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Joseph Schumpeter

(Trest, Moravia, 1883 - Salisbury, Connecticut, 1950) Economista y


sociólogo austríaco. Joseph Schumpeter inició su formación
superior en Viena, en donde fue discípulo de Friedrich Von
Wieser y Eugen von Böhm-Bawerk, destacados representantes de
la escuela marginalista austríaca. En 1907 continuó sus estudios en
Gran Bretaña. Ministro de Hacienda austríaco (1919), se dedicó
principalmente a la enseñanza, siendo profesor en Bonn y
Harvard. En 1932 se instaló definitivamente en Estados Unidos.

Sólo son emprendedores los inventores de una “nueva combinación” de las condiciones del
proceso productivo

La definición del emprendedor expuesta por Joseph Schumpeter en su Teoría del desarrollo
económico publicado en 1911, poco o casi nada tiene que ver con el número de personas
que se autodenominan o son denominadas emprendedores. Este término se puso de moda
en Chile ya hace más de una década y su impropio uso sigue aumentando con el ingreso
de nuevas personas a las actividades por cuenta propia en concordancia con la caída del
empleo asalariado.

Debido a que el emprendedor no es una profesión y en general tampoco una condición


duradera, ellos no forman una clase social en un sentido sociológico estricto.

Ser emprendedor no es lo mismo que ser capitalista

El emprendedor que es capaz de llevar a cabo una nueva combinación no requiere una
permanente vinculación con la empresa y en consecuencia no debe asimilarse a
propietarios y gerentes que solamente se dedican a operar un negocio establecido.

Debido a que el emprendedor no es una profesión y en general tampoco una condición


duradera, ellos no forman una clase social en un sentido sociológico estricto, como por
ejemplo los terratenientes, los industriales o los trabajadores aunque podría conducir a una
cierta posición de clase.

El emprendedor debe considerarse como un auténtico líder en la medida en que es capaz


de resolver los nuevos problemas que debe enfrenta. Al actuar fuera de las vías
acostumbradas, carece de la información necesaria para lograr un mejor conocimiento de
la situación que procura transformar. Todo esto supone un alto grado de racionalidad que
la acción rutinaria no exige. Lo que el emprendedor puede en definitiva crear es el
resultado de su imaginación, intuición, y previsión. Otras dificultades que el emprendedor
debe enfrentar es la reacción del medio social que desea transformar, entre las que
sobresalen los impedimentos legales y políticos y la oposición de los grupos que son
amenazados por la innovación. Encontrar la cooperación para el cambio también supone
ganarse a los consumidores que estarían abiertos a aceptar los bienes y servicios que la
innovación procura ofrecer.