahí”.
No le doy oportunidad de discutir. Le digo la dirección al chofer, quien
levanta su mano en confirmación. “Es cerca”, dice, como si eso explicara
todo. Como si estuviera diciendo “No puedo esperar para tenerte desnuda”

53
Y bueno, yo tampoco. No quiero darle la oportunidad de ser otro York. No
quiero darle la oportunidad de ser algo, y de algún modo, una parte de mí
sabe que Jax no es tan fácil de entender. No hay blanco y negro con éste
hombre.
Él me mira, algo oscuro y fuerte en su mirada que no va con éste momento,
y, aun así, cargado sexualmente. Quiero entender lo que es oscuro y fuerte,
pero él se inclina para hablarle al conductor, y tengo la impresión de que es
para que yo no puedo saber lo que piensa. Esto me molesta. Me molesta en
maneras en que no espero ser molestada. Quizás es paranoia. Quizás, es
más, pero mis pensamientos se apagan cuando suena mi celular, mi
columna estirándose con el sonido. Ni siquiera tengo que mirar para saber
quién está llamando.
Ciertamente, podría ser mi hermano, pero sé que no lo es. Es York. Sacando
mi teléfono de mi bolso, miro la pantalla y confirmo que es York quien llama.
Sólo saber que él está de vuelta a perseguirme me revuelve el estómago, y
no estoy segura si mi apartamento es la mejor opción. ¿Qué pasa si
aparece? Declino la llamada y Jax me mira de nuevo, y estamos a solo
cinco minutos de mi edificio.
No lo miro, mi mente corriendo con las posibles maneras de cómo esto
podría resultar. Mi maldito teléfono empieza a sonar de nuevo y quiero
apagarlo, pero no puedo. Realmente no puedo. Hay razones por las que no
puedo, aún además de York.
“Emma”.
Al sonido suave pero insistente de la voz de Jax, declino la llamada de nuevo
y lo miro. “¿Sí?”
“Toma la llamada”.
Hay un tono en su voz como si supiera quién es, y no está complacido. Por un
lado, estoy feliz de que no esté complacido, simplemente porque da la idea
de que él y York no son aliados. Por otra, esto es incómodo. El sonido
empieza de nuevo y hago lo inevitable. “Seré rápida”. Presiono el botón y
respondo. “¿Sí?”
“Estoy de camino a tu apartamento”.
Quiero gritar. No lo hago. “¿Te gustan los pasillos? Porque eso es lo que te
estará esperando ahí”.
“¿Es así realmente como quieres jugar esto?”

54
Abro mi boca para decirle que no soy la llamada para tener sexo de nadie,
pero la idea de que Jax oiga eso no me gusta para nada.
“Voy a colgar y a apagar mi teléfono”.
Él resopla. “Ambos sabemos que no apagarás tu teléfono”.
Cuelgo y bloqueo su maldito número, lo que debí hacer hace mucho
tiempo, antes de deslizarlo de nuevo en mi bolso. “¿Lo ves?” Pregunto
ligeramente, pero un poco fuerte. “Lo apagué”.
“¿Cuánto tiempo ha querido York follarte?” Pregunta Jax.
La pregunta, directa y grosera, en realidad me trae alivio. Si él supiera quién
y lo que soy para York, no hubiera hecho esa pregunta. Ni siquiera me
importa que tengamos un chofer. Me volteo para enfrentarlo, reuniéndome
con su ahora fría mirada azul.
“Él ya lo hizo. Estuvimos comprometidos”.
Sus ojos parpadean y se oscurecen aún más, mostrando molestia en sus
profundidades.
“¿Estuviste comprometida con York Waters?”
“Cuando era estúpida a pesar de estar en una Universidad de élite. Fue
hace muchos años. Él era---pensé que él era la respuesta a cada problema
que tenía. En lugar de eso, él ahora representa cada error que he cometido.
Así que, ¿me folló? En tantas maneras que ni siquiera puedes imaginar, y ni
siquiera tenía que estar desnuda para la mayoría de ellas”.
Esas palabras son una confesión que nunca quise hacer, y odio haberla
hecho frente al chofer. El vehículo se detiene en mi edificio.
Jax no reacciona, no se mueve. Está quieto como una piedra, sus ojos
buscando algo en los míos, y casi puedo ver donde su mente está viajando.
Él sabe lo que pasa en esos cruceros especiales de York, él sabe cómo es
York, y ahora él piensa que me conoce.
“Gracias por traerme”, le digo y me estiro hacia la puerta.
Él atrapa mi brazo y luego mi cintura, deslizándome de vuelta hacia él hasta
que nuestros rostros están cerca. “¿Pensé que estaba invitado a subir?”
“No necesito ser juzgada, Jax. Puedo ir a cualquier otro lugar para eso”.
Su mano va a mi rostro y mueve mi rostro hacia el suyo.
“¿No es asumir que sabes lo que estoy pensando, juzgar?”
“Supongo que lo es---¿Qué estabas pensando, Jax?”

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11
EMMA…

“Déjame ser tu respuesta, Emma”.


Mis dedos se curvan en la solapa de su chaqueta. “Apenas me conoces.
Tengo que estártelo diciendo. Y no necesito que un hombre sea mi
respuesta, Jax”.
“Bueno, entonces tú puedes ser la mía”.
Me asombro por su inesperada respuesta. “¿Qué respuesta necesitas?”
“Muchas”, dice, “Y ahora mismo, tú eres mi vía de escape. Yo sé lo que
sientes en éste momento. Yo conozco la pérdida, y la he vivido
recientemente. La conozco en éste momento. ¿Todavía estoy invitado a
subir, Emma?”
Él conoce la pérdida. ¿Cómo he olvidado que él no sólo ha perdido a su
padre, sino también a su hermano? De repente sé por qué éste hombre me
afecta más allá de su obvia apariencia impresionante. Es la comprensión
que compartimos. Es la pérdida. Son las respuestas que necesitamos a las
preguntas que vienen con la muerte, pero sólo podemos encontrarlas en
alguien que entiende que no hay respuestas.
Sólo existe la muerte, la vida y la necesidad de vivir el momento, de
sobrevivir después de lo que se ha perdido.
“Sí, Jax”, le digo, mi aliento susurrando su nombre. “Estás invitado a subir a mi
apartamento”.
Durante un momento permanecemos ahí, nuestros labios cerca, el dolor de
la pérdida entre nosotros, pero de repente, la energía cambia, se suaviza
con la curva de su boca un momento antes de que los dos nos riamos, el
dolor se cambió por un momento más ligero. Un momento ligero que viene

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sin ninguna razón excepto la necesidad de tranquilidad, una explosión de
emociones que son mejores sentirlas aquí que en cualquier otro lugar. Es un
buen momento. Un momento erótico lleno de promesas sexys, y aún así, es
cómodo, un momento maravilloso que nunca he compartido con un
hombre en mucho tiempo. Okay, nunca. Nunca he compartido un momento
como éste con un hombre. York me arruinó eso.
Jax se estira hacia la puerta y yo atrapo su brazo. “Espera”. Trago fuerte.
“York---“
“Yo no soy él. Júzgame por ser yo, Emma”.
“No, lo sé, o estoy intentando. Lo siento. Merezco esa frase, pero justo ahora,
quiero advertirte. Él podría aparecer aquí”.
Su ceja se levanta. “¿Crees que lo hará?”
“No lo sé. No lo he visto en años, Jax, pero él no acepta muy bien el rechazo.
Si él aparece, ¿cómo vas a manejar eso?”
“¿Cómo vas a manejarlo tú?”
“Probablemente, horrible”, admito. “Así es como siempre manejo a York, por
eso es que no quiero lidiar con él ésta noche. O nunca”.
“Bueno, entonces”, dice, guiñándome el ojo, su humor mejorando.
“Supongo que será mejor que yo abra la puerta en ropa interior y me
asegure de que él sepa que estás ocupada”.
Me río por el comentario inesperado, atraída por éste hombre que ha
probado ser una parte intenso, y la otra algo más. Algo más gentil, tranquilo.
Más relajado.
“Simplemente podrías abrir la puerta desnudo”, bromeo, y compartimos un
momento de humor que se desvanece y volvemos al momento oscuro.
“Vamos”, dice Jax, abriendo la puerta para salir primero. Nerviosa y de algún
modo ansiosa por lo que viene, me arrastro en el asiento y Jax me ofrece su
mano. Él me ha tocado antes, pero hay un cambio entre nosotros donde
siento que estamos llegando a un nuevo nivel de intimidad que me dice que
es diferente. Él es diferente, aunque yo ni siquiera sé lo que significa que sea
diferente.
Coloco mi mano en la suya, calor corriendo por nuestras palmas cuando mis
ojos se levantan a los suyos, la atracción entre nosotros me roba el aliento,
mariposas revoloteando en mi vientre. Oh sí. Oh sí, hay algo sucediendo
entre éste hombre y yo.

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Sus ojos me atraen, me queman viva, aun cuando me mueve en el asiento
de cuero, y yo me deslizo en el suelo. De algún modo en el proceso, su brazo
se desliza debajo de mi chaqueta y alrededor de mi cintura. Él me acerca,
llevándome con él hacia la acera, la carga eléctrica entre nosotros es
combustible puro.
“Casi no voy ésta noche, pero tuve el presentimiento de que estarías ahí”,
me informa. “¿Te quedaste por mí?”
“Sí, Emma. Me quedé por ti”. Él me besa y luego me da una pequeña
sonrisa, y una pequeña sonrisa de éste hombre es perfección pura antes de
que cierre la puerta trasera. Él no le habla al chofer, lo que asumo que es
porque él se inclinó antes y le dio instrucciones que está siguiendo ahora. La
mano de Jax encuentra la mía, los dedos de una de sus manos se entrelazan
con mis dedos.
Una calidez irradia entre nosotros que quizás se trate de sexo, pero no
importa. Se siente correcto. Él se siente correcto y todo lo que importa ahora
es el aquí y ahora con éste hombre. Además, el sexo es una necesidad
humana y mientras yo mantenga mi mente en eso, se mantiene así. Necesito
honestidad en mi vida ahora.
Y así, nuestras manos unidas, caminamos dentro de mi edificio, brillantes
azulejos blancos debajo de nuestros pies. El lobby es pequeño, con un área
de descanso a la derecha y un escritorio a la izquierda, donde Ned, el
portero de treinta y algo años está estoico al lado. Lo saludo, ignorando la
curvatura juguetona de sus labios que dicen que tengo un hombre en mi
brazo, y pronto estará en mi cama. Él está a punto de ir a mi cama. Sí. Lo
está. Apuesto que mi cama ha estado vacía más tiempo que la de Ned.
Agradecidamente, como si la impaciencia me estuviera quemando viva, el
tiempo esperando el elevador es muy corto y llega rápidamente con el
sonido del botón. Jax y yo entramos y presiono el botón de mi piso, mientras
mi celular suena con un texto. Las puertas empiezan a cerrarse y odio esto,
pero tengo que revisar el mensaje. Intento tomarlo, pero Jax atrapa mi
cintura, sus manos en mi cuerpo despiertan todos mis sentidos, trayéndome
al momento mientras me acerca más a él. “Quien quiera que sea, puede
esperar”, dice, su voz baja, firme. “Eres mía por el resto de la noche”.
Mía.
Esa palabra me hace olvidar el mensaje de texto. Mis manos van a las suyas
en mi cintura, lo que sólo sirve para esparcir el calor hasta mis brazos.

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“¿Y qué significa esa palabra para ti?”
“¿Qué palabra? ¿Mía?”
“Sí”, le digo. “Mía”.
“No soy un hombre que comparte, Emma. O estás conmigo ésta noche o
estás con él”.
Lo entiendo, y siento culpa por juzgarlo antes.
“Jax”, empiezo, planeando explicarle, pero el elevador se detiene y las
puertas se empiezan a abrir. “El mensaje no es de York”, le digo
rápidamente.
Él me mira. “Ni siquiera lo has mirado”.
Hay desaprobación en lo que dice. Él piensa que anhelo hablar con York, y
aunque dudo que esté celoso, cada persona en el planeta tierra quiere
sentir que son importantes para otra persona.
“Jax---“
“¡Emma!”
Al sonido de mi vecina de sesenta y algo años, me encojo por la
interrupción, pero cedo a lo inevitable. No puedo arreglar esto con Jax hasta
que estemos solos. El tema de York permanece y estoy desesperada por
corregir esto. No quiero que Jax se vaya.

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12
EMMA…

Me volteo para enfrentar a mi vecina. Ella está de pie justo fuera del
elevador, mientras Jax y yo estamos todavía dentro. “Hola señora Nichols”, le
digo, notando que su vestido negro me recuerda que tiene diez años de ser
viuda pero no la han afligido. Eso me anima de que perder a mi padre no
dejará a mi madre afligida tampoco.
“Estás fuera tarde ésta noche”, le comento, mirando a Jax, quien está
indiferente y frío.
Ignorando ese pequeño detalle, tomo su mano para guiarlo fuera del
elevador conmigo, aliviada cuando no solo se queda cerca, sino que su
mano va a la parte de debajo de mi espalda.
“Sólo son las nueve, cariño”, me informa la señora Nichols, mirando a Jax. “Y,
¿quién es éste? Hola, señor apuesto en traje”.
“Hola, señora Nichols”, le dice, tomando la indirecta.
“Éste es Jax”, le digo, también tomando la indirecta. “Jax”, le digo
mirándolo. “La señora Nichols ha vivido aquí desde hace veinte años”.
“Cinco de ellos al lado de Emma”, le explica y le guiña el ojo. “Y sólo le
tomaron cinco años traer un hombre a su puerta. Tú valiste la espera”.
Con eso, mis mejillas se calientan, y ella entra al elevador que está a punto
de cerrarse. Jax le sostiene la puerta.
Tomo la oportunidad para sacar las llaves de mi bolso, la necesidad de
revisar ese mensaje me tiene nerviosa. “Diviértete ésta noche, Emma”, grita
la señora Nichols un segundo antes de que se cierren las puertas del
elevador.
“Gracias, señora Nichols, por decirle eso por mí”, murmuro, mientras Jax se
voltea para enfrentarme, y en ese momento, mi teléfono vibra con otro

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texto. “Ese no es York”. Presiono mi mano en su pecho. “Bloqueé su número
cuando estábamos abajo”.
“Lo bloqueaste ésta noche después de años---“
“De no hablar con él”, interrumpo. “Cinco años, Jax, como la señora Nichols
acaba de aclarar. Y acerca del mensaje de texto que en realidad no quiero
mirar---mi teléfono no estaba cargado la noche en que mi padre murió, Jax.
No lo supe durante horas y desde entonces, bueno, me hice paranoica. Mi
hermano es todo lo que ---“Me detengo de continuar con las confesiones.
“No se trata de York. Te lo juro. Tú eres---“
Su expresión se suaviza, su voz baja. “Mira el mensaje”.
No tomo mi teléfono. “¿Estás seguro?”
“Sí. Absolutamente. Lo entiendo Emma, más de lo que sabes. ¿Hacia dónde
vamos?”
“A la derecha y al final del pasillo”, digo mientras empezamos a caminar.
Estamos sólo a unos pasos de mi apartamento, y ya estoy mirando el
mensaje. “Oh Dios”, digo, entrando en pánico, y deteniendo mis pasos, “Mi
hermano quiere venir a comer pizza”. Le lanzo las llaves a Jax y rápidamente
respondo: Carly está aquí. Ella está ansiosa por verte.
“¿Eso es un problema?” Pregunta Jax.
“No”, le digo, indicándole que siga caminando. “No, yo sé cómo manejarlo.
Le acabo de decir que Carly, mi otra vecina, quien habla con acento
británico a pesar de que no es inglesa, y que quiere su cuerpo, está en mi
casa”.
Jax se ríe. “Amor de hermanos. Eso es algo…”
“Algo especial”, le digo mientras nos detenemos en mi puerta. “Aquí vivo”.
Compartimos una mirada que prácticamente provoca un incendio en el
pasillo. Jax aleja la mirada, y abre mi puerta. “Las damas primero”, dice,
indicándome que pase, los nervios oficialmente revoloteando en mi vientre.
“Okay”, le digo, porque bueno, lo hago. Mis palabras mostrando mis nervios.
Entro a mi sala y mi teléfono vibra en mi mano. Miro para leer la respuesta de
mi hermano: Me saltaré la pizza con Carly y me quedaré con los imbéciles
de aquí.
Me río y suspiro aliviada, volteándome para enfrentar a Jax, esperando
mientras bloquea mi puerta y me mira, antes de decir, “Carly funcionó. Él no
se acercará a mi casa durante al menos veinticuatro horas. Ese es el amor
fraternal. Yo conozco todos sus temores”. Las palabras salen antes de que

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pueda detenerlas y la mirada en su rostro dice que lo afecté, de acuerdo a
la muerte de su hermano. Me acerco a él, mis manos suben a su pecho. “Oh
Dios, Jax. Lo siento”.
“No lo hagas”, dice. “Los recuerdos con mi hermano son los mejores. No los
oculto. Mi hermano ya no está. Los recuerdos son todo lo que me queda. Los
recuerdos importan. La familia importa. Ellos son las personas en las que
confías”.
Él dice esto, pero ahora está en mi departamento y no me está tocando,
mientras yo lo estoy tocando a él. Y hay algo en sus palabras, algo que viene
de un hombre que no confía en nadie, excepto en su familia. Tengo razón.
Lo he molestado, y por eso recuerdo los negocios entre nuestras familias. “Yo
sé que mi padre estaba intentando comprar tu propiedad, pero yo no lo
sabía hasta ésta noche. Chance me dijo después de vernos mirándonos”.
“El Castillo de la familia North. Sí. Tu padre estaba intentando comprarlo”.
Esto lo molesta. Está escrito en las arrugas en su apuesto rostro.
“Yo no lo sabía, Jax”.
“¿Pero estarías feliz de quitármelo?” Pregunta, su tono sarcástico.
“Yo no lo sabía” repito.
“¿No manejas tú el desarrollo de las propiedades?”
“Sí, pero nunca me dijeron esto. Chance dijo que era un proyecto privado
de nuestro padre y sugirió que lo termináramos en honor a nuestro padre. Él
me dijo que tú lo rechazaste”.
“En honor a tu padre”, repite, sus palabras crudas y fuertes.
Y yo estoy enojada. Bajo mis manos y doy un paso atrás.
“Estás enojado”.
“Tu padre intentó tomar la historia de mi familia. Sí, estoy malditamente
enojado. No voy a venderlo. Necesitas saber eso”.
“No me importa si vendes o no. Sólo estaba tratando de ser honesta, y si
estabas tan molesto conmigo y mi familia, ¿por qué me invitaste al castillo?”
No le doy tiempo de responder. “No lo hiciste. Estabas jugando conmigo”.
Me río amargamente. “¿En serio? Recojo todos los hombres equivocados.
Realmente lo hago. Yo no lo sabía. Yo no era parte de nada de esto. No
quiero ser parte de esto, así que, si estás aquí por eso, vete de aquí, Jax”.
Intento alejarme, pero él atrapa mi brazo y me arrastra hacia él.
“Estoy aquí por ti, no por ellos”, dice, el calor de su toque abrasándome de
nuevo. “Y, aun así, me estás acusando de algo. Ni siquiera te conozco. ¿Qué

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es esto, Jax? Además de una cogida emocional que no necesito ahora
mismo”.

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13
JAX…

¿Qué es esto?

Todo y nada de lo que esperaba. Ella es todo y nada de lo que esperaba. Su


conexión con York, el hecho de que está involucrada con él, y luego el
hecho de que se alejó de él, me dice algo. Sus palabras sobre su padre me
dicen que hay una historia más grande. Ella me interesa en formas que no se
supone que me interesaría. No quiero desearla y, aun así, lo hago.
Enredo mis dedos en su cabello y arrastro su boca a la mía. “¿Quieres saber
de qué se trata esto? Malditamente yo también”.
Mi boca choca con la suya, mi lengua pasando a través de sus labios, su
sabor agridulce considerando quién es ella y por qué la busqué, por qué la
quería en primer lugar.
Ella gime y empuja mi pecho, arrancando su boca de la mía. “No puedo ser
una pieza de ajedrez en un juego, Jax. No puedo. La muerte de mi padre. Si
lo odias, ódialo a él, no a mí”.
Si odio a su padre. Odio a toda su maldita familia. Esperaba odiarla a ella.
“No te odio, Emma. No me des una razón para empezar”.
“Me estás enojando, Jax. Tal vez yo te odio”.
“¿Sí?”
“Sí”.
“Muéstrame”.
“¿Hablas en serio? ¿Qué te muestre?”
“El sexo enojado es una gran maldita manera de lidiar con la muerte, Emma.
Te lo dije. Úsame”.
“¿Y tú me usarás a mí?”
“Malditamente lo haré, bebé”.

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Y eso es lo más honesto que puedo ser con ella ahora y por razones que no
puedo explicar, considerando la conexión de su familia con la mía, quiero
ser honesto con ella. Mi boca cubre la suya de nuevo, mi lengua
deslizándose en su boca una vez más, bebiéndola, y luego saboreo su dolor,
demasiado maldito dolor. Yo siento ese dolor, siento como si un demonio
estuviera golpeando y mordiendo dentro de mí, todas las emociones que
suprimí desde la muerte de mi hermano están ahora saliendo.
Arranco mi boca de la suya y miro su rostro, buscando la mujer que pensé
que encontraría, buscando la mujer que pensé que sería, odiando lo mucho
que no quiero que sea esa mujer.
“Sigues enojado”, susurra.
La volteo para que quede frente a la otra dirección, sacando su abrigo y
lanzándolo a la mesa cercana, sin importarme si cae al suelo. Es una
distracción. Todo entre ésta mujer y yo es una distracción que no quiero. Mis
manos van a sus brazos y me inclino, inhalando su dulce olor.
“Estoy enojado”, le digo, alejando las oscuras ondas de su cabello de su
cuello delicado y besando su pálida piel, mientras mis dedos van al cierre de
su vestido, arrastrándolo hacia abajo. “¿Qué vas a hacer respecto a eso?”
Mi mano se desliza debajo de su vestido, y toco su piel, mi intención es
deslizar su vestido hacia abajo. Ella tiembla, volteándose en mis brazos e
intentando ocultar ésta reacción, ésta vulnerabilidad por mí, y cuando me
enfrenta de nuevo, atrapo su cintura antes de que pueda huir.
“Yo no soy tu sumisa. Quieres follarme, hazlo en mi cama o fuera de ella,
pero tienes que mirarme para hacerlo”.
Estrecho mis ojos, esa palabra “sumisa”, me recorre. Una palabra que viene
de su tiempo con York si las historias que he oído son ciertas. York frecuenta
un mundo clandestino, uno que mi fallecido hermano también frecuentaba.
Un mundo que sospecho que Emma ha vivido. “Yo no quiero poseerte,
bebé. Eso no significa que ocasionalmente no me gusta la vista desde atrás”.
“No sé qué pensar sobre ti, Jax North”.
“Ni yo sobre ti, Emma Knight”.
“Me estoy sintiendo bastante enojada ahora mismo”, dice, sus ojos ardiendo.
“Realmente enojada, en realidad”. Ella quita la corbata de mi traje. “Pero no
he tenido sexo en mucho tiempo, así que, ¿quieres ser usado? Bien. Te usaré.
Yo te usaré, no al revés”.

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Me quito la chaqueta y la lanzo al maldito suelo, ni siquiera buscando la
mesa ésta vez. Simplemente la quiero fuera de mi cuerpo. Sus manos me
recorren, mi polla engruesándose en respuesta. “Define mucho tiempo”, le
ordeno, atrapando sus manos antes de que me ponga tan duro que tenga
que follarla fuerte y rápido y luego empezar de nuevo.
“No”, dice. “No lo haré”. Ella se suelta de mi agarre y sale de su vestido,
dejándolo a sus pies, dejándome con la vista de su ropa interior de encaje,
medias hasta sus muslos, y tacones altos. Maldito infierno, es hermosa.
Atrapo sus muñecas y la arrastro hacia mí, besándola fuerte y rápido,
mordiendo su labio lo suficientemente duro como para que reaccione, pero
no lo hace. Porque él la hizo temer lo que le pasaría si mostrara dolor. Yo lo
sé. Lo siento en ella, y debería matar a ese bastardo.
“No sé lo que él te hizo”, le digo, “Pero entiendo que te quisiera a su
merced”. Yo la quiero a mi merced, pero por mi lengua y mi polla, no
cadenas y látigos.
Ella suspira y aleja la mirada. Capturo su rostro y la muevo hasta que está
presionada contra un sofá de terciopelo, mis piernas atrapando las suyas.
Ella sostiene mi camisa. “No sabes nada acerca de mí”.
“Y, aun así, quiero saber todo”.
“Y, aun así, ambos sabemos que tú no me dirás todo”.
Ella está equivocada. Yo podría. O, tal vez no. No confío en ella ahora, pero
quiero confiar en ella y en algún nivel, por ese dolor, la entiendo.
“Conmigo, todo es placer. Todo se trata de lo que quieras y necesites”.
Sus manos van a mis muñecas. “No sobre el tuyo, ¿cierto?”
Deslizo mis manos a sus hombros, mi mirada bajando por sus pechos, un
pezón rosa saliéndose del borde de la copa de su sostén.
“Ya yo estoy sintiendo placer, bebé”, digo, mi mirada levantándose a la
suya. Emociones cruzan su rostro y ella aleja la mirada. Atrapo su barbilla y la
obligo a mirarme. “Yo no soy él”.
Ella cubre mi mano. “¿Puedes besarme ya, preferiblemente antes y después
de desnudarte?”
“No necesito otra invitación”, le digo, mis dedos enredándose en su cabello,
mi boca cerrándose en la suya, y al momento en que mi lengua toca la
suya, ella gime, inclinándose más. Su sabor es una mezcla de dolor, furia, y
feminidad, y fácilmente me tiene. Estoy ahí con ella, recordando ese mes
después del funeral. Recordando la culpa, el dolor, el asombro, lo siento

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todo de ella ahora. Cada emoción que he sentido desde que me enteré de
la muerte de mi hermano a sus sólo treinta y seis años.
Profundizo el beso, y con él esos recuerdos, los míos y los de ella, mueren
aquí y ahora, y, aun así, reviven. Nada es tan simple como debería. Ella es
una Knight y a como lo veo, los Knight mataron a mi hermano.
Emma es una Knight, pero quiero que sea diferente del resto de ellos.
Porque entre más de su sabor toca mi lengua, la venganza será mucho más
amarga que dulce, pero no lo olvidaré.

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14
JAX…

Arranco mi boca de la suya, y por un momento, Emma y yo sólo nos


miramos---y maldición, siento a ésta mujer, siento su vulnerabilidad, una
profunda vulnerabilidad que me es familiar en formas que no quiero sentirla.
Es miedo. El tipo de miedo que la muerte crea en ti. Es puro. Es real. Siento
esas cosas en lugar de la ira que he sentido durante meses. Porque lo
entiendo, y la entiendo a ella. Entiendo cómo éste tipo de miedo cambia la
forma en que miras el amor y la vida. Te hace jurar que no volverás a amar
de nuevo, sólo que la vida no es así de simple. Una parte de mí vuelve a la
necesidad anterior, la que me tiene ardiendo por desnudarla y enterrarme
profundamente en ella, aquí, ahora, pero eso sería sólo su cuerpo, terminar y
alejarla. Por primera vez en mucho tiempo, eso no es lo que quiero. Quiero
quedarme aquí, en ésta noche con ella, vivirla. Vivirla con ella.
Mi primera inclinación es arrancarle sus bragas, sentarla y hacerla esperar
mientras yo me desnudo. Ese comentario sobre sumisión me hace
detenerme, aunque, mi instinto es ganarme su confianza en maneras que no
necesitaría en otra situación. Pero amiga o enemiga, y espero que
malditamente sea amiga, necesito la confianza de ésta mujer. Pero, no es
tan simple. Yo quiero su confianza. Quiero que olvide el dolor.
Acaricio mi camino con dos dedos de cada mano hacia la línea de sus
pechos, deslizándolos dentro del encaje para jugar con su pezón. Sus dientes
muerden su labio inferior, y yo me inclino y lamo la piel, besándola antes de
presionar sus manos en cada lado del sofá. “No te muevas”.
“¿Y si lo hago?”

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Podría prometerle nalguearla o impulsarla al orgasmo para luego negárselo,
y me parece que, en otro momento y lugar, a ella podría gustarle. Sólo no
ahora. No ésta noche.
“Nunca lo sabrás si te mueves, ¿cierto? No voy a castigarte, no a menos que
tú quieras jugar ese tipo de juego”.
“No lo quiero”.
“Entonces no lo haremos, pero nada ha cambiado. No te muevas”.
Tomo su rostro y junto mi mejilla con la suya. “Buenas cosas vienen para los
que esperan. Sólo buenas cosas ésta noche, Emma”.
Ella tiembla debajo de mí, y casi puedo sentir la emoción saliendo de ella.
Emociones que no son acerca de mí, sino de ella. Yo sólo estoy aquí para
divertirme.
Retrocedo y llego a mi cinturón. Su mirada cae, su expresión
endureciéndose, y tengo el presentimiento de que ella conoce un cinturón
de formas que ninguna mujer debería. Maldita sea, podría matar a York.
Necesito salir de ésta ciudad antes de verlo de nuevo. Sus ojos se reúnen con
los míos, su labio inferior temblando, lo que prueba el comentario de la
señora Nichols sobre que ella nunca trae hombres aquí. Y, aun así, ella me
trajo a mí.
“Me estás dando demasiado tiempo para pensar”, dice, saliendo del sofá, y
acercándose a mí, su mano en mi cinturón. Ella lo quiere lejos, con una
desesperada necesidad. Deslizo mi mano en su cabello, sosteniendo su
cuello para traer su boca a la mía. “¿Quieres dejar de pensar?”
“Si”. Ella intenta sacar mi camisa y falla, una suave maldición saliendo de sus
labios. “¿Por qué todavía no estás desnudo?”
Mis labios se curvan por su lamentable esfuerzo. La mujer es adorablemente
sexy, pero no me atrevo a reírme. En lugar de eso, me desabotono y lanzo la
camisa sobre mi cabeza. Antes de que siquiera toque el suelo, sus manos
están por todo mi cuerpo, y si sigue tocándome así, no duraré. Ella podría
olvidar su dolor, pero no por mucho tiempo. No si no la detengo.
Sostengo su cabeza y la beso hasta dejarla sin sentido, la clase de beso que
no da espacio a nada más. Ella gime en mi boca y baja el zipper de mis
pantalones, sus dedos jugando con la línea de mi polla que está tan
malditamente dura que es doloroso. Estiro mis brazos y abro su sostén, y
luego acariciando sus hombros lo voy bajando hasta sacarlo, mi mirada
sobre sus senos y pezones.

69
Maldición. Quiero follar. Duro, sucio, aquí, ahora, y luego repetir. Sostengo sus
pechos, pellizcando sus pezones entre mis dedos, mientras la presiono contra
el sofá de nuevo. “¿Qué estás pensando ahora?”
Le ordeno que me diga, pero no le doy tiempo de responder. La beso, y
mientras su lengua está jugando con la mía, mi mano va al encaje entre sus
muslos y lo arranco, deleitándome con su grito. “¿Qué estás pensando
ahora?” Le ordeno de nuevo, mis dedos deslizándose en la humedad de su
sexo. “Me encantaban esas bragas”, responde jadeando.
“Te compraré unas nuevas”.
“Me encantaban esas bragas”.
“Haré que valga la pena”, le prometo, presionando sus manos en el sofá de
nuevo. “Ésta vez, no te muevas”.
“¿O si no qué?” Pregunta de nuevo.
“Mi lengua se quedará en mi boca cuando podría estar en tu cuerpo”.
La beso y me alejo, poniendo suficiente distancia entre nosotros para no
desperdiciar tiempo en salir de mis pantalones, consiente de sus ojos en mi
cuerpo, en mi gran erección. Saco mi billetera y saco el condón escondido
ahí. “Siempre preparado, ¿verdad?” Pregunta, su cuerpo desnudo para mí,
sus pechos levantados y llenos, pero sus ojos juzgándome.
“Mi papi le dijo a sus muchachos que siempre estén preparados”.
Abro el paquete. “Me gusta joder, no que me jodan, lo cual significa usar un
condón”. Me lo coloco.
Ella aleja la mirada y cierro el espacio entre nosotros, tomando su barbilla y
obligándola a mirarme de nuevo. “¿Qué acaba de pasar?”
“Sólo fóllame ya, ¿sí? Es lo que quieres. Es lo que quiero. Y estoy pensando
demasiado de nuevo, Jax”.
“Eso no es una respuesta”, digo, mi mano en su cabello y tocando hasta
llegar a su cuello, arrastrando su boca a la mía. “¿Qué acaba de pasar?”
“Un sermón que no necesito”.
“Sólo me estoy asegurando de que sepas que soy seguro”.
“¿Lo eres?” Me reta. “¿Seguro?”
Yo abrí ésta puerta. Entré directamente en ella y ahora no puedo mentir.
“Soy un amigo leal y un peligroso enemigo. Así que, ¿soy seguro, Emma?”
“Tú odias a mi familia. No. No, creo que seas seguro en absoluto”.
“¿Entonces por qué estoy aquí?”

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“Porque te quiero aquí. Ahora responde la misma pregunta. ¿Por qué estás
aquí, Jax?”
Y ahí está, la pregunta que debería estar haciéndome a mí mismo. ¿Por qué
diablos estoy aquí, desnudándome con una Knight? Estoy jugando un juego
peligroso y de algún modo, inocente o no, Emma está en medio de todo. No
importa, sin embargo. Cuando esto termine, ella me odiará, pero eso sólo
hace el aquí y ahora importar más. Y entonces, le doy la más honesta
maldita respuesta que quiero darle. “Porque estoy malditamente seguro de
que quiero estarlo, Emma”.
Me inclino y presiono mi boca contra la suya, mi lengua lamiéndola,
besándola profundamente, apasionadamente, mis manos recorriendo su
cuerpo, tocándola libremente, sus pechos, sus pezones. Nos tocamos el uno
al otro y el plan que tenía de ir lento, ahora se volvió rápido. Levanto su
pierna, deslizando mi polla en su núcleo. Empujando profundo. Duro.
Enterrándome en la parte más profunda de ella. Y luego sólo estamos
mirándonos, malditamente mirándonos cuando deberíamos estar follando,
pero no lo estamos. Estamos quietos, completamente quietos, perdidos en
esa conexión que sentí con ella desde el momento en que se sentó a mi
lado en mi mesa. Esa conexión que quiero pensar que es dolor llega al punto
de sofocarme. Mi corazón está palpitando fuerte, adrenalina pasando a
través de mí, calor en mi pecho que no quiero sentir. Pero si esto es acerca
de compartir dolor, el mismo dolor que puede separarnos, justo ahora, en
éste momento, estamos vivos, estamos juntos, somos los que importamos, y
con ese conocimiento, me suelto. Nos soltamos.
Nuestras bocas chocan y aprieto su trasero, levantándola. Obedientemente
sus piernas se envuelven en mis caderas y lamentablemente sus tacones
caen uno después de otro. Ahora estamos verdaderamente desnudos, nada
entre nosotros excepto sus medias altas, y una historia que espero que ella
malditamente no entienda. La cargo hasta un sillón grande con un diván,
acostándola, y colocándome encima de ella, empujando, bombeando, mi
mano aun apretando su trasero, levantándola, arqueándola hacia mí. Esto
es follar, salvaje y caliente, sin limitaciones, crudo, real, primitivo.
Ella gime, suaves , desesperados sonidos saliendo de su perfecta boca,
engruesando mi polla, volviéndome salvaje. Ella me vuelve loco, ella me
habla. La entiendo, la siento. No quiero entenderla. No quiero sentir nada
excepto placer, entonces me hundo más duro, bombeo y bombeo de

71
nuevo, intentando hacer que sólo el sexo importe. Lleno mis manos con sus
pechos y chupo sus pezones, lamiendo, jugando. Mis dientes muerden su
lóbulo, su hombro, su pezón. Ella enreda sus dedos en mi cabello y tira,
murmurando algo que no entiendo, aparte de la desesperación en sus
palabras. Estoy justo ahí con ella y juntos estamos sonriendo y moviéndonos,
malditamente metiéndonos en la piel del otro.
Sus uñas se hunden en mis hombros, y yo presiono su rodilla a su pecho y me
pongo de lado, usando ese ángulo para empujar más duro, pero no es
suficiente. La pongo de espaldas de nuevo, bombeando en ella, y luego
estamos ahí, quemándonos vivos. Ella grita y su cuerpo se tensa. Al siguiente
segundo su sexo se aprieta alrededor de mí, dando espasmos, succionando
mi polla. Arrastrándome a ese dulce lugar con ella, y de repente me estoy
estremeciendo con la intensidad de mi liberación.
El tiempo se desvanece y entonces termina todo, y, aun así, nada termina
entre ésta mujer y yo. La pongo de lado, así estamos frente a frente,
masajeando su pierna. Ella entierra su rostro en mi hombro, y aquí es donde
usualmente suelo levantarme, pero no lo hago.
No me levanto y no hay duda de que Emma Knight le ha dado a la palabra
agridulce un nuevo significado.

72
15
EMMA…

Me quedo quieta ahí, con Jax aún dentro de mí, emociones inundando mi
pecho. Dios no. Voy a llorar. El sexo se suponía que era un escape de la
montaña rusa emocional que he sentido durante éste mes, no un activador
de ellas. Me recuesto en su pecho.
“Necesito levantarme”, susurro, pero aun así mi voz logra romperse.
“Hey”, dice Jax, su pierna entre las mías, su mano deslizándose entre mi
hombro y cuello. “¿Qué pasa? ¿Estás bien?”
Trago el nudo en mi garganta. “Estoy bien. Por supuesto que estoy bien.
¿Cómo no podría estar bien después de eso?”
“No estás bien”. Él acaricia mi cabello, inclinando mi rostro al suyo, y así de
cerca, no puedo escapar de su inspección.
“Y odio decirte esto, dulzura, pero no estarás bien durante mucho tiempo”.
Él es la única persona que ha sido honesta conmigo, que no adorna sus
palabras para hacerme sentir mejor. “Gracias”.
“¿Por qué? ¿Por el orgasmo, o por el ORGASMO?”
Me sorprendo a mí misma riendo. Él me sorprende haciéndome reír.
“Sí. El orgasmo, pero”, suspiro rápidamente, “Más que todo, la parte donde
no me abrazaste y me dijiste que pronto voy a estar mejor. Realmente quiero
saltar de un puente cada vez que oigo eso éstos días”.
Él toma mi mano y la besa. “Lo sé. Créeme, lo sé, por lo que sugiero que me
mantengas cerca y me folles cada vez que estés pensando mucho en eso”.
Él sale de mí. “Porque ya quiero estar dentro de ti de nuevo. No quiero irme,
Emma. A menos que tú quieras que me vaya”.
“No”, le digo fácilmente. “Volverás a Maine pronto, estoy segura, de vuelta a
la tierra del Whiskey North. No quiero que te vayas ésta noche”.

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“Qué bien”, dice, su voz suave y rasposa, sus ojos tiernos, y juro que hay algo
en sus ojos que parece alivio, lo que es tonto. Estamos follando. Nada más. El
hombre vive en otro estado. Sólo no estamos listos para acabar con esto
aún.
Él me besa. “Necesito limpiarme”. Se mueve y lucho con la urgencia de
obligarlo a regresar, sin estar lista para volver a la realidad, y cuando me está
tocando, es más fácil olvidar. En lugar de eso, me siento, sosteniéndome con
mis dos manos, confortablemente desnuda, lo único bueno que hizo York por
mí. Aún si no lo estuviera, tengo una distracción ahora mismo. Jax se
endereza a lo que supongo que son 1,80 de altura y fuertes músculos.
“¿Dónde está el baño?”
Él recoge sus pantalones y se los pone, abdomen marcado y bíceps
definidos justo frente a mis ojos.
Hay una línea de vello justo debajo de sus abdominales que no había
apreciado hasta éste momento y ---
“¿Emma?”
Llevo mi mirada a su rostro, lo que funciona bien ya que se puso sus
pantalones. “¿Sí?”
Sus labios, esos labios perfectos, se curvan. “¿Paso la inspección?”
“No terminé la inspección. Te pusiste los pantalones”.
Sus labios sonríen maliciosamente. “Otra razón para quedarme”.
“Sí”, concuerdo. “Realmente me parece que necesito terminar lo que
empecé. Usa el baño en mi habitación arriba. Ésta mañana las luces se
quemaron en el que está aquí abajo”.
“Entonces a tu habitación”, dice, sus ojos iluminados mientras se dirige a las
escaleras.
Me volteo para seguirlo con la vista, observando sus músculos flexionándose.
El hombre es hermoso. Él también acaba de tener sexo con la hija del
hombre que odiaba, lo que me recuerda la ira en él cuando llegamos,
cuando hablamos acerca del castillo, el castillo de su familia, con el que mi
padre estaba obsesionado en secreto, lo cual todavía no tiene sentido para
mí. ¿Por qué? Hago esa pregunta a un lado con el recuerdo de Jax
invitándome a ese castillo, casi como si estuviera probándome. Esto me
inquieta y me levanto, desnuda y consciente de ello, de repente
sintiéndome expuesta y vulnerable, cuando apenas hace unos minutos sentí
una conexión con éste hombre. Esto es confuso---Él es confuso---y me

74
encuentro buscando mi abrigo de terciopelo y colocándomelo como una
bata, para subir las escaleras hacia el segundo piso. Entro a la habitación
cuando Jax sale del baño, su teléfono en su oído. “¿Cuál es la dirección de
aquí, dulzura?” Pregunta.
“Voy a pedir algo para animarte”.

Dulzura.

Él me ha llamado así, y bebé antes, y no puedo explicar por qué, pero ésta
vez se siente diferente. Sin embargo, lo hace, más gentil, más tierno, y luego
está la frase de algo para animarme.
¡Él quiere animarme, no sólo follarme! Perdí la voluntad de confrontarlo.
Confundida de nuevo, le doy la dirección y me dirijo al closet,
intercambiando mi abrigo por una bata rosa de seda antes de salir y
encontrar a Jax de nuevo en el baño. Mi mirada va al diario de mi padre
que está en el suelo al lado de un pequeño sofá, al lado de la chimenea de
mi habitación. Me apresuro, lo recojo y me siento en el sofá, la alfombra
blanca esponjosa debajo de mis pies, cuando todo dentro de éste diario es
duro y extraño, y de algún modo así es el hombre por el que estoy sufriendo
y odiando ahora mismo.
Jax entra de nuevo en la habitación, desconecta su llamada y se sienta a mi
lado, ambos en el mismo lado del sofá, nuestras piernas presionándose
juntas. “Ordené helado de un lugar que está abierto las veinticuatro horas
que encontré cuando hice mi internado en leyes aquí. Mucho helado
porque no sé lo que te gusta. Pero son recomendaciones de mi terapia”.
¿Él ordenó helado? Estoy encantada, pero me concentro en la otra parte de
la conversación. “¿Terapia? ¿Fuiste a terapia?”
“Ahora lo estoy. Es una combinación. Helado y”, se inclina y me besa, “tú”.
“¿Qué pasa con todo el odio de antes?”
“Te lo dije. No te odio, Emma”. Me besa de nuevo.
“Yo no odio. Es sólo que tengo mucha mierda en la cabeza por perder a mi
hermano. Tú lo entiendes, lo sé”.
“Sí”, le digo suavemente, mi corazón doliendo por él y su pérdida. Su
hermano era joven, y no sé cómo murió, pero hay un indicio de que Jax no
quiere hablar de eso ahora. “¿Fuiste a la escuela de leyes?”
“Se sintió como la mejor manera de contribuir en el negocio. Siendo el hijo
del medio. Sentí que necesitaba probar lo que valía”.

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“Yo consideré la escuela de leyes por la misma razón, pero para mí, era por
ser mujer. Mi padre era anticuado. Los hombres eran más fuertes, mejores.
Eran más valiosos”. Alejo la mirada.
“¿Cómo empezamos a hablar de esto? No quiero hablar de él ahora
mismo”. El teléfono en la pared al lado de la puerta suena.
“Esos son los de seguridad. Probablemente están verificando la entrega del
helado”. Me levanto y camino hacia el teléfono, respondiendo para permitir
la entrega. “Diez minutos”, digo. “Ellos llamaron al escritorio de seguridad
para avisar que venían”. Miro hacia abajo y me doy cuenta de que estoy
sosteniendo el diario. El diario de un hombre que yo idolatraba. El diario del
hombre que Jax odiaba. El diario que dice que podría haber una buena
razón.
“Enseguida regreso”, digo, caminando hacia el baño antes de que mis
emociones saquen lo mejor de mí.
Nunca lo logro. Jax atrapa mi mano y me voltea para enfrentarlo.
“¿Qué acaba de pasar?”
Es la misma pregunta que me hizo durante el sexo, y como entonces, no me
acobardo. He hecho mucho eso durante toda mi vida. No voy a hacerlo
ahora con Jax. “Tú odias a mi padre”.
“Eso no tiene nada que ver con nosotros”.
“Porque sólo estamos follando. Cierto. Lo sé. Yo---“
“¿Eso es lo que esto es para ti, Emma? ¿Sólo follando?”
“Tú te vas a ir. Acabamos de tener ésta conversación. El Whiskey North. El
Castillo en Maine. Lo recuerdas, ¿verdad?”
“No es así de simple y ambos lo sabemos. De lo contrario, ya me hubiera ido.
Después de follarte hubiera vuelto a mi habitación de hotel. Si fueras alguien
más, estaría ahí ahora mismo”.
“Tú vives en Maine, Jax”.
“Y, aun así, estoy aquí, ahora, contigo, y si recuerdo correctamente, tú me
dijiste que es donde me querías. ¿Eso ha cambiado?”
Podría terminar esto. Podría decirle que se vaya. Debería decirle que se
vaya, pero no voy a hacer eso. Él lo sabe. Yo lo sé.
“No quiero que te vayas. Aún no”.
“¿Aún no?”
“Aún no”.
“Entonces no me iré, aún”.

76
Él se inclina y levanta la mano en la que tengo el diario.
“¿Qué es esto, y por qué estás sosteniéndolo como pasa salvar tu vida?”
Me gusta Jax.
Podría hasta ser capaz de enamorarme de Jax si viviéramos más cerca, pero
éste momento me recuerda que estoy en un terreno peligroso.
Estoy sosteniendo los secretos de mi padre en mi mano, y Jax odiaba a mi
padre.

77
16
EMMA…

El timbre de la puerta suena y me salvo de explicar lo del diario, o al menos


eso creo. Jax no lo deja ir tan fácilmente. “Iré por el helado”, dice, y luego
levanta mi mano, la que sostiene el diario, hacia su boca y la besa. Se siente
como si me estuviera queriendo decir algo, como si de algún modo supiera
lo que significa el diario para mí y para mi padre, pero eso es imposible. Él no
puede saber.
Se dirige a la puerta, y lo miro alejarse, saliendo de la habitación. Mi mirada
baja hacia el diario. Las cosas dentro de él son horribles. Y la verdad es que,
no sé cómo Chance, quien trabajó con nuestro padre cada día de su vida,
mientras yo estaba a la distancia, no sabía nada.
Amo a mi hermano, pero ahora tengo dudas. Odio a mi padre por eso.
De tanto caminar por el suelo de madera, mis medias se resbalan en la
superficie, en la misma manera en que me he estado resbalando en cada
parte de mi vida. Y de repente, tengo frío. Mucho frío. Me acerco a la
chimenea y me siento en el sofá frente a ella, lanzando el maldito diario al
lado de mi cama. Lo quiero lejos, fuera de mi vista, fuera de cualquier
conversación.
Jax aparece en la entrada, sus duros músculos aún más duros ahora que
tiene los brazos ocupados, lo cual, por supuesto no es cierto, pero cada vez
que entra a una habitación, se ve mejor. Él es fuego en el hielo que me ha
protegido cuando me fui de Nueva York, derritiéndolo muy rápido.
Él me señala la bolsa en su mano. “Vas a amar éste lugar”.
“Estoy ansiosa por probarlo”.
Él se sienta a mi lado y saca una caja, luego otra, y otra, por un total de seis
cajas. Me río. “Dios mío, Jax. Pediste demasiado”.

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“Aún no te conozco bien, Emma. No sabía qué pedir”. Él me entrega una
cuchara. “Pero estoy a punto de saber un poco más”.
Hay calidez en sus ojos y su voz, la clase de calidez que podría disfrutar toda
mi vida. La clase de calidez que cada chica quiere sentir cuando un hombre
como Jax North la mira.
“Ordené seis de mis favoritos”, agrega.
Me río. “¿Tienes seis favoritos?”
“Puedes apostar, bebé, y el de nueces es tan bueno, que podría matar por
él”.
Arqueo una ceja. “¿Matar por él? Eso es verdadero amor”.
“No tienes idea de lo que haría por lo que amo”. Hay un toque de algo en su
voz, en sus ojos, que desaparece antes de que pueda averiguar qué es.
Como si él no estuviera hablando del helado, pero entonces, tengo el
presentimiento de que todo con Jax está cubierto y complejo.
“Entonces es algo bueno que amo las nueces”.
Él quita la tapa y me lo entrega. Meto la cuchara y lo pruebo, gimiendo con
deleite por el dulce sabor. “Hmmm. Wow. Es tan bueno que debería estar
prohibido para todos los que quieran mantener su figura”.
“Cierto”, dice, “Y yo sólo sobreviví cuando era interno porque corría cinco
millas al día y nunca dormía. Éste helado es lo único bueno que me dio mi ex
alguna vez”.
“Espera. ¿Estamos comiendo el helado que tu ex amaba?”
“Ella era más una amiga de follada, aunque se hubiera casado felizmente
conmigo por el apellido North y mi cuenta bancaria”.
Ésta es otra cosa que tenemos en común, la forma en que las personas nos
quieren sólo por nuestro nombre y cuenta bancaria, duele mucho. Yo sé que
duele. “¿La amabas?”
“Yo no la amaba y ella no me amaba a mí”. Él me mira de reojo.
“¿Amabas a York?”
“El York que pensé que era, sí”. Mi mirada cae al diario que está en el suelo,
un símbolo de cómo tan fácilmente una persona puede ocultar su
verdadero ser. Recuerdos de York, malos recuerdos, intentan salir a la
superficie, y me sacudo mentalmente para poder mirar a Jax sin que los vea.
Me sacudo mi pasado. “Es bueno que no fui a la escuela de leyes. Soy muy
mala leyendo a las personas”.
Él me quita la caja y la pone abajo. “¿Qué significa eso?”

79
“Significa que he aprendido en forma difícil que las personas no siempre son
lo que parecen. En el caso de York, cuando él heredó, mostró su verdadero
ser. El York que yo conocía y el York que era en realidad eran dos personas
diferentes”.
“¿Y luego qué?”
“Pensé que el dolor y las nuevas demandas profesionales estaban causando
estragos, así que me quedé para apoyarlo, pero él quería lo que dijiste que
tu ex quería. Mi nombre y mi herencia. Porque, aunque las personas tienen lo
suyo, se hacen codiciosos y quieren más”.
Me río. “Debería decirte. Yo no heredaré hasta dentro de mucho tiempo y mi
padre hizo a Randall mi verdugo. Ni siquiera soy dueña de éste
apartamento. Yo lo alquilo de la compañía”.
“Hay mucho que podría decir sobre todo eso, pero, ¿por qué Randall y no tu
hermano?”
“Él sabía que mi hermano simplemente me daría el dinero y eso no
funcionaba para sus propósitos”.
“¿Y cuáles eran?”
“Que yo decidiera si me caso con Randall---y no lo he hecho, ni siquiera
saldría con él. Él me trata como---“Me detengo antes de decir algo de lo
que me pueda arrepentir. “¿Cómo qué, Emma?”
“Como si fuera mi dueño, primero por las acciones de mi padre, y ahora por
el dinero, pero el dinero no me controla. He considerado renunciar, pero mi
hermano me necesita. Y me gusta mi trabajo. Veo el mundo. Voy a ir a
Alemania en dos semanas. ¿Quién puede decir eso?”
Él me analiza durante un momento. “Estás enojada con tu padre”.
Abro mi boca para hablarle del diario, pero de nuevo lo pienso dos veces.
No puedo dejarme llevar por el momento. Hay mención de muerte, tal vez
hasta de asesinato en ese diario. Me conformo con darle una respuesta
simple. “Estoy muy confundida con mi padre en éste momento”.
“La muerte también causa eso, dulzura. Es parte del proceso”.
No me presiona para que odie a mi padre. No hay ningún insulto para él.
Ésta no es la respuesta que esperaba de un hombre que sé que odia a mi
padre. En lugar de eso, recoge otra caja. “Hora de la terapia. Bombón de
chocolate”.
Mis ojos se iluminan. “Bombón de chocolate. Okay, sí. Necesito eso en mi
vida”. Probamos los seis sabores y el bombón termina siendo mi favorito. En

80
algún momento, los dos quedamos llenos y en el sofá, nuestras espaldas
sobre los cojines, nuestros pies frente a nosotros.
“¿Alguna vez has estado comprometido, Jax?”
“Nunca”.
“¿Y cuántos años tienes?”
Él me arrastra debajo de su brazo. Me volteo y me pongo de lado mientras él
me mira. Es íntimo y acogedor, el fuego calentándonos cuando el helado ha
congelado nuestros cuerpos. “Tengo treinta y cuatro”, dice.
“Y, ¿por qué estoy soltero? Porque el amor y el dinero no se mezclan. Una
lección que mi madre me enseñó siendo muy joven. Ella no amaba a mi
padre. Ella amaba su dinero, no a él, pero él fingía lo contrario. Él la amaba
mucho, hasta el día en que murió”.
Se siente como si me estuviera dando algo a entender, algo sobre su ira
hacia mí más temprano. “Yo no estoy aquí por tu castillo o tu dinero y
apellido, Jax. Yo sólo---tú---yo---tú entiendes por lo que estoy pasando, y---“
“Yo no quiero tu futura herencia o tu apellido, Emma. Yo no soy York. Yo
tengo dinero. Yo tengo un apellido. Lo que yo quiero eres tú”.
Es todo lo que yo quería y temía escuchar. No puedo involucrarme con un
hombre que odia a mi familia, no después de todo lo que me acabo de
enterar sobre mi padre. Intento alejarme, pero él me sostiene y atrapa mi
pierna. “¿Estás huyendo?”
“Sí”, susurro. “Voy a ser honesta, Jax, porque eso es lo que necesito en mi
vida ahora mismo. Honestidad. Tú me entiendes de una forma que me
asusta. Tú podrías lastimarme, Jax. Yo no estoy en condiciones de lidiar con
eso ahora mismo. Ambos somos un desastre. Tú me acusaste de follarte por
tu Castillo”.
“Te lo dije. El asunto del Castillo me afectó”.
“Porque odias a mi padre”.
“Emma---“
“Ese diario”, digo, antes de poder detenerme. Maldición, lo dije. Ya lo revelé
debido a la oleada emocional que estoy sintiendo.
“Era de mi padre y las palabras dentro de él básicamente dicen que el
tiempo que pasé intentando complacerlo fueron un desperdicio. Lo
entiendo. Él no era una buena persona, pero yo no quiero el castillo”.
“Ahora lo sé, pero, ¿me quieres a mí, Emma? Porque yo estoy malditamente
seguro de que te quiero a ti”.

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“Ambos somos un desastre, Jax, estamos sangrando por heridas abiertas.
¿Cómo funcionaría eso?”
“Tal vez esa es la razón de por qué funcionamos juntos, como dijiste, yo te
entiendo y tú me entiendes. ¿Quieres conocerme, Emma? ¿Quieres
averiguar qué es esto entre nosotros?”
Mis dedos tocan su mandíbula. “Tal vez. No lo sé”.
“Yo no soy York, Emma. No voy a lastimarte. No te lastimaré. Necesito que
recuerdes eso”.
Ésta respuesta no parecería extraña, si no fuera por el: necesito que
recuerdes eso. Es sólo otra de las frases de Jax que se sienten como si
tuvieran doble significado, pero él me acaba de hablar de su madre. Veo
ahora que él está pensando en su pasado de la manera que yo lo estoy
acerca del mío.
Porque el pasado es una parte de nosotros y nosotros somos una parte de él.
Y ningún nuevo comienzo viene sin advertencia.
“Emma”, me toca suavemente.
“Yo sé que no eres él”. No le digo nada más. No puedo. No ahora, y, aun así,
no quiero que se vaya, por lo que agrego, “Te lo juro, lo sé”.
Él me mira durante un momento y cuando creo que me presionará, de la
manera en que York me presionaba, no lo hace. Lentamente, nos acuesta
en el sofá, llevándome a su pecho. Mi mano se coloca sobre su pecho,
sobre el ritmo normal de su corazón, su cuerpo fuerte sosteniendo el mío, una
droga que calma el dolor de un mes. Necesito a Jax. Tal vez es sólo por
ahora, pero no lucho contra eso.
Mi cuerpo se suaviza sobre el suyo más fuerte, y mis pestañas caen.
Por ahora, en algún nivel, debo confiar en él porque me estoy quedando
dormida, la habitación desvaneciéndose poco a poco.
En algún lugar oscuro en mi mente, creo oír a Jax susurrar, “Hay tanto que no
sabes, Emma, pero lo harás”.
O tal vez, no. Simplemente me dejo ir. Me duermo.

82
17
EMMA…

Me despierto por el sonido del timbre y me siento, la luz del sol metiéndose
por las ventanas de mi dormitorio, y el duro cuerpo de Jax debajo de mí.
Ni siquiera recuerdo quedarme dormida, claramente lo hice encima de él y
nos quedamos dormidos en el sofá. “Tranquila, dulzura”, dice, sus ojos azules
llenos de preocupación, su brazo fuerte envuelto a mi alrededor.
“¿Una pesadilla?”
Frunzo el ceño. ¿Fue una pesadilla? “No”, le digo. “El timbre de la puerta
sonó. O creo que lo hizo”.
Suena de nuevo. “Sí. Sonó. Ahí va de nuevo. Y nadie puede subir sin permiso.
Tiene que ser mi hermano”.
Mi voz se levanta. “Jax, mi hermano”.
“Y eso es malo, ¿por qué? ¿Tienes miedo de emocionarlo? ¿Crees que él
piense que te estoy vendiendo el castillo?”
Lo golpeo. “Eso no es gracioso. Yo no me acostaría contigo para conseguir
el castillo”.
“Es bueno oírlo”, dice, riéndose. “Me vestiría para saludarlo, pero la mitad de
mi ropa está abajo”.
Me alejo de él y me levanto, notando el suelo a mis pies.
“Oh Dios, hay helado derretido en todo el suelo”.
“Lo limpiaremos”, dice Jax, levantándose, medio desnudo, mostrando sus
abdominales y ancho pecho, tranquilo y casual, como mi hermano cuando
está mostrando su cuerpo.
Maldito Chance por llegar a ésta hora, porque éste hombre se ve mejor a la
luz del día que como lucía anoche. Y nunca había visto ese tatuaje en su
antebrazo. “¿Es eso una brújula?”

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Él levanta su brazo. “Una brújula y mi apellido”.
“North”. Me río. “Me encanta”.
Se pone frente a mí y me acerca, su dedo tocando y acariciando mi pezón
que está saliéndose de mi toalla. Mi sexo se aprieta.
“Buenos días”, dice suavemente.
Y ahora, me estoy derritiendo como el helado. “Buenos días”, digo
suavemente, olvidando todo excepto éste hombre y la posibilidad de mi
boca sobre su tatuaje y en una variedad de otros lugares. Irritadamente, el
timbre suena de nuevo, obligándome a volver a la realidad. “Hermanos”,
murmuro, alejándome de Jax para dirigirme al closet. Agarro unos
pantalones de gimnasia, me los pongo y estoy metiéndome una camiseta
por mi cabeza cuando se activa la alarma de seguridad, “Puerta principal
abierta”, anuncia la voz computarizada.
Mi corazón late rápido y salgo del closet. “Jax”, susurro urgentemente.
“Mi hermano no entraría, así como así a mi apartamento, aun cuando lo
hago esperar tanto tiempo. Él no tiene llave”.
En un instante, Jax está frente a mí, presionando un dedo sobre sus labios
silenciándome. “Quédate”, murmura, señalándose él mismo y a la puerta,
antes de que se dirija en esa dirección. Ahí es cuando oigo,” ¡Emma!” La voz
de York, y mi sangre se enfría. Jax se voltea hacia mí, molestia irradiando
fuera de él. “¿Qué diablos, Emma? ¿Él puede entrar a tu maldito
apartamento?”
Levanto mis manos. “Juro por Dios que él no tiene una llave y mucho menos
una invitación a venir, Jax. No estoy con él. No quiero estar con él. Por favor,
créeme”. Ira sale de mí, no por Jax, sino por York. “Y se va a ir. Ahora mismo”.
Me dirijo a la puerta y Jax no me detiene. Él no me cree. Dios, ¿por qué lo
haría? Yo no me creería. Llego a las escaleras y veo a York al final a punto de
subir. “¡Sal de mi apartamento, York! ¿Cómo siquiera entraste aquí?”
Él se queda de pie ahí, al fondo de las escaleras, su bonito suéter azul y
pantalones de vestir a juego, las manos a los lados, brillando de orgullo.
“Tengo recursos. Tú lo sabes. Y no respondiste tu teléfono”.
“Lárgate, York”. Empiezo a bajar. “Entendí tu punto anoche. Que no le diga
a nadie que Marion es una perra o avergonzarás a mi familia”.
Me detengo en el medio de las escaleras, no me voy a acercar a él.
“Ni siquiera creo que hicieras esto”.

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Sé el momento en el que Jax aparece detrás de mí, el crepitar de su energía
detrás de mí me hace saberlo, y York lleva su mirada sobre mi hombro. Miro
su rostro endurecerse como lo he visto antes, algo que cubre su expresión de
lucir apuesto, a lucir como un monstruo brutal.
“Te mueves rápido, Jax”, dice, notando su apariencia sin camisa, antes de
llevar su mirada a mí de nuevo. “Pero, tú eres bastante rápida también,
¿verdad Emma?”
Esas palabras me golpean y no lo merezco, pero nunca he merecido nada
de lo que he recibido de éste hombre. Y de repente, no me importa nada
de lo que diga sobre mí o lo que me haría si me topo con él.
“¿Realmente quieres molestarme, York?” Pregunto suavemente.
“Porque sé cosas que no quieres que el mundo sepa. Dame una razón para
escupirlas, y lo haré”.
“Él no quiere enojarme”, dice Jax. Él se dirige hacia York y no se detiene
hasta que está frente a él. “Vete, ahora, porque una llamada a la policía es
lo que te mereces, pero no lo prefiero así. Mi preferencia sería golpearte
hasta sacarte la mierda”.
York resopla. “Ella no quiere ese tipo de problema conmigo”.
“Pero yo sí, porque yo sé que la maltratabas. Yo sé que la lastimabas. Yo sé
que la tocabas en maneras en que ninguna mujer debería ser tocada”.
Esa frase me atrapa fuera de base, me golpea en el pecho, y doy un paso
atrás, abrazándome a mí misma, empezando a temblar.
Maldición, ¿por qué estoy temblando?
“Así que, malditamente retrocede y vete de aquí”, agrega Jax, “Antes de
empiece bien mi día. Joderte antes de llevarla a tomar champaña de
desayuno para celebrar”.
“¿Crees que porque eras un campeón semi-profesional de boxeo te tengo
miedo?”
“No me importa lo que te asuste, hombre”, dice Jax, con tono
despreocupado. “Yo simplemente quiero golpearte. Tienes diez segundos, y
si piensas que estoy bromeando, estás equivocado. No regreses o habrá un
precio que pagar. Haz tu tarea. No soy un enemigo que quieras”.
La mirada de York arde en Jax y luego en mí. “No hemos terminado. Nunca
terminaremos y será mejor que recuerdes eso”. Se voltea y camina hacia la
puerta.

85
Me lleno de furia. No sé cómo sucede, pero me rompo. Corro bajando las
escaleras con una sola visión: golpear a York yo misma. Quiero golpearlo. Lo
quiero lejos de mí. Quiero nunca haberlo conocido. Corro al lado de Jax, o lo
intento.
“Emma”. Atrapa mi brazo y me hace enfrentarlo mientras la puerta se cierra.
“¿Qué estás haciendo?”
“Suéltame. Déjame ir, Jax”.
“No voy a hacer eso. No cuando estás a punto de meterte en problemas. No
ahora. Tal vez nunca”.
“¿Nunca? No eres mi dueño. Apenas me conoces. Muévete”.
Pero no se mueve. Él está quieto, sosteniéndome, como una roca.
“No soy tu dueño”, concuerda. “Nadie te posee, Emma. Y en cuánto a
conocerte, quiero conocerte. Más allá de la razón, más allá de todo lo que
yo esperaba, quiero conocerte”.
“Quieres decir que porque soy hija de mi padre”.
“A pesar del hecho de que eres la hija de tu padre”.
Un nudo en mi pecho me confirma cómo se siente respecto a mí. Para él
sigo siendo la hija de mi padre, no yo misma. Mi padre no dejará de ser juez y
jurado en mi vida, aún a través de Jax.
“Jax, muévete. Necesito asegurarme de que él sepa que yo lo obligué a irse,
no tú”.
“Él lo sabe. Deja irse a York y yo me aseguraré de que se mantenga lejos. Yo
me encargaré de él por ti”.
“No necesito que te encargues de él. No puedes manejar mi vida”.
“Si manejar tu vida es lo mismo que protegerte entonces tenemos un
problema. Porque no puedo estar en tu vida y no protegerte. No voy a decir
que lo haré porque no lo haré”.
“¿En mi vida? Nos desnudamos, Jax. Eso no te hace una parte de mi vida. Y
protegerme. Sí. Hablemos de que vas a protegerme. ¿Por qué? ¿Sabes lo
que él me hizo? Tú no sabes lo que él me hizo. No lo sabes. Así que, ¿de qué
me estás protegiendo?”
Sus manos acarician mis brazos, sus ojos reuniéndose con los míos.
“Vi la forma en que miraste mi cinturón. Yo sentí---Yo sentí eso en ti, Emma. Lo
supe anoche. Me aseguré de no presionarte por una razón”.
“¿No me presionaste?” Pregunto, mi tono incrédulo. “¿Y quieres conocerme?
¿En serio, Jax? ¿Qué clase de pareja seríamos si tuvieras que dejar de ser tú

86
mismo por mí? No te pedí que hicieras eso. No soy una flor delicada. Y Dios
mío, pensé que anoche estuvo bien. Supongo que estaba equivocada”.
“Dulzura, estuvo malditamente increíble. Y sé que tú no eres el resultado de
ese hombre. Tú no eres una flor delicada, prueba de ello es el hecho de que
querías ir tras York”.
“¿Sólo soy una flor delicada cuando estoy desnuda?”
“Nunca eres una flor delicada. Y en cuanto a cómo somos juntos, no sé
cómo te hizo pensar él que deberías ser. Tú no tienes que decirme, pero yo
no soy él. Lo que sea que hagamos, lo haremos a nuestro propio ritmo, y sólo
a nuestra manera”.
“¿Nuestro ritmo?” Y no por primera vez, le digo, “Tú vives en Maine”.
“Sigo estando aquí contigo, Emma”.
Ni siquiera sé lo que eso significa. No sé qué quiero que signifique. Esto es
sexo, me recuerdo a mí misma. Sólo sexo. “Jax”, suspiro, porque es realmente
la única respuesta que tengo ahora mismo.
Él sostiene mi cabeza, inclinándose para que nuestras frentes se junten. “No
me siento seguro de que York se vaya a mantener lejos”, dice, alejándose
para mirarme, y colocando mi cabello detrás de mi oreja.
“Empaca un bolso y quédate ésta noche conmigo en mi hotel. Podemos
volar a Maine en la mañana”.
“¿Realmente me estás pidiendo ir al Castillo de nuevo? ¿El que pensaste que
te quería follar para conseguir?”
“Al Castillo, mi hogar, donde nunca he invitado a una mujer, pero te estoy
invitando a ti”.
Su hogar. Así de fácil, esas dos palabras convierten su invitación en algo más
significativo. “No puedo simplemente irme. Tengo reuniones”.
“Yo moveré mi horario para irnos cuando tú puedas. ¿Cuándo puedes irte?”
Considero lo que acabo de saber acerca de mi padre, con lo que necesito
lidiar aquí. “No sé si puedo”.
“Claramente estoy haciendo la pregunta equivocada”, dice. “¿Quieres venir
conmigo, Emma?”
Ni siquiera necesito pensar. Sí quiero. Quiero ir con él, pero Jax es un hombre
complicado a quien le respondo de una manera complicada. Demasiado
en mi vida es complicado ahora mismo, demasiado y fuera de mi control.
Pienso firmemente. “Quédate aquí conmigo”.

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“Ya te dije que me quedaré hasta que puedas irte, pero tengo que estar de
vuelta en el Castillo para un evento el fin de semana”.
“Me refiero aquí en mi apartamento. Quieres conocerme, en mi
apartamento está todo sobre mí”.
Sus manos van a mis hombros. “Si me quedo aquí hasta que puedas irte,
¿vendrías a casa conmigo?”
Dudo y no sé por qué. Él se va a quedar aquí hasta que pueda irme. Él no
quiere irse sin mí.

Maldición. No quiero que se vaya sin mí.

¿Por qué estoy luchando contra el escape que necesito


desesperadamente?
Esto es por mí. Jax es para mí. No he hecho nada por mí en mucho tiempo.
“Sí. Me encantaría ver ese Castillo, Jax. Me encantaría ver tu Castillo”.

88
18
JAX…

¿Qué diablos me está haciendo ésta mujer?

Un minuto estoy tratando de arruinar a su familia, el siguiente, quiero salvarla.


Tengo que salvarla. No la dejaré aquí para ahogarse en aguas infestadas de
tiburones. Froto mis manos arriba y abajo en sus brazos.
“Pongámonos algo de ropa, para que podamos ir a mi hotel y traer mi
equipaje. Podemos ducharnos juntos, buscar algo de comer y luego mudar
mis cosas aquí. Desafortunadamente, tengo algo de trabajo que hacer”.
“Yo también”, dice, sus ojos iluminándose con una idea. “Puedo hacer café
y encender la chimenea, así podemos acurrucarnos frente a ella y trabajar”.
“Sí”, le digo, acercándola, sintiendo calidez porque algo tan simple la
emocione. “Suena como un domingo perfecto”.
Y de verdad lo es. No sé qué es esto con Emma, pero ahora que estoy con
ella, no quiero dejarla. “Ve a vestirte y yo haré lo mismo. Limpiaré el helado
antes de irnos”.
“Podemos limpiar el helado y comprar más después”. Sonríe. “Estaba muy
bueno, Jax, y fue---fue bueno anoche, y sé que estabas protegiéndome
ahora. Verlo ésta noche. Eso me molestó y reaccioné a ese sentimiento”.
Quiero preguntarle sobre lo que le dijo a York sobre Marion. Sé quién es
Marion por supuesto. Lo que no sé es cómo está conectada a York y a
Emma, pero no le pregunto. Ahora no. Aún no. No cuando siento que Emma
está a punto de alejarse si digo algo más acerca de York.
“Sabes que quiero hacer preguntas, estoy seguro”, le digo, “Pero no lo voy a
hacer. No ahora mismo, pero eventualmente lo haré”.
Su expresión se endurece. “Me parece bien. Ahora no”, dice. “Ahora mismo,
ahora mismo, voy a cepillarme los dientes, mirar en el espejo y asustarme a
mí misma”.

89
“Eres hermosa”, le aseguro. “Aún con tu maquillaje por todos lados”.
Sus ojos se amplían. “Oh Dios. ¿Realmente tengo maquillaje por todo el
rostro?”
“Sí lo tienes”, me río, porque maldición, es adorable. Dulce. Honesta.
Demasiado honesta para estar con York, lo que todavía me inquieta.
Demasiado honesta para ser como su padre, pero su hermano es otra
historia, y eso es un problema para nosotros, y con el cual lidiaré cuando
llegue el momento. Y vendrá ese momento.
Ella me sorprende y separa de puntillas, besando mi mejilla. “Gracias, Jax”.
No tengo idea de por qué me está agradeciendo, y no me da tiempo de
preguntar. Con esa frase, se voltea y se apresura por las escaleras, una mujer
que nació para ser mi enemiga y, aun así, ya está empezando a
importarme, muy fácilmente está empezando a importarme.
Quería golpear a York. Quería sacar sus bolas por su maldita nariz. Porque él
la golpeó. Lo sé. Ni siquiera quiero sabes qué más le hizo a ella. Él va a pagar.
Él va a conocerme como nadie más.
Buscando mi ropa, recojo mi camisa que de algún modo terminó aterrizando
en el vestíbulo, y me la pongo. York tuvo que haberla visto cuando entró.
Considerando el comentario de la vecina, de la falta de compañía
masculina de Emma, eso debe haberlo vuelto malditamente loco. Espero
que quemara un hoyo en su ego. Ignoro la chaqueta de mi traje, y me dirijo
a la cocina, donde encuentro bolsas de basura y toallas de papel, al igual
que limpiador de alfombras. La alfombra será el más sencillo de los desastres
que voy a limpiar, considerando lo que puse en juego ayer con Eric Mitchell.
Yo quería lastimar a la familia de Emma. Ahora, sólo quiero protegerla.
Dirigiéndome arriba, entro a la habitación y encuentro la puerta del baño
cerrada. Camino hacia el desorden en el sofá y encuentro que las cajas de
helado están por todos lados. Limpiar es fácil y rápido, y cuando me levanto,
mi mirada aterriza en el diario que está en el suelo al lado de la cama.
Maldito infierno, quiero leer lo que está dentro de esa cosa. Quiero saber por
qué mi maldito hermano siquiera consideraría vender el Castillo, lo que
significa toda la operación de Whiskey. No había ninguna razón financiera
que pudiera encontrar. Estaba sucediendo algo más. Algo que él murió
sabiendo y necesito malditamente saber qué es, pero si recojo ese maldito
diario, si empiezo a leerlo, cambiará quién soy con Emma.

90
Aprieto mis ojos, cerrándolos para imaginar su rostro cuando me iba a quitar
el cinturón, y casi puedo sentirla temblando en mis brazos cuando quería
seguir a York. No puedo hacerlo. No sin antes hablar con ella. No sin su
permiso, y ella no está lista para oír lo que yo tengo que decir.
Yo tampoco estoy listo para decirle. No puedo arriesgarme. No puedo dar
un paso en falso. No puedo arriesgarme estar equivocado respecto a ella.
La puerta del baño se abre y Emma entra al dormitorio, su cabello cepillado,
sus labios brillantes. Ella levanta un cepillo de dientes. “Nuevo de paquete.
Estoy asumiendo que eso es por lo que no me besaste de buenos días,
porque cualquier otra respuesta duele más que un poco. Y ya yo usé el mío,
ya huelo a menta, en caso de que te lo estés preguntando.
Me río y pongo la bolsa de basura en el suelo al lado de la puerta. “Un
cepillo de dientes, tú, y un beso en la mañana es exactamente lo que
necesito”.
Me detengo a su lado y beso su cuello, susurrando, “Pero una vez que te
bese, podría no detenerme y podríamos no llegar a mi habitación de hotel”.
Su mano toca mi rostro, y así de fácil, estoy caliente y duro, listo para follarla
aquí y ahora. Al diablo la habitación de hotel. Al diablo el desayuno. Muerdo
el lóbulo de su oreja y gruño por el esfuerzo que me toma alejarme, y entro al
baño.
Dentro de la pequeña habitación de baño, el olor fresco de perfume floral
entra a mis fosas nasales y me recuerda cada desnudo e inesperado
momento que pasé con ella anoche. Porque todo con Emma ha sido
inesperado.
Cepillo mis dientes, y cuando termino, repaso la habitación de baño con
más detenimiento. Tiene forma cuadrada con azulejos blancos y una bañera
simple que combina. Frunzo el ceño, podría ser algo que escupe dinero en
San Francisco, pero no es para la única hija del Rey Knight. ¿Y ella tiene que
pagarlo? Algo está mal.
Salgo y encuentro a Emma en la cama.
“Estoy lista cuando tú lo estés”, dice, señalando el pequeño bolso en su
hombro. “Llevo lo que necesito para ducharme en el hotel”. “Y me deshice
de la bolsa de basura”.
Ella está lista para irse, y de repente me pregunto si está tan ansiosa como yo
de salir del territorio Knight. Me pregunto qué razones tiene además de lo
obvio para necesitar escapar. Cerrando el pequeño espacio entre nosotros,

91
deslizo el bolso de su hombro, lo coloco en el mío, y sostengo su cadera.
“¿Estás segura de que no quieres alejarte de aquí y quedarte conmigo?
¿Servicio de habitación y nosotros en la cama?”
“Comida para llevar y nosotros en cama aquí”, dice, su mano en mi mejilla.
“No voy a dejar que York me saque de mi apartamento”.
Es una respuesta inteligente, una que una mujer fuerte, que ha sufrido abuso,
prueba que no ha sido vencida, pero York sí. Simplemente no lo sabe
todavía. “¿Sabes cuánto quiero follarte ahora mismo?”
“Obviamente no tanto, ya que todavía no me has besado”.
Le advertí que un beso no sería suficiente y ella no me escuchó.
Lanzo su bolso a la cama, preparándome para hacerla sentir bien.

92
19
JAX…

Todavía no me has besado.

Con las palabras de Emma, atrapo unas hebras sueltas de su oscuro cabello
en mis dedos, arrastrando su boca a la mía. “Y ahora sí”, le digo, mis labios
inclinándose sobre los suyos y los lamo, el sabor dulce es algo que nunca
creería que un Knight podría tener. La sostengo más cerca, y ella hace este
suave y sexy sonido que me vuelve malditamente loco. Todo sobre ésta
mujer me obsesiona. Por una vez, no estoy pensando en follar y terminar.
Estoy pensando en cómo la hice gemir por mí de nuevo. Estoy pensando en
llevarla a la cama, con mi nombre en sus labios, y el suyo sobre los míos.
Y ahí es exactamente donde la quiero ahora mismo.
Deslizo mis manos debajo de sus pantalones deportivos para encontrar que
no lleva bragas, y la zona libre de ese dulce lugar entre sus piernas. Me
pongo en una rodilla, presiono mis labios en su abdomen, arrastrando sus
pantalones hacia abajo, apretando su dulce pequeño trasero. Sus dedos se
entierran en mi cabello y la inclino hacia la cama, terminando de sacar sus
pantalones. “¿Qué te parece esto como un beso?”
Pregunto, mi mirada atrapando la suya antes de que mi lengua lamiera su
clítoris, una probada, una promesa de algo más.
Ella inhala profundo, sus manos agarrando el colchón. “Jax”, susurra, mi
nombre en sus labios, exactamente lo que quiero, su placer y nada más.
Puedo esperar. Ella necesita saber que no importo sólo yo. Yo no soy el
maldito York. Sólo pensar en él tocándola, tomando un cinturón y usándolo

93
como un enfermo placer sexual me tiene chupando más fuerte, deslizando
un dedo en su sexo, buscando lo que claramente él no hizo. Su satisfacción.
Ahora mismo, quiero y necesito lo que ella dice que no puedo tener, lo que
juré que nunca iba a pedir. Quiero ser su dueño, al menos de su placer, su
cuerpo. La lamo de nuevo, mis dedos flexionándose en su trasero. Hay tantas
cosas que quiero hacer con Emma y a Emma, pero me recuerdo a mí mismo
ir lento, ella necesita que vaya lento, concentrarme en darle un orgasmo y
luego otro.
Chupo se clítoris. Lamo su sexo. La follo con mi lengua, mi boca, rápido y
profundo, y luego bajo el ritmo. Bajo el ritmo para mí mismo. Bajo el ritmo
para ella. Ahora es todo acerca de ser gentil, tiernas lamidas, su sabor
salado y dulce, los sonidos que está haciendo---bajos jadeos y gemidos---
apretando mis bolas. Quiero estar dentro de ella. Quiero empujar, hundirme
y bombear. Quiero todo ese húmedo y apretado calor succionando mi
polla, y le muestro eso con mi boca. Una y otra vez, la lamo hasta que ese
último y desesperado levantamiento de sus caderas, con mis dedos
enterrados profundo dentro de ella, la envían a temblar, espasmos
ordeñando mis dedos donde desearía que estuviera mi polla ahora mismo.
Ella se estremece y luego gime, antes de sentarse, inclinarse hacia adelante,
y enterrar su rostro en mi cuello.
“Jax”, susurra de nuevo, apretando mi polla sobre mis pantalones. “Te
necesito dentro de mí”.
Atrapo su mano. “No tengo condón, dulzura”, le digo, y gracias al carajo
tengo una razón para tener fuerza de voluntad, para mantener mi promesa,
para hacer que esto sea solo acerca de elle, no de mí.
Ella retrocede y me mira, sus ojos pesados. “Tomo la píldora”, susurra.
“No por él. Por los dolores menstruales. Estoy limpia. Soy segura. Lo hice usar
condón siempre. No confiaba en él y---“
Tomo su cabello, envolviéndolo alrededor de mis dedos, fuerte, pero no
demasiado, y la miro. “¿Usabas condón con él, pero me follarías sin uno?”
“Sí. Simplemente te deseo ahora mismo”.
“¿Y después?”
“Tú eres diferente, Jax. Espero que seas diferente. Te sientes diferente”.
“Soy diferente”.
“¿Entonces por qué no estás dentro de mí ahora mismo?”
“Nunca follo sin condón”.

94
“Cierto”. Baja la mirada. “Eso es inteligente y---“
Arrastro su boca a la mía, y la beso hasta volarle los sesos de la misma
manera en que voy a follarla.
“Tampoco he llevado nunca a una mujer al Castillo, pero te voy a llevar a ti”.
La beso de nuevo y sus manos se deslizan debajo de mi chaqueta, tocando
todo mi cuerpo. Muerdo su labio y ella no oculta su reacción. Ella jadea y yo
me lo trago, y, maldita sea, quiero estar dentro de ella. Lucho con mis
pantalones y ella también. Ni siquiera tengo una idea de cómo mi polla sale
de mis pantalones y está en su mano, pero hey, eso también malditamente
me enciende.
Ella patea lejos sus pantalones y ahora están en sus tobillos. Atrapo su rodilla,
levanto su pierna, y no hay ningún preámbulo. Presiono hacia ese calor
húmedo de su sexo y luego estoy dentro de ella.
Y mis pantalones ni siquiera han salido de mi cuerpo. La cargo hacia el sofá,
me siento con ella aún sobre mí, esas hermosas piernas se abren encima de
las mías. Ella apoya sus manos sobre mis hombros, y yo bajo su camiseta,
arrastrando el encaje de su sostén con ella, mordiendo sus pezones, mi
lengua lamiendo y chupando de un pezón al otro.
Ella sostiene mi rostro, y sé que piensa besarme al igual que yo quiero besarla
hasta dejarla sin respirar, pero eso no es lo que pasa.
De repente, simplemente nos estamos mirando el uno al otro, y la energía
entre nosotros no es por follar. No es sobre sexo en absoluto. O tal vez, lo es.
Maldición, no sé qué es esto entre nosotros. Sólo sé que no puedo tener
suficiente de ella. Sostengo su cabeza fuerte y arrastro su boca a la mía,
masajeando sus pechos, pellizcando su pezón. Ella gime, y yo bombeo en
ella, bajándola sobre mí. Y entonces, nos estamos moviendo,
balanceándonos, follando. Duro, salvaje, follando sucio y es malditamente
perfecto. Esto es lo que sexo se supone que es, pero nada tan malditamente
bueno como esto puede durar. Ella sostiene un puñado de mi cabello,
muerde mi maldito hombro y luego siento sus espasmos alrededor de mi
polla mientras mueve sus caderas, y yo gruño con el impacto, mi orgasmo
rasgándome, sin dudar, sin esperar.
Ella colapsa encima de mí y yo cierro mis brazos a su alrededor,
sosteniéndola. “Ni siquiera te quitaste tus pantalones”, me reprende,
inclinándose hacia atrás para mirarme. “O tu chaqueta. O nada”.
“Te lo recompensaré cuando nos duchemos en el hotel”.

95
Atrapo su cabeza y llevo su boca a la mía. “Puedes tenerme de la manera
que quieras”.
“¿Y cómo me quieres tú, Jax?”
Hay algo en su tono de voz, su cuerpo se endurece de una forma que no
debería estar ahí, en éste juego que hicimos, pero instantáneamente sé de
qué se trata esto: York y sus apetitos enfermos.

96
20
JAX…

Cada vez más, me arrepiento de no haber golpeado a York cuando tuve la


oportunidad, pero eso le hubiera dado al maricón la oportunidad de
demandarme, lo que sin duda era lo que quería cuando habló de mi carrera
de boxeo profesional.

Él pagará por lo que le hizo a Emma, y pagará en una manera que le hará
daño a un hombre como él. Le quitaré algo que le importa, empezando con
Emma. Emma, quien aún me está mirando, esperando que le diga lo que
quiero de ella.

“No estaba hablando acerca de lo que yo quiero. Estaba hablando sobre lo


que tú quieres”.

Sus dedos se curvan sobre mi pecho. “Pero, ¿qué quieres tú, Jax?”

“A ti”, le digo simplemente. “Yo te quiero a ti”.

Me inclino hacia adelante y beso su pezón expuesto. Ella inhala y yo


acomodo su sostén y camiseta donde van. “Estás haciendo esos sonidos
sexys que haces”. Sostengo su cabeza de nuevo y la beso, alejando lo malo
que estaba pensando de su pasado, o al menos intentándolo.

“Vamos al hotel a ducharnos. ¿Sí?”

“Sí”.

“Tenemos que comer”, le digo, sonriendo contra sus labios.

“Es gracioso. Ahora tengo aún más apetito. No sé cómo sucedió”.

97
“Yo también tengo hambre”, dice, una pequeña sonrisa en sus labios que
siento como un puñetazo en el pecho. Su sonrisa. Maldición, me ilumina.

“Te culpo a ti”.

“Aceptaré la culpa”. Acaricio su mejilla, y quiero decir más, pero mi interior


me dice que lo deje así, al menos por ahora. Me levanto y la traigo conmigo,
cargándola hasta el baño y colocándola sobre el mostrador.

Tomo una toalla y la presiono entre sus piernas, y a regañadientes me pongo


mis pantalones. Consiente de mi cinturón, y de su reacción a él anoche.

Ese recuerdo y su pregunta en el sofá, me hacen mandar todo al carajo.


Presiono mis manos a ambos lados del mostrador y en medio de ella.

“Todo y cualquier cosa conmigo sólo se sentirá muy bien para ti, Emma”.

“Así no puede ser como funciona, Jax”.

Ella suelta la toalla y toma mi cinturón, y no creo que sea por accidente, lo
que ella prueba añadiendo, “Sé que reacciono a cosas que no debería
contigo. Lo sé y---“

“Y está bien”. Le digo, midiendo mis palabras, recordando que es una


Knight. Necesito ir con cuidado, pero mientras la miro, mientras la veo a los
ojos, y veo el toque de heridas del pasado ahí, me recuerda lo mucho que la
entiendo. Y sé que eso no es lo que ella necesita de mí.

“Mira. Dulzura. Esto. Nosotros. No sé lo que es. Créeme, me he estado


haciendo esa pregunta en la cabeza, pero lo que sí sé, es que es algo
bueno. Se siente bien, tú te sientes bien. Quiero que sientas lo mismo”.

“Lo hago. Tienes que saber que también siento lo mismo”.

“No. No lo haces. Tú no sabes que estás a salvo conmigo, y lo entiendo. Yo


conocí a York. Vi lo que era para ti”.

La recojo y la coloco en el suelo. “Voy a hacerte pensar sólo en mí, y no en


él”, y luego, intentando aligerar el humor, agrego, “Pero para hacer eso,
necesito comida”.

Soy recompensado con su risa. “La comida es el arma secreta”.

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“Así es”. Antes de llevarla de vuelta al dormitorio, me inclino, mi boca en su
oído. “Te follaré de todas las maneras que quieras ser follada después de
que comamos”.

Espero que se ría de nuevo, pero en lugar de eso, se voltea en mis brazos y
me mira. “No sé qué pensar de ti, Jax North”.

Acaricio su mejilla. “Entonces supongo que será mejor que me quede para
que lo averigües”.

“Sí”, dice suavemente. “Supongo que será mejor que lo hagas”.

Se para de puntillas, besa mi mejilla y luego se voltea y sale del baño,


ofreciéndome una vista de su apretado y lindo trasero.

Rasco mi mandíbula y presiono mis manos sobre el mostrador, mi manera de


dejarla vestirse en lugar de follarla de nuevo, pero también reproduzco de
nuevo la conversación que acabo de tener con ella. No sé lo que es esto, le
dije, pero maldita sea, sí sé lo que no es---y no es lo que ella tenía con York---
necesito hacerle saber eso. Me alejo del mostrador y camino hacia el
dormitorio para encontrarla lista.

“¿Listo?” Pregunta, “Porque ahora tengo mucha hambre también. Ya son las
diez y no nos hemos duchado”.

Ella intenta tomar su bolso y yo se lo quito, atrapando su cadera mientras lo


hago. “No sé lo que es esto, pero sé lo que no es. No se trata acerca de
nuestros apellidos o cualquier cosa entre tu padre y mi hermano. Necesito
que recuerdes eso”.

“También recuérdalo tú. Tú pensaste que quería el Castillo”.

“Lo recordaré si tú lo recuerdas también”, le digo, y puedo sentir mi propia


intensidad, intensidad, sin querer hacerlo, lleno de culpa por la reunión con
Eric ayer, sobre mis intenciones de lastimar a su familia. Maldición. Lastimarla
a ella.

“Sí”, dice acordando conmigo. “Okay”.

Okay. Quiero más, pero, ¿qué más puede darme? Tengo que dejar ir esto.
Me obligo a moverme. “Salgamos de aquí y luego volvamos. Te quiero para
mí solo”.

99
“Me gustaría eso”, dice, una sonrisa suave en sus recién pintados labios.

Su sonrisa es como una linterna, aligera el humor. Nos dirigimos hacia las
escaleras, discutiendo lugares para comer mientras mi mirada recorre el
apartamento, inspeccionándolo bien por primera vez desde que llegué.

El nivel de abajo tiene ventanas altas hasta el techo. Los pisos son de
madera clara. Los muebles son finos. También es pequeño. La decoración es
simple. Sigo usando esa palabra, pero es apta para esto. Emma no tiene
mucho dinero y ella no heredó por la muerte de su padre. Continúo
pensando en eso sin entenderlo.

“Quisiera ir a Starbucks”, dice. “Hay uno en el camino. Podemos llenarnos de


cafeína y luego comer después de la ducha”.

Frunce el ceño. “¿Te estás quedando en el hotel Knight?”

“No”, digo, cambiando a un tema que señala aún más mi odio por su
familia. “Starbucks siempre está bien, especialmente porque no hay uno
cerca del Castillo”. Terminamos de bajar las escaleras.

“¿No tienen Starbucks cerca del Castillo?” Pregunta, sin creerlo,


agradecidamente cambiando de tema de mi elección de hotel.

“No sé si pueda ir contigo después de todo”.

“Te prometo mantenerte llena de Whiskey y placer para compensártelo”.

“Hmmm. Eso suena peligroso. La parte de mucho Whiskey”.

“Te sostendré si tienes problemas para caminar”, bromeo, repitiendo lo que


le dije nuestra primera noche juntos, y ella se ríe, tomando una jacket
deportiva colgando al lado de la puerta. Yo tomo la chaqueta de mi traje y
me la pongo, preguntándome si en algún momento York la hizo reír.

“Lucimos como una gran pareja”, dice, acomodándose su jacket y


señalando entre nosotros. “Yo en ropa deportiva y tú en traje”.

“Yo estaré usando eso mismo dentro de algunos minutos”, le prometo,


abriendo la puerta para ella.

Ella se hace a un lado y jadea, “Chance. ¿Qué estás haciendo aquí?”

100
Su hermano. Esto debería ser interesante. Me coloco al lado de Emma, lo
que me pone a la vista de Chance, sus ojos iluminándose.

Esperaba haberlo juzgado mal. Esperaba que, como Emma, su culpa sobre
lo que sucedió con mi hermano anteriormente, fuera infundada, pero ahora
mismo, mirando a sus ojos, sé que no estaba equivocado sobre él en
absoluto. Él quería que Emma me usara, para ver si podía conseguir lo que su
padre quería de mi hermano, de mí---y sé que no era el maldito Castillo.

Él no quería que ella estuviera así conmigo. Eso me tendrá demasiado cerca
y ahora lo sé. El problema es que le acabo de decir a Emma que nosotros no
tenemos nada que ver con su familia o la mía, pero, aun así, ahora, sé que
no podrá ser así. Ahora, Emma está en medio de Chance y de mí, y eso tiene
todo que ver con su familia.

101
21
JAX…

La reacción de Emma a la aparición de Chance es instantánea. “No vamos


a comprar el castillo’’, dice enlazando su brazo con el mío, su mirada
buscando la mía. ‘‘No te he tendido una trampa. Te lo juro—‘’
‘’Te creo’’, digo. ‘‘Lo sé’’.
Ella me analiza durante un momento y luego sus ojos se detienen entre
Chance y yo. “El castillo es asunto cerrado para siempre’’.
Chance deja a su hermana clavada en el sitio con su mirada, una que arde
con frustración, antes de devolvérmela a mí lentamente. ’’Emma no te
tendió una trampa. No es ese tipo de persona’’.
Pero él sí lo es, jodidamente lo es, y me pregunto si él y York se comunicaron
por lo de mi presencia aquí, de algún modo; me ofrece la mano, ’’ha
pasado mucho tiempo, Jax’’.
Estrecho su mano, pero no la suelto inmediatamente. ’’Dos años’’ digo,
apretando la mano, ’’en el castillo, cuando mi hermano aún estaba vivo’’.
Mantenemos el contacto visual, un tira y afloja entre ambos, antes de
soltarlo.
‘’Sí’’, concuerda Chance, y tengo que darle crédito por no apartar los ojos.
’’Era un buen chico’’.
¿Buen chico? Que le jodan. ’’ ¿Es por eso que Randall y tu padre se
encargaron del trabajo sucio con él? ¿Porque tú no podías hacerlo, dado
que era un ‘buen chico’?’’
‘’Yo no tenía constancia de ningún trabajo sucio’’, dice Chance, pero el que
su mirada se desvíe a la izquierda, dice otra cosa. ’’Solo era un proyecto
personal de mi padre’’.

102
¿Un puto proyecto personal? Esa descripción de la serie de eventos que
desencadenó la muerte de mi hermano, casi me hace perder los putos
papeles y yo nunca pierdo el temperamento. ’’ ¿Su deseo de apropiarse del
castillo o del negocio del whiskey, el cual está en la misma propiedad? ’’Lo
reto.
‘’Se acabó’’, dice Emma. ’’Jax y yo nos vamos. Te veo luego Chance’’.
‘’Tonterías’’, digo. ’’Emma te ha conseguido la reunión Chance. Vamos a
Starbucks, por si te apuntas’’.
Emma se gira hasta quedarse delante de mí, con las manos en mi pecho.
’’No le he conseguido una reunión’’, dice. ’’No, No va a venir con nosotros’’.
‘’Está bien dulzura, hablaré con Chance’’.
‘’Pero tú no quieres vender y te prometí que esto había acabado. Esto se
podría poner feo rápidamente y no quiero que eso suceda’’.
‘’No pasará. Quiero quedarme por aquí Emma, lo que significa que Chance
y yo tenemos que dejar esto atrás’’. Mi voz se suaviza y coloco las manos en
sus hombros. ’’Dejemos esto atrás’’.
Ella traga saliva con fuerza. ’’Yo no hice esto’’.
‘’Lo sé’’.
‘’No lo hizo’’, dice Chance. ’’Lo repetiré diez veces más si es necesario. Vine
a ver si estaba bien’’. Señala su sudadera y pantalones de chándal. ’’Voy de
camino a correr. Dicho esto, sí que me gustaría saber más del hombre que
pasó la noche con mi hermana y que a juzgar por su comentario, no creo
que sea algo de una sola vez’’.
Mi mirada se levanta por encima del hombro de Emma y encuentra la de
Chance, hay un brillo en sus ojos, una advertencia. Está preocupado por
ella, cree que la estoy usando para acercarme a él. ’’Entonces, tomemos
café’’.
Emma da una vuelta y señala con un dedo a Chance. ’’Si dices una palabra
sobre el castillo, te haré pedazos’’.

‘’No voy a hablar del castillo’’. Me mira y añade. ’’El tema está muerto’’.

Tema muerto.

¿Porque mi hermano está muerto?

“¿Dónde vamos?” Pregunta. “Tengo que ir a mi apartamento un momento’’.

103
Lo que quiere decir es que tiene que hacer unas llamadas para cubrirse las
espaldas. “Hay un Starbucks en la esquina, a un bloque de distancia” digo.
’’Hagamos esto fácil y vayamos ahí’’.
Me hace un pequeño gesto con la barbilla. ’’Estaré allí en quince minutos’’.
Y yo nunca voy a conseguir mi maldita ducha. Chance se desaparece por el
pasillo y Emma se gira hacia mí. ’’Jax---‘’
La beso. ’’Hablemos con el personal de seguridad sobre York’’.
‘’ ¿No quieres discutir qué acaba de pasar entre tú y Chance? ¿O qué
podría pasarle a Chance?’’
‘’Lo que va a pasar es que vamos a hablar y tomar café con tu hermano,
luego nos daremos una ducha, porque aún llevo puesta la ropa de anoche.
Y entonces follaremos. Después de lo cual tendremos esa verdadera
comida, que ahora se ha convertido en café, será antes de que regresemos
y lo hagamos todo de nuevo, trabajando un poco entre medio, ¿ok?’’
‘’Me parece bien todo eso, pero si insistes en dejar que mi hermano forme
parte de esto, ¿quieres que nos demos una ducha ahora y después quedar
con él, en una hora?’’
‘’No’’. La atraigo hacia mí para tenerla cerca, y, maldita sea, se siente tan
bien, demasiado como para alejarme de ella. Demasiado bien para ser una
Knight. ’’Quiero hacer esto; quitármelo de encima, y tenerte el resto del día
solo para mí’’.
‘’Ok, pero que conste que esta reunión está mal organizada y no es buena
para nosotros’’.
‘’No soy hombre de esquivar lo malo. Termino con ello, así solo queda lo
bueno: tú’’.
‘’Ahora solo tratas de hacerme la pelota’’.
La volteo y cierro la puerta, antes de jalarla hacia mí ’’Puedo hacer cosas
mucho mejores con mi boca y contigo, que no incluyen hacerte la pelota’’.
‘’Ese fue un comentario muy sucio’’, dice ladeando esa tentadora boca que
tiene en dirección a mí, y maldita sea, quiero probarla.
‘’Soy un chico sucio dulzura’’, digo bajando la voz, haciéndola más ronca. ’’
¿Aún no te has dado cuenta?’’ Me echo hacia adelante y le beso el cuello
susurrándole al oído, ’’ y el tipo de cosas sucias que me gustan son las que
quiero que recuerdes’’.
Ella se echa hacia atrás para mirarme y ese breve momento de provocación
sexual se desvanece, transformándose en algo más, algo más emotivo, algo

104
que me hace quedarme aquí mucho más que por querer follarla de nuevo.
’’Si me sigues mirando de ese modo’’, digo tomando su mano, ’’nos
regresaremos a tu apartamentos y no iremos a ninguna parte’’.
‘’ ¿Podemos hacer eso y saltarnos la reunión con Chance?’’
‘’No’’, digo. ’’Cierra la puerta con llave, pero voy a llamar a un cerrajero
para que venga a cambiar la cerradura cuando volvamos’’.
‘’Justo pensaba en que tengo que hacer eso’’. Cierra la puerta y se mete la
llave en un pequeño bolso que lleva en la cadera. ’’Alguien de aquí tuvo
que haberle dado una llave, eso me asusta. Y, ¿cómo voy a saber quién lo
hizo? Nadie va a admitir que lo hizo’’.
‘’Razón por la que tenemos que ir a hablar con el personal de seguridad’’.
‘’No merece la pena hablar con ninguno de los que están aquí hoy’’, dice.
’’Y necesito que Chance se encargue de eso. La mitad del edificio le
pertenece ahora’’.
‘’Y tú pagas alquiler’’.
Ella desvía la mirada. “Dejemos ese tema para otro día. Uno del que
hablaremos, si quieres hablar del por qué no te quedaste en el hotel donde
se celebró el evento, en uno de los Knight’’.
Y de este modo, me deja callado, pero para ella era un caso cerrado, y no
lo es. Voy a averiguar por qué es la hija adoptiva pelirroja, pero lo más
curioso es que no sé si ella lo sabe, o quizás ahora lo sepa por ese maldito
diario que no pude leer.

105
22
EMMA…

Jax y yo caminamos por el lobby de mi edificio de la mano, y aunque pueda


parecer extraño para algunos, es el momento más íntimo que he tenido con
este hombre. Es el momento en que sé que esto no es solo sexo. Es cómodo y
también un momento casual que podría ser raro, pero nada con Jax resulta
forzado. No se siente como algo esperado, sino más bien una necesidad.
Necesitamos tocarnos, cuando estaba con York, todo giraba en torno a sus
necesidades. Todo se trataba de él. No se consideraba un ‘nosotros’. Solo él.
‘’Hablemos con el personal de seguridad’’ dice Jax justo cuando íbamos
saliendo del edificio, y tira de mí en esa dirección.
‘’Ninguno de los que puede hacer algo se encuentra hoy aquí’’, le
recuerdo, dándole un tirón para detenerlo.
‘’Pero quien quiera que dejara entrar a York, sí lo está’’, replica. ’’Tenemos
que darle un buen susto a esa persona y asegurarnos de que sabe que
habrá consecuencias por lo que hizo. ¿Tienes algún problema con ello?
Porque de verdad quiero hacerlo, pero si hay algún inconveniente—‘’
‘’No’’, digo rápidamente, y como ya sucedió varias veces anteriormente,
me pilla desprevenida. Jax es un hombre poderoso, seguro de sí mismo y que
sabe lo que quiere, un hombre que se adueña de una habitación cuando
entra en ella, y aún así como en este momento, se las arregla para tomar el
control y devolvérmelo. ’’Para nada. No creo que haya nada de malo en
ello’’.
Todavía agarrándome la mano, dobla nuestros codos y me besa los dedos
antes de darme un guiño. “Hagámoslo’’.

106
Hagámoslo, como si fuera cosa de dos, juntos. Dios, este hombre está
tratando de enamorarme y no sé si eso sería buena idea. Nada de lo que
haya dicho puede borrar el hecho de que viva en otro estado o de que
odia a mi familia. Sin embargo, de momento estoy viviendo el presente, y
justo antes de llegar a seguridad, Jax se acerca y susurra. “Voy a ponerlo
nervioso yo primero y entonces tú te encargas del resto’’.
Asiento y nos paramos delante del mostrador. ’’Déjame aclarar una cosa’’,
dice Jax al guardia de turno sin presentarse. ’’Si York Waters, o cualquiera,
entra en el apartamento de Emma sin su permiso, te pondrá una denuncia y
llamará a la policía, casi no pude evitar que lo hiciera hoy’’.
Jeff, el guardia de treinta y pico de años que solo lleva aquí seis meses, me
mira rápidamente sin siquiera preguntar quién es Jax. ’’No sé qué ha
pasado, llevo todo el día aquí’’.
Olvido quién tiene el control y me enfado, ’’Alguien lo dejó subir. Entró
directamente, de haber estado sola---Necesito saber cómo sucedió’’.
‘’Antes de que vuelva a ocurrir’’, declara Jax.
Jeff asiente. ’’Lo averiguaré, no volverá a pasar’’. Me mira, ’’Puedo llamar a
mi supervisor’’.
‘’Sí’’, digo. ’’Llama a tu supervisor y haz que me llame’’.
‘’Sí señora’’, dice. ’’Enseguida’’.
Minutos más tardes, Jax y yo salimos a la calle, y él desliza su brazo por
encima de mis hombros, dirigiendo el corto camino hacia la cafetería. ’’No
creo que lo haya hecho, ¿y tú?’’
‘’No, estaba demasiado dispuesto a ponerme en contacto con su supervisor
y, sinceramente, lo más seguro es que York fuera a alguien con un cargo
más alto’’.
“¿Como el supervisor que el guarda se ofreció a llamar?’’
‘’Sí’’ coincido, “como el supervisor. Pero él tendrá un plan, dirá que tiene una
llave que yo le entregué, lo cual, no es el caso. Hice que cambiaran la
cerradura cuando nos despedimos por fin’’.
‘’Esa es una historia que me gustaría oír’’, dice.
‘’Lo sé’’, digo, levantando la mirada hacia él. ’’Algún día. Quizá’’.
Espero a que insista y me preparo para discutir con él, pero eso no es lo que
ocurre. Llegamos a la puerta de la cafetería, la abre para mí y se mantiene
cerca, toda esa masa muscular presionada contra mí. ’’Cuando estés
preparada’’.

107
Es la respuesta que no esperaba y que realmente necesitaba. ’’Gracias,
Jax’’, digo con voz suave, y puedo sentir la energía entre ambos, la
expansión de algo cálido y maravilloso. Oh sí, me estoy enamorando de él, y
el proceso será tierno pero el resultado será duro, aunque parece no
importarme.
Él abre la boca para hablar, pero varias personas se acercan a la puerta
para entrar, y decide besarme antes de soltarme para pasar adentro. Entro y
analizo los montones de mesas vacías, en su mayoría, hasta decidirme por
una en la esquina. Jax se une a mí inmediatamente, poniendo una mano en
la parte baja de mi espalda, y nos movemos hacia el mostrador. Por un
momento, se me pasa por la cabeza-No sé lo que pedirá, me pregunto qué
le gustará. Entonces me pregunto si lo nuestro sobrevivirá el tiempo suficiente
como para poder pedir cosas para él y él para mí. Él me anima a que pida
yo primero y me decanto por un café mocha blanco con leche desnatada y
una rebanada de banana bread. Jax pide un café vainilla latte, desnatado
para mi sorpresa, y dos rebanadas de banana bread. Con las rebanadas en
la mano y el café haciéndose, nos dirigimos hacia una mesa en un rincón.
Una vez que nos sentamos, nos concentramos en los dos. “¿Vainilla?’’ Me
meto con él.
“¿Qué hay de malo con la vainilla?’’
‘’No te ves como el tipo de chico vainilla’’.
“¿Y cómo me veo, Emma?’’
Lo dice en voz baja y ronca, deslizando su mano por mi pierna, el calor me
sube hacia arriba.” Algo impactante y complejo, tenaz, blanco y negro
doble o triple’’.
Su mirada desciende hasta mi boca y vuelve a subir. ’’Quizá soy mucho más
simple de lo que crees’’.
‘’No’’, la negativa me sale fácilmente. ’’No eres un hombre sencillo Jax
North. “Un hombre simple no estaría conmigo en Starbucks con el esmoquin
de la noche anterior. No eres un hombre simple en absoluto’’.
“¿Y qué significa eso para ti, Emma?’’
‘’Solo era una simple observación’’.
‘’No hay nada de simple en ese comentario y ambos lo sabemos. Estás
tratando de averiguar si soy como York. No lo soy’’.
La culpabilidad me apuñala, porque sé que en cierto modo, tiene razón. Lo
estoy comparando con York. Es la maldición que ha heredado al tenerme

108
después de ese hombre, pero por otra parte, quiero saber con quién estoy
tratando. Quiero conocer a Jax. “No es oro todo lo que reluce’’.
‘’De verdad soy un hombre simple, Emma. Mi familia, mi trabajo. Centrado
en mis metas’’.
Estoy a punto de mencionar la referencia que hizo sobre que sabía boxeo,
queriendo señalar algo más, pero nos llaman para recoger el café. ’’Volveré
enseguida’’, guiña. ’’Necesito ese vainilla latte para seguir esta
conversación’’.
Lo observo alejarse para recoger el pedido, alto y fuerte, incluso en ese
esmoquin desgastado, es el amo del lugar. Las mujeres de la mesa de al
lado, lo observan, lo admiran, y no las culpo. Yo hago lo mismo. Es uno de
esos hombres que las mujeres desean y que a los hombres les gustaría ser.
Uno de esos hombres que tienen el mundo en sus manos, y eso se refleja en
su carácter. Se refleja en su actitud. Se refleja en el modo en que vive su
vida, y cómo puede transformar la mía si se lo permito.
Mi teléfono vibra con un mensaje y rebusco por mi bolso, solo para ver que
es Chance: Voy con retraso.
Jax se une a mí una vez más y coloca los cafés en la mesa. “Mocha blanco y
un latte muy vainilla’’.
‘’Para el chico no muy vainilla’’, digo, tratando de llegar a donde
estábamos minutos antes. De vuelta a quién es él y quién soy yo. Más
importante, cómo quién soy yo se refleja en quién es Chance, esto antes de
que llegue mi hermano. “Jax, sé que mi padre no era una buena persona,
pero no lo supe hasta que leí ese diario. Ahora sí lo sé, pero Chance no es
como él; Ni siquiera le he dejado leer el diario. Nosotros lo idolatrábamos. No
quiero arruinarlo para mi hermano también’’.
“¿Cuánto tiempo pasaste con tu padre, Emma?’’
Esa pregunta me da un puñetazo en el pecho. ’’No mucho, él era…-bueno,
él me hacía viajar, en realidad no tengo mucha queja de eso, en conclusión,
no estábamos muy unidos’’.
“¿Y Chance?’’
‘’Trabajaban juntos a diario’’, digo, la herida de la diferencia entre mi padre
y yo y mi padre con Chance siempre presente. ’’Chance era su pupilo’.
‘’¿Y todavía piensas que tu hermano no sabía quién era tu padre en
realidad? ¿Piensas que no aprendió a hacer las cosas como tu padre?’’

109
‘’Creo que sabe más de lo que yo sabía’’, cedo. ’’Pero yo paso tiempo con
Chance. Lo conozco, no sé qué ocurrió entre tu hermano y mi padre, pero
ya hablé con Chance de esto, él no tuvo nada que ver. Esas cosas que
dijiste que eran importantes para ti-la familia y el trabajo-son importantes
para él también’’.
‘’ ¿Para quién trabaja Randall, Emma?’’
‘’Chance’’.
‘’ ¿Sigue él las directrices de Chance?’’
‘’Sí’’, digo, sin estar muy segura a donde lleva todo esto. ’’ ¿Por?’’
‘’Randall estuvo involucrado en la situación con mi hermano’’.
Ahora sé a dónde me lleva con todo esto, Chance es la razón por la que
Randall estuvo involucrado. ’’ ¿Estás seguro?’’
‘’Segurísimo’’.
‘’Tienes que contarme más’’, digo. ’’ ¿Cómo?’’
‘’Lo vi en el castillo una semana antes de que mi hermano muriera, y por si
fuera poco, vi las notas del trabajo de mi hermano, hacían referencia a
Randall, pero lo raro, es que nada que explique qué demonios estaba
pasando’’.
‘’ ¿Nada más? ¿Nada acerca de que mi padre quería comprar el castillo?’’
‘’Nada, pero el castillo es parte del negocio del whiskey. Él no trataba de
comprar el castillo, trataba de comprarnos a nosotros. Una no existe sin la
otra’’.
Nada de esto se parece a lo que Chance me contó. “Esto es una locura.
Tenemos que hablar con Chance. Tenemos que ser directos. Nos iremos
directamente hacia él y descubriremos la verdad. No puede ser tan malo
como parece, o Chance no nos daría esta oportunidad. No se reuniría con
nosotros para tomar café’’.
Jax arquea una ceja. ’’ ¿Estás segura que quieres hacer esto estando yo
presente?’’
‘’Sí, quiero que sepas la verdad, entonces sabremos que lo que hay entre
ambos es real’’.
Él mueve su silla y pone la mía mirando hacia él, colocando su mano en mi
pierna. “Esto es real, recuérdalo’’.
“¿Por qué necesito recordarlo, Jax? ¿Qué pasará que me haga olvidarme?’’
Mi teléfono suena en la mesa donde lo dejé, hecho un vistazo y es Chance
llamándome, acepto la llamada. “¿Dónde estás?’’

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‘’Hubo un asunto urgente en la oficina. No voy a ir’’.
Se me hace un nudo en el estómago con la noticia y echo un vistazo a Jax.
“¿Qué emergencia?’’, le pregunto a mi hermano.
Jax arquea una ceja y con razón. Dije que Chance vendría, dije que tenía
buena fe y ahora no va a venir’’.
‘’Del tipo que siempre surgen Bird Dog’’responde Chance. “Ten cuidado con
Jax North. No sé qué pensar de él’’.
‘’No cuelgues’’, le ordeno, pero es demasiado tarde.
Resoplo y meto el teléfono en mi bolso sin decir nada. ¿Qué puedo decir?
Me meto banana bread en la boca y Jax mira hacia adelante y hace lo
mismo. Comemos, bebemos, estamos en silencio y casi puedo sentir nuestras
mentes trabajando. Y la mía va a toda máquina, metiéndome en un
agujero. Me giro para quedar cara a cara con Jax. “Aceptaste reunirte con
Chance por mí. Tú no querías verlo’’.
“¿Y?’’
‘’Odias a mi padre pero fuiste a la ceremonia de condecoración. No querías
reunirte con Chance, pero fuiste a la ceremonia de mi padre. ¿Por qué?’’
Jax se me queda mirando, con expresión ilegible, con el peso de la pregunta
que no me ha contestado entre nosotros, antes de sacar el teléfono se su
bolsillo, marcar algo y mirarme. ’’He pedido un Uber’’. Se pone en pie y me
lleva con él. ’’Vayámonos al hotel y hablemos’’.

111
23
EMMA…

‘’Hablemos aquí’’, digo, agarrando el brazo de Jax, cuando trata de


alejarme de la mesa. ’’ ¿Por qué estabas en la ceremonia? Y, por Dios santo,
¿cómo no he pensado en eso hasta ahora?’’
‘’Vámonos a la habitación de hotel’’.
‘’Jax’’, le advierto. ’’Necesito respuestas, no me van a usar. Ya tuve
suficiente. Te dije---‘’
‘’Aquí no, Emma’’, dice suavemente. ’’Este lugar no es privado para
hablarlo’’.
‘’Está bien’’, digo firmemente. ’’Fuera’’.
Yo me giro o él se gira, no estoy segura cual, pero nos encaminamos hacia la
puerta y él no solo me toma de la mano, tiene su mano sobre mis hombros
como si pensara que voy a salir corriendo. ¿Voy a salir corriendo? No sé,
quizás, quizás no. Quiero respuestas. No quiero quemarme. Supe desde el
momento en que conocí a este hombre y me volvió del revés que si lo
tocaba, si realmente lo tocaba, me quemaría viva y esto es prueba de ello.
Salimos fuera y Jax señala el coche. “Ese es nuestro Uber’’ y lo ordena con
tanta fuerza, que no puedo detenerlo a él, ni a mí misma. Me muevo con él,
pero en el momento en que llega a la puerta trasera, cuando todo ese
impulso queda anclado en un solo lugar, me pongo terca de nuevo. Él abre
la puerta y se echa hacia adelante para confirmar que somos los pasajeros
que este conductor está esperando y le promete una buena propina si nos
espera unos minutos.
Cuando se endereza para ayudarme a subir, me planto. “Jax, necesito saber
por qué estabas en la ceremonia’’.
Sus manos se posan en mis hombros y me giran, dejándome de cara a él y
de espaldas al vehículo. “De verdad quiero hacer esto a solas en la
habitación de hotel. Ven conmigo’’.

112
Me encuentro indecisa y confundida con este hombre. Odio que me haya
atrapado, pero a la vez me complace que no quiera que me marche.
Complacida aunque sé que puede que la razón puede que no sea yo, ni
nosotros, en absoluto. ’’No sé si puedo hacerlo’’.
‘’Te daré respuestas honestas. Todo lo que quieres saber. Solo ven conmigo’’.
“¿Cómo sabré que esa es la verdad? ¿Cómo?’’
‘’Maldita sea, mujer’’, murmura y luego se dispone a enredar sus dedos en mi
pelo, arrastrando mi boca hacia la suya, besándome con un beso que me
droga, me rompe en mil pedazos y me vuelve a recomponer, un beso que se
adueña de mí. Dios, él se adueña de mí así de fácil y eso me aterra. ’’¿Sabe
eso a verdad? ¿Sabe eso real, Emma? Acompáñame, escúchame y
márchate después si es necesario’’.
Mi nombre en sus labios es puro tormento. Tormento que entiendo, viene de
un lugar doloroso, de la pérdida. Todo lo que ha hecho ha sido guiado por
esa pérdida, lo cual, no significa que sea honesto, y de repente, no puedo
negarle una conversación en privado. Me giro y me subo al coche, no sin
antes oír como una bocanada de aire abandona su boca en señal de alivio.
Solo espero que sea porque me desea y no por algo contra mi familia.
Se une a mí una vez más y cierra la puerta de un tirón. ’’Vamos’’, le ordena
al conductor, luego me atrae hacia él y me vuelve a besar. Me derrito, mi
coraza de batalla está expuesta al calor de este hombre y sin posibilidades
de sobrevivir. Y cuando sus labios se separan de los míos, cuando me aparta
el cabello de la cara, sus dedos rozan mi mejilla y una espiral de deseo y
anhelo me arrolla.
Él no dice nada, pero la energía magnética entre ambos lo dice todo. Esto
no puede ser una mentira. ¿Cómo podría algo tan intenso serlo?
Nos acomodamos en el asiento y él entrelaza sus dedos con los míos, sus ojos
están fijos en los míos, y puedo sentir este hombre en cada parte de mí.
Siento a este hombre de maneras que nunca he sentido a ninguno, y lo
acabo de conocer. En realidad, es aterrador en este punto de mi vida,
cuando estoy herida y vulnerable, incluso si no quiero estarlo. Él podría
hacerme daño. Podría hacer daño a mi familia si me dejo engañar. Corto el
contacto visual y puedo sentir cómo Jax quiere que vuelva a mirarlo, pero
no lo hago.
En un par de minutos como mucho, llegamos al Hotel Fairmont, uno de los
hoteles más lujosos de la ciudad, con unas vistas para morirse, y uno de

113
nuestra competencia-un detalle más para la división entre ambos. El coche
se detiene y Jax le entrega al hombre al volante un montón de dinero. Esto
me atrae de vuelta a Jax, de buen modo. Tiene dinero para derrochar,
dinero de sobra, y aún así, no se parece en nada a York. Jax abre la puerta y
sale del coche, mientras el conductor murmura un millón de veces gracias.
Me toma de la mano, ayudándome a levantarme, y cuando estoy de pie
frente a él, la descarga entre nosotros es electrizante.
El miedo a estar mostrando mi vulnerabilidad hace que desvíe la mirada. Va
a ser lo suficientemente difícil estar sola en una habitación con él, y no
mostrar debilidad. Y eso no es lo que necesito ahora. Él acaricia mi cabello y
acerca sus labios a mi oído. “No hace falta que me mires para saber que
estás herida y enfadada. No quiero ninguna de las dos cosas de ti ’’.Y dicho
eso, me besa la sien, un gesto tierno que jamás he experimentado. York no
era eso con migo, el único hombre al que dejé acercarse y nunca fue tierno,
ni siquiera antes del dinero, antes del cambio entre nosotros.
Me estoy derritiendo de nuevo, así que agradezco cuando nos quita de la
puerta, la cierra, pone su brazo alrededor de mí y nos guía hacia el edificio,
encaminándonos hacia adentro.
El lobby es de losas brillantes, techos altos y preciosos asientos en el centro
de una habitación cuadrada. El largo mostrador de madera oscura para el
check-in está a la izquierda y nosotros pasamos directamente por un pasillo
con muebles que da a los ascensores, con techos altísimos como bóvedas
sobre nosotros. Yo temo y ansío el momento en que estemos en el ascensor,
cuando esté cautiva y no pueda ocultar lo que siento, ni pueda enmascarar
mis emociones con palabras, por miedo a que me graben o me oiga
alguien.
Pero al final no supone un problema sustancial puesto que acabamos en
uno con un montón de gente. El elevador está atestado de personas
cuando se abre y de nuevo cuando entramos, esto hace que nos apiñemos
contra la pared, Jax tira de mí hacia él, sus manos quedan en mi vientre y la
parte baja de mi espalda en sus caderas. No puedo respirar y el calor me
invade, quedándose por debajo de mi estómago. La tiene dura, puedo
sentir su polla presionando contra mí. Me desea. Lo deseo pero eso no
prueba nada. De hecho, el deseo pude ser producto de lo prohibido, y para
él, desear a la hija de un hombre al que odiaba, debe ser eso y más.

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Las puertas se abren y Jax enlaza los dedos de una de mis manos con los
dedos de una de sus manos. En cuanto ponemos un pie fuera, pone su brazo
sobre mí y nos dirigimos a la habitación. El pasillo es estrecho y largo, mi
corazón retumba en mi pecho, debería hacerlo hablar ahora, aquí, fuera de
su habitación, pero cuando nos detenemos, no hablo. La verdad es que
necesito ese momento a solas con él. Necesito saber la verdad de cómo nos
encontramos y necesito tener libertad para reaccionar como tengo que
hacerlo.
Él desliza la tarjeta y abre la puerta de un empujón. Entro y necesito poner
distancia entre él y yo. Salgo disparada hacia una sala estrecha, pero elitista,
lujosa, una pequeña habitación rodeada por ventanas, con unas vistas de la
ciudad espectaculares. Camino hacia la ventana, y me volteo para
enfrentarlo a él. Hay un telescopio a mi lado para ver de cerca el mar y la
ciudad, pero lo que quiero ver es al hombre que tengo delante, al hombre
que quiero conocer. El que quiero que me diga lo que necesito oír en este
momento, aunque no estoy segura de qué pueda ser eso.
Él cierra la puerta y echa la llave, se quita la chaqueta del esmoquin con
unas sacudidas y la lanza al sofá mientras se acerca. No puedo lo que se
dice echarme hacia atrás cuando estoy contra la pared debajo de la
ventana, así que hago lo único que puedo hacer.
‘’Detente y habla’’.
Pero él ni se detiene ni habla. Continúa acercándose a mí.

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24
EMMA…

‘’Detente, Jax’’, ordeno levantando una mano, como si eso fuera a servir de
algo.
Pero él sí se detiene.
Justo frente a mí, su aroma todo masculino, a sexo y picante, ataca mis
sentidos, incluso cuando sus piernas encarcelan las mías, sus dedos se
hunden en mi cabello. “Jax’’, digo de nuevo, pero él ya me está besando,
una locura de beso intenso como no he experimentado ningún otro. Lo
siento, Lo siento por todas partes. Un beso que me roba el aliento y al mismo
tiempo me devuelve a la vida de alguna forma. Un beso que se adueña de
mí, pero a pesar del calor y la pasión, no tiene que ver con el sexo, este beso
es más, mucho más, y me estoy perdiendo en ello y en él.
Desesperada por recuperar la cordura, me arrojo en su pecho, ’’Jax’’,
susurro, pero sus labios se cierran en los míos de nuevo, y yo gimo con el
delicioso asalto del beso, de este hombre. ’’Jax’’, lo intento de nuevo,
jadeando por el esfuerzo y esta vez, separa su boca de la mía y se me
queda mirando de arriba abajo, mientras los segundos pasan eternamente.
‘’Háblame’’, ordeno cuando se queda callado.
‘’Ya sabes la respuesta, fui a la ceremonia por ti’’.
Eso es todo lo que necesito saber. Trato de moverme, él aprieta las piernas
con más fuerza. ’’Sabes el por qué. ¿Necesito decir más de lo que ya he
dicho?’’
‘’Sí, deletréalo. Si esto es real, mantenlo así. Dilo y acaba con eso’’.
‘’Buscaba al único miembro de los Knight que pensé podría ayudarme a
descubrir qué demonios estaba pasando los días previos a su muerte. Él
amaba nuestro whiskey, amaba nuestro castillo, Aún así estaba negociando
su venta a nuestras espaldas. ¿Por qué? Necesito saberlo’’.

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Quiero preguntar cómo murió su hermano, pero estoy enfadada, muy
enfadada, y la ira no me deja concentrarme en nada que no sean sus
motivos. ’’ ¿Y pensaste que follándome lo averiguarías?’’
‘’No fue así Emma, joder’’, aparta la mirada y me la devuelve. ’’ Intenté
hablar con tu padre. Él se cerró en banda. Ni siquiera quería hablar conmigo.
Tampoco trató de comprar el castillo tras la muerte de mi hermano’’.
Mi rostro se vuelve pálido y mi ira cae en espiral por un agujero. ’’No
entiendo ¿Por qué quería comprarlo antes, pero no después de su muerte ?’’
‘’Esa es una pregunta a la que quiero encontrar respuesta’’.
Regreso a la pregunta que no quise hacer. ’’ ¿Cómo murió tu hermano?’’
‘’Se suicidó’’.
Se me hace un nudo en el estómago. El suicidio no es un asesinato, aún así,
algo se siente mal. Parece que lee mi mente y agrega. ’’Y nada en su historia
dice que se quitaría la vida’’, añade. ’’Algo sucedió, tengo que saberlo’’.
‘’Algo sucedió’’, repito.
‘’Sí, algo jodidamente pasó “.
‘’¿Piensas que mi padre lo estaba amenazando?’’
Sus labios forman una línea recta. ’’Si lo estaba haciendo, ¿por qué iba a
detenerse ahí? ¿Por qué no iba a venirme a mí con lo que sea que fuera?’’
Tiene razón. ¿Por qué parar ahí? Si hay algo que avergonzara a su hermano,
probablemente avergonzaría a toda la familia, conozco esto demasiado
bien, también York. ’’ ¿Y mi hermano? ¿Le preguntaste?’’
‘’Hablamos una vez. Quería comprar el castillo. No sabía nada de
negociaciones anteriores, pero dijo que por el testamento de su padre, la de
tu padre, tenía que hacer una oferta’’.
Frunzo el ceño. ’’ ¿Mi padre no hizo ninguna oferta pero su testamento
requería que se hiciese?’’
‘’Según tu hermano, lo presioné para que me diese detalles, pero me colgó
el teléfono’’.
Y a mí me dijo que Jax no quería hablar con él, pero eso es entre mi
hermano y yo. Esto de ahora, esta conversación es entre Jax y yo. ’’Él te
ignoró así que viniste a por mí’’, lo acuso.
‘’Sí, Emma. Fui a por ti, pero tú te sentaste a mi lado como si fuera el destino.
Y el maldito Randall apareció como si fuera tu dueño, con sus manos puestas
en ti por todos lados. De repente, parecías uno de ellos’’.
‘’Nunca estuve con ellos, ya te lo dije”.

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‘’Yo no sabía eso por aquel entonces. Parecía una trampa, como que el que
tú te sentaras conmigo no fue de casualidad. Así que, sí, decidí usarte. Me
aseguré de que se supiera que iba a estar en la gala benéfica de los
bomberos. Sabía que irías, ya fuera por órdenes de ellos, o por ti misma’’.
Abro la boca para decirle que mi hermano me hizo ir, pero me lo pienso
mejor. Decido decir. “No fui allí por el castillo. No ando detrás del castillo. Ya
lo dije pero siento que tengo que darle al botón de repetir. Y tampoco fui al
evento de los bomberos por ti’’.
‘’Pero yo sí que fui por ti. Y te encontré, y ahora te conozco, y sé que no eres
uno de ellos’’.
‘’ ¿Cómo puedes saberlo? ¿Cómo podemos confiar el uno en el otro? Soy
una persona fuerte, Jax. En esta familia tengo que serlo, pero eso significa
que tengo que saber cuándo decir no. Te lo dije, no tengo la capacidad
emocional ahora mismo para que me hagan daño. Te ayudaré, te ayudaré
de cualquier manera que pueda, pero no puedo hacer esto, nosotros,
ahora’’. Trato de apartarme de él.
Él me toma por la cadera y su roce me paraliza, nunca he estado tan
indecisa por un hombre. Quiero que me abrace. Quiero que me deje ir.
”Debes saber que, considerando quién eres, el sincerarme contigo de la
manera que lo acabo de hacer, es un riesgo. Corrí ese riesgo, Emma, y ¿vas
a alejarte de nuevo? ¿Es eso lo que quieres hacer ahora? ¿Quieres
marcharte?’’ Él me suelta y da un paso atrás. El espacio entre ambos es
pequeño pero parece que hubiera millas entre los dos.
‘’No voy a correr, Jax’’.
‘’Has estado corriendo desde el momento en que te conocí, Emma, no yo.
Estoy aquí parado, pidiéndote que hagas esto, lo que malditamente sea
esto, conmigo, a pesar de que seas una jodida Knight. Mi hermano está
muerto por culpa de los Knight. Lo sé, lo siento en cada parte de mí, aún así,
aquí estoy contigo. Si eso no significa nada para ti, entonces márchate. Si
eso te ofende, márchate. Me voy a dar mi maldita ducha’’. Se gira para
alejarse caminando.
Mi corazón se encoge con la intensidad y profundidad de sus emociones, y
en este momento, en el que él me deje ir, es que me da la opción para que
yo elija, así que lo hago. Así que me echo sobre él. ’’Jax, no voy a irme.
Quiero—‘’

118
Sus manos se deslizan debajo de mi cabello y se posan en mi cuello. Sus
labios sacan un suspiro de los míos. ’’ ¿Quieres qué, Emma?’’
‘’A ti’’, susurro. ’’Te quiero a ti’’. Su boca se cierra sobre la mía, y con la
primera y larga caricia de su lengua, estoy pérdida, muy perdida.
Me acerco a su cuerpo firme, a sus besos, y así de sencillo, acabamos los dos
uno encima del otro. No conozco nada que no sean sus manos, su cuerpo,
su boca, y aún así, quiero saber más, mucho más. Agarro su camiseta y tiro.
Él busca el dobladillo de mi sudadera y me la quita por encima de la
cabeza. Apenas ha llegado al suelo, y su boca ya está sobre la mía y sus
manos tiran de mis pantalones de chándal hacia abajo.
Atrapo su mano. “Te quitas los pantalones o no haremos nada. No voy a ser
la única que esté desnuda esta vez’’.
Él me besa de nuevo y se quita la camiseta, mientras yo me jalo los
pantalones, encargándome de los zapatos ya que estoy en ello. Jax se
alcanza los pantalones y yo me saco mi camiseta. Observamos cómo nos
desvestimos, el calor irradiando entre nosotros y luego, está desnudo-ostia
puta, está desnudo. No sé cómo olvidé en unas cortas horas lo hermoso que
es, pero me lo acaba de recordar ahora, y me lo ha recordado bien. Él está
parado frente a mí, alto, musculoso, su polla gruesa y venosa, apuntando
hacia adelante. El hombre es perfección, marcando el tipo de cuerpo que
deja ver los buenos genes y un duro trabajo. Es pecado, satisfacción y
tentación. Un hombre que podría ser mi enemigo, y ahora está caminando
hacia mí, esta es mi última oportunidad para escapar. Lo siento en lo más
profundo de mí. Si doy un paso hacia adelante, si me quedo, estaré con Jax
y viviré con todas las consecuencias que vengan después, y sé que habrá
consecuencias.
A la mierda las consecuencias.
Jax da otro paso hacia mí y me atrae hacia sí muy cerca, su boca en la mía,
una de sus manos aprieta levemente la piel de mi espalda, la otra mano
levanta mi pierna, y entonces, se encuentra dentro de mí, en lo más
profundo, llenándome, estirándome. Él me levanta y mis piernas se abrazan
a su cintura. Él se gira y se pega a la pared debajo de la ventana, nuestro
ancla y yo me restriego contra el empuje de sus caderas, las embestidas de
su polla.
Mis dedos se enredan en largos mechones rubios de su pelo, mis labios en su
oído, en su cuello. No me canso de él, es como si llenase un vacío de

119
necesidad que he tenido durante mucho tiempo, solo él puede satisfacer la
parte que me hace falta. Parece saber cómo. ’’Échate hacia atrás, Emma’’,
dice con sus dedos sujetando mis omoplatos.
Me echo hacia atrás para mirarlo, y nuestros ojos se quedan fijos mirándose,
manteniendo el contacto. “No te dejaré caer’’, promete. “No dejaré que te
hagan daño’’.
Sé lo que es forzar la confianza con el sexo, conozco eso demasiado bien,
pero esto es mucho más que sexo. Y este es Jax, no York. Confío en Jax, al
menos de esta forma tan íntima. Confío en este hombre al que conocí hace
unos días, a sabiendas que tiene una razón para hacerme daño, mayor de
la que yo tenía contra mi prometido. Eso significa algo, y más tarde, quizás,
me diré a mí misma que no lo deje que signifique gran cosa, pero ahora
mismo, es así. Me echo hacia atrás, empujando contra él mientras lo hago,
él agarra mis caderas con más fuerza y me embiste, su mirada ardiente se
pasea por mis pechos cuando éstos se balancean con nuestros cuerpos. Y
no me lleva nada llegar al límite. Me rompo en mil pedazos.
‘’Jax’’ suelto el aire, él me atrae hacia sí mismo, sujetándome con fuerza, mis
pechos en su torso, mi cuerpo tiembla. Y entonces su cuerpo comienza a
sacudirse.
Ambos nos abrazamos mientras la ola del placer nos sobrepasa y luego,
continuamos abrazados. Jax no me suelta inmediatamente, no hasta que
llegamos a la puerta de la ducha, solo entonces, me pone en el suelo,
haciendo que nuestros cuerpos se alejen, abre la mampara y abre el grifo,
cojo una toalla y me limpio, pero mi mente está por todas partes. No, en
realidad, en un solo lugar: ¿por qué se quitaría la vida el hermano de Jax?
Tengo algunas preguntas sobre ello, sobre él. Tantas preguntas y
pensamientos. Quizás Jax no lo conocía tan bien. Quizás Jax no quiere
admitir que no estaba estable. Quizás mi familia lo empujó al límite hasta que
no pudo más.
Jax me toma del brazo y yo arrojo la toalla al suelo, dejando que me gire
hacia él. ’’Ven’’, me dice, guiándome dentro de la ducha, y una vez dentro,
con el agua caliente cayendo sobre nosotros, él me abraza. Me siento
segura a su lado. Se siente bien, a pesar de todo lo malo que hay en cómo
nos encontramos. Levanto la barbilla para mirarlo, sus ojos azules se clavan
en los míos. Quiero preguntarle si es mi enemigo, pero no lo hago. No
pregunto. Me dirá que no lo somos. Lo dirá de corazón, si lo dice, creo en

120
eso. Jax me dijo la verdad ahí fuera en la sala, pero tanto si es verdad como
si no lo es, mi familia tiene su manera de volver a la gente loca. Me pregunto
si eso es lo que hicieron con el hermano de Jax. Me pregunto si nosotros
seremos los siguientes.

121
25
EMMA…

Nos da la risa.

Sin venir a cuento.

En la intensidad de lo que ha pasado durante la última media hora entre


ambos, Jax y yo nos quedamos ahí, de pie bajo el agua, abruptas
emociones salen por todos lados y reímos.
“¿Por qué te ríes?’’ pregunto.
‘’Porque tú te ríes’’, dice, sus labios, esos hermosos labios, que pueden ser a
la vez brutales y tiernos, se curvan y él aparta el pelo de mi cara. ’’ ¿Por qué
te ríes tú?’’
‘’Porque tú te estás riendo’’. Mi estómago escoge ese momento para rugir y
ambos nos reímos de nuevo.
‘’Quiero satisfacer tus necesidades completamente, dulzura’’, susurra.
’’Terminemos esto y vayamos por algo de comer camino a tu casa. O mejor
aún, pidamos comida a domicilio y nos encontramos allí. Entonces te tendré
toda para mí el resto del día y de la noche’’.
Es la segunda vez que hace esa afirmación y siento que esta vez me siento
tan complacida como la última. No pretendo compararlo con York, pero es
difícil no hacerlo. Un domingo con York significaba hacer solamente lo que él
quería. Esto no se siente que sea solo sobre Jax, sino sobre los dos.
‘’Me gusta la idea’’ digo, echando a un lado las irritantes advertencias de
personas que son enemigas y están destinadas a quemarse y hacerse daño

122
mutuamente. Nosotros ya estábamos quemados y heridos cuando nos
encontramos, razón por la cual pienso, pienso que nos necesitamos.
Nuestro tiempo en la ducha juntos, es breve , pero lo pasamos riendo y
sonriendo, dejando a un lado familias y tragedias. Es como el respiro que
necesitábamos, así que lo hacemos, aquí y ahora, juntos. Minutos más tarde,
ya estoy vestida, con unos pantalones vaqueros negros y una camiseta rosa
fucsia, y me dispongo a aplicarme el maquillaje. Jax se coloca a mi lado,
lleva puestos unos vaqueros desgastados y una camiseta marrón de North
Whiskey. Procede a observar cómo me maquillo.
“¿No tienes que afeitarte o algo?’’
Se pasan las manos por la incipiente barba. ’’Me gusta así’’. Él me toma del
brazo y tira hacia sí mismo. ’’Y tú me gustas así’’.
“¿Así?’’
‘’Sí así. Justo así’’.
‘’OK, pero solo llevo sombra en un solo ojo’’ digo, pensando en que debería
haberle pedido un tiempo sola para arreglarme .Este hombre es bellísimo y
yo me veo hecha un desastre.
‘’Eres hermosa, hasta con un solo ojo rosa’’.
Me río pero él no, su humor cambia, el aire se hace espeso.
“¿Por qué demonios tienes que ser una Knight?” Su voz es baja, gutural,
atormentada.
Me lleva al límite. “No puedo cambiar quién soy’’.
‘’Y la ironía en ese argumento es que la mitad de la atracción es por ser
quien eres’’.
Palidezco, confundida. ”No entiendo”.
‘’Yo tampoco’’, acaricia mi mejilla. ’’Voy a recoger mis cosas’’.
Se vuelve y sale de la habitación, dejándome un poco aturdida y confusa.
No podemos dejar atrás este asunto de la familia. Me dijo claramente en el
dormitorio que su hermano está muerto por culpa de mi familia. No confía en
mí. No puede confiar en mí. Ninguno de los dos podemos confiar en el otro.
Aún así, aquí estoy. ¿Por qué? Me volteo de cara al espejo para estudiar a la
mujer del reflejo, como si ella tuviese la respuesta, como si no fuera yo
misma. La que nació siendo una Knight pero se sintió como que no
pertenecía a ellos durante toda su vida. Jax sabe eso sobre mí, cuando los
demás a mi alrededor no. Quizás esa sea la respuesta, la verdadera Emma

123
es invisible para todos excepto él. Pero, ¿por qué he aceptado ese status en
mi vida? ¿Dónde me ha llevado eso?
Esta idea predomina en mis pensamientos mientras termino de maquillarme,
seco mi cabello y me lo aliso dejándolo de un castaño brillante que cae por
debajo de mis hombros. Satisfecha por lucir presentable ahora, me agacho
junto a mi bolso para guardar mi maquillaje, cuando mi mano toca el diario
de mi padre. Frunzo el ceño y lo recojo. ¿Por qué iba a traerlo para darme
una ducha rápida? ¿Será que Jax lo metió ahí?
Lo abro por la página que dejé marcada para leer esa frase que me
persigue: Todos estábamos mejor con él muerto. Trago saliva por la brutal
declaración que cobra más sentido tras haber hablado con Jax hoy. Tras oír
lo seguro que está de que no solamente mi familia es la razón de que su
hermano esté muerto, sino que también hubo juego sucio con nuestras
negociaciones con Hunter. Pienso en nuestro extraño intercambio hace unos
minutos, sobre el hecho de que yo sea una Knight, y de repente, eso cobra
más sentido. ¿Habrá leído Jax eso?

124
JAX…

Preparo una bolsa con el aroma de Emma aún en mi piel, su sabor en mis
labios. Necesito retomar el control de mí mismo. Vine aquí para demostrar
que los Knight mataron a mi hermano y para hacerles pagar por ello, pero
acabé en la cama con Emma. No, esto es más que eso. La invité al castillo
sin ningún motivo, pero la quiero conmigo. Quiero pasar más tiempo con
ella. Me froto la mandíbula y salgo al patio, dejándome caer en la
barandilla. ¿Cómo la mujer de la que no me puedo alejar acabó siendo
Emma Knight? Parte de mí quiere volver a follársela. Quizás si me la follo lo
suficiente, podré sacarla de mi sistema, pero esa es una gilipollez que me
digo a mí mismo para hacerme sentir mejor durante tres segundos. No me la
voy a sacar de mi sistema follándomela, si lo hiciera, sería una excusa para
tenerla desnuda de nuevo. Una vez y otra vez. Y otra jodida vez.
Mi teléfono comienza a sonar en el bolsillo y cuando lo saco, leo en la
pantalla ‘Jill’. Jill es mi mánager de operaciones, a la que envié un correo
electrónico esta mañana y le ordené que aplazara mi reunión unos cuantos
días. ’’Habla Jax’’, digo formalmente, por necesidad. Jill está muy pegajosa
con eso de que necesita confort, considerando que no solo es mi mánager
de operaciones sino también la ex prometida de mi hermano.
‘’Ya sé que eres Jax’’, dice con una risa agitada. ’’Yo te llamé, recibí tu
correo esta mañana, pero Neal Mink no está muy contento, no va a
posponer tu reunión de mitad de semana hasta para justo antes de la fiesta
del viernes noche’’.
Frunzo el ceño, esa no es la manera de actuar de Neal. “¿Qué me he
perdido? ¿Qué lo tiene tan malditamente enojado?’’
‘’Algo sobre que tú has jodido una inversión y ahora tendrás que pagarlo en
whiskey, dice que va a tomar un vuelo mañana. Que estará en tu oficina el
martes’’.
‘’No voy a regresar a toda prisa por Neal’’.

125
‘’¿Tienes idea de cuánto negocio hacemos con Neal?’’Pregunta,
levantando la voz. ’’Hunter se pasó años alimentando esta relación’’.
Mi mandíbula se aprieta porque sé que eso no es cierto. Yo fomenté esa
relación laboral.’’No voy a regresar para tener una reunión el martes’’.
“¿Qué hay sobre el Whiskey Harvest, Jax?’’
“¿Qué pasa con eso?’’
‘’Es este fin de semana. Todos nuestros clientes importantes estarán ahí para
probar muestras’’.
‘’Y tú lo has manejado durante tres años. No necesitas que yo lo prepare.
Estaré de vuelta para el evento’’.
‘’Tenía a Hunter, Jax’’, su tono sube de nuevo. ’’Tenía a Hunter’’.
Me froto la barbilla. ’’Ya veré si puedo volver lo antes posible. Hablaré con
Brody a ver si él puede llegar antes’’.
“¿Brody?’’ dice refiriéndose a mi hermano. ’’Sabes que él odia el Harvest’’.
Al igual que yo, pienso. ’’Tengo que irme. Tengo que llamarlo a él y a Neal’’.
‘’Te necesito de vuelta Jax’’.
Ella cuelga el teléfono, y yo envío un mensaje a Brody: Jill está teniendo
dificultades .Estoy estancado en San Francisco. ¿Puedes estar ahí antes del
jueves, como tenías planeado llegar para el Harvest?
¿Dificultades cómo? Responde inmediatamente.
Respondo con: Hunter solía ayudarla con el evento .Él ya no está. Ella está
sola.
Joder, es su respuesta. Trataré de arreglármelas pero ya sabes lo que pienso
de Jill y el maldito Harvest.
Teniendo en cuenta que ella fue su prometida primero, antes de irse con
Hunter, si lo entiendo, pero siempre creí que Jill amaba a Hunter, y en su
defensa, Brody es un cretino cuando se trata de mujeres. Marco a Neal, el
cual contesta tras el primer tono de llamada. ”Me tienes jodido’’.
‘’Te dejé tres mensajes para que te alejaras de ese negocio antes de que se
fuera al diablo’’.
‘’Mi corredor de bolsa dice que se fue al diablo porque tú te retiraste’’.
‘’Mi hermano me sacó porque se estaba yendo al demonio. Él también trató
de llamarte como le indiqué. ¿Qué tal si devuelves las llamadas?’’
‘’Joder’’, maldice. ’’Estaba fuera del país’’.
“¿Sin correo electrónico?’’

126
‘’Mierda, lo siento, tío. Es culpa mía .Estoy perdiendo la cabeza porque se
me fue la mano’’.
‘’Bueno, no pierdas la cabeza. Tengo las de ganar en un negocio
interesante. Reúnete conmigo para tomar unos tragos antes del opening del
Harvest. Lo hablaremos entonces’’.
‘’Vale, vale. Gracias, Jax. Perdona por haber actuado como una perra’’.
Ambos reímos, nos despedimos y yo me vuelvo a girar hacia la barandilla.
¿Por qué todo lo que tenga que ver con lo que ha pasado me molesta? Me
concentro en la respuesta mentalmente y en Jill. Para una persona
independiente y territorial en su trabajo, tiene demasiadas ganas de
tenerme de vuelta, y no le importa poner cartas emocionales sobre la mesa.
La he interrogado sobre los Knight y las ventas, y ella jura no saber nada,
pero, ¿y si lo sabe?¿Y si Randall o Chance le dijo que me mantenga alejado
de Emma? Es una idea ridícula pero ahora la tengo en mi cabeza. Y no se
va.
Agarro el teléfono y envío un mensaje al detective privado que contraté el
mes pasado, cuando debería haberlo contratado antes: Jill Radcliff,
consigue a alguien que la investigue.
Apenas termino de enviar el mensaje cuando oigo ’’Jax’’ a mis espaldas.
Con el sonido de la voz de Emma, me giro y la encuentro en la puerta, su
pelo oscuro se levanta con la brisa del océano, y ostia puta, se ve más
hermosa cada vez que la veo. Es perfecta, pero la expresión en su rostro en
forma de corazón no lo es. Tiene en su mano el diario de su padre y dice
‘’tenemos que hablar sobre esto’’.

127
26
JAX…

Siento como el frío me invade. ’’ ¿Qué pasa con el diario de tu padre,


Emma?’’
“¿Cómo apareció en mi bolso?’’
‘’Yo no lo metí ahí si eso es lo que estás insinuando’’.
‘’Yo no lo traje, pero estaba aquí. ¿Cómo es posible?’’
Mi teléfono vibra al recibir un mensaje, pero lo ignoro. Lo vuelvo a meter en
mi bolsillo. “Ni siquiera estaba en la habitación cuando estabas empacando.
Tu bolso tenía la cremallera cerrada cuando me lo mostraste y cuando nos
marchamos’’.
Su mirada analiza mi rostro, estudiándome, acusándome, y luego se suaviza.
“Cierto’’, deja salir el aire. “Cierto’’. Ella aparta la mirada y la vuelve a dirigir
a mí. “Me he estado obsesionando con sus palabras .Quizás lo agarré sin
pensar. Lo siento, Jax. No pretendía acusarte’’. Ella se acerca, cerrando el
espacio entre ambos, podría tocarme si se inclinase, con ese maldito diario
en medio. ’’¿No lo pusiste en mi bolso pensando que lo querría?’’
Ese intercambio de palabras trae, una vez más, todo el drama de nuestras
familias, amenazando con matarnos, incluso antes de que esto haya
comenzado. “Quieres decir, ¿Por qué yo quería leerlo? Porque eso insinúa el
tono con que lo dice, pero no, no lo hice’’.
“Cierto’’, dice. ’’Eso sonó como que te acusaba, ¿verdad?’’
“Sí, sonó así, pero teniendo en cuenta cómo empezamos, lo entiendo,
Emma’’. Mis brazos acarician los suyos. “No te estoy usando ahora. Te juro
que no, no lo estoy haciendo; no lo haré. Dios, mujer, estoy locamente
obsesionado contigo, por ti, no por nuestras familias’’.

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“Eso no es lo que dijiste en el baño’’.
“Estoy obsesionado contigo. Solo contigo’’.
“Esa no es la respuesta’’.
“Ojala no fueses una Knight’’.
“Ojala no estuvieras obsesionado con los Knight’’.
“Estoy obsesionado contigo, mujer, contigo. No me importa ese diario,
Emma. O follar” —Aparto la mirada porque eso es mentira, y no quiero
mentirle a Emma.
Su mano agarra mi rostro, obligándome a mirarla. “Tu hermano está muerto.
Por supuesto que quieres leer el diario. Está bien si lo dices, lo cierto es, que
creo que necesitas leerlo. Quizás haya respuestas en él, pero se me está
haciendo difícil dejar que lo hagas. No sé cómo reaccionarás o cómo
reaccionaré yo misma a la forma en que reacciones’’.
“No te estoy presionando para que lo hagas, Emma’’.
“Lo sé’’, dice con firmeza. “Pero quieres hacerlo, y está bien. Pero no estoy
segura de que eso ayude de todos modos. Él era inteligente. No mencionó
nombres y habla de manera general. Pero hay ciertas cosas que puede que
te lleven a encontrar respuestas, y a mí también. Yo también quiero saber
qué pasó’’.
Quiero ese diario, lo he querido desde el momento que descubrí que era de
su padre, pero ahora que tengo la oportunidad una vez más de tomarlo,
estoy dudoso, todo por Emma. Todo es por lo que dijo hace unos segundos.
No sabe cómo reaccionaré a lo que hay dentro. No estoy seguro de que
ninguno de los dos estemos preparados para esa realidad. “Salgamos de
aquí’’, digo. “Iremos a tu casa y veremos qué hacemos’’.
“Sí. De acuerdo”. Ella duda un poco y luego se pone de puntillas para
presionar sus labios con los míos.
Sujetándole la cabeza, la beso, un profundo roce de lenguas antes de
murmurar de nuevo. “Lo averiguaremos, te lo prometo”.
Ella asiente, pero la verdad, es que ambos estamos cayendo en picado por
un agujero negro, lleno de arenas movedizas .Y puede que nos asfixie a
ambos. No sé hacia dónde nos lleva todo esto a los dos. Solo sé que no
puedo alejarme, ni por mi hermano que ya no puede pelear por sí mismo, ni
por ella.

129
Entramos a la habitación y cierro la puerta del patio. “Decidamos qué
queremos comer para pedir algo ahora’’, sugiero para suavizar un poco la
atmósfera entre nosotros y que podamos volver a ser nosotros mismos.
‘’Si te gusta la pizza, mi lugar favorito es Mellow Mushroom’’.
‘’Me encanta Mellow Mushroom’’digo, y empiezo a notar estas pequeñas
cosas que ambos tenemos en común y que puede que no sea el caso con
nadie más. ’’Lo echo de menos’’.
Hablamos de nuestros ingredientes favoritos y no es el tipo de conversación
de relleno para momentos incómodos con gente que no te importa.
Decidimos qué vamos a pedir y cuando me sonríe, me ilumina el día. Ilumina
toda la maldita habitación. Compartimos una cálida mirada, un
entendimiento entre ambos que dista mucho de la pizza .Más allá de la
razón, la familia, y quizás del asesinato, las palabras que ninguno de los dos
se ha atrevido a decir, nos entendemos. Y llegado este punto, estamos
demasiado metidos en esto como para darse media vuelta.
Esperamos hasta que estamos llegando al edificio de Emma para darle al
botón de pagar en nuestro pedido con el plan de entrar y prepararnos para
comer sin ningún caos. Entrando al bloque de apartamentos, caminamos
por el lobby y encontramos a un guarda tras el mostrador de seguridad, que
no estaba antes. ”Me acabo de dar cuenta de que no recibí ninguna
llamada acerca del asunto de seguridad’’, dice Emma cuando pasamos por
delante.
‘’Nos encargaremos de eso mañana’’, digo, deslizando mi brazo alrededor
del suyo. ’’ ¿Quién es el tipo que está ahí ahora?’’
“Ni siquiera lo conozco’’, dice. “Lo cual es raro, no he visto a nadie nuevo en
mucho tiempo’’.
No me gusta cómo suena eso y no pienso dejarla aquí sola por ahora. El
regreso de York a la vida de Emma no me sentó nada bien, pero también
recuerdo un comentario que ella le hizo a él sobre no compartir un secreto.
Ese es un comentario que quiero entender antes de manejar todo esto.
Subimos al ascensor y atraigo a Emma hacia mí, bajo mi brazo, pero ninguno
de los dos habla. Quizás sepa que hay cámaras, quizás no, pero estoy
jodidamente seguro de que estamos siendo vigilados y no me gusta. Una vez
que hemos llegado a su planta, tengo una nueva preocupación. Si York ha
entrado a su apartamento, ¿puede cualquiera entrar a instalar un micrófono

130
en su casa? Estamos hablando de un asesinato, aunque ella aún no lo haya
admitido.
A medio camino de la puerta, la volteo hacia mí. ’’Tenemos que regresar a
mi hotel’’.
‘’Espera, ¿qué? No entiendo’’.
‘’Si York pudo entrar en tu apartamento, cualquiera podría hacerlo. Estoy
aquí. Estoy contigo. Hay quienes podrían verlo como meterse en problemas.
Y el nuevo guarda no me da buena espina’’.
Ella traga saliva. ’’¿Qué es esto Jax? ¿Qué es lo que no sé? ¿De qué va todo
esto?’’
‘’Te lo diría si lo supiera pero no lo sé. Tú no lo sabes, pero maldita sea,
tenemos que averiguarlo sin que nadie nos mire. El hotel es un lugar seguro.
Más seguro que tu apartamento en este momento. Haz las maletas para
quedarte en el hotel y para venirte conmigo a Maine’’.
Ella niega con la cabeza. “No sé sobre irme a Maine, Jax. ¿No estaremos
buscando problemas?”
“Sí, Pero quizás eso es lo que tenemos que hacer para obtener respuestas. A
nuestra manera, contratando un guarda encubierto y con un plan. Nos
quedaremos en el hotel hasta que consigamos todo eso’’.
‘’OK, entonces si tomamos ese camino como nuestro plan, y supongo que
eso haremos, parece ser tan buena opción como cualquiera ahora mismo,
voy a centrarme en lo más importante en mi vida en este momento, en este
instante’’.
Me pongo rígido por la presión de su hermano. “¿Y qué sería eso, Emma?”
“La pizza. ¿Qué pasa con la pizza?”
Me río por la inesperada respuesta, que demuestra que, aunque pueda
parecer tan delicada como una flor a veces, no lo es. Ella lucha contra lo
que le echen, como una Knight. Es una Knight, me recuerdo, y dejo ese
pensamiento a un lado para evitar a dónde pueda llevarme. Hunter y yo
éramos North los dos, pero para nada parecidos, lo cual es una realidad que
debería haber recordado al meterme en esto. Y Emma no es para nada
como su padre.
‘’Tienes que hacer las maletas’’, digo. “Haremos que nos entreguen una
nueva en el hotel”.
‘’A estas alturas, más vale que pidamos una extra’’.

131
No me río. La comida es un asunto importante que no ha sido atendido
debidamente hoy. “Creo que tienes razón’’. Enlazo los dedos de una mano
con los suyos y la guío hasta la puerta. Una vez ahí, presiono mi mejilla contra
la suya y susurro, ”Suponte que estamos siendo grabados. Habla solo de
cosas como lo guapo que piensas que soy hasta que salgamos de aquí’’.
Se ríe y maldita sea, mi polla se hace más gruesa en respuesta. Por una puta
risa. Tengo problemas con esta mujer, y si me equivoco con ella, y resulta ser
una Knight hasta la médula, estoy jodido de todas las maneras habidas y por
haber.

132
27
JAX…

Una vez dentro del apartamento de Emma, ella se apresura a su habitación


a empacar. Escaneo la habitación para encontrar señales de algo que
parezca extraño. A simple vista, todo parece normal, pero mi piel me dice lo
contrario, los nervios al límite. Me da el presentimiento que algo no anda
bien. Para nada. Es hora de hacer algo por mi parte, y decido que mi
detective privado, un tipo que conocí en la universidad, no es el más
apropiado para esto. Ya hablamos en su día de sus limitados recursos pero
eso estaba bien por aquel entonces. Pero yo estaba probando, viendo hasta
donde quería llevar todo esto, en base a lo que habíamos encontrado. Estoy
cansado de tantear el terreno. Le envío un mensaje: Tengo que llevar esto a
otro nivel. Necesito a alguien que pueda manejar seguridad encubierta en
San Francisco y Maine. Y a donde carajo me lleve esto. Y lo necesito ahora.
Él me responde inmediatamente con un nombre y un número: Walker
Security. Ellos son lo mejor de lo mejor y un grupo de trabajo lo
suficientemente grande como para cubrir tus necesidades ahora mismo.
Tienen una oficina en San Francisco. Su nombre es Rick Savage. Le dicen
Savage. Solo te advierto, es bastante grande y tiene una personalidad
fuerte.
No es una llamada que pueda hacer aquí o con Emma presente, pero no
quiero dejarla sola o dejarla a un lado. Tampoco es una llamada que pueda
posponer. Encontraré la manera y el momento de hacerlo. Empiezo con un
mensaje: soy Jax North. Necesito que me hagan un trabajo de seguridad e
investigación. Me puso en contacto Cory Smitty, pero no puedo hablar en
este momento. ¿Podemos quedar esta noche en mi hotel?

133
Savage responde de inmediato: Vivo para servirte y destruir a tus enemigos.
Claro. ¿A qué hora puedo servirte?
Y ahí está esa personalidad. Echo un vistazo a mi reloj. Son las dos en punto.
No me extraña que Emma y yo estemos tan jodidamente hambrientos.
Organizo la reunión a las cuatro en el bar del hotel.
Vuelvo a entrar al apartamento, echo la llave, subo las escaleras y veo a
Emma frente a una maleta. “No sé qué llevarme a Maine. ¿Cómo está el
clima allí? Y no, eso no quiere decir que esté segura de irme aún. Sé que ese
es el plan pero es una locura todo lo que está aconteciendo en estos
momentos. Solo necesito estar preparada si decido alejarme de mi trabajo”.
“Te voy a llevar a Maine, aunque tenga que secuestrarte”, digo.
“Eso suena muy criminal por tu parte”.
Camino hasta llegar a ella por detrás y pongo mis brazos alrededor. “Soy el
tipo de chico criminal, bebé”, digo, le beso el cuello y la suelto. “Pero ya que
vas a ir, mete ropa acorde para unos veinte grados, pero también hace
fresco cerca del agua, donde nosotros estaremos. Y este fin de semana es
nuestro Whiskey Harvest, lo que incluye un evento casual y formal”.
“Whiskey Harvest”. Frunce el ceño. “¿Tus cosechas whiskey?”
Me río. “No, pero es algo que una persona encargada del marketing se
inventó hace una década y a nuestros clientes les encanta. Siempre
sacamos un nuevo tipo de whiskey y botellas de edición especial solo para
ese fin de semana”.
“Suena divertido pero el empacar se me acaba de hacer más complicado”.
“Tenemos buenas tiendas por allí. Te compraré lo que te haga falta”.
“No me comprarás nada. Puedo pagar mis cosas”. No me mira, lleva esto un
paso más lejos, se marcha y se adentra en el armario.
Obviamente, el tema del dinero es delicado para ella, y, a juzgar por el
testamento de su padre, un arma que usó contra ella. Un arma que yo jamás
usaré contra ella. La sigo a su armario y la encuentro mirando fijamente al
suelo, no tiene sus ojos puestos en la ropa. “Emma”, digo suavemente.
Hace un movimiento brusco volviéndose a mirarme, como una cierva a la
que acaban de sorprender. “Lo siento. Me duele la cabeza. Necesito
comer”.
Entro al armario con ella y tomo los dedos de ambas manos con mis manos,
el roce, como cada roce con Emma, necesario como nunca lo había sido
con otra mujer. Me acerco y susurro “el dinero es poder, puedo entender

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eso, pero solo es un arma si se usa de esa manera”. Me echo hacia atrás
para mirarla y asumo el riesgo de que el armario sea el único lugar seguro
para hablar. “Lo he usado de esa manera. Lo usaré de esa manera, pero por
negocios. Nosotros no somos un negocio. Nunca será de esa manera entre
nosotros y te diré más cuando tengamos privacidad”. Le beso la mano, y
porque no quiero que se sienta como si debiera algo, ni siquiera una
respuesta, salgo del armario. Ya de por sí, le estoy pidiendo demasiado,
diciéndole que me ayude, cuando ayudarme va en contra de su familia,
pero no tengo otra opción. Tengo que descubrir qué influencia tenía su
padre sobre mi hermano. Porque la tenía, y podría ser que su familia trate de
usarla contra mí o mi otro hermano.
Me dirijo hacia el sofá donde dormimos anoche y me siento, esperando por
si necesita ayuda con su maleta. Emma sale del armario con un brazo
cargado de ropa, su mirada va hasta el otro lado de la habitación
buscando la mía, cálida. Se siente complacida, y eso me complace. Otra
prueba de que estoy con el agua hasta el cuello con esta mujer, cuando
normalmente, ni siquiera me meto en la maldita agua.
Minutos más tarde, ha terminado de empacar y nos dirigimos a la puerta.
Una vez que estamos fuera, en el pasillo y ella está cerrando la puerta con
llave, caigo en la cuenta de que no llamé a un cerrajero. Me aseguraré de
que Savage se encargue de esto si lo contrato. Espero que me guste lo
suficiente como para pagarle a él y a su equipo.
Mi instinto me dice que mi presencia aquí en la ciudad, más concretamente
mi presencia aquí en la ciudad con Emma, es el detonante de alguien. Y eso
supone un problema, ya que no sé quién sujeta el arma proverbial.
Llegamos al lobby rápidamente, ambos arrastrando una maleta al pasar
seguridad, y Jeff está de vuelta tras el mostrador, haciéndole una señal a
Emma. “Srta. Knight”, la llama, apresurándose para alcanzarnos en la salida.
“¿La contactó mi supervisor?”.
“Aún no”, dice Emma. “¿Hablaste con él?”.
“Sí”, responde. “Es extraño que no la haya contactado. Veré qué pasa. De
nuevo, siento lo que sucedió. Es inaceptable”.
“¿Quién era el hombre detrás del mostrador hace una media hora?”,
pregunto. “¿Era ese tu supervisor?”.
Jeff frunce el ceño. “No sé a quién se refiere. Yo soy el único de guardia
hoy”.

135
“¿Cómo hacéis los descansos?” digo, antes de meterme en el agujero negro
de problemas al que esto me está llevando. “¿Tienes a alguien de
respaldo?”.
“No para hoy”, dice. “Solo tengo un turno de cinco horas”.
Emma se mete en la conversación. “Pero había un hombre con uniforme
detrás del mostrador cuando llegamos hace media hora”.
“¿Lo había?”.
“Sí”, Emma insiste. “Lo había”.
“Quizás mi supervisor esté en el edificio y yo no lo sabía”. Él agarra el walkie
talkie y hace una llamada mientras Emma me mira con preocupación. Yo
asiento para confirmarle que pienso lo mismo, y entonces Jeff nos devuelve
su atención. “Él no está aquí. Nadie está de guardia. Quizás fuese mi
reemplazo. ¿Me lo puede describir?”.
“Sí”, digo dándole un resumen.
Él frunce el ceño. “No sé. Averiguaré quién fue. Gracias por dejarme saber”.
“Quizás esa sea la persona que dejó entrar a York a mi apartamento”, dice
Emma. “Tenemos que saber quién es. Por favor. Haz que tu supervisor me
llame lo más rápido posible”.
“Sí, señora. Llamaré a su teléfono principal”, se dispone a hacerlo
apresuradamente.
Emma se vuelve hacia mí. “Tu hotel suena mejor por minuto”.
Tiene razón. Es así y la tengo que sacar de aquí cuanto antes.

136
28
JAX…

El trayecto al hotel es corto, Emma y yo no hablamos aparte de pedir la pizza


y lidiar con el otro pedido que no podremos aceptar en su apartamento.
Una vez llegamos al hotel, mientras arrastramos las maletas hacia la puerta,
Emma susurra. “¿Qué demonios está pasando, Jax?”.
“Te lo dije, dulzura. No lo sé. Pero lo averiguaremos”.
“¿Cómo?”.
“Mi padre siempre me dijo que me rodeara de personas que saben más que
yo, así aprendería de ellas y me haría más inteligente. En resumen, lo
averiguaremos contratando a un investigador privado y un ejército si hace
falta”. Entramos al lobby y le hago un gesto al mayordomo mientras agrego,
“pero primero vamos a comer, antes de que le arranque a alguien un brazo
a mordiscos”.
“Sin cachondeo”, coincide. “Tú el izquierdo y yo el derecho”.
Compartimos una mirada que es tan cierta y sencilla como ese intercambio
de palabras. Quiero besarla. Quiero follármela. Solo quiero comer pizza con
ella. No soy un tipo de relaciones de pareja. No importa lo que haya dicho o
pensado hasta el momento, tengo que recordar que no soy del tipo de
hombres que tiene relaciones de pareja con Emma Knight. La estoy
asfixiando y necesito tomar las riendas de esto.
Cuando entramos en el ascensor, el aire se llena de tensión sexual y cuando
la miro, nuestras miradas colisionan, y solo quiero tenerla contra la pared,
con los pantalones bajados y enterrarme en ella. Eso es. Follar. Quiero
follármela. Eso es lo que es esto. Follar. Follar. Follar. Follar. Aún quiero
comerme una maldita pizza con ella. Aún quiero saber su historia, perderme
en ella.

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Cuando entramos a mi habitación, Emma y yo nos acomodamos
rápidamente, dejamos nuestras maletas en el sitio designado para el
equipaje, justo a tiempo para cuando llega la pizza, la facilidad con la que
interactuamos es increíble. Es cómodo. La comodidad deja a un hombre, en
mi posición, jodido de las peores maneras. Aún así, cuando la pizza llega
echando humo y oliendo tan malditamente bien, nos sentamos frente a la
mesa de centro, mi solución comienza a desmoronarse. Abro la caja y
ambos miramos al burbujeante queso, y en un momento, Emma hace que le
devuelva la atención a ella.
“Gracias a Dios”, dice Emma efusivamente. “Estoy muerta de hambre y no
me importa que me veas tragarme una pizza entera. La quiero en mi
cuerpo”.
Y ahí está eso. Me río, la tensión se va liberando en mi estómago. Tensión que
no pensé que se liberaría nunca. Tensión que empezó meses antes de la
muerte de mi hermano, cuando noté que no era él mismo. Pero se va
liberando y me encuentro a mí mismo enfocado en el momento, en Emma, y
ella no lo duda en absoluto.
Ella coge un trozo de pizza y le da un mordisco. Su entusiasmo es sincero. Ella
es sincera. No creo que mucha gente lo sea, pero ella sí, esta mujer lo es, y
una oleada de proteccionismo se levanta dentro de mí. ¿Por qué demonios
trato de hacerla mi enemigo? Parece que eso es lo que ha tenido que
soportar toda su maldita vida.
“¿Dónde vives?” pregunta, soltando su trozo en el plato y quitándole una
rodaja de pepperoni. “Aparte de en Maine, por supuesto”.
Agarro un trozo de pizza. “Vivo en el castillo”, le pego un bocado a la pizza.
“¿Siempre has vivido allí?”.
“Sí”, mis labios se aprietan formando una línea recta, porque sé que este
tema no nos lleva a buen puerto. “Está dividido entre habitaciones y oficinas.
Hunter y yo vivíamos ahí. El más pequeño de mis hermanos, Brody, vive
independiente en Nueva York. Lleva North Whiskey y tiendas de puros desde
allí.
“Sabía que tenía esas tiendas”, dice. “No sé cómo, pero tu familia ha estado
conectada a nuestros hoteles toda mi vida. Supongo que lo escuché en
algún momento. ¿Cuántas hay?”.
“Cien ahora. Lo ha convertido en un imperio”.

138
“Eso parece. ¿Cuánto conocías a mi padre, Jax? Simple curiosidad. “No
trato de llagar a ninguna parte con esto”.
“No muy bien. Hunter siempre fue el posible heredero. Mi padre fue el
contacto hasta que mi hermano tomó el mando. Yo me encargo del lado
financiero del negocio, planeamiento de estrategias, desarrollo de nuevos
productos”.
Ella lo considera durante unos momentos que se convierten en minutos
cómodos en silencio mientras comemos, sé que su mente está donde está la
mía. Nuestros padres se conocían pero nosotros nunca nos vimos, no hasta
ahora, pero voy un paso más allá. Ahora nuestros padres están muertos. Me
viene una sensación de mal agüero con ese pensamiento.
“¿Por qué Brody vive independiente?”, pregunta mientras termina la mitad
de su trozo de pizza, cambiando de tema de una manera tan sencilla
aparentemente pero sospecho que no lo es. Su mente podría estar teniendo
pensamientos tan oscuros como los míos, y quiere un escape. “¿Por qué
Nueva York? ¿No podría manejar su pequeño imperio desde el castillo? ¿O
al menos desde Maine? ¿Qué tan grande es el castillo?” se ríe. “Disculpa, te
he lanzado preguntas de todos los colores”.
“El castillo consta de mil quinientos cincuenta y ocho metros cuadrados, por
eso las oficinas centrales funcionan desde ahí. Respecto a Brody, él siempre
sintió que nunca sería el rey del castillo, como a él le gusta llamarlo, así que
quería demostrar que podía valerse por sí solo”.
Ella me estudia un instante y aparta la mirada, no sin antes dejar entrever un
destello de emoción en sus ojos. Ella se identifica con Brody. Creo que de
verdad consideró lo de dejar la cadena hotelera. “¿Qué edad tienen tus
hermanos? O...” Me mira “Jax...”.
“No pasa nada. Brody tiene treinta y dos y Hunter tenía treinta y seis antes de
morir”.
“Entonces Hunter se hizo con el trono, mientras que Brody decidió alejarse.
Entre tanto, tú te dedicabas al boxeo. Es un gran salto del whiskey a eso.
¿Por qué? ¿Por la misma razón que Brody? ¿Para tener tu propio espacio?”.
“Tenía problemas con mi temperamento”, admito.
Se termina el trozo de pizza a la misma vez que yo. “¿Tú?”, pregunta.
“Parece que llevaras el control, todo tranquilo y organizado”.
“Lo cual aprendí del boxeo. No se derriba a un oponente abalanzándote
sobre este, sino con estrategia”.

139
“¿Qué edad tenías y durante cuánto tiempo te dedicaste a ello? Semi-
profesional es un nivel bastante elevado, ¿no es así?”.
“La universidad. Y sí, tuve la oportunidad de hacerme profesional, pero me
jodí una rodilla y nunca volví a ser el mismo tras eso”.
“Debe haber sido devastador”.
“En el momento, lo fue”, admito, “pero eso me ayudó a convertirme en
quién soy. Crecemos con cada montaña que subimos, incluso con esas, con
las que caemos”.
“Incluso con las que caemos”, dice suavemente, casi para sí misma. Me
echa un vistazo rápido. “Creo que caer es mejor que no intentar subir”, dice.
Quiero preguntarle acerca de ese comentario pero no me da la
oportunidad. “Hablas de tu madre como si fuera de un tiempo ya pasado.
Quería preguntarte sobre ella anteriormente pero no parece que quieras
hablar de ella y si es el caso ahora mismo, lo entiendo y pasaremos a otra
cosa, pero, ¿está viva?”.
“No tengo ni puta idea. Se fue cuando yo tenía trece años, se divorció de mi
padre, tomó buena parte del dinero y nunca miro atrás”.
“¿Nunca?”.
“No he hablado con ella desde que se marchó”.
“¿Ni siquiera cuándo murió tu hermano?”.
“Ni una palabra. Pero mi padre murió seis meses antes en un accidente de
esquí. Si alguien sabía cómo contactarla, ése era él, pero él ya no estaba”.
“¿Era ella la causa de tus problemas de temperamento?” indaga, sin perder
el tiempo.
“Sí”, respondo sin dudarlo. Conozco mis demonios demasiado bien. “Me
estaba metiendo en peleas y mi padre se cansó. Me llevó a un gimnasio y les
dijo que me hicieran entrar en razón a puñetazos. Y funcionó”. Recuerdo ese
primer día en el ring, cabreado y siendo atacado, allí de pie gritando “¡Más!
¡Hazlo otra vez!”.
“¿En qué estás pensando?” dice Emma, dándome un codazo.
“Recordando ese primer día de gimnasio” digo, con una sonrisa irónica. “Mi
padre hizo bien en llevarme allí. Era un buen hombre”.
“Ojalá pudiera decir lo mismo del mío”. Niega con la cabeza. “¿Por qué
estoy hablando de eso? Saltémonos ese tema. ¿Se volvió a casar tu
padre?”.

140
“No”, dejando pasar el tema de su padre, cuando preferiría no hacerlo, pero
su pérdida es todavía reciente. Lo entiendo. “No se volvió a casar”, añado.
“Creo que no le salía el volver a querer así. Él amaba a mi madre muchísimo.
Apasionadamente. Intensamente. No hacía falta ser un adulto para ver o
saber que le había hecho daño. Mi padre, duro como el acero estaba
hecho añicos por dentro, pero fue fuerte por sus muchachos”.
“No me extraña que tengas treinta y cuatro años, seas un hombre para
casarse, y aún andes soltero”, levanta una mano. “No es que esté
contemplando casarme contigo, somos la peor combinación del mundo.
Nuestras familias se odian”. Ella se cruza de piernas, yo termino mi trozo de
pizza y le agarro una pierna, girándola para que me mire y deslizando un
brazo bajo sus rodillas. “Somos lo que sea que decidamos ser”.
“Yo jamás volveré a ser una chica de relaciones serias, así que sabes que
conmigo estás a salvo”. Aparta la mirada.
Le agarro la barbilla y la levanto para que me vuelva a mirar. “No soy él”.
“Deja de decir eso. Déjalo fuera de nuestras conversaciones”.
“Muy bien”, cedo. “No lo volveré a decir”.
“Y aunque no eres él, tú también quieres algo de mí”.
“Empecé queriendo algo de ti. Ahora te quiero a ti, Emma”.
“Pero sí quieres algo de mí. Por favor no pretendas que no es así”.
“Emma...”.
“No quiero que mi hermano sea mi padre, Jax”, dice, en lo que parece ser
un cambio de tema dramático, pero sé que no lo es. Me está diciendo que
siente como que le voy a quitar a su hermano, de la manera en que ese
diario le quitó a su padre. “Él no puede ser”, añade. “Estamos unidos. Él tiene
que estar de nuestro lado. No puedo perderlo a él también”.
Piensa que voy a hacerle daño a su hermano. Piensa que quiere a un
hombre que le va a hacer daño a ella y a su familia, y ahí es donde radica el
verdadero problema. A eso vine. Ella lo sabe. Yo lo sé. Ni siquiera se me pasa
por la mente negarlo.

141
29
JAX…

Ambos sabemos por qué fui en su búsqueda y ambos sabemos que no es


fácil para ella dejar eso a un lado, pero lo sé ahora. Me centro en ella y a
dónde la lleva este problema de nuestras familias. Me centro en cómo sus
experiencias pueden llevarnos a un aparente final. “¿Qué tan unida estás a
Chance, Emma?”.
“Cenamos juntos una vez a la semana. Vivimos en el mismo edificio.
Tomamos café un par de veces a la semana. Él se ha alejado un poco
desde la muerte de papá, pero cada uno lidia con el dolor a su manera.
Pero no tiene sentido que mi padre fuera a por tu hermano por el castillo,
pero no te buscara a ti cuando tomaste el mando. Y aún así, ¿mi hermano te
dijo que su testamento decía que te tenía que hacer una oferta?”.
“Eso dijo”.
“Nada de esto tiene sentido”, dice. “Siento como si tuviera que irme y
confrontar a Chance”.
“Esta es la cosa, dulzura. Puedes irte y hacer eso pero te va a decir
exactamente lo que me dijo a mí, lo que nos dijo a los dos. Que hacer una
propuesta para el castillo está en el testamento. Va a seguir con esa
historia”.
“Puede, o puede que no. No si le insisto. Creo que el mayor obstáculo que
tengo con Chance es que él quiere protegerme así como yo quiero
protegerlo a él. Ambos queremos mantener los buenos recuerdos de nuestro
padre”.
Mantener los recuerdos de su padre puede ser la forma en que Chance
quiere que ella guarde la opinión de él, también, pero no lo digo. Vamos a

142
averiguar quién es su hermano en realidad de una manera u otra pero no va
a ser aquí y ahora. Ella lo sabe. Yo lo sé.
Emma se sacude las manos y se levanta. “Necesito mostrarte algo”. Ella
desaparece en la habitación donde la escucho trastear en lo que creo que
es su maleta. Me levanto y me voy con ella para ver si puedo ayudar.
Cuando llego, tiene en sus manos una carpeta tipo acordeón y el diario.
Estoy cuidando la casa de mis padres, bueno, de mi madre ahora. Busqué
por el escritorio de mi padre y encontré el diario pero había más cosas.
Estaba esta carpeta. Todo y todos en este archivo, son algún tipo de objetivo
a por el que fue”.
Entrecierro los ojos. “¿A qué te refieres con objetivo a por el que fue?”.
“Parece que los tenía a todos investigados”. Ella lo abre y me pasa una hoja
de papel. “Escribí una lista de las personas por las que fue. Tu hermano no
está en esa lista”.
Cojo el papel y reviso los nombres, mis labios se vuelven una línea recta.
“Pero North Whiskey ha hecho negocio con todas estas personas de la lista”.
La cara de Emma palidece. “Y yo que pensaba que esto desmentía el que
tu hermano fuera uno de sus objetivos. ¿Crees que usó a toda esta gente
contra tu hermano?”.
“Creo que eso es exactamente lo que es”.
Mi móvil suena con un mensaje de texto y al echar un vistazo hacia abajo,
veo que es de Savage: Ya he llegado. Estoy en el bar tomando porque aún
no me contrataste, pero, para futuras referencias, el Savage borracho es un
Savage peligroso. Soy el tipo grande con una bella cicatriz bajo la mejilla,
pero no la menciones. Soy muy sensible a eso.
Esto podría desalentarme si no conociera esta clase de tipos. Es de los que se
esconden tras el humor pero te cortan la garganta. Y considerando que mi
hermano está muerto y bajo tierra, eso me funciona ahora mismo. Echo una
foto de la lista de nombres y le devuelvo el papel a Emma. “Tengo a una
persona de seguridad esperando para verme abajo”.
“¿De veras crees que necesitamos seguridad?”.
“Después del incidente en tu edificio, no voy a tomar ningún riesgo”.
“Dile que suba aquí”.
“No estoy seguro de si lo contrataremos. No voy a dejarlo subir a la
habitación”.

143
“Y quieres hablar con sinceridad con él sobre mi familia”, se cruza de brazos.
“Lo capto”.
Coloco mis manos en sus brazos. “Si lo contrato, voy a hacer que su equipo
investigue esta lista y más”.
“Bien”, dice firmemente. “Creo que ambos necesitamos respuestas”. Ni
siquiera piensa en descruzar los brazos.
“Si lo contrato...”.
“Vete a hablar con él, Jax”, dice, su tono aún tan severo como hace unos
segundos. “Como ya dijiste, ambos necesitamos respuestas”.
Tiene razón. Las necesitamos, pero no estoy seguro de si a alguno de los dos
nos gustará lo que vamos a descubrir. Me acerco y la beso, pero no digo
nada y con razón. Estoy jodidamente seguro de que si le comento que
pienso que su familia hizo que mataran a mi hermano, se irá. Y como no
quiero que se marche, ese es un problema que resolveré solo de una
manera. Me largo sin ella y espero que este personaje Rick Savage me
consiga una respuesta que no convierta a Emma en mi enemigo, pero siento
que cada paso que doy pone una milla de distancia entre nosotros. Sé que
pagaría por esto sin ella, pero es necesario.
Entro al ascensor y juro que aún puedo oler el perfume de Emma en mi ropa,
un aroma dulce y floral que me vuelve un poco salvaje. Ella está en mi piel,
bajo mi piel. Me está volviendo loco.
El elevador se detiene en la planta del lobby y me encamino al bar del hotel,
donde no es difícil encontrar a Savage. Es el único que está ahí y no solo está
echado sobre la barra sino que tiene un chupito en la mano. Mira en
dirección a mí, sus oscuros y mordaces ojos, tienen una brutalidad en sus
profundidades que se extiende por las mesas de mármol y las sillas de piel
para encontrarse con los míos. Él levanta el vaso a modo de saludo y luego
se traga el contenido.
Cortando camino entre las mesas, me dirijo por un camino moqueteado
hasta donde está él al final de la barra, donde las sillas no ocupan todo el
espacio y se puede estar de pie.
“Otro”, le dice Savage al barista, y luego me mira, la cicatriz de la que me
había advertido se encuentra bajo su mejilla, justo fuera de la línea de su
perfectamente recortada perilla, su pelo oscuro y espeso bien arreglado. No
importa lo trastornado que pueda actuar. No lo está. Es un hombre al que le
gusta el control. “¿Quieres uno?” pregunta.

144
Le hago una señal al barista para que se vaya, Savage sonríe. “Ya tienes
bastante de eso en casa, supongo”. El barista le da el otro chupito. Él lo
levanta haciendo una pausa cuando llega a la boca. “¡Adentro!” dice, y
hace una mueca al bajar el vaso. “Tengo que decir que tengo una relación
amor-odio con North Whiskey. A veces me sienta bien, y a veces me sienta
mal. Los momentos en que me sienta mal vienen cargados con mucho
odio”.
“Prueba a tomar menos”.
“Soy de la clase de tipos que piensa que más es menos”. Se endereza. Yo
soy un metro ochenta y cinco de alto, más cien kilos de duro trabajo en el
gimnasio. Él debe ser como un metro noventa de alto, y ciento diez kilos de
músculo. Hace un gesto de saludo. “Dime cómo puedo servirte”.
“Cuéntame sobre Walker Security”.
“Empezó con los hermanos Walker. Tres de esos bastardos, jodidamente
éticos y duros como el acero. Royce es un ex FBI, Luke es un ex soldado de la
élite del ejército naval, y Blake es un agente federal de contrabando de
alcohol, tabaco y armas. Blake es el hacker que todo el mundo, insisto todo
el mundo, como los líderes de países, quieren en su trabajo. Aparte de eso,
tenemos una mierda de grupo de ex – todo como la CIA, fuerzas especiales,
especial esto, especial aquello, y toda la mierda que puedas encontrar. Lo
mejor de lo mejor”.
“¿Y tú eres…?”.
“Green Beret. Mercenario. Era el tipo de hombre que trabajaba
independiente hasta que Blake me dio un motivo para quedarme con ellos.
No jodo las cosas y sé cómo arribar los recursos que necesitas”. Levanta una
mano, moviendo los dedos en mi dirección. “Háblame”.
Hablarle. ¿Por dónde demonios empiezo? La muerte de mi hermano sería lo
lógico, me froto la mandíbula y le hago una señal al barista. “Whiskey Sour.
Asegúrate de que sea North, etiqueta dorada”.
“¿Así de malo, eh?”, pregunta Savage.
“¿Te necesita alguien cuando es algo bueno?”.
“Excelente respuesta”, dice Savage. “Excelente jodida respuesta”.
Ponen mi bebida en la mesa y yo señalo una pequeña mesa privada.
“Sentémonos”.

145
Savage asiente y tomamos asiento. Le hago un resumen de todo. La relación
entre las dos familias. La muerte de mi padre. La muerte del padre de Emma.
La lista de objetivos que encontró Emma y mucho más.
“¿Y cómo murió tu hermano?”.
“Un accidente o suicidio”. La investigación fue no concluyente, pero suicidio
es lo que figura en el certificado de defunción. Me da la impresión de que
hablaron de accidente para hacernos sentir mejor sobre lo que pasó”.
Él me pide los detalles del “suicidio”, detalles sangrientos que hacen que me
pida otra bebida. Cuando he acabado, mi bebida ya no está y él estudia mi
rostro. “Tú crees que fue asesinado”.
“Sé que fue asesinado, y para complicar el asunto, estoy saliendo con Emma
Knight”.
“Tengo la suficiente información de tu anterior investigador principal como
para saber quién es ella. Así que, déjame ver si lo he entendido, y puede que
necesite otro trago para digerir todo esto. Piensas que la familia Knight
asesinó a tu hermano, pero estás jugando rugby en la cama con la princesa
del imperio Knight”.
“Eso lo resume todo”.
Él le hace un gesto al barista.
“También la estoy protegiendo ahora”, le cuento todo lo que aconteció en
su apartamento y mi próximo evento en Maine, que necesita la seguridad
apropiada.
Cuando termino, Savage hace una mueca. “Sabes que ella podría estar
jugando contigo, ¿verdad?”.
“No es el caso”.
“Dijo todo hombre que se vio jodido por culpa de una mujer”.
Mi paciencia se está agotando. “¿Cuánto necesitas para dejarlo todo
hecho?”.
“Un número alto, pero se hará como es debido y tendrás tus respuestas”.
“Es de esperar considerando la localización en Maine y el evento”, digo.
“¿Cuándo puedes empezar?”.
“Ahora mismo. Te enviaré la lista de los servicios y una factura a tu correo en
un par de horas”.
Meto la mano en el bolsillo y le doy una tarjeta para que tome mi dirección
de correo electrónico. “No quiero que nadie sepa que estás ahí. Prepararé
invitaciones para tu equipo para el Harvest. Dime los nombres”.

146
“Necesito que me describas a todos los del castillo y su papel. Los
observaremos a todos”.
“Lo más importante”, digo. “Jill es mi manager de operaciones. Pero también
la ex prometida de mi hermano”.
“¿Y la has mencionado porque algo de ella no te da buena espina?”.
“Algo por la manera en que parecía querer alejarme de aquí y de Emma”.
“Empezaremos centrándonos en Chance, Randall, Jill y Emma”. Él arquea
una ceja esperando a que yo lo interrumpa por haber mencionado a Emma.
No lo hago, no porque piense que ella es culpable o algo. Hay una razón por
la que han dejado a Emma fuera de la familia y creo que ni siquiera ella lo
sabe, pero quizás, solo quizás, tenga algo que ver con todo esto.
Savage se acerca. “Emma podría ser nuestra debilidad. Asegúrate de que te
cuente todo”.
“Ya lo hizo”.
“Te hablo por experiencia, tío, no lo ha hecho. Ha conocido a su familia
durante toda su vida y tú solo durante unos días. Incluso si ella es tu futura
esposa, ahora mismo, ella no lo sabe, ni tú tampoco. Si esto es sobre un
asesinato, un paso en falso podría hacer de ella tu debilidad para que te
maten”.

EMMA…

Tras tragarme otros dos trozos de pizza, cojo el diario de mi padre y me siento
en la cama, sujetándolo con fuerza. No quiero abrirlo y aún así, sé que
dentro hay pistas que temo por la lógica, de lo que digan de mi ídolo. No
suelo beber mucho, pero para inspirarme, me dirijo a la nevera, saco la mini
botella de North Whiskey, y regreso a la cama. Le quito el tapón y doy un
trago, el ardor del whiskey baja hasta mi vientre, lo hago de nuevo, y
empiezo a sentir el calor por todas partes. Con una respiración profunda, lo
abro y comienzo a leer, página por página hasta que acabo la botella. El
tono de esas páginas me hace buscar otra botella, y cuando llevo unas diez
páginas y esta botella también se ha acabado, mi cabeza da vueltas. Me

147
tumbo boca arriba y dejo el diario abierto en mi vientre. Hay secretos en este
diario que no entiendo, pero hay otras cosas que sí que entiendo.
Cosas que no le he contado a Jax, pero si lo hago, puede que destruya el
negocio de mi familia, y a mí con este.

148
30
JAX…

De camino a la habitación, recuerdo lo que no debería haber estado


olvidando. Emma jurándole a York que le guardaría un secreto, uno con
Marion en el centro. Conozco a Marion. Sé que está vinculada a York. Si York
está involucrado con lo que quiera que sea esto de mi hermano ─y el que
apareciera en el momento preciso en que yo llegué me dice que lo está─
quizás Marion y su esposo también lo están. Necesito saber de qué se
trataba. Cuando llego a la habitación, decido que me tengo que enterar
ahora.
Al entrar, reviso la sala. Emma no está a la vista. El hombre en mí, el que no
se cansa de esta mujer, estaría feliz de encontrarla tumbada en la cama,
desnuda, esperando con piernas y brazos abiertos. Me olvidaría de las
preguntas sobre Marion y York por una hora o dos. Me olvidaría de muchas
cosas por tener a Emma solo para mí desnuda en este momento.
Giro la esquina de la habitación y me doy cuenta que no voy a tener tanta
suerte hoy.
Emma está en la cama, eso sí, su cabeza en la almohada, su largo y oscuro
cabello le cubre los hombros, pero también está completamente vestida,
boca arriba, con los ojos cerrados. Y para añadir más certeza de que esta
escena no es lo que tenía en mi cabeza, encuentro dos mini botellas de
whiskey junto a la cama. Al menos es North Whiskey, lo cual me lleva a creer
que me tenía en mente. Pero también tiene ese maldito diario en su vientre y
gracias a Savage, de verdad quiero echar un maldito vistazo dentro.
Me acerco a los pies de la cama, mirando fijamente a la maldita cosa
dejada caer abierta encima de Emma y pienso que sin importar lo valiente
que puede que ella sea con este tema, tengo que elegir: el diario o la mujer.
Y la respuesta me viene más fácil de lo que esperaba. Y por primera vez en

149
mi vida, cuando me dan a elegir entre una mujer y algo más, la mujer gana.
Rodeando la cama, tomo el diario suavemente y lo dejo en la mesita de
noche.
“Podrías haberlo mirado”, dice Emma, sorprendiéndome sentándose en la
cama y dejándose caer contra el cabecero.
“Estás despierta”, digo sentándome en el colchón junto a ella, dejándome
caer sobre ella y presionando mi mano en el otro lado de su cadera.
“Léelo, Jax”, enfatiza sobremanera, hablando más lento de lo usual pero
más precisa, claramente sintiendo el efecto del whiskey. “Oh Dios”, se lleva
una mano a la cara, “soy una bebedora terrible”. Deja caer la mano
“realmente mala”.
“Alguien que se emborracha fácilmente sería más acertado”, me meto con
ella, señalando las dos mini botellas de whiskey, que pueden parecer
pequeñas pero están repletas para alguien tan poquita cosa como Emma.
No la culpo por beber. Está intentando procesar las palabras de su padre en
ese diario, de la manera que yo estaba tratando de procesar lo que le tenía
que decir a Savage. “Valor en forma líquida para leer el diario”.
“No menciona nombres cuando escribe sobre sus viles pensamientos”, dice,
“pero puede que signifiquen algo para ti, algo que no puedo ver por la
decepción de mi padre”.
“Lo leeremos juntos mañana”.
“Hay cosas que necesitas saber, Jax”.
Mis ojos se estrechan. “Pensaba que no mencionó nombres”.
“Otras cosas. Otras cosas que necesitas saber”.
“¿Qué crees que necesito saber, Emma?”
“Quienes son algunos de los jugadores en los enfermizos juegos de mi padre,
jugadores que no necesitan nombre. Sé quiénes son. Pero decírtelo podría
arruinar el imperio Knight, y aún no te conozco bien para confiarte eso”.
Es difícil discutir la lógica de esa afirmación. Es imposible no insistirle más.
“Entonces dime otra cosa. ¿Qué secreto le guardas a York?”.
Sus dedos rozan mi mejilla, sus ojos estudian mi rostro. “Creo que puede que
me gustes de verdad, Jax”.
Quiero gustarle de verdad y los borrachos tienden a decir lo que no les
gusta, si es el caso, y normalmente son honestos. Le agarro la mano. “¿Es eso
bueno o malo?”.
“Dijiste que eras adicto a mí”.

150
“Obsesionado, fue la palabra, pero adicto también funciona. Soy adicto a ti,
¿es eso un problema?”.
“A follarme. Eres adicto a follarme. Tenemos esto del sexo pero cuando eso
haya acabado...”.
“Es el whiskey el que habla por ti. Ya tuvimos esta conversación. No somos
solo sexo”.
“¿Quieres tener sexo ahora mismo?”.
“Siempre quiero tener sexo contigo Emma, pero esa no es la cuestión”.
“Sí, lo es”, me asegura. “Significa que esto es algo de sexo”.
“No quiero tener sexo cada vez que una mujer ríe de cierta forma o me mira.
No, a menos que seas tú”.
“¿Quieres tener sexo conmigo cada vez que me río?” consigue sonar
confundida y esperanzada, una combinación que solo es posible cuando se
bebe.
Es adorable. Ella es jodidamente adorable y sexy. “Sí, dulzura”, confirmo. “Así
es”.
“¿A cuántas mujeres llamas dulzura?” me ataca enseguida.
“A ti”, digo, mirándola a los ojos. “Solo a ti, Emma”.
“¿A cuántas mujeres llamas bebé?”.
“La misma respuesta. A ti, Emma. Solo a ti”.
“¿Por qué dulzura y no bebé? Empezaste llamándome bebé”.
“Estoy casi seguro que empecé llamándote dulzura”.
“Creo que era bebé”.
Atónito, arqueo una ceja. “¿Tienes preferencia?”.
“Tú”, dice tiernamente, sus ojos conectan con los míos, su humor cambia,
haciéndose más oscuro. “Tú eres mi preferencia, Jax”.
El calor irradia entre nosotros y casi malditamente explota, pero me doy
cuenta. Y aguanto. “Esto no es solo sexo y no voy a demostrar lo contrario
desnudándote y follándote ahora”.
“Pero, ¿quieres hacerlo?”.
“Sí. Quiero hacerlo. Dime el secreto que guardas a York”.
“Te estás aprovechando porque estoy borracha. No le protejo nada a York.
Él protege a su familia. Yo sé algo de su familia”.
“Dímelo”, insisto.
“No. No, porque es sobre mi familia también, y si lo usas, York me humillará”.
Me acerco, dejándome caer sobre ella. “¿Cómo te va a humillar?”.

151
“No importa. Solo te digo que si lo usas, él lo hará”.
“No dejaré que te humille”, prometo.
“No puedes detenerlo, Jax”.
“Me subestimas, dulzura. Pero no pasa nada, no me conoces bien como
para saber que protejo lo que me importa, y tú me importas. Te protegeré”.
“Me acabas de conocer y somos enemigos”.
“No somos enemigos”.
Su mano agarra mi camiseta. “No quiero que seamos enemigos Jax, pero...”.
La beso, y cuando gime, unos de esos dulces gemidos, todo lo que quiero es
a ella. Nos estiro en la cama y la atraigo hacia mí, agarrando sus piernas con
mis piernas. “No somos enemigos”, repito, besándola de nuevo, mis manos
acarician ambos lados de su cuerpo, sus caderas, sujetan su espalda.
Ella gime pero no de placer. “Mi cabeza da vueltas”, susurra. “Odio esto”.
Le acaricio el pelo. “Cierra los ojos y descansa un poco”.
“No quiero cerrar mis ojos, Te deseo”.
“Me tendrás aquí contigo mientras tienes los ojos cerrados”.
“Pienso-pienso que debo hacerlo”.
Doy la vuelta a nuestros cuerpos quedándome boca arriba, y
acomodándola sobre mi pecho, bajo mi brazo. “Descansa”.
“Solo-un minuto o dos”. Su voz es pesada, atontada. “No dormimos mucho
anoche”.
“Es verdad”.
Casi instantáneamente, su cuerpo se relaja sobre el mío, su suave aroma
provoca a mis orificios nasales, el roce de sus suaves curvas junto a mí me
ponen duro. La deseo, pero hablaba en serio; esto no es solo sexo. Esto es
sobre tantas malditas cosas que no tienen nada que ver con el sexo, así que
me quedo aquí tumbado, abrazándola, a esta mujer que me llama su
enemigo, y que podría ser mi enemiga con ese jodido diario que podría
conseguir con solo estirar el brazo. No he conseguido sacarle ni una
respuesta. No sé que está protegiendo, pero sé que es dañino para su
familia. Incluso borracha, no confió en mí para darme esa información que
puede dañar a su familia. Ostia puta, si descubro que su familia mató a mi
hermano, ella tendría razón. Lo usaría para destruirlos y eso me llevaría a un
lugar muy, muy oscuro. Un lugar donde tengo que elegir entre mi hermano
muerto y Emma.

152
31
EMMA…

No sé cuánto tiempo paso dormida en el pecho de Jax, solo tengo un vago


recuerdo de él cubriéndome con una manta, uno incluso más vago de él
encendiendo el ordenador y acomodándose contra el cabecero a mi lado.
El siguiente recuerdo que tengo es que desperté con el estómago agitado.
“Oh Dios. Esto no puede estar pasando”. Me quito de encima la manta y
ruedo fuera del colchón, esa horrible sensación en mi vientre se hace más
intensa, prometiendo un desastroso resultado. Voy a enfermar.

Corriendo por las sombras de la ahora oscura habitación, guiándome


solamente por la lamparita de la mesita de noche de Jax, me tropiezo. De
repente, Jax está ahí, sujetándome, ayudándome a llegar al baño y
encendiendo la luz por mí. Quiero decirle que se vaya, que no puede verme
así, pero es demasiado tarde. Lo único que puedo hacer es sumergirme en
el váter y caer de rodillas. Jax está junto a mí, agarrando mi cabello. Vómito
y todo acaba. He pagado el precio por haber bebido. El castigo se hace
eterno antes de terminar y yo jalo de la cisterna para que la evidencia se
vaya por el retrete. Jax me pasa una toalla con una mano, la otra aún sujeta
mi cabello.

“Odio que hayas presenciado esto”, digo, aceptando la toalla y


limpiándome el rostro antes de sentarme en el suelo con la espalda contra la
bañera. Mis zapatos no están. Genial. Hice que este hombre me quitara los
zapatos y ni siquiera recibió sexo a cambio.

153
Presiono mi mano en mi rostro. “No puedo creer que me hayas visto vomitar”.

Él se acerca, poniendo una rodilla en el suelo, frente a mí, con sus manos en
mis pantorrillas, su roce es posesivo, familiar, de la manera en que la gente se
comporta en una relación de pareja. “¿Cómo te sientes ahora?”.

“Avergonzada, pero mejor. No entiendo por qué el whiskey me afectó de


ese modo. Tampoco bebí tanto, aunque lo tomé directamente de la
botella”.

“Hace un mes de la pérdida de tu padre, estás en medio del infierno”, dice.


“Las emociones golpean el cuerpo, por eso es que dormiste durante horas
también, estoy seguro”.
Parpadeo. “Espera, ¿dormí durante horas? ¿qué hora es?”.
Él echa un vistazo a su reloj, y por un momento, mis ojos se quedan mirando
la cosa negra y plata que tiene en la muñeca, un costoso Omega de Ville.
Lo sé porque, por ironía de la vida, era uno de los que usaba York, pero en
Jax, se ve clásico. En York, se sentía como un grito para llamar la atención.
Porque ellos no solo lucen sus relojes de manera diferente, sino que lucen su
dinero de manera diferente.
“Las diez” me informa, colocando su mano libre en mi rodilla.
Mi mirada salta a la suya. “¿Cinco horas? Me traes a tu hotel, duermo cinco
horas y luego vomito. Bueno, supongo que sé cómo encargarme de la parte
de “solo sexo” de las cosas, ¿no?”.
“Menos mal que esto no es solo sexo. ¿No?”, me reta. “¿Puedes ponerte en
pie?” me ofrece su mano.
“Sí”, digo, poniendo mi palma en la palma de su mano, dejando que se
levante y me lleve con él, “pero necesito lavarme los dientes antes de
siquiera acercarme a ti”. Intento alejarme de él y me tambaleo.
Jax me agarra por la cintura. “¿Dónde está tu cepillo de dientes? Te lo
traeré”.
“En la bolsa rosa de mi maleta. Gracias”.
Él me besa en la sien y me sienta en el borde de la bañera antes de alejarse,
dejándome, tocándome ese lugar donde sus labios me acaban de
acariciar, contemplando la ternura de ese acto. Eso no era por sexo. Eso era
afecto. Este hombre acaba de sujetarme el pelo cuando vomité. Me sujetó
cuando estuve enferma y no me hizo sentir mal al respecto. Esto me

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conmueve. Este hombre me conmueve, pero también veo a Jax como un
hombre dedicado a su familia y si la mía hirió a la suya, me preocupa mi
hermano.
“¿Esta bolsa rosa?” pregunta Jax desde la entrada.
Oh Dios santo, ahora tengo a este hombre buscándome bolsas rosas. Él es el
jefe de una multinacional de whiskey y ahora el chico que me agarra el
pelo. “Sí”. Me levanto, sintiéndome más estable, cuando me apresuro a
aceptar la bolsa. “Gracias, Jax. Lamento todo esto”.
“Nada de lo que lamentarse, bebé”.
“¿Bebé?”.
“¿Dulzura?”.
Me río, a pesar de estar de lo más avergonzada en este momento. “Oh Dios.
Estoy recordando esa conversación. Recuérdame que no beba nunca más.
Jamás”.
Ahora ríe él también, y tiene algo en su risa que vibra a través de mí. Lo
siento, y a él, por todas partes, de nuevo, un cosquilleo como si estuviera
desnuda y sexy ahora mismo, y no una persona que acaba de vomitar y que
se ve desastrosa. Me acerco al lavabo y abro la cremallera de la bolsa, de
donde saco mi cepillo.
“Te daré un momento a solas”, dice haciendo una pausa en la puerta. “Pero
dime, ¿cuál prefieres, Emma, bebé o dulzura?”
Le echo un vistazo por encima del hombro. “Bebé, porque...”, me giro,
deteniéndome a mí misma antes de decir una tontería, y alcanzo la pasta
de dientes. “Porque sí”.
“¿Por qué?” me presiona.
Echo la pasta de dientes en el cepillo, rindiéndome porque sé que no tendré
escapatoria. “Porque”, digo girándome de cara a él. “Me gusta cómo suena
tu voz cuando lo dices”.
Sus ojos brillan traviesos, y con una combinación de lujuria y afecto que no
creo que ningún hombre me haya mostrado antes. Esto es real. Me doy
cuenta en este momento. Lo nuestro es real y tengo que decidir cómo
navegar por el estrecho puente entre él y mi hermano.
“Te veré en unos minutos, bebé”, Guiña un ojo y desaparece en la
habitación, mientras mis mejillas se vuelven rosadas del calor, detalle que
confirmo al mirarme en el espejo. Mi pelo anda por todas partes, negándose
a acomodarse.

155
Mis dientes van primero, los cepillo, luego me lavo la cara, me cepillo el pelo
y me aliso los vaqueros con las manos, la pregunta que Jax me hizo cuando
estaba hasta el cuello de whiskey me viene a la mente. Quería saber sobre el
secreto de York, y de repente, se me viene a la mente un mal
presentimiento. Uno que cambia cómo respondí, y cómo tengo que hacerlo
ahora.
Salgo del baño y encuentro el cuarto vacío. Sigo caminando hasta la sala y
veo a Jax sentado en el sofá con una bebida en la mano, la levanta hacia
mí y le hago un gesto de rechazo con la mano. “No tiene gracia”.
Él levanta mi teléfono. “No deja de sonar. Es tu hermano y un número
desconocido”.
Inhalo y expulso el aire. “El número desconocido será York, queriendo
contactarme, ya que bloqueé el número anterior. Claro está que no sé por
qué pensaría que voy a contestar la llamada de un número desconocido”.
Me acerco y me siento en la mesa de centro de madera, frente a él, justo
donde la caja de pizza estaba ayer antes de que obviamente él se
deshiciera de ella. “Me preguntaste qué secreto quería York que yo le
guarde”.
Él detiene su bebida junto a sus labios, pero luego da un sorbo. “Sí”, dice,
bajando el vaso. “Te pregunté, y me dijiste que no me lo contarías. Dijiste
que lo usaría para hacerte daño”.
Su tono no cambia. Su expresión no cambia, pero no me pasa
desapercibido cómo se tensa su mandíbula. Puede que se haya portado
dulce y tierno en el baño, pero este es un asunto de controversia para él.
“Esta información podría hacer daño a mi familia, podría hacerme daño a
mí, pero también podría hacerte daño a ti, porque me preguntaste porque
lo hablé con York en tu presencia. Ahora, estás en su punto de mira. Ahora,
irá a por ti y es mi culpa. Tienes que estar preparado”.
Se toma su bebida de un trago y deja el vaso en la mesa, junto a él, antes
de echarse hacia adelante, y colocar sus manos en mis piernas. “¿No te
parece que debo saber por qué viene a por mí, Emma?”
Es una pregunta que nos lleva a ambos al momento de la verdad. Si le
cuento este secreto, habrá consecuencias para mí y mi familia. Si no se lo
cuento, habrá consecuencias para él, por parte de York”.

156
32
EMMA…

‘’York es peligroso’’ digo, con mis manos presionadas en la mesa, una


manera de contenerme, cuando lo que quiero es levantarme y cambiar de
tema. Pero esas consecuencias que temo, no me dejan abandonar. ’’Pero
al igual que el irá a por ti cuando te cuente esto, Jax, tú podrías ir a por mi
familia’’.
Su mandíbula se tensa, su mano en mi rodilla se flexiona hacia mi pierna. ’’
¿Qué pasaría si te digo que no usaré esa información?’’
‘’Te creería Jax, pero también sé que tienes ganas de hacer vengar la
muerte de tu hermano, lo cuál haría que lo que él hizo tenga sentido .Incluso
tú, un hombre al que considero que sabe controlarse, eres humano. Un trozo
de información sobre tu hermano, y mi familia podría tocar una fibra sensible,
y todas las intenciones se van por la ventana’’.
‘’En otras palabras, aún no te fías de mí’’.
‘’Apenas te conozco, Jax y tu claramente amabas a tu hermano igual que
yo amo al mío. Esas dos cosas podrían estar en desacuerdo’’.
‘’Podrían, pero no lo permitiremos’’.
‘’Vamos Jax, si mi hermano hizo algo que dio lugar a los problemas de tu
hermano, a su muerte, ¿entonces qué?’’
Él arquea una ceja. ’’Pensé que dijiste que tu hermano no era capaz de algo
así’’.
Miro hacia el cielo, tratando de luchar contra diez emociones distintas.
Tengo que tomar el control antes de volver a mirarlo. ’’Tampoco lo pensé de

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mi padre. ¿Qué pasaría si mi hermano estuviera involucrado, aunque solo
fuera para cubrir a mi padre? ¿Vas a arruinarlo, y a mí con él?’’
‘’Si piensas así, Emma, ¿qué haces aquí en este momento?’’, pregunta, la ira
emanando de él ahora.
Todo lo que oigo en esa pregunta es, nada. No ha dicho nada de lo que
quiero oír. Trato de levantarme. Él agarra mis piernas, manteniéndome fija en
el sitio. “¿Vas a escapar de mí ahora?’’
‘’No me pongas a prueba en este momento’’, digo, golpeándole el pecho.
’’Eso no es lo que necesito de ti .Contesta. Di las palabras que quiero oír Jax,
porque, te guste o no, llevamos poco tiempo .Un tiempo demasiado corto
como para que me importa si escucho o no las malditas palabras’’.
‘’No, Emma’’, dice, con la mandíbula encajada. “No te voy a arruinar.
Tampoco arruinaré a los Hoteles Knight porque son parte de ti .Es tu herencia
familiar y al contrario que tu padre, yo sí creo que es tu derecho’’.
Ese comentario me pega como un puñetazo en el estómago y desvío la
mirada. Ha visto demasiado, demasiado pronto y me estoy ahogando con
su manera de juzgar a mi familia, a mí. Me estoy asfixiando con su manera
de juzgarme. Sus dedos atrapan mi barbilla y dirigen mi mirada a la suya.
“No sé por qué tu padre puso al jodido Randall por encima de ti, pero yo no
pondré mi venganza por encima de ti’’.
“¿Venganza?’’ lo reto.” ¿Es eso lo que quieres? Pensaba que querías
respuestas’’.
‘’Por supuesto que quiero respuestas, pero al parecer hay más jugadores de
los que esperaba también. ¿En serio crees que York se presentó allí cuando
yo lo hice por pura coincidencia?’’
‘’Eso no tuvo nada que ver contigo, Jax. Es sobre el secreto que el quiere
que mantenga, y si sale a la luz y él lo vincula conmigo, arremeterá contra mí
y mi hermano’’.
Arquea una ceja.” ¿Sabe tu hermano ese secreto?’’
‘’No lo sé’’ digo. ’’No creo que lo sepa. Yo lo sé. York pensaba que yo lo
sabía hasta que le grité ese estúpido comentario sobre Marion. Ahora él
sabe que lo sé. Ahora, él pensará que tú lo sabes por mí, porque yo dije
demasiadas estupideces en tu presencia. Lo que significa que te debo
protección. Y sí, te debo una razón por la que él va a venir a por ti. Pero no
hagas que esto sea un error. No me hagas lamentarme por habértelo
contado’’.

158
Sus manos toman las mías. ’’A la única persona que haré lamentarse será a
él. Puede que él sea violento, pero ha encontrado a alguien como él en mí,
te lo prometo’’.
Es difícil encontrar el confort en una declaración de agresividad que
proviene del hombre al que le voy a dar la llave de mi futuro Y lo promete.
He oído promesas que no han significado nada .El mismo York estaba lleno
de promesas, así como mi padre, pero dejando todo eso a un lado, hay algo
sobre Jax, algo que me hace sentir como si lo hubiera conocido durante
toda una vida, cuando solo han sido unos días. ’’Te lo voy a contar. Voy a
confiar en ti’’.
‘’Buena decisión porque voy a protegerte, Emma’’.
No necesito que un hombre me proteja. No planeo permitir que ningún
hombre vuelva a tener tanto control sobre mi vida de nuevo, pero este voto
en particular, dicho tras su anterior declaración de agresividad y bajo estas
circunstancias, ofrece algo de confort también, tanto como supongo pueda
ser verdaderamente posible. ’’OK’’, digo. “Encontré una prueba de que
Marion tuvo una aventura con mi padre, lo cuál puede parecer una tontería,
pero no lo es. Tiene el efecto bola de nieve en muchos aspectos,
demasiados”.
“¿Y por qué exactamente le preocuparía a York esto?’’, pregunta él con
cautela.
‘’Marion es su tía, y si su marido se entera, la dejará, lo que le costaría a ella
un montón de dinero. Marion y su marido son inversores en la empresa de
yates de York. Eso significa que la fortuna de su familia se vería directamente
afectada. Y por supuesto, me preocupa que el marido de Marion nos
abandone como su compañero de aerolínea si esta noticia sale de mi
familia. Pero más que nada, me preocupa lo que York haría para cobrárselas
conmigo’’.
Él considera esta noticia, su expresión dura, inescrutable. No dice nada, pero
se echa hacia atrás y se frota la barbilla, se queda sentado ahí durante unos
instantes, antes de volverse a echar hacia adelante y coloca las manos en
sus rodillas. “Esta es la cosa sobre las aventuras amorosas. Nunca llevan a
buen puerto, a menudo solo acarrean venganza y porquería. York apareció
cuando yo estaba en tu apartamento. Ahora más que nunca, pienso que
eso fue planeado’’.
“¿Qué estás pensando?”

159
“Mi hermano era un inteligente hombre de negocios. Si tu padre fuera a por
él, él iría a por tu padre”.
‘’Y eso lo llevaría a la aventura amorosa’’ agrego, siguiendo el camino por el
que me lleva, demasiado fácil para sentirme cómoda con ello. “Piensas que
estás conectado con esto”.
‘’Pienso que mi hermano podría haberlo estado’’.
Se me hace un nudo en el estómago de solo pensar en lo sucio que esto se
está poniendo, cuan conectado. Mi teléfono suena con un mensaje de texto
y lo cojo de donde lo dejé en la pequeña mesa de centro y miro la pantalla.
“Chance’’, digo, leyendo el mensaje y con un escalofrío recorriéndome por
dentro.
“¿Qué pasa?’’ Pregunta Jaz, apretándome la pierna, pero aún estoy
mirando el mensaje incrédula.
“Quiere que esté en la oficina para una reunión por la mañana’’. Mis labios
forman una línea recta y miro hacia él. ’’Una reunión con Marion. No me
gusta cómo suena esto. Esto se trata de ella tratando de intimidarme
después de que York me haya amenazado’’.
“¿Puede hacer ella eso?”
Ella no, pienso, pero York sí, lo cual es una larga historia en la que no me voy
a meter con Jax ahora, quizás nunca. “York puede hacer daño a cualquiera.
Estuve con ese hombre durante tres años, dos de ellos pensé que era un
buen hombre, pero no lo era. Así de bueno es manipulando. Ella sabe que
yo lo sé”.
“¿Qué tiene él sobre ti, Emma?”
‘’No necesita tener nada en realidad, Jax. Él creará algo. Necesito saber
qué es lo que sabe mi hermano’’. Vuelvo a mirar mi teléfono y le respondo:
Allí estaré. Eso es todo lo que digo y vuelvo a soltar el teléfono. “Ese era el
motivo de contarte todo esto’’, digo, continuando con mi argumento. “York
significa problemas. No lo subestimes ’’.
Sus ojos tienen un destello. “Esperemos que él si me subestime a mí. Yo
amaba a mi hermano, pero a él le faltaban agallas. Yo no soy mi hermano’’.
“¿Qué significa eso, Jax?’’
‘’Significa, que puedes dejar de preocuparte por York. Yo me encargaré de
él’’.
Su voz no cambia. Su expresión no cambia, y aún así, hay un aura letal en
Jax en este momento. Me echo hacia adelante y tomo sus manos. “No te he

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contado esto para buscarte problemas. No los busques. Solo quiero que
estés preparado por si los problemas te encuentran a ti’’.
‘’York estaba buscando problemas desde que se presentó en tu
apartamento y trató de controlarte’’.
‘’Jax---‘’
Su mano se desliza bajo mi cabello y arrastra mi boca hacia la suya. “Dije
que te protegeré’’.
‘’No sabes lo peligrosa que es esa gente. Si no te andas con cuidado, Jax,
tendré que ser yo la que te proteja a ti’’.
Tira de mí hacia sí mismo, bajándome al sofá con él, su poderosa pierna
atrapa a la mía. “Mejor fóllame”.
Abro la boca para objetar, para advertirle sobre York hasta que me
escuche, pero su boca se cierra sobre la mía sellándola con un beso. Un
beso exigente. Posesivo. Sexo, pecado y satisfacción. Un beso que no da
lugar a argumentos.

161
33
EMMA…

Y así de fácil, me olvido de todo, excepto de cómo se siente este hombre.


Solo su lengua, sus manos y esta pasión salvaje vibrando entre nosotros.
Nuestro beso es, de alguna manera, diferente a todos los que hemos
compartido anteriormente. Es un beso malicioso y posesivo, hambriento y
ambicioso, y aún así, tierno, y libera una parte de mí, que llevaba reprimida y
perdida durante mucho tiempo. Una parte de mí que pensé que nunca
volvería a encontrar, enterrada por razones que no le cuento a nadie,
razones que son mi secreto, pero ese secreto se encuentra aquí ahora. Estoy
aquí con él por completo, consumida en todos los aspectos. No solo estoy
devolviéndole los besos, sino que no puedo parar de besarlo, de tocarlo. Y él
me toca también, me sube la falda hasta la cintura con su brazo, sus fuertes
manos sobre mi piel desnuda, lo toco, sus duros músculos flexionándose bajo
las palmas de mis manos. No me canso de él y puedo sentir su urgencia
convirtiéndose en la mía. Él profundiza el beso y me levanta sujetándome
por mi espalda, y amoldándome a sus caderas, con su gruesa erección
presionándome el vientre. Necesito a este hombre. Necesito olvidarme de
todo excepto de él por muchas razones y, lo hace posible, de manera
extraordinaria.

Estoy tan metida en el momento, en cada lametón y caricia que apenas me


doy cuenta de cómo acabamos desnudos, pero sucede, con su gran
miembro entre nosotros. Estiro el brazo y lo envuelvo con mi mano,
deleitándome al oír el gemido que se desliza de sus labios. Él enreda sus
dedos en mi cabello y lleva mi boca hacia la suya. “¿Quién se iba a
imaginar que tú eras lo que necesitaba?” murmura, mordiéndome el labio

162
inferior, su cálido aliento en mi mejilla, su polla empujando dentro de mí,
estirándome, llenándome y apenas puedo mantener el aliento. Suelto el aire
cuando me entra toda y finalmente, está enterrado en lo más profundo,
nuestros cuerpos presionados juntos en el pequeño sofá. Un magnetismo
salvaje que debería empujarnos a movernos.

Pero no nos movemos.

De repente, estamos mirándonos fijamente, el aire entre nosotros se hace


más denso, expandiéndose, y no se siente que esto sea sexo ─no, esto no
tiene nada que ver con el sexo. O quizás sí. No es nada de lo que conozco.
Nada que haya experimentado. No es como nada que haya conocido. Lo
siento, lo siento de maneras que no pensé que podía sentir a un hombre, y
eso me aterra. York me hizo daño. Me destruyó de maneras en que la
mayoría no puede comprender, pero Jax, él me conmueve, él me entiende
─ si dejo que Jax se acerque a mí, podría destruirme de maneras que York
nunca pudo hacerlo. No quiero que tenga ese poder, no puedo darle ese
poder y aún así, me encuentro incapaz de detener lo que quiera que sea
esto entre los dos.

Una carga en el aire con chispas hace que volvamos a la realidad, a los
besos y caricias, mis dedos en su pelo, tirando con fuerza, sin importarme si
duele, espero que sí, eso es lo que consigue por hacerme desearlo de este
modo tan intenso, es su castigo, pero él no deja que eso lo detenga. Su
mano me agarra el cabello y le da un erótico jalón, incluso cuando sus
dedos castigan mi pezón, la espiral de sensaciones fluye hacia mi sexo,
arqueando mis caderas, haciendo que mi sexo apriete su polla.

La lengua de Jax recorre mi boca en profundidad, sus caderas bombean


dentro de mí, su mano aprieta mi espalda contra él con cada embestida, y
entonces, nos movemos, follamos. Salvaje. Lento. Salvaje de nuevo, y en
cierto punto, el salvajismo toma el control por completo, nuestras bocas se
apartan, nuestros labios se cierran, los dos respirando al unísono,
respirándonos el uno al otro. No quiero que este escape acabe y ese
pensamiento me hace besarlo con más intensidad, moverme más rápido,
acariciarlo por todas partes. Quiero que esto dure, y puedo sentirlo en él
también, ambos sabemos que la realidad será fría y dura, un divisor que
puede que no consigamos derribar, y aún así, no hacemos nada por

163
retrasarlo. Ya hemos pasado ese punto. Pero no podemos quedarnos en este
lugar, no hay placer tan bueno que dure una eternidad. La siguiente
estocada de su polla me deshace, llevándome al dulce lugar que hace que
mi cuerpo se tense y resulte en un orgasmo.

Grito su nombre, aferrándome a él, mi sexo palpita alrededor de su miembro,


mi rostro enterrado en su cuello. Su brazo envuelve mi cintura, anclándome a
él y me embiste nuevamente, un gruñido bajo y masculino escapa de sus
labios cuando su cuerpo comienza a temblar. Mis uñas se clavan en sus
hombros, castigándolo por dejar que esto termine, castigándolo por
hacerme desearlo tanto. Pero entonces, mi cuerpo se funde con el suyo y el
suyo con el mío, y una calma perfecta le sigue a este momento. Él rueda
levemente, poniéndome mitad encima suya y mitad en el sofá. Sé que
debería levantarme pero no lo hago, ni él tampoco. Su corazón martillea
bajo mi oído, un suave tamborileo que me relaja y me condena en el
momento, en este hombre. Él coloca su brazo a mí alrededor,
manteniéndome cerca, casi diciendo que me quede donde estoy, y eso
hago. Cierro mis ojos y me dejo llevar por esa empalagosa niebla de la
satisfacción, atesorándola, negándome a que nada más entre aquí en este
momento.

JAX…

Me quedo ahí tumbado abrazado a Emma, escuchando cómo se queda


dormida, pensando sobre todo lo que me dijo esta noche, preguntándome
qué diablos tiene York sobre ella. Sabiendo que hay mucho más implicado
en esto que solo Marion y una aventura. Él tiene algo personal contra ella, y
hay una furiosa y protectora parte de mí que quiere levantarse ahora mismo,
localizar a Savage, y estar encima de él y su equipo hasta que me consigan
respuestas. Pero eso significaría dejar ir a Emma, y, aunque parezca una
locura, considerando cuál es su apellido, no quiero dejarla ir. No la pienso
dejar ir. Mi instinto, me dice que ella quiere que yo espere, no porque la
desee, sino porque ninguna mujer ha movido mi mundo como lo ha hecho

164
ella. Creo que Emma está en verdaderos problemas, quizás incluso más de lo
que ella se piensa, y eso me recuerda, un poco demasiado, a lo que sentí
con mi hermano, el cuál ahora está muerto.

165
34
JAX…

Casi está amaneciendo cuando despierto por unos leves sonidos que Emma
emite mientras duerme. Permanezco tumbado abrazado a ella debatiendo
si debo despertarla, sin estar seguro si es un simple sueño o una pesadilla. Mi
respuesta llega cuando empieza a sollozar y a luchar por aire. Un instante
después, se sienta de golpe y yo con ella, apretando mi brazo alrededor de
ella, ambos desnudos, pero no tengo frío. Ella está temblando. “Dios, hace
un frío que pela aquí”.
No hace frío, para nada, y sospecho que su reacción tiene más que ver con
el contenido de su pesadilla que con la temperatura de la habitación. Cojo
una manta de un sillón cercano y se la echo por encima. “Gracias”, susurra,
sin mirarme.
Le acaricio el pelo. “¿Estás bien?”.
Ella asiento, aún sin mirarme. “Sí. Solo… solo fue un mal sueño”. Ella se abraza
a sí misma fuertemente, haciéndose un ovillo, y se aparta, lo cual entiendo.
Es como ha sobrevivido. Es lo que hace para empujar hacia adelante, y, por
lo que puedo ver de su familia y de York, es una práctica que lleva haciendo
desde hace mucho.
“Te traeré el albornoz del hotel”, digo, y no espero su respuesta. Presiento
que necesita un minuto a solas y lo entiendo. Hay cosas de mi pasado que
no garantizo que vaya a contar y con las que lidio yo solo. Aceptándolo, le
doy un minuto, me pongo en pie, cojo mis pantalones y me los pongo.
Doy la vuelta a la esquina hacia la habitación, abro el armario que hay justo
fuera del baño, y saco el albornoz. El momento en que me giro para
pasárselo a Emma, ella aparece frente a mí, con la manta presionada sobre

166
los senos. “Debería ducharme. Tengo que lidiar con Marion hoy, en la
mañana”.
Está inquieta, una cervatilla en la mira, a punto de echar a correr. La agarro
de la cadera y me acerco, apegándola a mí. “No lo hagas”, ordeno con
suavidad. “No me rechaces”.
Sus dedos se enroscan en mi pecho y por un instante, no me mira. Tampoco
niega que me esté rechazando. “Emma”, le doy un leve empujoncito,
preguntándome qué demonios fue lo que le hizo ese bastardo.
Su mirada se eleva hacia la mía. “Estoy aquí, Jax. No te estoy rechazando”.
Me arriesgo a decir lo que prometí que no diría. “No soy él”.
“Si lo fueras”, dice, “No estaría aquí. Habría hecho más que rechazarte. Me
habría cerrado en banda”.
“Entonces, háblame. ¿Qué fue eso? ¿Es algo recurrente?”.
“Tengo pesadillas cuando siento que estoy perdiendo el control. Es una cosa
de maniaco del control. Y he tenido pesadillas desde que comencé a leer el
diario. Eso es todo”.
“¿Qué tipo de pesadillas?”.
“No es nada sobre algún oscuro secreto, que tú quieres saber y que yo ya sé.
No recuerdo mucho cuando me despierto. Los recuerdos son pequeñas
piezas, esparcidas por todos lados. Solo sé que despierto con frío y echa un
desastre”. Presiona su mano contra su rostro y luego la deja caer. “Quizás sé
algo que ni siquiera soy consciente que sé. Quizás sea sobre muerte. Quizás
solo sea sobre mí cayendo por un acantilado, porque me siento
malditamente fuera de control en este momento. No lo sé. Solo sé que
necesito un café, una ducha, y quitarme a Marion de encima”.
Cayendo de un acantilado. Estas palabras me rompen por dentro y siento
como empiezo a hincar mis dedos en sus brazos. Ella no quiso hacer ninguna
conexión con mi pasado, con mi hermano. No me da esa sensación. No
creo que esté jugando conmigo, pero la dejo ir. “Pediré café”.
Ella no se marcha, sino que estudia mi rostro. “Mi turno. ¿Qué acaba de
pasar?”.
“Nada”.
Emma agarra mi cinturón y no creo que por accidente. Es su manera de
decirme que de verdad está aquí conmigo. “¿Qué acaba de pasar?”,
insiste.

167
Me quedo mirándola fijamente y puedo sentir esa punzada que me
atraviesa, por unas palabras que no significan nada para ella, y significan
todo para mí. “Nada que un café y tú no puedan solucionar”. Le quito la
manta, la sujeto por la parte baja de la espalda y me encamino a la ducha.
Necesitamos follar. Y luego, encontraré a la persona o personas que jodieron
a mi hermano y a follármelos también, pero al contrario que Emma, ellos no
lo disfrutarán.
Entro al baño, aún cargando a Emma mientras abro el grifo, y luego la
pongo en el suelo, dándole un beso en el proceso. Me deshago de mis
pantalones rápidamente y entro a la ducha con ella. Cuando el agua fría
cae sobre nosotros, ella pega un grito y yo suelto un gruñido, mientras trato
de regularla, y así de sencillo, ya nos estamos riendo, estoy jodidamente
riéndome cuando hace un minuto me salía del pellejo, y ella también, de
hecho.
La presiono contra la esquina, y, de alguna manera, nos quedamos
mirándonos, los segundos pasan, la lujuria y la ira van cambiando,
cambiando a algo diferente, algo que no me resulta familiar. Deslizo mis
manos hacia su cuello, bajo su cabello y traigo su boca hacia la mía. “¿Qué
me estás haciendo, mujer?”, pregunto, acaparando su boca con la mía,
con una caricia de mi lengua. Y cuando entro en ella, cuando me deslizo en
ella profundamente, no es follar. Es crudo y real, el profundo vacío en mi
interior que tenía con rabia y sed de venganza, se llena de ella. Ella es mi
motivación ahora. Ella ha cambiado la razón por la que estoy aquí.
***
Dejo a Emma en el baño, terminando su rutina matutina, lo cual no es tarea
fácil, ya que solo lleva puesto una minúscula bata de seda rosa, que me dan
ganas de llevarla de vuelta a la bañera. Una vez que me alejo, y me adentro
en la habitación, entro en modo acción y no pierdo el tiempo vistiéndome.
Debido a la falta de tiempo, me salto el afeitarme, pero me pongo un
costoso traje chaqueta azul marino de rayas que dice estoy listo para hacer
negocios, ya sea con York, con el hermano de Emma, o Eric Mitchell con
este asunto financiero que estoy negociando con él, y se hace más
complicado a medida que me acerco más a Emma.
Después, pido café y un surtido de pastelitos, y luego, salgo al patio a llamar
a Savage. Él responde al primer tono. “Buenos días, corazón”, me saluda
“¿cómo te gustan los huevos?”.

168
“De la misma manera que me gusta mi vida, el lado bueno hacia arriba.
¿Qué tienes para mí?”.
“Soy un capullo. Huevos duros”.
“¿Se supone que deba saber qué significa eso?”.
“Un día lo sabrás”, dice, lo que quiera que signifique, y por suerte, deja las
tonterías atrás. “¿Sobre lo que tengo para ti? Me he centrado en York como
el principal agresor. Él se reunió con su tía Marion anoche, sin el marido.
Después de esa reunión, Marion llamó al hermano de Emma, y éste, envió un
mensaje de texto a ella”.
“Tengo conocimiento del intento de llamada y del mensaje. Chance y
Marion quieren quedar con Emma ahora en la mañana. Ella cree que
Marion quiere callarla”.
“Porque ella sabe que el viejo Knight estaba teniendo una aventura con
Marion”.
“Sí”, digo, impresionado por cuán rápido ha conseguido esa información.
“York la está amenazando con hacerla callar, yendo a por ella como un tren
de mercancía. Esto es solo una suposición pero pienso que mi hermano
también lo sabía, y que York fue a por él también”.
“Es una buena suposición. Hemos hackeado las agendas de York, Chance y
Marion, y un dato interesante sobre el de Marion es: ¿sabes qué
encontramos el mes que murió tu hermano? Nada”.
“¿Nada?”.
“Nada. Pero ahora la tiene repleta”.
“Borró la evidencia”, digo, siguiéndolo. “Pero también estaba teniendo una
aventura, lo que es una buena razón para borrar su agenda”.
“Una aventura que estaba desesperada por ocultar. Eso me lleva a otras
cosas pero llegaremos a eso juntos más tarde. Nuestro equipo solo ha
trabajado en esto durante unas horas. Tendremos más información pronto”.
“Voy a acompañar a Emma al trabajo y después me iré a unas reuniones”,
digo. “Asegúrate de que esté a salvo”.
“A salvo como un ángel en un cielo asalvajado. ¿Qué es lo que York está
usando exactamente para amenazarla?”.
“No lo sé”.
“Pensé que te había contado todo”, me reta.
“No seas arrogante”.
“Está en mí, tío. No puedo evitarlo. ¿Quieres que lo averigüe por ti?”.

169
“No”, digo. “Ella me lo contará. Céntrate en averiguar qué es lo que está
pasando aquí, porque es más que una aventura amorosa”.
“Entendido. Quieres que ella confíe en ti. No te fíes demasiado”.
“No me tienes que seguir advirtiendo, Savage. Sé lo que hago con Emma.
Céntrate en conseguirme respuestas”. Cuelgo la llamada.

170
35
EMMA…

La pesadilla me persigue incluso cuando estoy sentada a la mesa de servicio


de habitaciones con Jax. Sorbo mi café mientras escucho a Jax contarme la
historia del castillo que data de hace cien años, pero incluso con eso, incluso
con lo interesada que estoy en lo que está diciendo, no puedo quitarme de
encima este sentimiento perturbador de mal agüero que me produjo la
pesadilla.
Aún así, hago preguntas. Interactúo. Quiero conocer a este hombre, quiero
saber sobre su vida. “¿Y el whiskey se produce ahí?”.
“La verdadera producción de whiskey es en Portland. Tenemos dos mil
empleados allí. En el castillo, tenemos la oficina de negocios, y un local para
desarrollo de nuevos productos. El terreno adyacente tiene una habitación
para almacenar el whiskey”.
No es posible que mi familia no sepa esto, no si ellos andaban detrás de la
propiedad. Abro la boca para decírselo, pero el teléfono de Jax suena. Él lo
levanta de la mesa y echa un ojo al número. “Jill. Mi manager de
operaciones”. Él contesta la llamada y comienzan a hablar solo del evento
al que me invitó a ir este fin de semana.
“No vamos a vendar los ojos de los clientes para que caten el whiskey”, dice
Jax, levantándose con obvia agitación. Él se dirige al balcón, y así de rápido
se me pasa por la mente un recuerdo del pasado.
Hay una venda sobre mis ojos, y quiero quitármela, necesito quitármela, pero
no puedo. Mis manos están atadas y, oh Dios, estoy desnuda. Trato de hacer
lo que me pidió, hundirme en la oscuridad, perderme en la oscuridad y
olvidarme de todo lo demás, pero no puedo. Son como agujas

171
aguijoneándome la piel. Paso del recuerdo del pasado a la pesadilla y todo
lo que puedo recordar es que estoy cayendo en la oscuridad, con la única
certeza de que en algún momento tocaré fondo y moriré.
“Emma”.
Con el sonido de la voz de Jax, mi mirada se levanta de golpe y lo veo de
pie junto a mi silla, como una torre sobre mí. “¿Sí?”.
“¿Por qué estás sujetando el cuchillo de la mantequilla como si lo fueras a
apuñalar hasta la muerte?” Se coloca frente a mí con una rodilla en el suelo,
y gira mi silla para que lo mire. Su mano se cierra alrededor del cuchillo y lo
deja en la mesa. “Háblame. ¿Qué ha pasado?”.
Trago saliva con fuerza. Me encuentro en un lugar con Jax en el que no
quiero estar. “Recordé la pesadilla, o parte de ella. Estaba cayendo”.
“Cayendo”, dice con suavidad, moviendo sus dedos por mi rodilla, bajo la
falda azul marino que llevo puesta. “Dijiste eso antes. Dime, ¿estabas
cayendo?”.
Hay algo en esta pregunta, algo duro y agudo, aún así, su voz no cambia, su
expresión no cambia. “Sí, ya te lo dije. Es algo relacionado con el control. Es
sobre la reunión con Marion y York. Mi apartamento se ha convertido en un
peligro. Detonantes. Estas cosas son detonantes. Estoy deseando irme de
viaje a Alemania en dos semanas. Necesito salir de esta ciudad”.
“Empieza por venirte conmigo. No digas que quizás como cuando estabas
haciendo las maletas. Dilo como algo seguro”.
¿De verdad voy a hacer esto? “¿Cuándo?”.
“He estado esperando a que digas eso. ¿Cuándo te puedes ir?”.
“Lo sabré después de la reunión”, dice.
“¿Significa eso que vendrás conmigo?”.
Suelto el aire. “Sí. Sí, creo que lo haré”.
La dureza se evapora de sus ojos, convirtiéndose en calidez. “Entonces,
vamos a llevarte a esa reunión”. Me ofrece su mano y me ayuda a
levantarme, colocándome la mano en la cadera de manera posesiva. La
mano que ha estado por mi cuerpo estos últimos días, los recuerdos me
calientan la piel. “Te quiero conmigo cuando me marche, Emma”.
“Quiero estar contigo, Jax”.
Él se acerca para besarme, cuando su teléfono suena. Hace una mueca, sus
labios rozan los míos antes de sacar el móvil del bolsillo y echa un vistazo
hacia los mensajes. “Iré a por mí bolso” digo, y eso hago, me apresuro a

172
correr al baño a recogerlo, así como a mi maletín. Mi mirada se pasea y
aterriza en el diario que descansa en la mesita de noche, el recuerdo de Jax
negándose a leerlo me invade de las mejores maneras. Está conteniéndose
por mí. No recuerdo la última vez que alguien se sacrificó por mí y sé que
esto es un sacrificio. Sé que Jax está buscando el motivo que empujó a su
hermano al límite. Sé que piensa que fue mi familia, y aún así, no leyó el
diario. Decido dejarlo en la mesita de noche. No quiero correr el riesgo de
olvidarlo en mi oficina o en mi apartamento.
Al reunirme con Jax, lo encuentro mirando su reloj, y tengo un recuerdo
momentáneo de York haciendo lo mismo. Odio que la maldita marca del
reloj me recuerde a York de nuevo, odio que esté bajo mi piel lo suficiente
como para distraerme de Jax, quien importa. York no importa. Bueno, el
hombre no importa, pero el infierno por el que puede hacerme pasar, sí. Es
por lo que puede hacer pasar a mi familia que importa. Es como pueda ir a
por Jax que importa.
Y en lo más profundo, temo que Jax tenga razón. York está en medio de esta
cosa con el hermano de Jax, lo que llevará a un solo lugar: una guerra entre
York y Jax. Pero, ¿qué lugar ocupa mi hermano en todo esto? ¿Y yo?
“¿Lista?” pregunta Jax, y me fuerzo a mí misma a regresar a la realidad del
momento, y eso no es un reto.
“Sí”, digo. “Estoy lista”.
Salimos de la habitación de hotel y me entrega una llave. “Tuya. Es nuestra
habitación ahora”.
No tengo ni idea de por qué esto me enternece de la forma en que lo hace,
pero lo hace. Él cierra su mano alrededor de la mía. “Pronto compartirás mi
cama real”.
El aire se hace espeso entre los dos, esa fuerza magnética que está siempre
presente sube de nivel. “¿La cama del rey en su castillo?”.
“Rey del norte” bromea, imitando Juegos de Tronos, haciéndome que le
tome más cariño. Su humor es sexy, pero, si soy honesta conmigo misma,
también lo es la oscuridad que entierra bajo ese humor. Él está roto de
alguna manera. Yo estoy rota de muchas maneras. Esto nos atrae el uno al
otro. Lo sé. La muerte ha sido nuestra carta de presentación mutua, pero,
por primera vez, me pregunto si esa unión cura o destruye.

173
36
EMMA…
Me olvido de mis preocupaciones rápidamente cuando mis ojos se
encuentran con los de Jax, mientras su risa va desapareciendo y se convierte
el calor, algo que se está haciendo familiar entre nosotros. Paso mis manos
por la solapa de su chaqueta, y, Dios mío, ese traje lo hace verse como sexo
andante. Tengo un recuerdo momentáneo de sus labios en mi vientre, mis
dedos enredados en su pelo rubio oscuro.
“Si sigues mirándome así”, me advierte, “nos volveremos a la habitación”.
Toma mi maletín, desliza su brazo alrededor del mío, y nos encaminamos al
ascensor. Lentamente. Como si temiésemos dejar entrar al resto del mundo a
nuestro mundo. Al menos, así es para mí. El patio de juegos de Jax North es
un buen recreo.
Minutos después, bajamos del ascensor en el lobby y un hombre alto, con
apariencia brutal, con una cicatriz bajo la mejilla, nos saluda. “Hola, señora”,
dice, haciendo un gesto con la cabeza. ”Soy Savage. Rick Savage, pero
todo el mundo me llama Savage”. Su mirada se dirige hacia Jax. “Tengo
hombres siguiéndolos a ambos. No los veréis a menos que los necesitéis.
Estaré en contacto con ellos y con vosotros”.
No hace falta preguntar quién es Savage. Sé que Jax contrató protección.
Con York en la ciudad, no voy a discutírselo. “¿Sabes cómo York entró a mi
apartamento? Supongo que Jax te contó lo que pasó”.
“Lo hizo”, dice Savage. “Y quien sea que lo ayudase, hizo un buen trabajo
manteniéndose fuera dentro de nuestro radar, y eso es ser malditamente
bueno”.

174
“Eso no me tranquiliza, pero a decir verdad, York tiene dinero. Pagará a los
mejores”.
“Jax pagó por los mejores”, me asegura. “Nosotros”. Él vuelve a dirigir su
atención a Jax. “Tenéis un SUV negro en la puerta”. Me mira a mí. ”No te
marches de las oficinas sin que te recojamos o nuestro apoyo”. Me entrega
una tarjeta. “Pon mi número en tu teléfono”.
Acepto la tarjeta. “Gracias, Savage”.
Él me mira con ojos entrecerrados. “¿No te vas a negar? Estoy
acostumbrado a que las mujeres bonitas se muestren reacias”.
“No es el caso”, digo.
“Interesante”, dice. “Entonces piensas que de verdad hay problemas”.
“Sí, lo creo”.
“¿Qué tipo de problemas?” me reta, y no me gusta el tono en su voz que da
a entender algo de culpabilidad. Yo no soy culpable de nada, solo de estar
en medio y de haber estado con York tanto tiempo.
“Del tipo que tiene a York entrando a mi apartamento y a Jax contratándote
para protegernos a ambos”. Me giro y miro a Jax. ”Necesito llegar al
trabajo”.
Sus ojos se suavizan con entendimiento, no con acusaciones, y cuando Jax
le hace una señal para que se vaya, le permito que me vuelva a meter bajo
su brazo y nos ponga en camino una vez más. Pero Savage nos sigue. Puedo
sentir su enorme presencia de oso detrás de nosotros, presionándome los
hombros. Nos está protegiendo. Está buscando respuestas, pero no confía
en mí. Es el tipo de negatividad que no necesito en este momento. Salimos
del hotel, y justo antes de subir al vehículo, Savage está ahí parado con
nosotros otra vez.
“A veces, incluso la gente a la que protejo tiene secretos”, dice.
Eso me hace activarme. “Sí, tengo secretos”, replico. “Pero nada que ayude
a tu causa. No son asunto tuyo. Ya le conté a Jax todo lo que sé”.
“Entendido” dice y me ofrece la mandíbula. “Dame un puñetazo. Puedo
con ella. Lo mezclará todo y hará que trabajemos bien juntos. Y como bono
extra, te desahogas”.
“Estás tentando a la persona equivocada” digo, acercándome. “Lo haré”.
“Adelante”.
Jax me toma el brazo desde atrás y me atrae hacia su pecho. Lo miro y me
lanza una mirada sorprendida. “Dale una paliza más tarde. Ahora tienes una

175
reunión a la que atender y tenemos un viaje que planear”. Él me besa, y es
un beso tan parecido al de una relación de pareja, que me hace
avergonzarme, ahí frente a Savage.
“Supongo que debería guardar mi frustración para Marion”, miro a Savage.
“Te has pasado de la raya. Deja de actuar como un gilipollas”.
“No te prometo nada” dice, trazando su perilla. “Pero soy un trabajo en
proceso. Puede que lo consiga. El nombre del conductor es Smith. Es un tipo
de los que no hablan mucho”. Me da un saludo militar y mira a Jax,
haciéndole un gesto de asentimiento con la cabeza.
Me despego de Jax y me monto en el coche, con él siguiéndome. Cierra la
puerta y el SUV se pone en movimiento. Mi teléfono suena y suelto el bolso
en el asiento, lo saco del bolso y encuentro una llamada de la asistente de
York, lo que debe significar que es él quien está llamando. Jax saluda al
conductor mientras yo declino la llamada. Mi teléfono suena de nuevo.
Hago una mueca. “Ya sabes quién es”, digo.
“York”, agrega Jax. ”Pensé que bloqueaste su teléfono”.
“Llamó desde el teléfono de su asistente, lo que es un juego de
manipulación, y un mensaje, de los que a él le gustan”.
“Te está diciendo que todavía puede llegar a ti”.
Estamos de vuelta en un territorio desagradable, por lo que ni lo confirmo ni
lo niego. ”No creo que el momento haya sido una coincidencia. Debe saber
que voy a reunirme con Marion”.
“Quizás deberías hablar con él”, dice.
“No”, digo. “Eso no es algo que quiera hacer”.
“Marion organizó esta reunión por un motivo, Emma”, advierte Jax. “Te teme.
Así que, o tu hermano sabe de la aventura amorosa y quieren ponerse de tu
parte, o, te aguarda una sorpresita”.
“Mi hermano no me la jugaría de esa manera”, digo, sin ninguna duda. “Sé
que me va a venir una sorpresa, y no una buena precisamente”.
“¿Quieres hablar de lo que puede que sea y crear una estrategia antes de
irte a la reunión?”.
La oferta me sorprende, cuando en realidad no debería. Así es Jax y con él
las cosas nunca son como las esperaba, y eso es bueno. “Gracias, pero el
trayecto es corto y casi llegamos. Solo quiero acabar con esto”.
“Podemos conducir un poco o aparcar y hablarlo” dice. “Carajo, podemos
ir a tomar café, que esperen”.

176
“Puedo con esto”, prometo. “Lidiaré con ello y el resto de mi trabajo. Luego
borraré toda la agenda y me iré contigo a Maine. Escaparé contigo esta vez
de verdad, Jax”.
Él entrelaza los dedos de sus manos con los míos y me besa los nudillos. “Sí, lo
harás. Recuérdalo cuando estés ahí hoy”.
“Lo haré”, prometo cuando el conductor detiene el SUV y grita “Hemos
llegado”.
“Última oportunidad para planear el juego” ofrece Jax.
“Quiero acabar con esto”, repito, y él me asiente levemente antes de abrir la
puerta y salir a ayudarme a bajar. “Te acompañaré a la puerta”, dice, con
su mano en mi cintura.
Vamos hacia la puerta y mi hermano se para justo frente a nosotros. No. No
de nosotros. Se para frente a Jax, con los ojos clavados en él.

177
37
EMMA…
Chance y Jax se quedan ahí parados mirándose fijamente, dos hombres de
buen ver, iguales, y aún así, diferentes. Chance tiene el cabello oscuro y Jax
tiene el cabello claro, hay un tira y afloja de poder entre ellos que amenaza
con estallar.
“¿Qué estás haciendo, Chance?” siseo, y como sé las ganas que tiene Jax
de encontrar respuestas, y a decir verdad, venganza, lo tomo del brazo,
anclándolo, recordándole que Chance es mi hermano.
La mirada de Chance sale disparada hacia mí, sus penetrantes ojos azules
encendidos por la ira. “¿Pasaste la noche con él otra vez?”, pregunta,
demandante.
Me quedo blanca, sorprendida por la pregunta que de todas las personas
posibles, me tenía que hacer Chance. “¿A qué viene esto? tú sabías que
estamos juntos. Y, ¿desde cuándo es eso asunto tuyo?”.
“Eso es un sí”, dice, y su mirada rebota de nuevo hacia Jax. “No quiero que
le hagan daño”.
“Ni yo tampoco”, dice Jax, “y me parece que no siempre ha sido el caso.
York apareció en su apartamento ayer por la mañana”.
“Él es su ex prometido. Tú no lo eres”.
“Es un bastardo al que no quiero cerca de mí”, replico.
“Un bastardo que tenía una llave que, ella no le había dado”, añade Jax.
Chance me mira. “Ni siquiera yo tengo una llave. ¿Cómo coño consiguió
una?”.
“No lo sé”, digo, “pero entró directamente, y la verdad, tú no lo conoces tan
bien como yo. Gracias a Dios, Jax estaba allí. Él hizo que se marchara. Tú no
lo entiendes realmente, Chance, y es por mi culpa, pero él me da miedo”.

178
Mi hermano se queda mirándome hasta el punto de ser incómodo, antes de
decir, “Lo sacaré de la ciudad”. Mira a Jax. “Gracias por estar ahí para ella
pero yo no soy mi padre. No sé lo que pasó entre él y tu hermano, ni
tampoco lo sabe Emma”.
“Demuéstralo”, dice Jax. “¿Por qué quería tu padre el castillo, en primer
lugar? Vino a por él como si estuviese asentado en un campo de petróleo”.
“Yo qué coño sé”, dice Chance. “Pero lo quería”. Mi hermano mira en mi
dirección. “Incluso lo puso en el testamento. Consigue el castillo.
Literalmente”.
Una oleada de alivio me recorre al ver que, no solo ha sido honesto
conmigo, sino que también lo está diciendo aquí frente a Jax, e incluso lo
mira al decir. “Eso es todo lo que sé”.
“Necesito saber que es ese “todo” “, dice Jax. “Porque mi hermano está
muerto”.
Chance se echa hacia atrás como si lo hubieran abofeteado. “¿Tú crees
que nosotros tuvimos algo que ver con eso?”.
“¿Tú, tuviste algo que ver?” lo reta.
“Mira tío, te duele, lo entiendo. Pero no veo la conexión entre mi padre y el
suicidio de tu hermano”.
Me da un escalofrío al oír las descriptivas palabras que ciertamente pondrán
a Jax al límite.
“Pues yo sí”, dice Jax. “Y no dejaré de venir hasta descubrirlo”.
“¿Venir?” lo reta.
“Sí, venir. Y si no pensaras que tengo una razón, no estarías aquí
encarándote por Emma. No pensarías que tengo un motivo para hacerle
daño”.
La mirada de Chance se dispara hacia mí. “¿Oíste eso? ¿Ves con quién
estás jugando, Emma?”.
“No está tratando de hacerme daño, Chance”.
Me toma del brazo. “Ven conmigo”.
“No”, digo, dándole un empujón. “Para. Te veré arriba, Chance”, digo
suavizando la voz. “Sé que quieres protegerme, pero Jax no es el enemigo.
Dile lo que sepas”.
“No hay nada que decir”.
“Si quieres protegerla”, dice Jax, “controla a York, usa a su familia, y sí, me
refiero a Marion, a la que tienes por demasiada coincidencia reuniéndose
con tu hermana hoy. Porque si no lo haces, ten por seguro que lo haré yo”.
“Jax”, le advierto.
Él me mira desde arriba. “Él no te ha protegido, Emma pero yo lo haré, y eso
es algo por lo que no me voy a disculpar”.

179
“¿Tú lo harás?” lo reta Chance. “El hombre que está acusando a su familia
de Dios sabe qué”.
La mirada de Jax se clava en la suya de nuevo. “Sí, lo haré. Y todos deberían
tomar nota y prestar mucha atención”.
“Me encargaré de York”, responde Chance y me mira. “Marion llegará en
quince minutos. Te veo arriba”.
Asiento con la cabeza de manera brusca y él se marcha. Me quedo
mirándolo, rezando para que no esté involucrado en nada que haga daño
a la familia de Jax, pero eso no disculpa a Jax por su comportamiento de
antes. El momento en que mi hermano está lo suficientemente lejos para no
poder oírnos, me giro. “¿Por qué tuviste que decirle lo de Marion?”.
“Él sabe qué York se presentó en tu apartamento y te está empujando a esa
reunión con Marion. No me gusta Emma, algo no me huele bien”.
“Es mi hermano, y él no sabía qué York había aparecido en mi apartamento
hasta que se lo hemos dicho”.
Aprieta los labios. “Él ya lo sabía. Lo vi en sus ojos”.
“No lo sabía”, replico.
“Hazme caso, dulzura. No siempre conocemos a nuestros hermanos tan bien
como creemos. Soy prueba de ello”.
Esa afirmación me hace sentir más rabia en el momento, y me ablanda al
siguiente. Coloco mis manos en su pecho. “Lo sé. Y sé que quieres
protegerme, pero Chance y mi madre son lo único que me queda. Necesito
creer en mi hermano”.
“Y él necesita que lo creas, pero ¿a qué precio, Emma?”. Se ablanda. “Solo
ten cuidado, bebé. No quiero que salgas herida de todo esto. Estás en el
medio de una hoguera”. Me atrae más cerca, pega su mejilla a la mía, sus
labios en mi oído. “Somos buenos, malditamente buenos juntos, Emma”, se
echa hacia atrás para mirarme. “Lo sabes, ¿verdad?”.
“Sí, lo sé”, le agarro las solapas. “Y de verdad me gusta que me llames bebé.
No solo por cómo lo dices, sino porque te sale cuando estás sensible, y
pienso que muy pocas personas llegan a ver esas emociones. Pero recuerda,
somos buenos juntos porque nos entendemos el uno al otro. Y lo que puedo
entender ahora es, que puede que decidas no mostrar esas emociones a
otros, pero están presente, y, te guste o no, forman parte de ti y de tus
decisiones”.
Él no deja ver ni que está de acuerdo ni en desacuerdo. Ni siquiera comenta
nada. Simplemente toma mi mano y se la lleva a los labios. “Ten cuidado”,
repite. “Llámame si me necesitas. Voy a ir a un par de reuniones, pero nada
que no pueda dejar por ti”.
Protección emana de él, del tipo que no solo oyes, sino que sientes. Es otra
de las cosas que no he sentido nunca antes en mi vida, ni siquiera con

180
Chance, para ser honestos. “Estaré bien. Tengo a Savage también. Lo
llamaré si necesito ayuda y te enviaré un mensaje, así no interrumpo tus
reuniones. ¿Te veo luego?”.
“Al instante en que te desocupes, bebé”. Se acerca a mi oído de nuevo. “Y
no puedo esperar”. Se aparta y me pone el maletín en el hombro. “Entra, así
me aseguro que estás a salvo”.
Me giro, caminando hacia la puerta, pero el temor me invade, por lo que se
avecina y quiero darme la vuelta y correr hacia Jax de nuevo, pero eso no
es una opción. Necesito saber de qué va todo esto. Necesito respuestas. Así
es que, sigo hacia adelante, entro al edificio, diciéndole adiós a Jax con la
mano, y me dirijo al ascensor. Una vez dentro, mi mente regresa a las
acusaciones de Jax sobre Chance. ¿Sabía Chance lo de York y no vino a
asegurarse que estaba bien? Y si fuese el caso, ¿cómo iba a saberlo? Algo
no encaja. De alguna manera, York está tramando algo, algo malo que
ahora me da la sensación de que está relacionado con Jax y su hermano.
Pero si Jax tiene razón, si mi hermano sabía que York estuvo en mi
apartamento, ¿significa eso que él está también involucrado?
La puerta del ascensor se abre y encuentro a Chance ahí de pie,
esperándome.

181
38
EMMA…
Salgo del ascensor y me reúno con Chance en el pasillo. “Estás empezando
a parecer mi acosador, hermano, lo cuál sería un título genial para una
película de las de toda la vida”.
“Marion ya se encuentra aquí”, dice. “Está esperando en la sala de
conferencias”.
“¿Qué hace ella aquí, de todos modos?”.
Él se ve irritado por la pregunta. “Porque es nuestro mejor cliente corporativo.
¿Por qué iba a ser?”
“¿Justo a la mañana siguiente de aparecerse York en mi casa?” lo pongo a
prueba.
“York no forma parte del negocio de Marion. Él tiene su propia empresa. Y tú
estás dejando a Jax North meterse en tu cabeza demasiado, y eso es
peligroso. Obviamente él piensa que nos cargamos a su hermano. Está
intentando follarte a ti para jodernos a todos”.
Tomo aire, aturdida. “¿Piensas que me está follando solo por venganza? ¿Por
qué no puede quererme por otro motivo que no sea ese o mi dinero?”. La
furia se despliega dentro de mí y trato de volverme, para salir de este pasillo.
Chance atrapa mi brazo. Me enfrento a él. “Necesito soltar mis cosas antes
de la reunión y aquí hay cámaras de seguridad. ¿De verdad quieres que
salgamos peleando en esa grabación?”
Él hace una mueca y me suelta. Me encamino hacia mi oficina, enciendo la
luz y voy hasta mi escritorio. Esta oficina me encantaba, con sus lindos sofás
color gris con los cojines resaltando en color rojo, grandes ventanales con
vistas al océano. Ahora la siento como una prisión.
“Vamos, Bird Dog”, dice Chance, entrando también y cerrando la puerta.
“Sabes que eso no es lo que quise decir”.
Meto mi bolso en el cajón. “¿Por qué estabas en sus mismísimas narices ahí
abajo?”. Dejo caer el maletín en mi mesa.

182
Él se acerca hasta quedar al otro lado del escritorio, de cara a mí. “Porque
mi instinto me decía, que él significa problemas”. Se deja caer. “Esto es por
él, Emma. Están pasando más cosas de las que tú tienes conocimiento”.
“¿Quieres decir que es por su hermano, quien se quitó la vida después de
que papá fuese a por él? Sí. Lo sé, Jax me lo contó todo, y obviamente, tú lo
sabes, aún así, me pediste que le preguntara por el castillo”.
“Nadie, incluyendo a papá, hizo que Hunter se suicidase. Eso es una
estupidez. No tenía ni idea de que Jax pensaba esas tonterías o jamás te
hubiera pedido que tantearas el terreno acerca de la venta del castillo”.
“¿Por qué no apareciste para tomar café, Chance? ¿Por qué no hablaste
con él entonces? Te conseguí tu reunión. Podrías haber hablado con él de
cualquier cosa con un café. Él ya lo esperaba”.
“Porque pensé que se quitaría de en medio, pero claramente, no es lo que
está haciendo”.
“¿De verdad creíste que me follaría, y una vez tuviera eso en su bolsillo,
pasaría página? ¿Y te parecía bien? Pero ahora, esto ha ido demasiado
lejos. ¿Me lo he follado demasiadas veces?”. No le doy tiempo de contestar,
porque si dice algo malo, voy a hablar más de lo que debería. “¿Por qué le
interesaba a papá el castillo?”
“Te dije a ti y a Jax que no lo sé”, dice. “Pero ahora que tienes a Jax todo
metido por el culo, lo averiguaré”.
“No hables así. No a mí”.
Él toma aire y lo suelta. “Lo siento. No me gusta el hecho de que tiene una
agenda”.
“De la que me habló de inmediato. Eso dice mucho, Chance”.
Él empuja la mesa. “Vamos a ver a Marion. Al contrario de lo que piensan
por ahí. Ella es nuestro cliente. Un gran cliente que trae un montón de
negocio a nuestros hoteles”.
“¿Por qué estoy yo involucrada?”.
“Ella pidió que estuvieras, y, ¿por qué no ibas a estarlo? Desarrollo de nuevas
propiedades es tu campo y cuando ella hace cualquier tipo de expansión,
tú siempre estás ahí”.
“Excepto con la compra del castillo”.
“Cosa que fue decisión de papá, no mía”, dice. “Estoy mirando los detalles”.
Hay tantas cosas que quiero preguntar, es tanto lo que quiero decir, pero
decido darle prioridad a saber por qué está Marion aquí. “Terminemos con
esta reunión”.
“¿Por qué no me dijiste que York te asustó?”.
“Porque ya no importaba. Yo no estaba, pero él se metió directamente a mi
apartamento. Entró dentro y no se hubiese ido”.
“¿Y eso qué significa?”.

183
Me abrazo a mí misma. Escalofríos me recorren la columna. “Significa que
me asusta”.
Me estudia durante unos largos instantes. “No te hace falta que Jax se
encargue de él. Eso es buscarte problemas innecesarios. Yo me ocuparé de
él. Haré que Mario lo haga si hace falta”.
Su oferta me da una pizca de alivio. Si Marion lo estuviera controlando, o si
York lo estuviera controlando con la aventura, dudo que me hiciera esa
promesa. Y sinceramente, mi hermano no es un hombre que se deje
controlar.
Asiento y camino hacia la puerta antes de que me siga haciendo preguntas
sobre York, antes de que esta conversación entre en un territorio al que no
quiero viajar con nadie. Jamás. Salgo de la oficina, con Chance detrás de
mí. “Te quiero, Bird Dog. No lo olvides”.
“Entonces, no me llames Bird Dog”, digo mirándolo mal. “Lo odio”.
“Pero tú me quieres”.
“Sí. Te quiero”, digo, cuando nos detenemos en la sala de conferencias,
“pero”, agrego cuando él se dispone a abrir la puerta, “Aún estoy enfadada
contigo”.
“¿Por qué?” pregunta.
“Todo, incluyendo el tele operador que sigue llamándome”.
Él se ríe y me guiña un ojo antes de abrir la puerta. En ese momento, nos
sentimos como siempre pero en mi interior sé que hay algo raro. Realmente
extraño. Entro en la sala de conferencias, donde encuentro a Marion
sentada al lado izquierdo de la larga mesa rectangular. “Buenos días”, dice
cerrando su MacBook, el cual tiene frente a ella, su labial rojo combina con
su camisa, también roja.
“Buenos días”, digo, y no me pasa desapercibido cómo entrecierra sus ojos
verdes al mirarme, me está analizando, evaluando mi estado de ánimo.
Chance cierra la puerta y se une a mí, ella repite el saludo anterior. “Buenos
días”.
“Buenos días, Marion” dice él, y ambos nos movemos hacia adelante, hacia
la mesa. Él escoge el asiento principal de la mesa, mientras yo me coloco
justo en frente de Marion.
“Os doy las gracias a los dos por sacar tiempo para mí con tan poco aviso”,
dice Marion. “Quería esperar un tiempo respetable para abordar este
asunto, y tras encontrarme con Emma hace dos noches, sentí que este era
un buen momento. Vuestro padre y yo hablamos de una expansión de
nuestra asociación. Quiero hablaros de ello ahora”.
“¿Qué tipo de expansión?” pregunto con cautela.

184
“Una línea de cruceros” responde, “la cuál, es un cruce entre nuestro
negocio de viajes y vuestro negocio de hoteles, sería una nueva entidad en
la que invertiríamos y colaboraríamos juntos”.
Una línea de cruceros cuando York tiene sus ‘cruceros’ como él llama sus
fiestas privadas en yates. Esto no es casualidad. Es una advertencia.
“Lo ideal”, continúa, “sería hacer que los barcos paren en ubicaciones
donde haya hoteles Knight, lo que asumo, Emma, sería tu campo de
experiencia”.
Mis dedos se encogen en mi pierna bajo la mesa. Sé lo que está haciendo.
Está tratando de mantenerme cerca, tenerme controlada. “Este no es mi
campo de experiencia y no recuerdo que mi padre nos comentara nada de
esto”.
“Me temo que yo tampoco sé nada de este tipo de negocio”, concuerda
conmigo Chance. “Supongo que esto no llegó más lejos de proponer ideas,
puesto que no estoy al tanto de ninguna información sobre el tema. Ni mi
padre dejó nada detrás sobre esto”.
“Estuvimos haciendo números”, dice ella, colocando una carpeta frente a
nosotros. “La proposición del negocio está dentro. Es una inversión, pero si
usamos los contactos de York, o incluso lo incluimos en la mezcla, podemos
conseguir un gran descuento en sus barcos. Sugiero que empecemos por
reunirnos con él. Ha dejado a un lado su almuerzo, si tenéis tiempo”.
No solo está tratando de controlarme. Está tratando de usar a York para
controlarme también. Abro la boca para responder, pero Chance se echa
hacia adelante. “¿Por qué habló mi padre exactamente de esto contigo,
Marion? Estoy desconcertado con mi exclusión”.
Si creía que Chance sabía sobre lo de Marion y mi padre, esa pregunta
demuestra que no era así. En eso, encuentro un poco de confort.
“Esto era una especie de proyecto personal para ambos”. Sonríe. “Ya sabes
como a tu padre y a mí nos encantaba jugar a planear como tomar el
control del mundo”.
“No”, dice Chance. “La verdad, no lo sabía”.
“Esto es algo que nuestra compañía de verdad quiere hacer”, dice. “Tu
padre quería ser el hotel asociado con nosotros. Si eso no concuerda con tu
empresa, habría que reconsiderar toda la relación de negocios”.
El ambiente se tensa. “Me parece que eso es una amenaza. No me gustan
las amenazas, Marion”.
“No seas tonto. No es una amenaza. Es un negocio”. Su teléfono vibra y ella
echa un vistazo al mirar el mensaje y de nuevo hacia arriba. “York está en el
lobby, le pedí que se acercara a hablar sobre su papel en todo esto. ¿A
menos que no queramos seguir adelante?”.

185
Chance se le queda mirando fijamente, los segundos pasan, lo cual debería
aliviarme, pero hay algo en el ambiente, algo entre ellos que no logro
descifrar y me lleva al límite. “Emma, danos unos momentos a solas”. Él no
me mira, eso tampoco me parece normal. Conozco a mi hermano. Él sabe
que lo conozco, y ahora mismo, no quiere mirarme a los ojos.
Pero no discuto. Me levanto y me marcho, abandono la sala de
conferencias y cierro la puerta. Me quedo ahí de pie, y tomo aire. Chance
está ocultando algo. Comienzo a caminar, pero no me voy a mi oficina. Me
dirijo a la de mi hermano.

186
39
JAX…
No quería dejar sola a Emma, quería llevármela al aeropuerto y sacarla de
aquí.
El pensamiento me acompaña cuando me siento en una cafetería con Eric
Mitchell en la silla de enfrente. “Buenas noticias”, dice, tras pedir un café.
“Hablé con Grayson sobre tu interés en nuestro grupo de inversiones”.
Grayson es Grayson Bennett, su jefe, su mejor amigo. “Está interesado en que
te unas a nosotros pero quiere conocerte primero. Dice que le enviaste una
invitación para el Harvest. Te veremos allí”.
“Excelentes noticias. Estaremos encantados de hospedarlos en el castillo si
gustan”.
“Nos encantaría”, responde. “Esto es un tecnicismo en realidad pero ya
sabes que a Grayson le gustan las relaciones de negocios éticas. Es un buen
hombre, pero yo puse las manos en el fuego por ti”. Su café llega y se
dispone a coger la crema. “Grayson tiene altos estándares, pero esos
estándares son una de las razones por las que estoy de su lado”.
“Un sabio hombre que se hizo multimillonario solo”, digo. “Podrías estar en
cualquier parte”.
“Grayson me dio dinero. Me dio un futuro. También me hizo acatar normas. Él
es el buen tipo, no yo”.
“Aún así, eres su mejor amigo”.
Él ríe. “Me controlo a mí mismo por él. Y mi nueva esposa”.
“Fue una hermosa boda”.
“Lo fue, ¿no es cierto?” ríe. “Nunca piensas que esa mierda te va a importar
hasta que conoces a la mujer correcta. Ellas simplemente aparecen y
sacuden tu mundo”.
Emma se me viene de inmediato a la mente. Sacuden. Ese término no le
hace justicia. “Chance Knight”.
“¿Qué pasa con él?”.
“¿Abogaste por él también? ¿Fue así como la charla sobre la fusión entre
vuestros hoteles y la marca Knight comenzó?”.

187
“Es más una colaboración que una fusión lo que los trae a nuestro grupo de
inversores, pero ya lo sabías por nuestra charla de ayer”. Levanta una ceja.
“¿A dónde quieres ir con esto?”.
“No sé, tío. Algo pasó entre la familia Knight y mi hermano”.
“¿Hunter?”.
“Sí, Hunter”.
“¿Qué tipo de ‘algo’?” pregunta.
“Algo que acabó con él muerto”.
Echa su silla hacia adelante. “Mira, tío. Su padre fue un bastardo, pero
¿Chance? Él no es así. Yo no hubiera hecho negocios con él. Su padre quiso
unirse a nuestro equipo. Ni siquiera me lo pensé. No culpes al hijo por los
crímenes de su padre. Soy el puto ejemplo perfecto de ello. Mi padre era la
maldad personificada. Yo no soy como él”.
“Pero tú dices que tampoco eres como Grayson”, le recuerdo. “Sin Grayson,
puede que no fueras el hombre que eres ahora”.
Sus labios se estiran. “Sí, pero quizás Chance sea un hombre mejor desde que
su padre dejó este mundo. Y quizás suene horrible, solo es una observación.
Lo conozco. No lo condenes por el crimen que hizo su padre”.
“Estamos hablando sobre meternos en la cama con este asunto financiero”,
digo. “Quiero asegurarme de que no me arrepentiré de tomar esta
decisión”.
“Yo no te llevaría por la dirección equivocada”, me asegura. “Esto es bueno
para todos nosotros”. Suaviza la voz. “Sé lo que estás pensando ahora
mismo. Mi madre se quitó la vida”.
Siento esas palabras como una sacudida. “¿Qué?”.
“Sí, tío. Ella tenía cáncer y estaba tratando de forzar a mi padre a
encargarse de mí. Se puso una pistola en la cabeza y se mató. Pensé que
querría estar ahí para mí, luchar por su vida, pero estaba luchando por mí.
No sé por qué tu hermano hizo lo que hizo, pero al principio se siente como
que fueron egoístas. Mira más allá de eso. Busca una razón de sacrificio.
Puede que la encuentres”. Echa un vistazo a su reloj. “Tengo que irme”.
Golpea con los nudillos en la mesa” porque ganemos un montón de dinero
juntos”. Se levanta y se va.
Me quedo mirándolo al marchare, pensando en Hunter, quien tenía el
mundo en sus manos. “¿Por qué?” susurro. No tiene sentido.
Las puertas repican y veo entrar a Savage con otro hombre, dirigiéndose
hacia mí. El extraño es alto y musculoso, probablemente metro ochenta y
siete, con cabello oscuro recogido en la nuca, con aire de seguridad en sí
mismo. Me levanto cuando llegan “Blake Walker”, anuncia el extraño,
estrechándome la mano. “Uno de los fundadores de Walker Security. No
sabía que conocieras a Eric”.

188
“¿De qué lo conoces?” pregunto, asintiendo levemente a Savage y los tres
tomamos asiento. “Ofrecemos nuestros servicios a Bennett Enterprises”, dice
Blake, “Son buena gente. El mayor de los Knight no lo era. Ni tampoco York
Waters. York no es nada que se le parezca a una buena persona”.
“Blake es el hacker del que te hablé”, dice Savage. “Gente de todo el
mundo viene a él para sacar a la luz secretos”.
“Y la familia Knight tiene secretos. Oscuros y sucios secretos”.

EMMA…
Entro en la lujosa oficina de mi hermano, que se encuentra en la esquina.
Gracias a Dios, su secretaria está de vacaciones. No hay moros en la costa y
cierro la puerta. No sé de cuánto tiempo dispongo, corro hacia su escritorio y
voy a por el cajón. Está cerrado con llave. Maldigo y abro el del medio. No
hay llave. Inhalo y recuerdo las clases de supervivencia que mi padre me
hizo tomar, cojo un clip, lo abro y lo meto en la cerradura. Me cuesta
trabajo, pero funciona. El cajón se abre. Saco mi teléfono del bolsillo de mi
chaqueta, donde lo metí en algún momento, listo para tomar fotos si lo
necesitaba, pero diciéndome a mí misma que era una locura. Este es
Chance. No hay nada que encontrar ni fotografiar.
Rebusco en el cajón y no veo nada extraño. Paso al siguiente pero es más
de lo mismo. Lo próximo es el aparador detrás de mí, con no mucha más
suerte. Es entonces cuando mi mirada aterriza en el mueble que está bajo su
colección de licores. Me apresuro hacia allí, me pongo en cuclillas y uso mi
clip. La puerta se abre y mi corazón se encoge con la visión de una carpeta
de acordeón. Del mismo tipo que la que encontré en el escritorio de mi
padre.
La agarro y juro que hace un agujero en mi mano. Cierro la puerta y me
levanto. No pienso quedarme aquí un minuto más. Corro hacia la puerta y
salgo al pasillo. No hay moros en la costa, así que no me detengo hasta que
estoy en mi oficina. Cierro la puerta y me dirijo a mi mesa, me siento y abro la
carpeta.
Lo primero que saco me pone enferma. Hago un jadeo y suelto el aire. Se
escucha como tocan a la puerta un segundo antes de que entre Chance.
Me levanto y él cierra la puerta. “Le dije que me reuniría con York”.
Sujeto una fotografía, una de mí en Starbucks, una de muchas. “¿Estás
haciendo que me sigan?”.
“Joder. No. Eso era… era de papá. Lo encontré entre sus cosas”.
“¿Y no me lo dijiste?” pregunto incrédula.
“No pensé que fuera a servir de mucho, aparte de hacerte daño”.

189
“¿Te hizo un seguimiento a ti también?”.
Sus labios forman una línea. “No, o si lo hizo, no tengo conocimiento de ello”.
“¿Sabías el pedazo de cabrón que era?”.
“Trabajé con él a diario. Sí, hermanita, lo sabía… La pregunta es, ¿cómo lo
sabes tú? Él era muy buen actor”.
“Encontré su diario”.
“¿Diario?”.
“Sí. Diario. Y te prometo, que no te gustaría leerlo”.
Se dirige hacia mí, todo su cuerpo irradia agitación. “Necesito ese diario,
Emma”.
“No, no creo que vaya a dártelo”.
“Necesito el maldito diario”.
“¿Por qué?”.
“Porque yo soy el que vivo en el infierno por sus acciones. Necesito todo lo
que pueda conseguir para tapar la herida”.
“Así que tengo razón. Él hizo cosas malas”.
“Sí, Emma. Él hizo cosas malas”.
“¿Qué le hizo al hermano de Jax?”.
“No lo sé”.
“Sí que lo sabes”.
“No lo sé”, dice. “Y tú tienes que alejarte de él y todo esto. Eres muy
emocional y le vas a hacer creer que hay fuego donde él creó humo”.
Lanzo las fotos en la carpeta, meto la carpeta en mi maletín y me levanto.
“¿Accediste a trabajar con Marion?”.
“Me voy a reunir con York. Ya veremos desde ahí”.
“Ella tenía una aventura con papá. Quiere atraparnos. No sé cómo, pero
esto es una trampa. Tiene miedo de que se lo contemos a su marido. Eso es
lo que York quiere de mí. Silencio. O te vas a enterar. Y su ‘o te vas a enterar’
no es nada bueno”.
“Sé lo de la aventura”.
“¿Lo sabías?”.
Sus labios se aprietan. “Lo sé ahora”.
“¿Sabe Marion que lo sabes?”.
“Sí. La enfrenté justo antes de la ceremonia de papá, razón por la que me
mantuve alejado. No quería estar en la misma habitación que ella y su
marido”.
“Entonces tienes que ver que tengo razón”, digo. “Nos está manipulando.
Quiere nuestro silencio. El plan de los cruceros es una trampa”.
“No me dejo atrapar fácilmente” digo. “Sé lo que hago”.
“¿Pero puede que trabajemos con ella y York?”.
“Ya veremos, Emma”.

190
“¿Lo sabe mamá?”.
“Sí”.
“¿Cómo?”.
“Encontró unas fotos que me mostró. Marion estaba desnuda”.
Tomo aire de manera agitada. “¿Y aún estamos considerando esta línea de
cruceros?”.
“Dame algo de crédito por tener un plan. Estoy trabajando en crear una
asociación para reemplazarlos, pero, Emma, necesito el diario”.
“Lo puse en una caja fuerte. La llave está en mi apartamento, al cuál no
puedo ir gracias a York. No aparecen nombres de todos modos. Solo un
montón de pensamientos asquerosos de su asquerosa mente”. Cojo mi
bolso. “Necesito tomarme unos días y luego irme a Alemania. Necesito ver a
mamá mientras estoy allí”.
Trato de pasar por su lado. “Dame la llave antes de marcharte”.
“Está bien. Te daré la llave”.
“¿Lo prometes?”.
“Lo prometo”.
Consigo librarme de él y me dirijo hacia la puerta. “Emma”.
Me detengo justo antes de abrir la puerta. “¿Sí?”.
“Necesito que me devuelvas esa carpeta”.
Salgo de la oficina y me apresuro hacia el ascensor. Hace un sonido y me las
arreglo para entrar con un montón de gente. Chances se detiene en frente y
hace una mueca a la multitud. Debe dejarme ir. Me hundo hacia el fondo
del elevador y me doy cuenta de que Jax nunca me dio su teléfono. Cojo la
tarjeta que Savage me dio de mi bolsillo lateral, pero cuando miro mi móvil,
veo un mensaje de Jax que dice: Mi número ahora está en tu móvil y aquí
está el de Savage para que lo tengas a mano. Mándame un mensaje o
llámame cuando acabe tu reunión.
Le envío mi respuesta: Ha habido un problema. Tengo que salir de la oficina
con una carpeta ahora. Me voy a marchar. Me dirijo a un Starbucks a cuatro
bloques al oeste de mi oficina para tomar un Uber desde ahí.
Las puertas se abren y salgo disparada hacia fuera, por el lobby, con el
corazón galopando. No sé que hay en esta carpeta. Solo tengo esta
sensación de que puede que Chance me persiga para conseguirla.
Analizaré cuán malo es todo esto cuando vea qué hay dentro.
Corriendo hacia la calle, tomo la derecha y gracias a Dios por la multitud.
Me camuflo entre ellos y cuando he llegado hasta el primer bloque, un
hombre se para delante de mí: York.

191
40
EMMA…
Las manos de York bajan por mis brazos, y, para la mayoría de mujeres, él es
el Sr. Alto, Oscuro y Guapo, rico y poderoso, un hombre que quieres que te
toque. Por un momento dejo que haga justo eso. Por un momento, recuerdo
mi pesadilla, de vuelta en la habitación oscura, como una prisionera que no
puede escapar, porque sé que ocurre cuando lo intento: caigo en mi
muerte. Por un momento, me quedo paralizada, pero todo eso se
desvanece con una brisa de aire marítimo, el mundo a mí alrededor
explotando con el sonido de las bocinas de los coches, las voces, el olor a
sal y a ciudad. Le doy un empujón. “¿Qué estás haciendo aquí York?”.
“Es una calle concurrida, Emma. La suerte nos reunió una vez más”.
“No hay suerte que haga que tú y yo estemos juntos de nuevo”.
“Ambos sabemos que eso no es cierto. Vayamos a algún lugar a hablar. A
algún lugar que estemos solos. Te recordaré lo mucho que te gusta estar a
solas conmigo. Te lo prometo”.
“Nunca. ¿Cómo entraste a mi apartamento?”.
“Me diste una llave”.
“Cambié la cerradura”.
“Estás confundida y tenemos que hablar sobre secretos. Los míos”, hace una
pausa, su mirada recorre mi cuerpo, “y los tuyos”.
Quiero decirle que poner en evidencia a Marion por hacer daño a mi madre
haría valer la pena cualquier cosa que él pudiera decir de mí. De verdad
quiero hacerlo, pero no es así de simple. La empresa, las familias que
trabajan para ella, lo sufrirían si esto va en la dirección incorrecta. Y en mi
interior, siento que debo contenerme, mirar en esa carpeta antes de hacer
nada más.
Sus labios hacen un gesto raro. “¿Estás segura?”.
Y antes de que pueda responder, Jax aparece a mi lado, su mano en mi
cadera, amoldándome a él. “Ahí estás”. Mira hacia abajo hacia mí. “¿Estás
bien?”.
Ahora sí. Ahora puedo volver a respirar. “¿Cómo estás aquí?”.
“Suerte” dice en voz baja.

192
Suerte.
Sí. Esta vez suerte significa suerte.
“¿Deberíamos dejar que Jax sepa nuestro secreto?” pregunta York.
Mi mirada brinca hacia York. “Vete York”.
Se ríe. “Supongo que eso es un no. Quid pro quo. Recuerdas lo que significa
para mí, ¿verdad?”. Me guiña un ojo y desaparece entre la muchedumbre.
Jax se gira hasta quedar frente a mí. “¿De verdad estás bien?” pregunta de
nuevo, frotando mis brazos. “Estás temblando”.
“¿Podemos irnos de aquí? ¿De toda la ciudad?”.
Sus ojos se oscurecen. “¿Quieres irte ahora?”.
“Sí. Ahora. Sin ninguna parada. Hasta el aeropuerto. Y nos vamos”.
“Pues ahora entonces”. Toma mi mano y caminamos un bloque hasta el SUV
que nos está esperando. Jax me ayuda a entrar y juro que cuando la puerta
se cierra y el vehículo se pone en movimiento, el alivio me inunda. Es como si
estuviera corriendo por mi vida.
Jax me atrae cerca de él pero no hace preguntas. El hombre parece
comprenderme. Ahora no es el momento de hablar. Solo quiero montarme
en el avión. Él saca su teléfono y hace una llamada. “Ahora. Sí. Ahora”.
Cuelga la llamada. “Tenía al piloto en standby”.
Asiento, agradecida, tomada por este hombre de una nueva manera. Tiene
un avión privado, y aún así, no presume de dinero. No actúa como si fuera
mejor que nadie. Tiene poder. Tiene dinero. Los usa cuando los necesita,
pero recuerdo cuando me dijo que sabe usar su dinero para hacer daño a
sus enemigos. ¿Y si esta carpeta nos hace a mí o a mi hermano ser el
enemigo? No puedo mostrársela ahora. No lo haré. No miraré hasta que esté
sola.

JAX…
Llegamos al aeropuerto cuarenta y cinco minutos después de subir al SUV
gracias al tráfico. No sé que ha descubierto, de que está huyendo pero sé lo
suficiente después de mi reunión con Blake Walker como para hacer algunas
suposiciones. Exactamente por lo que no la empujo a que hable. No quiero
que huya de mí como huyó de lo que sea que pasara en esa oficina. Pero,
maldita sea, esa charla con Blake hizo que se me formara un agujero en el
estómago mientras estaba ahí de pie frente a York. Quería pegarle un
puñetazo a ese bastardo, pero eso hubiese acabado conmigo en el

193
juzgado, lo que le hubiera dado el control que nunca tendrá. Solo que él no
lo sabe todavía.
El SUV se detiene en el asfalto junto al avión y ayudo a Emma a salir. “Oh
Dios, ¿qué pasa con nuestras bolsas?”.
“Savage las trae. Él viene con nosotros. Un equipo de sus hombres le siguen
para el evento del fin de semana”.
Ella no pregunto cómo pasó todo eso. Solo asiente y yo la tomo de la mano,
llevándola a las escaleras del avión. Una vez dentro, nos dirigimos hacia la
parte trasera y nos acomodamos en dos asientos de piel. “Necesito hablar
con el piloto”, digo. “Volveré en unos diez minutos” tiro de ella hacia mí y la
beso. “Me alegro de que estés aquí”.
“Yo también”, susurra.
La dejo allí acomodándose en el asiento y me tardo lo que dije, diez minutos,
coordinando el vuelo y la llegada de Savage. Regreso y encuentro a Emma
mirando una carpeta como la del hotel, pero no puede ser eso. Savage
tiene la carpeta con su equipaje. No, esto es lo que sea con lo que huyó, de
lo que yo quería preguntar pero mi intuición me dio que esperase.
Me siento a su lado y ella mete todo de vuelta en la carpeta y me la
entrega. “¿Qué es esto?”.
“Vigilancia de mí, de ti, tus hermanos y Marion. Mi hermano me dijo que era
una carpeta de mi padre pero algunas de estas fotos mías son recientes. Yo
diría que esto prueba que algo malo pasó, Jax. No sé por qué estoy metida
en esto”. Me mira. “No sé por qué. Lo juro. No estoy involucrada en nada”.
“¿Por qué demonios estamos bajo vigilancia? Te creo. Lo averiguaremos”.
“Sé que lo haremos, solo temo lo que esto pueda significar en este
momento”.
Savage entra y nos hace un saludo desde la parte delantera del avión.
Emma me agarra el brazo. “Coge el diario y la carpeta. Tenemos que
averiguar qué es todo esto, Jax. Si tú puedes hacerlo con la información que
tengo aquí, hazlo. Haz que esto termine”.
Miro hacia abajo a la carpeta que tengo en la mano y paso el pulgar por las
fotos que datan de antes de la muerte de mi hermano. “Lo cogeré de tu
maleta” digo mirándola. “Lo hablaremos en el aire”. Le devuelvo la carpeta
y me levanto, camino hacia Savage, la tensión recorriéndome por dentro.
¿En qué demonios estamos metidos y qué tiene Emma que ver con todo
esto? Junto a mí, porque ese es su lugar. Ella encaja conmigo.
“¿Dónde está la bolsa de Emma?” pregunto, acercándome a Savage.
Él señala al compartimento de arriba de mi cabeza. “La necesito”, digo,
sacándola del compartimento situado arriba.
Abro la maleta y saco el diario y la carpeta, la bata de seda de Emma está
justo encima, y la idea de que Savage la vea no me sienta bien. La idea de

194
las manos de York por su cuerpo me rebana como si fuera una navaja. No
volverá a acercarse a ella y las maneras en que me aseguraré de que así
sea, serán rápidas y furiosas.
Cierro la cremallera y dejo a Savage atrás, vuelvo a reunirme con Emma y
suelto las cosas que tengo en la mano en el bolsillo lateral de mi asiento. Me
siento a su lado. “Vamos a despegar en unos minutos. Nos van a traer el
almuerzo. Bocadillos de momento”.
“Léelo todo, Jax. Hazlo ahora”.
“En el aire”, digo. “Necesito concentrarme”.
Esa afirmación cobra más sentido cuando llega nuestra comida y el personal
del avión empieza a hacer extrañas maniobras. Estamos en el aire treinta
minutos más tarde y saco la comida de las bolsas. “¿No quieres leer que es lo
que dice ese diario o el archivo?” pregunta, aceptando su sándwich
cuando se lo paso.
Mi mandíbula se tensa. “Sí, pero, tengo dudas también. El último lugar donde
quiero estar cuando descubra algo brutal sobre mi hermano es en una caja
de metal en el cielo. Perdería la puta cabeza”. Me sale antes de poder
detenerme, crudo y honesto, y sí, brutal. Tampoco es toda la verdad. Es
verdad, no quiero sentirme prisionero cuando me esté saliendo del pellejo
por mi hermano. Pero no estoy seguro de querer que Emma me vea
reaccionar a cualquier cosa que su familia le haya podido hacer a mi
hermano.
Me mira con ternura. “Lo entiendo. Lo leeremos juntos en el castillo”.
“Creo que eso será buena idea”, digo, señalando a su sándwich.
“Almorcemos”.
Y eso hacemos, y hablamos. Hablamos de todo excepto de nuestras familias
y York. Ella me cuenta sobre sus hoteles favoritos que ha buscado y abierto.
Yo le hablo sobre el whiskey, el boxeo. Sobre mi amor por el UFC que me vino
por el amor al boxeo.
“Me gusta el UFC” dice ella. “Y Pac-Man”.
“¿Te gusta el boxeo?”
“Me gusta Pac-Man. Algo acerca de él hace los combates emocionantes”.
Pasan como unas dos horas, antes de que tumbemos los asientos por el resto
del vuelo, y nos quedamos ahí tumbados, cara a cara, mirándonos. “¿Has
estado alguna vez en Alemania?”.
“No”, admito. “He estado en Londres, Escocia, Roma, París y Australia. Pero
no en Alemania”.
“Me voy a Alemania en dos semanas”.
“No sin mí, Emma”, digo, acariciando su mejilla”.
“¿Quieres venir conmigo?”.
“Sí”.

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“Apenas nos conocemos”.
“Aún así te estás viniendo a Maine conmigo. ¿Por qué no puedo ir a
Alemania contigo?”.
“Sí”, dice, sus labios se curvan, esos hermosos ojos verdes de ella se
enternecen, su voz se hace pesada del cansancio. “¿Por qué no?”. Sus
pestañas se bajan y observo cómo sus rasgos se suavizan cuando se va
quedando dormida. La observo dormir pero yo no me duermo. Ese maldito
diario y la carpeta me llaman. Tras una hora, no puedo soportarlo más. Me
siento y agarro la carpeta.

196
41
JAX…

Dos horas más tarde, Emma aún sigue dormida cuando echo todo lo que he
estado leyendo de nuevo en el bolsillo del asiento. Me levanto y camino
hacia la parte trasera del avión, presiono mis manos contra la pared,
combatiendo mis demonios, luchando contra la necesidad de pegarle
puñetazos a la pared. No solo hay lo suficiente en esos documentos para
demostrar la malicia hacia mi hermano, sino que hay razón para creer que
esa mezquindad se extiende hacia mí y Emma.
Me fuerzo a mí mismo a controlar mi ira. No quiero contarle lo que he
descubierto hasta que pueda conectar ciertas cosas. Empujo la pared y me
dirijo hacia la parte delantera del avión, me siento junto a Savage, que tiene
una botella de North Whiskey con él. La levanto y doy unos cuantos tragos
antes de contarle todo lo que sé ahora. Él silba y abre su ordenador portátil.
“Hablaré con Blake. Nos tendrá respuestas para cuando estemos en tierra’’.
Le doy otro trago al whiskey pero no digo nada. Me levanto y regreso a mi
asiento con Emma. Estoy exhausto por no haber dormido anoche y
claramente ella también. Necesito estar fresco para lidiar con este infierno
que he liberado. Bajo mi asiento y me tumbo de lado de cara a ella. La
observo dormir unos minutos y maldita sea, ella es hermosa y tierna y lista. No
merece nada de esto, mientras que yo, bueno, yo soy como Eric. No soy muy
buen hombre pero maldición, Emma hace que quiera serlo.
Cierro mis ojos y la mano de Emma se posa en mi rostro. Mis pestañas se
levantan pero las de ellas están cerradas. Ni siquiera puedo explicar la
emoción que me recorre en ese momento pero, necesito a esta mujer en mi
vida. Cierro los ojos y tiro de su mano hacia mí. No voy a dejarla ir, y

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basándome en todo lo que acabo de descubrir, eso significa guerra, pero,
estoy preparado.

EMMA…

Despierto y encuentro a Jax sentado con una taza de café en la mano, y


por un momento, solo me quedo mirándolo, porque, ¿por qué no iba a
hacerlo? Es hermosísimo. “¿Has dormido?’’ Pregunto, incorporándome, con
la mirada en su antebrazo, donde tiene la manga de la camisa enrollada,
ese tatuaje North significa para mí ahora más que nunca. Es orgullo. Es
familia. Es cada razón por la que está luchando para encontrar respuestas.
“Unas cuantas horas”, dice, girándose para quedarse de cara a mí.
“Estamos a punto de aterrizar. ¿Cómo te sientes?”
“Como que tengo que ir a hacer pis y no quiero ni saber cómo me veo
ahora mismo’’.
‘’Hermosa, bebé’’, promete, se echa hacia adelante y me besa. “Date prisa.
Aterrizamos apenas a unas millas de distancia del castillo. Estaremos fuera
del avión y en el castillo enseguida”.
Eso me sube el ánimo.’’Me muero por verlo’’.
Él me guiña un ojo y me ayuda a levantarme. Cuando regreso ya estamos
descendiendo. No han pasado ni treinta minutos, cuando ya estamos
recogiendo nuestras cosas para salir del avión, lo que significa recoger esos
archivos que tomé de mi padre y hermano.Una partede mí quiere dejarlos a
un lado hasta mañana. Solo quiero ver el hogar de Jax y estar con él.
Salimos en la oscuridad y nos metemos a un SUV de nuevo. “Podrás ver el
océano y la ciudad mañana’’, dice Jax, tirando de mí hacia él. “Es
impresionante’’.
“Me muero de ganas’’.
Viajamos por unas carreteras serpenteantes, y en unos minutos, el castillo
está a la vista, iluminado por unos focos y Dios mío, es impresionante. Es
medieval y tiene dos torres y piedra blanca que parece extenderse por días.
Señalo a la derecha. “¿Es eso un faro, anexado al castillo?”

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Jax parece tensarse, un movimiento de músculos que apenas se nota y que
no entiendo. “No, es la Century Tower”.
No dice más, yo lo miro hacia arriba pero él se hace hacia adelante para
hablar con el conductor. ¿Evitándome? Sí, eso creo. Pero, ¿por qué? Una
puerta de metal negra gigante se abre y el conductor entra con nosotros
pasando la reja, por un camino también serpenteante hasta que estamos en
la entrada principal, que incluye una inmensa escalinata de piedra y una
imponente puerta de madera. Un sirviente abre las puertas a cada lado y yo
le echo una mirada a Jax.’’Es increíble’’.
“Lo es’’, concuerda conmigo. “Daré la vuelta para ayudarte a bajar”.
Asiento pero estoy ansiosa por ver más, así que me deslizo hasta la otra
punta del asiento y me bajo del coche, saludando al hombre que me
sostiene la puerta. Jax aparece y me ofrece su brazo una mirada que es
tierna, lo que sea que provocó esa reacción en el coche, se ha
desvanecido.’’Bienvenida a mi castillo”, dice.
Yo sonrío, y subimos las escaleras, el aire fresco de la noche se cierne sobre
nosotros, la brisa del océano trae sal a mis labios. En la cima de las escaleras,
un hombre en traje de chaqueta saluda a Jax y presiona un botón .La
puerta se abre hacia arriba, tipo mazmorra, y entonces, entramos a una
estancia redonda con suelos de piedra y cuatro pasillos con arcos, para
elegir un camino.
“Jax, gracias a Dios’’. Una bonita rubia se apresura corriendo hacia él desde
una entrada que hay a nuestra derecha, su vestido negro se ajusta a cada
una de sus curvas, que son muchas. “Tengo un problema. He tratado de
llamarte.” Me lanza una mirada. “Hola’’.Su voz es seca, sus labios apretados.
“¿Y tú eres?’’
Odiada, al parecer, pienso.
“Emma”, dice Jax. “Emma, esta es Jill. Mi manager de operaciones’’.
Ella no me dirige la palabra de nuevo. Pone su atención en Jax y su mirada
está llena de admiración por él como mujer. “¿Puedo verte a solas?’’
Los dedos de Jax se mueven justo donde los tiene en mi cadera y se voltea a
mirarme. “Dame solo un minuto’’.
No me gusta esto. No me gusta ella. Me siento como si me hubiera metido
en una discusión de pareja. “OK”.
Él le lanza una mirada a Jill. “Estaré allí enseguida”. Esa indiferencia hace que
apriete los labios, pero se voltea y se aleja.

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Jax baja la voz. “Jill era la prometida de Hunter’’.
‘’Oh’’, frunzo el ceño. “Entonces, ¿por qué te mira como si quisiera lamerte
por todas partes?”
Él se ríe. “Creo que algún tipo de estrés post traumático’’.
‘’Entonces, ¿tú lo sabes?’’
‘’Sí, lo sé’’.
‘’Me gusta que hayas sido honesto con eso’’.
Él baja la cabeza hacia mi oído. ’’Y a mí me gusta que estés pensando en
lamerme por todos lados’’.
El calor recorre mi cuerpo y le lanzo una mirada. “No estaba pensándolo,
pero ahora sí”, le digo con atrevimiento. ’’En la cama de tu castillo’’.
‘’Ahora estoy más motivado que nunca en llevarte a esa cama’’. Me besa.
“Tardaré un minuto. Puedes explorar el castillo si quieres o puedo pedirle a
uno de mis hombres que te lleve a nuestra habitación’’.
Nuestra habitación. Esa declaración provoca cosas raras en mi estómago.
“Te esperaré. Puede que vaya a explorar’’.
‘’Escoge un pasillo” dice, me guiña un ojo y se va en la dirección en que Jill
desapareció.
Echo un vistazo a los pasillos, y me decido por el de la izquierda.
Emocionada por ver lo que me espera, cruzo el arco y me encuentro
caminando por un largo pasillo de piedra con recovecos, lleno de obras de
arte. Me detengo junto a cada una de las obras y las admiro. Algunas son
muy valiosas y bien conocidas. Llego a un punto, en el que puedo escoger
entrar a una biblioteca o subir por una escalinata en zigzag . Es una decisión
complicada, los libros me llaman, pero creo que esta puede ser la torre que
vi cuando estábamos llegando.
Me pongo a ello, subiendo a la izquierda y a la derecha durante un largo
camino en pendiente. Finalmente, entro en una gigantesca habitación que
parece ser una capilla, a juzgar por la cruz de cristal tintado grabada en la
pared de piedra de la izquierda. Pero lo que es incluso más increíble es el
gigantesco arco que hay directamente delante de mí, de al menos tres
metros de ancho. El viento se levanta desde lo que creo que es el océano
debajo.
Me acerco, con esperanza de ver al menos la sombra del agua, hay un gran
escalón, el cuál subo, pero no camino hacia adelante, segura de que hay
una gran caída, eso lo confirmaré mañana a la luz del día.

200
‘’La caída es de sesenta metros’’.
Con el sonido de una voz masculina, me giro y veo a un hombre guapo, que
viste unos vaqueros y una camiseta, con pelo rubio ondulado como el de
Jax, así que sé quién tiene que ser él. ’’Tú eres el hermano de Jax, Brody’’.
‘’Sí, lo soy’’. Él se detiene casi justo debajo de mí.
‘’Yo soy Emma---‘’
‘’Sé quién eres’’. Él sube al escalón y literalmente me acorrala hasta el punto
que tengo que voltearme. Doy un paso atrás y presiono mi espalda contra el
arco de piedra, buscando el apoyo de algo sólido. De repente, quiero salir
de aquí.
Brody se coloca delante de mí. “¿Por qué viniste aquí?’’
Su tono es acusatorio. ’’ ¿Qué? Yo… ¿se supone que no debía hacerlo?’’
“¿Sabes cómo murió mi hermano?’’
Se me hace un nudo en el estómago. De verdad quiero salir de aquí, pero
por razones que no puedo explicar, sé que es mejor no moverme. ’’Se quitó
la vida’’.
‘’Saltó. Saltó justo desde este lugar. Si creemos lo que nos cuentan’’. Brody
me agarra los brazos. ’’O quizás lo empujaron’’. Él me gira, dejándome de
espaldas al vacío y con un solo empujón, yo podría caer, también.

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LECTORAS

¡Muchas gracias a todas por leer Mi Único Hombre!

Yo sé que terminó en un momento de suspenso un tanto complicado, pero


les prometo que recibirán más respuestas en el segundo libro, Mi Única Mujer,
el cual se publicará el 17 de Setiembre.

Puedes pre-ordenar los dos libros restantes de la Trilogía Al Desnudo en todas


las plataformas ahora.

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TAMBIÉN DE LISA RENEE JONES

THE INSIDE OUT SERIES

THE SECRET LIFE OF AMY BENSEN

CARELESS WHISPERS

WHITE LIES

TALL, DARK AND DEADLY

WALKER SECURITY

LILAH LOVE

DIRTY RICH

THE FILTHY TRILOGY

THE NAKED TRILOGY

Mi Único Hombre (Junio 2019)

Mi Única Mujer (Septiembre 2019)

Los Dos Juntos (Noviembre 2019)

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ACERCA DE LA AUTORA

La autora con más éxito en ventas del New York Times y USA Today Lisa
Renee Jones, es la autora de la tan aclamada serie INSIDE OUT.

Además de la serie exitosa INSIDE OUT, ella ha publicado muchos libros.

La serie THE TALL, DARK AND DEADLY, y la serie THE SECRET LIFE OF AMY
BENSEN, ambas con varios meses en las listas de más ventas.

Lisa también es la autora de las exitosas series, LILAH LOVE y WHITE LIES.

Antes de empezar a publicar libros, Lisa era dueña de una agencia de


empleos que fue reconocida muchas veces por The Austin Business Journal, y
alabada por The Dallas Women´s Magazine.

En 1998 Lisa fue #7 en la lista de mujeres empresarias en crecimiento en


Entrepreneur Magazine.

Lisa ama saber de sus lectoras. Puedes llegar a ella en Twitter y en Facebook
diariamente.

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TRADUCIDO, CORREGIDO &
DISEÑADO POR

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