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Tema: Lo Mas Importante Del Cielo No Es Su Color

Texto Bíblico: Mateo 16: 1-4


“Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase
señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo;
porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene
arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo,
¡mas las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda
señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.
La levadura de los fariseos”.
Jonás 3:4-5.

INTRODUCCION: El poeta español Lupercio Leonardo de Argensola escribió:


“Porque ese cielo azul que vemos, ni es el cielo ni es azul, lástima grande que no sea
verdad tanta belleza”. Y todos vemos como varía el color del cielo, particularmente
en las mañanas… y en el ocaso. Casi todo el mundo sabe que hay por los menos tres
cielos, y éstos están poblados por seres cuya identidad comienza por “a” son a saber:
aves, astros y ángeles. Así que hoy, no hablaremos solamente del color del cielo, sino
de algo que debe ser mucho más importante para el hombre…

LAS AVES DEL CIELO Eclesiastés 10:20; “Ni aun en tu pensamiento digas mal del
rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo
llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra”. Como todos sabemos,
la atmósfera se divide en cuatro capas distintas y la primera de ellas, la troposfera
alcanza un poco más de quince kilómetros de espesor. En esa limitada capa
atmosférica se mueven las aves, y es para la humanidad un área vital, pues el
nitrógeno y el oxígeno son los gases que nos facilitan la respiración. Este nuestro
primer cielo la bendición.

LAS ESTRELLAS CAERAN DEL CIELO. Mateo 24:29; “E inmediatamente después


de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su
resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán
conmovidas”. Aquella noche inolvidable, cuando Dios le Prometió un hijo al
patriarca Abraham, le dijo el señor: “Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas…
“la gigantesca pizarra del cielo que vio Abraham, está destinada a desaparecer. Dice
la palabra de Dios que”… todo ejército del cielo se disolverá, y se enrollaran los
cielos como un libro… (Isaías 34: 4) y dice además: “Y el cielo se desvaneció como
un pergamino que se enrolla” (Apocalipsis 6:14) A pesar de su belleza, este
segundo cielo tiene una duración limitada.

ARREBATADO HASTA EL TERCER CIELO. 2 Corintios 12:2; “Conozco a un


hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del
cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo”.
Aquí es donde esta nuestra ciudadanía (Filipenses 3:20) Fue el lugar a donde Jesús
llevó consigo a aquél ladrón arrepentido. (2 Corintios 12:4; Lucas 23:43) Esta es
la “casa del Padre” que el hijo fue a preparar para los suyos. Esos somos nosotros.
(Juan 14:2-3) este cielo es la gloria que tanto anhelamos (Juan 17:24). Esta es la
casa “no hecha de manos, eterna” (2 corintios 5:1) si el cielo que ahora vemos es
azul, imponentemente hermoso es pasajero, imaginémonos los nuevos diferentes
colores que habrá en aquel cielo eterno. Pero más importante que su color, para
nosotros es… el señor de ese cielo. Nuestro señor… y nuestro cielo.
UN CUESTIONARIO PARA PENSAR.

¿Hemos cumplido con el requisito Mateo 7:21 y 18?


¿Estamos obedeciendo el mandato de Lucas 14: 22-23?
¿No habremos olvidado la amonestación de Ezequiel 3:17-18?
¿Está funcionando en nosotros la bienaventuranza de Lucas 6: 22-23?