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SALLY SUMICO CCOTARMA TTITO

LA INFLUENCIA DE LAS EMPRESAS EXTRACTIVAS EN LA ACTUACIÓN


POLICIAL EN SITUACIONES DE CONFLICTOS SOCIO-AMBIENTALES EN EL
PERÚ: ANÁLISIS Y APORTES JURÍDICOS DESDE LOS CASOS DE LAS EMPRESAS
XSTRATA Y YANACOCHA EN EL PERÍODO 2011-2012

Directora: Clara María Minaverry

Buenos Aires, Argentina

2018

Universidad Nacional de San Martín

Maestría en Derechos Humanos y Democratización en América Latina y el Caribe

1
PALABRAS CLAVE: Actuación policial, empresas extractivas, conflictos socio-
ambientales.

KEY WORDS: Police intervention – extractive companies – socio-environmental conflicts.

RESUMEN

Esta investigación analiza la influencia que las empresas extractivas tienen en la actuación
policial por servicios extraordinarios en situaciones de conflictos socio-ambientales, en las
regiones de Cusco y Cajamarca, en Perú, desde 2011 a 2012. Es así que a través de un análisis
jurídico de las normas que regulan esta modalidad, los convenios suscritos entre el Estado y
empresas, y diversos documentos judiciales y policiales, se identificaron indicios que
permiten suponer la inconstitucionalidad de esta modalidad, el grado de influencia que ejercen
las empresas, las posibles vulneraciones a derechos humanos, la responsabilidad de las
empresas y la racionalidad a la que responde esta medida.

ABSTRACT

This research analyses the influence that extractive companies have on police intervention
through extraordinary services in socio-environmental conflicts, in Cusco and Cajamarca
regions, in Peru, from 2011-2012. In this context, we developed a legal analysis of
regulations in connection with this activity, the subscribed agreements signed by the State and
by the companies, and other judicial and police documents, were identified as evidence which
might allow suppose the existence of unconstitutionality, the degree of influence that these
companies apply, possible human rights infringements, the responsibility of companies, and
the rationality by which these police services respond to.

2
“manan hayk`aqpas qonqankichu maymanta
hamunki sanakikunamantapas yachanaykipaq
mayman rinaykita”

“nunca olvides de dónde vienes, ni de tus


raíces para que sepas hacia dónde vas”

A mi familia por enseñarme que existen otras formas de


comprender el mundo y cambiarlo

3
INDICE

I. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................ 7

1. Objetivos del presente trabajo de investigación ............................................................... 12

2. Metodología ..................................................................................................................... 12

CAPÍTULO I. CONCEPTUALIZACIÓN TEÓRICA DE LOS CONCEPTOS


CENTRALES DE LA INVESTIGACIÓN .......................................................................... 15

I.1. Racionalidad económica y empresas extractivas ............................................................... 15

I.1.1. El extractivismo en América Latina y los conflictos socio-ambientales .................... 16

I.1.2. El modelo extractivista y los conflictos sociales en el Perú ....................................... 18

I.1.3.Las fuerzas policiales ................................................................................................... 20

CAPÍTULO II: AVANCES SOBRE LAS EMPRESAS EXTRACTIVAS ANALIZADAS


.................................................................................................................................................. 25

II.1. El proyecto minero Tintaya .............................................................................................. 25

II.1.1.Sobre la responsabilidad de la empresa Xtrata PLC respecto de los derechos humanos


.............................................................................................................................................. 27

II.1.2. Consideraciones sobre el conflicto ............................................................................ 28

II.2. La empresa Yanacocha ..................................................................................................... 29

II.2.1. Sobre la responsabilidad de la empresa Yanacocha SRL en temas de derechos


humanos ............................................................................................................................... 30

II.2.2 La resistencia al Proyecto Conga................................................................................ 30

II.2.3. Referencias fundamentales al conflicto ..................................................................... 32

CAPÍTULO III: MARCO NORMATIVO INTERNACIONAL Y NACIONAL SOBRE


LA FUERZA POLICIAL ...................................................................................................... 32

III.1. Marco normativo internacional sobre las fuerzas policiales ........................................... 33

III.1.1. El Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley ........ 33

III.1.2. Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego por los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley ................................................................. 34

III.1.3. Aplicación práctica del uso de la fuerza en el Sistema Interamericano ................... 35

4
III.2. Las normas que regula la actuación policial a nivel nacional ......................................... 36

III.2.1. Las normas que regulan la suscripción de los convenios entre la Policía Nacional
del Perú y las empresas extractivas ..................................................................................... 39

III.2.1.1. La ley orgánica de la Policía Nacional del Perú N° 27.238 .............................. 39

III.2.1.2.Decreto Supremo N° 004-2009-IN que aprueba el Reglamento de prestación de


servicios extraordinarios complementarios a la función policial ..................................... 40

III.2.1.3. Resolución Ministerial Nº 2265-2006-IN/0301 ............................................... 41

III.2.1.4. Decreto Legislativo N° 1267 de la Policía Nacional del Perú .......................... 42

III.2.1.5. Decreto Supremo Nº 003-2017-IN que aprueba los lineamientos rectores para la
ejecución de los servicios policiales en cumplimiento de la función policial .................. 43

III.2.1.6. Resolución Ministerial Nº 552-2017-IN ........................................................... 44

III.2.1.7. Resolución Ministerial Nº 562-2017-IN ........................................................... 45

III.2.2. Las normas que regulan el tratamiento jurídico de los conflictos sociales y el uso de
la fuerza ................................................................................................................................ 48

III.2.2.1. La ley 29.334 de organización y funciones del Ministerio del Interior ............ 48

III.2.2.2. La ley orgánica de la Policía Nacional del Perú Nº 27.238 .............................. 49

III.2.2.3. Resolución Ministerial Nº 1452-2006-IN ......................................................... 51

III.2.2.4. Resolución Vice-Ministerial Nº 033-2009-IN/0103.1. ..................................... 50

III.2.2.5. La operatividad de la Policía Nacional ante la violencia en conflictos sociales


......................................................................................................................................... .51

III.2.2.6. Decreto Legislativo N° 1186 que regula el uso de la fuerza por parte de la
Policía Nacional del Perú ............................................................................................... 544

III.2.2.7. Resolución Ministerial Nº 0813-2016-IN ......................................................... 55

III.2.2.8. Resolución Directoral Nº 179-2016-DIRGEN-EMG-PNP ............................... 55

III.2.2.9. Resolución Ministerial Nº 487-2018-IN ........................................................... 55

CAPÍTULO IV: MARCO NORMATIVO INTERNACIONAL Y NACIONAL SOBRE


LAS EMPRESAS EXTRACTIVAS ..................................................................................... 60

IV.1. Marco normativo internacional sobre las empresas extractivas ...................................... 60

5
IV.1.1. Intentos a nivel internacional por regular las actividades de las empresas
transnacionales ..................................................................................................................... 60

IV.1.2. Responsabilidad de las empresas en el Sistema Universal ...................................... 62

IV.1.2.1. El Pacto Mundial de las Naciones Unidas ........................................................ 62

IV.1.2.2. Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos ...................... 64

IV.1.2.2.1. Grupo de trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las


empresas transnacionales y otras empresas comerciales…………………………66

IV.1.2.3. Grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta sobre las


empresas transnacionales y otras empresas comerciales con respecto a los derechos
humanos ........................................................................................................................... 67

IV.1.3. Responsabilidad de las empresas en el Sistema Interamericano .............................. 68

IV.1.4. Otras iniciativas a nivel internacional ...................................................................... 68

IV.1.4.1. Principios voluntarios en seguridad y derechos humanos ................................ 68

IV.1.4.2. La Organización para la cooperación y el desarrollo económico (OCDE) ....... 71

IV.1.5. Posiciones respecto de la efectividad de los instrumentos internacionales que


regulan la responsabilidad de las empresas .......................................................................... 73

IV.2. Normativa nacional con relación a las empresas extractivas .......................................... 74

IV.2.1. Responsabilidad penal de la persona jurídica .......................................................... 75

IV.2.1.1. El tercero civilmente responsable ..................................................................... 76

IV.2.1.2. Las consecuencias accesorias............................................................................ 78

IV.2.2. Jurisprudencias que acreditan la aplicación de estas medidas ................................. 79

CAPÍTULO V: ANÁLISIS DE LOS CONVENIOS FIRMADOS ENTRE LAS


EMPRESAS EXTRACTIVAS Y LA POLICIA NACIONAL DEL PERÚ Y SU
EXPRESION EN ESCENARIOS DE CONFLICTOS SOCIALES……………………...82
V.1. Convenio de prestación de servicios extraordinario policial celebrado entre la X-
DIRTEPOL Cusco y la empresa minera Xstrata S.A............................................................... 82

V.1.1. Funciones que realiza la Policía Nacional del Perú .................................................. 83

V.1.2. El régimen de prestación del servicio policial........................................................... 85

6
V.1.3. Sobre las obligaciones de la empresa ........................................................................ 88

V.1.4. Algunas observaciones al convenio .......................................................................... 89

V.2. Convenio de prestación de servicio extraordinario policial entre la XIV-Dirección


Territorial de la Policía- Cajamarca y Minera Yanacocha S.R.L. ............................................ 89

V.2.1. Funciones que realiza la Policía Nacional del Perú .................................................. 90

V.2.2. El régimen de prestación del servicio policial........................................................... 93

V.2.3. Situaciones en las que la empresa puede solicitar un incremento de personal policial
al regularmente asignado ...................................................................................................... 94

V.2.4. Sobre las obligaciones de la empresa ........................................................................ 96

V.2.5. Algunas observaciones al convenio .......................................................................... 97

V.3. Modelo de convenio que se va a suscribir entre las empresas extractivas y la Policía
Nacional del Perú ..................................................................................................................... 97

V.3.1. Las obligaciones de las empresas .............................................................................. 98

V.3.2. Funciones que realiza la Policía Nacional del Perú .................................................. 99

V.4. Efectos que producen los convenios analizados............................................................. 102

V.5. Manifestaciones de las actuaciones de la empresa extractiva y la Policía Nacional del


Perú en escenarios de conflictos sociales en el marco de los convenios ................................ 104

V.5.1. Los procesos judiciales respecto del conflicto en Espinar ..................................... 105

V.5.2. El proceso judicial respecto del conflicto de Conga ............................................... 108

V.6. Posibles elementos a considerar para evaluar la responsabilidad de la empresa en el


marco de los convenios de prestación de servicio extraordinario policial ............................. 111

CONCLUSIONES ................................................................................................................ 119

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS ............................................................................... 125

JURISPRUDENCIA .......................................................................................................... 133

ÍNDICE DE ABREVIATURAS .......................................................................................... 135

ANEXOS…………………...……………………………………………………………….Err
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7
I. INTRODUCCIÓN

En nombre del futuro nos desplazaron los terroristas de Sendero,


en nombre del “desarrollo” nos quiere desplazar nuestro propio
gobierno… ¿En qué se parecen? Ninguno de los dos nos ha
preguntado….

¿Por qué siempre los mismos debemos pagar los costos del
progreso?. Nos han tratado siempre como peruanos de segunda y
nos piden sacrificios de primera…

Ruth Buen Día – Presidenta de la Central Ashaninka del río Ene


(CARE)

Después del conflicto armado interno y con el retorno de la democracia en el año 2001, el
Perú viene sosteniendo a nivel político un proceso ininterrumpido de gobiernos democráticos
y a nivel económico un crecimiento sostenido del Producto Bruto Interno-PBI impulsado
principalmente por la inversión privada que en el año 2017 representó el 20% del PBI,
encontrándose entre los primeros países de la región en crecimiento económico. Es así que su
política de promoción de la inversión privada ha captado primordialmente inversión minera
convirtiéndose en el tercer productor a nivel mundial de cobre y plata, representando las
exportaciones mineras metálicas en algunos años el 50% del total de la exportación nacional y
comprometiendo el Estado hasta momento el 13.61% del territorio nacional para el desarrollo
de esta actividad extractiva (ProInversión, s.f.).
Sin embargo la instalación de esta inversión minera en el territorio nacional trajo consigo
además un incremento en los conflictos sociales del país, es así que la Defensoría del Pueblo
del Perú (2012) ha señalado que este fenómeno social se incrementó, extendió e intensificó,
estando gran parte de los conflictos relacionados con proyectos extractivos. Además, el Grupo
de Trabajo sobre la cuestión de los Derechos Humanos y las empresas transnacionales y otras
empresas de Naciones Unidas (2018) precisó que entre el 2004 y el 2017 las instituciones

8
nacionales del país registraron en promedio 200 conflictos anuales, considerándose como el
cuarto país en el mundo que tiene cifras de defensores ambientales asesinados (CIDH, 2017).
Un ejemplo que resume este escenario es el reporte del mes de abril de 2018 que da cuenta de
la existencia de 196 conflictos sociales que abarcan 22 de las 24 regiones del país, siendo el
64.8% de los conflictos de tipo socio-ambiental. (Defensoría del Pueblo del Perú, 2018).
Frente a este escenario los distintos gobiernos de turno han implementado una serie de
medidas jurídicas para solucionar este problema social y preservar el orden interno en estas
zonas. Una de esas medidas fue la promulgación en el año 2009 del Decreto Supremo Nº 004-
2009-IN que regula la “Prestación de Servicios Extraordinarios Complementarios a la
Función Policial”, permitiendo la suscripción de convenios institucionales entre la Policía
Nacional del Perú y las empresas extractivas para el destaque permanente de personal policial
para labores de custodia y seguridad en las instalaciones de éstas, a cambio las empresas se
comprometían a retribuir económicamente a los efectivos policiales y a la institución policial.
El contenido de estos convenios no eran conocidos hasta después del estallido en el año 2012
de los conflictos socio-ambientales de Cusco y Cajamarca, donde se observó el apoyo
logístico que las empresas mineras brindaban a los agentes policiales y la presencia de
comisarias en el interior de los campamentos mineros de Xstrata Tintaya y Yanacocha
respectivamente. La interposición de procesos judiciales permitió descubrir la existencia de
14 convenios firmados entre el Estado y las empresas, situación que generó una serie de
cuestionamientos que impulsó la modificación de esta normativa, emitiendo el Estado así en
el año 2017 el Decreto Legislativo Nº 003-2017-IN, donde con mayores argumentos justificó
esta prestación de servicios policiales extraordinarios.
Respecto a esta situación, el presente trabajo busca analizar la actuación de dos actores
importantes en los escenarios de conflictos sociales que son la Policía Nacional del Perú y las
empresas mineras en el marco de estos convenios suscritos entre ambas instituciones,
surgiendo además una serie de preguntas relacionadas a esta nueva modalidad de servicio
policial que son ¿Cuáles son las lógicas que se insertan en la de prestación de servicios
extraordinarios policiales adoptado por el Estado Peruano?. ¿Cuáles son los compromisos
internacionales y las directrices nacionales que se construyeron con relación a la actuación de
las fuerzas policiales, el tratamiento de los conflictos sociales y la responsabilidad de las
empresas respecto del respeto a los derechos humanos?. ¿Cuál es el grado de influencia que
las empresas tienen en el marco de prestación de servicios extraordinarios respecto de la
actuación policial?. ¿Tienen las empresas algún grado de responsabilidad cuando en el marco

9
de prestación de servicios extraordinarios policiales estos últimos vulneran los derechos
humanos de terceros?.
El presente trabajo busca responder a estos interrogantes a través de cada uno de los capítulos;
es así que el primer capítulo se enfocará en exponer las lógicas que se insertan en el modelo
extractivo en Latinoamérica, los impactos que generan en los territorios donde se insertan y
las particularidades que se manifiestan en el caso peruano, y por otro lado el rol que cumple la
institución policial desde los dos últimos contextos vividos en la Región y la visión que se
viene construyendo sobre éste a nivel internacional y nacional.
El segundo capítulo va a presentar de manera resumida dos realidades concretas que son el
caso del proyecto minero Tintaya ubicado en la Provincia de la Espinar en el Región de
Cusco, y el caso del proyecto minero Conga ubicado en la Provincia de Celendín y
Cajamarca de la Región de Cajamarca. En ambos casos se expondrá la forma cómo se insertó
la lógica extractiva en ambos territorios, la relación que las poblaciones sostienen hasta la
actualidad con estos proyectos y con la actividad minera desde hace 20 años
aproximadamente, y la actuación del Estado para controlar estos escenarios de conflictos
sociales a través de las fuerzas policiales en el marco de los convenios suscritos entre la
Policía Nacional del Perú y las empresas mineras.

El tercer capítulo está enfocado en analizar el marco normativo sobre uno de los actores de la
investigación que son las fuerzas policiales, y para ello se abordará primero los compromisos
internacionales que el Estado asumió con relación a la actuación de las fuerzas policiales y el
uso de la fuerza enfocando en los escenarios de conflictos sociales, luego se analizará la
normativa nacional que estuvo vigente al momento de producidos los conflictos sociales de
Espinar y Cajamarca con relación a la prestación del servicio extraordinario policial y al
tratamiento de los conflictos sociales a nivel policial. Este análisis abarcará también las
actuales normas emitidas hasta marzo de 2018, con la finalidad de evidenciar la continuidad
de la política estatal y esbozar criterios que nos permitan sostener un posible incumplimiento
de los criterios internacionales y nacionales con relación a la prestación de servicios
extraordinarios de la función policial.
El cuarto capítulo está enfocado en el segundo actor de esta investigación que son las
empresas extractivas, es así que se analizarán las obligaciones y compromisos que éstas tienen
o asumen a nivel internacional con relación a su accionar empresarial y la responsabilidad de
no ser cómplices por la actuación de “terceros” vinculados a ella en el marco del respeto a los
derechos humanos. Asimismo se expondrán los lineamientos nacionales con relación a la

10
responsabilidad que asumen las personas jurídicas y de forma específica la figura del tercero
civil responsable a nivel penal y la jurisprudencia que existe sobre responsabilidad civil por la
actuación de un tercero subordinado.
El quinto capítulo de esta investigación tiene por finalidad el analizar el grado de influencia
que las empresas extractivas-en este caso las empresas mineras-, pueden llegar a tener en la
actuación policial en el marco de la prestación de servicios extraordinarios. Para ello se
analizarán dos convenios que se suscribieron al amparo del Decreto Supremo Nº 004-2009-IN
y el modelo de convenio vigente en la actualidad que fue aprobado mediante R.M. Nº 562-
2017-IN, en concordancia con lo regulado en el Decreto Supremo N° 003-2017-IN donde se
observará el poder que las empresas poseen para delimitar la actuación del personal policial
conforme a sus lineamientos o normativas privadas, supervisar la prestación del servicio que
reciben y mantener la presencia policial en la zona minera y su entorno, entre otros. Además
este capítulo demostrará como esta modalidad puede convertirse en un factor que ahonde en
la parcialidad del servicio policial expresándose en posibles vulneraciones de derechos
fundamentales y el grado de control que pueden llegar a tener estos dos actores en el
restablecimiento del conflicto, para finalmente ensayar posibles aportes que pueden
considerarse para evaluar la responsabilidad civil de las empresas extractivas en estos
escenarios.
En el desarrollo del contenido de la tesis se observarán además argumentos que deslizan un
posible escenario de desterritorialización que viene presentándose en las zonas donde se
instalan las actividades mineras, y cómo la prestación del servicio extraordinario policial
junto a otras medidas que está asumiendo el Estado vienen ocasionando la relativización de
los derechos humanos de las poblaciones que se desenvuelven en zonas aledañas a la mina,
así como la consolidación de la imagen de un Estado policial y convirtiendo a estas zonas en
áreas de sacrificio en post del desarrollo nacional.
Finalmente apelando a la honestidad académica debo señalar que mientras elaboraba la
presente investigación surgieron muchas preguntas que hasta el momento siguen sin una
respuesta que son: ¿Qué estamos haciendo realmente desde la posición donde nos
encontramos para cambiar esta situación?. ¿Cuál es nuestro concepto de desarrollo que desde
el discurso y la práctica tenemos?. ¿Quiénes son los que están pagando los costos del ritmo de
vida que llevamos?; y en realidad las medidas que se vienen adoptando en el Perú y otros
países nos demuestran el costo que como sociedad estamos dispuestos a pagar por sostener
este modelo de desarrollo que llevamos y como señaló Ruth Buen Día: ¿Por qué siempre los
mismos debemos pagar los costos del progreso?. Considero que estas preguntas no pueden ser

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resueltas en una investigación, sin embargo deberán estar presentes a lo largo de la lectura de
este trabajo y en nuestro quehacer diario.

1. Objetivos del presente trabajo de investigación

General:
Exponer y analizar posibles indicios -que surgen de fuentes e instrumentos legales de diversas
jerarquías- que podrían sugerir la existencia de una influencia desde las empresas extractivas
ubicadas en las regiones de Cusco y Cajamarca en el Perú, que condiciona el accionar de las
fuerzas policiales del mismo país, en escenarios de conflictos socio-ambientales durante los
años 2011-2012, los cuales implicarían posibles vulneraciones a derechos humanos.

Específicos:
a) Analizar cuáles son las obligaciones y/o compromisos legales que existen a nivel
internacional y nacional con relación a la actuación de las fuerzas policiales y el tratamiento
de los conflictos socio-ambientales.

b) Analizar cuáles son las obligaciones y/o compromisos que existen a nivel internacional y
nacional respecto del accionar de las empresas y el respeto a los derechos humanos.

c) Evaluar cuál es el grado de influencia que las empresas ejercen en el marco de la prestación
de los servicios extraordinarios y dentro del marco de la actuación policial.

d) Analizar la responsabilidad de las empresas cuando en el marco de prestación de servicios


extraordinarios policiales estos últimos vulneran los derechos humanos de terceros.

e) Exponer la racionalidad a la que responde la prestación de servicios extraordinarios


policiales en el contexto de una economía extractivista.

2. Metodología

12
En el presente trabajo se realizará un análisis de los convenios de prestación de servicios
extraordinarios complementarios a la función policial suscritos entre la Policía Nacional del
Perú y las empresas mineras, así como Resoluciones judiciales donde se analizaron estos
instrumentos en el marco de escenarios de conflictos socio-ambientales. Los aspectos
ambientales no serán profundizados atento a que se extendería demasiado el ámbito de
análisis, pero se entiende que los mismos en esta situación estarían incluidos dentro de los
“derechos humanos” en general.

Esta investigación se realiza debido a que en el mes de marzo del 2013 las organizaciones
sociales en el Perú tomaron conocimiento de la suscripción de aproximadamente catorce
convenios firmados entre la Policía Nacional del Perú y una entre las fuerzas militares y las
empresas mineras, llegando a acceder al contenido completo de sólo ocho convenios (entre
los cuales se encuentra el único convenio suscrito por el Ejército Peruano).

Se analizará de manera concreta los convenios suscritos por las empresas que administran los
proyectos Tintaya y Conga, debido a que en el año 2012 durante las protestas sociales por
estos dos proyectos se observó una cruenta represión policial, dejando como saldo tres y cinco
fallecidos respectivamente y muchos heridos. Además producto de estos dos conflictos, el
Estado decidió hacer un giro en el tratamiento jurídico de estos escenarios trasladando ambos
conflictos a distritos judiciales y fiscales diferentes a los previamente establecidos
(CNDDHH, 2015).

Además las empresas Xstrata PLC y minas Yanacocha son empresas que tienen una presencia
importante en el mercado de las materias primas, mientras la primera reportó ser el cuarto
productor mundial de cobre en el mercado mundial, la segunda tiene el mayor yacimiento
aurífero de Sudamérica y la segunda más grande a nivel mundial. Ambas empresas se han
adheridos a diversos instrumentos internacionales antes y durante los hechos a analizar. Es así
que Xstrata PLC se adhiere en el año 2012 al Pacto Mundial de Naciones Unidas y a inicios
del 2013 a los principios voluntarios y minas Yanacocha, en el 2001 a los principios
voluntarios, y en 2004 al Pacto Mundial.

Sumado a ello se advierte que las empresas tienen una presencia en la zona de más de 20
años, y su ingreso al territorio que ocupan generó desde el inicio una confrontación con las
poblaciones aledañas. Asimismo producto de los conflictos socio-ambientales ocurridos por la
presencia de estos proyectos en Cusco y Cajamarca, se aperturaron una serie de procesos

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judiciales donde se están utilizado por primera vez estos convenios para interpretar los hechos
que se investigan.

La delimitación temporal se da a partir del año 2011 que es la fecha en que se suscriben los
convenios entre la Policía Nacional del Perú y las empresas mineras de Xstrata Tintaya y
Yanacocha, y abarca hasta marzo de 2018 que es la fecha en que se emite la última norma que
regula los temas a abordar.

Se trata de una investigación de carácter exploratorio, ya que del relevamiento previo


realizado sobre el tema de investigación se pudo determinar que existen escasos recursos
bibliográficos y doctrinarios sobre el mismo.

Su estructura es de tipo bibliográfico-documental, descriptiva, y la metodología utilizada es


cualitativa. Se ha recurrido a diversas fuentes y técnicas de recolección de datos, se
consultaron estudios académicos, información estadística, fuentes judiciales, así como
materiales oficiales y públicos. Además una limitación del presente trabajo es que mucha de
la información analizada tiene el carácter de reservada (confidencial), y la que se va analizar
se obtuvo a través de la interposición de procesos de habeas data y la solicitud de copias de
expedientes judiciales.

Como técnica de análisis se ha utilizado a la hermenéutica de textos normativos y de


documentos públicos. Además, se ha realizado una investigación en sitios web de
instituciones públicas pertenecientes al ámbito nacional y provincial, para realizar la búsqueda
de toda la normativa y de las principales políticas públicas vigentes en la actualidad.

14
CAPÍTULO I. CONCEPTUALIZACIÓN TEÓRICA DE LOS CONCEPTOS
CENTRALES DE LA INVESTIGACIÓN

Este capítulo tiene por finalidad exponer las lógicas que se insertan en el modelo extractivo en
Latinoamérica y los impactos que genera en los territorios donde se instala. Principalmente
los impactos relacionados con los conflictos sociales y las particularidades que se manifiestan
en el caso peruano; y asimismo se abordará el papel del Estado a través de la institución
policial debido a que es un actor importante en los escenarios de conflictividad social, y las
diferentes categorías que se construyeron en torno a su actuación policial.

I.1. Racionalidad económica y empresas extractivas

Enrique Leff (2004) considera que en la actualidad en el mundo se vienen percibiendo dos
tipos de racionalidades, la económica, con su variante, y la ecológica; y en tanto para el
desarrollo del presente trabajo se va abordar únicamente la primera.

La racionalidad económica se expresa a través de la sujeción del ser y de la naturaleza a la


metafísica, donde la persona se concibe como un ser para la producción y consumo, y la
naturaleza como un objeto (Leff, 2004). Esta racionalidad es denominada Quijano (2011)
como el fantasma de la globalización, pues se instala como una ideología y práctica universal
que se manifiesta en los planos político-militares, morales, psicológicos, jurídicos,
productivos y se concibe en consecuencia una nueva forma de gestionar la vida.

Cuando esta racionalidad empezó a ocasionar daños en el ambiente, surgió un nuevo


paradigma que es la internalización de las externalidades 1 en el mercado (Martínez Alier &
Roca Jusmet, 2013); manifestándose esta misma lógica en los planos sociales como en la ética
individual, en los derechos humanos y la regulación de ordenamientos jurídicos que sancionan
el comportamiento de los actores económicos y sociales pero sosteniendo una visión
monetaria (Leff, 2004)

En la actualidad varios autores consideran que la crisis universal no es en realidad una


catástrofe ecológica, sino que es una crisis de la civilización porque permite la cosificación

1
Desde el punto de vista del autor estas externalidades no se encuentran incluidas en los costos de la
empresa, de un país o una región.
15
del ser humano y la sobre-explotación de la naturaleza (Leff, 2004; Quijano Valencia, 2011;
Hinkelammert J. & Mora Jiménez, 2009).

I.1.1. El Extractivismo en América Latina y los conflictos socio-ambientales


En el caso de Latinoamérica esta racionalidad económica se instaló para Acosta (2012) a
partir de la época de la conquista y colonización donde se empezó a perfilar a nivel mundial el
sistema capitalista. Se construyó desde ese momento una relación de proveedor de materia
prima en el caso de Latinoamérica y productor en el caso de los centros del capitalismo
naciente.

En la actualidad, conforme lo postula Svampa y Viale (2014), este rol de proveedores de


materias primas se fortaleció en Latinoamérica durante los últimos 10 años, pasando así del
Consenso de Washington2 al Consenso de los Comodities, consolidándose como la Región de
mayor atractivo para la inversión minera en el mundo (Comisión Internacional de Juristas,
2016).

El denominado “Consenso de los Commodities” o modelo extractivo está basado en la


extracción de recursos naturales en grandes volúmenes o procedimientos de alta intensidad,
para orientarlos esencialmente a la exportación -50% o más del volumen apropiado se
exporta- como materias primas o con un procesamiento mínimo -también identificados como
commodities. Se encuentran dentro de estas actividades los proyectos mineros, petroleros,
monocultivos, la explotación de camaroneras, etc. (Gudynas, 2014).

Algunos autores consideran que este modelo extractivo o neoextractivismo desarrollista, bajo
la lógica de la sobreexplotación de los recursos naturales, viene permeándose con fuerza en
territorios considerados antes como improductivos, ocasionando con ello muchos impactos en
las personas. Desde una visión social los Estados vienen imponiendo una dinámica de
desposesión de bienes naturales, de territorios y en consecuencia de derechos individuales y

2
Los autores precisan que el Consenso de Washington colocó en el centro de la agenda a la
valorización financiera y conllevó a una política de ajustes y de privatizaciones, y que el “Consenso de
los Commodities” coloca en el centro a la inserción de proyectos extractivos, independientemente que
el Estado sea un mayor regulador de éste. Sin embargo, estos dos modelos, con sus diferencias no
cuestionan la hegemonía del capital transnacional.
16
sociales; considerando a estos escenarios como “área de sacrificios en favor del desarrollo3”
(Acosta, 2012; Svampa & Viale, 2014; Gudynas, 2014).

Acosta (2012) además considera que otro impacto social es el proceso de desterritorialización
del Estado dejando en manos de las empresas las demandas sociales, consolidando con ello
un ambiente de violencia, pobreza y marginalidad; y al mismo tiempo construyendo una
visión de un Estado policial que reprime a la población e instrumentaliza el razonamiento
jurídico, para que responda a los intereses y presiones de las empresas extractivas, sean éstas
privadas o estatales.

Este consenso además genera la aparición creciente de conflictos socio-ambientales en la


región, debido a que los Estados están minimizando las consecuencias ambientales, los
efectos socioeconómicos de dependencia, y construyendo nuevos escenarios de nuevas formas
de coerción sobre la población en pro de un falso proceso de desarrollo nacional (Acosta,
2012).

Por su parte, el conflicto socio-ambiental fue definido de forma diversas por muchos autores,
es así que desde un punto de vista jurídico Múnevar (2011) considera que el conflicto socio-
ambiental surge por la imposición de intereses que se traducen en la inobservancia de
disposiciones legales -por acción u omisión- que lesionan derechos protegidos por estas
regulaciones.

Otro autor como Sabatini (1997) precisa que los conflictos ambientales surgen por los
intereses contrapuestos respecto del impacto ambiental y/o las externalidades y sus
consecuencias en la calidad de vida, el ambiente y las economías locales, por lo que este tipo
de conflictos son en esencia iguales en localidades rurales como en los espacios urbanos,
debido a que está en disputa el impacto ambiental del proyecto, el aspecto económico, cultural
y social, los sistemas de vida locales y el control del propio territorio, por lo que estos
conflictos también poseen un carácter social.

Además estos conflictos ambientales también tienen un carácter político, debido a que entre el
conocimiento del impacto ambiental y las decisiones que afecten al territorio se aprecia
intereses de ganancia económica, calidad de vida y el control de los espacios. Las cuestiones
3
Este último concepto, Svampa y Viale, lo conciben como área de sacrificios debido a que en estos
territorios se asientan los pasivos ambientales, la aniquilación de las otras economías, de las
concepciones de vida diferentes a la dominante; pero además justifican esta situación considerándolos
como problemas secundarios e incluso como costos necesarios para salir de la pobreza y la exclusión.

17
técnicas tampoco suelen ser la salida para la resolución del conflicto, pues son objeto de
manipulación (Sabatini, 1997).

Para la DP los conflictos sociales se definen como:

(…) procesos complejos en el que grupos sociales, el Estado y las empresas perciben que sus
intereses, valores, creencias son incompatibles o contradictorias, y esa contradicción puede
derivar en violencia (2009:34)

Además en esta conceptualización concibe a la violencia como un elemento ajeno al conflicto


social, pero que es utilizada por los actores para presionar directa o estratégicamente,
alimentando así el lado más nocivo de éste.

Esta institución también construyó una tipología de conflictos sociales con el objetivo de
guiar el análisis de estos fenómenos y clasificándolos por la temáticas y competencias legales
de las instituciones estatales, es por ello que identificó diez tipos de conflictos, entendiendo a
los socio-ambientales como aquellos cuya dinámica está relacionada al control, uso y acceso
al ambiente y sus recursos, y que además poseen componentes sociales, políticos, económicos
y culturales.

La presente investigación utilizará la definición de conflicto socio-ambiental de la Defensoría


del Pueblo debido a que es un concepto que abarca con mayor amplitud este fenómeno social,
y su construcción responde al contexto nacional que analizará en el trabajo. Asimismo,
durante la redacción de este documento se utilizará de forma indistinta el término conflicto
social o conflicto socio-ambiental.

I.1.2. El modelo extractivista y los conflictos sociales en el Perú


En la audiencia pública del 162º período de sesiones celebrado en mayo de 2017, la CIDH
ha indicado que el Perú es el cuarto país en el mundo que tiene cifras de defensores
ambientales asesinados (CIDH, 2017), es uno de los que encabeza las cifras de conflictividad
social a nivel latinoamericano (PNUD, 2012) siendo que entre el 2004 y el 2017 se registraron
en promedio 200 conflictos anuales, el 45% vinculados al sector minero -principalmente
relacionados a proyectos de gran escala- (Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos
humanos y las empresas transnacionales y otras empresas, 2018).

18
De acuerdo a la DP (2012) los conflictos sociales en el Perú tienen un perfil socioeconómico,
político y cultural. Con relación al primero, precisa que el Perú tuvo un crecimiento
económico en la última década que no se plasmó en una percepción de bienestar social y
representatividad, por lo que gran parte de los conflictos están relacionados a los proyectos
extractivos. Es así que el país es el tercer productor mundial de cobre y plata y sexto en oro,
promueve una política de captura de inversión extranjera principalmente minería,
representando en el año 2015 el 24% (ProInversión, 2018). Además entre el 2002 y el 2009
vivió un incremento que quintuplicó el PBI en el sector minero y la renta minera entre el 2002
al 2012 se multiplicó por diez a nivel nacional (CIJ, 2016). Sin embargo esta actividad viene
produciendo reclamos de la sociedad relacionados a la salud y el ambiente, así como la falta
de transparencia en la actividad, acceso a la información y limitada participación en la toma
de decisiones (Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas
transnacionales y otras empresas, 2018).

Con relación al aspecto político, precisó que el Estado no cumplió con su papel de promotor
del desarrollo social y de fiscalizador de las actividades económicas, permitiendo que los
problemas sean abordados asimétricamente por la sociedad y el mercado (Defensoría del
Pueblo del Perú, 2012). Es así que las empresas reconocieron que el Estado peruano tiene
poca presencia en las zonas donde intervienen –que en muchos caso zonas donde hay pobreza
y desigualdad- encontrándose obligadas a ocuparse de los reclamos de las poblaciones incluso
sin apoyo del Gobierno (Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las
empresas transnacionales y otras empresas, 2018). Observó además la DP una falta de gestión
de los conflictos sociales en los tres niveles de gobierno y un desinterés por recuperar la
confianza de la población en la administración pública.

En el tema cultural precisa que la sociedad peruana -entre ellos los actores estatales- no tienen
arraigado la cultural del diálogo, la tolerancia, el respeto a la ley y el reconocimiento del otro
(Defensoría del Pueblo del Perú, 2012), siendo una manifestación de ello el gran
incumplimiento que existe de los acuerdos que suele arribar la población con los Estados y las
empresas (Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas
transnacionales y otras empresas, 2018).

Desde la posición de Acosta podemos postular en consecuencia que los espacios geográficos
donde se instalan las empresas mineras en el Perú sufren de un proceso de
desterritorialización, debido a que el Estado no asume su rol de garantizar el goce de los

19
derechos fundamentales de las personas que viven en los alrededores de los proyectos,
cediendo sus responsabilidades sociales a actores privados.

La DP (2012) señaló que desde el año 2004 -fecha en que inicia el proceso de monitoreo de
los conflictos sociales- hasta la actualidad -esto es hasta septiembre de 2011, donde inicia la
elaboración del informe defensorial- se incrementó, extendió e intensificó los conflictos
sociales, es así que de 47 conflictos sociales señalados en el primer informe4 se incrementaron
llegando a un pico en setiembre de 2009 con 288, ascendiendo así a más de 300% en la
frecuencia en los conflictos sociales. Este incremento no sólo se percibe con relación a su
cantidad, sino respecto a la extensión territorial en que se presentan, por ejemplo el año 2004
los conflictos abarcaban a 4 regiones y en el 2010 llegó a abarcar las 24 regiones.
Con relación a la tipología de los conflictos sociales precisó la entidad que el mayor
incremento (en cantidad y extensión) se dio con relación los conflictos socio-ambientales,
debido a que hasta septiembre del 2011 éstos representaron el 41.7% del total de conflictos
registrados a nivel nacional; respecto a la intensidad indicó que las acciones de violencia con
relación a los conflictos sociales se incrementaron entre enero de 2006 y septiembre de 2011,
presentándose afectaciones a la vida e integridad física. Sólo en el mes de abril del 2018 se da
cuenta de la existencia de 196 conflictos sociales que abarcan las 22 regiones del país, siendo
el 64.8% de los conflictos de tipo socio-ambiental (Defensoría del Pueblo del Perú, abril de
2018).

I.1.3.Las fuerzas policiales


Con relación a las fuerzas policiales puede establecerse que en América Latina existieron dos
modelos o concepciones de las fuerzas policiales, el modelo de policía militar y el modelo de
policía comunitario. El primero surgió durante los gobiernos dictatoriales o militares donde la
institución se distancia de la sociedad y busca mantener un alto nivel de control de la vida
política más que del crimen, enfrentándose en muchos casos con el ciudadano; luego con el
giro a la democracia muchos países decidieron optar por una reforma que reduzca los niveles
de violencia y exista un mayor acercamiento y participación de la sociedad en las labores de
la policía, a este modelo se le denomina “el policía comunitario” (Fruhling, 2003; Ungar,
2011).

4
Para mayor interés respecto de los reportes mensuales de los conflictos sociales ver:
https://www.defensoria.gob.pe/temas.php?des=3#r

20
A nivel internacional se postula que en la actualidad existe una evolución en la naturaleza de
los conflictos debido a que se viene gestando mayores conflictos de baja intensidad donde los
campos de batalla son las zonas urbanas, siendo los civiles quienes corren más peligro al ser
blanco de diversos ataques, es por ellos que desde Naciones Unidas (en adelante la ONU) no
se impulsa un modelo de policía en concreto, sino que se propone que su actividad busque
solucionar los problemas de la comunidad en su conjunto al ser parte de ésta, fomenta la
participación activa de la ciudadanía y el compromiso de los agentes estatales de actuar de
forma imparcial, cumplir sus deberes respetando las normas y los derechos humanos.

Estas propuestas además responden a que los Estados democráticos depositaron en las fuerzas
policiales su deber de proteger a todas las personas, otorgándoles así facultades para que
brinden el servicio de mantenimiento de orden público, la prevención de delitos y el apoyo a
la comunidad en su integridad. Asimismo la ciudadanía a través de sus ordenamientos
jurídicos ha establecido que este poder otorgado por ellos debe observar los principios de
necesidad, legalidad y proporcionalidad5 (CICR, 2017; Oficina de Naciones Unidas contra la
Drogra y el delito, 2010; CICR, 2002).

En el Perú la Policía Nacional (en adelante la PNP) se encuentra a cargo de la defensa interna
del Estado -que es parte de la defensa nacional-, y para ello adopta medidas preventivas y de
respuesta que buscan garantizar el desarrollo económico y social del país, viabilizar el
progreso de la vida y del Estado, impedir agresiones en el interior del territorio y el ejercicio
de los derechos humanos6.

Garantiza además el mantenimiento del orden interno, entendido como aquella situación de
normalidad, paz y tranquilidad donde las personas ejercen con libertad sus derechos, su
concepto comprende a la seguridad ciudadana, la estabilidad de la organización política y el
resguardo a las instituciones o servicios públicos que cubran necesidades vitales y primarias
para la comunidad. Este bien jurídico es también denominado como orden policial debido a
que esta institución se encarga de garantizarla y -a diferencia de la seguridad nacional-

5
Este enfoque se manifestó en los diversos instrumentos internacionales como son los Principios
rectores en materia de prevención del delito y justicia penal en contexto de desarrollo y nuevo orden
económico internacional aprobados por el Séptimo Congreso de las Naciones Unidas sobre el Delito y
Tratamiento del Delincuente, en Milán, del 26 agosto al 6 de septiembre de 1985, y por la Asamblea
General de dicha Organización, en su resolución 40/32 y el Código de conducta para funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley adoptado por la Asamblea de Naciones Unidas en su Resolución
34/169, del 17 de diciembre de 1979.
6
Tribunal Constitucional del Perú, Exp Nº 0017-2003-AI/TC, fj 29-32.
21
quienes atentan contra ésta no proponen derrocar o amenazar al régimen político o imponer
una ideología diferente a la adoptada7.

La seguridad ciudadana es también un bien jurídico y al mismo tiempo un servicio esencial


que está asociada al interés general, debido a que el titular es la ciudadanía en su colectividad,
y se encuentra conformada por un conjunto de elementos que adopta el Estado para su
protección, siendo ésta una colaboradora activa para su consolidación8.

La presencia de factores perturbadores que alteran el orden interno -como los conflictos
sociales- deben ser controlados a través de los medios ordinarios con los que cuenta el Estado,
y cuando este hecho signifique un peligro grave se deben utilizar recién las medidas
excepcionales previstas en la ley para eliminar rápida y eficazmente estos factores,
caracterizándose estas medidas por su temporalidad9.

La PNP a diferencia del Tribunal Constitucional del Perú (en adelante TC) distingue los
conceptos de orden interno, orden público y seguridad ciudadana con la intención de focalizar
la intervención de sus unidades; es así que conceptualiza el orden interno como una situación
de equilibrio que permite el funcionamiento del Estado y su afectación compromete las
estructuras del Estado y de toda la Nación en su conjunto, los temas que se atienden aquí
están relacionado con el terrorismo, crimen organizado, entre otros. Frente a estos hechos
intervienen las Direcciones Especializadas como la Dirección de Operaciones Especiales (en
adelante DIROES).

El orden público se caracteriza por cuatro componentes que son la tranquilidad, seguridad,
salubridad y moral pública; su transgresión afecta la paz social dentro del Estado y entre los
hechos que observan aquí se encuentra el bloqueo de carreteras. Las unidades que interviene
son del servicio básico como las comisarias, las unidades de las Dirección Territoriales-USE,
la División Nacional de Criminalística-DIVINCRI y como unidad de apoyo la DIROES10.

La seguridad ciudadana tiene una visión más local, aquí se observan las causas generadoras de
violencia y se asumen acciones a nivel preventivo. En este escenario cumplen un papel

7
Tribunal Constitucional del Perú, Exp Nº 0017-2003-AI/TC, fj 4-5, 7-8 y Exp Nº 005-2001-AI/TC, fj
2.
8
Tribunal Constitucional del Perú, Exp Nº 0041-2004-AI/TC, fj 44 y Exp Nº 5287-2005-PHC/TC, fj
14 y 15.
9
Tribunal Constitucional del Perú, Exp Nº 0017-2003-AI/TC, fj 13-17.
10
Las atribuciones de estas unidades será desarrolladas con mayor detalle en el capítulo III del
presente trabajo.
22
importante las comisarías, el serenazgo municipal, la vigilancia privada y los bombreros
(Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana-CONASEC, 2012;
IDEHPUCP , 2013).

Con relación al interés general o público, se debe entender como aquello que beneficia a todos
y no responde a un único interés particular. Este elemento permite el ejercicio de la
discrecionalidad del servidor público sobre la base de la motivación, que es la explicación de
una razón de la elección congruente con la realidad y con los objetivos del acto discrecional,
donde si bien no puede ser aceptado por la sociedad sea al menos susceptible de ser
comprendida. Es por ello que un ejercicio discrecional del poder que contravenga al derecho o
sea carente de fundamentación objetiva deviene en arbitraria, y en consecuencia no responde
a un interés general11.

Además, en el caso de los agentes policiales este interés general se debe manifestar en el
ejercicio imparcial y correcto de sus funciones, pues en su quehacer diario se enfrenta muchas
veces al dilema de restringir derechos fundamentales del ciudadano en el ejercicio de su poder
discrecional, por lo que es necesario que entienda el espíritu de la ley y sea capaz de discernir
los matices que tiene cada situación que afronta, no sólo debe evaluar su actuación en función
de sus atribuciones legales sino de los efectos que pueden causar con ella en la persona y la
colectividad, un uso parcializado o desproporcional de su función los convierte en infractores
de la ley y deslegitima su percepción de representante de la ley ante la sociedad. Como lo
señala el CICR:

Han de entender que es justamente esa percepción la que distingue a los que hacen cumplir la
ley de los delincuentes. Si los funcionarios encargados de hacer respetar la ley recurrieran a
prácticas contrarias a la ley o sobrepasaran los poderes y las facultades que les confiere la ley,
no habría distinción entre ambos (CICR, 2017: 149).

En el presente trabajo se van a utilizar los términos el orden interno, seguridad ciudadana y
seguridad pública de forma indistinta, sin embargo al momento de analizar los documentos
elaborados por la PNP como sus planes de operativos, los convenios suscritos entre la PNP
con las empresas extractivas, entre otros, se utilizará los conceptos construidos por la Policía
Nacional del Perú a fin de advertir la percepción que tiene esta institución policial respecto de
los ciudadanos y el ejercicio libre de sus derechos en los escenarios de conflictividad socio-
ambiental.

11
Exp Nº 0090-2004-AA/TC, fj 11 y 12-15.
23
24
CAPÍTULO II: AVANCES SOBRE LAS EMPRESAS EXTRACTIVAS ANALIZADAS

Una vez abordadas las lógicas que se insertan en el modelo extractivo, los impactos que
genera y el papel del Estado peruano a través de la institución policial en los escenarios de
conflictividad social, este capítulo lo que busca presentar son dos realidades concretas donde
este modelo extractivo se insertó a través de proyectos mineros generando situaciones de
conflicto social, y la actuación del Estado para controlar estos escenarios a través de las
fuerzas policiales.

II.1. El proyecto minero Tintaya


La explotación de la mina Tintaya data del año 1980 cuando el Estado peruano a través de la
empresa Minera Especial Tintaya SA decidió expropiar progresivamente 4000 hectáreas de
propiedad de las comunidades de Tintaya-Marquiri, Alto Huancané, Huano-Huano, Alto
huarca y Bajo Huancané que pertenecen al distrito de Yauri, quienes tuvieron que reubicarse
cerca al perímetro del proyecto minero, convirtiéndose así en la tercera productora de cobre
del país en el año 1985 (Nuñez del Prado, 2013)

Luego la mina Tintaya fue privatizada y transferida a diversas empresas como Magma
Tintaya SA, BHP Billinton, Xstrata PLC y ahora de propiedad de Glencore PLC de capital
suizo que en el mundo abarca toda la cadena de producción, transformación, almacenamiento
y transporte de materias primas en tres principales sectores: metales-minerales, energéticos y
productos agrícolas. Es la cuarta empresa minera más grande del mundo y la primera
comercializadora de materias primas a nivel global, y controla el 50% del mercado mundial
en cobre (Red Sobra de Observadores de Glencore, 2017).

Con relación a la empresa Xstrata PLC se debe precisar que tuvo como sede central Brisbane,
Australia. Hasta el 2013 la empresa internacional contó con una unidad de negocios de
commodities denominado Xstrata Copper que en el año 2012 reportó ser el cuarto productor
mundial de cobre y uno de los principales productores del mundo de cobre fundido, refinado y
reciclado (Xstrata Copper Division de Operaciones Perú, 2012).

Desde el inicio de la actividad minera en Espinar la población tuvo una relación tensa con
cada empresa que adquirió la mina, es así que el 21 de mayo de 1990 la población se levantó
en una movilización llegando a ingresar al campamento minero. Producto de este
enfrentamiento la población logró que el Estado electrifique la zona urbana de Espinar, les
25
otorgue maquinaria para la producción artesanal y se declaró a nivel provincial el día 21 de
mayo como el día de la Dignidad Espinarence o K`ana (CooperAccion, 2014).

Después de denunciar internacionalmente a la empresa BHP Billinton desde el año 2001 y


tras muchos procesos de dialogo se firmó en el año 2003 el Convenio Marco que fue un hito
innovador a nivel nacional pues la empresa se comprometió a transferir anualmente el 3% de
sus utilidades y a dialogar con las comunidades en todo momento (Nuñez del Prado, 2013).

Después de la firma del Convenio Marco la población continuó denunciando el


incumplimiento de los acuerdos, la demora en las obras de desarrollo y la contaminación
ambiental por lo que, en el año 2005 surgió otra protesta social que terminó con varios heridos
entre policías y civiles, así como 75 dirigentes procesados.

Debido a los reclamos ambientales, la Municipalidad Provincial de Espinar realizó un


monitoreo ambiental que arrojó que los puntos monitoreados en agua y suelo superaban los
límites máximos permisibles por el Estado peruano en el año 2011. Además, en el año 2012 la
congresista Verónica Mendoza puso en conocimiento de la población los resultados del
estudio en salud realizado por CENSOPAS12 el año 2010, donde se advirtió que las personas
tenían metales pesados en el organismo por encina de los límites de referencia (Vicaria de la
Solidaridad de la Prelatura de Sicuani-Cusco, 2012).

El 21 de mayo de 2012 el Frente de Defensa de los Intereses de Espinar-FUDIE convocó el


paro indefinido en la Provincia, en este conflicto hubo enfrentamientos entre la policía y la
población, llegando a fallecer dos personas por impacto de balas, varios heridos (entre
pobladores y efectivos policiales), detenidos y la retención del fiscal Héctor Herrera por parte
de la población. El 29 de mayo se declaró en estado de emergencia la provincia de Espinar, se
procedió días posteriores a la detención de los principales dirigentes gremiales de la zona y
del Alcalde de la Provincia. El 31 de mayo mediante Resoluciones Administrativas emitidas
por el Poder Judicial y el Ministerio Público se trasladan las jurisdicciones de los casos
aperturados como consecuencia de este conflictos, derivándolos hacia el distrito judicial y
fiscal de Ica (SERVINDI, 2012).

Desde el 21 de junio de 2012 el gobierno Nacional instaló una mesa de Diálogo que duró
hasta diciembre del 2013, donde presentó un Informe Final Integrado de Monitoreo Sanitario

12
Para mayor información ver: http://cooperaccion.org.pe/wp-content/uploads/2017/11/ESPINAR-
Informe-sobre-salud-4-1.pdf
26
Ambiental Participativo de la Provincia de Espinar13. Sin embargo de su contenido no se
resolvió la principal preocupación de la población que es la de conocer la causalidad de la
contaminación ambiental en Espinar; con relación a los estudios en salud y se determinó que
el 100% de los comuneros que participaron en el estudio estaban expuestos a 11 metales,
entre ellos arsénico, cadmio, mercurio y plomo, y que superaban los límites permisibles por lo
que hasta el momento el Estado venía implementando un Plan de Salud que es seriamente
cuestionado (Borda, 2015).

En la actualidad la mina Tintaya se encuentra en la etapa de cierre progresivo hasta el 2033,


proyectándose su cierre final en el 2038. Por otro lado su ampliación que es proyecto
Antapacay viene operando desde el año 2013 y tiene una vida útil de 20 años (Observatorio
de Conflictos Mineros de América Latina, 2018).

II.1.1.Sobre la responsabilidad de la empresa Xtrata PLC respecto de los derechos


humanos
Xstrata en su Informe de Sostenibilidad del 2012 presentado ante el Pacto Mundial precisó
que se enfocó en fortalecer el modo de abordar las problemáticas relacionadas con los
derechos humanos, asegurando capacitar en los principios voluntarios sobre Seguridad y
Derechos Humanos a su personal de seguridad privada y a las fuerzas de seguridad pública
con quienes coordina ciertas actividades. En enero del 2012 se adhirió a los estándares
internacionales regulados por el Pacto Mundial de Naciones Unidas y en consecuencia con los
diez principios que estableció el instrumento internacional. A comienzos del año 2013
aprobaron su incorporación de manera formal en los Principios Voluntarios sobre Seguridad y
Derechos Humanos (Xstrata Copper Division de Operaciones Perú, 2012).

Glencore en su reporte de sostenibilidad del año 2014 precisó que en los países donde opera
existe un elevado riesgo en vulneraciones a los derechos humanos relacionados con la
seguridad, es por ello que su institución exhorta a sus proveedores, contratistas y aliados a
comprometerse y a dirigir sus conductas hacia el respeto de los principios voluntarios a través
de los contratos que suscribe, y en el caso de los proveedores de seguridad pública a través de
memorándums de entendimiento (Glencore, 2014).

13
Para mayor referencia ver: http://www.minam.gob.pe/espinar/wp-
content/uploads/sites/14/2013/10/Informe_aprobado.pdf
27
Además señaló que realiza capacitaciones con relación a los principios voluntarios y
monitorea continuamente la actuación de los contratitas de seguridad y su posible afectación
con relación a las comunidades. Señaló que busca mitigar los riesgos locales que existen con
relación a las fuerzas de seguridad pública y privada, formalizando su relación con las fuerzas
de seguridad pública y exigiendo el cumplimiento de los principios voluntarios. Precisó
además que tienen un enfoque de formación y sensibilización en los países que interviene, así
como políticas destinadas a imponer conductas correctivas a los contratistas con relación al
respeto de los derechos humanos en los países donde opera, entre ellos el Perú. Además
participó en el grupo de trabajo sobre principios voluntarios en el Perú (ONG Socios Perú,
2015).

II.1.2. Consideraciones sobre el conflicto


El día 28 de mayo a horas 9pm Jaime Borda Pari, Romualdo Teófilo Ttito Pinto y Sergio
Huamaní Hilario (los dos primero trabajadores de la Vicaría de la Solidaridad-VS y el último
Presidente del Frente Único de los Interés de Espinar-FUDIE), fueron detenidos y
posteriormente conducidos por efectivos policiales al interior del campamento minero. Estas
personas, minutos antes se encontraron acompañando al Fiscal Héctor Herrera y a los
abogados de la VS para verificar la situación legal de 18 personas (entre ellas 2 mujeres y 1
niño) que se encontraban privados de su libertad en la comisaría de Tintaya ubicada en el
interior del campamento minero del minero (Prelatura de Sicuani, 2012; Coodinadora
Nacional de Derechos Humanos, 2012).

En una conferencia de prensa se precisó que hasta el 30 de mayo hubo en total 25 personas
privadas de su libertad, quienes fueron trasladadas de Espinar a la ciudad de Sicuani donde
dejando en libertad a 18 personas, el resto fue trasladado (entre ellos a Jaime Borda Pari,
Romualdo Teófilo Ttito Pinto y Sergio Huamaní Hilario) a la ciudad de Cusco para proceder
también con su libertad (WillaxTelevision, 2012).

Asimismo, el 28 de mayo el Ministerio del Interior informó que la PNP intervino una
camioneta de Serenazgo donde trasladaban numerosas bombas molotov y armas
punzocortantes, se aprecia de la grabación la toma de declaración que realizan a los
intervenidos en la mencionada camioneta en el interior del campamento minero sin la
presencia de sus abogados y el representante del Ministerio Público (Noticiero 24 horas
Edición Central, 2012).

28
Existen además diversas noticias periodísticas y videos de este conflicto que dan cuenta de la
muerte de tres pobladores producto del conflicto social y de la detención ilegal del dirigente
de la FUDIE y el Alcalde de la Municipalidad14 (Coordinadora Nacional de Derechos
Humanos, 2017).

II.2. La empresa Yanacocha

La empresa minera Yanacocha SRL está conformada por minas Buenaventura de capital
peruano, Newmont Mining Corporation con sede en Estados Unidos de Norte América y por
la Corporación Financiera Internacional-IFC que es la entidad del grupo Banco Mundial
(Minera Yanacocha SRL, 2010) (9)

Esta empresa operó el yacimiento Yanacocha a partir de 1993, siendo el mayor yacimiento
aurífero de Sudamérica y la segunda más grande a nivel mundial, ubicado en la Región de
Cajamarca. La relación que sostuvo la empresa con la población fue desde el inicio tensa
debido a que insertó una nueva forma de extracción del recurso que es a cielo abierto, cuya
forma de explotación genera un uso abundante de recursos naturales, movimiento de tierra y
agua. Para Zavaleta (2013), existió en ese momento una reconfiguración del territorio debido
a que en las zonas rurales colindantes con el proyecto se producían cierres de los canales de
riego y la contaminación de las aguas.

En el año 2000 la empresa tuvo un accidente ambiental que fue el derrame de mercurio en los
centros poblados de San Juan, Magdalena y Choropampa, este accidente ocasionó que se
lleguen a contaminar 1600 habitantes aproximadamente debido a que la empresa les ofreció
un monto de dinero a cambio del metal recuperado sin informar que la exposición directa al
mismo es altamente contaminante. Es así que la población y principalmente los niños
empezaron a manipular el mercurio con las manos y a presentar diversas enfermedades15
(OCMAL, 2015).

14
Para mayor referencia del conflicto ver: https://bit.ly/2NRyVNP, https://bit.ly/2upFAXi y
https://bit.ly/2mn8djC (recuperado mayo de 2018).
15
Este caso se encuentra aún pendiente, debido a que hubo familias que negociaron directamente con
la empresa y otras que tienen pendiente un proceso judicial (OCMAL, 2015).
29
Su accionar poco cuidadoso con la población, permitió un desprestigio social que viene
afectando su intento por expandirse, es por ello que desde el 2004 otros proyectos de la
empresa están siendo paralizados por las constantes manifestaciones de la población, entre
ellos está el proyecto en Cerro Quillish, Carachungo II, la Quinta Sur, Solitario y el ultimo
minas Conga en el 2011.

II.2.1. Sobre la responsabilidad de la empresa Yanacocha SRL en temas de derechos


humanos
Minera Yanacocha SRL en su Reporte de Sostenibilidad del año 2011 presentado ante el
Pacto Mundial señaló que ha adherido a diversas iniciativas internacionales, es así que en el
año 2001 forma parte de los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos y en
abril de 2004 se adhiere a las iniciativas del Pacto Mundial, informando desde el año 2007 la
inclusión de los diez principios en materia de derechos humanos, trabajo, medio ambiente y
lucha contra la corrupción en sus políticas empresariales (Yanacocha, 2011).

En el marco de los principios voluntarios la empresa informa que la totalidad de sus agentes
que prestan seguridad a Yanacocha -encontrándose las empresas privadas que contrata y los
mandos de las fuerzas policiales- reciben entrenamiento anual en los principios voluntarios y
normas de Naciones Unidas de seguridad.

Por su parte la empresa Newmont Mining Corporation y Corporación Financiera Internacional


participaron en la creación de los principios voluntarios en Naciones Unidas de la cual son
parte, y forma parte también en el grupo de trabajo sobre principios voluntarios en el Perú
(ONG Socios Perú, 2015).

II.2.2 La resistencia al Proyecto Conga


El Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Conga señala que su concesión minera se
ubica en cabecera de cuenca de las quebradas Toromacho, río Alto Jadibamba, quebrada
Chugurmayo, Alto Chirimayo y el río Chailhuagón; abarca los distritos de Sorochuco y
Huasmín de la provincia de Celendín y en el distrito de la Encañada de la provincia de
Cajamarca. Su área de extensión es de 5.768.74 hectáreas y la mina es de tajo abierto con
reservas de cobre y oro (Minera Yanacocha SRL, 2010).

30
En febrero del año 2010 la empresa presentó su EIA y obtuvo su aprobación por parte de la
Dirección General de Asuntos Ambientales Mineros del Ministerio de Energía y Minas en
octubre del mismo año. El cuestionamiento principal que los cajamarquinos hicieron al EIA
fue la ausencia del estudio hidrológico completo del proyecto (GRUFIDES, s.f.).

En agosto del 2011 las organizaciones sociales de Cajamarca presentaron una solicitud al
Ministerio del Ambiente para que se pronuncie respecto al EIA del proyecto Conga. El
Ministerio meses después, esto es el 25 de Noviembre, presentó ante el Premier un informe
que concluía que “no se han realizado estudios que demuestren que los depósitos de relaves
no producirán filtraciones (…), riesgo potencial, toda vez que en el EIA se confirma la
existencia de flujos hídricos subterráneos” (redacción de la República, 2011).

Frente a un desinterés del Estado Nacional por solucionar el tema, es que el 14 de octubre
hasta el 23 de noviembre se realizaron bloqueos de carreteras y el 24 de noviembre se inició
un paro indefinido contundente en la ciudad de Cajamarca hasta el 4 de diciembre donde el
Estado declaró en estado de emergencia por 60 días permitiendo el ingreso de efectivos
militares en las provincias de Cajamarca, Hualgayoc, Celendín y Contumazá (Arribasplata,
2011).

De acuerdo a la ONG GRUFIFES, en el año 2012 el conflicto estuvo enmarcado en el debate


técnico respecto del peritaje al EIA de Conga, el Estado declaró nuevamente en estado de
emergencia y permitió el ingreso de los militares en las provincias de Celendín, Hualgayoc y
Cajamarca, aperturan investigaciones a 300 personas, los defensores ambientales terminan
detenidos, heridos o asesinados. El 31 de mayo mediante Resoluciones Administrativas
emitidas por el Poder Judicial y el Ministerio Público cambian las jurisdicciones de los casos
aperturados como consecuencia de este conflicto, derivándolos hacia el distrito judicial y
fiscal de Lambayeque. Ese año termina con la declaración de la empresa Yanacocha
anunciando la suspensión del proyecto hasta contar con las condiciones sociales para su
ejecución (SERVINDI, 2012).

Finalmente el 27 de abril de 2016, después de varios años de resistencias, el presidente de


Buenaventura declaró que el proyecto ya no era económicamente rentable por la caída del
precio del mineral (GRUFIDES, s.f.).

31
II.2.3. Referencias fundamentales al conflicto
Durante el paro indefinido convocado por las organizaciones sociales en Cajamarca en
octubre del año 2011, se tiene que el día 29 de noviembre se produjo una represión policial en
las zonas de las lagunas del Perol y la Cortada, ubicadas por el cruce Huayramachay del
caserío Quengorio Alto del Centro Poblado de Quengorio Bajo, del distrito de Bambamarca,
provincia de Celendín, dejando como consecuencia diversos pobladores heridos y detenidos16.

Respecto de estos hechos la Fiscalía de Celendín aperturó una investigación penal (que hasta
la fecha de hoy continua), por el delito de lesiones leves en agravio de Segundo Abraham
Carhuajulca Díaz y Roger Orlando Saldaña Castro, lesiones graves en agravio de Wilder Saúl
Maluquis Silva, Carlos Alberto Chávez Rodrigo y Alberto Izquierdo Vargas, abuso de
autoridad en agravio del Ministerio del Interior –Policía Nacional del Perú, Edwin Hidalgo
Torres, Edgar Huamán Alfaro, Aladino Mayta Lozano, Luis Fernando Silva Torres, Faustino
Silva Sánchez, Lander Reátegui Amsifuen, Elmer Eduardo Campos Álvarez y Mariano
Carmelo Rodríguez Castañeda, en contra de Amador Bacalla Huadalupe (Coronel PNP) y
Wagner Enrique Ocampo Huamán (Capitán PNP).

De acuerdo a la versión del Ministerio Público el día 29 de noviembre de 2011 en horas de la


mañana en las zonas de las lagunas de “EL Perol” y la “La Cortada”, un grupo de pobladores,
entre ellos los agraviados, participaba en un paro con miras a que se declare inviable el
Proyecto minero Conga. En esas circunstancias es que se produjo un enfrentamiento entre la
población y los efectivos de la PNP-DINOES, dejando como resultando varios heridos, entre
ellos Elmer Eduardo Campos Álvarez, quien recibió un impacto de bala en la espalda por
parte de los efectivos policiales asignados a prestar un servicio policial de seguridad a la
empresa minera Yanacocha SRL (denominación que se le asigna en la investigación penal).

CAPÍTULO III: MARCO NORMATIVO INTERNACIONAL Y NACIONAL SOBRE


LA FUERZA POLICIAL

Una vez descritos los casos a abordar la pregunta que surge de ellos es cuales son las
obligaciones o compromisos que asumió el Estado peruano a nivel internacional y nacional

16
Para mayor referencia del conflicto ocurrido el 29 de noviembre de 2011 ver:
https://www.youtube.com/watch?v=qa3-evC0QUE&feature=youtu.be&t=1m10s.
32
con relación a los conflictos sociales y la función de sus fuerzas policiales. Es así que en este
capítulo se van a analizar primero los instrumentos internacionales y la jurisprudencia
relacionada a la actuación de las fuerzas policiales, luego las normativas más importantes a
nivel nacional que regulan la actuación policial, la suscripción de los convenios policiales con
las empresas extractivas y el tratamiento jurídico de los conflictos sociales, así como las
modificaciones que hasta el momento se dieron con relación a estos temas.

Este recorrido se hará con la finalidad de evidenciar la continuidad de la política estatal y de


demostrar el incumplimiento de los criterios internacionales y nacionales con relación a la
prestación de servicios extraordinarios de la función policial.

III.1. Marco normativo internacional sobre las fuerzas policiales

La Constitución peruana señala en el art 55° que los tratados celebrados por el Estado y que
se encuentren en vigor forman parte del derecho nacional, en ese entender el Tribunal
Constitucional precisó que el rango que poseen los instrumentos internacionales en el
ordenamiento jurídico nacional tiene el mismo nivel que la Constitución, además en la cuarta
disposición final y transitoria indica la función hermenéutica de estos instrumentos respecto
de los derechos fundamentales17.

Para el Comité Internacional de la Cruz Roja -CICR los instrumentos que a continuación se
van a desarrollar no tienen la categoría de tratados, pero son guías éticas específicas que
orientan la actuación de los agentes estatales encargados de hacer cumplir la ley, pues
reconoce que su actuación impacta de forma directa en los derechos humanos de los
individuos que conforman la sociedad (CICR, 2017). En el caso peruano estos instrumentos
fueron incorporados en varias normas que poseen rango de ley y que fueron promulgadas
después del año 2012, sin embargo antes de esta fecha eran incluidas en Resoluciones
Ministeriales que no tienen el mismo rango legal.

III.1.1. El Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley

17
Tribunal Constitucional del Perú, Exp N° 0025-2005-PI/TC y Exp N° 0026-2005-PI/TC fj 25.
33
La Asamblea General de Naciones Unidas en su Resolución 34/169, del 17 de diciembre de
1979 adopta este Código de conducta (en adelante Código de conducta) como un instrumento
que contiene directrices éticas, debido a que en el ejercicio de las funciones en defensa del
orden público los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden afectar la calidad de
la vida de los individuos y de la sociedad en su conjunto.

En su art. 1º precisa que los agentes que tienen funciones policiales –facultados
principalmente para arrestar o detener- brindan un servicio a la comunidad, procurando
priorizar a sectores vulnerables de la población. Esta medida busca que el servicio policial
fomente la participación y cooperación de la sociedad y no asuman un rol reactivo tipo
militarista con ella; además considera que el desempeño de sus funciones deben respetar los
derechos humanos y en caso de usar la fuerza, ésta debe ser excepcional y debe observar los
principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad18 (arts. 2º y 3º de la norma).

Además, la información privada que llegue a conocer en cumplimiento del ejercicio de su


función debe ser mantenida en secreto, salvo que sean necesarias para la justicia o para el
cumplimiento de su deber (art 4º de la norma).

Asimismo mediante Resolución Nº 1989/61 de 24 de mayo de 1989 se aprobó una serie de


directrices para el cumplimiento efectivo del Código, precisando que el Estado debe brindar
una remuneración suficiente y condiciones de trabajo adecuado, así como educar, seleccionar
y capacitar a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley (de las cuestiones
específicas 1º y 2º).

III.1.2. Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego por los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley

Estos principios fueron adoptados en el Octavo Congreso de las Naciones Unidas sobre
Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, el 27 de agosto al 7 de septiembre de
1990. Este instrumento, denominado en adelante como principios sobre el uso de la fuerza,
considera en su preámbulo que la amenaza a la seguridad del agente encargado de hacer
cumplir la ley es una amenaza a la estabilidad de la sociedad, y que el empleo de la fuerza que

18
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Seguridad pública y prestación de
servicios policiales: Manual de instrucciones para la evaluación de la justicia penal, New York, 2010,
Pag 2.
34
ejercen –y en algunos casos el uso de armas de fuego- debe conciliarse con el respeto de los
derechos humanos.

Bajo esos presupuestos es que se aprueban estos principios básicos, donde se reconoce que el
Estado debe dotar a los agentes de un equipo autoprotector y de diversas armas y municiones
para que los agentes hagan un uso diferenciado de la fuerza, restringiendo cada vez más el uso
de armas que lesionen u ocasionen la muerte (disposición 2º).

En el cumplimiento de sus funciones los agentes utilizarán primero medios no violentos y


sólo cuando éstos resulten ineficaces se hará el uso de la fuerza. Su empleo de forma arbitraria
o abusiva deber estar castigada y cuando su uso cause lesión o la muerte debe informar
inmediatamente el hecho a sus superiores (disposiciones 4º, 6º y 7º).

En escenarios de reuniones ilícitas no violentas, el agente estatal puede no dispersarla para


evitar una posible escalada innecesaria y peligrosa o en su defecto debe evitar el uso de la
fuerza o en caso de emplearlo debe ser al mínimo necesario (CICR, 2017). En el caso de
reuniones violentas y agotando previamente todas las medidas menos peligrosas, podrán
dispersar la reunión para detener la violencia y de forma muy excepcional utilizar las armas
de fuego cuando: 1) se use en defensa propia o de terceros, 2) exista peligro inminente de
muerte o lesiones graves, 3) para evitar la comisión de un delito grave, 4) para detener a una
persona que represente un peligro grave y oponga resistencia o impedir su fuga, y 5) cuando
no hay medida menos gravosa para lograr los objetivos. En todos los casos el uso es
excepcional y se debe usar en la medida necesaria (Disposiciones 9º, 12º y 13º).

III.1.3. Aplicación práctica del uso de la fuerza en el Sistema Interamericano


Se reconoció a nivel internacional que, cuando el ejercicio del poder o facultad que tiene el
Estado pueda afectar o limitar los derechos humanos de la persona entonces debe ser evaluado
este ejercicio en función de los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad; y en
caso que agentes del Estado hagan uso de la fuerza se deben analizar además tres momentos
fundamentales que son las acciones preventivas, las acciones concomitantes a los hechos y las
acciones posteriores19.En el presente trabajo solo se van a desarrollar los dos primeros
momentos por ser pertinentes con la investigación. (CICR, 2017).

19
Corte IDH. Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 24 de octubre de 2012. Serie C No. 251, Párrafo 78, Caso Hermanos Landaeta
35
Con relación a las acciones preventivas se debe analizar la legalidad y excepcionalidad del
uso de la fuerza, utiliza como criterios el establecimiento de políticas internas adecuadas para
el uso de la fuerza y de armas de fuego conforme a los instrumentos internacionales detallados
anteriormente, además evalúa si el Estado dota a su personal con distintos tipos de armas,
municiones y equipos de protección para que puedan hacer un uso diferenciado de la fuerza y
si brinda el entrenamiento adecuado del uso de armas de fuego y respecto de las situaciones
que van a afrontar en el ejercicio de su función. Su incumplimiento vulnera el art. 2º de la
CADH relacionado al deber de adecuar su normativa interna y de vigilar a su cuerpo de
seguridad20.

Con relación a las acciones concomitantes, la Corte consideró que el uso de la fuerza debe
cumplir con los principios de legalidad, absoluta necesidad y proporcionalidad. En el caso del
principio de legalidad se debe analizar si la acción se encuentra a amparada en una norma
jurídica y si busca un objetivo legítimo, el principio de absoluta necesidad evalúa si existieron
otros medios menos lesivos para tutelar la situación que se pretende proteger y que el uso de
la fuerza se utilice contra personas que representan un peligro directo. El principio de
proporcionalidad permite analizar si el nivel de fuerza que se impone es acorde con el nivel de
resistencia, por lo que el uso de la fuerza debe ser diferenciado y progresivo21.

III.2. Las normas que regula la actuación policial a nivel nacional

La Constitución Política del Estado Peruano de 1993 fue dada en el Gobierno no democrático
de Alberto Fujimori, en el marco de un autogolpe en el año 1992 y la intervención del Sistema
de Justicia (Poder judicial, Ministerio Público y Tribunal Constitucional), la Contraloría
General de la República y los Gobiernos Locales. Con el retorno a la democracia y al no
encontrar un acuerdo político para dictar una nueva carta constitucional, las diversas

Mejías y otros Vs. Venezuela. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
27 de agosto de 2014. Serie C No. 281, Párrafo 124. Corte IDH. Caso García Ibarra y otros Vs.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de
2015. Serie C No. 306., Párrafo 109.
20
Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, párrafo 79-82; Caso Hermanos Landaeta
Mejías y otros Vs. Venezuela, párrafo 125-129. Corte IDH. Caso Zambrano Vélez y otros Vs.
Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2007. Serie C No. 166, Párrafo 83.
21
Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana, párrafo 85-90; Caso Hermanos Landaeta
Mejías y otros Vs. Venezuela, párrafo 134-135.
36
instituciones del Sistema de Justicia vienen interpretando en la actualidad las normas
constitucionales en el sentido más garantista, a favor de los derechos humanos y aplicando el
bloque de constitucionalidad y convencionalidad en beneficio de la sociedad; es así que de su
contenido se estableció la siguiente jerarquía normativa:

Gráfico N° 1

Pirámide con jerarquías jurídicas

Normas con rango Constitucional: Constitución (art 51º) y


Tratados Internacionales de derechos humanos

Normas con rango de Ley: leyes orgánicas (art. 106º),


leyes ordinarias, otros Tratados Internacionales,
Decretos Legislativos (emitidos por el Poder Ejecutivo
con autorización del Congreso), Resoluciones Legislativas
(actos parlamentarios/inc. 1 art. 102º), el Reglamento
del Congreso, Decretos de Urgencia(inc. 19 art. 118º) y
Ordenanzas Regionales y Municipales

Decretos de naturaleza ejecutiva: Decretos Supremos


(reglamentan normas con rango de Ley o actividades
sectoriales, tiene un carácter general y es expedida por el
Presidente con la refrendación de un o varios Ministros)

Las Resoluciones: Resoluciones Supremas (tienen carácter


mas especifico, es rubrica el Presidente y firma el
Ministro del sector). Resoluciones Ministeriales (suscribe
solo el Ministro) y Viceministeriales.

Fuente: Elaboración propia, 2018.

El TC considera que el Estado es una organización política que concentra el poder delegado
por la sociedad con la finalidad de procurar el bienestar general, para ello elabora políticas
públicas que buscan el desarrollo social, económico y cultural, la vigencia de los derechos
humanos y la seguridad de la Nación a través del Sistema de Defensa Nacional. Es así que la
Constitución Política del Estado de 1993 (en adelante CPE) regula en su capítulo XII la
seguridad y la defensa nacional como bienes jurídicos a cargo de la protección de las Fuerzas
Armadas y de la Policía Nacional (art 163º CPE).

37
En consecuencia, la Policía Nacional del Perú está encargada de la defensa interna de país y
en cumplimiento de ese deber tiene dos funciones básicas: la prevención de delito para
garantizar, mantener y restablecer el orden interno, el cumplimiento de las leyes y la
seguridad del patrimonio público y privado, así como prestar protección y ayuda a las
personas y a la comunidad -en casos excepcionales intervienen también las Fuerzas Armadas-,
y la segunda función es de investigar y combatir la delincuencia bajo la dirección de los
órganos jurisdiccionales competentes, esto al amparo del art. 166º de la CPE 22.

Además se reconoce que Estado es uno y soberano, tiene la legitimidad de ejercer la coerción
necesaria para que sus mandatos se cumplan a través de sus instituciones, entre ellas de las
Fuerzas Armadas y Policiales, cuyos integrantes son considerados servidores públicos y en
consecuencia su actividad se encuentran subordinada al poder constitucional (Otárola
Peñaranda, 2005). Esta condición de servidor público les obliga además a prestar los servicios
esenciales –en este caso la seguridad ciudadana y orden interno-, en beneficio de todos los
ciudadanos23 (art. 44º de la CPE).

De estas interpretaciones jurisprudenciales se puede deducir entonces que el Estado tiene


como política institucional un sistema policial con rasgos comunitarios, donde se mantiene
una estructura jerarquizada, centralizada de tipo militar24, pero los integrantes de estas
institución son funcionarios públicos que ejercen su poder garantizando la vigencia y respeto
de los derechos humanos y otorga a la comunidad un rol activo para que participen en el
mantenimiento del orden interno y la paz social.

Con relación a la normativa que regula la suscripción de los convenios entre la PNP y las
empresas extractivas, se observa que el poder político legitima esta modalidad amparándose
en los artículos 166º y 171º de la CPE. Este último reconoce la participación de las Fuerzas
Armadas y de la Policía Nacional en el desarrollo económico y social del país.

Además se consideró que el art 171º de la CPE sobredimensiona la finalidad institucional de


la PNP y su redacción podía ser utilizada para ampliar o extender indebidamente las funciones

22
Exp Nº 0022-2004-AI/TC, fj 43 y Exp Nº 0002-2008-PI/TC, fj 10.
23
Exp Nº 0022-2004-AI/TC, fj 45 y Exp Nº 0008-2005-PI/TC, fj 11-15.
24
Esta característica se encuentra descrita en el Manual de Doctrina Policial del año 2015 que hace
referencia al carácter de la Policía Nacional del Perú, pág. 30, para mayor información puede consultar
esta información en el siguiente link: https://es.scribd.com/document/266191445/Manual-Del-Curso-
de-Doctrina-Policial (recuperado el 16 de mayo de 2018).
38
encomendadas a esta institución; es por ello que en los proyectos de reforma constitucional no
se incorporó este artículo (Donayre Montesinos, 2005).

III.2.1. Las normas que regulan la suscripción de los convenios entre la Policía Nacional
del Perú y las empresas extractivas
En este apartado se van a detallar primero los lineamientos más importantes de cada una de
las normas que permitieron suscribir los convenios entre la PNP y las empresas extractivas
que van a ser objeto de análisis, luego se va describir la normativa vigente que continua
regulando las suscripción de estos convenios, para finalmente demostrar la continuidad en la
política estatal del tratamiento de este tema.

En esta primera parte se relevarán las normas que se encontraban vigentes al momento de la
suscripción de los convenios analizados en el presente trabajo.

III.2.1.1. La ley orgánica de la Policía Nacional del Perú N° 27.238


Esta fue la primera norma que reguló a la institución policial como la conocemos hoy en día25,
fue promulgada el 14 de diciembre de 1999 y derogada el 11 de diciembre de 2012 por el
Decreto Legislativo Nº 1148 “Ley de la Policía Nacional del Perú”26. Su reglamentación se
dio a través del Decreto Supremo Nº 0008-2000-IN y precisa que la Policía Nacional forma
parte de la estructura orgánica del Ministerio del Interior.

Con relación a la prestación de servicios extraordinarios (en adelante PSE), la ley le faculta al
Director General de la Policía Nacional del Perú (en adelante Director de la PNP), el celebrar
convenios con personas jurídicas privadas y públicas para la PSE. Además, el personal
policial que interviene puede encontrarse en servicio, de franco o vacaciones, recibiendo
como contraprestación un pago adicional no remunerable ni pensionable. En caso de

25
La Policía Nacional del Perú es una institución que a lo largo de su historia paso por tres periodos
importantes de re-organización. El primero es el periodo de división y especialización donde surgen
tres cuerpos policiales (Guardia Civil en 1874, Guardia Republicana 1919 y la Policía de
Investigaciones 1948). El segundo se enfoca en la unidad de las fuerzas policiales y duró entre los año
1985 a 1990, se modificó el art. 277º de la CPE de 1979 y culmina con la dación de la Ley Nº 27238.
El tercer periodo está vigente hasta la actualidad, se relaciona con las iniciativas de restructuración de
la institución policial y su modernización (Defensoría del Pueblo del Perú, 2009) .
26
El Decreto Legislativo Nº 1148, Ley de la Policía Nacional del Perú, fue derogada el 18 diciembre
2016 por el Decreto Legislativo N° 1267, Ley de la Policía Nacional del Perú que se encuentra hasta el
momento vigente.
39
accidentes o fallecimiento precisa que serán considerados como actos ocurridos en servicio27.
La celebración de estos convenios deben ser informados al Ministerio del Interior (art. 6º y
51º de la Ley).

III.2.1.2.Decreto Supremo N° 004-2009-IN que aprueba el Reglamento de prestación de


servicios extraordinarios complementarios a la función policial

Antes de la promulgación de esta norma, el art 51º de la Ley Nº 27238 permitía la


contratación individual del personal policial a favor de terceros para la prestación del servicio
de seguridad y vigilancia en horarios no laborable, sin embargo no existía un marco
normativo que precise los derechos y obligaciones que tenían cada parte (Instituto Pacífico,
2009). Con la promulgación de este Decreto Supremo el 15 de julio de 2009 por el Ministerio
del Interior, se reguló la PSE de custodia y seguridad del personal policial (Disposición única
transitoria y final del D.S.).

Este Reglamento hizo referencia a dos modalidades de PSE que son los servicios personales28
y los institucionales. Con relación a la modalidad del servicio institucional, precisó que se
prestaría el servicio de custodia y de seguridad policial a personas naturales o jurídicas, sean
públicas o privadas, entidades públicas en general y empresas de propiedad del Estado a nivel
nacional, siempre que no ponga en riesgo la imagen y el respeto a la institución.

27
El art. 51º fue modificado por la Ley N° 28857, Ley del Régimen de Personal de la Policía Nacional
del Perú el 27 julio 2006. En la actualidad esta norma también fue derogada desde el 11 de diciembre
de 2012 por Decreto Legislativo Nº 1149, Ley de la carrera y situación del personal de la Policía
Nacional del Perú que se encuentra vigente. El texto anterior del art. 51º era el siguiente: “Artículo
51.- Prestación de servicios. 51.1 La Policía Nacional del Perú, previa autorización del Titular del
Sector, podrá celebrar convenios para la prestación individualizada o localizada de servicios rentados
de naturaleza particular. Los procedimientos y las modalidades de la prestación serán establecidos en
el reglamento respectivo. 51.2 Los ingresos propios que se generen por la prestación de los servicios
constituyen recursos directamente recaudados y serán asignados a la función policial. Se rigen y
administran de conformidad con las Leyes de Gestión Presupuestaria del Estado y Anual de
Presupuesto, así como las normas específicas de carácter institucional”.
28
Esta modalidad era prestada por los efectivos policiales antes de la dación del Reglamento como se
observa del Informe Nº A/HRC/7/7/Add.2 del 4 de febrero de 2008, donde se expresó la inquietud
respecto de la contratación de miembros de la fuerza pública en sus horas libres utilizando su uniforme
y armas de reglamento por las empresas de seguridad privada, indica además que hubieron denuncias
donde efectivos policiales contratados bajo esta modalidad vulneraron la privacidad e incluso causaron
la muerte de defensores ambientales en Cajamarca (Grupo de Trabajo sobre la utilización de
mercenarios como medio de violar los derechos humanos y obstaculizar el ejercicio del derecho de los
pueblos a la libre determinación de Naciones Unidas, 2008).
40
Además indicó que este servicio operaría cuando el Director de la PNP suscriba un convenio
con la entidad beneficiada, con cargo a informar al Ministro del Interior. En su contenido se
debe precisar el periodo de tiempo de la prestación del servicio, la cantidad de personal
policial a ser destacado –precisando que se debía derivar principalmente personal en servicio-,
los medios logísticos que utilizarían los efectivos policiales, la contraprestación a favor del
efectivo policial y de la institución policial y el seguro por daños contra terceros. Detalla que
el carácter del servicio es de función policial para todos los efectos y el servicio se brindaría
de forma continuada.

De la exposición de sus motivos y del art. 2º inciso c) se advierte claramente que las razones
por las que se reguló la PSE, fueron para mejorar las condiciones económicas del personal
policial y generar un ingreso a la institución a través del destaque de personal en servicio,
distorsionando así la finalidad del servicio policial en favor de la protección de la sociedad en
general.

III.2.1.3. Resolución Ministerial Nº 2265-2006-IN/0301


Fue promulgado el 15 de noviembre de 2006 y resolvió aprobar la Directiva Nº 007-2006-IN-
0305 que establece los lineamientos técnicos y procedimientos para la formulación,
negociación, suscripción, ejecución, evaluación y renovación de convenios del Ministerio del
Interior con otras entidades de la administración pública, personas jurídicas de derecho
privado nacionales y extranjeras, así como con organismos internacionales.

Precisa las etapas que existen para la suscripción de un convenio con la institución policial
que son: 1) la expresión de interés de la entidad para suscribir un convenio, 2) la formulación
del anteproyecto del convenio, 3) negociación, 4) formulación de la R.M. que aprueba el
convenio, 5) la aprobación, 6) suscripción y 7) ejecución.

Considero interesante resaltar la primera etapa en vista que es la entidad policial quien
expresa su interés de suscribir un convenio con un tercero, en este caso quienes pueden
solicitarlo son la Alta Dirección, Directores Generales y personal policial que ejerza un cargo
de dirección; además deben considerar que los convenios deben responder a los objetivos
institucionales de mediano y corto plazo (VI disposición específicas, literal B).

Las normas antes descritas permitieron que las diferentes Direcciones Policiales suscriban
convenios de PSE con empresas privadas –entre ellas con empresas extractivas-, es así que la

41
DIROES suscribió 21 convenios donde instaló bases contraterroristas en los centros mineros y
de hidrocarburos, destacando aproximadamente el 4% del personal policial a nivel nacional
para esta PSE29 (IDEHPUCP , 2013).Asimismo en el mes de abril de 2013, se advirtió la
existencia de 13 convenios suscritos por los Directores Territoriales y las empresas mineras y
de hidrocarburos, precisando que esta información es considerada por la institución policial
como confidencial (Ramos, 2013).

En esta segunda parte se relevarán las normas que en la actualidad se encuentran vigentes y
que regulan la PSE.

III.2.1.4. Decreto Legislativo N° 1267 de la Policía Nacional del Perú30


Esta norma mantiene la regulación de la PSE modificando algunos criterios y es que ahora la
modalidad se ejecutará con personal que no se encuentre en servicio y que desee participar
voluntariamente. Asimismo se brindará este servicio a entidades del sector público o privado
que presenten situaciones que afecten o comprometan el orden público y la seguridad
ciudadana. La norma recoge lo regulado por el Decreto Supremo Nº 004-2009-IN, en la
medida que continúa siendo la institución policial la encargada de proponer la celebración de
estos convenios, pero su diferencia es que la solicitud se realiza al Ministerio del Interior (art.
6 y sexta Disposición Complementaria Final del D. Leg).

De su contenido se observa que la institución policial debe garantizar “la imparcialidad,


objetividad y neutralidad” del personal policial al momento de ejercer sus funciones y se
prohíbe al efectivo policial intervenir en asuntos donde su interés personal, económico y de
otra índole, puedan estar en conflicto con el cumplimiento de sus funciones o deberes que su
rol le asigna (art. 6 del D. Leg.).

29
Con relación a esta información se debe precisar lo siguiente: 1) que el porcentaje detallado no
incluye al personal policial que pertenece a otras Direcciones o Divisiones policiales donde se han
suscrito este tipo de convenios, sólo pertenece al personal de la DIROES y el universo se midió sobre
la cantidad total de efectivos policiales que tiene el Perú. 2) En el diagnostico se hace referencia a la
cantidad de convenios pero no se llega a acceder al contenido de los mismos. 3) este diagnóstico se
elaboró por encargo del grupo de trabajo sobre Principios Voluntarios en Seguridad y Derechos
Humanos de Perú.
30
Esta norma fue promulgada el 18 diciembre 2016 y hasta la elaboración del presente trabajo se
encuentra vigente, es reglamentada a través del Decreto Supremo Nº 026-2017-IN.

42
Esta norma asimismo explicita el doble discurso que desde el Ministerio del Interior se
maneja, pues se eliminó la PSE en la modalidad de servicio personal (último párrafo de la
sexta Disposición Complementaria Final y art. 6 del D. Leg. 1267), donde el beneficio
económico era percibido únicamente por el efectivo policial, y se mantuvo la modalidad por
convenio institucional donde se benefician económicamente el personal policial y a la
institución policial, observando así que el Estado continua manteniendo un marco normativo
para contrarrestar el salario ínfimo que paga, trasladando su obligación hacia sus trabajadores,
privándolos de sus derechos laborales como las vacaciones o el descanso entre semanas y al
mismo tiempo obteniendo un rédito económico por ello31.

III.2.1.5. Decreto Supremo Nº 003-2017-IN que aprueba los lineamientos rectores para
la ejecución de los servicios policiales en cumplimiento de la función policial32
A diferencia del Decreto Supremo Nº 004-2009-IN, éste refiere a que la naturaleza de la PSE
ya no será únicamente de “seguridad y vigilancia”, sino que ahora la prestación es de
“servicios policiales” íntegramente. Bajo esta premisa, la norma señala que se suscribirán
contratos sólo con las entidades del sector público y/o privado que afronten situaciones que
puedan comprometer y/o afectar el orden público y la seguridad ciudadana como es el caso
de las empresas extractivas, indicando que el servicio es de seguridad externa33 (arts. 9º, 10º y
11º del D.S.).

Otra diferencia es que la suscripción de los convenios deben contener además: 1) la


descripción del posible apoyo logístico por parte del beneficiario (transporte, alimentación,
vehículos, alojamiento, infraestructura y otros que contribuyan a la labor policial), 2) el
personal destacado a este servicio no debe encontrarse de servicio y su participación es
voluntaria, 3) el reconocimiento del beneficiario de que no tiene poder de dirección alguno
sobre el personal policial por lo que no va interferir en las operaciones policiales que realicen

31
Si bien esta arista del problema no va ser abordado en el presente trabajo, resulta necesario
visualizarlo para futuras investigaciones.
32
Esta norma fue promulga el 20 de febrero del 2017, algunos de sus artículos fueron modificados por
el Decreto Supremo Nº 018-2017-IN publicado el 9 junio de 2017.
33
Se desconoce en qué consiste este servicio de seguridad externa debido a que ni la norma ni el
modelo de convenios aprobados en el año 2017 lo regulan; sin embargo sin embargo del Informe de la
DIROES se advierte que su unidad en el marco de la anterior normativa realizaba acciones de
patrullaje y seguridad de las instalaciones en puestos fijos internos y externos, presumiendo entonces
que esta nueva modalidad podría eliminar solamente la seguridad a través de los puestos fijos
internos.
43
los efectivos destacados, y 4) el reconocimiento del beneficiario de que la prestación de
servicios extraordinarios no limita a los efectivos policiales a cumplir con sus labores
institucionales (art. 13º y 15º del D.S.).

Con la intención de mejorar la situación del personal que no brinda el PSE pero que puede
coordinar acciones con los que si prestan estos servicios es que, la modificatoria de la norma
indica que estos primeros pueden beneficiarse del seguro de muerte, invalidez, lesiones y
atención de emergencia, así como del apoyo logístico que la entidad beneficiaria brindará a
los segundos, debiendo estar estipulado previamente en el convenio (art.10º, 14º y 15º del D.
S.).

Respecto a la modificación de la naturaleza de la prestación de servicio policial considero que


no existe una diferencia con relación a lo regulado en la anterior norma, debido a que precisó
que el servicio de “seguridad y vigilancia” tenía también carácter de “función policial”
(primera disposición complementaria del D. S. Nº 004-2009-IN). Esta afirmación también se
sostiene en concordancia con el art. 8º de la Ley 27.238 que precisa que el policía puede
intervenir en toda circunstancias que su función lo requiera por encontrarse permanentemente
en servicio. Lo que sí modificó de forma sustancial es la delimitación de los beneficiados del
servicio y la intención de estandarizar el contenido de los convenios policiales.

Con relación al personal policial que brinda la PSE se tiene que en la práctica -y antes de la
derogación del D. S. Nº 004-2009-IN- se regulaba en los convenios que el personal policial
no debía encontrarse en situación de servicio34, similar situación ocurre con las cláusulas de
reconocimiento de las empresas extractivas con relación a su falta de poder de dirección e
imposibilidad de limitar las obligaciones que tienen los efectivos policiales35.

III.2.1.6. Resolución Ministerial Nº 552-2017-IN36


Esta norma precisa que la jornada laboral del personal policial que presta el servicio
extraordinario en general es de 8 horas diarias y 48 semanales, además el pago a los efectivos

34
Se puede observar esta afirmación en la cláusula 5.1.1 del convenio suscrito entre la empresa
Tintaya y la PNP y en la cláusula 4.1.3. del convenio suscrito por la empresa Yanacocha SRL y la
PNP.
35
Estos reconocimientos se pueden observar en la cláusula 6.2 y 10 del convenio suscrito entre la
empresa Tintaya y la PNP y en la cláusula 9.1 y 10 del convenio suscrito por la empresa Yanacocha
SRL y la PNP.
36
Norma fue publicada el 9 de julio de 2017 y hasta la elaboración del presente trabajo se encuentra
vigente.
44
policiales que participan en la PSE a las instalaciones estratégicas vinculadas con la
explotación y transporte de recursos naturales es de S/.15.63 soles por hora -es el monto más
alto frente a los demás servicios que se beneficiarían con esta modalidad- y que los efectivos
policiales que no puedan regresar a su domicilio o lugar de residencia habitual serán
compensados por jornada con el monto equivalente de 2 horas de labores adicionales.

De lo antes descrito se podría deducir que el Estado en la actualidad estaría incentivando a su


personal policial a optar por prestar servicios extraordinarios policiales a empresas extractivas
frente a otros rubros regulados por la norma.

III.2.1.7. Resolución Ministerial Nº 562-2017-IN37


Esta norma aprueba diversos modelos de convenios que deben ser observados por el personal
policial e instituciones estatales y privadas, entre ellas se encuentra el modelo de convenio
que deben suscribir con las empresas extractivas, las cláusulas que se detallan en el modelo
aprobado por esta Resolución serán analizadas en el punto 5.3. de la presente investigación.

Ahora bien, las normas antes mencionadas han recibido una serie de cuestionamientos desde
que se conoció la existencia de convenios en el año 2013, el IDEHPUCP (2013) por ejemplo
al realizar un diagnóstico con la anterior normativa –esto es con D. S. Nº 004-2009-IN -
consideró que esta medida no es ilegal al estar conforme a derecho, pero deslegitima en la
práctica a la función policial, y otras posiciones desde las organizaciones sociales vienen
sosteniendo que la PSE regulada hasta hace poco en el Decreto Supremo Nº 004-2009-IN y
ahora establecida en el Decreto Legislativo N° 1267 y Decreto Supremo N° 003-2017-IN es
inconstitucional por una serie de argumentos. Entre ellos fundamentan que esta modalidad
distorsiona la finalidad institucional de la PNP reconocida en el art. 166º CPE, pues la norma
no habilita una atención especial a un sector aventajado de la sociedad como son las empresas
extractivas sino que prioriza su atención a los sectores sociales vulnerables. Además, se
considera que se afectó el principio de imparcialidad e interés público establecido en el art.
39º de la CPE, debido a que esta modalidad pone en conflicto el interés del agente policial,
quien se encuentra entre defender a la población o a la empresa ocasionando con ello la
privatización de la función policial (Ruiz, Quispe, & Másquez, 2018).

Sosteniendo la posición de la inconstitucionalidad, considero que se debe complementar a


estos argumentos el hecho de que la PSE no responde al modelo de policía con rasgos

37
Esta norma fue emitida el 12 de junio de 2017 y hasta la elaboración del presente trabajo se
encuentra vigente.
45
comunitarios que prescribe el art. 166º de la CPE, y a los criterios que establece Naciones
Unidas con relación a la actividad policial (art. 1° del Código de Conducta para funcionarios
encargado de hacer cumplir la ley), y es que el D. Leg. Nº 1267 y el D. S. Nº 003-2017-IN
señalan que la PSE se brindará sólo a las entidades del sector público y/o privado que afronten
situaciones que puedan comprometer y/o afectar el orden público y la seguridad
ciudadana.Sin embargo de su contenido y del modelo de convenio para las empresas
extractivas aprobado por RM Nº 562-2017-IN no se regula los canales de participación,
monitoreo, coordinación y/o fiscalización para que la ciudadanía beneficiada supuestamente
con la medida, intervenga de forma activa en el mantenimiento del orden público y de las
seguridad ciudadana, ya sea a través de sus organizaciones sociales representativas o de los
Gobierno Locales y/o Regionales38.

Otro punto que se debe analizar es si los argumentos que sustentaron la promulgación del
Decreto Supremo N° 003-2017-IN cumple con los criterios que la Constitución y lo que los
instrumentos internacionales establecen. Bajo esa premisa se advierte que los fundamentos
vertidos por el Poder Ejecutivo para justificar la emisión de este D. S. es primero la intención
de mejorar las condiciones económicas de los efectivos policiales e incluso de la institución
policial. Segundo, el interés de incrementar la presencia de efectivos policiales en las zonas
donde se brindará la PSE en beneficio del particular y la población; y con relación a las
empresas beneficiadas precisa que al brindarles el servicio extraordinario policial lo que
genera es un alto impacto en la seguridad ciudadana, orden público y orden interno, así como
en su percepción.

El análisis en el marco de este trabajo se va sujetar en los dos últimos argumentos que
sustentan la promulgación de esta medida, y es que el D. S. Nº 003-2017-IN no precisa la
especialidad del personal policial que brindará este servicio policial al igual que la R. M. Nº
562-2017-IN, tampoco establece criterio alguno para su selección, situación que permite en
consecuencia un grado de discrecionalidad que no tiene una fundamentación objetiva y
generando mucha incertidumbre debido a que la anterior regulación tampoco establecía estos
38
La Ley Nº 27972, Ley Orgánica de Municipalidades, del 27 de mayo de 2003, en su art. 85º y la
Ley Nº 27867, Ley Orgánica de Gobiernos Regionales, del 18 de noviembre de 2002 en su art. 61º
reconocen la obligación de los Gobiernos Locales y Regionales respectivamente de establecer un
sistema de seguridad ciudadana con participación de la sociedad civil y la PNP, asimismo el Decreto
Supremo Nº 012-2017-DE que aprueba la Política de Seguridad y Defensa Nacional, publicado el 22
de diciembre de 2017 regula en su objetivo Nº 01, lineamiento 1º que se debe fomentar la
participación activa, articulada e integral de todas las instituciones del Estado, entre ellas de los
Gobiernos Regionales, Locales y la sociedad en su conjunto para garantizar la seguridad y defensa
nacional.
46
lineamientos pero en los convenios suscritos se observó que el personal policial que se
destacaba era o continua siendo personal de inteligencia, antidisturbios o quienes enfrentan el
terrorismo, además se observó la connotación despectiva que se imprimió al momento de
referirse a las personas o acciones que irrumpían sus actividades empresariales
denominándolos “personas al margen de la ley” o instalando base antiterrorista en las zonas.
Asimismo, si nos remitimos al capítulo V de esta investigación se va poder observar del
análisis del modelo de convenio vigente -y de los convenios aprobados con la anterior
normativa- el grado de influencia que las empresas extractivas tienen con relación a la
actuación policial, permitiendo en consecuencia un mayor posicionamiento de un actor
privado frente a las demás formas de representación social en los espacios extractivos.

A esto hay que sumarle que no existió normativamente un cambio sustancial en la modalidad
del servicio policial extraordinario con relación a la dotación del personal policial, ni tampoco
se estableció canales de participación ciudadana que permitan advertir estos excesos o vigilar
esta prestación de servicios, en consecuencia considero que este argumento no tiene una
debida fundamentación objetiva deviniendo en arbitraria y en consecuencia no respondería a
un interés general.

Con relación al alto impacto en la seguridad ciudadana, orden público y orden interno, así
como en la percepción en la ciudadanía el estudio denominado “Diagnóstico Nacional sobre
la situación de la Seguridad y el respeto a los Derechos Humanos con referencia particular al
sector extractivo en el Perú” del año 2013 demostró que la PSE regulado en ese entonces por
el Decreto Supremo Nº 004-2009-IN generó en la práctica una deslegitimación de la función
policial, debido a que los defensores de derechos humanos –entre ellos funcionarios del
Gobierno Regional y Provincial- percibieron una alianza entre el Estado y la empresa minera
y en consecuencia una subordinación de la PNP frente a los intereses de esta última. Es por
ello que sintieron un amedrentamiento a su labor en la defensa y promoción de los derechos
humanos, y en algunos casos esta percepción de falta de imparcialidad se extendió a otras
instituciones estatales como la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo39, percepción que además
es de conocimiento de los agentes policiales y de las empresas mineras40.

39
Entrevistas realizadas a Javier Torres Seoane (antropólogo investigador de la asociación SER), Julia
Cuadros Falla (Directora Ejecutiva de la ONG CooperAcción), Manuel Moisés Silva Chávez (Gerente
Municipal de Celendín-Cajamarca), Gregorio Santos (Presidente del Gobierno Regional de
Cajamarca), Miguel Vizcarra (Presidente del Frente de Defensa de los Derechos del distrito de Torata)
y Wilfredo Saavedra (integrante del Frente de defensa ambiental de Cajamarca), entre los años 2012-
47
Finalmente estando a que el Decreto Legislativo N° 1267 y el Decreto Supremo N° 003-2017-
IN no insertó cambios sustanciales con relación a la forma en que se brindará la PSE, se
podría deducir también que esta percepción puede seguir manteniéndose en la sociedad,
incumpliendo claramente los lineamiento del Código de Conducta para funcionarios
encargado de hacer cumplir la ley y lo regulado en la CPE.

III.2.2. Las normas que regulan el tratamiento jurídico de los conflictos sociales y el uso
de la fuerza
Al igual que en el aparatado anterior, en el caso del tratamiento jurídico de los conflictos
sociales, se van a detallar primero los lineamientos más importantes de cada una de las
normas que regularon la actuación policial en los dos escenarios de conflictos sociales a
analizar, luego se van a describir las modificaciones normativas vigentes en la actualidad para
demostrar cual es la política institucional que existe con relación a este tema.

En esta primera parte se relevarán las normas relacionadas con el tratamiento jurídico de los
conflictos sociales y el uso de la fuerza, que se encontraban vigentes en el período de análisis
del presente trabajo.

III.2.2.1. La ley 29.334 de organización y funciones del Ministerio del Interior41


Con relación a la intervención y control social, se debe precisar que el art. 9º de la ley señala
que es función del Viceministro de Orden Interno el conducir el planeamiento del sector y
formular la política para garantizar el orden interno a través de la Policía Nacional del Perú.

2013 para la elaboración del Diagnóstico Nacional sobre la situación de la Seguridad y el respeto a los
Derechos Humanos con referencia particular al sector extractivo en el Perú (IDEHPUCP , 2013).
40
Entrevistas realizadas al Jefe del Frente Policial de Cajamarca, Gerente Legal de Newmont y
Supervisor de Security de la empresa minera Angloamerica, entre los años 2012-2013 para la
elaboración del Diagnóstico Nacional sobre la situación de la Seguridad y el respeto a los Derechos
Humanos con referencia particular al sector extractivo en el Perú (IDEHPUCP , 2013).
41
Esta norma fue publicada el 22 de marzo de 2009 y derogada el 10 de diciembre de 2012 por el
Decreto Legislativo Nº 1135, que también fue derogado el 17 de diciembre de 2016 por el Decreto
Legislativo Nº 1266, Ley de Organización y Funciones del Ministerio del Interior, encontrándose
vigente hasta la elaboración del presente trabajo.
48
III.2.2.2. La ley orgánica de la Policía Nacional del Perú Nº 27.238
En el art. 7º de la Ley y en el art 9º del Reglamento se precisa que la Policía Nacional es la
única entidad que tiene como función principal el mantener la seguridad y la tranquilidad
pública para el ejercicio libre de los derechos fundamentales, salvaguardar la vida e integridad
física de las personas, las propiedades públicas y privadas, y velar por la seguridad de los
bienes y servicios públicos.

Con relación al uso de la fuerza se debe precisar que la ley en su art.10º y el Reglamento en su
art 12º incorporan en la legislación nacional el Código de Conducta para funcionarios
encargado de hacer cumplir la ley, exhortando a su observancia.

Las direcciones de la PNP que interviene en el restablecimiento del orden interno es la


Dirección General -instancia de más alto nivel- quien recibe asesoría del Estado Mayor,
ambos órganos de dirección están en el más alto nivel institucional (art. 14º y 15º del
Reglamento). Luego se encuentran los órganos de ejecución conformados por la Dirección
Ejecutiva de Orden y Seguridad y la Dirección Ejecutiva de Operaciones Policiales Especiales
(en adelante la DIREOP), donde se encuentran adscritas las Direcciones Territoriales y las
direcciones especializadas de la policía respectivamente (art. 13º del Reglamento).

Las Direcciones Territoriales cumplen las funciones policiales en una determinada


jurisdicción geográfica pudiendo agrupar varias regiones policiales, estas primeras cuentan
con una División de Servicios Especiales que se organizan en varias unidades, la Unidad de
Servicios Especiales (en adelante USE) es la encargada de reponer el orden interno en la
jurisdicción territorial.

La DIREOP tiene entre sus direcciones especializadas a la Dirección de Operaciones


Especiales, que es el órgano normativo, técnico y ejecutivo encargado de prestar apoyo a las
Direcciones Territoriales en el restablecimiento del orden interno cuando las capacidades de
estos últimos se encuentran rebasadas. La DIROES actúa a través de la División de
Operaciones Especiales (en adelante DINOES), que es considerada una unidad de elite de la
PNP debido a que tiene como función principal el restablecimiento y combate al terrorismo,
están preparados para la confrontación, aplican técnicas de emboscada, tiro y operaciones
tácticas, su organización es un modelo militarizado y hacen uso de armamentos de ese tipo
(Defensoría del Pueblo del Perú, 2012).

49
III.2.2.3. Resolución Ministerial Nº 1452-2006-IN.
Esta resolución fue publicada el 12 de junio 2006 y aprueba el “Manual de Derechos
Humanos aplicados a la función policial”. Este instrumento establece procedimientos
policiales en el marco de la observancia de los derechos humanos, y es así que la PNP concibe
a la “fuerza” como el medio compulsivo para logra el control de una situación que atenta
contra la seguridad, el orden público y la vida de las personas, aplicando un acto discrecional,
legal, legítimo y profesional, su uso excesivo se convierte en violencia.

Reconoce que existen escenarios donde se manifiestan diversos modelos de resistencia que las
personas asumen para impedir restablecer el orden público. El primer nivel es la resistencia
pasiva que se manifiesta en el riesgo latente, este último lo definen como la amenaza
permanente, no visible y presente en toda intervención policial, y además se encuentra
relacionado con la configuración geográfica, entorno socio-económico y actividades
delictivas que se presentan. También la resistencia pasiva se expresa para la PNP en el nivel
de cooperación o no que existe por parte de los ciudadanos infractores de la ley o presunto
infractores, en la medida que éste acate las indicaciones y mantenga el respeto hacia el acto de
la autoridad policial o en su defecto no las acate pero no se llegue a un nivel de agresión
física. El otro nivel de resistencia es la activa, entendida como la resistencia física, agresión
no letal y letal hacia el rol de los efectivos policiales (Capitulo II pag. 27).

En mérito a estos niveles de resistencia es que el efectivo policial regula el uso de la fuerza,
siendo que en escenarios de resistencia pasiva los efectivos policiales utilizaran como
medidas, primero la presencia policial que demuestra autoridad, disuade y previene la
comisión de un delito, segundo el contacto visual y tercero la verbalización. En escenarios de
resistencia activa se precisa que se va tomar como medidas el control físico, así como las
tácticas defensivas no letales o letales, dependiendo del escenario que afronte.

Además considera que la alteración del orden público se expresa cuando existen marchas,
mítines, concentraciones y otro tipo de medidas, sin considerar que éstas son en realidad el
ejercicio legítimo del derecho a la libertad de expresión y opinión, libertad de asociación y de
reunión pacífica reconocidos en los tratados internacionales y en la CPE42. Finalmente no
llega a diferenciar las acciones de violencia delictual con los escenarios de conflictos sociales.

42
El derecho a la libertad de reunión está reconocido en el art. 21.a° del PIDCP, art. 15.b° de la CADH
y el art 2.12 ° de la CPE. El derecho a la libertad de expresión está reconocido en el art. 19.a° del
PIDCP, art. 13.b° de la CADH y art 2.4° de la CPE.
50
III.2.2.4. Resolución Vice-Ministerial Nº 033-2009-IN/0103.143
Esta resolución fue promulgada el 17 de julio de 2009, en ella aprueba la Directiva N° 1-
2009-IN/0103.1 denominada “Estableciendo procedimientos para el respeto de los derechos
fundamentales de las personas en la dirección, organización y ejecución de las operaciones de
control, mantenimiento y restablecimiento del orden público”, y la Cartilla para el personal
policial que participa en operaciones de mantenimiento y restablecimiento del orden público
(en adelante la Cartilla policial). De acuerdo a la Defensoría del Pueblo ésta fue la única
disposición que mencionaba reglas específicas para afrontar situaciones de violencia en
escenarios de conflictos sociales (Defensoría del Pueblo del Perú, 2012).

Advierte también que esta disposición aplicó la misma lógica de tratamiento a las protestas
sociales como a los actos delincuenciales, omitiendo considerar que las primeras surgen por
una gestión inadecuada del Estado de abordar los reclamos ciudadanos, y que en la mayoría
de los casos sus demandas entrañan posibles vulneraciones a derechos humanos (Defensoría
del Pueblo del Perú, 2012).

III.2.2.5. La operatividad de la Policía Nacional ante la violencia en conflictos sociales


La DP realizó un informe con relación a la actuación policial en escenarios de conflictos
sociales44, precisando que operatividad significa en ese escenario la capacidad de la PNP para
ejercer sus funciones en materia de reposición del orden público y protección de los derechos.
La intervención policial se realiza a través de planes y órdenes de operaciones donde detalla el
contexto sociopolítico donde se va intervenir, la cantidad de efectivos policiales, la línea de
comando y responsabilidades funcionales, estrategias de acción, los objetivos y la
identificación de los riesgos (art 10.1º del Reglamento de la Ley Nº 27238). Es así que la
DIREOP y otras instancias especializadas del Estado Mayor elaboran los planes operativos
generales, siendo un documento base para los planes operativos aplicados a cada caso
específico, y además participan en la elaboración de las órdenes de operaciones.

43
Esta resolución en la actualidad no se encuentra disponible en la página web del Ministerio del
Interior, para su análisis se tomó en cuenta el informe de la Defensoría del Pueblo del año 2012 y el
Informe Nº 02-2013-DIROES-PNP/EM-UNIPEP elaborado por la DIROES del año 2013.
44
Se cita el trabajo de la Defensoría del Pueblo en la medida que analiza diversas Resoluciones
Directorales que no se encuentran en la web por ser documentos internos de la Policía Nacional del
Perú como es la Resolución Vice-Ministerial Nº 033-2009-IN/0103.1 y Resolución Directoral N°
1988-98-DGPNP/EMG, de fecha 1 de julio de 1998.
51
La base para la elaboración de los instrumentos de operatividad que la Policía señala, es la
información que inteligencia proporciona a través de la Unidad se Servicios Especiales (USE)
en principio. La información debe detallar el contexto geopolítico, social y económico de la
zona, identificar las posibles causas que lo originan, los actores, las actividades que planifican
los manifestantes, la percepción de riesgos, entre otros factores. Esa información parte de
supuestos y de hechos específicos.

Considera que los planes de operaciones son medidas provisionales que la Policía Nacional
decide asumir para hacer frente a un escenario convulsionado de duración limitada en base a
la información de inteligencia. Las órdenes de operaciones son las instrucciones de carácter
ejecutivo que un comando transfiere a un subordinado para que éste las realice (Defensoría
del Pueblo del Perú, 2012).

Además en la fase de ejecución de las operaciones observó tres instancias que intervienen: 1)
la dirección de operaciones a cargo de la Alta Dirección, DIREOP, Direcciones
Especializadas, Direcciones Territoriales y Jefaturas de Región, todas encargadas de
controlar, supervisar y evaluar todo el proceso de intervención policial, 2) la organización de
operaciones encargada a los comandos operativos que recibieron la misión de restablecer el
orden público, establece la línea de comando y los grupos especiales de arresto y respuesta
con armas de fuego, determina los lugares de detención y realiza las coordinaciones con el
Ministerio Público y 3) la ejecución de operaciones que son todos los efectivos policiales que
intervienen de forma directa o indirecta en las operaciones (Policía Nacional del Perú, 2009).

Considero que la limitación que surge por parte de la Policía Nacional al momento de elaborar
un Plan de Operaciones frente a un conflicto social es que, al no tener un tratamiento jurídico
diferenciado lo que se produce en la práctica es un reforzamiento de considerar a los
conflictos sociales como actos delictuales que alteran en primer orden la tranquilidad social,
y a las organizaciones sociales que convocan y/o apoyan las protestas sociales como fuerzas
adversas de las que deben defenderse o repeler. Esta apreciación se desprende por ejemplo del
Plan General de Operaciones Nº 4 de restablecimiento del orden público del año 201045 que
estipula:

45
Este Plan hace referencia específica a situaciones de conflicto sociales y se obtuvo a través de un
proceso judicial por ser un documento de carácter reservado para la PNP.
52
Además las suposiciones que infieren para construir las estrategias de restablecimiento del
orden público, parte de la premisa que ante la intervención policial las fuerzas adversas
provocarán enfrentamientos para generar costos sociales, y de manera concreta las
organizaciones sociales ambientalistas ejecutarán acciones radicales que atenten contra la
infraestructura de la mina.

53
No se advierte en ningún extremo de este plan operativo por ejemplo medidas que hagan
referencia a la protección que los efectivos policiales deben brindar a quienes ejercen su
derecho a protestar, tampoco mecanismos para permitir la protesta social y al mismo tiempo
alternativas para minimizar las alteraciones que pueda ocasionar al funcionamiento de las
actividades sociales, desconociendo este documento que el ejercicio de la protesta social
puede generar alteraciones en el funcionamiento cotidiano de las actividades sociales pero que
estos escenarios son parte del desarrollo de una sociedad democrática, y que su limitación
debe ser debidamente justificada pues este derecho es al mismo tiempo una característica
esencial del sistema democrático (CIDH, 2015).

A continuación se relevarán las normas relacionadas con el tratamiento jurídico de los


conflictos sociales y el uso de la fuerza, que en la actualidad se encuentran vigentes.

III.2.2.6. Decreto Legislativo N° 1186 que regula el uso de la fuerza por parte de la
Policía Nacional del Perú46

Este decreto regula el ejercicio del uso de la fuerza por parte de la PNP, de conformidad con
los Principios Básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego por los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley, y el Código de Conducta para funcionarios encargados de
hacer cumplir la ley. Además recoge muchos conceptos y aportes desarrollados en el Manual
de Derechos Humanos aplicados a la función policial del año 2006, como son las reglas
generales para el uso de la fuerza, los niveles de resistencia y uso de la fuerza, la aplicación de
sus principios y las reglas de conducta del personal policial, e inserta en una norma con rango
de ley las responsabilidades de la intervención policial.

Sin embargo, del contenido normativo de la ley como de su reglamento no se observa por
ejemplo el concepto de conflictos sociales o socio-ambientales, insertándola así dentro de la
categoría de reunión tumultuaria entendida como la multitud de personas que confluyen en un
lugar por un determinado motivo, puede ser violenta o no (art. 3.i del Reglamento).

46
Esta norma fue promulgada el 15 de agosto de 2015 y en la actualidad sigue vigente, es
reglamentada por el Decreto Supremo Nº 012-2016-IN promulgado el 26 de julio de 2016.

54
III.2.2.7. Resolución Ministerial Nº 0813-2016-IN
Se trata de una norma vigente desde el 31 de agosto de 2016, que dispone que todo el personal
de la PNP debe ejercer sus funciones operativas para restablecer y mantener el orden público,
respetando la Constitución Política del Perú, el Decreto Legislativo Nº 1186 y el Manual de
Operaciones y Restablecimiento del Orden Público.

III.2.2.8. Resolución Directoral Nº 179-2016-DIRGEN-EMG-PNP


Esta resolución aprueba el Manual de Operaciones y Restablecimiento del Orden Público el
22 de marzo de 2016. En la misma lógica que el Manual que lo precedió, este documento
aplica un único tratamiento policial a las protestas sociales como a los actos delincuenciales,
justificando el uso diferenciado y progresivo de la fuerza conforme al nivel de resistencia que
mantenga la población y no analizando los motivos que originan este escenario y la
posibilidad desde la institución policial de promover otras medidas diferentes al uso de la
fuerza.

III.2.2.9. Resolución Ministerial Nº 487-2018-IN


Esta resolución fue publicada el 28 de marzo de 2018 y dispone la pre-publicación del
proyecto del Manual de Derechos Humanos aplicados a la Función Policial con la intención
de recibir aportes de la sociedad civil.

De las Resoluciones antes detallada, los documentos analizados y del informe de la DP se


advierte que el Estado a través de la institución policial sostiene una política que aborda la
violencia en los conflictos sociales bajo una visión de acciones de violencia delictual; sin
embargo en estos documentos no se precisa el grado de percepción de peligrosidad que el
Estado asigna a estos hechos, es así que dentro de la clasificación de los conceptos de
seguridad ciudadana, orden público y orden interno, el Estado ubicó a los conflictos sociales
en una zona gris que limita entre el orden público y la seguridad nacional47 (Alda, 2016).

Esta afirmación se deduce también del Informe elaborado por la DIROES del año 2013,
donde precisó que en las zonas altoandinas y de la selva donde se ubica la explotación de

47
La seguridad nacional es un bien jurídico cuya afectación implica un grave daño a la integridad
territorial, es la violencia a los cimientos del sistema democrático por elementos políticos o con la
intención de imponer una ideología, asume su defensa las Fuerzas Armadas (Exp Nº 0005-2001-
AI/TC, fj 2).
55
minerales e hidrocarburos se presentan acciones contra el orden interno, motivo por el que
cual su dirección cuenta con 22 bases contraterroristas en centros mineros y de explotación de
hidrocarburos -entre los cuales se encuentra el centro minero Conga que pertenece a la mina
Yanacocha SRL- participando su unidad en las etapas preventivas y activas de la crisis. A ello
se suma que los conflictos son considerados junto con el terrorismo, narcotráfico, crimen
organizado y tráfico ilícito de drogas, como amenazas híbridas y en consecuencia el Estado
viene optando por la especialización militar de sus unidades policiales y la participación
excepcional de las Fuerzas Militares48 en zonas declaradas en estados de emergencia
(IDEHPUCP , 2013; Alda, 2016).

Otra situación que resulta importante resaltar es que la PNP considera a la presencia policial
como un uso de la fuerza a nivel preventivo debido a que disuade y previene la comisión de
actos delictuales. Bajo esta premisa y teniendo en cuenta que cataloga a los conflictos sociales
como amenazas hibridas y a los lugares donde se desarrollan como escenarios de resistencia
pasiva, en consecuencia lo que permite la PSE es en principio el uso de la fuerza a nivel
preventivo por parte del personal policial en las zonas ubicadas cerca a los proyectos
extractivos para lograr el control de las amenazas hibridas –esto debido a la especialidad de
los agentes policiales que se destaca-, beneficiando así a un actor de la sociedad civil y no a la
colectividad en su integridad.

En consecuencia se debe analizar entonces si la PSE cumple con los criterios internacionales
de uso de la fuerza, es decir si la medida resulta ser excepcional y cumple con el principio de
legalidad, necesidad y proporcional. Para el análisis, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (Corte IDH), considera que se debe evaluar esta situación en tres momentos que son
las acciones preventivas, las acciones concomitantes y las acciones posteriores, en el presente
caso nos enfocaremos en los dos primeros momentos.

Con relación a las acciones preventivas considero que el Estado podría estar incumpliendo
con el establecimiento de políticas internas adecuadas para regular el restablecimiento del
orden público y uso de la fuerza en escenarios de conflictos sociales o socio-ambientales,
debido a que desde el año 2006 hasta la actualidad49 emitió normas ministeriales que regulan
las operaciones de restablecimiento y mantenimiento del orden público donde asignan el

48
Exp Nº 0002-2008-PI/TC, fj 46
49
Esta afirmación se hace debido al recorte temporal de la investigación, lo que no significa que el
Estado no haya emitido años anteriores al 2006 normas relacionadas al restablecimiento y
mantenimiento del orden público.
56
mismo tratamiento a los conflictos sociales y las acciones de violencia delictual como se
observó de forma concreta en el plan operativo analizado desconociendo que este primero
contiene una carga en sus reclamos de posible vulneración de los derechos humanos por lo
que su naturaleza es particular (Defensoría del Pueblo del Perú, 2012) y reforzando al mismo
una visión delictual respecto de expresiones sociales. Además el manual del año 2016 es el
primer documento que hace referencia al uso de la fuerza en casos de restablecimiento del
orden público, y tampoco existió hasta el año 2015 una norma con rango de ley que regule el
uso de la fuerza en el sector policial. En conclusión no existe hasta la fecha norma con rango
de ley o ministerial que aborde el uso de la fuerza en escenarios particulares como son los
conflictos sociales y le impregne un tratamiento especial.

Asimismo considero que se podría estar incumpliendo con la dotación de armas, municiones y
equipos adecuados para hacer un uso diferenciado de la fuerza, pues el personal policial de la
DINOES y USE no cuenta con la logística adecuada para afrontar escenarios de
restablecimiento del orden interno generando un riesgo para los derechos humanos de la
personas que intervienen en los conflictos sociales; una situación similar ocurre
lamentablemente en la parte formativa y de entrenamiento al personal policial encargado del
restablecimiento del orden público50, inobservando así la Resolución Nº 1989/61 que
establece las directrices para el cumplimiento efectivo del Código de conducta.

Tampoco el Estado estaría usando el uso de la fuerza de forma excepcional, pues desde el año
2012 hasta la actualidad no ha resuelto de manera seria la atención de los conflictos sociales
al seguir abordándolos de forma fragmentada y con posterioridad al estallido o al uso de la
violencia en un conflicto, expresando así la visión de amenaza que tiene el Estado respecto de
ello y asumiendo en consecuencia primero políticas de defensa antes de asumir medidas de
gestión conforme se advierte de la Política de Seguridad y Defensa Nacional del año 2017,
observando un posible incumplimiento del art 2° de la CADH.

50
Las conclusiones que se manifiestan respecto a la dotación de armas, municiones y equipos, así
como la situación formativa y de entrenamiento al personal policial fueron extraídas del Informe
Defensorial Nº 156 elaborado por la DP y de las entrevistas realizadas al Director del Centro de
Derecho Internacional Humanitario y DDHH de las Fuerzas Armadas, Director de la DIROES, al Jefe
del Frente Policial de Cajamarca, Director de la Dirección Territorial Policial de Moquegua entre los
años 2012-2013 que fueron recabas para la elaboración del Diagnóstico Nacional sobre la situación de
la seguridad y el respeto de los DDHH. A esta situación se debe sumar además que en el marco de la
investigación antes referida las FFAA y la PNP negaron brindar información respecto de la ubicación,
número y equipamiento de su personal a nivel nacional, argumentando que esta información se
encuentra dentro de las excepciones de acceso a la información (IDEHPUCP , 2013).
57
Respecto a las acciones concomitantes donde se aplica el principio de legalidad, absoluta
necesidad y proporcionalidad, se tiene que la PSE no cumpliría con el principio de la
legalidad por cuanto su diseño no responde a los criterios que reconoce la Organización de
Naciones Unidas(ONU), sobre acciones policiales conforme se advirtió en el apartado 3.2.1
de la presente investigación, asimismo esta modalidad puede generar una distorsión en la
finalidad de la función policial y podría afectar en consecuencia el principio de imparcialidad
que establece la CPE conforme se expresa en el capítulo V de este trabajo, por consiguiente
esta medida no está dirigida a alcanzar un objetivo legítimo.

Con relación al principio de absoluta necesidad se tiene que la PSE se aplica de forma
permanente en las zonas mineras y sus entornos, independientemente de si se altera
efectivamente el orden interno y en consecuencia existe momentos donde no se presenta
personas concretas que representen un peligro directo. Lo que busca la medida precisamente
es usar la fuerza policial para prevenir en primer orden estas situaciones de alteración del
orden interno. Sin embargo, al tratar la violencia de los conflictos sociales como acciones de
violencia delictual, lo que se está ocasionando en la práctica con el incremento del personal
policial especializado en antidisturbios y prestando servicios a un particular es percepción de
amedrentamiento a la labor de los defensores de derechos humanos51 que intervienen en las
zonas aledañas a la actividad extractiva. Por otro lado, se debe comprender que la PSE no
resuelve el problema de los conflictos sociales y la posible violencia que se pueda ejercer en
estos escenarios, debido a que los reclamos tienen un carácter particular cuyo tratamiento no
es la criminalización de éstas, sino la gestión adecuada de las exigencias ciudadanas que
desde el año 2012 hasta la fecha no se ha implementado de manera seria.

Finalmente con relación a la proporcionalidad se advierte que la PSE hace un uso excesivo de
la fuerza policial, sin considerar que se utiliza en escenarios donde la resistencia de la
población aledaña a la empresa minera es fluctuante, pues la medida regula acciones
preventivas como el patrullaje móvil o a pie en las zonas aledañas a los proyectos extractivos
y seguridad de las instalaciones en puestos fijos con personal policial con formación
militarizada52, especializada en control de disturbios o de inteligencia en escenarios donde en
un periodo de tiempo se manifestaron momentos de escalamiento e incluso crisis en los

51
Para mayor detalle de esta información revisar el apartado 3.2.1 de este documento.
52
Esta información se extrae del Informe Nº 02-2013-DIROES-PNP/EM-UNIPEP elaborado por la
DIROES en el año 2013.
58
conflictos sociales53, pero donde existe también situaciones de tranquilidad y no alteración del
orden público, debido a que el conflicto se encuentra en estado latente o de diálogo54.

En consecuencia se puede concluir que existen indicios que podrían demostrar que la PSE,
regulado en el Decreto Supremo Nº 004-2009-IN y ahora establecido en el Decreto
Legislativo N° 1267 y Decreto Supremo N° 003-2017-IN, incumple con los lineamientos
internacionales y la naturaleza de la CPE respecto de la función policial.

53
El escalamiento y la crisis son fases del conflicto social, el primero hace referencia a un incremento
de las tensiones entre las partes del conflicto e intensificación de acciones de violencia física directa y
la segunda es la fase en que se presenten hechos de violencia cometidos por las partes en el conflicto
(Defensoría del Pueblo del Perú, 2012).
54
El Estado latente de un conflicto se da cuando se ha percibido el problema pero no se manifiesta
públicamente el conflicto o las partes dejaron de expresar públicamente su discrepancia,
encontrándose inactivo, oculto. El diálogo es una fase del conflicto donde las partes buscan construir
acuerdos (Defensoría del Pueblo del Perú, 2012).
59
CAPÍTULO IV: MARCO NORMATIVO INTERNACIONAL Y NACIONAL SOBRE
LAS EMPRESAS EXTRACTIVAS

Habiendo expuesto algunos argumentos que nos permitan considerar la posibilidad de un


incumplimiento de los criterios internacionales y nacionales con relación a la PSE y al
tratamiento de los conflictos sociales, así como una continuidad de la política estatal con
relación a estos temas, la pregunta que surge a continuación es si las empresas extractivas -al
ser un actor también en estos escenarios de conflictividad-, tienen algún grado de
responsabilidad cuando en el marco de la PSE los agentes policiales vulneran los derechos
humanos de terceros y en ese entender cuáles serían las obligaciones –si es que existen- con
relación a la actividad empresarial a nivel internacional o nacional.

Los siguientes capítulos van a dar respuesta a las preguntas antes planteadas, es así que este
capítulo abordará la última pregunta que es el marco normativo internacional y nacional con
relación a las obligaciones o compromisos que las empresas en general tienen o asumen
respectivamente, se enfocará además en la responsabilidad de no ser cómplices por la
actuación de “terceros” que se relacionan con sus operaciones comerciales, productos o
servicios, sean naturales o jurídicas, públicas o privadas y se expondrá jurisprudencia que
demuestre su aplicación a casos concretos a nivel nacional.

IV.1. Marco normativo internacional sobre las empresas extractivas

IV.1.1. Intentos a nivel internacional por regular las actividades de las empresas
transnacionales
Las empresas son un actor importante y en algunos casos más poderosos que un Estado
debido al papel que juega en el mercado mundial, sus actividades económicas producen
impactos impresionantes debido a su presencia en varios continentes, a la cantidad de
personas que se vinculan directa e indirectamente con ellas, y al costo socio-ambiental que
puede generar en el mundo. Su rol es de tal magnitud que incluso en los juicios penales tras la

60
II Guerra Mundial se imputó a empresas alemanas una responsabilidad penal corporativa por
su participación en la comisión de crímenes internacionales (Cantú Rivera, 2013).

En la década de 1970, cuando se establecía un nuevo orden económico internacional y surgían


nuevos países independientes, el "Grupo de los 77" expresó a la comunidad internacional la
necesidad de regular la actuación de las empresas transnacionales, debido al grado de poder
que podían acumular las mismas y la influencias que podrían generar en detrimento de sus
soberanías nacionales que recién se estaban consolidando (De Schutter, 2011).

Es así que la Organización de Naciones Unidas decidió abordar esta preocupación con la
finalidad de equiparar la distribución de la riqueza entre los países desarrollados y los en vías
de desarrollo, y regular el creciente poder empresarial. En el año 1982 se presenta el primer
borrador del Código de Conducta para las Corporaciones Transnacionales y debido a las
disputas entre los dos flancos internacionales (estos son los países en desarrollo y los en vías
de desarrollo), y el debate se extendió hasta el año 1992 donde se suspendieron las
negociaciones; y es que, los países desarrollados buscaban un código minimalista con
directrices no vinculantes y los países en vías de desarrollo aspiraban a lograr una norma
vinculante y regulatoria (Cantú Rivera, 2013).

De Schutter (2011) precisa que desde el año 1970 la Organización de Cooperación y


Desarrollo Económicos (en adelante OCDE), estuvo debatiendo el mismo tema, llegando a
aprobar en el año 1976 las Líneas Directrices para empresas multinacionales, actualizando
estas líneas no vinculantes para los Estados hasta el año 2000 donde se fortaleció su
mecanismo supervisor.

En Noviembre de 1977 la Organización Internacional del Trabajo (en adelante OIT) aprueba
la Declaración Tripartita sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social que tiene
carácter voluntario, por lo que el Estado que adopta la declaración debe preparar
cuatrienalmente un informe sobre la aplicación de los principios.

Debido a los impactos ambientales y en los derechos humanos por las actividades
desenfrenadas de las empresas es que, en el año 1999 Kofi Annan, Secretario General de la
ONU, en el Foro Económico Mundial de Davos-Suiza propuso nueve principios voluntarios
relacionados a temas ambientales, trabajo y derechos humanos, luego, en el año 2004 ingresó
como un tema adicional la lucha contra la corrupción (De Schutter, 2011).

61
Entre los años 2002 y 2003 la sub Comisión para la Promoción y Protección de los Derechos
Humanos de la ONU adoptó, con la Resolución 2003/16 las Normas sobre responsabilidad de
las corporaciones transnacionales y otras empresas comerciales en materia de Derechos
Humanos. Este instrumento reguló las obligaciones que las empresas deberían asumir en su
esfera de control e influencia, y que les eran aplicables de forma obligatoria junto con el
Estado por el hecho de ser órganos de la sociedad. Esta medida fue declarada sin valor
jurídico alguno por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en su 56º sesión celebrada
el 20 de abril de 200455 (Cantú Rivera, 2013).

Entre el año 2005 y el 2011 la Comisión de Derechos Humanos de la ONU nombró a John
Ruggie como representante especial del Secretario General para la cuestión de los Derechos
Humanos y las empresas transnacionales. En su gestión diseñó los Principios Rectores sobre
las Empresas y los Derechos Humanos que implementan el marco conceptual de “Proteger,
Respetar y Remediar”.

Finalmente con la intención de implementar estos principios, la Oficina del Alto Comisionado
de la ONU para los Derechos Humanos en el año 2011 instaló un Grupo de Trabajo para la
cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas
comerciales que funciona hasta la actualidad (Cantú Rivera, 2013).

IV.1.2. Responsabilidad de las empresas en el Sistema Universal

IV.1.2.1. El Pacto Mundial de las Naciones Unidas


Este Pacto regula diez principios universales para promover la responsabilidad social
empresarial en las áreas de derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha
contra la corrupción en las actividades y estrategia de negocio de las empresas, siendo una de
las mayores iniciativas voluntarias de este rubro en el mundo (United Nations Global
Compact, s.f.). Se trata de una iniciativa cuya adherencia no se basa en el cumplimiento de los
principios ni tiene por finalidad sancionar la inobservancia de los mismo, sino que se enfoca
en construir espacios para que las empresas implementen estos instrumentos de la mejor

55
Para mayor información revisar el documento con la sigla “UN Doc. 2004/116 del 20 de abril de
2004 sobre Responsabilidades de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales en la
esfera de los derechos humanos, ver: http://ap.ohchr.org/documents/S/CHR/decisions/E-CN_4-DEC-
2004-116.doc. (recuperado el 07 de agosto de 2018).
62
forma en su actividad comercial y a través de otras experiencias de sus pares, siendo uno de
los compromisos que asume la empresa el presentar anualmente un Informe sobre sus avances
en la implementación (FIDH, 2011).

Los dos primeros principios tienen relación con los Derechos Humanos, el primero precisa
que las empresas deben respetar y apoyar la protección de los derechos humanos
fundamentales reconocidos universalmente. Respetar significa tomar las debidas diligencias
para no vulnerar los derechos humanos y abordar los impactos negativos que ocasione su
conducta.

El segundo promueve que las empresas no sean cómplices en la vulneración de los derechos
humanos, precisando que este principio tiene dos elementos que son la acción u omisión de
apoyar a un tercero que vulnera los derechos humanos y el conocimiento de la empresa de que
su conducta podría ayudar en la comisión del delito. Además indica que la complicidad puede
ser: 1) directa, cuando la empresa presta apoyo en la vulneración de derechos humanos, 2)
ventajosa, cuando la empresa obtiene algún beneficio a su favor por la vulneración de
derechos humanos, y 3) tácita, cuando conociendo en la interacción con las autoridades que se
comete la vulneración de derechos humanos, la empresa decide no actuar y por consiguiente
permitir la violación.

Respecto al alcance de su responsabilidad, el Pacto Global considera que las empresas


asociadas, a fin de evitar posibles riesgos negativos producto de sus actividades, deben
evaluar tres factores: 1) si el ordenamiento jurídico y el contexto del país donde operan
incumplen las normas internacionales o se aplican inadecuadamente las normas, 2) si su
actividad (a través de actos propios o de terceros) está causando o contribuyendo a la
vulneración de derechos debe ajustar sus políticas y prácticas para prevenirlo, y 3) tener en
cuenta los antecedentes de las entidades con las que se vincula la empresa (privados o
públicos) a fin de evitar complicidad.

Asimismo la Oficina del Pacto Mundial se encuentra habilitada para recibir denuncias de
abusos graves o sistemáticos ocasionados por uno de sus adherentes, corriendo traslado de la
información a la empresa a fin de que presente sus observaciones e informe a la oficina de
cualquier medida que adopte para solucionar el problema. La Oficina puede brindarle
asistencia para subsanar la situación denunciada, cursar buenos oficios y como medida
extrema excluir su nombre del Pacto (United Nations Global Compact, 2017).

63
Respecto de las empresas a analizar en el presente trabajo, se observa que Yanacocha SRL se
adhiere al Pacto en abril de 2004, y que la empresa Glencore lo hizo desde junio de 2014, esto
es después de la fusión empresarial con Xstrata PLC.

En la actualidad muchas organizaciones de la sociedad civil criticaron este enfoque adoptado


por ONU debido a que favorece un “lavado verde”, pues al estar suscritas al Pacto pueden
utilizar el logo y presentar a sus empresas ante la sociedad como cumplidores de los
principios, cuando en la realidad esta medida no certifica el cumplimiento efectivo de los
mismos ni el cumplimiento de los derechos humanos (FIDH, 2011).

IV.1.2.2. Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos


Este instrumento fue elaborado por el representante especial del Secretario General de la
Organización de Naciones Unidas para la cuestión de los derechos humanos y las empresas
transnacionales (Informe Nº A/HRC/17/31), y el Consejo de Derechos Humanos hizo suyos
los Principios Rectores en su resolución 17/4 del 16 de junio de 2011. No tiene el carácter de
un instrumento internacional que los Estados pueden ratificar debido a que el Consejo al
hacerlo suyo esta responsabilidad quedó refrendada por los Estados Miembros de las
Naciones Unidas, y debido a que aclaran las obligaciones que el Estado tiene en el marco del
derecho internacional y son orientaciones que las empresas deben observar para que se
reconozca que sus actividades respetan los derechos humanos (ACNUDH, 2014).

En consecuencia estos principios no crean nuevas obligaciones de derecho internacional, sino


que precisan las ya asumidas por las partes y se basan en la obligación del Estado de ofrecer
protección frente a los abusos de los derechos humanos cometidos por terceros -incluidas las
empresas-, la obligación de las empresas (sin importar su magnitud ni actividad comercial) de
respetar los derechos humanos, y la necesidad de mejorar el acceso de las víctimas a vías de
reparación efectivas, tanto judiciales como extrajudiciales (Representante Especial del
Secretario General para la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y
otras empresas, 2011).

Respecto de las obligaciones del Estado, el principio Fundacional 2 de los PR recomienda la


ONU la posibilidad que se adopte una regulación extraterritorial de las actividades de las
empresas registradas en una jurisdicción diferente al lugar donde operan, con la intención de
asegurar un comportamiento previsible y el respeto de los derechos humanos fuera de sus

64
Estados de origen, esto como una medida para prevenir, investigar, castigar y reparar los
abusos cometidos por los agentes privados (ACNUDH, 2011).

Con relación a las obligaciones de la empresa, se precisa que su responsabilidad es por acción
u omisión de sus actos propios o de terceros, entendiendo a “terceros” como las personas
relacionadas con sus operaciones comerciales, productos o servicios, sean naturales o
jurídicas, públicas o privadas. Además se exige que su conducta sea diligente al momento de
prevenir y mitigar posibles riesgos, así como de responder frente a las consecuencias
negativas que su actividad y la que provoque los terceros (principio fundacional 13 y 17).

Serán consideradas como actuaciones o medidas diligentes por parte de la empresa aquellas
que, fueron adoptadas observado previamente los siguientes factores: 1) el contexto nacional
donde desarrollan sus actividades comerciales, esto a fin de que evalúe los compromisos
internacionales que asumió el Estado, y la diferencias entre las normas internacionales, las
leyes y su práctica nacional en materia de derechos humanos, 2) el impacto que su actividad
realiza o puede realizar con relación a los derechos humanos de los diferentes grupos sociales
con los que interactúa, y 3) la relación que tiene con terceros, debido a que la empresa está en
la obligación de evitar ser cómplice del daño causado por terceros (Representante Especial del
Secretario General para la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y
otras empresas, 2008).

Ahora bien, una empresa puede llegar a ser cómplice cuando conociendo las prácticas
perjudiciales que realizan terceros vinculados a ella y teniendo la capacidad de modificarlas,
decide no tomar las medidas oportunas de forma diligente para prevenir, mitigar y ponerle fin
a éstas. Se entiende entonces por complicidad la asistencia tangible prestada a un actor a
sabiendas de la comisión del delito y por influencia la capacidad de modificar las prácticas de
terceros.

El principio operativo 19 de los PR señala que si una empresa puede modificar la conducta de
un tercero vinculado con ella para prevenir o mitigar las consecuencias negativas, tiene la
obligación de ejercer esta capacidad de influenciar en el actuar del tercero. Además, si es que
no posee la influencia de modificar la conducta de un tercero vinculado con ella, tiene la
obligación de encontrar la forma de obtener o potenciar su influencia para prevenir o mitigar
los impactos negativos que genera, o considerar la posibilidad de poner fin a su relación
comercial (ACNUDH, 2011).

65
Cuando el tercero juegue un papel crucial en su relación comercial, como el único proveedor
para su actividad, debe considerar que mientras prosiga las consecuencias negativas del
tercero así como su relación comercial con éste, será cómplice de su accionar (principio
operativo 19).

Asimismo, si la empresa tiene en su cadena de valor una cantidad enorme de entidades que le
resultan difícil proceder con la debida diligencia, entonces debe identificar las áreas que
presenten mayor riesgo de consecuencias negativas sobre los derechos humanos, ya sea por el
contexto operativo de los terceros, los bienes o servicios que le brindan, el lugar de sus
operaciones, etc.

Cuando afronte en su entorno de operaciones escenarios de conflictividad, debe considerar


que existe un mayor riesgo de ser cómplice de las acciones de vulneración de derechos
humanos por parte de otros actores, por lo que la empresa está obligada a no agravar la
situación, respetar en la mayor medida posible los derechos humanos y actuar con la
diligencia debida (principio 23).

Finalmente los PR señalan que “la responsabilidad de respetar los derechos humanos se aplica
incluso cuando dicha legislación no existe o no se aplica efectivamente”; es decir que la
empresa no puede justificar su inobservancia al respeto de los derechos humanos
amparándose en un inacción por parte del Estado de regular los Principios Rectores o cuando
éstos se regulan como una facultad de la empresa de observarlos (ACNUDH, 2014:31).

IV.1.2.2.1. Grupo de trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas
transnacionales y otras empresas comerciales

El Grupo de Trabajo de la ONU tiene como mandato divulgar e implementar los Principios
Rectores (en adelante PR), realizar visitas a los países, recibir peticiones individuales y
desarrollar recomendaciones sobre el acceso a remedios efectivos para las personas afectadas
por las actividad empresarial en sus derechos humanos.

Este grupo de trabajo representa un procedimiento especial del Consejo de Derechos


Humanos de la ONU, siendo establecido en el año 2011 y en el año 2017 se renovó por
segunda vez este mandato por un periodo de 3 años (A/HRC/RES/35/7). Durante su mandato
priorizó la difusión e implementación de los principios en las legislaciones de los Estados

66
parte, expresando en sus inicios su imposibilidad de investigar casos individuales. A pesar
que rectificó esta declaración, muchas organizaciones de la sociedad civil cuestionan su labor
debido a que no está abordando temas relacionados a los remedios efectivos judiciales y
extrajudiciales y su regulación en los países, así como la falta de reglas claras para que su
institución asuma demandas (Garavito, 2018).

Este grupo de trabajo emitió en el mes de mayo del 2018 el Informe A/HCR/38/48/Add.2
donde da cuenta de la situación en la que se encuentra de los derechos humanos y las
empresas transnacionales y otras empresas en el Perú. Reconoció que a nivel nacional existe
un interés por implementar los Principios Rectores como se expresa en el Plan Nacional de
Derechos Humanos del 2018.Sin embargo, el Grupo no apreció una coherencia entre la
aspiración del Estado de convertirse en miembro de la OCDE y la política Estatal con relación
a la regulación de los PR en las iniciativas empresariales y los derechos humanos,
principalmente con relación a la debida diligencia en el accionar empresarial.

Expuso además que el sector empresarial alegó que la debida diligencia se encuentra inserta
en sus buenas prácticas empresariales, sin embargo “apenas se refirieron a la forma en que se
había identificado los riesgos reales para los derechos humanos” (numeral 18, página 5),
señalando que se debe aplicar este principio en las actuaciones empresariales para que las
declaraciones políticas se traduzcan en verdaderos cambios.

Con relación a los convenios suscritos en las empresas y la PNP, el Grupo de Trabajo de UN
señalo que este tipo de medidas genera confusión respecto de la función policial que es la
proteger a la población recomendando que debería ponerse fin a este tipo de medidas.

IV.1.2.3. Grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta sobre las


empresas transnacionales y otras empresas comerciales con respecto a los derechos
humanos
Se tiene como último esfuerzo por parte de ONU respecto a este tema a la conformación de un
grupo de trabajo con la finalidad de elaborar un instrumento internacional jurídicamente
vinculante para regular en el derecho internacional de los derechos humanos, las actividades
de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales. Esta medida fue aprobada el 26
de junio de 2014.

67
IV.1.3. Responsabilidad de las empresas en el Sistema Interamericano
En la actualidad, la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y
Ambientales es la entidad encargada de realizar un estudio sobre los estándares
interamericanos en materia de empresas y de derechos humanos, solicitud que realizó la
Asamblea General de la Organización de Estados Americanos a la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos mediante Resolución AG/RES. 2887 (XLVI-O/16,) que fue aprobada
en la sesión plenaria del 14 de junio de 2016 (Relatoría Especial Sobre Derechos Económicos,
Sociales, Culturales y Ambientales, 2018).

Con relación al tema que se investiga se tiene que, en la audiencia pública del 162° período de
sesiones llevado a cabo por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante
CIDH) en Argentina entre el 22 y 27 de mayo de 2017, las organizaciones sociales del Perú
expusieron sus preocupación con relación a la situación de derechos humanos e industrias
extractivas, y se denunciaron los estados de emergencia preventivos, los convenios suscritos
entre las fuerzas de seguridad y las empresas extractivas, y el uso abusivo de la fuerza
pública.

Frente a esta información la CIDH ha indicado que el Perú es el cuarto país en el mundo que
tiene cifras de defensores ambientales asesinados, y desde su retorno a la democracia sólo
existe un caso donde se ha establecido la responsabilidad de un funcionario policial, por lo
que exhorta al Estado a que tome las medidas preventivas adecuadas e investigue los hechos
denunciados de violación contra defensores y defensoras (Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, 2017).

IV.1.4. Otras iniciativas a nivel internacional

IV.1.4.1. Principios voluntarios en seguridad y derechos humanos


Los Principios Voluntarios en Seguridad y Derechos Humanos (en adelante PV) fueron
lanzados en diciembre de 2000 por el Departamento de Estado del gobierno de los Estados
Unidos y por la Oficina de Asuntos Exteriores del Reino Unido, luego de un proceso de un
año que involucró a representantes de dichos gobiernos, ONG´s y compañías de los sectores
de petróleo, minas y gas con casas matrices en los países participantes (Voluntary Principles
on Security Human Rights).

68
Los Principios nacen como consecuencia de los abusos cometidos por las empresas de
vigilancia que ofrecen sus servicios a empresas de la industria extractiva en países como
Colombia, Ghana, República del Congo, entre otros; por lo que son guías prácticas para que
las compañías que operan en zonas de conflicto o de gobernabilidad frágil se aseguren de que
las fuerzas de seguridad pública o privada que protegen sus operaciones actúen bajo el marco
de los derechos humanos, y darle una solución a esta preocupación internacional (FIDH,
2011).

Es así que el primer principio hace referencia a la evaluación de riesgo, precisando que las
empresas deben primero identificar los riesgos de seguridad, observando principalmente qué
factores provocan los mismos para abordarlos y si las acciones que asume incrementan el
riesgo ya existente, luego debe evaluar el potencial de violencia por lo que es necesario que
examine dichos patrones en las áreas de operación de la empresa para prevenirlos. Como
tercer criterio debe contar con registros relativos a los derechos humanos, esto es analizar los
antecedentes de abusos o acusaciones que tienen las fuerzas de seguridad públicas y privadas
y su reputación, para evitar que se repita y exhortarlos en su defecto a que asuman su
responsabilidad.

Otro criterio que considera para la evaluación de riesgo es que la empresa debe evaluar la
capacidad del sistema de justicia local, para determinar la responsabilidad de quien vulneró
los derechos humanos y el respeto a los derechos de los acusados, y como último criterio el
riesgo que puede generar el suministro de armas por parte de la empresa a la seguridad que
contrata, teniendo en cuenta también los incidentes pasados.

El siguiente principio que tiene relación con esta investigación es la interacción entre las
compañías y la seguridad pública. Este principio reconoce la privatización de las fuerzas de
seguridad pública que existen en varios países como Perú y Colombia 56, no cuestiona esta
relación sino por el contrario, busca que la empresa tenga un papel de influencia y en cierta
medida de control sobre este actor.

Primero abre la posibilidad de que reconozcan económicamente el servicio de seguridad que


el Estado le brinda. Con relación a la seguridad, este principio obliga a las empresas a
consultar a las comunidades acerca del impacto que les produce sus arreglos con la seguridad

56
Para mayor información respecto de la situación de los convenio entre las fuerzas de seguridad de
Colombia y el sector minero-energético ver: http://www.ivancepedacastro.com/wp-
content/uploads/2015/11/DEBATE-CONVENIOS.pdf
69
pública, y asimismo exige que la empresa comunique sus políticas institucionales de derechos
humanos a la seguridad pública y que los acuerdos que suscriban sean de conocimiento y
acceso público.

Con relación a su despliegue y conducta, indica que las empresas deben ejercer su influencia
para que no destaquen a sus operaciones personas con implicaciones de abuso de los derechos
humanos, para que empleen el uso de la fuerza conforme a los instrumentos internacionales y
respeten el ejercicio de libre asociación y reunión pacífica. Asimismo, debe respaldar los
esfuerzos del Estado para entrenar y educar a las fuerzas de seguridad. Finalmente obliga a
estas últimas a informar a las autoridades competentes y a la empresa las situaciones donde se
utilizó la fuerza física.

Cuando ocurran abusos de derechos humanos, los principios obligan a las empresas a
controlar activamente el estado de las investigaciones, así como el uso de los equipos que
suministra e investigar cuando fueron utilizadas de forma indebida (Voluntary Principles on
Security Human Rights, 2000).

De acuerdo a la Federación Internacional de Derechos Humanos (2011) los participantes de


este acuerdo están en la obligación de presentar anualmente al Comité Directivo un informe
donde detallen los esfuerzos que realizaron para la aplicación de estos principios, así como
sostener conversaciones y brindar información frente a solicitudes razonables de los demás
participantes.

Con relación a las empresas mineras que suscribieron los convenios de PSE con las fuerzas
policiales de Perú y que serán materia de análisis, se tiene que Xstrata PLC se adhiere en el
año 2013 a los PV y Yanacocha SRL en el año 2001 (Xstrata Copper Division de Operaciones
Perú, 2012; Yanacocha, 2011).

Al igual que los demás instrumentos internacionales, algunas organizaciones de la sociedad


civil vienen cuestionando esta medida por la naturaleza voluntaria, la ausencia de mecanismo
de coacción y la poca transparencia de los procesos (FIDH, 2011).

Desde mi perspectiva esta iniciativa internacional se contrapone con los instrumentos


internacionales de la Organización de Naciones Unidas, en especial con el Código de
Conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley debido a que no fomenta que
el servicio de los agentes que tienen que cumplir funciones policiales –en nuestro caso de
forma particular el personal policial-, se dirija a solucionar los problemas de la comunidad en

70
su integridad, tampoco busca una actuación imparcial por parte del personal policial, ni
responde al modelo de policía comunitario como perfila la CPE donde se permita la
participación de la sociedad civil. Por el contrario, promueve el control de las empresas
extractivas sobre la actuación del servicio de seguridad pública y su intervención en las
investigaciones que se aperturen por abuso de derechos por parte de éstos últimos,
promoviendo así la interferencia de un privado en las decisiones y actuación de los servidores
públicos y en consecuencia de una parcialización en su accionar.

Si bien desde mi posición este instrumento contraviene principios y las normas antes
señaladas, se debe observar también que esta modalidad en algunos lugares es muy difícil de
desinstalar57, por lo que resulta útil el contar con lineamientos que propongan
responsabilidades concretas a todos los actores que intervienen en esta relación, para que
garanticen el respeto a los derechos humanos a través de la adopción de medidas de
prevención o en su defecto frente a impactos negativos que asuman la responsabilidad legal
que les corresponda, ya sea por su accionar o por su complicidad a través de un conducta o
por su omisión deliberada.

IV.1.4.2. La Organización para la cooperación y el desarrollo económico (OCDE)


Fue fundada en 1960, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (en
adelante la OCDE) agrupa a 36 países miembros y su misión es promover políticas que
mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo (OCDE, s.f.).

En 1976 la OCDE aprobó las Líneas Directrices para empresas multinacionales, siendo la
última actualización en mayo de 2011, donde incluye los siguientes cambios: un capítulo
sobre derechos humanos acorde con los PR de la ONU, un enfoque de la debida diligencia y
gestión responsable de la cadena de suministro, y una guía de procedimiento más clara para
fortalecer el papel que juegan los puntos nacionales de contacto.

Estas Directrices son recomendaciones voluntarias no vinculantes que realizan los Estados a
las empresas multinacionales, entendidas éstas como aquellas establecidas en más de un país
y relacionadas con otras de tal modo que pueden coordinar sus actividades (sociedad matriz y
57
A inicios del año 2016 el Gobierno de Ollanta Humala intentó eliminar la PSE a la función policial
y al ver el desmedro en sus ingresos económicos muchos efectivos policiales cuestionaron la norma e
incluso en un momento se habló de una huelga policial. Para mayor información ver: http://ojo-
publico.com/219/eliminacion-del-24x24-fue-abrupta-y-sin-tomar-en-cuenta-la-remuneracion-de-los-
policias
71
entidades locales). Los gobiernos que suscribieron estas directrices, en su mayoría son países
donde se encuentran establecidas las casas matrices de las multinacionales, deben alentar a las
empresas que operan en sus territorios a cumplir estos lineamientos en toda su organización
empresarial, esto es la sociedad matriz y sus sucursales o entidades locales (Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos, 2013).

Con relación a la sección de derechos humanos, las directrices fomentan a las empresas a la
prevención, atenuación y a evitar impactos negativos a los fines de lograr el goce de los
derechos humanos de forma directa o en su condición de cómplices, y a tomar la debida
diligencia en sus acciones empresariales.

Además regula puntos de contacto de la OCDE a nivel de cada Estado adscrito a este
instrumento internacional con la intención que se promueva las directrices de la OCDE, y que
sirva al mismo tiempo como una plataforma de mediación y conciliación para resolver
problemas que puedan ser denunciados en el marco de las directrices. Debido a que Perú
aspira ingresar a la OCDE es que ha instalado un punto de contacto en ProInversión y el
Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los Derechos Humanos y las empresas transnacionales
ha precisado que éste carece de imparcialidad por la institución a la que depende
funcionalmente58.

En la actualidad esta organización cuenta con 36 países miembros, entre ellos se encuentra
Australia que fue sede de la empresa Xstrata PLC, Suiza sede de la empresa Glencore PLC,
Estados Unidos sede de la empresa Newmont Mining Corporation quien es accionista de la
empresa Yanacocha SRL y Perú como país no miembro pero que firmó la implementación de
las Directrices de la OCDE (Xstrata Copper Division de Operaciones Perú, 2012; Glencore,
2014; Yanacocha, 2011).

Al igual que los demás instrumentos internacionales, se cuestiona que esta institución no
representa una instancia de juzgamiento, y que su rol es de mediación y conciliación que
culmina con la emisión de un comunicado y la formulación de recomendaciones que no son
exigibles para su cumplimiento (Carrión & Martí).

58
El punto de contacto de la OCDE en el Perú se encuentra adscrito a ProInversión que es un
organismo adscrito al Ministerio de Economía y Finanzas encargado de promover la inversión privada.
72
IV.1.5. Posiciones respecto de la efectividad de los instrumentos internacionales que
regulan la responsabilidad de las empresas

Para Quijano (2011) la responsabilidad empresarial59 surge por la presión social frente a los
impactos ambientales y sociales que las empresas generan con su actividad económica; sin
embargo considera que éste al ser voluntario genera en realidad una figura de marketing a
favor de la empresa, debido a que se utiliza la ética no como un referente para reconducir o
mejorar las actividades empresariales y remediar los impactos antes indicados, sino como un
instrumento de maquillaje que permite disfrazar la continuidad política de no afrontar
seriamente los problemas sociales y ambientales que la humanidad está padeciendo. Es por
ello que cuestiona a quienes la defienden la responsabilidad empresarial y creen que se logró
un salto cualitativo del capitalismo.

Estos instrumentos voluntarios que utiliza la ONU, la Unión Europea (UE), la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico
(OCDE), los Estados e incluso las propias empresas, tienen como debilidad el leguaje de la
imprecisión, indefinición y confusiones en su redacción, son voluntarios en su aplicación y no
logran la corrección de los excesos del mercado, pero principalmente no cuestionan la esencia
misma del sistema económico, manteniendo el pensamiento y la práctica neoliberal (Quijano
Valencia, 2011).

Para Laville los desastres ecológicos y sociales solo pueden ser combatidos a través de una
intervención que supone acuerdos internacionales que expresen solidaridad horizontal y
vertical; la primera relacionada con los ricos y pobres y la segunda entre las generaciones
presentes y futuras. Hace referencia a la solidaridad no en el sentido filantrópico del
voluntariado ético de los agentes, quienes buscan demostrar su capacidad de autocontrol -
como la internalización de las externalidades negativas- para evitar la intervención externa
perjudicial para sus intereses; sino, solidaridad en el sentido democrático, encuadrando al
mercado en una lógica de justicia social y sustentabilidad ecológica (Laville, 2009).

Una posición discrepante tiene Ruggie en el sentido que considera que estos instrumentos
internacionales que no responden al modelo convencionalista, buscan implementar un

59
Para el autor el concepto de responsabilidad empresarial, incluye todas las denominación que
existen en la actualidad, como es la “responsabilidad social y ambiental”, “ciudadanía corporativa”,
“ciudadanos corporativos”, “negocios inclusivo”, “emprendimiento social corporativo”, “ética
empresarial”, etc.
73
enfoque diferente y que en la actualidad vienen teniendo éxito en su nueva dinámica
regulatoria global. De manera particular considera que la implementación de los PR en
algunos lugares ayuda a reducir la incidencia general de daños a los derechos humanos y
proporciona fuentes de remedios no judiciales. Asimismo, precisa que esta nueva forma de
regulación -que no es a través de una Convención ni una Declaración- aporta en mayor
medida a la defensa de los derechos humanos frente a otras posiciones que exigen el
reconocimiento de esta responsabilidad empresarial bajo las formas tradicionales (Ruggie,
2018).

IV.2. Normativa nacional con relación a las empresas extractivas

La CPE de 1993 en su capítulo I (arts. del 58° al 63°) precisa que la economía peruana es una
economía social de mercado, donde se otorga a la inversión privada un parámetro amplio de
actuación, siendo su límite el bien común y el interés general. Es así que el modelo de Estado
Social y Democrático de Derecho60 (arts. 3° y 43° de la CPE), refuerza el carácter social de la
economía, pues el constituyente puso al hombre como punto central de la organización estatal
y en consecuencia, cuando entran en conflicto los intereses lucrativos de la empresa con el
bienestar colectivo o la defensa de bienes necesarios para la vida humana, se deben preferir a
estos últimos61.

El Estado además reconoce que la empresa privada es un sector importante de la sociedad


pero que su accionar ocasionó muchos impactos, por lo que vio necesario tomar ciertas
medidas obligatorias para que el ingreso de ésta a la sociedad sea de la forma más pacífica,
construyendo en consecuencia el concepto de responsabilidad social como una obligación
específica de este sector. En el caso de las empresas extractivas esta obligación significa que
su actividad debe realizarse en equilibrio con el entorno, la riqueza natural y cultural; por lo
que su estabilidad para el desarrollo de su actividad económica no sólo depende del Estado
sino de su propia acción62

60
El Estado Social y Democrático de Derecho para el TC es aquel que le imprime a los fundamentos
del Estado Liberal funciones de carácter social, procura la integración social y conciliar los legítimos
intereses de la sociedad con los intereses de la persona, cuya defensa y el respeto de su dignidad
constituyen el fin supremo de la sociedad y el Estado (f. 4 y 5 STC 0048-2004-AI/TC).
61
Exp Nº 0048-2004-AI/TC, fj15 y 37.
62
Exp N.° 03343-2007-PA/TC, fj 23 al 25.
74
Además, en el caso de la inversión privada en materia extractiva el Tribunal Constitucional
establece que se protege a esta actividad en la medida que cumpla con cuatro criterios, entre
ellos los aspectos relativos a la prevención de conflictos y posibles daños que puedan generar
la inversión, y el cumplimiento de las reparaciones integrales en caso de afectación a la
población63.

Con relación al primer punto considera que recae primero en la esfera de la empresa el
internalizar ciertos costos que le permitan prevenir el origen o escalamiento de los conflictos
sociales, debiendo optar por medidas dirigidas a solucionar y prevenir los verdaderos
problemas en consenso con los pobladores de la zona y a no imponer medidas aisladas.
Respecto al segundo punto, precisa que en casos donde la actividad empresarial genere daños,
éstos no sólo deben ser sancionados por la Administración, sino que la reparación debe ser
directa, justa y proporcionada, por lo que la empresa no debe esperar a recibir una demanda
para cumplir con su obligación, y el Estado debe dotar de apoyo legal a la población para
ejercer plenamente sus derechos64.

Siendo que el tema de investigación tiene relación con la responsabilidad de las empresas
extractivas en escenarios de conflictividad socio-ambiental, se debe precisar que muchas de
las denuncias que se realizan a los efectivos policiales como las empresas son de carácter civil
y penal, y estando a que el proceso penal acumula la pretensión punitiva y la de reparación
civil es que se ve por conveniente abordar el tema de responsabilidad de las empresas desde el
ámbito penal.

IV.2.1. Responsabilidad penal de la persona jurídica


En el Perú existen tres figuras jurídicas para imponer a las empresas responsabilidades por su
accionar, éstas son la responsabilidad administrativa autónoma, el tercero civilmente
responsable y las consecuencias accesorias. La primera figura se incorporó al ordenamiento
jurídico en enero de 2018 para delitos relacionados con la corrupción de funcionarios, lavado
de activos y financiamiento del terrorismo65.

63
Exp Nº 0001-2012 fj.44.
64
STC 0001-2012, fj50 y 54.
65
Esta figura jurídica entra en vigencia con la Ley N° 30424, Ley de responsabilidad administrativa de
la persona jurídica, modificada por el Decreto Legislativo N°1352 y estando a que no tiene relación
directa con el tema de abordar en la tesis es que no va ser desarrollada.
75
IV.2.1.1. El tercero civilmente responsable
La otra figura es la del tercero civilmente responsable regulado en los artículos 111º al 113º
del Código Procesal Penal (en adelante CPP),es la persona natural o jurídica que sin haber
participado en la comisión del delito tiene que pagar sus consecuencias económicas, siendo
que nace esta responsabilidad del Código Civil. En el caso de las personas jurídicas se
consagra la responsabilidad por el daño del subordinado en el art. 1981 del Código Civil (en
adelante CC) que establece lo siguiente “aquel que tenga a otro bajo sus órdenes responde por
el daño causado por este último, si este daño se realizó en el ejercicio del cargo o un
cumplimiento de un servicio respectivo” (Cubas Villanueva, 1998).

Este tipo de responsabilidad objetiva no es puramente vicarial debido a que si el daño se


produce por la actividad misma de la empresa sin haber demostrado la responsabilidad del
subordinado, ésta se encuentra obligada a resarcirlo igualmente debido a que responde por su
propia actividad y no por una garantía frente a actos de los subordinados 66. Es por ello que
esta figura jurídica busca que el daño causado sea asumido por quienes generalmente se
encuentran en mejor posición para prevenirlos, pues son el vehículo más idóneo para mitigar
la ocurrencia de estos hechos bajo el principio de que “quien se beneficia con una actividad
responde también por los daños que ella cause” (Bullard, Derecho y Economía. El análisis
económico de las instituciones legales, 2003).

El Sistema de Justicia ha precisado que para la configuración de la responsabilidad regulada


en el art. 1981º del CC existen elementos que son: 1) la relación de subordinación, 2) que el
subordinado ocasione daños, 3) que exista una relación de causalidad. Con relación al primer
elemento precisa que no se toma en cuenta la calificación formal, sino la existencia efectiva
de controlar las condiciones de riesgo de la actividad67, y es así que su alcance se extiende a
todo tipo de relación de dependencia, supervisión, control o subordinación, como es el caso de
las empresas tercerizadoras, e incluso puede manifestarse en las relaciones que surgen de
circunstancias específicas dentro de las cuales se produce un daño a un tercero (Bullard,
Escobar Rozas & León Hilario,2012), por lo que debe existir necesariamente un descuido en
la elección del servidor o una falta de vigilancia adecuada de la conducta de éste para
determinar su responsabilidad. Respecto al segundo elemento se debe verificar que la
conducta que el subordinado ocasione responda al cumplimiento de la actividad asignada en
beneficio de la persona jurídica, y el tercer elemento refiriere a que el ejercicio de sus

66
Caso José Enrique Crousillat, Exp Nº 011-2001, considerando 91.
67
Caso José Enrique Crousillat, Exp Nº 011-2001, considerando 92.
76
actividades en beneficio de la persona jurídica tengan un nexo con el daño ocasionado (Patrón
Salinas, 2003).

Respecto a la responsabilidad civil Taboada (2003) precisa que ésta tiene cuatro elementos: 1)
daño o perjuicio ocasionado, 2) la ilicitud o antijuricidad de la conducta, 3) el nexo causal, y
4) factor de atribución. Respeto del primer elemento se entiende que es el menoscabo al
interés o bien jurídico que el Estado busca proteger en favor de la sociedad o el individuo, y
éste puede tener un carácter patrimonial o no. El segundo elemento hace alusión al
encuadramiento de la conducta a un supuesto de hecho de una norma jurídica prohibitiva, o
cuando la conducta vulnera los bienes jurídicos que el sistema busca proteger.

El nexo causal exige que se acredite que la conducta antijurídica del autor sea idónea y
suficiente para que produzca el daño que se le atribuye al sujeto. El último elemento tiene
relación con atribuciones subjetivas de responsabilidad como es el dolo o la culpa en el
accionar, y con las atribuciones objetivas que la norma regula por la situación jurídica del
titular o por determinadas actividades –esta atribución prescinde de las atribuciones subjetivas
y se da por ejemplo en el caso del art. 1981º-. Este último factor parte de la presunción de
culpa debido a que si el sujeto utilizó bienes o realizó una actividad que implican un riesgo
adicional al ordinario para causar el daño, entonces actuó con dolo invirtiendo la carga de la
prueba al infractor de la norma (Taboada Cordova, 2003). A estos elementos el sistema de
justicia le adiciona el criterio de imputabilidad como la aptitud del sujeto de responder por los
daños ocasionados68.

En el caso peruano, la responsabilidad civil producto de un acto ilícito es en muchos casos


una responsabilidad extracontractual y objetiva debido a que la conducta ilícita incumple un
deber general de no causar daño a nadie, y es además solidaria entre las personas que
causaron el mismo. Asimismo no depende de la determinación de la responsabilidad penal
para su pronunciamiento judicial, en cumplimiento del principio de economía procesal y de la
observancia de conexidad entre las pretensiones penales y civiles (Prieto De las Casas, 2016).

La responsabilidad civil tiene como finalidad la restitución del bien, y si no es posible el pago
de su valor y adicionalmente la indemnización por los daños y perjuicios ocasionados, así
como reafirmar el poder sancionatorio del Estado, y disuadir a cualquiera que intente

68
Caso José Enrique Crousillat, Exp Nº 011-2001, considerando 88.
77
voluntariamente o culposamente cometer actos perjudiciales en agravio de terceros69 (art 93°
CPP).

IV.2.1.2. Las consecuencias accesorias


Esta figura está regulada en los arts. 104º y º 105º del CP peruano y se adopta como una
medida preventivo-especial en relación con la persona jurídica, a fin de impedir que goce de
los beneficios ilegales que obtuvo producto de la comisión de delitos y/o impedir la
continuidad delictiva. Son medidas que restringen el ejercicio social de la persona jurídica,
llegando incluso a ordenar su disolución y además genera un efecto en las demás personas
(naturales y/o jurídicas) que se relacionen con ésta, por lo que se convierten en una
advertencia para que el sujeto posiblemente perjudicado con la medida se abstenga de
participar en la comisión de delitos (Zuñiga Rodriguez, 2003).

Se pueden imponer estas medidas a las personas jurídicas si es que el delito se cometió
aprovechando un defecto de organización, esto es cuando omitió adoptar medidas para
prevenir la comisión de delitos y mantener un desarrollo ordenado de su actividad
empresarial, siendo un criterio de observancia la relación entre la actividad a la que se dedica
la empresa y su vinculación con la comisión del delito70.

El Acuerdo Plenario N° 7-2009/CJ-116 precisa que la imposición de las consecuencias


accesorias no son excluyentes de la imposición de la reparación civil, pero a diferencia de ella
está sujeto a: 1) que se haya cometido un hecho punible, 2) que se acredite que utilizó a la
persona jurídica para realizar, favorecer o encubrir el delito, y c) que se condene al autor del
delito.

Las medidas que el juez puede disponer son: 1) clausura de locales o establecimientos con
carácter temporal o definitivo, 2) disolución y liquidación de la persona jurídica, 3)
suspensión de las actividades de la persona jurídica, 4) prohibición a la persona jurídica de
realizar en el futuro actividades de la clase de aquellas en cuyo ejercicio se haya cometido,
favorecido o encubierto el delito, 5) intervención de la persona jurídica para salvaguardar los

69
Caso José Enrique Crousillat, Exp Nº 011-2001, considerando 87.
70
Caso BTR, Exp Nº 99-09 (527-09), sentencia emitida por la Segunda Sala Penal Especializada en lo
penal para procesos con reos en cárcel del 23 de marzo de 2012, considerando 4 de las consecuencias
accesorias aplicables a personas jurídicas.
78
derechos de los trabajadores y de los acreedores, 6) multas, y 7) cancelación de licencias,
derechos y otras autorizaciones administrativas o municipales.

IV.2.2. Jurisprudencias que acreditan la aplicación de estas medidas

En el caso peruano estas dos últimas figuras fueron utilizadas en procesos penales contra
personas jurídicas - empresas y municipalidades- que respondieron por: 1) hechos ilícitos
cometidos por sus representantes legales y accionistas71, así como por sus trabajadores72, 2) la
actuación deficiente u omisión de adoptar medidas de precaución de empresas subcontratadas
por ésta para una prestación especifica de servicios, y 3) incumplimiento de deberes de
fiscalización o coordinación previamente establecidos en sus reglamentos institucionales con
respecto a la actuación de terceros73.

Sin perjuicio de lo antes señalado debo precisar que las sentencias a las que hago referencia
en el apartado anterior resolvieron hechos muy mediáticos a nivel nacional, debido al peso
político y económico que tenían los investigados y agraviados en ese momento, tanto las
personas naturales como las jurídicas. Sin embargo, a pesar de que existen figuras jurídicas y
jurisprudencia a nivel nacional donde se reconoce la responsabilidad de las personas jurídicas,

71
Caso José Enrique Crousillat, Exp Nº 011-2001, sentencia emitida por la Segunda Sala Penal
Especial de fecha 08 de agosto de 2006, respecto a la responsabilidad civil ver considerandos del 81
hasta el 101 y respecto de las consecuencias accesorias el considerando 102.
http://www.idehpucp.pucp.edu.pe/images/documentos/anticorrupcion/jurisprudencia/sentencia_crousil
lat_011-2001.pdf.
72
Caso BTR, Exp Nº 99-09 (527-09), sentencia emitida por la Segunda Sala Penal Especializada en lo
penal para procesos con reos en cárcel de fecha 23 de marzo de 2012, ver sobre la reparación civil los
considerandos del 2074 hasta el 2090 y respecto de las consencuencias accesorias aplicables a
personas juridicas ver el apartado con la misma denominación condierandos 1 siguientes.
http://historico.pj.gob.pe/CorteSuprema/documentos/SentenciaBTR_230312.pdf/ en este caso se tiene
quer fueron interceptadas las comunicaciones de la ONG ambiental GRUFIDES y que la empresa
BTR (donde fueron sentenciados ) coordinaba con la empresa de seguridad FORZA que le brinda
seguridad a la empresa Yanacocha, fundamento juridico 10.
73
Caso Walter Arturo Oyarce, R. N. Nº 1658-2014 Lima del 15 de marzo de 2016, Corte Suprema de
Justicia de la República del Perú. En este caso se sentencia penal y civilmente a personas naturales y
jurídicas por el homicidio de una persona en un partido de futbol en manos de varios barristas. En el
caso de las personas jurídicas, se sentencia a un club deportivo por no ejercer un control sobre las
medidas de seguridad que estaba adoptando un tercero contratado por éste. Asimismo se
responsabiliza civilmente a la Junta de propietarios del estadio donde se llevó a cabo el evento
deportivo debido a que tenía también la función de coordinar la adopción de las medidas de seguridad
con la empresa subcontratada y la Municipalidad de la jurisdicción por no cumplir su función de
fiscalización de forma adecuada respecto de las medidas de seguridad que estas empresas estaban
adoptando.
79
los afectados en situación de conflictos socio-ambientales optan por llevar los casos a la
jurisdicción de los países donde se encuentran las casas matrices de estas industrias.

Es así que en octubre de 2009 fue admitido por el Tribunal Superior de Justicia del Reino
Unido un caso contra la empresa Monterrico Metals, (propietaria de la mina de Río Blanco
ubicada en la Provincia de Huancabamba, Departamento de Piura-Perú), debido a que en el
año 2005 fueron detenidos por efectivos policiales 28 personas en un conflicto socio-
ambiental en contra de su empresa. Alegaron los detenidos que fueron torturados y privados
de su libertad por tres días dentro del campamento minero, participando en estos actos
efectivos policiales, funcionarios de la empresa y personal del servicio de seguridad privada
subcontratada por la mina. Además precisaron que la compañía brindó apoyo material a la
policía y no reaccionó frente a los abusos (Bussiness & Human Rigths Resource Centre,
2018; Boyd, 2010).

En el año 2011 se tomó conocimiento que la empresa Monterrico Metals a pesar de que negó
expresamente su responsabilidad, aceptó indemnizar a los demandantes con la intención de
que se archive su proceso en el Reino Unido (Leigh Day & Co). A esto se sumó que en el año
2012, la Primera Sala de Apelaciones de Piura condenó por el delito de omisión de denuncia
al fiscal que en su momento estuvo a cargo de investigar estos hechos de tortura, debido a que
deliberadamente omitió continuar la investigación en contra de los funcionarios de la empresa
minera Rio Blanco y del personal que brindó seguridad privada a ésta (Bussiness & Human
Rigths Resource Centre, 2018).

Similar situación ocurrió respecto de los hechos que se van a analizar en el caso de Espinar,
pues las personas heridas, detenidas y familiares de los fallecidos en el conflicto socio-
ambiental del año 2012, decidieron accionar civilmente en los Tribunales de Londres contra la
empresa Glencore. En este proceso se le atribuyó responsabilidad a la empresa alegando que
ésta contrató a personal policial peruano para maltratar a los manifestantes, facilitó logística
para su estadía en la zona durante el conflicto, y fomentó actos de tortura contra los detenidos
en el interior de su campamento (Diario The Guardian, 2017). Se debe precisar que la
investigación respecto de la muerte de tres personas en el conflicto socio-ambiental antes
indicado fue archivada a nivel fiscal en el Perú. (Coordinadora Nacional de Derechos
Humanos, 2017).

Si bien el presente trabajo no tiene por finalidad abordar el tema de la extraterritorialidad de


la jurisdicción respecto de delitos cometidos por personal subordinado a las empresas

80
extractivas transnacionales, resulta necesario mencionar estos datos para comprender la
magnitud del problema.

81
CAPÍTULO V: ANÁLISIS DE LOS CONVENIOS FIRMADOS ENTRE LAS
EMPRESAS EXTRACTIVAS Y LA POLICIA NACIONAL DEL PERÚ Y SU
EXPRESION EN ESCENARIOS DE CONFLICTOS SOCIALES.

Estando a que el anterior capitulo expuso las obligaciones y compromisos que las empresas
asumieron a nivel internacional y nacional con relación al respeto de los derechos humanos y
a no ser cómplices por la actuación de un tercero vinculado con ellas. En este capítulo se
analizará los convenios que regulan la PSE-dos con la anterior regulación y una con la
normativa vigente- suscritos entre los dos actores identificados en esta investigación que son
la fuerza policial y las empresas extractivas para evidenciar la influencia que las empresas
extractivas tienen respecto de la actuación policial, también se expondrá los efectos que estos
convenios producen y la expresión de esta relación en escenarios de conflictos sociales donde
se hace referencia de posibles vulneraciones a derechos humanos de terceros para ensayar
posteriormente criterios que nos permitan evaluar la responsabilidad civil que las empresas
pueden llegar a asumir en estos contextos.

Es así que antes de iniciar el análisis de estos convenios se debe señalar como antecedente que
éstos fueron considerados por la PNP como documentos reservados, pero que en el año 2013
diversas organizaciones de la sociedad civil mediante procesos judiciales y solicitudes de
información accedieron a su contenido. Sin embargo no se tiene claro desde qué fecha
exactamente se utilizó la PSE a las empresas extractivas, ni tampoco se tiene certeza si en la
actualidad siguen vigentes algunos de estos convenios (Coodinadora Nacional de Derechos
Humanos, 2016; Ramos, 2013).

V.1. Convenio de prestación de servicios extraordinario policial celebrado entre la X-


DIRTEPOL Cusco y la empresa minera Xstrata S.A.
Este convenio fue suscrito el 16 de mayo de 2011 y tiene una vigencia de un año, sin embargo
fue renovado en dos oportunidades siendo que en la última renovación se precisó como plazo
vigente “hasta que se proceda con la suscripción de un nuevo convenio conforme disposición
del Ministerio del Interior”, por lo que no se tiene información oficial sobre su
vigencia.Además en su momento se advirtió que el primer convenio suscrito respecto de la
PSE entre las partes data del año 2000 (Ramos, 2013). El sustento jurídico para la suscripción

82
de este convenio se fundamenta especialmente en el numeral 1.2 del mismo, donde se observa
que para la institución policial esta modalidad de servicio es permitida por la CPE en los art.
166º y 171º, situación que no fue sustentada en ningún momento en el contenido de la Ley Nº
27238, Ley Orgánica de la PNP ni en el D.S. Nº 004-2009-IN que regula la PSE. Se ha
analizado en el punto 3.2. de este trabajo sobre la existencia de un razonamiento que permite
esta modalidad que podría ser considerada errónea.

V.1.1. Funciones que realiza la Policía Nacional del Perú

A diferencia del convenio de Yanacocha, éste precisa que el servicio que brindan los efectivos
policiales no sólo es de vigilancia y seguridad regular, sino además de fiscalización y control
de insumos químicos conforme al art 3º de la Ley Nº 29037 vigente en el momento de
suscripción del documento, siendo de competencia de la PNP.

Establece que el ámbito en el que se presta el servicio es la instalación minera, los proyectos
mineros de propiedad de la empresa como Antapacay y Coroccohuayco, los bienes de la
empresa como pueden ser los utilizados en los programas productivos que ejecuta e incluso el
local de la Fundación Tintaya.

De estos párrafos se puede observar la forma como los dos actores que suscriben el convenio
perciben la relación que durante años sostuvieron con la población aledaña a la empresa, y es

83
que hace referencia a la prevención de actos de sabotaje y de terroristas, cuando en la zona de
Espinar no existe -desde el retorno a la democracia en el Perú- grupos terroristas ni se han
presentado acciones terroristas en la zona, demostrando así el grado de percepción de
peligrosidad que el Estado le asigna a los conflictos sociales74.

Además se hace referencia a la prevención de la comisión de delitos o actos violentos, siendo


una expresión de esta medida el evitar personas extraña dentro de la empresa tanto en el
interior de la propiedad de la mina e incluso en zonas aledañas, inobservando claramente el
derecho de propiedad que las comunidades tienen, pues las zonas aledañas a las que hace
referencia la mina son territorios de comunidades campesinas que circundan a la instalación
minera y a sus demás proyectos.

También se observa la regulación que la empresa minera le impone a la policía para la PSE,
respondiendo a una lógica donde la actuación pública-policial se puede controlar o dirigir a
través de lineamientos privados como son las “normas de seguridad de Tintaya” que priorizan
los intereses de la empresa. El punto 5.1.6 último numeral refleja precisamente el espíritu de
los PV debido a que busca la intervención de la empresa en la actuación de terceros que le
brindan seguridad, entre ellos de la fuerza pública.

A diferencia del convenio de Yanacocha, éste no precisa la especialidad de 19 policías que se


destacan en la zona, sin embargo resulta extraña la presencia de personal de inteligencia,

74
Los rezagos terroristas en el Perú están focalizados en el valle del Huallaga y el valle de los rio
Apurímac, Ene y Mantaro (Policia Nacional del Perú, 2012) y con relación al grado de peligrosidad
que el Estado le asigna a los conflictos enfocado en la norma que regulan su tratamiento revisar el
apartado 3.2.2.1 del presente capitulo.
84
debido a que el D.S. Nº 004-209-IN precisa que la modalidad de PSE se enfocaba en
seguridad y vigilancia, sin indicar la forma como se brindará este servicio75.

Este párrafo del convenio advierte además que la PSE no sólo involucra de forma regular a 22
efectivos policiales que se destacan al campamento minero, sino también incluye en la PSE
como elementos de apoyo regular a la comisaria sectorial de Espinar que se ubica en la plaza
de Armas de Yauri-Espinar, y a la División policial de Canchis-Sicuani para que les brinden
apoyo, información y control, contando en general con una mayor cantidad de personal atento
a proteger un interés particular.

Esta situación antes descrita podría significar en la práctica que los efectivos policiales en
actividad asignados a ambas dependencias policiales, y como parte de sus funciones
cotidianas puedan estar alertas para prevenir la comisión de delitos o actos de violencia que
afectarían los intereses de la empresa minera Tintaya dentro de sus jurisdicciones territoriales.
En este contexto, la comisaria sectorial de Espinar es la que atiende en la actualidad las
denuncias, realiza operativos y registra incidentes de la población de Espinar en su conjunto;
situación similar ocurre en el caso de la División de policial de Canchis-Sicuani que se
encuentra a dos horas y media de la ciudad de Yauri-Espinar.

V.1.2. El régimen de prestación del servicio policial

75
Con relación a este punto se debe señalar que en mayo de 2017 diversas ONG a nivel nacional
denunciaron la detención que sufrió Jennifer Moore -quien es coordinadora del programa con América
Latina de MiningWatch Canadá- en la ciudad del Cusco por cuestionar las malas prácticas de la
empresa Hudbay, afectando en consecuencia el orden público, además denuncian que fue objeto de
seguimiento en los distritos de Chamaca, Velille y Santo Tomas desde su llegada, siendo personal
policial los que preguntaba por la detenida en los distintos lugares donde acudía y previo la detención
policial, asimismo advirtieron que la empresa Hudbay tiene un convenios de PSE con al X-
DIRTEPOL CUSCO; para más información ver:
http://www.muqui.org/comunicaciones/noticias/item/587-solicitan-orden-judicial-para-que-mininter-
no-transgreda-libertad-de-expresion-de-jennifer-moore.
85
Los criterios de selección de personal y las charlas de inducción que se regulan en este
apartado responden a los lineamientos de despliegue y conducta, así como de consultas y
asesorías relacionadas a las interacciones entre las compañías y la seguridad pública que
establece los PV, y precisamente son estos criterios los que podrían demostrar cierta la
influencia que en la práctica la empresa Xstrata puede tener respecto de las fuerzas policiales
para delimitar la actuación pública a la guías de conducta de negocios de la empresa.

A diferencia del convenio de Yanacocha, éste determina una organización dentro de la PSE
estableciendo una jerarquía institucional policial en la misma, y además describe otra
característica de las medidas de prevención de la PSE -aparte de “evitar” personas extrañas en
la empresa tanto en el interior de la propiedad de la mina e incluso en zonas aledañas- que es
la vigilancia a través de puestos fijos en sus diversos proyectos.

En el primer numeral se observa que la rotación de personal es quincenalmente, y que el Jefe


Operativo encargado del grupo de efectivos policiales destacado tiene la función de reportar la
prestación de servicios de seguridad policial no al Director la X-DIRTEPOL CUSCO

86
conforme se precisó en el punto 5.1.3. del convenio, sino a la empresa minera para que
verifique la prestación efectiva del servicio y en función a ello el pago respectivo.

Nótese además el grado de direccionamiento que la empresa puede tener en la ejecución de la


PSE, y es que el punto 5.1.15 precisa que el Jefe del Destacamento y el personal policial a su
cargo deben obedecer a las solicitudes que la empresa Tintaya realice sin poder negarse a
cumplir, esté relacionado o no con la función policial y su ejecución debe realizarse dentro del
área de la empresa o fuera de ella.

Este grado de influencia en la entidad policial le permite determinar parámetros de censura en


el accionar policial de forma autónoma y sin coordinación con la institución policial o el jefe
del destacamento, estando facultado a pedir el cambio del efectivo policial censurado, sin
necesidad de una intervención u opinión previa del Jefe de estamento a cargo, es decir la
continuación de un efectivo policial que brinda la PSE no depende únicamente de la
institución policial sino además de los criterios particulares de la empresa.

Con todos estos puntos se concluye que el convenio pude permitir que los efectivos policiales
destacados a la empresa no actúen de forma autónoma e independiente, debido a que no
responden únicamente a la institución policial sino que se podrían subordinarse al control, a
las órdenes y al monitoreo de sus actividades por parte de la empresa, quien incluso puede
condicionarlo con el pago, con su continuidad y con la censura que la empresa pueda
aplicarles independientemente de que se considere una falta o sanción a nivel policía.

Aquí se precisa que la logística que utiliza el personal policial para ejercer el uso de la fuerza
sea dotado por la institución policial y por el propio agente. Con relación al uso de arma de
propiedad privada del efectivo policial, se advierte que esta situación podría evitar el control
policial pues al no ser de propiedad de la empresa o de la institución policial no se registrarían
las características del arma, así como la cantidad de municiones e incluso en un escenario de
conflictos sociales no podría solicitarse un peritaje correspondiente por cuanto se desconoce si
el personal policial lo utilizó en ese escenario. No existe referencia alguna respecto de un
registro del armamento que utiliza el personal policial que es destacado a la empresa.

87
Las partes convienen que el uso de la fuerza se realizará en casos excepcionales y cuando esté
en riesgo inminente la vida de las personas, no estando el personal policía obligado a auxiliar
a la persona herida, conforme se observa en el punto 6.3.2.

En cumplimiento del criterio de consultas y asesoría de los PV la empresa obliga al personal


policial para que le informe sobre el incidente donde se utilizó la fuerza, las armas o que
implique la violación de derechos humanos, demostrándose nuevamente su influencia en el
monitoreo de la actuación de los efectivos policiales.

V.1.3. Sobre las obligaciones de la empresa


La empresa en el punto 5.2. del presente Convenio y en el marco de los PV se compromete a:

 Brindar el apoyo necesario a la PNP para la prestación de los servicios regulados en el


convenio, esto es alojamiento, alimentación, oficina para la atención policial debidamente
equipada (equipo de cómputo, impresora y material de oficina), así como con movilidad
para el traslado del personal
 Apoya las actividades académicas, de investigación o cualquiera destinada al bienestar y
desarrollo de la institución policial y que beneficien a la comunidad en general.
 En el punto 5.2.5. se precisa que la empresa no pagará la compensación económica de
forma total o parcialmente al personal que no cumpla con las obligaciones antes
señaladas.
 La empresa en la cláusula novena les brinda a los efectivos policiales destacados un
seguro complementario de trabajo de riesgo contra accidentes en caso de fallecimiento,
invalidez permanente, curación y sepelio.
 Establece como montos a pagar a los efectivos policiales destacados de forma directa y
personal que efectivamente hayan realizado la PSE la suma de 110 soles diarios al Oficial
Superior PNP y 100 soles diarios a los suboficiales PNP, asimismo se le abona a la

88
institución policial (esto es la X DIRTEPOL Cusco) la suma de 0.11% de la UIT por hora
de servicio.

V.1.4. Algunas observaciones al convenio


Este convenio no hace referencia a la conformación de una comisaria en el interior del
campamento minero76, sin embargo se ha demostrado la existencia de ésta. Además -a
diferencia del convenio de Yanacocha- establece una jerarquía en el personal policial y señala
criterios para la asignación del personal a sus instalaciones, no explicita la actuación de la
empresa minera en situaciones donde se enfrentaría a conflictos sociales en fase de
crecimiento o crisis, no demuestra tampoco un interés de coordinar con niveles superiores de
la institución policial para la formación del personal en temas de derechos humanos y de
seguridad.

Asimismo, pese a no existir una cláusula de confidencialidad sobre el documento, la PNP


entregó esta información a las organizaciones sociales en cumplimiento de una orden judicial
y no de forma voluntaria.(Coodinadora Nacional de Derechos Humanos, 2016).

V.2. Convenio de prestación de servicio extraordinario policial entre la XIV-Dirección


Territorial de la Policía- Cajamarca y Minera Yanacocha S.R.L.

Este convenio estuvo vigente desde el 31 de marzo del 2011 hasta el 31 de diciembre de 2012
sin tener información clara sobre posibles adendas de ampliación. Además de acuerdo al
informe denominado “Revisión integral de las políticas de Minera Yanacocha a la luz de los
Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos”, se tiene que existieron
convenios suscritos entre las partes desde el año 2009 (Costa, 2009) y conforme a la
Resolución Ministerial Nº 1003-2017-IN del 09 de octubre de 2017, y que en la actualidad
viene rigiendo otro convenio con esta empresa minera. (Ministerio del Interior del Gobierno
Peruano, 2018)

76
Las comisarias en algunos espacios geográficos son considerados como el único rostro del Estado
debido a que son un espacio de interacción entre la población con el Estado y donde confluye las
distintas divisiones de la PNP para el cumplimiento de las funciones policiales. Tiene en su interior
una estructura orgánica y de acuerdo a la DP su función primordial es el satisfacer las necesidades de
seguridad del ciudadano (Defensoría del Pueblo del Perú, 2009)
89
En el mismo tenor que el convenio de Espinar, la XIV Dirección Territorial de la Policía de
Cajamarca consideró que los arts. 166º y 171º de la CPE amparaban la suscripción de este
convenio para brindar la prestación de servicio extraordinario policial de seguridad y
vigilancia a la empresa minera Yanacocha, así como a los proyectos que tiene, sus bienes y
personal. Además de su contenido se observa que esta medida se asumió con la intención de
contribuir a la seguridad de la ciudad de Cajamarca y de otras localidades de su zona de
influencia. Sin embargo al momento de analizar las cláusulas no se observa un apoyo especial
hacia la población aledaña a la empresa, ni establece canales de interacción entre la PNP, la
empresa, las autoridades regionales o locales y las comunidades, no existiendo en
consecuencia dicha finalidad.

V.2.1. Funciones que realiza la Policía Nacional del Perú

Como señala Ruiz Molleda y Másquez este párrafo precisa que el convenio tuvo por finalidad
el garantizar el funcionamiento normal de las actividades de la empresa minera -sin hacer
referencia alguna a la seguridad ciudadana-, y destacar personal policial especializado en
control de multitudes precisamente para reprimir las protestas sociales (Ruiz Molleda &
Másquez Salvador). Si bien este trabajo no busca abordar el tema de la represión policial, se

90
debe tener en cuenta que la participación de la DIROES en estos escenarios, conforme lo ha
establecido la DP, tuvo que ser excepcional y sólo cuando la situación de conflicto sobrepase
la capacidad de respuesta de la USE, debido a que su formación está enfocada
primordialmente en la lucha antiterrorista (Defensoría del Pueblo del Perú, 2012).Sin
embargo, este convenio desconoció esta situación como se observa del Informe Nº 02-2013-
DIROES-PNP/EM-UNIPEP, y permitió la participación de sus agentes incluso en acciones
preventivas como el patrullaje y la seguridad de las instalaciones en puestos fijos internos y
externos, llegando a destacar aproximadamente 51 efectivos y considerando a esta base
policial como base contraterroristas (IDEHPUCP , 2013).

En consecuencia se observa la política que desde la PNP y la empresa se imprimió en este


escenario, y es que no sólo consideró a las personas del sector que alteraron las actividades de
esta primera –independientemente que ejerzan su derecho o no- como “personas al margen de
la ley”, sino que además pudieron asignar a la zona como un escenario posible de accionar
terrorista y asumir medidas de prevención, detección y neutralización bajo el mismo enfoque
–de posible lucha antiterrorista-, debido a la categoría que se asignó a la base policial,
incumpliendo así el punto 3 del despliegue y conducta del criterio de interacción entre las
compañías y la seguridad pública de los PV.

En el punto 4.1.1. del Convenio se precisó que los agentes policiales estaban a cargo del
planeamiento de la PSE, sin embargo del informe denominado “Revisión integral de las
políticas de Minera Yanacocha a la luz de los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos
Humanos”, se advirtió que el equipo de seguridad de la empresa minera era quienes en la
práctica dirigían, integraban y conducían el accionar de los efectivos policiales y de los
terceros que prestaban seguridad privada a la empresa (Costa, 2009), desvirtuando en
consecuencia lo establecido en este numeral y demostrando un posible direccionamiento de la
actuación policial en función de las necesidades de la empresa.

91
Además, cuando indica que se podían realizar los patrullajes en la zona de influencia de la
minera lo que se demuestra en la realidad es la incursión –conforme se indica en el convenio,
que pudo existir en las propiedades de las comunidades campesinas y caseríos aledaños a las
actividades de la empresa.

Se advierte también que la policía en realidad, bajo la PSE, no cumplió únicamente una
función de prevención del delito ni una función de restablecimiento de orden interno, sino que
se extendió su potestad de poder intervenir en situaciones ajenas a estos criterios,
otorgándoles un amplio poder de discreción para determinar cuándo una situación político
social –como una reunión comunal o ronderil por ejemplo-, podría previsiblemente afectar a
la empresa y en consecuencia intervenir para “prevenir, detectar y neutralizar” los posibles
riesgos que afecten a la misma.

De esta cláusula se advirtió el posible rol de fiscalización que la empresa tuvo al momento de
evaluar la calidad de la PSE que ofrece la PNP, y reconocer en consecuencia el grado de
influencia que pudo ejercer respecto de la actuación de un tercero vinculado a ella.

Este punto del convenio confirma lo indicado anteriormente, y es que la empresa minera tuvo
la posibilidad de direccionar el servicio policial, es así que podía determinar en qué zonas de
su propiedad o del área de influencia necesitaba el servicio de seguridad de la PNP. Incluso en

92
el último párrafo se señaló que la empresa, previa coordinación, podía solicitar a los efectivos
policiales destacados que le brindaran otro tipo de servicios diferentes al de seguridad y
vigilancia de sus instalaciones, existiendo en la vigencia del convenio la posibilidad entonces
de que el personal policial que brindaba la PSE a la empresa minera hubiera participado en
procesos de desalojos -como desde la población civil se denuncia-, siendo un caso de
trascendencia internacional el de Máxima Acuña77.

En este párrafo Ruiz Molleda y Másquez consideran que el Estado dispuso el uso de
infraestructura policial como son las comisarias móviles en favor de intereses particulares
(Ruiz Molleda & Másquez Salvador). Esta situación por ejemplo no se observó en el
convenio de Espinar donde se instaló una comisaria en un espacio físico de la empresa.

V.2.2. El régimen de prestación del servicio policial

El convenio precisó que los efectivos policiales destacados a la empresa minera Yanacocha
SRL fueran personal que se encontraba de vacaciones o franco, a diferencia de lo establecido
en el D.S. N° 004-2009-IN, sólo cuando la situación rebase la capacidad del personal –como
suele ocurrir en los casos de los conflictos socio-ambientales-, y se entiende que pudieron ser
destacados efectivos policiales en servicio. Este escenario para Ruiz Molleda y Másquez
significó una clara afectación al servicio policial al subordinar la demanda de la ciudadanía de
efectivos policiales frente a la necesidades de la empresa (Ruiz Molleda & Másquez
Salvador).

77
Para mayor referencia ver: http://dhsf-cusco.blogspot.com.ar/2016/02/nuevo-atentado-minera-
yanacocha-deja.html,http://www.grufides.org/content/denuncian-nuevas-amenazas-y-atentados-
contra-familia-de-m-xima-acu y https://www.youtube.com/watch?v=u2a8Kb8Lv9M.
93
Asimismo, para Ruiz Molleda y Másquez estos párrafos demostraron una forma de
cooptación y limitación de la capacidad de desplazamiento del personal policial, impidiendo
el acceso de la población al efectivo policial cuando necesitaban de sus servicios debido a que
su función –conforme se detalló en el convenio- se enmarcó en responder a intereses privados
(Ruiz Molleda & Másquez Salvador). Considero que en este trabajo si bien no se puede dar
una afirmación como la antes indicada, resulta necesario advertir que en efecto el convenio
podía permitir la limitación de la movilidad del personal policial al señalar que debían
permanecer en las instalaciones de la empresa las 24 horas del día, independientemente que se
encuentren fuera de su horario de servicio.

V.2.3. Situaciones en las que la empresa puede solicitar un incremento de personal


policial al regularmente asignado

Estas medidas plasmadas –señala Ruiz Molleda y Másquez- amplió la facultad discrecional de
la empresa debido a que podía solicitar un incremento en la cantidad de personal policial, y no
existían criterios a utilizar para hacer esta solicitud, permitiendo que se descuide en
consecuencia la seguridad ciudadana de Celendín, Cajamarca e incluso de otras regiones

94
cercanas de donde se trasladó personal policial para que participe en la PSE en favor de la
empresa (Ruiz Molleda & Másquez Salvador). Sin estar de acuerdo con la última conclusión
a la que hacen referencia los autores –esto es a la afectación de la seguridad ciudadana de
otros espacios debido a que no demuestran datos que corrobore lo señalado-, considero que es
necesario observar que no fue la institución de PSE la que evaluaba el incremento del
personal, sino era la empresa –de forma autónoma- quien podía decidir la cantidad de
personal policial que incrementarían para su protección, demostrándose así una puerta que
pudo permitir la intervención en la PSE y que pudo plasmarse en un grado de relación o
conexión con el funcionario policial de más alto nivel -territorialmente hablando-. Estos
numerales además responden al criterio de interacciones entre las compañías y la seguridad
pública, pues le reconoce que las empresas pueden aportar a los costos que los Estados
incurren al momento de brindarles protección.

Del numeral 10.4 se desprende que la PNP y la empresa marcaron una diferencia respecto de
la función policial y la PSE. Desde mi perspectiva esta diferencia se pudo aplicar de forma
clara en situaciones donde los efectivos policiales que son destacados al campamento minero
intervinieron en situaciones donde la empresa no era parte –por ejemplo un conflicto entre
particulares- recibiendo en consecuencia como únicos beneficios la póliza de seguro y la
atención médica, más no el monto que se le asignaba al agente por la PSE entre otros
beneficios.

La descripción de este párrafo representa desde mi perspectiva la duda que se tuvo con
relación a esta modalidad de servicio, pues en situaciones donde se presentaron conflictos
socio-ambientales relacionados con la actividad minera no se conocía con certeza si la PNP
estaba ejerciendo su función policial de restablecer el orden interno y proteger los derechos
humanos de todas las partes, o en el marco de los convenios para la PSE –en los que está

95
regulada esta situación-, los agentes policiales están utilizando sus facultades para proteger a
la empresa.

A lo antes indicado se suma que la cláusula 4.1.14 advirtió de forma textual una
subordinación del interés privado frente al público, debido a que exigió que los agentes
policiales garanticen primero la seguridad de la empresa para que luego puedan cumplir con
su función policial y en la práctica –como se podrá demostrar en el apartado 6.1.-, existieron
casos de conflictos sociales donde se pudo advertir que la actuación policial priorizó proteger
el interés particular o en su defecto provocó la vulneración de derechos de las “personas al
margen de la ley”, e incluso se observó la participación de la empresa en estos hechos ya sea
esta de forma activa u omisiva.

V.2.4. Sobre las obligaciones de la empresa


La cláusula 4.2 del convenio detalla las obligaciones asumidas por la empresa y de su
contenido se observa el cumplimiento del criterio de interacción entre las compañías y la
seguridad pública de los PV, y estos compromisos asumidos fueron:

 La empresa se comprometió a brindar una compensación económica a favor de los


efectivos policiales por la suma de 38 soles diarios a cada oficial, y de 18 soles diarios
para cada sub oficial, y servicios por la suma de 78 soles en lugares sin facilidades de
logística. Asimismo abonaba a la XIV DIRTEPOL Cajamarca el 0.11% de la Unidad
Impositiva Tributaria-UIT por hora de prestación efectiva de servicios, conforme lo
regula D. S. Nº 004-2009-IN.
 Ofreció una póliza de seguro a favor de los efectivos policiales que son destacados
para la seguridad de la empresa. Esta póliza cubría casos de fallecimiento, invalidez
permanente, curaciones por lesiones leves, graves, sepelio y traslado para la atención
médica.
 Cubrió los servicios de alojamiento, alimentación, traslado y otros equipos para el
ejercicio adecuado del servicio de seguridad.
 Además se comprometió a reforzar la capacitación al personal policial en temas de
derechos humanos y seguridad, previa coordinación con la Policía Nacional y asumió
todos los gastos que implica la intervención de otras unidades especiales.
 Cubrió los gastos de mantenimiento y de reparación del armamento, accesorios y/o
reposición del uniforme como consecuencia del servicio de seguridad policial.
96
 Compró los pasajes al Director de la XIV DIRTEPOL Cajamarca cuando viajaba a la
ciudad de Lima para exponer ante el Comando Institucional la situación sociológica de
la empresa minera.

Con relación a este último punto, se debe precisar que este compromiso responde a la
Directiva Nº 007-2006-IN-0305 que señala que el Director territorial es un actor legitimado
para solicitar la renovación o suscripción de un convenio con una entidad privada, debiendo
exponer entre las diversas razones como el convenio aporta en los objetivos institucionales en
el mediano y corto plazo.

Es así que desde mi posición la suscripción del convenio es un factor que influye en la falta de
independencia en la actuación policial.

V.2.5. Algunas observaciones al convenio


A diferencia del convenio de Xstrata este dio mayor énfasis a los posibles escenarios de
conflictos y detalló las facultades que la empresa podía tener en esa situación. Se enfocó más
en la capacitación del personal y en el apoyo a la institución policial, demostrando un posible
interés en insertarse en niveles superiores para coordinar la formación del personal policial en
temas de derechos humanos y de seguridad.

Asimismo el convenio estableció una cláusula de confidencialidad incumpliendo así el tercer


punto de los arreglos relativos a la seguridad, con relación al criterio de interacciones entre las
compañías y la seguridad pública de los PV.

V.3. Modelo de convenio que se va a suscribir entre las empresas extractivas y la Policía
Nacional del Perú

Este es un modelo estándar de un convenio (en adelante el convenio) que se va utilizar para
las empresas vinculadas a la explotación y transporte de recursos naturales. Tiene por objetivo
incrementar los servicios policiales en la zona de influencia de las empresas y al mismo
tiempo brindar la PSE para preservar el orden interno, orden público y seguridad ciudadana.
Es así que -al igual que el convenio de Yanacocha- esta norma hace una diferencia entre el
servicio policial y el servicio policial extraordinario-PSE, además tiene como debilidades
estructurales el no precisar cómo va a seleccionar las unidades policiales a intervenir en estas

97
zonas, y tampoco articula espacios de comunicación con las autoridades regionales, locales o
comunales y las organizaciones sociales que brindan seguridad en las zonas (rondas
campesinas, ejércitos comunales o comités de autodefensa), para que efectivamente la medida
responda a las demandas de la ciudadanía que se impacta78.

Sin perjuicio de las deficiencias antes indicadas, considero que las siguientes cláusulas
pueden presentar el panorama que desde el año 2017 hasta su vigencia se va presentar con
relación a este tema.

V.3.1. Las obligaciones de las empresas


La cláusula 3.1.5 indica que la empresa debe cooperar con la PNP para el mantenimiento del
orden en su área de influencia, sin embargo no precisa si la zona de influencia 79 es
determinada por el EIA80 de la empresa o de propia voluntad va a decidir la beneficiada hasta
dónde se extiende su zona de influencia –esto debido a que en el caso de Xstrata la PSE se
extendía hasta otra provincia que no abarca su EIA-. Además bajo el supuesto de promover
una mayor seguridad a través de un incremento en la presencia policial no se debería limitar la
actividad policial a un espacio geográfico de la empresa, sino que debería fortalecer su
presencia policial en las zonas distritales y provinciales donde se presenten más incidencias
delictuales y se cuenten con poco personal policial81.

78
Los cuestionamientos jurídicos con relación a esta medida fueron desarrollados con mayor precisión
en el apartado 3.2.1.2 de la presente tesis.
79
El área o zona de influencia de acuerdo al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental –
OEFA es el espacio geográfico que potencialmente pueden producirse impactos ambientales
ocasionados por el desarrollo de actividades económicas o proyectos (Organismo de Evaluación y
Fiscalización Ambiental de Perú).
80
El estudio de impacto ambiental-EIA es una instrumento de gestión ambiental para proyectos cuyas
características, envergadura y/o localización pueden producir impactos ambientales significativos
cuantitativa y cuantitativamente (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental del Perú,
2016).
81
En el caso de Cusco se tiene que la Provincia con mayor incidencia delictiva es la de Cusco,
encontrándose Espinar en el puesto 9 de 13 provincias, con relación al delito con mayor incidencia a
nivel regional son los delitos contra el patrimonio (CORESEC Cusco, 2018). La Provincia de Espinar
tiene como capital el Distrito de Yauri que tiene como principal problema la violencia familiar
(CODISEC Espinar, 2017). En el caso de la región de Cajamarca se tiene que la Provincia de
Cajamarca tiene como principal incidencia delictiva el delito contra el patrimonio en los Distritos de
Cajamarca y Baños del Inca, siendo el distrito de La Encañada quinto con mayor incidencia de 10
distritos. En el caso de la Provincia de Celendín la mayor incidencia delictiva en Huasrmin y
Sorochuco son los delitos contra el patrimonio que se expresa en los asaltos y el abigeato
respectivamente (CORESEC Cajamarca, 2017).
98
Asimismo, en la cláusula 3.1.8. se detalla que la empresa es la encargada de reportar las
quejas a la institución policial respecto de la labor del personal destacado para su seguridad,
omitiendo señalar el mecanismo que podrían utilizar las instituciones gubernamentales y la
población que se desenvuelven en la zona de influencia para hacer sus reclamos frente al
servicio policial.

A diferencia de los convenios evaluados, este modelo no hace referencia expresa a espacios
de capacitación que fomente la empresa para compartir sus políticas institucionales en temas
de conducta ética, seguridad y medio ambiente a los efectivos policiales (clausula 3.1.7).Sin
embargo, si precisa que debe comunicar a la PNP esta información, cumpliendo así con el
punto 2 de los arreglos relativos a la seguridad del criterio de interacciones entre las
compañías y la seguridad pública de los PV.

El convenio reconoce que existe coordinación de acciones conjuntas entre los agentes
policiales que están de servicio policial y los de PSE –por ejemplo al momento de abordar los
conflictos sociales-, por lo precisa que la empresa debe contratar para ambos tipos de agentes
policiales el seguro de muerte, invalidez, lesiones y atención de emergencia, así como facilitar
el apoyo logístico para afrontar este tipo de escenarios (clausula 3.1.2 y 3.1.4).

Estas cláusulas -a diferencia de los dos convenios antes analizados- brindan mayores luces
con relación a los beneficios con los que goza el personal policial que no fue destacado de
forma regular a la empresa, pero además advierte que la participación de la PNP en escenarios
de conflictos socio-ambientales responde en el marco del convenio suscrito entre la
institución policial y la empresa.

Finalmente la cláusula 3.1.9. establece que la empresa no tiene poder de dirección sobre el
personal de la PNP, sin embargo como ya se ha indicado anteriormente esta cláusula fue
también incorporada en los dos convenios anteriores82.

V.3.2. Funciones que realiza la Policía Nacional del Perú


En la cláusula 3.2.1. la PNP se compromete a través del convenio a incrementar el servicio
policial en la zona de influencia de la empresa con la finalidad de preservar o restaurar el

82
Estos reconocimientos se pueden observar en la cláusula 6.2 y 10 del Convenio suscrito entre la
empresa Tintaya y la PNP y en la cláusula 9.1 y 10 del convenio suscrito por la empresa Yanacocha
SRL y la PNP.
99
orden interno o el orden público. Considero que esta cláusula se debe analizar en
concordancia con el Decreto Legislativo N° 1267, que mantiene la figura de los frentes
policiales83 como una organización excepcional y temporal dependiente en la actualidad de
las Macro Regiones Policiales, y que en el año 2013 se crearon para que exista mayor
presencia policial que le haga frente a los conflictos sociales conforme se tiene de la
declaración del ex Ministro del Interior Wilfredo Pedraza, llegando a instalarse frentes
policiales en las zonas de Sicuani-Cusco y Cajamarca (IDEHPUCP , 2013; Hiruelas, 2016).

Asimismo no se puede omitir que desde agosto del 2017 hasta la actualidad84 de forma
gradual se declaró el estado de emergencia preventivo en el corredor minero Sur Andino 85,
extendiéndose hasta abarcar una longitud de 500 km86 y permitiendo la intervención de las
fuerzas armadas en la zona. Esta medida suspendió los derechos constitucionales relativos a la
libertad, seguridad personal, inviolabilidad de domicilio, libertad de reunión y de transito de
aproximadamente ciento cuenta mil habitantes (OCM, 2018; CooperAcción, 2018),
demostrándose así una características de un área de sacrifico desarrollado por Svampa y
Viale; y es que la relativizacion de los derechos fundamentales se esta manifestado no sólo
con la continuación de la prestación de los serrvicios extraordinarios policiales sino con la
conformación de estos frente policiales, la declaracion de estados de emergencia preventivos,

83
Esta estructura policial fue insertada por el Decreto Legislativo Nº 1148, Ley de la Policía Nacional
del Perú vigente desde el 11 de diciembre de 2012, en su art. 14º, luego fue derogada el 18 diciembre
2016 por el Decreto Legislativo N° 1267 que regula esta estructura en su art. 24º. Esta modalidad que
el Gobierno de Ollanta Humala inserta tenía por objetivo el retirar al personal policial de las
instalaciones de la empresa y mantener la seguridad de ésta desde las comisarías de las zonas y los
frentes policiales, generando al mismo tiempo un mayor acercamiento a la población (IDEHPUCP ,
2013).
84
Si bien esta arista del problema tampoco será abordado en el presente trabajo, resulta necesario
visualizarlo para futuras investigaciones y precisar que esta medida en la actualidad está siendo
analizada por el Tribunal Constitucional del Perú (SERVINDI, 2018)
85
No existe una definición clara de que es un corredor minero, pero la categoría de corredor minero
del Sur Andino se construye en refiere a las zonas que serán impactadas por el minero ducto que
articula los proyectos de las Bambas y Xstrata Tintaya y cuyo recorrido atraviesa tres provincias y 2
regiones (Mesa Técnica Ambiental del corredor minero Sur Andino COREMI Red Muqui Sur, 2013).
86
El Decreto Supremo 006-2018-PCM declaro en estado de emergencia preventivo el corredor vial
Apurímac – Cusco – Arequipa con una longitud de casi 500 kms, esta vía une las operaciones mineras
de Constancia y Antapaccay de Cusco y las Bambas de Apurímac con el ferrocarril que lleva al puerto
de Matarani ubicado en Arequipa. Frente a esta situación la Mancomunidad Regional de la Macro
Región Sur que está integrada por los Gobiernos Regionales de Arequipa, Apurímac, Cusco, Madre de
Dios, Moquegua, Puno y Tacna aprobó una moción en el que piden al Gobierno Nacional levantar el
estado de emergencia y retomar el diálogo social para la solución de las demandas de los ciudadanos.
http://cooperaccion.org.pe/wp-content/uploads/2018/03/Boletin-Actualidad-Minera-del-Per%C3%BA-
Marzo-2018.pdf
100
consolidando así una relativización de los derechos fundamentales y la consilidación de una
escenario que permita el desarrollo del modelo extractivo.

En la cláusula 3.2.6. se advierte que parte de las acciones del servicio extraordinario policial
es el patrullaje en las zonas de influencia para mantener el orden público en beneficio de la
empresa y la población. En este extremo considero que aún se mantienen muchas dudas -al
igual que en los convenios antes analizados- sobre la forma como se ejecuta la PSE. Sin
perjuicio de ello considero que esta modalidad podría omitir la seguridad de las instalaciones
en puestos fijos internos que en un momento indicó la DIROES, que ejecutaba y mantendría
el patrullaje y la seguridad en los puntos fijos externos de las instalaciones (IDEHPUCP ,
2013).

La cláusula 4.4 del convenio hace referencia a la neutralidad que debe existir en el personal
policial con relación a su intervención en situaciones de conflictos sociales entre la empresa y
la población. Sin embargo como se expuso en el apartado 3.2.1.2. del presente trabajo, esta
modalidad –regulada desde el año 2009- no se encuentra legitimada socialmente debido a que
diversos actores sociales perciben a la PNP cercana a la empresa minera y como se podrá
apreciar en el apartado 5.5 del presente trabajo esta modalidad en la práctica ha contribuido a
generar situaciones de posibles vulneraciones a derechos humanos, conductas policiales
donde se demuestra ausencia en la independencia en su actuación y la participación en estos
hechos –de forma comisiva u omisiva- de la empresa.

En la cláusula 4.5 dispone que el personal policial no pernoctará en las instalaciones de la


empresa, salvo que no se cuente con la infraestructura adecuada para albergarlos en las
instalaciones policiales, por lo que la empresa podrá brindarles un espacio dentro de sus
instalaciones. Este supuesto en consecuencia mantiene la situación que en la actualidad
enfrenta el personal policial destacado para la PSE, debido a que la misma entidad policial
reconoció en la exposición de motivos del D.S. Nº 003-2017-IN que mantiene esta modalidad
de PSE debido a que carece de recursos económicos, y ésta le permite obtener un ingreso
adicional al asignado anualmente por el Congreso.

La cláusula 5.2. señala que la PSE se continuará brindando con el uniforme de la PNP, sin
embargo con relación a las armas que se utilizarán para este servicio no precisa si serán
únicamente las asignada por la institución policial, o además podrán portar armas personales
(esto en relación al convenio de Tintaya donde se reguló que la PSE debía brindarse también
con el arma de uso personal).

101
Con relación a las normas a observar en el cumplimiento de la función policial, la cláusula
4.6. precisa que el personal policial esté en la obligación de acatar las normas o los
lineamiento de la empresa, y a diferencia de los convenios anteriores se precisa que ese
cumplimiento se realizará siempre que resulte pertinente.

Finalmente con relación a la información pública de los convenios, la cláusula 6 indica que su
contenido tiene el carácter de público; sin embargo se observa que en la práctica el Ministerio
del Interior está incumpliendo con la publicación del contenido de los convenios pues
mediante R.M Nº 1003-2017-IN del 9 de octubre de 2017, se aprobó el nuevo convenio entre
la PNP y la empresa Yanacocha SRL, pero hasta la fecha la sociedad civil no puede acceder a
su contenido (Ministerio del Interior del Gobierno Peruano, 2018).

V.4. Efectos que producen los convenios analizados


Del contenido de los dos primeros convenios se pudo observar la connotación despectiva que
se imprimió al momento de referirse a las personas o acciones que irrumpen sus actividades –
independientemente de si se realizaron en el ejercicio de un derecho-, y es que en el caso del
convenio de Yanacocha las denominó “personas al margen de la ley” e instaló una base
antiterrorista, mientras que el convenio de Xstrata califica las conductas como “la posibilidad
de comisión de actos terroristas”, demostrándose la percepción que los actores tienen con
relación a los conflictos sociales que enfrentan, y abriendo la posibilidad de que puedan
justificar una política de represión en estos dos escenarios antes descritos.

Asimismo se aprecia que las empresas en los tres convenios tienen la facultad de delimitar la
actuación del personal policial conforme a sus lineamientos o normativas privadas –aunque
con menor medida en el caso del tercer convenio- y de supervisar la prestación del servicio
que reciben. En el caso de los dos primeros convenios se observa además la facultad de
ordenar intervenciones policiales en zona incluso fuera de su propiedad, y en algunos casos
excepcionales la potestad de poder censurar al personal policial y solicitar su cambio
conforme a su interés. Asimismo se observa en los tres casos el rol de mantenimiento de la
presencia policial que realizan en un espacio geográfico determinado.

Estas características antes descritas demuestran en realidad la renuncia de ciertas facultades


de direccionamiento y/o sostenibilidad del monopolio de la fuerza que hace el Estado en favor
de un privado en temas relacionados al orden interno, conflictos sociales y la defensa de
intereses particulares, siendo un rasgo del proceso de desterritorialización que sostiene

102
Acosta, esto se debe a que no solo renuncia a la atención o canalización de las demandas
ciudadanas a través de la institución estatal, sino que además a través de la PSE el Estado
decide también renunciar a ciertas obligaciones en materia de orden interno para compartir
poder con un privado en beneficio de este último –y como se va observar en el punto 5.5.- en
perjuicio de la población.

Los tres convenios apuntan como primera medida a la prevención de actos ilícitos que afecten
principalmente el normal desarrollo de las actividades empresariales, sin embargo no se
precisa cómo se va realizar este servicio policial extraordinario, utilizando en algunos casos
términos muy ambiguos como “prevenir, detectar y neutralizar”, permitiéndoles un amplio
margen de discrecionalidad en la ejecución de las acciones policiales sin control alguno por el
carácter secreto de su accionar. A ello se suma el desconocimiento que esta medida adopta
con relación a otros actores sociales que ejercen las misma facultades en la misma
jurisdicción geográfica, como son los gobierno regionales, locales y organizaciones sociales
con facultades constitucionalmente reconocidas, y la imposibilidad de estos últimos de
fiscalizar esta modalidad de PSE policiales, permitiendo el posicionamiento mayor de un
privado frente a las demás formas de representación social en los espacios extractivos
analizados.

Asimismo, en los tres casos la PSE permiten que se extienda la protección del interés privado
por fuera del área de sus operaciones, generando con ello una irrupción en los espacios
sociales de las poblaciones aledañas y contribuyen en ahondar la percepción de una posible
alianza entre el Estado y la empresa, que se manifiesta en la visión de una falta de
independencia en el accionar policial, el sentimiento de un amedrentamiento en su quehacer
cotidiano y el desconocimiento de su legitimidad como autoridad encargado de hacer cumplir
la ley.

Sumado a ello se observa que en los tres convenios analizados no sólo se involucra al
personal policial que es destacado de forma regular, sino que puede abarcar a todos los
efectivos policiales de la Dirección Territorial donde se encuentra ubicada la empresa, así
como otras direcciones territoriales que delimitan con ella e incluso a Unidades
Especializadas que dependen de otra Direcciones, percibiendo entonces cómo el interés
particular puede penetrar diversos niveles de la institución policial, aperturando un espacio de
posible influencia privada en la prestación pública de un servicio estatal como es la defensa
interna del Estado.

103
Ahora bien, el último modelo del convenio aprobado en el año 2017 utiliza sin duda un
lenguaje más moderado con relación al direccionamiento que puede ejercer la empresa en la
función policial respecto de los anteriores convenios. Sin embargo esta situación no puede
descartar la posibilidad de que en los escenarios de conflictos sociales se continúe
presentando un falta de independencia en la actuación policial, así como el control de ambos
actores en el restablecimiento del orden interno y de la realización de diligencias para iniciar
las investigaciones penales como se ha expuesto por ejemplo en el apartado 5.5 del presente
trabajo. Más aún cuando desde el sector empresarial se continúa emitiendo declaraciones que
no aportan a una política de transformación del conflictos, sino de deslegitimación como se
advirtió en la declaración del Gerente de relaciones sociales del proyecto Tía María 87 que
pertenece a la empresa minera Southern Perú, donde en un evento del Instituto de Ingenieros
de Minas dejó entrever que la población que se resiste al proyecto tiene un “gen terrorista”
debido a que la zona es cuna de Abimael Guzmán88 (La República, 2018).

Como se podrá notar en este apartado, no se está afirmando que la PSE per se vulnera
derechos humanos de terceros ajenos a la relación contractual, sino que se está exponiendo el
grado de influencia que las empresas extractivas tienen a través de esta modalidad y la
posibilidad de que el efectivo policial parcialice su accionar –con mayor o menor grado
conforme a cada regulación de los convenios-, al momento de prestar este servicios en favor
de la empresa o en agravio de la población aledaña, y en consecuencia las responsabilidades
que ambos actores deberían asumir cuando en la práctica se observe una vulneración real de
derechos humanos en el marco de estos acuerdos.

V.5. Manifestaciones de las actuaciones de la empresa extractiva y la Policía Nacional


del Perú en escenarios de conflictos sociales en el marco de los convenios

87
El proyecto de Tía Maria es un proyecto minero de explotación de cobre de propiedad de la empresa
Souther de capital mexicano, se encuentra ubicado en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay, de
la Región de Arequipa-Perú. En febrero de 2018 la empresa anunció que conseguiría la licencia de
construcción para el poryetco, motivo por el que los pobladores de Cocachacra iniciaron un paro, para
mayor información visitar https://www.ocmal.org/tia-maria-sigue-sin-licencia-social-pese-a-campana-
de-la-southern/ (recuperado 3 de julio de 2018).
88
Abimael Guzmán Reynoso es el líder del grupo terrorista Sendero Luminoso que fue responsable
del 54% de las víctimas reportadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación durante el conflicto
armado interno, para mayor información ver: file:///D:/maestria%20argentina/tesis/cajamarca/hatun-
willakuy-cvr-espanol.pdf (recuperado 03 julio de 2018).
104
Este apartado busca evidenciar la conducta que asumió el personal policial y la empresa en
escenarios de conflictos sociales donde se produjeron vulneraciones a los derechos humanos
en el marco de los convenios analizados, y cómo la inserción de este documento en los
procesos judiciales permitió que los juzgados puedan -con mayor criterio- hacer énfasis en la
forma de actuación del personal policial y la empresa, evidenciando indicios de una actuación
parcializada del servicio policial y una posible responsabilidad civil de esta última.

El análisis se realiza sobre la base de dos casos en concreto, el primero es el caso de Espinar
donde se pone un énfasis en la actuación del personal policial, y el segundo es el caso de
Cajamarca donde liminarmente se ensaya una posible responsabilidad de la empresa. La
intención de evidenciar la conducta que asumió el personal policial y la empresa en estos dos
casos, no significa que se pueda generalizar para otros casos similares pero tampoco se
descarta que pueda ser así.

V.5.1. Los procesos judiciales respecto del conflicto en Espinar


Frente a los hechos descritos en el apartado 2.2.2. de este trabajo, las organizaciones sociales
decidieron el 30 de mayo de 2012 interponer una demanda de Habeas Corpus en la ciudad de
Cusco contra la fiscal Carmen Rosas Salas Achircana y el Capitán PNP Cesar Valiente
Aspiros, por la vulneración del derecho a la libertad personal a favor de Jaime Borda Pari,
Romualdo Teófilo Ttito Pinto y Sergio Huamaní Hilario.

El Juez del Cuarto Juzgado de Investigación Preparatoria de Cusco al tomar conocimiento de


la situación, emitió ese mismo día la sentencia de habeas corpus89 declarando fundada la
demanda, pues se acreditó la privación de la libertad de los beneficiarios más allá del plazo
estrictamente necesario e incluso del preestablecido constitucionalmente. Además, ordenó
además a los demandados no volver a incurrir en acciones u omisiones similares a las que
motivaron la interposición de la demanda. De los hechos que detalla la sentencia de Habeas
Corpus se tiene que, una vez que fueron detenidos y conducidos a la comisaría de Tintaya el
día 28 de mayo a horas 9 pm, Jaime Borda Pari, Romualdo Teófilo Ttito Pinto y Sergio

89
Cabe precisar que la sentencia antes indicada fue materia de apelación en segunda instancia ante la
Primera Sala Penal de Apelaciones de Cusco, quien mediante Resolución Nº 04 del 03 de julio de
2012 ordenó revocar la sentencia del a quo y reformándolo declaró improcedente el pedido de los
demandantes. También fue objeto de recurso de agravio constitucional ante el Tribunal Constitucional,
quien en fecha 10 de octubre de 2012 emitió la resolución declarando también improcedente la
demanda. Con relación a este caso debo precisar que la discusión en segunda instancias y en el TC
estuvo relacionado con la naturaleza del habeas corpus y no con los hechos descritos en el caso.
105
Huamaní Hilario fueron notificados con la constancia de su detención al día 29 de mayo entre
las 5 y 8 am, realizándose esta actuación en el interior del campamento minero.

En la sentencia absolutoria emitida el 17 de julio de 2017 por el Primer Juzgado Pernal


Unipersonal de Ica90, en el proceso judicial seguido contra Sergio Huamani Hilario, Oscar
Mollohuanca Cruz y Herbert Huamán Llave, por el delito de atentado contra la seguridad
común, entorpecimiento de los servicios públicos y disturbio, en agravio del Estado peruano,
se observa que el Juzgado al tomar conocimiento del convenio suscrito por la PNP y la
empresa prefirió no pronunciarse sobre éste, debido a que no comprendían cual era el sustento
por el que el Estado suscribía este tipo de documento. Sin embargo considero que éste le dio
pie para que en sus fundamentos jurídicos indique por ejemplo que de las actas de
constatación policial del 30 de mayo y 01 de junio de 2012, así como del Paneaux fotográfico
del 30 de mayo de 2012, se observó que se registraron daños materiales en la propiedad de la
minera Xstrata Tintaya. Sin embargo, estas actas no detallaron si hubo afectación a algún
servicio básico que haya perjudicado a la población, sino que se enfocaron estos documentos
en los daños ocasionados a la empresa; decidiendo en consecuencia no sancionar a los
investigados por el delito contra la seguridad común al no demostrarse afectación alguna a un
servicio básico que ocasione una afectación clara a la seguridad de la población, señalando
además que la actividad minera no es un servicio básico y que el tipo penal no sanciona la
afectación a un privado (considerando 12 y 14).

Asimismo resaltó el hecho de que del acta de intervención policial del 29 de mayo de 2012 se
registró que Herbert Huamán Llave -dirigente del FUDIE- fue intervenido en circunstancias
que se encontraba en las instalaciones del Hospital de la Provincia de Espinar incitando a los
pobladores a radicalizar la huelga general indefinida contra la minera Xstrata Tintaya.Sin
embargo, respecto de la detención el juzgado tuvo acceso a un video donde no se aprecia que
éste haya incitando a la violencia, sino que se encontraba junto con un grupo de pobladores
preguntando por las personas heridas y fallecidas (considerando 10), deslizando así desde mi
perspectiva la falta de independencia de las actuaciones policiales en escenarios de conflictos
sociales en perjuicio de la población.

Además de la sentencia se puede observar la participación de la empresa a través de la


facilitación de sus instalaciones para la actuación de diligencias policiales como se observa de

90
El contenido de la sentencia puede ser visualizada en: http://sullcasurandino.blogspot.com/2017/08/sentencia-
de-primera-instancia-caso.html (recuperado junio 2018)

106
las declaraciones de Raúl Umasi Llave (poblador detenido el 28 de mayo de 2012), Daniel
Alfredo Condori Vilca (serenos intervenido con la camioneta de la Municipalidad de Espinar)
y Jaime Borda Pari, quienes precisaron que al momento de ser intervenidos fueron golpeados
y trasladados al campamento de Tintaya. Se dio también lectura a la declaraciones de Ebert
Villasante Maravi, quien refirió ser un efectivo policial que se encontraba de servicio en el
campamento minero Xstrata desde el 19 de mayo hasta el 09 de junio de 2012 y quien
participó en la intervención de la camioneta de serenazgo de la Municipalidad de Espinar,
trasladando a los detenidos a la comisaria del campamento de Tintaya para realizarles el
registro personal correspondiente (considerando 5.1.1, 5.2.3.1, 5.2.1.1 y 5.5.1).

Asimismo de la declaración del Fiscal Héctor Herrera se puede inferir que ambos actores –la
PNP y la empresa- tenían algún control sobre las diligencias que se realizaban y en algunos
casos eran quienes orientaban de alguna forma la actuación del Ministerio Público -sin que
esto signifique anular su independencia- pues producto de los enfrentamientos entre la PNP y
los huelguistas él dispuso que las fiscales adjuntas a su despacho se constituyeran al
campamento minero a realizar las diligencias que correspondan. Además recibió una llamada
de la representante de la mina quien le pidió se constituya al sector denominado Casa Bomba
para que verifique y levante actas, debido a que se estaba produciendo graves daños a la
propiedad de la empresa y señaló que tuvo dificultades al momento de ingresar al
campamento minero pues no le permitían el ingreso si no utilizaba la movilidad de la policía o
de la Fiscalía (considerando 5.5.3).

Se observa además la intervención de personal de la empresa en escenarios de conflictos


sociales y es que el Fiscal Héctor Herrera detalló que al apersonarse a la morgue de la
empresa –producto de una llamada de un efectivo policial-, verificó la presencia de personas
heridas y una persona muerta e indicó a los que estaban ahí que no se podían realizar las
diligencias de levantamiento de cadáver ni reconocimiento médico legal con un médico de la
empresa minera sino con un profesional de la institución fiscal.

A ello se suma la información que se obtuvo en el proceso seguido en Londres, donde en las
audiencias se divulgaron correos electrónicos enviados por Charlie Sartain –Presidente
Ejecutivo Xstrata Copper- a José Marun -vicepresidente ejecutivo de la división Operaciones
Sudamérica de la minera Xstrata Copper- donde le indicaba textualmente “José, pienso que
deberíamos tomar un enfoque más directo, proactivo y fuerte para enfrentar a estos hijos de
puta” (Diario The Guardian, 2017).

107
Por todo lo antes expuesto se podría deducir que esta modalidad de PSE en la práctica puede
convertirse en un factor que ahonde en la imparcialidad del servicio policial y traducirse en
vulneraciones a los derechos humanos de la población aledaña a la empresa minera, debido a
que esta última es quien sostiene en escenarios de conflictividad la permanencia policial.
Además es quien cubre los gastos por lesiones de los efectivos policiales a través de las
pólizas de seguro, proporciona en este caso en concreto su instalación como un fuerte para la
planificación policial y la realización de diversas diligencias, y –en el supuesto que se haya
asumido un enfoque más directo, proactivo y fuerte para enfrentar a los pobladores-, la
empresa en el marco del convenio puede ejercer cierto poder de direccionamiento respecto de
la actuación de los agentes policiales.

Además esta modalidad permite que en este tipo de escenarios los principales actores para
restablecer el orden sea la PNP y la empresa minera, otorgándoles un mayor poder frente a
otros actores que en situaciones normales tiene el mismo grado de importancia como es el
caso del Ministerio Público, quien siendo es el encargado de dirigir la actuación policial en
situaciones donde se cometen hechos delictivos e interviene en la prevención del delito, se vio
limitado en el ejercicio de sus funciones constitucionales, dependiendo de alguna forma de las
decisiones que tome la PNP o la empresa minera en escenarios de conflictos para realizar sus
funciones de investigación.

Estos hechos además demuestran otra característica del proceso de desterritorialización


descrito por Acosta, debido a que el Estado en este caso no sólo incumplió su deber de
garantizar los derechos de salud de la personas y el de canalizar democráticamente las
demandas sociales, sino que –por lo descrito- jugó un papel con la empresa minera para
convertirse en un Estado policial donde utilizó la fuerza pública para imponerse un estado de
orden a la población vulnerando sus derechos fundamentales, actuando de manera ilegal en
algunos casos y debilitando a otros actores institucionales que si bien tienen un
reconocimiento constitucional no ingresaron a la lógica que regula el convenio PNP-empresa.

V.5.2. El proceso judicial respecto del conflicto de Conga


La Fiscalía de Celendín aperturó una investigación penal sobre los hechos ocurridos el día 29
de noviembre de 2011 en las zonas de las lagunas de “EL Perol” y de “La Cortada”, y es que
en horas de la mañana un grupo de pobladores se constituyeron a esa zona para participa en
un paro con miras a que se declare inviable el proyecto minero Conga. En esas circunstancias

108
es que se produjo un enfrentamiento entre la población y los efectivos de la PNP-DINOES
dejando como resultado varios heridos, entre ellos Elmer Eduardo Campos Álvarez, quien
recibió un impacto de bala en la espalda por parte de los efectivos policiales asignados a
prestar un servicio policial de seguridad a la empresa minera Yanacocha SRL.

Sobre los hechos el 24 de enero de 2013 el Ministerio Público formalizó la investigación


preparatoria y solicitó la incorporación del Ministerio del Interior como tercero civilmente
responsable, en la misma línea la defensa de Elmer Eduardo Campos Álvarez solicitó la
incorporación de la empresa minera Yanachocha SRL a la investigación.

En primera instancia, el Juzgado de Investigación Preparatoria de Celendín con fecha 3 de


abril de 2017 declaró infundado el pedido de la defensa técnica precisando que no se
configuraría dependencia alguna de la PNP con la empresa minera Yanacocha SRL, por
cuanto esta primera tiene dependencia institucional conforme lo reconoce el art. 166 de la
CPE, y toma sus decisiones en resguardo de la seguridad ciudadana plasmada en un operativo
para enfrentar a la protesta llevada a cabo en Huayramachay. Además señala que la existencia
de un convenio de cooperación entre ambas instituciones no determina una relación de
subordinación, pues sería impensable el poder considerar que Yanacocha pueda dar órdenes a
la PNP.

Frente a esta resolución la Sala Penal de Apelaciones de Cajamarca resolvió declarar fundado
el recurso de apelación interpuesto por la defensa técnica de Elmer Eduardo Campos Álvarez,
ordenando que revoque la Resolución emitida por el Juzgado de primera instancia en el
extremo que resolvió declarar infundada la pretensión del actor civil y reformándola decidió
incorporar a la empresa minera Yanacocha SRL como tercero civil responsable.

Los argumentos para aceptar la incorporación de la empresa en la investigación se basan en


que al momento de ocurridos los hechos investigados, la empresa Yanacocha SRL y la PNP
tenían vigente un convenio de PSE y que de su contenido se advierte que la PNP presta sus
servicios para garantizar el normal desarrollo de las actividades administrativas y productivas
de la minera Yanacocha a cambio de recibir por parte de la empresa una contraprestación
económica y la protección del material y/o equipo logístico para el cumplimiento de sus
funciones. Además, agrega que si bien en el punto 9.1. del convenio no se reconoce una
relación laboral, no deja de ser menos cierto que existe en ese caso un vínculo jurídico que
establece la protección a la empresa de todo acto que suponga un desmedro a sus bienes o
personal (considerando 16-19).

109
Asimismo indica que en el punto 4.1.15 del convenio se precisa que la empresa puede
disponer que el personal policial preste otros servicios que fueron requeridos por este
primero, y en concordancia con el informe denominado “Revisión integral de las políticas de
Minera Yanacocha a la luz de los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos”
(Costa, 2009), se demuestra preliminarmente que los efectivos policiales son considerados
como parte del sistema de seguridad de la empresa (considerando 20).

Además afirmó que la actuación policial en la presente causa no se efectuó en mérito a una
función policial, sino a una acción complementaria a ésta, pues del informe policial se tiene
que el enfrentamiento se originó porque los pobladores pretendían incendiar las máquinas y el
campamento del proyecto Conga, motivo por el cual intervino la DINOES. Además, del
convenio se precisa que los efectivos que serán destacados a prestar el servicio extraordinario
complementario serán de la unidad antes indicada. Finalmente señala que existe
documentación que permite acreditar liminarmente las coordinaciones que la seguridad de
Yanacocha realizaba con los investigados antes y durante el conflicto social. (Considerando
22 y 21).

Desde esta perspectiva considero que la inserción del convenio en un proceso judicial en la
fase de investigación preparatoria -como es este caso- permite sostener este tipo de
razonamiento que en situaciones anteriores no se podía alegar por cuanto no se tenía
información documental que permita postular esta diferencia entre la función policial y el
servicio policial extraordinario, así como el grado de influencia que podía tener un actor
privado en el re-establecimiento del orden público. Este es el primer caso donde se incluye a
una empresa como tercero civil responsable en un proceso penal seguido contra efectivos
policiales, que operaban en la zona de la empresa en el marco del estos convenios y cuya
investigación se encuentre formalizada.

Quiero resaltar que la Sala al momento de analizar la relación de los efectivos policiales y la
empresa minera, está haciendo primero una diferencia entre el Ministerio del Interior y la PNP
como entidades del Estado y las personas que lo conforman, esto debido a que no analiza si la
Policía Nacional del Perú (institución que pertenece al Ministerio del Interior) al suscribir
estos convenios sigue siendo independiente u autónomo en su accionar como institución
estatal, y en consecuencia no pone en discusión tampoco la labor principal de la institución
policial que es la seguridad ciudadana, entonces al separar a los agentes policiales de la figura
de la institución policial lo que origina también es la posibilidad de vincular a éstos a otra

110
jerarquía institucional que es el sistema de seguridad de la empresa minera Yanacocha SRL.
Es por ello que su razonamiento se dirige a que los efectivos policiales en los hechos materia
de investigación se encontraban protegiendo la propiedad de la empresa.

Asimismo, los miembros de la Sala escinden la función de seguridad ciudadana de la


seguridad brindada a la empresa minera, señalando que “no habrían efectuado una función
policial, sino una labor complementaria a ésta”; es decir que, los efectivos policiales no tienen
como una función la protección específica de la propiedad privada de una persona (natural o
jurídica), sino un rol de protección a nivel general frente a toda la comunidad, y que el
convenio lo que genera es complementar un servicio adicional a la función policial como es la
protección de la propiedad privada de un acto en específico y que este deber se cumple en el
marco de los convenios.

V.6. Posibles elementos a considerar para evaluar la responsabilidad de la empresa en el


marco de los convenios de prestación de servicio extraordinario policial

Para evaluar la posible responsabilidad de la empresa en escenarios de conflictos sociales


considero que existen algunos elementos que se deben observar para aportar mayor
información u análisis sobre el tema, en este apartado solo nos vamos a enfocar en los dos
primeros elementos que regula el art. 1981º del CC, debido a que la relación de causalidad se
construye en base a la acreditación de los dos primeros elementos.

Es así que estando a lo argumentado en el punto 5.4. de la presente tesis se debe tener en
cuenta que la PSE permite un grado de influencia de la empresa extractiva en la actuación del
personal policial destacado a su unidad, a través del cumplimiento obligatorio de los
lineamientos internos, la supervisión o monitoreo que la empresa realiza a la prestación del
servicio, el soporte logístico y económico que la empresa otorga para la prestación del
servicio policial y en algunos convenios incluso esta influencia se expresa en la posibilidad de
ordenar al personal policial acciones concretas, la potestad de poder censurar a un efectivo
policial de acuerdo a sus políticas internas e independientemente de la normativa disciplinaria
policial e incluso el poder solicitar el cambio de un personal policial, demostrándose así
indicios del cumplimiento de un elemento establecido en el art. 1981 del CC que es “la

111
relación de subordinación91 de un tercero” en este caso frente a la empresa. Esta relación
como ya se ha indicado antes, no responde a una responsabilidad puramente vicarial, sino
desde la posición del PJ se analiza la existencia real de poder controlar las condiciones de
riesgo de la actividad de un tercero por parte de la empresa.

Bajo este criterio no cabría entonces como argumento amparable judicialmente el alegar que
en los convenios existen cláusulas de reconocimiento de absoluta independencia del personal
de la PNP o la falta de poder de dirección de la empresa, y en algunos casos que esta
modalidad no puede ser objeto de interpretación en el sentido de considerar a los agentes
policiales como empleados, socios o agentes de la empresa, debido a que el proceso penal
analiza el poder real que tiene la empresa para influenciar en el accionar de un tercero y no se
limita a una calificación formal.

Asimismo este elemento denominado relación de subordinación nos permite evaluar la


existencia posible de un “descuido al momento de la elección del servidor o una falta de
vigilancia adecuada en la conducta del tercero”, para determinar la posible responsabilidad de
la empresa beneficiada con el servicio. Este criterio -desde mi perspectiva- debe ser analizado
observando el concepto de debida diligencia reconocido por los PR debido a que el TC ha
establecido que la actuación empresarial debe estar enmarca en el respeto de los derechos
humanos, pues el Estado y la sociedad no están dispuestos a soportar una actividad que genere
pasivos ambientales y sociales92.Además son responsabilidades mínimas que las empresas
deben asumir para que se reconozca que su actuación respeta los derechos humanos
(ACNUDH, 2014), y teniendo en cuenta que este instrumento busca que la empresa conozca
el escenario en el que está interviniendo para que pueda mitigar o prevenir posibles daños que
puedan surgir de su actuación o de la actuación de un tercero vinculado a ella, y en su defecto
para que asuma también responsabilidad por el daño bajo el principio de que “quien se
beneficia con una actividad responde también por los daños que ella cause”.

Es así que para analizar la posible responsabilidad de las empresas frente a los hechos
descritos en el capítulo 2 de la presente investigación, los cuales fueron ocasionados por
agentes policiales que brindaron sus servicios en el marco de los convenios antes analizados,
considero que se debe analizar en las investigaciones penales primero la política nacional y
sectorial con relación a los conflictos sociales vigentes al momento de ocurridos los hechos,

91
Para mayor información de este elemento revisar el punto 4.2.1. del presente trabajo.
92
Tribunal Constitucional Exp Nº 0048-2004-AI/TC fj 4 y 5, Exp Nº 0001-2012, fj49.
112
segundo evaluar las condiciones en las que se brindó la PSE. Al momento de ocurridos los
hechos investigados –esto es la dotación de material logístico para el uso diferenciado de la
fuerza, la formación especializada en restablecimiento del orden público y los entrenamientos
policiales-, tercero evaluar las medidas que la empresa beneficiaria del servicio adoptó en los
dos criterios anteriores para prevenir o mitigar los posibles daños que podían surgir por la
actividad del tercero vinculado con ella, y analizar la conducta que tuvo con relación a los
hechos que se investigan.

Con relación al primer criterio considero que éste se encuentra relacionado con el primer
factor a observar en los PR en la medida que la empresa debe evaluar las diferencias entre las
normas internacionales, las leyes y su práctica nacional enfocado en los conflictos sociales
para que, en el supuesto de que advierta una diferencia entre ellos, adopte las medidas
necesarias para reducir la brecha que existe a través de sus lineamientos internos y luego
pueda imponerlos a los diversos actores que le brindan el servicio de seguridad –entre ellos a
los agentes policiales-.

El segundo criterio tiene relación con el tercer factor a observar en los PR que es la relación
que tiene con terceros, y en esa medida considero que debe evaluar la actuación del tercero a
fin de evitar ser cómplice de los daños que puede causar. En este caso se debe evaluar la
actuación de las fuerzas policiales y la situación en la que presta el servicio policial o la PSE,
pues si conociendo la empresa que el tercero vinculado a ella tiene personal con deficiencia
formativa, con poco entrenamiento, cuenta con un registro de antecedentes por abuso o
cuestionamientos en el ejercicio de sus funciones y no tiene una dotación de equipo logístico
adecuado para que le preste un servicio conforme a los lineamientos nacionales e
internacionales y pese a ello decide mantener una relación comercial, lo que estaría
ocasionando con su decisión es incrementar el riesgo de vulneración de derechos humanos y
la posibilidad de ser responsable también por los daños que ocasione éste, por lo que frente a
esta situación la empresa está obligada de tomar las medidas correspondientes para reconducir
la actuación de éste y prevenir o mitigar las consecuencias negativas que puede ocasionar la
actuación del tercero93.

Con relación a las medidas que la empresa beneficiada debe adoptar, considero que esta se
ampara no sólo en el principio operativo 19 de los PR, sino además en la propia lógica que

93
Esto afirmación responde al principio operativo 19 de los PR que precisa que si la empresa tiene
influencia para prevenir o mitigar las consecuencias negativas de un tercero tiene la obligación de
ejercerlas.
113
tiene el art. 1981º del CC debido a que esta figura jurídica busca que el daño causado sea
asumido por quienes generalmente se encuentre en mejor posición para prevenirlos, pues es el
vehículo más idóneo para mitigar la ocurrencia de estos hechos y en consecuencia por la
inversión de la carga de la prueba es responsabilidad de la empresa beneficiada el demostrar
que adoptó las medidas necesarias para modificar la actuación del tercero y prevenir o mitigar
el daño que este ocasionó.

Respecto del segundo elemento regulado en el art. 1981° del CC que es que “el subordinado
ocasione daños generados en el ejercicio de la función o en el cumplimiento de un servicio”
considero que el Sistema de Justicia debe analizar si la conducta del personal policial
responde a las funciones establecidas en el convenio de PSE, en los dos casos anteriores se ha
demostrado liminarmente que los efectivos policiales actuaron en el marco del convenio y que
además su función estuvo dirigido a proteger los intereses de la empresa -en el caso de
Yanacocha para proteger a los bienes de la empresa y en el caso de Espinar para dejar
constancia de los daños sufridos por la empresa entre otras diligencias-. Además considero
necesario que se evalúe si el accionar policial se encuentra regulado en otros instrumentos
internos de la empresa como códigos de conducta, así como se solicite los planes y ordenes de
operaciones, los informes de inteligencia que sustentan los documentos antes indicado y los
informes que realizan los encargado de las unidades una vez cesado conflicto para analizar
cómo fue el despliegue policial, que instalaciones fueron protegidas, donde se focalizó mayor
contingente policial, entre otros datos de acuerdo a lo recomendado por la DP (2012); y con la
intención de tener un mayor juicio de valor al momento de sustentar la responsabilidad o no
de un tercero en la comisión de un daño.

Un ejemplo de la información que se puede obtener de un plan de operaciones aplicado a un


conflicto en específico es el Plan de Operaciones Nº 018-2010-X-DIRTEPOL/JEM-OFIPLO
“Paro Indefinido Espinar 2010” elaborado en el marco de la convocatoria de un paro contra
del proyecto Majes Siguas II94 en Espinar. De este documento se puede observar lo siguiente:

94
El proyecto Majes Siguas II es un proyecto que involucra a las Regiones de Arequipa y Cusco,
involucra el represamiento de las aguas del río Apurímac por la zona de Espinar-Cusco para desviarlas
a la irrigación de 60,000 hectáreas aproximadamente ubicadas en las pampas de Majes- Arequipa.
Desde el Gobierno Regional de Cusco se cuestionó este proyecto debido a que podría agravar la
disminución del caudal de los ríos que abastecen los programas de riego y el suministro de agua
potable de la población de Espinar motivo por el que se iniciò una serie de procesos judiciales entre
ambas Regiones y movilizaciones, en la actualidad este conflicto sigue latente (De Echave, s.f.).

114
1. La percepción que tiene la policía con relación a las demandas ciudadanas y a los
actores del conflicto, debido a que en este plan de operaciones se observa que
consideran a los reclamos de esta acción social como ilegítimos, como se observa a
continuación:

A esto se suma el considerar a los dirigentes como actores a los que debe enfrentar o a
quienes debe controlar debido a que son ellos quienes convocan el paro indefinido,
manteniendo en consecuencia la visión plasmada en el Plan General de Operaciones
Nº 4 de restablecimiento del orden público del año 2010, como se observa de los
siguientes aparatados del plan operativo enfocado en el paro de Espinar del año 2010
que regula:

2. Asimismo se puede observar en un plan de operaciones la percepción que tienen los


agentes policiales respecto del papel que juega un actor determinado, en este caso la
empresa con relación al entorno donde se desarrolla.

115
Además en los apartados siguientes precisan que si bien el paro indefinido no está
dirigido a cuestionar la actividad empresarial de la mina, ésta resultará perjudicada de
forma indirecta por las acciones que asuma la población que participe en el paro
convocado.

A lo antes advertido se suma la priorización en la protección de la imagen del Estado


Nacional frente a las demandas ciudadanas, demostrándose en consecuencia que el
operativo en este caso estuvo direccionado principalmente a la protección de la
empresa y al restablecimiento del orden con la intención de que las actividades de este
privado no sean más afectadas, como se observa a continuación:

3. Sobre la medidas que asume la PNP se tiene que este conflicto generó que la Policía
Nacional destinara de los cuatrocientos cuatro efectivos policiales a intervenir en la
zona a doscientos efectivos de la DIROES les encomendó la labor de resguardar la
instalación minera, reforzando los servicios de seguridad como se observa:

116
4. Asimismo de este plan de operaciones se observa como los agentes policiales
reconocen la actuación de la empresa minera – por lo menos en la etapa de la
planificación- en el restablecimiento del orden público. Esto se advierte de:

117
Demostrándose en este caso que la actuación de los efectivos policiales en el paro indefinido
de Espinar en el año 2010 se enfocó principalmente en la protección de las instalaciones de la
empresa minera en el marco posiblemente de un convenio95.Además se ha demostrado que la
empresa es tomada en cuenta también por los agentes policiales para participar en el
restablecimiento del orden interno a través de la prestación logística y económica del
mantenimiento del personal policial en la zona de intervención. y las facilidades que esta
empresa brinda para que se utilicen sus instalaciones como zona de comando para el Jefe
Operativo como del Comando Operativo, pudiendo acreditarse mínimamente a través de este
documento el segundo elemento del art. 1981º del CC que es que “el subordinado ocasione
daños generados en el ejercicio de la función o en el cumplimiento de un servicio”.

95
Como se ha indicado en el apartado 5.1. de la presente tesis el convenio analizado con relación a la
empresa Xstrata es del año 2011, sin embargo se ha señalado que desde el año 2000 pudo estar vigente
otro tipo de convenios con la PNP (Ramos, 2013).
118
CONCLUSIONES

El D.S. Nº 003-2017-IN que en la actualidad regula los servicios policiales extraordinarios a


la función policial mantienen en su esencia la misma lógica que se instaló en el derogado D.
S. Nº 004-2009-IN que establecía la prestación de servicios extraordinarios complementarios
en la modalidad de servicio institucional, primero porque el agente policial al momento de
prestar “el servicio policial extraordinario” o el servicio de “seguridad o vigilancia”
respectivamente puede intervenir en cualquier situación ejerciendo sus funciones policiales
por encontrarse en permanente servicio conforme lo regula el art. 5.2° del Decreto Legislativo
N° 1267 y el art. 8º de Ley N° 27238 derogada, y la primera disposición complementaria del
D. S. Nº 004-2009-IN que estableció que el servicio de “seguridad y vigilancia” tenía también
carácter de “función policial”, y segundo porque el personal policial que se destaca –
conforme se advierte del D.S. vigente y de los convenios suscritos entre la PNP y las
empresas- es personal que no se encuentra en servicio, similar situación ocurre con las
cláusulas de reconocimiento de las empresas extractivas con relación a su falta de poder de
dirección e imposibilidad de limitar las obligaciones que tiene los efectivos policiales;
demostrándose así la continuidad en la política estatal al momento de abordar este tema.

Respecto al servicio policial extraordinario -denominado en el trabajo como PSE- en el Perú


existen dos posiciones, la primera reconoce que esta modalidad no es ilegal pero que ahonda
en la deslegitimación ciudadana de la función policial (IDEHPUCP , 2013), y la segunda
considera que no sólo deslegitima la función policial sino que además deviene en
inconstitucional ya que habilita una atención especial a un sector aventajado de la sociedad, y
abre la posibilidad de afectar el principio de imparcialidad e interés público del agente policial
(Ruiz, Quispe, & Másquez, 2018). Además el presente trabajo aporta en los fundamentos de
la segunda postura al considerar que esta modalidad tampoco responde al modelo de policía
con rasgos comunitarios que prescribe el art. 166º de la CPE y los criterios que establece
Naciones Unidas con relación a la actividad policial que regula al art. 1° del Código de
Conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, ya que no permite la
participación ciudadana a través de sus organizaciones sociales representativas o de los
Gobierno Locales y/o Regionales.

Otro aspecto a detallar es que los argumentos que se utilizaron para sustentar el Decreto
Supremo N° 003-2017-IN están relacionados –entre otros- al incremento de la presencia

119
policial en beneficio del privado y la población que se encuentra en su entorno, y el alto
impacto que la actividad extractiva genera en materia de seguridad y percepción. Con relación
al primer argumento se ha observado en la investigación que el actual modelo de convenio
que regula la PSE para el sector extractivo permite –al igual que los anteriores convenios- un
grado de influencia que las empresas pueden ejercer en la actuación policial, generando con
ello un mayor posicionamiento de un actor privado frente a las demás formas de
representación social en los espacios extractivos. Además ni el D.S. Nº 003-2017-IN, ni la
R.M. Nº 562-2017-IN precisan la especialidad del personal policial que brindará este servicio
y tampoco establece criterio alguno para su selección, generando un grado de discrecionalidad
en el Poder Estatal que no tiene una fundamentación objetiva y presentando un escenario de
mucha incertidumbre debido a que la anterior normativa –que tampoco reguló criterios para la
dotación de personal policial-, permitió que se destaque personal policial de inteligencia,
antidisturbios o quienes enfrentan el terrorismo. Además se observó la connotación despectiva
que se imprimió al momento de referirse a las personas o acciones que irrumpían las
actividades extractivas, llegando en algunos casos incluso a instalar bases antiterroristas en el
interior de los campamentos mineros (IDEHPUCP , 2013). Con relación al segundo criterio se
consideró que al no insertarse cambios sustanciales en la nueva regulación de la PSE, se
podría deducir también que esta percepción de deslegitimación policial va a continuar
manteniéndose en la población (IDEHPUCP , 2013).

Otro aporte que el trabajo demostró es que la PSE regulada con la anterior normativa en
principio permitió el uso de la fuerza a nivel preventivo en las zonas ubicadas cerca a los
proyectos extractivos. Desde un plano general existirían indicios que permiten considerar que
se incumplió con los criterios internacionales de uso de la fuerza, debido a que se inobservó el
establecimiento de políticas internas adecuadas para el uso del fuerza pues no existe hasta
ahora norma con rango de ley o ministerial que regule el restablecimiento del orden público y
uso de la fuerza en escenarios de conflictos sociales o socio-ambientales, sino que reciben aún
el mismo tratamiento que un hecho delictual que altera el orden público reforzando una visión
delincuencial sobre estos escenarios. Además se habría incumplido hasta el año 2012 con la
dotación de armas, municiones y equipos adecuados para hacer un uso diferenciado de la
fuerza, y se habrían observado carencias en la parte formativa y de entrenamiento
especializado del personal policía que intervino en estos escenarios (IDEHPUCP , 2013;
Defensoría del Pueblo del Perú, 2012). Tampoco el uso de la fuerza fue excepcional pues

120
hasta la fecha el Estado resuelve la atención de los conflictos sociales de forma fragmentada96,
y con posterioridad al estallido o al uso de la violencia en un conflicto.

Con relación al cumplimiento de los principios de legalidad, absoluta necesidad y


proporcionalidad en el uso de la fuerza el trabajo concluyó que al parecer existen indicios de
que la PSE no cumpliría con el principio de la legalidad, por cuanto su diseño no responde a
los lineamientos de la ONU ni de la Constitución Política del Estado Peruano como se
advirtió en la primera conclusión por lo que no alcanza un objetivo legítimo. No cumpliría
además con el principio de absoluta necesidad porque este servicio se presta de forma
permanente, permitiendo el incremento de la presencia del personal policial especializado en
antidisturbios al servicio de un particular en las zonas mineras y sus entornos,
independientemente de si existía una alteración real al orden interno o personas concretas que
representaban un peligro directo por lo que generó en consecuencia una percepción de
amedrentamiento en los pobladores de la zona. Además esta medida no resuelve el problema
de los conflictos sociales debido a que los reclamos tienen inserto una denuncia de posible
vulneración de derechos humanos. Finalmente con relación a la proporcionalidad se advierte
que la PSE podría hacer un uso excesivo de la fuerza policial, debido a que se aplica en
escenarios donde la resistencia de la población es en algunos momentos nula debido a que el
conflicto se encuentra en estado latente o de diálogo.

Con relación a la regulación de las empresas extractivas a nivel internacional y su vinculación


con el respeto a los derechos humanos, el presente trabajo evidenció que los Principios
Voluntarios fomentan el control de las empresas extractivas sobre la actuación del servicio de
seguridad pública, es decir la interferencia de un privado en las decisiones y actuación de los
servidores públicos, y en consecuencia de una parcialización en su accionar y que si bien
considero que son normas que contravienen el modelo policial que prescribe el art. 166º de la
CPE y los criterios que establece Naciones Unidas con relación a la actividad policial, su
obligatoriedad permitiría que mientras no se desinstale estos modelos –que también se
presenta en el caso colombiano-, los actores que intervienen en esta relación se hagan
responsables por garantizar el respeto a los derechos humanos o por los impactos negativos
que generen esta relación. Asimismo se evidenció que el Perú no ha implementado aún los
Principios Rectores de Naciones Unidas, así como otros lineamientos internacionales (Grupo
de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras

96
Decreto Supremo N° 012-2017-DE publicado en el Diario Oficial el Peruano el 22 de diciembre de
2017 que aprueba la Política de Seguridad y Defensa Nacional del año 2017.
121
empresas, 2018), pero que en su legislación y jurisprudencia nacional existen caso donde se
sancionó a las empresas por ser terceros civiles responsables frente a la comisión de delitos
por parte de terceros vinculados a ellas.

Con relación a la instrumentalización de la PSE a través de los convenios suscritos entre la


PNP y las empresas mineras se ha sustentado documentalmente que los tres convenios
analizados –dos con la anterior normativa y uno con la norma actual-, le otorgan poder a la
empresa para delimitar la actuación del personal policial conforme a sus lineamientos o
normativas privadas, supervisar la prestación del servicio que reciben y mantener la presencia
policial en el la zona minera y su entorno; siendo que los dos convenios regulados con el D. S.
Nº 004-2009-IN les facultaba además el poder ordenar intervenciones policiales en zona
incluso fuera de su propiedad, y en algunos casos excepcionales la potestad de poder censurar
al personal policial y solicitar su cambio conforme a su interés. Los tres convenios además
permiten que se extienda la protección del interés privado incluso por fuera del área de sus
operaciones, involucra una innumerable cantidad de agentes policiales de forma indirecta en
la defensa del interés privado, y utilizan un lenguaje muy laxo que les permite un amplio
margen de discrecionalidad en la ejecución de la PSE, demostrándose en consecuencia la
renuncia de ciertas facultades de direccionamiento y/o sostenibilidad del monopolio de la
fuerza que hace en Estado en favor de un privado.

Asimismo, el presente trabajo demuestra documentalmente cómo en el conflicto de Espinar y


Cajamarca -donde se encontraban vigentes estos tipos de convenios-, se evidenció que esta
modalidad de PSE en la práctica puede convertirse en un factor que ahonde en la parcialidad
del servicio policial expresándose en posibles vulneraciones de derechos fundamentales, en
un grado de control que pueden llegar a tener estos dos actores en el restablecimiento del
conflicto, la orientación que pueden ejercer en la actuación de otras instituciones del Estado –
como el Ministerio Público- en estos escenarios e incluso la posible intervención activa de la
empresa en el conflicto. Asimismo, se demuestra como judicialmente se utilizó este convenio
para visualizar con mayor detenimiento la actuación policial en escenarios de conflictos,
sustentar una posible diferencia entre la función policial de la prestación de servicios
extraordinarios de la función policial para ensayar la responsabilidad civil por acto de tercero,
en este caso de la responsabilidad de las empresas extractivas con relación a la conducta del
servicio policial bajo el principio de “quien se beneficia con una actividad responde también
por los daños que ella cause” y el deber general de toda persona de no causar daño.

122
Frente a estos avances, el trabajo aporta también algunos elementos a considerar para evaluar
la responsabilidad civil regulada en el art. 1981º del Código Civil del Perú. Es así que
respecto del elemento “relación de subordinación de un tercero” se consideró que el convenio
es un elemento que permite demostrar el grado de influencia de la empresa extractiva en la
actuación del personal policial destacado a su unidad, y en consecuencia la posibilidad de
controlar las condiciones de riesgo de la actividad de un tercero por quien se beneficia del
servicio. Además al evaluar el descuido y falta de vigilancia en la actuación de quien se
beneficia de la actividad -que en este caso es la empresa extractiva-, se postuló la posibilidad
de insertar a dicha evaluación los criterios que establece los Principios Rectores sobre
empresas y derechos humanos, y en consecuencia analizar la política nacional y sectorial con
relación a los conflictos sociales vigentes al momento de ocurridos los hechos, evaluar las
condiciones en las que se brindó la prestación de servicios extraordinarios policiales al
momento de ocurridos los hechos investigados –esto es la dotación de material logístico para
el uso diferenciado de la fuerza, la formación especializada en restablecimiento del orden
público y los entrenamientos policiales-, y tercero evaluar las medidas que la empresa
beneficiaria del servicio adoptó en los dos criterios anteriores para prevenir o mitigar los
posibles daños que podían surgir por la actividad del tercero vinculado con ella, y analizar
además la conducta que tuvo con relación a los hechos que se investigan. Y con relación al
segundo elemento del art. 1981º del CC vinculado a que “el subordinado ocasione daños
generados en el ejercicio de la función o en el cumplimiento de un servicio”, se consideró que
en los casos anterior se pudo observar que la actuación policial respondió también a proteger
los intereses de la empresa motivo por el que es necesario para analizar este elemento no sólo
evaluar el contenido de los convenios, sino las políticas internas de las empresas y los planes,
informes y demás documentos que se generen por parte de los efectivos policiales.

Finalmente de todo lo advertido se puede observar que en los espacios geográficos donde se
instalan las empresas mineras en el Perú se presenta un proceso de desterritorialización, pues
el Estado no asume su rol de garantizar el goce de los derechos fundamentales de las personas
que viven en los alrededores de los proyectos, cediendo sus responsabilidades sociales a
actores privados, además viene utilizando instrumentos jurídicos con la finalidad de
relativizar en la práctica los derechos humanos de las personas que desarrollan sus actividades
en las zonas aledañas a los campamentos mineros, a través de la prestación del servicio
extraordinario policial, la conformación de frentes policiales en las zonas mineras como
Cusco y Cajamarca y la declaracion de estados de emergencia preventivos en corredores

123
mineros que puedem incluso abarcar varias regiones, consolidando así la imagen de un Estado
policial desde la posicion de Acosta (2012) y area de sacrificios desde la visión de Svampa y
Viale (2014), pues se observa que se está priorizando la actividad extrativa frente a la
atención real de las demandas de la población en pos del desarrollo economico del país como
lo han manifestado diferentes autoridades del Estado97, y en consecuencia estas medidas se
incertan bajo una la lógica de una racionaldiad economica.

97
En la Convención Minera realizada en el año 2017 en Arequipa-Perú diversos funcionarios del
Estado peruano explicaron los lineamientos de institucionales en este sector económico, es así que el
Defensor del Pueblo centro su participación en la relación de la actividad minera y los derechos
humanos, bajo la frase “sin inversión minera no hay crecimiento económico, sin crecimiento
económico los derechos humanos no serán reales para todos” (La Mula, 2017). Asimismo, la
Presidenta del Consejo de Ministros indicó que el Gobierno dialogó con el sector minero para generar
un crecimiento económico con la intención de cerrar las brechas sociales (La Mula, 2017).
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JURISPRUDENCIA:

Sentencia emitida por el Tribunal Constitucional del Perú, 15.11.2001, Exp Nº 0005-2001-
AI/TC, proceso de inconstitucionalidad.
16.03.2004, Exp Nº 0017-2003-AI/TC, proceso de inconstitucionalidad.
05.08.2004, Exp Nº 0090-2004-AA/TC, proceso de amparo
03.01.2005, Exp Nº 0048-2004-AI/TC, proceso de inconstitucionalidad
12.08.2005, Exp Nº 0022-2004-AI/TC, proceso de inconstitucionalidad
17.09.2005, Exp Nº 5287-2005-PHC/TC, proceso de habeas corpus
25.04.2006, Exp N° 0025-2005-PI/TC y Exp N° 0026-2005-PI/TC proceso de
inconstitucionalidad.
19.02.2009, Exp N° 03343-2007-PA/TC, proceso de amparo
09.09.2009, Exp Nº 0002-2008-PI/TC, proceso de inconstitucionalidad
17.04.2012, Exp Nº 0001-2012-PI/C fj.44, proceso de inconstitucionalidad
Sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, 4.07.2007, caso
Zambrano Vélez y otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. serie C No. 166.
24.10.2012, caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana. Fondo,
Reparaciones y Costas. serie C No. 251.
27.08.2014, caso Hermanos Landaeta Mejías y otros Vs. Venezuela. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. serie C No. 281.
17.11.2015, caso García Ibarra y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas, serie C No. 306.
Sentencia emitida por la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la
República del Perú, 15.03.2016, R. N. Nº 1658-2014, disponible en: https://bit.ly/1Uzt6mj y
https://bit.ly/21vhDEU (recuperado julio 2018).

133
Sentencia emitida por la Segunda Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de
Lima, 08.08.2006, Exp Nº 011-2001, disponible en: https://bit.ly/2LjAbYh (recuperado junio
2018)..
Sentencia emitida por la Segunda Sala Penal Especializada en lo penal para procesos con reos
en cárcel de la Corte Superior de Justicia de Lima, 23.03.2012, Exp Nº 99-09 (527-09),
disponible en: https://bit.ly/2LluAkl (recuperado junio 2018).

134
ÍNDICE DE ABREVIATURAS

CC - Código Civil

CICR - Comité Internacional de la Cruz Roja

CIDH - Comisión Interamericana de Derechos Humanos

CP - Código Penal

CPE - Constitución Política del Estado

CPP - Código Procesal Penal

D. Leg. - Decreto Legislativo

D.S. - Decretro Supremo

DINOES - División de Operaciones Especiales

DIREOP - Dirección Ejecutiva de Operaciones Policiales Especiales

DIROES - Dirección de Operaciones Especiales

DIVINCRI - División Nacional de Criminalística

DP - Defensoría del Pueblo del Perú

FUDIE - Frente de Defensa de los Intereses de Espinar

GRUFIDES - Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible

O.I.T. - Organización Internacional del Trabajo

OCDE - Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos

OCMAL - Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina

ONU -Organización de Naciones Unidas

PBI - Producto Bruto Interno

PNP - Policia Nacional del Perú

135
PR - Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas

PSE -Prestación de Servicio Extraordinario policial

PV - Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos

R.M. - Resolución Ministerial

R.S. - Resolución Suprema

SER- Asociación Servicios Educativos Rurales

SERVINDI - Servicios de Comunicación Intercultural

TC- Tribunal Constitucional del Perú

UE - Unión Europea

USE - Unidad de Servicios Especiales

VS - Vicaría de la Solidaridad de la Prelatura de Sicuani

136
ANEXOS:

 Convenio de prestación de servicios extraordinario policial celebrado entre la X-


DIRTEPOL Cusco y la empresa minera Xstrata S.A.
 Convenio de prestación de servicio extraordinario policial entre la XIV-Dirección
Territorial de la Policía- Cajamarca y Minera Yanacocha S.R.L.
 Modelo de convenio que se va a suscribir entre las empresas extractivas y la Policía
Nacional del Perú.
 Plan General de Operaciones Nº 4 de restablecimiento del orden público del año 2010
 Plan de Operaciones Nº 018-2010-X-DIRTEPOL/JEM-OFIPLO “Paro Indefinido
Espinar 2010”.
 Sentencia de Habeas Corpus emitido por el Juez del Cuarto Juzgado de Investigación
Preparatoria de Cusco, Resolución Nº 6 del 30 de mayo de 2012, Exp Nº 00803-2012.
 Auto emitido por la Sala Penal de Apelaciones de Cajamarca de la Corte Superior de
Cajamarca, Resolución Nº 23 del 07 de diciembre de 2017, Exp Nº 00090-2016.
 Entrevistas extraídas del documento denominado “Diagnóstico Nacional sobre la
situación de la Seguridad y el respeto a los Derechos Humanos. Referencia particular
al sector extractivo en el Perú”, elaborado por el IDEHPUCP.
 Informe Nº 02-2013-DIROES-PNP/EM-UNIPEP, elaborado en el año 2013,
documento denominado “Diagnóstico Nacional sobre la situación de la Seguridad y el
respeto a los Derechos Humanos. Referencia particular al sector extractivo en el
Perú”, elaborado por el IDEHPUCP.

137