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Sobre la semántica del femicidio en Chile.

- El artículo expone la problemática del femicidio como resultado de la violencia de


género en el contexto de una sociedad patriarcal. Asimismo, busca indagar cómo se
semantiza el concepto ya en su calidad de ley en la población de la sociedad chilena
en este escenario.
- El artículo consta de tres partes:
1. Se desarrolla una discusión teórica que propone comprender el femicidio y la
violencia desde la perspectiva de género.
2. Seguimiento al proyecto de ley de femicidio en Chile: tematización e
introducción al parlamento.
3. Análisis del impacto semántico que ha tenido el concepto en la sociedad chilena
18 meses después de su promulgación, a partir del análisis de grupos de
discusión.
- Introducción:
- El femicidio es un concepto que ha generado resistencias, también Marcela Lagarde
sostiene que es un concepto que en Latinoamérica se encuentra en construcción.
- Feminicidio, utilizado por Russell, alude a la muerte de las mujeres por causa de su
género y la ONU lo define como “la mayor causa de muerte y discapacidad de las
mujeres, especialmente de aquellas que tienen entre 16 y 44 años”. Femicidio, por
otra parte, es un neologismo que refiere a la muerte constante de personas del
mismo sexo, en este caso, femenino.
1. Femicidio y violencia desde la perspectiva de género.
- Entender la violencia y el femicidio desde una perspectiva de género implica
comprenderla dentro de su contexto sociocultural, es decir, una sociedad
patriarcal que se ha construido desde la histórica asimetría de poder a partir de
la distinción sexo/género y desde un enfoque binario: hombre/mujer, en donde
se construye una visión inferiorizante de esta última.
- “el género debe ser entendido como una forma primaria de relaciones significantes
de poder” (243)
- Lander (2004) aporta teóricamente sosteniendo que el pensamiento hegemónico
liberal eurocéntrico se construye a partir de binarismos excluyentes y jerárquicos
del tipo razón/cuerpo, sujeto/objeto, masculino/femenino, entre otros, el cual se ha
difundido por toda la cultura occidental. (Lo anterior pertenece al imaginario
psicosocial al ser asimiladas como “naturales” por la sociedad)
- La relación asimétrica entre géneros será abordada desde la perspectiva sistémica
(Luhmann), en tanto, violencia y poder se expresan en una relación simbiótica: en la
medida que el poder se desvanece la violencia emerge.
- Hipótesis: “al romperse o debilitarse la primacía del poder masculino sobre la
mujer, emerge la violencia para restaurar el “orden normal”, situación que se
expresaría principalmente en el espacio privado” (243).
- Existe una lógica de subordinación de lo privado a lo público, que según Arendt se
manifestaba en el nacimiento de las ciudades-Estados, lo que se correlaciona con la
remisión de la mujer al espacio privado. Pese a esto, Elias propone la idea de
“equilibrio desigual de poder entre los sexos” para dar cuenta de la desigualdad
como un resultado de la codificación social y la costumbre.
- Masculinidad: en definitiva, significa ser superior y dominante, la construcción
social de lo masculino demanda en los hombres una cierta forma de ser que
responda a lo anterior. En este sentido, el hombre tiene el requerimiento social de
demostrar su virilidad en todas las circunstancias de la vida, cualidades que en el
espacio público se interceptan con distinciones como honor y gloria. Asimismo, la
masculinidad utiliza la violencia actual y potencial como un medio que produce el
reconocimiento de la pertenencia a un grupo (Bourdieu), de modo que la violencia
juega un rol importante dentro de la socialización de los hombres y, en
consecuencia, es un factor constituyente de la masculinidad, de hecho, muchas
investigaciones indican que no existe un perfil de hombres que sean propensos a
violentar mujeres, sino más bien sería un elemento transversal al género.
- Violencia y poder: la violencia física ha funcionado como base del poder en la
sociedad (Luhmann). Según esto, se puede entender las relaciones de género y lo
que se ha conceptualizado como violencia de género, como una expresión de
restitución del orden en el espacio privado, a través de la violencia, generalmente
doméstica (tomando la relación simbiótica entre violencia y poder). De esta manera,
la existencia de la fuerza física y la violencia en estado latente periten ejercer un
control que sostiene la relación asimétrica de poder. A modo de complementación,
la visión de Arendt respecto a la fuerza como instrumento, en tanto medio de
coacción que emerge cuando el poder está en peligro, resulta pertinente.
Desde lo anterior se puede entender al femicidio como expresión del intento de los
hombres por restituir el viejo orden androcéntrico.
- Violencia de género y femicidio: se entiende por femicidio el asesinato de
mujeres como resultado extremo de la violencia de género que ocurre tanto en el
ámbito privado como en el espacio público (ONU). la realidad derivada del sistema
patriarcal sustenta la dependencia femenina en variados aspectos y es en este
escenario en donde se sostienen estructuras de género dominantes que se
manifiestan en distintas expresiones de violencia de género. La violencia sigue
siendo una constante debido a la pérdida de poder ante el creciente empoderamiento
de la mujer, de modo que la violencia de los hombres “la han justificado y
legitimado como si fuera un derecho suyo”.
La violencia contra las mujeres puede ser entendida como parte de tres procesos de
recomposición social: a) expansión de una economía femenina de supervivencia que
se caracteriza por sus malas condiciones, b) ejercicio de la sexualidad femenina y
una mayor decisión de las mujeres respecto a sus cuerpos y vidas y c)
desplazamiento en la centralidad del hombre como referente de estabilidad
económica y emocional.
2. Seguimiento al proyecto de ley de femicidio en Chile: tematización e
introducción al parlamento.
- tematización del femicidio en Chile: El concepto comienza a tematizarse
públicamente al intentar establecerlo como figura penal. Desde esto su
semantización puede verse desde dos perspectivas: la política, que lo toma desde el
vínculo entre DDHH y enfoque de género, discurso adoptado por organizaciones
feministas y algunas parlamentarias pro-mujer; la jurídica, por otro lado, se
configura a partir de la discusión parlamentaria entre sectores políticos que
sostienen una visión pro-mujer y otros que lo invisibilizan, pero que aun así
adhieren a la discusión por ser tema de agenda pública. Desde que comienza la
tramitación del proyecto de ley, las distintas entidades que utilizan el concepto (org.
Feministas, medios de comunicación, representantes políticos, etc.) lo hacen desde
perspectivas disonantes desde las cuales se emiten argumentaciones morales que
prevalecen sobre aquellas ceñidas al ámbito laboral. En este sentido, es relevante
preguntarse por la semantización del concepto, puesto que, si esta es errónea o
incoherente con la figura penal, su funcionalidad en tanto ley es limitada. De
cualquier manera, es necesario entender “este crimen dentro de un contexto social e
histórico, más allá de las razones psicopatológicas que tienden a depositar sobre los
femicidas”, ya que, de lo contrario, “los motivos de género detrás de este tipo de
delitos no son distinguidos o problematizados por la sociedad” (249).
- El femicidio: matices en la trayectoria e historia de la ley + promulgación
- Antes de la tipificación penal del femicidio, todas las leyes destinadas a la
protección de la mujer de la violencia masculina, más bien se abocaban a la
protección de la familia, como por ej. La ley de VIF. Esto es muy problemático
puesto que oculta la violencia de género en su complejidad, reduciéndola al espacio
privado y familiar.
- “femicidio” comienza a instalarse en la opinión pública en el gobierno de Ricardo
Lagos a través de los medios de comunicación que trataron el problema enfatizando
en la mujer-víctima, por lo que, el hecho de que los asesinatos de mujeres se
trataran como femicidios en los medios masivos de comunicación responde a una
agenda mediática coordinada con la agenda pública.
- En su inicio el concepto recibe el enfoque de derechos humanos que contiene la
problematización del género, lo que se manifiesta en el discurso sostenido por
órganos feministas, así como la realizada por instancias supranacionales que instan
al Estado chileno a tomar medidas en el asunto.
- Es en este escenario que, en el 2007, en la cámara de diputados se diseñó el
proyecto de ley que tipifica el femicidio como figura legal. En primera instancia se
intenta modificar la norma del parricidio, enmarcando el asesinato por causa de
género principalmente en dos aspectos: 1) modificar el parricidio y 2) apuntar
cualquier tipo de relación vinculante afectiva entre víctima y victimario.
Paulatinamente el proyecto de ley comienza a cambiar en su objetivo inicial al
establecer como escenario de delito el ámbito de la pareja reduciéndose ésta a la
figura del marido, exmarido o ex conviviente.
- Por otro lado, la figura penal del femicidio se construye a partir de una modificación
a la ley de VIF.
- En resumen, la manera en que se materializó el proyecto de ley, fue a través de
códigos procesales vigentes, sobre todo aquellos que enmarcan el fenómeno en el
contexto familiar. En específico, el femicidio es una modificación penal sobre la ley
de violencia intrafamiliar y una reforma a las normas sobre el parricidio, por lo que,
si bien inicialmente se propuso desde un fuerte énfasis pro mujer, el proyecto que
terminó instalándose responde más bien a una protección de la familia, en tanto
protege a la mujer en este escenario y condición.
- Dentro de este proceso se genera una relación de conflicto entre derecho y moral, en
tanto el cuerpo normativo a través de sus programas delimita el campo de acción de
los individuos conforme a lo legal, y para ello toma fundamentos provenientes de
semánticas con sentido moral, por ejemplo, de la familia.
- Finalmente, como el sistema político y el sistema jurídico operan acoplados
estructuralmente, tenemos a personas que en su rol de políticos legislan y llevan a
cabo el debate legislativo desde sus posiciones ideológicas y morales coherentes
con los partidos políticos a los que representan. También los cambios de gobierno
impactan en los proyectos de ley
3. Semántica en la población
- En términos generales, “femicidio se entiende como “el asesinato de una mujer”, no
obstante, existe una noción vaga sobre la relación víctima-victimario. Asimismo, el
sentido político del concepto se encuentra en opacidad, al articularse escasamente
con el proyecto de ley o con el enfoque de derechos humanos, además su
operacionalización desde el género si bien aparece, pasa desapercibida en la
dinámica conversacional. Por otra parte, el sentido jurídico tampoco se instaura de
manera clara. La visión general responde a la asociación semántica entre violencia
intrafamiliar y femicidio.
- Existe, también, una marcada significación de femicidio como crimen pasional, la
cual es la que es más difundida por la prensa escrita. Los efectos de esto se traducen
en invisibilizar la discusión estructural de la violencia de género y el femicidio
como resultado de ésta.
- En términos morales existe un rechazo hacia este tipo de delito, pero no aparece una
reflexión más compleja, probablemente por la indefinición del concepto femicidio.
- Aparece de modo transversal la descripción de la sociedad chilena como machista,
pero también hay un reconocimiento de que se ha ido resquebrajando, pues las
mujeres se liberan cada vez más de las imposiciones que se les exige cumplir.
- En las mujeres jóvenes no se realiza de forma clara la asociación entre una sociedad
machista y la violencia masculina, en efecto, la violencia es vista como un
fenómeno intrínseco a las dinámicas de pareja, lo que apunta hacia una bilateralidad
del ejercicio de la violencia. Desde esto mismo, a partir de opiniones
mayoritariamente de hombres, se piensa que el femicidio “victimiza a las mujeres”
en perjuicio de los hombres que también son violentados.
- A partir de lo expuesto se puede evidenciar que la incomprensión del concepto de
violencia de género se relaciona con la ausencia del sentido político del concepto
femicidio. Asimismo, el sentido normativo que adquiere la violencia de género,
cuando aparece, reproduce la estructura patriarcal que entiende y castiga
normativamente la violencia de género como agresión a las mujeres en la lógica de
la violencia intrafamiliar.
- Las nociones sobre femicidio que se pueden observar bajo la óptica de semántica
social, provienen mayoritariamente del abordaje que los medios de comunicación
han hecho de él. Respecto a esto Torres-Nafarrete (2000) sostiene que en la
sociedad moderna existe un claro acoplamiento de los medios de comunicación a la
opinión pública, de modo que “es posible la manipulación a través de ellos lanzando
y procesando temas para generar posiciones” (cit. En Cáceres).

Conclusiones (259)

- El análisis anterior permite concluir que, en términos legales, la figura penal no ha


llegado a cumplir su propósito, por diversas razones 1) al ser un concepto de uso
polisémico y confuso en sus propósitos políticos y jurídicos, no logra normativizar a
conducta a través del tiempo, 2) no se logra identificar qué hechos corresponden a la
figura del femicidio, homicidio o parricidio, 3) no existe una opinión o creencia
consensuada respecto a su significado y consecuencias penales.
- El proyecto de ley, en efecto, responde más a la figura etimológica de femicidio que
de feminicidio, tanto en su dimensión penal como en su contenido semántico.

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