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GOLDMAN, Noemí, “Crisis imperial, revolución y guerra (1806-1820)”, en

GOLDAM, N. (Dirc.) Nueva Historia Argentina, Revolución, República,


Confederación, (1806-1852), Tomo 3, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1998, pp.
21-69.

I
CRzszs zmpeR.zaL, Revolución y queRRa
(1806-1820)

por NOEMf GOLDMAN


~r .- -, n los últimos años se ha
fr · reexaminado la relación
· · - _; eltistente entre el proce-
so de Independencia y la for-
mación de la Nación, a raíz de
los nuevos indicios que revela-
ron la ambigüedad en la que se
encontraba el sentimiento pú-
blico en Jos inicios de Ja Revo-
lución. Al principio del proce-
so emancipador se trataba de
fundar una nueva autoridad le-
gítima supletoria de la sobera-
nía del monarca caultvo. En
' este sentido, el Río de la Plata
iba a compartir un rasgo co-
mún al resto de las posesiones
hispanas: la e mergencia de
distintas "soberanías" que se
co1Tespondían con el ámbito
político de las ciudades. Al
mismo tiempo el principio de
una soberanía '·nacional" sur-
gía de los gobiernos centrales
y de las primeras asambleas
constituyentes.
Una adecuada comprensión
de este complejo proceso re-
quiere tomar en cuenta la re-
' formulación del pacto colonial
propuesta por Jos Borbones y
el impacto de los sucesos pe-
ninsulares de 1808-181 Osobre
el mundo hispánico. Pero en-
tre 1806 y l807 las invasiones
inglesas ya habían sacudjdo a
la ciudad de Buenos Aires,
dando origen a un nuevo actor
político iodependieute <le) sis-
tema administrativo y 111ilit.ar
? r;n1e;a Junta Gubemativa. Ól.eo de Vilo y P1'(1des. colonial, la milicia urbana. Sin
-·-
embargo, la militarización sólo pudo ser plenamente utilizada en
-·-
LA CRJSIS DE LA MONARQ_UÍA HlSPÁNICA
la arena local cuando el poder del rey español caducó. Por otra
pane, las diferentes expresiones del sentimiento pú~li~ ~urante
el tramo final de In crisis del antiguo orden y el pnnetp10 de la En la segunda mitad del siglo XVIII Espafla emprendió una
Revolución de Mayo de 1810, revelan que se podía ser espaílol reorganización profunda de las relaciones administrativas, milita-
americano frente a lo español peninsular, rioplatense frente a lo res y mercantiles con sus posesiones americanas. Carlos IIl, mo-
peruano o porteño frente a lo cordobés. De m~do que la existen- narca representante del despotismo ilustrado, asesorado por un
cia de elementos de diferenciación de los amencanos con respec- grupo de destacados filósofos y economistas, decidió -siguiendo
to a los europoos a fines del siglo xvm, reconoce a menudo un las nuevas concepciones de la Ilustración desarrolladas en Euro-
origen diferente del de aquellos que se vincularon posterio~en­ pa- encarar una gran reorganización administrativa con objeto de
te con la emergencia de una identidad nacional durante el siglo sanear las finanzas del reino y evitar la cada vez mayor margina-
XIX. ción de España de un sistema europeo que estaba alcanzando di-
Entre 181 O y 1820 la Revolución se enfrentó así a dos grandes mensión mundial. De allí que el fomento de las economías colo-
cuestiones que entrelazadas no deben ser sin embargo confundi- niales devino de primordial importancia. El fortalecimiento de
das. Una vez iniciada, la guerra de la Independencia se convierte éstas aumentaría los recursos y el poder del virrey.
en tarea primordial de los gobiernos centrales al mism?. tiempo Varias y complejas fueron las motivaciones que animaron es-
que se planlea el problema de las bas~ sociales y pohücas del ta ambiciosa empresa. La primera responde a la necesidad de re-
nuevo poder. Pero asimismo la Revolución se desarrolló sobre la conocer el peligro que suponía para el Lmperio ibérico el poderío
trama de la oposícióu entre la tendencia centralista de Buenos Ai- naval y mercantil de la potencia británica, que desde la segunda
res y las tendencias al autogobiemo de l~s demás ciudade_:. Los mitad del siglo XVII se hallaba en creciente ascenso. Dentro de
gobiernos revolucionarios .que se su~ed1~ron en. esos anos se este nuevo contexto, que diseña un espacio mundial para el siste-
constituyeron así en soluciones prov1sonas destinadas a durar ma europeo, las regiones no europeas cobraron una importancia
hasta la reunión de la asamblea constituyente que organizaría el capital al ser a la vez presa y teatro de las rivalidades entre las di-
nuevo Estado. Pero si la tendencia a la formación de un EStado ferentes potencias europeas. En segundo lugar, a panir de 1680
unitario apareció tempranamente como dominante en Buenos AJ.- Espafia cobró un nuevo aunque lento impulso económico que le
res, los pueblos oscilaron entre la simple autonomía, la uni?n a exigió a su vez una articulación diferente entre su propia econo-
los gobiernos centrales y las propuestas confederales. de Artigas. mía y la de sus posesiones americanas.
La cuestión de la soberanía se vincula entonces a la disputa sobre La política reformista de los Borbones persiguió, en tercer lu-
la forma de gobierno que debían adoptar los pueblos del ex Vi- gar, el propósito de afinnar una única soberanía, la del monarca
rreinato, una vez que hubieron declarado su independencia del absoluto. Es decir, la reforma no sólo apuntó a reestructurar los
dominio español en 1816. Se relaciona también con ºa:> rasgo ámbitos militar y administrativo de las posesiones ultramarinas,
sustancial de la vida política en los inicios de la Revolución: las sino también buscó uniformizar a los diversos reinos que integra-
prácticas representativas inauguradas por el nuevo orden. Dw:m- ban la monarquía española. eliminando las prácticas soberanas
te la primera década revolucionaria el sistema de representación que formaban parte de los antiguos privilegios de cada reino. La
política se encuentra aún regido por la ciudad y limiLndo a los afirmación de la soberanía regia impljcó asimismo enfrentarse
"vecinos" de la antigua tradición hispánica. con La autoridad del pontífice, acentuando la tradición regalista
de los Habsburgos. Con la firma del Concordato de 1753, el re-
galismo tomó la forma de un intervencionismo del Estado en la
vida de la Iglesia. En el año 1767, la expulsión de los jesuitas y
las presiones por la posterior extinción de l:i Compañía constitu-
yeron el punto culminante de una polílica que no eslaba dispues-

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ta a renunciar al control de la provisión de las altas dignidades Pero esta reunión de unidades de diversa jerarquía y de tradi-
ecl~iásticas, además de Jas rentas de la Iglesia. ciones diferenLes mereció, con el establecimienlo del sistema de
¿Cuál fue el impacto de estas reformas en el Río de la Plata'? intendencias, un ordenanúento más cuidadoso. La Ordenanza di-
En procura de una nueva organización gubernamental, que com- vidió el Virreinato en ocho intendencias. En Ja provincia del !Río
bbiara una efectiva acción en Ja administración local y la comple- de la lPlata se crea la Intendencia de Buenos Aires, llamada Inten-
ta subordinación a la autoridad central, el gobierno español adop- dencia General de Ejército y de Provincia. Las demás intenden-
tó el régimen francés de intendentes. La O rdenanza de Intende n- cias tienen la jerarquía de intendencias provinciales. De la anti-
tes de 1782/83 dividió al Virreinato del Río de la Plata en diver- gua provincia de Tucumán surgen dos intendencias: Córdoba,
sas unidades políticas sobre las que esperaba ejercer una mayor que comprende La Rioja, Mendoza, San Luis y San Juan, y Sal-
supervisión real, gracias a funcionarios con nuevos poderes cui- ta, integrada por Jfujuy, San Miguel de Tucumán, Santiago del Es-
dadosamente definidos. En Jo que respecta a la organización te- tero y Catamarca. Las restantes intendencias son Paraguay, La
rritorial, el establecimiento del sistema de intendencias constitu- Plata, Cocbabamba, Pocosí y La Paz. Quedan como gobernacio-
yó la culminación de una política de integración jurisdiccional y nes militares para la defensa de la frontera con los territorios por-
administrativa que el gobierno español anhelaba desde hacía va- tugueses: Montevideo, las Misiones, y las provincias de Moxos y
rios años. Chiquitos. Los intendentes se hicieron cargo en sus respectivas
En efecto, a principios del siglo XVID las provincias que inte- provincias de las cuatro funciones -denominadas las cuatro cau-
graban el Río de la Plata, de antigua fundación y producto de más sas- de justicia, administración general, hacienda y guerra, con la
de una corriente colonizadora, estaban separadas por eno1mes debida subordinación y dependencia del virrey y de la Audiencia.
distancias que hacían muy difícil la supervisión por parte de los En materia de finanzas los intendentes fueron responsables ante
gobernadores metropolitanos. Con la creación del Virreinato en el superintendente de Buenos Aires, quien a sus funciones de in-
1776, la ciudad de B uenos Aires se convirtió en capital de un vas- tendente ordinario en su propia j urisdicción agregó las de jefe fi-
to territorio que abarcaba las provincias de Buenos Aires, Para- nanciero del Virreinato y, como tal, responsable directo ante Ma-
guay, Tucumán, Potosí. Santa Cruz de la Sierra, Charcas y los te- drid. Pero Jos conflictos de competencia suscitados a lo largo de
rritorios de la jurisdicción de las ciudades de Mendoza y San varios años con el virrey llevaron a la supresión de dicha función
Juan del Pjco, estas últimas dependiemes de la Capitanía General en 1788 y a su reemplazo para la Intendencia de Buenos Aíres por
de Chile hasta entonces. un cargo análogo al de las demás provincias. Las gobernaciones
militares se encontraron directameme subordinadas aJ viITey.
La dimensión militar de la reforma es clave. Las colonias se
hallaban amenazadas por la dueña del Atlántico, Inglaterra, y por
las rivalidades entre España y Portugal en tomo al extenso terri-
torio al norte y al oriente del Río de la IPlata. Así', el objetivo de
la reforma fue dotar a América de un ejército propio, a través de
la integración de las posesiones americanas y la metrópoli en un
aparato militar unificado. la nueva política de la Corona a lo lar-
go de este período consistirá en proporcionar a las autoridades de
Buenos Aires los medios económicos y administrativos necesa-
rios para apoyar sus objetivos militares en la región. De ahí la se-
rie de disposiciones que, en desmedro de los intereses de iLima,
tendieron a satisfacer las crecientes aspiraciones de Jos comer-
FronlispiciQ para ltis casas del se11or don Juan Yfdelo, segunda mitad ckl siglo XVII/. ciantes rioplntenses.
Art:l1ivo Cario Zncchi. Buenos Aires se aseguró asf el predominio en los mercados del

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._e•

Interior, incluido el Alto Perú, a partir de un conjunto de medidas La monarquía hispánica durante los Habsburgos se había basado
que buscaron sacarla de su anterior aislamiento comercial, aun- e? una relaci6u contractual considerada fundamental: la existen-
que corregido desde mediados del siglo XVII por el contrabando c~ de ~erecbos y d~res recíprocos entre el rey y el reino. De
con holandeses, ingle.<;e.~ y franceses. En 1777 el virrey Cevallos ~ denvaba l~ perv1vencia de una serie de fueros, privilegios y
prohíbe la salida hacia Perú de plata y oro en lingotes, a lo que libei:tades paruculares en las diferentes comunidades poüticas
se suma en noviembre de 1787 el libre comercio interno, gracias que mtegraban los virreinatos.
al ''Auto de libre internación", y el intercambio directo con Espa- La política uniformadora de la Corona en tiempo de los Bor-
ña. La creación de una Aduana, por Real Cédula de junio de ~nes avanzó sob~. ~tos priv~eg1os. en particular sobre el go-
1788, coronó esta importante apertura. Pero el detallado sistema bierno de los muruc1p1os, a partir del criterio básico de conside-
financiero de la Ordenanza parece baber producido frutos apre- ~ su.poder como absoluto e ilimitado. De modo que la tenden-
ciables sólo en los primeros años. como se desprende del notable ~ a ignorar el supuesto del derecho de los pueblos al autogo-
aumento de las recaudaciones en las principales intendencias. Por b1e~o, que cristaliz~ en el nu~vo uso del término colonia para
el contrario, a largo plazo, no habría proporcionado los ingresos refemse a las posesiones amencanas. terminó por producir des-
esperados, defraudando así las esperanzas de la Corona. contentos en los diversos estamentos de la sociedad colonial
El intento de imponer una administración mejor organizada y Si~ embargo, este descontento de los criollos no proporciona
centralizada afectó, sin duda, el frágil equilibrio entre el poder de por si sol~ Ja .c! ave de la ciisis que condujo a Ja Independencia.
la Corona y aquellos arraigados en realidades económico-socia- La emanc1pac1on de las ex colonias habrfa sido más bien el resul-
les y jurídicas locales. Con la adopción del régimen de intenden- tado conjugado del derrum be de los imperios ibéricos de la cre-
cias la Corona se propuso desplazar del control de la administra- ciente presión de Inglaterra a lo largo del siglo xvm, y de los
ción, y en particular de los cargos de responsabilidad, a las fami- factores de resentimiento y disconformidad existentes en casi to-
lias de las elites criollas que ocupaban posiciones decisivas en ca- ~s las cap as sociales americanas hacia fines del dominio colo-
si todas las instancias del Estado. Se estima que para el Río de la rual. Factores que si bien son importantes, no alcanzan por sí so-
Plata, sobre J58 personas individualizadas que ocuparon cargos los p~ explicar el desenlace del p roceso. Lo cierto es que la me-
en la administración colonial a fines del siglo XVIll, el 64% eran trópoli, aun después de enfrentar la reacción americana a las re-
peninsulares y sólo el 29% porteños; ei restante 7% provenía de f~nnas, se mostró incapaz de sobrevivir a los desafíos del con-
otras partes de América. Pero a su vez la mayor concentración de fhcto europeo que cobraba dimensión mundial con las campañas
porteños se produjo en los escalones más bajos de la administra- napoleónicas.
ción, mientras que Ja casi totalidad de los cargos altos fue ocupa- Las revoluciones de independencia en Hispanoamérica siguie-
da por españoles. Sin embargo, también se observa durante este ~o~ .entonces, en l~gar de preceder, a la crisis de Ja monarquía
período una integración de criollos y peninsulares y por medio ibénca que condUJO al quebrantamiento de la unidad del orden
de linajes. Esta integrnción, frecuentemente perseguida, habría colonial. En este sentido, los suce os políticos peninsulares ocu-
subsanado, en los primeros, Ja falta de poder derivada de su mar- rridos entre 1808 a 1810 son fundamentales ya que muesu-an a la
ginalidad en Jos altos cargos administrativos y, en los segundos, monarquía como lo que todavfa era en esos años: una unidad en-
la falta de recursos económicos. tre la península y los territorios hispanoamericanos. Las fuentes
Pero las reacciones criollas a estas reformas, más allá de sus de la época indican claramente el papel principal que ocupaban
éxitos o de sus fracasos, se encuentran vinculadas también al ca- por entonces los problemas generales y, sobre todo, las cuestio-
rácter de la refonnulación de las relaciones entre la metrópoli y nes relacionadas con los gobiernos provisionales constituidos en
sus súbditos americanos propuesta por los Barbones. En efecto, la península. El primer gran acontecimiento que marcó a todo el
existía en América una larga tradición de autogobierno fundada mundo hispánico fueron las abdicaciones de Bayona de finales de
en la legislación indiana., según la cual los súbditos americanos ~ayo de 1808; la Corona de Espai'ia pasó de Jos Borbones espa-
eran integrantes de reinos dependientes de la corona de Castilla. noles a José Bonaparte a partir de esa fecha. A medida que las no-

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ticias iban llegando a las provincias españolas, comenzaron los no como una concesión; la desigualdad en la representación fue
levantamientos contra los franceses y la formación de juntas in- por otra parte notable: nueve diputados para América y Filipinas
surreccionales en nombre de la fidel idad a Femando VIl. La mis- contra treinta y seis para la península. L'\S reacciones americanas
ma reacción de lealtad al rey cautivo se produjo en todos los lu- al respecto fueron ambivalentes; c;e conjugaron la satisfac~ión
gares de América. Pero tanto en España como en América el re- por participar con Ja insatisfacción por la desigualdad en el trato.
chazo deJ mvasor y la fidelidad a Femando VII, as1 '"'"=""" tam- Mientras tanto, en Montevideo, el gobernador Elío repudiaba
bién la fonnación de las diferentes juntas, fueron fenómenos es- la autoridad del virrey Liruers y establecía en nombre de Fernan-
ponuíneos. Surgieron entonces dos interrogantes que dominarán do VIL el 21 de setiembre de 1808, una Junta gubemati va propia.
la escena polflica española y americana durante los años siguien- El 1º de enero de 1809, un movimiento ~spañol encabezado por
tes: quién gobierna y en nombre de quién. Responder a estas pre- Martín de AJ.zaga. jmportante mercader e influyente magistrado,
guntas llevó de inmediato al problema de la legitimidad de los intentó deponer sin éxito al vurey Liniers para reemplazarlo por
nuevos gobiernos provi!)ionales y al de la representación política. una junta en Buenos Aires. Estoi. incidentes seg11ían a los acaeci-
El 25 de setiembre de 1808 se constituyó en Aranjuez la Su- dos en el Alto Pení. En efecto, en un momento crítico se rompía
prema Junta Central GubernaLiva del Reino, que gobernó en lu- la umdad española y los criollos presencíaban cómo los españo-
gar y nombre del rey como depositaria de la autoridad soberana. les luchaban entre sí por el poder político en la colonia. Paralela-
En diciembre la Junta Central se traslada a Sevilla, pero debe mente el malestar americano se acrecienta en el curso de 1809 a
abandonarla en 1809 debido a la invasión de las tropas francesas. medida que se bacía cada vez más incierto el futuro de la penín-
lLos miembros de la Junta son acusados de traición por sus com- sula. El mismo día en c1ue se autodisuelve In Junta Central se es-
patriotas españoles. Desprestigiados y perseguidos, terminaron tablecen Jas modalidades de la convocatoria a Cortes. Pero en
por transmitir sus prerrogativas a un Consejo de Regencia, el 29 1810 sólo algunas regiones de América volverán a aceptar al
de enero de 18 l O. los franceses. luego de ocupar Sevilla, esta- nuevo gobierno peninsular representado por el Consejo de Re-
blecieron e l asedio a Cádiz, donde residía el Consejo de Regen- gencia. Las elecciones para Cortes Generales del reino sólo tuvie-
cia. que para ese entonces contaba con una débil legitimidad tan- ron lugar en México, América Central y Perú; en Buenos Aires
to en España como en América. se creó una junta que en nombre de Femando vn negó su reco-
La Junta Central fue reconocida en las colonias, pero su legi- nocimiento al Consejo de Regencia e inició el gobierno propio,
timidad fue precana porque sólo estaba constituida por la delega- según se verá más adelante. Es necesario ahora volver unos años
ción de las juntas insurreccionales peninsulares. Por ello, a los atrás pa.ra considerar la peculiar situación vivida por el Río de la
pocos días de su constitución. ya estaba en debate la convocato- Plata como consecuencia de las invasíones inglesas.
ria a Coües Generales y la elección de los diputados que i.ban a
representar a los tcmtorios hispanoamericanos. La convocatoria
a las Co11~ se JK>S1ergó sm tmuargo hasta ta prii-raavera de 1809,
pero la resolución acerca de la incorporación de representantes LAS INVASIONES INGLESAS Y LA MILITARIZACIÓN
americanos a Ja Junta Central fue urgente porque los españoles DE BUENOS AIRES
americanos querían ejercer los mismos derechos que los peninsu-
lares. De modo que el 22 de enero de 1809 se dio a conocer un En el Río de ia Plata, a diferencia de otras regiones hispanoa-
decreto por el cual se llamó a los americanos a elegir vocales a la mericanas, se produjo un suceso insospt;cha<.lo que colaboró en el
Junta Cenlr'.al. desencadenamiento de ln crisis polfüca que desemboca en la Re-
El decreto proclama la igualdad de representación que sin em- volución. El comienzo de la acción externa, que e l Imperio espa-
bargo es negadn en el m()mento mismo de su enunciación pues se ñol resistiría tan mal, se dio precisamente tm las costas rioplaten-
razona en términos de "colonias" y "factorías". La participación ses con las invasiones inglesas ( 1806-1807). Estas invasiones re-
en la representación general apareció así no como un derecho si- velaron la fragilidad del orden colonial debido, por un lado, al

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comportamiento sumiso que frente a los ingleses adoptaron el invasores, las esperanzas británi- ' -.!: ...

Cabildo y la Audiencia por deseo de conservación; por el otro, a cas se vieron prontamente frus-
la inexistencia de un ejército para la defensa por la escasez de tro- tradas. Los criollos, pese a su ri-
pas regulares y la falta de milicias locales eficientes. De modo validad con los españoles, no es-
que para hacer frente a la ocupación inglesa, se organizaron por taban dispuestos a admitir una
primera vez. cuerpos milicianos voluntarios integrados por los ha- nueva dominación. Además, Jos ....
bitantes de Buenos Aires y de otras regiones del territorio. jefes británicos actuaron más co-
Las tropas inglesas desembarcaron en Buenos Aires, en junio mo conquistadores del territorio
de 1806, movidas por dos intereses entrelazados: el militar y el -aunque con moderación- que
comercial. Gran Bretaña buscó asegurarse una base militar para como libertarios, llegando inclu-
la expansión de su comercio y golpear a España en un punto con- so a exigir el juramento de fideli-
siderado débil de sus posesiones ultramarinas. Esta primera expe- dad al monarca inglés Jorge m.
dición, que apenas superó el millar y medio de hombres, se desa- Ante los invasores, el virrey
rrolló bajo el mando compartido de Home Pophan y William Carr Sobremonte optó por retirarse al
Beresford, quienes preveían una fácil conquista. Basados en in- Interior conduciendo las Cajas
fonnación sobre las rivalidades entre criollos y españoles, con- Reales. La decisión no fue fruto
cibieron un plan que contaría con el apoyo de los primeros, a de la improvisación, pues un año
qtdenes pensaban seducir con promesas de independencia y de antes una Junta de Guemt babia
eliminación de las restricciones al comercio libre. Pero, aunque dispuesto que en caso de invasión
Oficial d~ Patricios. Acuarela de autor anónimo,
las autoridades españolas no ofrecieron resistencia alguna a los ésta sería la mejor manera de pro- /806.
teger los intereses del Virreinato
y preparar una reconquista. Pero, contrariamente a lo prometido
por las autoridades españolas, ni se dispuso ta retirada de Jas fuer-
zas existentes ni se resguardaron las Cajas del Vtrreinato; por el
contrarie, los depósitos militares cayeron en manos de los ingle-
ses y el tesoro real se perdió en Luján. La conducta del virrey de-
terioró profundamente su imagen y provocó la primera grave cri-
sis de autoridad en el Vrrreinato. En efecto, el 14 de agosto de
1806 se convocó a un Cabildo Abierto que por presión popular
exigió la delegación del mando militar en Liniers y la entrega al
presidente de la Audiencia del despacho de los asuntos de gobier-
no y hacienda.
Ante la pasividad de las autoridades peninsulares. la recon-
quista fue organizada por el capitán de navío Santiago de Liniers,
francés al servicio de España, en ~olaboración con Pascual Ruiz
Huidobro, gobernador de Montevideo; Juan Martín de Pueyrre-
dón, quien reunió tropas irregulares en la campaña de Buenos Ai-
res; y Martín de Alzaga, que preparó fuerzas voluntarias dentro
r,,~ ~~'.;·~~: :fi ;¡j .. de la ciudad. Cuarenta y seis días después del primer desembar-
~l:; ~ \t•
... l~t....... co en las costas del Río de la Plata, los ingleses se vieron obliga-
~~~~~'
Toma de Buenos Aires por los soldados y marinos bri1ánicos. 27 de ju11io de I806. Gra/Jado dt Tlwmpson. dos a capitular. Frente a la posibilidad de una nueva invasión las

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se
fuerzas voluntarias, que habían organizado primero de manera
-·-
urbana criolla, que en gran número se intcgíó al ejército como
bastante precaria. se constituyeron en cuerpos militares. Nacieron medio de subsistencia.
asf los escuadrones de Húsares. Patricios y diversos batallones Por otra parte, los criollos adquirieron status como resultado
uniformados y annados conjuntamente por el pueblo y las nuevas de su superioridad numérica en las milicias, y se abrieron nuevas
autoridades. posibilidades de ascenso social para la plebe urbana. Así la ma-
A principios de febrero de 1807 los ingleses organizaron una yoría de los criollos de bajos recursos prefirió recibir la paga
nueva expedición para conquistar Montevideo. El virrey repitió mensual de 12 pesos en las milicias a regresar a sus actividades
su conducta anterior abandonando a su suerte a los defensores y habituales. En suma, la creación de las milicias, con su recluta-
sin ofrecer resistencia. El 10 de febrero una pueblada rewúda miento voluntário y la elección de la oficialidad por la tropa,
frente al Cabildo de Buenos Aires exigió la deposición del virrey. modificó el equilibrio de poder en Buenos Aires. La importancia
En consecuencia, Liniers convoca a una Junta de Guerra que re- de este cambio fue señalada por Tulio Halperin Donghi al afinnar
suelve destiruir al virrey y entregar a la Audiencia el gobierno ci- que la milicia urbana no sólo proporcionó una fuerza militar a los
vil del Virreinato y al jefe de la reconquista el mando militar. criollos, sino que se constituyó en una organización "peligrosa-
Pero en junio John Whitelocke, al mando de las tropas ingle- mente independiente" del antiguo sistema administrativo y mili-
sas, desembarcó en el puerto de la Ensenada con 8.400 hombres tar colonial. Como consecuencia de Jas invasiones inglesas la ofi-
y avanzó sobre Buenos Aires para capitular nuevamente frente a cialidad criolla se convirtió en un nuevo actor político de cuyo
las tropas criollas el 6 de j ulio, luego de haber perdido mil hom- apoyo ya no se pudo prescindir. Se recun e a ella para defender la
bres y ante una resistencia o rganizada de toda la ciudad. legalidad del régimen colonial y Ja defensa de la autoridad del vi-
Lo c ierto es que en las improvisadas fuerzas militares del Re- rrey Liniers durante la asonada del 1° de enero de 1809; pero tam-
gimiento de Patricios y de los Húsares de Pueyrredón se asienta bién de su apoyo depende la consolidación de un nuevo poder re-
cada vez más el poder que gobierna el Virreinato y que otorga a volucionario durante los sucesos del 22 y del 25 de mayo de
la eüte de comerciantes y burócratas una nueva base de poder lo- 1810. No obstante, la militarización urbana sólo pudo ser plena-
cal, y a la plebe criolla una inédita presencia en la escena públi-
ca. Se estima que las milicias voluntarias reclutaron 7.574 hom-
bres en una población de aproximadamente 40.000 habitantes,
mientras las milicias regladas sólo contaban con 1.639 hombres, ,
según los registros. Una novedad importante constituyó la elec- ~
ción de los oficiales por los propios milicianos. limitada no
obstante en los hechos porque aquellos elegirlos pertenecían por
J r.
lo general a la elite. Sin embargo, la elección de sus oficiales por
·'
la propia tropa también ofreció una oportunidad de progreso a .:~

hombres que. sin fortuna y sin fonnación militar, gozabnu de


prestigio entre los milicianos.
El financiamiento también significó una modificación impor-
tante en la administración de los recursos del Estado. Se acrecen-
tó el costo local de la ndministración y se volcó en Buenos Aires
una masa monetaria que en el pasado se dirigía a Espru1a. El man-
tenimiento de los cuerpos y los pagos de salarios representaban,
entre 1801 y 1805, el 33,25% de los gastos de la Real Caj a de
Buenos Aires; entre 1806 y 1810, se incrementaron al 60,30%.
Esto produjo una transferencia de recursos del Estado a la plebe Cabildo de ButnoJ Aires. ncuare/a tle Ctirlos E. p,11.,grini

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mente utilizada en los conflictos locales cuando la Corona dejó En efecto, a principios de 1808 la infanta Carlota )oaquina de
de gravitar como fuente de legitimidad. Borbón y su esposo real desembarcaron en Río de Janciro huyen-
do de la invasión francesa. La Infanta exigió ser reconocida co-
mo regente de los dominios españoles en América ccn el objeto
Dldeira®!I'o y cl!'ñsñs «lle& sisttem:ili iin§tiltlllld@llllan ~ofol!D.üillil de impedir la dominación gala.
(Jl808cWll®) Mientras Liniers rechaza esta petición, basándose en el jura-
mento de fidelidad a Fernando VII, un grupo de criollos, que em-
Durante Jos dos años anteriores a la Revolución, el Cabildo, pieza a ser designado con el nombre de partido de la independen-
los canónigos, clérigos y regulares, acrecientan sus ambiciones cia -integrado por Juan José Castelli, Saturnino Rodríguez Peña,
políticas en la colonia estimulados por la crisis general de la re- Nicolás Rodríguez Peña, Manuel Bel grano, Hipólito Vieytes, An-
gión. En efecto, sus bases de poder se encontraban menos vincu- tonio Beruti y otros-, vio con buenos ojos una posible protección
ladas al mantenimiento pleno del vínculo con la administración de Carlota Joaquina frente a las pretensiones del Cabildo que nu-
central. La Audiencia de Buenos Aires se orientó, por su parte, a cleaba mayoritariamente a los peninsulares. Sin embargo, unos y
detener el deterioro del sistema institucional que tendía a disoi- otros se acusaron mutllamente de independentistas. ¿Cómo se ex-
verse en fragmentos rivales. Tanto criollos como peninsulares plica esto?
permanecieron abiertos a las posibles salidas alternativas a la cri- Hay tres posibles respuestas al comportamiento de los crio-
sis política iniciada en 1808 en la metrópoli, sin limitarse en sus llos. E n primer ténnino, este pequeño grupo no parece creer, a pe-
búsquedas ni por una estricta fidelidad al rey cautivo, ni por una sar de las acusaciones en contrario, en la posibilidad de una de-
identificación plena con ideas independentistas. Ejemplos de ello claración de independencia: frente al control que tienen los fun-
son el carlotismo y el levantamiento del 1° de enero de 1809. cionarios del Cabildo del aparato institucional colonial, no se
En 1808 Liniers había sido nombrado virrey del Río de la Pla- sienten aún con demasiadas fuerzas para constituir un nuevo po-
ta, pero su prestigio dentro de la plebe urbana no hizo más que der de base local. En segundo lugar, temen las posibles represa-
acrecentar las rivalidades con el Cabildo; ambos se disputaron el lias conjuntas de España, Portugal e Inglaterra. ahora aliadas. En
control sobre las milicias. Estos enfrentamientos tuvieron un este sentido, la infanta Carlota podía dotar de legitimidad al pro-
punto cu1-ninante con la llegada al Río de la Plata de las no- ceso que, iniciado con las invasiones inglesas, otorgaba cada vez
ticias sobre las abdicaciones de Bayo- .,_"1 más representación a los sectores criollos en el ámbito local. Fi-
· na y el nombramiento de José Bo- nalmente, se temían los manejos del Cabildo y sus pretensiones
naparte como rey de lEspaña. de instalar una "república independiente" bajo la égida de los es-
El v irrey es acusado por los pañoles europeos.
cabildantes de connivencia El 1° de enero de 1809, una delegación del Cabildo se dirigió
con portugueses e ingleses al Fuerte para exigir la renuncia del virrey Liniers al mismo tiem-
en pos de la independencia. po que un tumulto popular se organizaba en la Plaza Mayor al
grito de "Junta como en España". Al parecer, los reunidos allí no
superaban el centenar de personas, entre quienes se encontraban
los integrantes del cuerpo de Miñones que habían sido con-
vocados por el Cabildo para prevenir cualquier reacción del vi-
rrey. Liniers ofrece su dimisión, aunque no acepta la formación
de una junt.a. Pero la salvación vino del lado de las milicias: el co-
mandante Comelio Saavedra, al mando de Patricios y Andaluces,
declaró su firme oposición a la destitución del virrey. Si bien el
Cabildo fue en esta coyuntura derrotado, Jos vencedores reafir-

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maron sus vínculos con la legalidad monárquica: el 8 de enero se vo poder militar organizado y localmente incuestionable surgido
juró fidelidad a la Junta Central de Sevilla en su calidad de única de la resistencia a las invasiones inglesas.
depositaria de la soberanía del rey cautivo.
Dos posibles interpretaciones de este acontecimiento han sido
esbozadas. La primera ha querido ver en lo ocurrido un enfrenta-
miento de los defensores del orden colonial con quienes a partir LAS FORMAS DE LA IDENTIDAD COLECTIYA:
de la crisis de la metrópoli querían transformarlo. Sin embargo, "CTUDAD", "PUEBLO" Y "NACIÓN"
unos y otros siguieron, luego de este incidente, abiertos a distin-
tas posibilidades de alianza sin comprometerse demasiado con la En 1602 Martín del Barco Centenera publica un poema titula-
defensa de la legalidad monárquica ni convencidos de las venta- do Argentina... , del que derivaría el nombre del país. Ángel Ro-
jas de una ruptura total del vínculo con la metrópoli. senblat, prestigioso filólogo, eo un trabajo que denominó El nom-
La otra ha interpretado esta asonada como el inicio de una cla- bre de la Argentina, publicado en 1964, describe Ja compleja his-
ra linea de división entre americanos y peninsulares. Sin embar- toria de este nombre y sus vicisitudes a lo largo de tres siglos. La
go, tanto t:spañoles como criollos participaron en ambos grupos. historiografía argentina olvidó esta obra. Por cierto, el libro, es-
Mariano Moreno, futuro secretario de la Primera Junta. apoyó en crito en una prosa cuidada y rigurosa, era mucho más que una cu-
esta ocasión al Cabildo. En cambio, más claras aparecen las con- 1iosidad de filólogo: desde la historia de un nombre proporciona
secuencias políticas de lo ocurrido, pues los batallones de penin- ciertos indicios valiosos que revelan la conflictivn emergencia de
sulares que participaron en el hecho fueron disueltos, sus jefes una identidad política en el Río ele la Plata a principios del siglo
desterrados a Patagones y el Cabildo humillado. XIX.
La crisis de la monarquía española tambien generó tensiones Cuando Del Barco Centenera publica en Lisboa su célebre
en el ámbito económico La administración colonial se encontra- poema -dice Rosenblat-, argentino y no argentina es, en su no-
ba debilitada por la falta de comunicación con España y las difi- menclatura poética, el territorio del Río de Ja Plata. Argentina...
cultades financieras. Las autoridades se vieron obligadas a tole- es sólo el nombre del poema. Serán los poetas del neoclasicismo
rar el comercio con navíos neutrales y aliados - dentro de los cua- rioplatense, a comienzos del siglo XIX, los que retomen la tenni-
les los ingleses tuvieron el predominio- hasta su legalización por nología del poeta para Uevarla a la prosa literaria. Pero, insiste el
el Reg/arrumlo de comercio libre de 1809, aunque con fuertes res- filólogo, no hay que engañarse, ni el adjetivo ni el gentilicio en
tricciones para evitar e1 establecimiento permanente de extranje- particular tienen, en la poesía eser.ita en conmemoración de las
ros en el territorio. Los debates que se suscitaron en torno a la invasiones inglesas, el valor actual. Correspondían más bien a
conveniencia <le las nuevas medidas económicas opusieron a los usos de lengua poética y no de habla común. Además, argentino
comerciantes monopolistas españoles con aquellos que defendían equivalía a rioplatense o bonaerense en sentido muy general e in-
los inlereses de los productores locales. En este marco Mariano cluía también al español peninsular avecindado en Buenos Aires
Moreno elaboró su Represen1aci6n de los hacendados para de- mientras exduía a Jas castas nativas.
fender el p1incipio del comercio libre. Así un reexamen del uso del menc1onaúu vocablo y de otros
Sin embargo. la crisis final del lazo colonial en el Río de la igualmente significativos como español americano. patria y cir1-
P lala se producirá sólo cuando lleguen las notici as de una posi- dad. en el periodismo ilustrado anteriot a la Revolución de Ma-
ble derrota total de Espafta eo manos d~ las tropas francesas. Y yo, descubre cómo formas de identidad tales cvmo la de espmiol
esto ocurre a mediados de mayo de 1810, cuando se difunden americano y la de argentino cobraron una dimensión distinta de
las nuevas oficiales que anuncian e l traspaso de la autoridad de la que sueJe atribuírseles, y permite comprender mejor su presen-
la Junta Central al Consejo de Regencia y el asedio francés a cia Y peso relativo en el proceso de gestación de uoa nacionali-
Cádiz. único bastión de la resistencia española. En el desenlace dad argentina. Ésta es la perspectiva qm. propuso José Carlos
de esta crisis. la revolución rioplatense contaba ya con ese nue- C hiarrunonte y que lleva a revisar el presupuesto de la existencia

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de una identidad nacional prefigurada a fines del período colo- 1816, hizo desaparecer parte de esta ambigüedad de los referen-
nial. Argentino habría surgido, antes de 1810, de un impulso de tes asociados a nación; a partir de ese momento, nación se vin-
regionalismo integrador dentro del mundo hispano y en enfrenta- cula en forma predominante a Río de l.a PI.ata. Pero lo cierto es
miento con lo peruano debido a la rivalidad entre Lima y Buenos que el concepto de nación, presente en los debates constituciona-
Aires. Por su parte español americano habría correspondido a les entre 1813 y 1827, no remite ni a un pasado histórico ni a un
una forma de identidad cuya génesis es la oposición regional pasado étnico sino a algo que se constituye sólo por la voluntad
americana a lo español. de sus asociados. La nación aparece claramente en asociación a
Lo cierto es que estos vocablos no traducen la existencia de un Estado, Congreso, Constitución y fonna de gobierno.
sentimiento de nacionalidad unívoco, ni argentino ni de otra na- Es en el vocablo los pueblos donde se encuentra una de las
turaleza, que estuviese por reemplazar al español. Argentino es claves de la cuestión de la identidad política emergente con el
sinónimo de habitante de Buenos Aires y sus zonas aledañas. El ~roceso de emanci~acíón. Pues, los pueblos, en el lenguaje de la
alcance territorial del término se expandió en la medida que se epoca, fueron las ciudades convocadas a participar por medio de
consideró una relación de posesión por parte de la capital virrei- sus cabildos en la !Primera Junta. Y fueron estos mismos pueblos,
nal sobre el resto del territorio. Por otra parte, se podía ser espa- convertidos - luego de la retroversión de la soberanía del monar-
ñol americano frente a lo español peninsular, rioplatense frente a ca- en soberanías de ciudad, los que protagonizaron gran parte de
lo peruano, porteño frente a lo cordobés, e incluso español a se- los acontecimientos políticos de la década. Al respecto es necesa-
cas frente a los no españoles. De modo que la permanencia de los rio tener en cuenta que la ciudad tuvo dentro del ordenamiento
sentimientos de "americano" y "provincial". iniciado el proceso juríd ico-político col-0nial un rol particular, pues lejos de consti-
emancipador, no constituyó una adherencia extraña a un presu- tuir una simple modalidad de poblamiento, era concebida como
puesto sentimiento "nacional" argentino, sino una forma alterna- una república, con su autoridad, jerarqwa y ordenamiento socio-
tiva del sentimiento público. De las diversas formas de identidad político específico, y la calidad de vecino, entendido como indi-
colectiva que convivieron a fines del período colonial, se distin- viduo "casado, afincado y arraigado", la forma de participación
guirán con mayor claridad tres formas luego de 1810: la identi- en esa comunidad política. Con la caída del poder central en
dad americana, la urbana, Juego provincial, y la rioplatense o ar- 1820, los pueblos tendieron a constituirse en Estados soberanos
gentina. bajo !a denoll'inación de provincias.
La prensa política y los debates constitucionales del período
muestran que otra palabra igualmente significativa, nación, indi-
ca también de manera indefinida el ámbito espacial real al que se
alude con ella. En los primeros años de la Revolución, nación re- LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810 Y LA GUERRA DE
mite tanto a la nación española como a la nación americana. La LA INDEPENDENCIA
expresión nación argentina fue completamente desconocida al
iniciarse el movimiento emancipador. La nación que se concibe La legitimidad del nuevo poder que surge de las jornadas de
hacia 181O en el Río de la Plata exhibe así un aspecto concreto y mayo de 1810 no parece al principio estar en discusión. Al disol-
territorial, es la reunión de sus componentes; es decir, de los pue- verse la Junta Central el virrey en ejercicio, C isneros, se ve defi-
blos y provincias intendencíales. Estos rasgos no serían exclusi- nitivamente privado de su fuente de legitimidad. De manera que,
vos del Río de la Plata, se encuentran asimismo en las argumen- basados en la normativa vigente, la mayoría de los participantes
taciones de los diputados americanos a las Cortes de Cádiz, don- del Cabildo Abierto del 22 de mayo invocó el concepto de rea-
de el sustrato territorialista se vinculaba con las tradiciones y los sunción del poder por parte de los pueblos, concepto que renúte
principios del Derecho de Indias. a la doctrina de] pacto de sujeción de ia tradición hispánica por ei
La ruptura definitiva e irreversible del vínculo con la corona cual, una vez caducada la autoridad del monarca, el poder retro-
española. que significó la declaración de la independencia en vierte a sus depositarios originarios: los pueblos.

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que unen a los hombres entre sf mismos· un pueblo es un pueblo an-
tes de darse a un Rey, y de aquf es que aunque las relaciones sociales
entre los pueblos y el rey quedasen disuelw o suspensas por el cauti-
verio del Monarca. los vínculos que unen a un hombre con otro en so-
ciedad quedaron subsistentes porque no dependen de los primeros y Jos
pueblos no debieron tratm de fonnarse pueblos pues ya Jo eran· sino
elegir una cabeza que los rigiese o regirse a sí núsmos segun las iliver-
sas formas con que puede constituirse integramente el cuerpo moral".•

Moreno realiza eJ pasaje del pacto de sujeción al de sociedad


para fundamentar el derecho a la emancipación. Pero desde 1810
ef acto concreto de ejercicio de Ja soberanía suscitaba un contlic-
to mayor en el seno mismo de las provincias del ex Virreinato. La
afirmación de la existencia de una única soberanía, que derivaba
de la formulación del pncto de sociedad, sustentó Ja tendencia a
crear un Estado unitario en oposición a Jos que defendían la exis-
tencia de tantas soberanías como pueblos había en el V11Teinato.
Es así como en sus relaciones con las demás partes del Virrei- JE~ decir, parte de los nuevos líderes sostenía que una vez consti-
nato, las nuevas autoridades siguieron la doctrina del 22 de ma- tmdos. los cuerpos representativos -las asamblea-; o comrresos
o
yo, al invitar a los pueblos del Interior a pru:tic1par de las prime- constituyentes-, la soberanía deja de residir en los "pueblos" pa-
ras deliberaciones de Buenos Aires, en calidad de nuevos titula- ~ pasar a la "n:ición". Dentro del unitarismo porteño, el centra-
res legftimos del poder. La circular de la Primera Junta de gobier- lismo se constituyó en la modalidad dominante durante la prime-
no convocó a las ciudades interiores, pero encargó a sus Cabildos ra década revolucionaria, acentuada a su vez por las exigencias
la elección de los diputados. De modo que la representación es de la guerra que atribuyen a Buenos Aires un lugar preeminente
entregada a la ciudad de la tradición hispanocolonial, y dentro de derivado de su antigua posición de capital virreinal y de su ma-
ella a la "parte principal y más sana del vecindario". yor "ilustración". De modo que e{ problema consistió en que es-
Sin embargo, una vez iniciado el movimiento, parte de los li- ta _tendencia no pudo conciliarse con la fórmula empleada por la
deres del nuevo gobierno surgido el 25 de mayo prefiere, frente Primera Junta para convocar a las provincias y pueblos del Virrei-
al pacto de suj eción, el concepto de soberanía popular difundido nato. Yque admitía de hecho qut: estos úllimos habían reasumido
por las re\loluc1ones norteamericana y francesa. y por la versión parte de la soberanía antes depositada en el monarca.
rousseauniana de contrato, que concii:>e a éste como un pacco de ¿Qué sigaüicó csio para ia hislOria del desarrollo ciel proceso
sociedoo y rechaza al de sujeción po; considerar que el lazo co- ema..1J.cipador? Entre 1810 y 1820 1:1 Revolución se enfrertt6 con
lonia! derivó de una conquista. Así, el nuevo secretario de Ja Pri- dos grandes cuestiones. Una vez iniciada, eUa se confunde con la
mera Junta. Mariano Moreno, elabora desde las páginas del pri- guerra de Independencia, al punto de constituirse en la carea pri-
mer periódico poütico de Buenos Aires, la Gaceta, ia moderna mordial de ios gobiernos centrales. Pero, aJ nusmo tiempo, se de-
teoría de la soberanía popular al adaptar los principios del Con- sarrolla sobre Ja trama de la oposicjón entre la rend.encia centra-
trato Social de Rousseau a Ja novedosa realidad creada en el Río lista de Buenos Aires y las tendencias al autogobierno de las de-
de la Plata en 1810. Moreno esboza una teoría de la soberanía pa- más ciudades. Por ello el proceso revolucionario sólo puede ser
ra justificar el nuevo poder de los criollos: comprendido er1 la medida en que sea analizado en relación, por

"Los vínculos, que unen el pueblo a1 rey, son distintos de los 'G<1<:eta dtt Buenos Aires, reproducción focsirnilar, romo 1, 13 de noviembre de 1810.

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un lado, con las bases sociales y políticas del nuevo poder y Ja contramos, en cambio, frente a diferentes tradiciones, lenguajes
guerra de Independencia; por el otro, con la cuestión de la sobe- ilustrados y formas de vocabulario que afloraron a veces en co-
ranía. Pero antes de abordar este proceso es necesario detenerse rrespondencia, otras muy ajenas, a las prácticas políticas inaugu-
en el examen de algunos aspectos caracerísticos del pensamiento radas por la Independencia.
ilustrado rioplatense. Por otra parte, los estudios actuales sobre la actividad intelec-
La historiografía se ocupó extensamente del vínculo entre tual de fines del siglo XVIII reconsideraron la importancia de las
Ilustración e Independencia, prioritariamente bajo la forma de modificaciones internas en los cauces tradicionales del mundo
una disputa por determinar las "fuentes" intelectuales de la Revo- cultural hispánico. En este sentido, la conformación de la cultura
lución. Los puntos de vista se dividieron entre quienes sostenían rioplatense muestra una relación entre cultura eclesiástica y cul-
que Ja Independencia fue el resultado de la influencia de la esco- tura ilustrada que no es posible desconocer. Relación que se ex-
lástica española del siglo XVI -las teorías pactistas de Francisco presó en lo que ha sido designado con el concepto contradictorio
Suárez- y quienes afirmaban que derivó de la filosofía política de "Ilustración católica" -contradictorio por cuanto fusiona en
del siglo XVIII, en particular del Contrato Social de Rousseau. una misma categoría las concepciones del mundo implícitas en el
Sin embargo, las búsquedas de filiaciones son poco fructíferas teísmo católico y en el predominante deísmo del Siglo de las Lu-
ante las expresiones de los propios protagonistas, en las que se ces-. Asimismo indica la necesidad de distinguir mejor los inten-
presenta a menudo la dificultad de discernir la filiación teórica de tos de renovar la escolástica mediante ciertas limitadas aperturas
sus enunciados. En al pensamiento moderno antes de 1810.
efecto, las concep- Con la Revolución de Mayo, se expandieron las corrientes de
ciones pactistas con pensamiento derivadas de la Ilustración racionalista. Al respecto,
las que se expresa- es interesante recordar que el deán Gregorio Funes, un destacado
ron las aspiraciones miembro de la corriente ilustrada católica, consideró en 1826
autonómicas de los oportuno tachar de su segunda autobiografía los nombres de Aris-
. . ,, ..
•.
pueblos, se defen-
dieron sus derechos
tóteles y Platón para reemplazarlos por los de Pufendorf, Condi-
llac, Rousseau y Mably. Lo cierto es que pane importante de Jos
:~ o se fundamentó la hombres públicos del período, formados en !a admiración del cla-
necesidad de una sicismo, no vieron en la Independencia un simple cambio de go-
constitución, pudie- bierno, sino la posibilidad de realizar el pensamiento filosófico
ron sin clara distin- en versión republicana. ·
ción inspirarse en el
"" ~ pensamiento esco-
lástico, en el iusna-
turalismo gennáni-
co o en el dogma de El proceso revolucionario comprendió dos períodos. El prime-
la soberanía popular ro abarcó los años que van de 18l0 a 1814 y está marcado por los
de Rousseau. De intentos frustrados por parte de los morenistas de asociar la lucha
modo que, en lugar de la independencia con Ja construcción de u.n nuevo orden. EJ
de un conjunto de segundo, de 1814 a L820, se caracterizó por el conservadorismo
ideas claras y dis- político del gobierno del Directorio. Durante estas etapas se su-
tintas que habría cedieron seis gobiernos revolucionarios: Primera Junta (mayo a
Prop11esta de decoraciqnes y leyendas para las diversas c€1ras orientado a las elites diciembre de 18 J0), Junta Provisional Gubernativa o Junta Gran-
de la Pirdmide de Mayo en ocasión de una celf'bracidn
conmemorativa. Archivo Cario Zucd1i. políticas, nos en- de (enero a setiembre de l811), Junta Conservadora (setiembre a

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noviembre de 1811), Primer Triunvirato (setiembre de 1811 a oc- exigían de su Cabildo y de toda la Banda Otiental una dura opo-
tubre de 1812), Segundo Triunvirato (octubre de 1812 a enero de sición al poder porteño. De modo que pasados los primeros me-
1814) y Directorio (enero 1814 a febrero de 1820). ses, y a pesar de la victoria de Suipacha que libera al Alto Perú
La dirección revolucionaria, mayoritariamente criolla, se del dominio español a fines de 1810, el poder revolucionario en-
compuso desde el inicio de jefes de regimientos surgidos de Ja cuentra límites a su expansión, Jo cu.al influyó en el agravamien-
militarización de 1806-1807 y de miembros de los círculos de to de las tensiones políticas que comenzaban a surgir en el seno
dlscusión conformados al amparo de la crisis monárquica. El co- del movimiento.
ronel Comelio Saavedra, jefe del primer regimiento de Patricios Por otra parte, en los primeros meses de gobierno de la Prime-
y de gran ascendlente sobre ]as milicias, se impuso como presi- ra Junta la esperanza de captar a los peninsulares no desafectos al
dente de la Junta mientras el doctor Mariano Moreno, abogado, nuevo sistema era aún viva. Pero esta situación no tardó en rever-
se constituyó en su primer secretario. Moreno fue acusado por tirse. El bloqueo del puerto de Buenos Aires por los marinos es-
Saavedra de "Malvado de Robespierre", aludiendo presumible- pañoles de Montevideo el 24 de agosto, los ataques armados del
mente de esta manera al contenido igualitario y a la forma enér- gobierno del Paraguay y la creciente oposición manifestada por
gica con que condujo las primeras acciones revolucionarias de la los españoles europeos en las ciudades del Interior, condujeron a
Junta. Las desavenencias políticas y personales entre ambos no la Junta a tomar medidas, a consecuencia de las cuales el 17 de
tardaron en aparecer para configurar dos tendencias opuestas. Pe- octubre fueron destituidos todos !os miembros del Cabildo de
ro si eJ vínculo de la nueva dirigencia con los cuadros de oficia- Buenos Aires. Moreno envió circulares a las ciudades interiores
les y los grupos de opinión pareció claro desde el pricipio, no re- ordenando que se intensifiquen las medidas en contra de los rea-
sulta siempre posible establecer una relación entre aquélla y los listas. El 3 de diciembre el secretario de la Junta dispuso el cese
grupos socioeconómicos porteños. En efecto, el nuevo poder se en las funciones públicas de los españoles europeos, pero unos
caracterizó pox una indefinición en cuanto a integrantes y objeti- meses más tarde, en mano de 181 l, los prutidarios de Moreno se
vos que se refleja negativamente en la dire;cción de sus acciones. opusieron a un decreto que disponía su destierro como grupo. Se
La Primera Junta buscó el acatamiento al nuevo régimen con- observa así una cierta ambivalencia en las relaciones entre ambos
vocando para ello a los cabildos de las ciudades interiores a en- sectores. Sin embargo. ~a conjuración tramada por Álzaga, el an-
viar diputados a Buenos Aires. Esta iniciativa política se acompa- tiguo jeíe español del Cabildo, produjo a mediados de 1812 la
fió de una militar, al anunciar que a la instalación de la J unta le completa ruptura, aunque continuaron recibiendo protección
seguirían expediciones mifüares al norte y al Paraguay. Apenas aquellos españoles que manifestaban adhesión al nuevo régimen.
comenzada su marcha, la expedición al Alto Perú se enfrentó en Cuando en diciembre Moreno redacta Ja circular de exclusión
Córdoba Gulio de 1810) con la primera resistencia al nuevo po- de los españoles se acelera su ruptura con Saavedra. En sus me-
der: el intendente, el obispo y el Cabildo desconocen a la Prime- morias el presidente de la Junta denunció el "sistema de delacio-
ra Junta y juran fidelidad d Consejo de Regencia. La ejecución nes" que contl"a los europeos empezó a adoptarse. A ta Junta lle-
de los jefes opositores en Cabeza de Tigre - incluido Liniers, qt\e gHban a d.ia..ri0, refiere, listas c!e hombres de quienes se decía que
se sumó al grupo, y excluido el obispo, que fue perdonado-. re- eran contrarios a la causa y al gobierno. La noche de la conme-
vela una férrea voluntad de doblegar cualquier oposición. moración de la victoria de Suipacha por el ejército patriota le nie-
La expedición al Paraguay, bajo el mando de Manuel Belgra- gan a Moreno el ingreso a la fiesta. En el curso de los festejos, un
no, tuvo menos éxito. No sólo es derrotada sino que, luego de la oficial obsequia una corona de azúcar a la mujer d e Saavedra y
firma del armisticio (marzo de 1811) que dispone el retiro del ésta se la entrega a su marido. A partir de este hecho se propaló
ejército al mando de Belgrano dei territorio paraguayo, la provin- la versión de que Saavedra intentaba coronarse como nuevo mo-
cia proclamó su autonomía de Buenos Aires. El litoral, según se narca de América. La respuesta de Moreno no se hizo esperar: el
verá, ofreció un modelo rival al propuesto por Buenos Aires. Las 8 de diciembre publica el célebre decreto de supresión de los ho-
fuerzas navales españolas que ocupaban la ciudad de Montevideo nores que el presidente de la Junta conservaba aún del depuesto

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virrey, estableciendo así una absoluta igualdad entre todos sus
miembros. Por el mismo decreto se determina que el comando
superior del ejército pasaba del presidente a la Junta. En los con-
siderandos del decreto, Moreno señala las reglas de virtud repu- Declaración de Juan José Caste/Ji sobre la liberación de los
blkana que debían ser practicadas por todos los funcionarios pú- i11dios, Tiahumraco, 25 de mayo de 1811
blicos. En efecto, la adhesión de Moreno a las ideas republicanas
y sus simpatías por la Revolución Francesa se expresaron desde "Cuanel general del ejército auxiliar y combinado, de la libertad, en
el inicio de la Revolución sin demasiado ocultamiento desde las 1iahuanaco 25 de mayo de 181J y segundo de la libertad de Sur Ami-
páginas de La Gaceta mientras su acción política se radicalizaba. rica.
Pero las ideas revolucionarias que se intentaban propagar en- los se~IUOS ma11ifestados por el gobierno superior de estas pro-
tre los sectores populares se vinculan con una función de apoyo vincias desde su ú1Stalaci6n se han dirigido a uniformar la felicidad en
guiado, nunca espontáneo, asignada a estos sectores. El nuevo todas las clases dedicando su preferente cuidado hacia aquella que se
hallaba en estado de elegirla más ejecutivamente. E1i esÚ caso se con-
poder utilizó también algunos medios de difusión tradicionales
sUlerQll. los naturales de es1e distrito que por tantos años han sido mi-
como la Iglesia para hacer conocer las nuevas ideas. El peso de
rados con aba11dono y negligencia, oprimidos y defraudados en sus de-
las instituciones tradicionales se manifestó igualmente en la de- rechos y en cierto mqdo excluidos de la mfsera condici6n de hombres
cisión de Moreno de suprimir de la publicación del Contrato So- que no se negaba a otras Ciases rebajadas por la preocupación de su
cial de Rousseau el capítulo y los principales pasajes que trata- origen. Así es que después de haber declarado el gobierno superior
ban de materias religiosas. Pero, y a iniciativa de Moreno que re- . con la justida que revistll',su carácter que los indios son y deben ser re-
dactó el prólogo, se mandaron imprimir doscientos ejemplares putados con igual opci6n que los demás habitames nacionales a todos
para su utilización como libro de texto en las escuelas primarias; los cargos, empleos, destinos, honores y distincio11es por la igualdad
aunque esta audaz iniciativa fue poco tiempo después revocada de derechos de ciudadanos, sin otra diferencia que la que presta el mtf-
por el Cabildo. rito y aptitud: no hay razón para que no se promuevan los medios de
Más audaz fue la política seguida por Castelli al mando de la hacerlos útiles refom1a11do los abusos imroducidos en su pe1juicío y
expedición libertadora en el Alto Perú. El 25 de mayo de 1811 propendiendo a su educaci6n, ilustración y prosperidad con la ventajr¿z
frente a las ruinas de Tiahuanaco proclamó e l fin de la servidum- que presta su noble disposici6n a las virtudes y adelantamientos eco-
nómicos. En consecuencia ordeno que siendo Los indios iguaies a 1odas
bre. Los derechos recuperados por los indios no sólo eran socia-
las demás clases en p~sencia de la ley, deberán los gobernadores in-
les --derogación de todos los abusos perjudici ales a los natura-
tendentes con sus colegas y c,on conocimiento de sus ayuntamientos y
les como cargas e imposiciones indebidas. otorgamiento de cie- los subdelegados en sus respectivos distritos del mismo modo que los
n-as y c reación de escuelas- , sino igualmente políticos pues se les caciques, alcaldes y demás empleados dedicarse con preferencia a in-
otorgaba el derecho de representación. La liberación indígena formar áe las medidas inmediatas o provisionales que puedan ad-Optar-
constituyó sin duda un ruma de guerra necesaria para un ejército se para refom1ar los abusos introducidos en perjuicio de los irulws.
que requería hombres y recursos, pero formaba parte asimismo aunque sean con el tftulo de culto divilw, promoviendo su beneficio en
de la concepción de la Revolución de los morenistas que, basada todos los ramos y con particularidad sobre repartimiento de Jierras,
en el derecho natural, proclamaba la igualdad entre los hombres. establecimientos de escuelas en sus pueblos y excepci6n de cargas o
El sufragio indígena, junto a las demás medidas en favor de los imposici6n indebidiAs... "
indios, no tuvieron efectos jurídicos inmediatos, pero su procla-
mación fue suficiente para alarmar a las clases altas altoperuana" ExtraJ'do del Archivo General de la Nación, Sala VU-3-6-17,
que vivían del trabajo indígena. Si a ello se suman las medidas Papeles de Castelli. Archivo del doctor Juan A. Farini, pág. 189.
represivas ordenadas por Castelli, no sólo contra Jos opositores
españoles sino igualmente contra todo sospechoso, no es difícil
imaginar los temores despertados en las elites criollas y peninsu-

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- • s.:.

lares. Por cierto, el Allo Perú no sabe si ha sido liberado o con- programa de.mtlitarización integral. "Todos los ciudadanos nace-
quistado por las tropas porteñas. rán soldados...", proclama la Junta el 6 de setiembre de 18 10. Pe-
La perspectiva de un cambio que amenace el predominio de la ro lo que ahoi:a se priv~egia, a diferencia de la etapa anterior, es
"gente decente" quedó rápidamenle excluida de aquellas zonas la. competencia profes1onal, la disciplina núlitar y el manteni-
del Interior que debían asegurar el aprovisionamiento de los ejér- rruento de ~na prudenci ~ distanc~a entre oficiales y tropa. La
citos. En las Gobernaciones Intendencias de Tucumán Y Cuyo la guerra de la mdependencia, concebida por la n ueva dirigencia co-
política revolucionaria tendió por el contrario a preservar el equi- mo una guerra convencional, incide asimismo en el tipo de reclu-
librio social, tratando de reducir al mínimo las tensiones dentro tamiento, p~es ~ integra cada vez más a fuerzas rurales y margi-
de las elites locales. nales. El episodio q ue marcó el fin de la militanzación urbana lo
La circular enviada a los pueblos el 27 de mayo de 1810 in- consti~yó una rebelión del primer regimiento de Patricios, que
cluía una medida suplementaria por la cual se disponía que a me- en_ setie~brc de 1811 intentó oponerse a medidas disciplinarias
dida que los diputados arribaran a la Capital se fuesen incorpo- mas estnctas, y que fue aplastada por su nuevo jefe, Manuel Bel-
rando a la Junta. La nueva situación creada por la incorporación grano.
de los delegados más adictos a Saavedra que a M oreno, produjo El Primer Triunvirato no tuvo mejor éxito que su predecesor.
el 18 de diciembre de ese afio el aplazamiento de la reuni~n del En enero de 1812 resurge el C lub Morenista con el nombre de
congreso. que debía establecer la fulura forma de gobierno y el Sociedad Patriótica. Monteagudo, su principal portavoz, inaugu-
alejamiento definitivo de Moreno. ra el 13 de enero las sesiones de Ja Sociedad y funda su periódi-
Ante la misteriosa muerte de Moreno eu alta mar, sus herede- co Mártir o libre. Desde allí, como desde las páginas de La Ga-
ros crean el primer club político que sesiona en el café de Marco. ceta, Mont_eagudo ~oge ~ recrea las ideas de Moreno. Recupe-
Surgió asf el llamado "Club Morenista", cuyos miembros funda- rar el espíntu revoluc10nano de Mayo, declarar Ja independencia
ron luego la Sociedad Patriótica y. en una tercera etapa, integra- Y dar ~a ~onsti:ucióo, son los objetivos proclamados por la nue-
ron la Logia Lautaro. El club hizo una oposición sistemática al va asociación. Sm embargo, estas tempranas formas de sociabili-
gobierno de Saavedra. calificado de "moderado'', que terminó dad revolucionaria no implicaron una real democratización del
por desencadenar las jornadas del 5 y 6 de abril, en las que son nuevo espacio público porque para integrar la sociedad era nece-
expulsados de Ja Junta Grande los morenistas que aún permane- sario poseer la calidad de letrado: ser miembro de ella, por otra
cían en ella. En estas jornadas. organizadas por los alcaldes de ~·.ºº autorizaba a participar en las discusiones. Esta mayor li-
barrio, las peonadas de los arrabales protagonizaron un levanta- nutac1ón en las prácticas democráticas -el Club morenista habría
miento en apoyo del sector moderado dominante en el gobierno. promovido inicialmente la participación de individuos del ..bajo
S in embargo, la derrota sufrida por las tropas cdoUas en el Alio pueblo" en sus actividades proseUtistas- se acentuó aún más con
Per(1 (Huaqui, julio de 1811) produjo un duro golpe al poder del la c~ación de la Logia Lautaro (octubre de 1812 a abril de 1815),
gobierno: nunado su prestigio, la partida de su jefe, Saavedra. al que illt.e~a a la dirigencia de la Sociedad Patriótica y rompe con
none para auxiliar a las tropa:; constituyó 1::: ocasión esperada por las p1~c?c~ de ~ccién política inauguradas por ésta. EI grupo se
el Cabildo para reemplazarlo por un Triunvirato (setiembre de orgamzo en sociedad secreta, abandonó el recurso a Ja "opinión
1311). Los diputados de los pueblos pél.saron, a su vez, a confor- públic~" como medio de control y acceso al poder, a cambio de
mar la Junta Conservadora de la Soberanía, que poco tiempo des- la creación de un instrume11to que asegurase dos objetivos: Ja or-
pués fue disueltn por los triunviros. ganización del ejército libertador y Ja ctcclaración de la indepen-
El hecho importante es que Saavedra ya no contaba con las dencia.
m.ismas buses de poder que le habían dado tanto prestigio luego Pero en 1812 la linea d ivisoria entre radicales y moderados se
de las invasiones inglesas. En efecto, la Primera Junta había dis- opacó f~ente al problema mayor de l~ divergencia de ideas que
puesto inmediatamente después de su creación que las milicias predominaba en el conjunto de los prouigonistas del proceso.
urbanas se incorpornsen al ejército regular. Se establecía así un Porque la Revolución, adve11ía Monteagudo, parece haber sido

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-·- ··-
ás "I bra de las circunstancias que de un plan meditado de
~d .. ªAhº ora el Triunvirato, que en setiembre de 18l1 había
ieas. d 1 lí
reemplazado a la desgastada Junta Grande, es acusa o por e -
d d 1 Sociedad Patriótica de medroso y blando.
erLae ad ertencias sobre los peligros de la política moderada del
sav ldesb . . de
.,., - · to se vieron confirmadas por e cu nnuento una
inunvua .
- "ón realista liderada por Alzaga. La represión de los
conspuac1 'od l · ·
· dores pemüuó acercar por un corto pen o as poStc10-
conspua . .
1 obierno con la de sus opositores, pero el enfrentamiento
nes deg - dlT" .
esurgió con la renovac16n e nunvirato.
r Mientras tanto, en marzo de 1812, había desembarcado_ en
Buenos Aires un grupo _d e oficiales criollos formados en los eJér-
. · sul"res que impulsaron una nueva reforma en la orga-
c1tos penm ... •
· ºó militar rioplatense. Dentro de este grupo se destacaron
n1zac1 n ,d S M , l al"'é
dos oficiales: el teniente coronel Jose e an artín y e ~' _rez
vear Ambos consideraban que el esfuerzo militar
e ar1os de Al
,
· .
vi· r a una causa más americana que local. La confluencia
.
d be 1a ser · . .
· as de la Sociedad Patrióuca con los recién llegados con-
d e 1as nur . .
· mo se señaló, a la creación de la Logia. E l 8 de octubre
d UjO, CO . • . al b" .~
de 18 l 2, bajo SU inflUJO, el ejército depuso go i_eroo y COOSu- d~ntro de los lúnites impuestos por la nueva coyuntura intema-
tuyó el Segundo Triunvirat~ ~~a _retom~ _la lín~a ~mpulsada por c10nal. Alvear desplaza finalmente a su antiguo compañero de ar-
la Sociedad Patriótica. La m1c1anva IX?Unca mas importante de mas para convertirse en el jefe de la Logia y en director supremo
'odo fue Ja reunión de la pnmera Asamblea General del Estado, luego de un pasaje breve por este cargo, recientemen-
este pen
Constituyente rioplatense en enero de 1813. La Asamblea repre- te creado por la Asamblea, de Gervasio Antonio de Posadas. En
.......e el triunfo de la linea esbozada por Moreno, pues en 1814 parecía induso dispuesto a negociar el fin de la Revolución
senta en p"'' . .
la fórmula de su juramento queda e~clu1da la fideti~ad a fern_an- mediante un retomo a la obediencia al rey de España o aceptan-
d VII y se declara Ja "independencia de toda autonda~ eclesiás- do el protectorado británico. Pero la entrega de la Banda Orien-
ti°ca existente fuera del territorio. ~a fues~ de nombraIDlento o d_e ta!, después de haber sido recuperada por el mismo Alvear al
ación real". Dispone tamb1én la bbertad de prensa, la li- nuevo jefe de los orientales José Gervasio de Artioas -quien i>or
present . .
bertad de vientre, la extinción del tnbuto, 1a mita, e1 yanaconaz- otra parte, ya e~tendía su influencia sobre Entre RÍos, Santa Fe y
ervicio personal , la supresión de los títulos y signos de Córdoba- tenrun6 de socavar su prestigio en Buenos Aires. El 3
go y e1 S . mb l .
nobleza, YJa eliminación · de los .mayorazgos. Sm e argo a m- de a?ri1 de 1815 una división de su propio ejército, comandada
dependencia no es declarada y ninguno de los proyectos de cons- por Alvarez Thomas, se subleva en Fontezuela, adonde había lle-
titución presentados por sus diputados fueron aprobados. . gado para apoderarse de Santa Fe por orden del director.
El temor que aporta una cada vez más c~rcana res.taurac16n Del ?obie~o de Al vear quedaba un triste balance: bajo la con-
mon árqu
ica en España, junto con las conflictivas . .. relaciones con
.. centración urupersonaJ del poder, la dirigencia revolucionaria se
por parahzar 1 había ~slado ~e la clase política urbana y del pueblo. a quienes
ª
1 Ban d
,
a
de
Oriental, terminaron
. ,
as m1c1ativas
.
la Asamblea. Además San Marun, quien se mantiene
reno-
.
pretendia marupular de modo unilateral. La Banda Oriental Co-
vadoras al · d Al
L ·
rea de los objetivos originarios de la og1a, se eJa e - ~entes, ~ntre Ríos y Santa Fe formaban la Liga de los Pu~blos
m ás ce ' vio en la organización un instrumento po I'1t1co · d esttna-· Libres ba30 la protección de Artigas. Por su parte, el ejército del
vear, q ue .d ..
do más que a extender la Revolución a consoh ar sus pos1c1ones Norte se autogobemaba apoyado en los pueblos del noroeste. Cu-

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la ciudad de Tucumán, marcaba un cambio en su política, que con
es~e gesto se mostraba más atenta a los intereses de los pueblos
mientras buscaba afumarse con nuevas alianzas con figuras loca-
les influyentes. Así, el denominado Congreso General Constitu-
yente de las Provincias Unidas en Sudamérica comenzó sus reu-
niones en marro de 1816 y designó como nuevo director supre-
mo a Juan Martín de Pueyrredón (mayo de 1816). En este nuevo
contexto resurgieron sin embargo distinta.<; alternativas pnra sal-
var la Revolución, dentro de las cuales los proyectos monárqui-
cos, bien vistos en Europa, ocuparon un lugar importante. BeJ-
grano, por ejemplo, propone la creación de una monarquía inca
que favorezca la restauración de uno de sus descendientes. Pero
los pueblos se oponen a cualquier solución monárquica. lo fun-
damental del Congreso fue ta declan1ción, en julio de 1816, de la
Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica y la afir-
mación de la voluntad de "investirse del alto carácter de una na-
ción libre e independiente del rey Femando VTI, sus sucesores y
metrópoli". Sin embargo, en 1819, el texto constitucional de ca-
rácter centralista propuesto por el cuerpo representativo es recha-
zado por los pueblos y el Congreso se disuelve.
Mientras tanto el director Pueyrredón había decidido asumir
un compromiso mayor:
obtener los recursos nece-
sarios para una campaña a
Chile liderada por San
Martín. Si lo logró, fue a
un costo muy alto. Bajo la
presión en el norte de la
amenaza realista y ]a disi-
dencia artiguista amena-
zante en el este, el nuevo
régimen encontraba difi-
cultades para reunir estos
recl!rsos. Y aunque pro-
metió no repetir conduc-
tas de los gobiernos ante-
riores, se vio rápidamente
obligado a imponer con-
tribuciones forzosas a los
comerciantes porteños. &11 Martín y su Estado Mayor en Cluicabuco, 12 de
De modo que. si bien en el febrero de 1817. Ólto de A.11tonio Al~e.

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curso de sus tres años de gobierno (1816-1819) Pueynedón anuda LA PROVlSIONALlDAD DE LOS GOBIERNOS
una alianza con Güemes y San Martín, que le proporciona una nue- CENTRALES Y LA CUESTIÓN DE LA SOBERANÍA
va base de poder, esta vez depositada en los ejércitos ~n campaña,
no le resultó suficiente para impedir una gradual pérdida de su au-
toridad política. Uno de los puntos más críticos lo constituyó su En el transcurso de los diez afios que median entre la Revolu-
política pro Portugal, que lo llevó a partir de 1816 a desentender- ción de Mayo (1810) y Ja caída del poder central (1820) se reu-
se del avance de las tropas portUguesas sobre la Banda Oriental. nieron dos asambleas con carácter constituyente (1813. 1816-
En esta indefinición apareció otra variante más en el proceso 1819). Sólo una de estas asambleas produjo un texto constitucio-
de independencia, la posición del general San Martín, que en lu- nal: el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas
gar de adscribir a las luchas por la formación de un ~tado en el e~ Sudamérica en 1819, que fue rechazado por las provincias de-
espacio del ex Virreinato, asume su causa como amen~~n~. Des- bido a s~ carácter centralista. Los gobiernos revolucionarios que
de 1815 con base en Cuyo, San Martín armaba un e1erc1to que se sucedieron en esos años se constituyeron así en soluciones
llegó a ~unir 2.800 hombres para su campaña a Chile. Pues, si en provisorias destinadas a durar hasta que se reuniera la asamblea
Buenos Ajres los directoriales proclamaban el fin de la Revolu- constituyente que definiña y organizaría el nuevo Estado. De mo-
ción, no ocurrfo Jo mismo con la guerra contra los realistas, des- do que la organización política del conjunio de Jos "pueblos" rio-
de que Pueyrredón había decidido prestar a esta empresa una de- platenses permaneció indefinida. Esta provisionalidad conJlevaba
dicación preferencial. En Chacabuco (febrero de 181~ el. general una indefinición respecto a rasgos sustanciales, a saber: el de los
con sus tropas, obtiene e l primer triunfo, que les pernute.mgresar fundamentos nacionales de los gobiernos centrales, Jos límites te-
en Santiago, ocupar el puerto de Valparafso y declarar la mdepen- rritoriales de su autoridad o sus atribuciones soberanas.
deocia de Chile (febrero de 1818), aunque los realistas no fueron . Pero hubo un instrumento preconstitucional que fijó proviso-
derrotados en todo el territorio. San Martín firma entonces con namente las bases para la organización del nuevo Estado, e l Re-
O'Higgins, nuevo director supremo de Chile, un acuerdo .P:ira glamento Provisorio para la Administración y Dirección del Es-
realizar la segunda etapa del proyecto libertador. La ex~c1~n tado, del 3 de diciembre de 1817, y que tuvo considerable tras-
al Perú concluirá con la declaración de su independencia en JU- cendencia en todo el territorio. Muchas de sus disposiciones per-
lio de 1821 y el nombramiento de Sa.1 Mai.-ún como su protector. m~ecieron vigentes en los pueblos luego de la caída del poder
La alianza sellada entre O'Higgins y San Martín en enero de central, en la medida que no fueron reemplazadas por leyes o tex-
1819 contó así con el apoyo de Pueyrredón, quien se comprome- tos constitucionales propios. No obstante, si este proceso pudo
tió a darle respaldo financiero y político. Pero el derrumbe del ré- haber sido considerado por las gobiernos centrales y sus aliados
gimen directoria! llegó antes. Una nueva tentativa del gobierno en el Interior como una primera etapa hacia la organización de un
de someter la disidencia artiguista lo llevó a lanzarse a una cam- Estado unitario, el hecbo es que en distintos momentos del pro-
pafia contra Santa Fe, para la cual requería fuerzas del ejército del ceso los pueblos oscilaron entre la simple autonomía, la unión a
Norte estacionado en Tucumán y del ejército d~ los Andes. San los gobiernos centrales y las propuestas confederalcs de Artigas.
Martín se negó a participar, mientras el ejército de_l Norte es ob~­
oado a aventurarse en esta nueva campaña, desviando así hacia
~onflictos internos las fuerzas destinadas originalmente a la gue- Solheramfas y proceso ll'ev@ftudo111ario (1810-182®)
rra de independencia. Luego de la firma del armisticio de San Lo-
renzo (febrero de 1819), que obliga a la evacuación de las.tropas En la historiografía argentina se solla interpretar las expresio-
directoriales del territorio santafecino, Pueyrredón renuncia a su n_es autonó~cas de los pueblos como resistencias de los partida-
cargo y es reemplazado por Rondeau. El gobierno directorial in- rios del antiguo régimen contra los partidarios de un nuevo orden
gresa con Rondeau en el tramo final de una agonía que al comenzar encarnado en los gobiernos revolucionarios. Otra inrerpretación
el ai'lo 1820 encuentra resolución militar en los campos de Cepeda. vinculó esas expresiones con los efectos sociaJcs de la guerra de

-56- -- 57-
-·-
independencia: los desconltntos se habrían gene~do en t~.º de 1811) realizadas por José Ignacio Gorriti en nombre del Cabil-
el territorio del ex Virreinato por los esfuerzos financieros exigi- do jujeño, para solicitar la autonomía de su ciudad respecto de
dos desde Buenos Aires. Una tercera interpretación las ubicó co- SaJta. La Resolución de febrero de 1811, dada por el poder cen-
mo tempranas manifestaciones del federalismo. Más reci~nte­ tral, había creado las Juntas Provinciales con objeto de reglamen-
mente Carlos Segreti ha llamado la atención sobre la necesidad tar y determinar los alcanc~ de los gobiernos locales. Las Juntas
de no confundir unitarismo con centralismo, luego de mostrar la provinciales se creaban en las capitales de las gobernaciones-in-
existencia de tendencias a la unión de los pueblos del Inte1ior con tendencias y las Juntas subord inadas en las ciudades subalternas,
Buenos Aires. opuestas sin embargo a una administración centra- lo cual dio lugar a un conflicto entre Jos cabildos y las nuevas
lizada juntns que pretendían ejercer una autoridad superior a la de e11os.
Pero lo que hoy comienza recién a despejarse es la cuestión El Cabildo jujeño se opuso a esta reglamentación y propuso
del carácter de esas expresiones aumnómicas y de su relación con una serie de normas para regular directamente su relación con la
los fracasados proyectos constitucionales. Así, desde el inicio de Junta de Buenos Aires, aJ mismo tiempo que reclamaba su inde-
la Revolución, lo que tejió gran parte de la trama política del pe- pendencia respecto de la Intendencia de Salta. Gorriti, diputado
ríodo fue la coexistencia conflictiva de soberanías de ciudades por Jujuy en la Junta <le Buenos Aires, insistió sobre las deman-
con gobiernos centrales que dirigieron sus acciones tendiendo a das del Cabildo en sus representaciones de mayo y junio de 1811,
definir una única soberanía rioplatense. al exigir la "igualdad" entre las ciudades del ex Virreinato, aun-
De esta manera una de las cuestiones que hoy se plantean es que sin cuestionar el vínculo con el gobierno centrnl. De manera
la de discernir, frente a una excesiva identificación de esas expre- que un reexamen de estas manifestaciones revela que, lejos de
siones con formas federales, en qué medida la emergencia de la constituir antecedentes del federalismo rioplatense, estos movi-
soberanía de los pueblos durante el proceso emancipador puede mientos de autonomía invocaban los antiguos derechos de los
ser vinculada a una tradición, la del autogobiemo de los pueblos, pueblos al autogobiemo, manteniendo asimismo Ja relación de
que las reformas borbónicas no habrían podido quebrar. Otra _de dependencia con el poder central representado por la Junta de
las cuestiones se vincula con la necesidad de comprender meJOr Buenos Aires.
el alcance y el significado de las expresiones de defensa de los Pero como consecuencia de esas aspiraciones de los pueblos
llamados "derechos de los pueblos". al ejercicio de su soberanía, se inició un proceso de disgregación
Bajo la defensa de esos derechos pudieron caber tanto una de- de las antiguao; provincias del régimen de intcndendas, basado en
claración de índependencia provisional del gobierno central en el principio de la retroversión de la soberanía, que dará nacimien-
un momento de crisis como una manifestación de unión con Bue- to a las nuevas provincias. En noviembre de 1813 es el núsmo
nos Aires. Triunvirato de Buenos Aires quien separa a Mendoza, San Juan y
Este proceso tiene tres momentos. Primero, la lucha de las ciu- San Luis del Gobierno Intendencia de Córdoba para formar uno
dades subalternas para independizarse de las ciudades cabeceras nuevo. En 1814 el director Posadas crea las provincias de Entre
de las mtendencias a partir de 181O, que tiene un punto crítico t:ra Ríos y Corrientes desprendiéndolas del gobierno de Buenos Ai-
la crisis del año 1815. Segundo, las Instrucciones de Artigas a los res. Por otra parte, segrega a Tucumán de la Gobernación Inten-
Representantes del Pueblo Oriental para el desempeño de sus dencia de Salta del Tucumán.
funciones ante la Asamblea General Constituyente de 1813. Ter- Estas primeras manifestaciones autonómicas alcanzaron un
cero, el surgimiento de la primera tendencia federal porteña en punto critico en la conmoción general del año 1815, cuando una
1816, derrotada sin embargo en ese mismo año. conjugación de varios factores llevó a la caída del gobierno de
Para el primero de los casos fue frecuente el uso de un concep- Alvear. Las eventualidades creadas por la restauración en Europa
to equívoco, el Je fedemlismo comurzal. Ricardo Levene, ea habían exigido del gobierno central una acelerada acción en el
1940, convirtió en antecedentes iniciales del federalismo riopla- norte frente a1 avance de las tropas realistas al mando de Pez.ue-
tense a las dos representaciones (del 4 de mayo y del 19 de junio la. Alvear, desde el cargo de director supremo, creyó oportuno,

t:'"
.JO -59-
que ~os pueblos conciben la relación con la autoridad central en
térmmos de acuerdos pactados entre ciudades, aunque en algunos
casos en a~yo a una P_Osfüle fórmula unüaria. Este rasgo sugie-
re la necesidad de considerar seriamente la emergencia de las so-
ber:mfas locales y su peso relativo en las vicisitudes de la Revo-
lución y de las guerras de independencia.
En el programa fonnulado por Artigas, el imaginario pactista
ª?optó una fomi.a claramente confedera!. En junio de 181 oel Ca-
bild~ de Mom_evideo había declarado su lealtad al Consejo de Re-
gencia; Francrsco de Elfo gobierna Ja ciudad con el tfmlo de vi-
rrey en oposición al nuevo poder de Buenos Aires. En tas zonas
rurales de la Ban~ Oriental la resistencia a las autoridades espa-
Proyecto del Cabildo de Mofltt'Video. Fachada principal. Montevideo, fiol~ de Montevideo se fue generalizando bajo el liderazgo de
19 de julio de 18/l. Carl-0 Zucchi.
Artigas Y con el apoyo de Buenos Aires. La convocatoria de
asambleas populares con el objeto de decidir asuntos de incum-
con el fin de afumar su posición, reemplazar a Rondeau en el benc~a. c?me~ó por ser una práctica habitual de los orientales.
mando del ejército del Norte. El ejército se declaró en rebeldía y Una imcial alianza entre las tropas de Buenos Aires y las artiouis-
le negó la obediencia. Mientras tanto en la Banda Oriental Dorre- tas tuvo como resultado el sitio de Montevideo hasta el 20 d; oc-
go babfa sido derrotado por las tropas de Artigas, que extendía su tubre, cuando ante el avance portugués sobre eJ territorio orien-
influencia hasta Córdoba, en la batalla de Guayabos. La reorga- tal.' Buenos Aires firma un armisticio por el cual la campaña
nización militar, que pretendía colocar al cuerpo del ejército de oriental vuelve al dominio realista.
San Martín con asiento en Cuyo ·bajo las órdenes de Alvear, de- Co~o consecuencia de esta acción del gobierno central, se
sencadenó la crisis. prodUJO el llamado éxodo, que rompe el pacto tácito entre Artioas
La reacción del Interior no se hizo esperar. En Mendoza un ca- Y ~uen~s Aires, y por el cual el 80% de la población de Ja ca~­
bildo abierto declaró " la independencia provisional" de la Gober- pan_a onental se trasiada al imerior de Entre Ríos. Esto consolidó
nación Intendencia de Cuyo. Las intendencias de Salta Y Tucu- el lid~razgo de Artigas, pues en una campaña cuya población no
mán se pronunciaron en favor de la proclamación de Mendoza. Si exced1a los 10.000 habitantes, el nuevo jefe de Jos orientales ba-
bien·se ha insistido sobre el carácter provisional de esta declara- hía movilizado 4.000 soldados en 181 l y más de 6.000 en 1816.
ción de autonomía, la amplitud del movimiento tuvo un sustento Desde su origen, la dirección del movimiento insurrecciona] se
menos coyunturaJ , que se manifestaba en las aspiraciones de los recl~~ en la campaña misma al margen del sistema jerárquico
pueblos al mayor ejercicio de su soberanía. El lenguaje utilizado trad.i_c1on~. El desplazamiento de las bases de poder alcanza aquí
por el Cabildo de Mendoza para sustentar su derecho a la autono- ~a mtens1dad excepcional y se funda, por otra parte, en un idea-
mía es al respecto muy revelador. El gobernador intendente San no de contenido democrático. Sin embargo, las bases sociales de
Martín reasume el control de "las cuatro causas·• y ejerce el go- este ?1ovimiento fueron desde el comienzo complejas y su inci-
bierno con autoridad plena. "el pacto social" se encuentra roto y dencia e~ e l equilibrio social de la Banda Oriental estuvo lejos de
"de consiguiente el pueblo revestido de su autoridad soberana:·. ser la nusma en todas las regiones que abarcó.
Las reivindicaciones mendocinas se expresan aquí en lenguaje . Aiiigas advierte rápidamente que Buenos Aires distingue sus
pactista tradicional y se sustentan en antiguas funcio.nes. ~e go- mteres~s de ~os de la Banda Oriental al no estar dispuesta a entre-
bierno al mismo tiempo que reclaman el derecho al eJerc1c10 so- garle sm reticencias Ja conducción de la guerra. En el Congreso
berano del poder. Éste es un caso, como tantos otros en el perfo- de Tres ~:uces (3 de ~bril de 1813) convocado por los orientales
do, de hibridación de tradiciones y de prácticas poüticas, en el se resolv10 el reconocnniento de la Asamblea General, que habría

-60- -61-
de reunirse en Buenos Aires en ese mismo con ciertas con- 8 de diciembre de 1813) para otorgar nuevos poderes a los dipu-
diciones. En la rehabilitación de A11igas, luego la tados, que concluyó con una intervención de Artigas que declaró
""'''-''ª"'''"',, de la confederación de esa Banda con las demás pro- nulo todo lo actuado por el congreso oriental.
vincias y finalmente que se eleve la representación De las Instrucciones a la Asamblea, que por influjo de Arti-
oriental a seis diputados. Pero la Asamblea reunida en Buenos Ai- gas los orientales habían Hevado a Buenos Aires sur-
res, que no estaba dispuesta a aceptar una organización confede- ge claramente una propuesta de carácter confederal, inspirada en
ral para las provincias del ex Virreinato, terminó por rechazar los los artkulos de confederación y perpetua unión de los estados
poderes de los por vicios de elección, aunque no a és- norteamericanos. En las Instrucciones se proclama que la Provin-
tos. Se inició entonces una puja entre la Asamblea, Artigas y los cia "retiene su soberanía, libertad e independencia, y todo poder,
congresales orientales convocados esta vez en Capilla Maciel (el jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la

l!nstüuu:cimrues r01, los diel JYuellYfo; el una firme de amistad con cada una de las otras para su mutua y
de 1m er'Eavrg@ er'E la A.smtJmblea CrrmstitTJAyell/l.te fi.jlfJJdia era la
rdl.esm'Fí/,iTJ'emio general felicidad, obligándose a asistir a cada una de las otras contra
d;rJ.adiad die lBU4era@s A.fres (13 de abril die 1813) toda violencia, o ataques hechos sobre ella o sobre alguna de ellas por
motivo de religión, soberanía, tráfico, o algún otro pretexto cualquie-
A continuación se reproducen algunos de los artículos más significativos: ra que sea.
Art. 11- Que esta Provincia retiene su soberanía, libertad e indepen-
"Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de dencia, todo poder, jurisdicción y derechos que no es delegado expre-
estas que ellas estén absueltas de toda obligación de fideli- samente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en con-
dad a la Corona de Espaiia de los Barbones y que toda cone- greso.
xión política entre ellas y el Estado de la Espaiia es y debe ser total- (. .. )
mente disuelta". Art. 16- esta Provincia tendrá su Constitución y que
ella tiene el derecho de sancionar la general de las Provincias Unidas,
Art. 2- No admitirá otro sistema que el de confederación para el pacto que fonna la Asamblea constituyente.
recíproco con las Provincias nuestro Estado. ( ... )
Art. 3- Promoverá la libertad civil y en toda su extensión ima- Art. 20- La Constitución garantirá a las Provincias Unidas una fonna
ginable. de y que asegure a cada una de ellas de las vio-
Art. 4- Como el del Gobiemo debe ser conservar la igual- lencias domésticas, usurpación de sus Derechos, libertad y seguridad
libertad y <,,,,,,y·unr111 de los Ciudadanos y los cada Pro- de su soberanía que con armada intente alguna de ellas so-
esas bases, a más del Gobierno Su- focar los proclamados. Y asimismo prestará toda su aten-
premo de la Nación. cwn, y a todo cuanto crea o juzgue nece-
Art. 5- A_sí éste como se dividirán en legislativo, ejecutivo sario para presen1a;· a esta Provincia las de la Libertad y
mantener un Gobierno justicia, moderación e indus-
estar unidos entre s{, y serán tria. Para todo lo cual, etc.

Art. 7- El Gobierno y,.,wm~'~ ge- Extraído de Muñoz, E. P., Artigas y su ideario a través de seis series
nerales del Estado. El resto es np,nuun de cada Provincia .. documentales, Universidad de la República Oliental del Uruguay,
Montevideo, 1956, págs. 224-226.
Art. 10-

- - 63 - -
confederación a las Provincias Unidas, juntas en congreso". Se intentaron así crear una fuerza alternativa a los gobiernos centra-
afirma, por otra parte, que Ja Constitución debe garantizar una listas, pero fueron denotados en 1816. Lo paradójico, no obstan-
forma de gobierno republicano así como promover la libertad ci- te, es que luego de la caída del gobierno unitario en 1827 Ja
vil y religiosa. La existencia soberana y autónoma de la Provin- unión confedera! se convirtió en la fonna preferida en Buenos Ai-
cia Oriental fue así proclamada al mismo tiempo que se afinna- res, por considerársela el mejor recurso para defender sus intere-
ba la voluntad de integrarse en confederación al resto de los pue- ses frente a las pretensiones de las demás provincias.
blos rioplatenses. Obsérvese, por otra parte, la expresíón redun- La cuestión de la soberanía se vinculó asimismo con otro ras-
dante de " Provincias Unidas, j untas en Congreso". Expresión que go sustancial de la vida política de los meses posteriores a la Re-
reaparece en los debates del Congreso Constituyente de 1826 e volución: las prácticas representativas inauguradas por el nuevo
indica que "Provincias Unidas" es el nombre bajo el cual empie- poder. De este modo, por primera vez, los habitantes del Río de
zan a ser conocidas las provincias del ex Virreinato desde 18 l O, la Plata e mpiezan a ser periódicamente convocados para elegir
mientras "juntas en Congreso" revela que la unidad real sería ju?tas gubemati;as, diputados constituyentes, gobernadores y
producto de un congreso constituyente que las reuniría en un go- miembros de cabildos. Surge así un espacio de actividad propia-
bierno permanente. ~ente política inexistente en Ia sociedad colonial, donde Ia polí-
En 1814, Artigas se retiró del segundo sitio de Montevideo al tica no aparecía como actividad diferenciada de la sociedad. Sin
enterarse de que los enviados del gobierno central gestionaban en embargo, las nuevas formas representativas comenzaron rigién-
Río de Janeiro un segnndo armisticio con los españoles. Este he- dose por aquellas desarrolladas en España en ocasión de la con-
cho produjo el rompimiento definitivo con la Capital. A fines de vocatoria a diputados para las Cortes españolas de 1809. Duran-
1816, como represalia por las relaciones que Buenos Aires man- te la primera década revolucionaria todo el sistema de represen-
tenía con la corona portuguesa, se dispuso el cierre completo del tación se encontraba así regido por la ciudad, y dentro de ésta li-
comercio con la capital. Pero la invasión portuguesa al mando de mitado a la porción de habitantes que eran considerados vecinos
Lecor puso fin al sistema de Artigas, al solicitar el mísmo Cabil- según la tradición hispánica.
do de Montevideo la anexión al Brasil. La definición moderna del concepto de ciudadano, como cues-
La emergencia de una tendencia confederal no fue sin embar- tión central para Ia decisión sobre Ia calidad de elector apareció
go privativa de Ja Banda Orientai; en ia misma Buenos Aires sur- recién en el Estatuto de 1815 y se ajusta al principio de la sobe-
gió una primera expresión pública de esta tendencia en 1816. An- ranía popular y la igualdad ante la ley. El Estatuto incorporó asi-
tes de esa fecha, y desde 1812, ya había indicios de su existencia, mismo la representación de la campaña. Pero para la e lección de
aunque condenada por los centralistas como anarquizante e iden- diputados al Conb'Teso de 1816, sólo excepcionalmente se reali-
tificada con el artiguismo, no tu vo manifestación pública hasta zaron elecciones en las campañas de las ciudades. Otro rasgo ca-
mediados de 1816. En junio de 1816, Manuel Luis de O liden, go- racterístico de este período (y de los que le seguirán hasta el
bernador intendente de la provincia, recibió tres representacio- acuerdo de San Nicolás de 1852) es el mandato imperativo, figu-
nes: dos firmadas por los vecinos de la ciudad y la campaña, y ra tomada del derecho privado castellano, en virtud de la cual los
una tercera por los vecinos del pueblo de Areco, en las cuales se representantes electos eran apoderados de sus electores y debían
solicitaba que el territorio de Buenos Aires se convirtiera en una ajustar su actuación a las instrucciones que les eran dadas.
provincia independiente bajo un "gobierno federal". Si bien, co- De esta forma, entre 1810 y 1820, en IBuenos Aires coexistie-
mo se ha observado, circulaban por entonces diversos conceptos ron conflictivamente el Cabildo y los gobiernos centrales, dos
de "federalismo", las representaciones mencionadas hacen en ámb~tos políticos de distinta naturaleza por su o rigen y por sus
realidad referencia a una modalidad de alianza confederativa funciones. En efecto, durante la primera década revolucionaria el
pues proponen la creación de un gobierno general para dirigir la Cabildo no podía ser suprimido porque represeniaba la soberanía
guerra, la paz y los negocios exteriores de los llamados "Estados de la ciudad capital del territorio; al mismo tiempo, se intentaba
federales" a constituir. Los confederacionistas de Buenos Aires erigir un poder "nacional" depositado en las asambleas y en los

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poderes centrales. Sólo a partir de 1820, cuando el nuevo Estado tos muy que mantienen con ellos, mientras manifies-
genere dos ámbitos de poder, el gobierno provincial, tan su deseo de unión pero bajo formas que pudieron ir desde la
con su Junta de Representantes, y el se producirá una simple alianza y la unión confedera! hasta el Estado unitario. Y
superposición de que llevará a la supresión del Ca- una prueba más de ello fue el caótico y conflictivo proceso de de-
bildo; proceso que con variantes propias se llevó a cabo también finición de una identidad colectiva luego de la crisis de la monar-
en las demás provincias. quía ibérica y del consiguiente vacío de poder en el que desem-
bocó el Río de la Plata en 1810. La tendencia a definir una iden-
tidad política "nacional" coexistió así durante el período con
otras que la precedieron: la hispanoamericana y la local. re-
EL LEGADO DE LA REVOLUCIÓN sidiría entonces una de las daves más importantes para entender
por qué, desaparecido el poder central en 1820, los esfuerzos de
La Revolución y las guerras que se suceden en el curso de es- reorganización estatal se concentraron en lo que permanece como
te período aparejados cambios en la vida económica del el ámbito más real de unidad sociopolítica. Esto es, la ciudad y su
ex Vineinato mucho más drásticos que los producidos por las re- jurisdicción, ahora convertidas en provincia soberana, aunque
formas borbónicas de fines del colonial. El de arrastre el nombre de la
estos cambios en el mundo rural, así como sobre los mercados y
comerciales serán abordados en los capítulos 2 y 4. Con
los términos "barbarización del estilo , "militarización"
y "mralización", Tuho Donghi puso de relieve los efec-
tos de la Revolución y la guerra de la sobre las ba-
ses sociales del nuevo poder y el soc;ial preexistente.
En efecto, en el interior mismo de la elite se observó un avance
de la brutalidad en que participaron de la escuela admi-
nistrativa y militar del revolucionario. Pero el cambio más
notable es el que se vinculó al poder cada vez más que la
guen-era confirió a las autoridades locales -"'"""'"'·'"°"''
policiales y de canalizar los recursos hu-
manos y económicos de fas zonas rurales. a pesar del as-
de caudHlos las modificaciones en el
fueron más internas que exteriores al grupo diri-
Así los centrales no a sus
'°'"'·'"'~·'"'u'v" en el Interior la necesidad de reducir al mínimo las ten-
siones sociales con el fin de mantener el interno de los
fa unidad de las familias.
sociedades locales que
se al proceso revolucionario reclamando de la
soberanía antes en el monarca. Al mismo u~""'J~,
centrales y las asambleas vv1rnu cu 1
u<..<v-'""c'"w,.1L0 de unidad mayor
De ahí derivan el carácter
acuerdan a los centrales y las ''"''ª"''vu"º· por momen-

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