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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Estudios Superiores Zaragoza

Psicología

Los síntomas depresivos del duelo y su relación con el tiempo transcurrido

tras la pérdida de seres queridos en adolescentes.

Domínguez Escamilla Lizette, Gutiérrez Ramírez Cristina Sarahi, Maturano


González Diana Roció, Olvera Rojo Mauricio.

RESUMEN:

El duelo es un acontecimiento natural en la vida, los principales ejes de estudio sobre el mismo se
han centrado en población adulta. Sin embargo, los estudios enfocados en la adolescencia han
proporcionado nulos datos cuantitativos acerca de cómo se comporta el fenómeno en los
adolescentes. Es por ello, que la presente investigación exploró la forma en que se relaciona el
proceso del duelo a través del tiempo y el parentesco de la persona fallecida. Se aplicó el inventario
de duelo Complicado (IDC), para evaluar síntomas depresivos, conductas y sentimientos asociados
con el proceso de duelo. Se trabajó con una muestra no probabilística accidental formada por un
total de 114 hombres y 193 mujeres estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se encontró, que cuando el fallecido es un padre, se desarrolla, una distorsión perceptual que
permite visualizar al fallecido, así como una negación ante la vida. Por otro lado, cuando la pérdida
incluye a los abuelos, existe una relación entre observar la presencia del fallecido y la aparición de
alteraciones emocionales. Además, se encontró que las alteraciones emociones traen consigo la
aparición de pensamientos de vacío y sin sentido.

Palabras clave: Duelo, Pérdida, Adolescencia, Desarrollo, Tiempo.

Ciudad de México, Mayo 2019.

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Índice
Introducción ................................................................................................................................................ 4
I. Capítulo 1 Duelo .................................................................................................................................. 6
1.2 Aproximaciones del Duelo.................................................................................................................. 6
1.2 Fases del duelo .................................................................................................................................... 9
1.3 Tipos de Duelo .................................................................................................................................. 13
1.4 Datos empíricos del Duelo ................................................................................................................ 16
1.5 Escalas de Duelo ............................................................................................................................... 20
II. Capítulo 2 Etapas del Desarrollo de la Adolescencia ................................................................. 26
2.1 Desarrollo Social ............................................................................................................................... 26
2.2 Desarrollo Cognitivo ......................................................................................................................... 29
2.3 Desarrollo Emocional ....................................................................................................................... 32
III. Capítulo 3 Duelo en la Adolescencia ........................................................................................... 35
3.1 Estudios acerca del Duelo en Adolescentes ...................................................................................... 35
Planteamiento del problema. ................................................................................................................... 39
Pregunta de investigación......................................................................................................................... 41
Objetivo General ....................................................................................................................................... 41
Objetivos particulares .............................................................................................................................. 41
Hipótesis conceptual ................................................................................................................................. 41
V. Método ............................................................................................................................................... 42
4.1 Tipo de investigación ........................................................................................................................ 42
4.2 Muestra. ............................................................................................................................................ 42
4.3 Variables ........................................................................................................................................... 42
4.4 Instrumentos...................................................................................................................................... 43
4.5 Proceso de recolección de la información / Situación. ..................................................................... 45
4.6 Análisis de la información ................................................................................................................ 45
4.7 Hipótesis de trabajo........................................................................................................................... 47
V. Resultados. ......................................................................................................................................... 48
5.1 Resultados demográficos. ................................................................................................................. 48
5.2 Resultados de pruebas. ...................................................................................................................... 48
VI. Discusión. ....................................................................................................................................... 53
VII. Conclusiones. ................................................................................................................................. 56
Referencias................................................................................................................................................. 60

2
Apéndices ................................................................................................................................................... 65

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Introducción

El duelo es un proceso inevitable a lo largo de la vida de los seres humanos, la pérdida de

un ser querido afecta a los demás de diferentes maneras. Esto, debido a que las relaciones que se

establecen con el fallecido, forman vínculos importantes, lo cual trae consigo que la persona

cercana al difunto atraviese por el proceso de un duelo, el cual puede manifestarse en diversas

magnitudes. Es importante hacer mención, que la magnitud del duelo por el cual se atraviesa, es

diferente en cada persona.

Es importante destacar, que está presente investigación tuvo como objetivo, explorar la

manera de cómo el duelo se presenta con los adolescentes, esto debido a que la mayor parte de

las investigaciones se han interesado en el estudio del tema principalmente en poblaciones de

niños, adultos o personas de la tercera edad. Sin embargo, es importante conocer los síntomas y

conductas que trae consigo la pérdida de un ser querido en el adolescente, sin dejar de lado, la

relación que tenía con el fallecido, el tiempo de la pérdida, así como el desarrollo físico,

emocional y conductual por el cual atraviesan los jóvenes.

Es por ello, que en el primer capítulo se exponen algunas definiciones que se tienen

acerca del Duelo, así como los diferentes factores que pueden deteriorar los componentes:

psicológicos, emotivos, sociales, físicos y espirituales de cada individuo. También, se mencionan

las fases por las cuales está conformado el proceso de duelo y los tipos que existen. Por último,

se rescatan algunas investigaciones y validaciones de instrumentos que se han centrado en la

pérdida de un ser querido.

Seguido de lo anterior, en el capítulo dos se abordan las diferentes etapas del desarrollo

humano por las cuales atraviesa el adolescente, centrándose en: cambios físicos, cognitivos,

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sociales y por último en el desarrollo emocional, el cual brinda la importancia de la adquisición

y mejoramiento de ciertas habilidades que le ayudarán a los adolescentes a percibir, asimilar,

comprender y regular de manera funcional sus emociones.

Por último, el capítulo tres retoma algunas investigaciones, que se han enfocado en la

descripción del duelo en la adolescencia, tomando como eje principal el impacto que puede tener

a lo largo de su desarrollo humano, así como algunas limitantes de las mismas al momento de

llevar a cabo estudios sobre el duelo en dicha población.

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I. Capítulo 1 Duelo

El duelo ha sido estudiado por diversas posturas teóricas que pretenden dar explicación a

dicho proceso. A lo largo de este apartado, se definirán las diferentes aproximaciones existentes

acerca del duelo, así como las fases que implica, los tipos de duelo que se pueden llegar a

presentar, seguido de los estudios que se han llevado a cabo sobre duelo, así como la validación

de diferentes escalas que pretender evaluar el constructo de duelo.

1.2 Aproximaciones del Duelo

En relación con el duelo, Pacheco (2003, cómo se citó en Colomo, 2016) considera que

es una respuesta universal a una pérdida o a una separación, a la que se enfrentan los seres

humanos de todas las edades y de todas las culturas. Es algo personal, lo cual genera que cada

persona lo experimenta a su modo y manera. Sin embargo, produce reacciones humanas

comunes, ya que el duelo es una experiencia global, que afecta a la persona en diferentes

aspectos tales como: psicológicos, emotivos, mentales, sociales, físicos y espirituales.

Además, dicho concepto es utilizado también para explicar las respuestas que se

presentan ante cualquier otro tipo de pérdida o cambio relevante en la relación con

algo o alguien con quien ha existido un lazo que se suele considerar significativo (Rando et

al., 2012).

Ahora bien, por lo que concierne al enfoque cognitivo Romero (2013) establece que el

enfoque del duelo, se define como la creación de ideas irracionales, así como un deficiente

procesamiento de la información del ambiente en relación a la muerte del ser querido; las

dimensiones que se consideran en la aparición y mantenimiento del duelo son: una mala

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elaboración e integración de la pérdida en la base de datos de conocimientos autobiográficos,

presentan creencias globales y negativas, además de una inadecuada interpretación de las

reacciones y manifestaciones que se producen.

Principalmente, Campos (2007) menciona que las terapias cognitivas de tercera

generación (la Terapia de Aceptación y Compromiso) es la que cuenta con un mayor apoyo

empírico. Ya que trata de promover la flexibilidad psicológica pudiendo aplicarse a casi todas las

personas, para solucionar un gran número de trastornos, principalmente duelo.

Relacionado con el modelo cognitivo, Valencia y Dávila (2010), mencionan que el duelo

puede manifestarse en síntomas somáticos, emocionales, cognitivos, o conductuales, que afectan

las diferentes esferas en las que se desarrolla el individuo. La intensidad de estos síntomas

depende del nivel de madurez para identificar el tipo de concepto, ideas, creencias que se tiene

sobre la muerte y sus consecuencias.

Es importante hacer mención que, Mathews y Marwit (citado en Campos, 2017)

considera que la terapia cognitivo-conductual, ha sido utilizada en el caso de tratamiento para

abordar aspectos del dolor y la pérdida ya que se ha observado que esta modalidad terapéutica

ayuda a la identificación y, al mismo tiempo, al cambio de los pensamientos y conductas que no

son adaptativos, lo que algunos investigadores consideran que es el principal generador del

dolor.

Complementando al párrafo anterior, Jacobs (1990), menciona algunos síntomas que se

pueden presentar en la persona que está pasando por un duelo, entre ellos se encuentran

problemas cardiovasculares, dolores de cabeza y dolor de pecho; Szanto, Shear, Houck,

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Ehrenpreis y Reynolds (2006) agregan que durante el duelo es posible que exista la aparición de

síntomas de ansiedad, seguido de ideas suicidas, por parte de los dolientes.

Ahora bien, Díaz (2012) desde una visión de la tanatología menciona que la elaboración

del duelo de una pérdida es un proceso largo, lento y doloroso cuya magnitud dependerá de la

dimensión de lo perdido y características peculiares de cada persona y tiende a la adaptación y

armonización de la situación interna y externa frente a una nueva realidad.

También menciona, que se necesita estar en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida

del que no está, valorar su importancia, experimentar el sufrimiento y la frustración que crea su

ausencia, el duelo terminaría cuando la persona ya es capaz de recordar lo perdido sintiendo poco

o ningún dolor y la energía se enfoca en el presente y lo que lo rodea. Menciona las siguientes

consideraciones para poder elaborar el duelo:

A. Calidad de la relación con la persona.

B. Circunstancia de la muerte.

C. Personalidad.

D. Participación en el cuidado del ser querido antes de fallecer.

E. Disponibilidad de apoyo social y familiar.

F. Pautas culturales del entorno.

G. Edad del fallecido.

H. Pérdidas múltiples o acumuladas.

I. Posibilidad de pedir y obtener ayuda profesional o grupal.

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1.2 Fases del duelo
En el proceso de duelo se han establecido diversas fases las cuales varían según el autor,

sin embargo, todo duelo tiene en común un momento inicial donde se manifiesta impacto

emocional, incredulidad, shock o negación, en segundo lugar, estadios intermedios donde se

presentan sentimientos de cólera, ira, depresión, desesperanza, asimilación, por último, una etapa

de reorganización, aceptación o resolución.

Siguiendo la idea anterior, Romero (2013), dentro de la conceptualización cognitiva-

conductual, considera que hay tres fases - variables que son fundamentales en la aparición y

mantenimiento de la complicación del duelo: la primera se da cuando las personas con duelo

complicado realizan una mala elaboración e integración de la pérdida en la base de datos de

conocimientos autobiográficos. En la segunda presentan creencias globales y negativas, además

de una inadecuada interpretación de las reacciones y manifestaciones que se producen. La tercera

consiste en desarrollar estrategias de afrontamiento ansioso-depresivas a la hora de abordar lo

sucedido.

A partir de aquí, se desencadenan la persistencia del duelo complicado manifestándose la

clínica principal y propia del mismo, relacionada con la presencia de ansiedad de separación y el

estrés desencadenado de la experiencia traumática.

El tratamiento conlleva algunas técnicas como lo son: un registro de cuáles son las

cogniciones, emociones y comportamientos que están presentes en el repertorio del paciente, se

evalúa la problemática principal del paciente y describen los factores que favorecen su

mantenimiento de esta, se observa si la presencia de eventos estresantes relacionados con la

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muerte, pueden informar al terapeuta si hay un mal procesamiento de lo sucedido. Con respecto

al trabajo centrado en las emociones; la evaluación también debe incluir experiencias anteriores

con la pérdida, fortalezas y debilidades que estén presentes en su repertorio de afrontamiento.

Las creencias preexistentes sobre el yo y el mundo y las consecuencias que ha tenido vivencia.

Tiene como finalidad favorecer la normalización de lo que el paciente está viviendo, así como

mejore las relaciones sociales, manejo de emociones y de conductas.

A su vez, Echevurúa & Herran (2018), mencionan que los enfoques clínicos utilizados

han oscilado entre un modelo más psiquiátrico, orientado genéricamente al tratamiento de los

síntomas (depresión, ansiedad, alteraciones del sueño, etcétera), y un acercamiento más

psicoterapéutico, orientado específicamente al tratamiento del duelo en sí mismo.

Además, argumenta que este proceso terapéutico consiste en: explorar la relación del

paciente con el fallecido, analizar las emociones negativas suscitadas (tristeza, culpa, ira,

etcétera) y se facilita el procesamiento de la información adecuado en el proceso. Utilizar la

técnica de la lamentación dirigida, la evocación de recuerdos, la lectura de cartas o la

presentación de un álbum de fotografías puede facilitar a veces este tipo de exposición cuando

hay una fuerte inhibición emocional. Atender a los problemas cotidianos planteados por el

paciente y facilitar la readaptación a la vida diaria, así como tiene el objetivo de programar

actividades gratificantes gradualmente, para facilitar relaciones sociales y metas futuras.

Como se había mencionado previamente diversos han sido los autores que han

profundizado respecto a la fases del duelo, Bowlby ha realizado diversos aportes respecto al

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tema del duelo y la pérdida, él realiza una clasificación que ordena el proceso del duelo,

distinguiendo cuatro fases:

1. Fase de embotamiento, que dura habitualmente entre algunas horas y una semana y que

puede ser interrumpida por descarga de aflicción o de ansiedad extremadamente intensas.

2. Fase de anhelo y búsqueda de la figura perdida, dura varios meses y con frecuencia,

años. Incluye la búsqueda efectiva de la figura perdida.

3. Fase de desorganización y desesperación: Algún tiempo después de la pérdida, al

imponerse la noción de la realidad, se intensifican los sentimientos de desesperanza y

soledad, la persona acepta finalmente la muerte y cae inevitablemente en una etapa de

depresión y apatía.

4. Fase de un grado mayor o menor de reorganización: esta última fase se inicia

aproximadamente luego de un año de ocurrida la pérdida. Se encuentra en condición de

aceptar la nueva situación y es capaz de redefinirse a sí mismo y al nuevo contexto.

Implica renunciar definitivamente a toda esperanza de recuperar a la persona perdida y

volver a la situación previa.

En la última edición del Tratado de Psiquiatría de Kaplan (11ª ED.) se divide el proceso

normal de duelo en tres fases.

1. Fase de shock y negación: Se caracteriza por un estado de negación y aturdimiento. Se

producen intensos sentimientos y conductas como el aislamiento.

2. Fase de Angustia y Aislamiento: Los pensamientos relacionados con la persona fallecida

suelen ser recurrentes, posibles sentimientos de culpa y angustia que repercuten en

comportamientos, motivación y rutinas habituales.

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3. Fase de reorganización: La persona asume el verdadero significado de la pérdida, esta

fase es el comienzo de una nueva etapa en la que recupera su vida previa.

Es importante hacer mención a Kübler-Ross (2018) la cual describió las diferentes fases

por las que atraviesa una persona durante el duelo, creando el denominado “Modelo

Escalonado”, el cual se compone de las siguientes facetas:

 Fase de negación: La negación de una verdad desconcertante tiene una importante

función protectora, por lo que es una defensa provisional que más tarde es sustituida por

una aceptación parcial. Este sentimiento es generalmente reemplazado con una

sensibilidad aumentada de las situaciones e individuos que son dejados atrás después de

la muerte.

 Fase de ira. Se hacen presentes sentimientos de irritación, envidia, amargura y

resentimiento además de experimentar impotencia.

 Fase de depresión. La persona reconoce que ya no puede seguir negando el

acontecimiento ni puede postergar la llegada de la muerte. Su insensibilidad o estoicismo,

su ira y su rabia, serán pronto sustituidos por una gran sensación de pérdida. Es una

especie de luto anticipado.

 Fase de aceptación. No implica que la aceptación es una fase feliz, casi siempre está

desprovista de sentimientos. Parece como si el dolor hubiera desaparecido, la lucha

hubiera terminado y llegará el momento del “descanso final antes del largo viaje”. Esta

etapa también ha sido descrita como el fin de la lucha contra la muerte.

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1.3 Tipos de Duelo

Durante el ciclo de vida las personas pasan por pérdidas que pueden ser identificadas en

distintas áreas, algunas de las más frecuentes son el deterioro del cuerpo, las pérdidas afectivas,

pérdidas por desastres, pérdidas escolares, pérdidas laborales, también, pérdidas relacionadas con

la identidad.

También, Di Maio (2015), alude que la vivencia del duelo contiene elementos

traumáticos, y sus resultados estresantes están presentes en la mayoría de las pérdidas

importantes ya que la pérdida y el consecuente duelo son experiencias fundamentales a las cuales

el doliente está expuesto, significativa y repetidamente, y necesita enfrentarlas.

Seguido de lo anterior, Harvey (citado en Valencia, 2010) menciona que no todas las

pérdidas tienen un impacto en la salud emocional o la calidad de vida de las personas, ya

que estas se diferencian por la frecuencia con la que se presentan y su magnitud, lo que permite

clasificarlas como “pérdidas menores”, que se refieren a situaciones más cotidianas y en las que

el sujeto percibe que tiene control y las “pérdidas mayores”, con una frecuencia menor en la

vida del sujeto y un gran impacto a nivel emocional, percibidas por la persona como fuera de su

control.

Ahora bien, por lo que concierne a los tipos de duelo por los cuales puede pasar

cualquier persona se encuentra el duelo anticipado, el cual de acuerdo con Jaramillo (2001, cómo

se citó en Yoffe, 2017) es un proceso de un duelo el cual se inicia, no con la muerte del ser

querido, sino a partir del diagnóstico de enfermedad mortal, lo que tendrá como resultado que

familiares y amigos se anticipen para la pérdida, que la enfermedad de un ser querido los

obligará a afrontar.

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Algo a considerar es que el concepto de duelo anticipado según Di Maio (2015) fue

utilizado por primera vez por Lindemann mediante la observación de prometidas de soldados que

iban hacia la guerra. Estas mujeres a través de sus experimentos experimentaban dolor psíquico

antes de la separación de sus maridos y el un riesgo inminente de nunca más verlos vivos.

Siguiendo el concepto anterior, Pangrazzi (citado en Flores, 2009) sostiene que en el

caso de enfermedades definitivas, es vital que los familiares cercanos tomen conciencia de lo que

está sucediendo, liberen estados de ánimo, programen tiempos y preparativos para la partida del

enfermo, en vista de que la muerte es inevitable, ya que en este duelo se comparten sentimientos

sobre lo que está por suceder y que es lo que esperan.

Así mismo, Fonseca (2004, como se citó en Di Maio 2015), recalca que la familia del

enfermo al momento que recibe el diagnóstico de una enfermedad mortal, o potencialmente

mortal, por las pérdidas, concretas o simbólicas, desencadena un desequilibrio emocional, no por

la muerte en sí, sino por lo inevitable de una separación en la que hay la amenaza de muerte.

Por otro lado, Folkman (1997, cómo se citó en Yoffe, 2017) destaca que durante el

duelo anticipado, es importante que las decisiones que tome la persona enferma, sean tomadas en

cuenta por parte de su familia y seres queridos cercanos, ya que así es menos probable que la

persona en fase terminal se auto perciba como una carga para sus familiares.

Pasando a otro tipo de duelo, Di Mauro (2015) establece que el duelo complicado es la

derivación que surge a través de una incapacidad personal para poder afrontar la pérdida de un

ser querido, tenido como resultado un deterioro en la vida cotidiana de la persona doliente.

Complementado a lo anterior, Schupp (2007, cómo se citó en Yoffe, 2017), plantea que

el duelo complicado es una interrupción del proceso normal de duelo que prohíbe un cierre

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saludable y una curación de la persona afectada por la pérdida del ser querido. El cual, se

manifiesta a través de una respuesta o una reacción que se prolonga de manera significativa.

El autor agrega que las personas que atraviesan un tipo de duelo complicado suelen

perder la confianza en sí mismos y necesitan aprender a salir de su situación de encierro; para

ello, deben contar con algún tipo de acompañamiento especializado con el objetivo de que los

ayuden a salir del aislamiento social en el que se pueden llegar a encontrar.

Para comprender mejor lo anterior, Barreto y Sáiz (2007, cómo se citó en Yoffe, 2017),

establecen una diferencias entre un duelo “normal” y un duelo “complicado”, refiriéndose a que

un duelo normal suele tener una duración limitada en el tiempo, aproximadamente entre uno o

dos años. Por ejemplo: Situaciones como la muerte de un hijo, la pérdida de un hermano en la

adolescencia, la muerte del padre o la madre en edad temprana.

Otro tipo de duelo a considerar, es el patológico que de acuerdo con Pangrazzi (citado

en Flores, 2009) es un agotamiento nervioso, con síntomas hipocondríacos o de identificación

con el difunto, en dependencia de medicinas o alcohol, entre otros vicios, además de que en los

dolientes se genera un sufrimiento intenso durante un tiempo mayor a lo normal, lo que puede

tener como resultado conflictos psicológicos.

Además, Yoffe (2017) argumenta que el duelo patológico se genera a partir de una

muerte accidental, inesperada o imprevisible donde todo aparece como absurdo e ilógico. Es por

ello, que el asimilar este tipo de pérdida suele, presentar mayor dificultad para los deudos.

Además la autora complementa que atravesar un duelo de este tipo le resulta casi incomprensible

de aceptar que su muerte fue a causa de: un accidente, un homicidio, una catástrofe natural, o

incluso una enfermedad.

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Con respecto al punto anterior, Barreto y Sáiz (2007, cómo se citó en Yoffe, 2017)

señalan que existen una serie de diferencias entre un duelo normal y un duelo patológico,

denominando a éste último como un duelo no normal ya que al existir la presencia de factores

tales como: la falta de aceptación de la pérdida, la euforia que se manifiesta como modo de

negación de la pérdida sufrida o del hecho de que el deudo siga con su vida como solía hacerlo

habitualmente, lo cual genera en el individuo un periodo mayor de recuperación emocional a

diferencia de una persona que atraviesa por un proceso de duelo normal.

1.4 Datos empíricos del Duelo

Se han realizado diversas investigaciones que hablan sobre el proceso de duelo, los

tipos que se presentan, las implicaciones que tiene en la persona, y algunos factores que hacen de

este proceso más sencillo o complicado. Tal es el caso de la investigación que llevó a cabo

García (2016), el cual tuvo como objetivo evaluar la eficacia de terapias breves, centrada en

personas que atraviesan por un proceso de duelo en un Centro de Salud Mental, seguido de

conocer la relación existente entre la aflicción prolongada que viven las personas en duelo, y la

sintomatología que puede llegar a presentarse, por ejemplo: ansiedad, falta de atención en

relación con el manejo de su capital económico y laboral.

La investigación se conformó por 45 personas, las cuales fueron canalizadas por parte

del Centro de Salud Mental debido a problemas de duelo, se trabajó durante seis meses con la

Terapia Breve Centrada en Soluciones, seguido de un proceso de entrevista vía. Por lo que

concierne a la escala utilizada se llevó a cabo el uso del el Inventario de Duelo Complicado

(IDC; Prigerson y Jacobs, 2001).

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Los resultados reportados por el autor, mostraron que, de los 45 participantes, sólo 21

terminaron el proceso de evaluación e intervención; después de tomar la psicoterapia, casi todos

los pacientes tuvieron una mejor percepción de su estado de ánimo y expectativas mejores de su

futuro, por lo cual el autor concluyó, que la psicoterapia es una herramienta útil para mejorar las

expectativas futuras de los pacientes que presenten alteraciones en su estado emocional.

Por otro lado, Maccallum y Bonnano (2015), realizaron un estudio con el objetivo

principal de conocer la relación existente entre la pérdida de un ser querido, y la forma en la que

la persona podrían llegar a manejar su situación económica actual y futura.

Respecto al proceso metodológico, la muestra utilizada estuvo conformada por 75

participantes (35 hombres y 40 mujeres), a los que se les aplicaron los siguientes cuestionarios:

Pérdida Prolongada (The PG-13; The PG-13 (Prigerson et al., 2009), Escala de Centro de

Estudios Epidemiológicos-Escala de Depresión (CES-D; Kohout, Berkman, Evans, & Cornoni-

Huntley, 1993), La prueba de Orientación De vida Revisada (LOT-R; Ferrando et al., 2002).

Los resultados obtenidos por los autores se analizaron vaciando cada puntuación

obtenida por parte de las escalas en la plataforma SPSS para luego aplicar un ANOVA y una

regresión de análisis múltiple. La interpretación arrojó que la pérdida más común en los

participantes fue la de un padre conformado por un 76%; seguido de la pérdida de algún familiar

con cáncer y enfermedades crónicas con un 57.3%; finalmente con la pérdida ocasionada por

alguna enfermedad repentina con el porcentaje del 29.30%.

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Por otra parte, Fernández, Pérez, Nieves, Catena, Hueso y Cruz (2016), realizaron una

investigación acerca de los diferentes componentes de la función ejecutiva que se llegan a

presentar en el duelo, entre los componentes que se midieron fueron: toma de decisiones,

resolución de problemas de acuerdo con la intensidad de los síntomas de dolor por el duelo; se

buscó además establecer una relación entre la intensidad presente de los síntomas de la pérdida

de un ser querido y el desempeño en dichos componentes.

El lugar en el que se llevó a cabo el estudio fue en España con un total de 44

participantes los cuales fueron reclutados en la ciudad clínica de la Facultad de Psicología de

Granada, en el área de cuidados paliativos del Hospital Clínico de San Cecilio; el estudio se

ejecutó en un total de tres sesiones en las que se realizaron algunas actividades para medir:

memoria, inhibición, toma de decisiones y flexibilidad. Además, de llevar a cabo auto informes

para conocer el nivel de depresión, ansiedad e intensidad de la pena en cada participante.

Los instrumentos que se utilizaron para el estudio fueron los siguientes: The Texas

Revised Inventory of Grief (TRIG; García e.t al; 2005), La lista de verificación de síntomas-90

(Derogatis, 2002), Trail Making Test (TMT; Delis et al; 2001), la Escala de Inteligencia de

Adultos de Weschler (Seisdedos et al; 1999) y el IOWA Gambling Test (Bechara, 2007).

Los resultados reportados por Fernández et al. (2016), mostraron que la ansiedad y los

síntomas actuales de dolor fueron estadísticamente significativos y relacionados con el

rendimiento en la toma de decisiones. El componente de toma de decisiones, mostró diferencias

significativas entre los grupos, que varió con el número de ensayos en la tarea. Los participantes

18
en el grupo con altos síntomas de dolor y ansiedad obtuvieron puntuaciones más bajas que

aquellos en el grupo de síntomas bajos.

Además, encontró que los participantes con síntomas de dolor más altos tenían mayor

dificultad en la toma de decisiones, además de que el nivel de los síntomas de dolor y la ansiedad

explicaron una parte de la variación en las puntuaciones. Además, se encontró que a diferencia

de estudios anteriores que han mencionado la influencia del duelo genera alteraciones

neurocognitivas, Maccallum y Bryant (citado en Fernández et al., 2016), no se encontraron

diferencias para las variables de flexibilidad, inhibición y memoria de trabajo.

Pasando a otro aspecto, Ridaura, Penelo y Raich (2017), realizaron un estudio basado en

un enfoque de tipo cuantitativo con un alcance explicativo en el cual su principal objetivo era

explicar cómo la mujer española que ha sufrido un aborto o muerte perinatal a lo largo de su

embarazo, pudiese presentar síntomas depresivos y cómo éstos podrían evolucionar o disminuir

con el paso del tiempo.

La muestra que se utilizó para realizar el estudio el estudio estuvo conformada por 125

mujeres de origen Español. Cada participante fue contactada con ayuda del hospital Vall´s

Hebren localizado en Barcelona, a cada mujer se le otorgó un consentimiento informado y se le

explicó el objetivo del estudio.

Por lo que concierne al proceso metodológico de la investigación se utilizó el

cuestionario de datos socio demográficos, el inventario de depresión de Beck (BDI; Beck, Rush,

19
Shaw, & Emery, 1979), la Scale Grief Perinatal (PGS; Potvin, Lasker, & Toedter, 1989), con el

fin de evaluar los síntomas de depresión, intensidad del duelo, dolor emocional y sentimientos de

tristeza. Las dos escalas utilizadas fueron aplicadas en tres periodos de tiempo: Un mes, seis

meses y un año después de la pérdida.

Los resultados que obtuvieron los autores por medio de las escalas se registraron en la

plataforma de Microsoft Excel y en el programa SPSS para así aplicarse una prueba ANOVA y

una regresión. La interpretación de los resultados, que se observó fue que si el periodo de la

pérdida oscilaba entre uno y seis meses las parejas tenían menor intensidad de síntomas

depresivos, además de una mayor probabilidad de poder volver a planificar un embarazo a

futuro.

Finalmente, Ridaura, Penelo y Raich (2017), encontraron como posible limitación que

estar aplicando y hacerle recordar a las participantes durante los tres momentos de medición su

pérdida pudo haber alterado los resultados obtenidos a lo largo del estudio, es por ello, que se

sugirió utilizar tres grupos diferentes de interés, a diferencia de un mismo grupo.

1.5 Escalas de Duelo

Diversos autores han retomado en sus investigaciones las escalas que se han realizado

para explorar y evaluar aspectos del Duelo, Bermejo, Villacieros y Fernández Quijano (2016),

realizaron un estudio que tuvo como objetivo llevar a cabo la validación de la Escala de Mitos en

el Duelo y valorar la capacidad explicativa del estilo de afrontamiento evitativo sobre la

existencia de mitos en el duelo en la población general.

20
Para llevar a cabo el estudio, participaron 265 personas de un centro socio sanitario de

la Comunidad de Madrid con un rango de edad de 18 a 77 años, con una media de 39.24 años,

del total de participantes el 81% fueron mujeres y el 19% hombres. La muestra se dividió entre

universitarios y no universitarios, cada participante respondió el cuestionario de Escala de Mitos

en el Duelo (EMD; Amurrio & Limonero, 2007), para valorar las creencias presentes en las

personas durante el duelo y el Cuestionario sobre Estilos de Afrontamiento frente a Riesgos

Extremos (López & Marván, 2004), para valorar el estilo de afrontamiento activo y evitativo,

además, se incluyeron algunos datos sociodemográficos y dos preguntas sobre la vivencia del

fallecimiento y la relación con el fallecido.

El análisis de resultados, mostró una varianza total explicada por 31%, la cual se

conformó por un estilo de afrontamiento evitativo, ser hombre, la ausencia de formación

universitaria y haber perdido a alguien lejano. Los autores concluyeron, que la EMD es un buen

instrumento para detectar mitos y creencias erróneas dentro del duelo, con un valor del alfa de

Cronbach de .895, los resultados para los dos factores que contenía fueron de un alfa de

Cronbach de .843 para el factor de mejor no expresar y 8.19 para el factor mejor no recordar.

El Cuestionario sobre Estilos de Afrontamiento frente a Riesgos Extremos también se

valoró como válido y fiable, ya que su primer factor Afrontamiento Activo obtuvo un alfa de

Cronbach de .693 y el segundo factor Afrontamiento Evitativo de .621; además se encontró que

la presencia de creencias erróneas influye en la superación de la pérdida, ya que los mitos se

relacionan con el afrontamiento evitativo principalmente en hombres y personas sin formación

universitaria.

21
Ahora bien, Bernal y Avendaño (2017), realizaron una investigación en la cual llevaron

a cabo la construcción y análisis psicométrico del Inventario de Proceso De Duelo Patológico

(IPDP; Bernal & Avendaño, 2017), cuyo fin es evaluar el duelo patológico en adultos, esta

estuvo compuesta por 36 ítems en formato Likert; las categorías que se validaron dentro del

instrumento fueron: creencias sobre la muerte, el fallecido, tipos de apego, creencias sobre el

futuro, creencias sobre sí mismo y síntomas emocionales.

Por lo que concierne al proceso metodológico, se trabajó con una muestra de 235

adultos colombianos repartida en un 43.8% hombres, 18.7% mujeres y 37.4% no marcó; se

contaron con cuatro expertos en el tema de duelo, así como cuatro personas especializadas en el

ámbito de la psicometría al momento de la construcción del IPDP; se realizó un pilotaje con 110

participantes a los cuales se les aplicó el instrumento y se les preguntó su opinión sobre el

mismo.

Los resultados obtenidos, fueron vaciados en la plataforma de Excel y posteriormente

fueron exportados en el programa SPSS versión 23. El instrumento arrojó tener un alfa de

Cronbach de 0.96 con los 36 ítems que conformaron la versión final del instrumento.

Por otro lado, Gamba y Navia (2017) llevaron un estudio cuyo objetivo fue llevar a

cabo la adaptación del Inventario De Duelo Complicado (CDI;Limonero et al., 2009; Prigerson

et al,1995) en población colombiana. La validación estuvo compuesta por una evaluación del

contenido y un ajuste al contenido de la escala para poderse aplicar en Colombia.

22
El instrumento que se buscó adaptar fue la versión española del CDI (Limonero et al.,

2009; Prigerson et al,1995) un cuestionario cuyo objetivo es evaluar los síntomas asociados al

duelo diferenciando entre casos ‘normales’ y ‘complicados’, consta de una única escala de 19

ítems tipo Likert que evalúa la persistencia de cada síntoma.

Respecto a la metodología, la muestra con la que trabajaron se conformó por 126

participantes, 92 hombres y 28 mujeres de una edad promedio de 47.8 años, los criterios de

inclusión fueron ser mayores de edad y haber experimentado el fallecimiento de un familiar

significativo al menos 6 meses antes de ser contactados.

Por lo que concierne a los resultados, los autores reportaron que el CDI adaptado para

Colombia contó con propiedades psicométricas adecuadas, además, se encontró que puede ser

usado en áreas como la clínica o la investigación para apoyar la evaluación de la intensidad y

persistencia del malestar asociado al duelo. Se encontró que el instrumento contaba con altos

niveles de consistencia interna (α=.94) y de fiabilidad test-retest (r=.8), así como buenos niveles

de validez. Por su parte, la adaptación española tuvo un Alfa de Cronbach =.88 y una correlación

de r=.81 en la prueba del test-retest.

Sin embargo, se recomienda que sea considerada una muestra más grande, así como la

utilización de herramientas como entrevistas clínicas, ya que de esa manera se enriquecería el

proceso de validación de la prueba al dar información de la concurrencia de diferentes

23
evaluaciones del duelo.

Siguiendo con los estudios, Han, Moon, Cha, Kim, Min, Yang, Lee y Yoo (2016),

llevaron a cabo una investigación titulada “Korean version of the complicated grieving scale

inventory: psychometric properties in Korean teenagers” cuyo objetivo fue validar el Inventario

de Duelo complicado (IDC) versión coreana.

Durante la investigación se trabajó con 1138 adolescentes coreanos 623 hombres y 540

mujeres, la aplicación del inventario se llevó a cabo en la escuela secundaria de Daegu. Los

investigadores en primer lugar, hicieron entrega de un consentimiento informado dirigido al

director y a los padres de la familia, en donde se explicaba el propósito de la investigación,

posteriormente se aplicó el Inventario de Dolor Complicado (ICG; Prigerson, et al., 1995), el

Autoinforme del Inventario de Depresión Infantil (IDC; Kovacs. 1992) y la Lista de Verificación

para Evaluación del Trauma (LITE; Greenwald & Rubin, 1999).

Los resultados obtenidos arrojaron que los adolescentes coreanos experimentaron una

aflicción complicada como una forma de anhelo por la persona que murió (29.4%), incredulidad

(16.7%), envidia de otros solitarios (15.0%) y preocupación por la persona que murió (12.5%).

Además, de los 582 participantes que informaron haber experimentado una muerte, 403

(69,3%) participantes informaron haber experimentado la muerte de padres, hermanos, amigos,

abuelos u otros. Por último, el 95.7% de los participantes reportaron que estaban en un estado

económico medio.

24
Seguido de lo anterior, la consistencia interna de la versión ICG-Coreana fue de α =

0,87 de Cronbach. La validez concurrente se evaluó mediante una correlación entre las

puntuaciones totales de ICG y las puntuaciones totales de CDI ( r = 0,75, P <0,001). La validez

relacionada con el criterio basada en la comparación de los puntajes totales de ICG entre

adolescentes sin dolor complicado (1.2 ± 3.7) y adolescentes con dolor complicado (3.2 ± 6.6)

fue relativamente alta (t = 5.71, P <0.001).

Ahora bien, es pertinente mencionar que el proceso de duelo ha sido un factor estudiado en

diversas poblaciones a lo largo de los años tal y como se mencionó con anterioridad, esto debido

a que es un acontecimiento en los seres humanos inevitable y suele afectar de manera diferente a

cada individuo.

Es por ello, que es necesario adentrarnos a los diferentes componentes que constituyen el

desarrollo humano, de la población a estudiar, la cual en este caso la adolescencia, es por ello

que en el próximo capítulo se describirán los componentes: Cognitivos, emocionales y sociales

del proceso del desarrollo en los adolescentes, ya que cuando alguno atraviesa por un proceso de

pérdida suele haber deterioros en algunos de los componentes, es por ello que es vital conocer la

normalidad así como los recursos que se generan en los jóvenes a lo largo de su crecimiento.

25
II. Capítulo 2 Etapas del Desarrollo de la Adolescencia

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano que hoy en día tiene grandes

implicaciones en el ámbito social (las relaciones interpersonales, costumbres, tradiciones), el

área cognitiva (pensamientos, inteligencia, razonamiento), y emocional (enojo, tristeza, alegría,

inteligencia emocional), puesto que es durante esta etapa en que los jóvenes comienzan por

constituir su personalidad. Sin embargo, eventos desagradables o traumáticos, pueden alterar

algún proceso de maduración a lo largo de su desarrollo. Es por ello, que es de vital importancia

conocer el ciclo normal por el cual los jóvenes atraviesan, para que en determinado momento, las

alteraciones no retrasen de manera significativa el proceso de la adolescencia.

2.1 Desarrollo Social

En primer lugar, se menciona que el desarrollo del adolescente, va a presentarse por

medio de una delicada interacción con los entes sociales del entorno; así como dependerá de la

biografía individual, la historia y el presente de su sociedad. A su vez, es el período en que se

produce con mayor intensidad la interacción entre las tendencias individuales, las adquisiciones

psicosociales, las metas socialmente disponibles, las fortalezas y desventajas del entorno.

También, su desarrollo ocurre con el impacto de múltiples estímulos, esto es porque se ve

influido por los insumos tradicionales y actualmente por la globalización que los expone a

influencias multiculturales, ha roto la homogeneidad de las culturas y por consiguiente, la

inmovilidad de los roles. Esto ocasiona transformaciones sociales y psicológicas.

Si bien es cierto que existen diversas conductas de riesgo, en esta etapa hombres y

mujeres adolescentes, forman espacios de participación valiosos que los expresan como sujetos

26
sociales, con una voz legítima, autónoma y capaz de darle forma estética a una ética propia. Son

prácticas dinámicas y relacionales que desarrollan áreas de significados y símbolos comunes, en

la cual pueden manifestar sus visiones y expresar las tensiones específicas de ser adolescentes en

un contexto social particular (Krauskopf, 2003).

Diversos estudios demuestran que la forma en la que los adolescentes interactúan con las

personas de su medio influye en su desarrollo social y en su salud. Una investigación realizada

por la universidad de Utah descubrió que en las culturas donde los adolescentes tienen

relaciones estrechas con su medio social, es decir familiares y amigos pueden albergar menos

ideas de depresión o suicidio y fomentar mayor habilidad social así como crear estrategias para

la resolución de conflictos y desarrollar una autoestima positiva que promueva un entorno

seguro. Tener relaciones estrechas, lazos positivos y emocionales los puede proteger ante

conductas de alto riesgo.

Ahora bien, para Iglesias (2013), el desarrollo social de la adolescencia implica gran

riqueza emocional, aumento de la fantasía y creatividad, se vive el momento de máximo

esplendor físico y psicológico: mayor fuerza, agilidad, rapidez, memoria y capacidad cognitiva,

lo que permite que la mayoría puedan transitar por esta etapa, indudablemente compleja, como

una de las más importantes y felices de su vida.

Asimismo, el autor divide el desarrollo social en cuatro elementos importantes:

En primer lugar se ubica la lucha entre la dependencia-independencia, que trata de la

relación de conflicto con sus padres, esto indica que si llegan a su apogeo, puede originar un

declina miento en su independencia, su integración y madurez.

27
El segundo elemento es la importancia de la imagen corporal, aquí los cambios físicos y

psicológicos que acompañan la aparición de la pubertad generan una gran preocupación en los

adolescentes hacia su propio cuerpo e inseguridad de su atractivo, cabe decir que va

disminuyendo hasta llegar la juventud.

En tercer lugar se encuentra la relación con sus pares, que incluye la amistad como lo

más importante y desplaza el apego que se sentía hasta entonces por los padres, son fuertemente

emocionales, se originan los gustos por la música, salir con los amigos, se adoptan signos

comunes de identidad (piercing, tatuajes, moda, conductas de riesgo), hasta que buscan

relaciones más estables y de pareja.

El cuarto, es el desarrollo de la propia identidad, sienten la necesidad de una mayor

intimidad y rechazan la intervención de los padres en sus asuntos, se sienten “omnipotentes”, sin

embargo, conforme avanza esta etapa, se vuelven más realistas, racionales y comprometidos,

con objetivos vocacionales prácticos, consolidándose sus valores morales, religiosos y sexuales

así como comportamientos próximos a los del adulto maduro.

Por último, es importante destacar que de acuerdo con Serrano y García, (2010) la

mayoría de las preocupaciones presentes en la adolescencia son por el efecto de las relaciones

sociales, para algunos jóvenes, el hecho de ser ignorados por un grupo o pasar al frente de la

clase puede construir una experiencia aterradora. Los temores en esta etapa son asociados con

miedo a fracasar en la escuela, a inadecuación en las situaciones vocacionales, a las

enfermedades, a ser lastimado, a la muerte, a la congruencia personal, a las pulsiones inmorales,

a la maldad o a las tentaciones.

28
2.2 Desarrollo Cognitivo

Continuando con las etapas de desarrollo en la adolescencia, se encuentra el desarrollo

cognitivo, Lord y Foti (1986, cómo se citó en Zapata y Canet, 2009) definen los esquemas como

estructuras cognitivas, las cuales en los seres humanos se desarrollan con el paso del tiempo,

dichas estructuras representan los conocimientos organizados en relación a un estímulo dado,

que dirigen y ordenan el procesamiento de información proporcionando así, al individuo un

conocimiento base que sirve de guía para la interpretación de la información.

Además, Zapata y Canet (2009) argumentan que los mapas o esquemas cognitivos no

sólo constituyen un cúmulo de conocimientos, experiencias e imágenes del mundo para los seres

vivos, también representan una estructura activa de búsqueda e interpretación de información la

cual se encarga de dirigir la acción y de establecer en la mente de las personas, interpretaciones

del mundo que les rodea.

No obstante, Delgado (2015), establece que el desarrollo cognitivo en la adolescencia se

caracteriza por profundos cambios en la estructura del pensamiento, ya que el adolescente es

capaz de pensar en lo posible y lo real, puede pensar hipotéticamente, razonar de forma

deductiva y combinar emociones y lógica, menciona que las áreas que sufren mayores cambios

son los lóbulos frontales, que se encargan de la autorregulación de la conducta y las emociones,

el desarrollo de planes de acción, la capacidad de razonamiento y la flexibilidad de pensamiento.

Seguido de lo anterior, Santrock (2003), alude que la teoría de Piaget sobre los procesos

cognitivos, sostiene que los adolescentes están motivados a entender el mundo porque es

biológicamente adaptativo, así que son activos en la construcción de su mundo y no se limitan a

acumular en sus mentes información procedente del entorno, ya que organizan sus experiencias,

29
separan las ideas importantes de las menos importantes y conectan las ideas entre sí, adaptando

su forma de pensar incluyendo nuevas ideas, finalmente mejorando su comprensión.

Esta construcción activa de la comprensión se hace mediante esquemas, en los que se

utilizan dos procesos 1) asimilación, que se da cuando el individuo incorpora información nueva

a un esquema preexistente, 2) acomodación, que se refiere al ajuste que hace el individuo a sus

esquemas con la información nueva.

Por otro lado, Papalia, Feldman y Martorell (2012), retoman a Piaget, quien menciona

que a esta edad el adolescente se encuentra dentro del estadio de las operaciones formales, que se

caracteriza por la capacidad del pensamiento abstracto, siendo así que el adolescente ya no

percibe como únicamente existente el aquí y ahora, sino que pueden tener una comprensión de

que hay un tiempo y espacio, puede hacer utilización de símbolos, además es capaz de presentar

razonamiento hipotético deductivo.

También, el pensamiento hipotético deductivo se refiere a la capacidad de plantear y

poner a prueba hipótesis que al adolescente le sirve como herramienta para resolver problemas

que se le presentan en su vida cotidiana, es importante mencionar que esta maduración en el

pensamiento dependerá de aspectos neurológicos y medioambientales, ya que incluso si su

desarrollo neurológico ha sido normal, sólo se conseguirá con la estimulación apropiada, también

menciona que la manera en que el adolescente procesa la información refleja su maduración.

Al mismo tiempo, Delval (2014) menciona que los adolescentes desarrollan

sustancialmente sus habilidades para reflexionar sobre sus propios pensamientos (meta

cognición), esto implica que el adolescente tiene la habilidad de analizar sus propios procesos

30
cognitivos y desplegar un control sobre su ejecución; es decir, sabe por qué una determinada

estrategia para resolver una tarea no funciona y es capaz de seleccionar otra diferente.

A manera de síntesis, los autores mencionados anteriormente, hablan de un cambio

funcional que se refiere a los procesos para obtener, manejar y retener información, entre los que

se encuentran el aprendizaje, el recuerdo y el razonamiento, entre los más importantes cambios

que se dan menciona 1) el incremento continuo de la velocidad de procesamiento, Kunh (citado

en Papalia et al., 2012), 2) mayor desarrollo de la función ejecutiva (habilidades como atención

selectiva, toma de decisiones, control inhibitorio de respuestas impulsivas y control de la

memoria de trabajo).

Como complemento, Delval (2014) sostiene que en la adolescencia existe un desarrollo

de la capacidad de razonar de forma abstracta y lógica, además que dentro de esta etapa, son

capaces de procesar mejor la información, a partir de las siguientes capacidades: atención,

memoria, motivación. Las cuales son de vital utilidad al momento de llevarse a cabo la

resolución de conflictos.

Algo semejante ocurre con Vygotsky, (cómo se citó en Santrock, 2003) quien da

importancia a las influencias sociales en el desarrollo cognitivo, mencionando que el

conocimiento se adquiere mejor a través de la interacción con otras personas mediante

actividades cooperativas, también considera que la motivación para adquirir nuevos

conocimientos se verá influenciada por la motivación que tengan aquellas personas con las que el

individuo se relaciona y la estimulación que le brinda su contexto.

Sobre todo, Vygotsky (1990) considera que el aspecto clave para caracterizar el

pensamiento adolescente es la capacidad de asimilar, es decir, el proceso por el cual se lleva a

31
cabo la formación y asimilación de conceptos, lo cual le permite al sujeto, de esta edad de

transición, apropiarse del pensamiento en conceptos y su paso a una nueva y superior forma de

actividad intelectual.

En último término, el lenguaje es para Vygotski (1993) una capacidad hallada en la

historia cultural del individuo, la cual le va a facilitar al adolescente su arribo al pensamiento en

conceptos y con ello su dominio del pensamiento lógico; afirma el autor que en esta etapa, los

adolescentes cobran mayor conciencia del mundo en el cual se encuentran.

2.3 Desarrollo Emocional

Para comprender la vida emotiva del adolescente también es preciso tener en cuenta el

papel que ha de asumir en la sociedad y las nuevas adaptaciones que deberá realizar para llegar

al estado adulto.

Investigaciones en torno a la educación emocional y la inteligencia demuestran la

importancia que tienen las emociones y los sentimientos para un desarrollo ideal en los

individuos, las competencias emocionales permiten brindar capacidad para resolver las

adversidades que se presentan en la vida cotidiana del ser humano, se estructuran en cinco

dimensiones: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, competencias

sociales y competencias para la vida y el bienestar. Estas a su vez se subdividen en componentes

más concretos (Bisquerra y Pérez, 2007).

Diversos análisis acerca del desarrollo emocional en la adolescencia como el de

Rosenblum y Lewis (2016) sugieren que es ideal que en esta etapa se desarrollen ciertas

habilidades en el adolescente, tales como capacidad para regular sus emociones, autocontrol de

32
manera independiente, mantener relaciones interpersonales, utilizar habilidades cognitivas para

obtener información sobre su entorno y sus emociones.

Sin embargo estas habilidades y competencias requieren un proceso de enseñanza y

aprendizaje en el cual es pertinente que las familias y la educación formal contribuyan a que

estos elementos se integren a la personalidad desde etapas previas como la infancia.

También, Serrano y García (2010) aluden que en la adolescencia se desarrolla con

notable énfasis la capacidad para procesar la información emocional con exactitud y eficacia es

lo que se conoce como inteligencia emocional, la cual incluye: habilidades para percibir,

asimilar, comprender y regular, tanto las emociones como los estados de ánimo, con el fin de que

en su vida cotidiana pueda autorregularse sin ningún problema.

Por otra parte, la carencia emocional puede ocasionar fuertes repercusiones en la

construcción de la identidad como Imagen corporal negativa, imposibilitar el control de las

emociones, lo que provoca que se lleguen a desencadenar graves problemas de salud como

ansiedad, estrés, anorexia, depresión o dificultades conductuales.

Pasando a otro punto, para Gaete (2015), el desarrollo emocional en el adolescente

incluye que este llegue a ser emocional y económicamente independiente de sus padres. Para

lograrlo debe migrar su centro de gravedad emocional desde la familia hacia el grupo de pares, lo

cual puede ocasionar diversos conflictos con sus parientes, sin embargo cuando comienza a crear

lazos profundos de amistad le puede permitir lograr su independencia.

También, deberá destacar en destrezas vocacionales y laborales, que le ayuden a hacerse

financieramente autosuficiente. Aunado a esto, en la adolescencia comienza a formarse la

33
competencia emocional, la cual buscará manejar o autorregular las emociones, así como su

bienestar mental.

Siguiendo la idea anterior, es importante destacar que Bisquerra y Pérez (2007, cómo se

citó en Serrano y García, 2010), remarcan la importancia de las competencias emocionales en la

adolescencia, las cuales son el conjunto de destrezas, conocimientos y valores necesarios para

realizar actividades o tareas de forma eficaz y con ciertos niveles de calidad. De igual forma,

plantean que el desarrollo de estas competencias favorece en los procesos adaptativos, la

responsabilidad, esto con el fin de poder afrontar situaciones de la vida cotidiana que demanden

un análisis profundo de información.

A manera de síntesis, Manrique (2015) establece que el desarrollo de las competencias

emocionales es clave para alcanzar un buen nivel de bienestar personal, por lo cual es necesario

tener un control pertinente y cognitivo de cómo nuestras emociones afectan nuestra toma de

decisiones, nuestras relaciones sociales e incluso nuestra ajuste psicosocial al ambiente.

Ahora bien, es importante destacar, que los estudios sobre el desarrollo humano y el

duelo han sido enfocados hacia una población adulta o dirigida en personas de la tercera edad.

Donde se consideran la magnitud en la cual las esferas emocionales, cognitivas y sociales se

pueden llegar a ver afectadas a causa de un proceso de duelo.

Sin embargo, pocos son los estudios realizados hasta poder evaluar el deterioro en el

desarrollo del adolescente. Es por ello, que en siguiente capítulo se retomarán algunas

consideraciones encontradas, al momento de evaluar el fenómeno de la pérdida de un ser querido

en población juvenil.

34
III. Capítulo 3 Duelo en la Adolescencia

El duelo es un acontecimiento de la vida inevitable, el cual puede presentarse en

diferentes etapas de la vida. Los principales ejes de estudio se han centrado en población adulta,

familias de personas de la tercera edad. Sin embargo, los estudios centrados en la adolescencia

han proporcionado nulos datos cuantitativos acerca de cómo el fenómeno de duelo se puede

manifestar a lo largo de la vida de los jóvenes. Por otro lado, los estudios realizados a dicha

población en su mayoría suelen ser enfocados hacia un punto de vista teórico que práctico.

3.1 Estudios acerca del Duelo en Adolescentes

Como primer aspecto, Gamo y Pazos (2009), argumentan que en la adolescencia y edades

relacionadas tales como: la pre adolescencia y la primera juventud, el duelo tiene unas

características determinadas porque durante estas etapas supone una crisis madurativa, la cual es

decisiva en cuanto a la configuración definitiva de la personalidad.

Lo anterior es apoyado por Kuhl, Conboy, Padden, Nelson y Pruitt (2005, como se citó

en Papali, 2012) establecen que un periodo crítico es un evento, o su ausencia del mismo, los

cuales tienen un efecto concreto en el desarrollo humano. Es decir, que si un evento crítico no

sucede durante el periodo específico de maduración, no ocurrirá un desarrollo normal y las

consecuencias pueden ser irreversibles o dañinas para la persona.

Además, Gamo y Pazos (2009), agregan que el proceso de duelo en estas edades puede ser

un factor que determina, el paso de una etapa a otra, es decir: de la infancia a la adolescencia, de

ésta a la edad adulta, de forma repentina o forzada, lo cual puede originar cambios psíquicos

diversos. Es importante considerar, que la pérdida de un ser querido dé lugar a cierto

detenimiento del desarrollo normal o en su contraparte generar tendencias regresivas.

35
Agregando a lo anterior, algunos tipos de duelo que pueden ser más frecuentes en el

adolescente, de acuerdo con los estudios realizados por Gamo y Pazos (2009) son: el duelo por

los padres, ya que la pérdida de los mismos supone una crisis que puede influir, decisivamente,

en la evolución posterior del individuo. Cabe mencionar, que se ha observado en la mayoría de

casos que la muerte de algunos hermanos de forma imprevista o traumática, violenta o en

relación con problemas de droga, en los adolescentes puede dar lugar al desarrollo de trastornos

psicopatológicos.

Complementando a lo anterior, Tabares y Estrada (2019), consideran que la pérdida

representa un desafío para el sujeto pues éste debe analizar su relación con la persona fallecida y

llegar a la realización de una composición significativa donde se busque la aceptación de la

partida del ser querido.

De igual manera, ambos autores consideran que el fallecimiento de un ser querido

durante la adolescencia trae consigo deterioro en los ámbitos: familiares, sociales y personales.

Esto implica, que la adolescencia es una etapa en la que los jóvenes sufren a causa de aspectos

afectivos que se gestaron con el fallecido.

Pasando a otro aspecto, A. Aguirre y Cols (1994) en sus revisiones teóricas encontró que

los adolescentes llevan a cabo estrategias para poder sobrellevar la partida de un ser querido,

entre ellas se encuentran: vivir el luto de manera lógica a través de la concientización de la

pérdida, la aceptación voluntaria y posteriormente el restablecimiento afectivo. Sin embargo, el

no superar el duelo conduce a un estado de frustración en la juventud, el cual al no ser atendido

se puede transformar en agresividad, en la cual se presentan conductas como: marginación

social, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas y en algunos casos conductas psicóticas.

36
De igual manera, Domingos y Maluf (2003, citado en Tabares y Estrada et. al. 2019),

han confirmado que los adolescentes suelen aplazar el trabajo de duelo, al momento de que no

encuentran alternativas para desahogarse, es decir, que presentan dificultad para acudir a

personas especializadas que les brinden la verbalización correcta y el apoyo social pertinente. Es

por ellos, que ambos autores concluyen brindarle la importancia debida al papel de la familia,

como espacio íntimo y alerta la cual puede atender las necesidades, así como brindar contención

y comprensión a los adolescentes que atraviesan por un proceso de pérdida.

Pasando a otro punto, Caballo (2002) alude a que la conducción del duelo en los jóvenes

se orienta hacia saber sobrellevarlo, comprender los sentimientos, aprender a vivir con la

pérdida, y ajustar los sucesos de una muerte o cambio y sus consecuencias en la vida. Esto

quiere decir, que el trabajo del duelo supone no sólo el fallecimiento de la persona, sino todas las

esperanzas, sueños, fantasías y expectativas no realizadas que el doliente tenía para el individuo

y su relación; esto rara vez es reconocido y representa una gran cantidad de pérdidas simbólicas

para el que padece el proceso de la muerte.

Además, el autor alude a que el adolescente en proceso sufrimiento, puede considerarse

como una nueva experiencia dentro de su ciclo evolutivo, ya que se busca fundamentalmente que

el joven logre conocerse a sí mismo y construir su identidad, buscando hacerlo con la creación de

vínculos con otros adolescentes, conocidos que han sufrido el mismo proceso de perder a un ser

querido.

Retomando la idea anterior, el autor considera que el periodo de duelo en los

adolescentes puede ser más corto a comparación de un adulto. Sin embargo, el no manejarlo de

la manera correcta, puede hacer que el proceso persista por más tiempo; esto a causa de los

37
mecanismos de defensa característicos de la niñez y la adolescencia, los cuales afectan

directamente la expresión del dolor y sentimientos.

38
Planteamiento del problema.
La muerte es, un fenómeno inevitable en todo ser vivo, todas las personas han

experimentado o van a experimentar situaciones relacionadas a la pérdida de un ser querido, la

muerte resulta tener gran impacto, debido a que repercute en la vida de las personas en diferentes

niveles: físico, emocional, cognitivo y social. Actúa sobre los pensamientos, estados de ánimo,

hábitos o sentimientos, pueden experimentarse desde malestar hasta manifestación de ideas

depresivas. Es de importancia estudiar el duelo debido al impacto que puede tener en la vida

cotidiana.

Estudiar el proceso del duelo en adolescentes es relevante debido a que si bien se han

realizado diversas investigaciones respecto al duelo este fenómeno es poco estudiado en la etapa

de adolescencia la cual está conformada por diversos cambios, biológicos, sociales psicológicos

y culturales. Además de que los adolescentes conforman una población de riesgo ya que pueden

experimentar sentimientos de desesperanza, incapacidad para resolver problemas, ansiedad y

depresión (INEGI, 2015) A sí mismo, dicha institución en el año 2017 expone que se registraron

703,047 muertes integrando hombres y mujeres, mencionando que el índice aumenta cada año.

Existen investigaciones que se han centrado en las repercusiones que se presentan en personas

cercanas al fallecido. Es por esto, que se lleva cabo el proceso conocido como duelo, este

provoca una adaptación emocional y situacional en la vida de los seres humanos (Ayela, 2016).

Es importante, conocer la manera en que se exterioriza el duelo en diferentes etapas, sin

embargo, esta investigación se enfocará en los adolescentes. A sí mismo, se pretende evaluar la

intensidad del duelo que se provoca en estos, ya que como hace mención Aronne, 2007 (como se

citó en Ayela et al, 2016), en la etapa adolescente se presentan los siguientes aspectos: enfado,

que genera rabia y puede ir dirigida hacia él mismo, sus cercanos o con el familiar fallecido, a su

39
vez presentan culpa y autor reproches, sentir enloquecer y la creación de ideas suicidas (no

pueden manejar sus pensamientos y sentimiento, por lo que pueden llegar a perder el control),

creen que la vía más fácil y rápida es hacerse daño mental y físico, así como presentar abuso de

sustancias dañinas por ejemplo, el alcohol y las drogas.

También muestran comprensión y rebeldía. Por tanto, este proceso de duelo es más

complicado que otro ocurrido en otra etapa de la vida, dado la coincidencia con los cambios

físicos, biológicos y comportamentales que experimentan.

En relación con el párrafo anterior, se desea saber si existe una relación entre el tiempo

transcurrido de la pérdida del ser querido y el impacto en su vida cotidiana, en cuanto a los

aspectos descritos previamente.

Gracias a esto, se han creado instrumentos para evaluar la intensidad del duelo en una

persona y como este puede llegar a afectar a la persona en su vida cotidiana, con la finalidad de

conocer las características específicas que forma parte de este proceso, que en ocasiones puede

ser un dolor insoportable, pero con ayuda de las investigaciones e intervenciones puede

convertirse en generar actitudes positivas, la maduración y crecimiento personal de quien ha

sufrido por esta experiencia.

Así, con los conocimientos que se generan sobre el tema obtenidos de la revisión literaria

en cuanto a cómo la pérdida repercute en el adolescente, junto con la aplicación de un

instrumento se tiene la finalidad de evaluar las reacciones que llega a presentar el adolescente,

relacionado con la pérdida.

40
Pregunta de investigación

¿Cómo se relaciona la presencia de síntomas depresivos con el tiempo transcurrido de la

pérdida de un ser querido en adolescentes?

Objetivo General
Determinar la relación que existe entre el tiempo transcurrido de la pérdida y la cercanía

del fallecido con la presencia de síntomas depresivos en adolescentes.

Objetivos particulares
● Conocer la relación que existe entre los síntomas depresivos asociados al duelo y el

tiempo transcurrido de la pérdida.

● Medir el nivel de duelo y los síntomas depresivos en adolescentes.

● Identificar la relación que se presenta entre el parentesco del fallecido, con la presencia de

síntomas depresivos y el tiempo transcurrido tras la pérdida.

● Comparar si el tiempo transcurrido de la pérdida influye en la intensidad del duelo.

● Analizar las diferencias existentes entre el parentesco de la persona fallecida con el tiempo

transcurrido del duelo.

Hipótesis conceptual
La duración y la forma de duelo influirá con el tipo de relación o parentesco que el

adolescente tiene con el fallecido, es decir, si la relación era estrecha podría complicarse la

asimilación de la muerte. Otros factores que afectan son el económico, apoyo familiar, psicológico

o social, por mencionar algunos (Vedia, 2016). A su vez, la depresión se considera como un factor

de riesgo, que aumenta la probabilidad de que aparezca una enfermedad, se comprometa la salud,

la calidad de vida o la vida (Pardo, Sandoval y Umbarila, 2004).

41
V. Método

4.1 Tipo de investigación


Se trabajara con una metodología de enfoque Cuantitativo, con alcance Correlacional
transversal, partiendo de un diseño no experimental.

4.2 Muestra.
El procedimiento para la elección de la muestra fue no probabilístico accidental. Se contó

con 336 participantes, del total de casos solo se tomaron en cuenta 307. La muestra se conformó

por 193 mujeres (62.9 %) y 114 hombres (37.1 %), con una media de edad de 18.98 y desviación

estándar de 1.710, los caracteres de inclusión para esta investigación fueron los siguientes:

● Adolescentes entre los 16 y 21 años.

● Tener un familiar o conocido fallecido.

Los caracteres de exclusión fueron los siguientes:

● Personas que estuviesen bajo algún tipo de tratamiento farmacológico.

Criterios de eliminación

● Que el fallecido fuera una mascota.

● Los cuestionarios cuyas respuestas presentaran un bajo compromiso con la escala.

● Aquellos allegados que tuvieran una baja frecuencia en los participantes.

4.3 Variables
● Variable Conceptual: El duelo puede ser entendido como una reacción normal que se

produce ante la muerte de una persona querida, este comprende pensamientos,

emociones y comportamientos consecuentes a esta pérdida o a su anticipación. En este

42
sentido, el duelo es un proceso necesario que permite a la persona la adaptación a la

pérdida y a la nueva realidad (Limonero, Lacasta, García, Maté, Prigerson, 2009).

● Variable Operacional: Puntaje obtenido en el Inventario de Duelo Complicado (IDC).

4.4 Instrumentos.
El instrumento que se aplicó fue el Inventario de Duelo Complicado (IDC) adaptado en

una población colombiana por Héctor Alfredo Gamba y Carmen Elvira Navia. Es pertinente

hacer mención, que originalmente fue creado en una versión inglesa por Prigerson, H;

Maciejewski, P; Reynolds, C; Bierhals, A; Newsom, J; y Fasiczka, A. en el año de 1995. Dicho

inventario tiene como objetivo: Evaluar los síntomas asociados al duelo, diferenciando entre

casos “Normales y Complicados”.

Este inventario consta de una escala tipo Likert compuesta por 21 ítems que pretende

evalúa la persistencia de síntomas asociados al duelo, con opciones de respuesta que van desde 1

(Nunca) a 5 (Siempre).

El instrumento está compuesto por tres factores: El primero se refiere a la Alteración

emocional y Falta de aceptación, con un Alfa de Cronbach de .92, el segunda factor es Vacío,

Aislamiento y Sin sentido con un Alfa de Cronbach de .87, por último, Presencia del Fallecido,

Identificación con él y Evitación de su recuerdo, con un Alfa de Cronbach de .72. Cabe

mencionar, que el inventario cuenta una consistencia interna de .941.

El inventario cuenta con 21 ítems, escala tipo Likert distribuidos en los tres factores siguientes:

I. Alteración emocional y falta de aceptación: Desequilibrios en el estado emocional de la

persona que sufrió la perdida que involucran: sentimientos de tristeza prolongada,

frustración, enojo, conformado por los ítems: 1,2 3,4.5,6,7,8,9,20

43
II. Vacío, aislamiento y sin sentido: Sentimientos de impotencia, pérdida de sentido de la

vida, al negarse aceptar la muerte del ser querido, conformado por los ítems:

10,11,12,16,19,21

III. Presencia del fallecido, identificación con él y evitación de su recuerdo: Alteraciones

perceptuales que involucran: Visiones del fallecido en lugares que solía visitar la persona,

sentimientos de negación hacia la partida del ser querido, conformado por los ítems: 15,

17, 18, 14,13.

Pasando a otro punto, se realizó un análisis confirmatorio del Inventario de Duelo

Complicado (IDC), para verificar que el comportamiento de la muestra que se utilizó en la

investigación se ajustará al modelo, con base en los resultados obtenidos se observó que la

muestra se comportaba diferente, por lo cual se procedió a realizar una reestructuración del

modelo, se eliminaron los ítems 15, 16, 19, 20 y 21, teniendo así un inventario con 16 ítems que

se distribuyeron en tres factores:

I. Alteración emocional y falta de aceptación: 8, 3, 1, 4, 2, 7, 6 y 5. Con un Alfa de

Cronbach de .887, así como una varianza acumulada de 38.267%.

II. Vacío, aislamiento y sin sentido: 17, 18, 13 y 14. Con un Alfa de Cronbach de .887, así

como una varianza acumulada de 46.685%.

III. Presencia del fallecido, identificación con él y evitación de su recuerdo: 11, 10, 9 y 12.

Con un Alfa de Cronbach de .846, así como una varianza acumulada de 50.545%.

Es importante mencionar, que el nuevo instrumento con la eliminación de los ítems

correspondientes (5, 16, 19, 20 y 21) obtuvo un Alfa de Cronbach de .899.

44
4.5 Proceso de recolección de la información / Situación.
1. Se estableció contacto con estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza y

el Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente.

2. Se les hizo una invitación a cada estudiante del turno vespertino y Matutino para que

participaran en la investigación, en dicha invitación se les mencionó el objetivo y la

confidencialidad de los resultados de la investigación.

3. Una vez aceptada la invitación, a cada estudiante se les entregó el instrumento y se les

explicó las instrucciones del mismo.

4. Una vez que cada participante terminó de responder su cuestionario, se le pidió que lo

entregara al aplicador, con la finalidad de revisar de que esté contestado en su totalidad y

sin dejar algún ítem sin responder.

5. Se elaboró un formulario de Google en el cual se vació el instrumento utilizado en la

investigación (IDC - Inventario de Duelo Complicado), el cual fue difundido en redes

sociales, con la consigna de que solo fuera respondido por personas entre 16 y 21 años,

seguido de que hayan atravesado por el fallecimiento de un familiar o conocido.

4.6 Análisis de la información


1. Se elaboró una base donde se vaciaron los datos obtenidos en cada instrumento físico y

electrónico con ayuda del programa SPSS V.25 (Statistical Package for the Social

Sciences).

2. Para capturar los datos que se obtuvieron de los instrumentos se creó una base de datos en

el programa SPSS. Tomando en consideración las variables: Folio, sexo del participante,

edad, escolaridad, parentesco con el fallecido y tiempo transcurrido de la pérdida.

45
3. Para poder vaciar los datos de los cuestionarios electrónicos, se procedió a extraer del

formulario electrónico una tabla en formato Excel, en donde se observaron los resultados

de cada participante. Para así posteriormente, pasar cada hoja de cálculo con los

resultados a la base de datos de SPSS.

4. Se obtuvieron las medidas de tendencia central de todos los casos totales, con el fin de

visualizar las distribuciones y resultados del estudio.

5. Se realizó la limpieza de la base con los datos, a través de obtener las desviaciones

estándar por caso, así como eliminar a los participantes tuviesen un valor elevado a dos.

6. Se llevaron a cabo la realización de rangos e la variable de edad, con el objetivo de

encontrar cuartiles y visualizar la normalidad de la muestra.

7. Se volvieron a obtener las medidas de tendencia central como: curtosis, asimetría, moda

y mediana. Con el objetivo de eliminar casos atípicos no afectarán los resultados, y que la

distribución de datos se acercara a un nivel normal.

8. Se analizó el compromiso de los participantes al contestar los instrumentos.

9. Con ayuda del programa AMOS Graphics se traspasó el modelo teórico con el cual

trabaja el instrumento, esto con el objetivo de obtener la confiabilidad del mismo,

también para comprobar que el modelo teórico fuera similar al aplicado, para después

realizar una refactorización de los ítems.

10. Después se procedió a calcular los factores del nuevo modelo, se obtuvo confiabilidad y

validez a cada factor.

11. Se llevó a cabo la confirmación del modelo del Inventario de Duelo Complicado (IDC),

con los datos obtenidos, para así poder realizar una refactorización.

46
12. Con los datos obtenidos en la base de datos de SPSS, se realizó una correlación bivariada

de Pearson, con el objetivo de identificar la posible relación positiva o negativa entre la

pérdida específica de un ser querido, con alguno de los tres factores que conforman la

escala IDC.

4.7 Hipótesis de trabajo


H1: Los adolescentes presentarán mayor cantidad de síntomas depresivos si el tiempo

transcurrido de la pérdida es menor.

Ho: El tiempo se correlacionará negativa y significativamente con la presencia de síntomas

depresivos si el tiempo transcurrido de la pérdida es menor

H2: La presencia de síntomas depresivos será mayor si el fallecido es cercano.

Ho: No habrá correlación de mayores síntomas depresivos si el fallecido es cercano.

47
V. Resultados.

5.1 Resultados demográficos.


Se trabajó con una población total de 336 participantes, de los cuales solo se tomaron en

cuenta 307, la muestra se conformó por 193 mujeres (62.9 %) y 114 hombres (37.1 %), con una

media de edad de 18.98 y desviación estándar de 1.710.

Por lo que concierne al tiempo transcurrido de la pérdida en meses, se obtuvo una

desviación estándar de 47.764 y una media de 48.68.

Ahora bien, respecto al parentesco del fallecido se encontró que la mayor cantidad de

pérdidas presentadas por parte de la población corresponden a: Abuelos con una frecuencia de

168 (57.7%), tíos con una frecuencia de 67 (21.8%), padres con una frecuencia de 21 (6.8%)

primos con una frecuencia de 20 (6.5%) y amigos con una frecuencia de 19 (6.2%).

5.2 Resultados de pruebas.


Tabla 1
Correlación entre síntomas de duelo con la pérdida de un amigo.

Alteración Vacío y Presencia Tiempo


emocional. sin del transcurrido
sentido. fallecido tras la
pérdida

Alteración Emocional.
Vacío y sin sentido .216
Presencia del fallecido .271 .644**
Tiempo transcurrido tras la
-.417 -.058 .148
pérdida

**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).

*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (bilateral).

48
En la tabla número uno se aprecia que cuando el duelo que se atraviesa es por la pérdida

de un amigo, es posible la distorsión perceptual de poder ver la presencia del fallecido y tener

síntomas de vacío y sin sentido, los cuales pueden ser: sentimientos de negación hacia la pérdida

del ser querido, sentimientos de impotencia y pérdida del interés hacia la vida.

Tabla 2

Correlación entre síntomas de duelo con la pérdida de un abuelo.


Vacío y Presencia Tiempo
Alteración sin del transcurrido
emocional. sentido. fallecido. tras la pérdida.
Alteración
emocional.
Vacío y sin sentido. .393**

Presencia del .554** .548**


fallecido.

Tiempo transcurrido -.124 -.060 -.033


tras la pérdida.
**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).

En la tabla número dos se puede observar que cuando la pérdida incluye a algún abuelo,

existe una relación entre observar la presencia del fallecido y la aparición de alteraciones

emocionales. Además, se encontró que las alteraciones emociones traen consigo la aparición de

pensamientos de vacío y sin sentido hacia la vida.

49
Tabla 3
Correlación entre síntomas de duelo con la pérdida de un tío.
Vacío y Presencia Tiempo
Alteración sin del transcurrido
emocional. sentido. fallecido. tras la pérdida.
Alteración
emocional.
Vacío y sin .311*
sentido.
Presencia del .575**
fallecido.
Tiempo .070 .031 .170
transcurrido
tras la pérdida
*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (bilateral).
**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).

Como se aprecia en la tabla tres, cuando el parentesco del fallecido es un tío, se aprecia

que las alteraciones emocionales pueden traer consigo distorsiones perceptuales que involucren

la presencia del fallecido.

Tabla 4

Correlación entre síntomas de duelo con la pérdida de un primo.


Presencia Tiempo
Alteración Vacío y sin del transcurrido
emocional sentido fallecido de la pérdida.
Alteración emocional
Vacío y sin sentido .316
Presencia del fallecido .363 .298
Tiempo transcurrido -.549* -.326 .112
de la pérdida.
*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (bilateral).

50
En la tabla cuatro se puede observar que cuando el fallecido es un primo, la población
muestra tener menor cantidad de alteraciones emocionales, en media que el tiempo avanza, esto
quiere decir que a mayor tiempo transcurrido de la pérdida, habrá una menor probabilidad de que
se presenten alteraciones emocionales.

Tabla 5

Correlación entre síntomas de duelo con la pérdida de un padre.


Tiempo
Alteración Vacío y sin Presencia del transcurrido de
emocional sentido fallecido la pérdida.
Alteración emocional
Vacío y sin sentido .420
Presencia del fallecido .713** .519*
Tiempo transcurrido de -.526* -.075 -.368
la pérdida.
**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).
*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (bilateral).

Por lo que concierne a la tabla cinco, se encontró que cuando el fallecido es un padre,

puede desarrollarse, una distorsión perceptual que permite visualizar al fallecido, además de

alteraciones emocionales y síntomas de negación hacia la vida. Por otro lado, se observó que

entre mayor cantidad de tiempo haya transcurrido tras la pérdida, es menos probable que se

presenten alteraciones en las emociones.

51
Tabla 6

Correlación del tiempo transcurrido de la pérdida con la presencia de síntomas


depresivos.
Tiempo Presencia
transcurrido de Alteración Vacío y sin del
la pérdida. emocional. sentido. fallecido.
Tiempo transcurrido
de la pérdida.
Alteración emocional. -.156**

Vacío y sin sentido. -.071 .356**

Presencia del -.039 .557** .528**


fallecido.

**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).

Por otro lado, en la tabla seis se indica que el tiempo transcurrido de la perdida

únicamente correlaciona significativamente con alteraciones emocionales en la población, es

decir, que el tiempo puede no ser un factor determinante para la aparición de alteraciones

emocionales, cuando se atraviesa por un proceso de duelo.

52
VI. Discusión.

De acuerdo con los resultados obtenidos y la revisión bibliográfica que se llevó a cabo, en

primer lugar se puede decir que las personas que han perdido a un abuelo suelen tener

pensamientos pesimistas hacia la vida, lo cual es apoyado por parte de Romero (2013) ya que

bajo un enfoque cognitivo conductual establece que el enfoque del duelo, se define como la

creación de ideas irracionales que involucran un deficiente y negativo procesamiento de

información del ambiente en relación a la muerte del ser querido, además de la creación de

esquemas de creencias disfuncionales.

Sin dejar de lado la idea anterior, se encontraron que los pensamientos de vacío y sin

sentido generan síntomas depresivos en los familiares que perdieron a algún abuelo, de tal

manera que es posible inferir que puede existir la presencia de un duelo patológico ya que como

lo menciona Barreto y Saiz (2007, cómo se citó en Yoffe, 2017), la presencia de factores como la

falta de aceptación de la pérdida, negación de lo sucedido y dificultad para seguir con su vida son

factores característicos para la conformación de un duelo patológico.

Ahora bien, por lo que concierne a cuando el fallecido se tratase de un tío se puede

observar como lo menciona Harvey (2010) que no todas las pérdidas tienen un impacto en la

salud emocional, debido a que puede ser percibida por el sujeto como una pérdida bajo la cual se

tiene mayor control de la situación a comparación de las pérdidas relacionadas con el padre o la

madre, donde se percibe menor control ante dicho fallecimiento. Ya que de acuerdo con lo

obtenido la población reportó tener poca alteración emocional y pensamientos de vacío y sin

sentido, a diferencia de los padres, en donde las alteraciones eran mucho más elevadas en ambos

factores.

53
Por otro lado, los resultados arrojan que el síntoma de vacío y sin sentido se presenta en

los duelos constituidos a través de la pérdida de: Abuelos, padres, amigos y tíos, siendo así, uno

de los síntomas más recurrentes, esto debido a que los pensamientos que involucran aislarse de

los otros, ideas de pesimismo ante la vida, sentimientos de impotencia ante no aceptar la partida

del fallecido. Es posible notar una incapacidad para el superar de la pérdida del ser querido, y

como lo menciona Di Mauro (2015), la pérdida de personas cercanas traen consigo deterioros a

nivel: social, corporal, cognitivo lo cual crea un deterioro en la funcionalidad cotidiana del

adolescente.

Sin embargo, se ha encontrado de acuerdo con lo obtenido que existe dificultad por parte

de los adolescentes para poder sobrellevar el duelo, principalmente cuando se trata de los padres,

abuelos y tomando en consideración el tiempo bajo el cual la persona haya fallecido. Es posible

considerar como deficiente la aportación de Caballo (2002) ya que alude a que la conducción del

duelo en los jóvenes se orienta hacia saber sobrellevarlo, comprender los sentimientos, aprender

a vivir con la pérdida y así no tener en gran medida alteraciones emocionales.

Y en contraparte, Domingos y Maluf (2003, citado en Tabares y Estrada et. al.

2019), han confirmado que los adolescentes suelen aplazar el trabajo de duelo, al momento de

que no encuentran alternativas para desahogarse, lo cual es conformado a través de los resultados

de la investigación los cuales han arrojado que los adolescentes presentan mayor dificultad para

sobrellevar duelos de personas cercanas a ellas, principalmente: Tíos, abuelos, padres, amigos.

Finalmente, por lo que concierne a cuando el fallecido es algún padre de familia, se

confirmó el aporte por parte de Gamo y Pazos (2009) el cual establece que los duelos más

frecuentes y que presentan mayores alteraciones en los adolescentes son: el duelo por los padres,

ya que la pérdida de los mismos supone una crisis que puede influir, decisivamente, en la

54
constitución de la personalidad. Lo anterior es conformado a través de la investigación ya que

cuando el duelo es producto de la muerte de la figura materna o paterna se presentan: episodios

de tristeza, descontrol emocional, sensaciones de que el fallecido aún está presente, conductas de

evitación que involucran no pasar por lugares a los cuales se acudía con esa persona o lugares

que generan recuerdos de la misma.

55
VII. Conclusiones.

Los resultados de la presente investigación cuantitativa, exponen la relación existente

entre el tiempo transcurrido de la pérdida y la cercanía del fallecido con la presencia de síntomas

depresivos en adolescentes, a fin de comprender y comparar si el tiempo transcurrido de la

pérdida influye en la intensidad del duelo y en la manifestación de síntomas.

En este sentido, se retoma el problema de investigación inicial, el cual establece que el

duelo repercute en la vida de las personas en diversos ámbitos y niveles: físico, emocional,

cognitivo y social, además de que actúa sobre los pensamientos, estados de ánimo, sentimientos

y hábitos. Debido, a la carencia de estudios en adolescentes y al impacto que tiene la muerte en

la vida cotidiana es relevante estudiar el duelo en dicha etapa. Esto, debido a que los estudios

actuales están mayormente enfocados hacia una perspectiva cualitativa y centrada en población

adulta.

Por lo que concierne, a las hipótesis planteadas a lo largo de la investigación, se aceptó

la primera de trabajo de carácter nulo la cual planteaba que El tiempo se correlacionará

negativa y significativamente con la presencia de síntomas depresivos si el tiempo transcurrido

de la pérdida es menor, ya que en los resultados obtenidos, el tiempo no es determinante de que

a mayor tiempo, se incrementen o disminuyan los síntomas depresivos.

Siguiendo la misma línea, a través de obtenido la segunda hipótesis de trabajo se aceptó

en su carácter alterno, la cual planteaba que La presencia de síntomas depresivos será mayor si

el fallecido es cercano. Lo cual es confirmado ya que en el caso de los padres, existió una

correlación mucho más significativa entre los factores que abordaba el instrumento, a diferencia

de los otros familiares, tomando en cuenta lo anterior se puede inferir que, la figura materna y

56
paterna suele ser con la que mayor parte del tiempo se está en relación ya que el interacción se

da desde el nacimiento y es necesaria en primera instancia para sobrevivir.

Ahora bien, por lo que concierne a la hipótesis conceptual, se trabajó a partir del aporte

de Vedia (2016), la cual argumenta que: La duración y la forma de duelo influirá con el tipo de

relación o parentesco que el adolescente tiene con el fallecido, es decir, si la relación era

estrecha podría complicarse la asimilación de la muerte. Una vez revisados los resultados, se

concluyó que se aceptó la hipótesis, ya que las correlaciones arrojaron una mayor concentración

en alteraciones emocionales, vacío y sin sentido, y presencia del fallecido, en familiares

cercanos entre ellos: Abuelos, Padres y Tíos. Bajo esto, se puede inferir que en las familias

tradicionales mexicanas, así como en la cultura se le da mucho mayor peso a las tradiciones que

involucran la convivencia entre figuras maternas y paternas.

Pasando a otro aspecto, es importante destacar que la mayor parte de la población reporta

haber vivenciado pérdidas de uno u ambos abuelos, sin embargo los síntomas que se presentan

ante la pérdida no suelen ser tan evidentes a diferencia de la pérdida de un padre, esto por una

parte puede deberse al tiempo transcurrido bajo el cual el familiar convivio con la persona, ya

que en algunas ocasiones, la pérdida pudo haber ocurrido antes del nacimiento del participante

o en otro escenario, el abuelo pudo formar parte de la crianza del participante.

Por otra parte, cuando la población reportó que el fallecido era un padre o madre se

encontró, que se puede desarrollar alusiones que involucran visualizar al fallecido, alteraciones

emocionales las cuales pueden incluir: episodios de tristeza prolongados, cambios drásticos de

57
humor, incapacidad para poder regular emociones de manera funcional. Todo esto,

posiblemente a que el tiempo que se pasa con los padres desde edades tempranas trae consigo la

creación de un lazo emocional fuerte, el cual al verse interrumpido puede traer consigo

regresiones que eviten que el duelo sea superado de manera normal y traiga consigo las

alteraciones antes mencionadas.

Además, cuando el fallecimiento es de un primo, la población muestra tener menor

cantidad de alteraciones emocionales, en media que el tiempo avanza, esto quiere decir que a

mayor tiempo transcurrido de la pérdida, habrá una menor probabilidad de que se presenten

alteraciones emocionales, esto debido a que la cercanía con el fallecido puede no ser un factor

que suscite un duelo de manera intensa, a diferencia de como lo sería con alguno de los padres,

abuelos.

Un punto a tomar a consideración, es que el duelo se vive en una forma distinta en cada

adolescente, por lo que dependerá de las capacidades tanto: cognitivas, psicológicas y sociales el

modo en el que lo enfrente. Es decir, que las diferentes formas de afrontamiento pueden ser

diversas ya que no sólo influye la pérdida misma del ser querido, sino que también se involucran

características de la personalidad, circunstancias existentes antes y durante la pérdida, la

combinación de estos factores influye en la forma e intensidad en la que se vivirá el proceso de

duelo. Por otra parte, se concluye que los sentimientos se modifican en el momento y durante el

proceso de la pérdida, a su vez se observa la capacidad que poseen los adolescentes para superar

duelos.

58
Cabe mencionar, que es posible que algunos adolescentes experimenten síntomas no

descritos en la presente investigación, sin embargo el enfoque de los mismos estuvo basado en

los efectos del duelo más recurrentes bajo la revisión de la literatura cognitiva conductual, e

investigaciones cuantitativas.

Finalmente, se sugiere que en futuras investigaciones se amplíe la muestra de los

participantes y se extienda la investigación a estudiantes adolescentes que conforman la

educación privada, así como la utilización de otro enfoque psicológico para abordar el duelo en

la adolescencia. A sí mismo, es importante considerar que el duelo es una experiencia que no

solo se suscita ante la muerte de un ser querido o cercano, si no que el dolor sentimental puede

ser provocado por otras pérdidas importantes como la muerte de una mascota.

59
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64
Apéndices

65
Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Estudios Superiores Zaragoza

Emociones y Duelo.
El siguiente cuestionario tiene como propósito evaluar los síntomas asociado al duelo, que se pueden presentar
en relación con la pérdida de un ser querido. Lea atentamente, no hay respuestas correctas o incorrectas, estas
serán anónimas, con fines académicos y estadísticos. Por tanto, se le pide trate de contestar lo más sincero
posible.

Datos Generales:
Sexo: H__ M__ Edad: _____

Escolaridad: Primaria Secundaria Bachillerato Licenciatura

Cuál es tu parentesco con la persona fallecida? ___________

Cuál es el tiempo que ha trascurrido tras la pérdida de esa persona? ___________

Instrucciones:
Para cada afirmación de la siguiente tabla marque con una equis (X) la opción que
más se adapte a su experiencia. Se darán los siguientes valores: (1)Nunca, (2) Raras

Algunas veces
veces, (3) Algunas veces, (4) A menudo y (5) Siempre.
Raras Veces

A menudo
Siempre
Nunca

1. Pienso tanto en la persona que ha fallecido que me resulta difícil hacer las cosas como las 1 2 3 4 5
hacía normalmente.
2. Los recuerdos de la persona que murió me agobian. 1 2 3 4 5

3. Siento que no puedo aceptar la muerte de la persona fallecida. 1 2 3 4 5

4. Anhelo a la persona que murió. 1 2 3 4 5

5. Me siento atraído por los lugares y las cosas relacionadas con la persona fallecida. 1 2 3 4 5

6. No puedo evitar sentirme molesto con su muerte. 1 2 3 4 5

7. No puedo creer que haya sucedido 1 2 3 4 5

8. Me siento aturdido por lo sucedido. 1 2 3 4 5


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9. Desde que esa persona murió me resulta difícil confiar en la gente. 1 2 3 4 5

10. Desde que murió siento como si hubiera perdido la capacidad de preocuparme por la gente. 1 2 3 4 5
11. Desde que murió me siento distante de las personas que me preocupaban. 1 2 3 4 5

12. Me siento solo en la mayoría parte del tiempo desde que esa persona falleció. 1 2 3 4 5

13. Siento dolores en las mismas zonas del cuerpo que le dolía a la persona que murió. 1 2 3 4 5

14. Tengo alguno de los síntomas que sufría la persona que murió. 1 2 3 4 5

15. Me desvío de mi camino para evitar los lugares que me recuerda a la persona que murió 1 2 3 4 5

16. Siento que la vida está vacía sin la persona que murió. 1 2 3 4 5

17. Escucho la voz de la persona fallecida hablándome. 1 2 3 4 5

18. Veo a la persona que murió de pie delante de mí. 1 2 3 4 5

19. Siento que es injusto que yo viva mientras que esa persona murió. 1 2 3 4 5

20. Siento amargura por la muerte de esa persona. 1 2 3 4 5

21. Siento envidia de otras personas que no han perdido a nadie cercano. 1 2 3 4 5

¡Gracias por su participación!

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