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Biblioteca Pública N° 117, ‘Víctor Domingo Silva’ d e Ovalle

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EL VALLE LIMARÍ Y SUS PUEBLOS


Estudio histórico de la gestación de los poblados del Limarí, siglos XVI-
XVI-XX

Guillermo Pizarro Vega

Obra Financiada por el Gobierno Regional de Coquimbo a través del programa de


difusión de la Cultura y las Artes.

Reg. Prop. Intelectual N° 120470

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Prólogo

Los pueblos que no estiman su pasado, no importando cuan modesto o


ilustre pueda ser; que no conservan su memoria colectiva, y ocupados del
"progreso" relegan su historia al desván del olvido como simple curiosidad o
pasatiempo de algunos, pero sin ningún efecto en la vida contemporánea; esos
pueblos, por muy prósperos que puedan llegar a parecer, adolecerán de una
cojera del alma que es el menoscabo de su identidad.

El libro que el lector acaba de abrir es de aquellos que vienen a llenar esta
clase de vacíos y que constituyen un enriquecimiento para el espíritu local, aporte
en este caso referido al valle del Liman y sus pueblos localizados en el Norte
Chico de nuestra larga geografía. El autor no es ningún primerizo, y de hecho ya
nos ha regalado con dos producciones de historia genealógica donde nos introdujo
al fascinante tema del origen y desarrollo de la estructura familiar en su tierra. Es
particularmente destacable que esta obra haya nacido de un autodidacto respecto
del tema que nos presenta. Ella no es así fruto de una motivación profesional o
económica, mucho más que eso, ha sido gestado por el motor ineludible de una
vocación que ha encontrado su cauce entremezclada en las obligaciones del autor
como Dibujante Técnico. Tal vez pueda decirse de Guillermo Pizarro que es de los
que "de su profesión come, pero de su vocación vive". La falta de preparación
formal en ' disciplinas históricas no ha sido sin embargo obstáculo para el buen
desarrollo de las investigaciones del autor. De hecho, basta leer sus trabajos para
darse cuenta que están fundamentados en fuentes de primera agua, originales que
ha sabido compulsar muy bien con la bibliografía impresa que supo encontrar.
Treinta tres pueblos del Norte Chico tienen su historia condensada en las
páginas que siguen. Quince ubicados en el Valle del Liman Bajo; doce en el de
Liman Alto, y seis en el de Río Hurtado. Estas historias particulares tienen,
obviamente, un denominador común, que es el estar engarzadas en la tradición
cristiana occidental traída desde España por los conquistadores y desarrollada por
sus descendientes a partir de una cultura indígena subyacente y con un aporte
étnico de origen africano. Desde este punto de vista, las reflexiones que produzca
la lectura de este libro, pueden extrapolarse, con las variantes de cada caso, a
innumerables localidades, valles o regiones i chilenas, lo que señalo para destacar
la proyección que puede darse al libro si es leído con la debida curiosidad, y por lo
tanto de la potencial contribución de un trabajo como este al conocimiento de la
chilenidad; de lo que es propiamente nuestro.

Como el autor explica, es una constante que las denominaciones de los


pueblos de hoy correspondan a los de las estancias y haciendas que les dieron

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origen hace más de cuatro siglos. El autor va llevando el hilo de las historias
locales a través de las diferentes organizaciones administrativas y eclesiásticas
que rigieron los valles de su interés, en un proceso cuyo más remoto anteceden-te
se encuentra en las mercedes de tierras que la Corona asignaba a los
conquistadores con el doble propósito de premiar largos servicios en la conquista,
y por otro lado de establecer a los castellanos para sentar la base de una
ocupación permanente bajo el sello de la Majestad Católica. El reparto inicial y la
gradual ocupación de la tierra ocurrieron desde mediados del s. XVI y hasta fines
del s. XVI y hasta fines del XVII en el país. En el territorio que abarca este libro la
merced más antigua la recibió en 1550 el capitán Pedro de Cisternas, compañero
de Valdivia en la fundación de Santiago nueve años antes, y uno de los dos
sobrevivientes de la destrucción de La Serena en 1549. Sotaquí tiene así el
privilegio de ser el más antiguo emplazamiento hispano en el Limarí. Otras
asignaciones de ese siglo, fueron las cuatro mil cuadras que recibió en 1572, en lo
que hoy es Barraza, otro compañero de Valdivia y poderoso vecino de La Serena
como fue Diego Sánchez de Morales; le siguen las tierras de Pachingo merced a
Vasco Hernández Godínez en 1576 y las de Samo Alto con que fue agraciado el
capitán Martín de Elvira en 1579. A la actividad minera de los primeros años de la
conquista fue gradualmente añadiéndose la crianza de ganado tan necesario para
la guerra, como para el transporte, trabajo y alimentación. La producción agrícola
se manifiesta en tercera instancia, cuando las haciendas y sus poblados aledaños
ya han conformado una población estable.

Distinta suerte corren las estancias de tradición colonial. Así, mientras la de


Guana y Guanillas, ancestral propiedad de los Cortés Monroy vinculada en
mayorazgo, yace hoy sepultada bajo las aguas del Embalse la Paloma, la de
Tuquí, que a pesar de su antigüedad, 1598, tuvo más modesta trayectoria, sirvió,
en plena República, como asiento de la capital de provincia que es hoy la ciudad
de Ovalle. La de Limarí, propiedad de los descendientes de Francisco de Aguirre
con su apellido y después con el de Pastene, era una gran unidad económica de
dos leguas cuadradas donde existía una industria de jarcias, calderería, viñas y
molino de pan. A mediados del s. XVII la de Pachingo contenía apreciable cantidad
de ganado equino, ovino caprino, y a comienzos del siguiente mostraba una
diversidad productiva que incluía vino, aguardiente, y cordobanes, aparte sus
sementeras de trigo. Otra hacienda - industria de envergadura fue la enorme
estancia de Quiles, antigua propiedad de los Pastene a la cual sus posteriores
dueños jesuitas dotaron de ingente capacidad productiva en cueros, sebo, charqui,
jabón, vino, aguardiente y trigo, bienes que en gran medida eran exportados al
Perú. La de Sotaquí, de los Pizarro a mediados del XVIII, aparte de las más

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usuales industrias viníferas y de pan, manejaba un trapiche de oro. En Guallillinga,
también de los Pastene, el autor encontró tropas de animales de carga y trabajo y
huerta de árboles. Monterrey, en fin, tenía por su parte potreros de cordillera para
sus ganados y huertas frutales en el plano. Ofrece el autor en este aspecto un
apreciable material para el estudio de la historia económica de nuestro país
durante el período español.

Las encomiendas, institución típica de la conquista de América, que


intentaba canalizar a través de los encomenderos el tributo que los nativos debían
a la Corona en su calidad de vasallos buscando a la vez su evangelización en la fe
católica, se transformó casi siempre en una fuente de mano de obra barata para el
trabajo organizado por los europeos primero en las minas y lavaderos de oro y
más tarde en las estancias de ganado y haciendas agrícolas. Muchos de los
terratenientes del Liman' fueron a la vez encomenderos de los naturales de la
región. Una de las encomiendas de mayor envergadura en el sector fue la de
Guamalata que la familia Marín supo conservar durante cinco generaciones. Los
indios de Guamalata eran ocupados en el trabajo de las haciendas de Tamelcura y
Monterrey como en el mineral de Tamaya, todos de propiedad de los Marín. Diego
Sánchez de Morales trasladó a sus indios del Huasco a cuidar los ganados que
tuvo en Pachingo, mientras los indios que recibió Pedro Cortés Monroy en Illapel,
en 1573, los trasladó a Guana donde constituyeron el pueblo de indios de este
nombre hasta la extinción de las encomiendas en 1791. Otro pueblo de indios fue
el de San Agustín de Sotaquí establecido en 1585 como cabecera de la Doctrina
de Limarí, el cual recibió indios trasladados por sus encomenderos desde otros
sectores del Limarí e incluso desde el Tucumán. En 1640 era su encomendero en
segunda vida el capitán Jerónimo Pastene y Aguirre.

El establecimiento de las estancias traía aparejada la creación de oratorios


y capillas que serian la base de futuras iglesias y parroquias. A la vera de ellas
empiezan a formarse las que serían la base de futuras iglesias y parroquias. A la
vera de ellas empiezan a formarse las aldeas que son el antecedente de los
actuales pueblos. Al correr del tiempo muchas de ellas adquirieron la categoría de
"villas", y las capillas fueron el antecedente de las futuras parroquias. Este
proceso, muy bien descrito en cada caso por Guillermo Pizarro, constituye el
corazón del libro.

El acendrado espíritu religioso de nuestros antepasados como hijos de su


católica patria se manifestó fuertemente en la proliferación de capillas particulares
en las haciendas. La Iglesia de San Antonio de la Mar ya existente en la estancia
de Barraza en 1648 se transformó en la Parroquia de este nombre establecida

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siglo y medio más tarde. En Limarí aparece coetánea mente la iglesia de San
Nicolás de la Buena Vista, y en La Chimba y Guana la Iglesia de San Diego de
Alcalá y la Viceparroquia de la Vera Cruz respectivamente. Son las más antiguas
detectadas por el autor en el Limarí. La de Nuestra Señora Del Rosario de
Guatulame consta desde 1677, y del año siguiente el templo de San Vicente Ferrer
en Tuquí. Desde fines del siglo figura la Viceparroquia de Nuestra Señora del
Rosario en Pachingo. Durante los siglos XVIII y XIX continúan erigiéndose lugares
de culto privado en forma de oratorios capillas o iglesias en forma cada vez más
extendida. La primera organización territorial aparece dada por las Parroquias que
en el territorio en cuestión fueron tres; la de San Antonio de Barraza para el Limarí
Bajo, la de Corpus de Sotaquí para el Limarí Alto, y la de Andacollo para el Río
Hurtado. Estas tres, más otras cuatro, constituían la jurisdicción del Corregimiento
de Coquimbo. Esta estructura fue cambiada a fines del s. XVIII en todo el país al
dividirse los Corregimientos o Partidos en Diputaciones. De las veinticuatro que
constituyeron el Partido de Coquimbo, dieciséis cayeron el los valles del Limarí y
Río Hurtado, y a su vez se extinguieron con la Constitución de 1833 que creó las
Subdelegaciones como parte de las Gobernaciones Departamentales. Dieciséis
son también las Subdelegaciones que el autor señala en su territorio aunque no
necesariamente corresponden a las anteriores Diputaciones. La ciudad de Ovalle,
fundada en 1831, proveyó de una capital para la Gobernación que tomó su
nombre. Este panorama administrativo volvió a modificarse a fines del s. XIX con
la Ley de la Comuna Autónoma, cuando el Departamento de Ovalle quedó
compuesto de siete Comunas, a saber Ovalle, Tongoy, Punitaqui, Monte patria,
Rapel, Sotaquí y Samo Alto. La última modificación administrativa tuvo lugar en
1975 cuando el Departamento de Ovalle se transformó, con algunas variantes, en
la Provincia del Limarí.

Carlos Celis Atria

Miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía

Santiago, Junio de 2001

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Índice
Pág.
Prologo ……………………………………………………………………………………………………………………………………………… 3
Índice …………………………………………………………………………………………………………………………………………………. 6
Introducción ……………………………………………………………………………………………………………………………………. 8

I.- LA DIVISIÓN PÓLITICA-ADMINISTRATIVA DEL VALLE DEL LIMARÍ ………. 10

A) Período Colonial ……………………………………………………………………………………………………………………… 10


Diputación del Valle del Limarí Bajo ……………………………………………………………………………………. 10
Diputación del Valle del Limarí Alto ……………………………………………………………………………………… 11
B) Período Republicano ……………………………………………………………………………………………………………. 12

II.- PUEBLOS DEL VALLE DEL LIMARÍ BAJO ……………………………………………………………… 14

La Villa de San Antonio del Mar de Barraza …………………………………………………………………… 15


Tuquí …………………………………………………………………………………………………………………………………………………. 20
Limarí ………………………………………………………………………………………………………………………………………………… 22
La Chimba ………………………………………………………………………………………………………………………………………. 24
San Julián ……………………………………………………………………………………………………………………………………….. 26
Tabalí …………………………………………………………………………………………………………………………………………………. 29
La Torre ……………………………………………………………………………………………………………………………………………. 31
Salala ………………………………………………………………………………………………………………………………………………… 33
Pachingo ………………………………………………………………………………………………………………………………………….. 35
Peñablanca …………………………………………………………………………………………………………………………………….. 37
Punitaqui ………………………………………………………………………………………………………………………………………….. 39
Talca …………………………………………………………………………………………………………………………………………………… 41
Quiles …………………………………………………………………………………………………………………………………………………. 43
Los Alcones …………………………………………………………………………………………………………………………………….. 45
Zorrilla ………………………………………………………………………………………………………………………………………………… 47

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III.- PUEBLOS DEL VALLE DEL LIMARÍ ALTO ……………………………………………………………… 50

Sotaquí ……………………………………………………………………………………………………………………………………………….. 52
Guallillinga …………………………………………………………………………………………………………………………………………. 55
Monterrey (Monte Patria) ……………………………………………………………………………………………………………. 57
Juntas y Rapel …………………………………………………………………………………………………………………………………. 60
Mialqui …………………………………………………………………………………………………………………………………………………. 63
Carén ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………. 64
Tulahuén ……………………………………………………………………………………………………………………………………………… 66
El Palqui ……………………………………………………………………………………………………………………………………………… 68
Guana y Guanillas …………………………………………………………………………………………………………………………. 70
Guatulame …………………………………………………………………………………………………………………………………………. 72
Chañaral Alto ……………………………………………………………………………………………………………………………………. 74

IV.- PUEBLOS DEL RÍO HURTADO …………………………………………………………………………………….. 76

Antecedentes Históricos ……………………………………………………………………………………………………………… 76


Economía y Desarrollo …………………………………………………………………………………………………………………. 77
Guamalata ………………………………………………………………………………………………………………………………………….. 78
Samo Alto ……………………………………………………………………………………………………………………………………………. 80
Samo Bajo ………………………………………………………………………………………………………………………………………….. 82
La Recoleta (Higuerillas) …………………………………………………………………………………………………………….. 84
Tabaqueros ……………………………………………………………………………………………………………………………………….. 87
Tongoy ………………………………………………………………………………………………………………………………………………….. 89
Noticias sobre otros pueblos del Río Hurtado …………………………………………………………………….. 91
Guampuya, La Cortadera, Corral Quemado ………………………………………….……………………………. 91
Hurtado ……………………….………………………………………………………………………………………………………………………. 92
El Romeral …………………………………………………………………………………………………………………………………………. 93

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Introducción

El proceso histórico que se desarrolló en el Valle del Liman desde los


primeros anos del periodo llamado la Colonia, estuvo marcado por las constantes
políticas-administrativas que impuso la corona española en las Indias americanas,
las que en general fueron similares para todas las colonias. De esta manera en el
sector hoy llamado del Norte Chico, la mayoría de las grandes extensiones de
tierras llamadas en la Colonia de "pan llevar", por su posibilidad de siembra y
riego, fueron otorgadas como mercedes de tierra a los principales conquistadores
y sus descendientes en el siglo XVI. Las restantes tierras dichas "vacas", por
vacantes, generalmente terrenos de secano o tierras marginales, de igual forma se
adjudicaron a personajes de menor relevancia en el sistema político impuesto por
la corona española. Situación ya consolidada a inicios del siglo XVII.

Una vez asentado el propietario en sus haciendas, construido a su vez su


casa patronal y lagar, la acendrada impronta religiosa de la época creaba las
condiciones para el levantamiento del oratorio o capilla, necesidad que en el caso
de poseer alguna encomienda menor de indios junto al dominio de servidumbre de
antigua extracción africana, se tomaba imperiosa para la impartición de los
sacramentos y el oficio religioso.

Lentamente entonces, comienza en tomo a la iglesia del lugar, un creciente


poblamiento que incluía la casa parroquial, la de los sirvientes y otros.
Paralelamente, conforme avanzara la época colonial como asimismo los
parámetros económicos incentivaran el establecimiento de comerciantes y
habilitadores de empresas mineras, se comienza gestar la formación de la aldea,
la cual aledaña a la hacienda que le dará el nombre, tomará a independizarse de
ésta hasta constituirse en un pueblo autónomo.

El proceso descrito, con mayor o menor intensidad, será la constante que


defina la formación de los pueblos que en su mayoría conforman la actual
provincia del Limarí. Es por ello que es imprescindible remitirse a los orígenes, los
que de una u otra forma nos llevan a registrar la historia de las antiguas haciendas
y estancias, que los gestaron.

Este estudio pretende entregar, hasta donde nuestra investigación alcance,


el origen y desarrollo que caracterizó a los pueblos limarinos, desde el período
colonial inicial hasta llegar generalmente hasta los inicios del siglo XX. Para ello
hemos sectorizado al área geográfica limarina en dos grandes sectores: Limarí
Bajo y Limarí Alto. A los que sumaremos el valle del Río Hurtado.

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La investigación ha tomado como base la documentación testamentaria,
que generalmente la hemos tomado de la abundante bibliografía genealógica de
nuestra región, además de la complementación que nos entregó la consulta de los
archivos parroquiales limarinos, archivo nacional y otros, todo ello sumado a la
valiosa información recogida por la bibliografía histórica regional.

Hemos creído necesario entregar esta obra, como una manera de conservar la
memoria histórica que dio origen a los poblados del Limarí, con una clara intención
de llegar con este conocimiento a cada uno de los sectores que lo inspiraron,
principalmente al alumnado rural que en general desconoce la importancia
histórica que sus pueblos tuvieron, para en definitiva lograr aquella conciencia que
recoja el valor patrimonial de nuestro amado suelo limarino.

Guillermo Pizarro Vega


Valle del Liman, otoño del 2001

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I.-LA DIVISIÓN POLÍTICA-ADMINISTRATIVA DEL VALLE DE LIMARI:


A) Período Colonial:

Durante el primer período colonial todo el amplio Corregimiento de


Coquimbo (correspondiente a grandes rasgos con la actual IV Región), se
organizó territorialmente en siete Curatos o Parroquias principales1. El valle del
Limarí entonces lo conformaron los Curatos de San Antonio del Mar de Barraza y
Corpus de Sotaquí; por su parte el valle del Río Hurtado perteneció al Curato de
Andacollo. Cada una de estas unidades independientes, los Curatos, tenía como
autoridad representativa al Teniente de Corregidor quien era designado por el
Cabildo que sesionaba en La Serena. No obstante lo anterior, la entidad política
principal, el Cabildo que funcionaba en el único centro urbano existente, la citada
ciudad de La Serena, año tras año designaba a su vez a los llamados Alcaldes de
la Santa Hermandad, quiénes ejercían una labor fiscalizadora e impartían justicia
en los valles principales de Elqui y Limarí. Los designados eran tres, uno para el
valle del Elqui y dos para el valle del Liman; en esto se reconocía la división virtual
del territorio limarino en Limarí Bajo y Alto.

Posteriormente el año 1786,1a aplicación de la Ordenanza de Intendentes


implementada en todo el territorio chileno, introdujo una nueva administración
política en la zona que estudiamos habiéndose creado entonces los partidos de
Coquimbo e Illapel. De esta manera el Partido de Coquimbo se dividió en un total
de veinticuatro Diputaciones, cuyas autoridades al principio fueron llamadas
ministros diputados.

En el año de 1789, se redactó un Informe sobre el entonces llamado Partido


de Coquimbo, sobre el estado de las Diputaciones y los tenientes o diputados que
ejercían en éstas. Fue elaborado por el subdelegado don Andrés Fernández
Campiña a expreso pedido del entonces Presidente don Ambrosio O'Higgins2.

Diputaciones del valle de Limarí Bajo:

1°) Pachingo, que limitaba al norte con las salinitas de Tongoy, al sur con el
río Limarí y la diputación de Barraza; al oeste con el mar pacífico, incluido el cerro
del Tangue; y al este con la diputación de Limarí y el cerro Tamaya. En ese año
ejercía como diputado don Juan Agustín Collados.

1
Pinto Rodríguez, Jorge: “La Serena en el Sabih”; U.C.V. 1983: pág. 21
2
Cobos, María Teresa: “La División Política-Administrativas de Chile (1841-1811)”; anexo V, págs. 135 a
143

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2°) Limarí, la que limitaba al norte con las diputaciones de Pachingo,
Tongoy y Guamalata; al sur con el río Limarí y las diputaciones de La Chimba y
Barraza; al oeste con el mar, y al este con la diputación de Guamalata. Diputado
era don Francisco de la Rivera.

3°)La Chimba, sus límites eran: al norte con el río Limarí; al sur con la sierra
de Punitaqui, incluyendo su asiento y minas; al oeste con la diputación de Barraza;
y al este con la diputación de Sotaquí. Diputado: don Manuel Urquieta.

4°)Barraza, lindaba al norte con el río y la diputación de Limarí; al sur con la


diputación de Peñablanca; por el oeste con el mar; y por el este con la diputación
de La Chimba, incluyendo los confines de Tabalí. Estaba a cargo del diputado don
Andrés de la Vega y Galleguillos.

5°)Peñablanca, limitaba al norte con la diputación de Barraza; al sur con el


Partido de Cuz-Cúz en el Totoral, incluyendo los minerales de Talca y Amolanas;
por el oeste con el mar pacífico; y al este con la diputación de Combarbalá en la
sierra del Espíritu Santo y Quiles, inclusives. Ejercía como diputado el patriarca del
lugar don Gabriel de Santander Araya.

Diputaciones del Valle de Limarí Alto:

6°) Guatulame, limitaba al norte con la diputación de Monterrey; por el sur


con la de Combarbalá; por el este con la sierra de Cárcamo, inclusive, en los
confines de las diputaciones de Cogotí y Carén; y por el oeste con La Chimba en la
sierra de Punitaqui. Diputado: don Abetino Larrondo.

7°) Carén, que por el norte limitaba con la diputación de Juntas en las
sierras de Tulahuén y Mostazal; por el sur con las correspondientes de Cogotí y
Guatulame, en las sierras de San Lorenzo y Cárcamo; por el este con la cordillera
de los Andes; y por el oeste con la diputación de Guatulame en la punta de Guana;
por el oeste con la de Sotaquí, incluyendo Tamelcura. Diputado, don Pablo
Ceballos Egaña.

8°)Sotaquí, la que al norte limitaba con la de Guatulame; al sur con la de


Monterrey; al este con las diputaciones de Monterrey e Higuerillas; y por oeste con
la correspondiente a La Chimba en la cuesta de Guallillinga. Diputado, don
Francisco Javier González.

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Además para el sector del Río Hurtado se incluían las Diputaciones de
Guamalata, Higuerillas, Samo Alto y Andacollo. También las correspondientes a
Combarbalá y Cogotí.

B) Período Republicano:

Luego del proceso independentista y logrado la instauración del período


republicano, la división política administrativa debió necesariamente modificarse, lo
que en el área de nuestro estudio Limarí sería especialmente concretada al
crearse el Departamento de Ovalle, habiéndose implementado posteriormente la
Constitución del año 1833 que creara las Gobernaciones Departamentales. Así,
las Diputaciones fueron reemplazadas por las Subdelegaciones, modificándose en
parte los antiguos límites territoriales. Las plazas designadas para el sector de
Limarí Bajo fueron las Subdelegaciones de Tamaya, La Torre, Barraza, San Julián,
Punitaqui y La Chimba. Para Limarí Alto correspondieron las Subdelegaciones de
Monte Patria, Mialqui; Rapel, Carén y Guatulame. Al valle del Río Hurtado lo
conformaron las correspondientes de Guamalata, Recoleta y Samo Alto. El año
1854 se incluyeron además la de Pachingo para Limarí Bajo y la de Agua Amarilla
para el Limarí Alto, también Panulcillo para Río Hurtado3.

En ambos casos. Diputaciones y Subdelegaciones, constituían territorios


que incluían a su vez como distritos, a otros poblados y asentamientos mineros,
los cuales dependían políticamente de los entes administrativos antes nombrados.
De estos pueblos vamos a entregar los antecedentes primeros que gestaron su
nacimiento, privilegiando a aquellos de mayor antigüedad y que constituyeron los
de mayor importancia para el desarrollo posterior de la amplia área del valle del
Limarí.

La anterior división política administrativa será modificada por la


implementación de la reforma civil dictada el año 1891 y puesta en práctica el año
1894. De esta forma en el entonces Departamento de Ovalle se crean 7 Comunas
independientes: 1°) La de Ovalle cuyo territorio fue dividido en dos
Subdelegaciones; 2°) Tongoy, incluyendo a las Subdelegaciones de Pachingo y La
Torre; 3°) Punitaqui, la que incluyó a las correspondientes de Punitaqui, Barraza,
San Julián y La Chimba; 4°) Samo Alto, incluyendo como Subdelegaciones a
Samo Alto, Recoleta y Hurtado; 5°) Monte Patria, con las de Monte Patria, Mialqui
y Guatulame; 6°) Sotaquí, incluyendo a Sotaquí, Panulcillo y Guamalata; y
finalmente 7°) Comuna de Rapel, la que comprendía las Subdelegaciones de
Rapel, Agua Amarilla y Carén.

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Pizarro Vega, Guillermo: “Formación c/e la Sociedad Ovallina "; Ovalle 1999. págs. I4-15.

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Con la regionalización implementada por el gobierno militar el año 1975, el
antiguo Departamento de Ovalle cambiaría su nombre por el actual de Provincia
del Limarí, habiendo sufrido la pérdida de una parte de su antiguo territorio, al
pasar el sector de Tongoy a la Provincia de Elqui y específicamente a la Comuna
de Coquimbo. Por otra parte, sumó al antiguo Departamento de Combarbalá,
quien habiéndose transformado en Comuna, se sumaría a las correspondientes de
Punitaqui, Monte Patria, Río Hurtado y Ovalle.

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II.- PUEBLOS DEL VALLE DEL LIMARÍ BAJO:

El sector llamado en la Colonia Liman Bajo, se correspondía con la


jurisdicción eclesiástica que tuviera la Parroquia de San Antonio del Mar de
Barraza, creada el año 1680. Sus límites comenzaban por el oriente con el lugar
llamado de la Puntilla de Guamalata, llegando a su margen poniente con el océano
Pacífico; por el norte comenzaba en el sector de la hacienda de Pachingo y por el
sur alcanzaba hasta la quebrada de Amolanas.

Siguiendo el curso del río Limarí, se encontraban como haciendas


principales las de Tuquí, Limarí, La Chimba, San Julián, Tahalí, La Torre, Barraza y
Sálala. En el sector costero se inscribían las estanias de Pachingo, Fray Jorge,
Talinay, El Teniente, La Cebada y el asiento minero de Talca. Por su parte, en el
área del secano interior, se destacaban las estancias de Quites, Zorrilla, Alcones.
Peñablanca, Las Damas, La Calera, Urituguasi (hoy Chalinga), Los Canelos y los
asientos mineros de unitaqui Tamaya.

Como antes hemos dicho, la mayoría de estas haciendas dio origen a los
correspondientes poblados que llevaron su nombre. Por su parte la antigua
extensión de sus territorios será consecuentemente dividido, a medida que las
antiguas familias propietarias aumentaron de número y demandaron su parte
fragmentando las haciendas. Como un caso muy particular del área del Norte
Chico, también en el valle del Limarí Bajo la propiedad indivisa de antiguas
haciendas y estancias dio origen a las llamadas Comunidades agrícolas, donde se
tienen derechos al usufructo común de estas tierras.

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LA VILLA DE SAN ANTONIO DE BARRAZA

Origen:

La primera noticia que dice relación con el área geográfica que comprende
el actual poblado de Barraza está fechada en el año 1571, primer siglo colonial
también llamado de la Conquista. Es aquí cuando se otorga por el gobernador de
entonces don Rodrigo de Quiroga, una merced de 4.000 cuadras de tierra al
capitán Diego Sánchez de Morales, conquistador que vino con don Pedro de
Valdivia y estuvo entre los fundadores de Santiago y La Serena4. Las Tierras en
cuestión, se ubicaban en el Limarí Bajo5, a continuación de la estancia de Tabalí,
propiedad en aquellos años del capitán Juan de Mendoza Buitrón.

El capitán Sánchez de Morales, quien además poseía otras propiedades en


el sector6 ocupará estas tierras sólo como depositarías de sus ganados, los cuales
cuidaban indios que fueran de su encomienda. Por deudas que contrajo con el
Convento de La Merced la dicha propiedad es rematada en pública almoneda por
Gregorio Quiroz, carpintero que había logrado gran fortuna con la participación que
le cupo en la reconstrucción de La Serena, luego de la destrucción que la había
afectado por el levantamiento indígena del año 1549. A su muerte ocurrida el año
1620, deja por herencia estas tierras a su única hija doña María Nicolasa Quiroz
Pérez, constituyendo su dote al casar el año 1630 con el capitán Antonio Barraza
Crespo quien era natural del valle de Elqui. Será este en realidad el que radicará
definitivamente en el área, siendo el que asimismo erigirá el primer templo del
sector, llamado de San Antonio en la Mar y la Purísima Concepción, como es
citado el año 1648, en ese entonces todavía dependiente de la jurisdicción de la
Parroquia del Corpus de Sotaquí7. El capitán Barraza falleció de 90 años teniendo
entierro mayor en la iglesia de San Agustín de La Serena en fecha de 4-11-16898.
Los descendientes del anterior no lograrían conservar para sí las citadas tierras,
logrando a inicios del siglo XIX una hegemonía en el sector don Manuel de Barrios
Villanueva, quien fuera primer Alcalde de la Villa de San Antonio del Mar el año de
1818.

4
De Roa y Urzúa, Luis: “El Reino de Chile”; Valladolid 1945: pág 47
5
Peña Álvarez, Sergio: “La parroquia San Antonio del Mar (1680-1824); La Serena 1995; pág 46
6
Villalobos, Sergio: “Ocupación de Tierras Marginales en el Norte Chico”. Cuadernos de Historia, U de
Ch. 1983
7
Lib. N°1 de Bautismos a fs. 1, Arch. Parroquial de Sotaquí
8
Pizarro Vega, Guillermo: “Familias Fundadoras del Limarí”; Ed. Caburga, La Serena 1997; pág 74

15
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La Parroquia de San Antonio del Mar:

La extrema extensión que tenía La Parroquia del Corpus de Sotaquí, la que


abarcaba las tierras de Limarí Bajo y Alto, incluidas las del valle de Combarbalá,
llevó a la autoridades eclesiástica (Obispado de Santiago), a dividir este territorio
en dos parroquias o curatos, y por la importancia que había adquirido el creciente
poblado que habíase formado en torno a la estancia innominada del capitán
Antonio Barraza, se otorgó la calidad de cabecera parroquial a la iglesia llamada
de San Antonio del Mar y la Purísima Concepción. Este hecho ocurrió el año de
1680, aún cuando ya existía, como antes vimos, el templo inicial. La primera iglesia
erigida en el sector fue destruida por una crecida del río Limarí el año 1690;
reconstruida por aportes de la familia Barraza Quiroz este pervivió hasta el año de
1794. Finalmente el templo actual es el mismo que construyérase el año 1795
según plano de Toesca9.

El primer párroco designado fue el presbítero don Antonio Díaz Gutiérrez,


quien de desempeñara el cargo desde el mes de marzo de 1681 hasta mayo de
1701, y quien después del período de su sucesor Fray Juan de Dios Delgadillos
(mayo 1707 - agosto 1709), volviera a desempeñarse como párroco hasta su
muerte ocurrida en mayo de 172310.

La creación de la parroquia de San Antonio del Mar, vino a acrecentar la


importancia que el poblado tenía en el sector, puesto que los grandes hacendados
del sector del Limarí Bajo comienzan por privilegiar el templo parroquial para
realizar sus compromisos matrimoniales, bautizos de sus hijos, además de ser el
lugar destinado para su entierro final.

Por último diremos que será el nombre dado a su parroquia, el que recibirá
a su vez el poblado, cuando acceda al título de Villa de San Antonio del Mar el año
1818.

Población y economía:

La estancia de los Barraza, como fueron llamadas al principio las tierras


comprendidas en tomo a la iglesia parroquial de San Antonio del Mar, estuvo al
principio destinada a los cultivos de trigo y algunos viñedos, fuera del aporte de la
ganadería más ligada a las tierras altas.

9
Peña Álvarez, Sergio: Op. Cit. Pág 21
10
Olivares, P. Manuel Antonio: “La Parroquia de Barraza”; pág. 19

16
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Sin embargo fue la minería la que caracterizó al poblado de Barraza en su
primera época, donde fue llamado también asiento de minas, esto por la
importancia que tuvieron en sus lares los trapiches de molienda de minerales,
mismos que aprovechaban la corriente fluvial del Limarí para efectuar su trabajo.
De igual manera la cercanía que el poblado tenía con los sectores mineros de
Tamaya y Talca, posibilitó el establecimiento de comerciantes y habilitadores de
faenas mineras. De esta manera en el año 1792 en Barraza poseían Bodegas un
total de 11 personas y se contaba con 4 Pulperías11 .

No obstante la importancia que adquiriere el villorrio como centro urbano,


por su ubicación privilegiada puesto que el llamado camino real (correspondiente a
una de las dos vías principales de traslado hacia el norte), la cantidad de
habitantes encuestados en sus lares nunca fue muy numerosa. Así lo consignan
los antecedentes del primer censo realizado en la zona el año 1778, aquí se
consigna una población de 420 individuos. Ya el año 1813 la población total del
Distrito de Barraza consigna 1.446 habitantes, cifra que a los vecinos de la Villa de
Barraza sumaba los correspondientes a los poblados de Tabalí y La Torre12.

Grupos Raciales:

Conforme a lo que fuera la sábana original del sector del antiguo


Corregimiento de La Serena, Barraza contó desde un principio con los tres grupos
principales que constituyeron la población original en tiempos coloniales: grupo
español o blanco, descendiente de los primeros conquistadores venidos a la zona;
grupo indio, algunos pertenecientes a pequeñas encomiendas y los de estado
libre; y finalmente el grupo mulato, descendientes de antigua extracción africana,
quienes habían sido traídos en condición de esclavitud, y que en propiedad
estaban muy mestizados, tanto con sangre hispana como indígena. El censo antes
citado del año 1778, consigna la siguiente proporción racial para la población
barracina de 420 habitantes: Españoles 110 individuos; Mulatos libres, 246 indiv.;
Mulatos esclavos, 13 indiv.; Indios, 39 indiv.; y Negros esclavos, 12 indiv.13

Otorgamiento del Título de Villa:

Reconocida la importante gestión logística que tuviera la población de


Barraza en la batalla de Sálala, febrero de 1817, lo que sumado al creciente

11
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; 1991; pág. 69
12
Cortés, Hernán: Op. Cit. Pág. 36
13
Cortés, Hernán: Op. Cit. Págs. 36-37

17
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prestigio que como centro urbano habíase consolidado como segundo poblado en
importancia luego de La Serena, fueron argumentos decisivos para que con fecha
de 29 de septiembre de 1818 el entonces Presidente don Joaquín Prieto resolviera
otorgarle la calidad de Villa, tomando el nombre de San Antonio del Mar de
Barraza. Como 1° Alcalde fue designado don Manuel Barrios Villanueva,
prominente vecino del sector dueño de la Hacienda Fray Jorge y tierras en
Barraza, fuera de su actividad como comerciante dueño de Pulpería. El sr. Barrios
era de extracción serénense y radicó en Barraza el año 1790, al casar con doña
Manuela Pizarra del Pozo y Corbalán, familia de antigua extracción limarina.

Creación del Departamento de Ovalle:

El comprobado abandono que afrontaban a principios del siglo XIX, los


habitantes que moraban a lo largo y ancho del valle del Limarí, donde la carencia
de un centro urbano de importancia impedía el establecimiento de un
ordenamiento jurídico político, fue el principal argumento que llevara a las
autoridades de la entonces Asamblea Provincial Constituyente de Coquimbo, a
impulsar la creación de una nueva Villa cabecera Departamental el año 1831. Se
determinó que esta Villa debía de guardar equidistancia con la ciudad de La
Serena y la Villa de Combarbalá. Luego de fracasadas las gestiones para erigir la
villa en los poblados de Sotaqui y Limarí, se aprovecharon los terrenos donados
por doña Micaela Campos en Tuquí. La naciente Villa de Ovalle. obtuvo su nombre
por homenaje al Vicepresidente fallecido en igual año don José Tomás Ovalle14.
Luego de dictado el decreto de fundación el 21 de abril de 1831, una sola voz se
alzó en rebeldía: la Villa San Antonio del Mar de Barraza, cuyos vecinos pensaron
conque esta creación se perdía las prebendas que poseía la antigua villa; todo lo
cual provocara la dictación de un decreto expreso fechado en Santiago en fecha
de 2 setiembre de 1831, donde claramente se señalaba la subordinación de
Barraza al nuevo estamento administrativo: El Departamento de Ovalle, cuya
cabecera se establecía en la Villa de igual nombre15.

No tardó en comprobarse la acertada creación de la Villa de Ovalle, puesto


que fueron todos los habitantes del valle del Limarí los beneficiados con un nuevo
ordenamiento, que posibilitó mejoras en el aspecto comercial, mayor seguridad
policial y sobre todo incentivo al acceso educacional. Barraza no fue ajeno a todo
lo anterior y ya el año 1846 se crea en la villa la primera Escuela Fiscal No 12 de

14
Pizarro Vega, Guillermo: “Formación de la Sociedad Ovallina”; Ovalle 1999; pág 11
15
Perry Lanas, David: “El Departamento de Ovalle”; Ovalle 1931; pág. 94

18
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Hombres, la cual el año 1852 contaba con 35 alumnos atendidos por el preceptor
don José Luis Fariña16.

Barraza como Diputación y Subdelegación:

En el período del último siglo colonial Barraza fue una de las 24


Diputaciones que conformaron el Corregimiento de Coquimbo, cuya capital fuera
la ciudad de La Serena. Sus límites comprendían por el norte con el río Limaí y la
diputación de Limarí; por el sur con la diputación de Peñablanca; por el este con la
de La Chimba y por el oeste con el mar. Ejercía como subdelegado el año 1787
don Andrés Vega Galleguillos17.

Ya en plena república y desde el año 1831, al formar parte del


Departamento de Ovalle, Barraza fue designada Subdelegación. El año 1840
ejercía como subdelegado titular don José Rufino Araya, y como sustituto don
Pablo Cuevas. Sus límites entonces fueron los siguientes: al norte con el río Limarí;
al oriente con Tabalí; al sur con el Departamento de Combarbalá y al poniente con
la ribera del mar. Comprendía un total de 8 distritos: 1°, El pueblo de Barraza; 2°,
Tabalí Bajo; 3°, Barraza Bajo: 4°, Sálala y Los Loros; 5°, Olivos y Alcones; 6°,
Talinay; 7°, Talca y El Teniente; y 8°, Peñablanca y Maitencillo18.

El año 1894, al implementarse la reforma civil de 1891, la Subdelegación de


Barraza pasó a ser parte de la creada Comuna de Punitaqui. Situación que se
mantuvo hasta la regionalización chilena del año 1975, donde se incorporó a la
Comuna de Ovalle. En el censo efectuado el año 1843 la Subdelegación de
Barraza alcanzó una cifra de 1.296 habitantes, cantidad que aumentó en el censo
de 1854 a un total de 2.005 individuos. En este último censo el pueblo de Barraza,
registró una sorprendente cifra de 1.500 vecinos.

16
Pizarro Vega, Guillermo: Op. Cit. Pág. 25
17
Cobos, María Teresa: “La administración política-administrativa de Chile, 1541-1811”, pág. 141
18
Olivares, Manuel P: “La Parroquia de Barraza”; La Serena 1892; pág. 4

19
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TUQUÍ (del quechua: “bullicioso”)19

Origen:

Aún cuando Tuquí, como pueblo no llegara hasta nuestros días, hemos
creído necesario entregar los antecedentes que recogen su historia, puesto que
fue en sus terrenos donde se creara la Villa de Ovalle el año 1831, momento
decisivo para todo el desarrollo futuro que tendría la población del valle del Limarí.
Las tierras de Tuquí fueron por vez primera otorgadas al capitán Juan de Mendoza
Buitrón, por el gobernador Martín García Oñez de Oyóla, en fecha de 10-12-
159820. En el documento expreso se señala que las tierras limitaban por una parte
con el río Limarí y por otra con el valle que se inicia en Lagunillas y abarcaban
desde el sector de Guamalata hasta la estancia de Hernando de Aguirre. Creemos
que estas tierras deben haber sido parte de la dote otorgada a su hija doña María
Isabel de Mendoza y Aguirre al casar con el capitán don Nicolás Niño de Zepeda y
Bravo, matrimonio que dotara a su vez a su hija doña María Niño de Zepeda y
Mendoza al casar el año 1662 con el maestre de campo don Diego de Rojas
Carabantes y Mundaca. El año 1714 efectúa éste su testamento en La Serena
declarando la posesión de la dicha estancia de Tuquí21. Su hija doña Isabel de
Rojas y Niño de Zepeda, recibe igualmente en dote estas tierras al casar el año
1725 con don Pedro de Galleguillos y Riberos22. Hija única de este matrimonio fue
doña Josefa de Galleguillos y Rojas, quien hereda la referida hacienda, misma que
fuera dote en sus dos matrimonios realizados: 1°, con don Joaquín de Fuica y 2°
con don Felipe de Olivares. Sin haber tenido sucesión de ninguno de estos
enlaces, dejará en herencia parte de esta hacienda a su sobrino don José María
Campos y Galleguillos23, quien fuera casado con doña María de los Dolores
Gabina y Rojas. Testó don José en Tuquí el año 1829, declarando la propiedad de
parte de la estancia llamada Tuquí24. De aquí la hacienda pasará al poder de su
hija legítima doña Micaela Campos y Gabiño, quien en compañía de su esposo
don Juan Antonio Perry, cederán parte de estas tierras, el sector llamado de Tuquí
Bajo, para el definitivo emplazamiento de la Villa de Ovalle, hecho ocurrido el 21
de abril de 1831.

19
Tomado de “Ovalle y la toponimia del Limarí” del profesor Hernán Carvajal Lazo, para este y todas las
citas siguientes
20
Peña, Sergio y Araya, Fabián: “Documentos para el estudio y la enseñanza de la historia local y regional
en el ámbito de la Reforma Educacional”; Ovalle, 2000; págs. 8-9
21
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Diego de Rojas y su descendencia”, en R.E.H. N°3; pág. 156
22
Peña Álvarez, sergio: “La Parroquia de San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 56
23
Igual al anterior.
24
Barrios Barth, Juan: Op. Cit. pág. 192

20
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La Iglesia San Vicente de Ferrer:

Una vez instalado don Diego de Rojas Carabantes en su hacienda de Tuquí,


no tardó en levantar el primer templo del lugar, lo llamó de San Vicente Ferrer,
hecho ocurrido el año 1678. Hasta el año 1680 permaneció esta iglesia
dependiendo de la parroquia del Corpus de Sotaquí, en dicho año al crearse la
correspondiente a San Antonio del Mar de Barraza, se constituirá como iglesia
viceparroquial perteneciente a la misma. Esta situación se mantiene hasta el año
1824, cuando se le reconoce su importancia declarándola Parroquia siendo su
primer párroco el presbítero don José Antonio Marín; dentro de su jurisdicción se
incluyeron a los pueblos situados en la ribera norte del Limarí bajo, los cuales
hasta ese momento dependían de Barraza. El templo inicial que se ubicaba en la
entrada sur de la recién creada Villa de de Ovalle, fue casi totalmente destruido
(sólo se rescató la puerta mayor), por el terremoto que asoló a la naciente villa el 8
de octubre de 184725. Por ello, luego de ingentes esfuerzos para reunir los fondos,
en fecha de 4 de noviembre de 1849 se colocó la primera piedra de la iglesia
actual la que comenzara a edificarse según plano de don Eugenio Santiago
Herbage, arquitecto nacido en Francia y fallecido en Ovalle, el año 186026. Se
terminó definitivamente la edificación recién el año de 187027.

25
Silvestre, José: “La Iglesia Parroquial de Ovalle”; Ovalle, 1915; pág. 6
26
Pizarro Vega, Guillermo: “Formación de la Sociedad Ovallina”; Ovalle 1999: pág. 31
27
Silvestre, José: Op. Cit. pág. 7

21
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LIMARÍ (quechua: “el que rodó”)

Origen:

Por antigüedad y prestigio, las familias fundadas por los conquistadores don
Pedro de Cisternas y don Francisco de Aguirre, fueron privilegiadas en cuanto a
heredar grandes y diversas extensiones de tierra por todo el amplio territorio que
constituyera el sector hoy llamado del Norte Chico. De esta forma fue alrededor del
año 1592, cuando doña María de Aguirre y Matienzo, nieta del anteriormente
nombrado don Francisco, recibe por dote de su padre don Hernando de Aguirre y
Meneses, la hacienda de Limarí, al casar en La Serena con don Pedro Pastene y
Seixas, a su vez nieto del almirante don Joan Baptista Pastene, de origen genovés
y teniente en la Mar de don Pedro de Valdivia. Aquí se especifica que dicha
hacienda tenía una superficie de 2 leguas cuadradas, la que contaba de obraje,
calderería, fábrica de jarcias, un molino de pan, viñas y lagares28. La riqueza
productiva de esta hacienda se beneficiaba a su vez por el usufructo de una
importante encomienda de indios, la cual había sido otorgada a don Jerónimo
Pastene y Aguirre, llamado el viejo, hijo de los anteriores, hecho acontecido el año
164029. Desde el año dicho de 1592 hasta el correspondiente de 1722, la hacienda
de Limarí estuvo en poder de la familia Pastene, cuando a la muerte de don
Bartolomé Pastene y Salazar, sin herederos, y con una creciente deuda por
censos que gravaban esta propiedad, deba ser sometida a remate. Es entonces
cuando el general don Marcelino Rodríguez Guerrero, corregidor en ese tiempo de
La Serena, se adjudica esta propiedad el año 173130. Por parte su viuda doña
Rosa de la Carrera, solicita que por deudas contraídas por el dicho don Bartolomé
con su esposo, se le pague con las encomiendas de indios que fuera de éste,
logrando su propósito el año 173531. Desde dicho año y hasta finales del siglo XIX,
esta hacienda fue parte del patrimonio de la familia Guerrero. La última noticia de
estas tierras la encontramos en el informe de Chouteau del año 1887, cuando las
cita ya divididas en Limarí Oriente, Limarí Centro y Siberia, propiedad en dicho año
de la familia Ossa.

La Iglesia de San Nicolás de la Buena Vista:

El año 1648, cuando se inicia la información que registra la impartición de


sacramentos en la antigua parroquia del Corpus de Sotaquí, aparece como iglesia

28
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; Punitaqui; pág. 63
29
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar, Barraza”; La Serena 1995; pág. 69
30
Igual a N° 15
31
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en el s. XVIII”; Valparíso 1992; pág. 69

22
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viceparroquial la denominada San Nicolás de la Buena Vista de Limarí32. Erigida
por la familia Pastene, el templo se ha conservado hasta el presente. El año 1680,
una vez creada la parroquia de San Antonio del Mar de Barraza, San Nicolás
pasará a formar parte de dicho curato. También lo vemos nombrado años más
tarde como San Nicolás Tolentino, aduciendo al santo augustino inspirador de su
anbre.

Limarí como Distrito:

Creado el Departamento de Ovalle el año 1831, a Limarí le correspondió ser


parte de la Subdelegación de La Chimba, la que incluía también como distritos al
pueblo de igual nombre y la hacienda y pueblo de Potrerillos.

32
Lib. N°1 de Bautismos, a fs. 1; Arch. Parr. de Sotaquí

23
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LA CHIMBA (del quechua: “el lado opuesto”)

Origen:

El año 1638, el capitán don Diego Pizarro del Pozo y Clavija (natural de
Málaga, fundador de esta familia en Chile), compra la estancia que años más tarde
será nombrada La Chimba a su primera propietaria doña Catalina de Ribera33.
Desde aquí estas tierras serán llama "estancia de los Pizarro", como así la vemos
nombrada en archivo parroquial de Barraza. Después de más de un siglo, en el
año 1740, parte de esta hacienda será la dote que llevara a su matrimonio doña
Francisca Pizarro y González-Campo, biznieta del fundador del linaje, cuando
case con el maestre de campo don Basilio de Urquieta y de la Vega34, criollo hijo
legítimo del vizcaíno don Pedro de Urquieta y de doña Nicolasa de la Vega y
Olivares. Don Basilio quedará en definitivo poder de la hacienda de La Chimba,
por compras que hizo a sus cuñados35. El año 1779 la hacienda seguía en poder
de los herederos de don Basilio36, indicándose que su principal producción era la
abundancia de granos. Por último diremos que el informe de Chouteau del año
1887, señala como propietario de estas tierras a don Exequiel Várela, hacienda
que tenía una extensión de 190 cuadras regadas37.

La iglesia de San Diego de Alcalá:

Luego de haber accedido a las tierras que constituyeron la hacienda de La


Chimba, el capitán don Diego Pizarro del Pozo erigió el primer templo en el lugar,
al que llamó de San Diego de Alcalá, en honor al santo de la orden franciscana. Ya
en 1648, año inicial que registra la información que guarda el archivo parroquial de
Sotaquí, vemos nombrada a la citada iglesia como viceparroquia correspondiente
al Curato del Corpus de Sotaquí. Posteriormente el año 1680, luego de la división
que conformara los Curatos de San Antonio del Mar y de Sotaquí, la iglesia de San
Diego de La Chimba pasará a formar parte del primero de los curatos nombrados.
El antiguo templo permaneció en pié hasta el año 1872, cuando la autoridad
eclesiástica determinó que el estado ruinoso de este ameritaba la edificación de
una nueva iglesia38.

33
Barrios Barth, Juan: Pizarro; en R.E.H. N° 25; año 1980; pág. 166
34
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 57
35
Ídem a anterior
36
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1992; pág. 59
37
Chouteau, Eugenio: Informe sobre la Provincia de Coquimbo; pág. 177
38
Olivares, Manuel P: “La Parroquia de Barraza”; La Serena 1892; pág. 14

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La Chimba como Subdelegación:

Creado el Departamento de Ovalle el año 1831, La Chimba fue una de las


17 subdelegaciones que administrativamente lo conformaron. El territorio de su
jurisdicción limitaba al norte con el río Limarí; al sur con la subdelegación de
Punitaqui; al oriente con la correspondiente a Sotaquí; y al poniente con la
subdelegación de San Julián. Contaba a su vez con 5 distritos, entre los que se
contaba el pueblo La Chimba, Limarí, Potrerillos y la estancia de Potrerillos. El año
1840 ejercía como subdelegado titular don Gabriel Várela y como sustituto don
José Ogalde.

El año 1848 fue fundada la primera escuela fiscal de hombres del lugar, el
año 1853 ejercía como profesor don Francisco Campos y asistían a sus clases 40
alumnos.

La población de pueblo en el censo de 1854 alcanzó a un total de 1.000


habitantes.

25
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SAN JULIÁN

Origen:

Podemos aventurar que el área geográfica que comprende el actual


poblado de San Julián, fue parte de una antigua merced de tierras otorgada por el
gobernador don Alonso de Quiroga al capitán Lupo de Estrada, el documento fue
fechado en La Serena el 20 de diciembre de 161339. Aquí se especifica que eran
800 cuadras limítrofes con los valles de Salala y Limarí, y a una legua del cerro de
Punitaqui. Esta área comprendía un vasto sector incluyendo al lugar llamado
actualmente La Calera, parte de Chalinga y otros. Ya el ano 1617 estas tierras son
compradas al citado Lupo de Estrada por el capitán don Jusepe de la Vega
Cárdenas, natural de La Serena ciudad donde fuera Alcalde el año 162340. La
propiedad será heredada por su hijo el Sargento Mayor don Marcos de la Vega
Cárdenas y del Castillo, quien durante la inscripción de escrituras de censos
iniciada por don Francisco Romero el año 1650, implementada con el objeto de
reconstruir el Hospital de La Serena, establece un censo de 700 pesos sobre su
estancia en Limarí41. Por su parte en el año 1663 se comprueba la presencia en
dicha área de los hermanos don Joseph y don Julián de la Vega Mendoza, hijos
legítimos del anteriormente citado don Marcos de la Vega, cuando realizan su
compromiso sacramental de la Confirmación en la iglesia de San Nicolás Tolentino
de Limarí, hecho ocurrido en fecha del 08-04-166342. La hacienda de Limarí,
propiedad en aquellos años de la familia Pastene, se ubicaba en la ribera enfrente
a la hacienda de los Vega. De los hermanos nombrados será el capitán don Julián
de la Vega y Mendosa el que conservara la propiedad de estas tierras, radicando
con su familia definitivamente en el lugar, por ello varios años más tarde (1789) la
hacienda de los Vega conservará esta antigua referencia siendo llamada como el
valle de "don Julián"43. Antes, el año 1738, cuando fuera efectuado el Censo de tal
año, don Juan de la Vega y Olivares, declara estar en posesión de la hacienda
indivisa en compañía de su madre y sus diez hermanos44. Desde aquí comienza la
fragmentación de estas tierras, las cuales serán llamadas definitivamente como
San Julián.

39
Villalobos, Sergio: “Ocupación de Tierras Marginales en el Norte Chico”. Cuadernos de Historia, U de
Ch. 1983
40
Pizarro Vega, Guillermo: “Familias Fundadoras del Limarí”; Ed. Caburga, 1997; pág. 178
41
Torrealba, Flavio: “Entre el señorío y la adaptación social: Formación y descenso de una fortuna
colonial”; Memoria de Título; U. de La Serena, 1991; págs. 34-38
42
Lib. N°1 de Bautismos, págs. iniciales; Arch. Parr. de Sotaquí
43
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 137
44
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 58

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Es necesario agregar que don Julián de la Vega en su testamento (1696),
declara que fue dueño además de la estancia nombrada Cachiaco, sector que es
contiguo al citado de La Calera de San Julián, argumento que comprueba los
antiguos límites que tuvieran las tierras comprobadas por su abuelo don Jusepe de
la Vega Cárdenas. Finalmente es oportuno señalar además que las tierras antes
nombradas La Calera de San Julián, como otras sitas en Tahalí, permanecieron en
manos de la familia Vega, así se puede comprobar cuando el Censo agrícola del
año 185445 cita como dueños a los Vega y los Pizarro. Por último señalaremos que
el Informe de Eugenio Chouteau del año 1887 registra como propietario de la
hacienda de San Julián a don Manuel Subercaseaux46.

El Oratorio de los Srs. Vega:

Por la cercanía que tenía la hacienda de los Vega con la correspondiente de


Limarí, situada al frente de la misma, la gente de sus lares recibía al principio los
sacramentos en el templo de San Nicolás de la Buena Vista ubicado en dicha
hacienda. Sólo el año 1714 pareciera habíase ya edificado el Oratorio en la
hacienda llamada en ese entonces "Rucapini"47. Posteriormente el año 1721 el
templo es señalado como viceparroquia de doña María de Olivares48, aludiendo a
la entonces propietaria, viuda que fuera del antes nombrado capitán don Julián de
la Vega y Mendoza. Más adelante en agosto de 1742 es citado como oratorio de
los Sres. Vega49. Recién el año 1800 encontramos que es referido como Oratorio
del valle de don Julián50.

San Julián como Subdelegación:

Cuando se crea el Departamento de Ovalle el año 1831, San Julián pasará


a ser parte de las 17 subdelegaciones confortantes. Diremos también que el año
1840 ejercía como subdelegado don Jerónimo Rodríguez. Posteriormente al
crease el Sistema de Comunas independientes implementado el año 1894, San
Julián pasó a ser parte de la Comuna de Punitaqui, la que además incluía a las
subdelegaciones respectivas de Barraza, La Chimba y la de Punitaqui51.

45
Lib. Intendencias de Coquimbo, año 1822-1859; Vol. 519 a fs. 285
46
Informe citado; pág. 180
47
Lib. N°1 de Bautismos, a fs. 21; Arch. Parr. de Barraza
48
Lib. N°1 de Matrimonio, a fs. 35; Arch. Parr. de Barraza
49
Lib. N°1 de Matrimonio, a fs. 59; Arch. Parr. de Barraza
50
Lib. N°4 de Matrimonio, a fs. 154; Arch. Parr. de Barraza
51
Pizarro Vega, Guillermo: “Formación de la Sociedad Ovallina”; Ovalle 1999: págs. 14-15

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Límites de la Subdelegación

Como subdelegación San Julián limitaba al norte con el río Limarí; al sur con
la segunda quebrada de Amolanas; al oriente con las subdelegaciones de la
Chimba y Punitaqui; y , finalmente al poniente con la subdelegación de Barraza.
Estaba conformada a su vez por distritos, los cuales detallaremos a continuación.

N° de Distritos, y sus límites:

N° 1.- San Julián, limitaba al norte con el río Limarí, al sur con el distrito El
Molino; al oriente con La Chimba, y al poniente con el distrito de Tabalí.

N° 2.- Tabalí Alto, limitaba al norte con el río; al sur con el distrito Las Lomas
y Molino; al oriente con San Julián; y al poniente con Tabalí Bajo.

N° 3.- El Molino, limitaba al norte con San Julián; al sur con la


subdelegación de Punitaqui; al oriente con el callejón de Camarico, y al poniente
con el distrito Las Damas.

N° 4.- Las Damas y Los Canelos, limitaba al norte con la quebrada El sitio;
al sur con el distrito Cerro Blanco, al oriente con Cerro Blanco; y al poniente con el
Camino Real.

N° 5.- Cerro Blanco y Zorrilla, limitaba al norte con el distrito las Damas; al
sur con cuesta EÍ Parral oriente con la cuesta La Rinconada; y al poniente con el
portezuelo que da vista a Zorrilla.

N° 6.- Hornillos, limitaba al norte con el cerro El Coipo; al sur con la segunda
quebrada de Amolanas; al oriente con Cerro Negro y Quiles; y al poniente con la
ribera del mar.

Finalmente agreguemos que en el Censo efectuado el año de 1843, la


subdelegación de San Julián alcanzó una cifra total de 1.968 habitantes,
posteriormente en el censo del año 1854 subió a 2.444 individuos. En dicho año el
poblado de San Julián registró la sorprendente cifra de 800 residentes52.

52
Fondo José Silvestre; Sobre N° 22; arch. Museo del Limarí

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TABA
TABALÍ

Origen:

El primer propietario acreditado de la estancia de Tabalí fue el capitán don


Juan de Mendoza y Landa Buitrón, esto acontece alrededor del año 160053.
Posteriormente, el año 1648, la dueña era doña Agustina de Astudillo, hija legítima
de Vasco Hernández Godínez y de doña Francisca de Astudillo, así lo declara en
su testamento fechado en La Serena dicho año54. Fue casada con don Juan
Bautista de Campos con sucesión. Posteriormente el año 1682, doña Catalina de
Campos y Astudillo, hija legítima de los anteriores y sin sucesión de su matrimonio
con Rodrigo Moreno, lega esta propiedad a la Congregación de los Mercedarios,
quiénes a su vez el año 1685 la venden al capitán don Nicolás Niño de Zepeda y
Mendoza55, nieto del anteriormente nombrado don Juan de Mendoza. Don Nicolás
al testar el año 1707 declara la posesión de la estancia nombrada de Tabalí56.
Luego será adquirida por don Jerónimo Pastene y Salazar, quien al fallecer el año
1714, no dejó sucesión en nuestro suelo. Don Jerónimo había casado en
segundas nupcias con doña Clara de la Vega y Olivares, sin sucesión de ésta.
Hermanos legítimos de la anterior fueron don Julián y don Juan de la Vega y
Olivares, quienes fueron casados con doña Josefa y doña Tomasa Niño de
Zepeda y Díaz. Rodó, hijas legítimas del nombrado don Nicolás Niño de Zepeda,
es por ello creemos que parte de la estancia de Tabalí debe haber sido otorgada
en dote a las hermanas antes citadas, lo que explicaría la larga permanencia que
la familia Vega tuviera en estas tierras. Por último diremos que los hermanos Vega
y Olivares eran todos hijos legítimos del capitán de Guerra del valle del Limarí don
Julián de la Vega y Mendoza, a quien antes hemos visto como propietario de la
hacienda que tomó su nombre San Julián. Los contrayentes estaban ligados en
parentesco siendo primos en segundo grado.

Posteriormente, ya en el siglo XVIII, la estancia había sido dividida,


encontrándonos como propietarios en el sector a los citados Vega, descendientes
de los anteriormente nombrados y también con una familia consanguínea como
fueron los Contador. Esto se explica por el matrimonio realizado por don Manuel
Contador Niño de Zepeda con doña Tomasa de la Vega y Galleguillos, realizado
en Barraza el año 1778. Hermano de la anterior fue don Anastasio Vega
Galleguillos quien sin hijos legítimos deja en herencia su hacienda de Tabalí a su

53
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; Punitaqui; pág. 66
54
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Diego de Rojas”, en R.E.H. N°3; pág. 203
55
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 49
56
Barrios Barth, Juan: “Vinculaciones Familiares de Extranjeros Iberoamericanos con diocesanos de La
Serena”; R. E. H. N° 23, 1978; pág. 180

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hija natural doña Pascuala Vega, casada don Juan Antonio Pérez, testamento
efectuado en dicha hacienda el 09-11-181457 . La descendencia de estos dos
matrimonios y sus posteriores alianzas, formarán un clan ligado a estas tierras. Así
doña Petronila Pérez Vega en su unión con don Felipe Peñafiel Carvajal, dará
origen de los Peñafiel limarinos, y doña Tránsito Pérez Ossandón (hija legítima de
don Gregorio Pérez. Vega y doña Tránsito Ossandón), de igual forma unida a don
José Aniceto Olivares, formara el tronco de los Olivares ovallinos; unos y otros,
unidos posteriormente a los Mundaca, serán quienes se entronizarán como
propietarios en dicho sector de Tabalí hasta las primeras décadas del siglo XX.

Tabalí como Distrito:

Con la creación del Departamento de Ovalle en 1831, a Tabalí le


correspondió ser uno de los 6 distritos que conformaron a la Subdelegación N° 18
de San Julián.

Población en el tiempo:

En el censo realizado en el sector el año 1778, Tabalí aparece con una


población de 460 habitantes. En el correspondiente al año 1813, perteneciendo al
Distrito de Barraza, el que además incluía a La Torre y Tabalí, se registraron un
total de 1.446 individuos58. Finalmente en el censo del año 1854 la población total
de la subdelegación antes nombrada alcanzó a 2.444 habitantes.

Oratorio de Tabalí:

Sólo en fecha de 26 de septiembre de 1849, se otorgó por la autoridad


eclesiástica la autorización para erigir el primer Oratorio en el pueblo de Tabalí.
Fue fundado por doña Pascuala Vega, a quien antes vimos casada con don Juan
Antonio Pérez. El templo fue consagrado a la advocación de Nuestra Sra. del
Carmen.

57
Arch. Nac. Vol. N° 3 Not. Ovalle a fs. 232 y 236
58
Cortés, Hernán: Op. Cita. Págs. 36 y 40

30
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LA TORRE

Origen

Sólo hacia finales del siglo XVIII, hemos encontrado la primera referencia al
Valle de La Torre, cuando en febrero del año 1789, en el informe realizado por don
Andrés Fernández Campino, subdelegado de Coquimbo, por orden del Presidente
Ambrosio O’Higgins. Aquí aparece señalada la Diputación La Torre, la que estaba
ubicada “de una y otra banda del río”, y que en este informe se dice anexada a la
de Limarí59. A continuación haremos la cronología de los diversos propietarios de
tierras en el sector hasta llegar a los que declaran el patrimonio de la hacienda
llamada La Torre.

Primero diremos que doña Gregorio de Galleguillos y Godoy, procedente de


la antigua familia Galleguillos ligada al sector costero de Pachingo, fue casada en
Barraza el año 176760 con don Francisco Javier de Campos y Ávila, natural que
fuera del sector de Catamarca en Argentina. Creemos que este matrimonio debe
haber sido propietarios de tierras en el sector que tratamos, hipótesis que se
comprueba con los argumentos siguientes: 1°) Su hija legítima, doña María
Antonia Campos Galleguillos, quien fuera casada el año 178361 con su pariente
don José Collados Campos, es la primera dueña acreditada de la hacienda
llamada La Torre, patrimonio que vende alrededor del año 1800 a don José Lucas
Cortés Coello62; 2°) Doña Mercedes Campos Vega, hija natural de don Francisco
Javier de Campos con doña Elena Vega, acredita igualmente ser dueña de la
estancia de Yerbas Buenas, tierras que se ubicaban en las faldas del Cerro
Tamaya63. Doña Mercedes fue casada con don Juan Agustín de Collados, de
quien tuviera sucesión, uno de los cuales fue el nombrado antes don José
Collados. Como ambas posesiones agrícolas eran contiguas y fueron igualmente
otorgadas en dote por un mismo propietario, don Francisco Campos, aventuramos
que antiguamente constituyeron una sola estancia.

Continuando con los propietarios que tuviera la hacienda La Torre, diremos


que doña Josefa Cortés Gutiérrez., hija única del antes citado don José Lucas
Cortés y su esposa doña Bernarda Gutiérrez, será quien reciba estas tierras
igualmente en dote al casar en Barraza el año 181864 con don Francisco Javier

59
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 137
60
Lib. N°2 de Matrimonio, a fs. 48; arch. Parr. de Barraza
61
Lib. N°3 de Matrimonio, a fs. 15; arch. Parr. de Barraza
62
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Diego de Rojas y su descendencia”, en R.E.H. N°30; pág. 177
63
Díaz Vial, Raúl: “El Linaje de Humeres”; Stgo. 1951; pág. 214
64
Lib. N°4 de Matrimonio, a fs. 77; arch. Parr. de Barraza

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Valdivia Gerard, natural de Tabaqueros de Samo Alto, quien fuera elegido 1°
Alcalde la ciudad de Ovalle el año 183165. Desde aquí será la familia Valdivia y sus
alianzas, la poseedora de la hacienda La Torre, la cual nombrada en el informe de
Chouteau del año 1887 aparece como propiedad de los señores Valdivia, la que
contaba en dicho año con una superficie de 160 cuadras, regadas por dos
canales66.

El Oratorio de La Torre:

La primera noticia sobre este Oratorio está fechada el 1° de julio de 1800,


aquí se señala un bautismo realizado en dicho templo, el cual dependía de la
parroquia de Barraza. Ya el año de 1824, al crearse la parroquia de Limarí, cuya
cabecera estaba ubicada en la iglesia San Vicente Ferrer de Tuquí, este oratorio
pasa a depender de la misma. Una de las características que posee este Oratorio
es la torre que conforma el campanario, singularidad que creemos pudiera haber
sido la causante del nombre que tomara la citada hacienda.

Subdelegación de La Torre:

Creado el Departamento de Ovalle el año 1831, La Torre se constituye en la


Subdelegación signada con el N° 7, conformada a su vez por 7 distritos. En el
censo del año 1854 esta subdelegación registró un total de 2.327 habitantes. El
poblado individualmente contaba dicho año con sólo 200 vecinos.

65
Pizarro Vega, Guillermo: “Formación de la Sociedad Ovallina”; Ovalle 1999: pág. 12
66
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 178

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SALALA (quechua: “enamorado”)

Origen:

La primera dueña acreditada de la estancia de Salala fue doña María de


Alarcón Cortés quien era natural de La Concepción, hija legítima de don Fernando
de Alarcón de igual naturaleza, y de doña Mencía Cortés de Monroy y Tobar,
natural de La Serena. Por esto creemos que Salala debió de haber sido patrimonio
de la antigua familia de los Cortés Monroy, quienes en general fueron dueños de
extensas propiedades en los valles de Elqui y Limarí. En el año 1655, a
consecuencias de la rebelión indígena en la zona sur, doña María de Alarcón
retorna a sus tierras de Salala, habiéndose casado en igual tiempo con el capitán
Francisco Ortiz de Godoy67. No habiendo sucesión legítima, heredará el año 1691
a su hija natural doña Agustina Godoy las tierras de Salala, las cuales contaban
con una dimensión de 4 leguas. En el año 1694 la citada doña Agustina vende una
legua de esta estancia al sargento Mayor don Jerónimo Pizarro y Carvajal68. Pasó
esta posesión por herencia al capitán don Cristóbal Pizarro Arqueros, hijo legítimo
del antes citado don Jerónimo, el cual siendo soltero sin sucesión la lega a su
hermana doña María Josefa Pizarro Arqueros69, propiedad que fuera parte de su
dote al casar en Sotaquí el año 1708 con don José de Esquivel Ondegardo, natural
de Chuquisaca (hoy Sucre, Bolivia); de éste se hizo inventario de sus bienes a su
fallecimiento el año 1716, declarándose aquí, entre otros, la hacienda de estancia
(sic.) Sálala70. Don Felipe de Esquivel Pizarro, hijo legítimo de los anteriores
heredará estas tierras, las cuales da en dote a su hija doña Francisca de Esquivel
y Rojas, al casar ésta en Sotaquí el año 1768, con don José Fermín Marín Aguirre,
de quien se constata que el año 1792 estaba en posesión de la citada estancia71.
Esta es la última noticia que tenemos de estas tierras, las cuales en el año 1887 se
encontraban divididas entre muchos propietarios.

La batalla de Sálala:

Luego de iniciado el proceso independentista chileno con la 1° Junta de


Gobierno de 1810, se sucedieron los acontecimientos guerreros que, una vez
perpetrado el Desastre de Rancagua de febrero de 1814, llevaron al ejército
patriota a cruzar la frontera y apertrecharse en las ciudades de San Juan y
Mendoza, Argentina. Desde aquí se reinició la liberación nacional al decidirse la

67
Barrios Barth, Juan: “Adiciones a Araya”; en R. E. H. N° 40, 1996; pág. 342
68
Igual a anterior
69
Barrios Barth, Juan: “Pizarro”; en R. E. H. N° 25, 1980; pág. 151
70
Barrios Barth, Juan: Op. Cit.; pág. 154
71
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; Punitaqui; pág. 66

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vuelta al país en enero de 1817. Correspondió comandar la fracción destinada a
invadir al Distrito de Coquimbo al capitán Juan Manuel Cabot de nacionalidad
argentina. Salió de San Juan en fecha de 23 de enero de 1817. Luego de cruzar la
cordillera arribó el destacamento al valle de Rapel el 6 de febrero de igual año.
Enterado Cabot del conocimiento de su arribo a Chile y de la retirada que las
fuerzas realistas emprendían a Santiago, determinó que fuera el Comandante don
Patricio Cevallos Egaña, natura de Monte Patria y muy conocedor de toda la zona
del Valle del Limarí, el que adelantárase con una columna de 100 hombres
escogidos de la fuerza patriota. Cevallos tomando como ruta el margen izquierdo
del río Limarí llegó a la aldea de Barraza en la madrugada del 11 de febrero de
1817. Alertado por los vecinos de que la columna realista había sido vista horas
antes en dirección al sur, decidió ponerse en marcha de inmediato y acometerlos
en combate. La fuerza realista sólo distaba 3 leguas de Barraza y hallábase
descansando en los llanos de Sálala donde tomaba una colación, siendo
violentamente sorprendidos por Cevallos y su hueste. Eran las 9 de la mañana del
día en cuestión, y toda la sangrienta escaramuza acabó en corto tiempo con un
rotundo triunfo para Cevallos y la consiguiente derrota para Santa María, se
constataron un total de 40 bajas realistas y sólo 1 muerto patriota. Luego del
triunfo Cevallos y su gente celebró en Barraza, siendo agasajado por la mayoría de
los más importantes vecinos que claramente simpatizaban con la causa
independentista chilena72.

72
Extracto de Historia General de Chile, por Diego Barros Arana; citado en Antología de Ovalle, 1986;
págs. 121-125

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PACHINGO (quechua: “lugar de poco agua”)

Origen:

Aún cuando las tierras del sector de Pachingo fueron cedidas como merced
por el gobernador don Rodrigo de Quiroga a don Vasco Hernández Godínez el año
de 1576, éstas habían sido utilizadas anteriormente por el capitán don Diego
Sánchez de Morales, quien al colocar ganados en el lugar trajo a su vez indios de
su encomienda del valle de Huasco73. La concesión estipulaba que la estancia
llamada El Taibón, en Pachingo, tenía una extensión de una legua por lado.
Hernández colocó igualmente ganados en la estancia referida, arrendando el
sector a los indios que quisieran permanecer en tal lugar. Posteriormente el año
1592 los herederos de Vasco Hernández, la familia Gómez Astudillo, arriendan la
estancia a don Juan de Morales, sucesor de la encomienda de su padre, el citado
don Diego Sánchez de Morales, no sin antes haberse estampado una protesta del
protector de indios de La Serena quien sostenía que las tierras pertenecían a los
indios. El año 1598 el arriendo se mantenía aún cuando los Astudillo igualmente
habían colocado ganado en su estancia. En el año 1648 la estancia estaba
proindivisa, manteniendo el capitán don Alvaro Gómez de Astudillo, hijo legítimo
del anteriormente citado don Vasco Hernández, una ganado de 500 equinos, 1.000
ovinos y 2.000 caprinos, los cuales eran solamente pastoreados por tres indios y
un negro. Aquí la tierra era calificada como “puna”, tenía una sola aguada y una
sementera para usufructo de los citados pastores74. El año 1658 la antigua
estancia había sido dividida entre tres herederos del primer propietario. No
obstante lo anterior, fue el maestre de campo don Antonio Gómez. Galleguillos,
hijo del antes citado don Álvaro Gómez, el primer asentado en las tierras de
Pachingo, estancia que declara en su testamento efectuado en dicho lugar el año
169575, aquí también afima ser poseedor de las estancias de La Punta y El Sauce,
tierras colindantes con Pachingo. Desde aquí fue la familia Galleguillos,
descendientes de don Antonio, los propietarios por larga data de la estancia de
Pachingo, hecho que se constata el año 1775, cuando doña Antonia Galleguillos y
Riberos, hija legítima de don Antonio Gómez Galleguillos, declara estar en
posesión de parte de estas tierras en compañía de su hijo don Domingo de Herrera
y Galleguillos76.

73
Villalobos, Sergio: “ Ocupación de tierras marginales del Norte Chico”; en Cuadernos de Historia N° 3, U
de Ch. 1983
74
Igual a anterior
75
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Diego de Rojas y su descendencia”, en R.E.H. N°3; pág. 209
76
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 70

35
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Cuando se realizó el inventario de Pachingo el año 1713, éste demostró la
diversidad productiva de esta hacienda, la cual contaba con viña de más de 5.140
cepas y 20 parronales, la cual producía vino y aguardiente en una bodega con
lagar y aditamentos para tal efecto. Por su parte en sus tierras contaban con
sementeras de trigo. La ganadería reunía su vez un total de 2.000 de individuos
entre ovinos y caprinos. Además se contaba con una curtiduría, la que emplazada
en galpones con todo lo indispensable para la fabricación de cordobanes, zurrones
y otros77.

La Viceparroquia de Ntra. Sra. del Rosario de Pachingo:

La primera noticia que se registra de esta iglesia data del año 1691,
apareciendo como iglesia viceparroquia de Pachingo, dependiente de la Parroquia
de San Antonio de Barraza. En el año 1763 la vemos nombrada como de Ntra. Sra
del Rosario de Pachingo. En el inventario antes señalado del año 1713, se
describe la iglesia contando con una enmaderación de sauce y cubierta de totora,
con una ventanilla con barrotes y aprovisionada de todos sus ornamentos78.

Subdelegación de Pachingo:

El año 1854 se crea esta subdelegación con el N°16, dependiendo del


Departamento de Ovalle. Contaba con 6 distritos. En el censo efectuado en dicho
año la subdelegación contabilizo un total 1.962 habitantes. En el poblado de
Pachingo vivían a su vez 400 individuos. Ya en el año 1894 instaurado el sistema
de Comunas, a Pachingo le correspondió ser parte de la Comuna creada de
Tamaya.

77
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. Cit. pág. 68
78
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. Cit. pág. 69

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PEÑABLANCA

Origen:

Estas tierras fueron parte de la merced de 500 cuadras otorgadas, “juntas o


separadas” el año de 1600 al capitán Joan de Valdovinos Leyden en la Quebrada
El Teniente, con un ancho comprendido entre las minas del Altar de Ntra. Sra. (de
Punitaqui) y las de Espíritu Santo79. La viuda del citado Valdovinos doña Mariana
de Vega Sarmiento, pasó a segundas nupcias con don Jerónimo Pastene y
Aguirre, incrementando los bienes de éste con las tierras antes mencionadas, cuya
mayor parte constituyó la estancia de Quiles. Posteriormente, el ano 1615, al testar
don Francisco de Ortega y Alvarado, declara ser dueño de una estancia de
ganados en el sector de Talinay y otra de 500 cuadras que comprara a Lupo de
Estrada. Propiedades que pudieran relacionarse con las llamadas de Peñablanca,
por estar ubicadas en igual área. Hija natural de don Francisco fue doña Juana de
Ortega, quien accedió por dote a estas tierras, al casar con el capitán don
Sebastián Pérez de Carvajal. La descendencia de este matrimonio, los Carvajal
Ortega, fueron dueños por larga data de tierras en el sector, el cual fuera llamado
Valle de los Carvajales. De estos, fue el capitán don Bartolomé de Carvajal Ortega
el que conservara las mismas que declara al testar el año de 1718. Recién el año
1770, nietos del citado don Bartolomé, apellidados Rojas Carvajal y Huerta
Carvajal80, comienzan a vender partes que les correspondían en la llamada
estancia de Peñablanca, tierras que habían heredado de sus madres doña
Catalina y doña María de Carvajal Barraza81, hijas legítimas del capitán don
Bartolomé. El comprador único de las mismas fue don Gabriel de Santander y
Zuleta, minero enriquecido que fuera del asiento de Talca. Las sucesivas compras
constituyeron su estancia de Peñablanca, lugar donde fuera designado ministro
Diputado a finales del siglo XVIII. Heredó dichas tierras a sus 12 hijos, al testar en
su estancia el año 179982, años más tarde (1887) el usufructo común de la
estancia conformará la Comunidad agrícola de Peñablanca.

Capilla de la Inmaculada Concepción de Peñablanca:

En el año 1860 comienza la construcción de esta iglesia, apoyada en el


valioso esfuerzo de los vecinos del lugar, quiénes debían trasladarse a grandes
distancias para cumplir con los preceptos de la misa v sacramentos. La iniciativa

79
Villalobos, Sergio: “ Ocupación de tierras marginales del Norte Chico”; en Cuadernos de Historia N° 3, U
de Ch. 1983
80
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; Punitaqui1989; págs. 66-67
81
Pizarro Vega, Guillermo: “Familias Fundadoras del Limarí”; La Serena 1997; págs. 87-88
82
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 58

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fue apoyada por el párroco de Barraza P. Juan Bta. Olivares, quien con sus
propios recursos y los de don Domingo Santander pudo al fin concluirse en el año
186683. La Capilla pasó a formar parte de la parroquia San Antonio del mar de
Barraza.

Peñablanca en la división política:

En el informe de don Andrés Fernández Campino del año 1789, Peñablanca


aparece como una de las 24 Diputaciones conformantes del entonces Partido de
Coquimbo. La diputación la formaban además los asientos mineros de Talca y
Amolanas. Y como antes vimos, su diputado titular era don Gabriel de Santander.
En el primer censo efectuado en la zona el año 1778, Peñablanca registró un total
de 497 habitantes. Con el advenimiento del período republicano y habiéndose
creado el Departamento de Ovalle el año 1831, a Peñablanca le corres-Xondió
formar parte de la Subdelegación de Barraza, como uno de sus 8 Distritos. Este
Distrito se llamó de Peñablanca y Maitencillo.

83
Olivares, Manuel P: “La Parroquia de Barraza”; La Serena 1892

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PUNITAQUI (quechua: “camino de cuestas”)

Origen:

En fecha anterior al año 1650 la estancia llamada de Punitaqui, habíasele


sido otorgada al capitán don Pedro de Cisternas Miranda, tercera generación de
esta familia en Chile, quien fuera además encomendero de indios en Copiapó y
propietario de la estancia de Monterrey y Salinas de Tongoy, entre otras. No
obstante lo anterior, don Pedro Cisternas nunca usufructuó de esta propiedad
puesto que prontamente la permutó con la estancia de Chungungo a su dueño don
Francisco Ortiz de Godoy, la cual se ubicaba entre La Serena y el valle de
Chañaral84. Don Francisco casó alrededor del año 1655 en La Serena con doña
María de Marcan Cortés, natural de la Concepción, dueña que fuera de la estancia
de Salala. Viuda doña María y sin sucesión legítima, vende en fecha cercana al
año 1680, la estancia heredada de Punitaqui, la que contaba con un total de 800
cuadras, al teniente don Lope de Araya y Aguirre85, siendo este el inicio de la
hegemonía que durante largos años tuvo la familia Araya con la referida estancia.
Así el año 1792 los herederos de Lope de Araya seguían con la posesión de
Punitaqui.

Punitaqui en su división política-admistrativa:

En el periodo colonial Punitaqui, fue un conocido asiento de minas que


pertenecía a la llamada diputación de La Chimba. Con la creación del
Departamento de Ovalle en 1831, ya en el período republicano, fue designado
como subdelegación correspondiéndole un total de once distritos; fueron estos los
de: Punitaqui, El Ingenio, Los Hornos, El Altar, El Peral, Las Rosas, Camarones,
Quiles, Parral, La Rinconada y Camarico. Sus límites eran: al Norte con el
portezuelo El Hinojo; al Sur con el cordón de Punitaqui que lo separaba con el
Departamento de Combarbalá; al oriente con la Subdelegación de Huatulame y, al
poniente con la respectiva le Barraza86. El año de 1840 ejercía como Subdelegado
don Pablo Argandoña. La población de la Subdelegación de Punitaqui alcanzó en
el Censo de 1854 un total de 2.774 habitantes. El poblado contaba en igual año
con sólo 350 vecinos.

84
Sayazo, Carlos M.: “Historia de Copiapo”; págs. 109-110
85
Barrios Barth, Juan: “Adiciones a Araya”; en R. E. H. N° 40, 1996; pág. 346
86
Olivares, Manuel P: “La Parroquia de Barraza”; La Serena 1892; pág. 5

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Con la reforma civil implementada en Chile el año 1894, Punitaqui se
transforma en Comuna, conformada entonces por las Subdelegaciones de San
Julián, Barraza, La Chimba y Punitaqui.

La Capilla de Ntra. Sra. del Carmen:

En cuanto a la jurisdicción religiosa, Punitaqui formó parte de la antigua Parroquia


de San Antonio del Mar de Barraza. Ya el año 1713 se anotan las primeras
partidas de bautismo y matrimonio en “la Capilla del asiento llamado Punitaqui”.

Punitaqui como asiento minero:

Desde antiguo fue conocido el lugar de Punitaqui y sus sectores aledaños


como reducto de minas87. En efecto, ya en el año 1600 eran nombradas las minas
de El Altar de Nuestra Señora, como productoras de oro88. También se extraía
cobre en El Peral. Y más tarde se descubrieron minas de mercurio, que tuvieron un
alto interés para la administración colonial a finales del siglo XVIII, pero que su
producción fue menor de lo esperado89.

87
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; Punitaqui1989; págs. 69
88
Villalobos, Sergio: “ Ocupación de tierras marginales del Norte Chico”; en Cuadernos de Historia N° 3, U
de Ch. 1983
89
Pinto, Jorge: Las minas azogue de Punitaqui; en La Serena Colonial; U C.V., Valparíso 1983; págs. 58-70

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TALCA (mapuche: “trueno”)

Origen:

Como fue característica del período colonial, las mercedes de tierras


otorgadas al inicio del periodo de la conquista hasta las primeras décadas del siglo
XVII, fueron grandes extensiones de terreno delimitadas en forma imprecisa, las
cuales conforme avanzara el tiempo y los compromisos matrimoniales obligaran a
los propietarios estancieros dotar a las hijas en sus alianzas, van a ir
fragmentándose adquiriendo nombres propios. Es el caso de las estanca del
secano costero del sector de Limarí Bajo, las cuales fueron parte de una sola
merced otorgada por la corona española. Esta gran estancia ubicada a las
espaldas del cerro Talinay, alcanzaba en su límite norte hasta la llamada "boca del
río Limarí” equivalente a la actual desembocadura; por su parte en su límite sur
llegaba hasta la quebrada llamada El Teniente, al oriente limitaba con el camino
real y al poniente con el mar pacífico90. Fue su primer dueño acreditado el capitán
don Blas Pizarra del Pozo y Gamboa, quien vende el ano 1680 esta propiedad al
maestre de campo don Joseph de la Vega y Mendoza91. Soltero y sin sucesión
legítima Joseph al testar en La Serena el año 1696 lega sus propiedades a su
primo hermano el capitán don Antonio Niño de Zepeda y Mendoza92. Ya el año
1725 al casar la hija de don Antonio, doña María Niño de Zepeda y Aguirre con don
Pedro Pizarro y Arqueros es dotada con la estancia de Talca y Talinay93,
manifestándose entonces la división de las tierras antes dichas en las respectivas
estancias de La Cebada, El Teniente, Talinay y la citada de Talca.

El asiento minero de Talca:

Desde antiguo fue conocido este lugar como asiento de minas, fundamentalmente
de oro, las cuales la leyenda describe fuera descubierto en forma fortuita por un
pescador. Como antes vimos don Pedro Pizarro Arqueros accedió a estas tierras
por dote a su esposa el año 1725. Pero este maestre de campo quien fuera un
gran terrateniente en el sector del valle de Limarí Alto, dueño de las haciendas de
Sotaquí, Santa Catalina y Guallillinga, prefirió radicar en esta área por lo que
decide vender en el año 1756 la estancia de Talca a don Mateo Tello afortunado
minero radicado en estas tierras desde inicios del siglo XVIII94. La fama adquirida
desde entonces en el mineral contribuirá a un creciente poblamiento del mineral,

90
Barrios Barth, Juan: “Pizarro del Pozo”; en R. E. H. N° 25, 1980; pág. 170
91
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 55
92
Pizarro Vega, Guillermo: “Familias Fundadoras del Limarí”
93
Barrios Barth, Juan: Op. Cit.; pág. 155
94
Peña Álvarez, Sergio: Op. cit.; págs. 55-56

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no obstante ya el año 1789 las minas agotadas habían mermado
considerablemente la población de este lugar95. Desde el año dicho de 1756
estaría la estancia de Talca como patrimonio de la familia Tello, la que aún en el
año de 1887, estaba en poder de los mismos con el nombre de Cabeza de León
de Talca96.

La Viceparroquia de Ntra. Sra. de las Mercedes de Talca:

Coma antes dijimos, desde el año 1756 hacia adelante este asiento minero de
Talca vio aumentar grandemente su población con la migración de limarinos y
otros lares cercanos, por el incentivo de mejorar la condición económica que
posibilitara el trabajo de la extracción del metal áureo. Esto motivaría a la autoridad
eclesiástica el año 1756, a crear una capilla atendida por un sotacura, dependiente
de la parroquia mayor de Barraza. Fue entronizada con la advocación de Nuestra
Sra. de las Mercedes.

Talca como distrito:

En el período colonial Talca perteneció como partido a la Diputación de


Peñablanca. En el período republicano fue uno de los 8 distritos que conformaban
la Subdelegación de Barraza.

95
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 138
96
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 179

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QUILES (mapuche: “yerba vinagrilla”)

Origen:

Desde mediados del siglo XVIII, la estancia de Quiles había sido adquirida
por el maestre de campo don Jerónimo Pastene y Aguirre, la cual se constaba de
su propiedad ya el año 164397. Tenía una extensión de 14 leguas de largo y 10 de
ancho, correspondiendo 180.440 cuadras castellanas. Sus Límites iban del río
Limarí hasta el cordón llamado de Espíritu Santo por el sur; y desde el río grande
hasta el mar por el poniente98. Desde aquí la estancia permaneció en poder de la
familia Pastene, hasta llegar al año 1721, cuando a la muerte de un nieto del
anterior y último prpietario de la misma, capitán don Bartolomé Pastene y Salazar,
las autoridades del Corregimiento de Coquimbo conscientes que la dicha estancia
se encontraba gravada con un censo impago de $9.500 a favor de la Compañía de
Jesús, deciden que deba ejecutarse adjudicándosela esta misma congregación
religiosa el año 1725 en un monto de $7.50099.

Los padres jesuitas durante harían de esta estancia un gran centro


productivo, donde fue la ganadería el sector más explotado, con los productos
derivados de ésta, como cueros, sebos, charqui y jabonería. También sus viñas
generaban vinos y aguardientes, además de alguna producción de trigo y sus
derivados. La mayoría de esta producción se exportaba al Callao y Lima y otras
ciudades de las colonias españolas en América100. Con la expulsión de la orden
jesuita el año 1767, la estancia de Quiles quedó en propiedad de la autoridad de
esa época, quien evaluó estas tierras, su ganado e infraestructura, en un monto
total de $43.281101.

La Junta de Temporalidades de La Serena decidió llevar esta estancia a


remate, siendo adjudicada el año 1794, por don Andrés Várela y Pardo, natural de
Lugo, Galicia y avecindado en La Serena desde el año 1773102. Testó don Andrés
el año 1810, declarando la propiedad de las estancias de Quiles y Espíritu Santo.
Desde aquí fue la familia Várela dueña de estas tierras, las cuales el año 1887 se
habían subdividido, perteneciendo Quiles, a doña Carmen Aguirre viuda, de don
León Várela Varas, con 12.000 cuadras; San Pedro de Quiles a doña Carolina
Ossa de Ossa, con 30.000 cuadras; Agua Fría de don Blas Ossa con igual

97
Barrios Barth, Juan: “Pizarro del Pozo”; en R. E. H. N° 25, 1980; pág. 166
98
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; Punitaqui1989; págs. 63
99
Igual a anterior
100
Cortés, Hernán: Op. cit.; pág. 65
101
Igual a anterior
102
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 55

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superficie; El Almendro de don Exequiel Várela con 12.000 cuadras y la estancia
Espíritu Santo con 30.000 cuadras, propiedad de don Edmundo Eastman103

El Oratorio de San Juan de Dios de Quiles:

Este Oratorio fue erigido alrededor del año 1738, consagrado a la


advocación de San Juan de Dios. El año 1837 fue reedificado por el propietario de
esos años don Juan de Dios Varela Gabina, hijo legítimo del citado don Andrés
Várela y de su legítima esposa doña Manuela Gabiño y Rojas. Alrededor de este
oratorio se formó el pueblo de San Pedro de Quiles.

Quiles en la división política-administrativa:

En el período colonial Quiles fue parte de la Diputación de Peñablanca104.


Posteriormente con la creación del Departamento de Ovalle el año 1831, ya en el
período republicano. Quiles paso a ser parte de la Subdelegación creada de
Punitaqui, como uno de sus 11 Distritos conformantes105.

103
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 179
104
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 138
105
Olivares, Manuel P: “La Parroquia de Barraza”; La Serena 1892; pág. 5

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LOS ALCONES *

* Desde un principio se registró el nombre de este sector con esta grafía, omitiendo la H,
característica que se mantuvo en el tiempo

Origen:

En diciembre de 1611 fue otorgada una merced de tierras al capitán Tomás


de Contreras por el entonces gobernador don Juan Jaraquemada. Contaba ésta
con 4 aguadas, llamadas El Arrayán, Yerba Buena, Mata Gorda y el cerro
Guanaquero, y sus límites por el norte eran el cerro de Talinay y la estancia de
Pedro de Herrera por el río Limarí; y por el sur, la estancia de Lupo de Estrada y la
correspondiente de Francisco de Ortega106. No conocemos si el capitán Contreras
tuviera descendencia, ni tampoco si hubiera cedido o vendido estas tierras. En
igual sector, como antes hemos visto poseía varias estancias el capitán Francisco
de Ortega, una de las cuales, Yerbas Buenas, fue parte de la dote que cediera a
su hija natural doña Juana de Ortega, al casar el año 1614 con el capitán
Sebastián Pérez Carvajal107, tierras que, como hemos examinado antes, formaran
el valle de los Carvajales, parte del cual constituirá años mas tarde la estancia de
Peñablanca.

Años más tarde, al casar en La Serena el año 1656, el teniente don Melchor
Muñoz de Ayala y Contreras quien era natural de la Concepción, con doña María
de Carvajal y Ortega, hija legítima del matrimonio citado en el párrafo anterior, será
dotada por sus hermanos con tierras en igual sector. Una hija de don Melchor,
doña Ascencia Muñoz de Ayala y Carvajal, fue primera dueña de la estancia
Zorrilla, aún cuando esclavos de su propiedad son bautizados en el oratorio de
Alcones el año 1738108.

Por otra parte, en fecha de 19-01-1686, le son otorgadas 1.000 cuadras de


tierra “vacas”, al capitán don Pedro Muñoz de Ayala y Contreras, hermano legítimo
del anteriormente citado don Baltazar, el cual era casado, igualmente, con doña
Isabel de Carvajal y Ortega, de iguales padres que la antes nombrada doña María
de Carvajal. Las tierras fueron cedidas por meritos de sus antepasados por el
gobernador don García Hurtado de Mendoza, y estando ubicadas en el valle de
Limarí Bajo “desde las Puntas de Socos corriendo al norte y el Camino Real que
sale de la estancia Urituguasi a una pampilla donde hay un espinal a la parte del

106
Peña, Sergio y Araya, Fabián: “Documentos para el estudio y la enseñanza de la historia local y regional,
en el ámbito de la reforma educacional”. Ovalle 2000; págs. 11-12
107
Peña, Sergio y Araya, Fabián: Op. cit.; págs. 14-16
108
Pizarro Vega, Guillermo: “Familias Fundadoras del Limarí”; Ed. Caburga, La Serena 1997; pág. 118

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sur; y por la parte del mar el cerro del valle de los Carvajales y el portezuelo del
camino real que nace en la estancia del capitán Antonio Barraza”109.

Como hemos visto, hubo una hegemonía de la familia Muñoz sobre el sector
que analizamos, aún cuando de igual manera esta familia y sus alianzas también
tuvo cercanía con tierras de su propiedad en Talinay. De cualquier modo las tierras
de Aleones ya en el siglo XIX pasarán a constituir una de las tantas posesiones
comuneras del valle del Limarí.

Los Alcones en la división política-administrativa:

En el periodo colonial Los Alcones fueron parte de la Diputación de Peñablanca.


En el período republicano y habiéndose creado el Departamento de Ovalle el año
1831, le correspondió formar parte de la Subdelegación de Barraza, como uno de
sus 8 distritos, llamado de los Olivos y Alcones110.

109
Pizarro Vega, Guillermo: Op. cit.; pág. 119
110
Olivares, Manuel P: “La Parroquia de Barraza”; La Serena 1892; pág. 4

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ESTANCIA DE ZORRILA

Origen:

La sublevación indígena ocurrida el año de 1655 en la región de la Frontera


que destruyera pueblos y cultivos que los conquistadores españoles y sus familias
habían logrado desarrollar trajo como directa consecuencia el empobrecimiento de
las familias afectadas, algunas de las cuales emigraron hacia el Norte donde
radicaron definitivamente. Es el caso de los hermanos el Capitán don Pedro y el
teniente don Melchor Muñoz de Ayala y Contreras, naturales de la zona de
Concepción, donde su padre fue dueño de la Estancia “El Puñual”. Casaron estos
hermanos en Limarí con las hermanas doña Isabel y doña María Carvajo y Ortega,
respectivamente, de familia fundadora del Limarí111. Por sus méritos guerreros,
don Pedro Muñoz de Ayala pide se le otorguen unas tierras vacas (sin dueño),
ubicadas en el sector del cerro Lumi-Lumi, logrando acceder a 1.000 cuadras en
fecha de 19-01-1686112. Estas tierras se ubicaban desde las Puntas de Socos
hasta el camino de Urituguasi, limítrofe con el valle de los Carvajales y colindante
con tierras de Barraza. Creemos que en dicha área estaba comprendida los
terrenos que constituyeron la estancia Zorrilla, siendo éste el precedente mas
antiguo que dice relación con dicha propiedad.

Antecedentes históricos:

Los primeros antecedentes que citan a Zorrilla están relacionados con el


Oratorio de dicho lugar, que según el padre José Santos Manobrera, párroco de
Barraza a finales del siglo pasado, quien en su obra “Memoria histórica de la
Parroquia de Barraza” (1894), registra como fecha inicial del erguimiento de éste al
año 1737113. Nosotros hemos encontrado nacimientos en igual fecha en el asiento
citado Aleones114, que actualmente es sector vecino a Zorrilla, bautizándose allí
hijos de mulatos esclavos pertenecientes a doña Asencia Muñoz de Ayala, primera
propietaria de la estancia Zorrilla.

Doña Asencia Muñoz de Ayala y Carvajal, hija legítima del teniente don
Melchor Muñoz de Ayala y Contreras y de doña María de Carvajal y Ortega115 fue
casada en tres oportunidades sin descendencia. 1° con don Juan de Valderrama,
2° con don Francisco de la Portilla y en 3° con don Jacinto Lebrett, de origen

111
Pizarro Vega, Guillermo: “Familias Fundadoras del Limarí”; Ed. Caburga, La Serena 1997; págs. 83-89
112
Arch. Nac. Reales provisiones; Vol. 4 a fs. 82 vta. Título de 1.000 cuadras de tierra otorgadas a don Pedro
Muñoz de Ayala
113
Manobrera, José Santos: “La Parroquia de Barraza”; Memoria Histórica; La Serena 1894; pág. 27
114
Pizarro Vega, Guillermo: Op. cit. pág. 118
115
Iguala a anterior

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francés. En el Catastro general agrícola del año 1738, doña Ascencia declara la
propiedad de una estancilla llamada Zorrilla, donde tema un total de 20 vacas, 500
Ovejas e igual número de caprinos116. Aquí se comprueba las características de
tierras de secano que tenía esta estancia, la que fundamentalmente se dedicaba a
la crianza de ganado mayor y menor. En testamento efectuado el año 1739 deja a
su último esposo don Jacinto Lebrett la propiedad de dicha estancia117. Antes doña
Ascencia había establecido una Capellanía a favor de los curas de Sotaquí, que
dependía de Zorrilla118.

Don Jacinto Lebrett, luego de atestiguar la propiedad otorgada por su


difunta esposa, vende Zorrilla a don Basilio de Urquieta y de la Vega, en fecha de
20 de noviembre de 1746119, como consta en documento efectuado en la ciudad
de La Serena, en tal fecha. Pareciera que los descendientes de éste contrajeron
deudas impagas por razón del censo con que se hallaba gravada la propiedad,
razón que llevara al cura de Sotaquí a reclamar una deuda de $180, deuda
aceptada por el apoderado de doña María Agustina Lagunas120, viuda de don
Gabino Urquieta y Pizarro, hijo legítimo de don Basilio. Esto llevó a remate de la
propiedad siendo adjudicada por el doctor don Félix Ventura Marín.

Don Félix Ventura Marín en documento firmado en la ciudad de La Serena


en fecha de 12 de septiembre de 1808121, vende la estancia de Zorrilla a don José
Ventura Pizarro, ligado a los Pizarro del Pozo de Barraza. Don Ventura Pizarro
reedificó el antiguo Oratorio dejando a su muerte esta propiedad a su hijo
sacerdote don José Antonio Pizarro Godoy, quien ejerciera el cargo de párroco en
Barraza durante los años 1851 y 1852.

El año de 1850, en el mes de octubre, el presbítero José Antonio Pizarro


vende a partes iguales la estancia Zorrilla a don Mateo Pizarro Alfaro y a don Cirilo
Jiles122. Don Mata reedificó este Oratorio el año 1855123.

Una nieta de don Mateo, doña Griselda Pizarro Santander, hija legítima de
don José Tomás Pizarro Álvarez y de doña Aranzazu Santander, quien fuera
casada con don Juan Jiles Araya, hijo legítimo de don Cirilo Jiles y de doña Nieves
Araya. De aquí la familia Jiles Pizarro cuyos descendientes han conservado la

116
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 103
117
Documento original que se conserva en Zorrilla
118
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. cit. pág. 58
119
Igual a N° 34
120
Ídem a N° 34 y 37
121
Documento original que se conserva en Zorrilla
122
Iguala a anterior
123
Dato que registra la placa de mármol colocada en el Oratorio de Zorrilla

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propiedad de Zorrilla. Digamos además que doña Griselda restauró el antiguo
Oratorio en el año de 1940.

De los hijos de doña Griselda y don Juan Jiles, será el abogado don Jorge
Jiles Pizarro quien fuera casado con doña Elena Caffarena que le sobrevive, quien
conservará la estancia de Zorrilla. Actualmente esta propiedad se ha dividido en
tres secciones, correspondiendo a don Juan Jiles Caffarena la antigua casa
patronal y el Oratorio adyacente. Su hermano Jorge accedió a la parte contigua
que consta de casa y terrenos y, finalmente, una tercera parte llamada hoy
estancia El Tabaco, corresponde a doña Ana María Jiles Caffarena.

Noticias sobre el Oratorio:

Desde su creación alrededor del año 1737, ha sido reedificado en cuatro


ocasiones124, el templo actual data del año 1855. Este Oratorio fue consagrado a
San Antonio de Papua, celebrándose su fiesta los 13 de junio de cada año125, la
novena y procesión se efecto hasta hace una décadas, decayendo por la escasa
presencia de habitantes en los márgenes del estancia. Se conserva en él una
antigua imagen de madera policromada del santo antes citado.

Igualmente se conservan antiguas pinturas de la época colonial en este


Oratorio. Entre éstas nombramos un antigua óleo sobre tela de La Virgen de
Cocharcas, que está fechado el año 1767, cuyo estilo nos parece cercano a la
escuela del Cuzco. Tambien citamos un óleo de La Virgen del Carmen, del cual
desconocemos la data de su creación.

Existe además un antiguo receptáculo de cobre destinado a los bautizos; un


crucifijo antiguo y otros adimentos del altar de épocas más recientes. El altar fue
confeccionado en madera y no podemos precisar la data aproximada de su
construcción.

Finalmente diremos que bajo la mesa del altar se encuentra la fosa


mortuoria de don Mateo Pizarro Alfaro, quien falleciera el año de 1856.

124
Olivares, Manuel P: “La Parroquia de Barraza”; 1872; pág. 11
125
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 32

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II.- PUEBLOS DEL VALLE DEL LIMARÍ ALTO:

El área del antiguo curato de Sotaquí, llamado también en el período


colonial Limarí Alto, se extendía a partir del año 1680, desde el sector hoy llamado
Puntilla de Guamalata, hasta los límites cordilleranos por el Oriente; y en su límite
norte colindaba con los pueblos del río Hurtado pertenecientes al Curato de
Andacollo; y, finalmente hacia el Sur limitaba con el Curato de Cuz-Cúz o Illapel.
Esta territorialidad se mantuvo hasta el año 1757, cuando al crearse curato de
Combarbalá se escindiera de su jurisdicción a los pueblos del valle de Cogotí126.
Para nuestro análisis de los pueblos de este sector hemos tomado esta última
superficie territorial, la cual se corresponde a la actual jurisdicción política de la
Comuna de Monte Patria.

El curato de Sotaquí o valle del Limarí Alto, comprendía a su vez cinco


partidos que constituían unidades territoriales más pequeñas. En el año 1778 estas
eran nombradas como de Sotaquí, Palqui, Rapel, Tulahuén y Guatulame. El distrito
de Sotaquí, cabecera parroquial, se extendía a lo largo del curso del río Limarí,
desde Guana al límite con la Puntilla de Guamalata, comprendiendo el pueblo de
indios de Sotaquí y la hacienda de igual nombre, además de las de Guallillinga y
Tamelcura, sumando al pueblo de indios de Guana. Este sector reunió las más
feraces haciendas agrícolas del curato, donde por igual se caracterizaron por sus
sementeras de trigos y abundantes viñas, con una notoria actividad molinera y
otros. Por su parte El Palqui, de similares características pero en menor grado,
comprendía las haciendas de Guanilla y Chañaral.

El distrito de Rapel, por su parte, comprendía todas las tierras de este valle
hacia la Cordillera. La mayoría de sus haciendas menores, dotadas de importantes
viñedos, fueron el fruto de la subdivisión de la grandes haciendas de Monterrey y
de Rapel que fuera aconteciendo en el tiempo, por lo mismo en el año de esta
relación no se contaba entre sus lares a grandes propietarios agrícolas sino
medianos y pequeños.

En cuanto al distrito de Tulahuén, sumaba las haciendas que se ubicaban


subiendo por el valle del Río Grande hacia la cordillera. De estas fueron antiguas
las de Carén. Mialqui y Tulahuén. Igualmente comprendía las haciendas del valle
del río Mostazal o valle de Agua Amarilla. Este sector fue caracterizado por el
laboreo de minas y la instalación de trapiches para molienda de metales como el
oro y cobre.

126
Pinto Rodríguez, Jorge: “La Serena Colonial”; U. C. V. 1983; pág. 142

50
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Por último Guatulame, distrito que reunía las tierras alimentadas por el río
de igual nombre, comprendía haciendas muy divididas. Aquí la estrechez del valle
permitía la plantación de pequeños viñedos, higuerales y arboledas de
algarrobos127.

Las haciendas antes nombradas, darían nacimiento a los pueblos que


tomaron su nombre, como una resultante natural al poblamiento que en torno a las
iglesias u oratorios se fue consolidando en el tiempo. De igual manera la
fragmentación de las mismas traería consigo el nacimiento de haciendas menores,
mismas que en su mayoría han llegado al presente como pueblos autónomos. De
la mayoría de ellos, en el capítulo que continúa expresaremos su génesis y
desarrollo a través de la constancia que registran los testamentos, los cuales
atestiguan a los propietarios que las dichas tierras tuvieron a lo largo de su
historia.

127
Pinto Rodríguez, Jorge: Op. cit. pág. 144

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SOTAQUÍ (quechua: “extendido”)

Origen

La petición de las tierras de Sotaquí fue aprobada en La Serena el año


1550128, la había solicitado el capitán Pedro de Cisternas, conquistador que vino
con don Pedro de Valdivia y que fue uno de los sobrevivientes del asalto indígena
realizado contra La Serena el año 1549129. Tal merced de tierras fue ratificada por
Rodrigo de Quiroga el año 1566.

Creemos que posteriormente esta hacienda debió ser adquirida por el sargento
mayor don Jerónimo Pizarro Cajal, destacado personaje del Cabildo serénense,
quien casara el año 1673 con doña Magdalena Arqueros y Ortíz, natural de La
Serena, quien cargara estas tierras con un censo a favor de su hijo el Chantre de
la Catedral de Santiago don José Alejo Pizarro y Arqueros. Esto se comprueba en
el testamento que hiciera el año 1752 el capitán don Cristóbal Pizarro Arquero,
hermano del anterior quien entre otros bienes declara la propiedad de Sotaquí130.
Aquí se constata que dicha hacienda contaba con una viña, bodega, vasijas para
más de 1.000 y tantas arrobas, molino de pan y trapiche de oro.

Falleció don Cristóbal sin sucesión heredando sus tierras su hermano el


maestre de campo don Pedro Pizarro Arqueros. Casó éste en Huasco el año 1725,
con doña María Niño de Cepeda y Aguirre. Hija de éstos, doña Antonia Pizarro y
Niño de Cepeda, quien al casar con el maestre de campo don Francisco de
Astaburuaga, natural de Salinas de Léniz, Guipuzcoa en el país vasco, fuera
dotada con la hacienda de Sotaquí131. Doña Antonia falleció ya viuda en Santiago
el año 1797.

Finalmente diremos que el año 1887 estas tierras se habían dividido en dos
fundos agrícolas: el primero de ellos era patrimonio de don Jorge Ross y contaba
con 150 cuadras; el segundo era propiedad de don Paulino Ahumada,
dimensionando 100 cuadras132.

El Pueblo de Indios San Agustín de Sotaquí:

Dentro de lo que fue la primera evangelización realizada en la zona,


correspondió a la autoridad religiosa crear la Doctrina del Limar en el año 1585,

128
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; págs. 16 y17
129
Ídem al anterior
130
Barrios Barth, Juan 2do: Familias de La Serena y Copiapó: Pizarro; E. E. H. N° 25; Stgo. 1980; pág. 151
131
Barrios Barth, Juan 2doo: Op. cit. pág. 158
132
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 176

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cuya cabecera se estableció en el pueblo de indios nombrado de San Agustín de
Sotaquí. Existen antecedentes que prueban el traslado a este lugar, desde
mediados del siglo XVI, de indios de otros sectores del Limarí133. Igualmente se ha
afirmado que el encomendero sito en Tucumán y San Juan, capitán Joan
Valdovinos de Leyden, habría traído gran cantidad de estos indios transandinos a
igual pueblo134, dado que poseía en aquellos años la estancia de Guallillinga. Esta
misma encomienda de indios fue otorgada en segunda vida a don Jerónimo
Pastene y Aguirre el año de 1640135. Recién el año 1791, abolida ya la institución
de la encomienda, fue ordenada la traza definitiva de la reducción indígena del
puebla de Sotaquí, misma que ortogonalmente se trazó alrededor de la antigua
iglesia parroquial del lugar. Este habría sido el origen del pueblo actual136.

La Parroquia del Corpus de Sotaquí:

El año de 1630 se crea esta parroquia, la cual comprendía un territorio


eclesiástico comparable al correspondiente a la actual Provincia del Limarí,
descontando el sector de la actual Comuna de Río Hurtado. Por la excesiva
extensión de la misma el año 1680 se escinde de ella los pueblos del valle de
Limarí Bajo creándose la parroquia independiente de San Antonio del Mar de
Barraza. Posteriormente el año 1757 se separa a su vez el sector del valle de
Combarbalá137. Ya el año 1824 se crea la parroquia de Carén, volviendo a reducir
su jurisdicción con la pérdida de los pueblos de los valles del río Grande, río
Mostazal y valle de Rapel.

Sotaquí en la división política-administrativa del valle del Limarí:

En la Colonia, Sotaquí fue una de las 24 Diputaciones conformantes del


Corregimiento de Coquimbo. Sus límites eran los siguientes: al norte con la
diputación de Guatulame en las juntas de los ríos de estos nombres; por el sur con
la de Monterrey en Tamelcura, inclusive; por el este con las diputaciones de
Monterrey e Higuerillas en parte de las sierras de la Quebrada Seca, inclusive; por
el oeste con la diputación de La Chimba en la cuesta de Guallillinga y punta de

133
Palma Benke, Marisol: “Para una imagen de Sotaquí”; en Rev. “El Limarí y sus Valles”; Museo del
Limarí, Ovalle 1999; págs. 43-44
134
Cortés, Hernán: “Punitaqui, Hoy y Siempre”; Punitaqui1992; págs. 62
135
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 75
136
Peña Álvarez, Sergio: Op. Cit. págs. 19-18
137
Peña Álvarez, Sergio: Op. Cit. págs. 24

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Santa Catalina, inclusive. El año 1789 ejercía como Diputado don Francisco Javier
González138.

Luego de la creación del Departamento de Ovalle el año 1831, período


republicano de nuestra patria, Sotaquí fue designada Subdelegación, conformada
a su vez por 4 distritos. El año 1840 ejercía como Subdelegado don Jerónimo
Urmeneta y como sustituto don Juan Luis Ariztía.

Con la reforma civil del año 1891 e implementada el año 1894, Sotaquí es
nombra Comuna, la cual comprendiera las subdelegaciones de Sotaquí, Panulcillo
y Guamalata. Esta ordenanza permaneció efectiva hasta el año 1929, cuando
Sotaquí es anexado a la Comuna Ovalle139.

La Devoción al Niño Dios de Sotaquí:

Esta antigua tradición, identificatoria del pueblo de Sotaquí, tuvo su


comienzo a inicios del siglo XIX, fue aquí que doña Antonia Pizarro accediera a la
venerada imágen. El culto entonces nació ligada a la familia Rojas Pizarro
heredera de la reliquia, pero éste se oficializó sólo el año 1873, no sin antes
haberse establecido un litigio entre los propietarios y el Obispado de La Serena,
órgano jurisdiccional a la que pertenecía la Parroquia de Sotaquí, destino final que
debía cobijar a la imagen, expresamente estipulado en testamento de la última
propietaria. Desde aquí se ha mantenido la tradición de celebrar la fiesta en honor
del Niño Dios la primera semana de enero de cada año140.

138
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 138
139
Pizarro Vega, Guillermo: “Formación de la Sociedad Ovallina”; Ovalle 1999: pág. 15
140
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1996; págs. 37-34

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GUALLILLINGA (mapuche: “roble detrás del cerro”)

Origen:

Esta hacienda registra una de las más antiguas datas en el Limarí Alto.
Estas tierras fueron concedidas por la 1° merced del gobernador don Alonso
García Ramón en fecha de 30-09-1605 al encomendero de origen flamenco
capitán Joan Valdovinos de Leyden; y complementada con tierras anexas a las
anteriores, por una 2° merced otorgada por el gobernador Francisco Laso de la
Vega, en 15-09-1638141. La hacienda medía una legua cuadrada de superficie a
uno y otro lado del río, en el valle del Limarí Alto142. Fue casado con doña Mañana
de Vega Sarmiento, de quien no tuvo descendencia. Doña Mariana ya viuda casó
en segundas nupcias con el capitán Jerónimo Pastene y Aguirre, llevando como
dote la mencionada hacienda143. De aquí esta propiedad fue patrimonio de los
Pastene. El año 1710 Jerónimo Pastene y Ponce de León, hijo de los anteriores,
otorga por testamento estas tierras a su hijo Jerónimo Pastene y Solazar,
patrimonio que fue tasado en $8.600. La hacienda contaba con sus casas,
bodegas, vasijas, viñas, huerta de árboles, molino de pan, animales de carga,
yunta de bueyes, etc.144

Don Jerónimo Pastene Salazar casó en Córdova, perteneciente al virreinato


del Río de la Plata, en la otra banda, con doña Isabel de Herrera y Velasco, de
quien tuvo hija única: Doña Calalina Pastene y Herrera, quien permaneciera en
dicha ciudad no manifestando mayor interés en sus tierras de Guallillinga. El año
1724 por compra el capitán José Pizarro Cortés (perteneciente a la familia Pizarro
del Pozo), adquiere esta hacienda. Sin embargo el año 1738 es comprada a su vez
por el maestre de campo don Pedro Pizarro Arqueros (del linaje de los Pizarro y
Cajal)145. El año 1779 la hacienda es dominio de una hija del anterior doña
Magdalena Pizarro y Niño de Cepeda, quien fuera casada con el español don
Francisco García Abello, natural de Asturias.

De las hijas del matrimonio anterior, doña Manuela García Abello y Pizarro,
fue casada a su vez el año 1791 con Francisco Javier Urmeneta y 2° con Tomás
Ignacio Urmeneta. Del segundo matrimonio derivó don José Tomás Urmeneta y
García-Abello, quien el año 1836 compró a su cuñado don Mariano Ariztía la dicha

141
Barrios Barth, Juan: “Munizaga Varonía del conquistador Juan Bautista Pastene”; R. E. H. N°; pág. 44
142
Igual a anterior
143
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1988; pág. 67
144
Ídem al anterior
145
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. cit. pág. 68

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hacienda de Guallillinga, misma que vende a don Gabriel Cristi Cebollas el año
1860146.

La última noticia que tenemos de la dicha haciénda es del año 1887, cuando
Eugenio Chouteau en su Informe de la Provincia de Coquimbo registra como
propietaria a la viuda del anterior, doña Rosalía Pizarro Muñoz. Aquí se declara
que esta propiedad tenía una dimensión de 300 cuadras regadas147.

Guallillinga como Distrito:

En el período colonial Guallillinga perteneció a la Diputación de Sotaquí.


Creada la Subdelegación de Guatulame, en el año 1831, fue igualmente uno de
los distritos conformantes. Ya el año 1894, establecida la Comuna de Monte
Patria, Guallillinga sera igualmente parte de ésta, situación que se ha mantenido
hasta la actualidad.

146
Barrios Barth, Juan: Op. cit. págs. 157 y 158
147
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 176

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MONTERREY (MONTE PATRIA)

Origen:

A comienzos del siglo XVII, las tierras que conformarían la estancia de


Monterrey, aparecen registradas como patrimonio del capitán Pedro de
Cisternas148, a quien antes vimos como primer propietario de la hacienda de
Sotaquí. Un nieto del anterior, don Pedro de Cisternas Miranda, declara en
testamento efectuado en Copiapó el año 1672 la propiedad de Monterrey149. Esta
hacienda creemos se extendía hasta las faldas mismas de la cordillera, tema que
más tarde comprobaremos al hablar de Juntas y Rapel. De sus herederos, las
hermanas doña Ana. doña Francisca y doña Esperanza de Cisternas Carrillo, hijas
legítimas del anterior, venden parte de esta propiedad el año 1679 al maestre de
campo don Gaspar Marín y Godoy150.

Don Gaspar Marín y Godoy, segundo señor de la encomienda de indios de


Guamalata, feudatario y frecuente miembro de cargos en el cabildo serenense, fue
casado con doña Inés de Riveros y Figueroa, de quien dejara sucesión. Continuó
con la heredad de Monterrey su hijo, don Gaspar Marín y Riveros, quien testara
esta propiedad en favor de su hija doña María Josefa Marín Mendiola151 alrededor
del año 1723. Fue casada esta dama dos veces, 1° con el capitán don Gabriel
Egaña y Monárdez, de quien dejara descendencia y, 2° con Domingo Gallardo y
Riveros, sin sucesión. En testamento efectuado en La Serena el año 1772, doña
Josefa declara entre sus bienes la estancia de Monterrey, la que declara contaba
con potrero de cordillera, viña frutal y un molino comente con su bodega llena de
vasijas152.

De aquí la estancia Monterrey fue motivo frecuente de dote a descendientes


femeninas: Así, doña Francisca de Egaña y Marín, casada en Monterrey el año
1755 con don Pablo González de Cevallos; luego su hija Doña Mercedes Ceballos
Egaña, casada en Sotaquí el año 1799 con don Manuel Cristi Humeres y,
finalmente doña Marcelina del Carmen Cristi Ceballos, hija de los anteriores, al
casar en primeras nupcias con don Manuel Pizarro Silva, natural de Curicó, con
sucesión; y segundo matrimonio con don Rafael Muñoz Pizarro, sobrino del
anterior, con también descendencia de este. Viudo don Rafael testó en Ovalle el

148
Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1996; pág. 17
149
Retamal Faverau, Julio: “Familias fundadoras de Chile”; Stgo 1992; pág. 92
150
Igual a anterior
151
Barrios Barth, Juan Edo: “El conquistador Juan Domínguez Marín y su descendencia” R. E. H. N° 30;
pág. 171
152
Barrios Barth, Juan Edo: Op cit. pág. 172

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año 1860, declarando entre sus bienes la antigua estancia de Monte Patria153. La
última noticia que tenemos de esta propiedad la recogemos de Eugenio Chouteau,
quien el año 1887 declara que estas tierras pertenecían a la sucesión de don
Pedro Pablo Muñoz Darrigrande, quien fuera hijo legítimo del segundo matrimonio
de don Rafael Muñoz Pizarro con doña Evelina Darrigrande Cristi.

Por último diremos que estas tierras de Monterrey (después Monte Patria),
de incierta delimitación en su perímetro original, fue sufriendo constantes
modificaciones a través del largo tiempo de su historia. Lo anterior se explica por
las consabidas dotes que se otorgaban a las líneas femeninas, como era
costumbre durante el período colonial. Esto se comprueba al examinar el historial
de otras familias derivadas del tronco original de los Egaña Marín y Cevallos
Egaña (como fueron los Taborga Morete y los Cristi Cevallos, los Darrigrande
Cristi y otros), quiénes también fueron propietarios de tierras en lugares cercanos
a tal hacienda.

El Oratorio de Monterrey:

Desde el año 1735154 se tiene constancia de la existencia de un Oratorio en


Monterrey, el cual fuera dependiente de la Parroquia del corpus de Sotaquí.
Creemos fuera este erigido por el anteriormente nombrado don Gaspar Marín y
Riberos, padre de doña Josefa Marín y Mendiola quien fuera casada en el dicho
Oratorio en fecha de 17-10-1735, con don Gabriel Egaña y Monárdez, primer
matrimonio consignado en dicha Capilla.

Monte Patria en la división política-administrativa:

En el período colonial Monterrey fue una de las Diputaciones pertenecientes


al Corregimiento de Coquimbo, cuya cabecera fuera la ciudad de La Serena. Sus
límites como Diputación eran por el Norte con la Diputación de Sotaquí en la
Quebrada Seca, inclusive; por el Sur con la respectiva de Guatulame en la Punta
de Guana y Portezuelo El Palqui; y por el Oeste con la Sotaquí en Tamelcura,
inclusive. Ejercía como Diputado en el año 1789 don Pablo Cevallos Egaña155.

Con el advenimiento del período republicano el antiguo Monterrey, por


iniciativa de sus propios vecinos, pasó a llamarse Monte Patria. Así el año 1831, al
fundarse el Departamento de Ovalle, Monte Patria es designada Subdelegación, la

153
Diaz Vial, Raúl: “El linaje de Humeres”; Stgo. 1950; págs. 63 y 64
154
Lib. N° 2, Matr. A fs. 118; Arch. Parr. Sotaquí
155
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; págs. 139-142

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cual estaba formada por un total de 6 distritos. En el año 1840 la autoridad de
Subdelegado titular estaba en manos de don Rafael Cristi Ceballos, y como
sustituto estaba designado don José Antonio Darrigrande Marín. En el censo del
año 1854 la Subdelegación registró un total de 1.994 habitantes, mientras el
poblado de Monte Patria alcanzó sólo 200 vecinos.

Desde el año 1894, ejecutada la reforma civil chilena del año 1891, Monte
Patria pasó a constituirse en Comuna, la cual incluía a las Subdelegaciones
respectivas de Guatulame, El Palqui y Monte Patria. Esta situación se mantuvo
hasta el año 1929, cuando es incorporada a su territorio la ex Comuna de Rapel,
con sus subdelegaciones de Carén, Agua Amarilla y Rapel.

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JUNTAS Y RAPEL (mapuche: “barro de greda negra”)

Origen:

Estas tierras fueron parte de la estancia llamada de Monterrey, propiedad


inicial del conquistador Pedro de Cisternas a comienzos del siglo XVII. Su nieto
don Pedro de Cisternas Miranda, quien fuera casado con doña María de Carrillo y
Escobar, heredero de esta estancia, hubo de haber dotado a su hija doña Antonia
de Cisternas Carrillo, al casar en Sotaquí el año 1658, con el capitán don Juan de
Godoy y Alvarado, natural de La Serena. Decimos esto por cuanto al testar este
último en La Serena el 01-09-1677156, declara la posesión de las estancias de
Juntas y Rapel.

Doña Francisca de Godoy Cisternas, hija de los anteriores, fue dotada con
la estancia de Juntas, al casar en 1683 con el Alférez don Pedro de Jofré Estrada,
natural de San Juan. Don Pedro Jofré falleció bajo disposición testamentaria en La
Serena el año 1696; aquí declara que la dicha estancia contaba con casas, un
almendral, molino corriente, bastante ganado y esclavos157. Lamentablemente don
Pedro dejó por albaceas a sus cuñadas doña Isabel y doña Escolástica Godoy
Cisternas, quiénes serían las que conservaran para sí las tierras de Juntas, no sin
antes entrar en juicio el año 1727, con los hermanos Agustín y Juan Jofré y Godoy,
quiénes no tendrían éxito en su empeño158.

Habiendo ganado el juicio antes dicho, será doña Escolástica de Godoy


Cisternas, quien continúe con la posesión de ambas estancias. Una hija natural de
ésta, doña Felipa de Jofré y Godoy (habida al parecer del mencionado don Pedro
Jofré de Estrada), fue dotada con las mismas, al casar con el francés don Dionisio
de la Fert, fundador de la familia después llamada Laferte ligada al sector de
Carén. De aquí provendría doña María de la Ferte y Godoy, quien al casar en
Rapel el año 1738, con el capitán don Diego de Rojas y Carmona, llevó en dote las
tierras de Juntas y Rapel. Así se desprende del testamento de este último,
efectuado en La Serena el año 1776 y codicilo el año 1786. Aquí declara la
posesión de la estancia de Juntas, que lega a su hijo el presbítero don Diego
Dionisio de Rojas. Menciona además que del remanente de sus bienes, estaban
las tierras de Rapel hasta la cordillera, que sumado a otros bienes debían de
repartirse en forma igualitaria entre sus herederos159.

156
Barrios Barth, Juan Edo: “El conquistador Diego de Rojas y su descendencia”; R. E. H. N° 3; pág. 2008
157
Manss, Ricardo: “La familia Jofré”; R. E. H. N° 11; pág. 100
158
Igual a anterior
159
Diaz Vial, Raúl: “El linaje de Humeres”; Stgo. 1950; pág. 209

60
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Hija del anterior, doña Micaela de Rojas y Laferte, será quien continúe con
las tierras de Rapel, al casar en La Serena el año 1763, con el maestre de campo
don Felipe Masnata Ramírez, de origen italiano. De la descendencia de este
matrimonio y sus alianzas matrimoniales, se conformará un verdadero clan familiar
articulado por los Masnata en tomo a la hacienda de Rapel, propiedad que
conservará esta familia hasta la tercera década del siglo recién pasado. Miembros
de este particular clan fueron las familias Vallejos, Cerda, Cordero, Aránguiz, y
también el linaje de Humeres, Castellón y otras. Las particularidades de la gente
de Rapel, a quien define como un pueblo de aristócratas y profesionales fue
especialmente destacado por Eugenio Chouteau al recorrer esta zona el año de
1887.

El Informe de Chouteau de dicho año, consigna como propietarios en el


sector a la sucesión de don Pablo Masnata, la hacienda Cabrería; el Estero del
Tome de doña Pabla Masnata; y como propietarios de hijuelas y viñas en Rapel a
don Vicente Castellón, a don Agapito Cerda y a don Vicente Vallejo. Finalmente
digamos que la antigua estancia de Juntas, adquirida el año 1835 por el
empresario minero don Ramón Lecaros160, el dicho año 1887, había pasado a ser
patrimonio del copiapino don Nicolás Naranjo161.

Los Oratorios de Rapel y Juntas:

El Oratorio de Rapel es consignado por vez primera en la partida de


matrimonio del capitán don Diego Rojas Carmona con doña María Lafert y Godoy,
este hecho se rejistró el 06-02-1738. Por su parte el año 1752 se registra
igualmente el Oratorio de Juntas. Ambos Oratorios son elevados a la categoría de
iglesias Viceparroquiales a partir de los años 1811 y 1813 respectivamente,
pertenecieron desde un principio a la Parroquia del Corpus de Sotaquí.

Rapel y Juntas en la división político-administrativa:

Ambos territorios fueron en la época colonia, parte de la Diputación de


Monterrey. Sin embargo el año de 1.787 se decide dividir la extensa área de la
dicha diputación, creándose entonces la llamada Diputación de las Juntas.
Comprendía su jurisdicción los territorios que se establecían desde el río Ponio

160
Valenzuela Enríquez, Luis: “Mineros y Minería en una Región del Norte Chico, Ovalle 1830-1880”; LOM
Stgo. 2000; pág. 75
161
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 171

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hasta Mialqui, inclusive, y todo el valle del río Rapel. En esta oportunidad se
designó ministro diputado del sector de Juntas a don Joaquín Narea162.

La Subdelegación de Rapel: Con la creación del Departamento de Ovalle el


año 1831, período republicano, Rapel fue designado Subdelegación con un total
de 7 distritos, uno de los cuales era Juntas. En el año 1840 ejercía el cargo de
subdelegado titular don José Ignacio Cabezas; y como suplente estaba don José
Masnata. El censo del año de 1854 consignó en la subdelegación de Rapel 1.491
habitantes. El pueblo de Rapel contaba en igual año con 1.500 individuos.

La Comuna de Rape: Fue en el año 1894, cuando implementada la reforma civil


del ano 1891, se crea a su vez la Comuna de Rapel. Comprendió en su territorio a
las subdelegado respectivas de Carén' Agua Amarllla y Rapel. Su primer Alcalde
fue don Nicomedes Contreras Diaz. Esta Comuna permaneció en ejercicio hasta el
año 1929, año en el cual este territorio es anexado a la Comuna de Monte Patria.
El último alcalde en ejercicio fue don Clodomiro Carmona Alcayata.

162
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; págs. 139-142

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MIALQUI

Origen:

Subiendo desde Juntas a Tulahuén, en el valle del Río Grande,


encontramos las tierras de Mialqui, hacienda que fuera propiedad desde mediados
del siglo XVIII, del capitán don Juan Jofré y Godoy Cisternas, quien fuera casado
con doña María Jorquera y Valencia. Testó el año 1753, declarando que contaba
con 8 cuadras y una sementera de trigo163. Posteriormente estas tierras son
otorgadas en dote a una nieta del anterior, doña Gregoria Jofré, al casar con don
Joaquín Narea, quien testó el año 1818. Aquí declara sus tierras de Mialqui, donde
tema una viña de 6.000 plantas y un molino de pan164. De aquí sus descendientes
Lafert Narea y Collados Narea continuarán ligados a dicho lugar, transformándose
en pequeños propietarios agrícolas. Finalmente diremos que el año 1887 estas
tierras son registradas por Chouteau como pertenecientes al Hospital de La
Serena165.

Oratorio de Mialqui:

Desde el año 1810166 se registran partidas sacramentales que citan como


lugar de origen al Oratorio de Mialqui. Perteneció al principio a la Parroquia de
Sotaquí, hasta el año 1824, cuando creada la correspondiente Parroquia de Carén,
pase a formar parte de la jurisdicción de este.

Mialqui en el ordenamiento político-administrativo:

En el período colonial Mialqui fue uno de los partidos pertenecientes a la


Diputación de Monterrey al principio y, desde 1787 a la correspondiente a
Juntas167.

Mialqui como Subdelegación: instaurado el sistema republicano y creado el


Departamento de Ovalle el año 1831, Mialqui fue designada Subdelegación
correspondiéndole 5 distritos a su cargo. En el año 1840 ejercía como
subdelegado don Ramón Lecaros. En el censo efectuado el año 1854 esta
Subdelegación registró un total de 1.674 habitantes. Desde el año 1894 este
territorio fue parte de la creada Comuna de Monte Patria.

163
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; Valparaíso 1993; pág.
164
Arch. Nac. Not. Ovalle, Vol. 3 a fs. 159
165
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 175
166
Lib. N° 7 de Matr. A fs 1; Arch. Parr. Sotaquí
167
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 142

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CARÉN (quechua: “estar verde”)

Origen:

La primera noticia que tenemos de propietarios en el sector, tiene que ver


con el más rico propietario de tierras del valle de Limarí Alto en el siglo XVIII, el
capitán don Diego de Rojas y Carmona, a quien antes mencionamos como dueño
de las haciendas de Juntas y Rapel. Testó como vimos el año 1773, aquí declara
que tenía otras tierras que iban desde estero Tulahuén hasta la cordillera y desde
el río San Miguel hasta la cordillera. Esta amplia área comprende todo el valle del
Mostazal. Igualmente menciona que deben efectuarle misas por su alma en sus
capillas de Carén y Juntas. Legó estas tierras en partes iguales a todos sus
herederos. De esta forma vemos como parte de estas tierras las declara su hija
doña María Rojas y Lafert, quien en testamento efectuado ante Pedro José Lafert
en el valle del Liman el 29-03-1809, atestigua ser dueña de la hacienda Las
Trancas sita en dicho valle168. Fue casada con el maestre de campo don Manuel
Marín, con sucesión.

Posteriormente fue dueño de la hacienda Carén, el coronel don Manuel


Antonio Iribarren y Niño de Zepeda, destacada figura militar de la causa patriota el
año 1817 y primer gobernador de Coquimbo en la república. De aquí no tenemos
otra noticia de propietarios hasta llegar a mediados del siglo XIX, cuando la familia
Gallardo Opazo, de extracción serenense, se entroniza en el sector siendo
propietaria de importante número de feudos en dicho valle de Carén.

La Iglesia de Carén:

Desde el año 1737 se anotan partidas sacramentales en el Oratorio de


Carén. Ya el año 1811 es señalado como iglesia viceparroquial, siempre
dependiente de la Parroquia del Corpus de Sotaquí. Posteriormente en el año
1824 es elevada a la categoría de Parroquia con el nombre de Nuestra Señora de
las Mercedes de Carén.

Carén y la división política-administrativa:

En la época colonial Carén fue una de las Diputaciones conformativas del


antiguo Corregimiento de Coquimbo (correspondiente en parte a lo que es hoy la
IV región). Su territorio limitaba al norte con la Diputación de Juntas en las sierras

168
Barrios Barth, Juan Edo: “El conquistador Juan Domínguez Marín y su descendencia” R. E. H. N° 32;
pág. 179

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de Tulahuén y Mostazal, inclusives; por el sur con las respectivas de Cogotí y
Guatulame, en las sierras de San Lorenzo y Cárcamo, inclusives; por el este con la
cordillera; y por el oeste con la mencionada Diputación de Juntas en la Punta de
Panguecillo. En el año 1787 ejercía como subdelegado don Pedro José Lafert169.

Con la creación del Departamento de Ovalle el año 1831, Carén fue definido
como Subdelegación, la cual comprendía un total de 6 distritos. En el año 1840
ejercía como subdelegado don José Antonio Santana. En el censo efectuado el
año 1854 esta subdelegación alcanzó un total de 2.332 habitantes. El pueblo de
Carén en igual año registró una cantidad de 300 vecinos.

En el año 1894, esta Subdelegación pasó a pertenecer a la creada Comuna


de Rapel, situación que se mantuvo hasta el año 1929, cuando desaparecida ésta,
le correspondió formar parte de la Comuna de Monte Patria.

169
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 142

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TULAHUÉN (mapuche: “lugar de garzas”)

Origen:

En 6 de noviembre de 1690, el gobernador don José de Garro, otorga una


merced de 1.000 cuadras de tierra en el sector del valle de Tulahuén al capitán
don Santiago Pizarro del Pozo y Gamboa170. Su hijo, el capitán José Pizarro
Cortés, con el objeto de establecer un censo en favor de la capellanía en favor de
los curas de Sotaquí, hipoteca sus estancias de Tulahuén y Cárcamo en el año
1730171. Se ubicaba la primera de las nombradas, “entre la boca del río Torca y en
la del río principal (río Grande) arriba hasta Pejerrelles, deslindando con el
Portezuelo nombrado don Lucas y con las vertientes del río Tascadero”, como lo
atestigua el documento de venta que su hijo el capitán don Gabriel Pizarro y
González-Campo, hace efectivo el año 1774 al vender estas tierras a don Pablo
Monárdez Monterom172. El sector antes descrito, comprenden las tierras de la hoy
llamada hacienda de Tulahuén Oriente y parte de las correspondientes al valle del
río Tascadero.

No obstante lo anterior, parte de las antiguas tierras del capitán don José
Pizarro Cortés, ligadas al sector de Tulahuén, fueron otorgadas como dote a su
hija doña Nicolasa de Vari Pizarro y González Campos al casar en Sotaquí el año
1748173 con el maestre de campo don Francisco Javier de Campos, las que se
sumaron a la estancia de Cárcamo antes citada. Más adelante estas mismas
propiedades, ya más divididas igualmente fueron parte de la dote de matrimonio a
otorgada por los anteriores a su hija doña María de la Cruz Campos Pizarro, al
casar en Sotaquí el año 1772 con don Bernardo Palacios Rivas174. Esto lo
podemos comprobar con el testamento efectuado el año 1854 por doña María del
Rosario Palacios Campos, quien estaba viuda de don Andrés Pizarro Lafert; aquí
declara ser propietaria por herencia de sus padres de la hacienda de Río Grande y
la estancia Cisterna, ambas propiedades sitas entorno a Tulahuén, señala además
ser dueña de la mitad de la estancia de Cárcamo y un derecho en El Cuyano175.
En este mismo documento doña María del Rosario lega a sus siete hijos legítimos
y una natural, las posesiones agrícolas antes dichas, comenzando de esta manera
una creciente fragmentación de las mismas.

170
Barrios Barth, Juan Edo: Pizarro. E. E. H. N° 25, 1980; pág. 181
171
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 103
172
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. cit. pág. 65
173
Barrios Barth, Juan Edo: Op. cit. pág. 184
174
Igual a anterior
175
Citado en Revista “Visiones de Tulahuén”; N° 12, 1994, pág. 16; Artículo: “Cisterna en el siglo pasado”,
por Aquiles Oro Villalobos

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Por último diremos que en el año 1887 Chouteau consigna como dueño de
la hacienda de Tulahuén a don Félix Marín Aguirre, declarando que ésta poseía un
total de 1.200 cuadras de regadío176.

Tulahuén en la división política-administrativa:

En el largo período colonial, Tulahuén fue un territorio perteneciente a la


Diputación de Carén. El año 1831 se transforma en uno de los distritos de la
creada Subdelegación de Carén. De igual forma desde el año 1894 hasta 1929
perteneció a la Comuna de Rapel, y desde aquí hasta el presente está inscrito en
la Comuna de Monte Patria.

El Oratorio de Los Llanos de Tulahuén:

Desde el año 1839177, se consigna en los libros parroquiales de Carén, la


existencia de un Oratorio en el sector llamado Los Llanos, poblado que cercano a
la hacienda de tal lugar se transformará en el actual Tulahuén.

176
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 171
177
Lib. N° 2 de Matr. a fs. 151; Arch. Parr. Carén

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EL PALQUI (mapuche: “el arbusto”)

Origen:

La primera noticia que poseemos sobre las tierras de El Palqui, esta


fechada en dicho lugar el año 1690, cuando testa el capitán don Juan Cortés y
Mendoza, aquí declara poseer la estancia y casa en El Palqui, además de ser
propietario de la estancia La Higuera y parte de Monterrey178. Fue casado don
Juan con doña Agustina de Godoy Cisternas, de quien tuviera descendencia. Las
particiones de los bienes que quedaron de este matrimonio se realizaron en
Sotaquí el año 1744, ante el teniente de corregidor de este valle don José de
Ledezma179. De aquí comienza la subdivisión de la estancia El Palqui de la cual
fueron beneficiados los hermanos don Mateo, doña Gregorio y doña Isabel Cortés
y Godoy, siendo esta ultima quien testa en la referida estancia el año 1732,
nombrando por albacea y curador de sus hermanos a don Alejandro del Castillo
Cortés, hijo legítimo de la anterior en su matrimonio con el capitán don Salvador
del Castillo y Godoy. De esta forma El Palqui pasa a ser patrimonio de las familias
Castillo Cortés, Iriarte Cortés, Cortés del Castillo y Laferte del Castillo, y sus
alianzas posteriores180. No obstante el año 1833, don Juan de Dios Salas Pasten,
al testar declara igualmente ser propietario de una parte de estancia del Palqui,
nombrada El Encantado181, tierras que mantendrán sus herederos.

Finalmente diremos que el informe sobre la provincia de Coquimbo


realizado por Eugenio Chouteau el año 1887, constata que El Palqui contaba ese
año con 200 cuadras, las cuales estaban repartidas entre varios propietarios182.

La Capilla del Palqui:

Aún cuando desde el año 1750183 se registra alguna ceremonia religiosa


realizada en El Palqui, no será hasta el siglo XIX cuando se constata la presencia
de una Capilla en El Palqui, la cual dependía de la Parroquia de Sotaquí.

178
Cortés-Monroy, Ricardo: “El conquistador Pedro Cortés de Monroy y su descendencia” R. E. H. N° 36,
1992; pág. 240
179
Igual a anterior
180
Como pude deducirse de trabajo anterior; pág. 242
181
Arch. Nac. Vol. 1, Not. Ovalle, a fs. 169
182
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 178
183
Lib. N° 2 de Matr. a fs. 217; Arch. Parr. Sotaquí

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El Palqui en la división política-administrativa:

En el período colonial Palqui fue uno de los partidos que conformaban el


curato de Sotaquí. Ya en el año de 1789 aparece como distrito de la diputación de
Guatulame. A partir del año 1833 ya en el período republicano, se constituye en
una de las subdelegaciones que fueron dependientes del Departamento de Ovalle.
Desde el año 1894 pasó a ser parte de la Comuna de Monte Patria. En el censo
efectuado en la zona el año 1854, el Palqui registró un total de 100 habitantes.

El Palqui y la construcción del Embalse La Paloma:

Por razones de la configuración geográfica, la mayoría de las antiguas tierras de El


Palqui incluido la conformación del pueblo y su iglesia, quedaron bajo las aguas
del embalse La Paloma, obra de ingeniería mayor que posibilitó la reunión de las
aguas traídas por el Río Grande y el de Rapel. Esta obra comenzada en la década
de los 60', significó el traslado de la población del antiguo al nuevo pueblo,
ubicación que corresponde a la actual.

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GUANA Y GUANILLAS (quechua: “estercoleros”)

Origen:

Subiendo por el valle regado por el río Guatulame, nos encontramos


primeramente con las tierras de Guana y Guanillas (grarn parte de dichas tierras
hoy están bajo las aguas del Embalse La Paloma), legendarias propiedades
agrícolas ligadas desde antiguo a la familia Cortés de Monroy. En efecto, al
fundador de esta familia en Chile (1557) el conquistador don Pedro de Cortés de
Monroy, le son otorgadas como primera merced a sus destacados servicios en la
guerra de Arauco, 800 cuadras el año l604184 y 2.000 cuadras más el año 1612. El
año 1606 don Pedro cede a su hijo de igual nombre estas tierras de Guana. Por su
parte un nieto del fundador don Pedro Cortés de Monroy y Riveros, obtiene por
méritos propios alcanzados en Arauco, 1.000 cuadras más sitas en las demasías
de Guana y Guanillas185.

Estas enormes propiedades, llamadas estancias de Guana y hacienda de


Guanillas, fueron colocadas afectas al vínculo del mayorazgo, cuando el año 1697
don Pedro Cortés de Monroy y Zavala, hijo legítimo del anterior, obtiene el título de
Marques de Piedra Blanca y Guana. La muerte sin descendientes del marques el
año 1716, motiva una creciente disputa entre sus descendientes por estas tierras y
otras que conformaban la gran riqueza que esta familia había acumulado en ese
entonces (entre otras se sumaban la hacienda de Piedra Blanca sita entre
Combarbalá e Illapel), extensas tierras en Cogotí, el mineral La Laja, etc.
Consecuencia de lo anterior fue el abandono que durante este período se
consolido en el sector. No será hasta el año de 1750, con la aceptación de don
Juan Cortés de Monroy y Vargas, fallecido en Guanillas el año 1824, y su nieto don
Pedro Cortés de Monroy y Pardo Parraguez, último detentor del vínculo y legítimo
mayorazgo quien falleciera en estas tierras de Guanilla el año 1870186.

Finalmente diremos que el año 1902187 aún la hacienda de Guanillas era


propiedad de don Francisco Cortés-Monroy y Cortés de Monroy, hijo legítimo del
último de los anteriormente nombrados, y su extensión regada alcanzaba entonces
a un total de 555 cuadras y fracción. Por su parte Guana, en el año de 1887,

184
Cortés-Monroy, Ricardo: “El conquistador Pedro Cortés de Monroy y su descendencia” R. E. H. N° 38
185
Igual a anterior
186
Igual a nterior
187
Testamento de don Francisco Cortés de Monroy, Santiago 29-07-1902. Citado en “Historia de
Combarbalá”, de don Juan Collao Cerda; pág. 66

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habíase dividido en la hacienda Mal Paso de don José María Álvarez Campos, 250
cuadras y, la hacienda Punta de Guana, propiedad de don Isidoro Castillo188.

El pueblo de indios de Guana:

La primera recompensa otorgada al antes citado conquistador don Pedro


Cortes de Monroy, fue la de una encomienda de “indios desterrados en
Coquimbo”, hecho ocurrido el año 1573189. Se trataba en realidad de indios sitos
en Atelcura, en el valle de Illapel. Don Pedro trasladaría a los mismos a las tierras
que le concedieran en Guana, situación que se constata ya el año 1604190. De esta
forma se constituyó el pueblo de indios de tal sector, encomienda que
permaneciera en manos en los Cortés Monroy hasta el término de esta institución
el año 1791.

La viceparroquia de la Veracruz de Guana:

Conforme a las ordenanzas de la iglesia, en cuanto al necesario auxilio


religioso de las almas de los naturales, los Cortés de Monroy debieron levantar
una iglesia en Guana, misma que de la cual existe constancia desde el año 1648,
año inicial de las anotaciones de partidas sacramentales en los libros del archivo
parroquial de Sotaquí, iglesia mayor de la cual dependía Guana.

188
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 176
189
Pinto Rodríguez, Jorge: “La Serena en el siglo XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 152
190
Palma, Marisol: “Para una imagen de Sotaquí, 1640-1660”; en Revista “El Limarí y sus Valle”; Museo
del Limarí 1999; pág. 46

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GUATULAME (mapuche: “panza de lobo marino”)

Origen:

El primer propietario de tierras en este sector, del cual tenemos noticias, fue
el capitán don Pedro Gaspar de Villarroel, quien fuera casado con doña María
Jiménez de Tapia. Al casar su hija doña Micaela de Villlarroel y Tapia el año de
1650 con el teniente, don Agustín de Araya y Torres, fue dotada con la hacienda
llamada “El Astillero de Guatulame”. Así lo declara don Agustín al testar en La
Serena el año 1711, agregando con esta estancia tenía una legua por total y
habíasele entregado sólo el casco191, sin plantaciones ni casas. Conviene agregar
que además de la alianza anterior otros hijos Villarroel Tapia casaron en el sector,
de aquí los Del Castillo Villarroel, Vega Villarroel, Cuevas Villarroel y Margado
Villarroel, familias que también aparecen ligados a Guatulame donde tuvieron
tierras menores.

Tres hijas del matrimonio antes dicho, Doña Magdalena, Doña María Rosa y
Doña Florencia de Araya y Villarroel, casaron respectivamente con los hermanos
el capitán don Francisco, el teniente don Ramón y don Lorenzo de Alfaro
Izquierdo, criollos naturales de Santiago, pasando en dote parte de estas tierras de
Guatulame a los nombrados hermanos Alfaro. Esta subdivisión de tierras
transformó Guatulame en patrimonio de medianos y pequeños propietarios
agrícolas, así lo detecta el Catastro efectuado en la zona el año de 1779192.

Finalmente digamos que el año de 1887, Chouteau consigna que


Guatulame, se encontraba muy dividido entre varios propietarios.

La viceparroquia de Nuestra Sra. del Rosario de Guatulame:

Desde el año 1677193, se tiene constancia de la existencia de la nombrada


iglesia viceparroquial de Guatulame. Dependía de la jurisdicción religiosa de la
Parroquia del Corpus de Sotaquí.

Guatulame en la división política-administrativa:

En la época colonial Guatulame se constituyó como una de las 24


Diputaciones conformantes del Corregimiento de Coquimbo, cuya cabecera fuera
la ciudad de La Serena. Sus límites abarcaban por el norte con la Diputación de

191
Retamal Fauverau, Julio y Otros: “Familias Fundadoras de Chile”; Stgo. 1992; pág. 576
192
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 61
193
Lib. N° 1 de Bautismos a fs. 253; Arch. Parr. Sotaquí

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Monterrey en la Punta de Guana; por el sur con la correspondiente de Combarbalá
en la sierra de Manquehua, inclusive, y con la de Cogotí en la caja del río de este
nombre; por el este con la sierra de Cárcamo, inclusive, en los confines de las
diputaciones de Cogotí y Carén; finalmente por el oeste con la diputación de La
Chimba en la sierra de Punitaqui. En el año 1787 ejercía como Diputado don
Andrés Abelino Larrondo194.

Creado el Departamento de Ovalle el año 1831, período republicano,


Guatulame fue designada como una de las 17 Subdelegaciones constitutivas. La
conformaban un total de 9 distritos. En el año 1840 detentaba el cargo de
subdelegado don José Varela. En el censo efectuado en el país el año 1854 la
subdelegación de Guatulame registró un total de 2.425 habitantes. El poblado de
Guatulame en igual año alcanzó a 200 moradores.

Finalmente diremos que desde el año 1894, Guatulame fue una de las tres
subdelegaciones que en dicho año pertenecían a la entonces creada Comuna de
Monte Patria195.

194
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811), Anexo V, Informe de don
Andrés Fernández Campino; pág. 142
195
Pizarro Vega, Guillermo: “Formación de la Sociedad Ovallina”; Ovalle 1999: pág. 15

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CHAÑARAL
CHAÑARAL ALTO (mapuche “lugar de algarrobos”)

Origen:

En el año de 1612, el gobernador de entonces don Alonso de Ribera, le


otorga una merced de 2.000 cuadras de tierras al legendario general don Pedro
Cortés de Monroy. En este mismo año casó en La Serena su hija doña Juana
Cortés de Monroy y Tobar con el capitán don Rodrigo de Rojas y Pliego, quien
estaba viudo de su primera esposa doña Catalina de Carabantes. Este hecho
motivó la dote que le fuera otorgada a doña Juana, en un valor de $ 8.000 plata, la
cual consistía en una estancia innominada, tierras que iban desde Hornillos a
Totoral196. De igual forma, al testar el año 1686, el capitán don Agustín de Rojas y
Cortés Monroy, hijo legítimo del matrimonio antes mencionado, declara igualmente
poseer una estancia en el valle del Limarí197. De aquí, por herencia dicha estancia
pasó a poder de don Rodrigo de Rojas y Riberos, quien fuera casado con doña
Ana de Guzmán, quien testó en La Serena el año 1706.

Llegamos de esta manera al primer propietario acreditado de la estancia de


Chañaral (la cual vemos nombrada por primera vez el año 1738198), fue éste el
general don Francisco de Rojas y Guzmán, hijo de los anteriores. Quien fuera
además encomendero de indios de Guamalata, según confirmación otorgada el
año 1730199, tercera encomienda en importancia en Limarí alto, la cual registrara
un importante número de encomendados referidos generalmente al pueblo de
indios de Guana. Don Francisco testó en La Serena el año 1763, aquí declara ser
dueño de la referida estancia, entre otros bienes200.

Nieta del anterior fue doña Antonia de Rojas y Gayón de Celis, quien fuera
dotada con estas tierras al casar en La Serena el año 1778, con don Luis Varas
Marín. Igualmente será dotada la hija de este matrimonio doña Concepción Varas
Rojas al casar en igual ciudad el año 1797 con don Domingo del solar y Lecaros.
De aquí nacería doña Clara del Solar Varas, quien casara con su pariente don Job
Francisco Aguirre Guerrero. Por último, en el año 1887, doña Carmen Aguirre del
Solar Vda. de don León Várela Varas, hija de los anteriores, aparece como
propietaria de la hacienda de Chañaral, la que comprendía entonces un total de

196
Barrios Barth, Juan Edo: “El conquistador Diego de Rojas y su descendencia”; R. E. H. N° 3; pág. 142
197
Barrios Barth, Juan Edo: Op. cit. pág 181
198
Lib. N° 2 de Matr. a fs. 138; Arch. Parr. Sotaquí
199
Barrios Barth, Juan Edo: Op. cit. pág 187
200
Igual a anterior

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120 cuadras, con una importante viña, la cual producía vino, chicha y
aguardiente201.

El poblado de Chañaral Alto, vio impulsado su desarrollo con la explotación


de los importantes yacimientos mineros del sector, como fuera San Lorenzo y La
Laja, hecho del que existen antecedentes desde el año 1850.

Chañaral Alto en la división política-administrativa:

Por su condición de sector limítrofe con los valles de Cogotí y Guatulame,


Chañaral estuvo en constante traspaso entre unos u otro de estos entes
administrativos. Así en el período colonial, la estancia de Chañaral perteneció a la
Diputación de Guatulame, la cual limitaba al sur con la correspondiente a
Combarbalá202. Creado el Departamento de Ovalle el año 1831, Chañaral fue uno
de los distritos correspondiente a la Subdelegación de Guatulame, situación que
se mantiene hasta el año 1885, cuando fuera creado a su vez el Departamento de
Combarbalá, hecho que posibilitó el traspaso de Chañaral Alto, ahora elevado a
Subdelegación, la cual el año 1894 será designada Comunal conformada por las
correspondientes subdelegaciones de Cogotí y Chañaral Alto. En el año 1921
alcanzaba esta comuna un total de 1.416 habitantes. Desde el año 1929 Chañaral
Alto se constituirá en parte de la actual Comuna de Monte Patria.

201
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 178
202
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811)”; pág. 142

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IV.- PUEBLOS DEL VALLE DE RÍO HURTADO

Antecedentes históricos:

El valle antes llamado de Samo Alto y hoy del Río Hurtado, fue en el período
colonial el de menor población con respecto a los que actualmente forman la
actual Provincia del Limarí203. En esto debe haber influido el que la concesión de
tierras establecida en el período colonial, fue objeto de mercedes a un reducido
número de familias. La mayoría de las cuales, como fuera en el caso de la familia
Aguirre, poseyera además, otras importantes posesiones en sectores alejados del
que nos preocupa, como fuera en el Valle de Elqui y Copiapó, lugares que
privilegiara para establecerse. Lo anterior se constata al revisar a los propietarios
de las dichas haciendas, tema que ahondaremos al tratar la historia particular de
las mismas. De esta manera, la familia Aguirre y Hurtado de Mendoza (apellido
que diera nombre al río y al valle) y sus alianzas los Fuica Pastene, tuvo el dominio
sobre el amplio sector que comprendiera las haciendas de Samo Bajo, Higuerillas,
El Pangue y Tabaqueros. De igual forma los Cisternas Miranda tuvieron el
patrimonio de la antigua hacienda de Samo Alto, vasto sector que iniciándose en
las cercanías del actual poblado de este nombre se extendía hasta los límites del
vecindario del actual Hurtado.

Las más importantes y antiguas haciendas del valle del Río Hurtado fueron
las de Samo Bajo, Higuerillas, El Pangue, La Cortadera y Samo Alto. Vastas
extensiones de tierras que avanzando el período colonial comenzarán a
fragmentarse dando lugar a nuevas haciendas y futuros pueblos. De esta forma en
el sector de Samo Bajo, derivarán las haciendas de Algarrobos, la Coipa y
Romeral, en el de Higuerillas emergerán las haciendas de Corral Quemado,
Tabaqueros y Guampuya; y en sector de Samo Alto, subiendo por el valle del Río
Hurtado, las haciendas de, Pichasca, Serón, Hurtado, Morrillos, Bellavista El
Bosque y El Chañar, entre otras.

Como consecuencia de lo señalado anteriormente, sólo a inicios del siglo


XVIII comienza un creciente poblamiento del sector, evento en que inciden
fundamentalmente: el otorgamiento de las cartas de dote por el establecimiento de
matrimonios y la consiguiente subdivisión de las extensas propiedades que
conlleva la concreción de dicho compromiso. De esta manera se establecerán a lo
largo del valle del Río Hurtado, familias de antigua estirpe de conquistadores,
como fueron los Valdivia Aguirre y sus alianzas posteriores, los Urrutia, los Sasso

203
Pinto Rodríguez, Jorge: “La Serena en el siglo XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 108

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y los Vicuña, entre otras. De igual manera los Cisternas Miranda, con sus
entronques, los Pizarro, los Gerardo y los Perines.

En cuanto a la jurisdicción eclesiástica en la cual estaba inserto el valle de


Río Hurtado en la Colonia, su territorio fue parte del Curato de Andacollo.
Correspondiéndole a éste, en el área que analizamos, todas las tierras que se
iniciaban en el pueblo de indios de Guamalata, subiendo a lo largo de los flancos
del río Hurtado hasta su inicio en la cordillera. De igual forma su territorio
comprendía las antiguas estancias de Tongoy, Camarones y El Tangue, tierras
que por larga data pertenecieron al Departamento de Ovalle, incluyendo también
las estancias Tamaya y Quebrada Seca.

Economía y desarrollo:
desarrollo:

Existen antecedentes que relacionan desde antiguo este valle como


productor de vinos y aguardiente, los cuales eran el fruto de algunas viñas
pequeñas en Samo Alto y otras de mayor envergadura y calidad en la hacienda de
Higuerillas. De igual manera en esta última hacienda, existían sementeras de trigo
de importancia. Pero la cercanía con el antiguo mineral de Andacollo, posibilitó
además en el antiguo distrito de Samo Alto, el establecimiento de buen número de
trapiches que molían gran parte de la producción del mismo204.

204
Igual a anterior

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GUAMALATA (quechua: “parapeto nuevo”)

Origen:

Las tierras de Guamalata estuvieron desde un principio asociadas a la


encomienda de indios sita en tal lugar. Fue ésta otorgada en primera vida al
maestre de campo Juan Domínguez Marín, fundador de esta familia en Chile. Este
hecho ocurrió a mediados del siglo XVII. Don Juan luego de combatir en la guerra
de Arauco, fue alcalde en La Serena el año 1628. Aquí fue casado con doña
Baltazara de Godoy205. Continuó con la encomienda, en 2ª vida, su hijo don
Gaspar Marín y Godoy, quien fue casado en La serena en 1660206 con doña Inés
de Riberos Figueroa. Correspondió a don Clemente Marín y Riberos, hijo de los
anteriores, obtener el año 1697 la dicha encomienda en 3ª vida. Posteriormente la
obtuvieron don Ventura Marín Cisternas y por último don José Fermín Marín
Esquivel, a quien le correspondió dar la autonomía plena a los indios de
Guamalata. Este hecho ocurrió el año 1789207. Aquí se diseñó la planta original del
pueblo y se pretendió regresar a los indios a sus lugares primitivos de origen
hecho que no fructificó por deseo expreso de éstos de permanecer en
Guamalata208.

Como sabemos, la institución de la encomienda de indios, otorgaba a los


encomenderos la tributación de los naturales a su beneficio, hecho que en la
práctica cumplían los naturales con su trabajo. El encomendero a su vez, debía de
proporcionarle a sus encomendados alimento y vestuario, fuera del auxilio
espiritual que demandaba la instalación de oratorios para la concurrencia de los
curas del sector. En Guamalata este tributo se tradujo en labores agrícolas, dado
que la familia Marín fue dueña por largos períodos de las haciendas de Tamelcura
y Monterrey, no obstante igualmente desempeñaron labores de extracción de
minerales en Tamaya, donde también los Marín poseían la estancia sita en tal
lugar.

Sin embargo, las tierras de Guamalata igualmente constituían una estancia


ganadera, lo que se confirma en el catastro efectuado en la zona el año 1738,
donde se registra una cifra de 300 ovejas y 150 cabras, aparte de 22 caballares y
36 mulares209. Creemos que parte de este ganado debe haber sido propiedad de

205
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Juan Domínguez Marín y su descendencia” R. E. H. N° 30; 1985;
pág. 161
206
Barrios Barth, Juan: Op. cit. pág. 166
207
Peña, Sergio y Araya, Fabián: “Documentos para el estudio y la enseñanza de la historia local y regional,
en el ámbito de la reforma educacional”. Ovalle 2000; págs. 30 y 31
208
Guamalata: Carpeta de documentos notariales. Museo del Limarí
209
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 62

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los mismos indígenas, los cuales sumaron 131 individuos al realizarse la sumatoria
de los mismos, hecho anterior a su libertad el año 1789210.

La Iglesia de Guamalata.:

Desde el año 1732 se constata la presencia de una Capilla en Guamalata.


Dependió ésta por largo período del Curato de Andacollo.

Guamalata en la división política-administrativa:

En el período colonial Guamalata fue una de las 24 Diputaciones que


conformaron el Corregimiento de Coquimbo. En el año 1789 sus límites fueron
fijados de la siguiente manera: al norte con la diputación de Tongoy en la cuesta
de Peralta (hoy Las Cardas); por el sur con la de Sotaquí en las juntas de los ríos
Guatulame y Sotaquí; por el este con la respectiva de Higuerillas en la hacienda de
Samo Alto, inclusive y, al oeste con la diputación de Limarí en la hacienda de
Tuquí, exclusive. Ese año ejercía como diputado don Juan Gutiérrez211.

Creado el Departamento de Ovalle el año 1831, Guamalata fue nombrada


Subdelegación con un total de 9 distritos. Desde el año 1894 hasta 1929 dependió
de la Comuna de Sotaquí, una vez cesada ésta pasó a ser parte de la Comuna de
Ovalle. En el censo efectuado en la zona el año 1854, Guamalata registró como
subdelegación un total de 2.454 habitantes. El poblado individualmente alcanzó
una cifra de 500 vecinos.

210
Peña, Sergio y Araya, Fabián: Op. cit. pág. 31
211
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811)”; pág. 142

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SAMO ALTO

Origen:

El primer asignatario de la estancia de Samo Alto, fue el capitán Martín de


Elvira, a quien se le otorgó esta merced de tierras el año de 1579212. Fue éste
conquistador de Cuyo y encomendero en San Juan. Casó en La Serena con doña
Micaela de Cisternas Tobar, hija del conquistador don Pedro de Cisternas y doña
María de Tobar. No hubo sucesión del referido enlace. Doña Micaela, viuda, pasó
a segundas nupcias con el capitán Pedro de Olivares Ricoyelmo, igualmente
encomendero en San Juan. Un hijo de los anteriores, don Pedro de Olivares
Riquelme, al testar en La Serena el año 1661, declara entre otros bienes, haber
heredado de sus padres la Estancia de Samo Alto, la cual había vendido al capitán
Bartolomé Navarro en la suma de $2.300213.

Continuó con esta propiedad el capitán deon Juan de Cisternas Miranda,


quien fuera vecino de Mendoza y San Juan, ciudades de la otra banda, el cual al
testar en Cuyo el año 1705, declara ser dueño de la estancia de Samo Alto, la cual
estaba dotada con molino214. Fue casado con doña Petronila Marmolejo y Pizarro
del Pozo, de quien quedará descendencia. De ésta, fue el capitán Diego de
Miranda y Marmolejo, quien continuará con el patrimonio de Samo Alto, estancia
que declara de su propiedad al testar en La Serena el año 1755215. Sin embargo,
las tierras originales ya habían sido divididas entre sus otros hermanos, como doña
Catalina y don Jerónimo de Miranda y Marmolejo.

En efecto al revisar el Catastro realizado en la zona el año 1738, se


comprueba este hecho al declarar el capitán don Diego de Miranda, la posesión de
un pedazo de estancia indivisa, y una viña con 600 plantas. Por su parte don
Mariano Gerardo, casado con una sobrina del anterior, doña Manuela del Pozo-
Silva y Miranda, declara asimismo poseer una estancia dotada con 2.500 plantas.
Igualmente don Jerónimo Miranda, señalaba contar con una estancia con viña de
1.000 plantas216. Diremos que los tres nombrados declararon cada uno poseer un
trapiche, fuera de una menor cantidad de ganado.

212
Retamal, Julio; Celis, Carlos; Muñoz, Guillermo:”Familias Fundadoras de Chile”; Stgo. 1992; pág. 91
213
Real Audiencia; Vol. 381 a fs. 62. Testamento de don Pedro de Olivares
214
Barrios Barth, Juan: “Miranda”; en R. E. H. N° 40; 1996; págs. 41-42
215
Barrios Barth, Juan: Op. cit. pág. 44
216
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 63

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El Oratorio de Samo Alto:

Samo Alto perteneció a la jurisdicción eclesiástica de la Parroquia de


Andacollo. Desde el año 1713 se tiene constancia de la existencia de este Oratorio
de Samo Alto217.

Samo Alto en la división política-administrativa:

En el período colonial Samo Alto fue Diputación del Corregimiento de


Coquimbo. En el año 1789 ejercía el cargo de diputado don Silvestre Gerardo del
Pozo-Silva y se proponía relevarle con su pariente don Bartolomé Miranda
Pizarro218. Limitaba esta diputación al norte con la respectiva de Tambo, en la
sierra que divide sus aguas; por el sur con Juntas en la sierra de Quanto,
exclusive; por el este con las cordilleras y por el oeste con la diputación de
Higuerillas en los confines de las haciendas el Pangue, exclusive219.

Con la creación del Departamento de Ovalle el año 1831, Samo Alto fue
designado Subdelegación, la cual estaba conformada con un total de 7 distristos.
Ejercía como subdelegado el año 1840 don Apolinario Marín. En el censo
efectuado el año 1854 esta subdelegación registró un total de 1.543 habitantes,
mientras el poblado de Samo Alto alcanzó a 500 vecinos.

Finalmente el año 1894, Samo Alto es elevado a la categoría de Comuna


independiente, conformada con las subdelegaciones respectivas de Recoleta,
Hurtado y Samo Alto. Este territorio comprendía a su vez, los distritos de 1°)El
Cobre; 2°)Cachaco; 3°)Samo Alto; 4°)Pichasca; 5°)Fundina; 6°)Serón; 7°)Hurtado;
8°)El Chañar y 9°)Las Breas. Por último diremos que la reforma del año 1979
modificó los límites administrativos de la Comuna, con la pérdida de los dos
primeros distritos. El Cobre, que pasó a pertenecer a la Comuna De Ovalle, y
Cachaco a la respectiva de Andacollo. Igualmente desde entonces este territorio
se llamó Comuna de Río Hurtado220.

217
Barrios Barth, Juan: Op. cit. págs. 41 al 47
218
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811)”; pág. 140
219
Cobos, María Teresa: Op. cit. pág. 142
220
Iribarren, Rodrigo; “Río Hurtado, historia y tradición”; Ovalle 1994; pág. 204

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SAMO BAJO

Origen:

El general don Francisco de Aguirre y Cortés, (bisnieto del conquistador de


igual nombre) quien fuera casado en primeras nupcias con doña Catalina de Silva
en Santiago el año 1667, aparece como primer propietario de la estancia de Samo
Bajo, en partición de sus bienes efectuado en La Serena el año 1695221. Continúa
con el patrimonio, su hijo capitán Francisco Antonio de Aguirre Silva, a quien le
correspondiera además la estancia El Totoral en el valle del Choapa. Fue casado
con doña Francisca de Gallardo y Riberos de Castilla, la cual en el Catastro
registrado en la zona el año 1738 declara poseer la hacienda de Samo Bajo, la
cual estaba dotada de una viña con 3.000 plantas y las tierras de sembradío y la
estancia El Totoral con importante cantidad de ganado mayor y menor222. Al testar
doña Francisca en Samo Bajo el 09-03-1765, agrega a las posesiones antes
nombradas la estancia nombrada El Romeral, la que define “lindaba con este valle
de Samo Bajo, y la parte que corre la cuerda a un lugar llamado Panguecillo”223.
Doña Francisca en su matrimonio tuvo un hijo único que falleció soltero sin
sucesión a los 40 años; sin embargo fue igualmente madre natural de don José
Gutiérrez Gallardo, cuyo padre fue el Corregidor de La Serena (1718-1721) don
José Martínez de Herrera224, de esta manera al fallecer doña Francisca, será su
hijo natural quien herede estas tierras. Esto se comprueba al revisar el testamento
del señalado José Gutiérrez, el cual fue efectuado el año 1778, en Samo Bajo ante
don Félix López. Aquí declara por sus bienes las estancias de La Coipa y El
Romeral, sumada a la de Samo Bajo que heredara después de su segundo
matrimonio225.

Casó don José Gutiérrez, con doña María Rivera de la Puebla, de quien
entre otros tuvo a don Miguel Gutiérrez Puebla quien casó en Higuerillas el año
1772 con doña María Leocadia Valdivia Cisternas, de quien provino doña Dolores
Gutiérrez Valdivia casada en Andacollo el año 1791 con don José Lucas Cortés226.
Este último matrimonio fue dueño de diversas estancias en el valle del Limarí y el
valle del Río Hurtado, como fueron, Corral Quemado y Samo Bajo, propiedades
que heredarán a su única hija, doña Josefa Cortés Gutiérrez, al casar en Andacollo

221
Retamal, Julio; Celis, Carlos; Muñoz, Guillermo:”Familias Fundadoras de Chile”; Stgo. 1992; pág. 130
222
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 63
223
Not. La Serena; Vol. 43 a fs. 52
224
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Juan Domínguez Marín y su descendencia”; en R. E. H. N° 30;
1985; pág. 176
225
Jud. La Serena; Leg. N° 1 Pza. 7 a fs. 20
226
Igual a Anterior

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el año 1818 con don Francisco Javier Valdivia Gerard227. Estos igualmente dota-
ron con la hacienda Samo Bajo al casar su hija doña Carmen Valdivia Cortés con
Jerónimo Sasso Miranda. En el año 1887 este último declara la potestad sobre
Samo Bajo en el informe realizado en la zona por Eugenio Chouteau228.

El Oratorio de Samo Bajo:

Desde el año 1772229 hemos encontrado constancia de la existencia de una


iglesia en Samo Bajo. Dependió esta de la Parroquia de Andacollo.

Samo Bajo en la división política-administrativa:

En la Colonia Samo Bajo fue distrito de la Diputación de Guamalata. Creado


el Departamento de Ovalle año 1831, período republicano, igualmente Samo Bajo
fue uno de los 9 distritos que conformaron la Subdelegación de Guamalata.

227
Barrios Barth, Juan: “Valdivia, Varonía del conquistador Martín de Ariza”; en R. E. H. N° 32; 1987;
pág. 142
228
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 179
229
Lib. N° 1 Sfs.; de Matr. Andacollo

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LA RECOLETA (Higuerillas)

Origen:

En el área que examinamos, fueron notorias las haciendas de Higuerillas,


Tabaqueros y El Pangue. A finales del siglo XVII, aparecen como dueños de las
mismas, la familia formada por el maestre de campo don Gabriel de Fuica y
Pastene con doña María de Caravajal. Heredó la hacienda de Higuerillas su hija
doña Isabel de Fuica y Carvajal, quien testó en dicho lugar el 17-10-1724, aquí
declara su dominio sobre esta hacienda y Talinay230. No obstante dichas
propiedades fueron gravadas por su hermano don Francisco de Fuica y Carvajal,
con un censo favor de la Congregación de los Dominicos a partir del año 1714231.
De igual forma, sería también doña Isabel de Fuica y Carvajal, quien done en
testamento citado anteriormente, tres cuadras pertenecientes a su estancia de
Higuerillas para la erección del Convento de la Recolección de los padres
Franciscanos232. Por su parte don Fernando de Fuica y Andía, medio hermano de
los antes citados Fuica Carvajal, declara en el censo efectuado el año 1734, ser
dueño de la estancia El Pangue, la que poseía una viña con 8.000 plantas y una
mina233. Hijo del anterior fue don José de Fuica y Marín, quien al testar en el valle
de Higuerillas el año 1793, declara el dominio sobre la mencionada hacienda El
Pangue234.

Al fallecer doña Isabel de Fuica Carvajal, sin sucesión de sus tres


matrimonios el año 1732, la hacienda de Higuerillas es adjudicada en remate a
don Toribio Gayón de Celis235, comerciante español natural de Burgos, radicado
en La Serena. Fue casado don Toribio en esta ciudad con doña Petronila de Ureta
y Carrera. La cual declara en el censo efectuado en la zona el año 1738 que la
dicha hacienda contaba con una viña de 8.000 plantas, 200 ovejas y un trapiche
de moler oro236. Hija de los anteriores fue doña Tadea Gayón de Celis y Ureta,
quien recibe en dote la dicha hacienda, al casar en La Serena el año 1755 con don
Mariano de Rojas y Argandoña237. Su hija única, doña Antonia de Rojas y Gayón
de Celis, continúa con esta propiedad al casar en igual ciudad en 1778 con don

230
Not. L. S.; Vol. 26 a fs. 239 a 720
231
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 121
232
Coenem, Betrán: “El convento de La Recoleta de Higuerillas”; citado en “Río Hurtado, historia y
tradición”; pág. 224
233
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. cit.; pág. 63
234
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Juan Domínguez Marín y su descendencia”; en R. E. H. N° 32;
pág. 168
235
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. cit.; pág. 103
236
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. cit.; pág. 63
237
Barrios Barth, Juan: “El conquistador Diego de Rojas y su descendencia”; en R. E. H. N° 3; pág. 187

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Luis José Varas Marín238. Serán estos, padres de doña Concepción Varas y Rojas
casada en 1797 con el penquista, don Domingo del Solar y Lecaros. Finalmente su
hijo, don Martín del Solar y Varas, detenta esta propiedad hasta el año 1869,
cuando vende Higuerillas a don Ángel Herquiñigo y su esposa doña Mercedes
Herrero Munizaga239.

El convento de La Recoleta de Higuerillas:

Como antes dijimos doña Isabel de Fuica y Carvajal, donó en 1724 los
terrenos para erigir el primer convento de los frailes franciscanos en Higuerillas. El
templo fue inaugurado recién el año 1744 llamado Convento de la Recolección de
San Francisco con la advocación de Ntra. Sra.de Aranzazu240. La importancia que
el convento de La Recoleta adquirió en el tiempo, hizo que dicho nombre
perdurara para el sector, aún cuando el año 1886 se entregó el templo a la
jurisdicción religiosa del obispado de La Serena, dándose término con ello a la
actividad conventual. En tomo a la iglesia se conformó el poblado de Recoleta,
mismo que debido a la construcción del Tranque de igual nombre el año 1937,
debió ser trasladado a la ubicación actual, sita en el camino Las Cardas.

Recoleta en la división política-administrativa:

En el periodo colonial, la Diputación de Higuerillas era una de las 24 que


conformaban el antiguo Corregimiento de Coquimbo. Sus límites eran al norte con
la diputación de Andacollo en la cuesta de las Damas; al sur con la de Sotaquí en
la parte de la sierra de la Quebrada Seca; al este con la de Samo Alto en la
hacienda El Pangue, inclusive; y por el oeste con la Guamalata en los confines de
Samo Bajo, exclusive. En el año de 1789 ejercía como ministro diputado don
Pedro Nolasco Urrutia de la Vega241.

En el período republicano una vez creado el Departamento de Ovalle, se


determina nombrar a Recoleta como una de las Subdelegaciones conformantes
del mismo. Los límites establecidos para su jurisdicción eran al norte con los altos
que separan las vertientes de la quebrada de Higuerillas; al sur, con los altos que
traen las vertientes del Río Hurtado; al poniente la angostura de Higuerillas y al
oriente la angostura llamada del Pangue. Comprendía cuatro distritos: Recoleta,
Tabaqueros, Higuerillas y El Cobre242. En el año 1840 detentaba el cargo de
Subdelegado don Martín del Solar y Varas. En el censo efectuado el año 1854 la
238
Barrios Barth, Juan: Op. cit.; pág. 188
239
“La Recoleta”; por Pablo Galleguillos; en “Río Hurtado, historia y tradición”; pág. 215
240
Igual a anterior
241
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811)”; pág. 143
242
Iribarren, Rodrigo; “Río Hurtado, historia y tradición”; Ovalle 1994; pág. 203

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subdelegación de Recoleta registró 1.205 habitantes. Por su parte la población del
pueblo de Recoleta, individualmente, contabilizó sólo 200 vecinos.

La reforma civil implementada el año 1894, y que determinara en este


sector la creación de la Comuna de Samo Alto, integró la subdelegación de
Recoleta a dicha jurisdicción en compañía de las correspondientes de Hurtado y
Samo Alto.

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TABAQUEROS

Origen:

La antigua hacienda de Tabaqueros, como antes dijimos, fue parte de las


tierras que la familia Fuica Carvajal poseyera en el sector de Higuerillas. En efecto,
al testar doña Isabel de Fuica Carvajal en dicha hacienda el año 1724, declara
haber cedido al maestre de campo don Miguel de Aguirre, como dote para su
sobrina doña Isabel de Fuica y Andía, el sitio llamado Tabaqueros, que limita con
la hacienda El Pangue, por la parte de arriba y, por la parte de abajo, con las
tierras de Higuerillas243. Igualmente Tabaqueros fue parte del censo establecido a
favor de los frailes dominicos el año 1714244. De común acuerdo con su esposa
doña Isabel de Fuica, suscrito por ambos en La Serena el año 1732, don Miguel
Aguirre otorgó en dote la hacienda nombrada El Tabaquero, a su hija natural doña
Francisca Javiera de Aguirre y Lizarazu, al casar en Elqui dicho año, con el capitán
don Marcos Valdivia y Gatica. La hacienda contaba con una viña y lindaba por el
poniente con la toma de la hacienda de Higuerillas; por el oriente con tierras de la
hacienda El Pangue; por el norte con la quebrada llamada la Engorda; y por el sur
con la boca de la quebrada que llaman Burleme, con más de un trapiche en el río
del valle de Samo245.

Desde ese tiempo en adelante y por largas décadas Tabaqueros fue


patrimonio secular de la familia Valdivia. Así continúa con esta propiedad el
capitán don José Valdivia y Aguirre, hijo de los anteriormente nombrados don
Marcos y doña Francisca Javiera, casó en Andacollo el año 1759 con su pariente
doña Francisca Miranda Calvez, quien fuera dotada con la haciendita nombrada
Guampuya246. Hijo de los anteriores fue don Tadeo Valdivia Miranda quien casó en
Samo Alto el año 1792 con doña Andrea Gerard del Pozo-Silva, con quien lo
ligaba un parentesco lejano247. De este matrimonio hubo hijo único: don Francisco
Javier Valdivia Gerard, casado en Barraza el año 1818 con doña Josefa Cortés
Gutiérrez, quien llevara una cuantiosa dote al matrimonio, entre otras sumaba las
haciendas de Corral Quemado y El Totoral en el valle Samo Alto. Don Francisco
Javier aportó sus tierras de Tabaqueros248. Por su estatura social y económica don
Francisco Javier fue designado 1° Alcalde del Departamento de Ovalle el año

243
Not. L. S.; Vol. A fs. 239 a 720
244
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1983; pág. 121
245
Barrios Barth, Juan: “Valdivia, Varonía del conquistador Martín de Ariza”; en R. E. H. N° 32; 1987;
pág. 138
246
Barrios Barth, Juan: Op. cit. pág. 140
247
Barrios Barth, Juan: Op. cit. pág. 142
248
Igual a anterior

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1831249. Por último, en el año 1887250, detentaba la propiedad de Tabaqueros don
Luis Enrique Valdivia Aldunate, nieto del anteriormente nombrado don Francisco
Javier Valdivia Gerard.

La Capilla de Tabaqueros:

Desde el año 1782 se tiene constancia de la existencia de la Capilla


semiparroquial de Tabaqueros, dependiendo de la parroquia de Andacollo.

Tabaqueros en la división política-administrativa:

En la colonia. Tabaqueros fue parte de la Diputación de Higuerillas. Creado


el Departamento de Ovalle el año 1831, Tabaqueros se constituye en uno de los
Distritos correspondientes a la Subdelegación de Recoleta.

249
Pizarro Vega, Guillermo: “Formación de la Sociedad Ovallina”; Ovalle 1999: pág. 12
250
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 179

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TONGOY

Origen:

Esta antigua estancia costera, fue parte de la obtención de tierras que se


concedió por merced al general don Hernando de Aguirre y Torres, quien presentó
información de méritos el año 1579251. Falleció don Hernando en La Serena el año
1608. Continuó con este patrimonio su hija doña Inés de Aguirre y Matienzo, quien
llevara en dote esta estancia al casar en La Serena con don Francisco de Riberos
y Figueroa. Testó éste en dicha ciudad el año 1621, declarando entre otros bienes,
la estancia de Tongoy252. Con esta propiedad dotó a su hija doña Inés de Riberos y
Fernández de Castilla, al casar ésta en La Serena el ano 1660 con el maestre de
campo don Gaspar Marín y Godoy253. Heredó estas tierras su hijo don Antonio de
Marín y Riberos, casado en igual ciudad el año 1706 con doña Isabel de Aguirre y
Lisperguer, la cual ya viuda, testó en La Serena el año 1735 declarando entre sus
bienes Tongoy254. Fue heredera de la estancias, su hija dona Catalina Marín y
Aguirre, quien fuera soltera y sin hijos, por ello al testar el año 1778255 lega la
estancia de Tongoy a su sobrino don Francisco de Borja Callejas Marín quien fuera
casado con dona Gertrudis Aguirre, quien viuda de éste procedió el año 1790 a la
partición de los bienes de esta familia con sus cuñados don Isidro, don Felipe y
dona Agustina Callejas Marín256. El último de los propietarios que conocemos fue
entonces don Isidro Callejas Marín, quien en la partición antes nombrada obtuvo el
casco de la antigua estancia de Tongoy257.

La Parroquia Santa Rosa de Lima de Tongoy:

Como antes hemos dicho, Tongoy fue parte en la Colonia de la jurisdicción


eclesiástica de la parroquia de Andacollo. Esto se mantuvo hasta el año 1868,
cuando Tongoy es nombrada veceparroquia perteneciente al curato de Barraza.
Desde el año 1880 adquiere la calidad de parroquia autónoma con el nombre de
Santa Rosa de Lima de Tongoy.

251
Barrios Barth, Juan Edo.: “El conquistador Francisco de Aguirre y su descendencia”; R. E. H. N° 1,
1949; pág. 8
252
Cortés-Monroy, Ricardo: “El conquistador Cortés de Monroy y su descendencia”; R. E. H. N° 36, 1991-
1992; pág. 186
253
254
Barrios Barth, Juan Edo.: Op. cit. pág. 173
255
Barrios Barth, Juan Edo.: Op. cit. pág. 174
256
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 31
257
Igual a anterior

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Tongoy en la división política-administrativa:

En el período colonial Tongoy fue primeramente uno de los distritos de la


Doctrina de Andacollo. Ya el año 1789 se le nombra como Diputación con los
límites siguientes: al norte con la diputación de Peñuelas y la quebrada nombrada
La Trinchera; por el sur con las Salinitas y los términos de la diputación de
Pachingo; por el oeste con el mar pacífico incluyendo los puertos de Coquimbo,
Herradura y Guanaqueros; y, por el este con la diputación de Andacollo en la
cuesta de este nombre258. Dicho año 1789 se nombró ministro diputado a don
Antonio Munizaga259.

En el período republicano, Tongoy fue primeramente distrito de la


Subdelegacion de Pachingo, perteneciente al Departamento de Ovalle creado el
año 1831. Desde el año 1894 y hasta e! año 1929 alcanzó la categoría de
Comuna, misma que incluía las subdelegaciones de Pachingo La Torre y Tamaya.
Desde este año y hasta 1975, perteneció como sudelegacion dependiente de la
Comuna de Ovalle. Con la regionalización impuesta en Chile el ano 1975, Tongoy
pasó a formar parte de la Comuna de Coquimbo, provincia de Elqui.

258
Cobos, María Teresa: “La Div. Política-administrativa de Chile (1541-1811)”; pág. 141
259
Igual a anterior

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NOTICIAS SOBRE OTROS PUEBLOS DEL RÍO HURTADO

GUAMPUYA (quechua: “calabaza grande”)

La primera información sobre estas tierras se registra en el año 1762,


cuando le fue otorgada la dote matrimonial a doña Francisca Miranda Gálvez,
perteneciente a la familia Miranda que como hemos dicho anteriormente fue dueña
de la antigua estancia de Samo Alto. El novio fue el capitán don José Valdivia y
Aguirre, a quien antes vimos por su relación la hacienda Tabaqueros. La dote
consistente en una suma de $1.768 y 4 reales, entregada en ropa de vestir, alhajas
y menaje a la novia, además de las tierras de Guampuya260, que se ubican dentro
del valle de Samo Alto. De igual manera continuó el dominio de Guampuya, la cual
le fuera igualmente entregada como dote a doña María del Carmen Valdivia
Miranda, al casarse en dicho valle, respectivamente, con don Pedro Nolasco
Urrutia de la Vega, natural de Quillota261. De aquí la familia Urrutia y sus alianzas
con los Egaña Collados de Limarí Bajo, prosiguió con la propiedad de estas tierras
pero ya muy subdivididas.

LA CORTADERA

La hacienda La Cortadera, fue primera propiedad de don Ramón Herrera


Rojas, natural del valle de Elqui, quien casara en Vicuña el año 1866 con doña
Juana Aguirre Vivanco, nacida en Samo Alto. Continuó con la propiedad su hijo
don Felipe Herrera Aguirre, quien declara esta propiedad el año 1921.

CORRAL QUEMADO

Esta antigua hacienda, desde un principio relacionada con la explotación de


minas en su sector, fue parte de las tierras que constituyeron la merced otorgada
al capitán don Martín de Elvira, conquistador de Cuyo el año 1579262. Al carecer de
hijos de su matrimonio con doña Micaela de Cisternas esta propiedad a su muerte
la conservó su esposa, la cual llevó a su segundo matrimonio con el capitán don
Pedro Olivares Riquelme, también encomendadero en Cuyo. Heredó Corral
Quemado el hijo de los anteriores, don Pedro de Olivares Ricoyelmo, quien al
testar en La Serena el año 1661 declara su dominio sobre la referida estancia263.

260
Barrios Barth, Juan: “Valdivia, Varonía del conquistador Martín de Ariza”; en R. E. H. N° 32; 1987;
pág. 140
261
Barrios Barth, Juan: Op. cit. pág. 141
262
Retamal, Julio y otros: “Familias Fundadoras de Chile”; pág. 91
263
Real Audiencia; Vol. 381 a fs. 62

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Continuó con este patrimonio la familia Cisternas Miranda, de la cual doña
Catalina había sido dotada con parte de las tierras de Samo Alto264, al casar con
don Isidro del Pozo-Silva. Posteriormente la hija legítima de ambos, doña Manuela
del Pozo y Cisternas Miranda fue igualmente dotada con Corral Quemado al casar
en Andacollo el año 1711, con el ciudadano francés don Marino Gerard de
Puentes, natural de Bayona265. En el catastro efectuado el año 1738 se detalla que
la dicha estancia albergaba un ganado menor de 30 ovejas y 50 cabras266. En
igual año don Marino Gerard declara posesión de una estancia con 2.500 plantas,
30 mulas, 20 yeguas y 200 cabezas de ganado menor267. En fecha de 09-01-1804,
en el valle de Samo Alto, se procedió la defensa de los bienes que fueron de don
Marino, entre los cuales se encontraban las estancias de Agua Fría y Maitencillo y
Corral Quemado268. Sin embargo esta estancia fue más tarde adquirida por don
José Lucas Cortés y heredada a su única hija doña Josefa Cortés Gutiérrez, al
casar en Andacollo en 1818, con don Francisco Javier Valdivia Gerard269.
Finalmente, ya en el año 1887, Corral Quemado era un centro extractivo de
importancia cuyas minas de manganeso eran explotadas por sus propietarios don
D. Trypler, C. Lyon, D. García270

HURTADO

El primer propietario acreditado que hemos encontrado declarando esta


hacienda como de su patrimonio, fue don Jorge Miranda Gálvez, perteneciente a la
antigua familia Miranda de larga pertenencia en Samo Alto. Nacido en 1749 y
casado en Elqui el año 1766, con doña Josefa Barahona de la Rivera. Don Jorge
otorgó poder para testar a su hijo Vicente el año 1821271. Continuó con la
propiedad don Laureano Miranda Barahona, quien testó en su hacienda de
Hurtado el año 1850272. Ya en el año 1887, el informe de Choteau consignó a
Hurtado como una hacienda dividida entre varios propietarios273.

264
Barrios Barth, Juan: Op. cit. pág. 45
265
Barrios Barth, Juan: “Miranda, varonía del conquistador Pedro de Cisternas”; en R. E. H. N° 40; 1996-
1997; págs. 45-46
266
Caviares Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 62
267
Caviares Figueroa, Eduardo: Op. cit. pág. 63
268
Real Audiencia; Vol. 381
269
Barrios Barth, Juan: “Valdivia, Varonía…”; Op. cit. pág. 142
270
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 179
271
Barrios Barth, Juan: “Miranda, varonía…”; Op. cit. pág. 52
272
Barrios Barth, Juan: Op. cit. pág. 53
273
Choutheau, Eugenio: “Informe sobre la Provincia de Coquimbo”; 1887; pág. 179

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EL ROMERAL

En el citado catastro efectuado en la zona el año 1738, el Romeral aparece


como una estancia ganadera, en cuyo registro se anotaban 7 vacas, 9 caballos, 50
ovejas y 110 cabras274. Fue primera propiedad de doña Francisca de Gallardo y
Riveros, a quien antes hemos nombrado como propietaria que fuera de Samo Alto.
Testó ésta en dicho lugar el 09-03-1765, declarando entre otros bienes, la
posesión de la referida estancia El Romeral, misma que “limitaba con el valle de
Samo Bajo, y la parte que corre la cuerda del lugar llamado Panguecillo”275. En el
año 1818 doña Josefa Cortés Gutiérrez, lleva como dote esta estancia a su
matrimonio276. Por pleitos que genera la adjudicación de sus bienes, recién el año
1834 se procede a la partición legal de los mismos, hecho donde concurrieron,
entre otros, don Francisco Javier Valdivia Gerard, la familia Malebrán y la familia
Gutiérrez. Los bienes a dividir fueron las estancias de la Coipa y Romeral277.

274
Cavieres Figueroa, Eduardo: “La Serena en s. XVIII”; U. C. V. 1993; pág. 62
275
Not. La Serena; Vol. 43 a fs. 52
276
Barrios Barth, Juan: “Valdivia, Varonía…”; Op. cit. pág. 142
277
Jud. Ovalle; leg. 4; pza. 6

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