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Gran Guerra TRATADO DE VERSALLES

TRATADO DE
VERSALLES

32 CLÍO
DESDE EL FINAL DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, CON
LA DERROTA FINAL DEL III REICH, LOS HISTORIADORES
HAN TRATADO DE ANALIZAR LAS CAUSAS POR LAS
QUE SE PRODUJO EL TRIUNFO DEL NAZISMO Y DE SU
PERVERSA IDEOLOGÍA. ALGUNOS, COMO ERICH FROMM,
DIERON IMPORTANCIA A LOS ASPECTOS IDEOLÓGICOS Y
SOCIALES, COMO LA CONSOLIDACIÓN DE LA SOCIEDAD
DE LAS MASAS, MIENTRAS QUE OTROS CENTRARON
SU ATENCIÓN EN EL AUGE DEL NACIONALISMO
IRRACIONAL Y XENÓFOBO QUE, CON TAN NEFASTAS
CONSECUENCIAS, TERMINÓ PROPAGÁNDOSE POR
EUROPA A PARTIR DEL SIGLO XIX. ENTRE LAS CAUSAS
MÁS CERCANAS SE HA HABLADO DE LA CRISIS DE 1929
QUE TRAJO CONSIGO UN VERTIGINOSO AUMENTO DEL
PARO Y UN DETERIORO DE LA CALIDAD DE VIDA DE LAS
CLASES MENOS FAVORECIDAS Y, POR SUPUESTO, DE LA
APLICACIÓN DE LOS TRATADOS DE PAZ TRAS EL FINAL
DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL QUE, EN EL CASO,
ALEMÁN, GENERÓ UN SENTIMIENTO DE INDIGNACIÓN
Y UN ANSIA REVANCHISTA APROVECHADO POR
HITLER PARA LLEVAR AL MUNDO HASTA EL BORDE DEL
PRECIPICIO.

WKZ:s/ZDZd1EͳW/EE

L
A GRAN GUERRA DE 1914 A 1918 SE DISTINGUIÓ
DE LAS ANTERIORES POR LAS MOTIVACIONES
QUE LLEVARON A LAS GRANDES POTENCIAS IM-
PERIALISTAS A IMPLICARSE EN UNA CONTIENDA
QUE ERA NECESARIO GANAR A CUALQUIER PRE-
CIO. Esta guerra fue también distinta por el tipo de
armamento que se empezó a utilizar de forma masiva
como las ametralladoras, tanques, submarinos y pri-
meros aviones de combate que provocaron una gran cantidad de
bajas, tanto en el campo de batalla como entre la población civil.
La guerra supuso, por este motivo, un auténtico drama desde el
punto de vista humano, material y moral, por lo que sus secuelas
terminaron abonando el terreno en el que se produjo un nuevo
enfrentamiento aún más extenso, virulento y brutal entre los años
de 1939 y 1945.

LIBERALISMO O TOTALITARISMO
/DVGLPHQVLRQHVKXPDQDVGHOFRQŴLFWRKDEODQSRUV¯VRODV(QWUH
los muertos se llegaron a contabilizar unos ocho millones de bajas,
D OR TXH VH GHEHU¯D D³DGLU HO HOHYDGR Q¼PHUR GH PXWLODGRV FRQ

CLÍO 33
Gran Guerra TRATADO DE VERSALLES

El peligro de caer bajo la sinra-


zón de los regímenes totalitarios
fue mayor en los países situados al
este de Francia, debido fundamen-
talmente al peligro que suponía
para la democracia la expansión
de la revolución bolchevique que
había triunfado en Rusia en 1917.
Al mismo tiempo se producía un
auge de las tendencias nacionalis-
tas (especialmente en Alemania),
por la forma en que habían sido
tratados por los países vencedo-
res después de la Primera Guerra
Mundial, generándose una enor-
PHFRQŴLFWLYLGDG\HODXPHQWRGHO
extremismo ideológico, visible en
lugares como Baviera en donde
los enfrentamientos armados en-
tre comunistas y ultranacionalistas
terminaron provocando una frac-
JUDYHV GLƓFXOWDGHV SDUD VREUHYLYLU tura social que favoreció el triunfo
(unos veinte millones), las viudas,
LA GRAN GUERRA se de partidos de tendencias antide-
los huérfanos y los refugiados (unos llevó consigo el grueso mocráticas.
diez millones). A todo esto, debe- de una generación que
mos de añadir un nuevo fenómeno PERIODO DE ENTREGUERRAS
que fue habitual en futuras guerras:
terminó sucumbiendo Frente a la inestabilidad de los paí-
nos referimos a la neurosis de gue- en el campo de batalla. ses del centro y este de Europa, las
rra, como un tipo de patología que Desde ese momento, potencias occidentales, orgullosas
provocaba serios trastornos psico- por su victoria en la Gran Guerra,
lógicos entre aquellos que había
diversos sectores trataron de consolidar su sistema
vivido en el frente, recluidos en el comenzaron a condenar político y económico: capitalismo,
interior de unas trincheras en donde al capitalismo y a las libertad política y supremacía civil
proliferaba la enfermedad, la inmun- del gobierno. Pero dormidos en los
dicia y el miedo.
clases dirigentes. laureles, en los años de entregue-
La Gran Guerra se llevó consigo rras, no supieron defender la demo-
el grueso de una generación que el parlamentarismo y la democracia cracia en el mundo frente al impa-
terminó sucumbiendo en el campo de base ilustrada y liberal era un sis- rable ascenso de los totalitarismos,
de batalla. Desde ese momento, tema tan bueno como se había con- convirtiéndose en unos auténticos
diversos sectores poblacionales de siderado hasta entonces. “leones de papel” que poco pudie-
los países occidentales comenza- En los siguientes años, muchos ron hacer para impedir el avance de
ron a condenar al capitalismo, a estados europeos fueron sucum- la Alemania nazi, al menos hasta el
las clases dirigente y a los partidos biendo ante el irrefrenable empuje año 1942.
democráticos tradicionales al con- de los regímenes totalitarios, ya que 3RFRGHVSX«VGHOƓQDOGHODVKRV-
siderarlos culpables de todos los tanto el comunismo como el fascis- tilidades, en enero de 1919, se re-
padecimientos sufridos en la gue- mo se mostraron como ideologías unieron en París los delegados de
rra y, posteriormente, de las conse- de la modernidad, capaces de trans- veintisiete naciones, aunque des-
cuencias sociales que trajo consigo formar de forma radical lo que ya de el principio quedó bien claro
la crisis del 1929. Estamos, por lo empezaba a considerarse como el que Wilson (EE.UU.), Clemenceau
tanto, ante una situación en la que liberalismo caduco y la vieja social- (Francia), Lloyd George (Reino Uni-
el pueblo empezó a preguntarse si democracia. do) y, en menor medida, Orlando

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EUROPA
DESPUÉS DE LA
PRIMERA
GUERRA
MUNDIAL

(Italia) iban a tener un protagonismo Orlando veía cómo la mayor parte


especial. de las reivindicaciones territoriales
TRATADOS DE PAZ En la capital francesa, los países eran humillantemente rechazadas.
YHQFHGRUHV GH OD *UDQ *XHUUD ƓU-
Los países vencedores de maron cinco tratados con cada una LA REESTRUCTURACIÓN DE
la Gran Guerra firmaron de las potencias vencidas. En estos EUROPA
cinco tratados con cada una tratados de paz se puede observar Uno de los grandes problemas a
de las potencias vencidas, un compromiso entre los principios los que se tuvieron que enfrentar
cuyas repercusiones fueron defendidos por el presidente nor- los vencedores de la guerra fue la
importantes para entender teamericano, cuyas propuestas es- reestructuración del mapa, sobre
la evolución de la política del tuvieron inspiradas en el parlamen- todo de Europa: reordenar los te-
periodo de entreguerras en los tarismo y la democracia liberal, y los rritorios de los imperios que habían
años siguientes veinte años. posicionamientos europeos, sobre desaparecido (Imperio Austrohún-
todo de Francia, que, llevada por garo), debilitar a Alemania y crear
1. Saint Germain con el temor que suscitaba la posibili- una especie de cordón sanitario a
Austria dad del resurgimiento de Alemania partir de pequeños estados situa-
y su odio al que se consideraba su dos en el Este de Europa para fre-
2. Trianon con Hungría, enemigo natural, optó por una línea nar a la URSS y salvar al mundo del
más intransigente. bolchevismo. De esta manera, en lo
3. Neuillly con Bulgaria. Frente a la intolerancia de la de- que había sido el antiguo Imperio
legación francesa, Lloyd George de los Habsburgo surgieron peque-
4. . Sévres con Turquía se mostró mucho más moderado, ños países con escasa solidez y gran
ya que su principal preocupación inestabilidad interna.
5. Tratado de Versalles consistía en garantizar la hegemo- (Q OR TXH VH UHƓHUH D $OHPDQLD
con Alemania. nía británica en el mar, mientras que las decisiones tomadas en París

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Gran Guerra TRATADO DE VERSALLES

fueron más relevantes, ya que para


los países vencedores (sobre todo
Francia), había sido la principal res-
SRQVDEOHGHOHVWDOOLGRGHOFRQŴLFWR
Desde el inicio de las negociaciones
quedaron patentes las discrepan-
cias entre los antiguos aliados de
la guerra y el principal escollo que
tuvieron que superar fue el referido
a la ocupación francesa de la orilla
L]TXLHUGDGHO5KLQ3DUDORVSRO¯WLFRV
franceses esta era la única forma de
protegerse de una hipotética inva-
sión procedente de Alemania, pero
los ingleses se mostraron reacios a
desequilibrar nuevamente las fron-
teras europeas para evitar un resur-
gimiento de aspiraciones naciona-
OLVWDVHQHOFRQWLQHQWH
Frente a la diplomacia francesa,
Lloyd George se mostró partidario
GHHYLWDUXQIXWXURFRQŴLFWRPHGLDQ-
te la reducción del ejército alemán y
la ocupación temporal de una zona
de alto valor industrial y de esta
forma imposibilitar el crecimiento
económico alemán, al menos en los
D³RV SRVWHULRUHV DO FRQŴLFWR /DV
mayores discusiones surgieron en
torno al Sarre, una región anhelada
por los franceses que aportaron ar-
gumentos históricos y estratégicos
para perpetuar el control de la zona,
pero los ingleses y los americanos
se negaron tajantemente a crear una
nueva Alsacia y Lorena que, inevita-
blemente, fuese motivo de enfren-
tamientos y nuevas reivindicaciones
WHUULWRULDOHV$OƓQDOVHRSWµSRUXQD
solución de compromiso, la de en-
tregar a Francia el control de la re-
gión durante los siguientes quince
D³RVSDUDSRGHUEHQHƓFLDUVHGHVX
H[SORWDFLµQPLQHUD

NUEVAS FRONTERAS
Otro de los aspectos de gran rele-
vancia en el Tratado de Versalles fue
el de la posible unión entre Austria
y Alemania, anhelada por amplios
sectores sociales, a ambos lados

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de la frontera, especialmente por el
partido socialista austríaco.
Los americanos y los ingleses no
vieron con malos ojos esta posibi-
lidad, pero los franceses, nueva-
mente, decidieron continuar con su
política de mano dura y presionaron
para que se aprobase un artículo (el
número 88 del tratado), por el que
se prohibía a Austria enajenar su so-
beranía y, por lo tanto, unirse a Ale-
mania.
Otra de las decisiones que se
tomaron y que soliviantaron a los
alemanes, especialmente a los na-
cionalistas, fue la fragmentación
de importantes territorios pertene-
cientes a Alemania. Alsacia y Lorena
fueron devueltas a Francia, mientras
que Bélgica ocupaba Eupen y Mal-
medy. Los territorios polacos pasa-
ron a formar parte del nuevo estado
LAS IMPOSICIONES de Polonia, al que se le concedió un
DEL TRATADO DE
VERSALLES SUMIERON corredor que llegaba hasta el mar y
A ALEMANIA EN UNA que dividía a Alemania en dos par-
PROFUNDA CRISIS
ECONÓMICA. tes, dejando Danzing como ciudad
libre. La sangría alemana continuó
con la pérdida de sus colonias que
se repartieron en forma de manda-
tos de la Sociedad de Naciones, en-
FIRMA DEL tre Gran Bretaña, Francia y el lejano
TRATADO DE Japón.
VERSALLES.

LA ANTESALA DEL
HOLOCAUSTO NAZI
Un segundo tipo de claúsulas fueron
las de tipo económico, ya que, como
dijimos, la delegación francesa en
París trató por todos los medios de
convertir a su ancestral enemigo en
el único culpable de todos los males
que habían sacudido Europa en los
últimos años.
Alemania debía pagar, repetían
una y otra vez los políticos galos, por
lo que en Versalles se impuso una in-
demnización en concepto de repa-
raciones de guerra por la cantidad
de 220 millones de marcos, algo
prácticamente inasumible, puesto
que, como bien supo anticipar el
economista Keynes, haría temblar

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Gran Guerra TRATADO DE VERSALLES

CORREDOR
DEL PALACIO
DE VERSALLES.

las bases de la economía germana


y, por extensión, de toda Europa.
En el terreno militar hubo menos
discrepancias. Prácticamente todos
los Aliados estuvieron de acuerdo
en reducir el tamaño del ejército
alemán que, por el Tratado de Ver-
salles, disminuía a la minúscula can-
tidad de 100.000 hombres, al tiem-
po que se prohibía el servicio militar
obligatorio, la artillería pesada, la
aviación y los submarinos. También
se decidió la desmilitarización de
Renania y se obligaba a entregar
OD ŴRWD GH JXHUUD DXQTXH ORV PD-
rineros alemanes decidieron, en el
último momento, enviar sus barcos
hasta el fondo del mar.
Como resulta lógico pensar, la
aplicación de las medidas aproba-
das en el Tratado de Versalles pro-
vocó un gran desconsuelo entre los
alemanes que hasta ese momento
QR KDE¯DQ LQWHUSUHWDGR HO ƓQDO GH
la guerra en 1918 como una gran
derrota de su país. Tal y como sabe-
mos, la situación militar de Alema-
nia no era ni mucho menos crítica
FXDQGR HO FRQŴLFWR OOHJµ D VX ƓQ
por lo que para los nacionalistas ale-
manes, la aplicación de este diktat,
como empezaron a denominarlo,
resultaba desproporcionada.
Alemania había sido vejada, humi-
llada y condenada a la pobreza. Es
más, los sectores ultra nacionalistas
empezaron a acusar al gobierno ci-
vil que se había hecho con el poder
en el país tras desplazar a los milita-
res y al káiser Guillermo II, de haber
asestado a la nación “una puñalada
por la espalda”.
Esta idea fue aprovechada por los
nazis, al igual que el descontento,
por lo que para el país había su-
puesto la aplicación del Tratado de
Versalles y, después, por las conse-
cuencias de la crisis del 1929, para
llegar al poder e iniciar una de las
etapas más dramáticas en la Histo-
ria de la Humanidad.

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